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Biografia de Calderon de la Barca Dramaturgo Español Obra Literaria

Biografía de Calderon de la Barca y Su Obra Literaria

Pedro Calderón de la Barca fue el dramaturgo más importante del período barroco, y muerto Lope de Vega, ocupó su lugar en la preferencia y admiración del público.

Su Vida. Nació en Madrid (1600), y cuando niño, fue enviado a estudiar al Colegio Imperial de los jesuítas de esa ciudad. Fue un alumno precoz, que a los trece años escribió una comedia, hoy perdida.

Ingresó más tarde en la Universidad de Alcalá (1614), donde sólo permaneció un año, pues su padre, casado en segundas nupcias, falleció, y el joven y sus dos hermanos se vieron envueltos en un pleito por cuestiones de herencia con su madrastra.

Calderon de la Barca Dramaturgo Español
Calderon de la Barca Dramaturgo Español
DRAMATURGO: quien escribe obras de teatro

Se matriculó en la Universidad de Salamanca (1615) donde estudió cánones y se graduó de bachiller (1620). Por esa época —tenía apenas unos veinte años—, se dio a conocer en algunos certámenes poéticos y se dedicó a escribir para el teatro. Sus primeras obras fueron estrenadas en el Real Palacio.

Estaba entonces al servicio del condestable de Castilla y fue acusado junto con sus hermanos de haber intervenido en la muerte de un criado de este noble.

Para salir de este aprieto, tuvo que pagar una compensación de 300 ducados. Pasó luego a Italia y Flandes (1623), según se dice como soldado, y regresó al poco tiempo a España (1625). Aquí comienza el período más fecundo de su vida artística.

Viose luego envuelto en un nuevo pleito, por haber violado junto con alguaciles y vecinos del lugar, la clausura de un convento de las trinitarias, mientras perseguían al hijo de un cómico que había herido a su hermano (1629).

En los años siguientes, se dedicó con ahínco a la creación dramática y se convirtió en una figura de gran fama. Su momento más brillante lo tuvo cuando se inauguró el palacio del Buen Retiro (1635), en que se representó una obra mitológica suya, con gran alarde escénico.

calderon de la barca

El rey lo honró con el hábito de Santiago (1637). Como miembro de esa orden religiosa y militar, intervino en las guerras contra el estado de Cataluña (1640-42), que se había levantado con Portugal en contra de la corona española. Enfermo, solicitó su retiro de las filas (1642) y obtuvo una pensión de 30 ducados.

Como por entonces el teatro de la corte y los teatros públicos estaban clausurados, entró al servicio del duque de Alba. En ese tiempo, perdió a sus dos hermanos y tuvo un hijo natural, cuya madre murió (1648).

Se reanudaron luego las representaciones dramáticas, y Calderón se consagró a escribir por encargo oficial autos sacramentales para las fiestas de Corpus Christi de Madrid y municipios cercanos (1648). Introdujo varias innovaciones en la técnica de estas obras, como la ampliación del texto y duración de la pieza, el aumento del aparato escenográfico y una mayor participación musical.

Ordenóse después de sacerdote (1651), y desde entonces parece haber llevado una existencia apacible durante treinta años, consagrado a la religión y el teatro.

Se había comprometido, como religioso, a no componer obras para el público, sino solamente autos sacramentales y comedias para el palacio real.

Fue designado capellán de Reyes Nuevo (1653) y después capellán de honor de Su Majestad (1663). Regresó así a la corte, hasta fallecer, anciano ya, en plena actividad literaria (1681).

El teatro de Calderón. Calderón, a pedido del duque Veragua, le escribió una lista de sus obras: 111 comedias y 70 autos, sin contar obras menores (loas, entremeses, jácaras, etc.). La investigación crítica ha probado después que Calderón mismo olvidó de citar algunas obras. Hoy se sostiene que las comedias fueron 120 y los autos 80.

Las obras del teatro calderoniano han sido clasificadas de varias maneras por los críticos.

En general, pueden distinguirse dos grupos:

1) realistas (El alcalde de Zalamea; El médico de su honra; El mayor monstruo los celos), en su mayor parte de capa y espada o relacionadas con la vida real, y escritas hasta ios cuarenta años de edad aproximadamente; 2) simbólicas, de contenido filosófico (La vida es sueño), religioso (El mágico prodigioso), teológico (El gran teatro del mundo) o mitológico (El divino Orfeo).

En esta última categoría se incluyen los autos sacramentales.
Se ha dicho de él que fue «nuestro máximo poeta dé los cielos y de la tierra» (Menéndez y Pelayo).

Los autos sacramentales. Calderón ha sido el maestro indis-cutido del auto sacramental en España y en Europa. La crítica universal lo ha aceptado en tal mérito.

Los autos sacramentales eran representaciones escénicas en un solo acto, de contenido religioso y alegórico, particularmente referidos a la Eucaristía y cuyo centro era la redención del hombre por Jesucristo.

Estaban destinados a ser puestos en escena el día de Corpus Christi. «Son los únicos dramas verdaderamente simbólicos de la literatura universal», escribió Ludwig Pfandl. Según este hispanista, constituían «un espectáculo de incomparable y envidiable grandeza», expresión de los sentimientos artísticos y religiosos de una nación noble y profunda.

Estas representaciones solían efectuarse al aire libre, a mediodía, con carros por escenarios, gran despliegue de escenografía y movimientos, y se efectuaban en presencia del rey, séquito, cortesanos y público en general.

Muchos autores habían escrito antes autos, pero Calderón elevó esta especie dramática a una excelencia artística y belleza no conocidas. Logró con esto Calderón una extraordinaria popularidad. Aun cuando el sentido era teológico, la preparación religiosa del pueblo permitía interpretarlos y sentirlos (Hurtado y Palencia).

Aparecían en ellos como personajes Jesucristo, el Amor, el Hombre, la Fe, la Gracia, la Esperanza, el Demonio y otras figuras alegóricas, a veces actuando combinadas con personajes de la vida real.

A pesar de esta extraña combinación, que podría parecer irrazonable para el espectador, Calderón logró imponerse por su estudiada técnica teatral, su delicado sentimiento religioso y el tono poético.

Se intercalaban en los autos himnos religiosos y eclesiásticos, citas y paráfrasis bíblicas y aun poesías populares compatibles con la dignidad de la función.

La obra maestra de este tipo es El gran teatro del mundo. Características del teatro calderoniano. Varios atributos caracterizan al teatro de Calderón, que la crítica ha distinguido a través de los años: el dominio de la trama, la profundidad del contenido argumental, la elevación del estilo y del lenguaje, la magnificencia de la versificación, y la pompa escenográfica.

Las obras de Calderón son movidas, la combinación de personajes y peripecias muy hábil y los desenlaces naturales. Esto fue fruto de una técnica muy madurada, donde cada pormenor era atendido y planeado: «todo está trabajado con la habilidad más perfecta».

En cuanto a los contenidos, nadie en el teatro de España los ha desarrollado más profundos: la predestinación y el libre albedrío, el pacto del hombre con el demonio, el destino humano, la lucha del bien y del mal, etc.

Se lo ha comparado a Shakespeare por el conocimiento del corazón humano (Mme. de Stael) y a Goethe por el tema de Fausto. Menéndez y Pelayo lo ha colocado en un puesto cercano a Dante por sus alegorías cristianas, y en el tercer lugar de la dramaturgia mundial, después de Sófocles y de Shakespeare, por la grandeza y lo admirable de sus asuntos.

El estilo calderoniano ha sido objeto de especial admiración. Es siempre un estilo de tono elevado, retórico y literario, que a veces llega a la exageración, pero que cuando se desprende de esas desviaciones, logra excelencias jamás alcanzadas por ningún otro autor dramático en lengua española.

Este tono grandilocuente, a menudo declamatorio, no deja lugar o ahoga la expresión de los sentimientos delicados y de los matices del espíritu, y por esto mismo, los personajes parecen siempre estar representando papeles, en forma convencional y teatral, sin relación efectiva con la vida y la psicología.

Aun cuando desarrolle Calderón temas pasionales (amor, honor, venganza, celos), siempre se declama la pasión y no logra producir en el espectador o lector emoción ni pasión, sino sólo admiración por su tremendo arte.

Es cierto que su verso es a veces culterano o conceptista, al gesto de la época, y que hay abuso del dominio idiomático que le quita por momentos gracia y naturalidad, pero esto no es lo común. Por esta razón algunos lo han calificado de corruptor del teatro o de amanerado.

La pompa de la escena fue en este dramaturgo una preocupación constante. Los cuadros y paisajes que ofrece son grandiosos y muy estudiados, y el uso de los recursos escenográficos y tramoyas, muy abundantes.

Calderón introdujo además definitivamente la música en el teatro.
Al lado de estos caracteres fundamentales, se le han señalado algunas inverosimilitudes y repeticiones en los recursos, como puertas falsas, escondidos, cuchilladas, tapadas, etc. (R. Ragucci), y especialmente, la falta de verdaderos caracteres humanos, de tipos psicológicos bien analizados, dotados de una auténtica humanidad.

Otros críticos no han visto con buenos ojos el carácter tan abiertamente católico de su creación, su acentrado concepto del honor llevado hasta las últimas consecuencias, como el matar por sospechas de infidelidad, o el vengarse por celos, etc. (Gerald Brenan).

Menéndez y Pelayo ha dicho abiertamente que «fue por lo general el más católico de todos los dramáticos del mundo».

«La vida es sueño», el drama del libre albedrío. Es «la obra
de mayor importancia ideológica y universal de nuestro teatro», según Ángel Valbuena Prat.

Basilio, rey de Polonia, a poco de nacer su hijo Segismundo consulta a los oráculos, los cuales le pronostican que el heredero será un monarca despótico y humillará a su padre. Para impedir que estos augurios se cumplan, el rey encierra a Segismundo en una torre aislada, sin trato con los hombres, excepto con su ayo Clotaldo, que lo educa.

Para probar si los hados son ciertos, cuando Segismundo es mayor de edad, el rey lo hace narcotizar y llevar al palacio. Allí despierta Segismundo, y al verse en condición de principe, piensa que todo lo pasado ha sido un sueño, y da rienda entonces a sus instintos, arroja por capricho a un criado por la ventana, intenta atrepellar a la gentil Rosaura e insulta a su padre. Convencido Basilio de la veracidad del osáculo, lo devuelve narcotizado a la torre.

Al despertar, Segismundo cree que su permanencia en el palacio ha sido un sueño, y comprende la maldad de sus actos. Mientras tanto, enterado el pueblo de la existencia del heredero legitimo y de que Basilio piensa entregar la corona al extranjero Astolfo, principe de Moscovia, se subleva y liberta a Segismundo. Pero el principe ha cambiado, se postra ante su padre, premia a su ayo Clotaldo y desposa a Rosaura con su prometido Astolfo.

Crítica. Este drama, clasificado dentro del grupo de las comedias simbólicas, es una obra cumbre del repertorio mundial.

Desarrolla el problema filosófico y teológico de la predestinación y el libre albedrío. ¿Nace el hombre predestinado y no dependen de su voluntad los actos, o por el contrario, nace libre y todos sus actos son fruto de una libre decisión? Si viene al mundo con un destino prefijado, no es responsable de sus actos malos ni meritorio por sus actos buenos; en cambio, si nace libre y sin destino establecido por un poder superior, será responsable de todos sus actos, vicios y virtudes, y se hará acreedor al premio o al castigo.

Calderón, como buen católico, se inclina por el libre albedrío y lo muestra así. En Segismundo, destinado según los astros a humillar a su padre, no se cumple el sino; libremente, después de creer que ha soñado, se revela caritativo y piadoso.

El hado siniestro no era cierto. Segismundo puede ser considerado como «símbolo de la humanidad entera» (Hurtado y Palencia).

Al lado de esta idea central, campean otras secundarias, como la vanidad de la gloria humana. No hay escepticismo, sino al contrario optimismo en la obra, pues el hombre resulta portador de la libertad y artífice de su propia grandeza.

El desarrollo del drama es un poco rápido, y la mutación del carácter de Segismundo, de bárbaro a plácido, es un poco fugaz, sin transiciones. Pero no debe olvidarse que la duración de la pieza dramática es de tiempo limitado y no admite desarrollos largos.

Por otra parte, no es una comedia de carácter, que se interesa por la evolución psicológica de un espíritu, sino una obra filosófica, que se preocupa por una tesis.

No debe confundirse esta comedia filosófica con un auto del mismo título, escrito también por Calderón.

Las comedias realistas: el honor. En las comedias realistas, de capa y espada, los personajes actúan en general y resuelven sus conflictos según el principio español del honor.

El concepto europeo del honor, como código de vida, llegó a formas extremas en España, y en el teatro, en Calderón. Se ha dicho que en la España clásica, más que de las acciones propias de cada hombre, el honor dependía de la opinión que el público tenía de ellos. Esto sería la diferencia entre el honor español y el de otras naciones (Gerald Brenan).

El deshonor consistía no tanto en cometer una injuria, cuanto en recibirla, y mucho más, en aceptarla. La prueba del honor de un caballero estaba en la rapidez con que arriesgaba su vida en defensa de su buen nombre, y de allí que el duelo fuera tan común.

En el orden amatorio, la manifestación eran los celos, y una sutil sensibilidad para sospechar de la mujer. En una sociedad como la española de esa época, el amor ocupaba un lugar primordial, y estaba sometido a un aparato de convencionalismos que frecuentemente entraba en conflicto con el amor mismo.

Calderón trabajó mucho sobre estas ideas, mostrando al marido infundadamente celoso que fuerza a su mujer a suicidarse (El médico de su honra) o al marido que asesina a su esposa y a su antiguo novio por miedo a que ella lo engañe porque él debe ir a la guerra (A secreto agravio, secreta venganza), o al hombre que mata a su esposa que ha obtenido para él la clemencia de su opresor, sospechando injustamente que no lo ha hecho con buenas artes (El mayor monstruo los celos).

«El alcalde de Zalamea«, el drama del honor campesino. Esta pieza es la mejor de las de tema no religioso, y para algunos críticos, la mejor de todo el teatro calderoniano.

Al llegar a Zalamea una compañía de soldados, Pedro Crespo, labriego del lugar, aloja en su casa al capitán don Alvaro. Éste se enamora de Isabel, hija de Crespo, la rapta, la veja y la abandona en un bosque.

Agraviado el hogar humilde, el hermano de Isabel hiere al capitán, y don Pedro suplica al infamador que repare su daño casándose con la joven El capitán se niega y don Pedro, elegido alcalde de Zalamea, lo manda prender y lo procesa.

El general Lope de Figueroa reclama la libertad del preso, pero el alcalde se lo niega. Pasa entonces por el lugar, camino de Portugal, el rey Felipe II, quien enterado del suceso, pide que se le entregue al prisionero para castigarlo. Don Pedro le presenta entonces el cadáver del capitán, a quien ha mandado ajusticiar por su delito. El rey aprueba al fin este acto y nombra a don Pedro alcalde a perpetuidad.


Crítica. La obra es un drama trágico. Su tema ya había sido tratado antes en el teatro por Lope de Vega, pero la perfección del de Calderón, la ha eclipsado.

Desarrolla fundamentalmente el tema del honor, tan apreciado por Calderón, y conforma a la tradición española:

Al Rey la hacienda y la vida se ha de dar; pero el honor es patrimonio del alma y el alma sólo es de Dios.
Las zarzuelas. Calderón compuso también zarzuelas, y está considerado como el introductor en España de este género, en que se combina la representación con la música.

Se las denominó con ese nombre porque las primeras se representaron en un sitio cercano al Prado, llamado la Zarzuela. De ellas dice el propio Calderón:

No es comedía, sino sólo una fábula pequeña, en que, a imitación de Italia, se canta y se representa.

Fuente Consultada:Literatura Española, Hispanoamericana y Argentina de Carlos Alberto Loprete Editorial Plus Ultra

OBRAS Y EDICIONES: La vida es lueño. Edición, estudio y notas de Antonio J. Pólito. Buenos Aires, Plus Ultra, 1969. El alcalde de Zalamea. Edición, estudio y notas de Everett W. Hesse. Buenos Aires, Plus Ultra, 1968. Casa con dos puertas mala es de guardar. El mágico prodigioso. Buenos Aires-México, Espasa-Calpe Argentina, I942. La devoción de la cruz;. El gran teatro del mundo. Bueno» Aires-México, Espasa-Calpe Argentina, 1943.

LECTURAS COMPLEMENTARIAS Y ESTUDIOS: Marcelino Menéndez y Pelayo. Calderón y su teatro, Bs.;ÍAs., Emecé, 1943. Everett W. Hesse. Calderón de la Barca. Nueva York, Twayne Publishers, 1967.

El Lazarillo de Tormes Argumento e Interpretacion Sintesis

El «Lazarillo de Tormes» Argumento e Interpretación

El Lazarillo de Tormes es la obra más representativa y mejor lograda de toda la novelística picaresca española, y una de las obras maestras de la literatura hispánica.

Aparición y ediciones. Apareció, sin nombre de autor, simultáneamente en tres ciudades (Burgos, Alcalá y Amberes, 1554), con el título de La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades. Alguna vez se ha sugerido que pudo haber una edición anterior, jamás hallada.

Su lectura fue prohibida cinco años después (1559) por la Inquisición e incluida en el índice de Libros Prohibidos (Index Librorum Prohibitorum), debido quizás a la acritud de sus sátiras contra el clero y al carácter demasiado soez de algunos pasajes. Sin embargo, continuó leyéndose.

Más tarde, por encargo del rey Felipe II se la expurgó, y el encargado de esta tarea, le «suprimió dos capítulos, el del buldero y el del fraile de la Merced y algunas frases irreverentes» (Hurtado y Palencia). No obstante, se leyó traducida íntegramente de su versión original en Europa.

lazarillo de tormes tapa del libro

La edición que se lee en la actualidad es la restituida (1900) conforme a las tres redacciones originales, es decir, sin supresiones ni enmiendas.

El autor. No se sabe quién es el autor verdadero del Lazarillo. Todas las ediciones lo dieron como anónimo. La razón de este anonimato hay que atribuirla probablemente al hecho de que el libro, por su carácter satírico, afectaba a la nobleza y al clero. Pero también se ha conjeturado que la obra pudo haber sido publicada después de la muerte de su autor, o que contuviera pasajes robados de otro libro.

Otra hipótesis es que el autor haya sido un liberal de la época, en conflicto con la Iglesia y el estado, y que esta circunstancia se agravaba por el hecho de estar la novela escrita en forma autobiográfica.

Lo cierto parece ser que el autor, cualquiera haya sido, fue un escritor culto, de inspiración y formación renacentista.

Ha sido atribuido a varios escritores de la época (con mayor insistencia á don Diego Hurtado de Mendoza), pero faltan en todos los casos suficientes evidencias sobre la paternidad real de la obra, de modo que hasta nuestros días sigue considerándosela anónima.

Argumento. La obra está dividida en un prólogo y siete capítulos (tratados), que narran sucesivamente el nacimiento, niñez y peripecias de Lázaro con sus amos.

Lázaro nació en un molino situado sobre el rio Tormes, razón por la cual lo llamaron Lázaro de Tormes. Niño aún, su padre es encarcelado por ladrón, y entonces su madre, en malas andanzas con un caballerizo negro, lo coloca al servicio de un ciego, su primer amo.

Como este avaro no le da de comer, Lázaro le hurta la comida y se venga haciéndolo estrellar contra un poste.

Pasa así a su segundo amo, un clérigo mezquino, a quien el niño debe robar los bodigos (panes votivos) para subsistir. Al descubrirlo una noche el clérigo, lo apalea y despide.

Cae entonces Lázaro a servir a un escudero pobre y famélico, para quien tiene que salir a pedir limosna el niño. El hidalgo desaparece un día, abandonando a su criado, por no poder pagar el alquiler de la casa que arrienda.

Tiene luego Lázaro otros amos: un fraile de la Merced, con quien no le va mejor; un buldero picaro, que estafa a la gente, y un alguacil, que lo pone en peligros, y del cual huye Lázaro.

Finalmente, Lázaro logra un oficio real, el de pregonero de Toledo, la intervención de un arcipreste, con cuya criada se casa.

Fuentes folklóricas y literarias. El Lazarillo inició en España el género picaresco, pero no por eso fue una obra original, sin antecedentes.

Se han encontrado algunos personajes y peripecias que guardan similitud con obras escritas anteriores o con la tradición folklórica española y europea.

Así, el tipo de Lázaro y el del hidalgo pobre, eran tradicionales en Castilla; el episodio del ciego había sido desarrollado ya por una farsa francesa del siglo xni, así como su golpe contra el poste por un cuento andaluz anterior; los episodios del buldero y del alguacil, continuaban la tradición medieval de los cuentos anticlericales. Del mismo modo, han sido localizados algunos pormenores o expresiones.

Algunos otros aspectos, pueden provenir también de lecturas o de obras de la antigüedad (El asno de oro de Apuleyo y El satiricen de Petronio).
Interpretaciones del libro. El Lazarillo ha sido interpretado en
varios sentidos.

Para algunos es una típica sátira social, contra las tres clases sociales de la época: la plebe, el clero y la nobleza (A. Morel-Fatio). Para otros, es simplemente una obra artística de ficción, con fines de entretenimiento y burlas, «un libro para reír» (M. Bataillon).

Otros críticos lo consideran una epopeya del hambre, o una parodia de los libros de caballería, o un ejemplario del arte de vivir y llegar a la felicidad y el bienestar material.

El realismo satírico. Cualquiera sea la interpretación última que se dé al Lazarillo, es evidente su carácter realista y satírico.

El efecto realista de la novela está logrado no a través de una descripción minuciosa y abundante de los aspectos bajos o sórdidos de la vida española o de la sociedad, sino por medio de la concentración del relato en la vida y experiencias del personaje central.

No es entonces un realismo de extensión, sino un realismo de profundización. Surge de la sucesión rápida de los episodios realistas en que se ve comprometido el protagonista.

En cuanto a la sátira que encierra, afecta a las clases sociales bajas de España, a la nobleza y al clero. Con respecto a la sátira anticlerical, se ha notado con gran acierto que «el anticlericalismo abunda en la literatura del siglo xvi, precisamente como un producto derivado del firme catolicismo del pueblo español» (Américo Castro).

La culminación de la novela es «un rasgo de terrible humorismo» (Hurtado y Palencia). Lázaro dice con un tremendo cinismo haber llegado a la «cumbre de toda buena fortuna», cuando en realidad ha aceptado contraer matrimonio y callar la infidelidad de su ligera mujer con un tercero, a cambio de la protección de éste.

La burla es siempre rápida, y aparece por lo general como resultado de los hechos que refiere el autor-personaje, antes que como comentario u opinión expresada por el personaje. En esta técnica radica principalmente el efecto que produce el libro.

Estructura formal. El Lazarillo es una novela corta —casi un cuento largo —y desparejo en su plan y desarrollo. Los tres primeros capítulos son los mejor trabajados. El capítulo cuarto, el del fraile mercedario, apenas ocupa unas líneas, ni siquiera una página, sin que se sepa por qué causa.

A partir de ese punto, el libro parece escrito con apresuramiento o menor atención, y decae en riqueza de episodios; aunque aumenta en el tono irónico hasta el fin. Por eso se ha hablado de un anticlimax.
La continuidad de la novela está también afectada por estos aspectos técnicos del desarrollo.

Lengua y estilo. En una primera lectura, el lenguaje da la impresión de poco cuidado o esmero. Sin embargo, el análisis descubre pronto que hay selección y arte en el autor, pues se ajusta al que puede tener supuestamente un narrador autobiográfico, de baja extracción social y cultural, como lo es Lázaro.

La prosa es llana y sin afectación pedantesca, y está considerada como la más sencilla con que se había escrito hasta época. «El autor del Lazarillo escribía como hablaba» (Cejador). Este estilo era, por otra parte, el que correspondía tradicionalmente a las obras de costumbres.

La frase del Lazarillo es siempre directa, sin rodeos, rápida y desprovista de ornatos. La sintaxis es la natural del lenguaje cotidiano, sin rebuscas de imitaciones o modelos artísticos. En todos los casos, es graciosa, chispeante y provoca simpatía y placer en el lector.

Continuaciones e imitaciones. Al año siguiente de su aparición, comenzaron a publicarse continuaciones del Lazarillo, anónimas o con firma de autor.
La historia literaria, en lengua castellana y aun extranjeras, registra una larga serie de obras derivadas del Lazarillo o compuestas bajo su influjo.

Lectura del «Lazarillo de Tormes»

Portada del Lazarillo de Tormes

Fuentes Consultadas:
Literatura Española, Hispanoamericana y Argentina de Carlos Alberto Loprete – Editorial Plus Ultra

OBRAS Y EDICIONES: La vida de Lazarillo de Tormes. Bueno.Aires, Plus Ultra. 1965 Con estudio y nota, de Enriqueta Terzano de Gatti. Vida del Lazarillo de Tormes, Zaragoza. Editorial Ebro. 1940. Edición de Ángel Comales Patencia.

LECTURAS COMPLEMENTARIAS Y ESTUDIOS: Arturo Marasso. La elaboración del Lazarillo de Tormes.

Los Magiares o Húngaros Historia de Hungría y Sus Reyes

Los Magiares o Húngaros
Historia de Hungría

Los húngaros o magiares, nómadas de origen asiático, vinieron a establecerse en Europa durante el siglo IX, y desde la llanura panonia emprendieron expediciones de pillaje a través de toda Europa. En el siglo X se convirtieron al cristianismo. Seis siglos más tarde, Hungría caía bajo la dominación de los Habsburgo, que duraría hasta 1918. Los húngaros han conservado su propia lengua, que forma parte del grupo finougriano. Cantos y danzas tradicionales dan testimonio de la vitalidad del folklore húngaro.

Segismundo rey de Hungría

Segismundo rey de Hungría

Los húngaros llegaron a Europa durante la Edad Media. Nómadas asiáticos, su principal actividad era el pillaje. Antes de su llegada habitaban la llanura húngara, desde el siglo III antes de Jesucristo, los celtas, que escogieron el lugar a causa de la riqueza de sus pastos y que fueron parcialmente exterminados por los dacios (60 antes de Jesucristo). Éstos, a su vez, fueron sometidos por los romanos.

El oeste de Hungría formaba parte en aquel tiempo (10 después de Jesucristo) de la provincia romana de Panonia. Budapest se llamaba Aquincum. La verdad es que no hubo demasiada «Pax romana» en la llanura húngara; la puszta o estepa de Hungría ejercía especial atracción sobre los pueblos nómadas.

Era una región de excelentes pastos para los caballos y el ganado que acompañaban a esos pueblos en sus desplazamientos. Y así vinieron a establecerse sucesivamente en Hungría los sármatas (yacigios, roxolanos y marcomanos), los godos y otros pueblos que, en ocasiones, atacaron el «limes» o frontera romana. Esta frontera seguía el curso del Danubio, de modo que los nómadas del noreste de la actual Hungría tenían poco trabajo.

Tales trifulcas no impidieron que Aquincum llegara a alcanzar la cifra de 60.000 habitantes, en tanto que la provincia de Panonia representaba un papel importante en los primeros tiempos del cristianismo.

Con la caída del imperio romano de Occidente la situación en la llanura húngara fue aún más inestable. En el siglo IV llegaron los vándalos y los alanos, y luego, los hunos.

Durante la primera mitad del siglo V los hunos de Atila establecieron allí un campamento permanente que no abandonaron hasta la muerte de su jefe. Otros pueblos les reemplazaron:  ostrogodos, lombardos y avaros, tribus eslavas y búlgaras.

Entretanto, más hacia el este, los húngaros o magiares empezaban a dar que hablar. Eran oriundos de los montes Urales, de donde les habían echado a su vez otros invasores, obligándoles a emigrar hacia el oeste. De este modo atravesaron los Cárpatos y, puesto que Carlomagno había destruido el imperio de los avaros, tomaron posesión de la llanura danubiana, que les servía de punto de partida en las incursiones que efectuaban a las ciudades occidentales.

En el 954 llegaron hasta Cambrai. El terror que inspiraban los magiares duró poco, pues las incursiones las llevaban a cabo bandas poco organizadas. Éstas, por otra parte, fueron derrotadas en 955 por Otón I el Grande, que iba a ser emperador de Occidente. La batalla se desarrolló en Lechfeld, meseta pedregosa al sur de Augsburgo. La victoria de Otón puso fin definitivamente a las incursiones de los magiares.

Durante el siglo X los húngaros se convirtieron al cristianismo. Esteban I, su primer rey cristiano, tuvo un papel importante en la historia de su pueblo, pues hizo cuanto estuvo en su mano para conseguir la unión de todas las tribus. Gracias a su coronación por el papa Silvestre II (año 1000) y al establecimiento de la jerarquía eclesiástica, Esteban consiguió consolidar la independencia de su país. Fue canonizado en 1087 y es el patrón de Hungría.

Durante siglos los húngaros serían ardientes defensores de la cristiandad, especialmente contra los turcos.

Mano a mano con la Iglesia, ciertas familias nobles adquirieron creciente influencia en Hungría. Tanto es así que en el siglo XVI la posesión del suelo húngaro estaba repartida entre 25 familias. Una de ellas, la de los Zapolyai, poseía un octavo del total del país. A estos propietarios se les llamaba magnates.

Mediante la Bula de Oro, llamada también Carta de los Húngaros, que lograron arrancarle a Andrés II en 1222, la nobleza adquirió muy pronto sólido poderío político. Los nobles más influyentes obtuvieron el ius resistendi (derecho de resistencia u oposición) a las ordenanzas reales que pudiesen considerar ilegales.

