El Positivismo

Biografia de Spencer Herbert Pensador Positivista Evolucionista

Biografia de Spencer Herbert – Pensador Positivista Evolucionista

HERBERT SPENCER (1820-1903): Pensador representativo de la fe en el progreso por la ciencia, típica de la segunda mitad del siglo XIX, Herbert Spencer fue o pretendió ser el filósofo de la evolución.

Sin embargo, debido a su escasa formación filosófica — no había leído a Platón ni a Kant —, a su poco cultivado acervo histórico y a su limitada cultura científica, su Sistema de filosofía sintética no llegó a convencer ni a los filósofos puros ni a los hombres de ciencia.

Biografia de Specer Herbert
Biografia de Spencer Herbert: Nació el 27 de abril de 1820 en Derby y murió en Brighton en 1903. Fue fundador del darwinismo social en Gran Bretaña y uno de los más ilustres positivistas de su país. Ingeniero civil y de formación autodidacta, se interesó tanto por la ciencia como por las letras.

Esto no quiere decir que el pensamiento de Spencer no tenga puntos dignos de estima. Pero su obra sólo recaba el interés del historiador en cuanto a documentos dé una época de la vida humana.

Nacido en Derby el 27 de abril de 1820, en el seno de una familia de arraigadas convicciones metodistas, rehusó cursar sus estudios universitarios en la universidad de Cambridge, y a los 18 años se empleó en la construcción del ferrocarril de Londres a Birminghani.

Ocupó un cargo de ingeniero en esta empresa hasta 1846, en cuyo año sus aficiones le llevaron al terreno especulativo.

A partir de 1846 fue vicerredactor de la revista londinense The Economist, hasta que en 1853, gozando ya de una situación económica independiente, se dedicó por completo a sus trabajos filosóficos.

El positivismo es una corriente filosófica que afirma que todo conocimiento deriva de alguna manera de la experiencia, la cual se puede respaldar por medio del método científico. Por tanto, rechaza cualquier conocimiento previo a la experiencia.

Alentado por la buena acogida que se había dispensado a su primera obra, Social Statics (1850), publicó en 1855 sus Principios de Psicología, en los cuales defendió su idea del valor general del principio de evolución.

Convencido de que en el mismo se hallaba la base de la filosofía del futuro, como lo parecía demostrar la conclusión a que había llegado Darwin en su Origen de las especies (1859), Spencer se propuso dedicar el resto de su vida a la elaboración de un sistema evolucionista de pensamiento. (ver: darwinismo social)

En 1860 publicó el programa de su obra, Sistema de filosofía sintética, cuyo primer volumen, Primeros principios, apareció en 1862.

Con tenacidad inquebrantable, pese a las dificultades económicas de la empresa, fue dando a luz los restantes volúmenes del Sistema, en número de diez: Principios de Biología (1867), Principios de Psicología (segunda edición, 1872), Principios de Sociología y Principios de Moral.

Completó la obra en 1896, después de treinta y dos años de arduos esfuerzos. La sociedad coetánea la recibió con gran interés y, luego, con marcado entusiasmo.

Spencer fue objeto de varias distinciones académicas y su obra se tradujo a varios idiomas. Pero, a causa de la preparación de su autor, no ha tenido trascendencia en la formación de las generaciones ulteriores. Murió Spencer en Brighton el 8 de diciembre de 1903.

SINTESIS: Herbert Spencer, una figura destacada en la revolución intelectual de la Inglaterra del siglo XIX, fue un destacado filósofo, sociólogo, biólogo, antropólogo y teórico político.

Nacido de un padre inconformista, fue educado en casa primero por su padre y luego por su tío en matemáticas y ciencias. Más tarde adquirió su vasto conocimiento tanto a través de la lectura personal como de las conversaciones con sus amigos.

Fue uno de los primeros defensores de la teoría de la evolución, acuñando la famosa frase «Supervivencia del más fuerte».

Creía que los principios de la evolución, incluida la teoría de la selección natural, se aplican tanto a las sociedades humanas como a los seres individuales y otras especies biológicas.

También abogó por la supremacía del individuo sobre la sociedad y la ciencia sobre la religión. Sin embargo, creía que el individualismo entraría en vigor solo después de una era socialista y de una guerra posterior.

Aunque él mismo era liberal, temía que en los próximos días el liberalismo diera lugar a un nuevo tipo de despotismo, mucho peor que cualquier otro déspota del pasado.

Ver Mas Información Sobre Spencer Herbert

fuentes

Entrada Para este sitio: Biografia de Spencer Herbert

Origen del Proletariado Industrial Revolución Agraria

LA REVOLUCIÓN AGRARIA EN INGLATERRA: NACE EL PROLETARIADO INDUSTRIAL

A lo largo del siglo XV la agricultura europea se reconstituyó. Muchas de las tierras abandonadas durante la crisis del siglo XIV fueron puestas otra vez en producción y se incorporaron otras nuevas. Una gran novedad fue que los productos rurales se convirtieron en una atracción para los hombres de negocios, quienes comenzaron a invertir su dinero en la compra de tierras. La comercialización de esos productos tuvo un gran impulso debido al aumento de sus precios. La producción rural comenzó a ser vista como un negocio, como una fuente de enriquecimiento, por parte de algunos comerciantes urbanos y propietarios de tierras.

El país europeo en el que más se notaron estos cambios fue Inglaterra. Muchos propietarios se interesaron por comercializar lo que se producía en sus tierras. Esto los llevó a introducir innovaciones técnicas para aumentar la productividad. En muchos casos los adelantos técnicos provocaban desocupación, ya que reducían la necesidad de mano de obra. Por lo tanto, gran cantidad de campesinos se vieron obligados a abandonar sus tierras, condenados a refugiarse en los bosques o a emigrar a las ciudades para hallar un modo de subsistencia.

nacimiento prolteariado industrial

 Surgimiento del proletariado industrial
¿Cómo transcurrió el proceso de formación del proletariado industrial en Inglaterra? El punto de arranque de este proceso es la revolución agraria de la cual hablamos anteriormente, y cuyo rasgo principal fue el desalojo de la tierra de los campesinos. En el siglo XV el rasgo determinante del sistema económico de Inglaterra era el predominio del minifundio.

El régimen de servidumbre había sido liquidado en aquel tiempo y las diversas categorías de campesinos contaban con una economía independiente aunque formal y jurídicamente,; en virtud de las leyes vigentes a la sazón en el país, toda la tierra pertenecía a los terratenientes feudales. A fines del siglo XV y comienzos del XVI se produjeron serios cambios en el agro inglés. El desenvolvimiento de las relaciones mercancía-dinero y, en particular, del comercio exterior impelían a los terratenientes a incrementar sus rentas, particularmente en dinero.

Por aquel tiempo proporcionaba cuantiosas ganancias la producción de lana que se exportaba en enormes cantidades al continente europeo. A medida que se desarrollaba en Inglaterra la fabricación de paños, se precisaba mayor cantidad de lana. El aumento de la demanda de lana inglesa en los mercados exterior e interior dio lugar a un fuerte desarrollo del ganado lanar en Inglaterra. Los lores feudales ingleses se afanaban cada vez más por convertir las tierras de cultivo en pastizales para las ovejas y emprendieron la expulsión de los campesinos de la  tierra («cercamiento»).

Pero el desarrollo de la ganadería y la consiguiente expulsión de los campesinos de la tierra no fue un fenómeno general y, hasta cierta época, el desalojo de los campesinos de sus tierras fue lento, si bien sumamente penoso. Este proceso se aceleró a fines del siglo XVI y comienzos del XVII bajo el influjo del desarrollo del capitalismo.

El Estado acudió en ayuda de los terratenientes, llamados en Inglaterra íandlords. La monarquía constitucional inglesa del siglo XVIII era formalmente y de hecho un instrumento del dominio de clase de los grandes terratenientes aristócratas, que-Vincularon estrechamente su suerte al desarrollo de las-formas capitalistas de economía. Los land-lords, que predominaron en el Parlamento en el transcurso del siglo XVIII, obtuvieron de esta institución más de 1.700 «sentencias de cercamiento», a consecuencia de las cuales los campesinos fueron desalojados por completo de sus tierras. Según la aguda observación de Marx, «los landlords se regalaron a sí mismos las tierras del pueblo».

Como resultado de tan generosos «regalos», el campesinado libre e independiente desapareció totalmente de Inglaterra. De los 180.000 pequeños labriegos que había en el país a fines del sigilo XVII, a finales del XVIII quedaron muy pocos. Un historiador inglés progresista del siglo XIX, A. Toynbee, escribió a este respecto: «Asombra la mera constatación de dicho contraste. Quien no conozca nuestra his-, toria de ese período podría creer que hubo una gran guerra exterminadora, o alguna revolución social violenta, que traspasó de una clase a otra la propiedad de la tierra».

La inmensa mayoría de los campesinos arruinados, desalojados de la tierra, podían obtener los medios de süFsis-tencia como peones de los terratenientes enriquecidos o como obreros asalariados en las ciudades y las zonas industriales, que demandaban constantemente mano de obra. Si los hombres de ciencia burgueses resaltan sobre todo el hecho de que los campesinos despojados de la tierra, en la sociedad capitalista, se liberaron de la opresión feudal en todas sus formas, nosotros no debemos olvidar que fueron asimismo «liberados» de los medios de producción: la tierra, su fuente principal de subsistencia.

La mayoría de los campesinos esquilmados por los terratenientes y el Estado se dirigió a las ciudades, cuya población, en un plazo relativamente breve, se decuplicó varias veces.  Ejemplo’ de ello   son los siguientes datos:

Incremento de la población urbana en Inglaterra:

AÑO: 1688
Manchestér      ………….    6.000
Birmingham…………    4.000
Liverpool      ……………    4.000
Sheffield……………..    4.000
Leeds………………    7.000

AÑO: 1760
Manchestér      ………….    40.000
Birmingham…………    30.000
Liverpool      ……………    35.000
Sheffield……………..    25.000
Leeds………………    20.000

AÑO: 1816
Manchestér      ………….    140.000
Birmingham…………    90.000
Liverpool      ……………    100.000
Sheffield……………..    60.000
Leeds………………    75.000

Los trabajadores arruinados, arrancados violentamente de la tierra, puestos fuera de la ley, se convertían en masa en mendigos, vagabundos y bandoleros. No es casual que en el período en que se establecen las premisas de la revolución industrial, se dicte en todos los países de Europa Occidental todo un cúmulo de leyes sanguinarias contra el vagabundaje. «Los padres de la clase obrera actual fueron sometidos a castigos, ante todo, por haberlos convertido por la fuerza en vagabundos y depauperados», escribió Marx. La legislación de la época consideraba a aquellas gentes delincuentes «voluntarios», que, de desearlo, podían en contrar ocupación.

En el siglo XVI, es decir, cuando comienza lá expulsión violenta de los campesinos de la tierra, se promulgó en Inglaterra la ley contra el vagabundaje, que prescribía enganchar al vagabundo a una carretilla, azotarlo hasta que la sangre le corriese por el cuerpo, y luego, hacerle jurar que retornaría a su patria y se dedicaría al trabajo. Si el vagabundo era apresado por segunda vez, el castigo aumentaba; la tercera vez era condenado a muerte como criminal peligroso y enemigo de la sociedad.

Las leyes contra los vagabundos, cuya promulgación  prosiguió, se aplicaban con implacable crueldad. Durante el reinado de Enrique VIII (1509-1547) fueron ejecutados 72.000 «grandes y pequeños ladrones». En tiempos de la reina Isabel (1558-1603), «los vagabundos eran ahorcados en masa —dice un contemporáneo— y no transcurría un año sin que en uno u otro lugar fuesen ahorcadas 300 ó  400 personas».

Leyes semejantes fueron dictadas también en Francia. El 13 de julio de 1777, el rey Luis XVI, posteriormente ejecutado por el pueblo, promulgó una ley en virtud de la cual toda persona sana de 16 a 60 años, que careciese de medios de existencia y de ocupación, debería ser enviada a galeras, elpeor castigo de la época.

Así los trabajadores honrados, privados violentamente de la tierra y de otros medios de existencia y convertidos de este modo en vagabundos, se veían obligados a trabajar como asalariados en cualesquiera condiciones, incluso las más duras. La ruina de los modestos campesinos fue la fuente principal, pero no la única, para la formación del proletariado industrial.

Qtra fuente sumamente importante de formación del proletaria industrial fue la ruina del artesanado de la producción manual, es decir, la ruina de los artesanos de las ciudades, de los tejedores rurales, de los hiladores y de otros muchos representantes de los artesanos labriegos. Su arruinamiento en masa se produjo también cuando el trabajo de la máquina triunfó sobre el trabajo a mano en las ramas principales de la industria. Este proceso se operó en forma particularmente evidente en la industria algodonera.

Antes de la introducción dé las máquinas, el proceso de transformación de la materia prima en hilados y, luego, en tejidos, se hacía en casa del obrero, con la participación de toda la familia. Por lo general, la madre y las hijas hilaban y el padre tejía o, de no tejer, sólo intervenía en la preparación de la hilaza, que se vendía después en el mercado local. Las familias de los trabajadores habitaban preferentemente en el campo, pero trataban de acercarse a la ciudad, pues solo en el mercado urbano podían vender sus artículos.

Por lo general, el tejedor artesano era también labriego. Tomaba en arriendo una parcela que, si bien no proporcionaba un ingreso sustancial, convertía al tejedor en habitante sedentario y permanente.

Los predecesores del proletariado industrial vivieron mucho mejor que sus sucesores. Trabajaban cuanto podían y ganaban lo suficiente para cubrir sus necesidades. Tenían tiempo libre para el sano trabajo en el huerto o en el campo, trabajo que era de por sí una forma de descanso. Según los recuerdos de los contemporáneos, eran en su mayor parte gente fuerte y robusta, se diferenciaban muy poco o nada de los campesinos de los alrededores. Los hijos se criaban en un ambiente sano, y si bien tenían que ayudar a sus padres en la labor, sólo era de tiempo en tiempo y no en jornadas de ocho o doce horas de trabajo.

El nivel intelectual de estas gentes era sumamente bajo. Los tejedores artesanos llevaban una vida aislada. Raramente sabían leer y escribir, no se ocupaban de política y frecuentaban regularmente la iglesia. Su asistencia a las lecturas de la Biblia era casi su única actividad intelectual. Aunque.eran sanos y fuertes, en el aspecto espiritual estaban muertos,pues sólo tenían intereses mezquinos, puramente personales. Su telar y su huerta eran para esta gente mucho más importantes que el pujante movimiento del progreso que abarcaba a toda la humanidad. Este transcurría fuera de su aldea y si llegaban algunos rumores a través del comerciante que venía todas las semanas de la ciudad en busca de la mercancía, interesaba a poca gente.

De no ser por la revolución industrial, ninguno de aquellos tejedores hubiese abandonado jamás dichq vida, sumamente tranauila y cómoda, pero completamente indigna del hombre. Tampoco eran hombres en la verdadera acepción de la palabra, sino máquinas de trabajo al servicio de unos pocos aristócratas qué regían el destino del Estado. La revolución industrial no hizo más que rematar la obra: terminó de convertir a los obreros en simples máquinas y les privó del   último   resto   de   actividad   independiente.   Pero,   conello, les obligó a pensar, los obligó a luchar por una situación digna del hombre. Esto dice Engels en su obra La situaeión de la clase obrera en Inglaterra.

La invención de la primera máquina, muy imperfecta, la hiladora mecánica «Jenny», construida por el tejedor Jaime Hargreaves, en 1764, mostró las incomparables ventajas de la producción a máquina sobre el trabajo manual y sentó la base para la ruina en masa de los hiladores; las siguientes invenciones arruinaron a los tejedores. Fue un proceso duro y doloroso. «La historia universal —escribió Marx— no ofrece un espectáculo más horrible que el hundimiento lento, prolongado durante decenios y que culminó por fin en 1838, de los tejedores de algodón ingleses».

Un proceso análogo se operó, con mayor lentitud, en las industrias de la lana, la seda y el lino.

Así pues, la pérdida de la tierra por parte del campesinado y la ruina del artesanado condujeron a la formación del gran ejército de los proletarios, hombres carentes de propiedad y sin otros medios de existencia que la venta de su fuerza de trabajo.

Fuente Consultada:
LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL M.I. Mijalov

Biografia del Conde Camilo de Cavour Reino de Piamonte

Biografia del Conde Camilo de Cavour

HISTORIA DE ITALIA: INDEPENDENCIA DE AUSTRIA

Camillo Benso, conde de Cavour (1810-1861), político y diplomático sin par, además de economista sagaz, Camilo Cavour transformó el reino de Piamonte-Cerdeña que se había sublevado contra la dominación austríaca. En pocos años fue el artífice de la unidad italiana. Desde el reino de Piamonte-Cerdeña, del cual fue su principal administrador, Cavour trabajó para reunir toda Italia bajo un mismo Estado moderno.

Su participación en la Guerra de Crimea al lado de Francia permitió a Cavour estar presente en el congreso de París, efectuado en 1856 y de esta manera aprovechó la ocasión para plantear el problema de la presencia austríaca en Italia y trató de encontrar una solución pacífica.

Fue primer ministro del reino de Cerdeña en los períodos 1852-1859 y 1860-1861, la historia lo recuerda como principal artífice de la unificación italiana y primer jefe de gobierno del Estado surgido de ésta, el reino de Italia (1861). Amplió los dominios de Cerdeña y fue la base para la pretensión de Cavour de constituir el reino italiano sobre la base de aquél.

Bajo su gobierno, el reino adquirió un impulso poderoso, se contruyeron canales y ferrocarriles , se fomentó la agricultura, la industria y el comercio por medio de tratados de libre cambio con Francia, Inglaterra , la Confederación Alemana, se reforzó el ejército y la marina y se construyó el puerto militar de Spezia.

Conde de Cavour, defensor de la unidad italiana

Cavour, Camillo Benso, conde de artífice de la unidad italiana, nacido en Turín en 1810. A los 37 años fundó el periódico Il Risorgimento. Al año siguiente fue nombrado diputado de la Cámara de Cerdeña, en la que se opuso desde un principio al republicano Mazzini. Defendió la alianza con Inglaterra y aconsejó la guerra contra Austria. Desempeñó diversas carteras ministeriales: Agricultura y Comercio, Marina, Hacienda, etc. En 1852 pasó a ocupar el cargo de primer ministro y desde él dedicó todo su esfuerzo a la tarea de la unificación de Italia bajo el cetro del rey de Cerdeña. Defendió el libre comercio, realizó importantes reformas en la economía y consolidó el régimen constitucional.

VIDA Y POLÍTICA: Camilo Benso, conde de Cavour, nació en Turín en 1810 en una Italia anexada al Imperio napoleónico. Aunque su padre, un aristócrata piamontés, estaba al servicio del emperador, el joven Cavour no conservó recuerdo alguno de la presencia francesa que concluyó en 1815.

Procedía de una antigua familia de servidores de la monarquía; su madre era una protestante ginebrina, y Camilo recibió una educación francesa y liberal. Fue un oficial inteligente, pero dimitió, en 1830, al hacerse sospechoso por sus ideas políticas; después de viajar por Inglaterra y Francia, estudió las cuestiones económicas, lo que le valió para transformar sus tierras según los métodos agronómicos más modernos. A comienzos de 1848, participó en la fundación del periódico «II Risorgimento»; elegido diputado, hombre muy destacado, rico, fue nombrado ministro de Agricultura, de Comercio y de Marina, en el Gabinete de dAzeglio.

Con posterioridad, el congreso de Viena dividió Italia y la mayor parte quedó bajo dominio austríaco. Los Habsburgo reinaban sobre el Véneto y la Lombardía. Indirectamente, también ejercían un poder efectivo sobre los ducados de Parma, de Módena y de Toscana.

Durante la dominación francesa Italia tuvo buenas consecuencias, pues se había proclamado la igualdad civil, se habían establecido sobre una base racional con el Código de Napoleón, los principios del Derecho público y privado, las obras públicas recibieron un gran impulso y algunas poblaciones rivales quedaron unidas por los lazos de una administración única.

De todas maneras no conformes con estos avances, los italianos sintiéronse estimulados y recobraron nuevos bríos al presenciar el triunfo del movimiento liberal español de 1820 y el francés de 1830. Pese a que en los siete Estados de Italia imperaba un absolutismo despiadado, las nuevas corrientes de libertad , transmitidas en esas revoluciones, continuaron abriéndose paso.

En 1852, el  Rey Víctor Manuel II lo nombró Primer Ministro, a la sazón, tenía cuarenta y dos años de edad; de carácter alegre y jovial, se convirtió en el popular «papá Camilo». Constituyó el «Connubio», un Gobierno de unión nacional, con Rattazi, jefe de los moderados, y dirigió, activamente, las nuevas reformas: supresión de conventos, construcción de vías férreas y de carreteras, para mejorar el tráfico con Francia; reorganización del ejército por el ministro Lamarmora.

Conocido de todos el odio de Cavour a Austria, los patriotas se fueron apartando cada vez más de Mazzini, para volver sus ojos hacia Piamonte, unidos en la «Sociedad Nacional» del exiliado siciliano La Fariña. Sólo quedaba un problema por resolver: vencer a Austria, pero se necesitaba un poderoso aliado, y Cavour contaba con Francia.

