Resumen Historia de Bolivia Revolucion 1952 y Reforma Agraria



Resumen de la Historia Independencia de Bolivia Hasta El Siglo XX – Revolución y Reforma Agraria

El territorio de la actual República de Bolivia formaba parte del vasto dominio de los incas en la época precolombina. Después de la conquista, dependió del virreinato del Perú con el nombre de Alto Perú, hasta que en 1776, el Alto Perú fue desmembrado del virreinato de Lima y agregado al de Buenos Aires.

El Alto Perú, antes de constituirse en Estado independiente con el nombre de Bolivia, lo componían las intendencias de la Paz, Potosí, Charcas, Cochabamba y Santa Cruz.

La historia de Bolivia, hasta fines del siglo XVIII es, pues, la misma que la del Perú.

Desde 1800 empezaron las propagandas para la emancipación del país, inspiradas en los principios de la Revolución Francesa y sostenidas por algunos revolucionarios partidarios de la independencia de América, entre los que figuraba el famoso Francisco de Miranda.

El ejemplo de los Estados Unidos robustecería las esperanzas de los patriotas, algunos de los cuales gestionaban en Francia el apoyo a sus pretensiones.

En 1809 adquirió consistencia esta corriente ideológica iniciando su proceso de realización.

Sofocada la primera intentona, empezó una guerra intermitente en la que por uno y otro bando se perpetraban reprobables excesos y que terminó con las batallas de Junín (1824), ganada por el general San Martín a los españoles y la de Ayacucho librada el 9 de diciembre del mismo año, que dio la victoria al general boliviano Sucre.

Primeramente se había declarado el 11 de agosto de 1823 la llamada Republica de Bolívar en honor del libertador sudamericano.

Poco después, dentro del mismo año, la Asamblea de Chuquisaca consagró la independencia de Bolivia, nombre que también recuerda el del Libertador.

El primer presidente de la República fue Simón Bolívar, a quien sucedió Sucre y a éste el general Santa Cruz, que, habiendo pretendido reunir en una confederación a Bolivia y Perú, provocó una guerra con Chile y derrotado cu Yungay (1839), tuvo que huir y abandonar la presidencia.



Desde esta época fueron frecuentes las guerras civiles que ensangrentaron l.is presidencias de Velasco (1839), quien hizo la paz con Chile; Ballivián (1841); Belzú (1848); Córdoba (1855); Linares (1857); Acha (1861); Belzú (1865); Malgarejo (1867); Morales (1871); Frías (1872) y Daza (1876).

A partir de esta última fecha, disfrutó Bolivia de un período de relativa paz interior que comprendió las presidencias de Campero (1880), Pacheco (1884), Arce (1888), Baptista (1892), Fernández Alonso (1896), Pando (1899), Montes (1904), Villazón (1909), Montes (1913), Gutiérrez Guerra (1917), Saavedra (1821) y Siles (1925).

Éste renunció la presidencia en 1930, y durante unos meses gobernó una junta militar presidida por el general Blanco Galindo, hasta 1931, en que fue elegido presidente Daniel Salamanca para el período 1931-1935.

En noviembre de 1934 se celebraron elecciones presidenciales para lustituir al presidente Salamanca, que terminaba su mandato, y fue elegido el candidato republicano Franz Tamayo para el período legal de 1936-1940.

Pero poco después, y a causa de los reveses sufridos por Bolivia en la guerra del Chaco, en que el país venía comprometido desde 1932, se dio un golpe de Estado; las tropas apresaron a Salamanca y al presidente electo; y, mediante la forzada renuncia del primero, asumió el poder el vicepresidente José Luis Tejada Sorzano, bajo cuyo mando terminó la guerra (junio de 1935), y a quien en agosto siguiente le fue prorrogado el mandato presidencial por la Cámara de Diputados hasta agosto de 1936.

En mayo de 1936, un pronunciamiento militar obligó a dimitir al presidente Tejada Sorzano.

Asumió el poder una junta militar, y ésta designó para presidente provisional de la República al teniente coronel, jefe de Estado Mayor, Germán Busch, mientras llegaba del Chaco el coronel José David Toro, verdadero jefe del movimiento, quien a su llegada se hizo cargo del mando y formó un Gobierno constituido por cuatro militares y cuatro hombres civiles.

Depuesto David Toro el 13 de julio de 1937, fue nombrado presidente de la junta militar el coronel Germán Busch, quien pasó a ejercer el Poder ejecutivo, e instauró un régimen totalitario.