En 1301 se extinguió la primera dinastía húngara, la de los Arpad, y con ello llegó para Hungría una época turbulenta. Hasta este momento la corona había sido hereditaria. De entonces en adelante el soberano sería elegido por la nobleza. Pronto rivalizaron varias casas por la posesión del cetro real. El rey más célebre de este período fue Matías Corvino, que agrandó Hungría por el oeste y reinó como soberano absoluto. En 1526 Luis II murió en la batalla de Mohacs, que perdió luchando contra Solimán el Magnífico.

El trono de Hungría fue a parar a los Habsburgo; éstos hicieron frente a la ocupación turca y a las guerras civiles, y hasta 1918 Hungría no tuvo otros soberanos que ellos. Por esta razón el destino de Hungría estuvo ligado al de Austria durante siglos, y también al del Sacro Imperio Romano Germánico.

Esto no impidió que los magiares siguieran fieles a sus costumbres ancestrales y a su idioma, el más importante dentro del grupo finougriano. Por lo que se refiere al grupo ugriano, éste comprende, además del húngaro, ciertos dialectos hablados todavía por una minoría que vive a lo largo de la ribera del Ob, en Siberia.

El húngaro o magiar lo hablan 16.000.000 de personas, un tercio de las cuales vive fuera de las fronteras de Hungría, en Rumania, ex Yugoslavia, ex Checoslovaquia, Austria e incluso en Estados Unidos, donde 500.000 inmigrantes siguen siendo fieles a su lengua natal.

El húngaro ha experimentado la influencia de otras lenguas, principalmente de las eslavas. Pueden encontrarse, en efecto, en el diccionario húngaro, unas seiscientas palabras que tomó prestadas del búlgaro, del croata, del esloveno y del turco. Pero estas aportaciones extrañas no consiguieron adulterar el carácter del húngaro que, desde el siglo XVI , es una lengua culta y con abundante literatura.

Hay quien señala que no se encuentra el menor rastro en Hungría de la influencia ejercida sobre los pueblos eslavos por la arquitectura bizantina y que parecen haber despertado allí un mayor interés, en materia artística, las concepciones occidentales. Pueden verse ejemplos, en la arquitectura húngara, de los estilos románico y gótico.

Grandes artistas como Verocchio, Filippo Lippi o Veit Stoss trabajaron en Hungría, donde ejercieron profunda influencia. Pero especialmente a través de sus cantos y de sus danzas es como mejor puede comprenderse el modo de ser del pueblo húngaro, pues reflejan el estado de ánimo de una gente notable que, a despecho de los siglos de dominación extranjera y de su escaso número, ha representado un papel importante en la historia de Europa.

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El Imperio Austro Húngaro Historia y Desarrollo

Historia del Imperio Austro Húngaro

El gran imperio de los Habsburgo empezó a disgregarse durante el siglo XIX. Metternich, el primer ministro de Austria, se esforzó en conseguir que ésta conservara su posición tradicional contra las intenciones de Rusia y de Francia. El nacimiento de los nacionalismos puso a Austria frente a graves problemas.La nación es, en efecto, un mosaico de razas: alemanes, checos, eslovacos, polacos, magiares, eslovenos, servios, croatas y rumanos. Rechazada en el oeste, Austria busca compensaciones en el este; de ahí nacería la guerra de 1914-1918, que tendría fatales consecuencias para el imperio de Austria-Hungría y para la familia de los  Habsburgo.

Austria, en ocasión de las guerras que la enfrentaron a Francia a principios del siglo XIX, perdió varios de sus territorios. Después de la derrota de Napoleón en Leipzig, en 1813, las grandes potencias europeas convocaron el Congreso de Viena (1814-1815) para borrar las huellas que habían dejado la Revolución francesa y el reinado de Napoleón. Querían volver al antiguo régimen y restablecer el equilibrio político de Europa.

Metternich, primer ministro austríaco, fue una de las principales figuras del Congreso de Viena, y los años que siguieron a éste pueden ser considerados como el período Metternich; consiguió proteger, por medio de intervenciones políticas y militares, las posiciones adquiridas, y mantener, durante treinta y tres años, el equilibrio europeo.

Se opuso a una nueva supremacía de Francia en el oeste, así como a la penetración rusa en los Balcanes, y combatió a los movimientos liberales y nacionalistas que amenazaban comprometer lo conseguido en el congreso.

El emperador Francisco I (Francisco II del Sacro Imperio), soberano conservador que temía la repetición de los fracasos motivados por las reformas liberales de José II, depositó en él toda su confianza. Por otro lado, y para impedir la propagación delas ideas subversivas, el conde Sedlnicky organizó un cuerpo de policía política siguiendo el modelo de la de Fouché.

En 1815, luego de ser vencido Napoleón, los territorios gobernados por la Casa de Habsburgo (hasta 1806 Sacro Imperio Romano Germánico e Imperio Austriaco desde 1804), volvió a recuperar su posición de gran potencia europea y tuvo que hacer frente a una serie de amenazas: en el interior, los diversos grupos nacionalistas de los territorios que conformaban el Imperio y los liberales insatisfechos con el régimen absolutista y centralizado desafiaban al poder; en el exterior, estados como los reinos de Piamonte-Cerdeña y Prusia se mostraban recelosos de la posición dominante que el Imperio había alcanzado en la península Itálica y en Alemania gracias al Congreso de Viena de 1815. Los gobernantes de la Casa de Habsburgo consiguieron hacer frente a estas presiones durante casi medio siglo con la ayuda del Ejército, la Iglesia católica y la burocracia.

El descontento creció progresivamente; la nobleza aspiraba a una autonomía provincial bajo su control, la clase media exigía un Estado parlamentario liberal y los trabajadores se rebelaban contra las condiciones de trabajo en las fábricas, en tanto los campesinos deseaban tener más libertad.

El año 1848, durante el cual se desencadenaron varias revoluciones liberales en Europa, fue también fatal para el canciller de Austria, que presentó la dimisión al tiempo que pronosticaba un futuro sombrío a aquella Europa que no quiso atender a sus consejos.

La monarquía austríaca atravesó un período crítico. En aquel Estado heterogéneo, que estaba dirigido al modo alemán si bien el elemento eslavo de la población era el más importante, aparecían dificultades por todos lados.

El emperador Fernando I (1835-1848), sucesor de Francisco I, fue un soberano incapaz. Los checos y los húngaros, estos últimos acaudillados por Kossuth, trataron de sacudirse el yugo, y Fernando I viose forzado a abdicar en favor de su sobrino Francisco José, quien le sucedió en diciembre de 1848.

El nuevo emperador consiguió remperador imperio austro hungaro francisco joseeprimir los motines. Reinó durante sesenta y ocho años (1848-1916). Francisco José puede ser considerado como la figura política de mayor relieve en la segunda mitad del siglo XIX, aun cuando durante su reinado se acentuara la decadencia de Austria.

A despecho de cierta estabilidad económica, la creciente oposición de distintas minorías amenazaba el imperio.

Francisco José tuvo el mérito de aplicar ciertas reformas descentralizadoras que respondían a las aspiraciones de algunas de estas minorías. Concedió autonomía administrativa a varios territorios, y la solución de los problemas locales, a asambleas regionales.

En 1867 firmó con los húngaros un acuerdo por el que éstos obtenían autonomía completa, medida que implicó la existencia de dos Estados iguales: Austria y Hungría. Cada uno de ellos tenía su propia Constitución, pero ambos un solo soberano: Francisco José (imagen).

Había dado satisfacción a los húngaros, pero otras minorías; principalmente las eslavas, comenzaban a agitarse. Checos y eslovacos solicitaban mayor autonomía, pero eran los servios y croatas, en el sur, los que creaban más dificultades.

Después de algún tiempo, los húngaros juzgaron insuficientes los acuerdos de 1867 y exigieron, entre otras cosas, que los regimientos acuartelados en Hungría fueran mandados por oficiales húngaros.

En el terreno de la política exterior, Austria sufrió serios reveses. Después de las derrotas de Solferino y Magenta se vio obligada a ceder a Italia la Lombardía (1859). En 1866, en Sadova, los prusianos aplastaron al ejército austríaco, y Francisco José hubo de abandonar a Prusia la hegemonía sobre los Estados alemanes. Venecia no tardó en separarse de Austria y pasar a formar parte de Italia.

Esta sucesión de fracasos obligó a Francisco José a conformarse con una posición secundaria al lado de la Alemania prusiana. Sus únicos éxitos fueron la ocupación de la Bosnia-Herzegovina (1878) y el atraer a Albania a su esfera de influencia, conquistas ambas que no hicieron sino aumentar la tensión interna; el número de minorías quedaba así acrecentado y las relaciones con Rusia, que también había puesto los ojos en los Balcanes, se hacían cada vez más difíciles.

Las complicaciones internacionales iban a desembocar en una catástrofe, no sólo para Austria, sino para el mundo entero: El 28 de junio de 1914 el gran duque Francisco Fernando, sobrino de Francisco José y heredero del trono, visitaba Sarajevo, en Bosnia-Herzegovino, y allí fue asesinado junto con su esposa por los miembros bosnios de una asociación clandestina servia que se había impuesto la misión de acabar con la dominación austríaca.

Aunque el Gobierno de Viena no consiguió reunir prueba alguna de la responsabilidad o participación del Gobierno servio en el asesinato del gran duque, utilizó el acontecimiento como pretexto para declarar la guerra a Servia, a la que envió un ultimátum. Y el 28 de julio estalló una guerra en la que pronto iba a enzarzarse el mundo entero.

Francisco José murió en noviembre de 1916. Su reinado se había visto ensombrecido también por desgracias familiares. Su único hijo Rodolfo, heredero del trono, se suicidó en circunstancias misteriosas, y la emperatriz Isabel había muerto en Ginebra, en 1898, asesinada por un anarquista italiano.

Le sucedió en el trono su sobrino segundo Carlos I, que fue obligado a abdicar el 11 de noviembre de 1918 en Austria y dos días más tarde en Hungría. Los aliados separaron del poder a los Habsburgo, y Austria, privada de sus minorías, se convirtió en un Estado de 6.000.000 de habitantes, agobiado por las cargas financieras.

De 1920 a 1938, Austria fue una república federal. Hitler la anexionó a Alemania por un golpe de fuerza (Anschluss) en marzo de 1938. De 1945 a 1955 estuvo ocupada por las potencias aliadas.

Ver: Primera Guerra Mundial

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Historia de los Habsburgo en Europa Origen de la Dinastía

Historia de los Habsburgo en Europa
El Sacro Imperio Romano y Austria

La familia Habsburgo, originaria de Suabia meridional (siglo X), se estableció posteriormente en Suiza. El nombre deriva del castillo de Habsburgo (Argovia, Suiza), construido por Werner, obispo de Estrasburgo (1001-1029). Su sobrino Werner aparece como el primer conde de Habsburgo (1064). Rodolfo I de Habsburgo aumentó el patrimonio suizo de la familia, y a su muerte (1232) dividió la herencia entre sus hijos Alberto y Rodolfo; el segundo fundó la rama colateral de los Habsburgo-Lauffenburg, que se extinguió en 1415.

LA HISTORIA: Originarios de Suiza, los Habsburgo constituyeron una de las más poderosas casas reinantes de Europa. El fundador de la dinastía es Rodolfo I (1273). A partir de 1438, la dignidad suprema de emperador germánico les corresponde definitivamente. Consiguieron extender progresivamente sus posesiones, y Carlos I conquistó la hegemonía en Europa, en el siglo XVI. Los Habsburgo hubieron de hacer frente a numerosas dificultades, la menor de las cuales no fue precisamente la amenaza de los turcos.

La historia del Sacro Imperio Romano Germánico y la de Austria están íntimamente ligadas a la de los Habsburgo, una de las familias remantes más poderosas de Europa. Los Habsburgo, en efecto, lograron con éxito ocupar uno de los primeros lugares entre las familias europeas de sangre real desde la Edad Media hasta el final de la primera guerra mundial.

El nombre de Habsburgo procede del castillo que la familia poseía en el cantón suizo de Argovia; aún pueden verse sus ruinas a orillas del Aar, un afluente del Rin. Desde la primera mitad del siglo XIII los Habsburgo contaban entre las familias más influyentes del Sacro Romano Imperio. Poseían importantes territorios en Alsacia, Suiza y Suabia.

El fundador de la dinastía es Rodolfo I, que fue elegido en 1273 rey de Germania, es decir, de hecho, emperador del Sacro Imperio, aun cuando jamás fuera coronado por el papa. Sus descendientes adquirieron las tierras austríacas que iban a ser la base del poderío de los Habsburgo. En 1438 fue de nuevo elegido emperador un Habsburgo, y a partir de entonces la corona del Sacro Imperio no iba a dejar de pertenecer a la familia.

Gracias al matrimonio de Maximiliano de Austria con María de Borgoña, la mayor parte de las posesiones borgoñonas —Países Bajos y Franco Condado— quedaron unidas a las de los Habsburgo. Pero el reinado de este príncipe no fue muy feliz (1493-1519).

Los territorios que estaban bajo su autoridad —Estados principescos o eclesiásticos, ciudades libres— eran de muy diferentes características y cada uno de ellos defendía sus propios intereses con mayor ardor que la causa del imperio.

Por otra parte, Maximiliano I no disponía de medios suficientes para realizar sus grandes designios, pues no podía recaudar impuestos ni reclutar tropas sin el beneplácito de la Dieta, asamblea compuesta por electores, príncipes y ciudades. Las tentativas que hizo de intervenir en Italia desembocaron en un estrepitoso fracaso a pesar de su segundo matrimonio con Blanca, hija de Galeazzo Sforza, duque de Milán.

A su muerte, en 1519, su nieto Carlos I de España y V de Alemania se halló haciendo frente a graves problemas. Francisco I se convirtió en su rival. Sin embargo, a la hora de la elección, como los Médicis, que sostenían al rey de Francia, no eran tan ricos como los Fugger, banqueros titulares de Carlos I, la casa de Habsburgo llegó al apogeo de su poderío.

Carlos I estaba al frente de un imperio «en el que jamás se ponía el sol» y que comprendía, además del Sacro Imperio (con sus posesiones de los Países Bajos, de Austria y del Franco Condado), las tierras que heredaba por línea materna: España, Italia meridional y las colonias españolas de América. Sin embargo, tuvo que hacer frente a numerosas dificultades, la menor de las cuales no fue, precisamente, el peligro turco. El sultán Solimán venció a los húngaros en 1526 cerca de Mohacs, y en 1529 llegaba hasta las puertas de Viena.

Turcos atacan Viena

Los Turcos atacan Viena

A partir de este momento, gran parte de las actividades políticas y militares de los Habsburgo se llevó a cabo bajo el signo de la lucha contra el turco. Los franceses, a causa de la rivalidad entre Francisco I y Carlos I, estuvieron casi continuamente aliados con los turcos.

También encontró Carlos I muchas dificultades en Alemania y en los Países Bajos poco después de la aparición del protestantismo. En 1555 abdicó, confiando a su hijo Felipe II las herencias española y borgoñona, así como el Mílanesado.

Su hermano Fernando I, rey de Bohemia y Hungría, recibió en herencia Austria y las antiguas posesiones de los Habsburgo. Fernando recibió también en herencia la corona imperial. Sus descendientes iban a reinar desde entonces, en calidad de emperadores, sobre las tierras austro-alemanas. Sin embargo, su poderío era ficticio y fue menguado aún más por la guerra de los Treinta Años, que hizo estragos en Europa de 1618 a 1648.

El imperio turco, que continuaba amenazando a Europa, atravesaba en esta época serias dificultades de orden interior. De todos modos, los turcos iban a volver a la carga. Estaban perfectamente al corriente de las disensiones que se producían en el seno del Sacro Imperio Romano Germánico, tanto desde el punto de vista político como del religioso. El sultán Mohamed V declaró la guerra a los Habsburgo en abril de 1683. Sus jinetes tártaros sembraron el terror en Moravia e intentaron sublevar a los húngaros contra el emperador Leopoldo I.

El general en jefe del ejército turco, Cara Mustafá, dudó antes de atacar Austria, y esto fue lo que salvó a Viena, pues los príncipes alemanes e incluso Luis XIV aprovecharon sus vacilaciones para enviar refuerzos a los Habsburgo. El ejército otomano fue vencido cuando atravesaba el Raab 150 km al sur de Viena. Los turcos no se desanimaron por ello, y en 1683 volvían a tomar la ofensiva. El emperador Leopoldo I se vio obligado a abandonar su capital y a instalarse provisionalmente en Passau, en Baviera.

Toda Europa se sintió solidaria de Viena, y afluyeron nuevos refuerzos. En julio de 1683 el ejército turco rodeó la ciudad. A principios de setiembre un ejército, de entre, cuyos héroes cabe destacar a Juan Sobieski, rey de Polonia, atacó a los turcos. Después de una lucha encarnizada éstos fueron puestos en fuga.

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Expansión Territorial de Rusia La Conquista de la Siberia

Historia de la Expansión, Conquista y Explotación de la Siberia Rusa

Siberia, o parte asiática de la URSS, situada entre los montes Urales y el océano Pacífico, fue durante siglos dominio de pueblos nómadas y sus rebaños. Después de la instauración del régimen soviético, los rusos iban a convertir este enorme territorio en un país moderno. La utilización de poderosos medios técnicos permitió a la agricultura obtener gran cantidad de productos de calidad. Tampoco olvidaron el ganado, en tanto que la creación de fuentes de energía y la explotación de las riquezas naturales originaron el nacimiento de una industria  moderna.

Desde  los  tiempos  de  Iván  el  Grande,  los  comerciantes  y  aventureros  se  abrieron  paso  a  través de las inmensas tierras que hoy constituyen Rusia. Así empezó una era de explotación que aún continúa. Los dos siglos de dominación tártara sobre el pequeño estado ruso de Moscovia fueron interrumpidos en 1480, cuando Iván el Grande, Gran Duque de Moscovia, se negó a seguir pagando a su soberano mongol y derribó el kanato de la Horda de Oro. Iván expulsó a los tártaros de Moscovia y, presionando hacia el noroeste, se anexionó los vecinos principados de Tver y Novgorod.

Así empezaron trescientos años de expansión que habían de extender el imperio ruso por tres continentes, abarcando la sexta parte de la masa de tierra del mundo. El nieto de Iván el Grande, Iván el Terrible, que reinó de 1533 a 1584, dirigió la expansión hacia el sur y conquistó los estados tártaros de Kazan y Astracán. Gobernó un imperio que se extendía desde el Ártico hasta el mar Caspio, al este de los Urales, y fue el primero en ser coronado «Zar de todas las Rusias».

Sin embargo, los logros de este activo siglo de la historia rusa, limitado por los reinados de los dos Ivanes, quedaron empequeñecidos por las conquistas de las dos centurias siguientes. Por ellas se extendió el imperio ruso diez mil kilómetros al este de Moscú, hasta la actual San Francisco.

A diferencia de la anexión de los territorios tártaros al oeste de los Urales, la colonización de Siberia fue obra en su mayor parte de empresas privadas.

mapa de la expansion de los zares rusos

Mapa de la ex URSS y sus enorme territorio

Los conquistadores cosacos
El Asia rusa fue tomada más por la infiltración de cazadores, comerciantes y exploradores que por ejércitos en marcha. El premio que les atrajo hacia ese desierto frío y desolado no fue la gloria nacional, sino las pieles, que se pagaban a altos precios al oeste de los Urales. Las batallas que se libraron en Siberia raras veces comprendían más de unos cientos de hombres y se derramó muy poca sangre.

Ello es debido a que sus escasos y esparcidos habitantes eran primitivos cazadores y pescadores que carecían de armas de fuego y de una organización social integrada. El avance a través de Siberia empezó en 1581, cuando la rica familia de mercaderes Stroganov encargó a Yermak, un pirata cosaco del Don, la exploración de la zona situada al este de los Urales en busca de pieles.

Con 800 hombres Yermak asoló la plaza fuerte de Isker, junto al río Irtich, y al año siguiente derrotó a las tropas de Kuchum, el Kan de Sibir (Siberia). Después de cuatrocientos años, se estaban volviendo las tornas. Los tártaros musulmanes, descendientes de las irresistibles hordas que habían extendido el imperio mongol desde el mar del Japón hasta la Europa central, huyeron de los cosacos cristianos.

La rápida conquista de la Siberia occidental llevada a cabo por Yermak creó un imperio privado para sus amos, los ricos Stroganov. Casi inmediatamente el gobierno ruso se unió en el avance hacia el este. En contra de la política seguida en los territorios septentrionales, consistente en general en preservar y proteger los intereses de los pueblos nativos, otorgó derechos y privilegios comerciales exclusivamente a los rusos.

Los amargos recuerdos aún recientes inclinaron al gobierno ruso a negar a los tártaros la protección dispensada a otros pueblos conquistados.

En 1584, año de la muerte de Yermak, el gobierno ruso envió al río Irtich una fuerza de quinientos hombres al mando del príncipe Boljovski. Pronto le siguió Iván Mansurov, que en 1585 construyó Obski Gorodok en la confluencia de los ríos Irtich y Obi. Fue la primera ciudad rusa erigida en Siberia. Mucho después de la muerte de Yermak, Kuchum, junto con su hijo, seguía siendo una amenaza para las aspiraciones rusas.

Para contener a Kuchum y a otros jefes que oponían resistencia a su avance, los rusos construyeron innumerables puestos fortificados, incluyendo la actual ciudad de Tobolsk, que llegó a ser centro administrativo de la Siberia occidental. Desde aquí los rusos presionaron hacia el sudeste y en 1604, a solicitud del jefe local, construyeron otra fortaleza, a la que llamaron Tomsk, Kuznetsk, construida al sur de Tomsk en 1618, fue la base para la conquista de los kirghisos, pueblo nómada en la actualidad asentado permanentemente en la República Soviética de Kirghizistán, en el Asia Central.

Mientras tanto se estaba efectuando otro avance muy al norte de Tobolsk. Abriéndose paso a través de unos 1.300 kilómetros al este, por las agitadas aguas procedentes del tramo inferior del Obi, los cazadores buscaban las martas cuyas pieles podían hacerles ricos. En 1601 se erigió otra fortaleza, Mangazeya, en una zona de cabanas donde los cazadores habían pasado los helados inviernos durante muchos años.

Desde Mangazeya las autoridades rusas controlaban la zona de alrededor imponiendo derechos de aduana sobre los productos vendidos o permutados por las tribus nómadas que vivían de la caza, la pesca y la cría de renos. Mangazeya, ciudad amurallada y guardada por cosacos, se construyó no sólo para el control de las tribus, sino también para «mostrar la bandera» a los intrusos extranjeros que por entonces se interesaban en la Rusia septentrional.

Los holandeses y los ingleses estaban considerados como especialmente peligrosos y Jacobo I de Inglaterra, actuando a través de la Compañía de Rusia en Londres, había puesto sus ojos en la Rusia septentrional.

Mangazeya prosperó como ciudad de guarnición y centro invernal durante unos sesenta años, tras los cuales declinó, mientras surgían nuevos centros en el este. En 1672 se retiró la guarnición de Mangazeya; se convirtió en una ciudad fantasma y sus edificios de madera desaparecieron sin dejar rastro.

Las primeras colonias siberianas, especialmente las de las inmediaciones de los Urales, eran fundamentalmente empresas capitalistas organizadas paralelamente a las líneas de las colonias de los Stroganov establecidas por Yermak. Pero a medida que la colonización se extendió al este, el estado se fue interesando más y más por el desarrollo de Siberia.

Los cosacos aparecieron por primera vez en el siglo XV, como unos salvajes caballeros mercenarios que defendieron el joven estado ruso contra los tártaros. Se cree que el nombre de cosaco deriva bien de la palabra tártara que significa trabajador libre, bien de la turca que significa vagar.

Los primitivos cosacos no eran tanto un grupo étnico como bandas de aventurero s nómadas que sobrevivieron a las invasiones tártaras porque vivían en terrenos pantanosos inaccesibles. Se les conocía como los cosacos del Don, de Astracán, de Kuban o de los Urales, según el lugar de donde procedían.

Sagazmente el gobierno ruso se abstuvo de actuar con demasiada dureza sobre los fieros cosacos; los organizó como «huéspedes» semi independientes, les otorgó privilegios especiales y los utilizó como fuerzas de defensa fronterizas contra los merodeadores tártaros Los violentos cosacos nunca dejaron de sentir la necesidad de estar en acción y formaron un grupo de aventureros siempre dispuestos a unirse a la conquista de Oriente. Su número se vio engrosado por muchos cazadores y comerciantes rusos que se unieron a las bandas cosacas para evitar el ser tratados como inferiores en las zonas controladas por cosacos.

Los cosacos marineros
Además de ser grandes jinetes, los cosacos se hicieron marineros competentes. Iniciaron la exploración de las vías fluviales de acceso al Ártico, al norte de la Siberia oriental, y en 1641 llegaron al mar de Ojotsk, al norte de Japón.

En 1648 Semen Dezhnev, un marino cosaco que navegaba con noventa compañeros en seis barcos descubiertos, bordeó el extremo oriental  de  Asia,   desde  entonces  llamado cabo Dezhnev. Fue el primer hombre que demostró que los continentes de Asia y América estaban separados por el mar.

Poseemos un relato de la vida de un oficial en Siberia que nos dejó Petr Beketov, un cosaco al servicio del zar Mijail Feodorovich, que en 1627 partió con una pequeña guardia armada a recaudar tributos de pieles de los tunguses, una tribu que vivía cerca de Mongolia. En su informe, escrito sobre corteza de abedul, decía al zar que los tunguses no sólo se habían negado a pagar el tributo, sino que además habían golpeado a sus soldados y expulsado a los comerciantes rusos de su territorio.

Beketov, que empezaba cada párrafo de su informe al zar con la frase, «Señor, yo soy tu esclavo», también refería que él y sus hombres pasaron todo el año 1628 recogiendo el tributo de pieles de las gentes que vivían cerca de Bratsk, una colonia a unos quinientos kilómetros al noroeste del lago Baikal.

Su grupo viajó a lo largo de las cuencas de los ríos recaudando tributos hasta que llegaron al territorio de los buriatos, del que Beketov aseguraba que ningún ruso lo había visitado anteriormente. Obligó a los buriatos a aceptar la autoridad del zar y llevaron su acostumbrado tributo de pieles al ostrog (fuerte) ruso de Yeniseisk.

La muerte de Bering
En 1725 el gran zar constructor de buques, Pedro I el Grande, envió a Vitus Bering, un capitán de barco danés, a la península de Kamchatka, al norte de Japón. Allí Bering construyó barcos para explorar el océano Glacial Ártico y descubrió el estrecho que más tarde llevaría su nombre, que separa Asia de Norteamérica por una anchura de noventa kilómetros. Entre los años 1733 y 1741 Bering dirigió una segunda expedición.

vitus baring

Vitus Baring

La tripulación de uno de sus dos barcos pasó el invierno de 1740 explorando las islas Aleutianas y la costa de Alaska. Mientras tanto, el barco de Bering emprendió el regreso a la península de Kamchatka, pero la niebla obligó a la exhausta tripulación a desembarcar en una isla deshabitada cerca de la península. Bering, que había contraído escorbuto, murió allí en diciembre de 1741.

Pedro I el Grande murió poco después de enviar a Bering a su primera expedición, pero sus sucesores compartieron su entusiasmo por la exploración. Mientras tenían lugar los viajes de Bering, otros marinos rusos desafiaban los rigores del Ártico, trazando el mapa de toda la costa, desde Arcángel hasta el estrecho de Bering.

La compañía ruso-americana
En 1789, Catalina la Grande reclamó insolentemente para Rusia la línea costera americana al norte de la latitud 55°21′, junto con las islas Aleutianas y Kuries. Sin embargo, debido a las guerras que estaban teniendo lugar contra Turquía y Suecia, Rusia no podía mantener en el este la escuadra necesaria para imponer tal pretensión.

Lo que no podía imponerse políticamente pudo lograrse comercialmente. En 1799 el zar Pablo I creó la Compañía Ruso-Americana, concediéndole el monopolio sobre la caza y minería de las zonas reclamadas por Catalina la Grande y el derecho a explorar más allá de dichas zonas. Durante el medio siglo siguiente los gobiernos rusos mantuvieron sus ambiciones políticas y hasta hicieron la guerra bajo la pantalla de la Compañía.

En 1799 Alexander Baranov se convirtió en el primer gobernador de la Compañía de Alaska administrándola desde la fortaleza de Mijailovsk en la isla de Sitka, junto a la porción meridional de Alaska. Los indios de Alaska, probablemente con ayuda británica, se apoderaron de Mijailovsk en 1802, pero en 1809 Baranov la recuperó y extendió sus fortificaciones.

Los cazadores y comerciantes rusos penetraron hacia el sur, a lo largo de la costa de Alaska y en las islas situadas a poca distancia de la costa, en busca de focas, nutrias, morsas y pequeños animales terrestres de piel valiosa. Muchos de los duros buscadores de pieles rusos se casaron con nativas y hacia 1820 había unos seiscientos rusos o descendientes de rusos asentados en la zona. La colonia más meridional fue la de Ross, cerca de la actual San Francisco, adonde había llegado en 1769 una expedición española con rumbo al norte.

Un motivo importante de la continua presión hacia el sur era el deseo ruso de poseer tierra fértil donde pudiera cultivarse comida suficiente para alimentar a más colonizadores. Los rusos abandonaron finalmente sus intentos de empujar sus fronteras más al sur por razones diplomáticas. El zar Alejandro I deseaba evitar el incurrir en la enemistad de Inglaterra y los Estados Unidos, cuyos ciudadanos estaban por entonces activamente dedicados a colonizar el «salvaje oeste» de Norteamérica.

ALGO MAS SOBRE LA EXPLOTACIÓN DE LA SIBERIA RUSA:

Asia soviética, o Siberia, representa un tercio de la superficie de Asia y pertenece en su totalidad a la zona más fría de aquel continente. Durante el invierno, particularmente largo y frío, todos los ríos se hielan. En primavera el deshielo provoca todos los años serias inundaciones.

