Juan Sin Tierra de Inglaterra

Biografia de Carlos II de Inglaterra Caracteristicas del Reinado

Biografia de Carlos II de Inglaterra-Caracteristicas del Reinado

El 3 de septiembre de 1659 falleció Cromwell, dejando como sucesor a su hijo Ricardo. Éste, que carecía de los talentos y facultades de su padre, fue bien pronto arrollado y en 1660 cayó la República inglesa, restaurándose la monarquía con Carlos II Estuardo como rey.

La conducta del monarca provocó el descontento general, chocando con el Parlamento, que al final disolvió, gobernando hasta su muerte, acaecida en 1685, como monarca absoluto.

Rey de Inglaterra: 1649-1685
Rey de Escocia
Nacimiento: 1630
Fallecimiento: 1685
Predecesor: Carlos I
Sucesor: Jacobo II

BIOGRAFIA: Carlos II (de Inglaterra) (1630-1685), rey de Inglaterra, Escocia e Irlanda (1660-1685), cuyo reinado marcó un periodo de relativa estabilidad tras la agitación provocada por la Guerra Civil Inglesa. Es el primer monarca de la Restauración en Inglaterra, Carlos II Estuardo.

Dotado de talento natural, gran amigo de los placeres, fue un partidario decidido de la reconciliación y la tranquilidad nacional, aunque para ello tuviera que sacrificar el orgullo de Inglaterra.

Este futuro rey Carlos II, que residía en Holanda, cuando publicó un manifiesto conocido como Manifiesto de Breda. Prometió pagar la deuda a los soldados y hacer que el Parlamento arreglara la amnistía y la libertad de conciencia para los disidentes.

Se eligió una asamblea que se llamó Convención, porque no podía ser convocado «Parlamento» regular, ya que solo un rey podía hacerlo. Los presbiterianos tuvieron mayoría.

La Convención decidió restablecer al rey y la Cámara de los Lores, y llamó a Carlos II. Desembarcó en Douvres y entró en Londres, recibido por una muchedumbre.

El gobierno fue restaurado tal como estaba en 1641. Se empezó por perseguir a los independientes, enemigos de Carlos I y del Parlamento.

Se exceptuó de la amnistía a los regicidas, es decir, los jueces que habían decidido la muerte del rey. Se desenterraron los cadáveres de Cromwell y de su yerno, quedaron abandonados. Otros «regicidas» huyeron y murieron en el destierro.

El ejército fue licenciado, no se conservaron más que dos regimientos que vinieron a ser los guardias del rey (1666).

El rey tenía afición a la caza, las carreras de caballos, a la navegación. Le gustaba mandar construir y plantar. Le interesaban el teatro, los cuadros y hasta las ciencias.

Le ocurrió asistir a disecciones, y tenía un laboratorio químico. No le gustaba emborracharse, ni jugar. Tenía suficiente memoria y se expresaba con facilidad e ingenio. Sabía francés e italiano.

Pero no había aprendido nada regularmente y no se dedicaba a ningún trabajo seguido. Ante todo quería divertirse y no tener en qué pensar. Dejaba que resolvieran los asuntos sus consejeros y sus favoritos.

No era duro y podía mostrarse afable, como era bueno para sus sabuesos, que tenía con él en su cámara. Pero no quería a nadie más que a sí mismo, no creía en la honradez de los hombres ni de las mujeres, ni tenía el menor escrúpulo en mentir.

Cuando los solicitantes lo enojaban, intentaba desembarazarse de ellos, y, si no lo conseguía cuanto le era pedido y no cumplía nada.

En su juventud, Carlos había pasado cerca de dos años en Escocia, rodeado de pastores presbiterianos que le pronunciaban largos sermones y le impedían divertirse.

Carlos había vivido luego ocho años desterrado en los países católicos, en Francia, en Colonia, en Bélgica y habían intentado convertirle al catolicismo.

Una vez rey, casó con una princesa católica de Portugal. Por eso no experimentó, como sus subditos ingleses, odio a la religión católica. No era afecto siquiera, como su padre, a la Iglesia anglicana.

Hubiera querido establecer en Inglaterra la tolerancia para el culto católico. Pero, como decía, «estaba decidido, ocurriera lo que ocurriera, a no empezar de nuevo sus viajes», es decir, a no correr el riesgo de una revolución.

REINADO DE CARLOS II DE INGLATERRA

EL GABINETE: Carlos encontró al principio la situación fácil. La mayoría del Parlamento, por odio a la revolución, era devota del rey.

Votó por él un impuesto, en forma de derechos de aduana, que había de percibirse durante todo su reinado. Este impuesto había de proporcionarle dinero como para gobernar sin el Parlamento, si no gastaba mucho en sus placeres.

Como la gestión de los asuntos de gobierno le fastidiaba, Carlos dejó que gobernasen unos cuantos consejeros que reunía en su gabinete, y a esto se llamó el gabinete. Más tarde fue apellidado la Cabal (sigla) con las iniciales de los cinco consejeros.

El más influyente fue en un principio el antiguo jefe del partido caballero en 1641, Hyde, al que dio el título de duque de Clarendon.

Gobernó al principio del reinado. Su hija se había casado con el hermano del rey, heredero del trono.

Pero en pocos años Carlos y sus consejeros llegaron a irritar aun a sus propios partidarios. Carlos vendió a Luis XIV la villa de Dunkerque, adquirida por Cromwell (1662). Clarendon hizo la guerra a Holanda y fue necesario pedir sumas enormes al Parlamento (1665).

La peste penetró en Londres. En aquellas calles estrechas y sucias, el número de víctimas fue tan grande que no se lograba enterrarlas.

El año 1666 estalló en Londres un incendio, y en tres días destruyó toda la ciudad antigua.

Carlos, que había creído iba a hacerse la paz con Holanda, desarmó sus barcos para emplear el dinero en placeres.

La flota holandesa llegó de pronto, entró en el Támesis y quemó tres navios de guerra ingleses (1667).

El Parlamento, irritado por aquellos desastres, la emprendió contra Clarendon. Acababa éste de indisponerse con la favorita de Carlos, negándose a darle dinero. Carlos no le apoyo, y dejó que la Cámara le acusase. Clarendon huyó a Francia (1667).

CONFLICTOS RELIGIOSOS Y POLÍTICOS: Carlos, que no tenía dinero suficiente para los gastos de su Corte, recurrió a Luis XIV. Su hermana Enriqueta, casada con el duque de Orleáns, hermano de Luis XIV, negoció un tratado secreto en Douvres.

Carlos prometió ayudar a Luis a hacer la guerra a Holanda, y se manifestó dispuesto a reconocerse católico en el momento que le pareciese favorable. Luis XIV se comprometió a darle 1.200.000 escudos al año durante la guerra.

El Parlamento, dominado por los anglicanos, no quería conceder la libertad religiosa a los católicos de Inglaterra. Carlos pretendía que el rey tenía el derecho de dispensar leyes. En virtud de este derecho promulgó la Declaración de indulgencia, que dejaba en suspenso todas las penas impuestas a los católicos y a los disidentes (1672).

irritado el Parlamento manifestó «que las leyes penales en materia eclesiástica no podían ser suspendidas sino por orden del Parlamento». Carlos cedió y retiró la Declaración.

Carlos no tenía sucesión, y su hermano Jacobo, duque de York, que era su heredero, acababa de convertirse públicamente al catolicismo.

El Parlamento votó entonces una ley que impedía al soberano dar cargos a los católicos.

Todos los funcionarios, todos los diputados, antes de tomar posesión, debían firmar una declaración por escrito manifestando que no creían en la doctrina católica de la Eucaristía, y habían de comulgar en la forma de la Iglesia anglicana.

Carlos la aceptó para obtener dinero del Parlamento. Su hermano Jacobo, que era almirante, presentó la dimisión.

Carlos intentó prescindir del Parlamento. Pero cuando ya no tuvo dinero, se reconcilió con él (1675) y tomó como ministro a Danby, que era jefe de la mayoría anglicana en la Cámara. Para tranquilizar a los protestantes, casó a la hija mayor de su hermano con el príncipe de Orange, jefe del partido protestante en Europa (1677).

Luego consintió en hacer la guerra a Luis XIV (1678). Hubo entonces viva irritación contra los católicos.

Carlos no tenía bastante dinero para gobernar sin el Parlamento, y le convocó (1679). Pero los electores creían la religión protestante amenazada y no tuvo apoyo.

La mayoría del Parlamento, no queriendo tener, después de la muerte de Carlos, un rey católico, intentó en seguida desembarazarse del hermano del rey, el duque de York. Presentó un proyecto de ley que excluía a Jacobo de la sucesión.

Como el rey tenía necesidad de dinero, convocó otro Parlamento, en el que fue más fuerte la mayoría favorable a la exclusión del duque de York (1679). Carlos no lo convocó.

Los ingleses se dividieron en dos partidos: los «peticionarios», que querían que el Parlamento se reuniese para excluir heredero católico; los abhorrers, que no querían modificar la sucesión.

Cada uno de los dos partidos recibió de sus adversarios apodos que aceptaron. Los adversarios de Jacobo fueron apellidos, whigs, del nombre de ios sublevados presbiterianos de Escocia; los otros fueron llamados tories, del nombre de los bandidos católicos de Irlanda.

Así empezó la división en «partido whig» y «partido tory», que ha perdurado hasta hoy.

Carlos acabó por reunir el Parlamento (1680). La Cámara de los Comunes aprobó la ley de exclusión. Pero la de los Lores la rechazó, y Carlos se desembarazó otra vez de la Cámara disolviendo el Parlamento (1681).

Convocó un tercer Parlamento en Oxford, y esta vez los diputados se presentaron con armas. El Parlamento fue otra vez disuelto al cabo de una semana (1681).

LA REACCIÓN ABSOLUTISTA: Carlos, que había recibido dinero de Luis XIV, gobernó sin Parlamento hasta su muerte. Tenía un pequeño ejército y nadie podía resistírsele.

Se desembarazó de sus adversarios mediante un régimen de horror. Hizo que los tribunales los condenase, eligiendo jurados en el partido tory. El jefe del partido whig, Shaftesbury, se libró huyendo de Inglaterra.

En las ciudades que habían elegido diputados whigs, se cambiaron las listas de los electores.

Algunos republicanos tramaron una conspiración para prender al rey y a su hermano (1683). El rey aprovechó esta circunstancia para hacer condenar y ejecutar a los jefes de la oposición, Russel y Sidney.

Carlos murió (1685), habiendo recibido los sacramentos de la Iglesia católica.

El hermano de Carlos II, Jacobo II, le sucedió sin dificultad.

Se había declarado católico y se había casado en segundas nupcias con una princesa católica italiana.

Deseaba restablecer la religión católica en Inglaterra, y, mientras esto ocurría, conceder a los católicos la libertad de su culto.

En la ceremonia de la coronación tuvo necesidad, según la costumbre, de jurar que había de defender la Iglesia anglicana. Pero mandó abrir las puertas de la capilla católica de la reina y asistió a la misa. Fue, según costumbre, coronado por un obispo anglicano, pero se observó que abreviaba la ceremonia todo lo posible.

Jacobo II Estuardo Rey de Inglaterra
Jacobo II Estuardo Rey de Inglaterra

Jacobo II, su sucesor, provocó con su conducta la revolución, que estalló en 1688. Guillermo de Orange, casado con María, hija de Jacobo II, le sucedió en 1689 y reinó hasta 1702, venciendo a su suegro en Boyne y derrotando a la escuadra francesa en Hogue; obtuvo para Inglaterra el dominio de los mares y tuvo que transigir con los Comunes; ambos esposos firmaron la Declaración de derechos, base de la Constitución inglesa. Le sucedió Ana Estuardo, que fue llamada la buena reina (1702-1714).

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Biografia de Du Guesclin Bertrand Causas de su Fama

Biografia de Bertrand Du Guesclin

Beltrán Du Guesclin, que había de llegar a ser uno de los más famosos guerreros de su época era bretón y nacido en los alrededores de Rennes, el mayor de los diez hijos de una familia noble que pobremente vivía en reducida heredad.

Era un muchacho rechoncho, feo, de color cetrino, rudo, que pegaba a sus hermanos y a sus camaradas. No aprendía nada, pues pasaba el tiempo bebiendo y peleándose con los mozos de la aldea. Sus padres no le tenían cariño y confesaban que habrían «querido verle bajo tierra».

bertrabd guesclin
Nación en Dinan, Bretaña, 1314 – Chateauneuf Randon, Auvernia, 1380) Capitán francés de la Guerra de los Cien Años. Luchó inicialmente al servicio de Carlos de Blois y, más tarde, para el rey Carlos V de Francia.

Un día que se celebraba un torneo en Rennes, Beltrán, que a la sazón contaba dlecisite años, ardía en deseos de ir allá; pero su familia era demasiado pobre para equiparle.

Entonces, saltando en un caballo de labor, llegó a Rennes y encontró a un primo suyo que accedió a prestarle su caballo y su armadura.

Se presentó en el torneo para combatir, el rostro oculto dentro del casco, y nadie supo quién era, ni siquiera sus padres, que figuraba entre los espectadores.

Hizo quince justas seguidas y siempre derribó a su adversario. Entonces levantó la visera del casco, su padre le admiró y en lo sucesivo se sintió orgulloso de él.

Es un personaje célebre en Francia por el papel que tuvo en la guerra de los Cien Años contra Inglaterra, y también en España por haber intervenido en las campañas que Enrique II de Trastámara, sostuvo contra su hermano el rey Pedro I de Castilla.

Durante la guerra de Bretaña, Beltrán, reunió una tropa de aldeanos y se dedicó a hacer la guerra y a tomar castillos. Acabada la guerra se puso al servicio del rey de Francia, que le recompensó nombrándole de su Consejo y dándole tierras. Entonces fue señor de dos castillos.

Du Guesclin había seguido siendo feo, falto de gracia y rudo, pero tenía un cuerpo robusto y ágil que no conocía el cansancio. No profesaba respecto a la guerra las mismas ideas que los señores, acostumbrados a las fiestas y los torneos. No peleaba por el placer de batirse y no se creía obligado a combatir al enemigo en batalla regular como en un torneo.

Prefería sorprenderlo, gustaba más de los sitios que de los combates. Cuidaba mucho a sus hombres, antes de enviarlos al asalto les hacía beber vino, y cuando la paga se retrasaba no dejaba de reclamar hasta tenerla. Era leal, cuando había dado su palabra la mantenía.

Una vez que hubo entrado al servicio del rey de Francia, le permaneció siempre fiel y constantemente peleó por él, sin olvidarse empero hacerse pagar. Detestaba a los ingleses y a los franceses que servían al rey de Inglaterra, a los que llamaba «malos franceses». Fue el más firme defensor del rey y de Francia.

Carlos V, que reinaba desde 1364, no se parecía a Juan, su padre. Siendo muy joven había padecido una grave enfermedad de la que no se había repuesto. Como le costaba trabajo andar a caballo, no tenía afición a la caza ni a la guerra.

Durante todo su reinado no se alejó nunca de París, y vivía en su fortaleza del Louvre o en los castillos de los alrededores, vestido como un burgués, leyendo, conversando, trabajando con sus consejeros y sus astrólogos. Se le llamó el Sabio.

Encargó a Du Guesclin de dispersar las compañías de bandoleros al servicio del rey de Navarra que se habían establecido entre París y la Normandía. Su jefe, un noble gascón, el Captal de Buch, había peleado en el ejército inglés.

Apostó sus hombres como los ingleses en Poitiers, en lo alto de una colina que domina al Eure, en Cocherel. Du Guesclin mandó avanzar a sus hombres como para el ataque. Cargaron al grito de «Nuestra Señora Guesclin», luego aparentaron huir.

El Captal había comprendido la estratagema, pero no pudo contener a los suyos que bajaron en persecución del enemigo. Entonces una tropa de 200 caballeros bretones, que Du Guesclin había mantenido de reserva, cargó contra ellos y los derrotó; el Captal fue hecho prisionero.

El rey dio en recompensa a Du Guesclin el condado de Longuevllle en Normandía (1364).

Du Guesclin fue luego a hacer la guerra a Bretaña y en una batalla cayó en poder de los Ingleses. El rey de Francia pagó su rescate. Luego se encargó de conducir a España las Grandes Compañías que saqueaban Francia.

Al pasar por Avlgnon, los de las compañías dijeron que eran peregrinos y obligaron al Papa a darles la absolución y a pagarles una gruesa suma. En España, Du Guesclin apoyó ál rey Enrique de Trastamara, aliado del de Francia, contra Pedro de Castilla, aliado del rey de Inglaterra. Fue preso en una batalla y los ingleses le llevaron a la Guyena (1367).

Un día, Du Guesclin fue a rogar ai Príncipe negro que le diera libertad. El Príncipe le dijo que fijase él mismo la cuantía de su rescate. Beltrán propuso 100.000 escudos de oro. «Se burla de mí, dijo el Príncipe, al ofrecer semejante suma.

Le dejaré libre por la cuarta parte.» Beltrán accedió a no ofrecer más que 60.000. «El rey de Francia, dijo, pagará mi rescate, y, si no pudiera, todas las hilanderas de Francia trabajarán para ganarlo.»

