Gobierno de Duhalde

Historia del Gobierno Kirchnerista Presidencia de Cristina Kirchner

Historia del Gobierno Kirchnerista
Principales Medidas del Cristina F. Kirchner

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA: En noviembre de 2001, con Fernando De la Rúa como presidente de los argentinos, los medios informaban que cada día 2.000 argentinos caían debajo de la línea de la pobreza, En los primeros días de diciembre, la situación se hizo gravemente conflictiva. El Presidente había perdido su capital político y el ministro de Economía Domingo Cavallo, no encontraba recursos para tranquilizar a la población.

de la rua fernando

Varios gremios estatales estaban en huelga, mientras que en algunos barrios de la Capital la gente hacia escuchar su descontento golpeando cacerolas y cortando calles, protesta que se conoció con el nombre de “cacerolazos”. En todo el país, las protestas cortaban las rutas y las calles: de este modo, el piquete irrumpía en la vida política argentina.

ramon puertaEl 20 de diciembre de 2001,en medio de un caos generado por el corralito bancario, el presidente Femando de la Rúa renunció a la presidencia de la Nación.

En la emergencia,a falta de vicepresidente (como consecuencia de la salida de Carlos “Chacho” Álvarez), asumió interinamente Ramón Puerta, el presidente provisional del Senado,quien el 23 dediciembre se hizo a un lado para que se hiciera cargo del país Adolfo Rodríguez Saá,el gobernador de San Luis, designado por la asamblea legislativa.

En un contexto de ahogo financiero y fuga de capitales, ese mismo día declaró la cesación depagos (default, según la jerga financiera) de una partede la deuda pública, que en ese momento ascendía a 145 mil millones de dólares. La decisión fue saludada por las dos cámaras del Congreso con una ovación. Durante su gestión, contradictoriamente, continuaron los pagos de la deuda al FMI, el Banco Mundial y el BID.

Rodríguez Saá se mostraba exultante en su nueva función y recibió en su despacho a todos los que le pidieron audiencia. Pero sus medidas no conformaron a los gobernadores, quienes le retiraron su apoyo, por lo que renunció el 31 de diciembre.

En la emergencia asumió Eduardo Camaño, el titular de la Cámara de Diputados, quien fue presi-dentedelarepúblicaporapenas unas horas, ya que el 1° de enero de 2002 el parlamento designó a Eduardo Duhalde para que completara el mandato de De la Rúa, hasta diciembre de 2003. Entre sus primeras medidas devaluó el peso y prometió devolver los ahorros en la misma moneda en que habían sido depositados.

“Por aquella época los argentinos que tenía trabajo, trabajaban mas de 8 horas diarias. La brecha entre pobres y ricos era una de las más grandes del mundo: el 10% más rico percibía del ingreso nacional casi 35 veces más que el 10% más pobre. La participación de la clase media en ese ingreso era menor al 30%, la más baja de la historia argentina. La pobreza y el desempleo castigaban especialmente a los jóvenes. Sin embargo, una parte de la Argentina empobrecida y castigada por el saqueo de los grupos económicos y los jerarcas políticos seguía apostando a la ilusión menemista de volver a tener un salario no devaluado. Los más ricos y las empresas privatizadas también apostaban a la vuelta de quien les había garantizado ganancias impensables en cualquier economía capitalista. [Gobierno de Carlos Menem]”

Fuente: Argentina, El Siglo del Progreso y la Oscuridad María Seoane

Durante el gobierno de Duhalde el poder político seguía siendo extremadamente frágil, lo que se comprobó poco después: cuando algunos grupos piqueteros cortaron una vez más los accesos a la Capital, el gobierno ordenó reprimirlos y la policía asesinó a dos manifestantes.

Temiendo que la situación volviera a descontrolarse, Duhalde decidió adelantar las elecciones para abril de 2003. Su administración, en rigor de verdad, no había podido superar el debate respecto de su legitimidad de origen ni tampoco acallar el persistente reclamo que se le hacía, incluso desde sectores del PJ, de elecciones anticipadas para todos los cargos, o al menos para el de presidente.

Los candidatos mas votados fueron Carlos Menem y Néstor Kirchner que en la primera vuelta obtuvieron un empate. En la segunda vuelta, los argentinos en su mayoría temieron el regreso de Menem. Ya se había procesado en parte su responsabilidad en la gran crisis. Menem huyó de ese turno electoral que anunciaba su derrota aplastante, también para impedir que Kirchner llegara al poder con fuerza.

nestor kirchnerNéstor Kirchner asumió la presidencia de la nación el 25 de mayo de 2003. Había obtenido un porcentaje aún menor de votos que el radical Arturo Humberto Illia cuarenta años antes. Muchos consideraban que, con semejante déficit de legitimidad a cuestas, el suyo sería un gobierno de transición. Sin embargo, Kirchner fue también el primer presidente en décadas en recibir de su antecesor un programa económico en pleno auge, cuentas públicas en orden, una inflación controlada y en baja, y un PBI en acelerada expansión. Y pronto demostró tener los reflejos necesarios para, con esos medios, adquirir el respaldo electoral y político que le faltaba

Bajo la presidencia de Kirchner, la Argentina parecía encaminarse a una normalidad institucional con la atención a los problemas sociales, el juicio político a los ministros cuestionados de la Corte Suprema de Justicia, la remoción de las cúpulas militares, una política de derechos humanos contraria a la impunidad de crímenes de lesa humanidad y la difícil tarea de pagar su deuda externa enorme a partir de buscar el desarrollo económico y no basada en ajustes perpetuos sobre los salarios de la sociedad, porque todas las opciones de política económica estarían irremediablemente condicionadas por el enorme peso de la gigantesca deuda externa.

Kirchner en su discurso de su asunción en el Congreso explica: “Pertenezco a una generación diezmada”, haciendo referencia a los hechos atroces de la última dictadura militar (1976-1983). Se asumía como un sobreviviente de una generación diezmada. De una generación de militantes revolucionarios. De inmediato, inicia su Gobierno imponiéndole un ritmo casi desconocido hasta ese momento por los presidentes anteriores. El Estado habrá de intervenir en la economía. La unidad de América latina, a través del Mercosur, será un objetivo prioritario. Como los derechos humanos y el juicio a los genocidas, quienes, sí, tendrán la bienaventuranza de comparecer ante la Justicia. Se buscará el crecimiento de la economía y la redistribución de la riqueza.

Como objetivo central luchó en contra de la impunidad y posibilitar, por un lado, que miles de personas tuvieran una respuesta a su necesidad de saber qué suerte habían corrido sus seres queridos y no les fuera denegada su demanda de justicia; por el otro lado, hacer una contribución al fortalecimiento de la democracia con el esclarecimiento y el castigo a los responsables.

Impulsó el 21 de agosto de 2003 el Congreso sancionó la Ley 25.779, que declaró insanablemente nulas las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. Tan importante como aquélla fue la decisión de conceder jerarquía constitucional ala Convención sobre Imprescriptibilidad de los Crímenes de Lesa Humanidad, suscripta por la Argentina y aprobada en 1995 por Ley 24.584.  Dicha Convención sobre Imprescriptibilidad de los Crímenes de Lesa Humanidad impide que para esos delitos el transcurso del tiempo pueda llegar a cumplir una función extintiva de la acción penal para perseguirlos. Dicho en otros términos: ningún acusado por hechos de la represión ilegal podrá ampararse en la prescripción de la acción penal.

Kichner aapoyó por una magistratura vigorosa y comprometida con tales postulados político-institucionales, y la renovación de la Corte Suprema de Justicia de la Nación vino a satisfacer tal expectativa. Fue manifiesta y públicamente explicitada esta idea renovadora, desde el comienzo mismo de su gobierno, de recuperar el prestigio institucional de la Corte, que estaba sumamente cuestionada.

Al igual que en la década del 80 con el Juicio a las Juntas Militares, la Argentina estuvo a la vanguardia de Latinoamérica en lo que hizo al respeto por los derechos humanos. Gracias a la política impulsada desde el Ejecutivo se anularon las leyes que impedían el juzgamiento de los autores de delitos aberrantes y se recomenzaron los inicios.

LA NEGOCIACIÓN DE LA DEUDA EXTERNA: A fin de terminar con el default (cesación de pagos) con los acreedores privados, el ministro de Economía, Roberto Lavagna, presentó el 1° de junio de 2004 una propuesta de reestructuración de la deuda pública externa. Se emitieron tres bonos y se planteaban dos escenarios alternativos: si la adhesión fuera menor o igual al 70% del monto total de capital de deuda en cesación de pagos, la quita del valor nominal sería del 47% aproximadamente, y de un 53% si el nivel de aceptación superaba el 70%.

El resultado del canje se conoció el 18 de marzo de 2005 y la adhesión fue del 76,15%. Del monto total de la deuda elegible, 81.836 millones de dólares, se logró canjear 62.318 millones. De esta forma el total de deuda reestructurada fue de 35.261 millones de dólares. Es la primera vez que el FMI no intervieno en la elaboración de un programa para la renegociación de la deuda pública en la Argentina desde 1965.

Esta medida contribuyó al desendeudamiento del país, fueron un desafío para las interpretaciones ortodoxas en materia económica y “realistas” en lo político. La acción de las autoridades públicas se ubicó lejos de las “sugerencias” de aquellos que indicaban que la única forma de salir de la crisis consiste en estimular el incremento de las tasas de ganancia, sostener un laxismo financiero a ultranza y respetar los dictados de los principales referentes del poder económico local e internacional, cuya cabeza visible es el FMI.

CRISTINA KIRCHNER SENADORA NACIONAL: En las elecciones legislativas del 23 de octubre, Cristina Fernández de Kirchner, compañera de Néstor Kirchner, fue elegida senadora nacional por la provincia de Buenos Aires. Cristina Fernández nació el 19 de febrero de 1953 en La Plata, y se recibió de abogada en la Universidad Nacional de La Plata en 1973.

CRISTINA Kirchner senadora nacional

Formó parte del Frente de Agrupaciones Eva Perón (Faep), ligada a las Fuerzas Armadas Revolucionarias, que luego se fusionó con la Federación Universitaria por la Revolución Nacional para formar la Juventud Universitaria Peronista, ligada a la organización Montoneros. Allí conoció a Néstor Kirchner, con quien se casó el 8 de mayo de 1975. Luego de la caída del gobierno de María Estela Martínez de Perón, la pareja se trasladó a Río Gallegos, provincia de Santa Cruz.

Los Kirchner-Fernández tuvieron dos hijos,   Máximo y Florencia. En 1989 fue electa diputada provincial en Santa Cruz y en 1995 senadora nacional por esa provincia. En 1997 es elegida diputada nacional y en 2001 otra vez senadora.

AIRES DE UN PAÍS DIFERENTE: Tras el corralito, el corralón, diecisiete cuasi monedas en circulación, aumento del desempleo y descalabro total, la Argentina se reencauzó, crece la economía y se afianza la gobernabilidad. Las consecuencias sociales de los gobiernos de economías neoliberales, fueron abrumadoras con el aumento vertiginoso del desempleo, la pobreza y la indigencia, la fractura del mercado de trabajo y, consecuentemente, la aparición de problemas de inseguridad desconocidos hasta entonces.

El desorden fue gigantesco, con 17 monedas circulando en lugar de la moneda nacional, el trueque como alternativa en una economía sin mercado, los bancos inoperantes por el corralito y el corralón, el tipo de cambio disparado en un sistema al borde de la hiperinflación.

Entre 2002 y 2006 , la economía registra tasas de crecimiento superiores al 8% anual y las tasas de ahorro e inversión alcanzaron sus máximos históricos de cerca del 30% y 24%, respectivamente. Simultáneamente se registró la acumulación de reservas internacionales fundada en el superávit del balance comercial y en la cuenta corriente del balance de pagos, la reducción de la tasa de desempleo y un alivio a la pobreza acumulada durante el cuarto de siglo anterior, 1976-2002.

El crecimiento actual obedece a dos causas principales, la pesificación de los activos y pasivos denominados en moneda extranjera y la consecuente recuperación de la autoridad monetaria del Banco Central, el superávit en los pagos internacionales debido a la caída de las importaciones y los buenos precios internacionales de los commodities, el ajuste cambiario que abrió espacios de rentabilidad clausurados durante el prolongado período de apreciación del tipo de cambio y la aparición del superávit primario en las finanzas públicas, por el repunte de la economía y la suspensión temporaria de los servicios de la deuda en default.

Por la otra, al cambio de rumbo de la política económica. Ésta abandonó la búsqueda de soluciones a través de la asistencia internacional y se dedicó a consolidar el control de los principales instrumentos de la política macroeconómica: el presupuesto, la moneda, los pagos internacionales y el tipo de cambio. La fortaleza emergente de la situación macroeconómica permitió formular una propuesta propia para resolver el problema de la deuda en default, que culminó exitosamente y, poco después, en enero de este año, cancelar la pendiente con el FMI.

CRISTINA PRESIDENTE DE TODOS LOS ARGENTINOS: por primera vez en nuestra historia, una mujer elegida democráticamente asume la presidencia. El desafío fue el de continuar con el modelo de crecimiento.

cristina kirchner asume el mando presidencial

Cristina F. de Kirchner estableció un proyecto político que seguía los lineamientos de su antecesor Néstor Kirchner. Triunfó en 2007 con el 46% de votos y fue reelegida en 2011 con el 54%, por 4 años mas.

La candidatura, de Cristina Fernández de Kirchner había sido lanzada en julio de 2007 con miras a las elecciones que iban a desarrollarse el 28 de octubre. Eso ya había desatado irritación en el establishment. En ese momento y hacia el final de su mandato, el presidente Kirchner gozaba de una altísima imagen positiva, y él mismo habría de declarar años después que los representantes del poder corporativo preferían su reelección y rechazaban la de Cristina. En aquel momento, todavía, los ciudadanos desconocían los alcances de esos hilos invisibles que habían condicionado a la democracia desde su regreso en 1983.

Nada de ello fue obstáculo para que obtuviera una cómoda victoria en las elecciones presidenciales de fines de ese mismo año, con la candidatura de Cristina Fernández de Kirchner, frente a la alianza convenida poco tiempo antes entre Lavagna y lo que quedaba del radicalismo en la oposición. El kirchnerismo no sólo logró así asegurarse un segundo turno presidencial, sino habilitar nuevas reelecciones a futuro.

 Por otro lado, la adhesión de las clases medias urbanas al gobierno había disminuido respecto de la elección anterior, a consecuencia de la manipulación de las estadísticas, la inflación que así se ocultaba, los casos de corrupción que empezaban a surgir en el entorno presidencial (y que revelaban que ésta no era mucho menor que en tiempos de Menem, sino que, en todo caso, estaba más concentrada y mejor organizada) y la seguidilla de “atropellos institucionales” con los que el kirchnerismo había consolidado su poder.

“LA 125”: Con la publicación de la resolución 125, donde se aumentaba las retenciones a la expotación de soja, los empresarios rurales y grupo  seguidores mediáticos y políticos en campaña, realizaron un violento paro nacional. Mientras las rutas están cortadas por sus patrones, los peones siguen trabajando. Las enormes ganancias que daban base a la disputa , si realmente el campo era el principal generador de riqueza del país.

Después de más de 17 horas de debate, el 16 de julio, el vicepresidente de la Nación, Julio Cobos, votó finalmente contra las retenciones móviles y desempató en favor de la oposición y de las patronales rurales la votación en el Senado. Cobos trató hasta último momento evitar tener que pronunciarse pero finalmente su acción en contra del propio gobierno del que es parte quedó en evidencia.

LA REESTATIZACIÓN DE AEROLÍNEAS ARGENTINA: El 21 de noviembre de 1990, en un Salón Blanco con la presencia de tan sólo unos pocos funcionarios, se abrían los sobres de la licitación con la que se privatizaría Aerolíneas Argentinas. Se cerraba así la entrega más vil de nuestro patrimonio nacional y se iniciaba el periodo más grande de penurias para los trabajadores aeronáuticos y los usuarios argentinos.

El gobierno neoliberal de Carlos Menen comenzaba a hacer de las suyas. Exactamente 18 años después, también un 21 de noviembre, por pedido del gobierno argentino, la Justicia ordenó la intervención de la empresa. El 17 de diciembre, Aerolíneas Argentinas, con la aprobación del Senado, volvió a ser del Estado. La Cámara de Diputados, en la sesión plenaria del 4 de diciembre dio media sanción al proyecto para declarar a Aerolíneas de utilidad pública y sujeto a expropiación por amplia mayoría. Con 153 votos a favor, con los trabajadores movilizados en la puerta del Congresoyelapoyodelasociedad argentase volvía a recuperar la empresa aérea de bandera.

El grupo privado Marsans estaba llevando adelante un proceso de vaciamiento que indefectiblemente concluiría con su quiebra. A partir de la intervención del gobierno nacional y del Congreso, se salvó a Aerolíneas Argentinas, se recuperó su rol deservicio públicoy volvió aser prioridad la interconexión del país y el desarrollo de las economías regionales.

LA REESTATIZACIÓN DE LAS AFJP:

El Senado aprobó la reestatización del sistema jubilatorio, conocidas popularmente como AFJP, creadas en la década del 90. La mayoría obtenida fue muy amplia, como lo había sido en Diputados. El Frente para la Victoria consiguió el apoyo del socialismo y de otras fuerzas de centro izquierda. El Peronismo Federal, el macrismo y el radicalismo votaron en contra. Las AFJP iban a proveer mejores jubilaciones y permitirían sustentar un mercado de capitales, había prometido el ministro de economía Domingo Cavallo. Se argumentaba que cobraban comisiones siderales y gastaban sumas exorbitantes en publicidad.

El kirchnerismo supo congregar aliados y fundó su discurso en el valor solidario del repuesto sistema de jubilaciones. Anses se convertió en una sólida caja para financiar pagos a los jubilados y otras inversiones estatales.

 Las AFJP casi no tuvieron defensores que no fueran sus propios dueños o los medios dominantes. Es un gran cambio institucional, logrado por el Gobierno de la presidenta Cristina Fernández en una coyuntura que parecía signada por la derrota en el conflicto por las retenciones móviles.

LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO:

Se anunció la implementación de la Asignación Universal por Hijo (AUH), reglada por un decreto del 28 de octubre de 2009,…”Cubrirá a los menores de 18 años, hijos de desempleados, trabajadores informales que no ganen por encima del salario mínimo y monotributistas sociales. Consistirá en una mensualidad igual a la asignación familiar que cobran los trabajadores formales, por cada hijo, hasta un máximo de cinco menores”.

Los jefes de familia se acreditan ante la Anses (órgano de aplicación y financiamiento) que están en condiciones para quedar inscriptos y recibir el pago. Los requisitos son objetivos, por lo tanto la asignación se otorgará a todos los que estén en condiciones, dejando de lado mediaciones políticas o clientelísticas. Se exigirá a los jefes de familia certificados que acrediten cumplimiento de la escolaridad y vacunación de los menores.

La medida había sido propuesta  años antes por el Frente Nacional contra la Pobreza. El Gobierno la adoptó con algunas modificaciones. Quedan excluidos algunos chicos que deberían percibirla, en especial los hijos de monotributistas de bajos ingresos y todos los hijos de trabajadores “en negro”.

Se trata del más amplio derecho universal establecido en la Argentina desde el voto femenino. Y la medida social más ambiciosa y abarcativa de las últimas décadas. Benefició a millones de niños y millones de hogares humildes, bajando las tasas de pobreza e indigencia.

Con esta medida más de 3.500.000 de niños y niñas recibieron mensualmente un seguro social, y que fue complementado con el lanzamiento de la Asignación Universal por Embarazo para protección social (AUE), que se otorga a las futuras madres que se encuentren en las 12 o más semanas de gestación.

LA SANCIÓN DE LA LEY DE SERVICIOS DE COMUNICACIÓN AUDIOVISUAL:

Esta ley se sancionó en octubre de 2009 con una amplia y plural mayoría parlamentaria con el objetivo de desmonopolizar la información y garantizar la pluralidad de voces, asegurando un 33% del espectro a los medios no comerciales. Se expone a continuación el espíritu de la ley, según Gabriel Maroto, ex Titular de la Autoridad Federal de Servicio de Comunicación Audiovisual:

“La nueva Ley de Medios Audiovisuales se convertirá en el mejor instrumento para evitar que nuestro país sea blanco o plaza a conquistar en este nuevo tipo de conflagración que los centros académicos del poder global bautizaron Guerra de Cuarta Generación, en la que son paradigmáticas las operaciones de acción y agresión psicológica, tendientes al control y al disciplinamiento del cuerpo social.

Podremos, de una vez por todas, contar con una opinión pública asumida y creada por los actores y sujetos políticos, culturales y sociales inidentificables, nominados y enunciados por sí mismos, dejando atrás el proceso miti-ficador que los oligopolios de la palabra se han encargado de dirigir, disfrazando sus propios intereses y discursos como si los mismos fuesen de cada uno de nosotros.

Sabemos que la corporación mediática y sus aliados, los sectores económicos del privilegio y la exclusión social, enderezarán sus cañones contra el gobierno que más hizo en la historia del país por la democracia de la palabra. No escatimarán esfuerzos, recursos y armas; tendremos que estar preparados para todo.

Pero también sabemos que la fuerza transformadora que encarnó Néstor Kirchner en 2003 y que hoy continúa su marcha con la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner contiene las condiciones objetivas y subjetivas para seguir desplegando y profundizándose, de forma tal que ese despliegue y esa profundización sean las claves para que esta ley que hoy provoca insomnios de festejos y reflexión cumpla con su objetivo fundamental: atribuirle densidad definitiva a la democracia de los argentinos.

Por último, y casi en términos de lo que los juristas califican “espíritu de la ley”, creo que el escenario cultural que se avecina, pluralista e inclusivo, será el marco adecuado, y que tanto necesitamos, para llevar adelante el modelo de país que ya podemos designar como el de la Generación del Bicentenario que se avecina. El año próximo, cuando la patria cumpla sus primeros 200 años de vida, seguro que este puñado de ideas que acabo de esbozar serán ya actos en sí mismos y no tan sólo esperanzas. Serán deseo colectivo organizado por el proyecto político transformador e inclusivo.”

Respecto a su política exterior, el gobierno kirchnerista priorizó la integración con el resto de América Latina, a través de creación de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), con Néstor Kirchner como secretario general. También se facilitó la regularización de los inmigrantes del Mercosur. Tuvo un acercamiento a las políticas implementadas por Chávez y Maduro en Venezuela, también al gobierno de Irán y tomó distancia de Washington, sobre todo cuando se opuso a la creación del ALCA, por lo que fue duramente criticado.

En 2007, una de sus primeras medidas fue el apoyo a la ciencia , invitando a volver a Argentina a miles de cientificos exiliados por todo el mundo. Creó el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.

En 2008 se sancionó la ley de Movilidad Jubilatoria que garantiza dos actualizaciones por año, recuperando de esta manera el haber mínimo para el sector pasivo.

Respecto a los derechos civiles, la sanción de la Ley de Matrimonio Igualitario establece otro momento destacable de la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, ya que permitió que más de 7.000 parejas del mismo sexo se unieran en matrimonio; y más tarde se vio complementada por la Ley de Identidad de Género, que posibilitó que más de 3.000 personas trans pudieron elegir su nombre y sexo.

Se les dió la opotunidad de participar con la ampliación de derechos políticos a medio millón de jóvenes entre 16 y 18 años de votar en forma optativa a nivel nacional.

Se inició en 2010 el lan Conectar Igualdad para que alumnos y docentes de escuelas públicas de todo el país puedan acceder al mundo digital. Mas de 5.000.000 de alumnos recibieron gratuitamente una notebook.

Estatización del sistema de jubilaciones y pensiones, ya hablado anteriormente.

Se recuperó los Talleres navales Tandanor (2007), Aerolíneas Argentinas (2008), Fábrica Militar de Aviones de Córdoba (2009) y la nacionalización del 51% de las acciones de la petrolera YPF.

Los cuestionamientos al gobierno kirchnerista fueron:

1-La grieta o división entre adherentes al modelo y opositores.
2-Las largas cadenas nacionales informando a veces noticias poco relevantes, o también criticando a oponentes. (en total 140 anuncios)
3-La falta de diálogo fue la reticencia de la jefa de Estado a dar entrevistas.
4-Los millonarios subsidios a la Energía y Transporte, generando un importante deficit fiscal de 7% de PBI. Muchas de las partidas no fueron controladas, y solo sirvieron para enriquecer a los dueños de las empresas, quienes no renovaban o mantenían sus bienes de uso.
5-La inflación que comenzó muy tenue, pero se fue incrementando notablemente hacia el final de su 2° mandato, en diciembre de 2015.
6-La política económica del “corralito” al dólar , en donde estaba limitada la compra en blanco de esa moneda.
7-El control autoritario del INDEC, publicando estadísticas falsas y “dibujadas” sobre la inflación y la pobreza nacional.
8-Las acusaciones por presunto enriquecimiento ilícito de la familia presidencial que aumentó su patrimonio en más de un 1000% desde 2003 hasta 2015. Las misma acusaciones fueron también para un grupo grande de funcionarios que acompañaron al gobierno desde sus inicios, como Jaime, Boudou, De Vido, López, Miceli.
9-Decenas de casos de corrupción, denunciados por los opositores y que hoy la Justicia está investigando. Dos exministros kirchneristas fueron condenados por corrupción (Ricardo Jaime  y Felisa Miceli) y varios más enfrentan procesos penales.

Fuente Consultada:
Diario El Bicentenario-Construyendo la Patria desde 1810 – Período 1990-2010 Fasc. N° 10
Historia de Argentina 1955-2010 Marcos Novaro Editorial Siglo Ventiuno

Felipe Varela Caudillo Federal Felipe Varela Pensamiento Politico

Felipe Varela Caudillo Federal

Chacho Peñaloza Caudillo Federal Pensamiento Politico

En el pueblo de Guaycama del departamento de Valle Viejo, Catamarca, nace en 1819. Hacia 1840, junto a su madre, que muere en combate, se une a las fuerzas que enfrentan a Rosas. Derrotados los intentos unitarios, se exilia en Chile, donde se incorpora al ejército y llega a ser capitán de carabineros. Desde Copiapó regresa a la Argentina en 1855 y revista en el Séptimo de Caballería de Línea, en Río Cuarto.

En 1857 es ayudante del comisionado de La Rioja Nicanor Molinas y mantiene correspondencia con Urquiza, al que ofrece sus servicios contra Mitre. Urquiza en 1860 lo respalda como comandante del Tercer Escuadrón y segundo jefe del Regimiento N° 7.

En 1861 Várela participa de las fuerzas confederadas en Pavón y en 1862 es comandante de armas interino y jefe de policía en La Rioja. A las órdenes de Ángel “Chacho” Peñaloza se suma a su sublevación; invade Catamarca y pelea en Las Playas y Lomas Blancas. Peñaloza es derrotado y muerto y Várela se exilia en Chile.

Federal convencido, se pronuncia por el americanismo. En 1864 se constituye la filial argentina de la Unión Americana. Al año siguiente el Brasil bombardea Paysandú (Uruguay) y se inicia la guerra contra el Paraguay. Varela es decidido opositor al enfrentamiento y al centralismo que encarna Mitre, y confía en Urquiza; cabalga desde Chile hasta Rosario para ponerse a sus órdenes.

En 1866, con sus fuerzas desbandadas, regresa a Copiapó y lanza una proclama desde los Andes. En Cuyo estalla la “revolución de los colorados” y Várela, apoyado por los caudillos Sáa de San Luis y Videla de Mendoza, entre otros, integra un ejército montonero que extiende su campaña por el Noroeste y la región andina.

Es gobernador de Catamarca y logra fuerte influencia en Salta y Jujuy pero en 1867, tras sucesivas derrotas, anuncia a las autoridades bolivianas su intención de asilarse allí. El 1° de enero de 1868, desde Potosí, da a conocer el final de su célebre “Manifiesto”, un apasionado texto anticentralista y defensor de la unidad americana en el que pide ser juzgado por sus acciones seguro de sus ideales republicanos.

Mitre destina fuerzas del Paraguay a aplastar la sublevación montonera y el ejército nacional derrota completamente a Várela en la batalla de Salinas el 12 de enero de 1869. Enfermo de tuberculosis, el caudillo regresa al exilio chileno en Copiapó. Muere el 4 de junio de 1870 en Antoco, Chile.

Texto de una proclama de Felipe Varela, hecha pública en la época de sus luchas de oposición al centralismo porteño.

Las resistencias del interior: Ángel Peñaloza y Felipe Varela

Carta de A. y. Peñaloza al presidente Mitre. 16 de abril de 1863.
“¡Argentinos! El hermoso y brillante pabellón que San Martín, Alvear y Urquiza llevaron altivamente en cien combates, haciéndolo tremolar con toda gloria en las tres más grandes epopeyas que nuestra patria atravesó incólume, ha sido vilmente enlodado por el general Mitre gobernador de Buenos Aires. […]

Compatriotas: desde que aquél usurpó el gobierno de la nación, el monopolio de los tesoros públicos y la absorción de las rentas provinciales vinieron a ser el patrimonio de los porteños, condenando al provinciano a cederles hasta el pan que reservara para sus hijos. Ser porteño es ser ciudadano exclusivista; y ser provinciano es ser mendigo sin patria, sin libertad, sin derechos. Esta es la política del gobierno de Mitre. […]

¡Abajo los infractores de la ley! ¡Abajo los traidores de la patria! ¡Abajo los mercaderes de cruces en la Uruguayana, a precio de oro, de lágrimas y de sangre argentina y oriental!

¡Atrás los usurpadores de las rentas y derechos de las provincias en beneficio de un pueblo vano, déspota e indolente!
¡Soldados federales! Nuestro programa es la práctica estricta de la Constitución jurada, el orden común, la paz y amistad con el Paraguay, y la unión de las demás Repúblicas americanas.”

Felipe Varela. “Proclama”.
6 de diciembre de 1866.

Fuente Consultada: Los Hechos Que Cambiaron la Historia Argentina en el Siglo XIX Ricardo J. de Titto

Biografia de Justo José de Urquiza La Confederacion Argentina Gobernador

Biografia de Urquiza Carta HistóricaIntroducción

La historia de este ser, es rica en actos y acciones que lo definen como un patriota con gran visión del futuro y poseedor de un tesón y voluntad indomables.

Para poder efectuar un retrato, más o menos hilvanado y que refleje su trayectoria, es necesario comprender que dadas las múltiples facetas de su actuación, resulta imprescindible dividir esta historia en tres capítulos que, aunque parecen diferentes, no lo son así y están perfectamente ligados, reflejando sus acciones y su razón en los

 distintos momentos de su existencia.

 

Por esta razón considero que es necesario estudiar a Urquiza bajo los siguientes capítulos a saber:

a) Urquiza hombre

b) Urquiza militar

c) Urquiza estadista

Solo así se llega a comprender las virtudes que supo plasmar en páginas memorables de nuestra historia patria.

2. Urquiza Hombre

Es necesario conocer su actuación y/o actividad antes de ser llamado por el destino para desempeñarse en cargos públicos.

En rápida síntesis se llega a entender que lo animaba un espíritu batallador, con clara inteligencia para emplearla cabalmente en sus proyectos particulares.