Gracias a la guerra de Crimea consiguió que se tratara la cuestión italiana en el Congreso de París de 1856. Acordó con Napoleón un plan para expulsar a los austríacos de Italia (1858). Aunque representó un golpe decisivo para los austríacos, de cara al futuro, Cavour tuvo que cederles Venecia. Dimitió por esta razón Regresó en 1860, comenzando el verdadero periodo de unificación de Italia. Con la ayuda de Francia, a la que pagó con la cesión de Niza y Saboya, preparó la integración de Parma, Toscana y Módena. Por su parte, Garibaldi, junto con la tropas sardas, conquistó el Sur de Italia y los Estados Pontificios. En 1861 Víctor Manuel es proclamado rey de toda Italia, con las excepciones de Roma y Venecia. Ese mismo año, agotado por su constante actividad, murió Cavour en Turín.

HISTORIA DE ITALIA:
EN BUSCA DE LA UNIFICACIÓN:
En 1850, Austria seguía siendo el poder hegemónico sobre la península italiana. Los intelectuales italianos iniciaron un movimiento literario denominado «il Risorgimiento» encaminado a conseguir la unidad de Italia, liberándola de la dominación extranjera.

 Tras el fracaso de la revolución de 1848-1849, un creciente número de partidarios de la unificación centraron en el estado septentrional de Piamonte sus esperanzas para conseguir tal fin. La casa real de Saboya gobernaba el reino de Piamonte, el cual también incluía la isla de Cerdeña. Y si bien fueron estrepitosamente derrotados por los austríacos en 1848-1849, bajo el rey Carlos Alberto, Piamonte realizó un valiente esfuerzo. Por ello, era razonable que podría asumir el papel de vanguardia en la causa de la unidad nacional.

El pequeño estado parecía no ser el adecuado para proporcionar el necesario liderato, sin embargo, incluso el nuevo rey, Víctor Manuel II (1849-1878), nombró al conde Camilo de Cavour (1819-1861) como su primer ministro en 1852.

Cavour era un noble de criterio liberal que había hecho fortuna en la agricultura y que aumentó aún más sus riquezas con negocios en la banca, los ferrocarriles y la industria naviera. Era un moderado que se mostraba a favor de un gobierno constitucional. Fue un político consumado, con capacidad de persuadir a otros de lo correcto de las convicciones que él abrigaba.

Después de llegar a primer ministro, en 1852, practicó una política de expansión económica, aliento a la construcción de caminos y canales, tendido de vías de ferrocarril y fomento de las empresas de negocios, ampliandoel crédito y estimulando la inversión en nuevas industrias. El cremiento de la economía piamontesa y el subsecuente aumento de los ingresos del gobierno le permitieron a Cavour verter dinero en el equipamiento de un gran ejército.

Rey Víctor Manuel II

Rey Víctor Manuel II de Italia

Las tropas del rey piamontés Carlos Alberto, en acuerdo de Cavour, en su intento de expulsar a los austríacos fueron aplastadas en Novara el 23 de marzo de 1849. El soberano abdicó entonces y cedió el trono a su hijo Víctor Manuel II. Víctor Manuel II, el primer rey de Italia. Monarca liberal, supo entregar su confianza a Cavour sin ser jamás desposeído de su autoridad.

Cavour no se hacía ilusiones sobre la fuerza militar del Piamonte y era sobradamente consciente de que no podía lanzar un reto directo a Austria. Necesitaría de los franceses. En 1858 llegó a un acuerdo con Napoleón III. El emperador convino en aliarse con el Piamorte para expulsar a los austríacos de Italia. Una vez que los austriacos se viesen fuera, Italia sería reorganizada.

El Piamonte sería extendido hacia el reino de la Alta Italia, añadiendo la Lombardía, Venecia, Parma, Módena y parte de los Estados Pontificios a su territorio. En compensación por sus esfuerzos, Francia recibiría las provincias  piamontesas de Niza y Saboya. Se crearía un reino de Italia Central para el primo de Napoleón III, el príncipe Napoleón, que se casaría con la hija menor del rey Víctor Manuel. Este convenio entre Napoleón y Cavour parecía asegurarle al gobernante francés la oportunidad de controlar Italia.

Confiado en que el plan funcionaría, Cavour provocó a los austríacos para que invadieran el Piamonte en abril de 1859. La historia siguiente no fue la planeada, los franceses fueron derrotados y Napoleón III decidió retirarse pues los costos superaban a los estimados inicialmente. Además Prusia decidió ayudar a Austria y de este modo Francia tendría enemigos en dos frentes situación que ponía en peligro el orden político francés. Napoleón III,  abandona a los italianos y firma un acuerdo con los austríacos, dejando  en sus manos  a Venecia.

Mientras tanto un nuevo líder aparecía en el sur de Italia, Giuseppe Garibaldi (1807-1882), un patriota italiano que había apoyado la causa revolucionaria de Mazzini , para la Unificación Italiana.

Garibaldi, reunió un ejército voluntario, el de los «camisas rojas», que acudió en ayuda de la rebelión siciliana. Cavour aparentó condenar el movimiento (no era partidario de actos revolucionarios), pero ayudó a Garibaldi, que, partiendo de Génova en mayo de 1860, tomó a Napóles y en seguida las Dos Sicilias. Entre tanto, Víctor Manuel intervino desde el Norte, invadió los Estados Pontificios y se unió a Garibaldi en Nápoles.

Era necesario evitar el enfrentamiento que podía plantearse entre la Cerdeña monárquica y el republicano Garibaldi. A fines de septiembre de 1860, Cavour proclamó la anexión de los Estados Pontificios, exceptuados Roma y una pequeña extensión a su alrededor. Garibaldi aceptó la unidad bajo el mandato de Víctor Manuel. Así se unieron Sicilia, Napóles y los Estados Pontificios al reino de Cerdeña. Sólo Roma y Venecia quedaban al margen de la unión.

El 18 de febrero de 1861, el primer parlamento italiano se reunió en Turín, donde Víctor Manuel II abandonó el título de rey de Cerdeña y fue proclamado rey de Italia. Sin embargo, Cavour no pudo disfrutar por mucho tiempo de la obra de unificación, de la cual había sido el principal artífice, ya que falleció el 6 de junio de ese mismo año.

Debido a su temprana desaparición, Cavour no alcanzó a ver la unificación de Italia: todavía faltaban Venecia y Roma. Sólo en 1866 el Véneto, a excepción de la ciudad de Trieste, fue anexado al joven reino después de la derrota de los austríacos frente a los prusianos en Sadowa.

En cuanto a la cuestión romana, ésta no podía solucionarse debido a la inflexibilidad de Napoleón III. Gracias a la derrota del Imperio francés en 1870, las tropas italianas entraron finalmente en Roma el 20 de septiembre. Se organizó un plebiscito y una gran mayoría se pronunció a favor de la anexión de la Ciudad Santa.

Víctor Manuel II esperó hasta el 13 de mayo de 1871 para entrar en Roma, cuando se votó la ley de Garantías que estableció el estatuto de la Santa Sede. El papa siguió siendo soberano y conservó sus posesiones del Vaticano, de Letrán, la Conserjería y de Castel Gandolfo. Sin embargo, detrás de los muros del Vaticano, rehusando todo contacto con el Estado italiano que no había reconocido, Pío IX quedó aislado, prisionero de su intransigencia.

CRONOLOGÍA VIDA DE CAMILO CAVOUR

1810 Nacimiento de Camilo Benso, conde de  Cavour, en Turín, el 10 de agosto.

1847 Fundación del periódico Il Risorgimento. 

1848 Cavour es elegido diputado por Turín.

1849 El 23 de marzo, las tropas de Carlos Alberto son derrotadas por Radetzky. Fracaso de la revolución. Carlos Alberto abdica en favor de su hijo Víctor Manuel II.

1850 Cavour es nombrado ministro de agricultura, y luego de finanzas.

1852 La alianza de Cavour con la izquierda lo obliga a dimitir. El 4 de noviembre,Víctor Manuel II lo llama de regreso y lo nombra presidente del Consejo.

1854 Guerra de Crimea, en la cual participan 21.000 soldados piamonteses.

1858 Entrevista de Plombiéres.

1859 Intervención francesa en el norte de Italia.  Victorias de Magenta y de Solferino. El armisticio deVillafranca es tildado de traición. Lombardía es anexada al Piamonte.

1860 El Piamonte cede Niza y Saboya a Francia. Los ducados de Parma, Módena y Toscana son anexados al Piamonte. La expedición de los Mil, comandada por Garibaldi, se apodera de Napóles el 7 de septiembre. El 11 las tropas piamontesas entran en Umbría y las Marcas.

1861  Se proclama el reino de Italia. Camilo Cavour muere en Turín, el 6 de junio.

Fuentes Consultadas:
HICIERON HISTORIA Biografía de Larousse Entrada: Napoleón III
CONSULTORA Enciclopedia Temática Ilustrada Tomo VIII El Mundo Actual
HISTORAMA Tomo IX – La Unificación Italiana y Alemana – Editorial CODEX
LA AVENTURA DEL HOMBRE EN LA HISTORIA Tomo II La Unificación Italiana Edit. El ATENEO

Biografía de Giussepe Garibaldi Los Mil Camisas Rojas en Italia

LA UNIDAD DE ITALIA  – RESUMEN DE LA VIDA MILITAR DE GIUSEPPE GARIBALDI

Giuseppe Garibaldi, nació en Niza el 4 de julio de 1807 y murió en Caprera (Reino de Italia) un 2 de junio de 1882, fue un general y político italiano.

Fue un revolucionario nacionalista  y líder de la lucha por la unificación e independencia de Italia, por lo que se lo considera una figura clave del Risorgimento italiano por haber conducido y luchado en muchas campañas militares que llevaron a la Constitución de la Italia.

Es apodado el Héroe de Dos Mundos, porque su acción  militar fue tanto en América del Sur como en  Europa.

Giuseppe Garibaldi

Giuseppe Garibaldi fue un patriota italiano que, tras acaudillar distintas tropas en Sudamérica, regresó a la lucha de su país por la independencia, en la que colaboró decididamente. Al final de su vida escribió una serie de novelas y sus propias memorias desde su retiro en la isla de Caprera.

Es conocido como el «Héroe de Dos Mundos» porque sus empresas militares las realizó tanto en América del Sur como en Europa, lo que le valió una reputación considerable tanto en Italia como en el extranjero.

Los más grandes escritores, entre ellos el francés, Victor Hugo, Alejandro Dumas, George Sand mostraron su admiración y lo consideraron un héroe del romanticismo épico de esa época.

También el Reino Unido y  Estados Unidos han sido de gran ayuda en sus campañas, ofreciéndoles, en circunstancias difíciles, su apoyo financiero y militar.

Fue un convencido republicano, pero reconociendo la autoridad monárquica de Carlos Alberto y Víctor Manuel II, la columna vertebral de la acción unitaria.

La famosa expedición de los Mil será el elemento culminante de su acción, pues conquista el sur de la península que convirte en rey de Italia a Víctor Manuel II, Sus últimas luchas para la la integración de los romanos en el reino de Italia fracasaron, por lo que la monarquía confió  a otros la tarea de conquistar Roma.

La ciudad natal de Garibaldi, Niza, se mantiene muy unida durante toda su vida. Esta ciudad pertenecía al reino de Cerdeña, y se convirtió en francesa entre 1793-1814, durante el período napoleónico (campaña de Italia).

Durante el período francés, los registros civiles están escritos en francés, y el niño Giuseppe está registrado con el nombre de José María Garibaldi.

Fue bautizado 19 de julio 1807 en el Saint-Martin-Saint-Augustin, ubicado en el distrito actual de la antigua Niza: su padrino fue José Garibaldi y su madrina Julie Marie Garibaldi.

Su padre Domenico, nacido en Chiavari en la zona de Génova,  es un capitán de la marina mercante, su madre Rosa Raimondi es de Loano, en Liguria.

De su unión nacieron seis hijos,  Angelo , Giuseppe, Michele y Felice, y dos hijas que murieron en la infancia.

Sus padres querían que Giuseppe fuese abogado, médico o sacerdote, pero al niño no le gustaba la escuela y se centra en las actividades físicas y el mar era su gran pasión, que lo consideraba «como su mejor amigo en la infancia».

Un día, toma un barco y zarpa a Liguria con algunos compañeros, pero fueron arrestados y llevados de vuelta a casa de sus padres.

Realizó cursos de italiano y de historia antigua por parte de su tutor, el señor Arena, un veterano de las campañas napoleónicas, y nace en el joven Giuseppe una fascinación especial por la antigua Roma.

Convence a su padre para que le permitiera seguir una carrera marítima y, a los quince años, y a los 17 años se embarca en el Costanza controlado por Angelo Pesante Sanremo.

Su primer viaje lo llevó a Odessa, en el Mar Negro y llegó hasta Taganrog en el mar de Azov, para comerciar  trigo.

En 1825, con 18 años junto a su padre descubrió Roma, llevando un cargamento de vino destinado a los peregrinos en el jubileo del Papa León XII. Este viaje fue una decepción, pues la Roma de los papas, era un ambiente corrupto y de obstentación, muy diferente de lo que se imaginaba.

En 1827 se embarcó desde Niza hacia el Mar Negro, su barco fue atacado por piratas griegos que los saquearon, pero el viaje continúa hacia su destino, en 1828, cae enfermo y al llegar a Constantinopla, permanece  en la comunidad italiana hasta 1832, donde se  gana la vida enseñando italiano, francés y matemáticas.

En febrero de 1832, recibió la licencia de capitán de segunda clase y abordó el bergantín Clorinde para el Mar Negro, donde conoce otros intelectuales que le trasmiten las ideas de la unificación italiana.

La península italiana desde la caída del Imperio Romano estaba formada por una multitud de pequeños estados independientes.

La ideas de libertad e independencia de la Revolución Francesa  atraen el sentimiento nacional y republicano de este joven marino.

Nacieron también simultáneamente algunos movimientos insurreccionales en 1820 y 1831, que despiertan aun mas ese sentimiento nacional italiano.

La historiografía oficial afirma que Giuseppe Garibaldi conoció a Giuseppe Mazzini  en 1833 en Marsella y se une a la Joven Italia, una  asociación política secreta de Mazzini, que pretendía transformar a Italia en una república unitaria democrática.

Como marinero Garibaldi debe cumplir el servicio militar durante cinco años en la Marina de Cerdeña; se alistó en diciembre de 1833, pero debió desertar en 1834 cuando se negó a actuar contra un  movimiento insurreccional mazziniano en Génova.

Reconocido como parte de la conspiración, fue condenado «a la pena de muerte ignominiosa» en ausencia, como un enemigo de la patria y del Estado. Garibaldi se convierte en un «bandido»,  huyó a Niza y luego cruzó la frontera para unirse en Marsella, a su amigo Giuseppe Pares.

Para evitar ser descubierto, tomó el nombre de Joseph Pane; en julio se embarcó hacia el Mar Negro y en marzo de 1835 se dirige a Túnez.

Italia se ha convertido en un lugar prohibido debido a la pena de muerte que pesa sobre él, y sólo la contempla desde lejos con sus recuerdos.

Pronto, en ese mismo año,  se le presenta una oportunidad de  viajar a Río de Janeiro, Brasil, y se embarca bajo el nombre de Giuseppe Pane, con la intención de difundir los ideales Mazzini en el nuevo continente.

Después de la conquista napoleónica de España, las colonias de América del Sur participan en un proceso de independencia que termina con la derrota de España. Los virreinatos se dividen en una serie de repúblicas independientes,  como la Confederación Argentina, Paraguay, etc.

En cuanto a Brasil, después de la invasión de Portugal por Napoleón, la familia real se exilió en Río de Janeiro y la colonia se transforma en un reino. Juan VI regresó a Lisboa debido a la revolución liberal de 1820, mientras que su hijo Pierre se convirtió en regente de Brasil. En 1822 se convirte en emperador de Brasil bajo el nombre de Pedro el Grande.

Cuando Garibaldi, que a pesar de su distanciamiento, siempre se mantuvo en contacto con los patriotas italianos, se entera de los trastornos y conflictos que tienen lugar en Italia, decide regresar inmediatamente a su Italia, porque además comienza un período de una relativa paz en las excolonias españolas de america del sur.

En enero de 1848, después de 14 anos de luchas, Garibaldi regresa a Niza acompañado de 63 compañeros.

A finales del siglo XIX , Montevideo contaba con seis calles con el nombre del héroe y el país tiene al menos cinco monumentos. El 4 de julio de 1907, para el centenario del nacimiento de Garibaldi, el presidente decretó un día de fiesta nacional y se celebró ante 40.000 personas.

El 2 de junio de 1882, cinco días antes de la muerte del héroe, se crea el Círculo Legionarios Garibaldinos que todavía hoy  existe en forma de una asociación.

Europa está experimentando en el curso de 1848, una serie de revoluciones por el que las manifestaciones demandan más libertad y que se llama la Primavera de las Naciones.

Comenzó en Francia dando luz a la Segunda República, y estas revoluciones se extiendes a Alemania, Rumania, Hungría, Polonia y Austria, pero fracasan.

En 1848, ya en Niza Garibaldi  con 150 voluntarios ofrece  ayuda al rey de Piamonte-Cerdeña, Carlos Alberto.

El otrora republicano luchaba entonces al servicio del rey. Junto con sus voluntarios, Garibaldi combatió contra Austria, en el Milanesado, pero sin éxito, antes de marchar sor Roma donde proclamó la República en 1849.

Sin embargo, el triunfo fue efímero, Napoleón III acudió en ayuda del papa Pío IX y expulsó a Garibaldi de la Ciudad Eterna.

Para el aventurero italiano comenzaba  nuevamente el exilio en Londres, Estados  Unidos, e incluso, China.

A su regreso a Italia en 1854, Garibaldi. aún soñaba con aventuras y se puso de inmediato al servicio del nuevo rey de Piamonte-Cerdeña, Víctor Manuel II, que le confió el mando de los cacciatori delle Alpi, los cazadores alpinos.

A la cabeza de este regimiento, Garibaldi se hizo famoso en la lucha contra Austria que, en 1859 terminó con la anexión de la Lombardía al Piamonte, seguida de cerca por los ducados de Parma, Toscana, Módena y las legaciones de Bolonia y Ferrara.

La prensa italiana e internacional después de las acciones de Garibaldi, lo retrataron como un héroe nacional con el título «Garibaldi el general romano.» En cuanto al diario británico The Times, envió a un enviado especial para expresar la gran admiración por Garibaldi.

LOS MIL, CONQUISTA DE SICILIA

Víctor Manuel ayudó a Garibaldi a reclutar y armar a sus voluntarios, los «Mil» camisas rojas. La expedición partió de Genova en dos barcos, y desembarcó en Marsala, el 11 de mayo de 1860.

Los camisas rojas fueron bien recibidos por los campesinos pobres, pero mal por los nobles. Muchos voluntarios sicilianos se unieron a Garibaldi, quien proclamó la dictadura en nombre de Víctor Manuel.

El 27 de mayo, entró en Palermo, que se rindió el 6 de junio.

El problema social vino a complicar la situación: la insurrección se había extendido por el interior, pero, para los campesinos, unidad y libertad significaban también la posesión de la tierra.

Varios propietarios fueron ejecutados; en Palermo, Garibaldi tomó la medida de vender los bienes comunales, y abolió el «macinato», es decir, los detestados impuestos sobre la molienda del trigo.

Pero esto no era suficiente: durante tres meses, se incubó la guerra civil, la guerra de clases, «cafoni» contra barones, «gorros» contra «sombreros».

Una famosa novela de Giovanni Verga, titulada «Libertad», pinta a la multitud campesina, enarbolando sus guadañas, congregada en la plaza de Bronte, lanzando gritos de muerte contra los «caballeros», contra sus guardabosques y contra sus guardias particulares.

Los aristócratas, feroces autonomistas, se convirtieron en seguida en unitarios, por miedo a quedarse solos frente a la sublevación.

Crespi tomó en sus manos la represión, con ayuda de la Guardia Nacional y de los consejos de guerra. Centenares de campesinos y de artesanos fueron fusilados o encarcelados.

La novela de Verga concluye con estas exclamaciones de una de las víctimas:   «¿Adonde me lleváis?   ¿A galeras? ¿Por que? No he tocado un solo palmo de tierra! Y nos habeís asegurado que esto es la libertad!

En los últimos días de Julio, caía Mesina: toda Sicilia estaba bajo el control de Garibaldi.

El partidario de la República italiana: Si Garibaldi fue el brazo armado de la unificación italiana, Mazzini fue uno de los promotores y su principal teórico. Fundador del movimiento «Joven Italia», Mazzini soñaba con reunir a toda Italia bajo la bandera de la República.

Promotor de las insurrecciones de 1848, que no prosperaron, conoció una gloria efímera en Roma donde fue uno de los triunviros, antes del restablecimiento de la autoridad papal en 1849. En Fe y porvenir (1835) y Deberes del hombre (1837), publicados durante su exilio en Londres, predicó la rebelión en un tono que hizo del ideal republicano una verdadera profesión de fe. Mazzini sembró en el espíritu de toda una generación la esperanza de la unidad republicana de Italia. Garibaldi perteneció a esta generación y cumplió, por cuenta de la monarquía de Piamonte-Cerdeña, con los deseos de Mazzini.

En 1850  escribe Sus memorias,  y al cabo de unos meses, el 27 de Junio ​​de 1850, viaja a Nueva York con la esperanza de reanudar su actividad marina.

Hasta marzo de 1851, trabajó en la fábrica de velas de Antonio Meucci, conocido por inventar el teléfono antes de Alexander Graham Bell.

