Mitología Griega

Biografia de Luis de Gongora y Argote Caracteristicas de su Obra

Biografia de Luis de Góngora y Argote Caracteristicas de su Obra Literaria

Luis de Góngora y Argote cultivó la poesía de inspiración tradicional y también la poesía sofisticada del culteranismo. En ambos movimientos llegó a ser uno de los más grandes líricos de España.

Su poesía barroca es una de las más complicadas y difíciles de comprensión de toda la literatura española, y sin proponérselo, fue el modelo para un gran número de poetas, que constituyeron la escuela denominada gongorismo.

Góngora y Argote
Luis de Góngora y Argote fue un poeta y dramaturgo español del Siglo de Oro, máximo exponente de la corriente literaria conocida más tarde, y con simplificación perpetuada a lo largo de siglos, como culteranismo o gongorismo, cuya obra será imitada a lo largo de los siglos en Europa y América.
Fecha de nacimiento: 11 de julio de 1561, Córdoba, España
Fallecimiento: 24 de mayo de 1627, Córdoba, Españ

Vida. Nació en Córdoba, Andalucía (1561), en el seno de una familia culta.Su padre, hombre de las bibliotecas más ricas de la ciudad.

Estudió con los jesuítas y desde temprano se distinguió por su precocidad intelectual, pues a los quince años leía ya el latín, el italiano y algo menos el griego.

Fue enviado luego (1575) a estudiar derecho a la Universidad de Salamanca, donde adquirió una sólida educación en teología, filosofía y literatura, aunque no logra al parecer, obtener los últimos grados universitarios.

Regresó entonces a si ciudad natal, donde pasó algunos años entre versos y amistades, sin grandes preocupaciones ni trabajos, hasta obtener el grade eclesiástico de diácono.

Se le adjudicó entonces una prebenda en la catedral de Córdoba, que había quedado vacante por retiro de un tío suyo. Fue racionero de dicha catedral, aunque se dice que su vocación religiosa no era todavía muy firme.

Gozó de las rentas de ese cargo y en varias ocasiones el cabildo eclesiástico le encomendó misiones y embajadas por el país. Alguna vez fue amonestado por sus superiores jerárquicos por haber concurrido a fiestas de toros, escribir coplas populares o frecuentar el trafo con gentes de la comedia.

En una oportunidad estuvo en Salamanca (1593), donde tuvo algunos entredichos literarios con Lope de Vega, que se materializaron en composiciones burlescas y satíricas.

Estuvo también en la corte de Valladolid (1602) unos dos años, y allí tuvo oportunidad de conocer a los grandes escritores del momento. Su arte despertó desagrado en Quevedo, quien lo fustigó violentamente en algunas poesías.

Realizó algunos viajes por tierra de España, cuyos paisajes y costumbres despertaron su interés. Renunció más tarde a su prebenda en la Catedral de Córdoba (1611) y se retiró a vivir en una propiedad de campo cercana, donde compuso la Fábula de Polifemo y Galatea y la primera parte de las Soledades.

Se produjo entonces un gran revuelo en el ambiente literario español, y los artistas y críticos se dividieron en dos campos, el culterano y el conceptista.

Góngora parece haberse mantenido personalmente al margen de la polémica, llevado quizás por su investidura religiosa, su aristoefatismo intelectual o el temor. De todos modos, dejó inconcluso su poema Soledades.

Marchó poco después a Madrid (1617), donde se ordenó de sacerdote y logró una capellanía real.

Pero en su nuevo destino no logró la comodidad y la paz anhelada. La complicada vida de la corte, su soledad social y el aumento de sus deudas, pesaron dolorosamente sobre su espíritu y escribió muy poco.

A menudo regresaba a su ciudad natal para pasar temporadas.Se decidió entonces a publicar sus poesías para hacer trente a las deudas. Pero como no había conservado los originales, tuvo que atenerse a las copias de segunda mano de que disponía.

En esta tarea se encontraba, cuando enfermó y perdió la memoria. Regresó a Córdoba, enfermo y fatigado, donde falleció pocos meses después (1627).

El poeta: luz y tinieblas. La poesía de Góngora revela dos modalidades o estilos diferentes: las letrillas, romances y otras piezas en versos cortos por un lado, y por otro, los sonetos y poemas largos.

En un tiempo se habló de un Góngora «ángel de luz» y de otro Góngora «ángel de tinieblas», o sea de un Góngora claro y de otro oscuro. Se identificó al primero con las letrillas, romances y versos cortos, y al segundo, con los sonetos y poemas largos endecasílabos.

La crítica actual no comparte esta distinción tan tajante, fundada en el hecho de que una y otra manera aparecen combinadas: hay letrillas y romances con pasajes rebuscados y difíciles, pero hay también fragmentos claros en los poemas largos o sonetos.

Como en cierto modo las poesías de su juventud fueron del tipo fácil y luego el estilo se complicó con los años, se ha dicho también que el poeta «comenzó bien y acabó mal».

Esto tampoco es absolutamente cierto, aunque la evolución del poeta hacia formas expresivas más complicadas y culteranas es un hecho constatado por la crítica.

Las letrillas y romances. Las letrillas son poemas líricos con estribillos que se repiten al comienzo o al final de cada estrofa. Góngora tomó estos estribillos de canciones populares de la época, bailes, refranes u obras escritas, y sobre ellos elaboró sus composiciones (Aprended, flores en mí o Ándeme yo caliente, etc.), animándolas de un tono nostálgico o irónico.

Los romances de Góngora pertenecen a la especie de los «romances artísticos», así llamados para diferenciarlos de los primeros «romances viejos», anónimos y desgajados de las canciones de gesta.

Los de Góngora son en general de tema amatorio y están desarrollados con una sensibilidad y una delicadeza notables (En los pinares de Júcar).

Varios de ellos son de asunto morisco, y en ellos los moros aparecen idealizados como nobles y sensibles figuras, a pesar de tratarse precisamente de un momento histórico en que la lucha contra ellos había llegado a grandes atrocidades, con las de Granada (Servía en Oran al rey).

Algunas veces, las poesías son al mismo tiempo romances y letrillas por la forma de octosílabos con impares asonantados, y por el tono o contenido burlesco o por el estribillo (La más bella Hiña).

Los sonetos. Góngora fue un maestro en el soneto. Alguien lo ha calificado como «el más grande escritor español de sonetos» (Gerald Brenan). Los hay de todo tipo en su obra: burlescos, protocolares, amatorios, religiosos, descriptivos, narrativos, históricos, etc.

Los poemas largos. Compuso tres poemas largos, de los cuales los más elaborados son la Fábula de Polifemo y Galatea (1613) y las Soledades (1613-1614), en endecasílabos y heptasilabos.

Ambas piezas son típicamente culteranas y de difícil comprensión, por el amaneramiento de la sintaxis, la complejidad de las figuras literarias y la abusiva referencia a nombres y hechos de la mitología griega y latina.

En su momento causaron gran revuelo y avivaron la polémica entre conceptistas y culteranos. Pueden considerarse como las dos máximas expresiones —con sus excelencias y defectos— de la poesía culterana y gongorista.

Critica. Como poeta Góngora fue un artista frío, de muy estilizada dicción y una musicalidad ejemplares. Fue un poeta para la vista y el oído. Sus temas preferidos fueron cuadros, relatos mitológicos y rápidas narraciones.

Fue un artista puro, sin más finalidad que la poesía misma, y en este sentido, se lo ha considerado un precursor de la poesía actual.

Expresó muy poca vida sentimental y casi ninguna idea, y trabajó exclusivamente sobre el recurso de la imaginación, exquisita e ingeniosa.

Por esto se ha dicho que «su ingenio as brillantísimo, pero con sólo ingenio no se hacen poetas» (Pedro Henriquez Ureña).

Tuvo una concepción peculiar de la poesía, y la demostró coa su propia obra: la poesía no debe ser popular, llana y fácil -—como la que había cultivado Lope de Vega—, ni tampoco intelectual, sombría y sin colores como la de Quevedo.

La poesía debe ser brillante, nítida, sonora, musical, y describir espectáculos hermosos como una pintura. La actitud del poeta frente a la realidad debe ser visual.

Quiso escribir de una forma distinta y lo consiguió, aunque con resultados discutibles. En su tiempo gozó de popularidad y fama, pero tuvo también implacables enemigos.

En la actualidad es sólo objeto de interés y admiración para los especialistas y amantes de la literatura.

No fue un pedantesco imitador de la sintaxis latina, sino un hombre que buscó darle más libertad a la sintaxis castellana, enriquecer el vocabulario y lograr formas más exquisitas en el arte. Fue oscuro en muchísimos pasajes, al punto que algunos se consideran hoy en día definitivamente incomprensibles.

Fuente Consultada: Literatura Española, Hispanoamericana y Argentina de Carlos Albero Loprete Editoria Plus Ultra Capítulo «Góngora»

OBRAS Y EDICIONES: Romaneas y letrillas. Buenos Aires, Losada. 1939. Colección Las Cien Obras Maestras, Posmas y sonetos., Buenos Aires, Losada, 1940. Colección Las Cien Obras Maestras. Ambas con introducción de Pedro Henriquez Ureña.

LECTURAS COMPLEMENTARIAS Y ESTUDIOS: Azorin. Góngora (En su Al margen de los clásicos, pags. 49-57. Buenos Aires, Losada, 1942). M. Artigas. Don Luis de Góngora y Argote. Bibliografía y estudio critico. Madrid.

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Biografia de Luis de Gongora y Argote

Leyenda de Gargantua y Pantagruel Resumen del Argumento de la Obra

Leyenda de Gargantua y Pantagruel
Obra de Rabelais Francisco

Francisco de Rabelais nació en Chinón (Francia) en 1494. Fue monje en Maillezais y se graduó de doctor en medicina en Montpellier. En 1532 estuvo en Lyon; allí se publicaron por primera vez Las aventuras de Gargantúa y Pantagruel. Después de la muerte de Francisco I, ejerció la medicina en el hospital de Metz y luego en Roma. Durante mucho tiempo acompañó al cardenal Du Bellay. A su regreso obtuvo una prebenda en la abadía de San Mauro,y en 1551 lo nombraron cura párroco de Meudon. Murió en 1553.

Las nuevas ideas del renacimiento y en especial el nuevo concepto del humanismo hicieron su primera aparición en los escritos de François Rabelais. De sus cinco libros, los más famosos son Pantagruel (1532) y Gargantúa (1534), cómicas historias épicas de gigantes. Rabelais utilizó estos personajes para personificar la libertad y potencialidad del humanismo, que quería lograr el desarrollo completo del cuerpo y de la mente.

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GARGANTÚA
Gargantúa fue hijo de Gargamella, hija del rey de las Mariposas, y de Grandgousier. Nació después de comer su madre una gran cantidad de tripas grasientas y tan exquisitas que todos se chupaban los dedos. Al nacer, Gargantúa, digno hijo de su padre, gritó con voz estentórea: «¡Quiero beber!».

A pesar de su prematura afición y de la herencia paterna, fue alimentado a leche y se necesitaron diecisiete mil novecientas trece vacas para lograr su ración diaria. Al cumplir su primer año de vida, para vestirlo se precisaron centenares de varas de satén, de etamina y de otras telas blancas; para sus zapatos, cuatrocientas seis varas de terciopelo azul. Sus colores eran el blanco y el azul. El blanco indicaba alegría, delicias, regocijos; el azul, cosas celestiales. Tuvo su buena espada de madera y su buen puñal de cuero, ambos pintados y dorados.

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Gargantúa quiere decir: «¡Qué grande es tu garganta!»
Para alimentarlo, se necesitó la leche de más de diecisiete mil vacas.

Llevaba varios anillos, uno para  conservar  su   antiguos signo de nobleza: era un rubí grueso como un huevo de avestruz. De los tres a los cinco años, lo pasó como todos los niños del lugar: bebiendo, comiendo y durmiendo. Continuamente se revolcaba en los charcos, se tiznaba la nariz, se afilaba los dientes con gruesas herramientas, se lavaba las manos en el caldo, se guarecía de la lluvia en el agua y, para que se distrajera como los demás niños de su comarca,le ofrecieron como juguete uno de los molinos de viento de la aldea.

Algún tiempo después se le construyó un gran caballo de madera, pero cuando fue capaz de viajar recibió del rey de Numidia una yegua del tamaño de seis elefantes juntos.

Al llegar a París se fijó en las enormes campanas de Notre Dame y se le ocurrió que estarían muy bien de cencerro en el pescuezo de su yegua. Pero la elocuencia de Maese Janotus lo decidió a ponerlas en su lugar, pues era evidente que una ciudad sin campanas sería igual que un ciego sin bastón.

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Robó Gargantúa las enormes campanas de Notre-Dame. Se le había ocurrido que quedarían muy bien de cencerro en el pescuezo de su yegua.La yegua de Gargantúa, para ahuyentar moscas y moscardones, enarboló su cola y tan bien la esgrimió, que abatió todos los árboles de la Beauce.

Luego, Gargantúa quiso estudiar y Panócrates fue su primer preceptor junto a otros ilustres sabios. Aprovechó Gargantúa todas las horas del día y se instruyó en todas las materias de su época, sin olvidar la música. Panócrates lo guió con tanta táctica y sabiduría, que el estudio, penoso al principio para Gargantúa, fue después el mayor de los placeres. Mas he aquí que estalló la guerra entre Grandgousier y su vecino Picrochóle, rey de Lerné, por una querella entre pasteleros y pastores, a pesar de todas las artimañas de Grandgousier, deseoso de conservar la paz.

Gargantúa dejó entonces París para socorrer a los suyos.

Llegado al castillo de Grandgousier y arreglándose la cabeza con su peine, hecho de colmillos enteros de elefantes, hizo caer, a cada peinada, más de siete balas de cañón que durante la lucha se le habían enredado en los cabellos.

Sabiendo que allí había hermosas lechugas tan grandes como ciruelos y nogales, fue él mismo a buscarlas porque tenía deseos de comer una ensalada. No cayó en la cuenta de que entre las hortalizas estaban escondidos seis temerosos peregrinos y los engulló lindamente. Después bebió un larguísimo trago de vino seco y sus ocasionales víctimas, para salvarse del torrente que las arrastraba casi hasta la boca de! estómago, se metieron entre los dientes del gigante. Tuvieron la suerte de que, al escarbarse con un mondadientes, los sacara de la bocaza.

Gargantúa sitió a Pícrochole, lo asaltó en La Roche-Clermand y se apoderó del castillo. Pícrochole quiso huir en un asno, pero los pastores lo molieron a golpes. Una anciana hechicera le predijo que su reino le sería devuelto a la llegada de los gallicisnegrullas. Picrochole espera aún, pues ese pájaro imaginario, mezcla de gallo, cisne y grulla, no existe Gargantúa distribuyó recompensas entre todos aquéllos que habían contribuido a la victoria.

Para honrar en particular a Juan de los Embrolladores, que había salvado heroicamente los viñedos de su convento, le hizo edificar la Abadía de Thelma, cuya regla era: «Haz lo que quieras.» Porque las gentes bien nacidas, libres, instruidas y rodeadas de buena compañía, tienen siempre un instinto y acicate que los impulsa a seguir la virtud y apartarse del vicio.

PANTAGRUEL
Gargantúa era ya un hombre hecho, cuando pensó en elegir esposa. Casó entonces con la hija de un rey de Utopía, la noble Badebec, quien al poco tiempo le dio un hijo que llamaron Pantagruel.

Nacido el niño en época de gran crisis, Badebec pensó que era necesario proveer de alimentos al hijo; fue así como, junto con Pantagruel, nacieron sesenta y ocho esclavos, cada uno de los cuales llevaba un mulo del cabestro; nacieron también nueve dromedarios cargados de jamones y lenguas ahumadas de vaca, siete camellos con enormes alforjas de anguilitas y de legumbres de todas clases.

Pantagruel llegó al mundo cubierto de pelo como un oso, lo que hizo decir a una de las comadres: «Ha nacido con todo el pelo, lo que significa que hará cosas maravillosas y, si vive, será hombre de leyenda.»

Así llegó Pantagruel, entre risas y lágrimas, pues su madre murió al nacer él. Su padre, entre la muerte de Badebec y el nacimiento de su hijo, no sabía qué hacer. Lloraba y reía al mismo tiempo.

Un día que Gargantúa estaba de gran banquete, temeroso de que le pasara algo al niño, lo hizo sujetar a la cuna con pesadas cadenas de hierro. Una de éstas, más adelante, se usó para cerrar de noche el puerto de La Rochela. El pobre Pantagruel no pudo romperlas, pero se levantó con gran vigor y, llevando la cuna a cuestas de modo que parecía una tortuga, llegó a la sala del banquete.

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Después de cantar y bailar tres danzas del tiempo de vendimia, Panurgo oyó la respuesta del Oráculo de la Botella: «¡Trink!» El vino tiene el poder de llenar el alma con toda la verdad, todo el saber y toda la filosofía.

Cuando estuvo en edad de estudiar, fue primero a Orleáns y después a París. Allí conoció a Panurgo que volvía de Turquía, donde había estado prisionero; el pobre llegaba tan seco como un arenque ahumado.

Panurgo fue el amigo más querido de Pantagruel y guerrearon juntos contra los dípsodas o «bebedores». Después de la conquista, Pantagruel llevó una colonia de utopianos a Dipsodia para poblarla y embellecerla.

Panurgo fue nombrado señor de Salmigondis y pronto sintió deseos de casarse. Pero antes pidió consejo a Pantagruel, interrogó a la suerte, se esforzó en interpretar sueños, consultó a toda clase de gentes, sabios y locos, y por fin decidió visitar el Oráculo de la Botella.

Comenzaron entonces una serie de aventuras que llevaron a Panurgo, Pantagruel y al Hermano Juan a los países más fantásticos y exóticos.

En los mares helados vieron palabras que se habían congelado durante una guerra estallada a principios del invierno. Allí habían quedado gritos de hombres y de mujeres, ruidos de armas, relinchos de caballos y malas palabras, pero ahora se deshelaban con la llegada de la primavera y Pantagruel podía oirías. Llegaron por fin al Oráculo de la Botella, donde fueron admitidos por la sacerdotisa Bachuc que los recibió en el templo.