Su trabajo, su visión de futuro y de progreso, lo llevaron a poseer una gran fortuna, producto de sus afanes y desvelos para progresar y lograr una desahogada posición económica.

Urquiza fue un gran hacendado y empresario de primer orden. Organizó un saladero, de su propiedad, situado sobre el Arroyo de La China, en los alrededores de Concepción del Uruguay, comenzando a funcionar en 1847, llegando a movilizar un capital superior al presupuesto de la provincia de Entre Ríos.

Allí se industrializaron vacunos, equinos y porcinos, calculándose alguna faena en más de cuarenta y cinco mil animales.

Además de la salazón de carnes y cueros, se elaboraban velas, jabón blanco, amarillo y negro, también perfumado.

Los productos industrializados se exportaban, casi totalmente a Brasil, Cuba, Londres, Río de Janeiro y Montevideo.

Cuando fue llamado a la función pública, era un terrateniente de sólido presente y promisorio futuro. Señalo este aspecto, con particular énfasis, con el fin de dejar en claro que su fortuna fue lograda con anterioridad a su designación.

Sus antecedentes familiares se remontan (para nosotros) al mes de marzo de 1774, en donde un niño de solo doce años, Joseph Narciso de Urquiza abandonó su casa paterna en España para emprender la tentadora aventura de la América.

Niño aún llegó a Buenos Aires recomendado a su tío materno Don Mateo de Alzaga, quien lo inició en las actividades comerciales.

Años después, siendo un experimentado comerciante, contrajo enlace con la joven Doña Cándida García y con el corres del tiempo y con permanencia en Buenos Aires nacieron algunos de sus hijos. En esta situación, apreciaba que su panorama futuro se veía limitado ya que el quería para si y para sus hijos un futuro venturoso y con posibilidades de progreso ilimitadas.

Fue entonces que, con su familia, decidió dejar Buenos Aires y afincarse en Entre Ríos donde se transformó en un próspero terrateniente, llegando a ocupar el cargo de mayor jerarquía en la costa del Uruguay, Comandante General de los Partidos de Entre Ríos.

El 18 de Octubre de 1801 nació su hijo Justo José en su estancia del Talar del Arroyo Largo, hoy Arroyo Urquiza, a escasos kilómetros de Concepción del Uruguay.

Justo José cursó sus estudios primarios comunes impartidos por sacerdotes. Posteriormente ingresó al Colegio San Carlos, en Buenos Aires. Dos años después el colegio se cerró, por lo que él, aún muchacho, regresó a Concepción del Uruguay donde ejerció desde 1819 diversas actividades. La prosperidad de sus negocios fue la base de su cuantiosa fortuna y poco después llegó a alcanzar una posición espectable en la vida de la provincia y del país.

Las luchas surgidas entre Federales y Unitarios, agitaba la vida de los pobladores lugareños.

Urquiza se suscribió al partido federal y fue elegido Diputado Provincial en 1826.

Varios proyectos de su autoría revistieron singular importancia, mereciendo destacar entre ellos el auspicio del fomento a la educación.

El Congreso lo aprobó y en ese decreto se establecía la construcción en cada villa de la provincia y en los pueblos de un edificio escolar y la contratación de maestros idóneos para la impartición de la enseñanza.

En 1841 fue elegido Gobernador de Entre Ríos y a partir de ese comienza a mostrar sus grandes dotes de estadista. (ver los Hijos de Urquiza)

3. Urquiza Estadista

Urquiza que inicialmente era partidario del accionar de Juan Manuel de Rosas experimentó un cambio en su pensamiento y accionar cuando con clarividencia que secundar la política rosista, como lo venía haciendo, significaba acentuar y prolongar indefinidamente los desencuentros argentinos.

Algunas de las medidas tomadas por Rosas, como el cierre de los ríos a la navegación extranjera perjudicaban la economía de las provincias del litoral y de los países vecinos. Al respecto, se le atribuyen palabras cargadas de sentimiento federal y contrarias al monopolio de la ciudad porteña: “Rosas pone trabas a fin de que Buenos Aires sea la aduana de toda la República y las provincias sean tributarias perpetuas”

Urquiza meditó un plan institucional con la misma cautela con que trazó su estrategia militar.

Nada quedó librado al azar y advirtió que aún no estaba en condiciones de enfrentar a Rosas militar.

Sabía que el tiempo era su aliado y sus miras estaban puestas en la organización del país a través de una constitución que reconociera el sistema federal como expresión genuina de los pueblos del interior.

Luego de la exitosa campaña correntina, Urquiza ya estaba en condiciones de ocuparse personalmente de las tareas de gobierno y poder dedicar sus esfuerzos al proyecto nacional.

La adopción de medidas de orden educativo, cultural y económico surgieron en gran profusión, sin contar las administrativas, judiciales y militares.

Entre Ríos adquirió tal prosperidad que sobresalió netamente entre sus hermanas de la confederación y solo rivalizó con Buenos Aires.

Se preocupó por la mejora del ganado, principal riqueza de la provincia y además impulsó la agricultura para la que proveyó medidas adecuadas.

La economía entrerriana puede decirse que al promediar el siglo XIX era muy próspera. Según estadísticas, las exportaciones superaban a las importaciones lo que permitió encarar obras de envergadura, tales como edificios públicos y escuelas.

Entre las escuelas también debe contarse la que fue su obra cumbre en la educación, me refiero a la fundación del Colegio Nacional de Concepción del Uruguay, el cual tenía un designio bien marcado: formar las generaciones dirigentes del país a organizarse.

El Colegio tuvo categoría superior e incluso funcionaron el él una Escuela de derecho y otra de Estudios militares.

Finalizada la campaña a Corrientes Urquiza pensó resarcirse de la dura vida de los campamentos militares y para ello contrató a arquitectos italianos para proyectar y dirigir lo que sería su suntuosa residencia campestre en San José.

Merece destacarse que en ese predio ordenó también la creación de una capilla, la que puso bajo la advocación de San José.

Para la ocasión de la inauguración asistió el Nuncio Pontificio Monseñor Marino Marini, lo que constituyó un hecho auspicioso para el país, pues este acercamiento facilitó la reanudación de las relaciones con el Vaticano, suspendidas desde 1810.

Las desinteligencias con Rosas llevaron a Urquiza a acelerar su proyecto para la organización del país. Para este fin trató el tema con distintos gobernadores, más en su mayoría, por temor u obsecuencia, le negaron su apoyo.

Fue entonces que, demostrando la firmeza de su carácter y la claridad de sus convicciones dio a conocer el 1 de Mayo de 1851 el decreto conocido con el nombre de pronunciamiento, que fuera redactado el día anterior por su secretario Dr D Juan Francisco Seguí, en el Palacio San José.

Por ese decreto, la provincia de Entre Ríos reasumía las facultades inherentes a un estado soberano y retiraba los delegados en el gobierno de Buenos Aires.

Desde ese momento, Entre Ríos quedó en aptitud de entenderse directamente con los países de la comunidad internacional hasta que la reunión de un congreso nacional constituyera definitivamente la república.

Los sucesivos acontecimientos y, latente aún la conmoción producida por la derrota de Rosas en Caseros, reavivaron los deseos de lograr una Argentina unida sólidamente. Con este fin se lograron acuerdos entre los protagonistas de manera que las medidas que en el futuro se adoptaban debían ser el reflejo de los términos del acuerdo y nadie podía argumentar sorpresas o desconfianzas en su proceder.

El acuerdo de San Nicolás constituyó un trascendente documento de nuestra vida institucional, en el que se aunaron las voluntades de las provincias para organizar definitivamente el país bajo una conducción federal.

Sin embargo, no sucedió lo mismo con la recelosa Buenos Aires, que luego de Caseros renovó la cámara de representantes, y los miembros que la integraban eran, en su mayoría, contrarias a Urquiza, las cuales impugnaron lo actuado por el Gobernador Vicente López y Planes.

Los desencuentros entre porteños y provincianos afloraron con tanta o mayor virulencia que antaño.

Con posterioridad, los Diputados designados como congresales fueron llegando a Santa fe, lugar escogido para que en él funcionara el Congreso Constituyente.

Este, luego de intensas deliberaciones, sancionó el 1 de Mayo de 1853 la Constitución Nacional, que con algunas reformas, hoy nos rige.

Urquiza cumplió con el plan establecido, y con legítimo orgullo puede expresar: “Alzese, pues, bien alto la ley nacional y sea de todos profundamente respetada, puesto que a mi me ha cabido el deber de hacerla ejecutar”.

Una vez en vigencia la constitución, se procedió al llamado a elecciones para la integración del ejecutivo y en su sesión del 20 de febrero de 1854, el Congreso proclamó la fórmula Justo José de Urquiza para presidente y como vice al Dr Salvador María del Carril.

Merece dejar en claro, que para la elección del vicepresidente había dos postulantes, el antes mencionado y el Dr Facundo Zuviría. La elección se presentaba sumamente reñida por lo que en el deseo de evitar posibles obstáculos y/o rozamientos, presentó su renuncia el Dr Zuviría.

Su alejamiento produjo el alejamiento de Santiago Derqui al gabinete. De inmediato se declaró a Paraná, capital de la Confederación, al mismo tiempo que se federalizó la provincia de Entre Ríos.

Todas estas medidas tuvieron su rechazo por parte de Buenos Aires, lo que, mediante su acción opositora, puso en serios problemas económicos a la Confederación.

La secesión y el activo contrabando operaron en detrimento del pujante desarrollo a que aspiraban.

Buenos Aires hizo sentir la ventaja que representaba el tener el puerto, el cual permitía el contacto directo con los puertos de ultramar.

A las provincias litoraleñas solo podía llegar barcos de escaso porte, los cuales debían, por fuerza, transportar su carga a barcos de gran porte y que estaban construidos para soportar los embates del mar durante las largas travesías.

Se intentó obviar estas dificultades recurriendo al puerto de Montevideo. La idea de recurrir a los puertos chilenos de Copiapó y Cobija en el pacífico, solo fue viable para los productos de las provincias del noroeste y de Cuyo.

El Congreso desarrolló febril actividad y se adoptaron medidas de gran importancia, todas ellas muestran la clara disposición para hacer todo lo que sea posible para mejorar las condiciones de vida de la población, para lo cual se buscaba aumentar las fuentes de trabajo y por lo tanto el empleo de mano de obra, y simultáneamente posibilitar el incremento de la economía merced al aumento de la producción.

El Congreso tenía plena conciencia de la necesidad de fomentar la inmigración, a fin de intensificar la producción proveniente del agro y por lo tanto incrementar los saldos exportables. A tal fin se enviaron agentes a Europa para fomentar la inmigración y al mismo tiempo difundir mediante folletos y libros con noticias del país para conocimiento de los potenciales inmigrantes.

Sería demasiado extenso seguir enumerando logros y realidades alcanzadas por ese gobierno.

Considero que lo expuesto permite formarse una idea cabal del extraordinario impulso dado en procura del engrandecimiento del país y de la independencia argentina que soñaban.

Los últimos años de su presidencia se vieron perturbados por el agravamiento de las relaciones con Buenos Aires, pese a los tratados de amistad y los deseos de integridad nacional.

Buenos Aires y la Confederación se hallaban en virtual estado de guerra. De nada sirvieron las gestiones oficiales y oficiosas de extranjeros y particulares simpatizantes de la unión.

Ya planteado el problema y como única solución apelar a la lucha armada, corresponde en la semblanza de Urquiza hasta aquí tratado, considerar la última faceta del mismo, vale decir al Urquiza hombre y estadista, ahora en su rol de militar.

4. Urquiza Militar

Previo a tratar este aspecto en particular, creo conveniente mostrar rápidamente, cual si fuera una pincelada costumbrista, la situación política existente en el país en aquella época, a saber:

Buenos Aires, la poderosa provincia, era la llave de entrada y salida de todos los productos que se importaban o se exportaban.

Las arcas del tesoro recibían fuertes ingresos provenientes de la aduana, en desmedro de las economías provinciales, las que se veían compelidas a comerciar bajo la intervención monopólica del mayor estado de la época.

Las provincias eran independientes entre si, pero padecían de un mal que se había enquistado en las clases gobernantes de aquel entonces, y este mal consistía que en su gran mayoría estaban gobernados por gobernadores que en realidad eran caudillos para los cuales su palabra, sus deseos y sus actos constituían la ley, y dejaban sentado que vulnerar sus designios era una falta gravísima y por lo tanto eran pasibles de sanciones y castigos de variada índole.

Como es lógico suponer, dentro de cada provincia existían hombres que se consideraban en condiciones de ser gobierno, potenciales enemigos de la autoridad existente y promotores de múltiples trabas en la acción gubernamental regional.

Además, varios gobernadores tenían aspiraciones de expansión territorial, por lo que tenían en su mente la idea de conquista basada en la fuerza y contundencia de las armas.

Esta situación produjo cruentos enfrentamientos, los que en realidad no eran luchas entre provincias sino guerras entre caudillos.

Mucha sangre se derramó en estas contiendas, sangre que regó los campos de batalla, y que lo único que se logró fue el atraso regional y el retorno a una vida semi-salvaje.

Urquiza, si bien no tenía ansias de expansión, debió intervenir en distintos combates en defensa de ataques que se llevaron a cabo contra su provincia, la que era apetecida por caudillos que aspiraban adueñarse del as inmensas riquezas de sus provincia, riquezas logradas en base al trabajo, buena administración y espíritu de progreso, como así también el sentido de respeto y dedicación que supo inculcar a sus subordinados y a sus gobernados.

No entraré en detalle respecto de las luchas en que intervino, pues no hace mucho más a esta somera monografía, para ello cito estos enfrentamientos armados al solo título infinitivo, en Corrientes, la Banda Oriental y en la propia Entre Ríos.

Los teatros de operaciones en que intervino fueron: Pago Largo, Sauce Grande, Caaguazú, Arroyo Grande, India Muerta y Laguna Limpia. Por esos lugares mostró su figura victoriosa y su comportamiento correcto y condescendiente para con el vencido.

El problema suscitado con Buenos Aires llevó a la intervención al Ejército Entrerriano a un enfrentamiento contra las fuerzas porteñas en los campos de Cepeda.

Desde el mismo campo de combate, Urquiza lanzó una proclama destinada a los hombres de Buenos Aires y expresaba: “Deseo que los hijos de esta tierra y herederos de una misma gloria no se armen más los unos contra los otros, deseo que los hijos de Buenos Aires sean argentinos”.

La actuación cumbre de Urquiza militar se produjo cuando se decidió derrotar a Rosas, culpable y responsable de los virulentos desacuerdos entre porteños y provincianos.

Para la ocasión Urquiza formó el ejército grande, el que llegó a contar con algo más de veintiocho mil efectivos, y debía concentrarse en Diamante, Entre Ríos.

El posterior cruce constituyó una hazaña extraordinaria. Urquiza y su Ejército se internaron en territorio santafecino, en dirección a Buenos Aires. Rosas delegó transitoriamente el gobierno de su provincia para ponerse al frente de los efectivos.

El 3 de febrero de 1852, en las cercanías del Palomar de Caseros tuvo lugar el encuentro entre ambas fuerzas.

Pocas horas duró la lucha y el Ejército de Rosas se derrumbó y con él a un largo periodo inconstitucional.

Urquiza triunfador se instaló en la residencia de Rosas en Palermo y entre sus primeras medidas nombró gobernador de Buenos Aires a Vicente López y Planes.

Secuela de este triunfo fue el Protocolo firmado en Palermo, donde se sentaron las bases para una reunión en San Nicolás de los Arroyos.

El 3 de mayo de 1852 se suscribió un acuerdo por el cual los gobernantes signatarios manifestaron su propósito de reunir un Congreso constituyente en Santa Fe.

Reunido el mismo, el Congreso sancionó la Constitución Nacional.

Urquiza, en el orden interno de su provincia, tenía un acérrimo enemigo llamado Ricardo López Jordán, el cual tenía aspiraciones de gobernante, pero fue dos veces consecutivas postergado por su rival al cual profesaba intenso odio y sorda envidia.

López Jordán reunió y dio instrucción a un grupo de trámite insurgente de asesinar a Urquiza.

El 11 de abril de 1870, ese grupo irrumpió en el Palacio San José, donde el héroe de tantas luchas recibió un balazo en la mejilla izquierda y aún herido marchó hacia su dormitorio en busca de un arma, pero fue ultimado antes de cumplir su propósito.

Luego de estos hechos, la Cámara Legislativa nombró como gobernador de Entre Ríos a López Jordán.

El Gobierno Nacional sabedor de quien ordenó el asesinato de Urquiza mandó la intervención a Entre Ríos y se generó una lucha civil durante varios años en los cuales la provincia se vio inmersa en el caos, el terror y la muerte.

La posteridad reconoció tardíamente la obra de Urquiza y comprendió que la organización nacional por él diagramada fue el factor decisivo para lograr la grandeza y prosperidad que posibilitaron que la Argentina tuviera un papel preponderante en el mundo.

CRONOLOGÍA DE LA VIDA DE URQUIZA:
1801:Nace Justo José de Urquiza, hijo de José de Urquiza y Cándida García, en El Talar del Arroyo Largo. Es bautizado el 21 en el curato de Concepción del Uruguay.

1817 : Justo José de Urquiza ingresa en el Colegio Real de San Carlos, de Buenos Aires.

1819: Regresa definitivamente a Entre Ríos, donde instala una pulpería.

1823: Participa en una conspiración contra el gobernador Lucio Mansilla. Éste le otorga los despachos de subteniente de la 1°Compañía de Cívicos.

1826:Es elegido diputado por el Departamento del Uruguay (Segundo Principal).Se incorpora al Congreso Entrerriano reunido en Paraná, del que es designado presidente el 7 de agosto.

1830: Interviene en un movimiento revolucionario encabezado por Ricardo López Jordán (padre) contra el gobernador León Sola.

1831: Nueva revolución de López Jordán, que es derrotada el 13 de marzo.

1832: Urquiza es designado comandante general del Segundo Departamento Principal por el gobernador Pascual Echagüe.

1836: Visita junto con el general Pascual Echagüe al gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas.

1837: Recibe los despachos de coronel mayor (general) de la provincia de Entre Ríos.

1839: Batalla de Pago Largo, en la que es derrotado Genaro Berón de Astrada. Urquiza comanda la caballería.

1839: Batalla de Cagancha en la que el general uruguayo vence a las tropas de Echagüe de las que formaba parte Urquiza.

1840: Batalla de Sauce Grande, en la que es vencido Lavalle. Urquiza comanda la caballería.

1841: La Cámara de Representantes elige a Urquiza gobernador y capitán general de la provincia de Entre Ríos por el período 1842-1845. La Legislatura le otorga facultades extraordinarias para la lucha contra los unitarios. El mismo día el cuerpo manda que se lo reconozca como brigadier general de los ejércitos de la provincia de Entre Ríos. El Poder Ejecutivo provincial expide el correspondiente decreto el día 30.

1845: Deshace a las fuerzas de Rivera en India Muerta. Es reelegido gobernador de Entre Ríos por el período 1846-1849.

1846: Abre su marcha sobre Corrientes para combatir contra el general Paz. En Laguna Limpia, Corrientes, derrota a la vanguardia del general Paz. Se firma el Tratado de Alcaraz, entre las provincias de Entre Ríos y Corrientes.

1847: Batalla de Vences en la que queda deshecho el ejército de Madariaga.

1849: Crea el Colegio del Uruguay, su magna obra educativa. Es reelegido nuevamente gobernador por el período 1850-1854.

1850: Se reúne con el gobernador de Corrientes, brigadier Benjamín Virasoro, para tratar el modo de derrocar a Rosas. Con el mismo propósito le encomienda a Antonio Cuyas y Sampere que entable relaciones amistosas con el gobierno de la ciudad de Montevideo, sitiada por el general Manuel Oribe.

1851: Se pronuncia públicamente contra Rosas. Se firma en Montevideo el tratado de alianza ofensivo-defensivo para luchar contra Rosas. Inicia su campaña contra Oribe en la República del Uruguay.
Inicia el pasaje del Paraná, desde Diamante, en marcha sobre Buenos Aires.

1852: Batalla de Caseros en que Urquiza derrota completamente las tropas de Rosas. Al día siguiente dicta su proclama al pueblo de Buenos Aires. Entra en la ciudad de Buenos Aires al frente de su ejército, en un desfile triunfal.

Firma del Protocolo de Palermo entre las provincias de Buenos Aires, Corrientes, Entre Ríos y Santa Fe, por el que se autoriza a Urquiza a dirigir las relaciones exteriores hasta que se reúna el Congreso Nacional. Circular a los gobernadores de las provincias argentinas para invitarlos a una reunión a celebrarse en San Nicolás de los Arroyos, para tratar la forma de organizar la Nación. Se firma el Acuerdo de San Nicolás por el cual Urquiza es designado director provisorio de la Confederación Argentina.

Apertura de los ríos interiores a la navegación internacional. Estalla en Buenos Aires una revolución con el objeto de separar a la provincia del resto del país. Urquiza se retira a Entre Ríos al mando de fuerzas de infantería y material de guerra y se instala en la ciudad de Paraná. Comienza a sesionar en Santa Fe el Congreso General Constituyente.

1853: El general Urquiza jura solemnemente la Constitución Nacional y el 25 decreta y ordena que se la tenga por ley fundamental en todo el territorio de la Confederación Argentina. El Congreso Nacional declara a Paraná capital provisional de la Confederación Argentina.

1854: El presidente del Congreso Nacional le remite el nombramiento de presidente constitucional de la Confederación para el que ha sido elegido en esa fecha; el 5 presta juramento ante el Congreso.

1856 El Congreso le acuerda el despacho de brigadier general de los ejércitos de la Confederación Argentina.

1857: El Congreso le otorga el grado de capitán general con el tratamiento de excelencia.

1859: Lega a Asunción para resolver amigablemente el conflicto paraguayo-norteamericano. El Congreso autoriza al presidente Urquiza a “incorporar la provincia de Buenos Aires, por la paz o por la guerra”. Urquiza asume el mando supremo de los ejércitos en lucha contra Buenos Aires. Triunfo confederado en la batalla de Cepeda. Firma en San José de Flores del Pacto de Unión Nacional. El Congreso declara a Urquiza “fundador de la Unión Nacional y de la República Argentina, constituida bajo la ley federal del 1° de mayo de 1853”.

1860: Es elegido presidente el doctor Santiago Derqui, quien asume el 5 de marzo. Urquiza es nombrado general en jefe del ejército de la Confederación. La legislatura entrerriana elige a Urquiza gobernador por un período de cuatro años. La Convención Nacional ad hoc de Santa Fe sanciona por unanimidad las reformas a la Constitución Nacional. El 21 de octubre, el pueblo de Buenos Aires jura la Ley Fundamental.

1861: El Congreso declara que Buenos Aires ha roto el Pacto de Unión Nacional y el convenio del 6 de junio de 1860 y lo acusa de sedicioso. Urquiza es nombrado jefe del Ejército Nacional. En los campos de Pavón se libra una batalla de resultado indeciso. Urquiza se retira y Mitre recoge la victoria. Entre Ríos reasume su soberanía dado el derrumbe de la Confederación.

1862: Mitre asume la presidencia de la Nación unificada, con el coronel doctor Marcos Paz como vicepresidente.

1864: Urquiza es nombrado inspector y comandante general de las milicias de la provincia de Entre Ríos.

1868:-a Legislatura de Entre Ríos elige a Urquiza gobernador por un período legal de cuatro años.

1870:El presidente Sarmiento llega a Concepción del Uruguay en visita oficial. Urquiza cae asesinado a manos de
un grupo de partidarios de Ricardo López Jordán.

El grito de Alcorta Causas Conflicto Rural Santa Fe Huelga Agraria

GRITO DE ALCORTA:
HUELGA AGRARIA EN EL SUR DE SANTA FE

EL GRITO DE ALCORTA:
Los conflictos rurales

Para muchos agricultores de la región pampeana 1911 fue un año muy duro. La pérdida de la cosecha maicera empujó a las familias del sur de Santa Fe a una situación económica desesperante. Para colmo, una serie de maniobras especulativas provocó una baja repentina en las cotizaciones del cereal.

Miles de campesinos vieron cernirse sobre sus hogares el fantasma de la miseria. Ante la imposibilidad de hacer efectivas sus deudas, los comerciantes se sintieron igualmente apremiados y decidieron retirar a los colonos la libreta de crédito si no pagaban por lo menos la mitad de lo que les debían.

Esto no tenía el sentido de una solución sino que era una forma más de presionar a los agricultores, pero no se consiguió prácticamente nada porque éstos no tenían un centavo. Por eso no resulta extraño que fuera un comerciante, Ángel Busjarrábal, quien sugiriera al agricultor Francisco Francisco Bulzani la realización de un movimiento de fuerza para reclamar una rebaja en el precio de los arrendamientos.

A mediados de 1912 se produjo una violenta revuelta de colonos y arrendatarios denominada “Grito de Alcorta”. El mundo rural ya había presenciado importantes conflictos, como el alzamiento de los colonos santafesinos en apoyo de los levantamientos radicales de 1893.

En 1912, los malos precios de los granos provocaron importantes deudas que dejaron a los pequeños chacareros arrendatarios sin respuesta ante sus acreedores. Entre estos acreedores se encontraban empresas acopiadoras, como Dreyfus y Bunge y Born. A fines de junio de ese año estalló la rebelión de los chacareros armados. De este conflicto nació la Federación Agraria Argentina que, a diferencia de la Sociedad Rural Argentina, representaba a los pequeños productores.

Antecedentes: Las pésimas condiciones contractuales de arrendamiento de tierras, de los colonos, en su mayoría inmigrantes, con respecto a los grandes terratenientes provocó el estallido de una enorme protesta de los pequeños productores, en la provincia de Santa Fe, en la colonia de Alcorta, en 1912.

El conflicto, que evidenciaba las necesidades que pasaba el sector, se extendió rápidamente a las provincias de Buenos Aires y Córdoba. Con la unión de los chacareros disconformes por los aumentos de los arrendamientos, las condiciones desiguales de comercialización y la imposibilidad de convertirse en propietarios, surgió la Federación Agraria Argentina, aún existente, que, a diferencia de la Sociedad Rural creada en 1866, representaba a los pequeños y medianos productores agropecuarios. El conflicto, que duró tres meses, obtuvo algunos éxitos, ya que algunos propietarios disminuyeron el precio de los arrendamientos.

La cuestión agraria: El sistema de explotación de la tierra se basaba en incorporar paulatinamente a la producción nuevas tierras que se cultivaban mediante el sistema de arriendo. Pero hacia 1910, ya estaban en explotación la totalidad de las tierras disponibles y aptas para la producción agropecuaria de exportación.

Ante esta situación, los propietarios de las tierras —para mantener el nivel de beneficios que obtenían— se decidieron por sucesivos aumentos en los precios de los arrendamientos.

Primer Comité de la Federación Agraria Argentina
Primer Comité de la Federación Agraria Argentina

Los agricultores arrendatarios, por esos años, enfrentaban dificultades para lograr su subsistencia y cumplir con el contrato. El aumento de los precios de los arrendamientos profundizó su crisis y generó un gran descontento. La crisis de los agricultores comprometía también a los comerciantes de la campaña, proveedores de los insumos y bienes de consumo y también del dinero que le adelantaban al arrendatario para pagar los gastos de la cosecha.

La cuestión agraria se planteó en junio de 1912 cuando —después de intentar una conciliación que -los terratenientes rechazaron— los arrendatarios del pueblo de Alcorta, en el centro de la zona maicera de Santa Fe, decidieron utilizar el mismo instrumento que los asalariados urbanos: la huelga.

Los campesinos se negaron a arar los campos y reclamaron el establecimiento de un tipo uniforme de arrendamiento. En el transcurso de la lucha, ampliaron sus demandas: plazo mayor de contratación, rebaja de los arrendamientos en dinero y de los porcentajes de producción que debían entregar los aparceros y, también, exención de impuestos.

La primera reacción de los propietarios fue desconocer la validez del movimiento y los reclamos. Pero cuando la huelga y la movilización se extendieron hacia el sur de Santa Fe y el norte y el oeste de Buenos Aires, los miembros de la Sociedad Rural de Rosario y de Buenos Aires comenzaron a sentir amenazado su derecho de propiedad. Los terratenientes exigieron a los gobiernos provinciales y al gobierno nacional que reprimiera, a través de las fuerzas del orden, este movimiento que consideraron subversivo.

El gobierno nacional intervino a través del Ministerio de Agricultura y puso fin a la huelga. Estableció que los reclamos, en general, no estaban justificados pero promovió la formación de tribunales arbitrales para resolver las diferencias entre propietarios y arrendatarios. Finalmente, las gestiones conciliatorias terminaron en el fracaso de las reivindicaciones exigidas por los agricultores.

PARA SABER MAS…

Las huelgas agrarias ocurridas en 1912, conocidas generalmente como el movimiento del “Grito de Alcorta”, habían traído como consecuencia ciertas mejoras en el sistema de arrendamiento, pero de ninguna manera ‘habían resuelto el problema en toda su significación social y económica.

El arrendamiento era en sí mismo una salida económica que había beneficiado en su conjunto a todo el país. Gracias a este sistema —aunque no exclusivamente a él— Argentina podía ser uno de los principales Productores y abastecedores de cereales y carne en el mundo.

Esa riqueza, sin embargo, estaba asentada sobre mecanismos sociales y económicos muy particulares. En primer lugar, la concentración de la propiedad, cuyas grandes extensiones en la mayoría de los casos se subdividían en predios relativamente pequeños para arrendar y en algunos casos también para subarrendar creando así pequeñas unidades productoras ‘l(‘ escasa rentabilidad. Además la duración de los contratos era limitada, Y aunque variaba según la situación particular de cada locador y locatario, por lo general no pasaba de los tres años.

En consecuencia, se creaba en la población agraria la necesidad de practicar una especie de nomadismo. Los campesinos, en su mayoría de origen migratorio, no encontraban la oportunidad de establecerse con la expectativa de permanecer un tiempo prolongado en la chacra, y no se despertaban en ellos, en consecuencia, necesidades de transformación en los métodos, de, mejoramiento y de diversificación de la producción. La prolongación de sus contratos era un hecho contingente con el que no podían contar de ninguna manera.

Pero éste no era el único aspecto irritante del sistema. Las cláusulas establecidas en los contratos de arriendo eran una carga pesada de llevar aun en situaciones normales (buenas cosechas, precios adecuados, situación económica general estable).

Desde el punto de vista social, las medidas legislativas del gobierno de Irigoyen frenaron en parte la movilidad ecológica de esa masa flotante constituida por el arrendatario y su familia, y la prolongación del período de arriendo facilitó mejoras generales en las zonas rurales desde el punto de vista sanitario, de vivienda y educación. Auspiciaron también la creación de un sistema cooperativo, que con el tiempo fue extendiéndose, y constituyó un punto esencial en la estabilidad económica del chacarero.

AMPLIACIÓN DEL TEMA:
EL GRITO DE ALCORTA Para muchos agricultores de la región pampeana 1911 fue un año muy duro. La pérdida de la cosecha maicera empujó a las familias del sur de Santa Fe a una situación económica desesperante. Para colmo, una serie de maniobras especulativas provocó una baja repentina en las cotizaciones del cereal. Miles de campesinos vieron cernirse sobre sus hogares el fantasma de la miseria.

