Historia de América Latina

Resumen Historia de Bolivia Revolucion 1952 y Reforma Agraria

Resumen de la Historia Independencia de Bolivia Hasta El Siglo XX – Revolución y Reforma Agraria

El territorio de la actual República de Bolivia formaba parte del vasto dominio de los incas en la época precolombina. Después de la conquista, dependió del virreinato del Perú con el nombre de Alto Perú, hasta que en 1776, el Alto Perú fue desmembrado del virreinato de Lima y agregado al de Buenos Aires.

El Alto Perú, antes de constituirse en Estado independiente con el nombre de Bolivia, lo componían las intendencias de la Paz, Potosí, Charcas, Cochabamba y Santa Cruz.

La historia de Bolivia, hasta fines del siglo XVIII es, pues, la misma que la del Perú.

Desde 1800 empezaron las propagandas para la emancipación del país, inspiradas en los principios de la Revolución Francesa y sostenidas por algunos revolucionarios partidarios de la independencia de América, entre los que figuraba el famoso Francisco de Miranda.

El ejemplo de los Estados Unidos robustecería las esperanzas de los patriotas, algunos de los cuales gestionaban en Francia el apoyo a sus pretensiones.

En 1809 adquirió consistencia esta corriente ideológica iniciando su proceso de realización.

Sofocada la primera intentona, empezó una guerra intermitente en la que por uno y otro bando se perpetraban reprobables excesos y que terminó con las batallas de Junín (1824), ganada por el general San Martín a los españoles y la de Ayacucho librada el 9 de diciembre del mismo año, que dio la victoria al general boliviano Sucre.

Primeramente se había declarado el 11 de agosto de 1823 la llamada Republica de Bolívar en honor del libertador sudamericano.

Poco después, dentro del mismo año, la Asamblea de Chuquisaca consagró la independencia de Bolivia, nombre que también recuerda el del Libertador.

El primer presidente de la República fue Simón Bolívar, a quien sucedió Sucre y a éste el general Santa Cruz, que, habiendo pretendido reunir en una confederación a Bolivia y Perú, provocó una guerra con Chile y derrotado cu Yungay (1839), tuvo que huir y abandonar la presidencia.

Desde esta época fueron frecuentes las guerras civiles que ensangrentaron l.is presidencias de Velasco (1839), quien hizo la paz con Chile; Ballivián (1841); Belzú (1848); Córdoba (1855); Linares (1857); Acha (1861); Belzú (1865); Malgarejo (1867); Morales (1871); Frías (1872) y Daza (1876).

A partir de esta última fecha, disfrutó Bolivia de un período de relativa paz interior que comprendió las presidencias de Campero (1880), Pacheco (1884), Arce (1888), Baptista (1892), Fernández Alonso (1896), Pando (1899), Montes (1904), Villazón (1909), Montes (1913), Gutiérrez Guerra (1917), Saavedra (1821) y Siles (1925).

Éste renunció la presidencia en 1930, y durante unos meses gobernó una junta militar presidida por el general Blanco Galindo, hasta 1931, en que fue elegido presidente Daniel Salamanca para el período 1931-1935.

En noviembre de 1934 se celebraron elecciones presidenciales para lustituir al presidente Salamanca, que terminaba su mandato, y fue elegido el candidato republicano Franz Tamayo para el período legal de 1936-1940.

Pero poco después, y a causa de los reveses sufridos por Bolivia en la guerra del Chaco, en que el país venía comprometido desde 1932, se dio un golpe de Estado; las tropas apresaron a Salamanca y al presidente electo; y, mediante la forzada renuncia del primero, asumió el poder el vicepresidente José Luis Tejada Sorzano, bajo cuyo mando terminó la guerra (junio de 1935), y a quien en agosto siguiente le fue prorrogado el mandato presidencial por la Cámara de Diputados hasta agosto de 1936.

En mayo de 1936, un pronunciamiento militar obligó a dimitir al presidente Tejada Sorzano.

Asumió el poder una junta militar, y ésta designó para presidente provisional de la República al teniente coronel, jefe de Estado Mayor, Germán Busch, mientras llegaba del Chaco el coronel José David Toro, verdadero jefe del movimiento, quien a su llegada se hizo cargo del mando y formó un Gobierno constituido por cuatro militares y cuatro hombres civiles.

Depuesto David Toro el 13 de julio de 1937, fue nombrado presidente de la junta militar el coronel Germán Busch, quien pasó a ejercer el Poder ejecutivo, e instauró un régimen totalitario.

Habiéndose suicidado Germán Busch en agosto de 1939, ocupó provisionalmente la presidencia el general Quintanilla e inspiró su administración en las orientaciones políticas, sociales y económicas implantadas por su antecesor.

Declarado electo a la presidencia en marzo de 1940 el general Enrique Peñaranda, para el período 1940-1944, el 15 de abril siguiente fue investido como primer presidente constitucional de Bolivia, desde que el coronel Germán Busch abolió las garantías constitucionales del país el 24 de abril de 1939.

Peñaranda, aunque animado de intenciones patrióticas llevó un mandato agitado. Primeramente declaró la neutralidad de Bolivia en el conflicto mundial. Trató de conseguir las reivindicaciones bolivianas sobre los territorios de Tacna y Arica, estando a punto de provocar un conflicto con Chile, que fue evitado por la intervención de la Argentina y Brasil, cuyo presidente Getulio Vargas ofreció a Bolivia una zona en el puerto brasileño de Santos para la salida al mar de sus productos.

Sofocó varios pronunciamientos pero, al fin, depuesto en diciembre de 1943 por un movimiento dirigido por el doctor Víctor Paz Estensoro, asumiendo la presidencia Gualberto Villarroel, quien fue elegido en agosto de 1944 para el cuatrienio 1944-1948, pero en 1946, en el transcurso de un movimiento sedicioso, murió el presidente, siendo sucedido por una Junta de Gobierno.

En las elecciones verificadas en enero de 1947 resultó elegido el doctor Enrique Hertzog para el período de 1947-1951, pero en marzo de 1949 dejó el mando, por motivos de salud, en manos de Mamerto Urrialagoitia y en octubre renunció a la presidencia, entregándola al Congreso, quien designó presidente a Urrialagoitia, que al cesar fue sustituido por una junta militar presidida por el general Hugo Ballivián.

Derrocada esta junta el 9 de abril de 1952 y después de unos días de interinidad en que ejercieron el poder primeramente Antonio Selene y luego Hernán Siles, se posesionó de la presidencia Víctor Paz Estensoro para el período de 1952-1956.

Al presidente Hernán Siles Zuazo que rigió los destinos del país desde 1956 a 1960, le sucedió Víctor Paz Estensoro, para el período de 1960-1964 y en junio de este año (1964) fue reelegido para un tercer mandato.

Pero en noviembre de este mismo año fue derrocado por un golpe de Estado dirigido por Rene Barrientos.

Víctor Paz Estensoro es nuevamente designado presidente en las elecciones de 1964, con el general Barrientos como presidente de la junta militar de Gobierno.

En 1965 es nombrado co-presidente el general Ovando (Alfredo). Al año siguiente Barrientos obtiene la presidencia por mayoría (ya que los campesinos le apoyaban).

En este mismo año se declaró el estado de sitio, que duró cerca de 3 meses a causa de una constante actividad guerrillera, resultando muerto Ernesto Guevara (Che-Guevara).

En 1969 fue descubierto un «eminente golpe de estado», quedando de nuevo establecido el estado de sitio.

Muere en este año Barrientos en un accidente de aviación y asume el poder Luis Adolfo Siles Salinas siendo destituido posteriormente, asumiendo de nuevo la jefatura el general Ovando al que sucede en octubre de 1970, el general Torres tras la dimisión de Ovando.

En 1971, un golpe de Estado derechista eleva al poder al coronel Hugo Banzer.

Los límites, causa de enfrentamientos. En 1879 se reanuda la lucha entre Bolivia y Chile por una cuestión de límites; intervino en la lucha el Perú a favor de Bolivia, pero vencidas en 1882 por los chilenos las fuerzas bolivianas y peruanas reunidas, Bolivia tuvo que ceder a Chile el litoral marítimo de Antofagasta.

Desde entonces intenta Bolivia obtener de Chile un puerto de acceso al mar, sin que, hasta la fecha, lo haya logrado. Esta cuestión se recrudece recientemente, poniendo en peligro la paz entre ambas naciones.

Hay que reconocer que la privación de sus provincias costeras incomunica a Bolivia con el mundo y es una espina perennemente clavada en Bolivia.

La oferta por el Brasil del puerto de Santos no es más que un paliativo que, tras no resolver definitivamente la cuestión, resulta de utilización onerosa para Bolivia.

La cuestión de los límites de Bolivia, que durante largo tiempo fue de constante litigio, parece que, por fin, ha quedado resuelta. En 1903 y 1904 se

firmaron tratados que fijaron de un modo definitivo las fronteras bolivianas con el Brasil y Chile; en 1911-1912 se estableció también la del Perú; y en cuanto a la del Paraguay, que había sido objeto de largas negociaciones, tan laboriosas como infructuosas, se llegó a un acuerdo tras de la guerra del Chaco.

Bolivia reclamaba todo el territorio del Chaco comprendido entre los ríos Pilcomayo y Paraguay, mientras que el Paraguay exigía parte de ese territorio.

Después de varios incidentes fronterizos ocurridos entre destacamentos de tropas de los dos países, rompiéronse francamente las hostilidades en julio de 1932, y la lucha fue tomando incremento hasta mayo de 1933, en que el Paraguay declaró formalmente la guerra a Bolivia.

aborigen de bolivia
En la zona del lago Titicaca los aborígenes bolivianos tejen con métodos tradicionales telas para su vestimenta, como ponchos, mantas y vestidos.

Mediaron sucesivamente, esforzándose para poner paz entre los beligerantes, la comisión de naciones neutrales en Washington, el llamado A. B. C. (grupo de países formado por la Argentina, Brasil, Chile y Perú), y la Sociedad de Naciones.

Se logró un armisticio a fines de 1933; pero la tregua fue corta y pronto se reanudó la lucha con más ardor.

Así siguieron las cosas hasta junio de 1935, en que, por fin, se firmó en Buenos Aires el primer Convenio preliminar de la paz de las cancillerías de Bolivia y Paraguay y los representantes de los países mediadores.

A este convenio siguieron las consiguientes negociaciones para la desmovilización, canje de prisioneros, etc.; pero no se ultimó aún el tratado definitivo de delimitación de fronteras, porque su discusión, larga y laboriosa, requería sumo tacto para lograr la mutua transigencia de ambos países y alejar la posibilidad de que el conflicto pudiera ya recrudecerse; y sólo cuando se juzgó que esto estaba conseguido, se firmó en Buenos Aires (21 de julio de 1938) el tratado definitivo de paz y amistad entre Bolivia y el Paraguay, dando ya por resuelta, de común acuerdo, la cuestión de límites del Chaco.

Bolívar y sus hazañas. — Ya que tratamos de Bolivia no estará fuera de lugar consignar algunos datos biográficos de su «Libertador».

Simón Bolívar nació en Caracas el 24 de julio de 1783 y murió en la quinta de San Pedro Alejandrino, cerca de la ciudad de Santa Marta (Colombia) el 17 de diciembre de 1830. Completó su instrucción en Europa y casó en Madrid con una española. Vuelto a Venezuela enviudó prontamente, volviendo a Europa, por la que viajó.

A la vista de lo que ocurría en el Viejo Continente se afirmaron sus ideas patrióticas y concibió el propósito de emancipar a su patria de la tutela española.

En 1811 alcanzó la jefatura del partido patriótico de Venezuela, y empezó la lucha contra los españoles; fracasado en sus primeros intentos, abandonó el país por algún tiempo; pero en 1813 invadió Venezuela desde Nueva Granada a la cabeza de una pequeña fuerza y arrolló a cuantos se le opusieron.

Así, de victoria en victoria, y ayudado por las fuerzas que diariamente se le unían, Bolívar entró en Caracas, la capital de su patria, el 4 de agosto de 1813, al frente de sus victoriosos patriotas.

Pero luego la suerte le fue adversa y las tropas realistas se adueñaron nuevamente de Venezuela hasta fines de 1814. Bolívar había ido en ayuda de los de Nueva Granada y tomado para ellos Santa Fe de Bogotá en diciembre de 1814.

En 1817 invadió de nuevo Venezuela, venció al ejército español en varios reñidos encuentros, y se estableció en Angostura (en el Orinoco) al finalizar el año.

Después de una labor de organización política, Bolívar volvió de nuevo a prestar su ayuda a los republicanos de Nueva Granada en 1819; y, ganando algunas grandes victorias, expulsó al virrey español, y entró en Santa Fe de Bogotá como triunfante libertador en agosto. Seguidamente fue nombrado presidente de la República y con un poderoso ejército regresó a Venezuela, consiguiendo expulsar a los españoles de su país.

Al entrar en Angostura, Bolívar fue recibido entre grandes aclamaciones como el libertador y padre de la patria, justificando este título con una serie de brillantes victorias contra las tropas españolas. La independencia de Venezuela quedó asegurada y, en junio de 1820, Bolívar entró en la ciudad de su nacimiento, Caracas, como conquistador.

En 1821 fue elegido presidente de la República de Colombia (Venezuela y Nueva Granada unidas); y luego marchó en ayuda de los sublevados de Quito y Perú.

Tras alternativas de éxito y fracaso, Perú se hizo independiente (como ya se ha dicho) a fines de 182S, y en junio de aquel año el Alto Perú constituyó una República que continúa llamándose de Bolivia en memoria del campeón de la independencia de Sudamérica.

Al establecerse la constitución de los países que había libertado, Bolívar fue acusado de pretender erigirse en perpetuo e irresponsable dictador; y esta creencia condujo a largas discusiones entre sus partidarios y los republicanos que lo consideraban como un aspirante a dictador.

Bolívar resignó la presidencia en mayo de 1830, y cuando, descorazonado, intentaba embarcar para Europa, se sintió enfermo, recibiendo asilo en la finca de un hacendado español, amigo suyo, donde terminó sus días a fines de aquel año.

ULTIMOS AÑOS DEL SIGLO XX

La Revolución Boliviana de 1952: Desde su conformación, en el siglo XIX, el Estado boliviano se hallaba controlado por un pequeño grupo de políticos que defendía les intereses de los sectores propietarios y de los «barones del estaño.

Hacia la década de 1950, tan sólo existían en Bolivia unos 30.000 ciudadanos, en tanto la mayoría, que no sabía leer y escribir en idioma español, se hallaba privada de todo derecho político. De este modo, la participación política estuvo limitada a un 10% de los bolivianos.

En la década de 1930, la coincidencia de las repercusiones de la crisis económica mundial, que afectó profundamente a las exportaciones mineras, con la derrota sufrida en la Guerra del Chaco contra Paraguay, condujo a la crisis del orden oligárquico en Bolivia.

En este contexto, en 1936 un sector del ejército se hizo cargo del gobierno por medio de un golpe de Estado y comenzó a implementar una serie de reformas tendientes a mejorar las condiciones de vida de la población trabajadora, y a retomar el control estatal de los principales recursos económicos del país.

LA GUERRA DEL CHACO La caída de los precios del estaño provocó una fuerte reducción de los salarios de los trabajadores y el aumento de la desocupación. Esto llevó a que se produjeran intensas protestas y movilizaciones sociales. Para intentar poner fin a los reclamos, en 1932, el gobierno boliviano declaró la guerra a la república vecina de Paraguay, argumentando conflictos en la frontera por cuestiones de límites. La guerra terminó en un verdadero desastre para Bolivia: murieron 100 mil bolivianos y el país perdió una quinta parte de su territorio.

Los cambios emprendidos por el gobierno militar fueron, en grar medida, revertidos durante el gobierno civil que asumió en 1946.

Éste implantó un régimen represivo que declaró ilegales a las organizaciones obreras y campesinas, provocando constantes insurrecciones que fueron brutalmente reprimidas por la policía y el ejército.

guerra chaco-paraguay
Una imagen de soldados en la Guerra de Chaco-Paraguay

La estructura social boliviana: A mediados del siglo XX, la sociedad boliviana presentaba las siguientes características:

• La principal fuente de recursos económicos del país provenía de la exportación de minerales -fundamentalmente, plata y estaño-; sin embargo, estas actividades sólo empleaban al 28% de los trabajadores. La gran mayoría realizaba tareas agrícolas en tierras que les pertenecían a unos pocos latifundistas.

Por su parte, los campesinos que vivían en las comunidades indígenas soportaban, desde mediados del siglo XIX, la expropiación de sus tierras por la continua expansión de las haciendas.

En este contexto, las protestas y los movimientos campesinos fueron una constante, aun cuando sólo algunas alcanzaron cierta magnitud, dada la condición de dispersión y aislamiento de las haciendas, y excedieron el ámbito de aquella en la que se producían.

Los obreros mineros también poseían una clara identidad étnica y, aunque no muy numerosos, muchos habían sido campesinos, por lo que para ellos no eran nuevas las luchas por sus derechos.

Además, el aislamiento de las minas respecto de las grandes ciudades contribuyó a aumentar los lazos de solidaridad entre esos trabajadores.

Si bien las huelgas y movilizaciones de los mineros habían comenzado a principios del siglo XX, por fin en 1944 lograron constituir una organización que los representara: la Federación Sindical de Trabajadores Mineros.

Por entonces, los obreros de otras industrias habían comenzado a organizarse.

La ampliación de la burocracia estatal incrementó el número de los sectores medios.

Los empleados del Estado eran un grupo de trabajadores mal pagos, que también luchaba por obtener mayor participación política.

historia de bolivia mineros armados
Marcha de Mineros Armados

Movilización social y cambios revolucionarios: En las elecciones de 1951 obtuvo una amplia victoria el Movimiento Nacional Revolucionario (MNR), fundado por un grupo perteneciente a ios sectores medios, en su mayoría abogados.

El ejército los acusó de conspirar contra el país en alianza con los comunistas, dio un golpe de Estado y anuló las elecciones, hecho que desencadenó el proceso revolucionario.

En repudio al golpe de Estado, miles de trabajadores mineros se trasladaron a las ciudades portando los cartuchos de dinamita que se utilizaban en las minas.

Al mismo tiempo, el MNR consiguió apoderarse de los arsenales del ejército y entregó armas a los obreros.

Numerosos campesinos se sublevaron en las haciendas. Luego de tres días de intensos combates, el ejército fue derrotado y se formó un gobierno de coalición: el candidato del MNR que había ganado las elecciones anuladas por el golpe de Estado asumió la presidencia y designó a varios dirigentes sindicales como ministros del gobierno.

Los sindicatos se organizaron en la Confederación Obrera Boliviana (COB), y su máximo dirigente, un minero de apellido Lechin, fue nombrado ministro de Minas y Petróleo.

Se fundó la Corporación Minera de Bolivia y se nacionalizaron las principales empresas mineras (las de los barones del estaño).

Barones del estaño: Sólo tres grupos económicos controlaban la producción del estaño: el boliviano Simón patino, que además era el banquero más importante del país, manejaba casi el 50%. de la producción, con un personal de más de 100 mil hombres; la familia Aramayo y el europeo Mauricio hochschild controlaban ia otra mitad

En las áreas rurales se procedió a reemplazar a las autoridades locales existentes por funcionarios del MNR. Se organizó un Ministerio de Asuntos Campesinos y se ratificaron los decretos que abolían la servidumbre y los servicios gratuitos de los campesinos en las haciendas.

El gobierno revolucionario estableció el sufragio universal, lo cual otorgó a los campesinos (la mayoría de la población) la posibilidad de participar por primera vez en elecciones.

Inmediatamente, cien mil campesinos se movilizaron hacia la ciudad de La Paz exigiendo la repartición de tierras mediante el dictado de una ley de reforma agraria.

La reforma agraria: Por medio de una ley aprobada en 1953, el gobierno revolucionario otorgó a los campesinos aquellas tierras que se hallaban cultivando.

Al mismo tiempo, se procedió a la expropiación de las haciendas y a la distribución de los títulos de propiedad entre los que trabajaban en su interior.

No obstante, como el gobierno revolucionario tenía la intención de favorecer la modernización agraria, se respetaron los escasos latifundios que empleaban alta tecnología y utilizaban formas capitalistas de producción. Si bien con la reforma agraria terminó el sistema de hacienda en Bolivia, persistió la desigual distribución de las tierras.

Además, su fragmentación en parcelas, unida a la escasez de recursos de los campesinos y de créditos para incorporar tecnología, las hacía escasamente productivas, lo que mantuvo la pobreza campesina y motivó el éxodo de los jóvenes.

El fin de la revolución: Durante el gobierno revolucionario se obtuvo un préstamo de 100 millones de dólares de EE.UU. y las empresas norteamericanas aumentaron su presencia en la economía boliviana, llegando a controlar la producción de petróleo.

A partir de las presiones que ejercía el gobierno de Estados Unidos, la alianza entre el MNR y los sindicatos comenzó a debilitarse.

El gobierno convocó a elecciones para 1956. Tras el triunfo del candidato más moderado del MNR, Hernán Siles Zuazo, se adoptaron un conjunto de medidas económicas propuestas por EE.UU., entre ellas, la rebaja de los salarios, como un modo de frenar el proceso de alza generalizada de los precios.

Comenzaron, entonces, las huelgas que culminaron tiempo después con la ruptura total de las relaciones entre las organizaciones sindicales y el gobierno del MNR.

Fuentes Consultadas:
¿Sabes Quien …? Editorial Oceano
Enciclopedia Electrónica ENCARTA Microsoft
Pensar La Historia Argentina desde Historia de America Latina – Moglia-Sislián-Alabart- Editorial Plus Ultra

Biografía de Balbín Ricardo Líder Político del Radicalismo Argentino

Biografía de Balbín Ricardo
Líder del Radicalismo en Argentina

Ricardo Balbín, para muchos el último caudillo de la política criolla, nació en Buenos Aires el 29 de julio de 1904. Prontamente sus padres (dos inmigrantes españoles) se trasladaron a la ciudad de La Plata y ése será su definitivo lugar de radicación. Buenos Aires, apenas, un sitio donde estudiar: primero como interno del Colegio San José, luego como alumno de la Facultad de Medicina. Pero más allá de ser un buen estudiante, era el quehacer político lo que más atraía al joven Balbín.

Ricardo Balbin

Ricardo Balbín (1904-1981), político argentino. Hijo de españoles, nació en la provincia de Buenos Aires. Estudió en un internado, con el hijo de Pedro Solanet, y gracias a éste tuvo su primera participación en política, a los 12 años, en una manifestación para ver la llegada del candidato. Estudió luego en el colegio San José de Buenos Aires y en cuanto cumplió los 18 años se inscribió en la Unión Cívica Radical (UCR). Tras cursar un año en la Facultad de Medicina, hubo de abandonar por razones económicas. En marzo de 1924, comenzó la carrera de Derecho en la Universidad de La Plata, concluyendo en 1926.

La militancia radical
«Yo creo que nací radical», ha expresado Ricardo Balbín en muchas oportunidades. Coherente con ese sentimiento, apenas cumple los 18 años se afilia al partido: «El radicalismo, en primer lugar, representaba la liberación del país y, sobre todo, la liberación del individuo. Hay que tener en cuenta que aquella época era muy distinta de la actual.

Entonces coexistían dos expresiones políticas: el viejo régimen, como lo calificó Yrigoyen y la causa del pueblo». Balbín había elegido la segunda. Cuando volvió a La Plata —abandonó sus estudios de medicina por motivos económicos— se enroló en la Facultad de Derecho y trasladó a ese campo su militancia radical.

Fue secretario de la Federación Universitaria, hasta que el rector Benito Nazar Anchorena, conservador de pura cepa, decidió expulsarlo, esgrimiendo motivaciones harto conocidas: promover disturbios, en su condición de líder estudiantil. Reincorporado a los pocos meses, pronto finalizó su carrera y a los 22 años ya tenía su diploma de abogado.

