Primer Gobierno Patrio Hombres Influencia Ideas de la Ilustracion



Perfil de los Integrantes de la Primera Junta de Gobierno de 1810

Antecedentes Semana MayoSemana de Mayo – Asamblea de 1813 – Focos Revolucionarios

LOS HOMBRES DE MAYO DE 1810
INTEGRANTES DEL PRIMER GOBIERNO PATRIO

Dos fueron las principales líneas de pensamiento que se enfrentaron en el Cabildo abierto del 22 de mayo. Una fue liderada por el obispo Lúe, representante de los grupos que defendían la necesidad de continuar reconociendo a las autoridades españolas en América y de mantener la fidelidad al rey Fernando, aún prisionero.

Otra fue la postura encabezada por Juan José Castelli, quien afirmaba: «No habiendo Rey, las autoridades españolas no representan a nadie y el pueblo tiene el derecho de decidir qué hará».

Al no lograrse un acuerdo que contara con el apoyo de todos los participantes, se pasó a votar ambas propuestas y el resultado fue ampliamente favorable a la posición de Castelli.

La cuestión siguiente fue resolver quién reemplazaría al virrey. Las negociaciones entre diferentes grupos llevaron a la decisión de conformar una Junta de Gobierno, tal como había ocurrido en España y en otras ciudades del continente americano, hasta tanto se resolviera la situación por la que atravesaba el rey Fernando VII.

Una fuerte discusión se generó cuando los miembros del Cabildo debieron decidir quiénes la integrarían.

En un principio, los españoles consiguieron que se formara con Cisneros como presidente, otros dos españoles peninsulares, Castelli y Saavedra, jefe de las milicias.

Los revolucionarios, disconformes con lo decidido, presionaron para que renunciaran y se convocara a un nuevo Cabildo abierto para el 25 de mayo.

Ese día se formó una nueva Junta que envió a todas las provincias que integraban el virreinato del Río de la Plata una invitación para que, una vez elegidos sus propios representantes, se incorporaran a ella, formándose de este modo la denominada Junta Grande.

INFLUENCIA DE LA ILUSTRACIÓN EN LOS REVOLUCIONARIOS:

Los líderes de la revolución en el Río de la Plata, entre ellos, Mariano Moreno, Manuel Belgrano, Nicolás Rodríguez Peña y Juan José Castelli, se hallaban fuertemente influenciados por las ideas políticas de la Ilustración.



Una de las principales obras escritas por los pensadores ilustrados, «El contrato social«, del filósofo francés Juan Jacobo Rousseau, fue traducida por Mariano Moreno.

En la introducción al texto sostuvo, oponiéndose a los tiranos que habían atribuido un origen divino a la autoridad, que la obediencia se debía al acuerdo o pacto entre los miembros de la sociedad, los que delegaban conscientemente las funciones de gobierno.

Sólo el pueblo, que es el soberano, tiene poder y, por lo tanto, puede delegarlo.

No obstante, continuaba Moreno, si los pueblos no se ilustran, si no se generalizan sus derechos, «[…] si cada hombre no reconoce lo que vale, lo que puede y lo que se le debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas, y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir la tiranía».

LA SOBERANÍA POPULAR REEMPLAZA A LA SOBERANÍA DE LA CORONA:

España fue siempre un país con vocación de libertad, de profundo espíritu democrático. Aprecio de la libertad individual, defensa de los privilegios y derechos locales, respeto a las leyes, son principios constantes en la historia española.

Sus teólogos, sus filósofos políticos, sus juristas, son los creadores del derecho de gente, del derecho internacional, de la limitación del poder real, del principio de soberanía popular, propio de las ideas de la ilustración francesa, y que en ellos se han nutrido y se nutren los modernos movimientos en pro de la democracia y de la libertad política.

La lealtad con que los españoles obedecieron a sus reyes nunca fue servilismo, ni permitió el atropello de sus derechos personales.

El absolutismo o centralismo que quisieron imponer algunos monarcas se estrelló contra la inquebrantable voluntad de libertad del pueblo español.En España la base de la soberanía estuvo siempre en el pueblo, quien mediante un «pacto» o «contrato» había confiado su ejercicio a la Corona.

