Centenario Argentina

La Patagonia Características Fauna Suelo Clima Recursos Naturales

LA PATAGONIA, Recursos Naturales
Fauna, Suelo, Clima

La Patagonia se extiende desde los 40° de latitud sur hasta el estrecho de Magallanes. Se trata de una meseta situada entre los Andes y la costa atlántica. Su clima es decididamente continental. La Patagonia es el país de los inmensos rebaños de ovejas, productores de lana y de carne. Los vigilan los famosos gauchos, que están al servicio de grandes estancias. El petróleo es la principal fuente de energía del país, aunque éste se halla en trance de utilizar la fuerza hidroeléctrica de sus ríos.

Argentina se extiende desde el trópico de Capricornio hasta los 50° de latitud sur, y presenta por ello gran diversidad de paisajes. Éstos evolucionan desde la sabana de carácter ecuatorial, en el norte, hasta un paisaje polar, la Tierra del Fuego, en el sur. La Patagonia se extiende del paralelo 40 hasta el estrecho de Magallanes.

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Mapar de la Patagonia: El subsuelo de Santa la Patagonia encierra riquezas incalculables, cuya explotación, que se traduce en grandes aportes a la economía del país, ha significado un cambio fundamental en la vida de lasprovincias sureñas. El necesario incremento de la misma requiere grandes inversiones, la implementación de moderna tecnología y un plan que respete escrupulosamente  las condiciones ecológicas.

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Si trasladáramos la Patagonia al hemisferio norte comprobaríamos que se encuentra prácticamente en la misma latitud que Francia. Y, sin embargo, la Patagonia está muy lejos de tener clima templado. Está formada por una meseta rocosa de una altura media de 300 a 400 m., situada al sur del río Colorado, entre los Andes, al oeste, y el océano Atlántico, al este. En esta meseta los ríos que proceden de las montañas han excavado profundas cortaduras y cañones.

¿Por qué tiene la Patagonia diferente clima que Francia, si la latitud es la misma? La razón principal es su situación en la vertiente interior de los Andes. Esta cordillera detiene los vientos del oeste, que suavizan la temperatura y provocan precipitaciones; cuando los vientos consiguen vencer el obstáculo de la montaña se han vuelto fríos y secos. La Patagonia tiene, pues, clima continental muy notable.

Además, las tempestades de arena no son raras, pues la meseta, que se compone de una base muy antigua, está recubierta de capas sabulosas terciarias. Su suelo no es estéril; la estepa de los desiertos constituye la vegetación espontánea del país.

A lo largo de la costa atlántica, la meseta domina con sus acantilados una delgada franja litoral. Aunque muy recortada, esta costa ofrece pocas posibilidades a la instalación de puertos. Algunas corrientes y fuertes mareas convierten dicha zona costera en poco segura para la navegación.

El aspecto general de la Patagonia argentina es el de una llanura de estepas escalonadas en una serie de abruptas terrazas, cubierta con una enorme capa de grava, casi desprovista de vegetación. Hacia los Andes la grava se ve sustituida por lavas porfíricas, graníticas y basálticas; la vida animal se hace más abundante y la vegetación más rica (hayas, coniferas).

Entre las principales depresiones que cortan transversalmente la meseta se cuentan el Gualicho, al S. de Río Negro; el Maquinchar, el Valcheta, el Senguer y el Deseado. Otras depresiones estuvieron ocupadas por lagos más o menos extensos, como el Yagagtoo, Musters y Colhuapi y otros situados al S. de Puerto Deseado.

La vertiente oriental es más cálida que la occidental, sobre todo en verano, por la influencia de la corriente ecuatorial del S. Hacia el O. se halla la región minera, que contiene yacimientos de oro, plata, cobre y lignito. Presenta una baja densidad de población, que se concentra sobre todo en ciudades como Neuquén, Comodoro Rivadavia, Trelew, San Carlos de Bariloche y Río Gallegos, entre otras. La región fue explorada por Magallanes en 1520.

Monte Fritz Roy en la Patagonia

La Patagonia posee reservas naturales que contienen gran diversidad de animales y plantas. Numerosos animales originarios de la pampa buscaron allí refugio. Éste es el caso del ñandú (Rhea americana), un ave corredora que mide 1,70 m. de altura; del guanaco, originario de Perú y pariente de la llama, aunque vive en estado salvaje, y del mará, llamado liebre de Patagonia o de las pampas.

La estepa patagónica
la estepa patagónica se extiende por el centro de Neuquén, centro-sur de Río Negro, casi la totalidad de Chubut, Santa Cruz y el norte de Tierra del Fuego, exceptuando la franja cordillerana. Se caracteriza por el dominlo de arbustos bajos de ramas cortas y hojas pequeñas, adaptados a la aridez y los fuertes vientos.Casi todas las especies vegetales se presentan agrupadas y compactas, formando una superficie uniforme y muy próxima al suelo. Se localizan arbustos como la llareta, el coirón, el neneo y la mata negra.
En el sector occidental de la meseta y el norte de Tierra del Fuego, donde la humedad es mayor, se desarrolla un manto ce gramíneas. En cuanto a la fauna, hay herbívoros como el guanaco y la mará o liebre patagónica, carnívoros como el zorro gris y el puma, y aves como las martinetas, el ñandú petlso y las perdices.

También encontramos allí al tuco-tuco, mamífero roedor apodado rata de peine a causa de los pelos resistentes que envuelven la base de sus uñas. El puma merodea igualmente por aquellos parajes. También se encuentran grandes colonias de pingüinos, mientras que las aguas rebosan de focas y de marsopas.

Tuco Tuco

Tuco-Tuco

fauna de la patagonia

Cuando los españoles que se habían establecido en Argentina llegaron hasta la Patagonia, encontraron en ella una población autóctona: los tehuelches, que vivían principalmente de la pesca y de la caza. Esos tehuelches han desaparecido por completo hoy día.

El desarrollo moderno de la Patagonia data de 1880. El territorio situado al sur del río Negro fue proclamado posesión argentina al término de una campaña militar contra los indios; mientras, algunos españoles e ingleses organizaban la cría de ganado lanar.

La Patagonia es el país de los grandes rebaños de ovejas, que vigilan los gauchos. Durante mucho tiempo esos hombres, que llevaban una vida nómada, se opusieron a cualquier intrusión en lo que consideraban sus dominios; pero hubieron de ceder.

Se construyeron líneas férreas que llegaban hasta muy adentro del país, y los grandes terratenientes españoles cercaron sus tierras con alambre espinoso. Así se puso fin a la vida errante de los gauchos, que pelearon encarnizadamente, a principios del siglo XIX, para rechazar a los invasores.

Esta lucha por la libertad se vio coronada por el éxito, y es todos los años motivo de conmemoración. Los gauchos del siglo XX están sindicados y trabajan al servicio de grandes estancias o empresas agrícolas. Sin embargo, han conservado sus canciones y su forma de vestir. A ellos se unieron, también, los inmigrantes que encontraron empleo   en   estas   explotaciones.

Las estancias, en la Patagonia, son generalmente muy grandes (1.000 ha. aproximadamente) y cuentan con varios millares de ovejas. En la época del esquileo reina allí una actividad febril. Las balas de lana son transportadas por camiones y ferrocarril a los puertos de la costa. Más de la mitad de la producción argentina de lana proviene de la Patagonia. Algunos cruces han permitido también obtener ejemplares destinados a la producción de carne.

En otoño principia la temporada en los grandes mataderos y frigoríficos de Río Gallegos, San Julián, Santa Cruz y Puerto Deseado. Las ovejas se encuentran principalmente en el sur, donde un clima más suave les permite encontrar hierba de mejor calidad.

El norte de la Patagonia, allí donde es posible irrigar las tierras, y el valle del río Negro, se dedican a la agricultura. Los campos se cultivan de manera intensiva y producen patatas y centeno. Los vergeles no son raros, y en algunas lomas bien preparadas se llega a encontrar hasta algún viñedo.

petroleo en la patagoniaEsta parte del país es naturalmente la menos poblada. Es una región magnífica en la que abundan los lagos; entre otros, el Nahuel Huapi, cuyo lugar de emplazamiento ha sido notablemente valorizado y convertido en un gran centro de turismo.

Recientemente se ha descubierto carbón en la Patagonia, aunque no de gran calidad. Los yacimientos están cerca de la frontera chilena. La industria carbonífera ocupa a unos seis mil obreros.

Económicamente, es más importante la explotación de los yacimientos de petróleo, cuyo principal centro es Comodoro Rivadavia, capital de la Patagonia. Los campos petrolíferos están situados a lo largo de la costa atlántica.

Hasta lo presente, sin embargo, resultan insuficientes para proveer a las necesidades del país, que ha de recurrir a la importación. Se están realizando grandes trabajos para construir junto a los ríos centrales hidroeléctricas.

Como en todo el territorio argentino, en la Patagonia las ciudades están emplazadas a lo largo de la costa o en la desembocadura de los ríos. Son, generalmente, poblaciones portuarias que se benefician de la riqueza del interior del país.

La Patagonia está llamada a representar un gran papel en la economía del país argentino, y hay puestas en ella grandes esperanzas, especialmente en el plano industrial.

CHIBUT: LAS BALLENAS EN LA  PENÍNSULA DE VALDÉS

La península Valdés, a la que se puede acceder desde Puerto Madryn, se extiende sobre una superficie de 3.620 km2. Sus 400 km de costa cambiante, templada, constituyen un paraíso para los pescadores y una de las mayores atracciones turísticas del país. Asombra recorrer el estrecho istmo Ameghino, que se interpone entre el golfo de San José, al norte, y el Nuevo, al sur, y une la península al resto del continente.

En ambos golfos se registran las mareas con mayor diferencia de nivel del mundo: cada cuatro horas, las aguas suben en uno y bajan en el otro, con un desnivel tan marcado, que se ha considerado a la península como la más extraordinaria fuente de energía mareomotriz, con un potencial eléctrico que urge aprovechar.

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Pero Valdés no es sólo uno de los accidentes geográficos más espectaculares de la Argentina: sus condiciones climáticas -su temperatura no excede los 30° C ni desciende por debajo del cero-, su topografía y su ubicación geográfica la convierten en una de las reservas de fauna más importantes del país y del mundo.

Las loberías y las elefanterías de Valdés, con poblaciones estables de más de 150.000 ejemplares, alternan con colonias de pingüinos de diferentes variedades, cuyo número supera los dos millones.

Como sí no bastara tanta belleza, como si tanta majestuosidad no fuese suficiente, entre los meses de junio y diciembre, convocadas por la gran concentración de plancton y krill que hay en las aguas y las temperaturas reinantes, ingresan majestuosamente a los golfos San José y Nuevo las ballenas francas, la variedad más antigua y de mayor tamaño que existe en el mundo. Cuesta creer cuando, en un extraño ballet, esas moles de más de 30 toneladas de peso emergen, saltan y caen de espaldas sobre el mar. No es una pirueta, sino todo un gesto de amor.

ACTIVIDADES AGROPECUARIAS. Más de la mitad de los terrenos sembrados están ocupados por plantaciones de hortalizas. Las tierras aptas para la agricultura en la provincia de Chubut se concentran en los valles cordilleranos y pre-cordilleranos, únicas áreas fértiles en las cuales es posible realizar cultivos de secano.

Tal es el caso de Maitén-Leleque, Epuyén, Cholila, Esquel-Trevelin, Tecka y Alto Río Senguer. Se trata de un recurso de localización limitada y escasa, que solamente puede ser ampliado mediante prácticas de riego, como las que habitualmente se aplican, por ejemplo, en el valle inferior del río Chubut y en Sarmiento, en el curso inferior del río Senguer.

La naturaleza de los pastizales de estas tierras las vuelve aptas para la actividad pecuaria. En el resto del territorio chubutense predomina la ganadería ovina extensiva.

SANTA CRUZ:
EL PETRÓLEO Y EL GAS. Estos productos se obtienen de las cuencas de San Jorge, al noreste, y de la Austral, al sur. La prospección y explotación de la cuenca de San Jorge se iniciaron en la zona costera, en Cañadón Seco, y posteriormente progresaron hacia el oeste y suroeste, en dirección a Pico Truncado, Coluel Kayke y Las Heras.

Los principales centros del área, con la excepción de Puerto Deseado, crecieron estrechamente relacionados con la expansión de la explotación. Los núcleos más estables son los relacionados con la planta depuradora y compresora de gas ubicada en la cabeza del gasoducto Pico Truncado-Buenos Aires, al que se ha conectado el proveniente de la cuenca Austral, desde Cerro Redondo, en 1973, y desde San Sebastián, en 1978.

En Cañadón Seco se encuentra también una planta compresora de gas relacionada con el primitivo gasoducto. En Caleta Olivia están emplazados los principales depósitos de petróleo y el puerto de salida de la producción de la cuenca.

Ya en el ámbito de la cuenca Austral, ios yacimientos de Cerro Redondo y El Cóndor, situados al sur de Río Gallegos, en las proximidades del límite con Chile, son de tipo estructural, lo que en gran medida reduce el carácter aleatorio de las perforaciones. Sin embargo, la producción de petróleo es reducida.

El gran potencial de la cuenca Austral es el gas, con reservas comprobadas de casi 100.000 millones de metros cúbicos en la cuenca Austral, mientras que las de San Jorge llegan a unos 45.000 millones. El yacimiento más importante es el de Posesión, al sur de Cerro Redondo.

Tanto la cuenca de San Jorge como la cuenca Austral comparten su carácter meramente extractivo, sin contar con ningún tipo de procesamiento industrial en el lugar. Este hecho representa un síntoma más de las condiciones en que se desenvuelve la economía de Santa Cruz.

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EL TURISMO: La inmensidad de la región y la grandiosidad y variedad de sus paisajes hacen de la Patagonia una zona para ser visitada todo el año. Cada estación tiene su encanto: los paisajes nevados del invierno, el rojo de las hojas del otoño, las flores multicolores de la primavera y el clima agradable del verano. En la última semana de marzo se lleva a cabo la Fiesta Nacional de la Manzana, en General Roca, Río Negro, donde se realiza la bendición de los frutos y se desarrollan manifestaciones culturales, espectáculos artísticos, competencias deportivas, desfile de carrozas y elección de la reina.

La costa atlántica recibe durante primavera y verano gran cantidad de turismo nacional e Internacional. Los balnearios de Las Grutas (Río Negro), Puerto Madryn (Chubut) y Rada Tilly (Santa Cruz) concentran gran afluencia de turistas.

En Puerto Madryn se localiza el área de observación de mamíferos marinos más grande de América del Sur. Las colonias de lobos y elefantes marinos son visitadas en la península Valdés. Desde el puerto salen lanchas destinadas a la observación cercana de ballenas de la especie franca austral. En Punta Tombo, a 80 km de Madryn, se visita el apostadero de pingüinos. Pueden practicarse el submarinismo y el snorkel. El 13 de diciembre se celebra en Comodoro Rivadavia la Fiesta Nacional del Petróleo.

En temporada, varios centros de deportes invernales atraen gran cantidad de visitantes nacionales y extranjeros. El Cerro Catedral, en San Carlos de Bariloche (Río Negro); el Cerro Bayo de Villa la Angostura; el Cerro Chapelco, cerca de San Martín de los Andes (Neuquén); La Hoya, en Esquel (Chubut) y Cerro Castor (Tierra del Fuego) son los más visitados. Todos tienen una infraestructura hotelera e instalaciones en las montañas de nivel internacional.

Además, se realizan excursiones dentro de los parques para navegar sus lagos y contemplar las montañas y sus bosques milenarios. Durante los meses de julio y agosto se celebran varias versiones de la Fiesta Nacional de la Nieve en todos los centros de esquí. El Parque Nacional Los Glaciares es una de las estrellas de la región.

Para contemplar las lenguas glaciarias en medio de una naturaleza sin igual, arriban turistas de todo el mundo. Los hielos azulados del glaciar Perito Moreno, de casi 4 km de frente y una altura de 80 m, se observan desde la orilla del lago Argentino. Cada cuatro años, el frente glaciario obstruye el Canal de los Témpanos y la fuerza del agua del Brazo Tristeza genera una gruta natural, cuya rotura es largamente esperada por todos, ya que constituye un espectáculo único de la naturaleza. En la Tierra del Fuego, Ushuaia, la ciudad del fin del mundo, se realizan cruceros entre los canales fueguinos y por el canal Beagle.

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Los Minerales Concepto, Características y Propiedades Origen

MINERALES : CONCEPTO, CARACTERÍSTICAS Y PROPIEDADES

HISTORIA DE LA MINERALOGÍA:
Primeros Pasos: Entre el conjunto de ciencias geológicas destinadas a estudiar los fenómenos de la corteza terrestre (litosfera), se distingue la mineralogía o ciencia de los minerales.

La historia de esta asignatura, como conocimiento organizado del saber humano, nació en el siglo XVI con los aportes del médico alemán Jorge Agrícola (1494-1555), quien escribió varios libros sobre Mineralogía y Metalurgia. Debe reconocerse que, desde tiempos inmemoriales, se registró en el mundo un permanente interés del ser humano por los minerales.

En la Edad del Bronce y en la del Hierro ese interés estuvo condicionado a motivos prácticos, fundamentalísimos, que muchos pueblos de la Antigüedad, como los chinos, babilonios, egipcios o griegos, mantuvieron y desarrollaron. Se reconocían y utilizaban algunos metales nativos –especialmente el oro, la plata y el cobre-, apreciándose el valor de ciertas combinaciones, entre las cuales predominaban, además del cobre, el hierro y el estaño.

El paso siguiente estuvo dado por las transformaciones a que fueron sometidos dichos materiales por obra del fuego,fusionándoselos, hábilmente, para construir armas, herramientas, adornos y utensilios. También fue estimada la belleza de algunas piedras, relacionadas, a veces, con determinadas supersticiones.

Varios filósofos de la Antigüedad, como Aristóteles y su discípulo Teofrasto, describieron algunos cuerpos naturales inorgánicos, especialmente minerales como los que constituyen Tas piedras preciosas.

Otro destacado investigador, el naturalista Plinio el Viejo, que vivió en el primer siglo de nuestra era, dedicó cuatro, entre los treinta y siete tomos de su «Historia Natural», a los minerales.

Siglos más tarde, apareció la Alquimia, lucubración que practicaron quienes se ocuparon de la transmutación de los metales y quisieron descubrir la «piedra filosofal», necesaria, según ellos, para trocar una substancia cualquiera en oro.

El camino de la ciencia, señalado por Jorge Agrícola a comienzos de la Edad Moderna, fue retomado, por varios sabios, a mediados del siglo XVIII.

Corresponde destacar al naturalista sueco Carlos de Linneo (1707-1778), famoso umversalmente por su clasificación de las plantas y de los animales, quien propusona sistematización análoga para los minerales. Contemporáneo de él fue el sabio ruso Miguel Lomonosov (1711-1765), hombre de gran erudición (se destacó como físico, químico, historiador,  filólogo  y   poeta) quien en, entre diversos problemas científicos, abordó el estudio de los minerales y preparó al respecto, en 1742,un documentado catálogo para la Academia de Ciencias de su país.

Posteriormente, en la ciudad de Freiberg, ubicada en la zona oriental de Alemania, hizo escuela el mineralogista A. Werner (1750-1817), cuyas teorías fueron aceptadas en varios países de Europa. Por esta época se descubrieron muchos criaderos de oro, platino y piedras preciosas, como también yacimientos de minerales de plata, hierro, cobre y plomo, en diversos lugares del planeta.

Medio siglo después, Dimitri Ivanovich Mendeleiev (1834-1907) revolucionó el mundo de la ciencia con su hoy famosísima tabla periódica de los elementos químicos. Ésta sirvió de base para muchas clasificaciones racionales, beneficiándose también la Mineralogía, que amplió sus comprobaciones.

El físico Enrique Becquerel (1852-1908) determinó, en 1896, la radiactividad de las sales de uranio. Y el químico Pedro Curie (1859-1906) descubrió tres años más tarde, en 1899, juntamente con su esposa María S. de Curie (1867-1934), la existencia de un nuevo elemento, el radio, considerado como importantísima fuente de energía. Así se fue gestando, posteriormente, la formulación de la teoría sobre núcleos atómicos.

Por otra parte, el investigador inglés William Henry Bragg (1862-1942) y su hijo William Lawrence Bragg (1890-1971) comprobaron la relación que existe entre la estructura cristalina, interna, de un minera y sus propiedades físico-químicas.

También deben citarse los aportes del científico norteamericano Willard Gibbs (1839-1903), quien realizó trabajos que fueron tomados muy en cuenta por la mineralogía moderna. Y entre los geólogos y mineralogistas soviéticos de los últimos tiempos se destacaron A. Boldirev (1883-1946), autor de un importantísimo «Curso de mineralogía descriptiva», en tres tomos, y S. Smirnov (1895-1947), conocido por su investigación sobre la «Zona de oxidación de los criaderos de sulfuras».

EL HOMBRE Y LOS MINERALES:: El interés del hombre por los minerales precedió al período histórico,*o sea a la existencia de todo documento escrito. En la remota antigüedad, comprobado el valor de ciertas substancias inorgánicas, se buscó la forma de extraerlas de la corteza terrestre para aprovecharlas debidamente. Así lo hicieron los trogloditas y cuando, unos diez mil años antes de la era cristiana, el hombre abandonó las cavernas y fue a establecerse junto a los ríos y a los grandes lagos, a veces en palafitos o bien en otros tipos de viviendas rústicas, mantuvo vigente aquella primitiva afición mineralógica.

El cambio en el uso de la piedra tosca o pulida , propia del Paleolítico o del Neolítico– por el hierro y por el bronce, determinó hitos fundamentales en la marcha de la civilización.

Los pueblos más antiguos apreciaron la utilidad de ciertos metales –como el hierro, el oro, la plata o el cobre– y la atractiva belleza de ciertas piedras empleadas con fines decorativos y que, más adelante, llamaron «preciosas».

También descubrieron menas, es decir, minerales metalíferos tal como se extraen de los criaderos y antes de ser limpiados, ricas en aquellos elementos donde los mismos aparecían combinados y, a veces, aleados.

Finalmente, llegaron a fundir metales para hacer herramientas, utensilios, armas y ornamentos. Quedaron establecidas, así, las primeras leyes empíricas sobre explotación de yacimientos, lugares que, en algunos casos, existen todavía. Y pudieron determinarse, por vía práctica, las propiedades de ciertos minerales útiles que, con el tiempo, fueron clasificados científicamente.

DESCRIPCIÓN DE LOS MINERALES: En la actualidad, se denomina mineral a toda substancia sólida, químicamente homogénea constituida por uno o varios elementos combinados, que forma parte de la corteza terrestre.

Los minerales pueden presentarse como elementos nativos, como combinaciones y como aleaciones. Entre los elementos nativos se distinguen dos variedades: la de los metales (como el oro, la plata, el mercurio, el cobre, el hierro o el platino) y la de los que no lo son, es decir el diamante, el azufre, el antimonio, el bismuto, etc.

En cambio, al combinarse varios de estos elementos primigenios se originan minerales de otro tipo, como, por ejemplo, el cuarzo, la pirita de hierro, el yeso o la mica de uranio, que es radiactiva. Cuando los minerales se asocian pueden formar rocas.

Éstas se clasifican en tres grandes categorías: ígneas o eruptivas (como el basalto), sedimentarias (como la arcilla) y metamórficas (como el gneis). Su estudio corresponde, específicamente, a la Petrografía, ciencia anexa a la Geología. Conviene aclarar que en las rocas ígneas (que son las que llegaron a la superficie desde el interior de la Tierra atravesando la corteza rígida del globo y que se encuentran en estado vitreo) aparecen minerales muy semejantes entre sí, en su mayoría silicatos.

No ocurre lo mismo en las rocas sedimentarias donde, a una determinada temperatura, se separan del medio acuoso grupos de minerales muy diferentes. Y, como observa Pablo Groeber, en su «Mineralogía y Geología«, sucede que «si tales rocas sedimentarias cambian de ambiente y descienden desde la superficie a profundidades de diez a veinte kilómetros, sus minerales, sometidos a gran presión y temperatura, dan lugar a la formación de otros, típicos de metamorfismo». Cada mineral surge en condiciones físicas y químicas determinadas.

Algunos se mantienen inalterables frente a los cambios de temperatura, presión o incidencia de agentes foráneos; otros se transforman, se oxidan, se reducen y hasta llegan a desaparecer. Día a día, es mayor el uso de los minerales como materia prima en las industrias, razón por la cual se trata de aprovecharlos debidamente. Su aglomeración en determinados lugares a los que se denomina «criaderos», considerados como reserva útil, debe ser apreciada cuantitativamente, para no incurrir en una improvisación que conduciría a la posible escasez o falta posteriores.

También deben tomarse en cuenta aquella composición química fundamental y las propiedades físicas inherentes, es decir el color, la transparencia, el brillo e índice de refracción, el clivaje, la dureza, el peso específico, la fragilidad, la elasticidad y las condiciones magnéticas y radiactivas, que cada mineral pueda poseer. A mayor demanda, mayores exigencias en materia de cantidad y también de calidad. Los minerales no escapan a este axioma del mundo contemporáneo.

IMÁGENES DE ALGUNOS MINERALES

los minerales de la Tierraa

LOS MINERALES DE LA TIERRA: La litosfera, como dijimo antes, está formada por un gran número de  rocas, simples o compuestas. A su vez, las rocas están constituidas por un número variable de sustancias químicas más simples, de composición constante y bien definida, a las que se da el nombre de minerales. Por tanto, los minerales son los elementos constitutivos fundamentales de la corteza terrestre, y cada uno de ellos es un compuesto químico natural, caracterizado por propiedades químicas y físicas claramente individuales y constantes.

El origen de estas sustancias naturales puede ser extraterrestre (meteoritos, transformaciones químicas debidas a radiaciones procedentes del espacio cósmico externo) o terrestre.

Los minerales de origen terrestre pueden derivar de procesos magmáticos, o sea, de solidificación de magmas procedentes de zonas profundas de la litosfera; de procesos de sedimentación, es decir, del depósito de materiales residuales de rocas preexistentes e incluso por depósito de materiales producidos por la actividad de organismos vivientes; y en fin, de procesos metamórficos, esto es, por transformación de minerales y rocas preexistentes debida a varias causas.

A excepción de los gases raros, que en la naturaleza prácticamente no dan lugar a compuestos químicos, y de los metales nobles, que sólo excepcionalmente dan lugar a minerales, todos los demás elementos se hallan contenidos en los minerales que constituyen la parte superficial de nuestro globo (litosfera, hidrosfera, atmósfera). Sin embargo, son pocos los elementos predominantes en la corteza terrestre.

Según cálculos de los geoquímicos, el estrato o capa más superficial de la litosfera (hasta una profundidad media algo superior a los 15 kilómetros) está compuesto, en peso, por minerales en los que predominan claramente el oxígeno y el silicio.

Casi la mitad de la corteza terrestre está constituida por oxígeno (49,5 por ciento), silicio (25 por ciento), aluminio (7,5 por ciento), hierro (5 por ciento), calcio (3,4 por ciento), sodio (2,6 por ciento), potasio (2,4 por ciento), magnesio (1,9 por ciento). Con porcentajes decrecientes de 0,9 a 0,1 por ciento siguen luego el hidrógeno, titanio, cloro, fósforo, manganeso, carbono y azufre.