Se fue a Perú para participar como capitán en la marina y viajar por el mundo. En enero de 1852, obtuvo la ciudadanía peruana y el mando del Carmen barco con el que salió a la venta a China de guano y luego se fue a Manila y Australia.

En enero de 1853, se encuentra en Lima y de regreso a Boston el 6 de septiembre y luego a Nueva York, donde dejó su posición de capitán debido a un desacuerdo financiero con el armador. Su madre murió 20 de marzo 1852.

Cuando falleció, el 2 de junio de 1882, su leyenda ya era conocida: la del héroe que había luchado por la independencia en Sudamérica, del artífice de la unidad italiana y de un romántico que consagró su vida combatiendo valerosamente por las causas nobles.

Fue un personaje legendario, Garibaldi fue por mucho tiempo objeto de un ferviente culto popular en su país. Se le alababa particularmente su clemencia hacia el enemigo.

En todos los lugares donde luchó, tanto en América como en Italia y en Francia, se convirtió en un héroe de la independencia de los pueblos. Aventurero romántico, Garihaldi dirigió sus combates tratando de no depender jamás de los intereses políticos.

CRONOLOGÍA DE SU VIDA

1807 Nacimiento de Giuseppe Garibaldi  en Niza, el 4 de julio.

1833 Adhesión al movimiento «Joven Italia» de Mazzini.

1835Viaje a Sudamérica.

1843 Garibaldi funda los Camisas rojas en Montevideo, Uruguay.

1848 Regreso a Italia.

1849 Garibaldi se apodera de Roma en febrero y proclama la República.Es expulsado en abril.

1849-1854 Nuevo exilio.Viajes por América y Asia.

1859 Garibaldi combate contra los austríacos para Víctor Manuel II.

1860 Expedición de los Mil.

1861 Víctor Manuel II es proclamado rey de Italia.

1870 Las tropas del general Cardona entran en Roma. Culminación de la unidad italiana.

1870-1871 Garibaldi combate en Francia contra los prusianos.

1872 Garibaldi se retira a la isla de Caprera.

1874 Es elegido diputado de Roma.

1882 Muerte de Garibaldi, el 1 de junio en Caprera.

Fuente Consultada:
Hicieron Historia Biografías de Larousse Tomo II Entrada Giuseppe Garibaldi

Fin del Patron Oro en el Mundo Sistema Financiero Internacional Dolar

Fin del Patrón Oro en el Mundo

El patrón oro era el respaldo de los billetes en determinada cantidad de oro. Se usó entre 1870 y 1913. La vigencia del patrón oro, que imperó durante el siglo XIX como base del sistema financiero internacional, terminó a raíz de la Primera Guerra Mundial, de forma que ya no se utiliza en ningún lugar del mundo.

Es sistema monetario bajo el cual el valor de la moneda de un país es legalmente definido como una cantidad fija de oro. La moneda en circulación está constituida por piezas de oro o por notas bancarias (papel moneda) que las autoridades monetarias están obligadas a convertir, si así se las demanda, por una cantidad determinada de oro. Además, los individuos tienen la posibilidad de exportar e importar oro libremente. El patrón oro estuvo en vigencia, con diversas variaciones, hasta bien entrado el siglo pasado: Inglaterra lo abolió, por ejemplo, en 1931.

Se usaba el oro porque a lo largo de la geografía y de la historia se han usado muchos bienes como dinero; conchas, vacas, sal, cigarrillos, etc. pero el que acabó triunfando fue el oro. Sus características como bien duradero, divisible, homogéneo y difícil de falsificar le convirtieron en el bien líquido por excelencia, por lo que fue bendecido por el mercado para servir de moneda de cambio.

Uno de los problemas que se le puede poner a los metales como moneda es su peso, por lo que pronto se hicieron comunes los billetes, que no son otra cosa que promesas firmadas de entregar a su portador la cantidad en oro que en ellos se representa. Los bancos emitían estos billetes cuidándose de mantener una relación sensata entre el dinero que habían emitido y las reservas de oro que custodiaban en sus cajas fuertes, dado que, en caso contrario, perderían la confianza de sus clientes.

Fuente Consultada:http://www.elobservatodo.cl/admin/render/noticia/8606

España Pierde la Isla de Cuba Guerra de Cuba España Estados Unidos

España Pierde la Isla de Cuba

El 25 de Abril 1898, como resultado de presiones de opinión pública en los Estados Unidos siguiendo la explosión del Maine, los Estados Unidos declararon la guerra a España. Los Estados Unidos invadieron con tropas a Cuba el 20 de Junio 1898.

Después de hundir la flota Española en las afueras de Santiago de Cuba y de varias batallas en los alrededores de Santiago de Cuba (ayudados por tropas cubanas bajo el General Calixto García), y también en Puerto Rico y las Filipinas, España entró en negociaciones de paz. El 16 de Julio 1898 España firmó un tratado de paz en Santiago de Cuba.

Esto fue seguido de un tratado formal firmado en París el de 10 Diciembre 1898, que terminó la dominación Española de Cuba. Es de notar que la duración total de la guerra Hispano-Americana fue de solo 3 meses. El 1 de Enero 1899 España formalmente pasó el gobierno de Cuba a los Estados Unidos.

ANTECEDENTES: Después de la Guerra de Secesión, se definieron los intereses norteamericanos en el comercio y la pesca de la ballena en el Lejano Oriente; en los años veinte del siglo XIX, la marina estadounidense contaba con una escuadra del Lejano Oriente. Aproximadamente en la misma fecha, los norteamericanos fueron los primeros en llegar a Hawai. Poco después, el gobierno estadounidense siguió el ejemplo de otras potencias y firmó acuerdos con China; luego envió al comodoro Perry para obligar a los japoneses a abrir sus puertos al comercio exterior.

De todas maneras, el imperialismo norteamericano de ultramar siempre fue algo que inquietó a muchos de sus ciudadanos. A ello se debe, en parte, que durante la segunda mitad del siglo XIX se limitara a un período muy breve.

La anexión definitiva de Hawai, ocurrida en julio de 1898, se produjo luego de un estallido de agresividad y expansionismo cuya víctima principal fue la antigua potencia imperial de España.

En febrero de 1898, el barco norteamericano Maine sufrió un atentado en el puerto de La Habana, Cuba, que aún era posesión española. Desde mucho tiempo atrás los norteamericanos tenían importantes intereses comerciales en la isla y hacía mucho que Estados Unidos había manifestado sus simpatías por la rebelión cubana que llevaba años fraguándose y que los españoles, pese a sus esfuerzos y brutalidad, no habían logrado contener.

Sin tener demasiados motivos —nadie ha logrado explicar definitivamente las razones por las que el Maine fue volado—, Estados Unidos le declaró la guerra a España. Un estadista norteamericano ha dicho que fue una «guerrita magnífica». Ocuparon Cuba, y la totalidad de la escuadra de España en el Atlántico se hundió durante una batalla en la que los norteamericanos no sufrieron pérdidas. La flota de España en el Pacífico fue destruida en la bahía de Manila y los norteamericanos prestaron su apoyo a los independentistas filipinos que se alzaron contra el dominio español. Se firmó la paz y Guam, Filipinas y Puerto Rico pasaron a Estados Unidos, al tiempo que Cuba obtuvo la independencia.

Las condiciones de la independencia cubana permitieron a Estados Unidos volver a ocupar la isla en determinadas circunstancias (como ocurrió, por ejemplo, entre 1906 y 1909). Se debió a la creciente preocupación en Washington —aunque no tanto en el pueblo norteamericano, cuyo entusiasmo por la conquista disminuyó rápidamente después de la guerra hispano-norteamericana— por el frente meridional del poderío norteamericano.

La Doctrina Monroe sostenía que el hemisferio era cuestión prioritaria para Estados Unidos y que, en consecuencia, tenía derechos adquiridos para actuar en él en defensa de sus intereses. Se abrieron nuevas posibilidades. Inaugurado el canal de Suez, pareció una posibilidad real el viejo sueño de una vía navegable que atravesara el istmo de América Central, conectando el Pacífico y el Atlántico a través del Caribe. La idea interesó enormemente a los estrategas norteamericanos, y en poco tiempo el canal era una realidad, pero eso es otra historia.

La explosión del Maine en el puerto de La Habana, el 15 de febrero de 1898 desató una ola de histeria colectiva. Durante la guerra que se desencadenó, los norteamericanos se reunieron al grito de «Recordad el Maine».

Murieron 2 oficiales y 258 marinos. El navío llevaba tres semanas en La Habana para vigilar de cerca la insurrección cubana contra España, así como para tranquilizar a los norteamericanos residentes en Cuba. El hundimiento resucitó en Estados Unidos la fiebre bélica que se habla calmado un tanto después de la deposición del general Weyler, notorio por la crudeza de la represión contra los rebeldes. Los periódicos estadounidenses acusaron a España de la voladura y popularizaron el grito de «remember the Maine». El 25 de abril Estados Unidos declaró la guerra a España, y la mayoría de los ciudadanos consideró que el hundimiento del barco justificaba la declaración de guerra. Pero ¿fue verdaderamente España la responsable?

.Todavía hoy la hipótesis más probable es que la santabárbara del navío cargaba munición en mal estado, o que hubo ni explosión en las carboneras por la mezcla de oxígeno del aire con polvillo de carbol En lodo caso, el hundimiento cumplió con su finalidad de justificar el expansionismo estadounidense, y todavía hoy la leyenda, aunque languideciente, se resiste a desaparecer con carácter definitivo.

Industrializacion de Rusia Tren Transiberiano Cruza la Siberia

Industrialización de Rusia Tren Transiberiano

EL FERROCARRIL Transiberiano, que recorre 9.297 Km. desde MOSCÚ, en el oeste, hasta Najodka, cerca del puerto de Vladivostok sobre el Pacífico, en el este, es el de mayor longitud en el mundo. La ferrovía es una vital arteria comercial que atraviesa lo que era la Unión Soviética, además de que sirve de enlace con Japón por la ruta marítima Najodka-Yokohama, y con Pekín en China por un ramal principal que cruza Mongolia. Asimismo, hoy es una popular atracción turística para muchos viajeros nacionales y extranjeros, que en ocho días cruzan siete husos horarios.

El ferrocarril recorre vastas tierras inhóspitas, bordea las desnudas colinas y montañas de la Manchuria china y cruza las torrenciales aguas de ríos como el Amur y el Obi. Costea parte del lago Baikal, el más profundo del mundo, y atraviesa las áridas márgenes del desierto de Gobi y de la taiga, o sea los extensos bosques siberianos. Pasa por grandes ciudades industriales, como Irkutsk y Novosibirsk, y estaciones siberianas hechas de madera, con curiosas vislumbres de la vida rural.

A comienzos de la década de 1890, Rusia experimentó un auge masivo de industrialismo auspiciado por el Estado, bajo la mano rectora del Sergei Witte (1849-1915), ministro de finanzas desde 1892 hasta 1903 conde Witte veía el crecimiento industrial como crucial para la fortaleza nacional de Rusia. Creyendo que el ferrocarril era un arma muy poderosa para el desarrollo económico, Witte empujó al gobierno a llevar a cabo un programa de construcción masiva de ferrocarriles.

En 1900 se construyeron 56.000 kilómetros de línea ferroviaria, que incluían grandes tramos de los 8000 kilómetros de la vía transiberiana entre Moscú y Vladivostok, en el Océano Pacífico. Witte promovió también un sistema de tarifas protectoras que ayudaba a la industria rusa, y logró persuadir al zar Nicolás II (1894-1917) de que el capital extranjero era esencial para un rápido desarrollo industrial.

El programa de Witte hizo posible el rápido crecimiento de una moderna industria del acero y del carbón en Ucrania, convirtiendo a Rusia en 1900, en el cuarto país productor de acero, después de Estados Unía, , Alemania y Gran Bretaña.

Junto con la industrialización surgieron las fábricas, la clase trabajadora industrial, los barrios industriales en los alrededores de SE: Petersburgo y Moscú, y las lastimosas condiciones de vida y trabajo que acompañaron los comienzos de la industrialización en todas partes del mundo. El pensamiento socialista y los partidos de esa tendencia proliferaron, si bien la represión en Rusia pronto les forzó volverse clandestinos y revolucionarios.

El Partido Social Demócrata Marxista, por ejemplo, celebró su primer congreso en Minsk en 1898 pero el encarcelamiento de sus líderes obligó a que el siguiente se celebrara en Bruselas en 1903, al que asistieron emigrados ruso. Los revolucionarios sociales trabajaron por derrocar la autocracia zar y establecer un socialismo campesino.

Puesto que no tenían salida para su oposición al régimen, eran partidarios del terrorismo político e intentaron asesinar a los funcionarios del gobierno, asi como a los miembros de la dinastía reinante. La oposición creciente contra el régimen zarista terminó finalmente en la expíe: de la revolución de 1905.

 

Biografia de Volta Inventor de la Pila Electrica

Biografia de Volta Inventó la Pila Electrica

Hasta finales del siglo XVIII sólo se conocían dos manera de obtener electricidad: generándola por frotamiento, con una máquina electrostática, o recurriendo a la almacenada en una botella de Leyden, precursora en esencia de los actuales condensadores. En ambos casos se trataba de corriente continua, sin que llegara a sospecharse siquiera la posible existencia de corriente alterna.

Alessandro Volta, profesor de la universidad de Pavía (Italia). Volta había realizado muchas investigaciones sobre la electricidad, e inventado varios aparatos destinados a almacenar la carga eléctrica o medir exactamente sus efectos.

Llegó a la conclusión de que cualquier sustancia húmeda era capaz de producirla. En consecuencia, cualquier contacto entre sustancias de ambas clases podía «agitar o perturbar el fluido eléctrico», y si una de una clase era colocada en medio de dos de la otra se generaba una corriente continua, que quedaba interrumpida al separarlas…asi consiguió construir la primer pila o acumulador de energía eléctrica.

Veamos ahora la historia de su vida y el desarrollo de sus experiencias científicas.

https://historiaybiografias.com/archivos_varios5/bullet-rojo0.jpg

BIOGRAFIA: Entre los grandes nombres que Italia ha dado a la ciencia europea, ocupa un lugar destacado el de Alejandro Volta, uno de los padres de los estudios sobre la electricidad.

Nacido en Como, el 18 de febrero de 1745, en el seno de una familia de buena consideración social, Alejandro demostró desde su adolescencia una gran vocación por las ciencias naturales.

Muerto su padre arruinado, fue recogido por su tío paterno, el cual pretendió dedicarle a la carrera de Derecho.

alejandro volta biografia

Pero el muchacho no siguió esta voluntad ni la de otros que le aconsejaban abrazar el estado eclesiástico.

Desde los dieciocho años empezó a trabajar en el campo de la física y la química, ciencias que entonces se hallaban en un estado incipiente. En particular se dedicó a las experiencias sobre la electricidad.

Fue profesor de Física y rector del Liceo de su ciudad natal y profesor de la Universidad de Pavía (1779 a 1819).

Fue el inventor del electróforo, del electrómetro, del eudiómetro, de la lámpara de gas y de la famosa pila eléctrica que lleva su nombre.

Sostuvo polémicas con Galvani cuando el famoso experimento de aquél, sosteniendo la inexistencia de la electricidad animal y que su producción se debía al contacto de dos cuerpos metálicos distintos. Se le considera el fundador de la ciencia eléctrica.

Su actividad científica fue recompensada con el nombramiento de profesor del instituto de Como (1774), y, más tarde, con el de catedrático de física experimental de la universidad de Pavía (1779).

Después de un viaje muy provechoso por el extranjero (1782), en 1785 fue elegido rector de la universidad.

Por aquel entonces, Galvani había descubierto el fenómeno de los movimientos de las extremidades inferiores de una rana mediante una excitación eléctrica (1780).

Volta, que en un principio había sido partidario de la interpretación dada a este efecto por su descubridor, combatió luego a Galvani, y sostuvo que la causa del fenómeno se debía al desequilibrio eléctrico producido por el contacto de dos metales distintos.

Esta convicción le llevó al descubrimiento del «órgano eléctrico artificial», denominado luego con el nombre genérico de pila, a causa de su forma (1799).

A partir de 1800 el mundo científico tuvo conocimiento del gran invento de Volta, pues éste lo comunicó a la Real Sociedad de Londres el 20 de marzo.

En febrero de 1801, Bonaparte, entonces primer cónsul, le recibió en París y le otorgó la medalla de oro del Instituto de Francia.

Poco después era nombrado senador del reino de Italia. Desde esta época su actividad científica fué en decadencia, aunque siempre intervino en las polémicas y discusiones de su época.

En 1815, el emperador de Austria le nombró director de la facultad de Filosofía de Padua. Pero Volta, que en su intimidad era un gran patriota, no se enorgulleció por esta designación.

Ya septuagenario, poco a poco se fueron debilitando sus resortes vitales, hasta que en 1819 se retiró a su ciudad natal. Aquí murió el 5 de marzo de 1827.

PRIMERA EXPERIENCIAS: Hacia fines del siglo XVIII no se conocía prácticamente nada acerca de la electricidad.

Sin embargo, sólo veinticinco años más tarde Faraday descubrió dos de los efectos eléctricos más importantes: el electromagnetismo y la electrólisis. En el ínterin apareció Alejandro Volta (1745-1827), inventor de la pila eléctrica.

Volta era un sabio italiano, profesor, primero en su nativa ciudad de Como, y posteriormente en Pavía. La mayoría de sus primeros experimentos fue llevada a cabo con las minúsculas cantidades de electricidad que podía proveer la fricción (electricidad estática).

Consiguió mejorar los métodos de obtener electricidad por fricción ion un dispositivo denominadoelectróforo. Pero el electróforo no podía hacer mucho más que producir chispas —movimientos repentinos de cargas eléctricas—.

Era un juguete entretenido sin aplicaciones prácticas, porque las «corrientes» que producía sólo duraban una fracción de segundo y eran millones de veces más débiles que las que hoy usamos nosotros para iluminación y calefacción. Muy poco podía hacerse con estos elementos.

Uno de los escasos campos posibles de estudio era el de la electricidad anima!, que atraía con mucho interés.

Consistía en hacer pasar corrientes eléctricas a través de tejidos animales, por lo general patas de rana.

Otro científico italiano, Galvani, había conectado una varilla de cobre al nervio de una pata de rana y una varilla de otro metal (hierro) al músculo. Cuando se ponían en contacto los extremos de ambos trozos de metal, el músculo se contraía del mismo modo que cuando se le hacía pasar una descarga eléctrica.

En 1769 publicó varios trabajos sobre los fenómenos eléctricos que le valieron una merecida reputación. En contacto personal con los sabios franceses más renombrados de la época, un Laplace y un Lavoisier, Volta fué enriqueciendo el campo de la ciencia con el descubrimiento del metano, del electróforo y del condensador eléctrico.

Galvani pensaba que, de alguna manera misteriosa, la contracción del músculo generaba electricidad. Volta, en cambio, se dio cuenta de que nervio y músculo no estaban sino respondiendo a un shock eléctrico.

Lo realmente importante era que dos metales distintos habían entrado en contacto por un extremo, mientras que por el otro estaban separados por una solución conductora (el fluido débilmente electrolítico de la pata de la rana). El tejido animal no era necesario en absoluto.

volta demostracion pila electrica

ALEJANDRO VOLTA (1745-1827), profesor en Pavia, reprodujo luego los experimentos de GALVANI y encontró que los nervios de las ranas no son necesarios para provocar fenómenos eléctricos: dos metales y el músculo bastan para producir el efecto.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS: En marzo de 1800, Volta envió una carta a sir Joseph Banks, presidente de la Royal Society, con un boceto de su nuevo invento.

Las noticias de esa carta llegaron a oídos de un ingeniero, reconvertido en escritor científico popular, llamado William Nicholson, que rápidamente se puso a construir una pila voltaica propia.

En uno de los primeros experimentos con su nuevo aparato, sumergió los cables en agua y descubrió que, mientras fluyera la corriente, del líquido se desprendían burbujas de gas. Se trataba de burbujas de dos gases, hidrógeno y oxígeno, y Nicholson comprendió que había invertido el proceso demostrado por Cavendish diecisiete años antes, en el que produjo agua quemando hidrógeno en presencia de oxígeno.

En lenguaje moderno hizo «agua electrolizada»: se trató de la primera demostración de que una corriente eléctrica podía provocar una reacción química.

Nicholson era editor de una revista sobre química y no perdió tiempo en publicar un resumen de su descubrimiento, que fue conocido por el mundo antes de que Volta anunciase siquiera su propio invento.

La demostración de Nicholson de la posibilidad de la posibilidad de generar electricidad mediante reacciones químicas.

LA PILA DE VOLTALa sospecha que VOLTA albergaba acerca de la realidad de la electricidad animal, lo condujo por último a reemplazar con trapos mojados el contacto de músculos de ranas en la experiencia de GALVANI.

En ese momento su gran invención estaba virtualmente hecha. Con dos metales y el trapo húmedo, la pila eléctrica está creada. Así —acontecimiento de inmensas consecuencias— la electricidad dinámica hace su aparición.

VOLTA extiende sus investigaciones a los líquidos y establece cuáles combinaciones entre metales y líquidos resultan eléctricamente activas, y mejora, en ulteriores modelos, el rendimiento de aparato.

Una carta de VOLTA, documento memorable para la historia dirigida en marzo de 1800 a la Sociedad Real de Londres, pronto difundida en todos los países de Europa, pone con descripción de la pila voltaica pone un poderoso medio en manos de los investigadores.