Siberia comprende tres grandes zonas de vegetación: la tundra, región de praderas en la que no crecen prácticamente más que musgos y liqúenes; la taiga, región de bosques (coniferas y abedules), y la estepa, vastos llanos de tierra negra y fértil.

La tundra y la taiga están, naturalmente, poco pobladas, a diferencia de la llanura siberiana, que se halla en plena expansión. Geográficamente, Siberia puede dividirse en cuatro zonas: Siberia occidental, Siberia central, Kazakstán y Extremo Oriente soviético.

Siberia occidental es una enorme depresión situada entre los montes Urales y el Yeniséi. La región está dividida entre la tundra y el bosque. Únicamente la parte meridional corresponde a la estepa y está habitada. El régimen soviético ha hecho serios esfuerzos para modernizar la agricultura y asociar a ella la cría de ganado. Enormes sovjoses han iniciado una verdadera epopeya de colonización, ayudados de poderosos medios mecánicos. Esos sovjoses alcanzan a veces una superficie de 30.000 hectáreas.

También la industria se ha desarrollado en Siberia occidental gracias al carbón de la cuenca de Kuznetsk y al mineral de hierro encontrado en sus proximidades. Carbón y hierro se complementan, y así dieron origen a la creación de una industria metalúrgica. La consecuencia de esta industrialización fue la fundación y rápido crecimiento de varias ciudades, como Novosibirsk, que ha llegado a ser la octava de la Unión Soviética.

En Siberia central no hay estepa, sino, de norte a sur, tundra, bosques y montañas. El clima es extremadamente duro y el termómetro desciende a menudo a más de cuarenta grados bajo cero. La población en Siberia central es muy escasa. Diseminadas por la región de los bosques se encuentran algunas tribus autóctonas como, por ejemplo, la de los yacutas.

El país es pobre, aunque prospecciones geológicas recientes han descubierto la existencia de yacimientos de estaño, cinc, manganeso y tungsteno, que desempeñarán en lo futuro un papel muy importante en el desarrollo de la República Autónoma de los Yacutas. Los únicos lugares en los que se aprecia cierta actividad industrial están situados a lo largo de la línea del transiberiano. Algunos puestos avanzados, estratégicamente situados, bordean las fronteras china y mongola.

El Kazakstán es también una región característica de la Rusia asiática. Situada entre los mares Caspio y Aral y el río Sinkiang, es una verdadera región de estepas  que  presenta,   no  obstante, una zona árida. Kazakstán prolonga hasta el mar Caspio las estepas del Volga.

Durante siglos fue el lugar preferido por numerosas tribus nómadas que se desplazaban siguiendo a sus rebaños y vivían en tiendas llamadas yurtas. Esta gente es en la actualidad mucho más sedentaria. Kazakstán tiene una población de unos nueve o diez millones de habitantes, y en sus tierras pastan hasta veinte millones de cabezas. La instauración del régimen soviético fue la causa de incontables cambios en Kazakstán.

Las tierras dedicadas al cultivo aumentaron considerablemente, y los campos de trigo se extienden hasta tan lejos como alcanza la vista.

Esto se consiguió sólo a costa de fantásticos esfuerzos, pues Kazakstán es muy seco, y hubo que luchar duramente contra la erosión provocada por el viento. La industria está muy desarrollada y se apoya principalmente en la explotación de yacimientos petrolíferos y de fosfatos, níquel y cromo. El cobre es tan abundante que ha situado a Kazakstán en el cuarto lugar de la producción mundial.

El subsuelo contiene además oro, plomo y cinc (las tres cuartas partes de la producción de la URSS), así como carbón (en Karaganda). Alma Ata, la capital, es un oasis situado al pie de las montañas de Asia central. Allí se han instalado numerosos estudios cinematográficos, lo que le ha valido el nombre de «Hollywood de la Unión Soviética».

El Extremo Oriente soviético se extiende hasta el Pacífico. Aunque el clima conserve su carácter continental, la influencia de los monzones hace que el tiempo sea allí más clemente que en otras partes de Siberia. La agricultura se practica en gran escala en el valle del Amur. Los cereales, la remolacha azucarera y el girasol son sus principales productos. La industria empieza también a tener importancia. Las ciudades de Jabarovks y Komsomolsk se hallan en la plenitud de ese resurgimiento. Komsomolsk, fundada en 1932 por un grupo de jóvenes pioneros, es en la actualidad un núcleo urbano de unos trescientos mil habitantes.

Vladivostok, en la costa del Pacífico, es un puerto comercial en el que abundan las fábricas y los astilleros. Es también puerto de la Armada y base de la flota soviética del Pacífico. En sus alrededores se cultiva el arroz.

Más al norte se encuentra la península de Kamtchtka, en la que hay numerosos volcanes. Su población vive de la pesca,  en especial de la del cangrejo. Los productos de las importantes factorías de conserva de pescado se venden incluso en Europa occidental.

Como lo demuestra este corto resumen, Siberia se ha transformado. Su producción agrícola, ayudada por poderosos medios, se ha elevado notablemente hasta alcanzar un nivel respetable. Siberia provee a Rusia de trigo, carne, productos lácteos v aves de corral.

El rendimiento del suelo y la calidad de los productos mejorar continuamente, gracias a las investigaciones llevadas a cabo er los laboratorios y al trabajo de los ingenieros agrónomos. De manera regular, se toman muestras del suelo; el abono de las tierras es calculado con el mayor cuidado, y la simiente, seleccionada También se concede gran atención al drenaje e irrigación de los campos.

Codo a codo con la agricultura también la industria ha ido creciendo día a día. Las diferentes zonas de explotación fueron, dentro de lo posible, reunidas er grandes complejos. De este modo, cada una de las cuencas dio nacimiento a un complejo industria autónomo. Como consecuencia de este sistema de industrialización nació también gran número de nuevas ciudades.

Fuente Consultada:
La LLave del Saber  Pasado y Presente del Hombre Tomo I Editorial Plancton
Enciclopedia Juvenil AZETA Tomo IV

El Romanticismo en la Literatura y Arte Características Resumen

ORIGEN Y CARACTERÍSTICAS DEL ROMANTICISMO EN LA LITERATURA

El XIX fue un siglo de grandes avances científicos que cambiado la visión del mundo y que provocaron un progreso sin precedentes en la historia. También fue un período de gran riqueza artística y cultural, y fue a principio de este siglo cuando en Europa se difundió un movimiento artístico e intelectual conocido como: Romanticismo.

El romanticismo tuvo su inicio en Alemania, cuando un grupo de poetas alemanes empezó a acentuar la emoción, el sentimiento y la importancia de los sentimientos más íntimos en sus obras.

GRANDES AUTORES DEL ROMANTICISMO:

1-Víctor Hugo

2-Wolfgang von Goethe

3-Thomas Carlyle

4-Los Hermanos Grimm

5-Alejandro Dumas

El Romanticismo es una reacción contra el predominio de la razón. Por esto presta particular atención al individuo, al hombre; pero no en el sentido humanista propio del Renacimiento, sino en una forma difusa en la que predominan el sentimiento y la emoción.

Se vuelve la vista al pasado, en particular a los tiempos medievales, y se presta una atención desmesurada a la figura del héroe, de los castillos en ruinas, de los atardeceres dulces, de una naturaleza mixtificada, idealizada por escritores y artistas que no la conocían, generalmente, más que a través de producciones literarias o pictóricas.

El contacto con la realidad era mínimo, y el predominio de la fantasía enorme, sólo superado por el del sentimiento.

Los primeros románticos deben situarse a fines del siglo XVIII donde  ya  se estaba formando este nuevo movimiento intelectual para desafiar las ideas de la Ilustración.

Aunque algunos historiadores han sostenido que el romanticismo era más un «estado de ánimo» que un movimiento, revolucionó la pintura, la literatura y la música en la primera mitad del siglo XIX.

Durante la primera mitad del siglo XIX se consolida este movimiento  romanticista caracterizada por el espíritu de rebeldía, la valoración de la naturaleza y la supremacía de la imaginación sobre la razón. Se puso de moda la novela histórica.

La poesía expreso de  sentimientos exaltados. El teatro rompió con las normas clásicas. Entre los escritores románticos destacan el alemán Goethe, los ingleses lord Byron y Walter Scott y el francés Víctor Hugo.

Víctor Hugo

Escritor Romántico Víctor Hugo

Se puede decir que frente a aquel estado racional, que en el siglo XVIII la ilustración había enseñado y difundido como método para llegar a la verdad, nace el romanticismo como un movimiento indomable e impetuoso, exaltando al hombre, a la naturaleza y belleza como manera de expresar ese espíritu de rebeldía , de liberación y autonomía, que acaparó todas las áreas del pensamiento humano y se materializó a través de la creación artística, en la literatura, la música y el arte,  durante medio siglo.

Fue una reacción contra la preferencia de la razón durante la Ilustración en la búsqueda de la verdad.

Si bien los románticos, especialmente los iniciales, de ningún modo menospreciaban la razón, trataban de balancear su uso acentuando la importancia de la intuición, el sentimiento, la emoción y la imaginación como fuentes de conocimiento.

Como lo expresara un romántico alemán: «Fue mi corazón el que me aconsejó hacerlo, y mi corazón no puede equivocarse».

El Romanticismo, fue un movimiento intelectual surgido en Europa a partir de la finalización de las guerras napoleónicas (1815). Se opuso al pensamiento basado en la razón y a la búsqueda de la objetividad en opiniones o juicios. La irracionalidad romántica sostuvo que los grandes pensamientos se originan en el corazón, exaltando así el valor de la sensibilidad individual como modo de interpretar el mundo.

CARACTERÍSTICAS: El romanticismo tuvo su inicio en Alemania, cuando un grupo de poetas alemanes empezó a acentuar la emoción, el sentimiento y la importancia de los sentimientos más íntimos en sus obras.

Un importante modelo romántico fue la trágica figura en Las cuitas del joven Werther, una novela del gran escritor alemán Johan Wolfgang von Goethe (1749-1832), quien rechazó más tarde el romanticismo a favor del clasicismo.

Wolfgang von Goethe

Wolfgang von Goethe

Werther era un personaje romántico que buscaba la libertad para realizarse. Incomprendido y rechazado por la sociedad, seguía creyendo en su propia valía por medio de sus sentimientos más íntimos, pero su profundo amor por una joven que no le amaba lo condujo finalmente a cometer suicidio.

A raíz de Las cuitas del joven Werther, de Goethe, aparecieron numerosas novelas y obras de teatro cuyos argumentos giraban en torno de jóvenes doncellas trágicamente sacadas del curso de sus vidas a temprana edad (veintitrés años era la más común), por enfermedad (comúnmente la tuberculosis, en ese tiempo extendido padecimiento que solía ser mortal), para dolor e infortunio de sus enamorados.

La característica importante del romanticismo era el indivial interés por los rasgos peculiares de cada persona.

El deseo de los románticos de seguir sus más íntimos impulsos los llevaba a rebelarse contra las convenciones de la clase media. El cabello largo, las barbas y la vestimenta escandalosamente anticonvencionales servían para reforzar el individualismo que los jóvenes románticos trataban de expresar.

El sentimiento y el individualismo llegaron juntos con la importancia que los románticos otorgaban a lo heroico.

El héroe romántico era el genio solitario, listo para desafiar al mundo y sacrificar su vida por una gran causa.

Sin embargo, en manos del escritor británico Thomas Carlyle (1795-1881), el héroe romántico no se destruía a sí mismo en protestas ineficaces contra la sociedad, sino que la transformaba.

Thomas Carlyle

Thomas Carlyle (1795-1881)

En sus obras históricas, Carlyle hacía hincapié en que los acontecimientos de la historia eran determinados, en su mayor parte, por las hazañas de tales héroes.

Muchos románticos creían que los estados y las sociedades, como los organismos individuales, evolucionaban a través del tiempo y que cada pueblo tenía un Geist o espíritu que lo hacía único.

Esta perspectiva inspiró a los románticos a estudiar historia, pues veían en ésta una forma de entender cómo una nacionalidad era lo que era.

Esta inclinación histórica se manifestó en muchas formas. En Alemania, los hermanos Grimm recopilaron y publicaron cuentos de hadas locales, como lo hizo Hans Christian Andersen en Dinamarca.

El renacimiento de la arquitectura gótica medieval dejó la campiña europea sembrada de castillos y ciudades seudomedievales pobladas de catedrales, ayuntamientos, edificios parlamentarios y hasta estaciones de ferrocarril en grandioso estilo neogótico.

Los Hermanos Grimm

Los Hermanos Grimm

La literatura también reflejó esta conciencia histórica. Las novelas de Walter Scott (1771-1832) se convirtieron en éxitos europeos de librería en la primera mitad del siglo XIX. Ivanhoe, en la que Scott trató de evocar el choque entre los caballeros sajones y normandos en la Inglterra medieval, se convirtió en una de sus obras más populares.

En el continente, Alejandro Dumas (1802-1870) conquistó igualmente fama por sus evocaciones históricas. La más famosa fue Los tres Mosqueteros, con su vivido retrato de los aventureros arrogantes de la Francia del siglo XVII.

Alejandro Dumas

Alejandro Dumas

«El romanticismo fue estimulado por el casi descubrimiento de la Edad Media a fines del siglo XVIII. Con sorpresa descubrieron que sus antepasados habían construido castillos y catedrales que no tenían nada que envidiar a las obras de los griegos. Parecían querer abandonar la superficie del suelo para lanzarse a lo alto, rompían con todas las leyes y cánones convencionales para conformarse a una inspiración individual, mística y romántica. Por esto el escenario preferido de los románticos son las catedrales y los castillos.»

LA LITERATURA ROMÁNTICA INGLESA Y FRANCESA. George Gordon, más conocido por su título de Lord Byron (1788-1824), es el prototipo del romántico. Viajó mucho, sufrió e hizo sufrir, y su exaltación por la libertad y el idealismo le llevó a marcharse a Grecia para ayudar a los helenos a luchar contra Turquía.

Murió en Missolongui, una aldea que se hizo célebre por las matanzas que en ella realizaron los turcos. Su fama fue extraordinaria en Europa. Su principal poema es Childe Harold y no pudo sustraerse a la atracción del mito hondamente romántico de la figura de Don Juan a la que dedicó un poema.

Otro poeta inglés famoso fue Shelley (1792-1822), autor de la elegía Adonais, escrita en recuerdo de la muerte de Keats (1795-1821), otro poeta inglés que murió tuberculoso en Roma, y autor de un poema titulado Endimion. En cambio, Walter Scott (1771-1832) era hombre creyente y poco amigo de aventuras personales.

Escribió algunas novelas en las que exalta el heroísmo de los escoceses que vivieron en la Edad Media. Muy conocidas son Ivanhoe, Quintín Durward, Rob Roy, etc.

En Francia, una de las primeras figuras del Romanticismo fue Francisco Renato de Chateaubriand (1768-1848), que estuvo en Inglaterra huyendo del dominio de Napoleón, y volvió a Francia cuando se restauró la monarquía. Su principal obra es El Genio del Cristianismo, destinada a combatir la propaganda antirreligiosa de la época.

El movimiento romántico produjo en Francia gran número de figuras: Alfonso de Lamartine (1790-1869), autor de los libros de poesías titulados Meditaciones: Alfredo de Vigny (1797-1863), noble, y hombre muy pesimista, que vivió casi siempre recluido en su castillo.

Escribió, entre otros poemas, Los destinos y El diario de un poeta. De Alfredo de Musset (1810-1857) se recuerda su pasión por la escritora George Sand, y su poema Noches.

La figura más notable de esta época, en Francia, es Víctor Hugo (1802-1885). Hijo de un general de Napoleón consiguió triunfar después de la caída de la Restauración. Se convirtió en una gloria nacional, incluso en vida. Como poeta escribió Orientales, Baladas, Odas, etc., pero es más conocido como novelista; su drama Hernani entusiasmó a los románticos.

Sin embargo, su celebridad se la proporcionaron, entre otras, las novelas Nuestra Señora de París y Los Miserables, ambas muy divulgadas.

Contemporáneo del anterior fue Alejandro Dumas (1803-1870). Era un hombre alto y fuerte, amigo de los placeres, que en su vejez tuvo que ser auxiliado económicamente por su hijo a pesar de haber ganado muchísimo dinero, pues fue autor de 157 novelas entre las que se recuerdan Los tres mosqueteros y El conde de Montecristo.

También fue autor de varios dramas, entre ellos Enrique III, y Antony. Su hijo, llamado también Alejandro (1824-1895), escribió la conocida novela La dama de las camelias, expresión acabada del gusto romántico.

EL ROMANTICISMO ALEMÁN. Su fundación se debe propiamente a un filósofo más que a un literato, Johann Herder, pero las figuras cumbres fueron Schiller y Goethe.

Juan Cristóbal Federico Schiller (1759-1805) fue un hombre del siglo XVIII, pero su obra merece ser clasificada entre los románticos. Como poeta escribió El canto de la campana, pero se entusiasmó pronto por los temas históricos en los que el héroe o la heroína llenan toda la acción.

Así, escribió las obras dramáticas Los bandidos, Wallenstein, La doncella de Orleans, Guillermo Tell, etc., cuyo solo enunciado demuestran la tendencia del escritor.

Juan Wolfgang Goethe (1749-1832) era un caballero acomodado, hijo de un consejero imperial. El desahogo económico en que vivió le dejó libre de toda preocupación monetaria. Viajó mucho y se enamoró de Italia, en especial de Venecia.

En su joventud fue uno de los componentes del movimiento «Sturm und Drang», citado al hablar del siglo XVIII. Entonces escribió su Goetz von Berlichingen.

Pero su aportación máxima ha sido el Fausto, que consta de once mil versos y explica la leyenda del hombre que vendió su alma al diablo a cambio de eterna juventud. Es un poema filosófico de gran perfección literaria.

Goethe fue un poeta lírico muy notable y al mismo tiempo un científico interesado por los estudios de Óptica y Biología. Se cuenta que, después de publicarse su novela Weriher, en París aumentó de forma considerable el número de suicidas.

En esta obra se relata el amor imposible del joven Werther por Carlota. Al casarse ésta con su prometido, la desesperación de Werther le empujó al suicidio. Su influencia en la juventud de la época fue grandiosa.

EL ROMANTICISMO EN OTROS PAÍSES.
En Italia apareció la novela Los novios, debida a Alejandro Manzoni (1785-1873), historia de dos desdichados prometidos. La tristeza insondable de Silvio Pellico (1788-1854) le llevó a escribir el poema Mis prisiones y la tragedia Francesca de Rimini.

En Polonia, Adán Misckiewicz (1798-1855) compuso un poema en doce cantos titulado Pan Tadeux. En Rusia, el Romanticismo se encarnó en la figura de Alejandro Puschkin (1799-1837), cuya vida terminó en un duelo. Escribió Eugenio Oneguin y Boris Gudonov, entre otras obras. Nicolás Gogol (1809-1852) fue el precursor de la novela realista que en Rusia daría las figuras cumbres de su literatura.

Fue el autor de Taras Bulba y Las almas muertas. En América, el Romanticismo tomó otro aspecto muy distinto del europeo. Merecen recordarse los poetas Hawthorne., Longfellow y Edgard Allan Poe (1809-1849). Este último alcanzó gran fama como novelista especializado en relatos terroríficos que hoy llamaríamos policíacos.

Es el autor de El escarabajo sagrado, Crimen en la calle Morgue, Aventuras de Arturo Gordon Pym, etc. Entre sus poesías destaca El cuervo. El alcoholismo le llevó prematuramente a la sepultura.

EL ROMANTICISMO EN ESPAÑA. Este movimiento literario penetró en la Península Ibérica al regresar los exilados por el absolutismo de Fernando VII, y registra su máxima influencia a partir de 1835.

Las figuras representativas son numerosas y de dispar tendencia, pues en algunas lo romántico no impide la conservación de la tradición, mientras que en otras lleva implícita la idea revolucionaria y, a veces, francamente descreída.

En todos ellos, sin embargo, se da una mezcla de genio y bohemia. Es el tiempo en que la tristeza, el vino, los excesos de la vida y la fácil desesperación llevan en ocasiones al suicidio y, por tanto, a pintar con negras sombras la humana existencia.

En la imposibilidad de citar a todas las figuras destacadas, vamos a nombrar las más importantes.

José de Espronceda (1808-1842) se entregó a la política liberal, se enamoró perdidamente de una mujer llamada Teresa, a quien dedicó su Canto a Teresa, estuvo desterrado en Londres y en París, pero volvió a España donde ejerció algún cargo político.

Es el autor de El diablo mundo, Canción del pirata, Himno al Sol, El canto del cosaco, etc. Sus poesías líricas se consideran como d.e las mejores del romanticismo español.

El sevillano Gustavo Adolfo Becquer (1836-1870) es el autor de Rimas, poesías generalmente muy cortas, pero muy delicadas, y las conocidas Leyendas, escritas en prosa, que recogen narraciones reales que el escritor transformó a impulsos de su prodigiosa fantasía.

Casi todos los escritores de este período, si bien destacaron en otros géneros son esencialmente poetas, pues la mayoría de obras dramáticas están escritas en verso.

Francisco Martínez de la Rosa (1787-1862) era un hombre equilibrado y digno. Destacó como dramaturgo en La viuda de Padilla, Aben Humeya y La conjuración de Venecia.

Ángel Saavedra, duque de Rivas (1797-1865), llegó a ministro de la Gobernación a pesar de haber sido en su juventud un gran revolucionario. Como poeta son conocidas Un castellano leal, El moro expósito, El faro de Malta y sus Romances históricos.

Su obra dramática más importante es Don Alvaro o la fuerza del sino, que parece una exaltación de la fatalidad.

Don Alvaro mata al padre de su prometida y, sucesivamente, por hechos que no puede evitar, a sus dos hermanos hasta que por fin aquélla muere a manos de su hermano. La obra termina con el suicidio de Don Alvaro.

Coetánea de la anterior es la famosísima obra titulada Don Juan Tenorio, cuyo argumento no es necesario explicar.

Su autor, José Zorrilla (1817-1893) fue un notable poeta y autor dramático que escribió, además, El zapatero y el Rey, Traidor, inconfeso y mártir, El puñal del godo, etc., todas ellas consideradas, por el propio autor, como tanto o más interesantes que su Tenorio. Sin embargo, la popularidad alcanzada por ésta ha superado la de cualquier otra obra teatral escrita en castellano.

Entre los prosistas románticos ninguno tan típico como Mariano José de Larra (1809-1837). Como hijo de su tiempo, se enamoró de una mujer con la cual el amor era imposible.

Al negarse ésta a prolongar las relaciones, Larra se suicidó. En el momento de darle sepultura, un muchacho se adelantó y recitó con gran emoción una poesía en honor a Larra. De este modo se dio a conocer Zorrilla.

 Mariano José de Larra

Mariano José de Larra (1809-1837)

Larra era un humorista fino y observador. Sus artículos El castellano viejo y Vuelva usted mañana, sátira de costumbres, tienen todavía validez en la actualidad. Escribió la novela El doncel de don Enrique el Doliente, y Maclas, un drama. Su fama también se la merece por sus artículos periodísticos, verdadera disección de la sociedad de su tiempo y de todas las épocas.

Los Amantes de Teruel es un drama debido a la pluma de Juan Eugenio de Hartzenbusch (1806-1880).

Como puede verse por esta somera, exposición de obras y autores, el Romanticismo literario amaba la tristeza, el dolor, la fatalidad, el sentimiento llevado hasta extremos patológicos y la exaltación de figuras en las cuales veía todas las virtudes. No olvidemos que el siglo pasado fue el siglo de la tuberculosis.

Son muchos los artistas que murieron de este mal, que acrecentaban con una vida desordenada y los abusos del alcohol. Entre las mujeres la anemia hacía grandes estragos, y como era admirada la figura delicada, casi inmaterial y espiritualizada, se producían innumerables muertes prematuras de las que muchas veces podía culparse a las corrientes literarias de la época, es decir, a lo que hoy llamaríamos la moda.

PRINCIPALES AUTORES DEL ESTILO ROMÁNTICO

1736-1796    James Macpherson    (I)
1749-1832    Johann W. Goethe    (A)
1757-1827    William Blake    (I)
1759-1805    Friedrich Schiller    (A)
1766-1817    Germaine de Staél    (F)
1767-1845    August W. von Schlegel    (A)
1768-1848    Rene de Chautebriand    (F)
1770-1843    Friedrich F. Hólderlin    (A)
1770-1850    William Wordsworth    (1)
1771-1832    Sir Walter Scott    (I)
1772-1801    Novalis    (A)
1772-1829    Friedrich von Schlegel    (A)
1772-1834    Samuel T. Coleridge    (I)
1773-1853    Johann Ludwig Tieck    (A)
1775-1817    Jane Austen    (I)
1777-1811    Heinrich von Kleist    (A)
1785-1863    jakob Grimrn    (A)
1785-1873    Alessandro Manzoni    (lt)
1786-1859    Wilhelm Grimrn    (A)
1787-1862    Francisco Martínez de la Rosa    (E)
1788-1824    Lord George Gordon Byron    (I)
1790-1869    Alphonse de Lamartine    (F)
1791-1865    Duque de Rivas    (E)
1792-1822    Percy B. Shelley    (I)
1795-1821    john Keats    (I)
1797-1863    Alfred de Vigny    (F)
1798-1837    Giacomo Leopardi    (lt)
1799-1837    Aleksander Pushkin    (R)
1802-1885    Víctor Hugo    (F)
1806-1880    Juan E. Hartzenbusch    (E)
1808-1842    ]osé de Espronceda    (E)
1808-1855    Gérard de Nerval    (F)
1809-1837    Mariano José de Larra    (E)
1809-1852    Nikolai Gogol    (R)
1810-1857    Alfred de Musset    (F)

I: Inglés, It: Italiano, F:Francés, E:Español, A:Alemán, R:Ruso

EL ROMANTICISMO EN EL ARTE.

El arte romántico en Europa no tuvo la coherencia de la literatura del mismo período. Confrontado a situaciones políticas y culturales muy diferentes, el romanticismo se manifestó en cada país de modos muy diversos.

Más que un movimiento, una corriente: La pintura romántica se desarrolló a lo largo de la primera mitad del siglo XIX en el continente europeo. Apareció en Alemania poco antes de la Revolución Francesa en torno de Goethe y del Círculo de lena, y encontró su apogeo en Francia durante la Restauración, en momentos en que ya había alcanzado solidez en Gran Bretaña.

De esta disparidad cronológica y cultural emergió, sin embargo, una voluntad común, encontrar un lugar de mayor exaltación que el ofrecido a esta generación y producir, sobre todo en Francia, una obra comprometida con la lucha por la libertad de los hombres, de los pueblos y, naturalmente, del arte mismo.

Villet le Duc fue un arquitecto francés tan enamorado del Medioevo que resucitó el estilo gótico, del mismo modo que el Renacimiento había resucitado lo clásico. La arquitectura del siglo XIX sufrió una profunda desorientación. Son rarísimos los edificios que puedan merecer el honor de figurar en una historia del Arte. A fines del mismo, la aparición del cemento y el acero se disponen a dar paso al funcionalismo y a las modernas formas, propias del siglo XIX.

La pintura está influida, naturalmente, por las ideas románticas. Así, David, del cual se habló al citar el Neoclásico, representa un periodo de transición, y lo mismo podría decirse de Ingres (1780-1867), mucho más influenciado por el Romanticismo.

El francés Delacroix (1798-1863) había vivido las luchas apasionadas de las revoluciones del 30 y del 48. Es célebre su Libertad guiando al pueblo, en el cual el contraste de colores y la fuerte luz crean una impresión muy viva.

Millet fue un pintor delicado, monótono, enamorado de la vida aldeana. Gustavo Doré, un notable dibujante, maestro de la luz y de las sombras.

Fue una época poco brillante que hoy nos parece un compás de espera ante el gran movimiento de renovación pictórica que llegó a fines de siglo, impulsado por el Realismo y el Naturalismo.

Una temática literaria: El romanticismo forjó una iconografía propia, basada en la literatura y en el exotismo de las nuevas fuentes de inspiración.

La fascinación que produjeron la Edad Media y lo fantástico en los artistas los llevó a explorar las obras de Dante, Shakespeare, Goethe, Walter Scott, Chateaubriand o Macpherson (autor de una superchería literaria publicada con el seudónimo de Ossian), así como los cuentos populares y las visiones de un Oriente cargado de erotismo.

La pintura histórica, el género más noble de la Academia, fue transformada poi este aporte, y al abordar también temas contemporáneo; borró las fronteras entre los géneros.

A las pintorescas escenas sentimentales de carácter histórico respondieron escenas de género cuyo; formatos y elocuencias erar los de las pinturas históricas Asimismo, el paisaje, alejadc de sus funciones mitológicas experimentó un desarrolle sin precedente: en Alemania, con la pintura simbolista de Caspar David Friedrich; er Gran Bretaña, con John Constable y William Turner, y er Francia, con los miembros de la escuela de Barbizon.

La consolidación de un lenguaje pictórico: Este gran cambio de géneros y motivos no estaría completo si no hubiese inducido una profunda metamorfosis en la concepción y en la función del arte, así como en el papel que desempeñaba el artista. Los nuevos medios pictóricos debían responder a estos nuevos dominios de la representación y a estos nuevos estímulos de la imaginación.

No es menor el mérito de Turner, Goya o Delacroix al haber sabido producir una pintura en la que la pasión de los sentimientos pasaba antes que todo por la reconquista de una gestualidad, el replanteamiento del colorido y la expresión de la intención artística.

Al forjar una práctica fundada en una visión personal, los grandes artistas del romanticismo transformaron el rol del artista. Este se convirtió en un profeta del mundo interior y fue investido de una misión de mediador. Pasó de ser un simple escribano para transformarse en una conciencia que manifestaba en sus obras su compromiso con el mundo, por sobre toda tiranía de una belleza ideal.