Los elementos acabados de nombrar, quince en total, constituyen por sí solos el 99,7 por ciento de la corteza terrestre;todos los demás integran la parte restante (0,3 por ciento), hallándose cada uno presente en porcentajes mínimos.

Salvo unos pocos que se encuentran también en estado de elementos nativos, todos los demás se hallan combinados entre sí en compuestos químicos naturales, llamados precisamente minerales, caracterizado cada uno de ellos por su típico aspecto y por determinadas propiedades. Entre éstas, es muy importante la dureza, la cual puede servir, aunque sea aproximadamente, para reconocer los diversos minerales y precisamente por esto se toma como término de comparación para clasificar los minerales en orden de dureza creciente.

La escala de dureza más comúnmente empleada es la escala de Mohs; consta de diez términos: talco, yeso, calcita, fluorita, apatita, ortosa, cuarzo, topacio, corindón y diamante, cada uno de los cuales puede rayar al precedente y ser rayado por el siguiente. El talco tiene dureza 1 y es el más blando; el diamante tiene dureza 10 y es el mineral más. duro que se conoce.

Cristalización de los minerales: Los minerales, en su enorme mayoría, son sólidos. Como todos los sólidos, se caracterizan por una densidad, por un volumen, por una determinada cohesión, elasticidad, coeficiente de dilatación, transparencia y otras propiedades semejantes. No todas (que en definitiva son propiedades de la materia) tienen las mismas características; mientras algunas pueden definirse por medio de un simple número (como por ejemplo, la densidad, el volumen y otras), en cambio hay algunas que, para ser definidas, exigen no sólo un número sino además una dirección.

En el cuarzo, por ejemplo, la luz no se propaga igualmente en todas direcciones. Por eso, al querer expresar la propagación luminosa en el cuarzo y la dilatación térmica en la calcita no bastan dos números sencillos, sino que hay que precisar la dirección de estos números.

Las propiedades que se definen por medio de un número se llaman escalares; las que se definen por un número, una dirección y un sentido vectoriales. Estas últimas pueden representarse por un vector, o sea, por un segmento orientado (con una flecha) en el sentido querido, tanto más largo cuanto mayor es el número que le corresponde. Explicado esto, consideremos ahora las propiedades vectoriales de los cuerpos y examinemos, por ejemplo, cómo se comportan el vidrio y la barita, sometidos a calentamiento.

Pronto se nota que el vidrio se dilata por igual en todas direcciones, mientras que la barita se dilata más en algunas direcciones; en el primer caso, el vector representativo de la dilatación se mantiene constante en todas las direcciones; en el segundo caso, no resulta constante. Si repetimos la prueba con las mismas sustancias, pero con respecto a propiedades vectoriales distintas (propagación luminosa, cohesión, elasticidad y semejantes), observaremos que para el vidrio cada uno de los vectores representativos se mantendrá siempre constante, pero con la barita ocurre todo lo contrario.

Las sustancias (coloides, líquidos, gases) que, como el vidrio, presentan propiedades vectoriales constantes en todas las direcciones se llaman isótropas; las demás, anisó-tropas. Ahora bien, casi todos los minerales resultan anisótropos; sobre todo, respecto a la forma que adoptan cuando se solidifican al cristalizar. En condiciones favorables, la mayor parte de los minerales adopta espontáneamente una forma propia poliédrica; esta forma se llama cristal, y se habla de cristalización cuando se alude al proceso en que muchos minerales (llamados precisamente cristalinos) se solidifican en cristales.

Yacimientos, canteras y minas: Las riquezas del subsuelo son múltiples y deben ser aprovechadas como corresponde. Para ello, dentro de la órbita estatal y privada, se recurre a la colaboración de técnicos y científicos (geólogos, químicos, industriales, ingenieros y expertos en mineralogía) capaces de asesorar sobre la búsqueda, explotación y uso de tales materiales.

Funcionan, además, numerosas instituciones especializadas -con el auspicio del gobierno o de compañías particulares– cuyos equipos de trabajo realizan una acción, orgánica y planificada, para llevar adelante tales propósitos.

Comprobado el hallazgo de una especie mineral adecuada, habrá que determinar si la cantera, mina o yacimiento, dispone de reservas suficientes para justificar su explotación. Se da el nombre de «mena» a la roca que contiene uno o varios minerales técnicamente útiles, es decir en calidad y cantidad apropiadas. Casi siempre, junto a las substancias aprovechables por su valor comercial, hay otras que forman el descarte residual, llamado «ganga».

En las canteras se trabaja a cielo abierto; en las minas -contrariamente-, bajo tierra: en los pozos y galerías. Estas últimas también reciben el nombre de yacimientos, denominación que era reservada, al principio, para los lugares donde se encontraban combustibles, como el petróleo.

De las canteras se extraen rocas calizas –transformables en cal y cemento-, bloques de piedra y de granito, lajas, balasto, pedregullo y mármoles. Los yacimientos minerales explotados por el hombre pueden ser superficiales o profundos. Entre estos últimos, la mayoría se encuentra a menos de 200 metros; pero hay otros que sobrepasan, holgadamente, ese límite.

Existen varias clases de yacimientos o minas. Además de distinguirse por el tipo de minerales que encierran (de origen ígneo o sedimentario), puede clasificárselos, también, en otras categorías. Así, por ejemplo, reciben el nombre de «hidrotermales» aquellos cuyos filones se han formado por la precipitación de minerales arrastrados por las aguas termales. Los yacimientos de origen sedimentario se clasifican en orgánicos (carbones y petróleo) e inorgánicos (elementos, óxidos, hidróxidos, cloruros, sulfatos, carbonatas, etc.).

Ciertos minerales aparecen, junto a los yacimientos primarios, en los cauces de ríos y arroyos, hasta donde fueron arrastrados por la erosión; suelen acumularse en pequeños hoyos irregulares llamados aluviones o placeres.

DEFINICIONES:

•  YACIMIENTO es el «sitio donde se halla naturalmente una roca, un mineral o un fósil», dice el Diccionario de la Real Academia. En Geología, se entiende como tal la disposición de las capas m inerales en el seno de la Tierra. También recibe este nombre una masa mineral bastante extensa.

•  CANTERA -según la versión académica- es el «sitio de donde se saca piedra, greda u otra substancia análoga, para obras varias». Las canteras suelen establecerse a cielo abierto. Este vocablo fue empleado como sinónimo de «cantería», nombre que recibe el arte de labrar las piedras para as construcciones.

•  MINA. Esta palabra deriva de un an-tiquísimo vocablo celta, «mein», que significa «metal en bruto». Puede que, de allí, pasase al latín vulgar o plebeyo (no al latín culto), yaque registraba un término similar al que se emplea, en nuestro idioma, para designar la excavación que se hace, con pozos y galerías, para extraer un mineral. El Diccionario de la Lengua lo presenta como s ¡non ¡mo de ‘ ‘criadero», voz que no solamente significa lugar destinado para la cría de animales o plantas, sino «agregado de substancias inorgánicas de útil explotación que, naturalmente, se hallan éntrela masa de un terreno».

Ver: Las Rocas   –   Minerales Para La Industria    –   Minería en Argentina

Fuentes Consultadas:
Enciclopedia Ciencia Joven Fasc. N°11 Los Minerales – La Ciencias de los Minerales – Edit. Cuántica
Biblioteca Temática ETEHA El Mundo que nos Rodea – Los Minerales de la Tierra – Edit. Unión Tipográfica –

Presidencia de Derqui Santiago La Confederación Argentina

DERQUI, PRESIDENTE DE LA CONFEDERACIÓN ARGENTINA

Terminado el período presidencial de Urquiza; el 5 de marzo de 1860 asumió la primera magistratura el Dr. Santiago Derqui, cordobés, acompañado en la vicepresidencia por el general Juan Esteban Pedernera, oriundo de San Luis. La provincia de Buenos Aires, a su vez, eligió gobernador a Mitre y ambos estadistas suscribieron el 6 de junio un pacto que ratificaba lo establecido en el de San José de Flores.

Derqui Santiago

La presidencia de Dr. Derqui fue breve, debido a las luchas políticas entre Buenos Aires y la Confederación.

En noviembre de 1859 y en medio de las agitaciones de la guerra civil, se efectuaron las elecciones para reemplazar a Urquiza, quien terminaba su mandato.

Practicado el escrutinio, fue elegido presidente de las trece provincias de la Confederación, el Dr. Santiago Derqui y vicepresidente, el general Esteban Pedernera. Asumieron el mando el 5 de marzo de 1860.1 Integró su ministerio con los doctores Juan Pujol [Interior}, Tomás Arias (Hacienda), Emilio de Alvear (Relaciones Exteriores), José de Olmos (Justicia, Culto e Instrucción Pública) y el general Benjamín Victorica (Guerra y Marina).

En los primeros meses de su gestión gubernativa, la situación del país era tranquila, prueba de ello fue la reunión amistosa de Urquiza, Derqui y Mitre en el palacio San José, de Concepción del Uruguay (Entre Ríos))

Poco después, sin embargo, se produjo un nuevo rompimiento entre Buenos Aires y la Confederación. El Congreso de Paraná rechazó a los diputados bonaerenses, que habían sido elegidos según la ley provincial en lugar de serlo conforme las prescripciones de la Constitución nacional.

Y, para agravar aún más el conflicto, estalló en San Juan una revuelta durante la cual se dio muerte a su gobernador, el coronel José Virasoro, por lo que Derqui envió como comisionado al coronel Juan Saa -gobernador de San Luis-, quien venció a los revolucionarios en Pocitos y fusiló a su jefe, Antonino Aberastain.

El gobierno de Buenos Aires protestó enérgicamente por estas medidas, y la guerra quedó declarada. Ambos ejércitos -a las órdenes de Urquíza y de Mitre- se encontraron en los campos de Pavón, en la provincia de Santa Fe, el 17 de setiembre de 1861.

El combate fue favorable para las fuerzas bonaerenses, que avanzaron hasta Rosario. Ante la gravedad de la situación, Derqui se retiró a Montevideo y el vicepresidente Pedernera declaró en receso el gobierno nacional.

Mitre asumió entonces el poder con carácter provisorio y fue reconocido por todos los gobernadores provinciales, inclusive por Urquiza, a quien también se respetó como gobernador de Entre Ríos.

MITRE

Incorporación de Buenos Aires a la Confederación: Lograda la unión nacional, el gobierno se trasladó a Buenos Aires donde, el 25 de mayo de 1862, se inauguraron las sesiones del primer Congreso en el que estaban representadas las catorce provincias argentinas. ,En tales circunstancias se votó la llamada Ley de Compromiso, por (a que se disponía que las autoridades residirían en la ciudad de Buenos Aires por el término de cinco años, hasta que se resolviera definitivamente cuál sería la capital de la República. Bartolomé Mitre es el primer presidente de la República Argentina.

AMPLIACIÓN DEL TEMA:
SANTIAGO DERQUI
Fue de hecho y formalmente el primer presidente de la Nación Argentina, puesto que promulgó la reforma de 1860, con la presencia de Buenos Aires, y gobernó de acuerdo con ella. Había nacido en la ciudad de Córdoba el 9 de julio de 1810, en el hogar formado por don Manuel Derqui y doña Josefa Rodríguez. A los 22 años se graduó de doctor en jurisprudencia en la Universidad de su ciudad natal, en la que poco después se desempeñó como catedrático.

En 1835 era miembro de la Legislatura provincial, al producirse el asesinato de Juan Facundo Quiroga, hecho que se proyectó directamente en la vida política de Córdoba a través de los hermanos Reinafé. Derqui, que venía actuando en la provincia bajo la bandera del federalismo, ocupó cargos oficiales durante la administración de José Vicente Reinafé; también se recuerda su actuación como encargado del recurso de fuerza contra el obispo Lascano, en conflicto con el gobernador.

Cuando el 7 de agosto de 1835 el congreso de Córdoba dio por terminado el mandato de Reinafé, fue elegido gobernador Pedro Nolasco Rodríguez; pero el parentesco de éste con el anterior determinó su alejamiento, lo que abrió paso a un nuevo gobierno, que desempeñó el doctor Derqui, a quien le tocó designar los conjueces para juzgar a los Reinafé.

Posteriormente, al ser elegido gobernador, por presión de Rosas, el coronel Manuel López [alias Quebracho), y producida la captura de tres de los Reinafé, el doctor Derqui y Pedro Nolasco Rodríguez fueron remitidos a Buenos Aires, acusados de complicidad en el crimen. Tiempo después, Derqui fue puesto en libertad y tomó el camino del exilio.

En el Estado Oriental actuó al lado de Rivera, de quien fue secretario hasta el momento de ser designado en una misión ante el gobernador Ferré, de Corrientes, con quien formalizó un tratado de alianza contra Rosas. En esta provincia se desempeñó luego como secretario y auditor de guerra del general José María Paz, quien lo designó ministro.

Después de la derrota unitaria de Arroyo Grande buscó asilo en el Brasil.

AL LADO DE URQUIZA
Tras la caída de Rosas, en abril de 1852 el Director provisional Urquiza lo nombró en misión especial ante el gobierno del Paraguay, previa al reconocimiento de la independencia de aquella república. Poco después, el mismo Urquiza lo distinguió con una banca al Congreso Constituyente de Santa Fe, ocupando la vacante dejada por el doctor Barros Pazos, que renunció. Durante el gobierno constitucional de Urquiza fue interventor nacional en la provincia de San Juan y ministro de Instrucción Pública y del Interior.

Cuando en 1859 surgieron las candidaturas de Mariano Fragueiro, Salvador María del Carril y Derqui para la presidencia, Urquiza se decidió por este último. Acompañado por el general Juan Esteban Pedernera, pudo gobernar la Confederación durante dieciocho meses, es decir hasta la disolución del gobierno de Paraná, en noviembre de 1861.

En los últimos meses de su presidencia, se separó políticamente de Urquiza. El 20 de octubre de 1861, hizo una delegación de poder a nombre del general Juan Saá, uno de los jefes del interior que había luchado hasta el fin en Pavón. Pero el 5 de noviembre de 1861, ante la imposibilidad de apuntalar militarmente la Confederación, se alejó del país y se radicó en Montevideo.

Allí, a fines de 1863, asistió a los funerales realizados en memoria del general Ángel Vicente Peñaloza, según consignan las crónicas periodísticas de la época. Vivió pobremente en Montevideo hasta 1864, año en que pasó a Corrientes. En esta ciudad lo sorprendió la invasión paraguaya de abril de 1865.

En esta oportunidad, Derqui se negó a prestar toda colaboración al mariscal Francisco Solano López, pero se vio envuelto en un proceso que lo llevó a la cárcel, donde permaneció algunos meses. Tal era la pobreza en que se hallaba cuando ocurrió su muerte, el 5 de setiembre de 1867, que su viuda no pudo costear su entierro y fue necesario hacerlo, después de tres días, por suscripción popular.

ALGO MAS…

De su personalidad política y de su retrato físico se encuentra una hermosa silueta, publicada en la interesante obra «Memorias de un viejo«, que firma su autor con el pseudónimo de Víctor Gálvez.

En ella se describe al Dr. Derqui del modo siguiente:

«Era alto, cargado de hombros, caminaba con cierta dificultad como si no pudiese afirmar bien los pies; moreno de tez, nariz aguileña, pelo con pocas canas, frente despejada, ojos pequeños pero vivos.

Cierta contracción nerviosa en la boca le daba un aspecto raro. Paréceme que no usaba bigotes sino pequeñas patillas, cortas y siempre bien afeitado. Reía con frecuencia y mostraba sus dientes grandes y amarillentos.

Fumaba con exceso y tomaba mate de un modo incansable. Dicen que fue muy amigo de sus amigos, los que abusaron de su condescendencia más de uña vez. Desprendido, abierto, no conoció la avaricia y murió pobre, desdeñado y en el olvido más profundo…

El Dr. Derqui no era orador. Se expresaba con laconismo y su voz era desapacible, solo contestaba a las interpelaciones y no tomaba parte en el debate parlamentario. Creo que sus trabajos eran en su casa, en el ministerio por medio de sus amigos políticos. Conservaba sangre fría cuando hablaba en las cámaras, y su papel era solo el de informar, no discutía. Verdad es que contaba con amigos decididos ….

El Dr. Derqui era perezoso, leía novelas y gustaba de permanecer en cama hasta muy tarde y a veces días enteros. Han dicho sus enemigos que bebía pero esto es una calumnia: jamás le vi ebrio, y sus íntimos aseguran que no gustaba ni de la cerveza. Dicen que era muy parco para comer, y que solo cometía excesos durmiendo. De qué medios se valió para hacerse prestigioso no podemos decirlo.

El no era cortesano, no visitaba, no tenía esos atractivos que fascinan; pero le reconocían el mérito de la consecuencia con sus amigos. Fue muy cordobés y los cordobeses le fueron muy adictos.

Carecía de los dotes para administrar, no era laborioso; pero era activo y no le arredraban las dificultades. Fue interventor nacional muchas veces y esas intervenciones hicieron que su candidatura fuese muy apoyada por los gobiernos que fundó en las intervenciones……………………

Era miope y contraía los párpados para ver mejor; eso le daba un cierto aspecto de carácter, porque se dibujaban dos profundas arrugas que le dividían la frente de alto a abajo, y sus cejas pobladas se acentuaban más. El Dr. Derqui tenía una apariencia imponente, resuelta y audaz. Su perfil tenía mucho de característico. El hecho es que se supo imponer. Contó con muy buenos amigos, muy decididos y con enemigos muy apasionados.»

De su matrimonio con Modesta García de Cossio y Lagraña, nació su hijo Manuel, que fue gobernador de Corrientes desde el 25 de diciembre de 1877 hasta el 30 de julio del año siguiente, y doña Josefina, casada con Wenceslao Díaz Colodrero, actualmente en la más penosa miseria, situación que movido a legisladores nacionales en estos momentos (junio de 1935) a presentar proyectos de ley en las Cámaras tendientes a reparar tan injustificado olvido de la gratitud nacional, (La señora Josefa Derqui de Díaz Colódrero falleció en «Presidente Derqui», provincia de Buenos Aires, el 14 de septiembre de 1936).

Esta noble anciana hace poco hizo la siguiente dramática declaración sobre los últimos años de su ilustre padre, que se hallaba en Corrientes en la época en que los paraguayos invadieron aquella provincia: «Allí estaba mi «padre, dice doña Josefina Derqui de Díaz Colodredo, alejado de toda actividad política. Tenía 56 años. Pasaba los días muy abatido, al lado de mi madre, que lo rodeaba con su inmensa ternura. ¡Muy abatido!. . . Hasta allí fueron a buscarlo con orden de expatriación. Fué cuando empezó a morir del todo …»

El Presidente Mitre lo sospechaba de favorecer la causa del tirano Solano López.

«¡Qué puñalada!, continúa la noble anciana. Ibamos a sentarnos a la mesa. Mi padre no quiso oir a nadie ni esperar nada. Inició en seguida las «gestiones para que lo condujera un barco francés a Montevideo. Salió a los «dos días, y volvió a los dos años para morir en su Patria. . .»

Hasta este punto llego la ingratitud de sus compatriotas con este ilustre ciudadano de la República Argentina, del cual el eminente general José María Paz tiene las más elocuentes frases de elogio, cuando lo recuerda en sus famosas Memorias Postumas.

Historia de la Confederación Argentina

Fuente Consultada:
HISTORIA 5 Historia Argentina José Cosmelli Ibañez
Instituciones Políticas y Sociales desde 1810 Edit. Kapelusz
Revista Crónica Argentina Fasc. N°50 – CODEX –

Vida de los Primeros Colonizadores en Argentina Trabajo y Lucha

EL TRABAJO Y VIDA DE LOS COLONIZADORES

La pampa húmeda argentina, y dentro de ella, el centro-sur de la provincia de Santa Fe, eran un ámbito propicio para receptar hombres y negocios europeos. Las condiciones geográficas y climáticas, aptas para la producción primaria, fueron hábilmente acompañadas por una serie de políticas promovidas por los gobiernos provinciales que beneficiaron el proceso, tales como: legislación y acción de gobierno favorables al asentamiento de la inmigrado en el campo; recuperación de tierras en las fronteras, a través de campañas contra el indio y blanqueo de la situación catastral provincial, para un exacto conocimiento de las tierras de propiedad privada y de las de propiedad fiscal; legislación favorable a la radicación de capitales en bancos o de inversiones en el área de transportes (ferrocarriles), obras públicas (puertos) y comunicaciones; actualización constitucional y legislación modernizadora del estado, con el objeto de distribuir las crecientes funciones ante los cambios productivos operados, para lo cual se crearon organismos e instituciones que asumieron esas tareas.

inmigrantes en argentina

«En Santa Fe la colonización se opera de este modo: cualquier poseedor de unas leguas de tierra, pone un aviso en un diario, diciendo -que tal pedazo de terreno- cuyo plano publica y fija en las esquinas- es colonia; se llama la colonia tal, y los que quieran poblarla ahí la tienen. Se presenta un colono que no tiene más que sus dos brazos y el buen deseo de trabajar; llega a aquel pedazo de campo (en cualquier punto que este situado, desde Reconquista hasta la Teodolina se reproduce el fenómeno y el colonizador le entrega 20 cuadras cuadradas de tierra, diciéndole: dentro de cuatro años me pagarás su valor por cuartas partes anuales.

En ese mismo terreno el colonizador ha puesto una casa de comercio, donde se encuentra todo lo necesario, que fía al colono los artículos de consumo durante el primer año.

La primera sorpresa que espera al colono a su llegada allí (colono que no tiene, como he dicho, más que sus dos brazos es la de verse poseedor de veinte cuadras de terreno que ni había soñado tener, ya suya sin otra condición que la de trabajarla.

Encuentra allí todas las facilidades para su labor; el agua a cuatro, seis u ocho metros y madera en abundancia (la provincia de Santa Fe está cubierta de bosques, especialmente en el Norte),hace un rancho humilde y pobre, pero tiene el arado con cual roturar la tierra y trabaja.

El primer año, por mala que sea su cosecha, siempre alcanza a pagar la cuarta parte del insignificante valor de la concesión, cuyo precio varía de 300 a 500 pesos y 800 en las colonias ya formadas, y al año siguiente, el colono consigue generalmente pagarla toda.

El colono, hombre por lo general trabajador y honesto, tiene mujer y tiene hijos, allí la mujer y los hijos, no son señores, como en las grandes ciudades, origen casi siempre de gastos poco productivos, no; ellos también trabajan, cada uno en la esfera de sus fuerzas; la mujer, si no puede labrar la tierra, cuida las gallinas del corral, los niños los bueyes, Y el marido rompe la tierra; todos trabajan todos producen.

Aumentan cada año los consumos, pero también aumenta la producción y en una proporción mayor.
Antes de cuatro años el colono se ha hecho rico, si ha sido honesto y laborioso.

En esa legua cuadrada cada veinte cuadras superficiales, tiene una casa; se ha formado un núcleo de pueblo, y en ese núcleo de pueblo el primer edificio es una fonda, porque como la población es ambulante, allí es necesaria e indispensable; la segunda casa es una carpintería con herrería, y así se va formando un pueblo que muchas veces llega a ser ciudad, como lo son ya Esperanza, San Carlos, Pilar, Gálvez y Rafaela.

Respecto a las herrerías, permítaseme una pequeña disgresión. En Santa Fe, no se usan arados ingleses ni norteamericanos, ni franceses; allá no se trabaja sino con los hechos en la misma colonia, donde la reja del arado va a romper la tierra, que resultan mejores y más baratos que los extranjeros…

«El colono es esencialmente católico, o esencialmente deísta, cualquiera que sea su religión, por lo general, como nuestra inmigración pertenece a la raza latina, es católico. Son hombres acostumbrados a cumplir con sus deberes religiosos, y el día Domingo, que ellos santifican a su manera, de una o dos leguas o más, se dirigen al punto más cercano que tenga iglesia, para cumplir sus deberes religiosos.

El colono, acostumbrado a hacer perpetuamente la vida de familia, se traslada con su carro (que, entre paréntesis, ha sido hecho en la misma colonia), guiando él mismo sus caballitos, llevando a su lado a su familia, detrás los sirvientes o peones, y por último, hasta seguido de los perros de la casa.

Así se hace sus leguas y llega al punto en que hay iglesia, donde cumple sus deberes religiosos. En seguida van a festejar el día en el almacén más próximo; allí encuentran preparada una buena alimentación y, sobre todo, buen vino; pasan el resto del día en conversaciones, músicas y bailes, y cuando las sombras de la noche tiende su manto, recogen sus caballitos y regresan a sus hogares».

CARRASCO, Gabriel: La provincia de Santa Fe y el territorio del Chaco.
Conferencia ante el Instituto Gcográfico Argentino

Adaptación de los Inmigrantes a Argentina Gringos y Criollos

SOCIEDAD ARGENTINA DEL SIGLO XIX: RELACIÓN INMIGRANTE-CRIOLLO

ANTECEDENTES: A partir de la inserción en el mundo  de nuetro país por el sistema de la división internacional del trabajo, comenzo una serie de transfomaciones sociales y económica en las provincias de nuestra Pampa Húmeda.

Europa transitaba un tiempo de expulsión de población que respondía a motivos de diferente índole: religiosos, económicos y más tarde, ideológicos. Inglaterra, por su parte, ya había sorteado las etapas iniciales de la revolución industrial, por lo que requería nuevos mercados donde pudiera adquirir las materias primas que ya no podía producir, vender sus manufacturas y colocar el excedente de capital que obtenía de su comercio.

La pampa húmeda, y dentro de ella, el centro-sur de la provincia de Santa Fe, eran un ámbito propicio para receptar hombres y negocios europeos. Las condiciones geográficas y climáticas, aptas para la producción primaria, fueron hábilmente acompañadas por una serie de políticas promovidas por los gobiernos provinciales que beneficiaron el proceso, tales como: legislación y acción de gobierno favorables al asentamiento de la inmigrado en el campo; recuperación de tierras en las fronteras, a través de campañas contra el indio y blanqueo de la situación catastral provincial, para un exacto conocimiento de las tierras de propiedad privada y de las de propiedad fiscal; legislación favorable a la radicación de capitales en bancos o de inversiones en el área de transportes (ferrocarriles), obras públicas (puertos) y comunicaciones; actualización constitucional y legislación modernizadora del estado, con el objeto de distribuir las crecientes funciones ante los cambios productivos operados, para lo cual se crearon organismos e instituciones que asumieron esas tareas.

Estos cambios no constituyeron el resultado de un plan orgánico previamente elaborado, sino que son producto de la combinación de factores internos y externos, estos últimos fundamentales, y de la comunión ideológica que existió en la élite dirigente y que rindió sus mejores frutos en la continuidad de las obras de gobierno.

Inmigrantes europeos trabjando en el campo

SIMBIOSIS CULTURAL CRIOLLO-GRINGO

«El proceso de simbiosis cultural que vivió la Argentina con la llegada de la inmigración fue largo y tuvo alternativas muy diferentes, según se analice el ambiente rural y el urbano, y varió también, en grupos de fácil adaptación a otros más cerrados y aferrados a sus hábitos de origen, que se resistieron a aceptar las costumbres de esta tierra.

Este intercambio definido como «préstamo y captura de elementos culturales», en tanto ha sido considerado cora: un proceso, requirió tiempo, y para describir sus resultados, es conveniente ubicarse en los comienzos del siglo xx. la atención no en los grupos recientemente ingresados, sino en los descendientes de las primeras oleadas, los que ya han pasado el período de aclimatación, e incluso, en muchos de ellos que han nacido en este suelo.