Carlos V rescató a Du Guesclin y volvió de nuevo a hacer la guerra a los ingleses (1369). Encargó a Du Guesclin de dirigirla y le dio el título de condestable (jefe del ejército), Du Guesclin se excusó en un principio, diciendo que no era más que un pobre caballero. «¿Cómo osaría yo mandar a vuestros hermanos, a vuestros primos? » Pero el rey le dijo: «Yo no tengo hermano, ni sobrino, ni primo que no os obedezca» (1370).

Los franceses habían adoptado un nuevo método de guerra, se encerraban en las ciudades fortificadas y dejaban a los Ingleses saquear los campos.

Tres ejércitos atravesaron Francia sin encontrar ningún ejército francés, pero hallando todas las plazas bien defendidas (1369, 1370, 1373). Un ejército pasó cerca de París (1370).

Desde sus ventanas Carlos V veía las aldeas incendiadas, y su consejero le decía: «Dejadlos, señor, no os quitarán vuestra herencia con todas sus humaredas». El ejército inglés, compuesto de caballeros, no podía tomar una plaza fuerte y, después de unos cuantos meses de campaña, los hombres caían enfermos y se dispersaban.

Por último Du Guesclin, con sus bretones, recuperó poco a poco todas las provincias del Oeste, ayudado por los habitantes que no uqerían obedecer al rey de Inglaterra.

Murión en 1379 sitiando una fortaleza en la montaña del rey de Inglaterra. No le quedaban en Francia mas que las plazas de Calais, Burdeos y Bayona.

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Batalla de Crécy Causas y Desarrollo La Toma de Calais

Causas y Desarrollo Batalla de Crécy y la Toma de Calais

Iniciado el conflicto entre Inglaterra y Francia, conocido como la Guerra de los 100 años, durante algunos años se peleó en Flandes y en Bretaña, luego en la Guyena, sin gran resultado. Pero el año 1346, Eduardo desembarcó en Normadía con un ejército diferente a los que hasta entonces habían combatido en Francia.

Contaba 4 ó 5.000 hombres de armas, revestidos con armadura completa como la de los antiguos caballeros, armados con lanza y montados en caballos protegidos con caparazón.

Pero los infantes eran de una clase nueva. La mayoría eran arqueros armados con un arco como no se había visto hasta entonces, arco ligero de madera de tejo, más alto que un hombre.

Se tendía a la altura de la vista, tiraba tres veces más de prisa que la ballesta y lanzaba largas flechas con tanta fuerza que a trescientos metros se podía matar a un hombre y atravesar una cota de malla.

Los otros infantes, llamados cuchilleros, llevaban un cuchillo puntiagudo al extremo de un asta y servían, sobre todo, para rematar a los caballeros caídos en tierra.

batalla de crecy

Eran todos subditos del rey, porque los ingleses debían tener armas en sus casas y acudir a la guerra cuando el rey lo ordenaba. Eduardo envió comisionados por toda Inglaterra los habían elegido entre los más robustos, valientes y más diestros.

El ejército inglés atravesó toda la Normandía. En ella encontró trigo y ganado en abundancia, y en las ciudades mucho oro, plata y ricos vestidos, porque el país era fértil y hacía mucho tiempo no había sido saqueado. Los ingleses lo arrebataron todo.

En Caen tomaron 40.000 piezas de paño y con ellas cargaron sus barcos. Luego llegaron por el Sena hasta Poissy, saqueando e incendiando todas las aldeas.

Felipe VI reunió un gran ejército de caballeros, las milicias de las ciudades del norte de Francia y 6.000 ballesteros italianos. Tenía un ejército mucho más numeroso que el de Eduardo y empezó a perseguirle.

El ejército Inglés se retiró en dirección a Picardía. Al llegar al Somme, encontró los puentes cortados y los vados bajo la custodia de las milicias francesas. El ejército francés se acercaba e iba a rodearle.

Pero un muchacho del país llevó a los ingleses al vado de Blanchetaque, cerca de la desembocadura del Somme. Allí encontraron arena firme, por encima de la cual sus carros pasaron a marea baja.

El ejército francés se vio detenido por el mar que subía y no se apoderó más que de algunos bagajes.

El ejército inglés, escapado del peligro, atravesó el bosque de Crecy por un sendero y se apostó cerca de él al borde de una colina. Eduardo mandó apearse a sus hombres de armas y los alineó en tres batallones, los caballeros en el centro, los arqueros en las dos alas.

Delante, a la derecha, puso a su hijo el príncipe de Gales con 1.200 caballeros desmontados y 4.000 arqueros; a la izquierda, 1.200 caballeros a pie y 3.000 arqueros. El rey con el resto (1.500 caballeros y 4.000 arqueros) se quedó a retaguardia, próximo a un molino de viento desde el cual se podía ver toda la comarca.

Felipe VI no sabía ya dónde estaba el ejército inglés. Partió por la mañana de Abbeville, siguiendo el camino que daba vuelta al bosque. Por la tarde su vanguardia llegó cerca de Crécy, frente a los ingleses.

Unos caballeros vinieron a decirle que habían visto a los ingleses sentados en el suelo, el arco y el casco delante de ellos, y descansando. Los franceses estaban fatigados de la larga marcha. Felipe quería esperar al día siguiente para pelear y mandó hacer alto.

Pero los señores franceses, más habituados a los torneos que a la guerra, querían batirse sin más tardanza y todos llegar los primeros a presencia del enemigo.

Como la vanguardia hubiera hecho alto, los que seguían detrás empujaban para tratar de colocarse en primera fila. Los caballeros de vanguardia, que no querían quedarse detrás, avanzaron hasta llegar delante de los ingleses, de los que ya no les separaba más que una pequeña cañada.

El mismo rey, al ver a los Ingleses, fue acometido de cólera, porque los detestaba, y decidió atacar, ordenando que se adelantasen los ballesteros genoveses.

En aquel momento estalló violenta tempestad, y los dos ejércitos se calaron de agua. Luego la tempestad cesó y brilló el sol.

Los ballesteros bajaron al valle. Por tres veces lanzaron su grito de guerra e hicieron una descarga. Pero sus flechas cayeron delante de la línea de los ingleses. Entonces los arqueros ingleses dando un paso adelante, empezaron a tirar.

Sus flechas caían tan de prisa que parecían una tempestad de nieve y atravesaban cascos y corazas. Muchos ballesteros cayeron. Los demás, tirando la ballesta, retrocedieron subiendo de nuevo la pendiente.

Los señores franceses, no comprendiendo aquel movimiento, creyeron que los ballesteros hacían traición, y el rey gritó: «Matad a toda esa canalla, porque nos estorban el camino sin razón».

Entonces los caballeros franceses, cargaron contra sus propios ballesteros, bajaron la pendiente hiriéndolos. Al llegar abajo quisieron subir por el otro lado. Los arqueros ingleses comenzaron otra vez a lanzar flechas.

Los caballos, atravesados por ellas, retrocedían o se echaban a un lado, y los caballeros caían sin ver siquiera a los que los mataban.

Los franceses no lograron colocarse en orden de batalla. A medida que un grupo llegaba, se lanzaba en desorden contra los Ingleses.

Hubo de esta manera quince cargas. Algunas llegaron a la línea de los caballeros ingleses que los esperaban lanza en ristre; pero los arqueros, colocados en el flanco, atravesaban a los asaltantes con sus flechas.

Eduardo no necesitó hacer entrar en liza a su batallón de reserva y ni siquiera se puso el casco. Llegada la noche, las cargas se hicieron menos vigorosas y luego los caballeros franceses huyeron.

Eduardo prohibió a sus hombres abandonar su puesto. Los ingleses pasaron la noche vigilantes, no sabiendo la victoria que habían conseguido. Por la mañana la bruma era tan espesa que no se podía ver nada.

Entonces solamente fueron en busca de los muertos y los despojaron. Habían perecido más de 1.500 caballeros franceses, y los Ingleses no habían perdido más que tres hombres de armas y cuarenta arqueros.

Se cuenta que los ballesteros genoveses se habían negado a avanzar, porque la tempestad había mojado las cuerdas de sus arcos. Se dice también que los ingleses habían puesto en batalla varios cañones que sirvieron para asustar a los franceses.

TOMA DE CALAIS (1347)

El ejército inglés fue inmediatamente contra Calais. Era una ciudad de marinos que robaban los barcos de los ingleses y estorbaban mucho su comercio. Eduardo quería apoderarse de ella. Juró «no partir de allí, ni en invierno ni en verano, hasta que fuera tomada».

Calais estaba bien fortificada, rodeada de doble foso que se llenaba de agua todas las mareas. Todo el contorno, estaba formado por arenas movedizas en las cuales no podían asentarse máquinas de guerra.

Eduardo decidió tomarla por hambre. Para alojar a su ejército, mandó construir toda una ciudad de madera. Los habitantes del país tenían en ella dos mercados semanales a los que llevaban sus artículos.

Durante el invierno Calais recibió víveres por mar, pero al llegar la primavera una flota inglesa fue a bloquearla por aquel lado. Entonces faltaron víveres.

toma de calais
La Toma de Calais

El jefe de la guarnición escribió a Felipe VI: «Sabed que no hay nada que no se haya comido, los gatos, los perros, los caballos».

Felipe VI, que había llegado al fin con un ejército de caballeros, encontró el campamento Inglés demasiado bien fortificado. Propuso a Eduardo VI un día y un lugar para la batalla, como si se tratase de un torneo. Luego partió de nuevo.

El jefe de la guarnición rogó a Eduardo que dejase salir a los habitantes, pero el Inglés se negó. «Los de Calais, dijo, han hecho morir a tantos de mis hombres, que es preciso que de los suyos mueran también».

No obstante, consintió en dejarlos con vida. «Pero, dijo, es necesario que seis de los ciudadanos de más nota vengan con la cabeza descubierta y los pies descalzos, sin otro vestido que sus ropas interiores, la cuerda al cuello, llevando en sus manos las llaves de la ciudad y la de la fortaleza, y de esos seis haré lo que me plazca, y perdonaré a los demás».

El capitán francés mandó tocar las campanas, y todos, hombres y mujeres, se reunieron en el mercado. Les dijo lo que exigía el rey de Inglaterra y les rogó que se decidieran cuanto antes.

Todos empezaron a dar voces y a llorar tan fuerte que al capitán le dio lástima y lloró también.

Entonces el ciudadano más rico de Calais, Eustaquio de Saint-Pierre, se levantó y dijo: «Sería gran lástima dejar morir a este pueblo por hambre o de otra forma, si se puede impedir, y tengo gran esperanza de que me acompañe la gracia de Dios para salvar a este pueblo, que quiero ser el primero, y me pondré gustoso en camisa, la cabeza descubierta, los pies descalzos, la cuerda al cuello, a merced del rey de Inglaterra».

Otros cinco ciudadanos se sacrificaron también. El capitán, montado en un caballo de poca alzada, los llevó en camisa y bragas, la cuerda al cuello, con las llaves.

Fueron a arrodillarse delante del rey de Inglaterra. Eduardo permaneció al principio inmóvil, la cólera le impedía hablar. Luego mandó que les cortasen la cabeza.

Los ingleses lloraban y suplicaban al rey que los perdonase. «Sería demasiado cruel hacer morir a esos desgraciados ciudadanos, que se han puesto a vuestra merced por salvar a los demás».

Eduardo rechinó los dientes y dijo: «Hagan venir ai corta-cabezas».

Entonces la reina de Inglaterra, que había seguido a su marido a la guerra, se puso de rodillas delante de él y dijo: » ¡Ah, señor queridísimo, desde que he pasado el mar, con gran peligro, no os he pedido nada. Ruego ahora, en nombre del hijo de Santa María, que tengáis piedad de esos seis hombres! »

Eduardo, enternecido, la miró y dijo: «Tomad, os los entrego, haced de ellos lo que queráis».

La reina se levantó, les quitó la cuerda del cuello, los llevó consigo y mandó que los vistieran.

Los habitantes salieron de Calais. Felipe VI los estableció en diferentes ciudades de Francia. Eduardo mandó venir ingleses y les dio todas las casas. Calais llegó a ser una ciudad inglesa y siguió siéndolo hasta 1558.

En seguida Eduardo, no teniendo ya dinero, hizo una tregua y se volvió a Inglaterra. Luego una peste terrible, traída de Oriente a los puertos de Provenza, acabó con una parte de la población, primeramente en el Mediodía de Francia (1348), más tarde en Inglaterra.

Se la llamó la Gran Peste o la Muerte negra y se dice que en ciertos sitios mató las dos terceras partes de la población.

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Historia de Inglaterra Origen, Primeros Pueblos y Reyes

Historia de Inglaterra Primeros Pueblos y Reyes

ORIGEN DEL REINO DE INGLATERRA
La isla que nosotros llamamos Gran Bretaña estaba habitada por pueblos pequeños que hablaban lenguas célticas. Los más poderosos, los bretones, habían sido sometidos por los romanos, y todo el país se había organizado en provincias romanas, excepto las montañas del norte habitadas por pueblos salvajes que se tatuaban.

El año 410 los romanos retiraron sus tropas, dejando que los bretones se defendieran solos contra aquellos pueblos. Luego bandas de guerreros, llegados de las comarcas del otro lado del mar del Norte, se establecieron en las costas, los sajones al sur, los anglos al este.

Combatían a pie, con pica y puñal, y no eran cristianos. Saquearon las ciudades, pasaron a cuchillo a los habitantes y avanzaron poco a poco en el interior del país. Cada jefe de banda tomó el título de rey, y el territorio que la banda ocupaba vino a ser su reino.

Al cabo de dos siglos hubo siete u otros reinos, poblados por los descendientes de aquellos guerreros bárbaros que hablaban una lengua germánica.

Los bretones, que conservaban su lengua, estaban reducidos a las partes del oeste y del norte. Poco a poco todos aquellos reinos se fusionaron en uno solo, al mando de un «rey de los sajones y de los anglos» y el conjunto se llamó Inglaterra (tierra de los anglos).

Pero quedaban todavía partes habitadas por pueblos de lengua céltica: al oeste el país de Gales, al norte el país que ha formado el reino de Escocia, y la isla de Irlanda.

En el siglo IX los piratas daneses vinieron a saquear las costas de Inglaterra lo mismo que habían hecho con las de Francia.

Luego se establecieron en un campo atrincherado, como también habían hecho en Francia. Por último, lo mismo que los normandos de Francia, se hicieron ceder unas provincias, el antiguo país de los anglos, que vino a ser danés. Inglaterra estuvo sometida por espacio de treinta años a reyes venidos de Dinamarca (1016-1042).

HAROLDO Y GUILLERMO DE NORMANDÍA

El último rey descendiente de la antigua familia de los reyes sajones, Eduardo (llamado más tarde el Confesor), era hijo de una princesa normanda que le había enviado a criar a Normandía.

Ya rey, se rodeó de guerreros y de monjes normandos que hablaban francés. A uno de ellos le nombró arzobispo de Canterbury, es decir, cabeza de todo el clero de Inglaterra.

Eduardo dividía su existencia entre la caza y los ejercicios piadosos, y dejaba que gobernase en su lugar el más poderoso de los señores sajones, el conde Godwin.

Se había unido en matrimonio, a la hija de éste y había dado a sus hijos la mayor parte de los otros condados de Inglaterra.

Un día Godwin se enfrentó con los favoritos normandos del rey y Eduardo se declaró a favor de ellos, por lo que Godwin y su familia fueron desterrados.

Eduardo no tenía sucesión y no se sabía aún quién sería rey de Inglaterra después de su muerte. Recibió entonces (1051) la visita del duque de Normandía, Guillermo, primo de su madre.

guillermo el conquistador
Guillermo «el Conquistador»

Guillermo era un guerrero, buen tirador de arco y hábil en el manejo de la maza de armas, excelente jinete y apasionado por la caza, vigoroso y de voz sonora. Pero era también sagaz político, capaz de preparar un proyecto con mucha anticipación, rencoroso y probablemente cruel.

No se supo exactamente lo que pasó entre Guillermo y Eduardo; pero parece que Eduardo prometió a Guillermo nombrarle su sucesor.

Al año siguiente, Godwin, que había vuelto por mar, desembarcó en Inglaterra y otra vez fue dueño del gobierno. Los normandos escaparon, el arzobispo normando de Canterbury fue sustituido por un inglés.

Luego Godwin, mientras estaba a la mesa con el rey, murió de un ataque de apoplejía (1053). Su hijo mayor, Haroldo, heredó su condado y gobernó en nombre del rey Eduardo.

rey haroldo
Rey Haroldo

Era alto, vigoroso, ágil, valiente y diestro en la guerra, muy querido por sus compañeros. Después de haber gobernado unos cuantos años, Haroldo se embarcó para ir a Francia y una tempestad arrojó el barco en que iba a la costa de Ponthieu. Según costumbre de aquella época, los náufragos pertenecían al señor del país.

El conde de Ponthieu atrapó a Haroldo y lo encerró en una torre. Guillermo de Normandía hizo que se lo llevaran, allí lo trató como amigo, lo condujo a Rouen, a su palacio, y a una expedición contra los bretones.

Al volver de aquella guerra, Haroldo prestó juramento a Guillermo. Haroldo se comprometió a ayudar a Guillermo a hacerse rey de Inglaterra y a casarse con su hija, a cambio de lo cual obtendría la mitad del reino.

Haroldo volvió a Inglaterra. Pronto murió el rey Eduardo, encargando a Haroldo que defendiera a su viuda y el reino de Inglaterra.

