Biografia de Carlos II de Inglaterra Caracteristicas del Reinado



Biografia de Carlos II de Inglaterra-Caracteristicas del Reinado

El 3 de septiembre de 1659 falleció Cromwell, dejando como sucesor a su hijo Ricardo. Éste, que carecía de los talentos y facultades de su padre, fue bien pronto arrollado y en 1660 cayó la República inglesa, restaurándose la monarquía con Carlos II Estuardo como rey.

La conducta del monarca provocó el descontento general, chocando con el Parlamento, que al final disolvió, gobernando hasta su muerte, acaecida en 1685, como monarca absoluto.

Rey de Inglaterra: 1649-1685
Rey de Escocia
Nacimiento: 1630
Fallecimiento: 1685
Predecesor: Carlos I
Sucesor: Jacobo II

BIOGRAFIA: Carlos II (de Inglaterra) (1630-1685), rey de Inglaterra, Escocia e Irlanda (1660-1685), cuyo reinado marcó un periodo de relativa estabilidad tras la agitación provocada por la Guerra Civil Inglesa. Es el primer monarca de la Restauración en Inglaterra, Carlos II Estuardo.

Dotado de talento natural, gran amigo de los placeres, fue un partidario decidido de la reconciliación y la tranquilidad nacional, aunque para ello tuviera que sacrificar el orgullo de Inglaterra.

Este futuro rey Carlos II, que residía en Holanda, cuando publicó un manifiesto conocido como Manifiesto de Breda. Prometió pagar la deuda a los soldados y hacer que el Parlamento arreglara la amnistía y la libertad de conciencia para los disidentes.

Se eligió una asamblea que se llamó Convención, porque no podía ser convocado «Parlamento» regular, ya que solo un rey podía hacerlo. Los presbiterianos tuvieron mayoría.

La Convención decidió restablecer al rey y la Cámara de los Lores, y llamó a Carlos II. Desembarcó en Douvres y entró en Londres, recibido por una muchedumbre.

El gobierno fue restaurado tal como estaba en 1641. Se empezó por perseguir a los independientes, enemigos de Carlos I y del Parlamento.

Se exceptuó de la amnistía a los regicidas, es decir, los jueces que habían decidido la muerte del rey. Se desenterraron los cadáveres de Cromwell y de su yerno, quedaron abandonados. Otros «regicidas» huyeron y murieron en el destierro.

El ejército fue licenciado, no se conservaron más que dos regimientos que vinieron a ser los guardias del rey (1666).



El rey tenía afición a la caza, las carreras de caballos, a la navegación. Le gustaba mandar construir y plantar. Le interesaban el teatro, los cuadros y hasta las ciencias.

Le ocurrió asistir a disecciones, y tenía un laboratorio químico. No le gustaba emborracharse, ni jugar. Tenía suficiente memoria y se expresaba con facilidad e ingenio. Sabía francés e italiano.

Pero no había aprendido nada regularmente y no se dedicaba a ningún trabajo seguido. Ante todo quería divertirse y no tener en qué pensar. Dejaba que resolvieran los asuntos sus consejeros y sus favoritos.

No era duro y podía mostrarse afable, como era bueno para sus sabuesos, que tenía con él en su cámara. Pero no quería a nadie más que a sí mismo, no creía en la honradez de los hombres ni de las mujeres, ni tenía el menor escrúpulo en mentir.

Cuando los solicitantes lo enojaban, intentaba desembarazarse de ellos, y, si no lo conseguía cuanto le era pedido y no cumplía nada.

En su juventud, Carlos había pasado cerca de dos años en Escocia, rodeado de pastores presbiterianos que le pronunciaban largos sermones y le impedían divertirse.

Carlos había vivido luego ocho años desterrado en los países católicos, en Francia, en Colonia, en Bélgica y habían intentado convertirle al catolicismo.

Una vez rey, casó con una princesa católica de Portugal. Por eso no experimentó, como sus subditos ingleses, odio a la religión católica. No era afecto siquiera, como su padre, a la Iglesia anglicana.