Habiéndose suicidado Germán Busch en agosto de 1939, ocupó provisionalmente la presidencia el general Quintanilla e inspiró su administración en las orientaciones políticas, sociales y económicas implantadas por su antecesor.

Declarado electo a la presidencia en marzo de 1940 el general Enrique Peñaranda, para el período 1940-1944, el 15 de abril siguiente fue investido como primer presidente constitucional de Bolivia, desde que el coronel Germán Busch abolió las garantías constitucionales del país el 24 de abril de 1939.



Peñaranda, aunque animado de intenciones patrióticas llevó un mandato agitado. Primeramente declaró la neutralidad de Bolivia en el conflicto mundial. Trató de conseguir las reivindicaciones bolivianas sobre los territorios de Tacna y Arica, estando a punto de provocar un conflicto con Chile, que fue evitado por la intervención de la Argentina y Brasil, cuyo presidente Getulio Vargas ofreció a Bolivia una zona en el puerto brasileño de Santos para la salida al mar de sus productos.

Sofocó varios pronunciamientos pero, al fin, depuesto en diciembre de 1943 por un movimiento dirigido por el doctor Víctor Paz Estensoro, asumiendo la presidencia Gualberto Villarroel, quien fue elegido en agosto de 1944 para el cuatrienio 1944-1948, pero en 1946, en el transcurso de un movimiento sedicioso, murió el presidente, siendo sucedido por una Junta de Gobierno.

En las elecciones verificadas en enero de 1947 resultó elegido el doctor Enrique Hertzog para el período de 1947-1951, pero en marzo de 1949 dejó el mando, por motivos de salud, en manos de Mamerto Urrialagoitia y en octubre renunció a la presidencia, entregándola al Congreso, quien designó presidente a Urrialagoitia, que al cesar fue sustituido por una junta militar presidida por el general Hugo Ballivián.

Derrocada esta junta el 9 de abril de 1952 y después de unos días de interinidad en que ejercieron el poder primeramente Antonio Selene y luego Hernán Siles, se posesionó de la presidencia Víctor Paz Estensoro para el período de 1952-1956.

Al presidente Hernán Siles Zuazo que rigió los destinos del país desde 1956 a 1960, le sucedió Víctor Paz Estensoro, para el período de 1960-1964 y en junio de este año (1964) fue reelegido para un tercer mandato.

Pero en noviembre de este mismo año fue derrocado por un golpe de Estado dirigido por Rene Barrientos.

Víctor Paz Estensoro es nuevamente designado presidente en las elecciones de 1964, con el general Barrientos como presidente de la junta militar de Gobierno.

En 1965 es nombrado co-presidente el general Ovando (Alfredo). Al año siguiente Barrientos obtiene la presidencia por mayoría (ya que los campesinos le apoyaban).

En este mismo año se declaró el estado de sitio, que duró cerca de 3 meses a causa de una constante actividad guerrillera, resultando muerto Ernesto Guevara (Che-Guevara).

En 1969 fue descubierto un «eminente golpe de estado», quedando de nuevo establecido el estado de sitio.



Muere en este año Barrientos en un accidente de aviación y asume el poder Luis Adolfo Siles Salinas siendo destituido posteriormente, asumiendo de nuevo la jefatura el general Ovando al que sucede en octubre de 1970, el general Torres tras la dimisión de Ovando.

En 1971, un golpe de Estado derechista eleva al poder al coronel Hugo Banzer.

Los límites, causa de enfrentamientos. En 1879 se reanuda la lucha entre Bolivia y Chile por una cuestión de límites; intervino en la lucha el Perú a favor de Bolivia, pero vencidas en 1882 por los chilenos las fuerzas bolivianas y peruanas reunidas, Bolivia tuvo que ceder a Chile el litoral marítimo de Antofagasta.

Desde entonces intenta Bolivia obtener de Chile un puerto de acceso al mar, sin que, hasta la fecha, lo haya logrado. Esta cuestión se recrudece recientemente, poniendo en peligro la paz entre ambas naciones.

Hay que reconocer que la privación de sus provincias costeras incomunica a Bolivia con el mundo y es una espina perennemente clavada en Bolivia.

La oferta por el Brasil del puerto de Santos no es más que un paliativo que, tras no resolver definitivamente la cuestión, resulta de utilización onerosa para Bolivia.

