La Agricultura

Que es el Silex o Pedernal Historia de su Uso Por El Hombre

Que es el Sílex o Pedernal
Historia De Su Uso Por El Hombre Primitivo

La sílice, elemento que forma una cuarta parte de la corteza terrestre: De todos los cuerpos sólidos no metales, la sílice es el más abundante, constituyendo, como hemos dicho, un 25 por 100 de la corteza terrestre. Pero nunca se presenta libre en la Naturaleza, y es muy difícil obtenerlo en estado de pureza. Cuando está aislado, o tiene el aspecto de un polvo moreno parduzco, o toma la forma de cristales, según el procedimiento de su preparación.

En la Naturaleza se presenta principalmente como óxido de silicio o «sílice», como se le denomina y es hallado, o libre o en combinación con óxidos metálicos en forma de silicatos. En el cuarzo o cristal de roca se presenta libre y casi puro, y la arena está también, en su mayor parte, compuesta de sílice, con mayor o menor cantidad de impurezas.

La sílice ha desempeñado un papel muy interesante y curioso en el progreso del mundo civilizado. Ningún otro cuerpo, quizá, ha contribuido más a sacar al hombre del estado salvaje y a ensanchar su horizonte intelectual. El pedernal o el silex, que no es más que sílice pura, fue la substancia con que el hombre fabricó sus primeros utensilios.

El pedernal es una roca de origen orgánico, cuyo color obscuro es atribuido a este origen, en su mayor parte, se encuentra repartido en masas irregulares, en «nodulos» de cal, especialmente en los riscos gredosos de Inglaterra y en las rocas calizas del Cretáceo. El pedernal es muy duro, pero por su fragilidad se puede quebrar fácilmente, cuando presenta aristas finas y cortantes.

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Pedernal o Silix Negro

De una manera extraña empezó su función civilizadora en ciertas esponjas antiguas, representadas hoy por la «Canastilla de flores de Venus», y otras cuyo esqueleto consiste en un delicado tejido de fibras y espinas parecidas al cristal, formadas de ácido silícico, que es la substancia conocida con el nombre de «ópalo».

Estas esponjas, que se desarrollan en gran cantidad en el limo del fondo de los mares antiguos—así como en los de nuestros tiempos—, extraen la sílice del agua del mar, y la tejen en bellas formas semejantes a cestas. En otro tiempo fueron cubiertas por acumulaciones de cal, y por un cierto proceso cuyos detalles aún no son suficientemente conocidos, se solidifican en masas duras, conocidas con el nombre de pedernal.

Si pensamos que para la formación de una onza de espinas, una esponja de medianas proporciones necesita toda la sílice que contiene una tonelada de agua marina, comprenderemos el trabajo que desarrolla la Naturaleza para formar estas concreciones a pesar de su abundancia. Muchos fragmentos de la grava común son simplemente pedernales pulimentados por el agua, y muchos pozos guardan yacimientos de ellos.

Cuando el hombre primitivo halló estas piedras pedernales, construyó con ellas sus primeros utensilios, así como sus primeras armas ofensivo-defensivas. Hizo anzuelos de pesca y los utilizó para pescar peces. Hizo también hachas, con las que partió el cráneo de sus semejantes. Así el hombre se convirtió en industrial e inauguró la Edad de Piedra.

Pero aún hizo cosas más maravillosas con estos trozos de pedernal: haciendo chocar el pedernal con el acero consiguió producir la chispa, y pudo calentar los miembros, cocer sus alimentos y fundir sus metales. Con sílice hizo, probablemente, sus primeras herramientas, encendió, por primera vez, el fuego, y en sílice dejó las primeras huellas históricas de sus varias actividades.

herramientas de silex

Pero la sílice ha significado todavía más para el hombre. Le proporcionó el fuego, y con él le torturó, dándole formas admirables destinadas a nobles usos. Con fuego, hizo de él una ventana abierta al infinito, pues con el fuego fundió la sílice, y, al fundirla, hizo cristal, y con el cristal sorprendió los secretos del Sol, de la Luna y de las estrellas, y escudriñó los secretos de la vida hasta sus más recónditos repliegues en las células-microscópicas.

Sin cristal, la química y, sobre todo, la astronomía, así como la bacteriología y la biología, estarían retrasadas en varias centurias. Jamás el hombre realizó hecho más importante que cuando, por medio del cristal, descubrió los elementos que forman el Sol; o cuando descubrió sus infinitesimales enemigos los microbios patógenos, o los pequeños centros nerviosos del cerebro, que se supone ser los órganos materiales del pensamiento.

Los productos «vitreosil» calentados al rojo, pueden ser sumergidos en el agua fría sin deterioro
El vidrio se hace mezclando arena que contenga sílice con cal y sosa, o potasa, o plomo y sosa y potasa. Con arreglo a la mezcla, el vidrio varía de carácter, pero la sílice es el ingrediente principal, y cuanto más sílice contenga la arena mejor será el vidrio. Mezclando cualquier óxido de metal, como óxido de hierro, protóxido de cobre, óxido de uranio, óxido de oro o sexquióxido de uranio, el vidrio puede salir teñido de diferentes colores.

La sílice pura, sometida a una alta temperatura y a una manipulación especial, puede convertirse en el llamado «cristal de cuarzo», cuyo coeficiente de expansión es tan bajo que los objetos hechos con este «vitreosil» (un nombre de fábrica de la variedad transparente) pueden ser calentados al rojo y sumergidos inmediatamente en agua fría sin uingún peligro de deterioro.

Conociendo las cualidades de la sílice, no sorprenderá que sea la base de muchas joyas y piedras preciosas, como la amatista, el topacio, el jaspe, el ónix, la calcedonia y el ágata. El ópalo es ácido silícico puro. En combinación con el aluminio, la sílice es la base del topacio, del granate y del berilo; y, en combinación con el sodio, del lapislázuli, ha arcilla es también un silicato de aluminio, y la forma más pura en que se presenta es el kaolín, o arcilla de China, de la cual se hacen los objetos más finos de china.

Historia de la Propiedad de La Tierra Concepto, Origen y Evolución

Historia de la Propiedad de La Tierra
Concepto, Origen y Evolución

Uno de los más complejos problemas de la evolución social es el concerniente al origen de la propiedad privada de la tierra. La materia tiene alguna significación para la política moderna y por esta razón hay pocos escritores que se aproximen a ella sin algún prejuicio. Desde que G. L. von Maurier publicó su obra sobre las comunidades aldeanas en 1854, se presumió generalmente que en el primitivo estado agrícola toda la propiedad territorial era tenida por una comunidad de agricultores libres.

Según esta concepción, el señor del feudo, con su séquito mezclado de siervos y terratenientes libres, es producto de una época posterior. Se supone que impusieron su dominación, por la fuerza de las armas, a la comunidad y redujeron a los hombres libres a una posición de esclavitud o dependencia.

En otras palabras, la apropiación individual de la tierra se dice que ha sido traída por un sistema de feudalismo basado en la guerra y la conquista, mucho tiempo después de desenvolver las comunidades de cultivadores el Estado agrícola. En particular las naciones del norte de Europa se supone que estuvieron principalmente compuestas de comunidades rurales, poseyendo la tierra en común, de tal modo que el movimiento moderno hacia la libertad es, en cierto modo, solamente un retorno al estado más antiguo de libertad.

La existencia de comunidades aldeanas primitivas ha sido trazada, desde Irlanda hasta la India, por una escuela de escritores, y éstos sugieren que deben haber triunfado por todo el mundo en las primeras edades agrícolas.

señor feudal dueño de la tierra en la edad media

La institución de la tierra comunal es un hecho histórico. En muchas partes de Europa, en la Edad Media, hubo aldeanos que formaron, por decirlo así, una orgánica y perpetua compañía comunal respecto al suelo en que vivían. El individuo no tenía propiedad en la tierra, sino solamente el derecho a cultivar un campo, a apacentar sus rebaños en un prado y a coger la madera de una parte del bosque.

En algunos casos ni siquiera este derecho de uso fue permanente y cada año los ancianos de la villa se reunían y dividían la tierra de nuevo, proporcionando a cada miembro de la sociedad su participación de tierra arable, pastos y bosque. Fue una especie de comunismo. Pero la cuestión es averiguar si este fue un desenvolvimiento ulterior de la vida aldeana, como el republicanismo de algunas ciudades medievales, o si puede ser descrito como un comunismo tribal primitivo.

Es claro que en la etapa cazadora de la sociedad no hay propiedad de la tierra. Cuando una tribu vive del alimento selvático, el señalamiento de pequeñas porciones sería inútil, aunque se les ocurriera a los cazadores el pensamiento de dividir el territorio. Si una gran cantidad de caza entra en una parte del territorio tribal, todos los hombres de la tribu se consagran a batirla para su alimentación y, generalmente, el primero que hiere a un animal o se apodera de él adquiere derechos sobre la pieza. Otras veces, cuando el alimento es abundante, la tribu no se opondrá a que cacen en su territorio los hombres de las tribus vecinas.

Por otra parte, cuando la caza escasea y la presión de la pobladon se hace sentir fuertemente, estallará la guerra entre las tribus y habrá una nueva división del territorio. Así los bantues, del África oriental, desposeyeron a los bosquímanos del sur de muchos de sus terrenos de caza, y en la parte septentrional del Norte de América, los indios algóquinos, que se habían extendido sobre todas las regiones forestales del Canadá, fueron privados de algunos de sus territorios por otras tribus más fuertes del sur.

En las tribus pastoriles y cazadoras no se dividía la tierra: Pero aun cuando es frecuente la lucha intertribal de esta clase, no lleva, en la edad cazadora, a ninguna apropiación privada de la tierra. La cosa es una imposibilidad económica.

También era difícil que en la edad pastoril se pusiese en práctica la idea de una división permanente del suelo. Los ganados tenían que ser trasladados con frecuencia a pastizales nuevos, sobre todo cuando aun no era conocido el arte de cultivar los pastos, y ni el ganado ni sus propietarios hubieran sobrevivido si cada familia hubiese sido reducida a un terreno.

La posesión unida de un amplio espacio le es igualmente necesaria a los pastores que a los cazadores. La tierra que habitan los bechuanas, por ejemplo, es la propiedad común de toda la tribu, y se usa como pastos para sus ganados. Otro pueblo pastoril del sur de África, los damaras, no tiene noción de las residencias estables. El país entero es considerado como propiedad pública, y un hombre que lleva su rebaño a un sitio es considerado como dueño del sitio mientras quiera permanecer en él. Claro está que cuando abandona la tierra los rebaños la han agotado y durante algún tiempo tendrá poco o ningún valor.

En la sociedad primitiva la tierra por si misma no tiene un gran valor: El hecho es que en la sociedad primitiva la tierra por sí misma no tiene gran valor. Nunca fue bastante valiosa para que un hombre se adscribiera a ella. Lo mismo ocurre en los comienzos de la edad agrícola. La propiedad permanente de la tierra es lo último que una familia necesita. Significaría la extenuación y el hambre.

El primitivo agricultor es errante. Como no acostumbra a abonar agota el suelo rápidamente, y en la estación siguiente se traslada y rotura otro campo de tierra virgen. Además, esta parte del trabajo es generalmente realizada por sus mujeres, y él, que busca pastos frescos para sus ganados, necesita tanto como ellos trasladarse a nuevos lugares. Así vemos que el hombre ha sido emigrante en mayor o menor grado durante centenares de millares de años. Por tanto, la idea de la propiedad privada del suelo con sus ventajas para él y su familia no se le ocurrió.

El hombre hace de los animales sus aliados antes de sojuzgar la tierra: Todo lo que necesitan los primeros cultivadores es un derecho temporal a la tierra que están cultivando y esquilmando. La agricultura no se generaliza prácticamente con amplitud hasta que el arado, tirado por las bestias, no reemplaza al azadón, que es un instrumento demasiado débil para la conquista del suelo; y aunque en ciertas partes de la antigua América, en que el guano era utilízame, pudo haberse empleado con resultados sorprendentes, la civilización del mundo moderno—la civilización que ha dado y desenvuelto en el hombre su maravilloso dominio sobre los recursos naturales— fue establecida originariamente por el buey y el arado.

La residencia permanente sobre el suelo fue así un desenvolvimiento de la etapa pastoril. Los hombres tenían que domesticar primero los rebaños salvajes, antes de obtener la fuente extrahumana de poder necesario para someter la tierra a sus propósitos.

Así, cuando el hombre se consagró a la tarea de cosechar su alimento directamente de la tierra, las desigualdades sociales de la época pastoril ejercieron un profundo efecto para modelar las condiciones de la sociedad agrícola. La riqueza en aquellos días era poder actual, porque consistía en rebaños y esclavos y sirvientes.

Entre las cosas que nosotros, en los tiempos modernos, hemos casi olvidado, está la importancia del ganado de cuernos, no simplemente» en la etapa de la infancia de la sociedad, sino en un período en que ésta había hecho ya un avance considerable hacia la civilización.

El «capital», en su sentido originario, significaba posesión del ganado: Actualmente, cuando usamos la palabra «capital» indicamos el dinero; pero «capital», originariamente, significó rebaños, contados por cabezas. La palabra inglesa chattels (biem-s) se deriva de cattle (ganado), y «pecunia», la palabra empleada durante más tiempo por la humanidad para designar el dinero, viene de pecus, que también significa ganado, en latín. Desde Irlanda hasta la India, el buey ha sido la medida originaria de valor y del número de ganados que el hombre poseía, se derivaba y mantenía su rango y su poder.

El secuestro de rebaños domesticados puso la riqueza en manos de los jefes: Los ganados de cuernos fueron desde lueso de gran importancia para el hombre en la época pastoril de la sociedad; le proporcionaban carne y leche. En aquellos días, los medios usuales de obtener una gran masa de este capital primitivo consistían en una expedición en su busca, tal como las que constituyen el tema de las piezas más celebradas de la antigua literatura irlandesa. Allí se lee cómo el rey de Connaught reunió un ejército para robar al rey de Ulster un toro maravilloso.

Naturalmente, en estas guerras de expoliación la mayor parte del botín despojado se la apropiaban las clases nobles, cuya ocupación era la guerra y que tenían un monopolio de los beneficios de la profesión. Así se producía ya una profunda diferencia entre los ricos y los pobres antes de que las tribus se fijasen sobre el suelo. Los medios de cultivar la tierra estaban en manos de los jefes y de los nobles, y los hombres pobres de la tribu tenían con frecuencia que solicitar de su señor el ganado que necesitaba para arar su tierra.

Cómo la riqueza pastoril se convirtió en territorial cuando el buey reemplazó al azadón: La tierra misma era prácticamente inútil. La población era pequeña, y, resi diendo en un lugar de la tierra, sólo se hubieran obtenido grandes extensiones de brezos y matorrales. La tierra era una cosa superflua, pero el capital era extremadamente perecedero y aumentaba con gran dificultad y se concentraba en muy pocas manos. La propiedad privada de los instrumentos de cultivo dio, valor y especial importancia a la posesión del suelo.

El resultado fue que el hombre rico, en la edad pastoril, se hizo todavía más rico y poderoso el día en que el buey arrastró el arado y substituyó al azadón, que había ideado y usado originariamente la mujer de la tribu.

¿Qué utilidad tendría el derecho de pesca sobre cierta porción del mar a un hombre que no tuviera barca? .No mucho más útil fue el derecho a cultivar cierta porción del suelo para los que no tenían ni bueyes ni arado. Desde el comienzo de la época agrícola, el jefe y los nobles se convirtieron en los mayores terratenientes por el hecho de que tenían los más numerosos rebaños. Ningún hombre de la tribu les disputaba sus vastas propiedades. Había una superfluidad de mera tierra y, al mismo tiempo, una falta lamentable de los medios de cultivarla.

Por otra parte, era urgente para la tribu obtener una provisión abundante de alimento. Esto la permitía multiplicarse más de prisa que sus enemigos y aumentaba de otro modo la fuerza guerrera del grupo.

Cómo el ganadero rico cambió existencias por servicios: Debe notarse que las primeras razas de la época agrícola tuvieron que luchar y abrirse paso en una Europa ocupada por dos razas de hábiles e intrépidos cazadores. Aquella lucha comienza en la Nueva Edad de Piedra, y aunque los invasores agrícolas no serían probablemente mejores guerreros que los cazaclores indígenas, pudieron vencer por la fuerza del número. Podían sostenerse un millar de agricultores donde sólo un cazador puede lograr alimento. Así las razas agrícolas obtuvieron nuevos terrenos, que parcelaron, roturaron y vinieron a aumentar sus recursos.

Fue así mala política para los jefes y los nobles ricos conservar más ganado que el necesario para trabajar sus propios terrenos. Aquí parece arraigar la costumbre que dio origen al sistema señorial de tener la tierra. Estaba en el interés de los jefes y nobles adscribir a su persona tantos guerreros como le fuera posible. Con este fin «prestaba capital», es decir, daba a sus hombres el ganado por medio del cual podían cultivar su porción de la tierra tribal, y en cambio les exigía la prestación de varias clases de servicio.

La nueva posición que asumió el hombre de la tribu al aceptar capital del jefe variaba según la cantidad de ganado recibido. El terrateniente libre tomaba solamente una pequeña cantidad y permanecía siendo libre y conservando sus derechos tribales. En Irlanda—el único país del cual tenemos completos detalles de esta práctica—su posesión duraba siete años; al cabo de este tiempo tenía que devolver el ganado que había recibido.

Durante los siete años el jefe tenía derecho a la leche, al estiércol y a las crías, y el otro usaba el ganado para los fines agrícolas exclusivamente. También tenía que ayudar a recoger las cosechas del jefe y a la construcción del fuerte. Desde luego que estaba obligado a seguir al jefe en la guerra.

Si un hombre de la tribu aceptaba una gran cantidad de ganado de un jefe, descendía a una posición semejante a la de un pequeño arrendatario respecto del señor. Perdía en parte su libertad y sus deberes se hacían muy onerosos. Tenía que pagar una fuerte renta en víveres, la cual se convirtió, con el tiempo, en una renta pagada por la tierra, y en ciertos períodos, que duraban un número fijo de días, él, su casa y sus bienes tenían que estar a disposición de sus jefes. Se convertía en un doméstico.

La multitud de personal dependiente alrededor del hombre rico: Hasta aquí el sistema del préstamo de ganado no alteró grandemente la condición ordinaria del nombre de la tribu. Introdujo un primer lazo de unión política entre el jefe y sus hombres, y quizá capacitó a los jefes para un fuerte ejercicio de la autoridad sin jugar sobre las supersticiones d*d pueblo, como habían hecho los viejos jefes hechiceros.

Los asuntos políticos fueron separados de la práctica de la magia, y la organización de la tribu o de la nación fue más lucidamente cometida y más perfectamente realizada. Pero este empleo de los primeros puebios agrícolas no favoreció en nada la libertad del sujeto.

El poder del jefe rico y victorioso aumentó a expensas de los hombres de la tribu. Prestando ganados a extraños de otras tribus y cediéndoles algunas de las tierras desocupadas, vemos a su alrededor un ejército de dependientes personales que eran distintos de los hombres de la tribu.

Los dependientes debían al jefe una renta por la tierra y otra por el préstamo, y así ellos le hacían aumentar su fuerza y su poder a costa de la tribu. Probablemente la tribu se hizo más fuerte para defender o atacar por esta adición a la población del territorio; pero cada dependiente extraño reducía la extensa tierra del pasto común.

Cómo el buey de arar hizo provechosa la labor del esclavo: Pero el rasgo peor de la primitiva sociedad agrícola fue el hecho de que el arado tirado por los bueyes hiciese provechosa la labor del esclavo.

Los jefes y los nobles ricos en ganados tenían ahora un nuevo interés por emprender la guerra. Cada prisionero que cogían era una nueva fuente de riqueza, porque aquel trabajador esclavizado le permitía aumentar los dominios que cultivaban. En muchas partes de Europa los siervos parecen haber tenido un origen distinto que el de las razas dominantes.

Procedían probablemente de los antiguos habitantes aborígenes del país. Familias o subtribus formadas de ellos sirvieron de leñadores o de portadores de agua a los hombres libres de la tribu. Otros permanecieron en una condición de especial servidumbre para el jefe o se hicieron dependientes de él, o fueron dedicados a cultivar sus propios dominios y a guardar sus rebaños, o fueron colocados por él en lugares separados en la parte ociosa de la tierra de la tribu. La renta o servicio que tenían que pagarle por el uso de esta tierra parece que era determinada solamente por el capricho del jefe.

La utilidad del buey expresada en una dignidad religiosa por los hindúes: Así vemos que la historia de un rebaño con cuernos está desdichadamente mezclada con la de una gran parte de la humanidad. Las mismas causas que alteraron la posición del buey y le convirtieron en un instrumento de la agricultura produjeron también una gran difusión de la esclavitud. La santificación del buey entre los hindúes, haciendo de su carne un alimento ilícito, parece haber estado conexionada con el deseo de conservarle para el cultivo, y la dignidad legal de la propiedad de los bueyes entre los romanos parece responder a su dignidad religiosa entre los hindúes.

En aquel tiempo, cuando el ganado tuvo la mayor utilidad para el hombre, comienza la lucha entre el capital y el trabajo. Hasta cuándo duró en la Nueva Edad de Piedra apenas tenemos medios de averiguarlo, aunque podemos discernirlo en algunas rápidas ojeadas sobre los acontecimientos más salientes de aquellos días lejanos.

Por qué los celtas, conquistadores, perdonaron a los iberos:, pequeños y morenos: Las primeras de las razas cultivadoras de Europa fueron los iberos, que todavía forman una parte considerable de la población, aun en las Islas Británicas. Con frecuencia se les llama raza mediterránea, ya que se encuentran en gran número en las costas meridionales de Europa. Ellos fueron quienes primero poblaron el Egipto y echaron los cimientos del admirable estado agrícola regado por el Nilo.

Se extendieron a través de las Islas Británicas, y probablemente erigieron el dolmen de Stonehenge y los demás extraños círculos de piedra que allí se encuentran, y construyeron la maravillosa villa lacustre de Glastonbury, aunque es muy dudoso que conservaran su posesión. Porque aun cuando fueron un pueblo muy ingenioso, pequeño de estatura, con cabellos y ojos negros, no podían competir en fuerza corporal con el celta, alto, melenudo y de ojos azules, el irlandés y el gales, que invadieron sus territorios.

Quizás en circunstancias ordinarias los íberos hubieran sido extinguidos o arrojados de tpda la tierra fértil. Ellos habían exterminado a los cazadores de la Antigua Edad de la Piedra, y fueron a su vez conquistados en el curso del tiempo. Cuando los celtas descubrieron la manera de hacer las armas de bronce para atacar lo barrieron todo ante sí e invadieron toda la Europa meridional y occidental, desde Grecia hasta Irlanda.

Los agricultores iberos, sin embargo, eran demasiado útiles para ser destruidos o expulsados como lo habían sido los antiguos cazadores. Así fueron reducidos a la esclavitud y adscritos a la tierra, y de ellos descienden muchos de los siervos de la Europa meridional y de las Islas Británicas. En otros casos, una población esclava nació de la guerra. Al mismo tiempo, muchos de los hombres libres de la tribu perdieron algo de su independencia por haber contraído deudas de ganado con los jefes y los nobles.

Así, en los comienzos de la historia, encontramos algunas de las razas principales de Europa divididas en dos o tres clases. Casi todo el poder y la riqueza son poseídos por la clase noble y un gran número de campesinos han tomado ganado a préstamo y se han convertido en deudores de las clases superiores. El caso de los patricios y los plebeyos de la Roma primitiva es el mejor conocido. En los comienzos de la historia de Roma nos encontramos a los romanos de la plebe en servidumbre económica de la nobleza.

Del mismo modo, en el comienzo de la historia de Atenas nos encontramos con que la plebe la forman los esclavos, en servidumbre, por deuda, de la aristocracia.Cómo la servidumbre por deuda divide las primeras sociedades Estos dos hechos son muy curiosos y se han hecho muchas tentativas para explicarlos. La más plausible de todas es la sugestión de que la repetición de malas cosechas puso a los pequeños agricultores de Atenas y de Roma a merced de las nobles ricos.

Pero cuando Julio César invadió las Galias encontró que aun los bárbaros de aquel país estaban divididos en una clase noble y otra plebeya, y una de las causas principales de esta división dice que era el gran número de deudores. «El pueblo era considerado en gran parte, como esclavos, sin ninguna voz ni iniciativa en los negocios públicos, y muchos de ellos son forzados por las deudas o por la presión de los impuestos, y aun por la violencia, a convertirse en los esclavos de los más poderosos.»

Una gran cantidad de luz ha sido arrojada sobre esta observación de Julio César por el estudio de las leyes Brehon de la antigua Irlanda. De este estudio se deduce que fue el «préstamo de capital» para los fines de cultivo lo que capacitó a los jefes y a los nobles a extender su dominio sobre los villanos. Con mucha frecuencia, no se admitía voluntariamente el donativo de ganado, porque significaba sometimiento, y los hombres de tribu sólo lo recibían bajo la amenaza, de la violencia.

Hay, sin embargo, otro pasaje en la » obra de Julio César que algunos autores han supuesto que muestra, entre las tribus germanas al menos, que la aldea comunal libre era una institución originaria y general. César condujo una expedición sobre la orilla izquierda del Rhin que duró diez y ocho días, y notó el hecho de que entre los teutones «no había propiedades separadas ni límites privados». César, sin embargo, no nos muestra nada semejante a una tenencia comunal de la tierra, con una asociación de hombres libres que cultivasen en común el suelo y del cual fueran ellos los propietarios comunales.

Lo que describe—y es cosa muy distinta—es a los jefes disponiendo del suelo, del cual parecen ser losúnicos propietarios y poseedores, y cada año renovándose de un lugar a otro un grupo de hombres y un cierto número de familias.

El pueblo parece haber tenido pocos derechos y poco poder. Porque los jefes se apoderaron de tanta tierra como creyeron necesitar y en el sitio que quisieron y forzaron a los villanos a trasladarse de un sitio para otro. Tácito dice también que los teutones estaban divididos en una clase noble, otra clase de hombres libres y otra clase de esclavos. Los hombres libres ocupaban una posición sólo un poco superior a la de los esclavos.

Cómo el hombre de la tribu perdió al fin su derecho nativo a participar de la tierra común: Así aparece como los nobles teutones surgen a la luz de la historia con tanto poder sobre los villanos como el que poseyeron las clases superiores en Grecia, Roma e Irlanda. Es cierto que cuando la razas teutónicas descendieron de sus bosques septentrionales hasta el Imperio romano y dividieron la tierra que conquistaron, tenían ideas interesantes y claras acerca de la propiedad privada del suelo. No conocían nada acerca de la comunidad de la tierra y nunca la practicaron.

Por ejemplo, en el año 68o, el rey de los sajones del sur concedió a San Wifredo la península de Selsey, con las personas y propiedades de todos sus habitantes y, entre éstos, doscientos cincuenta esclavos. Casi todas las primitivas concesiones de tierra, comenzando ya en el 674, transfieren expresamente con el suelo sus cultivadores, que son llamados siervos. El país estaba dividido, de hecho, en dominios pertenecientes a uno o más propietarios y culi irados por colonos más o menos serviles. Este sistema de propiedad de la tierra no es-tuvo confinado en Inglaterra, sino que triunfó también en la Europa occidental.

Lo que los terratenientes libres, descendientes de los hombres libres de la tribu, retenían fue un derecho sobre las tierras desocupadas. Hasta el siglo XIV, en Gales, todo hombre libre de la tribu tenía un derecho innato a una cierta cantidad de tierra para cultivarla.

Este derecho de nacimiento, sin embargo, no pudo sustentarse; cuando la población hubo aumentado de tal modo que no había ya más tierras sobrantes que dividir. En tanto que la tierra era una superfluidad y que podía ser obtenida por cualquier hombre con medios para cultivarla habría pocas o ninguna restricciones al derecho innato de los galeses.

Este hecho conduce a nuestro punto de vista de que no había en los primeros tiempos una propiedad común de la tierra cultivable, sino solamente una oportunidad para obtener la.posesión individual o familiar de una parte del suelo. La cantidad de tierra que obtenía un hombre dependía de la cantidad de bueyes o de caballos y el número de esclavos o dependientes que tenía.

Por otra parte, no hay razones para suponer que el primitivo señor tuviese ningún derecho de propietario en las tierras desocupadas. Indudablemente, podía dejar a un hombre que se estableciese en una parte de ellas; pero esto fue originariamente, en atención al beneficio general de los hombres de la tribu, porque aumentaba su número y sus recurso alimenticios. Pero cuando la tribu fue ya muy numerosa y las tierras sobrantes se habían convertido en pastizales comunales muy estimables, la llegada de un extranjero bajo la protección del señor no fue mirada con gusto.