En 1930, la revolución militar de setiembre arrasa con la Constitución. La mayor parte de la dirigencia radical va a prisión y los jóvenes, con más entusiasmo que que otra cosa, deben asumir el compromiso de preservar la estructura partidaria.

El 7 de octubre de ese mismo año, una movilización juvenil con banderas rojas y blancas copa la ciudad de La Plata. Se divide a ésta en secciones y a cada una de ellas se le asigna un presidente. Pero la Primera Sección queda desguarnecida, se carece de dirigentes que ejerzan su presidencia. Es entonces que algún joven, como él, sugiere a Balbín: «¿Por qué no sos vos el presidente?». Aceptó esa responsabilidad. Estaba naciendo otro líder del partido.

El largo camino
Ya antes, también por el año 30, Ricardo Balbín se había destacado. Cuando el presidente Yrigoyen decidió intervenir la provincia de Mendoza, él fue nombrado fiscal de Crimen, un cargo especialmente comprometido, donde los hombres se granjeaban con facilidad los odios de sus semejantes, que a veces trataban de tentarlos y de comprar sus conciencias y otras veces procuraban defenestrarlos, si el funcionario resultaba íntegro.

Lencinistas y conservadores lo hicieron centro de sus críticas y el joven político fue conociendo la dureza de la lucha por el poder. De todas formas, en 1931 ya estaba de vuelta en Buenos Aires y el 5 de junio de ese año era elegido diputado provincial por la Tercera Sección Electoral. El gobierno anuló la elección, pero no obstante, en 1933 volvía a ser electo.

El 7 de diciembre de 1942, obtuvo nuevamente una banca en la legislatura provincial: su participación en esa elección, que se presumía fraudulenta, fue muy criticada. Pero el ya fogueado dirigente daba buena respuesta a esas críticas: «Ustedes compórtense como se debe en una elección, que si hay fraude yo renuncio a mi banca». El fraude se produjo y la renuncia también.

Los primeros gobiernos del peronismo
En 1946, Balbín accede a la Cámara de Diputados del Congreso Nacional. Es nombrado presidente del bloque e integra de ese modo el famoso grupo de los 44 opositores al peronismo. En esa época comienza también a hablarse con respeto de sus sobresalientes dotes de orador. Su crítica al oficialismo se concentra en el monopolio de los medios de comunicación, la falta de libertad de expresión, el régimen policial, el culto a la personalidad, el manejo de fondos. Por entonces, otro diputado hacía también sus primeras armas: se llamaba Arturo Frondizi.

Esta línea definidamente opositora de Ricardo Balbín le acarreó su expulsión de la Cámara. El 29 de setiembre de 1949 se lo acusó de desacato a Perón. Sin fueros parlamentarios y con 14 procesos instruidos en su contra, fue detenido el 12 de marzo de 1950, justo en el momento en que abandonaba un local comicial en donde había sido consagrado candidato a gobernador por la provincia de Buenos Aires. Recorre las cárceles de Rosario y San Nicolás, para ser alojado, finalmente, en la celda 24 del Penal de Olmos.

Recién el 2 de enero de 1951, merced a un indulto presidencial recupera su libertad, después de 297 días de prisión. Su temperamento se mantiene incólume y en las siguientes elecciones presidenciales es el candidato por el radicalismo, secundado por Arturo Frondizi como compañero de fórmula. Obtiene de esa manera 2.416.712 sufragios mientras que Perón-Quijano triunfan inapelablemente, con 4.744.803 votos a su favor. Sigue luego un endurecimiento de las condiciones políticas, la oposición radical se vuelve muy marcada y la figura de Balbín juega un papel preponderante: sus apariciones públicas terminan generalmente en incidentes y el orador es frecuentemente detenido.

La división de la Unión Cívica Radical
El desgaste del peronismo precipita su caída y la llamada Revolución Libertadora entra a escena. Un año después de los enfren-tamientos armados, . en noviembre de 1956, la UCR se divide: Frondizi llamó a la Convención Nacional del Partido a Tucumán a fin de elegir la fórmula presidencial para las futuras elecciones y esa convención lo designó candidato. Balbín había exigido que el nombramiento se realizara a través del voto directo de todos los afiliados y la ruptura fue inevitable, Unión Cívica Radical del Pueblo se llamó el sector que de allí en adelante él acaudillaría.

En las elecciones de constituyentes de 1957, la UCRP obtuvo la primera minoría con 2.117.160, pero en las presidenciales de 1958 el escenario político fue testigo de la segunda frustración de «El Chino», derrotado por el binomio Frondizi-Gómez gracias al traspaso unánime de los votos peronistas.

Nuevamente en la oposición, Balbín fustiga la política del fron-dizismo, especialmente en sus aspectos vinculados con los contratos petroleros. Frondizi es derrocado por un golpe militar y en 1963 nuevamente salen a luz las urnas. Un sector del partido propone entonces a Balbín la candidatura a presidente de la República. Acaso por un cálculo equivocado de sus posibilidades, Balbín la rehusa, cediendo el lugar al doctor Arturo Illia, quien triunfa en las elecciones y gobierna hasta el golpe militar de junio de 1966.

La vuelta del peronismo
«Las antinomias no nos impiden trabajar juntos para superar a los regímenes de fuerza y abrir las puertas a una solución democrática fundada en la soberanía nacional»: con estas palabras, Ricardo Balbín explicaba la participación de radicales y peronistas en La Hora de Pueblo», un nucleamiento no electoral que reclamaba con urgencia al gobierno de Lanusse una salida constitucional inmediata.

Las viejas épocas de encarcelamientos y persecuciones quedaban atrás. Perón regresa al país el 17 de noviembre de 1972 y Balbín se encuentra con él en la famosa reunión del restaurante Niño. Los dos líderes conversan también en la casa del general, en Gaspar Campos: «Yo con Balbín voy a cualquier parte», expresa Perón mientras se abrazan. De todas maneras, volverán a enfrentarse en las urnas.

El 19 de diciembre de 1972, se produce la proclamación de la fórmula Ricardo Balbín-Eduardo Gamond, derrotada a la postre por los candidatos del FREJULI. Después de la renuncia de Cámpora, De la Rúa lo secundará en la disputa electoral contra Perón e Isabelita. Cuando Perón desaparece, se produce un verdadero vacío de poder. El ya anciano general lo había previsto y según algunos habría manifestado su deseo de realizar una verdadera transferencia del gobierno al líder radical, solución que resultó totalmente impracticable desde el punto de vista constitucional.

Balbín despidió los restos, de Perón con un memorable discurso: «Vengo a despedir los restos del señor Presidente de la República de los argentinos, que también con su presencia puso el sello a esta ambición nacional del encuentro definitivo. . . No sería leal si no dijera que vengo también en nombre de mis viejas luchas. . . pero frente a los grandes muertos tenemos que olvidar todo lo que fue error, todo cuanto en otras épocas puede ponernos en las divergencias y en las distancias. . . Sabrán disculparme que en esta instancia de la historia de los argentinos, precisamente en estos días de julio, el país enterraba a otro presidente, el doctor Hipólito Yrigoyen. . . «Y concluía: «Este viejo adversario despide a un amigo».

Durante la gestión de Isabel Perón, por momentos el caos y la corrupción llegaron a límites intolerables. Pero Balbín dice: «Somos partidarios de la estabilidad y de la democracia, lo que a veces nos hace aparecer como ridículos en vista de los tremendos errores que se cometen a diario. Empero, las instituciones son irreemplazables. Este gobierno debe llegar a su término, aunque sea con muletas«. Ni así llegó.

Sobrevino luego otro gobierno militar, lleno de soberbia y arrogancia. Otra vez la política fue suspendida y los políticos condenados. Otra vez, sin embargo, los inevitables errores de los gobernantes fueron devolviendo a esos viejos políticos su lugar en la escena cívica.

Como antaño, reconstruir un clima de convivencia civilizada, una alternativa democrática frente al régimen militar, fue la preocupación central de Balbín. Nadie, excepto él, podía convocar a los principales dirigentes partidarios, que conformaron la Multipartidaria.

Nadie como él, tantas veces perseguido, tenía la suficiente autoridad moral como para postergar antiguos rencores sin despertar suspicacias. Su muerte, el 8 de setiembre de 1981, fue sin duda un duro golpe para esa semilla que luchaba por sobrevivir.

Su entierro, en cambio, —la primera gran manifestación popular en muchos años— reveló que el espíritu cívico de los argentinos, aunque aletargado, aún vivía.

Fuente Consultada:
Formación Política Para La Democracia Tomo II – Biografía de Ricardo Balbín –  Editorial Redacción

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América Latina: claves para el siglo XXI

El siglo XXI representa para América Latina un siglo controversial, la mayoría de los países latinoamericanos continúan centrando su producción en la producción de materias primas.

El término “materias primas” contiene a un conjunto heterogéneo de bienes, englobando entre otros alimentos, materias primas de origen vegetal, metales, minerales y combustibles. El valor total de las exportaciones mundiales de estos bienes aumentó de $1.3 trillones en 2001 a $3.0 trillones en 2007. La razón del incremento del precio de las materias primas a nivel internacional se debe a la incorporación de China e India a la economía mundial. Si bien puede hablarse, en general, de un fuerte incremento en el precio de las materias primas, las evoluciones son distintas en función del tipo de producto.  Las que han registrado un mayor incremento son las materias primas minerales, como los metales (cobre, petróleo). En este sentido, se observa que ultimo quinquenio estos productos alcanzaron tasas anuales de crecimiento promedio del 30% y 20%. Al contrario, los productos tropicales (café, te, azúcar) han tenido un comportamiento oscilante, incluso han caído sus precios.

“La tendencia a largo plazo demuestra que los precios de las materias primas agrarias se están recuperando de una tendencia regresiva. En los países de América Latina, el sector de las materias primas tiene una gran importancia sobre la actividad económica, hasta el punto que América Latina es una de las áreas exportadoras de materias primas más importantes a nivel mundial, tras los países exportadores de petróleo del Golfo. En efecto, para países como Argentina y Chile las exportaciones representan un porcentaje superior al 34% del PIB, porcentaje que en Perú y Colombia se sitúa en 19% y 14% del PIB respectivamente. Esta tendencia se ha acentuado en determinados países (Venezuela, Chile y Perú), dado que algunas de sus principales materias de exportación han registrado una gran revalorización (petróleo y metales, y particularmente el cobre).”[1]

De esta forma, las cuatro mayores empresas de la región —PEMF PDVSA, Petrobras y PEMEX Refinación— son petroleras. De las doce compañías más grandes de la región, sólo cuatro venden productos que no sean petróleo o minerales (Wal-Mart de México, Teléfonos de México, América Móvil y General Motors de México).

Sumado a que la mayoría de los países de Sudamérica siguen dependiendo de las negociaciones con los países centrales como EEUU o Europa, presionando para modificar las políticas de proteccionismo sobre la producción de materias primas en los países desarrollados. Brasil y la Argentina hacen bien en exigir que los países ricos eliminen sus obscenos subsidios agrícolas, pero están concentrando sus energías en apenas una de las varias batallas comerciales que deberían estar librando.

Están poniendo una buena parte de sus energías en ampliar su tajada del 4 por ciento de la economía mundial lugar de —además de seguir exigiendo el desmantelamiento de barreras agrícolas- iniciar una cruzada interna para aumentar la competitividad de sus industrias y entrar en la economía del conocimiento del siglo XXI.

Sin embargo, este proceso contiene oportunidades como riesgos, todo depende de las decisiones y las políticas gubernamentales que se lleven a cabo.  En efecto, los elevados precios de las materias primas que han disfrutado las economías de América Latina las han situado ante una extraordinaria oportunidad de emplear los elevados ingresos financieros derivados de la extracción y producción de materias primas para desarrollar un patrón de crecimiento que explote sus ventajas comparativas.

Ahora bien, frente a este hecho existen posiciones controvertidas, algunos economistas son escépticos y manifiestan que esta coyuntura es solo un “cuento chino”, ya que los precios de las materias primas —incluso tras haber subido considerablemente en los últimos años— se desplomaron en más de un 80 por ciento en el siglo XX, y actualmente constituyen un sector minoritario de la economía mundial. En la década del 60 las materias primas constituían el 30% del Producto bruto mundial, en la actualidad sólo representan el 4%. Los nodos de la economía mundial están centrados en el sector de servicios (68%) y el sector industrial (29% porque desde la década del 70 a la actualidad, se produjo una transformación del modo de acumulación centrando las actividades rentables en las actividades financieras y de servicios.

Esto produce que las empresas multinacionales de tecnología como IBM, o Microsoft, tengan ingresos muchísimo más altos que las que producen alimentos u otras materias primas. Mientras que a principios del siglo XX diez de las doce compañías más grandes de los Estados Unidos vendían materias primas (American Cotton Oil, American Steel, American Sugar Refining, Continental Tobacco y U.S. Rubber, entre otras), en la actualidad hay sólo dos en esa categoría (Exxon y Philip Morris).

La posibilidad de crecimiento en América Latina  reside en la diversificación de sus economías, el desarrollo de actividades más rentables como el caso de Nokia en Finlandia o la multinacional Wipro en la India. Al igual que Nokia y Wipro, hay cientos de ejemplos de grandes compañías que nacieron produciendo materias primas y se fueron diversificando a sectores más redituables.

En el caso de Finlandia, uno de los países más desarrollados del mundo, empezó exportando madera, luego pasó a producir y exportar bienes, más tarde se especializó en el diseño de muebles, y finalmente, paso a concentrarse en el diseño de tecnología, que era mucha más rentable. El ejemplo más conocido de este proceso es la compañía Filandesa Nokia, una de las mayores empresas de telefonía ce& del mundo. Nokia comenzó en 1865 como una empresa maderera, fundada por un ingeniero en minas en el sudeste de Finlandia. A mediados del siglo XX ya diseñaba muebles, y empezó a usar su creatividad para todo tipo de diseños industriales. En 1967 se fusionó con una empresa finlandesa de neumáticos y otra de cables, para crear un conglomerado de telecomunicaciones que hoy se conoce como Nokia Corporation y que tiene 51 mil empleados y ventas anuales de 42 mil millones de dólares. Es el equivalente a cinco veces el producto bruto anual de Bolivia, y más del doble del producto bruto anual de Ecuador.

Por su parte, la multinacional Wipro Ltd., de la India, que empezó vendiendo aceite de cocina, y hoy día es una de las empresas de software más grandes del mundo. El empresario Azim Premji —conocido por muchos como el Bill Gates de la India— llegó a ser el hombre más rico de su país, y el número 38 en la lista de los más ricos del mundo de la revista Forbes, transformando radicalmente su empresa familiar.

Estaba estudiando ingeniería en la Universidad de Stanford, en los Estados Unidos, cuando murió su padre en 1966 y tuvo que regresar a su país a los 21 años para hacerse cargo de la empresa familiar, Western India Vegetable Products Ltd. (Wipro). La compañía estaba valuada en ese entonces en 2 millones de dólares, y vendía sus aceites de cocina en supermercados.

Premji inmediatamente comenzó a diversificarse, empezando por producir jabones de tocador. En 1977, aprovechando el vacío creado por la expulsión de IBM del país, empezó a fabricar computadoras.

El negocio fue prosperando, y la compañía comenzó a producir software hasta crearse una reputación de empresa innovadora, con gente creativa. Hoy día, Wipro Ltd. tiene ingresos de 1.900 millones de dólares por año, de los cuales el 85 por ciento proviene de su división de software, y el resto de sus departamentos de computadoras, de lámparas eléctricas, de equipos de diagnóstico médico y —aunque parezca un dato sentimental— de jabones de tocador y de aceites de cocina.

La empresa ha triplicado su número de empleados desde 2002, a 42.000 personas, y su sede de la ciudad de Bangalore está contratando un promedio de 24 personas por día.

El gran desafío consiste en aprovechar las actividades productivas, incluso las del sector primario, y  utilizarlas como “trampolines” hacia actividades más rentables. Para hacer eso, la experiencia de China, Irlanda, Polonia, la República Checa y varios otros países demuestra que hay que invertir más en educación, ciencia y tecnología, para tener una población capaz de producir bienes industriales sofisticados, servicios, y fabricar productos de la economía del conocimiento.

El ranking de las patentes

El cambio en el régimen de acumulación también se evidenció en el crecimiento del patentamiento de los distintos avances y descubrimientos científicos.  Entre 1977 y 2003, la oficina de patente de los Estados Unidos registró alrededor de 1.631.000 patentes de ciudadanos o empresas estadounidenses, 537.900 de Japón, 210.000 de Alemania, 1.600 de Brasil, 1.500 de México, 830 de la Argentina, 570 de Venezuela, 180 de Chile, 160 de Colombia y 150 de Costa Rica. En 2OQ3 la oficina registró unas 37.800 patentes de empresas o inversores 4 Japón, 4.200 de Corea del Sur, 200 de Brasil, 130 de México, 76 de la Argentina, 30 de Venezuela, 16 de Chile, 14 de Colombia y 5 de Ecuador.

En estos datos se puede demostrar el protagonismo de las empresas japonesas y surcoreanas frente a la situación de América Latina. En las oficinas de patentes de los países latinoamericanos, la situación es parecida: en México apenas el 4 por ciento de las patentes registradas provienen de personas o empresas mexicanas; el 96 por ciento restante son de compañía multinacionales como Procter & Cambie, 3M, Kimberly-Clark, Pfizer, Hoechst y Motorola.

A su vez, los países que más patentes registran, claro, son los que más invierten en ciencia y tecnología. En esa categoría están los Estados Unidos, que invierten el 36 por ciento del total mundial destinado a investigación y desarrollo, la Unión Europea, el 23 por ciento, y Japón el 13. Comparativamente, los países latinoamericanos y caribeños convirtieron apenas un 2,9 por ciento del total mundial destinado a investigación y desarrollo en 2000, según la publicación Un mundo de Ciencias de la Unesco.

Incluso, Latinoamérica esta rezagada por la falta de capacitación de la mano de obra destinada a la producción de bienes de alto valor agregado. En China, por ejemplo, se gradúan 350.000 ingenieros por año, y en India unos 80 mil. Comparativamente, en México se gradúan 13 mil, y en la Argentina 3 mil, según datos oficiarles. Claro que China e India tienen poblaciones muchísimo más grandes, y por lo tanto producen más ingenieros. Pero su cantidad de graduados en ingeniería es un factor importante en la economía global: a la hora de escoger en qué países invertir, las empresas de informática y otros productos sofisticados van a buscar aquellos que tengan la mayor mano de obra calificada disponible, al mejor precio.

Los economistas ortodoxos y las instituciones financieras internacionales se acordaron tarde de la importancia de la educación en el desarrollo de las naciones. En la década de los 90 bajo el Consenso de Washington, los países latinoamericanos aplicaron recetas recesivas y de achicamiento del gasto público, donde la educación sufrió un severo recorte de presupuesto.  Esta situación se agravo aun más con el paso de las décadas llegando a la actualidad con severos problemas estructurales.  Quizás la tarea más importante de los gobiernos actuales de América Latina es generar políticas educativas y sociales tendientes a solucionar estos problemas que afectan a las sociedades latinoamericanas. Y sólo a partir de allí, repensar qué lugar ocupará Latinoamérica en el nuevo concierto mundial

[1] Extraído de: http://gcg.universia.net/pdfs_revistas/articulo_106_1227718903252.pdf

Fuente Consultada: Cuentos Chinos de Andrés Oppenheimer

Historia Económica
Deuda Externa Latinoamericana
Pobreza Latina

Fusionopolis

 

Causas del Subdesarrollo de América Latina Hegemonia Britanica

Causas del Subdesarrollo de América Latina

Dominación y subdesarrollo: Durante mucho tiempo se pretendió convencer a los pueblos de Iberoamérica de que sus males residían en su incapacidad de absorción de las influencias modernizantes de los países más desarrollados. La recomendación entonces era la total apertura de puertas para la difusión de capitales, tecnología, instituciones y formas culturales provenientes de las mayores potencias capitalistas.

villa miserias en america latina

Nuestro subdesarrollo era atribuible a la perduración de elementos tradicionales, arcaicos, feudales, que tienen origen en la conquista española. El desarrollo capitalista, la estrecha ligazón al sistema capitalista mundial, se planteaba como la solución para nuestros males.

Pero se nos recomendaba paciencia: el subdesarrollo era la antesala del desarrollo, una etapa similar a la que todos los países actualmente avanzados pasaron en su momento. Con paciencia y subordinación a los consejos de aquellos países, algún día veríamos florecer pujantes nuestras economías, instituciones y cultura.

Actualmente, los latinoamericanos hemos comprendido que la raíz del atraso radica justamente en nuestra estrecha vinculación al sistema mundial capitalista. El subdesarrollo no es la antesala del desarrollo, sino la consecuencia del desarrollo de otras potencias. El desarrollo y el subdesarrollo son claramente visualizados como las dos caras de una misma moneda: somos subdesarrollados porque otros son desarrollados.

La dependencia hacia las potencias desarrolladas, la dominación que éstas ejercen sobre nosotros, se torna la clave de nuestros problemas. André Gunder Frank ha estudiado esta relación entre el desarrollo de las potencias capitalistas y el subdesarrollo de los países latinoamericanos, enunciando dos hipótesis básicas. La primera expresa lo que nosotros terminamos de afirmar: que el subdesarrollo de América Latina es el resultado de su participación en el proceso de desarrollo capitalista mundial.

La segunda proposición afirma que los países satélites logran su mayor desarrollo industrial capitalista clásico cuando y allí donde sus lazos con la metrópoli son más débiles. Señala dos tipos de aislamiento, el primero de los cuales reconoce como causa la guerra o depresión en la metrópoli. Cinco crisis aportan pruebas a su hipótesis: la depresión europea del siglo XVII, las guerras napoleónicas, la primera guerra mundial, la depresión de la década del 30 y la segunda guerra mundial.

En el mismo sentido, el historiador argentino José María Rosa atribuye a las dificultades de la metrópoli española para garantizar una frecuente comunicación con sus colonias, el incipiente desarrollo industrial registrado en América española desde el siglo XVII; «América tuvo que bastarse a sí misma. Y ello le significó un enorme bien: se pobló de industrias para abastecer en su casi totalidad el mercado interno.» (Rosa, Defensa y Pérdida de Nuestra Independencia Económica.)

La Independencia y la apertura al libre comercio, permiten la invasión de las potencias europeas, fundamentalmente de Inglaterra, que busca nuevos mercados para su producción manufacturera, desalojando a las rudimentarias industrias locales. Ante la limitación de nuestros mercados, los empréstitos ingleses constituyen el único medio para abrir los circuitos comerciales; la nueva metrópoli nos facilitaba, en préstamos bastantes onerosos, los medios para pagar las mercancías que ella misma nos enviaba.Sin embargo, entre mediados de 1820 y hasta 1850 aproximadamente, se observarán una serie de intentos de desarrollo autónomo.

A pesarque se había producido la apertura de los puertos de América al libre comercio, todavía Gran Bretaña no estaba en condiciones de garantizar la regularidad de sus flotas hasta puntos tan distantes, lo que recién ocurrirá en la segunda mitad del siglo XIX, cuando se generalice la utilización de los barcos a vapor. La endeblez de los vínculos con Gran Bretaña en este período se corresponde con la falta de consolidación de las clases dominantes iocales.

En esta situación se verifican una serie de intentos de desarrollo autónomo que, usualmente, protegen las industrias artesanales a través de aranceles aduaneros. Es el caso de Rosas en Argentina, que en 1835 dicta una Ley de Aduanas que defiende la producción de vastas zonas interiores afectadas por el librecambio.

En Colombia, entre 1826 y 1848 se lleva a cabo una política proteccionista en apoyo de la industria basada en pequeños talleres. El gobierno de Lucas Atamán, en México, llegará más lejos, otorgando préstamos para instalar industrias, especialmente textiles; se forma el Banco de Avíos, cuyo capital se integraba mediante un impuesto a las importaciones de algodón. Pero, en todos los casos, la mitad del siglo XIX marca el límite, pasado el cual los liberales se afianzan e imponen una política complementaria de los intereses de Gran Bretaña, que ya estaba en condiciones de subordinar férreamente a nuestros países.