Ver: Cronologia Compositores de Música Clásica

Ver: El Romanticismo en la Musica

Ver: Concepto de  Romanticismo

Ver: Poesia Romantica y Poesia Gauchesca en Argentina

Fuente Consultadas:
CONSULTORA Enciclopedia Temática Ilustrada Tomo 8 El Mundo Actual El Romanticismo Contemporáneo
HISTORIA VISUAL DEL ARTE Editoial Larousse El Romanticismo en el Arte
ENCICLOPEDIA UNIVRESAL DE CIENCIAS SOCIALES Editorial Océano
CIVILIZACIONES DE OCCIDNTE Tomo B Jackson J. Spielvogel
HISTORIA UNIVERSAL El Impacto de la Revolución Francesa Editorial Salvat La Fiebre Romántica

Teorías Políticas y Sociales del Renacimiento Ideas

Ideas y Teorías Políticas y Sociales del Renacimiento

Las ciencias sociales comienzan a aparecer, estimuladas por las explicaciones mecanicisticas y el desarrollo de las matemáticas: concurren los comienzos de la demografía, el establecimiento de los índices de mortalidad, de nacimientos, de probabilidades de sobrevivir.

Los ingleses predicen una duplicación de la población del globo cada veinticinco años, preparando los trabajos de Malthus.

Aparecen las primeras estadísticas económicas y los Estados comienzan a organizar seriamente el empadronamiento de la población; Vauban exigía en su «Diezmo Real» que fuera anual y detallado.

En Inglaterra, los pensadores comienzan a reflexionar sobre las nociones de soberanía, según su origen social, no contentándose ya con la vieja teoría del rey de derecho divino, lugarteniente de Dios, tal como la concebía la Francia de Luis XIV.

En su «Leviathan», Tomás Hobbes (1588-1679), uno de los fundadores de la escuela empirista inglesa, dedujo de su análisis mecanicista de las pasiones, que los hombres tratan de sobrevivir y de engrandecerse a expensas unos de otros, pero que para evitar los conflictos perpetuos que asolaban a la Humanidad, aceptan someterse a una autoridad superior, por medio de una especie de contrato que fundamenta el Estado, en el que ellos delegan una parte de sus poderes naturales.

El Estado es comparado con Leviatán, gigante compuesto de numerosos hombres.

En este terreno, John Locke (1632-1704), conseguiría una influencia capital ya que sus ideas influyeron enormemente en el liberalismo inglés, en la filosofía francesa del siglo XVIII y en los dirigentes de la Revolución americana.

Fue el primer teórico de la burguesía.

De una familia de comerciantes y de juristas, fue amigo de Lord Ashley, conde de Shaftesbury, ministro de Carlos II Estuardo, a quien siguió a Holanda en su desgracia, después del advenimiento de Jacobo II.

Regresó a Inglaterra pasada la revolución de 1688 y publicó sus célebres obras: «Ensayo sobre el entendimiento humano», «Carta sobre la tolerancia», «Dos tratados sobre el gobierno».

Racionalista y empirista, amplió considerablemente la idea del contrato social de Hobbes. Libres, iguales, guiados por la razón, los hombres gozarían de los derechos naturales otorgados por Dios.

Pero deben, para vivir en sociedad, ligarse a un gobierno que proteja sus derechos y propiedades.

El soberano también se encuentra ligado por el contrato. No puede disponer arbitrariamente de las personas y de los bienes.

Las leyes, iguales para todos, deben ser elaboradas por una asamblea. Si el soberano no respeta el contrato, sus subditos deben considerarse desligados de su juramento.

Locke justificaba la rebelión contra Jacobo II y el advenimiento de Guillermo de Orange en 1688, rey legítimo porque lo había refrendado el consentimiento de la nación. Fue el primero en afirmar la necesidad de la separación de poderes, idea en la que profundizará Montesquieu.

Escritor de finales del siglo XVII, Fontenelle es ya un  «hombre del siglo XVIII», por la libertad de su inteligencia, por su curiosidad universal, por su ausencia de espíritu religioso. En sus obras se inclina a someter los espíritus a un método científico,  inculcándoles la fe en el progreso. En su «Historia de la Academia» o en sus «Conversaciones  sobre  la  pluralidad de  los mundos», se esfuerza en convertirse en el profesor de filosofía de la gente mundana.

Del mismo modo, el poder legislativo debe estar por encima del ejecutivo. Así, las fuerzas políticas se equilibran recíprocamente, evitando la injusticia, la arbitrariedad, la tiranía.

Locke preconizaba, igualmente, la separación de la Iglesia y el Estado, la libertad de conciencia y la libertad de cultos; excluía, sin embargo, a los católicos y a los ateos.

Los primeros, porque hacen que la soberanía dependa de una gracia divina, obedecen a Roma y sus sacerdotes quieren dominarlo todo; los segundos, porque sus juramentos no tienen ninguna sanción.

A pesar de estas excepciones, puede juzgarse la «osadía» y la novedad que representaban los escritos de Locke para aquella época, sobre todo con relación a Francia, país en el que triunfaban la arbitrariedad y «el capricho real».

De ahí la extraordinaria «anglomanía» de los filósofos franceses del siglo siguiente, tales como Voltaire, para quien la doctrina de Locke fue un verdadero evangelio.

A finales de siglo, absolutismo de Luis XIV suscitó vivas críticas que, sin embargo, no favorecerían el progreso, porque emanaban de nobles humillados por el papel demasiado importante que el rey había concedido a los burgueses en sus Consejos y su administración.

Como Saint-Simon o Fenelón, los nobles querían limitar el absolutismo, pero en un sentido favorable a la nobleza exclusivamente: casta dominante en los Estados Generales y los Consejos Reales, rigurosamente cerrada, teniendo en todas partes la preferencia sobre los plebeyos, presidida por el rey, que no se olvida nunca de su fuerza.

Esta «reacción nobiliaria», que se desarrollará en el siglo XVIII, va a impedir la evolución de la sociedad francesa y favorecer la arrogancia de los privilegiados hostiles a todas las reformas liberales, lo cual conducirá a las tubulencias sangrientas de la revolución jacobina.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo VII La Gran Aventura del Hombre

Los Reyes Catolicos La Unidad Politica y la Reconquista Española

Los Reyes Católicos de España – Unidad Política

Reyes Católicos y la unidad política de España: A fines del siglo XV (1469) ,el matrimonio de Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón —los dos reinos más importantes— sentó las bases de la unidad política de España.

Sin embargo, el poder de la monarquía no fue reconocido del mismo modo en todas las regiones del reino. Isabel y Fernando pusieron en práctica un programa de reorganización económica y política para fortalecer su autoridad, pero no lograron la fusión administrativa entre Aragón y Castilla.

Los Reyes Católicos  no pudieron establecer una moneda única ni un sistema fiscal y legal común dentro de sus reinos.

TERMINARON CON 8 SIGLOS DE LA PRESENCIA ÁRABE EN ESPAÑA

Durante la Edad Media, diversos reinos cristianos independientes surgieron durante el largo periodo de la reconquista de la península ibérica de manos de los musulmanes.

Aragón y Castilla eran los reinos españoles más poderosos; en el oeste, estaba la monarquía independiente de Portugal; en el norte, el pequeño reino de Navarra, que se inclinaba por Francia; y en el sur, el reino musulmán de Granada.

A comienzos del siglo XV pocas personas podrían haber predicho la unificación de los reinos ibéricos.

Un paso importante en esa dirección se dio con el matrimonio de Isabel de Castilla (1474-1504) y Fernando de Aragón (1479-1516) en 1469.

Este matrimonio fue una unión dinástica de dos gobernantes, no un casamiento político.

Ambos reinos tenían sus propios parlamentos (Cortes), tribunales, leyes, monedas, lenguas, costumbres y órganos políticos.

Sin embargo, los dos gobernantes trabajaron para fortalecer el control real del gobierno, sobre todo en Castilla.

El consejo real, que se suponía supervisaba la administración local y la implantación de las políticas gubernamentales, carecía de aristócratas y estaba pletórico, sobre todo, de abogados de clase media.

Educados en los principios del derecho romano, estos funcionarios trabajaban bajo la creencia de que la monarquía encarnaba el poder del estado.

Con el fin de reemplazar el ejército indisciplinado que habían heredado por una armada más profesional, Fernando a Isabel reorganizaron las fuerzas militares de España.

El desarrollo de una sólida fuerza de infantería, como corazón del nuevo ejército español, lo convirtió en el mejor de Europa en el siglo XVI.

Fernando e Isabel reconocieron la necesidad de controlar a la iglesia católica por el vasto poder y riqueza que poseía.

Obtuvieron del papa el derecho de nombrar en España a los más importantes funcionarios eclesiásticos, lo que en la práctica convertía al clero en instrumento del poder real.

Fernando e Isabel también persiguieron una política de rigurosa uniformidad religiosa.

España tenía dos grandes minorías religiosas, los judíos y los musulmanes; ambas habían sido toleradas en la España medieval.

Sin embargo, la creciente persecución del siglo XIV provocó que la mayoría de los judíos españoles se convirtiera al cristianismo.

Pero las quejas de que seguían practicando en secreto el judaísmo provocaron que Fernando e Isabel pidiesen al papa la institución de la Inquisición en España en 1478.

Bajo el control real, la Inquisición funcionó con cruel eficacia para garantizar la ortodoxia de los conversos, pero no tuvo autoridad sobre los judíos practicantes.

En consecuencia, en 1492, rebosantes con el éxito de la conquista de la Granada musulmana, Fernando e Isabel tomaron la drástica medida de expulsar de España a todos los judíos profesantes.

Se ha calculado que 150.000 de 200.000 judíos huyeron.

También «se alentó» a los musulmanes a convertirse al cristianismo después de la conquista de Granada. En 1502 Isabel expidió un decreto que expulsaba de su reino a todos los musulmanes profesantes.

En gran medida, los monarcas «más católicos» lograron su propósito de implantar una ortodoxia religiosa absoluta como ingrediente básico del estado español.

Ser español era ser católico, una política de uniformidad hecha cumplir por la Inquisición.

LOGRARON EL FINAL
DE LA RECONQUISTA,
CON LA TOMA DE GRANADA
PATROCINARON EL
VIAJE DE COLON AL
NUEVO MUNDO
ESTABLECIERON EL PODER
REAL  SOBRE
LA INQUISICIÓN

GRANADA

Fundado a comienzos del siglo XIII por Muhammad I (1237-1273) de la dinastía nazarí, el reino de Granada fue el último bastión de la civilización hispanoárabe, con una población que oscilaba entre 500.000 y 750.000 habitantes a fines del siglo XV.

El vestigio más impresionante de la presencia musulmana en Granada es la Alhambra, el palacio-fortaleza de sus monarcas, emplazado en la colina sobre la ciudad, a orillas del río Darro.

Su nombre procede del color rojo de sus muros (en árabe, al-hamrá), construidos por ladrillos elaborados con la arcilla del propio terreno.

El primer rey nazarí construyó la alcazaba sobre una antigua fortificación en ruinas.

Su hijo Muhammad II (1273-1302) completó la obra con un recinto amurallado, asegurando la paz interior de la ciudadela, llena de detalles en sus torres, patios y palacetes.

Las construcciones que hoy se conservan datan el siglo XIV y se deben a Yusuf I y su sucesor, Muhammad V.

La Alhambra se convirtió en palacio de los reyes cristianos desde la reconquista de Granada en 1492, y los propios Reyes Católicos hicieron restaurar el palacio siguiendo el estilo musulmán.

REINO VASALLO
Al iniciarse las hostilidades, el reino de Granada era vasallo del de Castilla. Buscando un pretexto para la invasión, Isabel y Femando reclamaron al sultán Muley Hacen que pagase sus débitos. «En mi reino ya no se labra oro, sino hierro para los cristianos», fue su respuesta. Al poco tiempo sus huestes tomaron Zahara, en manos de los cristianos.
GUERRAS INTERNAS
En 1481, el reino de Granada comprendía las actuales provincias de Almería, Granada y Málaga y estaba azotado por las pugnas palaciegas entre el sultán, Muley Hacen, su hijo, Boabdil, y El Zagal, hermano y tío de los anteriores. El conflicto interno fue alentado por el rey Fernando, que liberó a Boabdil en las dos ocasiones en las que fue hecho prisionero.
EL REY BOABDIL
Boabdil -traducción del nombre árabe Abu Abd Allah-, el último de los reyes moros de Granada, gobernó con el nombre de Muhammad XI. Conocido por los cristianos como «el rey Chico» y por los musulmanes como «el desventurado», se quedó en Granada tiempo después de la derrota. Desterrado a las Alpujarras, finalmente se fue a África.
El GRAN CAPITÁN
Conocido como el «Gran Capitán su bravura, dotes estratégicas y caballerosidad, Gonzalo Fernández Córdoba (1453-1515) negoció los términos de la rendición de la ciudad con el rey Boabdil. De la experiencia militar de la guerra de Granada surgió el primer ejército permanente de Europa, producto del ingenio de Gonzalo de Córdoba.

 ALGO MAS SOBRE LA RECONQUISTA:

Recibe este nombre el importante movimiento de recuperación del territorio español ocupado por los árabes.

La Reconquista partió de la zona fuertemente protegida por la misma naturaleza, que comprende la cordillera Cantábrica y los Pirineos; por el lado occidental tomó la iniciativa Asturias, luego León y por último Castilla, que no sólo llevó adelante las acciones de mayor envergadura, sino que a partir de allí se convirtió en el punto de partida de la unificación de España al absorber no sólo a León, sino a todos los demás reinos cristianos.

Por Oriente intervinieron en la Reconquista, Navarra, Aragón y Cataluña.

La lucha contra los musulmanes puede dividirse en tres períodos:

1) siglos VIII a XI. La Reconquista avanzó muy lentamente ya que los árabes eran más poderosos y estaban más unidos; fue, además, la época de Almanzor, el famoso caudillo árabe que infligió graves derrotas a los cristianos;

2) siglos XI a XIII. En este período se fracciona el califato de Córdoba, por lo cual los cristianos pueden llevar la reconquista casi hasta el Guadalquivir; es el período de las grandes conquistas y batallas: Toledo, Navas de Tolosa, Sevilla, Valencia;

3) siglos XIII a XV.

En esta etapa la Reconquista perdió empuje, no sólo por las invasiones de almorávides y almohades, pueblos mucho más aguerridos y fanáticos, sino también por las luchas internas que sacudían a los reinos cristianos.

Durante este período hubo luchas, pero también momentos de paz y concordia entre cristianos y musulmanes, hasta que los Reyes Católicos se propusieron culminar la empresa, cuyo epílogo fue la toma de Granada en 1492.

Plantagenet: Reyes Franceses en de Inglaterra Historia

Plantagenet:Historia de los Reyes Franceses en  Inglaterra

NACIMIENTO DE INGLATERRA: Mientras Alemania se debatía en sangrientas luchas que en definitiva condujeron a la decadencia del poder imperial, surgía un nuevo estado, Inglaterra, por influjo de los normandos establecidos en Francia.

En efecto, en 1066, el duque Guillermo de Normandía, con el apoyo del papa Alejandro II, desembarcó con un ejército en Inglaterra y luego de vencer en la batalla de Hastings, se instaló en el trono y tomó el nombre de Guillermo I Con Guillermo I (1066-1087), se instauró en Inglaterra el feudalismo, aunque con distintas bases que en Francia, porque el rey se reservó la mayor parte de los dominios y no quedó a merced de los señores.

Es decir, que la conquista de Inglaterra hizo a Guillermo de Normandía más poderoso que su soberano, el rey de Francia, lo que determinó la rivalidad entre Francia e Inglaterra, que quedó latente durante el reinado de los sucesores de Guillermo: Guillermo II el Rojo (1087-1100) y Enrique I (1100-1135).

Consecuentemente, el rey de Francia, Luis VI el Grueso, intentó despojar a Inglaterra de la Normandía, mediante su apoyo a Guillermo Clitón contra su tío Enrique I; pero no pudo lograrlo porque fue derrotado en la batalla de Brenneville (1119), con lo cual quedó consolidado el poder del monarca inglés.

No obstante, debido a un naufragio, Enrique I perdió a sus hijos varones y quedó sin descendencia para el trono. Sólo sobrevivió su hija Matilde, —viuda del emperador de Alemania, Enrique V,— que se casó en segundas nupcias con el conde de Anjou, Godotredo Plantagenet, cuyo hijo, Enrique, fundó en 1154 una nueva dinastía en Inglaterra, que se sostuvo en el trono por trescientos años.

Los Plantagenet Enrique II era, además, heredero en Francia del condado de Anjou y del Maine. En 1152 se casó con Leonor de Aquitania, divorciada de Luís VII, con lo cual adquirió Aquitania y Normandía.

Una vez instalado en el trono de Inglaterra, se propuso someter al clero a la autoridad real, a cuyo efecto designó a Tomás Becket como arzobispo de Canterbury y como jefe de la Iglesia de Inglaterra. Este asumió decididamente su papel y reformó las costumbres del clero, dando el ejemplo con su sencillez y austeridad.

Sin embargo, Enrique II, a pesar de la oposición de Becket, impuso los Estatutos de Clarendon (1164), por los cuales los miembros del clero quedaron bajo la jurisdicción de los tribunales reales.

Ante esta actitud, el arzobispo protestó enérgicamente, apeló al papa y se refugió en Francia. Con la protección de Luis VII, Becket pudo regresar a Canterbury, donde fue recibido con gran entusiasmo por los fieles, renovando de inmediato la pena de excomunión para los partidarios del rey.

Esto enardeció a sus enemigos y poco después fue asesinado dentro de la misma catedral. Este hecho causó gran indignación y el arzobispo fue venerado como un mártir. Enrique II se vio obligado a retractarse y abolir los Estatutos de Clarendon.

Luego debió combatir contra sus propios hijos, que se sublevaron contra él, los que fueron apoyados por los reyes de Francia. Posteriormente, Tomás Becket fue canonizado por la Iglesia católica.

Ricardo Corazón de León (1189-1199) Uno de los hijos de Enrique II, fue Ricardo Corazón de León, un heroico militar que, como vimos, participó en la tercera cruzada junto con Felipe Augusto de Francia. A su regreso, debido a un naufragio, fue a parar a las costas del mar Adriático y tuvo que atravesar Alemania; pero al pasar por las tierras del duque de Austria, a quien había ofendido en Tierra Santa, fue reconocido, detenido y luego entregado al emperador.

Ricardo Corazón de León

Ricardo Corazón de León

Este lo mantuvo cautivo hasta que, ante el reclamo de los señores ingleses, lo puso en libertad a cambio de un importante rescate (1194). Durante su ausencia, Felipe Augusto había aprovechado para apropiarse de vastos territorios en la Normandía.

Ricardo le declaró la guerra, que se prolongó hasta 1199 en que fu suspendida. Ricardo se dirigió entonces contra el vizconde de Limoges y pereció en un combate.

Juan sin Tierra (1199-1216) A la muerte de Ricardo su hermano Juan, llamado sin Tierra, por no haber recibido herencia de su padre, se proclamó rey, desconociendo los derechos de su sobrino Arturo de Bretaña, a quien poco después hizo asesinar.

Debido a este hecho incalificable, el rey de Francia, Felipe Augusto, citó a Juan ante el tribunal real, al que no compareció.

rey juan sin tierra

El tribunal se pronunció en rebeldía por la confiscación de sus feudos y Felipe se apresuró a ejecutar la sentencia. A tal efecto, invadió la Normandía, se apoderó del castillo de Gaülard y sitió la ciudad de Rúan (1204), que finalmente capituló. Seguidamente Felipe extendió su poder a Anjou , la Turena y el Poitou.

Entretanto, Juan sin Tierra formó una coalición contra Felipe, en la que participaron los señores feudales del Norte de Francia, los condes de Flandes y de Boulogne y Otón IV de Alemania. Los ejércitos se encontraron en la batalla de Bouuines (1214), que finalizó con el triunfo de los franceses contra los coaligados.

La Carta Magna Estas circunstancias adversas suscitaron contra Juan sin Tierra un movimiento de oposición protagonizado por los nobles, unidos a la burguesía, quienes entraron en Londres, y en un prado de las cercanías de Windsor, obligaron al rey p firmar la denominada Carta Magna (1215)), en la que se estableció que los impuestos debían ser aprobados por el Consejo del Reino, integrado por la nobleza y el clero.

Además, nadie podría ser condenado sin sentencia previa dictada por sus pares; debía garantizarse la libertad de comercio y respetarse los derechos de la Iglesia.

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AMPLIACION DEL TEMA:
REYES FRANCESES DE INGLATERRA

Guillermo era, a la vez, rey de Inglaterra y duque de Normandía. A su muerte su hijo primogénito Roberto estaba en Francia y seguía siendo duque de Normandía, y su hijo segundo, Guillermo que estaba en Inglaterra, se hizo reconocer rey. Guillermo II (1087-1100), llamado el «Príncipe rojo», dejó recuerdo de hombre terrible. Se rodeaba de soldados extranjeros que se complacían en saquear el país.

Como su padre, era gran cazador y mandaba condenar a muerte a los cazadores furtivos. Cazaba en el «bosque nuevo» cuando fue muerto por una flecha. Era tan odiado que su cadáver, cuando fue conducido a la catedral de Winchester, se enterró sin ceremonia.

Su hermano menor, Enrique I, se hizo elegir rey. Casi todo su reinado (1100-1135), lo pasó en guerras. Habiéndole tocado en suerte hacer prisionero a su hermano mayor, duque de Normandía, le encerró en una fortaleza y fue a la vez rey de Inglaterra y. duque de Normandía.

No dejó más que una hija, que se casó con el duque de Anjou, Godofredo, apellidado Plantagenet. Pero su sobrino Esteban se hizo coronar rey y durante veinte años se peleó en Inglaterra.

Habiendo muerto Esteban sin dejar sucesión, el hijo de Matilde y de Godofredo Plantagenet, Enrique II, fue rey de Inglaterra. Había heredado las posesiones de Normandía y de Anjou, y se había casado con Leonor de Aquitania, que le llevó en dote varias provincias. Era dueño de la mitad de Francia.

Era reconcho, la cabeza cuadrada, ojos grises brillantes y saltones, «cabeza de toro y la melena y la fuerza de un león». Se sentaba raras veces y permanecía a caballo tanto tiempo seguido que los de su séquito quedaban extenuados. Despreciaba las conveniencias, hablaba en términos groseros, tenía accesos de cólera y se arrojaba al suelo blasfemando. Fue querido por sus subditos ingleses, porque había llevado la paz a Inglaterra.

Su sucesor Ricardo, apellidado Corazón de León, no pensaba más que en pelear y pasó todo su reinado (1189 a 1199) en la Cruzada o en Francia guerreando.

Aquellos Plantagenets, reyes de Inglaterra, eran príncipes franceses. Pasaban la vida en Francia, se rodeaban de franceses y no hablaban nada más que francés. Entonces fue esta lengua oficial en la corte, en los tribunales y en el gobierno.

El rey era más poderoso que ningún otro en Europa. Todos los señores, llamados barones, le debían el servicio militar. Los más poderosos ostentaban el título francés de conde (en inglés earl), pero no tenían, como los condes en Francia, un territorio en que mandaban, y sí sólo posesiones dispersas por toda Inglaterra.

Los obispos eran como en Francia grandes personajes rodeados de una escolta de caballeros, pero el rey los designaba y no podían menos de obedecerle.

En todo el reino,el rey únicamente tenía derecho a hacer la guerra y a administrar justicia. Ningún otro poseía el derecho de guerra o el de justicia como ocurría en Francia.

JUAN SIN TIERRA

El sucesor de Ricardo, su hermano Juan, llamado sin Tierra, fue como él violento y caprichoso, además brutal y embustero, que lo sacrificaba todo a sus diversiones. Las rentas de sus dominios no eran suficientes para sus gastos y se proporcionó dinero imponiendo tributos y grandes multas.

Repudió a su esposa, para casarse con Isabel de Angulema, que arrebató a su prometido, un señor de Poitou. Los nobles del Poitou se sublevaron contra él, pidieron auxilio al rey de Francia y Juan se encontró comprometido en una guerra que le hizo perder casi todas sus posesiones de Francia.

Luego se indispuso con el Papa Inocencio III.

El Papa, para castigar a Juan, ordenó a los obispos ingleses que pronunciasen el interdicte3 contra el reino. «Por los dientes de Dios, dijo Juan (era su juramento habitual), si osáis pronunciar el interdicto, enviaré todo mi clero al Papa y me apoderaré de sus bienes.

Y a todos los romanos que encuentre en mi reino los enviaré con los ojos vaciados y la nariz cortada para que sean reconocidos por doquiera. Si apreciáis vuestra piel, ¡dos inmediatamente».

El interdicto fue pronunciado. Todas las iglesias quedaron cerradas, se dejó de administrar los sacramentos. Juan se vengó incautándose de los bienes de los obispos y de los conventos. El Papa entonces excomulgó personalmente a Juan (1209). Juan mandó citar a todos los prelados de Inglaterra y los obligó a rescatar sus bienes mediante una suma enorme. Permaneció excomulgado tres años.

Por último, dos legados del Papa fueron a Inglaterra, y, delante de la Asamblea de los señores, manifestaron a Juan que el Papa «desligaba a todos sus subditos cristianos del juramento de fidelidad que habían prestado». Los ingleses dejaban de estar obligados a obedecerle y podían elegir otro rey.

Luego el Papa se entendió con el rey de Francia, Felipe, y le prometió dar a su hijo el reino de Inglaterra. Felipe convocó un ejército francés. Esta vez Juan tuvo miedo. Prometió devolver todo el dinero que había quitado al clero, hacerse vasallo del Papa y pagarle cada año 1.000 marcos en señal de sumisión.

 

fuente

Resumen de la Revolución Francesa Causas y Consecuencias Sintesis

Resumen de la Revolución Francesa
Causas, Desarrollo y Consecuencias

Las raíces de la Revolución Francesa se remontan a la época de Luis XIV, cuyo largo reinado duró de 1643 a 1715. Durante la minoría de edad del rey, Francia se vio sacudida por guerras civiles entre facciones aristocráticas, y cuando se inició su gobierno personal en 1661 estaba decidido a acabar con el poder de la nobleza y centralizar todo el poder en su persona, con su famoso declaración de «El estado soy yo»- Obligó a la aristocracia a pasar la mayor parte del tiempo en la corte, viviendo en el magnífico palacio nuevo de Luis XIV en Versalles, a las afueras de París.

revolucion francesa

La Revolución Francesa fue el cambio social y político más importante que se produjo en Europa, a fines del siglo XVIII. No fue sólo importante  para Francia, sino que sirvió de ejemplo para otros países , en donde se desataron conflictos sociales similares, porque amenazó a todas las monarquías del resto de Europa y provocó una década de guerra, unos defendiendo sus derechos y libertades y otros tratando de conservar el regimen absolutista.

Esta revolución significó el triunfo de un pueblo pobre, oprimido y cansado de las injusticias, sobre los privilegios de la nobleza feudal y del estado absolutista.

Esta revolución señala uno de los momentos cruciales en la historia política de la humanidad. Su influencia ha sido decisiva en la transformación de los regímenes monárquicos patrimoniales en regímenes democráticos electoralistas.

El principio de la soberanía de los reyes fue substituido por el de la soberanía de las naciones y de los pueblos.

El reconocimiento de los derechos del hombre y los principios de igualdad, libertad y fraternidad, penetran, a partir de ella, cada vez más, en la vida y en la organización política del mundo moderno.

Durante el reinado de Luis XIV (1643-1715) (foto abajo), Francia se hallaba bajo el dominio de una monarquía absolutista, el poder de rey y de la nobleza era la base de este régimen, pero en realidad el estado se encontraba en una situación económica bastante precaria, que se agravó por el mal gobierno de Luis XV (bisnieto de Luis XIV), y que tocó fondo durante el reinado de Luis XVI, gobernante bien intencionado, pero de carácter débil, por lo que se lo llamaba el buen Luis.

revolucion francesa

Pintura Sobre Las Luchas Durante La Revolución Francesa

Ver: Versión Para Niños o Principiantes de la Revolución Francesa

«Los gastos militares y un lustro de malas cosechas crearon una gravísima situación social. La mayoría de la población se vio en la miseria mientras el lujo y el despilfarro del rey y la nobleza continuaban como si nada. Luis XVI se negó a realizar cualquier tipo de reforma y defendió los privilegios de la aristocracia frente al hambre de sus súbditos, que se estaban hartando de la injusticia.» Fuente Consultada: Felipe Pigna

 El mantenimiento de un estado absolutista demandaba mucho dinero, ya que:

* Existía un gran número de funcionarios en el gobierno y cada uno buscaba su propio beneficio

* Se tenía que mantener un gran  ejército permanente.

* La corte vivía rodeada de lujos.

Algunos ministros de Hacienda trataron de encontrar una solución a esta crisis, pero sus medidas sólo complicaron más la situación.

 Aparece un nuevo problema:

  • En envió de  tropas a América de Norte, para defender su posiciones territoriales, antes el avance de gobierno inglés, en la guerra de los Estados Unidos.
  • Consecuentemente la monarquía se endeudó mucho más.

 Soluciones Propuestas:

  • Se recurrió al tradicional intento de aumentar los impuestos.
  • Se trató de conseguir que la nobleza también aporte su correspondiente diezmo, medida que provocó la ira y oposición de esta última clase social, que estaba dispuesta a defender sus privilegios feudales, hasta el punto de enfrentar la monarquía.
  • Para que no se empeorara su situación económica la nobleza trató de acaparar más cargos en la burocracia estatal, y además, aumentó la explotación de los campesinos que trabajaban en sus tierras, exigiéndoles   mayores contribuciones.