Se inician entonces con esmero las las búsquedas que revelarán una tras otra las propiedades electrónicas, térmicas y magnéticas de la corriente. Los ingleses WILLIAM NICHOLSON y ANTHONY CARLISLE descomponen el agua con la corriente de la pila y observan formación del oxígeno y del hidrógeno liberados por eh THOMAS SEEBECK (1770-1831) tropieza con el fenómeno de b corrientes térmicas: pone de manifiesto que en un circuito compuesto por dos metales diferentes se produce corriente cuando las dos soldaduras no están a la misma temperatura.

El relojero parisiense JEAN ATHANASE PELTIER (1785-1845) descubre un fenómeno recíproco, el cambio de temperatura que el pasaje de la corriente provoca en un circuito bimetálico.

AMPLIACIÓN DEL TEMA: Alejandro Volta nació en Como , ciudad de Italia, el 18 de febrero de 1745. Después de ser maestro de física en la Escuela Superior de su ciudad natal, Volta ocupó la cátedra de física de la Universidad de Pavia durante un tiempo verdaderamente asombroso, casi cuarenta años.

pila de volta

Al comienzo de su carrera Volta inventó un electróforo, aparato que en las clases de física sirve para producir pequeñas descargas electroestáticas mediante inducción y para explicar la carga de los objetos con electricidad estática.

Su electróforo se ha mantenido prácticamente sin haber necesitado mejoras en más de dos siglos.

Un ingenioso electroscopio de condensación, que aumentó en más de cien veces la sensibilidad del aparato que entonces se usaba, le permitió demostrar la existencia de electricidad en el vapor de agua y en el humo producido por la combustión del carbón.

Su mayor aportación a la ciencia eléctrica, la que le ha merecido la inmortalidad a su nombre, es la llamada pila voltaica.

Volta ideó una pila de discos de cobre y de cinc separados por papel secante empapado en agua con sal, con la siguiente secuencia: disco de cobre, papel mojado, disco de cinc; disco de cobre, papel mojado, disco de cinc, etc. Según se aumenta el número de discos de cobre y cinc separados por el papel mojado en agua con sal, se aumentaba la fuerza de su pila o batería.

Fue en 1800 que Volta escribió una carta a la Sociedad Real de Londres comunicando su invención de la pila química y de otra batería a la que denominó «corona de copas», pues consistía en un par de electrodos de cobre y de cinc sumergidos en copas a medio llenar de agua salada.

Con la descomposición del agua en hidrógeno y oxígeno, poco después de la creación de la pila voltaica, se inicia la gran ciencia de la electroquímica.

Los efectos luminosos de la pila voltaica condujeron a la creación de la lámpara de arco de carbón.

Empleando la pila de Volta, Humphrey Davy descubrió el sodio y el potasio.

En 1881 el congreso Internacional de los Ingenieros Eléctricos denominó «voltio» la unidad de la fuerza electromotriz.

Revolucion cientifica Trabajo de Galvani

Grabado mostrando diferentes experimentos de Luigi Galvani (Viribus Electricitatis in Motu Musculari Commentarius [Comentarios relativos a los efectos de la electricidad sobre el movimiento muscular] 1791) acerca de los efectos de la electricidad en ranas y pollos.

ALGO MAS…

En 1799, el sabio fabricó la primera célula electrolítica simple, sumergiendo varillas de cobre y cinc en salmuera y uniéndolas.

Por el circuito que las unía circulaba una corriente eléctrica, más grande y de duración mucho mayor que ninguna conocida hasta entonces. Podían obtenerse mayores presiones eléctricas (voltajes) conectando en serie las células electrolíticas.

Esta idea condujo a la pila voltaica (Pila de Volta) que se componía de discos de cobre y cinc, formando un par, separados de otro parpor discos de franela embebidos en salmuera o ácido.

A pesar de que la carga era débil, el aparato demostró ser un manantial de continua acción eléctrica, aparentemente de capacidad inextinguible.

Lo que más sorprendió a Volta y a sus contemporáneos fue que la pila estaba compuesta en su totalidad por conductores.

No se utilizaba vidrio ni cualquier otro aislante, como en las botellas de Leyden, para separar las cargas opuestas, no obstante lo cual ambos extremos de la columna de conductores adquirían cargas opuestas por su propio poder, y las mantenían.

Tocando la base de la pila con una mano, y, con la otra, distintas alturas de la misma, Volta encontró que el toque, y por lo tanto la descarga, aumentaba en intensidad conforme se acercaba a la cúspide.

Era necesario que entre las dos manos hubiera varios pares de discos, a efecto de que el toque fuera perceptible. Éste era el único medio de que él disponía para medir lo que ahora llamamos tensión.

Se da a Volta el mérito de haber hecho la primera célula electrolítica simple, pero él nunca encontró la explicación correcta de su funcionamiento.

Erróneamente atribuía las corrientes al contacto entre los dos metales, mientras que en realidad proviene de la acción química del electrólito sobre el electrodo del cinc.

El descubrimiento fue aclamado de inmediato y en 1801 Volta fue a París a mostrar su electricidad por contacto al emperador Napoleón. Posteriormente, la unidad de presión eléctrica, el voltio, fue denominado así en su honor.

Aunque el propio Volta estaba más interesado en desarrollar sus pilas que en encentrarles aplicación, la pila voltaica rápidamente fue empleada por otros científicos como una poderosa herramienta de investigación. Las corrientes producidas con ayuda de la pila voltaica condujeron al descubrimiento de los efectos magnéticos, térmicos y químicos de ¡a electricidad.

PILA DE VOLTA
Los pilas de Volta eran simples células electrolíticas acopiadas una encima de la otra. Al cerrar el circuito la corriente que circulaba de nervio e músculo estimulaba las patas de rana, que se contraían.

Fuente Consultada:
Revista TECNIRAMA N°23

Descubrimiento de Oro en Transvaal Sudafrica Guerra boers inglese

Descubrimiento de Oro en Transvaal Sudáfrica

El descubrimiento de oro y de diamantes en el extremo austral del África, que en 1899 despertó la codicia británica, que reclamó todo el territorio de lo que hoy es República de Sudáfrica como suyo. Quienes habían hecho el hallazgo, en su mayoría campesinos (eso significa boers), descendientes de holandeses, se consideraban dueños de los territorios de Transvaal y Orange. Inclusive, Inglaterra había reconocido su independencia, y ademásfueron ellos y no los ingleses quienes habían luchado contra zulúes y matabeles para civilizar la región.

El control del África meridional era de sumo gran interés para Gran Bretaña, en primer momento para proteger la ruta marítima hacia la India y China. Los colonos holandeses, los llamados bóers, habían llegado ahí por primera vez en 1652, donde fundaron una colonia para reabastecer sus barcos con rumbo a Extremo Oriente.

En 1806, a raíz de la batalla de Blaauwberg, los británicos arrebataron el control de la Colonia del Cabo (actualmente, Sudáfrica) a los holandeses, para asegurarse de que no caía en manos de los franceses durante las Guerras Napoleónicas. Los bóers no estaban demasiado contentos con sus nuevos amos, en especial cuando en 1833 se abolió la esclavitud en todo el Imperio británico, ya que para los bóers la esclavización de los indígenas era tanto un modo de vida como una tradición.

En el espacio de dos años, doce mil bóers iniciaron el llamado Gran Trek, una emigración masiva hacia el interior para crear sus propios estados (Natal, Estado Libre de Orange y Transvaal) independientes del control británico y donde la esclavitud era legal, aunque tuvieron que derramar mucha sangre en varias guerras contra los indígenas africanos. En la batalla del Río Sangriento de 1838, las armas de los bóers mataron a tres mil zulúes. Según los testigos, la sangre de los muertos tino de rojo el agua del río.

Los colonos británicos empezaron a llegar a millares durante la década de 1820, muchos con la esperanza de enriquecerse fundando sus propias plantaciones de azúcar. Ellos también se enfrentaron a las poblaciones autóctonas. Tan eficaces eran los zulúes como fuerza de lucha que en 1879 infligieron sin recurrir a las armas de fuego una humillante derrota a los británicos en la batalla de Isandlwana: los zulúes rodearon y masacraron a más de 1.400 soldados del ejército británico. Pero en menos de seis meses se restauró la supremacía británica (en la batalla de Ulundi) gracias al empleo de las ametralladoras Gatling, unas de las primeras armas de repetición, inventadas en Estados Unidos, que podían disparar una ráfaga casi infinita de balas.

El poder colectivo de cincuenta mil guerreros zulúes con sus lanzas cortas y sus escudos de cuero no pudo rivalizar con esa potencia de fuego.

Cuando en 1886 se descubrió oro en el Transvaal, las tensiones entre los bóers y los británicos se volvieron explosivas. Casi de la noche a la mañana, apareció en el árido monte surafricano una nueva ciudad: Johannesburgo. El país se inundó con una avalancha de buscadores de oro, como Cecil Rhodes, cuya empresa, la Compañía Británica de Sudáfrica, fundó el imperio minero más rico de todos los tiempos.

Con el apoyo del gobierno británico, en 1895 Rhodes se construyó su propio país, Rodesia, que abarcaba lo que en la actualidad es Zimbabue y Zambia. Su ambición seguía el impulso inquebrantable e inmisericorde de sacar provecho de África:

Los enfrentamientos —que tuvieron un corresponsal de guerra de lujo, enviado por el Times de Londres: Winston Churchill— fue inevitable; el resultado de la contienda, también: mientras los boers, aunque eran excelentes tiradores y conocían bien la zona, carecían de instrucción militar, los ingleses, con mejor armamento y mayor cantidad de tropas, dirigidos por Horatio Kitchener, quien ordenó la matanza de niños y mujeres (asesinaron a 25 mil) y la quema de las granjas, derrotaron a los campesinos, de los cuales 18 mil murieron en los campos de batalla en 1902.

Johannesburgo es la capital de la provincia de Gauteng, que antaño fue conocida como territorio del Transvaal. Desde mitad del siglo XIX se había asentado un numeroso grupo de familias holandesas en lo que se llamó ‘la gran migración’. Eran granjeros que vivieron una aventura similar a los colonizadores del medio oeste norteamericano, carromatos incluidos.

En una de esas familias nació Paul Kruger, héroe de la resistencia de los bóers frente al imperialismo británico. Vencedor de los ingleses en Majuba fue elegido presidente del Transvaal.

Paul Kruger, como  presidente bóer del Transvaal, que en sus minas de oro y diamantes impuso un tributo a la dinamita —esencial para los buscadores de oro- y que negaba a los extranjeros el derecho a voto en los asuntos locales. Cuando los oficiales británicos protestaron en 1899, los bóers declararon la guerra a Gran Bretaña.

La guerra de los Bóers duró hasta abril de 1902 y los británicos se vieron obligados a desplegar 250.000 soldados. Más de 22.000 murieron en actos de servicio, junto a 7.000 bóers y unos 20.000 africanos.

Además, se calcula que 28.000 civiles bóers murieron por las terribles condiciones de los campos de concentración en los que los británicos los recluyeron; en la mayoría de los casos por culpa del hambre, la malnutrición y las enfermedades.

Guerra del Pacífico Chile Bolivia Causas y Consecuencias

RESUMEN GUERRA DEL PACÍFICO CHILE-BOLIVIA POR EL SALITRE

La Guerra del Pacífico, que algunos historiadores la llaman Guerra del Guano y del Salitre fue el evento el mas amargo de la historia de Bolivia.

Esta guerra comenzó en 1879, y enfrentó a Chile contra una alianza entre Bolivia y Perú, y se inicia cuando en 1878 el general boliviano Hilarión Daza, que conducía una dictadura, decide aumentar los impuestos a las exportaciones de dos empresas chilenas (FFCC y Compañia de Salitre) que explotaban los recursos en la zona boliviana de Antofagasta.

Para Chile ese aumento contradecía con lo pactado en un Tratado de Paz y Amistad en el año 1874, por lo que lo considera una violación a sus derechos, negándose a cumplir con la nueva disposición.

Como respuesta Daza confisca los yacimientos explotados, rompiendo las relaciones diplomáticas, por lo que Chile decide ocupar los territorios militarmente, declarándole la guerra a Bolivia el 5 de abril de 1879.

La guerra se desarrolló en el océano Pacífico, en el desierto de Atacama y en los valles y serranías del Perú.

Bolivia pierde el conflicto frente a un poderoso Chile, que se anexa un territorio territorio, que era su único punto de acceso al océano Pacifico y enormes riquezas minerales.

Privada para siempre de esta región capital, Bolivia no ha logrado jamás a arrancar económicamente y hasta estos días trata de conseguir acuerdos con otros países limítrofes como Perú para poder intergrarse al comercio internacional mediante un puerto que le abra las puertas al mundo.

Luego de cinco años de guerra, los países de Bolivia y Chile firman, el 4 de abril de 1884, un pacto de tregua donde convienen en un cese de fuego y la reapertura de las relaciones comerciales.

Chile como gesto de cordialidad ofrece a Bolivia unas ventajas fiscales en la ciudad de Antofagasta y se compromete a construir una línea de ferrocarril uniendo la costa del océano Pacífico a La Paz.

Guerra del Pacífico: Bolivia-Perú y Chile

Guerra del Pacífico: Bolivia-Perú y Chile

Los ejércitos de la alianza Bolivia-Perú llegaron a 12.000 soldados, mientras que Chile tenía
menos de 400o, pero bien preparados y con equipamientos modernos.

Las batallas mas importantes fueron la de Angamos, en octubre 1879 donde Chile logra controlar la zona del océano. Ese mismo año bolivia tuvo dos derrotas la de Pisagua y Tarapacá y la última de Tacna en 1880.

La siguiente estapa fue contra las tropas de Perú, donde caen derrotada en Arica el 7 de Junio de 1880, para luego tomar la capital Lima en 1881. La guerra finaliza con firma del Tratado de Ancón en 1883.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA I

El 14 de febrero la nave de guerra chilena Blanco Encalada apareció frente a Antofagasta. Su presencia en ese lugar significa el comienzo de la guerra. La presencia chilena es la respuesta al intento de Bolivia de cobrar 10 centavos por quintal de salitre explotado por una compañía británico-chilena.

El aumento del impuesto a los exportadores de salitre, adoptado unilateralmente por el gobierno boliviano, desconociendo convenios anteriores, empujó a Chile a declarar la guerra. Perú, por el pacto secreto de 1873 , interviene como aliada de Bolivia. En noviembre los chilenos han desembarcado en Pisagua lo que les ha permitido capturar la provincia de Tarapacá y sus yacimientos salitreros.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA II

La Guerra del Pacífico llegó a su fin con la firma de un tratado. La resistencia militar peruana, bajo el mando del coronel Andrés A. Cáceres Dorregaray en la región sur y centro andina venía obteniendo varias victorias contra lasfuerzasinvasoras chilenas. Pero en la batalla de Buamachuco, el 10 de julio, sufrió una decisiva derrota militar. Luego, un grupo de dirigentes peruanos del que se sospecha que actuaron de acuerdo a directivas del mando militar enemigo, determinó con una serie de medidas el final del conflicto, impusieron al general de brigada Miguel Iglesias como nuevo presidente y firmaron un tratado de paz con Chile.

La guerra finalizó oficialmente el 20 de octubre con la firma del lutado de Ancón. Éste dispone que el departamento de Tararira pasa a manos chilenas, y las provincias de Arica y Tacna quedan bajo administración chilena por un lapso de 10 años. Después de ese período un plebiscito decidiría si quedan bajo soberanía de Chile o vuelven a ser peruanas. Chile además obtuvo la Puna de Atacama, por la que tenía una permanente disputa con Bolivia. El Chile boliviano no pierde solamente 120 mil metros cuadrados de territorio, sino que se queda sin los 400 kilómetros de costa y sin salida al mar, una pérdida que sin dudas redundará en muchas otras.

PARA ENTENDER MEJOR:
Antecedentes de la Época:
Hacia 1825 las guerra por la independencia de las colonias españolas americanas habían finalizado y los antiguos virreinatos desaparecieron y surgieron nuevos países que debían organizarse políticamente y económicamente para comenzar el nuevo camino hacia el progreso.

Como consecuencia de tantos años de batallas, los militares fueron ocupando un lugar más importante en las sociedades latinoamericanas y, una vez finalizada la guerra con España, intervinieron activamente en la política.

En comparación con la etapa colonial, las décadas posteriores a la independencia estuvieron teñidas por la violencia, pues abundaron las luchas civiles y los conflictos entre los nuevos países, cuyas fronteras todavía no estaban bien definidas.

En las luchas civiles latinoamericanas se enfrentaron a menudo sectores conservadores y liberales.

Los conservadores pretendían mantener una rígida jerarquía social, eran poco favorables a los cambios, no veían con buenos ojos la llegada de ideas innovadoras de Europa y, por lo general, defendían los intereses de las zonas rurales, donde estaban sus propiedades.

Por el contrario, los liberales eran partidarios de abrir un poco más la participación ía grupos no tan adinerados pero instruidos, admiraban los avances de las sociedades europeas que esperaban imitar en sus países, y representaban mejor los intereses de los habitantes de las ciudades.

La guerra había empobrecido a América latina y destruído su riqueza.

Hacia 1850, algunos países como Venezuela, Chile o la región del Río de la Plata habían logrado recuperarse y mejorar su economía con respecto a los tiempos de la colonia, gracias a la exportación de productos agropecuarios.

Las discusión de las fronteras de los nuevos países de América del sur, que inicialmente se respetaron los antiguos límites de la Capitanía General de Chile, comenzó a ser un tema espinoso cuando la demanda mundial de los recursos naturales de esas zonas, como fueron los minerales comenzó a incrementarse, y esas exportaciones se convirtieron en importantes fuentes de ingresos para esos estados, necesitados de recursos económicos.

Perú y Bolivia también tenían discusiones con algunos límites en la región del guano de Tarapacá.

Como se ve, en estos países como Bolivia, Perú y México la minería, que era la actividad económica más importante, se encontraba en declinación, porque faltaba dinero para invertir en las minas y aumentar su producción, por lo que muchas veces se permitía la explotación de esos recursos a empresas extranjeras, que eran quienes poseían el capital necesario para dichas inversiones.

Bolivia era el caso, en donde se permitía extraer el nitrato de Antofagasta por empresas chilenas, que lamentablemente terminaron en una guerra, que la ha perjudicado a hasta hoy.

A los fines de no obstaculizar el desarrollo de los países en vía de crecimiento, se pactaron tratados para la explotación de los minerales en distintas regiones, como por ejemplo el de 1874, donde Chile cedía sus derechos entre los paralelos 23 y 25, a cambio de que Bolivia no aumentara los impuestos a las empresas chiles por 25 años, acuerdo que generó la Guerra del Pacífico

LA REALIDAD DEL COMERCIO: Mientras la independencia política trajo independencia económica a América Latina, los viejos patrones fueron restablecidos rápidamente. En lugar de España y Portugal, Gran Bretaña dominaba la economía del continente.

Los comerciantes británicos se trasladaban en gran número, mientras los inversionistas ingleses vertían su capital generosamente, especialmente en la minería. Muy pronto los viejos esquemas comerciales volvieron a ponerse en práctica.

Dado que América Latina había servido como una fuente de materia prima y suministro alimenticio a las naciones industrializadas de Europa y Estados Unidos, muy pronto las exportaciones hacia el Atlántico Norte se incrementaron notablemente, en particular las de rigo, tabaco, lana, azúcar, café y pieles.

Al mismo tiempo, los bienes de consumo terminados, especialmente los textiles, fueron importados en notables cantidades, lo que provocó el declive de la producción industrial en América Latina.

La sobreexportación de materias primas e importación de productos manufacturados aseguraba la prolongada dominación de la economía latinoamericana por parte de extranjeros.

Eduardo Galeano, en su famoso libro: «La venas abiertas de América Latina» explica:

«Poco después del lanzamiento internacional del guano (que se usaba como fertlizante en Europa) , la química agrícola descubrió que eran aún mayores las propiedades nutritivas del salitre, y en 1850 ya se había hecho muy intenso su empleo como abono en los campos europeos.

Las tierras del viejo continente dedicadas al cultivo del trigo, empobrecidas por la erosión, recibían ávidamente los cargamentos de nitrato de soda provenientes de las salitreras peruanas de Tarapacá y, luego, de la provincia boliviana de Antofagasta. Gracias al salitre y al guano, que yacían en las costas del Pacífico «casi al alcance de los barcos que venían a buscarlos», el fantasma del hambre se alejó de Europa.

La explotación del salitre rápidamente se extendió hasta la provincia boliviana de Antofagasta, aunque el negocio no era boliviano sino chileno. Cuando el gobierno de Bolivia pretendió aplicar un impuesto a las salitreras que operaban en su suelo, los batallones del ejército de Chile invadieron la provincia para no abandonarla jamás.

Hasta aquella época, el desierto había oficiado de zona de amortiguación para los conflictos latentes entre Chile, Perú y Bolivia. El salitre desencadenó la pelea. La guerra del Pacífico estalló en 1879 y duró hasta 1883. Las fuerzas armadas chilenas, que ya en 1879 habían ocupado también los puertos peruanos de la región del salitre, Patillos, Iquique, Pisagua, Junín, entraron por fin victoriosas en Lima, y al día siguiente la fortaleza del Callao se rindió.

