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Biografia de Becquer Gustavo Adolfo Poeta Romantico

Biografia de Bécquer Gustavo Adolfo Poeta Español

Aun perteneciendo a una generación posterior a la del pleno romanticismo español, Gustavo Adolfo Bécquer encarna una de los cumbres de la poesía romántica en España.

Y esto es debido a que, incluso en medio de la vulgaridad de su vida, Bécquer fue un temperamento apasionado, melancólico y sentimental.

Verdadero artista, fue creador de formas inolvidables de belleza, cuyo delicado sabor se aprecia más y más con el transcurso de los años, sin perder trascendencia a pesar de su popularización.

No tuvo una fuerza lírica considerable, quizás a causa de que su carrera se malogró por su prematura muerte.

Pero, en cambio, sus Rimas poseen una exquisitez sentimental, un divagar alado y un encanto brumoso muy de acuerdo con su espíritu y con el modelo que debió tomar para sus composiciones: Heine.

Las Leyendas de Bécquer superaron a todos los intentos anteriores en este género, y su prosa es considerada como el ejemplo más acabado de la prosa poética en la época del romanticismo.

Biografia de Becquer Gustavo Adolfo
Gustavo Adolfo Becquer: Nació en Sevilla (1836) y quedó huérfano desde muy niño. Creció entonces al cuidado de su madrina, quien lo hizo educar en el Colegio de San Telmo. Muy contraído a la lectura y a la música, pasó su adolescencia retraído en la biblioteca de su tutora y consagrado a componer sus primeros ensayos poéticos.

Hijo de un pintor sevillano, Gustavo Adolfo nació en la antigua Hispalis el 17 de febrero de 1836. A muy tierna edad, quedó huérfano de padre y madre, por lo que fue recogido, junto con su hermano Valeriano, por una tía.

En busca de gloria literaria, marchó después con su hermano Valeriano, pintor, a Madrid (1854). Allí pasó estrecheces económicas y practicó varios oficios, como periodista de notas literarias, autor teatral y escribiente en una oficina del gobierno.

Realizó por ese entonces con su hermano varios viajes artísticos por el interior del país. Se casó luego con Casta Esteban Navarro (1861), con la que tuvo dos hijos.

En 1854 se trasladó a Madrid para ocupar una plaza en la Dirección de Bienes Nacionales; pero perdió su empleo a causa de su inclinación a la poesía.

Desde 1860 figuró en la redacción de El Contemporáneo, en cuyas columnas aparecieron sus Cartas desde mi celda, escritas en 1864 en el monasterio de Veruela, cerca de Tarazona, mientras se recobraba de una enfermedad.

Realizó algunos viajes a distintas ciudades españolas en compañía de su hermano, cuyas impresiones publicó más tarde en la notable Historia de los
templos de España.

Publicó sueltas algunas de sus Rimas y de sus Leyendas. Como su salud se quebrantara, Bécquer salió de Madrid (1863) y fue a descansar al monasterio de Veruela (1864) por varios meses.

Su celebridad la debió a las Rimas, que fueron apareciendo en los últimos años de su vida, junto con una serie de leyendas mórbidas y fantásticas (El rayo de luna, La ajorca de oro, Maese Pedro el Organista, El Miserere, etc.).

Ocupó luego el cargo de fiscal de novelas y continuó publicando artículos, poesías y leyendas. Falleció su hermano Valeriano (1870), y apenas tres meses después, el propio Gustavo (1870).

Al año siguiente sus amigos hicieron una edición de dos tomos de sus Obras.

En 1870 fue nombrado director de La Ilustración de Madrid; pero ocupó muy poco este cargo, ya que moría el 22 de diciembre del mismo año.

El hombre. Un amigo íntimo (Julio Nombela) ha referido en una obra detalles de la vida personal de Bécquer, y lo ha retratado así: «Siempre fue serio. No rechazaba la broma, pero la esquivaba. Nunca lo vi reír; sonreír siempre, hasta cuando sufría. Tampoco le vi llorar; lloraba hacia adentro. Era paciente, sufrido, resignado; amante, bondadoso, Sabía compadecer, perdonar, admirar lo bueno y ocultar asimismo lo mísero y lo malo».

Las «Rimas». La obra poética de Bécquer es muy corta y se reduce a poco más de setenta composiciones (rimas), que el autor no reunió en volumen y sólo aparecieron en periódicos de la época.

Bécquer ha dejado escrito en varias partes su concepción personal de la poesía (Cartas literarias a una amiga).

Para el autor sevillano hay dos clases de poesía: una magnífica y sonora, hija de la meditación y del arte, y otra «natural, breve y seca que brota del alma como una chispa eléctrica, que hiere el sentimiento con una palabra y huye, y desnuda de artificio, desembarazada dentro de una forma libre, despierta, con una que las toca, las mil ideas que duermen en el océano sin fondo de la fantasía…»

A esta segunda clase de poesía pertenece la obra de Bécquer.

Sus poesías son por lo general breves y se distinguen por su gran musicalidad, fluidez de expresión y libertad de formas.

El tono es intimista y melancólico, sobrio y delicado, y da una impresión de ensueño, inmaterialidad y embelesamiento estético.

La poesía becqueriana recoge en esto el eco de algunos poetas nórdicos, en especial del alemán Heine. con qusen se lo ha comparado, y simultáneamente de la más pura tradición poética española, San Juan de la Cruz. Lope y otros.

En su conjunto, las Rimas son «la historia de una gran pasión ideal que tiene mucho de melancólica y alguna vez de sombría» (Hurtado y Palencia).

El tema fundamental es el amor, pero lo combina con el destino humano, la muerte, la soledad, la poesía, la mujer, la gloria y los sueños, es decir, el repertorio típico del lirismo romántico.

En lo formal, usó gran variedad de metros y estrofas, y principalmente, combinó medidas en cada composición (polimetría).

Entre las más recordadas merecen citarse Yo sé un himno gigante y extraño; Del salón en el ángulo oscuro, ¿Qué es poesía?; Cerraron sus ojos; No digáis que agotado su tesoro; Volverán las oscuras golondrinas, etc.

El becquerianismo. Las composiciones de Bécquer se han hecho famosas a través del tiempo »y han sido objeto de muchísimas imitaciones en España y en América.

Bécquer hizo escuela, y de su arte nació el becquerianismo en poesía, aunque ningún artista ha podido igualar al maestro.

La crítica erudita ha rastreado influencias y antecedentes, a su vez, de la poesía de Bécquer, y los ha encontrado y probado en varios casos.

Sin embargo «este poeta lo es por entero, es un gran poeta original, es el más fino lírico español del siglo último» (Dámaso Alonso).

Su innovación literaria y la repercusión de su obra en la historia de la literatura española, ha sido comparada a la de Garcilaso de la Vega.

Las «Leyendas». En prosa escribió varias obras, pero la más importante son las Leyendas, que también fueron apareciendo en publicaciones periódicas sin constituir un volumen único hasta después de su muerte.

Son historias fantásticas escritas en una prosa exquisita y galana, que el poeta sitúa en su mayor parte en la Edad Media española, y excepcionalmente, en otros lugares.

El amor, la muerte, la religión y los ensueños son los motivos principales. Algunas de las leyendas repiten motivos de sus poesías, y el mundo que revelan es un orbe de vaguedad, misterio e indefinición.

Pasajes de sus obras:

Maese Pérez, el organista: Maese Pérez, hombro santo, es el organista del convento de Santa Inés, en Sevilla. Ha consagrado toda su vida a su gran pasión, la música, que ejecuta en un órgano.

Durante una misa de gallo, en Nochebuena, muere frente a su instrumento después de una ejecución admirable.

En la misma fecha del año siguiente, se encarga de la ejecución a un organista rival suyo y fracasado, quien iguala al músico muerto.

Pero al año siguiente, consagrado el sucesor, se lo encarga de la misma tarea en el órgano de la catedral, mientras a la hija de Maese Pérez se le encomienda reemplazar a su padre.

El organista envidioso fracasa en la catedral, mientras la hija, al sentarse en el lugar de su padre, comprueba que el órgano suena solo. El alma de Maese Pérez había bajado del cielo en las dos últimas ocasiones a tocar.

El rayo de luna: Un noble rico, de espíritu romántico y soñador, cree ver una noche mientras vagaba por los claustros de un convento abandonado de los Templarios, a una mujer misteriosa.

Corre tras ella para alcanzarla, presa de un súbito enamoramiento, pero no lo consigue. La busca luego en vano por el Duero y la ciudad de Soria.

Sólo dos meses después, en el mismo convento, vuelve a verla, pero una gran desilusión lo enloquece: su adorada mujer era solo un rayo de luna. La vida es asi, sólo un rayo de luna.

El miserere: Un romero músico se entera de una legendaria tradición y marcha un jueves santo por la noche, a escuchar un misterioso miserere en un convento sacrilegamente incendiado siglos atrás.

Allí, a la medianoche, ve un espectáculo maravilloso: todo se renueva, y ios monjes esqueléticos entonan un magnifico miserere.

El romero se desmaya y quiere luego escribir esta música, pero enloquece en su vano intento. El manuscrito queda así inconcluso.

Fuentes Consultadas: Literatura Española, Hispanoamericana y Argentina de Carlos Alberto Loprete Editorial Plus Ultra

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Biografia de Jovellanos Gaspar Melchor Escritor y Politico Español

Biografia de Jovellanos Gaspar Melchor

Biografia de Gaspar Melchor de Jovellanos llenaría por sí solo, con su figura de una elevación poco común, la última parte del siglo xvm en España.

Realmente, fue un nombre independiente, dotado de ideas propias, en cuya aplicación sincera y honrada hallaba el mejor camino para la recuperación de España.

Jovellanos Gaspar Melchor
Biografia de Gaspar Melchor de Jovellanos (Gijón, 5 de enero de 1744-Puerto de Vega, Navia, 27 de noviembre de 1811) fue un escritor, jurista y político ilustrado español.

Su españolismo fue, en efecto, intachable en todo momento. Estudioso, con una gran cultura y un espíritu abierto a las vibraciones de la época, fue un gran magistrado, un político y economista clarividente, un crítico de arte justo y un poeta no despreciable.

Entre la tradición y el liberalismo que se anunciaba, entre el credo de sus mayores y los atrevimientos de la Enciclopedia, Jovellanos fue, pese a sus inclinaciones de un romanticismo precursor, el hombre que buscó empalmar el pasado con el presente y forjar la fórmula de concordia que desterrara cualquier extremismo.

Su vida y su muerte respondieron de sus ideales, de una honradez acrisolada.

El autor del Informe en el expediente de Ley Agraria nació en Gijón el 5 de febrero de 1744.

Preparándose para abrazar la carrera eclesiástica, estudió en Avila y en Alcalá de Henares, hasta que habiendo sido nombrado en 1767 alcalde del crimen de Sevilla, halló en la nueva ocupación el sendero más importante de su vida.

Sin embargo, dadas sus aficiones al cultivo de las buenas letras, empezó a figurar como literato afiliado a las corrientes renovadoras que proce dían, singularmente, de Francia.

En 1759 compuso una tragedia, Pelayo, que representó en 1772, inferior a la del mismo título de Quintana.

En 1773 dio un nuevo paso en el teatro con El delincuente honrado, drama influido por Diderot, el cual, pese a su convencionalismo y a su sentimentalidad retórica, representa algo nuevo en la escena española, afectada por la tragedia neoclásica.

Al mismo tiempo, se pone en contacto con la escuela salmantina de fines del siglo XVIII, y sus poesías se caracterizan por su sobriedad, sentido horaciano de la vida y gran elevación moral.

En 1778 fue llamado a Madrid para ocupar el cargo de alcalde de casa y corte, sus conocimientos jurídicos y económicos hicieron recaer en él la atención de Campomanes.

En 1782 emitió un dictamen favorable a la creación del banco de San Carlos y en 1785 proclamó sus ideas de equilibrado liberalismo en el informe sobre el libre ejercicio de las artes, fundamental para conocer los problemas de la España de su época.

Estas obras, de gran envergadura política, no desterraban de él al buen catador de las bellas artes, como lo demuestra el Elogio, de 1782, en el que, por vez primera, se halla una revaloración del gótico y de la pintura velazqueña.

En 1790, a poco de reinar Carlos IV, Jovellanos fue desterrado de Madrid a causa de su amistad con Francisco Cabarrús, organizador del banco de San Carlos.

Se reiró a Gijón, donde halló un vasto campo para sus actividades en la fundación del Real Instituto Asturiano, dedicado a enseñanzas politécnicas.

El mismo Jovellanos profesó en el citado centro docente un curso de humanidades, aparte de varios cursos sintéticos de lenguas castellana, francesa e inglesa.

Sus ratos de ocio los llenó con la preparación del Informe de la ley agraria, que en 1795 fue presentado al Consejo Supremo de Castilla en la Sociedad Económica de Amigos del País de Madrid.

En este informe, quizá excesivamente fisiocrático, Jovellanos trazó con mano maestra los diversos aspectos planteados por la reorganización del agro español, en un tono de elevada dignidad y con estilo sobrio, elegante y correcto.

Ocupó luego el Ministerio de Gracia y Justicia por Godoy, quien no se atrevía a enfrentarse con el clamor público, lo ocupó durante los escasos meses que transcurren de noviembre de 1797 a agosto de 1798.

El príncipe de la Paz, sirviéndose de un informe emitido por Jovellanos sobre el tribunal del Santo Oficio, le desterró por segunda vez a Gijón. Pero ni aun aquí pudo ahora permanecer tranquilo.

En 1801 fue detenido y trasladado a Mallorca y encerrado en la cartuja de Valldemosa y en el castillo de Bellver.

En este período de su vida compuso varios trabajos históricos sobre la Lonja de Mallorca y la fortaleza que le servía de cárcel. Recobró la libertad en 1808, al caer Godoy.

Entonces, José Bonaparte le ofreció una cartera ministerial, que Jovellanos rechazó con gesto altivo.

Dedicó sus últimos años a la defensa de la causa de la independencia y de la Junta Central, ya en Cádiz, ya en Asturias. Murió en Vega de Navia, al huir de los invasores, el 27 de noviembre de 1811.

Su muerte coronó su vida, en un ejemplo de tesón inquebrantable a la española.

Ver: Otra Biografia de Jovellanos

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Biografia de Giorgio Vasari Arquitecto, Pintor y Escritor

Biografia de Giorgio Vasari

GIORGIO VASARI (1511-1574): Se creyó y le creyeron uno de los artistas más importantes del siglo XVI. En realidad, el Vasari reunió en su persona una serie de cualidades poco corrientes: viveza de ingenio, aptitud para cualquier técnica artística, vastísima cultura, aparatosidad intelectual.

Sin embargo, como pintor no fue más que un manierista mediocre, empeñado en reproducir la línea y la distribución gigantesca de un Miguel Ángel.

Manierismo es la denominación historiográfica del período y estilo artístico que se sitúa convencionalmente en las décadas centrales y finales del siglo XVI, como parte última del Renacimiento

Giorgio Vasari
Giorgio Vasari

Mas se destacó como arquitecto, en cuyo arte trabajo con mayor sinceridad y más libre de preocupaciones: el palacio de los Oficios de Florencia es una buena prueba de su éxito en este aspecto.

Pero donde, en verdad, se labró un lugar de primerísima categoría fue en la historiografía y crítica de arte. Sus Vidas de los grandes maestros del Renacimiento constituyen el punto de apoyo básico para la comprensión de aquellos genios.

Escritas con estilo muy personal y animado, salpicado de anécdotas, ofrecen en el enjuiciamiento de las obras de arte un golpe de vista certero y profundo, como se revela en la comprensión de los frescos de Giotto, aunque alguna vez sus comentarios se resientan de determinados partidismos de escuela.

Según nos cuenta él mismo, nació en Arezzo el 30 de julio de 1511. Desde sus primeros años mostró gran afición a las artes, por lo que, después de recibir las enseñanzas de Guillermo de Marcillat, pintor de vidrio, pasó a Florencia, meta todavía refulgente.

Tenía entonces trece años. Por poco tiempo estudió en el taller de Miguel Ángel, y al partir éste para Roma, en los de Andrea del Sarto y Bandinelli, sucesivamente. Después de una estancia de dos años en su ciudad natal (1527-1529) y de un período de práctica de orfebrería en Florencia, pasó a Roma con el cardenal Hipólito de Médicis (1531).

En la Ciudad Eterna se aplicó en el estudio de Rafael, Miguel Ángel y Polidoro, adoptando desde este momento el estilo manierista que ya no habría de abandonar.

Su fama fue creciendo, y recibió encargos en Florencia, Roma, Bolonia y Venecia, que fue ejecutando en el transcurso del decenio subsiguiente. El único que vio claro en su porvenir fue Miguel Ángel, maestro y amigo, quien le aconsejó que se dedicara exclusivamente a la arquitectura (1543)

Infatigable viajero, Vasari va de un lado para otro, a Perugia, a Rímini, a Nápoles, ejecutando los encargos con que le honraban los príncipes y las comunidades religiosas.

En 1549 establece su domicilio en Florencia, y aunque pasa largas temporadas fuera de la ciudad, ésta se convierte en su segunda patria. Aquí ven la luz las Vidas («marzo de 1550), y aquí empieza la transformación del Palacio Viejo (1554) y la erección de la fábrica de los Oficios (1560), además de intervenir en muchos otros problemas de urbanismo y edificación.

Desde luego, a pesar de la recomendación de Miguel Ángel, no ha abandonado la pintura. De 1563 a 1565, en medio de una actividad desbordante, pinta la decoración de la bóveda de la gran sala del Palacio Viejo, quizá su mejor obra.

Al año siguiente (1566) emprende un viaje por toda Italia para recoger nuevos materiales para la segunda edición de las Vidas, que han tenido un éxito clamoroso.

Esta ve la luz en 1568. Sus últimos años registran una oleada de actividad, que se desborda en Florencia, Roma y Arezzo…
Murió en Florencia el 27 de junio de 1574..

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Biografia de Fernandez de Moratin Leandro Vida y Obra Literaria

Biografía de Fernández de Moratin Leandro Obra Literaria

LEANDRO FERNANDEZ DE MORATlN: Fue el más importante dramaturgo del siglo XVIII español y probablemente el más completo literato de su tiempo.De la común producción dramática del siglo XVIII español, aferrada a las clásicas normas francesas de la literatura del Siglo de Oro, emerge la figura de Leandro Fernández de Moratín.

Hombre de su tiempo que en sus entrañas sintió el grito del romanticismo que se avecinaba, y supo avizorar en la lejanía de los tiempos la gloria permanente de Shakespeare y los valores psicológicos de los personajes de un Moliere.

Leandro Fernández de Moratín fue un literato creador, como se manifiesta en dos de sus obras cumbres: La comedia nueva y El si de las niñas. Frente a la vida fue un hombre esencialmente tímido, y este hecho explica sus vacilaciones políticas en el momento de honda subversión europea provocado por las guerras revolucionarias.

Vida. Su padre, don Nicolás, fue un conocido hombre de letras que tuvo ostensible participación en el proceso de afrancesamiento del teatro español. Nacido en Madrid (1760), el niño Leandro creció en un ambiente de tertulias y conversaciones literarias.

Fernandez Moratin Leandro
Fernandez de Moratin Leandro:Nació en Madrid el 10 de marzo de 1760, hijo de Nicolás Fernández de Moratín y de Isidora Cabo Conde. En su niñez (1764) sufrió las viruelas, que le desfiguraron el rostro y le tornaron el espíritu huraño, tímido y desconfiado. Recibió su primera educación de un preceptor particular; pero luego ingresó en una escuela pública dirigida por un tal Santiago López.

Desde los doce años fue por algún tiempo aprendiz de joyero en la platería de un tío suyo, aunque siempre se distinguió por su afición a la literatura, Obtuvo dos premios en sendos concursos de la Real Academia Española (1779 y 1782). Fue un lector asiduo y un sistemático autodidacta, latinista y profundo conocedor del inglés y el francés.

Se entregó a escribir para el teatro y estuvo en Francia como secretario de la embajada española en Paris (1787). Allí frecuentó teatros v salones, y Trabó amistad con escritores de la éooca.

De regreso a su país (1788), fue protegido por el ministro Godoy. Terminó su primera comedia (El viejo y la niña) y un folleto titulado La derrota de los pedantes (1789), sátira contra los malos escritores. Por las alusiones que contenía ese opúsculo, se granjeó la enemistad y el rencor de algunos artistas.

Se distinguió de sus compañeros de colegio porque no sabía jugar ni compartir sus diversiones. Todo el día se entregaba al estudio o bien asistía a la tertulia literaria de su padre, donde disertaban sesudos varones. De precocísimo ingenio, de espíritu ávido, irónico, vivo y superficialmente agradable, a muy temprana edad empezó a componer versos. Pero su padre, quien deseaba darle una ocupación más provechosa, le puso a trabajar como aprendiz de joyería, en cuyo oficio sobresalió con rapidez. Sin embargo, Leandro persistía en sus aficiones literarias.

Viajó nuevamente por el extranjero (1792-1796), apoyado también por Godoy, y estuvo en París, Londres e Italia, donde tomó conocimiento más directo de las obras y el teatro de esos países, visitó museos e hizo importantes traducciones.

Volvió a España y fue nombrado secretario de Interpretación de Lenguas (1796) y miembro de la Junta de Dirección y Reforma de los Teatros (1799).
Se enamoró de Paquita Muñoz (1798), pero como Moratín no se resolvía por el matrimonio, ella se casó con un militar.

Esta Paquita vendría luego a ser la protagonista de la comedia El sí de las niñas (1806), su obra maestra. Por este tiempo estrenó también otras comedias.

En 1803 se estrenó de El barón. La primera representación de La Mogigata se hizo sin inconvenientes. En enero de 1806 se estrenó El sí de las niñas, producción que fué aplaudida a rabiar.

Cuando la vida de Moratín parecía más segura, el motín de Aranjuez (1808) echó abajo sus más caras ilusiones. Perseguido como favorito de Godoy, se vio obligado a huir a Francia.

Regresó a Madrid con las tropas napoleónicas, y ya jamás dejó de ser el «afrancesado» por excelencia.

Cuando se produjo la invasión de Napoleón Bonaparte a España (1808), se alistó entre los partidarios y colaboradores del rey José, hermano del emperador francés, quien lo nombró director de la Biblioteca Nacional.

Al terminar el periodo de ocupación francesa, tuvo serios contratiempos por su afiliación política, debió retirarse a Montpollier (Francia), luego a Barcelona y nuevamente a Francia (1821). Se instaló definitivamente en París, donde murió al poro tiempo (1828).

Durante la guerra de la Independencia sirvió la causa de José Bonaparte, quien en 1811 le nombró bibliotecario mayor de la Biblioteca real. Introdujo en ella acertadas reformas. Al mismo tiempo, se dedicó a traducir a Moliere. La derrota de los franceses le arrastró en una amarga y triste retirada hasta el castillo de Peñíscola (1813). Aquí sufrió los rigores de un prolongado asedio. Pudo huir de la fortaleza y refugiarse en Valencia.

La comedia moratiniana. («uno hombre de letras. Moratín escribió cinco comedias originales y tres traducciones, aparte de otros escritos. Fue el mejor autor teatral de su siglo, aunque no tan popular como Ramón de la Cruz, un famoso sainetista de entonces.

Sus obras ofrecen el mejor ejemplo del arte dramático neoclásico de España. Expuso por escrito sus ideas dramáticas y censuró a quienes sólo aportaban al teatro malas imitaciones y penurias de talento (La comedia nueva o El café).

Moratin creó la comedia de costumbres del siglo XIII. En la llamada «comedia moratiniana», el autor ha centrado el interés fundamental en el contenido más que en la forma, pese a que la forma ha sido objeto de su preocupación en dos aspectos principales, la lengua y la construcción dramática.

Las obras teatrales de Moratín son razonadas, equilibradas y serenas. Todo es claro en ellas. No hay explosiones de pasión ni de inspiración caprichosa y descontrolada. Obedecen a una lógica estructural interna muy cuidada y medida, sin sobresaltos en el desarrollo ni desenlaces imprevistos.

El diálogo es sobrio, natural y atildado, y es un magnífico exponente del buen español, coloquios, puro y castizo, del siglo.

No es un teatro cautivante ni imponente, pero es ameno y plácido. Los personajes no son caracteres ni tipos humanos, sino simplemente casos de la vida. No hay fuertes personalidades ni tampoco riqueza y variedad. Los protagonistas sobresalen apenas de los personajes secundarios.

Los temas son poco variados, y por lo general, se reducen al conflicto entre los jóvenes y sus mayores.

Como buen representante de su tiempo, Moratín es un racionalista que incorpora la crítica a sus obras: los jóvenes están inhibidos en la expresión de sus sentimientos y pensamientos por el aparato formal de la sociedad y la tradición educativa. Puede inferirse de la lectura de sus obras una intención reformista en Moratín, presentada sin pasión pero en un tono de rápida ironía.

Ofrece este conflicto generacional como una exploración, con cierto sentido satírico, aunque no feroz, aprendido de su modelo francés Moliere.

La lengua se caracteriza por la claridad, la corrección gramatical, la elegancia y la riqueza de vocabularios. Fue «uno de los escritores más correctos y cercanos a la perfección que hay en nuestra lengua» (Menéndez y Pelayo). Pero esta perfección lingüística, más que una perfección creativa y fuerte, es una carencia de defectos, poco profunda y caudalosa.

El vocabulario se enriqueció en su pluma: rescató del olvido frases y voces castizas, lo privilegió por sobre la expresión conversacional del uso común y lo instaló de alguna manera en la línea de los grandes hablistas españoles.

El drama neoclásico adquirió una forma triunfal en manos del Moratín.

Según propia expresión del autor, el teatro consistía en esto: «Imitación en diálogo (en prosa o en verso) de un suceso ocurrido en un lugar y en pocas horas entre personas particulares, por medio de la cual y de la oportuna expresión de afectos o caracteres resultan puestos en ridiculo los vicios y errores comunes en la sociedad y recomendadas por consiguiente la verdad y la virtud» (Prólogo a sus obras).

«El sí de las niñas». Es la obra maestra de Moratín, la mejor comedia de su siglo, y más aún, la mejor producción dramática española después de la muerte de Calderón (1681), según algunos críticos.

Paquita es una hermosa joven de dieciséis años que se ha educado en un convento. Sale de él para desposarse con don Diego, hombre de edad madura. Pero Paquita ama en silencio a don Carlos, un militar, joven como ella y sobrino de don Diego.

Entera entonces ella a su novio del próximo casamiento impuesto por su familia, lo cual perturba al joven pues no se atreve a enfrentar como rival a su tío y protector.