El movimiento libertador de Mayo de 1810 se da en perfecta continuidad y acuerdo con la doctrina y la concepción españolas del poder.

Vamos a resumir la concepción del poder en Francisco Suárez, teólogo, filósofo y jurista español, en que se nutrían los políticos españoles, y que fue, asimismo, fundamento de la posición adoptada por los patriotas. Las obras de Suárez fueron escritas para refutar a Jacobo I de Inglaterra y demás defensores del poder absoluto o del «derecho divino de los reyes».



1. Para que exista sociedad es necesario el poder político que la ordene y dirija. No hay sociedad sin autoridad. De la naturaleza humana surge la necesidad del poder. Por eso decimos que «el poder viene de Dios, autor de la naturaleza».

2. Nadie tiene por naturaleza derecho al ejercicio del poder. Los hombres somos esencialmente iguales. El poder pertenece a la comunidad. Dios ha transferido a ella su propio poder.

3. El poder viene de Dios. Pero no es Dios quien designa los gobernantes, ni quien les confiere el poder. Los gobernantes son designados por la comunidad y de ella reciben su poder.

4. Todo poder es por naturaleza limitado. Está sujeto al derecho natural, al orden jurídico y al bien común. Los mandatos injustos de los gobernantes son carentes de valor; el uso arbitrario del poder puede ser resistido. En último término, en defensa de la libertad y del bien común, Suárez justifica el tiranicidio.

5. El pueblo confiere el poder al monarca mediante un «pacto» o «contrato». Este pacto o contrato no es retractable unilateralmente. Mientras el monarca cumpla su función no le es lícito al pueblo cambiar de voluntad y designar otros gobernantes. El poder ha sido enajenado.

6. Sólo cuando el monarca se ha convertido en déspota o tirano, y no cumple con el compromiso contraído en el «pacto», el pueblo tiene derecho a deponerlo y, reasumiendo su poder soberano, designar otros gobernantes.

Sobre estos principios de la ilustración se apoya la posición y argumentación de los patriotas.

No acusan al rey de tiranía o despotismo, sino sostienen que estando cautivo en Francia el trono está vacante y por lo tanto, la soberanía ha vuelto al pueblo.

Los gobiernos y Juntas constituidos en España carecen de delegación real, no representan el poder del monarca. Han surgido por voluntad de las provincias peninsulares.

América no ha concurrido a su erección y en consecuencia, carecen de poder legítimo sobre estas regiones.



En tal situación el pueblo del Virreinato ha reasumido su poder soberano. No está sujeto a autoridad peninsular de ninguna naturaleza y es al mismo pueblo a quien le corresponde determinar su destino y designar a los gobernantes.

Es este el contenido del discurso de Castelli en la reunión del 22 de mayo: «El gobierno soberano de España ha caducado… se ha producido la reversión de los derechos de la soberanía al pueblo de Buenos Aires».

La fundamentaeión del voto de Saavedra, al cual adhirieron la mayor parte de los patriotas, contiene la misma posición.

En él sostiene que dadas las circunstancias debe substituirse la autoridad del virrey; que hasta que se forme la Junta integrada por los pueblos del virreinato que debe ejercer el poder, éste sea reasumido por el Cabildo, el cual nombrará un gobierno provisorio en la forma y modo que estime conveniente.

Y agrega textualmente: «y no quede duda de que el pueblo es el que confiere autoridad o mando».

No son distintos los principios substentados por los españoles, a excepción de los del obispo Lué que provocaron indignación entre los mismos españoles.

Los españoles sostienen que habiendo cesado la autoridad del Rey correspondía enviar diputados a las Cortes convocadas en Cádiz que decidirían la actitud a tomar por todo el Reino de España e Indias.

El fiscal Villota argumentó que en el Cabildo sólo estaba representado el pueblo de Buenos Aires, el cual no tenía derecho para resolver un asunto que concernía a toda la monarquía hispánica; que la cuestión debía ser resuelta «por toda la representación nacional».