La adecuación del gringo significó, en primer lugar, acondicionamiento al ambiente y luego, en relación a éste b incorporación de hábitos, modalidades, vestimenta, y hasta diversiones autóctonas, a los que enriqueció con pinceladas propias. De ésas merecen destacarse: la pérdida del temor al caballo, la afición al mate y, en algunos casos, la adquisición de destrezas como la de tirar el lazo. Comenzó a gustar de la carne asada, y, de sus ropas, abandonó los zapatones, los pantalones de frisa y la boina, trastocándolas por botas o alpargatas, bombachas y sombrero aludo, sólo que este último no era de fieltro sino de paja. Se sumó a las reuniones fogoneras, y entonces se empezó a escuchar en ellas el acordeón, a la vez que aprendió a pulsar la guitarra.

También el paisano argentino sufrió el impacto y asimiló elementos europeos -entre los de mayor importancia se encuentran los útiles de labranza-, ya que, siendo ésta una actividad que casi no se practicaba antes de la colonización gringa, al difundirse, fue necesario realizarla con los medios y en la forma que señalaba el gringo. Necesitó, entonces, amoldar su indumentaria a la nueva faena y para ello eliminó la incómoda bota de potro, el calzoncillo cribado y el chiripá.

El resultado de este intercambio no puede explicarse describiendo a gringos acriollados o gauchos agricultores; tal proceso llevó a la construcción de una nueva forma de vida, la del hombre argentino, y comprendió, además de los mencionados, aspectos esenciales de la vida humana.

Fueron idiosincrasias extremas, contrapuestas, que, al combinarse, atemperaron sus caracteres y así se explica que aquel criollo desinteresado por el dinero, y sin otra ambición que la de vivir como sabía, aprendiera la importancia de progresar mediante el trabajo y el ahorro, al ver los resultados obtenidos por el gringo por estos medios. También se habituó a una vida más sedentaria, y prestó mayor atención a su familia. A esta última la revalorizó como factor de progreso, gracias al sentido que le daba el colono a la cooperación familiar en el trabajo, y procuró también asegurarle el bienestar futuro.

El acercamiento entre los dos grupos se fue dando en forma paulatina, a medida que se vencían obstáculos, de los cuales el principal, fue una cierta desconfianza mutua, comprensible entre invasores e invadidos. Este sentimiento tuvo su explicación en la política excesivamente favaorable al extrbnjero frente a los derechos de los criollos, política a la que ambos grupos eran ajenos.

La primera etapa los mantuvo alejados, observándose; luego, una primordial necesidad habrá de acercarlos: la escuela; en ella, los hijos de ambos aprenderán a convivir. Luego llegarán los casamientos, estrechamiento que se vivió con dificultad pero que fundamenta! para vencer la tendencia endogámica en la que estaba cayendo el colono.
La escuela fue el elemento decisorio en el acercamiento de mentalidades: ella sirvió para difundir el sentimiento de amor por el suelo y fue la columna en que se sustentó la protección del idioma.

La trascendencia de la lengua en relación de la comunidades, aunque obvia, merece ser recalcada: las colonias tendieron, en un principio, a preservar sus lenguas originarias, educando a sus hijos en ellas. La provincia de Santa Fe será pionera, una vez más, de medidas gubernamentales vinculadas al proceso colonizador. Esta vez concurrirá en defensa de nuestro idioma, haciendolo de uso exclusivo y obligatorio en las escuelas de su esfera.

También en la vida política nacional habrá de reflejarse estos pasos, y, si en un principio se consideró como influencia de la inmigración, la gran apatía política de las décadas del ’70 al ’90, también se debe a ella, o mejor dicho, a sus frutos, la gran explosión política de la última década del siglo y el surgimiento de un movimiento de raíz y alcance nacional, la Unión Cívica Radical, en la cual se mezclan los hijos de ambos grupos en procura de ideales comunes.

El transcurso de esta relación y estrechamiento puede seguirse mediante la literatura y la música. El sainete, el drama rural y el tango, sirven de apoyo para su estudio».

Fuente: Cechini de Dallo La Capital Rosario 16-04-1986

Historia Primeras Escuelas en Santa Fe Colegios y Profesores

LA EDUCACIÓN EN SANTA FE: PRIMEROS COLEGIOS Y PROFESORES

La Educación (1862 – 1890)
La cuestión educativa tuvo un sitio de importada en el programa político de los gobiernos provinciales entre 1862 y 1890; pero para ser justos en el análisis, debe decirse que las reformas educativas se iniciaron en 1853, y para 1857, ya existían en la provincia, 21 escuelas gratuitas.

En materia legislativa, debe considerarse en primer lugar la ley de 1866, que estableció la obligatoriedad de la instrucción primaria; quedó en ella esbozado el gran objetivo de este programa: «que uno de los principales deberes del gobierno es el de fomentar, por todos los medios posibles, la enseñanza primaria de la juventud y propagarla en todo el territorio de la provincia, encaminándola convenientemente a entrar en la carrera literaria b de las artes e industrias».

primeras escuelas en santa fe

Ante la necesidad de satisfacer los requerimientos en materia de enseñanza secundaria, la provincia contó con el aporte de la gestión privada. En Rosario se abrió, en 1855, el primero de estos institutos a cargo de los profesores Laurino Puentes y Julio Bosch; luego el de Manuel Tristany y José Niklison y en 1856 el de Domingo Podestá y Francisco Saloni, con un plan de estudios humanístico y confesional. En 1860, surge la Escuela del Progreso, del Profesor M. Durand Sabayat, y en 1863 se inauguró el Liceo y Escuela de Artes y Oficios. Un relevamiento realizado en 1866, dio cuenta de la existencia de 12 colegios particulares.

En la ciudad de Santa Fe, 1861, se firmó un contrato entre el gobierno provincial y La Compañía de Jesús por el cual se acordó la reinstalación del Colegio de la Inmaculada Concepción. Esta decisión fue apoyada por todos los grupos políticos y el pueblo en general contribuyó económicamente para que fuera una realidad. Esta institución creció rápidamente en cantidad de alumnos y docentes y en fama, la que superó los límites del país, atrayendo a jóvenes uruguayos. La excelencia de la formación filosófica y científica con que egresaban los alumnos del Colegio, produjo cambios en todos ios órdenes de la cultura, la política y la justicia de Santa Fe.

La ley que se dictó en materia educativa en agosto de 1874, tuvo dos finalidades fundamentales; la primera, crear un verdadero sistema de normas y organismos destinados a la programación, la administración y control del servicio; y la segunda, a prever los recursos que lo sostendrían.

En el primer caso, aparecen los inspectores, las comisiones escolares con participación de los vecinos para mejorar la educación, y reiteró la condición de obligatoriedad y gratuidad de la enseñanza, estableciendo el contralor y las penas para los padres o patrones que no cumplieren con ella. En 1876 se dio una reglamentación para el funcionamiento de las escuelas. Una nueva ley de 1884, reformuló las obligaciones de los estamentos que integraban el sistema educativo y creó el Consejo de Instrucción Primaria, para que ejerciera la conducción del mismo.

En noviembre de 1886, una nueva ley de educación común replanteó los temas inherentes a ella, con interesantes consideraciones sobre la enseñanza moral y religiosa, así como respecto de los establecimientos privados que funcionarían en el ámbito provincial.

La presencia de la escuela pública en las colonias había sido especialmente prevista en las normas sobre colonización, disponiendo que se prevea la escuela a partir de la traza misma de ia colonia, con la donación del terreno para edificaría, y, tras dos o tres años de existencia de la colonia, se creaba un cargo de maestro o preceptor que iniciaba la institución. La escuela cumplió así un papel fundamental en la integración de los colonos extranjeros, fue un aglutinante cultural entre los diversos grupos étnicos que poblaban por aquellos tiempos el territorio santafesino. Permitió generar un marco básico de formación e información, uniformando la lengua y brindando un ámbito de vinculación entre las nuevas generaciones de esa sociedad embrionaria.

Al respecto merece señalarse la medida dispuesta por el Gobernador José Gálvez ante la necesidad de contar en la provincia con un número importante de maestros con formación pedagógica; consistió, en primer lugar, en organizar anualmente, entre enero y marzo, una Asamblea de todos los maestros dei estado en ía capital provincial, con el objeto de estudiar y resolver los problemas referidos ai magisterio. Este sistema de conferencias pedagógicas se hacía accesible a todos los docentes interesados ya que se les daba un sobresueldo para gastos de viaje.

Otra medida de interés en materia de docentes fue la de traer maestros españoles para que se desempeñaran en la provincia, teniendo en cuenta, además de la formación pedagógica, la lengua y los principios religiosos comunes.

En cuanto a los estudios terciarios, la primera experiencia se debió al interés del Gobernador Simón de Iriondo que promovió la creación, siendo ministro de gobierno Cabal, en 1868, de las cátedras de derecho, en las aulas del Colegio de la Inmaculada, ley que hacía realidad una aspiración de la comunidad santafesina.

En 1869 inició su marcha este ciclo para el cual se buscaron profesores de valía de otras provincias y se adquirió un valioso caudal bibliográfico para los estudiantes. En 1875 se obtuvo el reconocimiento de las llamadas Facultades Mayores en el orden nacional, con el cual se posibilitaba a los egresados de éstas el aspirar al título de doctor en las universidades del país.

En 1877 ya estaba la idea entre los gobernantes santafesinos de crear sobre la base de esta carrera de jurisprudencia, una universidad provincial, pero, en los años siguientes todo siguió igual, con los estudios de derecho en franco progreso. En 1884, el Ministerio de Instrucción Pública de la Nación, ejercido por el Dr. Eduardo Wilde, le retiró al Colegio de la Inmaculada la autonomía educativa de que gozaba y por un informe especial, retiró también el reconocimiento de los títulos obtenidos en el colegio Jesuíta, ofreciendo la alternativa de que los alumnos se sometan a un tribunal, igual que los de otros institutos privados. Ante ello el rector del colegio decidió cerrarlo, quedando las facultades mayores sin sustento.

Esta experiencia de educación superior en la Provincia de Santa Fe, junto con otros antecedentes en materia de educación secundaria confesional, muestran a la dirigencia política santafesina (como católicos profesos progresistas) que los cambios socioeconómicos y políticos de los tiempos que se vivían, no estaban reñidos con la tradición religiosa y la fe católica.

En 1889 el Gobernador José Gálvez volvió sobre la cuestión de los estudios superiores y creó la Universidad de Santa Fe, que inauguró sus actividades en 1890.

Fuente Consultada:
Nueva Enciclopedia de la Provincia de Santa Fe
Tomo I – SANTA FE – Ediciones Susamerica Santa Fe

La Liga Patriótica Represión a las Huelgas Obreras Grupo Armado

LA REPRESIÓN EN LAS HUELGAS OBRERAS EN EL GOBIERNO DE IRIGOYEN

La LIGA PATRIÓTICA estaba integrada por representantes de instituciones de élite y apoyada por el Ejército, la Iglesia y las clases media y alta, la agrupación ya participó en la represión de varias huelgas en todo el país.

ANTECEDENTES: Gobierno de Hipólito Irigoyen: Realizadas las primeras elecciones libres en 1916, de acuerdo con la Ley Sáenz Peña, triunfó la Unión Cívica Radical, llevando a la presidencia a Hipólito Yrigoyen (imagen), aunque el Partido Conservador, sostenido por los hacendados, obtuvo las gobernaciones de once de las catorce provincias y dominó por lo tanto la Cámara de Senadores.

Irigoyen

Desde el primer día de su gobierno, Yrigoyen fue blanco de una permanente, enconada, fogosa y durísima campaña, que se prolongó durante los seis años de su gobierno. Gran parte de la prensa, con La Nación a la cabeza, le atacaba continuamente. Pancho Uriburu en su diario La Mañana le puso el célebre mote de «Peludo» por su idiosincrasia misteriosa y su caparazón moral impenetrable. El periodista citado decía que daba órdenes desde su «cueva» de la calle Brasil como un «arisco peludo». El presidente se mantuvo impertérrito sin que absolutamente nada lo desviase de sus propósitos. Adoptaba sus decisiones rodeado del más hermético sigilo, lo cual le valió otro apodo: «la esfinge». Hablaba poco; casi nunca pronunció discursos.

El presidente siempre hablaba de la reparación institucional, lo que significaba que debían enmendarse y suprimirse pasados errores. Sobre esta base decretó la intervención a diecinueve provincias, menos a Santa Fe, gobernada por radicales. Había por entonces catorce provincias, lo que significa que algunas fueron intervenidas varias veces. Ordenó estas intervenciones estando en receso el Congreso.

Yrigoyen amaba al pueblo, de esto no hay dudas, y no es menos cierto que éste lo quería entrañablemente. Era un hombre que arrastraba multitudes; era un adalid taciturno, que hablaba poquísimo, pero sabía ser interpretado y conocía muy bien lo que deseaba el pueblo. La cuestión social, sin embargo, alcanzó durante su presidencia, profundos, singulares y terribles contornos. En 1916 hubo 80 huelgas y en 1919 se elevaron a 367 y a 206 en 1920.

El promedio del salario que era de $ 3,66 en 1916 subió a $ 6,75 al dejar el gobierno. Los conflictos obreros fueron continuos durante los seis años de su mandato, causados por la crisis mundial y el egoísmo patronal. Pero Yrigoyen dio órdenes precisas a la policía de intervenir por la fuerza lo menos posible. Antes del gobierno radical las fuerzas del orden desarrollaban una acción casi por entero favorable o parcial en cuanto a los patrones y violenta hacia los obreros.

A causa de la Gran Guerra faltaban en el país los artículos más esenciales. Hubo escasez de trabajo, aumento de la deuda pública y huelgas constantes. Agitadores marxistas y anarquistas manejaban a los gremios y desorientaban a los mismos trabajadores. Los bajos salarios, comparados con las estupendas ganancias de algunos, que como siempre sucede, se enriquecían, provocaron serios desórdenes.

Hubo un paró gigantesco de ferrocarriles en 1917 y uno de Correos en 1918. Una gran huelga portuaria se prolongó casi un año en 1921. Pero en enero de 1919 se produjo un movimiento obrero sumamente grave, la llamada «Semana Trágica«. La tarea de los agitadores provocó serios disturbios que alcanzó casi los contornos de una revolución social, siguiendo el ejemplo de lo ocurrido en Rusia.

Una huelga en los Talleres Metalúrgicos Vasena, donde hoy está la plaza Martín Fierro, provocó un tiroteo entre obreros y policías el 9 de enero. El jefe de policía llegó al lugar de los hechos para aquietar los ánimos y su automóvil fue incendiado. La exaltación era grandísima. Desde ese momento, los acontecimientos se desarrollaron muy rápidamente: cesó el tránsito en las calles, hubo toda clase de desmanes, la gente huía despavorida por las calles en busca de refugio.

Hubo muchos muertos y heridos. Las bajas fueron tan numerosas entre el 9 y el 1 6 de enero, que jamás se dio una noticia oficial al respecto. Se habló de miles de muertos. Aturdida la policía, aterrada la burguesía, paralizada por completo la economía, el general Luis Dellepiane, jefe de Campo de Mayo, dispuso ocupar la ciudad con tropas de todas las armas.

En pocos días, estas tropas anularon los focos de agitación y desorden. Ante el temor del accionar de los bolcheviques, como se les llamaba entonces, se formaron cuerpos de civiles armados de la Liga Patriótica que patrullaban las calles. Se atacaron barrios judíos y se realizaron verdaderos «pogroms», Todo volvió a la normalidad y los obreros al trabajo; elementos disolventes y agitadores foráneos fueron deportados.

 

liga patriotica

Imagen de la Liga Patriótica,una organización armada que recorre las calle en apoyo a la policía contra el anarquismo y el movimiento obrero.

Una huelga en los talleres metalúrgicos Vasena condujo a choques entre los obreros y grupos armados a sueldo de la empresa. La policía intervino reprimiendo a los huelguistas y el enfrentamiento produjo varios muertos. Vastos sectores sindicales se solidarizaron con los trabajadores en conflicto y amplias zonas de la ciudad se convirtieron en campo de batalla entre las fuerzas del gobierno y los activistas obreros. Entre estos últimos ejercían poderosa influencia las doctrinas revolucionarias en boga en Europa desde las últimas décadas del siglo XIX (socialismo, anarquismo), que propugnaban un cambio profundo en la sociedad.

La situación del gobierno ante estos sucesos fue sumamente difícil. Grupos de jóvenes pertenecientes a los sectores desplazados por la reforma electoral se armaron y se unieron a las fuerzas de represión. Alegaban que el gobierno no procedía con la suficiente severidad. Estos grupos de choque civiles actuaron no sólo contra los huelguistas sino también contra personas ajenas a los sucesos, generalmente de origen extranjero.

La violencia desatada provocó la intervención del ejército; Yrigoyen designó gobernador militar de la ciudad al general Dellepiane. Esta intervención y las negociaciones entre el gobierno y dirigentes obreros pusieron fin a la dolorosa situación. Los conflictos obreros se prolongaron en nuevas huelgas en los años siguientes. En la Patagonia una huelga rural fue también reprimida.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA:
NOTA DE DANIEL LVOVICH
Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929
La Liga Patriótica

Este año (1921) estuvo signado por la intensa participación de la Liga Patriótica Argentina en la represión del conflicto social a lo largo de todo el país. Entre mayo y junio la LPA, junto a la Asociación Nacional del Trabajo, hostigaron a los conductores de taxis y los portuarios de Buenos Aires en huelga y proveyeron a las empresas en conflicto brigadas de trabajadores destinados a suplir la actividad de los huelguistas.

En Las Palmas del Chaco Austral, una enorme empresa destinada a la producción de ganado, tanino y azúcar, brigadas de la LPA y la ANT actuaron violentamente desde el año pasado contra los trabajadores que recientemente habían logrado agremiarse y colaboraron con la policía en la represión de la huelga que terminó en junio de este año.

En enero miembros de la LPA de Villaguay, Entre Ríos, apalearon y entregaron como detenidos a la policía al secretario y a otros miembros de la Sociedad de Oficios Varios, que había declarado una huelga de peones rurales. El 11 de febrero el sindicato y el Centro Socialista de la localidad organizaron un acto para pedir la libertad de los detenidos, pero la manifestación fue interrumpida por el ataque de los miembros de la LPA, secundados por la policía. El enfrentamiento subsiguiente dejó como saldo varios muertos y heridos, casi todos trabajadores. El 1 de mayo, en Gualeguaychú (Entre Ríos), la irrupción de miembros de la LPA en el acto de la Fora dejó un saldo de al menos seis muertos y treinta heridos. En la provincia de Santa Cruz la Liga Patriótica se contó entre las fuerzas que presionaron al gobierno nacional para que envíe fuerzas del Ejército para reprimir la gran huelga rural de este año, y tuvo una participación activa en la matanza de más de mil huelguistas a manos de los militares.

¿Quiénes forman esta organización? La Liga Patriótica fue fundada en una reunión realizada en el Centro Naval el 20 de enero de 1919, como corolario de una serie de iniciativas desplegadas durante la «Semana Trágica» para dar expresión orgánica a los sectores más dispuestos a defender un orden social al que consideraban amenazado. Participaron de la reunión representantes del Círculo Militar y el Centro Naval, de varias instituciones de la élite (Círculo de Armas, Jockey Club, Yacht Club, Asociación de Damas Patricias) y en representación de la Iglesia monseñor De Andrea y monseñor Piaggio, resultando electo presidente provisional el almirante Domecq García, que en abril sería reemplazado en tal cargo por Manuel Caries.

La LPA se convirtió rápidamente en la principal organización contrarrevolucionaria argentina, logrando concitar el apoyo de las principales organizaciones patronales, de miembros de la Iglesia católica, el Ejército y de importantes sectores de las clases medias y altas urbanas y rurales, entre los que se cuentan incluso no pocos miembros de la Unión Cívica Radical. Gobernada por una Junta Central que en la práctica delega su autoridad en manos del presidente, la estructura organizativa básica de la Liga Patriótica son las brigadas (41 femeninas y 550 masculinas) extendidas a lo largo de todo el país en las que se desempeñan alrededor de 12 mil activistas.

Desde el punto de vista doctrinario, el lema de «Patria y Orden» sintetiza el ideario de la LPA, que se presenta como «guardián de la argentinidad» amenazada por los «sacudimientos anárquicos» que anuncian el intento de «imponer sus ideales funestos a la sociedad y el individuo».

En los Estatutos de la Liga se afirma que el conflicto social en la Argentina es el resultado de haber «descuidado el problema moral», entendiendo que la solución para tal problemática reside en estimular el amor a la Patria y en la colaboración con las autoridades en el mantenimiento del orden público. «Si hay fuerzas organizadas para la destrucción, sepamos oponerles fuerzas organizadas para el orden, la construcción, el progreso; si hay voces que se alzan contra la patria, hagamos que la escuela difunda sanamente el sentimiento nacional».

La Liga se propuso el establecimiento de instituciones caritativas, escuelas para trabajadoras y aun de ciertas reformas sociales. Sin embargo, el objetivo primordial de la Liga, tal como se viene manifestando en sus prácticas, es «agruparse en organizaciones vecinales que cooperen a la acción represiva de todo movimiento anarquista».

Por ello, las actividades más relevantes de la LPA son las destinadas a propagar su ideario y a combatir la acción sindical de los trabajadores urbanos y rurales y a las organizaciones políticas de izquierda. De tal modo, los esfuerzos liguistas se concentran por un lado en las tareas de propaganda y en la realización de eventos conmemorativos de las fechas patrias, además de orientar su actividad en pos de ganar para su causa a maestros y profesores, mientras es en la actividad antisindical y antiizquierdista donde la Liga muestra su carácter de institución de clase que despliega prácticas violentas a lo largo de todo el país.

Fuente:Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929

Fuente Consultada:
Historia Argentina Fasc. N°59 Editorial Océano Grupo Clasa
Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929
HISTORIA UNIVERSAL Manual de Materias Editorial Visor
La Enciclopedia del Estudiante – La Historia Argentina Volumen 20 Santillana

El Pacto Roca Runciman Causas y Consecuencias

Objetivos del Pacto Roca Runciman
Causas y Consecuencias

EL FRAUDE IMPOSITIVOS Y CONTABLE DE LOS FRIGORÍFICOS: El 1ro. de mayo de 1933 se firmaba el Pacto Roca-Runciman, por el cual, “se permitió” a nuestro país enviar al mercado inglés una cantidad de su mejor producción de chilled beef (carne enfriada), libre de gravámenes, y a cambio la Argentina aseguró, en condiciones de claro privilegio, la importación de carbón británico para abastecer a las locomotoras a vapor (británicas) y de toda una serie de productos manufacturados de ese origen.

Se eliminaron medidas “proteccionistas” contra las importaciones inglesas, favorecidas además por regulaciones cambiarias. Al mismo tiempo, el gobierno argentino se comprometió a alentar la inserción de las empresas del Reino Unido en el terreno de las obras públicas.

firma del pacto roca - ruciman

La gran crisis económica que se desató en 1929 y que se conoce como “crisis del 30″ afectó profundamente a la Argentina.

Las debilidades de una economía basada en el sector agropecuario, orientadas por la organización del del mercado mundial, comenzaron a evidenciarse a partir de la decisión de Gran Bretaña, de adoptar un sistema proteccionista por el que sus ex colonias tendrían un tratamiento especial como proveedoras de productos para la ex metrópoli.

La principal producción exportable de la Argentina era, para ese entonces, la ame, y el Reino Unido de Gran Bretaña, su principal comprador. Por lo tanto, a raíz de la decisión británica, se veían amenazados los intereses de los ganaderos argentinos y también los de los frigoríficos.

Ante esta situación, el gobierno conservador de Agustín P. Justo pactó con Gran Bretaña unas condiciones para que las carnes argentinas siguieran siendo recibidas allí como mercadería de importación.

En este marco, se firmó el tratado Roca-Runciman, por medio del cual la Argentina mantuvo su “cuota” como proveedora de carnes al Reino Unido; como contrapartida, las inversiones inglesas recibirían un trato “preferencial” por parte del gobierno argentino.

Por medio de ese trato preferencial, los capitales británicos buscaban una reinstalación favorable en la Argentina, donde habían sido parcialmente desplazados por el crecimiento de los capitales norteamericanos.

El monopolio de los servicios de transporte urbano constituyó una expresión de las concesiones hechas a los capitales ingleses.

El tratado establecía que el 85 % de las carnes congeladas serían comercializadas por los frigoríficos británicos radicados en la Argentina; esta condición favorecía a la vez a los frigoríficos británicos y a los grandes ganaderos invernadores vinculados a ellos. Así, el Estado argentino intervenía en la economía privilegiando intereses de los grupos más poderosos.

Para Argentina implicó:

  • El mantenimiento de la cuota de carne enfriada que Inglaterra nos compraba. Esto en la práctica no sucedió ya que esta estuvo por debajo del 10% de la alcanzada en junio de 1932.
  • La posibilidad de distribuir el 15% de las licencias de importación. El resto quedaba en manos de Inglaterra.

Para Inglaterra implicó:

  • El no cobro de derechos de importación para el carbón (la principal importación inglesa).
  • La disminución de aranceles para otros productos.
  • Recuperar fondos bloqueados, como consecuencia de la aplicación del control de cambios.
  • Conservar beneficios en empresas de servicios públicos de capitales ingleses.

Está claro que este tratado tuvo la intención de beneficiar a un grupo reducido (la poderosa clase terrateniente), y que la Argentina a cambio de esto tuvo que realizar numerosas concesiones.

La firma del tratado Roca-Runciman fue seguida de innumerables críticas, emanadas desde varios sectores políticos opuestos al gobierno conservador. Desde el Congreso de la Nación, el senador por Santa Fe, Lisandro de la Torre, organizó en 1935 una ofensiva contra los frigoríficos británicos, que se convertiría en uno de los grandes hechos políticos del siglo XX.

Los acontecimientos del Senado y la investigación liderada por Lisandro de la Torre han sido presentados por el cine argentino en la película Asesinato en el 5enado de la Nación. La película Asesinato en el Senado de la Nación (Juan José Jusid, 1984) relata los sucesos que condujeron al asesinato del senador electo por Santa Fe, Enzo Bordabehere, del Partido Demócrata Progresista, liderado por Lisandro de la Torre.

De la Torre , entre otras cosas, prueba que los frigoríficos extranjeros evadían impuestos nacionales e intentaban (con el Anglo) enviar fuera del país sus libros contables en cajones rotulados como «carne congelada», además llevaban una doble contabilidad y escondían las grandes ganancias en nuestro país, … todo autorizado para ello por la Dirección de Réditos. El propio Ministerio de Agricultura proporcionaba a la comisión del Senado estadísticas llenas de errores que le eran conocidos, y le retaceaba su colaboración. El gobierno permitía a los frigoríficos extranjeros reservar- hasta el 25 % de sus divisas para su uso particular, privilegio que no se autorizaba al resto de los exportadores, incluyendo al frigorífico argentino de Gualeguaychú.

La tensión creada por las acusaciones había alcanzado hasta a miembros importantes del gabinete, como Federico Pinedo (ministro de Hacienda) y Luis Duhau (de Agricultura). Este último, rico ganadero, no pudo justificar que el Swift le pagara con regularidad una prima por novillo superior en treinta pesos al precio del mercado, lo cual resultaba grave indicio sobre la complicidad de funcionarios del gobierno con el monopolio frigorífico.

