Semana de Mayo

Biografía de Nicasio Oroño Gestión Como Gobernador de Santa Fe

Nicasio Oroño , Gobernador de Santa Fe
Biografía y Gestión Política

El 1º de agosto de 1864, hace ya más de ciento cincuenta años, el diputado nacional por Santa Fe, Nicasio Oroño, fustigaba la pena de azotes, reclamando su supressión de las costumbres militares de la época.

El diputado Gutiérrez defendía el sistema de castigo tan común dentro de la milicia diciendo: «este castigo, ‘infamante’, al decir del diputado Oroño es necesario en nuestro Ejército, teniendo en cuenta que la mayor parte de nuestros soldados son ladrones o asesinos, no como en Francia que cuenta con un Ejército de honor…» a lo que el diputado Oroño responde:

«… el promotor de la sublevación que tuvo lugar en el sur de Santa Fe fue un individuo a quien no hacía mucho se le habían aplicado dos mil azotes. ¡Dos mil azotes en el cuerpo de un hombre en un país que aspira a imitar a los pueblos más libres de la tierra! ¡Oh, Señor, esto es horrible! Es indigno de un pueblo cristiano.

Ni en Brasil se trata a la desgraciada raza negra con la crueldad que nosotros empleamos con nuestros compañeros de glorias y de fatigas. Y este castigo, es tanto más injusto, tanto más repugnante a la Constitución si se tiene presente que estos soldados, cuyos miembros se despedazan a azotes, son tal vez padres de familia que han sido arrebatados del hogar por la injusticia de un juez o por la violencia de un comisario.

Es sabido señor, cómo se hacen soldados entre nosotros. Se arrebatan de sus casas a los pobres paisanos, cuyo delito es haber nacido en la humilde condición de gaucho, para llevarlos a servir sin sueldo, desnudos, y muchas veces sin el alimento necesario; y cuando logran escapar de la cárcel, porque para ellos el campamento es la cárcel, y son aprehendidos, se les devuelve en azotes las horas de libertad que han ganado».

Así defendía Nicasio Oroño a los gauchos en la memorable sesión de diputados, él, que era hijo de un general del Ejército, que supo actuar él mismo como oficial del Ejército en más de una batalla, conocía muy bien el tema. Oroño fue propulsor de el reconocimiento de Rosario como ciudad, y de que se le diese una administración propia; ocupó dos veces la jefatura política de Rosario, fue gobernador de Santa Fe, diputado provincial, presidente de la legislatura provincial, diputado nacional y senador de la Nación por Santa Fe, además de ocupar otros cargos del gobierno.

Su personalidad lo llevó a ser protagonista de los hechos nacionales en general y santafesinos en particular de toda la segunda mitad del siglo pasado, y a él se deben muchas de las iniciativas que llevarían a la Provincia de Santa Fe a ocupar el lugar de privilegio que desde entonces ostenta en el concierto de provincias argentinas.

SU VIDA: Al nacer, en Coronda, Nicasio Oroño, su padre (Santiago) había sido ascendido al grado de sargento primero de las milicias de Estanislao López; corría por entonces el mes de julio de 1825. Santiago Oroño se destacó por su valor en el enfrentamiento que las tropas de López tuvieron con las de Ramírez —caudillo entrerriano— en 1821, mereciendo una felicitación por su acción en combate. Participó en la batalla del Puente de Márquez en 1829, y con el grado de teniente forma parte de la expedición a Córdoba en 1831. Asciende a capitán tras enfrentarse con los indios en 1936 al frente de un grupo de voluntarios.

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(Coronda, Argentina; 20 de julio de 1825 – Santa Fe; 12 de octubre de 1904)

Ese mismo año el gobierno de la Provincia le dona una fracción en Coronda para que instale un establecimiento de campo qué sirva al sostén de su familia. Al morir Estanislao López, Nicasio Oroño forma parte de las fuerzas que sostienen al gobierno de Domingo Cullen, contra el ataque de Juan Pablo López, quien vence; entonces Oroño huye a Santiago del Estero, donde ya se encuentra Cullen. Cuando el gobernador de Santiago, Felipe Ibarra, entrega a Domingo Cullen al gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, Oroño, que por entonces ha alcanzado el grado de comandante, logra huir, atravesando solo los territorios de Córdoba, Santiago, Santa Fe y Chaco, para lograr por fin unirse a los ejércitos de Juan Lavalle en Corrientes.

Nicasio es muy joven, cuando su madre, Juana Baigorri, por temor a represalias del gobierno, decide tras-ladarse a la ciudad de Paraná, donde se instala con sus tres hijos. Nicasio, el mayor, obtiene un trabajo en la confitería y casa de billar de Belbey, y con lo que gana atiende a la mantención de su familia.

Mientras tanto su padre, junto a Lavalle, interviene en la batalla de Don Cirstóbal y Sauce Grande, y acompaña al general unitario en la frustrada marcha sobre Buenos Aires y la desesperada campaña que termina en Famaillá, donde es herido de bala y arma blanca. En Salta deja a Lavalle para, cruzando el Chaco volver a Corrientes donde se une a las tropas que organiza el Gral. Paz. Participa en la batalla de CaaGuazú destacándose por su valor, y luego de esto pide que su hijo Nicasio viaje a Corrientes, donde podrá vivir con relativa seguridad. Nicasio Oroño trabaja entonces como empleado en la tienda de José María Aguilar.

Después de la derrota de Arroyo Grande, el coronel Oroño, acompañado por su hijo se radica en San Borja, Brasil; allí Nicasio trabaja como dependiente de comercio y pulpero sosteniendo con sus ingresos a su padre y su madre. Intentan una vez más la aventura militar incorporándose padre e hijo al Ejército del Gral. Paz que organiza el gobernador correntino Joaquín Madariaga, pero la empresa no tiene éxito y deben retornar a Brassil.

En 1848, Nicasio Oroño conoce al Gral. Urquiza y muchos años después lo relataba así: «Yo, que de un modo inesperado y casual había tenido oportunidad de conocerlo fui portador de una carta dirigida por él al coronel Oroño, emigrado en Brasil, en la que se le ofrecía un asilo en Entre Ríos y toda la protección que pudiese necesitar, recomendándome a mí, especialmente, que no dejara de venir, porque había simpatizado conmigo y deseaba protegerme».

A partir de entonces, Nicasio Oroño trabaja en el saladero Santa Cándida, y tam. bien en la pulpería del establecimiento, ubicado en las cercanías de Concepción del Uruguay. Allí entablé amistad con Martín Ruiz Moreno y Ricardo López Jordán.

En la batalla de Caseros, Nicasio Oroño, con el grado de teniente, lucha al lado de su amigo López Jordán integrando la división de santafesinos que comanda su padre. Después del triunfo de Caseros, se instala en Rosario, donde su padre, ahora coronel mayor (grado equivalente al de general) en jefe del Comando de la Frontera Sud y Oeste de Santa Fe.

Rosario. – En 1854, Oroño escribe a Urquiza planteando la incoherencia que significa que a dos años de ser declarada ciudad, Rosario siguiese gobernada por un juez de Paz: «… cuando Rosario era una villa, podía ser gobernada por un juez de campaña, pero hoy que se ha hecho una ciudad de importancia; que su población e intereses crecen de un modo asombroso; que marcha a convertirse en un emporio de riqueza nacional; hoy que su puerto y aduana son nacionales, debiendo venir aquí a proveerse de mercaderías las provincias interiores de la Confederaración; y que esta ciudad es también asiento de la principal sucursal del Banco Nacional, es un delirio que pueda continuar con su antiguo orden de cosas en la parte gubernamental y económica de este departamento».

Urquiza sugiere al gobernador Crespo que adopte medidas, y tras alguna presión, el 11 de agosto de 1854 se dicta un decreto organizando la administración política de Rosario, tres días después se nombró jefe político al brigadier Benjamín Virasoro, a pesar de que Urquiza había propuesto para el cargo a Nicasio Oroño. Este, de todas maneras, a partir de la nueva administración ocupó puestos de relevante importancias, destacándose particularmente su gestión como administrador de la Aduana. En enero de 1855 debe renovarse el jefe político (cargo que se ejercía por un año) y el gobernador José María Cullen, tras consultar con algunos personajes locales, nombra a Nicasio Oroño quien asume en los últimos días de febrero del mismo año.

Durante su gestión, a pesar de necesitar para concretar muchas decisiones de la aprobación del gobierno provincial, Oroño logró poner en práctica una serie de medidas como: formación de un cuerpo de serenos, iniciación del relleno de la laguna Sánchez —muy cercana al centro—, construcción del cementerio público; apertura de un nuevo hospital; habilitación de una lotería semanal cuyo producto se destinó a ayudar a los inválidos de la ciudad; denominación de las calles que aun no tenían nombre; numeración para la localización de las fincas, colocación de lámparas de reververo en la zona céntrica; construcción de un mercado público; creación de un nuevo templo católico; tendido de puentes en el arroyo Saladillo y otros puntos; construcción de un monumento conmemorativo de la Constitución de 1853; confección de un plano general de la ciudad.

Durante su período de gobierno —un año— resolvió definitivamente el serio problema que se producía por superposición de títulos en la zona urbana, a raíz de defectos en la mesura. A esto se sumaron constantes trabajos de delincación, nivelación y desagüe. Paralelamente, en junio debe organizar un cuerpo de 200 hombres qe al mando del general Santiago Oroño repelen la invasión de indios que incursionaban al norte de Buenos Aires y sur de Santa Fe.

El mismo sale al frente de este cuerpo para disolver grupos de emigrados porteños que intentan organizarse para invadir Buenos Aires. Terminado su mandato, se retira a Concepción del Uruguay para dedicarse a tareas rurales en sociedad con Urquiza. En 1856 es elegido diputado nacional, pero no acepta el nombramiento por serle imposible abandonar sus actividades particulares. En 1860 es elegido diputado provincial, ocupando la presidencia de la Asamblea Legislativa en 1862, año en que es elegido diputado nacional por Santa Fe.

OROÑO GOBERNADOR
A poco más de 50 días de asumir la gobernación el País se conmueve por la toma de 2 barcos argentinos por parte de fuerzas militares paraguayas. La población de Santa Fe en general, y de Rosario en particular, reaccionó apasionadamente, saliendo a las calles «para reclamar acción contra Paraguay: «no necesitamos de los porteños para vengar el honor nacional ultrajado» era la voz popular.

Oroño, desde Rosario, toma medidas inmediatas. «Me bastó saber que el honor de la Patria estaba comprometido. . . que fueran cuales fueran las causas políticas, un Ejército extranjero había invadido suelo argentino, cometiendo atropellos en las personas y bienes de sus habitantes, me bastó saber esto para empeñar todo mis esfuerzos en el éxito de nuestras armas». Inmediatamente se organizaron las tropas san-tafesinas que partieron hacia el frente; muchos de sus componentes eran voluntarios, aunque también se reclutaron hombres sin demasiadas consideraciones. Los batallones y regimientos santafesinos combatieron con heroísmo durante toda la campaña, regresando diezmados.

Queda como ejemplo dramático de la cantidad enorme de bajas que sufrieran en el asalto de Curupaytí, la muerte del joven abanderado Mariano Grandoli, de 17 años, que cayó en la trinchera a pocos días de haber enviado una carta a su madre donde rezaba «Mañana seremos diezmados por los paraguayos, pero yo he de saber morir defendiendo la bandera que me dieron».

Durante su gobierno prestó especial atención a lo colonización, formándose en ese período las colonias de: California, Corondina, Cayastá, Helvecia, Francesa, Inglesa o de los Galenses, Cantón Soledad, Tres de Febrero, Nueve de Julio, Sunchales y Cayastacito, entre otras. Creó nuevas escuelas, apoyó la formación universitaria de los jóvenes santafesinos, dispone la creación de un colegio modelo en Santa Fe.

Decreta la obligatoriedad de la instrucción pública en la Provincia. Además de haber sido un firme impulsador de la colonización y la educación en la Provincia, durante su mandato construyó caminos y puentes, se erigieron edificios públicos, se empedraron las primeras calles de Rosario, se iluminaron a gas las calles de Rosario y se dotó a la ciudad de una red de agua corriente. Reglamentó las profesiones, reorganizó el Poder Judicial. Su gestión de gobierno fue muy activa, nadie antes había hecho tanto en tan poco tiempo, claro que ese accionar estuvo formado por aciertos y errores, pero el balance resulta positivo.

Conflictos surgidos aparentemente por dos leyes que produjeron reacciones violentas en la sociedad santafesina: la de cementerios públicos y la de matrimonio civil, fueron desencadenando hechos políticos que se empa. rentaban con las campañas a la presidencia de la Nación. Como consecuencia de las luchas políticas que se desencadenaron, la Provincia termina siendo intervenida en 1868.

En abril de ese año, Oroño se instala en Buenos Aires incorporándose al Congreso como senador por Santa Fe; durante los nueve años de gestión 1868-1876, interviene prácticamente en todas las decisiones importantes de la Cámara, y al terminar su mandato, se encuentra casi arruinado; logra entonces, tras litigar con la Provincia, que le entreguen un campo en las cercanías de Coronda como indemnización polla confiscación de las tierras une eran propiedad de su padre, y allí funda «La Joaquina» —nombre que le pone a la estancia en homenaje a su esposa—.

Allí vivirá Oroño sus últimos años, interrumpidos por algunos desempeños públicos. Y allí escribirá sus obras «Una injusticia notoria» o sea la administración de justicia convertida en arma política en la Provincia de Santa Fe (1875) y «Lo que pasa en las Provincias» (1876).

SU MUERTE
Nicasio Oroño siempre fue protagonista de los grandes hechos nacionales. En 1902 vuelve al Congreso en calidad de diputado; en setiembre de 1904, estando en «La Joaquina», donde es víctima de un resfrío, decide volver a Buenos Aires para reintegrarse a su banca y para asistir a la asunción de la presidencia de su amigo Quintana; no hace caso a los consejos, ni al hecho de que no hay comodidades en el tren; viaja en un asiento de madera, llega muy enfermo a Buenos Aires, apenas logra llegar a su casa y cae en cama con bronconeumonía.

Muere el 12 de octubre, a las siete de la mañana, mientras la ciudad se apresta a festejar la asunción de la presidencia, ese día, de Manuel Quintana, quien había contado con Oroño para formar su gabinete presidencial.

Ver: Organización Política de Santa Fe

Fuente Consultada
Argentina, Mi País Ediciones RR Historia y Desarrollo de Santa Fe

Historia de la Provincia de Santa Fe Organizacion Política y Tratados

Historia de la Provincia de Santa Fe
Desde la Revolución de Mayo de 1810

SANTA FE FEDERALISTA: En los primeros años posteriores a la Revolución de Mayo de 1810, Santa Fe, como las demás provincias litoraleñas y de la mesopotamia argentina, se vio fuertemente influida por la personalidad de José Gervasio Artigas, quien preconizaba la independencia de estos territorios y su organización federal. Estanislao López, que luchó junto a las tropas de Artigas contra los brasileños dirigidos por el conde Holmberg, adquiría cada vez más prestigio en la zona, a la vez que se consolidaba en su ideario federalista.

En 1818 tras neutralizar la amenaza que presentaban los indios chaqueños para la ciudad y sus suburbios, López se autoproclamó gobernador de Santa Fe, cargo que ejerció hasta su muerte, 20 años después. Ayudado por Artigas, López hostigó reiteradamente a Buenos Aires, oponiéndose al centralismo del gobierno porteño.

El Directorio, decidido a terminar con Artigas y sus aliados, ordenó al Gral. San Martín que abandonara la campaña de los Andes y se dirigiese con sus tropas al litoral para aplaátar a los «rebeldes», pero San Martín no estaba dispuesto a distraer sus esfuerzos en luchas internas, por lo que desatendió las órdenes de Buenos Aires. El gobierno porteño, entendiendo que ha quedado en evidente inferioridad de fuerzas firma la paz en San Lorenzo en 1819.

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Pero Buenos Aires no aceptaba las ideas federales de la Liga de los Pueblos Libres, liderada por Artigas con el apoyo de López en Santa Fe y Ramírez en Entre Ríos, por lo que siguieron los enfrentamientos y las intrigas, hasta que por fin en 1820 cae el gobierno centrista de Buenos Aires y parece que se consolidará la paz entre las provincias y el puerto. Se firmó entonces el tratado de Pilar, pero la paz no habría de llegar hasta muchos años después.

En el combate de Gamonal, López vence a las tropas de Buenos Aires comandadas por Dorrego, imponiendo la firma de un nuevo tratado, el de Benegas, por el cual Santa Fe exige una indemnización por parte de Buenos Aires, que alcanza a 25.000 cabezas de ganado. Luego la lucha se produce entre los dirigentes federales. Primero, Ramírez derrota a Artigas y luego, en 1821, invade Santa Fe, a la altura de Coronda. Una vez más las fuerzas de López triunfan en un enfrentamiento en su territorio, y así se consolida como el líder federal indiscutido en todo el Litoral.

Bajo el gobierno de Rivadavia pareció que se alcanzaría la paz y la concordia entre las distintas provincias; el llamado a un Congreso Constituyente hizo que los gobiernos provinciales abrigaran la esperanza de obtener por fin una ley orgánica que estableciese condiciones equitativas entre todos los territorios que conformaban la nueva Nación. Pero cuando después de estériles debates, el gobierno de Rivadavia promulga una Constitución de fuerte carácter unitario, que evidentemente no estaba de acuerdo con el sentir de la mayoría de los representantes de provincias del interior, Santa Fe se integra a la Liga Provincial, formada por diez provincias en disidencia con la nueva ley elaborada.

Al caer Rivadavia y asumir Dorrego, éste cuenta con el apoyo santafesino. La ciudad de Santa Fe es elegida como sede de una nueva asamblea nacional que debería dar un «orden federal» al País, de acuerdo a lo que era el sentir de la mayoría de las provincias. Parecía que por fin llegaría al territorio nacional, pero un complot unitario depone a Dorrego, quien poco después es fusilado por el Gral. Lavalle, quien asume el gobierno bonaerense.

Estos hechos conmueven definitivamente el panorama político, los federales se organizan para resistir; López se constituye en comandante en jefe teniendo como segundo jefe a Juan Manuel de Rosas. Lavalle delega el gobierno y al frente de las fuerzas unitarias va a enfrentar a López en Santa Fe, territorio donde nunca había vencido; tampoco lo será en esta oportunidad, en que tras una serie de hábiles maniobras vence a las tropas de Lavalle en Puente de Márquez.

En 1831, con las provincias de Entre Ríos y Buenos Aires, Santa Fe firma el Pacto del Litoral, cuyo texto, al decir del historiador Sal-días, presenta características de una verdadera Constitución Nacional.

El País es conmovido por las constantes luchas entre federales y unitarios. En Santa Fe, López mantiene su poder consolidado, pero no sale a intervenir en otras provincias. El General Paz, que ha obtenido éxitos resonantes para la causa unitaria se apresta a dar el golpe decisivo atacando Santa Fe. López, una vez más, encabeza las fuerzas federales, que han de enfrentarlo, pero la lucha no llega a producirse, pues el Gral. Paz cae prisionero al ser boleado su caballo.

La paz parecía consolidarse para Santa Fe. López era el indiscutido caudillo, y sus buenas relaciones con el gobernador de Buenos Aires garantizaban la estabilidad. Sin embargo, la tuberculosis acabaría con su vida a los 52 años, el 15 de junio de 1838, dejando en la provincia un vacío muy difícil de llenar.

Su primer sucesor en la gobernación fue Domingo Cullen , quien fue fusilado por orden de Rosas acusado de conspirar con los franceses que bloqueaban los puertos nacionales. A Cullen lo sucedió Juan Pablo López, hermano de Estanislao, apodado «Mascarilla», quien se resintió con Rosas cuando éste otorgó el mando de las fuerzas militares al Gral.

Oribe. Al sentirse desplazado, López aceptó negociar con Ferrer, gobernador co-rrentino que venía luchando para lograr un trato equitativo a las provincias del interior, gravar con impuestos a las manufacturas importadas, y toda una serie de medidas que permitiesen el desarrollo de las economías provinciales que se veían seriamente afectadas por la política económica seguida por Juan Manuel de Rosas, quien defendía la libertad aduanera, útil a los intereses porteños, pero muy negativa para las ciudades del interior.

En 1841, López firma con Ferré el tratado de Las Saladas, en el que ambos comprometían sus esfuerzos para derrocar al dictador porteño. Pero Juan Pablo López carecía de la capacidad militar de Estanislao; las tropas de Oribe entraron en 1842 en Santa Fe mientras el gobernador huía a Corrientes.

La paz tan ansiada no había llegado aún; en 1851, el Gral. Urquiza invade Santa Fe, depone a Urbano de Iriondo, delegado del general Pascual Echagüe y designa como gobernador interino a Domingo Crespo, siguiendo hacia el sur, pasando por Rosario en su camino hacia Buenos Aires. La batalla de Caseros puso fin al largo período rosista, aunque no a los conflictos internos.

Después del Acuerdo de San Nicolás de los Arroyos, Urquiza convocó a un Congreso Constituyente, para lo cual se realizaron elecciones en muchas provincias a los efectos de enviar delegados. A pocos días de tener que comenzar las sesiones, estalló un foco opositor en la Ciudad de Buenos Aires.

La Asamblea Constituyente se reunió el 10 de noviembre de 1852, y como primera medida decidió mediar en el conflicto que hacía que Buenos Aires no enviase sus representantes. La mediación no dio resultados y la Asamblea continuó su labor hasta sancionar la Ley de Constitución Nacional el 10 de mayo de 1853, que rige a la Argentina hasta nuestros días.

Pero Buenos Aires se había levantado contra el interior, lo que provocaría nuevos enfrentamientos armados: el primer combate entre Buenos Aires y las fuerzas nacionales encabezadas por Urquiza se libró en Cepeda y significó una derrota total para los porteños, quienes firmaron con Urquiza un pacto de unión que fracasó a los pocos años. Santa Fe fue escenario de ¡a última gran batalla de las libradas durante la época de la organización nacional; el 17 de septiembre de 1861 se volvieron a enfrentar los ejércitos de Buenos Aires y los del resto de la Nación comandados por Urquiza, pero esta vez triunfaron las fuerzas bonaerenses, produciéndose el alejamiento de Urquiza y el fin de los grandes conflictos nacionales.

Después de este hecho hubo algunas luchas civiles, pero ya no alterarían básicamente la organización de la Nación. Santa Fe no volvió a participar en conflictos internos siendo sus territorios escenarios, únicamente, unos años más tarde, de las luchas contra los aborígenes, que sobre todo en el norte hostigaban frecuentemente a los colonos. El Censo confederal de 1858, registró una población de 41.261 habitantes, así distribuidos:

Rosario: 22.492
Capital: 10.744
San Jerónimo: 4.838
San José (Garay): 2.262
Otros Lugares: 925
TOTAL: 41.261

Es notable apreciar que por entonces Rosario, ciudad que se había ido desarrollando silenciosamente, duplicaba la población de la capital.

Al comenzar la segunda mitad del siglo XIX se inicia el período de la gran colonización. Trece años después de esta medición, en el censo de 1869, la población de la provincia se había multiplicado por 2,2 alcanzando 89.117 habitantes. El censo de 1895 muestra una multiplicación por 4,5, alcanzando entonces los 397.188 habitantes, y vuelve a duplicarse la población en menos de 20 años, tal como demuestra el censo de 1914 que contabiliza 899.640 habitantes. Esta fue la época de oro del poblamiento santafesino.

Fuente Consultada
Argentina, Mi País Ediciones RR Historia y Desarrollo de Santa Fe

Biografía de José María de Alvear Vida Política en el Río de la Plata

Biografía de Carlos María de Alvear

Nació en un pueblo de Misiones —San Ángel— el 25 de octubre de 1789. En 1802 ingresó en el Regimiento de Infantería de Buenos Aires y luego en el de Dragones. Al regresar a España, con su familia, las naves españolas en las que viajaba fueron atacadas por los ingleses (1804). Del incendio de la fragata en la que iban los Alvear solo se salvaron Carlos María y su padre —Diego de Alvear—.

Jose María de Alvear

Ambos van a Inglaterra como prisioneros y, en ese país, Carlos termina su educación. En 1806 va a España, donde entra en los Carabineros Reales. Regreso  a  Londres y allí conoce  a Francisco Miranda, promotor de la emancipación de las colonias españolas en América. Conoce allí a San Martín; con él y otros criollos regresa a Buenos Aires en 1812.

De inmediato se pone al servicio de su patria y San Martín lo nombra segundo jete del regimiento de Granaderos. Alvear organiza la filial argentina de la Logia Lautaro y preside el golpe de estado del 8 de octubre de 1812, con el fin de dar un camino nuevo a los destinos de la revolución de Mayo.

La consecuencia de este golpe fue la creación de la Asamblea del año 13, que presidió Alvear. Con este cargo aumenta su poder y comienza su rivalidad con San Martín. La Asamblea reemplaza al Triunvirato por el Directorio Unipersonal y nombra Director Supremo a Gervasio Posadas, tío de Alvear.

Alvear fue jefe de las fuerzas de Buenos Aires y reemplazó a Rondeau en la Banda Oriental cuando la acción se encontraba casi concluida; de modo que rindió a los realistas casi sin esfuerzo y se llevó los laureles del éxito. Luego organiza con éxito una campaña contra Artigas y después vuelve a reemplazar a Rondeau en el Ejército del Alto Perú. Pero no llega a tomar el mando esta vez porque los jefes del ejército se sublevan y Alvear, al saberlo, regresa a Buenos Aires. En ese momento renuncia Posadas y Alvear es elegido Director Supremo (1815).

Como comandante de las fuerzas patriotas en la Banda Oriental, Alvear rinde a los realistas en Montevideo en 1814. En enero de 1815 es nombrado director supremo: ordena la represión del caudillo oriental Artigas v busca un protectorado inglés. La sublevación de la vanguardia de las tropas en Fontezuelas precipita su caída y exilio antes de cumplir cuatro meses de mandato. Se traslada a Río de Janeiro, y luego a Montevideo, y traba alianzas para asumir la gobernaron de Buenos Aires. Triunfa en Cepeda el 10 de febrero de 1820, pero es derrotado por las  fuerzas de Dorrego, con apoyo de Rosas, en San Nicolás de los Arroyos. Comisionado en distintas misiones diplomáticas, negocia con el ministro inglés George Canning, el presidente de los Estados Unidos Monroe y el Libertador Bolívar.

Como tal tomó medidas enérgicas y algunas impopulares. La más impopular fue el ofrecimiento del Protectorado para el Río de la Plata a Gran Bretaña. La gestión, no pudo llevarse a cabo pero, al conocerce las gestiones en Buenos Aires, la opinión pública se puso totalmente en su contra.

Este hecho provocó la revolución de abril de 1815 que lo depuso. Desterrado, se dirigió a Brasil. Pero en 1820 tomó parte en la guerra entre los caudillos del Litoral y el Directorio que culminó en la batalla de Cepeda. Alvear deseaba lograr el gobierno de Buenos Aires, pero no lo consiguió; su actuación, en este sentido, culminó en San Nicolás, donde fue vencido por Dorrego, y pasó a Montevideo.

Regresa a Buenos Aires gracias a la Ley del Olvido. Realiza algunas misiones diplomáticas y, en 1826, el presidente Rivadavia —de quien había sido ministro de Guerra y Marina— le da el mando de las tropas en la guerra contra el Brasil, donde Alvear tuvo una actuación sobresaliente. Venció a los brasileños en las batallas de Bagé, Ombú, San Gabriel, Camacuá, Baxacay e Ituzaingó (20 de febrero de 1827). Pero cuando Dorrego asume el gobierno de Buenos Aires lo reemplaza en el cargo Lavalleja.

En 1838, viaja a Estados Unidos como ministro plenipotenciario; en ese cargo continúa hasta su muerte, acaecida en Nueva York el 3 de noviembre de 1852.

Fuente Consultada:
Mi País, Tu País Enciclopedia Argentinade la Escuela y El Hogar Fasc. N°125
Centro Editor de América Latina

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UNA COMPLETA BIOGRAFÍA DE SU VIDA Y SU COMPROMISO CON LA ENMACIPACIÓN AMERICANA

Nació en Santo Ángel de la Guarda, Misiones del Uruguay, el 25 de octubre de 1789, siendo sus padres don Diego de Alvear y Ponce de León, brigadier de la Real Armada, natural de Andalucía; y doña María Josefa Balbastro. Alvear nació mientras su padre estaba encargado de la demarcación ele límites entre españoles y portugueses en las colonias de ambas naciones.

Hizo sus primeros estudios en Porto Alegre y más tarde en Buenos Aires, donde el 16 de mayo de 1802 fue dado de alta como cadete del Regimiento de Infantería, pasando al de Dragones el 16 de julio del mismo año. En 1812 desembarcó en Buenos Aires junto a José de San Martín para sumarse a la causa de la emancipación americana. Junto a éste y con el grado de teniente de caballería creó el célebre regimiento de Granaderos a Caballo que participó en la batalla de San Lorenzo. 