Ante la imposibilidad de hacer efectivas sus deudas, los comerciantes se sintieron igualmente apremiados y decidieron retirar a los colonos la libreta de crédito si no pagaban por lo menos la mitad de lo que les debían. Esto no tenía el sentido de una solución sino que era una forma más de presionar a los agricultores, pero no se consiguió prácticamente nada porque éstos no tenían un centavo. Por eso no resulta extraño que fuera un comerciante, Ángel Busjarrábal, quien sugiriera al agricultor Francisco Francisco Bulzani la realización de un movimiento de fuerza para reclamar una rebaja en el precio de los arrendamientos.

El 10 de junio de 1912 una reunión de agricultores decidió integrar una comisión de huelga, y quince días después una asamblea que reunió a más de trescientos colonos decidió por unanimidad iniciar un cese de labores que no tardó en extenderse. Los colonos afrontaban una situación realmente insostenible: los contratos vigentes obligaban al agricultor a ceder al propietario entre el 40 y el 50 por ciento de lo que produjera la tierra.

El terrateniente estaba absolutamente libre de todo gasto porque debía percibir el producto en su chacra, en perfectas condiciones de sequedad y limpieza, trillado y embolsado. Por lo demás, el campesino estaba obligado a cumplir una serie de condiciones con respecto a la superficie sembrada, la forma de sembrar y demás; en caso de dificultades imprevistas, el arrendatario podía considerarse desalojado.

No puede sorprender, entonces, que, a pesar de las persecuciones policiales y las campañas desatadas por los propietarios, el movimiento se extendiera como reguero de pólvora. El 2 de julio de 1912 los obreros agrarios y los braceros de las máquinas desgranadoras afiliados a la FORA (Federación Obrera Regional Argentina) anunciaron que se plegaban al movimiento.

Algunos propietarios accedieron a firmar nuevos convenios, pero- la huelga se extendió a casi todos los pueblos y colonias de Santa Fe, y luego a Córdoba, Buenos Aires y Entre Ríos, Interesado en el problema por el doctor Francisco Netri —animador incansable de la huelga, que fue asesinado en 1916 por sus enemigos—, el tribuno socialista Juan B. Justo llevó el asunto al Congreso Nacional y el 20 de julio interpeló al ministro de Agricultura, Adolfo Mujica, que se limitó a atribuir el problema a “un núcleo de agitadores”.

Con ese tipo de argumentos se trató de silenciar y doblegar el movimiento, pero todo fue inútil: la certeza de que la única forma de defender sus intereses era agremiarse se había hecho carne en los colonos.

Tres meses después del “grito de Alcorta” se constituyó en Rosario la Federación Agraria Argentina. Su nacimiento había costado centenares de chacareros presos, varios incidentes de violencia y largos días de angustia para muchas familias campesinas, pero el movimiento se encontraba en pleno desarrollo.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA:
POR DANIELA FLOGIA Historiadora
Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929

[…] A esta situación se le ha sumado el fracaso en la cosecha de maíz el año pasado, lo que no les ha permitido cumplir con todos los compromisos adquiridos ya sea con el propietario terrateniente, con el gran arrendatario, a los que subarriendan, o con el dueño del almacén de ramos generales con quien se encuentran endeudados por medio de la libreta que les ha abierto para proveerlos de los productos necesarios para la producción a cambio de prendar con anticipación la cosecha.

Ante el desastre del año pasado en Firmat, han comenzado a reunirse los pequeños productores arrendatarios. En marzo de este año escribieron un manifiesto donde alentaban a los colonos a unirse a la protesta. A esta reunión asistió Francisco Bulzani, principal gestor del movimiento en Alcorta, que al regresar trajo una gran cantidad de manifiestos que distribuyó en las colonias de Alcorta, Bigand y Bombal.

Alcorta es una de las zonas más ricas e importantes de la provincia. Es allí donde el 25 de junio se ha organizado una concentración que congregó a cientos de agricultores y de donde surgió el grito de la rebelión campesina. El abogado Francisco Netri, convertido en el asesor de los huelguistas, presentó el nuevo contrato de arrendamiento.

Esta movilización se ha trasformado en un grito desesperado dando lugar a la organización de los chacareros arrendatarios en reclamo de mejoras en las condiciones de los arriendos con el objetivo de acceder a una vida digna. Este movimiento no es un suceso menor; los diarios se han hecho eco de la huelga reproduciendo no sólo las reuniones de los pequeños arrendatarios sino también los atropellos de los que son víctimas. También ha adquirido repercusiones en las provincias de Córdoba, Buenos Aires, Entre Ríos y La Pampa.

El gobierno santafesino, al comprender la magnitud del problema, ha decidido enviar una comisión veedora para que se entrevistase con los huelguistas. Si bien la comisión se ha expresado claramente a favor de los colonos, el informe ha sido olvidado.

Recién en agosto se ha comenzado a vislumbrar una relajación de la huelga cuando algunos propietarios aceptaron las bases del arreglo que les proponían los agricultores. Además han logrado estructurar una organización gremial que defienda sus intereses: la Federación Agraria Argentina.

Fuentes Consultadas:
Historia Argentina Santillana Luchilo-Romano-Paz
Historia 3 La Nación Argentina Kapeluz de Miretzky – Mur – Ribas – Royo

Quienes fueron los Padres de San Martin? Sus Hermanos Familia Infancia

¿Quienes fueron los Padres de San Martín?

(…) En el antiguo reino de León nacieron los padres del Libertador.

Padres de San MartínCervatos de la Cueza es una pequeña y humilde villa tendida sobre la margen izquierda del arroyo de la Cueza. Fue el lugar de nacimiento de Juan de San Martín, hijo de Andrés de San Martín e Isidora Gómez, el 3 febrero de 1728.

El hogar donde naciera Juan de San Martín era morada de humildes labradores. Al amparo de sus mayores, fortaleció su noble espíritu de cristiano y cuando cumplió dieciocho años, dijo adiós a sus buenos padres ufano por ingresar en las filas del ejército de su patria, para seguir las banderas que  se trasladaban de uno a otro confín del mundo.

Inició su aprendizaje militar en las cálidas y arenosas tierras de África, donde realizó cuatro campañas militares. El 31 de octubre de 1755 alcanzó las jinetas de sargento y, seis años más tarde, las de sargento primero.

Cuando después de guerrear en tierras de las morerías regresó a la metrópoli, siguió a su regimiento a través de las distintas regiones en que estuviera de guarnición. Así le vemos actuar en la zona cantábrica y en la fértil Galicia, en la activa y fértil Guipúzcoa, en la adusta y sobria Extremadura y en la alegre Andalucía Era Juan de San Martín un soldado fogueado y diestro en los campos de batalla cuando, en 1764, se le destinó para continuar sus servicios en el Río de la Plata.

Cuando desembarcó en el Riachuelo, ejercía las funciones de gobernador Pedro de Cevallos. Cevallos le confió el adiestramiento e instrucción del Batallón de Milicias de Voluntarios Españoles hasta que, en mayo de 1765, lo destinó al bloqueo de la Colonia del Sacramento en esa zona hasta julio de 1766, en que se le confió la comandancia del partido de las Vacas y Víboras, en actual República Oriental del Uruguay.

Al mismo tiempo que Juan de San Martín ejercía las funciones de administrador, no dejó inactivas sus funciones militares, cooperando de acuerdo con órdenes de sus superiores en el bloqueo establecido permanentemente por España a la Colonia del Sacramento.

Varios hechos trascendentales ocurrieron en la vida de nuestro personaje durante su actuación en el Uruguay. Su casamiento con Gregoria Matorras y el nacimiento de sus tres hijos mayores.

Gregoria Matorras, madre de San Martín nuestro Libertador, había nacido en jurisdicción de la provincia de Falencia, en la villa denominada Paredes de Nava. Fue ella el sexto y último vástago del primer matrimonio de Domingo Matorras con María del Ser.

Vino al mundo el 12 de marzo de 1738 y fue bautizada en la parroquia de Santa Eulalia al cumplir diez días. La madre del Libertador quedó huérfana de madre a la edad de seis años.

Viajó al Río de la Plata con su primo Jerónimo Matorras, ilustre personaje que as-piraba a colonizar la región chaqueña.

Gregoria Matorras contrajo enlace con el teniente Juan de San Martín, que fue representado en esa ceremonia por su compañero de armas, capitán de dragones Juan Francisco Somalo.

Los nuevos esposos se reunieron Gregoria Mator en Buenos Aires el día 12 de octubre de ese año, trasladándose poco después a Calera de las Vacas. Allí formaron su hogar y en ese lugar nacieron tres de sus hijos: María Elena, el 18 de agosto de 1771; Manuel Tadeo, el 28 de octubre de 1772 y Juan Fermín Rafael, el 5 de octubre de 1774. Cuando el teniente Juan de San Martín cesó en las funciones de administrador de la estancia de Calera de las Vacas, el gobernador de Buenos Aires, Juan José de Vértiz y Salcedo, lo designó el 13 de diciembre de 1774 teniente de gobernador del departamento de Yapeyú, haciéndose cargo de sus nuevas funciones “desde principios de abril de 1775”.

Yapeyú había sido una de las reducciones más florecientes y ricas en tierras y ganados, que fundó la acción fervorosa y ejemplar de los padres de la Compañía de Jesús.

Su instalación se efectuó el 4 de febrero de 1627, junto al arroyo llamado Yapeyú por los indígenas, bautizándose con el nombre de Nuestra Señora de los Reyes Magos de Yapeyú.

Con el correr de los años, Yapeyú se convirtió en uno de los pueblos más ricos de las misiones. Poseía estancias en ambas bandas del río Uruguay. El pueblo quedó casi de San Martín si abandonado después de la expulsión de los misiones de la Compañía de Jesús.

Dos nuevos vástagos aumentaron la familia San Martín-Matorras en Yapeyú: Justo Rufino, nacido en 1776, y nuestro Libertador, José Francisco, que vio la luz el 25 de febrero de 1778.

Fuente: JOSÉ A. TORRE REVELLO, EN JOSÉ DE SAN MARTÍN. LIBERTADOR DE AMÉRICA.

Pacto de Olivos Alfonsin Menem Reforma de la Constitución 1994 Santa Fe

Pacto de Olivos:Alfonsín Menem

EL PACTO DE OLIVOS: Cuando llegaba el fin de su mandato, Menem comenzó una campaña a favor de una reforma constitucional que lo habilitara para ser reelegido. Para ello, necesitaba el acuerdo del radicalismo, que no estaba dispuesto a negociar. Finalmente, el acuerdo, logrado el 14 de diciembre de 1993, se llamó pacto de Olivos, Después del Pacto de Olivos, el Congreso aprobó rápidamente la ley declarativa de la necesidad de la reforma, con el voto favorable de los legisladores justicialistas y radicales, se convocaron elecciones generales para designar a 305 constituyentes, y comenzó la labor de la Convención reunida inauguralmente en la ciudad de Paraná, que deliberó durante tres meses en la dudad de Santa Fe, sede histórica de las principales convenciones constituyentes argentinas desde 1853.

LA REFORMA DE LA CONSTITUCIÓN: A fines de 1993, el gobierno y el principal partido de la oposición acordaron la reforma de la Constitución Nacional. En abril de 1994 se eligieron diputados constituyentes que, entre mayo y agosto, reformaron el texto constitucional.

Pacto de Olivos Alfonsin Menem El principal objetivo perseguido y alcanzado por el gobierno era la habilitación de la posibilidad de la reelección presidencial. La reforma establece que el Presidente y el Vicepresidente de la Nación duran en el cargo cuatro años y que podrán ser reelegidos por un solo período consecutivo.

El radicalismo, por su parte, buscó y consiguió incorporar a la Constitución un conjunto de disposiciones que habían formado parte del proyecto de reforma constitucional elaborado durante el gobierno de Alfonsín: atenuación del presidencialismo, garantías de independencia del Poder Judicial, incorporación de mecanismos de democracia semidirecta y afirmación de los derechos sociales, agregando cláusulas referidas a la protección del medio ambiente y de los derechos de los consumidores y los usuarios de los servicios públicos.

Se han incorporado a la Constitución los tratados firmados por nuestro país con organismos internacionales o con otros países, entre otros, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Convención sobre los Derechos del Niño, la Convención sobre Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial y la Convención de Eliminación de las Formas de Discriminación contra la Mujer.

La Constitución y el pacto Menem-Alfonsín
“Se suele argüir […] para denostarla, que esta reforma se origina en un pacto -originariamente secreto-de dos caudillos políticos. Y que el mismo supuso la aceptación de; uno de ellos, Alfonsín, de la pretensión del presidente Menem de posibilitar su reelección a cambio de la introducción de un bloque de reformas que aquél considera convenientes para garantizar la democracia y asegurar los derechos y el bienestar ciudadanos. Y que la única motivación real de Menem ha sido alcanzar esa perspectiva de continuidad y de ahí su escaso interés acerca de las otras propuestas. Es verdad. Hubiera sido más elegante posponer la autorización de una reelección inmediata para el futuro. Pero ese acuerdo de líderes fue ratificado por el Congreso Nacional y por la reelección popular, de tai manera que adquirió absoluta legitimidad. Se aduce igualmente que el pacto estuvo motivado por el temor de Alfonsín de enfrentar una nueva derrota en el plebiscito convocado para el 21 de noviembre de 1993. Sin negar esa presunción, que es correcta, Alfonsín sostiene que su gesto tendió a evitar una frustración constitucional que, aunque legítima por la suma de sufragios, podía tener los mismos problemas que la de 1949, al realizarse con la ausencia y la falta de participación de los partidos opositores. Se estaba-agregaba-en cambio, ante la posibilidad de introducir en la ley fundamental garantías y procedimientos que la modernizaran y que había procurado llevar adelante sin éxito -como antes se ha visto- en el lapso 1983-1989. Y en rigor de verdad, si se comparan esas propuestas, explicadas anteriormente, con la reforma obtenida, se advertirá su notoria continuidad de propósitos. Que esos cambios mejoren o no la gobernabilidad que se pretende es otra cuestión que se verá en su momento.”
EMILIO F. MIGNONE. Constitución de la Nación Argentina, 1994, Manual de la Reforma. Buenos Aires, Ruy Díaz, 1994

PARA SABER MAS…: Como ampliación del tema publicamos una nota en El Bicentenario Fasc. N° 10 período 1990-2010 a cargo de Hugo Quiroga, politógolo y periodista.

El acuerdo político celebrado entre ambos dirigentes no estuvo exento de obstáculos y complicaciones, principalmente para el radicalismo. Por un lado, el acuerdo original contenía las renuncias de tres miembros de la Corte Suprema reclamadas por la UCR, las que debían producirse antes de la reunión de la convención del partido radical, el 4 de diciembre del pasado año. Ante el incumplimiento del compromiso adquirido por Menem, el radicalismo amenazó con romper el acuerdo si los magistrados no renunciaban antes del 3 de diciembre.

Finalmente, el anuncio de los alejamientos solicitados le permitió a Raúl Alfonsín obtener el respaldo necesario en la convención de su partido. Por el otro, el Pacto de Olivos dio lugar a una crisis profunda en el interior del radicalismo que puede llegar hasta la ruptura. El líder radical y presidente del partido ha actuado con severidad en este proceso para imponer disciplina en sus filas.

Hasta ahora se han intervenido algunos distritos rebeldes cuyas conducciones se negaban a aceptar el pacto sellado por Alfonsín, y algunos dirigentes, como Jesús Rodríguez, centraron sus campañas para constituyentes criticando al socio del acuerdo. En los comicios de convencionales, el radicalismo quedó como tercera fuerza en Capital Federal y en la provincia de Buenos Aires.

A simple vista, ambos firmantes del acuerdo salieron beneficiados. A Raúl Alfonsín le permitió ocupar el centro de la escena política, que había perdido con la salida anticipada de su Gobierno. En su discurso de defensa del pacto alegó que con estas reformas se modificará el carácter extremo del sistema presidencialista argentino. A la vez,
la mieiicion ue aíioiisiii iue detener la ofensiva del gobierno nacional por imponer de manera unilateral, a través de un plebiscito cuyo triunfo se daba por descontado, los temas de la reforma que no incluían atenuaciones al presidencialismo. A Carlos Menem, porque se le facilita el camino de la reelección presidencial.

Un pacto de cúpulas sustrajo la posibilidad de extender y profundizar un debate colectivo, imprescindible cuando se trata de reformar el diseño institucional de una nación. Es difícil sacar conclusiones sobre la puesta en práctica de una reforma que acaba de aprobarse. Sólo quedan interrogantes. La renovación de las instituciones siempre genera incertidumbres que solo puden ser resueltas desde la claridad de las prácticas constitucionales, desde la Constitución realmente aplicada.

Fuente:El Bicentenario Fasc. N° 10 período 1990-2010 a cargo de Hugo Quiroga, politógolo y periodista.

Obra de Gobierno de Rivadavia Ley de Enfiteusis Cracion Banco Nacional

Obra de Gobierno de Rivadavia Ley de Enfiteusis

BERNARDINO RIVADAVIA nadó en Buenos Aires el 20 de mayo de 1780. Estudió en el Coléalo de San Carlos, luchó con valor en la segunda invasión inglesa, se pronunció en favor de la Revolución de Mayo, fue secretario de guerra del Primer Triunvirato y, desde entonces, representó al centralismo porteño.

Fue diplomático en Europa representando a las Provincias Unidas en la búsqueda del reconocimiento a nuestra independencia; en 1821 fue llamado a cubrir el cargo de ministro en la gobernación de Martín Rodríguez, realizando una serie de reformas que marcaron notablemente al período histórico entre 1821-1824.

El 8 de febrero de 1826 fue nombrado presidente en momentos difíciles para la nación (Guerra con el Brasil); tuvo que renunciar al año siguiente y se alejó definitivamente de la vida política. Falleció un 2 de septiembre de 1845, en Cádiz, España.

Presidencia de Rivadavia:
gobierno de rivadaviaUna instancia polémica: Bernardino Rivadavia fue una figura polémica de nuestra historia, que generó simpatías y rechazos. Se lo ha visto como un pensador que ideó un plan acertado de renovación estatal, o como el representante de la burguesía comercial agente británico en el Río de la Plata”. Más allá de estas interpretaciones, el grupo rivadaviano elaboró un plan concreto para organizar el país, que en su momento era prácticamente único.

El grupo rivadaviano estaba integrado por partidarios de las ideas liberales, la mayoría de formación universitaria europea, que contaban con el respaldo de comerciantes y hacendados de Buenos Aires. Los comerciantes apoyaban la política de librecambio: impuestos bajos para el comercio de importación y exportación.

Los hacendados vieron con buenos ojos la Ley de Enfiteusis que dictó Rivadavia, porque pudieron engrosar sus propiedades. Por otra parte, el presidente favorecía la exportación de cueros. Este apoyo, sin embargo, no sería eterno: terminaría cuando las medidas económicas fueran desfavorables para sus intereses.

• Ley de Capitalización de Buenos Aires
El presidente Rivadavia no hizo esperar el programa de medidas de su mandato. El mismo mes de febrero presentó un proyecto sobre capitalización de Buenos Aires, el cual se sancionó a principios del mes siguiente. La nueva capital estaba comprendida entre Puente Márquez (próximo a Merlo), Tigre y el río Santiago. Este territorio quedaba bajo la dirección de la Legislatura y del presidente nacional; todos sus establecimientos se nacionalizaban junto a las acciones, deberes y empréstitos contraídos por la provincia de Buenos Aires.

Días después se disuelve la Junta de Representantes y cesan las funciones del Poder Ejecutivo y Legislativo de la provincia bonaerense. La provincia de Buenos Aires había desaparecido.

• Ley de consolidación de la deuda pública
La economía de la provincia no era muy ventajosa. Por la situación presentada con el Brasil, el presupuesto estaba destinado en su totalidad a los gastos militares. Existía una importante deuda pública acumulada desde 1810 y el empréstito Baring debía pagarse.

El Congreso trató el proyecto de consolidación de la deuda pública y de la hipoteca de la tierra fiscal de todo el país. Las tierras públicas quedaban afectadas al pago de la deuda y no podían venderse. Las tierras provinciales pasaban de este modo a manos del Estado nacional. Esta ley condujo a la sanción de la Ley de Enfiteusis. La medida provocó descontento en las provincias, porque perdían el control de sus tierras.

La tierra: negocio redondo
La vocación de Rivadavia sobre inmigración y colonización culminaría bajo.su mandato como presidente, cuando el Congreso Constituyente de las Provincias Unidas sancionó el 20 de mayo de 1826 la Ley de Enfiteusis, que disponía en su art. 1°. la prohibición de enajenar las tierras de propiedad pública, determinando que éstas se darían en enfiteusis durante un periodo no menor de 20 años, a contarse desde el 1° de enero de 1827. El art 2° fijaba dos tipos de canon; 8 por ciento para las tierras de pastoreo y el 4 por ciento, si las tierras eran de “pan llevar”, con lo que se pretendía fomentar la agricultura… El objetivo era poder hacerse de recursos (el canon) sin desprenderse de la propiedad de la tierra (enfiteusis) que seguía siendo el resguardo del préstamo con Baring, y de los nuevos préstamos solicitados con motivo de la guerra. Lo que no se esperaba era que los grandes ganaderos se quedaran en forma directa o por testaferros con enormes cantidades de tierra que originaron grandes latifundios; tampoco estaba previsto que el estado de conflicto permanente del próximo cuarto de siglo haría que los colonos sólo llegaran a cuentagotas, por lo que la ley se convirtió en definitiva en una trampa muy costosa, ya que las mejores tierras quedaron inhabilitadas para cualquier colonización futura.
(Fuente Consultada: Grandes Debates Nacionales Pagina 12)

• Ley de Enfiteusis
A mediados de 1826 se sanciona la Ley de Enfiteusis, que tuvo por objetivo estimular la colonización y obtener recursos para el tesoro nacional.

Esta ley establecía la concesión de la tierra pública en arrendamiento por veinte años. La tasación sería realizada por una comisión de vecinos que establecerían el monto de alquiler anual, según fuesen tierras para ganadería o agricultura.

Pero la ley no dará los frutos esperados, porque los arrendamientos no se pagaban con frecuencia y las tierras fueron adquiridas mayormente por capitalistas que las tenían como inversión y no para hacerlas trabajar. La idea de favorecer la formación de pequeñas propiedades para otorgar la tierra a los campesinos tampoco pudo cumplirse. Surgieron grandes propiedades o latifundios, en manos de quienes podían pagar más.

• La Constitución de 1826
El Congreso comenzó a tratar el tema constitucional. Como primer paso se acordó establecer una república representativa; la monarquía quedaba descartada. Un tema más espinoso fue decidir la organización estatal: ¿federal o unitaria?

A pesar de la oposición de los federales, el 24 de diciembre de 1826 se aprobó la Constitución que establecía “la forma representativa republicana bajo la unidad de régimen”. Los gobiernos provinciales quedaban bajo la total dependencia del presidente de la Nación.

La Constitución fue rechazada en las provincias, al no ver satisfechas las aspiraciones federalistas.

Renuncia de Rivadavia
La situación del presidente Rivadavia se volvió muy delicada:
Las provincias habían rechazado la Constitución de 1826, por lo tanto, su autoridad nacional estaba cuestionada.
El ministro García había firmado un tratado deshonroso, por la cual reconocía a Brasil la posesión de la Banda Oriental, con el objetivo de finalizar la guerra.

Los terratenientes y comerciantes, su grupo de apoyo tradicional, le quitaron el respaldo por el aumento de impuestos y contribuciones destinados a cubrir gastos de la guerra con el Brasil.
Ante estas circunstancias, Rivadavia se vio obligado a renunciar. Se avecinaban tiempos de disgregación nacional.

PARA SABER MAS…
ESTADO Vs. IGLESIA

En el Argos de Bs.As. del sábado 19 de octubre 1822, se publicaba un comentario acerca de la discusión sobre la reforma eclesiástica propuesta por el gobierno , que había tenido lugar en la sala de Representantes:

(…) ha quedado decretada la abolición del fuero personal del clero (…) El público ha quedado prendado del celo y patriotismo con que estos señores eclesiásticos, que han atacado con calor, y con los más vivos coloridos los perjuicios que resultan a La sociedad de esta distinción que les había sido concedida; (…). La representación y el gobierno caminan con pasos de gigante, y Buenos Aires, de día en día va dando pruebas que dentro de breve presentará el modelo de una de las sociedades más bien organizadas, y a donde correrán habitantes de todas naciones a disfrutar en su seno el libre ejercicio de su industria, la abundancia y la seguridad.”

Como parte del plan orgánico concebido por el ministro Bernardino Rivadavia y su grupo, el gobierno se ocupó también de la Iglesia. La revolución de 1810 había alcanzado con su impacto a la jerarquía eclesiástica del Río de la Plata, la había separado de Roma y privado de muchas de  sus autoridades legítimas. Corno resultado de la conmoción social que la afectó, la Iglesia ofrecía un cuadro de desorden interno que acusaba problemas de todo tipo. Rivadavia se propuso poner coto al desquicio de esa situación, pero la reforma se impuso desde el gobierno  que asumió de esta manera, una potestad que subordinaba la Iglesia al poder civil.

Se inventariaron los bienes eclesiásticos, inclusive los de las órdenes religiosas; se suprimió toda autoridad eclesiástica sobre franciscanos y mercedarios, que quedaron sujetos a la del gobierno; se fijaron normas de conducta para los frailes, entre otras medidas que se arbitraron.

La iglesia dividió sus posiciones frente al avance reformista del gobierno y Francisco de Paula Castañeda, un fraile recoleto, se erigió en el más firme y vocinglero contradictor de la reforma y su alma mater. Agitó la opinión a través de una serie de periódicos de vida efímera y nombres estrafalarios que, pese a constituir una campaña de verdadero asedio, no pudieron contener la resolución del gobierno.

La ley de reforma eclesiástica se sancionó en noviembre de 1822 después de un prolongado y ardoroso debate. Por ella se dispuso la anulación del diezmo, la secularización de las órdenes monásticas; los bienes de los conventos disueltos se declararon como propiedad del Estado, a cambio de lo cual el gobierno se comprometía a proveer el presupuesto de la iglesia. Así nació, dicen algunos autores, el primer presupuesto de culto y en el predio de los monjes recoletos se estableció el cementerio del Norte o de “la Recoleta” , bajo la administración estatal.

Con el apoyo de algunos eclesiásticos comprometidos con la reforma, en Buenos Aires ésta pudo llevarse adelante. En el resto del país, una sociedad más ligada a las tradiciones hispánicas no podía comprenderla y se hizo inaplicable. El gobierno y, especialmente su ministro, se ganaron una acusación de anticlericalismo que excedió con creces las intenciones de Rivadavia. La reforma tuvo, además, un correlato político de carácter más violento, como fue la revolución encabezada por Gregorio Tagle en 1823, rápidamente sofocada.

EL GRUPO QUE ACOMPAÑABA A RIVADAVIA: Al calificar de grupo a este conjunto de hombres lo hago a sabiendas. Se trata de individuos que tienen, en un momento dado, similitud de ideas, adoptan una actitud pública común y se sienten entre ellos solidarios. Pero no mantienen una unidad permanente desde 1811 hasta 1827. A veces, la relación es puramente amistosa; otras se agregan al grupo algunos colaboradores inmediatos. En ocasiones, el grupo es relativamente numeroso.

Bernardino Rivadavia es quien la vertebra y las etapas en que se divide el plan económico analizado coinciden con las de su actuación pública. Julián Segundo de Agüero, sacerdote, legislador, ministro y político activo, es la otra figura central, tan Importante como Rivadavia en cuanto al manejo de las ideas. Salvador María del Carril es ministro de Hacienda durante la presidencia de Rivadavia y ha sido antes gobernador de San Juan.

Manuel José García merece párrafo aparte. Es colega de Rivadavia en el ministerio del gobernador Martín Rodríguez en la provincia de Buenos Aires y durante ese período (1820-1824) no cabe duda que ambos comparten muchas de las ideas e iniciativas económicas. Resulta difícil y quizá innecesario discriminar quién es el verdadero autor de algunas iniciativas que, muy probablemente, son patrimonio de varios grupos y de decenas de individuos durante el cuatrienio mencionado.

Algunos de los documentos reproducidos en esta obra correspondientes a ese período llevan la firma de García, como se observará. No participa éste, en cambio, de otras iniciativas y, ya en ese período, comienza a tener una actuación que es menester individualizar y que nada presenta en común con el grupo estudiado. Antes de iniciarse la presidencia de Rivadavia, las discrepancias entre García y Agüero y su enemistad son notorias en el medio porteño.

Sin embargo, el 8 de febrero de 1826, después de la ceremonia de toma de posesión del cargo de presidente, Rivadavia dicta un decreto nombrando su ministerio y allí le reserva a García la cartera de Relaciones Exteriores. El 10 de febrero-cuarenta y ocho horas después- otro decreto expresa que, habiendo renunciado García a su ministerio, se nombra a Francisco de la Cruz en su reemplazo. Rivadavia le envía más tarde como jefe de la misión diplomática a Río que en 1827 firma un tratado que aquél desconoce de inmediato.

Sin la menor duda hacía ya algún tiempo que ambos representaban posiciones ideológicas, económicas, políticas e internacionales irreconciliables, como se verá. El 28 de abril de 1834, García, como ministro del gobernador Viamonte, suscribe el decreto por el cual Rivadavia es expulsado de Buenos Aires.

Santiago Wilde, británico, contador de profesión y funcionario del gobierno de Buenos Aires durante varios años, es el autor de la Memoria sobre organización fiscal que se reproduce en el documento número 11. Trabajó durante algún tiempo en colaboración con Rivadavia y es probable que alguna de las iniciativas económicas de éste hayan contado con su asesoramiento. Es redactor de El Argos de Buenos Aires en los primeros números de este periódico.

Los otros miembros del grupo rivadaviano son redactores de cuatro periódicos que apoyan las iniciativas de Rivadavia y Agüero, o bien sostienen las ideas que pueden considerarse comunes al grupo. Esos periódicos sonEl Argos de Buenos Aires, fundado en 1821, del cual Ignacio Núñez es propietario y principal redactor; El Centinela, que aparece durante 1822s y 1823, redactado por Ignacio Núñez y Juan Cruz Várela; El Nacional, cuyos redactores son Valentín Alsina y dos profesores cuyos apellidos son  San Martín y Palacios, y que ocasionalmente recibe la contribución de  Agüero y García, y El Mensajero Argentino, que se inicia en 1825 y cesó en 1827, en cuyas columnas escribieron Juan Cruz Várela, Agustín Delgado, Francisco Pico y Valentín Alsina. (…)

Lo que todos tienen en común es un nivel cultural que puede considerarse elevado para la época y el lugar. Rivadavia y Núñez fueron hombres de recursos propios, obtenidos por herencia. La mayor parte de los bienes privados de Rivadavia estaba invertida en fincas urbanas, (…). Lo que no he hallado son referencias, directas o indirectas, que indiquen que alguno de los miembros de este grupo haya pertenecido a empresas de importancia aunque fuere mediana. No parece, pues, que ninguno de ellos haya tenido comprometidos bienes personales de consideración en las medidas que integran esto que denomino el plan económico del grupo rivadaviano.”