El prado, y el campo y los parques de recreo que se encuentran todavía en muchas aldeas de Inglaterra representan una especie de tradición comunal. Proceden de los tiempos en que los villanos libres tenían un derecho innato a apropiarse y cultivar una parte de la vasta tierra sobrante, cuyas extensas tierras a su vez eran un remanente de los días libres, migratorios, de pastoreo y de caza.

En Inglaterra, sin embargo, la conquista normanda privó a los pecheros de este vestigio de las edades pastoriles. Porque los legisladores normandos crearon ziadualmente la idea de que lo comunal era lo sobrante del señor y éste podía hacer de ello lo que quisiera. Los normandos hicieron con los ingleses lo que los ingleses habían hecho con los galeses y los galeses, a su vez, con los iberos.

Hasta donde alcanzaba la fuerza llegaba, entonces, el derecho. Pero aun los mismos iberos no podían quejarse, porque sus antepasados habían sido todavía más duros con la raza que conquistaron.

Lo que hizo la conquista normanda fue solamente desenvolver de un modo firme y lógico el principio del feudalismo, que había estado siempre implícito en las tribus agrícolas de Europa desde que el buey fue uncido al arado. El inteligente y práctico normando derivó de él todos los beneficios posibles mediante su riguroso sistema feudal, porque fue un organizador admirable. Desterró de la raza inglesa los restos de prácticas sentimentales y supersticiosas y colocó todos los asuntos políticos en un terreno de buen sentido práctico.

En los antiguos días, un villano estaba unido a su jefe tanto por el sentimiento como por la ley, porque en muchos casos el jefe fue considerado como el descendiente de un dios, por quien un hombre cualquiera daría gustosamente su vida. Aun cuando con la difusión del Cristianismo se desvanecieron las antiguas supersticiones, subsistió una lealtad apasionada hacia el jefe, en la cual influía mucho una emoción no razonada y heredada de los antiguos días paganos.

Ahora bien, una ciega y vehemente adhesión a la persona del jefe es siempre una cosa bella y romántica. En algunas circunstancias, es eficaz en la guerra. Pero cuando un país es fragmentado bajo un número de jefes, la mayor parte de los cuales son fieramente ambiciosos, la lealtad apasionada de sus secuaces no conduce a la unidad nacional ni al desenvolvimiento político.

El normando, con su mano fuerte y su esforzado ánimo, forzó a los villanos y siervos ingleses a mirar las cosas como realmente eran y a luchar por su propia tierra. Durante centenares de años se habían entregado al feudalismo sin mirar dónde iban. Los normandos apresuraron sencillamente el progreso: suprimieron a una población de usufructuarios, dependientes y esclavos, sus últimas ilusiones, y la llevaron a luchar para abrirse el camino de la libertad.

En el «Doomsday Book»—el gran catastro hecho por Guillermo el conquistador—hay algunas ligeras indicaciones de que había comenzado la batalla por la libertad, porque parece haber existido aldeas en las cuales se había expulsado al señor.

Pero, por regla general, la lucha por la libertad y la independencia comienza en las ciudades grandes y prósperas, donde la clase media, por su riqueza y su organización, pudo resistir las fuerzas del feudalismo.

El comienzo de la lucha por la libertad entre el señor y el campesino: En el campo, en tanto, los asistentes y ayudantes del señor se combinaron para suprimir el «préstamo de capital». Los campesinos adoptaron un sistema de cooperación y comenzaron a proporcionarse sus propios arados y arreos y a criar sus propios caballos y ganado en general. De este modo pudieron escapar de las más degradantes formas de servidumbre. En vez de trabajar juntos para el señor comenzaron a trabajar jumos para ellos mismos.

Conforme aumentó su ritpieza fueron capaces de obtener, primero, «Cartas», y luego escrituras de arrendamiento, y los más distinguidos entre ellos gradualmente se convirtieron en el arrendatario o colono moderno, y al cabo en la honorable posición del moderno hacendado agricultor, poseedor de tierra libre, al valor anual de 40 chelines, y con derecho a actuar como jurado y a votar por el caballero del condado.

La libertad es una cosa noble y preciosa. Da a la raza que verdaderamente ha sabido ganarla una capacidad, variedad y atento poder de iniciativa personal que con frecuencia influye más en el avivamiento del progreso que todas las demás fuerzas humanas. Pero hasta que la sociedad no fue organizada de un modo firme y permanente para los fines corporativos no se hizo posible la libertad individual.

No debemos, por consiguiente, pensar que siempre ha habido precedentes en la historia pasada de nuestra raza para todos los avances hacia una libertad más amplia, por la cual ahora laboramos. Las aldeas comunales de la Edad Media, por ejemplo, estuvieron muy lejos de ser un modelo para la imitación moderna.

Derivadas de la rígida organización del trabajo en el señorío, no lograron ningún progreso para la agricultura ni para la libertad personal de los campesinos. Tenemos ahora que ver cómo el primitivo sistema de la posesión común, que tanto se generalizó en Inglaterra, cuando fue colonizada América fué suplantado por un sistema más eficaz de granjas separadas y de cultive científico.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Moderna de Conocimientos Universales Tomo VI – Editores W.M. Jackson , Inc. Capítulo 24 – La Propiedad de La Tierra –

La Carne en la Edad Media Consumo, Conservación y Preparación

La Carne en la Edad Media
Consumo, Conservación y Preparación

El interesantísimo y sugestivo libro de cocina que lleva el título casi prohibido de «Ars Magírica», escrito por Jodocus Wilichius de Rossel, en la Prusia Oriental, y publicado en Zurich en 1563, dice que en la despensa de la dueña de casa la carne reclama el segundo lugar en orden de importancia, después del pan.

De las diferentes clases de carnes, Willichius pasa rápidamente sobre la ternera y la oveja por creer que son poco sanas y productoras de «bilis negra».

El obispo Isidoro de Sevilla, que vivió en el siglo VII, no incluía los bueyes entre los animales que nos proporcionan carne. Hablando estrictamente, dice él, el término animal doméstico, se aplica a dos clases de seres: primeramente aquellos que son aptos como alimento humano, como la oveja y el cerdo, y segundo, los que son adecuados para el trabajo, como el buey y los caballos. El trabajo de los animales era tan valioso y necesario que los hombres de aquellos tiempos no se podían permitir el lujo de emplear sus mejores animales de tiro como comida.

Se hablaba  del buey como de «un buen arador y un fiel sirviente«, tan esencial para el bienestar humano que Hesíodo, el autor más sereno de nuestra profesión, afirma que «la familia consiste realmente del Marido, la Mujer y el Buey». Otros autores hablan del buey como del «compañero del hombre en el trabajo del campo, y sirviente de Ceres».

Los antiguos estimaban que a este animal debía protegérsele a todo trance de la violencia, y decretaron la pena capital «para cualquier persona que matara voluntariamente un buey». En otras palabras, el buey como los caballos de las granjas en la época anterior a los tractores, era necesario para cultivar la tierra y era en tal grado el compañero del hombre, que en determinado tiempo fué castigado con la pena capital el matar voluntariamente a un buey.

Vegecio, nos cuenta los antecedentes de este asunto, diciéndonos que sin el buey no se podría haber cultivado el suelo, ni alimentado la raza humana. Las cosechas que mantenían vivo el mundo romano, eran producidas gracias al esfuerzo del buey y al arado. Todos los demás animales, incluso las gallinas, debían su comida al trabajo del ganado. Dice Vegecio, «¿de dónde podría haber sacado el genio del dueño y maestro de la Creación la cebada para los caballos, la comida para los perros o el alimento para los cerdos, si no hubiesen sido obtenidos gracias a la labor del buey?… En algunos pueblos se han usado en cierto grado las muías, los camellos y algunos pocos elefantes, pero no podría subsistir ninguna nación, si no tuviese ganado».

En última instancia, el ganado se usaba para alimento, pero cuando ya habían pasado sus días de trabajo; las vacas, daban también un pequeño exceso de leche además de la que necesitaban los terneros, pero tanto la carne como la leche eran sustancias completamente secundarias. La cría y engorde del ganado con el objeto primario de obtener carne o leche, son adelantos muy modernos del mundo occidental. En la edad media, y no hay que decir, en la antigüedad, el ganado era únicamente bestia de tiro o bestia de carga.

la carne en la edad media

Preparación de la Carne en la Edad Media

La carne de cabra, dice Willichius, no es buena ni agradable. Mulas jóvenes, venado, gallinas, pájaros y pescados están entre los alimentos citados, pero el mejor de todos es el cerdo. Por supuesto cualquier clase de carne era muy difícil de conseguir y muy cara, pero podemos comprobar fácilmente que los cerdos de primavera no podían engordar mucho por sí mismos durante el verano, y en otoño ya se mataban para salarlos y tener la provisión anual de carne. Criados de esta forma, aquellos cerdos se parecían probablemente a los que se conocen en los estados del sur de Norteamérica con el nombre de lomo de jabalí, de ágil pie y suficientemente hambrientos.

Los galos eran grandes comedores de carne y que les gustaba extraordinariamente el cerdo. Los cerdos se dejan noche y día en los campos y son de un tamaño, fuerza y velocidad extraordinarios. Es tan peligroso encontrarse con uno de ellos, como con un lobo.

De acuerdo a Varrón el principal comercio que sostenían los Galos con Roma eran los jamones y la carne de cerdo salada. En efecto, los bosques inmensos que cubrían su país les permitía criar fácilmente y sin gasto gran número de estos animales, y probablemente este hecho tenía algo que ver con el respeto religioso que tenían por el roble, cuyo fruto es la bellota, buen alimento de estos animales.

Todas las consideraciones que llevaron a los atenienses a honrar el olivo que enriquecía con aceite y fruta su estéril territorio, son válidas para los antiguos Galos, que rinden los mismos honores a un árbol tan útil y que, después de haberlos alimentado directamente a ellos, servía para alimentar al animal que constituía su principal fuente de carne y su mayor riqueza.

Es probable que todas las tribus del norte criaran cerdos en los bosques, pues las selvas proporcionaban abundante comida y los cerdos requieren muy poco cuidado, dado que son muy fuertes y prolíficos. La gente común y los soldados comían cerdo, mientras que la gente rica —los obispos, los nobles y el mismo rey — criaban cerdos no sólo para aprovisionar su propia mesa, sino como fuente de ingresos.

En el día de San Martín, o por Navidad, era costumbre que las personas acomodadas mataran y salaran un cerdo para tener carne para todo el año siguiente; la gente que no podía hacer el gasto que demandaba matar un cerdo se asociaba con otros para repartirse un cerdo entre varios y salarlo para el invierno. En el siglo XIII el cerdo de Inglaterra tenía fama en todo el continente, y podemos estar seguros de que en todas las regiones donde existía el haya, se criaban cerdos.

Por supuesto, en las épocas en que la gente pasaba hambre, los animales domésticos iban también muy cortos de comida, y en no raras ocasiones morían de hambre. «Alimentarlos en invierno es lo que más tememos«, como decía el historiador Noel Chomell.

No se conseguía grano para los animales ni para las aves de corral y como el heno cultivado no había sido aún separado de la semilla, sólo se podía utilizar el pasto natural; por lo tanto la alimentación invernal del ganado, era completamente inadecuada. El olmo ático, dice Columella, da una hoja que es más dulce que la hoja del olmo de Italia y mucho más agradable para el ganado. Por esta razón recomienda que se planten tantos olmos áticos como sea posible.

Las hojas secas son evidentemente un mal sustituto del heno o incluso de la paja, pero cuando los animales casi mueren de hambre, ello es mejor que nada. El exceso de producción de comida por sobre de lo que se requería para proveer las necesidades mínimas de la vida de las personas, era muy pequeño, y los sufrimientos empezaban en cuanto este exceso era nulo.

Era desconocido el método de conservar los alimentos por la refrigeración y la carne que no podía comerse inmediatamente debía salarse. Por lo tanto el primer deber del campesino, cuando en otoño debía suspenderse el pastoreo, era matar y salar los animales que no podía alimentar durante el invierno; era indispensable, sin embargo, conservar algún ganado para cría y también el ganado para arar el año siguiente; para éstos, aparte de la pequeña cantidad de heno que se había podido ensilar, era preciso disponer de algo de paja, y además de la paja, Catón decía: «Dad al ganado hojas de olmo, álamo, roble e higuera mientras se conserven esas hojas … y recordad cuan largo es el invierno.»

Los animales no podían seguirse alimentando durante todo el invierno e irlos matando de tiempo en tiempo. En las condiciones reinantes, como dice Mr. Hallam, «cuando no había otra alternativa que la carne salada, era devorado con delicia incluso el más flaco venado»

La caza tenía el atractivo de un deporte, pero era principalmente el medio de obtener carne fresca: alimento que de otro modo no era fácil conseguir. Estos hechos explican, pues, el gran interés que se tomó la gente en las cacerías y en el arte de enseñar a cazar a los halcones, y sirven también de excusa de la severidad de las leyes relativas a la conservación de la caza.

alcones en la edad media

La cantidad de carne que se conseguía por estos métodos era muy pequeña, y la caza no era meramente un placer o una diversión, como es hoy en día: era también el medio de obtener alimentos, de tal manera que se comían todos los animales muertos, incluso hiles pájaros como garzas, alcaravanes, corvejones y otros varios que describe como de mala calidad y de difícil digestión.

Los alcaravanes, las garzas, las grullas, los chorlitos, las gaviotas, etc., se citan en el libro de Robert May, «The Accomplish’t Cook», publicado en Londres en 1600 con recetas para sazonarlos y cocerlos adecuadamente. Las grullas eran consideradas como muy delicadas por los romanos , y la cigüeña era también aceptada en aquel tiempo, aun cuando el conde Grégoire dice que es detestable; Simeón Sethus, dice que comer grullas, produce melancolía, pero, añade que algunos creen que el meollo de sus huesos, mezclado con aceite de oliva ayuda a la memoria, lo cual puede creerse fácilmente, pues en una mesa actual este plato se consideraría inolvidable! Estos pájaros, dice él, deben tenerse un par de días colgados antes de comerlos.

El autor de «Le Ménagier de Paris», escribe como si los mercados de París de su tiempo, estuviesen siempre aprovisionados de los mejores manjares; sin embargo, es notable que entre las aves de mesa incluya las grullas, las avutardas, los alcaravanes, los corvejones y las cigüeñas, de las cuales, como de cualquier otra clase de animal de agua, Bruyerinus dice que tienen una carne correosa, aunque puede hacerse más tierna teniéndola colgada algunos días, no obstante; algunas de estas aves no sólo son repulsivas al gusto sino que pueden, producir enfermedades, si se comen en abundancia.

En aquellos tiempos, sin embargo, cuando el sabor de la carne corrompida, o desagradable por cualquier otro motivo, se disfrazaba mediante el uso abundante de especias, las objeciones respecto del sabor de esas aves acuáticas, no eran tan fuertes como lo serían hoy día en una mesa moderna.

Se obtenía también, no obstante, algunas veces carne fresca. Aparentemente los hombres de los tiempos primitivos empleaban todas las carnes, verduras y pescados que usamos hoy en día, y además echaban mano de muchos artículos que ahora miramos con aversión. El autor Sala dice que cuando la comida era cara, los hombres comían lo que encontraban y, aparentemente, se ponía en el estofado cualquier cosa que creciera, incluso cosas que nadie hubiera probado antes.

De lo que encontraban para comer, comían hasta que quedaban satisfechos, con el resultado de que muchas personas sufrían grandes y graves trastornos.

De la carne, dice Sala:

Dada la extrema escasez de los otros alimentos, ahora se usan mucho los carnívoros, y creo que fué también práctica antigua, pues Galeno da a los hombres que han comido carne de león, el nombre de leoninos; otros comen osos, zorros y tejones; unos pocos prefieren los gatos, tanto los domésticos como los monteses, y son aún menos los que comen lobos, perros y ratones; hay también quien prefiere los gatitos recién nacidos a los cangrejos.

Se comen ratas de campo y también ratas de montaña (posiblemente marmotas), pero aquellos que están muy gordos por culpa de un apetito canino deben preferir una alimentación a base de frutas. Se comen también el puerco espín, el erizo y los pequeños cuises, llamados también conejillos de la India (quizá un tipo de rata), y al cual nosotros mismos no hacemos objeción. Los zorros en la época en que se alimentan de uvas se consideran una verdadera delicadeza, y por ello, entre los griegos, dice Galeno, era un manjar muy frecuente.

Esos animales carnívoros designados por Sala como «digitata» porque tienen garras no es comida agradable y raramente tenían un lugar en la mesa, pero hubo ocasiones en que no pudo elegirse cosa mejor para comer. Claro está que en un tiempo donde no existía la refrigeración artificial, ni transportes rápidos, ni se había concebido la necesidad de esterilizar los utensilios, etc., se han debido utilizar alimentos en un estado que hoy día consideraríamos incomible.

Las recetas para mejorar a la carne podrida no son cosa rara. Robert May, por ejemplo, en un libro de cocina muy conocido,30 en el cual se ven fuertes influencias de la tradición medieval, al mismo tiempo que en algunos aspectos abre las puertas a la cocina moderna, nos da un método para conservar el venado podrido.

Entiérreselo en el suelo envuelto en un lienzo limpio durante toda la noche, y así perderá toda la corrupción, el mal sabor y el mal olor.

Como salsa preservado ra para el venado corrompido, indica:

Hiérvase, agua, cerveza y vinagre de vino, a un mismo tiempo, junto con algunas hojas de laurel, tomillo, ajedrea, hinojo y romero, un puñado de cada clase, y cuando hierva métase adentro el venado, déjese hervir bien y sazónese como se dijo antes.

La carne debe guisarse de la siguiente manera:

Deshuésese y úntese la carne con una cantidad de grasa del tamaño del dedo meñique y sazónese con 60 gramos de pimienta, otros 60 de nuez moscada, y 120 gramos de sal; luego hágase un pastel poniendo en el fondo del mismo un poco de manteca, luego la carne, con el lado de adentro hacia abajo, recúbrase con una gruesa capa de condimento y termínese de recubrir con algunos clavos y una buena cantidad de manteca, tápese bien y póngase al horno.

Se recubría todo con masa de harina, para formar una empanada, que debía ser de harina de centeno «tamizada gruesa»; luego, el pastel debía mantenerse en el horno durante «8 ó 9 horas». Es difícil comprender que pudiese «sobrevivir» a tal tratamiento un sabor cualquiera de la carne, fuese malo o bueno.

Ver: Importancia de la Alimentación en el Progreso Humano

Fuente Consultada.
El Hambre en la Historia E. Parmalee Prentice Editorial Espasa-Calpe

El Pan en la Edad Media Tipos, Elaboración, Receta e Historia

Historia del Pan en la Edad Media

El pan era, en la época antigua, la verdadera fuente de vida. Conserva «su primacía entre todas las cosas que nutren al hombre». Nos cansamos de todos los demás alimentos, pero el del pan «es el último apetito que se pierde en caso de enfermedad, y el primero que se recupera en la convalecencia».

Durante la vida del hombre, predomina por sobre todos los otros alimentos el consumo del pan. Era, indudablemente, una forma de vida muy diferente de la de los tiempos modernos, aquella en la cual, y durante largos períodos, el pan seco era el alimento principal; cuando, en realidad, el pan por sí solo constituía una comida suficiente, y todo lo que podía pedirse o esperarse; cuando el pan blanco era considerado, además, un lujo.

«Todos vivimos de pan y agua — decía San Jerónimo —, siendo ésta la práctica común y familiar, y no lo creemos cansador». Los hombres de nuestra época llamarían a esta dieta, una pena carcelaria, y la considerarían de gran dureza. No obstante no necesitamos remontarnos a los tiempos de San Jerónimo ni a períodos más antiguos de los que la historia considera como muy recientes, para encontrar que la dieta predominante de pan era, además, un privilegio de los más afortunados.

El pan ha sido comido y disfrutado, en esta forma, durante largas épocas de la historia del hombre. ¿Y qué clase de pan era?. El pan mejor se hacía con harina fina de trigo, pero el trigo era a menudo muy caro, y en todo el continente europeo se usaba comúnmente el centeno. Existen dudas sobre si este cereal fué cultivado antiguamente. El historiador Bruyerinus duda de que el centeno fuese conocido por los hombres de la antigüedad, pero mucho antes del siglo XVI el centeno era bien conocido y se empleaba comúnmente.

Más tarde, a medida que aumentó la población y la miseria, el pan se hizo con cebada, mijo, avena, alforfón, arroz, porotos o alubias, guisantes, lupinos, lentejas, la corteza de diversos árboles y, en fin, de todo lo que se conseguía obtener. En las montañas de las Cevennes, el pan fué siempre escaso, de manera que incluso las personas que llevaban una vida confortable vivían en su mayoría de castañas y sólo podían comer pan los días de fiesta, y había indudablemente, muchos otros lugares, además de la región de las montañas Cevennes, en los cuales no se cultivaba fácilmente el cereal y, en consecuencia, sólo raramente se podía conseguir pan. Malthus nos cuenta que en Suecia, durante el verano de 1799, se hizo pan con la parte interior del abeto y acedera seca, sin otra mezcla de harina.

Aparte de los cereales citados, se empleaban otras substancias para hacer el pan o el potaje cuando la necesidad apremiaba. Existen, sin embargo, dos clases de bellotas, la amarga y la dulce. Posiblemente la clase amarga era más conocida en el norte de Italia, mientras que la especie dulce abundaba en Suiza y en otros países situados más al norte de Italia.

El empleo de las bellotas como alimento, se explicaría porque en su tiempo las bellotas se usaban todavía comúnmente en Italia para hacer pan y seguramente la especie humana haya comido más bellotas que trigo, pues el trigo es el alimento de sólo una de las cuatro grandes agrupaciones de seres humanos, o sea del grupo europeo-norteamericano. Los otros tres grupos, el chino-japonés, el indio (asiático) y los pueblos tropicales, no prestan mucha atención al trigo; centenares de millones de esa gente ni siquiera han oído hablar nunca de él.

pan medieval

Elaboracion del Pan en la Edad Media

El roble tiene la desventaja de que sobre él viven mucho mayor número de insectos que sobre cualquier otra especie de árboles cuyos enemigos hayan sido estudiados; pero su fruto, a menos que la cosecha se pierda por las plagas, es de importancia alimenticia para los animales domésticos, y por ello es útil a la humanidad, tanto directa como indirectamente. Además, hay bellotas que constituyen un alimento gelatinoso muy rico, que contiene del 18 al 25 % de aceite con buen valor nutritivo. La harina de bellotas es también muy fácil de trabajar y tiene mucho poder ligante, pues permite amasar conjuntamente un volumen varias veces mayor que el propio, de harina de maíz u otra substancia molida groseramente.

En la edad media no sabía nada sobre las técnicas para mejorar el gusto del pan  y por eso, el método para hacer pan de bellotas y otros substitutos de la harina, en tiempo de miseria, se da en la siguiente forma:

Cómo aumentar la cantidad de pan mediante las bellotas. El roble produce una almendra más dulce que la de cualquier otro árbol; es mayor, más abundante y más fácil de comer. El haya da también una nuez que es muy dulce y muy nutritiva. Para emplearlas en tiempo de necesidad, deben tratarse cuidadosamente de la manera que indicamos aquí, siempre que se desee aumentar el volumen del pan común.

Tómense siete kilos de bellotas y pónganse en una olla sobre el fuego con agua suficiente como para cubrir completamente las bellotas; cuando el agua esté casi hirviendo, empiécese a sacar con un cucharón o una espumadera las bellotas, las cuales se dejarán sobre el suelo y se aplastarán con los pies o de cualquier otra forma, para romperlas y librarlas de la cascara.

El agua de la olla no debe hervir, porque si el agua hierve sobre las bellotas, éstas no se cuecen; pero de cualquier forma, el agua debe estar muy caliente para que las bellotas se puedan pelar, y tan pronto como se les ha sacado la cascara se echan las bellotas en una olla con agua fría y se vuelven a poner al fuego procurando que las bellotas estén cubiertas por más de 10 centímetros de altura de agua; se añade a esa olla un puñado de ceniza del volumen aproximado de un huevo.

Cuando el agua tape apenas las bellotas, saqúese la olla del fuego, tírese el resto del agua, retírese la ceniza y póngase de nuevo la olla al fuego con la misma cantidad de agua que antes, añadiendo una bolsita en la que se han puesto media hogaza de pan, cuatro cabezas de ajo, la parte carnosa de diez o doce nueces, sesenta gramos de levadura y una ramita de salvia o de laurel.

Y cuando el agua se haya evaporado como la primera vez, cambíese el agua y repítase la misma operación, dejando siempre la bolsita adentro, hasta que las bellotas hayan perdido su acidez y su gusto amargo. Al final puede añadirse un poco de sal, alrededor de 30 gramos; no debe ponerse la sal en la bolsita para que las bellotas no se endurezcan demasiado, pues la sal parece dificultar la cocción de las bellotas.

Una vez terminada esta preparación y escurrida el agua, las bellotas se dejan enfriar y se trabajan con las manos hasta convertirla en una masa que se pasa a través de un tamiz con gran facilidad, pues en una hora se puede pasar una cantidad triple, o por lo menos doble, de la que hemos preparado. Una vez que se ha preparado la levadura en la forma usual, se añade ésta a la masa de bellotas que hemos pasado por el tamiz, y se añaden seis kilos de harina (aparte de un cuarto de kilo de harina que ya hemos empleado para preparar la levadura). Y así es como se hace este pan, después de dejarlo levantar de la manera usual.

En esta forma puede aumentarse la cantidad de pan, incluso cuando se hace con prisa. Si alguien pensara que el gasto de hacer este pan es muy grande, a causa del mucho fuego necesario, puede hacerse con menos fuego y con algo más de tiempo; y las bellotas pueden prepararse aun mejor, de la manera siguiente.

Después de haber tratado las bellotas en la forma descripta más arriba, eso es, después de haberlas hervido la primera vez y de haber sacado la ceniza, se las vuelve a poner en la olla con la bolsita llena de las especies antes citadas, y después de haber hervido una media hora y de escurrir el agua, échense las bellotas junto con la bolsita en una tina que tenga un agujero en el fondo, tapado con un corcho: se le pone agua hasta cubrir todas las bellotas; es decir, se sigue el método anterior y se continúa con el procedimiento empleado para sacar el amargor de las aceitunas.

Será suficiente cambiar el agua una vez por día, continuando este proceso hasta que hayan perdido todo el sabor amargo. Ello se consigue en seis u ocho días, más o menos, de acuerdo a la cantidad de bellotas. Por esta razón es conveniente poner gran cantidad de bellotas en estas tinas, porque cuanto más blandas se hacen, tanto más perfectas y puede incluso decirse, entonces, que el pan puede hacerse con mucha menos cantidad de harina. Y si las bellotas pierden muy lentamente el sabor amargo, pueden esparcirse en una tabla y hacerlas secar muy cuidadosamente al horno.

El horno debe estar muy poco más caliente que la temperatura de exposición al sol. De esta forma pueden convertirse en harina empleándolas como se ha descripto más arriba, sin que puedan dejar de ser un éxito.

Otros dos recursos, para el rico y para el pobre. Hay otros dos recursos para los tiempos en que agobia la necesidad; uno sirve para los ciudadanos ricos, y el otro para los pobres y desventurados.

Para los ricos: Cuando nos alcanza una gran escasez de cereales y no podemos continuar obteniendo pan blanco hecho de la mejor harina, para nuestros ciudadanos ricos, sepárese entonces solamente el salvado, y hágase el pan con trigo entero. Cuando incluso el trigo y la harina de grano entero son escasos en extremo, se puede emplear la cebada de cualquier especie, molida entera y haciendo con ella pan en la misma forma que lo hacen los judíos según su costumbre habitual, de acuerdo a la historia; o si no, se puede hacer el pan con mezcla de arroz y trigo, como es costumbre en la mayor parte de Oriente, en toda la India y en las islas del Japón, porque este pan nutre mucho y aumenta mucho de volumen.

Se puede hacer un pan bueno y digestivo del trigo sarraceno; este pan es más antiguo que el pan de trigo. Es por esta razón que los romanos llamaban a la harina «fariña» de «farro» que significa trigo.

El pan se puede hacer también de mijo, o de centeno, o de maíz, como es costumbre en Alemania.

Galeno y Oribasio mencionan el hecho de que en caso de necesidad, el pan puede hacerse con avena y mijo. Se ha hecho pan de cualquier clase de verduras y legumbres: haba panosa, garbanzos, alubias blancas, cerraja, cardo ajonjero, lentejas, guisantes, vezas y guijas, que pueden mezclarse con otras harinas según su abundancia. Dios reveló a Ezequiel estos diferentes panes, diciéndole: Toma trigo, cebada, habas, lentejas, mijo y vezas, junta estas seis cosas y haz pan con ellas, que podrá durar todo el tiempo que duermas.

El pan puede hacerse con mijo, con castañas, secas y pulverizadas, mezclado con cocimientos de zapallos, o calabazas, nabos y manzanas, junto con trigo. La provisión y conservación de estas cosas debe ser suficiente en todo momento, y el hombre prudente tendrá el debido respeto por ellas.