Carlos Alvera General

En 1804 su padre resolvió trasladarse a la Península con toda su familia, en la expedición que salió del Río de la Plata, compuesta por las fragatas españolas «FAMA», «MEDEA», «FLORA» y «MERCEDES», que conducían 1.645.542 pesos fuertes y un rico cargamento.

La familia de don Diego de Alvear se embarcó en la «MERCEDES» y, cuando aquella expedición fue atacada por igual número de naves inglesas frente al cabo Santa María, el 5 de octubre de 1804, la fragata en que iba la familia Alvear se incendió, yéndose a pique, muriendo doña Josefa Balbastro y siete de sus hijos; salvándose su esposo y su hijo primogénito Carlos, gracias a que éste por su carácter indócil y travieso, había sido pasado de la «MERCEDES» al buque donde iba el padre separado del resto de la familia.

D. Diego de Alvear y su hijo Carlos permanecieron un tiempo prisioneros en Inglaterra . Carlos completó su educación en Londres y después sentó plaza en la brigada de Carabineros Reales, cuerpo de distinción en la Península, en el año 1806. Con él, el joven Alvear se halló en varias acciones contra los franceses invasores, especialmente en las de Talavera de la Reina, Yébenes y Ciudad Real.

En su actuación peninsular, Alvear contrajo relación con muchos hombres que tendrían figuración en la lucha por la independencia de América, como Carrera, Vigodet, etc. En Cádiz trabó relación con el teniente coronel José de San Martín, que lo inició en los secretos de la Logia Lautaro y en 1811 se trasladó de aquella ciudad a la de Londres, donde conoció al ilustre venezolano Francisco Miranda, dirigente principal de los que aspiraban a la independencia de las colonias de América.

Puesto de acuerdo con Zapiola, Chilavert, San Martín, el barón de Holmberg, etc., se embarcó con ellos en la fragata inglesa «JORGE CANNING», con la cual arribaron a Buenos Aires el 9 de marzo de 1812. Acompañaba también a Alvear, su joven esposa, doña Carmen Quintanilla, hermosa andaluza, con la cual había contraído enlace poco antes, en España.

Apenas desembarcados, aquellos patriotas se apresuraron a ofrecer sus servicios al gobierno revolucionario.Una de las primeras preocupaciones de los recien llegados fue el establecimiento de la Logia Lautaro en Buenos Aires, análoga a la de los Caballeros Reales establecida en Europa.

Aquella institución tuvo resultado decisivos en la marcha de los negocios políticos en el Río de la Plata. Por otra parte, el Gobierno confió a San Martín la creación del Regimiento de Granaderos a Caballo, cuerpo en el cual Alvear obtuvo el empleo de sargento mayor, con fecha 17 de marzo de 1812, grado muy superior al que poseía en España, donde solo había llegado a alférez de Carabineros, que equivalía a uno más elevado en los cuerpos comunes.

Contribuyó a la organización y disciplina de los Granaderos a Caballo. Intervino también en los asuntos políticos y se le señala como uno de los inspiradores del movimiento de 8 de octubre de 1812, que cambió los hombres del Primer Triunvirato, y que salvó los verdaderos principios de Mayo, encaminándolos por la senda que habían marcado sus dirigentes. Alvear fue elegido suplente de uno de los triunviros nombrados a raíz del mencionado movimiento. Poco después fue designado Presidente de la Sociedad Patriótica Literaria y el 15 de diciembre de 1812 era promovido a teniente coronel de Granaderos a Caballo. Es justicia recordar que Alvear renunció a sus sueldos en beneficio del Estado.

Triunfante la revolución de octubre, San Martín y Alvear dirigieron el partido triunfante, y con la ayuda de la Logia Lautaro, se propusieron organizar definitivamente al país, promoviendo la reunión de la Asamblea General Constituyente, que se verificó a comienzos de 1813 y la que debía dar la Constitución a las Provincias Unidas del Río de la Plata.

En esta Asamblea, Alvear tuvo la representación de la provincia de Corrientes, y en ella fue elegido su primer Presidente. Fácil es deducir de este hecho, la preponderancia política que adquiría entonces, y la intervención personal que tuvo en los asuntos más resonantes de la época, sea en la reorganización de los poderes públicos y sanción de leyes fundamentales, sea en la dirección de las operaciones militares en la que fue factor de primera entidad. Es un caso excepcional el que presenta Alvear en aquellos momentos, pues apenas contaba 23 años cuando era la cabeza dirigente de los asuntos políticos de su Patria.

Pero esta preponderancia de Alvear en los negocios públicos, le apartó completamente de San Martín desde entonces; desunión a la que contribuyó poderosamente la diferencia de edad entre ambos y sobre todo, los conceptos totalmente distintos de San Martín con relación a Alvear, en los negocios públicos. El primero, con su victoria de San Lorenzo, acababa de probar a la Patria de que sus condiciones de soldado estaban a la altura de la fama adquirida en Europa. Alvear, por su parte, no se despreocupó de su carrera militar no obstante sus éxitos políticos y, el 4 de junio de 1813, se hacía nombrar coronel del Regimiento Nº 2 de Infantería.

Entretanto, Alvear pensó en alejar a San Martín de la Capital, y para ello sacó provecho de las derrotas sufridas por Belgrano en Vilcapugio y Ayohuma haciéndolo relevar por San Martín . Se dice que cuando éste partió para Tucumán a recibirse de aquel comando, Alvear le acompañó hasta las afueras de la ciudad, y al despedir al futuro Capitán de los Andes, aquel murmuró lo suficientemente fuerte para que le oyeran los de su séquito: «Ya cayó el hombre» .

Pero San Martín, verdadero genio, al llegar a Tucumán y realizar un estudio concienzudo de la situación militar, comprendió que aquel no era el camino para llegar a Lima, objetivo que debía proponerse un general de su talla, ya que la ciudad de los Virreyes era la base principal del poderío hispano en América .

Solo su posesión daría a los patriotas la independencia definitiva, pues los triunfos efímeros que pudieran lograr los ejércitos de la Revolución, podrían ser en breve transformados en derrotas por las fuerzas reales que se organizasen en el centro de recursos de los españoles, esto es, en Lima. La capacidad del general San Martín y su genio, lo desviaron de la senda tortuosa en que pretendió encaminarlo su éx-amigo Alvear, ya que si hubiese insistido en avanzar por el Alto Perú, el fracaso habría sido la muerte de aquel hombre extraordinario.

Pero «el hombre no cayó«. Lástima grande es tener que registrar este episodio, dado que lo revela no solo ambicioso en extremo, sino también antipatriota al general Alvear, ya que pretendió hacer fracasar al hombre arquetipo de la Nación, no siéndole desconocido a Alvear que San Martín se había destacado en la Madre Patria con brillo inusitado, no obstante ser americano de origen.

Por su nombramiento de coronel del Nº 2, Alvear renunció a su banca en la Asamblea, convirtiendo a aquel Regimiento en un modelo de organización . Poco después diósele la comandancia general de las tropas destinadas a la defensa de la Capital, con el título de general en jefe de dicho ejército . Incansable en su obra Alvear prestó entonces su decidido apoyo a Larrea, que el 5 de noviembre de 1813 reemplazó a uno de los triunviros, en su empresa de organizar una escuadra para destruir la realista y poder dominar las aguas del Plata.

Contribuyó en esta obra disciplinando las tropas de tierra que estaban destinadas para tripular las unidades navales y reprimió en una oportunidad una sublevación de los tripulantes del bergantín «NANCY», que se habían revelado por querer hacérseles prestar servicios en un medio ambiente al que no estaban acostumbrados.

Designado su tío, don Gervasio Antonio Posadas, Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, el 31 de enero de 1814 prestó a Alvear el máximo apoyo para que prosiguiese la preparación de las fuerzas que alistaba para reforzar las fuerzas sitiadoras de Montevideo. Alvear había establecido su campo de instrucción en Olivos, y allí disciplinó cuerpos de nueva creación, formados con esclavos libertados.

En mayo de 1814 fue nombrado comandante en jefe de la línea de Montevideo en substitución del general Rondeau, marchando para aquel destino a la cabeza de 1500 hombres y haciéndose cargo de su puesto el mismo día que Brown derrotaba a la escuadra española en aguas de Montevideo. El ejército sitiador, con los refuerzos recibidos, subió a 5.000 hombres, fuerza muy poderosa que el general Vigodet no se atrevió a resistir y, en tal virtud, el 20 de junio abrió negociaciones con su enemigo capitulando con todas sus fuerzas el día 23, en que Alvear hizo su entrada triunfal en la ciudad. En premio a su triunfo, el día 25 de aquel mes era promovido a brigadier efectivo con retención del mando del Nº 2 .

La noche misma de la capitulación supo Alvear que el caudillo Fernando Otorgues, teniente de Artigas, se había aproximado a la plaza y había escrito a los jefes de la fuerza capitulada invitándolos a unirse a él, tomar la campaña y declarar la guerra a los porteños. Alvear salió inmediatamente en busca del rebelde con una división ligera y el 25 lo batía completamente en Las Piedras. Como consecuencia de esta derrota, Artigas reconoció el Directorio en un solemne tratado.

La capitulación dio inmenso material de guerra para los ejércitos de la Patria, y ella traía aparejada la rendición de Romarate en el Uruguay y la conclusión de la guerra en la parte oriental. El 7 de julio, Alvear presentaba al Director Posadas las 8 banderas realistas tomadas. La Asamblea declaró a todos «beneméritos de la Patria en grado heroico» y acordó escudos y medallas con el lema: «La Patria reconocida a los libertadores de Montevideo«.

El Director Posadas ordenó que Alvear repasara el Uruguay para batir a Artigas que se acababa de sublevar y la fortuna favoreció al joven general, que derrotó al caudillo rebelde en Mercedes, en el Yí, en Minas y en el Alférez, obligando a Artigas a retirarse a los potreros de Arerunguá. y a su segundo Otorgues, a refugiarse en territorio portugués. Esta campaña fue breve, pero erizada de obstáculos, que Alvear supo escalar con suma habilidad y tino, pues el enemigo que debió combatir conocía el territorio palmo a palmo y poseía mejores medios de movilidad.

Poco después el Director Posadas designaba al general Alvear para comandar el Ejército del Alto Perú, en substitución del general Rondeau. El nuevo general en jefe se puso en camino para ocupar su puesto, pero al llegar a Córdoba supo que el 8 de diciembre de 1814 se había producido en Jujuy una asonada encabezada por los jefes de los cuerpos adictos a Rondeau, los que destituyeron a los que eran partidarios de Alvear, separándolos de sus regimientos o batallones y despachándolos para Buenos Aires.

Ante esta noticia, Alvear no creyó prudente continuar su viaje y regresó a esta Capital, donde el 9 de enero de 1815 renunció Posadas el cargo de Director Supremo, siendo reemplazado por el propio general Alvear. Este, al ocupar tan alto puesto, lanzó una enérgica proclama en la cual expresaba estar decidido a sostener su autoridad o a perecer en la demanda.

Su administración fue breve, y enfrentado contra muchos enemigos, dedicó sus energías a disciplinar el ejército de la Capital, pues en el Ejército del Norte tan pronto se tuvo conocimiento de la elevación de Alvear al poder supremo, se declararon sus jefes en hostilidad contra su autoridad, firmando un manifiesto redactado en Huacalerá, el 30 de enero de 1815, el cual lleva la firma de todos los más graduados.

Ante esta situación por demás grave, Alvear tomó la resolución de dejar impagas aquellas tropas; desorganizó la «Logia Lautaro«, porque le resultaba incómoda para gobernar con libertad; estuvo en sus planes malograr los esfuerzos de San Martín para organizar el Ejército de los Andes y hasta resolvió despojarlo del mando enviando como gobernador intendente de Cuyo al coronel Gregorio Perdriel.

Pero al llegar este a Mendoza, el Cabildo de esta ciudad resolvió el 21 de febrero de 1815 oficiar al Directorio haciéndole saber que era deseo unánime que el general San Martín prosiguiera desempeñando las funciones de Gobernador Intendente, porque así se ha creído que «convenía a la seguridad del Estado, (decía la solicitud), y a la tranquilidad de este País, que se halla inmediatamente amenazado por  el conquistador de Chile» .

Alvear, por decreto del 9 de marzo, aceptó la continuación de San Martín en su cargo, y recalcando que el relevo lo había dispuesto por haberlo solicitado el interesado por razones de salud, lo que no expresaba la resolución del 8 de febrero ordenando su reemplazo por Perdriel. Coincidió este relevo de San Martín con la llegada de José Miguel Carrera a Buenos Aires, enemigo mortal de aquel, y con el cual Alvear habíase relacionado en la Guerra Peninsular, como queda dicho.

Pero el más grave de los actos del gobierno del último fue el haber redactado dos notas el 25 de enero de 1815. firmadas por él y escritas por su ministro Nicolás Herrera, que las refrendó, dirigidas: una, al Ministro de Negocios Extranjeros de la Gran Bretaña; y la otra, a Lord Strangford, ministro inglés residente en Río de Janeiro, solicitando en su carácter de Director Supremo de las Provincias Unidas el Protectorado Británico: «Estas provincias desean pertenecer a la Gran Bretaña, recibir sus leyes, obedecer su gobierno y vivir bajo su influjo poderoso. Ellas se abandonan sin condición alguna a la generosidad y buena fe del pueblo inglés, y estoy resuelto a sostener tan justa solicitud para librarlas de los males que la aflijen».

Antes de este párrafo, Alvear hacía una tristísima pintura de la situación interior del país, declarando a las Provincias inhábiles «para gobernarse por sí mismas», y que necesitaban de una mano exterior que las dirigiese y contuviese en la esfera del orden, antes que se precipiten en los horrores de la anarquía».

La nota dirigida a Lord Strangford iba acompañada de otra, de Mr Roberto Staepler, cónsul inglés en Buenos Aires, recomendando a aquel que atendiera con preferencia el pedido del Director Alvear.

Don Manuel José García fue comisionado especialmente para que se trasladara a Río de Janeiro, con el fin de entregar las comunicaciones de referencia. Estas permanecieron ignoradas hasta 1842, en poder de don Bernardino Rivadavia, a quien las entregara el doctor García en la capital carioca, pues el futuro gran Presidente se hallaba allí y el comisionado de Alvear antes de cumplir la misión que le llevaba a aquella ciudad, quiso oír la opinión autorizada del eminente estadista. Rivadavia, en conocimiento del contenido de las notas, aconsejó a García no entregarlas, limitándose este a celebrar una conferencia con Lord Strangford, en curso de la cual manifestó al representante británico que las Provincias Unidas pasaban por una situación erizada de dificultades y que esperaban que Inglaterra generosamente las ayudaría a salir del paso, si las circunstancias las obligaran a acudir a ella.

Rivadavia, sospechando el contenido de la nota que le entregó García, tuvo la dignidad de mantenerla cerrada y lacrada hasta que en el año citado, 1842, revisando su archivo con el doctor Florencio Várela, éste la encontró, la abrió y se enteró de su contenido que comunicó al después general Mitre, al Dr. Cañé (padre) y al señor Madero, en el curso del año 1843 .

El 30 de marzo de 1815 el Director Alvear declaró delincuente al general Artigas que había desconocido su autoridad, obligando a las tropas argentinas a evacuar la ciudad de Montevideo.

Esta resistencia a su gobierno también la sentía Alvear en sus proximidades, y creyó que remediaría esto con medidas por demás enérgicas, y al efecto, el sábado Santo hizo colgar en la horca, en la plaza, al capitán Ubeda, acusado de haber hablado mal del Director Supremo en un café; y se escapó de sufrir la misma pena otro oficial llamado Trejo, debido a la interposición de la esposa del general Alvear, doña Carmen Quintanilla.

Todo anunciaba el próximo fin de su gobierno: José Artigas había atravesado el Paraná y se dirigía sobre Buenos Aires. El Director envió tropas a su encuentro bajo el mando de los coroneles Ignacio Alvarez Thomas y Eusebio Valdenegro, los cuales al llegar a Fontezuelas (estancia de los Belernos, jurisdicción de la provincia de Buenos Aires), se sublevaron el 3 de abril, desconociendo la autoridad de Alvear. Este motín repercutió en todos los cuerpos de la Capital, en los que el día 15 estalló el movimiento que derribó al Director Supremo, nombrando en su reemplazo al general Rondeau, e interinamente, mientras este permaneciera en el Norte, al coronel Alvarez Thomas.

La reacción fue terrible no solo salieron desterrados Alvear y todos los de su familia, sino también multitud de otros dignos patriotas. Alvear, cuando vio todo perdido se refugió a bordo de un buque inglés que lo condujo a Río de Janeiro, donde fue bien recibido por el monarca lusitano, no obstante que allí el general Vigodet, que se hallaba de paso, insistiese para que Alvear le fuese entregado.

Pobre y cargado de familia, Alvear de Río de Janeiro se dirigió a Montevideo cuando creyó que la situación personal suya había mejorado algo. El I9 de agosto de 1819 escribió unas «Observaciones sobre la defensa de la provincia de Buenos Aires, amenazada por una invasión española al mando de Morillo». Desgraciadamente para él, en Montevideo Alvear se encontró con José Miguel Carrera y con el general Miguel Brayer. Con el primero se alió para incorporarse a los caudillos federales Estanislao López y Francisco Ramírez, cuando estos se lanzaron sobre la provincia de Buenos Aires.

A Alvear seguíanlo una cantidad de jefes y oficiales de su partido con los cuales tomó parte en la batalla de Cepeda, el 19 de febrero de 1820, en la que fue vencido el Director Supremo Rondeau, que había reemplazado a Pueyrredón en el cargo. López y Ramírez se aproximaron a Buenos Aires, acompañados por Alvear y Carrera. En la noche del 25 de marzo se dio cita en la plaza del Retiro con los 43 jefes y oficiales que le eran adictos y a las 1 0 se presentaba en el cuartel de los Aguerridos, allí situado, estando ausente en aquellos momentos el jefe que era el coronel Rolón. El segundo de este, comandante Anacleto Martínez, sorprendido, se puso a las órdenes de Alvear con su tropa.

Alvear permaneció en esa situación todo el día 26, pero en la mañana del 27, considerándose perdido, emprendió la retirada, pretendiendo llevarse los Aguerridos los cuales no quisieron seguirle. Apoyó su escapada en aquella emergencia, la división chilena de Carrera, que coronó las barrancas del Retiro y se opuso entre Alvear y sus perseguidores.

El 28 de junio de 1820 se halló en la batalla de la Cañada de la Cruz, en la cual Alvear aliado a López, vencieron al gobernador de Buenos Aires, general Soler Como consecuencia de esta victoria, López convocó una Junta de Representantes en la villa de Lujan el 19 de julio, la cual nombró a Alvear gobernador y capitán general de la Provincia. Pero el Cabildo de Buenos Aires desconoció la autoridad de Alvear, y en la Capital, tomó las riendas del poder el coronel Dorrego, cuya actitud impuso a López desistir de la campaña contra Buenos Aires; pero ni Alvear ni Carrera desistieron. Dorrego palió a campaña.

El 28 de julio, Alvear y Carrera se unían en San Nicolás, mientras que Estanislao López repasaba el Arroyo del Medio y regresaba a su provincia. El 2 de agosto, Dorrego caía sigilosamente sobre el campamento de los dos caudillos en San Nicolás y les ocasionaba un tremendo desastre. Carrera y Alvear se refugiaron en Santa Fe, pero al último, con el pretexto de ser responsable del desastre de San Nicolás, Estanislao López lo obligó a embarcarse con destino a la Banda Oriental. Alvear llegó nuevamente a Montevideo.

La Ley de Olvido de 1822 le permitió regresar a Buenos Aires y acogerse a ia reforma militar el 2 de julio de aquel año, retirándose a la vida privada. El 19 de marzo de 1823 fue llamado por el Gobierno para defender su autoridad, atacada tumultuariamente aquella noche, y al día siguiente apareció un comunicado diciendo que el «general Alvear había servido en defensa de la oausa del gobierno con su persona y consejo» .

En septiembre de 1824 fue designado Ministro Plenipotenciario ante la República de Colombia, puesto que no alcanzó a ocupar. El general Alvear, acompañado de su secretario, el coronel Tomás de Iriarte, se trasladó hasta los Estados Unidos en misión diplomática ante el Presidente Monroe, el cual lo recibió en audiencia, en la Casa Blanca, en Washington, el 14 de octubre de 1824; y al día siguiente tuvo entrevistas en las cuales el ilustre estadista expuso a Alvear la famosa Doctrina: «América para los americanos» .

El representante argentino agradeció profundamente a Monroe sus interesantes confidencias y le pidió explicase sus puntos de vista con relación a los estados de la América del Sur y a los propósitos de la Santa Alianza de Europa, lo que el gran Presidente explicó con toda amplitud, conmoviendo hondamente al representante argentino y a su secretario, único testigo.

En mayo del año siguiente fue nombrado Ministro Plenipotenciario cerca del Libertador Bolívar. Alvear partió llevando de Secretario a don Domingo de Oro, acompañándolo el doctor José Miguel Díaz Vélez en su gestión diplomática. El 7 de octubre de 1825, Alvear y Díaz Vélez llegaban a Potosí y fueron recibidos solemnemente por el Libertador de Colombia, iniciándose las negociaciones para la devolución de Tarija a las Provincias Unidas, lo que se logró y de la cual tomó posesión el joven Ciríaco Díaz Vélez que acompañaba a Alvear como edecán, el 17 de noviembre.

Reanudadas las conferencias, Bolívar se excusó de tomar partido a favor de la Argentina, contra el Brasil y teniendo que trasladarse aquél a Chuquisaca, invitó a los huéspedes que le acompañaran, lo que fue aceptado. Allí se renovaron las conferencias, pero sin obtener ningún resultado. El 2 de enero de 1826 el Libertador despedía en audiencia pública a los enviados de Buenos Aires, que regresaban a la Patria.

El 14 de agosto de 1826, el ilustre presidente Rivadavia designaba al general Alvear (que era su Ministro de Guerra y Marina desde el 8 de febrero del mismo) para mandar en jefe el Ejército Republicano de operaciones contra el Brasil, cargo del cual se recibió aquel el 31 del mismo mes. Despúes de el primer momento impartió una actividad y estableció una disciplina, que  estuvieron en contraste con la de su antecesor. Reorganizado el Ejército, el 26 de diciembre abandonaba el campamento del Arroyo Grande, para abrir la campaña.

El mismo día del mes de enero entraba en el puerto de Bagé. El 13 de febrero, el coronel La valle obtenía un triunfo en Bacacay y el 13, el general Mansilla, en el Ombú. contra la brigada del Benito Manuel Ribeiro. Pero el grueso del ejército de Barbacena se había refugiado a principios de febrero en la sierra de Camacuá, ocupando una posición defensiva formidable .

En una Junta de Guerra que convoca el general Alvear en la tarde del 4 de febrero, expone a sus subordinados el plan de su marcha estratégica para obligar a abandonar su fuerte posición y poder presentarle batalla campal. La maniobra de Alvear tiene pleno éxito y el 20 de febrero obtuvo en los campos de Ituzaingó una victoria táctica decisiva sobre su enemigo, pero desgraciadamente, pretextando el cansancio de los caballos, resolvió no perseguir al enemigo derrotado, lo que impidió que se recogieran los frutos de la victoria.

Algunos de sus generales propusieron una persecución tenaz, pero Alvear se opuso a ella y esta negativa, llevó hasta el extremo de que algunos de sus subordinados pensasen en un movimiento que cambiase el comando republicano. Por suerte este acto no se realizó y Alvear continuó en el mando. El 23 de abril se obtenía un nuevo triunfo, en Camacuá, sobre los imperiales mandados por el general Barreto. El 25 de mayo de 1827 nombraba al general José María Paz, jefe del E. M. G.

Habiendo renunciado el Presidente Rivadavia a su elevado cargo, fue reemplazado interinamente por don Vicente López y Planes y casi enseguida, por el coronel Dorrego. Este cambio de gobierno decidió al general Alvear a abandonar el comando en jefe del Ejército, el cual desde que empezó la estación frígida, se retiró a cuarteles de invierno en el Cerro Largo. Alvear delegó interinamente el mando en el jefe del E. M. G., general José María Paz, a mediados de julio de 1827, recibiendo al efecto orden del Gobierno hasta tanto el general Juan Antonio Lavalleja, que Vicente López designó para comandante en jefe, se recibiese del mismo. El 24 de julio el general Alvear se alejó definitivamente de las fuerzas cuyo comando había ejercido por espacio de un año, conduciéndolas a la victoria.

Designado el coronel Manuel Dorrego, gobernador y capitán general de la provincia de Buenos Aires el 13 de agosto de 1827, al constituirse la Legislatura el 14 de septiembre, presentó un mensaje (que se dice redactado por su Ministro del Interior, Dr. Manuel Moreno), el cual contenía numerosos cargos contra el desarrollo de las operaciones contra el Brasil.

El general Alvear contestó a aquel Mensaje, con su famosa «Exposición«, en la que refutaba muchísimas de las afirmaciones contenidas en el célebre documento. Tal Exposición es un libro de cerca de 200 páginas, y el ex-general en ella atacó a algunos de sus subordinados, los cuales no dejaron de contestar en algunos casos a las imputaciones que no siempre fueron justas.

Otros conflictos periodísticos se le presentaron al general Alvear, en premio a sus preocupaciones y responsabilidades en el comando del Ejército Republicano: Alvear acusó al editor del «Correo Político«, Miguel Rabeh’, ante los tribunales, pero como no pudo probar sus acusaciones, fue condenado a destierro y a ser privado de escribir por espacio de dos años. Sus partidarios militares eran perseguidos en todos los puntos de reunión en la ciudad, y sus defensores en la prensa eran atropellados y heridos en las calles. El propio general Alvear, al comienzo del año 1828 fue víctima de una tentativa de asesinato, tal era la saña que se tenía contra el vencedor en Jes campos de Ituzaingó.

No tuvo ninguna intervención en la revolución del 1« de diciembre de 1828 y elevado el general Lavalle a la suprema magistratura de la Provincia, el general Alvear fue designado Ministro de Guerra y Marina, el 4 de mayo de 1829, cargo que retuvo hasta el 4 de julio siguiente, en que renunció. El 10 de noviembre de 1832 fue designado enviado extraordinaria ante el gobierno de los Estados Unidos, pero no llegó a hacerse cargo de aquel puesto para el que fue nombrado más adelante don Manuel Moreno. Por decreto dictatorial de 17 de septiembre de 1835 fue dejado sin efecto el nombramiento de Alvear.

En mayo de 1838, el Dictador Rosas para alejarlo de la República, lo designó Ministro Plenipotenciario en los Estados Unidos de Norte América, Alvear partió para su destino en un buque en lastre, lo que se interpretó corrió un propósito adverso a lo que se proponía el gobierno dictatorial: afortunadamente llegó a Norte América con toda felicidad, país donde permaneció todo el tiempo de la tiranía rosista, desempeñando a satisfacción su misión diplomática, llegando, a ser en Washington el decano del Cuerpo diplomático acreditado ante aquel Gobierno.

En agosto de 1852 se hallaba en Nueva York sin haber sido relevado de sus funciones, cuando el Director Provisorio de la Confederación Argentina, general Urquiza, lo designó para representar la República ante el gobierno francés; pero el general Alvear no pudo hacerse cargo de su nuevo puesto a causa de sus años y de sus dolencias. Y en efecto, el 2 de noviembre de 1853 fallecía en la ciudad anteriormente nombrada, víctima de una pulmonía aguda.

Pocos meses después el almirante Guillermo Brown, no obstante sus 77 años, se embarcó para los Estados Unidos para ir en busca de los restos del ex-Mmistro de Guerra y Marina de la presidencia rivadaviana, que tanto calor y empuje puso al servicio del país en el ejercicio de aquel cargo para completar la creación de la escuadra que el veterano Almirante manejara con sin par habilidad en la guerra contra el Brasil: Brown pagaba así también, el descubrimiento de su persona hecho por el entonces coronel Carlos Alvear, cuando a comienzos de 1814, su tío, el Director Posadas le encargó trasladarse al puerto de esta ciudad para hallar un marino entre los buques mercantes allí fondeados, a quien se le pudiera confiar el mando de la escuadrilla con la cual pensaba disputarse el dominio de las aguas del Río de la Plata a las fuerzas navales españolas que se hallaban en Montevideo.

El coronel Alver tuvo ojo certero al elegir al entonces capitán mercante Guillermo Brown como el personaje necesario y, por este hallazgo, las generaciones argentinas deberán recordar con patriótico afecto la memoria del ilustre vencedor de Ituzaingó.

Los restos de Alvear llegaron a Buenos Aires en julio de 1854 . El insigne general José María Paz figuró en la Comisión que los recibió en el muelle; y el día 26 de aquel mes fueron depositados en el Cementerio de la Recoleta. El doctor Alsina saludó en el general Alvear al primer ciudadano que concibió el atrevido proyecto de derribar la dictadura rosista, aunque por una fatalidad no pudo tomar parte en la cruzada contra el mismo.