Los guerreros ingleses reconocieron a Haroldo por rey; el arzobispo de York fue a coronarle (enero de 1066).

Haroldo recibió muy pronto un mensajero de Guillermo que le ofrecía su hija y reclamaba el reino. Respondió que no podía tomar mujer extranjera sin consentimiento de los grandes personajes de su país. Guillermo se preparó para apoderarse de Inglaterra por la fuerza.

LA EXPEDICIÓN A INGLATERRA

Guillermo convocó a sus vasallos del ducado de Normandía y les pidió que fueran a hacer guerra a Inglaterra. Al principio se negaron; pero Guillermo los obligó uno a uno a prometerle barcos y guerreros.

Luego hizo saber en todas las comarcas de Francia que los guerreros que le acompañasen recibirían en recompensa las tierras y el dinero de los enemigos.

Vinieron a unírsele muchos caballeros cubiertos con cotas de mallas y casco que combatían con lanza, e infantes armados con arco. No eran solamente normandos subditos suyos, sino también flamencos, bretones y franceses.

Guillermo además había enviado a pedir al Papa que le reconociera como heredero legítimo de Inglaterra.

Contaba la historia del juramento de Haroldo y decía que Eduardo le había hecho rey por su testamento.

El Papa excomulgó a Haroldo por haber expulsado al arzobispo de Canterbury y haber faltado a su juramento, indujo a Guillermo a ir a someter el reino y le envió una bandera y un anillo en el que había engarzado un cabello de San Pedro.

Guillermo iba a combatir en nombre de la Iglesia.

El 12 de setiembre partió su flota y desembarcó la noche luego de 15 dias de navegación y retrasos por el viento no adecuado.

Mientras esto ocurría, Haroldo estaba ocupado en rechazar otra invasión que terminó favorable a sus intereses.

Los ingleses no tenían barcos de guerra. Reunieron los barcos de pesca para impedir que los normandos desembarcasen en la costa meridional.

Esperaron durante cuatro meses, luego, agotadas sus provisiones, fueron licenciados. Los normandos, al arribar, no encontraron a nadie que los detuviera.

LA BATALLA DE HASTINGS

El ejército de Guillermo avanzó hasta Hastings, allí estableció un campamento fortificado y se dedicó al saqueo del territorio. Haroldo, que había vuelto a Londres, partió inmediatamente para detener al enemigo.

Todo el norte de Inglaterra, que acababa de librarse de los noruegos, obedecía entonces a una gran familia cuyos jefes, dos hermanos, llevaban el título de condes. No se movieron y Haroldo no tuvo a su lado más que un ejército era reducido.

Los mejores guerreros eran sus guardias, los husekarls, que combatían a la manera de los daneses, a pie, cubiertos con cota de mallas, protegidos con un escudo redondo. Llevaban espada, pero se batían principalmente con el hacha larga que manejaban con ambas manos.

El resto del ejército estaba formado por gentes del país llamadas para la defensa. Casi no había jinetes. Guillermo, por el contrario tenía caballeros cubiertos con cota de malla, que peleaban con lanzas, y arqueros que combatían a pie.

Haroldo mandó plantar la bandera del reino, un dragón, y su bandera propia en la parte mas alta de una colina. Alrededor de las banderas mandó colocar en orden de batalla a sus hombres.

Guillermo, al amanecer (14 de octubre), fue a una misa y comulgó. Luego alineó a sus hombres en tres batallones, en el centro los normandos, a la izquierda los bretones y los franceses del oeste, a la derecha los flamencos.

Los arqueros empezaron a lanzar sus flechas y mataron muchos ingleses; luego todos subieron la pendiente de la colina. Llegaron a ponerse en contacto con los ingleses que les lanzaban jabalinas.

Los husekarls, con sus hachas, derribaban a los jinetes y mataban a los caballos. Los jinetes normandos retrocedieron, arrastrando a su infantería, y el ataque francasó en este primer intento.

Guillermo ordenó un segundo ataque.Los normandos volvieron a subir por la colina y esta vez rompieron la línea inglesa en algunos puntos. Dos hermanos de Haroldo fueron muertos, pero los normandos resultaron otra vez rechazados.

Finalmente luego de un tercer intento Guillermo pudo saborear el éxito. A una orden suya los arqueros dispararon a lo alto sus flechas que caían a modo de lluvia sobre las cabezas de los ingleses inmóviles. No teniendo ya más jabalinas, los ingleses no podían hacer nada para defenderse.

Haroldo fue muerto y su cadaver había quedado en el campo batalla, Guillermo dio permiso para enterrarle, pero estaba tan desfigurado que nadie podía reconocerle.

Guillermo era ahora el dueño de Inglaterra!

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Biografia de Enrique III de Inglaterra

Biografia de Enrique III de Inglaterra

Desde la conquista de Inglaterra por los duques de Normandía y la entronización de la dinastía de los Plantagenets, el país había vivido bajo un régimen feudal mitigado por la autoridad del monarca.

Éste, que a la vez era señor de extensos territorios en Francia, practicaba una «política de influencia en el Occidente de Europa, como se había visto bajo Enrique II y Ricardo Corazón de León.

Enrique III de Inglaterra
Rey de Inglaterra
(Junto a Enrique el Joven de 1170 a 1183) Predecesor Esteban I
Sucesor : Ricardo I
Coronación : 19 de diciembre de 1154
Nacimiento: 5 de marzo de 1133 Le Mans, Francia
Fallecimiento 6 de julio de 1189 (56 años) Chinon, Francia
Casa real Casa de Plantagenet
Padre Godofredo V de Anjou
Madre Matilde de Inglaterra
Consorte Leonor de Aquitania

Éste, que a la vez era señor de extensos territorios en Francia, practicaba una «política de influencia en el Occidente de Europa, como se había visto bajo Enrique II y Ricardo Corazón de León.

Pero en el siglo XIII la autoridad de la corte y la política exterior de los Plantagenets reciben durísimos golpes. Iniciada la decadencia durante el reinado de Juan Sin Tierra (1199-1216), la crisis constitucional inglesa se manifiesta bajo su hijo primogénito y sucesor, Enrique III, personaje dotado de varios de los elementos de un carácter distinguido, pero soñador, iluso, soberbio y extravagante, que no supo medir la realidad de los hechos ni acertar en las soluciones requeridas por los problemas planteados.

La Historia nos enseña que en su gobierno la monarquía de los Plantagenets estuvo al borde de la ruina y que, por otra parte, perdió la mayoría de las posesiones feudales que tenía en Francia.

Nacido el 1° de octubre de 1207, ascendió al trono de Inglaterra a la muerte de su padre Juan, ocurrida el 19 de octubre de 1216.

La situación del reino era deplorable: los nobles y los eclesiásticos amparábanse en las estipulaciones de la Carta Magna de 1215 para limitar el poder de la monarquía, y ésta se hallaba, además, amenazada por el pretendiente francés Luis (más tarde Luis VIII).

Irlanda sólo estaba sujeta nomi-nalmente; el País de Gales era de hecho independiente, y en Francia Felipe Augusto se había adueñado de todas las provincias de los Plantagenets al Norte del Loira.

Para rehacer aquel estado de cosas habría sido preciso un rey genial como Enrique II y no un niño caprichoso como Enrique III.

Apoyado por el Papado, el nuevo soberano pudo superar los difíciles años de su minoridad. En este período ejercieron la regencia primero Guillermo Marshal (hasta 1219) y luego Huberto de Burgh, los cuales, con el auxilio de los legados pontificios, pudieron hacer frente a las turbulencias del baronazgo.

Enrique III fue declarado mayor de edad en 1223 por el papa Honorio III; pero hasta 1227 no se encargó efectivamente del poder. Durante este tiempo, Luis VII de Francia había conquistado Poitou y sus anejos aquitanos.

La mayoría de edad de Enrique III coincidió con la muerte de Luis VIII, quien dejaba como rey a un niño, Luis IX.

Enrique quiso utilizar esta ocasión para recuperar las posesiones inglesas en Francia, proyecto que estuvo a la base de todas sus acciones gubernamentales. Pero si el momento era oportuno, él no supo proceder con tacto, decisión y energía. Fomentó rebeliones, comprometió intereses, se embarcó en locas aventuras, y, por último, fracasó por su incapacidad y cobardía.

Tal es la historia del ataque de 1230, realizado contra el Oeste de Francia, y la de la «ofensiva» de 1242, detenida por los franceses en Tailleburg. Este último fracaso fue coronado por la firma del tratado de Burdeos de 1243. Incluso le fue difícil conservar la Gascuña, que sólo fue pacificada por la mano de hierro del conde de Leicester, Simón de Montfort (1248).

En el interior, la política real corría de tropiezo en tropiezo. Enrique III mortificaba a todos sin lograr captarse la simpatía de nadie. Pobló el gobierno de extranjeros, en particular franceses de Poitou.

Ya en 1234 hubo un primer conato de rebeldía. Amenazado con la excomunión por el arzobispo de Canterbury, Edmundo Rich, Enrique III se vio obligado a desterrar a Pedro des Roches y sus satélites. Pero muy pronto los reemplazó por otras criaturas suyas, que debían su fortuna al capricho real o a la voluntad de la reina, Leonor de Provenza (1236).

En esta época concedió grandes prerrogativas a otro extranjero, Simón de Montfort, a quien dio la mano de su propia hermana (1238).

Esta falta de respeto a los principios constitucionales de Inglaterra, su política tributaria agotadora, su falta de palabra y de buen criterio, y el fracaso militar de 1242, prepararon la gran revuelta de 1258, una de cuyas palancas fue la asamblea o «parlamento» nacido de la frecuente demanda de subsidios.

La revuelta fue motivada por la sujeción del rey a la voluntad del Papado y la aceptación de la corona de Sicilia para su segundo hijo, Edmundo (1255). Simón de Montfort, que se había pasado a la oposición, fue aglutinando a los descontentos.

En 1258 éstos impusieron a Enrique III las Provisiones de Oxford y un Consejo de los Quince, encargado de tutelar al gobierno.

El rey, asegurado por el lado de Francia después del tratado de París de 1259 (por el que reconocía las conquistas de los Capetos en los territorios franceses de los Plantagenets), dio en 1261 un golpe de estado que le devolvió el poder.

Pero tres años más tarde fue derrotado ignominiosamente en Lewes (14 de mayo de 1264) por Simón de Montfort.

Aquí termina el reinado de Enrique III. Pues aunque no murió hasta el 16 de noviembre de 1272 en Westminster, la obra de restauración monárquica fue debida a su hijo Eduardo I.

Fue gracias a la política de este príncipe, que los legitimistas derrotaron a Montfort en Evesham (1265) y que se puso término a la guerra civil por el estatuto de Marlborough de 1267.

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Biografia de Eduardo III de Inglaterra

Biografia de Eduardo III de Inglaterra

Biografia de Eduardo III de Inglaterra

Guando sobrevino el golpe de estado de 1356, que puso fin al reinado de Eduardo II, su hijo primogénito contaba catorce años de edad. Había nacido en Windsor el 13 de noviembre de 1312.

Reconocido rey por el Parlamento el 26 de octubre de 1327, fue de hecho un juguete en manos de su madre Isabel y de su favorito Rogerio Mortimer. Esta situación duró cuatro años.

Eduardo III de Inglaterra

Eduardo III Plantagenet fue rey de Inglaterra desde el 1 de febrero de 1327 hasta su muerte. Restauró la autoridad real tras el desastroso reinado de su padre Eduardo II y convirtió el Reino de Inglaterra en una de las más importantes potencias militares de Europa.
Fecha de nacimiento: 13 de noviembre de 1312, Castillo de Windsor, Windsor, Reino Unido
Fallecimiento: 21 de junio de 1377, Palacio de Richmond
Cónyuge: Felipa de Henao (m. 1328–1369)
Sucesor: Ricardo II de Inglaterra

En octubre de 1330 Eduardo III penetró en el castillo de Nottingham y se apoderó de Mortimer, quien fue ejecutado el 29 de noviembre.

Este acto de audacia en un joven de dieciocho años revelaba que Inglaterra había hallado en su persona un monarca de mano férrea, capaz de sujetar a la nobleza y de restablecer la autoridad de la monarquía.

Pero lo que nadie podía sospechar era que Eduardo III, superando en habilidad diplomática y pericia guerrera a su mismo abuelo, fuese capaz de lanzar la nobleza turbulenta de la época de Eduardo II a la consecución de un ideal político sumamente ambicioso: el establecimiento de la monarquía de los Plantagenets en Inglaterra y Francia.

Joven, ardiente, temperamental, táctico admirable y caballero consumado, Eduardo III buscó en las armas la satisfacción de la gloria que deseaba dar a su gobierno.

Durante algunos años su campo de acción fue Escocia. Apoyó a Eduardo Baliol contra David Bruce, sucesor de Eduardo, pero aunque logró varias victorias (Dupplin Moor en 1332 y, personalmente, la de Halidon Hill en 1333), los escoceses consiguieron mantener su independencia.

Esto fue en particular motivado por la nueva orientación política del rey, deseoso de medirse con el de Francia por varias razones: rivalidades feudales; amenaza de los Capetos sobre Guyena y Flandes, territorios de suma importancia para la economía inglesa; en fin, pretensiones a la corona de Francia después de la muerte de Carlos IV y la sucesión al trono de Felipe de Valois en 1328.

Como nieto de Felipe III el Hermoso, Eduardo III reclamábase de mejores derechos sucesorios. Al no ser reconocidas sus pretensiones, formuladas en 1328, Eduardo III preparó con éxito el cerco diplomático de Francia. Alióse con las ciudades y los príncipes flamencos, con los duques de Austria y de Baviera, y con el emperador Luis IV el Bávaro (1338).

Por otra parte, preparó cuidadosamente el ejército inglés. En 1334 declaró obligatorio el servicio militar, organizó los cuadros de arqueros y dispuso la introducción de una arma nueva: la artillería.

Con estas medidas, no contrarrestadas del lado francés, es lógico que, cuando se inició la guerra en 1337 (guerra de los Cien Años), los ingleses triunfaran’ en mar y tierra, y dieran golpes decisivos contra los franceses.

En junio de 1340 la escuadra de Eduardo III, acaudillada por el propio monarca, destruyó a la de Felipe VI en la batalla de la Esclusa. Entonces Eduardo adoptó formalmente el título de rey de Francia.

Pero para llevar este título con propiedad era preciso conquistar el reino de su rival. Las expediciones emprendidas contra Felipe VI fueron interrumpidas por varias treguas.

En 1342 Eduardo III dirigió una campaña de resultados indecisos; en cambio, cuatro años más tarde obtenía la resonada victoria de Crecy (26 de agosto de 1346), que le libró en 1347 la plaza de Calais, llave marítima de Francia.

Las consecuencias de Crecy no fueron más trascendentales porque Eduardo III concebía aún la guerra a la antigua usanza de las lides feudales.

La celebración de su triunfo se malogró por la terrible invasión de la Peste Negra (1348).

El momento culminante del reinado de Eduardo III corresponde al período de 1356 a 1360, o sea desde la victoria de Poitiers, obtenida por su hijo, el Príncipe Negro, en 1356, al tratado de Calais, firmado el 9 de octubre de 1360.

Aunque este pacto no era tan ventajoso como el impuesto al rey Juan II el Bueno en Londres en 1359, daba al rey inglés una considerable extensión de sus territorios en el Sudoeste francés y formidables ventajas económicas. A cambio de esto, Eduardo III renunciaba al título de rey de Francia.

Los éxitos de Eduardo III sólo podían ser duraderos aniquilando por completo la monarquía de los Valois. Cuando ésta logró rehacerse bajo el prudente reinado de Carlos V, los ingleses tuvieron que batirse en retirada.

En el transcurso de seis años, de 1369 a 1375, perdieron todas sus conquistas anteriores, y sólo conservaron Calais, Burdeos, Bayona y Brest. Los progresos de Francia coincidieron con una grave crisis política, social y religiosa que se desencadenó en Inglaterra.

Además de las alteraciones campesinas promovidas por la Peste Negra, el rey tuvo que enfrentarse con los bandos políticos acaudillados por sus hijos, el Príncipe Negro y el duque de Lancáster, Juan de Gante.

El primero triunfó en el llamado Buen Parlamento de 1376. Pero su muerte favoreció los designios de su hermano, relacionado con Juan Wycleff, el reformador.

En este ambiente intranquilo, murió en el palacio de Sheen (Richmond, en las cercanías de Londres), el 21 de junio de 1377, el rey Eduardo III, que había sido grande por sus hechos, aunque no afortunado en su política.

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Biografia Eduardo II de Inglaterra

Biografía Eduardo II de Inglaterra

EDUARDO II DE INGLATERRA (1284-1327)
Una de las crisis más agudas experimentadas por la autoridad real en Inglaterra corresponde al reinado de Eduardo II de Carnarvon, llamado así porque nació en el castillo de este nombre el 25 de abril de 1284.

Por parte de sus progenitores—Eduardo I y Leonor de Castilla —, cabía esperar una personalidad destacada en Eduardo II. Pero lo que su padre tuvo de guerrero, político y diplomático, él lo poseyó de incapaz, débil e irresoluto.

Se desinteresó por completo del gobierno, de modo que los grandes señores feudales hallaron en él al monarca ideal para imponer sus ambiciones y egoísmos en la dirección del Estado.