La derrota provocó la mutilación y la sangría de Perú. La economía nacional perdió sus dos principales recursos, se paralizaron las fuerzas productivas, cayó la moneda, se cerró el crédito exterior. Bolivia, por su parte, no se dio cuenta de lo que había perdido con la guerra: la mina de cobre más importante del mundo actual, Chuquicamata, se encuentra precisamente en la provincia, ahora chilena, de Antofagasta.»

Los problemas fronterizos heredados de la época colonial provocaron en 1879 el estallido de la guerra del Pacífico contra Perú y Solivia por el control de la zona salitrera de Atacama. La victoria final chilena en 1883 extendió la soberanía del país sobre el territorio de Tarapacá, Tacna y Arica (el tratado de Lima, de 3 de junio de 1929, estableció la soberanía de Perú sobre Tacna y la de Chile sobre Arica).

CRÓNICA DE LA EPOCA III:

La economía boliviana desde hace tiempo se encuentra administrada en sus sectores más sensibles por intereses extranjeros. Al crearse en 1871 el Banco Nacional de Bolivia, su dirección recayó en manos de familias prominentes de la política chilena, como los Edwards y los Concha y Toro, más tarde aliados con la oligarquía de la plata boliviana representada por los sucesores de Aniceto Arce y Pacheco.

En este sentido, cuando en 1873 se formó la Compañía de Huanchanca para la explotación de plata, se hizo con el aporte de capitalistas chilenos que suscribieron las dos terceras partes de las acciones y controlaron cuatro de los cinco puestos del directorio de la empresa. Un año después, el canciller de Bolivia, Mariano Baptista, firmó el tratado con Chile que exoneraba a éste del pago de impuestos por 25 años en Atacama. Es precisamente la violación de esta cláusula por el actual presidente boliviano, Hilarión Daza, lo que acaba de encender la mecha bélica.

En contrapartida, la estrategia de alianzas de la élite minera de la plata con Chile resulta perjudicial para los intereses peruanos y argentinos ya que, al aplicar una política de comercialización exclusiva por el puerto de Antofagasta, Bolivia atenta contra el comercio de los otros países de la región.

Por ello, en el caso del Perú el problema se centra en las relaciones comerciales, en particular por la rivalidad entre los puertos del Pacífico: Callao y Valparaíso. El Tratado de Alianza defensiva por el cual Perú está aliado a Bolivia es de 1873 y el interés peruano de comprometerse en una defensa mutua ante un ataque externo no es tanto el temor a Chile -país con el que no tiene frontera- sino la preocupación frente a la actitud de Bolivia.

En más de seis oportunidades, según afirman políticos peruanos, se discutió en la agenda boliviana la alternativa de promover una alianza entre Bolivia y Chile en contra de Perú. Para este último la alianza con Bolivia tiene sentido dentro de una estrategia más amplia que contemple la participación de la Argentina ya que la unión de la armada peruana y la argentina pueden llegar a neutralizar efectivamente los propósitos agresivos chilenos.

Por su parte en la Argentina la situación de la frontera indígena, las pretensiones chilenas sobre la Patagonia y la demarcación de límites territoriales en la Cordillera de los Andes concentran la preocupación del gobierno.

Asimismo, la disputa en el norte por el territorio de Tarija no es menor. Frente a este panorama, y en una evaluación de los resultados de un posible conflicto bélico con Chile, el Senado argentino ha visto con buenos ojos la posibilidad de firmar una alianza con Perú y con ello frenar las aspiraciones de Chile. Sin embargo, el clima hostil que se vive no colabora en dirección a una salida negociada ya que la diplomacia boliviana parece boicotear tal desenlace.

Los argumentos esgrimidos actualmente por Bolivia resultan incoherentes: por un lado reconoce el «utis posidetis», es decir, las fronteras establecidas a fines de la época colonial, reclamando a Chile Atacama; pero por el otro desconoce el mismo principio al momento de reconocer Tarija para la Argentina. No es tanto la localidad norteña lo que preocupa a la cancillería argentina, sino el desconocimiento del «utis posidetis» ya que es la base sobre la cual se sustentan los derechos argentinos en la querella con Chile por la Patagonia.

En definitiva, ningún pronóstico es optimista respecto de la coyuntura y estamos frente al estallido de una guerra en el Pacífico. Bolivia y Chile así lo han manifestado. Perú se encuentra atado a un compromiso al que no puede renunciar, y la Argentina ante un posible conflicto se mantendrá neutral mientras se garantice la integridad territorial conservando la Patagonia y los límites cordilleranos preestablecidos.

Fuente Consultada:
Diario Bicentenario Fasc. N°4 Período 1870-1879

Batalla de Sedán Prusia ataca Francia Guerra Franco Prusiana

Guerra Franco Prusiana-Batalla de Sedán
Prusia ataca Francia

Batalla de Sedán (1870): En agosto de 1870, después de que el ejército francés, bajo el mando del mariscalBazaine, fue obligado a meterse en la poderosa fortaleza de Metz y sitiado por los prusianos, se le ordenó al mariscal MacMahon hacer el relevo. Este, a quien Napoleón le había dicho que la caída de Metz era una derrota inaceptable, marchó apurado a lo largo de la frontera belga hacia la plaza fuerte.

batalla de sedan

El comandante prusiano pudo a duras penas creer en su buena suerte. Abandonó su marcha a París e hizo dar vueltas a su fuerza hacia el norte para interceptarlo, planeando exterminar al desafortunado ejército francés contra la frontera belga.

Los dos enemigos chocaron en el norte del bosque de Argonne y los prusianos detuvieron el avance francés. Más tarde ellos fueron sorprendidos en Beaumoni, MacMahon se vio obligado a hacer retroceder a sus hombres que llegaban en más de 100.000 a la ciudad fuerte de Sedán.

Mientras tanto, Von Moltke había continuado cercando a los franceses y la situación se estaba aproximando velozmente a un estado crítico.

Antes de que MacMahon hubiera podido decidir un nuevo rumbo de acción, fue herido y en tanto su sucesor, el general Wimpffen, deliberaba sobre las alternativas, 250.000 prusianos pusieron sitio a Sedán y los franceses perdieron toda posibilidad de escape.

La artillería prusiana, que había dominado las alturas de la ciudad, bombardeó a los franceses atrapados.

El corajudo general Margueritte dirigió repetidas cargas de caballería intentando valientemente abrirse paso, pero todas fracasaron. Al final una bandera de tregua fue enviada desde el fuerte.

Los franceses se rindieron a las 4.15 de la tarde del 1° de septiembre; para sorpresa de los alemanes, ellos descubrieron que el mismo Napoleón III estaba en Sedán.

Con una pérdida de 9.000 hombres, los prusianos lograron un triunfo total; tomaron 100.000 prisioneros y mataron 17.000 irán ceses. Las tácticas superiores y la dirección prusianas hicieron temblar al 2.° imperio. La guerra ardió por otros 6 meses, pero Sedán fue la victoria crucial.

Fuente Consultada: Almanaque de los Insólito Tomo 3 Wallace-Wallechinsky

Nacionalismo y Unificacion de Paises Principios Democracia Liberal

Nacionalismo y Unificacion de Países
Principios Democracia Liberal

LISTA DE ENLACES RELACIONADOS

Democracia Liberal
Liberalismo y conservadorismo
El Nacionalismo
Gran Bretaña y las reformas liberales
Francia: del imperio a la tercera república
Estados Unidos: Republicanos y Demócratas
La Unificación Alemana
La Unidad Italiana
Rusia Hacia el Fin del Absolutismo
Japón: Reformas Liberales en el Oriente
Alianzas Internacionales
Religión y Ciencia
Revolución Científica
El Positivismo
La Iglesia: Rerum Novarum
La Difusión de las Ideas

En la segunda mitad del siglo XIX surge una novedad en el ámbito político: el nacionalismo, producto este de la democratización política vivenciada en esos tiempos.

Por todas partes surgían cenáculos nacionalistas, con los nombres prometedores de «Joven Italia», «Joven Alemania» y otros similares. Inspirador de la «Joven Italia», Mazzini, en su opúsculo Sobre la unidad de Italia, invocaba los elementos comunes que justificaban la independencia del pueblo italiano: «Por eso Italia será una.

Sus condiciones geográficas, su lengua y su literatura; las necesidades de defensa y de poder político; el deseo de las poblaciones, los instintos democráticos innatos del pueblo…».

En el texto de Mazzini se recogía una idea clave: la identificación de nacionalismo y democracia, frente al autoritarismo o el absolutismo de los imperios.

Mazzini

Giuseppe Mazzini

No obstante, es en Gran Bretaña y Francia entre los siglos XV y XVIII, donde puntualmente se desarrolla un proceso de construcción de Estados centralizados y modernos de toda Europa occidental.

Estos se manifestaban representantes de naciones, es decir, del conjunto mayoritario de sus habitantes que compartían una misma nacionalidad. La cual era definida por los sentimientos de pertenencia que compartían los habitantes de un mismo territorio, esta manifestación fue durante la primera mitad del siglo XIX. El compartir la lengua, la religión, la tradición y las costumbres, hicieron surgir estos sentimientos unánimes.

Se puede afirmar, que en la formación de estados nacionales fue importantísima la difusión del nacionalismo, esta corriente de pensamiento creada por intelectuales, ya sea filósofos políticos como artistas.

El pensamiento y el sentimiento nacionalistas sirvieron para unificar culturas y sociedades dentro de un estado nacional. Esta ideología también funcionó como un principio de acción política para las relaciones internacionales.

Posteriormente, y de igual manera que esta construcción de estados centralizados y modernos de Europa occidental, en la segunda mitad del siglo XIX se evidenció en Alemania e Italia. Considerándose estos nuevos estados en las representantes de las naciones alemana e italiana.

Los grupos de habitantes que no se sentían representados y a su vez representada su nacionalidad por los Estados centralizados, vieron plasmados su aliento al reclamo mediante el desarrollo de la política de democratización.

No obstante, quienes organizaban partidos políticos, eran también estos grupos que exigían el derecho a formar un estado independiente, es decir el denominado derecho de autodeterminación. Fue en las regiones de Europa cuyos habitantes habían formado parte de los imperios, como el alemán y el otomano, en donde se hicieron estos reclamos de una manera más intensa.

Sin embargo, los conflictos se multiplicaron ya que no había resultado de manera satisfactoria, la división de esos imperios en nuevos Estados. Este derecho de autodeterminación mencionado anteriormente, fue reivindicado por todos. Francia, Inglaterra y España eran estados que se habían centralizado inicialmente, y ellos tampoco quedaron afuera de los reclamos nacionalistas.

Así, estimuladas por la posibilidad de lograr sus objetivos a través de elecciones, las poblaciones regionales emprendieron movilizaciones con caracteres políticos.

LOS PRINCIPIOS NACIONALISTAS: Los elementos que integran el pensamiento de los revolucionarios nacionalista del siglo XIX, época por excelencia de estos movimientos son los siguientes:

Autodeterminación política. El gobierno que dirige la colectividad ha de estar libre de cualquier instancia exterior. Así lo afirmaba Mazzini, jurista y político italiano: «Las nacionalidades que no posean un gobierno surgido de su propia vida interna y que estén sujetas a leyes que les hayan sido impuestas desde el exterior se han convertido en medio para los propósitos de otros».

Conciencia de grupo. Que el grupo pertenezca a una sola etnia no es imprescindible, porque en ocasiones el sentimiento nacional es pluriétnico, pero la conciencia de que el grupo tiene un origen común y ha tenido un pasado común constituye un elemento cohesionador.

Credo religioso. En los siglos medievales y modernos la religión desempeñó un papel esencial en la conciencia de los pueblos, pero incluso en la Edad Contemporánea, cuando ha perdido influencia, a veces se ha erigido en un mecanismo defensivo de la nacionalidad más débil, caso de los irlandeses, católicos, frente a los ingleses, anglicanos.

Cultura y lengua propias. No surge el sentimiento nacional por generación espontánea sino que deriva de un proceso en el que desempeñan un papel minorías cultas, integradas por filólogos, historiadores, poetas, músicos, políticos. Para los alemanes fueron importantes Schelling y Fichte, para los irlandeses O’Connell, para los polacos Chopin y Mickiewicz.

ALGO MAS…

Entre los modelos políticos existentes, podemos identificar los siguientes:

Nacionalismo extremo: el nacionalismo entiende a las relaciones internacionales en términos de amenazas constantes. Los grupos nacionalistas se sienten los únicos intérpretes de los verdaderos intereses del pueblo, al que identifican con la nación. Ciertamente, no creen que los integrantes de la sociedad de una nación puedan tener intereses o ideas diferentes, ya que constituyen una unidad absolutamente homogénea. Por lo tanto, aquellos que no opinan lo mismo que ellos son considerados no sólo como enemigos, sino como extranjeros. Puesto que los comicios y el parlamento suelen mostrar que en una sociedad existen intereses opuestos, los grupos nacionalistas sienten repugnancia hacia este tipo de prácticas e instituciones. Suelen ser favorables a los gobiernos dictatoriales encabezados por las fuerzas armadas, ya que ellas dicen ser los verdaderos intérpretes de los intereses nacionales.

Comunismo: postula que la gran falacia de la democracia liberal es que defiende una igualdad política pero ignora las diferencias económicas y la explotación social. Propone una sociedad en la que estos elementos de desigualdad desaparezcan, sociedad que será construida por los explotados de la sociedad capitalista, es decir, los obreros. Mientras esta sociedad se construye, el régimen político debe ser una dictadura a la que llaman «dictadura del proletariado». Puesto que el número de obreros en la Rusia de 1917 era realmente escaso, los revolucionarios se plantearon cómo hacer el socialismo sin obreros: se elaboró una respuesta según la cual el partido comunista debía suplantar a los obreros. Paulatinamente, un líder único, Stalin, reemplazó a su vez al partido. Los enemigos del partido, primero, y los de Stalin, después, eran considerados automáticamente enemigos de la clase obrera.

Corporativismo: conciben que la sociedad no está compuesta por individuos, sino por grupos identificados por su actividad económica (trabajadores, campesinos, profesionales, etcétera.). Generalmente, los corporativistas sostenían que, en los parlamentos, no debían estar representados los diputados políticos electos por individuos aislados, sino los representantes de estos grupos de la sociedad organizados en asociaciones a las que llamaban corporaciones.

Caudillismo: la idea central del principio caudillista del Estado es que la voluntad del pueblo sólo puede expresarse a través de la voz de un líder, una persona iluminada por una aptitud especial que la distingue de todas las demás. En algunos casos, los regímenes caudillistas pueden ir acompañados de prácticas electorales similares a las de la democracia liberal, incluso estas elecciones pueden dar la mayoría al partido del líder. Sin embargo, la relación con la oposición es tirante, dado que el líder nunca acepta la existencia de más de una voluntad popular, que es la que sólo él interpreta. En otros casos, los parlamentos se eliminan, y sólo se producen elecciones plebiscitarias en las que los electores no eligen, sino que confirman o rechazan la figura del líder. La unidad entre líder y pueblo suele ser «teatralizada» a través de grandes actos masivos organizados con el apoyo de toda la infraestructura del Estado.

La democracia liberal
«Democracia» significa un gobierno que acepta que manda sobre una sociedad compuesta por ciudadanos iguales (iguales ante la ley, iguales en derechos políticos, lo cual no significa que tengan que ser económicamente iguales), y que puede gobernar sólo porque ellos le han dado ese poder. Por esta razón, se llama a los actuales presidentes «mandatarios», pues han recibido de otros el mandato de gobernar, y sin ese mandato no tendrían ningún derecho legítimo de hacerlo. Ahora bien: cómo transformar este principio de legitimidad democrática y esta idea de una sociedad individualista en un régimen político concreto o, en otras palabras, cuáles son las prácticas concretas y las instituciones de gobierno más adecuadas para canalizar la voluntad del pueblo. Ésta es la gran pregunta que caracteriza todo el ejercicio de la democracia a partir de la Revolución Francesa.

Hacia fines de la agitada historia política del siglo XIX, se aceptaron algunas respuestas para esta pregunta. La primera fue que la voluntad del pueblo soberano debía expresarse a través del mecanismo del voto para elegir representantes; la segunda, que las decisiones debían ser tomadas por las mayorías, aunque las minorías tenían derecho a existir, a ser respetadas, a criticar y a pretender transformarse en la mayoría en las siguientes elecciones; la tercera, que el gobierno debía formarse a partir de un sistema de controles y contrapesos entre sus diferentes poderes (ejecutivo, legislativo, judicial). Este conjunto de convicciones ha dado lugar a los regímenes políticos conocidos como «democracias liberales». La clave de estos regímenes son los parlamentos, una institución que se impuso a lo largo del siglo xix. Los parlamentos controlan los poderes ejecutivos. En ellos reside el poder de los diputados representantes electos, y también en ellos se expresan las minorías.

Esta concepción de la política se apoya en una visión más general acerca de la naturaleza humana, que estima que el hombre es un ser libre, cuyas acciones responden a la razón. Sin embargo, esta visión iluminista evidenciaba importantes problemas a la hora de enfrentarse con la sociedad real. Además de la oposición conservadora, las élites liberales descubrían que las sociedades sobre las que debían gobernar no se asemejaban a su ideal: en muchos casos predominaban los analfabetos; en otros, era evidente que las rígidas diferencias sociales no permitían actuar a todos con libertad; en otros las concepciones religiosas primaban sobre la «razón científica».

La consecuencia de esto solía ser un régimen político que, si bien postulaba la primacía de la soberanía del pueblo, al mismo tiempo bloqueaba toda posibilidad de participar en la política a todas aquellas personas que se consideraban no libres o no razonables. La condición de razonable se demostraba por medio del acceso a la educación formal y, sobre todo, mediante la riqueza que se hubiera acumulado. Sin embargo, una visión siempre optimista, llevaba a pensar a las élites liberales que tarde o temprano las «personas irracionales» serían redimidas por medio de la educación.

Fuente Consultada: Ciencias Sociales Historia Luchilo, Privitellio, Paz, Qués

CUADRO SINTESIS DE LA ÉPOCA:

cuadro sintesis liberalismo y nacionalismo

El segundo imperio frances Gobierno de Napoleon III Gobierno Liberal

El segundo imperio francés
Gobierno Liberal de Napoleón III

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA: La segunda mitad del siglo XIX, en el campo político, se caracteriza por la tendencia nacionalista y de estructuración estatal. Una serie de movimientos de independencia triunfaron y se concretaron en la formación de Estados nuevos. Al mismo tiempo el movimiento liberal se manifestó en forma de nacional-liberalismo, y de una tendencia a encontrar fórmulas democráticas que tuvieron su máxima expresión entre los años 1870 y 1914.

El nacionalismo ofrecía dos aspectos: el conservador, que significaba un retorno a viejas tradiciones, respetar y cultivar la historia y las costumbres del país, reverenciar a sus héroes y defender la cultura patria de toda intrusión extranjera, y por otra parte un aspecto revolucionario, ya que para conseguir el camino de la unidad nacional no se rechazaba la violencia y, si era preciso, la guerra.

Los dos Estados que antes consiguieron fortalecerse y unificarse, y que a su vez influyeron en gran manera en la vida de Europa, fueron Italia y Alemania. Y esta preponderancia se consiguió, en gran parte, a costa de Francia.

NAPOLEÓN III: Cuando apenas tenía veinte años, Luis Bonaparte tenía en su mente programa excepcional: resuelto a llegar a jefe supremo del Estado francés, pensó nada menos que en preparar una revolución para expulsar del trono al rey Felipe de Orleáns. Tan pronto llegó a saber que casi todos los militares que habían prestado servicio en el gran ejército napoleónico estaban dispuestos a ayudarlo, decidió actuar.

Sin embargo, los dos golpes de estado (el primero llevado a cabo en Estrasburgo en 1836 y el segundo en Boulogne en 1840), estaban destinados al fracaso. Los oficiales que permanecieron fieles al rey lograron imponerse a los insurrectos mandados por Bonaparte.

El 6 de octubre de 1840 la corte de París pronunció la sentencia, condenando a Luis Bonaparte a «prisión perpetua». Éste, sin embargo, no era de los que se resignan: el 25 de mayo de 1846 logró fugarse de la prisión y, ya en Londres, comenzó a meditar en un nuevo golpe de estado.

LA SEGUNDA REPÚBLICA FRANCESA: Fue instaurada a consecuencia de la Revolución de 1848, gracias a la acción de los republicanos burgueses y los socialistas. En el fondo, todos coincidían en que era necesaria la libertad de prensa y de asociación, estructurar un programa social y económico y defender el sufragio universal, pero en la forma de llevar a cabo estos ideales las discrepancias eran totales.

Napoleón al enterarse de la revolución, abandonó inmediatamente la capital inglesa, y el 26 de febrero se encontraba ya en París, y allí obtuvo el primer éxito: en las elecciones del 4 de junio, Luis Bonaparte fue elegido diputado por el Departamento del Sena. Pero él tenía otras miras: soñaba con ser emperador de Francia, como lo fuera su tío. Un camino le parecía el más viable para alcanzar la meta: lograr que lo nombraran presidente de la república, que lo consigue en ese mismo año.

Una de las primeras medidas adoptadas por la segunda República Francesa fue ordenar que en las banderas y en los muros de las casas campeara el triple lema: «Libertad, Igualdad y Fraternidad».

El 25 de febrero de 1848 el Gobierno provisional, presionado por las nuevas doctrinas socialistas y para dar satisfacción a los trabajadores, publicó la siguiente proclama: «La República se compromete a procurar a los obreros el necesario sustento por medio del trabajo y reconoce que deben unirse en sociedades para asegurarse el resultado de sus esfuerzos.»

