Segundo Imperio en Francia

Biografia de Luis XIII Rey de Francia Caracteristicas de su Reinado

Biografia de Luis XIII Rey de Francia

Se suele decir que su gobierno fue el gobierno del mismo cardenal Richelieu. Eclipsado por su primer ministro, el rey Luis XIII no deslumbró ni tuvo un protagonismo como Richelieu. Sin embargo, jugó un papel esencial en el gobierno de Francia, al orientar su reino por la vía del absolutismo.

Hijo de Enrique IV y de María de Médicis, Luis XIII nació en Fontainebleau el 27-9-1601. Recibió la corona con apenas 9 años de edad, por lo que su gobierno fue ejercido por su madre y regente María de Médicis.

Maria de Medicis madre y regente de Luis XIII
María de Medicis, madre y regente de Luis XIII

María era una italiana ignorante, dominada por su camarera Leonora Galigai. Enrique IV la había tenido apartada de los negocios, la reina no conocía Francia.

Dejó que en su lugar gobernara el marido de Leonora, un aventurero, Concini, a quien hizo marqués de Ancre y nombró Mariscal.

Debido a la fragilidad de este gobierno la nobleza y los protestantes lanzaron peligrosos ataques contra la autoridad real. Luis XIII permanecía alejado de la vida política, casi prisionero del bando de los Concinis.

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caracteristicas de su reinado
A Luis XIII el Justo tuvo desde muy temprano una clara ¡dea de su función; a los nueve años de edad afirmaba: «Alegrar al pueblo, temer a Dios, hacer justicia, esa es la función múltiple de Su Majestad».

El primogénito de Enrique IV llegó a ser rey en circunstancias dramáticas, el 14 de mayo de 1610, cuando su padre murió poco después de recibir dos puñaladas.

Como Luis XIII tenía sólo nueve años de edad, su madre María de Médicis aseguró la regencia. La pérdida de ese título en 1614, cuando su hijo alcanzó la mayoría de edad y la nombró a la cabeza de su Consejo, no le impidió continuar dirigiendo el reino en su lugar.

En efecto, ella dejó gobernar a sus favoritos, una pareja de aventureros italianos: su amiga de infancia Leonora Dori, llamada también Leonora Galigai, y su marido Concino Concini, marqués de Ancre.

Los Concini, que pensaban en particular hacer fortuna, eran detestados unánimemente.

En tanto, el rey era ignorado por su madre y obligado a mantenerse al margen del poder.

Tuvo una infancia ruda, sin afecto y con exceso de latigazos, conservando así un carácter tímido e iracundo, neurasténico y suspicaz.

Su vida estuvo marcada por las migrañas, las crisis de angustia, las enfermedades crónicas, que finalmente lo conducirían a la muerte a los cuarenta y dos años de edad.

En su soledad fue sensible a las escasas muestras de atención de un pequeño número de compañeros, de los cuales el más cercano fue Charles de Luynes, que llegaría a ser el halconero mayor del reino.

El joven obispo de Lucon, Richelieu, se dejó engañar por este aislamiento del rey cuando decidió hacer carrera en la corte y desatendió a Luis XIII en favor de la reina madre, María de Médicis.

El comienzo de su reinado estuvo dominado por la agitación de la alta nobleza verdaderos amos en sus provincias. Aprovechándose de una monarquía debilitado por la minoría de edad del rey, éstos no vacilaron en reivindicar los privilegios y rebelarse.

Durante la crisis de 1614 una revuelta aristocrática que desembocó en los estados generales declaraba a su medio hermano César de Vendóme, hijo legitimado de Enrique IV y de Gabrielle d’Estrées: «Sepa que el mayor honor que tiene usted en el mundo es ser mi hermano».

VEAMOS LA HISTORIA DE SU GOBIERNO….

María de Médicis abandonó los proyectos de Enrique IV e hizo la paz con España.

Luego Luis XIII se casó con la hija del rey de España. El príncipe heredero de España contrajo matrimonio con la hermana de Luis XIII.

Los príncipes dejaron hacer al principio. Aprovecharon la debilidad de la regente para hacerse dar gobiernos y pensiones cuantiosas. Se les pagó con el tesoro de Enrique IV.

Cuando se agotó el dinero, obligaron a la reina a reunir los Estados Generales (1614).

Aquella asamblea no fue más que una comedia. El clero y la nobleza disputaron con los diputados de la burguesía.

Un día la Corte mandó cerrar la sala de reunión, con el pretexto de que se necesitaba para dar un baile. Los diputados aguardaron algún tiempo a que se quisiera reunirlos, luego se resignaron a volver a sus casas.

Los calvinistas tuvieron miedo de que la reina, dirigida por consejeros católicos, prohibiera su culto. Tuvieron reuniones y se entendieron con los príncipes, que se sublevaron.

Luis XIII había sido declarado mayor de edad; pero, como su madre conservaba el mando, vivía retirado en el Louvre y se divertía cazando con halcón.

Su halconero, un hidalgo pobre llamado Alberto de Luynes, se ganó las simpatías del joven rey y lo enfrentó contra el favorito de su madre, el mariscal Ancre, quien vivía entre lujo y cortesanos.

Luis XIII decidió desembarazarse del mariscal, pero no se atrevió a hacerle juzgar; un capitán de los guardias del rey le prendió en el momento que entraba en el Louvre y le mató de un pistoletazo.

Su mujer Leonora fue detenida, juzgada y condenada a muerte como hechicera. Se le acusó de haber logrado influjo sobre la reina valiéndose de sortilegios.

María de Médicis fue despedida de la Corte, pero al poco tiempo se reconcilió con su hijo y pudo influir nuevamente.

Luynes gobernó entonces en lugar de Luis XIII, y aprovechó para hacerse nombrar duque y para que se dieran títulos a sus hermanos.

Los descontentos comenzaron y se iniciaron sublevaciones; los había de dos clases. Los príncipes y los señores, que habían sido nombrados gobernadores, se consideraban cada uno dueño de su provincia. Los capitanes que mandaban las plazas fuertes del país eran nombrados por ellos y les obedecían.

Sería muy larga de relatar la serie de intrigas cortesanas, levantamientos sediciosos de la nobleza, traiciones, disturbios de todo orden y de crímenes políticos que llenaron el período comprendido entre 1610 y 1624, en cuyo año decidió el rey, nombrar primer ministro al cardenal Richelieu, que ya ostentaba la dignidad cardenalicia.

Luis XIII, a quien se apellidó el Justo, era de carácter un tanto sombrío y no congeniaba con su primer ministro, a quien tampoco era simpático el rey; pero ambos eran patriotas y el amor a Francia les hizo soportarse mutuamente.

El rey comprendía el valor de Richelieu y éste estimaba imprescindible para el desarrollo de sus planes políticos realzar la persona y dignidad del monarca.

SOBRE EL CARDENAL RICHELIEU: Armando de Richelieu, hijo de un señor del Poitou, había sido educado como noble. Sabía esgrima y montaba bien a caballo.

A los veintiún años fue nombrado obispo de Lucon, un pequeño obispado que se daba a los segundones de su familia. Como muchos obispos de aquella época, no residía en su diócesis, vivía en la Corte.

Cardenal Richelieu ministro de luis xiii de francia
El cardenal de Richelieu Armand Jean du Plessis, consiguió poner fin al poder político de las grandes familias de Francia al hacer del rey un monarca absoluto.

Richelieu se decidió a adquirir celebridad. Halagó a la reina y llegó a ser su favorito; la reina le nombró limosnero mayor e hizo que ingresara en el Consejo (1616). Era entonces partidario de la alianza con España.

Cuando la reina perdió el poder, fue despedido (1617). Pero, después de la muerte de Luynes, Luis XIII se reconcilió con su madre, y para agradarla hizo nombrar cardenal a Richelieu, tomándole más tarde por consejero (1624). Pronto le dejó gobernar en su lugar (1626).

Richelieu, que entonces contaba treinta y cinco años, tenía maneras de gran señor más que de sacerdote. Iba a la guerra con traje de gentilhombre y coraza. Sostenía gran número de pajes, de criados, de músicos, y hasta compañías de soldados a caballo.

Tenía siempre en su casa cuatro mesas servidas, una con catorce cubiertos para él y sus amigos, otra de treinta para los gentileshombres y los invitados, y otras dos, mucho más numerosas, para sus pajes, sus lacayos y sus cocineros.

Se mandó hacer en París un palacio, el Palacio Cardenal, que fue más tarde el Palais Royal. Mandó edificar un castillo y toda una ciudad en sus tierras de Richelieu.

Richelieu trabajaba mucho. Hacía que le presentasen los despachos a las tres y cuatro de la mañana y los respondía la misma noche. Dormía de seis a ocho horas, trabajaba toda la mañana con los ministros, y después de la comida del medio día, trabajaba hasta el oscurecer.

Al término de su vida, Richelieu resumió todo lo que había querido hacer.
Richelieu trabajó:

1º, para destruir el partido protestante;
2°, para obligar a los grandes a obedecer;
3°, para disminuir el poder del rey de España y del emperador. Trabajó en esto hasta su muerte y venció en sus tres empresas.

La reina madre intrigaba para destituirlo e inducía a los nobles a la sedición, pero Richelieu supo triunfar a tantas asechanzas, logrando que en 1630 fuese desterrada la reina madre.

En 1632 se sublevó contra él el duque de Montmorency, a quien venció e hizo ejecutar. Posteriormente otros nobles, por instigación de la reina madre, intentaron derribarlo, pero descubiertos, fueron también decapitados.

En cuestión de finanzas no le acompañó la fortuna, pues todo su sistema administrativo consistía en la emisión de empréstitos onerosos y en la imposición de esquilmadores tributos, cuya exacción provocaba disturbios.

En el desempeño de su cargo fue desinteresado, pues no aceptó la pensión que tenía señalada y vivió de sus rentas.

Murió, tras larga y dolorosa enfermedad, en diciembre de 1642.

Pocos meses despúes , en mayo de 1643 falleció Luis XIII, dejando un hijo de cinco años de edad que subió al trono con el nombre de Luis XIV.

Fuente Consultada:

BIOGRAFIAS: Hicieron Historia Tomo I – Rey Luis XIII de Francia – Editorial Larousse


Biografia de Thiers Louis Adolphe Ministro de Francia

Biografia de Thiers Louis Adolphe

LUIS ADOLFO THIERS (1797-1877): El hombre de la Tercera República Francesa, cuyo nacimiento y consolidación hizo posible por su actuación conservadora y, a la vez, por su sentido liberal de la vida, nació en Marsella el 15 de abril de 1797.

Después de estudiar en el liceo de Marsella y Je licenciarse en derecho en la universidad de Aix, partió para París con el propósito de labrarse un porvenir literario y político en la capital.

Thiers Louis Adolphe

Louis Adolphe Thiers fue un historiador y político francés. Fue repetidas veces primer ministro bajo el reinado de Luis-Felipe de Francia. Después de la caída del Segundo Imperio, se convirtió en presidente provisional de la Tercera República Francesa, ordenando la supresión de la Comuna de París en 1871.

Su único viático era una carta de recomendación para el diputado Manuel, el cual le introdujo en los salones liberales y le proporcionó trabajo en la redacción de El Constitucional (1821).

Muy pronto el joven provenzal destacó en el campo del periodismo, por su espíritu crítico y su cultura vasta, aunque superficial. Sus crónicas artísticas le hicieron famoso, así como su Historia de la Revolución francesa (1823-1827), escrita con un leve asomo de apología.

Partidario de la legalidad de la Carta otorgada, se opuso al régimen de Carlos X, por considerarlo reaccionario. Participó en forma destacada en la entronización del duque de Orleáns después de la revolución de julio de 1830. Esto le abrió las puertas de su carrera política.

Diputado por Aix y secretario general del ministerio de Hacienda, se afilió primero al partido del ((movimiento». Pero luego, considerando perjudicial esta política para la consolidación de la nueva dinastía, pasó a ser miembro del partido conservador o de la «resistencia».

En junio de 1832 fué nombrado ministro del Interior, en cuya cartera demostró condiciones de gran energía, reprimiendo tanto las conjuraciones borbónicas como los alzamientos republicanos. La represión de 1834 abrió entre él y los demócratas un foso que sólo se colmó cuarenta años más tarde.

Ministro del Interior por segunda vez, en 1835 no vaciló en decretar fá reducción de la libertad de imprenta, en cuyo nombre se había levantado contra Carlos X cinco años antes.

Formó un ministerio en 1836; pero éste fué de escasa duración, pues no pudo sobrevivir a los ataques parlamentarios contra su política de intervenir en España a favor de los cristinos (22 de marzo a 25 de agosto de 1836).

Viajó algún tiempo por Italia. En 1838 reanudó sus tareas parlamentarias y el 1° de marzo de 1840 fué designado por segunda vez presidente del consejo de ministros y ministro de Negocios Extranjeros.

Su política patriótica estuvo a punto de provocar una guerra con Inglaterra y Alemania a propósito de la cuestión de Oriente. El régimen burgués de Luis Felipe no gustaba de tales desplantes. Thiers fue reemplazado por Guizot (29 de octubre), contra cuyo gobierno desencadenó una campaña sistemática de 1840 a 1848. Simultáneamente, redactó una Historia del Consulado y del Imperio, cuyo primer volumen apareció en 1845.

Ante el movimiento revolucionario de febrero de 1848, Luis Felipe confió la presidencia del gobierno a Thiers. Pero ni los republicanos ni los socialistas quisieron saber de él. El régimen se hundió.

Durante la segunda República, Thiers dirigió con gran éxito la oposición conservadora en la Asamblea Nacional. Poco partidario de Luis Napoleón, a quien consideraba un soñador utópico, fué detenido con motivo del golpe de estado de diciembre de 1851 y expulsado de Francia.

Un año más tarde se autorizaba su regreso. Bajo el Imperio autoritario continuó en su trabajo histórico sobre el Consulado y el Imperio, pero siempre se mantuvo apartado de Napoleón III.

Cuando el régimen empezó a declinar, en 1863, Thiers se convirtió en el jefe de una oposición implacable, exigiendo el retorno a la política tradicional de Francia y la lucha sistemática contra la unificación de Italia y Alemania.

Por esta causa, cuando sobrevino el hundimiento del Segundo Imperio en Sedán (1870), Thiers fue el hombre designado para salvar el país de las ruinas en que le había sumido una política tan poco clarividente.

Negociador de la paz en Londres, Viena y San Petersburgo, fué elegido jefe del poder ejecutivo de la República francesa el 17 de febrero de 1871.

En calidad de tal firmó el armisticio de Versalles con Bismarck y sofocó vigorosamente la «Commune» de París. Restablecido el orden interior y la paz exterior, Thiers se convenció de que una república conservadora era el régimen que menos separaba a los franceses, y encaminó su política a esta-
blecerla en Francia.

La reacción de los monárquicos le obligó a presentar la dimisión de su cargo en 24 de mayo de 1873. En los cuatro últimos años de su vida apoyó a la coalición republicana con su prestigio de salvador de Francia del desorden y de la anarquía.

Murió en San Germán en Laye, el 3 de septiembre de 1877.

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Biografia de Francois Guizot Politico Frances

Biografia de Francois Guizot

Austero, enérgico, con ideas firmes sobre la historia y la política, dotado de no escasas dotes de generalización, investigador profundo de los acontecimientos de la cultura francesa y europea, Francisco Guizot fue un buen historiador y aun un mejor profesor de Historia.

Pero su intervención en la vida pública de Francia durante la Restauración y la monarquía de Luis Felipe le elevaron a un plano de mayor responsabilidad. Guizot encarna, en efecto, el espíritu de la revolución de 1830 y, asimismo, el régimen burgués y censitario que ésta implantó.

Francois Guizot,un historiador y político francés. Participó en el gobierno durante la monarquía de Luis Felipe de Orleans y fue líder de los doctrinarios.

François Pierre Guillaume Guizot fue un historiador y político francés. Participó en el gobierno durante la monarquía de Luis Felipe de Orleans y fue líder de los doctrinarios.

La evolución de los partidos le situó cada vez más a la derecha, de modo que para los contemporáneos empezó en liberal y terminó en conservador.

En realidad, Guizot se mantuvo siempre fiel a la misma línea de conducta. Sólo los sucesos determinaron la paradoja de que uno de los artífices del alzamiento revolucionario de 1830 cayera en 1848 junto con Metternich, el principal representante del sistema legiti-mista y anturevolucionario en Europa.

Nacido en Nimes el 4 de octubre de 1787, en el seno de una familia calvinista, sufrió desde muy joven las consecuencias de la oleada revolucionaria, pues su padre pereció en el patíbulo durante el Gran Terror (abril de 1794). El muchacho se refugió con su madre en Ginebra.

En 1805, durante el Imperio, regresó a Francia al objeto de estudiar la carrera de Leyes en París. Terminada ésta, publicó algunas obras de carác ter literario e histórico que le valieron la cátedra de Historia Moderna de la Sorbona en 1812.

Afiliado al grupo de los monárquicos liberales de Royer-Collard, ocupó el cargo de secretario general del ministerio del Interior en 1814. Durante los Cien Días volvió a enfrascarse en sus estudios habituales.

Caído el poder napoleónico en Waterloo, Guizot fue nombrado secretario general del ministerio de Justicia en el gobierno Richelieu (1815-1816) y director en el ministerio del Interior en el gobierno Decazes (1819-1820). La reacción de 1820 le enfrentó para siempre con la monarquía borbónica, ya que Guizot consideraba inalterables los términos constitucionales elaborados en 1815.

Miembro del grupo de los «doctrinarios» y uno dé los jefes del partido liberal opuesto al gobierno de Carlos X, fue privado de su cátedra de 1822 a 1828. Durante esta época publicó dos obras que le hicieron famoso: la Historia del gobierno representativo (1821-1822) y la Historia de la civilización en Europa (1828).

En enero de 1830 fué elegido diputado por Lisieux, mandato que había de conservar, renovado periódicamente, hasta 1848. Figuró en el grupo liberal de la Cámara de Diputados.

Disuelta ésta por las famosas Ordenanzas de Julio, Guizot formó parte del Comité moderado que, dirigido por Casimiro Perier y Laffite, logró beneficiarse del movimiento revolucionario que estalló a fines de 1830 en París. Derribada la monarquía de los Borbones, ejerció el ministerio del Interior en el primer gobierno de Luis Felipe (agosto a noviembre de 1830).

Más tarde, en 1832, bajo la presidencia del mariscal Soult, fue ministro de Instrucción Pública. Durante este período, de 1832 a 1836, fomentó grandemente la educación primaria y el desarrollo de las corporaciones eruditas. Por otra parte, cada día se caracteterizaba más como jefe del partido de la resistencia o conservador.

Creía que la evolución histórica había hecho recaer el poder en la burguesía, y que por tanto era utópico hablar de sufragio universal. Frente al movimiento demócrata y republicano se mostraba intransigente. Su lema era «una monarquía limitada por un número limitado de burgueses».

La coherencia del gobierno Soult se rompió en 1836 por la divergencia de criterios entre Guizot y Thiers. Después de formar parte de otros gobiernos de vida efímera, en 1840 aceptó el cargo de embajador de Francia en Londres.

Pero el fracaso de la política oriental de Thiers, le llevó de nuevo al poder. Desde el 29 de octubre de 1840 hasta el 23 de febrero de 1848 fué el verdadero jefe del gobierno, aunque en realidad sólo ocupó la presidencia del consejo desde 1847.

Su pureza y su desinterés personales, su inquebrantable afirmación de los principios de orden, le convirtieron en el símbolo del conservadurismo.

Combatido por la izquierda monárquica y los demócratas, dimitió el 23 de febrero de 1848 cuando ya la revolución era dueña de la capital. Marchó a París al cabo de pocos días, y el 3 de marzo llegaba a Londres.

Después de un año de residencia en Inglaterra, regresó a Francia. Desde este momento vivió alejado de la política. Su principal ocupación fué la literaria, a la que consagró el resto de su existencia. Cooperó al desarrollo del Instituto de Francia, de cuya corporación era miembro.

Retirado en Val Richer (Calvados), cerca de Lisieux, vio cómo se implantaba el Segundo Imperio y cómo éste caía bajo el peso de la derrota militar. También asistió a los primeros pasos de la Tercera República.

En estos últimos años de su vida su figura se agiganta en el puerto de la serenidad. Murió en Val Richer el 12 de octubre de 1874.

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Biografia de Jose I Bonaparte -Pepe Botella-

Biografía de José I Bonaparte Hermano de Napoleón

Entre los Napoleónidas, quizá a ninguno fue ofrecido un porvenir tan brillante como a José Bonaparte Pero no tenía éste las cualidades que hicieron tan famoso a su hermano, en particular el espíritu de decisión y energía, la voluntad de imponerse y la capacidad de trabajo.

Su carácter era sumamente débil, y nada en su sangre le llamaba a desempeñar un papel en el campo de batalla. De formación intelectual, habría sido, sin duda, un buen monarca al estilo de los que preconizaban los filósofos del siglo XVIII aunque sin la dignidad de la estirpe.

Jose Banaparte Biografia

Se le llamaba Pepe Botella debido a su afición por la bebida, sin embargo parece que tal historia no era cierta y que sólo se trataba de una manera de desprestigiarlo

Pero su vida fué, como la de sus demás hermanos, tan azarosa, que requería cualidades eminentes para ocupar un lugar propio y destacado en la Historia. Vivió, pues, tras la sombra de la estrella del gran caudillo corso, y su fortuna periclitó con la caída de Napoleón.

Nació un año y medio antes que éste en Corte (Córcega) el 7 de enero de 1768. Cursó sus primeros estudios en el colegio de Autún; pasó luego a la universidad de Pisa, donde se graduó en leyes, y en 1788 se estableció como abogado en Bastía.

Durante cinco años actuó en las filas del partido francés de Córcega, luchando contra Paoli.

Al triunfar éste en 1793, José se refugió en Francia. La Convención termidoriana le utilizó para concertar la reconquista de la isla natal.

Acompañó a su hermano Napoleón en la campaña de Italia (1796).

Pero a fines del mismo año, con el triunfo de Francia en Córcega, regresó a ella para hacerse cargo de su administración. En calidad de tal fue nombrado miembro del Consejo de los Quinientos.

En 1797 desempeñó el cargo de residente en Parma y, luego, de embajador en Roma, con la misión de favorecer el espíritu revolucionario. Pero ya en esta ocasión se observó que no era hombre de temple.