BAGU, SERGIO. El Plan
Económico del Grupo Rivadaviano
(1811-1827). Rosario, Instituto de
Investigaciones Históricas, 1966.

RESPECTO A LA LEY DE ENFITEUSIS: Los proyectos de Rivadavia, que en un primer momento fueron apoyados por la burguesía comercial porteña, pues su concepción unitaria buscaba centralizar al país para crear un extenso mercado nacional, el que se afianzaría con el desarrollo de la agricultura pues se incrementarían los consumidores, no estaba desprovista de, lógica en lo referente a sentar las bases para la formación de una nación capitalista moderna.

Si bien las medidas librecambistas, a las que adhería Rivadavia, en una primera etapa aniquilarían alas rústicas industrias del interior, posteriormente, en base a la propagación de la agricultura y al establecimiento de una multitud de propietarios, que ampliarían el mercado interno, se podría desarrollar una industria nacional competitiva. Sin embargo, en la realidad económica y social de Argentina, en la década de 1820, esto no era más que una teoría de dudosa concreción. Para empezar, no existía una población dispuesta a contraerse a las actividades agrícolas ya que se carecía, casi por completo, de la tradición y cultura necesaria.

Esta dificultad, que no era desconocida por Rivadavia y su grupo, se pretendió superar con planes inmigratorios, pero la escasez de recursos del Estado, la inestabilidad política, que determinaba la sucesión de permanentes guerras civiles, y la población indígena que amenazaba constantemente a las fronteras interiores, desalentaban a los inmigrantes a radicarse en las pampas argentinas.

Estas condiciones objetivas fueron percibidas con claridad por la misma clase comercial, que no sólo se dedicaba al comercio de importación, sino que también exportaba frutos del país, tales como cueros y sebo principalmente. Fueron precisamente la valorización del cuero y el auge del saladero debido a la creciente colocación del primero en Europa, y a la estable demanda del tasajo en Cuba y Brasil, los factores que determinaron el interés de los comerciantes porteños por la posesión de la tierra apta para la ganadería, ya sea con fines especulativos o para destinarla a la cría de vacunos para la exportación de sus subproductos. De esta forma la burguesía comercial, hasta hacía poco la clase más poderosa de Buenos Aires, comenzó a transformarse en burguesía terrateniente y a participar en los negocios ganaderos.

Este hecho implicaba una contradicción para los proyectos de Rivadavia. Es sabido que el fomento de la agricultura y el poblamiento de la campaña iban en contra del interés de los estancieros que buscaban poseer grandes extensiones de tierra para criar el ganado con pasturas naturales.

Las condiciones descriptas determinaron que, en el gobierno de Martín Rodríguez, después del decreto del 1a de julio de 1822 (al que nos referiremos luego), y entre 1826 y 1830, como consecuencia de la ley nacional de enfiteusis, tanto los estancieros como los grandes comerciantes, muchos de los cuales integraban la Junta de Representantes, el Congreso Nacional y otras funciones gubernamentales, canalizaran en su beneficio personal el régimen de enfiteusis y consiguieran que se desvirtuaran sus propósitos iniciales. De esta forma, un proyecto que había tenido por finalidad promover la agricultura y evitar la especulación con la propiedad de la tierra, produjo un resultado totalmente opuesto al buscado

Fuente Consultada:
Historia 2 Serie De la Modernidad a los Tiempos Contemporáneos Serie Horizonte Silvia A. Vázquez de Fernández
Historia Argentina Tomo I Desde La Prehistoria Hasta 1829  Nota de María Cristina San Román

Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –

Resumen del Gobierno Post Peronista Ejecución de Aramburu

Resumen del Gobierno Post Peronista

El postperonismo:

El derrocamiento del primer experimento nacionalista popular de Perón implicó el cierre de un ciclo histórico. A partir de entonces se sucedió una época que comúnmente se denomina como de “empate” entre fuerzas, alternativamente capaces de vetar los proyectos de las otras, pero sin recursos para imponer perdurablemente los propios.

El “empate político” se vio reflejado en los ciclos periódicos de crisis económica. El poder económico fue compartido entre la burguesía agraria pampeana (proveedora de divisas y por lo tanto dueña de la situación en los momentos de crisis externa) y la burguesía industrial, volcada totalmente hacia el mercado interior. Las alianzas se establecerían según cual fuera el momento del ciclo.

Hasta 1966 hubo una serie de esfuerzos destinados a destruir al peronismo para crear una alternativa civil de apoyo mayoritario, pero fueron en vano. Algunos de los que derrocaron a Perón anhelaban un país “sin vencedores ni vencidos” (como dijera Lonardi al asumir), y creían que con tiempo y educación democrática se podría integrar a los peronistas a la sociedad. Desgraciadamente, los que predominaron fueron los más duros e intolerantes, los “gorilas”, que condenaron a un ridículo silencio a la mayoría electoral, y que transformaron en delito cantar la marcha partidaria y mencionar los nombres de Perón y Evita.

La regla tácita operante durante esta época señalaba que el peronismo no debía gobernar ni podía ocupar espacios de poder relevantes. Quien, por táctica o principios republicanos, diera lugar a su retorno a posiciones de poder, aunque fueran parciales, sería desplazado por el método tradicional de los cambios críticos: el golpe de Estado.

De esto se trataban los conflictos sociales planteados al comienzo del informe: gobiernos militares y civiles no peronistas se adueñaban del poder pero no podían mantenerlo por la presión peronista; estos a su vez podían derribar gobiernos pero no podían tomar el poder. Como factor de presión añadido para cualquier gobernante, constitucional o no, siempre estaba la eventualidad del arribo del General de su exilio – según la leyenda, en un avión negro – que con su amplia influencia y estrategia política podría prácticamente manejar la situación como se le antojara.

El 16 de septiembre de 1955 se produce la sublevación autodenominada “Revolución Libertadora”, movimiento revolucionario encabezado por el general Eduardo Lonardi

En 1966 el ejército, al mando del Tte. Gral. Juan Carlos Onganía, estableció una dominación autoritaria “necesaria” para suprimir la inflación y restablecer el crecimiento económico. La fuerte resistencia que la sociedad opuso a este programa obligó al gobierno militar a suavizar su situación y a acuciar una salida electoral. Aunque en las elecciones de 1973 el peronismo volvió al poder, la sociedad ya estaba fracturada y una seria inquietud política persistió durante los tres años siguientes, hasta que finalmente la Junta militar presidida por Jorge Rafael Videla tomó el poder mediante otro golpe de estado en junio de 1976.

Aramburu y la desperonización de la sociedad

El gobierno de Lonardi fue rápidamente reemplazado por las facciones más “gorilas” del poder, asumiendo el general Pedro Eugenio Aramburu la presidencia. Su régimen fue un intento de las clases dominantes de “poner orden en la casa”, y recuperarse, principalmente la burguesía agraria, del deterioro que el peronismo le había causado.

Con Aramburu se terminaron las ambigüedades. Se intervino el Partido Peronista y la CGT, así como la mayoría de los sindicatos; se prohibió el uso de símbolos peronistas, se detuvo a muchos dirigentes políticos y gremiales y se anuló la Constitución de 1949. Después de más de cien años de que no se fusilaba por motivos políticos, un alzamiento militar-civil fue sometido de esta manera. Los peronistas pudieron sentir que habían sido profundamente derrotados.

Procurando desarmar lo más posible el aparato de la organización obrera peronista, el gobierno de Aramburu sentó la base institucional para el proceso que se abriría con Frondizi: el reemplazo de trabajo por capital en el desarrollo industrial, esto es, el despojo de los derechos sociales peronistas en función de la acumulación de capital y la eficiencia de la economía.

El gobierno desarrollista de Frondizi

En 1958, Perón desde Madrid, ordenó a sus seguidores votar por el radical disidente y desarrollista Arturo Frondizi, demostrando así su fuerza aún desde el exilio. Perón se vio obligado a tomar esta decisión, ya que era dudoso que los peronistas volvieran a votar en blanco (después de la Asamblea Constituyente de 1957 en la que el 24% de los votos fueron en blanco) en un momento en el que se elegiría a las autoridades que regirían por seis años los destinos de la nación. Por otro lado, Frondizi seducía a los peronistas con sus consignas progresistas y desarrollistas y su prédica en contra del gobierno militar.

Las FFAA, lideradas por entonces por los sectores más antiperonistas, sostuvieron que el candidato de la UCRI había ganado ilegítimamente, ya que los votos peronistas habían frustrado al candidato oficioso de los militares, el de la UCR del Pueblo. Desde la asunción del nuevo presidente, el golpe ya estaba dando vueltas en las cabezas de los opositores.

Después del período peronista, el sector industrial había quedado compuesto por pequeños capitalistas y talleres artesanales de baja eficiencia y competitividad, pero de gran capacidad de empleo. Las grandes corporaciones del país, que cubrían las áreas de industria y servicios públicos, eran propiedad del Estado.

El gobierno desarrollista de Frondizi implementó un plan destinado a modernizar las relaciones económicas nacionales e impulsar la investigación científica. En diciembre de 1958 se promulgó la Ley de inversiones extranjeras, que trajo como consecuencia la radicación de capitales, principalmente norteamericanos, por más de 500 millones de dólares, el 90% de los cuales se concentró en las industrias químicas, petroquímicas, metalúrgicas y de maquinarias eléctricas y no eléctricas.

El mayor efecto de esta modernización fue la consolidación de un nuevo actor político: el capital extranjero radicado en la industria. La burguesía industrial nacional debió, desde entonces, amoldarse a sus decisiones y la tradicional burguesía pampeana fue desplazada de su posición de liderazgo, recuperándola a medias en los momentos de crisis.

Otras de las consecuencias de este plan fue la concentración de las inversiones en la Capital Federal, la provincia de Santa Fe y principalmente la ciudad de Córdoba, que experimentó un meteórico desarrollo industrial. Por otro lado, las variaciones en la distribución de los ingresos beneficiaron a los sectores medio y medio-alto, en detrimento de los inferiores, pero también de los superiores.

La complejización de las estructuras políticas y económicas desplazó a los viejos abogados y políticos del poder y los subordinó a una nueva clase dirigente, la burguesía gerencial, que empezó a formar el nuevo Establishment. Ante esta nueva situación, la burocracia sindical adoptó una nueva posición; ni combativa, ni oficialista: negociadora. Desde que en 1961 Frondizi devolvió a los sindicatos el control de la CGT, se empezó a gestar en el interior del sindicalismo peronista la corriente “vandorista” (por Augusto Vandor, líder del poderoso gremio metalúrgico) que estaba dispuesta a independizarse progresivamente de las indicaciones que Perón impartía en el exilio. Eventualmente, consideraban construir el embrión de un proyecto político-gremial capacitado para negociar directamente con otros factores de poder (es decir, sin la mediación de Perón) al estilo del Partido Laborista inglés nacido en la década del ‘40. Todo esto hizo que los partidos políticos tradicionales fueran perdiendo relevancia como articuladores de intereses sociales.

En estos años de proscripción y declinación general del nivel de vida de la clase obrera nació la izquierda peronista, es decir, aquellos peronistas cuyas metas eran el socialismo y la soberanía popular. Esta se dio no por acercamiento de la izquierda tradicional, que seguía siendo hostil al peronismo, sino a través de la radicalización de los activistas peronistas y la peronización de jóvenes que se habían orientado primero hacia la derecha y el nacionalismo católico.

En recompensa por el apoyo electoral recibido, Frondizi se acercó a los peronistas – otorgándoles una amnistía general, una nueva Ley de Asociaciones Profesionales, etc.- pero las inversiones extranjeras, consideradas la clave del desarrollo frondicista, les olían a entrega al imperialismo yanqui. Los contratos con ocho compañías petroleras extranjeras y la privatización del frigorífico Lisandro de la Torre desbordaron la ira de los peronistas nacionalistas, que se sentían traicionados. A su vez, se levantaron las protestas de la burguesía nacional, que necesitaba el petróleo barato, y que temía que si la Argentina no se aliaba a EEUU contra Castro, sufriría la misma política de agresión que Cuba.

Ante la creciente oposición de la clase obrera, con una recurrente recesión, y con muy poco espacio para maniobrar, Frondizi se encontró entre la espada y la pared: cedió a todos los planteos militares (inquietos por la movilización del peronismo) y declaró primero el Estado de Sitio y luego el plan de represión CONINTES para desmovilizar a la clase obrera. Al mismo tiempo legalizó al Partido Peronista para competir en las elecciones de 1962 para gobernadores provinciales, en las que los peronistas ganaron en cinco distritos. Este hecho fue intolerable para los militares, por lo que decidieron el derrocamiento de Frondizi, encendiendo los fuegos del más virulento antiperonismo, al estilo de los años ‘55 y ‘56. El presidente destituido conservó la cordura como para salvar un jirón de institucionalidad designando como sucesor al presidente provisional del Senado, José María Guido.

Acto seguido se produjeron enfrentamientos dentro de las FFAA, más específicamente entre los denominados azules y colorados, en los que fueron derrotados los grupos más antiperonistas y favorables a la burguesía agraria que habían volteado a Frondizi. Tras dos choques sangrientos, otra generación se consolidó en el liderazgo de las Fuerzas Armadas, bajo el mando del general Onganía.

Dada la necesidad de otorgarle una salida institucional al precario gobierno de Guido, en 1963 se llamó a elecciones presidenciales nuevamente. Con el peronismo proscripto y con tan sólo el 25% de los votos, resultó vencedor el candidato de la UCR del Pueblo, Arturo Illia.

Illia, el insólito respeto republicano

El presidente Illia recreó un modelo de gobierno respetuoso hasta el fin de las pautas de la democracia liberal, inspirado en la imagen republicana anterior a 1930. En este sentido, su administración fue ejemplar: gobernó sin Estado de Sitio y sin presos políticos, garantizó las libertades básicas y hasta tuvo arrestos de dignidad nacional en sus relaciones con los EEUU, como lo demostró en oportunidad de la invasión de los marines en Santo Domingo.

Illia, presindente argentino

Gracias a una coyuntura internacional favorable a los productos argentinos en el mercado mundial, la Argentina entró en un ciclo largo de recuperación, que eliminaría por una década el déficit en la balanza comercial. Si bien el gobierno de Illia no frenó estas tendencias, tampoco las impulsó. Esto es lo que los sectores más desarrollistas le achacaron desde el principio al gobierno radical. El nuevo Establis hment necesitaba la apertura económica, la acumulación de capitales y la racionalización del Estado por encima de toda legalidad republicana. A los ojos militares y desarrollistas, el viejo sistema de partidos era incapaz de asumir estas tareas, por lo que prepararon el golpe mejor planeado y menos violento de la historia argentina. Moldearon a la opinión pública desde años antes del levantamiento por medio de una intensa actividad propagandista, hasta identificar al presidente radical con la modorra pueblerina y la siesta provinciana, al mismo tiempo que enaltecían a los militares como héroes de la epopeya tecnológica y de la grandeza nacional.

La Junta destituyó en 1966 al presidente, al vicepresidente, a los gobernadores y a los vicegobernadores, disolvió el Congreso Nacional, las legislaturas provinciales y los partidos políticos y reemplazó a los miembros de la Corte Suprema de Justicia. En nombre de las FFAA el cargo de presidente fue ocupado por un hombre de larga tradición cristiana y occidental: el Tte. Gral. Juan Carlos Onganía. El suceso militar fue bautizado con el nombre de “Revolución Argentina”, afirmándose sobre el consenso de algunos sectores, en el consentimiento resignado de la mayoría y en la expectativa desconcertada de casi todos.

La Revolución Argentina

La Revolución Argentina fue la continuación del proyecto desarrollista de Frondizi llevado a sus extremos: favoreció la apertura y la concentración de capitales para impulsar el proceso de industrialización y modernización de la estructura productiva y se estableció sobre un Estado autoritario donde confluían el poder político y el económico. El objetivo económico de Onganía fue pronto descubierto: la consolidación de la hegemonía de los grandes monopolios industriales y financieros asociados con el capital extranjero, a expensas de la burguesía rural y de los sectores populares.

Esta situación hizo que el peronismo profundizase su división, entre los que querían resistirse a los militares y los que querían colaborar, los vandoristas. Cuando estos se acercaron al gobierno, Perón – desde el exilio – fomentó el surgimiento de sindicatos opuestos a la burocracia sindical, como la CGT “de los argentinos”. Así les recordó a los vandoristas que sin él, no eran nada. Luego de haber logrado su objetivo a fines de 1968, y por temor a que la nueva central obrera se desbandara, la disolvió. Así era la táctica “pendular” del general.

En julio de 1966, un mes después del golpe derechista, la Policía Montada entró a la Universidad de Buenos Aires y la desalojó a porrazos, en el episodio tristemente conocido como la “Noche de los Bastones Largos“. Si bien visto en retrospectiva el acontecimiento no fue particularmente terrible, (principalmente comparado con la represión vivida durante el régimen de Videla), en esa época caló muy hondo en el alumnado. Dos años más tarde los estudiantes más políticamente motivados ya estaban estableciendo lazos de solidaridad con las organizaciones obreras militantes y desarrollando su campo de acción en el ámbito externo, principalmente en las villas miseria.

Pese a haber tenido condiciones económicas nacionales e internacionales a su favor, al cabo de los tres primeros años, la Revolución Argentina ya mostraba signos de fracaso. El más evidente fue la inesperada respuesta social a la política económica oficial, que derivó en el surgimiento de las guerrillas urbanas.

La guerrilla

Las principales causas que ocasionaron su origen y expansión fueron:

El acercamiento de las clases medias con las bajas: Al darse cuenta los universitarios de que su problemática no estaba tan lejos de la del proletariado (problemas económicos comunes por el aumento del costo de vida y transporte, desocupación creciente, etc.), comenzaron a identificarse con ellos y a buscar lazos que beneficiarían a ambos. No sólo creían posible un mundo mejor; los universitarios de izquierda sabían que como profesionales, administradores, planificadores de la economía, etc., tendrían un buen lugar en un eventual gobierno socialista.

Aunque la mala situación económica jugó su papel en la radicalización de la clase media, coincido con Richard Gillespie cuando afirma que los factores sociales y económicos fueron causas menores frente a los políticos y culturales. El golpe de Onganía significó un violento ataque a lo que la clase media consideraba su coto privado incluso durante la década infame, esto es, las universidades, y el mundo de la cultura en general. El violento ataque de Onganía a la autonomía universitaria contribuyó mucho a empujar a los jóvenes de clase media a la oposición armada.

El hecho de que pocos obreros integrasen las guerrillas se debió principalmente a la acción desmovilizadora que significó el peronismo, que los convenció de que su fuerza radicaba en el poder colectivo industrial y en los sindicatos y no en las armas de fuego. Por otro lado, no contaban con los recursos económicos necesarios para pasar a la clandestinidad y convertirse en combatientes profesionales. Los universitarios gozaban de una mayor independencia económica y disponían de mucho más tiempo para pensar y para dedicar a la exigente vida de guerrillero. No debe sorprender pues que las guerrillas urbanas hallan aflorado en países muy urbanizados y con un alto porcentaje de habitantes de clase media, como Argentina y Uruguay, afectados por medidas económicas impopulares y por la reducción de las libertades políticas y culturales.

La atracción casi mística que producía sobre la juventud el General Perón desde el exilio: Muchos de aquellos quienes durante el primer gobierno de Perón eran aún niños, descubrieron en él un modelo y mentor espiritual, el gestor de una nostálgica época de oro en la que el pueblo había sido feliz; comparada con los años sesenta, década en la que los jóvenes argentinos descubrieron la desilusión del sistema político, tanto en su forma constitucional como de facto. A su vez, Perón, por medio de mensajes, apoyaba a las organizaciones guerrilleras en sus acciones partisanas y alentaba a las “formaciones especiales”. Como ejemplo, un extracto de su “Mensaje a la juventud” de 1971:

“Tenemos una juventud maravillosa, que todos los días está dando muestras inequívocas de su capacidad y su grandeza … Tengo una fe absoluta en nuestros muchachos que han aprendido a morir por sus ideales”.

El debilitamiento de los valores de la sociedad tradicional y el relajamiento de los controles morales y sociales: observado en hechos como la duplicación de la criminalidad violenta en seis años, la triplicación de separaciones y divorcios y la disminución de ingresantes al servicio de la Iglesia. No debemos olvidar que el planeta entero vivía una época de cambios vertiginosos: el hippismo, la guerra de Vietnam (que fue la primera vez que el mundo pudo ver una guerra por televisión), el mayo francés, etc. Todas estas corrientes de revolución y contrarrevolución impulsaban a la juventud a tomar partido activamente por algo que considerasen justo.

El compromiso social y político que asumió parte del clero latinoamericano a fines de los ‘60: Este pequeño pero muy activo sector bautizado “Sacerdotes del Tercer Mundo”, con su profunda capacidad de prédica en los sectores mas bajos de la sociedad, convirtió numerosas iglesias en centros clandestinos para reuniones y afiliaciones. La liturgia católica, por otro lado, actuó como sedante frente a los temores a la muerte que muchos guerrilleros habrían de sentir: eran presentados como “hijos del pueblo”, que “caían” en vez de morir, y a los que se les daba la condición de mártires.

El cordobazo, rosariazo, tucumanazo, etc.: Estas manifestaciones espontáneas de obreros y estudiantes fueron recibidas por los combatientes como una señal de apoyo del pueblo a sus acciones guerrilleras.

De los movimientos guerrilleros de esta época, se destacan:

Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP): eran el brazo armado del Partido Revolucionario de los Trabajadores. Siendo marxistas, consideraban al peronismo una operación de la burguesía para ganar tiempo y retrasar la concreción de la revolución obrera. Tenían más afinidades en el interior y entre las clases populares que los Montoneros.

Montoneros: esta fue la principal fuerza guerrillera urbana que ha existido hasta la fecha en América Latina. Estaban convencidos de que las armas eran el único medio que tenían a su disposición para responder a “la lucha armada que la dictadura ejerce desde el Estado“. Llegaron a manejar a la juventud peronista y a la universidad y a tener la adhesión de cientos de miles de argentinos en el ‘73-’74 mientras incidían íntimamente en el poder durante el breve gobierno de Cámpora. Su cúpula estaba manejada por hombres originarios de la extrema derecha católica, como Firmenich y Vaca Narvaja, que advirtieron que sus ansias de lucha nacionalista y antiimperialista serían en vano si no lograban la adhesión de los peronistas. Adoptaron sus consignas y las radicalizaron (“Perón o muerte“) haciéndose pasar por los dueños de la verdad justicialista. Con sus acciones acostumbraron a las masas a la violencia y a la venganza y formaron una falsa imagen de Perón, idealizándolo como un revolucionario, al estilo de Mao Tse Tung o Fidel Castro.

Otras organizaciones guerrilleras que terminaron fusionándose con los Montoneros fueron las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP), las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), y los Descamisados, de menor importancia.

Llegado este punto de análisis, me parece importante revisar las actitudes de Perón en este período. Desde el exilio reformuló su teoría de la Tercera Posición, asociándola a las luchas del Tercer mundo para librarse del imperialismo y el colonialismo. Al mismo tiempo, aplaudió la ruptura chino-soviética, considerándola un “golpe al socialismo internacional dogmático” de la URSS, y como una tendencia mundial al surgimiento de “diversas variedades de socialismo nacional“.

Claro que para cada uno de los que prestasen atención a sus declaraciones, esta frase quería decir algo distinto. La derecha peronista la interpretaba como un nacionalsocialismo, hermano del nazismo y del fascismo, mientras que para la izquierda era una “vía nacional hacia el socialismo“. De cualquier manera, la izquierda podía citar muchos más indicios de que Perón había sufrido una metamorfosis revolucionaria en el exilio que la derecha, como cuando afirmó que “si hubiera sido chino sería maoísta“, o cuando dijo que “la única solución es la de libertar el país tal como Fidel Castro libertó al suyo“.

Lo que Perón buscaba con sus declaraciones demagógicas era dar a cada sector una imagen “espectral” de si mismo. Cada cual veía lo que quería ver: una representación idealizada del caudillo. Así satisfacía a todos y conservaba su liderazgo. Esta política de incitación tanto a derecha como a izquierda que pareció ser muy eficaz desde el exilio, demostró su falencia mayor a la vuelta de Perón, cuando todos esos sectores lucharon violentamente por su reconocimiento como verdaderos peronistas. Esto tenía que pasar tarde o temprano, pero yo supongo que Perón confiaba en su capacidad de maniobra política y en que iba a gobernar más años de los que finalmente presidió, a pesar de su avanzada edad. Sería irresponsable de mi parte afirmar sin bases concretas que Perón provocó intencionalmente la radicalización de la sociedad con el único objetivo de recuperar el poder, pero la verdad no está muy lejos de esto.

Levingston y Lanusse, ¿el paso al costado del antiperonismo?

La designación del general Roberto M. Levingston como presidente en junio de 1970 fue, para decir lo menos, inesperada y sorprendente. Al momento de su nombramiento, era agregado militar en la embajada argentina en Washington, por lo que era completamente desconocido para el pueblo argentino. Por esta falta de base social, y por la oposición que le presentaron los partidos políticos, no pudo concretar su “proyecto nacional” de convocatoria a los partidos sin sus líderes; esto es, a los peronistas sin Perón, a los radicales sin Balbín, etc. De más está decir que los peronistas, radicales, demoprogresistas, bloquistas, conservadores populares y socialistas le respondieron formando una alianza llamada La Hora del Pueblo. Este fue el final del gobierno de Levingston, en marzo de 1971.

Para mostrar hasta que punto la los peronistas tenía una visión distorsionada de Perón en el exilio, cabe aclarar que los Montoneros interpretaron La Hora del Pueblo como una hábil jugada de su líder destinada a ganar tiempo mientras el Movimiento profundizaba sus niveles organizativos y métodos de lucha para emprender la próxima etapa de la guerra.

La verdadera figura detrás de Levingston era el general Alejandro Lanusse, que buscaba una salida honorable para las FFAA. Aunque el verdadero proyecto de Lanusse era la apertura política progresiva hacia la institucionalidad bajo tutela militar, la amenaza de una revuelta revolucionaria – alentada por Perón – obligó a los militares a llamar a elecciones libres para marzo de 1973.

Aunque Perón se ofrecía como el único capaz de evitar el terremoto social en la Argentina, por una cláusula de residencia no pudo presentar su candidatura. En su lugar fue Héctor Cámpora, que al frente del FREJULI (coalición que reunía sobre el eje peronista a frondicistas, conservadores populares, populares cristianos y otras agrupaciones) triunfó el 11 de marzo de 1973 con el 49,59 % de los votos, por sobre la fórmula radical encabezada por Balbín.

Cámpora y el regreso de Perón

El 25 de mayo de 1973, mientras el centro de Buenos Aires vivía una fiesta carnavalesca, Héctor Cámpora asumió la presidencia de la Nación. Después de dieciocho años de proscripción, el peronismo volvía al poder. En los alrededores del Congreso más de un millón de personas festejaban la partida de los militares. En medio de palabras y acciones de rechazo a las FFAA y a los símbolos de la presencia norteamericana en la Argentina, Lanusse era agredido y escupido. Estos recuerdos del “poder de la chusma” y la anarquía quedaron muy grabados en las mentes de los militares, y reaparecerían en posteriores discursos de Videla.

Cámpora reconoció a los Montoneros su contribución otorgándoles a muchos de sus cabecillas importantes puestos en el gobierno y declarando una amnistía general para todos los guerrilleros encerrados como presos políticos. También reemplazó a toda la plana mayor del Ejército, haciendo fracasar la “salida honorable” planeada por Lanusse.

Una vez que el peronismo volvió al poder, el ERP continuó armándose para la gran contienda militar revolucionaria. Los montoneros, en cambio, habían logrado su objetivo principal. Ahora comenzaron a prepararse para el próximo, la patria socialista nacional, para lo que pensaban heredar el liderazgo del movimiento de Perón. Ambos grupos, por razones diferentes, siguieron ampliando sus organizaciones.

La izquierda y la derecha peronistas luchan por el control del espacio político

El 20 de junio de 1973 Perón regresó definitivamente. No eran las circunstancias del Perón gobernante del ‘46 al ‘55, ni del Perón exiliado y mítico del ‘55 al ‘72. El liderazgo permanecía, pero el contexto era muy diferente. El carisma debía probarse ahora en el llano, en medio de una sociedad conmovida por las crisis recurrentes y la cultura de la violencia.

En Ezeiza pudo observarse lo que sería el prólogo para las sangrientas luchas internas que el peronismo viviría después: a medida que se aproximaban a recibir a su líder, las columnas de Montoneros, FAR y JP fueron ametralladas por elementos de la derecha peronista (que más tarde integrarían la Alianza Anticomunista Argentina – Triple A), perdiendo la vida más de 25 personas. Por más que los autores eran conocidos y hasta se publicaron fotografías de los mismos, Perón simplemente no hizo nada al respecto.

Perón ganó las elecciones del ‘73 con el 61,8 % de los votos. Inmediatamente después de su asunción, la JP y el peronismo de izquierda en general, empezaron a ver atónitos como Perón defendía a los líderes sindicales y a la derecha peronista y castigaba verbalmente a los “grupos marxistas terroristas y subversivos” supuestamente “infiltrados” en el movimiento. La izquierda estoicamente mantenía su lealtad y disciplina al verticalismo peronista:

“Quien conduce es Perón, o se acepta esa conducción o se está afuera del Movimiento… Porque esto es un proceso revolucionario, es una guerra, y aunque uno piense distinto, cuando el general da una orden para el conjunto [del Movimiento], hay que obedecer”

El Descamisado, nº 26, 13 de noviembre de 1973

La izquierda peronista no podía creer que el Perón revolucionario que ellos creían conocer se había pasado para el otro bando. Empezaron a fantasear sobre su “extraño” comportamiento, atribuyéndolo al círculo de traidores, burócratas e imperialistas que lo rodeaba, encabezado por el ministro de Bienestar Social José López Rega.

López Rega era quien estaba detrás de la AAA y quien reclutaba entre otros a numerosos policías que habían sido expulsados por gangsterismo y reincorporados antes de la asunción de Perón (López Rega era él mismo un policía retirado). En este “Escuadrón de la Muerte” adquirieron experiencia muchos de los que después integrarían las brigadas de represión del Proceso. Tan sólo en el período 1973 – 1974 la AAA y otros comandos fascistas habían asesinado a más de doscientos peronistas revolucionarios, militantes de izquierda no peronistas y refugiados políticos extranjeros, y esto fue meramente el inicio. No cabe duda de que nunca hubieran sido capaces de lograr tal mortal eficacia de no haber sido por la tolerancia y la participación activa del mando de la Policía Federal.

En enero de 1974, y luego de varias acciones pro-derechistas de Perón, los Montoneros dieron finalmente cuenta de su engaño:

“[Antes de su retorno, habíamos] hecho nuestro propio Perón, más allá de lo que es realmente. Hoy que está Perón aquí, Perón es Perón y no lo que nosotros queremos”.