Si bien es cierto que el general Alvear cometió el error de no perseguir a los imperiales después de su espléndida victoria táctica en los campos de Ituzaingó, razón por la cual no obtuvo de la misma todos los frutos que debía producir, actitud que seguramente fue influenciada por algunos partes algo apresurados de varios de sus jefes subordinados señalando el cansancio extremo de las caballadas que de ellos dependían, un estudio profundo de aquella campaña, como la que ha realizado el autor de este trabajo con el fin de escribir la vida militar del general José María Paz que publicará con posterioridad a este Álbum Biográfico, permite afirmar que gracias a la extraordinaria energía que desplegó el general Alvear cuando recibió de manos del general Martín Rodríguez el comando supremo del ejército de operaciones, fue posible restablecer la disciplina y cortar de raíz la profunda anarquía que existía en un grupo de jefes, especialmente los orientales, la que amenazaba en forma grave el resultado de la campaña que iban a abrir las fuerzas republicanas.

Alvear reorganizó el ejército en forma altamente eficiente y dio enérgico impulso a las operaciones desde que estuvo en condiciones de iniciarlas, logrando batir a su adversario en todas partes y haciéndole evacuar, totalmente desmoralizado, la zona que ocupaba. El resultado favorable de aquella guerra se debe, sin discusión, a la habilidad de su eficiente comando.

El general Alvear fue hombre de un valor personal que rayaba en la intrepidez: en el 1er. tomo de la «Revista Nacional» , se lee un artículo titulado «Los palos de Alvear«, en el cual el autor del mismo relata el resultado de una pesada broma que le dieron tres personajes ingleses el domingo 5 de abril de 1812, recién llegado a Buenos Aires. Alvear se hallaba paseando sin armas por la calle de «Las Monjas», hoy San Martín, cuando tres morrudos británicos doblaron como torbellino la esquina próxima, lo atropellaron y lo voltearon, echando luego a reír y a celebrar el choque, cuando lo vieron en tierra.

Alvear con toda valentía les enrostró la grosería brutal, exigiéndoles una reparación inmediata. Los tres hercúleos ingleses siguiendo sus pifias iniciaron la retirada sin hacer caso a los desafíos de aquel que los seguía insistiendo en su demanda. Finalmente, los ingleses penetraron en la casa de doña María Luisa Ramos y Valle, donde tenían alquiladas dos piezas, y detrás de ellos Alvear, que renovó sus desafíos con igual resultado. Entonces llegaron dos ingleses más y poco después otros dos.

En vista del fracaso de su actitud, el joven militar fue a su casa, tomó su espada y regresó al domicilio de los británicos, propinándoles a los siete una tremenda paliza, no obstante que le arrojaban con todo lo que hallaban a su alcance. «Los siete «bravos, dice el autor, se rascaban y frotaban en el patio de la casa, hartos y repletos de golpes. Nunca se dieron mejores ni más merecidos palos!».

El 26 de julio de 1809, Alvear contrajo enlace en Cádiz con doña María del Carmen Sáenz de la Quintanilla y Camacho, nacido en Carmona, Sevilla, el 25 de octubre de 1793; hija de don Antonio Sáenz de la Quintanilla, natural del mismo lugar, coronel de los Reales Ejércitos, y de doña María Joaquina Camacho, nacida en el mismo punto. La viuda del general Alvear sobrevivió a éste hasta el 31 de marzo de 1867.

No obstante ser conocido generalmente con los nombres de Carlos María, Alvear fue bautizado con los de Carlos Gabino del Santo Ángel.

Fuente Consultada:
Biografías Argentinas y Sudamericanas – Jacinto Yaben – Editorial “Metropolis”

El ultimo soldado de San Martin Anecdotas Argentinas Historia

el ultimo soldado de san martín (Eufrasio Videla)

EL ULTIMO SOLDADO DE SAN MARTÍN

Eufrasio Videla

Don Eufrasio Videla, fotografiado en 1910 por «Caras y Caretas» (Número 607 del 21-05-10)

– «yo había llegado con los que salimos de San Juan..».

– ¿Peleó usted?

– ¡Y como no! Ahí en el «zanjón» de Maipo, cuando ya no quisieron pelear más.

– ¿Y como empezó la cosa?

– … nosotros estábamos en la parte de aquí – prosigue don Eufrasio y al hacerlo sale al descanso de la escalera poniendo cara a los Andes – y como en la parte de allí enfrente, en un cerrito blanco, estaban los godos.

– Flojazos ¿verdad?

– Hum… ¡fieros habían sido!; Peleamos y peleamos y no aflojaban… Después no quisieron pelear más cuando vieron que nosotros tampoco aflojábamos  (Del reportaje al último soldado de San Martín, hecho por Caras y Caretas en Mendoza, el 22 de marzo de 1910)

¡No nos mire, don Eufrasio! … estamos llenos de vergüenza. ¿Que hicimos con lo que usted nos dejó? ¿Que quedó de todo eso?. Cuando lo fotografiaron los Argentinos éramos ricos ¿todos?…. ¿Y a usted como le  agradecieron nuestros abuelos?. Ahora ya no peleamos …. aflojamos hace mucho tiempo; aflojamos don  Eufrasio. Pero su mirada cansada, que nos llega de tan lejos puede volvernos a despertar. ¡No afloje, don  Eufrasio!

LA PATRIA AÚN VIVE EN LA MEMORIA DE SUS HIJOS

Por:Eduardo Rosa

Reformas y Conflictos de la Asamblea del Año 1813 Carlos de Alvear

REFORMAS Y CONFLICTOS DE LA ASAMBLEA DEL AÑO 1813

A fines de 1812 llegaron de las provincias los primeros diputados y el 31 de enero de 1813 se inauguró solemnemente el congreso con la denominación de Soberana Asamblea General Constituyente. Comúnmente se la conoce como Asamblea del año XIII. Fue designado presidente Carlos de Alvear (imagen abajo),lo que prueba la influencia preponderante que ejercía este joven jefe militar.

La obra de la Asamblea del año XIII fue memorable. Suprimió los títulos de nobleza, anulando las diferencias de nacimiento. Abolió el sistema de encomiendas, que permitía la inicua explotación del indígena. Declaró libres a los negros, hijos de esclavos, que nacieran después del 31 de enero de 1813, y prohibió la introducción de nuevos esclavos. Abolió los instrumentos de tortura que utilizaban la policía y los jueces. Dictó diversas leyes para organizar la Administración General, el Tesoro y el Ejército. Era el triunfo póstumo de Mariano Moreno.

Entre las resoluciones o reformas de la Asamblea que demuestran el propósito de lograr la independencia del país figuran tres muy importantes; suprimió el nombre de Fernando VII de los documentos oficiales; aprobó el sello que constituiría luego el Escudo Nacional y adoptó la Marcha Patriótica de Vicente López y Planes como Himno Nacional, al que puso música el maestro Blas Parera. Sin embargo, la Asamblea no se decidió a declarar la independencia; la mayoría de los diputados consideró que era aún prematuro romper abierta mente los vínculos que nos sometían a la poderosa metrópoli.

Carlos María de AlvearCarlos María de Alvear, sobrino de Posadas, no tiene buena imagen en la historiografía argentina. Signado por un marcado autoritarismo, su estilo intrigante y su enfrentamiento con San Martín han dejado una imagen negativa de él, que posiblemente sea por demás exagerada.

Bartolomé Mitre fue uno de los que iniciaron esta tradición. En uno de sus escritos, Mitre señaló que “San Martín y Alvear, auxiliados por la habilidad de Monteagudo, fueron por mucho tiempo los árbitros de la Logia; pero esta buena inteligencia no podía ser de larga duración. Los amigos se convirtieron muy luego en dos irreconciliables enemigos. Diversas causas produjeron este rompimiento. La petulancia juvenil de Alvear no podía sobrellevar con paciencia el ademán imperioso, la palabra incisiva y la voluntad de hierro de San Martín, convencido de su superioridad militar y que apenas notaba los pueriles celos de su competidor”.

Desde la Revolución de Mayo se iban popularizando dos colores como distintivos de los patriotas del Río de la Plata; el celeste y el blanco. En febrero de 1812 el Primer Triunvirato aprobó como distintivo de nuestros soldados una escarapela compuesta con aquellos colores.

El general Belgrano, creador de la idea de distinguir su causa con el celeste y el blanco, a su vez lo combinó para formar una bandera nacional. La enarboló por primera vez junto a las baterías del Rosario, en febrero de 1812. Pero el Primer Triunvirato no aprobó el acto de Belgrano, ordenándosele guardar la enseña para usarla más adelante. Sabemos que aquella bandera tenía los colores celeste y blanco, pero no conocemos la distribución de sus franjas.

El 25 de mayo de 1812 Belgrano se hallaba en la ciudad de Salta, ocupado en reorganizar el ejército derrotado en Huaqui. Allí exhibió ese día la bandera celeste y blanca por segunda vez, y la hizo bendecir por el sacerdote don Juan Ignacio de Gorriti. El Primer Triunvirato volvió a desaprobar la actitud de Belgrano.

El 13 de febrero de 1813, después de la victoria de Tucumán, el ejército patriota que perseguía a los realistas se detuvo junto al río Pasaje, en la provincia de Salta. Belgrano enarboló nuevamente la bandera de su creación, al tiempo que tomaba a sus soldados juramento de fidelidad a la Asamblea Constituyente del año XIII. Esta vez tampoco su gesto mereció la aprobación del gobierno, desempeñado por el Segundo Triunvirato.

Cuando la Asamblea General Constituyente de 1813 suprimió en los documentos públicos el nombre del rey Fernando VII, también eliminó su efigie de los sellos y monedas de uso oficial. La imagen del rey fue sustituida por un nuevo sello distintivo de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Por otro decreto, dictado como el anterior en febrero de 1813, la Asamblea creó con dicho emblema el Escudo Nacional, que es el que hoy poseemos como símbolo patrio.

A comienzos de 1813 el poeta Vicente López y Planes (1785-1856), compuso los versos de una canción patria. Estos versos fueron presentados a la Asamblea General Constituyente, que los aprobó el 11 de mayo de 1813 como única marcha nacional. Tal es el origen de nuestro Himno Nacional, al que puso música el maestro Blas Parera (1776-1840), un español residente en Buenos Aires, director de orquesta del teatro.

En 1813 contábamos, pues, con tres símbolos ya oficializados: la Escarapela, el Escudo y el Himno. La Bandera no tenía aún sanción oficial; ésta se obtuvo en 1816, como veremos más adelante.

En los primeros meses de su gestión, el Segundo Triunvirato y la Asamblea actuaron con los mejores auspicios. Por ese tiempo las armas argentinas triunfaban en Tucumán y Salta, y también habían obtenido el triunfo de Cerrito, en la Banda Oriental. A fines de 1813, en cambio, el cuadro era completamente diferente. Belgrano, con el ejército del Norte, era derrotado en Vilcapugio y Ayohuma, y la Plaza Fuerte de Montevideo resistía el
ataque de las armas patriotas.

La situación era grave en general. La Asamblea resolvió que se modificara la forma del Poder Ejecutivo, la responsabilidad del gobierno debía concentrarse, para hacer más eficaz su gestión, en una sola persona, que llevaría el título de Supremo Director del Estado. La Asamblea aprobó la petición y creó el Directorio, el 22 de enero de 1814.

Los problemas internos y la creación del Directorio: La Asamblea no sólo tenía que enfrentar aquellos problemas derivados de la nueva situación europea, también tenía serias dificultades locales. En efecto, su instalación había profundizado el conflicto entre las tendencias centralizadoras de Buenos Aires y las confederacionistas, que exigían el reconocimiento de las soberanías provinciales.

La Asamblea rechazó a los enviados artiguistas argumentando que los diputados no podían tener mandatos imperativos, como era el caso de estos diputados. Estas instrucciones exigían la declaración de la independencia y la organización de un estado confederal en el que cada provincia conservaba su autonomía. Esto provocó la ruptura entre el caudillo oriental y el gobierno central porteño, que lo declaró su enemigo.

INSTRUCCIONES DADAS A LOS DIPUTADOS ORIENTALES PARA LA ASAMBLEA DE 1813

Artículo 1 Primeramente pedirá la declaración de la independencia absoluta de estas Colonias, que ellas estén absueltas de toda obligación de fidelidad a la Corona de España y familia de los Borbones y que toda conexión política entre ellas y el Estado de la España es y debe ser totalmente disuelta.

Articulo 2 No admitirá otro sistema que el de confederación para el pacto recíproco con las provincias que forman nuestro Estado.

Artículo 3 Promoverá la libertad civil y religiosa en toda su extensión imaginable.

Artículo 4 Como el objeto y fin del Gobierno debe ser conservar la igualdad, libertad y seguridad de los Ciudadanos y los Pueblos, cada provincia formará su gobierno bajo esas bases, a más del Gobierno Supremo de la Nación.

Artículo 5 Así éste como aquel se dividirán en poder legislativo, ejecutivo y judicial.

Artículo 6 Estos tres resortes jamás podrán estar unidos entre sí, y serán independientes en sus facultades.

Artículo 7 El Gobierno Supremo entenderá solamente en los negocios generales del Estado. El resto es peculiar al Gobierno de cada Provincia.

Artículo 8 El territorio que ocupan estos Pueblos desde la costa oriental del Uruguay hasta la fortaleza de Santa Teresa forman una sola Provincia, denominante la Provincia Oriental.

Articulo 11 Que esta Provincia retiene su soberanía, libertad e independencia, todo poder, jurisdicción y derecho que no es delegado expresamente por la confederación a las Provincias Unidas juntas en Congreso.

Artículo 16 Que esta Provincia tendrá su Constitución territorial; y que ella tiene el derecho de sancionar la general de las Provincias Unidas, que forma la Asamblea Constituyente.

Artículo 17 Que esta Provincia tiene derecho para levantar los Regimientos que necesite, nombrar los oficiales de Compañía, reglar la Milicia de ella para seguridad de su libertad por lo que no podrá violarse el derecho de los Pueblos para guardar y tener armas.

Artículo 19 Que precisa e indispensable sea fuera de Buenos Aires, donde reside el sitio del Gobierno de las Provincias Unidas.

José Gervasio Artigas, delante de Montevideo, 13 de abril de 1813.

PUNTOS SOBRESALIENTES DE LAS REFORMAS A DE LA ASAMBLEA DEL AÑO XIII
En lo político:
-Crea un nuevo Poder Ejecutivo, esta vez unipersonal, bajo la denominación de Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, a quien acompañará un Consejo de Estado.
-Sanción de una amnistía general, excepto para Saavedra y Campana quienes seguirían desterrados.
-Sanciona la inviolabilidad de los diputados.
-Establece el 25 de Mayo como fecha patria, aprueba el Himno Nacional compuesto por Vicente López y Planes y Blas Parera, y crea el Escudo Nacional.

-En lo social:
-Establece la libertad de vientres, esto es, la libertad de todos los hijos de esclavos nacidos desde el 31 de enero de 1813.
-Abolición de la encomienda, mita y yanaconazgo.
-Abolición de los títulos de nobleza.
-Prohibición de castigos corporales en las escuelas.

-En lo económico:
-Ordena la acuñación de moneda en oro y plata (ver recuadro).
-Exención impositiva a la actividad minera.
-Autorización para la libre exportación de harinas y cereales.
-Apoyó las actividades comerciales, agropecuarias e industriales.

-En lo religioso:
-Establece la subordinación de las autoridades eclesiásticas a las civiles.
-A partir de entonces, la religión católica apostólica romana sería considerada como culto oficial del Estado.
-Abolición del Tribunal de la Inquisición.

-En lo militar:
-Instituye la pena de muerte para el delito de deserción.
-Crea el Instituto Médico Militar presidido por el prestigioso médico Cosme Argerich.
-Establece como grado máximo del ejército el de brigadier.

-En lo judicial:
-Abolición de los tormentos.
-Crea Cámaras de Apelaciones para reemplazar a las audiencias de Charcas y Buenos Aires, organismos provenientes de la administración de justicia española.

 

El Directorio de Gobierno Argentino Gervasio Posadas Primer Director

El Directorio de Gobierno Argentino – Gervasio Posadas

La Asamblea del año XIII creó un poder ejecutivo unipersonal, el Director Supremo de las Provincias Unidas. Sin embargo, en 1815, el Directorio no pudo con la suma de dificultades y colapsó, dejando como herederas a un conjunto de provincias autónomas.

HISTORIA ARGENTINA: 1814, CREACIÓN DEL DIRECTORIO GERVASIO POSADAS STRABFORD RODEAU El Directorio (1814-20): El primer Director Supremo fue don Gervasio Antonio de Posadas (imagen izq.) , tío de Alvear, el joven jefe militar que dirigía la Logia Lautaro y dominaba la Asamblea.

Posadas inició su gobierno el 22 de enero de 1814. Actuó con serenidad y eficacia. Durante su administración se creó la escuadrilla de Brown, con la que se logró dominar el Río de la Plata y preparar la rendición de Montevideo. Esta plaza fue tomada el 20 de junio de 1814 por un ejército comandado por Alvear. El 10 de agosto del mismo año se nombraba gobernador intendente de Cuyo al General San Martín.

Posadas, que había actuado con mesura desde el comienzo de su gobierno, se encontró en situación difícil a fines del año 1814. Había nombrado al general Rondeau (imagen derecha) jefe del ejército del Norte, después del relevo solicitado por San Martín.

Pero poco después que Rondeau asumió el mando se supo que Posadas había designado a Alvear para reemplazarlo. Entonces sus jefes y oficiales se sublevaron contra el Director negándose a aceptar el cambio; Rondeau continuó en el mando del ejército. Posadas resolvió entonces renunciar, y así lo hizo el 9 de enero de 1815.

HISTORIA ARGENTINA: 1814, CREACIÓN DEL DIRECTORIO GERVASIO POSADAS STRABFORD RODEAUEn la Asamblea dominaba Alvear, que fue designado para reemplazar a Posadas como Director Supremo. En verdad, todo estaba preparado para llevar al gobierno al reciente triunfador de Montevideo.

Alvear, el nuevo Director Supremo, joven e inexperto, tuvo que afrontar problemas muy difíciles. La situación militar se agravaba en el Norte, donde los realistas amenazaban con una nueva invasión desde el Alto Perú. En el interior del país, los gobernadores provinciales, disgustados porque no tenían participación directa en el gobierno se oponían al nuevo Director Supremo.

El descrédito de Alvear, por su errónea política exterior y su oposición a los caudillos gobernadores provinciales, determiné su rápida caída. El 2 de abril de 1815, es decir, menos de tres meses después de haber asumido el poder, se sublevó en la posta de Fontezuelas, situada cerca de Buenos Aires, el ejército que Alvear había enviado a Santa Fe para actuar contra los gobernadores del litoral, especialmente contra Artigas, virtual jefe de la Banda Oriental.

Dirigió la sublevación el comandante Ignacio Alvarez Thomas, quien regresó a Buenos Aires con las tropas para proteger la ciudad. En Buenos Aires el Cabildo asumió una vez más la representación popular y pidió la renuncia al Director Supremo. Alvear tuvo que salir del país. La Asamblea Constituyente, reunida desde 1813, se disolvió inmediatamente.

El Cabildo designó provisionalmente Director Supremo al general José Rondeau;HISTORIA ARGENTINA: 1814, CREACIÓN DEL DIRECTORIO GERVASIO POSADAS STRABFORD RODEAU pero como éste se hallaba al frente del ejército del Norte, actuó como Director Sustituto, Alvarez Thomas, el jefe de la sublevación de Fontezuelas.

En aquel momento los hombres más representativos del país pensaron realizar gestiones diplomáticas en el extranjero para resolver el problema de nuestra independencia. Sabíase que en España se estaba preparando un poderoso ejército para recuperar el Río de la Plata; entre nosotros no se confiaba en el éxito del ejército patriota y se esperaba, en cambio, que el apoyo de Portugal y Gran Bretaña decidiera al gobierno español a reconocer nuestros derechos a la soberanía.

Cuatro representantes del gobierno nacional actuaron en el extranjero: Manuel José García en Río de Janeiro, donde inició gestiones ante el ministro inglés lord Strangford (imagen derecha); Manuel Belgrano y Bernardino Rivadavia, en la corte española y en Londres, donde debían proceder de conformidad con Manuel de Sarratea, que ya se hallaba en la capital de Inglaterra preparando el terreno para las negociaciones.

Alvear (imagen abajo) dio a los representantes argentinos instrucciones secretas que insinuaban la posibilidad de someter el país al protectorado de Gran Bretaña, si fracasaban las gestiones para asegurar la independencia.

Estas provincias desean pertenecer a la Gran Bretaña, recibir sus leyes, obedecer a su gobierno y vivir bajo su influjo poderoso. Ellas se abandonan sin condición alguna a la generosidad y buena fe del, pueblo inglés.”)

HISTORIA ARGENTINA: 1814, CREACIÓN DEL DIRECTORIO GERVASIO POSADAS STRABFORD RODEAUCarlos María de Alvear, sobrino de Posadas, no tiene buena imagen en la historiografía argentina. Signado por un marcado autoritarismo, su estilo intrigante y su enfrentamiento con San Martín han dejado una imagen negativa de él, que posiblemente sea por demás exagerada. Bartolomé Mitre fue uno de los que iniciaron esta tradición.

En uno de sus escritos, Mitre señaló que “San Martín y Alvear, auxiliados por la habilidad de Monteagudo, fueron por mucho tiempo los árbitros de la Logia; pero esta buena inteligencia no podía ser de larga duración.

Los amigos se convirtieron muy luego en dos irreconciliables enemigos. Diversas causas produjeron este rompimiento. La petulancia juvenil de Alvear no podía sobrellevar con paciencia el ademán imperioso, la palabra incisiva y la voluntad de hierro de San Martín, convencido de su superioridad militar y que apenas notaba los pueriles celos de su competidor”.

Disuelta la Asamblea del año XIII, el Cabildo de Buenos Aires creó una Junta de Observación, que dictó el Estatuto Provisional de 1815, por cuyas disposiciones quedaba supeditada la autoridad del Director Sustituto a dicha Junta y al Cabildo. El Cabildo envió a las provincias una circular en la cual expresaba que Buenos Aires no se proponía establecer una dominación prepotente sobre ellas; que respetaba sus opiniones y estaba pronto para modificar lo hecho, si ello era conveniente, en cuanto la voz de los pueblos lo indicara. Por entonces la división no era entre morenistas y saavedristas; empezaba a surgir una división mucho más grave y profunda que desembocaría en unitarios y federales.

Los primeros, reclutados entre los sectores más ilustrados en la ideología revolucionaria liberal europea, eran partidarios de la concentración del poder, que según su visión facilitaría la unidad política del país; no reconocían las autonomías provinciales y consideraban que el gobierno debía ser ejercido por los estratos más aristocráticos.

Los segundos, con mayor arraigo en el interior (aunque Buenos Aires constituirá un Partido Federal muy fuerte, así como el interior generara destacados unitarios) eran defensores de la capacidad de cada provincia para autogobernarse, sin que ello implicara desconocer su pertenencia a una misma nación, pero reconociendo en un gobierno central (que en todo caso debía estar fuera de Buenos Aires) solamente a un representante, en especial en el desempeño de las Relaciones Exteriores.

La revolución contra Alvear fue preparada por los federales. Como consecuencia, Álvarez Thomas, Director Sustituto, cumplió las promesas del Cabildo. En abril de 1815 convocó a un Congreso Nacional Constituyente, para resolver la situación del país. Como la mayoría de las autoridades provinciales resistían la centralización del gobierno en Buenos Aires, se estableció que el Congreso se reuniría en San Miguel de Tucumán.
Ya vimos que a fines de 1815, durante el mandato de Álvarez Thomas como Director interino, el ejército del Norte, al mando de Rondeau, fue completamente destrozado en Sipe Sipe. Como principal consecuencia de este desastre, todo el Alto Perú quedó definitivamente aislado de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

La gestión de Álvarez Thomas no fue muy afortunada en otros aspectos; por ejemplo, persiguió con intolerancia a sus adversarios políticos. Se vio obligado a renunciar el 16 de abril de 1816. Lo sustituyó por breve tiempo en el Directorio el general Antonio González Balcarce, también interinamente, hasta el 3 de mayo de 1816.

Segunda Fundacion de Buenos Aires Juan de Garay Historia de Bs.As.

Segunda Fundación de Buenos Aires
Juan de Garay

Fundada por segunda vez el sábado 11 de junio de 1580 la ciudad de la Trinidad y puerto de Santa María del Buen Aire se desarrolló muy lentamente y, en principio, expuesta a desaparecer, no tanto por la hostilidad de los aborígenes como por su precaria organización para la defensa ante el asedio de los corsarios. Su emplazamiento en el extremo sur de los dominios españoles la hizo altamente vulnerable en sus posibilidades de subsistencia dado que tampoco era importante como fuente de riquezas.

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Segunda fundación de Buenos Aires: Garay salió de Asunción con sesenta y seis personas, todas armadas a su costa, de las cuales diez eran españoles y los demás nativos, además ganado, herramientas, etc., y también un clérigo conforme lo estipulaban las ordenanzas sobre población.

Iba por tierra el grupo que conducía el ganado y el resto por agua, reuniéndose todos en Santa Fe. Después de tres meses de salir de Asunción fundaron la ciudad de la Santísima Trinidad, puerto de Santa María de Buenos Aires. Empezaron a trazarla el 28 de mayo de 1580 media legua al norte del lugar que ocupó la primera; el acto de fundación tuvo lugar el 11 de junio del mismo año.

Dividió la tierra en doscientas cincuenta manzanas destinadas a los pobladores, delineó un fuerte, plaza Mayor, tres conventos y un hospital; cada poblador recibió fuera de la ciudad una huerta de cuatro hectáreas; se nombraron las autoridades y se eligió patrono de la ciudad a San Martín de Tours.

Los hombres de Garay y quienes les sucedieron tuvieron que aguzar su ingenio para mantener la plaza habitada y encontrar la forma de defenderla primero, y luego de prosperar, en un medio hostil y poco promisorio.

Una agricultura de subsistencia y el aprovechamiento del ganado vacuno encaminaron sus posibilidades de permanencia. Los historiadores coinciden en subrayar que en los primeros años se produjo una merma en la población originaria: los sesenta vecinos fundadores de 1580, se redujeron a cincuenta y hubo quienes aconsejaron levantar la plaza y trasladarla a otro sitio más apropiado.

Sin embargo, los pobladores que decidieron quedarse vencieron los inconvenientes del medio y Buenos Aires comenzó un lento crecimiento hacia fines de siglo.

En su estructura edilicia creció alrededor de su plaza principal, como todas las ciudades de América hispana. Las calles que la limitaban, las actuales Defensa, Rivadavia, Hipólito Yrigoyen y Bolívar, sirvieron de ejes para el establecimiento de los principales edificios públicos y viviendas de los primeros pobladores.

Garay delimitó el solar para el Fuerte, el Cabildo y la Iglesia Mayor y distribuyó espacios para las congregaciones religiosas: Santo Domingo, en las actuales Perón, Veinticinco de Mayo, Sarmiento y Reconquista y San Francisco, en e! solar que todavía ocupan. La manzana contigua a Santo Domingo al norte se reservó para el hospital. Sin embargo, éste recién se levantó treinta años después de la fundación y ocupó el solar comprendido por las actuales México, Defensa, Chile y Balcarce.

El resto del espacio se dividió en cuadras cuadradas de 140 varas de lado (121 metros) separadas por calles de 11 varas (9,50 metros) En total se calcula que el primer núcleo comprendía unas 144 manzanas limitadas por las actuales Viamonte al norte, independencia al sur, Veinticinco de Mayo-Balcarce al borde de la barranca y Salta-Libertad al oeste.

Los solares reservados para viviendas tuvieron una superficie de un cuarto de manzana en el casco urbano. Maipú y Chacabuco marcaban el límite y el resto era espacio destinado a chacras y corrales.

Entre Balcarce y el río se levantó la Real Fortaleza de San Juan Baltasar de Austria –como se llamó el primer fuerte emplazado en el solar que hoy ocupa la Casa Rosada-, muy precaria en sus comienzos fue objeto de numerosas reconstrucciones y ampliaciones a lo largo de dos siglos. En su interior se establecieron las Cajas Reales, la Contaduría, la primera Aduana, el Cabildo y la cárcel. Para mejor defensa, se la rodeó de un foso inundable que la separaba de la ciudad a la que se accedía por un puente levadizo.

La carencia de piedra para construcción limitó las posibilidades a los materiales disponibles: tierra, maderas, cañas y cueros. Las primeras casas fueron de tamaño reducido, de una sola planta hecha de esqueletos de tronco, muros de barro, techos de paja y piso de tierra apisonada.