En Plasencia, la gente come «spaghetti» hervidos en agua, luego escurridos y puestos en vino. En la práctica esta gente bebe los «spaghetti» y obtiene de ellos gran vigor y alimento. En tiempo de necesidad se puede comer polenta en lugar de pan, porque satisface casi lo mismo. Esta polenta puede prepararse con leche de cualquier animal, con caldos calientes, y de cualquier clase de harina de las que hemos escrito anteriormente, de verduras, de castañas aromatizadas con manteca fresca, con queso hecho de leche de yegua, leche de vaca, leche de búfalo, leche de cabra o leche de oveja.

La polenta puede hacerse también con carne de vaca, de búfalo o de cualquier otro animal parecido. Puede prepararse en forma de panes que se dejan secar, se salan y pulverizan mezclándole un poco de pimienta o azafrán. Luego se cuece esta carne pulverizada en vino, vinagre, caldo, mosto de uva o agua, con las especies citadas en cantidad de una cucharada por persona, lo cual será suficiente para sustento de una persona durante un día. Esto nutre más que la leche, especialmente si se le ha mezclado harina de legumbres o de castañas.

Cuando hay abundancia de carne puede convertirse en pan después de sacarle los huesos y tendones. Empléese una tercera parte de harina y dos de carne, y hiérvase esto con trigo, sal, comino, etc., según el gusto y cuezase muy bien. También se puede hacer pan de pescado, como se hace en Escocia, y la gente de Sora en la India, cociendo el pescado al sol y luego pulverizándolo en forma de harina.

Finalmente el rico puede multiplicar y aumentar la cantidad de pan por el método citado más arriba, añadiendo tres kilos de arroz a treinta kilos de harina de trigo, pues se consigue un aumento de seis kilos por cada diez kilos de harina mezclada con uno de arroz. El trigo sarraceno produce casi el mismo aumento, si un kilo y medio de arroz es añadido a diez kilos de harina de trigo sarraceno.

Las habas pulverizadas, de la especie adecuada, producen un aumento razonable; igual hacen los garbanzos, las alubias, especialmente los frijoles, los guisantes, etc., todos los cuales aumentan la cantidad de pan y el peso de la harina de trigo. La harina hecha de castañas aumenta mucho el volumen, especialmente si se añaden a estas mezclas manzanas, nabos, peras, calabaza pulverizada, etc., todo lo cual ha sido pasado a través de un tamiz con un poco de sal, comino e hinojo para evitar que se pudra. Estas sugestiones son suficientes para ayuda de los ricos.

Para los pobres: Ahora bien, respecto de la gente pobre y miserable, con el fin de que pueda alimentarse y mantenerse con vida, con poco gasto, debemos asegurarnos de que tengan siempre buena levadura de harina de trigo para que el pan sea sano, ya que de otra manera el pan no levantaría, y el pan sin levadura es muy malo.

Hay qvie darles siempre un poco de queso de leche de cabra y salvado, y este afrecho debe mantenerse en la batidora tanto tiempo como sea posible para que quede muy desmenuzado y pueda ser fácilmente convertido en harina; cuando está mojado, con el salvado se puede hacer fácilmente pan. Los pobres deberán recoger toda la gramilla que puedan y después de lavarla y secarla completamente en el horno, la convertirán en harina, dejando solamente la paja y el heno para los animales.

Deberán mezclarle una cantidad de bellotas secas y harina de mijo y castañas, trigo sarraceno, vezas, lupinos, centeno y guisantes. Deberán conservar para ello las mezclas de granos que se da por lo general a las gallinas, y se mezclará con zapallo, lapas, melones cocidos, puestos en el horno con las semillas, pero con la corteza dividida en cuatro partes, pues todo esto constituye buen alimento y nos ayuda a luchar contra los estragos del hambre.

Se puede hacer, también, pan del aserrín fino de los árboles jóvenes, tales como el peral, el cerezo y sus cortezas, después de haberla secado en el horno y pulverizado. Se toma la misma cantidad de ese polvo que del polvo obtenido del mijo, y la misma cantidad de avena mondada y una olla llena de nabos pulverizados, todo ello pasado por un tamiz junto con hinojo una vez que ha fermentado. Este pan es muy bueno, una vez cocido, para sostenimiento de los pobres.

Puede hacerse otra clase de pan con los brotes de diversos árboles, si se cosechan verdes; se secan y se pulverizan. Estos brotes pueden ser de castaño o de roble. Pueden añadirse a cualquier clase de verdura o de cereal en las mismas cantidades y con una olla llena de harina de calabaza, que ha sido amasada, fermentada y hervida largo tiempo.

Puede hacerse pan de las raíces de diversas hierbas y verduras como son la alcachofa o alcaucil, cardos, ciclamen, gladiolo, las raíces de la col bien lavadas y secadas, con cantidad igual de afrecho o avena pelada o harina hecha de legumbres, o de trigo. Todo esto una vez bien cocido, es muy alimenticio.

También con bellotas, castañas, lupinos y raíces secas y pulverizadas, poniendo una tercera parte de legumbres o de trigo, una tercera parte de frutos o bellotas, la otra tercera parte de mijo, salvado o avena mondada añadiéndole en todos los casos una olla llena de nabos, manzanas, peras, trigo sarraceno, higos secos, raíces de col, pasas de uvas, y sesenta u ochenta gramos de sal, cien gramos de hinojo, o semilla de anís o comino, por cada cuarenta kilos de mezcla, cociendo bien a fondo el pan, pero sin dejarlo endurecer mucho, el hombre está preparado valientemente para luchar contra el hambre y la miseria.

Cómo hacer un excelente pan de las raíces de zumillo, llamado también barba de Aarón y otras raíces que contienen almidón. La preparación de los mismos ha sido indicada por un autor antiguo en la siguiente forma.

Primero: Las raíces que son grandes deben limpiarse de todas las partes sucias y sacarles la piel, y luego se cortan en pequeñas rebanadas delgadas, pues tanto más delgadas tanto más rápidamente podremos prepararlas; se meten después en agua, hirviendo tanto tiempo como sea necesario hasta que las raíces empiecen a ponerse dulces.

Luego se cambia el agua y se pone agua fresca para que continúen hirviendo hasta que el agua se endulce y que las raíces hayan perdido toda su acritud. Se sacan entonces y se extienden esparciéndolas sobre un cañamazo estirado en un marco y, cuando están secas, se muelen en un molino de mano, dándonos así una harina blanca y pura, que ya sea por sí sola o en mezcla con una tercera parte de harina de trigo nos proporcionan un pan hermoso y de rico sabor.

Esto tiene cierto buen sentido y gran probabilidad de que salga bien, porque la experiencia diaria nos enseña que se trata de un almidón tan hermoso, si no más, que el de nuestro trigo. Y por consiguiente sería deseable que se emplease cierto ingenio agrícola para plantar y multiplicar estas raíces, observando la naturaleza del suelo y lugar donde más prosperan. Y aún si falláramos en esta empresa, veríamos que nuestro trabajo nos es pagado ampliamente con sólo lograr convertirlo en almidón.

Pero aquí hay que recordar que la raíz debe recogerse cuando está bien rellena y en sazón, que es a fines de marzo y durante todo abril: porque una vez que ha empezado a germinar, y que la savia ha empezado a subir a las hojas, la raíz queda fruncida y pierde además muchas de sus virtudes. Sería también la ocasión de probar algo parecido con el nabo, del cual existe amplia producción y cuyo precio es igualmente muy razonable.

Pan y otros alimentos hechos de calabazas. Este alimento que es al mismo tiempo agradable y barato, hace también un pan muy sabroso si se le mezcla un poco de harina y sirve de alimento a gran número de personas con poco gasto. Y si se lo adereza con azúcar o alguna salsa puede considerarse como un plato delicado.

La manera de prepararlo es la descripta por Porta: se eligen las calabazas mayores y más duras, se cortan en rebanadas y se les saca la piel costrosa y dura y la parte interna o blanda, se introducen en agua hirviendo y se convierten en una pasta que luego se tamiza añadiéndole una tercera parte de harina para convertirlo en pan; cuanto más fresco se come, más agradable y delicado se encuentra.

Pero con el permiso de este autor: yo creo que lo encontraréis mejor y con mayores aplicaciones en forma pastosa, pues su cuerpo es eminentemente acuoso y se desvanece hasta quedar muy poca substancia si se intenta secarlo; esto lo digo a consecuencia de las pruebas que yo mismo he hecho, aun cuando quizá la planta de Ñapóles, que él llama Cucúrbita, puede ser de naturaleza diferente a nuestras calabazas.

Ver: Importancia de la Alimentación en el Progreso Humano

Fuente Consultada.
El Hambre en la Historia E. Parmalee Prentice Editorial Espasa-Calpe

 

Los Banquetes en la Antigua Roma Descripción y Características

Los Banquetes en la Antigua Roma

En Roma, como también en Grecia, el banquete, que suele comenzar sobre las tres de la tarde, puede durar hasta bien entrada la noche. Esto se explica porque en la Antigüedad reunirse para cenar era una de las formas más agradables de relación social. Era la mejor ocasión para estar con los amigos o para conocer gente nueva. En el banquete, además de comer y beber, hay muchos tipos de entretenimientos. Así suele haber recitaciones poéticas, audiciones musicales a cargo de artistas hábiles en tocar la lira o en cantar, juegos de azar, bufones o cómicos que hacen reír a los comensales, espectáculos de danza a cargo de muchachas o de bailarines afeminados. Incluso en los banquetes más ricos se reparten apophoreta, regalos de valor muy diverso distribuidos por sorteo.

La idea de un mundo hambriento contrasta tanto con la impresión que recibimos al leer los festines de Lúculo, o acerca del banquete de Trimalquión y de las descripciones que da Séneca de la liberalidad romana en los placeres de la mesa, que haremos bien en reflexionar acerca de que la escasez no afecta nunca a todas las personas de una población en el mismo grado. Voltaire da una notable descripción del hambre europea de 1691, cuando el pueblo francés sufría de falta de comida, en tanto que la realeza celebraba con Te Deums y regocijos las victorias militares.

El mundo no conoce la distribución equitativa del placer o del dolor. Aquéllos que están bien, soportan las privaciones más largo tiempo que los que están enfermos; los fuertes, mejor que los débiles; los que tienen recursos mejor que aquellos cuyos bienes son pocos o nulos.

Así fue también en Roma. Había unos que, mientras duraban sus fortunas, disfrutaban de la abundancia y se organizaban fiestas notables por sus excesos; pero la abundancia y los excesos no eran la vida común, pues tan notables como las descripciones del lujo y de la ostentación de tales fiestas son las descripciones de los huéspedes, que parecen haberse comportado como se comportarían, seguramente, hombres o animales que viviesen bajo el peso constante del temor a la miseria y que fuesen colocados ocasionalmente ante una mesa excesivamente abundante.

Las penurias y la excesiva abundancia han estado realmente tan relacionadas en la historia humana, que para comprender el significado del vicio de la gula, es necesario conocer lo que ha significado el hambre.

En el quinto libro del «Anden Régime«, de Taine, se encuentra una famosa y terrible descripción de las miserables condiciones en que se hallaba Francia durante el siglo XVIII; pero el relato de M. Taine es algo más que un capítulo de historia francesa, es la descripción de los sufrimientos de la edad antigua proyectados desde el pasado hasta contemplarlos con el conocimiento de los tiempos modernos.

En la Inglaterra del siglo XVIII, ya había empezado la abolición de los campos comunales, de manera que la cantidad de alimentos, junto con la población de Inglaterra, iban en aumento. En Francia, la agricultura de aquel tiempo era aún la misma agricultura sencilla y primitiva del siglo X, lo cual provocaba una inevitable comparación entre la miseria antigua y los métodos mucho mejores de cultivo que ya entonces empezaban a expandirse por todo el mundo.

Además, en esta época eran muchos los observadores, y se había popularizado la imprenta, de manera que pudieron obtenerse y conservarse informes y constancias que en una época más antigua habrían sido perdidos y olvidados. El libro de M. Taine constituye, por consiguiente, una valiosa introducción a la historia de toda Europa y al estudio de muchas épocas anteriores.

Entre los pueblos hambrientos de Francia, de Roma antigua y de otros países se daban, por cierto, grandes banquetes, al igual que sucedía entre otros pueblos, por ejemplo  los indios americanos; pero la comida parece haber sido el motivo principal, y la compañía era asunto de menor importancia.

comida en roma

Banquete Romano: Para entender mejor esta costumbre romana, debemos retroceder a sus orígenes. La tradición romana no era, inicialmente, la de realizar estos banquetes con el único fin de ostentar. Los hacían originalmente por dos motivos muy distintos: realizaban grandes cenas nocturnas como un momento sagrado para rendirle culto a los dioses y agradecerles los favores y, ocasionalmente, para que el páter familias o Señor de la casa, reafirme su autoridad en el hogar. En las bodas, cumpleaños o nacimientos, sin embargo, el alarde y la elegancia eran mayores en estas cenas. Aunque esta costumbre se realizaba por todos los romanos, sólo los más ricos podían hacer que sus celebraciones sean dignas de mención entre sus invitados.

«Come y no lo mires«, dice lady Macbeth, y es así como comían usualmente los antiguos asistentes a un banquete. A esas reuniones venían muchos huéspedes procedentes de aquella situación exterior, oscura y sin esperanzas, que era la de la comunidad en general. ¿Qué podíamos esperar de personas en esas condiciones?.

Marcial satirizó un comensal que se llevó a su casa comida escondida bajos los pliegues de su toga,  pero el llevarse algo de comida a casa era una cosa muy común y bien sabida, de la cual dice Stuckius:

A los huéspedes que partían, se les repartía a menudo la comida sobrante de la fiesta; esa liberalidad por parte del anfitrión es digna de alabanza, especialmente cuando hay entre los invitados personas pobres y necesitadas. Por otro lado, es un acto de grosera ingratitud por parte de los huéspedes, el que, no contentos con el generoso festín de comida y bebida que han disfrutado, se lleven consigo toda la comida que cabe en sus manos, ya sea abierta o secretamente.

Decía un antiguo proverbio que «fuego en la cocina, significa comida«. Por consiguiente cerca de la entrada de una casa en la cual se veía humo o se sentían olores que hablaban de comida, se acostumbraba a juntar la gente esperando que cuando la puerta se abriese para dar paso al invitado saliente, algunos pudiesen escabullirse hacia adentro y llegar a la mesa donde quizá aun quedase comida; y esto, no solo lo hacían los pordioseros, sino los mismos amigos no invitados. El orgullo y el hambre no son buenos compañeros, y más de un hombre que precia en mucho su dignidad, no duda ni un momento en aparecer confundido con los pordioseros que se alimentan de las sobras frías y de los mendrugos de la Corte.

Platón, en su «Symposium», habla de un proverbio — los hombres buenos, aun cuando no estén invitados, asisten a las fiestas de los hombres buenos . . . pues seguramente no debía ser completamente improbable que lograse entrar, especialmente si la persona era de posición, o un amigo o un pariente.

También los pordioseros que se ven obligados a pedir dinero y vituallas a las casas particulares, pueden venir. . . pues Homero enseñaba que los hombres necesitados que se introducen hasta nuestras mesas no deben ser echados ni tratados sin consideraciones, sino que por el contrario debe dárseles una porción de comida y de bebida.

Es difícil para nosotros comprender todo esto, viéndolo desde la época actual, y casi imposible además darnos cuenta de la situación real de una sociedad en que era tolerada tal conducta.

Quizá lo más difícil de entender es la acción de un hombre que ostenta y despilfarra la comida en un mundo lleno de miseria. Hubo, sin embargo, dos influencias que no han sido mencionadas a menudo y cuya importancia no puede despreciarse totalmente.

En primer lugar, al abolirse la antigua República Romana y establecerse el Imperio, los ciudadanos romanos vieron muy restringida su esfera de actividad independiente. Cuando para progresar en política se necesitó la aquiescencia del emperador, y cuando el éxito comercial o financiero atrajo la atención del gobierno, les pareció mucho mejor a los romanos el evitar cualquier actividad que los destacara y gastaron en placeres aquellas propiedades que disfrutaban sólo bajo una posesión relativamente insegura.

Sin embargo, los placeres en que podían gastar dinero, eran muy pocos. Se cuentan grandes historias acerca de las antiguas carreras de caballos, pero en una época en que la herradura era todavía desconocida, y los caballos de carrera no habían sido aún mejorados, eran imposibles los deportes que conocemos actualmente de cazar, disputar carreras o simplemente cabalgar.

El deporte de barcos de vela no existía, como se comprende, pues incluso el viajar era difícil, expuesto y peligroso. Más aún, como no existían las ciencias ni las matemáticas basadas en la notación por números árabes, ni existía papel, y los libros eran al mismo tiempo escasos y caros, el mundo ofrecía muy pocos recursos para la ocupación intelectual. Por consiguiente, las viviendas lujosas y los alimentos costosos constituían el único interés de aquellos que buscaban llenar su vida con placeres, ya que la holganza era casi obligatoria.

Plinio habla, quizá con un poco de ironía acerca de naciones que habían sido subyugadas, y cuyos ciudadanos tenían por consiguiente la libertad de dedicar sus pensamientos a la cocina, y Stuckius dice que los que mejor cocinaban eran los macedonios, los cuales, «ob infoelicitatum urbium subiugatarum» — a causa de la infelicidad de sus ciudades subyugadas a los romanos — practicaban el arte de preparar «obsonia» para los banquetes.

Los hombres nunca se habían dedicado a estas cosas en las épocas anteriores de libertad.

En segundo lugar, los banquetes del mundo antiguo no fueron en su origen meramente ocasiones para disfrutar en privado, sino reuniones de significado religioso y, hasta cierto punto, de importancia pública. No hay nadie, dice Stuckius, que tenga tan sólo un ligero conocimiento de la literatura antigua que no sepa que los festines y los sacrificios estaban íntimamente relacionados, no sólo entre los judíos sino también en otras naciones, de tal manera que era raro que se ofreciese un sacrificio sin que le siguiese un festín, y por otra parte los banquetes, tanto si eran públicos como privados, y tanto si estaban o no relacionados con los templos, iban siempre acompañados por ritos religiosos y ceremonias.

En los tiempos primitivos, por consiguiente, los cocineros eran sacerdotes y la carne servida en el banquete era la que se había cocinado ante el altar.

Mr. D. J. Medley en su artículo sobre la «Anglo-Norman Social Life«,hablando de las casas más importantes de Inglaterra, dice que, hace 700 años:

En la cocina común, construída de madera, el fuego debía estar colocado necesariamente en medio de la habitación. El asado era un procedimiento laborioso, aún cuando no imposible. Pero, de cualquier forma, la mayor parte de la carne se hervía; la cocina parece hacer servicio también de matadero; la carne se comía en verano, ya sea perfectamente fresca y procedente, diríamos, del cuchillo del matarife, o formaba parte de la conserva que se ponía en salmuera para su empleo durante el invierno.

En las viviendas más antiguas, el único hogar de la casa se hallaba en la cocina y en medio de la habitación, con una abertura o chimenea en la parte superior para que saliera el humo; este tipo de cocinas se siguió usando largo tiempo, incluso después de haberse suplementado con otros fogones con chimeneas a los costados de la habitación. En la habitación central de Penshurst Place, en Kent, se ha conservado un ejemplo perfecto de uno de estos fogones centrales».

En las casas rurales de la antigüedad, la cocina era muy semejante a la cocina inglesa antigua, descripta por Mr. Medley. Era una gran habitación, dice Stuckius, con un cielo raso muy alto, para que el piso de encima no tuviese peligro de incendio y donde la familia podía reunirse convenientemente en cualquier estación del año; un lugar que era al mismo tiempo cocina y lugar de reunión de la familia y de los invitados, alrededor del fogón y del fuego dedicado a los dioses familiares, los lares.

Los hierros que soportaban los tizones podían considerarse en realidad como un altar sobre el que presidía el cocinero como un sacerdote.Los cocineros que conocían los ritos para los sacrificios, tanto para las festividades nupciales como para otras ocasiones, tenían gran autoridad y se los consideraba valiosísimos entre los griegos. Entre los romanos, los censores, cuya posición era de la mayor importancia, vestían de púrpura y usaban coronas ceremoniales, teniendo por obligación sacrificar la víctima con el hacha del sacrificio.

Mucho se ha escrito del honor y la dignidad del antiguo sacerdote cocinero, y muy pocos de los antiguos poetas, con la única excepción de Posidippus, se atrevieron nunca a presentar en escena a un cocinero que fuera esclavo.

El inmolar la víctima, observando los ritos sagrados, y el cocinar la carne, eran sólo una pequeña parte de los deberes de los cocineros, y se esperaba que apareciese también en la mesa del banquete para trinchar la carne y repartir su porción a cada invitado, observando siempre el rango y honor del huésped que servía.

Este deber, ejecutado al principio por el cocinero, podía ser también realizado por el huésped o por algún invitado eminente, «nam Lysandrum, eo quandoque perfunctum muñere, historia tradit«, pues la historia nos cuenta, dice Coelius Rhodiginus, que el mismo Lisandro realizó esta tarea de trinchar y distribuir la correspondiente porción a cada invitado; se ha dicho que en esta práctica debe encontrarse el origen de la frase «el Señor es mi porción y mi copa» que en variadas formas aparece a menudo en la Biblia, como también la referencia al reparto de pan a los hambrientos.

Cuando el alimento había sido ya distribuido y empezaba a levantarse el espíritu de camaradería, el nuevo aspecto importante del banquete lo adquiría la conversación general entre los presentes.

De la conversación durante las comidas, dice Stuckius que puede versar sobre cualquier cosa existente en la naturaleza e incluso de cosas sobre las cuales no sabe nada la naturaleza, pues, «quales sunt convivae tales plerunque etiam illorum solent esse sermones convivíales» — tal cual son los invitados, así son la mayor parte de sus charlas—, pero, añade él, la conversación debería estar siempre sujeta a la regla de que los tópicos desagradables deben ser proscriptos y buscados en cambio los temas agradables.

En la época en que Roma llevaba todavía una vida sencilla, cuando la reunión estaba a punto de disolverse se tiraba al fuego la lengua del animal sacrificado y se servía bebida como acto de reverencia a los dioses; otras veces como promesa de que nada de lo hecho o hablado en el banquete sería referido más tarde, y en otras ocasiones, en fin, como acto de gracias ofrecido a Mercurio, por el libre intercambio de la conversación.

El banquete tenía lugar en el triclinium (salón donde comían), iluminado con velas, y comenzaba luego de invocar a Júpiter y a los dioses domésticos. La cena consistía en aperitivos, platillos principales y postres.

Los antiguos festines eran muy frugales; consistían, probablemente, sólo de potaje y frutas, pero eran tanto más aceptables a los dioses a causa de su sencillez.

Cuando el imperio de Roma, empezó a aumentar el rico bienestar de la ciudad, el lujo fué en aumento y los banquetes perdieron sus características sencillas y algunos libros hablan sobre un banquete del emperador Heliogábalo:

Seiscientos cerebros de avestruz, con chícharos y granos de oro: éste fue uno de los platillos servidos en un banquete del emperador Heliogábalo. Se cuenta que en otra de sus fiestas cayeron tantos pétalos de rosa por las aberturas de los techos que varios comensales se asfixiaron. La  extravagancia de los banquetes romanos es legendaria, y aunque no todos los anfitriones eran tan licenciosos como Heliogábalo, las grandes cenas eran uno de los placeres en la vida de los hogares adinerados.

Mientras que los pobres se alimentaban con una dieta de pan y un polaje de trigo llamado puls, los ricos convirtieron los festines en un arte. Sus banquetes se prolongaban durante horas, desde las tres o cuatro de la tarde hasta la madrugada. Entre platillos, la fiesta era animada por acróbatas, bailarines, enanos, músicos y payasos.

Batallones de esclavos atendían a los comensales: les quitaban los zapatos al entrar y les calzaban sandalias; los ventilaban con abanicos de plumas de pavorreal para ahuyentar a las moscas; les lavaban las manos con agua perfumada, y servían deslumbrantes y aromáticos platillos en la mesa central. Se acostumbraba que los esclavos más bellos vertieran el vino y cortaran la comida, mientras que los huéspedes se reclinaban, a veces tres en un diván, posando el brazo izquierdo sobre una almohada.

Con tales comodidades, es sorprendente que los comensales debieran llevar sus propias servilletas. Un agraviado anfitrión dijo de un invitado: «Hermógenes nunca trae su propia servilleta a las cenas, pero siempre se las ingenia para llevárselas a casa.»

Fué recién después de la conquista de Asia y debido a la influencia de los pueblos orientales y de la vida muelle, que los romanos empezaron a adoptar la práctica de reclinarse durante sus comidas, una moda de la cual, dice Aldo Manutius, que indica la disolución de las costumbres de la sociedad en que prevalece y que en los individuos demuestra un grado de absorción por el placer que dificultosamente le permite convertirse en un hombre serio.

A los romanos les gustaba comer lirones. Se construían jaulas especiales donde estos roedores eran criados con pasteles, antes de ser engordados con nueces, bellotas y castañas, y servidos en vasijas de barro especialmente construidas. Los asistentes al festín se deleitan con variedades y entretenimientos de toda índole mientras beben y charlan en un ambiente distendido. Estos espectáculos varían según el poder adquisitivo de cada casa y los intereses de los patrocinadores por lo que no es posible hablar de un tipo de actuación estandarizada.

Es cierto que los hombres serios también se reclinaban, pero por lo menos hubo un hombre, Catón Uticensis, que rehusaba hacerlo. Cuando hubieron pasado de moda los antiguos y graves modales y el lujo tomó su lugar, el banquete perdió su significado y el empleo de cocinero perdió su dignidad, de manera que aquellas tareas ejecutadas en un tiempo por los hombres de mayor rango, fueron abandonadas, como dice Livio, a los esclavos más insignificantes.

Plauto en la «Aulularia», nos cuenta cómo los cocineros esperaban en el mercado, para que los emplease aquel que tuviera que dar un banquete.

Después que el huésped ha comprado golosinas y empleado cocineros Busca también en el mercado los músicos que van a divertirlo.

A lo cual añade Balión, uno de los personajes de la obra de Plauto, «Pseudolus»:

Los que llaman a esto un mercado de cocineros, le dan un nombre estúpido Pues éste es un sitio para conseguir ladrones, que no cocineros.

Aparte de los cocineros que esperaban conseguir un empleo mientras aguardaban en las tabernas o en distracciones particulares, existían también traficantes de pescado, salchicheros, pescadores, vendedores de ungüento, molineros, instructores para el arte de trinchar, y muchos otros.

Todos los lujos, o lo que se creía que eran lujos estaban ahí en venta, hasta que Roma dejó de ser el lugar más rico del mundo, y el Imperio declinó a través de la tiranía, hasta un estado no muy lejano a la barbarie.

Ver: Importancia de la Alimentación en el Progreso Humano

Fuente Consultada.
El Hambre en la Historia E. Parmalee Prentice Editorial Espasa-Calpe

Historia del Animal de Tiro Uso de la Fuerza Animal y su Evolución

Historia del Animal de Tiro
Uso de la Fuerza Animal y su Evolución

La fuerza animal en la época clásica. Por supuesto, el caballo, el buey y otros animales han sido empleados para el tiro así como para carga o para cabalgar, desde las épocas más primitivas; pero, como dice el historiador Noéttes, los métodos empleados para enjaezar los animales de tiro impedían que los animales desarrollasen toda la fuerza que poseen.

Hace más de un siglo  ya se hablaba de que los romanos poseían un sistema muy malo para enjaezar sus caballos, aunque no describió los arneses romanos, ni apreció, quizá, cómo actuó este fracaso en el empleo de la fuerza animal sobre la civilización romana. Este es el tema que ha sido estudiado ahora por  Noéttes. Para atar los caballos, dice él, se desconocía el empleo de la pechera y de los tiros, y en lugar de esto, los caballos en parejas, llevaban un yugo de madera sobre la cruz, que cada caballo mantenía en su lugar por un cinto o cincha.

A este yugo se ataba la lanza del carro o carreta; el yugo y la cincha no resbalaban para atrás porque estaban asegurados por una correa, que M. des Noéttes llama apropiadamente una «correa – garrote», que iba horizontalmente desde el yugo colocado sobre la cruz del caballo hacia adelante alrededor del cuello del animal. Acerca de este dispositivo dice el doctor Savoy:

La correa estaba formada por una cinta ancha de cuero sobado que formaba una «corbata» alrededor del cuello del animal, en el sitio donde la tráquea está casi junto a la piel, sin tener el menor contacto con la estructura ósea de la paleta y contituia un factor pernicioso que reducía la capacidad de tiro.