El golpe de estado de Brumario (1799), en el que participó preparando la conspiración, le elevó de nuevo a un primer plano político.

Napoleón, deseoso de empujarle en la vida, le nombró consejero de Estado y tribuno, y le confió negociaciones diplomáticas de confianza en los Estados Unidos y Austria (paz de Luneville de 1801), así como con el Papado (concordato de 1801) e Inglaterra (paz de Amiens de 1802).

Con la instauración del Imperio, José fue nombrado príncipe, gran elector y lugarteniente del ejército, es decir el segundo después de Napoleón.

Pero éste le reservaba aún mayores beneficios. El 30 de marzo de 1806 se hizo cargo del reino de Nápoles. Gobernó en sentido reformador y suprim los restos del régimen feudal.

Este éxito aparente animó a Napoleón para confiar a José la corona de España en circunstancias reálrmeme graves. Después de la abdicación de Carlos IV y Fernando VII en Bayona, José fue proclamado rey de Es paña el 7 de julio de 1808. Su primer acto fué otorgar una constitución, preparada por su hermano, que jamas se acató.

El pueblo español, en efecto, nunca reconoció la legitimidad de José I. Este, que había entrado en Madrid el 25 de julio, tuvo que huir siete días después ante el avance del ejército español, victorioso en Bailen. Fue repuesto en la capital por Napoleón y la Grande Armée (8 de diciembre).

Durante dos años procuró reinar, sin lograrlo, pues ni el pueblo le quería, ni le obedecían los generales franceses, ni incluso le apoyaba lo bastante Napoleón.

Dada su falta de energía, fué un juguete de los acontecimientos. Después de la derrota de Arapiles, José abandonó por segunda vez Madrid el 11 de agosto de 1812. Aunque regresó a la capital a principios de noviembre siguiente, la abandonó de nuevo en la prim.avera de 1813.

Las derrotas de Vitoria (21 de julio de 1813) y San Marcial (31 de agosto), le arrojaron definitivamente de España.

En diciembre de 1813 renunció a la corona española. Nombrado jefe de la guardia nacional en enero de 1814, prestó pocos servicios a Napoleón en la campaña de Francia.

Refugiado en Suiza después de la entrada en París de los aliados, volvió a Francia durante los Cien Días, en cuyo período ejerció el cargo de presidente del consejo de regencia (1815). Al sobrevenir el desastre de Waterloo, se trasladó a América.

Vivió en Point Brezee, Nueva Jersey, Estados Unidos, como conde de Survilliers, gozando de una buena fortuna. Subdito de aquella República desde 1820, regresó a Europa en 1832 para intentar afianzar el partido bonapartista en Francia, cada día más pujante después de la revolución de julio.

Residió en Londres y en Italia. Establecido en Florencia en 1841, murió en esta ciudad el 28 de julio de 1844.

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Biografia de Carlos V de Francia

Biografia de Carlos V de Francia

Después de Poitiers (19 de septiembre de 1356) Francia se hallaba sin rey, sin ejército, sin gobierno y sin recursos, entregada a la voluntad de la monarquía inglesa y sometida a las más violentas conmociones internas.

Este fue el momento más crítico con que se enfrentó la casa de los Valois. ¿Y quién tenía la responsabilidad de salvar la nave del Estado?. Un joven de unos veinte años, enfermizo y prematuramente envejecido; un joven que nunca había demostrado veleidades belicistas ni deseado triunfos y aparatosos éxitos, como sus predecesores, sino que amaba la vida sedentaria de los palacios, el rincón agradable de la biblioteca y la oración en la capilla.

Carlos V de Francia
Carlos V, llamado el Sabio, fue un monarca de la dinastía Valois, que gobernó como rey de Francia desde 1364 hasta su muerte. Era el hijo primogénito del rey Juan el Bueno y de Bona de Luxemburgo.
Fecha de nacimiento: 21 de enero de 1338, Vincennes, Francia
Fallecimiento: 16 de septiembre de 1380, Castillo de Beauté-sur-Marne
Reinado: 8 de abril de 1364 – 16 de septiembre de 1380
Carlos VI de Francia

Este joven, llamado Carlos, iba a ser el salvador de Francia, el restaurador de la nación empobrecida, el humillador de la monarquía inglesa.

Había nacido en el castillo de Vincennes, el 21 de enero de 1337, primogénito de Juan II y de Bona de Luxemburgo. Su primera juventud había transcurrido alejada de los asuntos de gobierno.

Sólo poco antes de Poitiers había recibido, con el título, la administración del ducado de Normandía. Pequeño aprendizaje para hacer frente a la carga que echaba sobre sus hombros la captura de su padre por los ingleses en Poitiers.

Para acudir a lo más perentorio, el delfín, como lugarteniente del reino, convocó los Estados Generales de los países de Lengua de Oil en París. En las reuniones celebradas por esta asamblea en 1356 y 1357 se puso de relieve el espíritu agresivo de los mercaderes de París, acaudillados por Esteban Marcel y auxiliados por los partidarios de Carlos de Navarra.

La oposición se transformó en sublevación. Marcel fue el verdadero señor de París: dio libertad a Carlos de Navarra y sus hombres asesinaron a destacados servidores del regente en la propia cámara de Carlos V.

A mediados de 1358 la situación parecía desesperada: en París imperaba el terror de los marcelistas; en el campo corrían las bandas de la jacquerie; en las fronteras se aprestaban las tropas de Inglaterra y de Navarra.

Pero la constancia de Carlos V logró superar esta dura prueba: Marcel fue eliminado; la jacquerie, sofocada; los ingleses y los navarros no pudieron lograr ningún éxito positivo.

Por otra parte, gracias a su habilidad diplomática, el regente obtenía de Eduardo III el tratado de Bretigny, ratificado por el de Calais (1360), desde luego ventajoso para Inglaterra, pero no humillante como el firmado por su padre erí Londres el año precedente.

Después de una segunda etapa de gobierno de Juan el Bueno, siempre tan fantástico — pensaba en la Cruzada y no en reparar las ruinas de Francia —, Carlos recibió la corona en Reims el 19 de mayo de 1364.

Desde aquel momento empleó todos sus esfuerzos en restaurar la potencialidad de Francia. Para ello se valió de dos condiciones innegables que poseía: su talento para descubrir servidores aptos y fieles y su habilidad y astucia diplomáticas.

Los hombres de su reinado fueron legistas y capitanes afortunados: un Bureau de la Riviére o un Bertrán du Guesclin, sinceramente afectos a la monarquía y trabajadores honestos e incansables.

Con su ayuda puso orden en la hacienda pública, en particular en el aspecto monetario, y mantuvo a raya al turbulento Carlos el Malo de Navarra y a sus propios hermanos, Felipe, Luis y Juan, que le dieron más de un disgusto.

A la pacificación del reino contribuyó la expulsión de las Compañías blancas, las cuales en 1368 hallaron nuevo campo de actuación en la guerra civil castellana entre Pedro I y Enrique de Trastamara.

Llegaba el momento de tomarse el desquite de Inglaterra. Carlos V dispuso lo oportuno para llegar a la ruptura citando al príncipe de Gales ante el parlamento de París. En mayo de 1369 se iniciaron las hostilidades.

Pese a sus incursiones en 1369, 1370 y 1373, los ingleses no lograron ningún éxito positivo. Por eí contrario, respaldado con el auxilio de Flandes y de Castilla, Carlos V se apoderaba de Ponthieu, Roerga, el Lemosino, Poitou, Santonja, etc.

En julio de 1380 los ingleses quedaban reducidos a Calais, el Bordelesado y unos pocos territorios más. Dos años antes, en 1378, habían caído en poder de Francia, por sorpresa, los dominios normandos de Carlos el Malo, acusado de traición a la causa de su monarca.

El gran rey, llamado el Prudente por la Historia, murió prematuramente, en el castillo de Beauté, en el Marne, cerca del bosque de Vincennes, a la edad de 43 años, el 16 de septiembre de 1380, cuando muchos proyectos ambiciosos anidaban en su corazón.

Había establecido en Francia un rudimento de administración coherente, había dado rudos golpes a la nobleza y había favorecido la prosperidad del país. Distinguióse como erudito en astrología, medicina, leyes y filosofía.

Su palacio fue frecuentado por distinguidos escritores, como Felipe de Meziéres y Nicolás Oresme, algunas de cuyas ideas llevó él a la práctica. Sólo le cabe achacar en culpa en el aspecto religioso de su vida —- por lo demás modélica—, la protección dispensada al antipapa Clemente VII con lo que fomentó el Cisma de Occidente , nocivo para los intereses políticos de Francia.

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Origen del Proletariado Industrial Revolución Agraria

LA REVOLUCIÓN AGRARIA EN INGLATERRA: NACE EL PROLETARIADO INDUSTRIAL

A lo largo del siglo XV la agricultura europea se reconstituyó. Muchas de las tierras abandonadas durante la crisis del siglo XIV fueron puestas otra vez en producción y se incorporaron otras nuevas. Una gran novedad fue que los productos rurales se convirtieron en una atracción para los hombres de negocios, quienes comenzaron a invertir su dinero en la compra de tierras. La comercialización de esos productos tuvo un gran impulso debido al aumento de sus precios. La producción rural comenzó a ser vista como un negocio, como una fuente de enriquecimiento, por parte de algunos comerciantes urbanos y propietarios de tierras.

El país europeo en el que más se notaron estos cambios fue Inglaterra. Muchos propietarios se interesaron por comercializar lo que se producía en sus tierras. Esto los llevó a introducir innovaciones técnicas para aumentar la productividad. En muchos casos los adelantos técnicos provocaban desocupación, ya que reducían la necesidad de mano de obra. Por lo tanto, gran cantidad de campesinos se vieron obligados a abandonar sus tierras, condenados a refugiarse en los bosques o a emigrar a las ciudades para hallar un modo de subsistencia.

nacimiento prolteariado industrial

 Surgimiento del proletariado industrial
¿Cómo transcurrió el proceso de formación del proletariado industrial en Inglaterra? El punto de arranque de este proceso es la revolución agraria de la cual hablamos anteriormente, y cuyo rasgo principal fue el desalojo de la tierra de los campesinos. En el siglo XV el rasgo determinante del sistema económico de Inglaterra era el predominio del minifundio.

El régimen de servidumbre había sido liquidado en aquel tiempo y las diversas categorías de campesinos contaban con una economía independiente aunque formal y jurídicamente,; en virtud de las leyes vigentes a la sazón en el país, toda la tierra pertenecía a los terratenientes feudales. A fines del siglo XV y comienzos del XVI se produjeron serios cambios en el agro inglés. El desenvolvimiento de las relaciones mercancía-dinero y, en particular, del comercio exterior impelían a los terratenientes a incrementar sus rentas, particularmente en dinero.

Por aquel tiempo proporcionaba cuantiosas ganancias la producción de lana que se exportaba en enormes cantidades al continente europeo. A medida que se desarrollaba en Inglaterra la fabricación de paños, se precisaba mayor cantidad de lana. El aumento de la demanda de lana inglesa en los mercados exterior e interior dio lugar a un fuerte desarrollo del ganado lanar en Inglaterra. Los lores feudales ingleses se afanaban cada vez más por convertir las tierras de cultivo en pastizales para las ovejas y emprendieron la expulsión de los campesinos de la  tierra («cercamiento»).

Pero el desarrollo de la ganadería y la consiguiente expulsión de los campesinos de la tierra no fue un fenómeno general y, hasta cierta época, el desalojo de los campesinos de sus tierras fue lento, si bien sumamente penoso. Este proceso se aceleró a fines del siglo XVI y comienzos del XVII bajo el influjo del desarrollo del capitalismo.

El Estado acudió en ayuda de los terratenientes, llamados en Inglaterra íandlords. La monarquía constitucional inglesa del siglo XVIII era formalmente y de hecho un instrumento del dominio de clase de los grandes terratenientes aristócratas, que-Vincularon estrechamente su suerte al desarrollo de las-formas capitalistas de economía. Los land-lords, que predominaron en el Parlamento en el transcurso del siglo XVIII, obtuvieron de esta institución más de 1.700 «sentencias de cercamiento», a consecuencia de las cuales los campesinos fueron desalojados por completo de sus tierras. Según la aguda observación de Marx, «los landlords se regalaron a sí mismos las tierras del pueblo».

Como resultado de tan generosos «regalos», el campesinado libre e independiente desapareció totalmente de Inglaterra. De los 180.000 pequeños labriegos que había en el país a fines del sigilo XVII, a finales del XVIII quedaron muy pocos. Un historiador inglés progresista del siglo XIX, A. Toynbee, escribió a este respecto: «Asombra la mera constatación de dicho contraste. Quien no conozca nuestra his-, toria de ese período podría creer que hubo una gran guerra exterminadora, o alguna revolución social violenta, que traspasó de una clase a otra la propiedad de la tierra».

La inmensa mayoría de los campesinos arruinados, desalojados de la tierra, podían obtener los medios de süFsis-tencia como peones de los terratenientes enriquecidos o como obreros asalariados en las ciudades y las zonas industriales, que demandaban constantemente mano de obra. Si los hombres de ciencia burgueses resaltan sobre todo el hecho de que los campesinos despojados de la tierra, en la sociedad capitalista, se liberaron de la opresión feudal en todas sus formas, nosotros no debemos olvidar que fueron asimismo «liberados» de los medios de producción: la tierra, su fuente principal de subsistencia.

La mayoría de los campesinos esquilmados por los terratenientes y el Estado se dirigió a las ciudades, cuya población, en un plazo relativamente breve, se decuplicó varias veces.  Ejemplo’ de ello   son los siguientes datos:

Incremento de la población urbana en Inglaterra:

AÑO: 1688
Manchestér      ………….    6.000
Birmingham…………    4.000
Liverpool      ……………    4.000
Sheffield……………..    4.000
Leeds………………    7.000

AÑO: 1760
Manchestér      ………….    40.000
Birmingham…………    30.000
Liverpool      ……………    35.000
Sheffield……………..    25.000
Leeds………………    20.000

AÑO: 1816
Manchestér      ………….    140.000
Birmingham…………    90.000
Liverpool      ……………    100.000
Sheffield……………..    60.000
Leeds………………    75.000

Los trabajadores arruinados, arrancados violentamente de la tierra, puestos fuera de la ley, se convertían en masa en mendigos, vagabundos y bandoleros. No es casual que en el período en que se establecen las premisas de la revolución industrial, se dicte en todos los países de Europa Occidental todo un cúmulo de leyes sanguinarias contra el vagabundaje. «Los padres de la clase obrera actual fueron sometidos a castigos, ante todo, por haberlos convertido por la fuerza en vagabundos y depauperados», escribió Marx. La legislación de la época consideraba a aquellas gentes delincuentes «voluntarios», que, de desearlo, podían en contrar ocupación.

En el siglo XVI, es decir, cuando comienza lá expulsión violenta de los campesinos de la tierra, se promulgó en Inglaterra la ley contra el vagabundaje, que prescribía enganchar al vagabundo a una carretilla, azotarlo hasta que la sangre le corriese por el cuerpo, y luego, hacerle jurar que retornaría a su patria y se dedicaría al trabajo. Si el vagabundo era apresado por segunda vez, el castigo aumentaba; la tercera vez era condenado a muerte como criminal peligroso y enemigo de la sociedad.

Las leyes contra los vagabundos, cuya promulgación  prosiguió, se aplicaban con implacable crueldad. Durante el reinado de Enrique VIII (1509-1547) fueron ejecutados 72.000 «grandes y pequeños ladrones». En tiempos de la reina Isabel (1558-1603), «los vagabundos eran ahorcados en masa —dice un contemporáneo— y no transcurría un año sin que en uno u otro lugar fuesen ahorcadas 300 ó  400 personas».

Leyes semejantes fueron dictadas también en Francia. El 13 de julio de 1777, el rey Luis XVI, posteriormente ejecutado por el pueblo, promulgó una ley en virtud de la cual toda persona sana de 16 a 60 años, que careciese de medios de existencia y de ocupación, debería ser enviada a galeras, elpeor castigo de la época.

Así los trabajadores honrados, privados violentamente de la tierra y de otros medios de existencia y convertidos de este modo en vagabundos, se veían obligados a trabajar como asalariados en cualesquiera condiciones, incluso las más duras. La ruina de los modestos campesinos fue la fuente principal, pero no la única, para la formación del proletariado industrial.

Qtra fuente sumamente importante de formación del proletaria industrial fue la ruina del artesanado de la producción manual, es decir, la ruina de los artesanos de las ciudades, de los tejedores rurales, de los hiladores y de otros muchos representantes de los artesanos labriegos. Su arruinamiento en masa se produjo también cuando el trabajo de la máquina triunfó sobre el trabajo a mano en las ramas principales de la industria. Este proceso se operó en forma particularmente evidente en la industria algodonera.

Antes de la introducción dé las máquinas, el proceso de transformación de la materia prima en hilados y, luego, en tejidos, se hacía en casa del obrero, con la participación de toda la familia. Por lo general, la madre y las hijas hilaban y el padre tejía o, de no tejer, sólo intervenía en la preparación de la hilaza, que se vendía después en el mercado local. Las familias de los trabajadores habitaban preferentemente en el campo, pero trataban de acercarse a la ciudad, pues solo en el mercado urbano podían vender sus artículos.

Por lo general, el tejedor artesano era también labriego. Tomaba en arriendo una parcela que, si bien no proporcionaba un ingreso sustancial, convertía al tejedor en habitante sedentario y permanente.

Los predecesores del proletariado industrial vivieron mucho mejor que sus sucesores. Trabajaban cuanto podían y ganaban lo suficiente para cubrir sus necesidades. Tenían tiempo libre para el sano trabajo en el huerto o en el campo, trabajo que era de por sí una forma de descanso. Según los recuerdos de los contemporáneos, eran en su mayor parte gente fuerte y robusta, se diferenciaban muy poco o nada de los campesinos de los alrededores. Los hijos se criaban en un ambiente sano, y si bien tenían que ayudar a sus padres en la labor, sólo era de tiempo en tiempo y no en jornadas de ocho o doce horas de trabajo.

El nivel intelectual de estas gentes era sumamente bajo. Los tejedores artesanos llevaban una vida aislada. Raramente sabían leer y escribir, no se ocupaban de política y frecuentaban regularmente la iglesia. Su asistencia a las lecturas de la Biblia era casi su única actividad intelectual. Aunque.eran sanos y fuertes, en el aspecto espiritual estaban muertos,pues sólo tenían intereses mezquinos, puramente personales. Su telar y su huerta eran para esta gente mucho más importantes que el pujante movimiento del progreso que abarcaba a toda la humanidad. Este transcurría fuera de su aldea y si llegaban algunos rumores a través del comerciante que venía todas las semanas de la ciudad en busca de la mercancía, interesaba a poca gente.

De no ser por la revolución industrial, ninguno de aquellos tejedores hubiese abandonado jamás dichq vida, sumamente tranauila y cómoda, pero completamente indigna del hombre. Tampoco eran hombres en la verdadera acepción de la palabra, sino máquinas de trabajo al servicio de unos pocos aristócratas qué regían el destino del Estado. La revolución industrial no hizo más que rematar la obra: terminó de convertir a los obreros en simples máquinas y les privó del   último   resto   de   actividad   independiente.   Pero,   conello, les obligó a pensar, los obligó a luchar por una situación digna del hombre. Esto dice Engels en su obra La situaeión de la clase obrera en Inglaterra.

La invención de la primera máquina, muy imperfecta, la hiladora mecánica «Jenny», construida por el tejedor Jaime Hargreaves, en 1764, mostró las incomparables ventajas de la producción a máquina sobre el trabajo manual y sentó la base para la ruina en masa de los hiladores; las siguientes invenciones arruinaron a los tejedores. Fue un proceso duro y doloroso. «La historia universal —escribió Marx— no ofrece un espectáculo más horrible que el hundimiento lento, prolongado durante decenios y que culminó por fin en 1838, de los tejedores de algodón ingleses».

Un proceso análogo se operó, con mayor lentitud, en las industrias de la lana, la seda y el lino.

Así pues, la pérdida de la tierra por parte del campesinado y la ruina del artesanado condujeron a la formación del gran ejército de los proletarios, hombres carentes de propiedad y sin otros medios de existencia que la venta de su fuerza de trabajo.

Fuente Consultada:
LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL M.I. Mijalov

Biografia del Conde Camilo de Cavour Reino de Piamonte

Biografia del Conde Camilo de Cavour

HISTORIA DE ITALIA: INDEPENDENCIA DE AUSTRIA

Camillo Benso, conde de Cavour (1810-1861), político y diplomático sin par, además de economista sagaz, Camilo Cavour transformó el reino de Piamonte-Cerdeña que se había sublevado contra la dominación austríaca. En pocos años fue el artífice de la unidad italiana. Desde el reino de Piamonte-Cerdeña, del cual fue su principal administrador, Cavour trabajó para reunir toda Italia bajo un mismo Estado moderno.

Su participación en la Guerra de Crimea al lado de Francia permitió a Cavour estar presente en el congreso de París, efectuado en 1856 y de esta manera aprovechó la ocasión para plantear el problema de la presencia austríaca en Italia y trató de encontrar una solución pacífica.

Fue primer ministro del reino de Cerdeña en los períodos 1852-1859 y 1860-1861, la historia lo recuerda como principal artífice de la unificación italiana y primer jefe de gobierno del Estado surgido de ésta, el reino de Italia (1861). Amplió los dominios de Cerdeña y fue la base para la pretensión de Cavour de constituir el reino italiano sobre la base de aquél.

Bajo su gobierno, el reino adquirió un impulso poderoso, se contruyeron canales y ferrocarriles , se fomentó la agricultura, la industria y el comercio por medio de tratados de libre cambio con Francia, Inglaterra , la Confederación Alemana, se reforzó el ejército y la marina y se construyó el puerto militar de Spezia.

Conde de Cavour, defensor de la unidad italiana

Cavour, Camillo Benso, conde de artífice de la unidad italiana, nacido en Turín en 1810. A los 37 años fundó el periódico Il Risorgimento. Al año siguiente fue nombrado diputado de la Cámara de Cerdeña, en la que se opuso desde un principio al republicano Mazzini. Defendió la alianza con Inglaterra y aconsejó la guerra contra Austria. Desempeñó diversas carteras ministeriales: Agricultura y Comercio, Marina, Hacienda, etc. En 1852 pasó a ocupar el cargo de primer ministro y desde él dedicó todo su esfuerzo a la tarea de la unificación de Italia bajo el cetro del rey de Cerdeña. Defendió el libre comercio, realizó importantes reformas en la economía y consolidó el régimen constitucional.