El segundo tipo de aislamiento contenido en la hipótesis de Frank es el de aquellas regiones que por razones geográficas estuvieron débilmente vinculadas al sistema mercantilista y capitalista. El ejemplo típico es el Paraguay, que, sin posibilidades de utilizar las vías de navegación, promueve un desarrollo que, con el tendido de redes ferroviarias y la introducción de la industria siderúrgica hacia 1865, lo sitúa entre los países más avanzados de América del Sud. Luego de la derrota en la guerra de la Triple Alianza viene la imposición del libre cambio y la penetración inglesa.

Con la afirmación de la «modernidad occidental», terminó en Paraguay el desarrollo autónomo, constituyéndose en uno de los países más pobres del continente. Cuando las metrópolis restablecen los lazos comerciales e inversionistas y recuperan el control de áreas que intentaron afirmar su soberanía, el desarrollo previo es aplastado o canalizado en direcciones que consolidan la dependencia de los centros hegemónicos.

Las formas de dominación abarcan todas las instancias de nuestras sociedades, el control de los gobiernos, las Fuerzas Armadas, la economía, las organizaciones sindicales, instituciones culturales y medios de difusión. En esta ocasión analizaremos fundamentalmente la penetración económica, y la acción de los monopolios, como uno de los puntos de partida fundamentales para las demás acciones del neocolonialismo.

«A mucha gente le llama la atención ese estado permanente dé perturbación del orden y a menudo de la paz en los países iberoamericanos. Este hecho, aparentemente inexplicable para los que no conocen a nuestros países, aparece como hasta natural para los que sabemos cómo se desarrolla la vida real de esos pueblos explotados por el imperialismo, con la complicidad de las oligarquías nativas que medran con ello, amparadas en sus guardias pretorianas, que no titubean en convertir en fuerzas de ocupación cuando peligra «la colonia» o los intereses creados. . . No saldremos nunca de nuestra triste condición de «subdesarrollados» en tanto seamos tributarios de la explotación imperialista.»
Juan D. Perón, La Hora de los Pueblos.

cuadro caracteristicas mundo en desarrollo

Consideraciones históricas sobre la penetración económica en América Latina
De acuerdo con la concepción que hemos esbozado, las fases del subdesarrollo estarán determinadas, en lo fundamental, por los requerimientos económicos de los centros dominantes y por sus proyectos geopolíticos de expansión y seguridad. Desde antes de la Independencia hasta nuestros días, podemos señalar cuatro etapas en la evolución de las economías de los centros hegemónicos.

Las del capitalismo comercial, capitalismo industrial (en su faz libreempresista), imperialismo yneoimperialismo. La primera de ellas caracterizada por la preminencia de Portugal y España —que actúan como intermediarias de otras naciones europeas—, las siguientes por la hegemonía inglesa con la que competirán más tarde Estados Unidos, Francia y Alemania, y la última, en la que existirá influencia de los países del Mercado Común Europeo, pero Estados Unidos será el centro imperialista fundamental.

A cada una de estas corresponderán distintas formas de organización de la economía iberoamericana, que transitará desde lo que denominaremos modo dependiente colonial exportador hasta el capitalismo dependiente agro-exportador y el capitalismo industrializado dependiente. Sólo nos han de interesar en este trabajo las etapas de capitalismo monopólico, especialmente lo que se ha dado en denominar «neo-imperialismo», teniendo en cuenta que las tendencias del desarrollo capitalista llevan inexorablemente al dominio monopolice mundial. Como dijera el economista norteamericano Magdoff, «el imperialismo no es asunto de elección para la sociedad capitalista; es el modo de vida de tal sociedad»,

La hegemonía británica
Baran y Sweeze  describen las notas características de la etapa que se inicia en las potencias capitalistas avanzadas en el último cuarto del siglo XIX:

«La segunda fase, iniciada a partir de 1880 más o menos, se caracteriza por el dominio del capital financiero. La concentración y centralización del capital conduce a la expansión de la forma corporativa, de los mercados de valores, etc. En este escenario los banqueros copan la iniciativa, promueven combinaciones y monopolios sobre los cuales sientan su dominio y devienen así un sector decisivo dentro de la clase capitalista. Como los banqueros negocian con capitales más que con mercaderías, su interés primordial en los países subdesarrollados consiste en exportar capitales hacia ellos a las tasas más altas de ganancia que sean posibles. Los capitalistas financieros de cada país imperialista quieren establecer un dominio exclusivo donde sus rivales no puedan entrar y dentro del cual sus inversiones permanezcan perfectamente protegidas. No quiere decir, desde luego, que la exportación de capital se contraponga a los objetivos del período precedente —materias primas ymercados— pues, por el contrario, una y otras se complementan a las mil maravillas. Se trata sólo de que en !a teoría Hilferding-Lenin es la exportación de capital la que domina la política imperialista.»

Dentro de este panorama general, a partir de la crisis capitalista de 1873, gran cantidad de pequeñas y medianas empresas comienzan a arruinarse y son reemplazadas o absorbidas por grandes corporaciones que centralizan en sus manos la mayor parte de la producción de una rama de la economía (concentración horizontal) o las fases complementarias de un proceso productivo, Asimismo, las grandes empresas, al disponer de mayores capitales, pueden incorporar los nuevos y costosos adelantos tecnológicos, que les proporcionan nuevas ventajas sobre la competencia.

Surgen así los grandes trusts, cartels y otras formas de monopolio. Todas estas son uniones que tienen como propósito unificar o coordinar diversas empresas bajo una sola dirección con el fin de aumentar la tasa de ganancia. Para lograr dicho aumento de beneficio se exportan capitales a países donde haya menor competencia, se pueda pagar salarios más bajos que los exigidos por los sindicatos de los países desarrollados y se pueda producir con los equipos ya superados por el progreso técnico.

¿Cuáles eran los países inversores en el período que se cierra en la Primera Guerra Mundial? En 1914 las exportaciones británicas de capital ascendían a 18.288 millones de dólares, que representaban el 52 % del total invertido; luego venían Francia (23 %), Alemania (15 %) y los Estados Unidos (10 %). En líneas generales, los capitales extranjeros (y los sectores nativos a ellos ligados) inducen a los estados latinoamericanos a promover obras de infraestructura (transportes, comunicaciones, etcétera) destinadas a facilitar la producción de alimentos y materias primas con destino al mercado europeo.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de los Grandes Fenómenos del Siglo XX Tomo 1

El Capitalismo Americano en America Latina Influencia Economica EE.UU.

El Capitalismo Americano en America Latina

Estados Unidos y el surgimiento de los conglomerados multinacionales.
Hasta 1900 Gran Bretaña ocupa la posición hegemónica sobre el continente, basada en los mecanismos ya referidos, reforzados por e! control de los circuitos bancarios y financieros. Pero en las primeras décadas del siglo se fortalece en el escenario latinoamericano un adversario que ya tenía amplio desarrollo en Centroamérica y en el Caribe: los Estados Unidos. Con la finalización de la primera guerra mundial, la posición de los países inversores sufre transformaciones.

El predominio inglés comienza a decaer y los Estados Unidos se convierten en acreedores de vencedores y vencidos. A partir del período comprendido entre las dos guerras mundiales, los Estados Unidos se convirtieron en la principal fuente de capitales para el resto de América. En los años de la depresión, y durante la segunda guerra mundial, la corriente de capitales se interrumpe hasta que, luego de 1943, los capitales norteamericanos han abarcado la mayoría de las actividades económicas de América Latina.

Los Estados Unidos  desembolsaron más del 70 % de los préstamos netos para desarrollo concedidos a los países latinoamericanos, y es el país de origen de casi el 80 % de las inversiones directas (incluidas las reinversiones de beneficios) durante el período/Í951 – 62. De acuerdo con los datos de la CEPAL (Comisión Económica Para América Latina de las Naciones Unidas), el total de la corriente neta de capital a largo plazo desde los Estados Unidos hacia América Latina, entre 1951 y 1963, asciende a 10.840 millones de dólares, correspondiendo 6.936 millones a capitales privados (64 %) y 3.904 a capital público (36 %).

Cabe que nos preguntemos si lo único que ha variado en la segunda postguerra es el desplazamiento de Inglaterra por los Estados Unidos como potencia inversionista hegemónica o si también estamos en presencia de una nueva etapa en el «desarrollo del subdesarrollo». Antes mencionamos una etapa «neoimperialista»; corresponde ahora que expliquemos cuáles son las transformaciones ocurridas en los centros hegemónicos, fundamentalmente en Estados Unidos.

La concentración económica en los Estados Unidos
Es un hecho usualmente destacado que el grado de concentración del poder económico ha experimentado un notorio incremento en la economía norteamericana de las últimas décadas: para la totalidad de las corporaciones observamos que la participación de las 200 primeras en el total de los bienes corporativos ha aumentado drásticamente: del 49 % en 1950 al 55 % en 1962. Una parte sustancial de este aumento es atribuible a la creciente proporción de fusiones y adquisiciones realizadas en los últimos años: las primeras 200 corporaciones compraron 1.900 compañías en el período 1950-1962. Al mismo tiempo, es de notar que las cinco corporaciones más grandes poseen el 13 % de los bienes corporativos en el renglón de las manufacturas. Estas cinco corporaciones participan en el 20 % de las ganancias netas.

El surgimiento de los conglomerados económicos es la característica predominante de la actual evolución de la economía estadounidense. Estas empresas, de gigantescas dimensiones, se caracterizan por el hecho de que a través de fusiones o adquisiciones han diversificado su producción de bienes y servicios en múltiples actividades no relacionadas. Por ejemplo, la Minnesotta Mining produce, además de la cinta Scotch, otros 2.000 productos diferentes, que abarcan desde rollos y cámaras fotográficas, pasando por ácido sulfúrico hasta aisladores eléctricos, además de controlar la Mutual Broadcasting System.

La Textron era al principio una empresa textil; actualmente su renglón más importante es el de helicópteros, elaborando también alimentos para pollos, embarcaciones de fibra de vidrio, calefactores portátiles, prensas para papel de aluminio, maquinaria óptica, aceite de lino, autos eléctricos para golf, etc.

Este nuevo fenómeno debe ser atribuido a dos razones: 1) la búsqueda de nuevas formas de inversión más retributivas, que se observa muy especialmente en las corporaciones mayores; 2) la necesidad de las corporaciones gigantes de protegerse de los efectos de los ciclos comerciales o de una excesiva dependencia de los gastos gubernamentales.

Celso Furtado, por su parte, señala que la inversión en múltiples sectores con un mínimo de relación posibilita la reducción de los riesgos que implica la inversión y, constatando que las empresas que se han expandido por la vía de la conglomeración poseían gran disponibilidad de dinero, afirma que ese potencial financiero es el elemento fundamental para la participación exitosa en un nuevo mercado.5 Es importante tener en cuenta que el conglomerado económico no es sólo una diversificación de la producción (como la empresa citada más arriba, que produce 2.000 clases de artículos), sino también una diversificación geográfica: actúa en muchos países al mismo tiempo.

Señalamos este segundo aspecto pues le posibilita la obtención de más bajos costos de producción por unidad merced al control del mercado mundial o de grandes regiones. La tendencia a la dispersión de las empresas manufactureras en diferentes espacios geográficos se acentúa a partir de la segunda postguerra, ya convertidos los Estados Unidos en centro organizador y administrador del sistema capitalista mundial.

Esa tendencia se ha acentuado tanto en la actualidad que es posible afirmar, siguiendo a Theotonko dos Santos: «El sector de las grandes empresas norteamericanas ligado a la inversión en el exterior… se constituye en el elemento integral de esas empresas, disponiendo de alta participación en el total de sus inversiones y ganancias». En resumen, el desarrollo del capitalismo afianza las empresas gigantescas (en especial las norteamericanas), que encuentran estrechos los límites de sus economías nacionales, y son dichas empresas las que internacionalizan la economía capitalista. En esta etapa, lógicamente, coincide con la norteamericanización del sistema.

mapa de america latina

La política de las corporaciones
Cada corporación aspira a lograr su independencia financiera mediante la creación interna de fondos de los que pueda disponer libremente la dirección. Además puede, como parte de su política, obtener préstamos, directa o indirectamente, de instituciones financieras, aunque están en condiciones usualmente de evitar la dependencia del control financiero, tan común en los grandes negocios de hace cincuenta años.

Lo que señalan los autores de «El Capital Monopolista» es la singular transformación ocurrida en la unidad de la economía capitalista: la empresa. Para ellos, en la etapa inicial del capitalismo monopólico las grandes corporaciones tienen a los banqueros como figuras rectoras, en el momento en que más acuciante era la necesidad de capitales dado el inmenso volumen de capital original necesario para acometer empresas de alto nivel tecnológico. Más tarde, cuando las corporaciones recogen una rica cosecha de utilidades derivadas del monopolio, se encontraron cada vez más capaces de autofinanciarse. De tal manera, las grandes corporaciones fueron tornándose cada vez más independientes, tanto de los banqueros como de los accionistas fuertes.

En esta situación, los cálculos internos y externos son efectuados con absoluta independencia de cualquier control ajeno a la corporación misma, y es precisamente esa capacidad de autofinanciamiento la que posibilita crecer aún más gracias a la absorción y fusión con otras empresas.

De todo lo expuesto surgen dos series de cuestiones vinculadas con la nueva forma asumida por el capitalismo monopólico y su relación con los países subdesarrollados. Por un lado, dado que la penetración económica se realiza a través de conglomerados multinacionales, la ubicación y el papel que se le asigne a una subsidiaria en cualquiera de nuestros países no va a depender de las necesidades locales sino de los planes de la metrópoli, puesto que la racionalidad del sistema creado por la casa matriz se establece en el nivel del conjunto de la corporación y no de una de sus partes. Esa planificación en aras de una mayor rentabilidad determinará que la planta instalada produzca unos productos y no otros, que permanezca o sea levantada e instalada en el país que otorgue mayores posibilidades.

Por otra parte, las corporaciones multinacionales tienden a reproducir en los países dominados la estructuración interna que prevalece en los centros hegemónicos: el control monopólico de los distintos mercados por las corporaciones gigantes autofinanciadas.

Si se quiere entender el comportamiento de la empresa extranjera hay que tener en cuenta que, si bien actúa en el marco del país donde se localiza, es parte de un cuerpo cuya cabeza, la casa matriz, está situada en el exterior: La fuerte expansión de las subsidiarias y filiales de las matrices externas, sobre todo norteamericanas, se efectúa con la misma lógica que guía a la expansión en el centro hegemónico: se basa en la política de amplia retención de utilidades y captación del ahorro interno nativo, que, al reforzar el autofinanciamiento, permite nuevas y más eficaces conglomeraciones.

Estamos en este momento bordeando directamente el tema de las «desnacionalizaciones». Antes de entrar en él, deseamos completar el panorama de las tendencias internas de los centros hegemónicos.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de los Grandes Fenómenos del Siglo XX Tomo 1

Plan Economico de Martinez de Hoz Durante la Dictadura de 1976 Plata

Plan Economico de Martinez de Hoz Durante la Dictadura de 1976

EL PLAN ECONÓMICO QUE APLICO LA DICTADURA MILITAR TUVO UN IDEÓLOGO: JOSÉ ALFREDO MARTÍNEZ DE HOZ: SUS CONSECUENCIAS AUN HOY SE SIGUEN PAGANDO.

El plan económico anunciado el 2 de abril de 1976 fue creado por José Alfredo Martínez de Hoz.

Sus primera medidas fueron congelar los sueldos de los trabajadores, que quedaron bajo el control de la Nación.

El salario real ha llegado a sen niveles excesivamente alto con en relación con la productividad de la economía afirmó el ministro en 1976.

Esa política provocó que el ingreso de los trabajadores cayera un 40 % entre 1976 y 1980.

Se sacaron los controles de precios y se redujeron las retenciones a las exportaciones y se inauguró el pedido de créditos a organismos internacionales: la Argentina recibió del FMI 400 millones de dólares.

El slogan para los primeros meses de la dictadura fue: “achicar el Estado es agrandar la Nación”.

En 1975, la inflación había subido más del 300 por ciento al año, el PBI descendió un 1,4 por ciento y el PBI per cápita cayó un 3 por ciento. Mientras, los precios al consumidor habían subido entre marzo del ‘75 y enero del ‘76 un 566,3 por ciento.

La respuesta que Martínez de Hoz encuentra para parar la inflación fue la famosa “tablita«. Un sistema de devaluaciones preanunciadas para se supiera cómo y cuándo se iba a devaluar. La tablita dio comienzo á la era de “la plata dulce” y “al deme dos”.

El Plan Económico anunciado en abril del 76 tenía como prioridad favorecer el crecimiento industrial y agropecuario sin las trabas que representaban los reclamos sindicales. Debía contener la inflación, estimular la venida de capitales extranjeros, atacar el déficit fiscal y terminar con un aparato burocrático estatal sobredimensionado. Para este fin se colocó a todos los empleados público? en disponibilidad y se expulsó sin más a los de antecedentes sospechosos.

LA PLATA DULCE: La etapa de la circulación de dinero que producía más dinero fue denominada “la época de la plata dulce” y, junto con endeudamiento externo, trajo grandes beneficios a los grandes grupos económicos.

Estos contraían una deuda en el exterior a una tasa baja y luego invertían en Argentina, donde había una muy alta: con la ganancia obtenida localmente abonaban la deuda externa y obtenían una gran diferencia a su favor.

Los grandes grupos obtenían créditos pero no los invertían en la producción sino en la especulación.

A su vez, la clase media se dedicó a invertir sus “pequeños” ahorros en las financieras, con tasas de interés altísimas, y a aprovechar el dólar barato para viajar al exterior y adquirir allí variedad de productos.

Esa creciente influencia del capital financiero significó la instalación de numerosos bancos en el país, así como un importante proceso de concentración de, estos. Sin embargo, el sector bancario en desarrollo sufrió crisis que repercutieron directamente en el proyecto económico diseñado por la dictadura.

El año 1980 fue el comienzo de un final anunciado: las exportaciones cayeron un 20% respecto del año anterior, las importaciones subieron un 30%, acompañadas por una nueva crisis mundial que, para un proyecto basado en el mercado externo, era determinante.

En ese contexto se produjo el “crack bancario” de 1980, que puso fin a la etapa de la denominada “plata dulce”.

La quiebra del Banco de Intercambio Regional (BIR) fue el primer indicador. Siguió el cierre de otras 37 entidades financieras, que a su vez repercutió en sectores industriales.

El frente de la burguesía que hasta ese momento había apoyado acríticamente al proyecto —sobre todo en su aspecto represivo— reclamó una política de salvataje por parte del Estado frente al crack industrial y financiero. A partir de allí, el plan pasó a retiro.

Fuente: Historia La Argentina Contemporánea Editorial A-Z

Una de las medidas iniciales adoptadas por el gobierno militar en 1976 fue la apertura de la economía, es decir, la apertura del mercado interno a la competencia exterior. En primer lugar, se redujeron los, aranceles de  importación; esta medida sé ejecutó en un marco de atraso cambiarlo, cuyo efecto fue el abaratamiento de las mercaderías extranjeras, el cual generó el ingreso a la Argentina de una avalancha de productos importados.

En segundo lugar, el gobierno militar implemento una reforma financiera que liberalizó el sistema bancario (autorizando el funcionamiento de nuevos bancos e instituciones financieras) y el flujo de capitales. Esta medida se dio en un contexto mundial de gran abundancia de capitales líquidos en manos de los principales bancos estadounidenses y europeos. Una parte sustancial de esos capitales comenzó a ser prestada a los países periféricos, entre los que tuvieron un papel de gran importancia los dé-América latina, y, en particular, la Argentina. Comenzaba, de este modo, una etapa de alto endeudamiento externo para la Argentina.

En realidad esta primera etapa del plan económico constituía una puesta a punto de lo que vendría meses más tarde. El 1 de junio de 1977 la “ley de entidades financieras” libera el mercado de dinero y le da garantía estatal a todos los depósitos a plazo fijo.

Con esta norma, si un banco quebraba, el Estado devolvía el dinero. Comenzó así la especular y tristemente celebre «bicicleta financiera».

En octubre del ‘77, las tasas de interés alcanzaron un nivel del 135 por ciento anual. La distorsión de este mecanismo hizo que las empresas tuvieran que endeudarse en el extranjero, la que debieron pagar altas tasas para lograr financiación en el mercado local.

Así, mientras los plazos fijos y las financieras se reprodujeron ferozmente, los que tomaron créditos hipotecarios durante esa época terminaron pagando tasas usurarias: el ejemplo fue la de la recordada circular 1050 del Banco Central, que determinó que miles de ahorristas terminaran pagando tasas siderales o que debieran entregarle sus viviendas al banco, ya que los intereses, fijados por un mercado de tasas que llegaron a mas del 100 por ciento al año, tornaba impagables los préstamos.

En 1978, el plan de Martínez de Hoz dio indicios de ser un fracaso total: la inflación anual llegó al 160 por ciento, y el PBI descendió durante ese año cerca de un 3,2%.

Al crecimiento nulo del país se le sumaron los fuertes gastos del Estado: el 25 de junio del 1978 la Argentina ganó el Campeonato Mundial de Fútbol.

Ese mundial, organizado en el país, costó cerca de US$ 500 millones, gasto que fue completamente cubierto por el Estado.

La perversión del sistema financiero se tomó difícil de dominar para el Gobierno: en 1979, los precios minoristas crecieron en un 139,7 por ciento, y a capacidad de consumo se redujo vertiginosamente.

Al final, la distorsión la la banca terminó por perforar a muchas entidades financieras, que no pudieron hacer frente a sus obligaciones: el 28 de marzo de 1880 el Banco Central ordenó la Intercambio Regional (BIR).

A fines de ese año, cerca de 23 entidades financieras habían quebrado, casi todos bancos cooperativos o provinciales.

El fracaso de la gestión de Martínez de Hoz terminó por hacerse evidente cuando tuvo que tomar una resolución drástica: el 3 de febrero de 1981 el peso fue devaluado un 10 por ciento con relación al dólar.

Con la economía en contracción, la gestión de Martínez de Hoz finalizó en 1981, con el reemplazo del teniente general Jorge Rafael Videla por el teniente general Roberto Eduardo Viola en la presidencia de la Nación.

El 29 de marzo de 1981 asume un nuevo ministro, Lorenzo Sigaut quien pasó a la historia por la frase “esta vez, el que apuesta al dólar pierde”.

Tan sólo un mes después el flamante ministro dispone una nueva devaluación que provocó que el peso perdiera un 35 por ciento de su valor con, respecto al dólar.

Para colmo los créditos hipotecarios se indexaron un 11 por ciento, la desocupación llegaba al 5 por ciento y el PBI caía un 6 por ciento.

En la segunda mitad de 1981 la recesión comenzó a hacerse más intensa. La gestión de Sigaut sostuvo que las líneas básicas de acción continuarían siendo las mismas.

Sigaut duró 9 meses los mismos que Roberto Viola que fue reemplazado por Leopoldo Fortunato Galtieri.

A fines de año el Ministro de Economía fue reemplazado por uno de los hombres cercanos a Martínez de Hoz y ex-Ministro de Economía durante el gobierno de Frondizi: Roberto Aleman.

Esta recomposición significaba el triunfo de una finta política.

Los objetivos globales de Alemann eran bajar la tasa de inflación, desregular y privatizar, en ese orden.

Sus primeras medidas incluyeron la reunificación del mercado cambiario, el restablecimiento de una tasa de cambio flotante, nuevos impuestos sobre las exportaciones una reducción de la dispersión de derechos de importación y el congelamiento de los salarios del sed público.