Eduardo II de Inglaterra
Eduardo II o Eduardo de Carnarvon fue rey de Inglaterra desde 1307 hasta su deposición en enero de 1327. Cuarto hijo de Eduardo I, se convirtió en heredero del trono inglés después de la muerte de su hermano mayor Alfonso.
Fecha de nacimiento: 25 de abril de 1284, Castillo de Caernarfon
Fallecimiento: 21 de septiembre de 1327, Berkeley Castle
Cónyuge: Isabel de Francia (m. 1308–1327)
Hijos: Eduardo III de Inglaterra, Juana de Inglaterra, Juan de Eltham, Leonor de Woodstock, Adam FitzRoy

Eduardo I ya se había percatado de la escasa formación moral de su hijo cuando éste, en 1301, fué designado príncipe de Gales en el parlamento de Lincoln y, poco después, heredero de la corona por muerte de su hermano mayor.

Pero el rey atribuía la poquedad del temperamento del futuro Eduardo II a la nociva influencia del caballero gascón Pedro Gaveston, por lo que lo separó de la corte de su hijo.

Cuando murió, el 7 de julio de 1307, el primer acto del nuevo soberano fué llamar a Gaveston y el segundo renunciar a la guerra contra los escoceses que había mantenido su padre durante muchos años.

Frivolo, despreocupado y amigo del placer más que de ocuparse de los graves asuntos del gobierno, dejó éste en manos de Gaveston, quien fue nombrado señor de Cornualles y ejerció la regencia del reino cuando el monarca se trasladó a Francia para casarse con Isabel, hija de Felipe el Hermoso (1308). Los nobles protestaron contra esta cesión de la autoridad real, y en 1311 impusieron el alejamiento de Gaveston.

Un año más tarde se encendió la guerra civil, cuyo resultado fué la muerte de Gaveston a manos de los sublevados y la entronización de una oligarquía feudal en el gobierno del país, representada por el Consejo de los 21 lores.

Aprovechando estas discrepancias políticas, Roberto Bruce, rey de Escocia, derrotó al indisciplinado ejército inglés en la batalla de Bannockburn (24 de junio de 1314). Escocia había logrado independizarse de Inglaterra.
Este desastre llevó al colmo la anarquía del reino.

La nobleza feudal, acaudillada por el primo del monarca, Tomás de Lancáster, se impuso por completo en el Parlamento de Lincoln de 1316.

Pero la violenta ambición de Tomás le llevó a su propia ruina. Formóse un tercer partido entre los realistas y los barones, de carácter moderado, que dirigió el conde de Pembroke.

El de Lancáster tuvo que renunciar a sus prerrogativas por el tratado de Leake (1318). Pembroke gobernó durante algunos años e intentó establecer cierto orden en el Estado.

Sin embargo, las veleidades del monarca, que mientras tanto otorgaba su más absoluta confianza a su amigo y favorito Hugo Despenser, promovieron una nueva insurrección de Tomás de Lancáster, quien acusó a Eduardo II de favoritismo.

Esta vez el rey resistió por las armas y logró triunfar en la batalla de Boroughbridge (1321), que tuvo como resultado la ejecución del conde de Lancáster y la revocación del gobierno de los «ordainers», o sea, de los miembros del Consejo de los 21 lores (1322).

Durante la última etapa del reinado de Eduardo II gobernaron los Despensers, con tan cerrado despotismo que incluso se atrajeron la animadversión de la reina Isabel. Eduardo II secuestró los bienes de su esposa, y ésta buscó refugio en Francia con sus tres hijos.

En 1326 Isabel llegó a un acuerdo con Rogerio Mortimer, enemigo de los Despensers. En septiembre de dicho año desembarcaban en Inglaterra, se apoderaban de los favoritos del monarca y, por último, de la persona de éste (16 de noviembre).

Eduardo II se vio obligado a abdicar la corona en la persona de su primogénito, Eduardo III (20 de enero de 1327), cayendo asesinado el 21 de septiembre en el castillo de Berkeley.

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Extensión del Imperio Británico en el Siglo XIX Mapa Territorial

LA EVOLUCIÓN DEL IMPERIO BRITÁNICO – CECIL RHODES –

Durante todo el siglo XIX —y, ciertamente, durante buena parte del XX—, Gran Bretaña fue la potencia imperial por excelencia. Llamamos Imperio Británico, conjunto de territorios vinculados por su lealtad a la monarquía británica, compuesto principalmente por aquellas áreas que quedaron sometidas a la jurisdicción oficial de Inglaterra (Gran Bretaña a partir de 1707) desde finales del siglo XVI hasta el siglo XX, aunque el tipo de dominio ejercido por la metrópoli varió considerablemente a lo largo del tiempo.

A partir de finales del siglo XVII, Gran Bretaña hizo grandes progresos. En las postrimerías del reinado de Victoria, los ingleses se jactaban de que era soberana de un imperio «en el que nunca se pone el sol», expresión materialmente veraz porque el imperio británico estaba tan extendido por el planeta que, a lo largo de las veinticuatro horas, siempre había un sitio donde era de día.

Las bases de este Imperio se sentaron durante su reinado, gracias al desarrollo de la Marina inglesa, donde debemos destacar a Francis Drake quien dió la vuelta al mundo entre 1577 y 1580, el inicio de una ofensiva comercial en ultramar (la Compañía de las Indias Orientales se fundó en 1600) y la rivalidad con la Monarquía Hispánica.

La supremacía imperial británica durante el siglo XIX se debió, parcialmente, a la decadencia de antiguos rivales. Es cierto que el imperio británico había sufrido un grave contratiempo cuando en 1783 se separaron las colonias americanas. Sin embargo, más adelante estallaron la revolución y las guerras napoleónicas, al final de las cuales Francia perdió buena parte de las conquistas de sus luchas coloniales del siglo XVIII con los ingleses y los holandeses tuvieron que entregarles el cabo de Buena Esperanza y Ceilán (actualmente Sri Lanka).

Pocos años más tarde se independizaron casi todas las posesiones que las naciones europeas aún tenían en el continente americano, lo que supuso una reducción drástica de los viejos imperios español y portugués, los primeros creados en la gran era de la expansión europea de ultramar.

Durante el curso de sus guerras contra la Revolución Francesa y contra Napoleón, Inglaterra había podido juzgar el valor de su imperio. Este se había visto aumentado por las conquistas realizadas a costa de Francia y de sus aliados holandeses y españoles: Guayana, Trinidad, Tobago, Santa Lucía, El Cabo, la isla de Francia, Ceilán.

En unión de Gibraltar, las islas Jónicas y la de Malta le aseguraban el dominio del Mediterráneo. Además de valor estratégico que tenían, las colonias reforzaban el poderío comercial inglés. Por el «Pacto Colonial», estaban obligadas a proveer las materias primas que utilizaban las industrias de la metrópoli, o las distribuidas, con grandes beneficios, por el mundo, y a comprar después los productos manufacturados ingleses.

El más rico de los dominios era la India. Establecidos sólidamente en los países del Ganges y del Dekán meridional, en 1815 los ingleses no dominaban aún todo el sub-continente.

La lucha contra los jefes mahratas (1817), la conquista de las regiones del Indo, y la lucha contra los rudos sikhs del Punjab, llenaron la primera mitad del siglo (1849). Ahora faltaba proteger este inmenso imperio y las rutas que conducían a él: Santa Helena, El Cabo, la isla Mauricio, Aden (1839), Ceilán y Singapur (1819) se convirtieron en bases inexpugnables.

El ejército inglés emprendió, igualmente, la tarea de construir un verdadero glacis de protección: después del fracaso de la conquista de Afghanistán (1842), los ingleses se contentaron con fortificar los pasos montañosos del noroeste.

Por el contrario, Birmania, al Nordeste, fue ocupada, en parte, después de dos campañas (1826 y 1825), junto con el puerto de Rangún. Al norte, el Himalaya formaba un obstáculo capaz de descorazonar a cualquier ejército.

La India servía también como base para la dominación del Extremo Oriente. Ya publicamos en este sitio la «guerra del opio» (1840-1842) habría de obligar a China a abrir cinco puertos al comercio británico (entre ellos los de Cantón y Shanghai), y a ceder el islote de Hong-Kong, ciudadela-depósito y notable puesto de observación.

imperialismo británico

En todos estos territorios tropicales, ya superpoblados y de clima penoso, no se trataba apenas de instalar colonos. Por el contrario, el sur de África, Australia, Nueva Zelanda y el Canadá, sí podían atraer a los emigrantes. Partiendo de El Cabo, los ingleses presionaron a los ocupantes holandeses del interior, los boers. Estos, aislados y faltos de ayuda, no pudieron oponerse a la abolición de la esclavitud por Inglaterra, en 1833; esta medida amenazaba con privarles de la mano de obra negra.

En 1833, un éxodo, el gran Trek, condujo a los boers a una y otra parte del Vaal, afluente del río Orange, y a Natal. Cuando, en 1844, Natal fue anexionado, los boers emigraron de nuevo, e Inglaterra reconoció entonces la independencia de las repúblicas de Orange y del Transvaal: todavía no se habían descubierto las minas de diamantes.

Entre 1850 y 1930, las ambiciones imperiales transformaron el mundo. Liberados de las limitaciones de las fuerzas naturales de la Tierra, ahora los barcos de vapor podían viajar por todas partes independientemente de los vientos; los ferrocarriles podían transportar mercancías a gran velocidad sin necesidad de energía humana o animal, y los industriales podían manufacturar números infinitos de baratos productos acabados mediante materiales naturales y artificiales, trabajo no cualificado y máquinas automáticas.

En Australia, país casi vacío de habitantes, y en Nueva Zelanda, después de exterminar a los maoríes, se establecen los blancos; ricas tierras se ofrecen a los colonos. Y Australia se lanza a la cría de corderos, cuya lana es vendida muy bien en Inglaterra. Partiendo de Nueva Gales del Sur, al sudeste de la gran isla, la población crece incesantemente hacia el oeste.

En Canadá, los habitantes de origen francés no habían aceptado de buena voluntad la dominación inglesa. Pero fueron desbordados, poco a poco, por la masa de inmigrantes. Y es en Canadá donde Inglaterra, ilustrada, sin duda, por el precedente americano, intenta por primera vez la implantación de una política liberal en sus colonias, en 1847, a Canadá le es concedida una gran autonomía, con un Parlamento propio y un ministerio responsable. Era el esbozo de la Commonwealth.

Los ingleses conocían perfectamente que la comunidad del idioma y de la civilización era algo tan fuerte como los lazos políticos. Pero este liberalismo político debía reservar se cuidadosamente para los territorios de población europea. En cambio, segura de su superioridad industrial, Inglaterra va abandonando, poco a poco, el viejo sistema del pacto colonial. A partir de 1825, a Canadá le es permitido comerciar con el extranjero, y, en 1849, la supresión de las Actas de Navegación extiende el librecambio a todas las colonias.

A mediados de siglo, Inglaterra, la pequeña isla llena de bruma, que no tenía treinta millones de habitantes, regía mundialmente el destino de doscientos cuarenta millones de hombres.

Los ferrocarriles volvieron logística y económicamente viable la extracción minera de materias primas, como el cobre, los diamantes y el oro, en el interior del continente. Las potencias europeas consideraron que la riqueza natural de África podía proporcionar un triplete de oportunidades: riquezas primordiales para pagar sus nuevas máquinas (diamantes y oro); materias primas para alimentarlas (algodón y caucho), y mercados para sus productos acabados (ropa, té, café, chocolate y armamento). El misionero y explorador escocés David Li-vingstone descubrió grandes zonas del misterioso interior de África entre 1852 y 1856: fue el primer europeo en ver las cataratas Victoria, que lealmente bautizó en honor a su reina.

mapa imperio britanico siglo xix

CECIL RHODES fue un colonizador, un magnate de las minas y un político británico en el sur de África cuya ambición no tenía límites. Fue capaz de ver que los ferrocarriles, los barcos de vapor y la fabricación en serie habían iniciado una nueva era de la supremacía humana sobre la naturaleza. Su sueño era construir una vía ferroviaria desde Ciudad del Cabo, en la punta meridional de África, hasta Alejandría, en la costa mediterránea.

Pero, a diferencia de Alejandro Magno, Rhodes no sólo quería conquistar el mundo, sus pueblos y sus riquezas. En un anticipo profético de la carrera espacial que iba a comenzar medio siglo después de su muerte, sus metas estaban mucho más lejos, incluso fuera de la propia Tierra. Tal como él mismo escribió en su testamento:

El mundo ya se ha repartido casi por completo y lo que aún queda está siendo dividido, conquistado y colonizado ahora mismo. Pensar en esas estrellas que vemos en el cielo por la noche, esos vastos mundos que nunca podemos alcanzar. Si pudiera me adueñaría de los planetas; pienso a menudo en ello. Me entristece verlos tan claramente y, sin embargo, tan lejanos.

Fuente Consultadas:
Todo Sobre Nuestro Mundo Christopher LLoyd
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo X La Revolución Industrial
Historia Universal Ilustrada Tomo II John M. Roberts
Historia del Mundo Para Dummies Peter Haugen
La Revolución Industrial M.J. Mijailov

La descolonizacion de China Mao Tze Tung

La descolonización de China Mao Tze Tung

Aunque China no se ajustaba al modelo clásico de país colonizado —en el sentido de dominación política y económica total de una metrópoli—, si había sufrido continuas injerencias de otras potencias en sus asuntos internos, sobre todo a través de la colonización económica inglesa, francesa y alemana; también vivió la obligada internacionalización de algunas de sus ciudades más importantes como Shanghai, y cedió extensas concesiones europeas.

La descolonizacion de China Mao Tze Tung
Shangai Hoy

Considerando su sobrepoblación Japón intentó implantarse en el este de China. En 1932 emancipó Manchuria, y en 1937 se apoderó de diez provincias e instaló en Pekín un gobierno sometido a su influencia. Se originó entonces una larga guerra chino-japonesa desde 1937 hasta 1945, cuando las tropas japonesas fueron vencidas en Nankín por nacionalistas comandados por Mao Tse Tung.

El primer partido político moderno creado en China en 1912, el Kuomintang, se dedicaba a la lucha contra los señores de la guerra y los restos coloniales. Formé un frente común con el Partido comunista hasta 1927 en que el Kuomintang, bajo el mando de Chiang Kai Check, se convirtió en el partido “nacionalista” defensor de los terratenientes. Hasta 1937 nacionalistas y comunistas se enfrentaron en una dura guerra civil.

Las luchas entre ambas fracciones políticas repercutió desfavorablemente en el progreso tecnológico y económico de China. Ello, aunado a los afanes expansionistas que Japón tenía para lograr el control económico de Asia Oriental, generé la invasión nipona a Manchuria.

El Kuomintang entonces solicité ayuda a Naciones Unidas, logrando que empresas estadounidenses le abastecieran material bélico. Desde 1937 el ataque japonés a China fue sistemático, bloqueando las salidas al mar para evitarles el contacto con Occidente. Para sobrevivir a la intervención militar se organizó la resistencia campesina, por medio de las guerrillas y de una propaganda revolucionaria con carteles destinados a la población.

El partido comunista, dirigido por Mao Tse Tung, por ser el más organizado se presentó como el único capaz de salvar al país de la situación. Así el ejército popular, unido a los nacionalistas, enfrentaron a los japoneses venciéndolos en Nankín en 1945.

Sin embargo, la guerra civil reinicié y la represión en contra de maestros, estudiantes e intelectuales no se hizo esperar. A pesar de la ayuda recibida por Estados Unidos para mantenerse en el poder, Chang Kai Chek huyó a la isla de Formosa y el primero de octubre de 1949 Mao Tse Tung proclamó la República Popular China y estableció el sistema socialista en colaboración con la URSS, con lo cual logró gran desarrollo agrícola, industrial, político, social y educativo. Finalmente llegó la ruptura entre los comunistas chinos y los soviéticos. Años más tarde Mao sería el gran líder de la revolución cultural china.

Fuente Consultada: Historia Universal – Navarro,Gargari,Gonzalez y otros

La descolonizacion de Africa Egipto, Angola y Argelia

La Descolonización de África

Se ha llamado «descolonización» al proceso histórico que puso fin al sistema colonial en el mundo, durante el cual lograron su independencia política las colonias que en Asia y África habían estado bajo el dominio imperialista de las potencias europeas. «La descolonización es el proceso de liquidación del sistema colonial en el mundo y la creación de Estados independientes en los antiguos territorios dependientes.»

Este proceso, que constituye un fenómeno de gran trascendencia en la formación del mundo actual, dio comienzo en el periodo de entreguerras, pero habría de alcanzar mayor fuerza con los cambios políticos resultantes de la Segunda Guerra Mundial. Así, la descolonización consistió en una lucha de los pueblos asiáticos y africanos contra el predominio de los países europeos, ya fuera por la vía pacífica del entendimiento y el diálogo entre ambas partes, o por los medios violentos de la revolución armada.

ANTECEDENTES:
El fin de los imperios coloniales:

LAS POTENCIAS EUROPEAS que poseían colonias en 1939 eran Gran Bretaña, Francia, los Países Bajos, Italia, Bélgica, España y Portugal. Las tres primeras se habían comprometido, en diversos grados, a que sus territorios comenzaran a gobernarse por sí solos. Este compromiso se vio reforzado en el caso de Gran Bretaña y Francia por las condiciones de los mandatos otorgados por la Liga de las Naciones sobre los territorios que habían pertenecido a los imperios germano y otomano. Sin embargo, Gran Bretaña había ido más allá en su concepción de autogobierno y pensaba otorgar la independencia a sus colonias, dentro de un marco flexible de adhesión a la Mancomunidad (Commonwealth) establecida por los Estatutos de Westminster en 1931.