Con ello se proclamaba el «derecho al trabajo» y para ello se puso en práctica el establecimiento de los llamados «Talleres nacionales», ideados por el economista socialista Louis Blanc.

Estos talleres, que agrupaban a sastres, ebanistas, albañiles, cerrajeros, etcétera, tuvieron corta vida, pues realizaban trabajos inútiles y a los cuatro meses ya habían costado al Estado 44 millones de francos. Los contribuyentes y campesinos, que eran los que trabajaban de verdad, se oponían a los citados talleres, y como eran mayoría en la nueva Asamblea decidieron acábar con los 120.000 «vagabundos» enrolados en los mismos. Ello ocasionó una nueva lucha de barricadas que duró cuatro días.

El general Cavaignac recibió poderes extraordinarios de la Asamblea y consiguió sofocar la rebelión (26 de junio de 1848), en vista de lo cual la Asamblea redactó una nueva Constitución en la que el presidente de la República debía ser elegido cada cuatro años por sufragio universal.

Los republicanos votaron por Cavaignac, pero los realistas, católicos y campesinos, se dejaron sugestionar por el nombre de Napoleón y eligieron al príncipe Luis Napoleón Bonaparte, sobrino de Napoleón el grande, e hijo del antiguo rey de Holanda. El nuevo presidente se instaló en el palacio del Elíseo y supo captarse las simpatías y el afecto de todas las clases y estamentos sociales. Protegió las sociedades obreras, dispuso la construcción de viviendas para los trabajadores y realizó continuos viajes de inspección a los Departamentos.

Al acercarse el fin del mandato presidencial, Napoleón, deseoso de ser reelegido, quiso que la Constitución fuese reformada, pero la Asamblea nacional se negó y en vista de ello dio un golpe de Estado e invitó al pueblo francés a unas nuevas elecciones para adoptar una Constitución nueva.

Napoleón III

Napoleón III y su esposa Eugenia de Montijo

Después de haber realizado una gira por Francia y haberse asegurado, sobre todo, las simpatías de los campesinos y de los obreros de las provincias, presentó su candidatura a la presidencia de la república, en diciembre de 1848. La victoria resultó abrumadora: sobre 7.517.811 electores, 5.572.834 votaron a favor de Bonaparte, quien se convirtió en Napoelón III de Francia.

EL EMPERADOR NAPOLEÓN III:
SUEÑOS DE GRANDEZA: Siendo emperador, Napoleón III se trazó un programa ambicioso: devolver a Francia la grandeza que le hábil otorgado Napoleón I. La tarea no era por cierto de las más fáciles: Rusia Austria estaban dispuestas a oponerse a los planes del emperador. Napoleón III, sin embargo, no se desanimó: pensaba en enfrentar a las dos potencias por separado.

En 1854 intervino en la guerra ruso-turca en Crimea, ata cando a Rusia. Vencidos los rusos, Napoleón III llevó a la práctica un plan para poder atacar al imperio austríaco Se alió al pequeño Piamonte y, en 1859, se hallaba junio a éste para ayudarle en la lucha contra Austria.

Napoleón I, con su genio militar, hubiera por cierto abatido definitivamente el poderío de Austria; Napoleón III tuvo que conformarse con Niza y Saboya, a cambio de la ayuda militar ofrecida al Piamonte.

Inmediatamente el Emperador emprendió la ruta de las conquistas coloniales. Después de algunos éxitos en África (fundación de la colonia del Senegal) y en Asia (conquista de la Indochina), emprendió la expedición a México, que costó a Francia grandes pérdidas de hombres y dinero, y que terminó en un ruidoso fracaso.

Mientras tanto, otra nación alcanzaba gran poderío en Europa: Prusia. Confiando todavía en hacer de Francia la más fuerte potencia europea, Napoleón III decidió hacer frente al ejército prusiano. Era el 4 de agosto de 1870. A los prusianos bastárosles tan sólo cuatro semanas para derrumbar definitivamente los sueños de grandeza del emperador. El ejército francés fue destruido completamente en Sedán, y el mismo Napoleón III cayó prisionero. Era el final: el 4 de setiembre de 1870 se proclamó la república en Francia.

EL SEGUNDO IMPERIO FRANCÉS:

El segundo imperio frances Gobierno de Napoleon III Gobierno LiberalDurante el Segundo Imperio Francia vivió una gran expansión industrial, se completó su red ferroviaria y se embelleció París, en parte por razones de prestigio y en parte por razones de estrategia, haciendo desaparecer las estrechas callejuelas que se podrían bloquear con barricadas y abriendo amplias avenidas donde, en caso de necesidad, podría maniobrar el ejercito con la artillería y caballería.

En todo caso fue la contracción de Paris actual, reflejaba el prestigio de gran potencia nuevamente adquirido por Francia. El desarrollo de los barcos y de la industria hizo aumentar el comercio exterior y la exportación de capitales, con el consiguiente aumento de las clases medias.

La característica de su Gobierno fue una alianza entre las fuerzas del Ejército y el Catolicismo que al principio apoyó en todo momento a Luis Napoleón. La clase media y los campesinos le secundaron casi siempre, pero no así los obreros, que aumentaban en gran número al incrementarse el desarrollo industrial de Francia.

Su ideal era resucitar el imperio de su tío, pero Napoleón III no tenía ni la inteligencia ni la energía del genial corso. Sin embargo, como enemigo declarado del Congreso de Viena y todo lo que representaba, al principio permitió el engrandecimiento de Alemania y su unificación, y finalmente apoyó a los nacionalistas piamonteses que iban a dar a Italia la unidad. Como de este modo se enfrentaba con el Papa, cuyos intereses se lesionaban, al incorporarse los Estados Pontificios a la corona de Víctor Manuel, los conservadores y los católicos se le opusieron y este hecho contribuyó a su caída, al carecer de apoyo frente a las crecientes exigencias de los extremistas.

Napoleón gobernó como monarca absoluto, restringiendo las libertades públicas de reunión, asociación y prensa. Además, impuso el juramento de «fidelidad» a los profesores universitarios, diputados, funcionarios, jefes y oficiales del Ejército, etc. Sin embargo, atendió al desenvolvimiento de la prosperidad pública y dedicó especial interés a París, que se convirtió en la capital más hermosa del mundo; sus parques, avenidas y boulevares nacieron bajo la dirección del barón de Haussmann. El formidable impulso económico que recibió el país permitió realizar la célebre exposición de París de 1855.

En los primeros años del Imperio, Francia se vio envuelta en la Guerra de Crimea, más por razones de prestigio internacional que por motivos materiales o estratégicos, como era el caso de Inglaterra; a pesar de la desafortunada dirección de la campaña y del elevadísimo número de víctimas, la victoria final y la celebración del Congreso de Paz en París, le sirvieron a Napoleón III (foto) para reforzar su prestigio personal dentro y fuera de Francia.

El emperador mantuvo una política exterior de apoyo a los movimientos nacionalistas que acabaría por destruir la obra del Congreso de Viena, y que, al favorecer la unidad de Italia y de Alemania, terminó por ser perjudicial para la política francesa.

Napoleón III en Italia cayó en una contradicción política a causa de su apoyo a los nacionalistas de Piamonte y a la defensa de la independencia de los Estados Pontificios frente a este mismo Estado. Dicha situación le llevó a perder partidarios entre los católicos, que siempre le habían apoyado, y entre los nacionalistas y los liberales.

La segunda época del Imperio tuvo un carácter progresivamente más liberal. Se inició en 1859 con la concesión de una amnistía que permitió el regreso de numerosos exiliados, además de facilitar que la asamblea votase los presupuestos generales del Estado. Una mayor tolerancia con la prensa permitió la aparición de periódicos republicanos y orleanistas.

Estas medidas no aumentaron la popularidad del emperador, y en las últimas elecciones, en 1869, el triunfo de la oposición le convenció de la necesidad de crear un imperio liberal inspirado en la monarquía constitucional británica.

La política exterior en Europa tampoco ayudó mucho a la consolidación del Segundo Imperio. Con su contradictoria presencia en Italia se ganó sucesivamente la enemistad de Austria e Italia, sin conseguir ninguna ventaja con ello, y así, cuando, debido a un grave error diplomático, estalló la guerra con Prusia, Francia se halló aislada frente a su poderoso enemigo.

Al caer Napoleón III prisionero en Sedán, el Segundo Imperio dejó de existir, y se proclamó la Tercera República sin derramar una sola gota de sangre en defensa de la emperatriz o las instituciones imperiales.

El triunfo liberal se explica por la progresiva pérdida de popularidad de Napoleón, a causa de su desastrosa política exterior.

Sin duda, el mayor fracaso en este terreno fue el quimérico intento de constituir un Imperio liberal en México, gobernado por Maximiliano de Habsburgo, bajo la protección de un ejército expedicionario, que acabé con la ejecución de Maximiliano por los revolucionarios mexicanos al retirarse las tropas francesas. régimen.

Luego del desastre de Sedán, obligaron al emperador, enfermo, a capitular en Sedan el 2 de septiembre. Dos días después era proclamada la Tercera República. La emperatriz, regente desde el 28 de julio, se refugió en Inglaterra donde Napoleón III, liberado de su cautiverio en Hesse, se reunió con ella. Falleció en el castillo de Chislehurst, en Kent, el 9 de enero de 1873.

Los trabajos de embellecimiento de Haussmann: Nombrado prefecto del Sena en 1853, Georges Eugéne Haussmann ocupó este cargo hasta 1869. En su calidad de tal, emprendió los grandes trabajos que llevan su nombre. En 1860, la zona de París fue modificada con la anexión de las comunas periféricas (Belleville, Auteuil, Passy, Montmartre, Grenelle y Vaugirard) que se convirtieron en distritos externos de la ciudad.

En el centro, la capital fue destripada para habilitar amplias arterias en el corazón del viejo París, en torno a la reconstruida Ile de la Cité. Hacia el oeste se edificaron barrios nuevos, alrededor del arco de triunfo de l’Étoile.

Las obras de aseo y sanidad fueron muy importantes: se reconstruyeron los mercados, se iluminaron las calles con lámparas de gas, se construyó una inmensa red de alcantarillado y un acueducto que en adelante abasteció a París de agua potable. También se acondicionaron áreas verdes en la periferia de la capital: los bosques de Boulogne y Vincennes, y los parques de Butte-Chaumont, Monceau y Montsouris fueron inaugurados para el esparcimiento.

Fuentes Consultadas:
HICIERON HISTORIA Biografía de Larousse Entrada: Napoleón III
CONSULTORA Enciclopedia Temática Ilustrada Tomo VIII El Mundo Actual

CRÓNICA DE LA ÉPOCA
El Mundo – Crisis y Autogolpe de Luis Napoleón :
Luis Napoleón llamó a un plebiscito que le fue favorable y ahora tiene todas las riendas del poder, tal como quería.

Comoconsecuenciadel enfrenamiento que mantiene desde hace dos años con la Asamblea Nacional, dominada por la oposición conservadora, el presidente francés Luis Napoleón llevó adelante el 2 de diciembre último un golpe de Estado.

Para superar la crisis institucional que originóestadecisión, el mandatario llamó a un plebiscito popularque íefue favorable y le permite ahoramanejar el poder con un mayor grado de autoritarismo, tanto contra I republicanos extremistas como contra los monárquicos legitimistas, Tras la revolución de 1848, fue depuesto el rey Luis Felipe I y quedó establecida la Segunda República.

Las nuevas circunstancias le permitieron a Luis Napoleón dejar su exilio en Gran Bretaña y pasar a ocupar un escaño en la Asamblea Nacional, En las elecciones presidenciales se impuso por abrumadora mayoría, gracias a los votos de las masas rurales, Sin embargo, producto de las elecciones parlamentarias del año siguiente, los monárquicos legitimistas tomaron el control de la Asamblea Nacional.

Fue así que este cuerpo legislativo aprobó una ley electoral que eliminó el sufragio universal masculino y marcó el retorno del voto censitario, lo que eliminó a tres millones de personas del electorado, entre las que se encontraban artesanos y obreros estacionales.

Por otra parte, Luis Napoleón presionó para aumentar la duración de su mandato, mientras que la Asamblea se opuso a todo proyecto de reforma constitucional, Siguiendo con la escalada de enfrentamientos entre el mandatario y el Parlamento, laceíebración del 15 de agosto como la fiesta nacional le permitió a Luis Napoleón empezar la transición hacia el segundo imperio, e impuso con éxito un modelo de fiesta nacional popular quefue preludio de la República.

En este marcóse dio el golpede Estado, en el que Luis Napoleón se presentó ante los franceses como el defensor de la democracia que garantiza el sufragio universal, frente al proyecto excluyente de la Asamblea, basado en un sistema censitario.

Fuente: Colección El Bicentenario Período 1850-1869 Fasc. N° 3 – Presidencia de la Nación –

La Unificacion de Italia Causas y Consecuencias Mazzini

La Unificación de Italia
Causas y Consecuencias – Giuseppe Mazzini

La formación de un estado nacional italiano tuvo algunas similitudes con el caso alemán. Era un territorio, hasta el siglo XIX, caracterizado por la existencia de múltiples reinos, ducados y pequeños estados.

Los tres principales artífices de la unidad italiana fueron el rey del Piamente, Víctor Manuel II, el conde de Cavour y Giuseppe Garibaldi. Cavour era un hombre culto, había residido en Inglaterra y Francia, y fue un político astuto.

Garibaldi (1807-1882) era un hombre del pueblo, luchador nato, pues en su juventud había estado en América, donde peleó al frente de una «legión italiana» en auxilio de Montevideo. En 1848, en Italia de nuevo, reclutó un grupo de voluntarios con los cuales peleó contra los austríacos. Finalmente ocupó Sicilia y la ciudad de Nápoles, donde gobernó como dictador, pero siempre en nombre de Víctor Manuel II. Sus hombres, los garibaldinos, le adoraban.

Pero la unidad de Italia, si bien necesitaba hombres de combate como Garibaldi, no hubiese sido posible sin la astucia de Cavour.

Italia en la segunda mitad del siglo XIX. Entre las principales regiones de Italia en esta época, se destacaban: el reino de Piamonte y Cerdeña, en el norte; las tierras del Papado, en el centro, y los dominios borbones, de origen español, en Nápoles y Sicilia, además de múltiples territorios pertenecientes a la aristocracia terrateniente, en el sur de la península. Una parte importante de los territorios del noreste (Venecia, Trento, por ejemplo) se encontraban bajo el dominio de los austríacos.

Giuseppe Mazzini (1805-1872)
Fue un político nacionalista y liberal fundador de la agrupación la Joven Italia. Participó en los movimientos revolucionarios de 1830 y se destacó en su lucha por la unificación italiana en la primera mitad del siglo XIX Su pensamiento influyó en e/proceso de unficación defines de siglo.

Giuseppe Garibaldi (1807-1882)Su actividad política comenzó en la agrupación revolucionaria llamada la Joven Italia en 1830. Tras fracasar en su intento revolucionario en Génova, huyó a Sudamérica, donde participó en otros movimientos políticos. En 1848 volvió a Italia para luchar en la revolución y en 1860 encabezó la marcha de Los mil camisas rojas, con el objetivo de liberar Nápoles y Sicilia del dominio francés.

Conde de Cavour

El Reino de Piamonte y Cerdeña se convirtió en el principal impulsor de la creación de un Estado nacional unificado. La burguesía piamontesa, representada por industriales, políticos e intelectuales, fue la principal gestora de los movimientos nacionalistas que surgieron en este período. En esta región se concentraba la mayor parte del potencial económico de la península y era la única zona industrialmente integrada al resto de Europa. Políticamente era gobernada por el rey Víctor Manuel y su ministro liberal, Camilo Cavour.

Este proceso tuvo la oposición de las fuerzas conserva doras principalmente, la aristocracia terrateniente del sur y el Papado, en el centro de Italia. El Papad fue uno de los sectores que mayor resistencia impusieron a los intentos de unidad, ya que temía la pérdida de sus territorios y aumento de la influencia del liberalismo en la región.

El crecimiento industrial permitió el fortalecimiento de la burguesía, que empezó a unir sus aspiraciones económicas y políticas y vio en la unidad política una eficaz vía para desarrollar mejor sus negocios y su actividad económica. Así, la burguesía de los Estados del norte, y fundamentalmente del Piamonte, se convirtió en el motor del movimiento nacionalista, un primer paso para la unificación económica, para convertir Italia en un verdadero mercado nacional, fue la construcción del ferrocarril, que se realizó a partir de 1840. El ferrocarril permitió la conexión de regiones aisladas, transformó la vida cotidiana y permitió el intercambio de mercancías, pero sobre todo la difusión de noticias y de ideas.

En el plano internacional, la unificación italiana contó con el respaldo decisivo de las, principales potencias  Gran Bretaña y Francia. Pero tuvo la oposición de los gobiernos conservadores de Austria y Rusia. Esta situación concluyó con la guerra entre Piamonte y Austria. El triunfo piamontés le permitió incorporar gran parte de los territorios del norte dominados por los austríacos.

En los territorios del sur, la iniciativa nacionalista estuvo encabezada por Giuseppe Garibaldi. Qrganizó un movimiento popular y republicano que venció a los borbones y le permitió recuperar Nápoles y Sicilia.

La unificación italiana dejó planteados dos graves problemas. El primero de ellos fue la marginación de los sectores radicales democráticos encabezados por Garibaldi. Estos fueron derrotados políticamente por la alta burguesía liberal de Piamonte, que finalmente instauró una monarquía constitucional en la región, respaldada por las potencias europeas.

El otro problema fue la relación con la Iglesia Católica. Una vez que sus dominios fueron conquistados y ocupada Roma en 1870, el Papa se consideró “prisionero en el Vaticano”, lo que con el tiempo le trajo al nuevo Estado italiano serios problemas con los sectores católicos europeos.

PENSAMIENTO DE MAZZINI SOBRE ITALIA DEL SIGLO XIX: Somos un pueblo de 21 a 22 millones de hombres, llamados, desde tiempos inmemoriales, con un mismo nombre -el de pueblo italiano-, delimitados por las fronteras naturales más precisas que Dios ha trazado, el mar y las montañas más altas de Europa, que hablamos la misma lengua […], tenemos las mismas creencias y las mismas costumbres, herederos del más glorioso pasado político, científico y artístico conocido en la historia de Europa […].

No tenemos bandera, no tenemos nombre político, ni disfrutamos de un lugar entre las naciones europeas. No tenemos centro común, no tenemos ninguna Carta, ni un mercado unificado. Estamos desmembrados en ocho Estados […]. Ocho líneas de aduanas limitan nuestro mercado y nos impiden la industria y la actividad comercial […]. Ocho sistemas diferentes de moneda, de pesos y de medidas, de legislación civil y de organización administrativa nos han separado y nos hacen sentir extranjeros los unos de los otros. Y todos estos Estados están en manos de gobiernos despóticos […]. No existe libertad de prensa, ni de asociación, ni de palabra […].
MAZZINI, G.: Italia, Austria y el Papa, 1845.

Para saber mas….

LA UNIDAD DE ITALIA. Los tres principales artífices de la unidad italiana fueron el rey del Píamente, Víctor Manuel II, el conde de Cavour y Giuseppe Garibaldi. Cavour era un hombre quito, había residido en Inglaterra y Francia, y fue un político astuto. Garibaldi (1807-1882) era un hombre del pueblo, luchador nato, pues en su juventud había estado en América, donde peleó al frente de una «legión italiana» en auxilio de Montevideo.

En 1848, en Italia de nuevo, reclutó un grupo de voluntarios con los cuales peleó contra los austríacos. Finalmente ocupó Sicilia y la ciudad de Nápoles, donde gobernó como dictador, pero siempre en nombre de Víctor Manuel II. Sus hombres, los garibaldinos, le adoraban. Pero la unidad de Italia, si bien necesitaba hombres de combate como Garibaldi, no hubiese sido posible sin la astucia de Cavour.

En 1855 concertó Cavour un tratado de alianza con Francia e Inglaterra, unidas contra Rusia en la guerra de Crimea, a cuya península fue enviado un ejército expedicionario piamontés. El astuto Cavour consiguió el apoyo de Napoleón III y la promesa de que Francia acudiría en socorro de la Casa de Saboya en el caso de que Austria atacase el Piamonte.

En 1859, Víctor Manuel hizo un llamamiento a la unidad italiana mientras Garibaldi organizaba un cuerpo de cazadores alpinos. Austria, alarmada, ocupó la frontera contigua al Piamonte y exigió la desmilitarización del territorio. El ultimátum equivalía a una declaración de guerra. Los ejércitos franco-piamonteses derrotaron a los austríacos en Magenta Solferino, mientras en los restantes Estados italianos estallaban revoluciones que expresaban el propósito de unirse a la dinastía de Víctor Manuel.

Súbitamente Napoleón cambió de política y firmó una tregua (julio de 1859) que fue seguida por la Paz de Zurich. Garibaldi, por su parte, y al frente de un millar de «camisas rojas», conquistó Sicilia, Palermo, Mesina y Nápoles, tras lo cual intentó la total conquista de los Estados Pontificios al grito de: «O Roma o morte»; pero el Gobierno italiano, temeroso de la protección que Francia dispensaba al Pontífice, desautorizó la campaña y decretó el arresto de Garibaldi.

