Guerra del Pacífico Chile Bolivia Causas y Consecuencias



RESUMEN GUERRA DEL PACÍFICO CHILE-BOLIVIA POR EL SALITRE

La Guerra del Pacífico, que algunos historiadores la llaman Guerra del Guano y del Salitre fue el evento el mas amargo de la historia de Bolivia.

Esta guerra comenzó en 1879, y enfrentó a Chile contra una alianza entre Bolivia y Perú, y se inicia cuando en 1878 el general boliviano Hilarión Daza, que conducía una dictadura, decide aumentar los impuestos a las exportaciones de dos empresas chilenas (FFCC y Compañia de Salitre) que explotaban los recursos en la zona boliviana de Antofagasta.

Para Chile ese aumento contradecía con lo pactado en un Tratado de Paz y Amistad en el año 1874, por lo que lo considera una violación a sus derechos, negándose a cumplir con la nueva disposición.

Como respuesta Daza confisca los yacimientos explotados, rompiendo las relaciones diplomáticas, por lo que Chile decide ocupar los territorios militarmente, declarándole la guerra a Bolivia el 5 de abril de 1879.

La guerra se desarrolló en el océano Pacífico, en el desierto de Atacama y en los valles y serranías del Perú.

Bolivia pierde el conflicto frente a un poderoso Chile, que se anexa un territorio territorio, que era su único punto de acceso al océano Pacifico y enormes riquezas minerales.

Privada para siempre de esta región capital, Bolivia no ha logrado jamás a arrancar económicamente y hasta estos días trata de conseguir acuerdos con otros países limítrofes como Perú para poder intergrarse al comercio internacional mediante un puerto que le abra las puertas al mundo.

Luego de cinco años de guerra, los países de Bolivia y Chile firman, el 4 de abril de 1884, un pacto de tregua donde convienen en un cese de fuego y la reapertura de las relaciones comerciales.

Chile como gesto de cordialidad ofrece a Bolivia unas ventajas fiscales en la ciudad de Antofagasta y se compromete a construir una línea de ferrocarril uniendo la costa del océano Pacífico a La Paz.



Guerra del Pacífico: Bolivia-Perú y Chile

Guerra del Pacífico: Bolivia-Perú y Chile

Los ejércitos de la alianza Bolivia-Perú llegaron a 12.000 soldados, mientras que Chile tenía
menos de 400o, pero bien preparados y con equipamientos modernos.

Las batallas mas importantes fueron la de Angamos, en octubre 1879 donde Chile logra controlar la zona del océano. Ese mismo año bolivia tuvo dos derrotas la de Pisagua y Tarapacá y la última de Tacna en 1880.

La siguiente estapa fue contra las tropas de Perú, donde caen derrotada en Arica el 7 de Junio de 1880, para luego tomar la capital Lima en 1881. La guerra finaliza con firma del Tratado de Ancón en 1883.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA I

El 14 de febrero la nave de guerra chilena Blanco Encalada apareció frente a Antofagasta. Su presencia en ese lugar significa el comienzo de la guerra. La presencia chilena es la respuesta al intento de Bolivia de cobrar 10 centavos por quintal de salitre explotado por una compañía británico-chilena.

El aumento del impuesto a los exportadores de salitre, adoptado unilateralmente por el gobierno boliviano, desconociendo convenios anteriores, empujó a Chile a declarar la guerra. Perú, por el pacto secreto de 1873 , interviene como aliada de Bolivia. En noviembre los chilenos han desembarcado en Pisagua lo que les ha permitido capturar la provincia de Tarapacá y sus yacimientos salitreros.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA II

La Guerra del Pacífico llegó a su fin con la firma de un tratado. La resistencia militar peruana, bajo el mando del coronel Andrés A. Cáceres Dorregaray en la región sur y centro andina venía obteniendo varias victorias contra lasfuerzasinvasoras chilenas. Pero en la batalla de Buamachuco, el 10 de julio, sufrió una decisiva derrota militar. Luego, un grupo de dirigentes peruanos del que se sospecha que actuaron de acuerdo a directivas del mando militar enemigo, determinó con una serie de medidas el final del conflicto, impusieron al general de brigada Miguel Iglesias como nuevo presidente y firmaron un tratado de paz con Chile.

La guerra finalizó oficialmente el 20 de octubre con la firma del lutado de Ancón. Éste dispone que el departamento de Tararira pasa a manos chilenas, y las provincias de Arica y Tacna quedan bajo administración chilena por un lapso de 10 años. Después de ese período un plebiscito decidiría si quedan bajo soberanía de Chile o vuelven a ser peruanas. Chile además obtuvo la Puna de Atacama, por la que tenía una permanente disputa con Bolivia. El Chile boliviano no pierde solamente 120 mil metros cuadrados de territorio, sino que se queda sin los 400 kilómetros de costa y sin salida al mar, una pérdida que sin dudas redundará en muchas otras.

PARA ENTENDER MEJOR:
Antecedentes de la Época:
Hacia 1825 las guerra por la independencia de las colonias españolas americanas habían finalizado y los antiguos virreinatos desaparecieron y surgieron nuevos países que debían organizarse políticamente y económicamente para comenzar el nuevo camino hacia el progreso.