Mario Firmenich, enero de 1974, en conferencia ante la JP

En la reunión del Día del Trabajador de 1974 en la Plaza de Mayo sucedió la inevitable ruptura. Al salir Perón al balcón se encontró con un escenario que lo irritó sobremanera: los Montoneros, que sumaban dos tercios de un total de 100.000 asistentes, habían llenado la plaza con estandartes de su Movimiento, silbaban a Isabel Perón, y coreaban coplas del tipo de “Si Evita viviera sería Montonera”, y “Qué pasa (…) general, que está lleno de gorilas el gobierno popular”. Perón, furioso, abandonó su discurso de unidad nacional y comenzó a echar diatribas contra los revolucionarios: “estos estúpidos que gritan”,“algunos imberbes pretenden tener más méritos que los [líderes sindicalistas] que lucharon durante veinte años”, “[los miembros de la Tendencia Revolucionaria] son infiltrados que trabajan adentro y que traidoramente son más peligrosos que los que trabajan de afuera, sin contar que la mayoría de ellos son mercenarios que trabajan al servicio del dinero extranjero”, en fin, no ocultó la verdadera repulsión que la izquierda le producía. La JP, a su vez, respondió marchándose de la Plaza, dejándola semivacía. Ya nada podía esperarse de un Perón que una semana después daba personalmente la bienvenida al general Pinochet, quien ocho meses atrás había derrocado al gobierno socialista chileno de Salvador Allende.

El pandemónium

El 1º de julio de 1974, murió en su cargo de presidente Juan Domingo Perón, a la edad de setenta y ocho años. Su esposa María Estela Martínez asumió la presidencia, bajo la conducción derechista de López Rega. El frente peronista se fue fracturando aún más y el terrorismo guerrillero se consolidó y agrandó. Los Montoneros decidieron “volver a la resistencia” clandestina para reformar la sociedad sin Perón, abandonando definitivamente la esfera legal. A partir de entonces se alejaron cada vez más de la guerra de guerrillas urbana para acercarse cada vez más al ERP y al terrorismo político, cuyas víctimas muchas veces eran civiles que no integraban el gobierno ni las fuerzas de seguridad.

A principios de 1976, cada cinco horas se cometía un asesinato político y cada tres estallaba una bomba. Esta violencia política indiscriminada le granjeó a los guerrilleros el desprecio de gran parte de la opinión pública que simpatizaba con ellos cuando eran una joven agrupación que luchaba contra la Revolución Argentina y por el regreso de Perón. Del mismo modo aumentó el terrorismo estatal: la acción guerrillera constituía una grave amenaza para amplios sectores de la sociedad argentina y para la seguridad del Estado.

Además de la violencia política reinante, la inquietud obrera se estaba generalizando de nuevo. A pesar de que las huelgas estaban prohibidas, importantes sectores del movimiento obrero recurrieron a ellas, así como a marchas de hambre, trabajo a reglamento y manifestaciones callejeras, en un esfuerzo destinado a cambiar la política económica del gobierno. Con una inflación mayor a la de Alemania en el período 1921-1922, y al borde de la cesación de pagos internacionales, el gobierno constitucional había perdido el control de las variables claves del manejo económico. El vacío de poder que desde la muerte de Perón aquejaba al país, dejaba al gobierno peronista incapaz de ofrecer solución a los problemas vigentes, ante la oposición que le demostraban tanto los empresarios como los obreros.

Ante todo esto, las FFAA lideradas por Videla actuaron sagazmente, sin intervenir hasta que la situación empeoró hasta tal punto que los civiles fueron a golpear las puertas de los cuarteles. De esta manera probaron la absoluta falencia del régimen constitucional y lograron que la opinión publica apoye o se resigne nuevamente ante la opción militar.

El Proceso de Reorganización Nacional

El 24 de marzo de 1976, la Junta Militar encabezada por el teniente general Jorge Rafael Videla por el Ejército, el almirante Emilio Eduardo Massera por la Marina y el brigadier general Orlando Ramón Agosti por la Fuerza Aérea, depuso al gobierno constitucional de Isabel Perón con el objeto de “terminar con el desgobierno, la corrupción y el flagelo subversivo”. Denunciaban “la irresponsabilidad en el manejo de la economía”, las malversaciones, ya públicas, de Isabel Perón y su administración y el “tremendo vacío de poder” existente que amenazaba a la Argentina con “la disolución y la anarquía”. Desgraciadamente, casi todo esto era cierto, y muchos argentinos les creyeron.

Como en 1966, pero mucho más severamente, fueron disueltos el Congreso y las legislaturas provinciales; la presidente, los gobernadores y los jueces, depuestos; y fue prohibida la actividad política estudiantil y de los partidos. La UIA, la CGE, la CGT y los sindicatos más importantes fueron intervenidos, sus fondos congelados; y las actividades relacionadas con las huelgas y las negociaciones colectivas, declaradas ilegales. Se establecieron consejos de guerra militares con poderes para dictar sentencias de muerte por una gran variedad de delitos y para encausar sumariamente a todo aquel que se sospechase subversivo. El mensaje oficial era que sólo “los corruptos, los criminales y los subversivos tendrían que temer a la nueva autoridad”.

Desde la crisis del petróleo del ‘73, había en los bancos de los países occidentales industrializados, principalmente norteamericanos, muchas divisas que los exportadores de este producto habían depositado. Estos capitales debían ser prestados, por lo que desde el FMI se creó la conciencia de que era bueno para un país en desarrollo como la Argentina recibir inversiones. Aunque por la inestabilidad política del país sólo se contrajeron préstamos y deudas, el régimen militar aplicó esta receta fondomonetarista. Mediante la apertura indiscriminada de los aranceles externos, la disminución del poder adquisitivo de la clase obrera y la sobrevaloración del peso (que dificultaba las exportaciones y estimulaba las importaciones), se procedió a una substancial desindustrialización del país, definitivamente favorable al capital extranjero. Aquí vemos el principal interés norteamericano por derrocar al régimen peronista.

Un año después, incluso muchos de los que habían apoyado el golpe se sentían alarmados ante la profundización de la crisis económica y los duros atropellos a las libertades democráticas que el régimen infligía. Estas dos cuestiones se relacionaban, ya que para imponer la política económica neoliberal de Martínez de Hoz era necesaria una amplia represión, cuyo concepto militar de “subversión” era bastante amplio. En las palabras de Videla: “un terrorista no es sólo el portador de una bomba o una pistola, sino también el que difunde ideas contrarias a la civilización cristiana y occidental”.

Los métodos que las FFAA pusieron en práctica para eliminar la subversión tomaron por sorpresa a los opositores, guerrilleros y sospechosos detenidos: campos de concentración clandestinos, centros de tortura y unidades especiales militares y policíacas, cuya función era secuestrar, interrogar, torturar y matar. Las prácticas comunes de tortura eran la picana, el submarino (inmersión), la violación, y el encierro con perros feroces adiestrados, hasta que las víctimas quedaban casi descuartizadas. A los que sobrevivían, una vez extraída toda la información útil, se los “trasladaba”. En una primera fase, a los trasladados se los acribillaba a balazos, se los estrangulaba o se los dinamitaba. Más tarde, por temor a las presiones internacionales por los derechos humanos, se los “desaparecía” sin más ni más, arrojándolos sedados al mar desde un avión, por ejemplo.

La represión se dirigió principalmente a los cuadros intermedios de las organizaciones opositoras, como los delegados de fábrica, quienes hacían la sinapsis entre la cúpula y los militantes de base. Así pasó con los Montoneros, cuyos dirigentes escaparon (muchos de ellos del país) y dejaron a la deriva a los personajes de segunda línea. En dos años esta agrupación ya había sido liquidada, esencialmente por las delaciones de ex-compañeros. En el caso del ERP, se desbarató toda su estructura, “desapareciendo” tanto a militantes como a cabecillas, presumiblemente por su estructura menos verticalista.

El saldo del Proceso militar fue, entre otras cosas, 30.000 desaparecidos, triplicación de la deuda externa, alta inflación, desindustrialización, fuerte caída del PNB y una indeleble lección histórica.

En 1983, agobiados por la situación económica, debilitados por la derrota de Malvinas, y presionados por la opinión pública nacional e internacional, los militares devolvieron el gobierno a los civiles en las elecciones en las que triunfó el Dr. Raúl Alfonsín por la UCR, apoyado en el recuerdo que la sociedad tenía del último gobierno peronista.

ORDEN DEL LIBERTADOR SAN MARTÍN Condecoracion Argentina Maxima

“ORDEN DEL LIBERTADOR SAN MARTÍN”

EN AGOSTO DE 1943 EL GOBIERNO DE FACTO DISPUSO CREAR POR DECRETO LA ORDEN DEL LIBERTADOR SAN MARTÍN DOS AÑOS DESPUÉS SE APROBÓ EL DISEÑO DEL COLLAR DE ESA ORDEN, LA MÁXIMA DISTINCIÓN QUE CONCEDE EL ESTADO ARGENTINO A PERSONALIDADES EXTRANJERAS RELEVANTES LAS QUE, PARA CONSERVAR LA POSESIÓN DEL COLLAR, DEBEN MANTENER UNA CONDUCTA INTACHABLE.

El gobierno de Edelmiro Farrell dictó el decreto 5000 del 17 de agosto de 1943, aniversario de la muerte del Gral. José de San Martín y de este modo instituyó la condecoración con el nombre “Orden del Libertador San Martín”. El decreto fue respaldado luego por la ley 13302 del 21 de mayo de 1948, que derogó la anterior medida, pero manteniendo la exigencia de conferirla a extranjeros. Luego del golpe de 1955 , el decreto ley 16628 derogó parte de la ley anterior y modificó algunos artículos.

Argentina pudo entonces integrar el conjunto de estados que en el mundo poseían una condecoración nacional máxima para retribuir las distinciones que otros países otorgaban a sus autoridades o ciudadanos , lo que en el terreno de la cortesía internacional , resulta indiscutible para una adecuada política de relación entre estados.

Una vez constituida la condecoración, se dispuso concursar el diseño del collar. Para ello el Consejo de la Orden dispuso convocar a concurso público a diseñadores y escultores a principios de 1945. De entre los proyectos presentados el Consejo eligió el del ingeniero Ángel E. Ibarra García. El 3 de mayo de 1945 se reunió el Consejo para considerar el bosquejo preparado por Ibarra García, el que fue aprobado en general, dejándose para otra reunión considerar las objeciones en particular.

El collar está compuesto por dieciocho elementos. Diez de ellos son coronas de laureles elípticas, alternadas por cuatro piezas que representan al sol que aparece en la primera moneda argentina de plata acuñada en 1813 en Potosí.

Los laureles rematan en sus extremos en sendas nervaduras de hojas, de acuerdo al uso de los ornamentos coloniales bordados en el frac que San Martín usó como Protector del Perú. Los de su extremo anterior están unidos por un eslabón con forma de infinito, y las del interior por el broche de la divisa mencionada.

Los laureles representan las glorias logradas por el Libertador en su campaña sudamericana, cuyo eslabón del extremo exterior se pierde en el infinito.

El sol es fiel reproducción de aquella primera moneda patria. Es figurado, como en heráldica, con un total de 32 rayos alternados, 16 rectilíneos y 16 flamígeros. La pieza central es la divisa nombrada.

La segunda parte está compuesta por tres elementos. De la divisa pende un cóndor andino de frente, en actitud de volar. Sostiene en sus garras una doble corona de laureles que sirve de lecho a la réplica del sable corvo desenvainado.

El cóndor es mudo testigo de las proezas sammartinianas andinas. Los laureles simbolizan las glorias que logró San Martín con su genio. Finalmente, la pieza principal es el gran medallón que pende de la corona de laureles.

El gran medallón representa al sol, con sus rayos flamígeros y rectilíneos que sirve de sostén a la medalla con la efigie del Libertador, mostrado con uniforme en perfil tres cuartos, dentro de un cintillo y un doble círculo esmaltado con los colores nacionales, distribuidos de la misma forma en que se usó en la bandera del Ejército de los Andes.

Condecoracion a Eva Peron Orden del Libertador Unica Excepcion

Condecoración a Eva Perón
Orden del Libertador

Párrafo aparte merece el Collar que, en Grado Extraordinario, fuera conferido a la señora María Eva Duarte de Perón, única excepción en la historia del Collar, en lo que a sus destinatarios se refiere.

Le fue otorgado por ley 14.128 del 18 de julio de 1952. Esta ley agregó un segundo apartado en el articulo 4″ de la ley 13.202, que justificó el uso. La condecoración fue impuesta por el presidente Perón, en su calidad de Gran Maestre de la Orden, el21 de julio de 1952. De características notables, esta pieza fue única por su contenido.

El Collar no incluyó nombre o imagen personal alguna, sólo el habitual busto del Libertador y su nombre. Poseyó seis piezas principales: un gran medallón; corona de laureles con e! sable corvo; cóndor andino; gran Escudo Nacional con cuatro banderas; el Collar compuesto con los escudos de las entonces catorce provincias unidos por una doble cadena de tambores (réplica del tambor de Tacuarí) y cierre de laureles con remate de un gran sol.

El Collar estuvo constituido por 4.574 piezas, distribuidas en 3.821 de oro y platino y 753 piedras preciosas, entre brillantes, esmeraldas y rubíes. Su confección se le adjudicó a la joyería Ghiso S.A. Su bosquejo y trazado lo realizó la diseñadora de joyas Aída Louzao, teniendo como base el original de Ibarra García.

Acaecido, el levantamiento militar de 1955, el gobierno dispuso el embargo de bienes del ex presidente Perón y su esposa a través del decreto-ley 8124/57, que tuvo antecedente en el decreto-ley 5148/55. La condecoración, junto a otras joyas y piezas de arte, en primera instancia, fue ofrecida en subasta pública el 21 de octubre de 1957. Los peritos del Banco Municipal de la Ciudad de Buenos Aires aconsejaron su desengarce y venta en lotes. El acto del des engarce se efectuó ante el escribano Miguel F. Punta, el 15 de enero de 1958 en dicho banco (inventario número 279 T.G.).

Luego en 55 apreciados lotes fueron subastados y adquiridos por distintos compradores. El agraciado debe usar e! Collar en las grandes ceremonias a las cuales es invitado y asiste el presidente de la Nación. En actos oficiales menores debe usar la miniatura de la insignia.

Esta es una réplica en escala reducida del mismo, excepto el Collar propiamente dicho. En la vida civil debe usar la pequeña cinta especial de tela de hilo metálico dorado, que se le entrega con el Collar, para su uso en e! ojal de! saco. Respecto a los demás grados de la Orden, ellos son: la Gran Cruz, que se compone solamente de una banda de fa ya blanca y azul celeste con medalla y placa de oro; Gran Oficial, banda y placa de oro y plata; Comendador, medalla circular, corona de laureles todo en oro y plata y venera azul celeste y blanca; Oficial, medalla circular y corona en plata y oro y cinta azul celeste y blanca; Caballero, medalla circular en oro y cinta azul celeste y blanca. Estos grados son entregados con su miniatura y distintivo para su uso en la solapa de la prenda. La Orden del Libertador General San Martín y otras piezas notables pueden ser admiradas en el Museo de la Diplomacia Argentina.

Obra de la Fundación Evita

Fuente: Revista  Todo Es Historia Nro.315

Gobiernos Populista en America Latina Peron Beneficios a Obreros

Gobiernos Populista en América Latina

Después de la Segunda Guerra Mundial, mientras Estados Unidos y  Unión Soviética rivalizaban por extender su influencia en distintas partes ce mundo, en América Latina surgieron o se consolidaron experiencias denominadas populistas. Las más clásicas son las que se desarrollaron en México. En Argentina y Brasil. Aunque con sus particularidades, estos “populismos” presentaron algunos rasgos en común. Getulio Vargas en Brasil,Lázaro Cárdenas y sus sucesores en México y Juan Domingo Perón en la Argentina se transformaron en líderes muy populares que ejercieron el gobierno de manera personalista.

Populismo en america latina

Pretendían que sus países lograran una mayor independencia económica a través de la profundización del desarrollo industrial. Del mismo modo, consideraban que el Estado debía atender los intereses del “pueblo’ constituido por los trabajadores urbanos y rurales y los empresarios nacionales. Tenía que cumplir además la función de arbitro en los conflictos que surgieran entre los distintos grupos sociales.

 El mejoramiento de la situación de los trabajadores fue una preocupación central y la base para construir una sociedad más justa y menos conflictiva. El único sector a combatir era la “oligarquía”: una minoría vinculada con el enemigo extranjero, el “imperialismo”, ajena a los intereses del “pueblo” y la “Nación”.

El Estado jugó efectivamente un papel central en las transformaciones propuestas. Alentó el desarrollo industrial y, en el caso de México, también la reforma agraria. Tomó además a su cargo nuevas funciones empresariales como la explotación del petróleo y de ciertos servicios públicos; protegió a los empresarios industriales, impulsó leyes laborales y aumentó los ingresos de los trabajadores. Fue justamente entre ellos donde los líderes populistas obtuvieron el mayor apoyo.

En el plano económico, si bien creció la industria y se avanzó en el desarrollo de la siderurgia y la producción energética, desde mediados de la década de 1950, sobre todo en la Argentina y Brasil, las economías comenzaron a mostrar signos crecientes de estancamiento.

Los problemas de las economías latinoamericanas
El estancamiento no sólo afectaba a los países más grandes de América latina. En la mayoría de los restantes, el mantenimiento de grandes explotaciones improductivas frenaba el desarrollo de la agricultura. Además, la existencia de una masa campesina, que a cambio de su trabajo no recibía salarios sino pequeñas parcelas para explotar, limitaba el número de consumidores y volvía difícil cualquier tipo de desarrollo industrial. El atraso y la miseria generaban, por otra parte, frecuentes rebeliones en el sector rural.

PERÓN EN EL GOBIERNO DE FARREL: Perón a cargo de la secretaría de Trabajo produjo cambios fundamentales respecto de los gobiernos anteriores, tendientes a establecer una relación más fluida con el movimiento obrero. Para lograr tal objetivo, se sancionaron una serie de reformas en la legislación laboral. Las principales medidas fueron:

a. El Estatuto del Peón, que estableció un salario mínimo y procuró mejorar las condiciones de alimentación, vivienda y trabajo de los trabajadores rurales. Esta reforma fue severamente cuestionada por los terratenientes, ya que —según afirmaban— no podrían responder a los gastos que ocasionarían las nuevas disposiciones. Perón les respondió —anunciando un clima de tensión que caracterizaría a toda la década— que “el propietario que no pueda pagar peones, debe trabajar la tierra personalmente”, b. El establecimiento del seguro soda! Y la jubilación que benefició a 2 millones de personas.
c. La creación de Tribunales de Trabajo, cuyas sentencias, en líneas generales, resultaron favorables a las demandas obreras.
d. La fijación de mejoras salariales y el establecimiento del aguinaldo para todos los trabajadores.
e. El reconocimiento de las asociaciones profesionales, con lo cual el sindicalismo obtuvo una mejora sustancial de su posición en el plano jurídico
.

LA INDEPENDENCIA ECONÓMICA DE JUAN PERÓN: En un discurso pronunciado en octubre de 1946 Perón presentó el Primer Plan Quinquenal y explicó los lineamientos principales de la política económica de su gobierno: “Para aumentar nuestras conquistas sociales necesitamos aumentar la riqueza y aumentar el trabajo. Nuestro plan considera, en esta etapa, multiplicar nuestra riqueza y repartirla convenientemente; y con ello, las nuevas conquistas sociales han de salir de nuestro propio trabajo, sin perjudicar a nadie. A ello tiende nuestro plan quinquenal. Debemos producir el doble; multiplicarlo por cuatro mediante una buena industrialización, distribuir equitativamente la riqueza y aumentar el estándar de vida de nuestras poblaciones hambrientas, que son la mitad del país; cerrar ese ciclo con una conveniente distribución y comercialización de esa riqueza. Y cuando este ciclo se haya cerrado, no tendremos necesidad de mendigar mercados extranjeros porque tendremos el mercado dentro del país, y habremos solucionado con ello una de las cuestiones más importantes: la estabilidad social.” Un año después, el 9 de julio de 1947, el gobierno peronista declaró, en Tucumán, la independencia económica. Ésta, junto a la justicia social y la soberanía política se convertirían en las tres banderas históricas del peronismo.

PARA SABER MAS…
Populismo
Los estudios sobre el peronismo coinciden en destacar que se trató de un movimiento sustentado en un amplio apoyo popular. Algunos autores lo califican como un movimiento popular, o como un nacionalismo popular, mientras que otros utilizan el concepto de populismo. La expresión populismo, asociada al estudio del peronismo —y de otros movimientos latinoamericanos como el cardenismo en México o el varguismo en Brasil— fue el que alcanzó mayor difusión en el campo de las ciencias sociales y ha sido utilizado con distintos sentidos.

Para algunos historiadores, populismo significa un conjunto de políticas que realizan las clases propietarias desde el Estado, tratando de obtener el apoyo pasivo de las masas. Para otros, el populismo es el resultado de la alianza entre una burguesía que busca impulsar un proyecto industrialista y una clase obrera organizada que se moviliza para lograr satisfacer sus propias demandas. En esta segunda interpretación, el protagonismo popular tiene más importancia que en la primera.

Pero el análisis del populismo no se agota en estas dos interpretaciones. Existe un conjunto de características que describen al peronismo como un movimiento populista y en las que coinciden muchos autores. No obstante, los estudios difieren según e! énfasis que cada autor pone en uno u otro rasgo del populismo. Algunas de esas características son:
el policlasismo: la base social del peronismo estuvo constituida por una alianza entre obreros, sectores de la burguesía industrial y un grupo nacionalista del ejército.

programa económico industrialista, nacionalista y dístribucionista: el Estado asumió un papel decisivo en el desarrollo de la actividad industrial, creando fuentes de trabajo, generando una redistribución de los ingresos favorable a los trabajadores y ampliando el mercado interno. El Estado —planificador de la economía— impulsó una política de nacionalizaciones de sectores claves como el comercio exterior, las fuentes de energía, las comunicaciones y los transportes. Estas políticas intentaron resolver las necesidades de muchos países latinoamericanos frente a la gran depresión de los años ’30 y a las dificultades económicas que siguieron a la Segunda Guerra Mundial.

oposición de intereses entre pueblo y oligarquía: los intereses de la alianza gobernante —el pueblo— se identificaron con los intereses de la Nación, mientras que los opositores —la oligarquía— fueron considerados como representantes de proyectos antinacionales y aliados del imperialismo. Al plantear la oposición entre pueblo y oligarquía, el populismo no considera central la diferencia de intereses entre la burguesía y la clase obrera.

liderazgo carismático: el liderazgo político de! movimiento populista lo ejerce un líder carismático —que establece un fuerte vínculo afectivo con el pueblo—. Este jefe político conduce al movimiento en su conjunto, intentando armonizar los distintos intereses de los sectores sociales que integran la alianza populista.

Sociedad , Espacio y Cultura Siglo XX La Argentina en América y el Mundo Tobio/Pipkin/Scaltritti

Presidencia de Pellegrini Carlos Obra de su Gobierno

Presidencia de Pellegrini Carlos
Obra de su Gobierno

ANTECEDENTES HISTÓRICOS: La crisis del 90 dejó al país en un lamentable estado; la lucha política había llegado al sangriento enfrentamiento armado. Esos dos aspectos: crisis económica —con sus graves implicancias sociales— y política, imprimieron su signo al período siguiente. Ya entrado el nuevo siglo, el grupo gobernante encabezado por Roca procuró permanecer en el poder, al tiempo que las nueras fuerzas trataban de alterar ese estado de cosas.

Dentro del mismo oficialismo surgieron corrientes renovadoras, y ello motivó su división. En el orden material, el país conservó su estructura económica anterior —producción de materias primas e importación de manufacturas—-. pero se recuperó de la crisis y entró en franco progreso. De ese bienestar no participaron todos los sectores: el proletariado comenzó a organizarse y a luchar por sus derechos.

PRESIDENCIA DE CARLOS PELLEGRINI  (1890-1892)
CARLOS PELLEGRINI
Después de la renuncia de Juárez Celman, el vicepresidente Carlos Pellegrini asumió la primera magistratura. El país atravesaba un período de grandes dificultades, pues había salido de una revolución para enfrentar uiia dramática crisis económica y financiera.

El nuevo mandatario, que era un hombre de temple y muy sagaz —fue calificado como “piloto de tormentas”—, debió poner a prueba su capacidad de gobernante. Guiado por fines conciliatorios, integró su ministerio con figuras pertenecientes a diversas tendencias políticas, aunque siguió las directivas del partido Autonomista, cuya jefatura volvió a ocupar su ministro Roca.

La Nación debía responder a las deudas contraídas con el extranjero por sumas muy elevadas, pero las arcas estaban exhaustas y los Bancos oficiales en quiebra.

Pellegrini obtuvo de capitalistas y hombres de negocios la suscripción de un empréstito interno y en diciembre de 1891 inauguró el Banco de la Nación Argentina, con un capital mixto de 50 millones de pesos, organismo que prestó grandes beneficios al movimiento económico. También fue creada la Caja de Conversión, a fin de sanear el valor de la moneda.

Carlos Pellegrini, que asumió el mando, encaró con decisión los difíciles problemas de la crisis. Los bancos Nacional y de la Provincia entraron en liquidación, lo mismo que los bancos nacionales garantizados.

Muchas esperanzas inspiró Pellegrini al asumir el mandato el 8 de agosto de 1890. En realidad, la crisis de 1890 necesitó diez años para superarse; sólo en 1899 las cifras del comercio exterior pasaron el nivel alcanzado momentos antes de la revolución.

Durante esos años la inmigración, una de las principales fuentes de progreso, pretirió dirigirse al Brasil. Para integrar su ministerio Pellegrini convocó a hombres de diversas tendencias: los eligió entre los integrantes del Partido Autonomista Nacional que dirigía Roca, del mitrismo y del sector moderado de la Unión Cívica.

Roca Fue designado ministro del Interior, cargo de gran influencia en esos momentos; Eduardo Costa, ministro de Relaciones Exteriores; Vicente Fidel López, de Hacienda; el teniente general Nicolás Lavalle. de Guerra y Marina, y José María Gutiérrez, de Justicia, Culto e Instrucción Pública.

Hasta este momento existían en el país, por un lado, la clase gobernante, surgida de las capas más altas de la sociedad; y por el otro, la masa del pueblo pujando por obtener participación en el poder. La clase media (urbana y rural), engrosada con el aporte del aluvión inmigratorio, se volcaba en general hacia la Unión Cívica. El incipiente proletariado industrial y el campesino se hallaban aún marginados del juego político.

El 1° de diciembre de 1891, Pellegrini inauguró el Banco de la Nación Argentina, con un capital mixto, contribuyendo el Estado con 50.000.000 de pesos; alcanzó rápidamente la confianza general, bajo la hábil dirección del doctor Vicente Casares. Emitió un empréstito interno y gestionó la suspensión del pago de los servicios de la deuda externa, en Londres.

En 1890 creó una nueva fuente de recursos aplicando los llamados impuestos internos sobre artículos de gran venta. Suprimió gastos superfluos, y suspendió obras costosas en vías de construcción. Fundó una Caja de Conversión para garantizar el canje de las monedas y. combatir el agio de éstas. Más de 3.000 leguas de tierras públicas, concedidas por favoritismo a los especuladores, fueron rescatadas.

Las obras sanitarias de la capital (aguas corrientes y cloacas), arrendadas anteriormente en condiciones desfavorables a una empresa privada, volvieron a la Nación. Muchas concesiones ferroviarias fueron anuladas, por no haber cumplido las empresas con las obligaciones contraídas; en 1891 se dictó una nueva ley orgánica de los ferrocarriles. La provincia de Buenos Aires, por su parte, debió enajenar el ferrocarril Oeste (hoy ferrocarril Sarmiento), de su propiedad, a una empresa extranjera, para ayudar con el importe de la venta al Banco de la Provincia.

Pellegrini procuró restablecer la disciplina en el Ejército, alterada por la revolución de julio, sobre todo en lo que respectaba al Colegio Militar, que fue trasladado a San Martín. Mejoró el armamento, adoptando el fusil máuser. El Congreso ratificó el tratado de límites con Bolivia celebrado en 1889, por el cual la República Argentina renunciaba a sus derechos sobre Tarija y recibía en cambio los de Bolivia sobre la puna de Atacama, ocupada por Chile.

En materia educativa, Pellegrini dispuso la creación de la Escuela Superior de Comercio de Buenos Aires, que hoy lleva su nombre y en 1891 inauguró el Museo Histórico Nacional sobre la base del Museo Histórico que ya funcionaba bajo la dirección de Adolfo Carranza. También se inició el trazado del Jardín Botánico y del Jardín Zoológico.

Con respecto a las fuerzas armadas, el Ejército comenzó a utilizar el fusil máuser y las Instalaciones del Colegio Militar de la Nación fueron trasladas al pueblo de San Martín.

En materia de cultura, corresponde a este breve período la fundación de la Escuela Superior de Comercio de Buenos Aires, que hoy lleva el nombre de Carlos Pellegrini, y como dijimos antes la inauguración del Jardín Botánico, y la del Museo Histórico Nacional.

Acontecimientos políticos
La inquietud política continuó bajo la presidencia de Pellegrini. Los opositores de la Unión Cívica sostenían los principios de la revolución del 90 y culpaban al  gobierno de proseguir  la línea política de Juárez Celman.

En enero de 1891, la Unión Cívica reunió una Convención Nacional en Rosario y—con espíritu conciliatorio— proclamó la fórmula Bartolomé Mitre-Bernardo de Irigoyen, para el período gubernativo de 1892-98.

Mitre, que se encontraba en Europa, aceptó su candidatura y a su regreso en el mes de marzo fue recibido con una imponente manifestación popular.

El presidente Pellegrini y el general Roca —jefe del autonomismo— llegaron a un acuerdo con Mitre, por el cual el último aceptó reemplazar de la fórmula a Bernardo de Irigoyen por el autonomista José Evaristo Uriburu.

El acuerdo originó una profunda conmoción política. Casi de inmediato la Unión se dividió: los que aprobaron el acuerdo integraron la Unión Cívica Nacional (roquistas, pellegrinistas y mitristas) y los disidentes, que no lo aceptaron, decidieron agruparse en la Unión Cívica Radical. Estos últimos propiciaron la fórmula presidencial Bernardo de Irigoyen Juan M. Garro. Sus adversarios insistieron en el binomio Mitre-Evaristo Uriburu, pero el primero renunció a su candidatura.

Desbaratada la fórmula de la Unión Cívica Nacional, se constituyó una fuerza porftica denominada “modernista”, sostenida por el presidente Pellegrini y Julio Costa, gobernador de la provincia de Buenos Aires: la nueva agrupación proclamó candidato a la presidencia a Roque Sáenz Peña.

Como el último era adversario de Roca, éste decidió anularlo con habilidad y propuso al padre del candidato, el doctor Luis Sáenz Peña, quien aceptó: su hijo Roque debió naturalmente renunciar.

Paul Groussac (1848-1929)

Paul GroussatEn junio de 1929 Paul Groussac, ciego y enfermo, seguía trabajando en la Biblioteca Nacional con el mismo entusiasmo de su juventud en la tarea de la investigación.

La Biblioteca Nacional (cuya dirección se le confió el 19 de enero de 1885) era para él una especie de gruta de Fahner, un refugio seguro en el que había enclaustrado su espíritu, conmovido por los principios esquivos de su vida.