Para la construcción de los muros el sistema más generalizado en toda América fue el de tapia, difundido por los árabes en España. Se fabricaba una caja de madera o encofrado y se rellenaba con tierra arcillosa mezclada con paja y estiércol, se apisonaba y se dejaba fraguar. Otras variantes fueron el esqueleto de postes y ramas formando la estructura que luego contenía una mezcla de barro y haces de paja; y el uso de adobe, masa de barro mezclada a veces con paja y moldeada con forma de ladrillo.

La endeblez de los materiales de estas primeras construcciones, expuestas a periódicos desmoronamientos por los efectos de las lluvias, obligaron a los porteños a remendar, y en algunos casos volver a construir, sus primeros edificios. En esto, fueron tan pacientes y obstinados como en su idea de permanecer en estas playas.

Después Garay realizó frecuentes viajes a Santa Fe y llegó a Asunción. En febrero de 1583 arribó al Río de la Plata el gobernador de Chile, que deseaba hacer el viaje por tierra.

Garay se ofreció a acompañarlo hasta el río Carcarañá para dejarlo ya en el camino; viajó en un bergantín y se internó en una laguna para acortar distancia, pero en realidad equivocó el rumbo; decidió entonces pernoctar en sus orillas sin dejar centinelas, pues tenía la seguridad de no correr ningún peligro. Los indios que acechaban, los atacaron durante el sueño, matando a Garay y a doce hombres más y otros quedaron prisioneros.

Muerto Garay, Vera y Aragón nombró a su primo Juan de Torres Navarrete que encargó a Alonso de Vera y Aragón (“Cara de perro”) fundar una ciudad en el camino al Perú. El 15 de abril de 1585 fundó Concepción del Bermejo, en la confluencia de los ríos Paraguay y Bermejo.

Finalmente, en 1587 el Adelantado ocupó su cargo, y envió a su sobrino Alonso de Vera (“El Tupí”) a fundar una población que sirviera de escala entre Asunción y Buenos Aires. El 3 de abril de 1588, con elementos sacados de Asunción, fundó San Juan de Vera de las Siete Corrientes; en esto tuvo participación destacada Hernandarias.

El Adelantado viajé luego a España para reclamar por la resolución de la Audiencia de Charcas que le prohibía conferir mando a sus parientes, pero no tuvo éxito en sus gestiones y renuncié, aunque el título podía ser heredado y pasó más tarde a su hijo Alonso de Vera y Zárate que fue gobernador y capitán general del Tucumán.

El gobierno quedó vacante y poniéndose en práctica la Real Cédula de 1537, Hernando Arias de Saavedra resultó elegido. Fue éste el primer gobernante criollo de Asunción. Su gobierno fue bueno; pacificó gran parte de su jurisdicción, donó el producto de sus tierras para mantener el colegio de Asunción, trató tan bien a los indios que el rey lo nombré Protector. Ejerció el gobierno varias veces por titulo propio y por el de los virreyes.

La corona lo designé gobernador por última vez el 7 de septiembre de 1614, y al terminar su gobierno, en 1617, la provincia del Paraguay fue dividida en dos gobiernos por una Real Cédula del 16 de diciembre: la de Guayra con Asunción como capital y la del Río de la Plata con Buenos Aires. La capital antes de la división fue Asunción hasta 1593 en que el gobernador Hernando de Zárate la trasladó a Buenos Aires, por ser puerto para España y lugar de internación para Tucumán y Chile.

El primer gobernador del Río de la Plata fue Diego de Góngora, en 1618, y el último, Juan José de Vértiz y Salcedo, cuyo gobierno se destacó por los progresos que implantó en la colonia. En 1541, los restos de la expedición de pedro de Mendoza castigados por el hambre y por los querandíes, vaciaron los ranchos que habían construido, quemaron el fuerte y escaparon hacia Asunción del Paraguay.

Casi 40 años más tarde, el 11 de junio de 1580, los españoles insistieron. Juan de Garay, junto con su esposa y otros 63 colonos, fundó la ciudad por segunda vez. Se cree que la ceremonia de fundación (ilustración de la derecha) fue en los terrenos que hoy ocupan la Plaza de Mayo.

Como antes, los querandíes intentaron expulsar a los invasores, pero los españoles habían llegado preparados con más y mejores armas. Los querandíes fueron derrotados en varias batallas, hasta que se retiraron al interior del país. Hasta el día de hoy, uno de los partidos del Gran Buenos Aires lleva en su nombre el recuerdo de esos sangrientos combates: La Matanza.

Garay no bautizó la ciudad con su denominación actual. Le puso Ciudad de Trinidad y Puerto de Santa María del Buen Ayre. Pero desde el principio, la gente se acostumbró a llamarla por el nombre del puerto, que, con los años, se acortó hasta convertirse en Buenos Aires.

LA RIQUEZA GANADERA: Favorecidos por las condiciones del suelo y del clima de las llanuras pampeanas, los caballos traídos por Mendoza y abandonados luego al despoblarse Buenos Aires, así como las vacas y toros introducidos por Garay, se reprodujeron en gran cantidad y constituyeron la más importante fuente de recursos para los habitantes del Río de la Plata en la época hispánica.

Los pobladores de Buenos Aires habían recibido en propiedad solares e indios que fueron otorgados por Garay, y también el derecho de explotar el ganado salvaje. Debido a la falta de cercados los animales cimarrones se expandieron por el centro del país, y como otros colonizadores explotaban esa riqueza los habitantes reclamaron sus derechos sobre la misma.

Las tropillas de ganados cimarronas constituían un constante peligro para los pequeños sembrados que rodeaban a las ciudades y los labradores sufrían grandes perjuicios, pues los animales pisoteaban y destruían los cultivos de las huertas. Además, el ganado cerril amenazaba la vida de los viajeros que se animaban a recorrer las desoladas llanuras.

El sacerdote jesuita Tomás Falkner cuenta que cierta vez estuvo a punto de perecer arrollado por miles y miles de baguales. Con el fin de apoderarse de la carne, y especialmente del cuero y el sebo, que se exportaban, los blancos organizaban matanzas llamadas «vaquerías». Muertos los animales se sacaban aquellos productos y el resto se desperdiciaba.

Los indios pampas, que habían aprendido a dominar el ganado caballar y bovino y a emplear sus productos, realizaban incursiones, llevándose gran cantidad de baguales. Durante el siglo XVII los araucanos venidos del sur de Chile se sumaron a los aborígenes de nuestro suelo y los conflictos entre blancos e indios por la posesión del ganado se hicieron más frecuentes, dando origen a numerosos encuentros sangrientos.

Fuente Consultada:
Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –
Historia Argentina Tomo I Desde La Prehistoria Hasta 1829  Nota de María Cristina San Román

Primer Gobierno Patrio Hombres Influencia Ideas de la Ilustracion

Perfil de los Integrantes de la Primera Junta de Gobierno de 1810

Antecedentes Semana MayoSemana de Mayo – Asamblea de 1813 – Focos Revolucionarios

LOS HOMBRES DE MAYO DE 1810
INTEGRANTES DEL PRIMER GOBIERNO PATRIO

Dos fueron las principales líneas de pensamiento que se enfrentaron en el Cabildo abierto del 22 de mayo. Una fue liderada por el obispo Lúe, representante de los grupos que defendían la necesidad de continuar reconociendo a las autoridades españolas en América y de mantener la fidelidad al rey Fernando, aún prisionero.

Otra fue la postura encabezada por Juan José Castelli, quien afirmaba: «No habiendo Rey, las autoridades españolas no representan a nadie y el pueblo tiene el derecho de decidir qué hará».

Al no lograrse un acuerdo que contara con el apoyo de todos los participantes, se pasó a votar ambas propuestas y el resultado fue ampliamente favorable a la posición de Castelli.

La cuestión siguiente fue resolver quién reemplazaría al virrey. Las negociaciones entre diferentes grupos llevaron a la decisión de conformar una Junta de Gobierno, tal como había ocurrido en España y en otras ciudades del continente americano, hasta tanto se resolviera la situación por la que atravesaba el rey Fernando VII.

Una fuerte discusión se generó cuando los miembros del Cabildo debieron decidir quiénes la integrarían.

En un principio, los españoles consiguieron que se formara con Cisneros como presidente, otros dos españoles peninsulares, Castelli y Saavedra, jefe de las milicias.

Los revolucionarios, disconformes con lo decidido, presionaron para que renunciaran y se convocara a un nuevo Cabildo abierto para el 25 de mayo.

Ese día se formó una nueva Junta que envió a todas las provincias que integraban el virreinato del Río de la Plata una invitación para que, una vez elegidos sus propios representantes, se incorporaran a ella, formándose de este modo la denominada Junta Grande.

INFLUENCIA DE LA ILUSTRACIÓN EN LOS REVOLUCIONARIOS:

Los líderes de la revolución en el Río de la Plata, entre ellos, Mariano Moreno, Manuel Belgrano, Nicolás Rodríguez Peña y Juan José Castelli, se hallaban fuertemente influenciados por las ideas políticas de la Ilustración.

Una de las principales obras escritas por los pensadores ilustrados, «El contrato social«, del filósofo francés Juan Jacobo Rousseau, fue traducida por Mariano Moreno.

En la introducción al texto sostuvo, oponiéndose a los tiranos que habían atribuido un origen divino a la autoridad, que la obediencia se debía al acuerdo o pacto entre los miembros de la sociedad, los que delegaban conscientemente las funciones de gobierno.

Sólo el pueblo, que es el soberano, tiene poder y, por lo tanto, puede delegarlo.

No obstante, continuaba Moreno, si los pueblos no se ilustran, si no se generalizan sus derechos, «[…] si cada hombre no reconoce lo que vale, lo que puede y lo que se le debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas, y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir la tiranía».

LA SOBERANÍA POPULAR REEMPLAZA A LA SOBERANÍA DE LA CORONA:

España fue siempre un país con vocación de libertad, de profundo espíritu democrático. Aprecio de la libertad individual, defensa de los privilegios y derechos locales, respeto a las leyes, son principios constantes en la historia española.

Sus teólogos, sus filósofos políticos, sus juristas, son los creadores del derecho de gente, del derecho internacional, de la limitación del poder real, del principio de soberanía popular, propio de las ideas de la ilustración francesa, y que en ellos se han nutrido y se nutren los modernos movimientos en pro de la democracia y de la libertad política.

La lealtad con que los españoles obedecieron a sus reyes nunca fue servilismo, ni permitió el atropello de sus derechos personales.

El absolutismo o centralismo que quisieron imponer algunos monarcas se estrelló contra la inquebrantable voluntad de libertad del pueblo español.En España la base de la soberanía estuvo siempre en el pueblo, quien mediante un «pacto» o «contrato» había confiado su ejercicio a la Corona.

El movimiento libertador de Mayo de 1810 se da en perfecta continuidad y acuerdo con la doctrina y la concepción españolas del poder.

Vamos a resumir la concepción del poder en Francisco Suárez, teólogo, filósofo y jurista español, en que se nutrían los políticos españoles, y que fue, asimismo, fundamento de la posición adoptada por los patriotas. Las obras de Suárez fueron escritas para refutar a Jacobo I de Inglaterra y demás defensores del poder absoluto o del «derecho divino de los reyes».

1. Para que exista sociedad es necesario el poder político que la ordene y dirija. No hay sociedad sin autoridad. De la naturaleza humana surge la necesidad del poder. Por eso decimos que «el poder viene de Dios, autor de la naturaleza».

2. Nadie tiene por naturaleza derecho al ejercicio del poder. Los hombres somos esencialmente iguales. El poder pertenece a la comunidad. Dios ha transferido a ella su propio poder.

3. El poder viene de Dios. Pero no es Dios quien designa los gobernantes, ni quien les confiere el poder. Los gobernantes son designados por la comunidad y de ella reciben su poder.

4. Todo poder es por naturaleza limitado. Está sujeto al derecho natural, al orden jurídico y al bien común. Los mandatos injustos de los gobernantes son carentes de valor; el uso arbitrario del poder puede ser resistido. En último término, en defensa de la libertad y del bien común, Suárez justifica el tiranicidio.

5. El pueblo confiere el poder al monarca mediante un «pacto» o «contrato». Este pacto o contrato no es retractable unilateralmente. Mientras el monarca cumpla su función no le es lícito al pueblo cambiar de voluntad y designar otros gobernantes. El poder ha sido enajenado.

6. Sólo cuando el monarca se ha convertido en déspota o tirano, y no cumple con el compromiso contraído en el «pacto», el pueblo tiene derecho a deponerlo y, reasumiendo su poder soberano, designar otros gobernantes.

Sobre estos principios de la ilustración se apoya la posición y argumentación de los patriotas.

No acusan al rey de tiranía o despotismo, sino sostienen que estando cautivo en Francia el trono está vacante y por lo tanto, la soberanía ha vuelto al pueblo.

Los gobiernos y Juntas constituidos en España carecen de delegación real, no representan el poder del monarca. Han surgido por voluntad de las provincias peninsulares.

América no ha concurrido a su erección y en consecuencia, carecen de poder legítimo sobre estas regiones.

En tal situación el pueblo del Virreinato ha reasumido su poder soberano. No está sujeto a autoridad peninsular de ninguna naturaleza y es al mismo pueblo a quien le corresponde determinar su destino y designar a los gobernantes.

Es este el contenido del discurso de Castelli en la reunión del 22 de mayo: «El gobierno soberano de España ha caducado… se ha producido la reversión de los derechos de la soberanía al pueblo de Buenos Aires».

La fundamentaeión del voto de Saavedra, al cual adhirieron la mayor parte de los patriotas, contiene la misma posición.

En él sostiene que dadas las circunstancias debe substituirse la autoridad del virrey; que hasta que se forme la Junta integrada por los pueblos del virreinato que debe ejercer el poder, éste sea reasumido por el Cabildo, el cual nombrará un gobierno provisorio en la forma y modo que estime conveniente.

Y agrega textualmente: «y no quede duda de que el pueblo es el que confiere autoridad o mando».

No son distintos los principios substentados por los españoles, a excepción de los del obispo Lué que provocaron indignación entre los mismos españoles.

Los españoles sostienen que habiendo cesado la autoridad del Rey correspondía enviar diputados a las Cortes convocadas en Cádiz que decidirían la actitud a tomar por todo el Reino de España e Indias.

El fiscal Villota argumentó que en el Cabildo sólo estaba representado el pueblo de Buenos Aires, el cual no tenía derecho para resolver un asunto que concernía a toda la monarquía hispánica; que la cuestión debía ser resuelta «por toda la representación nacional».

A su vez, los miembros del Cabildo, aceptando que la autoridad del virrey había caducado y el pueblo reasumido su soberanía insistieron en mantener a Cisneros al frente de! gobierno como presidente de la Junta.

Los alentaba el evitar confusiones y anarquía. Pero según el Cabildo la autoridad que ejercería Cisneros no provenía de delegación real, sino de delegación popular conferida a través de su nombramiento por el mismo Cabildo.

Los Miembros de la Primera Junta de Gobierno

Los nueve integrantes de la Junta Provisional de Gobierno que asumió el 25 de mayo de 1810 pertenecían al llamado grupo patriota. ¿Quiénes eran y a qué se dedicaban?.

Cornelio Saavedra, el presidente, era un próspero comerciante nacido en el Alto Perú, quien, debido a los sucesos de las invasiones inglesas de 1806 y 1807, había asumido la comandancia del cuerpo de milicias más importante de la ciudad de Buenos Aires, el de Patricios.

Los secretarios, Juan José Paso y Mariano Moreno, eran prestigiosos abogados porteños.

Entre los vocales encontramos a Manuel Belgrano, abogado recibido en España, quien durante años llevó adelante una pacífica batalla por un nuevo ordenamiento económico desde el Consulado (del cual fue secretario), y por medio de publicaciones periodísticas.

Entre los vocales figuraban; también los comerciantes catalanes Juan Larrea y Domingo Matheu, quienes apoyaban abiertamente al grupo patriota, quizá porque no participaban activamente del monopolio comercial español.

El clero tampoco faltó entre los integrantes de la Junta: el sacerdote Manuel Alberti, quien apoyaba desde los orígenes el movimiento revolucionario, había asumido como vocal el 25 de mayo.

¿Quiénes eran los otros dos vocales? Miguel de Azcuénaga, jefe de uno de los cuerpos de milicias de la ciudad, y en cuya casa se habían reunido varias veces los conspiradores patriotas; y Juan José Castelli, abogado y vocero del grupo durante la jornada del Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810, en el que se votó la destitución del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros.

Como hecho curioso, cabe mencionar que muchos de los más activos revolucionarios de 1810 eran italianos y descendientes de italianos radicados en Buenos Aires.

La carta enviada el 23 de junio de 1810 por José María Salazar (comandante del Apostadero Naval de Montevideo), al depuesto virrey Cisneros, expresa.¿»(…) los perturbadores son casi todos del cuerpo de Patricios, que es el que ha hecho la Revolución, pues los demás solo han suscripto a ella (…) siendo de notar que la mayor parte de los revoltosos son hijos de italianos (…)». Entre estos»»revoltosos» figuraban Belgrano, Castelli, Alberti, Antonio Luis Beruti, Carlos José Guezzi, Francisco Agustini (jefe del cuerpo de artillería de la Unión), Martín Grandoli (alcalde y síndico procurador del Cabildo), Esteban de Lúca, Miguel de Lúca, Domingo Espora, José Boqui, Fernando Abramo, Santiago Antonini, Eustaquio Gianini, Pedro Pablo Sanguinetti (gobernador de las Malvinas), César Balbiani.

PERFIL DE LOS INTEGRANTES DE LA PRIMERA JUNTA DE GOBIERNO

integrante primera junta de gobierno de 1810

Cornelio Saavedra: Nació en Potosí en 1759. Su padre era porteño y su madre oriunda de Potosí. Estudió en el colegio de San Carlos. Terminados sus estudios secundarios se dedicó a tareas ganaderas.

Ocupó desde 1797 diversos cargos en el Cabildo de Buenos Aires. Abrazó luego la carrera de las armas y se distinguió en las Invasiones Inglesas. Cuando se creó el Regimiento de Patricios sus compañeros de armas lo eligieron como jefe. De hecho quedó constituido como jefe de las milicias criollas.

En la Revolución de Mayo tuvo actuación preponderante y a él encomendaron los patriotas la conducción del movimiento. Como Jefe del Regimiento de Patricios su autoridad era indiscutida.

Elegido Presidente de la Primera Junta, permaneció al frente de la misma hasta agosto de 1811 en que partió para el norte a reorganizar el ejército.
Al establecerse el Primer Triunvirato fue excluido del gobierno y confinado a San Juan.

Volvió a sus actividades rurales y no quiso intervenir posteriormente en política. Sólo cuando la guerra con el Brasil ofreció al gobierno sus servicios, a pesar de su edad.

Murió en Buenos Aires en 1829.

Mariano Moreno: Jurisconsulto, periodista y escritor, su participación en los sucesos de Mayo le granjeó títulos como “el hombre de Mayo” o “el alma de la revolución”. Nació en Buenos Aires el 23 de septiembre de 1778. En 1799 ingresa en la Universidad de Chuquisaca.

Imbuido de las ideas de la Ilustración, se gradúa como licenciado en leyes en 1802 con una tesis sobre la sublevación de Túpac Amaru, en la que condena las prácticas españolas de exigir servicios personales los indios. A principios de 1810 el partido patriota se decide a tomar el poder en Buenos Airee

El 22 de mayo Moreno apoya la deposición del virrey y el establecimiento de una junta elegida por el Cabildo Abierto en representación del pueblo. En el nuevo gobierno Moreno es secretario de Gobierno y Guerra.

En julio de 1810 redacta el Plan de operaciones, destinado a definir la estrategia política de la revolución y crea La Gazeta de Buenos Ayres, periódico que difunde la acción de gobierno.

En la disputa con Saavedra, Moreno se radicaliza: en diciembre decreta que únicamente los criollos podrán desempeñar funciones públicas y propone que sean abolidas las honras ceremoniales acordadas al presidente de la Junta.

A fines de 1810 para incorporarse a la Junta, renuncia a su cargo y acepta una misión diplomática a Río de Janeiro y Londres, a donde parte a principios de 1811. Acompañado de su hermano Manuel y Tomás Guido en calidad de secretarios, durante el viaje a Londres Moreno muere en alta mar, el 4 de marzo.

Juan José Castelli: Nació en Buenos Aires en 1764. Su padre era médico, de nacionalidad veneciana. Su madre, porteña. Realizó en Córdoba estudios eclesiásticos sin recibir órdenes sagradas.

Luego estudió derecho en Chuquisaca y se estableció como abogado en Buenos Aires.

En el Cabildo Abierto del 22 de mayo defendió con ardor y lucimiento las posiciones de los patriotas, dándoles su fundamentación jurídica.

Como vocal de la Junta fue abierto partidario de Moreno. Fue uno de los responsables de la deportación de Cisneros y de los miembros de la Audiencia.Se hizo cargo del ejército del norte y dio cumplimiento a la orden de fusilar a Liniers.

Era violento. En el Alto Perú fusiló a los gobernadores españoles. Sus actitudes antirreligiosas y su incapacidad para mantener la disciplina de las tropas que cometían desmanes le mereció la enemistad de las poblaciones. A su vuelta a Buenos Aires fue sometido a proceso en 1811. Falleció al año siguiente.

Manuel Belgrano: Nació en Buenos Aires en 1770. Su padre era comerciante, oriundo de Italia; su madre, porteña.

Estudió en el Colegio de San Carlos y luego en Salamanca y Valladolid donde recibió el título de abogado.

En 1739 fue Secretario del Consulado, cargo que desempeñaba cuando las invasiones inglesas. Como tal, se negó a prestar juramento a las autoridades inglesas. Durante la segunda invasión luchó personalmente como sargento.

Formó parte de la Primera Junta. Fue enviado como jefe de la expedición al Paraguay y del ejército del Norte.

Es el creador de nuestra bandera. Vencedor en Tucumán y Salta supo conservar íntegro su ánimo en las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma.Fue enviado a Europa en misión diplomática y volvió en 1816. Falleció en 1820.

Es sin duda una de las figuras más puras de nuestra historia. Sus méritos y sus valores personales son unánimemente admitidos por todos los sectores.

Miguel de Azcuénaga: Nació en Buenos Aires en 1754. Sus padres eran españoles.
De niño fue enviado a España donde permaneció diez años. Estudió en Málaga y Sevilla. De regreso en Buenos Aires entró en el cuerpo de artilleros.

Ocupó cargos en el Cabildo. Fue regidor, alférez real y síndico procurador. En 1796 fue nombrado comandante de las milicias provinciales.Elegido vocal de la Primera Junta, debió renunciar cuando Rivadavia disolvió la asamblea el 6 de abril de 1811 y fue desterrado a Mendoza.
Vuelto a Buenos Aires en enero de 1812 fue designado gobernador intendente.

En 1818 fue jefe del estado mayor y diputado al Congreso General Constituyente.

En 1829, cuando se confió el gobierno a Viamonte, ejerció la vicepresidencia del Senado. Falleció en Olivos en 1833. Era entonces diputado provincial.

Manuel Alberti: Nació en Buenos Aires en 1763. Sus padres eran porteños.Estudió en el Colegio de San Carlos y en la Universidad de Córdoba. Fue ordenado sacerdote. En 1808 fue nombrado cura de San Benito de Palermo.

Tuvo gran influencia sobre el clero criollo, a quien de hecho representó en el nuevo gobierno.Se negó a subscribir la condena de Liniers y demás compañeros.Falleció en 1811. Dejó fama de hombre bueno y caritativo.

Este sacerdote y patriota vinculado al movimiento revolucionario nació en la Ciudad de Buenos Aires un 28 de mayo de 1763. Se recibió de Doctor en Teología en la Universidad de Córdoba.

Participó activamente de las jornadas de mayo de 1810: junto a 400 vecinos, firmó el pedido de sustitución del Virrey Cisneros durante el Cabildo Abierto del día 22

Juan José Paso: Nació en Buenos Aires en 1758. Estudió en Córdoba y Chuquisaca. Fue profesor en el Colegio de San Carlos.

Fue fiscal de la Hacienda Real y abogado de la Audiencia. En 1802 dejó Lima para regresar a Buenos Aires y fue nombrado fiscal de la Audiencia en 1803 y diputado del Consulado en 1806.

Tuvo activa participación en el Cabildo abierto del 22 de mayo de 1810, siendo elegido, una vez constituida la Primera Junta, secretario de dicho cuerpo junto a Mariano Moreno.

En el Cabildo Abierto del 22 de mayo refutó la argumentación de Villota.Fue miembro del primer y segundo triunviratos. También fue diputado al Congreso de Tucumán.Fue el principal redactor de las constituciones de 1819 y 1826. Aunque de ideas monárquicas y centralistas fue uno de los primeros entre nosotros en defender el sufragio universal.

Falleció en Buenos Aires en 1833.

Juan Larrea: De nacionalidad española, llegó a Buenos Aires desde Cataluña a principios del 1800 para establecerse como comerciante. Durante las invasiones inglesas de 1806 fue designado capitán de un cuerpo de voluntarios catalanes y luego se unió al Partido Republicano – dirigido por Martín de Alzaga – para derrocar al Virrey Sobremonte en 1807.

Sin descuidar su trabajo mercantil, Larrea siguió participando en actividades políticas y fue elegido vocal de la Primera Junta del Gobierno Patrio de 1810.

Durante la sublevación del 5 y 6 de abril de 1811 fue separado de su cargo y se exilió en San Juan. Regresó a Buenos Aires dos años después, cuando se instituyó el Segundo Triunvirato, para convertirse en uno de los miembros más participativos de la Asamblea Constituyente de 1813.

Fue el responsable de la creación de la Escuadra Naval en 1814, que bajo el mando de Guillermo Brown obligó a los realistas a salir de las aguas del Río de la Plata. Su último cargo público fue el de Cónsul Argentino en Francia. De vuelta en Buenos Aires, y abocado al comercio, se suicidó en 1847 por no haber podido levantar un pagaré.

DOCTRINA DE LA REVOLUCIÓN
Los fundamentos revolucionarios

La doctrina de la Revolución de Mayo se deduce de los reglamentos, circulares, decretos y disposiciones emanados de la Junta Provisional Gubernativa.

En ella se destacó por sus iniciativas y reformas el Dr. Mariano Moreno, tanto en su cargo de secretario como también al frente de los asuntos de gobierno y guerra.

En la Universidad de Charcas leyó Moreno trabajos de los filósofos políticos y economistas europeos del siglo XVIII, particularmente de Rousseau, cuyo Contrato Social prologó e hizo publicar en Buenos Aires en una edición castellana.

Inspirado en los ideales de la Revolución Francesa, Moreno sostuvo los principios de libertad e igualdad ante la ley, como también aplicar en política la doctrina de la voluntad general, es decir, de la soberanía del pueblo.

Los patriotas americanos —partidarios aparentes de Fernando VIl— bregaban por aplicar la doctrina jurídica de la Legislación de Indias, que vinculaba el Nuevo Mundo a la Corona y no a la Nación española. De acuerdo con este principio, sostenían que, prisionero el rey, la soberanía recaía en los pueblos «que tenían derecho a darse su propio gobierno».

Moreno escribió al respecto: «La disolución de la Junta Central de Sevilla restituyó a los pueblos la plenitud de los poderes, que nadie sino ellos mismos podían ejercer desde que el cautiverio del Rey dejó acéfalo el reino y sueltos los vínculos que lo constituían centro y cabeza de! cuerpo social: La autoridad del Monarca retrovertió a los pueblos por el cautiverio del Rey». (La Gazeta del 13 de noviembre de 1810.)

Sobre fundamentos de gobierno republicano se inspiró la fórmula política revolucionaria adoptada por los hombres de Mayo, la cual prolongaría su influencia hasta la generación constituyente.

Principios proclamados por la revolución

a) La soberanía popular. En el Cabildo abierto del 22 de. mayo, Castelli y Saavedra sostuvieron los derechos del pueblo para ejercer su soberanía e instalar un gobierno propio.

El elemento popular se hizo presente el día 25 en la sala de acuerdos del Cabildo, y dio a conocer la nómina de los ciudadanos que integrarían la Primera Junta.
El reglamento del 28 de mayo facultaba al pueblo —art. 10?— para comunicarse de palabra o por escrito con cualquiera de los vocales de la Junta.

b) El principio representativo y federalista. El ejercicio del poder por los representantes del pueblo, no sólo de Buenos Aires sino también de las provincias, es un anticipo del sistema representativo y federalista vigente en la Constitución actual.

El artículo 10? del Reglamento del 25 de Mayo convocaba a los cabildos del interior a fin de que eligieran representantes ante un congreso a reunirse posteriormente en Buenos Aires.

c) La división de poderes y periodicidad de los mandatos. De acuerdo con los artículos 6° y 7° del Reglamento del 25 de Mayo, la Junta tendría atribuciones ejecutivas pero no judiciales, pues las últimas estarían a cargo de la Audiencia.