Como consecuencia de tantos años de batallas, los militares fueron ocupando un lugar más importante en las sociedades latinoamericanas y, una vez finalizada la guerra con España, intervinieron activamente en la política.

En comparación con la etapa colonial, las décadas posteriores a la independencia estuvieron teñidas por la violencia, pues abundaron las luchas civiles y los conflictos entre los nuevos países, cuyas fronteras todavía no estaban bien definidas.

En las luchas civiles latinoamericanas se enfrentaron a menudo sectores conservadores y liberales.

Los conservadores pretendían mantener una rígida jerarquía social, eran poco favorables a los cambios, no veían con buenos ojos la llegada de ideas innovadoras de Europa y, por lo general, defendían los intereses de las zonas rurales, donde estaban sus propiedades.

Por el contrario, los liberales eran partidarios de abrir un poco más la participación ía grupos no tan adinerados pero instruidos, admiraban los avances de las sociedades europeas que esperaban imitar en sus países, y representaban mejor los intereses de los habitantes de las ciudades.

La guerra había empobrecido a América latina y destruído su riqueza.

Hacia 1850, algunos países como Venezuela, Chile o la región del Río de la Plata habían logrado recuperarse y mejorar su economía con respecto a los tiempos de la colonia, gracias a la exportación de productos agropecuarios.

Las discusión de las fronteras de los nuevos países de América del sur, que inicialmente se respetaron los antiguos límites de la Capitanía General de Chile, comenzó a ser un tema espinoso cuando la demanda mundial de los recursos naturales de esas zonas, como fueron los minerales comenzó a incrementarse, y esas exportaciones se convirtieron en importantes fuentes de ingresos para esos estados, necesitados de recursos económicos.

Perú y Bolivia también tenían discusiones con algunos límites en la región del guano de Tarapacá.

Como se ve, en estos países como Bolivia, Perú y México la minería, que era la actividad económica más importante, se encontraba en declinación, porque faltaba dinero para invertir en las minas y aumentar su producción, por lo que muchas veces se permitía la explotación de esos recursos a empresas extranjeras, que eran quienes poseían el capital necesario para dichas inversiones.



Bolivia era el caso, en donde se permitía extraer el nitrato de Antofagasta por empresas chilenas, que lamentablemente terminaron en una guerra, que la ha perjudicado a hasta hoy.

A los fines de no obstaculizar el desarrollo de los países en vía de crecimiento, se pactaron tratados para la explotación de los minerales en distintas regiones, como por ejemplo el de 1874, donde Chile cedía sus derechos entre los paralelos 23 y 25, a cambio de que Bolivia no aumentara los impuestos a las empresas chiles por 25 años, acuerdo que generó la Guerra del Pacífico

LA REALIDAD DEL COMERCIO: Mientras la independencia política trajo independencia económica a América Latina, los viejos patrones fueron restablecidos rápidamente. En lugar de España y Portugal, Gran Bretaña dominaba la economía del continente.

Los comerciantes británicos se trasladaban en gran número, mientras los inversionistas ingleses vertían su capital generosamente, especialmente en la minería. Muy pronto los viejos esquemas comerciales volvieron a ponerse en práctica.

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Dado que América Latina había servido como una fuente de materia prima y suministro alimenticio a las naciones industrializadas de Europa y Estados Unidos, muy pronto las exportaciones hacia el Atlántico Norte se incrementaron notablemente, en particular las de rigo, tabaco, lana, azúcar, café y pieles.

Al mismo tiempo, los bienes de consumo terminados, especialmente los textiles, fueron importados en notables cantidades, lo que provocó el declive de la producción industrial en América Latina.

La sobreexportación de materias primas e importación de productos manufacturados aseguraba la prolongada dominación de la economía latinoamericana por parte de extranjeros.

Eduardo Galeano, en su famoso libro: «La venas abiertas de América Latina» explica:

«Poco después del lanzamiento internacional del guano (que se usaba como fertlizante en Europa) , la química agrícola descubrió que eran aún mayores las propiedades nutritivas del salitre, y en 1850 ya se había hecho muy intenso su empleo como abono en los campos europeos.

Las tierras del viejo continente dedicadas al cultivo del trigo, empobrecidas por la erosión, recibían ávidamente los cargamentos de nitrato de soda provenientes de las salitreras peruanas de Tarapacá y, luego, de la provincia boliviana de Antofagasta. Gracias al salitre y al guano, que yacían en las costas del Pacífico «casi al alcance de los barcos que venían a buscarlos», el fantasma del hambre se alejó de Europa.

La explotación del salitre rápidamente se extendió hasta la provincia boliviana de Antofagasta, aunque el negocio no era boliviano sino chileno. Cuando el gobierno de Bolivia pretendió aplicar un impuesto a las salitreras que operaban en su suelo, los batallones del ejército de Chile invadieron la provincia para no abandonarla jamás.