Tan pronto como el caballo empezaba a tirar de su carga, la correa que abrazaba el cuello empezaba a tironear e interfería tanto la circulación como la respiración. Esta correa en forma de garrote habría podido mantenerse separada de la tráquea del animal, mediante una tira que corriese hacia abajo entre las patas delanteras del caballo y se enganchase en la parte inferior de la cincha.

traccion a sangre antiguo carro

Parece que este dispositivo fue ensayado, pero con él sólo se logró descubrir que cualquier correa que mantuviese hacia abajo ese collar, disminuía necesariamente parte de la fuerza del tiro, y que además se ponía tan tensa cuando los caballos arrastraban una carga pesada que la fricción sobre la suave piel situada entre las patas, lastimaba a los animales y los inutilizaba en poco tiempo.

Por consiguiente, como esta correa en forma de garrote no era sostenida hacia abajo, el peso de la carga la mantenía siempre hacia arriba, obligando a los caballos a levantar sus cabezas en la posición característica de los dibujos antiguos. Con ello se echaba hacia atrás el centro de gravedad y hacía imposible que los caballos utilizasen todo su peso con el objeto de tirar de la carga.

Se podría haber aliviado ese trabajo si hubiese sido posible aumentar el número de animales de tiro enganchados a una carga, pero nunca se consiguió satisfactoriamente atar varios animales de costado y no se conocía método alguno por el cual un par de animales pudiese trabajar delante de otro par. La fuerza máxima de tiro estaba limitada, por consiguiente, al esfuerzo de un solo par de animales de tiro.

Para empeorar aun más las cosas, era desconocido el método de conducir dos caballos con un solo par de riendas. Había por lo tanto dos riendas para cada caballo y como ya eso era más de lo que puede manejar con facilidad un hombre solo, éste se arrollaba los extremos de las riendas alrededor del pecho, debajo de un cuchillo, con el cual, en un momento de necesidad, podían cortarse.

Arado tirado por bueyes

Arado tirado por bueyes

Este método de atar los caballos se ve bien en las ilustraciones que reproducimos aquí obtenidas del libro «Ancient Agyptian Paintings» publicado en 1937 por la Universidad de Chicago, que contiene copias de las pinturas de las tumbas egipcias. Las pinturas originales, copiadas en estas ilustraciones, fueron hechas alrededor de 1400 años antes de Jesucristo y según opinión de Noéttes el método de uncir los caballos, descripto en su libro, continuó hasta el siglo X de nuestra era, época en que la pechera rígida moderna fue inventada, probablemente, por un francés.

Estas pecheras, en su forma actual, están diseñadas frecuentemente en forma de dejar un espacio del ancho de tres dedos entre la tráquea del caballo y la almohadilla del collar. La pechera ancha que parece la solución más sencilla del problema, fue probablemente de origen inglés y creada en el siglo XII.

Las dificultades de los antiguos no estaban limitadas, sin embargo, a las guarniciones solas, porque tampoco no se había inventado todavía ningún sistema para proteger con herraduras los cascos o las pezuñas de los animales. Tanto los griegos como los romanos ensayaron unas botas «de fibra para cubrir las pezuñas o los cascos del caballo, las cuales eran atadas a las patas mediante correas; también se probó la llamada «hiposandalia» o «solea» constituidas por chapas de metal adheridas a una bota de cuero.

Estas innovaciones no tuvieron éxito y no quedó otra elección que emplear caballos que tuviesen cascos duros, si es que existía tal clase de caballos, o encontrar algún método para endurecer los cascos blandos, si es que era posible encontrar tal método. Se intentó dejar los caballos, fuera de las horas de trabajo, sobre pisos de piedra y también se intentó emplear la pez. San Isidoro de Sevilla, dice que el permanecer en los pantanos tiene un efecto endurecedor e indudablemente si los caballos se dejan en un terreno blando un tiempo suficiente, los cascos pueden curar.

El único método posible de proteger las patas de los caballos consiste en emplear herraduras clavadas al casco, y esto fue inventado aparentemente alrededor del siglo IX de esta era, apareciendo esta innovación al mismo tiempo en Bizancio y en la parte occidental de Europa.

Para los bueyes se usaban yugos de madera, no muy diferentes de los que se usan aun hoy día, pero como las pezuñas de los vacunos se lastiman más fácilmente en los caminos duros que no los sólidos cascos de los caballos, todas las ventajas que sacaban los bueyes de la colocación racional del yugo se perdía por las lesiones de las patas y, en conjunto, caballos y bueyes estaban reducidos al mismo nivel de ineficacia como animales de tiro.

Cuál era este nivel, se ve en la disposición «De Publico Cursu«, en el Código de Teodosio, que es la compilación de leyes anteriores publicado en los siglos V y VI.

Según este Código las cargas máximas que podían ser arrastradas tanto por caballos, muías o bueyes estaban limitadas a las siguientes:

Para una birola, vehículo ligero……………………………………………….. 70 kilos
Para una vereda, que llevaba viajeros o mercancías livianas … 108   «
Para un carro más pesado, el currus………………………………………… 215   »
Para la rheda, pesado y lento ………………………………………………….  365   «
Para un transporte más pesado y aún más lento………………….  540   «

Es posible traducir el texto del Código de tal manera que estas cifras modernas sean algo mayores, pero de todas maneras M. Alfred Leger llama la atención hacia el hecho de que cuando no se consideraba la velocidad del animal éstos podían arrastrar pesos mayores aunque, añade, en el mejor de los casos las cargas eran tan insignificantes que una acémila daba casi el mismo rendimiento que cualquier vehículo. No obstante, toda la culpa de esta tracción ineficaz no se le puede dar al método deficiente de enganchar los caballos y las muías: los caminos eran también muy malos, las pendientes eran a veces muy empinadas, las alcantarillas eran débiles y los vehículos incómodos y bastos.

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La construcción de la rueda, del cubo de la misma y de su eje eran muy deficientes, pues su perfección estaba más allá de la habilidad mecánica de aquellos días. Por otro lado los caballos y el ganado antiguos eran indudablemente muy pequeños y raquíticos, como lo siguieron siendo en la edad media, a juzgar por las herraduras medioevales que se han encontrado en gran número a lo largo de las carreteras de aquellos tiempos, y como lo son todavía actualmente en Grecia y Siria, a menos de que hayan sido cruzados con ganado extranjero y cuidados por un ganadero que conozca por lo menos algo de nuestro sistema actual de alimentación y cuidados.

Por consiguiente, son muchas las consideraciones que confirman la afirmación de Noéttes respecto de que era desconocida en los tiempos antiguos una fuerza animal eficiente.

La fuerza motora animal, apenas existía en la antigüedad; las guarniciones antiguas eran infantiles y diferían de los métodos modernos no sólo en su aspecto, sino en los principios en que se fundaban, en cada una , de sus partes y en sus resultados positivos. En realidad, no se desarrollaron todas las posibilidades de la utilización de la fuerza animal hasta el siglo X después de Jesucristo. El paso desde el sistema antiguo al nuevo fue por consiguiente no sólo un gran beneficio para la humanidad, sino más aún, constituyó ni más ni menos que el amanecer de los tiempos modernos.

Parece, por lo tanto, que los hombres de la antigüedad y de las llamadas «edades oscuras» fueron incapaces, efectivamente, de usar la fuerza animal existente. Esto era algo muy serio, por que la cantidad de alimento que podía ser producida por el trabajo manual directo y la pequeña ayuda de esa fuerza animal que se podía conseguir, era insuficiente para llenar las necesidades de la población, y era necesario por lo tanto emplear esclavos para el trabajo que podría haber sido ejecutado por los animales.

La rueda hidráulica, por ejemplo, ha sido conocida de antiguo y fue usada para hacer girar las muelas de los molinos harineros; pero como el transporte a lomo de animal era insuficiente y no había otro tipo de transporte capaz de llevar a esos molinos el grano ni de distribuir a los consumidores la harina producida en dicho molino, la fuerza del agua sólo podía emplearse con ventaja para moler los cereales en aquellos pocos lugares donde la entrega al molino o la distribución de la harina podían hacerse por agua.

Por la misma razón la fuerza del agua no podía emplearse en los talleres o en las forjas, y la industria debía desarrollarse en lugares muy distantes uno del otro con gran pérdida de esfuerzos. En todos los distritos rurales, al asno, como animal que mejor prospera a pesar del mucho trabajo y del poco alimento y que afortunadamente está conformado con un cuello largo y altas espaldas, puede hacérsele tirar contra el yugo como un buey, y se utilizaba mucho para moler el grano, aunque la mayor parte del trabajo de moler el trigo debían hacerlo los hombres y era una de las tareas más duras que se conocía en el mundo antiguo.

En estas condiciones el esfuerzo humano se tuvo que enfrentar con tareas tan extraordinariamente pesadas, que su ejecución sólo podía realizarse en base al trabajo forzado. Sin la esclavitud, el desarrollo material de las civilizaciones que emergieron sucesivamente alrededor de la cuenca mediterránea no habría sido posible. Más aún, cuanto más elevada la civilización, tanto mayor fue el número de esclavos y tanto más severa su disciplina.

Las consideraciones morales no pesan contra la necesidad imperiosa. Era posible en aquel mundo antiguo abogar por el mejoramiento de las condiciones en que vivían los esclavos; pero no era posible suprimirlos porque eran la única fuerza motriz efectiva con que contaba la civilización antigua. Nadie sospechaba en ese tiempo que la cruel institución de la esclavitud humana pudiese llegar a ser abolida.

Si las lanzaderas trabajasen solas, decía Aristóteles, no necesitaríamos más los esclavos. Pero las lanzaderas no trabajan solas, y por lo tanto como la humanidad debe vestirse y alimentarse, los esclavos son necesarios.

La fuerza animal en la edad media. Si Noéttes está en lo cierto, el método moderno para utilizar la fuerza animal, apareció 800 años después de Jesucristo, con el uso de las herraduras clavadas al casco del animal de tiro y con la pechera rígida apoyada contra el pecho del animal — o, más tarde aún, con la pechera ancha que apoya sobre el pecho sin hacer presión sobre la tráquea—, y además con el empleo de los tiros, que constituyen la parte más importante de la guarnición, y con el conocimiento del método mediante el cual los animales de tiro pueden engancharse en fila, uno delante de otro, de tal forma que puedan utilizarse simultáneamente varios animales y poner todo su esfuerzo para arrastrar la carga a la cual han sido uncidos.

Por lo tanto estos acontecimientos de los siglos IX y X, o sea el descubrimiento de los medios por los cuales podía emplearse en toda su extensión la fuerza animal, divide la historia del mundo occidental en dos períodos distintos: el período de la labor manual y de la esclavitud, antes del siglo X y el período posterior al siglo X cuando mejores animales, con mejores guarniciones y vehículos, aliviaron a los hombres de los trabajos más pesados e iniciaron el movimiento que sustituyó a la esclavitud por la servitud, movimiento que después, con el empleo de las modernas herramientas, terminó por abolir la servitud.

Por esta vía el notable invento de la guarnición moderna hecho por un hombre o diversos hombres desconocidos, durante las tinieblas de las edades oscuras, cambió la faz del mundo; el cambiar los medios de producción tuvo por efecto un profundo cambio en nuestra organización social.

Uno de los mayores descubrimientos hechos por el hombre durante el curso de la larga historia de la humanidad, fue por lo tanto, según Noéttes, nada menos que atar esas correas, llamadas tiros, a un caballo y ponerle una pechera, cosas que permiten arrastrar fácilmente una carga. ¿Cómo pudo ser que un invento tan sencillo tardase tanto en llegar?.

Una de las cosas más extraordinarias, es que el hombre aprendiese primero a predecir los eclipses, que a enjaezar un caballo. Respecto del uso del agua y del viento para hacer girar las muelas de un molino, un historiador hacía notar:

Probablemente no tuvo que tomar mucho tiempo ni hubo necesidad de ningún gran genio para descubrir cosa tan útil y sencilla, aunque un molino de agua o un molino de viento es una maquinaria realmente complicada si la comparamos a los tiros y a la pechera de una guarnición, y, no obstante, por falta de estas correas, la humanidad vivió durante siglos bajo el azote de la esclavitud y en el temor de morir de hambre.

Es evidente que la mente del hombre fue muy lerda en comprender los aparatos mecánicos. Se cuentan cosas muy interesantes acerca de la ingeniosidad de Arquímedes durante la defensa de Siracusa, y César se mostró muy orgulloso por haber construido un puente sobre el Rin, pero pasaron siglos y siglos antes de que el mundo comprendiese la naturaleza y el valor de la ciencia física.

En 1750, el doctor Samuel Johnson decía:

La mayor gloría de Sócrates consiste en que con su enseñanza y ejemplo dirigió la inteligencia griega desde la vana persecución de la filosofía natural a la investigación de la moral; e hizo cambiar su preocupación por las estrellas y las mareas, las sustancias y el movimiento, por los problemas acerca de las diversas clases de virtud y de relaciones sociales.

Más de un siglo después, en 1860, le pareció a un observador bien capacitado para juzgar, que existiría un gran cambio en las maneras aceptadas de pensar si «la ciencia se coloca más a la par de la poesía y de la filosofía», pero la ciencia es un recién llegado en el mundo intelectual. Los años recientes han visto una sorprendente modificación del punto de vista de los hombres, pero, con todo, el doctor Johnson no estaba totalmente equivocado, pues la primera condición para el adelanto intelectual consiste en poseer una fuerte fibra moral.

Si hubieran habido buenos medios de comunicación — muchos caballos buenos, herrados y enjaezados de tal manera que hubiesen podido arrastrar carros bien construidos y con gran carga — y hubiesen existido buenos caminos para viajar, habría sido posible llevar alimentos desde cualquier ciudad que tuviese más de los necesarios, si es que existió alguna vez ciudad tal, hasta otra que los necesitase; pero mientras todos los productos agrícolas tuvieron que ser obtenidos mediante la labor personal, sin abonos químicos, cuando la siega debía hacerse con hoz y la trilla con los métodos antiguos, mediante rodillos o pisando el grano con animales, y más tarde con el mayal, nunca pudo existir un margen satisfactorio de seguridad y fue muy poco común que existiese un exceso de cereales pàra vender.

 

Ver: Importancia de la Alimentación en el Progreso Humano

Fuente Consultada.
El Hambre en la Historia E. Parmalee Prentice Editorial Espasa-Calpe

Campañas Militares y Guerras en las Montañas Cruce de

Campañas Militares Donde se Cruzaron Montañas

Muchas montañas han sido en el transcurso del tiempo escenario de grandes acontecimientos guerreros. La Antigüedad nos ha dejado ya muchos ejemplos. Recordemos la Retirada de los Diez Mil de Jenofonte o la expedición de Aníbal en los Alpes. En la Edad Media Carlomagno pasó los Alpes con su ejército, y más tarde los Pirineos. En Perú, los incas, y después sus conquistadores, los españoles, no retrocedieron ante la  montaña.

En el curso de los tiempos, numerosos macizos montañosos han desempeñado el papel de verdaderas barreras. Con frecuencia han impedido a los pueblos ponerse en contacto, tanto para fines pacíficos como para los militares. Si para cualquier persona es penoso afrontar un lugar de montañas salvajes, cuánto más lo será para los ejércitos, que deben necesariamente llevar consigo enormes cantidades de material, sin olvidar los problemas derivados del avituallamiento.

Sin embargo, las montañas han sido a través de la historia escenarios de importantes hechos de armas. En efecto, ciertos estrategos no han dudado en arriesgarse con sus tropas por tan difíciles terrenos. Hay que añadir que en todos los casos se hizo así por absoluta necesidad. Pensemos, por ejemplo, en una de las más importantes expediciones militares de la historia de la estrategia, concretamente la marcha que los Diez Mil Griegos emprendieron bajo el mando de Jenofonte.

Jenofonte

Jenofonte: fue un militar y polígrafo griego Jenofonte escribió hacia el 386 a.C. una de las obras de la antigüedad griega más leídas, la famosa Anábasis, en la cual narró la campaña emprendida quince años antes por el príncipe Ciro de Persia el Joven contra su hermano Artajerjes II, así como la consiguiente retirada de las tropas mercenarias griegas dirigida por el propio autor.
Después de la batalla de Cunaxa pasaron de Mesopotamia, más allá de las montañas de Armenia, en dirección al Asia Menor occidental. Esto aconteció entre el 401 y 399 antes de Jesucristo. En su famosa obra Anábasis, Jenofonte relata esta retirada forzosa de los griegos. No obstante, ésta no fue, ni mucho menos, la única de su género que se desarrolló en la Antigüedad.

Una de las más conocidas y sensacionales expediciones a través de las montañas fue la de Aníbal, que condujo, en el siglo III antes de Jesucristo, a todo su ejército desde España a Italia atravesando los Alpes. Con gran frecuencia se ha considerado esta expedición una empresa temeraria. Es posible, indudablemente, que debido a su ardor juvenil, Aníbal aceptase grandes riesgos.

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Aníbal Cruza los Alpes

El general cartaginés, que había impuesto ya su autoridad en España, esperaba un ataque de los romanos y quiso adelantarse pasando él mismo a la ofensiva. Por esto decidió sorprender a los romanos en su propio terreno; pero para pasar de España a Italia le era necesario atravesar los Alpes.

Descontaba, por otra parte, recibir apoyo de ciertas tribus del sur de las Galias. Es totalmente verosímil que el ejército que llevaba en su expedición contase con cuarenta mil o cincuenta mil hombres. Nada se sabe con absoluta certeza acerca de esta empresa, la cual impresionó de tal forma a los historiadores de la generación posterior que la llenaron de versiones completamente fantásticas.

Por la misma razón, las pérdidas sufridas por los cartagineses han sido enormemente exageradas. Sin duda, no deben subestimarse, teniendo en cuenta las dificultades del terreno y el hecho de que las tribus de la montaña no les dejaban pasar sin entablar combate. El frío debió de ser también un serio obstáculo para estos soldados, que en su mayor parte procedían del norte de África.

A pesar de todas estas pérdidas y dificultades, la empresa de Aníbal fue coronada por el éxito. Su caballería y su infantería se encontraban preparadas para la batalla cuando consiguieron llegar a Italia. Incluso vencieron a las temibles legiones romanas enviadas a su encuentro.

No se ha podido determinar con exactitud el lugar de los Alpes por donde Aníbal hizo pasar sus tropas. Según toda verosimilitud, la expedición siguió un itinerario inédito. Algunos historiadores se inclinan a creer que Aníbal tomó el paso de Suse, un valle excavado en la vertiente italiana de los Alpes, por la Dora Riparia.

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Julio César

Se ha probado que César siguió este valle más tarde, cuando condujo sus tropas a las Galias. Pero la expedición de Julio César se desarrolló en circunstancias bien distintas. En esta época las carreteras estaban trazadas y, además, las tropas atravesaban un país amigo donde podían contar con el apoyo de todos. Los cartagineses de Aníbal, por el contrario, se desplazaban en un país salvaje, inexplorado y habitado por tribus hostiles.

Es curioso constatar cómo en países montañosos varios generales han seguido los mismos itinerarios. El paso de Suse, que ha sido utilizado con toda seguridad por César y probablemente por Aníbal, fue también la ruta tomada por Carlomagno cuando en 733 marchó con sus tropas francas al encuentro de los lombardos, encuentro que se produciría en Pavía. Gracias a esta feliz marcha y a su victoria, este emperador cambió el curso de la historia.

Hasta esta época, Italia había impuesto su supremacía a la Europa situada al norte de los Alpes. Desde entonces, los papeles se invirtieron hasta el punto de que la península italiana fue como un anexo de la Europa occidental.

Carlomagno demostró en otras circunstancias que no dudaba en atravesar las montañas con su ejército. Recordemos, por ejemplo, su campaña de 778 al sur de los Pirineos, que dio por resultado el establecimiento de la Marca Hispánica, situada entre los Pirineos y el Ebro.

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Carlomagno

Conviene destacar, de todas formas, que en el conjunto de los acontecimientos de aquella época, esta última expedición de Carlomagno no fue muy conocida. Eginhard no hizo mención de ella en su Vita Caroli, su crónica de Carlomagno. La explicación de esta omisión se encuentra en el hecho de que la retaguardia del ejército mandada por el conde Roldán fue sorprendida y deshecha por los vascos en el desfiladero de Roncesvalles.

Sin embargo, en Normandía, en la región de Coutances, de donde era natural Roldán, se ha conservado el recuerdo de estos hechos. Más tarde, en la época del feudalismo, los trovadores popularizaron el relato de esta batalla.

Más o menos por la época en que los trovadores cantaban en Europa occidental las hazañas de Roldán, se constituía un potente imperio fuera de Europa, el cual, en muchos aspectos, iba a convertirse en uno de los más sorprendentes que jamás hayan existido: el imperio de los incas en Perú.

El establecimiento de un Estado tan enorme en las montañas, concretamente en la cordillera de los Andes, da testimonio de una gran maestría también en el terreno militar. Más tarde, la conquista de este imperio por los españoles, conducidos por Pizarra, debe ser considerada una expedición militar excepcional en un país de montañas.

No solamente en la Antigüedad, sino también recientemente, las regiones montañosas fueron escenario de batallas y guerrillas. Napoleón llevó a cabo peligrosas expediciones a través de los Alpes, y, en América del Sur, Bolívar contribuyó eficazmente a la conquista de la independencia con sus batallas en los Andes. Durante las dos guerras mundiales la montaña también fue escenario de batallas encarnizadas.

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Ver:
San Martín Cruza Los Andes
La Aventura Militar Mas Grande de la Historia

Guerra y guerrilla en la montaña
Si antiguamente los ejércitos beligerantes evitaban en la medida de lo posible llevar a la montaña el teatro de sus operaciones, en los tiempos recientes ya no parece ser igual.

La historia militar contemporánea comenzó con las campañas de la Revolución francesa y especialmente con las de Napoleón.

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Napoleón Bonaparte

Poco tiempo después de ser investido por el Directorio como jefe supremo de los ejércitos, decidió atravesar los Alpes con sus tropas (5 de abril de 1796).

Para ello, resolvió ir por una de las rutas más peligrosas, pero también más cortas, hacia su objetivo, que era concretamente la Corniche, marchando sobre los acantilados entre los Alpes y el Mediterráneo ; de esta forma, también se exponía a los ataques de los buques ingleses a lo largo de la costa. Pero Napoleón realizó perfectamente su plan y a través de este camino llegó a Italia en cuatro días.

Más tarde, Napoleón se adentró en los Alpes por los caminos más difíciles, después de que los austríacos hubieran sido, una vez más, batidos por los franceses fuera de Italia del Norte.

El paso de los franceses por la ruta del puerto de San Bernardo empezó el 16 de mayo; los austríacos no esperaban ver a Napoleón tomar este itinerario que atravesaba Suiza y que constituía un campo de operaciones difícil, y su ejército, por consiguiente, estaba menos reforzado.

La vanguardia francesa, dirigida por el general Lannes, desembocó de improviso en el valle del Po y atacó a los austríacos por la retaguardia. Napoleón no dudó ni un momento en llegar hasta Milán. El 14 de junio de 1800 batió en Marengo al ejército austríaco, que tenía superioridad en efectivos y armamento.

Estas dos brillantes hazañas demuestran claramente que Napoleón, hábil estratego, estaba en perfectas condiciones de hacer pasar su ejército a través de los Alpes, que, por otra parte, no era una excepción, pues en 1799, un año antes del paso de Napoleón por San Bernardo, el mariscal ruso Suvorov, mandando un ejército austro-ruso, había pasado los Alpes para extenderse con éxito en el valle del Po. En 1800 no fue Suvorov el que tuvo que replegarse ante Napoleón, sino Mélas.

Algunos años después de estos memorables acontecimientos militares, varias campañas se desarrollan en el Nuevo Mundo sobre las regiones montañosas; algunas de ellas fueron conducidas por Simón Bolívar, que, gracias a sus caminatas por los Andes, sorprendió a los españoles y sus partidarios y les infligió numerosas derrotas, contribuyendo activamente a la liberación de Hispanoamérica.

Durante la primera guerra mundial, la lucha en la montaña iba a ser un importante campo de operaciones militares. En los Cárpatos se libraron furiosas batallas entre rusos y austríacos, mientras que en los Alpes estos últimos estaban en disputa con los italianos.

También durante la segunda guerra mundial se ha combatido en las montañas, a menudo entre unidades especializadas. Recordemos la rudeza alemana a través del Cáucaso. El 9 de agosto de 1942 los alemanes ocuparon los yacimientos petrolíferos de Maikop y las refinerías de Krasnodar y avanzaron en seguida en dirección al este hasta adentrarse 100 kilómetros sobre los campos de petróleo de Grozny.

Una patrulla de cazadores alpinos escaló el Elbrús el 21 de agosto de aquel mismo año y plantó la cruz gamada sobre el pico más alto de Europa. Sin embargo, su ofensiva se desencadenó en el Cáucaso, principalmente en el valle del Terek.

Otra región donde se ha combatido encarnizadamente durante la segunda guerra mundial es en el sudeste asiático.

En Birmania, el avance del general norteamericano Stilwell, jefe de Estado Mayor de Chang-Kai-chek, desde Ledo hasta el campo de aviación de Myitkyna y a través del valle de Hukawang, fue una de las más impresionantes expediciones de montaña que jamás se han realizado (1943-1944).

Uno de los principales problemas para la guerra en esta parte de Asia era el del transporte; las fuerzas armadas tuvieron que ocuparse en más de una ocasión de construirse sus propias vías de comunicación; en muchos lugares, los soldados encargados de trazar las carreteras iban pisando los talones a las vanguardias.

La zona fronteriza entre Birmania y la India, donde en el transcurso de la primera mitad de la guerra los británicos tuvieron que batirse en retirada ante los japoneses, no poseía casi carreteras; se trata de un macizo montañoso, salvaje y espeso, constituido por un contrafuerte del Himalaya.

Durante los meses de enero a mayo de 1942, los británicos y los chinos fueron rechazados por los japoneses, ocupando la famosa Ruta de Birmania, una de las más importantes carreteras de montaña en el sudeste asiático. Este trabajo representaba un interés estratégico muy importante para el abastecimiento de las tropas chinas.

La conquista de esta carretera por los japoneses suscitó graves problemas; el aprovisionamiento de Chang-Kai-chek debió hacerse desde el exterior por vía aérea, o desde abajo a través de los contrafuertes al sudeste del Himalaya, y aun así, los aliados rechazaban el tener que restablecer una situación que de por sí era desesperada, particularmente por las audaces intervenciones del general Stilwell.

En algunas ocasiones se ha recurrido en las regiones montañosas a métodos de guerra clásicos, generalmente por movimientos de resistencia y guerrilleros. Precediendo a las líneas de formación regulares de sus ejércitos, estos grupos creaban numerosas dificultades al enemigo, al que a veces infligían cuantiosas pérdidas.

Los acontecimientos en Yugoslavia son un ejemplo reciente de esta táctica. En el macizo abrupto y poblado de árboles, la guerra de guerrillas contra los alemanes y a veces contra otros guerrilleros alcanzó su máximo desarrollo.

En principio, el jefe de la resistencia yugoslava era el general Mihailovich, partidario del rey Pedro, pero a partir de 1942 Tito tomó el mando del movimiento, al frente de más de doscientos mil hombres armados desde el aire por los ingleses o con armamento conseguido del enemigo, sobre todo después de la capitulación de Italia.

Los hombres de Tito llegaron a apoderarse de enormes cantidades de armas. Hubo ocasiones en que los partidarios de Mihailovich y los de Josip Broz —alias Tito— habían combatido juntos. En cierta ocasión Tito cercó una veintena de divisiones  enemigas,  ya  que dirigía la guerrilla de manera magistral.

Nunca Tito se dedicó a la defensa de un territorio determinado; si la presión del enemigo era muy fuerte, se retiraba a la montaña para reaparecer en seguida de improviso en otro lugar; tanto él como sus partidarios llevaban una vida difícil; mal alimentados, equipados y armados, debían combatir a un adversario mucho más fuerte, pero Tito logró resistir hasta la victoria final. Mihailovich, su adversario en el propio país, compareció ante los tribunales y fue fusilado.