En el citado Reglamento figuran claras disposiciones referentes a la responsabilidad de los miembros de la Junta en el ejercicio de su cargo; así, el artículo 5? deja constancia de que los integrantes del gobierno podrían ser depuestos en caso de que faltasen a sus deberes.

La Junta hizo público su carácter de «provisoria», es decir, que sus integrantes gobernarían por un lapso limitado, hasta que un congreso reunido en Buenos Aires estableciera las autoridades más convenientes (art. 10°).

d) La publicidad de los actos de gobierno. Fue otro de los principios republicanos llevados a la práctica por la Junta; según disposiciones del artículo 8° del Reglamento, todos los meses debía publicarse el estado de le Real Hacienda.

Ante la necesidad de difundir entre el pueblo los principios e ideales de la Revolución, el nuevo gobierno —por obra de Moreno— fundó un periódico semanal titulado Gazeta de Buenos Aires.

En el tercer número, de! 21 de junio, fue publicado un artículo de Moreno sobre la libertad de expresión, el que dice en uno de sus pasajes: «si se oponen restricciones al discurso, vegetará el espíritu como la materia, y el error, la mentira, la preocupación, el fanatismo y el embrutecimiento harán la divisa dé los pueblos».

Fuente Consulatada: HISTORIA 5 Historia Argentina José Cosmelli Ibañez Editorial Troquel

(recorrer icografía en Flash, versión PC)

Biografía de Juan Perón Infancia Sus Padres Resumen de su Vida

Biografía de Juan Domingo Perón
Militar, Presidente de la Nación Argentina (1945-1955)

Fue el líder del justicialismo Militar y político argentino Creador de la doctrina de la «tercera posición».  Participó del golpe de Estado de 1943, y asumió la Secretaría de Trabajo y Previsión y luego, la vicepresidencia (1944). La sanción de leyes laborales progresistas le facilitó el control del movimiento sindical, la columna vertebral de su poder y el destinatario de su doctrina política: el justicialismo.

Elegido presidente en 1946, implantó el sufragio femenino, fomentó la industria, y nacionalizó los ferrocarriles, los teléfonos y el comercio exterior. En la labor social de su gobierno colaboró su esposa María Eva Duarte hasta su muerte (1952). Falleció el 1ª de Julio de 1974.

SU BIOGRAFÍA: Juan D. Perón nació en la provincia de Buenos Aires. La partida de nacimiento indica como fecha el 8 de octubre de 1895 y como lugar, la ciudad de Lobos. Posteriormente se cuestionaron esos datos, argumentando que el nacimiento se habría producido en Roque Pérez, localidad cercana a Lobos, el 7 de octubre de 1893.

Era el segundo hijo de Mario Tomás Perón y de Juana Sosa Toledo, que recién se casaron en 1901. Las raíces de la familia paterna se remontaban a Cerdeña, lugar de origen del bisabuelo de Juan Domingo.

El padre de Juan Domingo era un pequeño hacendado, hombre de trato afable con los paisanos criollos e indios, con quienes convivió. Doña Juana, según su hijo, era «una criolla con todas las de la ley», verdadera jefa de la casa y también «el paño de lágrimas y la confidente».

Juan Domingo Perón

Juan Domingo Perón íder del justicialismo Militar y político argentino Creador de la doctrina de la «tercera posición». Participó del golpe de Estado de 1943, y asumió la Secretaría de Trabajo y Previsión y luego, la vicepresi-dencia (1944). La sanción de leyes laborales progresistas le facilitó el control del movimiento sindical, la columna vertebral de su poder y el destinatario de su doctrina política: el justicialismo.

Sin embargo, las relaciones entre Juan su madre con el tiempo se enfriaron. Doña Juana en 1936 se casó en segundas nupcias con un hombre veinte años más joven que ella y, segur algunos parientes, «Juancito nunca se lo perdonó«.

En 1900 la familia se trasladó a la Patagonia. Compró tierras en Sierra Cuadrada, cerca de Comodoro Rivadavia, vivió un tiempo en la zona de Camarones, donde don Mario fue juez de paz entre 1905-1912, y luego en Chankaike, noventa kilómetros al norte de Río Gallegos.

Cuando Juan tenía 9 años, él y su único hermano, Mario Avelino fueron a vivir con su abuela paterna Dominga Dutey, en la Capital Federal, para estudiar. En 1907, Juan ingresó en el Colegio Politécnico, allí nació su pasión por los deportes. A lo largo de su vida practicará fútbol, boxeo y básquet, entre otras muchas disciplinas.

Los veranos los pasaba con sus padres en el Sur, donde podía disfrutar de largas cabalgarse En el año del Centenario, Perón rinde examen en el Colegie Militar, y a él se incorpora en 1911. Siendo cadete llegará a integrar el equipo de esgrima que representa al Ejército en las competencias. La práctica de este deporte le abrirá las puertas del exclusivo Jockey Club donde trabará amistad con muchos miembros de la «oligarquía vacuna», luego tan denostada por el peronismo.

En diciembre de 1913 se graduó como subteniente de Infantería, y su primer destino fue el Regimiento 12 en Entre Ríos. Según sus propias palabras, a partir de entonces fue aprendiendo «el arte de conducir», en el que se consideraba un maestro: «Yo no soy más que un político aficionado. En lo que soy un profesional es en la conducción, porque eso es lo que he estudiado toda mi vida».

En sus primeros destinos militares, bajo la presidencia de Yrigoyen, le tocó intervenir en la represión de movilizaciones obreras. En 1918 fue enviado a Tartagal, en el Chacho salteño, para controlar la situación ante la huelga de los trabajadores de La Forestal. Al año siguiente, desde el arsenal Esteban de Lúea, en la Capital Federal, participó en la represión a los huelguistas de los Talleres Vasena, que en enero de 1919 desencadenó la llamada «Semana Trágica».

Destinado en 1920 a la Escuela de Suboficiales de Campo de Mayo, buena parte de sus destinos militares de ahí en más estarán desligados del mando de unidades de combate. Según sus subordinados de entonces, ya era «todo un caudillo», hombre de trato campechano y simpático. Le gustaba organizar asados y promovía la actividad deportiva. Daba clases de cultura física en la Asociación Cristiana de Jóvenes de la Capital.

Entre 1926 y 1928 cursó la Escuela Superior de Guerra, de la que luego también será profesor. El entonces capitán vivía en Flores Sur, donde conoció a una muchacha de clase media, cuya vocación era la pintura, Aurelia Tizón. «Potota», como la llamaba la familia, era trece años menor que él, y en enero de 1929 se casaron en Buenos Aires. , Pocos meses antes, en noviembre de 1928, había fallecido el padre de Perón, y su madre por un tiempo se instaló con ellos.

En el derrocamiento de Yrigoyen, Perón participa en la toma de la Casa de Gobierno y es nombrado secretario del ministro de Guerra del gobierno de facto. En febrero de 1936 el matrimonio Perón se instala en Santiago de Chile, donde por dos años el marido se desempeñará como agregado militar de la embajada argentina. Llevaban una vida con mucha presencia social, entre los barrios residenciales de Providencia y Nuñoa.

En 1938, los Perón estaban de regreso en Buenos Aires, y Potota comenzó a evidenciar los síntomas de un cáncer, del que murió en septiembre de ese año. Viudo y sin hijos, con el cambio de gobierno acepta una nueva misión en el extranjero.

A comienzos de 1939 viaja a Europa para iniciar un curso de capacitación de infantería de montaña. El propio Perón, andando el tiempo, afirmará que sus actividades incluían el envío de informes a la cúpula militar argentina sobre la situación europea, que iba aceleradamente hacia una nueva guerra mundial.

Perón nunca ocultará su simpatía por los regímenes fascista y nazi. Los consideraba «modelos» de organización social, de «encuadramiento y movilización de las masas» en torno del Estado. En Italia realiza cursos en Turín yMilano, y prácticas de alpinismo en Merano.

Juan Domingo Perón bautizó justicialismo a su movimiento político, al que basó en las tres banderas de: «Justicia social, soberanía política, independencia económica». Aunó a distintos sectores sociales, cuya «columna vertebral» fue el sindicalismo verticalmente organizado y adquirió un apoyo masivo. El Justicialismo, en vida de Perón, fue un movimiento estructurado en «ramas» masculina, femenina y gremial, a las que en la década del 60 se le agregó la rama juvenil.

HITOS DE SU VIDA POLÍTICA:

1943: Perón en laSecretaría de  Trabajo y de Previsión

1945: El 17 de octubre da origen al peronismo

1946: Primera presidencia. Creación del Partido Único de la Revolución Nacional

1952: Segunda presidencia

1955: Derrocamiento de Perón.  Proscripción del peronismo

1965: El Partido Justicialista es legalizado

1973: Tercera presidencia

1974: Muerte de Perón

Perón inició su carrera pública en 1943, cuando siendo un joven coronel promovió en las filas del ejército la realización de un movimiento revolucionario destinado a emancipar el país de su dependencia económica frente a las grandes potencias extranjeras y asegurar el imperio de la justicia social en la Argentina.

Esos ideales le valieron el apoyo masivo de la clase trabajadora que, gracias a su esfuerzo, pasó a desempeñar por primera vez en la historia nacional un papel de primera magnitud en el quehacer político. El 17 de octubre de 1945 se produjo en Buenos Aires la incruenta «revolución de los descamisados», que consagró el surgimiento definitivo de Perón como líder de las masas argentinas.

Electo dos veces presidente (1946 y 1951), Perón transformó revolucionariamente la vida argentina, dando un impulso decisivo al desarrollo industrial y consolidando el poder de las organizaciones sindicales. Su esposa «Evita» colaboró activamente en esa obra hasta su prematuro fallecimiento, acaecido en 1952. La acción de Perón se extendió a su vez al plano internacional, donde su apasionada defensa de los derechos de los pueblos «subdesarrollados» lo convirtió en uno de los precursores del «Tercer Mundo».

El gobierno de la Revolución de 1943
Hacia 1943 dentro de! Ejército existían diferentes grupos y tendencias: algunos simpatizaban con el radicalismo; otros, «los profesionales», se mostraban apolíticos; otros, los nacionalistas, eran los que se habían hecho cargo del poder. Entre estos últimos, se había organizado una logia secreta, denominada Grupo de Oficiales Unidos (GOU), de inclinación nacionalista y anticomunista.

Luego de que el efímero primer presidente de la Revolución, el general Arturo Rawson, fuera reemplazado por el general Pedro P. Ramírez, varios miembros del GOU ingresaron al gabinete. Durante los primeros meses del gobierno militar, la represión se hizo sentir con fuerza: las provincias, las universidades y los sindicatos fueron intervenidos, se disolvieron los partidos políticos, la censura se aplicó a todos los medios de comunicación y los opositores fueron encarcelados.

Sin embargo, desde un primer momento, el régimen tuvo que enfrentar una activa y multitudinaria oposición, cuyo lema era oponerse a un gobierno al que se presumía cercano al fascismo.

El ascenso de Perón
Entre los militantes del GOU se encontraba el coronel Perón, cuya capacidad política ya lo destacaba entre sus compañeros. A diferencia del resto de los oficiales, pensaba que el peligro de una eventual revolución comunista no podía ser enfrentado exclusivamente mediante la represión: por el contrario, obreros y empresarios debían vivir en armonía, para lo cual era imprescindible que estos últimos hicieran importante concesiones a los primeros.

Desde la Secretaría de Trabajo y Previsión, Perón buscaba favorecer a los trabajadores: entre otras medidas implantó  el salario mínimo vital y móvil, y el sueldo anual complementario (aguinaldo), promovió el fuero laboral,  impulsó nuevos convenios colectivos de trabajo, extendió las vacaciones pagas, mejoró las jubilaciones y las indemnizaciones por accidente.

Así, Perón se fue ganando simpatía de muchos sindicalistas y ejerció toda su influencia para marginar a los que no aceptaban acercarse a él. Mientras tanto, la central obrera Confederación General del Trabajo (CGT) adoptó una línea oportunista: mantenía cierta autonomía pero, al mismo tiempo, respaldaba a Perón.

EL 17 DE OCTUBRE, DIA DE LA LEALTAD PERONISTA: El 19 de septiembre de 1945 la oposición al gobierno de Farrell convocó a una concentración pública. Exigían la renuncia del gobierno y la entrega del poder a la Corte Suprema. Exigieron a Perón la renuncia a sus cargos y lo llevaron detenido a la isla Martín García

En medio de un clima de agitación obrera, el Comité Central Confederal de la CCT había declarado la huelga general para el día 18, para reclamar ante el gobierno el mantenimiento de los beneficios laborales obtenidos durante la gestión de Perón.

La mañana del 17, grandes masas de trabajadores del conurbano marcharon hacia Plaza de Mayo para exigir la liberación del ex-secretario de Trabajo y Previsión. Allí permanecieron todo el día, mientras el gobierno negociaba con el comité de huelga y con el mismo Perón.

LOS AÑOS DE GOBIERNO: (Ver: Gobierno Peronista)
1946:Gana las elecciones y es ascendido a general. Primera presidencia de Perón.

1947: Compra de los ferrocarriles, teléfonos, gas. Nacionalización de la banca y reaseguros. Creación del IAPI. Evita viaja a Europa. Plan Marshall. Comienza la Guerra Fría.

1948:Se crea la Fundación Eva Perón.

1949:Reforma de la Constitución. Huelga azucarera en Tucumán. Represión a opositores. Revolución de Mao Zeg Tung en China.

1950: Año del Libertador General San Martín. Ricardo Balbín es encarcelado.

1951: Huelga de los ferroviarios. Expropiación del diario La Prensa. Levantamiento del general Menéndez. Las mujeres votan por primera vez en una elección presidencial. Perón es reelecto.

1952: Comienza la segunda presidencia de Perdón. El 26 de julio muere Evita. Dwight Eisenhower es el nuevo presidente de los Estados Unidos.
1953: Crisis económica. Atentados contra la CGT, incendio de la Casa del Pueblo, la Casa Radical y el Jockey Club.

1954: Congreso de la Productividad. Enfrentamiento de Perón con la Iglesia. Gamal Abdel Nasser, presidente de Egipto. Derrota colonial francesa en Indochina.

1955: Golpes de junio y septiembre. Perón es derrocado y comienza su exilio. Lonardi es desplazado por Aramburu. El peronismo es proscripto. Conferencia de Bandung, origen del Movimiento de Países No Alineados.Levantamiento del general Valle. Perón, en Panamá, conoce a María Estela Martínez.

(Ver: Gobierno Peronista)

EL EXILIO:
Durante los dieciséis años que duró el exilio de Juan Domingo Perón, la Argentina quedó marcada por la experiencia del justicialismo. A pesar de la proscripción que afectó a los partidarios del antiguo presidente, su popularidad permaneció vigente e incluso tendió a reforzarse.

Un testimonio de esto fue la elección de Arturo Frondizi, en febrero de 1958, con el apoyo de los peronistas. Sin embargo, esa alianza no prosperaría, y Frondizi, después de numerases conatos revolucionarios fue destituido por las Fuerzas Armadas. De hecho, la Argentina oscilaba entre la democracia y la dictadura, ya que los gobiernos civiles terminaban con la intervención de los militares que tomaban el poder. Desde Madrid, el ex presidente les pidió a sus partidarios que votaran en blanco en las elecciones.

Perón daba muestras de una extraordinaria capacidad de maniobra, controlando desde lejos a sus seguidores e interfiriendo en la vida política de su país. En marzo de 1971, el exiliado fue rehabilitado por el presidente militar Alejandro A. Lanusse. Sin embargo, Perón fue vetado como candidato a las elecciones pactadas y tuvo que abandonar temporalmente el país tras una breve estancia.

Después del triunfo de los peronistas, agrupados en el Frente justicialista de liberación, con Héctor José Cámpora al frente, Perón regresó enferma definitiva: todo un pueblo lo esperaba como héroe. «Cámpora al gobierno, Perón al poder», cantaban los seguidores del viejo caudillo, que ya se entremezclaban los de derecha con la izquierda peronista.

Cámpora renunció a los dos meses; se llamó a elecciones y Perón fue reelegido por tercera vez presidente de la República en septiembre de 1973. Sin embargo, la recesión económica y la violencia que afectaban al país lo obligaron a desarrollar una política impopular, apoyándose en las élites y reprimiendo a los medios obreros más radicalizados. El tercer período de Perón sólo duró un año.

El 1 de julio de 1974, a los 78 años, Juan Domingo Perón falleció mientras sus partidarios se peleaban por conseguir espacios de poder. Como último homenaje se decretó una huelga general de tres días, pero fueron sobre todo sus antiguos enemigos los que más lloraron su partida. Asumió la presidencia su tercera mujer, Isabel, que era la vice-presidenta. La desaparición de Perón dejó al pueblo argentino más desorientado que nunca, a merced de un nuevo golpe de Estado.

Fuente Consultada:
El Libro de los Presidentes Argentinos del Siglo XX – Deleis-Tito-Arguindeguy

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Invasión PortuguesaFracaso Invasión EspañolaCaída del DirectorioLos Caudillos

ADELANTADO

Funcionarios reales, con la plenitud de poderes en las islas y tierra firme que descubriesen y conquistasen Colón fue “Adelantado del Mar Océano” (de Indias). A diferencia de los primeros, éstos eran funcionarios pero no pagos por la Corona, sino que costeaban las expediciones con sus propios fondos.

Estos tenían como función la pacificación y poblamiento del Nuevo Mundo. El nombre adelantado proviene de la época de la guerra contra los árabes y la Reconquista de España. Los adelantados de Indias eran a la vez gobernador, capitán general y justicia mayor vitalicios y transmitían esa función a su hijo.

ALQUILONES

Mientras Buenos Aires se mantenía separada de la Confederación, en el Congreso Nacional (que funcionaba en Paraná) había legisladores bonaerenses que ocupaban los correspondientes escaños; estos diputados eran llamados “alquilones” por los detractores de la Confederación.

ACUERDOS:

El 28 de febrero de 1811 Nazaro Benavídez y ÁSENCIO, grito de Pedro José Viera citaron a los gauchos de Mercedes y Soriano en los campos de

Asencio Grande y anuncia-ron que Artigas, capitán de Blandengues se había adherido a la Junta de Buenos Aires, contra los españoles. El gauchaje acogió con entusiasmo el pronunciamiento y tomó las ciudades de Mercedes y Soriano. En pocos días se armó la primera montonera del Plata con más de 500 hombres.

ÁSUNCION, Nuestra de el Señora de la

Fortaleza o real fundado por Juan de Salazar el 15 agosto de 1537 en un lugar, una bahía sobre río Paraguay, cercano al cerro que los indios llamaban Lambaré. En ese mismo lugar fue fundada el 16 de septiembre de 1541 la ciudad de Nuestra Señora de la Asunción, poblada por las guarniciones del real y de Buenos Aires, que había sido abandonada.

BARCO, ciudad del

Fundada por Núñez del Prado en 1550 en Tucumán, junto al río Salí. Se llamaba así en homenaje a la ciudad Barco de Avila, en España. En 155 1 debió ser trasladada veinticinco leguas al norte, por exigencias de Valdivia, gobernador de Chile.

Pero a su vez el Virrey del Perú ordenó que se la trasladara a su primer emplazamiento o cerca del mismo. Núñez del Prado la instala entonces en un lugar sobre el río Estero (actual Dulce), veinticinco leguas al sur del primer emplazamiento. La segunda ciudad se llamó ‘Ciudad del Barco en el Nuevo Maestrango de Santiago” y la tercera “Ciudad del Barco en el Nuevo Maestrango de Santiago del Estero” (1552). El nombre que quedó finalmente fue Santiago del Estero. Se calcula que este primitivo emplazamiento estaba a media legua de la actual plaza de la ciudad homónima.

BASES
Libro de Juan Bautista Alberdí, publicado en Chile el 1 de mayo de 1852. En él Alberdi enuncia un proyecto constitucional para la Argentina que serviría de fundamento a la Constitución Nacional. El nombre       completo del libro era Bases y puntos de partida   para la organización de la República Argentina derivados de la ley que preside el desarrollo de la civilización en la América del Sur.

En la segunda edición le agregó ‘1v del Tratado del 4 de enero de 1831 “1 Es una obra que refleja las ideas de la élite intelectual que, en época de Rosas, buscó el exilio. Fue escritapor Alberdi muy rápido (no más de un mes), y se basa          en la constitución federal de los Estados Unidos como elemento central, en algunos artículos de la constitución chilena (los que refuerzan la autoridad presidencial) y unos seis puntos leídos en la constitución del estado de California. En realidad Alberdi en esa época        no sabía inglés por lo que leyó una traducción que, al parecer, le indujo a ciertos errores, sobre todo en la filosofía sobre los nativos. En efecto, en la constitución de California se beneficiaba a los “recién llegados” sobre los nativos. Al aplicar mecánicamente ese principio Alberdi no tuvo en cuenta que California era un estado recién tomado por los norteamericanos, que intentaban tomar ventajas sobre los pobladores nativos, mexicanos y españoles. El traslado de ese principio a nuestras instituciones no tenía sentido.

De CABALLEROS

Pacto entre Mitre, comandante en jefe de las de fuerzas insubordinadas de Buenos Aires en 1880, y Avellaneda, presidente de la Nación. Se celebró en Belgrano, transitoriamente capital de la República, y permitió poner fin a las hostilidades. Implicaba el desarme de las milicias porteñas y la renuncia de Carlos Tejedor a la gobernación, y no habría represalias o persecuciones. Fue firmado el 29 de junio.

DE SAN NICOLAS

Poco después de su triunfo en Caseros, Urquiza -que había asumido las relaciones exteriores y de hecho la autoridad nacional en virtud de los “protocolos de Palermo”, firmados por Buenos Aires, Entre Ríos y Corrientes— convoco una reunión de todos los gobernadores, a fin de convalidar ese poder con una base nacional.

Los gobernadores son citados por una circular del 8 de abril de 1852. Todas las provincias aceptaron, aunque en algunos casos los gobernadores mandaron representante (Córdoba); en otras llegaron tarde (Salta, Jujuy) y en un caso delegaron en Urquiza la responsabilidad (Catamarca, pues su gobernador había muerto en esos días).

El 31 de mayo se formalizó un Acuerdo, por el cual Urquiza asumió la Suma de poderes nacionales y provinciales, atribución mucho más amplia aún que las que recibiera Rosas en sus gobiernos. Ese mismo día juró como Director Provisorio. Se citaba a un congreso constituyente, basado en el Pacto Federal. En materia económica se abolieron los derechos de tránsito interiores, es decir, las aduanas provinciales que dificultaban el comercio pesadamente de las mercaderías

 PATRIOTICO

Celebrado entre Mitre, Roca y Pellegrini. Mitre, candidato en 1891 a presidente. por la Unión Cívica. El candidato a vicepresidente era Bernardo de Irigoyen. Roca y Pellegriní le propusieron apoyarlo. constituyendo una fórmula única con José Evaristo Uriburu como vice. Mitre aceptó, pero sin consultar con su partido, que desaprobó el acuerdo. Como consecuencia, tuvo que renunciar a la candidatura.

PRINCIPALES BATALLAS ARGENTINAS
ANGACO

Victoria de las tropas unitarias al mando de Mariano 6 de agosto de 1841)  Acha, en las postrimerías de la campaña del “Ejército Libertador”. Pese a su inferioridad numérica, Acha derrotó en forma contundente a Benavídez y Aldao, que tuvieron mil muertos.

ARROYO DE LA CHINA    
Nother, enviado por Brown en persecución de (28 de marzo de 1814) Romarete (ver Martín García) se enfrentó con éste frente a Concepción del Uruguay y fue derrotado, muriendo en la acción.

ARROYO GRANDE 
Victoria de Oríbe sobre Fructuoso Rivera; éste (6 de diciembre de 1842) perdió todo su ejército, y hasta sus pistolas y espada de honor, que arrojó para poder huir. También significó el fin de la Federación del Uruguay que presidía.

AYACUCHO 
Victoria de las tropas de Bolívar, a las órdenes de (9 de diciembre de 1824) Sucre sobre los españoles. La Serna, comandante español, cayó prisionero. Canterac quedó al mando y capituló ante los vencedores. La capitulación permitía la retirada a España de jefes, oficiales y soldados; de hecho significó el fin del dominio español en América aunque aisladamente hubo jefes españoles que no se rindieron.

Rodil se mantuvo hasta enero de 1826 en Callao; Quintanilla lo hizo en Chiloé hasta igual fecha; Arizbalo en la Guayra (Venezuela) hasta 1829; y por fin, los hermanos Pincheira no se rindieron (en Neuquén, sur de Mendoza y oeste de La Pampa) hasta 1831. Pero eran focos en lugares aislados; la capitulación de Ayacucho significó el reconocimiento por parte de España de la soberanía de los pueblos de América del Sur.

AYOHUMA

Derrota de Belgrano ante el general español Pezue -la, quien lo atacó por sorpresa. Apenas un mes y medio (14 de noviembre de 1813) atrás había utilizado una táctica parecida en Vilcapugio, también con éxito. Pese> al heroísmo desplegado por los patriotas, el triunfo español fue absoluto. Belgrano tuvo 500 muertos y heridos, y otros tantos prisioneros, además de perder todo el armamento y equipos. El mismo Belgrano escribiría sobre la superioridad técnica del general español, al cual difícilmente podía enfrentar con su relativo conocimiento del arte militar.

BACACAY

Iniciadas las acciones en la guerra entre las Provincias Unidas y el Imperio del Brasil, correspondió a (13 de febrero de 1817) Lavalle un triunfo importante en la batalla de Bacacay. Días antes Lavalleja había tomado la ciudad de Bagé, y tres días después de Bacacay el coronel Lucio Mansilla obtuvo un triunfo en Ombú. Lavalle venció una columna comandada por Bentos Manuel; los tres episodios se escalonan en la exitosa campaña que culminó con el triunfo decisivo en Ituzaingó.

BUCEO

Triunfo de Brown frente a Montevideo. Grave derrota de la escuadrilla española que significó también (17 de mayo de 1814) la pérdida de Carmen de Patagones y el bloqueo de Montevideo, y su posterior capitulación.

CAAGUAZU

Brillante victoria de Paz sobre Echagüe, que mandaba el Ejército federal. Este contaba con casi el  (29 de noviembre de 1841) doble de hombres, pero la inteligencia militar de Paz lo llevó a la derrota. Tuvo 1.300 muertos, 800 prisioneros y perdió 9 cañones y todo el parque; su derrota significó, prácticamente, la desaparición del “Ejército de Operaciones”, fuerza de la Confederación en el litoral.

CAAMACUA

Luego del triunfo sobre los brasileros en Ituzaingó hubo una serie de batallas que terminaron por consolidar (23 de abril de 1827) la victoria. En Caamacuá Lavalle batió a las tropas imperiales con gran lucimiento de su valor. unitarios y los franceses. Rivera tenía una caballería superior y Echagüe, imprudentemente, se había alejado de sus bases de apoyo de las cuales estaba separado por el río Uruguay, ocupado por la escuadra francesa.

CAMPICHUELO

Encuentro entre tropas de Buenos Aires, comanda (19 de diciembre de 1810) das por Belgrano, y una tropa paraguaya. Belgrano marchaba a Asunción para imponer la decisión de la Junta porteña. El breve combate le dio el triunfo, lo cual infundió ánimo a la tropa, muy cansada por las malas condiciones climáticas que soportaba.

CANCHA RAYADA 

El Ejército Unido bajo las órdenes de San Martín (19 de marzo de 1818) acampaba cerca de Talca, Chile, cuando se supo que Osorio, jefe español, le preparaba un ataque por sorpresa en la noche. San Martín dispuso cambiar la posición de sus tropas para, a su vez, sorprender a los realistas.

Cuando la maniobra no se había completados, los españoles iniciaron el ataque. En la oscuridad se generó una gran confusión, ya que tanto españoles como patriotas equivocaron sus posiciones; aquéllos por desconocer el traslado de tropas ordenado por San Martín, y éstos por no haberlo completado. Los españoles perdieron 300 hombres, y quedaron dueños del campo; los patriotas tuvieron 120 bajas, pero perdieron el parque, fusiles y 26 cañones.

CASEROS   

Derrota de don Juan Manuel de Rosas que significó (3 de febrero de 1852) el fin de su gobierno y su exilio en Inglaterra. La batalla estaba perdida de antemano; las fuerzas de la Confederación enfrentaron al “ejército grande” comandado por Urquiza y Caxias, que contaba con un total de 28.149 plazas formadas por correntinos, entrerrianos, uruguayos, exiliados unitarios y brasileños pertenecientes al ejército imperial.

Los brasileños habían apostado, además, 12.000 hombres en Colonia —el “ejército chico”— como refuerzo. Tenía 45 cañones modernos y una batería de cohetes. Rosas tenía 22.000 hombres –12.000 de caballería y el resto infantería— pero muchos eran bisoños, sin ninguna experiencia de guerra. Sus 60 cañones viejos casi no tenían munición.

