El Positivismo:Religion y Ciencia Augusto Comte Caracteristicas



El Positivismo: religión y ciencia
Augusto Comte

Durante el siglo XIX la ciencia avanza a velocidad vertiginosa. Las innovaciones surgen por doquier, mejorando la vida de los hombres de manera radical. Gracias a los avances industriales, los científicos cuentan cada vez más con medios y facilidades para llevar a cabo sus investigaciones, lo que redunda en nuevos inventos y descubrimientos.

Además, el pensamiento racional del siglo XIX ayuda a dejar de lado los tabúes religiosos y así sumergirse en el pasado, tratando de rastrear los orígenes del hombre y de la Tierra: la arqueología, la antropología y la paleontología se transforman en verdaderas ciencias.

positivismo y la ciencia

Se descubren y estudian los fósiles de dinosaurios y Charles Darwin conmociona al mundo con su «Teoría de la Evolución de las Especies». En el campo de la medicina, el químico francés Luis Pasteur descubre que los microbios pueden ser destruidos si se los somete a temperaturas elevadas y crea la vacuna contra la rabia. Otros científicos siguen sus pasos y así aparecen las vacunas contra el cólera, la tuberculosis, el tifus y la difteria.

Además la cirugía se ve favorecida por el uso de anestésicos y por los métodos de asepsia.

A fines del siglo, se consigue dominar la electricida y con ella surgen un sin número de inventos: la luz eléctrica, el teléfono, el cine, el tranvía eléctrico, el alumbrado urbano, los gramófonos, los ascensores, los subterráneos…

En las ciudades, los rascacielos se elevan por primera vez para asombro de todos. Los primeros autos ya corren carreras, y un ingenio volador creado por Clemente Ader consigue que el hombre comparta el cielo con las aves.

CONCEPTO DE POSITIVISMO:

El positivismo es una corriente de pensamiento que se difundió entre los intelectuales y científicos desde 1840 hasta casi la primera guerra mundial.

Ésta fue una época signada por el desarrollo incesante de la industria, la aplicación de la ciencia a los avances tecnológicos, la expansión del comercio, una política democratizadora con reformas liberales y socialdemócratas hacia el interior de los países industriales, e imperialista hacia los países menos desarrollados.

Se creía en el progreso incontenible de la humanidad, o al menos, de la humanidad «civilizada». Para justificar ideológicamente la dominación del hombre blanco se adoptaron teorías seudo científicas adaptando la teoría de la evolución de las especies de Darwin a la sociedad.



Las grandes transformaciones económicas, sociales y políticas que se produjeron en los países capitalistas fueron acompañadas por profundos cambios en el campo del conocimiento. Los hombres que habitaban esos países buscaron nuevas formas de comprender el mundo en que vivían. Necesitaban nuevas respuestas porque habían surgido nuevas preguntas.

Los economistas liberales ya habían elaborado teorías que explicaban el vertiginoso crecimiento de los países industrializados. La lógica del mercado que todo lo regulaba a través de la oferta y la demanda había sido una explicación adecuada para el funcionamiento de la economía durante la primera mitad del siglo XIX.

Sin embargo, después de 1850, comenzó a hacerse evidente que la marcha de las economías industriales atravesaba, de tanto en tanto, momentos de crisis profunda y generaba fuertes desigualdades y conflictos sociales. ¿Cómo garantizar el orden en sociedades donde se producían crisis y conflictos? ¿El mercado ya no era garantía suficiente de armonía y equilibrio? ¿Sería capaz la burguesía de resolver estos problemas?

Nunca antes en la historia se habían producido cambios a un ritmo tan acelerado. La expansión imperialista hacia el mundo colonial no sólo implicaba un gran movimiento de mercancías y capitales sino también un movimiento de personas, ideas y conocimientos a escala mundial. Era necesario explicar ese nuevo orden que se estaba gestando.

 ¿Tendría límites esa expansión? ¿Era posible seguir progresando indefinidamente? ¿Sería cierto que —como anunciaban algunos socialistas— la crisis final del capitalismo era inevitable?