Sin embargo, don Diego alcanza a comprender los verdaderos sentimientos de Paquita y renuncia a sus pretensiones en una actitud generosa de sensatez y respeto por el amor auténtico.

Crítica. Es probable que esta obra encierre un fondo autobiográfico y recoja las experiencias amorosas de Moratín con Francisca (Paquita) Gertrudis, su antigua novia.

La obra responde a la estética neoclásica. La acción se centra únicamente en un asunto, el problema del casamiento (unidad de acción); tiene lugar en un solo lugar, una posada de Alcalá (unidad de Lugar), y se desarrolla desde las siete de la tarde de un día hasta las cinco de la mañana del siguiente (unidad de tiempo).

Envuelve además un propósito educativo y moralizador, que se resume en el epígrafe puesto por el autor al título de la comedia, y tomado de un parlamento de la pieza: «Estas son las seguridades que dan los padres y los tutores, y esto es lo que se debe fiar en el sí de las niñas» (III, 13).

Se hace también una imitación de la realidad y una pintura de caracteres, sobre todo el tío y la niña, que pueden tomarse como ejemplos intemporales e inespaciales del viejo enamorado y la niña que repudia el amor impuesto por las convenciones.

Pese a las limitaciones de la dramaturgia neoclásica, la obra revela el talento teatral, el ingenio y la gracia de Moratín, aunque le falte vitalidad, fuerza, fantasía y riqueza de situaciones.

La sátira es suave y atenuada; no llega a la mordacidad, ni ahonda en la psicología de los personajes. La mesura y la dignidad son en Moratín una consecuencia del control de la inspiración y de la pasión por medio de la reflexión. Ostenta más arte y técnica que imaginación.

En resumen, las características de esta pieza son «regularidad en la acción, absoluta propiedad en los caracteres, intención crítica, fina ironía, brillantez en el diálogo, pureza y elegancia en la lengua» (Miguel Romera Navarro).

Otras obras. Moratín fue un literato de profesión, educado y consagrado a la cultura escrita. Aparte de sus comedias originales y traducidas, escribió una obra de investigación y erudición sobre la dramática española (Orígenes del teatro español), un opúsculo ingenioso contra los malos y pretensiosos escritores (La derrota de los pedantes), poesías y traducciones de Shakespeare y Moliere.

Fuente Consultada: LITERATURA ESPAÑOLA, HISPANOAMERICANA Y ARGENTINA de Carlos Alberto Loprete Editorial Plus Ultra

OBRAS Y EDICIONES: El sí de las nñas. La comedia nueva El Café. Edición, estudio y notas de Francis Donahue. Buenos Aires. Plus Ultra. 1967. Poesías sueltas y obras en prosa. París, Garnier, s. f.

LECTURAS COMPLEMENTARIAS Y ESTUDIOS: Ángel Valbuena Prat, Historia del teatro español. Barcelona, Noguer, 1 956. Ángel Valbuena Prat, Literatura dramática española. Barcelona, Labor, 1930. César Barja, Libros y autores modemos. Nueva York, G. E. Stechert. 1924.

Escritores de la Generacion del 80 Caracteristicas de Obras Literarias

Escritores de la Generacion del 80 Caracteristicas De Sus Obras Literarias

  • 1-Lucio V. Mansilla (1831-1913)
  • 2-Eduardo Wilde (1844-1913)
  • 3-Miguel Cané (1851-1905)
  • 4-Fray Mocho

El cuento y el ensayo.
Los brillantes escritores de la generación del 80 constituyeron un grupo de hombres que se formaron «en los libros y en los viajes, frecuentaron las imprentas y la política, alternaron las tareas del gabinete con la charla del club, gozaron de la vida, revelaron en sus obras un temperamento y dejaron en pos de sus artículos, ensayos, anécdotas, impresiones, memorias, narraciones breves, impregnadas de experiencias autobiográficas o de observaciones sobre el ambiente que vivieron».

El escritor más representativo de este grupo fue, indudablemente, Lucio V. Mansilla (1831-1913), que sobresalió por sus condiciones de sagaz observador y ameno charlista.

Lucio V. Mancilla
Lucio V. Mancilla

Sus obras literarias son valiosas, más que por el relato por el contenido humano que encierran. Retratos y recuerdos nos los revela como un profundo conocedor del alma humana, pues le bastaba un detalle, a veces insignificante, para sorprender lo fundamental de un personaje.

Pero sus siluetas de los «hombres de Paraná» se resienten como consecuencia de su afán de improvisar, de su falta de meditación y de concisión. Pero, aunque algunas dejan por ello algo que desear, otras constituyen retratos bien perfilados.

Entre nos, título bajo el cual reunió sus «causerie del jueves», nos presenta un conjunto de anécdotas, críticas, opiniones y narraciones que revelan su talento de escritor y sus dotes de conversador ameno y original.

Una excursión a los indios ranqueles —publicada primero como folletín de «La Tribuna»— constituye un testimonio valioso sobre la última etapa de la vida aborigen en nuestro territorio.

Fruto de la expedición que, al frente de diecinueve hombres, emprendió al dominio de los indígenas desde el fortín de Río Cuarto —logrando dominarlos con su habilidad y astucia—, es un relato ameno, matizado con evocaciones de cuadros de la naturaleza, presentación de caracteres, reflexiones, comentarios y ocurrencias.

A través de sus obras, Mansilla se singulariza por la espontaneidad de su relato, el lenguaje familiar que utilizó y lo deshilbanado de su composición.

A Mansilla le faltó, como observa Ricardo Rojas, madurez cultural, concentración y disciplina, para ser el gran escritor que habría podido ser.

«La vida fue para él un deporte; la literatura, una conversación brillante. Movimiento caleidoscopio) anima sus escritos; de pronto parece que el movimiento se detiene; creemos descubrir la línea firme de la belleza o de la verdad, pero la ilusión dura un instante, y la arquitectura suprema vuelve a borrarse en el desorden trivial.

No ha tenidoen la composición de sus libros el sentimiento del poema, ni ha tenido en la composición de sus prosas el sentimiento de la antología. Sus fragmentos mejores pierden la mitad de su encanto si se los saca del vasto caos autobiográfico a que pertenecen.

Reunir un tomo de selecciones de entre sus arbitrarios libros sería tarea difícil para un crítico escrupuloso.

El arte fue en Mansilla parte integrante de su vida, y sólo puede salvarlo el considerar que practicó la vida como un arte. Creó un poema real: su propia biografía; creó un personaje novelesco: su propia personalidad».

Eduardo Wilde (1844-1913) a través de su actuación como médico, parlamentario, diplomático, periodista, escritor y profesor tuvo una virtud: «enojar a algunos, hacer reír a muchos y pensar a todos».

Eduardo Wilde
Eduardo Wilde

La rica experiencia que recogió en sus diversas tareas las volcó en sus libros, en los cuales mostró su ingenio, su agudeza y su ironía. Prometeo y Cía. contiene una serie de relatos que se consideran como sus mejores producciones; «Tiri», por ejemplo, que es la historia de un niño que muere de crup, le da oportunidad de contar sus primeros años, su enfermedad, la desesperación de sus familiares, las horas de agonía, la muerte y las escenas del entierro.

Wilde siempre consideró a éste uno de sus cuentos decisivos, por lo enternecedor del relato, y manifestó que lo había escrito para que los mentecatos, que no lo conocían, supieran que él también era capaz de sentir.

Tiempo perdido, además de relatos, artículos y trabajos más o menos breves, contiene su famosa polémica con Pedro Goyena sobre poesía, originada en la crítica que formulara sobre las composiciones poéticas de Estanislao del Campo.

Aguas abajo, su único libro que tiene un solo argumento, es la historia de la infancia de Boris, personaje en quien objetiva sus propios recuerdos. Viajes y observaciones y Por mares y tierras son crónicas llenas de felices observaciones sobre música, pintura y escultura.

En pasajes de sus diversos escritos, Wilde nos ha hecho conocer sus ideas sobre la composición literaria. Para él, lo original constituía lo único valioso de la producción literaria.

«El arte de hablar o de escribir consiste en la naturalidad; el que dice exactamente lo que piensa es un literato». Por eso, consideraba que el mayor enemigo del buen gusto era la corrección gramatical. «Lo exquisito de un libro —decía— está en la claridad de su forma, en la elegancia de las palabras, en la consonancia de los sonidos y, naturalmente, en la novedad del concepto que expresa».

Pero este ideal de lo exquisito en literatura la concebía como algo inalcanzable, ya que, afirmaba, «desgraciadamente se llega a la tumba sin haber alcanzado de un modo absoluto esta forma».

Miguel Cané (1851-1905) fue el escritor de su generación que ejerció mayor influencia en el ambiente porteño y se singularizó porque en sus páginas elegantes, que se destacan por la gracia de su estilo, se ocupó de la realidad inmediata.

Miguel Cané
Miguel Cané

Ensayos; En viaje; Charlas literarias; Notas e impresiones; Prosa ligera, libros que evidencian la vastedad de su cultura, su espíritu crítico y su realismo, están formados por ensayos, notas, crónicas e impresiones fragmentarias «nacidas las más —se ha dicho— en el ocio de las legaciones», que luego reunió en pequeños volúmenes.

Su calidad de narrador pintoresco la reveló Cané en Juvenilia, su libro más personal, constituido por un conjunto de recuerdos estudiantiles del viejo Colegio Nacional de Buenos Aires.

Esta obra prueba, a juicio de Rojas, la gran aptitud que su autor poseía para la novela, género al que no se dedicó porque las preocupaciones ambientes desvirtuaron su talento.

En Juvenilia «la unidad de ambiente, de argumento y de estilo; la animación de las narraciones, la viveza de los diálogos y de los tipos, el color de los paisajes, la amenidad de su prosa, el dejo profundamente humano y genuinamente porteño del contenido psicológico, la emoción melancólica apenas velada por el sutil humorismo, todo concurre a clasificar esta obra en el género novelesco.

Es una memoria de cosas reales, absolutamente histórica en sus personajes y en su ambiente, pero es una memoria de la vida privada. Allí está el cuadro de nuestra Buenos Aires y de nuestra vida estudiantil tal como fueron de 1863 a 1870″.

A los escritores de esta generación del 80 pertenecieron, también, Agustín S. Alvarez (Fray Mocho), cuyos Cuentos, publicados en la revista «Caras y Caretas» constituyen la parte más valiosa y amena de su obra literaria; y Bartolomé Mitre y Vedia (Bartolito), de cuyo chispeante estilo dejó pruebas en artículos y crónicas que vieron luz en el diario «La Nación».

Fuente Consultada: Historia de la Cultura Argentina de Manuel Horacio Loprete – Editorial Plus Ultra

Biografia de Jose Maria Ramos Mejias Resumen de su Vida

Biografia de José María Ramos Mejías – Médico y Político Argentino

Ramos Mejías fue doctor en medicina, pero a lo largo de su vida desarrolló otras actividades por lo que es considerado psiquiatra, político y sociólogo. Nació en Buenos Aires un 25 de diciembre de 1849 y falleció en su ciudad natal, a la edad de 65 años, un 19 de junio de 1914.

Por haber aplicado criterios científicos, entonces en boga, en el análisis de los hechos sociales, se destaca la contribución aportada a nuestros estudios sociológicos por José María Ramos Mejía (1849-1914).

En Las multitudes argentinas, obra publicada en 1899 bajo el subtítulo de «estudio de psicología colectiva«, Ramos Mejía señaló que nuestra evolución política había sido originada más por la acción de masas desconocidas, de multitudes, que por la de los grandes hombres. Y estos, muchas veces no fueron, a su juicio, sino creación de las multitudes.

Ramos Mejias Jose Maria

Siguiendo a Le Bon, Sighele, Tarde y Ferri, en sus estudios sobre la psicología colectiva, Ramos Mejía se ocupó de la estructura de las multitudes, señalando que el instinto, el impulso vivo y agresivo es el elemento que les da fuerza y hace que el hombre, individualmente tímido y pacífico, se transforme al entrar a formar parte de una multitud.

Una determinada estructura, que es característica del que denomina «hombre-carbono», es indispensable para que el individuo forme parte de una multitud, la cual, guiada por una «idea fija», puede actuar sin control y ser capaz de sublimes actos de heroísmo o de pérfidas determinaciones.

El estudio de las multitudes a partir de la época colonial, llevó a Ramos Mejía a interesantes conclusiones, pero éstas carecen de base sólida pues las apoyó en hechos aislados y en el entremezclamiento de sucesos del Perú con los del Río de la Plata.

Durante la época colonial, la multitud se evidencia, en su opinión, en levantamientos aislados de la turba, originados en los más variados pretextos y en el espíritu de rebelión de perseguidos por la Inquisición o los poderes públicos: brujos, adivinos, embaucadores, librepensadores, iluminados, etc.

La mejor expresión de la multitud de la colonia la encuentra, sin embargo, en el Cabildo: «En el grupo —dice—, el individuo vale por sí, en el cabildo, por su connivencia; fuera de él es inocuo. Por eso es más multitud».

La revolución —que interpreta como resultado de una larga serie de esfuerzos— «nadie la encarna o representa personalmente»; se encarna en la multitud de la emancipación, en la que se resisten a entrar las clases superiores. Esta multitud deja el terreno a la «multitud de la tiranía» que sale del Litoral y es india y «casi autóctona mestiza-española en parte».

La «multitud de los tiempos modernos», finalmente, siente la gravitación de la influencia de las fuerzas del’interior y del litoral hacia la capital y de la inmigración.

Pero, por falta de ambiente y por carecer de función no se organiza espontáneamente Rosas y su tiempo (1907) constituye otro importante aporte histórico-sociológico, en el cual estudió Ramos Mejía el clima social de todo un período histórico, con el objeto de explicar quién era Rosas, qué medios utilizó para mantenerse en el poder y cuáles fueron sus instrumentos de opresión.

Rosas, para él, fue un producto de la herencia y del medio físico y social. Para probarlo formuló apreciaciones, muchas veces aventuradas, sobre sus antepasados, describió su ambiente familiar y trazó un cuadro de la vida de la campaña de Buenos Aires para mostrar las influencias que lo modelaron física y mentalmente.

Su Obras Mas Importantes

  • Neurosis de los hombres célebres en la historia argentina (1878).
  • Las Multitudes Argentinas (1899)
  • La Locura en la Historia.
  • Contribución al estudio psicopatológico del fanatismo religioso y sus persecuciones (1895).
  • Los simuladores del talento en las luchas por la personalidad y la vida (1904).
  • Rosas y su tiempo (1907).
  • La física del genio, Historia contemporánea de la República Argentina (de 1852 a 1906).
  • La familia delirante (estudio de patología mental).
  • Ensayo sobre las revoluciones sudamericanas


Fuente Consultada: Historia de la Cultura Argentina de Manuel Horacio Solari Editorial «El Ateneo»

Ampliar: Primeros Naturalistas Argentinos



Biografía de Zola Emile Resumen De Su Vida y Obra Literaria

Biografía de Zola Emile
Resumen De Su Vida y Obra Literaria

En el útimo cuarto del siglo XIX las obras de Emile Zola tuvieron una escepcoional: el público quería efectismo y sensaciones fuertes; el romanticismo acababa de desangrarse en la estética enfermiza del decadentismo, y el realismo era en buena parte incomprendido por la mayoría, que necesitaba una literatura más asequible, periodística por así decirlo, sin sutilezas ni refinamientos, impresionantes frescos, pero pintados con brocha gorda. Zola le entendió y orientó su vocación literaria en función de las tiradas, con una inteligencia del mercado que a nadie se le ocurriría reprochar a un buen comerciante.

Zola nació en París, el 12 de abril de 1840, de padre italiano, ingeniero de caminos, y madre francesa. Cuando el niño tenía siete años se quedó huérfano de padre y la familia vivió años de auténtica miseria en Aix-en-Provence; allí cursó sus estudios, en compañía del pintor Cézanne —cuyo talento no llegó nunca a apreciar—; con él recorría el campo, se bañaba y disfrutaba de los pocos placeres que su precaria situación le permitía. Siempre recordará aquellos años de libertad con emoción.

La necesidad explica el traslado de la familia a París cuando Zola tenía once años; allí estudia en el instituto Saint-Louis, aunque sin brillar: suspende por dos veces los exámenes de bachillerato… a causa de la prueba de lengua francesa. Tendrá que ponerse a trabajar; encontrar un empleo, en la Francia de 1859, no es tarea fácil y tardará más de un año antes de conseguir un puesto de meritorio en la administración de Aduanas.

emile zola

Descubre el mundo de la estupidez y de la mezquindad, del papeleo: se siente Sísifo abocado a una labor estéril y dimite al cabo de dos meses.

En febrero de 1862 entra en la casa Hachette para hacer paquetes; pronto abandona el almacén y se convierte en jefe de publicidad, encargado de la promoción de ventas de los libros de la casa; allí aprenderá su oficio de escritor y el arte de agradar al público o de vender libros.

Teniendo a la vista las estadísticas de venta de los libros de poemas, se decide definitivamente por la prosa; cuando acaba sus Cuentos a Ninon, que luego de visitar varios editores logra publicarlo.

En aquella época, Zola realiza ya una labor considerable: diez horas en Hachette, un artículo semanal para Le Petit Journal, otro quincenal para Le Salut Public de Lyon, por fin una novela (La confesión de Claudio) en la que trabaja cuando puede.

Al precio de esta dedicación de forzado, ha conseguido alejar el fantasma de la miseria; sus dos primeros libros han sido bastante bien acogidos por la crítica. A principios de 1866, decide abandonar su trabajo en Hachette para dedicarse exclusivamente a la literatura.

Piensa especialmente en el teatro, «porque es donde se puede fabricar más dinero». Este comprensible interés pragmático le lleva a aceptar el encargo de Los misterios de Marsella, obra que novela para el gran público los casos más tenebrosos de la capital meridional.

Tarea alimenticia que no le aparta de Teresa Raquin, que llama su «gran estudio psicológico y fisiológico» y que constituye, sin duda alguna, el prolegómeno de los Rougon-Macquart. Ya ha entendido que lo suyo no son las filigranas estilísticas ni los refinamientos arguméntales.

Poco a poco va formándose en su mente una síntesis entre literatura y ciencia, construcción que haría de la obra literaria una obra científica y se beneficiaría así de las garantías de seriedad y autenticidad inherentes a las ciencias.

A la pantalla realista, cuyos productos sólo vienen garantizados por la buena fe o el talento del autor, añadirá un punto de vista desapasionado, externo a la literatura y al propio autor: la objetividad. Sólo faltaba encontrar la teoría científica capaz de generar y respaldar una creación literaria.

Zola tiene treinta años cuando concibe el esquema de los Rougon-Macquart, cuyo subtítulo (Historia natural y social de una familia bajo el segundo imperio) anuncia un programa dilatado y un propósito exhaustivo.

Corren los años 1870: la fiebre por la ciencia afecta a toda la sociedad con carácter epidémico; el progreso, la felicidad, los negocios y el desarrollo serán los primeros frutos de la ciencia. La medicina experimental, la teoría del medio ambiente, la de la evolución de las especies, la herencia, el materialismo histórico; sólo falta la «novela experimental»: tal es la ambición de Zola. De la misma manera que el médico diagnostica primero para poder luego aplicar el remedio adecuado, el novelista será el benefactor de la sociedad si descubre las taras que la corroen; luego, bastará con que los políticos determinen las medidas pertinentes para corregirlas.

caricatura de emile zola

Una caricatura de la época, sobre la novela Nana representada como el nacimiento de Venus.

Durante más de un año, Zola se documenta y prepara el guión de su obra, el árbol genealógico de la familia Rougon-Macquart. Prevé de antemano los rasgos psicológicos de cada personaje aplicando las teorías del doctor Lucas y de Claude Bernard. Los dos primeros volúmenes, La fortuna de los Rougon y La Encarna salen en 1871.

Entre 1871 y 1876, la serie se completa con El vientre de París, La conquista de Plassans, La caída del abate Mouret y Su Excelencia Eugenio Rougon. La crítica se ocupa de estos libros, los discute, los valora; pero el éxito de masas no ha llegado aún.

La gloria, o, al menos, la resonancia multitudinaria, la conseguirá poco después con La taberna, que publicó por entregas en 1876 y en volumen el año siguiente.Esta vez Zola bucea en las zonas más oscuras y repugnantes de la sociedad; es también el primer autor que se atreve a coger a sus personajes en la clase obrera cuando la burguesía preferiría ignorarla.

Con Una página de amor (1878), Zola cambió de registro y decepcionó a sus lectores acostumbrados a platos más fuertes. El círculo familiar que limita el horizonte de esta novela, los buenos sentimientos, con los cuales no se hace buena literatura, componen unas páginas generalmente sosas que no satisfacen ni siquiera a su autor.

 Zola sufre algunas acusaciones de obsenidad por sus publicaciones , pero las aguantó en pie y firme, cargado de razones, esgrimiendo sus buenas intenciones de moralista (como Baudelaire y Flaubert pocos decenios antes); con una mano se defendía y con la otra ya estaba reuniendo materiales para el libro siguiente, Pot-Bouille, quizá el más naturalista de todos porque recurre a todos y cada uno de los tópicos de la escuela; la obra, dilatada, se complace en una galería de retratos cuyo denominador común es la mediocridad y el motor la pasión sufrida con abnegada resignación más que aceptada.

La creciente atención que el tema tratado lleva a Zola a dedicar a los problemas sociales se revela con más claridad en El paraíso de las damas (1883)es evidente que se ha documentado y ha leído a Fourier, a Proudhon, probablemente también a Marx. También se encuentra el mismoafán por el protagonista plural en Germinal. La obra está centrada en torno al mundo de las minas y de los mineros con las primeras huelgas, el hambre, los accidentes, la represión, recibió la misma acogida que La taberna y que Nana.

La saga de los Rougon-Macquart tenía que acabarse. Zola sentía que la vena se iba agotando, y en 1893 publica su última obra.También cabe pensar que, sin confesarlo, empezaba a vislumbrar sus defectos. Las últimas novelas, La obra (1886), La bestia humana (1890), El dinero (1891), La debacle (1892) y El doctor Pascal (1893) añaden escenas sacadas del mismo tintero a la ya larga retahila de aventuras de la familia Rougon-Macquart. La más fuerte de todas, La bestia humana, ofrece un cuadro de la pura animalidad complacida en el asesinato. Dista mucho de ser un drama moral, sino que resulta de la descomposición de los valores humanos.

En medio de esta serie negra, cabe señalar El sueño (1888), que recurre al registro de la delicadeza con la misma torpeza patentizada en La caída del abate Mouret y en Una página de amor. Aquel mismo año, Zola conoció a Jeanne Rozerot; aunque se llevan veintiocho años, le dará los dos hijos que su mujer reconocerá después de su muerte. Aventura discreta y única del casto y ordenado escritor.

Por otra parte, no cabe duda de que el gran asunto de los últimos años de su vida fue el proceso Dreyfus. Sabido es que, en 1894, fue detenido, por supuesto espionaje a favor de Alemania, el capitán Dreyfus, de raza judía, y posteriormente degradado y condenado a perpetuo destierro a finales del mismo año.

La ola de nacionalismo antes aludida, el espíritu revanchista, y, pronto, la postura de los diversos partidos políticos, explican este asunto poco claro, que bien pudo ser una prenda sacrificada al país por el gobierno para galvanizar a exaltados y distraerlos así de otros temas de preocupación; también pudo ser un mero fruto de la «espionitis» que diezmaba entonces las filas del ejército. En cualquier caso, pronto se hizo patente que el capitán Dreyfus había sido condenado sin verdaderas pruebas de su culpabilidad y la opinión pública se emocionó.

El golpe contra esta injusticia lo asestará con un largo artículo, presentado como carta abierta dirigida al presidente de la república, Félix Faure, y para el cual Clémenceau le ha dado un título que causará impacto: Yo acuso (13 de enero de 1898).

De esta manera  «la verdad está en marcha; nada la podrá detener». En efecto, se suicidan los principales testigos de la acusación y Dreyfus es puesto en libertad.

Es un día de victoria para el escritor que fue uno de los principales artífices de la campaña en favor del militar judío; y, como todo es aprovechable, el tercero de Los cuatro Evangelios, Verdad, traspone el asunto en una complejísima novela de laboriosa elaboración. Pero la justicia no está satisfecha: aunque en libertad, Dreyfus no ha sido rehabilitado todavía.

El cuarto evangelio, Justicia, quedará inacabado.

El 29 de septiembre de 1902, Zola se instala con su mujer en un piso de París para pasar el invierno. Durante la noche, el óxido de carbono de la calefacción le asfixiará, quedando su esposa en grave estado. Él ha muerto; no verá la rehabilitación de Dreyfus en 1906, ni oirá las controvertidas opiniones que el traslado de sus restos al Panthéon suscitaría, en 1908, en la opinión pública.

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo I- Entrada: Emile Zola “El Maestro del Naturalismo Francés” – Editorial Planeta
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.

Biografia de Flaubert Gustave Escritor Resumen de su Obra Literaria

Biografía de Flaubert Gustave Escritor
Resumen de su Obra Literaria

Gustavo Flaubert fue un escritor francés (Ruán 1821-Croisset, cerca de Ruán 1880). La vida de Gustave Flaubert es la de un artista dedicado de lleno a perfeccionar su arte. Hijo de un cirujano, siendo niño, en 1836, conoció a Elise Foucault, objeto de la gran e insatisfecha pasión de su vida, que le inspiró La educación sentimental.

En 1840 se trasladó a París a estudiar derecho, pero descuidó los estudios para vivir en el mundo de las letras.Es considerado uno de los mejores novelistas occidentales y es conocido principalmente por su novela «Madame Bovary», y por su escrupulosa devoción a su arte y su estilo, cuyo mejor ejemplo fue su interminable búsqueda de le mot juste (la palabra exacta).

biografia de gustavo flaubert

Su padre, Achille Cléophas, era cirujano jefe en el hospital de Ruán cuando, el 12 de diciembre de 1821, nació Gustave, su quinto hijo. Después nacerá Caroline, la hermana menor tan querida; exceptuando a Achille, el mayor, los demás hermanos del escritor morirán muy pronto.

La infancia de Flaubert transcurre en Normandía, en el pueblo de Dévilleles-Ruen, donde su padre ha comprado una casita y donde pasó años felice, hasta que las reglas del colegio real le complicó su tranquilidad infantil. Niño nervioso y enfermizo, pronto sufrirá los primeros ataques de epilepsia; sin embargo, sus estudios se desarrollan normalmente.