VIDA Y POLÍTICA: Camilo Benso, conde de Cavour, nació en Turín en 1810 en una Italia anexada al Imperio napoleónico. Aunque su padre, un aristócrata piamontés, estaba al servicio del emperador, el joven Cavour no conservó recuerdo alguno de la presencia francesa que concluyó en 1815.

Procedía de una antigua familia de servidores de la monarquía; su madre era una protestante ginebrina, y Camilo recibió una educación francesa y liberal. Fue un oficial inteligente, pero dimitió, en 1830, al hacerse sospechoso por sus ideas políticas; después de viajar por Inglaterra y Francia, estudió las cuestiones económicas, lo que le valió para transformar sus tierras según los métodos agronómicos más modernos. A comienzos de 1848, participó en la fundación del periódico «II Risorgimento»; elegido diputado, hombre muy destacado, rico, fue nombrado ministro de Agricultura, de Comercio y de Marina, en el Gabinete de dAzeglio.

Con posterioridad, el congreso de Viena dividió Italia y la mayor parte quedó bajo dominio austríaco. Los Habsburgo reinaban sobre el Véneto y la Lombardía. Indirectamente, también ejercían un poder efectivo sobre los ducados de Parma, de Módena y de Toscana.

Durante la dominación francesa Italia tuvo buenas consecuencias, pues se había proclamado la igualdad civil, se habían establecido sobre una base racional con el Código de Napoleón, los principios del Derecho público y privado, las obras públicas recibieron un gran impulso y algunas poblaciones rivales quedaron unidas por los lazos de una administración única.

De todas maneras no conformes con estos avances, los italianos sintiéronse estimulados y recobraron nuevos bríos al presenciar el triunfo del movimiento liberal español de 1820 y el francés de 1830. Pese a que en los siete Estados de Italia imperaba un absolutismo despiadado, las nuevas corrientes de libertad , transmitidas en esas revoluciones, continuaron abriéndose paso.

En 1852, el  Rey Víctor Manuel II lo nombró Primer Ministro, a la sazón, tenía cuarenta y dos años de edad; de carácter alegre y jovial, se convirtió en el popular «papá Camilo». Constituyó el «Connubio», un Gobierno de unión nacional, con Rattazi, jefe de los moderados, y dirigió, activamente, las nuevas reformas: supresión de conventos, construcción de vías férreas y de carreteras, para mejorar el tráfico con Francia; reorganización del ejército por el ministro Lamarmora.

Conocido de todos el odio de Cavour a Austria, los patriotas se fueron apartando cada vez más de Mazzini, para volver sus ojos hacia Piamonte, unidos en la «Sociedad Nacional» del exiliado siciliano La Fariña. Sólo quedaba un problema por resolver: vencer a Austria, pero se necesitaba un poderoso aliado, y Cavour contaba con Francia.

Gracias a la guerra de Crimea consiguió que se tratara la cuestión italiana en el Congreso de París de 1856. Acordó con Napoleón un plan para expulsar a los austríacos de Italia (1858). Aunque representó un golpe decisivo para los austríacos, de cara al futuro, Cavour tuvo que cederles Venecia. Dimitió por esta razón Regresó en 1860, comenzando el verdadero periodo de unificación de Italia. Con la ayuda de Francia, a la que pagó con la cesión de Niza y Saboya, preparó la integración de Parma, Toscana y Módena. Por su parte, Garibaldi, junto con la tropas sardas, conquistó el Sur de Italia y los Estados Pontificios. En 1861 Víctor Manuel es proclamado rey de toda Italia, con las excepciones de Roma y Venecia. Ese mismo año, agotado por su constante actividad, murió Cavour en Turín.

HISTORIA DE ITALIA:
EN BUSCA DE LA UNIFICACIÓN:
En 1850, Austria seguía siendo el poder hegemónico sobre la península italiana. Los intelectuales italianos iniciaron un movimiento literario denominado «il Risorgimiento» encaminado a conseguir la unidad de Italia, liberándola de la dominación extranjera.

 Tras el fracaso de la revolución de 1848-1849, un creciente número de partidarios de la unificación centraron en el estado septentrional de Piamonte sus esperanzas para conseguir tal fin. La casa real de Saboya gobernaba el reino de Piamonte, el cual también incluía la isla de Cerdeña. Y si bien fueron estrepitosamente derrotados por los austríacos en 1848-1849, bajo el rey Carlos Alberto, Piamonte realizó un valiente esfuerzo. Por ello, era razonable que podría asumir el papel de vanguardia en la causa de la unidad nacional.

El pequeño estado parecía no ser el adecuado para proporcionar el necesario liderato, sin embargo, incluso el nuevo rey, Víctor Manuel II (1849-1878), nombró al conde Camilo de Cavour (1819-1861) como su primer ministro en 1852.

Cavour era un noble de criterio liberal que había hecho fortuna en la agricultura y que aumentó aún más sus riquezas con negocios en la banca, los ferrocarriles y la industria naviera. Era un moderado que se mostraba a favor de un gobierno constitucional. Fue un político consumado, con capacidad de persuadir a otros de lo correcto de las convicciones que él abrigaba.

Después de llegar a primer ministro, en 1852, practicó una política de expansión económica, aliento a la construcción de caminos y canales, tendido de vías de ferrocarril y fomento de las empresas de negocios, ampliandoel crédito y estimulando la inversión en nuevas industrias. El cremiento de la economía piamontesa y el subsecuente aumento de los ingresos del gobierno le permitieron a Cavour verter dinero en el equipamiento de un gran ejército.

Rey Víctor Manuel II

Rey Víctor Manuel II de Italia

Las tropas del rey piamontés Carlos Alberto, en acuerdo de Cavour, en su intento de expulsar a los austríacos fueron aplastadas en Novara el 23 de marzo de 1849. El soberano abdicó entonces y cedió el trono a su hijo Víctor Manuel II. Víctor Manuel II, el primer rey de Italia. Monarca liberal, supo entregar su confianza a Cavour sin ser jamás desposeído de su autoridad.

Cavour no se hacía ilusiones sobre la fuerza militar del Piamonte y era sobradamente consciente de que no podía lanzar un reto directo a Austria. Necesitaría de los franceses. En 1858 llegó a un acuerdo con Napoleón III. El emperador convino en aliarse con el Piamorte para expulsar a los austríacos de Italia. Una vez que los austriacos se viesen fuera, Italia sería reorganizada.

El Piamonte sería extendido hacia el reino de la Alta Italia, añadiendo la Lombardía, Venecia, Parma, Módena y parte de los Estados Pontificios a su territorio. En compensación por sus esfuerzos, Francia recibiría las provincias  piamontesas de Niza y Saboya. Se crearía un reino de Italia Central para el primo de Napoleón III, el príncipe Napoleón, que se casaría con la hija menor del rey Víctor Manuel. Este convenio entre Napoleón y Cavour parecía asegurarle al gobernante francés la oportunidad de controlar Italia.

Confiado en que el plan funcionaría, Cavour provocó a los austríacos para que invadieran el Piamonte en abril de 1859. La historia siguiente no fue la planeada, los franceses fueron derrotados y Napoleón III decidió retirarse pues los costos superaban a los estimados inicialmente. Además Prusia decidió ayudar a Austria y de este modo Francia tendría enemigos en dos frentes situación que ponía en peligro el orden político francés. Napoleón III,  abandona a los italianos y firma un acuerdo con los austríacos, dejando  en sus manos  a Venecia.

Mientras tanto un nuevo líder aparecía en el sur de Italia, Giuseppe Garibaldi (1807-1882), un patriota italiano que había apoyado la causa revolucionaria de Mazzini , para la Unificación Italiana.

Garibaldi, reunió un ejército voluntario, el de los «camisas rojas», que acudió en ayuda de la rebelión siciliana. Cavour aparentó condenar el movimiento (no era partidario de actos revolucionarios), pero ayudó a Garibaldi, que, partiendo de Génova en mayo de 1860, tomó a Napóles y en seguida las Dos Sicilias. Entre tanto, Víctor Manuel intervino desde el Norte, invadió los Estados Pontificios y se unió a Garibaldi en Nápoles.

Era necesario evitar el enfrentamiento que podía plantearse entre la Cerdeña monárquica y el republicano Garibaldi. A fines de septiembre de 1860, Cavour proclamó la anexión de los Estados Pontificios, exceptuados Roma y una pequeña extensión a su alrededor. Garibaldi aceptó la unidad bajo el mandato de Víctor Manuel. Así se unieron Sicilia, Napóles y los Estados Pontificios al reino de Cerdeña. Sólo Roma y Venecia quedaban al margen de la unión.

El 18 de febrero de 1861, el primer parlamento italiano se reunió en Turín, donde Víctor Manuel II abandonó el título de rey de Cerdeña y fue proclamado rey de Italia. Sin embargo, Cavour no pudo disfrutar por mucho tiempo de la obra de unificación, de la cual había sido el principal artífice, ya que falleció el 6 de junio de ese mismo año.

Debido a su temprana desaparición, Cavour no alcanzó a ver la unificación de Italia: todavía faltaban Venecia y Roma. Sólo en 1866 el Véneto, a excepción de la ciudad de Trieste, fue anexado al joven reino después de la derrota de los austríacos frente a los prusianos en Sadowa.

En cuanto a la cuestión romana, ésta no podía solucionarse debido a la inflexibilidad de Napoleón III. Gracias a la derrota del Imperio francés en 1870, las tropas italianas entraron finalmente en Roma el 20 de septiembre. Se organizó un plebiscito y una gran mayoría se pronunció a favor de la anexión de la Ciudad Santa.

Víctor Manuel II esperó hasta el 13 de mayo de 1871 para entrar en Roma, cuando se votó la ley de Garantías que estableció el estatuto de la Santa Sede. El papa siguió siendo soberano y conservó sus posesiones del Vaticano, de Letrán, la Conserjería y de Castel Gandolfo. Sin embargo, detrás de los muros del Vaticano, rehusando todo contacto con el Estado italiano que no había reconocido, Pío IX quedó aislado, prisionero de su intransigencia.

CRONOLOGÍA VIDA DE CAMILO CAVOUR

1810 Nacimiento de Camilo Benso, conde de  Cavour, en Turín, el 10 de agosto.

1847 Fundación del periódico Il Risorgimento. 

1848 Cavour es elegido diputado por Turín.

1849 El 23 de marzo, las tropas de Carlos Alberto son derrotadas por Radetzky. Fracaso de la revolución. Carlos Alberto abdica en favor de su hijo Víctor Manuel II.

1850 Cavour es nombrado ministro de agricultura, y luego de finanzas.

1852 La alianza de Cavour con la izquierda lo obliga a dimitir. El 4 de noviembre,Víctor Manuel II lo llama de regreso y lo nombra presidente del Consejo.

1854 Guerra de Crimea, en la cual participan 21.000 soldados piamonteses.

1858 Entrevista de Plombiéres.

1859 Intervención francesa en el norte de Italia.  Victorias de Magenta y de Solferino. El armisticio deVillafranca es tildado de traición. Lombardía es anexada al Piamonte.

1860 El Piamonte cede Niza y Saboya a Francia. Los ducados de Parma, Módena y Toscana son anexados al Piamonte. La expedición de los Mil, comandada por Garibaldi, se apodera de Napóles el 7 de septiembre. El 11 las tropas piamontesas entran en Umbría y las Marcas.

1861  Se proclama el reino de Italia. Camilo Cavour muere en Turín, el 6 de junio.

Fuentes Consultadas:
HICIERON HISTORIA Biografía de Larousse Entrada: Napoleón III
CONSULTORA Enciclopedia Temática Ilustrada Tomo VIII El Mundo Actual
HISTORAMA Tomo IX – La Unificación Italiana y Alemana – Editorial CODEX
LA AVENTURA DEL HOMBRE EN LA HISTORIA Tomo II La Unificación Italiana Edit. El ATENEO

Biografía de Giussepe Garibaldi Los Mil Camisas Rojas en Italia

LA UNIDAD DE ITALIA  – RESUMEN DE LA VIDA MILITAR DE GIUSEPPE GARIBALDI

En mayo de 1860, un ejército de hombres conocido como los Camisas Rojas se apodera de Sicilia. Al frente de ellos marcha un visionario que ha luchado por diversas causas en muchos lugares del mundo, pero que, por encima de todo, cree en la unidad de Italia.

Giuseppe Garibaldi, nació en Niza el 4 de julio de 1807 y murió en Caprera (Reino de Italia) un 2 de junio de 1882, fue un general y político italiano.

Fue un revolucionario nacionalista  y líder de la lucha por la unificación e independencia de Italia, por lo que se lo considera una figura clave del Risorgimento italiano por haber conducido y luchado en muchas campañas militares que llevaron a la Constitución de la Italia.

Es apodado el Héroe de Dos Mundos, porque su acción  militar fue tanto en América del Sur como en  Europa.

El artífice de la unidad de Italia fue Giuseppe Garibaldi, uno de los revolucionarios más intrépidos del siglo XIX. De origen humilde, nació en 1807 en la ciudad de Niza.

Durante su juventud, se enroló como marino en la armada de Cerdeña y, en sus viajes, entró en contacto con los ideales republicanos de la Revolución Francesa.

Conoció también la obra de Giuseppe Mazzini, un patriota italiano fundador de Joven Italia, un movimiento clandestino que aspiraba a fundar la república italiana.

Al descubrirse su militancia, tuvo que huir a Sudamérica, donde participó en las luchas de la época.

Es conocido como el «Héroe de Dos Mundos» porque sus empresas militares las realizó tanto en América del Sur como en Europa, lo que le valió una reputación considerable tanto en Italia como en el extranjero.

Los más grandes escritores, entre ellos el francés, Victor Hugo, Alejandro Dumas, George Sand mostraron su admiración y lo consideraron un héroe del romanticismo épico de esa época.

También el Reino Unido y  Estados Unidos han sido de gran ayuda en sus campañas, ofreciéndoles, en circunstancias difíciles, su apoyo financiero y militar.

Fue un convencido republicano, pero reconociendo la autoridad monárquica de Carlos Alberto y Víctor Manuel II, la columna vertebral de la acción unitaria.

La famosa expedición de los Mil será el elemento culminante de su acción, pues conquista el sur de la península que convirte en rey de Italia a Víctor Manuel II.

Sus últimas luchas para la la integración de los romanos en el reino de Italia fracasaron, por lo que la monarquía confió  a otros la tarea de conquistar Roma.

BIOGRAFIA Y OBRA POLITICA-MILITAR DE GARIBALDI

La ciudad natal de Garibaldi, Niza, se mantiene muy unida durante toda su vida. Esta ciudad pertenecía al reino de Cerdeña, y se convirtió en francesa entre 1793-1814, durante el período napoleónico (campaña de Italia).

Durante el período francés, los registros civiles están escritos en francés, y el niño Giuseppe está registrado con el nombre de José María Garibaldi.

Fue bautizado 19 de julio 1807 en el Saint-Martin-Saint-Augustin, ubicado en el distrito actual de la antigua Niza: su padrino fue José Garibaldi y su madrina Julie Marie Garibaldi.

Su padre Domenico, nacido en Chiavari en la zona de Génova,  es un capitán de la marina mercante, su madre Rosa Raimondi es de Loano, en Liguria.

De su unión nacieron seis hijos,  Angelo , Giuseppe, Michele y Felice, y dos hijas que murieron en la infancia.

Sus padres querían que Giuseppe fuese abogado, médico o sacerdote, pero al niño no le gustaba la escuela y se centra en las actividades físicas y el mar era su gran pasión, que lo consideraba «como su mejor amigo en la infancia».

Un día, toma un barco y zarpa a Liguria con algunos compañeros, pero fueron arrestados y llevados de vuelta a casa de sus padres.

Realizó cursos de italiano y de historia antigua por parte de su tutor, el señor Arena, un veterano de las campañas napoleónicas, y nace en el joven Giuseppe una fascinación especial por la antigua Roma.

Convence a su padre para que le permitiera seguir una carrera marítima y, a los quince años, y a los 17 años se embarca en el Costanza controlado por Angelo Pesante Sanremo.

Su primer viaje lo llevó a Odessa, en el Mar Negro y llegó hasta Taganrog en el mar de Azov, para comerciar  trigo.

En 1825, con 18 años junto a su padre descubrió Roma, llevando un cargamento de vino destinado a los peregrinos en el jubileo del Papa León XII. Este viaje fue una decepción, pues la Roma de los papas, era un ambiente corrupto y de obstentación, muy diferente de lo que se imaginaba.

En 1827 se embarcó desde Niza hacia el Mar Negro, su barco fue atacado por piratas griegos que los saquearon, pero el viaje continúa hacia su destino, en 1828, cae enfermo y al llegar a Constantinopla, permanece  en la comunidad italiana hasta 1832, donde se  gana la vida enseñando italiano, francés y matemáticas.

Giuseppe Garibaldi

Giuseppe Garibaldi fue un patriota italiano que, tras acaudillar distintas tropas en Sudamérica, regresó a la lucha de su país por la independencia, en la que colaboró decididamente. Al final de su vida escribió una serie de novelas y sus propias memorias desde su retiro en la isla de Caprera.

En febrero de 1832, recibió la licencia de capitán de segunda clase y abordó el bergantín Clorinde para el Mar Negro, donde conoce otros intelectuales que le trasmiten las ideas de la unificación italiana.

La península italiana desde la caída del Imperio Romano estaba formada por una multitud de pequeños estados independientes.

La ideas de libertad e independencia de la Revolución Francesa  atraen el sentimiento nacional y republicano de este joven marino.

Nacieron también simultáneamente algunos movimientos insurreccionales en 1820 y 1831, que despiertan aun mas ese sentimiento nacional italiano.

La historiografía oficial afirma que Giuseppe Garibaldi conoció a Giuseppe Mazzini  en 1833 en Marsella y se une a la Joven Italia, una  asociación política secreta de Mazzini, que pretendía transformar a Italia en una república unitaria democrática.

Como marinero Garibaldi debe cumplir el servicio militar durante cinco años en la Marina de Cerdeña; se alistó en diciembre de 1833, pero debió desertar en 1834 cuando se negó a actuar contra un  movimiento insurreccional mazziniano en Génova.

Reconocido como parte de la conspiración, fue condenado «a la pena de muerte ignominiosa» en ausencia, como un enemigo de la patria y del Estado. Garibaldi se convierte en un «bandido»,  huyó a Niza y luego cruzó la frontera para unirse en Marsella, a su amigo Giuseppe Pares.

Para evitar ser descubierto, tomó el nombre de Joseph Pane; en julio se embarcó hacia el Mar Negro y en marzo de 1835 se dirige a Túnez.

Italia se ha convertido en un lugar prohibido debido a la pena de muerte que pesa sobre él, y sólo la contempla desde lejos con sus recuerdos.

Pronto, en ese mismo año,  se le presenta una oportunidad de  viajar a Río de Janeiro, Brasil, y se embarca bajo el nombre de Giuseppe Pane, con la intención de difundir los ideales Mazzini en el nuevo continente.

Después de la conquista napoleónica de España, las colonias de América del Sur participan en un proceso de independencia que termina con la derrota de España. Los virreinatos se dividen en una serie de repúblicas independientes,  como la Confederación Argentina, Paraguay, etc.

En cuanto a Brasil, después de la invasión de Portugal por Napoleón, la familia real se exilió en Río de Janeiro y la colonia se transforma en un reino. Juan VI regresó a Lisboa debido a la revolución liberal de 1820, mientras que su hijo Pierre se convirtió en regente de Brasil. En 1822 se convirte en emperador de Brasil bajo el nombre de Pedro el Grande.

Cuando Garibaldi, que a pesar de su distanciamiento, siempre se mantuvo en contacto con los patriotas italianos, se entera de los trastornos y conflictos que tienen lugar en Italia, decide regresar inmediatamente a su Italia, porque además comienza un período de una relativa paz en las excolonias españolas de america del sur.

En enero de 1848, después de 14 anos de luchas, Garibaldi regresa a Niza acompañado de 63 compañeros.

A finales del siglo XIX , Montevideo contaba con seis calles con el nombre del héroe y el país tiene al menos cinco monumentos. El 4 de julio de 1907, para el centenario del nacimiento de Garibaldi, el presidente decretó un día de fiesta nacional y se celebró ante 40.000 personas.

El 2 de junio de 1882, cinco días antes de la muerte del héroe, se crea el Círculo Legionarios Garibaldinos que todavía hoy  existe en forma de una asociación.

Europa está experimentando en el curso de 1848, una serie de revoluciones por el que las manifestaciones demandan más libertad y que se llama la Primavera de las Naciones.

Comenzó en Francia dando luz a la Segunda República, y estas revoluciones se extiendes a Alemania, Rumania, Hungría, Polonia y Austria, pero fracasan.

En 1848, ya en Niza Garibaldi  con 150 voluntarios ofrece  ayuda al rey de Piamonte-Cerdeña, Carlos Alberto.

El otrora republicano luchaba entonces al servicio del rey. Junto con sus voluntarios, Garibaldi combatió contra Austria, en el Milanesado, pero sin éxito, antes de marchar sor Roma donde proclamó la República en 1849.

Sin embargo, el triunfo fue efímero, Napoleón III acudió en ayuda del papa Pío IX y expulsó a Garibaldi de la Ciudad Eterna.

Para el aventurero italiano comenzaba  nuevamente el exilio en Londres, Estados  Unidos, e incluso, China.

A su regreso a Italia en 1854, Garibaldi. aún soñaba con aventuras y se puso de inmediato al servicio del nuevo rey de Piamonte-Cerdeña, Víctor Manuel II, que le confió el mando de los cacciatori delle Alpi, los cazadores alpinos.

A la cabeza de este regimiento, Garibaldi se hizo famoso en la lucha contra Austria que, en 1859 terminó con la anexión de la Lombardía al Piamonte, seguida de cerca por los ducados de Parma, Toscana, Módena y las legaciones de Bolonia y Ferrara.

La prensa italiana e internacional después de las acciones de Garibaldi, lo retrataron como un héroe nacional con el título «Garibaldi el general romano.» En cuanto al diario británico The Times, envió a un enviado especial para expresar la gran admiración por Garibaldi.