La sociedad capitalista necesitaba certezas, respuestas seguras. Estas ya no provenían como antes de la religión y de las enseñanzas de la Iglesia. La desaparición de la sociedad feudal y el auge de las ideas liberales y socialistas habían debilitado la influencia eclesiástica.

Tanto las revoluciones burguesas como las luchas obreras estuvieron teñidas de un carácter anticlerical. Frente a las dificultades del pensamiento religioso -sujeto a dogmas construido a lo largo de siglos de historia– se fue afirmando otra forma de saber y de adquirir certezas y respuestas seguras: el conocimiento científico.

Los rasgos fundamentales del positivismo
* Reivindica la supremacía de la ciencia para lograr el conocimiento: sólo se puede conocer aquello que nos permite conocer la ciencia, y el único método de conocimiento es el propio de las ciencias naturales.

* El método de las ciencias naturales —que consiste en la investigación de las leyes causales y h relación de éstas sobre los hechos- se aplica también al estudio de la sociedad. Es decir, establece la unidad del método científico. Así nace la ciencia denominada sociología.

* La ciencia es la única forma de solucionar, con el tiempo, todos los problemas de la humanidad.



* Se tiene, por consiguiente, optimismo con relación al futuro, debido a la creencia en el progreso -para algunos, automático: para otros, fruto de la inteligencia y del trabajo humano- que hará avanzar a la humanidad hacia el bienestar general.

* Es una filosofía racionalista (con antecedentes en Descartes -siglo XVII- y en los iluministas -siglo XVIII-) que sin embargo considera que el razonamiento, para ser científico, debe atenerse a los datos que le brinda la experiencia.

La enseñanza superior. Una clase de química en la  Universidad de la Sorbona (París,), a comienzos del siglo XX. El desarrollo de la enseñanza universitaria fue de gran importancia para promover el avance científico. Junto a los centros universitarios tradicionales —como los ingleses de Oxford y Cambridge, por ejemplo—, surgieron nuevos centros de estudios superiores como la École Politechnique en Francia, las techniksche Hochschulen en Alemania o las “universidades de ladrillo rojo” en Inglaterra. En estas universidades se incluyeron los estudios en ciencias teóricas y aplicadas en ingeniería. De este modo se complementaban la expansión industrial, el conocimiento científico— técnico y la enseñanza superior

DARWINISMO SOCIAL: El éxito de la teoría evolucionista en el campo de las ciencias naturales también influyó en las nuevas teorías que se estaban elaborando acerca de las sociedades.

Para cualquier habitante de una ciudad industrializada parecía evidente que los avances científico-técnicos significaban la posibilidad de una vida mejor. El progreso parecía no tener límites.

La idea de progreso —en el plano social— y la de evolución —en el campo natural— se imponían tanto entre los científicos cómo entre la mayoría de lo habitantes de los países industrializados.

A partir de los trabajos de Auguste Comte comenzó a tomar forma la corriente de pensamiento llamada positivista. Su objetivo era explicar el desarrollo de las sociedades humanas de manera objetiva, observando los hechos y estableciendo leyes, a la manera de las ciencias naturales.

Comte consideraba que el progreso era lineal y acumulativo, y que el método científico era el que permitía llegar a un conocimiento positivo. Afirmó que las sociedades humana habían pasado por tres edades: la teológica desde los orígenes hasta el siglo XIII, la metafísica, hasta 1789, y la científica.

Los positivistas pensaban que para que las sociedades evolucionaran de una etapa a otra era indispensable que existiera un orden social. Para que el progreso capitalista no se detuviera era necesario que, por encima de los intereses particulares, se impusiera un orden superior.

Este orden debería imponerse por medio de normas y leyes. El conocimiento científico positivo tendría la función de contribuir a mantener el orden social.



El positivismo fue tanto un método de investigación en las ciencias sociales como una ideología. La visión positivista de la sociedad basada en las nociones de orden y progreso se impuso en los países en los que se extendía el capitalismo.

A medida que las potencias imperialistas se extendían con sus productos, sus capitales y sus ejércitos, también lo hacían sus ideas. (Ver: Nuevas Técnicas Industriales en el Siglo XIX)

Ver:Biografia de Spencer Herbert

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