 En 1836 —tiene, pues, quince años— conoce en la playa a Elisa Foucauld, la esposa del editor Schlesinger, que tiene once años más que él y por quien siente una pasión arrolladura que los años no calmarán. La señora Schlesinger será el modelo de la señora Arnoux de La educación sentimental, escrita veintiocho años más tarde.

Ya tiene en cartera varias obras; un drama, Luis XI y muchas narraciones cortas, de valor desigual, aunque interesan porque muchas de ellas anuncian las obras futuras: son Sueño de infierno, Pasión y virtud, Las memorias de un loco, Smahr. Todas rezuman tristeza y pesimismo, sentimientos normales en un joven de nervios frágiles, de gustos fácilmente morbosos (gustaba de presenciar la disección de cadáveres en Ruán); una síntesis angustiosa de Fausto y Don Quijote, las dos obras que más le habían impresionado y que mejor le retratan.

A partir de julio de 1846, Flaubert inicia relaciones amorosas con Louise Colet, con quien intercambiará, a lo largo de los años, de las riñas y de las reconciliaciones, una copiosa correspondencia particularmente reveladora. En vísperas de la revolución de 1848, que presenciará, la actividad de Flaubert se reparte entre varias estancias en París, un viaje por la Turena y Bretaña, relatado en Por los campos y las playas, obra redactada en colaboración con Máxime Du Camp, pero que no se publicaría, y los primeros esbozos para la primera versión de La tentación de san Antonio.

El 4 de noviembre embarcan en Marsella y llegan a El Cairo a finales del mes. La Correspondencia recoge un gran número de cartas dirigidas a la madre del autor y a Bouilhet principalmente, que relatan este largo viaje. Las cartas escritas durante aquel período feliz revelan un Flaubert insospechado, campechano y burlón, rabelesiano en lo sensual y pagano en lo espiritual que en las obras posteriores perdería voz y voto.

Si se acepta que La educación sentimental es una obra de profundas raíces autobiográficas, cabe pensar que el viaje debía servir para distraer al autor de su pasión por la señora Schlesinger, aunque también se ha de decir que no sirvió.

Vuelve a Francia y presencia el golpe de Estado de Napoleón III, el 2 de diciembre de 1851. En septiembre, en Croisset, había empezado Madame Bovary, que acabará en 1856; en el ínterin, riñó un par de veces con Louise Colet, «la Musa», se escribe con Víctor Hugo y con la familia Schlesinger que, arruinada, vive ahora en Badén, y se enamora, por poco tiempo, de la actriz Beatrix Person. Entre enero de este año y el momento de la publicacación había tenido lugar el caso Bovary. Convocado por el juez instructor, Flaubert había tenido que prestar declaración sobre los supuestos pasajes obscenos de su obra. Pero se le absolverá de toda acusación y se beneficiará de esta campaña gratuita.

madame bobary de flaubert libro

«Madame Bobary es considerada una de las mejores novelas de todos los tiempos,  narra la oscura tragedia de Emma Bovary, mujer infelizmente casada, cuyos sueños choca cruelmente con la realidad. La publicación de esta obra en 1857 fue recibida con gran polémica y se procesó a Flaubert por atentar contra la moral. A través del personaje de Madame Bovary, el autor rompe con todas las convenciones morales y literarias de la Burguesía del siglo XIX, tal vez porque nadie antes se había atrevido a presentar un prototipo de heroína de ficción rebelde y tan poco resignada al destino. Hoy existe el término «bovarismo» para aludir aquel cambio del prototipo de la mujer idealizada que difundió el romanticismo, negándole sus derechos a la pasión. Ella actúa de acuerdo a la pasión y necesidad que siente su corazón de avanzar en la búsqueda de su felicidad, pasando por los ideales establecidos para la mujer en esa época. Rompe con el denominado encasillamiento en que la mayoría de las mujeres estaban sometidas.»

Una lectura algo más mal intencionada permite interpretar el personaje de Emma Bovary no como culpable de los desmanes pasionales relatados, sino como víctima de una sutil y poderosa maquinación, de una irresistible conspiración tramada por el poder y destinada a intoxicar las mentes vírgenes o débiles con los fantasmas que llevan a Emma al tedio, a la desesperación y por fin a la muerte.

Después de la publicación de Madame Bovary, Flaubert se conformó con la sociedad en la que le había tocado vivir entregándose, valga la expresión, a la vida de salón. Frecuenta a los literatos, a las cortesanas de moda (entre ellas a la «presidenta» Sabatier, la egeria de Baudelaire) y empieza a escribir Salambó, obra que se elabora en París y Croisset, en medio de achaques de salud y después de un viaje de documentación por Túnez; la obra se publica en noviembre de 1862.

En 1863 empieza el período que se ha dado en llamar «mundano». Flaubert cena en casa de la princesa Matilde, se cartea con George Sand, asiste a las fiestas de la corte imperial. Al tiempo que empieza la redacción de La educación sentimental, se le hace Caballero de la Legión de Honor (1866). Encuentra a Elisa Schlesinger en 1867 y acaba el libro en 1869. Si se compara con la capacidad de un Hugo, la producción de Flaubert se elabora muy lentamente.

Ello tiene varias explicaciones, entre las cuales se ha de descartar la vida disipada del mundano arribista. La mayoría de las obras de Flaubert se escriben a paso de buey de labranza; en primer lugar porque la meticulosa reunión de los materiales que precede cualquier esbozo lleva su tiempo.

En segundo lugar porque entre el momento en que empieza a escribir y el momento en que entrega el manuscrito al editor redacta varias versiones de cada página, de cada frase (no olvidemos que dos de sus libros, La tentación de san Antonio y La educación sentimental los ha repetido íntegramente); corrige incansablemente, y vocifera las frases en una habitación reservada para tal fin que llama su «desgañitadero», hasta darse por satisfecho con el estilo. También se ha de tener en cuenta su estado de salud y las preocupaciones familiares.

Durante los años 1870-1871, sufre varios ataques, trabaja en colaboración con Bouilhet y corrige La tentación de san Antonio, que acaba en 1872. Esta vez, la empresa es más ambiciosa, si cabe, que las anteriores. El tema, sacado al parecer de una obra de Edgar Quinet, y por el que emerge, una vez más, el mito de Fausto, persigue a Flaubert desde su juventud. Flaubert decía que aquél era «el libro de mi vida»; de hecho podría ser también el libro de la vida, el que contesta a la pregunta ¿qué se opone a la libertad del hombre?.

La publicación de este último libro, en 1874, coincide con las graves preocupaciones económicas que aquejan al sobrino del autor, Commanville, y que aquél intenta aliviar con su trabajo, y la venta de sus bienes. En septiembre de 1875, empieza Tres cuentos (La leyenda de San Julián el hospitalario, Un corazón sencillo y Herodías), obra que se publicará en abril de 1877. A pesar de la disparidad de los temas, y de las exigencias peculiares de la narración corta, el estilo soberbio y sencillo a la vez de Flaubert se manifiesta aquí como en las obras anteriores.

La época de los Tres cuentos es, para Flaubert, gris y triste. Su salud deja cada vez más que desear y está arruinado. Louise Colet ha muerto, George Sand también. Es un hombre sólo y aislado que trabaja, en Croisset, en la última de sus obras, Bouvard y Pécuchet, que había empezado en 1874 y que no se publicará hasta después de su muerte. Para ninguna de sus obras anteriores Flaubert llegó a devorar la cantidad de libros que consultó para la documentación del último: ¡Se habla de más de dos mil!.

Flaubert tenía mucho que decir y escribió pocas novelas. En la última quería por fin «descargar todo su odio, sus rencores, dar rienda suelta a su ira…» No lo hizo. Y murió, apoplético, el 8 de mayo de 1880.

Flaubert lleva a la perfección la novela realista y logra la más completa armonía entre el arte y la realidad. Para él, la verdad y la belleza van unidas; por ello pone tanto cuidado en la sintaxis y en la elección del vocabulario y concede tanta importancia a la estructura.

En su obra literaria, no muy extensa, Flaubert aspira a la creación de un conjunto armónico, a la elaboración de todo un entramado simbólico que une a los distintos personajes.

La sensibilidad de Flaubert llega a caer en el sentimentalismo, y en esos momentos se entrega al deísmo y a vagos sentimientos rousseaunianos envueltos en oratoria; pero cuando se recupera de estos desvíos la obra de Flaubert, laborada con un ansia de perfección y un esfuerzo casi dolorosos, es una maravilla de armonía y de realidad.

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo I- Entrada: Gustave Flaubert “El Modelo de la Novela Contemporánea” – Editorial Planeta
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.

 

 

 

Biografia de Tolstoi Leon Resumen Obra Literaria del Escritor Ruso

Biografía de Tolstoi León – Su Obra Literaria

Novelista ruso (Yásnaia Poliana, Tula 1828 -Astápovo, Riazán 1910). De familia de hacendados, siguió la carrera de las armas y todavía joven public

Luego abandonó la milicia y se entregó a diversas tareas sociales, elaborando un nuevo programa educativo. Se casó y formó una familia de trece hijos. En un momento dado se refugió en la fe, y el resto de su vida se caracterizó por una religiosidad personal que le atrajo numerosos discípulos.

Guerra y paz, novela centrada en episodios recientes de la historia rusa, es una larga mirada a vuelo de pájaro sobre el conjunto de la vida humana a lo largo de veinticinco años y sobre el hormigueo de innumerables personajes.

En Guerra y paz, Tolstói evoca maravillosamente las vidas tanto de las personas como de las colectividades.

Es un fresco grandioso en que los personajes aman, odian, pelean, intrigan, se enriquecen, se casan, se divorcian, tienen hijos y buscan a tientas el sentido de la vida.

Ana Karénina es una obra muy compleja. Su tema central es el suicidio de una mujer joven que. a través del problema del adulterio, plantea el problema del mal.

En conjunto, por su modo de construir y tratar la novela, Tolstói es el más occidental de los grandes novelistas rusos y refleja con maestría sin par los ambientes campesinos o ciudadanos de Rusia.

leon tolstoi escritor ruso

BIOGRAFÍA: León (Liev) Nikoláievich Tolstói nació en la propiedad familiar de Yásnaia Poliana (en el gobierno de Tula, en la Rusia central, al sur de Moscú) el 9 de septiembre de 1828.

Era hijo de unos ricos terratenientes de condición aristocrática, el conde Nikolai Ilich y María Nikolaievna, princesa Volkonskaia.

Huérfano de padre en 1830. En 1844 ingresó en la facultad de Letras de la universidad de Kazan para estudiar lenguas orientales, y se inició en el árabe y el turco, al año siguiente pasó a la facultad de Derecho y por fin en 1847 dejó la universidad sin terminar ninguna carrera; regresó entonces a Yásnaia Poliana, que había formado parte de la dote de su madre fallecida en 1837, y que tras el reparto de la herencia fue a parar a sus manos.

Pero ese joven propietario que aún no ha cumplido los veinte años tiene ideas muy peculiares y completamente distintas de las de los demás terratenientes; muy influido por sus lecturas favoritas de esta época (la Biblia y, sobre todo, Jean-Jacques Rousseau), se lanza a una serie de intentos de reforma social con el fin de mejorar las condiciones de vida de sus campesinos.

No obstante, Yásnaia Poliana, donde vivían unos trescientos cincuenta siervos varones, con sus familias, era un mundo demasiado complicado para su inexperiencia, que sólo se nutría de teorías, y sus generosas tentativas de altruismo fracasaron.

Sigue luego un período de desánimo y excitación que suele llamarse mundano.

En 1848 viaja a San Petersburgo y en 1851 se enrola en el ejército. Su primera experiencia militar es en el Cáucaso, donde comparte la existencia de los oficiales de artillería y empieza a redactar un escrito autobiográfico titulado Infancia.

Este librito, que apareció en 1852 en la revista El contemporáneo, es mucho más que un tanteo primerizo; se trata de una verdadera obra maestra, de evocación finísima y emocionada, que evidencia un arte muy seguro.

También en El contemporáneo iba a aparecer, de una parte Adolescencia (1854), que prolongaba los recuerdos de Infancia, y Los relatos de Sebastopol (1855-1856), donde la guerra aparece sin ningún relumbrón heroico, en toda su cruda realidad, registrada por un gran talento de observador.

Estamos ya ante el esbozo de las dos grandes vertientes que se fundirán en su obra maestra, Guerra y paz.

La guerra, descrita y analizada con un arte extraordinario que se funda en lo vivido y en una gran documentación, y la paz por antonomasia que Tolstói identifica con el ambiente idílico de su niñez.

La alta sociedad de San Petersburgo le adula, pero estos ambientes no le hacen feliz; sin embargo, sus tentativas de hacer la felicidad de los humildes que dependen de él tampoco tienen éxito: ofrece la libertad a sus siervos y éstos la rechazan recelando maniobras ocultas. Emprende luego su primer viaje al extranjero (1856-1857): visita Alemania, Francia, Suiza y el norte de Italia, y vuelve a su patria con mal sabor de boca, reprochando a Occidente su materialismo y su crueldad. Publica ahora en 1857 Juventud y Lucerna, y en 1858 Tres muertes.

Al año siguiente se lanza a una gran actividad pedagógica y funda una escuela en Yásnaia Poliana, en la que él mismo enseña a los hijos de sus campesinos. Le obsesiona la búsqueda de una especie de «cristianismo práctico», sin dogmas ni institución, que pueda proporcionar la felicidad en la tierra y contribuir a la hermandad y al progreso de los hombres. Publica Felicidad conyugal (1859), que tiene su origen en sus relaciones amorosas con Valeria Arsenieva, y en 1860 emprende su segundo viaje al extranjero.

El año 1862 es también el año de su boda; en el mes de septiembre, en una de las iglesias del Kremlin, contrae matrimonio con Sofía Andréievna Behrs —a la que él llamará siempre Sonia—, de dieciocho años, hija de un médico de Moscú. En junio del año siguiente nace su primer hijo, Sergei. Su unión matrimonial será borrascosa, pero a pesar de las diferencias que separan a los esposos, por estos años se inicia una época de relativo equilibrio que será de gran fecundidad literaria.

familia de tolstoi

Tolstói, mientras ve crecer su familia, se ocupa activamente de la agricultura y de la ganadería, mejora sus tierras, aumenta su propiedad con nuevas adquisiciones. Parece llevar una vida más estable y serena, y ello repercute en la calidad y la ambición de su obra narrativa.

Guerra y paz, escrito entre 1863 y 1868, publicada en la revista El mensajero ruso —de carácter conservador, porque Tolstói se había separado de los liberales de El contemporáneo— entre 1865 y 1868, y posteriormente en volumen en 1869, suele considerarse por los críticos más exigentes como una de las mejores novelas del siglo xix y una de las más importantes de toda la historia de la literatura.

En ella se describe un período crucial de la Rusia moderna, el que corresponde a las guerras napoleónicas (aproximadamente entre 1805 y 1812), con un nutridísimo repertorio de personajes cuyas vidas se entrecruzan produciendo una admirable sensación de realidad vivida y analizada hasta en sus últimos secretos.

Después de la cumbre de Guerra y paz, era casi inevitable que la obra de Tolstói, en cierto sentido, decayera. Aún va a escribir otra mole novelesca muy ambiciosa, Ana Karénina, en la que empezó a trabajar en 1873 y que publicó en El mensajero ruso entre 1875 y 1877. La obra acusa una manifiesta falta de unidad, ya que se compone de dos historias soldadas artificialmente, la de un matrimonio feliz (Levin y Kitty) y la de un hogar destruido por el adulterio de Ana, quien abandona a su marido y a su hijo para seguir a su amante, el conde Vronski.

Ana Karénina, a pesar de los reparos que se le puedan formular, es una gran novela que representa otros aspectos capitales de la gran personalidad tolstoyana. En Guerra y paz se debatían los problemas del destino del individuo dentro del torbellino de la historia, con una proyección hacia el pasado; Ana Karénina insiste sobre todo en los aspectos morales, sociales y sicológicos, dentro de un ámbito novelesco mucho más limitado, pero enfrentándose directamente con los conflictos de la vida contemporánea. En la primera novela resuena el fragor de las batallas napoleónicas; en la segunda, la imagen que conservará el lector en su memoria es la de ese tren, símbolo del progreso y de la nueva Rusia.

En 1882 la familia se traslada a Moscú por necesidades de la educación de los hijos, y Tolstói descubre entonces la miseria del proletariado urbano y la sordidez de las grandes aglomeraciones ciudadanas, reafirmándose en sus ideas del retorno a la vida natural.

Mas tarde  publica obras verdaderamente interesantes como La muerte de Iván llich (1886) y el poderoso drama El poder de las tinieblas (1886). No obstante, sus ideas obsesivas deforman su gran capacidad artística y una novela como La sonata a Kreutzer (1889), terrible alegato contra el matrimonio, cuenta mucho más como reflejo de sus tensiones interiores que como literatura.

En los últimos años del siglo XIX su fama y su influencia son inmensas, pero el gran artista de antaño ha sido sustituido por el teórico y el hombre de acción. Cuando a partir de 1891 se suceden en la Rusia central las malas cosechas y aparece el azote del hambre, participa directamente en la ayuda a los campesinos, publica artículos sobre este tema y escribe al zar. El reino de los Cielos está en nosotros (1891-1893) es un tratado moral y religioso de acuerdo con su peculiar doctrina, ¿Qué es el arte? (1897) combate todo género de artificios de carácter artístico y literario.

La fallida revolución rusa en 1905 significó para él una gran convulsión; Tolstói se había declarado repetidamente enemigo de la autocracia, el despotismo y las instituciones que consideraba de carácter represivo, pero está en total desacuerdo con la revolución y con la violencia de sus medios.

Estos acontecimientos y la represión que les siguió aislaron aún más al viejo profeta y a sus ideas de anarquismo social. En Yásnaia Poliana, rodeado de su numerosa familia y atormentado por incontables escrúpulos de conciencia, Tolstói se afanaba por ser literalmente fiel a sus convicciones: renunciaba a todos sus bienes, él mismo se hacía los zapatos y araba sus campos, adoptaba el régimen vegetariano, y ofrecía a sus frecuentes visitantes el extraño aspecto de un mujik descalzo y barbudo que clamaba contra el horror y el desvarío del mundo circundante.

La tragedia de su país, en sus dos vertientes que abominaba por igual, la represión policíaca y los asesinatos terroristas, le desazonaba, y sus desavenencias conyugales contribuían también a su desequilibrio.

El 10 de noviembre de 1910 huyó de Yásnaia Poliana rumbo a lo desconocido, como un nuevo Pierre en busca de un ideal inalcanzable. Tenía entonces ochenta y dos años. Como un viejo peregrino alucinado recorrió a pie una considerable distancia, hasta caer enfermo en una pequeña estación ferroviaria de Astapovo, en el gobierno de Riazán. Y allí murió de una neumonía.

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo I- Entrada: Liev Tolstoi “El Titánde las Letras Rusas” – Editorial Planeta
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.

Biografia de Dostoievski Fiodor Escritor Ruso Obra Literaria Resumen

Biografía de Dostoievski Escritor Ruso Obra Literaria

Fiódor Dostoievski, nació en Moscú en 1821 (Calendario gregoriano) y fallece en San Patersburgo en 188, es uno de los principales escritores de la Rusia zarista, cuya literatura explora la psicología humana en el complejo contexto político, social y espiritual de la sociedad rusa del siglo XIX.

También se los considera casi sin duda como uno de los mayores novelistas de todos los tiempos, donde echa mano de las abundantes herramientas estilísticas de su época, pero abandona pronto el exitoso realismo de su primera publicación de 1846, llamado «Pobres gentes» y se adentra por caminos singulares y tortuosos como en «El doble», «Noches blancas» que le restan popularidad. También dedicó una etapa de su vda al periodismo.

Biografia Mijáilovich Dostoievski escritor ruso

Se graduó como ingeniero en 1843, carrera que abandonó para dedicarse a la literatura y frecuentar los medios liberales. En 1846 escribió Pobres Gentes.

Posteriormente, publicó una serie de relatos (El doble, 1846; La patrono Joziaika, 1847; Corazón débil y Noches blancas, 1848).

Después ingresó en un círculo de jóvenes socialistas, quienes fueron acusados de un complot contra el Estado y condenados a muerte.

Pero la pena les fue conmutada por el zar Nicolás I, por cuatro años de trabajos forzados en Siberia y su cumplimiento acentuó su epilepsia.

Regresó a San Petersburgo en 1859 y su producción desde entonces fue muy abundante, a pesar de sufrir penurias económicas hasta su muerte, causadas por su afición al juego.

Sus principales obras son: la casa de los muertos (1861), Humillados y ofendidos (1861), Memorias del subsuelo (1864), Crimen y castigo (1866), El idiota (1868), Los endemoniados (1870) y Los hermanos Karamazov (1880), considerada su obra maestra.

Los ejes de sus relatos son: la psicología profunda de sus personajes y la relación de esos personajes con los ideales de la Rusia.

Fiódor Mijáilovich Dostoievski nació el 30 de octubre de 1821 en el Hospital de los pobres de Moscú, donde su padre era médico.

Éste, Mijaíl Dostoievski, era un extraño y sombrío personaje, hijo de un pope, que había iniciado la carrera eclesiástica en un seminario del que terminó por huir en 1809 para estudiar medicina y verse convertido al cabo de muy poco tiempo, a causa de las necesidades de la guerra, en cirujano militar durante las campañas napoleónicas.

Poco después de concluir la contienda se casó, tuvo un primer hijo, Mijaíl (nacido en 1820) y se retiró del servicio incorporándose al Hospital de los pobres moscovita. Suele describírsele como un hombre de mal carácter, atrabiliario, violento y despótico, avaro y excesivamente aficionado al alcohol.

La madre del escritor, María Fiódorovna Necháieva, nacida en 1800 y once años más joven que su marido, sensible, afectuosa e inteligente, tuvo una existencia triste y a menudo humillante que su hijo iba a recordar siempre con emoción.

Fiódor y su hermano mayor empiezan sus estudios en escuelas privadas y en 1834 ingresan en el internado de Chermak, donde ambos se apasionan por los autores rusos y extranjeros que entonces estaban más de moda: entre los rusos, Pushkin, Lérmontov, Gógol; entre los extranjeros, Walter Scott, Schiller, Goethe, Balzac, Víctor Hugo

Años más tarde, uno de sus antiguos condiscípulos describiría al Dostoievski de esta época como «un muchacho serio, pensativo, rubio, de rostro pálido. Los juegos apenas le atraían.

Y durante los recreos casi nunca dejaba los libros». Su gran ilusión es ya escribir y empieza efectivamente una novela tomando como modelo a la novelista inglesa Ann Radcliffe, entonces muy en boga.

En  1838, siguiendo las indicaciones de su padre, pasa a la Escuela de Ingenieros, y allí recibe la trágica noticia de la muerte de su padre, asesinado por sus siervos en junio de 1839; las circunstancias de este crimen nunca llegaron a aclararse, pero sin lugar a dudas el hecho impresionó muchísimo a Dostoievski, quien se sentía moralmente culpable por haber deseado de un modo más o menos inconsciente la desaparición de este padre vicioso y tiránico.

Dos meses después de morir éste, Fiódor tuvo otra grave crisis de epilepsia que se produjo al presenciar un cortejo fúnebre por las calles, y el tema del parricidio será el núcleo de su última e impresionante novela, Los hermanos Karamázov.

En agosto de 1843 termina la carrera y se le destina a un modesto cargo del departamento de ingenieros de San Petersburgo, con un sueldo de tres mil rublos anuales. Pero se siente, como él dice, «poeta y no ingeniero» y sólo sueña con escribir, ir al teatro, a la ópera y también comienza sus primeros pasos como autor literario.

Su primera novela, Pobres gentes, entusiasmará también a todos cuando el manuscrito empieza a circular en 1845; sus amigos se declaran maravillados, pero para Dostoievski vale más la opinión del famoso crítico Bielinski, quien afirma que es una obra maestra.

Súbitamente es la fama, las obras que publica a continuación encuentran una mala acogida. El doble, El señor Projarchin y La patrona, las tres de 1846, no gustan y llega la depresión y el desaliento.

En diciembre de 1846 empieza a publicar otra novela, Niétochka Nezvánova

En otoño de 1847 y Dostoievski publica una serie de relatos y novelas cortas: Polzúnov, Un corazón débil, El ladrón honrado, Un árbol de Navidad y una boda, La mujer de otro y Noches blancas, todas en 1848.

En enero del año siguiente el proyecto de la imprenta clandestina ya está en marcha, y el 23 de abril de 1849, a las cuatro de la madrugada, Dostoievski es detenido por la policía y encerrado, junto con los demás conspiradores en la fortaleza de Pedro y Pablo.

A fines de septiembre se inició el proceso que terminó con un veredicto de culpabilidad, lo cual significaba la muerte, pena que será modificada a pocos minutos de su fusilamiento cuando llega un correo del Zar, con un indulto, donde lo envían a realizar trabajos forzados a la Siberia por cuatro años.

Esta experiencia le permite una observación minuciosa de la gente del pueblo y le conduce a descubrir los Evangelios, lo que influye poderosamente en su carácter. Recuerdos de la casa de los muertos es una terrible descripción de estos años de presidio.

Dostoievski, como otros novelistas de su siglo (Dickens, Balzac), publica sus novelas por entregas en diversos periódicos. Así aparece Humillados y ofendidos. El escritor viaja, batalla con la censura y lleva una vida muy activa.

En 1866 enviuda y escribe El jugador, estremecedora confesión, basada en su propia experiencia, de un hombre poseído por la pasión del juego. En este mismo año escribe Crimen y castigo. El idiota le otorga nueva celebridad. Su última gran novela es Los hermanos Karamazov.

Su estilo, inconfundible, se distingue por una tensión nerviosa exacerbada, por una especie de vibración interior. Los protagonistas son generalmente criminales, enfermos o locos, siempre fuera de la normalidad.

Son personajes que viven en una crisis continua; en su interior se produce una dramática lucha entre las fuerzas del bien y del mal.

Con frecuencia el protagonista, humillado bajo el peso de las injusticias sociales, se muestra a sí mismo como un bufón y parece experimentar un placer morboso en su decadencia.

En esta situación es objeto de visiones y alucinaciones que dan al relato un tono estremecido. El envilecimiento de la persona, el pecado y la redención son otros tantos aspectos siempre presentes en la obra de Dostoievski.

A partir de 1876 se publica el Diario de un escritor en forma de revista, y en la misma van apareciendo también diversos relatos como El mujik Marev (1876), La sumisa (1876) y El sueño de un hombre ridiculo (1877).

