Descubrimiento de Oro en Transvaal Sudafrica Guerra boers inglese



Descubrimiento de Oro en Transvaal Sudáfrica

El descubrimiento de oro y de diamantes en el extremo austral del África, que en 1899 despertó la codicia británica, que reclamó todo el territorio de lo que hoy es República de Sudáfrica como suyo. Quienes habían hecho el hallazgo, en su mayoría campesinos (eso significa boers), descendientes de holandeses, se consideraban dueños de los territorios de Transvaal y Orange. Inclusive, Inglaterra había reconocido su independencia, y ademásfueron ellos y no los ingleses quienes habían luchado contra zulúes y matabeles para civilizar la región.

El control del África meridional era de sumo gran interés para Gran Bretaña, en primer momento para proteger la ruta marítima hacia la India y China. Los colonos holandeses, los llamados bóers, habían llegado ahí por primera vez en 1652, donde fundaron una colonia para reabastecer sus barcos con rumbo a Extremo Oriente.

En 1806, a raíz de la batalla de Blaauwberg, los británicos arrebataron el control de la Colonia del Cabo (actualmente, Sudáfrica) a los holandeses, para asegurarse de que no caía en manos de los franceses durante las Guerras Napoleónicas. Los bóers no estaban demasiado contentos con sus nuevos amos, en especial cuando en 1833 se abolió la esclavitud en todo el Imperio británico, ya que para los bóers la esclavización de los indígenas era tanto un modo de vida como una tradición.

En el espacio de dos años, doce mil bóers iniciaron el llamado Gran Trek, una emigración masiva hacia el interior para crear sus propios estados (Natal, Estado Libre de Orange y Transvaal) independientes del control británico y donde la esclavitud era legal, aunque tuvieron que derramar mucha sangre en varias guerras contra los indígenas africanos. En la batalla del Río Sangriento de 1838, las armas de los bóers mataron a tres mil zulúes. Según los testigos, la sangre de los muertos tino de rojo el agua del río.

Los colonos británicos empezaron a llegar a millares durante la década de 1820, muchos con la esperanza de enriquecerse fundando sus propias plantaciones de azúcar. Ellos también se enfrentaron a las poblaciones autóctonas. Tan eficaces eran los zulúes como fuerza de lucha que en 1879 infligieron sin recurrir a las armas de fuego una humillante derrota a los británicos en la batalla de Isandlwana: los zulúes rodearon y masacraron a más de 1.400 soldados del ejército británico. Pero en menos de seis meses se restauró la supremacía británica (en la batalla de Ulundi) gracias al empleo de las ametralladoras Gatling, unas de las primeras armas de repetición, inventadas en Estados Unidos, que podían disparar una ráfaga casi infinita de balas.

El poder colectivo de cincuenta mil guerreros zulúes con sus lanzas cortas y sus escudos de cuero no pudo rivalizar con esa potencia de fuego.

Cuando en 1886 se descubrió oro en el Transvaal, las tensiones entre los bóers y los británicos se volvieron explosivas. Casi de la noche a la mañana, apareció en el árido monte surafricano una nueva ciudad: Johannesburgo. El país se inundó con una avalancha de buscadores de oro, como Cecil Rhodes, cuya empresa, la Compañía Británica de Sudáfrica, fundó el imperio minero más rico de todos los tiempos.

Con el apoyo del gobierno británico, en 1895 Rhodes se construyó su propio país, Rodesia, que abarcaba lo que en la actualidad es Zimbabue y Zambia. Su ambición seguía el impulso inquebrantable e inmisericorde de sacar provecho de África:

Los enfrentamientos —que tuvieron un corresponsal de guerra de lujo, enviado por el Times de Londres: Winston Churchill— fue inevitable; el resultado de la contienda, también: mientras los boers, aunque eran excelentes tiradores y conocían bien la zona, carecían de instrucción militar, los ingleses, con mejor armamento y mayor cantidad de tropas, dirigidos por Horatio Kitchener, quien ordenó la matanza de niños y mujeres (asesinaron a 25 mil) y la quema de las granjas, derrotaron a los campesinos, de los cuales 18 mil murieron en los campos de batalla en 1902.



Johannesburgo es la capital de la provincia de Gauteng, que antaño fue conocida como territorio del Transvaal. Desde mitad del siglo XIX se había asentado un numeroso grupo de familias holandesas en lo que se llamó ‘la gran migración’. Eran granjeros que vivieron una aventura similar a los colonizadores del medio oeste norteamericano, carromatos incluidos.

En una de esas familias nació Paul Kruger, héroe de la resistencia de los bóers frente al imperialismo británico. Vencedor de los ingleses en Majuba fue elegido presidente del Transvaal.

Paul Kruger, como  presidente bóer del Transvaal, que en sus minas de oro y diamantes impuso un tributo a la dinamita —esencial para los buscadores de oro- y que negaba a los extranjeros el derecho a voto en los asuntos locales. Cuando los oficiales británicos protestaron en 1899, los bóers declararon la guerra a Gran Bretaña.

La guerra de los Bóers duró hasta abril de 1902 y los británicos se vieron obligados a desplegar 250.000 soldados. Más de 22.000 murieron en actos de servicio, junto a 7.000 bóers y unos 20.000 africanos.

Además, se calcula que 28.000 civiles bóers murieron por las terribles condiciones de los campos de concentración en los que los británicos los recluyeron; en la mayoría de los casos por culpa del hambre, la malnutrición y las enfermedades.

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