Proceso de Reorganizacion Militar Gobiernos Militares en Argentina






1976: GOLPE DE ESTADO – PRESIDENTES PROCESO DE REORGANIZACIÓN NACIONAL –

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Hacia mediados de la década de 1970, los gobiernos de la enorme mayoría de los países latinoamericanos estaban en manos de dictadores.

Algunos de los dictadores que en la década del ’70 gobernaban en América latina -como Alfredo Stroessner en Paraguay o Anastasio Somoza en Nicaragua- pertenecían a la estirpe de los dictadores tradicionales. Otras dictaduras, en cambio, presentaban perfiles nuevos. Tal era el caso de los gobiernos militares del Cono Sur -los gobiernos brasileños surgidos del golpe de 1964, los argentinos entre 1966 y 1973 y, luego, entre 1976 y 1983, los uruguayos desde 1973, y la dictadura de Pinochet en Chile desde 1973- y, con un signo ideológico diferente, el gobierno militar de Velasco Alvarado en Perú entre 1968 y 1975.

Estas dictaduras diferían entre sí en algunas de sus orientaciones de política económica -el entusiasmo por el liberalismo ortodoxo de los gobiernos de Pinochet y de Videla no encontraba un correlato equivalente en la política desarrollista de la dictadura brasileña-, aunque compartían la convicción de que el crecimiento de la economía era incompatible con una participación significativa de los asalariados en el ingreso nacional.

Compartían asimismo una orientación fuertemente represiva frente a los opositores reales o potenciales, fueran políticos, sindicalistas, intelectuales, periodistas, estudiantes, etc. También en este terreno, las dictaduras de Videla y Pinochet marcaron picos de brutalidad y encarnizamiento sin antecedentes en la historia de la región.

Las dictaduras militares del Cono Sur tenían algunos rasgos fundamentales en común: eran ejercidas por representantes institucionales de las fuerzas armadas, profesaban un anticomunismo exacerbado -que englobaba bajo el rótulo de comunista cualquier expresión política opositora-, contaban con el apoyo incondicional de los gobiernos de los Estados Unidos -salvo en un breve período bajo la presidencia de James Cárter (1976-1980)-, y buscaban justificación para la intervención directa de los militares en la política en la Doctrina de la Seguridad Nacional, que asignaba a los ejércitos nacionales un nuevo papel en la política interna de los países latinoamericanos.

RESUMEN DEL PROCESO EN ARGENTINA: En julio de 1973, Cámpora renunció y, luego de nuevas elecciones. Juan D. Perón -acompañado en la fórmula por su esposa María Estela Martínez- asumió la presidencia. El líder impulsó un Pacto Social entre empresarios y sindicalistas para frenar la puja sectorial.

La muerte de Perón el 1° de julio de 1974 desató nuevas luchas por el control del gobierno. Su sucesora, María Estela Martínez de Perón, era incompetente para controlar la situación. Las tendencias hacia la descomposición social y política se profundizaron.

El estado prohijó grupos parapoliciales que asesinaban a los opositores y las Fuerzas Armadas se incorporaron a la lucha contra la guerrilla. El Pacto Social se rompió, la inflación se disparó y las huelgas se multiplicaron. En ese marco, el 24 de marzo de 1976, las Fuerzas Armadas dieron un golpe de estado.

Una Junta Militar asumió el mando supremo del estado y designó presidente al general Jorge R. Videla. El nuevo gobierno proclamó el inicio de un Proceso de Reorganización Nacional.

Una sangrienta represión se descargó sobre la sociedad. Miles de personas fueron secuestradas, recluidas en campos de concentración, torturadas y asesinadas. El rasgo sustantivo de la represión fue la ilegalidad: aunque los procedimientos fueron organizados por la más alta jerarquía político-militar, la represión fue clandestina y delictiva. Como resultado, entre ocho mil y treinta mil personas -según distintas fuentes- pasaron a integrar la categoría de “detenidos-desaparecidos”.

Entre 1976 y 1981, la política económica estuvo dirigida por José A. Martínez de Hoz, quien formuló un programa para modernizar la estructura productiva. El gobierno devaluó la moneda, quitó los aranceles que trababan la importación de bienes y liberalizó el mercado financiero, lo que produjo un aumento de las tasas de interés y el ingreso de capitales extranjeros (destinados, en su mayoría, a actividades especulativas).

Las importaciones indiscriminadas, las altas tasas de interés, la sobrevaluación del peso y el ingreso de dólares en concepto de créditos internacionales -que multiplicó la deuda externa- provocaron graves daños a la actividad productiva argentina.

En 1981, el presidente Videla y su ministro fueron reemplazados. El nuevo presidente, el general Roberto Viola, intentó una apertura política, pero el proyecto encontró resistencias en la Junta Militar. A fines de 1981, el general Leopoldo F. Galtieri reemplazó a Viola y clausuró la apertura política. Entretanto, los partidos políticos habían constituido una agrupación -la Multipartidaria– y presionaban por el retorno a la democracia, mientras un sector sindical se movilizaba contra el gobierno.

La movilización social quedó suspendida el 2 de abril de 1982, cuando tropas argentinas desembarcaron en las Islas Malvinas, ocupadas desde 1833 por Gran Bretaña. Los intentos diplomáticos fracasaron y el 1° de mayo comenzó la guerra. El 14 de junio, el mando militar argentino en Malvinas capituló ante el mando británico.

La Guerra de Malvinas marcó el fin de la dictadura militar. Galtieri fue reemplazado por el general Reynaldo Bignone, quien convocó a elecciones para octubre de 1983, en las que triunfó el candidato de la UCR, Raúl R. Alfonsín.

Fuente Consultada:
Historia 3 – El Mundo Contemporáneo – Santillana
Cuatro Décadas de Historia Argentina – P. Dobaño – M. Lewkowicz
El Libro de los Presidentes Argentinos del Siglo XX Deleis-Tito-Arguindeguy.


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