De la Botella Sagrada surgió la palabra «Trink», que quiere decir «¡Bebed!»

Y bebieron vino de Falerno, brindaron e hicieron versos.

Fuente Consultada:
Las Aventuras de Garngantua y Pantagruel LO SE TODO Tomo V Editorial CODEX

Leyenda de Icaro y Dédalo Mito Griego

Leyenda de Ícaro y Dédalo

Minos, rey de la isla de Creta, había llamado a su corte a un arquitecto genial para construir un palacio donde pensaba confinar al Minotauro, horrible monstruo mitad hombre y mitad toro, que se nutría de carne humana y había nacido de la unión de Pasifae con un toro.

El arquitecto se llamaba Dédalo. El palacio que construyó era tan complicado que quien se aventuraba por sus laberintos perdía el sentido de la orientación: erraba por salas, galerías, escaleras y pasajes que parecían no conducir a ninguna parte; vagaba sin la esperanza de retornar a la luz. Pero Dédalo no imaginaba que este laberinto, que debía llevar su nombre, llegaría a ser su propia prisión.

Efectivamente, Minos lo hizo encerrar en él para castigarlo por la ayuda que prestó a Teseo cuando éste combatió contra el Minotauro, y acaso también porque temía que el astuto arquitecto revelara el plan del edificio.

Pero Dédalo estaba acompañado por su hijo Icaro, y para devolverle la libertad, el ilustre prisionero preparó un plan de evasión. Ya que cada puerta estaba celosamente guardada por un centinela, el cielo era el único camino hacia la libertad. Pero sólo los pájaros podían moverse en el aire. Después de haber meditado largamente, Dédalo creó un aparato que debía permitirles volar.

En realidad era un abarato muy simple, compuesto por dos alas semejantes a las del murciélago, pero a la medida del hombre. Para sujetarlas a la espalda, Dédalo empleó cera, materia que consideró suficiente para unir las distintas partes de su mecanismo.

El día que ambos pares de alas estuvieron terminados (¡cuánto tiempo necesitó el inventor para armarlas, procurándose los materiales necesarios sin despertar la sospecha de sus guardianes!), Dédalo fijó uno de ellos en la espalda de su hijo, diciéndole: «Hoy volaremos, y como dos águilas nos elevaremos en el espacio.»

Habiéndole colocado las alas, explicó a ícaro que debía mover sus brazos continuamente, porque sólo el movimiento podía sostener en el aire algo más pesado que el aire mismo.

dedalo pone alas a Icaro

Un día Dédalo tuvo la idea de hacer dos pares de alas para  ser fijadas sobre la espalda. Precursor de Leonardo de Vinci, pensaba que el hombre podía volar si empleaba máquinas semejantes a las grandes alas de los pájaros. Cuando las alas estuvieron terminadas, burlando la vigilancia, Dédalo e Icaro lanzáronse al espacio como pájaros.

Cuando su hijo le aseguró que había comprendido y estaba dispuesto a seguirlo, Dédalo se arrojó al vacío desde lo alto de la torre donde se encontraban. Icaro lo imitó, y ambos, batiendo las alas como pájaros, comenzaron a volar.

Debió ser una sensación maravillosa. El padre, prudente, sabía reprimir su alegría, pero el joven, estimulado por esta fuga aérea que lo liberaba definitivamente de su prisión en Creta y lo asemejaba a los pájaros que tan a menudo había admirado en sus vuelos, abandonó toda moderación. Olvidó los consejos de su padre.

El itinerario que Dédalo había trazado durante las largas horas de su cautiverio dirigíase hacia el norte de Grecia, donde acaso el valeroso arquitecto había nacido, y lo esperaría un familiar. Pero la ruta prevista por Dédalo exigía sobrevolar el mar a baja altura, y casi rozando las olas.

El imprudente Icaro subía cada vez más; quería alcanzar a las estrellas contempladas en sus noches cretenses por encima de las paredes de su prisión real. Allá arriba brillaban Orión y otras constelaciones maravillosas  que parecían invitar  al  joven alado.

Inútilmente Dédalo trató de hacer volver a su hijo, suplicándole que descendiese junto a él, que no desafiase a los poderes siderales y no se aproximase a la espada que Orion tiene en su mano ni a la pedrería que constituye la Osa Mayor.

El joven no lo oía, porque la distancia que lo separaba de su padre era demasiado grande, y tampoco sospechaba el peligro a que se exponía prosiguiendo su ascensión hacia el sol.

dedalo cae al mar

El imprudente hijo de Dédalo, continuando su ascensión, y olvidando los consejos de su padre, quería alcanzar las estrellas, pero no se percató que los rayos del sol fundían la cera que unía las plumas de sus alas.

Dédalo, rezagado en las capas inferiores de los cielos, gritaba, pero su voz no alcanzaba a su hijo temerario. ¡Oh, cuánto mejor hubiese sido permanecer cautivo en Creta y no construir ese maldito par de alas!. Los dos evadidos habían llegado en su vuelo más allá de las Cícladas; Paros, la de mármoles raros,  y  Délos,  amarrada por  cadenas  de plata, habían quedado atrás hacía mucho tiempo, y oteábanse las Espórades.

Allí estaba Calinos, allí Samos y allí Quío. Podían haber descendido en una de estas islas y gozar en ella la libertad negada por Minos. Pero Icaro continuó elevándose hasta alcanzar tal altura que los rayos del sol fundieron la cera y las plumas se desprendieron dispersándose sobre las olas. Y como el esqueleto de las alas no podía por sí solo sostenerlo, el desdichado precipitóse al mar entre Quío y Cos.

Impotente para auxiliarlo, Dédalo presenció el trágico fin de su hijo. Desesperado, prosiguió su vuelo hasta la isla de Quío. Pero ¿qué alegría podía darle la libertad conquistada, ahora que había perdido a su querido hijo?.

Más tarde, este brazo de mar que separa la isla de Quío de la de Cos tomó el nombre de mar Icáreo, en recuerdo del joven héroe legendario que perdió la vida víctima de su excesiva audacia.

Fuente Consultada:
LO SE TODO Tomo II Editorial CODEX – Mitos y Leyendas: Dédalo e Icaro

Leyenda de Perseo y la Medusa Resumen Pelea Contra Las Gorgonas

Leyenda de Perseo y Su Lucha Contra las Gorgonas

Según las predicciones del oráculo de Delfos, Acrisio, rey de Argos, moriría a manos de uno de sus nietos. Por este motivo, cuando de su hija Dánae nació Perseo, la madre y el niño fueron puestos en una canasta y arrojados al mar.

Pero las olas impulsaron la frágil embarcación hasta la isla de Sérifo, una de las Cíclades. Dito entonces fue encargado por el Destino de conducir a la mujer y a su pequeño a tierra firme. Dito era hermano de Polidecto, rey de Sérifo, quien dio hospitalidad a los náufragos en su palacio.

Perseo creció y se transformó en un robusto joven; cuando advirtió que Polidecto aspiraba a casarse con su madre, se opuso enérgicamente a las pretensiones del rey; éste, con la esperanza de desembarazarse del joven, le encomendó una empresa sobrehumana: traer la cabeza de la Medusa, la única mortal de las tres Gorgonas (las otras dos eran Euríale y Esteno).

En la mitología griega, una gorgona  era un despiadado monstruo femenino a la vez que una deidad protectora procedente de los conceptos religiosos más antiguos. Su poder era tan grande que cualquiera que intentase mirarla quedaba petrificado, por lo que su imagen se ubicaba en todo tipo de lugares, desde templos a cráteras de vino, para propiciar su protección. La gorgona llevaba un cinturón de serpientes, entrelazadas como una hebilla y confrontadas entre sí.

Cualquier otro hombre hubiera rechazado el desafío, pues era por todos sabido que la Medusa transformaba en piedra a quien osara mirarla. Tal vez este prodigio fuera para los antiguos la simbolización del remordimiento que nadie puede vencer. Perseo no vaciló e inmediatamente se aprestó a realizar la dificilísima prueba. Los obstáculos eran terribles desde el comienzo.

Nadie conocía, en efecto, el lugar en que se encontraban los monstruos y aun suponiendo que Perseo llegara hasta allí, ¿cómo evitaría el ser transformado en estatua? Por fortuna, acudieron en su ayuda Hermes (Mercurio), «quien le dio una daga de diamantes y Palas Atenea (Minerva), quien hizo lo propio con su escudo (égida).

Le dijeron asimismo que debía llevar además de éstos, otros tres objetos mágicos: un par de botas aladas (como las que calzaba Hermes), una alforja prodigiosa y el casco de Hades (Plutón), que tenía el poder de hacer invisible a aquel que se lo pusiera. Sólo las hermanas de la Medusa eran capaces de indicarle el sitio donde hallaría esos indispensables instrumentos.

Las Gorgonas tenían un solo ojo y un único diente que usaban por turno para ver y comer. Sus manoseran de bronce y sus cabellos de ensortijadas y silbantes víboras. Eran viejas, obstinadas y caprichosas. Cuando el joven, luego de prolongada marcha, logró descubrirlas, no contestaron a las preguntas por él formuladas.

PERSEO

Perseo, entonces, dando prueba de gran habilidad, se apoderó del único ojo que poseían los monstruos, amenazándolas con retenerlo hasta tanto no le respondieran. Ante el temor de perder su ojo, las tres viejas, en medio de airadas protestas, le dieron los informes que necesitaba. El audaz mancebo fue así en busca de las Ninfas que vivían en las proximidades y que habrían de proporcionarle las botas aladas, la alforja y el casco.

En el mismo instante en que hubo calzado las botas aladas, Perseo fue transportado por los aires hasta el sitio donde se hallaba la Medusa, quien en el momento de su llegada estaba sumida en profundo sueño. Marchando de espaldas hacia ella (para evitar el ser petrificado) y valiéndose al mismo tiempo de su bruñido escudo a manera de espejo, se aproximó a ella y la decapitó con su puñal de diamantes.

Arrojó luego esta fatal cabeza en el interior de la alforja que tenía la propiedad de conservarla intacta. De la sangre que manaba del cuello surgió, por encantamiento, un caballo alado: Pegaso. Perseo montó sobre él y de regreso a Sérifo pasó por Etiopía donde tenía lugar un horrible drama.

Cefeo remaba entonces sobre Etiopía, y su mujer Casiopea había cometido la imprudencia de afirmar que la hija de ambos, Andrómeda, era más hermosa que las Nereidas. Éstas, juzgándose ofendidas, impulsaron a su dios, Poseidón (Neptuno) a que las vengara. Las olas marinas comenzaron a invadir las costas de Etiopía, y de los húmedos abismos emergió un monstruo de talla formidable que se ensañó contra hombres y animales.

Consultado inmediatamente por Cefeo, el oráculo de Zeus (Hanimon en Egipto) respondió que existía sólo un medio de poner fin a esta masacre: atar sobre una roca a Andrómeda y ofrecérsela al despiadado ogro.

El pueblo, que veía en Andrómeda el objeto de la cólera contra él desatada, consideró justo tal sacrificio. Cefeo y Casiopea se resignaron a seguir las prescripciones del oráculo y se despidieron de su hija, que, con admirable valor y resignación esperaba el cumplimiento de su destino.

Un tremendo rumor se propagaba ya por entre las olas ensordeciendo a todos aquellos que permanecían en la orilla: el monstruo emergía de las ondas y avanzaba hacia su víctima. Pero, de pronto, el cielo entero pareció estremecerse: era el poderoso batir de las alas de Pegaso que llegaba montado por el valiente Perseo. El caballo mágico se abatió sobre el monstruo, y con su formidable espada el héroe le asestó numerosos golpes mortales en diversas partes del cuerpo. De esta manera Perseo liberó a Andrómeda, quien poco más tarde se transformaría en su esposa.

Pero las bodas fueron perturbadas por un penoso acontecimiento; durante el desarrollo de la ceremonia nupcial, Fineo, hermano del rey Cefeo y por consiguiente tío de Andrómeda, se aproximó a la joven pareja. Su deseo era impedir que otro hombre desposara a la que muchos años antes le fuera prometida. Venía acompañado por un grupo de hombres armados, dispuestos a lanzarse sobre el extranjero. Perseo no vaciló: extrajo de la alforja, que permanentemente colgaba de su hombro, la cabeza de la Medusa y la ofreció a la mirada de aquellos guerreros, que vociferaban amenazantes.

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Andrómeda salvada por Perseo (1515, Galería de los Uffizi, Florencia), evoca la acción emprendida por Perseo para liberar a la princesa Andrómeda, ofrecida en sacrificio a un monstruo marino para aplacar la cólera del dios Poseidón.

Todos, incluso Fineo, quedaron inmediatamente convertidos en estatuas. Finalizada la ceremonia nupcial, Perseo y Andrómeda se dirigieron rumbo a Sérifo. Allí Perseo se presentó ante el pérfido Polidecto con el fin de anunciarle el cumplimiento de la empresa que, para perderlo, éste le había impuesto. Sacó de la alforja la cabeza del monstruo para mostrársela, y en el acto el tirano fue a su vez convertido en estatua de piedra negra.

Perseo dio entonces el trono de Sérifo al pacífico Dito por quien, tiempo atrás, fuera salvado junto con su madre, en el mar. Obsequió la cabeza de Medusa a Palas Atenea y después, acompañado de Dánae y de Andrómeda, se dirigió hacia Argos. Pero en el transcurso del viaje se detuvo en Larissa para participar en los juegos públicos que allí se llevaban a cabo.

De esta manera se cumplió la predicción hecha a Acrisio, quien, enterado de la llegada de su nieto, se había refugiado en esta ciudad. Un día, mientras competía en destreza y fuerza con los atletas, Perseo lanzó el disco con tal impulso que éste, rebotando sobre el suelo, fue a golpear el pecho de Acrisio, provocándole la muerte.

Desolado de ser, aunque involuntariamente, el asesino de su abuelo, Perseo no quiso reinar sobre Argos y prefirió subir al trono de Tirinto. Fundó diversas ciudades, entre ellas Micenas, donde más tarde habría de reinar Atreo.

La mitología nos relata otra aventura de Perseo tan maravillosa como las anteriores. Durante su viaje a Etiopía, llegó al jardín de las Hespérides (en las costas de Berbería), donde reinaba el titán Atlas, quien le negó hospitalidad, temeroso de que el héroe le robase las manzanas de oro.

Perseo le mostró la cabeza de la Medusa y Atlas quedó transformado en esa imponente cadena montañosa que atraviesa el África del Norte. Luego valiéndose del casco de Hades, logró robar algunas manzanas del jardín de las Hespérides.

Fuente Consultada:
LO SE TODO Tomo II Personaje: PERSEO Editorial CODEX

Leyenda de Sanson y Dalila Resumen Para Niños

Leyenda de Sansón y Dalila
Resumen Para Niños

Sansón fue un héroe hebreo del Antiguo Testamento y que durante 20 años fue juez de las tribus de Israel, antes de la instauración de la monarquía  La Biblia narra que su padre llamado Manóaj, tenía por esposa una mujer estéril, pero se le apareció un ángel y le prometió un hijo, con la condición  que debía ser  una persona consagrada al servicio de Dios.

No debía cortarse el pelo y, debido a la fuerza sobrenatural que obtuvo gracias a su cabellera, Sansón realizó grandes hazañas, entre las que se cuentan el despedazamiento de un león y la matanza de 1.000 filisteos con la quijada de un asno.

LEYENDA DE SANSÓN Y DALILA: Durante cuarenta años, los filisteos dominaron en Israel, pero Dios, para ayudar a su pueblo oprimido, hizo nacer entre los hebreos a Sansón. No hizo de él un gran capitán de ejército, sino que lo dotó de una fuerza maravillosa, sobrehumana, puesto que su misión era la de liberar a los hebreos de la servidumbre al enemigo.

Un ángel anunció a la madre el nacimiento de un hijo; ella se alegró muchísimo y sacrificó un cabrito al Señor.

Cuando el niño nació, el padre y la madre lo consagraron a Dios delante del Arca del Señor y, como testimonio de esa consagración, hicieron un voto a Dios en nombre de Sansón, por el cual éste —según la ley de los nazarenos que habían prometido a Dios no cortarse el cabello y apartarse de las bebidas embriagantes— mantendría la cabellera sin tocar para indicar su desapego a las cosas terrenas y su absoluta dedicación al Señor.

Su fuerza era el orgullo de los hebreos y dominaba a los enemigos de Israel, que la temían. Un día, habiendo bajado a las viñas de Timnah, le salió al encuentro un león, fiera que hubiera espantado a un hombre armado, pero Sansón lo enfrentó sin ningún temor, y con la sola ayuda de sus manos lo mató como si fuese un cabrito.

Después de algunos días volvió al mismo lugar para ver qué había sido del león, y descubrió entre sus restos un enjambre de abejas y un panal. Sansón lo tomó y lo comió, y, durante un banquete ofrecido por su padre, Sansón propuso el siguiente enigma: «De aquél que devoraba salió el alimento, del fuerte salió la dulzura.» Después, la esposa filistea de Sansón, conociendo la respuesta, la comunicó a su gente.

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Nadie, ya sea directamente o con engaños, lograba vencer Ja fuerza de Sansón; entonces los filisteos pagaron a una mu jer, Dalila, para que cautivara al juez de los israelitas y le arrancara el secreto de su fuerza. Ella lo ató con siete cuerdas retorcidas que él destrozó sin ningún trabajo.

Sansón se enfureció por esto, y, en la época de la cosecha, apresó trescientos zorros uniéndolos en parejas y atando antorchas entre sus colas. El dolor enloqueció a los animales que echaron a correr por los campos enemigos quemando todos los cultivos.

Como represalia, los filisteos prendieron fuego a la casa de Sansón y acamparon en la tierra de Judá, pidiendo que se les enviara a aquél que había, arrumado sus sembrados. Los hombres de aquella tierra, temiendo la ira de los filisteos y con el fin de salvar sus vidas y sus bienes, decidieron entregar a Sansón, al cual capturaron mediante una estratagema.

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Un día, los intentos de Dalila se vieron coronados por el éxito, porque finalmente Sansón le confió que para conservar su fuerza no debería hacerse cortar los cabellos jamás. Entonces la mujer le hizo cortar la cabellera mientras él dormía.