Muchas obras públicas fueron ejecutadas por contratistas privados, y algunas empresas del Estado privatizaron partes de sus actividades -lo que se llamo privatización periférica-.

Esta incluyó la subcontratación de tareas de búsqueda y explotación petrolera, de reparación de materiales y de las vías de los ferrocarriles, la provisión de equipos telefónicos, la recolección de residuos y el mantenimiento del alumbrado público en la Ciudad de Buenos Aires.

Alrededor de estas actividades se fue configurando un poderoso grupo de empresas contratistas del Estado. Estos grupos económicos, integrantes del segmento de proveedores del Estado argentino, conformaron la llamada «patria contratista«.

Se trataba, en realidad, de empresarios muy cercanos al poder político que realizaban importantes negocios con el Estado cobrando cuantiosos sobreprecios.

Roberto AlemannFortunato GaltieriDomingo Cavallo
Carlos OnganiaLorenzo SigautDagnino Pastore

Como consecuencia, la inflación declinó durante el primer cual de 1982 y empezó a notarse el fin período recesito.

De todos modos, la guerra Malvinas desatada el 2 de abril 1982 marcó un punto de inflexión para el gobierno militar.

La derrota de las Fuerzas Armadas argentinas aceleró el proceso de deterioro d régimen y lo empujó a buscar una trasmisión política que le permitiera transferir el poder.

Las decision económicas, entonces, estuvieron sujetas a los vaivenes de la liberalización política:

En julio de ese año general Reynaldo Bignone reemplazó a Galtieri e inmediatamente inició diálogo con los Sectores políticos. Su primer Ministro de Economía fue José María Dagnino Pastore (ex ministro de la misma cartera durante gobierno de Onganía), a quien acompañó, como presidente del Banco Central, Domingo Cavallo.

Los principales hechos económicos estuvieron marcados por la reforma financiera lanzada por Cavallo que provocó una escalada  inflacionaria.

Dagnino Pastore y Cavallo dejaron sus puestos a media los de agosto. El último Ministro de Economía del Proceso fue Jorge Wehbe, quien implemente “administró” la crisis.

Durante esos meses se restablecieron negociaciones con el Fondo Monetario Internacional y se volvió a implementar el control de precios y de las tasas de interés, la inflación volvió dispararse en 1983 y el traspaso del poder al nuevo gobierno constitucional se hizo en el marco de una acentuada crisis económica.

Prácticamente todos los analistas coinciden en señalar que este ultimo periodo de la dictadura, después de la guerra de Malvinas, dejó una herencia nefasta que todos las argentinos siguen pagando.

Finalmente la dictadura militar y las política liberales aplicadas por sus ministros de economía terminaron provocando la destrucción del aparato productivo, el cierre de miles de empresas que dejaron en la calle a otros tantos trabajadores.

La deuda externa trepó hasta cifras inconcebibles y el gobierno democrático de Raúl Alfonsín que asumió en diciembre de 1983 debió cargar con una pesada herencia que luego provoco su propia caída.

El tercer mundo en América Latina Arzobispo Romero Farabundo Martí

El Tercer Mundo en América Latina
Arzobispo Romero – Farabundo Martí

En la década de 1980, uno de los acontecimientos que más destacaron en la mayoría de los países latinoamericanos fue el estallido de una profunda. crisis económica, que se reflejó en el incremento de la deuda externa, lo cual la dejó fuera de control.

El modelo que otorgaba un papel central al Estado fue de gran influencia para las transformaciones políticas y económicas de las décadas anteriores. En el orden político, la existencia de un estado fuerte y con cierta autonomía formalizaba la representación de intereses a través de secres que se adherían a grupos institucionalizados, que se acercaban más a una participación real e a la simple representación.

En el orden económico, se crearon mecanismos de regulación, nacionalizaciones o inversiones directas en empresas estatales, aun cuando la inserción a una economía internacional se basara fundamentalmente en productos primarios poco elaborados, a la vez e se dependía de la tecnología extranjera. Sin embargo, los gobiernos tenían poco interés, o baja capacidad en la política fiscal, para lograr una extracción de recursos que apoyara sus proyectos económicos.

Esta debilidad política motivó el incremento de la deuda externa, lo cual obligó a los gobiernos, por un lado, a canalizar cada vez más recursos al pago de los compromisos con los organismos financieros internacionales y, por otro, a no poder aumentar el gasto social con la consecuente caída del nivel de vida de la mayoría de la población.

Algunos indicadores, como los que menciona Norman Hicks en la publicación del Sistema económico Latinoamericano (SELA), Desarrollo social y programa de ajuste, revelan que al finalizar la década de 1980, la llamada “década perdida”, América Latina pagó por el servicio de su deuda más del 4 por ciento del producto interno bruto, cuando entre 1985 y 1989 el crecimiento de de 1.5 por ciento. Para 1992, por concepto de intereses y utilidades pagó aproximadamente 30 mil millones de dólares, al tiempo que su deuda ascendía a 450 mil 875 millones de dólares ese mismo año.

En 1995, Salvador Arriola, secretario permanente del SELA, señaló que la deuda externa latinoamericana superaba los 530 mil millones de dólares (cifra que duplica los niveles de 1982, ruando estalló la crisis deudora), provocando una transferencia neta de recursos al exterior mayor los 35 mil millones de dólares. La salida de capital aumentó los índices de pobreza.

El Banco Mundial declaraba: “A principios de 1993, el 20 por ciento más pobre de la población de América Latina recibía apenas 4 por ciento del total del producto interno bruto (PIB), y el porcentaje de personas que vivía en situación de pobreza aumentó de 27 por ciento a 32 por ciento kl total de la población, en el periodo 1980-1989”.

A ello se agregaba la caída de los salarios mínimos y medios en la mayoría de las naciones latinoamericanas, que se encontraba entre 50 y 70 por ciento para los casos de México, Perú, Brasil, Venezuela en el periodo 1980-1990.

La dificultad de soportar la deuda externa, aunada a diversos factores domésticos, como la pérdida de eficacia y de legitimidad, desembocaron en la caída de los regímenes autoritarios. Los excesos de los cuerpos represivos generaron una revaloración de la democracia, como un concepto distintivo y antagónico de la experiencia política anterior.

Sin embargo, en la práctica política, debido al interés por reinstaurar el sistema democrático en los países de América Latina, se planteó el problema adicional de distinguir entre lo que se suponía un mero cambio de régimen político y a efectiva democratización de las instituciones estatales, de los procedimientos competitivos y de DS mecanismos participativos.

La crisis política y económica afectó a los gobiernos latinoamericanos, pues las contradicciones alcanzaron tal nivel que ya no se pudo gobernar. El consumo de las clases medias y las políticas de bienestar social no sólo se frenaron, sino que se abatieron. Además, los capitales mediano y pequeño, el público y el social no sólo fueron integrados o privatizados, sino que se les obligó a contribuir a la concentración especulativa del gran capital. Países y pueblos enteros realizaron grandes diferencias de excedentes, que cubrían los déficits fiscales y armamentistas de las metrópolis, e incrementaron las tasas de acumulación de los grandes negocios.

Como la reacción popular a esta política no sólo se limitaba a los grupos más explotados, sino que incluía a los sectores medios y los obreros organizados, la pérdida de los mediadores, la radicalización y la agresividad crecientes, ligados a la desesperación de los habitantes marginados urbanos, de los campesinos pobres, e las minorías indígenas, de los estudiantes e intelectuales, representaban una amenaza revolucionaria que los gobernantes de nuevo estilo enfrentaron mediante una preparación ideológica y militar rigurosamente programada.

Estados Unidos generó mecanismos de control que posibilitaron una continuidad de su hegemonía, tal como la “guerra de baja intensidad” (GBI), diseñada para satisfacer a la opinión pública estadounidense y que se aplicó en forma sistemática en América Central. Era una guerra no declarada y sin riesgos para los jóvenes norteamericanos, aunque sí para las poblaciones nativas que sufrieron los ataques.

Se procuraba que no hubiera enfrentamientos directos prolongados de las fuerzas regulares estadounidenses, y que los conflictos de larga duración estuvieran a cargo de los nativos. Las fuerzas regulares de Estados Unidos sólo intervendrían y actuarían cuando fuera oportuno, en forma rápida —con radares, aviones, naves— y siempre que las tropas domésticas hubieran sentado las bases del triunfo.

Al terminar la década de 1980 las transformaciones operadas en el contexto internacional (el derrumbe del bloque socialista y la desintegración de la Unión Soviética) trajeron una nueva estrategia diplomática hacia América Latina: el 27 de junio de 1990 el presidente estadounidense George Bush lanzó la “Iniciativa de las Américas”, con la participación de muchos países latinoamericanos. Con ella se determinaba el final de la etapa militarista y el inicio de una nueva fase democrática, de respeto a los derechos humanos y de lucha contra la corrupción en todas las naciones del continente americano. Pese a las buenas intenciones, la realidad latinoamericana empezaría a chocar con tal iniciativa.

La guerra de baja intensidad:
La lucha del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional en El Salvador

Como Nicaragua, El Salvador mantuvo una trayectoria histórico-política de lucha nacional y de resistencia antiimperialista. Tal carácter lo representó Farabundo Martí (foto), fundador del Partido Comunista en 1925, quien luchó junto a Augusto Sandino en su resistencia contra la presencia norteamericana en Nicaragua y posteriormente en su país, donde fue encarcelado y fusilado.

Entre 1932 Y 1944 el general Maximiliano Hernández Martínez mantuvo una férrea dictadura. El 90 por ciento de la riqueza estaba en manos del solo 5 por ciento de la población; no había expectativas de democracia. Durante las décadas de 1960 y 1970 los monopolios se incrementaron.

Se producía casi exclusivamente para el exterior y se agudizaba la explotación obrera. Los movimientos populares se organizaron contra la explotación masiva, la dependencia económica y el mal uso de los recursos naturales nacionalizados.

Las tensiones sociales se acumulaban por el aumento del desempleo y el hambre, la escasa atención médica y la casi inexistente educación. Los cambios debían ser políticos y sociales para destruir al régimen opresivo.

El engaño en los procesos electorales generó manifestaciones estudiantiles que fueron disueltas con las armas. Campesinos y obreros eran desaparecidos, en tanto que se torturaba y asesinaba para buscar la “pacificación”. Las huelgas populares se multiplicaban. La Universidad era ocupada por el ejército y se cerraba. La situación en el campo empeoraba. Se perseguía a la Iglesia progresista.

Entonces empezaron a surgir diferentes movimientos y fuerzas revolucionarias. La lucha guerrillera se hizo presente a través del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).

El 28 de febrero de 1979 el pueblo se concentró en la Plaza de la Libertad para protestar por las elecciones fraudulentas. El gobierno respondió con una masacre. Se prohibieron los actos organizados a la vez que crecía la represión. En octubre se llevó a cabo un golpe contra Carlos Humberto Romero, quien ocupaba la presidencia desde 1977. Se reanudaron las luchas por el poder entre el Estado y los revolucionarios. Los ataques militares contra los salvadoreños eran cada vez más brutales.

La Universidad fue allanada nuevamente con tanques, morteros y cañones; quemaron la biblioteca y, con ella, documentos valiosos. Diversos organismos internacionales condenaron la violación de los derechos humanos en El Salvador, en tanto que la Iglesia, encabezada por el arzobispo Óscar Arnulfo Romero, se comprometía abiertamente con el pueblo y con los inminentes cambios sociales. Por su parte, Estados Unidos apoyaba militar, política y económicamente al régimen.

El arzobispo Romero (foto) trató de levantar el ánimo y de suavizar el proceso político, oponiéndose a la violencia, a la intromisión norteamericana y a la barbarie del ejército; en un proceso de adaptación a las nuevas circunstancias históricas, la Iglesia se sentía amenazada por la oligarquía, el imperialismo y el descrédito de las masas populares. Romero estaba de acuerdo con la organización popular, porque la consideraba como la base para la dignidad humana.

Se daba cuenta de la inutilidad de diálogo con el gobierno. Alertaba a los salvadoreños de un presupuesto de 20 millones de dólares, provenientes de Estados Unidos, para entrenar terroristas en tortura y guerra psicológica, para la construcción de pistas secretas y para sostener a las fuerzas armadas; además sabía de la existencia de una lista negra de 24 mil personas que el gobierno deseaba eliminar, tanto en territorio salvadoreña como en el exterior.

Romero pedía el cese de la represión y fue asesinado el 24 de marzo de 1980, al oficiar una misa en la capilla del hospital de la Divina Providencia. El 30 de marzo, durante su sepelio, se reunió una inmensa multitud que reafirmó su decisión de luchar contra el gobierno. Los francotiradores actuaron; la multitud pretendía refugiarse en la catedral; luego, los cadáveres y heridos se amontonaban.

El pueblo aprendió la estrategia revolucionaria y siguió su lucha a pesar de la represión militar; de sus errores y aciertos aprendió el arte de la insurrección.

En la década de 1980 el FMLN tomó fuerza. El gobierno trató de establecer el diálogo y las negociaciones mientras la represión continuaba. En noviembre de 1987, la guerrilla desencadenó una fuerte ofensiva sobra la capital salvadoreña y los principales departamentos del país, que hizo tambalear el poder de las fuerzas armadas y del gobierno de Alfredo Cristiani.

En 1990 se reanudó el diálogo de paz con temas negociación como el futuro de las fuerzas armadas, los derechos humanos, los sistemas judicial y electoral, las reformas a la constitución, los problemas económicos y sociales, que fueron verificados por la ONU.

En enero de 1992, en el alcázar del Castillo de Chapultepec en la ciudad de México, se firmaron los acuerdos de paz, abriéndose así el proceso de reconciliación sobre la base de una nueva relación basada en la dignidad, la cooperación y la vida más conveniente para el pueblo salvadoreño.

El Neocolonialismo y el Tercer Mundo

Tercer Mundo Asia (Medio Oriente) y el tercer mundo Países Pobres

Tercer Mundo Asia (Medio Oriente) – Los Países Pobres

Medio Oriente: La lucha de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP): Pese al tratado de paz entre Israel y Egipto firmado en 1977, la tensión continuó en la zona. Los palestinos no participaron dentro de las negociaciones y, por lo tanto, la lucha por la recuperación de su territorio seguía en pie. Al inicio de la década de 1980, los palestinos, con nacionalidad pero sin territorio, eran refugiados en Jordania, Siria y Líbano, desde donde constantemente atacaban los territorios bajo dominio israelí, creando problemas entre esas naciones e Israel.

Ejemplo claro de ello fue la invasión israelí a Líbano el 5 de junio de 1982, realizada para desmantelar las bases palestinas que se concentraban en dicho territorio, además de que la dirigencia de la OLP se movía en Beirut, capital libanesa. Estados Unidos apoyaba a Israel para mantener la hegemonía estratégica en la zona. Sin embargo, finalmente Israel se vio forzado a salir de Líbano en 1985.

La OLP se consolidaba a nivel internacional gracias a la fuerza que irradiaba su resistencia. En 1987 comenzó la “intimada” levantamiento diario de oposición, que los grupos de palestinos organizaron en los territorios ocupados por Israel.

La lucha continuó hasta el 13 de septiembre de 1993, cuando Yasser Arafat (foto) , líder de la OLP, y Yitzhak Rabin, primer ministro israelí, firmaron el acuerdo con el cual se concedía la autonomía a Gaza y Jericó, así como la autodeterminación de los palestinos en los territorios ocupados por israelitas desde 1967.

Dos años más tarde se sentaron las bases para crear un Estado palestino; sin embargo, ello no fue posible, pues comunidades israelíes y árabes mostraban descontento por dicho acuerdo. Se acusaba a Rabin de terminar con el ideal del gran Estado de Israel, y a Arafat, de ser un traidor a la resistencia palestina. En los primeros años del siglo XXI la situación empeoró y aún no se vislumbra la paz en esa conflictiva zona.

El conflicto Irán-Irak

En la década de 1970 Irán, al igual que Israel, era salvaguarda de la hegemonía estadounidense en Medio Oriente y, más concretamente, en la zona petrolera. Durante él gobierno de Muhammad Reza Pahlevi (foto) se nacionalizó gran parte del petróleo, sector clave de la economía, con la finalidad de estimular el desarrollo industrial siderúrgico, textil y nuclear, a la vez que se fortalecía sin medida el aparato estatal. Los intentos por consolidar una burguesía agraria e industrial prooccidental generaron corrupción y desigualdad social. Éstos, junto con otros factores, provocaron una insurrección generalizada de los iraníes el 28 de septiembre de 1978, con manifestaciones y huelgas, alentadas por el líder religioso chiíta Ruhollah Jomeini.

Se protestaba por el fracaso de los modelos occidentales de modernización, pero, sobre todo, por la pérdida de identidad cultural y la confusión moral que aquél había causado. Se buscaba volver a los principios establecidos por el Islam, a través del Corán, para guiar el desarrollo de la nación.

La fuerza del movimiento insurrecto orilló a Reza Pahlevi a abandonar el país en enero de 1979, fecha en la que se promulgó la nueva República Islámica de Irán, cuyo dirigente sería el ayatolá Jomeini. El equilibrio geopolítico económico de la zona estaba en peligro. La revolución iraní y los acuerdos de Campo David (Estados Unidos); que aislaron a Egipto del mundo árabe, fueron los motivos para que Irak, bajo el mando de Saddam Hussein (foto abajo) , tratase de unificarse con Siria para retomar el liderazgo en la región.  Entonces, se revivieron las disputas limítrofes entre Irán e Irak. Con los acuerdos de Argel, firmados en 1975, Bagdad perdía parte de su salida al golfo, a cambio de interrumpir la ayuda iraní a la rebelión kurda, la cual pretendía alcanzar el reconocimiento de su territorio dividido entre Turquía, Irak, Irán y Siria. El momento para recuperarla parecía ser 1979.

La guerra que inició Irak contra Irán en 1980, con la finalidad antes mencionada, aparentemente buscaba acabar con la revolución iraní, pretextando lo peligroso que era el mensaje fundamentalista para los gobiernos de la zona.

Arabia Saudita, Kuwait y otros países petroleros temían la expansión del mensaje chiíta, que sólo reconocía como gobernantes legítimos a los descendientes de Alí (yerno de Mahoma), y la posible ola de levantamientos populares, por lo que apoyaron la caída del régimen de Jomeini, hasta el grado de financiar a Irak para el logro de ese objetivo. No les importaba correr el riesgo de que Hussein se consolidara como el nuevo líder regional.

En 1980, el ejército iraquí penetró en territorio iraní sin éxito, ya que tuvo que replegarse y continuar la guerra desde su propio suelo.

En 1984 el conflicto no parecía inclinarse favorablemente para ningún lado, sólo se vivía un profundo desgaste en ambos contendientes. Los intereses petroleros en el Golfo Pérsico hicieron temer la extensión del conflicto a otras naciones, por lo que se buscó un cese al fuego que se firmó en 1988.

El Neocolonialismo y el Tercer Mundo

Tercer Mundo en África:Crisis Economica y Racismo en Sudafrica

Tercer Mundo en África:Crisis Economica y Racismo en Sudafrica

INTRODUCCIÓN: La crisis financiera mundial de 1973 generó la deuda externa de los países menos desarrollados.

Al convertirse la deuda en el principal problema del Tercer Mundo, se agravaron los otros problemas que repercutían en el desenvolvimiento de las naciones de ese conglomerado.

Al terminar 1987, la deuda externa superaba el billón de dólares. México, Brasil, Venezuela, Argentina, Corea del Sur, Filipinas, Indonesia, Nigeria, Chile y Yugoslavia encabezaban, en ese orden, la lista de las naciones más endeudadas.

La explicación al grave problema se encuentra, por una parte, en la actitud de los mismos deudores, cuyos gobiernos, sin ningún interés por contribuir a un verdadero desarrollo, se conformaron con destinar el apoyo financiero a programas irracionales e inflacionistas.

En América Latina era particularmente preocupante la situación. La moratoria a la que buscaron llegar los países deudores provocó que se cortaran créditos que estaban en proceso de negociación.

Se acentuaron las medidas para renegociar las deudas de las naciones con situaciones más problemáticas, aunque la imposibilidad real de que se pagara la deuda forzaba a los acreedores a “conformarse” con recibir, al menos, el pago de intereses.

No obstante, en los últimos años de la década de 1980 se continuaba una política encaminada a renegociar nuevos plazos, consolidaciones y reconversiones, brindando considerables facilidades a los deudores, para evitar situaciones de quiebra absoluta.

Un ejemplo importantísimo ocurrió en la decimocuarta cumbre de los “Siete Grandes” celebrada en Toronto, en junio de 1988, cuando se perdonó la deuda de las naciones africanas, la cual era superior a los 5 mil millones de dólares.

Sudáfrica

Ha sido uno de los países donde la colonización y el racismo llegaron a su máximo nivel.

Los graves problemas de segregación racial se superaron a partir de la década de 1990.

Localizado en el sur de África y con una gran riqueza de recursos minerales y abundante mano de obra barata, grandes capitales provenientes de Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Israel, Canadá y Alemania se dirigieron hacia el Estado sudafricano, monopolizando las actividades principales: agricultura, ganadería y, sobre todo, minería (extracción de oro, diamantes, petróleo, cobre, cromo), protegidos por su ventaja militar.

Durante muchas décadas, blancos y negros (bantúes) coexistieron en condiciones de desigualdad. El apartheid, palabra afrikaner que significa “separación”, fue la piedra angular de la estructura económica y social.

Ese nombre fue dado por el gobierno de la República Sudafricana a su sistema de segregación racial a partir de 1948, cuando se estableció como política oficial del Estado.

Así, una minoría blanca (menos del 5 por ciento de la población) legislaba sobre la forma de vida de la inmensa población de color y de origen asiático, cuyo trato era prácticamente esclavista. Todos los aspectos de la vida de los negros estaban reglamentados.

Se separan las razas en las escuelas, se establecen ghetos y zonas habitacionales especiales; se legisla en los empleos y se suprime la representación parlamentaria. Se establecen leyes especiales sobre el matrimonio y el registro de la población.

Se les segrega en los transportes; no pueden entrar a casas de los blancos sin autorización; no tienen representaciones obreras y están excluidos de asociaciones culturales.

No pueden adquirir propiedades y tienen horarios especiales para el uso de bibliotecas, zoológicos, galerías de arte, museos y jardines públicos; en las zonas rurales mueren 228 niños por cada mil, un índice de mortalidad de los más altos del mundo. Por el más insignificante motivo se les arresta, detiene indefinidamente y mantiene incomunicados, o se les deporta o destierra a zonas lejanas.

Prácticamente los negros no tenían ningún derecho: el parlamento sudafricano estaba compuesto únicamente por blancos. No tenían derecho a voto y existía una terrible censura.

Incluso los opositores blancos al apartheid también eran perseguidos y encarcelados.

La ley de “delitos criminales” castigaba por protestar contra las normas del apartheid con multas, cárcel o azotes.

Cuando se impuso un nuevo sistema de control sobre la población a través de “pases” (libretas de referencias personal), que debían portarse obligatoriamente a partir de los 16 años de edad, el Congreso Panafricanista exigió su abolición y se dio un movimiento social que fue severamente reprimido abriendo fuego contra la población y encarcelando a los líderes.

Sudáfrica es la zona más industrializada del continente africano. El ingreso per cápita de los blancos era uno de los más altos del mundo; y el de los africanos negros, de los más bajos. La educación para los blancos era gratuita y obligatoria, aunque para los negros no.

Aprendían inglés y afrikaans (lengua neerlandesa hablada en África del Sur) para recibir órdenes. Sin embargo, la introducción del afrikaans generó una gran protesta entre la población, especialmente en Soweto, donde en 1976 los escolares negros protestaron y fueron violentamente reprimidos.

Durante muchos años, varios grupos sudafricanos buscaron ayuda en organizaciones internacionales para cambiar la situación.