En 1939, Canadá, Sudáfrica, Australia y Nueva Zelandia ya habían alcanzado esta meta y se pensaba que la India marchaba en esa dirección. La idea de las potencias continentales era más bien llegar a establecer una ciudadanía común y, por lo general, consideraban que las colonias eran regiones de ultramar de su territorio metropolitano.

No obstante, esta situación se fue complicando, tanto por la oposición de importantes minorías de colonos europeos, con las consiguientes tensiones raciales, como por los enfrentamientos entre el ideal europeo de la evolución en términos occidentales y las poderosas culturas islámica, hindú, budista y confuciana de los súbditos de las colonias.

La necesidad de incorporar al gobierno colonial a las élites autóctonas que habían recibido educación occidental, aunque fuese en cargos de segunda categoría, ya había dado origen a importantes movimientos nacionalistas, algunos de los cuales se inspiraron en los modelos soviético, chino y japonés. La renuencia de los legisladores metropolitanos o del electorado a financiar administraciones absolutamente europeas en las colonias los impulsó a confiar la administración a autoridades de origen local en todos aquellos países donde éstas eran suficientemente fuertes como para ser usadas por los gobiernos europeos.

Los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial tuvieron un efecto revolucionario sobre el lento proceso de desarrollo en los principales imperios coloniales.

DESCOLONIZACIÓN: Túnez y Marruecos se independizaron de Francia fácil y pacíficamente. Argelia tuvo una independencia muy difícil. Las fuerzas nacionalistas argelinas (Frente de Liberación Nacional -FLN-) iniciaron una guerra de liberación en 1954. En 1962 se constituyó la República Popular y Democrática de Argelia, socialista.

Los británicos abandonaron sus colonias voluntariamente. Ghana, Nigeria, Sierra Leona, Tanzania y Uganda consiguieron sin problemas la independencia, entre 1960 y 1965. En Kenya se tuvieron que enfrentar con una guerrilla nacionalista, que consiguió vencer a los ingleses. En 1963 alcanzaban la independencia. Los colonos ingleses de Sudáfrica se negaron a abandonar sus privilegios y, en el año 1961 proclamaron la República Sudafricana, gobernada por una minoría blanca que practicaba un régimen de segregación racial (apartheid). En 1990, Nelson Mandela, de raza negra, subió al poder y se democratizó la vida política de este país.

Los procesos de independencia de Congo, Angola y Mozambique fueron problemáticos. Hubo guerra con Portugal. Al final, consiguieron la independencia, el Congo en 1960 y Angola y Mozambique en 1975.

La rápida descolonización asiática influyó en la acelerada toma de conciencia de los pueblos de Africa. Las etapas más importantes de la descolonización africana se cumplieron entre 1956 y 1962; estos pocos anos bastaron para terminar con una forma de dominación que llevaba establecida, en ocasiones, hasta un siglo. Ghana, la antigua Costa de Oro, fue el primer Estado independiente en 1957. Siguió una ininterrumpida racha de independencias, sobre todo en 1960: Nigeria, Somalia, Sierra Leona y Tanganica.

El Congo, dominio belga, desencadenó uno de los procesos de descolonización más problemáticos. La rápida huida de los colonos belgas (técnicos, oficiales y funcionarios) dejaron al país sumido en el caos. Después, se vivió la separación de una de las provincias congoleñas, Kananga. El asesinato del líder independentista Lumumba, junto con todo ese conjunto de factores creó un clima de guerra civil, donde incluso llegaron a intervenir tropas de la ONU. Las provincias secesionistas acabaron reintegrándose y, con ello, se firmaría la paz.

La descolonización africana tendría un carácter distinto de la asiática. La falta de grandes núcleos de población homogénea en raza, cultura, religión, etcétera, ocasionó enfrentamientos tribales, sece1siones de provincias y, en gran cantidad de nuevos países, dictaduras personales, ante la imposibilidad de que funcionara un sistema liberal o parlamentario. Las secuelas de la colonización —falta de cultura, nula práctica por parte de los africanos en asuntos de gobiernos de naciones, atraso económico y social— se hicieron evidentes con negros ribetes en los países independizados.

Lo anterior, en grandes líneas, es aplicable a casi toda África, especialmente la central. Al sur encontramos países, como Rhodesia y Sudáfrica, donde la supremacía blanca encontró una fórmula de dominación, el apartheid, mediante el cual se mantenía una absoluta política de segregación para apartar a los blancos de4los negros, sin dejar intervenir a estos últimos, para nada, en la vida pública. En el norte, África vivió un proceso descolonizador más parecido al asiático, pues contaba con poblaciones más unificadas culturalmente, sobre todo lo referente a su arabismo. Destacan tres importantes procesos de independencia: Egipto, Argelia y Angola.

Egipto
Egipto y el panarabismo

En los países descolonizados hay una burguesía que mantiene relaciones económicas con las antiguas metrópolis. Las potencias árabes siempre estuvieron aliadas a EE.UU., pero con la creación del estado de Israel, se cambiaron de bando, pasaron a la URSS.

Un ejemplo de esto es el caso del Canal de Suez. En 1952 se produjo un Golpe de Estado y Nasser llega a la presidencia. Nacionaliza el canal de Suez y se produce un conflicto. Tras esto, Egipto pasa a estar en la órbita de la URSS.

El panarabismo era un movimiento de cooperación entre los países árabes, que defendía su identidad cultural y buscaba separarse de las influencias americanas y rusa. Siria, Libia, Irak y otros países pasan a ser comunistas.

Inglaterra reconoció la independencia de Egipto en 1932, con la contrapartida de contar en la zona con importantes posiciones militares y navales. Durante la Segunda Guerra Mundial, aun sin declarar formalmente la guerra a Alemania, Egipto puso sus recursos más importantes en manos de Inglaterra. Las reivindicaciones de los partidos nacionalistas en torno a la menor presencia inglesa tomaron fuerza después de la contienda. Estas reivindicaciones se concretaron, sobre todo, en la retirada de las tropas inglesas del Canal de Suez, nudo vital de comunicaciones en esa región del mundo.

Un paso de ruptura importante fue la caída de la monarquía egipcia. El poder pasó a manos de un consejo revolucionario y, desde 1959, Nasser (foto) presidió la nueva república. El régimen político que llevarían a la práctica fue el llamado ‘sociaIismo árabe”: reforma agraria, industrialización, creación de puestos de trabajo. En 1956 nacionalizó el Canal de Suez, garantizando la libre navegación por él.

A partir de mediados de la década de 1950 se presentaron nuevos hechos: una política panárabe en contra del nuevo Estado israelí y un acercamiento a las naciones socialistas de Europa oriental.

Estas dos vías de política exterior, unidas a su situación estratégica, hicieron de este núcleo geográfico un área persistente de conflictos hasta nuestros días. Los problemas comenzaron cuando Estados Unidos se negó a aportar el financiamiento necesario para la presa de Assuan, cuyo crédito se obtuvo de la Unión Soviética. Éste fue el principio de la intervención soviética en la zona, si bien Nasser pretendió mantener una posición neutral entre los dos bloques.

Los proyectos de unión entre los distintos países árabes no consiguieron evitar las diferencias entre naciones pobres y ricas (productoras de petróleo), ni entre la vieja mentalidad feudal y los nuevos líderes, provenientes de la intelectualidad y el ejército. Influirían continuamente en esta zona los intereses de Estados Unidos y los países europeos. La intervención en sus asuntos internos se volvió bastante frecuente. El problema de Israel vendría a agravar aún más la situación.

Argelia: Es uno de los países donde la lucha por la independencia nacional se convirtió en un proceso largo y duro, donde la lucha armada, e incluso el terrorismo, fueron un factor muy importante y definitivo. Dos eran las causas que propiciaron dichos fenómenos: por un lado, el alto número de colonos franceses instalados en Argelia, desde hacía incluso varias generaciones; y por otro, el importante nivel de organización política de los líderes argelinos, reunidos en el Frente de la Liberación Nacional.

Después de la Segunda Guerra Mundial, también en Argelia se escucharon frecuentemente las voces de independencia. La metrópoli concedió algunas ventajas, entre ellas cierto grado de administración autónoma, que fueron sistemáticamente saboteadas por los colonos franceses. En 1954 se creó el Frente de Liberación Nacional (FLN), que inmediatamente comenzó la lucha por la liberación. Las unidades francesas más importantes (legión extranjera, paracaidistas) fueron enviadas ahí, y no escatimaron ningún medio (torturas, asesinatos) para intentar destruir al FLN y a la lucha que él dirigía. A pesar de la intensa represión, que parecía aniquilar al FLN, éste reapareció en las ciudades o en las guerrillas del campo.

La intensa lucha provocó fuertes reacciones en la metrópoli, que llevaron a De Gaulle al poder. Los colonos franceses y una fracción del ejército altamente colonialista crearon la Organization de l’Armee Secréte (OAS), que con el terrorismo intentaron anular los pasos descolonizadores. Tras la concesión de la autodeterminación a los argelinos, aprobada por el pueblo francés, se firmó la independencia de Argelia en 1962. Ben Bella fue elegido presidente de la república.

Guerra Civil Por la Independencia de Argelia

Angola

Bajo el ambiente de lucha existente en todo el continente, nació el Partido de la Lucha Unida de los Africanos de Angola (PLLJA), primera organización que, a pesar de tener características de partido político nacionalista, adoptaría la lucha clandestina. Más tarde, al unirse éste con el Movimiento para la Independencia Nacional de Angola (MINA), se fundaría el Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA), el cual tenía como objetivo luchar, por cualquier medio, por la independencia de su nación.

El arresto de Agostinho Neto (foto), figura principal dentro del MPLA, en 1960, despertaría la lucha. El reclamo de su libertad desató la masacre, que incitó a la preparación de acciones armadas y la convocatoria para que se generaran huelgas y paros en contra del colonialismo, la pobreza, la discriminación y la desigualdad.

La lucha duró más de una década, hasta diciembre de 1974, cuando se firmaron los acuerdos que reconocían el derecho del pueblo de Angola para lograr su independencia. Entonces se fijó el 11 de noviembre de 1975 como fecha para la salida de las tropas portuguesas y la proclamación independentista que dio origen a la nueva nación.

AMPLIACIÓN DEL TEMA

LAS NACIONES africanas iniciaron su etapa de independencia con muchas expectativas. Querían ser los administradores exclusivos de sus gobiernos y mejorar las condiciones de vida. Sin embargo, las terribles guerras y el hambre truncaron en muchos casos estas esperanzas.

EL HAMBRE
Antes de la independencia, muchos países africanos podían abastecerse suficientemente de alimentos. Después, la población creció muy deprisa y muchas ciudades se convirtieron en metrópolis. La distribución de los alimentos empezó a ser más difícil y África siguió dependiendo en gran parte de los países más ricos, dependencia creada por la desestructuración del modo de vida tradicional fomentada por los europeos. Devastadoras hambrunas asolaron países como Etiopía y Somalia cuando la sequía arruinó las cosechas, y a causa del hambre estallaron las guerras.

EL PROBLEMA TRIBAL Uno de los problemas más graves de África es el tribalismo. Los países africanos pasaron a ser independientes respetando los límites establecidos por el reparto colonial. Sin embargo, estos límites ignoraban las divisiones territoriales de las diversas tribus y naciones del continente, y eran tan artificiales que los europeos para repartirse África habían aprovechado las líneas imaginarias de meridianos y paralelos. Gentes con diferentes lenguas y credos se vieron obligados a convivir en un mismo estado. En Nigeria, por ejemplo, existen muchos y muy diversos grupos étnicos. En 1967, los igbo, uno de esos grupos, pretendieron formar el estado independiente de Biafra, pero este intento sucumbió tras una guerra larga y devastadora, y Nigeria se convirtió en un país unificado.

GUERRAS: Algunas de las peores manifestaciones de violencia tuvieron lugar en Burundi y Ruanda, estados independientes desde 1962. Ambos países se hallaban divididos entre dos tribus, los hutu y los tutsi. Las matanzas entre estas dos tribus fueron salvajes. En algunas partes de África, la guerra se convirtió en un mal endémico. La antigua colonia portuguesa de Angola se enzarzó en una guerra civil tan pronto como obtuvo la independencia en 1975, y este enfrentamiento duró hasta 1994. Mozambique, Etiopía y Sudán también sufrieron cruentas guerras.

GOBIERNOS TIRÁNICOS
El cariz de los gobiernos africanos fue diverso. Algunos fueron tiranías absolutas. En Uganda, el general Idi Amin (nacido en 1925) detentó el poder de 1971 a 1979. Hombre capaz de las crueldades más extremas, Amin fue responsable de la muerte de miles de ugandeses. Asimismo, arruinó económicamente al país y lo sumió en la miseria. En Zaire (ant. Congo), el presidente Mobutu Sese Seko (nacido en 1930) amasó una enorme fortuna personal a expensas de la explotación de su pueblo. No obstante, otros gobernantes africanos, como el tanzanio Julius Nyerere (nacido en 1922) y el senegalés Leopold Senghor (nacido en 1906) fueron gobernantes preparados e íntegros.

DEMOCRACIA PLURIPARTIDISTA: Pocos países africanos independientes subsistieron como democracias. En su mayoría fueron gobernados por dictaduras militares. Pero en la década de los años noventa, la idea de la democracia pluripartidista se expandió por gran parte del continente. En algunos países, como Zambia, los gobiernos dictatoriales fueron derrocados y se intentó una lucha contra la corrupción desde posiciones democráticas.

Fuente Consultada: Historia Universal – Navarro, Gargari, González y otros

Biografia de Jacobo II Su Reinado y La Revolucion Inglesa

Biografia de Jacobo II Rey de Inglaterra y Revolucion Inglesa

La Gloriosa Revolución: Después de la muerte de Cromwell, los burgueses más poderosos, que necesitaban paz y orden para sus negocios, llegaron a un acuerdo con la nobleza y, en 1660, la monarquía fue restaurada en la persona de Carlos II Estuardo.

Por su parte, el rey aceptaba que correspondía al Parlamento la elaboración de leyes y la aprobación de impuestos.

Pero el acuerdo entre la monarquía y el Parlamento se rompió cuando llegó al trono Jacobo II, católico y con tendencias absolutistas.

El nuevo rey no encontró apoyo para restablecer la monarquía absoluta: la nobleza no era católica y, además, sabía que la mayor parte de la sociedad no aceptaba una vuelta al pasado.

Esto fue lo que llevó a un nuevo acuerdo entre los nobles y los burgueses, quienes coincidieron en la necesidad de destronar al rey y justificaron su propósito en las ideas del filósofo inglés John Locke.

Jacobo II la Revolucion Inglesa

Convencidos de que el destronamiento del rey en este caso era lícito, en 1688 nobles y burgueses ofrecieron la corona de Inglaterra al príncipe holandés Guillermo de Orange con dos condiciones: debía mantener el protestantismo y dejar gobernar al Parlamento. Jacobo II, abandonado por casi todos los grupos sociales, dejó el trono.

Así, sin violencia, triunfó la Gloriosa Revolución (como la llamaron los hombres de la época), que abolió definitivamente la monarquía absoluta e inició en Inglaterra la época de la monarquía parlamentaria.

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CARACTERISTICAS DEL REINADO DE JACOBO II

Al morir Carlos II, le sucede su hermano Jacobo II, sin dificultad, aunque pronto iban a suceder los problemas. Se había declarado católico y se había casado en segundas nupcias con una princesa católica italiana. Deseaba restablecer la religión católica en Inglaterra, y, mientras esto ocurría, conceder a los católicos la libertad de su culto.

En la ceremonia de la coronación tuvo necesidad, según la costumbre, de jurar que había de defender la Iglesia anglicana. Pero mandó abrir las puertas de la capilla católica de la reina y asistió a la misa. Fue, según costumbre, coronado por un obispo anglicano, pero se observó que abreviaba la ceremonia todo lo posible.

La situación de Jacobo fue fácil al principio. Todos sus adversarios habían quedado aniquilados, nadie se atrevía a oponérsele.

El Parlamento elegido a su advenimiento (1685), se compuso, como el de 1661, únicamente de tories, partidarios de la Iglesia anglicana y muy bien dispuestos para con el rey.

Aprobó un impuesto que daba a éste dinero suficiente para no necesitar reunir el Parlamento en lo sucesivo.

El duque de Monmouth, hijo de Carlos II, a quienes los whigs habían querido reconocer por soberano, desembarcó en el oeste de Inglaterra y se declaró soberano legítimo, pero despúes de unos altercados bélicos Monmouth fue hecho prisionero y ejecutado (1685). Los prisioneros hechos en aquella guerra fueron ahorcados y otros sentenciados a pena capital, deportados a las Antiillas y vendidos como esclavos.

Conservó el ejército alistado contra Monmouth y nombró consejeros y oficiales a varios católicos a pesar de la ley inglesa. Despidió a sus ministros protestantes.