La cuestión de los límites de Bolivia, que durante largo tiempo fue de constante litigio, parece que, por fin, ha quedado resuelta. En 1903 y 1904 se

firmaron tratados que fijaron de un modo definitivo las fronteras bolivianas con el Brasil y Chile; en 1911-1912 se estableció también la del Perú; y en cuanto a la del Paraguay, que había sido objeto de largas negociaciones, tan laboriosas como infructuosas, se llegó a un acuerdo tras de la guerra del Chaco.

Bolivia reclamaba todo el territorio del Chaco comprendido entre los ríos Pilcomayo y Paraguay, mientras que el Paraguay exigía parte de ese territorio.

Después de varios incidentes fronterizos ocurridos entre destacamentos de tropas de los dos países, rompiéronse francamente las hostilidades en julio de 1932, y la lucha fue tomando incremento hasta mayo de 1933, en que el Paraguay declaró formalmente la guerra a Bolivia.

aborigen de bolivia
En la zona del lago Titicaca los aborígenes bolivianos tejen con métodos tradicionales telas para su vestimenta, como ponchos, mantas y vestidos.

Mediaron sucesivamente, esforzándose para poner paz entre los beligerantes, la comisión de naciones neutrales en Washington, el llamado A. B. C. (grupo de países formado por la Argentina, Brasil, Chile y Perú), y la Sociedad de Naciones.

Se logró un armisticio a fines de 1933; pero la tregua fue corta y pronto se reanudó la lucha con más ardor.

Así siguieron las cosas hasta junio de 1935, en que, por fin, se firmó en Buenos Aires el primer Convenio preliminar de la paz de las cancillerías de Bolivia y Paraguay y los representantes de los países mediadores.

A este convenio siguieron las consiguientes negociaciones para la desmovilización, canje de prisioneros, etc.; pero no se ultimó aún el tratado definitivo de delimitación de fronteras, porque su discusión, larga y laboriosa, requería sumo tacto para lograr la mutua transigencia de ambos países y alejar la posibilidad de que el conflicto pudiera ya recrudecerse; y sólo cuando se juzgó que esto estaba conseguido, se firmó en Buenos Aires (21 de julio de 1938) el tratado definitivo de paz y amistad entre Bolivia y el Paraguay, dando ya por resuelta, de común acuerdo, la cuestión de límites del Chaco.

Bolívar y sus hazañas. — Ya que tratamos de Bolivia no estará fuera de lugar consignar algunos datos biográficos de su «Libertador».

Simón Bolívar nació en Caracas el 24 de julio de 1783 y murió en la quinta de San Pedro Alejandrino, cerca de la ciudad de Santa Marta (Colombia) el 17 de diciembre de 1830. Completó su instrucción en Europa y casó en Madrid con una española. Vuelto a Venezuela enviudó prontamente, volviendo a Europa, por la que viajó.

A la vista de lo que ocurría en el Viejo Continente se afirmaron sus ideas patrióticas y concibió el propósito de emancipar a su patria de la tutela española.

En 1811 alcanzó la jefatura del partido patriótico de Venezuela, y empezó la lucha contra los españoles; fracasado en sus primeros intentos, abandonó el país por algún tiempo; pero en 1813 invadió Venezuela desde Nueva Granada a la cabeza de una pequeña fuerza y arrolló a cuantos se le opusieron.

Así, de victoria en victoria, y ayudado por las fuerzas que diariamente se le unían, Bolívar entró en Caracas, la capital de su patria, el 4 de agosto de 1813, al frente de sus victoriosos patriotas.

Pero luego la suerte le fue adversa y las tropas realistas se adueñaron nuevamente de Venezuela hasta fines de 1814. Bolívar había ido en ayuda de los de Nueva Granada y tomado para ellos Santa Fe de Bogotá en diciembre de 1814.

En 1817 invadió de nuevo Venezuela, venció al ejército español en varios reñidos encuentros, y se estableció en Angostura (en el Orinoco) al finalizar el año.

Después de una labor de organización política, Bolívar volvió de nuevo a prestar su ayuda a los republicanos de Nueva Granada en 1819; y, ganando algunas grandes victorias, expulsó al virrey español, y entró en Santa Fe de Bogotá como triunfante libertador en agosto. Seguidamente fue nombrado presidente de la República y con un poderoso ejército regresó a Venezuela, consiguiendo expulsar a los españoles de su país.

Al entrar en Angostura, Bolívar fue recibido entre grandes aclamaciones como el libertador y padre de la patria, justificando este título con una serie de brillantes victorias contra las tropas españolas. La independencia de Venezuela quedó asegurada y, en junio de 1820, Bolívar entró en la ciudad de su nacimiento, Caracas, como conquistador.