El Parlamento italiano de 1861, establecido en Turín, proclamó a Víctor Manuel «rey de Italia por la gracia de Dios y la voluntad del pueblo». En 1866 Italia se aprovechó de las diferencias entre Prusia y Austria para anexionarse el territorio véneto. Para completar la unidad italiana era preciso ocupar Roma, guarnecida por tropas francesas, pero el rey Víctor Manuel, que no quería exponerse a una guerra contra Napoleón III, creyó prudente aguardar. La ocasión propicia se presentó en 1870 al estallar la guerra franco-prusiana.

El 20 de septiembre de dicho año, tras una breve lucha en la Puerta Pía, las tropas italianas entraron en Roma, que pasó a ser la capital del nuevo reino. La ley de garantías aseguraba al Papa la más completa independencia en el ejercicio de su autoridad espiritual; además, fue reconocido al Pontífice el derecho a los honores soberanos en todo el territorio italiano y se le permitió que tuviera una guardia personal. Se determinó que los lugares de residencia habitual o temporal del Papa gozasen de inmunidad, se le autorizó a establecer oficinas de Correos y Telégrafos, y finalmente se le asignó una renta anual de 3.225.000 liras, a la que el Pontífice renunció siempre.

«El papa Pío IX —según Pietro Orsi— fue muy útil a la causa italiana, tanto cuando dio el primer impulso al movimiento nacional, como cuando retardó y rehusó obstinadamente llegar a una inteligencia, pues así pudo realizarse la unidad italiana sin hacer al Papa más concesiones que las relativas a la libertad de la Iglesia.» Sin embargo, el Papa, hasta el Tratado de Letrán de 1929 se consideró siempre prisionero en el Vaticano.

Con ello la unidad italiana no se había logrado por completo, toda vez que subsistían el Tirol y Trieste dependientes de Austria; Córcega y Niza. de Francia, y Malta de Inglaterra. Estos territorios constituyeron la Italia irredenta.

A la muerte de Víctor Manuel II le sucedió su hijo Humberto I (1878-1900), que envió varias expediciones a las costas del Mar Rojo, que fueron causa de la desastrosa guerra con Abisinia, en la que los italianos fueron derrotados. Firmó la Triple Alianza con Austria y Alemania, y en la tarde del 29 de julio de 1900 murió víctima de un atentado anarquista. Sucedióle su hijo Víctor Manuel III, casado con Elena de Montenegro.

Es digno de recordarse que a consecuencia de la batalla de Solferino (1859) se creó la Cruz Roja Internacional. Enrique Dunant, escritor y comerciante suizo, quedó tan impresionado al contemplar el campo de batalla después de la lucha, sembrado de cadáveres, de caballos destrozados por la metralla y de moribundos que gemían sin esperanza, que decidió instar a todos los Gobiernos su apoyo para crear un cuerpo de sanitarios que atendiera a los heridos y enterrara a los muertos en el campo de batalla.

Su idea fue bien acogida, y gracias a Dunant la suerte de los que caían en la lucha no fue tan triste como hasta entonces, pero había sido preciso que el siglo XIX hubiese entrado en su segunda mitad para que esta idea cobrase cuerpo. Algo parecido hizo Florencia Nightingale en la guerra de Crimea al atender los hospitales de campañas aliados.

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria3.jpg

Mazzini, Giuseppe. Patriota italiano, nacido en Genova en 1805. En su ciudad natal estudió y practicó la abogacía, al tiempo que colaboraba en varios periódicos. A los 25 años se afilió a los Carbonarios, por lo que fue buscado y detenido. Logró huir a Marsella, donde, en 1831, fundó la sociedad «La Giovine Italia». Promovió varios intentos de levantamiento en el país (1831-34), pero ninguno tuvo éxito. Vivió en Suiza y en 1837 se trasladó a Londres, continuando allí su propaganda política.

Tras el levantamiento de 1848 en Francia, visitó París y Milán, donde fue recibido con entusiasmo. Regresó a Italia y formó parte del triunvirato que presidió la República de Roma. Los franceses, con Oudinot al frente, tomaron la capital, obligando a Mazzini a refugiarse en Londres; desde donde impulsó los frustrados levanta mientos de 1852, 1853 y 1857.

Más ade lante colaboró con Garibaldi en sus expediciones de 1860, 1862 y 1867. Aunque celebró la unificación de Italia, nunca reconoció a la monarquía: su fin era la república. Fue propuesto en varias oca siones para ocupar un escaño en el Par lamento nacional, mas siempre se negó. Detenido en 1870 por suponérsele cóin plice de la conspiración republicana de Garibaldi, fue puesto en libertad al no poderse probar nada. Falleció dos años después.

Ampliar

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria3.jpg

La difusion de las ideas liberales La Burguesia Liberal Periodicos

Las grandes transformaciones en el campo de las ideas y del conocimiento se difundieron de manera notable, en las últimas décadas del siglo XIX, gracias a la aparición de una prensa de alcance masivo. Hasta ese momento, la difusión del conocimiento había estado circunscrita a pequeñas minorías. Una forma muy efectiva de control de la información por parte de las minorías privilegiadas fue la censura. Pero a medida que se fueron imponiendo los gobiernos liberales se fue extendiendo la libertad de prensa.

Las ideas de la burguesía liberal—que en la primera mitad del siglo XIX fue a través de periódicos clandestino de poca y difícil difusión— encontraron en los diarios el vehículo más importante para difundir sus ideas políticas. No obstante, estas publicaciones eran consumidas por un público limitado a aquellos grupos sociales de un elevado nivel de instrucción y preocupados por la actividad política.

A medida que los diarios dejaron de ser medios dedicados exclusivamente a la difusión de opiniones políticas e incorporaron información más variada, fueron captando un público más amplio. Algunos periódicos de París y Londres, a fines del siglo XIX, tenían tiradas superiores a los 200.000 ejemplares.

Este importante incremento en las ediciones transformó al periodismo en un negocio atractivo y se crearon grandes empresas, sustentadas en los avisos publicitarios y en las ventas de diarios, independientes de los partidos políticos.

Periódicos como el londinense “The Times”, fundado en 1785, ejercieron una gran influencia sobre la opinión pública; fue entonces cuando comenzó a utilizarse la expresión cuarto poder para referirse ala prensa.

Inicialmente el «Times» londinense se imprimía en un taller de mano que rendía unos 400 ejemplares por hora hasta que en 1814 comenzaron a emplearse máquinas que daban hasta 1.100 copias horarias. También limitaban las tiradas las dificultades de correo, las prohibiciones gubernamentales y la censura. Por ejemplo, en Inglaterra, de 1712 a 1855, para impedir la propagación periodística entre la población, cada ejemplar se sometía a un impuesto especial.

En 1814, el «Times» de Londres comienza a emplear una máquina
como la de arriba que permitía imprimir 1.100 ejemplares por hora.

La Iglesia Rerum Novarum Imperialismo Positivismo Enciclica Social

La Iglesia Rerum Novarum
Imperialismo ,Positivismo y Enciclica Social

Desde el surgimiento del liberalismo y la Revolución Francesa de 1789, la Iglesia católica se había opuesto a los cambios y a las sociedades masónicas. Durante el siglo XIX. distintos Papas habían condenado derechos consagrados por los gobiernos liberales, como la libertad de imprenta, de conciencia, de culto, de palabra y de enseñanza.

Con la propagación de los ideales socialistas y comunistas entre los obreros, la Iglesia también lanzó su condena en duros términos: «Esta execrable doctrina es totalmente contraria al derecho natural, y no podría establecerse, sin que los derechos, los intereses, las propiedades de todos, y la sociedad misma fuesen completamente trastornados» (en la Encíclica del Papa Pío IX, del 29 de noviembre de 1846)

La Iglesia Rerum Novarum Imperialismo Positivismo Enciclica Social Leon XIIILos profundos cambios políticos e ideológicos que se produjeron en Europa en el siglo XIX provocaron una fuerte conmoción dentro de la Iglesia Católica.

Esta debió hacer frente a las medidas de los gobiernos liberales que la privaban de bienes y posesiones y que limitaban su influencia en el plano político.

En la primera mitad del siglo XIX, muchos Estados europeos firmaron acuerdos con la Iglesia —llamados concordatos— en los que se establecían los derechos de ésta y las obligaciones que los Estados tenían, en materia eclesiástica.

Pero estos acuerdos se dificultaron ante el avance de las ideas liberales, que propugnaban una completa separación entre la iglesia y el Estado. En el seno de la propia Iglesia se dividieron las opiniones sobre cuál debía ser la actitud de la institución ante estas políticas.

La postura reformista o renovadora se inspiraba en las ideas del abate francés Hughes E. de Larnennais, quien desde su periódico “L’Avenir” sostenía: “Nada de religión en la política nada de política en la religión”.

Grupos de laicos y sacerdotes, profesores universitarios y teólogos e diversos países europeos formaron una corriente partidaria de que el Papado renunciara a sus posesiones territoriales y a su poder temporal. Estos sectores buscaban acercar a la Iglesia Católica a los aires de democratización y liberalización que se estaban imponiendo en Europa.

Sin embargo, frente a los cuestionamientos externos y a las opiniones renovadoras internas, la mayoría de la jerarquía eclesiástica reaccionó con una postura claramente conservadora.

Los papas formularon diferentes condenas frente a toda idea que se opusiera a los principios tradicionales de la Iglesia. En 1832, el papa Gregorio XVI redactó la encíclica Mirari vos, que condenaba las libertades modernas, como la libertad de culto, de conciencia, de asociación y de prensa.

En 1864, el papa Pío IX promulgó una encíclica —Quanta Cura— acompañada del Syllabus, un catálogo con ochenta proposiciones que la Iglesia consideraba condenables.

El documento afirmaba que era un error que “el Papa puede y debe reconciliarse y transigir con el progreso, el liberalismo y la civilización moderna”, consideraba que el Estado laico —separado de la Iglesia— era “imnpío y absurdo».

En 1870 setecientos sacerdotes se reunieron en el Primer Concilio Vaticano. Continuando con la línea del Syllabus, se condenaron los “errores modernos” y se discutió el dogma que afirmaba la infalibilidad del Papa.

Un grupo minoritario, de tendencia renovadora, se opuso a esa idea y luego de ásperos debates se retiró de las deliberaciones. De este modo, quedó libre el camino para que se impusiera la tendencia conservadora, que reafirmó la autoridad papal y una organización eclesiástica centralizada y jerárquica.

En 1879 fue elegido como papa León XIII (foto arriba), quien continuó con la línea conservadora pero reorientando la política del Vaticano, con el objetivo de romper el aislamiento en el que se encontraba la Iglesia.

Intentó reafirmar los principios doctrinarios del catolicismo frente a las nuevas corrientes científicas, estimulando los estudios teológicos y los seminarios. Esto también permitió un debate de ideas más abierto dentro de la Iglesia, el que permitió atenuar las críticas de los sacerdotes renovadores. También impulsó la creación de misiones evangelizadoras, especialmente entre la población de los territorios coloniales que conquistaban las potencias europeas.

La principal contrincante ideológica de la Iglesia en tiempos  XIII fue “aquella secta de hombres que bajo diversos y casi bárbaros nombres de socialistas, comunistas y nihilistas …] pretenden trastocar los fundamentos de toda sociedad civil” (encíclica Quod Apostolici Muneris).

El Vaticano comenzó a definir una política hacia la clase obrera. Para contrarrestar la influencia de las internacionales obreras de inspiración socialista, la Iglesia difundió la encíclica Rerum novarum (1891).

Este documento alcanzó una gran significación histórica porque estableció los principios de la doctrina social de la Iglesia.. A partir de entonces se estimuló la formación de círculos de obreros católicos o sindicatos cristianos cuya prédica se basó en la crítica a los “excesos del liberalismo” y en la aceptación de la propiedad privada y la desigualdad social como hechos naturales, “ya que sufrir y padecer es la suerte del hombre”.

Rerum Novarum (latín: de las cosas nuevas) es la primera encíclica social de la Iglesia Católica. Fue promulgada por el papa León XIII el viernes 15 de mayo de 1891. Fue una carta abierta dirigida a todos los obispos, que versaba sobre las condiciones de las clases trabajadoras.

En ella, el papa dejaba patente su apoyo al derecho laboral de formar uniones o sindicatos, pero sin acercarse al socialismo marxista, pues también se reafirmaba en su apoyo al derecho de la propiedad privada. Además discutía sobre las relaciones entre el gobierno, las empresas, los trabajadores y la Iglesia, proponiendo una organización socioeconómica que más tarde se llamaría corporativismo.

Mientras que mucho se ha debatido sobre sus posiciones o declaraciones particulares, es claro que este trabajo fue notable como resumen de muchos asuntos planteados por la revolución industrial, por el creciente problema obrero y las sociedades democráticas modernas.

Con esta encíclica la Iglesia pretendió, entre otras cosas, paralizar la «descristianización» de las masas trabajadoras, en un período en el cual la credibilidad de la Iglesia era disminuida porque los sectores populares de la cristiandad e incluso del clero, se inclinaban por las ideas revolucionarias. Se acepta generalmente que la encíclica Rerum Novarum es la carta de fundación de la democracia cristiana y una pieza clave de la doctrina.

9. Pues, destruidos en el pasado siglo los antiguos gremios de obreros, y no habiéndoseles dado en su lugar defensa ninguna, por haberse apartado las instituciones y leyes públicas de la religión de nuestros padres, poco a poco ha sucedido hallarse los obreros entregados, solos e indefensos, por la condición de los tiempos, a la inhumanidad de sus amos y a la desenfrenada codicia de sus competidores. A aumentar el mal vino la voraz usura; la cual, aunque más de una vez condenada por la sentencia de la Iglesia, sigue siempre, bajo diversas formas, la misma en su ser, ejercitada por hombres avaros y codiciosos. Júntase a esto que la producción y el comercio de todas las cosas están casi del todo en manos de pocos, de tal suerte, que unos cuantos hombres opulentos y riquísimos han puesto sobre la multitud innumerable de proletarios un yugo que difiere poco del de los esclavos.

10. Para remedio de este mal. los socialistas, después de excitar en los pobres el odio a los ricos, pretenden que es preciso acabar con la propiedad privada y sustituirla con la colectiva, en que los bienes de cada uno sean comunes a todos, atendiendo a su conservación y distribución los que rigen el municipio o tienen el gobierno general del Estado. Con este pasar los bienes de las manos de los particulares a las de la comunidad, y repartir luego estos mismos bienes y sus utilidades con igualdad perfecta entre los ciudadanos, creen que podrán curar la enfermedad presente.
11. Pero tan lejos está este procedimiento de poder dirimir la cuestión, que más bien perjudica a los obreros mismos: y es además grandemente injusto, porque hace violencia a los que legítimamente poseen, pervierte los deberes del Estado, e introduce una completa confusión entre los ciudadanos.»

Resumiendo, podemos decir que reflexiona sobre la mala situación de los trabajadores y la injusticia que sufren por parte de las instituciones, por lo que propone tratar sus problemas con una mirada comprensiva y una actitud caritativa. Dice que el socialismo surgió debido a la «voraz usura» de los patrones, pero no implica una solución pacífica para la sociedad, porque esta ideología excita en los pobres el odio a los ricos y quiere que se sustituya la propiedad privada por la colectiva, cuando esto traería injusticia a los que «legítimamente poseen». Por último, recomienda la práctica de la religión, de la que se deriva el amor al prójimo y el respeto a los derechos de los demás.

Fuente Consultada: Historia Mundial Contemporánea 1° Polimodal Brass-Gallego

Revolucion Cientifica Siglo XIX Avances y Científicos Progreso

Revolución Científica del Siglo XIX
Avances y Científicos

El siglo XIX significó un momento decisivo para el conocimiento científico. La renovación científica que se había iniciado unos siglos atrás con las teorías de Copérnico, Galileo, Bacon y Newton —entre otros— llegó en el siglo XIX a su punto más airo. Se produjeron innumerables descubrimientos y experiencias que ampliaron y transformaron el conocimiento del mundo natural y social.

Además, las afirmaciones de los científicos adquirieron el valor de verdades casi absolutas, irrefutables, como antes lo habían sido los escritos de los filósofos o las revelaciones de la religión cristiana.

Las ciencias naturales, la física y la química, el estudio de las especies animales y del hombre experimentaron un avance incesante. Las investigaciones se fueron haciendo cada vez más específicas, y así se conformaron diferentes disciplinas, cada una con su propio objeto de estudio.

No obstante, se fue imponiendo en todas las ciencias un criterio común para investigar. El objetivo fundamental de todas las ciencias fue la búsqueda de leyes científicas. Se trataba de explicar los fenómenos naturales o sociales a través de nociones generales que pudieran aplicarse a todos los casos estudiados.

En el campo del estudio de los seres vivos se elaboraron teorías que tendrían gran trascendencia. Las investigaciones de. Charles Darwin fueron la base de la noción de evolución. Contrariando las ideas religiosas y científicas de la época —que sostenían que las especies animales tenían características invariables—, Darwin afirmó que las especies se van transformando a lo largo del tiempo.

El principio que explica estas transformaciones es el de la selección natural: los individuos de una especie que logran sobrevivir son los más aptos, los que mejor se adaptan al medio natural. Los cambios que se producen entre los individuos más exitosos se transmiten a sus descendientes.

El evolucionismo de Darwin provocó un gran impacto cuando se lo extendió al estudio de la especie humana. Aunque generó fuertes controversias en el plano religioso y filosófico, poco a poco fue imponiéndose entre los científicos. Un apunte del cuaderno de Edison con el esquema de una lámpara incandescente

edison inventor

LAS CIENCIAS EN EL SIGLO XIX

El siglo XIX constituyó una época durante la cual el hombre siguió creyendo en los postulados mágicos de la ilustración. No hubo corte ideológico entre el siglo XVIII y la primera mitad del XIX porque el racionalismo fue un dogma intocable. Las teorías de Newton no fueron discutidas y un considerable progreso industrial demostró que era necesario tener fe en la Ciencia, capaz de realizar grandes maravillas.

El libro Mecánica Celeste de Laplace, que vino a completar los estudios de Lagrange, y confirmó gran parte de las teorías de Newton, permitió conocer los movimientos de los astros al aplicar las funciones y el cálculo de variaciones al estudio de los fenómenos celestes. Entre los grandes matemáticos de este tiempo destacan Carlos Federico Gauss (1777-1855), que aplicó el cálculo infinitesimal a la Geometría, y Jacobi (1804-1851) que estableció la teoría de las funciones elípticas.

A Lobatchewsky se debe la primera Geometría no euclidiana, que tanta influencia había de tener en la obra posterior de Einstein, ya en el siglo actual. Foucault, con su famoso péndulo, demostró palpablemente la rotación de la Tierra, Le Verrier calculó las posiciones del planeta Neptuno, y Arago mandó construir el ecuatorial del Observatorio de París, al mismo tiempo que con el aumento del poder amplificador de los telescopios consiguió ensanchar notablemente el conocimiento del mundo estelar. El estudio de la constitución íntima de la materia permitió reconstruir la teoría atómica sustentada en la Grecia clásica por Demócrito.

El inglés John Dalton (1766-1844) fue uno de los primeros físicos que prestaron atención al mundo del átomo y demostró que los elementos químicos se diferencian por sus pesos atómicos, lo cual explica sus distintas propiedades.

En 1869 el ruso Dimitri Mendelejew distribuyó los 91 elementos químicos conocidos en una tabla y probó que existe una «ley periódica» íntimamente relacionada con el peso atómico de aquéllos y que permite agruparlos en forma racional.

En 1828 Wóhler consiguió sintetizar la urea, una sustancia orgánica, mediante el tratamiento de sustancias inorgánicas. La Química y la Física colaboraron íntimamente en la creación de un nuevo estudio, la Termodinámica, debida a Sidi Carnet, James Joule, el alemán von Helmholtz y Josia Willard Gibbs. Según estos descubridores el calor es una forma de energía que se transforma, pero la suma total de la misma es siempre inalterable en el Universo y no puede aumentar ni disminuir.

volta
Volta realizó los primeros experimentos referentes a la, pila eléctrica,
llegando a interesar a Napoleón I.

Pero lo que más atrajo la atención de los investigadores fue el campo maravilloso de la electricidad que habían iniciado Galvani, Volta, Franklin y otros en el siglo pasado. Maxwell demostró que la electricidad se transmite por medio de ondas que viajan a la velocidad de la luz. El alemán Hertz (1857-1894) midió la longitud de estas ondas, que denominó electromagnéticas, y sostuvo que existe una íntima relación entre electricidad, calor y luz, es decir, que son manifestaciones de una energía única.

El estudio de los fenómenos eléctricos permitió al alemán Roentgen (1845-1923) descubrir en 1895 los rayos X producidos al bombardear con una corriente de electrones el anticátodo situado dentro de un tubo en el que se había practicado el vacío. Estos rayos X eran corrientes de electrones liberados al bombardear el metal que formaba el anticátodo. Antonio Enrique Becquerel (1852-1908) descubrió que la radiactividad del uranio consistía en una descomposición de la materia resuelta en la emisión de un flujo de electrones.

Este hecho fue observado por primera vez en 1896 y fue el primer paso que permitió luego a los esposos Pedro Curie (1859-1906) y María Sklodowska Curie (1867-1934) descubrir el radium. Éstos demostraron que las emanaciones del radium y los rayos X son de la misma naturaleza.