El rey seguía los consejos de su nuevo confesor, un jesuíta. Nombró católicos profesores de las Universidades, en contra de la ley. Mandó aorir en su palacio una capilla en que predicaba un padre jesuíta, e intentó convertir a los señores de su Corte.

Luis XIV acababa de prohibir en Francia el culto protestante. Los protestantes de Inglaterra, incluso los tories, empezaron a inquietarse. Apoyaban a Jacobo II porque era el rey legítimo, pero no querían que Inglaterra llegara a ser católica. Los mismos católicos ingleses, y el Papa, juzgaban imprudente a Jacobo.

Por último el rey, sin consultar al Parlamento, promulgó una Declaración de Indulgencia semejante a la de 1672. Suspendió todas las leyes dictadas contra los católicos y los protestantes disidentes, y les permitió celebrar su culto (abril de 1687). Ei Parlamento protestó y fue disuelto.

Jacobo intentó hacer elegir diputados favorables a su proyecto. Pero los nobles ingleses no querían dejar establecer la tolerancia para la religión católica.

Les pareció un medio de preparar la restauración del catolicismo en Inglaterra.

Jacobo vio que no podía lograr la elección de sus candidatos, y renunció a convocar el Parlamento.

Promulgó enseguida una segunda Declaración de indulgencia que (1688), ordenó leer en las iglesias dos domingos seguidos y las refriegas comenzaron.

REVOLUCIÓN DE 1688

Jacobo no tenía más sucesión que dos niñas de su primera mujer, que era hija del ministro Clarendon. Eran protestantes, y los ingleses confiaban que la tentativa de restablecer el catolicismo acabaría con la vida de Jacobo II.

Pero, en junio de 1688, la reina dio a luz un hijo que iba a ser criado en la religión católica, ya no quedaba esperanza a los protestantes.

Entonces los señores ingleses del partido tory se pusieron de acuerdo con sus adversarios whigs para desembarazarse de Jacobo II.

Enviaron a decir a Guillermo de Orange, marido de la hija mayor de Jacobo, que si desembarcaba en Inglaterra con un ejército, se declararían francamente en su favor.

Guillermo tenía un ejército dispuesto en Holanda. Dudó primeramente en partir, porque Luis XIV tenía grandes fuerzas cerca de la frontera de los Países Bajos, y se creía que los dos reyes estaban aliados.

Luis XIV advirtió a Jacobo de los proyectos de Guillermo, y hasta le ofreció tropas.

Pero Jacobo quería permanecer independiente de Luis XIV y mantener la paz en Inglaterra. Respondió que él podía defenderse, y Luis XIV, entonces, envió su ejército a invadir Alemania.

Guillermo, libre del temor de una invasión francesa, desembarcó en Inglaterra con un ejército holandés de 14.000 hombres. Publicó una declaración  diciendo «que llamado por los señores y los municipios de Inglaterra, venían, en calidad de heredero de la corona, a conservar las leyes y la religión del país».

Fue hacia Londres. Los nobles ingleses, al pasar, se unieron a su ejército.

Jacobo fue en busca de sus tropas para combatir a Guillermo, Pero varios de sus oficiales le abandonaron. Su segunda hija huyó también.

Jacobo, desalentado, volvió a Londres, propuso a Guillermo una tregua y envió a su mujer y a su hijo a Francia.

El mismo salió de la capital, y, al ir al Támesis, echó al agua el gran sello del reino, sin el que ningún acto de gobierno podía ser promulgado regularmente (11 de diciembre de 1688).

En Londres, la multitud, armada con palos, sables y lanzas, corría gritando: » ¡Abajo los papistas! » Demolió las capillas católicas, amontonó los bancos, los confesionarios y los breviarios, y con todo hizo hogueras.

Jacobo, en el momento de embarcar, fue detenido por unos pescadores que le tomaron por un jesuíta. Se le puso en libertad y volvió a Londres. Pero los soldados de Guillermo llegaban. Fue preso otra vez, y Guillermo  le dejó escapar. Se refugió en Francia, donde Luis XIV le recibió como soberano.

Guillermo hizo elegir un Parlamento, que se llamó Convención porque no estaba convocado por un rey. La mayoría de la Cámara de los Comunes, estuvo formada por whigs, adversarios de Jacobo.

Pero los lores no querían reconocer que un Parlamento tuviera derecho a deponer un rey. Hubo acuerdo para admitir que Jacobo, al huir, había abdicado, y que el trono estaba vacante.

El hijo de Jacobo fue desechado, y la heredera era por tanto la hija mayor de Jacobo, María, y se propuso hacerla reina. Pero Guillermo declaró que no estaba dispuesto a ser «el ayudante de su mujer».

Se decidió que Guillermo y María serían recocidos «soberanos conjuntos» y que Guillermo gobernaría solo (febrero de 1889).

Se redactó una Declaración que fue leída solemnemente en la sala del banquete, en presencia de los grandes señores. Guillermo y María manifestaron que la aceptaban.

La Declaración de derechos de 1689 enumera los actos, reprochados a Jacobo II, que un rey de Inglaterra no tiene derecho a realizar: imponer tributo, mantener un ejército, variar la religión, dictar leyes.

Recuerda los derechos que pertenecen a los ingleses y que el rey no debe quitarles: derecho de elección libre, derecho de ser juzgados por los tribunales.

Para impedir que el rey cometa abuso en el porvenir, «el Parlamento debe reunirse con frecuencia». Todos los derechos que se enumeran en esta declaración son proclamados «los verdaderos, antiguos e indubitables derechos y libertades del pueblo de este reino».

…Asi finalizaba la Gloriosa Revolución Inglesa!.

CRONOLOGÍA
Inglaterra

1603 Muerte de Isabel I. Comienza el reinado de los Estuardo y Jacobo I sube al trono. Unión de Inglaterra y Escocia.
1625 Muerte del rey Jacobo I. Su hijo Carlos I sube al trono.
1628 El Parlamento presenta la Petición de Derechos. El rey disolverá el Parlamento.
1641    El Parlamento Largo Intenta ampliar su poder.
1642   Comienza la guerra civil entre el rey y el Parlamento.
1645   Derrota del rey en Naseby.
1648   Triunfo de la primera revolución inglesa. Cromwell sube al poder.
1649   Ejecución de Carlos I. Proclamación de la república.
1651   Acta de Navegación.
1652   Guerra anglo-holandesa.
1653   Cromwell, lord protector.
1654   Guerra con España.
1658 Muerte de Cromwell. Su hijo Richard, al no poder contar con el apoyo del ejército, renuncia a ser lord protector.
1660   Restauración de los Estuardo. Car los II, nuevo rey.
1679   Ley de Habeas Corpus.
1685 Muere Carlos II. Le sucede su hermano Jacobo II.
1688   Segunda revolución inglesa. Huida de Jacobo II. Le suceden su hija, María II, y el marido de ésta, Guillermo III de Orange.
1689   Declaración de Derechos.
1702 Reinado de Ana, último miembro de la dinastía Estuardo (hasta 1714).

Otros países
1610 Asesinato de Enrique IV de Francia. Le sucede su hijo Luis XIII.
1 611   Gustavo Adolfo, rey de Suecia.
1613 Miguel III Romanov, nuevo zar de Rusia.
1618 Comienza la guerra de los Treinta Años.
1621 Reinado de Felipe ly de España (hasta 1665).
1643   Muere Luis XIII. Le sucede su hijo Luis XIV.
1644   Dinastía manchú en China. 1648   Los tratados de Westfalla ponen
fin a la guerra de los Treinta Años. Francia y España siguen en guerra. La Fronda en Francia (hasta 1654).
1656 Aprovechando el desorden del Imperio otomano, Venecia expulsa a los turcos de los Dardanelos.
1659 Paz de los Pirineos entre Francia y España.
1661 Comienza el reinado personal de Luis XIV.
1667 Guerra de Devolución entre Francia y España (hasta 1668).
1672 Guerra entre Francia y Holanda (hasta 1678).
1682   Pedro el Grande sube al trono de Rusia.
1683   Los turcos asedian Viena, aunque serán derrotados en Mohács (1687).
1685   Revocación del Edicto de Nantes; emigración  de   los  protestantes franceses. 1 700   Los Borbones suceden a los Austrias en España.
1701   Guerra  de  Sucesión  española (hasta 1714).

Biografia de Carlos I de Inglaterra Caracteristicas de su Reinado

Biografia de Carlos I de Inglaterra Caracteristicas de su Reinado

Nació en Escocia en la localidad de Dunfermline, el 19 de noviembre de 1600, segundo hijo de Jacobo I. En 1616, al morir su hermano mayor (Enrique) se convierte en el príncipe de Gales.

En 1625, Carlos accedió al trono y se casó con la princesa francesa Enriqueta María, pero su matrimonio provocó las iras de sus súbditos protestantes porque la reina consorte era católica.

Carlos I, que le sucedió a Jacobo, no se parecía en nada a su padre. Empezó siendo respetado y era bastante popular. Pero Carlos era altanero, desconfiado, lleno de rencores, incapaz de tener en cuenta las ideas de otro y de comprender su punto de vista.

Cuando había adoptado una opinión, nada podía hacérsela variar. Como era tímido, cuando se le hablaba no encontraba respuesta y permanecía silencioso o respondía mal.

Cuando quería guardar un secreto, mentía o empleaba palabras de doble sentido. No era posible fiarse de su palabra.

Carlos creía en el derecho divino de los reyes y en la autoridad de la Iglesia anglicana. Estas creencias le enfrentaron con el Parlamento y finalmente estalló una guerra civil.

Su mujer, Enriqueta de Francia, había permanecido católica. Ejercía influjo sobre él, y los ingleses tenían sospechas de que quería convertir a su marido y hacer del catolicismo la religión de Inglaterra.

biografia de Carlos I de Inglaterra

Carlos I se dejó en un principio guiar por Buckingham (quien fuera el favorito de su padre Jacobo I), e hizo la guerra a España, luego a Francia para apoyar a los protestantes de la Rochela. Convocó todos los años el Parlamento y le pidió subsidios para sus expediciones.

La Cámara de los comunes aprobaba la guerra con las potencias católicas, pero no tenía ninguna confianza en Buckingham, del cual se sospechaba que se guardaba el dinero.

No quería votar tributos sino a condición de examinar el empleo de las sumas aprobadas. Carlos no quería someterse a esta vigilancia. Intentó formar una Cámara más dócil mediante nuevas elecciones, con lo que tres Parlamentos fueron elegidos y disueltos en cuatro años (1625-1628).

Su consejero, el duque de Buckingham fue asesinado, Carlos I disuelve el Parlamento y gobernó  como soberano absoluto durante los once años siguientes.

Durante ese tiempo, impuso préstamos, comisiones, impuestos y otras medidas económicas extraordinarias con el fin de hacer frente a los gastos del gobierno.

Fue sentenciado a muerte por tirano, asesino y enemigo de la nación. Fue decapitado en Whitehall (Londres) el 30 de enero de 1649.

De esta manera los ingleses establecieron un protectorado a cargo del líder puritano revolucionario Oliver Cromwell que se convirtió en presidente del Consejo de Estado, un organismo parlamentario que gobernó la nueva Inglaterra republicana.

Veamos sobre su gobierno y la revolución de Cromwell

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GOBIERNO DE CARLOS I

Carlos I que quiso gobernar sin consultar al Parlamento y durante 11 años se negó a convocar las Cámaras. Al mismo tiempo quiso imponer la religión anglicana a Escocia, que era plebisterianos, por cuya causa éstos se sublevaron.

Como necesitaba dinero para este conflicto decidió reunir el Parlamento, petición que fue rechazada hasta tanto el rey no cambie su forma de gobernar. Carlos I reaccionó y se produjo la guerra civil entre los partidarios del rey y los del Parlamento.

Oliverio Cromwell tomó la dirección de los opositores al rey y logró vencer el ejército de Carlos I, éste sin soldados y sin dinero se refugió en Escocia, pero los escoceses lo entregaron al Parlamento, donde fue juzgado y condenado a muerte ante una corte de justicia. Se lo acusó de tirano y traidor.

El Parlamento proclamó la república y Cromwell ejerció el poder sin título alguno. Algunos irlandeses y escoceses se sublevaron porque querían la monarquía, Cromwell los sofocó con sangre. De todas maneras Cromwell no tenía el mando y el Parlamento se lo negó.

Entonces resolvió dar un golpe de estado y lo logró…, Oliver Cromwell terminó venciendo, con su Batallón de los Santos (Ironsides), a los promonárquicos. El fin del enfrentamiento supuso el encarcelamiento por alta traición del rey y su posterior decapitación, teniendo como consecuencia la proclamación de la única república en la historia inglesa.

Carlos I de Inglaterra es decapitado

LO ACONTECIDO: El Parlamento culminó la primera etapa de la guerra civil con la captura del rey Carlos I en 1646. Ahora se dio una división en el interior de las fuerzas parlamentarias. Una mayoría presbiteriana quería licenciar al ejército de Cromwell y restaurar a Carlos I con una iglesia oficial presbiteriana.

El ejército, compuesto en su mayoría por los independientes —más radicales y opuestos al establecimiento de una iglesia presbiteriana— marcharon hacia Londres en 1647 y comenzaron a negociar con el rey.

Carlos sacó partido de esta división para huir y buscar la ayuda de los escoceses. Enfurecidos por la traición del rey, Cromwell y su ejército se involucraron en una segunda guerra civil (1648) que finalizó con la victoria de Cromwell y la captura del rey.

Esta vez, Cromwell estaba determinado a lograr una victoria desde la perspectiva militar. Se hizo una purga de los miembros presbiterianos del Parlamento, dando lugar al Parlamento Cercenado, con sólo cincuenta y tres miembros de la Cámara de los Comunes, quienes juzgaron y condenaron al rey bajo el cargo de traición, y además fallaron que: «el mencionado Carlos Estuardo, en cuanto tirano, traidor, asesino y enemigo público del generoso pueblo de esta nación, deberá ser condenado a muerte, separándole la cabeza del cuerpo».

El 30 de enero de 1649 Carlos fue decapitado, un acto nada usual en el siglo XVII. La revolución había triunfado y la monarquía en Inglaterra había sido destruida, al menos por el momento.

decapitacion de CArlos I de Inglaterra

La decapitación pública del rey Carlos I de Inglaterra el 30 de enero de 1649 tuvo lugar en un patíbulo construido para este fin fuera de la sala de banquetes de Whitehall (Westminster). Su cuerpo fue enterrado una semana después en el panteón de Enrique VIII en Windsor.

AMPLIACIÓN DEL TEMA

CON LA LLEGADA de Carlos I (1600-49) al trono de Inglaterra, en 1625, las relaciones entre el monarca y el parlamento fueron empeorando poco a poco; uno y otro se disputaban su legitimidad para gobernar.

En 1642 estalló una guerra civil que acabó con la derrota de los partidarios del rey y la ejecución de éste en 1649. Inglaterra cambió de régimen y pasó a ser la Commonwealth.

El nuevo gobierno tuvo que enfrentarse a varios problemas. Los parlamentaristas (Cabezas peladas) habían ganado la guerra, pero ahora debían afrontar el reto de poner en marcha una nueva forma de gobierno y contentar a las distintas clases sociales que exigían soluciones a sus problemas.

REFORMA
Algunos grupos, como el de los igualitarios (levellers), pretendían que el derecho al voto y el reparto de la riqueza se extendieran a todas las personas, pero este grupo acabó disolviéndose.

Los puritanos, un grupo religioso que estaba en contra de la pompa y el ceremonial de la iglesia de Inglaterra, tuvo más éxito. Muchos parlamentarios eran puritanos, por lo que consiguieron una gran influencia sobre el gobierno.

REPRESIÓN
Los puritanos seguían fielmente las enseñanzas de la Biblia y estaban en contra de todo lo que significara un comportamiento «impío». Aprobaron leyes que prohibían muchas de las diversiones tradicionales inglesas.

Se clausuraron los teatros y las peleas de gallos, las blasfemias y las borracheras pasaron a ser delitos y la única actividad permitida los domingos era la obligada para los servicios religiosos y la lectura de la Biblia.

RESTAURACIÓN
Estas medidas fueron mal aceptadas por la población, que empezó a pensar en un futuro libre del mandato puritano.

La muerte del líder puritano Oliver Cromwell (1599-1658) lo hizo realidad. Su hijo Richard gobernó durante un año, pero no fue un buen líder.

Esto provocó que el parlamento otorgara el poder a Carlos II (1630-85). Con la restauración de la monarquía acabaron muchas prácticas puritanas, especialmente porque Carlos II era un gran aficionado a los placeres mundanos.

Guerra de Religion en Alemania y Francia Gran Guerra de los 30 años

Guerra de Religión: Alemania y Franci – Guerra de los 30 años

Guerra de Religión en Alemania y Francia

Alemania, desgastada por la Guerra de los Treinta Años

De 1618 a 1648, los territorios germánicos se transformaron en un campo de batalla europeo. El país fue asolado y la población diezmada. La novela satírica de Grimmelshausen Slmpllcius Simpíicissimus, así como los grabados de Caillot atestiguan la atrocidad de los combates, que inspiraron al jurista holandés Grotius para realizar la primera tentativa de codificación del derecho bélico.

Los tratados de Westfalia, en 1648, establecieron un compromiso religioso y redefinieron el marco político y territorial. España reconoció la independencia de las Provincias Unidas. Los Habsburgo de Austria perdieron su autoridad sobre Alemania; los príncipes lograron su autonomía frente al emperador.