De la Torre seguía ofreciendo pruebas concluyentes, pero el 22 de julio de 1935 —el comienzo del fin— tuvo un agrio incidente personal con Pinedo y, al día siguiente, en el transcurso de otro similar con Duhau, un disparo proveniente del propio recinto de sesiones, efectuado por un ex comisario de policía y matón profesional al servicio de los conservadores,

En la película, se muestra la investigación que, en 1935, llevó adelante De La Torre, utilizando las atribuciones propias de su cargo de senador, con el propósito de sacar a la luz las irregularidades con que se manejaban los frigoríficos británicos que operaban en la Argentina. A raíz de los múltiples intereses que se verían afectados si el senador lograba su objetivo, y en vista de que sus indagaciones habían tomado estado público a través de los debates parlamentarios, un asesino a sueldo disparé sobre Lisandro de La Torre en el interior del recinto del Senado.

Sin embargo, la víctima resultó ser Enzo Bordabehere, quien se interpuso en la trayectoria del proyectil. La reconstrucción realizada en la película permite apreciar, además, la riqueza y la virulencia de los debates parlamentarios de esa época.

Este hecho pone fin en la práctica a la investigación del senador rosarino, y nunca alcanzó a ser explicado de modo satisfactorio, ya que si bien el ejecutor material cumplió una larga pena de prisión, sus instigadores gozaron de impunidad. Era un síntoma trágico de los tiempos que se vivían bajo una apariencia de normalidad constitucional y correcto funcionamiento de las instituciones argentinas. Pinedo y Duhau presentan sus renuncias al gabinete, el primero se bate a duelo con de la Torre, y éste inicia lentamente el camino hacia su autoeliminación, asqueado e impotente frente al monopolio y al fraude. La política económica del régimen continúa su curso.

EL NEGOCIO DE LOS FRIGORÍFICOS: El senador Lisandro de la Torre, que ya en 1933 había criticado duramente algunos de los términos del Pacto Roca-Runciman, promovió en 1934 la creación de una comisión especial que investigara «si los precios que pagan los frigoríficos en la Argentina guardan relación con los que obtienen en sus ventas en el exterior».

Tras algunos meses de labor, la comisión logró demostrar que los frigoríficos obtenían grandes beneficios, gracias a los bajos precios que pagaban a los productores, a que evadían impuestos y a que negociaban divisas en el «mercado libre». Pero las denuncias de De la Torre fueron mucho más allá al presentar una serie evidencias (en el carguero «Norman Star» fueron descubiertas una veintena de cajas rotuladas como «Comed Beef que en realidad transportaban libros contables del frigorífico Anglo) que aumentaban las sospechas acerca de las vinculaciones que las empresas mantenían con algunos organismos del Estado -como la DGI- y hasta con algunos hombres cercanos al Poder Ejecutivo Nacional. Sus acusaciones comprometían seriamente al ministro de Agricultura Luis Duhau y al ministro de Hacienda Federico Pinedo, con quienes mantuvo -especialmente con este último- encendidas discusiones. El asunto iba adquiriendo la categoría de verdadero escándalo político, aunque ni siquiera el más pesimista podría haber imaginado su fatal desenlace.

El 23 de julio de 1935, mientras De la Torre y Pinedo se prodigaban deshonrosos epítetos y estaban a punto de irse a las manos -Duhau empujó a De la Torre-, Ramón Valdez Cora asesinó a balazos en el recinto de la Cámara alta al senador por la Provincia de Santa Fe Enzo Bordabehere. El victimario era un oscuro personaje ligado al oficialismo que con su acción contribuía a sembrar aún más sospechas sobre los denunciados, pero el confuso y luctuoso episodio alejó a Lisandro de la Torre de la investigación. La cuestión de las carnes había llegado una vez más hasta el Parlamento, y en esta ocasión lo había manchado con sangre.(Grandes Debates Nacionales Pagina 12)

CRÓNICA DE LA ÉPOCA
EL BICENTENARIO PERÍODO 1930-1949 FASC. N°7
NOTA DEL HISTORIADOR HORACIO FERRER

[Despúes de un trabajo de la Comisión del Congreso Nacional…] El despacho [de la Comisión] de De la Torre destaca el abuso del poder monopólico de las empresas frigoríficas en contra de los productores locales, especialmente los criadores de la región litoral, y la evasión impositiva en perjuicio del Estado nacional; pero pone su mejor acento en señalar la cuestión política. Para el senador santafesino, el escándalo detectado en el comercio de carnes tiene su centro en la corrupción del oficialismo, la permisividad del gobierno de Justo y la complicidad personal del ministro de Agricultura, Luis Duhau. De la Torre denuncia que Duhau, gran invernador de la provincia de Buenos Aires, recibe, desde que asumió como ministro, mejores precios por su ganado, lo que puede explicarse como contraprestación del favor oficial.

El informe de De la Torre insumió cinco sesiones de la Cámara, a las que siguió la réplica de los ministros de Agricultura, Duhau, y de Hacienda, Federico Pinedo, que por supuesto se esforzaron en negar los argumentos y acusaciones personales del senador por la minoría.
El largo debate crecía en virulencia, y a las réplicas de los ministros seguían nuevas argumentaciones del senador informante, en un ambiente cada vez más exaltado, no sólo por el comportamiento de las tribunas sino por las derivasde los discursos que, sin beneficio de inventario, ingresaban con sorprendente facilidad en el terreno del agravio personal.

En ese clima, la sesión del 23 de julio fue rápidamente ganada por los insultos entre los dos ministros que participaban de la sesión y el senador de la minoría. Los agravios dieron lugar a la agresión física: Duhau empujó a De la Torre haciéndolo trastabillar, Bordabehere, que presenciaba la sesión en espera del tratamiento de su pliego como senador electo, trató de socorrer a De la Torre, recibiendo tres impactos de bala que terminaron con su vida. Valdez Cora, un matón del oficialismo que sabía actuar como guardaespaldas de Duhau, argumentó después que disparó su arma para defender al ministro del ataque del senador De la Torre.

«Se conoce el nombre del matador pero hace falta conocer el nombre del asesino», dijo De la Torre, horas más tarde, cuando el Senado homenajeaba al legislador muerto.

Dos días después, una multitud encabezada por el gobernador Luciano Molinas despidió en Rosario los restos de Enzo Bordabehere. Ausente en Rosario, De la Torre se batía a duelo con Pinedo en Buenos Aires.

El impacto del gran debate no puede disimularse. Para el oficialismo, el desprestigio obligará en los próximos meses a la renuncia de los dos ministros involucrados. Para De la Torre será el comienzo del fin: la muerte de Bordabehere podría precipitar su alejamiento de la política.

Fuente Consultada:
Basado en Geografía de la Argentina – La Organización Territorial
Períodico EL BICENTENARIO Fasc. N° 7 Período 1930-1949

Acuerdo Roca Mitre Division Union Civica Radical y Nacional Alem

Acuerdo Roca Mitre División Unión Cívica Radical y Nacional

La Unión Cívica. En 1889-90 se creó la heterogénea Unión Cívica. Si bien en un principio la integraron fuerzas tradicionales, como el mitrismo, su apoyo mayor estaba constituido por grupos nuevos, y recibió el novedoso aporte de la clase media —engrosada por la inmigración— y otros sectores populares. La lucha por el sufragio libre y contra la corrupción política y administrativa fue su bandera más coherente.

acuerdo general roca y mitre

El  «ACUERDO»: La llegada de Mitre, al regresar de su viaje por Europa, conmovió a Buenos Aires con una importante manifestación popular (18 de marzo de 1891).

El triunfo de la Unión Cívica parecía seguro, pero el grupo gobernante recurrió a su viejo sistema: el acuerdo entre los hombres que dirigían las tendencias en pugna, aun al margen de la voluntad popular.

En un gesto muy discutido posteriormente. Mitre se entrevistó con Roca y Pellegrini. y surgió la política del Acuerdo patriótico, que causó una profunda conmoción política. Se pretendía que los partidos oficiales y la oposición concurrieran a las elecciones con una lista única de candidatos, que satisficiera las aspiraciones del mayor número y que evitara la competencia respetando las situaciones provinciales.

Para lo próximos comicios de debía elegir la fórmula presidencial y en enero de 1891 la Unión Cívica convocó a una Convención Nacional en Rosario. En dicha convención se eligió candidatos a Bartolomé Mitre y a Bernardo de Irigoyen que se  encontraba de viaje en Europa por unos meses. De inmediato Mitre recibió la visita de Roca, con quien acordó el cambio de Bernardo de Irigoyen por el autonomista José Evaristo Uriburu en el segundo término de la fórmula presidencial.

Este entendimiento, este «acuerdo» de Mitre, con el PAN, representante de la oligarquía gobernante, significaba lisa y llanamente la entrega del movimiento revolucionario al régimen a cambio de la Presidencia para Mitre.

Frente a esta situación, y en ocasión de la sucesión presidencial de 1892, la Unión Cívica se fragmentó en dos líneas opuestas. La Unión Cívica Nacional conducida por Bartolomé Mitre y la Unión Cívica Radical liderada por Leandro N. Alem.

La Unión Cívica Nacional propuso el acuerdo con el gobierno y en los años siguientes sus dirigentes y partidarios integraron los gabinetes y ocuparon cargos legislativos y en la administración del Estado.

Revolucion del Parque 1890 Golpe Crisis en Gobierno de Juarez Celman

Revolución del Parque 1890
Golpe y Crisis en Gobierno de Juarez Celman

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA: EN el año 1885, podía afirmarse que el proyecto de país de la generación del 80 se iba plasman–do: el progreso se sentía llegar a Buenos Aires, se expandía el sector agropecuario; por otra parte, se descuidaba la industria. El PAN, Partido Autonomista Nacional, con Julio A. Roca a la cabeza, es la agrupación política dominante y gobierna aplicando su lema: «Paz y administración«.

En las elecciones presidenciales de 1886 triunfó el elegido de Roca, Miguel Juárez Celman. Como casi toda la clase dirigente de la época, era inteligente, poseía riqueza y prestigio social, su filosofía era el positivismo. Con él, se consagró el unicato: jefe único del Partido y presidente de la República al mismo tiempo. Absolutamente personalista, para nada parecían perturbarlo las condiciones económicas de la sociedad que dirigía: proliferación del crédito, emisión desenfrenada, depreciación del salario, conflictos sociales, concesiones del ferrocarril que se enajenaban en mercados extranjeros y que el Congreso respaldaba.

Fortuna súbita y miseria también súbita. Inversión de capital extranjero, inglés fundamentalmente, en condiciones leoninas para el país. Privatización de servicios públicos. No podía, esta situación, aguantar mucho tiempo.

la revolucion de parque 1890

En la trinchera de las calles Lavalle y Talcahuano, los revolucionarios del 90 ven morir al alférez Manuel Urizón. (Reproducción fotográfica de un cuadro de Alberto Schewart conservada en el Archivo Gráfico de la Nación).

A fines del 89, todo se quiebra. Nadie quiere, ni puede comprar la tierra. Los bancos no prestan, se detiene la construcción y proliferan las huelgas y los suicidios. Los opositores (autonomistas, liberales, católicos, nacionalistas) se agrupan en la Unión Cívica.

Podemos decir que este hecho de armas dividió la historia del país en dos etapas bien diferenciadas. La Revolución del Parque significó el comienzo de la política moderna. A pesar de la derrota, se convirtió en bandera de lucha del radicalismo y promovió una rectificación del esquema de poder del régimen.

Una generación fue quedando atrás y aparecieron nuevos valores, tanto en las filas del oficialismo como en los distintos grupos de oposición. La revolución de 1890 quedó fijada en la memoria de la comunidad argentina (sobre todo en Buenos Aires), y debido a ello fue durante largo tiempo fuente de inspiración política.

Caricatura de la revista «El Mosquito», mientras Juarez Celman duerme la patria se angustia porque sabe que la situación es tremenda.

La revolución de 1890 se conoce como «Revolución del Parque”, porque la oposición se  atrincheró en el Cuartel del Parque de Artillería (la actual Plaza Lavalle) y desde allí iniciaron los combates que duraron tres días. En las filas de los revolucionarios habla figuras como Leandro N. Alem, Lisandro de la Torre, Aristóbulo del Valle, Hipólito Yrigoyen, Nicolás Repetto, Emilio Mitre (hermano de Bartolomé) , Marcelo T. de Alvear y Juan B. Justo.

L a revolución cívico-militar que estalla el 26 de julio de 1890 a la madrugada y cuyo escenario principal está en el Parque de Artillería de Buenos Aires, es uno de esos acontecimientos que marcan un punto de viraje en la historia.

En lo inmediato, provocó la renuncia del presidente Miguel Juárez Celman y su reemplazo por Carlos Pellegrini. Entre sus consecuencias posteriores corresponde señalar la vertebración de la Unión Cívica, una fuerza llamada a ser el tronco inicial de corrientes políticas con larga vida en el escenario nacional y el reagrupamiento del roquismo y el mitrismo en un virtual entendimiento que duró hasta 1912 y estuvo destinado a sostener el orden de cosas vigente. Además, basta destacar que en el Parque se encontraban, junto a Leandro Alem e Hipólito Yrigoyen, el doctor Juan B. Justo y el doctor Lisandro de la Torre, Marcelo de Alvear, el subteniente José Félix Uriburu y otros importantes protagonistas de las décadas siguientes.

Derrotada como hecho de fuerza, la revolución del Parque constituye, pues, el punto de arranque de los procesos políticos que caracterizaron la vida republicana del país hasta 1943.

La crisis Económica en 1890, con Juárez Celman: En 1889, la expansión económica comenzó a mostrar su debilidad. La deuda externa de país, contraída por la entrada de capitales extranjeros, aumentó y también crecieron las importaciones. En teoría, las exportaciones debían pagar las importaciones y los servicios de la deuda. Sin embargo, las importaciones y los intereses de los préstamos crecieron más rápidamente que las exportaciones, de modo que sólo podían cancelarse mediante nuevos préstamos.

El flujo de capitales extranjeros comenzó a disminuir, hasta que en 1890 una crisis financiera y económica europea provocó su interrupción. Sin préstamos no podían pagar los intereses de los préstamos obtenidos anteriormente y la caída de los precios internacionales de los productos de exportación agravó el desequilibrio de la balanza comercial.

Uno de los resultados de este proceso fue la inflación que modificó los precios internos de la economía argentina (cada vez eran necesarios más pesos para comprar la misma cantidad de unidades de un producto). Esta inflación resultaba beneficiosa para los sectores de la población vinculados con el negocio de la exportación, particularmente los terratenientes exportadores —qué recibían oro como pago por sus exportaciones— y también los colonos, comerciantes y transportistas. Pero perjudicaba a los sectores que dependían de ingresos fijos, como los empleados en las empresas y comercios privados y en la administración pública, y los obreros, cuyos salarios no crecían con la misma rapidez que la desvalorización del peso.

Se produjo el cierre de la mayoría de los bancos, la paralización de las obras públicas y la quiebra de comercios. La desocupación se generalizó. A esto se sumó la demanda de mejoras salariales que hicieron proliferar las huelgas de zapateros, panaderos y ferroviarios, entre otros gremios. De esta manera, el principal capital político del presidente Juárez Celman comenzó a licuarse y afloraron las tensiones políticas contenidas por el progreso económico.

LA REVOLUCIÓN DEL 90: La Unión Cívica —agrupación reorganizada por Bartolomé Mitre Leandro N. Alem— inició los movimientos de la oposición, descontenta por lo que consideraba corrupción y falta de responsabilidad en el gobierno. Puso en práctica una modalidad política que no era habitual en el país: invitó a toda la población que estuviera en desacuerdo con el gobierno a reuniones abiertas. En abril de 1890 —en el mitin del Frontón— se reunió una multitud que manifestó su desacuerdo con el gobierno.

La situación del gobierno se agravó porque algunos grupos del Partido Autonomista Nacional le retiraron su apoyo. Julio A. Roca y Carlos Pellegrini no estaban de acuerdo con las políticas de gobierno que Juárez Celman había desarrollado, porque consideraban que, el pqçler había caído en manos de “niños irresponsables”, como calificaban a los sostenedores del presidente.

La Unión Cívica y los grupos del PAN que respondían a Roca estaban de acuerdo en que era necesario terminar con la corrupción administrativa que se había generalizado y restaurar el orden en las finanzas del Estado. Comprendían que aunque la depreciación favorecía a los productores agropecuarios, creaba condiciones negativas para las inversiones de capitales extranjeros, que eran indispensables para el desarrollo de la actividad rural.

Pero no estaban de acuerdo en los objetivos políticos que debía tener el movimiento contra el gobierno. Roca y Pellegrini (imagen izq.) buscaban recuperar el poder político para depositarlo en manos conservadoras y confiables para asegurar la continuidad del sistema de gobierno oligárquico. La Unión Cívica —particularmente el sector que lideraba Leandro N. Alem—, en cambio, proponía modificar en algunos aspectos el sistema de gobierno.

El 26 de julio de 1890 se produjo el enfrentamiento armado. La Unión Cívica estaba apoyada por un sector del ejército y el gobierno contaba con la policía. Sin embargo, la revolución fue derrotada, porque ante la posibilidad de que si la revolución triunfaba Leandro N. Alem fuera presidente de la República, los militares rebeldes sólo desarrollaron movimientos defensivos. De todos modos, sin el apoyo del ejército ni de los sectores más poderosos, el PAN, el presidente Juárez Celman renunció.

Con el acuerdo de arte de la Unión Cívica Carlos Pellegrini asumió la presidencia con el objetivo de restablecer el poder de la clase gobernante. Aunque el poder y el gobierno continuaron en manos de los grupos más conservadores, la experiencia de 1890 sentó las bases de la organización de una nueva oposición política al régimen vigente.

Las fuerzas revolucionarias no avanzaron de sus posiciones, circunstancia que aprovecharon las tropas gubernamentales —reforzadas con contingentes del interior— para iniciar el ataque. Así comenzó una intensa lucha que se prolongó hasta el 28 de julio, día en que los rebeldes se rindieron cuando supieron que el gobierno no tomaría represalias contra ellos.

Aunque sofocada la revolución desde el punto de vista militar, el ambiente de intranquilidad presagiaba nuevos sucesos. El Congreso —que respondía al jefe de Estado— no celebró el triunfo, y en el recinto de sesiones el senador Manuel Pizarra pronunció esta frase elocuente: «La revolución ha sido vencida, pero el gobierno está muerto».

Sin apoyo ni popularidad, Juárez Calman presentó su renuncia, la que fue aceptada por el Congreso el día 6 de agosto.

Fuente Consultada: Historia de la Argentina Cuadernillo de Crónica La Revolución del Parque.

Explotacion del petroleo privada o estatal? Exploracion Administracion

La Explotación del Petróleo, ¿Privada o Estatal?

¿Explotación estatal o privada?
A fines de 1918, las grandes petroleras internacionales se lanzaron activamente a ocupar posiciones en la aún incipiente industria petrolera local. En un período de no más de cuatro años, las principales empresas desembarcaron en Argentina revolucionando la industria local, y provocando un optimismo exagerado sobre el potencial petrolero del país.

La Standard Oil of New Jersey (la Exxon actual) ingresó primero en Neuquén y luego en Salta. Su hermana, la Standard Oil of California (hoy Chevron) adquirió la Compañía Argentina de Petróleo y Minas, presidida por Carlos Alfredo Tornquist y Pedro Piccardo. En Comodoro desembarcaron la Anglo Persian y la Shell, y el pool de ferrocarriles ingleses en Argentina formó la Compañía Petrolera “Ferrocarrilera”.

Origen
del Petroleo
El Gran
Descubrimiento
El Petróleo
Nacional
Impacto de la
Guerra
Irigoyen y El
Petróleo
Despúes de la
Guerra Mundial
Explotación
Estatal o Privada?
Creación de
Y.P.F.

El ingreso de las empresas internacionales dio lugar a un fenómeno nuevo: los contratos de arrendamiento de áreas petrolíferas contra el pago de regalías. Varias compañías locales lograron acuerdos de este tipo con empresas extranjeras: la Compañía Argentina con la Ferrocarrilera, la compañía Sol con la Anglo Persian, la Challacó con la Standard Oil, y Godofredo Madlener con Diadema/Shell.

El cobro de regalías por más del 10% de la producción por parte de empresas locales que no realizaban ya ninguna actividad, y cuyo mérito principal había sido conseguir permisos de cateo en zonas próximas a descubrimientos realizados por un Estado que no recibía ningún beneficio por esas explotaciones, comenzó a ser duramente cuestionado.

Los casos más irritantes eran aquellos en los que los intermediarios eran ex funcionarios de gobierno vinculados a la actividad petrolera, como el ex ministro de Agricultura, Horacio Calderón, y el ex administrador de la explotación estatal en Comodoro, Leopoldo Sol.
Todos los hombres de negocios de la Argentina soñaban con hacerse de un permiso en áreas con potencial petrolero para negociarlo con las compañías internacionales.

Con escasas excepciones -entre las que se destaca Astra- los flamantes empresarios petroleros argentinos prefirieron ubicarse en un rol de intermediarios y gestores de los petroleros internacionales antes que dedicarse a desarrollar compañías propias.

Este comportamiento especulativo de los capitalistas locales tendría una influencia importante en el devenir de la política petrolera. El dilema entre explotación estatal o privada de los recursos petroleros se convertiría en la opción entre explotación estatal nacional, o explotación privada extranjera.

Entretanto, la explotación estatal se beneficiaba con la trayectoria alcista de los precios internacionales del petróleo que siguió a la finalización de la guerra europea, pero el panorama era menos alentador en materia de producción.

El yacimiento de Comodoro, perforado sin demasiado cuidado a lo largo de más de diez años, estaba perdiendo presión, y como ocurre tarde o temprano con cualquier campo petrolero del mundo, la producción había comenzado a declinar. En el período 1915-1919, la producción promedio de todos los pozos había caído de casi 15 metros cúbicos diarios por pozo, a sólo 6 metros cúbicos diarios por pozo. Sin yacimientos nuevos que agregaran nuevas reservas, era necesario perforar cada vez más pozos sólo para mantener los mismos niveles de producción.

A partir de la segunda mitad del año 1920, las condiciones prevalecientes en el mercado energético comenzaron a cambiar y los precios del petróleo tendieron a reducirse pari passu con los del carbón importado, cuyo mercado ya no sufría los efectos de la guerra. Mientras que las empresas privadas reaccionaron rápidamente al nuevo escenario, la explotación estatal, sometida a la burocracia del Ministerio de Agricultura y acostumbrada a racionar sus ventas frente a una demanda siempre insatisfecha, mostró gran dificultad para adaptarse a las nuevas condiciones de un mercado sobre-ofertado que, por primera vez desde el descubrimiento, no estaba dispuesto a adquirir todo el petróleo que la explotación estatal pusiera a la venta. La repartición estaba completamente desinformada sobre la evolución de los mercados petroleros del mundo.

La falta de reacción provocó a la explotación estatal una importante pérdida de participación en el mercado a manos de los importadores y de los nuevos productores privados.En materia de producción, la explotación en Comodoro había logrado una mejora importante en el rendimiento de los nuevos pozos perforados, que creció del mínimo de 11,6 metros cúbicos diarios por pozo obtenido en 1919 a casi 27 metros cúbicos diarios en 1920. Desafortunadamente, las deficiencias en la política comercial hacían cada vez más difícil la venta de la producción adicional.

En el verano de 1921, luego de la entrada en producción de un nuevo pozo de alta productividad (el famoso pozo N° 128), las autoridades debieron contener la extracción como consecuencia del estancamiento de las ventas y de las carencias en materia de infraestructura de transporte y almacenamiento.

Pese a las dificultades en las ventas y las restricciones impuestas, la producción siguió aumentando a un ritmo significativo: al 20% de incremento anual de 1920 se sumó un 23% en 1921, y un 24% en 1922, alcanzando una producción anual de 343.910 metros cúbicos de petróleo. En el terreno de las finanzas, los resultados se veían cada vez más comprimidos como corolario de la reducción de los precios y del permanente aumento de los gastos de explotación. Los ingresos fueron en 1922 similares a los de cuatro años antes, con un precio 58% inferior y un volumen de ventas 56% mayor. Pero los costos de explotación se habían incrementado un 240%.

Fuente Consultada: Revista Todo es Historia Nro. 484
Bibliografía: Nicolás Gadano Historia del Petróleo en Argentina 1907-1955: Desde los inicios hasta la caída de Perón.

El petroleo luego de la primera guerra mundial

El petróleo argentino luego de la Primera Guerra Mundial

Después de la guerra mundial
La finalización de la Primera Guerra Mundial en 1918 marcó el inicio de un período fuertemente expansivo para la naciente industria petrolera argentina.

La paz permitió normalizar las relaciones comerciales y financieras internacionales, lo que se tradujo en mayor disponibilidad de materiales y equipos, fletes, y capitales.

La industria petrolera entró en la posguerra en condiciones muy diferentes a las que regían antes del conflicto. La importancia del petróleo en la definición de la guerra revalorizó su contenido estratégico, convirtiéndolo en un elemento crítico de seguridad geopolítica de las naciones más desarrolladas del mundo.

Asimismo, la consolidación definitiva del motor de combustión interna revolucionó la demanda de combustibles. La vertiginosa expansión de los automóviles como medio de transporte auguraba una demanda sostenida de productos petrolíferos también en tiempos de paz. Los hidrocarburos se estaban convirtiendo en la mercancía por excelencia de las sociedades industriales del siglo XX.

Las principales empresas estadounidenses y europeas comenzaron una sostenida expansión internacional en busca de reservas. Esta acción fue acompañada por los respectivos gobiernos, preocupados por el rol estratégico que había jugado el petróleo en el conflicto bélico que acababa de finalizar, y por el creciente temor al agotamiento de las reservas en Estados Unidos.

La decisión simultánea de las empresas petroleras inglesas y estadounidenses de buscar agresivamente reservas de petróleo en el resto del mundo con el apoyo de sus respectivos gobiernos provocó una sorda disputa entre ambos bloques, que se desarrolló con características diversas en todos aquellos países que eran -de algún modo- de interés para la industria petrolera.

La puja mundial entre las petroleras inglesas y estadounidenses por el control de las reservas alcanzó también al territorio de América Latina. Las convulsiones sociales en México forzaron la apertura de nuevos horizontes para la búsqueda de petróleo en países como Perú, Colombia, Bolivia y Venezuela, país este último que rápidamente se convirtió en un gran productor mundial.

En Argentina, los trusts petroleros no habían ingresado en la exploración y explotación del petróleo argentino sino que sus actividades locales se limitaban al segmento de la refinación y principalmente, a la comercialización. Pero en el nuevo escenario de la posguerra, la Argentina se convirtió en un objetivo doblemente interesante.

El furor por la compra de automóviles de los primeros años 20 hizo de la Argentina uno de los mercados de gasolinas más prometedores del mundo. Las naftas, cuyas ventas locales crecían a tasas de dos dígitos por año, se habían convertido en el combustible más importante y rentable, desplazando alquerosene.

En 1922 la Argentina contaba con 68.500 vehículos, 16.000 de los cuales habían sido importados ese mismo año, casi todos desde Estados Unidos. El consumo de naftas totalizaba 180 millones de litros anuales, dos tercios del consumo total sudamericano de naftas. Y además del mercado atractivo, la Argentina tenía también reservas de petróleo, doble condición que muy pocos países del mundo podían ofrecer.