LOS MIL, CONQUISTA DE SICILIA

Víctor Manuel ayudó a Garibaldi a reclutar y armar a sus voluntarios, los «Mil» camisas rojas. La expedición partió de Genova en dos barcos, y desembarcó en Marsala, el 11 de mayo de 1860.

Los camisas rojas fueron bien recibidos por los campesinos pobres, pero mal por los nobles. Muchos voluntarios sicilianos se unieron a Garibaldi, quien proclamó la dictadura en nombre de Víctor Manuel.

El 27 de mayo, entró en Palermo, que se rindió el 6 de junio.

El problema social vino a complicar la situación: la insurrección se había extendido por el interior, pero, para los campesinos, unidad y libertad significaban también la posesión de la tierra.

Varios propietarios fueron ejecutados; en Palermo, Garibaldi tomó la medida de vender los bienes comunales, y abolió el «macinato», es decir, los detestados impuestos sobre la molienda del trigo.

Pero esto no era suficiente: durante tres meses, se incubó la guerra civil, la guerra de clases, «cafoni» contra barones, «gorros» contra «sombreros».

Una famosa novela de Giovanni Verga, titulada «Libertad», pinta a la multitud campesina, enarbolando sus guadañas, congregada en la plaza de Bronte, lanzando gritos de muerte contra los «caballeros», contra sus guardabosques y contra sus guardias particulares.

Los aristócratas, feroces autonomistas, se convirtieron en seguida en unitarios, por miedo a quedarse solos frente a la sublevación.

Crespi tomó en sus manos la represión, con ayuda de la Guardia Nacional y de los consejos de guerra. Centenares de campesinos y de artesanos fueron fusilados o encarcelados.

La novela de Verga concluye con estas exclamaciones de una de las víctimas:   «¿Adonde me lleváis?   ¿A galeras? ¿Por que? No he tocado un solo palmo de tierra! Y nos habeís asegurado que esto es la libertad!

En los últimos días de Julio, caía Mesina: toda Sicilia estaba bajo el control de Garibaldi.

El partidario de la República italiana: Si Garibaldi fue el brazo armado de la unificación italiana, Mazzini fue uno de los promotores y su principal teórico. Fundador del movimiento «Joven Italia», Mazzini soñaba con reunir a toda Italia bajo la bandera de la República.

Promotor de las insurrecciones de 1848, que no prosperaron, conoció una gloria efímera en Roma donde fue uno de los triunviros, antes del restablecimiento de la autoridad papal en 1849. En Fe y porvenir (1835) y Deberes del hombre (1837), publicados durante su exilio en Londres, predicó la rebelión en un tono que hizo del ideal republicano una verdadera profesión de fe. Mazzini sembró en el espíritu de toda una generación la esperanza de la unidad republicana de Italia. Garibaldi perteneció a esta generación y cumplió, por cuenta de la monarquía de Piamonte-Cerdeña, con los deseos de Mazzini.

En 1850  escribe Sus memorias,  y al cabo de unos meses, el 27 de Junio ​​de 1850, viaja a Nueva York con la esperanza de reanudar su actividad marina.

Hasta marzo de 1851, trabajó en la fábrica de velas de Antonio Meucci, conocido por inventar el teléfono antes de Alexander Graham Bell.

Se fue a Perú para participar como capitán en la marina y viajar por el mundo. En enero de 1852, obtuvo la ciudadanía peruana y el mando del Carmen barco con el que salió a la venta a China de guano y luego se fue a Manila y Australia.

En enero de 1853, se encuentra en Lima y de regreso a Boston el 6 de septiembre y luego a Nueva York, donde dejó su posición de capitán debido a un desacuerdo financiero con el armador. Su madre murió 20 de marzo 1852.

Cuando falleció, el 2 de junio de 1882, su leyenda ya era conocida: la del héroe que había luchado por la independencia en Sudamérica, del artífice de la unidad italiana y de un romántico que consagró su vida combatiendo valerosamente por las causas nobles.

Fue un personaje legendario, Garibaldi fue por mucho tiempo objeto de un ferviente culto popular en su país. Se le alababa particularmente su clemencia hacia el enemigo.

En todos los lugares donde luchó, tanto en América como en Italia y en Francia, se convirtió en un héroe de la independencia de los pueblos. Aventurero romántico, Garihaldi dirigió sus combates tratando de no depender jamás de los intereses políticos.

CRONOLOGÍA DE SU VIDA

1807 Nacimiento de Giuseppe Garibaldi  en Niza, el 4 de julio.

1833 Adhesión al movimiento «Joven Italia» de Mazzini.

1835Viaje a Sudamérica.

1843 Garibaldi funda los Camisas rojas en Montevideo, Uruguay.

1848 Regreso a Italia.

1849 Garibaldi se apodera de Roma en febrero y proclama la República.Es expulsado en abril.

1849-1854 Nuevo exilio.Viajes por América y Asia.

1859 Garibaldi combate contra los austríacos para Víctor Manuel II.

1860 Expedición de los Mil.

1861 Víctor Manuel II es proclamado rey de Italia.

1870 Las tropas del general Cardona entran en Roma. Culminación de la unidad italiana.

1870-1871 Garibaldi combate en Francia contra los prusianos.

1872 Garibaldi se retira a la isla de Caprera.

1874 Es elegido diputado de Roma.

1882 Muerte de Garibaldi, el 1 de junio en Caprera.

Fuente Consultada:
Hicieron Historia Biografías de Larousse Tomo II Entrada Giuseppe Garibaldi

El Mercantilismo De Colbert Obra Economica Bajo el Absolutismo

El Mercantilismo De Colbert Obra Economica de Bajo el Absolutismo de Luis XIV

El Mercantilismo De Colbert Bajo el Absolutismo El mercantilismo es un conjunto de ideas económicas que considera que la prosperidad de una nación o estado depende del capital que pueda tener, y que el volumen global de comercio mundial es inalterable.

El capital, que está representado por los metales preciosos que el estado tiene en su poder, se incrementa sobre todo mediante una balanza comercial positiva con otras naciones (o, lo que es lo mismo, que las exportaciones sean superiores a las importaciones).

El mercantilismo: Concepto Se denomina mercantilismo al conjunto de teorías y principios cíe política económica que orientaron la acción de las monarquías absolutas, entre los siglos XVI y XVIII, hasta el ascenso del liberalismo.

No nació como una escuela económica por lo que tiene grandes diferencias entre los diversos países. Sin embargo, tiene objetivos comunes —más allá cíe las diferencias políticas, culturales y religiosas- en Italia, Alemania, Francia, España e Inglaterra.

El mercantilismo sugiere que el gobierno dirigente de una nación debería buscar la consecución de esos objetivos mediante una política proteccionista sobre su economía, favoreciendo la exportación y desfavoreciendo la importación, sobre todo mediante la imposición de aranceles.

La política económica basada en estas ideas a veces recibe el nombre de sistema mercantilista. (wikipedia)

colbert jean baptiste ministro de Luis XIV Rey de Francia

Jean-Baptiste Colbert (1619-1683), político francés, ministro de Luis XIV, que trató de reorganizar la estructura económica de Francia con el fin de incrementar los ingresos y crear un país autosuficiente. Nació en Reims. A la edad de 19 años, Colbert obtuvo un empleo en una oficina del ministerial.

En 1651 el cardenal Mazarino, primer ministro del rey Luis XIV, contrató a Colbert como intendente de su fortuna personal. Antes de morir en 1661, Giulio Mazarino recomendó a Colbert ante el joven rey para un ascenso.

Al principio Colbert no desempeñó ningún cargo, pero como abogado del rey entabló una acción judicial contra el superintendente de finanzas por malversación de fondos. En 1665 Colbert fue nombrado controlador general de finanzas.

Su dirección de los asuntos económicos de Francia permitió una época de esplendor y expansión. Reorganizó la Hacienda potenciando los impuestos indirectos sobre los directos. Mejoró las comunicaciones, red de carreteras y flota mercante, para potenciar el comercio interior y exterior.

Mercantilista y proteccionista, considera la economía mundial como un juego de suma cero en la que los países sólo pueden enriquecerse empobreciendo a los vecinos lo que se consigue mediante guerras comerciales. Es el creador de las grandes manufacturas reales, cuyos productos de cuidada calidad estaban destinados a la exportación. Fomenta la creación de grandes empresas y Compañías de Indias.

CONCEPTOS DEL MERCANTILISMO: Mercantilismo es el nombre que los historiadores utilizas para identificar un conjunto de tendencias económicas qué dommaron la práctica económica durante el siglo XVII, cuyo aspecto fundamental era la creencia de que el volumen total de comercio era inalterable.

Colbert, financiero francés, estableció: «El comercio causa un conflicto perpetuo, tanto en tiempos de guerra como de paz, entre las naciones de Europa, en lo que respecta a quién debería llevarse la mayor parte. Los holandeses, ingleses y franceses son los actores en este conflicto«.

Puesto que una nación podía ampliar el comercio y, por consiguiente, su prosperidad en detrimento de otras, para los mercantilistas la actividad económica era la guerra que se libraba con medios pacíficos.

Según los mercantilistas, la prosperidad de una nación dependía de una fuente llena de lingotes de oro y plata. Por esta razón se deseaba alcanzar un equilibrio comercial favorable, en el que los productos exportados fueran de mayor valor que los productos importados, con lo que se fomentaba un flujo de pagos en oro y plata que aumentaría la cantidad de metales.

Además, con objeto de favorecer las exportaciones, los gobiernos deberían estimular y proteger las industrias y el comercio de exportación, concediendo monopolios comerciales, impulsando la inversión en muevas industrias a través de subsidios, atrayendo artesanos extranjeros y mejorando los sistemas de transporte con la construcción de caminos, puentes y canales.

Por medio de la imposición de altos aranceles a los productos extranjeros se evitaría que entraran al país, porlo que no habría competencia con las industrias locales.

Las colonias también se consideraban valiosas, porque de ellas se extraían materias primas y eran mercado de los productos terminados.

El mercantilismo se concentró en la función del Estado, creyendo que su intervención en algunos aspectos de la economía era deseable en nombre del bien nacional.

Se predicaba la práctica de las dones gubernamentales para asegurar la superioridad de los productos de exportación, la construcción de caminos y canales, así como la concesión de subsidios para crear compañías de intervención gubernamental en asuntos económicos.

SOBRE COLBERT Y LUIS XIV: Colbert era un ser muy gruñon y malhumorado, pero Luis XIV tenía un gran aprecio por él y sus conocimientos.lización de una gran obra.

El antiguo servidor del cardenal Mazarino supo adaptarse a su nuevo señor, y su favor no sufrió ecilpse grave, pues el rey apreciaba la integridad, la intransigencia, el amor a los asuntos públicos y la gran capacidad de trabajo de su ministro.

Colbert acaparó poco a poco los cargos de la Hacienda, de las Edificaciones, de la Marina y de la Casa Real. Se enfrentó primero con los recaudadores arrendatarios de contribuciones; los financieros fueron obligados a reembolsar las ganancias excesivas, después de la caída de Fouquet.

Más de ciento un millones fueron recobrados así. Colbert estableció un orden estricto, con registros de los gastos y de los ingresos, previsiones y cuentas rigurosas, que permitían al Rey conocer exactamente la situación.

Durante algunos años, el presupuesto ‘fue equilibrado; a partir de 1672, Versalles y sus fiestas, las guerras y las pensiones concedidas a los cortesanos, provocaron el déficit y su cortejo de impuestos nuevos, de empréstitos, de ventas de cargos.

Cuando murió Colbert (1683), la deuda era ya enorme. «Hay que ahorrar cinco céntimos en las cosas necesarias y tirar millones cuando se trata de vuestra gloria», había dicho a Luis XIV.

Las ideas económicas de Colbert eran muy simples: es rico y poderoso un Estado que tiene mucho dinero. Hacía falta, pues, hacerlo entrar en el reino, e impedir que saliera; o dicho de otro modo, exportar, no importar.

Como Francia no poseía minas de oro, sólo las mercancías podían conseguirlo. Al tiempo que gravaba los productos extranjeros con pesadas tasas, Colbert quiso desarrollar considerablemente la industria, en cantidad y calidad.

Para conseguir la calidad, las fabricaciones fueron reguladas por treinta y ocho reglamentos y ciento cincuenta edictos, con inspectores de manufacturas encargados de velar por su aplicación.

Así,, productos irreprochables conseguirían una buena acogida en los mercados exteriores. En lo que respecta a la cantidad, Colbert practicó la intervención del Estado, que suministraba una parte de los capitales y numerosas ventajas a las nuevas manufacturas: tapicerías de Gobelinos, de Beauvais, de Aubusson, sedas de Lyon, encajes de Aubusson, espejos de Saint Gobain, etc.

El paño (Sedán, Normandía) y el hierro (Saint Etienne) fueron igualmente estimulados. Se mejoraron los caminos, se abrió el canal de los Dos Mares, en Aquitania, para unir el Mediterráneo y el Atlántico, se suprimieron peajes, y doce provincias deLcentro formaron las «cinco graneles circunscripciones», en el interior de las cuales esta ban abolidas las aduanas.

Ya veremos más adelante la obra colonial; la flota fue considerablemente aumentada, mientras que Vauban fortificaba los puertos. El Royal Louis» y la galera «La Réale» fueron barcos admirables, decorados por artistas como Le Brun y Puget.

Comprometida en el plano financiero, ¿fue fecunda la obra de Colbert desde el punto de vista económico?.

Aunque aumentó innegablemente la producción y dio su gran tradición a la industria suntuaria francesa, muchos de sus aspectos fueron negativos: la reglamentación, que reforzaba, en el fondo, el viejo sistema medieval de las corporaciones, era perjudicial para las iniciativas privadas e impedía la expansión del capitalismo.

El proteccionismo era peligroso (fue causa de la guerra contra Holanda) y, en definitiva, menos provechoso que la estimulante libertad de comercio. La revolución comercial inglesa iba a ser mucho más espectacular y eficiente.

Resumen de las premisas:

1) la riqueza de los súbditos es lo que hace rico y poderoso al Estado. Es decir, resalta en esa primera instancia un sentimiento nacionalista hacia los recién nacidos Estados, originados por el absolutismo y vincula ese interés por la defensa de éste, con la empresa privada.

2) Sólo el comercio exterior aumenta la riqueza de un país.

3) Requiere de la protección del Estado. Los burgueses necesitaban expandirse a través de los océanos, pero lo podían hacer mejor si estaban más protegidos: era la época de los buques a vela, cíe los corsarios y piratas, de los monopolios estatales. En este aspecto, se nota que, si bien se destaca la defensa del Estado como un fin, es un medio para lograr la prosperidad. Pero al necesitar del mismo, requiere que se consolide un Estado unitario nacional, con un poder fuerte. Por eso vemos la relación entre la monarquía absoluta y la empresa privada en esta primera etapa de consolidación del capitalismo Más adelante, cuando el capitalista quiera sacarse los frenos que le significa la tutoría del Estado -ya no necesita andador para caminar— va a abogar por mayores libertades.

PARA SABER MAS…
Rondo Camero. Historia económica mundial. Desde el paleolítico hasta el presente, Madrid, Alianza, 1992.

«Colbert intentó sistematizar y racionalizar el control del aparato de estado sobre la economía que heredó de sus predecesores, pero nunca lo consiguió del todo, ni para su propia satisfacción. La razón principal de este fracaso fue su incapacidad para extraer suficientes ganancias de la economía para financiar las guerras y la fastuosa corte de Luis [XIV]. Esto, a su vez, fue resultado en parte del caótico sistema de impuestos francés -si es que puede llamársele sistema-, el cual Colbert fue incapaz de reformar. […]

Aparte de sus tentativas de reformar y aumentar los ingresos del sistema fiscal, […] uno de los objetivos principales de Colbert fue hacer de Francia un país autosuficiente económicamente. Con este fin promulgó en 1664 un extenso sistema de aranceles proteccionistas; cuando se vio que esto no mejoraba la balanza de pagos recurrió en 1667 a aranceles más altos, prácticamente prohibitivos. […]

Las medidas de Coibert relativas a la regulación industrial tuvieron menos directamente que ver con el objetivo de la autosuficiencia, pero tampoco fueron enteramente ajenas a él. Promulgó detalladas instrucciones que cubrían cada paso en la manufactura de literalmente cientos de productos. En sí misma, la práctica no era nueva, pero Colbert también estableció cuerpos de inspectores y jueces que hicieran cumplir las regulaciones, lo que aumentó considerablemente los costes de producción. […]

Como parte de su gran proyecto Colbert también buscó crear un imperio en ultramar. Los franceses habían establecido ya en la primera mitad del siglo XVII avanzadas en Canadá, las Indias Occidentales e India, pero, absorbidos por la política de poder europea, no les suministraron mucho apoyo. Colbert fue al extremo opuesto, asfixiando a las colonias con una abrumadora cantidad de paternalistas, minuciosas regulaciones.

También creó sociedades anónimas de monopolio para dirigir el comercio […]. No obstante, a diferencia de los modelos holandeses e ingleses, que eran resultado de la iniciativa privada con la cooperación de los gobiernos, las sociedades francesas eran en realidad delegaciones del gobierno a las que los socios, entre los que se contaban miembros de la familia real y la nobleza, habían sido inducidos o forzados a invertir, y en pocos años estuvieron todas al borde del colapso.»

Fuente Consultada: Historia de las Civilizaciones – Historia del Mundo Contemporáneo M.Garcia/C.Gatell Primer Curso Bachillerat

El segundo imperio frances Gobierno de Napoleon III Gobierno Liberal

El segundo imperio francés
Gobierno Liberal de Napoleón III

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA: La segunda mitad del siglo XIX, en el campo político, se caracteriza por la tendencia nacionalista y de estructuración estatal. Una serie de movimientos de independencia triunfaron y se concretaron en la formación de Estados nuevos. Al mismo tiempo el movimiento liberal se manifestó en forma de nacional-liberalismo, y de una tendencia a encontrar fórmulas democráticas que tuvieron su máxima expresión entre los años 1870 y 1914.

El nacionalismo ofrecía dos aspectos: el conservador, que significaba un retorno a viejas tradiciones, respetar y cultivar la historia y las costumbres del país, reverenciar a sus héroes y defender la cultura patria de toda intrusión extranjera, y por otra parte un aspecto revolucionario, ya que para conseguir el camino de la unidad nacional no se rechazaba la violencia y, si era preciso, la guerra.

Los dos Estados que antes consiguieron fortalecerse y unificarse, y que a su vez influyeron en gran manera en la vida de Europa, fueron Italia y Alemania. Y esta preponderancia se consiguió, en gran parte, a costa de Francia.

NAPOLEÓN III: Cuando apenas tenía veinte años, Luis Bonaparte tenía en su mente programa excepcional: resuelto a llegar a jefe supremo del Estado francés, pensó nada menos que en preparar una revolución para expulsar del trono al rey Felipe de Orleáns. Tan pronto llegó a saber que casi todos los militares que habían prestado servicio en el gran ejército napoleónico estaban dispuestos a ayudarlo, decidió actuar.

Sin embargo, los dos golpes de estado (el primero llevado a cabo en Estrasburgo en 1836 y el segundo en Boulogne en 1840), estaban destinados al fracaso. Los oficiales que permanecieron fieles al rey lograron imponerse a los insurrectos mandados por Bonaparte.

El 6 de octubre de 1840 la corte de París pronunció la sentencia, condenando a Luis Bonaparte a «prisión perpetua». Éste, sin embargo, no era de los que se resignan: el 25 de mayo de 1846 logró fugarse de la prisión y, ya en Londres, comenzó a meditar en un nuevo golpe de estado.

LA SEGUNDA REPÚBLICA FRANCESA: Fue instaurada a consecuencia de la Revolución de 1848, gracias a la acción de los republicanos burgueses y los socialistas. En el fondo, todos coincidían en que era necesaria la libertad de prensa y de asociación, estructurar un programa social y económico y defender el sufragio universal, pero en la forma de llevar a cabo estos ideales las discrepancias eran totales.

Napoleón al enterarse de la revolución, abandonó inmediatamente la capital inglesa, y el 26 de febrero se encontraba ya en París, y allí obtuvo el primer éxito: en las elecciones del 4 de junio, Luis Bonaparte fue elegido diputado por el Departamento del Sena. Pero él tenía otras miras: soñaba con ser emperador de Francia, como lo fuera su tío. Un camino le parecía el más viable para alcanzar la meta: lograr que lo nombraran presidente de la república, que lo consigue en ese mismo año.

Una de las primeras medidas adoptadas por la segunda República Francesa fue ordenar que en las banderas y en los muros de las casas campeara el triple lema: «Libertad, Igualdad y Fraternidad».

El 25 de febrero de 1848 el Gobierno provisional, presionado por las nuevas doctrinas socialistas y para dar satisfacción a los trabajadores, publicó la siguiente proclama: «La República se compromete a procurar a los obreros el necesario sustento por medio del trabajo y reconoce que deben unirse en sociedades para asegurarse el resultado de sus esfuerzos.»

Con ello se proclamaba el «derecho al trabajo» y para ello se puso en práctica el establecimiento de los llamados «Talleres nacionales», ideados por el economista socialista Louis Blanc.

Estos talleres, que agrupaban a sastres, ebanistas, albañiles, cerrajeros, etcétera, tuvieron corta vida, pues realizaban trabajos inútiles y a los cuatro meses ya habían costado al Estado 44 millones de francos. Los contribuyentes y campesinos, que eran los que trabajaban de verdad, se oponían a los citados talleres, y como eran mayoría en la nueva Asamblea decidieron acábar con los 120.000 «vagabundos» enrolados en los mismos. Ello ocasionó una nueva lucha de barricadas que duró cuatro días.

El general Cavaignac recibió poderes extraordinarios de la Asamblea y consiguió sofocar la rebelión (26 de junio de 1848), en vista de lo cual la Asamblea redactó una nueva Constitución en la que el presidente de la República debía ser elegido cada cuatro años por sufragio universal.

Los republicanos votaron por Cavaignac, pero los realistas, católicos y campesinos, se dejaron sugestionar por el nombre de Napoleón y eligieron al príncipe Luis Napoleón Bonaparte, sobrino de Napoleón el grande, e hijo del antiguo rey de Holanda. El nuevo presidente se instaló en el palacio del Elíseo y supo captarse las simpatías y el afecto de todas las clases y estamentos sociales. Protegió las sociedades obreras, dispuso la construcción de viviendas para los trabajadores y realizó continuos viajes de inspección a los Departamentos.