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Etapas de la Evolucion del Desarrollo Tecnológico Historia Cientifica

HITOS EN LA HISTORIA DEL DESARROLLO TECNOLÓGICO-CIENTÍFICO

fuego

1.El fuego: Además de la fabricación de herramientas, otro hecho que diferenció a los homínidos de sus parientes los primates fue el control de! fuego. Ver cómo un rayo hacía arder un bosque o una mata de arbustos era bastante común, pero hasta hace 500.000 años el hombre no supo controlar el fuego. Si bien existen indicios de su uso controlado en Sudáfrica hace 1,5 millones de años, estos no son conduyentes. En cambio, se han encontrado restos de carbón, semillas quemadas y huesos carbonizados de hace unos 500.000 años que indican que ya los homínidos sabían encender y mantener el fuego. Sin embargo, hasta 3000 a. C. el hombre no aprendió a controlarlo. El dominio del fuego fue un gran avance, ya que podía utilizarse para cocinar, calentarse, iluminarse o protegerse de los depredadores. (Ver Más…)

hacha de piedra

2.Herramientas Primitvas:  Hace unos 500 000 años el hombre dio un gran paso: comenzó a hacer herramientas con las piedras. Este hombre primitivo de la Edad de Piedra está astillando un trozo de pedernal para hacer una herramienta. La primera herramienta reconocible fabricada por el hombre es el hacha de mano, utilizada para rascar, cortar y golpear. Estaba hecha de sílex o de cualquier otro tipo de piedra fácil de afilar. Nuestros antepasados comenzaban extrayendo lascas hasta obtener la forma de un hacha y aprovechaban estas últimas como cuchillos o rascadores. (Tanzania; año 60000 a. C; piedra; Instituto Británico de H istoria y Arqueología, Dar-es-Salam) (Ver más…)

agricultura en el neolitico
3. Agricultura: Otro gran avance se produjo miles de años después al iniciar trabajos agrícolas, unos 10.000 años antes de Cristo. En el Medio Oriente la gente comenzó a establecerse en pequeñas aldeas agrícolas.La agricultura cambió el modo de vida del ser humano y marcó el ¡nielo del Neolítico o Edad de Piedra tardía, que Implicó profundos cambios sociales.La cultura del Neolítico surgió en Oriente Próximo alrededor de 8500 a. C, Influenciada por los natuflenses de Palestina, llamados protoneolítlcos, que ya cosechaban grano con hoces. . (ver mas…)

domesticacion de animales

4. La domesticación de los animales: Alrededor de 7000 a. C, las comunidades asentadas, sobre todo en Oriente Medio, empezaror a diversificar y optimizar los recursos. Fue entonces cuando comenzaron a domesticar animales. Gracias a la técnica de datación por radiocarbono, se sabe que, en torno a 9000 a. C, ya había ovejas domesticadas en el norte de Iraq, mientras que los primeros indicios de domesticación de ganado vacuno datan de 6000 a. C. (Ver más…)

ceramica del neolitico

5.Cerámica. Entre 7500 a. C. y 250 a. C, la cerámica Jomon japonesa era una de las formas artísticas más decorativas.  A medida que los agricultores produjeron más alimentos, ya no fue necesario que todos se dedicaran a los cultivos y algunos hombres pudieron dedicar más tiempo a hacer vasijas y herramientas que canjeaban  por alimentos.Las primeras vasijas de cerámica se fabricaron en Japón hace unos 10.000 años. Pertenecen al período Jomon, que abarcó de 7500 a 250 a. C. Con anterioridad, se fabricaban con madera o piedra, por lo que el uso de la arcilla supuso un gran avance tecnológico. La arcilla se mezclaba con arena o con restos de materia orgánica para que no se contrajera durante el secado. Tras secarse al sol, las vasijas se cocían en crisoles domésticos o en hogueras y, más adelante, en hornos excavados en la tierra.

aldea del neolitico

6.Primeas Aldeas: Las pequeñas aldeas agrícolas fueron convirtiéndose gradualmente en ciudades, y fue mayor la cantidad de gente que comenzó a trabajar en tareas no agrícolas. Al principio, cuando las ciudades eran aún muy pequeñas, los habitantes salían todos los días de la población para trabajar en el campo. Después, más personas comenzaron a trabajar como artesanos, comerciantes, o mercaderes. En las distintas partes del mundo, la gente comenzó a fabricar herramientas, a cultivar la tierra y a vivir en la ciudad en épocas diferentes. Los sumerios de la Mesopotamía vivieron por primera vez en ciudades hace unos 5 500 años. En el valle del Indo, donde está hoy Pakistán, se levantaron muchas ciudades muy bien trazadas desde alrededor del 2300 a. C. Pero en Europa, aún en el siglo IX de la Era Cristiana, muchas poblaciones no eran otra cosa que un grupo de chozas cercadas por un muro. Todavía hay gente en el mundo que no siembra la tierra y vive de la caza y sus reservas. Y en muchos países los artesanos aún trabajan en el hogar, del mismo modo que lo han estado haciendo  durante siglos.

invencion de la imprenta

7.La Imprenta: El desarrollo de la Imprenta fue un hito Importantísimo del siglo xv. Es indudable el Impacto que provocó en cuanto a la difusión de las ¡deas humanistas y la expansión del Renacimiento por toda Europa. En siglos anteriores, los viajeros y los cruzados habían dado a conocer en Europa las técnicas de fabricación de papel originarias de China y Oriente Medio. En consecuencia, se fundaron importantes núcieos dedicados a la industria papelera en Italia, Alemania y Francia. (Ver Mas…)

uso de la energia en la historia

8.Uso de Diversas Energías: El hombre utilizó herramientas desde la Edad de Piedra. Pero hasta el siglo XVIII las herramientas y las máquinas fueron impulsadas por el viento, el agua, la fuerza humana o animal, o funcionaban por elementales principios mecánicos. Después el hombre descubrió la forma de utilizar el vapor para hacer funcionar las máquinas, las que eran más veloces de lo que hubiera podido lograr la fuerza humana. Las nuevas máquinas se instalaron en las fábricas.

taller revolucion industrial

Aquí vemos mujeres en una fábrica textil del siglo XIX. (Ver Más…)

ciudad de la revolucion industrial

9 Anteriormente, muchos artesanos y las mujeres habían trabajado en el hogar, con sus propias herramientas y máquinas, pero ahora empezaban a trasladarse a las ciudades para trabajar en las fábricas. Las ciudades fueron creciendo más y más. En los Estados Unidos el número de gente que vivía en las ciudades se triplicó entre 1820 y 1840. Hubo mucha gente que descubrió que allí podía ganar más dinero que en el campo, pero las condiciones de vida eran peores. Tenían que vivir en barrios bajos superpoblados debido a la escasez de viviendas.

energia moderna: petroleo, plastico y electricidad

10. Petroleo, Plástico y Electricidad: la investigación de tres nuevos elementos revolucionan el mundo del transporte, comunición y producción industrial. El petróleo dió popularidad al motor de combustión interna, alimentado con gasolina. A su vez, en la medida del aumento de consumo, se fueron descubriendo nuevos métodos de refinamiento del «crudo», como el craqueo térmico y catalítico. Gracias a los catalizadores, se aceleró el proceso de craqueo, mejorando el rendimiento del petróleo. Más tarde la introducción del plástico fue una de las grandes Innovaciones de la época. Fue el resultado de los conocimientos que se iban adquiriendo sobre la industria petrolífera, y de las crecientes mejoras experimentadas en el proceso de refinamiento del petróleo. La electricidad
Si el vapor fue el combustible por excelencia de la Revolución industrial y del siglo XIX, la electricidad fue la principal fuente de energía del siglo XIX. En 1914 ya se generaba y se utilizaba en motores y otros aparatos. Sin embargo, a principios de siglo XX hubo un gran aumento en la producción de electricidad, a medida que los hogares europeos y estadounidenses comenzaban a utilizarla. Tanto en las fábricas como en otras industrias, la energía eléctrica y los motores de combustión interna sustituyeron casi por completo al vapor. Aunque al principio se utilizaba corriente directa en la mayoría de lugares, pronto se cambió a corriente alterna porque era mucho más fácil de transportar a largas distancias sin pérdidas significativas. (Ver Más…)

aeroplano de los hermanos wright fly II

11. Los Transportes: Los automóviles y los ferrocarriles cambiaron el concepto de distancia de los seres humanos de un modo fundamental. Por primera vez, las personas y las mercancías podían cubrir grandes distancias. Además de los progresos en el transporte terrestre y marítimo, esa época vio también cómo los humanos levantaban el vuelo por primera vez. En 1903, los hermanos Oville y Wilbuf Wright llevaron a cabo el primer vuelo con éxito en una máquina controlada más pesada que el aire. Consiguieron esta notable hazaña tras años de experimentación con planeadores y mecanismos de control. Siguieron mejorando sus diseños y, por fin, en 1905, crearon su primer aparato volador, que se mantuvo en el aire durante más de 30 minutos.

Marcno, comunicacion sin hilos

12. Comunicación Por Cable y Aire: Si el telégrafo fue la Innovación más importante para las comunicaciones escritas, la invención del teléfono en 1876 iba a revolucionar la comunicación oral. Alexander Graham Bell, un inventor escocés-americano, fue la primera persona que consiguió una patente para transmitir sonidos de labia a través de cables eléctricos en 1876. El trabajo de Bell se basaba en los principios de solido y electricidad, y su patente se considera la más valiosa de las jamás concedidas. Marconi transmite señales inalámbricas
El ingeniero y físico italiano Guglielmo Marconi perfeccionó el aparato de Hertz para generar y recibir ondas electromagnéticas. En 1901, Marconi pudo transmitir y recibir mensajes en código Morse a través del Atlántico. Siguió perfeccionando el aparato, que acabaría llevando a la invención, en 1906, de la primera transmisión por radio por parte de Reginald Fessenden. Aquí vemos a Marconi trabajando en un aparato similar al que transmitió las primeras señaíes a través del Atlántico.

linea de montaje fordismo

13. El Fordismo:  Henry Ford inventa una nueva forma de producción en serie, utilizando un sistema conocido como «cadena de montaje», donde cada operario parado frente a un cinta realiza sólo una tarea repetitiva en la secuencia productiva. Por ejemplo estas mujeres trabajan en una fábrica de heladeras. Cada obrera coloca una parte distinta del refrigerador, a medida que va pasando por la cinta transportadora. En los países altamente industrializados, un gran número de personas trabaja en fábricas. Cuando un país se industrializa, por lo general el nivel de vida de la gente sube. Sin embargo la industrialización tiene también sus desventajas. A menudo, las ciudades están superpobladas y hay escasez de viviendas. Las fábricas suelen contaminar el aire, el agua o la tierra con sus desechos. Las comunidades industriales acumulan gran cantidad de desperdicios a medida que la gente tira sus coches, cocinas y muebles viejos, y envases usados. Otra desventaja está en que la industria utiliza enormes cantidades de minerales, tales como el hierro. Los países industriales también necesitan grandes cantidades de carbón y petróleo como fuente de energía. El carbón, el hierro y el petróleo se encuentran en yacimientos subterráneos. En lo que va del siglo XX el hombre ha utilizado cada vez mayores cantidades de estos yacimientos. Y aunque los recursos de que dispone la tierra son muy vastos, no durarán para siempre.

fision del atomo

14. La Energía del Átomo: Las armas nucleares y las centrales atómicas desencadenan parte de la energía de cada núcleo atómico.El combustible nuclear es una forma tan concentrada de energía, que un kilogramo de uranio produce una cantidad de energía semejante a la de 400 barriles de petróleo, suficiente para satisfacer la demanda diaria de una ciudad de 300.000 habitantes. La energía proviene de las fuerzas que mantienen unidos los núcleos y los átomos. En las plantas nucleares esta energía se obtiene al separar los núcleos atómicos, en un proceso llamado fisión nuclear. El uranio es el elemento empleado debido a que sus inmensos núcleos son inestables por naturaleza y fáciles de dividir. El calor liberado por la fisión se utiliza en las plantas nucleares para producir el vapor que acciona turbinas generadoras de electricidad. Se emplean diversos sistemas, incluidos los de enfriamiento por gas, por agua y por sodio. Cada uno de éstos tiene sus ventajas e inconvenientes, pero todos generan desechos radiactivos que mantienen su peligrosidad durante largo tiempo. Dado que la fisión requiere un material tan escaso como el uranio, y debido a los riesgos que genera, los científicos piensan que el futuro de la energía nuclear se encuentra en la fusión nuclear. La energía nuclear también es utilizada para crear devastadores armamentos, como fue el caso en Nagasaki e Hiroshima (Japón) para finalizar la 2GM.

15: Viajes Espaciales: Primer Hombre en llegar la Luna, el 20 de julio de 1969, se convirtió en el primer hombre que pisaba la Luna. Millones de pegadas al televisor fueron testigos de la Armstrong, junto a Aldrin y Michael Collins, sus dos compañeros de la misión espacial Apolo XI, cumplían así un de la Humanidad. Armstrong, murió el 25 de agosto de 2012 en Cincinnati, por una afección cardíaca.

londres vista aerea siglo xx
16.  Londres se extiende a lo largo de kilómetros. En el siglo XX las ciudades continúan creciendo. Un país que cuenta con gran cantidad de fábricas se considera un país industrializado. Por lo general a medida que un país se va Industrializando, hay más gente que se traslada a las ciudades en busca de empleos. El número de gente aumenta por lo regular rápidamente en las ciudades. En el Japón, sólo el 18% de la población vivía en las ciudades en 1920. Hacia 1972, esta cifra había subido al 70%. Durante este siglo, muchas ciudades europeas y norteamericanas han tratado de mejorar las malas condiciones de la vivienda. Se han derribado casas viejas para construir en su lugar bloques de departamentos. Estos son limpios y modernos, pero a menudo la gente se siente aislada en ellos. Las madres temen que sus hijos se caigan de los balcones, y la gente se siente molesta con el ruido de los vecinos. Así es que los médicos consideran que la vida en edificios altos de varios pisos, es mala para la salud mental.

ordenador de la segunda guerra mundial eniac a valvulas

17. Válvula Electrónica Aplicada al Primer Ordenador: Uno de los avances más importantes del período que abarca los años 1914 a 1950 fue el desarrollo de los ordenadores. Las máquinas de calcular se habían utilizado desde tiempos remotos, empezando por el abaco y pasando por la máquina diferencial de Babbage, la regla de cálculo y, finalmente, las máquinas estadísticas de Hollerith, que son aparatos mecánicos que pueden realizar operaciones aritméticas como la suma, la resta y la multiplicación. Sin embargo, el concepto de ordenador moderno nació tras el desarrollo de ordenador electrónico de uso general. Arriba vemos el panel del ordenador ENIAC de IBM En 1946 se puso en funcionamiento el ordenador ENIAC. Este gigante no era muy avanzado tecnológicamente y tenía muchas limitaciones, pero fue un gran avance comparado con sus predecesores, puesto que podía calcular 5.000 sumas por segundo. Ocupaba un espacio de 15×9 metros y tenía miles de tubos de vacío, condensadores y relés. Aunque fue diseñado para colaborar en la guerra, se acabó de construir una vez esta hubo terminado. Los primeros cálculos de ENIAC se emplearon para diseñar la bomba de hidrógeno.

microprocesador de silicio

18. Chip de Silicio o Microprocesador: La «revolución del silicio», gracias al diminuto chip de silicio, un enorme potencial informático y sofisticados sistemas de control pueden comprimirse en pequeñas computadoras y dispositivos computarizados. El chip de silicio, o microchip, un pequeño disco de unos cuantos milímetros de diámetro, en el que se graban las conexiones de numerosos transistores. En los microchips más simples, como los empleados en los aparatos estéreo personales, se utilizan no más de una docena de transistores. Pero los asombrosos microprocesadores de una computadora son chips con un millón o más de transistores, unidos todos en un solo circuito integrado.La aparición de los microprocesadores, en 1971, dio origen a una revolución en la computación, ya que se podían construir circuitos complejos en un espacio muy pequeño, y su reproducción era fácil y económica. Con los microprocesadores vinieron las primeras microcomputadoras, de un tamaño que permitía su instalación en un escritorio o inclusive llevarlas en el bolsillo. La existencia de los microprocesadores significa que los circuitos de control computarizados altamente sofisticados pueden encontrarse no sólo en las computadoras, sino también en muchos aparatos eléctricos, incluyendo calculadoras de bolsillo, cámaras, relojes, equipos de sonido y televisores.

Dolly oveja clonada

19. Genética y Biología Molecular: Los avances en biología molecular de la segunda mitad del siglo XX tuvieron un impacto trascendental en eí ser humano. Todo empezó con el descubrimiento del material genético, el ADN, en 1953 por James Watson y Francis Crack, de la Universidad de Cambridge. Aunque mucho del trabajo para intentar entender la genética a nivel celular se había realizado en los años anteriores, la brillante visión de Watson y Crick hizo encajar el rompecabezas. Dolly, la oveja clonada: El primer animal en ser clonado a partir de una célula adulta no reproductiva fue una oveja, a la que llamaron Dolly. Su clonación exitosa a partir de células mamarias demostró el potencial de las técnicas de clonación y también abrió debates éticos. Creada en el Instituto Roslin de Escocia, Dolly vivió casi siete años antes de ser sacrificada en 2003.

internet red de redes

20. Internet: Nace a partir de un proyecto militar-cientifico para conectar varias universidades y centros de investigación en EE.UU. y con el tiempo esta «red de redes», llamada Internet supone el medio por excelencia para obtener información de los más variados temas a cualquier hora del día y sin necesidad de moverse de casa. Así, se pueden conocer las noticias de última hora, ver el tráiler del próximo estreno de cine, visitar lugares lejanos, reservar los billetes de avión para las vacaciones, contactar con personas de todo el mundo o comprar cualquier cosa que a uno se le pueda ocurrir. Esto se debe a que la información disponible en Internet es casi ilimitada, y aumenta día a día. Las empresas vieron en la red primero un medio para anunciarse y, actualmente, una vía para atender a sus clientes y ofrecer sus productos. Muchas instituciones públicas y privadas la utilizan para dar a conocer sus actividades y publicar datos de interés general o de un tema específico. Y los particulares disponen de un número creciente de servicios accesibles a través de Internet.

Fuente Consultada:
Historia de los Inventos Edit. hfullman
Ciencia Explicada Edit. Clarín
El Hombre y Su Medio Ambiente Edit. Sigmar

Caballo Salvaje de Przewalski Características e Historia

HISTORIA DEL ÚLTIMO CABALLO SALVAJE

De hermosa estampa y músculos de acero, recorre todavía en manadas la tundra manchuriana, defendiendo a feroces mordiscos, frente al acoso del hombre y al ataque del tigre, su libertad y su vida.

Los antepasados de los actuales equinos tuvieron dos características fundamentales. Eran generalmente de menor alzada y jamas pudieron ser domesticados por el hombre, que compartió con ellos el período paleolítico. Aunque parezca extraño, en nuestros días queda un representante, un tanto remoto, de esos corceles de crin erecta y muy larga; nos referimos al caballo de Przewalski, descubierto por el viajero ruso de ese apellido que visitó el noroeste de Sinkiang, entre la Mongolia Exterior y el Kirghizistán, en 1879.

Se trata del último caballo salvaje propiamente dicho, ya que el resto de los animales considerados «antecedentes equinos», como los asininos, los hemíonos y los onagros o asnos salvajes, han estado sometidos al hombre desde la antigüedad.

Este caballo es de talla mediana, de 1,30 a 7,40 metro de alzada con miembros sólidos y musculatura muy desarrollada. De cuello corto y bajo, con crin tupida y recta, que no se prolonga en mechón en la frente como ocurre con los caballos comunes, y una cola larga y espesa desde la base, ambas de color leonado en su raíz y más oscuro, hasta llegar al negro, en el extremo, tiene un pelaje fino y brillante en el verano, largo y también brillante en invierno.

En los cuatro miembros ofrece la particularidad de aumentar considerablemente la longitud del pelo, hasta formar una gruesa capa alrededor de los vasos… Las pezuñas son redondeadas y no muy altas y la grupa, ancha y un poco inclinada.

caballo salvaje

El color general del pelaje es leonado con algunas zonas rojizas o doradas. El vientre, los flancos, la cara interna de los miembros y el hocico son blancos. Los miembros están frecuentemente cruzados por una serie de rayas horizontales, como en la cebra.

Presenta además toda la línea dorsal, desde la cruza hasta el nacimiento de la cola, de color negro subido. Su cabeza es voluminosa y cargada en la quijada inferior y sus ojos oscuros y de expresión inteligente. Tiene el hocico redondeado y las fosas nasales más bien estrechas. Posee espejuelos o callos en los cuatro miembros, pero rara vez son visibles por cubrirlos el pelo.

De hábitos gregarios, forma nutridas manadas que se desplazan por la tundra manchuriana. Esmuy desconfiado y posee vista y olfato extraordinarios, condiciones éstas que le han permitido sobrevivir a través de las distintas glaciaciones desde el Paleolítico inferior, y competir con éxito tanto con el hombre como con el resto de los animales salvajes carniceros, entre los cuales especialmente el tigre manchuriano ha sido y es uno de sus principales enemigos.

Con respecto a sus métodos de defensa, utiliza su terrible mordisco, capaz de cercenar un brazo de hombre de regular talla, y sus características coces, especialmente cuando se trata del ataque de un tigre. Si la fiera se le encarama, busca inmediatamente la espesura en la cual entra a toda velocidad, raspando contra las ramas bajas a su atacante, que, a su vez, lo desgarra en los flancos y trata de desnucarlo. Si llega a ser capturado por el hombre se muestra absolutamente reacio a todo tipo de domesticación y siempre trata de morder a sus cuidadores.

Se considera que apareció en la tierra al producirse la glaciación del paleolítico inferior y ha compartido las sabanas europeas junto con el mamut, el rinoceronte peludo, el buey almizclero y el reno.

Los hombres primitivos del período magdaleniense han dejado múltiples pinturas rupestres en las cuales se reproducen con gran fidelidad estos caballos que, con seguridad, al perfeccionarse el instrumental de caza, sirvieron como parte de la dieta del hombre de esas épocas. Actualmente, rara vez se lo caza, por considerárselo un testigo de épocas muy lejanas de la humanidad y por no constituir un trofeo propiamente dicho.

Fuente Consulatada:
Nota del Profesor Rodolfo A. Perri Para Revista Ciencia Joven Fasc. N°31

La Edad del Bronce Consecuencias en el Arte y la Guerra

LA EDAD DEL BRONCE: NUEVAS TÉCNICAS , ARMAS Y ARTE

Esta metalurgia nace cerca de la actual meseta de Armenia, para extenderse rápidamente hacia Oriente y Occidente. Las gran riqueza minera del oeste se hace velozmente conocida. Desde las «cunas de la cultura» -Mesopotamia y Egipto– no tardan en llegar contingentes de colonizadores prehistóricos.

La isla de Chipre, las llanuras de Alemania y los territorios británicos (estos últimos colmados del preciado estaño) se hicieron muy pronto tan importantes que sus tribus primitivas fueron reemplazadas por pueblos mucho más avanzados. .. .Nueve partes de cobre .. .una de estaño.

He aquí la fórmula más acabada que se empleo en los antiguos talleres de fundición, no sin antes haber pasado por una etapa de interminables pruebas, seguidas de otros tantos fracasos. Con esta aleación «mágica» que da por resultado el bronce, vinieron muchos adelantos, pero también se hizo más terrible aún uno de los peores flagelos de la humanidad: la guerra.

Las hachas se perfeccionaron haciéndose armas mortíferas en manos de sus poseedores. Ya no se trataba de emprenderla a los golpes con el enemigo. Ahora una sola estocada de espada o hacha terminaba la pelea en cinco segundos. Quedaban menos prisioneros y más cuerpos sin vida tendidos en el campo de batalla.

En los túmulos, cajones de piedra enterrados en una loma –las tumbas de la época-, se lian descubierto las armas, los cascos y otros utensilios de aquellos guerreros incansables. En ese tiempo también se generalizó el uso de los caballos y los carros, lo que trajo como consecuencia el desarrollo de los caminos -algunos de ellos, base de rutas trazadas en la actualidad- y, en definitiva, del comercio en general. Este último permitió la comunicación entre las ciudades y la expansión de la cultura.

Los objetos comerciales fueron las alhajas –jade y pedrería– y las armas. Al hablar de Edad del Bronce usamos un concepto cronológico que sólo tiene valor local.   Mientras que el uso de éste aleación por las culturas que poblaron la Mesopotamia asiática en la Antigüedad data de varios milenios, en Japón recién se introdujo el bronce unos cuatro siglos antes de nuestra era y hay tribus australianas, amazónicas y africanas que tomaron contacto con los aviones de los occidentales antes que con el bronce.

De ellos se puede decir que saltaron del Megalítico a la Era Espacial. Por tanto, cuando se hable de la Edad del Bronce de un pueblo determinado, es aconsejable precisar algo más la cronología, tomando como referencia hechos culturales coetáneos de otras civilizaciones.

Pero no fue solamente en el campo bélico donde la aparición del bronce transformó la ida de aquellos pueblos que, trabajosamente, habían descubierto los secretos de la preparación, del moldeo y del cincelado a esta aleación. En  efecto, el nuevo material permitió al hombre de aquellos tiempos producir objetos artísticos menos frágiles y más elaborados.

arte en la edad e bronce

El descubrimiento de los metales sumó nuevos y variados útiles y objetos artísticos a ios ya realizados con las antiguas técnicas y materiales.

La variedad de dichas creaciones plásticas es sorprendente y prueba de la nobleza del material es que lo adoptaron las más diversas culturas. Su uso en el campo artístico se conservó hasta épocas muy posteriores a la aparición del hierro, metal que por su mayor dureza poco tardó en reemplazar al bronce en la fabricación de armas.

Entre las piezas ornamentales de bronce mejor logradas se cuentan algunas estatuillas provenientes de las estepas euroasiáticas que representan combates de animales, unas pocas de las cuales han llegado hasta nuestras manos y se conservan en los grandes museos del mundo.

Otro campo en el que el bronce aun no ha sido desplazado por otros metales es la ya milenaria técnica de la fabricación de campanas. Todavía quedan artesanos en el Viejo Mundo que, aprovechando la experiencia acumulada por varias generaciones de antepasados -en la mayoría de los casos los secretos de estas artesanías se fueron transmitiendo de padres a hijos dentro de una misma familia-, siguen fabricando gigantescas campanas de
bronce, algunas de las cuales llegan a pesar varias toneladas.

También los grandes escultores siguen mostrando una marcada preferencia por el bronce, material que resiste muy bien los efectos de la intemperie y que tiene consistencia suficiente como para permitir hacer gitantescas estatuas huecas.

El punto de funsión relativamente bajo de esta aleación permite trabajarla con sencillos métodos artesanales, aun tratándose de piezas de grandes dimensiones. Si a lo antedicho se suman las nuevas aplicaciones que día tras día se dan al bronce, cuyas propiedades se fueron modificando mediante al agregado de otros metales a la aleación (el llamado bronce Admiralty, por ejemplo, que se usa en las construcciones navales porque el agua de mar no lo corroe, está compuesto por un 70% de cobre, un 29% de cinc y apenas un 1% de estaño), es fácil comprender que a los arqueólogos e historiadores del futuro les resultará tan difícil precisar la fecha del comienzo de la Era del Bronce como la de su fin.

LA Edad del bronce

Las nuevas técnicas no se emplearon solamente con fines pacíficos. El perfeccionamiento de las armas hizo que, a partir de entonces, las guerras fueran cada vez más cruentas y dirigidas a la total exterminación del enemigo.

EL SECRETO DE LOS CHINOS

Cuando empezaron a llegar a manos de los historiadores y arqueólogos occidentales antiquísimas estatuillas y objetos ornamentales de bronce hechos por los chinos se planteó un interrogante al que por muchas décadas no se pudo dar una respuesta satisfactoria: ¿como habían logrado aquellos artesanos fundir piezas tan complicadas? A través del análisis de las tradiciones orales y escritas de aquellos pueblos, se descubrió finalmente el secreto.

El artista hacía primero un modelo en cera de la pieza a fundir, con todos los detalles tanto estructurales como decorativos. Luego la recubría con un barro arcilloso que, al secarse, formaba un molde herméticamente cerrado, con excepción de unos pocos conductos que se hacían introduciendo, antes que el barro fraguara, delgadas varillas que atravesaban la pared del molde.

Calentando fuertemente éste, la cera que estaba en el interior se fundía y escapaba por los conductos, de los que previamentese habían retirado las varillas. Por esos mismos conductos se vertía finalmente el bronce fundido y, una vez que se enfriaba la pieza, se rompía el molde para sacarla.

Esta ingeniosa técnica concebida en plena Edad del Bronce fue readaptada en los últimos años por la industria metalúrgica para producir directamente por fundición piezas que, cuando se las fundía por los métodos convencionales, requerían un largo y costoso proceso de maquinado para darles sus formas definitivas.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Ciencia Joven Fasc. N°8 Edit. Cuántica

Uso de las Fuerzas Naturales Aplicaciones Viento, Calor y Agua

APLICACIONES DE LA ENERGÍA NATURAL: CAÍDA DE AGUA, VIENTOS Y CALOR

Cómo el Hombre Utiliza las Fuerzas de la Naturaleza: A lo largo de una gran parte de ‘la historia, la única fuerza que estaba al servicio del hombre fue la de sus propios músculos. Durante el período neolítico comenzó a usar la fuerza muscular de varios animales, asnos, bueyes, caballos y camellos.

Luego, en los primeros estadios de la civilización, fabricó el hombre las primeras máquinas simples para ayudar a sus músculos a sobrellevar las tareas más dificultosas. Entre las más importantes, figura la palanca. Fue con simples artefactos y con el trabajo de los esclavos como levantó varias de las colosales obras de la antigüedad.