El descubrimiento de una nueva región petrolera en Plaza Huincul, Neuquén, contribuyó al optimismo sobre el potencial de los yacimientos argentinos. Los primeros pasos en la zona habían sido decepcionantes, pero en octubre de 1918 se produjo el descubrimiento oficial de petróleo en Huincul, a 609 metros de profundidad, más liviano que el petróleo de Comodoro.
Una vez más, el descubrimiento estaba localizado en un Territorio Nacional, y por lo tanto el dominio correspondía al gobierno federal. La zona de reserva estatal, conocida luego como el “octógono fiscal”, ocupó una superficie de 7.853 hectáreas que fueron rápidamente rodeadas por permisos de cateo de los particulares.

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Fuente Consultada: Revista Todo es Historia Nro. 484
Bibliografía: Nicolás Gadano Historia del Petróleo en Argentina 1907-1955: Desde los inicios hasta la caída de Perón.

Irigoyen Politica petrolera argentina en la guerra

Irigoyen Política Petrolera Argentina en la Guerra

Yrigoyen y el petróleo
Hipólito Yrigoyen asumió la presidencia el 12 de octubre de 1916. Su partido, la Unión Cívica Radical, sólo obtuvo el control de la Cámara de Diputados en 1918, mientras que el Senado fue opositor durante toda su gestión. En esos años la economía argentina estaba sufriendo el severo impacto de la guerra en Europa.

El abastecimiento de energía, extremadamente dependiente del carbón inglés, estaba en crisis. Los precios de todos los combustibles se habían incrementado, afectando a ferrocarriles, industrias, empresas de servicios y familias.

Las relaciones entre el nuevo gobierno y la Comisión Administradora del yacimiento de Comodoro sufrieron un deterioro progresivo en los primeros meses de Yrigoyen.

A los habituales problemas de falta de apoyo presupuestario, se fueron sumando incidentes que culminaron con renuncias masivas y la disolución de la Comisión a finales del año 1917, cuando una gran huelga en Comodoro inició un período de alta conflictividad obrera que se prolongó durante varios años.

Con la disolución de la Comisión Administradora, el yacimiento de Comodoro quedó a cargo de la estructura burocrática del Ministerio de Agricultura, un esquema que se probaría inconveniente para la gestión de la organización.

Las condiciones laborales en la explotación petrolera distaban de ser favorables para los obreros. Comodoro Rivadavia era un lugar sumamente inhóspito, con un clima especialmente riguroso y pésimas condiciones de vida. La jornada laboral de los petroleros era de entre diez y doce horas diarias. La situación social era tensa, con una gran mayoría de hombres y niveles elevados de violencia.

A fines de 1917, vivían en Comodoro Rivadavia cerca de 3.200 personas. Casi el 97% de los trabajadores eran extranjeros, oriundos principalmente de España, Portugal y Rusia. La guerra había causado importantes aumentos de precios, deteriorando los ingresos reales de los obreros. Por la falta de oferta local, distancia y la dificultad en el transporte, Comodoro exhibía precios de los principales productos de la canasta familiar entre 100% y 500% por encima de los vigentes en Buenos Aires.

La sucesión de conflictos y huelgas iniciada en octubre de 1917 provocó a lo largo del período 1917-1920 pérdidas de días laborables y aumentos de los costos salariales en Comodoro. Durante 1918 hubo dos conflictos que culminaron con huelgas obreras, la primera en solidaridad con los ferroviarios de la zona, y la segunda como consecuencia del despido de 14 líderes sindicales petroleros tildados de “agitadores” por las autoridades.

Con el apoyo de la Marina y del gobierno de Yrigoyen, las autoridades locales enfrentaron duramente a los dirigentes gremiales de los petroleros. En la explotación estatal comenzó un proceso de “argentinización” de la mano de obra, reemplazando a los “conflictivos” operarios europeos por trabajadores del norte del país, menos preparados pero más dóciles en cuestiones gremiales.

Mientras el Estado y las pequeñas compañías privadas intentaban desarrollar el yacimiento de Comodoro, la Standard Oil se había consolidado como la compañía líder en el mercado de combustibles líquidos argentino Aunque comenzaban a venderse gasolinas para automóviles, el destilado más importante seguía siendo elquerosene, utilizado por las familias tanto para iluminación como para calefacción.

La guerra europea y el desabastecimiento de carbón inglés fueron una excelente oportunidad para la Standard Oil, que amplió notablemente su presencia en el mercado local y obtuvo una alta rentabilidad con productos importados, y producidos en su refinería de Campana, la primera planta de refinación de petróleo instalada en América Latina.

La sólida posición de la Standard Oil comenzó a ser desafiada por otras compañías. A fines de 1913, la Royal Dutch Shell inició sus operaciones en el mercado local con el arribo al puerto de Bahía Blanca del San Fraterno, el buque petrolero más grande del mundo. La Shell, a través de su filial Anglo-Mexicana, abrió oficinas en Buenos Aires y construyó depósitos en los principales puertos del país, concentrando inicialmente sus operaciones en los grandes consumidores de petróleo y fuel oil. La Standard también comenzó a sufrir la competencia de otra empresa estadounidense, la Texas Co., que vendía sus productos importados a través de una importante red de distribuidores.

El crecimiento del mercado local y la buena rentabilidad de las operaciones atrajeron nuevas refinerías de capital local que, si bien contaban con instalaciones pequeñas y precarias, comenzaron a competir con los grandes importadores estadounidenses e ingleses. Estas pequeñas empresas refinadoras tendieron a instalarse en los alrededores de Buenos Aires.

Origen
del Petroleo
El Gran
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El Petróleo
Nacional
Impacto de la
Guerra
Irigoyen y El
Petróleo
Despúes de la
Guerra Mundial
Explotación
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Fuente Consultada: Revista Todo es Historia Nro. 484
Bibliografía: Nicolás Gadano Historia del Petróleo en Argentina 1907-1955: Desde los inicios hasta la caída de Perón.

El grito de Alcorta Causas Conflicto Rural Santa Fe Huelga Agraria

GRITO DE ALCORTA:
HUELGA AGRARIA EN EL SUR DE SANTA FE

EL GRITO DE ALCORTA:
Los conflictos rurales

Para muchos agricultores de la región pampeana 1911 fue un año muy duro. La pérdida de la cosecha maicera empujó a las familias del sur de Santa Fe a una situación económica desesperante. Para colmo, una serie de maniobras especulativas provocó una baja repentina en las cotizaciones del cereal.

Miles de campesinos vieron cernirse sobre sus hogares el fantasma de la miseria. Ante la imposibilidad de hacer efectivas sus deudas, los comerciantes se sintieron igualmente apremiados y decidieron retirar a los colonos la libreta de crédito si no pagaban por lo menos la mitad de lo que les debían.

Esto no tenía el sentido de una solución sino que era una forma más de presionar a los agricultores, pero no se consiguió prácticamente nada porque éstos no tenían un centavo. Por eso no resulta extraño que fuera un comerciante, Ángel Busjarrábal, quien sugiriera al agricultor Francisco Francisco Bulzani la realización de un movimiento de fuerza para reclamar una rebaja en el precio de los arrendamientos.

A mediados de 1912 se produjo una violenta revuelta de colonos y arrendatarios denominada «Grito de Alcorta». El mundo rural ya había presenciado importantes conflictos, como el alzamiento de los colonos santafesinos en apoyo de los levantamientos radicales de 1893.

En 1912, los malos precios de los granos provocaron importantes deudas que dejaron a los pequeños chacareros arrendatarios sin respuesta ante sus acreedores. Entre estos acreedores se encontraban empresas acopiadoras, como Dreyfus y Bunge y Born. A fines de junio de ese año estalló la rebelión de los chacareros armados. De este conflicto nació la Federación Agraria Argentina que, a diferencia de la Sociedad Rural Argentina, representaba a los pequeños productores.

Antecedentes: Las pésimas condiciones contractuales de arrendamiento de tierras, de los colonos, en su mayoría inmigrantes, con respecto a los grandes terratenientes provocó el estallido de una enorme protesta de los pequeños productores, en la provincia de Santa Fe, en la colonia de Alcorta, en 1912.

El conflicto, que evidenciaba las necesidades que pasaba el sector, se extendió rápidamente a las provincias de Buenos Aires y Córdoba. Con la unión de los chacareros disconformes por los aumentos de los arrendamientos, las condiciones desiguales de comercialización y la imposibilidad de convertirse en propietarios, surgió la Federación Agraria Argentina, aún existente, que, a diferencia de la Sociedad Rural creada en 1866, representaba a los pequeños y medianos productores agropecuarios. El conflicto, que duró tres meses, obtuvo algunos éxitos, ya que algunos propietarios disminuyeron el precio de los arrendamientos.

La cuestión agraria: El sistema de explotación de la tierra se basaba en incorporar paulatinamente a la producción nuevas tierras que se cultivaban mediante el sistema de arriendo. Pero hacia 1910, ya estaban en explotación la totalidad de las tierras disponibles y aptas para la producción agropecuaria de exportación.

Ante esta situación, los propietarios de las tierras —para mantener el nivel de beneficios que obtenían— se decidieron por sucesivos aumentos en los precios de los arrendamientos.

Primer Comité de la Federación Agraria Argentina
Primer Comité de la Federación Agraria Argentina

Los agricultores arrendatarios, por esos años, enfrentaban dificultades para lograr su subsistencia y cumplir con el contrato. El aumento de los precios de los arrendamientos profundizó su crisis y generó un gran descontento. La crisis de los agricultores comprometía también a los comerciantes de la campaña, proveedores de los insumos y bienes de consumo y también del dinero que le adelantaban al arrendatario para pagar los gastos de la cosecha.

La cuestión agraria se planteó en junio de 1912 cuando —después de intentar una conciliación que -los terratenientes rechazaron— los arrendatarios del pueblo de Alcorta, en el centro de la zona maicera de Santa Fe, decidieron utilizar el mismo instrumento que los asalariados urbanos: la huelga.

Los campesinos se negaron a arar los campos y reclamaron el establecimiento de un tipo uniforme de arrendamiento. En el transcurso de la lucha, ampliaron sus demandas: plazo mayor de contratación, rebaja de los arrendamientos en dinero y de los porcentajes de producción que debían entregar los aparceros y, también, exención de impuestos.

La primera reacción de los propietarios fue desconocer la validez del movimiento y los reclamos. Pero cuando la huelga y la movilización se extendieron hacia el sur de Santa Fe y el norte y el oeste de Buenos Aires, los miembros de la Sociedad Rural de Rosario y de Buenos Aires comenzaron a sentir amenazado su derecho de propiedad. Los terratenientes exigieron a los gobiernos provinciales y al gobierno nacional que reprimiera, a través de las fuerzas del orden, este movimiento que consideraron subversivo.

El gobierno nacional intervino a través del Ministerio de Agricultura y puso fin a la huelga. Estableció que los reclamos, en general, no estaban justificados pero promovió la formación de tribunales arbitrales para resolver las diferencias entre propietarios y arrendatarios. Finalmente, las gestiones conciliatorias terminaron en el fracaso de las reivindicaciones exigidas por los agricultores.

PARA SABER MAS…

Las huelgas agrarias ocurridas en 1912, conocidas generalmente como el movimiento del «Grito de Alcorta», habían traído como consecuencia ciertas mejoras en el sistema de arrendamiento, pero de ninguna manera ‘habían resuelto el problema en toda su significación social y económica.

El arrendamiento era en sí mismo una salida económica que había beneficiado en su conjunto a todo el país. Gracias a este sistema —aunque no exclusivamente a él— Argentina podía ser uno de los principales Productores y abastecedores de cereales y carne en el mundo.

Esa riqueza, sin embargo, estaba asentada sobre mecanismos sociales y económicos muy particulares. En primer lugar, la concentración de la propiedad, cuyas grandes extensiones en la mayoría de los casos se subdividían en predios relativamente pequeños para arrendar y en algunos casos también para subarrendar creando así pequeñas unidades productoras ‘l(‘ escasa rentabilidad. Además la duración de los contratos era limitada, Y aunque variaba según la situación particular de cada locador y locatario, por lo general no pasaba de los tres años.

En consecuencia, se creaba en la población agraria la necesidad de practicar una especie de nomadismo. Los campesinos, en su mayoría de origen migratorio, no encontraban la oportunidad de establecerse con la expectativa de permanecer un tiempo prolongado en la chacra, y no se despertaban en ellos, en consecuencia, necesidades de transformación en los métodos, de, mejoramiento y de diversificación de la producción. La prolongación de sus contratos era un hecho contingente con el que no podían contar de ninguna manera.

Pero éste no era el único aspecto irritante del sistema. Las cláusulas establecidas en los contratos de arriendo eran una carga pesada de llevar aun en situaciones normales (buenas cosechas, precios adecuados, situación económica general estable).

Desde el punto de vista social, las medidas legislativas del gobierno de Irigoyen frenaron en parte la movilidad ecológica de esa masa flotante constituida por el arrendatario y su familia, y la prolongación del período de arriendo facilitó mejoras generales en las zonas rurales desde el punto de vista sanitario, de vivienda y educación. Auspiciaron también la creación de un sistema cooperativo, que con el tiempo fue extendiéndose, y constituyó un punto esencial en la estabilidad económica del chacarero.

AMPLIACIÓN DEL TEMA:
EL GRITO DE ALCORTA Para muchos agricultores de la región pampeana 1911 fue un año muy duro. La pérdida de la cosecha maicera empujó a las familias del sur de Santa Fe a una situación económica desesperante. Para colmo, una serie de maniobras especulativas provocó una baja repentina en las cotizaciones del cereal. Miles de campesinos vieron cernirse sobre sus hogares el fantasma de la miseria.

Ante la imposibilidad de hacer efectivas sus deudas, los comerciantes se sintieron igualmente apremiados y decidieron retirar a los colonos la libreta de crédito si no pagaban por lo menos la mitad de lo que les debían. Esto no tenía el sentido de una solución sino que era una forma más de presionar a los agricultores, pero no se consiguió prácticamente nada porque éstos no tenían un centavo. Por eso no resulta extraño que fuera un comerciante, Ángel Busjarrábal, quien sugiriera al agricultor Francisco Francisco Bulzani la realización de un movimiento de fuerza para reclamar una rebaja en el precio de los arrendamientos.

El 10 de junio de 1912 una reunión de agricultores decidió integrar una comisión de huelga, y quince días después una asamblea que reunió a más de trescientos colonos decidió por unanimidad iniciar un cese de labores que no tardó en extenderse. Los colonos afrontaban una situación realmente insostenible: los contratos vigentes obligaban al agricultor a ceder al propietario entre el 40 y el 50 por ciento de lo que produjera la tierra.

El terrateniente estaba absolutamente libre de todo gasto porque debía percibir el producto en su chacra, en perfectas condiciones de sequedad y limpieza, trillado y embolsado. Por lo demás, el campesino estaba obligado a cumplir una serie de condiciones con respecto a la superficie sembrada, la forma de sembrar y demás; en caso de dificultades imprevistas, el arrendatario podía considerarse desalojado.

No puede sorprender, entonces, que, a pesar de las persecuciones policiales y las campañas desatadas por los propietarios, el movimiento se extendiera como reguero de pólvora. El 2 de julio de 1912 los obreros agrarios y los braceros de las máquinas desgranadoras afiliados a la FORA (Federación Obrera Regional Argentina) anunciaron que se plegaban al movimiento.

Algunos propietarios accedieron a firmar nuevos convenios, pero- la huelga se extendió a casi todos los pueblos y colonias de Santa Fe, y luego a Córdoba, Buenos Aires y Entre Ríos, Interesado en el problema por el doctor Francisco Netri —animador incansable de la huelga, que fue asesinado en 1916 por sus enemigos—, el tribuno socialista Juan B. Justo llevó el asunto al Congreso Nacional y el 20 de julio interpeló al ministro de Agricultura, Adolfo Mujica, que se limitó a atribuir el problema a «un núcleo de agitadores».

Con ese tipo de argumentos se trató de silenciar y doblegar el movimiento, pero todo fue inútil: la certeza de que la única forma de defender sus intereses era agremiarse se había hecho carne en los colonos.

Tres meses después del «grito de Alcorta» se constituyó en Rosario la Federación Agraria Argentina. Su nacimiento había costado centenares de chacareros presos, varios incidentes de violencia y largos días de angustia para muchas familias campesinas, pero el movimiento se encontraba en pleno desarrollo.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA:
POR DANIELA FLOGIA Historiadora
Períodico El Bicentenario Fasc. N°6 Período 1910-1929

[…] A esta situación se le ha sumado el fracaso en la cosecha de maíz el año pasado, lo que no les ha permitido cumplir con todos los compromisos adquiridos ya sea con el propietario terrateniente, con el gran arrendatario, a los que subarriendan, o con el dueño del almacén de ramos generales con quien se encuentran endeudados por medio de la libreta que les ha abierto para proveerlos de los productos necesarios para la producción a cambio de prendar con anticipación la cosecha.

Ante el desastre del año pasado en Firmat, han comenzado a reunirse los pequeños productores arrendatarios. En marzo de este año escribieron un manifiesto donde alentaban a los colonos a unirse a la protesta. A esta reunión asistió Francisco Bulzani, principal gestor del movimiento en Alcorta, que al regresar trajo una gran cantidad de manifiestos que distribuyó en las colonias de Alcorta, Bigand y Bombal.

Alcorta es una de las zonas más ricas e importantes de la provincia. Es allí donde el 25 de junio se ha organizado una concentración que congregó a cientos de agricultores y de donde surgió el grito de la rebelión campesina. El abogado Francisco Netri, convertido en el asesor de los huelguistas, presentó el nuevo contrato de arrendamiento.

Esta movilización se ha trasformado en un grito desesperado dando lugar a la organización de los chacareros arrendatarios en reclamo de mejoras en las condiciones de los arriendos con el objetivo de acceder a una vida digna. Este movimiento no es un suceso menor; los diarios se han hecho eco de la huelga reproduciendo no sólo las reuniones de los pequeños arrendatarios sino también los atropellos de los que son víctimas. También ha adquirido repercusiones en las provincias de Córdoba, Buenos Aires, Entre Ríos y La Pampa.

El gobierno santafesino, al comprender la magnitud del problema, ha decidido enviar una comisión veedora para que se entrevistase con los huelguistas. Si bien la comisión se ha expresado claramente a favor de los colonos, el informe ha sido olvidado.

Recién en agosto se ha comenzado a vislumbrar una relajación de la huelga cuando algunos propietarios aceptaron las bases del arreglo que les proponían los agricultores. Además han logrado estructurar una organización gremial que defienda sus intereses: la Federación Agraria Argentina.

Fuentes Consultadas:
Historia Argentina Santillana Luchilo-Romano-Paz
Historia 3 La Nación Argentina Kapeluz de Miretzky – Mur – Ribas – Royo

Desarrollo Industrial en el Virreinato Los Gremios Obreros

ORGANIZACIÓN ECONÓMICA DEL VIRREINATO DEL RÍO DE LA PLATA

El desarrollo industrial Las primeras industrias se desarrollaron intensamente en el Plata durante el siglo XVII como consecuencia del aislamiento provincial. Con las medidas liberales de los Borbones, especialmente con el Reglamento de Comercio Libre, se inició la decadencia de las industrias nacionales que no podían competir con las extranjeras, y por otra parte pagaban fletes excesivos. Cuando se producían guerras las industrias revivían por falta de competencia.

Industrias de diversa índole surgieron en el virreinato del Río de la Plata; así en Tucumán y Mendoza se construyeron carretas, en Corrientes y en el Paraguay, que tenían abundancia de maderas, existían pequeños astilleros. La industria textil tomó incremento en las provincias del norte y del oeste, donde ya había florecido el arte textil incásico, que influyó en los dibujos y en el colorido.

También en las Misiones Jesuíticas prosperó esa industria, que era de carácter doméstico. El cultivo de la vid, planta introducida desde Chile a Santiago del Estero, desde donde pasó a la región de Cuyo, dió lugar a la industria vitivinícola, obstaculizada por el gobierno español para evitar la competencia con los productos españoles. Santa Fe carecía de industrias.

En Buenos Aires había saladeros, graserías, fábricas de velas y de jabón, industrias todas derivadas de su riqueza ganadera y además una fábrica de aceite de ballena. En casi todas las provincias, se fabricaban dulces y objetos de plata, como mates, bombillas, mangos de rebenques, hebillas, etc.

Los gremios — El desarrollo de la industria y el comercio provocó la aparición de una clase numerosa que para defenderse de la inhabilidad o mala voluntad de algunos que practicaban esas actividades, se agremiaron.

Los gremios, que se habían establecido en Europa durante la Edad Media y alcanzado su época de auge durante los siglos XV y XVI, tenían cada uno para su gobierno un grupo de cuatro hombres, que ejercían inspecci6n sobré los miembros del gremio respectivo en cuanto al cumplimiento de la confección del artículo, de las leyes gremiales que establecían salarios, del descanso dominical y de la celebración de reuniones en se trataban asuntos de interés general.

En el Río de la Plata existieron los gremios de hacendados, panaderos, plateros, etc. En las colonias hispano-americanas también se establecieron estas instituciones corporativas del trabajo, fomentadas por las mismas autoridades ya que aquéllas no sólo intentaban la defensa de sus respectivos intereses sino también intensificar el desarrollo de las industrias y las artes.

Fuente Consultada: Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –  La Argentina, Historia del País y Su Gente de María Sánchez Quesada

Los Golpes Militares en Argentina Caracteristicas y Causas Resumen

Resumen De Los Golpes Militares en Argentina Desde 1930
Características y Causas

Golpe de 1930-Uriburu derroca a Irigoyen

Golpe de 1943-El GOU derroca a Castillo

Golpe de 1955-Revolución Libertadora derroca a Juan Perón

Golpe de 1962-Destitución de Frondizi

Golpe de 1966-Destitución de Illia

Golpe de 1976-Derrocamiento de Estela Martínez de Perón

Desde 1930 —ha escrito el francés Alain Rouquié— la Argentina ha  conocido tres tipos de gobierno: los que se apoyan en las fuerzas armadas, los que gozan de algún tipo de legitimidad propia, que les permite neutralizar al Ejército (como el del general Justo), y los demás, cuyo destino es ser derrocados por los militares.

Efectivamente, desde 1930 las fuerzas armadas han sido las protagonistas centrales  de nuestro sistema político, en 1930 el general Uriburu tomó el poder y lo cedió dos años después, a otro general y caudillo militar, el general Justo. Respaldaron al régimen fraudulento y, cuando éste ya no dio más, retomaron el gobierno en 1943.

Tres años después, lo cedieron a otro caudillo militar, el general Perón, quien aunque cultivó otros apoyos nunca descuidó su respaldo militar. Cuando lo hizo, fue rápidamente derribado, abriéndose un nuevo turno militar de tres años.

En 1958 el poder volvió a los civiles, pero todos los malabarismos intentados por el presidente Frondizi no lograron impedir que cuatro años después los militares lo derribaran y volvieran al gobierno, tras la investidura del presidente Guido. A fines de 1963 se inició un nuevo turno civil, que no duró ni siquiera tres años, seguido de un nuevo y también novedoso turno militar.

Hasta entonces, las revoluciones habían presentado como soluciones transitorias, destinadas a restaurar —una vez corregidos ciertos vicios— el gobierno civil. En 1966 el gobierno de la llamada Revolución Argentina anunció una verdadera refundación de la República, en un proyecto de plazos larguísimos; las resistencias que suscitó hicieron que desde 1970 las fuerzas armadas comenzaron su retirada del poder, recién concretada en 1973, con la asunción legitima de Héctor Campora como presidente de la Nación.

Se depusieron gobiernos, se reprimió a los disidentes y, «pacificado» el país, se convocaron elecciones generales que devolvieron el poder a los civiles.

Esta tendencia se mantuvo hasta los años sesenta, en la que su cometido sufrió un nuevo giro. Entonces, influidos por la Doctrina de la Seguridad Nacional, impulsada por Estados Unidos, los militares fueron llamados a combatir al enemigo interno que, traducido significaba todo colectivo susceptible de no simpatizar con la política estadounidense

Mas tarde, en 1976, se inicia el llamado Proceso de Reorganización Nacional, que también se propuso la refundación de la República, con objetivos y sin plazos; también como en 1970 las resistencias que despertó, unidas a la desarticulación del propio frente militar, lo llevaron a buscar una salida democrática, que hasta hoy permanece inalterada, llevando un período de mas de 30 años de continuidad, único tan extenso en la histori argentina.

La dictadura de 1976-83, no obstante, tuvo una peculiaridad añadida: el intento de parte de algunos sectores castrenses de formar un partido político único con el fin de reconstruir la nación. No en vano este periodo negro de la historia argentina se autodenominó, como dijimos antes: «Proceso de Reorganización Nacional».

La crisis permanente: La posibilidad de imponer un férreo orden —una dictadura— es sin duda la clave para entender la reiterada presencia militar en el poder. Pero hay algo más: la justificación de ese orden, el desarrollo de un discurso que legitime esa presencia y que restaure el consenso que los sectores propietarios no pueden establecer.Siempre se alegaba que se ponía  fin a un gobierno anárquico, tiránico, corrupto, demagógico. Así se hizo en 1930, en 1955, en 1976. Pero la credibilidad en la alternativa militar para establecer gobiernos diferentes disminuyó considerablemente.

Desde la Segunda Guerra Mundial solía apelarse a otro argumento: la necesidad de acelerar el desarrollo nacional, lo que requiere un gobierno de personas eficaces, de técnicos especializados, de hombres preocupados por la grandeza nacional, o sea de militares. La doctrina del desarrollo tuvo y aún tiene mucho peso entre los militares.

Sin embargo, en las últimas dos décadas cedió paso frente a la teoría de la seguridad nacional, donde la presencia militar en el poder es entonces indispensable para evitar que el país caiga en las garras del comunismo —así se decía en la década del 60— o para extirpar a la subversión apatrida, como se repetía en la del 70.

FUERZAS ARMADAS ARGENTINAS: Ante todo es bueno aclarar que la misión del ejército argentino es disponer, en el marco específico y en el de la acción militar conjunta, de una capacidad de disuasión creíble, que posibilite desalentar amenazas que afecten intereses vitales. Subsidiariamente, puede participar en misiones de organizaciones militares de paz; prestar apoyo logístico en la lucha contra el narcoterrorismo; brindar apoyo a la comunidad y contribuir a la preservación del medio ambiente.

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REFLEXIONES SOBRE LAS DICTADURAS:

CARACTERISTICAS:La existencia de dictaduras es un hecho repetido en la historia política de los pueblos. Apenas existen países que hayan escapado a ellas en la época de su organización o en las de profundos cambios sociales.

Las dictaduras no responden únicamente al capricho o a la ambición de un hombre o de un grupo. Existen profundas causas sociales y económicas, también culturales, que posibilitan la aparición del dictador.

Con frecuencia un grupo o una élite, en otro tiempo conductora de una sociedad, no ha sido capaz de introducir las reformas necesarias que exige la evolución histórica. Conserva sus posiciones de privilegio social, económico, político y cultural. La mayoría del pueblo se siente defraudada y resentida. Se considera víctima de la injusticia.

Por un acontecimiento que puede ser de cualquier naturaleza aparece un hombre de brillantes dotes personales que levanta como bandera las reivindicaciones de los que se sienten oprimidos. Las masas han encontrado un líder, lo respaldan con lealtad y entusiasmo. El líder fácilmente se convierte en dictador.