Hubiera querido establecer en Inglaterra la tolerancia para el culto católico. Pero, como decía, «estaba decidido, ocurriera lo que ocurriera, a no empezar de nuevo sus viajes», es decir, a no correr el riesgo de una revolución.

REINADO DE CARLOS II DE INGLATERRA

EL GABINETE: Carlos encontró al principio la situación fácil. La mayoría del Parlamento, por odio a la revolución, era devota del rey.



Votó por él un impuesto, en forma de derechos de aduana, que había de percibirse durante todo su reinado. Este impuesto había de proporcionarle dinero como para gobernar sin el Parlamento, si no gastaba mucho en sus placeres.

Como la gestión de los asuntos de gobierno le fastidiaba, Carlos dejó que gobernasen unos cuantos consejeros que reunía en su gabinete, y a esto se llamó el gabinete. Más tarde fue apellidado la Cabal (sigla) con las iniciales de los cinco consejeros.

El más influyente fue en un principio el antiguo jefe del partido caballero en 1641, Hyde, al que dio el título de duque de Clarendon.

Gobernó al principio del reinado. Su hija se había casado con el hermano del rey, heredero del trono.

Pero en pocos años Carlos y sus consejeros llegaron a irritar aun a sus propios partidarios. Carlos vendió a Luis XIV la villa de Dunkerque, adquirida por Cromwell (1662). Clarendon hizo la guerra a Holanda y fue necesario pedir sumas enormes al Parlamento (1665).

La peste penetró en Londres. En aquellas calles estrechas y sucias, el número de víctimas fue tan grande que no se lograba enterrarlas.

El año 1666 estalló en Londres un incendio, y en tres días destruyó toda la ciudad antigua.

Carlos, que había creído iba a hacerse la paz con Holanda, desarmó sus barcos para emplear el dinero en placeres.

La flota holandesa llegó de pronto, entró en el Támesis y quemó tres navios de guerra ingleses (1667).

El Parlamento, irritado por aquellos desastres, la emprendió contra Clarendon. Acababa éste de indisponerse con la favorita de Carlos, negándose a darle dinero. Carlos no le apoyo, y dejó que la Cámara le acusase. Clarendon huyó a Francia (1667).



CONFLICTOS RELIGIOSOS Y POLÍTICOS: Carlos, que no tenía dinero suficiente para los gastos de su Corte, recurrió a Luis XIV. Su hermana Enriqueta, casada con el duque de Orleáns, hermano de Luis XIV, negoció un tratado secreto en Douvres.

Carlos prometió ayudar a Luis a hacer la guerra a Holanda, y se manifestó dispuesto a reconocerse católico en el momento que le pareciese favorable. Luis XIV se comprometió a darle 1.200.000 escudos al año durante la guerra.

El Parlamento, dominado por los anglicanos, no quería conceder la libertad religiosa a los católicos de Inglaterra. Carlos pretendía que el rey tenía el derecho de dispensar leyes. En virtud de este derecho promulgó la Declaración de indulgencia, que dejaba en suspenso todas las penas impuestas a los católicos y a los disidentes (1672).

irritado el Parlamento manifestó «que las leyes penales en materia eclesiástica no podían ser suspendidas sino por orden del Parlamento». Carlos cedió y retiró la Declaración.

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Carlos no tenía sucesión, y su hermano Jacobo, duque de York, que era su heredero, acababa de convertirse públicamente al catolicismo.

El Parlamento votó entonces una ley que impedía al soberano dar cargos a los católicos.

Todos los funcionarios, todos los diputados, antes de tomar posesión, debían firmar una declaración por escrito manifestando que no creían en la doctrina católica de la Eucaristía, y habían de comulgar en la forma de la Iglesia anglicana.

Carlos la aceptó para obtener dinero del Parlamento. Su hermano Jacobo, que era almirante, presentó la dimisión.