Luego lo ataron fuertemente con dos gruesas sogas pensando que ya lo tenían en su poder y lo condujeron al campo enemigo. Los filisteos se alegraron muchísimo ele tener en sus manos a Sansón, pero éste se hallaba poseído por el espíritu del Señor y las sogas fueron destrozadas por la fuerza de sus brazos como un lienzo que arde al ruego.

Entonces se arrojó sobre los enemigos de su tribu y en seguida dominó la lucha; solo contra todos los filisteos, armado con una mandíbula de asno, mató más de mil hombres. Debido al calor del sol y al ardor de la lucha, sintió gran sed. Entonces, una piedra hueca se abrió y de ella brotó un abundante y vigoroso manantial de agua.

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Después Dalila llamó a los filisteos,  que se apoderaron de Sanson sin que éste pudiera oponer resistencia, porque Dios abía quitado su protección cuando él rompió el voto de no dejarse cortar los cabellos.

Desde aquel momento Sansón fue reconocido como juez de Israel y gobernó a su pueblo durante veinte años. Su fuerza era inmensa; un día, dirigiéndose a la ciudad filistea de Gaza para pasar allí la noche, se enteró de que sus enemigos le habían preparado una emboscada apostando algunos soldados en el exterior de las murallas, con el fin de matarlo a la mañana, cuando saliese.

Sansón intentó huir, pero la puerta de la ciudad estaba cerrada. Entonces, arrancándola de su marco, la usó a manera de escudo y se instaló sobre el monte que defendía la ciudad. Los filisteos, asombrados por su fuerza, no osaron capturarlo.

Pero él, que era el terror de los ejércitos y no temblaba en ninguna batalla, cedió ante la adulación. Los filisteos pagaron a una mujer llamada Dalila y la enviaron a la tienda de Sansón, para que descubriera el secreto de su fuerza misteriosa. Y un día Sansón confió a Dalila que el secreto de esa fuerza estaba en sus cabellos; entonces la mano de Dios se apartó de su cabeza. Guando, con la complicidad de Dalila, le cortaron los cabellos durante el sueño, su fuerza, que provenía de Dios, ya se había alejado de él.

Sansón cayó así en manos de sus enemigos. Ciego y escarnecido, fue puesto a mover la rueda de un molino Los filisteos, llenos de alegría, hicieron sacrificios en honor de Dagón, su dios, y llevaron a Sansón al templo, que estaba lleno de gente, para burlarse de él. El prisionero fue colocado cerca de las columnas sostenían la bóveda del templo. Sansón, entonces, rogó a  Dios  para  que  le  restituyese  por  última  vez fuerza.

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Sansón  fue cegado,  según  se acostumbraba  con  los  vencidos y por suprema decisión se le obligó a mover la rueda de un molino.

Se apoyó en las columnas y las sacudió con sus zos hasta que se destrozaron. El templo cedió y se derribó con gran estrépito, junto con Sansón, dentro del templo, habían quedado tres mil filisteos,  mas de cuantos enemigos del pueblo de Israel él había matado en toda su vida.

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Después de haber aprisionado a Sansón, los filisteos organizaron una gran fiesta de gracias y condujeron al templo también al prisionero. Apoyado en las dos columnas que se apoyaban  la  bóveda  del templo,   Sansón  rogó  a  Dios  a devolviera su antigua fuerza. Su deseo fue atendido y sa cudió las columnas hasta  que el templo se derrumbó, muriendo Sansón y tres mil filisteos.

Los hermanos de Sansón recompusieron su cuerpo y lo sepultaron junto al de su padre, el justo Manoaj.

Fuente Consulatada:
LO SE TODO Tomo I Editorial CODEX – Leyenda de Sansón y Dalila

Biografía de Plauto y Las Comedias Latina Autor Romano

Biografía de Plauto y Sus Comedias

Plauto (c. 254-184 a.C.), dramaturgo cómico romano que alcanzó una enorme popularidad entre sus contemporáneos y ejerció una notable influencia en la literatura dramática postrenacentista europea. Plauto nació en Sársina, Umbría. Según la leyenda se trasladó a Roma y siendo muy joven Plauto logró una pequeña fortuna como autor y actor, pero la perdió en negocios. Realizó numerosos viajes por el Mediterráneo y observó de cerca la vida de la gente de mar.

Para ganarse el pan, Plauto buscó trabajo en un molino; allí debía dar vueltas a la pesada piedra. Mientras realizaba esta tarea creaba en su imaginación los personajes y las intrigas.

Plauto escribió un gran número de obras que le valieron un éxito inmediato, y pronto la fama. Sus obras le dieron gran reputación y ha sido considerado como el fundador de la comedia latina, si bien es innegable que fue ante todo un imitador de los griegos. El mismo dirigía la puesta en escena de sus piezas.

El público de Planto estaba constituido por gente de todaslas clases sociales: artesanos, militares, patricios, negociantes;  todos acudían con gran interés a las representaciones de sus obras; su teatro era más popular que artístico.

plauto comedia La primera guerra púnica terminó con la batalla naval de las islas Egates (año 24 a. de C.), y los romanos sintieron en los años siguientes la necesidad de juegos y diversiones, en los que no pensaron en los días de angustia.

Agreguemos que, paulatinamente, habían ido transformándose sus primitivas costumbres, gustando luego de espectáculos más refinados, en los que el espíritu tenía una importancia creciente.

Así, a partir del año 240 a. de C. se representó la primera tragedia de autor romano, obra de un género superior al de los cantos y danzas y a las atelanas, con diálogos cómicos cuyos personajes no cambiaban.

Esta tragedia, compuesta por Livio Andrónico, esclavo griego llevado a Roma, era ella misma una adaptación del teatro heleno. Marcó el punto de partida de una fecunda producción, a través de la cual el público romano conoció los principales héroes y las leyendas de los griegos.

Pero los romanos deseaban también obras de carácter más ligero, que les proporcionaran horas de alegría, haciéndoles olvidar sus males pasados y sus preocupaciones.

Un talentoso autor vino a llenar esta necesidad: fue Titus Maccius Plauto. Nació en el año 254 antes de nuestra era, en Sarsina (Umbría), y antes que seguir viviendo pobremente en su pueblo natal prefirió tentar la suerte, viajando para ello a Roma, donde integró en calidad de autor  y  actor  un  conjunto  que  representaba  atelanas.

Aprendió su oficio realizando arreglos y adaptando las comedias griegas, y sobre todo observando, en vivo, las costumbres de gente de todas las clases sociales, con la que diariamente convivía en la gran ciudad. Así logró reunir una pequeña fortuna, y se cuenta que durante algún tiempo se dedicó al comercio.

El amplio conocimiento del lenguaje de los hombres de mar, que revelan sus obras, hace suponer que también realizó viajes por el Mediterráneo, hasta el día en que la suerte lo abandonó. Se arruinó, y para subsistir debió aceptar el duro trabajo de mover la piedra de un molino. Este incesante andar en círculo y el esfuerzo que debía realizar para empujar la viga fijada a la piedra eran faenas agotadoras. Sin embargo, durante ese tiempo halló temas para sus obras y construyó todo un mundo teatral que aún hoy perdura.

Allí adonde cualquier otro hombre hubiera encontrado tan sólo motivos de desesperanza, él aguzó su espíritu, arecentó su caudal de recursos cómicos, acentuó su personalidad. Las tres comedias que escribió en las breves pausas de su labor le recompensaron con un éxito ampliamente merecido.

Después de tantos días de miseria volvió al teatro, y esta vez para toda la vida. Fue grande su fama, y era ya un hombre rico cuando murió en el año 184, con más de 70 años de edad.

A tal punto fue apreciado su arte, que se le atribuyeron muchas comedias de las que no es autor. Varrón 116 al 27 a. de C.) estimaba que había diecinueve piezas auténticas. Se poseen en la actualidad veinte comedias de este autor, creyéndose que son auténticas todas ellas. He aquí, con una breve reseña del asunto, y en el orden en que fueron presentadas:

La asmaría: Esta comedia tiene por tema las alegres peripecias del anciano Demetrio, marido obtuso, quien, dominado por una esposa altiva, trata de sustraerle las veinte monedas que le ha reportado la venta de unos asnos, pues él desea obsequiarlas a su hijo, cuyas calaveradas alienta.

El mercader: Un joven ha comprado, en su viaje, una hermosa esclava. Desea llevarla a su madre, como sirvienta. Pero al padre del joven le parece la esclava muy de su gusto.

La escota: Es ésta tal vez la obra maestra de Plauto. Un pescador retira de las aguas una valija que contiene los juguetes de la hija de su amo, víctima de un rapto. Devuelta por las aguas después de un naufragio, esta niña llega a ser, sin saberlo, cliente de su padre.

El anfitrión: En esta obra se han inspirado Moliere y Gíraudoux. Júpiter, para seducir a Alcmena, esposa de Anfitrión, adopta los rasgos de este último.

Los menecmos (los gemelos): Imitada por Shakespeare en su Comedia de los errores. Dos gemelos que se parecen asombrosamente, pero que vivieron separados durante mucho tiempo, se vuelven a encontrar en una ciudad. Todos los confunden, y ello da origen a divertidos equívocos.

El soldado fanfarrón: Farsa cuya víctima es un pretendido héroe infatuado de su persona, de quien todos se burlan solapadamente, empezando por su criado Palestrión. Éste había hecho una abertura en la pareü para que su amo pudiera visitar a su prometida.

El cofre: Comedia que trata de cómo, después de múltiples aventuras, se descubre el origen de una doncella que había sido abandonada, cuando niña, en un cesto de juguetes.

Stichus: Representada en el año 200, esta comedia refiere la historia de dos hermanas a quienes su padre reprocha ser fieles a sus maridos, pues la pobreza obliga a éstos a emigrar a otro país. Regresan enriquecidos, y la virtud es así recompensada.

El persa: Es una farsa urdida contra el avaro Dordalus, burlado por un amigo que se había disfrazado de mercader persa.

Epidicus: Un anciano compra una muchacha, a la que ha oído tocar la lira, creyendo que es su hija. El joven que la ha vendido utiliza el dinero para comprar a su hermana, a quien no conoce. El anciano ha sido engañado, pero la muchacha es reconocida, y el esclavo que armó la tramoya es libertado.

La aulularia: En El avaro de Moliere encontramos una adaptación de este mismo argumento. El héroe de Plauto encierra su tesoro en una marmita en vez de usar un cofre.

El fantasma: Tranión hace creer a su amo, Filolaclés, a su regreso de un viaje, que hay fantasmas en la casa. Éste es el punto de partida de intrigas y enredos en los que Plauto ha puesto de manifiesto todo su virtuosismo, y que han inspirado a Regnard el Retorno imprevisto.

El gorgojo: Aventuras de un hombre sin escrúpulos, de imaginación fecunda, que vive con astucia e ingenio.

Escudolus (primera representación en 191): Refiere una sucesión de intrigas del esclavo Pseudolus. Éste sustrae dinero al viejo Simón y al inescrupuloso Ballion.

Los cautivos: A pesar de las fechorías del esclavo Stalagmus, el anciano Hegión encuentra y libera a su hijo.

Las dos báquides: Historia de dos hermanas gemelas que engañan a dos ancianos y a sus respectivos hijos.

El bruto: La acción gravita en torno a una hermosa mujer quien, para burlarse de un militar, finge ser madre de un niño nacido misteriosamente. Se refiere también a un esclavo bruto quien, finalmente., es educado.

El cartaginés (Poenulus): El anciano Hannon descubre que dos de sus esclavas son sus propias hijas, víctimas de un rapto, y encuentra a su sobrino, quien ama a una de ellas.

El hombre de los tres denarios (Trinumus): Después de una serie de aventuras cómicas, un tesoro es devuelto a su legítimo dueño. Esta comedia fue imitada por Andrieux en su obra El tesoro.

Casína: Dos esclavos de la misma casa buscan a una esclava: el uno, para beneficiar al padre; el otro, al hijo. La suerte favorece al anciano, pero, finalmente, éste será vencido por la astucia.

La vivacidad de los diálogos y la originalidad de los caracteres no fue igualada por autor alguno después de la muerte de Plauto. Aun Terencio, que le sucedió y escribía para las familias aristocráticas de Roma, con las que convivía, no supo infundir a sus comedias la imaginación, siempre actual, de
Plauto.

Plauto ha tomado gran parte de los argumentos de sus comedias de los autores griegos: Tenandro (años 342 al 290 a. de C.), que sólo conocemos por el autor latino y por las imitaciones de Terencio, y, en particular, de Menandro.

Abundan en sus obras los cambios bruscos de situaciones y toda clase de recursos; los cuadros se suceden en orden imprevisible y sorprenden continuamente al espectador.

Casi siempre los ancianos se nos muestran ridículos y engañados, presas de un sentimiento de amor más natural en la edad juvenil; los hijos son pródigos e irrespetuosos; los esclavos, bribones. Estos caracteres están trazados con mucho relieve y color; los diálogos son excelentes, los versos están escritos con esmero. Plauto conocía ciertamente muy bien a los hombres de su época; supo retratarlos y divertirlos. Su éxito sobrepasó al del mismo Terencio (Publíus Terentius Afer), el otro gran poeta cómico latino.

Terencio, nacido en Cártago hacia el año 185 a. de C., llegó a Roma en calidad de esclavo del senador Terencio Lucano, quien le educó y le otorgó la libertad. Dio a la escena varias comedias y se granjeó la amistad de Escipión Emiliano. De todas sus comedias, seis han llegado hasta nosotros con su. texto íntegro: Andria, Hecyra (la suegra), El verdugo de si mismo, Phormio, Eunuchus, Los hermanos.

Existe una gran diferencia entre Plauto y Terencio; este da mayor importancia a la vida interior de sus personajes, pero tiene en cambio menos comicidad. Algunos críticos han sostenido que debería ser considerado superior a Plauto, por la mayor elegancia de su forma y su habilidad en la descripción de los sentimientos.

Pero estos argumentos no son suficientes para preferir a uno u otro. Plauto no trabaja con buril, no es un retratista delicado ni un orfebre en el relieve de caracteres. No se detiene en detalles, pero su trazo es vigoroso; es maestro en su oficio. Su inspiración aparece como desprendida de una masa incandescente y forja una obra sólida, sin pensar en pulirla o cincelarla.

Terencio jamás se apartó de los modelos griegos: bebía y se inspiraba en ellos. Su deseo era escribir para un público culto, para los patricios, por quienes fue estimado y admirado.

Plauto, que había conocido la vida de la gente pobre, que se vio reducido a mover las piedras de molino para ganarse el sustento, escribió para la plebe y no vaciló en emplear el lenguaje de que se valía este mismo pueblo. Tanto uno como otro renovaron el teatro romano y contribuyeron a darle gloria.

Moliere, el célebre autor cómico francés (1622-1673), ha imitado el Phormio de Terencio en Los engaños de Scapin, y se inspiró en Los hermanos para su obra La escuela de los maridos. Barón, discípulo de Moliere, ha realizado una adaptación de Andria para la escena europea.

Terencio viajó a Grecia para estudiar de cerca el teatro. El barco en que regresaba naufragó. Traía consigo las obras de Menandro y de algún otro comediógrafo que pudiera satisfacer las orientaciones que le imprimía a su teatro, y esta desgracia le afectó de tal modo que al poco tiempo murió (año 159 a. de C.).

Entre ios autores latinos posteriores a Plauto y Terencio podemos citar a Titunius, T. Quinctus Atta y Lucius Afraníus. Ninguno de ellos, empero, igualó a sus antecesores en popularidad.

Recordemos por fin estas palabras que Roma entera repetía un siglo después de la muerte de Titus Maccíus Plauto: «Si las musas hubieran hablado latín, habrían elegido el lenguaje de este poeta.» La posteridad le tributaba en esta forma su primer y mejor homenaje en el corazón de cada hombre.

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Un conjunto de actores que viajaba sobre un carro de bueyes llevo a las provincias y difundió en ellas las comedias de Plauto. Las adaptaciones de sus comedias gustaron no tan sólo a la plebe, sino también a los espectadores más delicados, porque aquel poeta cómico, casi bufonesco, era un inagotable inventor de situaciones y un creador de expresiones y de palabras, contribuyendo así a una más efectiva asimilación de la cultura griega por parte de sus compatriotas.

Fuente Consulatada:
LO SE TODO Tomo I Editorial CODEX – Plauto y sus coemdias latinas

La Leyenda de Niobe Castigada por Arrogante Literatura Griega

LA LEYENDA DE NíOBE
LITERATURA GRIEGA ANTIGUA

Níobe, en la mitología griega, hija de Tántalo y de la reina de Tebas. Su marido, el rey Anfión, era hijo del dios Zeus y un gran músico. Níobe le dio siete hijos muy bellos y siete hijas preciosas. Castigada por su arrogancia al pretender que se le rindiera culto a ella y no a Leto, alegando que tenía más hijos, Níobe sufrió un tremendo castigo, pues los dioses ordenaron a Ártemis y Apolo que mataran a sus hijos. Desconsolada, se convirtió en una piedra que siempre estaba húmeda debido a sus lágrimas.

El mito de Níobe inspiró a un gran número de escultores antiguos y modernos que le dieron diferentes y emotivas interpretaciones. La literatura latina asimiló también la leyenda griega, y así la encontramos en las Metamorfosis de Ovidio, donde alcanza su más hermosa expresión.

El mito de Níobe es uno de los más famosos de la literatura griega. La hija de Tántalo, casada con Anfión, a cuyo lado remaba sobre Tebas, era conocida por la soberbia de su carácter. Solía envanecerse, aunque sin razón, de su familia, célebre por los crímenes y bajezas cometidos: Tántalo, en efecto, había traicionado a los dioses revelando los secretos de éstos, y Júpiter lo había condenado a sufrir en el Tártaro el hambre y la sed.

Además, su hermano Pélope tenía dos hijos: Atreo, que fue rey de Argos y de Micenas, y Tiestes. Atreo, movido por el odio, llevó su crueldad al  extremo  de matar a los dos hijos de Tiestes para servírselos a éste en un abominable banquete.