Allí, entre los libros y los códices que él mismo había frecuentado anteriormente para concederse solaz, podía repasar las vicisitudes de su larga y tenaz lucha, iniciada en la Escuela Naval de Brest, proseguida en París y luego en la Argentina.

Llegó a tiempo para conocer a los protagonistas de los grandes momentos que había vivido y seguía viviendo la nación; pasó a San Antonio de Areco y estudió detenidamente a los gauchos. Muy pronto iba a participar en acontecimientos memorables. En 1870 se lo nombró profesor de matemáticas en el Colegio Nacional, donde conoció a José Manuel Estrada y a Pedro Goyena, cuya “Revista Argentina” lo aceptó y publicó su primer trabajo: un estudio sobre Espronceda.

Nicolás Avellaneda lo designó profesor en Tucumán, en 1871. Desde allá Groussac enviaba escritos que eran publicados en “La Tribuna”. En 1872 volvió a Buenos Aires para intervenir en un congreso pedagógico y en esos días publicó su “Ensayo histórico sobre el Tucumán”. Desde entonces alternó su tarea con viajes a Europa, continuó enseñando desde la cátedra, publicó artículos sobre Leconte de Lisie, Bacó, Flaubert, Labiche, Pérez Galdós y Daudet.

Ni los cargos públicos, ni los honores, ni las mezquinas pasiones pudieron torcer su modestia. Llegó a nuestra patria como un inmigrante intelectual y aquí dio su batalla, para ganarla sin más armas que las de su voluntad, su competencia y su espíritu de concordia. Groussac nació en Toulouse (Francia) el 15 de febrero de 1848 y murió en Buenos Aires el 27 de junio de 1929.

Fuente Consultada: Historia 3 La Nación Argentina e Historia Argentina y El Mundo Hasta Nuestros Días

Gobierno de Ongania Derrocamiento de Illia El Cordobazo Movimientos

Gobierno de Onganía Derrocamiento de Illia
El Cordobazo, Movimientos

REVOLUCIÓN ARGENTINA: LA DICTADURA
Golpe Militar de Juan Carlos Onganía
El Plan de Krieger Vasena
La Caída del Gobierno de Arturo Illia

En 1966 el ejército, al mando del Tte. Gral. Juan Carlos Onganía, estableció una dominación autoritaria “necesaria” para suprimir la inflación y restablecer el crecimiento económico. La fuerte resistencia que la sociedad opuso a este programa obligó al gobierno militar a suavizar su situación y a acuciar una salida electoral. Aunque en las elecciones de 1973 el peronismo volvió al poder, la sociedad ya estaba fracturada y una seria inquietud política persistió durante los tres años siguientes, hasta que finalmente la Junta militar presidida por Jorge Rafael Videla tomó el poder mediante otro golpe de estado en junio de 1976.

El derrocamiento de Illia: Luego de siete meses de preparación casi pública del golpe, los militares deciden actuar. El lunes 27 de junio el general Pistarini ordena la detención del generar Caro, único jefe legalista. Fuerzas militares ocupan la Plaza del Congreso y las estaciones de radio y televisión.

En la madrugada siguiente el general Alsogaray y otros jefes reclaman la renuncia a Illia, quien los increpa con dureza: ¡Usted no representa a las Fuerzas Armarías sino a un grupo de insurrectas! ¡Usted y quienes lo acompañan actúan como salteadores nocturnos.., ustedes no tienen nada que ver con el ejército de San Martín y Belgrano.

Poco después, el coronel Perlinger le informa, en nombre de las Fuerzas Armados, que ha sido destituido, pero Illia permanece en su puesto. Perlinger, con un grupo de policías, desaloje por la fuerza el salón. Illia sale rodeado de sus colaboradores. En la vereda, lo saluda un grupo de ciudadanos. Se va a su casa en taxi.General Juan Carlos Onganía

General Juan Carlos Onganía: (imagen izq.) Oficial poco brillante pero con capacidad da liderazgo y un cierto mesianismo, el general Onganía suscita la esperanza de combinar orden con moderación. Mariano Grondona, un joven periodista que contribuyó a definir su imagen, lo presenta como el Franco argentino.

Había nacido en la localidad bonaerense de Marcos Paz, el 17 de marzo de 1914. Su padre, Carlos Luis Onganía, llevaba un tiempo asentado en la región y era agricultor. Junto a su esposa, Rosa Carballo, atendía un almacén de ramos generales. En ese ambiente, que por entonces seguía siendo rural pese a su cercanía a la ciudad de Buenos Aires, se crió Juan Carlos Onganía.

Realizó sus primeros estudios en colegios parroquiales y luego ingresó en el Colegio Nacional Bernardino Rivadavia, de la Capital. En 1931 se incorporó al Colegio Militar de la Nación y egresó cuatro años después, como subteniente de caballería.

En 1937 ascendió a teniente y en 1941 alcanzó el grado de teniente primero. Prestó servicios en diversas unidades de caballería, entre ellas los regimientos 8, 11 y 12. Hacia 1945, Onganía ingresa en la Escuela Superior de Guerra. A la par, profundiza su relación con María Emilia Green Unen, un año menor que él y descendiente de una familia de tradicional arraigo y buena posición económica. Del matrimonio Onganía-Green nacerán cinco hijos: Sara Elsa, María Emilia, Lucrecia Elena, Jorge Enrique y Juan Carlos.

Los mandos militares preparan el golpe; consultan con políticos, empresarios y sindicalistas. En el Día del Ejército, el general Pistarini lo anticipa. El 28 de junio es derrocado el presidente Illia. La Junta de Comandantes designa presidente al general Onganía, sin indicación de plazos. El 30 de junio del 1966 asumió el cargo de Presidente designado por ese mecanismo.

Es apoyado por las distintas corporaciones empresarias y la Iglesia. El dirigente trotskistas Jorge Abelardo Ramos vislumbra un movimiento nasserista. Perón no se manifiesta en contra y Vandor asiste a la jura, con corbata. En Tucumán, al celebrarse los 150 años de la Independencia, Onganía es recibido por una multitud. Designa ministros provenientes del tradicionalismo católico: el canciller Costa Méndez, el ministro del Interior Enrique Martínez Paz, y el de Economía, Jorge Salimei. Álvaro Alzogaray es embajador en los Estados Unidos.

Las claves de su acción fueron la despolitización, la verticalización y la tecnificación. Al convertirse en presidente aplicó al Estado el mismo esquema que le había permitido una vez tener éxito en un movimiento de profesionalización de las Fuerzas Armadas , dotando al Poder Ejecutivo Nacional de una estructura piramidal: los ocho ministerios tradicionales fueron reducidos a cinco, y cada uno de ellos englobaba varias secretarías, como regimientos dentro de una división. También se crea un Sistema de Planeamiento, y se dicta una Ley de Defensa Nacional.

La nueva dictadura no encontró un clima de deterioro social o de violencia que justificara acciones represivas. Por tal razón sus acciones apuntaron a “moralizar”: la policía iluminó mejor los locales nocturnos porteños y vigiló a las parejas de enamorados demasiado cariñosas; la revista Tía Vicenta, del humorista Landrú, fue clausurada por hacerle una caricatura al presidente; la ópera 3omarzo, compuesta por el maestro Alberto Ginastera sobre libreto de Manuel Mujica Lainez, que se había estrenado en Washington, mereció la censura por sus escenas de “violencia y alucinación”.

En ese clima de ideas autoritario, se decidió el “Operativo Tucumán”, destinado a solucionar globalmente el problema de la industria azucarera de esa provincia pobre y densamente poblada, donde la agitación gremial y la toma de ingenios eran ya una constante. Tucumán resultaba el escenario humano y geográfico más apto para la instalación de “focos” guerrilleros. Con el propósito de terminar con el problema estructural de la superproducción de caña, se cerraron catorce ingenios cuya maquinaria, por otra parte, era obsoleta.

Entre las medidas del gobierno figuran la creación del peso ley, la colocación de la piedra fundamental de El Chocón-Cerros Colorados y la inauguración del túnel subfluvial Remandarías, que une las ciudades de Santa Fe y Paraná. A este acto son invitados los ex gobernadores Carlos Sylvestre Begnis y Raúl Uranga que habían iniciado las obras diez años antes. El gobierno enfrenta las críticas del periodismo con la clausura de la revista Primera Plana, que es reemplazada por Ojo, también clausurada, y Periscopio.

El espíritu de su política social era la luchar contra cual valor o moral que pudiera acrecentar la ideología marxista. Siempre en nombre de supuesta tutela de la moral pública, se prohibieron películas como Up, de Antonioni, realizada sobre un cuento de Julio Cortázar; se quemaron libros como resultado de la aplicación de una vieja disposición que prohibía la circulación de impresos inmorales, a la que se negó la de aquellos que tendieran a divulgar el comunismo.

Así fueron destruidas obras de Marx y Engels, y también de Lukács, Sánchez Vazquez y hasta libros de ciencia-ficción. No menos grotesca fue la clausura de las revistas Primera Plana y Tia Vicenta, la cual había osado caricaturizar a Onganía como una morsa, acentuando sus característicos bigotes.Se prohíbe la circulación del semanario uruguayoMarcha. Juan García Elorrio funda Cristianismo y Revolución.

Se producen disturbios por la supresión de la autonomía universitaria: en Córdoba muere el estudiante Santiago Pampillón; en Buenos Aires hay renuncias masivas de profesores.

Cierre de ingenios en Tucumán; racionalización en los ferrocarriles y en los puertos. Huelga de los trabajadores portuarios e intervención de los sindicatos portuario FOTIA. Una ley de arbitraje obligatorio restringe el derecho de huelga. Es relevado el comandante en jefe del Ejército, remplazado por el general Alzogaray.

En lo económico, el Plan Krieger Vasena, comenzó con una dura recesión, que contuvo la inflación y, tras una fuerte devaluación inicial, mantuvo estable la paridad cambiaria. Su rasgo principal fue una alta concentración económica en los grupos empresarios mas poderosos. Aplicado desde 1967, disminuyó los aranceles aduaneros a la importación para evitar el desabastecimiento de insumos industriales, aplicó fuertes retenciones a las exportaciones tradicionales y congeló los salarios.

Renuncia del gabinete: Guillermo Borda, ministro del Interior, y Adalbert Krieger Vasena, de Economía y Trabajo. Onganía declara que el gobierno no tiene plazos sino objetivos.

La noche de los bastones largos
El 29 de julio, un mes después del golpe, el Gobierno decide suprimir la autonomía de las universidades. Estudiantes y profesores ocupan las facultades para resistir la medida, y son desalojados por la fuerza. En Buenos Aires, en la Facultad de Ciencias Exactas, ejemplo de alta calidad académica, pero también sindicada como centro de agitación izquierdista, la Policía actúa con violencia: insulta a los comunistas de mierda y judíos hijos de puta y apalea metódicamente a estudiantes y profesores, entre ellos algunas importantes investigadores extranjeros. La noticia, transmitida a todo el mundo, se convierte en el emblema de la nueva política cultural.

En 1969 ,parecen una serie de focos de incidentes estudiantiles y obreros. En Rosario, Corrientes y Resistencia por el cierre del comedor escolar: mueren 105 alumnos Juan José Cabral y Adolfo Bello. Agitación sindical en Córdoba, por las quitas zonales y la supresión del sábado inglés movilización de conductores de ómnibus y de trabajadores mecánicos de IKA-Renault y huelga general, seguida de agitación estudiantil. El gobierno nacional subestima la magnitud del conflicto y desecha alistar tropas. Los dirigentes sindicales cordobeses, con el apoyo de la CGTA, organizan el 29 de mayo una marcha sobre Córdoba.

Al sumarse los estudiantes y buena parte de la población, se genera un motín que desborda a la Policía. Interviene el Ejército, que debe enfrentar barricadas y francotiradores. Hay catorce muertos, según las cifras oficiales. aunque otros calculan que fueron setenta; numerosos heridos y detenidos, entre ellos los dirigentes sindicales Agustín Tosco y Elpidio Torres, condenados por un tribunal militar a ocho y cuatro años de cárcel.

El Cordobazo
29 de mayo. Una columna de obreros parte de la planta de IKA Renault en Santa Isabel hacia el centro de Córdoba; desde otros puntos confluyen distintas columnas obreras. La marcha ha sido organizada por Agustín Tosco, de Luz y Fuerza; Elpidio Torres, de SMATA, y el metalúrgico Alejo Simó. En la ciudad aguardan los estudiantes del Barrio Clínicas y muchos otros, disconformes con el gobierno. En un primer enfrentamiento muere un obrero, Máximo Mena. Todo sigue de manera imprevisible: tumulto, barricadas, incendios de locales de empresas extranjeras. Con el apoyo de la gente, los manifestantes enfrentan con habilidad a la policía, que se repliega, y hasta la tarde dominan la ciudad. Por entonces interviene el Ejército; la masa de manifestantes se retira peco quedan los estudiantes y los francotiradores. A la noche, un apagón complica la acción de los represores. Sólo al fin del 1 de agosto se ha restablecido el orden.

En un discurso, el general Onganía admite errores en su gobierno. Renueva todo el gabinete: José M. Dagnino Pastore remplaza a Krieger Vasena, y el general Francisco Imaz, que comparte sus ideas políticas, al doctor Borda. Tensiónentre Onganía y Lanusse; Onganía intenta relevarlo y desiste. Lanusse ordena el retiro del general Labanca y de otros oficiales nacionalistas. Clausura de Primera Plana por anunciar la ofensiva de Lanusse. En una reunión de altos mandos, Onganía anuncia la salida política, pero sin especificar plazos.

Obras de este gobierno: se inician el túnel subfluvial Santa Fe-Paraná. la represa del Chocón y la Estación de Comunicación Satelital. Renault se hace cargo de la fábrica de automóviles IKA en Córdoba; Ford adquiere la planta de Transax.

Durante su gestión surgen los primeros grupos subversivos, los que unidos a la agitación política y socia crean un clima confuso. Se produce el asesinato del ex presidente Pedro Eugenio Aramburu y la aparición de los grupos montoneros. El presidente Onganía es silbado en un estadio de futbol. El ex presidente Illia inicia contactos con los dirigentes peronistas.

Cosme Beccar Varela, de Tradición, Familia y Propiedad ataca a los católicos posconciliares comunistas. En un tedéum, Juan García Elorrio, que dirige Cristianismo y Revolución acusa al cardenal Caggiano de apoyar al Gobierno. Militantes católicos forman el Comando Camilo Torres. Se forma el Ejército de Liberación Nacional (ELN) para apoyar al Che Guevara. Los grupos juveniles se separan del Partido Comunista y forman el Partido Comunista Revolucionario, de orientación maoísta.

Disidencias internas en el ejército fuerzan la renuncia del genera Onganía, sucediéndolo el general Roberto Levingston. La caída de Onganía y su reemplazo por el general Roberto M. Levingston no logró descomprimir la situación: los políticos se unieron en la Hora del Pueblo, el sector “liberal” del Ejército se inclinó por la salida electoral y en marzo de 1971 obligó a renunciar a Levingston, y es reemplazado por el general Alejandro Lanusse.

La insostenible situación que padecía el país llevó a este general a prometer la pronta normalización de la vida institucional, iniciando a respecto una apertura política. Ello permitió la revitalización de la figura del general Perón, que desde el exilio en Madrid regresó al país al amparo de las promesas y garantías que ofrecía el llamado a la pacificación. Durante la estadía del general Perón, apenas un mes, se formó el Frente Justicialista de Liberación Nacional (Frejuli)

EL PLAN ECONÓMICO DE KRIEGER VASENA: Según los golpistas que desplazaron del poder al presidente Illia, se había perdido la legitimidad al carecer de eficiencia, tanto en la promoción del desarrollo como en la contención de los conflictos sociales. Los nuevos gobernantes se proponen lograr esa eficiencia tanto en el Estado como en la economía. Pero las luchas internas entre los nacionalistas y los liberales demoraron la adopción de un rumbo definido hasta que el ministro de Economía, Adalbert Krieger Vasena, lanzó su plan económico en enero de este año. El Plan Krieger Vasena no es el ajuste clásico que muchos esperaban. Se propone estabilizar los precios y generar el desarrollo, al tiempo que busca que las empresas sean más competitivas.

Las medidas confluyen a los objetivos del “tiempo económico”. El dólar se valoriza en un 40 por ciento, sería la “última devaluación”. Se evita una transferencia de ingresos hacia el agro aplicando impuestos a la exportación primaria que limita la suba de precios internos y trae recursos a un fisco siempre necesitado. Los aranceles que protegen a la producción nacional fueron reducidos y se fomenta la exportación de manufacturas. Acompañando el esfuerzo productivo del sector privado, el Estado encarará una agresiva política de obras públicas (la represa de El Chocón, el Túnel Subfluvial, el puente Zarate-Brazo Largo y la Central de Atucha). El crecimiento económico va de la mano de un aumento del circulante monetario que no es obstáculo para contener la inflación. La estabilización de los precios cuenta con el auxilio de los acuerdos del Gobierno con las grandes empresas que, en contrapartida, reciben beneficios impositivos.

El ministro pudo mostrar buenos y rápidos resultados. La paridad cambiaría se mantuvo con la mejora de las exportaciones y la llegada de divisas. Se espera que para 1969, el déficit fiscal sea de 1,6 por ciento, la inflación del 5,3 y el crecimiento del PBI, 8,5 por ciento. Pero la participación asalariada en el ingreso bajó, mientras que la deuda externa, la concentración económica y la extranjerización crecen. Peor aún, los logros podrían resultar efímeros. (Fuente: El Bicentenario Fasc. N° 8 Período 1950-1969 – Nota de Aníbal Jáuregui – Fernando del Corro)

GABINETE PRESIDENCIAL
Juan Carlos Onganía
MINISTROS
Bienestar Social: Roberto Juan Petracca, Julio Emilio Álvarez, Conrado Ernesto Bauer y Carlos Alberto Consigli.Cultura y Educación: Carlos María Gelly y Obes, José María Astigueta y Dardo Pérez Guilhou.
Defensa: Antonio Roberto Lanusse, Emilio Federico van Peborgh y José Rafael Cáceres Monié.
Economía y Trabajo: Jorge Néstor Salimei, Adalbert Krieger Vasena y José María Dagnino Pastore.
Interior: Enrique Martínez Paz, Guillermo Antonio Borda y Francisco A. Imaz.
Justicia: Conrado José Echebarne.
Obras y Servicios Públicos: Luis María Gotelli.
Relaciones Exteriores y Culto: Nicanor Costa Méndez y Juan Benedicto Martín.

Fuentes:
Argentina Siglo XX Luis Alberto Romero
La Argentina Historia del País y de su Gente María Saenz Quesada
El Libro de los Presidentes Argentinos del Siglo XX Deleis-Tito-Arguindeguy

Gobierno de Levingston Gobiernos Militares en Argentina De Facto

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA: Año 1971: los hechos de violencia suman 473. El más resonante, sin duda, es el secuestro y asesinato del general Pedro Eugenio Aramburu, a quien un grupo de Montoneros saca de su hogar el 29 de mayo. Los guerrilleros usan uniformes militares y llevan a Aramburu hasta una casa de la localidad bonaerense de Timote, donde es asesinado. Su cadáver fue encontrado un mes más tarde.

El episodio desgasta totalmente a Onganía, que el 8 de julio es destituido por las propias Fuerzas Armadas y reemplazado por una figura militar casi desconocida: el general Roberto M. Levingston. El peronismo, el radicalismo y otros partidos se reúnen para integrar «La hora del pueblo», que reclama al gobierno de Levingston el pronto retorno a la normalidad constitucional sin proscripciones. Por su parte, en Santa Fe, se reúnen los llamados «sacerdotes del Tercer Mundo», que se constituyen como una organización militante dentro de la Iglesia.

Una halagadora noticia es para los argentinos el otorgamiento del Premio Nobel de química al doctor Luis Federico Leloir, cuyos trabajos recién serán conocidos por el gran público con motivo de esta distinción. La academia sueca rechaza el premio Nobel en literatura para Jorge Borges.

Roberto Marcelo LevingstonDespués de algunas discusiones, las Fuerzas Armadas eligieron al general Roberto Marcelo Levingston como sucesor de Onganía. Sin embargo, no estaba claro qué tipo de gobierno llevaría adelante. Los altos oficiales estaban ante una disyuntiva: algunos consideraban que definitivamente los objetivos de 1966 no se podrían cumplir, y que debían optar inmediatamente por una salida legal.

Los nacionalistas (entre ellos Levingston) creían que era necesario profundizar la revolución e insistir en la transformación económica para entregar el poder en forma ordenada y honrosa. Lanusse se inclinaba por la primera opción y Levingston por la segunda, pero la situación internacional favoreció a los nacionalistas.

Su intención era mejorar la situación general del país y organizar un partido político que sostuviera las banderas de la Revolución y las defendiera en un gobierno legalmente constituido. Pero para eso necesitaba tiempo y un profundo cambio en la política económica.

Levingston intentó despojarse de ataduras, pero se profundizaron las desavenencias con los partidos políticos y la diferenciación con la Junta. El 29 de septiembre el Presidente dio a conocer una enmienda constitucional, que reduciría el mandato presidencial a cuatro años, con reelección por un período, la unificación de mandatos y elballotage. El proyecto había sido consensuado con los militares y se aprobará durante el gobierno de Lanusse.

El 11 de noviembre quedó constituida La Hora del Pueblo, un acuerdo de peronistas, radicales y otros partidos menores, que reclamó el inmediato llamado a elecciones. El 16, el Presidente habló en el Colegio Militar ante dos mil oficiales para reiterar sus conceptos políticos: los viejos partidos políticos y su tradicional organización habían fracasado.

Pocos días después anunció un plan de desarrollo para la “argentinización de la economía”. Durante la gestión de Levingston, numerosas obras públicas de envergadura iniciaron o continuaron su construcción: el complejo hidroeléctrico de El Chocón, la usina nuclear de Atucha, la ampliación de SOMISA -se incorporó el segundo Alto Horno-, el oleoducto Villa Mercedes (San Luis)-La Matanza, el gasoducto austral El Cóndor-Pico Truncado y el complejo ferrovial Zárate-Brazo Largo, son los más destacados. También comenzaron las negociaciones para la construcción de la represa de Yaciretá.

Pero los temas centrales que planteaba el país eran la salida electoral y la situación social. El Plan de Desarrollo se proyectaba a cuatro años (1971-1975) y fijaba tres prioridades: la industria frigorífica, la política petrolera y la crediticia molinera. Cerrado el año, fue anunciado un aumento salarial del 6 por ciento y la convocatoria a las comisiones paritarias, que dio curso a un postergado reclamo gremial.

Roberto Marcelo Levingston

El 8 de junio de 1970, los mandos militares reclamaron la renuncia de Onganía y lo reemplazaron por un general casi desconocido que se hallaba en Washington: Roberto Marcelo Levingston. Su gestión duró nueve meses. En su transcurso ocurrieron decenas de actos terroristas, desde estallidos de bombas hasta los copamientos guerrilleros de Garín, en la provincia de Buenos Aires, y La Calera, en la provincia de Córdoba. También recrudeció la resistencia sindical, y el plan económico del ministro Aldo Ferrer -de corte populista-nacionalista- naufragó en una inflación galopante. Levingston ambicionaba realizar un «modelo nacional» sin la participación de los políticos tradicionales. A ese proyecto marginal se opuso La Hora del Pueblo, un documento firmado, en noviembre, por el justicialismo (o peronismo), el radicalismo y muchos otros partidos. (foto arriba: Ricardo Balbín y Jorge Paladino -delegado personal de Perón-)

Levingston designó como ministro de Economía a Aldo Ferrer, quien aplicó un conjunto de medidas keynesianas y nacionalistas que contradecían la línea de sus antecesores liberales, Krieger Vassena y Dagnino Pastore. Propuso aumentar un 25 por ciento el nivel de inversión del Estado en la economía para 1971 e implemento el llamado “compre nacional”, que obligaba al Estado a consumir insumos de empresas argentinas. Las dimensiones del estado argentino en 1971 (dueño de empresas de gas, electricidad, teléfono, obras sanitarias, servicios educativos, etc.) lo convertían en un consumidor de importancia que podría reactivar la producción industrial interna.

A pesar del pronunciamiento de los políticos, Levingston reafirmó su postura de normalizar la economía antes de entregar el poder. Si bien inició conversaciones con dirigentes de los principales partidos -excepto Perón— reafirmó que todavía no era tiempo del regreso de la actividad política. El gobierno militar afirmó que La Hora del Pueblo era el regreso de “la antigua retórica y la demagogia”. A fines de ese año, en un discurso ofrecido en Neuquén, Levingston sostuvo que la salida electoral llevaría ”años“. Esas declaraciones lo distanciaron definitivamente del jefe del Ejército, general Lanusse, que era partidario de una salida electoral rápida.

El presidente Levingston sigue adelante con una política personal que implica el progresivo alejamiento de la cúpula militar, lo que le resta apoyo en las Fuerzas Armadas. La designación de un interventor en la siempre inquieta Córdoba es una de sus decisiones menos felices, pues su delegado afirma que cortará la subversión de un solo tajo, como se hace con las víboras.

Estas jactanciosas declaraciones provocan una conmoción conocida como «el viborazo», no tan grave como el Cordobazo del año anterior pero no menos inquietante. El interventor tiene que renunciar y Levingston, a su vez, destituye al ministro de Bienestar Social, Francisco Manrique.

Por otra parte las acciones cada vez más frecuentes de las organizaciones armadas —que contaban con el apoyo de Perón- y la incontrolable situación económica convencieron al Ejército de que ya era imposible seguir con la Revolución. La “rebelión de las bases”, corno se conoció el desarrollo del sindicalismo clasista, cada vez más combativo, era muy importante en el interior del país.

Esta situación de incapacidad de controlar la violencia mas otras decisiones terminan con la paciencia de la Junta de Comandantes, que decide destituir a Levingston y designar como presidente de facto al comandante en jefe del Ejército, general Alejandro Lanusse, el 26 de marzo.

Roberto Marcelo Levingston
MINISTROS
Bienestar Social: Francisco Guillermo Manrique y Amadeo Ricardo Frúgoli.
Cultura y Educación: José Luis Cantini.
Defensa: José R. Cáceres Monié.
Interior: Eduardo  Mac Loughlin y Arturo Armando Cordón Aguirre.
Ministerio de Economía y Trabajo: Carlos Moyano Llerena y Aldo Ferrer.
Ministerio de Justicia: Jaime Luis E. Perriaux.
Obras y Servicios Públicos: Aldo Ferrer y Osear Juan H. Colombo.
Relaciones Exteriores y Culto: Luis María de Pablo Pardo.

Carecía de condiciones de liderazgo :
Debe reconocerse que el general Roberto Marcelo Levingston debió iniciar su gestión con vulnerabilidades de origen que eran casi insalvables y que estaban destinadas a convertir en francamente azarosa la perspectiva de éxito. Una parte muy importante de la culpa de su fracaso fue nuestra. Cometimos un grave error tanto en la elección del hombre apropiado a las circunstancias, como en la elaboración de una nueva metodología que permitiera revivir a un proceso dolorosamente en crisis. […]

Levingston no representaba una legitimidad mayoritaria ni una legalidad constitucional pero no era, tampoco, el verdadero caudillo de la Fuerza. Carecía de condiciones para el liderazgo popular, su mandato se evaluaba como transicional, tenía un poder real limitado y se encontraba frente a un pueblo desesperanzado. Su papel, para muchos, era similar al cumplido por el general Badoglio en la Italia de 1943: preparar la retirada.

Levingston era inocente de esas situaciones. Cometió, en cambio, errores posteriores que complicaron aún más las cosas al desconocer las limitaciones que implicaba su circunstancia concreta. Las Fuerzas Armadas se habían decidido a restaurar, honrosamente, la democracia, sin buscar ya más vueltas a las cosas. Levingston trató de alentar una combinación ideológica que hubiera podido ser efectiva dos años atrás, pero que era ya imposible de implementar: la renovación de los jefes políticos nacionales y la defensa de cierto nacionalismo económico debían ser, en su concepto, los presupuestos básicos para retornar a la normalidad.

Alejandro A. Lanusse, Mi testimonio.

La Hora del Pueblo

Fuente Consultada:
Cuatro Décadas de Historia Argentina – P. Dobaño – M. Lewkowicz
El Libro de los Presidentes Argentinos del Siglo XX Deleis-Tito-Arguindeguy
Historia 3 – El Mundo Contemporáneo – Santillana

Obra de Gobierno de Lavalle

Gobierno de Lavalle :Obra desarrollada por Lavalle durante su gobierno (diciembre 1828 – junio 1829).

LavalleAl tomar el mando, consideró que las circunstancias tornaban innecesario el nombramiento de ministros para las distintas ramas de la administración, por lo que designó al Dr. José Miguel Díaz Vélez para el despacho de todos los asuntos. Meses después el ministerio único fue suprimido, restableciéndose los ministerios y creándose el Consejo de Gobierno.

El 6 de febrero de 1829 llegó a Buenos Aires el barco inglés “Chichester”, en el que viajaba desde Inglaterra José de San Martín, que, enterado de la revolución del 1º de diciembre y de la muerte de Dorrego, decidió no desembarcar para no verse forzado a intervenir en guerras civiles.

Lavalle, que atravesaba una difícil situación gubernativa por la oposición en la ciudad de los legisladores separados por la revolución del 1º de diciembre y de los amigos de Dorrego, y por la hostilidad de la campaña adicta a Rosas, decidió enviar dos comisionados a Montevideo (Juan Andrés Gelly y Eduardo Trolé), donde se encontraba San Martín, de regreso hacia Europa, para proponerle que asumiera el gobierno “como única solución patriótica que aseguraría la paz”.

El héroe rechazó el ofrecimiento, pues consideraba, y así se lo expresó a O’higgins, que para lograr la pacificación era necesario hacer desaparecer a uno de los dos partidos: el unitario o federal, con lo que cubriría de proscripciones a su patria.

 

Además de la difícil situación interna, Lavalle debió enfrentar graves prob1emas de orden externo. Así, en circunstancias en que el gobierno había dado un decreto (19 de abril), basado en la ley respectiva de 1821, llamando a prestar servicio militar a los extranjeros, necesarios a los unitarios en su lucha contra los federales, el representante francés reclamó, y como su demanda no fuese atendida, pidió su pasaporte.

Este hecho se agravó cuando el jefe de la flota francesa, vizconde de Venancourt, apresó los barcos argentinos que se hallaban en la rada, porque allí estaban alojados dos detenidos franceses acusados de delitos leves y puso en libertad a los efectivos de la escuadra aprisionados por los participantes de la revolución del 1º de diciembre, interviniendo así en una cuestión de orden interno.

Pocos días después se celebró un tratado por el que los franceses se comprometían a devolver los barcos capturados. El gobierno no obligaría a los franceses por la fuerza a cumplir el servicio militar.

El cónsul argentino en Francia, Juan Larrea, protestó ante el gabinete francés por el acto cometido por Venancourt, pidiendo su castigo. Se inició así un largo reclamo, que fue dejado sin efecto durante el gobierno de Rosas.