La batalla presentada fue ante todo una cuestión de honra; no en vano en la parte final, cuando era evidente la derrota, Rosas centró la lucha contra las tropas imperiales (también la inició contra ellas) marcando así el concepto que le merecía su enemigo, que se había aliado con el imperio del Brasil para derrotar a la Confederación.

La batalla comenzó a las nueve de la mañana y terminó al comenzar la tarde. Rosas, herido en una mano de un balazo, se alejó acompañado de un auxiliar. Bajó un ombú situado en Hueco de los Sauces (actual Plaza Garay) redactó su renuncia que encomendó a su ayudante, quien inmediatamente la hizo llegar a la Junta de Representantes.

Luego, cubierto por un poncho, durmió —llevaba tres noches en vela— una hora. A las cuatro de la tarde llega a la embajada inglesa; esa misma noche, con el auxilio de Manuelita, el embajador inglés Gore lo convence de la necesidad de refugiarse en el buque de guerra Centaur, anclado en la rada.

Rosas lo hace finalmente y junto con algunos miembros de su gobierno navega, días después, hacia el exilio en la nación que él mismo, años atrás, obligara a agachar su altivez imperial ante la denodada defensa de la soberanía argentina. El 20 de febrero las tropas vencedoras de Urquiza, Caxias y Márquez de Souza entraron en Buenos Aires y desfilaron por sus calles.

CEPEDA (1)

Desde tiempo atrás la oposición entre el centralismo porteño del Directorio y los intereses de las (1 de febrero de 1820) provincias generaban conflictos y luchas. El fracaso de un armisticio entre Estanislao López, de Santa Fe, y los porteños, renovó las hostilidades. Francisco Ramírez caudillo de Entre Ríos, y López, atacaron las fuerzas directoriales comandadas por Rondeau cuando acampaban en Cepeda, batiéndolo en una sola carga de caballería. Rondeau debió esconderse y las montoneras capturaron su artillería; como consecuencia de su derrota, el gobierno porteño sufriría una gran crisis que lo llevó a firmar un tratado (el del Pilar) con Ramírez y López.

CEPEDA (2)

Triunfo de Urquiza sobre Mitre, durante la guerra entre Bs. As. y la Confederación. En Buenos Aires hubo cierta confusión pues Mitre adujo haber triunfado, pese a las graves pérdidas sufridas.

COSTA BRAVA      

Victoria de Brown sobre José Garibaldi, que actuaba (15-16 de agosto de 1842) a las órdenes de Fructuoso Rivera. La flota de la Federación del Uruguay quedó destruida y Garibaldi escapó por tierra.

CHACABUCO        

Triunfo del Ejército de los Andes sobre los realistas (12 de febrero de 1817) que produjeron a las tropas españolas, a las órdenes de Marcó del Pont, 500 muertos, 600 prisioneros y la pérdida de 2 cañones, 1.000 fusiles, todo el parque y tres banderas. Entre los hombres de San Martín sólo

hubo 12 muertos y 129 heridos. Marcó del Pont fue apresado mientras huía; el 14 San Martín entró triunfante en Santiago, y el 15 fue aclamado como Director Supremo de Chile, cargo que rehusó y que asumió O’Higgins el día 17.

DON CRISTOBAL  

Combate entre las tropas de Echagüe y las de (10 de abril de 1840) Lavalle. Ambos jefes se atribuyeron la victoria. Echagüe tuvo más bajas, pero quedó dueño del campo.

EL QUEBRACHO    

Exitosa acción de la artillería de la Confederación (4 de abril de 1846), al mando de Mansilla, que hostigó a la escuadra anglo francesa que protegía a un convoy carguero que bajaba hacia el Plata, usando la “libertad de navegación” que pretendían imponer las potencias europeas. La escuadra enemiga sufrió estragos que hicieron desistir de todo intento posterior en tal sentido.

EL TALA
Librada entre fuerzas federales al mando de Jerónimo (8 de noviembre de 1854) Costa y porteñas comandadas por Hornos. Este triunfó luego de una difícil lucha.

FAMAILLA   
Oribe enfrentó a Lavalle en Tucumán. El combate  (19 de septiembre de 1841) comenzó, según José María Rosa, de manera roman cesca, al retarse a duelo singular los coroneles Lagos y Pedernera, federal y unitario respectivamente.

Luego Lavalle —que contaba con 1.500 hombres contra 2.500 de Oribe— lanzó una carga de caballería, la más valerosa de su vida aun contando Río Bamba Su tropa fue desbaratada y quedó aislado, entre el enemigo, pero la muerte lo respetó.

Pudo huir gracias a su baqueano, y por días estuvo solo en los montes. Se refugió luego en Jujuy; acompañado de una pequeña escolta, el 9 de octubre a las dos de la mañana llegó a la casa de la familia Zenarruza. Cuatro horas después cayó muerto a balazos, en un confuso incidente. Oficialmente unitarios y federales admitieron que Lavalle había muerto por un tiro que le disparó José Bracho, soldado de una partida federal que fue a buscar a los unitarios Alvarado y Bedoya, ignorando la presencia de Lavalle en el lugar. El tiro le habría llegado a través de la cerradura o de la gruesa puerta, circunstancia inadmisible para quien haya visto dicha puerta exhibida en el museo de Luján.

HUAQUI

En la noche del 19 el ejército español, que al  mando de Goyeneche acampaba al oeste del Puente (20 de junio de 1811) del Inca, cruzó el mismo y derrotó a los cuerpos patriotas comandados por Balcarce, Viamonte y del Rivero. Las tropas se dispersaron indisciplinadamente; esta dispersión permitió, sin embargo, que no hubiera bajas. Goyeneche tomó tan sólo un prisionero. El mismo no midió la importancia de su triunfo, por lo que se quedó acampando en el lugar, sin proseguir la acometida.

INDIA MUERTA     

Victoria de Urquiza sobre las tropas de Rivera, que perdió todo el parque y mil hombres.(27 de marzo de 1845)

ITUZAINGO

Estallada la guerra con el Imperio del Brasil, el general Carlos María de Alvear fue designado jefe (20 de febrero de 1827) del Ejército Republicano. Este se hizo cargo de sus fuerzas en septiembre de 1826; las mismas alcanzaban a 7.000 hombres.

Las acciones bélicas se iniciaron al comenzar el año, y hubo varios hechos exitosos para las armas patrias: toma de Bagé, victorias de Bacacay y Ombú. Alvear avanzó buscando una batalla que decidiera la guerra; y atrajo a los brasileños a los cam mandados por el marqués de Barbacena, eran superiores en número (10.000 hombres entre los cuales había 2.000 mercenarios austríacos y prusianos, de mucha experiencia).

El 20 de febrero los ejércitos chocaron; fue un encuentro sangriento, destacándose el valor de Lavalle, Brandsen y Paz, que mandaron varias cargas de caballería. La victoria argentina fue total; los brasileños perdieron 1.200 hombres, y los argentinos 500. Pero además los vencidos se retiraron en absoluto desorden; aunque pudieron rehacerse, serían luego batidos en Caamacuá y Yerbal. Ituzaingó definió la victoria en esta guerra; sin embargo, no sería aprovechada en las negociaciones de paz

LA CIUDADELA     
Victoria de Facundo Quiroga sobre Lamadrid que (4 de noviembre de 1831) se encontraba acantonado en ese fuerte, en Tucumán.Contaba con apenas 1.000 hombres, contra 3.000 de Lamadrid, pero el furor con que atacaron los federales permitió un rápido triunfo que, sin embargo, les costó caro, pues Quiroga al finalizar el combate sólo pudo contar en sus filas 400 sobrevivientes.

Lamadrid huyó a Salta. Su mujer quedó en Tucumán, pero Quiroga gentilmente se ocupó de que una escolta la acompañara con su marido. La mujer llevó una carta del “Tigre de los llanos” donde recordaba a Lamadrid que, cuando él tomó La Rioja, arrastró a su madre –muy anciana— con una cadena al cuello. “La guerra —le decía— no la tenemos que hacer con mujeres”.

LAS PLAYAS

El Chacho Peñaloza, que había iniciado una revolución (28 de junio de 1862) contra el liberalismo y centralismo de Buenos Aires, tomó la ciudad de Córdoba. Se hallaba en posesión de la ciudad cuando se acercaron Paunero y Sandes, que operaban en la jefatura de las fuerzas nacionales. Córdoba era intomable, pero el Chacho no quiso exponer a la población a un combate en las calles.

Salió a dar batalla en las afueras, pese a contar con menos hombres que Paunero, y un armamento de lanzas y tercerolas frente a los modernos fusiles Endfield. Fue una masacre, sobre todo porque después de haber vencido, Paunero ordenó fusilar a gran cantidad de prisioneros; Peñaloza. acompañado por Varela, consigue escapar a los llanos, pero poco después es sorprendido y muerto de un lanzazo por Irrarzábal, pese a que se ha rendido.

LOMAS BLANCAS

Librada entre Angel Peñaloza, El Chacho, y Sandes y otros jefes leales a Mitre. El Chacho les tomó (20 de mayo de 1863) toda la caballada.

MAIPU

Después de Cancha Rayada, San Martín esperó el ataque español en las cercanías de Santiago. El general (5 de abril de 1818) realista Osorio cruzó el río Maipú el 2 de abril, y se preparó para atacar la ciudad. San Martín contaba con la división que Las Heras había salvado en Cancha Rayada, que debió ser aprovisionada pues se habían perdido el parque y la artillería. Con esos hombres, más los dispersos que se reunieron con él.

San Martín acampó en la hacienda de Espejo, frente a los llanos de Maipú, y se preparó para dar la batalla. En total contaba con 4.900 hombres, contra 5.300 que tenía Osorio. El Libertador dividió su Ejército en dos alas, comandadas respectivamente por Las Heras y Rudecindo Alvarado, más un cuerpo de reserva a las órdenes de Hilarión de la Quintana.

La batalla se inició al mediodía con un duelo de artillería; luego siguió un arrollador ataque de Las Heras, que batió al ala izquierda de Osorio. Este atacó violentamente a Alvarado, pero la oportuna intervención de las tropas de refuerzo desmanteló totalmente a los realistas. Los españoles, al atardecer, estaban vencidos. Tuvieron 2.000 muertos y 3.000 prisioneros. Los patriotas perdieron 1 .000 hombres. Esta batalla fue decisiva, ya que aseguró definitivamente la independencia de Chile.

MARTIN GARCIA

Guillermo Brown obtiene la primera victoria naval patriota al poner en huída a Romarete, quien comanda (9 al 15 de marzo de 1814)  una flota de siete barcos. Toma las fortificaciones y se apodera de la isla.

MISERERE

Combate de Liniers con los ingleses en el cual  fue derrotado y pidió la capitulación.   (2 de julio de 1807) por un golpe unitario apoyado por Lavalle, y se refugio en la campiña a fin de armar milicias con las cuales recuperar el poder.

Precisamente en Navarro, ese día, se realizaba la concentración de milicianos, todos paisanos sin mayor armamento, cuando todos fueron sorprendidos por Lavalle al mando de 500 granaderos. Hubo un desbande general; Dorrego y Juan Manuel de Rosas, que participaba de la reunión, consiguieron salvarse. Rosas va a Rosario en tanto Dorrego busca tropas aliadas; se encuentra con un batallón al mando del comandante Escribano, que se ha pasado a Lavalle. Lo apresan y el 13 de diciembre es fusilado en Navarro.

ÑAEMBE   

En abril de 1869 Urquiza fue muerto en un confuso (26 de enero de 1871)  incidente en el que participaron adictos a López Jordán, que encabezaba una revolución contra el gobernador de Entre Ríos. López Jordán fue elegido para sucederle por la Legislatura; aparentemente era una cuestión provincial pero el gobierno de Buenos Aires, a cuyo frente estaba Sarmiento, sospechó de las intenciones del caudillo federal e hizo intervenir a las tropas nacionales, bien armadas y entrenadas.

López Jordán les hizo una guerra de guerrillas que les impidió cualquier acción. Pero como partidarios suyos iniciaron una revolución en Corrientes, cometió el error de invadir la provincia con un ejército de 7.000 hombres. Las tropas nacionales lo esperan en Ñaembé —entre ellos estaría el joven Julio A. Roca al mando del 7 de infantería— con buena artillería.

La batalla frontal no podía ser favorable a la caballería de los entrerrianos, que combatían a lanza contra los recientemente incorporados cañones “Krupp” – López Jordán alcanza a escapar. Cuarenta días después pasa a Uruguay, a pelear junto con Timoteo Aparicio. Son vencidos en Manantiales el 17 de julio. López Jordán se refugia en Santa Ana de Livramento, Brasil. Intentará aún varias revoluciones infructuosas; pero en Ñaembé se dio la última gran batalla de los caudillos federales y de la causa de los pueblos del interior contra el centralismo porteño.

ONCATIVO

Derrota de Facundo Quiroga frente a las tropas de (25 de febrero de 1830) J. e M. Paz. Facundo se salvó huyendo hacia Buenos Aires. Perdió todo su ejército, luego de esta victoria los unitarios desataron una ola de terror contra los federales.

PAGO LARGO

Victoria de las tropas de la Confederación, al mando de Echagüe, sobre las de Berón, gobernador (31 de marzo de 1839) de Corrientes que ha entrado en tratos secretos con Fructuoso Rivera, presidente uruguayo, para atacar a Rosas. Berón tuvo 2.000 muertos, muchos heridos y prisioneros. El mismo murió poco después en circunstancias confusas, cuando escapaba con su escolta.

PARAGUARY

Librada por Belgrano contra tropas españolas y paraguayas dependientes del intendente Velazco, de (18 de enero de 181 1) Asunción. Estas son superiores y causan 150 bajas a Belgrano, quien debe retirarse al cerro Mbaey (de los fantasmas) llamado desde ese momento “de los porteños”.

PAVON

En la parte culminante de la guerra entre Buenos Aires y la Confederación Argentina, se enfrentaron (17 de septiembre de 1 & nuevamente Urquiza y Mitre. El combate fue confuso, porque cuando las tropas de Mitre parecían derrotadas, el clarín de la reserva de Urquiza toca a retirada y éste, sin prestar atención a nada ni a nadie, vuelve grupas y comienza su regreso a Entre Ríos dejando el campo al jefe vencido.

Este hecho nunca quedó muy claro; muchos historiadores hablan de algún entendimiento previo entre Urquiza y Mitre, gestado en la noche anterior por intermedio de Yatemean, un norteamericano de la confianza de Urquiza. La retirada del general entrerriano significó, en poco tiempo, el derrumbe de la Confederación.

PERDRIEL

Escaramuza librada en la quinta de ese nombre entre ingleses y criollos. Los ingleses vencieron, pero a (1 de agosto de 1806) costa de 20 muertos y 10 heridos contra 3 y 4, respectivamente, de los vencidos. Constitución, duró dos días y murieron alrededor de 3.000 hombres. En gran medida fue favorable a las tropas de Buenos Aires.

PUENTE DE MARQUEZ   
Después de ser vencido en Navarro por Lavalle, (26 de abril de 1829) Rosas se dirigió a Santa Fe; allí la Convención Nacional declaró a Lavalle traidor por el fusilamiento de Dorrego, y organizó un Ejército con Estanislao López a la cabeza y Rosas como segundo comandante. Marcharon a Buenos Aires y enfrentaron a Lavalle en Puente de Márquez. Los unitarios fueron totalmente vencidos; Lavalle buscó refugio en la ciudad, y poco después buscaba un acuerdo con Rosas (pacto de Cañuelas).

PUESTO DEL MARQUES  

Victoria de las tropas patriotas al mando del (17 de abril de 1815) coronel Francisco Fernández de la Cruz quien, ayudado por Güemes, tomó por sorpresa a un escuadrón de cazadores españoles que pernoctaba en esa localidad jujeña. Los vencidos tuvieron 100 bajas.

QUEBRACHO HERRADO  

Derrota de Lavalle ante el ejército de la Confederación (28 de noviembre de 1840) al mando de Oribe; fue, prácticamente, el fin del Ejército Libertador. Lavalle pudo escapar con un reducido número de hombres. La caballería se dispersó y la infantería al mando de Pedro José Díaz se rindió ante Hilario Lagos. Lavalle pudo reunir luego algunas tropas y seguir la guerra a muerte, pese a que los franceses habían hecho un acuerdo de paz con Rosas. Esta lucha desesperada causó muchas muertes incluyendo la del propio Lavalle.

QUILMES    

Fallido intento de las armas criollas de oponerse (26 de junio de 1806) al avance inglés.

RODEO DEL MEDIO

Derrota de Lamadrid, que había tomado Mendoza (24 de septiembre de 1841) en las postrimerías de las acciones del Ejército Libertador de Lavalle. Pacheco fue mandado por Oribe a retomar la ciudad. Este, con las tropas de Aldao y Benavídez, reunió 3.000 hombres. Lamadrid apenas pudo oponerle 1.600 reclutas que se desbandaron a los primeros tiros.

SAUCE GRANDE   

Derrota de Lavalle por Echagüe; pudo salvar el (16 de julio de 1840) rueso de sus tropas gracias a la artillería de la escuadra francesa que mantuvo a raya las cargas de su enemigo.

 SIPE-SIPE (1)

Del Rivero, escapado de Huaqui enfrenta el avance (18 de agosto de 1811) de Goyeneche con sus tropas; pero en realidad no hay batalla, ya que se pasa al campo español. Goyeneche le reconoce el grado de brigadier general que le diera la Junta.

 SIPE-SIPE (2)

Grave derrota patriota. Las tropas estaban al mando (9 de noviembre de 1815)  de Rondeau; los españoles tenían como jefe a Pezuela. Hubo 2.000 bajas de las tropas de Rondeau, en tanto los españoles tuvieron 32 muertos y 198 heridos.

El desastre no fue mayor gracias a Lamadrid, Necochea y Rojas quienes en una carga desesperada salvaron parte de la caballería. Pezuela fue honrado por Fernando VII con el título de marqués de Viluma, y en todas las ciudades de España la victoria se celebró como el fin de la sublevación de las colonias.

De hecho, el ejército patriota quedó reducido a 1 .500 hombres mal armados, y la defensa del norte quedó en manos de fuerzas de guerrilla al mando de Arenales, Warnes y el marqués de Yaví, que se había plegado a la revolución.

TABLADA, La        

Victoria del general Paz sobre las tropas de Facundo (22-23 de junio de 1829) Quiroga. Pese a la superioridad de sus tropas, Facundo fue vencido al cometer el error de dividirlas, entrando con la mitad, la infantería en la ciudad de Córdoba. Paz atacó con artillería a la caballería acampada en La Tablada; éste contraatacó pero no pudo vencer los bien formados cuadros de Paz. Luego de dos días de cruenta batalla, Quiroga escapó a las sierras y de allí a La Rioja.

TACUAREMBO      

Fuerzas portuguesas derrotan a Artigas, quien es (22 de enero de 1820)sorprendido y pierde 800 hombres en la acción, además de toda la caballada. Frutos Rivera lo traiciona pasándose con sus soldados al enemigo, y Artigas alcanza a huir con 16 hombres, cruzando el río. Esta derrota significa a Artigas la pérdida del poder sobre la Confederación de los Pueblos Ubres; Ramírez y López, vencedores en Cepeda de los porteños, harán la paz (Tratado de Pilar) que hecha por tierra la Confederación y los intereses provinciales.

TACUARI

Luego de sufrir un revés en Paraguay Belgrano retrocedió con sus tropas y acampó a orillas del arroyo (9 de marzo de 1811) Tacuarí. La Junta Provisional le envió 600 hombres de refuerzo, que viajaron en tres barcos; pero la escuadrilla fue atacada por los españoles y no pudo llevar el auxilio a Belgrano. Este fue atacado el 9 de marzo por el coronel paraguayo Ildefonso Cabañas, quien le infringió una severa derrota. Belgrano debió abandonar el campo con sólo 300 hombres.

TUCUMÁN

Belgrano había estimado que no podía contener a los realistas en Jujuy, por lo cual retrocedió hacia (24 de septiembre de 1812) Tucumán. El Triunvirato le había ordenado replegar-se hasta Córdoba, pero Belgrano concibió la idea de enfrentar a los realistas en tierra tucumana porque prefirió jugarse el todo por el todo.

El general realista Pío Tristán, con tropas muy superiores en número y armamento, rodeó la ciudad a la vez que cortó el camino de retirada a Santiago del Estero. Suponía que las tropas patriotas, muy inferiores en -número, deberían así rendirse. Pero Belgrano abandonó su posición inicial y se corrió hacia el norte; cuando Tristán ordenó atacar la ciudad, Belgrano lo embistió por un flanco.

El combate —librado en un paraje llamado “Campo de las Carreras”— duró todo el día y fue muy confuso y violento. Las tropas se desorientaban en un terreno escabroso; pero el centro del ejército de Belgrano se mantuvo firme, y esto decidió la victoria. El 25 Tristán desestimó la intimación de rendirse y se retiró hacia Salta. Belgrano dedicó la victoria a Nuestra Señora de las Mercedes, a la que nombró Generala de su Ejército. Ante su imagen depositó su bastón de mando.

VILCAPUGIO

En esa fecha el general español Pezuela, excelente militar sorprendió a las tropas acampadas de Belgrano, pese a los cual éste y Díaz Velez contratacaron con éxito.Casi podrían considerarse victoriosos cuando un toque de clarín que surgió de algún lugar desconcertó a las tropas patriotas, sembrando la confusión. Belgrano consiguió, con todo, reagrupar 400 hombres (tenía 3.500 frente a 4.000 de Pezuela). Perdió 300 hombres; los realistas muchos más, aunque tomaron los cañones, el parque y 400 fusiles a los patriotas.

VUELTA DE OBLIGADO   

Heroica defensa de las tropas de la Confederación (20 de noviembre de 1845) que, con mínimo armamento lucharon desde sus posiciones de tierra contra la escuadra anglo francesa, poderosamente armada, dotada de buques acorazados y con tropas de número muy superior.

Los primitivos cañones, algunos de bronce, iniciaron la acción que tenía como fin detener el convoy enemigo en su avance río arriba; cuando se acabaron las municiones, ya en medio del estrago hecho por la artillería enemiga, y se inició el desembarco, las tropas federales defendieron la posición al arma blanca. Muchos fueron diezmados por la fusilería; se perdió aquella posición luego de cruenta lucha.

Pero el valor de los combatientes fue tal, y tal el honor salvado en la ocasión, que el 20 de noviembre pasó a ser el Día de la Soberanía. El combate de la Vuelta de Obligado se difundió, en ese momento, por todo el mundo, y ni siquiera los más acérrimos atacantes de Rosas, en Europa, pudieron dejar de elogiar el valeroso proceder de Mansilla y sus hombres. San Martín comentaría en Francia “… los interventores habrán visto.., que los argentinos no son empanadas que se comen sin más trabajo que abrir la boca”. (Vuelta de Obligado)

YERBAL       

Triunfo de Lavalle sobre las tropas de Brasil; es (25 de mayo de 1827) el último combate pues las tropas nacionales, luego de este triunfo, pasan el invierno en Cerro Largo mientras se realizan las negociaciones de paz.

JUNTAS CONSERVADORA          

Cuando en 1811 se designó un Triunvirato para ejercer el gobierno, la Junta Grande se transformó en un organismo legislativo que tomó el nombre de Junta Conservadora de la Soberanía del Señor Don Femando VII. Una de las primeras tareas de esta Junta fue la confección de un Reglamento Orgánico que fue redactado por el Deán Gregorio Funes, que limitaba bastante las atribuciones del Triunvirato; por este motivo, éste rechazó el Reglamento y disolvió la Junta.

En diciembre de 1810 se formó la Junta Grande; GRANDE estaba constituida por los miembros de la Junta Provisional del 25 de mayo —a excepción de Moreno, reemplazado por Hipólito Vieytes— y los diputados del interior, que habían sido invitados a incorporarse a la misma. En 1811 falleció el Pbro. Manuel Alberti, y fue reemplazado por Nicolás Rodríguez Peña.

OBSERVAClON

Formada en abril de 1815 como consecuencia  de la llamada “revolución Federal” que derrocó a Alvear, Director Supremo. Uno de sus logros fue el Estatuto Provisional de 1815.

PRIMERA JUNTA

El 24 de mayo el Cabildo formó una Junta de Gobierno, según el mandato recibido por el Cabildo Abierto. La misma tenía cinco miembros y se formó así: el virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros; el Dr. Juan N. Solá; Dr. Juan José Castelli; don Cornelio Saavedra; y don José Santos de lnchíurregui. Como en la junta figuraba el virrey, cundió el descontento y así se produjo el movimiento ciudadano que culminó el 25 de mayo con la revolución.

PROVINCIALES

Una de las primeras medidas de la Junta Grande fue dictar un decreto que determinaba que en las provincias debían formarse Juntas: un gobernador que las presidiera, designado por la Junta Grande ,y cuatro miembros elegidos por un Cabildo Abierto provincial.

Formada por el Cabildo al ser rechazada la Junta elegida el 24 de mayo. El 25 ante la presión popular y la firme postura de los hombres de arma se decidió formar esta junta, primer gobierno patrio. La formaban Cornelio Saavedra, presidente; Juan José Castelli, Manuel Belgrano, Miguel de Azcuénaga, Manuel Alberti, Domingo Matheu y Juan de Larrea. Los secretarios eran Juan José Paso y Mariano Moreno.

PACTOS: DE CAÑUELAS 

Después de la derrota de Lavalle en Puente Márquez (24 de junio de 1829) la situación de Buenos Aires era insostenible. Rosas la sitió, agudizando la crisis. Lavalle buscó entonces un acuerdo, que se concluyó en la estancia de Miller, partido de Cañuelas. Por el pacto, además de cesar las hostilidades, darse amnistías y reconocimientos militares, se acordaba la elección de gobernador y ministros. Rosas quedaba como Comandante General de la Campaña.

DE FAMILIA 

Acuerdo celebrado en 1733 entre los Borbones de Francia, España e Italia contra los ingleses.

DE SAN JOSE DE LAS FLORES 

Firmado por Urquiza luego de sitiar Buenos (11 de noviembre de 1859) Aires, con representantes porteños. Por este acuerdo se ponía fin a la secesión de Buenos Aires con respecto a la Confederación; en los hechos no se cumpliría. El acuerdo no reflejaba la victoria de las fuerzas confederadas, que sitiaban Buenos Aires luego de ser batido Mitre en Cepeda.

No sólo, de hecho, se convalidaba la continuidad de las autoridades porteñas enemigas de la Confederación, sino que además, en los hechos, se abría la posibilidad de mantener la secesión y el estado de guerra, cosa que ocurrió. La inexplicable renuncia de Urquiza a cobrar su victoria arrastraría a la continuación de la lucha, los acontecimientos de Pavón y el derrumbe de la Confederación Argentina.

FEDERAL     

Firmado entre Buenos Aires, Santa Fe y Entre (4 de enero de 1831) Ríos. Era un tratado de ayuda mutua ante amenazas internacionales o de las provincias en manos de los unitarios. Formaba también una Comisión Representativa de los Gobiernos de las provincias litorales de la República Argentina con sede en Santa Fe, que representaba a las tres provincias.

Esta era una iniciativa de López que Rosas aceptó porque deseaba la alianza con él; formalmente, le restaba poder al gobernador de Buenos Aires que de hecho ejercía la representación exterior y hablaba en nombre de toda la República.

Pero a la vez la existencia de la Comisión le permitió encauzar la acción contra los unitarios, pues el 15 de febrero obtuvo del cuerpo una declaración formal de guerra contra la liga militar, basada en el fusilamiento de Dorrego, la revolución del lo de diciembre que condujo al mismo, y el posterior terror desatado en el país por los unitarios y especialmente por Paz. Poco después Paz cayó prisionero y Lamadrid fue vencido por Quiroga.

Se desmoronó la revolución unitaria, y las provincias fueron adhiriendo al Pacto (Córdoba la primera). De allí surgió la Confederación Argentina. Las provincias, al adherir al Pacto, promulgaron leyes delegando en el Gobernador de Buenos Aires el manejo de las relaciones exteriores de la Confederación Argentina.

Historia del Sable Corvo del General

Cronologia de las Armas y Batallas del Mundo

Batalla de Suipacha Las Guerras de la Independencia Argentina

Batalla de Suipacha-Guerras de la Independencia

La guerra en el Noroeste Desde 1810 hasta 1815 nuestros primeros gobiernos patrios enviaron tres expediciones militares al Alto Perú (hoy Bolivia). Pero, hasta 1822, se mantuvo una constante actitud bélica en todo nuestro actual Noroeste, en especial en las provincias de Jujuy y de Salta.

La primera victoria: Suipacha

El 6 de noviembre de 1810, el ejército patriota al mando de González Balcarce se encontraba acantonado en Nazareno, una pequeña población al sur del río Suipacha (también conocido con el nombre de San Juan). Allí fue atacado por los contingentes españoles, a la mañana siguiente, el 7 de noviembre de 1810.

El general español Córdova dispuso el ataque con cuatro piezas de artillería y 800 hombres, sobre la arenosa playa del río. La lucha se inició en ambas márgenes del río Suipacha.