Revolucion cientifica Trabajo de Galvani

Grabado mostrando diferentes experimentos de Luigi Galvani (Viribus Electricitatis in Motu Musculari Commentarius [Comentarios relativos a los efectos de la electricidad sobre el movimiento muscular] 1791) acerca de los efectos de la electricidad en ranas y pollos.

PARA SABER MAS…

• Física y Matemática. Las ciencias físicas, naturales y humanas experimentaron el mismo impulso que la técnica y la industria. En física se realizaron experiencias con la luz y la electricidad. En 1903, Ernesto Rutheford descubrió los elementos radioactivos y años más tarde ideó

En 1905, Alberto Einstein, basándose en sus estudios matemáticos, revolucionó la concepción del cosmos con su Teoría de la Relatividad, punto de partida de nuevas investigaciones. Este descubrimiento significó un enorme adelanto de la ciencia comparable a los realizados por Copérnico, Kepler y Newton.

Biología. Esta ciencia vio ampliado su campo de estudios al conocerse la división celular, las leyes de la herencia y la existencia de los cromosomas. Carlos R. Darwin (1809-1892) revolucionó el saber biológico con su obra Sobre el origen de las especies en términos de selección natural (1859).

Tomando como base los estudios de Lamarck (1744-1829) sobre la evolución biológica de las especies, Darwin amplió esta teoría afirmando que en dicha evolución existía una lucha por la vida en la que sólo las especies más fuertes conseguían sobrevivir.

Los avances médicos y el mejoramiento de los métodos de higiene lograron un progreso en beneficio de una mejor salud pública y una mayor expectativa de vida.

El notable cirujano inglés José Lister (1827-1912) luchó con denuedo por hacer entender a sus contemporáneos la importancia de la desinfección de los instrumentos de cirugía y propugnó así la aplicación de métodos de asepsia.

El éter comenzó a ser utilizado como anestesia para las operaciones quirúrgicas, hecho que fue paralelo a la práctica de una cirugía más avanzada. Roberto Koch (1843-1910) descubrió los bacilos que producen la tuberculosis y el cólera. Por otra parte, la difteria fue atacada con la aplicación del suero antidiftérico.

El francés Luis Pasteur (1822-1895) ideó un proceso de conservación de los alimentos al descubrir que la fermentación era producida por bacterias y que al exponer dichos alimentos a altas temperaturas éstas morían. Este procedimiento recibió el nombre de pasteurización.

Por otra parte, el estudio de las bacterias dio origen a una nueva ciencia: la bacteriología. Al mismo tiempo, los estudios médicos de Pasteur permitieron el descubrimiento de la vacuna antirrábica.

Psicología y Psicoanálisis. El siglo XIX fue el siglo de los revolucionarios científicos. Sigmund Freud (1859-1939) dio) un giro rotundo a la psicología. Con su teoría del psicoanálisis abrió grandes puertas para el conocimiento del interior del hombre, su conducta y sus motivaciones. Su obra marcó un hito en la historia de los estudios psicológicos y fue la piedra fundamental de la Psicología del siglo XX.

Sociología. En una época de grandes cambios, convulsiones y explosión social, el estudio de las relaciones entre los hombres no podía mantenerse al margen de tales procesos. La Sociología adquirió importancia relevante en esos momentos. Surgieron, como se verá más adelante, numerosas y distintas corrientes cuyos más destacados representantes fueron Heriberto Spencer (1820-1903), Augusto Comte (1788-1857), Emilio Durkheim (1858-1917) y Weber (1864-1920), entre otros. (ver Sociología)

Fuente Consultada: HISTORIA Edad Contemporánea y Argentina – Tercer Curso Grieco y Bavio – LLadó – Lugones – Sessarego – Rossi –  Editorial Mínimos AZ

El Positivismo:Religion y Ciencia Augusto Comte Caracteristicas

El Positivismo: religión y ciencia
Augusto Comte

Durante el siglo XIX la ciencia avanza a velocidad vertiginosa. Las innovaciones surgen por doquier, mejorando la vida de los hombres de manera radical. Gracias a los avances industriales, los científicos cuentan cada vez más con medios y facilidades para llevar a cabo sus investigaciones, lo que redunda en nuevos inventos y descubrimientos.

Además, el pensamiento racional del siglo XIX ayuda a dejar de lado los tabúes religiosos y así sumergirse en el pasado, tratando de rastrear los orígenes del hombre y de la Tierra: la arqueología, la antropología y la paleontología se transforman en verdaderas ciencias.

positivismo y la ciencia

Se descubren y estudian los fósiles de dinosaurios y Charles Darwin conmociona al mundo con su «Teoría de la Evolución de las Especies». En el campo de la medicina, el químico francés Luis Pasteur descubre que los microbios pueden ser destruidos si se los somete a temperaturas elevadas y crea la vacuna contra la rabia. Otros científicos siguen sus pasos y así aparecen las vacunas contra el cólera, la tuberculosis, el tifus y la difteria.

Además la cirugía se ve favorecida por el uso de anestésicos y por los métodos de asepsia.

A fines del siglo, se consigue dominar la electricida y con ella surgen un sin número de inventos: la luz eléctrica, el teléfono, el cine, el tranvía eléctrico, el alumbrado urbano, los gramófonos, los ascensores, los subterráneos…

En las ciudades, los rascacielos se elevan por primera vez para asombro de todos. Los primeros autos ya corren carreras, y un ingenio volador creado por Clemente Ader consigue que el hombre comparta el cielo con las aves.

CONCEPTO DE POSITIVISMO:

El positivismo es una corriente de pensamiento que se difundió entre los intelectuales y científicos desde 1840 hasta casi la primera guerra mundial.

Ésta fue una época signada por el desarrollo incesante de la industria, la aplicación de la ciencia a los avances tecnológicos, la expansión del comercio, una política democratizadora con reformas liberales y socialdemócratas hacia el interior de los países industriales, e imperialista hacia los países menos desarrollados.

Se creía en el progreso incontenible de la humanidad, o al menos, de la humanidad «civilizada». Para justificar ideológicamente la dominación del hombre blanco se adoptaron teorías seudo científicas adaptando la teoría de la evolución de las especies de Darwin a la sociedad.

Las grandes transformaciones económicas, sociales y políticas que se produjeron en los países capitalistas fueron acompañadas por profundos cambios en el campo del conocimiento. Los hombres que habitaban esos países buscaron nuevas formas de comprender el mundo en que vivían. Necesitaban nuevas respuestas porque habían surgido nuevas preguntas.

Los economistas liberales ya habían elaborado teorías que explicaban el vertiginoso crecimiento de los países industrializados. La lógica del mercado que todo lo regulaba a través de la oferta y la demanda había sido una explicación adecuada para el funcionamiento de la economía durante la primera mitad del siglo XIX.

Sin embargo, después de 1850, comenzó a hacerse evidente que la marcha de las economías industriales atravesaba, de tanto en tanto, momentos de crisis profunda y generaba fuertes desigualdades y conflictos sociales. ¿Cómo garantizar el orden en sociedades donde se producían crisis y conflictos? ¿El mercado ya no era garantía suficiente de armonía y equilibrio? ¿Sería capaz la burguesía de resolver estos problemas?

Nunca antes en la historia se habían producido cambios a un ritmo tan acelerado. La expansión imperialista hacia el mundo colonial no sólo implicaba un gran movimiento de mercancías y capitales sino también un movimiento de personas, ideas y conocimientos a escala mundial. Era necesario explicar ese nuevo orden que se estaba gestando.

 ¿Tendría límites esa expansión? ¿Era posible seguir progresando indefinidamente? ¿Sería cierto que —como anunciaban algunos socialistas— la crisis final del capitalismo era inevitable?

La sociedad capitalista necesitaba certezas, respuestas seguras. Estas ya no provenían como antes de la religión y de las enseñanzas de la Iglesia. La desaparición de la sociedad feudal y el auge de las ideas liberales y socialistas habían debilitado la influencia eclesiástica.

Tanto las revoluciones burguesas como las luchas obreras estuvieron teñidas de un carácter anticlerical. Frente a las dificultades del pensamiento religioso -sujeto a dogmas construido a lo largo de siglos de historia– se fue afirmando otra forma de saber y de adquirir certezas y respuestas seguras: el conocimiento científico.

Los rasgos fundamentales del positivismo
* Reivindica la supremacía de la ciencia para lograr el conocimiento: sólo se puede conocer aquello que nos permite conocer la ciencia, y el único método de conocimiento es el propio de las ciencias naturales.

* El método de las ciencias naturales —que consiste en la investigación de las leyes causales y h relación de éstas sobre los hechos- se aplica también al estudio de la sociedad. Es decir, establece la unidad del método científico. Así nace la ciencia denominada sociología.

* La ciencia es la única forma de solucionar, con el tiempo, todos los problemas de la humanidad.

* Se tiene, por consiguiente, optimismo con relación al futuro, debido a la creencia en el progreso -para algunos, automático: para otros, fruto de la inteligencia y del trabajo humano- que hará avanzar a la humanidad hacia el bienestar general.

* Es una filosofía racionalista (con antecedentes en Descartes -siglo XVII- y en los iluministas -siglo XVIII-) que sin embargo considera que el razonamiento, para ser científico, debe atenerse a los datos que le brinda la experiencia.

La enseñanza superior. Una clase de química en la  Universidad de la Sorbona (París,), a comienzos del siglo XX. El desarrollo de la enseñanza universitaria fue de gran importancia para promover el avance científico. Junto a los centros universitarios tradicionales —como los ingleses de Oxford y Cambridge, por ejemplo—, surgieron nuevos centros de estudios superiores como la École Politechnique en Francia, las techniksche Hochschulen en Alemania o las “universidades de ladrillo rojo” en Inglaterra. En estas universidades se incluyeron los estudios en ciencias teóricas y aplicadas en ingeniería. De este modo se complementaban la expansión industrial, el conocimiento científico— técnico y la enseñanza superior

DARWINISMO SOCIAL: El éxito de la teoría evolucionista en el campo de las ciencias naturales también influyó en las nuevas teorías que se estaban elaborando acerca de las sociedades.

Para cualquier habitante de una ciudad industrializada parecía evidente que los avances científico-técnicos significaban la posibilidad de una vida mejor. El progreso parecía no tener límites.

La idea de progreso —en el plano social— y la de evolución —en el campo natural— se imponían tanto entre los científicos cómo entre la mayoría de lo habitantes de los países industrializados.

A partir de los trabajos de Auguste Comte comenzó a tomar forma la corriente de pensamiento llamada positivista. Su objetivo era explicar el desarrollo de las sociedades humanas de manera objetiva, observando los hechos y estableciendo leyes, a la manera de las ciencias naturales.

Comte consideraba que el progreso era lineal y acumulativo, y que el método científico era el que permitía llegar a un conocimiento positivo. Afirmó que las sociedades humana habían pasado por tres edades: la teológica desde los orígenes hasta el siglo XIII, la metafísica, hasta 1789, y la científica.

Los positivistas pensaban que para que las sociedades evolucionaran de una etapa a otra era indispensable que existiera un orden social. Para que el progreso capitalista no se detuviera era necesario que, por encima de los intereses particulares, se impusiera un orden superior.

Este orden debería imponerse por medio de normas y leyes. El conocimiento científico positivo tendría la función de contribuir a mantener el orden social.

El positivismo fue tanto un método de investigación en las ciencias sociales como una ideología. La visión positivista de la sociedad basada en las nociones de orden y progreso se impuso en los países en los que se extendía el capitalismo.

A medida que las potencias imperialistas se extendían con sus productos, sus capitales y sus ejércitos, también lo hacían sus ideas. (Ver: Nuevas Técnicas Industriales en el Siglo XIX)

Ver:Biografia de Spencer Herbert

Imperialismo: Las alianzas internacionales Causas del Imperialismo

Entre 1850 y 1914 el mapa político de Europa sufrió constantes cambios. Las guerras fueron la causa de la mayoría de ellos.

Múltiples fueron los motivos que provocaron estos enfrentamientos. Sin embargo, a pesar de esta diversidad, tenían elementos en común. El desarrollo del imperialismo en este período, llevó a que las potencias capitalistas tuvieran conflictos por el reparto del mundo en las áreas coloniales, y también se enfrentaran en sus propios territorios.

En Europa, la mayoría de las guerras respondieron a un juego de intereses que asumieron todos los países: mantener el equilibrio económico y político en la región. O dicho de otra manera, evitar que algún país alcance un mayor predominio sobre el resto. Las relaciones internacionales se hicieron más complejas, ya que junto a las guerras surgieron variadas alianzas entre países. Con esta política de acuerdos se establecían múltiples derechos y obligaciones entre las potencias.

Las alianzas fueron bastante cambiantes durante un período. Pero hacia fines del siglo XIX se establecieron dos fuertes acuerdos en el mundo occidental: la Triple Alianza y la Entente Cordiale. La Triple Alianza estuvo integrada por Alemania, Italia y Austria. Fue impulsada por Bismarck, que estableció una hábil estrategia de alianzas con el objetivo de rodear a Francia y reforzar el poder de Alemania frente a Gran Bretaña, su principal rival en la expansión colonial.

El constante crecimiento económico y político de Alemania se presentó ante Francia y Gran Bretaña como una amenaza. Por ello, junto a Rusia, en 1907 estos países establecieron el acuerdo de defensa mutua llamado Entente Cordiale.

La desintegración del imperio Turco y la guerra de Crimea. Hacia mediados del siglo XIX el Imperio Turco se encontraba en un proceso de desintegración. Las luchas por la independencia emprendidas por los pueblos que dominaba fueron un factor decisivo en su declinación. A principios de siglo ya había perdido sus dominios en Egipto y en Grecia. Luego debió aceptar la autonomía de Serbia y de Moldavia. Este proceso fue acompañado por una lucha entre las potencias europeas por obtener mayores ventajas en los territorios del decadente imperio y sobre todo por ver quién controlaba la región de los Balcanes. En 1853, por estos motivos, se desató una guerra entre Rusia y Turquía. Tras durar dos décadas, vencieron los rusos y obtuvieron extensos territorios en la región. El expansionismo ruso y las aspiraciones austriacas en la región preocuparon al resto de las potencias por el futuro del equilibrio europeo. Las tensiones, de todos modos, continuaron hasta principios del siglo XX.

Las Reformas Liberales de Japón: Era Meiji Antecedentes Resumen

Las Reformas Liberales de Japón: Era Meiji Antecedentes 

En Japón se realizó una industrialización acelerada a partir de la revolución nacional Meiji (1867-1912), que acabó con la organización feudal de la sociedad y organizó la educación, el ejército, la hacienda pública, los ferrocarriles, etcétera, siguiendo modelos occidentales.

Un fuerte crecimiento demográfico proporcionó mano de obra barata a las grandes compañías industriales y financieras, organizadas según el modelo de los trusts estadounidenses, a pesar de sus orígenes familiares. Japón inició su expansión territorial a partir de 1875, año cuando firmó un acuerdo con el imperio ruso, que le cedió las islas Kuriles a cambio de la isla de Sajalín. Por esa época ocupó también las islas Ryukyu.

Su intervención en Corea provocó la guerra con China (1894-1895), arrebatándole Formosa y Port Arthur, además de conseguir la «independencia» de Corea, que quedaría bajo su influencia.

Pero se convirtió en una gran potencia imperialista cuando derrotó a los rusos y les destruyó su flota, consiguiendo por la paz de Portsmouth —que finalizó la guerra ruso-japonesa— la mitad sur de la isla de Sajalín, y los protectorados sobre el sur de Manchuria y Corea, que sería anexionada finalmente en 1910.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS: Al comenzar el siglo XIX, Japón no tenía ningún tipo de relaciones con Occidente. El poder económico y político estaba en manos de grandes señores feudales. Existía un emperador, pero sólo era una figura decorativa ya que prácticamente no tenía autoridad sobre los señores.

A fines de la década de 1850 y principios de 1860 parecía como que Japón siguiera los pasos de China, los cuales quedaban marcados por esferas de influencia de las agresivas potencias occidente transformación extraordinariamente rápida, sin embargo, produjo un resultado muy diferente.

Antes de 1868, el shogun, poderoso jefe militar que ejercía hereditariamente el mando, asistido por guerreros de la nobleza conocidos como samurais, ostentaba el poder ejecutivo y controlaba la administración del país. Las funciones del emperador, en cambio, eran principalmente religiosas.

Después de  las concesiones del shogun a las naciones occidentales, el sentimiento xenófobo dio origen a una revuelta de los samurais en 1867 y a la restauración del emperador como cabeza legítima del gobierno.

El nuevo emperador era entonces el astuto, dinámico y joven Mina (1867-1912), quien dio el nombre de Meiji (Gobierno Iluminado) a su dinastía. Los nuevos jefes, controlados por el emperador, inauguraban ahora una extraordinaria transformación de Japón que se conoció a partir de entonces como la Restauración Meiji.

LAS TRANSFORMACIONES: En plena etapa de expansión comercial y territorial del capitalismo, Gran Bretaña, Estados Unidos y Holanda le exigieron a Japón la cesión de ventajas económicas. Por ello, hacia mediados del siglo XIX, Japón fue “invadida” por comerciantes y mercaderes occidentales. Frente a esta situación, el gobierno imperial realizó profundas reformas que crearon un nuevo Estado en el Japón.

En 1868 el emperador Mutsu-Hito Meiji asumió el control político de todo el país. Obligó a los señores feudales a entregar sus tierras y los nombró como gobernadores de provincia a sueldo del imperio. Abolió la servidumbre, entregó tierras en arrendamiento para el cultivo, estableció el servicio militar obligatorio, terminando así con los ejércitos privados.

También en este período —llamado la era Meiji (1868-1912)— se impulsaron nuevas actividades económicas. Debido a la escasez de hierro y de carbón, las primeras industrias que se desarrollaron fueron las del algodón y de la seda. No requerían una gran maquinaria, pero sí una abundante mano de obra.

Con el tiempo, el crecimiento de estas actividades permitió a Japón acumular capitales para luego desarrollar otras industrias.

Se abolió el feudalismo, se erradicaron las restricciones sobre el comercio exterior y a los cristianos, antaño víctimas de persecución y tortura, se les permitió practicar su religión. Grupos de japoneses visitaron Estados Unidos y Europa. Estudiaron las instituciones estatales, para elegir los métodos que mejor se adaptaran a las necesidades de su país. La constitución estuvo especialmente influida por la de Alemania; y el sistema penal fue una adaptación del francés.

En lo político, también penetraron las ideas liberales de Occidente, aunque perduraron características orientales —el emperador era considerado una finura divina— se estableció una monarquía constitucional hereditaria y dos cámaras de representantes. El emperador se constituyó en la suprema autoridad.

Este proceso de reformas liberales, que duró algunas décadas, le otorgó al Japón un lugar en el mundo capitalista e impidió que se convirtiera en una colonia de Occidente.

era meiji

Occidente y Japón: En su intento por modernizarse, los japoneses absorbieron y adaptaron los métodos occidentales. También recibieron la influencia de la cultura occidental a través de las modas en los círculos elitistas. Incluso el béisbol importado de Estados Unidos. Este cuadro japonés de 1889 muestra un recital musical en una escuela de música en Tokio. Los músicos y cantantes visten ropas occidentales e interpretan música occidental.

Los japoneses realizaron un esfuerzo concertado para cubrir el atraso tecnológico entre su país y Occidente. Se llevaron extranjeros a quienes pagaron espléndidos salarios para que impartieran sus conocimientos tecnológicos, en tanto que salían grupos al extranjero, para aprender todo lo que pudieran acerca de una gran variedad de temas.

La construcción del primer tren fue un acontecimiento muy significativo, y poco después llegaron los barcos de vapor, los trenes, los telégrafos y servicios postales. Las construcciones se hicieron de ladrillos y se abandonó la madera y el bambú. En 1890 Tokio tuvo el primer edificio en altura de 12 pisos con un elevador que transportaba visitantes hasta el octavo piso.

«El comodoro Perry llegó a Japón con cuatro barcos de guerra y una carta del presidente estadounidense dirigida al emperador. La misiva prometía relaciones amistosas, pero también encerraba amenazas veladas; señalaba la resolución de Estados Unidos de penetrar en Japón.

Los japoneses demostraron gran curiosidad por los recién llegados. Perry lo narró así: «Seguían a mis hombres y oficiales por todas partes, examinaban el equipo y mostraban el deseo de obtener alguno de sus botones.» Los admitidos a bordo «miraban en todas direcciones, medían cada rincón y elaboraban bosquejos».

Perry se asombró de que los niños aprendieran desde la más tierna edad a inclinar reverentes las rapadas cabezas, de que las mujeres tuvieran los dientes negros, e incluso de que los calcetines estuvieran «hechos para separar el pulgar de los otros cuatro dedos». Notó que en las ventanas había papel aceitado en vez de vidrios, que los japoneses rara vez se sentaban en sillas o bancos y que los luchadores de sumo eran «engordados como toros». La comida «no merecía elogio», pues consistía en «sopas espesas o estofados aguados» de pescado, y en rarezas como «un budín cuadrado, con la consistencia del flan».

Poco tiempo después, se inició la moda occidental entre los japoneses acomodados. Importaron máquinas de coser para confeccionar ropas a la usanza occidental. Los progresistas lucían trajes, peinados y zapatos occidentales, y quienes preferían los kimonos portaban sombreros extranjeros. Las hijas de las familias ricas asistían a los bailes, las geishas tocaban el violín y… y el béisbol se popularizaba.»

Fuente Consultada:
Strickberger, Evolución. Editorial Omega
Hábitos y Costumbres del Pasado Reader´s Digest