La sacerdotisa Manto, quien, según la leyenda, habría de emigrar más tarde a Italia, para fundar la ciudad de Mantua, vivía entonces en Tebas. Era hija del adivino Tiresias y mantenía el culto de Latona. Un día, Manto invitó a las mujeres de Tebas a ofrendar un sacrificio en honor de esta diosa, madre de Apolo y de Diana.

Niobe Literatura Griega

Niobe  interrumpió  la  ceremonia  proclamándose  superior  a Latona, que sólo tenía dos hijos.
La venganza de los dioses no tardó en cumplirse. La primera flecha arrojada por Apolo dio muerte al hijo mayor de Níobe, que mostraba a sus hermanos menores su habilidad de jinete.

Las matronas de Tebas acudieron presurosas y celebraron, tal como se les había pedido, fastuosos ritos; pero en el momento más solemne la ceremonia fue interrumpida por la súbita llegada de Níobe, ricamente vestida. La reina habló de esta manera a las mujeres allí reunidas: «¿Por qué, mujeres de Tebas, rendís semejantes honores a quien sólo ha tenido dos hijos? Soy yo quien merece vuestro homenaje, yo, que he dado la vida a siete hijos y a siete hijas, que igualan a Apolo y a Diana en inteligencia y belleza.»

Estas sacrilegas palabras provocaron el estupor de las tebanas, quienes creyeron que Níobe habia enloquecido, pero, mostrando obediencia a su reina, abandonaron la ceremonia.

La arrogancia de Níobe ofendió profundamente a Latona, quien exigió a Diana y Apolo la ven garan de la mortal que había osado igualarse a divinidades e interrumpir el sacrificio que se ofrendaba. Diana y Apolo acataron inmediatatamente la voluntad de su madre.

Los hijos de Níobe habrían de ser sus primeras víctimas. Estos se encontraban en un prado, bajo los muros de la ciudad, donde practicaban, además de la equitación, diversos juegos atléticos, rivalizando entre ellos en rapidez y habilidad.

El mayor de los hijos, Ismeno, mientras demostraba su audacia de jinete fue alcanzado por una flecha de Apolo y se desplomó, sin vida. Sin darles tiempo para refugiarse, el arquero divino dio muerte a los otros hijos de Níobe; éstos cayeron uno tras otro, bajo la mirada aterrada de los esclavos que los acompañaban.

Tremendo fue el dolor que la terrible noticia causó a la reina, mas recobrándose luego, llamó a sus hijas.

Reunidas a su alrededor, las niñas lloraron a sus hermanos, caídos bajo las flechas vengadoras, míentras Níobe desafiaba aún al cielo. «Mira diosa, clamaba, mis siete hijos han muerto, pero me quedan mis hijas. Son siete, más numerosas, pues, que los hijos de los que te enorgulleces. Por cierto, que tú jamás serás superior a mi.»

Desde lo alto del Olimpo, también esta vez Latona oyó las palabras de la reina y encomendó la venganza a Diana.

Un instante más tarde, la mayor de las hijas de Níobe, caía muerta a los pies de su madre; las otras seis corrieron igual suerte. En vano Níobe, estrechando entre sus brazos a la última y más querida de sus hijas, suplicaba a la diosa le concediera, al menos, la vida de ésta. Diana fue inflexible y no escuchó sus ruegos.

La desgraciada madre quedó petrificada por el dolor. Sólo entonces las divinidades se mostraron clementes: la transportaron hasta una montaña donde, metamorfoseada en roca, llora su pena, bajo la forma de una fuente inagotable.

Níobe, hija de Tántalo y hermana de Pélope, reinaba sobre Tebas junto a su esposo Anfión.
Estaba más orgulloso de sus hijos, siete varones y siete niñas, que de.su corona real, y llevó su osadía hasta el ex-tremo de  querer que se la prefiriese a Latona.

Este mito fue conocido por Homero, quien hace alusión a él en el vigesimoquinto canto de la Ilíada; inspiró además a Esquilo una tragedia que, lamentablemente, no ha llegado hasta nosotros; pero es, sin duda, en las Metamorfosis de Ovidio, donde esta leyenda alcanza su interpretación más bella y poética.

El trágico destino de la reina de Tebas conmovió no sólo a poetas y escritores, sino también a los más grandes escultores griegos. El grupo de los Niobides cuyo autor fue Praxíteles o Escopas (los historiadores no se han puesto aún de acuerdo sobre este punto), ornó durante largo tiempo el frontón de un templo que se erigía sobre la Acrópolis de Atenas.

De este grupo sólo nos ha llegado el personaje de Níobe, quien, de pie, estrecha sobre su corazón a la menor de sus hijas. La más hermosa copia que se ha hecho del espléndido original se encuentra en la Galería de los Oficios (Florencia).

Fuente Consultada:
LO SE TODO Tomo I Editorial CODEX – Mitos y Leyendas Griegas – NIOBE

Concepto de Epopeya Ejemplos y Características Historia

LA EPOPEYA EN LA HISTORIA EJEMPLOS Y SUS CARACTERÍSTICAS

Poesía épica, también llamada epopeya, representa un género poético que se caracteriza por lo magnífico de su tono y su estilo.

Generalmente trata de sucesos legendarios o históricos de importancia nacional o universal.

Por lo general se centra en un individuo, lo que confiere unidad a la composición.

A menudo introduce la presencia de fuerzas sobrenaturales que configuran la acción, y son frecuentes en ella las descripciones de batallas y otras modalidades de combate físico.

Ejemplos de Epopeyas

Estos son los títulos de algunas epopeyas muy conocidas

Generalidades. La epopeya es un poema narrativo de gran extensión.

La forma básica es la epopeya heroica, o sea, la que tiene un héroe de la leyenda, del mito o de la historia como personaje principal y trata de hazañas y aventuras bélicas; la relación desdeña los detalles triviales y adocenados y tiende a lo elevado y grandioso.

Los elementos mitológicos desempeñan un papel central, tanto cuando la sucesión de los acontecimientos está inspirada por el reino de los dioses clásicos o nórdicos antiguos como cuando lo es por los símbolos cristianos.

La epopeya existe en diferentes estadios de evolución en casi todos los pueblos y parece que ha surgido en épocas heroicas, en sociedades primitivas feudales.

Los primeros intentos de poemas épicos han sido seguramente creados por los poetas cortesanos que príncipes, guerreros y reyezuelos tenían para alabar sus hazañas.

Es discutible si la epopeya más antigua, oral y anónima, que antes fue llamada epopeya popular, a diferencia de la pulida y culta epopeya artística, ha sido verdaderamente una literatura de todo el pueblo.

Su sello aristocrático es en general evidente y la opinión de que las epopeyas plenamente desarrolladas fuesen una especie de creación colectiva del pueblo está abandonada.

Cada obra supone un gran poeta como creador, aunque éste, en cierto grado, sea el redactor definitivo de un material literario ya existente.

La poesía épica del Oriente. La epopeya heroica más antigua que se conoce es el Gilgamesh babilónico, que en 12 libros cuenta las luchas y aventuras del rey Gilgamesh, desconocido por la historia.

Esta epopeya se conoce por fragmentos de hacia 2000 años a. de C, pero su redacción es probablemente más antigua. Una producción épica altamente desarrollada existe también entre los hindúes (Mahabharata y Ramayana), los persas (Shahname de Firdusi), chinos, hebreos y egipcios.

Las epopeyas homéricas. La epopeya heroica europea tiene sus modelos más grandiosos en la llíada y la Odisea, que comprenden alrededor de 16.000 y 12.000 versos hexámetros, respectivamente.

Probablemente han nacido en la costa de Asia Menor; se han indicado Esmirna o Chíos como pueblos natales de Homero.

Evidentemente los acontecimientos de la llíada han tenido, en cierto grado, un fondo histórico; las excavaciones efectuadas han confirmado que Troya fue quemada hacia el año 1200 a. de C.

La epopeya cuenta sólo 51 días del sitio, que durante diez años los griegos pusieron a Troya. El héroe dominante es Aquiles, cuyo triunfo sobre Héctor significa el punto decisivo de la guerra.

Es característico de la desapasionada objetividad y la noble humanidad de Homero que Héctor y los demás tróvanos estén descritos con la misma simpatía y rodeados del mismo esplendor que los héroes helénicos. Entre los troyanos participan algunos dioses en el combate, pero al fin la suerte fatal en el platillo de la balanza de Zeus pesa a favor de los griegos y con esto es inminente la derrota de Troya.

Un velo trágico cubre los acontecimientos de la llíada. El tema del delito y del castigo es constante, y Aquiles elige el glorioso duelo contra Héctor, aunque sabe que su propia muerte, según el juicio del destino, va a ocurrir poco después de la de su adversario.

La Odisea tiene un ambiente menos trágico. La relación del regreso lleno de aventuras de Ulises de Troya y su venganza sangrienta sobre los jactanciosos pretendientes en su isla natal Itaca, donde le espera su fiel esposa Penélope, ha sido inspirada en gran parte en las andanzas fantásticas de monstruos marinos, gigantes y brujas. Pero aquí hay también cuadros realistas de la vida cotidiana y el punto de vista no es, como en la llíada, limitadamente aristócrata.

También las clases sociales inferiores entran en el enfoque visual: pastores y esclavos desempeñan un papel importante. Además, la figura de la mujer aparece mucho más destacada.

Famosos episodios son, entre otros, la aventura con el cíclope tuerto, la visita de Ulises al Tártaro y la descripción llena de encanto gracioso de la joven Nausicaa.

Así como en la llíada la acción propiamente dicha está concentrada en un tiempo corto y una gran parte de las aventuras las cuenta el propio Ulises durante su estancia entre los fayacos; técnica narrativa que luego se utiliza asiduamente.

caballo de troya

Epopeya Griega de la Guerra de Troya

La Eneida. Tomando por modelo las epopeyas homéricas escribió Virgilio la epopeya nacional del imperio romano, La Eneida (publicada por vez primera después de la muerte de su autor, en el año 19 a. de C).

Su héroe es el troyano Eneas, quien, bajo la protección de Afrodita, consigue huir de su ciudad natal en llamas y después de muchas aventuras y luchas funda el reino romano.

Los seis primeros libros están inspirados en la Odisea, los seis últimos en la llíada y el hexámetro es todavía el metro épico.

Pero las diferencias son evidentes. Virgilio quiere dar forma a una idea, expresar la emoción nacional y moral del tiempo augusteo y sus grandes sueños respecto al futuro.

Es moralista y tiene un fuerte interés religioso que falta en Homero; es sabio y artístico, donde Homero fue espontáneo y sencillo, sus relaciones son ricas en detalles y sentimientos, pero les faltan la fresca alegría narrativa de Homero.

Eneas es un tipo de héroe completamente diferente a Aquiles y Ulises, es suave y religioso y no aparece en la misma figura plásticamente expresiva y vital. Un párrafo brillante de la epopeya es la descripción en el libro sexto de la visita al Tártaro.

Entre otras cosas, gracias a ella tuvo Virgilio una autoridad sin igual entre los sabios de la Edad Media, que se creían encontrar con una adivinación del nacimiento de Jesucristo; La Eneida quedó durante mucho tiempo como modelo  de los poemas épicos.

La poesía épica medieval eu Europa oriental y septentrional. Epopeyas heroicas conservadas en traducción oral son las rusas llamadas byliny, que probablemente tienen su origen en la primera parte de la Edad Media.

Esta literatura se ha formado alrededor de acontecimientos y principios históricos y evidentemente ha sido redactada en las cortes de los magnates, poco tiempo después de los acontecimientos relatados, los «byliny» han sobrevivido a través de los siglos entre los campesinos rusos, pero una copia metódica no se realizó hasta mediados del siglo  XIX.

En el mismo tiempo hizo Elías Lonnrot su grandioso trabajo de recolección y registro de las canciones antiguas finlandesas, que también se habían conservado en la tradición popular oral. La redacción definitiva de su obra, Kalevala, salió en 1849 y comprende 22 795 versos partidos en 50 libros.

El material en el que se basaba Lonnrot es muy heterogéneo y sólo parcialmente de carácter épico; también su edad varía: muchos poemas tienen su origen en tiempo precristiano.

Los héroes más destacados son Vainomoinen y Lemminkainen. Mitología, magia y brujería popular son los elementos predominantes. Varios trozos tienen un carácter fuertemente lírico.

La epopeya heroica germánica más antigua es Beowulf, escrita por un anónimo autor anglosajón, probablemente en el siglo VIII. El único manuscrito conservado es del siglo X. Beowulf es el nombre del protagonista, del héroe que realiza las aventuras.

Las más importantes son la lucha con el brujo Grendel y la madre bruja en el fondo del lago y la obligatoria matanza del dragón. La narración se refiere principalmente a Dinamarca y toma una parte de su material de cuentos heroicos nórdicos.

La gran figura heroica de la épica popular germánica es Sigurd Fafnesbane, cuya historia sangrienta y trágica se cuenta en una gran cantidad de canciones en irlandés antiguo, en la llamada Edad antigua.

En la tradición alemana su nombre es Sigfried.

El material de cuentos que se había desarrollado alrededor de este personaje se reunió al principio del siglo XIII en el gran poema épico Niebelungenlied. (ver: Nibelungos)

Algunos de los episodios relatados evocan acontecimientos de la historia del tiempo de las invasiones.

Así corresponde Atle (en alemán Etzel) a Atila. Los momentos principales de la narración son el combate de Sigurd contra el dragón Fafner.

La conquista del oro del Rin, sobre el cual pesa una maldición, su matrimonio con Gudrum (en alemán Kriemhild), el drama de celos alrededor del triángulo Gudrum, Brunhild y Sigurd, que termina con el asesinato del héroe, y los sangrientos combates familiares después de su muerte.

La épica medieval en Europa occidental y meridional. La épica francesa de la Edad Media ofrece dos tipos principales: la epopeya heroica, chanson de geste y la epopeya cortés, román bretón.

Aquélla está redactada en metro decasílabo con asonancia y ha sido cantada o recitada con acompañamiento de música por artistas profesionales. La figura central en el mayor grupo de chanson de geste es Carlomagno; sus hazañas y las de sus vasallos se glorifican en ellas.

La más antigua conservada y en todos sentidos la más importante en la Canción de Rolando, cuyo manuscrito más antiguo procede del año 1100 aproximadamente.

La realidad histórica—una pequeña escaramuza entre Carlomagno y los montañeros vascos—se ha transformado en el poema en una batalla gigantesca entre moros y cristianos, en la que éstos, dirigidos por Rolando, realizan maniobras increíbles, animados por su misión de guerreros de Jesucristo.

La epopeya tiene un carácter muy cristiano; los elementos de la Biblia y de la leyenda son evidentes.

También está imbuido de las ideas feudales sobre la fidelidad.Es evidente que Virgilio en ciertos aspectos ha servido como modelo.

La épica heroica es masculina. La mujer desempeña un papel insignificante. La épica caballeresca, por el contrario, es una poesía ante todo para mujeres y sobre mujeres.

Ha sido leída o recitada para un círculo íntimo en las salas de los palacios y en las casas de las mujeres.

El material procede de la Antigüedad, especialmente de Ovidio, y de cuentos orientales y celtas. Famosas son las novelas del Rey Arturo y Los caballeros de la Tabla Redonda, de Parsifal y el Sagrado Grial y de la trágica pasión de Tristón e Isolda.

Los autores no son anónimos, como ocurre respecto a la «chanson de geste».

Durante el período de florecimiento del género, 1150-1220, trabaja entre otros el maestro Chrétien de Troyes, quien refina la psicología erótica y queda como modelo del estilo.

En Alemania representa esta épica caballeresca Wolfram von Eschenbach y Gottfried von Strassburg. Otro tipo de épica medieval es el Poema del Cid español, que cuenta la vida del héroe nacional Rodrigo Díaz de Vivar. Está probablemente escrito en la mitad del siglo XII.

La épica del Renacimiento. Los autores épicos del Renacimiento toman modelos antiguos, Virgilio ante todo, pero tratan la forma prescrita con gran libertad y sellan sus obras con su propia individualidad.

En Italia se escriben epopeyas en latín, Petrarca, entre otros, pero las grandes obras en italiano no surgen hasta el florecer total del Renacimiento, así como al final.

Los motivos se toman en general de los cuentos y de la heroica y caballeresca poesía medieval.

Orlando es el héroe en Orlando innamorato (Orlando enamorado, 1486), de Boyardo, y en el Orlando furioso (1516), de Ariosto.

Con su tono extáticamente romántico, su ligera ironía y su elegancia chispeante éste se distingue especialmente de sus predecesores.

El tema erótico desempeña como en la novela caballeresca un papel destacado, así en Ariosto—cuyo héroe se vuelve loco de un amor infeliz—como en Tasso, en cuya epopeya de cruzada Jerusalén libertada (1581) el amor del caballero a la bruja Armida se describe con ardor sensual.

El metro es en los dos ottave rime. Una variante de la octava es la llamada «estrofa de Spenser», utilizada por Spenser en The Faerie Queen (La reina de las hadas, 1590-96).

La epopeya de Spenser es, debido a su alegoría, una forma diferente: novela caballeresca lírico-romántica, declaración programática poética y religiosa y código moral para los jóvenes aristócratas a la vez. Os Lusiadas (Los Lusiadas o Los portugueses, 1572), obra del portugués Camoens, tiene menos fantasía romántica que los anteriores.

Esta epopeya en octavas, como la de Virgilio, muy patriótica, presenta en diez cantos la historia de Portugal y alaba ante todo las hazañas de exploración de Vasco de Gama.

La épica en los siglos XVIII y XIX. Con el progreso de la novela en prosa pierde la epopeya su posición dominante.

Es verdad que hasta el final del romanticismo se crea una gran literatura épica y se desarrollan nuevas formas, pero después de la revelación del realismo el género va muriendo poco a poco.

El retorno hacia la Antigüedad, con Virgilio como modelo, tiene en los siglos XVII y XVIII varios representantes.

Ante todo destaca Voltaire, cuya Henríada (1728), en pomposos alejandrinos, alaba a Enrique IV, pero a la vez expresa las ideas de la Ilustración.