Los españoles quedaron inmovilizados por su asombro. En solo media hora el ejército realista estaba en desorganizada retirada. Suipacha fue la primera victoria de las armas argentinas, asegurando por el momento la acción revolucionaria y el dominio de gran parte del Alto Perú.

Los españoles dejaron cuarenta hombres muertos y ciento cincuenta prisioneros, dos banderas y cuatro cañones, dos mil cartuchos, pólvora y tres cofres con dinero. Al día siguiente de la batalla, Córdova advirtió que no tenía a dónde huir¿ Entonces, le envió un oficio a Balcarce:

«Capitulo bajo garantía de la vida para los jefes, oficiales y soldados, que se alistarán en las filas de ustedes (…); a su vez reconozco a la Junta de Buenos Aires y acato su autoridad en tanto representa al muy amado rey Fernando Vil (…)».

Pero, González Balcarce no pudo tomar ninguna decisión, pues el mandó político lo tenía el delegado de la Junta, Juan José Castelll. Éste, a su vez, tenía las ya mencionadas instrucciones secretas por lo que no estaba dispuesto a la misericordia.

Mientras tanto, una columna patriota de ciento cincuenta hombres, al mando del capitán salteño Martín Miguel de Quemes, se adelantó a ocupar la provincia altoperuana de Cinti.

El 9 de noviembre, la noticia del triunfo patriota en Suipacha llegó rápidamente a Potosí, donde el gobernador -intendente, Francisco de Paula Sanz, se dispuso a huir con unos trescientos mil pesos en oro y plata de los caudales públicos. Pero los cochabambinos, le cerraron el paso arrestándolo. También cayeron rápidamente prisioneros, Nieto y Córdova, esta vez de las avanzadas porteñas.

Los tres fueron llevados detenidos a la Casa de la Moneda de Potosí. El ingreso del ejército patriota a Potosí, encabezado por Castelli y Balcarce fue recibido con un gran júbilo popular y una escolta de honor destacada por el Cabildo de la ciudad. Inmediatamente, los cabildantes juraron fidelidad a la Junta de Buenos Aires.

Batalla de Salta Exodo Jujeño Batalla de Tucuman Ejercito del Norte

Batalla de Salta – Exodo Jujeño

INTRODUCCIÓN:
Aún cuando las órdenes del gobierno le imponían replegarse hasta Córdoba, Belgrano resolvió detenerse al llegar a Tucumán, en vista del patriótico apoyo que su población le ofrecía. Concentró sus tropas en la ciudad, y esperó el avance de los realistas, que iban acercándose comandados por el general Pío Tristán.

El 24 de setiembre de 1812 ambas fuerzas se trabaron en lucha, con resultado favorable para los patriotas. Tristán perdió más de 1.500 hombres entre muertos y heridos, y luego de rechazar una intimación de Belgrano para que se rindiese, se retiró silenciosamente de la ciudad con los restos de su ejército, durante la noche del 25 al 26.

Inmediatamente después de la victoria, el ejército patriota recomenzó su adiestramiento, y en enero de 1813, terminados los preparativos, reinició su marcha hacia el norte en persecución de los realistas. Tras de vadear el río Pasaje, Belgrano hizo prestar a sus soldados juramento de obediencia a la soberana asamblea que acababa de instalarse en Buenos Aires.

Desde esa fecha -13 de febrero de 1813- el citado río se llama Juramento, en recuerdo de la ceremonia allí realizada. Pocos días después llegaron a la ciudad de Salta, donde nuevamente se trabaron en lucha con los españoles el 20 de febrero. La victoria favoreció por segunda-vez a los patriotas, en cuyo poder quedaron, prácticamente, todas las armas y banderas del enemigo.

Tristán se vio obligado a capitular, y Belgrano, cuyo generoso corazón no alentaba rencores, celebró un armisticio con Goyeneche y devolvió a los realistas los oficiales y soldados que habían sido tomados prisioneros.

SEGUNDA CAMPAÑA AL ALTO PERÚ
BELGRANO CONDUCE EL EJÉRCITO DEL NORTE
BATALLA DE SALTA

Díaz Vélez los persiguió hasta Jujuy y después de un mes regresó a la ciudad. En Salta lo secundó Juan Antonio Álvarez de Arenales, al frente de los patriotas que allí se insurreccionaron.

La Virgen de las Mercedes fue nombrada por Belgrano generala del ejército, y tanto en Tucumán como en Buenos Aires, se celebraron festejos. Si bien hay que reconocer que los realistas tuvieron algunas fallas durante las operaciones, es indudable que los patriotas lograron un merecido triunfo“ porque su jefe supo compensar la falta de hombres y armas con una admirable preparación y disciplina.

Como consecuencia de la batalla de Tucumán Tristán quedó en Salta donde se fortificó.

batalla de TucumánLos patriotas en ese momento dominaban: en el norte el enemigo estaba detenido; en el este sitiaban Montevideo; en Buenos Aires había sido descubierta antes de estallar la conjuración de Alzaga.

El éxito de Belgrano contribuyó a desprestigiar al Triunvirato, porque merced a su desobediencia el Norte quedaba asegurado.

Correspondió al Segundo Triunvirato premiar a los vencedores, a quienes otorgó dinero y condecoraciones; hizo grabar sus nombres en una placa de bronce y en los libros de los cabildos de Tucumán y de Buenos Aires; otorgó a Belgrano el titulo de capitán general. 

El Segundo Triunvirato se mostró más decidido que el gobierno anterior a prestar ayuda al ejército del Norte, enviándole hombres y armas, aunque continuo considerando de mayor interés las operaciones en la Banda Oriental.

Belgrano por su parte, entró en negociaciones con Goyeneche a fin de lograr que “dejase en paz a los pueblos a fin de nombrar diputados para un Congreso General que resolviese la cuestión pacíficamente”. Todo quedó en la nada, porque el general realista sólo consentía en pactar, si se adoptaba la constitución española de 1812.

En esa época se separaron de Belgrano: Juan Ramón Balcarce, con el que tenía ciertas divergencias y que venía a Buenos Aires como diputado por Tucumán para la Asamblea de 1813; Holmberg, a quien licenció a raíz de una insubordinación (lo veremos actuar en la Banda Oriental) José Moldes, cuya excesiva disciplina motivaba las protestas de la tropa.

Compensó en parte estas ausencias con la colaboración de Álvarez de Anales, que fue consejero en materia militar y política, y de Chiclana, a quien hizo nombrar gobernador intendente de Salta.

Ya reorganizadas las fuerzas y dispuesto a atacar Salta, Belgrano partió hacia el norte en enero de 1813. Las instrucciones de Buenos Aires, le ordenaban avanzar hasta el Desaguadero, límite septentrional del Virreinato. En los primeros días de febrero cruzó el río Pasaje, al tiempo que se enteraba de la victoria de Rondeau en el Cerrito.

El 13 de febrero de 1813 hizo prestar a sus tropas obediencia a la Asamblea General Constituyente y por tercera vez juraron la bandera. Desde entonces el río se llamó Pasaje o Juramento. En esos momentos se les incorporé Martín Rodríguez, que venia desde Buenos Aires.

A pesar de que era la estación de las lluvias y de la crecida de los ríos, avanzaron velozmente sobre Salta, con gran sorpresa de Tristán que no los esperaba en esa época.

El 20 de febrero, después de una noche de fuerte lluvia, se libró la batalla de Salta en las puertas de la ciudad, en la zona del cerro San Bernardo. Belgrano amaneció enfermo y preparó todo para dirigir las operaciones desde una carreta, pero un poco aliviado, pudo montar a caballo.

Los patriotas atacaron y Tristán se redujo a la defensa, Belgrano colocó a sus hombres en forma tal, que cortaba todo intento de retirada hacia Jujuy. Logró un triunfo completo sobre el enemigo, que en vano traté luego de defenderse dentro de la ciudad. Era la primera vez que nuestra bandera presidía una batalla.

Belgrano, en vez de exigirles una capitulación a discreción, les permitió regresar al norte, bajo juramento de no volver a tomar las armas contra los patriotas, y ei compromiso de entregar todas las armas y los prisioneros, en una ceremonia que se realizó al día siguiente.
Como hombre, como hermano de los americanos que luchaban junto a Tristán, nuestro general demostró su grandeza de alma, pero como po11-lico fracasé, porque hubiera podido lograr muchas ventajas de este triunfo.

Pero creyó en ese juramento y esperé que los americanos que defendían el pabellón monárquico, quedarían convencidos de la bondad de los revolucionarios y que no sólo se pondrían de su lado, sino que servirían como propagandistas en su tierra. Para evitar que los soldados confraternizasen Tristán salió inmediatamente de Salta.

También se firmó un armisticio por 40 días, posiblemente para tratar de llegar a un arreglo amistoso y evitar el derramamiento de sangre de americanos. La capitulación fue desaprobada tanto por Lima, que contaba con elementos para intentar un nuevo ataque, como por Buenos Aires, que censuraba la actuación de Belgrano.

Como consecuencia de la batalla de Salta, se afianzó la dominación patriota en el Norte; Charcas y Potosí y luego Cochabamba, se levantaron contra los españoles, que tenían sus fuerzas reducidas y repartidas. Todos estos contratiempos provocaron posteriormente la dimisión de Goyeneche.

La Asamblea del Año XIII otorgó a Belgrano un sable con adornos que llevaba inscripto: “La Asamblea Constituyente al benemérito general Belgrano”, y además cuarenta mil pesos en propiedades del Estado. El prócer destinó esta suma a construir cuatro escuelas en Tanja, Salta, Tucumán y Santiago del Estero, y él mismo redactó el reglamento, que daba mucha importancia a la formación religiosa del alumnado.

Cuando los vencidos llegaron a Oruro, Goyeneche les informó que quedaban liberados de su juramento y que en consecuencia podían volver a luchar contra los Provincias Unidas del Río de la Plata. Solamente trescientos aceptaron esto ,los restantes siguieron hacia el norte y contribuyeron de distintas maneras a la causa de la Revolución.

Si Belgrano en vez de quedar en Salta, según dijo al gobierno por falta de elementos para continuar luchando, hubiese atacado a los realistas, los habría hallado débiles y desorganizados, pero merced a la actitud patriota, pudieron rehacerse con los refuerzos enviados desde Lima y lograr dos triunfos decisivos en el Alto Perú.

EXODO JUJEÑO

ÉXODO JUJEÑO
Tras la inauguración de las Baterías del Rosario, Belgrano recibe la orden de hacerse cargo del Ejército del Norte, El estado de las tropas era desastroso y la población misma se mostraba renuente a colaborar, Nuevamente Belgrano se destacó en su carácter de organizador, y, sin que Buenos Aires, amenazada desde Montevideo, pudiese enviar auxilio, logró cohesionar sus fuerzas y ganarse el apoyo y la simpatía popular.

Luego de avanzar hasta Jujuy, comenzó a organizar lo que luego se conocería como Éxodo Jujeño, emitiendo el 29 de julio un bando en el que ordenaba la evacuación de personas y bienes, con el fin de evitar la caída. Al enterarse de la entrada de los españoles en Suipacha, inició la retirada el 23 de agosto, siendo constantemente hostilizado por la vanguardia realista. El éxodo fue una demostración acabada del respeto de estos pueblos por el general y de su voluntad de sacrificio.

ÉXODO JUJEÑO
Durante la segunda expedición al Alto Perú llevada a cabo por el ejército del Norte, a cuyo frente estuvo el general Belgrano, se produjo lo que la historia ha dado en llamar «éxodo jujeño», que comenzó en los primeros días de agosto de 1812 y finalizó el día 23 de ese mes con la salida del ejército, los últimos en abandonar el lugar.

Esta penosa retirada se produjo ante el inminente peligro de una invasión del ejército realista que, bajo las órdenes de José Manuel de Goyeneche, amenazaba caer sobre el norte argentino.

El 29 de julio anterior, Manuel Belgrano, instalado con su ejército en la provincia de Jujuy, publicó un atemorizador bando por el cual se ordenaba la evacuación total del lugar, para que cuando los realistas llegasen «…la provincia sólo fuera campo de silencio y desolación». Por medio del mencionado bando se ordenaba: a los hacendados, retirar todo el ganado que hubiera en las propiedades rurales («fundos»), vacuno, caballar, mular y lanar; a los labradores, extraer todas las cosechas; a los comerciantes, «enfardelar» y remitir los efectos propios y ajenos sin perder un momento, pues lo que quedara afuera sería quemado, sin averiguar su pertenencia, junto a todos los enseres que no pudieran ser transportados.

Todo debía cumplirse con la más extrema urgencia y bajo pena de ser declarado (quien no cumpliera las órdenes) traidor a la patria.

El 23 de agosto se retiraron las tropas y voluntarios que, al mando de Díaz Vélez, cuidaron por la retaguardia a los últimos jujeños que abandonaban su terruño.

Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –

Batalla de Maipu Guerras por la Independencia de Chile O’Higgins

Batalla de Maipú – Guerras por la Independencia de Chile

Campaña a Chile y PerúEntrevista de GuayaquilExilio de San MartínSan Martín en Europa

 Batalla de Maipú — A pesar del revés sufrido en Cancha Rayada, San Martín no se desmoralizó y decidió reorganizarse para defender Santiago. Situó su campamento en Maipú, al sur de Santiago; antes de la batalla impartió instrucciones a su tropa para que lucharan hasta vence! o morir. En esos difíciles momentos Brayer fue separado del ejército por solicitar permiso para ir a tomar baños termales. (Después actuará eh el Uruguay junto a J. M. Carrera.)

Batalla de Maipú

Batalla de Maipú

Cuando San Martín vio que Osorio avanzaba, decidió atacarlo en la mañana deL 5 de abril de 1818. La batalla se inició a mediodía y al anochecer los realistas estaban derrotados y en retirada, perseguidos por la caballería patriota. Dejaron 1.500 muertos y 3.000 prisioneros, entre ellos Ordóñez, Antonio Morgado, Joaquín Primo de Rivera, que fueron con finados en San Luis. Las pérdidas patriotas más sensibles se produjeron en el batallón de negros libertos, que perecieron casi totalmente.

Osorio huyó a Talcahuano y en septiembre se embarcó para Perú, llamado por Pezuela. ’Higgins no pudo asistir a la batalla por su herida, pero al finalizar la lucha, se presentó en el campo, estrechándose en un abrazo los dos libertadores

Con el triunfo de Maipú, terminó la dominación española en Chile y se robustecieron los intentos contra los españoles en todo el continente. O’Higgins hizo levantar en el campo de batalla una pirámide recordatoria y en el Congreso de Tucumán se rindieron honores a los vencedores. Tres días después de la batalla, fue enviado Zapiola en persecución de los realistas, llegando al río Maule, donde quedó en observación.
San Martín, después de Maipú viajó a Buenos Aires, como veremos en el punto siguiente.

Durante su ausencia hicieron crisis las desavenencias entre Guido y O’Higgins, que lo acusaba de intromisión en los asuntos de gobierno, pero merced a la intervención de San Martín (que estaba en Mendoza esperando que la estación fuera propicia para cruzar la Cordillera va de regreso a Chile)5 se reconciliaron (agosto de 1818).

Por la misma época en un acto oficial que se realizó en Santiago, Monteagudo desairó a Guido (estaban enemistados desde los primeros años de la Revolución), que quizá consideraba que Monteagudo había influido en los recelos de O’Higgins. Escribía Guido a San Martín que estaba en Mendoza: “Es indispensable que Pueyrredón interponga sus respetos a este gobierno pidiendo la traslación de Monteagudo a Mendoza.

Reclamado por el Director, Monteagudo cruzó la Cordillera y pasó a San Luis, donde debía esperar órdenes.

Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –

Batalla de Huaqui Las Guerras de la Independecia Argentina Resumen

Batalla de Huaqui: Las Guerras de la Independecia Argentina

La guerra en el Noroeste Desde 1810 hasta 1815 nuestros primeros gobiernos patrios enviaron tres expediciones militares al Alto Perú (hoy Bolivia). Pero, hasta 1822, se mantuvo una constante actitud bélica en todo nuestro actual Noroeste, en especial en las provincias de Jujuy y de Salta.

Problemas políticos en el ejército patriota
La situación existente en Buenos Aires a fines de 1810 —la derrota y desplazamiento del sector morenista—, repercutió desfavorablemente en el seno del ejército patriota que se encontraba en el Alto Perú.

El jefe supremo de tal ejército, Juan José Castelli, pertenecía al grupo derrotado políticamente en Buenos Aires; mientras que el comandante militar (Antonio González Balcarce) y el segundo (Juan José Viamonte), pertenecían al grupo saavedrista, triunfante en la antigua capital virreinal. Sin embargo, Saavedra no se decidió a ordenar la destitución de Castelli, pues «hubiera sido muy arriesgada, y acaso ocasionado mayores males en el Ejército, si no hubiera sido obedecida (…)».

Al iniciarse el mes de junio de 1811, la situación militar en el Alto Perú marchaba hacia un desenlace definitivo. Pese a la división que los enfrentamientos políticos introdujeron en las filas del ejército revolucionario, Castelli resolvió atacar a las fuerzas realistas del general José Manuel Goyeneche.

Pese a que desde el 16 de mayo existía un armisticio entre los dos ejércitos, pero esa tregua había sido objeto de repetidas violaciones por los dos lados. Ambos ejércitos estaban separados por el río Desaguadero, en las cercanías del lago Titicaca, límite entre los virreinatos del Perú y del Río de la Plata.


El desastre de Huaqui
El 17 de junio de 1811 se celebró una Junta de Guerra en el cuartel general patriota, situado en la localidad de Huaqui. El 19 de junio, dos divisiones patriotas, al mando de Viamonte y Eustaquio Díaz Vélez, iniciaron el avance y acamparon en la quebrada de Yuraicoragua, a la espera de las otras divisiones al mando de Castelli y González Balcarce.

Mientras tanto, una columna de jinetes cochabambinos, capitaneados por Francisco del Rivera, cruzaban por un puente improvisado el río Desaguadero para intentar atacar por la retaguardia al ejército realista de Goyeneche.

El ejército patriota contaba con seis mil hombres, pero gran parte de ellos eran reclutas altoperuanos desprovistos de suficiente instrucción militar y armamento. Es más, la división reserva del ejército estaba integrada totalmente por indios que, armados con palos y chuzas, habían sido incorporados al ejército como improvisados combatientes.

Por su parte, el ejército de Goyeneche dividió a sus ocho mil efectivos en tres columnas de asalto, que en la noche del 19 de junio cruzaron silenciosamente el Desaguadero por el denominado Puente del Inca. Entonces, las fuerzas patriotas fueron sorprendidas en su accionar.

El 20 de junio de 1811 las tropas realistas atacaron a las fuerzas patriotas en todos sus flancos. Los reclutas altoperuanos y los indios se dispersaron rápidamente. Tras cinco horas de lucha, los batallones de Viamonte y Díaz Vélez cedieron y emprendieron la retirada, pese a la llegada tardía de Del Rivero con su caballería (que había*»vuelto a traspasar el Desaguadero). Al caer la noche, las tropas patriotas se en cuentran dispersas por los montes y caminos.

Los jefes patriotas —Castelli, Balcarce, Díaz Vélez y Viamonte—, emprendieron la retirada por caminos separados acompañados por los pocos soldados fieles a la disciplina.

El desastre de Huaqui, conocido también como del Desaguadero, provocó la pérdida del Alto Perú para el movimiento revolucionario, y dejó abierta la puerta para la invasión a Jujuy, Salta, Tucumán y la propia Buenos Aires. La Junta porteña ordenó la destitución inmediata de Castelli.

El 26 de agosto de 1811, el propio presidente de la Junta, Cornelio Saavedra partió rumbo al Noroeste para organizar personalmente la organización de la resistencia contra el ejército de Goyeneche. Mientras tanto, los escasos restos del ejército retrocedían hacia Jujuy bajo la dirección de Juan Martín de Pueyrredón.

El general Goyeneche fue nombrado primer conde de Huaqui por esta victoria. Este jefe realista había nacido en la peruana Arequipa; su padre era un rico hacendado y propietario de minas nacido en la Península.

Un cambio de planes
Saavedra dejó la ciudad de Buenos Aires el 26 de agosto de 1811, acompañado por el comandante de Húsares Martín Rodríguez y otros veinte oficiales. Su alejamiento de la capital debilitó grandemente la posición del gobierno, dirigido por el grupo saavedrista.

esta ocasión fue aprovechada por los antiguos partidarios de Mariano Moreno para retomar la ofensiva; entre septiembre, octubre y noviembre de 1811 se produjeron una serie de sucesos que llevaron a la disolución de la Junta Provisional de Gobierno (transformada entonces en Junta Grande), la instalación del Triunvirato y el destierro (dentro de los límites del país) para Saavedra.

Cornelio Saavedra fue reemplazado en el mando del ejército del norte por Juan Martín de Pueyrredón, quien acababa de llegar a Jujuy con gran parte del tesoro de la Casa de la Moneda de Potosí. El pretendido ejército apenas si estaba compuesto por la división de Eustaquio Díaz Vélez y algunas milicias montadas.

El 19 de octubre de 1811, Pueyrredón pidió su relevo a la comandancia del ejército, deseoso por retornar a la capital. Mientras tanto el ejercito de Goyeneche no podía continuar con su avance pues estaba preocupado por reprimir una nueva sublevación en Cochabamba.

Fuente Consultada: Nuestra Historia Argentina – Las Campañas Militares – Fascículo 5 – Colección CosmiK

La Anarquia Argentina Organizacion Constitucional de Argentina

La Anarquía Argentina: Organización Constitucional de Argentina

Capítulo 4: La Anarquía y Una Organización Postergada

organizacion nacional argentina

En 1819 el Congreso aprueba una Constitución de carácter centralista y promonárquica , es decir, se quería crear el marco adecuado para la coronación del duque de Luca, Carlos Borbón, generando esta actitud, un amplio rechazo por parte de las provincias.

  • Este descontento hizo que Pueyrredón deba renunciar de su cargo de Director, para ser reemplazado por Rondeau , aunque el Congreso siguió igual con su proyecto de una monarquía constitucional.
  • Rondeau pide ayuda a las fuerzas portuguesas que estaban en la Banda Oriental, para someter a las provincias del Litoral que se oponían a esta política.
  • San Martín se encontraba con su ejército en los Andes y se opone  a participar de las guerras civiles en las Provincias Unidas (Acta De Rancagua)
  • El ejército del Norte también se niega a auxiliar al gobierno en estas guerras internas (Juan Busto y José Paz encabezaban la sublevación en Arequito)

 Por todo lo antedicho, el gobierno central se encontraba en una situación de total debilidad, por lo tanto las fuerzas del Litoral comandadas por Francisco Ramírez y Estanilao López atacan y derrotan al ejército porteño en la Batalla de Cepeda, en Febrero de 1820, disolviendo el Congreso y exigiendo la renuncia del Director Rondeau.(el último director)

 Surgió así una nueva entidad política: la provincia de Buenos Aires, que como tal firmó el Tratado del Pilar, con la provincias de Entre Ríos y Santa Fe.

Este tratado reconocía:

  • Como forma de gobierno la representativa y federal.
  • La libre navegación del los ríos Paraná y Uruguay.
  • La organización federal se postergaba hasta un próximo encuentro de diputados elegidos por el pueblo.

 Luego del combate se publicaron las actas secretas del Congreso donde constaban las intensiones de establecer una monarquía. Derrumbado el gobierno central, se produjo una fragmentación del poder, que se expresó con la formación de las provincias autónomas dirigidas por distintos caudillos locales, pero que nunca se abandonó el proyecto de crear una nación unificada.

 Las provincias ahora eran como estado independientes y dictaron su propia constitución o estatuto de tipo republicano y representativo y se eliminaron los Cabildos de etapa colonial.

Estos estatutos incluían pautas como:

  • la organización del estado
  • sistema de justicia
  • sistema electoral de sus representantes
  • defensa armada
  • acuñación de monedas
  • finanzas de obras públicas
  • derechos, obligaciones y garantías de sus habitantes.
  • Religiones permitidas
  • Relaciones exteriores

 La intensión de estas constituciones era justamente las de establecer una serie de medidas legales y jurídicas para el permitir el desarrollo normal y pacífico de todas las actividades que hacían al crecimiento de cada provincia.

Estos estatutos no alcanzaron el objetivo deseado ya que existían muchas disidencias internas entre diversas facciones locales, por lo tanto esta circunstancia hizo que nacieran en cada provincias hombres con gran capacidad de mando y lucha que tomaron el control de esta desorganización interna y trataron de sacar a su provincia del estancamiento político y económico por el que pasaban.

 De todas maneras a pesar del intento de reconstruir económicamente a las provincias, estas no tuvieron el auge deseado, ya que dependían prácticamente de la política económica de la poderosa Buenos Aires, que tenía por completo el control de entrada y salida de mercaderías por su puerto local.

Las provincias del litoral trataron de recuperarse a través de la cría de ganado vacuno, y mediante el Pacto de Benegas, Bs.As. le entregó 25.000 vacunos a Santa Fe.

 Corrientes diversificó un poco más sus actividades, dedicándose al cultivo de yerba mate y tabaco (cigarros), pero sus productos debieron competir con todos los importados desde Brasil y Paraguay.

Un problema que tenían las provincias del interior fue su lejanía de los centros consumidores (y la mala calidad de los caminos), ya que los fletes eran muy caros y consecuentemente encarecían los precios de los productos, que por lo tanto no podían competir con los de industria europea.

Se trato entonces de buscar mercados más cercanos como Chile para la zona de cuyo y Perú y Bolivia para las zona del noroeste, pero la estrechez de demanda de esas zona se opuso al crecimiento de todas estas actividades comerciales. También la tecnología de fabricación de aquella época era muy obsoleta frente a las utilizadas por las potencias extranjeras.

Mendoza, producía vinos y aguardiente y más tarde reemplazó esta actividad por el cultivo de alfalfa y trigo.

Córdoba criaba ganado y se dedicaba a la venta de tejidos de lana.

Tucumán y Santiago del Estero vendían ganado vacuno u mular.

En Catamarca el tejido textil de algodón decayó totalmente y esta actividad desapareció.

El permanente problema y origen de diversos reclamos por parte de  todas las provincias a Buenos Aires, fue el reparto equitativo de los ingresos de dinero generado por el control portuario, situación que solo era posible con la formación de un gobierno común a nivel nacional. Lógicamente el gobierno de Bs.As. aprovechó esta ventajosa situación llevándola a una situación de predominio sobre el resto del país.

Buenos Aires:

  • Desarrolló la ganadería en forma extensiva.
  • Se desarrolló la industria del saladero (tajaso: para alimentar esclavos)
  • Se exportaron grandes cantidades de cueros.
  • Existían buenos caminos hasta su puerto, además las distancias eran muy cortas.
  • Gozaba de la totalidad de los ingresos de la Aduana generados por el cobro de derechos de las importaciones y exportaciones a través de su puerto.

 Martín Rodríguez asumió al gobierno en 1821, y tuvo como Ministro de Gobierno a Bernardino Ribadavia, el cual creó una serie de medidas para modernizar el estado y la sociedad bonaerense.

  • En 1822, se firmó el Tratado del Cuadrilátero donde se consolidaba la armonía entre las provincias del Litoral y Buenos Aires. También se trataba de evitar la realización del Congreso en Córdoba convocado por Bustos.
  • Se aprobó la «ley del olvido» y se permitió el regreso de aquellos políticos desterrados.
  • Reorganizó el ejército y el clero.
  • Suprimió el Cabildo y el Consulado.
  • Tramitó un préstamo a Inglaterra por 1.000.000 de libras para obras públicas, fundamentalmente el puerto, que nunca se realizaría.(Sólo llegaron  560.000 libras, fue la primer deuda externa del país)
  • Se instaló agua corriente.
  • Se fundaron nuevas ciudades sobre la costa atlántica.
  • Fundó el banco de Descuentos para prestar dinero a los agricultores y ganaderos.
  • Organizó le sistema de enfiteusis, por lo que se arrendaba grandes extensiones de tierra para aquellos que deseaban trabajarlas.(estas tierras estaban como garantía del empréstito pedido a Inglaterra)
  • Los muertos no fueron más enterrados en iglesias y se construyeron cementerios.
  • Se realizaron estudios de aprovechamiento de ríos.
  • Introdujo los primeros lanares de raza merino.
  • Creó numerosas escuelas primaria.
  • Cooperó con la Universidad de Buenos Aires, cuya gestión había comenzado con Pueyrredón.
  • Organizó la Sociedad de Beneficencia para asistir a los mas desvalidos y la puso en manos femeninas.
  • Eliminó el diezmo a la iglesia.
  • Creó el Colegio Secundario de Ciencias Morales.