Su fama ha llegado a un punto culminante, todo el mundo quiere conocerle y sin darse cuenta le roban un tiempo precioso, es elegido miembro de la Academia de Ciencias, sección de lengua y literatura rusa (1877), el propio zar le ruega que hable con sus hijos, «sobre quienes podría usted tener una benéfica influencia».

En 1878, cuando muere su hijo Alexéi, ya está trabajando en la que será la última de sus novelas, Los hermanos Karamázov, de la que lee diversos fragmentos en actos públicos en el curso de 1879.

Los hermanos Karamázov, que terminó en noviembre de 1880, es considerada unánimemente como la síntesis genial de toda la obra dostoievskiana.

Los grandes temas del escritor —la fe, el sufrimiento de los niños, la voluntad de parricidio, la desazón de la culpa, la soberbia de la inteligencia, etc.— forman aquí una vertiginosa sinfonía que representa en los diversos personajes de los cuatro hermanos —todos en el fondo asesinos de su padre— otras tantas facetas de la propia personalidad de Dostoievski.

Libro insondable y arrebatador, es el gran testamento de un hombre enfermo y agotado, que se sabe a las puertas de la muerte, y que revive en su imaginación el drama de su niñez, actualizado por la reciente muerte de su hijo y madurado a lo largo de toda una torturada existencia.

Todavía en los meses que le quedan de vida va a conocer el fervor popular con motivo de la inauguración del monumento a Pushkin en Moscú (junio de 1880).

Dostoievski pronuncia entonces un famoso discurso que resume su pensamiento y que es acogido con un gran entusiasmo.

Vuelve a su refugio de Stáraia Rusa y en octubre regresa a San Petersburgo ya a punto de terminar Los hermanos Karamázov.

Además de la epilepsia, cuyos ataques se habían hecho menos frecuentes aunque más intensos, sufría una enfermedad pulmonar que se iba agravando y que el 26 de enero de 1881 le produjo dos hemorragias. El día 27 de 1881 se reprodujeron las hemorragias y a las ocho y media de la tarde murió.

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo I- Entrada: Dostoievski Fiódor, “El Analista de las Profundiades del Alma” – Editorial Planeta
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.

Biografía de Pushkin Aleksandr Obra Literaria Resumen

Biografía de Pushkin Aleksandr
Vida y Obra del Escritor Ruso

El escritor ruso del siglo XIX Aleksandr Pushkin fue una de las primeras figuras de la literatura rusa. Maestro  versátil, escribió poesías, relatos, novelas y obras teatrales. Entre sus escritos más conocidos se encuentran el drama Borís Godunov (1825) y el poema épico Eugene Onegin (1823-1831).

Contribuyó a crear una larga tradición literaria en su país, y su obra influyó en muchos autores posteriores. En el mundo de la poesía rusa, la figura de Pushkin domina incontrastada por la grandeza, la potencia y la sensibilidad de su expresión artística. Nació en Moscú en el año 1799 y pertenecía a una familia de antiguo y noble origen.

pushkin alejandro escritor ruso

«Todo aquello que Aleksandr Pushkin dice en sus versos o en sus prosas lamas pudo ser dicho de otro modo más que como él lo dijo.» Así se expresó el famoso escritor León Tolstoi al referirse al más grande poeta ruso del siglo XIX, quien legó a la inmortalidad la célebre tragedia histórica Boris Godunov y la no menos conocida novela Eugenio Oneguin.

Aleksandr Pushkin nació en Moscú, de una familia de la antigua nobleza, en el año 1799. Su infancia transcurrió en un ambiente mundano y despreocupado que ejerció en el muchacho doble influencia: por un lado lo arrastró hacia una vida de holganza y placeres, y por el otro lo empujó a desarrollar su innata vocación literaria.

El tío de Aleksandr, que fue un discreto poeta, y su padre, que también sentía fuerte afición por la poesía, tuvieron amistad con los más grandes literatos de la época, entre los que se encontraban Karamzin y Zukovsky, quienes influyeron, asimismo, en la formación artística del joven Pushkin.

De espíritu apasionado y de fuerte inclinación hacia todas las formas de la cultura literaria, pudo Aleksandr Pushkin satisfacer fácilmente su sed de aprender en la nutrida biblioteca paterna, adonde por primera vez tomó contacto con los más conocidos escritores clásicos franceses. Vivió así en un clima en un todo de acuerdo con sus gustos y preferencias.

En el año 1811 se inscribió en el liceo de Tsarskoe Selo, en el que cursó estudios durante seis años y estuvo nuevamente rodeado de una atmósfera literaria caracterizada por la presencia de muchos estudiantes que, al pasar los años, se convirtieron en famosos pensadores y poetas.

Durante el tiempo transcurrido en el liceo se fueron operando algunos cambios en el espíritu de Pushkin. Allí, el diario y continuo contacto con profesores de tendencias liberales hizo que fuera asimilando lentamente los ideales de una escuela no del todo conforme con la política imperialista que regía en Rusia. Por otra parte tuvo ocasión de enterarse de los problemas que agitaban al pueblo, oprimido por el gobierno del zar.

De aquella época estudiantil datan dos composiciones líricas: Los recuerdos de Tsarskoe Selo y la oda Por el retorno a París del emperador. Estas poesías no sólo revelan ya los nacientes caracteres literarios de Pushkin, sino que además indican su estilo futuro. Se notan en ellas gran habilidad para transmitir sus sentimientos, como también capacidad para utilizar argumentos diversos.

Terminados sus estudios, le fue ofrecido, en 1817, un empleo de secretario en el Ministerio de Asuntos Exteriores, en Moscú. Una vez en esa ciudad se introdujo rápidamente en la vida mundana e ingresó a la sociedad de la Lámpara Verde, en la cual se agrupaban los poetas, escritores y músicos más conocidos de Rusia.

Pushkin compone en Moscú dos famosas odas: A la libertad y El campo, en los que manifiesta claramente sus ideas políticas adversas al imperialismo, y el no menos conocido poema Ruslan y Ludmila, una violenta sátira ridiculizando a la sociedad de la época.

El zar Alejandro I, al enterarse del contenido de las obras de Pushkin, se siente ofendido y lo envía exilado a Ekaterinoslav. Se inicia así para el poeta un triste peregrinaje sin término.

Después de un período transcurrido en el Cáucaso y en Crimea, parte para Kisínev en Besarabia. Su producción no se interrumpe en este ir y venir sino que, por el contrario, necesita desahogar en la poesía su temperamento apasionado y escribe asi el poema Los Gitanos y numerosas otras obras líricas, algunas de las cuales probablemente fueron inspiradas en el amor que sintió por María Raevskaja. Estando en Kisinev, Pushkin esbozó la novela Eugenio Oneguin, que compuso definitivamente en el año 1831.

En 1823 Pushkin recibe la orden de dirigirse a Odesa adonde debe presentarse al general Voroncov, quien le impone un duro régimen de vida y lo somete a trabajos humillantes. No obstante la triste condición en que se encuentra, conserva aún el ánimo como para escribir; de su pluma salen entonces: la famosa poesía Al mar, los poemas Los hermanos soldados, que no terminó, y El prisionero del Cáucaso, que había iniciado con anterioridad, en el año 1821.

Acusado de ateísmo, a causa de expresiones vertidas en una carta que se le secuestró, el poeta fue condenado a permanecer en Mijailovskoe, en donde poseía una propiedad heredada de su padre. Allí, rodeado de las bellezas que le brindaba la naturaleza del lugar e inundado su espíritu de paz, se dedicó a estudiar y meditar, completando su formación artística. En realidad fue éste un período feliz para Pushkin. Nacieron así de su genio otras muchas poesías, entre las que se cuentan Tarde de invierno y Recuerdo el divino momento.

También de esta época es Boris Godunov, tragedia histórica inspirada en la proclamación del personaje como zar. Este famoso drama inspirará más tarde a un gran músico ruso, Mussorgski, quien compuso una ópera que tituló del mismo modo.

Pushkin, ya en el apogeo de su vida literaria, se desvincula definitivamente de la influencia de los clásicos franceses y del poeta inglés Byron, para adquirir un estilo personal propio e inconfundible, potente y conciso, vivaz y sobrio. Presenta sus personajes con verdadera maestría, bastándole pocas palabras para animarlos y referir sus caracteres psicológicos.

No ajeno a su madurez artística fue su profundo conocimiento de Shakespeare, quien le facilitó los elementos de realismo que caracterizaron la tragedia Boris Godunov y también Eugenio Oneguin.

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La tragedia histórica Boris Godunov es una de las mejores obras de Aleksandr Pushkin. Este drama narra la ascensión al trono imperial ruso de Godunov, el ministro que asesinó al joven zar Dimitri, Pero el remordimiento perseguirá siempre a Boris durante toda su vida inquieta y obsesionada por el delito cometido. Este drama sirvió de libreto a la ópera compuesta por Mussorgski.

En 1826, inmediatamente después de la muerte de Alejandro I, obtiene la gracia del nuevo zar Nicolás I y regresa a Moscú, donde en seguida toma contacto con el mundo literario y se interesa por los problemas del pueblo ruso.

Sus composiciones de aquellos años, La plebe, Poltava y El poeta, revelan un dejo de melancolía más profundo que el de sus primeras obras. El recuerdo de su triste exilio le atormenta, al punto de llevar por mucho tiempo una existencia de misántropo (huye del trato con personas)

En 1831 casa con Natalia Goncharova, de quien se había enamorado en 1829. Publica, seguidamente, algunos poemas: El caballero avaro, Mozart y Salieñ, El convidado de piedra y Cuentos de Belkin.

En el mismo año de su casamiento se traslada a San Petersburgo, donde recibe el encargo de escribir la biografía de Pedro el Grande, que le absorbe mucho tiempo.

De los apuntes compilados en los archivos de la gran ciudad, Pushkin reúne material para la Historia de la revuelta de Pugachev, escribiendo al mismo tiempo otra obra cumbre, en prosa, publicada en el año 1836: La hija del capitán, novela de amor ambientada en los sucesos históricos de la famosa revuelta de Pugachev, ocurrida en la época de Catalina la Grande.

Su argumento no es una simple invención del autor sino que los personajes que la componen vivieron y actuaron en el tiempo en que se desarrolla. No fue, tampoco, una novela psicológica: se trataba de una epopeya de la vida rusa.

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Enamorado de Natalia Goncharova, Pushkin la desposó en el año 1831; pero a causa de la vida lujosa y mundana que los dos jóvenes llevaban, sobre todo por voluntad de la mujer, Aleksandr no pudo sostener su hogar solamente con su actividad poética. En seguida obtuvo algunos encargos de la corte que le ayudaron a restablecer el presupuesto familiar. Durante su estada en San Petersburgo el matrimonio frecuentó la corte imperial.

Bien pronto la reputación de Pushkin disminuye, debido a varias causas: los celos y rivalidades suscitados en su contra por los favoritos del zar y las intrigas palaciegas que le rodeaban. No bastó para consolarlo la estima y amistad que le demostraron los más grandes escritores rusos de la época, tales como Zukovsky y Gogol.

A fin de defenderse de los ataques de que era objeto por parte de la prensa de Moscú, fundó un diario, «El Contemporáneo«, que tuvo una vasta resonancia debido a su posición de vanguardia.

La situación se agrava y se precipita a causa de los comentarios provocados por el comportamiento de su joven esposa.Habiendo recibido una ofensa de su cuñado Dantés, Pushkin, a fin de salvar su honor, lo desafía a duelo. En el lance es herido gravemente.

Después de dos días de agonía fallece, el 29 de enero de 1837, en la plenitud de su genio. Aleksandr Pushkin fue poeta en cada una de sus fibras. En él se unían y se integraban la pureza y la perfección. Poseía una particular justeza en la expresión, que lo hizo ser un verdadero maestro en la literatura universal.

Fuente Consultada:
LO SE TODO Tomo IV Editorial Larousse – Historia: Biografía de Alejandro Pushkin –
Enciclopedia Electrónica ENCARTA Microsoft

 

Biografía de Twain Mark Su Vida y Obra Literaria Resumen

Biografía de Twain Mark y su Obra Literaria

Samuel Langhorne Clemens (1835-1910), fue un escritor y humorista estadounidense, cuyo seudónimo era Mark Twain. Ha trascendido por unas obras en que la ironía y el humor se entremezclan con gracia y oportunidad. Aventuras de Tom Sawyer, Aventuras de Huckleberry Finn y Un yanqui en la corte del rey Arturo son sus principales obras. Nació en 1835 y falleció en  1915.

Sus mejores obras se caracterizan por un franco y a veces irreverente sentido del humor rayano en la sátira social, además de por un acentuado realismo en cuanto al lugar en que se desarrollan sus historias y al lenguaje utilizado por sus memorables personajes, y por un profundo odio a la hipocresía y la opresión.

Twain Mark

Twain obtuvo un gran éxito de librería con sus obras, sacando, además, grandes beneficios, pero los invirtió todos en una audaz empresa en la que también comprometió el fruto de sus futuros libros. Cuando tenía 58 años reemprendió sus viajes, por cuenta de los diarios, yendo a Australia, Asia y Europa.

Entre los grandes escritores americanos cuya prosa y estilo fueron personales y pertenecen a la literatura de todos los tiempos hay que citar a Mark Twain, cuyas obras son todavía, en gran parte, traducidas a todos los idiomas.

Mark Twain, cuyo verdadero nombre era Samuel Langhorne Clemens, había nacido el 30 de noviembre de 1835 en Florida, una aldea del Estado de Misurí. Algún tiempo después la familia se estableció en Hannibal, ciudad importante situada a orillas del Misisipí.

Samuel era un niño cuando muño su padre, perdida dolorosamente sufrida por toda la familia y en particular por el hijo, pues desde su más tierna infancia demostró dones muy definidos para el estudio sin que, desgraciadamente, la madre dispusiera de los medios suficientes para enviarlo a la escuela.

Ya en sus primeros años se interesó por la literatura   y   consagró   largas   horas   a   la   lectura   de novelas. Además, aunque permanecía aislado de las clases y de sus compañeros, adquirió, por sí mismo, cierta formación literaria.

Sin duda debemos a estos primeros sufrimientos y sacrificios la sensibilidad delicada del joven Samuel, condición que fue en aumento a través de las penosas experiencias que tuvo en su vida.

Después de haber trabajado como dependiente en una imprenta, Samuel, a quien le gustaban el mar y la vida de aventuras, se embarcó como piloto en uno de esos navios que aseguraban el servicio postal en las aguas del Misisipí.

Este género de vida apasionó al jovencito, hasta el punto de que más tarde, durante su plena actividad de escritor, se inspiró en aquellos lejanos recuerdos —las aguas claras y los valles verdes del gran río— para pintar los ambientes en los cuales se desarrollaban sus novelas.

En la Vida sobre el Misisipí, publicada en 1883, Hannibal, pequeña ciudad silenciosa y tranquila del borde del Misisipí, conocía un solo momento de animación: el de la llegada del barco cargado de pasajeros y de mercaderías.

En esta atmósfera creció Samuel Langhorne Clemens, que ahora conocemos bajo el seudónimo de Mark Twain.

relata las peripecias de la navegación. Al recordar algunos episodios de su juventud, el autor cuenta cómo, en un determinado momento, eligió el seudónimo de Mark Twain. Fue en el curso de un viaje, mientras estaba en el timón, mirando siempre frente a él a un marino, provisto de una sonda, que le comunicaba, en forma intermitente, la profundidad exacta del agua, gritando mark twain, es decir, «faltan dos brazadas». Este grito que tantas veces oyó repetir gustó mucho a nuestro piloto y cambió su nombre por el de Mark Twain.

Pero, de naturaleza inconstante, el futuro escritor dejó pronto la navegación. En 1859 abandonó el pilotaje para seguir a esos equipos de buscadores de oro que penetraban en el oeste en búsqueda de fortuna.

Fue expedicionario algunos años, y en 1867 reunió en un libro las aventuras más notables de los buscadores de oro, entre las que, posiblemente, El célebre sapo saltarín del condado de Calaveras sea la mejor y la que ha influido más en la rápida y segura fama del escritor.

Las primeras novelas de aventuras, en efecto, lo hicieron conocer en todas partes; un grupo de diarios le confió la misión de corresponsal en algunos países mediterráneos, tarea que aceptó con entusiasmo. En esta nueva experiencia se inspiró para la realización de otra novela: Los ingenuos en el extranjero, que suscitó una cálida aceptación por parte de los lectores.

Mark Twain tenía auténtico sentido del humor y consecuentemente los episodios que relataba eran ágiles y divertidos. Por otra parte, no falseaba nunca la realidad de las cosas y no permitía que los hombres empañasen sus acciones con imperdonable hipocresía, ni con el mínimo deseo de deformar los acontecimientos, por más insignificantes que fueran. Este rasgo fundamental que como hombre y como escritor tenía el novelista se nota en varias de sus obras.

En vista de los triunfos logrados en el año 1870 se casó con Olivia Langdon, y se estableció primero en Hartford, estado de Connectieut, y más tarde en Redding, pero debido a su fama viajó incansablemente dando conferencias y escribiendo con una actividad y constancia asombrosas.

Su popularidad, tanto en los Estados Unidos como en Inglaterra, fue increíble y sus entradas llegaron a ser tan abundantes que no sólo le permitieron cubrir las pérdidas ocasionadas por sus malas inversiones comerciales, sino que aún tuvo suficiente para vivir con holgura en los últimos años de su vida.

El autor logró un triunfo superior y más inmediato todavía con sus novelas para niños, algunos de cuyos episodios son autobiográficos. Los personajes de sus cuentos son chicos descriptos con marcada agudeza psicológica y en forma muy colorida y amena.

Las aventuras de Tom Sawyer, aparecida en 1876, y Las aventuras de Huckleberry Finn, editada en 1885, se desarrollan en una atmósfera exclusivamente infantil. La vida de esos dos protagonistas transcurre en lugares muy queridos por el autor en las regiones verdes y prósperas bañadas por las aguas del Misisipí. En esos relatos Mark Twain revive las horas felices e ingenuas de su infancia y resucita los acontecimientos que más le impresionaron y agradaron en su niñez.

En Las aventuras de Huckleberry Finn cuenta con estilo fantástico el viaje realizado por un niño, Huck Finn, quien, acompañado por un negro muy simpático, Jim, parte desde las orillas del Illinois y llega hasta Nueva Orleáns. El negro acompañante había logrado escapar de los malos tratos de su dueño, y luego, con Huck, vive maravillosas aventuras, muchas de ellas a bordo de una pequeña embarcación.

En Las aventuras de Tom Sawyer relata las experiencias verdaderas que todo niño ha realizado. La naturaleza impulsiva y el temperamento generoso de este niño presentan ciertas similitudes, y, por otra parte, la confesión del autor lo confirma, con el espíritu aventurero del novelista.

En la creación del personaje Tom Sawyer el autor reunió, por así decirlo, los diferentes caracteres infantiles que había estudiado, logrando un solo tipo muy original. La vida de Tom transcurre en el ambiente familiar, en la escuela y con los amigos. A pesar de que el libro comienza con un episodio

completamente infantil, los acontecimientos relatados más adelante exaltan la naturaleza de un niño simple pero heroico. Tom y su primer amigo, Huck, van una noche al cementerio para enterrar dignamente a su gatito muerto. Escondidos entre las tumbas se ven obligados a presenciar un crimen. Al día siguiente se acusa del hecho a un pobre borracho, Muff Potter; la intervención de Tom permite salvar al inocente de una condena infamante.

Tom Sawyer en el extranjero, relato que es muy imaginativo y se asemeja mucho a un cuento de hadas, narra las aventuras ocurridas en el viaje en aeróstato emprendido por el protagonista, su inseparable Huck, el esclavo negro Jim y el sabio constructor del aparato, un loco, que se precipitó al océano dejando librados a los otros tres ocupantes a su suerte e inexperiencia. Los diálogos entre Tom y sus dos compañeros son muy divertidos, pero bajo esa alegre apariencia se descubren la seriedad y la tristeza que son base de la magnífica sátira humorística de Mark Twain.

En efecto, Tom había visto que el asesino era un hindú, y decide revelar toda la verdad. El criminal huye por el bosque para evitar el castigo, y cuando Tom, mientras lo busca, se pierde en las cercanías de una gruta, intenta vengarse cruelmente de él, pero Tom logra escapar, y el libro termina con la muerte del hindú y la victoria del niño.

El autor publicó a continuación de este libro otros relatos que aparecieron en 1878. Los personajes principales siguen siendo Tom y Huck: se trata de Tom Sawyer policía y Tom Sawyer en el extranjero, que es muy imaginativo y se asemeja mucho a un cuento de hadas.

Completamente distinto es El príncipe y el mendigo, cuya fama se extendió tanto, que se lo tradujo a casi todos los idiomas. Los acontecimientos se desarrollan en los ambientes más diversos y opuestos del Londres del siglo XIX.

En 1885 Mark Twain publica otra novela, Las aventuras de Huckleberry Finn, en la que se cuentan los viajes de Huck Finn y del esclavo negro Jim a través de la América de los buscadores de oro. Gran parte de la epopeya de esos niños se desarrolla en el Misisipí, a bordo de un bote y de una balsa.

Está descripta la profunda miseria de los bajos fondos de la ciudad, que contrasta con la riqueza y el lujo de las clases acomodadas. Tom es uno de esos niños que viven en los barrios pobres de la ciudad. Un día, paseando, se aleja de su casa y se halla en la otra parte de Londres, bajo las verjas del espléndido palacio real. Inconscientemente comienza a recorrer el hermoso parque, y allí se encuentra con un niño muy semejante a él, de la misma edad y parecido que sólo se distinguen por la ropa.

Tom viste pobremente y el otro con suntuosidad, de terciopelo bordado con oro. El niño así vestido es el príncipe heredero, quien ha logrado esquivar la vigilancia de los guardias y comienza a jugar alegremente con Tom. Durante el juego el pequeño noble decide cambiar de ropa con Tom, y le entrega sus espléndidos atavíos. Pero surge un criado en su busca, y a pesar de las explicaciones de ambos niños echa al príncipe del palacio y lleva en su lugar a Tom, que comienza así una vida llena de imprevistos muy felices.

Sin embargo, pronto comienza a sentir nostalgias de su verdadero hogar y de los juegos con sus amiguitos, y mediante gran paciencia logra convencer a la gente de palacio de su identidad. Rápidamente se dispone la búsqueda del príncipe, y al cabo de un tiempo los dos niños se encuentran y vuelven nuevamente a su existencia anterior, pero con experiencias que les serán necesarias para comprender y resolver problemas sociales.

Mark Twain se había planteado también esas cuestiones; su vida nunca fue fácil ni feliz, ya que siempre se había encontrado frente a problemas económicos. Buscando cierta vez solución a esa existencia precaria, emprendió un largo viaje por todos los continentes; esto le permitió conocer ambientes y gente muy distintos y de costumbres dispares.

Viajaba como hombre de letras y daba conferencias y charlas literarias. A su regreso juntó las impresiones que había acumulado en su libro A lo largo del Ecuador, que apareció en 1897. Con la venta de éste logró juntar el dinero suficiente para pagar a sus acreedores.

Sus obras gustaron siempre, pues el tono de sus relatos es humorístico y cordial. Pero el optimismo de Mark Twain resulta ser refugio y distracción para las amarguras de la vida. Indudablemente tal contraste entre vida real y sueño engendró en él un conflicto espiritual que dio   origen a  su humor.De ahí el extraordinario desarrollo de su fina ironía, que le llevaba incluso a descubrir el ridículo en los mínimos aspectos de la existencia.

La última de sus obras fue una autobiografía, que apareció en 1924, a los catorce años de su muerte, ocurrida en Redding, Connecticut, el 21 de abril de 1910.

Gracias a sus obras, reportajes y conferencias sobre viajes, Twain logró pagar a sus acreedores y volver a América. Tero, cansado, enfermo y literalmente deshecho por las penas, sólo deseó pasar los años que le quedaban de vida en un lugar tranquilo, donde se había hecho construir una casa. Eligió Connecticut, y allí permaneció, salvo breves excursiones a las Bermudas, hasta su muerte, ocurrida el 21 de abril de 1910.

Su personalidad literaria es muy discutida y se lo juzga de diferentes maneras; en efecto, para algunos es un narrador eficaz de aventuras para niños; para otros, en cambio, esconde bajo esa forma literaria un pensamiento filosófico y moral perceptible en todas sus obras.

A pesar de que los juicios no concuerden, es sin embargo evidente que, narrador o filósofo, Mark Twain fue, ante todo, un humorista fino y capaz de argumentar sutilmente. El libro titulado Relatos americanos es una verdadera obra de arte del humor. Comprende Las costumbres periodísticas del Tennessee y Cómo cesé de ser secretario.
Alrededor de 1873 Mark Twain montó una de sus comedias, La edad de oro, que fue favorablemente acogida por el público.

Además de los viajes recordados, Mark Twain fue encargado de transcribir en 1873 los detalles del viaje del sha de Persia por Londres y París.

La vida de Mark Twain es rica en anécdotas, entre las que merece citarse la siguiente: estando en Viena en la época de los tumultos provocados por los alemanes, llegó a Nueva York la noticia de su muerte. Mark Twain, al enterarse, decidió mandar sin tardanza un telegrama, redactado en estos términos: «Noticia de mi muerte muy exagerada. Mark Twain.»

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El príncipe y el mendigo cuenta la vida de dos niños de la misma edad, uno príncipe heredero y el otro de familia muy pobre. El azar quiere que los dos se encuentren y se hagan amigos. Mientras juegan deciden cambiar de traje. Uno de los servidores del palacio, engañado por el extraordinario parecido físico de los dos niños, y por las ropas, hace entrar en el castillo’ al mendigo, mientras echa al verdadero príncipe. De este modo comienza una nueva vida para ambos. Pero el niño pobre empieza a sentir tristeza por la ausencia de sus padres y la falta de libertad, y logra convencer a los cortesanos de cuál fue la situación equívoca que indujo al sirviente a caer en el error. Al final de la obra todo se arregla: el verdadero príncipe vuelve a su lugar, mientras su amigo, que durante ese tiempo había podido hacerse apreciar por su clara inteligencia, encuentra en la corte un puesto destacado.

Fuente Consultada:
LO SE TODO Tomo IV Editorial Larousse – Historia: Federico II de Prusia –
Enciclopedia Electrónica ENCARTA Microsoft

 

Biografía de Jack London Vida y Obra Literaria de Escritor

Biografía de Jack London
Vida y Obra Literaria

Jack London (1876-1916), escritor estadounidense que combina en su obra el más profundo realismo con los sentimientos humanitarios y el pesimismo. Las novelas de este escritor estadounidense, aventuras con héroes solitarios, atormentados y profundamente humanos, reflejan su propia vida y han alcanzado un merecido reconocimiento de público y crítica.