También en las épocas de anarquía, cuando las tensiones sociales estallan o están a punto de estallar, los pueblos, que para poder sobrevivir necesitan orden, se muestran proclives a confiar el poder a un dictador que lo restablezca.

La dictadura parte de la idea de que la urgencia o gravedad de la situación no permite discusiones, ni el libre juego de las opiniones. Supone que la solución que ella aporta es la única que puede salvar la sociedad y considera a sus opositores como enemigos del pueblo.

Consecuentemente robustecen las tendencias y prácticas autoritarias. Multiplica la intervención, el control del poder estatal. Está dispuesta a implantar un orden por la fuerza. Se organiza para defenderse mediante la fuerza. Sólo puede ser cambiada, en último término, por la fuerza.

Las dictaduras tienen una serie de ventajas, sobre todo en su primera época. Pero el precio’pagado por ellas es muy caro a la sociedad. Traen consigo una serie de desventajas que aparecen claramente pasado un tiempo.

Entre las ventajas podemos señalar:

1. capacidad de decisión y acción que le permite enfrentar con éxito situaciones de urgencia;
2. mantiene con facilidad el orden público y logra la adhesión pasiva de la población;
3. puede mejorar a corto plazo la economía y racionalizar la administración;
4. tiene la capacidad de combatir y eliminar intereses inconfesables;
5. puede interpretar las aspiraciones populares y lograr un apoyo masivo.

Entre los males y desventajas propios de la dictadura señalamos:

1. anula el espíritu cívico, deprime la conciencia y la personalidad;
2. estimula el egoísmo y los negocios personales;
3. fomenta el espíritu de adulación, servidumbre y cobardía;
4. con frecuencia, en vez de servir al país, sirve a un grupo;
5. la voluntad dictatorial hace y deshace prestigios. Los hombres con conciencia de dignidad se niegan a colaborar.

Las dictaduras se convierten fácilmente en tiranías. Dictadura es el poder concentrado en unas solas manos y puede ser bien empleado. Tiranía es el poder usado despótica y arbitrariamente para provecho propio o de un grupo.

En la Argentina hemos tenido dos claras experiencias de tiranía. Una en la época de la organización nacional; otra, en la de los grandes cambios sociales. El fenómeno no es nuestro, sino universal.

Junta Militar del Golpe en 1976

Junta Militar del Golpe en 1976

La Constitución Nacional fue sancionada en 1853, y el primer gobierno constitucional comenzó en marzo de 1854. Desde entonces la vida democrática, en lo que hace a los mecanismos constitucionales, funcionó en forma regular hasta 1930. Se trataba de una democracia que mostraba debilidades, pero que funcionaba con todas sus instituciones y que, gracias a la educación, a la experiencia y a la participación de los ciudadanos, permitía una sociedad que vivía en libertad.

En el período que se extiende de 1854 a 1930 no faltaron hombres públicos que en ciertas oportunidades desconfiaran de la pureza de los actos comiciales por los cuales surgían determinados gobiernos, y creyeran que la única manera de lograr esa pureza consistía en impedir que los elegidos en esos comicios tomaran el poder, o que, ejerciéndolos, debían ser desalojados.

Estallaron así en ese período varias revoluciones con fines distintos cada una, siendo las de mayor magnitud, las de 1874, 1880, 1890, 1893, 1905. Ninguna de ellas, sin embargo, obtuvo sus propósitos de romper el orden constitucional, si bien es cierto que ejercieron influencia en los sucesos políticos posteriores a su estallido.

Pero la vigencia constitucional quedó en pie y los hombres públicos de esa época sentían orgullo de que la cordura hubiera impedido la ruptura del orden constitucional.

La democracia es un régimen político que exige hombres virtuosos, llenos de cualidades, y ello hace siempre difícil todo sistema democrático. La historia de nuestro país lo demuestra. Esos movimientos de violencia política no eran sino el aprendizaje necesario de un pueblo a través de los años de vigencia de instituciones difíciles de practicar. Cuando suceden esos acontecimientos múltiples causas concurren que no podemos analizar aquí; pero ellas no siempre son de naturaleza política.

Los estallidos revolucionarios, que no derrumbaron gobiernos ni rompieron la vigencia de la Constitución y que hemos mencionado, se proponían obtener, por medios equivocados, el mejoramiento o perfección del sistema democrático.

Pero aún con los inconvenientes, las debilidades, las contradicciones el país marchaba en busca del perfeccionamiento de su sistema político En 1912 se sanciona la ley electoral que instaura el voto secreto obligatorio y la utilización, en carácter de padrón electoral, del padrón militar. Esa ley establecía, además, que ingresaran las minorías en las cámaras, con lo que se dio un paso hacia la representación de todos los sectores en la vida pública. La ley denominada Ley Sáenz Peña fue instrumento de extraordinaria significación en la vida política del país. mejoró notablemente los procedimientos comiciales.

La primera vez que esa ley se aplicó en elecciones presidenciales fue en el año 1916. Ese comicio consagró como Presidente a Hipólito Yrigoyen, propiciado como candidato por la Unión Cívica Radical, una agrupación política surgida en 1891 y que se mantenía en la abstención por no querer convalidar con su presencia el sistema electoral vigente Producida la nueva ley Sáenz Peña, el radicalismo se presentó en las elecciones y obtuvo el triunfo del partido.

Yrigoyen fue un hombre público y un caudillo singular, que asumió la conducción del partido después de la muerte de Alem en 1896. Su método político, la ausencia de ambiciones personales, su alejamiento de las manifestaciones populares y públicas, le dieron un carácter casi mítico a su figura y un ascendiente muy grande; fue un verdadero caudillo popular. Multitudes enfervorizadas lo acompañaron tanto cuando asumió el poder en 1916 como cuando lo dejó en 1922.

De vida austera, el candidato radical se caracterizó por su probidad en el manejo de los fondos públicos y por su altiva política internacional que no aceptaba intromisiones ni tutelas de naciones extranjeras. La popularidad de su gobierno le permitió, al finalizar su mandato, que el radicalismo volviera a ganar en 1922 con su candidato, que lo era Marcelo T. de Alvear, quien gobernó al país con un estilo distinto del de Yrigoyen y aun con hombres que no se identificaban con el Radicalismo.

El período de Alvear finalizó en 1928 y nuevamente fue postulado para las elecciones Hipólito Yrigoyen. Este resultó triunfante otra vez en elecciones que le dieron un apoyo masivo de la población. Su período debía extenderse de 1928 a 1934.

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LOS GOLPES DE ESTADO MILITARES EN ARGENTINA

Golpe de 1930-Uriburu derroca a Irigoyen

Golpe de 1943-El GOU derroca a Castillo

Golpe de 1955-Revolución Libertadora derroca a Juan Perón

Golpe de 1962-Destitución de Frondizi

Golpe de 1966-Destitución de Illia

Golpe de 1976-Derrocamiento de Estela Martínez de Perón

 junta militar 1976

Primer Junta de Gobierno de 1976, cuando derrocaron a la presidente constitucional Isabel Martínez de Perón

QUE ES UN GOBIERNO DE FACTO?: El gobierno de hecho o de facto al contrario que el gobierno de derecho, proviene de un origen no corriente y por lo tanto no estipulado por las normas legales del estado, expresadas por la Constitución o por las leyes especiales al respecto.

En Argentina existe una gran experiencia en este tipo de gobiernos. Casi 24 años de gobierno de facto y seis golpes de estado militares en siglo XX, más una cantidad imprecisable de asonadas militares y golpes palaciegos que no prosperaron, marcan una realidad que, aparte de la preocupación por la situación política del país, determinó una gran experiencia jurídico-política y filosófico-política, con respecto a las características de los gobiernos de facto.

Existen dos formas conocidas que originan los gobiernos de facto: Una es cuando un gobernante de derecho prolonga su ejercicio del gobierno, más allá del tiempo previsto. La otra, es cuando el gobierno de facto se instala por la fuerza, derrocando a un gobierno legalmente constituido o de derecho, o a otro gobierno de facto.

La doctrina impone tres exigencias para que una persona sea reconocida como gobernanie de facto:

1) Que ocupe un cargo que tenga reconocimiento legal que exista dentro de la colectividad en la cual surge.

2) Que esté en efectiva posesión de las funciones.

3) Que merezca el reconocimiento implícito de su autoridad por parte del grupo social».Las fuerzas armadas surgen en el siglo XIX paralelamente a la creación del Estado argentino. Su cometido original consistía en la salvaguardia de la integridad territorial de Argentina y se mantendrá así hasta la década de los treinta y, en concreto, hasta el golpe de Estado del general José F. Uriburu.

GOLPES DE ESTADO EN ARGENTINA: El problema de los «golpes de Estado» es de fundamental importancia  para los argentinos. Obsérvese que en los 200 años de vida política independiente, sólo se registra una revolución en nuestra historia: la de los días de Mayo de 1810. En cambio, esa historia está jalonada por múltiples golpes de Estado al punto que el propio general José de San Martín, llegado al país el 9 de marzo de 1812, a los 7 meses, el 8 de octubre de ese mismo año, se encontró en la plaza de la Victoria con su flamante y no estrenado Cuerpo de Granaderos a Caballo produciendo la caída del Primer Triunvirato.

A partir de aquel acontecimiento la historia es larga y se considerarán los últimos 80 años, signados por una sucesión ininterrumpida de elecciones-golpe-elecciones-golpe cuya consecuencia ha sido, con la excepción de un solo caso, que ningún gobierno elegido por el pueblo haya podido cumplir integramente su mandato.

Seis presidentes constitucionales derrocados, 6 presidentes de facto destituidos, 72 complots y crisis militares constituyen un balance suficientemente demostrativo de nuestro torturado sistema institucional.

Un rápido repaso de los golpes de Estado triunfantes y de muchos de los complots frustrados nos muestra algunas de sus características esenciales: son de naturaleza militar, pero con anticipos declarativos civiles provenientes de sectores oligárquicos o vinculados con los grandes centros del poder económico (así ha ocurrido, por ejemplo, con las declaraciones del 22-8-1930 y 28 de enero de 1976); han mostrado un aparente apoyo civil en la etapa pre-golpe, que no se continuó en una participación real en la etapa posgolpe; las participaciones civiles, cuando las hubo, provinieron de agolpamientos vinculados al nacionalismo oligárquico (Liga Patriótica, Liga Republicana, Legión de Mayo, Legión Cívica en 1930; Club del Plata en 1943; Unión Federal y Azul y Blanco en 1955, Ateneo de la República y Azul y Blanco en 1966); acusan dos vertientes ideológicas de acción simultánea: una «liberal» —mucho más en lo económico que en lo político— y otra fascistizante, alternándose ambas en la preeminencia: la última es vanguardia en 1930 y 1966, coparticipa en 1943 y 1955, retaguardia en 1976.

Los golpesfde Estado no pueden confundirse con las revoluciones, aunque a menudo sus protagonistas los llamen así. Las revoluciones producen cambios profundos, sustanciales, definitivos, en la organización misma de la sociedad, como los produjeron la Revolución Francesa de 1789 o la soviética en 1917.

Luego de producido un golpe, en cambio, la sociedad sigue funcionando más o menos igual que antes. Sin embargo, los cambios existen, y merecen un análisis más detenido.

Casi siempre, los golpes los dan los militares, que interrumpen gobiernos civiles (a veces, hay golpes dentro de los mismos gobiernos militares). Pero muy frecuentemente lo hacen porque son llamados por civiles. Sería un error limitar el problema de los golpes militares a una supuesta apetencia congénita por el poder de los militares —aunque algo de eso haya— y olvidar que el golpe refleja un problema de la sociedad toda. Y sobre todo de su sistema político.

En nuestro país, hemos tenido golpes de Estado que, aproximadamente, han correspondido a uno y otro tipo. El del 6 de setiembre de 1930, que derribó a Yrigoyen, y el 26 de junio de 1966, que acabó con el gobierno de Illia corresponden a la primera variante. Se trataba de gobiernos que gozaban de un razonable apoyo popular; que tenían sus lógicos problemas de funcionamiento pero que, en lo esencial, eran eficientes (por más que la propaganda golpis-ta tuviera éxito en difundir imágenes de caos,parálisis y corrupción).

Pero eran gobiernos enfrentados con situaciones sociales y económicas nuevas, que exigían —para los sectores dominantes— la ejecución de medidas difícilmente aceptables y que sólo podían ser aplicadas eficazmente por gobiernos autoritarios. De ahí la apelación a las fuerzas armadas.

El golpe del 4 de junio de 1943 parece corresponder al segundo tipo: un régimen político fraudulento y carente de consenso, una pérdida de legitimidad total y un vacío de poder, que es llenado por el Ejército, sin que ningún sector muy representativo (salvo las infaltables corrientes nacionalistas) lo hubiese llamado.

dictaduras militares

La presencia militar en el gobierno generó una nueva relación con los grupos políticos.
Aquí el general Pedro Pablo Ramírez recibe a dirigentes.

Los golpes de 1955 y 1976 tuvieron un poco de ambos casos. Se trataba de gobiernos consensúales pero minados por la lucha facciosa. Sobre todo, gobiernos constitutivamente facciosos ellos mismos, incapaces de integrar a las fuerzas opositoras dentro de un sistema de convivencia y respeto mutuo, por lo que entre ambas fuerzas terminaba por producirse una suerte de empate. Por otra parte, se trataba de gobiernos lo suficientemente populares como para que preocuparan a los sectores socialmente dominantes, necesitados de aplicar políticas económicas restrictivas. Son ellos los que con más entusiasmo apelan a las fuerzas armadas.

En cualquier caso, si bien los golpes los dan los militares, quienes los llaman, incitan y aconsejan son civiles, tan civiles como los despojados. El problema no sólo está en la institución militar. Está, sobre todo, en la sociedad civil.

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LAS DICTADURAS MILITARES ARGENTINAS:

El golpe militar de septiembre de 1955 terminó con casi un decenio de gobierno peronista e inauguró una etapa signada por la inestabilidad política y el estancamiento económico. De los dieciséis presidentes que se sucedieron entre 1955 y 1983, siete eran civiles y nueve, militares. Los problemas económicos que se habían manifestado durante la segunda presidencia de Perón se agudizaron. En estos años hubo períodos de moderada expansión económica, que alternaron con lapsos de muy poco o nulo crecimiento. La alta inflación se convirtió en un dato permanente de la vida nacional.

La Revolución Libertadora -como se denominó el levantamiento que derrocó a Perón- se propuso erradicar de nuestro paila influencia del peronismo. Las Fuerzas Armadas en el poder se convirtieron en un factor político decisivo y se asignaron la misión de impedir el retorno de Perón y de sus seguidores al centro de la escena política argentina. Entre 1955 y 1958 ejercieron el poder en forma directa.

lonardi

Los militares encarnaron ideologías tomadas del espectro político argentino, desde el nacionalismo hasta el conservadurismo.
Aquí el general Lonardi; de clara tendencia nacionalista.

En 1958 lo entregaron al presidente electo Arturo Frondizi, quien, gracias a un pacto con Perón, pudo contar con una parte significativa del voto peronista.

Entre 1958 1966, la intervención de los militares ejercieron una tutela sobre los gobiernos civiles, hasta los derrocamientos de Frondizi, en 1962, de Illia, en 1966. En este último año, las Fuerzas Armadas asumieron directamente las responsabilidades de gobierno.

El nuevo presidente, el general Juan Carlos Onganía prometió terminar con la política -a la que identificaba con el desorden- y con la división de la sociedad, pues conducían -según la concepción de Onganía- al comunismo. La primera fase de la llamada Revolución Argentina desencadenó un proceso de movilización social, que comenzó con el movimiento conocido como el Cordobazo, y que terminó con la salida de Onganía del gobierno.

La década de 1960 mostró cambios importantes tanto en la economía como en la cultura. De la mano de fuertes inversiones extranjeras se desarrollaron industrias de bienes de consumo durables y el perfil industrial argentino se modernizó. La modernización también llegó a la vida cultural, tanto en el plano de la ciencia y la educación superior como en la expansión de las industrias culturales.

En el plano político, después de un intermedio de orientación más nacionalista -la presidencia de Roberto M. Levingston– el general Alejandro A. Lanusse asumió el gobierno con la misión de asegurar la transición a un gobierno constitucional, reservando la integridad de las Fuerzas Armadas. En 1973, el general Lanusse entregó el gobierno a Héctor J. Cámpora, el candidato justicialista, presidente electo en elecciones democráticas.

A los pocos meses, Cámpora renunció. En las elecciones de septiembre de 1973, triunfó la fórmula: Perón-Perón. Después de dieciocho años de exilio, Perón volvía al poder esta su muerte, en julio de 1974, Perón manejó las tensiones sociales y políticas que cruzaban la sociedad argentina y que se expresaban con particular transparencia y conflictividad dentro del propio peronismo. Bajo el gobierno de su esposa, Varía Estela Martínez, los conflictos internos del peronismo estallaron con ferocidad.

En medio de un clima político y social dominado por la violencia, el gobierno perdió legitimidad y el control de la situación política. En marzo de 1976, los militares tomaron nuevamente el poder.

El nuevo gobierno, que se denominó Proceso de Reorganización Nacional, se propuso acabar con los factores que, según la facción gobernante, originaban los problemas sociales y políticos del país. La solución adoptada combinó una represión indiscriminada -fuera de la ley-, la  prohibición de la actividad política y una economía de orientación neoliberal que, sin embargo, consintió una desmesurada expansión de la actividad productiva del Estado y que afectó negativamente a la  producción industrial nacional.

La censura se impuso sobre la libertad de opinión y la vida intelectual apenas sobrevivió. La Argentina se convirtió en un país dominado por el miedo y aislado de la opinión pública internacional, que condenaba las violaciones de los derechos humanos. La dictadura terminó trágicamente.

En 1982, los militares -que ya en 1978 habían llevado al país a un paso de la guerra con Chile, evitada por la mediación del Papa- decidieron recuperar por la fuerza las Islas Malvinas. La guerra con Gran Bretaña culminó con la derrota argentina y con más de 700 jóvenes soldados muertos o desaparecidos y cerca de 1.300 heridos. El  gobierno, atravesado por fuertes conflictos internos, no resistió esta derrota y se vio obligado a llamar a elecciones.

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La crisis de la sociedad: Dilucidar por qué las fuerzas armadas llegaron a ocupar ilegalmente el poder político dentro del estado argentino, es un tema polémico y para analizar, pues no hay para esa pregunta una respuesta clara, ni válida para todos los casos.

En ocasiones, como en 1930, la presencia militar parece ligada con la aguda crisis económica, para otras veces no fue así. No puede decirse que, como en otros países, se trata de una respuesta a una seria amenaza de revolución social, bastante distante en las posibilidades de la sociedad argentina. En la mayoría de los casos, el golpe militar pone fin a gobiernos tibiamente reformistas, y en algunos casos, como en 1943, a regímenes definidamente conservadores.

Algo serio ha pasado, sin embargo, en la sociedad argentina de los últimos ochenta años, que explica la recurrente presencia militar. El desenvolvimiento de su economía ha sido  insatisfactorio. En esa crisis de contracción se ha consolidado el poder de un segmento muy pequeño de los sectores propietarios, que ha concentrado el grueso de la riqueza, en desmedro no solo de los sectores populares o de las clases medias sino, inclusive, de vastos segmentos de los comerciantes, industriales o agricultores.

Hay, pues, una escisión entre un grupo reducido, que controla todas las actividades, y el resto de la sociedad, que se manifiesta desde 1930 y se acentúa en las dos últimas décadas, cuando la economía argentina entra definidamente en la órbita de las grandes empresas multinacionales.

Ese pequeño grupo, la oligarquía económica, se enriquece pero no puede asociar a su prosperidad a otros grupos, como ocurrió en la Argentina anterior a 1930. Y como la prosperidad no se difunde, tampoco puede suscitar adhesiones, ni generar el necesario consenso para que su dominio indiscutido se plasme en un sistema político estable.

He aquí una de las raíces de nuestra crisis política, que explica la recurrente apelación a los militares. Ellos son llamados a restablecer el orden, a zanjar algunas cuestiones, a confirmar la hegemonía de los pequeños grandes grupos y a conformar al resto. Porque a falta de otro tipo de argumentos, los regímenes militares suelen apelar a consignas tales como la «grandeza nacional», la «defensa de nuestros valores occidentales y cristianos», la «restitución del patrimonio nacional» y otras semejantes, los que en alguna medida suplen aquella falta de consenso.

Su intervención no se limita a eso: desde el poder realizan una política activa que facilita aún más el desenvolvimiento de aquellos grupos propietarios, desbrozando el camino y removiendo obstáculos. Tal el sentido último de las «refundaciones»de la República, o de las administraciones de Adalbert Krieger Vasena en 1967 y de José A. Martínez de Hoz en 1976.

La crisis de la política
A estas razones de fondo, que explican por qué la oligarquía necesita de los militares, se agregan otras que provienen de un funcionamiento cada vez más vicioso de nuestro sistema político. Por empezar, todo el sistema de instituciones democráticas y partidos políticos está desprestigiado. En los períodos breves en que funciona, nadie creía que las decisiones importantes se tomen realmente allí, y pesan más, por ejemplo, los pactos sociales entre empresarios y sindicalistas, o las negociaciones más disimuladas entre sindicalistas y militares, o las gestiones igualmente subterráneas de la Iglesia, que la discusión abierta de los problemas; en el Parlamento o en la calle. Los grupos de presión y los factores de poder han achicado el campo de las instituciones específicamente políticas.

Esto está agudizado por una exacerbación de las luchas políticas, donde la defensa de los intereses facciosos suele anteponerse a la salvaguarda común del sistema institucional. Alain Rouquié ha puntualizado que en esto nadie es inocente y que, quien más quien menos, todos han acariciado el sueño del «coronel propio», del apoyo militar que revierta una situación de derrota y les entregue el poder. Lo hicieron los conservadores varias veces, desde 1930, pero también los radicales en 1955, y los peronistas en 1966. Golpear las puertas de los cuarteles ha sido el deporte predilecto de desarrollistas, sindicalistas, liberales «gorilas», liberales progresistas y hasta comunistas. Así, los militares nunca se alzaron con el poder contra la voluntad general. Siempre fueron llamados, y este quizá sea el rasgo más perverso de nuestro sistema político.

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DOCUMENTOS: PROCLAMAS GOLPISTAS DE LOS MILITARES EN ARGENTINA AL TOMAR EL PODER

A continuación se publican fragmentos de los manifiestos dados a conocer por las fuerzas armadas en los derrocamientos del 30, 43, 55, 62, 66 y 76.

6 DE SETIEMBRE DE 1930:

Destitución de Hipólito Yrigoyen

«Camaradas: El ejército y la armada de la Patria, respondiendo al clamor unánime del pueblo de la Nación y a los propósitos perentorios que nos impone el deber de argentinos en esta hora solemne para los destinos del país, han resuelto levantar su bandera para intimar a los hombres que han traicionado en el gobierno la confianza del pueblo y de la República, el abandono inmediato de los cargos, que ya no ejercen para el bien común, sino para el logro de sus apetitos personales. (. . .) La misma Constitución obliga a los ciudadanos a armarse en su defensa. Ha llegado el momento ¡A las armas! para salvar la realidad de las instituciones y la dignidad de la Nación.»

4 DE JUNIO DE 1943:

Caída del Dr. Ramón S. Castillo

«Al pueblo de la República: las fuerzas armadas de la Nación, fieles y celosos guardianes del honor y tradiciones de la Patria, como asimismo del bienestar, los derechos y libertades del pueblo argentino, han venido observando silenciosa, pero muy atentamente, las actividades y el desempeño de las autoridades superiores de la Nación (. . .) Se ha defraudado a los argentinos adoptando como sistema la venalidad, el fraude, el peculado y la corrupción (. . ) Dicha fuerza, consciente de la responsabilidad que asume ante la historia y ante su pueblo, cuyo clamor ha llegado hasta los cuarteles, decide cumplir con el deber de esta hora, que impone actuar en defensa de los sagrados intereses de la patria.»

16 DE SETIEMBRE DE 1955:

La revolución contra el Gral. Juan D. Perón

«Al pueblo argentino y a los soldados de la patria: En mi carácter de jefe de la Revolución Libertadora, me dirijo al pueblo, y en especial a mis camaradas de todas las armas, para pedir su colaboración en nuestro movimiento. La Armada, la Aeronáutica y el Ejército de la patria abandonan otra vez sus bases y cuarteles para intervenir en la vida cívica de la Nación. Lo hacemos impulsados por el imperativo del amor a la libertad y al honor de un pueblo sojuzgado que quiere vivir de acuerdo con sus tradiciones y que no se resigna a seguir indefinidamente los caprichos de un dictador que abusa de la fuerza del gobierno para humillar a sus conciudadanos. (…) Ningún escrúpulo deben abrigar los miembros de las Fuerzas Armadas por la supuesta legitimidad del mandato que ostenta el dictador. (. . .) La revolución no se hace en provecho de partidos, clases o tendencias, sino para restablecer el imperio del derecho.»

28 DE MARZO DE 1962:

La destitución de Arturo Frondizi

(Esta destitución es una excepción a la regla golpista, ya que los comandantes de las tres armas —Raúl Poggi, Agustín R. Penas y Cayo Alsina— oficializaron el golpe a través de una acta que sustituyó la tradicional proclama revolucionaria.) «En Buenos Aires, a los 28 días del mes de marzo, en reunión celebrada en la Secretaría de Marina, reunidos los señores comandantes en jefe de las FF. AA., resuelven exigir el alejamiento de sus funciones del señor presidente de la Nación, a fin de agotar los medios para salvar la organización constitucional. Esta decisión se notificara en el día de la fecha por el conducto que cada autoridad militar considere conveniente dentro de su fuerza. Los comandantes en jefe de las tres Fuerzas Armadas dejan constancia expresa de que, en caso de que los acontecimientos lleven a situaciones extremas que hagan ineludible el cambio de gobierno, el nuevo gobierno será civil.»

28 DE JUNIO DE 1966:

El golpe de Estado contra el Dr. Arturo Illia

«Nos dirigimos al pueblo de la República en nombre del Ejército, la Armada Nacional y la Fuerza Aérea con el objeto de informar sobre las causas de la Revolución Argentina. El gobierno que acaba de ser sustituido contó con el anhelo de éxito más fervoroso y con un crédito de confianza ilimitado por parte de todos los sectores de la vida nacional. (. . .) La inflación monetaria que soportaba la Nación fue agravada por un estatismo insaciable e incorporada como sistema y con ello el más terrible flagelo que puede castigar a una sociedad, especialmente en los sectores de menores ingresos, haciendo del salario una estafa y del ahorro una ilusión. (. . .) Las FuerzasArmadas observaron con creciente preocupación este permanente y firme deterioro. No obstante, no sólo no entorpecieron la acción del gobierno, sino por el contrario buscaron todas las formas posibles de colaboración».

24 DE MARZO DE 1976:

Destitución de María Estela Martínez de Perón

Agotadas todas las instancias del mecanismo constitucional, superada la posibilidad de, rectificaciones dentro del marco de las instituciones y demostrada en forma irrefutable la imposibilidad de la recuperación del proceso por sus vías naturales llega a su término una situación que agravia a la Nación y compromete su futuro.