Su lucha no fue en vano y, finalmente, en junio de 1991, la política separatista del apartheid, símbolo mundial de la opresión racial, llegó a su fin. Después de sostener un sistema racista con base en un sinfín de matanzas de gente de color y constantes violaciones a los derechos humanos, el parlamento sudafricano derogó todas las leyes segregacionistas.

Luego de 26 años de prisión por oponerse a la opresión racial, el máximo líder sudafricano Nelson Mandela (foto)  salió en libertad. Desde entonces viajó a diversos países de Europa y América para ayudar a consolidar la democracia igualitaria en Sudáfrica.

Logró su objetivo: en 1994 se convocaron elecciones. Ejerciendo su derecho al voto, los sudafricanos eligieron a Nelson Mandela como su presidente. (ver Mandela presidente)

El Neocolonialismo y el Tercer Mundo

El Tercer Mundo ¿Por qué algunos países pertenecen al Tercer Mundo?

El Tercer Mundo, Indicadores,Factores y Características

A QUÉ LLAMAMOS TERCER MUNDO: La mayoría de los pueblos descolonizados se han visto enfrentados a graves problemas de hambre, analfabetismo, carencia de industria; pero estos problemas agobian también a naciones cuya independencia política no es reciente. Para el conjunto de países que no han realizado la Revolución Industrial se han buscado denominaciones diversas; primero se habló vagamente de “pueblos subalimentados” —la palabra hambre se rehuyó durante mucho tiempo en la literatura política y sociológica hasta que rompieron el tabú las publicaciones de Josué de Castro—, más tarde de naciones subdesarrolladas” y “en vías de desarrollo”.

El demógrafo Sauvy acuñó la denominación Tercer Mundo porque veía en estos pueblos la prolongación del Tercer Estado de la Revolución Francesa, similitud bastante forzada, ya que en el Tercer Estado se integraban también burgueses adinerados. Esta expresión terminó por aceptarse.

El drama del subdesarrollo afecta a los dos tercios de la población mundial; en pertenecer a uno u otro sector radican las más profundas diferencias entre las naciones. En 1958 Nehru expresó: “la verdadera división del mundo contemporáneo no se encuentra entre países comunistas y países no comunistas, sino entre países industrializados y países subequipados”. Algunos especialistas han ido desvelando la situación angustiosa en que viven la mayor parte de la población en una época legítimamente orgullosa de sus conquistas científicas y tecnológicas.

Debemos apuntar que bajo una misma denominación se ha incluido a naciones de niveles de riqueza muy dispares. Países paupérrimos, como Bangla Desh o Mauritania, no deberían ir en el mismo grupo que otros, productores de petróleo que presentan algunos de los rasgos definitorios del Tercer Mundo pero unas posibilidades de desarrollo utópicas para los carentes de esta fuente de ingresos.

Los países del Tercer Mundo se basan en el monocultivo, pero un producto agrícola puede bajar de precio, iniciando una espiral ruinosa. Los productores de petróleo presentan igualmente un solo producto pero su artículo les garantiza grandes posibilidades, aunque se trate de un bien no renovable, explotable durante un ciclo que esos países no parecen estar aprovechando para industrializarse.

Actualmente se suele hablar de cuatro mundos, aunque en la realidad se trata sólo de unidades nominales, para nada homogéneas. El PRIMER MUNDO, formado por el Occidente y las democracias asimilables a este modelo, ha guiado hasta ahora, bien o mal, a todo el sistema mundial, pero actualmente ya no está en grado de gobernarlo ni de modificarlo por sí solo: o se asocia con los otros o será sumergido bajo el peso de masas gigantescas y de problemas apabullantes. El SEGUNDO MUNDO, constituido por las naciones industrializadas de régimen socialista, ha realizado una tentativa más o menos lograda de reestructurarse y podrá continuar en este camino, pero en cambio no podrá aislarse: o se asocia también a los otros mundos o entrará en un proceso de involución. El TERCER MUNDO está constituido por países eufemísticamente llamados «en vías de desarrollo». Y el CUARTO MUNDO está integrado por los países más pobres y desesperados. Aquí viven tres cuartos de la humanidad que si bien no pueden aspirar por el momento a guiar todo el sistema, tienen en cambio el poder de arrastrarlo hacia situaciones sin solución: o se ponen de acuerdo con los otros mundos o serán los primeros en sucumbir. Por Aurelio Peccei

También para otros autores el Cuarto Mundo. son países en desarrollo, ricos, aunque su opulencia no será eterna. Para ellos se ha intentado la denominación de Cuarto Mundo, pero es un rótulo equívoco, porque podría pensarse que comprende a los que se encuentran en peor situación, y de hecho se ha empleado a veces para señalar niveles extremos de pobreza nacional o para referirse a los emigrados de países pobres que viven en la marginación de ciudades del Primer Mundo.

INDICADORES DEL SUBDESARROLLO

Dejando a un lado la ambigüedad del término, veamos cuáles son los indicadores que caracterizan a los países subdesarrollados, o en vías de desarrollo, como se ha preferido decir empleando una expresión más esperanzadora.

a) Baja renta por habitante. De la ínfima producción de estos países correspondería a cada habitante, en un teórico reparto igualitario, una cantidad mínima de bienes. Se dice que en el diálogo Norte-Sur las diferencias entre ricos y pobres se hacen cada vez mayores. ¿Es sólo un dicho o responde a un fenómeno real?

En 1980 en el primer puesto de la tabla de los países figuraba Emiratos Arabes Unidos con 30.000 dólares de renta per cápita, y Bhután en el último con 80 dólares. En 1997 Luxemburgo figuraba como país más rico con 37.000 dólares y Mauritania como uno de los más pobres. Estas cifras nos permiten llegar a tres conclusiones: las diferencias entre países ricos y pobres son abismales; esas diferencias no dejan de aumentar; algunos países pobres, como Mauritania entre otros, han visto empeorar gravemente su situación en los últimos años.

b) Subalimentación. Ingestión alimentaria inferior a las 2.000 calorías diarias y ausencia de proteínas y otros nutrientes en la dieta, lo que provoca problemas para el crecimiento de los niños. Intermitentemente, al compás de los vaivenes meteorológicos, hambrunas que diezman la población.

c) Alto crecimiento demográfico. Provocado por la elevada natalidad, superior al 2% anual.

d) Escasa densidad de las infraestructuras. Inexistencia de una red de transportes moderna, de organización estadística, etc.

e) Predominio del sector agrícola. Sin mecanización ni modernización de los sistemas de cultivos. Consecuencias: dependencia de las condiciones naturales; elevado empleo de mano de obra, que alcanza hasta el 50% de la población activa; trabajo precoz de los niños en labores agrarias, con perjuicio de su educación.

f)Industrialización mínima. Habitualmente de tipo extractivo (minas) o que exige empleo abundante de mano de obra. Dependencia del exterior, en cuanto a la tecnología y la comercialización de los productos.

g)Altas tasas de analfabetismo. Lacra prácticamente extinguida en los países occidentales, en algunos países del Tercer Mundo aún persisten índices que impiden cualquier programa de desarrollo. En Asia el 73% de Nepal y el 62% de Bangla Desh y Pakistán; en Africa el 86% de Níger, 69% de Sierra Leona, representan algunos de los casos más graves. En Mauritania el 62% de analfabetos ha podido ser uno de los factores en el empobrecimiento que hemos apuntado.

h)Carencia de cuadros dirigentes. En la Administración y de técnicos en la producción.

FACTORES DEL SUBDESARROLLO CAUSAS DEL ATRASO

Hemos visto que algunos países iniciaron su industrialización en fecha tardía, Japón y Rusia constituyen dos ejemplos a este respecto; sin embargo, los países atrasados se encuentran en la actualidad con obstáculos casi insalvables no sólo para cubrir el foso que les separa de los más adelantados, sino incluso para iniciar un proceso auténtico de industrialización.

Analizaremos luego las razones de esta dificultad. Pero nos interesa en este momento discenir las del retraso. La más evidente sería la historia colonial; es una explicación fácil, las metrópolis mantuvieron a sus colonias en una situación de atraso para poder aprovechar sus riquezas, en concreto para extraer sus materias primas.

Sin negar que esta situación se dio, es un factor insuficiente y, en todo caso, dejaría sin explicar el atraso de las naciones que son independientes desde el siglo XIX o antes. Bairoch ha aportado otras explicaciones. Según este autor las naciones que llegaron al año 1900 sin haber iniciado su industrialización se encontraron con una complejidad técnica que imposibilitó su pronta asimilación; de ser determinante este factor habría que concluir que Japón con el Meiji (1868) y Rusia con la emancipación de los siervos (1861) “acordaron a tiempo” su programa industrial, treinta años más de dilación les hubiera rezagado inevitablemente.

La distancia sería otro factor; la Revolución Industrial se transmitió a paises cercanos a Inglaterra, los del continente europeo, y a Estados Unidos, a través de un océano que se atravesaba con facilidad; a mayor distancia la recepción masiva y continua de avances técnicos resultaba una utopía, pero Japón o es una excepción o una refutación de este argumento. También señala Bairoch diferencias de clima; los avances técnicos de la Revolución Industrial son aplicables a la zona templada, pero no a la tropical y ecuatorial.

Finalmente, es más difícil industrializar naciones de densidad de población muy alta en relación con la densidad de las naciones europeas a principios del siglo XX. Las teorías de Bairoch han sido discutidas en sus pormenores, pero en conjunto no hay duda de que el retraso en el inicio de la industrialización complicó la posibilidad de las primeras fases de despegue y contribuyó a aumentar de forma notoria las diferencias de nivel entre los países industrializados y los no industrializados.

LOS OBSTÁCULOS PARA EL DESARROLLO:

Algunos de los problemas parecen agravarse cada año. ¿Cuáles son los obstáculos para que estos países de la constelación de la pobreza no puedan iniciar su despegue? Siguiendo a Bairoch vamos a señalar cuatro tipos diferentes:

a) El obstáculo demográfico. La tasa de aumento de la población, entre un 2,6-2,7% supone, de mantenerse, la multiplicación por 13 de los efectivos humanos en un siglo; este ritmo constituye un hecho enteramente nuevo y absorbe buena parte de las inversiones. Las economías que iniciaron su desarrollo a lo largo del siglo XIX podían crecer con una acumulación de capital del orden del 5 al 7%, pero los países subdesarrollados actuales necesitan una acumulación de capital del orden del 12% sólo para que no disminuya el nivel de vida de una población más numerosa.

Además, este aumento se produce en la población agrícola, a diferencia de Europa, que redujo el sector campesino durante la Revolución Industrial. Finalmente, la alta natalidad provoca un aumento desorbitado, proporcionalmente, de la población en edad escolar, lo que supone otras necesidades de inversión que se adicionan a las de alimentación, etc.

b) El obstáculo técnico. En los orígenes de la Revolución Industrial la simplicidad de la técnica permitía su asimilación casi inmediata; en contraste, la complejidad de la técnica actual supone unos niveles de preparación para su aprendizaje que están muy lejos de las posibilidades de los países del Tercer Mundo. Además, los bienes de equipo exigen la instalación de grandes unidades de producción, segundo factor que contribuye a que los países subdesarrollados dependan del exterior para la adquisición de su maquinaria. Consecuencia de esta dificultad de acceso a la tecnología y a las instalaciones costosas es que los pueblos atrasados en vez de alcanzar niveles de industrialización moderna están derivando hacia formas de artesanado artístico.

c) El bajo coste de los transportes. En conjunto los precios de coste del transporte han descendido en una proporción de 20 a 1, lo cual ha suprimido la barrera protectora de la distancia. Esta posibilidad de trasladar con costes bajos artículos entre los continentes constituye una tragedia para las naciones rezagadas en su industrialización.

En el campo de la agricultura importan el equipo agrícola en vez de fabricarlo, destinan parte de sus tierras a cultivos de plantación para la exportación y faltan tierras para la subsistencia, se mantienen bajos los salarios y no se produce una demanda interior. Por otra parte es posible la existencia de minería sin la creación de industrias de transformación; es decir, un país atrasado, en la actualidad, puede tener grandes riquezas mineras y extraerlas a base de comprar la maquinaria a un país industrial y venderle el minera sin trasformar; se trata de industrias extractivas- en comparación con lo que significó el carbón para Inglaterra señala inmediatamente las diferencias; Inglaterra no vendió el carbón ni compró la maquinaria al iniciar su Revolución Industrial, sino que suscitó con su riqueza minera una industria siderúrgica propia.

CARACTERÍSTICAS

Todos ellos sufren diverso grado de dependencia económica que se traduce en un cierto menoscabo de su soberanía:

• Predominio de empresas multinacionales en la explotación y en el comercio de sus recursos naturales, muchas veces en contravención a las normas legales.

• Satisfacción preferencial de las necesidades del país metrópoli sobre los intereses del país dominado, con referencia a la explotación y comercialización de sus productos.

• Progresivo deterioro de los términos de intercambio: el constante aumento de precio de los productos industriales, y la reducción del valor de las materias primas, da como resultado el endeudamiento crónico del país dominado.

• Sojuzgamiento financiero, mediante préstamos otorgados por instituciones internacionales a los países poco desarrollados, muchas veces para solventar gastos innecesarios, generando deudas externas imposibles de pagar.

En la actualidad, las voces más autorizadas del mundo proclaman la necesidad de implantar un nuevo orden económico internacional, con nuevas normas basadas en la equidad y que permitan a los países no desarrollados, merced a su propio esfuerzo y a la valorización de sus recursos, alcanzar su liberación de todo tipo de sometimiento.

PARA SABER MAS…
La ONU y el Tercer Mundo

A mediados de los años sesenta se estaban produciendo cambios sutiles pero fundamentales en la organización mundial, reflejo de los cambios operados en el mundo. Con la disolución oficial de los imperios coloniales de Europa en los años cincuenta y sesenta, los últimos vestigios de una época histórica estaban siendo reemplazados por las primeras conmociones de una nueva. Gradualmente, las dos facciones opuestas que habían dominado la política mundial desde el final de la guerra advirtieron la existencia de otro grupo, compuesto por los países recién independizados de Asia, África e Iberoamérica.

Estas naciones del Tercer Mundo, como llegaron a llamarse, sufrieron numerosas dificultades: la mayoría eran militarmente débiles, políticamente inestables y sumamente pobres, con pocos recursos industriales o intelectuales a los que recurrir. Sin embargo, constituían un alto porcentaje de la población mundial: algunas tenían recursos naturales de gran valor y —quizá lo más importante— no estaban comprometidas con ningún bloque de la guerra fría.

Su primer intento por establecer alguna forma de solidaridad política tuvo lugar en abril de 1955 en la Conferencia afroasiática de Bandung (Indonesia). Aunque los resultados de esa conferencia no fueron decisivos, los países participantes reafirmaron su intención de permanecer «no alineados» y aprovechar las rivalidades de la guerra fría para mejorar sus condiciones de vida.

Desde entonces, las naciones del Tercer Mundo han surgido como un factor imprevisible pero relevante en la política mundial, tendiendo en muchos casos a equilibrar y moderar las acciones de las superpotencias. Especialmente en la ONU, su fuerza como bloque les ha brindado un papel fundamental en casi todas las decisiones políticas. Resultado, al menos parcial, de su creciente importancia fue convencer a los Estados Unidos en 1971, tras 21 años de oposición, para que respaldasen la admisión en la ONU de la nación mayor y más poderosa del Tercer Mundo: la China de Mao Tse-tung.

Así, casi por accidente, los propósitos originales de las Naciones Unidas parecían en muchos aspectos más cerca de cumplirse que nunca. La paz mundial, o al menos la supervivencia del mundo, se aseguraron durante un período que pudo haber marcado el final de la historia conocida. Una pequeña fracción de poder se había transferido de las superpotencias a algunas de las más pequeñas, y un creciente porcentaje de la población mundial estaba representada en la organización mundial; en tres décadas, los países miembros habían aumentado de 50 a 144. El Tercer Mundo abarca el 51 por ciento de la extensión habitable del globo y su población supone el 47 por ciento de la mundial.

El futuro, por supuesto, no carecería de problemas. A medida que su poder disminuía, las grandes naciones estaban menos dispuestas a financiar la institución, especialmente las acciones a las que se oponían, como aconteció cuando la Unión Soviética, Francia y otras se negaron a sufragar en la proporción establecida la costosa intervención en el Congo. Semejante amenaza surgió de nuevo a raíz de la controvertida votación de noviembre de 1975, en la que la Asamblea General, dirigida por las naciones árabes, aprobó una resolución calificando el sionismo de una forma de racismo.

Sin embargo, persistía un hecho cierto y alentador: incluso en los momentos de mayor tensión, ninguna nación había renunciado a su calidad de miembro de la organización, en contradicción con las ruidosas dimisiones de la antigua Sociedad de Naciones. Países diversos y en diversas circunstancias continuarán sin duda encontrando defectos a las Naciones Unidas, pero es casi seguro que jamás se pondrá en duda la importancia de la Organización.

El Neocolonialismo y el Tercer Mundo

Gobierno de Stroessner en Paraguay Dictadura Militar Represion

Gobierno de Stroessner en Paraguay

La dictadura de Alfredo Stroessner en Paraguay (1954-1989)

En 1954, con el apoyo del gobierno de EE.UU., un golpe de do instaló en Paraguay una de las dictaduras más prolongadas d historia del continente, organizada en torno de la figura del general Alfredo Stroessner.

Una economía agrícola

En la década de 1950, según los censos del periodo, más del 6 de la población paraguaya estaba compuesta por peones ruraless campesinos, mientras que sólo 1.500 propietarios eran los dueños del 85% de las tierras cultivables. Por su parte, la industria paraguaya era casi inexistente, y sólo se elaboraban algunos bienes derivados de la producción agropecuaria.

Por el desarrollo del sistema fluvial y porque el 90% del comercio exterior se realizaba a través de los ríos, el Estado no había nececitado construir una red de ferrocarriles o de caminos, como en otros países de América Latina.

La dictadura de Stroessner no intentó modificar esta situación; Durante su vigencia, no llevó adelante ninguna medida tendiente a fomentar el desarrollo industrial del país. Por otra parte, el reducido mercado interno —por entonces, Paraguay contaba sólo con 1.500.000 habitantes— desalentó los negocios industriales. Al mismo tiempo, las grandes facilidades otorgadas a los importadores y contrabandistas, provocaron que la escasa producción se llevara, adelante de un modo casi artesanal.

Buscando algún tipo de apoyo, que diera le legitimidad a su gobierno entre los trabajadores rurales y campesinos, la dictadura llevó a cabo un plan basado en la creación de colonias agrarias en las tierras menos productivas del país. El plan significó el traslado de los campesinos más pobres hacia regiones distantes, y la venta al Estado, por parte de los grandes propietarios, de tierras sin mayor valor, a altos precios.

La reforma no mejoró las condiciones de vida de los campesinos. Éstos carecían de recursos para poder cultivar sus tierras y muchos las vendieron inmmediatamente. Otros comenzaron a organizarse para defender sus derechos, en las denominadas “Ligas Agrarias”. La dictadura no toleró la actividad de estas organizaciones, la que fue duramente reprimida mediante el secuestro de sus dirigentes y la persecución de sus integrantes.

La represión bajo la máscara democrática

Si bien la dictadura de Stroessner mantuvo formalmente algunas de las instituciones democráticas (por ejemplo, las elecciones), apoyó su política económica en una violenta represión. Se declaró el Estado de sitio permanente (que sólo era suspendido algunos días antes de las elecciones), se multiplicaron las torturas y las persecuciones policiales masivas y se organizó una red de espionaje que vigilaba y denunciaba a todo individuo sospechoso de actividades antigubernamentales.

El autoritarismo y el conjunto de medidas represivas aplicadas por la dictadura, impidieron el desarrollo y organización de los opositores. Las dificultades para las actividades de los partidos políticos y la persecución emprendida contra los miembros de las Ligas Agrarias llevaron a que, a mediados de la década de 1960, se crearan algunas organizaciones que consideraron que la vía armada era el único camino para derrocar al dictador y llevar adelante los cambios necesarios para el establecimiento de una sociedad más justa e igualitaria.

Estado de sitio: Suspensión de todos los derechos y garantías que otorga la Constitución.

LA FARSA DEMOCRÁTICA: Hacia en 1962, en consonancia con el impulso que recibieron las reformas democráticas en América Latina, por la política de la Alianza para el Progreso, Stroessner buscó un candidato que le sirviera de opositor en las elecciones. Levantó por algunas horas el estado de sitio, para permitir algunos discursos del virtual oponente, y se hizo reelegir por otro período de 5 años.

EL CAPITAL EXTRANJERO Y LA INFLUENCIA DE LOS EE.UU.: Apenas llegado a! gobierno, el dictador paraguayo san‘cionó -en 1955— una ley que establecía un trato aún  más privilegiado al capital extranjero. Las empresas estadounidenses fueron las principales beneficiadas por la medida y, en poco tiempo, comenzaron a ejercer una fuerte influencia sobre las políticas de la dictadura. Un ejemplo de ello, fue la imposición de una comisión que asesoró al gobierno en materia económica. Al cabo de un tiempo de trabajo de esta comisión, las empresas estadounidenses pasaron a controlar casi por completo la agricultura y las finanzas del país. La explotación del Chaco paraguayo se realizaba por entero a través de compañías extranjeras (entre ellas, argentinas) que estaban autorizadas, incluso, a organizar su propia policía.

Y LA “ALIANZA PARA EL PROGRESO”

Antes de la Segunda Guerra Mundial, las Naciones de América Latina estaban vinculadas comercial y financieramente a Francia, Inglaterra y Alemania. Después de 1945, la situación cambió profundamente, ya que los Estados europeos quedaron en ruinas y tardaron varios años en recuperarse, mientras que EE.UU. se convirtió en la primera potencia del mundo capitalista, a partir de su triunfo político militar, su supremacía atómica, su creciente capacidad tecnológica y la introducción constante, en el mercado, de nuevos productos con los que era muy difícil competir. Así, pasó a ser el mayor inversor extranjero y accionista de empresas industriales y el principal consumidor de la producción local, para muchos países del continente.

A comienzos de los años 60, asumiendo su nuevo protagonismo como centro del sistema capitalista mundial, EE. UU. propuso, a través de sus empresas, una nueva política para América Latina, conocida como la AlianzaPara El Progreso. El objetivo principal de esta política era evitar estallidos revolucionarios como el de Cuba, para lo cual se hacía necesario fomentar el crecimiento económico del continente y favorecer la incorporación de los sectores excluidos de la participación ciudadana, a través de garantizar el pleno funcionamiento del sistema democrático.

El crecimiento económico debía alcanzarse aplicando una reforma en la propiedad de las tierras, que sacara del estancamiento y el atraso a las zonas rurales y profundizando el proceso industrializador. Estos objetivos debían lograrse mediante la transferencia 20.000 millones de dólares a lo largo de diez años, mitad de los cuales provendría de EE.UU. y el resto inversiones privadas, que debían complementar los Estados latinoamericanos. Para llevar a cabo es reformas, los Estados debían conseguir más recursos a través de una reforma impositiva que permitiera mayor recaudación, cobrando más a los ricos y distribuir dichos recursos, facilitando el desarrollo de los sectores excluidos.

Pronto, los objetivos de crecimiento económico y democratización pasaron a un segundo plano, ocupando un lugar preeminente la seguridad y la defensa del continente ante un posible avance del comunismo. Gran parte de los capitales dirigidos a Latinoamérica para su desarrollo económico, fueron utilizados por los ejércitos de los diferentes países, que se convirtieron en los garantes del orden social.

Fuente Consultada:
Pensar La Historia-Argentina desde una historia de América Latina Capitulo 5  (Voces y Silencios en América Latina)

La dictadura de los Somoza en Nicaragua Economia del Gobierno

La Dictadura de los Somoza en Nicaragua

Dominación oligárquica e invasiones norteamericanas

Desde su independencia, en 1821, y durante todo el siglo XIX, orden social en Nicaragua se caracterizó por el ejercicio oligárquico del poder y por una economía basada en el cultivo y la exportación de café.