Los cuentos de aventuras, cuando además de ser fantásticos contienen una realidad vivida, despiertan siempre gran interés. Esto explica el éxito de las novelas de Jack London, que no sólo son frutos de la imaginación, sino que poseen un valor documental: reflejan la Norteamérica de hace cincuenta años, cuando la búsqueda del oro y de la fortuna se hacían en medio del riesgo y de la aventura.

Jack London escritor americano

El amor al riesgo y a la aventura que se refleja en las novelas de Jack hondón acompañó al escritor durante toda su vida. Incapaz de tolerar un trabajo sedentario, y además humillante según él, buscó librarse haciéndose a la mar, y a los 15 años Jack se unió a un grupo de hombres sin escrúpulos, llamados piratas de las ostras, realizando con ellos redadas en los bancos de estos moluscos, y vendiéndolos en el mercado. Así aprendió a llevar una vida sin norma, entre compañeros disolutos, pendencieros y borrachos.

Jack London fue uno de los autores más prolíficos de la literatura estadounidense. Escribió cuarenta obras, pero la verdadera y convincente novela es quizá la que resultaría de su propia vida, breve e intensa.

Nació en San Francisco el 12 de enerojde 1876. Su madre, Flora Wellman, pertenecía a una rica familia de pioneros; inteligente, pero caprichosa, abandonó muy joven la casa. El padre de Jack era un hombre original: escritor, conferenciante, astrólogo, jamás quiso ocuparse de su hijo. Más tarde Flora se casó con John London, a quien el muchacho se aficionó profundamente, queriéndolo siempre como si fuera su verdadero padre.

Jack London tuvo una infancia demasiado inquieta. Su padrastro, luego de haber intentado varios trabajos, se estableció en una factoría y se dedicó a cultivar hortalizas; pero la mujer no sabía administrar y la familia estaba continuamente al borde de la miseria. Luego, un accidente obligó a John a trabajar en forma irregular, y las condiciones económicas empeoraron.

De chico, Jack concurrió a la escuela alternadamente, debido a las continuas mudanzas de la familia. Cuando apenas contaba once años de edad comenzó a trabajar, repartiendo diarios casa por casa antes de marchar al colegio y vendiéndolos por las calles durante la noche, al regresar de la escuela.

Niño aún, descubrió en sí la pasión más grande y verdadera de su vida: el amor a los libros. Amaba, sobre todo, los libros de aventuras, los de viajes y navegaciones, que ávidamente se procuraba en la biblioteca pública.

Su otra gran pasión era el mar, que lo atraía irresistiblemente. Llegó a ser un habilísimo nadador y un buen piloto de pequeñas embarcaciones. A los 13 años gastó sus primeros ahorros en adquirir un barco para recorrer el estuario de Oakland. No temía al mar ni aun cuando estaba embravecido; al contrario, se sentía lleno de temeridad.

Cuando el padrastro quedó impedido, debió acostumbrarse a trabajar más de diez horas por día en una oficina; pero esta tarea se le antojó humillante, y buscó librarse haciéndose a la mar. Se unió a un grupo de hombres sin escrúpulos, llamados «piratas de las ostras», que se ganaban la vida robando moluscos y vendiéndolos en el mercado. Así aprendió a llevar una vida sin norma, entre compañeros disolutos, pendencieros y borrachos; más tarde, durante un año, formó parte de las patrullas de policía para el control de la pesca.

A los 17 años presentaba no sólo el aspecto y la fuerza de un hombre ya hecho, sino que también tenía una madurez muy superior a su edad. Quería conocer el mundo, y con ese propósito se embarcó como marino en uno de los últimos veleros que zarpaban para Japón y Corea, en busca de focas.

Trabajaba duramente cuando llegaba su turno y se consagraba a la lectura en las horas de reposo. Al regreso, después de cinco meses de dura experiencia sobre el mar, se dedicó a buscar trabajo, pero tuvo que contentarse con entrar en una fábrica de yute.

Una noche su madre le incitó a que escribiera un cuento para participar en el concurso anunciado por un periódico. Recordando sus recientes aventuras, Jack envió la descripción de un tifón que azotara las costas japonesas, y ganó el primer premio. Esta primera tentativa literaria lo animó para seguir escribiendo, pero los editores rechazaron sus originales

Desanimado, abandonó por algún tiempo ef trabajo y se dio a vagabundear por el país, llevado por el deseo de aventuras. Tales experiencias lo pusieron en contacto con hombres de toda clase, muchos de los cuales habían sido víctimas de la injusticia social, por lo que comenzó a sustentar ideas socialistas. Decidido a no seguir viviendo con el trabajo de sus brazos, pero sí con la tarea de su mente, inscribióse en la universidad. Muy pronto, sin embargo, debió interrumpir sus estudios para ayudar a la familia.

Por ese entonces fue descubierto el oro en Klondike, y Jack se vio mezclado con los primeros buscadores que, camino hacia el norte, iban en pos de la fortuna. Sus experiencias como minero no fueron gran cosa, pero le dieron ocasión para participar en la vida de aquellos hombres rudos, simples, primitivos, que todos los días arriesgaban la existencia en los peligros del ártico. Estos aventureros fueron después los héroes típicos de sus novelas.

Atacado por el escorbuto, Jack tuvo que abandonar Alaska y regresar a Oakland. No tenía un centavo ni había conseguido un gramo de oro; pero las experiencias acumuladas en su mente revivían y se transformaban en cuentos, incitándolo a escribir.

El deseo de aventura lo indujo a seguir a los buscadores de oro en las heladas regiones de Alaska. Llegados a las fuentes del Yukón, ]ack y sus compañeros, en tanto los demás decidían regresar, osaron superar con una canoa todas las dificultades. Los otros aventureros, admirados por el coraje y la habilidad de Jack, le ofrecieron una recompensa por cada barca puesta a salvo.

La familia pesaba sobre él, y la necesidad, cada vez más urgente, le obligó a buscar un trabajo cualquiera. Eran años de dura crisis y no lograba encontrar ocupación. Se decidió entonces a narrar su viaje a lo largo del río Yukón y remitirlo a un periódico de San Francisco, con la esperanza de ganar los diez dólares prometidos a los colaboradores. Así tuvo comienzo su prodigiosa carrera literaria.

Dándose cuenta de que le faltaba la preparación cultural necesaria para ser un escritor cabal, quiso educar su mente en los estudios de historia, economía y filosofía: fue un autodidacto. Sus novelas y las primeras colecciones que ilustraban la vida salvaje y dura del norte comenzaron a difundir su nombre.

Percibía agudamente la lucha del hombre contra la naturaleza, y la influencia del ambiente sobre la personalidad humana. La fisonomía salvaje de las regiones por las cuales había viajado le sugirió el ambiente para desarrollar sus escenas. Amaba a la naturaleza por las bellezas que ofrecía, a las cuales era muy sensible, pero la amaba sobre todo por su fuerza terrible.

Su héroe típico es el hombre lleno de energía física, de vigor moral: una especie de superhombre, siempre empeñado en luchas violentas contra el poder de los elementos o la brutalidad organizada de la vida social. En algunos de estos personajes Jack London puso mucho de sí mismo, y en no pocas de sus novelas, como motivo dominante, el triunfo de la naturaleza sobre lo artificial, del primitivo sobre el civilizado.

Inspirado en las ideas socialistas, escribió varias novelas que tienen por argumento la lucha de clases y sus problemas. El talón de acero describe de un modo casi profético el establecimiento de una organización totalitaria que se adueña del poder, denegando todas las instituciones libres, y gobierna al país a través de una policía secreta y una potente organización militar. El valle de la luna describe la lucha de dos jóvenes esposos contra la miseria y la maldad de la vida ciudadana. Los protagonistas, abandonando la ciudad, encuentran la paz y el bienestar cuando regresan a la campaña, estableciéndose en un solitario valle de California.

Jack London estaba decidido a manifestarse abiertamente en contra de la literatura narrativa de aquellos años, que se le antojaba insípida, falta de sentimientos verdaderos y fuertes, encerrada en una visión particular y optimista de la vida, como si deseara ignorar todos los aspectos brutales y dolorosos de la realidad. Reaccionó con todas sus fuerzas, y en sus novelas Jack London reflejó la vida, uniendo el arte a la veracidad.

Durante sus estudios universitarios el escritor se había enamorado de una joven estudiante de buena familia^fueron novios y esperaban casarse apenas Jack hubiese ganado con sus relatos cuanto fuera necesario para mantener a la nueva familia. Pero cuando el sueño parecía hacerse realidad, la madre de Mabel se opuso al matrimonio, y la muchacha no tuvo el coraje de contrariar la voluntad materna. De esta manera la desilusión vino a amargar los éxitos del escritor.

Más tarde Jack London casó con Bessie Modern, que había sido novia de un compañero de estudio suyo, muerto algún tiempo antes. Fue una unión tranquila y razonada, que duró varios años y de la cual nacieron dos hijas.

Durante un viaje a Londres el novelista visitó los miserables barrios obreros de la capital y estudió las condiciones de vida, que luego denunció en sus escritos.

Su primer éxito fue El llamado de la selva, que ha quedado como su obra maestra. La novela se refiere a la historia de Buck, un magnífico perro nacido en la civilización, entre las comodidades de una rica villa, rodeado de cuidados y de caricias. Un ávido sirviente lo vende a un domador embrutecido, quien le hace conocer la violencia y los golpes, y después lo revende.

Atado a un trineo, en las gélidas regiones árticas, Buck conoce el hambre, las fatigas de las corridas, las peleas salvajes con los otros perros. Poco a poco se revela en él un instinto primitivo, el llamado de una voz que lo arrastra lejos del hombre, hacia la soledad salvaje e inviolada. Su último dueño, tal vez el único hombre que amó, es muerto por los nativos. Ya nada retiene a Buck entre los hombres y, obedeciendo al llamado ancestral, se une con las manadas de lobos a los cuales se impone por su superioridad.

A esta primera novela siguió El lobo de mar, donde el autor manifiesta el contraste entre el materialismo y el espiritualismo, representado por dos personajes principales. Uno de ellos, Humphrey Van Weyden, es un crítico literario aficionado; durante la travesía por la bahía de San Francisco cae al mar, a consecuencia de una colisión, y es recogido a bordo del velero Ghost (El Fantasma). El capitán, Lupo Larsen, otro de los protagonistas, representa al hombre dotado de gran fuerza física, despiadado y brutal, absolutamente privado de principios morales.

En las novelas de Jack London campea el concepto de incultura, que se halla en Jas raíces del comportamiento social. Larsen personifica precisamente este contraste entre la inteligencia cultivada y la incivilidad primitiva. La presencia a bordo de una dama, recogida con otros náufragos, acucia el instinto de los protagonistas.

También el refinado gentilhombre tiene que aprender las leyes de la astucia y de la violencia para sobrevivir. Logra escapar con su compañera hacia una isla desierta, a la cual más tarde es arrastrado el velero semi-destruido por una tempestad. Larsen, casi ciego y atacado de una grave enfermedad, está vivo aún a bordo de la nave, pero todos le han abandonado.

Van Weyden y Maud consiguen reparar el velero en la mejor forma posible y retornar así a la vida civilizada, mientras Larsen muere obstinadamente encerrado en su espíritu pagano, que niega todos los valores morales y sociales.

En 1904, al estallar la guerra ruso-japonesa, London aceptó la gananciosa oferta de actuar como corresponsal de guerra. Desembarcado en Japón, su espíritu de aventura lo indujo a comprar una embarcación para hallarse presente en el teatro de las operaciones, sin importársele los obstáculos creados por el gobierno japonés. Vuelto a su patria, continuó escribiendo, alternando el trabajo de novelista con una serie de conferencias sobre el socialismo, que llamaron demasiado la atención, enemistándole con parte de la opinión pública, que ya le era hostil, a consecuencia de su divorcio y su nuevo matrimonio.

En 1906 decidió realizar su gran sueño: navegar hacia los mares del sur y dar la vuelta al mundo. Se hizo construir una embarcación, según sus propios diseños, la cual le costó muchísimo dinero, y luego de innumerables contratiempos, al cabo de un año pudó partir. Durante el viaje escribió su obra Martín Edén.

Es ésta la más autobiográfica de sus novelas. Como el autor, el protagonista es un marino. La curiosidad intelectual, el deseo de elevarse, lo inclinan a instruirse de tal manera, a fin de poder participar en la vida de la rica burguesía, que le parece noble y elevada. En sus esfuerzos se halla sostenido e inspirado por Ruth Morse, una muchacha de la alta sociedad que para él representa el símbolo de su clase y la personificación de la mujer ideal.

Hecho escritor, manifiesta en su obra su modo de concebir la vida; pero la fuerza y la belleza de sus libros no son apreciadas, y sólo un poeta socialista comprende su valor. La novia lo abandona: ella piensa que Martín Edén es un literato fallido cuando ve que sus escritos son rechazados por los editores, y comparte el desprecio que su clase siente por quien no supo obtener el éxito y la riqueza. Pero uno de sus libros le trae fortuna y fama.

Ruth trata de reanudar el noviazgo, pero el amor ha muerto en el hombre. Martín Edén se ha desligado de su clase social y desprecia el ambiente que lo rodea. Nada le atrae ya, no tiene más deseos de vivir. Se embarca hacia los mares del sur, y durante el viaje se arroja de la nave y se ahoga.

También Jack London, como su protagonista, veía crecer el éxito día a día. Tenía 31 años y había publicado ya 21 volúmenes.

Al enfermarse durante un viaje tuvo que regresar a San Francisco, pasados los dos años. Escribió entonces La espléndida aurora, inspirada en sus propias experiencias de buscador de oro.

Decidió después establecerse de manera definitiva, adquiriendo vastas extensiones de tierra y haciéndose   construir   una   mansión   que   le   insumió fuertes cantidades. Era el escritor más célebre y mejor pagado de Norteamérica, pero su tren de vida lo obligaba a una producción literaria apresurada.

La casa, que le era muy querida y que tanto le había costado, se incendió una noche, y fue como si una parte de sí mismo fuese destruida para siempre. Amargado por la indiferencia de sus hijas, y ya sin deseos ni esperanzas, la vida se le antojaba insípida.

El 21 de noviembre de 1916 fue hallado en estado de profunda inconsciencia, del cual no se recuperó; junto a su lecho, el médico encontró dos frascos de morfina y atropina. También para él, como para Martín Edén, «la vida se había vuelto mezquina, insoportable», y había resuelto que no valía la pena continuarla.

Postrado por la tristeza de los últimos años, por la indiferencia de sus hijas, desilusionado por la vida, vuelta como para Martín Edén «una cosa insoportable», Jack, durante la noche del 21 de noviembre de 1916, ingirió una dosis mortal de morfina. La tarde anterior había conversado largo rato, sin revelar siquiera remotamente su horrible propósito.

Fuente Consultada:
LO SE TODO Tomo IV Editorial Larousse – Historia: Federico II de Prusia –
Enciclopedia Electrónica ENCARTA Microsoft

Biografía de Emilio Salgari Vida y Obra Literaria Novelas

Biografía de Emilio Salgari y Su Obra Literaria

Emilio Salgari (1862-1911), escritor italiano, autor de una extensísima obra de narrativa de aventuras. Fue uno de los escritores que más suscitaron el entusiasmo de los jóvenes es Emilio Salgan. En contraste con las extraordinarias aventuras que movieron a los fantásticos personajes de sus novelas, tuvo una vida pobre e infeliz a causa de la avaricia de los editores que publicaban sus obras. Una grave crisis sobrevino luego, originada por el enorme trabajo en el que estaba constreñido, hasta el punto de llevarlo al suicidio el 25 de abril de 1911. Su popularidad como escritor de relatos de aventuras se ha extendido por el mundo entero.

Emilio Salgari Escritor

Emilio Salgari: Del período que va desde que abandonó la Escuela de Venecia hasta 1882, en que fue colaborador en un diario de Verona, poco sabemos de Salgari. Este año señaló la iniciación de su carrera periodística y literaria, cuando ingresó como redactor fijo en un diario rival al primero. En 1891 entró a formar parte del grupo de colaboradores de un diario de jóvenes, dedicándose entonces sólo a escribir libros de aventuras. También Salgari, como tantos hombres de talento, tenía sus pequeñas manías: para escribir sus novelas hacía uso de una vieja pluma y se sentaba a una mesa tambaleante.

Estamos en el mes de julio de 1883, y con esta carta, remitida a un diario de la ciudad de Milán (Italia), Emilio Salgan, de 20 años de edad, tentaba suerte como escritas solicitando la publicación de una novela plena de acción y de episodios espectaculares en países exóticos, característica ésta que distingue todos sus escritos y que constituyó el elemento principal de su éxito.

«Yo, joven desconocido en Milán, pero de alguna nombradla en Verana, antiguo cadete de la Marina Mercante, le envío este escrito por mí redactado, a fin de que, si lo juzga digno, lo publique en su diario, de ser ello posible. Se trata de un naufragio ocurrido sobre la costa de Nueva Guinea …»

La lectura de este primer relato, así como la de los que le siguieron, hizo suponer que el escritor,  a más de tener una exuberante imaginación y una vasta experiencia personal, había navegado a lo largo y a lo ancho de todos los rilares del mundo, tocando lejanas tierras y conociendo las costumbres de maravillosos y extraños pueblos.

Mientras Salgari vivió fueron muchos los que creyeron cuanto se decía sobre su aventurera existencia. Todos sus lectores, grandes y pequeños, se hallaban persuadidos, en efecto, de que el autor de sus novelas preferidas no era uno de esos solitarios escritores que envejecen sobre su mesa de trabajo, en el cotidiano esfuerzo de crear páginas y páginas, sino que era el protagonista de las fabulosas aventuras por él relatadas.

Pero la verdadera vida de Salgari era otra, muy distinta de la que se le atribuía. En realidad, el escritor creaba en su imaginación los episodios que narraba. No existieron los fabulosos viajes ni las fantásticas aventuras que se le adjudicaban.

Emilio Salgari nació en Verona el 21 de agosto de 1862. Sus padres fueron Luis Salgari, dedicado al comercio de telas, y Justina Gradara, de origen dálmata. Desde la adolescencia Salgari manifestó su desagrado hacia la modesta y pacífica vida burguesa, al punto de que, al cumplir los 16 años de edad, su padre le permitió trasladarse a Venecia a inscribirse en los cursos de capitán de cabotaje en el Real Instituto Técnico de Marina Mercante.

Se sabe con certeza que el muchacho concurrió a sus aulas durante dos años, distinguiéndose de los otros alumnos, según expresiones de un observador de la época, por una singular propensión al aislamiento y su natural austeridad.

En 1882 obtuvo la licencia de capitán, e inmediatamente se embarcó en un barco mercante, iniciando así su experiencia marina. Luego hallamos muchos puntos oscuros en su biografía.

Nuestro deseo sería poder llenar esta laguna dando crédito a lo que Salgari mismo, ya famoso, contó en Mi aventura, pero esta especie de autobiografía aparece en muchos pasajes de sus novelas, dudándose, en consecuencia, de su autenticidad.

Sin embargo, resulta interesante referir lo que Salgari afirmó haber hecho en aquellos años: licenciado de capitán a los 20 años, entró al servicio de un tal Varak, capitán de un pequeño velero llamado Italia Una, y con él efectuó algunos cortos cruceros a lo largo de las costas adriáticas. Permaneció con Varak sólo unos pocos días, pues no estaba totalmente de acuerdo con el comportamiento de aquel hombre de pocos escrúpulos y por demás avaro; pasó luego al servicio del capitán Giuffré.

Este último era un sujeto más abominable y cínico que el primer patrón, de modo que, habiendo surgido un altercado entre ambos mientras la nave se encontraba surcando las aguas de la India, Salgari fue obligado por Giuffré a desembarcar en Bombay, donde, abandonado, se encontró solo y sin medios para subsistir.

Algunos días después conoció, por simple casualidad, al emisario de un raja de Borneo que, despojado de sus bienes por los ingleses, se había dedicado a la piratería para reconquistar sus propias tierras perdidas. El emisario, que se llamaba Tremal-Naik, propuso al joven marino italiano asumir el mando de una de sus naves corsarias, y Salgari, después de haber conocido a Sandokán, el príncipe despojado, y luego de haberse cerciorado de la veracidad de sus razones y propósitos, aceptó sin tardanza el ofrecimiento.

He aquí a Salgari transformado en pirata, vestido como los hindúes, con sucinta indumentaria que le dejaba el pecho al descubierto, y con el clásico turbante. En la primera expedición realizada contra los ingleses y sus aliados, los holandeses, fue completamente derrotado.

Los hombres de Sandokán —los tigres de Mompracem— fueron sitiados en un islote en el que se habían atrincherado, sus naves fueron destruidas y sus jefes dispersos. Salgari estuvo a punto de caer prisionero de los holandeses cuando, lanzándose al mar, fue recogido por una nave francesa. Sus salvadores, luego de escuchar sus aventuras y una vez asegurada su identidad, le ofrecieron la permanencia a bordo. Después de dos años de navegar con sus salvadores, desembarcó en el puerto de Marsella (Francia).

Esta historia, como dijimos, es demasiado fantástica para ser tomada por cierta. Contentémonos entonces con emprender la narración de la vida de Salgari a partir de 1882, año en que lo volvemos a encontrar en Verona colaborando en un diario, cuyo suplemento publica sus primeras novelas: Tay See (editada luego bajo el título de La Rosa de Dong Giang), El tigre de la Malasia y La favorita del Mahdi.

Su éxito como novelista es inmediato; Salgari se lanza entonces a la carrera que se le ofrece, abandonando para siempre una secreta y juvenil aspiración: la de ser poeta. En efecto, adolescente aún, había escrito en sus cuadernos escolares algunos versos ingeniosos y, en verdad, de mucho valor.

Gracias a las novelas de Salgari, el diario que las publica aumenta inmediatamente la venta de sus ejemplares y el nombre del autor es pronto conocido no sólo en Verona sino también en Venecia, Genova y Milán. Otro diario de Verona intentó atraerlo ofreciéndole un puesto de redactor con un elevado y tentador sueldo. Sin embargo, Salgari, ya seguro de su propio éxito, prefirió renunciar a cualquier tipo de obligación con los diarios y dedicarse libremente a la profesión de escritor. Es de destacar, tiempo después, precisamente en 1891, la publicación de su novela La cimitarra de Buda en un periódico para jóvenes.

Los críticos, algunos años más tarde, comenzaron a ocuparse de la actividad de Salgari, manifestando, en este sentido, juicios’ opuestos. Se dijo, entre otras cosas que aún conservan actualidad, que el estilo literario de Salgari era, sin duda, nítido y capaz de dar al lector una sensación visual de las escenas descriptas, pero que carecía de la brillantez que distingue a un verdadero escritor.

Por otra parte, se le objetó que la estructura de sus novelas no era muy cuidada, notándose que los episodios se sucedían con ritmo demasiado confuso y el desenlace ocurría muy inesperadamente. No obstante, todos los críticos reconocieron su capacidad para transportar al lector a los lugares de acción, cualidad ésta que, para un escritor de novelas de aventuras, es, por cierto, de importancia principal. Se decía también que sus personajes eran tratados y descriptos con cierta superficialidad y de un modo demasiado convencional; sin embargo, todo aquello que Salgari refería en cada una de sus novelas tiene un notable valor instructivo.

Cuando, en 1892, Salgari contrajo matrimonio con Ida Peruzzi, el escritor gozaba ya de gran fama. Miles de lectores preferían sus obras. Muchachos aventureros, sugestionados por sus cuentos del mar, se fugaban de sus casas para enrolarse en la Marina. Periodistas y escritores extranjeros frecuentaban la casa de Salgari, deseosos de descubrir los secretos de su éxito y difundirlos entre sus lectores. Sin embargo, la vida de éste no era tan alegre como se puede imaginar. En primer lugar le faltaba, como siempre le faltó, la seguridad económica. Sus necesidades se hacen mayores, más tarde, con los sucesivos nacimientos de sus cuatro hijos: Fátima, Nadir, Ornar y Romero.

Su vocación de escritor se transforma entonces en pesada y penosa actividad, transformando su vida en un monótono quehacer. Su trabajo era intenso: al tiempo que terminaba de redactar una novela ya tenía otra para iniciar y, mientras, empezaba a pensar en una tercera. Las novelas de Salgari superan el centenar.

Considerando la popularidad lograda por Salgari uno se pregunta cómo entonces el escritor vivía en condiciones económicas tan modestas, al punto de tener que recurrir a los auxilios de la reina Elena, gran admiradora de su obra. La respuesta es simple y se encuentra en las exigencias de los editores que siempre lo ligaron con contratos desfavorables, fijándole honorarios que eran, en la mayoría de los casos, irrisorios.

Salgari trabajaba, pues, muchas horas al día, tratando de vencer la fatiga y el sueño. El novelista no podía escribir más que con una tinta especial, liviana, que él mismo preparaba, y con la pluma que adoptó para escribir sus primeras novelas, ya deteriorada y sujeta con hilo de coser. Tampoco podía trabajar si no era sentado a una mesita tambaleante que había empleado cuando se inició como escritor, porque —solía afirmar sonriendo— no sólo eso era encantador sino que también su inestabilidad le daba la impresión de encontrarse navegando sobre la cubierta de una nave.

Tenía Salgari conciencia y responsabilidad de su trabajo: le ayudaba una memoria prodigiosa que le permitía desarrollar sus novelas sin tener que recurrir a la ayuda de los manuales de historia o geografía. Muchas veces, terminada la novela, diseñaba, con bastante habilidad por cierto, las ilustraciones principales y las cartas geográficas.

En los años en que sus hijos eran pequeños, la vida de Salgari no fue siempre triste y monótona; por el contrario, estuvo matizada con pequeños y felices episodios. Le gustaba, por ejemplo, ensayar con los niños las escenas de batalla que tenía que describir en una novela, y, en aquellas ocasiones, el bosque vecino a su casa o su jardín se transformaban, a los ojos de los muchachos y a los suyos propios (Salgari era una más entre las criaturas), en enmarañada selva erizada de peligros; o bien, si él tenía que describir una tempestad, improvisaba en el piano tenantes y tumultuosas composiciones.

El escritor pone fin a su vida suicidándose, el 25 de abril de 1911, en el bosque de «la Virgen del Pilar», cerca de Turín, donde solía pasear en compañía de su familia. Fueron varios los motivos que lo indujeron a tomar esa fatal decisión: la repentina enfermedad de su mujer, las preocupaciones económicas, el exceso de trabajo y el temor de perder, con la vejez, su fecunda imaginación. Fue este último y trágico acto de violencia contra sí mismo lo que hizo finalmente conocer a sus lectores la verdad de su vida, nada envidiable por cierto.