Muy dependientes de modelos volterianos son, entre otras, la epopeya nacional Svenska friheten (La libertad sueca), de Dalin, y Táget óver Balt (El paso sobre el Belt), de Gyllenborg.

El arte fantástico del Renacimiento y la ironía juguetona de Ariosto se reflejan en el Oberon (1780), del alemán Wieland.

Aquí se usa, a tono con el estilo, la Octava, como también más tarde en los cuentos versificados de Byron,—de los cuales el más interesante es Don Juan (1824-29)—, éstos también están en cierto grado inspirados por el poema épico del Renacimiento italiano.

Entre los muchos cuentos románticos versificados merecen mención Eugenio Onieguin (1831), de Puskin, Helge (1814), de Oehlenschlager, y el Cuento de Frithiof (1820-25), de Tegner.

Una forma especial es la epopeya idílica. Tiene en general menos extensión y se puede caracterizar como una pintura de género, en ambiente burgués, que en oposición a la epopeya heroica se demora en detalles cotidianos e íntimas emociones.

Su desarrollo está relacionado con el renacimiento homérico del neoclasicismo.

La primera obra es Louise (1788), de Voss, un idilio campesino en el ambiente de la casa de un pastor, que, con la Odisea como modelo, reintroduce los epítetos homéricos y el hexámetro con sus amplias pinturas como metro épico.

Voss inspira a Goethe Hermann y Dorotea (1797), que, junto a los acontecimientos de la Revolución Francesa, cuenta una burguesa historieta familiar y expresa sentimientos patrióticos.

Representantes suecos de este género son los poemas en hexámetros de Runeberg: Los tiradores de alce (1832), Hanna y La Noche Buena.

La épica religiosa. Dentro de la épica religiosa, muchas veces el relato propiamente dicho desempeña un papel menos importante que la predicación cristiana.

Por esto a veces la designación epopeya resulta equívoca. Pero se puede utilizar para la Divina Comedia, de Dante, que en tres grandes partes, con un total de 100 cantos en tercetos, cuenta el viaje de Dante a través del Infierno y el Purgatorio hasta el Paraíso.

Su guía hasta la cumbre del monte purgatorio es Virgilio, que simboliza la sabiduría humana; luego se une con la amada de su juventud, Beatriz, la representante de la religión.

A pesar de sus alegorías complicadas, la Divina Comedia es una obra viva y pujante, que, con emocionante fuerza realista y con grandiosa fantasía visionaria, expresa las ideas religiosas y políticas de Dante.

Su único competidor es Milton.

En el Renacimiento tardío se hicieron muchos intentos de crear una gran epopeya cristiana, pero sólo con El Paraíso Perdido (1667) se realiza completamente la aspiración.

El deseo de Milton es el de explicar a los hombres la justicia de Dios, y consigue dar una forma palpable a sus ideas en un relato grandioso y sugestivo en verso blanco no rimado.

Una de las partes más bellas de la obra es la narración del viaje de Satanás a través del cosmos al globo terrestre recién creado.

Influencias de Milton se pueden observar en el poema en hexámetros Mesías (3 cantos, 1748, terminado en 1773), obra del prerromántico alemán Klopstock, que tiene carácter épico, aunque su poesía lírica a modo de himno hace la propia riarración menos dominante.

Un poema épico sueco, con mitología cristiana y de carácter religioso, es Vladimir el Grande (1817), de Stagnelius, que en hexámetros clásicos trata un motivo ruso de la Edad Media.

Fuente Consultada
Enciclopedia ENCARTA
FACTA Enciclopedia Sistemática Tomo 4

Las Guerras Médicas Causas y Desarrollo Cronologia

Causas de las Guerras Médicas – Grecia Contra los Persas

Este enfrentamiento entre el poderoso imperio persa y las polis griegas encabezadas por Atenas y Esparta señala el comienzo del periodo clásico en Grecia.

Los griegos designaron a los persas con el nombre demedos, término que, en pluridad, correspondía a un pueblo emparentado con ellos y que formaba parte de su imperio

Aunque generalmente se habla de las guerras médicas con referencia a los dos intentos de invasión de la Grecia continental por los persas (490-478 a.C.), el conflicto entre ambos pueblos fue más prolongado, y las tensiones continuaron hasta la conquista del imperio persa por Alejandro Magno, en 330 a. C.

Introducción y Causas:

Al llegar al siglo V a.C., en el mundo antiguo sobresalían el inmenso imperio persa, gobernado por Darío, y las repúblicas griegas, independientes entre sí, que prosperaban materialmente y habían alcanzado un notable desarrollo cultural.

Entre ambos se encontraban las colonias griegas emplazadas en el Asia Menor que se empeñaban en conservar su tradición helena, aunque sometidas a la dominación persa que las ahogaba en sus posibilidades de desarrollo y les impedía el normal abastecimiento de trigo desde el mar Negro.

Fue en estas circunstancias que, en el año 499 a.C., la colonia griega de Mileto, situada en la Jonia, se rebeló contra los persas y con la ayuda de Atenas emprendió la lucha contra Sardes, sede de la satrapía más próxima, que fue saqueada e incendiada.

El rey Darío juró vengar esta afrenta y para no olvidar su juramento ordenó a uno de sus esclavos que todos los días le repitiera tres veces que debía acordarse de los atenienses.

En poco tiempo los persas recuperaron la iniciativa y vencieron a los jonios —que habían quedado solos— en Efeso y luego destruyeron sus naves en las proximidades de la isla de Lade.

De esta manera Mileto, que fue arrasada, quedó nuevamente sometida y todas las colonias griegas del Asia Menor prometieron acatamiento a los persas.

Seguidamente, Darío envió emisarios a todas las ciudades de la Helade, para exigirles la sumisión, como represalia por la ayuda prestada por Atenas a la colonia sublevada. Todas, las ciudades griegas, con excepción de Esparta y Atenas, se sometieron ante el rey persa.

Tal actitud asumida por los espartanos y atenienses, significó el comienzo de las guerras médicas, así denominadas, porque los griegos llamaban medos a los persas.

La revuelta de Jonia

En 545 a. C. Ciro el Grande había extendido la soberanía persa sobre Asia Menor, incluyendo las polis griegas de la costa y las islas próximas (Jonia).

Éstas soportaban cada vez peor la pérdida de su autonomía, la imposición de gobiernos tiránicos y la competencia comercial de los fenicios, favorecidos por los persas. Por ello, en 499 a. C. estalló una revuelta encabezada por Aristágoras de Mileto contra el dominio de los persas aqueménidas.

Los rebeldes lograron tomar y destruir Sardes (498), sede del sátrapa—gobernador provincial— persa, y la rebelión se extendió desde el Bósforo hasta Chipre; se enviaron embajadores a la península Helénica para pedir ayuda, pero sólo las ciudades de Atenas y Eretria enviaron algunos barcos.

Mientras tanto, los persas recuperaron la iniciativa. Aprovechando la desunión entre los sublevados fueron imponiendo de nuevo su autoridad sobre ellos. La vic­toria naval de Lades (495) y la destrucción de Mileto, cuyos habitantes fueron deportados a Mesopotamia, señalaron el restablecimiento del poderío persa.

Los disturbios habían convencido al rey persa Darío de que para asegurar su dominio en Asia Menor debía controlar todo el Egeo, incluyendo las polis de Europa. La expedición dirigida por Mardonio, yerno de Darío, sometió Tracia y Macedonia (492), pero la destrucción de su flota junto al monte Athos le impidió avanzar más allá.

Maratón: En 490 una gran expedición con 50.000 hombres al mando de Datis y Artafernes salió de Cilicia para castigar a Atenas y Eretria por su participación en los sucesos de Jonia.

Les acompañaba Hipias, antiguo tirano ateniense, hijo de Pisístrato, que todavía contaba con partidarios en la ciudad, a pesar de la reciente instauración de la democracia por Clístenes (507). Tras someter las Cícladas y tomar Eretria, este ejército desembarcó en la llanura de Maratón, al nordeste de Atenas.

Las tropas atenienses, integradas por 10.000 hoplitas (infantería pesada) y algunos aliados de Platea, dirigido por Milcíades, decidió atacar y cargó inesperadamente contra los persas, rechazándolos hasta el mar(490).

El soldado Filípides, que había vuelto de Esparta justo a tiempo para la batalla, corrió los 42 kilómetros que separaban Maratón de Atenas para dar la noticia de la victoria; el esfuerzo le costó la vida.

El rápido regreso de las tropas a Atenas impidió un nuevo desembarco del ejército persa, que se retira finalmente a Asia. Los espartanos llegaron demasiado tarde para servir de ayuda, y la gloria de Maratón correspondió por entero a la democracia ateniense.

La muerte de Milcíades (488) llevó al poder a Temístocles, que emprendió una importante reforma de la flota, aprovechando los ingresos extraídos de los nuevos filones de plata de las minas del Laurión (483).

La segunda guerra médica: Las revueltas en el imperio y la muerte de Darlo (486) impidieron a los persas. Gran parte de las polis griegas (con algunas excepciones importantes) se unieron para su defensa en la Liga Helénica, fundada en el congreso panhelénico del Istmo (481), a pesar de las recomendaciones de neutralidad o sumisión del oráculo de Delfos.

Esparta, la mayor potencia militar griega y líder de la Liga del Peloponeso, encabezaría sus fuerzas. realizar una nueva expedición de castigo. Pero en 484 el nuevo rey Jerjes, hijo de Darío, comenzó los preparativos de una gran campaña para invadir Grecia.

Las cifras proporcionadas por el historiador griego Herodoto son seguramente exageradas, pero es probable que la expedición contase al menos con 300.000 hombres y 600 navíos, además de una espectacular logística.

CRONOLOGÍA
546a.C.  Los persas conquistan el reino de Lidia y las ciudades y colonias griegas de Asia.
500 a.C. Las ciudades jonias se rebelan contra el dominio persa. Incendio de Sardes.
493 a. C. Darío I destruye la flota y el ejército de los rebeldes jonios. Mileto, que inició la revuelta, es saqueada.
492 a. C. El general persa Mardonio toma con su ejército Tracia y Macedonia.
490 a.C.  Primera guerra médica. Los persas conquistan las Cicladas occidentales y arrasan Eretria. Victoria ateniense en Maratón.
480 a. C.  Segunda guerra médica. Jerjes, sucesor de Darío I, invade Grecia. Fracasa el intento de detener a los persas en el paso de las Termpilas. Victoria naval griega en Salamina.
479 a. C.  Victoria de los hoplitas espartanos en Platea y de la flota ateniense en Micala (Jonia). Fin de la segunda guerra médica.
478 a.C.  Atenas funda, junto con muchas polis costeras e insulares del Egeo, la liga de Délos,
477 a.C. Pausanias, rey de Esparta y héroe en Micala, es destronado por su despotismo.
471 a.C. En Atenas, el gran estratega de Salamina, Temístocles, es condenado al destierro. Comienza su gobierno Cimón.
465 a. C. Atenas pasa a la ofensiva contra Persia. Vence en la doble batalla del Eurimedonte
448 a. C. Paz de Calías, ya en el período clásico. El Imperio persa reconoce la hegemonía ateniense en el Egeo.

En junio de 480 el inmenso ejército de Jerjes, con el Gran Rey al frente, cruzó los Dardanelos por un doble puente de barcas.

Avanzó fácilmente a través de Macedonia y Tesalia, y no se encontró con la primera línea de defensa griega hasta llegar al desfiladero de las Termópilas en tierra y el cabo Artemisión en el mar.

Los 7.000 hombres mandados por el rey espartano Leónidas rechazaron durante dos días al ejército persa, hasta que una traición permitió a éste cruzar por un paso secreto y rodearlos.

Ante la inevitable derrota, Leónidas envió a sus tropas al sur, permaneciendo él con 300 hoplitas espartanos y 700 hombres de Tespis y Tebas. Todos perecieron en defensa de la posición. Esta resistencia desesperada permitió a la flota griega, encabezada por los atenienses, replegarse ordenadamente y conservar sus efectivos.

El ejército de Jerjes avanzó entonces por Grecia central, con el apoyo de algunas polis. La nueva estrategia griega era plantear la defensa del istmo de Corinto, cerrando el paso al Peloponeso.

Atenas fue evacuada por sus habitantes y ocupa­da por los persas, que incendiaron la acrópolis como represalia por la destrucción de Sardes dieciocho años antes.

Pero Temístocles convenció al estado mayor griego para presentar batalla a la flota persa en la bahía de Salamina, cerca de Atenas.

Se sirvió de una estratagema para atraer a la numerosa escuadra enemiga hacia un angosto paso y privarla de capacidad de maniobra; al cabo de unas horas era vencida por las trescientas naves griegas, ante los ojos de Jerjes (septiembre de 480).

El dominio del mar había pasado a los griegos, y Jerjes regresó a Asia para orga­nizar refuerzos, aunque una nueva insurrección en Babilonia le impidió renovar sus campañas en Europa.

Dejó en Grecia un importante ejército al mando de Mardonio, reforzado con aliados griegos (tesalios, macedonios, beocios).

Mientras éste invernaba en Beocia surgieron disputas en el seno de la Liga Helénica sobre la estrategia a seguir. Esparta y las ciudades del Peloponeso pretendían mantenerse a la defensiva en el istmo, mientras que Atenas, Megara y Egina querían expulsar al enemigo de sus puertas.

Tras graves tensiones y una nueva invasión persa del Ática, al fin se decidió el envío de un ejército aliado a Beocia, al mando del espartano Pausanias.

Sus 40.000 hoplitas y 7.000 auxiliares (el mayor ejército nunca reunido por los griegos) se enfrentaron al superior ejército persa en la llanura de Platea (primavera de 479).

A pesar de su ventaja inicial, Mardonio fue vencido y muerto, y gran parte de su ejército destruido.

Su lugarteniente Artabazo condujo a los supervivientes de vuelta a Asia. Al mismo tiempo, una flota griega mandada por el rey espartano Leotiquidas destruía una base naval persa y las naves fondeadas en Mícala, frente a la isla de Samos.

No sólo se había salvado la in­dependencia de las polis de Grecia, sino que éstas controlaban ahora el Egeo. La flota mandada por Pausanias tomó Bizancio, abriendo el paso al mar Negro, y las islas de Quíos, Lesbos y Samos se unieron a la Liga (478).Sin embargo, una vez conjurado el peligro persa la unidad griega resultó efímera, por los intereses contrapuestos de las diferentes ciudades.

La Liga de Delos: Esparta, poco amiga de aventuras fuera del Peloponeso, se desinteresó de los asuntos del Egeo oriental, arrastrando consigo al resto de la Liga del Peloponeso.

Fue Atenas, apoyada en su potente flota, la que tomó la iniciativa y formó la Liga de Delos (476) con numerosas polis de las Cícladas, Asia Menor y la zona de los estrechos.

La alianza, comprometida en la lucha por la liberación de las ciudades griegas de la dominación persa, fue diseñada por el ateniense Arístides el Justo. É

ste compartió el poder en Atenas con Cimón, hijo de Milcíades, partidario de la lucha a ultranza contra los persas. Temístocles, que veía en el poder de Esparta la verdadera amenaza para la grandeza ateniense (como se demostraría poco después en las guerras del Peloponeso), fue des­plazado del poder (471).

En 468 Cimón venció a la escuadra persa en el Eurimedonte.

El fracaso de una expedición a Egipto y los sobornos persas lograron expulsarlo del poder, y la facción popular encabezada por Efialtes rompió las relaciones con Esparta, disolviendo la Liga Helénica (460).

Sin embargo, Cimón recuperó el poder y dirigió una nueva campaña en Chipre, donde murió (450).

Sus victorias permitieron a su cuñado Calias firmar con los persas la paz que lleva su nombre (449), que aseguró la libertad de las ciudades griegas y frenó a los persas en el Egeo.

Atenas, con la ayuda de sus aliados, se había convertido en la potencia hegemónica del mundo griego, desarrollando un poderoso imperio marítimo y comercial. Sus abusos y la oposición de Esparta conducirían posteriormente a la guerra del Peloponeso.

Temístocles
General y político (525-460 a. C.)

Estadista ateniense nacido en el seno de una familia modesta, no obstante lo cual pudo convertirse en una relevante figura en su ciudad y asumir la jefatura del partido democrático cuya divisa era: Guerra contra los persas.

Convencido de la necesidad que tenía Atenas de contar con un puerto y una flota, dedicó todos sus esfuerzos a procurarle ambas cosas.

Así, durante su arcontado (493 a. C.) hizo votar la construcción del puerto del Pireo, si bien al año siguiente una expedición persa paralizó las obras que sólo pudieron ser retomadas en tiempos de Pericles.

Luego se propuso la construcción de doscientas galeras, para lo cual derivó los recursos obtenidos en la explotación de las minas de Laurión, que antes eran repartidas entre los ciudadanos, a las arcas del Estado.

Temístocles pudo realizar sus planes luego del destierro de Arístides y venció a los persas en la batalla de Salamina (480 a. C.); pero luego fue víctima de intrigas y calumnias y condenado al ostracismo. Se refugió junto a Artajerjes, pero cuando éste quiso convencerlo de traicionar a su patria, se negó terminantemente y se suicidó con veneno.

Biografia de Aristoteles Pensamiento aristotelico Filosofia Medieval

Biografía de Aristóteles El Pensamiento Aristotélico

En el siglo IV a.C. un filósofo griego llamado Aristóteles encuentra un método infalible para demostrar sus teorías. Primero compara dos afirmaciones verdaderas y, después de compararlas, extrae una conclusión, que tiene, por tanto, que ser cierta. Este tipo de razonamiento se conoce como «silogismo».

La influencia del último de los grandes filósofos griegos, Aristóteles, en la cultura occidental europea fue inmensa y aún perdura.

Durante más de 2.000 años, el enorme prestigio de su obra sirvió pera instruir a generaciones de filósofos y científicos.

La trascendencia de Aristóteles se basó en su aguda observación de la naturaleza y su capacidad para sistematizar el pensamiento de su época, convirtiéndolo en el fundador de la ciencia occidental.

(Estagira, 384 – Calcis, 322, a. C.) Filósofo griego. Junto con Platón, el más importante de la Antigüedad y, posiblemente, el de mayor influencia en la posteridad.

biografia de aristoteles filosofo griego

El inventor de los silogismos fue Aristóteles, el pensador más venerado e influyente de la Antigüedad, que vivió en Atenas en el siglo IV a.C.