Resumiendo:

a- La economía del país estaba arruinada.

b- Los nobles consecuentemente sufrían dramas financieros.

c- El clero no recibía el diezmo por parte del pueblo.

d- La burguesía quería acceder a cargos públicos.

e- Los campesinos estaban cansados del poder feudal.

La sociedad estaba compuesta por tres sectores sociales llamados estados.

El primer estado era la Iglesia; sumaba unas 120.000 personas, poseía el 10% de las guerras de Francia y no pagaba impuestos. Recibía de los campesinos el “diezmo”, es decirla décima parte del producto de sus cosechas. Sólo la Iglesia podía legalizar casamientos, nacimientos y defunciones, y la educación estaba en sus manos.

El segundo estado era la nobleza, integrada por unas 350.000 personas. Dueños del 30 % de las tierras, los nobles estaban eximidos de la mayoría de los impuestos y ocupaban todos los cargos públicos. Los campesinos les pagaban tributo y sólo podían venderles sus cosechas a ellos. Tenían tribunales propios, es decir que se juzgaban a sí mismos.

El tercer estado comprendía al 98% de la población, y su composición era muy variada. Por un lado estaba la burguesía, formada por los ricos financistas y banqueros que hacían negocios con el estado; los artesanos, funcionarios menores y comerciantes.

Por otra parte, existían campesinos libres, muy pequeños propietarios, arrendatarios y jornaleros.

El proletariado urbano vivía de trabajos artesanales y tareas domésticas. Finalmente estaban los siervos, que debían trabajo y obediencia a sus señores.

El tercer estado carecía de poder y decisión política, pero pagaba todos los impuestos, hacia los peores trabajos y no tenía ningún derecho. La burguesía necesitaba tener acceso al poder y manejar un estado centralizado que protegiera e impulsara sus actividades económicas, tal como venia ocurriendo en Inglaterra.

Viendo la difícil situación económica que se asomaba, la nobleza exigió que se llamara a Estados Generales, para el tratamiento de una ley de impuestos.

La monarquía prácticamente arruinada económicamente y sin el apoyo de gran parte de la nobleza, estaba en la ruina.

Cuando se reunieron en los Estados Generales (1789), la situación de Francia estaba sumamente comprometida, ya que el pueblo no soportaba más tan penosa vida, y existía un gran descontento social.

Como se dijo, las clases sociales existentes en ese momento eran: la nobleza, el clero y la burguesía, pero al contar los votos de la nobleza y del clero, que pertenecían a un estamento privilegiado, superaban en número a la burguesía, y por lo tanto siempre se tomaban las decisiones que a esta sector le convenía.

Solucionado este sistema de conteo, el tercer estamento (la burguesía) pudo tomar el control de la situación, y comenzó a sesionar como Asamblea Nacional,  y juraron solemnemente que ésta no se disolvería hasta tanto no se logre conformar una Constitución Nacional.

En 14 de Julio de 1789, la burguesía se vio apoyada por un gran sector explotado por la nobleza, los campesinos, que en medio de una agitada multitud revolucionaria formada por hombres y mujeres, saturados de injusticias y de hambre, se dirigen violentamente a la Bastilla, símbolo del régimen absolutista, donde funcionaba como cárcel de los opositores al sistema de gobierno, y toman la toman por la fuerza.

Esta demostración atemorizó a los partidarios del antiguo sistema, y sirvió para inclinar la balanza en favor de los revolucionarios, desplazando así del poder a los nobles y partidarios del absolutismo.

Paralelamente se produjo en las zonas rurales levantamientos de los campesinos contra los señores feudales, lo cuales fueron asesinados, y sus castillos saqueados e incendiados. A este movimiento social por la justicia y fraternidad de los hombres en 1789, se lo conoce como el Gran Miedo.

La Asamblea Nacional estaba formada por la burguesía, que inicialmente para luchar contra la monarquía, lo hizo en forma unificada, pero en realidad la burguesía no era una clase social homogénea, sino que estaba dividida en la alta burguesía –banqueros, financistas, comerciantes, propietarios- y en la baja burguesía formada por los profesionales (abogados y médicos), pequeños comerciantes y dueños de talleres.

Cuando llegó el momento de decidir por la forma de gobierno, la alta burguesía apoyó a los girondinos, oriundos de la provincia de La Gironda, que querían llegar a un acuerdo con la monarquía e instaurar una monarquía constitucional, es decir, tenía una actitud moderadora respecto a los cambios políticos.

Por otro lado estaban los jacobinos, que tenían ideas más revolucionarias y de cambios radicales, con tendencia a la instauración de una república democrática, con derechos a la participación política y con la aplicación de medidas más equitativas para la repartición de la riqueza y la lucha contra el hambre popular.

Dicho nombre proviene de que se reunían en asambleas, llamadas clubes , en un convento ubicado sobre la calle San Jacobo.

Los diputados de la asamblea, decidieron eliminar los privilegios de la nobleza, se les obligó a pagar impuestos y se eliminó el diezmo a la Iglesia. Pocos días después la asamblea dicta la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, esta proclama se transformó en la síntesis de las ideas revolucionarias, basadas en tres banderas: igualdad, fraternidad y libertad.

Les interesaba la libertad para comerciar, la defensa de la propiedad privada y la igualdad de los ciudadanos ante la ley.

El 3 de Septiembre de 1789, se proclamó la Constitución de carácter moderado, en donde la alta burguesía había logrado prevalecer sus ideales, de negociar con el antiguo régimen, quedando a cargo del poder ejecutivo el rey (Luis XVI), el poder legislativo lo ejerció una asamblea formada por la burguesía y el poder judicial, se compuso de jueces electos.

Se estableció que sólo podían votar aquellos que pagaban ciertos impuestos, y de esta manera se pone en evidencia que las banderas de igualdad proclamada por los revolucionarios tenía ciertas limitaciones.

La nobleza de esta manera se vio con sus poderes recortados, lo que los motivó a tratar de crear alianzas y buscar apoyos en otros países con gobiernos absolutista, y de paso tratar de evitar que estos movimientos se expandan a otros reinos, y para ello no había mas remedio que la guerra.

Países como Austria y Prusia, atacaron a los franceses en los límites de su territorio y lograron contenerlos, pero los cuidados que tuvieron los países limítrofes con Luis XVI, hicieron evidente de la alianza que existía entre éste y la intervención extranjera, de esta manera el pueblo francés destronó al rey, y luego se lo decapitó.

Más tarde fue ejecutada su mujer: María Antonieta. La asamblea nacional fue desplazada y un nuevo cuerpo de representantes reunidos en una Convención, comenzó a dirigir el nuevo gobierno republicano, liderado por la baja burguesía, dependiente del partido jacobino.

El cambio de mayor importancia es que ahora los representantes podían ser elegidos mediante el sufragio universal, permitiendo una mayor participación de sectores humildes y populares, llamados sans culottes (sin calzones).Desde 1792 los jacobinos lograron el control de la Convención, y sus principales activistas fueron:Dantón, Robespierre, Marat y Saint Just.

La república jacobina en el plano exterior debió frenar el avance de los ejércitos extranjeros, en el plano interior debió combatir la aristocracia, y terminar con la resistencia de los girondinos, que se oponían a la nueva forma de gobierno.

Para tomar mejor partido de su control, los jacobinos hicieron alianzas con los sans-culottes, y durante 1793, se creó una institución destinada a establecer un rígido control de los opositores, y castigarlos duramente y aplicar la pena de muerte a todos aquellos que no apoyaban el sistema de gobierno republicano.

Este instrumento fue dirigido en persona por Robespierre. Se trataba de mantener dominados a sus opositores, a través del miedo, por lo que se lo llamó: El terror revolucionario.

La revolución estuvo contagiada de individualismo liberal. Fue su gran falla que produjo posteriormente graves injusticias y tensiones sociales, y reacciones totalitarias. Se revistió de espíritu sectario, desencadenó el terror, desató la persecución política y religiosa. No quita esto la influencia que ejerció en la transformación de los antiguos regímenes absolutistas y el aporte de sus concepciones políticas en el mundo moderno.La revolución se produjo en 1789. Una revuelta popular que no pudo contenerse desencadenó un profundo movimiento social y político contra el absolutismo monárquico y los privilegios sociales.

El Gobierno Revolucionario de 1793:

Durante la guerra, en el interior de Francia hubo levantamientos organizados por partidarios de la monarquía y por grupos opuestos a la Constitución civil del clero. Ante la emergencia, la Convención decidió crear varias instituciones que tendrían a cargo el gobierno del país en la grave situación:

EL COMITÉ DE SALVACIÓN PÚBLICA: Integrado por nueve miembros con amplios poderes de gobierno.
EL COMITÉ DE SEGURIDAD GENERAL: Con atribuciones de policía y seguridad interna. Se dedicaba a investigar el comportamiento de los supuestos enemigos de la Revolución.
EL TRIBUNAL REVOLUCIONARIO: Con extensos poderes judiciales.

La medidas tomadas por la Convención no pudieron atender a todas las exigencias del sector popular, que seguían sufriendo la crisis económica.

Se trató de llevar un control de precios para los alimentos básicos, aplicando severa penas a quienes no las acataban, pero no se logró el efecto deseado, lo que llevó al sector de los sans-culottes a romper su alianza con los jacobinos, creando una fisura y debilidad al partido gobernante.

Robespierre: Con Robespierre al frente, se estableció un gobierno revolucionario, el Comité de Salvación Pública,  que suspendió algunas garantías constitucionales, mientras la situación de guerra pusiera en peligro la Revolución, y se utilizó el Terror, un estado de excepción, para perseguir, detener y, en su caso, guillotinar a los sospechosos de actividades contrarrevolucionarias. Ante la guerra y la crisis económica se tomaron toda una serie de medidas para favorecer a las clases populares y que fueron signo del nuevo carácter social de la República.

— La venta en pequeños lotes de los bienes expropiados a la nobleza para que pudieran ser adquiridos por los campesinos.

— Ley que fijaba el precio máximo de los artículos de primera necesidad y la reglamentación de los salarios.

— Persecución de los especuladores, confiscación de sus bienes y distribución de ellos entre los pobres.

— Obligatoriedad y gratuidad de la enseñanza primaria, prohibición de la mendicidad, atención a los enfermos, a los niños y a los ancianos.

— Proceso de descristianización, que comportó la sustitución del calendario cristiano por el que se iniciaba con la proclamación de la República y la sustitución del culto católico por un culto cívico; el de la razón.

Las reformas de Robespierre concitaron muy pronto la oposición de la mayor parte de la burguesía, que veía peligrar sus propiedades. Por otro lado, su forma de gobernar, dictatorial, desagradaba a muchos porque a cualquier crítica se respondía con la detención y la muerte.

Cuando la guerra dejó de ser un problema y las victorias del ejército republicano garantizaban la estabilidad de la República, gran parte de los diputados de la Convención se pusieron de acuerdo para dictar una orden de detención contra Robespierre, que fue guillotinado el 28 de julio de 1794.

Conociendo la debilidad de este gobierno, la alta burguesía aprovechando la situación, y deseosos de terminar con los “excesos del populacho” en Julio de 1794, produjeron un golpe de estado, desplazando la república y creando un Directorio, que para lograr su autoridad se apoyaron en los militares. Los líderes de la Convención fueron guillotinados.

El Directorio, eliminó la libertad política de votar a los más humildes, se eliminó el control de precios y se tomaron medidas que favorecieron a los comerciantes y especuladores.

Este nuevo régimen, el Directorio, fue contestado tanto por los realistas, partidarios de volver al Antiguo Régimen, como por las clases populares, de­cepcionadas por el nuevo rumbo político.

Así, el sistema fue evolucionando hacia un autoritarismo, que acabó por recurrir al ejército y entregarle el poder. De todas maneras, el sector popular siguió pasando por las misma penurias de siempre y míseras condiciones de vida.

Entre los militares que apoyaban al Directorio, se encontraba Napoleón Bonaparte, que no tardó en hacerse del poder, mediante un golpe militar, aprovechando el gran prestigio que se había ganado en las diversas victorias militares en otros países.

En 1799 se apoderó del gobierno se Francia, y se coronó como Primer Cónsul, concentrando cada vez más poder, hasta llegar a emperador en 1804.

Con el tiempo la burguesía lo apoyó, ya que conservó muchos de los principios declarados en la Constitución, especialmente aquellos que beneficiaban a la burguesía más acomodada. A su vez estos lo apoyaban, porque evitaban el regreso de la república jacobina y del antiguo régimen aristocrático.

Consecuencias de la Revolución Francesa

1-Se destruyó el sistema feudal
2-Se dio un fuerte golpe a la monarquía absoluta
3-Surgió la creación de una República de corte liberal
4-Se difundió la declaración de los Derechos del hombre y los Ciudadanos
5-La separación de la Iglesia y del Estado en 1794 fue un antecedente para separar la religión de la política en otras partes del mundo
6-La burguesía amplió cada vez más su influencia en Europa
7-Se difundieron ideas democráticas
8-Los derechos y privilegios de los señores feudales fueron anulados
9-Comenzaron a surgir ideas de independencia en las colonias iberoamericanas
10-Se fomentaron los movimientos nacionalistas   

AMPLIACIÓN DEL TEMA
SOBRE EL TERROR REVOLUCIONARIO

Comandado por hábiles generales, el ejército revolucionario logró rechazar al enemigo: el 20 de setiembre de 1792, derrotó a los prusianos en Valmy, obligándolos a abandonar Francia, y el 6 de noviembre traspuso la frontera e invadió Bélgica.

El mismo día en que llegó a París la noticia de la gran victoria, de Valmy, el gobierno revolucionario proclamó la República.

Un mes más tarde, Luis XVI fue condenado a muerte como «reo de conspiración contra la libertad de la nación y de atentado contra la seguridad del Estado». El 21 de enero de 1793, murió guillotinado en París, en la Plaza de la Revolución (actual Plaza de la Concordia).

La muerte del rey produjo la reacción inmediata de los más poderosos monarcas europeos. España, Holanda, Portugal, Rusia e Inglaterra se unieron a Austria y Prusia en su guerra contra Francia.

La situación se tornó de pronto muy grave. Mientras Francia se hallaba amenazada por el avance de tropas enemigas, una parte del pueblo comenzó a dar señales de hostilidad hacia los revolucionarios, acusándolos de haber provocado el ataque de las naciones europeas al dar muerte al rey. En Lyon, en el mismo París y especialmente en la Vandée, el pueblo se sublevó.

Los revolucionarios más decididos resolvieron proceder con rigor extremo: instituyeron el «Comité de Salud Pública», bajo las órdenes de Maximiliano Robespierre, con la misión de condenar a muerte a todos los sospechosos de no adherirse a los principios de la Revolución.

En un año, a partir de julio de 1793, Robespierre envió a la guillotina a miliares de personas, sin entablarles proceso alguno. Este período se conoce con el nombre de «El Terror».

FIN DE LA REVOLUCIÓN:

La inaudita ferocidad de Robespierre acabó por disgustar a ¡os mismos revolucionarios: el27 de julio de 1794, muchos de ellos se rebelaron contra el sanguinario dictador, que fue detenido y enviado a la guillotina, juntamente con sus más crueles subalternos.

Así, con la muerte de Robespierre, el poder pasé a manos de hombres decididos a hacer triunfar los principios de la Revolución, sin dejarse llevar por excesos de violencia. En 1795, brindaron finalmente a Francia una Constitución que respetaba plenamente los derechos del hombre y del ciudadano, votados en 1789 por la Asamblea Constituyente. Prescindiendo de los deplorables actos de violencia, debe reconocerse que la Revolución logré mejorar considerablemente las condiciones políticas y sociales de Francia:

1) Fue abolido el absolutismo monárquico (e! pueblo pudo hacer valer su voluntad a través de sus representantes).
2) Fueron reducidos los privilegios de que gozaban los nobles y el clero.
3) Fue proclamada la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley.

La Revolución Francesa consiguió hacer triunfar los principios que habrían de cambiar radicalmente las condiciones sociales de la época.

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Reconquista Española- Expulsión Judíos

Al final de la Edad Media, la Península Ibérica estaba dividida en cuatro reinos cristianos -Castilla, Aragón, Navarra y Portugal- y uno musulmán -Granada-.

El más grande y poderoso era Castilla. Pero a mediados del siglo XV Castilla estaba sumida en la más profunda anarquía, dominada por nobles y clérigos más poderosos que la desprestigiada monarquía.

Fue en este clima de pugnas civiles y de nobles desobedientes, en el que la futura reina de Castilla aprendió las recetas que aplicaría, con firmeza, en el futuro.

Las figuras centrales de la historia de España son los Reyes Católicos: doña Isabel de Castilla y don Fernando de Aragón. Reconocido por todos los críticos e historiadores, para poner de relieve el destacadísimo valor de sus personas y de sus obras.

En los logros politicos y económicos de este glorioso reinado, podemos afirmar:  el fin de la cruzada contra el Islam, la unificación política peninsular, el descubrimiento de América, la afirmación de la potencialidad de España en Europa, el restablecimiento del orden interno, la consolidación de la autoridad monárquica, la defensa de la unidad de credo, el fomento de la economía pública y privada.

Isabel I de Castilla

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Isabel I de Castilla fue reina de Castilla​ desde 1474 hasta 1504, reina consorte de Sicilia desde 1469 y de Aragón desde 1479, ​ por su matrimonio con Fernando de Aragón.
Fecha de nacimiento: 22 de abril de 1451, Madrigal de las Altas Torres, España
Fallecimiento: 26 de noviembre de 1504, Medina del Campo, España
Cónyuge: Fernando II de Aragón (m. 1469–1504)
Hijos: Juana I de Castilla, Catalina de Aragón, Isabel de Aragón, Juan de Aragón, María de Aragón
Padres: Juan II de Castilla, Isabel de Portugal, reina de Castilla
Hermanos: Enrique IV de Castilla, Alfonso de Castilla, Catalina de Castilla, Leonor de Castilla, María de Castilla

Es difícil distinguir, a veces, la parte que corresponde a los dos soberanos. Sin entrar en discusiones prolijas, puede afirmarse que en los asuntos concernientes a Castilla el papel de Isabel la Católica fue en todo punto relevante, demostrando en el gobierno del Estado una entereza sin igual, una energía firme y austerar.

Animada por una fe inquebrantable en el porvenir de Castilla, empujada por el ardor de su sentimiento religioso, doña Isabel, culta, afable, majestuosa y noble, señaló a las generaciones posteriores el norte de los destinos de la patria.

Las altas dotes políticas y morales de que estaba revestida, las puso de relieve desde su juventud, que transcurrió en el metífico ambiente político y en la decadencia espiritual de la corte de su hermanastro Enrique IV.

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VEAMOS AHORA SU BIOGRAFÍA…

Biografia de Isabel de Castilla Reconquista Española Expulsion JudiosINSTRUMENTOS DE PODER: Por eso, cuando por fin alcanzó el poder, se dedicó, junto a su marido, a asentar el autoritarismo monárquico.

Para llevar a cabo este propósito no sólo crearon organismos como la Santa Hermandad (1476) –un cuerpo de policía estable que defendía a las personas y a las propiedades del asalto de nobles rebeldes– sino que también sanearon las arcas reales -las rentas ordinarias de la Corona pasaron de 150 millones de maravedíes (1480) a 300 millones (1504)-, renovaron la administración de Justicia y tuvieron ocupada a la nobleza levantisca en la conquista de Granada, en la defensa de los derechos de la Corona en Italia e, incluso, en la flamante conquista del Nuevo Mundo.

Como ocurriera con la nobleza, también el clero experimentó el impulso de los Reyes Católicos. La instauración de la Inquisición mantuvo ocupado a un clero que había estado muy ocioso en cuestiones de fe, pero muy activo en lo relativo al poder temporal.

EL ENEMIGO EXTRANJERO La clave de la unidad fue hallada en la lucha contra el enemigo común, real o imaginario. En una época fueron Portugal y Francia: luego, Granada. Más tarde, judíos y mudejares y, por último, los propios conversos.

En un clima de extendida inquina anticonversa en Castilla y Andalucía, la reina Isabel cedió al odio racial; el cual, según algunos autores, condicionaba su propia autoridad.

El anti-judaísmo estaba muy enraizado tanto entre sus seguidores más leales como en la pequeña nobleza y la clase media urbana.

La propia Corona estuvo implicada en la propaganda contra judíos y mudejares, considerados infiltrados por el creciente poder turco.

Tal vez fue la mancha que Isabel quiso lavar cuando, en su testamento, defendió la necesidad de proteger a los indios de las ansias esclavistas de algunos conquistadores españoles. «Al emprender el descubrimiento se había tenido en mira ganar almas para el Cielo, y no esclavos para la Tierra», dejó escrito la reina que había apoyado a Colón en su expedición oceánica.

UNA SIMPLE INFANTA SIN MAS PORVENIR QUE EL MATRIMONIO El 22 de abril de 1451, cuando nació Isabel, no todo fue alegría. Su madre, la reina Isabel de Portugal, había defraudado profundamente a su marido, el rey Juan II de Castilla, al traer al mundo en su residencia de Madrigal de las Altas Torres (Avila) a una niña.

El monarca esperaba un varón con el que amenazar a su primer hijo y heredero al trono, el díscolo y disoluto Enrique -nacido 26 años antes del matrimonio con su prima María de Aragón-.

El deseo del rey tendría que esperar aún dos años más, hasta que nació Alfonso. Con dos hermanos por delante en la línea sucesoria, a Isabel le correspondía un papel secundario. A la muerte de su padre, en 1454, su porvenir se reducía a protagonizar una boda convenida por las necesidades del reino. Sin mayores expectativas, su infancia transcurrió en el castillo de Arévalo (Segovia), lejos de la corte de Enrique IV, con su hermano Alfonso y su madre, enloquecida por el confinamiento.

Cinco décadas después, la infanta se había convertido en la última reina del período de la Reconquista -los ochos siglos que llevó la expulsión de los musulmanes de la península ibérica-, la primera de España y la patrocinadora de uno de los mayores acontecimientos de la historia: el descubrimiento de un nueve mundo.

HEREDERA, IMPUSO EL FIN DE LA GUERRA EN EL REINO CASTELLANO Isabel tenía once años cuando su hermano mayor, el rey Enrique IV, la llevó a la corte. Allí la infanta asistió al naufragio de la autoridad de Enrique, un monarca abúlico, amante de la caza y de los escarceos amorosos y dominado por los intereses de una turbulenta y poderosa nobleza.

Cuando, en 1468, el conflicto entre quienes estaban a favor y en contra del rey -legitimistas y subversivos- terminó por implicarla, Isabel logró imponer sus prudentes designios a los mismos nobles levantiscos que, tres años atrás, habían iniciado la guerra civil con la coronación de su hermano Alfonso, fallecido en agosto de ese año. Isabel impuso la pacificación del reino mediante el pacto de Guisando.

La infanta reconocía la legitimidad de su hermano mayor; a cambio, Enrique IV convertía a Isabel en la heredera al trono en contra de su hija Juana «la Beltraneja«, a quien se consideraba fruto de la relación entre la reina Juana de Portugal con el favorito del rey, Beltrán de la Cueva.

ENRIQUE IV LA DESHEREDO POR CASARSE CON SU PRIMO FERNANDO La paz volvió a colocar a Isabel frente al destino lógico de una infanta: casarse. Como heredera de Castilla, tenía un atractivo patrimonio. Y su tío, el rey Juan II de Aragón, ya había pugnado con el padre de Isabel por el trono de Castilla años antes de que ella naciera. Ahora, sin embargo, el soberano aragonés proponía como pretendiente de Isabel a su hijo Fernando, un año más joven que su prima hermana.

Para la larga guerra que mantenía con sus súbditos de Cataluña, necesitaba conseguir la neutralidad de Castilla. Finalmente, el 19 de octubre de 1469, en Valladolid, se casaban los jóvenes príncipes, sin el consentimiento del rey castellano y con una aprobación papal falsa que accedía al casamiento aunque se trataba de primos. Ante el altar coincidían dos almas gemelas, con similares antecedentes familiares y con reinos que habían sufrido conflictos civiles.

En una carta a Enrique IV, Isabel dijo que su boda respondía a su propio deseo de unidad dinástica Aseguró que los intereses familiares aconsejaban el enlace aragonés «considerando la unidad de nuestra antigua progenie».

Recordaba también a su tío-abuelo, Fernando de Antequera, que aconsejó las bodas entre las dos ramas de los Trastámara. Sintiéndose traicionado, Enrique IV repudió a su hermana y volvió a nombrar heredera a su hija Juana, a la que casó por poderes con Carlos, duque de Aquitania, pretendiente de Isabel y hermano del rey Luis XI de Francia.

GUERRA FUE CLAVE PARA RESOLVER ALGUNAS DESAVENENCIAS: Pero por encima de todo estaba la Corona. Sin contar con su esposo, el 12 de diciembre de 1474 Isabel se proclamó, en Segovia, reina de Castilla al morir Enrique IV.

Enterado Fernando, intentó amonestar a su esposa y hacer valer sus propios derechos. El contencioso se resolvió  en la Concordia de Segovia: Fernando sería rey de Castilla, «mientras ella viviere». De aquella reunión surgió el lema «Tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando», que puede interpretarse como «Tan honorable es uno como lo es el otro; Isabel como Fernando».

Las desavenencias cesaron al estallar la guerra contra los partidarios de Juana, «la Beltraneja». La lucha terminó por unir definitivamente sus destinos, hasta el punto de que se convirtieron en uno de los matrimonios reales más célebres.

Fue el primer conflicto que afrontaron juntos y en el que unidos vencieron a los reyes Alfonso V de Portugal v Luis XI de Francia. En enero de 1479 moría Juan II de Aragón y Fernando se convertía en nuevo soberano.

TRANSFORMO UN ESTADO FEUDAL EN EL PRIMERO DE LOS REINOS MODERNOS: Por aquel entonces, Isabel tenía 28 años y tres hijos, y se manifestó como la personalidad política más importante de la historia de Castilla. Con el apoyo de su marido, la joven monarca emprendió la transformación del mayor de los reinos cristianos de la península ibérica en un Estado moderno.

Los Reyes Católicos evitaron las revueltas nobiliarias con inteligencia y diplomacia. Lograron vincular a los nobles, los eclesiásticos y la población urbana con las actividades de la corte. También revocaron permisos extravagantes que favorecían a los nobles. Por otra parte, contaron con el apoyo del Papa: gracias a su autorización, pudieron controlar la Inquisición (1482). Además, convirtieron la toma de Granada en la última Cruzada contra el Islam y, por iniciativa de Isabel, obtuvieron la administración de las poderosas y ricas órdenes militares (1488).

Concluida la Reconquista de España, expulsados los judíos y descubierto el Nuevo Mundo, el papa Alejandro VI les otorgaba, en 1496, el título de Reyes Católicos, es decir, universales.


AFECTADA POR LA MUERTE DE SUS HIJOS, PERDIÓ PARTE DE SU INFLUENCIA: El dolor ocasionado por los fallecimientos de sus hijos Juan (1497) e Isabel (1498) y de su nieto Miguel de Portugal (1500) afectaron profundamente a la reina. Isabel se alejó de la vida pública y su influencia decayó poco a poco en beneficio de su marido y de consejeros eclesiásticos, como el cardenal Cisneros.

En su herencia dejó el reino de Castilla a su hija Juana. Y ante los síntomas de enajenación mental que ésta mostraba, nombró a su marido Fernando como regente.

Aun a costa de la intolerancia religiosa que ella misma promovió, Isabel I de Castilla sentó, junto a su marido, las bases del futuro imperio español, que heredaría el infante Carlos, hijo de Juana. A los 53 años Isabel murió en el castillo de La Mota, víctima de la hidropesía.

Biografia Isabel de Portugal

Fuente Consultada: Biografías Imprescindibles Cuadernillo Nro: 40 Isabel La Católica

Diferencias entre filibusteros corsarios bucaneros y piratas

Diferencias entre Corsarios, Piratas, Filibusteros y Bucaneros

La expansión europea  del siglo XVI a partir de la Toma de Constantinopla, también fue en parte producto de las rivalidades entre las naciones de esa región, también profundizó e incrementó las tensiones entre ellas. Conflictos penosos surgieron por las cargas que provenían del Nuevo Mundo y de Asia.

Las guerras entre ingleses y holandeses, y la rivalidad entre los británicos y franceses sobre India y América del Norte, se convirtieron en una parte de un nuevo modelo de pugnas en todo el mundo en el siglo XVIII .

Esta rivalidad dio origen a la piratería financiada por los estados, en la cual los gobiernos autorizaban a los capitanes particulares a atacar los navíos enemigos y quedarse con una parte de la carga.

filibusteros y corsariosEl corsario actuaba siempre en nombre del rey, que le reconocía como fuerza militar exterior.

Si era capturado, la «la patente de corso» de que disponía, le evitaba la soga; siempre y cuando no hubiera saqueado y asesinado como un pirata cualquiera durante su misión oficial, cosa bastante frecuente, pero cuando actúa con lealtad hacia su país, tiene derecho a una parte del botín. (imagen: Francis Drake)

Para definirlo mejor, digamos que era una especie de mercenario que ofrecía sus servicios al mejor postor. Sucedía incluso que un corsario se hacía tránsfuga y pasaba de estar al servicio de un príncipe a ponerse a las órdenes de otro príncipe rival aun respetando las leyes marítimas de la época.

Por otra parte, un corsario no siempre era propietario de su barco. A veces había sido fletado por un armador, que tenía derecho a percibir parte de un botín cuya cuantía calculaba en base al valor del navío.

El reparto del Nuevo Mundo por los países hegemónicos de la época España y Portugal, con el apoyo del Papa, hizo que países emergentes como Francia y mas tarde Inglaterra, entorpecieran el tráfico marítimo y sacaran grandes beneficios, en una guerra no declarada.

Corsarios conocidos fueron John Hawkins y Francis Drake al servicio de la corona británica ó Robert Surcouf al servicio francés ó el famoso corsario americanoJhon Paul Jones.