Aunque faltas de un verdadero lazo de continuidad entre un libro y otro, las novelas de Salgari, por afinidad de argumentos, de ambientes y de personajes, pueden ser agrupadas así: relatos de la jungla, cuya acción se desarrolla en la India o en la Malasia (Los Tigres de Mompracem, Los piratas de la Malasia, La reconquista de Mompracem, El rey del mar, La última aventura de Sandokán, etc.); las que tratan de piratería (El Corsario Negro, Yolanda, la hija del Corsario Negro, Los últimos filibusteros, Los corsarios de Bermuda); referentes a pieles rojas (En las fronteras del Far West, La selva ardiente, etc.); las que tienen como tema exploraciones polares (Los pescadores de ballenas, El país del hielo, Los cazadores de focas, etc.); las inspiradas en los progresos científicos de la época y del futuro (A través del Atlántico en globo, El tren volante, Las maravillas del año dos mil, etc.).

Muchas novelas, por otra parte, se basan, con mayor o menor fidelidad, en acontecimientos históricos, entre las que se recuerda, por ejemplo, El tesoro del presidente del Paraguay, en la que el episodio imaginado tiene como fondo la guerra entre el Paraguay, Uruguay, Brasil y la República Argentina; y El subterráneo de la muerte, ambientada en la China en la época de los boxers.

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En la novela Al polo norte se narra las peripecias de dos jóvenes que se aventuran a través de mares y océanos para cazar focas. Gran estupor les causa la imprevista aparición de un gran aparato de hierro. Se trataba de un sumergible desde el cual sus tripulantes invitan a los dos cazadores a unirse a ellos en el viaje de exploración al polo. Llegan así a una gran montaña de forma cónica y el jefe de la expedición coloca la bandera sobre la pendiente cubierta de nieve, mientras gritos de entusiasmo se elevan de la tripulación jubilosa. En esta novela, Salgari, atendiendo las ansias y aspiraciones de sus contemporáneos, imprime una personalísima visión del polo norte, aún inexplorado,  en realidad, en aquella época.

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Al grupo de los corsarios pertenece la novela de Salgari El Corsario Negro, una de las mejores de su vasta producción. ha acción se desarrolla en el siglo XVII durante la lucha de los filibusteros contra los colonos españoles. El protagonista es un noble italiano que se hace corsario por el odio que siente hacia los españoles, uno de los cuales dio muerte a un hermano suyo. Su único deseo es vengar ese crimen, matando a su vez al asesino y a su familia. Pero se enamora de una joven que viaja en una nave por él capturada. Cuando el Corsario Negro se entera de que ella es la hija del matador de su hermano, el odio supera el amor, y, con profundo dolor, abandona a la muchacha sola en una chalupa en medio del océano.

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En él libro Mi aventura, Emilio Salgari describe su propia vida juvenil. Comienza la narración cuando, muchacho aún, sentábase en los bancos de la escuela. Pasa luego al relato de una maravillosa aventura con la descripción de fantásticas y peligrosas peripecias vividas sobre el mar. Particularmente interesante es su arribo a la India y la extraña amistad con Sandokán y Janez dos de los más extraordinarios personajes de sus novelas. En la lámina vemos a Salgari, vestido de joven hindú, mientras socorre a un amigo herido. Se distinguen, en el fondo, los soldados holandeses perseguidores. Esta narración es muy fantástica para ser tenida por real. Si bien no es atendible como autobiografía, la novela se lee con placer.

Fuente Consultada:
LO SE TODO Tomo IV Editorial Larousse – Biografías: Emilio Salgari –
Enciclopedia Electrónica ENCARTA Microsoft

 

Biografía de Alfonso de Lamartine Poeta del Romanticismo

Biografía de Lamartine Alfonso de

Alfonso de Lamartine (1790-1869), poeta, hombre de letras y político francés, que figura entre los principales representantes del romanticismo. Lamartine nació el 21 de octubre de 1790, en Mâcon. Su padre era oficial del Ejército. Lamartine defendió la restauración de los Borbones en 1814, y fue nombrado secretario de la embajada francesa en Nápoles por Luis XVIII. Como político y durante más de catorce años, cada vez que subía a la tribuna de la Cámara de Diputados, Lamartine era apasionadamente aplaudido por sus colegas, a quienes transportaba con su vehemente elocuencia. No es frecuente ente historia hallar reunidas en un solo hombre las cualidades  del poeta y del hombre de Estado.

El 21 de octubre de 1790, durante la Revolución, nació en la pequeña ciudad de Macón uno de los más grandes poetas del siglo XIX: Alfonso Luis María de Lamartine. Poco tiempo después su madre lo llevó a una propiedad de la familia situada en Milly, y se encargó de darle los primeros elementos de su educación. Más tarde, Lamartine concurrió al colegio de Lyón y terminó sus estudios clásicos en el colegio de Belley.

Lamartine Alfonso

Cuando Napoleón abdicó en Fontainebleau, Alfonso de Lamartine, que siempre había estado contra el emperador, se enroló en la Guardia. Podía finalmente servir a la dinastía de los Barbones, a la cual había permanecido fiel. Durante los Cien Días vivió retirado en Suiza y en Saboya, y sirvió de nuevo en la Guardia en 1815, abandonando al año siguiente esta carrera.

Vivió en Milly desde 1809 a 1811, y allí tuvo la revelación de su vocación poética al contemplar la naturaleza, la vida simple de los campesinos y la serenidad de un universo donde todas las preocupaciones parecían olvidarse rápidamente; allí también formaría su carácter en el cultivo de las meditaciones. En 1811 hizo su primer viaje a Italia, visitando Florencia, Roma, Nápoles, y en esta última ciudad, tan alabada por la incomparable belleza de su mar, su cielo y su costa, conoció a la que sería el principal personaje de su novela Graziella.

La campaña francesa de 1814 lo sorprendió en Francia. Habiendo escapado, por ser todavía un niño, de la matanza que la Revolución hizo entre los nobles, anclóse cada vez más en la idea monárquica y abrigó un odio tenaz hacia Napoleón, considerándolo el usurpador del trono de los Borbones. Esto lo llevó a enrolarse en la Guardia, para servir a su rey, cuando Napoleón resignóse a abdicar en Fontainebleau; al regreso de éste, evadido de la isla de Elba, se refugió durante un tiempo en Macón, y luego en Milly, donde permaneció los primeros años de la Restauración, trabajando en las Meditaciones, que serían publicadas en 1820 y conocerían un éxito definitivo.

Bien visto por los escritores de moda en esa época —Chateaubriand, Béranger, Nodier y Vigny— y también por la crítica, Lamartine, unido en matrimonio a una inglesa protestante, fue nombrado secretario de embajada en Ñapóles, de donde pasaría, con la

misma función, a Toscana. Durante su larga estada en Florencia fue protagonista de un grave incidente por haber escrito que Italia «era una tierra de muertos», expresión inspirada tal vez por su admiración a la Roma antigua, en contraste con la mediocridad ofrecida a sus ojos.

El coronel italiano Pepe lo retó a duelo, y en el encuentro, que tuvo lugar el 19 de febrero de 1826, lo hirió en una mano. Los adversarios se reconciliaron luego, en una gran manifestación de estima recíproca. Tres años más tarde, y ya de regreso en Francia, Lamartine ingresó en la Academia Francesa, ocupando el sillón del conde Pedro Bruno Daru.

Al año siguiente publicó Armonías poéticas y religiosas, e inmediatamente después de la revolución de julio, el rey Luis Felipe quiso nombrarlo ministro plenipotenciario en Grecia; pero Lamartine rechazó el cargo, pues estaba decidido a guardar fidelidad a Carlos X y además no tenía en mucha estima al nuevo soberano.

Retiróse entonces de la carrera diplomática para tentar suerte en la política: pero habiendo presentado su candidatura en Dunkerque, no fue elegido. Para consolarse de este fracaso emprendió un viaje a Oriente. Este crucero lo condujo a los puertos de Grecia, Siria y Turquía, pero el hechizo del viaje fue roto por la muerte de su pequeña hija Julia, de apenas 10 años de edad.

Al desembarcar en Francia recibió la noticia de que los electores de Bergues lo habían hecho su diputado. Los representó hasta 1839, y desde ese año hasta 1848 figuró en la Asamblea en nombre de Macón, su ciudad natal.

Presentóse en la tribuna como demócrata conservador, y se impuso por su incomparable elocuencia. En 1847 publicó Historia de los girondinos, que si bien no posee actualmente más que un relativo valor histórico no deja de ser por ello una obra maestra de la prosa francesa; este libro contribuyó a la caída de la monarquía de julio, a la cual odiaba Lamartine casi tanto como a Napoleón.

Luego de la partida de Luis Felipe colocóse nuevamente de parte de la monarquía legitimista, pero más tarde aceptó la república como un hecho ineluctable, y fue nombrado ministro de Relaciones Exteriores. El 25 de febrero de 1848 impasible ante una marea tumultuosa y amenazante de republicanos, pronunció su célebre discurso en homenaje a la bandera tricolor, haciéndola aclamar por la multitud que traía el pabellón rojo.

Fue miembro del gobierno provisional, en el que se hizo cargo de la cartera de Relaciones Exteriores, y fue elegido por diez departamentos como representante en la Asamblea Constituyente (4 de mayo), optando por el del Sena. Al año siguiente sólo resultó electo por el de Loiret. Luego del golpe de estado de Luis Napoleón Bonaparte (2 de diciembre de 1851) se retiró a la vida privada.

Tenía 61 años, y de su gran fortuna ya nada conservaba, pues había sido un hombre extremadamente pródigo. Tuvo que volver a trabajar para poder vivir, y de esa necesidad nacieron Historia de la Revolución de 184S, Historia de los Constituyentes, Historia de la Restauración, Historia de Turquía, Historia de Rusia, aunque todos esos libros no habrían bastado para asegurarle una existencia desahogada si el cuerpo legislativo no le hubiera acordado una renta vitalicia en 1867. Pero no la recibió mucho tiempo: el 28 de febrero de 1869 las campanas de París doblaban por Alfonso de Lamartine con lúgubre lentitud.

Poeta, novelista, historiador, diplomático, hombre de Estado, fue persona de actividad multiforme, ejemplo admirable de artista ecléctico y ciudadano ejemplar. Pero sobre todo fue, como escribió Gustavo Lanson, un gran poeta, el más natural de los poetas, el más poeta si la poesía es esencialmente un sentimiento.

Las Meditaciones poéticas (1820), su primera obra, surgieron del profundo dolor, despertado por la muerte de la mujer que había amado en su juventud: un valle querido, el otoño, el lago donde soñara con el ser amado, le inspiraron acentos de inefable melancolía. En la batalla librada por los románticos contra el clasicismo que parecía renacer, esta obra aportó una contribución decisiva a la victoria de los que eran llamados «modernos».

Tres años más tarde, las Nuevas meditaciones poéticas conocieron un éxito más modesto, pues carecían de aquella línea melódica que había sido el principal encanto de la primera obra. Sin embargo, aunque no siempre se igualen a las precedentes, algunas poesías del nuevo libro, entre ellas El crucifijo, continúan siendo consideradas preciados trozos de antología.

La muerte de Sócrates (1823) no obtuvo la misma resonancia; es, sin embargo, un bello pequeño poe: ma a través del cual el autor quiso presentar al gran filósofo griego como un precursor del cristianismo. Publicó seguidamente Ultimo canto del peregrinaje de Harold, homenaje a Lord Byron, cuyo héroe adoptó.

Bajo el título de Armonías poéticas y religiosas aparecieron en 1830 poemas entre los cuales se hallan sus obras maestras más acabadas. El crítico Sainte-Beuve reconoció en gran número de esos himnos tiernas y melodiosas plegarias donde los colores de la naturaleza y los encantamientos de la poesía prestan su atractivo a la expresión de la fe.

La vida política intensa apartaría al poeta durante muchos años de la publicación de nuevas obras; pero en 1836 apareció Jocelyn, gracioso idilio que lleva las huellas de un candido optimismo, y dos años más tarde, La caída de un ángel, poema filosófico en el que alternan admirables escenas pastorales con sombríos episodios; son —siempre citando a Lanson— como dos fragmentos de una inmensa epopeya espiritualista sobre el destino humano.

En 1839 una acogida entusiasta fue brindada a Recogimientos poéticos, que sin alcanzar la altura de las Meditaciones prueban que la inspiración del poeta romántico  estaba lejos  de  agotarse.

Después de esta obra calló, sin embargo, durante diez años, y recién en 1849, cuando conducía fogosamente sus campañas políticas y se encontraba en una crítica situación financiera, publicó las Confidencias, volumen de recuerdos que, en una prosa musical, evocan su infancia y su juventud. El tiempo de su edad madura está contenido en la novela biográfica que se inserta en las Confidencias y lleva por título Rafael. Luego aparecen las Nuevas confidencias, en las que Lamartine traza el retrato de los principales personajes literarios y políticos de su época.

José de Maistre y Rene de Chateaubriand, Madame de Staél y Carlos Mauricio Talleyrand se destacan entre todos. En 1852 dio a conocer Graziella, relato en parte autobiográfico, cuya heroína es la hija de un pescador de Mergellina, a la cual conociera durante su primer viaje a Italia. Flaubert no vio en ella sino una obra mediocre, aun cuando fuera —decía cruelmente— lo mejor que Lamartine había escrito en prosa.

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Para aliviar su inquietud financiera se abrió una suscripción pública con escasos resultados, y entonces el cuerpo legislativo votó en su favor la renta vitalicia de un capital de 500.000 francos. Una delegación se presentó en la casa del poeta, que contaba casi 80 años, para llevarle la buena noticia.

Fuera de su actividad en el dominio de la novela, el relato y la poesía, Lamartine nos dejó una Historia de los girondinos que le costó muchos años de búsqueda y de trabajo.

En esta obra, que fue publicada en 1847 y, como ya dijimos, ejerció una gran influencia sobre la Revolución, se hallan vigorosamente descriptos los personajes de Roland, Vergniaud, Brissot, Condorcet, Petión, y los de todos los otros grandes girondinos que fueron víctimas del terror. He aquí el comentario de Lanson sobre esta crónica histórica: «La Historia de los girondinos, tan poco histórica, cálida de elocuencia, iluminada por retratos prestigiosos, llena las almas de un vago y poderoso entusiasmo revolucionario…»

Y ése era el propósito del poeta que detestara siempre a Napoleón y al hijo de Felipe Igualdad y contemplara con consternación el advenimiento de Napoleón III. Su sueño había sido siempre, una república en la que el hombre no saciara con sangre su sed de poder.

Fuente Consultada:
LO SE TODO Tomo III Editorial CODEX Biografía de Alfonso de Lamartine

 

Biografía de Victor Hugo Resumen Obra Literaria del Poeta Francés

Biografía de Víctor Hugo
Obra Literaria del Romanticismo Francés

Victor Marie Hugo (1802-1885), poeta, novelista, dramaturgo y crítico francés cuyas obras constituyeron un gran impulso, quizá el mayor dado por una obra singular, al romanticismo en aquel país.

La revelación de Hugo como poeta romántico data de 1929, con la aparición del volumen de poesía Orientales.

Con Hojas de otoño (1831), Los cantos del crepúsculo (1835), Voces interiores (1837) y Los rayos y las sombras (1840) se confirma en su tono intimista y meditativo.

Victor Hugo Poeta

OBRAS IMPORTANTES DE VÍCTOR HUGO

Marión Delorme (drama).
Hernani (drama).
El Jorobado de Nuestra Señora de París,
El Rey se divierte (drama).

Napoleón el Pequeño,
Los miserables.
Los trabajadores del mar.
El hombre que ríe.
El noventa y tres.
La leyenda de los siglos.
La historia De un crimen.
La piedad suprema.
Varios volúmenes de poesía dramática y lírica.

BIOGRAFIA

El gran poeta nació en Besanzón el 26 de febrero de 1802; su padre, general del Imperio, lo llevó, siendo muy niño todavía, a Italia y España.

Los ojos del pequeño se maravillaron con los espléndidos paisajes y los incomparables monumentos de lá Europa mediterránea. Sus primeras poesías, que aparecieron más tarde bajo el título de Odas y baladas, le valieron el calificativo de «niño sublime».

Por la importancia de su obra, por su diversidad y por los hechos que llenan su vida, Víctor Hugo es el autor que domina el siglo XIX en Francia.

Su padre, Léopold Hugo, era comandante del ejército revolucionario que se hacía llamar Bruto, estaba participando en la pacificación de la Vendée, sublevada por los legitimistas monárquicos, cuando conoció a Sophie Thébuchet, graciosa y piadosa muchacha educada en las tradiciones, con quien se casó en 1797.

Tuvieron primero dos hijos, Abel y Eugéne, que tenían respectivamente cuatro y dos años cuando, en 1802, Sophie esperaba otro bebé, soñando con que fuese niña ya que el nombre ya estaba elegido: se llamaría Victorine.

Pero el 26 de febrero de 1802, en Besanoon, nació un varón, Víctor.

El comandante Hugo tiene que reunirse con su unidad en Córcega. Mientras tanto, Sophie ha conocido en París al padrino de Victor, el general-marqués de Lahorie, antibonapartista declarado, que se comprometerá en la conspiración de Malet y será fusilado en 1812.

Estas relaciones —de las que no se sabe gran cosa— acabaron de separar un matrimonio tan dispar como el de los padres de Victor, quien a partir de ahora vivirá exclusivamente con su madre.

La familia se instala en París y vive casi en la miseria; mientras tanto, la fortuna de las armas distingue a Léopold, quien consigue el grado de general y obtiene el gobierno de la provincia italiana de Avellino.

Su esposa se reúne con él en Italia, pero no tardan en separarse de nuevo, y en 1814 sus padres inician una acción judicial a fin de separarse.

De vuelta a la capital, alquila una casa en el número 12 del callejón de las Feuillantines, lo que la Revolución dejó en pie de un antiguo convento. Mansión tranquila, con jardín, oasis misterioso donde los niños juegan despreocupados y felices.

La muerte repentina de su madre le obliga a instalarse solo en una buhardilla del Barrio Latino: llevará allí la vida que atribuirá al Marius de Los miserables años más tarde.

En 1822 publica su primer libro de poemas, Odas, en el que se muestra fiel servidor del trono y del altar; obra sin gran sinceridad, pero con alardes de virtuosismo:

Luis XVIII le recompensa con una pensión de mil francos que luego será doblada; ya se puede casar con Adéle. Eugéne, que también estaba enamorado de ella, se vuelve loco el día de la boda. Fueron sus testigos dos poetas: Alfred de Vigny y Soumet.

En 1823 hizo su primera incursión en el campo de la novela con Han de Islandia, y en 1826 publicó Bug Fargal; esta última es la historia de un esclavo negro que se sacrifica por salvar a la joven blanca, a quien ama.

Su actividad de escritor duró sesenta años, es decir, hasta su muerte, ocurrida el 22 de mayo de 1885, y durante todos esos años trabajó sin tregua.

La producción de. Víctor Hugo es variadísima: compuso, en efecto, poemas, obras de teatro, novelas, escritos políticos y manifiestos literarios.

Le tocó presenciar la gloria de Napoleón y su decadencia, el fin del régimen monárquico, el nacimiento de la Segunda República, el reinado de Napoleón III y la Tercera República.

Víctor Hugo aspiraba a ser el «pensamiento del siglo», pensamiento este agitado por incesantes problemas.

Así, cantó victorias, lloró derrotas y conoció el exilio. Encontramos en sus propias declaraciones la característica de su obra: «Todo lo que está en la naturaleza, está en el arte; el drama resulta de la combinación de lo sublime y de lo grotesco; el drama es la expresión de la época moderna.»

victor hugo poeta

Poco a poco fue prendiendo en su espíritu la ideología liberal, suscitada en parte por los recuerdos de la epopeya napoleónica que había vivido en su niñez.

Al mismo tiempo, se declaró francamente romántico, en un momento en que tanto Chateaubriand como Lamartine se habían consagrado a la vida política y en que la nueva corriente necesitaba un jefe que le llevara a la victoria.

Hugo fue la figura sobresaliente del «(Cenáculo», tertulia de los salones de Nodier, desde que en la introducción a su drama Cromwell (1827) expuso el programa de acción de los románticos.

Poco después, en 1830, triunfaba ruidosamente con Hernani, a pesar de la violenta oposición de los clasicistas, y con él se imponía el romanticismo en Francia. El año anterior, Las Orientales habían revelado en Hugo a uno de los grandes poetas líricos del siglo.

Fue nombrado miembro de la Academia Francesa en 1841, donde se lo acogió con entusiasmo delirante; de la misma manera fue aclamada en 1848 su entrada a la Asamblea Constituyente.

El golpe de Estado que colocó a Napoleón III en el trono ele Francia provocó la indignación del poeta, que se constituyó en el enemigo implacable de ese hombre al que consideraba un usurpador.

El pueblo entero se conmovió al enterarse que Víctor Hugo había sido proscripto por gritar su rebeldía.

Se estableció primero en Bélgica y luego en La pequeña isla de Jersey, donde publicó en 1852 Napoleón el Chico.

De regreso a París, el 4 de septiembre de 1870, dos días después del desastre de Sedán, fue elegido representante en la Asamblea Constituyente con asiento en Bordeaux.

Seis años más tarde fue nombrado senador a perpetuidad; sin embargo, el viejo titán habría de abandonar su vida política y refugiarse en la soledad, aunque, al igual que el astro al final de su trayectoria, continuaría aún irradiando su magnífico fulgor.

Escribe nuevos poemas y se consagra especialmente a El arte de ser abuelo (1877), donde traduce de manera exquisita el amor que le inspiran sus nietos.

Concluye su drama Torquemada, que no pudo ser representado y cuya composición, iniciada cuarenta años antes, había abandonado ante el desaliento que le produjera el fracaso de su obra Los burgraves.

Cuando se difundió la noticia de que su fin estaba próximo, la angustia sacudió el corazón del pueblo entero, tanto amaba al anciano cuva alma estaba «en el centro de todo, como un eco sonoro».

Contra el deseo del poeta de que su entierro fuera modesto, las exequias que se realizaron en su homenaje alcanzaron gran magnificencia.

El féretro que encerraba su cuerpo fue expuesto una noche entera bajo el Arco de Triunfo y doce poetas lo velaron.

Víctor Hugo fue grande en todos los géneros literarios. Entre sus libros de poemas citaremos: Las orientales (1829), Las hojas de otoño. Los cantos del crepúsculo (1833), Laces y sombras (1840), Las contemplaciones (1856), la monumental Leyenda délos siglos, cuya primera serie apareció en 1859, La canción de las calles y de los bosques (1865), Los cuatro vientos del espíritu (1881). Pero sus novelas fueron recibidas con mayor entusiasmo por sus contemporáneos. Las principales son: Nuestra Señora de París (1831), Los miserables (1862), Los trabajadores del mar (1866), El hombre que ríe (1869), Noventa y tres (1872).

Para el teatro escribió Hernani, cuya primera representación significo una terrible batalla entre los antiguos y los modernos: los partidarios del teatro clásico y los románticos, El rey se divierte, Lucrecia, Borgia, Ruy Blas. Su primera obra dramática, Cromwell, fue representada recién en 1856. Víctor Hugo la publicó con el agregado de un prefacio en el que resume todas sus doctrinas literarias.

En toda la obra de Víctor Hugo se pone de manifiesto su amor por los oprimidos, los débiles, su indignación frente a las injusticias sociales; su tema favorito es la lucha de la humanidad contra la tiranía, que representa para el poeta el peor de los males.

La naturaleza fue también fuente de inspiración; la grandiosidad del mar se ve reflejada en Los trabajadores del mar, obra escrita en Jersey, durante el exilio; es la historia de un pescador que enfrenta los mas graves peligros para poner en lugar seguro las máquinas de un navio encallado entre las rocas; lo mueve a ello el amor que siente por la sobrina del propietario de este navio. Pero, cuando luego de terribles aventuras, logra su propósito, se entera de que la joven ama a otro hombre; presa de la desesperación se abandona a la furia de las olas.

La crítica no siempre ha sido benévola con Víctor Hugo; algunos le reprochan su aplastante sonoridad; otros, sin embargo, consideran que la obra del gran escritor contiene páginas de las que puede enorgullecerse no solamente la literatura francesa, sino la humanidad pensante.

Este juicio es aplicable sobre todo a la mayoría de los capítulos que componen su novela más importante, Los miserables, en la que Víctor Hugo ha logrado combinar armoniosamente sus dotes de poeta, novelista e historiador.

El personaje central de esta obra es Jean Valjean, quien por haber cometido un delito insignificante se ve condenado a trabajos forzados. Jean Valjean consigue evadirse de la prisión y encuentra asilo en la casa de un obispo, Monseñor Miriel, hombre este que vive y obra según los principios evangélicos.

La acogida que el santo prelado le dispensa, las dulces palabras que le prodiga y, más aún, las que dirige a los soldados cuando éstos llevan ante su presencia a Jean Valjean, que le había robado dos candelabros de plata, abren un camino de luz en el corazón del condenado.

Éste cambia radicalmente y orienta su espíritu hacia el bien. Escondiéndose bajo  el  seudónimo  de  señor   Magdalena abre una fábrica; es elegido luego alcalde de una pequeña ciudad y gana poco a poco la estima general.

Pero un día, la policía detiene a un pobre idiota y lo arrastra ante los jueces, diciendo que ese desdichado es Jean Valjean.

Es entonces cuando el supuesto señor Magdalena, para evitar que se condene a un inocente, decide confesar su verdadera identidad. Lo encierran nuevamente en la prisión y otra vez logra fugarse.

Cambia en esta ocasión su disfraz y recoge a una niñita, para quien llegará a ser ur verdadero padre.

El policía Javert no cesa de se guir sus huellas. Un capricho del destino quiere que Jean Valjean salve la vida de su perseguidor;  sin embargo, el condenado cree que esta actitud no impedirá al policía, verdadero monstruo de conciencia profesional, cumplir su cometido.

Se equivoca; antes que perder a quien lo ha salvado, Javert se arroja al Sena.

Éste no es sino un resumen muy incompleto de una historia que en realidad reúne varias otras.

Al lado de Jean Valjean está Mario, en quien muchos han creído reconocer al autor; otro personaje importante es Gavroche, que simboliza el coraje y el espíritu del chiquillo pobre de París.

En esta obra monumental hay magníficas páginas de historia: Waterloo, las agitadas jornadas del mes de junio de 1832; hay descripciones sorprendentes, como, por ejemplo, la de las alcantarillas de París.