 Luego de Martín Rodríguez, le continuó como gobernado Juan Gregorio Las Heras, y durante su mandato se aprobó la Ley Fundamental, donde se:

  • Ratificó la independencia de las Provincias Unidas.
  • Reconocía la autonomía de la provincias.
  • Se iba a establecer una Constitución Nacional con el aporte de todas las provincias.
  • El gobierno de Bs.As. podía intervenir en las Relaciones Exteriores. Esto permitió firmar con Inglaterra un tratado de «amistad, navegación y comercio» entre ambos países.

En 1825 Buenos Aires se transformó en el principal centro comercial del país, como así también fue la principal región ganadera y agrícola. Todos su productos, como carnes, cueros, lanas, semillas eran exportados a través de su puerto.

 Guerra Con Brasil:

  • En 1822 Brasil se independizó de Portugal
  • Su emperador Pedro I incorporó la Banda Oriental a su territorio y la llamó provincia Cisplatina.
  • En 1825 un grupo de orientales, («los 33 orientales«) comandados por Lavalleja, cruza el Río de la Plata, rumbo a Montevideo y se unen a otros ejércitos revolucionarios.
  • Obtienen unos triunfos y logran sustraerla del dominio brasileño.
  • Un Congreso en La Florida nombra gobernador a Lavalleja y proclama la incorporación de la Banda Oriental a las Provincias Unidas.
  • El conocimiento de este hecho produjo la indignación de Brasil el cual le declaró la guerra a la P.U.

Consecuencias:

  • La declaración de la guerra por parte de Brasil aceleró las tendencias de un gobierno unitario, cuyo principal líder era Rivadavia.
  • Con la excusa de la guerra se aprobó la Ley de Presidencia, donde se creó un Poder Ejecutivo de una sola persona y secundado por 5 ministros. Rivadavia era ahora presidente.
  • Rivadavia presenta un proyecto de ley para fijar la capital del país en Buenos Aires y también su residencia. Además el gobierno central podía disponer de la Aduana, Bancos, y Puertos, como así también del ejército y tesoro provincial quedaba en manos del gobierno central.
  • Cesaba las autoridades provinciales y la provincia quedaba en manos de l Congreso hasta una próxima organización nacional.
  • Las Heras renuncia bajo protesta.

Todas estas medidas más las de enfiteusis generaron una gran oposición por parte de las provincias a este gobierno, que nuevamente estaba ignorando los acuerdos preestablecidos.

Por otro lado la guerra con Brasil continuaba, las tropas locales iban ganando terreno al mando de Martín Rodríguez y Alvear y por otra parte Guillermo Brown al mando de las tropas navales consiguió varios triunfos, como: Juncal, Punta Lara, Quilmes, Los Pozos, etc. aunque Brasil seguía controlando el mar, hasta que llegó a bloquear el puerto argentino, generando problemas económicos ya que el comercio ultra marítimo se redujo notablemente, aumentando a su vez el endeudamiento del estado.

En 1827 se obtuvo una importante victoria sobre los brasileños, en la batalla de Ituzaingó. A partir de ésta se comenzaron las negociaciones de paz a cargo del ministro Manuel J. García.

A pesar de la victoria argentina el tratado preliminar firmado por García reconocía los derechos de Brasil sobre la Banda Oriental, lo que provocó una generalizada indignación. Además la Constitución unitaria y antidemocrática de 1826 seguía siendo cada vez más criticada, por lo que Rivadavia tuvo que renunciar y emprendió el camino a destierro, al igual que muchos otros próceres.

Buenos Aires retomó su autonomía y Dorrego fue el nuevo gobernador, quien se encargó de la Relaciones Exteriores. Finalmente en 1830 la Banda Oriental (18 de Julio) fue reconocida como un país libre y soberano, pudiendo dictar su propia constitución en la ciudad de Montevideo.

Primera Junta de Gobierno Resumen Acontecimientos de Mayo de 1810

Resumen Creación de la Primera Junta de Gobierno Patrio de 1810

Capítulo 3: Resumen de los Acontecimientos de Mayo de 1810:

Primera Junta de Gobierno

El Proceso Revolucionario:

  • Entre 1808 y 1810 se sucedieron disputas por el poder en el virreinato.
  • La infanta Carlota de Borbón, hermana de Fernando VII y esposa del regente de Portugal en Brasil reclamó se reconocida como la heredera del trono en América. Dicha propuesta fue rechazada por Liniers, porque se había jurando continuar con la fidelidad a Fernando VII.
  • Un movimiento encabezado por el alcalde Martín de Alzaga, un comerciante importante de Bs.As. que había luchado contra los ingleses, estuvo destinado a destituir al virrey interino Liniers, por su origen francés. Este golpe fue rechazado por la acción de las milicias criollas comandadas por Cornelio Saavedra.
  • A mitad del año 1809 llega a Bs.As. el nuevo y último virrey que reemplazaría a Liniers, Baltasar Hidalgo de Cisneros, que se encontró con un clima bastante político bastante enrarecido.
  • La revuelta en Chuquisaca hasta la Paz contra la opresión de la monarquía generó la difusión de ideas antimonárquicas.
  • En Bs.As. no había dinero para afrontar los gastos administrativos y sueldos de los funcionarios del gobierno, por lo que el virrey Cisneros  aprobó un reglamento provisorio para comerciar con otras potencias distintas de España, pues las arcas estaban exhaustas. Con esta medida los peninsulares sintieron un recorte importante en su poder, pues ahora debían competir con productos extranjeros.
  • A fines de Enero 1810 llegó la noticia de que la Junta Central de Sevilla, último bastión de poder español, había sido destituida por las fuerzas napoleónicas. Cisneros debió reconocer públicamente este hecho e intentó (inútilmente) de controlar la crisis institucional que se avecinaba.

Situación General:

  • España ya sin su Junta de Sevilla representativa del rey cautivo.
  • Gran confusión política.
  • Recorte de poder de los peninsulares.
  • El virrey sin propuestas objetivas.
  • Los ejércitos españoles eran muy reducidos.
  • Las milicias criollas retirando el apoyo al virrey.
  • Grupos de intelectuales y funcionarios criollos ven la posibilidad de conseguir su gran anhelo histórico: la participación en los cargos gubernamentales.

Planteos Realizados: (antecedente de la Semana de Mayo)

  • El derecho español de aquella época decía que cuando el trono se encontraba vacante, la soberanía volvía a la institución de gobierno que representaba la voluntad del pueblo: el cabildo.
  • Este cabildo, formado por los vecinos, debía elegir por votación las nuevas autoridades.
  • Cornelio Saavedra (comandante y jefe de las milicias criollas) y Manuel Belgrano (defensor público del ordenamiento económico) fueron los elegidos para solicitar a las autoridades virreinales la apertura de un: cabildo abierto.
  • Saavedra llevó la petición del pueblo y además informó que las milicias ya no le prestaban más sus servicio contra los criollos.
  • El Cabildo se convocó para el 22 de Mayo.
  • Unas de las principales exigencias hacia el Virrey y la audiencia, fue que se reconozcan a los criollos como hijos del país, y que las nuevas autoridades estén conformadas únicamente por éstos.

 Puntos del Debate:

  • Disuelta la Junta de Sevilla, que representaba a Fernando VII, prisionero de Napoleón… las funciones del virrey en el Río de la Plata era lícita, o sus funciones debían cesar?.
  • Si su poder caducaba, quien lo reemplazaría?.

 Para algunos vecinos el poder del virrey debía seguir vigente asegurando así la soberanía de Fernando VII sobre estos territorios.

En cambio para otros, como el de Juan José Castelli, tenían propuestas más radicales, sosteniendo que el poder de España había caducado, ahora la soberanía residía en el pueblo, y por lo tanto se debían elegir nuevas autoridades independientes de España.

Solución propuesta:

Cornelio Saavedra sostuvo que el virrey debía cesar en su autoridad, siendo ahora reemplazado por el Cabildo hasta tanto se elija una Junta de Gobierno que sustituya al virrey. Afirmó también que siendo el Cabildo quien determinaba la nueva junta de gobierno, era en realidad el pueblo quien otorgaba el poder, haciendo uso de su soberanía.(Concepto opuesto a las ideas monárquicas, de un poder divino y absoluto, nacido de las nuevas concepciones de la ilustración francesa)

La primera junta estaba compuesta por Cisneros como presidente y por algunos peninsulares, cosa que generó un descontento popular, ya que se suponía que la tendencia de este nuevo gobierno sería la de defender el antiguo orden colonial.

El día 25 de Mayo de 1810 se formó la nueva y definitiva Junta de Gobierno Patrio, en donde los primeros integrantes (hijos de España) fueron obligados a renunciar de sus cargos. Esta junta tuvo el apoyo de las milicias criollas. Aún así el poder de esta junta era sólo limitado a los límites de la capital virreinal y seguiría gobernando en reemplazo del virrey, pero  con declarada fidelidad al Rey Fernando VII.

Conflictos Internos En La Junta de Gobierno:

  • La junta debió soportar algunos intentos por parte de los peninsulares que deseaban reconquistar su poder.
  • La junta era partidaria de la no violencia frente a estos conflictos.
  • Trató desde el inicio de llegar a un acuerdo con todos los ex funcionarios españoles.
  • Todo fue en vano, y finalmente se decidió deportar a Cisneros y demás altos funcionarios.
  • Más tarde se fusilando algunos disidentes en la ciudad de Córdoba.
  • Como estas actitudes violentas y radicales no eran bien vista por algunos integrantes de la junta comenzaron los rozes internos.
  • Hubo dos tendencias internas, una radical y liberal dirigida por Mariano Moreno y otra moderada y conservadora liderada por Cornelio Saavedra.
  • Moreno acusado de jacobino desea fervientemente la separación total de España y la creación de un gobierno independiente, basado en los principios democráticos y republicanos.
  • Saavedra pensaba que este proceso de cambio debía llevarse en forma pausada y moderada sin romper los vínculos coloniales.
  • Esta lucha por el modo de conducir los principios revolucionarios llegó a violentos encuentros internos, hasta que Moreno decide renunciar y parte hacia Europa en una misión diplomática. En el viaje de ida fallece y su cuerpo es lanzado al mar.
  • Castelli y Monteagudo apoyaban a Moreno, Martín Rodríguez era partidario de Saavedra.

 La Expansión Del Movimiento Revolucionario:

Una vez implantada esta Junta de Gobierno, y a pesar que se consideraba heredera del trono de Fernando VII, fue necesario conseguir la legitimación por parte de:

  • Las antiguas autoridades coloniales
  • Las provincias del interior que dependían de Buenos Aires.
  • Los territorios limítrofes como la Banda Oriental, Paraguay, Chile y el Alto Perú.

 Cisneros y demás altos funcionarios dieron la aprobación, pero bajo protesta, ya que no tenían otra opción. En la metrópolis  no podía acudir a nadie y en las colonias las milicias ya no acataban más sus órdenes.

 En el interior, no todas las provincias aceptaron esta nueva forma de gobierno, como fue el caso de Córdoba, en donde se gestó un movimiento dirigido por el ex virrey Liniers, que se negó a aceptar las resientes autoridades. Conocida esta reacción, rápidamente fueron tomados prisioneros los opositores y fusilados en Cabeza del Tigre, en la ciudad de Córdoba. Esta actitud hizo que mas tarde las otras provincias en disidencia juraran obediencia a la Junta.

En territorios periféricos no fue tan fácil lograr obediencia por que había viejos intereses coloniales. Para hacer frente a esta resistencia se debió incorporar soldados y crear un ejército organizado y experimentado, para combatir contra los opositores. Se recurrió a la leva forzosa de indios, mestizos y criollos. A su vez llegaron al país (1812) , desde Europa, algunos militares de carrera, como el Gral.

San Martín y Alvear, que cumplirían una importante tarea a favor de la libertad de los pueblos americanos. También sobresalieron en el interior hombres de coraje y con habilidad  de conducción como Martín Güemes que defendió con valor las fronteras de norte del país contra el avance realista, Gervasio Artigas caudillo oriental con gran influencia y poder sobre los criollos de la Mesopotamia y el Uruguay.

Obras de la Primera Junta de Gobierno

* Obra Social, Económica y Administrativa

* Obra Cultural

* Obra Militar y Política

Expediciones Militares:

Expedición al Paraguay:

  • En el caso  de Paraguay reconoció el Consejo de Regencia español y se preparó para luchar contra las tropas revolucionarias.
  • Manuel Belgrano (abogado e improvisado militar) condujo las fuerzas hacia el norte de país, y fue derrotado dos veces: en Paraguarí y Tacuarí.
  • De todas maneras llegaron a un armisticio en 1811 y el retiro de las tropas hacia Buenos Aires.
  • Un pocos más tarde los criollos paraguayos iniciaron un golpe de independencia de España y formaron un nuevo país sin reconocer las autoridades porteñas.

 Expedición Al Alto Perú:

Hubo tres al Alto Perú dirigidas por distintos generales y todas fueron un fracaso.

             La primera al Alto Perú, al mando de Balcarce, que comienza con un triunfo importante en Suipacha, pero termina con la derrota de los patriotas en Huaqui, en 1811.El ejército totalmente desmembrado se repliega hasta Jujuy.

             Hubo una segunda al Alto Perú, en 1812, pero ahora al mando de Belgrano (que venía de una fracasada campaña al Paraguay).Inicialmente se tuvo dos triunfos importantes en Tucumán y Salta.(el famoso Éxodo Jujeño).Alentado por estas victorias Belgrano sigue avanzando hacia el Norte, pero en los llanos de Vilcapugio, los patriotas se enfrentaron en una contienda muy reñida, pero fueron vencidos. Finalmente, a pesar de los refuerzo que recibió Belgrano, donde llegó a formar un ejército de casi 4000 hombres, fue derrotado nuevamente en la batalla de Ayohúma. Los patriotas debieron regresar hacia el sur, a la altura de Tucumán.

            La tercera campaña al mano de Rondeau, significó el desastre total, ya que fue duramente derrotado en Sipe-Sipe, en 1815. Ya no tenía sentido seguir luchando en el norte por la causa de la revolución. Ahora la frontera, hasta 1821, quedó resguardada por los bravos gauchos del gobernador salteño Martín de Güemes . Era un ejército formado por labradores, campesinos y hacendados de la zona.

 Expedición A La Banda Oriental: (Artigas, ampliar este tema)

Este conflicto fue también bastante prolongado, pues en esa zona se encontraba el ejército español, más algunas fuerza portuguesas que avanzaban desde el Brasil.

  • Montevideo acogió al nuevo virrey Francisco Elío y se declaró enemiga de Buenos Aires.
  • Las zonas rurales de Uruguay estaban sumamente descontentas por esta medida, ya que se encontraban en la absoluta pobreza y cansadas de la opresión del sistema. Este sector apoyaba cualquier medida anticolonialista y su conductor fue: José Gervasio Artigas.
  • Las fuerzas de Artigas y Buenos Aires inicialmente pelearon unidas contra los realista, hasta que lograron sitiar Montevideo.
  • Los portugueses (cuya soberana era la hermana de Fernando VII, la princesa Carlota) decidieron entrar en el conflicto.
  • Ante tal medida y debido a la superioridad portuguesa el gobierno porteño acordó con Elío  para que detenga a esta tropas a cambio de levantar el sitio a Montevideo.
  • Los criollos uruguayos comandados por Artigas decidieron continuar por la lucha de su independencia y se retiraron de Montevideo hacia Entre Ríos, dejando totalmente despoblada la ciudad (el famoso éxodo de los orientales).
  • Artigas tenía un proyecto de organización federal de gobierno que implicaba el corte total de los vínculos con España, y establecer un pacto de unión entre todas las provincias del virreinato. Aunque cada provincia debía tener autonomía política.
  • Esta posición tan radical(parecida a la de los «morenistas») de este líder hizo que las autoridades porteñas que aún seguían jurando fidelidad a la corona española lo consideraran un traidor y enemigo de la política lanzada por el gobierno.
  • Artigas tenía mucho poder sobre los sectores más humildes y desprotegidos de las provincias de Santa Fe, Corrientes y Entre Ríos, (también en Córdoba) por lo tanto la lucha continuó a nivel civil, es decir, tratando ahora de vencer a este caudillo oriental que podía desviar las ideas originales del plan acordado por las nuevas autoridades. Artigas fue designado por los criollos uruguayos como el «Protector de los Pueblos Libres«.
  • Un importante desempeño naval tuvo la flota comandada por  Guillermo Brown, un marino irlandés al servicio de la armada revolucionaria.

 Dificultad Para Lograr El Equilibrio Político:

Lograr la unidad política fue un proceso lento porque se vio matizada por diferentes conflictos, a saber:

  • Conflictos internos en la misma Junta entre morenistas y saavedristas.
  • Las expediciones militares, que en su mayoría fueron un fracaso.
  • El enfrentamiento con la Banda Oriental grupo comandado por Artigas, que tenía un plan para la organización política de las Provincias Unidas muy distinto al de las autoridades locales.
  • Faltaron acuerdos mínimos entre las provincias y ciudades definiendo cual sería la naturaleza del estado y como se gobernarían las provincias.

 Parecía que no existía un rumbo fijo hacia donde  apuntase la nueva organización de este territorio y consecuentemente el futuro podía ser peor al de la etapa colonial.

 En Diciembre de 1810:

  • Se forma la Junta Grande que reemplazó a la Primera Junta al integrarse los diputados de las provincias.
  • Los nuevos diputados orientados por Deán Funes actuaron en alianza con Saavedra.
  • Habiendo mayoría de saavedristas en esta nueva junta comenzaron una serie de conflictos contra los morenistas, (que ahora estaba organizados bajo el nombre Club Marco)
  • Se exigió la expatriación de los integrantes de este Club.
  • Pero los desastre de Huaqui debilitaron el poder de Saavedra, y los morenistas pudieron recuperar algo de su poder.

En Septiembre de 1811:

  • Debido a la difícil situación que pasaba el gobierno en las guerras contra los realista, se decidió concentrar el poder en un Triunvirato.
  • Estaba integrado por: Juan José Paso, Manuel de Sarratea y Feliciano Chiclana. Uno de los secretarios fue Bernardino Rivadavia.
  • La Junta Grande se disolvió y los diputados formaron una junta conservadora de los derechos de Fernando VII para controlar el Triunvirato.
  • Este Triunvirato disolvió las juntas en las ciudades subordinadas, que la Junta Grande había creado meses atrás, recortándoles principios básicos de su autonomía.
  • En 1812 habían llegado al país desde Europa, los militares San Martín y Alvear, dos patriotas que se agruparon en la Logia Lautaro, una organización secreta formada para apresurar los pasos de la independencia en las colonias  en América.
  • También existía la Sociedad Patriótica creada con el mismo espíritu que la anterior, donde se encontraban ahora nucleados los morenistas.
  • Estas logias presionaron al Cabildo para que renueve el Triunvirato que ahora estuvo integrado por Juan José Paso, Nicolás Rodríguez y Alvarez Jonte.
  • Este triunvirato convocó a una Asamblea General Constituyente en Enero de 1813

 Esta Asamblea:

  • Se proclamó soberana y adoptó una serie de símbolos patrios. Como la bandera creada por Belgrano, la escarapela y un escudo.
  • Dio el nombre de Provincias Unidas a este territorio.
  • Se autorizó una canción como el Himno Nacional.
  • Dispuso el 25 de Mayo fiesta cívica
  • Eliminó el nombre de los reyes de España en los títulos y documentos públicos.
  • Eliminó los títulos de nobleza.
  • Eliminó el impuesto a los indios
  • Abolió la esclavitud y quemó públicamente los elementos de tortura. Se declaró libres a los negros

 Uno de los objetivos de esta Asamblea era la de establecer una Constitución para la organización de las Provincias Unidas, pero este no pudo ser cumplido. Además seguía latente la posibilidad de la restauración de la monarquía española.

También fueron rechazados los diputados enviados por Artigas, que tenían expresas órdenes de proponer y defender las ideas de este líder oriental. Básicamente  sus ideas fueron:

  • Un confederación de provincias unidas por una Constitución nacional.
  • Autonomía de cada provincia para gobernarse.
  • Separación de los tres poderes.
  • Libertad civil de todos los habitantes.
  • Libertad religiosa.
  • Igualdad y seguridad de todos los ciudadanos.
  • El gobierno nacional que tenga cede fuera de Buenos Aires.
  • Apertura de los puertos de Maldonado y Colonia para el comercio internacional.

 Este rechazo produjo la ruptura de las relaciones con Artigas que día a día tomaba más poder sobre las provincias del litoral, desprendidas de la influencia de Buenos Aires, que lo designaron Protector de los Pueblos Libres.

 La Asamblea disolvió en Triunvirato y concentró el poder en una sola persona, llamando a este sistema: Directorio, y el primer directos fue Gervasio Antonio Posadas.

 Fueron cinco los Directores:

1-       Gervasio A. Posadas                        1814-1815

2-       Carlos Alvear                                  1815 (casi 4 meses)

3-       Ignacio Álvarez Thómas                   1815-1816

4-       Juan Martín de Pueyrredón                 1816-1819

5-       José Rondeau.                               1819-1820

Situación A Partir de 1815:

  • Napoleón fue vencido y los países europeos unidos a través de la Santa Alianza intentan recuperar el orden monárquico anterior a la Revolución Francesa.
  • Todas las expediciones a los territorios limítrofes fueron un fracaso total.
  • Las divisiones internas entre los mismos revolucionarios.
  • En varios puntos de América, como Venezuela, México y Chile los patriotas fueron vencidos por los españoles, recuperando el orden tradicional.

Frente a tan compleja situación el gobierno rioplatense comenzó a buscar una salida política en Europa, que permitiera conservar la autonomía y evitar la represalia española. Para tal fin fueron propuesto Manuel Belgrano, Bernardino Rivadavia, Manuel de Sarratea.

Siendo Director Alvear, envió a la embajada Británica en Brasil, a su ministro Manuel José García para que proponga un protectorado inglés en esta región, sosteniendo que… «Las Provincias Unidas estaban dispuestas a aceptar y obedecer las leyes de su gobierno y a vivir bajo su poderoso influjo, sin condición alguna«.

 Esta actitud fue tomada como una traición a la Patria y generó un mayor conflicto interno entre las milicias, que cuando se les ordenó ,bajo el mando de Alvarez Thomas, reprimir a Artigas se sublevaron en Fontezuelas. Ante tal difícil situación Alvear tuvo que renunciar y la Asamblea de 1813 fue disuelta.

Se sumó a esto, la triste derrota de Rondeau en Sipe-Sipe, en el Alto Perú.

 Todos estos problemas obligaron a convocar a un nuevo Congreso Constituyente, para afrontar esta grave realidad. La elite política porteña quiso acercarse al interior para pedir su apoyo y aceptó como cede del Congreso la ciudad de Tucumán, como muestra de fidelidad y unión.

En Marzo de 1816 comenzó a sesionar y restituyó el Directorio, nombrando a Martín de Pueyrredón como flamante Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

 Paralelamente San Martín estaba formando un gran ejército para cruzar los andes y libertar a Chile y Perú. Este general montó un campamento llamado El Plumerillo (cerca de Mendoza) donde formó su ejército que más tarde cruzaría los andes. Recibió un importante apoyo del Director Martín de Pueyrredón para su campaña libertadora.(Ver: Declaración de la Independencia en 1816)

 Guerra Por La Independencia:

  • Como San Martín vió que era inútil seguir luchando en el norte contra los realista, aconsejó optar por una lucha ofensiva, es decir, tratar de controlar cualquier ataque español evitando que el avance hacia en interior. Estuvo a cargo de esta misión el General Guemes.
  • En este la resistencia a los portugueses fue asumida por los soldados de Artigas.
  • En 1817 San Martín inicia una guerra contra los españoles desde Chile.
  • Su plan se denominó: Plan Continental.
  • Debía liberar a Chile, cruzando los andes, y desde allí por barco se dirigiría hasta el Perú donde también los libertaría.
  • En Mendoza armó su ejército con el apoyo de toda la ciudadanía. Estando Martín de Pueyrredón en el Directorio obtuvo gran ayuda y colaboración. Les fue enviado dinero, armas , ponchos, frazadas, hombres negros (esclavos), etc.
  • En enero de 1817 comenzó la travesía con un ejército de 5000 soldados y unos 10.000 animales entre caballos y mulas. Cruzó la cordillera por el paso de los Patos y Uspallata. Las tropas estaban a cargo de: Soler, O’Higgins, San Martín y Las Heras.
  • Otras tropas menores (unos 800 soldados) cruzaron los andes por otros pasos, para tratar de confundir al enemigo.
  • Al llegar a Chile tuvo una importante victoria, la de Chacabuco, que le permitió entrar en Santiago, allí O’Higgins fue nombrado Director de Chile.(San Martín rehusó anteriormente el mismo cargo).
  • Luego fue derrotado por los realistas en cancha Rayada para más tarde derrotar finalmente al enemigo en la batalla de Maipú.
  • Con el apoyo de O’Higgins armó una flota naval con barcos ingleses y con la jefatura de militares irlandeses como Cochrane.
  • En junio de 1820 partió hacia Perú, desde Valparaíso con 4500 hombres y 14 barcos y 8 naves de guerra,  y en 1821 San Martín proclamó la independencia del Perú, donde fue nombrado Protector. San Martín creó su bandera.
  • En 1822 renuncia a su cargo de Protector, y regresa a Chile. Permanece allí 3 meses para restablecer su salud y pasó a Mendoza, donde es informado de la muerte de su esposa en Buenos Aires.
  • Como la situación del país era bastante grave, y los caudillos provinciales iban tomando día a día mayor poder, San Martín decide alejarse de la patria.
  • Se radicó con su hija Merceditas en Francia, y permaneció allí hasta su muerte, el 17 de agosto de 1850. Treinta años más tarde sus restos fueron repatriados por el gobierno argentino y depositados en el mausoleo de  la Catedral de Bs.As.

Costo de la Guerra:

  • Se impusieron fuertes cargas impositivas a la comunidad.
  • Se confiscaron bienes, sobre todos de los habitantes extranjeros (peninsulares , no así a los ingleses).
  • Se les incautó a los extranjeros todos aquellos bienes que no quisieron vender.
  • Se le aplicó impuestos mayores al comercio exterior como la importación y la exportación. Por su puesto todos estos impuestos después recaían sobre los consumidores.
  • Como todos estas medidas no pudieron solventar los gastos se recurrió a empréstitos forzosos. El gobierno entregaba un documento de pago por el préstamo exigido , más los intereses. Este documento era parte de la deuda pública que el estado comenzaba a crear. Aquellos que no podían esperar la devolución vendieron este documentos a grandes comerciantes (ingleses) por un valor inferior al nominal.
  • De esta manera los ingleses se transformaron en acreedores del estado y fueron tomando cierto poder económico y político.
  • Además los ingleses descontaban este documento de los impuestos que debían pagar por la exportación o importación de productos.
  • De todas maneras el estado no pudo enfrentar todas sus exigencias económicas generó un descontento popular. Sobre todo en las milicias que no cobraban sus sueldos, aunque si la oficialidad.
  • Se trató de aumentar aún más los impuestos del comercio exterior pero consecuentemente el contrabando también aumentó, por lo tanto se debió volver para atrás con la medida.
  • Más tarde se reiteró las contribuciones forzosas a los extranjeros, que llegaron a conformar un 11% de la totalidad de los ingresos.
  • Hubo también algunos aportes voluntarios.

Cambios en la Economía Regional y en la Sociedad:

  • La sociedad se encontraba desmoralizada por la gran presión impositiva impuesta por el gobierno.
  • El reclutamiento de hombres al ejército hizo que la familia se segregara.
  • Faltó mano de obra para las actividades productivas
  • Los campesino perdían su ganado o cosecha debido al robo generalizado de los soldados en campaña, sobretodo en la zona del Litoral.
  • En la batalla de Sipe-Sipe, Potosí quedó en manos españolas, y ya el envió de plata a España dejó de hacerse  desde Buenos Aires.
  • Se cortó el lazo comercial entre Potosí (motor económico) y Buenos Aires. Consecuentemente las ciudades como Córdoba, Tucumán y Santiago perdieron el papel de centros de abastecimiento a la ciudad boliviana.
  • Buenos Aires (gracias a su puerto) trató de compensar la pérdida de los ingresos por la exportación de  plata del Potosí, por la exportación de productos ganaderos como: el cuero y la carne salada (tajaso). Esto generó un verdadero cambio en la economía regional, de las próximas décadas del Río de la Plata.
  • El comercio exterior pasó casi en su totalidad a los grandes hacendados y comerciantes ingleses quienes eran los que poseían el dinero y los contactos para su actividad comercial. Algunos llegaron a tener sus propios barcos ultramarinos de carga.
  • Los productores del interior no podían competir con sus producciones (textiles, vinos, aguardiente, azúcar, artículos de cuero y barro) porque los importados eran muchos más baratos. Los fletes internos eran muy costosos. Todos estos comerciantes se empobrecieron en corto plazo.

 En pocas palabras, los criollos y peninsulares sufrieron una importante crisis financiera, mientras que los únicos beneficiados fueron los comerciantes ingleses (siempre protegidos) , más algunos  ganaderos, y que consecuentemente fueron tomando mayor poder político y económico .