En 1821 fue elegido presidente de la República de Colombia (Venezuela y Nueva Granada unidas); y luego marchó en ayuda de los sublevados de Quito y Perú.

Tras alternativas de éxito y fracaso, Perú se hizo independiente (como ya se ha dicho) a fines de 182S, y en junio de aquel año el Alto Perú constituyó una República que continúa llamándose de Bolivia en memoria del campeón de la independencia de Sudamérica.

Al establecerse la constitución de los países que había libertado, Bolívar fue acusado de pretender erigirse en perpetuo e irresponsable dictador; y esta creencia condujo a largas discusiones entre sus partidarios y los republicanos que lo consideraban como un aspirante a dictador.

Bolívar resignó la presidencia en mayo de 1830, y cuando, descorazonado, intentaba embarcar para Europa, se sintió enfermo, recibiendo asilo en la finca de un hacendado español, amigo suyo, donde terminó sus días a fines de aquel año.

ULTIMOS AÑOS DEL SIGLO XX

La Revolución Boliviana de 1952: Desde su conformación, en el siglo XIX, el Estado boliviano se hallaba controlado por un pequeño grupo de políticos que defendía les intereses de los sectores propietarios y de los «barones del estaño.

Hacia la década de 1950, tan sólo existían en Bolivia unos 30.000 ciudadanos, en tanto la mayoría, que no sabía leer y escribir en idioma español, se hallaba privada de todo derecho político. De este modo, la participación política estuvo limitada a un 10% de los bolivianos.

En la década de 1930, la coincidencia de las repercusiones de la crisis económica mundial, que afectó profundamente a las exportaciones mineras, con la derrota sufrida en la Guerra del Chaco contra Paraguay, condujo a la crisis del orden oligárquico en Bolivia.

En este contexto, en 1936 un sector del ejército se hizo cargo del gobierno por medio de un golpe de Estado y comenzó a implementar una serie de reformas tendientes a mejorar las condiciones de vida de la población trabajadora, y a retomar el control estatal de los principales recursos económicos del país.

LA GUERRA DEL CHACO La caída de los precios del estaño provocó una fuerte reducción de los salarios de los trabajadores y el aumento de la desocupación. Esto llevó a que se produjeran intensas protestas y movilizaciones sociales. Para intentar poner fin a los reclamos, en 1932, el gobierno boliviano declaró la guerra a la república vecina de Paraguay, argumentando conflictos en la frontera por cuestiones de límites. La guerra terminó en un verdadero desastre para Bolivia: murieron 100 mil bolivianos y el país perdió una quinta parte de su territorio.

Los cambios emprendidos por el gobierno militar fueron, en grar medida, revertidos durante el gobierno civil que asumió en 1946.

Éste implantó un régimen represivo que declaró ilegales a las organizaciones obreras y campesinas, provocando constantes insurrecciones que fueron brutalmente reprimidas por la policía y el ejército.

guerra chaco-paraguay
Una imagen de soldados en la Guerra de Chaco-Paraguay

La estructura social boliviana: A mediados del siglo XX, la sociedad boliviana presentaba las siguientes características:

• La principal fuente de recursos económicos del país provenía de la exportación de minerales -fundamentalmente, plata y estaño-; sin embargo, estas actividades sólo empleaban al 28% de los trabajadores. La gran mayoría realizaba tareas agrícolas en tierras que les pertenecían a unos pocos latifundistas.

Por su parte, los campesinos que vivían en las comunidades indígenas soportaban, desde mediados del siglo XIX, la expropiación de sus tierras por la continua expansión de las haciendas.

En este contexto, las protestas y los movimientos campesinos fueron una constante, aun cuando sólo algunas alcanzaron cierta magnitud, dada la condición de dispersión y aislamiento de las haciendas, y excedieron el ámbito de aquella en la que se producían.

Los obreros mineros también poseían una clara identidad étnica y, aunque no muy numerosos, muchos habían sido campesinos, por lo que para ellos no eran nuevas las luchas por sus derechos.

Además, el aislamiento de las minas respecto de las grandes ciudades contribuyó a aumentar los lazos de solidaridad entre esos trabajadores.

Si bien las huelgas y movilizaciones de los mineros habían comenzado a principios del siglo XX, por fin en 1944 lograron constituir una organización que los representara: la Federación Sindical de Trabajadores Mineros.