Víctor Hugo fue considerado como el jefe de la escuela romántica y muchos han sido los poetas que recibieron su influencia. Su espíritu inquieto encontraba fácilmente la inspiración, pues todo parecía interesarle.

Se le ha reprochado a menudo el haber prestado a los personajes de sus novelas y de sus dramas una excesiva grandilocuencia, pero lo sublime formaba parte de su naturaleza, y el gigante no podía llevar vestimentas de enano.

Pasajes de sus Obras Literarias:

victor hugo obras literarias

Gwynplaine, el noble raptado por ios gitanos, ha debido soportar de manos de éstos extrañas y horrorosas torturas que han transformado por completo la expresión de su rostro. En la Cámara de los Lores, de la cual es miembro, toma la palabra, y los lores estallan en carcajadas sin poder escucharlo. Este personaje es uno de los más trágicos de la obra de Víctor Hugo.

Una joven gitana, Esmeralda, gana su vida bailando y prediciendo el porvenir. Claudio Frollo, archidiácono de la Catedral, que se consagra a la alquimia, y Quasimodo, un enano deforme, la aman; pero Esmeralda sólo piensa en Feho, el hermoso capitán que la ha salvado de caer en manos del abominable sacerdote. Este la hace acusar de asesinato, y la gitana es condenada a muerte. Quasimodo la oculta en la iglesia; pero Claudio Frollo la encuentra y decide entregarla a una hechicera, quien reconoce en Esmeralda a su propia hija. Su fin está próximo: los guardias la han apresado. Desde lo alto de la Catedral, Claudio Frollo se apresta a presenciar el suplicio, pero surge Quasimodo y lo lanza al vacío. Dos años más tarde se encontrará, en el cementerio de San Lorenzo, el esqueleto del desdichado Quasimodo estrechamente abrazado al de Esmeralda; cuando pretendieron separarlo, quedó convertido en polvo. Este libro resulta pintoresco por las pinturas de la multitud, el lenguaie de los pordioseros y las descripciones del París de antaño. El tema principal es Nuestra Señora de París.

El rey se divierte

El rey se divierte: Los cortesanos de Francisco I sospechan que Triboulet, el bufón, oculta una aventura amorosa, y para desenmascararlo preparan un plan de minuciosa crueldad: lo hacen cómplice del rapio de la joven de quien lo creen enamorado, y que és en realidad su hija Blanca. Triboulet decide vengarse y va en busca de un espadachín para que éste dé muerte a un hombre cuyo verdadero nombre calla. Éste hombre es el rey. Pero Blanca salvará al soberano, vistiendo ropas masculinas y dejándose matar en, su lugar.

Hernani: La acción se desarrolla en España. Doña Sol ama a Hernani, el apuesto desterrado; pero su tío, Don Ruy Gómez aspira a casarse con ella. Por otra parte, el rey Don Carlos está también enamorado de la joven, y la hará raptar. La vida de Hernani está en las manos del anciano, quien decide acordarle una tregua si el joven le ayuda a salvar a su sobrina. Hernani promete, a su vez, que en el mismo momento en que llegue a sus oídos el sonido del cuerno que Don Ruy Gómez habrá de tocar, él se dará muerte. Don Carlos, llegado a emperador, se muestra magnánimo: indulta al proscripto y le permite casarse con Doña Sol. Pero la noche de las bodas suena el cuerno de Don Ruy Gómez. Hernani cumplirá su promesa, Doña Sol sigue los pasos de su amado y el anciano acabará también por quitarse la vida. Esta obra al año siguiente de su estreno obtuvo 45 representaciones y luego fue una obra de repertorio en todos los teatros de Europa, por la riqueza de la forma, la brillantez del estilo y la abundancia de las imágenes verdaderamante poéticas.

Cromwell: El héroe de la revolución inglesa, que ha alcanzado la cumbre del poder, ansia ceñir la corona real. El Parlamento y la ciudad de Londres están dispuestos a ofrecérsela, con lo cual verá colmados sus más caros deseos. Pero, hábilmente disfrazado de centinela, llega a saber que los monárquicos y los republicanos traman un complot contra el futuro rey. Dando pruebas de gran tacto, en el momento de la ceremonia rechaza la corona, y este gesto llena de admiración a sus mismos enemigos.

ALGO MAS…

Entre 1830 y 1841, fecha en que fué elegido miembro de la Academia francesa, Hugo produjo gran parte de su obra literaria, no sólo destinada a la aristocracia que asistía a las representaciones teatrales (Lucrecia Borgia, María Tudor), o bien podía saborear un buen libro de poesías (Hojas de otoño, Las voces interiores), sino también al gran público (Nuestra Señora de París).

El fracaso de Los Burgraves (1843), drama que no fué comprendido por el público, y ciertas desgracias familiares, le lanzaron al campo de la política (en 1845 fué nombrado par de Francia).

Como político, Hugo no tenía habilidad ni aptitudes. Al menos fuE consecuente con sus ideas, cada vez más democráticas. Miembro de la Asamblea Nacional en 1848, fué proscrito por Napoleón III después del golpe de estado de 2 de diciembre de 1851.

Hugo vivió desterrado hasta 1870. Residió algunos meses en Bruselas. Luego pasó a Jersey y más tarde (1855) a Güernesey. Aquí realizó una nueva etapa de fecunda actividad literaria, que culmina en Los Miserables (1862), novela de una época, de una raza y de un estilo.

De regreso a Francia después del hundimiento del Segundo Imperio, fuE elegido miembro de la Asamblea Nacional (1871) y senador (1876). Pero esta vez no intervino en política.

Reputado como vate de la Tercera República, sus facultades creadoras, declinantes con la edad, se manifestaron todavía frescas en varias obras poéticas (Cuatro vientos del Espíritu, 1881).

FuE objeto de varias celebraciones oficiales y públicas, en particular al cumplirse los cincuenta años de la «batalla de Hernani». En París, el 22 de mayo de 1885, la muerte le arrebató a Francia, pero no a la Historia..

Fuente Consulatada
Historia Universal de la Civilización  Editorial Ramón Sopena Tomo II del Renacimiento a la Era Atómica
LO SE TODO Tomo I Editorial CODEX Biografía de Víctor Hugo

Escritores Españoles Del Siglo XVII:Gracián Baltasar Tirso Molina

Breves Biografías de Escritores Españoles
Baltasar Gracián, Tirso Molina , Calderón de la Barca y Otros

La poesía vive en el siglo XVII una época de máximo esplendor, con gran variedad de temas tonos y estilos. Los poetas barrocos toman como modelo a los autores renacentistas También buscan inspiración en la literatura popular. Los tres grandes autores de la poesía barroca son Lope de Vega, Luis de Góngora, Francisco de Quevedo.

Durante el siglo XVII se publican numerosas novelas picarescas, que en una medida u otra siguen el modelo del Lazarillo de Tormes, Destacan el Guzmán de Alfarache, de Mateo Alemán, y el Buscón, de Francisco de Quevedo. Junto a ellas, la prosa de ficción desarrolla otros géneros, como la novela corta y los relatos lucianescos y costumbristas.

Florece también en esta época la prosa didáctica y moralizante, con obras como El Criticón, de Baltasar Gracián, en las que se refleja el tono de desconfianza propio del Barroco.

El gran teatro clásico de la literatura española se forma en el Barroco. Su creador fue Lope de Vega, quien supo dar con una fórmula teatral la llamada comedia nacionalque satisfizo los gustos del público. Otros grandes de los dramaturgos importantes de la época fueron Pedro Calderón de la Barca, autor de dramas filosóficos y principal cultivador del auto sacramental, y Gabriel Téllez alias  «Tirso de Molina».

Los lugares fundamentales para a representación durante el Barroco fueron los corrales de comedías, las cortes de reyes y nobles y las plazas públicas.

El desarrollo del teatro supuso un fenómeno social importante, puesto que se convirtió en el principal entretenimiento de la época. Esto ocasionó también la expansión del fenómeno teatral como un negocio la profesionallzación de las personas que intervenían en este espectáculo.

Baltasar Gracián — Este gran pensador nació en Belmonte, cerca de Calatayud, el 5 de enero de 1601 y murió en Tarazona el 6 de diciembre de 1658. Perteneció a la Compañía de Jesús y fue rector del Colegio de dicha Orden en Tarragona, donde explicó humanidades, filosofía y teología.

Baltasar Gracian

«Lo bueno, si breve, dos veces bueno», frase conceptista por excelencia, corresponde al escritor Baltasar Gracián. Sagaz escrutador de lo humano, llegó a igualar a los grandes maestros de la sátira con El criticón. Este fragmento pertenece a esta obra, considerada la más representativa de la novela alegórica española.

Había formado parte, como capellán castrense, del ejército del marqués de Leganés en la guerra de Cataluña, en tiempos de Felipe IV. Su obra más famosa es El Criticón, que publicó sin consentimiento de sus superiores, por lo que fue amonestado, pero dos años más tarde (1653) apareció la segunda parte, titulada Juiciosa cortesana filosofía en el otoño de la varonil edad, autorizada por Lorenzo Gracián, hermano de Baltasar y de estado seglar.

Por este motivo se le sancionó nuevamente, prohibiéndosele que publicara más libros.

Mas en 1657 y también firmada por Lorenzo, salió a la luz la tercera parte llamada En el invierno de la vejez, por lo que Baltasar fue castigado con reprensión ante la comunidad, ayuno a pan y agua, y privado de su cátedra. Se le relegó al Colegio de Graus y después al de Tarazona, donde murió al poco tiempo.

Gracián era un moralista sagaz y profundo. Su estilo era conciso y enjundioso. Sus obras principales, además de las reseñadas fueron El Héroe, Agudeza y Arte de Ingenio y El discreto. Olvidado pronto, fue exhumada su obra por Schopenhauer. Su nombre figura en el Catálogo de Autoridades de la Lengua, publicado por la Real Academia Española.

Sus Obras Literarias Mas Importantes

    • El Criticón (1651)
    • El Discreto (1646)
    • Oráculo manual y arte de prudencia (1647)
    • Agudeza y arte de ingenio (1648)
    • El Héroe (1637)
    • El Político (1640)

Frases Famosas de Baltasar Garcián:

Saber y saberlo demostrar es saber dos veces.

Lo bueno, si breve, dos veces bueno.

Donde acaba el deseo comienza el temor.

Las serpientes son las maestras de toda sagacidad: ellas nos muestran el camino de la prudencia.

Pon un gramo de audacia en todo lo que hagas.

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Fray Gabriel Téllez, «Tirso de Molina». — Nació en Madrid en octubre de 1571 y murió en Soria el 12 de marzo de 1648.

Fue fraile de la Merced, predicador, maestro en Teología y excelente y fecundo autor dramático (influído por Lope de Vega). Sus primeros estudios los hizo en el Colegio de la Orden de Madrid y después en Alcalá de Henares.»Tirso Molina» es su seudónimo.

Tellez Molina Escritor Español

Lo culto y lo popular se combinan perfectamente con la acción en las comedias de Tirso de Molina, uno de los comediógrafos más reconocidos del siglo de oro español. La ilustración es un retrato anónimo del siglo XVII que se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid (España).

Residió en Guadalajara y Toledo, y en 1616 se embarcó para América; estuvo unos dos años en Santo Domingo y retornó a España; pasó a Toledo, su residencia habitual, y vivió luego una larga temporada en Madrid, donde frecuentó el trato de Lope de Vega, continuando los rumbos trazados por el Fénix de los Ingenios y mejorando la escena.

La bibliografía teatral de Tirso de Molina (pues tal era el seudónimo que usaba) es abundante y no toda se conserva. Sus producciones más célebres son El Burlador de Sevilla o El Convidado de piedra, escrito sobre una leyenda que debió conocer en Sevilla, El vergonzoso en Talado, La prudencia en la mujer y El condenado por desconfiado.

Fue autor de fértil imaginación y ameno y desenfadado estilo. Sus andanzas literarias y teatrales le produjeron algunas mortificaciones a instigación de sus enemigos, llegando en una ocasión a ser alejado de la corte, con indicación de que dejara de escribir para  el teatro.

Sus Obras Literarias Importantes:

    • El vergonzoso en palacio (1611)
    • Marta la piadosa (1614)
    • El condenado por desconfiado (1615)
    • El burlador de Sevilla (1620)
    • Desde Toledo a Madrid (1626)
    • Deleitar aprovechando (1635)

Frases Famosas de Tirso Molina:

A una verdad, le añaden muchos ceros.

En las promesas almíbar y en el cumplimiento acíbar.

Quien a ser traidor se inclina, tarde volverá en su acuerdo.

El traidor es traidor porque es cobarde.

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Pedro Calderón de la Barca —Este gran poeta y autor dramático nació en Madrid el 17 de enero de 1600 y murió en la misma villa el 25 de mayo de 1681. Estudió en Madrid y Salamanca, llevando una juventud agitada.

En 1625 se dedicó a la profesión militar que, según consta, ejerció hasta 1641, perdiéndose su pista en este aspecto desde esa fecha. Durante el sitio de Lérida fue herido y se le otorgo una licencia y pensión vitalicia en 1642.

Calderon de la Barca

El dramaturgo español Pedro Calderón de la Barca (1600-1681) es el máximo representante del auto sacramental, una representación dramática alegórica sobre la Eucaristía, en la que se dramatizan conceptos abstractos de la teología católica convirtiéndolos en personajes, para que al público le resulten más concretos. En escena aparece Dios, la Discreción, la Hermosura y otros entes abstractos. Escribió unos ochenta, entre los más conocidos se encuentra El gran teatro del mundo. Un actor recita un fragmento del conocido monólogo de Segismundo en La vida es sueño.

En 1651 abrazó el estado sacerdotal, pero sin abandonar la producción teatral, aunque se decía que ese era su propósito. Su genio poético alcanzó alta estimación por la elevación de sentimiento y la propiedad de la expresión. Su producción es numerosa, tanto en autos sacramentales como en dramas religiosos y profanos.

Entre éstos los más conocidos y representados son El Alcalde de Zalamea y La vida es sueño, habiendo un auto sacramental de idéntico nombre. Entre los  dramas religiosos citaremos El Príncipe constante.

Los restos de Calderón que, tras de varios traslados, se hallaban depositados en una arqueta en la iglesia de Los Dolores de Madrid, de la que había sido cura el insigne dramaturgo, desaparecieron al ser incendiada dicha iglesia en 1936 por las turbas rojas.

Disfrutó del máximo prestigio en la brillante corte de Felipe IV y su nombre va asociado a la inauguración del palacio del Buen Retiro de Madrid, en 1635, y a numerosas representaciones teatrales palaciegas. El rey le honró otorgándole el hábito de Santiago.

Sus Obras Literarias Importantes:

    • La vida es sueño (1636)
    • El príncipe constante (1629)
    • La dama duende (1629)
    • El médico de su honra (1637)
    • El mágico prodigioso (1637)
  • Amor, honor y poder (1623)

Frases Famosas de Calderón dela Barca:

No hay razón donde hay fuerza.

⊕ Quien vive sin pensar no puede decir que vive.

⊕ El silencio es retórica de amantes.

⊕ Quien daña al saber, homicida es de sí mismo.

⊕ El caer no ha de quitar la gloria del haber subido.

⊕ Es muy propio hablar más el que más teme.

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Fray Félix Lope de Vega Carpió. — Este fecundo autor teatral nació en Madrid el 25 de noviembre de 1562 y murió en la misma capital el 27 de agosto de 1635. Cervantes, de quien fue contemporáneo, en razón a su fecundidad e inspirada vena poética, le llamaba admirativamente «Monstruo de la Naturaleza».

Lope de Vega Escritor Español

El dramaturgo español y creador del teatro nacional, Lope de Vega (1562-1635), abruma en su grandeza; Miguel de Cervantes le llamó «monstruo de la Naturaleza» con cierta envidia y desprecio aunque también reconoció que había logrado «el cetro de la monarquía teatral». La fecundidad literaria de Lope de Vega es impresionante; cultivó todos los géneros vigentes en su tiempo, dando además forma a la comedia. Escribió unas 1.500 obras teatrales, muchas de ellas perdidas, entre las que se encuentran auténticas joyas de la literatura universal como El caballero de Olmedo. El fragmento leído corresponde al final del acto III, cuando Tello encuentra a su señor moribundo.

Aparte de sus indiscutibles méritos como autor y poeta, resaltaba entre sus facultades la facilidad y rapidez en la composición de piezas teatrales. Es conocidísimo el pareado que él mismo compuso alusivo a la fecundidad de su producción: «Y más. de ciento, en horas veinticuatro — pasaron de las Musas al teatro».

Autor fecundísimo, Lope de Vega (1562-1635) caló en el espíritu popular con obras que perduran por su fuerza dramática, el estilo elegante y puro, y la perfección técnica.

Sus obras son numerosas (se aproxima su cifra a las 2.000 y se han impreso de ellas unas 300 o más). La inspiración que las anima, la gracia, el ingenio, la fina observación, lo oportuno y ajustado de su diálogo, han hecho de la ingente obra de este poeta dramático una inagotable cantera de donde han tomado materiales muchísimos literatos y autores. Es muy difícil señalar calidades en las obras teatrales de Lope de Vega, dado el gran número de las que se representaron y el mayor aún de las que se han publicado.

Escribió también autos sacramentales, en gran número, y romances pastoriles; pero su celebridad la debe exclusivamente a su obra teatral. La vida de Lope fue agitada y tormentosa. En su juventud fue soldado de las galeras en una ocasión, y tripulante del navio San Juan en la Armada Invencible, en la que hizo la campaña contra Inglaterra.

Fue después procesado y .condenado por difamación; tuvo muchas aventuras amorosas que le dieron no poca descendencia ilegítima y, finalmente, ingresó en la Congregación de la Orden Tercera de San Francisco y desempeñó cargos en la Curia eclesiástica, pero sin enmendar su conducta, a pesar de cuyos antecedentes y del espíritu de la época, alcanzó gran consideración porque su genio teatral y literario eclipsaba sus tachas morales. Sus restos, al igual que los de Cervantes,  también   se  han  perdido.

Sus Obras Literarias Importantes:

    • El caballero de Olmedo (1626)
    • La Arcadia (1598)
    • La hermosura de Angélica (1602)
    • El villano en su rincón (1611)
    • La dama boba (1613)
  • El perro del hortelano (1615)

Frases Famosas de Félix Lope de Vega:

⊕ “La poesía es pintura de los oídos, como la pintura poesía de los ojos”.

⊕ “El amor tiene fácil la entrada y difícil la salida”.

⊕ «No sé la razón de la sinrazón que a mi razón aqueja».

⊕ «Piezas somos de ajedrez y el loco mundo es la tabla, pero en la talega juntos peones y reyes andan».

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Luis de Góngora y Argote (1561-1627), poeta español, cima de la elegancia de la poesía barroca y modelo de poetas posteriores. Góngora estudió Leyes en la Universidad de Salamanca. El poeta manifiesta tempranamente su vocación literaria y, aunque comienza su carrera eclesiástica, fue conocida su afición por cuestiones mundanas como el juego, que le ocasionó dificultades económicas.

luis de góndora

Góngora tuvo en vida defensores apasionados y críticos implacables. El carácter mismo de su poesía haría que esta división de opiniones continuara después de su muerte y llegara aún a nuestros días. Sus críticos mas famosos fueron Lope de Vega y Quevedo.

Estuvo relacionado con la corte, tanto en Valladolid como en Madrid, donde se instala en 1617. Allí convivió con los políticos y escritores más destacados de su tiempo y llegó a gozar en vida de enorme fama. Góngora fue capellán real de Felipe III, gracias a la mediación del duque de Lerma.

Pero la muerte de este, así como la de su amigo el conde de Villamediana, le situaron en una compleja relación con el conde-duque de Olivares. Los últimos años de su vida suponen el debilitamiento de los apoyos políticos y de la protección de la que había gozado en los tiempos del monarca anterior. Este empeoramiento de su situación social se refleja en su obra, en la que se acrecienta el tono desengañado.

Fue el máximo representante del estilo culterano. En su obra se distinguen actualmente dos vertientes: los poemas cultos y los poemas populares.

En su poesía de influencia culta, escrita en su mayoría en arte mayor, usó la métrica de origen italiano y los recursos propios del culteranismo. Se incluyen en esta línea sus sonetos y dos extensos poemas:

La Fábula de Polifemo y Galatea relata la historia mitológica del amor del cíclope Polifemo por la ninfa Galatea. La ninfa está enamorada de Acis, hijo de un fauno de una ninfa, al que Polifemo mata dejándole caer encima una peña. Los dioses, apiadados, convierten a Acis en río. En esta obra aparece reflejado el contraste barroco entre la belleza y lo monstruoso a través de sus protagonistas.

Las Soledades narran la historia de un joven náufrago que es acogido por unos cabreros . por unos pescadores, lo que le da la oportunidad de conocer el mundo idílico de estos personajes. El propósito de Góngora era escribir cuatro soledades, oero el poema quedó truncado en la segunda. En esta obra se defiende el contacto con la naturaleza y el alejamiento de la ciudad. Sin embargo, esta alabanza de la vida sencilla en la que se centra el tema de la obra contrasta con el tratamiento extremadamente complejo al que Góngora somete el lenguaje. El tópico de! beatus ¡lie ahora menosprecio de corte), que había sido tan común en el Renacimiento, se presenta en esta obra mediante el desequilibrio barroco.

Góngora cultivó además una poesía de influencia popular, como romances y letrillas, que son composiciones sobre temas diversos (moriscos, pastoriles, burlescos, religiosos), en las que utilizó un estilo menos artificioso. Muchos de estos poemas adquieren un tono sátirico y en ellos se caricaturiza a diversos tipos sociales.

Las composiciones escritas en arte menor presentan, en general, un lenguaje más próximo a la estética renacentista, Una de las creaciones más famosas de este tipo es la Fábula de Píramo y Tisbe, compuesta en omance. En ella se narran, en tono burlesco, la historia mitológica de la cita entre Piramo y Tisbe y los equívocos que les llevan a ambos a la muerte. Se manifiesta de nuevo en esta obra el contraste barroco: un tema elevado es tratado en un tono humorístico y con formas populares.

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Fuente Consultada:
Historia Universal de la Civilización  Editorial Ramón Sopena Tomo II del Renacimiento a la Era Atómica
La Enciclopedia del Estudiante   Tomo N°15 Literatura Española e Hispanoamericana

Biografía de Francisco Quevedo Resumen de su Vida y Obra

Biografía de Francisco Quevedo
Resumen de su Vida y Obra Literaria

Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645), escritor español, cultivó tanto la prosa como la poesía y es una de las figuras más complejas e importantes del barroco español. Uno de los autores más complejos y lleno de matices del barroco español es Francisco de Quevedo y Villegas. Su obra poética forma un conjunto monumental de poesía metafísica, amorosa, satírica, religiosa y moral.

En los últimos tercetos de su soneto Amor constante más allá de la muerte, que aquí recita un actor, se expresa la paradoja del amor, que triunfa más allá de la muerte. El retrato de Quevedo es obra del pintor español Diego Velázquez.

Francisco Quevedo

Francisco de Quevedo y Villegas fue el más grande prosista del movimiento barroco español y el gran maestro del conceptismo. Está considerado por algunos críticos como el mayor escritor de todos los tiempos después de Cervantes.

Vida. Nació en Madrid (1580) y se crió en un ambiente aristocrático, pues su padre era secretario de la princesa María y su madre dama de cámara de la reina. Su infancia transcurrió así en la corte de Felipe II

Este insigne polígrafo español nació en Madrid en septiembre de 1580 y murió en Villanueva de los Infantes (Ciudad Real) el 8 de septiembre de 1645. Estaba dotado de viva imaginación, fuerte voluntad y clara y precoz inteligencia, a tal extremo que a los cuatro años sabía ya leer correctamente.

Cursó en Valladolid filosofía, artes y teología, disciplina de la que se graduó en Alcalá de Henares. Además de conocer el hebreo, dominaba las lenguas francesa e italiana a tal punto que en la conversación en cualquiera de las dos últimas hubiera podido confundirse con los naturales de uno y otro país, y en cuanto a las lenguas muertas, podía contender en ellas con los políglotas de su tiempo.

Siguió de cerca el movimiento literario de su época, en lo que no hallaba dificultad, pues podía leer las obras en sus idiomas originales.

Por el ambiente en que se crió y educó estaba al tanto de todas las interioridades de la política y de las intrigas cortesanas, cuyo conocimiento le inspiró muchos escritos satíricos.

Era además un formidable esgrimidor y de ello dio muestras fehacientes venciendo con la espada al tratadista de esgrima Luis Pacheco de Narváez. Su vida universitaria le hizo conocer el ambiente picaresco tan admirablemente reflejado en El Buscón.

De carácter caballeresco y fogoso dio muerte en duelo en el atrio de una iglesia a un rufián que molestaba a una dama devota, por cuyo lance hubo de huir a Italia, acogiéndose a la protección del duque de Osuna; de allí volvió a España a resultas del lance mentado y después acompañó a Napóles al duque, del que fue secretario, demostrando sus facultades de rectitud e ingenio para el cargo.

Pasó a Venecia en secreta misión informativa y descubierto allí, estuvo a punto de ser ejecutado.

Establecióse de nuevo en España, donde a poco sufrió prisión por motivos políticos, siendo recluido en el convento-castillo de los caballeros de Santiago, en Uclés, y después fue trasladado a la Torre de Juan Abad.

Libertado más tarde, hizo vida en la Corte, alcanzando cargos de importancia en Palacio, pero indispuesto con el conde-duque de Olivares a consecuencia de la publicación de un escrito satírico cuya paternidad se atribuyó a Quevedo, sufrió nuevamente prisión y fue encarcelado en el convento de San Marcos de León en condiciones inhumanas.

Allí estuvo cuatro años, siendo libertado después de la muerte del conde-duque. Se trasladó a su Torre de Juan Abad, y de allí a Villanueva de los Infantes, donde le sorprendió la muerte.

Había casado a los cincuenta y dos años de edad con una viuda, señora de Cetina, y el matrimonio, que no fue muy feliz, se separó pronto, enviudando Quevedo al poco tiempo.

Su obra poética es considerable. Es imposible, en breve reseña, enumerar sus muchos escritos de todo género, pero se consideran El Buscón.

En 1643 liberado de la prisión, ya era un hombre acabado y se retiró a La Torre para después instalarse en Villanueva de los Infantes, donde el 8 de septiembre de 1645 murió.

Los Sueños y Tolítica de Vios como los mejores. Era un ardiente defensor de la pureza del idioma castellano, censurando los neologismos que injustificadamente se usaban.