El método lógico descubierto fue tan sólo uno de sus muchos descubrimientos. Aristóteles, que había sido discípulo de Platón, pensaba que el ser humano podía conocer la realidad a través del razonamiento.

Pero, a diferencia de su maestro, también creía que las personas debían observar la naturaleza y que podían aprender de sus propias experiencias.

Por este motivo, a lo largo de su vida se interesó por muchos campos de estudio diferentes, desde la lógica hasta la biología.

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BREVE FICHA BIOGRAFICA

•  Aristóteles nació en Estagira (hoy Stavro, actual Grecia). Era hijo de una
familia de médicos, y perdió a sus padres cuando aún era muy chico.

• A los diecisiete años partió hacia Atenas para formarse como filósofo en la Academia de Platón. Permaneció cerca de veinte años en la escuela; primero, como uno de sus alumnos y luego, colaborando como maestro.

• En el 347 a.C, al morir Platón, se dirigió a Assos (ciudad de Asia Menor), donde gobernaba su amigo, el tirano Hermias. Allí fue su consejero político y se casó con su sobrina Pitia.

•  En el 345 a.C. se trasladó a Pella (capital de Macedonia), donde se convirtió en maestro de Alejandro, hijo menor del rey.

• En el 335 a.C, al iniciar Alejandro su reinado, regresó a Atenas y fundó su propia escuela. La llamó «El Liceo» por estar ubicada en un jardín cercano al templo de Apolo Licio (protector de las ovejas contra los lobos).

Con el tiempo El Liceo se hizo tan conocido como la Academia de Platón. En clases y discusiones, que se hacían mientras maestros y alumnos paseaban por el jardín, Aristóteles realizó una importante tarea de investigación y de enseñanza en varias disciplinas.

•  En el 323 a.C, al morir Alejandro, estalló un sentimiento antimacedónico en Atenas, y Aristóteles tuvo que exiliarse. Cedió la dirección de El Liceo y se trasladó a Calcis (en la isla de Eubea), en donde murió al año siguiente.

Fue el primero en lograr que se considerara a la Filosofía como una de las ciencias principales.

En sus textos desarrolló sus ideas sobre la Lógica, la Política, la Literatura y la Ciencia.

Contribuyó a desarrollar en Occidente, ciencias muy destacadas, como la Ffsica, la Química y la Geografía.

Entre sus obras fundamentales se encuentran los escritos sobre Retórica, Ética y Política.

Su texto «Poética» es el tratado más completo sobro el teatro griego antiguo, y su influencia fue muy importante para todo el teatro occidental.

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Biografia:

Su padre, Nicómaco, fue médico personal del rey de Macedonia, Amnitas II, y por ello su situación social y económica fue siempre estable.

Al morir Nicómaco, Aristóteles fue adoptado por Próxenos de Atarnes, bajo cuya tutoría vivió, hasta que en el 367 a. C. marchó a Atenas e ingresó en la Academia. Allí, su primer maestro fue Isócrates y después Platón.

Aristóteles siguió las enseñanzas de la Academia hasta el año 347, en que murió Platón y le sucedió como director de la institución su sobrino Espeusipo.

Entonces, y en compañía de Teofrasto, regresó junto a Próxenos, su tutor, a Atarnea, Asia Menor.

Con Jenócrates, alumno de la Academia, que años más tarde llegaría a ser su director, gozó en Aso de la protección y ayuda de Hermias, antiguo condiscípulo suyo que había llegado al poder en Atarnea, como tirano.

Es posible que, para entonces, el estagirita ya hubiera escrito Eudemos y Protreptikós.

Hermias murió crucificado tras haber conspirado contra los persas, aliado con Filipo II de Macedonia. Aristóteles contrajo matrimonio con Pitiade, la sobrina e hija adoptiva del soberano muerto.

El filósofo viajó a Mitilene (en la isla de Lesbos), donde se estableció e inició con Teofrasto investigaciones sobre Biología.

En el 342 fue llamado por Filipo para encargarse de la formación y educación de su hijo Alejandro.

Aristóteles se trasladó a Pella a tal efecto, aprovechando la ocasión que se le brindaba para publicar la Ilíada y conseguir la reconstrucción de las murallas de Estagira.

La influencia que ejerció el filósofo sobre Alejandro fue de la máxima importancia. A ella se deberá, entre otras causas, el fenómeno del helenismo y de la expansión de la cultura griega por todo Oriente.

No obstante, Alejandro no asimiló los fundamentos políticos de la civilización de la Helade, rechazando el concepto de ciudad-estado como base de un sistema de gobierno.

Tras la batalla de Queronea, en el 335, Aristóteles regresó a Atenas.

Fundó el Liceo –así llamado por hallarse cerca del templo de Apolo Licio– e inició la actividad docente con independencia de la Academia platónica.

Pronto, sus alumnos recibieron el nombre de peripatéticos, por dar las clases mientras paseaban por el jardín y el peripato (especie de galería columnada).

Dos cursos simultáneos y diferentes se daban en el Liceo: uno, por la mañana, para los alumnos más adelantados y otro, por la tarde, para los menos iniciados.

Es uno de los pensadores decisivos de la historiaSu filosofía conjuga el empirismo y la abstracciónFue el preceptor de Alejandro Magno
 Sus estudios de biología son modelo de investigación Fundó la lógica como disciplina del razonamiento Introdujo las bases del método científico

Las necesidades de espacio obligaron a Aristóteles a alquilar un inmueble próximo, donde fue reuniendo una inmensa biblioteca, junto a una importante colección de mapas y material para el estudio de la Historia Natural, así como un archivo en el que, entre otros documentos, se recogieron las constituciones de gran parte de las ciudades griegas. Por primera vez, además, comenzó a estudiarse la historia de la primitiva filosofía griega.

aristotelesEn el 325, Alejandro Magno ejecutó a Calístenes, sobrino y colaborador de Aristóteles, lo que determinó la ruptura entre el filósofo y el soberano.

Pese a esto, a la muerte de Alejandro, en el 323, los sectores antimacedónicos atenienses acusaron de impiedad a Aristóteles y de haber colaborado en la destrucción del sistema griego en pro de un imperio unificador y centralista y de la fusión de la cultura de la Helade con la civilización bárbara de Oriente.

Aristóteles tuvo que marchar a Calcis de Eubea. Allí murió en el año 322, víctima de una enfermedad estomacal. Teofrasto le sucedió en la dirección del Liceo y de la Biblioteca.

Entre las obras más importantes del Estagirita se cuentan: el «Organon», tratado de lógica; la «Física»; la «Filosofía primera o Metafísica»; «Sobre el alma»; los tratados de moral: «Ética a Eudemo», «Ética a Nicómaco», la «Gran Ética» y la «Política», y, en fin, la «Poética» y la «Retórica».

El pensamiento de Aristóteles constituye uno de los pilares fundamentales de la civilización occidental y, como inspiración latente de todo un tipo de ciencia, filosofía y planteamiento racional, su influencia se extiende hasta la actualidad. Su división de las ciencias en teóricas, prácticas y poéticas, y sus esquemas lógicos, se han mantenido durante muchos siglos.

SUS OBRAS
Algunos escritores antiguos atribuyeron a Aristóteles cerca de un millar de obras. A nosotros nos han llegado cuarenta y siete, y no todas completas. Pero estas solas son suficientes para apreciar la extraordinaria calidad de su privilegiado intelecto. «En todas las cosas de la naturaleza existe alguna maravilla», dejó dicho Aristóteles. Y, fiel a este enunciado suyo, se dedicó a observar todos los fenómenos naturales.

Antes de él, la ciencia se hallaba todavía en sus primeros pasos. Hasta entonces, cuando no se lograba establecer las razones determinantes de un fenómeno natural, se creía en la intervención de alguna fuerza sobrenatural. Aristóteles fue el fundador de la ciencia: demostró que con el razonamiento se pueden explicar los fenómenos del universo.

Trató, por consiguiente de conocer las razones de una infinidad de fenómenos naturales. Muchas de sus observaciones, no obstante ser talentosas y evidenciar dotes de razonamiento poco común, hoy no son ya aceptables. Es menester no olvidar que formuló sus principios y deducciones con la sola ayuda de la «lógica», y sin realizar ninguna experimentación. Pero, a pesar de ello, no pocas de sus teorías conservan todavía todo su valor, después de transcurridos más de dos mil años, no obstante los progresos alcanzados en todos los campos del saber.

Entre las nociones que permanecen indiscutidas, por ejemplo, merece señalarse aquella, basada en sus estudios sobre zoología, por la cual dividía a los animales en dos grandes clases (correspondientes, casi exactamente, a las actuales de los vertebrados e invertebrados).

CURIOSIDADES:

TESTAMENTO: Solitario, enfermo y previendo su fin, Aristóteles redactó un testamento transmitido por el historiógrafo Diógenes Laercio, que es un ejemplo de humanidad por los recaudos que se toman a favor de sus herederos: su compañera Herpilis y sus hijos Pitias y Nicómaco.

Encomienda el cuidado de éste a la protección de su amigo Antipáter, lugarteniente de Alejandro Magno. Y ruega que la dirección del Liceo de Atenas recaiga en su amigo Teofrasto, también filósofo, cosa que fue así. Le preocupaba el futuro del Liceo debido a la inquina que le guardaba el clan del anti-macedónico Demóstenes por haber sido maestro de Alejandro Magno.

FRENTE A LA ESCLAVITUD:
La esclavitud era común en la Antigua Grecia. Aristóteles afirmó la tesis del «esclavo natural». No obstante, señala las dificultades empíricas para reconocer al verdadero esclavo y critica el modo de adquisición de esclavos. En su testamento, Aristóteles ordenó que sus esclavos no fueran vendidos y que se los liberara cuando alcanzaran una «edad conveniente».

LOS PERIPATÉTICOS: Aristóteles fundó su escuela, el Liceo, entre el 335 y el 334 a.C. Era un centro de enseñanza rival de la Academia de Platón y se lo llamaba Perípatos, por su paseo cubierto y debido a la costumbre aristotélica de dar clases mientras se paseaba. Por eso, los alumnos del Liceo también se conocieron por el nombre de peripatéticos.

EL CORPUS: Es sorprendente que las obras «esotéricas» de Aristóteles no fueran consideradas de gran interés en la época helenística, preocupada más por encontrar estrategias conducentes a la «tranquilidad del ánimo». Según Estrabon y Plutarco los escritos de Aristóteles permanecieron inaccesibles hasta que fueron redescubiertos en el siglo I a C, haciendo posible la edición de Andrónico de Rodas, un peripatético.

La edición del Corpus permitió la renovación del pensamiento aristotélico. Luego estos textos serían leídos en clave neoplatóníca. Durante siglos sólo se conocieron en Occidente los escritos lógicos. Gracias a la influencia árabe, el pensamiento occidental pudo tener acceso al resto de la obra aristotélica.

Biografia de Platon Pensamiento filosofico Filosofo griego

Biografía de Platon Pensamiento Filosófico

Filósofo griego. Nos han llegado escasas noticias de su vida. Nació en la época de la democracia de Pericles.

Perteneció a una familia de la aristocracia, de gran influencia dentro de la oligarquía revolucionaria.

Por parte de su padre, es posible que fuera descendiente de Codro, el último rey de Atenas.

Biografia de Platon filosofo griego

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BREVE FICHA BIOGRAFICA DEL FILOSOFO:

• Nació en Atenas (Grecia), en el 427 a.C. Se cree que su verdadero nombre era Aristocles, como su abuelo, pero lo llamaron Platón, apodo que tenía que ver con su ancha espalda.

• Pertenecía a una familia aristocrática que le dio una completa formación educativa, artística y deportiva.

• En su juventud se dedicó a la poesía y luego a la filosofía.

• A los veinte años comenzó a estudiar con el filósofo griego Sócrates y se convirtió en su discípulo.

• En el año 399 a.C, luego de la muerte de Sócrates, se trasladó a la ciudad griega de Megara e inició una serie de viajes a Italia, Egipto y Sicilia (isla al sur de Italia).
• Hacia el año 387 a.C. regresó a Atenas, donde fundó la Academia (primera gran escuela o universidad de la Antigüedad) y se dedicó a la enseñanza durante veinte años.

Un Idealista
•  En el 367 a.C. viajó a la ciudad de acusa (Sicilia), invitado por el tirano Dionisio II. Allí intentó que el gobernante aplicara sus ideales políticos, pero fue recnazado y tuvo que volver Atenas, donde continuó con enseñanza y la investigación.

• En el 361 a.C. retornó a Siracusa, pero tuvo nuevas diferencias políticas con Dionisio II y este lo obligó a permanecer en la isla hasta que fue liberado por el filósofo Arquitas.

• De regreso en Atenas, redactó sus últimas obras.

• Murió en esa ciudad, en el año 347 a.C.

En sus obras, Platón expuso sus ideas filosóficas en la forma de diálogos que sostienen dos o más personajes. Estas conversaciones o debates se dividen en: diálogos socráticos, diálogos de la madurez y diálogos de la vejez. 

En los primeros, el autor transcribió el pensamiento de su maestro Sócrates.

En los segundos, reflejó sus teorías sobre la inmortalidad, el alma y la ciudad ideal, entre otros conceptos. Aquí se destacan las obras «El Banquete» y la «La República». Finalmente, en los últimos, Platón examinó y criticó su propias teorías.

BIOGRAFIA: En el año 407 ocurre algo que será decisivo en su vida: su encuentro con Sócrates, del que será alumno durante ocho años.

Cuando el maestro es condenado a muerte, Platón se refugiará en Megara, al temer que Atenas persiguiera a los discípulos de Sócrates. En esa ciudad se encontrará con Euclides.

Se cree que a continuación realizó varios viajes, probablemente a Egipto y a la Cirenaica, donde entró en contacto con Aristipo de Cirene y con el matemático Teodoro.

Según la tradición, marcharía después a Italia meridional, donde conoció a algunos pitagóricos.

Algunos autores afirman que entonces fue cuando Filolao le vendió unos escritos secretos de Pitágoras, en los que Platón se inspiraría para escribir el Timeo.

De esta época de su vida serían los siguientes escritos: Apología de Sócrates, el Hipias I y II, el Eutifrín, el Critón, el Cármides, el Laques, el Lisis, el Protágoras, el Gorgias y el Menón.

Su aventura siciliana empezaría en el año 388, cuando pensó en la posibilidad de convertir a Dionisio I el Antiguo a sus teorías político-filosóficas.

Pero esta relación no cuajaría, y Platón fue desterrado. En el viaje de vuelta fue capturado y vendido como esclavo.

El cirenaico Anniceris, que le había reconocido, le compró y le devolvió la libertad.

En el año 387 Platón volvió a Atenas y fundó la Academia, que sería la primera gran escuela de la Antigüedad, organizada de forma sistemática, con aulas y biblioteca.

Platón ejerció en ella su magisterio, hasta que murió, en colaboración con su discípulo Aristóteles. En el fondo, la Academia fue la primera universidad organizada.

Su obra se conserva casi completa.

Nos han llegado 42 diálogos. Junto con la que escribió Aristóteles, es la obra capital de la filosofía y de toda la cultura griega. Su aportación a la formación del lenguaje filosófico es extraordinaria y tiene un elevado valor literario.

El género literario utilizado por Platón fue el diálogo, que tiene una profunda relación con su doctrina de la dialéctica como método filosófico y posee una extraordinaria belleza poética. Siempre es Sócrates el personaje principal.

Su pensamiento muestra una profunda evolución, partiendo de la doctrina de Sócrates y llegando al descubrimiento de las ideas y culminando en los problemas planteados por ellas, en diálogo con Aristóteles.

Un problema no resuelto es el conocer con exactitud el orden cronológico de sus escritos.

En segundo lugar, no se puede separar claramente lo que pertenece a Sócrates y lo que es estrictamente suyo a través de los diferentes diálogos.

Platón no sólo recibió la influencia socrática, sino también otras importantes: pitagorismo, heraclitismo, orfismo, entre otras.

En sus primeros diálogos muestra a Sócrates y son, al mismo tiempo, una defensa contra las acusaciones que le llevaron a la muerte. En Apología de Sócrates resalta la importancia de la idea de verdad. Su meditación se centra, además, sobre la vida y muerte de su maestro.

En Hipias menor nos da una idea de Sócrates como un sofista más, trata de buscar en qué consiste el bien, concluyendo que el hombre justo no puede mentir voluntariamente, no puede hacer voluntariamente el mal. En Critón, Sócrates habla a Critón, que le quiere obligar a huir de la prisión, manifestándole que no puede responder a la injusticia con la injusticia, ni hacer el mal a quienes nos lo han hecho.

En Cármides trata de definir el concepto de sabiduría. En el Laques plantea el problema de la educación de los niños y en Eutifrón analiza la piedad, llevándonos en Lisis a, tratando sobre la amistad, sus momentos más dialécticos. En otro diálogo de gran interés, Hipias mayor, nos acerca a lo bello a través de la búsqueda de su definición y llega a reconocer que no sabe lo que es la belleza.

Creía que las ideas existen separadas de las cosasSu Academia reunió a la élite intelectual de AtenasDecía que el cuerpo era la «cárcel» del alma inmortalSus ideas tienen una
gran influencie en Occidente
 El suicidio de
Sócrates , influyó en sus Iideas políticas
Postulaba un a sociedad justa gobernada por filósofos – reyes

Fedón es el primer diálogo que nos hace avanzar hacia su metafísica. Aborda en él el tema de la inmortalidad del alma. Sócrates llega a la conclusión de su inmortalidad porque para él, todo es lo que aprendemos, yo recuerdo porque en una época anterior he aprendido lo que ahora recuerdo. En el Menón se plantea cómo se adquiere la virtud, si por la enseñanza, el ejercicio o por la naturaleza, e insiste en encontrar una definición para ella. En Protágoras analiza los mismos temas que en Menón, insistiendo sobre la sabiduría. Y así, en cada uno de sus escritos va desgranando sus teorías filosóficas, para llegar al descubrimiento de las ideas.