Al acercarse el fin del mandato presidencial, Napoleón, deseoso de ser reelegido, quiso que la Constitución fuese reformada, pero la Asamblea nacional se negó y en vista de ello dio un golpe de Estado e invitó al pueblo francés a unas nuevas elecciones para adoptar una Constitución nueva.

Napoleón III

Napoleón III y su esposa Eugenia de Montijo

Después de haber realizado una gira por Francia y haberse asegurado, sobre todo, las simpatías de los campesinos y de los obreros de las provincias, presentó su candidatura a la presidencia de la república, en diciembre de 1848. La victoria resultó abrumadora: sobre 7.517.811 electores, 5.572.834 votaron a favor de Bonaparte, quien se convirtió en Napoelón III de Francia.

EL EMPERADOR NAPOLEÓN III:
SUEÑOS DE GRANDEZA: Siendo emperador, Napoleón III se trazó un programa ambicioso: devolver a Francia la grandeza que le hábil otorgado Napoleón I. La tarea no era por cierto de las más fáciles: Rusia Austria estaban dispuestas a oponerse a los planes del emperador. Napoleón III, sin embargo, no se desanimó: pensaba en enfrentar a las dos potencias por separado.

En 1854 intervino en la guerra ruso-turca en Crimea, ata cando a Rusia. Vencidos los rusos, Napoleón III llevó a la práctica un plan para poder atacar al imperio austríaco Se alió al pequeño Piamonte y, en 1859, se hallaba junio a éste para ayudarle en la lucha contra Austria.

Napoleón I, con su genio militar, hubiera por cierto abatido definitivamente el poderío de Austria; Napoleón III tuvo que conformarse con Niza y Saboya, a cambio de la ayuda militar ofrecida al Piamonte.

Inmediatamente el Emperador emprendió la ruta de las conquistas coloniales. Después de algunos éxitos en África (fundación de la colonia del Senegal) y en Asia (conquista de la Indochina), emprendió la expedición a México, que costó a Francia grandes pérdidas de hombres y dinero, y que terminó en un ruidoso fracaso.

Mientras tanto, otra nación alcanzaba gran poderío en Europa: Prusia. Confiando todavía en hacer de Francia la más fuerte potencia europea, Napoleón III decidió hacer frente al ejército prusiano. Era el 4 de agosto de 1870. A los prusianos bastárosles tan sólo cuatro semanas para derrumbar definitivamente los sueños de grandeza del emperador. El ejército francés fue destruido completamente en Sedán, y el mismo Napoleón III cayó prisionero. Era el final: el 4 de setiembre de 1870 se proclamó la república en Francia.

EL SEGUNDO IMPERIO FRANCÉS:

El segundo imperio frances Gobierno de Napoleon III Gobierno LiberalDurante el Segundo Imperio Francia vivió una gran expansión industrial, se completó su red ferroviaria y se embelleció París, en parte por razones de prestigio y en parte por razones de estrategia, haciendo desaparecer las estrechas callejuelas que se podrían bloquear con barricadas y abriendo amplias avenidas donde, en caso de necesidad, podría maniobrar el ejercito con la artillería y caballería.

En todo caso fue la contracción de Paris actual, reflejaba el prestigio de gran potencia nuevamente adquirido por Francia. El desarrollo de los barcos y de la industria hizo aumentar el comercio exterior y la exportación de capitales, con el consiguiente aumento de las clases medias.

La característica de su Gobierno fue una alianza entre las fuerzas del Ejército y el Catolicismo que al principio apoyó en todo momento a Luis Napoleón. La clase media y los campesinos le secundaron casi siempre, pero no así los obreros, que aumentaban en gran número al incrementarse el desarrollo industrial de Francia.

Su ideal era resucitar el imperio de su tío, pero Napoleón III no tenía ni la inteligencia ni la energía del genial corso. Sin embargo, como enemigo declarado del Congreso de Viena y todo lo que representaba, al principio permitió el engrandecimiento de Alemania y su unificación, y finalmente apoyó a los nacionalistas piamonteses que iban a dar a Italia la unidad. Como de este modo se enfrentaba con el Papa, cuyos intereses se lesionaban, al incorporarse los Estados Pontificios a la corona de Víctor Manuel, los conservadores y los católicos se le opusieron y este hecho contribuyó a su caída, al carecer de apoyo frente a las crecientes exigencias de los extremistas.

Napoleón gobernó como monarca absoluto, restringiendo las libertades públicas de reunión, asociación y prensa. Además, impuso el juramento de «fidelidad» a los profesores universitarios, diputados, funcionarios, jefes y oficiales del Ejército, etc. Sin embargo, atendió al desenvolvimiento de la prosperidad pública y dedicó especial interés a París, que se convirtió en la capital más hermosa del mundo; sus parques, avenidas y boulevares nacieron bajo la dirección del barón de Haussmann. El formidable impulso económico que recibió el país permitió realizar la célebre exposición de París de 1855.

En los primeros años del Imperio, Francia se vio envuelta en la Guerra de Crimea, más por razones de prestigio internacional que por motivos materiales o estratégicos, como era el caso de Inglaterra; a pesar de la desafortunada dirección de la campaña y del elevadísimo número de víctimas, la victoria final y la celebración del Congreso de Paz en París, le sirvieron a Napoleón III (foto) para reforzar su prestigio personal dentro y fuera de Francia.

El emperador mantuvo una política exterior de apoyo a los movimientos nacionalistas que acabaría por destruir la obra del Congreso de Viena, y que, al favorecer la unidad de Italia y de Alemania, terminó por ser perjudicial para la política francesa.

Napoleón III en Italia cayó en una contradicción política a causa de su apoyo a los nacionalistas de Piamonte y a la defensa de la independencia de los Estados Pontificios frente a este mismo Estado. Dicha situación le llevó a perder partidarios entre los católicos, que siempre le habían apoyado, y entre los nacionalistas y los liberales.

La segunda época del Imperio tuvo un carácter progresivamente más liberal. Se inició en 1859 con la concesión de una amnistía que permitió el regreso de numerosos exiliados, además de facilitar que la asamblea votase los presupuestos generales del Estado. Una mayor tolerancia con la prensa permitió la aparición de periódicos republicanos y orleanistas.

Estas medidas no aumentaron la popularidad del emperador, y en las últimas elecciones, en 1869, el triunfo de la oposición le convenció de la necesidad de crear un imperio liberal inspirado en la monarquía constitucional británica.

La política exterior en Europa tampoco ayudó mucho a la consolidación del Segundo Imperio. Con su contradictoria presencia en Italia se ganó sucesivamente la enemistad de Austria e Italia, sin conseguir ninguna ventaja con ello, y así, cuando, debido a un grave error diplomático, estalló la guerra con Prusia, Francia se halló aislada frente a su poderoso enemigo.

Al caer Napoleón III prisionero en Sedán, el Segundo Imperio dejó de existir, y se proclamó la Tercera República sin derramar una sola gota de sangre en defensa de la emperatriz o las instituciones imperiales.

El triunfo liberal se explica por la progresiva pérdida de popularidad de Napoleón, a causa de su desastrosa política exterior.

Sin duda, el mayor fracaso en este terreno fue el quimérico intento de constituir un Imperio liberal en México, gobernado por Maximiliano de Habsburgo, bajo la protección de un ejército expedicionario, que acabé con la ejecución de Maximiliano por los revolucionarios mexicanos al retirarse las tropas francesas. régimen.

Luego del desastre de Sedán, obligaron al emperador, enfermo, a capitular en Sedan el 2 de septiembre. Dos días después era proclamada la Tercera República. La emperatriz, regente desde el 28 de julio, se refugió en Inglaterra donde Napoleón III, liberado de su cautiverio en Hesse, se reunió con ella. Falleció en el castillo de Chislehurst, en Kent, el 9 de enero de 1873.

Los trabajos de embellecimiento de Haussmann: Nombrado prefecto del Sena en 1853, Georges Eugéne Haussmann ocupó este cargo hasta 1869. En su calidad de tal, emprendió los grandes trabajos que llevan su nombre. En 1860, la zona de París fue modificada con la anexión de las comunas periféricas (Belleville, Auteuil, Passy, Montmartre, Grenelle y Vaugirard) que se convirtieron en distritos externos de la ciudad.

En el centro, la capital fue destripada para habilitar amplias arterias en el corazón del viejo París, en torno a la reconstruida Ile de la Cité. Hacia el oeste se edificaron barrios nuevos, alrededor del arco de triunfo de l’Étoile.

Las obras de aseo y sanidad fueron muy importantes: se reconstruyeron los mercados, se iluminaron las calles con lámparas de gas, se construyó una inmensa red de alcantarillado y un acueducto que en adelante abasteció a París de agua potable. También se acondicionaron áreas verdes en la periferia de la capital: los bosques de Boulogne y Vincennes, y los parques de Butte-Chaumont, Monceau y Montsouris fueron inaugurados para el esparcimiento.

Fuentes Consultadas:
HICIERON HISTORIA Biografía de Larousse Entrada: Napoleón III
CONSULTORA Enciclopedia Temática Ilustrada Tomo VIII El Mundo Actual

CRÓNICA DE LA ÉPOCA
El Mundo – Crisis y Autogolpe de Luis Napoleón :
Luis Napoleón llamó a un plebiscito que le fue favorable y ahora tiene todas las riendas del poder, tal como quería.

Comoconsecuenciadel enfrenamiento que mantiene desde hace dos años con la Asamblea Nacional, dominada por la oposición conservadora, el presidente francés Luis Napoleón llevó adelante el 2 de diciembre último un golpe de Estado.

Para superar la crisis institucional que originóestadecisión, el mandatario llamó a un plebiscito popularque íefue favorable y le permite ahoramanejar el poder con un mayor grado de autoritarismo, tanto contra I republicanos extremistas como contra los monárquicos legitimistas, Tras la revolución de 1848, fue depuesto el rey Luis Felipe I y quedó establecida la Segunda República.

Las nuevas circunstancias le permitieron a Luis Napoleón dejar su exilio en Gran Bretaña y pasar a ocupar un escaño en la Asamblea Nacional, En las elecciones presidenciales se impuso por abrumadora mayoría, gracias a los votos de las masas rurales, Sin embargo, producto de las elecciones parlamentarias del año siguiente, los monárquicos legitimistas tomaron el control de la Asamblea Nacional.

Fue así que este cuerpo legislativo aprobó una ley electoral que eliminó el sufragio universal masculino y marcó el retorno del voto censitario, lo que eliminó a tres millones de personas del electorado, entre las que se encontraban artesanos y obreros estacionales.

Por otra parte, Luis Napoleón presionó para aumentar la duración de su mandato, mientras que la Asamblea se opuso a todo proyecto de reforma constitucional, Siguiendo con la escalada de enfrentamientos entre el mandatario y el Parlamento, laceíebración del 15 de agosto como la fiesta nacional le permitió a Luis Napoleón empezar la transición hacia el segundo imperio, e impuso con éxito un modelo de fiesta nacional popular quefue preludio de la República.

En este marcóse dio el golpede Estado, en el que Luis Napoleón se presentó ante los franceses como el defensor de la democracia que garantiza el sufragio universal, frente al proyecto excluyente de la Asamblea, basado en un sistema censitario.

Fuente: Colección El Bicentenario Período 1850-1869 Fasc. N° 3 – Presidencia de la Nación –

La Unificacion de Italia Causas y Consecuencias Mazzini

La Unificación de Italia
Causas y Consecuencias – Giuseppe Mazzini

La formación de un estado nacional italiano tuvo algunas similitudes con el caso alemán. Era un territorio, hasta el siglo XIX, caracterizado por la existencia de múltiples reinos, ducados y pequeños estados.

Los tres principales artífices de la unidad italiana fueron el rey del Piamente, Víctor Manuel II, el conde de Cavour y Giuseppe Garibaldi. Cavour era un hombre culto, había residido en Inglaterra y Francia, y fue un político astuto.

Garibaldi (1807-1882) era un hombre del pueblo, luchador nato, pues en su juventud había estado en América, donde peleó al frente de una «legión italiana» en auxilio de Montevideo. En 1848, en Italia de nuevo, reclutó un grupo de voluntarios con los cuales peleó contra los austríacos. Finalmente ocupó Sicilia y la ciudad de Nápoles, donde gobernó como dictador, pero siempre en nombre de Víctor Manuel II. Sus hombres, los garibaldinos, le adoraban.

Pero la unidad de Italia, si bien necesitaba hombres de combate como Garibaldi, no hubiese sido posible sin la astucia de Cavour.

Italia en la segunda mitad del siglo XIX. Entre las principales regiones de Italia en esta época, se destacaban: el reino de Piamonte y Cerdeña, en el norte; las tierras del Papado, en el centro, y los dominios borbones, de origen español, en Nápoles y Sicilia, además de múltiples territorios pertenecientes a la aristocracia terrateniente, en el sur de la península. Una parte importante de los territorios del noreste (Venecia, Trento, por ejemplo) se encontraban bajo el dominio de los austríacos.

Giuseppe Mazzini (1805-1872)
Fue un político nacionalista y liberal fundador de la agrupación la Joven Italia. Participó en los movimientos revolucionarios de 1830 y se destacó en su lucha por la unificación italiana en la primera mitad del siglo XIX Su pensamiento influyó en e/proceso de unficación defines de siglo.

Giuseppe Garibaldi (1807-1882)Su actividad política comenzó en la agrupación revolucionaria llamada la Joven Italia en 1830. Tras fracasar en su intento revolucionario en Génova, huyó a Sudamérica, donde participó en otros movimientos políticos. En 1848 volvió a Italia para luchar en la revolución y en 1860 encabezó la marcha de Los mil camisas rojas, con el objetivo de liberar Nápoles y Sicilia del dominio francés.

Conde de Cavour

El Reino de Piamonte y Cerdeña se convirtió en el principal impulsor de la creación de un Estado nacional unificado. La burguesía piamontesa, representada por industriales, políticos e intelectuales, fue la principal gestora de los movimientos nacionalistas que surgieron en este período. En esta región se concentraba la mayor parte del potencial económico de la península y era la única zona industrialmente integrada al resto de Europa. Políticamente era gobernada por el rey Víctor Manuel y su ministro liberal, Camilo Cavour.

Este proceso tuvo la oposición de las fuerzas conserva doras principalmente, la aristocracia terrateniente del sur y el Papado, en el centro de Italia. El Papad fue uno de los sectores que mayor resistencia impusieron a los intentos de unidad, ya que temía la pérdida de sus territorios y aumento de la influencia del liberalismo en la región.

El crecimiento industrial permitió el fortalecimiento de la burguesía, que empezó a unir sus aspiraciones económicas y políticas y vio en la unidad política una eficaz vía para desarrollar mejor sus negocios y su actividad económica. Así, la burguesía de los Estados del norte, y fundamentalmente del Piamonte, se convirtió en el motor del movimiento nacionalista, un primer paso para la unificación económica, para convertir Italia en un verdadero mercado nacional, fue la construcción del ferrocarril, que se realizó a partir de 1840. El ferrocarril permitió la conexión de regiones aisladas, transformó la vida cotidiana y permitió el intercambio de mercancías, pero sobre todo la difusión de noticias y de ideas.

En el plano internacional, la unificación italiana contó con el respaldo decisivo de las, principales potencias  Gran Bretaña y Francia. Pero tuvo la oposición de los gobiernos conservadores de Austria y Rusia. Esta situación concluyó con la guerra entre Piamonte y Austria. El triunfo piamontés le permitió incorporar gran parte de los territorios del norte dominados por los austríacos.

En los territorios del sur, la iniciativa nacionalista estuvo encabezada por Giuseppe Garibaldi. Qrganizó un movimiento popular y republicano que venció a los borbones y le permitió recuperar Nápoles y Sicilia.

La unificación italiana dejó planteados dos graves problemas. El primero de ellos fue la marginación de los sectores radicales democráticos encabezados por Garibaldi. Estos fueron derrotados políticamente por la alta burguesía liberal de Piamonte, que finalmente instauró una monarquía constitucional en la región, respaldada por las potencias europeas.

El otro problema fue la relación con la Iglesia Católica. Una vez que sus dominios fueron conquistados y ocupada Roma en 1870, el Papa se consideró “prisionero en el Vaticano”, lo que con el tiempo le trajo al nuevo Estado italiano serios problemas con los sectores católicos europeos.

PENSAMIENTO DE MAZZINI SOBRE ITALIA DEL SIGLO XIX: Somos un pueblo de 21 a 22 millones de hombres, llamados, desde tiempos inmemoriales, con un mismo nombre -el de pueblo italiano-, delimitados por las fronteras naturales más precisas que Dios ha trazado, el mar y las montañas más altas de Europa, que hablamos la misma lengua […], tenemos las mismas creencias y las mismas costumbres, herederos del más glorioso pasado político, científico y artístico conocido en la historia de Europa […].

No tenemos bandera, no tenemos nombre político, ni disfrutamos de un lugar entre las naciones europeas. No tenemos centro común, no tenemos ninguna Carta, ni un mercado unificado. Estamos desmembrados en ocho Estados […]. Ocho líneas de aduanas limitan nuestro mercado y nos impiden la industria y la actividad comercial […]. Ocho sistemas diferentes de moneda, de pesos y de medidas, de legislación civil y de organización administrativa nos han separado y nos hacen sentir extranjeros los unos de los otros. Y todos estos Estados están en manos de gobiernos despóticos […]. No existe libertad de prensa, ni de asociación, ni de palabra […].
MAZZINI, G.: Italia, Austria y el Papa, 1845.

Para saber mas….

LA UNIDAD DE ITALIA. Los tres principales artífices de la unidad italiana fueron el rey del Píamente, Víctor Manuel II, el conde de Cavour y Giuseppe Garibaldi. Cavour era un hombre quito, había residido en Inglaterra y Francia, y fue un político astuto. Garibaldi (1807-1882) era un hombre del pueblo, luchador nato, pues en su juventud había estado en América, donde peleó al frente de una «legión italiana» en auxilio de Montevideo.

En 1848, en Italia de nuevo, reclutó un grupo de voluntarios con los cuales peleó contra los austríacos. Finalmente ocupó Sicilia y la ciudad de Nápoles, donde gobernó como dictador, pero siempre en nombre de Víctor Manuel II. Sus hombres, los garibaldinos, le adoraban. Pero la unidad de Italia, si bien necesitaba hombres de combate como Garibaldi, no hubiese sido posible sin la astucia de Cavour.

En 1855 concertó Cavour un tratado de alianza con Francia e Inglaterra, unidas contra Rusia en la guerra de Crimea, a cuya península fue enviado un ejército expedicionario piamontés. El astuto Cavour consiguió el apoyo de Napoleón III y la promesa de que Francia acudiría en socorro de la Casa de Saboya en el caso de que Austria atacase el Piamonte.

En 1859, Víctor Manuel hizo un llamamiento a la unidad italiana mientras Garibaldi organizaba un cuerpo de cazadores alpinos. Austria, alarmada, ocupó la frontera contigua al Piamonte y exigió la desmilitarización del territorio. El ultimátum equivalía a una declaración de guerra. Los ejércitos franco-piamonteses derrotaron a los austríacos en Magenta Solferino, mientras en los restantes Estados italianos estallaban revoluciones que expresaban el propósito de unirse a la dinastía de Víctor Manuel.

Súbitamente Napoleón cambió de política y firmó una tregua (julio de 1859) que fue seguida por la Paz de Zurich. Garibaldi, por su parte, y al frente de un millar de «camisas rojas», conquistó Sicilia, Palermo, Mesina y Nápoles, tras lo cual intentó la total conquista de los Estados Pontificios al grito de: «O Roma o morte»; pero el Gobierno italiano, temeroso de la protección que Francia dispensaba al Pontífice, desautorizó la campaña y decretó el arresto de Garibaldi.

El Parlamento italiano de 1861, establecido en Turín, proclamó a Víctor Manuel «rey de Italia por la gracia de Dios y la voluntad del pueblo». En 1866 Italia se aprovechó de las diferencias entre Prusia y Austria para anexionarse el territorio véneto. Para completar la unidad italiana era preciso ocupar Roma, guarnecida por tropas francesas, pero el rey Víctor Manuel, que no quería exponerse a una guerra contra Napoleón III, creyó prudente aguardar. La ocasión propicia se presentó en 1870 al estallar la guerra franco-prusiana.

El 20 de septiembre de dicho año, tras una breve lucha en la Puerta Pía, las tropas italianas entraron en Roma, que pasó a ser la capital del nuevo reino. La ley de garantías aseguraba al Papa la más completa independencia en el ejercicio de su autoridad espiritual; además, fue reconocido al Pontífice el derecho a los honores soberanos en todo el territorio italiano y se le permitió que tuviera una guardia personal. Se determinó que los lugares de residencia habitual o temporal del Papa gozasen de inmunidad, se le autorizó a establecer oficinas de Correos y Telégrafos, y finalmente se le asignó una renta anual de 3.225.000 liras, a la que el Pontífice renunció siempre.

«El papa Pío IX —según Pietro Orsi— fue muy útil a la causa italiana, tanto cuando dio el primer impulso al movimiento nacional, como cuando retardó y rehusó obstinadamente llegar a una inteligencia, pues así pudo realizarse la unidad italiana sin hacer al Papa más concesiones que las relativas a la libertad de la Iglesia.» Sin embargo, el Papa, hasta el Tratado de Letrán de 1929 se consideró siempre prisionero en el Vaticano.

Con ello la unidad italiana no se había logrado por completo, toda vez que subsistían el Tirol y Trieste dependientes de Austria; Córcega y Niza. de Francia, y Malta de Inglaterra. Estos territorios constituyeron la Italia irredenta.

A la muerte de Víctor Manuel II le sucedió su hijo Humberto I (1878-1900), que envió varias expediciones a las costas del Mar Rojo, que fueron causa de la desastrosa guerra con Abisinia, en la que los italianos fueron derrotados. Firmó la Triple Alianza con Austria y Alemania, y en la tarde del 29 de julio de 1900 murió víctima de un atentado anarquista. Sucedióle su hijo Víctor Manuel III, casado con Elena de Montenegro.