Nuestro pueblo ha sufrido una nueva frustración. Frente a un tremendo vacío de poder, capaz de sumirnos en la disolución y en la anarquía; a la falta de capacidad de convocatoria que ha demostrado el gobierno nacional; a las reiteradas y sucesivas contradicciones evidenciadas en la adopción de medidas de toda índole; a la falta de una estrategia global que, conducida por el poder político, enfrentara la subversión; a la carencia de soluciones para problemas básicos de la Nación, cuya resultante ha sido el incremento permanente de todos los extremismos; a la ausencia total de los ejemplos éticos y morales que deben dar quienes ejercen la conducción del Estado; a la manifiesta irresponsabilidad en el manejo de la economía, que ocasionara el agotamiento del aparato productivo; a la especulación y la corrupción generalizadas, todo lo cual se traduce en una irreparable pérdida del sentido de grandeza y de fe; las Fuerzas Armadas en cumplimiento de una obligación irrefutable, han asumido la conducción del Estado.

Una obligación que surge de serenas meditaciones sobre las consecuencias irreparables que podría tener sobre el destino de la Nación toda, una actitud distinta a la adoptada.

Esta decisión persigue el propósito de terminar con el desgobierno, la corrupción y el flagelo subversivo, y sólo está dirigida contra quienes han delinquido o cometido abusos de poder.
Es una decisión por la Patria y no supone, por lo tanto, discriminaciones contra ninguna militancia cívica ni sector social alguno. Rechaza, por consiguiente, la acción disociadora de todos los extremismos y el efecto corruptor de cualquier demagogia.

Las Fuerzas Armadas desarrollarán durante la etapa que hoy se inicia una acción regida por pautas perfectamente determinadas, por medio del orden, del trabajo, de la observancia plena de los principios éticos y morales, de la justicia, de la organización integral del hombre, del respeto a sus derechos y dignidad; así la República llegará a la unidad de los argentinos y a la total recuperación del ser nacional, metas irrenunciables para cuya obtención se convoca en un esfuerzo común a los hombres y mujeres, sin exclusiones, que habitan este suelo.

Tras esas aspiraciones compartidas, todos los sectores representativos del país deben sentirse claramente identificados y, por ende, comprometidos en la empresa común que conduzca a la grandeza de la Patria.

No será un gobierno patrimonio de sectores ni para sector alguno. Estará imbuido de un profundo sentido nacional y sólo responderá a los más sagrados intereses de la Nación y sus habitantes.

Al contraer las Fuerzas Armadas tan trascendente compromiso, formulan una firme convocatoria a toda la comunidad nacional.

En esta nueva etapa hay un puesto de lucha para cada ciudadano. La tarea es ardua y urgente. No estará exenta de sacrificios, pero se la emprende con el absoluto convencimiento de que el ejemplo se predicará de arriba hacia abajo y con fe en el futuro argentino.

La conducción del proceso se ejercitará con absoluta firmeza y vocación de servicio.

A partir de este momento, la responsabilidad asumida impone el ejercicio severo de la autoridad para erradicar definitivamente los vicios que afectan al país.

Por ello, al par que se continuará combatiendo sin tregua a la delincuencia subversiva, abierta o encubierta, y se desterrará toda demagogia, no se tolerará la corrupción o la venalidad bajo ninguna forma o circunstancia, ni tampoco cualquier trasgre-sión a la ley u oposición al proceso de reparación que se inicia.

Las Fuerzas Armadas han asumido el control de la República. Quiera el país todo comprender el sentido profundo e inequívoco de esta actitud para que la responsabilidad y el esfuerzo colectivos acompañen esta empresa que, persiguiendo el bien común, alcanzará, con la ayuda de Dios, la plena recuperación nacional.

Formación Política Para La Democracia Tomo III – Los Golpes Militares – Editorial Sanchez Teruelo S.A.

Ampliación del Tema: Intervención en la Política Argentina

Obra de Gobierno de Rivadavia Ley de Enfiteusis Cracion Banco Nacional

Obra de Gobierno de Rivadavia Ley de Enfiteusis

BERNARDINO RIVADAVIA nadó en Buenos Aires el 20 de mayo de 1780. Estudió en el Coléalo de San Carlos, luchó con valor en la segunda invasión inglesa, se pronunció en favor de la Revolución de Mayo, fue secretario de guerra del Primer Triunvirato y, desde entonces, representó al centralismo porteño.

Fue diplomático en Europa representando a las Provincias Unidas en la búsqueda del reconocimiento a nuestra independencia; en 1821 fue llamado a cubrir el cargo de ministro en la gobernación de Martín Rodríguez, realizando una serie de reformas que marcaron notablemente al período histórico entre 1821-1824.

El 8 de febrero de 1826 fue nombrado presidente en momentos difíciles para la nación (Guerra con el Brasil); tuvo que renunciar al año siguiente y se alejó definitivamente de la vida política. Falleció un 2 de septiembre de 1845, en Cádiz, España.

Presidencia de Rivadavia:
gobierno de rivadaviaUna instancia polémica: Bernardino Rivadavia fue una figura polémica de nuestra historia, que generó simpatías y rechazos. Se lo ha visto como un pensador que ideó un plan acertado de renovación estatal, o como el representante de la burguesía comercial agente británico en el Río de la Plata». Más allá de estas interpretaciones, el grupo rivadaviano elaboró un plan concreto para organizar el país, que en su momento era prácticamente único.

El grupo rivadaviano estaba integrado por partidarios de las ideas liberales, la mayoría de formación universitaria europea, que contaban con el respaldo de comerciantes y hacendados de Buenos Aires. Los comerciantes apoyaban la política de librecambio: impuestos bajos para el comercio de importación y exportación.

Los hacendados vieron con buenos ojos la Ley de Enfiteusis que dictó Rivadavia, porque pudieron engrosar sus propiedades. Por otra parte, el presidente favorecía la exportación de cueros. Este apoyo, sin embargo, no sería eterno: terminaría cuando las medidas económicas fueran desfavorables para sus intereses.

• Ley de Capitalización de Buenos Aires
El presidente Rivadavia no hizo esperar el programa de medidas de su mandato. El mismo mes de febrero presentó un proyecto sobre capitalización de Buenos Aires, el cual se sancionó a principios del mes siguiente. La nueva capital estaba comprendida entre Puente Márquez (próximo a Merlo), Tigre y el río Santiago. Este territorio quedaba bajo la dirección de la Legislatura y del presidente nacional; todos sus establecimientos se nacionalizaban junto a las acciones, deberes y empréstitos contraídos por la provincia de Buenos Aires.

Días después se disuelve la Junta de Representantes y cesan las funciones del Poder Ejecutivo y Legislativo de la provincia bonaerense. La provincia de Buenos Aires había desaparecido.

• Ley de consolidación de la deuda pública
La economía de la provincia no era muy ventajosa. Por la situación presentada con el Brasil, el presupuesto estaba destinado en su totalidad a los gastos militares. Existía una importante deuda pública acumulada desde 1810 y el empréstito Baring debía pagarse.

El Congreso trató el proyecto de consolidación de la deuda pública y de la hipoteca de la tierra fiscal de todo el país. Las tierras públicas quedaban afectadas al pago de la deuda y no podían venderse. Las tierras provinciales pasaban de este modo a manos del Estado nacional. Esta ley condujo a la sanción de la Ley de Enfiteusis. La medida provocó descontento en las provincias, porque perdían el control de sus tierras.

La tierra: negocio redondo:

La vocación de Rivadavia sobre inmigración y colonización culminaría bajo.su mandato como presidente, cuando el Congreso Constituyente de las Provincias Unidas sancionó el 20 de mayo de 1826 la Ley de Enfiteusis, que disponía en su art. 1°. la prohibición de enajenar las tierras de propiedad pública, determinando que éstas se darían en enfiteusis durante un periodo no menor de 20 años, a contarse desde el 1° de enero de 1827. El art 2° fijaba dos tipos de canon; 8 por ciento para las tierras de pastoreo y el 4 por ciento, si las tierras eran de «pan llevar», con lo que se pretendía fomentar la agricultura… El objetivo era poder hacerse de recursos (el canon) sin desprenderse de la propiedad de la tierra (enfiteusis) que seguía siendo el resguardo del préstamo con Baring, y de los nuevos préstamos solicitados con motivo de la guerra. Lo que no se esperaba era que los grandes ganaderos se quedaran en forma directa o por testaferros con enormes cantidades de tierra que originaron grandes latifundios; tampoco estaba previsto que el estado de conflicto permanente del próximo cuarto de siglo haría que los colonos sólo llegaran a cuentagotas, por lo que la ley se convirtió en definitiva en una trampa muy costosa, ya que las mejores tierras quedaron inhabilitadas para cualquier colonización futura.(Fuente Consultada: Grandes Debates Nacionales Pagina 12)

• Ley de Enfiteusis
A mediados de 1826 se sanciona la Ley de Enfiteusis, que tuvo por objetivo estimular la colonización y obtener recursos para el tesoro nacional.

Esta ley establecía la concesión de la tierra pública en arrendamiento por veinte años. La tasación sería realizada por una comisión de vecinos que establecerían el monto de alquiler anual, según fuesen tierras para ganadería o agricultura.

Pero la ley no dará los frutos esperados, porque los arrendamientos no se pagaban con frecuencia y las tierras fueron adquiridas mayormente por capitalistas que las tenían como inversión y no para hacerlas trabajar. La idea de favorecer la formación de pequeñas propiedades para otorgar la tierra a los campesinos tampoco pudo cumplirse. Surgieron grandes propiedades o latifundios, en manos de quienes podían pagar más.

• La Constitución de 1826
El Congreso comenzó a tratar el tema constitucional. Como primer paso se acordó establecer una república representativa; la monarquía quedaba descartada. Un tema más espinoso fue decidir la organización estatal: ¿federal o unitaria?

A pesar de la oposición de los federales, el 24 de diciembre de 1826 se aprobó la Constitución que establecía «la forma representativa republicana bajo la unidad de régimen». Los gobiernos provinciales quedaban bajo la total dependencia del presidente de la Nación.

La Constitución fue rechazada en las provincias, al no ver satisfechas las aspiraciones federalistas.

Renuncia de Rivadavia
La situación del presidente Rivadavia se volvió muy delicada:
Las provincias habían rechazado la Constitución de 1826, por lo tanto, su autoridad nacional estaba cuestionada.
El ministro García había firmado un tratado deshonroso, por la cual reconocía a Brasil la posesión de la Banda Oriental, con el objetivo de finalizar la guerra.

Los terratenientes y comerciantes, su grupo de apoyo tradicional, le quitaron el respaldo por el aumento de impuestos y contribuciones destinados a cubrir gastos de la guerra con el Brasil.
Ante estas circunstancias, Rivadavia se vio obligado a renunciar. Se avecinaban tiempos de disgregación nacional.

PARA SABER MAS…
ESTADO Vs. IGLESIA

En el Argos de Bs.As. del sábado 19 de octubre 1822, se publicaba un comentario acerca de la discusión sobre la reforma eclesiástica propuesta por el gobierno , que había tenido lugar en la sala de Representantes:

(…) ha quedado decretada la abolición del fuero personal del clero (…) El público ha quedado prendado del celo y patriotismo con que estos señores eclesiásticos, que han atacado con calor, y con los más vivos coloridos los perjuicios que resultan a La sociedad de esta distinción que les había sido concedida; (…). La representación y el gobierno caminan con pasos de gigante, y Buenos Aires, de día en día va dando pruebas que dentro de breve presentará el modelo de una de las sociedades más bien organizadas, y a donde correrán habitantes de todas naciones a disfrutar en su seno el libre ejercicio de su industria, la abundancia y la seguridad.»

Como parte del plan orgánico concebido por el ministro Bernardino Rivadavia y su grupo, el gobierno se ocupó también de la Iglesia. La revolución de 1810 había alcanzado con su impacto a la jerarquía eclesiástica del Río de la Plata, la había separado de Roma y privado de muchas de  sus autoridades legítimas. Corno resultado de la conmoción social que la afectó, la Iglesia ofrecía un cuadro de desorden interno que acusaba problemas de todo tipo. Rivadavia se propuso poner coto al desquicio de esa situación, pero la reforma se impuso desde el gobierno  que asumió de esta manera, una potestad que subordinaba la Iglesia al poder civil.

Se inventariaron los bienes eclesiásticos, inclusive los de las órdenes religiosas; se suprimió toda autoridad eclesiástica sobre franciscanos y mercedarios, que quedaron sujetos a la del gobierno; se fijaron normas de conducta para los frailes, entre otras medidas que se arbitraron.

La iglesia dividió sus posiciones frente al avance reformista del gobierno y Francisco de Paula Castañeda, un fraile recoleto, se erigió en el más firme y vocinglero contradictor de la reforma y su alma mater. Agitó la opinión a través de una serie de periódicos de vida efímera y nombres estrafalarios que, pese a constituir una campaña de verdadero asedio, no pudieron contener la resolución del gobierno.

La ley de reforma eclesiástica se sancionó en noviembre de 1822 después de un prolongado y ardoroso debate. Por ella se dispuso la anulación del diezmo, la secularización de las órdenes monásticas; los bienes de los conventos disueltos se declararon como propiedad del Estado, a cambio de lo cual el gobierno se comprometía a proveer el presupuesto de la iglesia. Así nació, dicen algunos autores, el primer presupuesto de culto y en el predio de los monjes recoletos se estableció el cementerio del Norte o de «la Recoleta» , bajo la administración estatal.

Con el apoyo de algunos eclesiásticos comprometidos con la reforma, en Buenos Aires ésta pudo llevarse adelante. En el resto del país, una sociedad más ligada a las tradiciones hispánicas no podía comprenderla y se hizo inaplicable. El gobierno y, especialmente su ministro, se ganaron una acusación de anticlericalismo que excedió con creces las intenciones de Rivadavia. La reforma tuvo, además, un correlato político de carácter más violento, como fue la revolución encabezada por Gregorio Tagle en 1823, rápidamente sofocada.

EL GRUPO QUE ACOMPAÑABA A RIVADAVIA: Al calificar de grupo a este conjunto de hombres lo hago a sabiendas. Se trata de individuos que tienen, en un momento dado, similitud de ideas, adoptan una actitud pública común y se sienten entre ellos solidarios. Pero no mantienen una unidad permanente desde 1811 hasta 1827. A veces, la relación es puramente amistosa; otras se agregan al grupo algunos colaboradores inmediatos. En ocasiones, el grupo es relativamente numeroso.

Bernardino Rivadavia es quien la vertebra y las etapas en que se divide el plan económico analizado coinciden con las de su actuación pública. Julián Segundo de Agüero, sacerdote, legislador, ministro y político activo, es la otra figura central, tan Importante como Rivadavia en cuanto al manejo de las ideas. Salvador María del Carril es ministro de Hacienda durante la presidencia de Rivadavia y ha sido antes gobernador de San Juan.

Manuel José García merece párrafo aparte. Es colega de Rivadavia en el ministerio del gobernador Martín Rodríguez en la provincia de Buenos Aires y durante ese período (1820-1824) no cabe duda que ambos comparten muchas de las ideas e iniciativas económicas. Resulta difícil y quizá innecesario discriminar quién es el verdadero autor de algunas iniciativas que, muy probablemente, son patrimonio de varios grupos y de decenas de individuos durante el cuatrienio mencionado.

Algunos de los documentos reproducidos en esta obra correspondientes a ese período llevan la firma de García, como se observará. No participa éste, en cambio, de otras iniciativas y, ya en ese período, comienza a tener una actuación que es menester individualizar y que nada presenta en común con el grupo estudiado. Antes de iniciarse la presidencia de Rivadavia, las discrepancias entre García y Agüero y su enemistad son notorias en el medio porteño.

Sin embargo, el 8 de febrero de 1826, después de la ceremonia de toma de posesión del cargo de presidente, Rivadavia dicta un decreto nombrando su ministerio y allí le reserva a García la cartera de Relaciones Exteriores. El 10 de febrero-cuarenta y ocho horas después- otro decreto expresa que, habiendo renunciado García a su ministerio, se nombra a Francisco de la Cruz en su reemplazo. Rivadavia le envía más tarde como jefe de la misión diplomática a Río que en 1827 firma un tratado que aquél desconoce de inmediato.

Sin la menor duda hacía ya algún tiempo que ambos representaban posiciones ideológicas, económicas, políticas e internacionales irreconciliables, como se verá. El 28 de abril de 1834, García, como ministro del gobernador Viamonte, suscribe el decreto por el cual Rivadavia es expulsado de Buenos Aires.

Santiago Wilde, británico, contador de profesión y funcionario del gobierno de Buenos Aires durante varios años, es el autor de la Memoria sobre organización fiscal que se reproduce en el documento número 11. Trabajó durante algún tiempo en colaboración con Rivadavia y es probable que alguna de las iniciativas económicas de éste hayan contado con su asesoramiento. Es redactor de El Argos de Buenos Aires en los primeros números de este periódico.

Los otros miembros del grupo rivadaviano son redactores de cuatro periódicos que apoyan las iniciativas de Rivadavia y Agüero, o bien sostienen las ideas que pueden considerarse comunes al grupo. Esos periódicos sonEl Argos de Buenos Aires, fundado en 1821, del cual Ignacio Núñez es propietario y principal redactor; El Centinela, que aparece durante 1822s y 1823, redactado por Ignacio Núñez y Juan Cruz Várela; El Nacional, cuyos redactores son Valentín Alsina y dos profesores cuyos apellidos son  San Martín y Palacios, y que ocasionalmente recibe la contribución de  Agüero y García, y El Mensajero Argentino, que se inicia en 1825 y cesó en 1827, en cuyas columnas escribieron Juan Cruz Várela, Agustín Delgado, Francisco Pico y Valentín Alsina. (…)

Lo que todos tienen en común es un nivel cultural que puede considerarse elevado para la época y el lugar. Rivadavia y Núñez fueron hombres de recursos propios, obtenidos por herencia. La mayor parte de los bienes privados de Rivadavia estaba invertida en fincas urbanas, (…). Lo que no he hallado son referencias, directas o indirectas, que indiquen que alguno de los miembros de este grupo haya pertenecido a empresas de importancia aunque fuere mediana. No parece, pues, que ninguno de ellos haya tenido comprometidos bienes personales de consideración en las medidas que integran esto que denomino el plan económico del grupo rivadaviano.»

BAGU, SERGIO. El Plan
Económico del Grupo Rivadaviano
(1811-1827). Rosario, Instituto de
Investigaciones Históricas, 1966.

RESPECTO A LA LEY DE ENFITEUSIS: Los proyectos de Rivadavia, que en un primer momento fueron apoyados por la burguesía comercial porteña, pues su concepción unitaria buscaba centralizar al país para crear un extenso mercado nacional, el que se afianzaría con el desarrollo de la agricultura pues se incrementarían los consumidores, no estaba desprovista de, lógica en lo referente a sentar las bases para la formación de una nación capitalista moderna.

Si bien las medidas librecambistas, a las que adhería Rivadavia, en una primera etapa aniquilarían alas rústicas industrias del interior, posteriormente, en base a la propagación de la agricultura y al establecimiento de una multitud de propietarios, que ampliarían el mercado interno, se podría desarrollar una industria nacional competitiva. Sin embargo, en la realidad económica y social de Argentina, en la década de 1820, esto no era más que una teoría de dudosa concreción. Para empezar, no existía una población dispuesta a contraerse a las actividades agrícolas ya que se carecía, casi por completo, de la tradición y cultura necesaria.

Esta dificultad, que no era desconocida por Rivadavia y su grupo, se pretendió superar con planes inmigratorios, pero la escasez de recursos del Estado, la inestabilidad política, que determinaba la sucesión de permanentes guerras civiles, y la población indígena que amenazaba constantemente a las fronteras interiores, desalentaban a los inmigrantes a radicarse en las pampas argentinas.

Estas condiciones objetivas fueron percibidas con claridad por la misma clase comercial, que no sólo se dedicaba al comercio de importación, sino que también exportaba frutos del país, tales como cueros y sebo principalmente. Fueron precisamente la valorización del cuero y el auge del saladero debido a la creciente colocación del primero en Europa, y a la estable demanda del tasajo en Cuba y Brasil, los factores que determinaron el interés de los comerciantes porteños por la posesión de la tierra apta para la ganadería, ya sea con fines especulativos o para destinarla a la cría de vacunos para la exportación de sus subproductos. De esta forma la burguesía comercial, hasta hacía poco la clase más poderosa de Buenos Aires, comenzó a transformarse en burguesía terrateniente y a participar en los negocios ganaderos.

Este hecho implicaba una contradicción para los proyectos de Rivadavia. Es sabido que el fomento de la agricultura y el poblamiento de la campaña iban en contra del interés de los estancieros que buscaban poseer grandes extensiones de tierra para criar el ganado con pasturas naturales.

Las condiciones descriptas determinaron que, en el gobierno de Martín Rodríguez, después del decreto del 1a de julio de 1822 (al que nos referiremos luego), y entre 1826 y 1830, como consecuencia de la ley nacional de enfiteusis, tanto los estancieros como los grandes comerciantes, muchos de los cuales integraban la Junta de Representantes, el Congreso Nacional y otras funciones gubernamentales, canalizaran en su beneficio personal el régimen de enfiteusis y consiguieran que se desvirtuaran sus propósitos iniciales. De esta forma, un proyecto que había tenido por finalidad promover la agricultura y evitar la especulación con la propiedad de la tierra, produjo un resultado totalmente opuesto al buscado

Fuente Consultada:
Historia 2 Serie De la Modernidad a los Tiempos Contemporáneos Serie Horizonte Silvia A. Vázquez de Fernández
Historia Argentina Tomo I Desde La Prehistoria Hasta 1829  Nota de María Cristina San Román

Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –

Origen Unión Civica de la Juventud Alem y Mitre Gobierno de Celman

PRESIDENCIA DE MIGUEL JUÁREZ CELMAN (1886-1890)

Origen Unión Civica Juventud Alem y Mitre Crisis 1890 Juarez CelmanEl presidente Juárez Celman asumió el mando el 12 de octubre de 1886. Con él, el ambiente político del país no varió por el contrario, se acentuó el personalismo y la adhesión al nuevo gobernante. Este para imponerse continuo utilizando la presión oficial y las intervenciones a las provincias (Tucumán. Córdoba y Mendoza).

Se convirtió en el jefe del PAN (Partido Autonomista Nacional) , con lo que a las facultades de la Constitución sumó las de caudillo.

Esta particular situación fue popularmente llamada unicato y provocó el distanciamiento político entre Roca, Pellegrini y el presidente, al no poder los primeros controlar el PAN, pues Juárez Celman pretendió ejercer por sí el poder, sin aceptar la preponderancia de otros en sus filas:

LA CRISIS ECONÓMICA: El país continuó su expansión económica con importantes inversiones de capital foráneo. La confianza en el futuro del país se refleja en los empréstitos contratados con capitales extranjeros, la creación de bancos, el crecimiento del crédito interno, la multiplicación de grandes obras públicas, la extensión constante de las vías férreas.

En 1889 existían 134 sociedades anónimas que giraban con un capital de más de 500 millones de pesos. La Bolsa de Comercio era el centro de una febril actividad: se realizaban transacciones por más de 1.500 millones de pesos por mes. La mayor parte de las mismas se hacían sobre tierras. Se especulaba con los terrenos baldíos, sumamente baratos, y con la probabilidad de aumentar cuatro veces su precio.

La lectura predilecta del público eran los avisos de remates de tierras que ocupaban páginas enteras de los periódicos. La especulación y las fáciles ganancias crearon una nueva moral: lo importante era obtener riquezas y no cómo lograrlas. Por eso se hicieron negociados con las concesiones que se otorgaban, y se difundieron el lujo, el juego y la ostentación.

Pero la naturaleza de los productos fabricados, la falta de mercados exteriores y la baja de precios producida por la crisis europea. fueron algunas de las causas del colapso económico que se produjo.

LAS CAUSAS DE LA CRISIS: Entre los factores financieros determinantes, cabe mencionar: la insuficiente producción del país; el tipo de empréstitos contratados con intereses a plazos fijos; la excesiva emisión de billetes sin el respaldo oro que establecía la ley; la falta de un sistema impositivo orgánico, en especial en la recaudación; los elevados gastos del presupuesto oficial; el acelerado proceso inflacionario consiguiente.

Ante la situación imperante, los bancos redujeron los créditos, y en la Bolsa de Comercio cundió el pánico ante las consecuencias de la especulación. El alza del precio del oro se hizo incontenible: en 1889 se cotizaba a 147 pesos papel, los cien pesos oro; en abril de 1890 el precio pasó en tres días de 278 a 310 pesos. Se acusó al gobierno de corrupción económica , de lanzar emisiones clandestinas.

Uno de los resultados de este proceso fue la inflación que modificó los precios internos de la economía argentina (cada vez eran necesarios más pesos para comprar la misma cantidad de unidades de un producto).

Esta inflación resultaba beneficiosa para los sectores de la población vinculados con el negocio de la exportación, particularmente los terratenientes exportadores —qué recibían oro como pago por sus exportaciones— y también los colonos, comerciantes y transportistas. Pero perjudicaba a los sectores que dependían de ingresos fijos, como los empleados en las empresas y comercios privados y en la administración pública, y los obreros, cuyos salarios no crecían con la misma rapidez que la desvalorización del peso.

Entre 1887 y 1889, en Buenos Aires y Rosario tuvo lugar el primer movimiento huelguístico de importancia en el país, protagonizado por obreros ferroviarios —luego sé extendió entre zapateros, albañiles y carpinteros—, que exigían cobrar su salario en oro. Ante estas manifestaciones de descontento social, la Oposición política ganó confianza e inició una revolución con el objetivo de derrocar al gobierno.

A medida que la crisis avanzaba, la oposición se hizo sentir cada vez con más fuerza. El 1º de septiembre de 1889 se realizó un mitin en el Jardín Florida, en la ciudad de Buenos Aires, y se fundó la Unión Cívica de la Juventud, liderada por Francisco Barroetaveña. Unas semanas mas tarde, este grupo se convirtió en la Unión Cívica, en la cual se destacó el nuevo líder de la oposición: Leandro N. Alem, junto con figuras más tradicionales como Bartolomé Mitre.

Origen Unión Civica Juventud Alem y Mitre Crisis 1890 Juarez CelmanSE  ORGANIZA LA OPOSICIÓN Y NACE LA UNIÓN CÍVICA DE LA JUVENTUD:  La corrupción política, la imposibilidad de llegar al poder por medios legales y la crisis económica antedicha, organizó a los distintos sectores de la oposición , unidos todos por el rechazo a Juarez Celman.

El 1º de setiembre de 1889 —en el mitin celebrado en el Jardín Florida con la presencia de 15000 personas quedó constituida le Unión Cívica de la Juventud. El mitin fue organizado por Leandro N. Alem (imagen der.)  y otros viejos y jóvenes políticos. Bartolomé Mitre y otros dirigentes mandaron su adhesión. 

En esa reunión contra el gobierno de Juárez Celman convergieron los obreros, empleados y artesanos empobrecidos por la desvalorización de sus ingresos reales, 105 productores agropecuarios perjudicados por la baja de los precios de las exportaciones, los comerciantes arruinados por la paralización de los negocios, los especuladores y bolsistas en bancarrota, los católicos descontentos por las leyes laicas, la clase media oprimida por una política que le cerraba el acceso al poder y a la riqueza, y los inversores europeos.

Al terminar la reunión, un comisario le transmitió a Alem la adhesión de una logia de 33 militares, dispuestos a combatir por “el respeto de la voluntad popular”. El 13 de abril de 1890, en el mitin del Frontón Buenos Aires, la Unión Cívica de la Juventud se transformó en la Unión Cívica.