Hasta aquella época, el desierto había oficiado de zona de amortiguación para los conflictos latentes entre Chile, Perú y Bolivia. El salitre desencadenó la pelea. La guerra del Pacífico estalló en 1879 y duró hasta 1883. Las fuerzas armadas chilenas, que ya en 1879 habían ocupado también los puertos peruanos de la región del salitre, Patillos, Iquique, Pisagua, Junín, entraron por fin victoriosas en Lima, y al día siguiente la fortaleza del Callao se rindió.

La derrota provocó la mutilación y la sangría de Perú. La economía nacional perdió sus dos principales recursos, se paralizaron las fuerzas productivas, cayó la moneda, se cerró el crédito exterior. Bolivia, por su parte, no se dio cuenta de lo que había perdido con la guerra: la mina de cobre más importante del mundo actual, Chuquicamata, se encuentra precisamente en la provincia, ahora chilena, de Antofagasta.»

Los problemas fronterizos heredados de la época colonial provocaron en 1879 el estallido de la guerra del Pacífico contra Perú y Solivia por el control de la zona salitrera de Atacama. La victoria final chilena en 1883 extendió la soberanía del país sobre el territorio de Tarapacá, Tacna y Arica (el tratado de Lima, de 3 de junio de 1929, estableció la soberanía de Perú sobre Tacna y la de Chile sobre Arica).

CRÓNICA DE LA EPOCA III:

La economía boliviana desde hace tiempo se encuentra administrada en sus sectores más sensibles por intereses extranjeros. Al crearse en 1871 el Banco Nacional de Bolivia, su dirección recayó en manos de familias prominentes de la política chilena, como los Edwards y los Concha y Toro, más tarde aliados con la oligarquía de la plata boliviana representada por los sucesores de Aniceto Arce y Pacheco.

En este sentido, cuando en 1873 se formó la Compañía de Huanchanca para la explotación de plata, se hizo con el aporte de capitalistas chilenos que suscribieron las dos terceras partes de las acciones y controlaron cuatro de los cinco puestos del directorio de la empresa. Un año después, el canciller de Bolivia, Mariano Baptista, firmó el tratado con Chile que exoneraba a éste del pago de impuestos por 25 años en Atacama. Es precisamente la violación de esta cláusula por el actual presidente boliviano, Hilarión Daza, lo que acaba de encender la mecha bélica.

En contrapartida, la estrategia de alianzas de la élite minera de la plata con Chile resulta perjudicial para los intereses peruanos y argentinos ya que, al aplicar una política de comercialización exclusiva por el puerto de Antofagasta, Bolivia atenta contra el comercio de los otros países de la región.

Por ello, en el caso del Perú el problema se centra en las relaciones comerciales, en particular por la rivalidad entre los puertos del Pacífico: Callao y Valparaíso. El Tratado de Alianza defensiva por el cual Perú está aliado a Bolivia es de 1873 y el interés peruano de comprometerse en una defensa mutua ante un ataque externo no es tanto el temor a Chile -país con el que no tiene frontera- sino la preocupación frente a la actitud de Bolivia.

En más de seis oportunidades, según afirman políticos peruanos, se discutió en la agenda boliviana la alternativa de promover una alianza entre Bolivia y Chile en contra de Perú. Para este último la alianza con Bolivia tiene sentido dentro de una estrategia más amplia que contemple la participación de la Argentina ya que la unión de la armada peruana y la argentina pueden llegar a neutralizar efectivamente los propósitos agresivos chilenos.

Por su parte en la Argentina la situación de la frontera indígena, las pretensiones chilenas sobre la Patagonia y la demarcación de límites territoriales en la Cordillera de los Andes concentran la preocupación del gobierno.

Asimismo, la disputa en el norte por el territorio de Tarija no es menor. Frente a este panorama, y en una evaluación de los resultados de un posible conflicto bélico con Chile, el Senado argentino ha visto con buenos ojos la posibilidad de firmar una alianza con Perú y con ello frenar las aspiraciones de Chile. Sin embargo, el clima hostil que se vive no colabora en dirección a una salida negociada ya que la diplomacia boliviana parece boicotear tal desenlace.

Los argumentos esgrimidos actualmente por Bolivia resultan incoherentes: por un lado reconoce el «utis posidetis», es decir, las fronteras establecidas a fines de la época colonial, reclamando a Chile Atacama; pero por el otro desconoce el mismo principio al momento de reconocer Tarija para la Argentina. No es tanto la localidad norteña lo que preocupa a la cancillería argentina, sino el desconocimiento del «utis posidetis» ya que es la base sobre la cual se sustentan los derechos argentinos en la querella con Chile por la Patagonia.

En definitiva, ningún pronóstico es optimista respecto de la coyuntura y estamos frente al estallido de una guerra en el Pacífico. Bolivia y Chile así lo han manifestado. Perú se encuentra atado a un compromiso al que no puede renunciar, y la Argentina ante un posible conflicto se mantendrá neutral mientras se garantice la integridad territorial conservando la Patagonia y los límites cordilleranos preestablecidos.

Fuente Consultada:
Diario Bicentenario Fasc. N°4 Período 1870-1879

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