Es digno de recordarse que a consecuencia de la batalla de Solferino (1859) se creó la Cruz Roja Internacional. Enrique Dunant, escritor y comerciante suizo, quedó tan impresionado al contemplar el campo de batalla después de la lucha, sembrado de cadáveres, de caballos destrozados por la metralla y de moribundos que gemían sin esperanza, que decidió instar a todos los Gobiernos su apoyo para crear un cuerpo de sanitarios que atendiera a los heridos y enterrara a los muertos en el campo de batalla.

Su idea fue bien acogida, y gracias a Dunant la suerte de los que caían en la lucha no fue tan triste como hasta entonces, pero había sido preciso que el siglo XIX hubiese entrado en su segunda mitad para que esta idea cobrase cuerpo. Algo parecido hizo Florencia Nightingale en la guerra de Crimea al atender los hospitales de campañas aliados.

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Mazzini, Giuseppe. Patriota italiano, nacido en Genova en 1805. En su ciudad natal estudió y practicó la abogacía, al tiempo que colaboraba en varios periódicos. A los 25 años se afilió a los Carbonarios, por lo que fue buscado y detenido. Logró huir a Marsella, donde, en 1831, fundó la sociedad «La Giovine Italia». Promovió varios intentos de levantamiento en el país (1831-34), pero ninguno tuvo éxito. Vivió en Suiza y en 1837 se trasladó a Londres, continuando allí su propaganda política.

Tras el levantamiento de 1848 en Francia, visitó París y Milán, donde fue recibido con entusiasmo. Regresó a Italia y formó parte del triunvirato que presidió la República de Roma. Los franceses, con Oudinot al frente, tomaron la capital, obligando a Mazzini a refugiarse en Londres; desde donde impulsó los frustrados levanta mientos de 1852, 1853 y 1857.

Más ade lante colaboró con Garibaldi en sus expediciones de 1860, 1862 y 1867. Aunque celebró la unificación de Italia, nunca reconoció a la monarquía: su fin era la república. Fue propuesto en varias oca siones para ocupar un escaño en el Par lamento nacional, mas siempre se negó. Detenido en 1870 por suponérsele cóin plice de la conspiración republicana de Garibaldi, fue puesto en libertad al no poderse probar nada. Falleció dos años después.

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La difusion de las ideas liberales La Burguesia Liberal Periodicos

Las grandes transformaciones en el campo de las ideas y del conocimiento se difundieron de manera notable, en las últimas décadas del siglo XIX, gracias a la aparición de una prensa de alcance masivo. Hasta ese momento, la difusión del conocimiento había estado circunscrita a pequeñas minorías. Una forma muy efectiva de control de la información por parte de las minorías privilegiadas fue la censura. Pero a medida que se fueron imponiendo los gobiernos liberales se fue extendiendo la libertad de prensa.

Las ideas de la burguesía liberal—que en la primera mitad del siglo XIX fue a través de periódicos clandestino de poca y difícil difusión— encontraron en los diarios el vehículo más importante para difundir sus ideas políticas. No obstante, estas publicaciones eran consumidas por un público limitado a aquellos grupos sociales de un elevado nivel de instrucción y preocupados por la actividad política.

A medida que los diarios dejaron de ser medios dedicados exclusivamente a la difusión de opiniones políticas e incorporaron información más variada, fueron captando un público más amplio. Algunos periódicos de París y Londres, a fines del siglo XIX, tenían tiradas superiores a los 200.000 ejemplares.

Este importante incremento en las ediciones transformó al periodismo en un negocio atractivo y se crearon grandes empresas, sustentadas en los avisos publicitarios y en las ventas de diarios, independientes de los partidos políticos.

Periódicos como el londinense “The Times”, fundado en 1785, ejercieron una gran influencia sobre la opinión pública; fue entonces cuando comenzó a utilizarse la expresión cuarto poder para referirse ala prensa.

Inicialmente el «Times» londinense se imprimía en un taller de mano que rendía unos 400 ejemplares por hora hasta que en 1814 comenzaron a emplearse máquinas que daban hasta 1.100 copias horarias. También limitaban las tiradas las dificultades de correo, las prohibiciones gubernamentales y la censura. Por ejemplo, en Inglaterra, de 1712 a 1855, para impedir la propagación periodística entre la población, cada ejemplar se sometía a un impuesto especial.

En 1814, el «Times» de Londres comienza a emplear una máquina
como la de arriba que permitía imprimir 1.100 ejemplares por hora.

La Iglesia Rerum Novarum Imperialismo Positivismo Enciclica Social

La Iglesia Rerum Novarum
Imperialismo ,Positivismo y Enciclica Social

Desde el surgimiento del liberalismo y la Revolución Francesa de 1789, la Iglesia católica se había opuesto a los cambios y a las sociedades masónicas. Durante el siglo XIX. distintos Papas habían condenado derechos consagrados por los gobiernos liberales, como la libertad de imprenta, de conciencia, de culto, de palabra y de enseñanza.

Con la propagación de los ideales socialistas y comunistas entre los obreros, la Iglesia también lanzó su condena en duros términos: «Esta execrable doctrina es totalmente contraria al derecho natural, y no podría establecerse, sin que los derechos, los intereses, las propiedades de todos, y la sociedad misma fuesen completamente trastornados» (en la Encíclica del Papa Pío IX, del 29 de noviembre de 1846)

La Iglesia Rerum Novarum Imperialismo Positivismo Enciclica Social Leon XIIILos profundos cambios políticos e ideológicos que se produjeron en Europa en el siglo XIX provocaron una fuerte conmoción dentro de la Iglesia Católica.

Esta debió hacer frente a las medidas de los gobiernos liberales que la privaban de bienes y posesiones y que limitaban su influencia en el plano político.

En la primera mitad del siglo XIX, muchos Estados europeos firmaron acuerdos con la Iglesia —llamados concordatos— en los que se establecían los derechos de ésta y las obligaciones que los Estados tenían, en materia eclesiástica.

Pero estos acuerdos se dificultaron ante el avance de las ideas liberales, que propugnaban una completa separación entre la iglesia y el Estado. En el seno de la propia Iglesia se dividieron las opiniones sobre cuál debía ser la actitud de la institución ante estas políticas.

La postura reformista o renovadora se inspiraba en las ideas del abate francés Hughes E. de Larnennais, quien desde su periódico “L’Avenir” sostenía: “Nada de religión en la política nada de política en la religión”.

Grupos de laicos y sacerdotes, profesores universitarios y teólogos e diversos países europeos formaron una corriente partidaria de que el Papado renunciara a sus posesiones territoriales y a su poder temporal. Estos sectores buscaban acercar a la Iglesia Católica a los aires de democratización y liberalización que se estaban imponiendo en Europa.

Sin embargo, frente a los cuestionamientos externos y a las opiniones renovadoras internas, la mayoría de la jerarquía eclesiástica reaccionó con una postura claramente conservadora.

Los papas formularon diferentes condenas frente a toda idea que se opusiera a los principios tradicionales de la Iglesia. En 1832, el papa Gregorio XVI redactó la encíclica Mirari vos, que condenaba las libertades modernas, como la libertad de culto, de conciencia, de asociación y de prensa.

En 1864, el papa Pío IX promulgó una encíclica —Quanta Cura— acompañada del Syllabus, un catálogo con ochenta proposiciones que la Iglesia consideraba condenables.

El documento afirmaba que era un error que “el Papa puede y debe reconciliarse y transigir con el progreso, el liberalismo y la civilización moderna”, consideraba que el Estado laico —separado de la Iglesia— era “imnpío y absurdo».

En 1870 setecientos sacerdotes se reunieron en el Primer Concilio Vaticano. Continuando con la línea del Syllabus, se condenaron los “errores modernos” y se discutió el dogma que afirmaba la infalibilidad del Papa.

Un grupo minoritario, de tendencia renovadora, se opuso a esa idea y luego de ásperos debates se retiró de las deliberaciones. De este modo, quedó libre el camino para que se impusiera la tendencia conservadora, que reafirmó la autoridad papal y una organización eclesiástica centralizada y jerárquica.

En 1879 fue elegido como papa León XIII (foto arriba), quien continuó con la línea conservadora pero reorientando la política del Vaticano, con el objetivo de romper el aislamiento en el que se encontraba la Iglesia.

Intentó reafirmar los principios doctrinarios del catolicismo frente a las nuevas corrientes científicas, estimulando los estudios teológicos y los seminarios. Esto también permitió un debate de ideas más abierto dentro de la Iglesia, el que permitió atenuar las críticas de los sacerdotes renovadores. También impulsó la creación de misiones evangelizadoras, especialmente entre la población de los territorios coloniales que conquistaban las potencias europeas.

La principal contrincante ideológica de la Iglesia en tiempos  XIII fue “aquella secta de hombres que bajo diversos y casi bárbaros nombres de socialistas, comunistas y nihilistas …] pretenden trastocar los fundamentos de toda sociedad civil” (encíclica Quod Apostolici Muneris).

El Vaticano comenzó a definir una política hacia la clase obrera. Para contrarrestar la influencia de las internacionales obreras de inspiración socialista, la Iglesia difundió la encíclica Rerum novarum (1891).

Este documento alcanzó una gran significación histórica porque estableció los principios de la doctrina social de la Iglesia.. A partir de entonces se estimuló la formación de círculos de obreros católicos o sindicatos cristianos cuya prédica se basó en la crítica a los “excesos del liberalismo” y en la aceptación de la propiedad privada y la desigualdad social como hechos naturales, “ya que sufrir y padecer es la suerte del hombre”.

Rerum Novarum (latín: de las cosas nuevas) es la primera encíclica social de la Iglesia Católica. Fue promulgada por el papa León XIII el viernes 15 de mayo de 1891. Fue una carta abierta dirigida a todos los obispos, que versaba sobre las condiciones de las clases trabajadoras.

En ella, el papa dejaba patente su apoyo al derecho laboral de formar uniones o sindicatos, pero sin acercarse al socialismo marxista, pues también se reafirmaba en su apoyo al derecho de la propiedad privada. Además discutía sobre las relaciones entre el gobierno, las empresas, los trabajadores y la Iglesia, proponiendo una organización socioeconómica que más tarde se llamaría corporativismo.

Mientras que mucho se ha debatido sobre sus posiciones o declaraciones particulares, es claro que este trabajo fue notable como resumen de muchos asuntos planteados por la revolución industrial, por el creciente problema obrero y las sociedades democráticas modernas.

Con esta encíclica la Iglesia pretendió, entre otras cosas, paralizar la «descristianización» de las masas trabajadoras, en un período en el cual la credibilidad de la Iglesia era disminuida porque los sectores populares de la cristiandad e incluso del clero, se inclinaban por las ideas revolucionarias. Se acepta generalmente que la encíclica Rerum Novarum es la carta de fundación de la democracia cristiana y una pieza clave de la doctrina.

9. Pues, destruidos en el pasado siglo los antiguos gremios de obreros, y no habiéndoseles dado en su lugar defensa ninguna, por haberse apartado las instituciones y leyes públicas de la religión de nuestros padres, poco a poco ha sucedido hallarse los obreros entregados, solos e indefensos, por la condición de los tiempos, a la inhumanidad de sus amos y a la desenfrenada codicia de sus competidores. A aumentar el mal vino la voraz usura; la cual, aunque más de una vez condenada por la sentencia de la Iglesia, sigue siempre, bajo diversas formas, la misma en su ser, ejercitada por hombres avaros y codiciosos. Júntase a esto que la producción y el comercio de todas las cosas están casi del todo en manos de pocos, de tal suerte, que unos cuantos hombres opulentos y riquísimos han puesto sobre la multitud innumerable de proletarios un yugo que difiere poco del de los esclavos.

10. Para remedio de este mal. los socialistas, después de excitar en los pobres el odio a los ricos, pretenden que es preciso acabar con la propiedad privada y sustituirla con la colectiva, en que los bienes de cada uno sean comunes a todos, atendiendo a su conservación y distribución los que rigen el municipio o tienen el gobierno general del Estado. Con este pasar los bienes de las manos de los particulares a las de la comunidad, y repartir luego estos mismos bienes y sus utilidades con igualdad perfecta entre los ciudadanos, creen que podrán curar la enfermedad presente.
11. Pero tan lejos está este procedimiento de poder dirimir la cuestión, que más bien perjudica a los obreros mismos: y es además grandemente injusto, porque hace violencia a los que legítimamente poseen, pervierte los deberes del Estado, e introduce una completa confusión entre los ciudadanos.»

Resumiendo, podemos decir que reflexiona sobre la mala situación de los trabajadores y la injusticia que sufren por parte de las instituciones, por lo que propone tratar sus problemas con una mirada comprensiva y una actitud caritativa. Dice que el socialismo surgió debido a la «voraz usura» de los patrones, pero no implica una solución pacífica para la sociedad, porque esta ideología excita en los pobres el odio a los ricos y quiere que se sustituya la propiedad privada por la colectiva, cuando esto traería injusticia a los que «legítimamente poseen». Por último, recomienda la práctica de la religión, de la que se deriva el amor al prójimo y el respeto a los derechos de los demás.

Fuente Consultada: Historia Mundial Contemporánea 1° Polimodal Brass-Gallego

Revolucion Cientifica Siglo XIX Avances y Científicos Progreso

Revolución Científica del Siglo XIX
Avances y Científicos

El siglo XIX significó un momento decisivo para el conocimiento científico. La renovación científica que se había iniciado unos siglos atrás con las teorías de Copérnico, Galileo, Bacon y Newton —entre otros— llegó en el siglo XIX a su punto más airo. Se produjeron innumerables descubrimientos y experiencias que ampliaron y transformaron el conocimiento del mundo natural y social.

Además, las afirmaciones de los científicos adquirieron el valor de verdades casi absolutas, irrefutables, como antes lo habían sido los escritos de los filósofos o las revelaciones de la religión cristiana.

Las ciencias naturales, la física y la química, el estudio de las especies animales y del hombre experimentaron un avance incesante. Las investigaciones se fueron haciendo cada vez más específicas, y así se conformaron diferentes disciplinas, cada una con su propio objeto de estudio.

No obstante, se fue imponiendo en todas las ciencias un criterio común para investigar. El objetivo fundamental de todas las ciencias fue la búsqueda de leyes científicas. Se trataba de explicar los fenómenos naturales o sociales a través de nociones generales que pudieran aplicarse a todos los casos estudiados.

En el campo del estudio de los seres vivos se elaboraron teorías que tendrían gran trascendencia. Las investigaciones de. Charles Darwin fueron la base de la noción de evolución. Contrariando las ideas religiosas y científicas de la época —que sostenían que las especies animales tenían características invariables—, Darwin afirmó que las especies se van transformando a lo largo del tiempo.

El principio que explica estas transformaciones es el de la selección natural: los individuos de una especie que logran sobrevivir son los más aptos, los que mejor se adaptan al medio natural. Los cambios que se producen entre los individuos más exitosos se transmiten a sus descendientes.

El evolucionismo de Darwin provocó un gran impacto cuando se lo extendió al estudio de la especie humana. Aunque generó fuertes controversias en el plano religioso y filosófico, poco a poco fue imponiéndose entre los científicos. Un apunte del cuaderno de Edison con el esquema de una lámpara incandescente

edison inventor

LAS CIENCIAS EN EL SIGLO XIX

El siglo XIX constituyó una época durante la cual el hombre siguió creyendo en los postulados mágicos de la ilustración. No hubo corte ideológico entre el siglo XVIII y la primera mitad del XIX porque el racionalismo fue un dogma intocable. Las teorías de Newton no fueron discutidas y un considerable progreso industrial demostró que era necesario tener fe en la Ciencia, capaz de realizar grandes maravillas.

El libro Mecánica Celeste de Laplace, que vino a completar los estudios de Lagrange, y confirmó gran parte de las teorías de Newton, permitió conocer los movimientos de los astros al aplicar las funciones y el cálculo de variaciones al estudio de los fenómenos celestes. Entre los grandes matemáticos de este tiempo destacan Carlos Federico Gauss (1777-1855), que aplicó el cálculo infinitesimal a la Geometría, y Jacobi (1804-1851) que estableció la teoría de las funciones elípticas.

A Lobatchewsky se debe la primera Geometría no euclidiana, que tanta influencia había de tener en la obra posterior de Einstein, ya en el siglo actual. Foucault, con su famoso péndulo, demostró palpablemente la rotación de la Tierra, Le Verrier calculó las posiciones del planeta Neptuno, y Arago mandó construir el ecuatorial del Observatorio de París, al mismo tiempo que con el aumento del poder amplificador de los telescopios consiguió ensanchar notablemente el conocimiento del mundo estelar. El estudio de la constitución íntima de la materia permitió reconstruir la teoría atómica sustentada en la Grecia clásica por Demócrito.

El inglés John Dalton (1766-1844) fue uno de los primeros físicos que prestaron atención al mundo del átomo y demostró que los elementos químicos se diferencian por sus pesos atómicos, lo cual explica sus distintas propiedades.

En 1869 el ruso Dimitri Mendelejew distribuyó los 91 elementos químicos conocidos en una tabla y probó que existe una «ley periódica» íntimamente relacionada con el peso atómico de aquéllos y que permite agruparlos en forma racional.

En 1828 Wóhler consiguió sintetizar la urea, una sustancia orgánica, mediante el tratamiento de sustancias inorgánicas. La Química y la Física colaboraron íntimamente en la creación de un nuevo estudio, la Termodinámica, debida a Sidi Carnet, James Joule, el alemán von Helmholtz y Josia Willard Gibbs. Según estos descubridores el calor es una forma de energía que se transforma, pero la suma total de la misma es siempre inalterable en el Universo y no puede aumentar ni disminuir.

volta
Volta realizó los primeros experimentos referentes a la, pila eléctrica,
llegando a interesar a Napoleón I.

Pero lo que más atrajo la atención de los investigadores fue el campo maravilloso de la electricidad que habían iniciado Galvani, Volta, Franklin y otros en el siglo pasado. Maxwell demostró que la electricidad se transmite por medio de ondas que viajan a la velocidad de la luz. El alemán Hertz (1857-1894) midió la longitud de estas ondas, que denominó electromagnéticas, y sostuvo que existe una íntima relación entre electricidad, calor y luz, es decir, que son manifestaciones de una energía única.

El estudio de los fenómenos eléctricos permitió al alemán Roentgen (1845-1923) descubrir en 1895 los rayos X producidos al bombardear con una corriente de electrones el anticátodo situado dentro de un tubo en el que se había practicado el vacío. Estos rayos X eran corrientes de electrones liberados al bombardear el metal que formaba el anticátodo. Antonio Enrique Becquerel (1852-1908) descubrió que la radiactividad del uranio consistía en una descomposición de la materia resuelta en la emisión de un flujo de electrones.

Este hecho fue observado por primera vez en 1896 y fue el primer paso que permitió luego a los esposos Pedro Curie (1859-1906) y María Sklodowska Curie (1867-1934) descubrir el radium. Éstos demostraron que las emanaciones del radium y los rayos X son de la misma naturaleza.

Revolucion cientifica Trabajo de Galvani

Grabado mostrando diferentes experimentos de Luigi Galvani (Viribus Electricitatis in Motu Musculari Commentarius [Comentarios relativos a los efectos de la electricidad sobre el movimiento muscular] 1791) acerca de los efectos de la electricidad en ranas y pollos.

PARA SABER MAS…

• Física y Matemática. Las ciencias físicas, naturales y humanas experimentaron el mismo impulso que la técnica y la industria. En física se realizaron experiencias con la luz y la electricidad. En 1903, Ernesto Rutheford descubrió los elementos radioactivos y años más tarde ideó

En 1905, Alberto Einstein, basándose en sus estudios matemáticos, revolucionó la concepción del cosmos con su Teoría de la Relatividad, punto de partida de nuevas investigaciones. Este descubrimiento significó un enorme adelanto de la ciencia comparable a los realizados por Copérnico, Kepler y Newton.

Biología. Esta ciencia vio ampliado su campo de estudios al conocerse la división celular, las leyes de la herencia y la existencia de los cromosomas. Carlos R. Darwin (1809-1892) revolucionó el saber biológico con su obra Sobre el origen de las especies en términos de selección natural (1859).

Tomando como base los estudios de Lamarck (1744-1829) sobre la evolución biológica de las especies, Darwin amplió esta teoría afirmando que en dicha evolución existía una lucha por la vida en la que sólo las especies más fuertes conseguían sobrevivir.

Los avances médicos y el mejoramiento de los métodos de higiene lograron un progreso en beneficio de una mejor salud pública y una mayor expectativa de vida.

El notable cirujano inglés José Lister (1827-1912) luchó con denuedo por hacer entender a sus contemporáneos la importancia de la desinfección de los instrumentos de cirugía y propugnó así la aplicación de métodos de asepsia.

El éter comenzó a ser utilizado como anestesia para las operaciones quirúrgicas, hecho que fue paralelo a la práctica de una cirugía más avanzada. Roberto Koch (1843-1910) descubrió los bacilos que producen la tuberculosis y el cólera. Por otra parte, la difteria fue atacada con la aplicación del suero antidiftérico.

El francés Luis Pasteur (1822-1895) ideó un proceso de conservación de los alimentos al descubrir que la fermentación era producida por bacterias y que al exponer dichos alimentos a altas temperaturas éstas morían. Este procedimiento recibió el nombre de pasteurización.

Por otra parte, el estudio de las bacterias dio origen a una nueva ciencia: la bacteriología. Al mismo tiempo, los estudios médicos de Pasteur permitieron el descubrimiento de la vacuna antirrábica.

Psicología y Psicoanálisis. El siglo XIX fue el siglo de los revolucionarios científicos. Sigmund Freud (1859-1939) dio) un giro rotundo a la psicología. Con su teoría del psicoanálisis abrió grandes puertas para el conocimiento del interior del hombre, su conducta y sus motivaciones. Su obra marcó un hito en la historia de los estudios psicológicos y fue la piedra fundamental de la Psicología del siglo XX.