A su vez, los miembros del Cabildo, aceptando que la autoridad del virrey había caducado y el pueblo reasumido su soberanía insistieron en mantener a Cisneros al frente de! gobierno como presidente de la Junta.

Los alentaba el evitar confusiones y anarquía. Pero según el Cabildo la autoridad que ejercería Cisneros no provenía de delegación real, sino de delegación popular conferida a través de su nombramiento por el mismo Cabildo.

Los Miembros de la Primera Junta de Gobierno

Los nueve integrantes de la Junta Provisional de Gobierno que asumió el 25 de mayo de 1810 pertenecían al llamado grupo patriota. ¿Quiénes eran y a qué se dedicaban?.

Cornelio Saavedra, el presidente, era un próspero comerciante nacido en el Alto Perú, quien, debido a los sucesos de las invasiones inglesas de 1806 y 1807, había asumido la comandancia del cuerpo de milicias más importante de la ciudad de Buenos Aires, el de Patricios.

Los secretarios, Juan José Paso y Mariano Moreno, eran prestigiosos abogados porteños.

Entre los vocales encontramos a Manuel Belgrano, abogado recibido en España, quien durante años llevó adelante una pacífica batalla por un nuevo ordenamiento económico desde el Consulado (del cual fue secretario), y por medio de publicaciones periodísticas.

Entre los vocales figuraban; también los comerciantes catalanes Juan Larrea y Domingo Matheu, quienes apoyaban abiertamente al grupo patriota, quizá porque no participaban activamente del monopolio comercial español.

El clero tampoco faltó entre los integrantes de la Junta: el sacerdote Manuel Alberti, quien apoyaba desde los orígenes el movimiento revolucionario, había asumido como vocal el 25 de mayo.

¿Quiénes eran los otros dos vocales? Miguel de Azcuénaga, jefe de uno de los cuerpos de milicias de la ciudad, y en cuya casa se habían reunido varias veces los conspiradores patriotas; y Juan José Castelli, abogado y vocero del grupo durante la jornada del Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810, en el que se votó la destitución del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros.

Como hecho curioso, cabe mencionar que muchos de los más activos revolucionarios de 1810 eran italianos y descendientes de italianos radicados en Buenos Aires.

La carta enviada el 23 de junio de 1810 por José María Salazar (comandante del Apostadero Naval de Montevideo), al depuesto virrey Cisneros, expresa.¿»(…) los perturbadores son casi todos del cuerpo de Patricios, que es el que ha hecho la Revolución, pues los demás solo han suscripto a ella (…) siendo de notar que la mayor parte de los revoltosos son hijos de italianos (…)». Entre estos»»revoltosos» figuraban Belgrano, Castelli, Alberti, Antonio Luis Beruti, Carlos José Guezzi, Francisco Agustini (jefe del cuerpo de artillería de la Unión), Martín Grandoli (alcalde y síndico procurador del Cabildo), Esteban de Lúca, Miguel de Lúca, Domingo Espora, José Boqui, Fernando Abramo, Santiago Antonini, Eustaquio Gianini, Pedro Pablo Sanguinetti (gobernador de las Malvinas), César Balbiani.

PERFIL DE LOS INTEGRANTES DE LA PRIMERA JUNTA DE GOBIERNO

integrante primera junta de gobierno de 1810

Cornelio Saavedra: Nació en Potosí en 1759. Su padre era porteño y su madre oriunda de Potosí. Estudió en el colegio de San Carlos. Terminados sus estudios secundarios se dedicó a tareas ganaderas.

Ocupó desde 1797 diversos cargos en el Cabildo de Buenos Aires. Abrazó luego la carrera de las armas y se distinguió en las Invasiones Inglesas. Cuando se creó el Regimiento de Patricios sus compañeros de armas lo eligieron como jefe. De hecho quedó constituido como jefe de las milicias criollas.

En la Revolución de Mayo tuvo actuación preponderante y a él encomendaron los patriotas la conducción del movimiento. Como Jefe del Regimiento de Patricios su autoridad era indiscutida.