Francia, Suecia y Prusia fueron favorecidas por notables ganancias territoriales. Las exacciones militares habían obligado a los artistas a partir al exilio; la paz y las reconstrucciones favorecieron una renovación.

Los países protestantes del Norte fueron influidos por el arte holandés, y luego por el gusto francés; las regiones católicas adquirieron un rico patrimonio barroco de influencia italiana.

LA GUERRA: En esta gran y dura guerra, a la tradicional pugna entre católicos y protestantes, se sumó la oposición entre el emperador de Austria y los príncipes alemanes por el control de Europa Central, la rivalidad en busca de la hegemonía entre la dinastía Habsburgo y la Francia de Luis XIII y el cardenal Richelieu, y la lucha por el control comercial del mar Báltico que abastecía a Europa de materias primas.

Por la Paz de Habsburgo, el emperador Carlos V , en teoría, ejercía su poder sobre cada territorio, pero en la práctica, cada uno de ellos, era gobernado por un príncipe, que se manejaba de forma independiente, creándose conflictos de intereses, sobe todo religiosos, entre los distintos “círculos”, ya que en cada uno, cada príncipe podía elegir la religión a impartir, católica o protestante, según su conciencia, lo que originó una profunda crisis interna.

Se originó una persecución contra los protestantes, a lo que se sumó la entrada del calvinismo, que hacía peligrar el poder que quería consolidar la iglesia católica. Esto, sumado a la crisis externa, dio por tierra con la paz mencionada.

Esta guerra se dividió en cuatro partes distintas: La Revuelta de Bohemia; La Intervención Danesa; La Intervención Sueca y la Intervención Francesa, y acabó con la Paz de Westfalia que otorgó ventajas territoriales a Francia (Alsacia y la frontera Renana), Suecia (Pomerania Occidental y enclaves alemanes del mar del Norte y Báltico) y Suiza, cuya independencia tuvo que ser aceptada por el Imperio. Los Habsburgo, por su lado, tuvieron que conceder varios territorios pero en general fortalecieron el control de sus posesiones gobernadas desde Austria. Inglaterra y Holanda se consolidaron como potencias marítimas.

Edicto de Nantes Conversión de Enrique IV de Francia Hugonotes

Edicto de Nantes Conversión de Enrique IV de Francia-

enrique IV

El iniciador de la nueva casa reinante, Enrique IV de Borbón, fue rechazado en Francia, donde la mayoría de la población era católica. Luego de numerosas batallas contra el grupo católico, Enrique de Borbón tomó una audaz medida política para lograr la paz religiosa y política en Francia: decidió convertirse al catolicismo. De allí su famosa frase «París bien vale una misa».En el año 1594, Enrique IV fue coronado rey de Francia y cuatro años más tarde promulgó el Edicto de Nantes que garantizó a los protestantes la libertad de conciencia,  la libertad de culto en algunos distritos del reino y la restitución de sus templos. El edicto establecía una relativa tolerancia religiosa.

En el año 1594, Enrique fue coronado rey de Francia cuatro años más tarde promulgó el Edicto de Nante que garantizó a los protestantes la libertad de conciencia, la libertad de culto en algunos distritos del reino y la restitución de sus templos.

El edicto establecía una relativa tolerancia religiosa, si bien la corona y la mayor parte de la población se mantuvieron en el culto católico.

La tolerancia religiosa decretada por el Edicto de Nantes (1598) fue acompañada del reconocimiento del catolicismo como religión del Estado y de una política de reconciliación basada en la renuncia a toda revancha o depuración; con ello pacificó el país y consolidó el Trono.

Con Enrique IV, los hugonotes se hicieron fuertes en Francia. Formaron, según palabras del cardenal Richelieu, un «Estado dentro del Estado»: tenían Asambleas y plazas fuertes, negociaban por su cuenta con los cantones protestantes suizos, con los príncipes alemanes luteranos y hasta con la Inglaterra de los Estuardo, que apoyaba su independencia virtual a través del importante puerto de La Rochelle, principal plaza fuerte de los hugonotes.

Para acabar con su poder, que era un obstáculo para el gobierno absolutista que los dos siguientes reyes de Francia, Luis XIII y, sobre todo, Luis XIV, quisieron imponer en el país, ambos monarcas instigaron nuevas persecuciones contra ellos y se produjeron más enfrentamientos.

Su reinado se caracterizó por el fortalecimiento de la autoridad absoluta de la Corona dejó de convocar los Estados Generales, redujo la influencia de los parlamentos e introdujo la venalidad de los cargos. Murió asesinado por un fanático católico en las calles de París.

EL EDICTO DE NANTES:
Art. 7. «Hemos permitido además a todo hombre, gentil hombre y demás personas, que profesan la Religión llamada reformista, que puedan en su casa ejercer la citada religión siempre que estén allí residiendo, y, en su ausencia, pueden ejercerla las mujeres u otro familiar.

Art. 30. «A fin de que se proceda con justicia y sin sospechas, odios favoritismos, y se pueda mantener la paz , la concordia, hemos ordenado y ordenamos que en nuestra corte del Parlamento de París  se cree una cámara compuesta por un presidente y diez consejeros católicos que seleccionaré y nombraré de entre los componentes ce la Corte y los otros seis consejeros serán de E denominada Religión Reformista.»

Felipe II Ataca a Inglaterra con su armada naval

Felipe II Ataca a Inglaterra Con Su Armada Naval

En la madrugada del 27 de julio de 1588, los 105 barcos de la flota inglesa estaban listos para el combate. Lo que avistaron los defensores antes de que una tormenta y el anochecer les limitara la visión fue la flota más grande de la Historia: 125 de los 130 barcos de Sidonia Medina sobrevivieron al viaje desde España.

En un verdadero golpe de genio  Sir Francis Drake se lanzó en contra de los grandes barcos españoles que se alinearon en el puerto de Calais, ocho «Bulot» o brulotes. Estos pequeños barcos cargados con explosivos, sustancias inflamables que son impulsados por el viento, se topan con las naves enemigas. Con el choque, una sobreviene la tragedia. Tomado por sorpresa, asustados por el estruendo de las explosiones, que se producen constantemente, los españoles cortan las amarras y parten en un gran desorden.

Mientras Medina Sidonia navegaba por el canal de la Mancha, formó a su vasta flota en un semicírculo apretado, con las puntas dirigidas hacia el enemigo. Los españoles planeaban forzar a los barcos ingleses hacia el centro, más cargado, donde serían abordados y sometidos. Por su parte, los ingleses, con naves más veloces, esperaban evitar un combate de cerca y destruir al adversario con maniobras ingeniosas y constante fuego de cañones.

Felipe Ataca con su armada a Inglaterra

La Gran Armada (el calificativo de «invencible» nunca se usó oficialmente), constituida por 130 naves con 30.000 hombres, salió del puerto de Lisboa en mayo de 1588 y, tras ser hostigada por las naves inglesas en el canal de la Mancha, tuvo que refugiarse en el puerto de Calais. La batalla se reanudó con clara ventaja para los ingleses, quienes evitaron el abordaje al ser concientes de la superioridad española en hombres.

El duque de Medina Sidonia inició la retirada hacia el mar del Norte, sin poder recoger las tropas, que estaban bajo el mando de Farnesio. Pero en el viaje por el norte de las islas Británicas numerosos barcos quedaron destrozados por las tempestades. Los ‘restos de la armada fueron llegando paulatinamente a la península, adonde arribaron 66 buques y unos 10.000 hombres.

La lentitud de los buques españoles y su táctica anticuada no pudieron vencer en el enfrentamiento a la flota inglesa, que tenía gran capacidad de maniobra y una potente artillería.

Durante la primera semana de enfrentamientos en la costa sur de Inglaterra, los españoles pudieron mantener su formación. Pero el 6 de agosto Howard ganó superioridad numérica cuando llegaron las naves que estaban en Dover para evitar que el duque de Parma cruzara el estrecho. Pero ésa no fue la peor noticia para Medina Sidonia: le llegó un informe del puerto francés de Calais notificándole que la fuerza de invasión aún no estaba lista para combate.

A comienzos del siglo XVII España poseía el imperio más poblado del mundo, mediante el control de la totalidad de América del Sur y varios asentamientos en Asia y África. Para la mayoría de los europeos, España todavía era percibida como la más poderosa potencia de la época; sin embargo, la realidad era muy distinta.

El erario estaba vacío; Felipe II se declaró en bancarrota en 1596 debido a los excesivos gastos que significó la Armada, en tanto que su sucesor Felipe III hizo lo mismo en 1607, tras gastar una fortuna en su corte. Las fuerzas armadas eran anticuadas; el gobierno, ineficiente: v la clase comercial era débil en medio de un campesinado reprimido, una clase noble amante del lujo y el exceso de sacerdotes y monjes.

España siguió desempeñando el papel de gran potencia, pero las apariencias eran engañosas. Durante el reinado de Felipe III (1598-1621), gran parte de la debilidad de España se hizo demasiado evidente.

Lucha Reina Isabel I de Inglaterra contra el Catolicismo Religión

Lucha Reina Isabel I de Inglaterra Contra el Catolicismo

ISABEL I DE INGLATERRA: Cuando murió María, su hermana Isabel I ocupó el trono. Isabel era una mujer popular e inteligente. Se negó a casarse y tomaba sus propias decisiones. La católica María Estuardo, reina de Escocia y prima de Isabel, fue encontrada culpable de conspirar contra ella, aunque Isabel se resistió durante varios años a la idea de ejecutarla.

Isabel I ayudó a los protestantes europeos y envió piratas ingleses contra los barcos y las colonias españoles. Estableció un acuerdo entre católicos y protestantes ingleses, y luchó contra España, derrotando a la Armada Invencible.

Crecieron la industria y la economía, en Inglaterra comenzó a desarrollar empresas en el extranjero. Ésta fue la época de Shakespeare, un período del gran florecimiento de la cultura y la sociedad inglesas.

Isabel fue intransigente en materia religiosa: restableció el anglicanismo, colocó a la Iglesia bajo la autoridad de la monarquía, persiguió tanto a católicos como a los calvinistas que en Inglaterra fueron llamados puritanos.

Lucha Reina Isabel I de Inglaterra contra el Catolicismo

Enrique se casó seis veces y mandó ejecutar a dos de sus mujeres, a la segunda, Ana Bolena, y a la quinta, Catalina Howard, acusándolas de adulterio. Durante su reinado, fortaleció el control inglés de Gales e Irlanda, creó una gran armada naval y diseñó diversos proyectos coloniales y comerciales. Le sucedió en 1547 su único hijo, Eduardo VI (1537-1553), que murió a los 16 años. Durante su reinado, la Iglesia de Inglaterra se hizo más fuerte. Le sucedió su hermanastra María I(1516-1558), la hija mayor de Enrique, que reinó durante cinco años e intentó restaurar el catolicismo.

NUNCA QUISO CASARSE: Quizá también de resultas de la comprobación de su estado físico, fue que Isabel declaró ante el Parlamento, que deseaba verla casada y con descendencia, que era su firme propósito el de permanecer soltera.

Y el logro de tal decisión fue lo que condujo a que esta reina fuera llamada la Reina Virgen, lo que en realidad no parece haber sido cierto a pie juntillas, ya que se comentaba que otorgó su “íntimo afecto” a buen número de favoritos (entre los que se destacan Robert Dudley, primer conde de Leicester, sir Walter Raleigh y Robert Devereux, segundo conde de Essex).

Los primeros devaneos de Isabel, siendo aún una adolescente, fueron con Tomás Seymour, joven hermoso, apuesto, tan hábil con la palabra como con las armas, pero ambicioso y carente de escrúpulos. Este acarició la esperanza de casarse con Isabel, pero debido a la oposición que halló en su hermano mayor, regente del reino, desvió sus atenciones hacía la viuda Catalina Parr, con la que al fin se casó.

Al quedar prontamente viudo, volvió otra vez su atención a la quinceañera Isabel y se dice que, aprovechando la promiscuidad que entonces imperaba en todas las grandes casas “solía ingresar al amanecer en el dormitorio de ésta, y luego de apartar las cortinillas del lecho, la despertaba besándola, la acariciaba, le hacía cosquillas, fingía querer entrar en su lecho, la hacía levantarse medio desnuda, la perseguía a través de la alcoba, le daba grandes palmadas en el trasero y todo concluía entre risotadas”.

SU GOBIERNO: Isabel fortaleció el poder real y simbolizó, para muchos de sus subditos, la grandeza de la nación. Sin embargo, algunos sectores del Parlamento se opusieron a su gobierno, ya que éste lo convocó en pocas oportunidades. Pero la principal opositora de Isabel fue María Estuardo, reina de Escocia. María, que profesaba la religión católica, había regresado a su país luego de la muerte de su marido, Francisco II de Francia.

Una revuelta en Escocia la obligó a refugiarse en Inglaterra. Allí, María fue acusada de conspirar contra Isabel I y de instigar a los católicos contra los anglicanos y fue ejecutada. A partir de ese momento, Isabel I persiguió con tenacidad a los católicos, que conspiraban en su contra.

Para frenar la política religiosa de Inglaterra y los ataques a sus dominios, Felipe II creyó posible invadir el reino. Para ello dispuso la creación de una flota de pesados galeones que recibió el nombre de la Armada invencible.

En 1588, la escuadra inglesa derrotó en el Mar del Norte a la famosa armada española. Inglaterra no sólo había defendido su territorio, sino que, a partir de ese momento, comenzó a reforzar su flota, lo que le permitió, años más tarde, lograr el predominio absoluto de los mares.

Isabel murió en el año 1603 sin dejar descendencia. Con el nuevo rey, Jacobo I, hijo de María Estuardo, comenzó a gobernar Inglaterra una nueva dinastía, la de los Estuardo.

Unos años antes, en 1598, había fallecido su permanente rival, Felipe II. España llegaba al final del siglo XVI con una profunda crisis en su economía. Con la muerte de Felipe comenzaba el período de decadencia de España en el continente europeo.

Al gobierno de los «Austrias mayores» (Carlos v y Felipe n) le sucedió el de los «Austrias menores» (Felipe III, Felipe IV y Carlos II, «el Hechizado»). Al comenzar el siglo XVII, España fue perdiendo paulatinamente su papel hegemónico.

Características del Gobierno de Enrique VIII en Inglaterra

Características del Gobierno de Enrique VIII en Inglaterra

CAUSA DE LAS REFORMA: La llegada de la Reforma a Inglaterra tuvo repercusiones más importantes en términos políticos que religiosos. Enrique VIII llevaba 24 años casado con la española Catalina de Aragón cuando decidió anular su matrimonio.

Tenía varios motivos para ello: aparte de no haber podido engendrar un heredero varón al trono, Enrique VIII había sucumbido a los encantos de Ana Bolena, quien le urgía para que se casara con ella. La petición de divorcio de Enrique al Papa fue denegada y, en respuesta a ello, el monarca inglés rompió sus relaciones con la Iglesia, se divorció de Catalina y contrajo matrimonio con Ana.

Tras cortar todos los lazos con Roma, Enrique VIII se autoproclamó cabeza de la Iglesia anglicana y se autootorgó el título de «Defensor de la Fe». Todo aquel que se negara a reconocer e poder eclesiástico supremo del monarca era acusado de traición y, a partir de 1534, empezaron a perpetrarse ejecuciones.

CURIOSIDADES DE SU GOBIERNO: En el crucial año de 1527 tenía treinta y seis años; hasta entonces había reinado con buen juicio y moderación. Más de un peligroso motín había sido reprimido firmemente aunque sin crueldad para las prácticas habituales de la época.

Durante esos años Enrique instauró la administración naval, construyó barcos, fundó la Casa Trinidad, mejoró puertos, levantó astilleros y almacenes. En 1521, secundado por “todos los eruditos de Inglaterra”, escribió una respuesta agresiva a Martín Lutero, que le valió el título de Defensor de la Fe, otorgado por el papa León X y empleado por sus sucesores hasta la actualidad.

También fomentó el empeño de Tomás Moro para proveer una reserva de agua limpia y cloacas.

Desde la muerte negra la medicina había dejado de ser una prerrogativa de la Iglesia, con el consiguiente florecimiento de charlatanes e iletrados.

Características del Gobierno de Enrique VIII en Inglaterra

LA ENFERMEDAD CRÓNICA DE ENRIQUE VIII: Enrique nació en 1491, al menos dos años antes de que la sífilis apareciera en Europa. Por lo tanto, no es necesario indagar entre sus antepasados, aunque sí entre sus descendientes.

La primera de sus esposas, Catalina de Aragón, madre de la reina María, tuvo un hijo varón que murió a los pocos días de nacer, y le siguieron al menos tres abortos en el séptimo u octavo mes de embarazo.

Ana Bolena, la madre de Isabel I, sufrió un aborto a los seis meses y otro a los tres meses y medio. Jane Seymour tuvo a Eduardo Vl, nacido en 1537, y es muy poco probable que haya concebido nuevamente en los diecisiete meses que duró su vida marital.

El cuarto casamiento con Ana de Cléves no fue consumado. Tampoco hay antecedente de embarazos de Catalina Howard, casada con Enrique entre 1542 y 1544, o de Catalina Parr, su viuda en 1547, después de cuatro años de matrimonio.