Sociología. En una época de grandes cambios, convulsiones y explosión social, el estudio de las relaciones entre los hombres no podía mantenerse al margen de tales procesos. La Sociología adquirió importancia relevante en esos momentos. Surgieron, como se verá más adelante, numerosas y distintas corrientes cuyos más destacados representantes fueron Heriberto Spencer (1820-1903), Augusto Comte (1788-1857), Emilio Durkheim (1858-1917) y Weber (1864-1920), entre otros. (ver Sociología)

Fuente Consultada: HISTORIA Edad Contemporánea y Argentina – Tercer Curso Grieco y Bavio – LLadó – Lugones – Sessarego – Rossi –  Editorial Mínimos AZ

El Positivismo:Religion y Ciencia Augusto Comte Caracteristicas

El Positivismo: religión y ciencia
Augusto Comte

Durante el siglo XIX la ciencia avanza a velocidad vertiginosa. Las innovaciones surgen por doquier, mejorando la vida de los hombres de manera radical. Gracias a los avances industriales, los científicos cuentan cada vez más con medios y facilidades para llevar a cabo sus investigaciones, lo que redunda en nuevos inventos y descubrimientos.

Además, el pensamiento racional del siglo XIX ayuda a dejar de lado los tabúes religiosos y así sumergirse en el pasado, tratando de rastrear los orígenes del hombre y de la Tierra: la arqueología, la antropología y la paleontología se transforman en verdaderas ciencias.

positivismo y la ciencia

Se descubren y estudian los fósiles de dinosaurios y Charles Darwin conmociona al mundo con su «Teoría de la Evolución de las Especies». En el campo de la medicina, el químico francés Luis Pasteur descubre que los microbios pueden ser destruidos si se los somete a temperaturas elevadas y crea la vacuna contra la rabia. Otros científicos siguen sus pasos y así aparecen las vacunas contra el cólera, la tuberculosis, el tifus y la difteria.

Además la cirugía se ve favorecida por el uso de anestésicos y por los métodos de asepsia.

A fines del siglo, se consigue dominar la electricida y con ella surgen un sin número de inventos: la luz eléctrica, el teléfono, el cine, el tranvía eléctrico, el alumbrado urbano, los gramófonos, los ascensores, los subterráneos…

En las ciudades, los rascacielos se elevan por primera vez para asombro de todos. Los primeros autos ya corren carreras, y un ingenio volador creado por Clemente Ader consigue que el hombre comparta el cielo con las aves.

CONCEPTO DE POSITIVISMO:

El positivismo es una corriente de pensamiento que se difundió entre los intelectuales y científicos desde 1840 hasta casi la primera guerra mundial.

Ésta fue una época signada por el desarrollo incesante de la industria, la aplicación de la ciencia a los avances tecnológicos, la expansión del comercio, una política democratizadora con reformas liberales y socialdemócratas hacia el interior de los países industriales, e imperialista hacia los países menos desarrollados.

Se creía en el progreso incontenible de la humanidad, o al menos, de la humanidad «civilizada». Para justificar ideológicamente la dominación del hombre blanco se adoptaron teorías seudo científicas adaptando la teoría de la evolución de las especies de Darwin a la sociedad.

Las grandes transformaciones económicas, sociales y políticas que se produjeron en los países capitalistas fueron acompañadas por profundos cambios en el campo del conocimiento. Los hombres que habitaban esos países buscaron nuevas formas de comprender el mundo en que vivían. Necesitaban nuevas respuestas porque habían surgido nuevas preguntas.

Los economistas liberales ya habían elaborado teorías que explicaban el vertiginoso crecimiento de los países industrializados. La lógica del mercado que todo lo regulaba a través de la oferta y la demanda había sido una explicación adecuada para el funcionamiento de la economía durante la primera mitad del siglo XIX.

Sin embargo, después de 1850, comenzó a hacerse evidente que la marcha de las economías industriales atravesaba, de tanto en tanto, momentos de crisis profunda y generaba fuertes desigualdades y conflictos sociales. ¿Cómo garantizar el orden en sociedades donde se producían crisis y conflictos? ¿El mercado ya no era garantía suficiente de armonía y equilibrio? ¿Sería capaz la burguesía de resolver estos problemas?

Nunca antes en la historia se habían producido cambios a un ritmo tan acelerado. La expansión imperialista hacia el mundo colonial no sólo implicaba un gran movimiento de mercancías y capitales sino también un movimiento de personas, ideas y conocimientos a escala mundial. Era necesario explicar ese nuevo orden que se estaba gestando.

 ¿Tendría límites esa expansión? ¿Era posible seguir progresando indefinidamente? ¿Sería cierto que —como anunciaban algunos socialistas— la crisis final del capitalismo era inevitable?

La sociedad capitalista necesitaba certezas, respuestas seguras. Estas ya no provenían como antes de la religión y de las enseñanzas de la Iglesia. La desaparición de la sociedad feudal y el auge de las ideas liberales y socialistas habían debilitado la influencia eclesiástica.

Tanto las revoluciones burguesas como las luchas obreras estuvieron teñidas de un carácter anticlerical. Frente a las dificultades del pensamiento religioso -sujeto a dogmas construido a lo largo de siglos de historia– se fue afirmando otra forma de saber y de adquirir certezas y respuestas seguras: el conocimiento científico.

Los rasgos fundamentales del positivismo
* Reivindica la supremacía de la ciencia para lograr el conocimiento: sólo se puede conocer aquello que nos permite conocer la ciencia, y el único método de conocimiento es el propio de las ciencias naturales.

* El método de las ciencias naturales —que consiste en la investigación de las leyes causales y h relación de éstas sobre los hechos- se aplica también al estudio de la sociedad. Es decir, establece la unidad del método científico. Así nace la ciencia denominada sociología.

* La ciencia es la única forma de solucionar, con el tiempo, todos los problemas de la humanidad.

* Se tiene, por consiguiente, optimismo con relación al futuro, debido a la creencia en el progreso -para algunos, automático: para otros, fruto de la inteligencia y del trabajo humano- que hará avanzar a la humanidad hacia el bienestar general.

* Es una filosofía racionalista (con antecedentes en Descartes -siglo XVII- y en los iluministas -siglo XVIII-) que sin embargo considera que el razonamiento, para ser científico, debe atenerse a los datos que le brinda la experiencia.

La enseñanza superior. Una clase de química en la  Universidad de la Sorbona (París,), a comienzos del siglo XX. El desarrollo de la enseñanza universitaria fue de gran importancia para promover el avance científico. Junto a los centros universitarios tradicionales —como los ingleses de Oxford y Cambridge, por ejemplo—, surgieron nuevos centros de estudios superiores como la École Politechnique en Francia, las techniksche Hochschulen en Alemania o las “universidades de ladrillo rojo” en Inglaterra. En estas universidades se incluyeron los estudios en ciencias teóricas y aplicadas en ingeniería. De este modo se complementaban la expansión industrial, el conocimiento científico— técnico y la enseñanza superior

DARWINISMO SOCIAL: El éxito de la teoría evolucionista en el campo de las ciencias naturales también influyó en las nuevas teorías que se estaban elaborando acerca de las sociedades.

Para cualquier habitante de una ciudad industrializada parecía evidente que los avances científico-técnicos significaban la posibilidad de una vida mejor. El progreso parecía no tener límites.

La idea de progreso —en el plano social— y la de evolución —en el campo natural— se imponían tanto entre los científicos cómo entre la mayoría de lo habitantes de los países industrializados.

A partir de los trabajos de Auguste Comte comenzó a tomar forma la corriente de pensamiento llamada positivista. Su objetivo era explicar el desarrollo de las sociedades humanas de manera objetiva, observando los hechos y estableciendo leyes, a la manera de las ciencias naturales.

Comte consideraba que el progreso era lineal y acumulativo, y que el método científico era el que permitía llegar a un conocimiento positivo. Afirmó que las sociedades humana habían pasado por tres edades: la teológica desde los orígenes hasta el siglo XIII, la metafísica, hasta 1789, y la científica.

Los positivistas pensaban que para que las sociedades evolucionaran de una etapa a otra era indispensable que existiera un orden social. Para que el progreso capitalista no se detuviera era necesario que, por encima de los intereses particulares, se impusiera un orden superior.

Este orden debería imponerse por medio de normas y leyes. El conocimiento científico positivo tendría la función de contribuir a mantener el orden social.

El positivismo fue tanto un método de investigación en las ciencias sociales como una ideología. La visión positivista de la sociedad basada en las nociones de orden y progreso se impuso en los países en los que se extendía el capitalismo.

A medida que las potencias imperialistas se extendían con sus productos, sus capitales y sus ejércitos, también lo hacían sus ideas. (Ver: Nuevas Técnicas Industriales en el Siglo XIX)

Ver:Biografia de Spencer Herbert

Imperialismo: Las alianzas internacionales Causas del Imperialismo

Entre 1850 y 1914 el mapa político de Europa sufrió constantes cambios. Las guerras fueron la causa de la mayoría de ellos.

Múltiples fueron los motivos que provocaron estos enfrentamientos. Sin embargo, a pesar de esta diversidad, tenían elementos en común. El desarrollo del imperialismo en este período, llevó a que las potencias capitalistas tuvieran conflictos por el reparto del mundo en las áreas coloniales, y también se enfrentaran en sus propios territorios.

En Europa, la mayoría de las guerras respondieron a un juego de intereses que asumieron todos los países: mantener el equilibrio económico y político en la región. O dicho de otra manera, evitar que algún país alcance un mayor predominio sobre el resto. Las relaciones internacionales se hicieron más complejas, ya que junto a las guerras surgieron variadas alianzas entre países. Con esta política de acuerdos se establecían múltiples derechos y obligaciones entre las potencias.

Las alianzas fueron bastante cambiantes durante un período. Pero hacia fines del siglo XIX se establecieron dos fuertes acuerdos en el mundo occidental: la Triple Alianza y la Entente Cordiale. La Triple Alianza estuvo integrada por Alemania, Italia y Austria. Fue impulsada por Bismarck, que estableció una hábil estrategia de alianzas con el objetivo de rodear a Francia y reforzar el poder de Alemania frente a Gran Bretaña, su principal rival en la expansión colonial.

El constante crecimiento económico y político de Alemania se presentó ante Francia y Gran Bretaña como una amenaza. Por ello, junto a Rusia, en 1907 estos países establecieron el acuerdo de defensa mutua llamado Entente Cordiale.

La desintegración del imperio Turco y la guerra de Crimea. Hacia mediados del siglo XIX el Imperio Turco se encontraba en un proceso de desintegración. Las luchas por la independencia emprendidas por los pueblos que dominaba fueron un factor decisivo en su declinación. A principios de siglo ya había perdido sus dominios en Egipto y en Grecia. Luego debió aceptar la autonomía de Serbia y de Moldavia. Este proceso fue acompañado por una lucha entre las potencias europeas por obtener mayores ventajas en los territorios del decadente imperio y sobre todo por ver quién controlaba la región de los Balcanes. En 1853, por estos motivos, se desató una guerra entre Rusia y Turquía. Tras durar dos décadas, vencieron los rusos y obtuvieron extensos territorios en la región. El expansionismo ruso y las aspiraciones austriacas en la región preocuparon al resto de las potencias por el futuro del equilibrio europeo. Las tensiones, de todos modos, continuaron hasta principios del siglo XX.

Las Reformas Liberales de Japón: Era Meiji Antecedentes Resumen

Las Reformas Liberales de Japón: Era Meiji Antecedentes 

En Japón se realizó una industrialización acelerada a partir de la revolución nacional Meiji (1867-1912), que acabó con la organización feudal de la sociedad y organizó la educación, el ejército, la hacienda pública, los ferrocarriles, etcétera, siguiendo modelos occidentales.

Un fuerte crecimiento demográfico proporcionó mano de obra barata a las grandes compañías industriales y financieras, organizadas según el modelo de los trusts estadounidenses, a pesar de sus orígenes familiares. Japón inició su expansión territorial a partir de 1875, año cuando firmó un acuerdo con el imperio ruso, que le cedió las islas Kuriles a cambio de la isla de Sajalín. Por esa época ocupó también las islas Ryukyu.

Su intervención en Corea provocó la guerra con China (1894-1895), arrebatándole Formosa y Port Arthur, además de conseguir la «independencia» de Corea, que quedaría bajo su influencia.

Pero se convirtió en una gran potencia imperialista cuando derrotó a los rusos y les destruyó su flota, consiguiendo por la paz de Portsmouth —que finalizó la guerra ruso-japonesa— la mitad sur de la isla de Sajalín, y los protectorados sobre el sur de Manchuria y Corea, que sería anexionada finalmente en 1910.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS: Al comenzar el siglo XIX, Japón no tenía ningún tipo de relaciones con Occidente. El poder económico y político estaba en manos de grandes señores feudales. Existía un emperador, pero sólo era una figura decorativa ya que prácticamente no tenía autoridad sobre los señores.

A fines de la década de 1850 y principios de 1860 parecía como que Japón siguiera los pasos de China, los cuales quedaban marcados por esferas de influencia de las agresivas potencias occidente transformación extraordinariamente rápida, sin embargo, produjo un resultado muy diferente.

Antes de 1868, el shogun, poderoso jefe militar que ejercía hereditariamente el mando, asistido por guerreros de la nobleza conocidos como samurais, ostentaba el poder ejecutivo y controlaba la administración del país. Las funciones del emperador, en cambio, eran principalmente religiosas.

Después de  las concesiones del shogun a las naciones occidentales, el sentimiento xenófobo dio origen a una revuelta de los samurais en 1867 y a la restauración del emperador como cabeza legítima del gobierno.

El nuevo emperador era entonces el astuto, dinámico y joven Mina (1867-1912), quien dio el nombre de Meiji (Gobierno Iluminado) a su dinastía. Los nuevos jefes, controlados por el emperador, inauguraban ahora una extraordinaria transformación de Japón que se conoció a partir de entonces como la Restauración Meiji.

LAS TRANSFORMACIONES: En plena etapa de expansión comercial y territorial del capitalismo, Gran Bretaña, Estados Unidos y Holanda le exigieron a Japón la cesión de ventajas económicas. Por ello, hacia mediados del siglo XIX, Japón fue “invadida” por comerciantes y mercaderes occidentales. Frente a esta situación, el gobierno imperial realizó profundas reformas que crearon un nuevo Estado en el Japón.

En 1868 el emperador Mutsu-Hito Meiji asumió el control político de todo el país. Obligó a los señores feudales a entregar sus tierras y los nombró como gobernadores de provincia a sueldo del imperio. Abolió la servidumbre, entregó tierras en arrendamiento para el cultivo, estableció el servicio militar obligatorio, terminando así con los ejércitos privados.

También en este período —llamado la era Meiji (1868-1912)— se impulsaron nuevas actividades económicas. Debido a la escasez de hierro y de carbón, las primeras industrias que se desarrollaron fueron las del algodón y de la seda. No requerían una gran maquinaria, pero sí una abundante mano de obra.

Con el tiempo, el crecimiento de estas actividades permitió a Japón acumular capitales para luego desarrollar otras industrias.

Se abolió el feudalismo, se erradicaron las restricciones sobre el comercio exterior y a los cristianos, antaño víctimas de persecución y tortura, se les permitió practicar su religión. Grupos de japoneses visitaron Estados Unidos y Europa. Estudiaron las instituciones estatales, para elegir los métodos que mejor se adaptaran a las necesidades de su país. La constitución estuvo especialmente influida por la de Alemania; y el sistema penal fue una adaptación del francés.

En lo político, también penetraron las ideas liberales de Occidente, aunque perduraron características orientales —el emperador era considerado una finura divina— se estableció una monarquía constitucional hereditaria y dos cámaras de representantes. El emperador se constituyó en la suprema autoridad.

Este proceso de reformas liberales, que duró algunas décadas, le otorgó al Japón un lugar en el mundo capitalista e impidió que se convirtiera en una colonia de Occidente.

era meiji

Occidente y Japón: En su intento por modernizarse, los japoneses absorbieron y adaptaron los métodos occidentales. También recibieron la influencia de la cultura occidental a través de las modas en los círculos elitistas. Incluso el béisbol importado de Estados Unidos. Este cuadro japonés de 1889 muestra un recital musical en una escuela de música en Tokio. Los músicos y cantantes visten ropas occidentales e interpretan música occidental.

Los japoneses realizaron un esfuerzo concertado para cubrir el atraso tecnológico entre su país y Occidente. Se llevaron extranjeros a quienes pagaron espléndidos salarios para que impartieran sus conocimientos tecnológicos, en tanto que salían grupos al extranjero, para aprender todo lo que pudieran acerca de una gran variedad de temas.

La construcción del primer tren fue un acontecimiento muy significativo, y poco después llegaron los barcos de vapor, los trenes, los telégrafos y servicios postales. Las construcciones se hicieron de ladrillos y se abandonó la madera y el bambú. En 1890 Tokio tuvo el primer edificio en altura de 12 pisos con un elevador que transportaba visitantes hasta el octavo piso.

«El comodoro Perry llegó a Japón con cuatro barcos de guerra y una carta del presidente estadounidense dirigida al emperador. La misiva prometía relaciones amistosas, pero también encerraba amenazas veladas; señalaba la resolución de Estados Unidos de penetrar en Japón.

Los japoneses demostraron gran curiosidad por los recién llegados. Perry lo narró así: «Seguían a mis hombres y oficiales por todas partes, examinaban el equipo y mostraban el deseo de obtener alguno de sus botones.» Los admitidos a bordo «miraban en todas direcciones, medían cada rincón y elaboraban bosquejos».

Perry se asombró de que los niños aprendieran desde la más tierna edad a inclinar reverentes las rapadas cabezas, de que las mujeres tuvieran los dientes negros, e incluso de que los calcetines estuvieran «hechos para separar el pulgar de los otros cuatro dedos». Notó que en las ventanas había papel aceitado en vez de vidrios, que los japoneses rara vez se sentaban en sillas o bancos y que los luchadores de sumo eran «engordados como toros». La comida «no merecía elogio», pues consistía en «sopas espesas o estofados aguados» de pescado, y en rarezas como «un budín cuadrado, con la consistencia del flan».

Poco tiempo después, se inició la moda occidental entre los japoneses acomodados. Importaron máquinas de coser para confeccionar ropas a la usanza occidental. Los progresistas lucían trajes, peinados y zapatos occidentales, y quienes preferían los kimonos portaban sombreros extranjeros. Las hijas de las familias ricas asistían a los bailes, las geishas tocaban el violín y… y el béisbol se popularizaba.»

Fuente Consultada:
Strickberger, Evolución. Editorial Omega
Hábitos y Costumbres del Pasado Reader´s Digest

Rusia Fin del Absolutismo Fracaso Liberal Revolucion Rusa

El Imperio Ruso creció constantemente durante el siglo XIX, hasta extenderse desde el mar Báltico, al oeste, hasta el océano Pacífico, en el este; del Ártico en el norte, al Hindú Kush en el sur. Muchos rusos inteligentes se dieron cuenta de que su país, a pesar de su inmensa extensión, estaba atrasado y requería cambios fundamentales, pero no coincidían en la manera de lograrlo.

La reforma parecía aún más difícil por la diversidad de los pueblos rusos: en el siglo XVIII absorbió, mediante anexiones, a la mayor parte de los judíos polacos. Los devotos y empobrecidos judíos del Distrito Autónomo se resistieron obstinadamente al cambio y se aferraron a una cultura y forma de vida que se aisló de las influencias modernizadoras externas.

En el Imperio Austriaco, la Dinastía Habsburgo enfrentó problemas similares a los de la Romanov en Rusia. Al tratar de mantener el control, se vieron cada vez más atrapados en un mandato sobre una población descontenta y de carácter multinacional.

Hacia la segunda mitad del siglo XIX, la mayoría de los países de Europa oriental —Rusia, Austria, Turquía— estaban organizados sobre la base de una economía agraria. La actividad industrial era prácticamente inexistente y las relaciones feudales aún tenían plena vigencia. Las tierras pertenecían a una clase aristocrática terrateniente y eran trabajadas por campesinos, en su mayoría siervos sujetos a la tierra. Políticamente, se encontraban organizadas como imperios, encabezado por un monarca con poderes absolutos.

El Zar Nicolás II junto a su familia. El zarismo deseó mantener un sistema política absolutista a pesar
de los cambios que se estaban produciendo en el mundo. La consecuencia fue la revolución de 1917

Rusia fue el imperio territorialmente más importante de la región, y donde más fuerza tuvieron las ideas absolutistas. En ella no existía un parlamento representativo ni tampoco partidos políticos legales. La débil burguesía comercial e industrial existente no tuvo, en esta época, una mayor influencia política y económica. Todo el poder estaba concentrado en la figura del monarca, al que llamaban zar.

Hacia mediados de siglo, la situación económica y social era crítica en el imperio: debido a su miserable condición y a sus permanentes obligaciones, las rebeliones campesinas fueron constantes. Por ello, el gobierno ruso intentó algunas reformas en lo social, la más importante fue la abolición  de la servidumbre, y en lo económico, e capital extranjero crearon todo en Ucrania, alguna actividad industrial.

Pese a ello, la situación social en el imperio se agravaba cada vez más, la condición de los campesinos no mejoró con las reformas, y la vida en las ciudades también era sumamente difícil.

Los estudiantes y los obreros de los centros urbanos comenzaron a organizar hacia 1880 una resistencia cada vez más fuerte contra el régimen zarista. Reclamaban mejoras económicas y también la  desaparición del absolutismo zarista.

La oposición al gobierno estaba representada por dos grandes corrientes políticas. Por un lado estaban los liberales, que buscaban apoyo entre los burgueses, y algunos nobles de ideas progresistas. Este sector aspiraba a que Rusia se transformara en un país capitalista y adoptara un sistema liberal  parlamentario similar al del resto de los países occidentales.

El fracaso de las reformas emprendidas por Alejandro II en el siglo XIX trajo consigo un incremento de las tensiones sociales y del activismo revolucionario. La abolición de la servidumbre generalizó la propiedad campesina, aunque no logró eliminar las grandes desigualdades sociales en el campo ruso, cuyas estructuras resultaban inadecuadas para el desarrollo de un capitalismo moderno. Los campesinos, agobiados por impuestos y sumidos en un gran atraso técnico y cultural, ansiaban el reparto de la tierra de las grandes propiedades de los nobles, la Iglesia y los propios zares.

Por otro lado, se encontraban diversos grupos políticos representados por campesinos, obreros y estudiantes. Muchos eran socialistas anarquistas , comunistas y populistas. Iban más lejos que los liberales en su búsqueda de reformas: deseaban una revolución social que cambiase las estructuras económico-sociales y políticas del zarismo ruso.