Posiblemente, la primera de las fuerzas naturales que usó para relevar el esfuerzo muscular, fue el poderío del viento. Rápidamente, debe el hombre haber notado cómo los árboles se inclinan y las ramas se rompen si los azota el vendaval y cómo las hojas son arrastradas aun cuando sople la brisa más suave. Así aprendió a aprovechar el poder del viento para hinchar las velas de los barcos. Con el tiempo, inventó aparejos y velas más perfeccionados, de manera que pudo primero navegar haciendo ángulo con el viento y eventualmente, después de muchos siglos, virar casi directamente contra él.

maquinas simples usadas por el hombre

En algunos de los antiguos centros de civilización, usaban molinos de viento muy simples; pero fue más tarde, en el siglo XIII, cuando entraron en uso en Europa. Tiempo después, se construyeron molinos más perfeccionados cuya parte superior podía ser movida para captar el viento en cualquier dirección que éste soplara.

energia eolica

Las corrientes y caídas de agua también se utilizaron desde tiempos remotos. En muchas partes del mundo, pueblos que viven aún en forma primitiva, usan balsas que son impulsadas por la fuerza de la corriente; muy posiblemente nuestros antecesores usaron medios similares.

Muchos navegantes primitivos, especialmente aquellos que vivían en las orillas del Pacífico, aprovechaban las corrientes oceánicas que les eran conocidas cuando tales corrientes seguían la misma ruta que ellos deseaban tomar.

La tremenda fuerza de las caídas de agua debe haber sido también evidente para los hombres de la antigüedad, pero no hay datos seguros de su uso hasta después de la invención de la rueda en la Mesopotamia. Luego, con el correr del tiempo, los artesanos construyeron ruedas con paletas para impulsar el agua, las que se utilizaron en un principio para irrigar los terrenos. Estas ruedas hidráulicas fueron lo suficientemente poderosas para arrastrar las pesadas y toscas maquinarias de los molinos y se pusieron en uso en muchas partes de Europa, muy a principios de la Edad Media.

energia hidraulica

La caída del agua hace girar una turbina que a su vez su movimiento genera energía eléctrica

Hoy, los ingenieros han hallado métodos completamente nuevos para utilizar el poder del agua. Haciendo represas en los grandes ríos y embalsando sus aguas, han creado enormes desniveles que se emplean para mover turbinas y generar electricidad. En zonas montañosas que se hallan alejadas de campos carboníferos, tales como en las Hébridas y en partes de Noruega y Suecia, trabajos de este tipo producen energía hidroeléctrica a bajo costo, y atraen a las industrias pequeñas.

Ver: Energía Mareomotriz

Aún el hombre moderno ha hecho uso de la fuerza colosal que la naturaleza provee mediante los saltos de agua; pero, en el norte de Francia, se están realizando planes muy avanzados para producir electricidad en gran escala, utilizando esta fuente de recursos.

Desde fines de la Edad Media, cuando las lentes comenzaron a fabricarse en una escala considerable, los niños pequeños gustaban dirigir la luz del sol sobre un papel o madera seca para producir una débil llama. Hoy, en el sur de la Rusia, en Francia y en otras partes, enormes espejos cóncavos concentran los rayos solares sobre enormes fuentes de agua hirviendo para obtener vapor y con ello poner en movimiento turbinas para la producción de electricidad.

USO DE LA ENERGÍA CALÓRICA: No hay duda de que los inventores desconocidos que se ingeniaron para aprovechar la fuerza del viento y la del agua, fueron grandes benefactores para sus semejantes. Pero, en cierto sentido, su tarea fue más fácil que la de inventores posteriores que usaron por primera vez otras formas de energía.
El viento mueve naturalmente las cosas y utilizar su fuerza era, simplemente, hacer mover las cosas que el hombre quería que se moviesen; la corriente oceánica fluye en una dirección fija y usarla significaba, sencillamente, hacer conducir a los hombres y a los objetos fabricados por ellos, en la misma dirección.

Los hombres que primero se ocuparon de hacer trabajar el calor, se enfrentaron con un problema mucho más difícil. Tenían que convertir una forma, de energía, el calor, en otra totalmente diferente, es decir, en energía mecánica capaz de realizar una tarea.

A fines del siglo XVII ya se habían cavado minas muy profundas, y extraer el agua de ellas era una necesidad imprescindible. Una bomba común no puede elevar el agua más que a unos 10 metros, y el único método posible para drenarla era usar varias bombas sucesivamente, cada una de las cuales elevara el agua 10 metros más alto que la anterior. Este método requería un arduo trabajo y los inventores de este período se pusieron a pensar en una posibilidad mejor.

A principios del siglo XVIII un francés, Papin, y dos ingleses, Savery y Newcomen, fabricaron bombas en las que el vapor hacía presión en un gran gabinete y expulsaba el aire hacia afuera; cuando se derramaba agua fría sobre el gabinete, el vapor se condensaba y se hacía un vacío. La presión de la atmósfera impulsaba entonces el agua de la mina dentro del gabinete vacío.

corte de una olla a presión

Ejemplo: presión del agua en estado de ebullición

Cierta vez, justamente a mediados de siglo, mientras James Watt, un fabricante de instrumentos de Glasgow, estaba reparando un modelo de bomba de vapor de Newcomen, tuvo una idea que significó un notable adelanto. En lugar de enfriar el gran recipiente de vapor y volver a calentarlo cada pocos minutos, agregó otro recipiente pequeño donde el vapor estaría constantemente condensado; así se ahorraría tiempo y combustible. .

Pasaron unos cuantos años hasta que Watt comenzó a fabricar máquinas que utilizaban el vapor para impulsar un pistón y mover una rueda. A partir de ese momento, los motores de vapor se usaron en escala creciente para impulsar las máquinas de las nuevas industrias.

Luego, durante el primer tercio del siglo XIX, George Stephenson y algunos otros ingenieros lograron construir locomotoras de vapor capaces de transportar pesadas cargas a lo largo de vías, a velocidades que excedían en mucho a las que el hombre había alcanzado antes.

Nuestros abuelos gustaban contar cómo James Watt, mientras era aún un niño, se inspiró para utilizar la energía del vapor de agua al ver cómo éste levantaba la tapa de una marmita, al hervir el líquido. No hay ningún documento que nos permita tomar por cierta esta historia, pero podemos imaginárnoslo a Watt como un hombre de mediana edad observando la marmita, reflexionando sobre los grandes cambios que el vapor de agua había traído e imaginando los que traería en el futuro.

La utilización de la electricidad fue una hazaña aún más difícil y que no podemos considerar ligada a un solo hombre. Desde la época de los griegos, se sabía que algunas sustancias, cuando se frotaban con otras, atraían o repelían pedazos pequeños de materia.

En el siglo XVIII, el inventor italiano Galvani produjo electricidad mediante pequeñas baterías eléctricas. Pero no fue sino hasta bien entrado el siglo XIX que un inglés, Michael Faraday, demostró que una corriente puede producirse por la rotación de un imán; y así, en 1881, una poderosa dínamo fue puesta en acción en la primera usina.

Fuentes Consultadas:
El Mundo en su Tiempo – Uso de las Fuerza Naturales – Tomo III Globerama  – Edit. CODEX –

Ver: Alimentos Naturales Explotados Por El Hombre

Ver: Combustibles Naturales Que se Extraen de la Tierra

El Mesolítico Características, Alimentos, Utensillos, Armas

CARACTERÍSTICAS DE LA VIDA EN EL MESOLÍTICO

Muchas dificultades ofrece reconstruir los comienzos de la evolución cultural del hombre a partir de la época en que empezó a poblar la superficie terrestre. En una primera y larguísima etapa desconocía la vida común organizada, no cuidaba rebaños ni sembraba pero, debido a su inteligencia superior y a su aptitud para emplear un lenguaje hablado, pudo adaptarse a la naturaleza e iniciar una lenta y difícil marcha hacia una vida mejor.

Por el conocimiento transmitido a través de sucesivas generaciones y la habilidad de sus manos flexibles, el hombre alcanzó un nivel de progreso que comprende su cultura primitiva, así denominada porque debe ubicarse al comienzo de la historia de la humanidad.

Por ejemplo según el material que el hombre de aquella lejana época empleaba en sus armas y utensilios, la ciencia prehistórica distingue la Edad de Piedra y la Edad de los Metales.

Cuando estudiamos la Edad Media, que comprende el período histórico posterior al auge dé la cultura greco-latina, se nos suele indicar que se trata de una época de oscuridad y retroceso. En realidad, se trata de una etapa de lenta transformación del proceso cultural, en la que se produce una concentración de valores, que se ha visto como una detención. Algo así como cuando retrocedemos para tomar impulso y dar un gran salto.

caracteristicas del mesolitico

En la prehistoria también se produjo una Edad Media con estas características. Se la conoce con el nombre de Edad de Piedra Intermedia o Mesolítico y tuvo lugar después del décimo milenio a. de C, entre los períodos Paleolítico (de la piedra tallada) y Neolítico (de la piedra pulida). Ya aparecido el Cro Magnon, un tipo humano muy similar al actual, mucho más evolucionado que el de Neanderthal, los métodos de tallado de las piedras ya no constituían ningún secreto.

Desde el hacha hasta la lezna, pasando por las puntas de flecha, los buriles y otras herramientas, todos los elementos eran fabricados por manos bastante diestras que sacaban el máximo provecho del sílex, el pedernal, la obsidiana y otras rocas.

También la madera y el hueso formaban parte de los materiales usados por este hombre primitivo. La regularidad del clima le dio confianza en el suelo que habitaba y así comenzó a hacerse sedentario. De esta época data una práctica que le abrió nuevos horizontes: el pastoreo.

Es en esta Edad Media cuando el hombre descubre que más fácil que cazar resulta criar los animales para usarlos cuando los necesite.

Casi al mismo tiempo se produjo la observación atenta de la vida vegetal, que llevó al hombre al cultivo. También se valió de las ramas y hojas fibrosas para efectuar trenzados y con ellos construyó viviendas y vestidos. En ambas empresas el cuero fue un valioso auxiliar.

El fuego, cuyo origen cierto es motivo de serias controversias, ya alumbraba los campamentos de esta época y constituía un nuevo factor de dominio sobre el resto de las criaturas vivientes. Con trigo, cebada, cabras, vacas, ovejas y cerdos, esta civilización se extendió por África, Asia, Europa (hasta Noruega) y América, aunque en este último continente la evolución se produjo con más lentitud.

mesolitico

Sus yacimientos se reconocen por estar semi-cultos en montañas de valvas de moluscos, usados como alimento por la familia mesolítica. El perro, descendiente del lobo, comienza a ser, en estos tiempos remotos, el mejor amigo del hombre y lo ayuda en la caza o tirando de sus trineos.

Un miedo ancestral a la muerte y a todo lo sobrenatural ya se ha apoderado de nuestro antecesor, el cual respeta ciegamente los ritos funerarios de su tribu y entrega ofrendas a los dioses invocando sus poderes mágicos. Todo esto se revela en los monumentos conservados en muchos sitios, ante todo en Europa y Asia, lo que atestigua la existencia de una intensa vida espiritual.

Quizá la fijación de este concepto de la inmortalidad del alma haya sido el paso más importante dado en esta etapa, que ayudó al hombre a concretar los grandes progresos del Neolítico.

La posibilidad de vivir bien alimentado, gracias a la agricultura y el pastoreo, dejó tiempo libre para pensar. Esta fue la gran conquista del Mesolítico.

Animales de la Era Mesozoica Especies Que Habitaron La Tierra

ESPECIES ANIMALES QUE HABITARON EN EL MESOZOICO

¿Qué es y qué no es un dinosaurio?: Con el término dinosaurio se denomina, en la actualidad, a todos aquellos reptiles que vivieron en el Mesozoico, eran terrestres y tenían las extremidades rectas, y no arqueadas hacia afuera como los cocodrilos y los lagartos.

Según esta definición, quedan excluidos pterosaurios, reptiles voladores contemporáneos de los dinosaurios, y losplesiosaurios, los reptiles acuáticos que dominaron los mares de la época.

Se consideran dinosaurios no solo los reptiles terrestres gigantes, sino también otros de tamaño medio o a algunos que tenían el tamaño de una gallina.

MONSTRUOS POR TODOS LADOS…. A pesar de que los peces, los primeros seres vivientes con espinazo flexible y esqueleto óseo, se convirtieron en los amos de los mares, la mayoría de ellos era completamente incapaz de adaptarse a la vida en la tierra. Sólo los peces con pulmones podían permanecer por algunos momentos fuera del agua y aún estaban equipados pobremente para trasladarse en tierra.

Pero los anfibios, nacidos de huevos puestos en el agua, eran primordialmente nadadores cuando pequeños y especialmente caminadores cuando adultos, pues, tal como las ranas de hoy, desarrollaban sus patas durante el proceso de crecimiento. La mayoría de los primeros anfibios eran bastante pequeños, ninguno mucho más grande que un cerdo.

De los anfibios, según creen los científicos, proceden los reptiles que eran, como ellos, animales de sangre fría (pecilotermos) y ovíparos, los que, en su momento de apogeo, fueron las criaturas más enormes y temidas que alguna vez caminaron sobre la tierra. A diferencia de los anfibios, muchos de los reptiles vivieron toda su existencia en tierra, poniendo sus huevos allí, y dejándolos para ser incubados por el calor del Sol. Con el tiempo, algunos de estos reptiles, como el ictiosauro, volvieron a los mares, mientras otros se hicieron aéreos.

La era de estos monstruos, más extraños y terribles que cualquier dragón que el hombre haya imaginado, la época en que la naturaleza demostró al máximo su pleno poderío físico, es la era secundaria. Los geólogos la dividen en tres períodos, de acuerdo con la clasificación de sus rocas: el triásico, el jurásico y el cretáceo. Comenzó hace más de 176 millones de años y duró en total más de 100 millones.

tabla periodo era mesozoica

En esta segunda era de vida, un enorme monstruo volador se deslizaba sobre los terrenos calcáreos de América del Norte; éste, con sus alas extendidas, alcanzaba un ancho de 7,50 m. aproximadamente. Su cuerpo era, en comparación, pequeño; su cráneo angosto terminaba en un pico sin dientes. En la parte posterior tenía una larga y fina cresta, que probablemente le servía como una especie de timón durante el vuelo.

Esta bestia notable ha sido denominada Pteranodon ingens, nombre bien elegido, pues significa «enorme volador sin dientes». Esta terrible apariencia era muy adecuada para volar. Sin embargo, cuando sus restos fósiles fueron descubiertos, no pudo hallarse ninguna explicación lógica para tal habilidad en el vuelo, porque no poseía poderosos músculos pectorales; y aun surgió la interrogación de cómo su pequeño cuerpo habría sido capaz de asimilar el alimento necesario que, transformado en energía, impulsara sus enormes alas. Pero, en realidad, el pteranodonte, el animal más grande que voló por los aires, no batía sus alas, de manera que gastaba poca energía y, por lo tanto, no necesitaba grandes cantidades de alimento.

Simplemente, se deslizaba. Suponemos que, durante horas, y aun durante días, cruzaría las amplias extensiones de mar sin realizar el menor movimiento con sus alas. Llevaba sus reservas alimenticias —pescado— en un gran buche, debajo de su mandíbula inferior, que llenaba al deslizarse a ras de las olas, como hacen los pelicanos.

Había en aquella era monstruos de toda forma y tamaño. Uno de los primeros reptiles, el pterodáctilo, no era más grande que una gallina, mientras que el pteranodonte tenía, con sus alas extendidas, casi el tamaño de un pequeño aeroplano.

Sería imposible nombrar aquí a todos los animales habidos, pero en la lámina se puede apreciar al dimorfodonte del período jurásico y también, a una especie de cocodrilo con una cabeza muy alargada, el teleosauro. Esta criatura vivía en el mar y, de vez en cuando, subía a las orillas. Su nombre nos dice que pertenecía al orden de los animales llamados saurios, que incluye a los monstruos más grandes que el mundo haya conocido.

animales que habitaron el mesozoico

LOS SAURIOS…: Hubo numerosas especies de saurios que podríamos agrupar en bípedos o cuadrúpedos, herbívoros o carnívoros, terrestres o marinos. Pero si consideramos solamente las formas gigantescas, podemos establecer un grupo, el de los llamados dinosaurios, nombre que significa «lagartos terribles«, de los cuales mostramos cuatro ejemplares.

Lagarto, nombre común que se aplica a cada uno de los miembros del suborden Saurios, que agrupa a unas 3.000 especies, entre las que se incluyen iguanas, camaleones, gecos y lagartos típicos. Los lagartos se caracterizan por los siguientes rasgos: cuatro patas, párpados móviles, escamas en los costados y abdomen, cola larga y desechable y mandíbula inferior con estructura esquelética rígida. 

Cuando recordamos que, primeramente, sólo se encontraron unos escasos huesos de aquellas enormes bestias y que los zoólogos y artistas debieron reconstruir sus grandes cuerpos con unos pocos restos de esqueletos dispersos para poder guiarse, podemos comprender que, en un principio, la posibilidad de error era muy considerable.

Pero, a medida que fueron apareciendo más partes fósiles de estos mismos animales, los errores fueron corrigiéndose. Se puede asegurar hoy que las cuatro representaciones de dinosaurios que se ven en la lámina son científicamente exactas.

Rivalizaban en tamaño, el diplodoco y el braquiosauro. Los esqueletos del primero, hallados en Wyoming, en los Estados Unidos de Norteamérica, indican que este monstruo tenía casi 30 m. de largo. Pudieron ser reconstruidos hasta hoy cuatro esqueletos completos, y uno de ellos está expuesto en el Museo Senckenberg de Francfort. El diplodoco debe haber pesado alrededor de 35 toneladas.

animales que habitaron el planeta

Tenía un cuello muy largo y una cabeza ridiculamente pequeña. Su cola medía aproximadamente 15 m. y semejaba una serpiente flexible que caminara detrás de él. Este monstruo estaba tan cómodo en la tierra como en el mar. Ocurría lo mismo con un pariente suyo, el braquiosauro  del África oriental, tan grande o aún mayor que él. Ambos podían sumergirse a una profundidad de 10 m. o más, debajo de la superficie de ríos y lagos, pero tenían que sacar de vez en cuando la cabeza fuera del agua para respirar.

Otro animal de forma semejante y no mucho menor en tamaño, era el brontosauro, que, según se cree, habitaba en los pantanos, y rara vez se alejaba del agua.

A pesar de tan fabulosas dimensiones, el diplodoco, el braquiosauro y el brontosauro parecen haber sido de naturaleza pacífica. Todos ellos eran herbívoros, y, por lo tanto, no necesitaban matar para comer; pero, por el contrario, eran presa fácil de reptiles mucho más pequeños, pero bien protegidos, que acostumbraban atacarlos.

El estegosauro (abajo a la izquierda) era mucho más pequeño, pues apenas alcanzaba a tener 10 m. de largo. Todos los saurios poseían cabeza chica, pero el estegosauro la tenía demasiado pequeña en proporción. Parece haber sido, también, un animal pacífico, pero muy peligroso si era atacado, pues tenía elementos poderosos para defenderse. Llevaba sobre su espalda dos hileras de enormes aletas, cada una terminada en una afilada plancha triangular, y su poderosa cola estaba provista de agudos espigones como lanzas.

Había otro saurio parecido a un rinoceronte, pero mucho más grande, que medía de 7 a 8 metros de largo. Era el triceratopo  o tricornio. Su cráneo solo medía más de 2 m. de largo, y llevaba tres cuernos, dos arriba de los ojos y uno sobre la nariz. Su cuello estaba protegido por una capa ósea que le permitía defender su vida costosamente de los ataques de ofos saurios carniceros, algunos de los cuales, a pesar de su tamaño más pequeño, eran terriblemente agresivos.

Todos los dinosaurios que se ven en la lámina eran mucho más grandes que cualquier animal terrestre de hoy; pero es interesante recordar que un mamífero acuático actual, la ballena azul, puede ser incomparablemente más pesado que cualquiera de ellos (alcanza alrededor de las 100 toneladas).

Ver: Información sobre los Dinosaurios

(Ver: Imagenes de Dinosaurios)

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OTRAS GRANDES ESPECIES…: El azar ha jugado siempre un importante papel en el descubrimiento de restos de saurios. En 1878, unos ingenieros estaban cavando un nuevo pozo en las minas de carbón de Bernissart en Henao, Bélgica, cuando al atravesar un lecho calcáreo para llegar a un estrato de carbón, que yacía debajo, descubrieron un verdadero cementerio de saurios gigantescos.

Las osamentas de numerosas bestias hace mucho tiempo extinguidas estaban diseminadas confusamente. Con el mayor cuidado, estos huesos fueron clasificados y los especialistas lograron reconstruir veintitrés esqueletos completos, que después del tratamiento correspondiente, fueron exhibidos en el Museo de Ciencias Naturales de Bruselas.

Por supuesto que todo esto significó un trabajo de muchos años. Estos esqueletos pertenecen a una muy notable especie de saurios, de la época cretácea, el iguanodonte. El nombre le fue dado por la estructura de sus dientes (odon) que son muy semejantes a los de la iguana, una especie de lagarto grande que se encuentra en América Central y del Sur.

El iguanodonte era un herbívoro que medía aproximadamente 10 m. Las patas delanteras eran pequeñas y poco desarrolladas en comparación con los poderosos miembros posteriores. Puede deducirse por la estructura ósea, que el iguanodonte se desplazaba de una manera semejante a la del canguro.

La cola larga le servía para mantener el equilibrio de su tronco cuando caminaba sobre sus patas traseras. La cabeza podía elevarse a una altura de 5 metros sobre él suelo. La ilustración muestra al animal ocupado en masticar las hojas y frutos de altas ramas de coniferas, que eran muy abundantes en la época cretácea. El iguanodonte estaba bien equipado para triturar tan duro alimento, pues, además de sus noventa dientes incisivos, poseía varias filas de pequeños dientes subsidiarios.

Otro saurio de la misma época, y correspondiente al iguanodonte, vivía en América del Norte. Era el tiranosaurio, un animal carnívoro que tenía más de 15 metros de largo y una altura de casi 7 metros. Si era un animal cazador, habrá sido un verdadero terror para su presa, pues sus «brazos», a pesar de ser pequeños en proporción a su cuerpo, eran poderosos y estaban provistos de garras muy afiladas.

.También han existido saurios que se desplazaban en el aire y otros que pasaban su existencia entre la tierra y el mar. Aun había otros, provistos de aletas, que permanecían siempre en el agua. El más conocido era el ictiosauro, que daba la impresión de ser una fusión de pez y cocodrilo. El ictiosauro tenía la forma característica de un torpedo, forma que aún se encuentra hoy entre algunos peces y también entre los delfines.

ictiosaurio

Los marinos de otras épocas gustaban narrar cuentos fantásticos de serpientes marinas que pertenecían sólo a su imaginación. Pero, en realidad, el alto vuelo de la fantasía ha tomado sus ideas de seres que existieron. A esta categoría pertenece el mosasauro o «lagarto del río Mosa», cuya cabeza de 1,20 m. de largo fue descubierta en 1770 cerca de Maestricht (Holanda). Este reptil, quizás alcanzó un largo máximo de 7,50 m., pero se han encontrado entre sus parientes cercanos, monstruos de 12 m. de largo.

Casi al finalizar la era secundaria, todos los saurios habían desaparecido, a excepción de los cocodrilos y algunos pequeños lagartos. Subsistieron también otros reptiles, como las tortugas y las serpientes.

Fuente Consultada:
Sitio WEb Wikipedia
El Triunfo de la Ciencia La Era Mesozoica Tomo III Globerama Edit. CODEX

Bosques de la Era Carbonífera Características Tipos de Árboles

LOS BOSQUES EN LA ERA CARBONÍFERA – TIPOS DE ÁRBOLES Y ESPECIES DE INSECTOS

Cada paso en el desarrollo de la vida en los mares parece haber estado dominado por un grupo bien definido de animales; primero, seres unicelulares, después medusas, posteriormente moluscos y crustáceos y, finalmente, peces. En otro post publicaremos un patrón semejante que surge sobre la tierra donde los insectos y anfibios, reptiles y mamíferos, ocuparán, cada clase en su oportunidad, el centro de la escena. Lo mismo ocurre en la historia de la vida vegetal.

Antes de hablar de los bosques, indicamos las etapa de la era paleozoica, porque el tema que trataremos se desarrolla en el período carbonífero, hace unos 360 millones de años.

El período Carbonífero, que se sitúa al final de la era paleozoica, debe su nombre a unos enormes depósitos de carbón subterráneos que datan de este período. Creados a partir de la vegetación prehistórica, la mayoría de estos depósitos se encuentran en determinadas partes de Europa, América del Norte y Asia.

era paleozoica

Sobre la formación del carbón: en ese período grandes extensiones del planeta estaban cubiertas por una vegetación abundantísima que crecía en pantanos. Muchas de estas plantas eran tipos de helechos, algunos de ellos tan grandes como árboles. Al morir las plantas, quedaban sumergidas por el agua y se descomponían poco a poco. Al descomponerse, la materia organica liberaba oxígeno e hidrógeno, por lo que el depósito quedaba con un alto porcentaje de carbono.

Durante mucho tiempo ese depósito fue cubierto de arena, lodo y otras capas terrestres, producto de los movimiento de la corteza. Ese carbono sometido a presión durante millones de años se endureció para formar el carbón, que se ha utilizado masivamente como combustible desde la revolución industrial.

bosque era carbonifera

¿Cómo se formaron los bosques?

Hace más de 400 millones de años, las plantas y los artrópodos antiguos empezaron a ocupar la tierra firme. Durante los período siguientes evolucionaron y se adaptaron a su nuevo habitat. Los primeros bosques estaban formados por helechos enormes con forma de árbol, musgos y otras plantas más pequeñas.

Durante el Paleozoico aparecieron las gimnospermas, plantas vasculares con semilla y hacia el período Triásico comenzaron a dominar los bosques terrestres. Luego se sumaron a aquellas las plantas con flores o angiospermas.

Las glaciaciones cambiaron otra vez el paisaje y los bosques tropicales que habían predominado fueron cambiando y se extendieron los bosques templados. Los bosques ocupan hoy cerca de un tercio de la superficie del planeta y han sido durante miles de años fuente de abrigo, alimento y energía para el ser humano. Sin embargo, en nuestros días sufren diversas amenazas que los hacen vulnerables.

Posiblemente, las primeras plantas que crecieron con sus raíces en la tierra, hace unos 300 millones de años, fueron algo así como algas marinas, que vivieron en las costas entre los límites de la alta y baja marea. Hasta que los vegetales no lograron una estructura fuerte y leñosa como para soportar su peso y una organización de finos tubos capilares como para conducir el agua desde el suelo hasta la hoja más alejada, no pudieron desarrollarse lejos de las costas, tierra adentro.

Plantas semejantes a helechos crecieron hace alrededor de 50 millones de años, antes que aparecieran las primeras coniferas, y aún siguió otro largo período hasta que se originaron las primeras plantas con flores.

Nuestra lámina muestra un paisaje típico del período carbonífero, el que dio origen a los estratos de carbón mineral., ya explicado antes.Notad las extraordinarias formas de los «árboles»: son, en realidad, enormes filicíneas (helechos), equicetáceas (calamites) y licopodiáceas (lepidodendros).

A pesar de que los científicos modernos han identificado, y aun descripto, más de 400 especies diferentes de helechos que datan del período carbonífero, no cabe duda que los bosques de aquella lejana edad eran marcadamente monótonos en su apariencia.

La naturaleza no había logrado aún producir la gran diversidad de vegetales. Continuaba todavía sus experimentos con heléchos, liqúenes y algas, muchos de los cuales, en tamaño reducido, son familiares a nosotros hoy, y los botánicos los clasifican en el gran grupo de criptógamas o esporofitas.

En primer plano, a la derecha, hay lepidodendros, que deben su nombre a las escamas de sus troncos. A la izquierda, hay una variedad de sigilarías, cuyo nombre proviene de las impresiones uniformes en forma de sellos o sigillum que cubren el tronco y que resultan de la inserción de las hojas en el tallo.

A lo largo de todo el período carbonífero, cuando los bosques de este tipo cubrieron gran parte de los terrenos secos, la corteza de la Tierra era aún inestable, con constantes movimientos de elevación y depresión. Debido a éstos, los bosques con sus grandes plantas quedaron sepultados y aplastados por una gran cantidad de agua y barro.

Cuando los terrenos se elevaban nuevamente, otro gran bosque crecía con lentitud sobre el que estaba debajo, pero sólo para ser sepultado a su vez. Así, por un largo y lento proceso de endurecimiento, grandes masas de materias vegetales se fueron convirtiendo en carbón, que el hombre ahora extrae de las entrañas de la Tierra, y el cual, al ser quemado, libera la energía solar almacenada durante tanto tiempo.

Cuando no había tormentas que rugían o vientos que soplaban, los bosques del período carbonífero eran bosques silenciosos. No había aún pájaros que cantaran ni grandes animales que pisaran ruidosamente las malezas.

libelula gigante del periodo carbonifero

El único sonido era el zumbido de gigantescas libélulas, que tenían alas que medían 65 cm. de envergadura; los insectos, la clase más numerosa que hoy habita la Tierra, fueron los primeros en aparecer sobre la misma. Pero el mundo de estos seres, tan rico y variado hoy, consistía entonces en unas pocas especies diferentes.