El ser verdadero no está en las cosas, sino fuera de ellas, en las ideas que son unas, inmutables y eternas. Pero estas ideas no son accesibles a mi conocimiento directo, no están en el mundo. Para explicar esta teoría recurrió al mito en el que señala que el alma se puede comparar a un carro tirado por dos caballos alados, uno dócil y otro díscolo, dirigidos por la razón, que se esforzará en conducirlo bien. Conocer será, para él, recordar lo que está dentro de nosotros. Las cosas, insiste, son sólo sombras de las ideas.

La democracia creó las condiciones para una mayor participación del pueblo en la política. El acceso de mayor cantidad de personas a los debates y la creciente complicación de la administración del Estado generó la necesidad de información y de preparación técnica. Era necesario dominar el instrumento político por excelencia: la palabra. Los llamados «sofistas» (sop-histai) fueron personajes que enseñaron retórica y erística (arte del combate verbal). Cuando Platón comenzó a escribir sus Diálogos, Atenas era una democracia muy distinta a la que soñó Pericles -el «padre de la democracia»-. Pululaban arribistas y demagogos que se caracterizaban por poseer cualidades retóricas que les aseguraban el éxito en las asambleas. La irrupción de Sócrates fue muy conflictiva. La democracia que se reestablece en el 403 a.C. lo acusa de corruptor de jóvenes y lo condena a muerte. A los ojos de Platón, esa democracia era insensata e injusta.

Una de sus obras principales fue La República, con la que consuma su visión del mundo. El Estado bueno será para él aquel en el que exista una división del trabajo. Debemos, asimismo, mantener alejado de nosotros el deseo de felicidad individual, ya que con él iríamos hacia la corrupción del Estado y hacia la tiranía. Describe el Estado ideal, pero piensa que siempre está amenazado.

En el libro VII de este diálogo nos presenta el famoso mito de la Caverna: somos prisioneros, encadenados, que ven desfilar unas imágenes sobre el muro que está ante ellos. La caverna es el mundo sensible, con sus sombras, que son las cosas.

El mundo exterior es el mundo verdadero, el mundo de las ideas. Es muy importante, señala, educar a los guardianes. El Estado ideal será casi imposible de alcanzar y añade que siempre que los guardianes se adueñen del poder nos llevarán a la tiranía. Sostuvo la primacía de la sociedad sobre el individuo, en un sistema de castas, presidido por la clase superior de los filósofos.

El pensamiento de Platón dominaría en toda la cristiandad hasta, aproximadamente, el siglo XII, en el que hubo, debido a las doctrinas de Santo Tomás y San Alberto, un verdadero giro en el predominio de las anteriores teorías filosóficas. Sin embargo, en el siglo XVI sus doctrinas renacieron con las ideologías de Descartes y Leibniz, de marcado carácter platónico. Su influencia se prolongaría en las obras de Hegel, Fichte y Schelling.

LA ACADEMIA: Una vez en Atenas, en el año 388-387, fundó la Academia, nombre que recibió por hallarse cerca del santuario dedicado al héroe Academos, especie de «Universidad» en la que se estudiaban todo tipo de ciencias, como las matemáticas (de la importancia que concedía Platón a los estudios matemáticos da cuenta la leyenda que rezaba en el frontispicio de la Academia: «que nadie entre aquí que no sepa matemáticas»), la astronomía, o la física, además de los otros saberes filosóficos y, al parecer, con una organización similar a la de las escuelas pitagóricas, lo que pudo comportar un cierto carácter secreto, o mistérico, de algunas de las doctrinas allí enseñadas. La Academia continuará ininterrumpidamente su actividad a lo largo de los siglos, pasando por distintas fases ideológicas, hasta que Justiniano decrete su cierre en el año 529 de nuestra era.

CURIOSIDADES:
APODO ORIGINAL:
El nombre real de Platón era Aristocles. El sobrenombre que se le puso, según algunas versiones, se refiere a que tenía espaldas anchas. Plato, en griego, significa espalda.

UN ESCLAVO ILUSTRE:  El tirano Dionisio I de Siracusa se enojó con Platón y lo expulsó en una nave espartana que hizo escala en la isla de Egina, hostil a Atenas. Allí, apenas llegó y según se cuenta, Platón fue vendido como esclavo. Pero, por suerte, Aniceris, también filósofo, lo identificó y pagó el rescate por su libertad. De esta manera, Platón pudo volver a Atenas, en 387 a.C, para retomar su labor intelectual.

VIAJES PELIGROSOS: Años después, Dionisio II, el joven, sucedió a Dionisio I como tirano de Siracusa, lo que animó a Platón a regresar a Sicilia. Como sus propuestas fueron rechazadas, huyó de la isla. El tercer viaje fue peor: el filósofo Arquitas de Tarento-inventor del tornillo y de la polea-, tuvo que intervenir para que no lo mataran.

LA MUJER, EN CASA: La sociedad griega era machista. Las mujeres carecían de derechos legales y políticos, eran excluidas de los asuntos de carácter público y estaban confinadas en casa, cuidando a los hijos. Esto se vincula con que los griegos consideraron las relaciones homosexuales concurrentes con el matrimonio. Explica también que las hetairas (prostitutas) gozaran de gran prestigio.

DE FAMILIA NOBLE: Platón fue hijo de Aristón. Su madre Perictíone, pertenecía a la nobleza y estaba vinculada a la Tiranía de (os Treinta. A la muerte del padre, Perictíone se casó con el rico Pirilampes. Platón tuvo dos hermanos, una hermana y un medio hermano.

COSTUMBRES CRUELES: Esparta era un ciudad-estado enemiga de Atenas, pese a que ambas eran griegas. Sus 5.000 habitantes, todos soldados, adoptaron una oligarquía y no admitían nuevos ciudadanos. Los recién nacidos con algún defecto físico eran arrojados por un barranco y los castigos sociales eran, en general, tan duros que aún hoy se usa la frase «con crueldad espartana».

AMISTAD: Platón tenía muchos amigos pero la amistad en sí misma le planteaba dudas. En una ocasión dijo:»No dejes crecer la hierba en el camino de la amistad».También: «Los amigos se convierten con frecuencia en ladrones de nuestro tiempo».

PRINCIPIO Y FIN: Platón compró un huerto para hacer vida común con sus discípulos. Así nació la Academia, que tomó su nombre de Akademos -héroe que también bautizaba al bosque cercano- La Academia duró hasta el 529 d.C, cuando Justíniano I, emperador de Bizancio, opuesto a la difusión de las enseñanzas paganas y a la filosofía griega, la clausuró.

«La Academia de Atenas» es una obra de Rafael, que está en el Museo Arqueológico de Nápoles. El pintor centista retrató en ella varios hombres de su tiempo y asoció sus fisonomías a algunos filósofos antiguos. Platón es Leonardo da Vinci, el matemático Euclides es el arquitecto Bramante y el profeta Jeremías, Miguel. Ángel. El propio Rafael aparece en el cuadro.

LA ACADEMIA PLATÓNICA: El término academia deriva del nombre de un personaje ático, Academo, que poseía en los alrededores de Atenas un jardín en el que se encontraban las tumbas de personajes célebres como Pericles. Sin embargo, los orígenes del jardín se remontan más allá de los tiempos históricos.

Según la leyenda, Castor y Pólux, los llamados Dióscuros, fueron conducidos a él por Academo en busca de su hermana Helena cuando ésta fue raptada por Teseo. El jardín estaba consagrado al culto de Atenea y en él parece ser que había un gimnasio además de varios altares dedicados a los principales dioses de la mitología griega.

En 387 a. C. Platón, que había sido vendido como esclavo y cuyo rescate había pagado su amigo Anníceres, compró los terrenos que circundaban este jardín con el dinero que debía a este último, que nunca llegó a aceptar su devolución.

En ellos organizó la más célebre academia del mundo antiguo, llamada por el nombre de su creador, en la que reunió a sus discípulos para formar no sólo una escuela filosófica sino, en realidad, lo que puede considerarse la primera universidad occidental, ya que en ella se instruía a los jóvenes no sólo en filosofía, sino también en matemáticas y astronomía, entre otras ciencias, siguiendo un plan de educación progresiva pergeñado por el filósofo.

En la vida de la Academia platónica pueden distinguirse tres etapas. La primera, conocida como Academia Antigua, contó entre sus directores con Espeusipo de Atenas, sobrino de Platón, al que sucedió al frente de la Academia en el 357 a. C, Polemón y Crates de Atenas. La Academia Media fue fundada por Arcesílao en el siglo lll a. C, al que sucedió en la cátedra su discípulo Lácides de Cirene.

La Academia Nueva fue iniciada por Carnéades, quien combatió el estoicismo y todo dogmatismo, a quien sucedió en 129 Clitómago de Cartago. Esta última etapa conclu-.’ó con la clausura definitiva de la Academia en tiempos de Justiniano (529 d. C.) (Fuente: Enciclopedia Espasa-Calpe Tomo 32)

PLATÓN Y PITÁGORAS: Los Cinco Sólidos Pitagóricos

Utopía de Platón: La República

La Muerte de Socrates Causas del Juicio al Filosofo Griego

JUICIO Y MUERTE DE SÓCRATES

Con noble calma y valor, Sócrates recibió la copa de cicuta y ante los ojos de sus discípulos bebió el veneno que le causaría la muerte, dando cumplimiento a la sentencia dictada contra él por «corromper a la juventud e introducir divinidades extrañas» en la Atenas del año 400 antes de Cristo.

Para muchos, la muerte de Sócrates representa la obediencia fiel de un ciudadano a las leyes de su Pueblo, porque rechazó los reiterados ofrecimientos de sus discípulos para facilitar su huida de la prisión.

De la vida y del modo de ser y de pensar de Sócrates, su juicio y el desenlace que éste tuvo son los episodios más significativos.

En general, puede decirse que Sócrates fue una víctima inocente de una Atenas crispada por más de veinte años de guerra continua, que se vio coronada por el régimen de terror impuesto por los Treinta tiranos entre el —404 y el —403 tras la victoria espartana.

Cuando la democracia se instaura de nuevo, Sócrates es visto como cómplice de Critias y Cármides, cabezas destacadas de ese grupo oligárquico.

No era la primera vez que el nombre de Sócrates se asociaba al de los enemigos de la democracia: la defección de Alcibíades años antes era un importante precedente. No se juzgó a Sócrates por estas razones (lo mejor, sospechas), pues la amnistía política del —403 cerraba el paso a tal tipo de revanchas.

muerte de Socrates filosofo

Sin embargo, el nuevo partido demócrata buscó el exilio de Sócrates. Diógenes Laercio recoge la acusación de que se le hizo objeto: «Melito, hijo de Melito, del distrito de Pita, acusa a Sácrates, hijo de Sofronisco, del distrito de Alopece, bajo juramento al siguiente efecto.

Sócrates es culpable de:

1) de no rendir culto a los dioses a quienes rinde culto el Estado, sino de introducir prácticas religiosas nuevas y poco conocidas;

2) y además, de corromper a los jóvenes. El acusador público pide la pena de muerte. » Pronto se vio que el plan de Sócrates no se encaminaba a la salvación de su vida. Pudo haber alegado desobediencia a los Treinta tiranos, habiendo estado en una ocasión al borde de la muerte, pero no lo hizo.

Apenas si se refirió a la primera parte de la acusación, pues en Atenas había libertad de culto religioso, y rechazó enfáticamente la verdad de la segunda. Sin embargo, su relación con Alcibíades o con Critias había sido demasiado estrecha como para que el pueblo en general dejara de vincularlos. (Años antes, Alcibíades había sido parte destacada de un sacrilegio escandaloso habido en Eleusis.) Sócrates subrayó las diferencias que le separaban de los objetivos y de los beneficios económicos de la educación de los sofistas, y se declaró inocente.

Por un lado, adujo, la muerte era un digno final a una vida virtuosa como la suya. Por otro, cuenta Jenofonte, Sócrates veía en aquélla una salida a las miserias de la vejez. No rehuyó la pena capital. Solicitó para sí un puesto vitalicio en el Pritaneo (o Comité del Senado) como reconocimiento a su labor educativa y a su civismo, y sólo aceptó pagar una multa.

Los jueces, que habían de elegir entre la sanción del acusador público y la propuesta por Sócrates, se vieron con las manos atadas y le condenaron a muerte. Sócrates pudo haber eludido fácilmente tal desenlace, pero optó por no arrojar sobre sí la menor sombra de sospecha acerca de su conducta y de su lealtad a las leyes de Atenas.

Los sicofantes cumplían, ciertamente, una función social en la sociedad griega, aunque la moderna institución de la fiscalía los haya tornado seres despreciables en ciertas circunstancias. Fueron sicofantes los que acusaron a Sócrates de no creer en los dioses del Olimpo, incriminación que lo llevó a ser condenado a muerte mediante la ingestión de cicuta, el veneno extraído de la planta del mismo nombre.

Ya en prisión, Sócrates rechazó un ofrecimiento de fuga que le fue hecho por sus amigos, y dio muestras de un magnífico buen humor, reconfortando incluso a aquellos que lloraban su suerte. Llegado el momento, se despidió de su familia —el más pequeño de sus hijos sólo tenía unos meses de edad— y de sus amigos y seguidores, preparó su cuerpo para el funeral y apuró el contenido de la copa de cicuta.  (ver: planta venenosa)

Biografia de Socrates – Vida del Filosofo Griego

Biografía de Sócrates La Filosofía Griega-La Mayeutica

En el siglo V a.C, un hombre pasea por el agora de la ciudad griega de Atenas.

Algunas personas lo saludan y pasan de largo, pero otras se detienen y entablan conversación. Dotado de una fina ironía y admirado y odiado al mismo tiempo, revela a su interlocutor grandes verdades mediante el diálogo.

SOCRATES, fue un filósofo griego. Su vida es un auténtico misterio. En él todo parece de caricatura. Iba descalzo por la ciudad de Atenas. A veces, cuando recomendaba a los jóvenes adolescentes que fueran limpios y elegantes, el aparecía sucio.

Era casi un mendigo. Su primer enigma es, pues, saber de qué vivía. Su padre fue escultor y su madre comadrona. No se conoce bien si se casó una o dos veces.

biografia de Socrates Filosofo Griego

También le gustaba la música. En realidad fue un cosmopolita sedentario, ya que no salió nunca de la ciudad de Atenas más que para luchar contra los persas o consultar el oráculo de Delfos.

Otros filósofos viajaron por el Mediterráneo para instruirse. Vivió en unos tiempos turbulentos, bajo la tiranía de los Treinta, que según Jenofonte le prohibieron enseñar la retórica.

El filósofo más conversador de la historia vivió en Atenas, no conversaba por el simple placer de conversar, sino por la voluntad de revelar a su interlocutor grandes verdades a través del arte de la conversación.

Su método, conocido con el nombre de «mayéutica» (que siginifica literalmente arte de ayudar a dar a luz), consistía en formularle unas preguntas al interlocutor, quien, a través del diálogo descubría alguna verdad en su interior.

Por eso siempre decía: «Conócete a ti mismo».
No obstante, esta molesta superioridad acabó por irritar a las autoridades, quienes le condenaron a muerte. Al llegar su hora, bebió serenamente una copa de un veneno letal, la cicuta, mientras hablaba con sus discípulos.

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BREVE FICHA BIOGRAFICA DEL SOCRATES:

•  Nació en el 470 a.C, en Atenas (Grecia).

• Fue educado en literatura, música y gimnasia, y luego en filosofía.

• Al principio trabajó junto a su padre, que era escultor, y realizó un conjunto de estatuas.

• Durante la guerra del Peloponeso contra Esparta, sirvió como soldado de infantería en las batallas de Potidea entrel el 432 y el 430 a.C, Délos en el 424 a.C. y Anfípolis en el 422 a.C.

• Ya adulto, pasó mucho tiempo en los mercados y plazas públicas dialogando e interrogando a la gente común. Este comportamiento correspondía a su sistema de enseñanza (mayéutica) por el que buscaba encontrar la verdad.

• No escribió ningún libro ni tampoco fundó una escuela de filosofía aunque tuvo algunos discípulos, como el célebre Platón y el historiador Jenofonte, que transmitieron lo que se conoce sobre su vida.

crates fue uno de los filósofos más importantes del mundo griego y el primero que se ocupó de los problemas del hombre común.

Él consideraba que la filosofía no debía limitarse a las ideas abstractas sino también aplicarse a los hechos cotidianos.

Entre las numerosas opiniones que compartió con sus discípulos, les enseñó que sabio es quien sabe vivir, quien se conoce a sí mismo y sabe controlarse, y no aquel que atesora muchos conocimientos.

El JUICIO:
•  En el 399 a.C. fue acusado de despreciar a los dioses, de introducir nuevas deidades y de corromper a la juventud.
• Durante el juicio demostró en su defensa la inconsistencia de los cargos que se le imputaban, pero igual fue condenado a muerte.

• Pasó sus últimos días con amigos y seguidores hasta que una noche cumplió su sentencia bebiendo una copa de cicuta.

Fuente:Ficha sobre la biografia de Sócrates Revista GENIOS

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BIOGRAFIA: Su personalidad es, a veces, contradictoria: bufón y serio, dulce y violento, religioso y librepensador, aristócrata y demócrata.

No se conoce tampoco con exactitud cuál fue su formación intelectual: practicó la gimnasia, la música, la geometría y la astronomía.

En cuanto a su relación con los filósofos, no entendió a Heráclito, frecuentó a los sofistas y tuvo entre sus oyentes a Platón. Sócrates no ha dejado ningún texto escrito.

Es dudoso, por tanto, si existe una filosofía suya. Sus palabras y pensamientos nos han sido transmitidos. Fue un teórico puro, va, viene, pregunta, vive de la ciudad.

Considerará amigos a los otros ciudadanos, intentará ayudarles y mostrará un amor pedagógico hacia los jóvenes.

En su propia educación será sobrio, cuidará su salud, despreciará el dinero, será piadoso y modesto. Tendrá por norma predicar con el ejemplo.

Sócrates interrogaba al que encontraba, al artesano, al político, al sacerdote y a todos les demostraba que eran incapaces de definir el objeto de su saber.