Por entonces, los obreros de otras industrias habían comenzado a organizarse.

La ampliación de la burocracia estatal incrementó el número de los sectores medios.

Los empleados del Estado eran un grupo de trabajadores mal pagos, que también luchaba por obtener mayor participación política.

historia de bolivia mineros armados
Marcha de Mineros Armados

Movilización social y cambios revolucionarios: En las elecciones de 1951 obtuvo una amplia victoria el Movimiento Nacional Revolucionario (MNR), fundado por un grupo perteneciente a ios sectores medios, en su mayoría abogados.

El ejército los acusó de conspirar contra el país en alianza con los comunistas, dio un golpe de Estado y anuló las elecciones, hecho que desencadenó el proceso revolucionario.

En repudio al golpe de Estado, miles de trabajadores mineros se trasladaron a las ciudades portando los cartuchos de dinamita que se utilizaban en las minas.

Al mismo tiempo, el MNR consiguió apoderarse de los arsenales del ejército y entregó armas a los obreros.

Numerosos campesinos se sublevaron en las haciendas. Luego de tres días de intensos combates, el ejército fue derrotado y se formó un gobierno de coalición: el candidato del MNR que había ganado las elecciones anuladas por el golpe de Estado asumió la presidencia y designó a varios dirigentes sindicales como ministros del gobierno.

Los sindicatos se organizaron en la Confederación Obrera Boliviana (COB), y su máximo dirigente, un minero de apellido Lechin, fue nombrado ministro de Minas y Petróleo.

Se fundó la Corporación Minera de Bolivia y se nacionalizaron las principales empresas mineras (las de los barones del estaño).

Barones del estaño: Sólo tres grupos económicos controlaban la producción del estaño: el boliviano Simón patino, que además era el banquero más importante del país, manejaba casi el 50%. de la producción, con un personal de más de 100 mil hombres; la familia Aramayo y el europeo Mauricio hochschild controlaban ia otra mitad

En las áreas rurales se procedió a reemplazar a las autoridades locales existentes por funcionarios del MNR. Se organizó un Ministerio de Asuntos Campesinos y se ratificaron los decretos que abolían la servidumbre y los servicios gratuitos de los campesinos en las haciendas.

El gobierno revolucionario estableció el sufragio universal, lo cual otorgó a los campesinos (la mayoría de la población) la posibilidad de participar por primera vez en elecciones.

Inmediatamente, cien mil campesinos se movilizaron hacia la ciudad de La Paz exigiendo la repartición de tierras mediante el dictado de una ley de reforma agraria.

La reforma agraria: Por medio de una ley aprobada en 1953, el gobierno revolucionario otorgó a los campesinos aquellas tierras que se hallaban cultivando.

Al mismo tiempo, se procedió a la expropiación de las haciendas y a la distribución de los títulos de propiedad entre los que trabajaban en su interior.

No obstante, como el gobierno revolucionario tenía la intención de favorecer la modernización agraria, se respetaron los escasos latifundios que empleaban alta tecnología y utilizaban formas capitalistas de producción. Si bien con la reforma agraria terminó el sistema de hacienda en Bolivia, persistió la desigual distribución de las tierras.

Además, su fragmentación en parcelas, unida a la escasez de recursos de los campesinos y de créditos para incorporar tecnología, las hacía escasamente productivas, lo que mantuvo la pobreza campesina y motivó el éxodo de los jóvenes.

El fin de la revolución: Durante el gobierno revolucionario se obtuvo un préstamo de 100 millones de dólares de EE.UU. y las empresas norteamericanas aumentaron su presencia en la economía boliviana, llegando a controlar la producción de petróleo.

A partir de las presiones que ejercía el gobierno de Estados Unidos, la alianza entre el MNR y los sindicatos comenzó a debilitarse.

El gobierno convocó a elecciones para 1956. Tras el triunfo del candidato más moderado del MNR, Hernán Siles Zuazo, se adoptaron un conjunto de medidas económicas propuestas por EE.UU., entre ellas, la rebaja de los salarios, como un modo de frenar el proceso de alza generalizada de los precios.

Comenzaron, entonces, las huelgas que culminaron tiempo después con la ruptura total de las relaciones entre las organizaciones sindicales y el gobierno del MNR.

Fuentes Consultadas:
¿Sabes Quien …? Editorial Oceano
Enciclopedia Electrónica ENCARTA Microsoft
Pensar La Historia Argentina desde Historia de America Latina – Moglia-Sislián-Alabart- Editorial Plus Ultra

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