Biografia de Rodo José Enrique Escritor Modernista



Biografia de Rodo José Enrique Escritor Modernista Uruguayo

Es el más conocido ensayista del movimiento modernista y una de las mayores figuras de la literatura uruguaya. Fue uno de los miembros más destacados de la llamada «generación de 1900».

Diputado por el Partido Colorado en varias ocasiones. Cofundador de la Revista Nacional de Literatura y Ciencias Sociales (1895-1897), desde entonces ejerció la crítica literaria con tolerancia y flexibilidad.

Biografía: Nació en Montevideo (1872) y asistió a una escuela ajena a todo credo religioso. De esta época datan sus primeros trabajos literarios, aparecidos en revistas escolares.

Desconocido aún por el público, fundó con otros escritores la Revista Nacional de Literatura y Ciencias Sociales (1895), y comenzó a publicar ensayos y críticas literarias que le granjearon la popularidad.

Biografia de Rodo José Enrique Escritor Modernista
José Enrique Rodó (1871-1917), escritor uruguayo que se dedicó al periodismo, al ensayo y a la enseñanza, y desarrolló una notable actividad política en una etapa crucial para la América española, al iniciarse el siglo XX.

Años después, fue designado profesor de literatura en la Facultad de Letras de la Universidad de Montevideo (1896), hasta que dio a conocer su libro Ariel (1900), que lo convirtió de inmediato en una de las figuras intelectuales más prestigiosas de América.

El libro causó un gran movimiento de ideas en el continente y fue sumamente leído por los jóvenes de su generación. Fue designado entonces director de la Biblioteca Nacional.

Abandonó luego la cátedra para dedicarse activamente a la política (1901), y ocupó una banca en la legislatura uruguaya, por dos períodos (1902 y 1908).

Publicó en ese lapso los Motivos de Proteo (1909), que logró inmediato éxito y difusión.

Con motivo de su actividad parlamentaria y política cultivó la oratoria ccn singular éxito, así como el periodismo.

Prosiguió también con su iabor de ensayista y edito El mirador de Próspero (1914), recolección de escritos anteriores sobre motivos diversos, no incluidos anteriormente en libros.



Partió luego para Europa como corresponsal de la revista argentina Caras y Caretas (1916), pero lo sorprendió la muerte mientras se encontraba en Palermo, Italia (1917). Postumamente aparecieron otros libros suyos.

El ensayista. Rodó fue esencialmente un ensayista, y como tal, está considerado uno de los más brillantes que ha producido la literatura de Hispanoamérica.

Fue ciertamente un pensador, pero al mismo tiempo fue un artista, un estilista, amante de la forma escrita perfecta.

Sus escritos revelan una sintaxis elaborada y cuidada, una prosa fría pero agradable.

Su estilo está lejos del apasionamiento y el personalismo. Al contrario, se señala su obra por la impersonalidad y el equilibrio entre las posiciones o ideas encontradas, sin escatimar méritos ni ocultar verdades.

Es un razonador discursivo, sin premura ni pre-conceptos, que busca llegar por su propia lógica a las verdades.

Por eso su posición ideológica es libre, al margen de todo doctrina rismo excluyeme. Es un eclecticismo personal que resuelve por propia cuenta y riesgo las antinomias y los conflictos especulativos.

Se ha considerado a Rodó como el autor de «la más perfecta» de las prosas americanas (Luis Alberto Sánchez), y se ha constatado la influencia que sobre ella han tenido los maestros franceses Renán y Guyau, que Rodó siguió en muchas de sus ideas.

Sin embargo, este afrancesamiento mental o estético, no provocó, como en el caso de otros espíritus galicados de la época, una desespañolización de su prosa.

«Ariel». Este libro es la obra cumbre de Rodó, y uno de los breviarios ideológicos de la juventud hispanoamericana de principios del siglo XX.



Aunque sus ideas puedan no ser compartidas unicamente, en su momento trajo un mensaje que cautivó y se difundió con extraordinaria rapidez y aceptación. Los críticos como valioso en esos años y celebraron el talento del autor.

El libro adopta la forma de consejos o clases que el profesor Próspero da a sus alumnos, al despedirse de ellos, después de un año de actividad escolar.

En nombre de Próspero le ha sido adjudicado al viejo y venerado maestro, en recuerdo al sabio de la obra de Shakespeare, La tempestad.