En la última parte del período carbonífero tuvieron lugar, todavía, grandes cambios. Seres de una clase completamente distinta (quizás eran descendientes remotos de los extraños peces con pulmones) aprendieron a vivir parte de su existencia en el agua y parte en la tierra.

Estos anfibios, parientes de las ranas y sapos de hoy, fueron los precursores de muchos extraños y alguna vez temidos seres que poblaron la Tierra en épocas posteriores.

bosque periodo carbonifero

En este período también crecían anfibios en tamaño y diversidad. Eran especies depredadoras parecidas a los cocodrilos de la actualidad. Armados con peligrosas dentaduras, podían medir cerca de seis metros de longitud. Algunos anfibios desarrollaron una piel más dura y escamosa que les permitía aguantar más tiempo fuera del agua sin resecarse demasiado.

PARA SABER MAS…

Período carbonífero: El nombre del período se debe a la formación de grandes depósitos de carbón y hulla que provenían de los exuberantes bosques sumergidos en esa época. Los bosques cubrieron incontables superficies del globo, favorecidos por la uniformidad del clima y la humedad del suelo. La atmósfera, que contenía grandes cantidades de vapor de agua de gas carbonífero, se fue enriqueciendo con el oxígeno que desprendían las plantas, substituyéndolo por los dos elementos antes mencionados.

La humedad del suelo se concentraba en estanques y lagunas que, al igual que los terrenos pantanosos, eran enriquecidos por la abundancia de lluvias. Los árboles del período (muy poco parecido a los actuales) se distinguían por su gran talla. Las criptógamas vasculares, que carecían de flores, eran uno de los grupos más importantes.

Se desarrollaron de manera sorprendente los heléchos arborescentes, que llegaban a 20 metros de altura. Las licopodiáceas superaban a veces los 30 metros, al igual que los lepidodendros, las sigilarías y las calamitas (parecidas a las actuales colas de caballo): También las cordaitas (que desaparecieron al finalizar la era primaria) alcanzaban de 20 a 30 metros de altura.

En estas densas selvas, cuyos suelos se iban enriqueciendo constantemente de humus, aparecieron numerosas variedades de insectos. Había algunos que se asemejaban a las actuales libélulas, pero de gran tamaño, ya que algunas llegaban a medir hasta 60 centímetros de largo, y otras especies superaban el medio metro de envergadura.

En las zonas menos húmedas se reprodujeron con facilidad asombrosa insectos como los termitos, cuyas costumbres actuales son las mismas que las que practicaron desde sus orígenes. La cucaracha es uno de los termitos más antiguos y más reacios a padecer cualquier tipo de transformación o de cambio. De esa época datan algunos insectos parásitos de los árboles primitivos a los cuales fijaban sus trompas para poder succionar la savia.

Los grillos, los saltamontes y langostas de las montañas aparecieron también en esa época, junto a numerosas especies de insectos de grandes alas. Los anfibios hicieron su aparición por primera vez en este período.

Ello significó una superación de la etapa anterior, en la que los peces podían adaptarse tanto a la respiración acuática como a la aérea. Los anfibios son acuáticos en la primera etapa de su vida, para, ya en la edad adulta, convertirse en terrestres. Las metamorfosis que experimentaron estos animales se conocen no sólo por su persistencia en los actuales batracios, sino porque su historia vital está documentada paso por paso en los esquistos de hulla de las minas de Commentry, que contienen los fósiles (su huella en el material) de miles de ejemplares.

Fuente Consultada:
Sitio WEb Wikipedia
El Triunfo de la Ciencia Bosques en el Carbonífero Tomo III Globerama Edit. CODEX

Primeras Máquinas Automáticas Historia del Ingenio Humano

PRIMEROS INVENTOS AUTOMÁTICOS DEL MUNDO ANTIGUO

Las máquinas automáticas que los hombres de ciencia han inventado para experimentos en el espacio, son maravillas de complejidad, ingenio y eficiencia. Sin embargo, hasta hace unos siglos los únicos dispositivos mecánicos que el hombre conocía eran la palanca, la rueda, la polea, el cabrestante, el resorte, el sifón y la bomba.Se podría pensar que, con ese conocimiento tan limitado, habría poco margen para inventar máquinas automáticas, y no es así.

maquinas simples palanca, sifon , polea usadas en la antiguedad

La mayoría de las máquinas automáticas fueron ideadas simplemente para causar admiración o para proporcionar entretenimiento. Herodoto, el gran historiador y viajero que vivió en el siglo v a. J. C, ha dejado una descripción de una que vio en Egipto.

Era un teatro de marionetas, en el cual los movimientos de las figuras parece que eran causados por cuerdas y palancas escondidas. Unos dos siglos más tarde, ciertos artífices egipcios crearon un muñeco gigantesco de 3,6 metros de altura, el cual —movido por medio de cuerdas— podía servir bebidas a los invitados de un banquete.

En los tiempos de Cristo, se dice que Herón de Alejandría construyó una máquina aún más ingeniosa para abrir las puertas de un templo sin tocarlas. Debajo del altar colocó un recipiente cerrado, provisto de dos tubos y lleno de agua. Un tubo estaba conectado con el altar y el otro con un cubo abierto que estaba debajo.

sistema de heron para abrir una puerta usando vapor

Cuando se prendía fuego, el aire de adentro del altar se calentaba, se expandía, y una parte de él penetraba por el tubo que conducía al recipiente de agua. El aire empujaba el agua del recipiente hacia el cubo. Al aumentar así el peso del cubo, éste tiraba de unas sogas conectadas a las puertas del templo, y las abría.

La invención de Herón era muy diferente de las otras. Los muñecos o marionetas se movían solamente cuando alguien tiraba de las cuerdas; pero la máquina de Herón seguía funcionando después de realizarse la operación de prender el fuego. Eso es lo que hoy esperamos de una máquina automática: una simple operación debe iniciar una cadena de movimientos, que concluyan en el que deseamos.

Una sencilla máquina que hacía esto era la máquina egipcia tragamonedas, de servicio automático. Alguien dejaba caer una moneda por la ranura. El peso de la moneda hacía presión sobre el extremo de una palanca. El otro extremo se levantaba haciendo subir una vara y abriendo una canilla. Por un momento, de la canilla fluía vino. Para entonces la moneda había caído del otro extremo de la palanca, porque ése estaba inclinado hacia abajo. Así el extremo conectado con la vara era ahora más pesado.

tragamonedas en egipto antiguo

Por lo tanto caía y cerraba la canilla una vez más. La simple operación de dejar caer una moneda había dado lugar a una larga cadena de movimientos, que terminaban en el requerido: la entrega de una cantidad fija de vino.

Las cajitas de música, que se hicieron muy populares en Europa durante el siglo XVIII, ofrecían una serie de movimientos semejantes. Alguien abría la tapa y ésta soltaba un pestillo, permitiendo así que se desenrollara un resorte. El resorte, al desenrollarse, hacía girar un cilindro con muchas proyecciones como agujas.

antigua caja de musica

Cada aguja, por turno, tocaba una flexible tira de metal. Las tiras de metal cortas daban notas altas y las largas daban notas bajas. Así que el simple acto de abrir la tapa producía una melodía, que continuaba sonando hasta que el resorte terminaba de desenrollarse. Hoy el tocadiscos con tragamonedas, con sólo recibir una moneda, efectúa una cadena complicada de movimientos.

Después de las cajas de música, aparecieron los instrumentos musicales automáticos, que funcionaban al desenrollarse un rollo perforado de papel. Pero este principio tuvo una aplicación más amplia e importante. A fines del siglo xviii, un inventor francés, José María Jacquard, usó rollos perforados para dictar el modelo que debía tejer un telar. La idea de Jacquard se usa hasta la fecha para producir toda clase de tejidos, así como encajes y alfombras.

El mundo automático moderno:
El principio de la automatización siempre ha sido el mismo: poner en marcha, a través de una acción determinada, un a serie definida de pasos o movimientos conducentes a lograr un fin determinado.

En una caja de música -por citar un ejemplo de antigua data-el paso inicial es «dar cuerda» al instrumento. Luego, funciona un rodillo de bronce provisto de cientos de agudos rebordes o púas. Cada uno de ellos acciona -simultáneamente o en sucesivos tiempos- distintas varillas de un peine metálico, cada una de las cuales tiene un sonido diferente. Así se origina una melodía que parece tañida por el mejor guitarrista.

El objetivo ha sido alcanzado. Otras cajitas tienen aún diferentes agregados: una bailarina de porcelana que danza sobre un espejo, un dispositivo que permite que el.sonido comience cuando se abre la caja, etc.. En el mundo moderno, la electrificación ha sido el elemento principal  que permitió el  auge de los aparatos automáticos Cuando apretamos la botonera de un ascensor, nuestro breve acto pone en movimiento un complejo sistema electromagnético que deja cerrado un circuito. Gracias a este proceso el ascensor «nos obsdece» y acude al piso en que estamos nosotros para «brindarnos» su servicio.,

En las unidades más modernas,» la selección supone una pequeña memoria. Si apretamos el botón mientras el ascensor está en marcha, no importa; en su «cerebro» ha quedado grabado nuestro pedido, al que se accederá por riguroso turno. Pero, si hay una llamada que le quede «en camino», la atenderá primero. También la puerta se abrirá y cerrará automáticamente y, para evitar que algún desprevenido sea apretado por ella, existe una barra en su borde de contacto que, al ser oprimida, reabre inmediatamente la cabina evitando así al distraído un momento desagradable.

Existen motores o sistemas que no están en condiciones de ser puestos en marcha o detenidos por el hombre, ya sea por cuestiones de ubicación o de momento. Para resolver este problema también hubo una respuesta en el mundo automático. El termostato, por ejemplo, es un interruptor integrado por dos chapas de metal fuertemente unidas, cada una de las cuales tiene una densidad distinta. Esto hace que, cuando el calor aumenta, una se dilate más que la otra, haciendo arquear al conjunto. Cuando esto ocurre, el circuito eléctrico se desconecta y se detiene la máquina.

Este sistema es muy común en planchas, cocinas, estufas y múltiples arteiactos industriales. La célula fotoeléctrica es másavanzada aún. Consiste en una placa sensible a la luz que a su vez acciona un electroimán. Si la luz incidente desaparece, el estímulo se retira y se interrumpe (o acciona) el circuito.

Algunas puertas de grandes comercios parecen abrirse solas cuando nos disponemos a entrar, porque al trasponer el umbral interrumpimos con nuestro cuerpo un rayo de luz que incide sobre una célula fotoeléctrica. También se aplica este método a los garajes, y en los semáforos que se detienen por la noche. En estos casos, la desaparición de la luz diurna determina la interrupción del sistema.

Fuente Consultada:
Sitio Web Wikipedia
El Triunfo de la Ciencia Tomo III Globerama Edit. CODEX
Enciclopedia Ciencia Joven Fasc. N°9 Edit. Cuántica

Formas de Guardar la Información en la Antiguedad Historia

COMO SE ARCHIVABA Y TRANSMITÍA INFORMACIÓN EN LA ANTIGUEDAD

El progreso humano es posible sólo porque cada generación aprende de generaciones anteriores y luego usa su propia inteligencia para agregar algo a los conocimientos adquiridos. Muchos animales jóvenes aprenden de sus padres observando su conducta y siguiendo su ejemplo, pero solamente lecciones muy simples se pueden aprender de esta manera. El hombre adelantó mucho en poco tiempo porque aprendió a hablar, y de ahí a transmitir lecciones más complicadas.

Pero las lecciones que se aprenden oralmente pueden olvidarse, y si el que las ha impartido ya no está presente, no hay manera de controlar el mensaje original. Por esto, es necesario algún tipo de registro permanente. Los incas del Perú hicieron cuerdas con extraños nudos para registrar mensajes, y otras tribus indígenas usaban collares de conchillas dispuestas de maneras especiales.

nudos en los quipus inca

Los registros permanentes nacieron, quizás, cuando el hombre empezó a usar calendarios. La única manera de saber cuántos días transcurren entre una luna llena y la siguiente, es hacer una marca en una vara cada noche y luego contar las marcas. De modo que podemos creer que las varas con incisiones son quizá la forma más antigua de registros permanentes. En partes de África y entre pastores de remotas regiones de Polonia, todavía se usan varas con incisiones para registrar números.

Con el tiempo, la gente de muchas partes del mundo agregaba figuras sencillas además de incisiones, para demostrar a qué se refería. Dos incisiones seguidas por un sencillo dibujo de un hombre, podían significar «dos hombres», dos incisiones seguidas por una sencilla representación del Sol, podían significar «dos días».

Y así, durante inmensos períodos, lentamente surgió un complicado lenguaje de figuras, como la escritura de jeroglíficos del antiguo Egipto o la escritura pictográfica, usada aún en China.

escritura pictografica

También la escritura cuneiforme, la de la antigua Mesopotamia, comenzó como pictografía. Pero allí, como en muchas otras partes, las figuras llegaron a ser tan diferentes de verdaderos dibujos, que el que escribía debía aprender cómo hacer cada una, y el lector también aprender y aun recordar qué representaban.

escritura cuneiforme en sumeria

Aprender los miles de caracteres diferentes usados en cualquier pictografía evolucionada, es tarea inmensamente larga y sólo gente que tiene pocas cosas que hacer puede lograrlo. Por eso en el antiguo Egipto sólo los sacerdotes y los gobernantes sabían leer y escribir los jeroglíficos, y por esta misma razón tanta gente en China no sabía leer ni escribir hasta hace poco tiempo.

jeroglifico egipcio antiguo

Afortunadamente, en algunas partes del mundo la pictografía se transformó en algo mucho más simple. Esto ocurrió en Japón y lugares del Medio Oriente, donde los idiomas hablados se componen de sólo un centenar de sílabas diferentes, o tal vez menos. Allí fue posible usar una simple figura o signo para cada sílaba, de manera que la tarea de aprender a leer y escribir ya no fue tan difícil.

La mayoría de los idiomas europeos, sin embargo, usan un gran número de sílabas diferentes. La única manera de escribirlos con un corto número de caracteres es emplear uno para cada sonido consonante y otro para cada vocal.

Una lista así de caracteres fue creada por primera vez por los pueblos semitas que vivían en el Medio Oriente hace casi 3.000 años. Fue el primer alfabeto verdadero, y aunque las formas de algunas letras han cambiado con el tiempo y con los lugares, es todavía la base de toda la escritura alfabética usada en el mundo moderno.

A la derecha vemos cuatro alfabetos: el fenicio, el antiguo hebreo, el griego y el romano. No es difícil ver una relación que existe entre todos ellos.

alfabeto fenicio

Los fenicios mantenían una fluída actividad comercial y se vieron obligados a buscar una forma práctica y segura de información acerca de sus transacciones, convirtiéndose en uno de los pioneros en el desarrollo del abecedario, por lo que es considerado la base de otros alfabetos como el árabe, latino, griego, cirilo.

alfabeto griego

Los griegos utilizaron el alfabeto fenicio para adaptarlo y modificarlo de tal manera que representara a su idioma. Debido a la diferencia lingüística entre ambos idiomas, los griegos tomaron algunas letras del alfabeto fenicio dándoles valor de vocal y también cambiaron la pronunciación de algunas letras, agregando así algunos símbolos que representaran sonidos inexistentes en el idioma fenicio.

HACIA LA IMPRENTA MODERNA…

El cambio de la escritura pictográfica, que utiliza miles de caracteres diferentes, por la escritura alfabética, que emplea sólo unos pocos, hizo mucho más fácil el aprender a leer y escribir; pero al principio no parecia que valiera la pena el esfuerzo. No tiene sentido aprender a leer y escribir, si no se tiene nada para leer y nada que escribir. Ésa es exactamente la posición en que estuvo la mayoría de la gente durante varios siglos después del comienzo de la escritura alfabética.

Hasta bien entrada la Edad Media, los únicos materiales para escribir que había en la Europa Occidental eran el pergamino corriente y la vitela, que se preparaban con mucha dificultad con cueros de ternera, oveja o cabra. Sólo la gente acaudalada podía comprarlos, y únicamente para documentos y cartas muy importantes. El hombre que poseía 20 libros o más, escritos a mano sobre pergamino, debía ser muy rico; su biblioteca, un tesoro.

Pero en la remota China un material nuevo y mucho más barato había estado en uso durante muchos años. Era el papel. Se hacía empapando, desmenuzando, reduciendo a pulpa y prensando trapos viejos. Luego, cuando el imperio árabe alcanzó su máxima extensión, desde Persia a Portugal, unos prisioneros chinos capturados en la frontera oriental enseñaron el arte de hacer papel a sus vencedores.

El conocimiento del nuevo proceso se extendió pronto hacia el oeste; y antes de que terminara la Edad Media, el papel se manufacturaba en muchas partes de Europa. Aun así, los libros no se abarataron inmediatamente, porque cada ejemplar tenía que escribirse a mano, y el escriba o escribiente que hacía las copias debía ser pagado durante muchas semanas o meses de labor.

Una vez más, el arte que iba a vencer esta dificultad —el arte de la imprenta— tuvo su origen en China. Ya en el siglo VIII a. J. C, los chinos habían descubierto cómo grabar diseños simples en relieve sobre un bloque de madera, embadurnarlo con tinta aceitosa y tomar muchas impresiones del dibujo presionando papeles sobre él. Pronto lograron estampas más elaboradas para imprimir dibujos de naipes: hacia fines del siglo IX habían comenzado a imprimir libros enteros, grabando sobre madera caracteres y dibujos al revés.

Durante las Cruzadas, el conocimiento de esta impresión con bloques grabados comenzó a difundirse por Europa. Al principio sólo se usó para imprimir naipes e imágenes de santos; pero alrededor de 1430 la gente, en varias partes de Europa, había comenzado a imprimir libros de igual manera. Cada letra de cada página tenía que grabarse en relieve muy cuidadosamente, e invertida, en madera. Una vez hecha la estampa, se podían imprimir tantas copias como fuese necesario.

Entonces un holandés, llamado Lorenzo Coster, tuvo una idea brillante. A diferencia de la escritura pictográfica china, que usa muchos caracteres diferentes, rara vez repetidos en una página, la escritura alfabética usa sólo pocos caracteres, repetidos muchas veces en cada página. Así que, en vez de hacer una gran estampa para una página entera, Coster hizo muchas pequeñas estampas de madera para cada letra del alfabeto. Éstas se podían usar una y otra vez, combinadas de todas las maneras para producir muchas páginas de imprenta diferentes.

El arte de imprimir con tipos movibles había empezado. Muy pronto después de esto, Juan Gutenberg, generalmente considerado como el padre de la imprenta, hizo moldes, o matrices de arena en las cuales podía verterse metal fundido y obtener estampas de metal, idénticas para cada letra. Más tarde, un colega de Gutenberg, llamado Schoeffer, hizo matrices de bronce en las cuales las letras se fundían en plomo derretido.

En pocos años las imprentas surgieron por toda Europa, produciendo material barato de lectura por primera vez en la historia del mundo. Una de ellas, la prensa fundada en Amberes por Plantin.

LA TIPOGRAFÍA: Durante más de 400 años, toda la tipografía se hizo a mano. El tipógrafo, o cajista, se situaba frente a un banco con dos cajas de tipos, como dos grandes bandejas planas frente a él. Cada caja estaba dividida en un número de compartimientos, uno para cada letra, signo de puntuación u ortográfico. La caja inferior, en posición horizontal, contenía letras minúsculas; la superior, algo inclinada detrás de la inferior, contenía letras mayúsculas.

La tarea del tipógrafo consistía —y aún consiste— en tomar los caracteres uno a uno de sus cajas para colocarlos en el componedor e ir formando así renglones de palabras, como se ve arriba, en la página de enfrente.

Cada letra se hace en relieve, un poco por encima del cuerpo del tipo, de modo que, cuando se pasa sobre éste un rodillo cubierto de tinta, sólo las letras y no el espacio que las rodea reciben la tinta. Todas las letras se moldean invertidas, como se ven en el espejo, de manera que aparezcan al derecho una vez impresas.

Los tipos muy grandes, o los que se usan sólo de tanto en tanto, se componen a mano hasta el presente, pero casi toda la tipografía para libros comunes, diarios, revistas y periódicos se hace con la ayuda de distintas clases de maquinarias.

La primera máquina tipográfica satisfactoria fue inventada por Ottmar Mergenthaler. Él mostró una versión mejorada de ésta a un editor, Whitelaw Reid, que la llamó linotipo. Una moderna máquina linotipo se ve a la derecha de la página de enfrente. Adelante tiene un teclado bastante parecido al de una máquina de escribir.

antigua linotipo

Cuando se aprieta cualquier tecla, una matriz correspondiente al signo o letra que se oprimió cae de una cámara cercana a la parte superior de la máquina y se desliza por un conducto.

Cuando la línea de matrices está completa, funcionan los espacios que separan las palabras. Estos espacios se ensanchan automáticamente, de modo que todos los blancos resultan iguales.

La máquina está equipada con un horno eléctrico en miniatura, en el cual una mezcla de plomo, estaño y antimonio se conserva a temperatura de fusión. Cuando se completa cada línea de matrices, el operador mueve una manija; entonces algo de este metal caliente pasa a las matrices y se convierte, al solidificarse, en una línea completa de tipos.

Cada una de sus letras está invertida como vista en un espejo, exactamente como ocurre con los caracteres en una caja de tipos. Estas líneas se pueden montar en una galera, o fuerte marco metálico, para formar una página completa. La impresión se puede hacer directamente del molde. Pero si la impresión se hace en una rotativa —una máquina con rodillos— debe realizarse otro proceso.

Se hace una reproducción del molde por medio de una lámina de cartón especialmente preparada. En esa lámina todas las letras aparecen, desde luego, con su trazo natural. A continuación, se arquea el cartón, en forma de medio cilindro, y se le aplica metal fundido. Cuando este metal se enfría y se endurece, se transforma en una plancha de impresión semicilíndrica, portadora de todos los detalles del cartón. Pero ahora todas las letras vuelven a aparecer en relieve. Entonces la plancha está lista para ser ajustada a los rodillos de la rotativa para proceder a la impresión.
Una máquina tipográfica de tipo completamente distinto es la monotipo.

En ella, al oprimir una tecla se perfora una serie de agujeros en un rollo de papel, distinta para cada letra. Luego el papel perforado se transfiere a una máquina fundidora (o moldeadora) en la cual cada serie de agujeros hace que la máquina funda la letra correspondiente. Cada letra se funde por separado, de modo que si el operario cometió algún error al teclear, sólo será necesario cambiar una o dos letras y no todo un renglón, como ocurre en la linotipo.

Ver: Historia de la Imprenta

Fuente Consultada:
El Triunfo de la Ciencia Almacenando Conocimiento – Globerama Tomo III Edit. CODEX

La Edad de Piedra Vida del Hombre Sus Herramientas y Refugios

UTENSILLOS Y ARMAS DEL HOMBRE EN LA EDAD DE PIEDRA

El primer animal fabricante de herramientas, el hombre primitivo, hizo su aparición hace 600.000 años por lo menos, pero puesto que las únicas pruebas de que disponemos para su estudio son arqueológicas, gran parte de su existencia queda velada por la incertidumbre y la imprecisión.

Nuestro primer conocimiento del hombre fue posible por los huesos y las pocas posesiones que dejó como huella en las cavernas y túmulos funerarios. El hombre ha sido siempre un fabricante de herramientas, y el largo período que precede al descubrimiento del metal se conoce con el nombre de Edad de la Piedra. Huesos y cantos servían de borde cortante para sus útiles.

Quizá la mayor lucha de la humanidad para su supervivencia fue la librada en aquel pasado remoto, cuando el hielo cubría desde el Ártico hasta regiones situadas muy hacia el sur extinguiendo la vida a su paso. El hombre que descubrió el fuego fue probablemente el salvador de su especie.

Al término de la Edad de la Piedra el cazador se había convertido en agricultor. Podía aprovisionarse de alimentos y su hogar le daba refugio y algunas comodidades. Nuestro protagonista pudo procurarse las ropas y utensilios que necesitaba para salir adelante, tras haber dominado las técnicas del hilado y la alfarería. Una parte de la población del mundo vive hoy como lo hacía ese hombre primitivo miles de años antes de Jesucristo.

cuadro de la etpas de la prehistoria: edad de piedra y de los metales

Ver: La Prehistoria

Si nos remontamos unos quinientos mil años atrás, en la primera época interglacial veríamos recorren por las llanuras europeas «algo» que se parecía mucho a un ser humano. Su boca, aún en forma de hocico, estaba dotada de poderosas mandíbulas, las que usaba con múltiples propósitos.

Con ella roía cortezas y raíces vegetales y también desgarraba la carne que se proporcionaba por medio de la caza, sirviéndole asimismo como arma de defensa. ¡Y vaya si la necesitaba! Sus vecinos eran nada menos que el elefante selvático, el tigre de dientes de sable, el rinoceronte y el ciervo gigante.

vida en la prehistoria

Ante una fauna tan peligrosa como esa de poco servirían sus fauces, por más potentes que fueran. Sin embargo, algo más que dientes había en la cabeza de ese ser, hoy llamado «hombre de Heidelberg» por haberse encontrado restos suyos en la localidad alemana de ese nombre.

Ese «algo» era su cerebro que, tras muchos milenios de evolución a partir de los simios, había aumentado considerablemente de tamaño. Su contenido, mayor y mejor distribuido, lo habilitaba para realizar una proeza a la que ningún ser vivo se había atrevido: pensar.

Cierto día, cansado ya de perseguir a sus presas usando pies, manos y dientes, a riesgo de morir en la contienda, se sentó a reflexionar. Quizás haya sido un hueso, quizás un palo, tal vez una piedra alargada, lo que hizo que su rostro se iluminara.

-¿Qué pasaría -se dijo- si uso este elemento en mi provecho? Y aquí comienza la historia activa de la humanidad. Aguzada la tosca piedra, fue un hacha, o una lanza, o un puñal.

Desde entonces la superioridad sobre el resto de los animales constituyó la corona que se ciñó sobre ese «alguien» ya digno de su posición en la escala animal: el hombre. Corrieron los siglos para el hombre primitivo. Duras pruebas debió afrontar su capacidad de supervivencia.

Un raro fenómeno astronómico-geológico -las glaciaciones– lo fueron empujando hacia las regiones ecuatoriales. Debió soportar el avance de los casquetes helados de los polos por tres veces consecutivas, pero consiguió pasar la prueba estoicamente.

De esta época data el Pithecanthropus erectus, hallado en la isla de Java, al sudeste de Asia. Alrededor del 100.000 a. de C. se produce el período de mayor difusión del hombre de Neanderthal, que se expande por Europa, Asia y África. Éste era rechoncho, con una cabeza grande y una altura apenas superior al metro y medio. Su rostro aún tenía los rastos bestiales de sus antepasados.

Tal característica se ponía de manifiesto especialmente en lo abultado de los arcos superciliares, en la ancha nariz y en él labio superior, volcado hacia adelante.

Su vivienda preferida era la caverna, la que debía disputar con temibles osos prehistóricos. Pero… él ya no estaba solo en la lucha por la vida. Había aprendido a sacar del sílex, una roca fácilmente desgastable, todo lo que necesitaba para ser él el mejor.

De esta época datan los hallazgos de Le Moustier, en Dordogne, al pie del Macizo Central francés. Por dicha causa, a esta etapa-cultural se la llamó musteriense. La mayoría de los elementos de este período, traídos a luz por las excavaciones, son piedras talladas de uso manual.

Faltan aún los mangos y cabos, viéndose en cambio instrumentos para cortar, punzones, raspadores, y unos elementos muy rudimentarios (cuya pertenencia al hombre primitivo muchas veces se puso en duda) llamados eolitos.

Algunos arqueólogos los consideran productos del desgaste natural. He aquí los primeros utensilios de los que se valieron nuestros antecesores para lidiar con fieras mucho más grandes que las actuales.

herramientas en la edad de piedra

El sílex fue uno de los primeros materiales empleados en la fabricación de armas durante la edad de piedra. Es relativamente fácil de encontrar y se fragmenta en láminas cortantes, cualidad que lo hace idóneo para la fabricación de utensilios y armas. Durante la edad de piedra, las azuelas  se empleaban para tallar madera y la hoz en las tareas de recolección.

Al sílex siguieron el cuarzo, el pedernal y la obsidiana, rocas que, como el sílex, podían ser talladas con facilidad y tenían una dureza aceptable.

Lasca a lasca se fue pasando el primer período de la prehistoria, llamado Paleolítico Inferior. En sus últimas etapas la piedra ya era hábilmente manejada. Con ella se fabricaban puntas de flecha, cuchillas, raederas, punzones y hachas manuales bastante perfeccionadas. Cuando la última de las avanzadas del hielo glaciar comenzó a desaparecer retrocediendo hacia los polos, se inició un período verdaderamente brillante: el Paleolítico Superior.