Elegido Presidente de la Primera Junta, permaneció al frente de la misma hasta agosto de 1811 en que partió para el norte a reorganizar el ejército.
Al establecerse el Primer Triunvirato fue excluido del gobierno y confinado a San Juan.

Volvió a sus actividades rurales y no quiso intervenir posteriormente en política. Sólo cuando la guerra con el Brasil ofreció al gobierno sus servicios, a pesar de su edad.

Murió en Buenos Aires en 1829.

Mariano Moreno: Jurisconsulto, periodista y escritor, su participación en los sucesos de Mayo le granjeó títulos como “el hombre de Mayo” o “el alma de la revolución”. Nació en Buenos Aires el 23 de septiembre de 1778. En 1799 ingresa en la Universidad de Chuquisaca.

Imbuido de las ideas de la Ilustración, se gradúa como licenciado en leyes en 1802 con una tesis sobre la sublevación de Túpac Amaru, en la que condena las prácticas españolas de exigir servicios personales los indios. A principios de 1810 el partido patriota se decide a tomar el poder en Buenos Airee

El 22 de mayo Moreno apoya la deposición del virrey y el establecimiento de una junta elegida por el Cabildo Abierto en representación del pueblo. En el nuevo gobierno Moreno es secretario de Gobierno y Guerra.

En julio de 1810 redacta el Plan de operaciones, destinado a definir la estrategia política de la revolución y crea La Gazeta de Buenos Ayres, periódico que difunde la acción de gobierno.

En la disputa con Saavedra, Moreno se radicaliza: en diciembre decreta que únicamente los criollos podrán desempeñar funciones públicas y propone que sean abolidas las honras ceremoniales acordadas al presidente de la Junta.

A fines de 1810 para incorporarse a la Junta, renuncia a su cargo y acepta una misión diplomática a Río de Janeiro y Londres, a donde parte a principios de 1811. Acompañado de su hermano Manuel y Tomás Guido en calidad de secretarios, durante el viaje a Londres Moreno muere en alta mar, el 4 de marzo.

Juan José Castelli: Nació en Buenos Aires en 1764. Su padre era médico, de nacionalidad veneciana. Su madre, porteña. Realizó en Córdoba estudios eclesiásticos sin recibir órdenes sagradas.

Luego estudió derecho en Chuquisaca y se estableció como abogado en Buenos Aires.

En el Cabildo Abierto del 22 de mayo defendió con ardor y lucimiento las posiciones de los patriotas, dándoles su fundamentación jurídica.

Como vocal de la Junta fue abierto partidario de Moreno. Fue uno de los responsables de la deportación de Cisneros y de los miembros de la Audiencia.Se hizo cargo del ejército del norte y dio cumplimiento a la orden de fusilar a Liniers.

Era violento. En el Alto Perú fusiló a los gobernadores españoles. Sus actitudes antirreligiosas y su incapacidad para mantener la disciplina de las tropas que cometían desmanes le mereció la enemistad de las poblaciones. A su vuelta a Buenos Aires fue sometido a proceso en 1811. Falleció al año siguiente.

Manuel Belgrano: Nació en Buenos Aires en 1770. Su padre era comerciante, oriundo de Italia; su madre, porteña.

Estudió en el Colegio de San Carlos y luego en Salamanca y Valladolid donde recibió el título de abogado.

En 1739 fue Secretario del Consulado, cargo que desempeñaba cuando las invasiones inglesas. Como tal, se negó a prestar juramento a las autoridades inglesas. Durante la segunda invasión luchó personalmente como sargento.

Formó parte de la Primera Junta. Fue enviado como jefe de la expedición al Paraguay y del ejército del Norte.

Es el creador de nuestra bandera. Vencedor en Tucumán y Salta supo conservar íntegro su ánimo en las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma.Fue enviado a Europa en misión diplomática y volvió en 1816. Falleció en 1820.

Es sin duda una de las figuras más puras de nuestra historia. Sus méritos y sus valores personales son unánimemente admitidos por todos los sectores.

Miguel de Azcuénaga: Nació en Buenos Aires en 1754. Sus padres eran españoles.
De niño fue enviado a España donde permaneció diez años. Estudió en Málaga y Sevilla. De regreso en Buenos Aires entró en el cuerpo de artilleros.