El maestro habla a sus jóvenes discípulos cerca de una estatua de Ariel que domina la sala, y que representa al genio del bien, a la parte noble y espiritual del ser humano, en contraposición con Calibán, el dios de la materia del mal, que aparece también en la citada obra de Shakespeare.

Allí, en ese ambiente, el maestro inculca a sus alumnos el repertorio de ideas que componen el libro.

La obra puede dividirse en tres partes: primero, la exaltación de la personalidad integral del hombre contra la especialización profesional que lo empequeñece, y defensa del ocio noble que permite la realización de las obras del espíritu; segundo, defensa de las minorías selectas y de la jerarquía intelectual contra las tendencias mediocrizadoras de la democracia moderna; tercero, crítica contra los Estados Unidos, su tipo de civilización y su escala de valores.

El «arielismo». Entre las ideas descollantes que se desarrollan en este esquema, puede señalarse su tesis de la conjunción del antiguo ideal griego, de belleza con la doctrina del cristianismo, en una especie de ideal religioso y vital apto para la nueva juventud.

Asimismo, postula un equilibrio entre las tendencias naturales de la personalidad humana y las normas educativas, como medio de lograr una armónica persona.

También busca la conciliación entre los mejores valores de la civilización española y lo más puro de la energía anglosajona.

Al referirse a los Estados Unidos, considera que su cultura no es refinada ni espiritual; que ha hecho una ciencia de la utilidad; que no hay dimensión poética en el espíritu anglosajón; pero en cambio, aplaude su filosofía de la acción, el culto de la salud y la fuerza, y el bienestar material que ha logrado con el trabajo del pueblo, pues considera que el bienestar es necesario para el reino del espíritu.



También pregona Rodó una organización social justa y noble, que supere los instintos brutales y la ignorancia, pero para ello sostiene que el sistema ideal de gobierno es una democracia dirigida por una aristocracia de la inteligencia, que despliegue un ideal de desinterés e idealismo opuesto al utilitarismo.

En síntesis, el «arielismo» propuesto por José Enrique Rodó consiste en una combinación armónica de los ideales griegos, cristianos, hispánico y anglosajón, que permita el desarrollo integral de la personalidad humana, en una sociedad democrática, justa y selectiva.

Rodó ha condenado por igual el ascetismo cristiano y el puritano por considerarlos estrechos, ha puesto su fe en la ciencia y en las democracias como semillas de los futuros estados, y ha reclamado para la América latina una urgente vida interior y una capacidad de ejecución.

Se le ha criticado a Rodó el haber simplemente planteado una teoría sin considerar la realidad social, política y cultural de Hispanoamérica, y sin tener tampoco una palabra de recordación para el indio, que es el ser más sufriente del continente.

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O sea, que su americanismo es simplemente cultural, unilateral, y que no aporta ideas propias sino que glosa los conceptos tradicionales del humanismo (Zum Felde).

Otras obras. Las otras obras de Rodó se caracterizan en general por su carácter misceláneo, que se explica por la compaginación en libros de ensayos variados, publicados con anterioridad en forma aislada.

Los Motivos de Proteo son, para algunos críticos, el mejor libro de Rodó.El autor se repite allí un poco, hace una apología de la voluntad, de la cultura grecolatina, de la renovación del individuo como mejor modo de realizar una vida, y otros temas similares o conexos.

Lo mejor de este volumen son las parábolas, género en el que sobresalió el autor uruguayo, y que consisten en ejemplos o narraciones que permiten ejemplificar simbólicamente un pensamiento profundo.

El «proteísmo» de Rodó es un culto al idealismo intelectual y estético.

El mirador de Próspero es también una recopilación de trabajos diversos sobre legislación, crítica literaria, biografías, etc., algunos de ellos de notable valor, sobre todo los referentes a crítica literaria, género para el cual el ensayista uruguayo estaba magníficamente dotado, y preparado por sus lectores de los modelos y técnicas franceses.

Ver: Modernismo en Hispanoamerica

OBRAS Y EDICIONES: Obras completa. Madrid, Aguilar. 1957. Con introducción, prólogo y notas de Emir Rodríguez Monegal.
LECTURAS COMPLEMENTARIAS Y EDICIONES. Víctor Pérez Petit. Rodó, Su vida, su obra. Montevideo, Claudio García, 193 7 Gonzalo Zaldumbide, Montalvo y Roció. Nueva York, Instituto de las Españas, 1938.

Fuente Consultada: Literatura Española, Hispanoamericana y Argentina de Carlos Alberto Loprete Editorial Plus Ultra – El Modernismo-José Enrique Rodó

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