España Pierde la Isla de Cuba Guerra de Cuba España Estados Unidos



España Pierde la Isla de Cuba

El 25 de Abril 1898, como resultado de presiones de opinión pública en los Estados Unidos siguiendo la explosión del Maine, los Estados Unidos declararon la guerra a España. Los Estados Unidos invadieron con tropas a Cuba el 20 de Junio 1898.

Después de hundir la flota Española en las afueras de Santiago de Cuba y de varias batallas en los alrededores de Santiago de Cuba (ayudados por tropas cubanas bajo el General Calixto García), y también en Puerto Rico y las Filipinas, España entró en negociaciones de paz. El 16 de Julio 1898 España firmó un tratado de paz en Santiago de Cuba.

Esto fue seguido de un tratado formal firmado en París el de 10 Diciembre 1898, que terminó la dominación Española de Cuba. Es de notar que la duración total de la guerra Hispano-Americana fue de solo 3 meses. El 1 de Enero 1899 España formalmente pasó el gobierno de Cuba a los Estados Unidos.

ANTECEDENTES: Después de la Guerra de Secesión, se definieron los intereses norteamericanos en el comercio y la pesca de la ballena en el Lejano Oriente; en los años veinte del siglo XIX, la marina estadounidense contaba con una escuadra del Lejano Oriente. Aproximadamente en la misma fecha, los norteamericanos fueron los primeros en llegar a Hawai. Poco después, el gobierno estadounidense siguió el ejemplo de otras potencias y firmó acuerdos con China; luego envió al comodoro Perry para obligar a los japoneses a abrir sus puertos al comercio exterior.

De todas maneras, el imperialismo norteamericano de ultramar siempre fue algo que inquietó a muchos de sus ciudadanos. A ello se debe, en parte, que durante la segunda mitad del siglo XIX se limitara a un período muy breve.

La anexión definitiva de Hawai, ocurrida en julio de 1898, se produjo luego de un estallido de agresividad y expansionismo cuya víctima principal fue la antigua potencia imperial de España.

En febrero de 1898, el barco norteamericano Maine sufrió un atentado en el puerto de La Habana, Cuba, que aún era posesión española. Desde mucho tiempo atrás los norteamericanos tenían importantes intereses comerciales en la isla y hacía mucho que Estados Unidos había manifestado sus simpatías por la rebelión cubana que llevaba años fraguándose y que los españoles, pese a sus esfuerzos y brutalidad, no habían logrado contener.

Sin tener demasiados motivos —nadie ha logrado explicar definitivamente las razones por las que el Maine fue volado—, Estados Unidos le declaró la guerra a España. Un estadista norteamericano ha dicho que fue una «guerrita magnífica». Ocuparon Cuba, y la totalidad de la escuadra de España en el Atlántico se hundió durante una batalla en la que los norteamericanos no sufrieron pérdidas. La flota de España en el Pacífico fue destruida en la bahía de Manila y los norteamericanos prestaron su apoyo a los independentistas filipinos que se alzaron contra el dominio español. Se firmó la paz y Guam, Filipinas y Puerto Rico pasaron a Estados Unidos, al tiempo que Cuba obtuvo la independencia.

Las condiciones de la independencia cubana permitieron a Estados Unidos volver a ocupar la isla en determinadas circunstancias (como ocurrió, por ejemplo, entre 1906 y 1909). Se debió a la creciente preocupación en Washington —aunque no tanto en el pueblo norteamericano, cuyo entusiasmo por la conquista disminuyó rápidamente después de la guerra hispano-norteamericana— por el frente meridional del poderío norteamericano.



La Doctrina Monroe sostenía que el hemisferio era cuestión prioritaria para Estados Unidos y que, en consecuencia, tenía derechos adquiridos para actuar en él en defensa de sus intereses. Se abrieron nuevas posibilidades. Inaugurado el canal de Suez, pareció una posibilidad real el viejo sueño de una vía navegable que atravesara el istmo de América Central, conectando el Pacífico y el Atlántico a través del Caribe. La idea interesó enormemente a los estrategas norteamericanos, y en poco tiempo el canal era una realidad, pero eso es otra historia.

La explosión del Maine en el puerto de La Habana, el 15 de febrero de 1898 desató una ola de histeria colectiva. Durante la guerra que se desencadenó, los norteamericanos se reunieron al grito de «Recordad el Maine».

Murieron 2 oficiales y 258 marinos. El navío llevaba tres semanas en La Habana para vigilar de cerca la insurrección cubana contra España, así como para tranquilizar a los norteamericanos residentes en Cuba. El hundimiento resucitó en Estados Unidos la fiebre bélica que se habla calmado un tanto después de la deposición del general Weyler, notorio por la crudeza de la represión contra los rebeldes. Los periódicos estadounidenses acusaron a España de la voladura y popularizaron el grito de «remember the Maine». El 25 de abril Estados Unidos declaró la guerra a España, y la mayoría de los ciudadanos consideró que el hundimiento del barco justificaba la declaración de guerra. Pero ¿fue verdaderamente España la responsable?

.Todavía hoy la hipótesis más probable es que la santabárbara del navío cargaba munición en mal estado, o que hubo ni explosión en las carboneras por la mezcla de oxígeno del aire con polvillo de carbol En lodo caso, el hundimiento cumplió con su finalidad de justificar el expansionismo estadounidense, y todavía hoy la leyenda, aunque languideciente, se resiste a desaparecer con carácter definitivo.

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