Hacia fines de siglo, el gobierno comenzó negociaciones con Japón para la construcción de un canal interoceánico.

Esta decisión provocó un enfrentamiento con los EE.UU., país que veía afectados los intereses de sus empresas en la región.

En la década de 1910, EE.UU. invadió Nicaragua y colocó en el gobierno a un empleado de una empresa norteamericana.

Años después se organizó un movimiento resistencia y rechazo al gobierno, absolutamente manejado por las empresas estadounidenses, que fue aplastado.

La resistencia continuó y en la década del 20; la región fue liderada por Augusto César Sandinista la definitiva retirada de las tropas norteamericanas de Nicaragua, objetivo que logró en 1933.

“Quiero la paz en Nicaragua y he venido a hacerla” declaró a LA PRENSA el 3 de febrero de 1933
El Presidente Juan B. Sacasa, abrazando a Sandino el 2 de febrero de 1933 en Casa Presidencial.

En 1936, Somoza derrocó al presidente Juan B. Sacasa y accedió al gobierno, manteniéndose en el poder durante 20 años Luego fue sucedido por sus hijos.

Al abandonar Nicaragua, las tropas estadounidenses dejaron instalado un sistema de poder basado en la fuerza  militar,  en lo político, en un sistema electoral controlado por unas pocas familias; y en lo económico, en el control monolico de los principales recursos productivos (plantaciones, bases, ferrocarriles, aduana, etc.) por parte de la familia Somoza y unared de amistades.

AUGUSTO CESAR SANDINO Y LA LUCHA CONTRA INVASION DE EE.UU:

EE.UU. invadió Nicaragua con el propósito de proteger intereses de las compañías mineras, cafetaleras y bananereras norteamericanas.

Para oponerse a la invasión, se organizó un movimiento social que se propuso, además, la transformación del orden social que afectaba a la mayoría de la pablación. A partir de la década del 20, la resistencia —liderada por Augusto César Sandino— se estableció en la a serrana del país.

Desde allí, y con el apoyo de numerosas campesinos, se produjeron los enfrentamiento contra el ejército norteamericano.

La lucha duró siete años (1927-1933), hasta que los norteamericanos acordaron, con algunos de los jefes rebeldes, abandonar el país a cambio del establecimiento de un gobierno que diera garantías para los intereses económicos de las empresas estadounidenses.

Esto fue visto por Sandino como una traición, por lo que siguió la lucha contra el gobierno establecido con el apoyo de EE.UU. En 1934, Sandino fue asesinado por orden del jefe de la Guardia Nacional, Anastasio Somoza.

Guardia Nacional: Ejércitos creados por los estadounidenses, con población desocupada de los países centroamericanos invadidos. Estos grupos armados se mantuvieron leales a los intereses de las empresas norteamericanas, una vez finalizada la ocupación militar de los EE.UU. en esos países.

Augusto Cesar Sandino fue uno de los principales líderes de las fueras guerrilleras que, bajo el nombre Soberanía Nacional, enfrentaron la ocupación militar del territorio nicaragüense por EE.UU.

Desde el gobierno, Anastasio Somoza enfrentó la creciente oposición de obreros, campesinos, estudiantes y hasta de algunos de grupos propietarios.

Para evitarlo, llevó adelante una fuerte represión, a través de un impresionante incremento de los miembros las fuerzas policiales y militares, la creación de numerosas cárceles, la persecución, los secuestros y la aplicación de torturas por parte de la Guardia Nacional. (imagen de Anastasio Somoza)

Somoza logró controlar el gobierno realizando fraudes permanentes en todas las elecciones que convocaba, o reprimiendo y atemorizando a la oposición con la finalidad de que no se presentaran a los comicios.

Ante el crecimiento los opositores, Somoza suprimió las elección de 1941 y reformó Constitución, estableciendo la ampliación su mandato y la posibilidad de continuar en el gobierno del país. Anastasio Somoza, apodado “Tacho”, fue asesinado en 1956.

Lo sucedió en el gobierno, también mediante elecciones fraudulentas, su hijo Luis Somoza. Éste nombró a su hermano meno llamado Anastasio con su padre, al frente de la temida Guardia Nacional

La economía nicaragüense durante la dictadura de los Somoza

Basada principalmente en el latifundio agrícola, la economía nicaragüensee se orientó a la producción de algunas pocas materias primas para el mercado mundial (café, azúcar y frutas).

A partir de la década del 50, se desarrolló el cultivo del algodón y aumentaron las exportaciones.

Este cultivo constituyó el área más tecnificada de la economía y la producción quedó concentrada en unos pocos propietarios, incluídos los Somoza, que se expandieron desalojando de sus tierras a millares de campesinos pobres, los que fueron convertidos en mano de obra barata para el levantamiento de las cosechas.

A cambio de jornadas de más de quince horas de trabajo, los obreros recibían como salario bonos, que sólo podían ser canjeados en tiendas pertenecientes a las mismas empresas.

En los latifundios también, se encontraban los galpones donde vivían los trabajadores, los que carecían de luz y de agua.

En los primeros veinte años de gobierno, la familia Somoza se había convertido en la principal propietaria de tierras de todo el país.

Poseía más de 50 establecimientos ganaderos, 46 cafetales y 48 casas, solamente en Managua, la ciudad capital de Nicaragua.

Al momento de su derrocamiento, por la revolución de 1979, la fortuna de los Somoza estaba valuada en 500 ó 600 millones de dólares eran los propietarios de la quinta parte de las tierras cultivables de nicaragua.

Gran parte de sus bienes fueron obtenidos por la extorsión sobre los antiguos propietarios, para obligarlos a malvenderlos, por la violencia y por la corrupción.

También, el dictador cobraba comisiones a quienes exportaban o importaban mercancías y a aquello que manejaban actividades ilegales, como la prostitución, losjuegos de azar y el contrabando.

En la Nicaragua de Somoza, la mayoría de las empresas del Estado (como los ferrocarriles o compañías de electricidad) y hasta los capitales públicos, estaban dirigidos por los parientes del dictador desigualdades económicas y la absoluta pobreza en la que se encontraba la inmensa mayoría de la población, aumentaban año a año.

El gobierno somocista, apoyado por unos pocos propietarios de tierras y empresarios nicaragüenses y por las empresas norteamericanas, no daba respuestas a los problemas sociales, como el hambre, el analfabetismo y los bajos salarios s trabajadores.

Esta situación, sumada a la imposibilidad de organizar y ejercer libremente la oposición al gobierno, llevó a un grupo de jóvenes, inspirados en el triunfo de la experiencia revolucionaria cubana de 1959, a conformar —en 1961— el Frente Sandinista de Liberación Nacional e iniciar la lucha armada la dictadura.

Las escasas industrias establecidas en Nicaragua estuvieron ligadas a la elaboración de bienes,derivados, de la producción agcola.

La lucha del Frente Sandinista de Liberación Nacional y el fin de la dictadura

En 1972, luego de un gobierno a cargo de hombres de confinza de los Somoza, asumió la presidencia Anastasio Somoza hijo.

Durante su gobierno, la situación económica se deterioró enormemente desempleo llegó al 40% y el analfabetismo afectaba al 60% nicaragüenses.

Por otra parte, la corrupción y el enriquecimiento de los allegados a Somoza, con el dinero de la ayuda internacional a las victimas del terremoto que destruyó la ciudad de Managua desprestigió aun mas al gobierno, tanto frente a la población nicagüense como ante los EE.UU.

Por su parte, la lucha del Frente Sandinista y sus planteos democracia política y económica, esto es, verdadera elección de lo gobernantes por el pueblo y acceso a la propiedad de la tierra y servicios esenciales (educación, salud, etc.), recibieron el apoyo creciente de la población marginada del país.

Del mismo modo, fueron apoyados los reclamos sandinitas de soberanía nacional frente al imperialismo norteamericano, que recuperaban la tradición inaugurada por el «general de hombres libres”, Augusto César Sandino, en década del veinte. A la oposición se sumaron, también, aquellos actores del empresariado que fueron desplazados de los principal negocios por el grupo de empresarios amigos de la familia Somoza.

En este contexto, la guerrilla incrementó el número de sus miembros y sus acciones, hasta que, en julio de 1979, logró derrocar al dictador, quien huyó de Nicaragua, para asilarse en Paraguay.

Ver También: San Salvador en América Latina

PARA SABER MAS SOBRE ESTA HISTORIA: En 1926, Estados Unidos, en un error diplomático de primer orden, intensificó su intervención militar en Nicaragua en un conflicto de guerrillas no declarado. La jugada perjudicó las relaciones entre Estados Unidos y América latina durante décadas.

En los años veinte, Nicaragua se había convertido en la típica «república bananera»; su sistema monetario, sus derechos aduaneros y su ferrocarril estaban administrados por banqueros neoyorquinos en provecho de los intereses económicos estadounidenses.

La situación era muy cómoda para los empresarios norteamericanos del petróleo, los propietarios de plantaciones y los agentes mineros, pero existía una extendida oposición popular al presidente «títere» Adolfo Díaz, protegido desde 1912 por un destacamento militar norteamericano.

En 1924 el partido conservador de Díaz perdió las elecciones. Dos años más tarde, el Departamento de Estado norteamericano restauró a Díaz por la fuerza, y el Partido Liberal de Nicaragua se sublevó en un alzamiento armado. Estados Unidos, alegando una amenaza comunista para sus inversiones e intereses económicos, mandó a los marines.

Al cabo de un año, Estados Unidos había establecido un equilibrio entre liberales y conservadores para preservar la paz. Sin embargo, un joven general liberal, Augusto César Sandino, calificó a los líderes conservadores y liberales de «pandilla de canallas, cobardes y traidores, incapaces de gobernar a un pueblo valiente y patriótico», y se negó a aceptarlos.

Comparándose a sí mismo con George Washington, Sandino dirigió a un grupo de rebeldes hacia las montañas del norte de Nicaragua y comenzó una guerra de guerrillas para acabar con la intervención de Estados Unidos.

Luego, Sandino y los marines jugaron al gato y al ratón: el astuto Sandino hizo que 6.000 marines lo persiguieran en forma constante por todo el país. No ganó batallas importantes pero sí el apoyo y la admiración de un gran sector de la población nicaragüense.

En febrero de 1933, un mes después que se retiraron las fuerzas estadounidenses, Sandino firmó un Tratado de paz con el sucesor de Díaz, elegido por votación popular. Un año más tarde fue secuestrado y ejecutado por la Guardia Civil de Nicaragua, pero su lucha fue continuada por sus seguidores, los sandinistas. Luego de gobernar Nicaragua por más de 30 años, la dinastía de los Somoza fue derrocada en 1979 por el Frente Sandinista de Liberación (grupo político revolucionario que se llamó así en honor a Augusto Sandino)

PARA SABER MAS…
CRÓNICA DE LA ÉPOCA, AÑO 1934
NACE UNA LEYENDA

El asesinato del líder campesino sacude a Nicaragua. Lo mató Anastasio Somoza, a traición, pese al tratado de paz vigente entre adversarios políticos.

Fue asesinado en Managua el revolucionario nicaragüense Augusto Nicolás Calderón Sandino. Lo mató a traición el general Anastasio Somoza García, jefe director de la Guardia Nacional creada por los Estados Unidos.

Sandino nació el 18 de mayo de 1895 en el departamento de Masaya, en Nicaragua, y en su niñez comenzó a trabajar como recolector de café en las plantaciones del Pacífico. Desde su adolescencia le resultó indignante la forma en que las autoridades de su país les entregaron a los estadounidenses el control de las aduanas, el Ferrocarril Nacional y los vapores del Gran Lago, como pago a préstamos supuestamente recibidos por distintos presidentes nicaragüenses.

Al enterarse del regreso de las tropas estadounidenses a su tierra, Sandino se incorporó a la causa constitucionalista y participó de numerosos enfrentamientos contra los estadounidenses.

El 1 de julio de 1927 emitió su primer manifiesto político desde su campamento en Mineral de San Albino. Después de iniciada la guerra de guerrillas, se constituyó el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional. Desde ese momento se lo consideró un líder de la resistencia y sus seguidores comenzaron a llamarse a sí mismos sandinistas.

Con la retirada de los invasores, el 1° de enero triunfó su causa. Sandino viajó a Managua y firmó un tratado de paz, pero siguió recibiendo ataques de la Guardia Nacional. El 21 de febrero, después de una cena con el presidente Juan Bautista fue capturado y asesinado por orden del director de la Guardia.

Fuente Consultada:
Pensar La Historia-Argentina desde una historia de América Latina Capitulo 5 (Voces y Silencios en América Latina)
Periódico EL BICENTENARIO Fasc. N° 7 Período 1930-1949 La Muerte de Sanfino

El Operativo Soberania Guerra Chile Argentina Por el Canal de Beagle

El Operativo Soberanía – Guerra Chile Argentina

Hacia 1978 la dictadura militar encabezada por Jorge Rafael Videla tenía como objetivo político combatir las denuncias por las violaciones a los derechos humanos que se registraban en la Argentina.

Por eso la realización del Mundial les dio la oportunidad para realizar una campaña basada en el slogan “los argentinos somos derechos y humanos” (creada por la consultora internacional Burson Marsteller) para contrarrestar las acusaciones que llovían desde el exterior. (imagen: J. R. Videla)

Pero una vez obtenido el campeonato por la Selección Nacional de fútbol comandada por César Luis Menotti, la dictadura debió fijarse un nuevo objetivo para distraer la atención de la problemática de las torturas, las detenciones y las desapariciones que se producían en todo el territorio de la República Argentina.

Había que inventar una guerra y y así apareció la disputa territorial con Chile por el Canal de Beagle y las islas Picton, Lennox y Nueva que no llegó a convertirse en una guerra por milagro.

Cerca de la Navidad —cuando la maquinaria bélica estaba en marcha y miles de soldados habían sido movilizados a las fronteras—, la aceptación de una mediación papal detuvo el peor desenlace.

La negociaciones directas entre Chile y Argentina ocurrieron entre la publicación oficial del Laudo Arbitral, el día 2 de mayo de 1977, y el comienzo de la Mediación papal en el conflicto del Beagle, el 22 de diciembre de 1978.

Este período fue tenso y llegaría a su punto culminante el 22 de diciembre cuando Argentina inició las operaciones para ocupar militarmente las islas.

Ese mismo día, la junta militar argentina abortó la Operativo Soberanía y aceptó la mediación papal. Ambos países eran regidos por gobiernos de las fuerzas armadas que coincidían en muchos aspectos de su política exterior e interior.

Incluso habían logrado acuerdos para operaciones internacionales de represión, como la Operación Cóndor, como quedó demostrado posteriormente a través de la justicia.

Las contradicciones de ambos gobiernos eran tan elocuentes que el gobierno de Pinochet tuvo que alabar la política exterior de Salvador Allende al que había derrocado y el gobierno de facto de Videla debió criticar la posición de la Revolución Argentina bajo el general Alejandro Lanusse, por el tratamiento del conflicto limítrofe.

Hacia 1978 la dictadura de Augusto Pinochet sufrió un sacudón cuando se descubrieron los restos de campesinos fusilados en Lonquén tras el golpe militar.

El enfrentamiento entre Pinochet y el comandante de la Fuerza Aérea de Chile el General Gustavo Leigh por sus propuestas de democratización, la destitución de Leigh y la siguiente renuncia a su cargo 18 de los 21 generales, los problemas por las violaciones a los Derechos Humanos y las exigencias de los EE.UU para la persecución de los responsables del atentado terrorista en Washington contra Orlando Letelier, pusieron en problemas a la dictadura. (imagen: Pinochet)

La oposición comenzaba a agruparse en torno al ex-Presidente de la República Eduardo Frei Montalva que se alineó con el gobierno de facto de Pinochet por el conflicto con la Argentina.

Eduardo Frei declaró públicamente su apoyo a la posición del gobierno con las palabras “Se esta alimentando, no por Chile, un conflicto de dramáticas consecuencias”

A fines de los años 70 Chile goza ha de una incipiente bonanza económica que terminaría con la profunda crisis económica del año 1982. E

l objetivo prioritario del gobierno chileno era evitar la guerra sin ceder territorio insular o continental. Para ello estaba dispuesto a negociar el limite marítimo.

Dada la fuerte presión militar argentina, Chile consideraba apropiado para la consecución de ese objetivo la acción de un mediado y la presencia de observadores militares en la zona de conflicto.

En Argentina gobernaba el llamado Proceso de Reorganización Nacional que otorgaba igual poder a las tres ramas de las Fuerzas Atinadas argentinas y en que se preveía la alternancia en el poder liste balance dentro de la Junta Militar argentina permitía ademas la deliberación política dentro de las fuerzas atinadas y la formación de bloques entre ellas.

Se distinguieron dos corrientes políticas dentro de las fuerzas Armadas argentinas los blandos (J. Videla R. Viola, R. Bignone), los duros José. A. Vaquero, Luiciano. B. Menendez, Leopoldo Galtieri, R. Camps, C. G. Suaréz M.) y A. Massera.

Conforme a esa distribución del poder, los objetivos del gobierno militar eran variados y  controvertidos dentro de las fuerzas armadas. Algunos eran partidarios de aceptar el Laudo Arbitral, otros de impedir una salida de Chile al Océano Atlántico ya sea a través de un limite marítimo adecuado ó, como exigían otros, a través de soberanía argentina sobre alguna o algunas de las islas de martas. Algunas consideraban, como el almirante (R) Isaac Rojas, que el limite debía ser el meridiano del

Cabo de Hornos ya desde el Canal Beagle dejando así la parte oriental de la Isla Navarino bajo soberanía argentina.

Las pretensiones mas extremas del nacionalismo argentino alcanzaban desde las islas Picton, Nueva y Lennox hasta ocupar la Isla de Chiloé.

Consciente de su mayor peso militar, del aislamiento internacional de Chile y con una confianza absoluta en que una guerra con Chile sería fácil de ganar, la Junta Militar argentina rechazó el Laudo Arbitral el 25 de enero de 1978.

Mientras no se encontraba solución al conflicto, se acumulaban en Argentina las medidas para presionar a Chile y obligarlo a abandonar el Laudo Arbitral.

En octubre de 1978 los presidentes de la Argentina y de Bolivia ratificaron su solidaridad mediante un comunicado que unía el pedido de Bolivia de salida al mar (que perdió después de Guerra del Pacífico) con la cuestión de la soberanía argentina en el Atlántico Sur, incluyendo a Malvinas y el Beagle.

EL OPERATIVO SOBERANIA: Las fuerzas armadas argentinas elaboraron el “Operativo Soberanía” para “cortar” Chile en varias partes por medio de una invasión.

La preparación y las maniobras militares a lo largo de la frontera se realizaron públicamente con gran profusión de noticias.

En el gobierno chileno, consciente del peligro de guerra preparó la defensa del país manteniendo a la prensa y a la población alejada de esos temas en lo posible. En sus documentos especiales, el diario chileno El Mercurio afirma: “A diferencia de Chile, donde los preparativos de guerra se hicieron en medio de gran reserva para no alarmar a la población, los argentinos se movilizaron en medio de sonoras concentraciones al grito de «el que no salta es un chileno«, con oscurecimientos en sus principales ciudades, varias de ellas inalcanzables para el rango de vuelo de los envejecidos aviones de guerra de la fuerza aérea chilena, que estaba una generación atrás de la argentina.”

La marina de guerra se preparó durante todo el año 1978, pero no fue publicitado, sino más bien estuvo velado al público y sólo era conocido a las personas e instituciones que estaban involucradas.

Pinochet también tuvo que frenar a sectores belicistas de las fuerzas armadas chilenas, a la vez que preveía una guerra total, larga y de desgaste, previendo invadir la Argentina hasta Bahía Blanca.

Al día siguiente de conocido el fallo, el Ministro de Relaciones exteriores de Argentina César Augusto Guzzetti anunció el rechazo con las siguientes palabras: “ningún compromiso obliga a cumplir aquello que afecte intereses vitales de la Nación o que perjudique derechos de soberanía que no hayan sido expresamente sometidos a la decisión de un árbitro”.

El 19 de enero de 1978 los presidentes de Chile y Argentina se reunieron en Mendoza en medio de crecientes preparativos bélicos.

En esa ocasión, aseguran fuentes argentinas, Pinochet habría aceptado en  principio entregar por lo menos una parte de una isla a Argentina.

El 25 de enero Argentina declaró nulo el Laudo Arbitral de 1977.

El 26 de enero el gobierno chileno emitió un comunicado, afirmando que el laudo tenía carácter obligatorio e inapelable.

El 20 de febrero de 1978 ambos presidentes acordaron en la localidad chilena de Puerto Montt continuar las, negociaciones con dos comisiones mixtas sucesivas, llamadas Comix 1 y Comix 2. Comix 1 tuvo éxito y tras 45 días se alcanzaron los objetivos planteados de distensión y acuerdos en cuanto a la navegación en el área del conflicto.

Comix 2, se inició el 2 de mayo, encabezada por Francisco Orrego Vicuña del lado chileno y el general Ricardo Etcheverry Boneo del argentino tenía como objetivo resolver en el plazo de seis meses los problemas sustantivos: delimitación definitiva de las jurisdicciones en la zona austral, integración económica; intereses comunes en el continente rico; delimitación precisa del Estrecho de Magallanes y el cocimiento de líneas de base rectas.

El 2 de noviembre de 1978 se  cumplió el plazo dado a la segunda comisión mixta sin obtener esbozo de acuerdo en los temas de mayor importancia (límites marítimos, cuestiones relativas al Canal de Magallanes y bases rectas).

En los temas secundarios (integración física, cooperación económica, políticas comunes en la Antártida se alcanzaron acuerdos que no lograron detener los apresto bélico de ambos lados de frontera.

Poco antes del término de la Comix 2, Chile volvió a proponer a Argentina llevar el caso a la Corte Internacional de Justicia.

MEDIACIÓN PAPAL:  A comienzos de guerra era solo cuestión de tiempo.

Todos los esfuerzos para llegar habían fracasad momento cuando el Ministro de  Relaciones Exteriores de Chile, Hernán Cubillos Sallato propuso a su par trasandino solicitar la mediación de una potencia amiga. Se acordó solicitar la medición papal.

El 12 de diciembre, Hernán Cubillos viajó a Buenos Aires y tras dialogar con Carlos Washington Pastor aprobaron la solicitud de mediación, pero en la tarde de ese día la Junta Militar argentina desautorizó al ministro Pastor.

Tras el viaje sin resultados de Cubillos, en Buenos Aires tuvo lugar una sesión de la junta militar argentina en el edificio Cóndor, con la ausencia notoria de Videla y el canciller Pastor.

En esa reunión se le colocó fecha y hora al Operativo Soberanía: el 22 de diciembre de 1978 a las 22:00 horas.

A último momento de ese día el Vaticano logró la anuencia de los dos gobiernos para intentar una gestión pontificia y ofreció el envío de un representante.

En Buenos aires Videla convocó a los comandantes que debían dirigir el ataque para plantearles la nueva propuesta Papal.

Se despacharon mensajes para detener la ofensiva la mayoría cumplió salvo la que estaba apostada en la provincia de Neuquén que avanzo varios kilómetros en territorio chileno ya que no pudo recibir la contraorden debido a problemas de comunicación. (imagen: Samorè-Videla)

En las jornadas siguientes el Vaticano envió al cardenal Antonio Samoré quien llevó a la firma, en enero de 1979, el Acta de Montevideo que despejaba la posibilidad de una guerra que hubiera costado en las primeras semanas miles de víctimas.

La mediación se concreté en 1980 y aunque atenuaba los efectos del fallo anterior, era favorable a Chile.

En 1981 el régimen de Pinochet aceptó la propuesta pero no así el argentino que nunca respondió.

Llegó la Guerra de Malvinas, otro dislate militarista, cayó la dictadura y el gobierno democrático de Raúl Alfonsín heredé una situación prácticamente irreversible. Pero esa es otra historia….