Nunca se dio en Argentina una coalición política de la amplitud de la Unión Cívica. Tampoco una que  representara tanto factores reales de poder. Era sin embargo , frágil y circunstancial, pues se la subordinaba al único objetivo de derrocar a presidente.”

Ese mismo año de 1890, la Unión Cívica, dirigida por Leandro Alem y Bartolomé Mitre encabezó el 26 de julio la llamada Revolución del Parque o Revolución del 90, un sangriento levantamiento armado que causó la caída del presidente Juárez Celman y su reemplazo por el vicepresidente Carlos Pellegrini.

La Unión Cívica se constituyó de forma orgánica en todo el país y por vez primera en la historia política argentina proclamó una fórmula presidencial por medio de una convención partidaria.

La nueva oposición política: la Unión Cívica Radical:  Desde 1890, la Unión Cívica había aparecido como una organización política de un nuevo tipo que produjo un cambio en el modo de hacer política. Sus dirigentes, aun cuando formaban parte de la clase gobernante, impugnaron la legitimidad del régimen sostenido por la exclusión y el fraude electoral.

La revolución del 90 no logró cambiar los fundamentos del sistema de gobierno oligárquico: sólo había desplazado a un sector de la oligarquía que fue reemplazado por otro.

Para lo próximos comicios de debía elegir la fórmula presidencial y en enero de 1891 la Unión Cívica convocó a una Convención Nacional en Rosario. En dicha convención se eligió candidatos a Bartolomé Mitre y a Bernardo de Irigoyen que se  encontraba de viaje en Europa por unos meses. De inmediato Mitre recibió la visita de Roca, con quien acordó el cambio de Bernardo de Irigoyen por el autonomista José Evaristo Uriburu en el segundo término de la fórmula presidencial.

Este entendimiento, este «acuerdo» de Mitre, con el PAN, representante de la oligarquía gobernante, significaba lisa y llanamente la entrega del movimiento revolucionario al régimen a cambio de la Presidencia para Mitre.

Frente a esta situación, y en ocasión de la sucesión presidencial de 1892, la Unión Cívica se fragmentó en dos líneas opuestas. La Unión Cívica Nacional conducida por Bartolomé Mitre y la Unión Cívica Radical liderada por Leandro N. Alem. La Unión Cívica Nacional propuso el acuerdo con el gobierno y en los años siguientes sus dirigentes y partidarios integraron los gabinetes y ocuparon cargos legislativos y en la administración del Estado.

La Unión Cívica Radical, en cambio, se orientó hacia la intransigencia. Sus dirigentes negaron legitimidad al acuerdo y a los comicios que lo legalizaban y decidieron mantenerse en la resistencia. Sostenían que “No derrocamos al gobierno para separar hombres y sustituirlos en el mando; lo derrocamos para devolverlo al pueblo a fin de que el pueblo lo reconstituya sobre la base de la voluntad nacional”

Durante los años siguientes, en el interior de la UCR se debatieron dos tendencias: la abstencionista —no participar en las elecciones— y la concurrencista —participar en las elecciones. Entre 1891 y 1894, la UCR participó en las elecciones y obtuvo algunas victorias. Pero, al mismo tiempo, los cívicos radicales que sostenían la impugnación revolucionaria comenzaron a extender su influencia a algunas provincias.

En 1893, se sucedieron movimientos revolucionarios en Córdoba, San Luis, Santa Fe, Tucumán y en La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires. Los enfrentamientos entre dos radicales de las dos tendencias continuaron hasta que después de 1904, Hipólito Yrigoyen asumió como jefe de la UCR e impuso la línea de la abstención y la impugnación revolucionaria.

Fuente Consultada: Rodolfo Puiggrós, historiador argentino contemporáneo, Los partidos políticos del 90.

Gobierno de Campora Hector Resumen Anmistia Politica Liberacion Presos

Gobierno de Cámpora Héctor Resumen
Anmistía Política y la Liberación Presos

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA DE CÁMPORA:

El gobierno militar, a cargo de Agustín Lanusse, avanzó en la transición por medio de dos gestos: en septiembre devolvió el cadáver de Evita, que permanecía oculto desde hacía muchos años, y en noviembre de 1972 permitió el regreso del líder justicialista. En realidad, se trató de una visita que duró unos días y en la que selló un acuerdo con Ricardo Balbín.

El Perón que había vuelto del exilio parecía un político dispuesto a negociar con todos con tal de rescatar al país de una inestabilidad de casi dos décadas. Además del apoyo sindical, representado por el secretario general de la CGT José Rucci, también contaba con la adhesión de muchos grupos armados.

El propio Perón reivindicó el uso de la violencia en el contexto de esa época e incorporó a Rodolfo Galimberti, uno de los jefes de Montoneros, al Consejo Superior del peronismo. En ese organismo convivía un extraño elenco que incluía a su esposa «Isabel», al ultraderechista teniente coronel Jorge Manuel Osinde y a Héctor J. Cámpora, que había reemplazado a Paladino como delegado personal de Perón gracias a su legendaria lealtad.

Ese mismo año se formó el Frente Justicialista de Liberación (FREJULI), una coalición integrada por el peronismo y otros partidos menores. Perón intentó conciliar las corrientes renovadoras e históricas que se disputaban la conducción del movimiento y designó en la fórmula presidencial a Cámpora y Vicente Solano Lima. El primero se hallaba cercano a la juventud radicalizada y el segundo era un peronista conservador.

Las acciones terroristas habían proseguido con bombas, sabotajes, asaltos y copamientos. El 10 de abril de 1972 el ERP secuestró y mató a un alto ejecutivo de la fábrica de automóviles Fiat; ese mismo día, el grupo Montoneros asesinó en Rosario a un general del Ejército. La respuesta del gobierno resultó ambivalente. Por un lado, se crearon tribunales especiales para juzgar a los guerrilleros; por el otro, las Fuerzas Armadas ejercieron la represión ilegal mediante el secuestro y la tortura de activistas, y en agosto asesinaron a unos guerrilleros detenidos en la base aeronaval de Trelew.

Sorpresivamente, Perón convocó a Héctor Jorge Cámpora y lo designó su delegado personal en reemplazo de Jorge Daniel Paladino. Cámpora, que había sido presidente de la Cámara de Diputados entre 1948 y 1952, se había mantenido en un segundo plano desde la fuga de la cárcel de Río Gallegos en 1957 junto a John William Cooke, Jorge Antonio, Guillermo Patricio Kelly y José Espejo.

Desde abril de 1971, el presidente Alejandro Lanusse había iniciado la búsqueda de una salida política para la Revolución Argentina, negociando con los partidos reunidosen La Hora del Pueblo, de la que Paladino era un importante animador. La designación de Cámpora indicaba que Perón quería controlar personalmente, y sin intermediarios independientes, la compleja negociación que iniciada. Por lo pronto, Perón acusó a Paladino de ser «agente del dictador Lanusse» y acentuó sus ataques al Gobierno. Además, estimulaba a los grupos juveniles y atacaba a las Fuerzas Armadas desde la revista Las Bases, quo dirigía la hija de su secretario López Rega.

Héctor Cámpora (frejuli)El 11 de marzo de 1973 se realizaron los comicios. El FREJULI obtuvo el 49,6 por ciento de lo votos, seguido muy atrás por Balbín, con el 21,3 por ciento. La UCR reconoció la virtual victoria de Cámpora y decidió no presentarse a la segunda vuelta en el orden nacional.

El acto de asunción de Cámpora, el 25 de mayo, fue acompañado por una gran movilización popular a Plaza de Mayo y manifestaciones en las ciudades más importantes del interior del país. Al finalizar el acto, grandes columnas encabezadas por las organizaciones juveniles se dirigieron a la cárcel de Villa Devoto y exigieron la libertad de los presos políticos.

Luego de varias horas, y para legalizar esa situación «de hecho», el gobierno decretó la libertad de todos los detenidos a través de una ley de amnistía. Esta medida provocó la crítica de diferentes sectores de la opinión pública.

Los acontecimientos de esa jornada marcaron el tono del breve gobierno de Cámpora, que duró menos de dos meses. Fue un gobierno signado por la movilización popular y la expectativa de cambios revolucionarios. Durante ese período dirigentes de la izquierda peronista ocuparon puestos relevantes en el gobierno. Es el caso de las gobernaciones de Buenos Aires, Córdoba , Mendoza, algunos ministerios y banca en la Cámara de Diputados , las universidades y otras instituciones gubernamentales.

De todas maneras siempre se intentó buscar un equilibrio de poder entre la izquierda y derecha peronista. Además Perón buscaba impulsar una estrategia política conciliadora con las restantes fuerza políticas.

Cámpora tenía mejor relación con los sectores de la izquierda peronista, sectores que serán absorbidos por Montoneros, eran los únicos que no cuestionaban su papel como representante del líder, viendo en esa aceptación la posibilidad de integrar espacios del poder. Los sectores tradicionales del sindicalismo y de la derecha peronista, en cambio, ya desde su nombramiento habían trabado su accionar.

La presencia de figuras como los presidentes de Chile, Salvador Allende, y de Cuba, Osvaldo Dorticós, en el acto de asunción de Cámpora, el 25 de mayo de 1973, luego sería usada para acusar al Tío de «agente de la infiltración marxista», aunque las invitaciones habían contado con el aval de Perón.

En el gabinete ministerial no predominaban las figuras ligadas a la denominada «Tendencia Revolucionaria». Salvo la Cancillería, donde fue designado Juan Carlos Puig, hombre vinculado con la Iglesia, y el Ministerio del Interior, ocupado por Esteban Righi, los demás ministerios tuvieron al frente a los mismos funcionarios que luego acompañaron a Raúl Lastiri y a Perón en su tercera presidencia. Entre ellos, se destacaban el secretario privado del líder, José López Rega, en Bienestar Social; el ministro de Trabajo, el sindicalista Ricardo Otero, y el de Hacienda y Finanzas, José Gelbard, dirigente de la CGE.

El 20 de junio Perón regresó de forma definitiva al país y comenzaría una nueva etapa del gobierno peronista, ahora con el líder en su tierra. Ese día fue también uno de los momentos mas triste de la historia política argentina, pues se convirtió en escenario de una sangrienta batalla en la cual la mayoría de los concurrentes se encontró atrapada entre dos fuegos. Nunca se supo con exactitud la cantidad de muertos, porque no hubo interés en realizar una investigación seria del hecho. Algunos reportes hablan de una decena de víctimas fatales y de unos trescientos sesenta heridos. Otros informes sostienen que hubo más de un centenar de muertos. Para evitar el riesgo de un posible atentado, el avión de Perón aterrizó en el aeropuerto militar de Morón.

Como se expresa en el libro «El Libro de los presidentes argentinos»:

La «Masacre de Ezeiza» puso en tela de juicio la capacidad del Presidente para conjurar los enfrentamientos internos. Una intensa campaña contra sus más cercanos colaboradores -Righi y su sobrino Mario-, y el hecho evidente de que el poder no residía en la Casa Rosada sino en la mansión de la calle Gaspar Campos donde se instaló Perón, llevaron a Cámpora a ofrecerle al líder su renuncia.

El 4 de julio, una reunión reservada de la cúpula justicialista, realizada en Gaspar Campos, definió los pasos que seguirían, de los que la ciudadanía sólo tuvo noticias ciertas una semana después. El jueves 12 de julio, Cámpora anunció su dimisión para que, mediante nuevas elecciones, el general Perón pudiese acceder al gobierno. También renunció Solano Lima, y el vicepresidente primero del Senado, Alejandro Díaz Bialet, fue enviado especialmente a la reunión de Países no Alineados. De este modo, la Presidencia provisional de la Nación fue ocupada por Raúl Lastiri, presidente de la Cámara de Diputados y yerno de López Rega. En cuarenta y nueve días había concluido el gobierno constitucional más breve de toda la historia argentina.

El 13 de julio Cámpora renunció y Raúl Lastiri ocupó la presidencia provisional. Lastiri formaba parte del entorno que había convivido con Perón en Madrid hasta su regreso, al igual que Osinde y José López Rega, secretario privado de Perón y ministro de Bienestar Social.

El 23 de septiembre se convocaron a nuevas elecciones y la fórmula Perón-Perón salió vencedora con el 62% de los votos.

Incondicional de Perón
[Cámpora] era un típico peronista […] que había llegado a la política «sin saber por qué»; es decir sin etiquetas ni compromisos del pasado, en ese aluvión que Sanmartino quería relegar a lo zoológico porque no podía admitir un reacomodamiento de las placas sociales que convertía en ciudadanos a todos los que habían estado excluidos y relegados, efectivamente, a la zoología. Cámpora respondía a los agravios al modo de esas flamantes «muchachas peronistas», como Juanita Larrauri, que recogían el salivazo de los niños bien («Juanita, al Bajo, a seguir con tu trabajo») y lo convertían en desafío: «Con bombacha o sin calzón, todas somos de Perón». Si le decían «obsecuente» respondía que sí lo era, «de puro consecuente». A los que lo llamaban «sirviente de Eva» les contestaba orgulloso: «Me honra que me consideren su sirviente porque la sirvo lealmente». Pero el calificativo que más defendía era el de «incondicional», porque su lealtad a Perón no ponía condiciones y se confundía con su sentimiento religioso: el amor al General respondía a la sed oculta de mito, al hondón de las relaciones padre-hijo y debía expresarlo de manera fanática. Curiosa, por otra parte, en un hombre que tendía a evitar los extremos y las confrontaciones. Y así, sería él mismo, con su increíble falta de malicia y su debilidad por la hipérbole, el que alimentaría el estereotipo «contrera» del mucamo idiota.

Miguel Bonasso, El presidente que no fue.

AMNISTÍA POLÍTICAS ARGENTINAS
1973, 25 de Mayo: un indulto masivo impuesto desde la calle:

El principio de la violenta década de los ’70 tuvo entre sus hechos salientes el crecimiento de la violencia guerrillera, su represión legal e ilegal y la apertura electoral. Al finalizar el gobierno de Lanusse, las cárceles estaban pobladas por cientos de presos políticos y sociales cuya «inmensa mayoría, —escribe Bonasso- eran combatientes de las organizaciones guerrilleras».

La tentativa del saliente poder militar de condicionar al nuevo gobierno y evitar la liberación de esos presos vinculados con la subversión guerrillera iba contra la tendencia predominante, y fracasó. El 25 de Mayo, al asumir la presidencia Héctor). Cámpora, la situación de aquellos detenidos, con cuya lucha se identificaban cientos de miles de quienes manifestaban en calles y plazas, aparecía como un tema inmediato e ineludible. («¡El Tío Presidente/ libertad a los combatientes!»era uno de los slogans voceados en la jornada.) La mayoría de la gente parecía compartir esa postura, suponiendo que era uno de los pasos necesarios camino a la democratización.

El nuevo mandatario anunció un proyecto de amnistía en su mensaje al Congreso. Pero los hechos protagonizados por activistas y simpatizantes en torno de la cárcel Villa Devoto (parecía que llegarían al asalto de la prisión) obligaron a la firma apresurada, la misma noche, de un decreto de indulto en el que se disponía la libertad de cientos de detenidos, pues se «…impone el cumplimiento del mandato popular recibido el 11 de marzo último y dadas las características del momento por el cual atraviesa el país… «.

En la confusión, alguna mano aviesa logró incluir en la lista de presos a liberar a un famoso criminal internacional. (En el anecdotario de la época quedaron registradas «oportunas» manifestaciones de solidaridad de los delincuentes comunes encarcelados, con los presos políticos.)

Según Bonasso se trató del «…único preso común que logró evadirse» esa noche. El caso fue «utilizado en la campaña montada por la derecha…».

Fuente Consultada:
Compendio de Historia Argentina Mariana Vicat
Cuatro Décadas de Historia Argentina – P. Dobaño – M. Lewkowicz
El Libro de los Presidentes Argentinos del Siglo XX Deleis-Tito-Arguindeguy
Historia 3 – El Mundo Contemporáneo – Santillana
Fascículo de Grandes Debates Nacionales Pagina/12

Presidencia Julio Roca Segundo Gobierno Ley Ricchieri

Presidencia Julio Roca
Segundo Gobierno La Ley Ricchieri

LA SEGUNDA PRESIDENCIA DE ROCA (1898-1904): Al finalizar la presidencia de Uriburu. el país vivía un estado peligroso a causa de una posible conflagración exterior. Fue éste uno de los argumentos que favorecieron la elección de Roca, quien, por otra parte, manejó hábilmente sus recursos políticos. Para muchos, parecía el hombre necesario para enfrentar una crisis exterior. El 12 de octubre de 1898 fue proclamado presidente de Argentina.

La segunda presidencia de Julio A. Roca (1898 – 1904) tiene caracteres diferentes a los de la primera, pues debe adecuarse a circunstancias muy distintas. El propio PAN (Partido Autonomista Nacional, ensayo de «partido único») va sufriendo crisis decisivas. Las condiciones del mundo y del país no eran las mismas y estos años finiseculares fueron grávidos de acontecimientos que preanunciaban una época plena de inquietudes.

Se había saludado al siglo XX con la euforia propia del siglo precedente, y Roca era hombre de su tiempo. El siglo XX dio en seguida la pauta de que el cambio no era meramente cronológico. Por lo demás se venía preanunciando el sentido de una crisis de estructuras que en Europa se hizo sentir en seguida y cuyos ecos llegarían poco después a nuestra tierra. (Fuente: Galleti Alfredo  La Política y los Partidos)

Julio Argentino Roca Presidente de Argentina

SEGUNDA PRESIDENCIA DE ROCA (1898-1904)
El general Roca, senador por Tucumán, presidente del Senado, y durante algunos meses, de la República, por licencia otorgada al doctor Uriburu (octubre de 1895 a febrero de 1896), gozaba de una gran influencia política. Los grupos dominantes de las provincias (dueños de las denominadas «situaciones»), le respondían; tanto allí como en la capital, la oposición se abstenía de concurrir a los comicios. En ese ambiente de pasividad cívica surgió la candidatura de Roca para un segundo período presidencial.

El doctor Pellegrini la proclamó, en una asamblea de personalidades, reunida en el teatro Odeón de la capital. A los amigos disconformes con su actitud les replicó: «Roca debe ser presidente; sólo él evitará la guerra con Chile, y esa cuestión es más importante que cualquier otro interés del país». Las relaciones con el Estado vecino, en efecto, se habían tornado críticas una vez más.

Las elecciones dieron un fácil triunfo a la fórmula encabezada por Roca, a quien acompañaba como vicepresidente el doctor Norberto Quirno Costa. Tomaron posesión de sus altos cargos el 12 de octubre de 1898.

LA POLÍTICA INTERNACIONAL. Roca desarrolló una hábil política internacional; estrechó la amistad con el Brasil, mediante un cambio de visitas con el presidente de esa nación, Campos Salles. También visitó oficial mente el Uruguay. Con respecto a Chile, Roca y Errásuriz, presidentes de las dos naciones, se entrevistaron a bordo de barcos de las respectivas escuadras, en el estrecho de Magallanes (1899), gestión directa y personal que contribuyó al feliz desenlace del conflicto, pse mismo año fue resuelta la cuestión de la puna de Atacama.

Una junta mixta, integrada por el señor Buchanan, ministro de Estados Unidos de América en Buenos Aires, adoptó una línea convencional,que dividió la zona controvertida, adjudicando a Chile la porción noroeste y a la Argentina la sudeste.

Por los pactos de mayo, firmados en 1902, Chile y la Argentina acordaron la venta de los buques de guerra que habían contratado en Europa, la reducción de sus ejércitos y la resolución inmediata del pleito de límites sobre la base de un fallo arbitral del nuevo rey de Inglaterra, Eduardo VII Una comisión de peritos ingleses marcó una frontera intermedia entre las altas cumbres y la línea divisoria de aguas.

 Por iniciativa de una comisión de damas, en un punto divisorio de la cordillera fue erigida en 1904 una estatua de Cristo, hito simbólico de paz y fraternidad

En materia de derecho internacional, cupo al ministro de Relaciones Exteriores doctor Luis María Drago formular una doctrina en defensa de la soberanía americana. El gobierno venezolano había dejado pendientes ciertas deudas contraídas con banqueros de Alemania y Gran Bretaña. Los gobiernos de esos Estados exigieron su pago inmediato, y al no conseguirlo, enviaron buques de guerra que bombardearon algunos puertos de Venezuela. La «doctrina Drago» sostuvo entonces el principio de que ninguna nación acreedora debe emplear la fuerza para obligar a otra al pago de sus deudas. El conflicto fue arreglado con la intervención amistosa de Estados Unidos de América.

LA GESTIÓN ADMINISTRATIVA Y ECONÓMICA. En 1901, el ministro de Guerra, coronel Pablo Ricchieri, obtuvo la sanción de una ley que implantó el servicio militar obligatorio. El antiguo ejército profesional se transformó en otro de ciudadanos, elevó el nivel de la tropa, hizo de los cuarteles una escuela de democracia, y permitió preparar de una manera eficiente y uniforme las fuerzas armadas de la Nación.

La segunda presidencia de Julio A. Roca (1898 - 1904)Las finanzas sufrieron el efecto de los grandes gastos ocasionados por los preparativos militares y navales: cerca de 80 000 000 de pesos.

Para aliviar la pesada deuda que recaía sobre la economía pública, el gobierno presentó un proyecto de unificación. Un sindicato de banqueros pagaría las deudas existentes, a cambio de una nueva, por el total, al 4 por ciento de interés anual. Los títulos serían colocados al tipo de 75 por ciento.

Como una de las cláusulas acordaba en garantía los ingresos fiscales, incluso los de la aduana, la opinión estime lesionada la soberanía nacional. Se produjeron en la capital algunos desórdenes, Roca, por consejo de Mitre, retiró el proyecto, ya aprobado por el Senado.

En 1899 una nueva ley de Conversión fijó el valor de un peso papel en cuarenta y cuatro centavos oro.El comercio alcanzó un extraordinario desarrollo; de 301 000 000 de pesos oro en 1899, pasó a 451.000.000 en 1904; las exportaciones superaron siempre a las importaciones. Los ferrocarriles aumentaron sus líneas en 4.000 kilómetros. Fueron construido; puertos fluviales, como el de Rosario y Concepción del Uruguay, y en once capitales de provincia comenzaron los servicios de agua potable. Las obras de irrigación favorecieron especialmente a Mendoza, San Juan, San Luis y los valles de los ríos Colorado y Negro.

LA CUESTIÓN SOCIAL. La gran prosperidad económica, sin embargo, sólo beneficiaba a un reducido grupo de personas y de empresas, en su mayoría extranjeras. El nivel de vida de la masa proletaria y campesina era muy bajo, por los salarios escasos y la falta de amparo legal. En Buenos Aires, Rosario y otros puntos las familias obreras se hacinaban en sucios conventillos.

La inquietud tomó auge con la divulgación de las teorías socialistas y anarquistas y el desarrollo de las industrias. Aparecieron los primeros sindicatos, que se confederaron en entidades considerables. Comenzaron a estallar huelgas, y su violencia cada vez mayor impuso la declaración del estado de sitio y provocó choques entre los obreros y la policía.

En 1902 se sancionó, tras un breve debate, la ley de Residencia, que autorizaba al Poder Ejecutivo para expulsar del país a los extranjeros agitadores. El Ministro del Interior  Joaquín V. González presento al Congreso un proyecto de Código de Trabajo, en procura de soluciones amplias y racionales de justicia social.

LAS FUERZAS ARMADAS. El país no estaba preparado para utilizar los instrumentos de guerra adquiridos con premura por el presidente anterior. Faltaban jefes técnicamente capaces, personal especializado, tripulaciones instruidas, arsenales, armamentos, etc.

La creación del ministerio de Marina, a cargo de Martín Rivadavia, permitió el aprovechamiento de la escuadra adquirida con tantos sacrificios. Se iniciaron entonces las obras del Puerto Militar o Puerto Belgrano, que seria la mayor base en su género en América del Sur. y se habilitó el apostadero de Río Santiago. Con el objeto de modernizar el ejército, y con la colaboración del genera) Luis M. Campos, se creó la Escuela Superior de Guerra y la Escuela Normal de Tiro.

El coronel Pablo Ricchieri, segundo ministro de Guerra, inició una nueva era en la organización militar. Convirtió al ejército argentino en un organismo moderno y eficiente, superando el sistema de la Guardia Nacional. En diciembre de 1901 se promulgó una ley sobre la organización de) ejército y el servicio militar obligatorio: la llamada Ley Ricchieri.

ALGO MAS…
La política exterior
Para solucionar el enojoso conflicto limítrofe con el país trasandino, el presidente Roca concertó una entrevista con su colega chileno —señor Errázuriz—, conviniéndose que la reunión se realizara en el estrecho de Magallanes, frente a Punta Arenas.

Roca subió a bordo del acorazado O’Higgins para estrechar la mano de Errázuriz y más tarde el presidente chileno trasbordó al acorazado Belgrano para saludar al presidente argentino.

Ambos mandatarios se ocuparon del problema limítrofe austral, sujeto en esos momentos al  arbitraje de Gran Bretaña.

También trataron la cuestión de la Puna de Atacama, donde las dos naciones sustentaban puntos de vista distintos. Este pleito internacional fue resuelto ese mismo año, por mediación de Guillermo Buchanan, ministro de los Estaaos Unidos en Buenos Aires. Con los 42.000 km2 que correspondieron a nuestro país, se formó el territorio nacional  de los Andes.

El 28 de mayo de 1902, los gobiernos de Argentina y Chile firmaron en la ciudad de Santiago tres convenios —conocidos como Pacto de Mayo—, a fin de facilitar la solución del problema limítrofe en las regiones australes.

Las negociaciones establecieron:
a) la limitación de armamento, es decir, que ambos gobiernos suspendían la adquisición de nuevos barcos de guerra en Europa y disminuían sus unidades en uso, hasta una cierta equivalencia;
b) el arbitraje general o sea someter las diferencias al arbitraje de Gran Bretaña, país que debía designar una comisión técnica para demarcar la frontera.

Poco más tarde, el rey Eduardo VII —por intermedio de una comisión presidida por Mr. Holdich— fijó un límite intermedio y con esto quedó sellada la amistad argentino-chilena.

En cumplimiento de una hábil’ política internacional, el Presidente Roca intercambió visitas con Campos Salles, el primer mandatario brasileño; también estrechó vínculos con Perú y Bolivia.

En diciembre de 1902, las naciones americanas fueron conmovidas cuando naves británicas, alemanas e italianas atacaron y bloquearon la costa de Venezuela, debido a que este país había suspendido los pagos de la deuda exterior.

Ante el incidente, el Dr. Luis María Drago —ministro de Relaciones Exteriores argentino— defendió la soberanía americana y proclamó que ninguna nación acreedora debe emplear las armas sobre otra para saldar deudas. La pacífica intervención de Estados Unidos solucionó el conflicto venezolano.

La nota argentina produjo repercusión en el exterior y fue incorporada, con el nombre de Doctrina Drago, a las normas del Derecho público internacional.

Fuentes Consultadas:
Historia 3 La Nación Argentina Kapeluz
de Miretzky – Mur – Ribas  – Royo
Historia Argentina Santillana Luchilo-Romano-Paz
Historia 3 La Argentina y El Mundo Astolfi José C.
Enciclopedia Historia Argentina Tomo 13
La Argentina Historia del País de y De Su Gente María Sáenz Quesada
HISTORIA 5 Historia Argentina José Cosmelli Ibañez Edit. TROQUEL