El pirata, por el contrario, trabajaba por cuenta propia. Es un simple particular, que saquea, mata y extermina a su aire para apoderarse de un botín cualquiera.

Si era apresado lo ahorcaba «alto y corto» según la expresión de la época (alto para que todos lo vean y corto para ahorrar soga)Los piratas eran aventureros sin escrúpulos, que huía de la miseria o de la justicia de sus países de procedencia. Se aposentaba en las pequeñas islas de las Antillas y atacaba naves y ciudades españolas en América Central.

Los piratas No dependían de nadie, ni tenían que rendir cuentas a nadie, por lo cual no tenían la protección de ningún país y eran perseguidos por todos aquellos, cuyos buques habían sido atacados. Sus actos podían ser brutales, ya que su ley era la codicia y con tal de conseguir los metales preciosos, podían hacer cualquier cosa.

Al ser mercenarios experimentados en la lucha cuerpo a cuerpo, aprovechando su superioridad numérica y la velocidad de sus naves que principalmente trasportaban hombres, podían apoderarse de naves de carga, con escasa tripulación y con marineros con poca experiencia militar.

Su método de lucha era fundamentalmente destruir el velamen del barco, e impedir su capacidad de maniobrar y huir. A continuación, podían realizar un abordaje y una victoria en la mayor parte de las ocasiones.

Existen ligeras diferencias entre filibusteros y bucaneros con respecto a los anteriores. Los filibusteros eran básicamente corsarios que combatían a los españoles. Instalados en las Antillas, eran célebres por su astucia y su crueldad.

Sentían un profundo respeto hacia sus capitanes y castigaban el robo o la traición severamente. El significado etimológico de filibustero es «libre acumulador de botín».

Los bucaneros no eran más que filibusteros que trataban mediante el ahumado las carnes de animales, pero no sólo lo hacían para su propio consumo, sino que también intercambiaban la carne así conservada por pólvora, armas y ron.

Este procedimiento de conserva lo habían aprendido de los indios caníbales, que cortaban a sus prisioneros en pedazos y los cocían y ahumaban sobre las brasas de enormes hogueras. Añadiremos como curiosidad que llamaban «barbacoas» a estas grandes piras, palabra que por deformación se convirtió en «barbecue».

ALGO MAS…
LOS CORSARIOS

¿Qué diferencia existe entre los conceptos «pirata» y «corsario»: la de que el pirata asaltaba y robaba con el único fin de enriquecerse a sí mismo, y el corsario realizaba las mismas tareas, pero encargado, o mejor dicho, «autorizado» a hacerlo, por un Estado, que así se servía de sus depredaciones para dañar a otras determinadas potencias marítimas. Los demás Estados debían, por lo tanto, tener en cuenta la bandera del barco corsario, y sus marineros no debían ser considerados bandidos, sino combatientes.

El enemigo se portaba de manera distinta según llegara a capturar a un pirata o a un corsario: el pirata era ahorcado sin más trámite, mientras que al corsario se lo trataba como prisionero de guerra. La calidad de corsario se comprobaba por la «patente de corso» que le daba el gobierno al cual servía.

Así las cosas, era lógico que todos los piratas trataran de ponerse al servicio de cualquier soberano. Y los gobernantes de Túnez, Argelia y Trípoli expidieron en abundancia las patentes de corso, a cambio de un porcentaje en los botines.

El mismo sultán de Constantinopla tomó a su servicio a los más famosos piratas berberiscos; éstos se mostraron tan hábiles y audaces que en poco tiempo se convirtieron en los almirantes de la marina otomana.

Las flotas de corsarios tuvieron durante muchos años en jaque a toda la marina de la cristiandad; en octubre de 1541, la flota española fue destruida por Barbarroja, quien ocupaba el cargo de Gran Almirante de la flota turca.

El ocaso de la piratería berberisca comenzó con la derrota de piratas y turcos en la batalla de Lepanto (1571), bravo desquite tomado por los españoles al mando de don Juan de Austria, hijo de Carlos V. No sólo comenzó entonces la declinación de la piratería, sino también del poderío turco. En los siglos siguientes, hasta terminar el XIX, la actividad de los piratas en el Mediterráneo fue siendo menos intensa; con la completa colonización de las costas africanas se dispersaron las últimas bandas berberiscas.

Fuente Consultada:
El Enigma de los Tesoros Malditos de Richard Bessiere –
Sitio web:
http://www.thalassa-online.com/revista/article.phtml?id=588
Enciclopedia Estudiantil Tomo IV CODEX

Figuras de la Historia Kamikaze Samurais Eunucos Santos Esclavos

Figuras de la Historia Kamikaze, Samurais, Eunucos, Santos Esclavos

¿QUE ES UN GRAN PERSONAJE?: Se escribe la biografía de alguien porque se considera que

Pero esas son cosas importantes de índole muy diferente. Napoleón, Alejandro, Hitler y Stalin dirigieron y organizaron a millones de hombres. Galileo, Newton, Voltaire y Einstein mandaron, a lo sumo, a sus familiares.

Por lo tanto, aparentemente existen dos tipos de grandes personajes: los que actúan en unión con la multitud y los que actúan sin ella (denominados románticamente los «gigantes solitarios») . ¿Es eso verdad?

El auge del comercio, actividad de masas anónimas y ocupación de todo un sector de la sociedad, fue destruyendo dentro del mundo feudal la actitud de desprecio hacia el que manipula mercaderías o dinero.

Cuando esa actitud ganó predominio, pintores como Van Dyck y Durero comenzaron a retratar mercaderes; aventureros como Marco Polo escribieron sus autobiografías; y ricos banqueros ejercieron el mecenazgo de artistas y escritores.

Voltaire y Galileo «parecen» solitarios. Pero en realidad Voltaire —con su irreverencia por los valores feudales y suFILÓSOFOS DE LA ILUSTRACIÓN - REPRESENTANTES DEL MOVIMIENTOafirmación del librepensamiento— sólo podía haber surgido en una sociedad en que los valores feudales estuviesen ya en decadencia aun para los propios nobles. De otra manera él habría sido quemado vivo junto con su primer libro, o bien un escritor sin lectores.

Es imposible imaginar a Voltaire naciendo entre los habitantes de Nueva Guinea o aun en la misma Francia unos siglos antes. Voltaire asimiló ideas que circulaban en su ambiente y las devolvió replanteadas en forma penetrante y aguda.

Al explicar con claridad lo que su público esperaba y quería oír, se convirtió en uno de los pensadores influyentes del Iluminismo.

Galileo no surgió por azar en el Renacimiento italiano. En el mismo momento en que él trabajaba, miles de intelectuales transitaban por su mismo camino. Voltaire y Galileo se convirtieron en grandes hombres porque hicieron lo que tenían que hacer mucho mejor que sus contemporáneos.

Pero resulta ilusorio decir que ellos no precisaron de la sociedad de su época, como es ilusorio pensar que la sociedad no precisaba de ellos.Voltaire

Galileo y Voltaire eran hombres especializados en la producción de ideas. Uno poseía talento para percibir las relaciones del mundo físico; otro, las relaciones del mundo social. El primero proveyó a la sociedad de las bases científicas para desarrollar la nueva técnica naciente.

El segundo, las ideas y el aparato intelectual que servirían a los comerciantes, manufactureros y plebeyos para derrocar a los nobles.

Los grandes pensadores, científicos o artistas pueden ser solitarios en su vida personal pero dependen de su grupo social para desarrollar su actividad creadora. Y el grupo social depende de ellos.

Si sólo un hombre en el Renacimiento, Lutero, se hubiese sentido insatisfecho con el papado, los historiadores no habrían tomado ninguna cuenta de ese hecho. Pero como millones de hombres se sintieron insatisfechos, la Reforma se convirtió en un fenómeno histórico.

Sin embargo, en todas las épocas existen distintas tendencias opuestas dentro de la humanidad. Si en el Renacimiento hubo millones de individuos que querían reformar la Iglesia Católica, también existieron quienes querían mantenerla tal como era.

Esas dos corrientes, subdivididas en corrientes menores, constituyeron las condiciones en las que pudieron aparecer los líderes de la Reforma y de la Contrarreforma.

Tales afirmaciones, hechas a este nivel, llegan a ser superfinas: es obvio que Lutero no podía haber sido Lulero en Nueva Guinea. Tenía que dirigir y expresar una o varias corrientes libres de la vida colectiva y, a su ve/, sus ideas nacían en esa misma sociedad.

La verdadera cuestión que queremos aclarar es la siguiente: Lulero. Napoleón, Galileo, ¿modificaron o no su época con sus vidas? ¿La existencia de Lulero y su modo de actuar determinaron el curso que tomó el movimiento de la Reforma?

Fuente Consultada:
Grandes Personajes de la Historia Universal Tomo I
Diccionario Insólito Tomo I Luis Melnik
Enigmas de la Humanidad – Misterios Sin Resolver

Pierre Fermat Problema mas dificil del mundo Ultimo Teorema de Fermat

Pierre Fermat Problema Mas Difícil del Mundo
Último Teorema de Fermat

Fermat Pierre

FERMAT Pierre de (1601-1665)

Matemático francés nacido el 17 de agosto de 1601 en Beaumont de Lomagne.

u padre, que era comerciante de cuero, lo envío a estudiar derecho a Toulouse , donde el 14 de mayo de 1631 se instala como abogado.

Ese mismo año se casa con Louise de Long, prima de su madre, que le dio tres hijos, uno de ellos, Clément Samuel, que llegó a ser el albacea científico de su padre, y dos hermanas que fueron monjas.

En 1632 conoce a Carcavi siendo ambos consejeros del Parlamento en Toulouse y se hicieron amigos.

Fermat envió muchos de sus trabajos a Carcavi después que éste se mudó a París como bibliotecario real en 1636.

En 1650 Fermat envió a Carcavi un tratado titulado: Novus secundarum et ulterioris radicum in analyticis usus.

Este trabajo contiene el primer método conocido de eliminación y Fermat quería publicarlo. Se les pidió a Pascal y a Carcavi que buscaran un editor para el trabajo.

Carcavi se acercó a Huygens, tratando de publicar no sólo este trabajo sino también otros trabajos que Fermat le había enviado.

Ni Carcavi ni Pascal tuvieron éxito y los trabajos de Fermat nunca se publicaron.

La amistad de Carcavi con Fermat duró por muchos años.

En 1648 asciende a la Conserjería Real en el Parlamento local de Toulouse, cargo que desempeñó con dignidad y gran talento durante 17 años; durante 34 años dedicó su vida al servicio del Estado.

Finalmente, murió en Castres, Francia, el 12 de enero de 1665, a los 65 años.

En su obra Introducción a la teoría de los lugares planos y espaciales, contemporánea a la Geometría de Descartes, Fermat abordó la tarea de reconstruir los Lugares Planos de Apolonio, describiendo alrededor de 1636, el principio fundamental de la Geometría analítica: siempre que en una ecuación final aparezcan dos incógnitas, tenemos un lugar geométrico, al describir el extremo de uno de ellos una línea, recta o curva.

Aquellos lugares geométricos representados por rectas o circunferencias se denominaban planos y los representados por cónicas, espaciales.

Utilizando la notación de Viéte, representó en primer lugar la ecuación Dx=B, esto es, una recta.

Posteriormente identificó las expresiones xy=k2 a2-s-x2=ky; x2+y2+2ax+2by=c2 a2-x2=ky2 con la hipérbola, parábola circunferencia y elipse respectivamente.

Para el caso de ecuaciones cuadráticas más generales, en las que aparecen varios términos de segundo grado, aplicó rotaciones de los ejes con objeto de reducirlas a los términos anteriores.

La extensión de la Geometría analítica al estudio de los lugares geométricos espaciales, la realizó por la vía del estudio de la intersección de las superficies espaciales por planos.

Sin embargo, las coordenadas espaciales también en él están ausentes y la Geometría analítica del espacio quedó sin culminar.

Lo que sí está totalmente demostrado, es que la introducción del método de coordenadas deba atribuirse a Fermat y no a Descartes, sin embargo su obra no ejerció tanta influencia como la Geometría de Descartes, debido a la tardanza de su edición y al engorroso lenguaje algebraico utilizado.

Sí Descartes tuvo un rival, en lo que a capacidad matemática se refiere en su época, éste fue Fermat, quien por cierto, tampoco era un matemático profesional.

Pero considerando lo que hizo por la Matemática se piensa que hubiera hecho sí se hubiera dedicado de pleno a ellas.

Fermat tuvo la costumbre de no publicar nada, sino anotar o hacer cálculos en los márgenes de los libros o escribir casualmente sus descubrimientos en cartas a amigos.

El resultado de ello fue el perderse el honor de acreditarse el descubrimiento de la Geometría Analítica, que hizo al mismo tiempo que Descartes.

Descartes sólo consideró dos dimensiones, mientras que Fermat estudió las tres dimensiones. Igualmente pudo adjudicarse el descubrimiento de algunas características que más tarde inspirarían a Newton.

Según D’Alembert, entre otros, el origen del Cálculo infinitesimal hay que remontarlo a las dos memorias, Memorias sobre (a teoría de (os Máximos y Memoria sobre las Tangentes y las Cuadraturas de Fermat. Leibniz reconoce en una carta a Wallis, cuánto le debe a Fermat.

Fermat, junto a Pascal, desarrolló el Cálculo de probabilidades.

Pero se destacó fundamentalmente en La teoría de números.

Pascal Le escribe en una carta: Buscad en otras partes quien os siga en vuestras invenciones numéricas; en cuanto a mí os confieso que estoy muy lejos de ello”.

Dejó muchas proposiciones sin demostrar, pero nunca se demostró que Fermat se equivocara.

Los matemáticos han logrado demostrar casi todas las proposiciones que dejó sin demostrar. Solo quedaba pendiente el teorema conocido como el Último teorema de Fermat, que establece que para n>2 no es posible.

La siguiente ecuación:

an + bn = cn

Ejemplos fáciles  para n=2

 6+ 82 = 102

3+ 42 = 52

Para n>2 de no hay números naturales que cumplan la propiedad anterior

El enunciado de este teorema quedó anotado en un margen de su ejemplar de la Aritmética de Diofanto de Alejandría traducida al Latín por Bachet publicado en 1621.

La nota de Fermat fue descubierta póstumamente por su hijo Clemente Samuel, quien en 1670 publica este Libro con las numerosas notas marginales de Fermat.

Concretamente Fermat escribió en el margen de la edición de La Aritmética de Bachet lo siguiente:

«Es imposible descomponer un cubo en dos cubos, un bicuadrado en dos bicuadrados, y en general, una potencia cualquiera, aparte del cuadrado, en dos potencias del mismo exponente. He encontrado una demostración realmente admirable, pero el margen del libro es muy pequeña para ponerla

Recientemente, en 1994, Andrew John Wiles demostró este teorema. Por dicha demostración se ofrecieron cifras millonarias durantes años.

Wiles nació el 11 de abril de 1953 en Cambridge182, Inglaterra. Según afirma el propio Wiles, su interés por este teorema surgió cuando era muy pequeño.

Tenía 10 años y un día encontré un libro de Matemática en la biblioteca pública que contaba la historia de un problema que yo a esa edad pude entender. Desde ese momento traté de resolverlo, era un desafío, un problema hermoso, este problema era el Último teorema de Fermat.

 Wiles En 1971 Wiles entró en el Merton College, Oxford y se graduó en 1974.

Luego ingresó al Clare College de Cambrige para hacer su doctorado.

Para explicar su demostración sobre el enunciado de Fermat, estuvo dos días dando una conferencia a los mas grande matemáticos de la época.

Era tan larga que debió partir su explicación en dos conferencia.

Para ellos recurrió a las herramientas matemáticas más modernas de la época, a la cual tuvo que incorporarle nuevos conceptos muy complejos, aun para las más grandes de esta apasionante ciencia de los números.

Fermat, tenía razón.

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Los Fenicios Origen y Evolucion Sociedad Economía Religión

Los Fenicios: Origen, Evolución, Ubicación, Sociedad ,Economía, Religión

Temas Tratados

1-Ubicación
2-Evolucion Histórica
3-Ciudade Fenicias: Biblos, Sidón y Tiro
4-Colonias y Factorias
5-La Industria Fenicia
6-El Comercio Fenicio
7-Política , Sociedad y Economía de los Fenicios
8-El Legado de los Fenicios
9-El Alfabeto

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Introducción: Algunos grupos semitas, en XX a.C. originarios del desierto arábigo, llegaron al Eúfrates medio.

Cerca del 1350 a.C. avanzaron hacia el oeste en dirección a Palestina. En el siglo XII a C. formaron reinos en zonas cercanas al mar Mediterráneo, Entre estos grupos semitas se destacaron los fenicios y los hebreos.

Aunque con características propias, ambos pueblos, al ser vecinos de civilizaciones tan importantes como las de Mesopotamia y Egipto, recibieron muchos elementos culturales de estas regiones.

Costumbres, artes, ideas, posaron de un lugar a otro y de un pueblo al otro. Sufrieron también el impacto de circunstancias externas amenazantes, pero lograron desarrollarse sin excesivos sobresaltos antes de la formación de los grandes imperios asirlo, neobabilónico y persa.

colonizacion fenicia

Los fenicios habitaron la región situada al Norte de Palestina y al Oeste de Siria, que corre encajonada en una extensión de 200 Km. de largo y aproximadamente 35 a 40 kilómetros de ancho, entre el mar Mediterráneo y las montañas del Líbano.

De suelo abrupto y de clima cálido en los valles transversales y frío en las zonas elevadas, el territorio es apto para la agricultura.  Impedidos, sin embargo, de internarse en las tierras adyacentes por la existencia de barreras naturales y la presencia de otros pueblos más aguerridos, los fenicios se valieron de los árboles que crecían sobre los montes, construyeron ágiles navíos y se lanzaron al mar Mediterráneo.

Es una costa abierta que permite la navegación y en la que soplan vientos en dirección a la isla de Creta y Egipto.

Gracias a estas condiciones, los fenicios se convirtieron en uno de los primeros navegantes de la historia, y también dieron origen a una de las primeras civilizaciones marítimas, convirtiéndose en excelentes navegantes y hábiles comerciantes.

Así como el Nilo fue un estímulo para el desarrollo de a cultura egipcia y el Tigris-Eufrates para a Mesopotamia, el mar Mediterráneo fue un elemento primordial para el desarrollo de la cultura fenicia.

Evolución histórica Fenicia nunca formó un estado unificado sino que estuvo integrada por ciudades-estados independientes entre sí y en ocasiones enfrentadas. En caso de un enemigo común solían unirse en una confederación.

En determinadas épocas, algunas de las ciudades lograban tener la hegemonía, sin que desaparecieran las demás.

Los fenicios también sufrieron varias dominaciones extranjeras: los asirios, los neo-babilónicos y los persas. Sin embargo, esto no resultó un freno para sus actividades. Tres ciudades lograron en distintas épocas la supremacía sobre las demás: Biblos, Sidón y Tiro.

arte barco

Barco Fenicio

LOS PUEBLOS QUE LO HABITARON: De origen semita, los púnicos o fenicios, o sea hombres colorados, provenientes de la región de Sinaí, adyacente del mar Rojo, llegaron a ese territorio hacia el año 3000 a.C. y fundaron varias ciudades sobre la costa, autónomas entre sí, las que prosperaron sucesivamente, merced al intenso comercio que realizaron. Las principales fueron Biblos, Sidón y Tiro. Otras ciudades fueron Acco y Berito (Beiruth).

Biblos: La primera en adquirir importancia fue Biblos (hoy Djenail) entre los años 250 y 1600 a.C., debido a la expansión del imperio egipcio, que hizo de esta ciudad el gran puerto de exportación de los producto. originarios del Nilo, entre ellos el papiro que, adquirido por los griegos fue identificado con el nombre de la ciudad y finalmente atribuido como denominación a los libros. Biblos mantuvo excelentes relaciones con los egipcios durante el período tinita.

Sidón: Entre los años 1600 y 1200 a.C. alcanzó gran esplendor la ciudad de Sidón, cuyos habitantes llegaron a monopolizar el comercio en el Mediterráneo oriental, como agentes del imperio egipcio.

Así se establecieron en las islas de Chipre, Creta, Rodas y otras del mar Egeo; también en el territorio de Grecia; y penetraron, por último en el mar Negro.  El apogeo de Sidón concluyó con el fin del imperio egipcio. Aproximadamente en el año 1100 a.C. fue saqueada por los filisteos procedentes de Creta.

Tiro: A partir de la decadencia de Sidón, entre los años 1200 y 900 a.C., adquirió importancia la ciudad de Tiro, edificada en una isla próxima a la costa, a tal punto que, al frente de las ciudades fenicias confederadas, llegó a dominar todo el comercio en el Mediterráneo, desde el estrecho de Gibraltar hasta Egipto.

En esta época  los marinos fenicios pasaron al océano Atlántico y llegaron hasta el mar del Norte y el mar Báltico. Tiempo después, al servicio de los egipcios, dieron la vuelta al continente africano.

Además, sus caravanas de mercaderes recorrieron por tierra todo el mundo conocido, convirtiéndose en el vehículo de comunicación entre los pueblos de la antigüedad y en el máximo exponente de la navegación y el comercio del mundo conocido en aquel entonces.

Sin embargo, hacia el año 900 a.C., esta creciente prosperidad fue interrumpida por el surgimiento de los imperios mesopotámicos, que terminaron por someter a los fenicios. En el año 701 a.C., Tiro cayó en poder del rey de Asiria, Senaquerib, y poco más de un siglo más tarde, en el año 574 a.C., Nabucodonosor, rey de los caldeos, luego de sitiarla durante un año, la ocupó y arrasó.

Con Tiro cayeron las otras ciudades fenicias, las que quedaron subordinadas, primero a los imperios mesopotámicos y luego al imperio persa, hasta que éste debió ceder ante el poder avasallador de Alejandro Magno, en el año 333 a.C.

Sólo Cartago, fundada en el año 814 a.C., sobre la costa africana del Mediterráneo occidental por un grupo de nobles fenicios salidos de Tiro, mantuvo su independencia y disputó luego a los romanos la hegemonía sobre la región adyacente.

Colonias y factorías Los fenicios fueron uno de los primeros pueblos de la antigüedad que fundaron colonias y factorías. Las colonias eran territorios conquistados o adquiridos, donde se establecía una parte de la población fenicia en forma permanente.

Las colonias se fundaron en los lugares más alejados y menos poblados, generalmente del Mediterráneo occidental, como Kart-Hadatsch o Cartago y Utica, en la costa africana; o Massalia (Marsella) en la costa Sur de Francia; o Gades (Cádiz), Málaca (Málaga) e Hispalis (Sevilla), en la región meridional de España.

Estas colonias desarrollaron una vida independiente y, salvo las relaciones comerciales, no mantuvieron una vinculación estrecha con las ciudades fenicias.

Con el tiempo, algunas desarrollaron una vida propia y compitieron incluso con su ciudad fundadora. Entre las colonias más importantes se destacan Gades (Cadiz) en el Sur de España, y Cartago en el Norte de África que siglos después disputara el dominio del Mediterráneo con os romanos.

Las factorías en cambio eran puertos de escala o lugares de depositas de mercaderías sin una población permanente constituían sitios de refugio para recuperarse en las largas travesías y recoger provisiones.

La mejor colonia: Los fenicios escogieron cuidadosamente el terreno para Cartago y construyeron su puerto con gran destreza. Éste tenía dos secciones comunicadas por un estrecho canal: una bahía exterior aproximadamente rectangular, de unos quinientos metros por trescientos, y una interior de forma más o menos circular, de unos trescientos metros de diámetro.

La bahía interior se reservaba para los barcos de guerra. En el centro había una isla que albergaba el cuartel general naval, un elevado edificio desde el que se veía el mar sin ningún obstáculo. Pero una muralla doble ocultaba con su altura los secretos del puerto a las miradas curiosas de los visitantes extranjeros.

En la bahía interior podían atracar más de doscientos barcos de guerra. Las naves entraban en ambas bahías directamente desde el mar, por una entrada única de unos veinticinco metros de anchura, que para mayor seguridad se podía obstruir con pesadas cadenas.

La ciudadela se encontraba en el barrio más antiguo de Cartago. Entre el puerto y la ciudadela se abría una gran plaza pública parecida a un foro romano. Cerca se levantaba el senado cartaginés. La ciudad era un laberinto de calles serpenteantes atestadas de casas de hasta cinco o seis pisos de altura.

Cubría una extensión de unos setenta y cinco kilómetros cuadrados y una muralla descomunal protegía sus treinta y cinco kilómetros de contorno.

La muralla no fue traspasada hasta el último día de Cartago, y ello con gran número de bajas por parte de los invasores romanos.

Su zona vital tenía una altura de ciento treinta metros y una anchura de diez metros, estando coronada por altas torretas militares. En el interior del recinto y al nivel del suelo, los establos albergaban trescientos elefantes de batalla.

A mayor altura, unas rampas servían de acceso a los establos para cuatro mil caballos. También en la muralla, unas barracas cobijaban a los veinte mil soldados de infantería y cuatro mil de caballería que guardaban la ciudad.

INDUSTRIA FENICIA: Habían aprendido los fenicios de los egipcios el arte de hilar, de tejer, de teñir las telas, de hacer cacharros y vidrio; pero estas artes las perfeccionaron.

Sabían los egipcios, mucho tiempo hacía, fundir vidrio opaco para fabricar perlas y alhajitas, sabían también soplar el vidrio para hacer vasos; pero parece que los fenicios fueron los inventores del vidrio trasparente.

El vidrio de Fenicia, hecho con arena del Belo, era más puro y fino que todos los demás. Decíase de una joven, a guisa de cumplimiento: «Tiene el color como el vidrio de Sidón».

Se hacían en Sidón frascos de vidrio trasparente famosos en el mundo entero y también piedras falsas de vidrios de colores y vasos de cristal de color, sobre todo azules.

Los fenicios fabricaban telas de gasa y telas de lana fina adornada con bordados hechos con aguja. Para teñir las telas de lujo tenían secretos que se decían revelados por el dios Melkart.

El tinte llamado púrpura se obtenía de un molusco marino, el murex, que se dejaba pudrir. Había varias especies: el que se pescaba en la costa de Tiro daba un color rojo violáceo, el más preciado, que se llamaba púrpura real. El tinte que se obtenía del marisco de las costas de Grecia era más violáceo, el de las costas del Atlántico era casi negro. La púrpura costaba muy cara porque el animal escaseaba mucho y había que dar a la tela dos baños en el color.

Con barro cocido, los fenicios hacían no solamente vasos, sino también figuritas cubiertas de esmalte verde o azul. Se han encontrado principalmente, en gran número, ídolos de Astarté con una paloma.

Se ha encontrado también un dios enano con mucha cabeza, abultado vientre y cara ridicula, que los fenicios habían copiado del ídolo egipcio de Ptah niño, y que los griegos llamaron pigmeo.

EL COMERCIO FENICIO: Los fenicios tenían muchas mercancías que vender, primeramente aceite de oliva, vino, trigo que producían sus tierras, luego las alhajas, los vasos, los objetos de vidrio, las telas de colores que fabricaban sus obreros.

Su país se encontraba en el camino que unía a los dos países más ricos de la época. Egipto y Asiria. De todos lados llegaban a Fenicia caravanas de camellos cargados de mercancías.

El profeta judío Ezequiel des­cribe los objetos de todos los países que se encontra­ban en el mercado de Tiro.

Del lado del Sur, las caravanas traían el incienso y la mirra, el ágata y el ónix, productos de Arabia; las piedras preciosas, la canela, la pimienta, las maderas olorosas, el marfil, que venían de la India; el ébano y las plumas de avestruz procedentes de Etiopía y las telas de algodón fabricadas en Egipto.

De oriente venían las lanas finas de Siria, las telas, los tapices, los perfumes y el trigo de Babilonia, que se iba a recoger a las ciudades sirias. Y por el Norte venían los caballos y los mulos de Armenia, los utensilios de cobre fabrica­dos por los pueblos del Cáucaso y los esclavos compra­dos en las orillas del mar Negro.Eran entonces los fenicios los únicos marinos del mundo.

Tenían grandes barcas con puente, redondea­das por los costados y provistas de quilla. avegaban a vela y se guiaban de noche por la estrella polar.

Embar­caban telas, alhajas, ídolos para venderlos a los pueblos bárbaros de las orillas del Mediterráneo a cambio de los productos de su país.Los sidionios iban a buscar cobre a Chipre, alumbre a Melos, oro a Tasos, hierro al mar Negro, y a todas partes esclavos, sobre todo gente joven.

Los esclavos eran prisioneros que se compraban al vencedor o hijos que vendían sus padres.Muchas veces también, no se tomaban ios sidonios el trabajo de comprar esclavos, sino que los robaban.

Cuando encontraban en la costa mujeres o niños, los cogían a ¡a fuerza. A veces se lanzaban por sorpresa sobre una aldea, la saqueaban y se llevaban a los habitantes.

Combinaban de esta suerte la piratería con el coLos tirios hicieron el mismo comercio del lado de occidente. Recogían trigos de Sicilia, plata y lanas de España.

Luego, lanzándose al Océano Atlántico, llegaron hasta las cercanías de Inglaterra, a un país que llamaban islas Casitérides, donde había minas de estaño.

No querían los fenicios que otros pueblos les hiciesen competencia y por eso guardaban secreto acerca de su navegación.

Nadie supo jamás dónde estaban aquellas islas Casitérides de donde sacaban el estaño. Hacía varios siglos que comerciaban con España y los griegos ignoraban la existencia de este país, que un barco heleno descubrió por casualidad.

Los cartagineses tuvieron el mismo horror a la competencia, y cuando encontraban un barco en la costa de África o de Cerdeña, tiraban a los tripulantes al mar.