Ocupó cargos en el Cabildo. Fue regidor, alférez real y síndico procurador. En 1796 fue nombrado comandante de las milicias provinciales.Elegido vocal de la Primera Junta, debió renunciar cuando Rivadavia disolvió la asamblea el 6 de abril de 1811 y fue desterrado a Mendoza.
Vuelto a Buenos Aires en enero de 1812 fue designado gobernador intendente.

En 1818 fue jefe del estado mayor y diputado al Congreso General Constituyente.

En 1829, cuando se confió el gobierno a Viamonte, ejerció la vicepresidencia del Senado. Falleció en Olivos en 1833. Era entonces diputado provincial.

Manuel Alberti: Nació en Buenos Aires en 1763. Sus padres eran porteños.Estudió en el Colegio de San Carlos y en la Universidad de Córdoba. Fue ordenado sacerdote. En 1808 fue nombrado cura de San Benito de Palermo.

Tuvo gran influencia sobre el clero criollo, a quien de hecho representó en el nuevo gobierno.Se negó a subscribir la condena de Liniers y demás compañeros.Falleció en 1811. Dejó fama de hombre bueno y caritativo.

Este sacerdote y patriota vinculado al movimiento revolucionario nació en la Ciudad de Buenos Aires un 28 de mayo de 1763. Se recibió de Doctor en Teología en la Universidad de Córdoba.

Participó activamente de las jornadas de mayo de 1810: junto a 400 vecinos, firmó el pedido de sustitución del Virrey Cisneros durante el Cabildo Abierto del día 22

Juan José Paso: Nació en Buenos Aires en 1758. Estudió en Córdoba y Chuquisaca. Fue profesor en el Colegio de San Carlos.

Fue fiscal de la Hacienda Real y abogado de la Audiencia. En 1802 dejó Lima para regresar a Buenos Aires y fue nombrado fiscal de la Audiencia en 1803 y diputado del Consulado en 1806.

Tuvo activa participación en el Cabildo abierto del 22 de mayo de 1810, siendo elegido, una vez constituida la Primera Junta, secretario de dicho cuerpo junto a Mariano Moreno.

En el Cabildo Abierto del 22 de mayo refutó la argumentación de Villota.Fue miembro del primer y segundo triunviratos. También fue diputado al Congreso de Tucumán.Fue el principal redactor de las constituciones de 1819 y 1826. Aunque de ideas monárquicas y centralistas fue uno de los primeros entre nosotros en defender el sufragio universal.

Falleció en Buenos Aires en 1833.

Juan Larrea: De nacionalidad española, llegó a Buenos Aires desde Cataluña a principios del 1800 para establecerse como comerciante. Durante las invasiones inglesas de 1806 fue designado capitán de un cuerpo de voluntarios catalanes y luego se unió al Partido Republicano – dirigido por Martín de Alzaga – para derrocar al Virrey Sobremonte en 1807.

Sin descuidar su trabajo mercantil, Larrea siguió participando en actividades políticas y fue elegido vocal de la Primera Junta del Gobierno Patrio de 1810.

Durante la sublevación del 5 y 6 de abril de 1811 fue separado de su cargo y se exilió en San Juan. Regresó a Buenos Aires dos años después, cuando se instituyó el Segundo Triunvirato, para convertirse en uno de los miembros más participativos de la Asamblea Constituyente de 1813.

Fue el responsable de la creación de la Escuadra Naval en 1814, que bajo el mando de Guillermo Brown obligó a los realistas a salir de las aguas del Río de la Plata. Su último cargo público fue el de Cónsul Argentino en Francia. De vuelta en Buenos Aires, y abocado al comercio, se suicidó en 1847 por no haber podido levantar un pagaré.

DOCTRINA DE LA REVOLUCIÓN
Los fundamentos revolucionarios

La doctrina de la Revolución de Mayo se deduce de los reglamentos, circulares, decretos y disposiciones emanados de la Junta Provisional Gubernativa.

En ella se destacó por sus iniciativas y reformas el Dr. Mariano Moreno, tanto en su cargo de secretario como también al frente de los asuntos de gobierno y guerra.