Parte del cambio del carácter de Enrique, sin duda, se debió a las preocupaciones que le causaba su divorcio de Catalina, ya que las discusiones se prolongaron seis años. La primera señal de desequilibrio apareció en 1531, cuando Enrique permitió que se promulgara una ley que castigaba al reo hirviéndolo hasta la muerte. Al menos tres personas fueron ejecutadas de esa manera, y el acta en cuestión fue abolida a los pocos meses de la muerte del soberano, por recomendación de los consejeros de Eduardo VI.

En 1533 dictó la primera “acta de traición”, por la cual cualquier persona que difamara su casamiento con Ana Bolena, o que tratara de perjudicar la sucesión, sería considerada culpable de traición, condenada a la horca o a ser descuartizada en vida.

Curiosidades de la Historia Magallanes Descubre el estrecho

Curiosidades de la Historia: Magallanes Descubre el Estrecho

EL MOTÍN DE SAN JULIÁN: El 31 de marzo de 1520, víspera de Pascua de Flores, las cinco naos penetran en la Bahía de San Julián. Nada más fondear, Magallanes en vista de las duras condiciones meteorológicas que le esperan y previendo un largo y frío invierno, prepara sus naves para invernar.

Para ello, la primera medida que toma es la de reducir la ración diaria de los alimentos traídos de España. Lógicamente, esta severa medida disgustó a los tripulantes y exacerbó el descontento general. Exaltados los ánimos, nombran una comisión para parlamentar con el capitán general.

Magallanes escucha las demandas y responde que tanto él como todos los integrantes de la expedición, habían contraído el compromiso con la Corona de España de llegar a la Especiería, y que estaban obligados a cumplirlo aun a costa de morir en el empeño. Si bien en la marinería el brote rebelde se extinguió rápidamente, algunos de los hombres con mando se amotinan, para exigir al portugués que informe sus planes.

Magallanes logra dominar a los levantiscos y allí en San Julián dejará a los amotinados con vino y víveres para que Dios se encargue de ellos. Magallanes partiría entonces en busca de su destino, el estrecho que lo entregará a la historia y a la muerte trágica en manos de los nativos de una pequeña isla en el Pacífico. La comprobación quedaría ahora bajo el comando de Sebastián Elcano: la Tierra era definitivamente un globo.

A los abandonados los tragó el olvido.

Magallanes Descubre el estrecho

EL VIAJE DE MAGALLANES: La Hazaña de Magallanes. En 1519, con diferencia de días, salieron de Sanlúcar de Barrameda dos expediciones capituladas para el Nuevo Mundo. Una, la de Gil González Dávila, debía explorar desde Panamá hasta 1.000 leguas por el océano Pacífico, hacia el Poniente; la otra, la de Magallanes, descubrir un paso que, por el sur de América, condujese a la especiería. Fernando de Magallanes (h. 1480-1521), portugués de origen, hallábase ampliamente versado en cartografía y náutica.

Exploró la costa recorrida antes por Solís, y en marzo de 1520 llegó al puerto de San Julián; vióse obligado a invernar en la zona y a pasar fríos intensos, escasez de víveres y sublevaciones de la tripulación. En octubre zarpó hacia el Sur, y, finalmente, descubrió el tan ansiado paso, en el estrecho que hoy lleva su nombre. Treinta y ocho días duró la navegación del mismo, hasta llegar a mar abierto, que fue llamado océano Pacífico.

A lo largo de 94 días surcaron esas aguas, hasta llegar a las Filipinas, en momentos en que parte de la flota había desertado y se hacía crítica la falta de víveres. Allí encontraría la muerte el propio Magallanes, a manos de los nativos.

En noviembre de 1521, los expedicionarios alcanzaron las islas Molucas, y un tanto rehechos y reparadas las embarcaciones, al mando de Juan Sebastián Elcano (1476-1526), pusieron proa a España. Hasta septiembre de 1522 no verían aguas españolas, tras nuevas persecuciones, esta vez por parte de los portugueses, al pasar por la zona africana. Únicamente dieciocho hombres, a bordo de una nave, lograron la heroica hazaña.

Con todo, la llegada a esas islas llamadas de las Especias, las Molucas, no fue explotada debidamente por la corona castellana, presa de cuestiones continentales y dificultades de dinero cada vez más apremiantes. Carlos V, nieto y sucesor de Fernando, a partir de 1527 trató de vender o empeñar las Molucas a Portugal o a Inglaterra. Finalmente fueron canjeadas como deuda por la dote de casamiento de su hermana.

El estrecho de Magallanes no volvió a ser utilizado, salvo por Drake, en 1577. Si se descuenta la frontera en disputa en el Río de la Plata, y la cuestión de Las Filipinas, planteada con escasa consistencia por Portugal, los problemas de jurisdicción entre España y Portugal quedaron estabilizados a partir de entonces. Pero ni bulas ni tratados pudieron evitar que intrusos europeos se inmiscuyeran en la inmensidad del mundo descubierto, ni dejaran de buscar el famoso paso de las Indias Occidentales.

Mapa de Ruta del Viaje de Magallanes

Portugal Descubre Brasil y Conquista Mercados India Alvarez Cabral

Portugal Descubre Brasil y Conquista Mercados – Alvarez Cabral

Un Triste Pasaje Histórico Por El Dominio del Mercado Indio: Vasco da Gama llegó a Kozhikode (llamada a veces Calicut), puerto situado a orillas del mar de Arabia, sobre la costa suroccidental de la India, en 1498, ansioso de las especias asiáticas, pero venía mal preparado. Según la costumbre, la manera apropiada de honrar al gobernante de Kozhikode, llamado zamorín, en especial si se deseaba algún favor, era colmarlo de costosos regalos.

Gama tenía poco que dar, y no consiguió impresionar a los indios con los productos que traía. Con vasijas para lavar, rollos de tela, sombreros, cuentas y terrones de azúcar habría quedado bien en las costas de Guinea, en África oriental, pero tales productos eran naderías en la rica Kozhikode.

Gama tuvo que esforzarse para lograr un acuerdo comercial con el zamorín; finalmente, al cabo de tres meses de súplicas, recibió la aprobación. Aun con sus limitados productos, logró comprar suficientes especias como para impresionar a la gente a su regreso a Lisboa.

Portugal Descubre Brasil y Conquista Mercados

El primer viaje de Vasco da Gama pareció señalar la vía hacia un comercio tranquilo. Empero, antes de su regreso a Kozhikode, el tono de las relaciones entre Oriente y Occidente se volvería amenazador. En su segundo viaje al este, en 1502, en lugar de ganarse el favor del zamorín, Gama recurrió a la intimidación mediante la más horrible violencia.

Sólo dos de los cuatro barcos de Gama, y sus hombres de la tripulación original de 177, sobrevivieron al primer viaje de ida y regreso a la India. Éstas se consideraban pérdidas razonables para la época, en especial para tan importante descubrimiento.

El rey Manuel de Portugal, patrocinador de Gama, quedó tan contento que, en 1500, costeó una segunda expedición comandada esta vez por Pedro Álvarez Cabral. Camino abajo, costeando el litoral africano, Alvarez Cabral se desvió tanto hacia el occidente que descubrió Brasil y tomó posesión de él en nombre de Portugal, dando así al rey Manuel, quien tenía ya la ruta hacia Asia, una porción del Nuevo Mundo.

Cabral dobló el extremo de África y continuó hacia Kozhikode, en donde recogió los frutos del trabajo de Gama en cuanto a privilegios comerciales, negociando un completo tratado con el zamorín. Dejó además en la India un pequeño grupo de portugueses con el objeto de que recolectaran información para el rey Manuel.

Aunque la misión de Cabral en la India fue exitosa, los hombres que dejó fueron asesinados. Cuando llegaron a Portugal las noticias de la masacre el rey Manuel se enfadó pues pensaba que los funcionarios indios debían haber protegido a sus representantes. Manuel necesitaba mostrar a los indios que estaban obligados a respetar a los portugueses, así que envió a Gama de nuevo a la India, en 1502. En esta oportunidad, Gama iba armado hasta los dientes, y no estaba dispuesto a solicitar el favor del zamorín, como lo habla hecho en 1498.

Durante el viaje, los barcos de Gama interceptaron un velero árabe, conocido como dhow, que llevaba de vuelta a casa musulmanes que ve de una peregrinación a la Meca. Demostrando una nueva y militante actitud hacia los orientales, el comandante se enfrentó a los árabes y exigió la entrega de todos los tesoros que iban a bordo. Como éstos no se movieran lo suficientemente rápido, ordenó a sus hombres tomar  dhow al abordaje.

Los portugueses se apoderaron de todo el dinero y los bienes de los árabes, y luego emplearon pólvora para incendiar el dhow con toda la gente a bordo. Uno de los hombres de la tripulación de Gama contó hombres y muchas mujeres y niños.

Al llegar a Kozhikode, Gama no se molestó con regalos para el zamorin presentó súplica alguna. Por el contrario, exigió la rendición del zamorín y que los musulmanes, a quienes culpaba de la muerte de los portugueses que Cabral había dejado, fueran expulsados a puntapiés de la ciudad. El zamorín trató de ganar tiempo y de negociar la paz.

La respuesta del comandante de los portugueses a las proposiciones paz fue un bote repleto de restos humanos: manos, pies y cabezas de pescadores y mercaderes indios. Los europeos escogían al azar a sus víctimas de los pequeños botes que pasaban por el puerto, ponían unos corredizos alrededor del cuello de los hombres y los colgaban, sólo como espectáculo, antes de descuartizarlos.

Gama envió al zamorín la espeluznante carga con un mensaje en árabe, en el que sugería al gobernador que se preparase un curry con tales bocados.

La horripilante táctica funcionó. Gama obtuvo su carga de tesoros para llevar de regreso a Lisboa, y dejó en el puerto de Calicut una fuerza: permanente de cinco barcos.

Fuente Consultada: Historia del Mundo Serie Para Dummies…

La Carabela Una Gran Nave Para Viajes Por el Océano Avances Técnicos

La Carabela, Viajes por el océano – Avances Técnicos

LA CARABELA: En contraste con la navegación de cabotaje propia del Mediterráneo, en que un marinero almorzaba en un puerto y cenaba en otro, navegando siempre cerca de tierra, los viajes de altura eran lo contrario: muchos días, a veces hasta meses, sin pisar tierra, y comiendo la mejor de las veces bajo un balanceo monótono. Esta fue la manera frecuente de navegar por el Atlántico y en la que portugueses y castellanos serían maestros. Por ello, los grandes viajes descubridores partieron de sus puertos.

Para adentrarse en el océano y practicar una navegación de altura con ciertas garantías, fue muy conveniente poder disponer, en primer lugar, de una embarcación resistente al oleaje, fuerte y bravo, del Atlántico, ya que ni servían las galeras movidas a remo, de bajo bordo y excesiva tripulación, ni tampoco los veleros redondos, lentos y poco manejables; la solución ideal sería la carabela.

La Carabela Una Gran Nave Para Viajes Por el Oceano

En segundo lugar, se hizo necesario estudiar y conocer las condiciones físicas del mar, los vientos y corrientes que reinaban en cada lugar para aprovecharlos al máximo y marcar las rutas más favorables. Por último, resultó imprescindible manejar todo tipo de instrumentos que ayudasen a orientarse en medio del ancho mar, localizar con la máxima precisión las tierras que se iban descubriendo y asegurar el regreso a los puertos de origen.

Lo desarrolló mucho: aumentó los mástiles y empleaba indistintamente la vela cuadrada y triangular o latina, con lo que ganó fuerza motriz y capacidad de maniobra. Desde que se inventó la carabela, las únicas innovaciones hechas durante casi trescientos años se refieren sólo al perfeccionamiento del velamen. Fue lo más rápido que surcó las grandes rutas y únicamente quedó desplazada por la llegada del vapor.

Ampliación de este tema:
La Carabela, un inhibido de dos tradiciones
La costa atlántica de Portugal y España era el lugar de encuentro de rutas de comercio entre los pueblos mediterráneos y los de Europa del Norte, que representaban dos tradiciones marineras distintas. Los barcos aptos para la pesca en altura que se usaban en el norte de Europa eran poco maniobrables y no se adaptaban a las necesidades de los viajes comerciales. Las naves que se usaban en el Mediterráneo, en cambio, eran más maniobrables, pero no permitían realizar viajes largos ni soportar la presión de los vientos y las olas. El intercambio comercial entre ambas zonas generó un cruce de tecnologías marinas que dio lugar a la introducción de nuevas técnicas de navegación y produjo, entre otras innovaciones, la carabela.

La carabela era un barco de dimensiones reducidas o medianas (medía entre 20 y 30m de largo por 8m de ancho), fuerte y fácil de manejar, aunque incómodo. Podía albergar una tripulación de entre doce y veinticinco hombres. Tenía tres mástiles y varios tipos de velas. Las tradicionales velas cuadradas (o motrices) le daban velocidad, mientras las velas triangulares o velas latinas -de origen árabe- ampliaban su capacidad de maniobra, al adaptarse a la dirección de los vientos en alta mar. Su escaso calado le permitía acercarse a las costas sin mayores riesgos.

Además, en el siglo XIV los constructores navales mediterráneos reemplazaron el timón lateral -que salía del agua cuando el barco se balanceaba- por el timón de popa o de codaste, que ya estaba extendido en el norte. Se articulaba a la popa y se manejaba mediante una rueda desde la cubierta del barco. Quedaba siempre sumergido bajo el agua. Tenía mayor capacidad de giro que sus predecesores, y exigía menos fuerza del timonel. Posibilitaba la navegación contra los vientos evitando bruscos cambios de ruta. La posibilidad de navegar contra el viento dio seguridad a los marinos, que antes temían no poder regresar a su país.

Los primeros viajes por la costa de África occidental fueron realizados por carabelas. Los viajes posteriores a la India y a través del Atlántico, a fines del siglo XV, requirieron, además, barcos más grandes, como las naos.

Aunque los instrumentos de medición significaron un avance importante, el conocimiento que proporcionaban era aún imperfecto. Durante mucho tiempo, los marinos siguieron confiando en la observación del agua, la flora y la fauna para calcular a qué distancia de la tierra se encontraban. El siguiente es un fragmento de las instrucciones que el navegante portugués Pero de Queirós escribió en el año 1606 durante un viaje por el Pacífico:

«Si las aguas se ven grasosas, con hojas de árboles, yerbas, maderas, ramas, cocos y otras cosas que las olas llevan de la orilla y los ríos arrastran, es señal de que la tierra está cerca. […] Si las aves que vemos son piqueros, patos, cercetas, gaviotas, estopegados, golondrinas de mar, gorriones-halcones, flamingos o silòricos, es señal de que la tierra está muy cerca; pero si hallamos pájaros bobos no debemos pensar en nada, pues esas aves vuelan de una tierra a otra. […] Si el color del mar no es el ordinario cuando hay gran profundidad, es decir, azul oscuro, será necesario tener cuidado, y si es de noche habrá que oír los ruidos del mar y asegurarse de que no son más fuertes que de ordinario.»

Citado por JOHN R, HALE,
La edad de la exploración.
Atlas culturales del mundo. Volumen 1.
Barcelona, Folio, 1995.

LA CIENCIA PURA Y LA TÉCNICA NAVAL
Hasta el siglo XVII la construcción de las embarcaciones constituía una actividad en la cual bastaba el trabajo de expertos carpinteros. No existía una técnica de construcciones navales sobre una base científica. Las formas y las dimensiones de los cascos se determinaban de acuerdo con reglas logradas en la secular práctica de los astilleros.

En aquel siglo, en cambio, los prodigiosos progresos registrados por la ciencia permitieron a los proyectistas navales determinar con precisión las formas y las proporciones de la obra viva de los barcos, para obtener un mayor rendimiento en velocidad, capacidad y resistencia.

Neper, descubridor del cálculo logarítmico (método para efectuar con suma rapidez las operaciones más complicadas); Leibniz y Newton, inventores del cálculo diferencial e integral (métodos para el cálculo de cantidades infinitesimales), y Descartes, el introductor del empleo de los gráficos en la matemática, brindaron a los ingenieros navales valiosos elementos para realizar con facilidad cálculos hasta entonces imposibles.

Por su parte, Galileo proporcionó a la navegación el catalejo e importantes conocimientos astronómicos; Torricelli, el barómetro, y Huygens, con su invento del volante de espiral de los relojes, facilitó instrumentos adecuados para su uso a bordo de las naves, donde comenzaron a emplearse para el cálculo de la longitud.

planos de barcos, carabelasHe aquí dos interesantes láminas que figuran en un tratado de construcciones navales del siglo XVII.

En la primera vemos cómo los constructores navales se preocupaban por identificar, en los árboles destinados a suministrar la madera, las partes que mejor se prestaban para brindar los elementos estructurales de un barco.

En la segunda vemos cómo eran utilizados los elementos señalados en la lámina anterior.

Hubo un tiempo en que las construcciones navales adquirieron tal intensidad que se temió el agotamiento de los recursos forestales; por ese entonces las más poderosas potencias navales comenzaron a crear astilleros también en sus respectivas colonias ultramarinas, donde existían, en la proximidad de los puertos, enormes reservas forestales, útiles para la construcción naval.

Fuente Consultada:
Historia 2 El Mundo Moderno (Desde el siglo XV hasta comienzos del Siglo XIX)
Bagnoli-Paz-Cattaruzza-Manzi-Ternavasio