Carlos intentó prescindir del Parlamento. Pero cuando ya no tuvo dinero, se reconcilió con él (1675) y tomó como ministro a Danby, que era jefe de la mayoría anglicana en la Cámara. Para tranquilizar a los protestantes, casó a la hija mayor de su hermano con el príncipe de Orange, jefe del partido protestante en Europa (1677).

Luego consintió en hacer la guerra a Luis XIV (1678). Hubo entonces viva irritación contra los católicos.

Carlos no tenía bastante dinero para gobernar sin el Parlamento, y le convocó (1679). Pero los electores creían la religión protestante amenazada y no tuvo apoyo.

La mayoría del Parlamento, no queriendo tener, después de la muerte de Carlos, un rey católico, intentó en seguida desembarazarse del hermano del rey, el duque de York. Presentó un proyecto de ley que excluía a Jacobo de la sucesión.

Como el rey tenía necesidad de dinero, convocó otro Parlamento, en el que fue más fuerte la mayoría favorable a la exclusión del duque de York (1679). Carlos no lo convocó.

Los ingleses se dividieron en dos partidos: los «peticionarios», que querían que el Parlamento se reuniese para excluir heredero católico; los abhorrers, que no querían modificar la sucesión.

Cada uno de los dos partidos recibió de sus adversarios apodos que aceptaron. Los adversarios de Jacobo fueron apellidos, whigs, del nombre de ios sublevados presbiterianos de Escocia; los otros fueron llamados tories, del nombre de los bandidos católicos de Irlanda.

Así empezó la división en «partido whig» y «partido tory», que ha perdurado hasta hoy.

Carlos acabó por reunir el Parlamento (1680). La Cámara de los Comunes aprobó la ley de exclusión. Pero la de los Lores la rechazó, y Carlos se desembarazó otra vez de la Cámara disolviendo el Parlamento (1681).

Convocó un tercer Parlamento en Oxford, y esta vez los diputados se presentaron con armas. El Parlamento fue otra vez disuelto al cabo de una semana (1681).

LA REACCIÓN ABSOLUTISTA: Carlos, que había recibido dinero de Luis XIV, gobernó sin Parlamento hasta su muerte. Tenía un pequeño ejército y nadie podía resistírsele.

Se desembarazó de sus adversarios mediante un régimen de horror. Hizo que los tribunales los condenase, eligiendo jurados en el partido tory. El jefe del partido whig, Shaftesbury, se libró huyendo de Inglaterra.

En las ciudades que habían elegido diputados whigs, se cambiaron las listas de los electores.

Algunos republicanos tramaron una conspiración para prender al rey y a su hermano (1683). El rey aprovechó esta circunstancia para hacer condenar y ejecutar a los jefes de la oposición, Russel y Sidney.

Carlos murió (1685), habiendo recibido los sacramentos de la Iglesia católica.

El hermano de Carlos II, Jacobo II, le sucedió sin dificultad.

Se había declarado católico y se había casado en segundas nupcias con una princesa católica italiana.

Deseaba restablecer la religión católica en Inglaterra, y, mientras esto ocurría, conceder a los católicos la libertad de su culto.

En la ceremonia de la coronación tuvo necesidad, según la costumbre, de jurar que había de defender la Iglesia anglicana. Pero mandó abrir las puertas de la capilla católica de la reina y asistió a la misa. Fue, según costumbre, coronado por un obispo anglicano, pero se observó que abreviaba la ceremonia todo lo posible.

Jacobo II Estuardo Rey de Inglaterra
Jacobo II Estuardo Rey de Inglaterra

Jacobo II, su sucesor, provocó con su conducta la revolución, que estalló en 1688. Guillermo de Orange, casado con María, hija de Jacobo II, le sucedió en 1689 y reinó hasta 1702, venciendo a su suegro en Boyne y derrotando a la escuadra francesa en Hogue; obtuvo para Inglaterra el dominio de los mares y tuvo que transigir con los Comunes; ambos esposos firmaron la Declaración de derechos, base de la Constitución inglesa. Le sucedió Ana Estuardo, que fue llamada la buena reina (1702-1714).

fuente

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