Las aves invadieron el planeta alegrándolo con sus trinos y gorjeos. Los valles, otrora congelados, se poblaron de tierna gramínea que fue pastura de rebaños y tropillas. La prosperidad dejó al hombre más tiempo para ejercitar su don maravilloso: el pensamiento.

Y surgen así piezas de roca con propósitos más definidos.

Es el caso de los buriles, herramientas empleadas para tallar o grabar sobre hueso, madera u otras rocas más blandas. También aparecen unas puntas en forma de hoja de laurel, que poseen doble filo y son muy manuables. Pertenecen a esta época importantes hallazgos, como los arpones de asta.

herramientas del hombre de la edad de piedra

La fabricación consciente de herramientas manifiesta una previsión racional en el hombre: una herramienta se hace con el fin de que desempeñe una función o serie de funciones específicas en una cantidad indefinida de ocasiones futuras.

Por ejemplo, un instrumento cortante hecho de piedra se utiliza para diversos usos domésticos y también, tal vez, como arma. Las primeras y más primitivas herramientas eran simplemente cantos aguzados o trozos de piedra hallados casualmente y utilizados para cortar y rascar. En esta fase, lo que convirtió en herramientas los afortunados hallazgos fue el hecho de haber sido recogidas y conservadas para su uso ulterior.

Con el transcurso del tiempo, se hicieron deliberadamente instrumentos de piedra arrancando lañas de piedras mayores y dando forma de diversos modos a los filos cortantes.

Otro material utilizado desde los tiempos más remotos fue la cornamenta y los huesos de animales, aunque su empleo parece datar de una época posterior. Pero las pruebas en este sentido no son totalmente satisfactorias, dado que el hueso es más perecedero que la piedra y quizás el tiempo haya destruido las primeras herramientas hechas de este material.

Probablemente, la primera utilización de los huesos fue como armas. La narración del Antiguo Testamento en la que Sansón mata a 1.000 filisteos con la quijada de un asno parece ser una reminiscencia de los hombres de la Edad de Piedra y de sus luchas con huesos de animales. El hueso se empleó también para fabricar otros objetos punzantes, tales como leznas y agujas para coser.

En cuanto a las herramientas hechas de madera, ningún instrumento, cualquiera que haya sido, ha sobrevivido, como es comprensible; es razonable suponer que se utilizarían ramas y troncos como rodillos para transportar cargas pesadas, o como palancas para mover grandes rocas, y palos más pequeños para buscar raíces y, con la punta aguzada, a modo de armas. En una etapa posterior, estas herramientas se perfeccionaron y se inventaron otras más complicadas.

La fabricación de herramientas presuponía una previsión racional que a su vez requería la capacidad de pensar en términos abstractos. Prever es relacionar los acontecimientos del futuro con los del pasado, tener conciencia del tiempo y de su transcurso, y comprender la relación causal entre ciertos tipos de hechos.

Puesto que, una vez comenzada, la tradición de la fabricación de herramientas fue transmitida de generación en generación, los fabricantes de herramientas debieron ser capaces no solamente de pensar en el sentido requerido sino también de comunicar sus pensamientos; debieron tener alguna forma de lenguaje, aunque fuera relativamente tosca.

La existencia del lenguaje presupone, a su vez, una forma de vida social. Los hombres vivirían en grupos organizados y aunque éstos no fueran muy grandes, contarían con una estructura básica, incluyendo alguna división del trabajo rudimentaria.

Es imposible saber cuál de estas diversas características apareció primero: van todas unidas, y constituyen el marco del animal humano como ser social capaz de pensar racionalmente y trasmitir a otros su pensamiento, capaz de prever las contingencias futuras y de adoptar las medidas necesarias para hacerlas frente mediante su poder de controlar la naturaleza por medio de herramientas.

Los primeros refugios: Un nuevo paso importante fue la construcción de refugios. Los hombres primitivos vivían en espacios naturales, como cavernas para protegerse de la intemperie. Se supone que la primera construcción hecha por la mano del hombre data de hace 300.000 años. Eran grandes cabanas construidas por los cazadores de la Edad de Piedra junto a las costas del Mediterráneo.

Si bien las cavernas fueron inicialmente viviendas de piedra, útiles para combatir los grandes fríos, en el paleolítico superior esta función desapareció con el retiro de los hielos. Sin embargo, los principales yacimientos de fósiles han sido encontrados en este ambiente.

La explicación es sencilla. Ya el hombre se había puesto a pensar seriamente en el más allá y había fundado religiones rudimentarias. Su altar fue la caverna y a ella acudía para invocar poderes mágicos qute le proporcionaran éxito en la caza y la pesca.

Para esto quiso «atrapar» a los animales por medio de dibujos y pinturas, estas obras de arte rupestre, descubiertas en la actualidad, son motivo de profundos estudios. Nos han dejado datos valiosos grabados en las paredes de piedra que, en muchos casos, sirvieron para efectuar verdaderas reconstrucciones acerca del modo de vida de aquellos grupos sociales primitivos.

SÍMBOLO DE LO PERDURABLE
No tan sólo en el trascendental paso del estadio de homínido al de «homo faber» desempeñó la piedra un importantísimo papel. Ya en los primeros tiempos de la vida cavernícola del hombre fue presa de la angustia existencial, que lo llevó a elaborar las primeras formas de lo trascendente. Así nacieron los cultos primitivos. Pero el hombre no estaba aún maduro como para manejarse en un campo puramente conceptual y necesitaba de entes inmanentes capaces de simbolizar sus ideas de eternidad. Para ello no encontró nada más adecuado que la piedra, lo aparentemente inmutable del paisaje que lo rodeaba.

Los dólmenes de Stonehenge, Inglaterra, y los menhires de Carnac, Francia, se cuentan entre los más primitivos monumentos religiosos erigidos por el hombre También fue a través de la piedra como el faraón egipcio Keops buscó eternizar su nombre, y en buena medida lo logró: más de cuatro milenios y medio después de haber sido terminada, la enorme pirámide de 138 metros de alura que le sirvió de sepultura sigue siendo una de las construcciones más espectaculares del mundo. Para comprender hasta qué punto la  piedra ha llegado a ser para el hombre el símbolo de lo perdurable, basta con recordar el juego de palabras que hiciera Cristo con el nombre de Pedro su discípulo predilecto: «Sobre era piedra erigiré mi Iglesia».

hacha de piedra edad de piedra

Estas hachas de mano datan de hace unos 400.000 años y demuestran que el hombre había adquirido la habilidad de fabricar útiles líticos para cortar y despellejar a sus víctimas de un modo más sencillo.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Ciencia Joven Fasc. N° 11 Edit. Cuántica La Edad de Piedra
El Triunfo de la Ciencia Globerama Tomo III Edit. CODEX

Origen de la Sociedad Humana y Caracteristicas de Vida

PRIMEROS GRUPOS HUMANOS Y SUS PROGRESOS TÉCNICOS PARA LA VIDA

Antes que el hombre pensase en vivir en comunidad y dar forma jurídica a sus relaciones sociales, debió esforzarse para sobrevivir. Sin que podamos asegurar qué antigüedad tiene la Tierra ni cuánto hace que existe vida humana en ella, esqueletos encontrados en Java, Palestina o Pekín, atestiguan que ciertos seres aproximadamente humanos iniciaron su lucha por la existencia hace alrededor de medio millón de años.

Los hielos que descendían del Norte y la lucha contra un medio hostil obligaban a concentrar todas las energías en la obtención de calor, ropa, alimentos y techo, sin tener aún tiempo para hacer pinturas rupestres, pensar en la existencia de Dios o imaginar reglas de convivencia cuyas formas jurídicas llegarían a ser, con el correr de los siglos, «Instituciones».

En las llamadas «Cinco Tierras» -Egipto, Siria, Costa de Arabia, Mesopotamia y el Punjab- se progresó durante la época paleolítica, pero ignoramos dónde tuvo lugar el primer cultivo del grano, la domesticación de animales salvajes, el comienzo de la alfarería, o el paso de los útiles de piedra a los de metal. Y si la atribución es difícil cuando se trata de elementos materiales, más oscura resulta aún en el plano del pensamiento o las iniciativas sociales.

Resultan difusos, pues, los contornos de las primeras formas institucionales y la arqueología y la leyenda son los apoyos principales para abordar las primeras organizaciones humanas, ya que la vida política y su consecuencia institucional aparecen muy tarde como manifestaciones de una disciplina autónoma.

En la horda encontramos la primera expresión de sociabilidad; eran grupos reducidos, compuestos por seres primarios que estaban unidos por el instin’to de conservación.

Dentro de la horda, las costumbres empezaron a evolucionar hasta gestar el clan, mejor organizado y más numeroso, a cuya cabeza aparece ya la idea del conductor, que es al mismo tiempo jefe, juez y sacerdote.

En el clan, el centró y símbolo es a menudo el tótem, generalmente un animal de la región al que se representa por medio de esculturas y que tiene un sentido religioso.

Cuando los grupos nómades y pastoriles se hacen agricultores y adoptan la vida sedentaria, el clan se divide en familias patriarcales. El Estado empieza ya a perfilarse. A través de las etapas de tribus, ciudades o naciones, el jefe del clan pasa a ser rey.

Al monarca, la autoridad le vendrá directamente de la divinidad, que le dicta las reglas que se imponen con forma de tabú; es decir, consideradas como prohibiciones; es también la aurora del Derecho, concebido en preceptos rudimentarios, sin una sanción concreta pero con amenazadores presagios en caso de transgresión.

Los tabúes resultaban así normas de convivencia que se imponían a través del sentimiento religioso y se convertirían luego en normas jurídicas («No robar», «No matar»), aunque la ley escrita apareció mucho más tarde.

EJEMPLOS GRÁFICOS

origen de la sociedad humana horda

clan sociedad humana

sociedad humana tribu

EVOLUCIÓN Y PROGRESO DE LA SOCIEDAD

A través del Paleolítico, el progreso del hombre como artesano fue penosamente lento. Mal equipado como estaba para la caza y la pesca, necesitaba casi todo su tiempo para procurarse el sustento.

Sin embargo, el hombre del Paleolítico logró varios inventos que, al menos, echaron los cimientos del progreso. Él fue quien descubrió cómo hacer un borde cortante filoso, rompiendo una piedra con otra; él fue quien halló la manera de hacer fuego y utilizarlo.

En la naturaleza el fuego es cosa rara, porque ella pocas veces lo produce, si se exceptúan los rayos y las erupciones volcánicas. Sin embargo, de alguna manera el hombre primitivo descubrió cómo hacer un fuego menps terrible, una pequeña hoguera, que podía controlar. Lo más probable es que hiciese el descubrimiento por casualidad, al ver cómo las chispas de piedras que se golpeaban entre sí hacían arder la hierba seca cuando caían en ella. Pero sea como fuere que el descubrimiento se produjera, éste fue, sin duda alguna, de inmensa importancia.

Capacitó al hombre para asar carne cruda y dura y hacerla sabrosa y tierna; le dió calor y luz por la noche y mantuvo alejados de su caverna a los animales salvajes mientras dormía. El hombre del Neolítico, el primer agricultor y pastor, no sólo mejoró los escasos inventos de su antepasado, sino que también realizó otros muchos, y así el ritmo del progreso se aceleró. Su antecesor había estado obligado a usar sus propios músculos para todo trabajo pesado, pero él descubrió cómo uncir al arado bueyes, asnos y caballos y cómo hacerles arrastrar grandes pesos.

Dicho antecesor había aprendido a usar troncos como rodillos, y ahora él aprendió a cortar una sección del tronco y hacer así la primera rudimentaria rueda. Tal vez antes de que se usaran ruedas en los carros ya se emplearon para ayudar a dar forma a los objetos de alfarería. Y cuando el alfarero neolítico hubo dado forma a sus vasijas usó la antigua invención del fuego para cocerlas y darles dureza.

Para la poca vestimenta que poseía el hombre del Paleolítico dependía de las pieles de los animales que cazaba. Pero el hombre —o probablemente la mujer— del Neolítico inventó dos nuevas artesanías: el hilado y el tejido.

La figura de abajo representa a un hilandero y a un tejedor trabajando. El hilandero emplea un huso y una rueca para convertir finas fibras de lino o lana en una larga y fuerte hebra ininterrumpida. El tejedor ha extendido muchas hebras como ésta, de arriba abajo, en un marco de madera y está ocupado en entretejer otras hebras por encima y por debajo alternadamente.

tejedor en el neolitico

Con afiladas herramientas, aptas para derribar troncos, y con telas tejidas o pieles cosidas, para las velas, el hombre neolítico logró hacer la primera embarcación propiamente dicha, una gran balsa impulsada por el viento y capaz de contener tal vez más de una docena de personas. No sabemos exactamente qué métodos de navegación usaron los primeros marinos, pero debieron tener un conocimiento considerable de los movimientos del Sol y de las estrellas para poder orientarse.

vida en el neolitico

El hombre del Neolítico usó la fuerza animal para arar y arrastrar carros y el poder del viento para impulsar barcazas. También desarrolló el hilado, el tejido y la alfarería. Hacia el fin de este período ya era diestro en irrigar y en medir el tiempo.

vida del hombre en el neolitico la ceramica

LOS PROGRESOS TÉCNICOS: Para el fin del Neolítico y el comienzo de la Edad de Bronce, los habitantes de Egipto, que necesitaban un calendario exacto para regular las épocas de siembra y de recolección en sus bien irrigados campos, habían aprendido lo suficiente de astronomía para saber que un año dura 365 días y %, y no exactamente 365. También sabían lo suficiente para diseñar relojes de sol muy exactos, que utilizaban durante el día, y relojes de agua, que les daban cuenta del paso de las horas, aunque el sol no alumbrara.

Si inquirimos por qué el progreso fue mucho más rápido en el período Neolítico que en el Paleolítico, las respuestas surgirán sin dificultad. Primero, el hombre del Neolítico tenía objetos nuevos que había ideado, como, por ejemplo, el torno del alfarero. Luego fabricó materiales, nuevos, tales como telas tejidas. Finalmente, dominó nuevas formas de energía: la propia de los animales para el arado y el acarreo, la fuerza del viento para mover las embarcaciones y el poder del agua para irrigar las tierras.

carros antiguos en el neolitico

Ver: Primeros Carros

la agricultura: irrigacion de campos

Ver: Consecuencias Sociales de la Primitiva Agricultura

El progreso casi siempre depende de las nuevas ideas, los nuevos materiales y las nuevas fuentes de energía, pero las tres cosas no van siempre juntas. En su mayor parte, el progreso de la Edad de Bronce dependió del nuevo material, el bronce. Pero fueron necesarias nuevas ideas antes de que los hombres pudieran hacer hornos para fundir el cobre y el estaño de los minerales, y se necesitaron nuevas ideas para modelar y forjar el metal y convertirlo en herramientas y utensilios útiles.

Mas no fue necesaria ninguna nueva fuente de energía y ninguna se encontró. Para fundir y trabajar el metal el hombre se supeditaba aún a la antigua energía del fuego. Lo mismo puede decirse de toda la Edad de Hierro. El hombre tuvo que producir hornos de temperaturas mucho más altas para fundir el hierro, y tuvo que encontrar nuevos modos de dar forma y de afilar sus herramientas. Pero una vez más no hubo necesidad de nueva fuente de energía, y ninguna se halló.

En efecto, todo el progreso logrado en las grandes civilizaciones de Egipto, Mesopotamia, India, China, Grecia y Roma dependió enteramente de muchas ideas nuevas y muy pocos materiales nuevos. Por supuesto, el hombre altamente civilizado también logró usar la energía con más eficacia que su antecesor de la Edad de Piedra.

Por ingeniosos sistemas de poleas, cremalleras y palancas, pudo usar la energía muscular de los animales no solamente para arrastrar pesos en el llano, sino también para elevar el agua de los pozos y el mineral de las minas, y a su tiempo, con la ayuda de turbinas y de aspas de molino, el hombre empleó la energía del agua en movimiento y la fuerza del viento para impulsar muchas clases de máquinas. Pero subsiste el hecho de que desde los tiempos neolíticos hasta después de Shakespeare, el hombre no descubrió ninguna fuente de energía nueva.

No es extraño que hacia el fin de la Edad Media, muchos pensadores se entregaran a estudiar más y más acerca de toda clase de materiales y a buscar nuevas formas de energía. Los árabes, que eran entonces el pueblo más ilustrado del mundo, tomaron la iniciativa en esta búsqueda. Luego, desde los centros de cultura de los musulmanes de España, se extendió a todas las partes de la Europa occidental la idea de buscar deliberadamente nuevos conocimientos.

Allí eran conocidos como alquimistas los hombres que establecieron los primeros laboratorios para realizar una forma primitiva de lo que ahora se llamaría investigación científica. Hoy es fácil reírse de ellos, porque a menudo se lanzaban a descubrir ciertas cosas muy extrañas, tales como la panacea que curaría todas las enfermedades, la piedra filosofal, que convertiría los metales en oro, y el elixir de la vida, que la conservaría eternamente. A veces, también la astrología y la magia negra tomaban parte en sus extraños experimentos.

Entre los alquimistas se cuentan algunos grandes hombres, como, por ejemplo, Alberto Magno y Rogelio Bacon. De entre la confusión y magia que los rodeaba, hombres como éstos hicieron surgir los comienzos de la química y física modernas. Y pocos siglos después —un lapso muy breve en la historia del hombre— estas ciencias nos han dado varias y maravillosas fuentes de energía y una multitud de nuevos materiales para nuestro uso.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Ciencia Joven N°1 Primeros Grupos Humanos Edit. Cuántica
La Técnica y el Mundo Tomo I Edit. CODEX Globerama

El Arte Rupestre Primeros Dibujos del Paleolítico Finalidad

EL ARTE RUPESTRE – LAS PINTURAS PALEOLÍTICAS

INTRODUCCION: Las pinturas y los grabados del arte rupestre (también llanado parietal paleolítico), constituyen un testimonio único de la historia y la cultura de sociedades de miles de años de antigüedad. Entre las más extraordinarias que se descubrieron recientemente, cabe mencionar las de las cuevas de Namibia, de entre hace 19.000 y 26.000 años (algunas datan de unos 10.000 años).

En ellas están representados antílopes, ciervos, cerdos hormigueros, jirafas, elefantes, cebras y avestruces, además de algunos cazadores con sus flechas y lanzas y ceremonias de danzas rituales alrededor del fuego.

Los autores de estas pinturas eran también los primeros habitantes de África meridional, antepasados de los pueblos san y khoi contemporáneos. El contacto entre estos pueblos quedó registrado en escenas con ganados, así como lanzas y escudos que formaban parte de la cultura agropecuaria de la Edad del Hierro.

Una pintura rupestre es todo dibujo o boceto que existe en algunas rocas o cavernas, especialmente los prehistóricos. El término «rupestre» deriva del latín rupestris, y este de rupes (roca). De modo que, en un sentido estricto, rupestre haría referencia a actividad humana sobre las paredes de cavernas, covachas, abrigos rocosos e, incluso farallones o barrancos, entre otros.

arte rupestre en las cuevas de namibia

arte rupestre en las cuevas de namibia

Las pinturas de las cuevas de Tassili-n-Ajjer, en el Sahara africano, datan de hace unos 7.000 años, y en ellas se representan escenas de caza que muestran una región en la que existían bosques y sabanas y muchos animales, como elefantes, jirafas y hasta cocodrilos e hipopótamos.

En particular, los descubrimientos recientes en la cueva de Chauvet (Francia) muestran una gran originalidad en la variedad y la naturaleza de los animales allí representados, muchos de ellos carnívoros, como los leones, y hasta rinocerontes, comadrejas, leopardos, hienas y buhos. En esto contrastan con las de Lascaux y Al-tamira, en las que eran más frecuentes los herbívoros, como antílopes, bisontes, búfalos y ciervos.

Otras cuevas, como las de Cosquer, también en Francia, que datan de hace unos 20.000 años, muestran animales marinos: ocho focas grabadas y tres pingüinos pintados en negro (algo extraordinario para esta latitud; piénsese que fueron pintadas durante las épocas glaciales).

Hay representaciones del arte rupestre en todo el globo, incluso en el sur de nuestro país.

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El arte del hombre del paleolítico, fue  desarrollado entre los años 32.000 y 11.000 a.C., durante el último periodo glacial.

Basicamente existen dos tipos, uno conocido como arte mueble que consiste en objetos tallados en hueso, cuernos de animal, piedra o bien moldeados en tierra arcillosa.

El otro tipo conciste en pinturas, grabados y dibujos pintandos sobre la superficie de cuevas en las montañas, lugares que el hombre usaba como refugio y protección de los ataques de animales.

A estas creaciones del hombre del etapa paleolítica se las llama: arte rupestre, arte que se encuentra en casi todo el mundo, pero que es muy abundante en Europa occidental.

Respecto a su origen hay dos líneas de debate, una que supone (al no aparecer figuras humanas), que es como un rito propiciatorio a la caza, actividad sumamente importante porque permitía la supervivencias de su especie y la otra  también un rito, pero  mágico-religioso, donde se celebraba por ejemplo el paso de la adolescencia a la adultez.

En 1860 se  descubrieron  las primeras piezas del arte paleolítico, como ser probablemente herramientas y útiles paleolíticos así como huesos de animales del periodo glacial, y estos descubrimientos activaron el interés por la excavación en cuevas y abrigos rocosos en busca de arte prehistórico.

Hablar de dibujos y pinturas rupestres predispone a pensar en la decoración de las cavernas donde habitaron, hace miles de años, los hombres de las cavernas.

Y, también, en los bisontes, renos y jabalíes, realizados en tamaño natural sobre las paredes de la cueva de Altamira, en las montañas cántabras o en el valle de Dordoña, al sudoeste de Francia; en los rinocerontes de la gruta de Rouffignac; en los caballos al galope y en los bueyes salvajes, de Lascaux, o en los elefantes, grabados sobre roca, en pleno Sahara.

arte rupestre

También en las estilizadas figuras humanas descubiertas en España, Italia o en África; primero rústicos cazadores y luego agricultores y pastores, a veces en extrañas posiciones, como participando en algún rito de iniciación mágica.

Resulta difícil penetrar en el misterio de esta pintura si, antes, no se trata de evocar a los hombres que fueron sus autores. Durante el paleolítico, la supervivencia del grupo humano dependió de la caza.

El reno, el bisonte, el búfalo, constituyen las presas codiciadas. Los hombres jóvenes del clan son cazadores. Esto implica un desafío a la naturaleza, un apoyarse en la sagacidad, en la vista, en el olfato, en el valor y en el denuedo.

La familia tribal depende de ese hombre libre que sale con las primeras luces a cazar o a morir. Y entonces, es lógico que el artista primitivo, se sintiera tocado y magnetizado por esa gesta silenciosa que no tenía por fin el prestigio o la gloria, sino sencilla y hondamente, la perduración del núcleo humano que esperaba el alimento frente al más viejo enemigo de la humanidad: el hambre.

Sólo entendiendo a este cazador denodado se entenderá la advocación que significan esas imágenes zoomórficas (de animales) representadas en la piedra.

Usaban las zonas mas saliente de la roca para darle un vista mas tridimensional. Es la reconstrucción de un mundo cerrado, de un ámbito real, duro, difícil y admonitorio.

Luego, cuando llega el neolítico, esta actitud cambia radicalmente. Aparece el hombre que ha aprendido a sembrar y a cosechar. Con la agricultura surge la especulación, la espera mientras fructifica el grano; y, si la cosecha es abundante, el acopio, el granero, el tiempo que se vuelve seguridad.

Entonces, no casualmente, surgen elementos geometrizantes entre los motivos rupestres. Es que ha nacido la medida y la dirección. El grupo humano se hace sedentario.

Los motivos figurativos continúan la tradición de la sociedad de cazadores. Sin embargo, la realidad ha cambiado. Al disminuir el peligro y la incertidumbre, aumentan la prosperidad y la seguridad del grupo.

Pero queda del extinto resplandor nómade una fuerza que, de tanto en tanto, reaparece en sucesivas etapas de la creación artística.

Muchas veces, estos dibujos y pinturas se encuentran en los lugares más insólitos: al fondo de la caverna o contra un techo, tan bajo, que no permite estar de pie. Según Gombrich, es improbable que estas pinturas rupestres hayan sido realizadas con fines decorativos. «Resulta más verosímil -afirma- que sean residuos de aquella creencia universal que atribuye poderes a la creación de imágenes; en otras palabras, que esos cazadores primitivos esperaban que, con sólo pintar a sus presas,los animales verdaderos sucumbirían también a su poder».

Esta simple conjetura se torna verosímil comparándola con un hecho de carácter etnográfico: la comprobación de que, en la actualidad, existen pueblos que siguen pintando y grabando representaciones parecidas, en cavernas, con idéntico fin.

También suelen hacerse en reductos hasta donde nunca llega el sol y, para realizar el trabajo, se utiliza la luz de alguna antorcha.

Pasado y presente, Arqueología y Etnografía, unidos por el vínculo común de las costumbres del hombre. Antaño como hogaño: las mismas técnicas, parecidos brazos y motivos, iguales tinturas.

Los óxidos y carbonates de hierro, los derivados del manganeso y algunos huesos calcinados produjeron infinitas variedades de ocres, amarillos, anaranjados, azules y negros.

Según Van Loon, se emplearon como envases para esta pintura algunas cañas huecas y, a modo de paletas, trozos planos de piedras. «Son los útiles y elementos -dice- que hubiese utilizado un pintor moderno».

arte rupestre en altamira (España)

Esta imagen es solo una parte de un conjunto de pinturas en las cuevas de altamira. Representa a un grupo de bisontes, seguramente como ellos lo veían cuando iban a su caza. Datadas en más de 15.000 años de antigüedad, estas representaciones fueron ejecutadas con gran habilidad y con la utilización de los colores, obtenidos de minerales ferrosos y cuprosos de la zona.

Vamos a agregar que en el arte rupestre franco-cantábrico (sur de Francia y Cornisa Cantábrica española) las pinturas son polícromas, no forman escenas sino que son animales independientes y a veces superpuestos. Casi no aparece la figura humana.

No se representa movimiento, las figuras son muy realistas y cada cueva muestra cierta especialización en una determinada especie (Altamira bisontes). Las figuras están en lugares apartados y recónditos.

Todo indica que las cuevas eran como santuarios dedicados a ritos mágicos para propiciar la caza. Probablemente el brujo era el propio pintor. Ante estos prodigiosos bisontes, llenos de elegancia y de tuerza, fruto de una enorme maestría e imaginación, cabe preguntarse si los hombres del paleolítico eran, como algunos piensan, brutos, toscos y salvajes.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Ciencia Joven Fasc. n°35 Arte Rupestre Edit. Cuántica

El Payador Ezeiza Gabino Personaje de la Historia Argentina

El Payador Ezeiza Gabino Personaje de la Historia Argentina

El legendario artista de la improvisación llegó a batirse por tres días seguidos con un contrincante sin que el público se moviera de su sitio. El payador Gabino Ezeiza falleció el 12 de octubre en su casa de Floresta. De familia afroamericana, había nacido el 3 de febrero de 1858 en el barrio de San Telmo como otro miembro más de una familia humilde.

Gabino Ezeiza

Se lo considera uno de los primeros payadores de Buenos Aires y de toda la zona del Río de la Plata y su público asegura que nadie le ganaba en el contrapunto.

El pulpero Pancho Luna, que había sido payador de joven, en los tiempos de Rivadavia, fue el que acercó a Gabino a la guitarra. Como regalo, a los quince años, la madre le compró una guitarra española que adornó con cintas celestes y blancas. Al poco tiempo dejó la casa familiar, donde quedaron su madre y sus hermanos, Tomás y Matilde Ezeiza, ya que el padre había muerto en la Guerra del Paraguay. Comenzó a hacerse conocido como payador y en poco tiempo ganó celebridad.

Se cuenta que en una oportunidad sostuvo una contienda durante tres noches con Nemesio Trejo. La inventiva de los dos artistas se mostró de tal magnitud que el público permaneció en el lugar, para ver cómo se desarrollaba el encuentro. Después de una disputa de payadas en un circo de Boedo, entabló amistad con José Betinotti, quien se convirtió en discípulo de Gabino.

El profesor y escritor Rodolfo Se-net dijo que Gabino tuvo «una aptitud estupenda, increíble, para hacer versos. Los improvisaba, así, en el momento, y como tenía un oído perfecto para la medida, la cadencia y la rima, le salían sonoros».

Fundó su propio circo, Pabellón Argentino, con el que recorrió muchos pueblos, pero lo perdió en un incendio en 1893.

Es autor de más de quinientas composiciones, grabó discos y recopiló sus versos en el folleto Cantos a la Patria. Carlos Gardel y José Razzano lo conocieron en un comité y, al hacerse amigos,  solían frecuentar  el Café de los Angelitos.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA:
Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929