El capitalismo se introdujo en Rusia impulsado por las inversiones extranjeras y la acción del Estado. La industrialización se realizó de forma compulsiva, dando por resultado una concentración de capitales y de masa obrera en unas cuantas ciudades del inmenso territorio. Un proletariado joven y combativo, aunque de escasa experiencia, se formó rápidamente.

La incipiente burguesía no estaba satisfecha con la estructura del Estado zarista, pese a las tímidas reformas liberalizadoras de la administración, debido a la falta de participación y al gran costo e ineficacia de la burocracia y el ejército.

La revolución de 1905 y el fracaso liberal

La oportunidad para ambas corrientes políticas se presentó en 1905.. tras una catastrófica derrota del imperio ruso en una guerra con el Japón. Esta fue la chispa que desencadenó un agitado proceso revolucionario: la oposición organizó, en enero de 1905, una multitudinaria manifestación callejera en San Petersburgo, y denunció la incompetencia y debilidad del zarismo.

La reacción del gobierno —dirigido en ese entonces por el zar Nicolás II— fue inmediata: reprimió duramente a los manifestantes en las puertas del Palacio de Gobierno. A partir de aquí la insurrección se extendió por las principales ciudades.

Frente a estos acontecimientos, el zar Nicolás II intentó algunas reformas liberales: convocó a una asamblea de representantes —llamada Duma— y prometió otorgar mayores libertades políticas. Sin embargo, las reformas no duraron mucho tiempo.. Ante las primeras presiones de la Duma, el gobierno la disolvió y acusó de revolucionarios a sus miembros. Las reformas liberales habían fracasado en Rusia: ni el zar ni la aristocracia terrateniente estaban dispuestos a democratizar el imperio.

La burguesía, debido al pobre desarrollo capitalista de la economía, continuaba siendo débil, y carecía, por lo tanto, de fuerza suficiente para derrocar al zarismo. Algunos años después, una revolución popular encabezada por sectores de la pequeña burguesía, obreros y campesinos pondría fin al gobierno zarista.

El domingo sangriento. Así fue como se llamó a la dura represión con que el régimen zarista disolvió la manifestación popular de 1905 en San Petersburgo. La policía real ametralló a la gente desde el palacio, provocando la muerte de más de cien personas.

De todas maneras las manifestaciones nunca cesaron, se producían seguidamente movimientos populares ,hasta que al fin, la revolución de 1917 tuvo su «ensayo» en los acontecimientos de 1905. La guerra ruso-japonesa en la costa norte del Pacífico y la derrota posterior del ejército zarista pusieron de manifiesto la incapacidad administrativa y militar del Estado imperial de los Romanov, mientras que agudizaba el descontento social en medio de una grave crisis económica, industrial y agraria.

El movimiento de masas, al principio espontáneo y desorganizado, se dotó de sus organizaciones propias: los soviets (o consejos) de diputados, obreros y soldados elegidos en las fábricas o en los cuarteles, que pedían una asamblea constituyente, la democratización de toda la vida política rusa y la satisfacción de sus reivindicaciones económicas y sociales. El zar no tuvo más remedio que ceder, por lo que convocó a una Duma (o Parlamento) elegida indirectamente, pero que no controlaría al gobierno.

La Unificacion Alemana e Italiana Causas y Consecuencias Bismark

La Unificación Alemana e Italiana Causas y Consecuencias

La Unificación de Alemania, Causas y Consecuencias: Antes de la formación de un Estado nacional unificado, el actual territorio de Alemania se encontraba dividido en un mosaico político de más de 30 Estados. Entre ellos se destacaron, por su importancia económica y política, Austria y Rusia.

Desde principios del siglo XIX se inició un proceso de organización de un Estado nacional en Alemania. Un paso importante en este proceso fue la formación de un mercado único en la región, impulsado por la aristocracia terrateniente —los junkers— de Prusia y la burguesía industrial de la cuenca del Rhur.

Un hecho trascendente se produjo en 1835 con el establecimiento de la unificación aduanera —Zoelverein— ¿Que integró el territorio prusiano con otras regiones alemanas. Sin embargo, debido a las diferencias políticas entre Austria y Prusia, entre otras causas, el proceso de unificación no pudo llevarse a cabo en la primera mitad del siglo XIX.

Desde 1848 fue cada vez más intensa la actividad política de grupos nacionalistas que alentaban la formación de un solo Estado para todos los alemanes.

La Unificacion Alemana e Italiana Causas y Consecuencias Imperialismo

Prusia y Austria eran muy distintas en sus aspectos económicos, sociales y políticos.  Austria estaba dirigida por una monarquía de corte centralista y autoritaria. Gobernaba un territorio habitado por diferentes pueblos  —croatas, húngaros, eslavos y serbios— que tenían distintas lenguas, religiones y costumbres. Esto fue motivo de frecuentes sublevaciones contra la monarquía austríaca, ya que el principal  reclamo era el derecho a la formación de sus propios Estados nacionales.

En lo económico, Austria fue un país que no contaba con recursos ni con una burguesía poderosa capaz de lograr un desarrollo industrial propio. El mantenimiento de un ejército y de una administración que mantuviera la unidad imperial le creó graves dificultades financieras. Prusia, en cambio, experimentó un desarrollo económico muy intenso, que hizo de ella el centro del crecimiento industrial de la región. El aumento de la producción de acero, carbón y hierro, en la segunda mitad del siglo XIX así lo demostró.

Las comunicaciones  —ferrocarriles, barcos de vapor, telégrafos— crecieron de tal modo, que permitieron la formación de un activo mercado económico. Además la población prusiana era mucho muís homogénea que la austriaca, ya que no existían pueblos tan diferentes en su lengua, religión y costumbres. El desarrollo económico prusiano tuvo otras consecuencias: la consolidación de una burguesía industrial, aliada a los terratenientes —jnnkers—y el predominio en su gobierno de ideas liberales, que buscaban la formación definitiva de un Estado nacional.

Austria y Prusia: dos proyectos para la unidad

Las diferencias entre Austria y Prusia en sus proyectos de unificación política fueron notorias. Prusia pretendía la unión creando un Pequeña Alemania (los territorios del norte), y buscaba afirmar el predominio prusiano, excluyendo a Austria. La monarquía austriaca, a su vez, quería imponer la unidad a partir de la formación de una Gran  (norte y sur de la Confederación), con el reconocimiento de Austria como dirección política del nuevo Estado.

El predominio económico y político dé Prusia, le otorgó ventajas sobre Austria para encabezar la formación del nuevo Estado nacional.  Para conseguir su propósito, Prusia tuvo’ que desplazar, primero, la influencia política austriaca sobre los territorios de la región. Y asegurarse de que en caso de guerra, su poderosa vecina, Francia, no apoyara a Austria.

Finalmente, luego de dominar varios territorios al norte de su país, Prusia entró en guerra con la monarquía austríaca y la derrotó en 1866. El rey prusiano Guillermo 1 y su primer ministro Otto Von Bismarck fueron los principales gestores políticos de esta estrategia.  Como consecuencia de ello, se organizó una Confederación Alemana del Norte bajo el control político de Prusia.

El paso final en la unificación alemana se dio luego de la guerra franco prusiana de 1870. Prusia venció militarmente a Francia —la consideraba su principal rival continental—, y se apropió de los territorios franceses de Alsacia y Lorena, muy ricos en minerales.

Impulsado por sus triunfos militares el gobierno prusiano creó en 1871, con la incorporación de otros territorios, un nuevo Estado nacional: el Imperio alemán ó II Reich. Se caracterizó por ser un gobierno militarizado, apoyado políticamente por conservadores y liberales. El nuevo Estado se preocupó, además, por garantizar los intereses económicos y sociales de la burguesía industrial y de los grandes terratenientes prusianos.

La Unificacion Alemana e Italiana Causas y Consecuencias Imperialismo

Otto Bismark fue el principal gestor de la unificación alemana

Entre 1870-71 la Confederación del Norte de Alemania, que el propio Bismark había creado, derrotó a Francia en la Guerra Franco-Prusiana. Se configuró entonces el Gran Imperio Alemán del que fue nombrado primer canciller. Intentó aumentar el poder del Imperio por medio de ataques al partido socialdemócrata con leyes excepcionales, tomando algunas leyes sobre retiro obrero y luchando contra el partido católico ( Kulturkampf ). Esto ocurrió entorno a 1878. Llevó a cabo la Triple Alianza formada por Italia, Austria y Alemania así como otros pactos y alianzas. Se hubo de retirar del poder cuando Guillermo II accedió a la corona por problemas personales entre ambos. Recibió tanto honores militares como nobiliarios.

La Unificacion Alemana e Italiana Causas y Consecuencias Imperialismo

Etapas de la unidad Alemana

LA UNIÓN ADUANERA: […] Treinta y ocho líneas de aduanas paralizan el comercio interior y producen el mismo efecto que si se ataran los miembros del cuerpo humano para impedir que la sangre circule por todo el cuerpo.
Para comerciar entre Hamburgo y Austria o entre Berlín y Suiza se tiene que atravesar diez Estados, estudiar diez reglamentos de aduanas y pagar diez impuestos o tasas aduaneras. […]

Miremos a la otra orilla del río con envidia y veremos una gran nación, del canal de la Mancha al Mediterráneo, del Rin a los Pirineos y de las fronteras de Holanda a Italia donde se comercia libremente sin encontrar aduana. Los recursos de los alemanes […] se arruinan por culpa de 38 sistemas de aduanas y peajes.

Como consecuencia, nos atrevemos a solicitar a la Dieta:
1,°Suprimir las aduanas en el interior de Alemania.
2.»Establecer con las naciones extranjeras un sistema común de aduanas basado en el principio de compensación hasta que estas naciones adopten el principio de libertad de comercio europeo.
LIST, F.: Petición de una unión aduanera, 1819.

EL PROGRAMA DE BISMARK: «La guerra, un medio necesario para la unificación de Alemania»
Discurso pronunciado por Bismarck el 30 de septiembre de 1862

No es en el liberalismo prusiano, sino más bien en la fuerza y la potencia de Prusia donde Alemania tiene los ojos puestos. Baviera, Württemberg y Badén pueden entregarse al liberalismo, por eso nadie les asignará el papel de Prusia. Prusia tiene que reunir sus fuerzas y esperar el momento oportuno. Las fronteras que el Congreso de Viena dio a Prusia no son cueras. Este no es un tema ni para hacer discursos ni para buscar el voto de la mayoría; las grandes cuestiones de nuestro tiempo -este fue el error de 1848 y de 1849- se resolverán por el hierro y por la sangre.
BISMARCK: Pensamientos y recuerdos, 18S9

AMPLIACIÓN DEL TEMA PARA SABER MAS…

LA UNIDAD ALEMANA. Al invadir Austria y el centro de Europa, Napoleón disolvió el Imperio Germánico y creó la llamada «Confederación del Rin», en la que entraban los reinos de Baviera, Wutemberg, Westfalia, Sajonia, el ducado de Badén y otros. Pero después del derrumbamiento del Imperio Francés, el Congreso de Viena hizo surgir de nuevo la «Confederación germánica», con lo que Austria y Prusia vieron acrecentados sus territorios.

Francisco II de AustriaFrancisco II de Austria implantó de nuevo el absolutismo (despotismo ilustrado), mientras Federico Guillermo III restablecía en las provincias prusianas todos los privilegios y derechos que habían sido abolidos, ejemplo que fue imitado por otros príncipes tales como el Elector de Hesse Cassel, los duques de Nasau y Badén y el rey de Baviera.

 Prusia y Austria continuaron disputándose la hegemonía de Alemania y ambas deseaban llevar a cabo la unión de los diferentes Estados. Todos los alemanes se percataban de la necesidad y ventajas que reportaría la constitución de un solo Estado. Este anhelo iba a realizarlo Prusia., que contaba con una masa de población instruida, enérgica, laboriosa y disciplinada.

En 1861 falleció Federico de Prusia y le sucedió Guillermo I (1861-1868), quien llevó a cabo la reorganización del Ejército aumentando a tres años el tiempo destinado a servicio militar obligatorio. Al intentar incrementar los efectivos y la potencialidad del mismo, los diputados del Congreso (Landstag) se negaron a conceder los créditos necesarios, oponiéndose a los deseos del rey y de su ministro, el habilísimo Otto von Bismarck, quien, no pudiendo
soportar por más tiempo los acerbos discursos de los oradores parlamentarios, empeñados en poner trabas a sus deseos, se enfrentó con los asambleístas exclamando indignado: «No es sobre la libre Constitución de Prusia sobre lo que Alemania dirige su mirada, sino sobre su poder. No es con discursos y rechazando proyectos como se resuelven los grandes problemas, sino con sangre y hierro.»

Aunque todo parecía indicar que iba a estallar una revolución, no sucedió así; los prusianos estaban acostumbrados a obedecer a su monarca, quien, por otra parte, se hallaba firmemente apoyado por la nobleza y el Ejército. De este modo, «a despecho del Parlamento, con peligro de su corona y aun de su vida», fueron aumentados los impuestos, con los que pudo llevarse adelante el plan de reorganización militar deseado por Federico.

Colonialismo o Imperialismo Aleman Otto BismarkPoco después, Bismarck, «el canciller de hierro», tenía ocasión de poner en marcha su formidable máquina militar. El motivo lo dio el rey Cristian IX, que había subido al trono de Dinamarca en 1863 y deseaba extender la Constitución danesa al territorio de Sleswig, que si bien era alemán dependía de Dinamarca desde el Congreso de Viena. Los alemanes de los ducados de Sleswig y Holstein, que suspiraban por incorporarse a la Confederación germánica, mostraron su disgusto.

Bismarck se erigió en defensor de sus compatriotas y declaró la guerra a Dinamarca. Austria quiso compartir también el honor de rescatar tierras irredentas y se unió a la empresa.

El pequeño Ejército danés no pudo resistir el empuje de los ejércitos prusiano y austríaco, que en breves días ocuparon la totalidad de la península de Jutlandia e impusieron la Paz de Viena de 1864. Por ella, Dinamarca renunciaba a los territorios objeto de disputa, cediendo el Sleswig a Prusia y el Holstein a Austria.

Bismarck, con clara visión política, dióse cuenta de que el único obstáculo serio para lograr la unidad alemana lo constituía Austria, y por ello determinó eliminarla de la Confederación germánica empleando constantes provocaciones y exigencias.

No contento con ello, estimuló a los patriotas italianos a levantarse en armas contra Austria, prometiéndoles su ayuda y la cesión de Venecia. Alióse con el emperador francés Napoleón III y aguardó los acontecimientos, mientras el jefe del Estado Mayor del Ejército prusiano, Helmut von Moltke, trazaba los planes para la invasión y conquista de Austria.

Los austríacos, alarmados, concentraron sus tropas en las fronteras de Bohemia y ello sirvió de pretexto a Bismarck para conseguir del rey Guillermo la aprobación a sus planes. La mayor parte de los Estados de la Confederación germánica (Baviera, Würtemberg, Badén, Sajonia, Hannover, Hesse, Cassel y Frankfort), temerosos del imperialismo prusiano se aliaron con Austria; los Estados del Norte se vieron forzados a luchar al lado de Prusia.

Los prusianos pusieron su Ejército en movimiento y ocuparon Sajonia con extraordinaria celeridad (del 16 al 20 de junio de 1866), luego invadieron Bohemia y derrotaron por completo al grueso del Ejército austríaco en la batalla de Sadowa (3 de julio de 1866), lo que constituyó un triunfo decisivo para Prusia.

Por el Tratado de Praga, Austria no perdió ninguna parte de su territorio, pero fue obligada a abandonar la Confederación germánica y de este modo Prusia quedó con las manos libres para transformar completamente a Alemania, cuyo territorio se extendía desde el Vístula al Rin.

CRONOLOGÍA  HISTORIA DE ALEMANIA

1871- 18 de enero   Guillermo I de Prusia es proclamado kaiser del Segundo Reich alemán.
Otto von Bismarck se conviene en el líder político de la nueva potencia europea.

1888 Guillermo II accede al trono e inicia una política de expansión colonial en África y el Pacífico.

 1911-1913 Crisis balcánicas. Alemania consolida su alianza con Austria.

 1914 Julio Inicio de la primera guerra mundial. Todos los partidos alemanes se unen en la defensa nacional.

 1918
Octubre Alemania pide el armisticio a los Estados Unidos. Movimientos revolucionarios en diversas  ciudades alemanas
9 de noviembre
Abdicación de Guillermo II y proclamación de la república.

 1919
Enero Revolución espartaquista.
Febrero Se reúne en Weimar la Asamblea Nacional que proclamará ía constitución de la república.
28 de junio Firma del Tratado de Versalles, Alemania pierde la Alsacia, la Lorena, Poznan, Prusia occidental  y otros territorios; además renuncia a la posesión de sus colonias y cede la cuenca del Sarre a la administración de la Sociedad de Naciones.

 1923-1925 Ocupación de la cuenca del Ruhr por Francia y Bélgica.

1926 Ingreso en la Sociedad de Naciones.

1933 Adolf Hitler instaura el Tercer Reich e inicia una política exterior destinada a recuperar el «espacio vital».

1938 13 de marzo Anschluss, anexiónde Austria.

1939
15-16
de marzo Ocupación de Checoslovaquia
1° de septiembre  Ataque a Polonia. Comienza la segunda guerra mundial.

1945  4-8 de mayo Rendición incondicional de las fuerzas alemanas. Alemania queda dividida en cuatro sectores,
ocupados por las fuerzas estadounidenses, británicas, francesas y soviéticas Julio-agosto   Conferencia de Postdam. Se confirma la división de Alemania en cuatro zonas y se fijan las  fronteras del país entre el Rhin y el Oder-Neisse

1949:
23 de mayo 
Promulgación de la Ley Fundamental de la República Federal de Alemania (RFA) en La zona ocupada por los EUA, Reino Unido y Francia.
Octubre  Proclamación de la República Democrática Alemana (RDA) en la zona soviética.

1952 Derogación del estatuto de ocupación de la RFA.

1957 El Sarre se reincorpora a la RFA.

1958-1961 Construcción del muro de Berlín.

1972 Las dos Alemanias firman un tratado de reconocimiento mutuo.

1973 La RDA y la RFA ingresan en las Naciones Unidas.

1974  La RDA y la RFA se intercambian embajadores.

Estados Unidos democratas y republicanos Guerra Civil Partidos

Para el siglo XIX, Gran Bretaña y Francia eran potencias industriales, sin embargo se suma para la segunda mitad del mismo siglo una nueva: Estados Unidos. Ello se debió a que tuvo un rápido  crecimiento económico, una impresionante expansión territorial (favorecida por los ferrocarriles), una excelente dotación de recursos y un vertiginoso crecimiento de la población. Todo luego del triunfo de los Estados del Norte en la guerra civil.

Tras la declaración de la independencia en 1776, se podría afirmar que en el plano político, el régimen republicano se había reafirmado. Y antes que en otras partes del mundo, se estableció el voto ampliado a todos los varones adultos, más precisamente hacia 1830.

El Partido Republicano, era el defensor de los intereses de la gran burguesía industrial, quien se consolidó a nivel nacional en 1865, tras la victoria de los Estados norteños en la guerra civil. Por ende, el partido Demócrata quedó en un segundo lugar, este último apoyado por los terratenientes sureños principalmente.

No obstante, si tenemos que caracterizar al siglo XIX en el plano económico-social, podría argumentarse que fue un período de profundas desigualdades sociales, situación similar al de toda Europa. Tal es así que los trabajadores agrícolas y los obreros industriales mediante un fuerte movimiento comenzaron a reclamar lo que para ellos era justo: mejoras económicas y cambios en el sistema político.

Por ejemplo, notaban el desarrollo excesivo de los monopolios, el incremento de la desocupación, la inestabilidad en sus trabajos y los indignos salarios percibidos. Es así como las propuestas del socialismo fueron compartidas por un importante sector de la clase obrera industrial.

Por el contrario, el partido populista es adoptado por los trabajadores rurales. Cabe aclarar que si compartían similitudes ambos partidos, y estas hacían hincapié en las denuncias hacia el Estado norteamericano, que según ellos eran conducidos por unos pocos, por ejemplo los “más ricos”. Además alegaban que los republicanos y los demócratas, a través de complejos mecanismos electorales, frenaban una verdadera participación política de carácter democrático. En pocas palabras, ambos criticaban al sistema político y social norteamericano.

LA REAFIRMACIÓN DE LA DEMOCRACIA LIBERAL: LA ERA PROGRESISTA

Quienes realizaron una importante reforma liberal hacia fines del siglo XIX, fueron los republicanos.  Quines durante las elecciones presidenciales de 1868 a 1913, resultaron victoriosos. Sin embargo, esta reforma fue consecuencia de las crecientes demandas sociales y políticas de esa época.

Lo más curioso, es que en Estados Unidos, el movimiento de reforma fue diferente y con otra intensidad que la ocurrida en Europa, debido fundamentalmente a que la amenaza revolucionaria de los obreros socialistas no fue tan colosal como en aquel continente.

Entre 1901 y 1917, se da la conocida era progresista, caracterizada sobre todo por los cambios que fueron llevados a cabo. Estableciéndose para los senadores, su elección directa; el voto secreto y dentro de los partidos, las elecciones internas de precandidatos. Por lo que estos debían presentar a sus electores con anticipación un programa de gobierno definido y además organizar congresos.

Sin embargo, la elección directa de los senadores fue la reforma más conflictiva, ya que antes esta se realizaba en forma indirecta por parte de las legislaturas de los Estados. Los sectores más conservadores de la alta burguesía republicana y demócrata, se opusieron rotundamente a esta medida, favorecidos por su alta representación en el senado. Quienes no formaron un partido propio fueron los conservadores, por lo que su existencia estuvo dentro de dos partidos mayoritarios, y su unión al parlamento cuando sentían amenazados sus intereses.

No obstante, quienes no habían logrado obtener avances en sus derechos civiles hasta principios del siglo XX, fueron las mujeres y los negros. En cuanto a las primeras, recién en 1920 consiguieron el derecho al voto resultado de sus esfuerzos en las luchas a nivel nacional.

En cambio, la comunidad negra continuó generalmente relegada de la sociedad norteamericana; a pesar de que se realizaron algunas reformas constitucionales que buscaron mejorar su situación política y social también. Tal es así, que en Estados Unidos del Siglo XX se continuó con los problemas raciales, a los cuales en la actualidad se le suman los problemas de integración con los inmigrantes latinos.