Para afirmar nuestra soberanía sobre las Islas Malvinas y tierras adyacentes y con el propósito de vigilar esas costas visitadas frecuentemente por barcos extranjeros, que no respetaban disposiciones argentinas sobre caza y pesca, el gobierno dictó un decreto, con fecha 10 de junio de 1829, creando la Comandancia Política y Militar de las Malvinas.

Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –

Golpe de Estado a Illia Gobierno de Lanusse Gobiernos Militares

Desde el inicio de su gobierno, Lanusse buscó una salida para la Revolución Argentina. En 1971, el Ejército tenía los mismos problemas que en 1966, agravados por la crisis económica y política que había llevado al país a la violencia generalizada. Las Fuerzas Armadas no estaban dispuestas a proscribir nuevamente al peronismo en una elección, dado que, frente el accionar de las organizaciones armadas y las bases obreras peronistas, las consecuencias de tal medida eran imprevisibles.

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA: Año 1971: los hechos de violencia suman 473. El más resonante, sin duda, es el secuestro y asesinato del general Pedro Eugenio Aramburu, a quien un grupo de Montoneros saca de su hogar el 29 de mayo. Los guerrilleros usan uniformes militares y llevan a Aramburu hasta una casa de la localidad bonaerense de Timote, donde es asesinado. Su cadáver fue encontrado un mes más tarde.

El episodio desgasta totalmente a Onganía, que el 8 de julio es destituido por las propias Fuerzas Armadas y reemplazado por una figura militar casi desconocida: el general Roberto M. Levingston. El peronismo, el radicalismo y otros partidos se reúnen para integrar «La hora del pueblo», que reclama al gobierno de Levingston el pronto retorno a la normalidad constitucional sin proscripciones. Por su parte, en Santa Fe, se reúnen los llamados «sacerdotes del Tercer Mundo», que se constituyen como una organización militante dentro de la Iglesia.

Una halagadora noticia es para los argentinos el otorgamiento del Premio Nobel de química al doctor Luis Federico Leloir, cuyos trabajos recién serán conocidos por el gran público con motivo de esta distinción. La academia sueca rechaza el premio Nobel en literatura para Jorge Borges.

El 2 de marzo de 1971, Lanusse asume la presidencia de la Junta de Comandantes en Jefe y da a conocer los trazos generales de un plan político, conocido después como el Gran Acuerdo Nacional (GAN). Mientras Levingston promueve a una nueva camada de políticos —llamada la “Generación Intermedia”-, que descartaba a los dirigentes históricos como Perón y Balbín, Lanusse intenta acordar con todo el arco ideológico —incluidos sectores de la izquierda—, la Iglesia, la poderosa CGT y los grupos empresarios. Finalmente, Levingston entrega su renuncia el 23 de marzo y Lanusse lo reemplaza en la Presidencia de la Nación el 26.

Al asumir, enfatizó que el diálogo sería, en adelante, “sin exclusiones”. Sus veintiséis meses en el gobierno, llenos de tensiones e intrigas, tendrán un tópico dominante: la posibilidad de que Perón regrese y se postule para un tercer mandato en la Casa de Gobierno.

La ilusión de un Gran Acuerdo Nacional
Concretar “un acuerdo amplio y generoso que supere las antinomias del pasado e inicie una nueva etapa promisoria en la historia de la República” fue el deseo expresado en el primer mensaje al país del nuevo presidente.

En esos días, Lanusse recibió la visita de José Ignacio Rucci, Adelino Romero y Rogelio Coria, dirigentes de la CGT, y se comprometió a restituir los restos de Evita a su esposo. Además, coloco un busto de Perón —sin uniforme militar— en el salón respectivo de k Casa Rosada, agilizó los trámites para terminar todas las causas judiciales que Perón tenía pendientes y facilitó así su retorno.

Se iniciaron conversaciones con las principales figuras políticas: Ricardo Balbín, el delegado de Perón, Jorge Daniel Paladino, y el almirante Isaac Rojas, entre otros. En total secreto, el 21 de abril de 1971 el coronel Francisco Cornicelli viajó a Madrid y entrevistó al líder justicialista en Puerta de Hierro, su residencia.

El coronel Héctor Cabanillas, entretanto, fue el encargado de recuperar el cuerpo de Eva Perón, enterrado con el nombre María Maggi en un cementerio de Milán, y hacer los arreglos oficiales para trasladar sus restos hasta Madrid, donde le fueron entregados al líder exiliado. El 23 y 24 de julio —en otro gesto aperturista— Lanusse recibió en la provincia de Salta al presidente socialista de Chile, Salvador Allende. Reafirmando que su gobierno había roto con el concepto de “fronteras ideológicas”.

Desde 1960 y hasta los años ochenta, los gobiernos militares de toda América latina fueron influidos por la Doctrina de la Seguridad Nacional. Esta doctrina era difundida en los institutos castrenses coordinados por Estados Unidos durante la Guerra Fría. En ella se sostenía que las fuerzas armadas debían hacerse cargo del poder como forma de defensa frente a lo que llamaban “la amenaza marxista”. También prescribía que, en esta lucha, las fuerzas armadas podían utilizar todo tipo de recursos, incluyendo la tortura y e asesinato.

Lanusse persiguió dos objetivos: 1) una salida institucional honrosa y negociada que descomprimiera el conflicto social y político argentino, enmarcado en la violencia revolucionaria armada; 2) negociar con los sectores moderados de la política (Sindicatos tradicionales, partidos, etc.) para lograr aislar a los grupos más extremistas, las organizaciones armadas y el sindicalismo clasista.

Políticamente Lanusse inició negociaciones secretas para lograr que Perón se declarara en contra de la violencia política y resignara su participación electoral para contribuir a un proceso de pacificación (y a la candidatura de Lanusse). Sin embargo, Perón rechazó ambas propuestas. Frente a la negativa del viejo líder, Lanusse organizó el sistema electoral de manera que, aunque el peronismo participara, Perón no fuera el candidato. Para eso incorporó una cláusula de residencia que restringía la participación como candidatos a los ciudadanos ausentes del país antes del 25 de agosto de 1972, por lo que el líder tuvo que regresar luego de 17 años de exilio, en 1972.

Juan Perón, en su corta visita, delegó su candidatura a presidente en Héctor J. Cámpora. Su designación fue apoyada por la Juventud Peronista (JP) y Montoneros, que ubicaron a sus integrantes en los primeros lugares de las listas de autoridades nacionales y provinciales. En la campaña electoral quedó demostrada la división que laceraba al peronismo.

Las elecciones se celebraron el 11 de marzo de 1973. Héctor Cámpora obtuvo casi el 50 por ciento de los votos y su contrincante radical, Ricardo Balbín, renunció a la segunda vuelta. Después de once años de semidemocracia y siete de dictadura, el peronismo volvía a gobernar. Los militares pagaron un alto costo político; su desprestigio fue tan grande como su temor a un desborde revolucionario.

Después de entregar la banda presidencial a Héctor J. Campera, en 1973, Lanusse se retiró de la vida pública y se dedicó a la administración de las propiedades de la familia. Para entonces su hija menor Ileancita —bendecida por el Papa en el vientre de su madre— había fallecido aún niña, en 1967, y otro hijo, Marcos, padecía limitaciones físicas por un accidente automovilístico. Nuevos golpes significaron las muertes de sus hijos Eduardo, en 1987, y el primogénito Alejandro, en 1990, y produjeron en Lanusse un creciente retraimiento. Murió el 26 de agosto de 1996.-

LA REFORMA DE LA CONSTITUCIÓN DE LANUSSE: Alejandro Agustín Lanusse decretó una reforma temporaria de la Constitución que implementael sistema de ballottage: los candidatos que no alcancen el 50 por ciento de los votos tendrán que ir a una segunda vuelta electoral, También se dispone un plazo para quienes quieran ser candidatos, quienes deben renunciar a la función pública en caso de que ocupen algún cargo.

Y una última condición: deben encontrarse en el país. Como no piensa renunciar, Lanusse abandona su propia candidatura y abre una incógnita con respecto a Perón, quien también quedará afuera si no regresa en el plazo correspondiente. Las elecciones han sido convocadas para el 11 de marzo de 1973.

Como se recordará, los partidos políticos, tras consensuar el documentotltulado La hora del pueblo, ya habían exigido el llamado a elecciones sin ninguna proscripción durante la gestión del general Roberto Marcelo Levingston. Ante las tensiones emergidas en los últimos años, Lanusse no tuvo más remedio que elegir la vía electoral y desafió a Perón a que regresara al país.

Gabinete de Gobierno de Agustín Lanusse.
Bienestar Social: Francisco Guillermo Manrique y Osear Ricardo Puiggrós.
Comercio: Alfredo José Girelli y Daniel García.
Cultura y Educación: José Luis Cantini y Gustavo Malek.
Defensa: José Rafael Cáceres Monié y Eduardo Enrique Aguirre Obarrio.
Hacienda y Finanzas: Juan A. Quillici, Cayetano Licciardo y Jorge Wehbe.
Industria y Minería: Carlos Cásale y Ernesto Parellada.
Industria, Comercio y Minería: Osear Chescotta.
Interior: Arturo Mor Roig.
Justicia: Jaime Luis Enrique Perriaux, Ismael Bruno Quijano y Gervasio R. C. Colombres.
Obras y Servicios Públicos: Oscar Juan Colombo y Pedro A. Coidlllo.
Relaciones Exteriores y Culto: Luis María de Pablo Pardo y Eduardo Mac Louglilin.
Trabajo: Rubens San Sebastián.

Fuente Consultada:
Cuatro Décadas de Historia Argentina – P. Dobaño – M. Lewkowicz
El Libro de los Presidentes Argentinos del Siglo XX Deleis-Tito-Arguindeguy
Historia 3 – El Mundo Contemporáneo –

Gobierno de Nestor Kirchner Resume de sus Obras Caracteristicas Historia

Nestor Kirchner Presidente de ArgentinaNéstor Kirchner: “País para todos”

Corría el año 2001, momento en que la Argentina se enfrentaba a una de sus más grandes crisis económicas que desestabilizaron la tranquilidad de los ciudadanos del país, provocando la fractura del Gobierno Nacional de turno, encarnado en aquel momento en la figura de los que muchos consideraron una parodia de un presidente: Fernando de La Rúa.

Ante la decisión de abandono de la dirección del país por dicho mandatario, la Nación se vio inmersa en una situación más que conflictiva, e incluso podríamos decir desierta, que indudablemente fue aprovechada por algunos grupos políticos para lograr posiciones contundentes dentro de este nuevo mapa social que vivía la Argentina.

Finalmente, después de un Gobierno designado de manera interina, y tras las elecciones presidenciales, el 25 de mayo de 2003 asumía el cargo de Presidente de la Nación un hombre que traería consigo un sueño: transformar la patria en base a la verdad, la memoria y la justicia. Y así fue como Néstor Kirchner se convirtió rápidamente en la nueva esperanza de los argentinos.

Desde el momento mismo en que Kirchner asumió como máximo dirigente del país, se comenzaron a suceder una serie de profundos cambios en todo el territorio nacional, que incluyeron el ámbito económico y social, logrando resultados que pueden vislumbrar en la actual Argentina, muy diferente a aquel país fracturado de hace una década.

Si bien, Néstor Kirchner dejó el mundo terrenal el 27 de octubre de 2010, su legado aún sigue vivo. En este sentido, si debiéramos enumerar todas las obras de gobierno que llevó a cabo durante su mandato, y que luego fueron continuadas, ampliadas y profundizadas por su esposa, la Presidente Cristina Fernández, ocuparíamos ciento de páginas, por lo que presentamos aquí sólo un breve repaso por los puntos más importantes de su gestión.

La reinterpretación del pasado
La reapertura de los juicios fue acompañada de una reinterpretación muy amplia del pasado, que exaltaba las potencialidades transformadoras del peronismo de la Resistencia, en alguna medida también los proyectos revolucionarios de los años setenta, y consideraba que todo lo sucedido desde 1976 hasta la fecha era consecuencia de la “derrota popular” entonces padecida. Esta apropiación y reinterpretación de la lucha por los derechos humanos, y del mismo proceso de democratización, se completó el 10 de diciembre de 2003, en el acto en que se convirtió la ESMA en un centro dedicado a la preservación de la memoria: allí, Néstor Kirchner, rodeado de Hebe de Bonafini y Estela de Carlotto, presidentas de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo respectivamente, explicó que su objetivo era reparar “veinte años de silencio del estado argentino”, con lo que no sólo desvalorizaba los esfuerzos hechos en su momento por Alfonsín, sino que diluía su propio silencio respecto de los indultos de Menem.

Néstor Kirchner ordena retirar los retratos de Videla y de Bignone

Néstor Kirchner ordena retirar los retratos de Videla y de Bignone durante un acto en el Colegio
Militar de la Nación, 24 de marzo de 2004.

(Fuente: Historia de la Argentina 1955-2010 – Marcos Novaro)

Uno de los aspectos realmente destacables de esta última década, que fue posible gracias a la dirigencia de Néstor Kirchner, es sin lugar a dudas la recuperación del debate político en la Argentina, y sobre todo la gran y sorprendente convocatoria a la militancia activa dentro del grupo de ciudadanos más jóvenes, que hasta la llegada de Kirchner permanecían apáticos a este ámbito.

Asimismo, uno de los terrenos en los cuales tanto Néstor Kirchner como su esposa pusieron mayor énfasis residió en impulsar una justicia realmente basada en los derechos de los hombres, iniciando un período histórico en nuestro país, durante el cual finalmente se llevaron a cabo los juicios y las sentencias correspondientes a todos los implicados y responsables de la dictadura militar argentina de los años setenta.

Entre otras cosas se generó una política estatal activa en relación con los derechos humanos, que incluyó por ejemplo la depuración de la Corte Suprema y su nueva designación, la intervención activa y permanente del INADI, la creación del Banco Nacional de Datos Genéticos y demás.

Ciertamente, en este contexto, la creación del Espacio para la Memoria y la Promoción de los DDHH, emplazado en el edificio de la ex ESMA, es sin dudas el mejor ejemplo de la importancia que Néstor Kirchner le otorgó durante su mandato a los derechos de los hombres, como así también a la memoria y a la justicia digna en nuestro país.

Por otra parte, la inclusión fue también uno de los temas que se trataron con mayor preponderancia durante el gobierno de Kirchner, con el fin de lograr un verdadero país para todos. Es por ello que se establecieron diferentes plataformas destinadas a mejorar el nivel educativo y cultural en toda la nación, con planes tales como el Programa Nacional de Alfabetización, Conectar Igualdad y demás, junto con la creación de más de mil escuelas nuevas.

Asimismo se instauró la Asignación Universal por Hijo, el Monotributo Social Rural gratuito, la creación de la jubilación para amas de casa y el plan federal de viviendas, con el fin de mejorar la economía cotidiana de los que menos tienen. Esto incluyó también el aumento en las jubilaciones mínimas, que actualmente alcanzan en este sentido un 600% más luego de haberse mantenido congeladas durante 10 años. También se otorgó un aumento que hoy alcanza el 130% en las pensiones a excombatientes de Malvinas. Estos y otros cambios fueron posibles gracias a la decisión que tomó Néstor Kirchner de eliminar las AFJP y retomar el sistema provisional estatal.

En lo que respecta al trabajo, es importante destacar que durante todo el proceso que transcurrió desde la asunción de Néstor Kirchner como Presidente de la Nación, hasta la actualidad, en que su esposa Cristina Fernández continúa el camino iniciado por el mandatario desaparecido, la desocupación disminuyó notablemente. En 2003 Argentina tenía un índice de desocupación del 24,7%, mientras que en 2010 la cifra se redujo al 7,4%.

En 2005 también se consolidó la recuperación económica. El gobierno concluyó el proceso de renegociación de la deuda externa en default, al lograr una quita de capital e intereses superior a la alcanzada en todas las renegociaciones previas (alrededor de un 65%). Pero una parte de los bonistas (titulares de unos 20 000 millones de acreencias se negó a aceptar las condiciones del canje, y tampoco se pudo avanzar en la regularización del pasivo con el Club de París (representante de los estados europeos y de Japón). De todos modos, Kirchner pudo presentar la operación de canje como parte de una estrategia más amplia de “desendeudamiento” y “liberación” de las ataduras impuestas por los centros financieros. Y propugnó la misma estrategia de “negociación dura” en casos de privatizadas que venían siendo objeto de duras críticas, como el Correo Argentino y el servicio de aguas y cloacas, que fueron reestatizados, y Aerolíneas, que generó arduos conflictos tanto con los empresarios españoles que la controlaban como con el gobierno de ese país. Durante ese año, Kirchner aceleró también la muy demorada actualización de las jubilaciones y los salarios públicos (que tímidamente iniciara en 2004), acompañando la recuperación que desde tiempo antes experimentaban los de los privados, lo que, sumado a la sostenida reducción del desempleo, permitió llevar las tasas de pobreza por debajo del 40%. El apoyo de los sindicatos que motivaron estas medidas se consolidaría con la derogación de la reforma laboral aprobada en 2000 y los generosos aportes realizados a las obras sociales. La CGT reunificada bajo la conducción de Hugo Moyano, se manifestó desde entonces decididamente a favor del “nuevo modelo productivo”. Y la CTA hizo otro tanto.

Claro que esto ha sido el resultado de un arduo y largo proceso de transformación, en el cual influyeron entre otras cosas la derogación de la Ley de Flexibilidad Laboral, como así también la creación de cooperativas de trabajo en todo el país, sistema que ha dado respuesta a la necesidad de los ciudadanos que desean trabajar dignamente.

El gobierno de Néstor Kirchner permitió lograr que la Argentina pudiera salir finalmente del default económico que se vivió a comienzos de este siglo, y las estrategias utilizadas para mejorar la economía del país, hizo posible un crecimiento económico sostenido durante la última década.

La clave para lograr que el proceso fuera exitoso residió puntualmente en que Kirchner basó su política económica en el Estado, y no respondiendo a los altos mandos del establishment privado. Esto no sólo logró un superávit fiscal con reservas récord del Banco Central, sino también un crecimiento realmente significativo de la inversión pública.

Pero también con Néstor Kirchner se modificaron los aspectos concernientes a la imagen de la Argentina en el exterior, por lo que hoy el país es visto por las naciones en crisis como un ejemplo a tomar en cuenta para salvaguardar las economías internas.

Uno de los aspectos más importantes en este sentido fue sin dudas la política de desendeudamiento que llevó adelante Néstor Kirchner, y que luego continuara la Presidente Cristina Fernández, logrando una renegociación de la Deuda Externa que incluyó una quita del capital del 70%, que alcanza el equivalente a la deuda ilegítima.

Asimismo, Kirchner llevó a cabo la cancelación total de la deuda con el Fondo Monetario Internacional, logrando una verdadera independencia económica para el país, ya que nunca más las políticas nacionales tuvieron que responder a las presiones del organismo multilateral.

Por otra parte, durante el período de gobierno de Néstor Kirchner se lograron fortalecer las relaciones con el resto de los países latinoamericanos, lo que además hizo posible que hoy la Argentina se constituya como uno de los principales referentes dentro del G20.

El resto continua hoy, y la transformación de un país que a principios de siglo aparecía desmembrado e inmerso en una profunda crisis, sigue siendo el objetivo de la política “K”, que siempre se centró en construir un “país para todos”.

SITUACIÓN DE ARGENTINA EN 2005 SEGÚN LA UNICEF

La Argentina está recuperándose lentamente de una crisis económica y social sin precedentes que deterioró de manera significativa la situación social, especialmente en las condiciones de vida de la gran mayoría de las familias. Siendo la más prolongada e intensa de los últimos años, se estima que el 50% de la población habrá vivido durante más de diez años en condiciones de pobreza. A partir del segundo semestre de 2004, los indicadores de pobreza, medida en términos del ingreso que percibe la población, muestran tendencias a mejorar: el 40,2% vive bajo la línea de pobreza.

Millones de niños se encuentran sin acceso al goce pleno de sus derechos. Los niños son quienes más sufren la pobreza. Según datos de la Encuesta Permanente de Hogares Continua (2° semestre de 2004), el 56% de las personas menores de 18 años vive bajo la línea de pobreza y el 23,4%, bajo la línea de indigencia.

Uno de los principales factores asociados a la pobreza es el desempleo. Si bien éste muestra una leve recuperación, todavía alcanza al 13,6% de la población económicamente activa (EPH Continua, 2° semestre de 2004). El aumento de la desigualdad en la distribución del ingreso demuestra que la reactivación económica no ha logrado revertir la creciente concentración del ingreso, que se constituye en uno de los rasgos más característicos del patrón de acumulación de los últimos diez años. El 40% más pobre de la población se distribuye solamente el 12,20% del ingreso.

La desigualdad territorial es un rasgo de larga data en el país. Las regiones Nordeste y Noroeste concentran a la población más pobre, lo que denota la inequidad prevaleciente entre las jurisdicciones provinciales. Mientras que en la Región Patagónica el 32,8% de los niños, niñas y adolescentes es pobre, en la Región NEA esa cifra asciende al 70% (EPH Continua, 2004). Una significativa franja de la población era pobre aun antes del estallido de la crisis y se puede presumir que fue la que sufrió los peores efectos, debido a la condición de mayor vulnerabilidad y exclusión social en que se encontraba.

El empobrecimiento de las familias puso en riesgo varios derechos de los chicos. Los programas de compensación a las familias implementados por el gobierno de la Nación en el momento más duro de la crisis aliviaron en parte los efectos de la pobreza y han ido cediendo lugares a políticas universales estables que han permitido, pese a la situación crítica, aumentar la seguridad alimentaria de las familias, bajar de manera importante la mortalidad infantil y alentar el retorno a la escuela de quienes tuvieron que dejarla. La inversión social fue fuertemente afectada por la crisis, siguiendo el carácter cíclico de la economía, y se redujo a los niveles de los primeros años de la década de 1990.

La inversión social en la niñez, que es monitoreada por el Ministerio de Economía de la Nación, en cooperación con el UNICEF, muestra en el año 2004 que la nutrición, la educación y la salud han sido las prioridades en el destino de los recursos. La Argentina enfrenta desafíos altos para mejorar la calidad de vida de su población, especialmente de los niños, las niñas y los adolescentes. Se ha trazado metas propias y exigentes en el marco de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y ha puesto en marcha un Plan Nacional de Acción por los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes.

Fuente Consultada: Graciela Marker

Gobierno de Illia Resumen Historia Revolucion Argentina

Orden Constitucional y Respeto a las Instituciones Democráticas:

 Arturo Illia

El doctor Arturo Umberto Illia (1900-1983), de 63 años, rostro apacible enmarcado por una blanca cabellera y carácter firme, nacido en Pergamino y radicado en la localidad cordobesa de Cruz del Eje, donde ejercía la medicina, tenía una larga trayectoria política en las filas del radicalismo sabattinista.

Fue vicegobernador de Córdoba (1940-1943) y ganó los comicios en esa provincia en 1962, pero no pudo asumir el cargo debido al golpe militar. Balbín atribuyó la postulación presidencial de Illia en 1963 a su condición de ganador en un distrito importante. Pero otra versión supone con más fundamento que el veterano dirigente platense no quiso afrontar un tercer fracaso electoral puesto que nadie apostaba entonces al triunfo de la UCR.

Una política moderada y gradualista: El triunfo fue parcial. La UCRP logró la mayoría del Colegio Electoral gracias al voto de los partidos democristiano, socialista, bloquista y a la Confederación de partidosneoperonistas del interior. La representación proporcional que se aplicaba por primera vez en el Congreso colocaba al radicalismo como primera minoría y obligaba al gobierno a negociar permanentemente.

Los consensos difícilmente alcanzados, además del estilo presidencial parsimonioso y del gradualismo de la política económica, sirvieron a la oposición para desacreditar a Illia, la “Tortuga” de paso lento y a la “partidocracia” como sistema eficaz y anticuado. (Fuente Consultada: Historia del país y su gente María Saenz Quesada)

Los partidos neoperonistas ,principales beneficiarios de los vaivenes electorales resultan estas fuerzas provinciales, dirigidas por antiguos y prestigiosos dirigentes peronistas, pero dedicadas principalmente a los problemas locales. Esto los hace más tolerables para los antiperonistas. Tienen su propia estrategia y prefieren un peronismo sin Perón. Tres de ellos alcanzan La gobernación: en Neuquén, Felipe Sapag, con el Movimiento Popular Neuquino; en Salta, Ricardo Durand, con el Movimiento Federal Democrático, y en Chaco, Deolindo Felipe Bittel, con la Unión Popular. También obtienen 17 diputados nacionales y nueve senadores, y en ocasiones se convierten en árbitros.

Recuperación democrática: El 12 de octubre asumió el gobierno, dando una buena impresión a un pueblo cansado de antiguos boatos: fue el primer presidente que juró su cargo en traje de calle, en lugar de frac. Además, residirá en la Casa de Gobierno de lunes a sábado, y en la residencia de Olivos sólo los fines de semana.

La opinión pública se sorprendió al conocer que el doctor Illia —un político y con treinta y cinco años de ejercicio profesional— recién el año anterior había comprado su primer automóvil, un modesto Bergantín. Designó ministros de neto corte radical: Eugenio Blanco en Economía, Juan Palmero en Interior, Carlos Alconada Aramburu en Educación y Leopoldo Suárez en Defensa, y mantuvo a los comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas, el general Onganía, el almirante Benigno Varela y el brigadier Conrado Armanini. Blanco —reemplazado por Juan Carlos Pugliese tras su fallecimiento en agosto de 1964— fue acompañado por un grupo de jóvenes economistas del partido, entre los que estaban Alfredo Concepción, Bernardo Grinspun, Roque Carranza y Carlos García Tudero.

No había transcurrido un mes de gobierno, cuando Illia y sus asesores consideraron conveniente tomar una medida trascendente: la anulación de los contratos petroleros firmados por Frondizi y Guido. En el pensamiento de Illia, “la riqueza del petróleo no puede ser propiedad de nadie sino del pueblo. Es obra deja naturaleza y hay que salvaguardarla”.

La medida le valió un violento incidente con el embajador de los Estados Unidos, que, airado, irrumpió en el despacho presidencial para “alertar” que tal decisión sería mal vista por el Departamento de Estado. “El problema ahora —declaró Illia a The New York Times el 11 de agosto de 1964— es lograr un acuerdo justo y equitativo con las empresas.

Posteriormente, ciertas vacilaciones generaron criterios enfrentados entre los miembros del partido que restaron fuerza a las nuevas negociaciones. Un sector buscó líneas de acuerdo con las empresas y la Comisión Pro Defensa del Petróleo acusó al gobierno de “continuar la entrega de nuestra independencia nacional”, ya que las compañías continuaban en posesión de las áreas concedidas.

Gracias a una coyuntura internacional favorable a los productos argentinos en el mercado mundial, la Argentina entró en un ciclo largo de recuperación, que eliminaría por una década el déficit en la balanza comercial. Si bien el gobierno de Illia no frenó estas tendencias, tampoco las impulsó. Esto es lo que los sectores más desarrollistas le achacaron desde el principio al gobierno radical. El nuevo Establishment necesitaba la apertura económica, la acumulación de capitales y la racionalización del Estado por encima de toda legalidad republicana.

A los ojos militares y desarrollistas, el viejo sistema de partidos era incapaz de asumir estas tareas, por lo que prepararon el golpe mejor planeado y menos violento de la historia argentina. Moldearon a la opinión pública desde años antes del levantamiento por medio de una intensa actividad propagandista, hasta identificar al presidente radical con la modorra pueblerina y la siesta provinciana, al mismo tiempo que enaltecían a los militares como héroes de la epopeya tecnológica y de la grandeza nacional.

Los militares que encabezaron la Revolución Argentina que derrocó al Presidente Arturo Illia establecieron un sistema de gobierno basado en una Junta formada por los tres Comandantes en Jefe de las tres Fuerzas y se dispuso que la Presidencia fuera ejercida por un Presidente designado por la Junta, y con ejercicio de todas las facultades legislativas que la Constitución otorga a Congreso.

El 30 de junio del 1966 asumió el cargo de Presidente designado por ese mecanismo el General Juan Carlos Onganía Durante su gestión surgen los primeros grupos subversivos, los que unidos a la agitación política y socia crean un clima confuso. Se produce el asesinato del ex presidente Pedro Eugenio Aramburu y la aparición de los grupos montoneros.

GABINETE PRESIDENCIAL:
Arturo Umberto Illia
Vicepresidente: Carlos Humberto Perette

MINISTROS
Asistencia Social y Salud Pública: Arturo Oñativia.
Defensa Nacional: Leopoldo Suárez.
Economía: Eugenio A. Blanco y Juan Carlos Pugliese.
Educación y Justicia: Carlos R. S. Aleonada Aramburú.
Interior: Juan S. Palmero.
Relaciones Exteriores y Culto: Miguel Ángel Zavala Ortiz.
Trabajo y Seguridad Social: Fernando Sola.
Secretario de Marina: Manuel A. Pita.
Secretarios de Aeronáutica: Martín Rafael Cairo y Mario Romanelli.
Secretarios de Guerra: Ignacio Ávalos y Eduardo R. Castro Sánchez.

PARA SABER MAS…: Como ampliación del tema publicamos una nota en El Bicentenario Fasc. N° 8 período 1950-1969 a cargo de César Tcach, Historiador

Hace más de tres décadas que el radicalismo no gobierna el país. El reciente triunfo de la fórmula presidencial radical Arturo Illia-Carlos Perette amerita algunas reflexiones. “Don Arturo” fue el único candidato radical que logró vencer al peronismo en las malogradas elecciones de marzo del año pasado. No pudo asumir como gobernador de Córdoba porque r rondizi anuio las elecciones, pero su éxito electoral le proporcionó un capital político que le permitió imponerse en la lucha interna de la Ucrp. Perteneciente al sector sabattinista del radicalismo, su acceso a la presidencia marca un alto grado de influencia de los radicales de Córdoba en el gobierno nacional.

Los mediterráneos tienen en sus manos el Ministerio de Relaciones Exteriores (Miguel Ángel Zavala Ortiz), el Ministerio de Obras Públicas (Miguel Ferrando), la presidencia de la Cámara de Senadores de la Nación (Eduardo Gamond) y la presidencia del bloque de diputados radicales (Raúl Fernández). Asimismo, Fernando de la Rúa ocupa el cargo de jefe de asesores del Ministerio del Interior y Conrado Storani la Secretaría de Energía. El sector balbinista. empero, retuvo tres ministerios clave: Economía, Educación y Justicia, y Trabajo.

Cuando Illia cerró su campaña en el estadio Luna Park de Buenos Aires, señaló dos cuestiones centrales: la necesidad de una libre competencia electoral para que el peronismo pueda presentarse a elecciones y el imperativo deje subordinar los factores del poder al gobierno civil. Ambas cuestiones son de capital importancia.

La primera remite a la legitimidad de origen de su gobierno. Porque si bien obtuvo el 25,15 por ciento de los votos frente al 19,72 porciento de votos en blanco que obedecían al mandato de Perón, lo cierto es que la proscripción de éste echa un cono de sombras sobre la legitimidad de su presidencia.

La segunda cuestión es también clave: ¿podrá el flamante presidente hacer frente a la nutrida gama de presiones corporativas y, especialmente, militares?