En la Universidad de Charcas leyó Moreno trabajos de los filósofos políticos y economistas europeos del siglo XVIII, particularmente de Rousseau, cuyo Contrato Social prologó e hizo publicar en Buenos Aires en una edición castellana.

Inspirado en los ideales de la Revolución Francesa, Moreno sostuvo los principios de libertad e igualdad ante la ley, como también aplicar en política la doctrina de la voluntad general, es decir, de la soberanía del pueblo.

Los patriotas americanos —partidarios aparentes de Fernando VIl— bregaban por aplicar la doctrina jurídica de la Legislación de Indias, que vinculaba el Nuevo Mundo a la Corona y no a la Nación española. De acuerdo con este principio, sostenían que, prisionero el rey, la soberanía recaía en los pueblos «que tenían derecho a darse su propio gobierno».

Moreno escribió al respecto: «La disolución de la Junta Central de Sevilla restituyó a los pueblos la plenitud de los poderes, que nadie sino ellos mismos podían ejercer desde que el cautiverio del Rey dejó acéfalo el reino y sueltos los vínculos que lo constituían centro y cabeza de! cuerpo social: La autoridad del Monarca retrovertió a los pueblos por el cautiverio del Rey». (La Gazeta del 13 de noviembre de 1810.)

Sobre fundamentos de gobierno republicano se inspiró la fórmula política revolucionaria adoptada por los hombres de Mayo, la cual prolongaría su influencia hasta la generación constituyente.

Principios proclamados por la revolución

a) La soberanía popular. En el Cabildo abierto del 22 de. mayo, Castelli y Saavedra sostuvieron los derechos del pueblo para ejercer su soberanía e instalar un gobierno propio.

El elemento popular se hizo presente el día 25 en la sala de acuerdos del Cabildo, y dio a conocer la nómina de los ciudadanos que integrarían la Primera Junta.
El reglamento del 28 de mayo facultaba al pueblo —art. 10?— para comunicarse de palabra o por escrito con cualquiera de los vocales de la Junta.

b) El principio representativo y federalista. El ejercicio del poder por los representantes del pueblo, no sólo de Buenos Aires sino también de las provincias, es un anticipo del sistema representativo y federalista vigente en la Constitución actual.

El artículo 10? del Reglamento del 25 de Mayo convocaba a los cabildos del interior a fin de que eligieran representantes ante un congreso a reunirse posteriormente en Buenos Aires.

c) La división de poderes y periodicidad de los mandatos. De acuerdo con los artículos 6° y 7° del Reglamento del 25 de Mayo, la Junta tendría atribuciones ejecutivas pero no judiciales, pues las últimas estarían a cargo de la Audiencia.

En el citado Reglamento figuran claras disposiciones referentes a la responsabilidad de los miembros de la Junta en el ejercicio de su cargo; así, el artículo 5? deja constancia de que los integrantes del gobierno podrían ser depuestos en caso de que faltasen a sus deberes.

La Junta hizo público su carácter de «provisoria», es decir, que sus integrantes gobernarían por un lapso limitado, hasta que un congreso reunido en Buenos Aires estableciera las autoridades más convenientes (art. 10°).

d) La publicidad de los actos de gobierno. Fue otro de los principios republicanos llevados a la práctica por la Junta; según disposiciones del artículo 8° del Reglamento, todos los meses debía publicarse el estado de le Real Hacienda.

Ante la necesidad de difundir entre el pueblo los principios e ideales de la Revolución, el nuevo gobierno —por obra de Moreno— fundó un periódico semanal titulado Gazeta de Buenos Aires.

En el tercer número, de! 21 de junio, fue publicado un artículo de Moreno sobre la libertad de expresión, el que dice en uno de sus pasajes: «si se oponen restricciones al discurso, vegetará el espíritu como la materia, y el error, la mentira, la preocupación, el fanatismo y el embrutecimiento harán la divisa dé los pueblos».

Fuente Consulatada: HISTORIA 5 Historia Argentina José Cosmelli Ibañez Editorial Troquel

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