Como se Calcula la Riqueza de un País? Factores que lo determinan

¿Como se Calcula la Riqueza de un País?
Factores que lo determinan

De vez en cuando, en las revistas y libros de humor aparece el personaje del ricachón superavaro. Posee dinero a montones: billetes de banco y muchas monedas de oro llenan sus cajas fuertes, de grandes dimensiones. Nuestro personaje pasa las mejores horas del día contemplando su dinero, haciéndolo correr entre las manos, deleitándose con su tintineo y… controlando su «nivel». ¿Y después? Nada. Su vida transcurre con la misma estrechez que la del que no tiene donde caerse muerto; sus monedas se quedan sin utilizar y se ve asaltado continuamente por el temor de ser robado. Por tanto, ¿de qué le sirve ser tan rico?

EL DINERO NO SIEMPRE ES RIQUEZA
Para ser ricos no basta con poseer mucho dinero bien guardado, porque el dinero, por si solo, no sirve para satisfacer nuestras necesidades: en efecto, no es posible mitigar el hambre comiendo monedas, ni podemos vestirnos poniéndonos encima billetes de banco. El dinero sirve para adquirir los bienes necesarios, y por ello, sólo es útil cuando se «invierte» en la adquisición de alimentos, vestidos, casas, terrenos, fábricas, automóviles, etc., o cuando es utilizado de otra forma cualquiera que lo haga fructífero (por ejemplo, depositándolo en el banco).

En cambio, cuando se lo deja inactivo e improductivo —bajo el colchón de la cama,por ejemplo, como suelen hacer todavía ciertas personas— no sirve para nada. Es exactamente lo mismo que si no existiese. Por ello, se dice que el dinero, más que riqueza, es un título representativo de la riqueza; es decir, representa la riqueza que puede ser adquirida cuando es empleado de una manera útil. Por ejemplo, $ 1.000.000 son título representativo de un automóvil, de un campo, o de acciones, que valen esa cantidad y que pueden ser adquiridos con esa suma de dinero.

CÓMO SE CALCULA LA RIQUEZA DE UNA PERSONA
Entonces , si las monedas no son riqueza, ¿en qué consiste ésta? Pues bien; la riqueza es el conjunto de bienes económicos que pertenecen a una persona, en un momento determinado.

Por ello, si se quiere calcular la riqueza de una persona, es preciso, ante todo, referirse a los bienes materiales de los cuales es propietaria (edificios, automóviles, maquinarias, etc.); después, a los créditos que esa persona tenga con respecto a otras que se encuentren, naturalmente, en condiciones de pagar (tener crédito con un mendigo es como no tener nada). Por último, hay que tener en cuenta cualquier otra cosa que pueda proporcionar a esa persona una ventaja económica: por ejemplo, un invento que ha patentado y a cuya explotación se dedica, una novela escrita y publicada, etc. La suma de todos esos datos nos dará, como decíamos, la riqueza o patrimonio de esa persona determinada.

riqueza personal

Sin embargo, si esa persona tiene deudas, para valorar exactamente su riqueza no basta con sumar el valor de todos sus bienes, sino que habrá que deducir de esa suma el importe total de sus débitos; evidentemente, no podrá considerarse rica una persona que, por ejemplo, posea un patrimonio por valor de un millón de pesos pero que tenga deudas que importen millón y medio.

Así, pues, y resumiendo, hay que calcular:

En el activo: Bienes materiales + créditos exigibles + otras fuentes de réditos

En el pasivo: Débitos.

CÓMO SE CALCULA LA RIQUEZA DE UNA NACIÓN
Idéntico criterio se emplea para medir la riqueza de toda una nación: bastará con sumar el valor de todos los bienes económicos que, en ese momento, pertenecen a Ion ciudadanos particulares, a las personas jurídicas (sociedades, instituciones, ayuntamientos, etc.) y al propio Estado. De la misma forma que se hace con la riqueza individual, se calculan:

1) los bienes materiales (es decir, edificios, terrenos, minas y cualquier otro tipo de recursos económicos);

la riqueza de un pais

2) los créditos, pero sólo los que se tienen con respecto al extranjero, corno fruto, por ejemplo, de las exportaciones. No se cuentan los créditos con respecto a los súbditos del país, por la sencilla razón de que les corresponden otros tantos débitos de un importe igual, que los compensan; de hecho, si un ciudadano debe, supongamos, diez mil pesos al Estado, al pagar esos diez mil pesos los sustrae de su patrimonio, se priva de ellos; pero, como forma parte de la colectividad nacional, o sea, del Estado, es como si privase a éste de esa cantidad: en realidad, el dinero que paga es sustraído de la riqueza conjunta de la nación. Y como, al pagar los diez mil pesos, éstos ingresan en las cajas del Estado, todo queda como antes. Es como si una persona sacase el dinero de un bolsillo para meterlo después en otro. La comunidad nacional (Estado), considerada en conjunto, no gana nada.

3) Por último, todo aquello que procure una ventaja económica en el extranjero, como patentes, derechos de autor sobre libros publicados en el extranjero, etc.

Naturalmente, y lo mismo que ocurre con las personas individualmente consideradas, para valorar con exactitud la riqueza de un Estado no basta calcular solamente todo lo que posee; es necesario sustraer, del total de la riqueza, el importe general de los débitos.

Fuente Consultada:
Enciclopedia del Estudiante Superior Fascículo N°36

Proceso de Reorganizacion Nacional Resumen

  Proceso de Reorganizacion Nacional

Algunos de los dictadores que en la década del ’70 gobernaban en América latina -como Alfredo Stroessner en Paraguay o Anastasio Somoza en Nicaragua- pertenecían a la estirpe de los dictadores tradicionales. Otras dictaduras, en cambio, presentaban perfiles nuevos. Tal era el caso de los gobiernos militares del Cono Sur -los gobiernos brasileños surgidos del golpe de 1964, los argentinos entre 1966 y 1973 y, luego, entre 1976 y 1983, los uruguayos desde 1973, y la dictadura de Pinochet en Chile desde 1973- y, con un signo ideológico diferente, el gobierno militar de Velasco Alvarado en Perú entre 1968 y 1975.

Estas dictaduras diferían entre sí en algunas de sus orientaciones de política económica –el entusiasmo por el liberalismo ortodoxo de los gobiernos de Pinochet y de Videla no encontraba un correlato equivalente en la política desarrollista de la dictadura brasileña-, aunque compartían la convicción de que el crecimiento de la economía era incompatible con una participación significativa de los asalariados en el ingreso nacional.

la junta militar

Hacia mediados de la década de 1970, los gobiernos de la enorme mayoría de los países latinoamericanos estaban en manos de dictadores.

Compartían asimismo una orientación fuertemente represiva frente a los opositores reales o potenciales, fueran políticos, sindicalistas, intelectuales, periodistas, estudiantes, etc. También en este terreno, las dictaduras de Videla y Pinochet marcaron picos de brutalidad y encarnizamiento sin antecedentes en la historia de la región.

Las dictaduras militares del Cono Sur tenían algunos rasgos fundamentales en común: eran ejercidas por representantes institucionales de las fuerzas armadas, profesaban un anticomunismo exacerbado -que englobaba bajo el rótulo de comunista cualquier expresión política opositora-, contaban con el apoyo incondicional de los gobiernos de los Estados Unidos -salvo en un breve período bajo la presidencia de James Cárter (1976-1980)-, y buscaban justificación para la intervención directa de los militares en la política en la Doctrina de la Seguridad Nacional, que asignaba a los ejércitos nacionales un nuevo papel en la política interna de los países latinoamericanos.

RESUMEN DEL PROCESO EN ARGENTINA: En julio de 1973, Cámpora renunció y, luego de nuevas elecciones. Juan D. Perón -acompañado en la fórmula por su esposa María Estela Martínez- asumió la presidencia. El líder impulsó un Pacto Social entre empresarios y sindicalistas para frenar la puja sectorial.

La muerte de Perón el 1° de julio de 1974 desató nuevas luchas por el control del gobierno. Su sucesora, María Estela Martínez de Perón, era incompetente para controlar la situación. Las tendencias hacia la descomposición social y política se profundizaron.

El estado prohijó grupos parapoliciales que asesinaban a los opositores y las Fuerzas Armadas se incorporaron a la lucha contra la guerrilla. El Pacto Social se rompió, la inflación se disparó y las huelgas se multiplicaron. En ese marco, el 24 de marzo de 1976, las Fuerzas Armadas dieron un golpe de estado.

Una Junta Militar asumió el mando supremo del estado y designó presidente al general Jorge R. Videla. El nuevo gobierno proclamó el inicio de un Proceso de Reorganización Nacional.

Una sangrienta represión se descargó sobre la sociedad. Miles de personas fueron secuestradas, recluidas en campos de concentración, torturadas y asesinadas. El rasgo sustantivo de la represión fue la ilegalidad: aunque los procedimientos fueron organizados por la más alta jerarquía político-militar, la represión fue clandestina y delictiva. Como resultado, entre ocho mil y treinta mil personas -según distintas fuentes- pasaron a integrar la categoría de «detenidos-desaparecidos».

Entre 1976 y 1981, la política económica estuvo dirigida por José A. Martínez de Hoz, quien formuló un programa para modernizar la estructura productiva. El gobierno devaluó la moneda, quitó los aranceles que trababan la importación de bienes y liberalizó el mercado financiero, lo que produjo un aumento de las tasas de interés y el ingreso de capitales extranjeros (destinados, en su mayoría, a actividades especulativas).

Las importaciones indiscriminadas, las altas tasas de interés, la sobrevaluación del peso y el ingreso de dólares en concepto de créditos internacionales -que multiplicó la deuda externa- provocaron graves daños a la actividad productiva argentina.

En 1981, el presidente Videla y su ministro fueron reemplazados. El nuevo presidente, el general Roberto Viola, intentó una apertura política, pero el proyecto encontró resistencias en la Junta Militar. A fines de 1981, el general Leopoldo F. Galtieri reemplazó a Viola y clausuró la apertura política. Entretanto, los partidos políticos habían constituido una agrupación -la Multipartidaria– y presionaban por el retorno a la democracia, mientras un sector sindical se movilizaba contra el gobierno.

La movilización social quedó suspendida el 2 de abril de 1982, cuando tropas argentinas desembarcaron en las Islas Malvinas, ocupadas desde 1833 por Gran Bretaña. Los intentos diplomáticos fracasaron y el 1° de mayo comenzó la guerra. El 14 de junio, el mando militar argentino en Malvinas capituló ante el mando británico.

La Guerra de Malvinas marcó el fin de la dictadura militar. Galtieri fue reemplazado por el general Reynaldo Bignone, quien convocó a elecciones para octubre de 1983, en las que triunfó el candidato de la UCR, Raúl R. Alfonsín.

Fuente Consultada:
Historia 3 – El Mundo Contemporáneo – Santillana
Cuatro Décadas de Historia Argentina – P. Dobaño – M. Lewkowicz
El Libro de los Presidentes Argentinos del Siglo XX Deleis-Tito-Arguindeguy.

Plan de Convertibilidad de Cavallo Ministro de Economia de Menem

Plan de Convertibilidad de Cavallo
Ministro de Economía de Menem

EL PLAN DE CONVERTIBILIDAD FRENTE A LA HIPERINFLACIÓN:
Los problemas económicos y políticos derivados del surgimiento de la deuda externa junto con el marcado e incesante debilitamiento de la industria argentina, fueron de una magnitud tal que se tornaron incontrolables. El Estado perdía cada día más la posibilidad de plantear políticas económicas claras y  precisas y que fueran acatadas por los distintos actores sociales. Ya en democracia, durante la presidencia de Raúl Alfonsín, fue imposible convencer a los empresarios para que abandonaran el sistema financiero y comenzaran a producir.

Cavallo Ministro de Economia de MenemDomingo Cavallo nacido en San Francisco (Córdoba), en 1946. formado como economista en la Universidad de Harvard, presidente del Banco Central cuando se nacionalizó la deuda de las empresas privadas (1982), era el director del Instituto de Estudios Económicos de la Fundación Mediterránea creada por varias empresas argentinas por iniciativa de Fulvio Pagani (Arcor). Tenía por lo tanto vínculos muy sólidos con el mundo empresario. Con el nuevo ministro, llegó al poder un equipo de más de 200 técnicos destinados a la DGI, los Bancos Central y Nación y la Aduana.

La convertibilidad de la moneda argentina, con la paridad del dólar fijada por la ley del 2 de abril de 1991, es la clave del sistema económico con que el país comenzó el nuevo milenio. El Banco Central utilizó el dinero de las privatizaciones y nuevos créditos para asegurar la convertibilidad. Así pudo renegociar la agobiante deuda externa en plazos más largos.

El Estado argentino no emitía más moneda sin respaldo y retomaba el pago de la deuda externa. Despojado de su papel de benefactor, limitaba sus obligaciones, revalorizaba el mercado y traspasaba a las provincias la responsabilidad en materia de educación y de salud pública.
La inflación desapareció. Fue del 17% anual en 1992 y descendió a valores ínfimos en los años siguientes. Gracias a las reformas se recuperó la demanda y la actividad creció en el 8,8% anual de 1990 a 1994, verdadero récord del siglo.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS: Luego de muchos años de especulación financiera, con una reducción de la llamada economía real (la que funciona sobre la base del trabajo y la  transformación de objetos y no de transacciones financieras) el sistema económico en su conjunto estalló en 1989. Los sectores más adinerados y el empresariado no tenían confianza ni en la economía (cuyo funcionamiento en los últimos años había permitido su enriquecimiento) ni en el gobierno, que ya había perdido el apoyo de la banca acreedora. Los grandes empresarios, entonces, abandonaron la moneda nacional, y compraron todos los dólares que había en reserva en el Banco Central con lo cual nuestra moneda perdió su valor por falta de respaldo.

Si una moneda no tiene respaldo, cada vez vale menos, o directamente a no vale nada. Por lo tanto, la moneda argentina ya no servía para pagar productos y servicios. Eso trajo como consecuencia el aumento de los precios hora a hora y el proceso inflacionario se transformó en hiperinflacionario. El precario equilibrio desapareció porque la cadena de pagos (lo que las personas y las empresas pagan al adquirir un bien o utilizar un servicio) se deshizo ante la falta de moneda con valor propio.

Tras la asunción anticipada de Carlos Menem, los empresarios se calmaron, algunos regresaron a la moneda nacional, y la inflación bajó sensiblemente. No obstante, el nuevo gobierno fracasó con su nuevo plan económico.

A fines de 1989, los empresarios generaron un nuevo proceso hiperinflacionario, parecido al sufrido por Alfonsín, cinco meses antes. Este nuevo golpe de mercado le costó el puesto a Néstor Rapanelli, ministro de Economía de Menen. Rapanelli era el representante de uno de los grupos económicos que dio el golpe de mercado hiperinflacionario a Alfonsín. Algunos especialistas afirman que otros grupos económicos estaban disgustados con Menem por los privilegios otorgados al grupo que representaba Rapanelli y por ese motivo impulsaron la segunda hiperinflación.

Este fracaso del menemismo, llegado al poder hacía muy poco tiempo, dio lugar a múltiples conjeturas: desde la intención del presidente de cerrar el Parlamento hasta la posibilidad de su propia renuncia. Tras un acuerdo con todos los grupos empresarios en marzo de 1990, se estabilizan medianamente las finanzas. La hábil estrategia comunicacional del gobierno de Menen posibilitó que muchos recuerden la hiperinflación del período de Alfonsín y no la que se generó dentro su propio gobierno, la que estuvo también a punto de derrumbarlo.

EL PLAN DE CONVERTIBILIDAD: El acuerdo establecido en 1990 con los grupos empresarios fue también muy endeble. El gobierno quería que produjeran y no especularan, pero los grupos empresarios querían comprar a precios bajos las empresas del Estado, que en la mayoría de los casos, no funcionaban en forma eficiente. Y se negaban a producir.

Con un sistema productivo tan débil, la banca acreedora no estaba satisfecha: había que obligar a producir. Para eso era necesario reestructurar la economía. A partir de ese momento, la banca acreedora impulsa la llegada de Domingo Cavallo al Ministerio de Economía.

Cavallo mantenía excelentes relaciones con los acreedores y, por lo tanto, si llegaba al gobierno contaría con el respaldo económico, en forma de créditos, para iniciar una nueva fase de la reconversión de la economía argentina. Cavallo pudo alcanzar el cargo en 1991, por dos motivos:

1. Una nueva jugada de los empresarios nacionales que apuntaba a generar un tercer golpe hiperinflacionario (el segundo de la presidencia de Menem, que no llegó a concretarse del todo aun cuando el valor del dólar y la inflación subieron mucho). Esto debilitó económicamente al gobierno y al ministro de Economía de ese momento, Antonio Erman González.

2. Las denuncias de corrupción impulsadas por el embajador de los Estados Unidos que afectó al gobierno, a nivel político, en el ámbito internacional. Es importante tener en cuenta que existe una fuerte vinculación entre los Estados Unidos y el Fondo Monetario Internacional.

La caída de Erman González posibilitó la llegada de Cavallo, que era en ese momento visto como una persona muy prestigiosa y alejada de la corrupción. En los primeros meses de 1991 se puso en marcha el llamado Plan de Convertibilidad, que contó con el apoyo de la banca acreedora. Este plan logró instaurar reglas de juego mucho más claras para comenzar la nueva fase de la reestructuración económica que se había iniciado en 1976. Con ese enorme respaldo, Cavallo, decidió negociar, y en muchos casos enfrentar, a los grupos económicos nacionales. Incluso, realizó reiteradas denuncias de comportamientos «mañosos» de algunos empresarios argentinos.

El Plan de Convertibilidad fue una gran lucha de dos concepciones diferentes del poder económico: por un lado, la modernizadora de Cavallo respaldada por la banca acreedora y, por el otro, la no productivista, típica de los que se enriquecieron desmedidamente durante la dictadura militar sin producir bienes o servicios.

El Plan de Convertibilidad y la «reforma estructural», a la búsqueda del reencauzamiento económico El conjunto de políticas que hicieron posible la implementación del Plan de Convertibilidad dieron lugar a la llamada reforma estructural de la economía y el Estado.

El instrumento central de esta política fue el establecimiento de la «ley de la paridad»:un peso igual a un dólar estadounidense. La libre convertibilidad significa que en cualquier transacción económica que los habitantes del país realicen es indistinto si usanpesos o usan dólares.

Pero lo sustancial de este plan fueron las profundas medidas que permitieron sostener la paridad y la convertibilidad. Entre ellas se encuentran las privatizaciones, la flexibilización laboral y la desregulación económica.

La reforma estructural cambió, en pocos años, el funcionamiento de la economía argentina. El objetivo era desarmar el enorme sistema de especulación financiera existente hasta el momento y sentar las bases para que el capital nacional o extranjero se orientara a la producción, que el Estado pudiera cobrar más impuestos y, de esa manera, lograse pagar la deuda externa.

Podemos decir que debido a la enorme influencia que ejercían, sobre el proceso económico argentino a principios de la década de los ’90, las entidades financieras,principales acreedoras de la deuda externa argentina. Entonces, la nueva estrategia estabilizadora del Plan de Convertibilidad posibilitaba avanzar en tres frentes simultáneos y cumplimentar objetivos insoslayables de la etapa económica que se abría al cumplirse menos de dos años del nuevo gobierno:

1. vencer la recurrente hiperinflación;

2. sentar las bases de una relación estable con la banca acreedora, a fin de dejar atrás los años de incumplimiento de las obligaciones externas, y formular una estrategia que permitiese cumplir con todas las exigencias financieras derivadas de dicho endeudamiento;

3. realizar las transformaciones necesarias a fin de adaptar la economía argentina al proceso de relaciones económicas internacionales, afirmado definitivamente por la caída del Muro de Berlín, por las condiciones de la globalización y por los requisitos planteados por el Consenso de Washington.

LOS FERROCARRILES ARGENTINOS: A fines de los ’80 se pensó seriamente en la posibilidad de suprimir el sistema ferroviario, ante el creciente déficit, el descontrol de la empresa Ferrocarriles Argentinos y le imposibilidad de competir con las poderosas empresas de transporte automotor (muchas veces privilegiadas desde el mismo Estado), y el nueve rival, sobre todo en el traslado de pasajeros de larga distancia, que es el transporte aéreo.

Pero el cierre de los ferrocarriles iba a ser peor que mantenerlos funcionando en esas condiciones, ya que los efectos secundarios de tal actitud serían casi catastróficos; por ejemplo, se incrementaría el transporte automotor tanto en cargas como en pasajeros lo que produciría un gran congestionamiento en las rutas y en las ciudades; habría una mayor contaminación ambiental, un aumento en el consumo de combustibles, y vastas regiones de nuestro país quedarían incomunicadas. Ante tal situación, la única solución aparente fue la invitación al sector privado a interesarse en el servicio.

Para ello se cedería a las empresas privadas todo el material rodante existente y las vías en carácter de concesión a fin de que éstas presten el servicio; el Estado quedaría como propietario y contralor de los servicios.

El proceso privatizador comenzó a principios de los años ’90. La única línea que no fue adjudicada y que permanece en poder del Estado es el Ferrocarril Belgrano S.A.

El servicio interurbano de pasajeros fue totalmente suspendido y se le ofreció c las provincias que se hicieran cargo de él. Algunas accedieron y mantienen un mínimo servicio; otras lo han eliminado.

El principal motivo de esta baja de servicios es el alto costo de los peajes que cobran los concesionarios de cargas al paso de los trenes de pasajeros, los que no tienen ningún tipo de regulación por parte del Estado. En líneas generales este nueva modalidad trajo aparejada una mejora de alrededor de un 25% promedie en los servicios de cargas y pasajeros urbanos-suburbanos con respecto a los últimos servicios prestados por Ferrocarriles Argentinos y comparables en rendimiento al funcionamiento de la empresa estatal de mediados de los años ’60.

Adaptación del texto de Guillermo Ghio

El Plan Condor Operacion Lucha contra el comunismo en Latinoamerica

El «Plan Condor» Operación
Lucha Contra el Comunismo en Latinoamérica

A comienzos de la década del 90 se descubren en Paraguay los documentos secretos de la policía política paraguaya. Pero estos documentos, que ganaron el macabro nombre de «los archivos del terror», no sólo informaban del accionar de esa fuerza, sino que revelaban la coordinación de los gobiernos militares sudamericanos durante las décadas de 1970 y 1980 para perseguir a los opositores políticos.

Se conoce como Operación Cóndor al plan de inteligencia y coordinación entre los servicios de seguridad de las dictaduras militares de los generales Augusto Pinochet, de Chile; Hugo Bánzer, de Bolivia; Alfredo Stroessner, en Paraguay; Joao Figueredo, de Brasil; más los gobiernos derechistas de Isabel Perón, de Argentina, y Juan María Bodaberry, de Uruguay. El objetivo del plan era el intercambio de información acerca de personas «subversivos» residentes en dichos países, así como la cooperación para perseguirlas a través de las fronteras nacionales.

Aunque sus actividades se iniciaron antes, la creación oficial de la Operación Cóndor se fecha en noviembre de 1975, en una reunión secreta de representantes de los servicios de inteligencia de los mencionados países celebrada en Santiago de Chile y convocada por Manuel Contreras, el  director  de la DINA (Dirección de Inteligencia Nacional, la policía política del país).

La Dirección de Inteligencia Nacional, más conocida por su acrónimo DINA, fue la policía secreta chilena durante el período inicial del régimen militar de Augusto Pinochet, siendo uno de los elementos más significativos del aparato represor de la dictadura.

Las primeras acciones enmarcadas dentro de la Operación Cóndor se llevaron a cabo en septiembre de 1974, en la ciudad de Buenos Aires. Cuatro exiliados uruguayos fueron secuestrados y, semanas más tarde, sus cadáveres aparecieron en los alrededores de Montevideo. La siguiente acción fue contra el general chileno Carlos Prats, asesor del presidente Salvador Allende y su mujer. Los dos fueron asesinados por un comando de la DINA que actuó en suelo argentino.