El presidente electo ha resuelto otorgar una amplia amnistía para los apresos políticos y sociales detenidos a raíz del Plan Conintes y otorgar el indulto para los ya condenados. En consonancia con esta postura, se ha puesto fin al estado de sitio. Illia ha decidido, asimismo, dejar en su puesto de jefe del Ejército al general Onganía y no modificar la composición de la Corte Suprema de Justicia.

Empero, su decisión más impactante ha sido la de anular los contratos petroleros acordados por el ex presidente Frondizi con capitales norteamericanos. El 11 de julio, Illia sostuvo en una conferencia de prensa: los contratos petroleros que “fueron otorgados por decreto, serán anulados por decreto”.

La defensa de la soberanía nacional -en la vieja línea del programa radical de Avellaneda- se combina con motivos de orden pragmático: el posible relanzamiento de YPF en colaboración con el italiano ENI (Ente Nazionale Idrocarburi). El embajador norteamericano Mc Clintock sostuvo en declaraciones al diario El Territorio de Posadas que el clima para las inversiones norteamericanas en la Argentina había sido gravemente afectado. Se sabe, además, que visitó personalmente al Presidente con la intención de hacerlo desistir de su actitud.

Otro tema rispido de las relaciones entre el gobierno nacional y empresas extranjeras remite al proyecto de ley de medicamentos. Se han formado dos comisiones. Una, integrada por médicos, bioquímicos y especialistas en farmacología de la Universidad de Buenos Aires, está estudiando la calidad de los medicamentos. Para ello, contrastan sus contenidos con los indicados en los prospectos.

La otra comisión es integrada por contadores y economistas de la UBA, y tiene por objeto comparar costos y precios y controlar la existencia o no de una doble contabilidad por parte de los grandes laboratorios. El concepto básico de la iniciativa gubernamental es que los remedios no son meras mercancías sino bienes sociales. El anuncio del ministro de Salud, Arturo Oñativia, sobre el posible congelamiento del precio de los medicamentos ha generado descontento en los laboratorios europeos, sobre todo, suizos.

El proyecto de ley ingresará al Parlamento en los primeros días de enero de 1964, pero ya la Unión Industrial Argentina ha hecho conocer su crítica al “excesivo intervencionismo estatal”. La Ley de Abastecimientos es también concebida por este sector empresarial como una amenaza al libre mercado. La política anunciada por el gobierno nacional -nacionalizaciones, aumentos salariales y control de precios de productos de primera necesidad- dista de ser una música grata a muchos oídos empresariales.

La situación se complejiza aún más si se tiene en cuenta que los sindicatos desconfían de la voluntad del Gobierno para hacer realidad la ley del salario mínimo, vital y móvil. Sus dirigentes temen, además, que la reglamentación de la ley de asociaciones profesionales aprobada en la época de Frondizi limite sus atribuciones, sobre todo en lo relativo al manejo de las obras sociales. (El Bicentenario Fasc. N° 8 período 1950-1969 a cargo de César Tcach, Historiador )

Fuentes Consultadas:
Argentina Siglo XX Luis Alberto Romero
La Argentina Historia del País y de su Gente María Saenz Quesada
El Libro de los Presidentes Argentinos del Siglo XX Deleis-Tito-Arguindeguy

 

 

Gobierno de Frondizi Arturo Desarrollismo en Argentina Resumen Golpe

RESUMEN GOBIERNO DE FRONDIZI – EL DESARROLLISMO –

En marzo el ex presidente radical Arturo Frondizi, destituido por la Fuerzas Armadas el 29 de marzo de 1962, fue trasladado en calidad de déte nido al hotel Tunkelén, en Bariloche, y a fines de julio recuperó su libertad.
Arturo Frondizi, impulsor de las teorías desarrollistas, nació en Paso de los Libres, Corrientes, el 28 de octubre de 1908. Acompañó a Ricardo Balbín en las elecciones presidenciales de 1951.

En las elecciones de convencionales para la Asamblea Nacional Constituyei te del año 1957 el voto en blanco peronista resultó mayoritario Dentro del radicalismo, Balbín era partidario de no vincularse con ese movimiento, en tanto que Frondizi apoyaba un acercamiento a Perón. Esto produjo la ruptura de la UCR: la Unión Cívica Radical Intransigente (Ucri), liderada por Frondizi, y la UCR del Pueblo, conducida por Balbín. Frondizi envió a Rogelio Frigerio a hacer un pacto con Perón. La fórmula de la Ucri, Frondizi-Gómez, se impuso en febrero de 1958.

El modelo desarrollista comenzó a aplicarse, pero a poco menos de un año, las presiones de la derecha condujeron a un cambio en la política económica. En 1959 Alvaro Alsogaray se incorporó al gobierno en la cartera de Economía, lo que significó la ruptura con el peronismo y abrió un período de gran agitación social. Con la renuncia de Alsogaray, en 1961, y con el estudiantado, los empleados públicos, los obreros y los sindicatos en la oposición, en los comicios de 1962 el peronismo ganó 10 de las 14 gobernaciones, entre ellas la provincia de Buenos Aires. Frondizi dispuso su intervención pero no fue suficiente. Los militares decidieron deponerlo.

El gobierno desarrollista de Frondizi

En 1958, Perón desde Madrid, ordenó a sus seguidores votar por el radical disidente y desarrollista Arturo Frondizi, demostrando así su fuerza aún desde el exilio. Perón se vio obligado a tomar esta decisión, ya que era dudoso que los peronistas volvieran a votar en blanco (después de la Asamblea Constituyente de 1957 en la que el 24% de los votos fueron en blanco) en un momento en el que se elegiría a las autoridades que regirían por seis años los destinos de la nación. Por otro lado, Frondizi seducía a los peronistas con sus consignas progresistas y desarrollistas y su prédica en contra del gobierno militar.

Presidente de Argentina: Frondizi

Presidente de Argentina: Arturo Frondizi

Las FFAA, lideradas por entonces por los sectores más antiperonistas, sostuvieron que el candidato de la UCRI había ganado ilegítimamente, ya que los votos peronistas habían frustrado al candidato oficioso de los militares, el de la UCR del Pueblo. Desde la asunción del nuevo presidente, el golpe ya estaba dando vueltas en las cabezas de los opositores.

Después del período peronista, el sector industrial había quedado compuesto por pequeños capitalistas y talleres artesanales de baja eficiencia y competitividad, pero de gran capacidad de empleo. Las grandes corporaciones del país, que cubrían las áreas de industria y servicios públicos, eran propiedad del Estado.

El gobierno desarrollista de Frondizi implementó un plan destinado a modernizar las relaciones económicas nacionales e impulsar la investigación científica. En diciembre de 1958 se promulgó la Ley de inversiones extranjeras, que trajo como consecuencia la radicación de capitales, principalmente norteamericanos, por más de 500 millones de dólares, el 90% de los cuales se concentró en las industrias químicas, petroquímicas, metalúrgicas y de maquinarias eléctricas y no eléctricas.

El mayor efecto de esta modernización fue la consolidación de un nuevo actor político: el capital extranjero radicado en la industria. La burguesía industrial nacional debió, desde entonces, amoldarse a sus decisiones y la tradicional burguesía pampeana fue desplazada de su posición de liderazgo, recuperándola a medias en los momentos de crisis.

Otras de las consecuencias de este plan fue la concentración de las inversiones en la Capital Federal, la provincia de Santa Fe y principalmente la ciudad de Córdoba, que experimentó un meteórico desarrollo industrial. Por otro lado, las variaciones en la distribución de los ingresos beneficiaron a los sectores medio y medio-alto, en detrimento de los inferiores, pero también de los superiores.

La complejización de las estructuras políticas y económicas desplazó a los viejos abogados y políticos del poder y los subordinó a una nueva clase dirigente, la burguesía gerencial, que empezó a formar el nuevo Establishment. Ante esta nueva situación, la burocracia sindical adoptó una nueva posición; ni combativa, ni oficialista: negociadora.

Desde que en 1961 Frondizi devolvió a los sindicatos el control de la CGT, se empezó a gestar en el interior del sindicalismo peronista la corriente “vandorista” (por Augusto Vandor, líder del poderoso gremio metalúrgico) que estaba dispuesta a independizarse progresivamente de las indicaciones que Perón impartía en el exilio. Eventualmente, consideraban construir el embrión de un proyecto político-gremial capacitado para negociar directamente con otros factores de poder (es decir, sin la mediación de Perón) al estilo del Partido Laborista inglés nacido en la década del ‘40. Todo esto hizo que los partidos políticos tradicionales fueran perdiendo relevancia como articuladores de intereses sociales.

En estos años de proscripción y declinación general del nivel de vida de la clase obrera nació la izquierda peronista, es decir, aquellos peronistas cuyas metas eran el socialismo y la soberanía popular. Esta se dio no por acercamiento de la izquierda tradicional, que seguía siendo hostil al peronismo, sino a través de la radicalización de los activistas peronistas y la peronización de jóvenes que se habían orientado primero hacia la derecha y el nacionalismo católico.

En recompensa por el apoyo electoral recibido, Frondizi se acercó a los peronistas – otorgándoles una amnistía general, una nueva Ley de Asociaciones Profesionales, etc.- pero las inversiones extranjeras, consideradas la clave del desarrollo frondicista, les olían a entrega al imperialismo yanqui. Los contratos con ocho compañías petroleras extranjeras y la privatización del frigorífico Lisandro de la Torre desbordaron la ira de los peronistas nacionalistas, que se sentían traicionados. A su vez, se levantaron las protestas de la burguesía nacional, que necesitaba el petróleo barato, y que temía que si la Argentina no se aliaba a EEUU contra Castro, sufriría la misma política de agresión que Cuba.

Ante la creciente oposición de la clase obrera, con una recurrente recesión, y con muy poco espacio para maniobrar, Frondizi se encontró entre la espada y la pared: cedió a todos los planteos militares (inquietos por la movilización del peronismo) y declaró primero el Estado de Sitio y luego el plan de represión CONINTES para desmovilizar a la clase obrera. Al mismo tiempo legalizó al Partido Peronista para competir en las elecciones de 1962 para gobernadores provinciales, en las que los peronistas ganaron en cinco distritos. Este hecho fue intolerable para los militares, por lo que decidieron el derrocamiento de Frondizi, encendiendo los fuegos del más virulento antiperonismo, al estilo de los años ‘55 y ‘56. El presidente destituido conservó la cordura como para salvar un jirón de institucionalidad designando como sucesor al presidente provisional del Senado, José María Guido.

Acto seguido se produjeron enfrentamientos dentro de las FFAA, más específicamente entre los denominados azules y colorados, en los que fueron derrotados los grupos más antiperonistas y favorables a la burguesía agraria que habían volteado a Frondizi. Tras dos choques sangrientos, otra generación se consolidó en el liderazgo de las Fuerzas Armadas, bajo el mando del general Onganía.

Dada la necesidad de otorgarle una salida institucional al precario gobierno de Guido, en 1963 se llamó a elecciones presidenciales nuevamente. Con el peronismo proscripto y con tan sólo el 25% de los votos, resultó vencedor el candidato de la UCR del Pueblo, Arturo Illia.

El siguiente es un mensaje radial de Arturo Frondizi, dirigido al pueblo de la República Argentina el 9 de febrero de 1957.

“[…j Queremos gobernar para realizar ese programa destinado a los veinte millones de argentinos. He aquí sus proposiciones fundamentales:

1 ° Lograr el reencuentro de todos los argentinos y restablecer la paz interior para que no haya odio ni miedo y para que dejemos de perseguirnos los unos a los otros. […]

4° Promover una economía de abundancia, afirmada en la integración del agro, la minería y la industria, en la explotación intensiva y racional de todos los recursos naturales y en la consolidación y los cambios por organismos de la Nación. […]

6° Orientar el comercio exterior en exclusivo beneficio del país, para sostener nuestra balanza de pagos y aumentar nuestras reservas en metálico y divisas, mediante la defensa de los precios de nuestras exportaciones y el ordenamiento de la importación. […]

8° Facilitar el acceso del pueblo a la cultura, a la educación y a la capacitación técnica y promover la formación de investigadores, técnicos y profesionales que permitan colocar al país en el alto nivel de las naciones más adelantadas del mundo. […]

10° Fortalecer las organizaciones del trabajo y de la producción, asegurando la existencia de una sola Central Obrera, la libertad sindical y el derecho de huelga.”

EL DESARROLLISMO: El principal objetivo del gobierno de Frondizi era promover el desarrollo económico del país, que significaba impulsar con celeridad la industrialización. Como señala con cierta ironía Alain Rouquié en Poder militar y sociedad política en la Argentina, Frondizi y Rogelio Frigerio, su principal asesor, “… habían descubierto la poción mágica que curaría todos los males del país: la industrialización a marcha forzada, por cualquier medio y a cualquier costo”.

Este aspecto estaba vinculado con otras políticas de la época que se practicaban en América latina y en otras partes del mundo. Uno de los ejemplos más notables fue la gestión del presidente brasileño Juscelino Kubitschek, cuya consigna era “avanzar cincuenta años en cinco años”, que se propuso -y consiguió- construir una nueva capital para el Brasil en apenas cinco años. Este clima de época era mencionado explícitamente por Frondizi, que en 1957 afirmaba: “… el gran problema de este momento histórico es, precisamente, el desarrollo de los pueblos no desarrollados. Desarrollo que no quiere decir mero aumento de la producción primaria, sino diversificación interna de la producción total”.

La meta de los desarrollistas era construir un país industrial y moderno, de acuerdo con los ejemplos contemporáneos de los Estados Unidos y de la Europa de posguerra. Los desarrollistas criticaban el modelo agroexportador tradicional y enfatizaban la insuficiencia del modelo de sustitución de importaciones instrumentado a partir de la década de 1930. Sostenían que la industrialización argentina se había limitado a la industria liviana y proponían fomentar el sector energético, la petroquímica y la siderurgía.

Impulsar la industrialización requería de grandes inversiones, y Frondizi, que durante su trayectoria política anterior había sostenido posiciones nacionalistas y antiimperialistas, modificó su línea y decidió auspiciar la apertura de la economía argentina a las inversiones extranjeras.

La justificación de este cambio de posición se basaba en una distinción que el presidente realizaba entre “nacionalismo dé fines” y “nacionalismo de medios”. De acuerdo con esta distinción, no resultaba tan importante el origen del capital sino la finalidad a la que se lo destinara. En palabras del propio Frondizi,”… un capital que viene a fortalecer la estructura agraria solamente, a impedir el desarrollo industrial, es un factor negativo. Pero el capital que llega a obtener ganancias -como es vocación de todo capital-, pero que al mismo tiempo nos libra de la importación de combustibles o de la importación de materias primas esenciales como en el caso de la petroquímica, juega un papel positivo”.

En este marco, el gobierno de Frondizi firmó una serie de contratos de explotación de yacimientos petrolíferos en la Patagorúa, cuyas cláusulas y tramitación fueron objetadas por la oposición. El objetivo declarado de estos contratos era lograr en poco tiempo el autoabastecimiento de petróleo, meta que se alcanzó hacia 1962.

Asimismo, la sanción de una nueva y generosa ley de inversiones extranjeras facilitó la llegada al país de un valioso flujo de inversión extranjera: se radicaron en el país varias filiales de empresas multinacionales del sector automotor, y la producción de este rubro tuvo una expansión notable: en 1959, se producían alrededor de 30.000 vehículos por año; en 1965, esa cifra era de 200.000. También se fortaleció la industria química, la metalúrgica, la petroquímica y las de maquinaria eléctrica y no eléctrica.

Esta política era definida por Frondizi como “… más acero y más energía, más petróleo y más carbón, más máquinas y fertilizantes para nuestro campo, más automotores, más cemento y más celulosa, más productos químicos y más caminos…”. El crecimiento industrial de los años desarrollistas tuvo importantes éxitos, aunque también mostró notorias debilidades. Las nuevas plantas, que producían para un mercado interno protegido frente a las importaciones, eran ineficientes en comparación con las equivalentes de los países desarrollados. A pesar de estas dificultades, la Argentina experimentó un gran crecimiento de su sector industrial, que fue de un promedio de 6 % anual entre 1953 y 1974.

En el sector primario, la creación del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), durante el gobierno de la Revolución Libertadora constituyó un importante estímulo para la modernización del agro. (Fuente: Historia de la Argentina Contemporánea Privitellio-Luchilo-Cataruza-Paz-Rodriguez – Polimodal- Santillana)

GABINETE PRESIDENCIAL:
Arturo Frondizi
Vicepresidente: Alejandro Gómez
MINISTROS
Asistencia Social y Salud Pública: Héctor N. Noblía y Tiburcio Padilla.
Defensa Nacional: Gabriel del Mazo, Justo Policarpo Villar y Rodolfo Martínez (h.).
Economía: Donato del Carril, Alvaro C. Alsogaray, Roberto T. Alemann, Carlos A. Coll Benegas y Jorge Wehbe.
Educación y Justicia: Luis Rafael Mac Kay y Miguel Susini (h.).
Interior: Alfredo Roque Vitólo, Hugo Vaca Narvaja.
Obras y Servicios Públicos: Justo Policarpo Villar, Alberto Rafael Costantini, Arturo Acevedo, José Mazar Barnet y Pedro Petriz.
Relaciones Exteriores y Culto: Carlos A. Florit, Diógenes Taboada, Adolfo Mujica, Miguel Ángel Cárcano y Roberto Etchepareborda.
Trabajo y Seguridad Social: Alfredo E. Allende, David Blejer, Guillermo Acuña Anzorena, Ismael Bruno Quijano y Osear Ricardo Puiggrós.
Secretarios de Aeronáutica: Ramón Amado Abrahim, Roberto Huerta y Jorge Rojas Silveyra.
Secretarios de Guerra: Héctor Solanas Pacheco, Elbio C. Anaya, Rodolfo Larcher y Rosendo M. Fraga. Secretarios de Marina: Adolfo E Estévez y Gastón Clement.

Fuentes Consulatadas:
Argentina Siglo XX Luis Alberto Romero
La Argentina Historia del País y de su Gente María Saenz Quesada
El Libro de los Presidentes Argentinos del Siglo XX Deleis-Tito-Arguindeguy
Historia de la Argentina Contemporánea Privitellio-Luchilo-Cataruza-Paz-Rodriguez – Polimodal- Santillana

 

Gobierno de Duhalde Eduardo Resumen Economía y Política

GOBIERNO DE EDUARDO DUHALDE

A comienzos de diciembre la mayoría de los argentinos estaba de acuerdo en que el 2001 había sido un año para olvidar. La recesión económica se profundizó y la pobreza ensanchó sus márgenes. Todo indicaba que la Navidad no iba ser muy feliz, y sin embargo era difícil que alguien imaginara que ese mes sería lo que finalmente fue: una interminable temporada en el infierno.

Decenas de supermercados saqueados, más de veinte muertos por la represión policial, la renuncia de un ministro que había llegado como un salvador y se iba entre amenazas de linchamiento, y de un presidente, elegido y luego repudiado por el pueblo. La sucesión presidencial grotesca, con cuatro mandatarios en diez días, fue el corolario de un drama que no encontraba su culminación.

No obstante, entre el ruido de las cacerolas y una inquietud desesperada que se respiraba en toda la República, quedaban dos certezas contundentes: el país se encontraba finalmente de cara al abismo y los argentinos se habían cansado de su destino.

ANTECEDENTE: Frente a los hechos que escapaban de su control, De la Rúa intentó formar un gobierno de “concertación nacional”, pero los justicialistas y buena parte de los radicales y frepasistas le negaron apoyo. El 21 de diciembre, luego de leer en cadena nacional su renuncia, De la Rúa dejó la Casa Rosada en un helicóptero que lo llevó a la residencia de Olivos.

PuertaEn la ciudad de San Luis, los gobernadores del Partido Justicialista, el nuevo foco de poder en el país, acordaron las condiciones de la sucesión: Ramón Puerta (imagen) , presidente del Senado, asumió la presidencia provisional y convocó el 22 de diciembre a una Asamblea Legislativa que eligió por 169 contra 138 votos a Adolfo Rodríguez Saá como presidente.

Durante los pocos días de su gobierno, Rodríguez Saá declaró al país en cesación de pagos, ante el aplauso de los diputados y senadores.

Las desacertadas decisiones del Presidente, que convocó para su gabinete a figuras repudiadas por la opinión pública, y la falta de apoyo de otros sectores justicialistas terminaron con una nueva manifestación y la renuncia de Rodríguez Saá, el 30 de diciembre.

El cargo quedó momentáneamente en manos del presidente de la cámara de diputados, Eduardo Camaño (imagen abajo derecha), UnaEduardo Camaño segunda Asamblea legislativa eligió el 1° de enero de 2002 al senador Eduardo Duhalde para completar el mandato de De la Rúa.

Ramón Puerta quedó a cargo del Poder Ejecutivo y, el 23 de diciembre, una Asamblea Legislativa designó a Adolfo Rodríguez Saá (gobernador justicialista de San Luis desde 1983) como presidente interino de la Nación.

Rodríguez Saá declaró al país en default o cesación de pagos,rodriguez saa estableció la continuidad de la convertibilidad entre el peso y el dólar, y la creación de una tercera moneda «a fin de inyectar liquidez al consumo popular». A los pocos días el peronismo le quitó su apoyo y el mandatario puntano se vio obligado a renunciar.

El 1 de enero de 2002, Eduardo Duhalde (imagen derecha abajo) fue elegido por el Congreso como presidente provisional. Aunque Duhalde anunció la futura devolución de los depósitos en dólares, no cumplió su promesa. Una de sus primeras medidas consistió en decretar la salida de la Ley de Convertibilidad y la devaluación del peso en un 50 por ciento. Mediante la Ley de Emergencia Económica se «pesificaron» los contratos privados y públicos, los ahorros bancarios y los fondos previsionales.duhalde

Por ese entonces en el país proliferaban las ferias de trueque y circulaba un caos de monedas alternativas, respaldadas por bonos provinciales, como el Patacón bonaerense. Ese año la Argentina atravesó la mayor recesión económica de su historia.

El PBI cayó un 10,7 por ciento, el desempleo subió al 21,5 por ciento en mayo y las reservas del Banco Central se redujeron a menos de diez mil millones en julio. Continuó la fuga de divisas al exterior y el dólar trepó a los cuatro pesos. Más de la mitad de la población argentina se halló debajo del límite de la pobreza y, dentro de ese porcentaje, el 27 por ciento podían considerarse indigentes.

A los pocos meses, el ministro de Economía Jorge Remes Lenicov fue reemplazado porRoberto Lavagna (imagen abajo) y la situación comenzó a estabilizarse.

El dólar se estacionó en poco más de tres pesos. Se organizó una gran distribución de planes sociales para atemperar los efectos de la crisis, y poco a poco la economía volvió a crecer. En junio de 2002 se produjo un enfrentamiento entre la policía bonaerense y un grupo de desocupados que protestaba en el Puente Pueyrredón, que une la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con el partido de Avellaneda.lavagna

La represión causó la muerte de dos manifestantes «piqueteros». Ante el riesgo de que otros desbordes sociales culminaran con mayor violencia, el presidente decidió adelantar los comicios presidenciales para abril de 2003.

Como Duhalde -dueño de los decisivos votos de la provincia de Buenos Aires- no contaba con un candidato adecuado, en enero de 2003 optó por apoyar a Néstor Kirchner, gobernador de Santa Cruz. Kirchner detentaba ese cargo desde 1991, gracias a las reformas de la Constitución provincial que le habían otorgado la reelección indefinida.

Se trataba de un político casi desconocido a nivel nacional. En su campaña adoptó un discurso socialdemócrata con el propósito de distanciarse de las dos gestiones neoliberales anteriores, que habían conducido al país al derrumbe económico Para aumentar sus posibilidades anunció que conservaría a Lavagna como ministro de Economía y aceptó como vicepresidente a Daniel Scioli, un ex deportista y ex funcionario menemista.menem

La hegemónica estructura duhaldista no bastó para darle el triunfo a Kirchner en los comicios del 27 de abril. El santacruceño, representante del Frente para la Victoria, obtuvo apenas el 22,24 por ciento de los votos. Menem, que había resuelto volver al ruedo como candidato de la Alianza-Frente por la Lealtad-Ucedé, consiguió el 24,45 por ciento de los sufragios. Atrás quedaron Rodríguez Saá (14,11 %) y dos ex radicales de centroderecha y centroizquierda respectivamente: López Murphy (16,37 %) y Elisa «Lilita» Garrió (14,05 %).

Como ningún candidato había obtenido el 45 por ciento de los sufragios en la primera vuelta, los dos más votados debían ir a una segunda ronda o ballotage, que se celebraría el 18 de mayo. En las siguientes semanas, distintas encuestas señalaron que la intención de voto favorecía a Kirchner en casi un 70 por ciento.

La tendencia no respondía a los méritos ni al carisma del gobernador de Santa Cruz, sino que indicaba un profundo rechazo de la ciudadanía a tolerar una tercera administración menemista. Ante este panorama adverso, Menem quiso evitarse una humillante derrota y el 14 de mayo declaró que renunciaba a su candidatura. De esta manera, Néstor Kirchner se convirtió en presidente electo y asumió el Poder Ejecutivo el 25 de mayo.

Respecto a la economía durante el gobierno de Duhalde , el investigador del CONICET Eduardo Novaro explica en su libro “Historia de Argentina 1955-2010“:

“Apenas asumió, Duhalde derogó la Convertibilidad. Y, simultáneamente, amplió el alcance del “corralito” bancario: los plazos fijos fueron congelados, en lo que se conocería como “el corralón”, y se extendió el plazo de vigencia de los topes a los retiros de capital de las cuentas bancarias. Duhalde lo hizo para ganar tiempo mientras buscaba una solución simultánea para quienes habían depositado dólares y quienes habían tomado créditos en esa moneda, sin llevar a los bancos a la quiebra ni cargarle todos los costos al estado. Con ello quedaba en evidencia que el final del “uno a uno” no sólo hacía que los compromisos externos fueran imposibles de cumplir: otro tanto ocurría con los contratos entre ahorristas y bancos, entre aportantes y AFJP, entre estado y proveedores de servicios privatizados, entre bancos y acreedores, etc.

Durante sus primeras semanas en funciones, tanto Duhalde como su ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov, dejaron ver que no tenían ningún plan para encarar estos asuntos. Y ello los volvía propensos a ceder a las múltiples presiones que recibían. En principio quisieron acotar la devaluación al 40% y desdoblar el mercado cambiado. Pero ante el disgusto que esa decisión, despertó en los exportadores, el rechazo del FMI y el serio riesgo de que las reservas restantes se evaporaran tratando de mantener un dólar a $1,40, optaron por liberarlo del todo. En poco tiempo pasó a cotizar a $2, y en marzo ya superaba los $3.

El Ejecutivo optó entonces, a regañadientes, por una receta ortodoxa similar a la usada en 1990: la contención del gasto, los salarios y las jubilaciones, y la negativa a emitir moneda para financiarse, aun al costo de agravar la recesión (la economía caería durante 2002 más del 10%), de manera que los particulares y las empresas no tuvieran dinero para comprar más dólares, e incluso se vieran obligados a vender los que atesoraban para poder honrar sus compromisos. La estrategia dio sus frutos y la divisa, luego de rozar los $4 en abril, empezó a bajar hasta al canzar una “banda de flotación”, recomendada por el FMI para asegurar la competitividad de las exportaciones, en torno a $3. Considerando que la inflación sumó en esos meses poco más del 40%, la ganancia en términos cambiarios fue enorme. Además, dado que el alza de los precios internos había sido relativamente baja y sobre todo breve (en abril volvía a estar dentro de los parámetros “aceptables”: alrededor del 5% anual), podía considerarse que el nuevo equilibrio alcanzado entre los precios internos y los externos sería sustentable en el tiempo.

Hubo más dificultades, en cambio, en el otro gran dilema a resolver: el de los depósitos y los créditos bancarios. La salida que se eligiera, fuera cual fuese, distribuiría perjuicios y beneficios millonarios entre los particulares, los bancos y el estado. No llama la atención que la cuestión, por tanto, generara muchas tensiones. El gobierno anunció, ante todo, que compensaría a los bancos, a los ahorristas y a los endeudados en dólares, aunque debía de saber que no le sería posible satisfacer a todos y que, de intentarlo, el fisco cargaría un peso insoportable, que probablemente conduciría a una hiperinflación y a una nueva crisis política. Tampoco, en las precarias condiciones en que se hallaba, le era fácil fijar límites o atender ciertos reclamos y desoír otros.

La “pesificación asimétrica” intentó afrontar esos dilemas. Consistía, en un principio, en pasar de dólares a pesos los créditos por montos bajos, y en aplicar a los más elevados y a los depósitos una tasa de conversión de 1,4, proveyendo bonos públicos a los bancos para cubrir la diferencia. Se estableció además un cronograma de devolución de los depósitos atrapados en el corralón (que iba de dos meses a cuatro años según los montos), durante el cual regirían muy bajas tasas de interés. Sin embargo, una vez que se liberó el dólar, fue imposible presentar estas medidas como una “solución equitativa”.

La presión de los deudores y ahorristas sobre el Congreso, los tribunales y los propios bancos fue masiva y violenta: las protestas desembocaban diariamente en el ataque o la destrucción de sucursales y en agresiones a políticos, funcionarios o empleados bancarios, mientras que en la Justicia se acumulaban miles de amparos de ahorristas y pedidos de quiebra de empresas y particulares. El Ejecutivo decidió entonces elevar el techo por debajo del cual se pesificarían las deudas “1 a 1″ e incorporar un mecanismo de actualización de depósitos según el índice de inflación.”

Este gobierno de emergencia, integrado por un sector del peronismo, liderado por Duhalde,y también respaldado por parte de la UCR y el Frepaso, condujo la transición hasta que en 2003 fue electo un nuevo presidente. Néstor Kirchner, pese a que llegó al poder con un porcentaje de votos aún menor que el de lllia, se beneficiaría tanto de esa política económica en marcha -que permitió un rápido crecimiento y una concentración inédita de los recursos fiscales en el gobierno nacional- como de la fragmentación de los partidos, que le facilitaría sumar aliados de distintas fuerzas y reorientar al grueso del peronismo en rechazo a las políticas de mercado, a tono con el auge de gobiernos de izquierda y populistas radicales en la región.

El desconocido “del sur” tenía su personalidad. Se le escapaba de la custodia y muchas vece se abalanzaba sobre la gente que lo aclamaba. Abrazaba a todo quien lo abrazara. No temía al contacto con las personas, y una vez, en el alboroto, un fotógrafo de Clarín le produjo un corte en la frente con su cámara. Llegó al Congreso luciendo un apósito en la frente. Juró, le entregan el bastón de mando, hizo piruetas con él, como si jugara al billar. Su mujer, Cristina, sonreía alegre, a su lado. El Congreso desbordaba de entusiasmo.

Hizo su primer discurso, y en un momento dijo: … pertenezco a esa generación barbáricamente diezmada. Y digo en alta voz: todos los que fueron diezmados fueron inocentes porque no gozaron de la más elemental justicia por parte del Estado. El Estado, al serlo, tiene obligaciones que no tienen los grupos civiles….pero esto pertence a otra historia, que ocupará doce años del siglo XXI.

Fuente Consultada:
Compendio de Historia Argentina de Mariana Vicat
Historia de la Argentina 1955-2010 Marcos Novaro Edit. Siglo XXI