Un día una nave cartaginesa fue seguida por otra extranjera que trababa de saber dónde iba. El piloto cartaginés llevó su navio a unos escollos y le hizo naufragar para que los extranjeros no lograran su intento.

Política , sociedad  y economía. Fenicia nunca constituyó una nación unificada con un gobierno centralizado, sino que conformó un conjunto de ciudades-estados prósperas, confederadas y sujetas a la conducción alternativa de una de ellas, pero con el ejercicio de una gran autonomía.

Los fenicios estuvieron divididos en múltiples ciudades-estados. Cada una de ellas era independiente del resto con sus propias instituciones y sus intereses diferentes Cada ciudad fenicia un rey.

Su poder no era absoluto ya que existían otras instituciones como el Consejo de Ancianos con el que deba compartir sus decisiones. Este consejo estaba compuesto por 100 miembros ricos mercaderes. Su función era asesorar al monarca en cuestiones de política y economía.

En la cúspide de la sociedad fenicia estaban los comerciantes adinerados, que ocupaban los cargos de gobierno y manejaban los resortes del poder. El resto de la población lo componían los artesanos, los cargadores y los tripulantes de las naves. También había esclavos.

La agricultura se practicaba en terrazas escalonadas, en las laderas de las montañas, y de ellas se obtenían, principalmente, el trigo, el olivo y la vid. Se realizaba también la explotación forestal, aprovechando la abundancia natural de especies como el roble, el pino, el abeto y, sobre todo, el cedro, que se convirtió en el símbolo de la región.

No obstante el eficaz aprovechamiento de esta riqueza del suelo, los fenicios volcaron su actividad con mayor interés a la industria, el comercio y la navegación.

Los fenicios eran hábiles navegantes y comerciantes. Desarrollaron una importante actividad mercantil convirtiéndose prácticamente en los dueños del Mediterráneo en los siglos XI a VIII a.C.

Además del comercio marítimo, recibían artículos por tierra, generalmente pequeños, traídos de Arabia. Los fenicios fueron los intermediarios entre Oriente y Occidente.

En cuanto a la industria, instalaron grandes talleres en los que trabajaron sobre la materia prima existente en su territorio y en la que llevaron desde las más lejanas tierras.

De esa manera, empleando tecnología propia y ajena, se convirtieron en grandes productores de armas, joyas, utensilios de hierro y de bronce, objetos de cristal, telas teñidas, perfumes y, especialmente, de barcos, que provistos inclusive de navegantes, sirvieron a todos los pueblos de aquella lejana época de la historia de la humanidad.

Las mercaderías más importantes que comerciaban eran:

De España plata, hierro, plomo y estaño.

De Sicilia cereales y ana. De África marfil, oro y papiros.

De Arabia perfumes, telas e incienso.

De Fenicia maderas, tintes, misma tejidos y cerámicas.

Para sus transacciones utilizaban el trueque. Esto se debió sobre todo a que los pueblos con los que comerciaban no conocían la moneda. Según referencias del historiador griego Herodoto, los fenicios solían practicar el trueque mudo. ¿En qué consistía?.

Era una manera original de negociar sin tener contacto directo con los compradores. Los fenicios se acercaban a una costa, dejaban sus productos en la playa y regresaban a sus naves.

Los habitantes del lugar se aproximaban para observar las mercaderías, ponían unto a ellas el valor que consideraban justo, ya sea en mercancías o en metales preciosos, y se retiraban. Los fenicios entonces se dirigían nuevamente a la playa, y si el precio les parecía adecuado, lo tomaban y dejaban la mercadería.

Si el precio no los convencía, volvían a sus barcos a esperar otra oferta.

Las relaciones comerciales de los fenicios fueron de tal magnitud que podría afirmarse que todo el mundo antiguo comerció con ellos.

Desarrollaron además una importante industria artesanal. Pero, ¿qué entendemos por industria? La entendemos como toda labor productiva que transforma las materias convirtiéndolas en bienes determinados, aptos para su uso o consumo.

La forma final de estos bienes y sus propiedades son diferentes de la original.

Hablamos de industria cuando el fruto del olivo es transformado en aceite, la lana en hilo y tejido, cuando se trabajan los metales y la cerámica, cuando se construyen barcos.

En la actualidad existen numerosas ramas industriales de variada índole, desde las más simples hasta las más complejas. En el panorama industrial, los fenicios realizaban diversas labores.

El armado de los barcos: Elementos fundamentales para su gran poderío marítimo, los construían de dos tipos: ‘redondos” para el comercio, naves pequeñas con dos bancos de remeros; y largos’, para la guerra. Los barcos ‘largos’ tenían, en la proa, un espolón puntiagudo que servía para embestir, y tres filas de remeros, por lo que se llamaban barcos trirremes”.

El trabajo de los metales

Con oro y plata fabricaron alhajas; con el bronce, armas y utensilios de uso doméstico. También utilizaron el cobre y el estaño para distintos objetos.

El tejido y el teñido de telas

Sus tejidos eran muy apreciados en las zonas que comerciaban, sobre todo por sus colores. Teñían las telas utilizando un colorante obtenido de un caracol del Mediterráneo, el múrice.

La producción del vidrio

Fabricaron vidrio transparente y coloreado; con él realizaron objetos de variada utilización y muy apreciados en el Cercano Oriente.

El arte Los fenicios combinaron elementos de diferentes culturas. En arquitectura:

Construyeron templos y palacios, utilizaron La piedra como Los egipcios y siguieron los diseños de La Mesopotamia.

En escultura y pintura: Se advierte la influencia asiria, egipcia y cretense. Son características las figuras de dioses de piedra y cerámica. Los colores utilizados para pintar fueron sobre todo el rojo y el verde.En escultura y pintura:

Los fenicios se destacaron en a talla del marfil. Realizaban con este material variados objetos valiosos, presentes en palacios reales y residencias lujosas: estatuas de dioses, adornos de tronos y de mobiliario, cetros, mangos para instrumentos o abanicos. El marfil, relacionado con el oro, se convirtió en consecuencia en un distintivo de os grupos sociales pudientes.

El arte fenicio: Una esfinge

La religión: Baal y Astarté Los fenicios eran politeístas. Adoraban a los astros y sobre todo a las estrellas que los guiaban para la navegación en las noches. Reconocían como dios supremo al Sol, llamado Baal.

La Luna también era divinizada, y considerada su esposa. Se llamaba Astarté y simbolizaba la fecundidad.

Baal era considerado el protector del comercio. Se levantaban altares en su honor y esculpían su imagen en las proas de los barcos en forma de toro o de hombre con cuernos de toro. En Cartago se le ofrecían sacrificios humanos, generalmente de recién nacidos quemados vivos.

También tenían dioses de la vegetación, quienes morían en invierno y resucitaban en primavera a semejanza de los ciclos naturales. Uno de ellos era Adonis, representado como un joven de gran belleza, adorado en Biblos.

Posiblemente por influencia egipcia, colocaron a sus muertos en sarcófagos, cubiertos con máscaras y rodeados de objetos de uso personal, para su utilización en la otra vida’.

El alfabeto: un aporte fenicio y componente más novedoso de la civilización fenicia fue el alfabeto. El alfabeto, es decir, la serie de letras que forman un idioma, fue la última etapa de un proceso de evolución de la escritura. Representa una gran simplificación respecto de los complicados sistemas existentes hasta su surgimiento.

El alfabeto fenicio contaba con puntos para las vocales y 20 ó 30 signos que representaban los sonidos simples de las consonantes.

Por lo tanto, la escritura fenicia resultaba más fácil que la jeroglífica o la cuneiforme, ambas con cientos de signos y figuras. Esto tuvo, por una parte, una consecuencia de carácter social; leer y escribir” ya no fue patrimonio de un grupo selecto y especializado, como los escribas de Egipto, sino que se hizo accesible a una mayor cantidad de personas.

Por otra parte, estos mercaderes lo llevaron por todo el mundo conocido y fue adoptado por los diferentes pueblos con los que tomaban contacto. La mayor parte de los alfabetos de Asia central y de Europa, incluyendo el griego, tuvieron su origen en el fenicio y puede decirse que también es la base del abecedario actual.

Su Legado:

* En la vida política, su metodología de fundación de nuevas colonias.

* En la vida económica, los modelos de comercio y navegación marítima. El teñido de telas y la fabricación de vidrio transparente.

* En la ciencia, el alfabeto y la divulgación de la escritura.

SOBRE EL CARACTER DE LOS FENICIOS Y LAS CAUSAS DE SU PROSPERIDAD: Los fenicios desempeñaron preponderante papel en la historia de la civilización antigua.

De  temperamento poco belicoso, sin que esto quiera decir que no usaran de la fuerza cuando a ello se vieran precisados; afincados en un territorio alejado de las zonas de fricción entre los imperios antiguos del Oriente; sin más salida que las rutas marítimas y gozando paz, eran todas las mentadas circunstancias más que suficientes para que unas gentes de vocación marinera y comercial, a ellas se entregaran libremente.

A este determinismo geográfico se debe, sin duda alguna, que un pueblo no muy numeroso, asentado sobre un país minúsculo situado a trasmano de las grandes rutas de la antigüedad, haya sido el vector más eficiente de la civilización y cultura de su época.

No era la abnegación su cualidad más relevante; pero con el trueque interesado de sus fruslerías por los géneros valiosos que adquiría arteramente de los incautos indígenas de los países en que enclavaba sus factorías, iba, insensiblemente, introduciendo hábitos de civilización y prácticas de cultura y arte en sus atrasados clientes.

Y si las cosas materiales pueden tener evaluación positiva, por crecida que sea, los bienes morales que proporciona la civilización, están por encima de toda tasación.

Así, mientras los opulentos imperios orientales empleaban toda su pujanza en destruirse mutuamente en sangrientas guerras, con destrucción de ciudades y trasplantes de pueblos en masa; mientras Egipto se mantenía hermético en su civilización privativa y los países del Sur y Extremo Oriente asiático constituían un mundo aparte, el pequeño pueblo fenicio llevaba las luces de la cultura por todo el mundo conocido.

Cobraba bien su misión, es cierto, pero esos modos de pagar, por caros que parezcan, son siempre, comparándolos con los beneficios adquiridos, menos onerosos que la más gloriosa y triunfal de las guerras.

Por todas las razones expuestas, Fenicia llegó a ser la nación más próspera del Mediterráneo, alcanzando esta época de florecimiento una duración de más de cinco siglos (del XI al VI antes de Jesucristo).

Su comercio marítimo, principalmente sostenido por Tito, no tenía otro competidor que el de Cártago, colonia fenicia emancipada, de la que ya nos ocuparemos. Y en cuanto al terrestre, se efectuaba por medio de caravanas, con la Arabia, el Asia central y el norte de la India, a través de los caminos de Babilonia, con los países caucásicos y con la Escitia, atravesando Armenia.

Eran también los fenicios un pueblo manufacturero. Producían excelentes tejidos de lino, planta que importaban de Egipto.

Eran también muy estimados orfebres y las copas de oro y plata y los trabajos artísticos en bronce y otros metales eran muy apreciados en su época. Descollaron también en el arte de teñir las telas, para lo cual contaban como materia prima con la famosa púrpura.

Fabricaban el vidrio y fueron maestros expertísimos en las construcciones navales y en las exploraciones mineras. Pero más que la posesión de un genio inventor, lo que caracterizó al pueblo fenicio fue su facultad de asimilación y transformación de los conocimientos y adelantos que iba adquiriendo en su trato con los demás pueblos que, hábilmente modificados, presentaba luego como propios.

De todas las cualidades que poseían los fenicios, la preponderante fue su habilidad como marinos. En este punto no hubo quien les superara. Pero llevados de su afán utilitario y con el fin de monopolizar las ventajas que ello pudiera proporcionarles, mantenían en secreto cuantos descubrimientos lograban en sus navegaciones.

Sus pilotos guardaban la mayor reserva acerca de las rutas que recorrían, así como de los movimientos de corrientes y régimen de los vientos y, con tal proceder, evitaban competencias perjudiciales.

Así se sostuvieron hasta el siglo vi antes de Jesucristo, en cuya época se vieron obligados a acatar la soberanía de Asiría, con el consiguiente menoscabo que sumisiones de esa naturaleza originan.

Después vino a perjudicarles grandemente el desarrollo del comercio marítimo de Cártago.

La fundación de Alejandría y su engrandecimiento al crear una marina comercial, rival de la de Fenicia, causó mucho quebranto a este país, que ya en el siglo ni antes de Jesucristo, había amenguado en riquezas y prosperidad.

Los fenicios eran astutos, falaces, crueles y sensuales. Las riquezas que lograron adquirir les hicieron propensos al lujo y a los placeres.

Fuente Consultada:
Historia I de José M. Ramallo y La Humanidad de Silvia Vázquez de Fernández
Historia Universal de la Civilización  – Editorial Ramón Sopena – Tomo I  – Edades  Antigua y Media – Los Fenicios

Biografia Felipe II de España

Biografía Felipe II de España

BIOGRAFIA DE FELIPE II DE ESPAÑA aseguró la hegemonía española en Europa al derrotar a Francia y al imperio turco y al incorporar a la corona el reino de Portugal. En la vida histórica europea, Felipe II encarna dos principios básicos: defensa de la Catolicidad y afirmación de la hegemonía española en Europa y América. Estos eran, en parte, los grandes postulados de la política del emperador Carlos V, su padre.

Pero el fracaso de sus planes , impuso a su sucesor en la corona de España un cambio rotundo de orientación y métodos políticos. Era preciso, como antes, mantener la unidad de la Iglesia católica y defenderla de la acometida de los protestantes, mucho más desde la demagógica difusión del calvinismo por Europa.

A este supremo objetivo, Felipe II había de subordinar todas las oportunidades y la potencia de un imperio jamás visto. Decisión en la lucha sin las dudas y tolerancias que habían conducido al triunfo del luteranismo en Alemania; ataque contra cualquier foco protestante, donde y cuando se manifestase.

Para ello, necesidad absoluta de conservar intactas, y aun de acrecentar, la unidad y la centralización de las posesiones hereditarias. Absolutismo y lucha por el catolicismo y por España caracterizan en todo momento la política de Felipe II.

Teniendo en cuenta la ideología de la España del siglo XVI, la política de Felipe II no podía ser Otra que la que fue. El hombre del Escorial, que había ascendido al trono con el éxito de San Quintín, era suficientemente cauto y precavido para no lanzarse de modo agresivo a cualquier objetivo; pero no podía negarse a lo que constituía la esencia de su alma y la trayectoria histórica de su pueblo; catolicismo y expansión hispana.

Si en muchas ocasiones su política parece ser obstinada y fallas en su administración y gobierno, las hubo; y algunas muy importantes. Pero el no logro de sus propósitos se debe, sobre todo, a la misma fuerza y vigor de las tendencias con las que se enfrentaba — nacionalismo, calvinismo—, con las cuales no tuvieron que contar ni su bisabuelo don Fernando ni su padre don Carlos. No obstante, los servicios que Felipe II prestó a la Iglesia son incalculables.

biografia felipe II de españa

Felipe II vino al mundo el día ai de mayo de 1527, en Valladolid, hijo del César y de Isabel de Portugal.

Creció en la corte bajo la mirada vigilante de su madre, y fue educado como convenía a un príncipe que era el heredero del mayor imperio de la tierra.

Muerta la virtuosa emperatriz en 1539, la formación del príncipe fué confiada al comendador mayor de Castilla, don Juan de Zúñiga, y al humanista y profesor de la universidad de Salamanca Juan Martínez Silíceo.

A los dieciséis años apenas cumplidos — el 1° de mayo de 1543—, su padre, que se trasladaba a Alemania, le nombró regente de España, cargo que desde 1547 ejerció prácticamente solo, debido a la muerte de los consejeros que Carlos I había adscrito a su persona.

En la regencia el joven Felipe demostró las cualidades que luego habrían de caracterizar su gestión: seriedad en el despacho de los asuntos, intervención en todos los negocios de Estado, escrupulosa gestión gubernamental, y entrega completa a su labor de primer funcionario del reino.

Viudo de las primeras nupcias con la infanta María Manuela de Portugal en 1545, don Felipe fue reclamado por el César para que tomara contacto con los pueblos europeos que un día había de gobernar.

Partió de Rosas (España) el 19 de octubre de 1548, y después de pasar por Génova, Milán, Mantua, Innsbruck y otras ciudades alemanas, entró en Bruselas en junio de 1549.

Aquí fue reconocido heredero de los Países Bajos; pero, en cambio, Carlos V no logró que los príncipes alemanes le eligieran rey de romanos en la Dieta celebrada en Francfort en junio de 1550. Motivos de orden personal, familiar, político y religioso influyeron en la oposición de los alemanes a la persona de don Felipe.

El príncipe regresó a España con extensos poderes para el gobierno de Castilla y Aragón. Pisó el suelo peninsular en Barcelona el 12 de julio de 1551.

Después de tomar juramento de fidelidad a los navarros, reunió en cortes a los castellanos y aragoneses, a fin de allegar recursos para las campañas de su padre. A principios de 1554, éste concertó sus desposorios con María de Inglaterra, para cuyo país partió Felipe, nombrado rey de Nápoles y Sicilia, el 13 de julio del mismo año.

Celebrada la boda el 25 siguiente, el príncipe español residió en Inglaterra durante algún tiempo, procurando moderar la política represiva de los consejeros de María Tudor.

El 26 de agosto de 1555 se embarco para Flandes, reclamado por Carlos V, el cual se disponía a renunciar a sus estados en la persona de su hijo.

El 25 de octubre de 1555 se efectuaba la abdicación del César en Bruselas, cediendo a Felipe los Países Bajos. Este acto fue completado por otro de fecha 16 de enero de 1556, por el cual se acordaba la cesión de los reinos de Castilla, Aragón y sus posesiones transmarítimas en la misma forma.

Religión, finanzas y guerra: La Paz de Augsburgo (25/09/1555) fue un acuerdo que divide el Imperio de Carlos V en dos confesiones cristianas (luterana y católica), le demostró a Carlos el fracaso de su ideal de gobernar un imperio universal cristiano.

En 1556, cansado, abdicó en favor de su hijo Felipe II los reinos españoles, los Países Bajos, El Franco Condado, Nápoles, Sicilia, las islas Baleares y América.

A su hermano Fernando transfirió el resto de sus estados, es decir, el archiducado de Austria y el imperio (recordemos que, si bien la dignidad imperial era electiva, recaía en la casa de Habsburgo). Carlos y se retiró a un monasterio, donde murió en 1558.

Felipe II recibió de su padre una enorme herencia, que lo convirtió en el monarca más poderoso de su época.

Para mantener su supremacía en un período caracterizado por enfrentamientos religiosos, intentó consolidar un imperio centrado en las instituciones del estado y en la unidad religiosa.

Para ello, redujo las libertades políticas y persiguió, en el interior de España, a los moriscos (musulmanes convertidos públicamente al catolicismo pero que se mantenían fieles a su religión).

Al margen de sus propias convicciones, es indudable que Felipe II debió pagar también por los errores de su padre y su empeño en lograr dominios cada vez más extensos, que obligaban a España a un esfuerzo que resultó agotador.

Caso típico de esta actitud fue la boda con María Tudor, en 1554, que Carlos le impuso contra sus propios FELIPE II DE ESPAÑAdeseos, a fin de lograr la alianza con Inglaterra que terminara por cercar definitivamente a Francia.

En el orden interno, Felipe II debió enfrentarse con diversos problemas que complicaron aún más su ya compleja administración.

Anótese en lo personal la desgracia de sus varias viudeces y el desequilibrio del príncipe don Carlos, que debía ser su heredero y cuya muerte dio motivo a sus opositores para tejer una historia fabulosa.

La economía española atravesó, en esta época, grandes dificultades a pesar de los metales preciosos que le llegaban de América.

Las constantes guerras, así como la expulsión de moros y judíos (en su mayoría comerciantes y artesanos), llevaron a España a profundas crisis económicas. En tres oportunidades (1557, 1575 y 1596), Felipe u declaró la bancarrota del estado.

En 1578 murió el rey Sebastián de Portugal y quedó vacante el trono portugués. Felipe invadió Portugal para hacer valer sus derechos como heredero al trono. Finalmente, apoyado por la nobleza portuguesa asumió la corona de ese país.

En 1581, por primera y única vez desde los tiempos del Imperio Romano, la Península Ibérica quedó totalmente unificada.

Felipe II, en su condición de heredero de los vastos dominios dejados por su padre, menos el Imperio, para el que fue elegido su tío Femando, continuó una política europea que, según opinión de muchos historiadores, fue ruinosa para España. Durante el reinado de Carlos V, las exigencias de la política imperial habían provocado un continuo drenaje de los tesoros españoles, que transitaban por la península y se perdían luego en el caos de las guerras contra Francia, privando a España de las bases económicas necesarias para participar en el proceso de general crecimiento de la vida europea contemporánea. Con Felipe II, y a pesar del abandono del Imperio, España continuó empobreciéndose porque el monarca, considerándose campeón de la ortodoxia frente a los protestantes, prosiguió sacrificando los intereses nacionales a una causa que le pareció más alta e importante.

Los conflictos heredados:

Felipe tuvo que hacer frente a problemas internacionales heredados de la época de Carlos V. El viejo conflicto con Francia por las posesiones italianas finalizó en 1558 con la derrota francesa. Ambos estados estaban agotados y firmaron la Paz de Cateau Cambresis, en 1559, en la cual Francia reconocía las pretensiones francesas sobre Italia.

Con respecto al imperio turco, el nuevo monarca persistió en su actitud de católico combatiente y lo enfrentó, junto con el Papado y la República de Venecia. En la batalla de Lepanto, en 1571, venció a la escuadra turca, poniendo fin al poder comercial de los turcos en el Mediterráneo.

Los conflictos heredados

La Batalla de Lepanto

El conflicto con los Países Bajos y la rivalidad con Inglaterra

En los Países Bajos, se habían difundido las ideas luteranas y, hacia mediados del siglo XVI también fue muy fuerte la difusión del calvinismo.

A Felipe u le interesaba sostener su poder en los Países Bajos, a causa de su importancia económica y de la posición estratégica que ocupaban en Europa.

Por eso, llevó a cabo una cruel represión de los nobles y de la burguesía, que se sublevaron contra el poder español. Esta represión no solucionó la situación y se inició una larga guerra.

Finalmente, Felipe II logró imponerse en el sur (actual Bélgica), que tenía una mayoría de población católica. Por el contrario, el norte (actual Holanda), con predominio calvinista, ‘esistió de distintas maneras el dominio español.

La dura represión de las fuerzas españolas aglutinó a los católicos y protestantes de los Países Bajos contra el ejército español. El dominio español comenzó, así, a declinar. En 1577, el príncipe protestante Guillermo de Orange pudo entrar triunfante a la ciudad de Amsterdam

En estas luchas entre los calvinistas y Felipe II, Inglaterra y rancia apoyaron abiertamente a los primeros.

El apoyo inglés, sumado a los constantes ataques de los piratas y corsarios ingleses a las flotas españolas que venían de América, llevaron a Felipe II al enfrentamiento armado con Isabel de Inglaterra.

Conflicto con Portugal: Otro problema fue la incorporación de Portugal a la corona de España. La muerte inesperada del rey don Sebastián, en 1578, luchando contra los musulmanes en Alcazarquivir, planteó el problema de su sucesión, porque su tío don Enrique, de poca salud y avanzada edad, murió en 1580.

Los derechos de los posibles pretendientes arrancaban de los hijos del rey don Manuel el Afortunado, y en esos momentos competían por ellos Felipe II, la duquesa de Braganza, el duque de Saboya y Antonio, prior de Crato. Con la ayuda del avezado ejército español, no le costó a Felipe II ningún esfuerzo derrotar a los opositores y hacerse reconocer por las Cortes de Thomar en 1581.

La Armada Invencible: Felipe II se vio complicado en una serie de problemas surgidos a consecuencia de la difusión del protestantismo.

En los Países Bajos, la cuestión se complicó con los anhelos de independencia nacional, y la lucha se hizo áspera por la rigurosa política aplicada por el duque de Alba.

Finalmente, en 1598, bajo el gobierno de Isabel Clara Eugenia, la región alcanzó su autonomía.

El apoyo dado por Inglaterra a los insurrectos de los Países Bajos, más la ejecución de María Estuardo, en febrero de 1587, llevaron a Felipe II a declarar la guerra a Isabel I, que, en cierto modo, representó entre los protestantes el papel que aquél se asignaba entre los católicos.

Con el fin de proceder contra la isla, alistó una poderosa escuadra para apoyar las operaciones del ejército de invasión que al mando de Alejandro Farnesio aguardaba en Flandes.

La Armada, que llevaba el orgulloso sobrenombre de «la Invencible«, partió en la primavera de 1588, desoyendo las recomendaciones de Farnesio, partidario de terminar antes con la lucha en los Países Bajos, a fin de contar con el refugio de sus puertos en caso de emergencia o derrota.

Dispersada por la tempestad, antes de entrar en combate, la flota fue fácilmente batida por los buques ingleses poderosamente artillados.

Igual resultado negativo tuvo la intervención de Felipe II en el conflicto religioso que dividió a los franceses.

La habilidad de Enrique IV contrarrestó sus esfuerzos por hacer coronar a Isabel Clara Eugenia en su carácter de hija de Isabel de Valois, y se vio obligado a firmar la paz de Vervins (1598).

A pesar de todos sus esfuerzos, Felipe II no pudo impedir la afirmación del movimiento protestante.

El Imperio Español de Felipe II

“El reinado de Felipe correspondió, en líneas generales, al apogeo del poderío español. Al no poseer el título imperial, la situación del soberano del Escorial parecía inferior a la ocupada por su padre, aunque tal hecho representara más bien una ventaja, ya que con ello se había desembarazado de los enojosos asuntos alemanes.

La totalidad de sus estados constituía un imperio, en el sentido que los historiadores dan a este término, aunque se hallase desprovisto de dignidad imperial. Imperio que tenía por centro el reino de Castilla donde Felipe II estableció su residencia desde 1562 y del que extraería sus principales recursos financieros y sus fuerzas militares.”

ALGO MAS…

A los dominios heredados de su padre, añadió Felipe II el reino de Portugal con sus colonias y dependencias, que aún correspondiéndole regir por derecho hereditario, hubo de reivindicar por las armas. Así, pues, concretando a mediados de su reinado Felipe reunía bajo su cetro: España, Portugal, los Países Bajos; en lo que es la actual Francia, el Franco Condado, parte de Borgoña y el Rosellón; en Italia, el Milanesado, las Dos Sicilias, Toscana, Parma y otros pequeños Estados; en Asia, las Filipinas y las colonias pertenecientes a Por tugal en las costas de Malabar y Coromandel (en la India), en Malaca y las islas Molucas o de las Especias; en África, además de Melilla y los Peñones, el Oranesado y las plazas de Ceuta y de la costa occidental de Marruecos, y en América, México, que entonces abarcaba una extensión mayor del doble de la actual, las Antillas y toda América del Sur, pues con Portugal también se había incorporado el Brasil a la Corona de España.

El poder de Felipe II era inmenso y muy superior al de los demás reyes. Poseía un numeroso y bien preparado ejército permanente, alcanzando la infantería española una fama mundial; poseía también numerosa y eficiente flota. Tal era la extensión de su imperio que podía jactarse de que «en sus dominios no llegaba a ponerse el sol».

La envidia y el temor de los demás Estados miraban en este poderío y riquezas un objeto que convenía batir y despojar. Y, en consecuencia, grandes expediciones piráticas se lanzaban sobre las flotas españolas que comerciaban con América, expoliándolas a su regreso a la península, al par que, fraudulentamente, suplantaban al comercio español con las posesiones americanas. Especialmente fue Inglaterra la que se distinguió en estas expoliaciones, depredando por sorpresa los propios puertos españoles.

Ello dio lugar a que Felipe sostuviera a sangre y fuego sus posiciones con los Países Bajos, que, aparte otros motivos, constituían una magnífica base estratégica para el sostenimiento de la supremacía militar de España en Europa, ya que, combinada con las demás posesiones de España, podía completarse desde aquel territorio el cerco terrestre de Francia, y conjugada con las posiciones de los Alpes centrales, permitía su posesión atacar convergentemente a Alemania en caso de guerra con aquel país.

Pero su valor estratégico alcanzaba aún mayor estimación en caso de guerra con Inglaterra puesto que aquellos territorios ofrecían una insustituible base para lanzarse al otro lado del Canal, permitiendo la invasión de Inglaterra en combinación con flotas salidas de las bases españolas del Cantábrico. Ante tales poderosos motivos y dados el carácter autoritario y el fanatismo religioso de Felipe II, no quedaba a los flamencos y neerlandeses otro camino que el del sometimiento incondicional o el de la lucha si habían de reivindicar su autonomía.

FUENTES CONSULTADAS:
HENRI LAPEYRE. Las monarquías europeas del siglo XV. Las relaciones internacionales. Barcelona, Labor, 1975.
Historia Universal de la Civilización  Editorial Ramón Sopena Tomo II del Renacimiento a la Era Atómica

Ver: Felipe III de España Felipe IV de España

Fuente Consultada:
Historia 2 – El Mundo Moderno y La Aventura del Hombre e
n la Tierra Tomo I

Antoine Becquerel Descubrio la Radioactividad del Uranio Historia

Historia de Antoine Becquerel Descubridor de la Radioactividad

ANTOINE HENRY BECQUEREL: Físico francés nacido en París en 1852 y fallecido en Le Croisic en 1908. Miembro de una familia de científicos que abarca cuatro generaciones: su abuelo, Antoine Cesar, su padre Alexander Edmond y sus hijos Jean y Paul.

Completó sus estudios de su padre analizando los efectos de la luz infrarroja sobre substancias fluorescentes, como las sales de uranio.