La fama postuma de este gran escritor y pensador de elevado espíritu nos ha presentado del mismo una versión deformada al considerarlo como una especie de bufón, cultivador del chiste y de la chocarrería.

Si fue satírico y crudo en ocasiones, lo hizo con la intención profunda de buscar por aquel procedimiento el remedio de muchos males que corroían a la sociedad de su época.

En Quevedo subyacen dos extremos, el moralista estoico y preocupado por la decadencia nacional y el satírico burlón vitalista que incluso recurre a la procacidad, al lenguaje jergal y grotesco.

La coexistencia de estos dos extremos reafirma no sólo la riqueza literaria de Quevedo sino la de un periodo, el del barroco, que redescubre la posibilidad de los múltiples puntos de vista.

Humor y escepticismo son, al fin y al cabo, dos formas complementarias del pesimismo y de la conciencia de la vanidad de las cosas del mundo, sometido a crisis periódicas y al demoledor paso del tiempo.

PARA SABER MAS…

Personalidad: burla y pesimismo. Quevedo fue hombre de compleja personalidad. Su característica principal fue la inestabilidad temperamental. Su espíritu osciló siempre entre la burla y el dolor, la risa y la preocupación filosófica.

Quizás por no poder satisfacer su vocación en una sola actividad, recorrió muchos caminos en la vida: fue político avezado y sagaz, excelente artista, esposo fracasado, lector contumaz y violento panfletista.

Arriesgó su vida en intrigas políticas europeas, participó de ambiciosas maniobras cortesanas, atacó con saña y sin piedad a los enemigos literarios, y se refugió en el estudio y la meditación <»n los momentos difíciles de su vida.

Fue uno de los pocos españoles de la época de la decadencia que puso la literatura al servicio de la protesta social, con lo cual la critica lo reconoce como un precursor.

Tuvo una visión sarcástica del mundo, aunque algo atemperada por su sincera devoción al ideal jesuíta, que guardó siempre con profunda reverencia. Algunos críticos lo han considerado poco escrupuloso en su comportamiento político, pese a su esoticismo y jesuitismo (Gerald Brenan).

El poeta. Compuso piezas en variados metros, pero la mejor parte de su obra son las letrillas, los romances y los sonetos.

Están escritos con una facilidad y fluidez características, y en general dejan trasuntar sus sentimientos de desilusión por la brevedad de la vida humana, la muerte, la fragilidad de las cosas, el estado de la sociedad y la decadencia moral de los españoles.

El dominio técnico de la poesía es casi completo, pero sobre lodo sobresale Quevedo en la maestría con que maneja el vocabulario y la sintaxis. Es por eso, fundamentalmente, un poeta verbal.

Por momento, y pese a su aversión por el estilo oscuro y recargado de los culteranos, Quevedo cede también a las tendericias de la época, y complica un poco la claridad y la fluidez de sus versos con concesiones al rebuscamiento de la expresión.

Las obras en prosa. Compuso en prosa obras filosóficas, ascéticas, políticas, de crítica literaria, festivas, satírico-morales, cartas y una novela picaresca. En el conjunto de su obra, se manifiestan dos perfiles típicos de su arte, el satírico y el filosófico.

Casi todos los críticos coinciden en expresar que el verdadero Quevedo es el festivo y satírico-moral. Muchas de sus obras, por ser verdades amargas, corrieron al principio sólo en manuscritos.

Sacó a la luz los defectos y demasías de los médicos, boticarios, sangradores, abogados, procuradores, oficiales del gobierno, mujeres culteranas, artistas simuladores, avarientos, herejes, despenseros, astrólogos, alquimistas, sastres, eruditos pedantes y muchos otros ejemplares humanos, así como también usos, costumbres, situaciones e instituciones de su época.

En varias ocasiones, al preparar para las prensas las versiones definitivas de obras, suprimió o modificó párrafos, frases, palabras y aun títulos, que por su carácter escabrosse afectaban las buenas costumbres o el sentimiento de la gente.

Quevedo. accedió también a realizar expurgaciones injustificables para la Inquisición. El autor atribuyó estos desvíos o licencias, a «los hervores de la niñez».

En política, tomó las teorías de la Escolástica, La Patrística y los autores italianos del Renacimiento, sobre el estado ideal y el monarca (Política de Dios y gobierno de Cristo), e hizo una biografía de Marco Bruto sobre el texto del historiador antiguo Plutarco (Marco Bruto).

En ascética, se inspiró en los autores españoles de esa escuela (Vida de San Pablo), y en crítica literaria, dirigió fundamentalmente sus escritos a atacar a los culteranos (La culta latinoparla).

Las dos mejores obras en prosa de Quevedo son la novela picaresca El Buscón y la serie de visiones titulada Sueños.

Fuente Consultada:
Historia Universal de la Civilización  Editorial Ramón Sopena Tomo II del Renacimiento a la Era Atómica
Literatura Española, Hispanoamericana y Argentina de Carlos Alberto Loprete Editorial Plus Ultra

Obra Literaria de George Bernard Shaw Resumen de su Biografia

RESUMEN BIOGRAFÍA DE GEORGE BERNARD SHAW
CRONOLOGÍA DE SU OBRA

George Bernard Shaw nacido en Dublin (Irlanda) en 1856 fue un destacado escritor, considerado el autor teatral más significativo de la literatura británica posterior a Shakespeare. Además de ser un prolífico autor teatral —escribió más de 50 obras—, fue el más incisivo crítico social desde los tiempos del también irlandés Johnathan Swift, y el mejor crítico teatral y musical de su generación. Fue asimismo uno de los más destacados autores de cartas de la literatura universal. Murió en  Ayot St Lawrence (Reino Unido) el 11/02/1950.

George Shaw

Premio Nobel de Literatura en 1925, George Bernard Shaw es un famoso dramaturgo irlandés que también ha ganado una reputación como crítico musical y ensayista. La mayor obra de este genio  fue «Pygmalion», publicada en 1914.  Fue, sucesivamente, crítico teatral, literario y musical, poeta, conferenciante, novelista y comediógrafo. Su agudo sentido del humor lo llevó a burlarse de la sociedad de su época, especialmente de aquello que le parecía hipócrita y convencional.

Tras la separación de sus padres, estudió en Dublin, en escuelas religiosas, tanto católicas como protestantes, y desde muy joven trabajó para poder completar su educación, pues fue un autodidacta. Su pasión por la literatura y la música se inició desde muy joven, y cuando el matrimonio de su padres, él con 20 años, junto a su madre y hermanas se radicaron en Londres.

Allí desplegó su pasión y conocimientos y se destacá muy rápido como crítico de teatro y la música, empezando  a tener éxito a través de sus ensayos y panfletos. También apasionado por la política, se inspira en las ideas de Karl Marx, y se convirtió en un militante socialista en 1882.

Económicamente no la pasó bien inicialmente, pasó por varios trabajos pero sin estabiliad y hasta por momento se habla de una pobreza absoluta. Para las críticas sobre música utilizaba un seudónimo de una amigo suyo, y eso le ayudaba un poco para enfrentar sus gastos.

En cuatro años, entre 1879 y 1883 escribió cinco novelas, pero no tenía los medios para publicarlas, sólo pudo hacerlos con dos , entre ellas, La profesión de Cashel Byron (1882) donde habla de la prostitución como un profesión antisocial y la otra Un socialista asocial (1883) en respuesta al interés que había tenido sobre el pensamiento marxista de la época.

En literatura fue un autor muy prolífico, escribió más de cincuenta piezas. Divertido y comprometido con la realidad, en sus obras se  destacan algunos temas que son muy apreciados por él como es el arte, el pacifismo y la política. Ya en los albores del siglo XX, el éxito de  sus obras, lo transforman en un profesional de este arte.

El humorismo que desarrolló George Bernard Shaw, a través de sus obras, resultó siempre ingenioso; pero, a veces, llegó a ser despiadado y hasta cruel.

Se casó al mismo tiempo, Charlotte Payne-Townshend, una joven que conoció en la Sociedad Fabiana, un club político y artístico al que pertenecía. Inspirado por la historia y la mitología, publicó alternativamente «César y Cleopatra» en 1898, «Androciès y el León» en 1912 y «Pigmalión» en 1914.

 La Sociedad fabiana estaba formada por un grupo de socialistas de clase media que defendía la transformación de la sociedad y el gobierno ingleses mediante la asimilación, en lugar de la revolución.

Sus obras teatrales van precedidas por sustanciosos prólogos, donde enfoca, globalmente, el tema que desarrollará luego. Wagner e Ibsen fueron, durante su juventud, ídolos que defendió acaloradamente y tanto sobre la personalidad del músico germano como sobre la del dramaturgo nqruego dio conferencias y publicó varios trabajos, como «El perfecto wagneriano» (1898) y «La quintaesencia del ibsenismo» (1891).

Shaw defendía con pasión las obras del compositor alemán Richard Wagner, críticas que firmó, entre 1888 y 1890, con el seudónimo de Corno di Bassetto y, más adelante, con sus propias iniciales.

Buscó, primero, una popularidad fácil, leyendo, en alta voz, por las calles, sus comedias o integrando el utópico «partido social fabiano», cuya línea política trató de definir en su obra «Ensayos fabianos».

Su arte, como mencionó uno de sus comentaristas, fue «material de perenne regocijo, pese al doble fondo revolucionario de su producción». Aunque al principio sus obras no tuvieron éxito, logró imponer su modo cáustico de señalar errores y, finalmente, triunfó, siendo considerado uno de los principales escritores teatrales de habla inglesa. Supo sacar provecho material del oficio de escritor; tal es así que, al morir, dejó una cuantiosa fortuna que distribuyó, por resolución testamentaria, entre personas e instituciones meritorias.

Cuando, en el año 1925, le fue otorgado el Premio Nobel de Literatura, donó el correspondiente importe monetario a una sociedad benéfica, este premio fue el reconocimieto a su obra Santa Juana (1923), en la que convirtió a Juana de Arco en una mezcla de mística pragmática y santa hereje.

Las caricaturas de Bernard Shaw lo muestra desaliñado, flaco, anguloso, con una exagerada barba pelirroja o plateada cumpliendo su función de cubrir las marcas de una viruela que lo asaltó a los 40 años. El asunto de su vestuario fue objeto de comentarios en su época.

La rutina aquella de sus cinco novelas incluía cortarse las hilachas de sus puños del traje y entonces durante sus primeros años de periodista y novelista se paseaba por las redacciones y los mitines políticos con trapos rotos. De este estilo descuidado y harapiento de pronto pasó a modelos brillantes multicolores, de cortes excéntricos.

Lo primero que hizo en cuanto ganó sus primeros dineros fue comprarse ropa. Pero para esta elección no siguió sus conocimientos de arte ni su aguda observación del medio sino, otra vez, el hechizo de los oradores. Admiraba a Andreas Scheu, orador austríaco exilado en Londres a causa de sus ideas políticas y que en ese momento estaba empeñado en fundar en la capital inglesa la compañía Jaeger.

Jaeger se llamaba el médico alemán que quería modificar los males de este mundo haciendo que sus habitantes vistieran trajes saludables, confeccionados completamente con lana. Los princi-pios científicos y filosóficos de esta teoría convencieron al escritor, que en cuanto Scheu cumplió con su cometido y abrió la primera casa de la firma, invirtió allí su dinero.

Con gran asombro de su amigos, el hombre gris se había convertido en technicolor. Chaquetas, pantalones y sacos tenían siempre un tono fuera de lo posible y alguna particularidad. Mientras tanto, la manía del médico diseñador fue aun más lejos, inventó un traje de una sola pieza a base de lana elástica, ajustado al cuerpo.

El cliente fiel, probablemente el único, en cuanto supo de la novedad pidió un traje a medida y dio un paseo por las avenidas más elegantes de Londres. Quedan todavía algunas fotografías.

Vivía en las afueras de Londres, en una amplia casa con jardín, donde hizo que le construyeran un salón de trabajo, rodeado de cristales y montado sobre una plataforma circular, giratoria, para poder disfrutar, siempre que los hubiere, de la luz y el calor del sol.

Allí falleció, el 2 de noviembre de 1950. La vasta obra teatral de G.B.S. (también escribió algunas novelas, ensayos y poesías) se divide en dos categorías: «Comedias agradables» y «Comedias desagradables». Corresponde mencionar, entre ellas, las siguientes: «Pigmalión», «El dilema del doctor», «Cándida», «Santa Juana», «La profesión de la señora Warren», «César y Cleopatra», «Hombre y Superhombre», «Retorno a Matusalén» y «La carreta de las manzanas».

Hasta su muerte a la edad de 94, él seguirá siendo un adicto de la literatura. Defensor del vegetarismo, práctica que llevó la mayor parte de su vida, él también luchó contra la vivisección y juegos crueles con los animales.

Como pocos escritores en la historia de la humanidad, Shaw ganó fortunas escribiendo. Y probablemente —sacando los discursos en los mitines fabianos y socialistas- no haya hecho en su vida otra cosa que escribir.

Uno de sus biógrafos, Michael Holroyd, que se tomó el gran trabajo de recopilar todas las cartas, notas personales, artículos periodísticos y otros escritos, se asombraba porque Shaw escribía más rápido de lo que él podía leer. La crítica de su época lo consideró en vida el mejor escritor de lengua inglesa, el primero después de Shakespeare.

O lo que lo atormentaba, el segundo, empezando por el insuperable. Pygmalion, Major Barbara, Arms and the Man, Candida y Man and Superman, son tal vez las obras más conocidas y representadas. Sin duda, los derechos de la primera, especialmente después de que el cine la convirtiera en My Fair Lady (Mi bella dama) con Audrey Hepburn como protagonista, ha logrado que la herencia de Shaw fuera cada vez más millonada.

Si se objetara su originalidad como dramaturgo aun seguiría siendo una figura interesante en la historia del socialismo. Su elocuencia sobre las injusticias sociales y la responsabilidad social lo han puesto a rivalizar con Dickens y salir renovado. Edmund Wllson dijo una vez alabando su elocuencia: «Impulsa nuevos intereses intelectuales, provoca nuestro sentido hacia los asuntos morales, llevando nuestra atención a nuestro lado en las relaciones sociales en este mundo».

Ninguna alabanza ha sido comparable, de todas formas, con las que el mismo Shaw, que solía citarse «para dar un poco de aire a la conversación», se prodigó a sí mismo. Si hubiera muerto como Keats, a sus 26 años, no nos habríamos enterado de él. Pero vivió más de nueve décadas, un plazo considerable para cometer todas las equivocaciones necesarias y cumplir a la perfección con su propia máxima: «Una vida perdida cometiendo errores es no solamente más honorable sino más útil que una vida dedicada a hacer nada».

Ganancias, impuestos y caridad: «En América gano más de lo que puedo gastar. Acabo de abrir una cuenta corriente en el banco y mi banquero se ríe cada vez que me ve llegar, perpetuamente maravillado por todo lo que traigo. Mi renta profesional está mermando por los impuestos, tanto en los Estados Unidos como en Inglaterra. Cuando, de vez en cuando, gano unas 20 mil libras, por ejemplo, ¿a qué se reducen si están invertidas y los impuestos afectan tanto al capital como a la renta que éste produce?.

Teniendo en cuenta el capital de mi mujer y el mío, puede considerársenos comprendidos en la clase de personas que reciben 5 mil y 10 mil libras al año, y no lo gastamos todo. Soy uno de esos hombres para quienes el dinero significa la seguridad y la liberación de ciertas tiranías mezquinas. Si la sociedad quisiera proporcionarme ambas cosas, arrojaría mi dinero por la ventana, ya que me molesta el tener que cuidarlo y atraer la envidia y el parasitismo. Detesto la caridad, la protección, la munificencia y todo lo demás. Repito que cuando presto dinero a ciertas personas, las odio tan cordialmente como ellas a mí.»

G.B. SHAW

Los prólogos: Tenía el hábito de escribir prefacios a sus obras. No simplemente para aportar datos y cuestiones referentes a la puesta en escena sino para fundamentar ideológicamente sus argumentos. En estos largos prólogos se devela la finalidad esencialmente pedagógica que de todas maneras siempre es evidente en el transcurso de la obra. Fue innovador también en las acotaciones escénicas que no consisten simplemente en indicaciones para actores sino que son explicaciones narrativas de la situación que se está viviendo.

Antes de que se realizara el casting de actores para sus obras, él mismo se encontraba con los postulantes y les leía con la entonación que según él era la correcta para cada rol. El problema de la lengua inglesa y sus arbitrariedades aparece formulado en Pygmalion, donde la alumna de clase baja debe transformarse por completo para poder lograr -casi por vía de un milagro- una pronunciación correcta. En el prólogo de esta obra, Shaw expone su teoría sobre la relación 2ue los hablantes tienen con este loco idioma.

Cronología de Principales Obras de George Shaw

1884 Un socialista poco social (novela)
1886 La profesión de Cashel Byron (novela)
1891 La quintaesencia del ibsenismo (ensayo)
1892 Casas de viudas (teatro)
1893 La profesión de la señora Warren (teatro)
1893 El amante (teatro) 18941 Cándida (teatro)
1894 Héroes (Arms and the Man, teatro)
1896 El hombre del destino (teatro)
1897 Nunca se puede saber (teatro)
1898 El perfecto wagneriano (ensayo)
1898 Ensayo fabiano sobre el socialismo (ensayo)
1901 César y Cleopatra (teatro)
1901 La conversión del capitán Brassbound (teatro)
1901 El discípulo del diablo (teatro)
1903 Hombre y superhombre (teatro)
1904 La otra isla de John Bull (teatro)
1905 La comandante Bárbara (teatro)
1906 El dilema del doctor (teatro)
1910 Matrimonio desigual (teatro)
1911 La primera obra de Fanny (teatro)
1913 Pigmalión (teatro)
1913 Androcles y el león (teatro)
1914 El sentido común en relación con la guerra (ensayo)
1920 La casa de la angustia (teatro)
1921 Vuelta a Matusalén (suite de 5 piezas)
1923 Santa Juana (teatro) 1928 Guía del socialismo para la mujer inteligente (ensayo)
1929 El carro de manzanas (teatro)
1932 Las aventuras de una joven negra en busca de Dios (ensayo)
1936 La millonaria (teatro)
1949 Dieciséis autoesbozos (ensayo autobiográfico)

Cronología de sus obras, fuente Enciclopedia ENCARTA

Historia de la Fundacion del Club Progreso Vida Social Oligarquica

Historia de la Fundación del Club Progreso

El Club del Progreso: La fusión de las grandes familias porteñas unitarias y federales, al día siguiente de Caseros, con el objeto de defender los intereses porteños, debía concretarse en una institución en donde pudieran volver a confraternizar los que hasta ayer no más eran enemigos. Esta institución fue el Club del Progreso, fundada a pocos días de la caída de Rosas, el 25 de marzo de 1852.

edificio del club prgreso

Frente del Club Progreso 2° a la derecha

Los objetivos políticos de unificar a la oligarquía porteña están claramente explícitos en una carta que el presidente del Club, Diego de Alvear, envía a Mariano Várela, director del diario La Tribuna. Allí dice, refiriéndose a la fundación del Club: «Era pues necesario destruir los efectos de ese gobierno maquiavélico, y nada podría mejor llenar ese objeto importante que la creación de una sociedad donde todos pudiésemos, libre y recíprocamente, cambiar nuestras ideas y sentimientos.

Allí se han reanudado, mi querido amigo, relaciones de partido, de amistad y aun de parentesco; que se habían hecho casi extrañas durante la Dictadura. Allí empezó a verificarse la única fusión honorable y útil que reclamaba nuestro país: no la fusión de los caracteres honrados con los perversos; no la fusión de los hombres de opiniones erróneas con los famosos criminales, sino la fusión de los que, sirviendo a la Dictadura, no envilecieron su nombre con la exageración de pasiones innobles, con los que habían tenido la fortuna de salvar sus convicciones y su fama fuera del látigo abrumador de la tiranía».

En el primer acto público del Club del Progreso, un banquete realizado el 25 de mayo de 1852 en su sede de Perú 135, el ministro José B. Gorostiaga, para dejar bien asentados los objetivos políticos del Club, exclamó en su brindis: «Por la fraternidad de los dos grandes partidos políticos que ‘han dividido la República Argentina, por su reunión para trabajar ayudados por los extranjeros al mayor bien y prosperidad de la Patria».

Por su parte, en el estatuto del Club se reconocían como sus fundamentos «desenvolver el espíritu de asociación, completamente extinguido entonces, con la reunión diaria de los caballeros más respetables, tanto nacionales como extranjeros; borrar prevenciones infundadas, creadas por el aislamiento y la desconfianza, uniformando en lo posible las opiniones políticas».

No obstante, ciertos resquemores entre unitarios y federales hicieron que estos últimos poco después fundaran el Club de! Plata, cuyo primer presidente fue Bernardo de Irigoyen, pero que nunca pudo llegar a alcanzar el prestigio del Club del Progreso.

El carácter de clan porteño contra el resto del país que tuvo en sus comienzos e! Club se muestra en el hecho de que el gobernador de la provincia de Buenos Aires y sus ministros de Estado fueron considerados miembros honorarios, en tanto que Justo José de Urquiza tuvo que someterse a la votación de los demás socios para ser admitido.

En el discurso conmemorando los 50 años de su existencia, el 1° de mayo de 1902, el doctor Roque Sáenz Peña denunció este carácter porteñista del Club: «El Club del Progreso, señores, como factor político, complementario de la acción de Caseros, desconoció la amplitud de su misión y confundió la ruta clara de una política expansiva y esencialmente argentina; en otras palabras, fue exclusivista y fue porteño».

El carácter restringido del Club lo muestra el hecho de que en 1857 el número de socios no pasaba los doscientos sesenta y cinco, y en 1896 no llegaba a mil cuatrocientos. En ese reducido número de socios se encontraba, no obstante, lo más granado de la oligarquía porteña: entre sus socios estaban Bartolomé Mitre, Julio A. Roca, Domingo F. Sarmiento, Marcos Avellaneda, Leandro Alem, Adolfo Alsina, José, Marcos y Carlos Paz, Carlos Pellegrini, Lucio V. Mansilia, Dalmacio Vélez Sárs-field, Victorino de la Plaza, Roque y Luis Sáenz Peña, Diego de Alvear, Nicolás, Tomás y Juan Anchorena, Otto Bemberg, Miguel Cañé, Vicente Casares, Emilio Castro, Nicolás Calvo, Mariano Drago, Rufino de Elizalde, Juan Agustín García, Tomás Guido, José Mármol, Pastor Obligado, Vicente Quesada, Miguel Riglos, Marcelino Ugarte, etcétera.

Cumplido o no su primer objetivo de fusionar a los dos partidos políticos, el Club sirvió en los años sucesivos como factor aglutinante de la oligarquía porteña. En sus salones exclusivos los distintos miembros de la clase alta se conocían entre sí, entremezclando sus intereses mediante relaciones amistosas o sentimentales.

El Club siguió por muchos años su carrera triunfal: de la modesta sede inicial de Perú 135 pasó en 1857 al edificio renacentista de la esquina de Perú y Victoria (hoy Hipólito Yrigoyen), que acaba de ser demolido. En 1900 el Club se encuentra en su apogeo; es entonces cuando inaugura su palacio de la avenida de Mayo 633. Su decadencia comienza con el auge del Jockey Club. Entonces el Club del Progreso debe abandonar su suntuoso palacio de la Avenida de Mayo para reducirse a un edificio más modesto, en Sarmiento 1300, donde sobrevive hasta la actualidad.

Lucio V. López, en La gran Aldea, nos ha dejado una descripción del Club del Progreso en su momento de mayor esplendor: «¿Quién no conoce el Club en una noche de baile? La entrada no es por cierto la entrada del palacio del Elíseo y la escalera no es una maravilla de arquitectura. Sin embargo, para el viejo porteño que no ha salido nunca de Buenos Aires, o para el joven provinciano que recién llega de su provincia, el Club es, o era en otro tiempo, algo como una mansión sonada cuya crónica está llena de prestigiosos romances y en el cual no es dado penetrar a todos los mortales. «Es en un baile del Club del Progreso donde pueden estudiarse por etapas treinta años de la vida social de Buenos Aires: allí han hecho sus primeras armas los que hoy son abuelos. La dorada juventud del año 52 fundó ese centro de buen tono, esencialmente criollo, que no ha tenido nunca ni la distinción aristocrática de un club inglés ni el chic de uno de los clubs de París.

Sin embargo, ser del Club del Progreso, aun allá por el año 70, era chic, como era cursi ser del Club del Plata, con perdón previo de sus socios. «La entrada era cosa ardua: no entraba cualquiera; era necesario ser crema batida de la mejor burguesía social y política para hollar las mullidas alfombras del gran salón o sentarse a jugar un partido de whist en el clásico salón de los retratos que ocupa al frente de la calle Victoria.

«En esta última sala, larga y fría como un zaguán, que ha sido .empapelada cien veces por lo menos de verde o celeste claro y que ha consumido cincuenta distintas partidas de tripe de lo de Iturriaga, ha nacido una generación de la cual van quedando muy pocos representantes. Allí ha mordido la maledicencia urbana a los jugadores trasnochadores, a los maridos calaveras, a la juventud disoluta y disipada, y cada mordisco de mamá indignada ha hecho los estragos de la viruela en el retrato moral de las víctimas…

El Club del Progreso ha sido la pepinera de muchos hombres públicos que han estudiado en sus salones el derecho constitucional; literatura fácil que se aprende sin libros, trasnochando sobre una mesa de ajedrez; y a mí, no sé por qué, se me ocurre que algunos de los retratos de los hombres de Mayo que presencian aquel grupo de pensadores hacen una mueca cada vez que un pollo acompaña un discurso sobre la libertad del sufragio con un golpe que asienta sobre el damero una reina jaqueada por la chusma de los peones sobrevivientes!»‘

Durante su período de apogeo el Club del Progreso fue el telón de fondo de los principales sucesos políticos. En sus salones se tramó la revolución de 1874. Allí se refugió el coche de Cambaceres y Victorino de la Plaza cuando se intentó el asesinato de Roca, en 1879. En sus puertas se mató, en el interior de un coche, el 1? de abril de 1896, Leandro Alem.

En un papel que se encontró entre sus ropas explicó la causa de haber elegido morir en plena calle frente al Club del Progreso: «Quiero que mi cuerpo sea recibido por manos amigas». La mesa donde fue depositado el cadáver se conservó como una reliquia del Club.

Fuente Consultada: Los Oligarcas Juan J. Sabreli – La Historia Popular Tomo 15 – Vidas y Milagros de Nuestro Pueblo