La Operación Cóndor permitió a las fuerzas armadas y paramilitares de las dictaduras del Cono Sur desplazarse libremente por el territorio de oír: países para secuestrar, torturar y asesinar a los ciudadanos considerados sediciosos e intercambiarse los detenidos.

Antes de esta fecha, la colaboración represiva era una realidad impulsada en la región por Estados Unidos, que amparaba los regímenes anticomunista por temor a que la existencia de un gobierno de izquierdas en la zona facilitase la emergencia de otros provocando un efecto dominó.

Era la tan reiterada «doctrina de seguridad nacional» que insistía en luchar contra enemigo interior: el comunismo.  Desde mediados de la década de 1970 se desarrollé una internacionalización de la represión que fue posible porque la coordinación de Operación Cóndor, además de permitir identificar, trasladar o asesinar a disidentes, facilitó encubrir crímenes, trasladando cadáveres de un país a otro o creando confusión sobre las víctimas y sus asesinos. Los agentes de la Operación Cóndor actuaron tanto en países de América Latina como en Estados Unidos y Europa. Por ejemplo, en Madrid, España, intentaron secuestrar a líderes del MIR chileno mientras que en Roma, Italia, actuaron contra disidentes políticos argentinos.

El Informe Hinchey señala que entre 1974 y 1977, la CIA mantuvo contacto regular pagado con el entonces director de la DINA. El gobierno de los Estados Unidos aprobó esta relación mercenaria con Contreras ya que “dada su posición como jefe de la principal organización de inteligencia en Chile, era necesario para cumplir la misión de la CIA, a pesar de las preocupaciones de que esta relación pudiera exponer a la CIA a acusaciones de estar colaborando en al represión política interna.”.

En 1992 fue descubierto en Paraguay un gran archivo con más de 700.000 páginas de documentación sobre la represión en este país. Se encontraron también registros de la cooperación de la inteligencia estadounidense con las dictaduras de la región, incluida la paraguaya. El estudio de los «archivos del terror», como se les conoce, ha proporcionado valiosísima información sobre las actividades de la Operación Cóndor en el Cono Sur que ha permitido la detención de algunos de sus miembros, incluido el propio Pinochet.

La Operación Cóndor dejó tras de sí cientos de víctimas: torturados, asesinados y desaparecidos, especialmente guerrilleros —o sospechosos de serlo— del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR) chileno, el Ejército Revolucionario del Pueblo argentino o los tupamaros uruguayos. Y, a pesar de que su punto álgido fueron los años comprendidos entre 1975 y 1977, en junio de 1980 aún tuvo lugar una acción de Cóndor: Noemí E. Giannetti de Molfino, madre de la Plaza de Mayo exiliada en Perú, fue secuestrada en Lima, y tras un largo periplo (Bolivia, Argentina, Brasil, y España) apareció envenenada en un hotel madrileño. Según los «archivos del terror» descubiertos en Paraguay , la Operación Cóndor dejó un terrible saldo de 50.000 muertos, 30.000 desaparecidos, y unos 400.000 presos.

EL 16 DE OCTUBRE DE 1998, mientras se encontraba internado en la London Clinic, el exdictador chileno Augusto Pinochet fue arrestado por Scotland Yard. Su detención era producto de una orden de captura internacional emitida por el juez español Baltasar Garzón por las acusaciones de asesinato, tortura y genocidio.

El Plan Cóndor: Las dictaduras del Cono Sur aplicaron, con la conformidad de Estados Unidos, el Plan Cóndor, que sirvió para que sus servicios represivos coordinaran miles de secuestros y asesinatos de opositores políticos. En 1992 apareció en Paraguay un archivo oficial con precisos documentos sobre esas actividades. Videla y Pinochet, durante una visita del primero a Chile en 1978.

Augusto Pinochet El Golpe de Estado Chileno Derrocamiento de Allende

Augusto Pinochet:El Golpe de Estado Chileno y Derrocamiento del Presidente Allende

El golpe que derrocó al presidente chileno Salvador

Ver: Pinocher El Dictador AsesinoAllende en 1973 fue quizás el más sangriento de la historia de Sudamérica, con un número de víctimas de entre cinco mil (según la CIA) y treinta mil (según las estimaciones de defensores de los derechos humanos).

Para «desestabilizar» al gobierno electo de Chile, la CIA subvencionó con millones de dólares a la prensa de la oposición, a políticos, a empresarios, a sindicatos, a saboteadores y a provocadores. Esta intervención profundizó los problemas internos que enfrentaba el gobierno democrático de Allende.

Desde que tomó posesión del cargo en 1970, Allende había aumentado los salarios, incrementado los servicies sociales, acelerado la redistribución de la tierra y nacionalizado cientos de empresas nacionales y extranjeras.

Estas medidas entusiasmaron a campesinos y obreros, que empezaban a poseer propiedades, pero enojaron a las clases media y alta, a empresas norteamericanas, como ITT y Anaconda Copper, y a Washington. El capital extranjero desapareció (Moscú era parco en las ayudas), apareció la escasez y la inflación aumentó.

Transportistas, granjeros, comerciantes y profesionales fueron a la huelga, mientras que los partidarios de Allende organizaban manifestaciones. Los extremistas de derecha recurrieron al terrorismo y los extremistas de izquierda pidieron armas al gobierno. La coalición de Allende, constituida por socialistas, comunistas, liberales y otros partidos pequeños, se rompió.

EL 16 DE OCTUBRE DE 1998, mientras se encontraba internado en la London Clinic, el exdictador chileno Augusto Pinochet fue arrestado por Scotland Yard. Su detención era producto de una orden de captura internacional emitida por el juez español Baltasar Garzón por las acusaciones de asesinato, tortura y genocidio.

El general de confianza de Allende dimitió a causa de las presiones derechistas y Allende lo reemplazó por Augusto Pinochet, que dirigió el golpe unos días después. Cuando los soldados tomaron las ciudades clave, Allende se atrincheró en el palacio presidencial de Santiago. Murió (según la Junta, se suicidó) cuando aviones de la fuerza aérea atacaron el edificio. En el resto del país la resistencia fue leve pero los rebeldes mataron a miles de chilenos en «campos de concentración» improvisados.

La Junta de Pinochet proscribió los partidos políticos, impuso una censura estricta y se sirvió de cárceles, torturas y «desapariciones» contra sus oponentes. Los «Chicago Boys», un grupo de tecnócratas que había estudiado con el economista de la Universidad de Chicago Milton Friedman, impuso un régimen capitalista de laissez faire.

Augusto Pinochet, después de tomar el poder suspendió inmediatamentee Constitución, disolvió el Congreso, impuso una estricta censura y prohibió todos los partidos políticos. Asimismo, lanzó una fuerte campaña represiva contra los elementos izquierdistas del país: miles de personas fueron arrestadas y centenares de ellas ejecutadas o torturadas; muchos chilenos se exiliaron, mientras que otros pasaron largos años en prisión o simplemente “desaparecieron”. La dictadura militar se mantuvo hasta 1988 cuando las presiones de la oposición a favor de la democracia restaron fuerza política a Pinochet, quien no tuvo más remedio que aceptar los resultados de un plebiscito por el cual la mayoría (55%) de los votantes chilenos contestaba con un no” a la continuidad del régimen. Pinochet dejó el poder, pero mantuvo su cargo de comandante en jefe del Ejército. Las elecciones presidenciales celebradas en diciembre de 1989, que restauraban la democracia en el país, dieron el triunfo a Patricio Alwyn, del Partido Cristiano-Demócrata.

Economía: Chile introdujo las reformas de ajuste a partir de 1974, recién iniciado el gobierno militar autocrático de Augusto Pinochet, cuya política económica —al contrario de su actuación política— resultó favorable para el país. Se redujo el papel del Estado y se inició la apertura comercial reduciendo de forma drástica los aranceles proteccionistas, los subsidios gubernamentales y el número de empresas del sector público.

Al mismo tiempo se abrieron las puertas a la inversión extranjera e incluso se le dio preferencia sobre el sector privado nacional. Los resultados fueron exitosos: la inflación bajó gradualmente de una tasa anual de 500% en 1973, a 180% en 1976, a 30-35% en 1978 y a 10% en 1982. Para 1993, ya restaurada la democracia, el crecimiento económico, prácticamente sin inflación, era el más alto de América Latina (6.5%), con una alta tasa de ahorro e inversión, y una importante reducción de la deuda externa.

Sus Últimos Días: El 3 de diciembre de 2006 fue internado en el Hospital Militar de Santiago, después de sufrir un infarto al miocardio y presentar un edema pulmonar que obligó a someterlo a una angioplastía , presentando una mejoría con el correr de los días.

Una semana después, el 10 de diciembre de 2006, se informó de una posible alta médica, incluso recibió la que sería su ultima visita política, la del diputado Iván Moreira, y la de su nieto Rodrigo García Pinochet, pero como a las 13:30 horas sufrió una repentina descompensación cardiaca que agravó su estado, haciendo imposible al equipo médico su estabilización, falleciendo a las 14:15 hora local Murió junto a sus familiares después de permanecer una semana internado en el recinto hospitalario, el mismo día en que su esposa Lucía Hiriart cumplía 84 años de edad y, paradójicamente, el Día de los Derechos Humanos.

Si bien el golpe fue una operación puramente militar, en la cual no hay intervención alguna de los grupos civiles adictos, el apoyo de los partidos políticos opositores fue fundamental para obtener la unidad de mando de las Fuerzas Armadas y para «legalizar» la operación. Por esto mismo, la resistencia se concentró en las fábricas y barriadas obreras, mientras los barrios de clase media —para no hablar del Barrio Alto de Santiago, reducto de los «momios»— recibieron al nuevo gobierno con alegría o, por lo menos, con una neutralidad cómplice. Todos los partidos de la oposición coincidieron en la justificación de los hechos. A ello se sumó el pronunciamiento favorable de la Corte Suprema de Justicia y las adhesiones de los profesionales y los camioneros, que habían estado empeñados en una huelga que buscaba la Raída del aobierno.

PARA SABER MAS….
La dictadura chilena
En 1973, el presidente constitucional Salvador Allende fue derrocado por un golpe militar encabezado por el general Augusto Pinochet. Una junta militar asumió el poder y decretó la ilegalidad de todos los partidos y movimientos de izquierda y la suspensión de toda actividad política. La represión generalizada se saldó con un gran número de muertos y desaparecidos -aún indeterminado-, presos y exiliados.

En el plano económico, la junta militar procuró reducir la inflación -del 40% en 1973- e impulsar la gestión empresarial. Se introdujo un esquema neoliberal según los postulados de la «escuela de Chicago», incentivando la iniciativa privada, facilitando la radicación de capitales extranjeros y congelando los salarios. En 1975, Pinochet incorporó ministros civiles a su gobierno. Cinco años después, tuvo lugar un plebiscito nacional que, en el contexto dictatorial, quiso dar al régimen visos de legalidad.

Se aprobó una nueva constitución, que preveía un período de transición de ocho años, a partir del 11 de marzo de 1981, durante el cual Pinochet seguiría ejerciendo la presidencia. Desde 1983, en medio de la creciente condena internacional, arreciaron las protestas populares contra la mala situación económica y la falta de libertades.

El fallido atentado contra Pinochet, cometido el 7 de septiembre de 1986 por el Frente Patriótico Manuel Rodríguez, crispó aún más la situación política. Al día siguiente, Pinochet decretó el estado de sitio y, a los tres días, al cumplirse el decimotercer aniversario del golpe militar, manifestó su voluntad de seguir en el poder después de 1988.

En octubre de este año, se celebró un referéndum para decidir si Pinochet debía seguir o no en la presidencia. El no (54,68%) triunfó sobre el sí (43,04%), iniciándose una transición hacia la democracia signada por la incertidumbre.

En diciembre de 1989, el demo-cristiano Patricio Aylwin se impuso en las elecciones. Asumió el cargo en 1990, convirtiéndose en el primer  civil que accedía a presidencia desde 1973.

EL DESARROLLO DE LOS ACONTECIMIENTOS: El golpe se inicia con el movimiento de la Marina. Sus buques habían salido a la mar para participar en el operativo Unitas (junto con naves norteamericanas) y regresaron sorpresivamente a Valparaíso en la madrugada del 11 de setiembre. Pero aquí no estaba el centro de los acontecimientos, que se desplazó con toda rapidez a Santiago.

Conocida la noticia del alzamiento de la Marina, Allende se traslada al palacio presidencial de La Moneda y hace uso de la radio para declarar: «yo estoy aquí, en el Palacio de Gobierno y me quedaré aquí defendiendo el gobierno que represento por voluntad del pueblo». Al mismo tiempo, llama a los obreros a mantenerse en sus lugares de trabajo y a organizar la defensa del gobierno.

El copamiento de los centros vitales de la ciudad de Santiago se completó a las siete de la mañana. Hacia las 9 horas, Radio Corporación, que pertenecía al Partido Socialista y que había trasmitido elmefisaje del Presidente, fue eliminada mediante un bombardeo aéreo. Un segundo mensaje del Presidente queda trunco. El tercero, y último, es trasmitido apenas por Radio Magallanes.

El gobierno quedó prácticamente aislado. A partir de éste momento, se inician las operaciones contra los dos centros fundamentales de la resistencias el palacio presidencial y las zonas industriales periféricas del centro de Santiago. La Moneda fue atacada mediante aviones y tanques. Allende sólo tuvo la alternativa de rendirse o morir.

Su respuesta fue clara: «Yo no hago trato con traidores«.

Su opción ya había sido tomada mucho tiempo atrás. Augusto Olivares, su amigo y consejero de prensa, quien cayó junto al presidente en La Moneda, gustaba de relatar el siguiente diálogo: «¿Qué pasará cuando los generales de las tres armas vengan a verlo a su des-pachoT sin pedirle audiencia y con el ultimátum bajo el brazo?»

La respuesta de Allende era inmediata. «Ya sabes: ganará quien dispare el primero«.

Salvador preferirá la muerte a la rendición.

Los militares dispararon sin ningún tipo de contemplación. «Con exactitud milimétrica, diecinueve rockets disparados por aviones ‘Hawker Hunter’ de la Fuerza Aérea de Chile hicieron impacto en La Moneda, desde alrededor del mediodía en adelante.

La fachada norte del histórico palacio quedó seriamente dañada y se desató un voraz incendio, que consumió práctimente todo ese costado, donde se hallaban la residencia presidencial y el Ministerio del Interior, quedando sólo en pie la estructura exterior, y ella seriamente deteriorada». (El Mercurio, edición internacional, setiembre de 1973.)

La Moneda cayó a las 13.30 horas.

Estaba ocupada en ese momento por un grupo muy reducido de civiles y por la guardia personal del presidente. Los carabineros de custodia la habían abandonado temprano en la mañana, al conocerse la proclama de las Fuerzas Armadas. Una hilera de personas comenzó a abandonar el palacio luego de la rendición, con las manos en alto y precedida por Miriam Contreras (la «Payita», secretaria personal de Allende), que portaba una bandera blanca.

El presidente ocupaba el último lugar de la fila, pero no alcanzó a salir. Su cuerpo quedó en el salón «de la Independencia», sentado en un sillón rojo. El bombardeo militar de La Moneda es paralela a otras operaciones de carácter similar, como la ocupación de la residencia presidencial de Tomás Moro y de los principales edificios públicos del centro de la ciudad.

En cada uno de estos casos, se produce resistencia por parte de personas civiles adictas al gobierno y de francotiradores, enfrentados al poder de fuego propio de un ejército. El combate, tan desigual, terminó con el aniquilamiento de los resistentes y a mediados de la tarde los símbolos del poder estatal (palacio presidencial. Congreso, Tribunales, ministerios, etc.) estaban en manos de los gol-pistas. La segunda parte de la. operación se había completado con éxito.

Constituía, sin duda, un aspecto vital de la planificación militar. La liquidación física de Allende fue un objetivo planteado desde el primer momento y ejecutado con toda alevosía, porque era necesaria para quitarle base política a la resistencia que los golpistas iban a encontrar en las fábricas, poblaciones y universidades.

La ocupación de estos sectores constituye el aspecto más sangriento del capítulo del 11 de setiembre. En este caso, se trataba de enfrentar a miles y miles de personas y de capturar zonas enteras de la ciudad.

El grueso de las operaciones se había completado al anochecer. Los últimos focos son aplastados durante la noche y en los días siguientes. Los militares encuentran una oposición mucho más débil en el interior del país. Sólo hay brotes importantes en Antofagasta y Linares. De tal manera, puede decirse que 24 horas después de su proclama, los Comandantes en Jefe eran dueños de Chile, pero de un Chile desangrado y fusilado. Por su mismo carácter, la represión brutal continúa con toda intensidad en las semanas siguientes y se mantiene hasta que escribimos estas líneas. Pero ésta ya es la historia del gobierno de la Junta Militar, a la cual nos referiremos más adelante.

Las razones básicas, desde el punto de vista operativo, que explican el rápido triunfo de los golpistas son: unidad de mando, factor sorpresa, concentración de las operaciones. A la inversa, la derrota se explica por: falta de previsión, dispersión de las fuerzas, ausencia de comando unificado. Las explicaciones forman parte ya del análisis político y social de la historia reciente de Chile.

La resistencia fue débil como para comprometer el éxito de la operación golpista. Desde el principio, fue una acción desesperada, sin ninguna perspectiva y basada tan sólo en el sacrificio Individua! y en núcleos aislados, condenados a la masacre. Sin embargo, a pesar de todo esto, debemos considerar que fue decisiva en la historia inmediata, y actual, de la Junta Militar.

Los Comandantes en Jefe, sin duda, pretendían llegar al gobierno como salvadores nacionales, con ciudades embanderadas y miles de ciudadanos «honestos» festejando la parada militar. Debían pensar en una jornada similar a la del 23 de setiembre de 1955, en Buenos Aires. La sangre derramada, los ametrallamientos y los bombardeos aéreos, se lo impidieron. De inmediato se abrió un abismo entre los nuevos gobernantes y el conjunto de la población. Pinochet tomó en sus manos las insignias del mando en un acto militar, rodeado de sus pares, pero sin poder salir a los balcones.

Fuente Consultada:
El Gran Libro del Siglo XX de Clarin –
Wikipedia
Revista Transformaciones en el Tercer Mundo Nº23 El Fusilamiento den Chile

Los Gobiernos Democraticos en Argentina desde 1983

Los Gobiernos Democráticos en Argentina

ANTECEDENTES:
Las elecciones de 1983
La movilización y los disturbios del 16 de diciembre aceleraron los tiempos políticos.

En el mes de febrero de 1983, Bignone se vio obligado a establecer un cronograma electoral y fijó el 30 de octubre de 1983 como fecha para los comicios, a pesar de que no pudo lograr que los partidos aceptaran clausurar la revisión del pasado.

En el mes de abril, el gobierno dio a conocer el llamado «Documento Final». Con el objetivo de terminar con las «secuelas de la lucha antisubversiva», en ese documento, las Fuerzas Armadas declaraban que «los desaparecidos estaban muertos».

El documento fue rechazado por la mayoría de las organizaciones políticas y sociales, incluida la Iglesia.

También el Papa condenó el documento militar y este hecho contribuyó a que el episcopado argentino emitiera una condena, venciendo la oposición de los obispos más cercanos a la dictadura.

Alfonsín reclamó que fuera «la justicia» y no sólo «la Historia» quien se encargara de revisar el pasado, y también denunció la existencia de un pacto sindical-militar para tender un manto de olvido sobre la actuación militar entre 1976 y 1983.

Con estos hechos, Alfonsín inició su campaña electoral, diferenciándose de las actitudes más prudentes del justicialismo y asumiendo el discurso más duro de oposición a la dictadura. Los radicales se presentaron como los portavoces de los valores democráticos y de la libertad política.

Esta propuesta tan amplia e imprecisa permitió a la UCR aglutinar una gran mayoría electora!, pero también puso de manifiesto su debilidad programática.

El peronismo, por su parte, sumido en un complicado proceso de disputas internas entre diversos sectores, eligió como candidato a Luder, representante de la tendencia moderada.

Los resultados de las elecciones del 30 de octubre estuvieron marcados por una gran polarización del electorado: la UCR obtuvo aproximadamente 7.500.000 votos (el 52%) y 5.700.000 (el 40 %) el PJ.

El triunfo de un candidato radical sobre uno peronista en elecciones sin proscripciones sorprendió a gran parte de la sociedad. Los militares adelantaron la fecha de traspaso del gobierno y, en un clima de euforia, que se vivió en las calles y plazas de todo el país, Raúl Alfonsín asumió la presidencia el 10 de diciembre de 1983.

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La democracia (1983-2013): Después de la guerra de Malvinas, el gobierno militar quedó desarmado y en poco tiempo reapareció la oposición.

Entre 1982 y 1983, la situación económica se agrava y comenzaron las protestas sociales, los conflictos gremiales y las huelgas generales. La sociedad demostraba en actos y manifestaciones masivas en Plaza de Mayo su repudio contra la dictadura.

La democracia era vista como la bandera contra el autoritarismo que habían ejercido los gobiernos militares. La ciudadanía renovaba su interés por la participación y se afiliaba a los tradicionales partidos tradicionales.

En las elecciones internas del radicalismo fue elegido como candidato presidencial por la U.C.R. el líder del Movimiento de Renovación y Cambio, Raúl Alfonsín.

El discurso democrático y antiautoritario del candidato radical tuvo gran repercusión, sobre todo entre la juventud.

El peronismo, en cambio, carecía de una estructura partidaria y de toda práctica de debate interno. Así, lejos de toda renovación, fueron elegidos como candidatos Ítalo Luder y Bittel.

RETORNO DE LA DEMOCRACIA EN 1983- RAÚL ALFONSÍN

El 30 de octubre de 1983, el peronismo fue derrotado por primera vez en elecciones libres por la fórmula radical, que obtuvo el 52% de los votos.

El Presidente Raúl Alfonsín electo asumió el 10 de diciembre con gran apoyo social.

Se restablecieron las libertades públicas y los derechos humanos, y la cultura argentina volvió a destacarse en el mundo.

La herencia dejada por la dictadura militar fue muy pesada y los sucesivos gobiernos (Raúl Alfonsín y Carlos Menem) vieron condicionados sus planes sociales y políticos por las presiones económicas.

Menem entendió que la solución pasaba por una política de privatizaciones.

Esta política generó una breve etapa de bienestar (1991-1995), pero que concluyó con una profunda crisis que generó desocupación y aumentó notablemente la deuda externa.

De la Rúa presidente
El candidato de la Alianza, Fernando de la Rúa, triunfó en las elecciones presidenciales de 1999 con el 48,5% de los votos, venciendo al justicialista Eduardo Duhalde.

La situación económica manifestaba una profunda crisis: mientras que el Estado no encontraba cómo financiar sus gastos, los capitales internacionales desaparecían.

La única salida era devaluar el peso y terminar con la convertibilidad, pero el Presidente se negó a tomar esa decisión. Ni una suba de impuestos (el «impuestazo»), tampoco la reducción de los salarios públicos en un 13%, alcanzaron para equilibrar la situación.

En diciembre de 2000, el gobierno obtuvo un crédito de 30.700 millones de dólares denominado en una amplia campaña publicitaria el «Blindaje», que no tuvo efectos positivos.

En marzo de 2001, el titular de la cartera de Economía en ese entonces, José Luis Machinea, fue reemplazado por Ricardo López Murphy. El nuevo ministro propuso un programa de ajuste sobre los salarios de los empleados estatales y el presupuesto de educación. Hubo sucesivas protestas populares. Su plan fue rechazado y debió renunciar.

El 20 de marzo de 2001, De la Rúa convocó a Domingo Cavallo, que se había desempeñado como ministro de Economía durante el gobierno de Carlos Menem, y antes, como presidente del Banco Centra! en la última etapa del gobierno de facto.

Ver: Gobierno de Nestor Kirchner