En 1896, y tras estudiar la producción de rayos X por parte de las citadas sales , descubrió de modo accidental que el uranio emitía radiaciones propias y espontáneas, a las cuales luego les llamó radioactividad.

En 1900 halló que la radiación Beta está integrada por electrones y en 1901 que el radio se podía utilizar para destruir tumores , origen de la radioterapia.

En 1903 por su descubrimiento de la radioactividad natural, compartió con el matrimonio Curie el premio Nobel de la Física.

becquerel fisico radioactividad

RADIACTIVIDAD

La radiactividad es una propiedad de ciertos elementos químicos cuyos núcleos atómicos son inestables: con el tiempo, para cada núcleo llega un momento en que alcanza su estabilidad al producirse un cambio interno, llamado desintegración radiactiva, que implica un desprendimiento de energía conocido de forma general como «radiación».

La energía que interviene es muy grande si se compara con la desprendida en las reacciones químicas en que pueden intervenir las mismas cantidades de materiales, y el mecanismo por el cual se libera esta energía es totalmente diferente.

La radiactividad fue descubierta en 1896 por el químico francés Becquerel durante sus estudios sobre la fluorescencia.

Observó que una placa fotográfica no expuesta a la luz y envuelta en papel negro era impresionada como por la luz visible o ultravioleta (o por los rayos X recientemente descubiertos por Röntgen), cuando el paquete se ponía en contacto con compuestos del elemento pesado uranio.

becquerelDedujo (correctamente) que este elemento debía producir algún tipo de radiación la cual atravesaba el papel hasta alcanzar y afectar a la emulsión fotográfica. Un cuidadoso estudio emprendido por Becquerel y otros científicos, entre ellos los Curie, Joliot, Soddy, Rutherford, Chadvick y Geiger, reveló que cierto número de elementos químicos pesados (muchos de ellos no descubiertos antes a causa de su rareza) parecían ser interiormente inestables y daban a origen a radiaciones penetrantes.

Con ello, esos mismos elementos se transformaban en otros diferentes, siguiendo caminos complicados, pero bien definidos, en busca de una estabilidad final. Este fenómeno totalmente distinto de cualquier otro estudiado hasta entonces, recibió el nombre de radiactividad, y el proceso de transformación fue llamado desintegración radiactiva.

EL ÁTOMO NUCLEAR

Se define el número atómico del elemento como la cantidad de protones que contiene el núcleo en uno de sus átomos.

La masa atómica es el peso comparado de un núcleo atómico. Su unidad es la u.m.a (unidad de masa atómica) que se define como la doceava parte del peso del carbono –12. Un elemento es él y no otro por su número atómico. Así, el uranio lo es porque tiene 92 protones; si no fuera así dejaría de ser uranio.

Sin embargo, un mismo elemento puede tener átomos de distinto número de neutrones. A los núcleos que tienen igual número de protones y distinto el de neutrones se les denominas isótopos. La existencia de isótopos de un mismo elemento es una razón por la que los pesos atómicos expresados en las tablas químicas no son números enteros.

Una anotación aceptada para indicar el número y la masa atómica de un núcleo es colocando la masa atómica en la parte superior izquierda del símbolo del elemento, y el número atómico en la inferior izquierda.

El número que indica la masa atómica se representa por A mayúscula y el que indica el número atómico se representa por una Z mayúscula.

Únicamente ciertas combinaciones de Z y A forman núcleos estables: si hay demasiados neutrones, o demasiados pocos, el núcleo sufrirá más pronto o más tarde un cambio, una desintegración radiactiva, que la llevará a la estabilidad en uno o varios pasos.

El grado de es inestabilidad se pone de manifiesto por la energía emitida en la desintegración, así como en la velocidad de ésta. Tal velocidad de desintegración se mide por la vida media o período de semidesintegración, que es el tiempo necesario para que el número de átomos inicialmente presente se reduzca a la mitad por desintegración. Los tiempos de semidesintegración varían desde fracciones de segundo hasta millones de años. La desintegración radiactiva puede tener lugar de varias maneras diferentes.

Desintegración Alfa

Un núcleo demasiado pesado para ser estable expulsa un grupo compacto (una partícula alfa), consistente en dos protones, y dos neutrones, que deja al núcleo con una A cuatro unidades menor y una Z dos unidades más bajas, es decir, dos pasos atrás en la tabla periódica.

Estructuralmente una partícula alfa es idéntica a un núcleo de Helio – 4. la desintegración alfa es frecuente entre los elementos naturales más pesados (uranio, polonio, y radio, por ejemplo), pero no conduce directamente a núcleos estables: antes se producen isótopos intermedios que experimentan nuevas desintegraciones.

Las partículas alfa tienen una energía de hasta 5.000.000 de electrovoltios, pero son tan voluminosas que sólo pueden atravesar unos 25 mm de aire y se ven detenidas por una simple hoja de papel o por la parte más externa de la piel humana.

Sin embargo, por esta misma razón produce serios daños en el interior del cuerpo humano cuando son emitidas por materiales alfa – activos absorbidos inadvertidamente como polvo transportado por el aire, o través de heridas contaminadas.

Los emisores naturales de partículas alfa, como el radio, son de uso práctico limitado, ahora que se dispone libremente de gran variedad de radioisótopos artificiales. No obstante, el uranio y su subproducto artificial, el plutonio (otro emisor alfa), son ambos fisibles y, por lo tanto, de importancia primordial en la producción de energía nuclear.

Desintegración Beta

Es un núcleo con demasiados neutrones, uno de estos puede transformarse en un protón más un electrón, que es expulsado en el núcleo. El electrón emitido de esta forma recibe el nombre de partícula β. El núcleo queda con una carga positiva más, con su Z en una unidad más alta y, por lo tanto, un lugar más arriba en la tabla periódica.

Las partículas β son capaces de penetrar varios metros de aire, unos cuantos centímetros de tejido corporal o varios mm de metal o de plástico (que proporcionan un apantallamiento adecuado). Puede producir serias quemaduras superficiales o importantes daños internos sobre todo si son emitidos dentro del cuerpo durante periodos de tiempo algo prolongados.

La desintegración β es el tipo mas frecuente de desintegración radiactiva tanto entre los isótopos artificiales como entre productos radiactivos procedentes de la desintegración alfa. Algunos de los radioisótopos artificiales obtenidos en aceleradores de partículas o separados en los productos de fisión formados en reactores nucleares tienen pocos neutrones, en lugar de demasiados.

Estos se desintegran emitiendo positrones (partículas como los electrones pero cargadas positivamente), que se neutralizan casi de inmediato con los electrones ordinarios para producir una «radiación de aniquilación», con las cualidades de los rayos gamma. Los isótopos que emiten positrones tienen aplicaciones en diagnosis médica.

Emisión de rayos gamma

Esta emisión tiene lugar siempre que la desintegración beta no ha disipado suficiente energía para dar completa estabilidad al núcleo. Muchos isótopos naturales y artificiales con actividad alfa y beta son también emisores de rayos gamma. Los rayos gamma son una radiación electromagnética como los rayos X.

Su intensidad se reduce al pasar a través de la materia en un grado que dependerá de su propia energía y de la densidad física del material absorbente. Los rayos gamma no son detenidos como las partículas alfa o beta, ni existen materiales opacos a ellos, como en el caso de la luz.

Pueden necesitarse entre 5 y 25 centímetros de plomo o hasta 3 m de hormigón para conseguir una protección adecuada contra los rayos gamma de alta energía. El exceso de radiación gamma externa puede causar graves daños internos al organismo humano, peor no puede inducir radioactividad en él, ni en ningún otro material.

Otras formas de desintegración radiactiva son la transformación interna, en al que una reorganización interior del núcleo da como resultado la emisión de rayos X, o la captura de electrones, en la que un núcleo con demasiados protones captura un electrón de una orbita interna del propio átomo, convirtiendo así un protón en un neutrón, con emisión de rayos X y descenso de un lugar en la tabla periódica los núcleos de uranio – 235 y del U – 238 (emisores de partículas alfa), se desintegran alguna que otra vez por fisión nuclear espontánea, produciendo cualquier par de una gama de posibles núcleos de fisión, además de neutrones libres.

El radioisótopo artificial californio – 252 se desintegra exclusivamente por fisión espontánea, proporcionando u8na fuente utilizable de neutrones. Unos pocos isótopos producto de fisión, en particular el yodo – 122, se desintegran con emisión retardada de neutrones poco después de haber sido formados y desempeñan un importante papel en el control de reactores.

La forma de desintegración, los tiempos de semidesintegración y las energías de emisión (energía máximas en el caso de partículas alfa y beta) son, en conjunto, características especificas que distinguen a un isótopo determinado y se pueden emplear para la identificación y medida de los propios emisores y, por tanto, de sus precursores, mediante la técnica de análisis por activación.

AMPLIACIÓN SOBRE BECQUEREL….

Antonio Enrique Becquerel nació en París, en 1852, y pertenecía a una familia de grandes científicos. Tanto su abuelo como su padre habían sido, sucesivamente, profesores de física en el Museo de Historia Natural de París. Cuando se decidió que Enrique debería seguir también una carrera científica, no podía suponerse que con sólo unas pocas semanas de trabajo, a principios de 1896, llegaría a descubrir la radiactividad. Este descubrimiento, junto con otros, provocó una revolución en la física, que ha tenido grandes consecuencias para el mundo moderno.

En 1878, cuando tenía 26 años, Enrique era ayudante en el Museo, donde llevó a cabo muchos experimentos, en colaboración con su padre, que por aquel tiempo había sido nombrado profesor de física. Parte de este trabajo le sirvió para conseguir 10 años después el grado de doctor.

Durante casi todo este tiempo, se dedicó a investigar la absorción de luz por cristales, los efectos del magnetismo sobre rayos luminosos y la fosforescencia de sulfuros y compuestos de uranio.

En el año 1895, Enrique Becquerel sucedió a su padre como profesor de física en el Museo: era también, al mismo tiempo, profesor de física en el Conservatorio de Artes y Oficios de París. Ya en esta fecha, se le consideraba un físico extraordinario; pero el descubrimiento que había de hacerlo famoso no se produjo hasta los meses de enero y febrero de 1896.

Hasta entonces, Becquerel había proseguido sus experimentos sobre la fosforescencia; pero, en los primeros días de 1896, recibió la noticia de que Roentgen había descubierto que los rayos X excitaban fluorescencia en algunas sustancias. Becquerel decidió inmediatamente comprobar si las sustancias fosforescentes emitían rayos semejantes a los rayos X, colocando las sustancias sobre una placa fotográfica envuelta en papel negro opaco, y exponiendo el conjunto a la luz del sol.

Solamente cuando usaba sales de uranio pudo observar un velado en la placa; esto demostraba que sólo estas sales emitían radiaciones.
Fue entonces cuando Becquerel, casi por casualidad, llegó a la conclusión de que esas radiaciones eran de origen desconocido.

Debido a que el tiempo estaba nublado, Becquerel guardó todo su material en un cajón, en espera de que se presentara un día soleado. A título de comprobación, reveló la placa fotográfica guardada, y encontró que aparecía velada, a pesar de que la sal de uranio no podía haber sido excitada, ya que había estado varios días en la oscuridad.

Para ver si el efecto dependía de que las sales de uranio hubieran estado anteriormente expuestas a la luz del sol, Becquerel preparó a continuación estas sales en la oscuridad. El resultado que consiguió fue el mismo; el velado no se debía a la fosforescencia.

En trabajo posterior, comprobó que aquellos rayos que acababa de descubrir podían atravesar placas metálicas, y que, con menor intensidad, velaban las placas fotográficas. También comprobó Becquerel que todas las sales de uranio, y el propio metal, emitían constantemente aquellos rayos invisibles. Había descubierto que el uranio es radiactivo.

Ahora se sabe que Becquerel descubrió un tipo de radiactividad —la radiación beta—, que está constituida por electrones que a gran velocidad abandonan la posición normal en su órbita alrededor del núcleo en los átomos de uranio.

En unas seis semanas, Becquerel reunió suficientes pruebas, como para poder dar cuenta de su descubrimiento, de la radiactividad espontánea (o natural) a la Academia de Ciencias de París, lo que hizo en febrero de 1896. A partir de entonces, Pedro y María Curie comenzaron sus trabajos sobre los elementos radiactivos, en estrecha colaboración con Becquerel; en 1903, éste recibió un premio Nobel y Pedro y María Curie compartieron otro.

Actualmente, se cree que Becquerel descubrió la radiactividad casualmente, pero es más exacto decir que él estaba buscando algo tan parecido a ésta que, tarde o temprano, tenía que descubrirla. Fue un científico tan grande que rápidamente se dio cuenta de la importancia de sus hallazgos. Enrique Becquerel, después de realizar nuevos trabajos importantes sobre radiactividad, murió en Croissic, en Bretaña, en 1908; y siempre será recordado, utilizando las palabras de la concesión de su premio Nobel, en 1903, «por el descubrimiento de la radiactividad espontánea».

Teoría de la Desintegración Nuclear

Biografia Carlos I de España Carlos V de Alemania Guerra Sucesion

Biografía Carlos I de España y Carlos V de Alemania

CARLOS I DE ESPAÑA (V DE ALEMANIA): En el siglo XVI, la monarquía española alcanzó su máximo esplendor y poderío. Bajo el reinado de Carlos y —heredero de extensos territorios— resurgió en occidente la idea de un imperio universal.

territorios de carlos V

Los Territorios de Carlos V en Europa

EL ÚLTIMO DÍA COMO EMPERADOR: Bruselas, 25 de octubre de 1555, Poco antes de las 15, el emperador Carlos V, vestido sencillamente, abandonó su residencia montado en una mula, escoltado por unos pocos caballeros, y se dirigió al gran palacio de los duques de Brabante, donde se encontraban ya reunidos embajadores, príncipes y cortesanos.

El emperador se situó bajo el dosel donde lo aguardaban su hijo Felipe, sus hermanos y el príncipe de Orange.

Carlos V abdicó solemnemente en favor de su hijo y de su hermano, entre los cuales dividió sus vastos dominios.

La ceremonia fue breve y simple. En medio del más completo silencio, el emperador se levantó lentamente y resumió la historia de su difícil y largo reinado: «He luchado —dijo— no por ambición de ser señor de muchos países, sino para bien de mis Estados».

El gran emperador se volvió luego hacia su hijo y, con voz alterada por la emoción, lo exhortó a defender siempre la fe católica y a proceder con justicia.

La abdicación quedó confirmada por la carta de renuncia del 16 de enero de 1556, en que concretaba el traspaso de su autoridad.

Con el solemne acto de su abdicación, Carlos V reconocía que el ambicioso programa de tener a Europa bajo una autoridad única había fallado.

El propósito había sido demasiado grandioso; enormes las dificultades de unir a los diferentes pueblos europeos en una única y gran nación.

Fracasó Carlomagno y fracasó Carlos V, a pesar de su voluntad poderosa y su genio político.

Sería necesaria, cuatro siglos después, la más sangrienta guerra de la historia para que los europeos renunciaran a parte de su exagerado amor por el nacionalismo más estrecho.

MARÍA DE BORGOÑA
(1457-1482)

MAXIMILIANO I
DE AUSTRIA
(1459-1519)
ISABEL CASTILLA
DE CASTILLA
(1451-1504)
FERNANDO II
DE ARAGÓN
(1452-1516)
Dominios: Austria, Flandes, Artois, Franco y CondadoDominio: España, Reino de Nápoles, Cerdeña, Sicilia y Territorios de América
FELIPE EL HERMOSO
(1478-1506)
JUANA LA LOCA
(1479-1555)
Nace: Carlos V (1500-1558)
Rey de España desde 1516 y Emperador de 1519 a 1555

Herederos y alianzas

Carlos v de españaLa “diplomacia matrimonial” llevada a cabo durante los siglo XV y XVI ofreció mayores ventajas que las que muchas veces otorgaban las guerras de conquista.

Así, Maximiliano I de Habsburgo recibió, en el año 1493, una sustanciosa herencia: Austria Hungría, el sur de Alemania y el derecho a ser emperador del Sacro Imperio Romano Germánico.

Por su esposa, María de Borgoña, Maximiliano obtuvo también los Países Bajos (actuales Bélgica y Holanda), cuyo dominio trasmitió luego a su hijo Felipe el Hermoso.

Envió, entonces, emisarios diplomáticos por toda Europa, en busca de casamientos ventajosos para sus hijos. (imagen: Carlos V en su juventud)

Carlos se educo en los países bajos. Hablaba varios idiomas y adquirió una rígida formación religiosa que le brindo el sacerdote católico Adriano de Utrecht. También este ultimo lo intereso en los problemas comerciales y financieros.

España que se hallaba en proceso de unificación y había incorporado recientemente las tierras americanas, resultaba un vínculo sumamente  atractivo para el emperador, quien concertó con los Reyes Católicos el casamiento de Felipe con la princesa Juana de Casalla y de su hija Margarita con Juan de Aragón, único hijo varón de los reyes españoles.

Se estableció, así, una sólida alianza entre el Sacro Imperio (en manos de la casa de Austria o Habsburgo) y los soberanos españoles. Juan de Aragón murió al poco tiempo sin herederos, Sin embargo, del matrimonio de Felipe con Juana nacieron seis hijos. Carlos, el primogénito, fue el heredero de los extensos territorios de sus abuelos maternos y paternos, acumulando en sus manos el mayor poder de Europa.

• De sus abuelos maternos, los Reyes Católicos, Carlos I heredó los reinos de Castilla y Aragón, con los territorios americanos —que correspondían a la corona de Castilla— y los italianos (Cerdeña, Nápoles y Sicilia) —anexados a la de Aragón—. Fue coronado con el nombre de Carlos I.

• De su abuela paterna, María de Borgoña, Carlos I recibió Luxemburgo, los Países Bajos y el Franco Condado. De su abuelo paterno, el emperador Maximiliano de Austria, heredó los territorios del archiducado de Austria —uno de los principales estados que integraban el Imperio alemán—.

Carlos V, emperador de Alemania

La muerte de Maximiliano dejó vacante el trono imperial. Carlos I de España aspiró a él. De acuerdo con la Bula de Oro de 1356, la dignidad imperial era electiva y la designación era decidida por siete príncipes electores.

Los príncipes alemanes debieron elegir emperador entre tres candidatos: Enrique VIII de Inglaterra, Francisco I de Francia y Carlos I de España.

La noticia de que los príncipes estaban dispuestos a vender sus votos a quien mejor los pagase preocupó a Carlos, ya que las arcas española estaban vacías en ese momento.

Recurrió entonces a la ayuda de los Fugger —una importante familia de banqueros alemanes— quienes, a cambio de su apoyo económico, pidieron que se les otorgase los derechos sobre Amberes, el principal puerto de los Países Bajos.

Carlos I aceptó el acuerdo y, en el año 1519, los príncipes alemanes reunidos en Franckfurt lo eligieron emperador con el nombre de Carlos V.

A pesar de la pluralidad de lenguas, tradiciones y costumbres de sus territorios, Carlos quiso construir un imperio universal. Su propósito no prosperó y debió luchar en tres frentes: contra los protestantes de Alemania, contra Francia y contra los turcos.

• Carlos I debió enfrentar a la Reforma protestante, que dividió a la Europa cristiana y se convirtió en un problema político.

• El nombramiento imperial de Carlos I fue resistido por las otras potencias europeas, Francia e Inglaterra, temerosas de la preponderancia del emperador alemán. La más afectada fue Francia ya que su territorio estaba cercado por los dominios de Carlos y. Las tensiones entre el emperador y el rey francés, Francisco I de Valois, desembocaron en una guerra entre ambos.

El principal motivo de la guerra fue la posesión del Milanesado, en Italia. Finalmente, en la batalla de Pavía, el rey de Francia fue derrotado y hecho prisionero por Carlos  I.

• Carlos I tuvo además que frenar el avance de los turcos sobre Europa. Si bien evitó que conquistaran Viena, no pudo impedir u dominio sobre el mar Mediterráneo.

Jacobo Fugger. ilustración alemana del siglo XV.

Fugger

Los Fugger fueron una importante familia de mercaderes y financieros alemanes, que actuaron como banqueros al servicio de los reyes de España durante el siglo XVI y los primeros años del siglo XVII. Con Jacobo Fugger (1459-1525) —representado en esta imagen— esta casa se convirtió en la primera banca de Europa y contó con sucursales en las principales ciudades de Europa. (una ilustración alemana del siglo XVI)

Las Resistencias en España: Durante su reinado, Carlos I tuvo que enfrentar graves conflictos sociales en el interior de España.

El de mayor gravedad estalló entre los años 1520 y 1521 cuando se produjo la revuelta de los “comuneros” de Castilla, quienes exigieron a la corona el respeto de las libertades tradicionales de las ciudades o comunas. Considerada por muchos historiadores un anticipo de las futuras revoluciones burguesas, la rebelión fue aplastada.

Esta situación fortaleció el poder de los nobles y, al mismo tiempo, impidió el desarrollo de la burguesía española. Así, cuando Carlos y renunció a sus posesiones y al trono imperial, la economía española, sobre todo la de Castilla, se hallaba al borde de la quiebra.

arbol genealogico de carlos v de españa

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PARA SABER MAS SOBRE CARLOS V
EL EMPERADOR HUYE VESTIDO CON CAMISOLA

En 1547 muere Francisco I de Francia. Además, los protestantes habían sufrido una importante derrota ante las fuerzas del Imperio, en Mühlberg. Carlos V cree haber llegado, por fin, a un momento de calma. Se retira a su castillo de Innsbruck para tratarse la salud.

El soberano sufría de gota, enfermedad muy común en las familias reales.

De origen hereditario, la molestia aparecía con frecuencia en las cortes europeas. Pensaba aprovechar el período de tratamiento para reflexionar mejor sobre los problemas del Concilio de Trento.

Pero a poco llegan mensajeros trayendo informaciones alarmantes: Enrique II, el nuevo rey francés, atacaba a los imperiales en Lorena, los turcos estrechaban el cerco de Viena y un ejército comandado por el príncipe protestante Mauricio de Sajonia avanzaba contra el refugio de Carlos.

—Si Vuestra Majestad no quiere ser tomado prisionero, conviene abandonar hoy mismo la ciudad —avisan los mensajeros—.

Se dice que en camisola y gimiendo por los dolores en las piernas, Carlos V, monarca supremo del Sacro Imperio, se vio obligado a huir del castillo durante la noche, para evitar la humillación de ser aprisionado.

El emperador se refugia entonces en Bruselas, pero pronto el País de Flandes es asaltado por los franceses.

Carlos V muchas veces había cedido ante los príncipes germánicos, haciéndoles concesiones que ampliaban su autonomía.

En realidad, ¿no tenían ellos el privilegio de elegir al emperador? Pero la vieja nobleza alemana pretendía mantener sus privilegios locales, no teniendo interés en conservarse en el seno del Imperio.

En 1555, en un acto de suprema rebeldía contra el emperador, los príncipes germánicos reunidos en la Dieta de Augsburgo conceden plena libertad de culto a los protestantes.

Carlos V había luchado por crear un gran imperio cristiano europeo, e incluso universal. Pero lo que se estaba forjando en Europa eran lo; Estados nacionales, un proceso que duraría siglos (Alemania e Italia).

Las diferencias económicas, sociales y culturales entre los varios países; y regiones eran claras: desarrollo capitalista «aventurero» en los Países Bajos y en el Norte de Italia; subdivisión feudal en Alemania; sociedad rígida y con características medievales en España, sobre la que planeaba la centralización real.

No existían intereses generales en Europa que se sobrepusiesen a los intereses locales. Por eso el Imperio no alcanzó homogeneidad y, además, estaban Francia, los reinos independientes y la Reforma.

Sintiendo próximo el fin de su reinado, el monarca espera poder transmitir el poder a su hijo Felipe. Este era su legítimo heredero. Había nacido de su casamiento con Isabel, hija de Don Manuel, el Afortunado, Rey de Portugal.

Mas el joven era «demasiado español» a los ojos de los príncipes alemanes. Los electores preferían a Fernando, hermano más joven de Carlos V, quien, a pesar de haber nacido y de haberse criado en España, junto a Fernando el Católico, de quien era el nieto predilecto, había mantenido relaciones más estrechas con la nobleza germánica.

En una última tentativa de aumentar el prestigio de Felipe, el emperador resuelve aplicar con él la vieja «diplomacia matrimonial» de los Habsburgo.

Hace casar al joven, que tenía 27 años, con la reina de Inglaterra María Tudor, quien, además de ser diez años mayor que él, es prima hermana de Carlos V.

Consta que María apreció mucho a su joven marido.

Pero la maniobra no dio los resultados políticos esperados. María murió sin dejar descendencia, y en 1556, Carlos V manda llamar a Bruselas a Felipe y a Fernando. Delante de ellos, en la sala del trono, el soberano anuncia con gravedad su testamento político. —A ti, mi hijo Felipe, dejaré España, los Países Bajos, los reinos de Nápoles, de Sicilia, las islas Baleares, Cerdeña y el nuevo continente de las Indias Occidentales (América) .

En cuanto a ti, mi hermano Fernando, heredarás el título imperial. Tengo la convicción de que obtendrás la aprobación de los príncipes germánicos . . . Tomaréis desde ya posesión de vuestros dominios, pues vuestro padre y hermano, Carlos V, a partir de hoy no es más el emperador.

Después de renunciar a todos sus títulos, Carlos se retira a Extremadura, en España.

Desde el monasterio de Yuste, donde pasa sus dos últimos años, aconseja a sus sucesores, pero no interviene ya más en el manejo de los asuntos públicos.

El, que pudo unir a Europa, transmitió todos los objetivos de su familia a su hermano, y la defensa de sus convicciones a su hijo. Dejó de existir el 21 de setiembre de 1558.

EL IMPERIO DE CARLOS V

En 1516, a la muerte de Fernando el Católico, las coronas de los reinos de la península ibérica —excepto Portugal— pasan a Carlos I, su nieto, quien debe, no obstante, respetar la calidad de reina de su madre.

Junto con España recibe Sicilia, Nápoles, Cerdeña, algunas plazas fuertes africanas (obtenidas por los españoles) y lo descubierto en América.

En 1519, por herencia de su abuelo paterno Maximiliano I, le corresponde la posesión de Austria, Tirol y otras regiones dependientes de la Casa de Habsburgo, así como el derecho a ser propuesto para la corona imperial.

Los Países Bajos, Luxemburgo, Artois, el Franco-Condado y otros territorios, recibidos de la Casa de Borgoña, los había heredado de su padre Felipe (m. 1506), en 1515, a su mayoridad (15) como herencia de la madre de aquél, María de Borgoña.

Con el auxilio de los banqueros Fugger es elegido titular del Sacro Imperio y recibe el nombre de Carlos V. Durante su largo reinado debe contender con adversarios poderosos, como Francisco I de Francia y Solimán el Magnífico, sultán otomano.

Interiormente enfrenta, en España, a principios de su reinado, la rebelión de las Germanías y la de los Comuneros, y, en 1524/26, la de los campesinos sublevados en el sur y centro de Alemania; en ese país del Sacro Imperio también procura sofocar los movimientos protestantes.

Abdica en 1556 y deja a su hermano Fernando las tierras de los Habsburgo y la corona del Sacro Imperio, y a su hijo, Felipe, el reine de España con sus territorios de Ultramar, las posesiones de lengua italiana y francesa (Franco Condado y otros), v su tierra natal, los Países Bajos.

Enfrentamiento con Lutero: El segundo acontecimiento, la Reforma, fue una contienda en la que Carlos fracasó categóricamente.

La expansión del luteranismo amenazaba con quebrantar todo el orden político y social del Imperio, y Carlos estuvo demasiado preocupado con sus asuntos en España y las guerras contra Francia hasta que fue demasiado tarde. Cuando intervino por vez primera, hacia 1521, Lutero ya no podía ser sometido y justificó su posición casi triunfalmente frente a él en la Dieta de Worms.

El que posteriormente fuese sometido al poder del Imperio contribuyó poco a controlar las tendencias de dispersión inherentes al Sacro Imperio Romano y a asegurar que no sólo Francisco I podía explotar las distensiones religiosas, sino que los príncipes alemanes, con el pretexto religioso, podían consolidar su propia soberanía territorial.

Carlos estaba totalmente dispuesto a reconciliar a los grupos rivales, pero los príncipes católicos, alentados por Francisco I, insistieron en la afirmación de la primicia del catolicismo romano.

Los miembros luteranos de la Dieta imperial elaboraron un informe con sus teorías, para ser leídas antesde la Dieta que tenía que celebrarse en Augsburgo en 1530.

Dicha declaración, esencialmente conciliadora y conocida como confesión de Augsburgo, no pudo conciliar sin embargo las divisiones ante la actitud de «o todo o nada» por parte de los príncipes católicos rivales.

Temiendo que el emperador pudiera ahora sofocar el luteranismo por la fuerza, un grupo de personalidades y ciudades luteranas formaron una unión defensiva llamada Liga de Esmalcada y en 1546 estalló la guerra.

Carlos no pudo someter a los luteranos, y en la paz de Augsburgo, de 1555, concedió a cada principa del Imperio el derecho de decidir cuál de las dos religiones se permitiría en su territorio y sería impuesta a sus» habitantes. Abatido y desilusionado, delegó en su hijo Felipe el gobierno de los Países Bajos.

Un año después renunció al título imperial a favor de su hermano Fernando, y abdicó la corona de España y de sus posesiones en Italia a favor de Felipe. Exhausto, se retiró al monasterio de San Jerónimo de Yuste, donde murió en 1558.

El último de los emperadores medievales había desaparecido de la escena. Mientras que triunfaba en dar una cierta unidad a su vasta acumulación de posesiones, Carlos fracasó en su máxima ambición, la de restablecer la idea de universalismo imperial.

Historia 2 – El Mundo Moderno
La LLave del Saber Tomo I Pasado y Presente del Hombre Ediciones Cisplatinas