Sócrates se incluiría entre los sofistas al limitar su búsqueda al único objeto que podemos conocer, el hombre. Para él, el sustituto de la prueba metafísica es la experiencia y la analogía, el diálogo.

En realidad, es casi seguro que fuera el creador de la dialéctica.

Con una burlona modestia (su ironía) se coloca en actitud interrogante frente a su interlocutor y le hace examinar casos particulares y de la vida corriente, que luego comparaba con otros, deducía sus consecuencias, llegando a principios generales de crítica moral o a mostrar la falsedad del argumento o las contradicciones en las que incurría el interlocutor.

Es casi seguro que expuso a muchos a vergüenza, por lo que fue creándose enemigos, llegando a considerarle peligroso y revolucionario.

Su mérito estribó en establecer que por un trabajo comunitario sobre el discurso común, se podía llegar al discurso justo: los sofistas hablaban ante los otros, pero no con los otros, el dialéctico, sin embargo, dialoga e intenta convencer a través del diálogo.

La dialéctica destroza los discursos largos, procede a base de preguntas cortas, se dirige al intelecto y su finalidad es convencer.

Su ironía es burlona, porque la dialéctica se prepara para demostrar al otro que, en realidad, ignora lo que alardea de saber.

Para Sócrates el concepto es innato y universal.

El pensamiento de Sócrates no fue Dios ni el Cosmos: es cualquiera, el artesano, el artista, el político.

A cada uno le interesa lo útil, pero no con carácter universal, sino por un beneficio inmediato. Su análisis de lo útil desemboca en el concepto de bien.

Propugnó la práctica de la virtud, porque, en su opinión, la virtud es dominar los movimientos de una naturaleza ciega y conducirse según la ciencia del bien.

Pensaba, asimismo, que el hombre, por esencia, quiere el bien y que cuando hace mal se engaña, concluyendo que nadie es malvado voluntariamente.

Considera necesario hablar; la verdad, en su opinión, no se alcanza con grandes y aparatosos discursos, sino mediante el diálogo.

El lenguaje será para él el lugar de su verdad.

Pero lo más importante no será el dios oculto o el mundo, sino que para Sócrates lo fundamental es conocernos a nosotros mismos.

La virtud, para él, consistirá en resistir a los impulsos particulares para seguir los mandamientos universales de la razón.

Los conceptos más útiles e importantes son los que nos pueden ayudar a dirigir nuestra conducta. Éste será el Sócrates creador de la ciencia moral.

Pero el Sócrates que nosotros conocemos es el creado por Platón, no es un hombre de carne y hueso, sino un auténtico <<personaje>>, sabio, sublime, tierno, burlón, honrado.

Como no dejó un sistema doctrinal y prefería educar a los hombres para que ellos solos reflexionasen, su figura y doctrina fueron asimiladas por sus discípulos, y, a su muerte, se formaron varias escuelas socráticas: la Clínica, la Cirenaica y la Megárica.

Su forma de morir también elevaría a la categoría de mito a este enigmático personaje.

Fue condenado a muerte.

Aunque lo consideró injusto, no quiso escapar cuando sus alumnos le prepararon la huida y bebió la cicuta, demostrando una gran serenidad y poniendo en práctica su teoría de que el primer deber del ciudadano es la obediencia de la ley, aunque sea injusta.

El porqué de esta condena ha sido motivo de discusiones frecuentes, sin haberse llegado a una conclusión definitiva.

Hasta el siglo XIX se pensó que fue víctima de los sofistas, sus enemigos más directos.

Después se creyó que Sócrates había suscitado la ira de los más reaccionarios, acusándole de corruptor de la juventud y también que le pudieron exigir cuentas por su colaboración con los aristócratas.

Otros han visto en su muerte una conducta fracasada. Opinan que él quería morir, que estaba cansado de su sabiduría.

Pero, apenas muerto, una vez ingerida la cicuta, se cerraron las palestras y gimnasios en señal de duelo y se desterró a los que le habían acusado. Con su muerte, se convirtió en un mito, en un símbolo.

Ha pasado a la historia como la representación del sabio por excelencia.

FILOSOFÍA DE SÓCRATES: «CONÓCETE A TI MISMO»
Sócrates había nacido el año 469 antes de Cristo; su padre era escultor; su madre cuidaba de los enfermos con solicitud. La condición modesta de la familia no impidió al joven ateniense frecuentar las escuelas por las cuales era famosa su ciudad natal.

Al llegar a adulto, su inteligencia, su carácter, y la gran misión para la cual se sentía destinado, lo llevaron a ser uno de los personajes más notables de su querida ciudad.

En aquel tiempo vivía en Atenas un conjunto de hombres que se preciaban de sabios, llamados «sofistas»; habían abierto numerosas escuelas donde acogían, cobrando honorarios, a los hijos de los ciudadanos más ricos; además, para hacerse conocer y apreciar, pronunciaban disertaciones en las plazas públicas o bien en las casas adonde eran invitados; con actitud frecuentemente soberbia, afirmaban encontrarse en condiciones, sólo con la habilidad de su razonamiento sutil, de sostener cualquier argumento y de defender cualquier causa, sin preocuparse por la verdad de ésta.

Se jactaban de poder demostrar un día una cosa y al día siguiente la tesis completamente contraria, y de saber persuadir a quienes los oyeran de que una cosa falsa era verdadera y viceversa.

El daño que tales disertantes hacían en el ánimo de sus oyentes era inmenso: asombrados y confusos, los más llegaban a pensar que no existía una sustancial diferencia entre las cosas buenas y las malas, entre la verdad y la falsedad, entre lo real y cierto y lo imaginario y falso.

La confusión era grande y el perjuicio que ello ocasionaba era muy grande.

A luchar contra esta acción disgregadora de la moral se consagró Sócrates. La verdad, la justicia, la bondad, la honestidad son una sola cosa, afirmó él, y no debe ni puede ser alterada con las palabras; para conocerla, cada uno ha de interrogarse a sí mismo, consultar su propia conciencia y negarse a construir artificiosas justificaciones.

«Conócete a ti mismo», afirmaba Sócrates; y con ello quería hacer comprender que sólo reconociendo el hombre su propia ignorancia y sus muchos defectos y deficiencias, podría encarar la tarea de superarlos y vencerlos.

En abierto contraste con la conducta de los sofistas, que usaban su inteligencia sólo con vistas a lograr un provecho material, Sócrates recalcaba: «No amar la riqueza ni otros bienes materiales con preferencia a los del espíritu».

A los sumisos y flojos frente a los tiranos de su patria, él les decía: «Buscad la verdad y defendedla contra quienquiera, a toda costa y siempre; no cedáis frente a amenaza alguna: más allá de este mundo está Dios, quien os juzgará a vosotros y a ellos».

Estas cosas las enseñaba y explicaba Sócrates a todos sus conciudadanos: en las plazas, en las calles; sentado sobre los escalones de un templo o en la tienda de un artesano, conversaba con la gente del pueblo y con los jóvenes; interrogaba, escuchaba atentamente las respuestas, corregía, habituaba a las gentes a la crítica y a la reflexión.

Él mismo arriesgó la vida más de una vez por haber osado promover protestas contra los gobernantes o por haberse rehusado a cumplir disposiciones u órdenes que consideraba ilegales; durante toda su vida, además, había permanecido en la pobreza, condición que, juzgaba, habría de permitirle dedicarse íntegramente a los problemas del espíritu. Y en razón de que el mismo Sócrates era el primero en poner en práctica sus enseñanzas, fue objeto de la estima popular.

PARA SABE MAS…
Dotado de un gran sentido de la ironía, Sócrates suscitaba el coloquio personal de hombre a hombre, con el fin de averiguar la verdad, que él mismo no conocía.

Por el procedimiento de la mayéutica como método para llegar a descubrir la verdad, el interlocutor reconocía los errores que antes había afirmado y llegaba al recto juicio.

Con ello Sócrates, según él decía, no hacía más que poner en práctica el oficio de sus padres, al hacer nacer las ideas cinceladas con la verdad.

Se recordará que su madre era comadrona y su padre escultor. Frente a aquellos que pretendían saberlo todo, hacía alarde de su ignorancia y aplicaba como norma la sentencia que figuraba en el templo de Apolo en Delfos: «Conócete a ti mismo».

Sócrates impartía sus enseñanzas en los gimnasios, en las plazas, a todo aquel que se le acercaba, sin percibir ningún tipo de honorarios. Superó a la sofística, con su falsa pretensión de saberlo todo.

Era un interrogador implacable, él que precisamente confesaba que nada sabía. Esta contradictoria superioridad molestaba al sentimiento democrático, que al final le acusó de que introducía nuevos dioses y pervertía a la juventud.

Aunque sus amigos le hicieron propuestas para huir, Sócrates aceptó serenamente la muerte por obediencia a las leyes de la ciudad.

Con ello puso a prueba la fuerza de su doctrina, a saber, que la moral debe imponerse por encima del mundo real. Sócrates no escribió ninguna obra, quizá porque sus ideas eran tan concretas que se bastaban con la palabra oral, pero su fama ha sido reconocida por todas las épocas.

Toda la actividad de Isócrates se centró en el campo educativo según él mismo confiesa, jamás se sintió con fuerzas suficientes para subir a la tribuna y expresarse públicamente.

Se lo impedían la falta de voz potente y una timidez innata. Sin embargo, ejerció una gran influencia entre sus contemporáneos a través de su escuela y de sus escritos.

La Muerte De Sócrates

Sócrates, Platón y Aristoteles: Filosofos Griegos Mas Importantes

Biografía de los Grandes Filósofos del Mundo Griego

trilogia de filosofos griegos socrates platon y aristoteles

SócratesPlatónAristóteles

Desde la época de Sócrates han vivido muchos hombres empeñados en discutir las creencias aceptadas y presentarnos las cosas conocidas bajo una óptica distinta. A Sócrates se le acusó de exagerar el poder de la razón y de utilizarla sólo negativamente, pero desenmascarar errores y desembarazarse de la broza intelectual es un paso necesario para descubrir la verdad.

Al cuestionar temas aceptados por todos, Sócrates no contribuyó a mantener la estructura tradicional, mientras la polis se cimentaba en unas ideas de las que nadie dudaba, como ocurre con toda institución humana.

Platón, discípulo de Sócrates, se inspiró en él y trató de llegar aún más lejos. Pensaba que la razón nos proporciona la certeza de la existencia de conceptos tales como la justicia, la belleza y la bondad en un mundo compuesto de ideas. No quería decir con esto que existieran en la mente de una persona (como cuando decimos «Tengo una idea»), sino que en alguna parte hay un mundo de realidad inmutable más allá del mundo material mudable.

Esta realidad, a la que puede acceder el alma humana (que Platón, al igual que Sócrates, distinguía del cuerpo) mediante el uso de la razón, está formada por tales ideas. Platón no tenía en muy alta estima la conducta humana (sobre todo la de los demócratas que habían condenado a muerte a Sócrates).

Pensaba que la mayoría de las personas jamás sería capaz de llevar la vida de bien que revela el mundo real de «formas» ideales. Sin embargo, sus enseñanzas tuvieron importantes repercusiones, pues gracias a ellas la humanidad ha seguido reflexionando sobre diversos temas y especialmente porque en ellas se basa una tradición de pensamiento llamado idealismo: la creencia en la existencia de un mundo más real que el de la experiencia material es perfectamente asequible para la razón y no una simple cuestión de magia incomprensible.

Platón también tuvo un discípulo, Aristóteles, nacido en Tracia. Escribió sobre tantos temas —biología, física, matemáticas, lógica, literatura, psicología, ética, política— que dejó suficiente material como para que las personas cultas reflexionaran sobre él durante dos milenios. Aristóteles marcó las directrices fundamentales que ha seguido la filosofía casi hasta la actualidad.

Era un pensador menos abstracto que Platón; le gustaba recoger y clasificar hechos e ideas con el fin de formular las leyes generales que los regían. En conjunto, y aunque resulta casi imposible juzgarlo, seguramente ejerció más influencia que Platón, pero no cabe duda de que estos dos filósofos dominaron durante mucho tiempo la historia del pensamiento.

SÓCRATES (-470 a -409): Sócrates, por su prédica  constante, vivía rodeado de machos enemigos. Además algunos de sus discípulos, después de los desastres de la guerra del Peloponeso, habían participado en las tentativas para restablecer un régimen oligárquico.

En -399 poco después de la restauración de la constitución democrática, el ciudadano Anitos hizo acusar a Sócrates de pervertir a la juventud.

El tribunal popular de los Heliastas lo condenó a beber la cicuta. Su fidelidad inquebrantable a los principios que habían guiado toda su vida su sumisión a las leyes de la ciudad llevada hasta el extremo de no querer huir para evitar una sentencia injusta, su digna muerte, de una serenidad admirable, todo en esta actitud final contribuyó a dar a las enseñanzas ejemplares de Sócrates una resonancia que no se ha extinguido todavía.

Procedamos como si se tratase de una acusación en regla de la cual no fue preciso leer el propio texto: Sócrates es culpable por averiguar indiscretamente lo que acontece en la tierra y en los cielos; por hacer triunfar la mala causa; por enseñar a otros a hacer lo que él hace. . .

. . .Admitamos que vosotros me hablaseis del siguiente modo: «Sócrates, no queremos dar crédito a Anitos; te vamos a declarar inculpable, pero con una condición: que no volverás a emplear tu tiempo en examinar, cual has hecho hasta ahora, a las ¿entes, ni en filosofar. De otro modo morirás».

Pues bien, jueces, si trataseis de imponerme esa condición yo os replicaría: Atenienses, muy reconocido os estoy y mucho os estimo, pero antes obedeceré al dios que a vosotros. Mientras me quede, pues, un soplo de vida, mientras sea capaz de ello, estad seguros que no cesaré de filosofar, de exhortaros y de hacer reflexionar a todo aquel de vosotros que se cruce en mi camino. . . Joven o viejo, sea como sea aquel a quien encuentre, extranjero o ciudadano, obraré con él de este modo, y muy especialmente con vosotros, atenienses, ya que estoy más cerca de vosotros por la sangre. . . tan sólo una cosa os pido: cuando mis hijos sean ya hombres, atenienses, castigadles, castigadles atormentándoles como yo os atormentaba a vosotros en cuanto creáis advertir que se preocupan del dinero o de cualquier cosa que no sea la virtud. Y si se atribuyen méritos que no tienen … reprochadles por desdeñar lo esencial y atribuirse aquello que no les corresponde. Si de tal modo obráis, seréis justo no sólo con mis hijos, sino conmigo.

Más la hora ‘es llegada de marcharnos: yo, a morir; vosotros, a continuar vuestra vida. De vuestra suerte y la mía, ¿cuál es la mejor?

PLATÓN, Diálogos. Apología de Sócrates, págs. 59, 73 y 89.

PLATÓN (-427 a -347) Pertenecía a una familia de la aristocracia ateniense. Probablemente había buscado en la enseñanza de Sócrates, como en la de los sofistas, el arte de hacer una brillante carrera política. Pero al tomar contacto con Sócrates abandonó sus propósitos y se dedicó afanosamente a la búsqueda del bien y de la verdad. No renunciaba ni para sí ni para sus discípulos a la actividad política, pero la concebía como una misión tan alta, que eran necesarios cincuenta años de estudio y de meditación para prepararse. En -387 fundó en los jardines de Academos una escuela filosófica: la Academia. Escribió diálogos filosóficos en los que Sócrates es, por lo gene

ARISTÓTELES (-384 a -322): Nació en Estagira, en la Calcídica; fue discípulo de Platón, pero se separó de la enseñanza de su maestro y fundó en los alrededores de Atenas una nueva escuela filosófica: el Liceo. Fue preceptor de Alejandro, Espíritu dotado de una curiosidad universal, emprendió, entre otras cosas, la tarea de realizar con sus discípulos un inventario de los conocimientos de su tiempo.

PARA SABER MAS…

Grecia, cuna de la filosofía
En la Grecia antigua surgieron las primeras manifestaciones de pensamiento filosófico organizado y sistemático. Los representantes principales de esta sostenida corriente fueron Tales de Mileto. Sócrates, Platón y Aristóteles. Decía este último que el origen de la filosofía lo constituye el asombro del hombre y, en consecuencia, la reflexión, como medio de explicar el mundo que lo rodea y sus elementos integrantes. En el siglo Vil a.C. aparece Tales de Mileto, quién, no conforme con la primera explicación sobre las cosas, de carácter mítico o sobrenatural, abre paso a una posición que intenta dilucidar los orígenes, tanto del mundo en sí como del resto de lo existente, y que también propicia una activa participación en el proceso de desentrañamiento. A este personaje se lo considera «el padre de la filosofía».

Con Sócrates se funda e! Humanismo (siglo V a.C.), pues es el iniciador de la escuela que sitúa en el primer plano de la actividad filosófica al hombre. Para Sócrates, el hombre constituía el primer objeto de estudio, en tanto que cada individuo debía conocer bien quién era, lo que se sintetiza en la famosa máxima socrática del «Conócete a tí mismo». Su doctrina se completaba con la práctica de la virtud -la «arete»-, consistente en hacer bien aquello para lo cual el hombre ha nacido. Por último, la constante interrogación acerca del qué de todas las cosas -la ciencia, la virtud, la justicia, etcétera-redondea el concepto de ciencia en la acepción que Sócrates le daba; es decir, saber bien qué son los distintos objetos de análisis. Su método implicaba el hacer ver a las gentes, por medio de la duda, lo que en realidad ignoraban.

Un discípulo suyo, Platón, y, a su vez, un seguidor de éste, Aristóteles, configuran la síntesis más alta en cuanto a pensamiento filosófico de la Grecia clásica. Con ellos la profundización del planteo adquiere características incluso hoy difíciles de superar. Sus principios forman parte integrante de la esencia misma de la cultura occidental, y el intento de solución de los problemas prioritarios del ser humano, de la ciencia, el desplazamiento de la concepción mítica y, en consecuencia, la actitud racional para interpretar el mundo de! hombre son siquiera los objetivos fundamentales concretados por estos pensadores, en cuyassabias e inagotables fuentes aún bebe el saber contemporáneo. Además, también en Grecia se produjo el primer sistema de gobierno de carácter democrático, junto con el auténtico cosmopolitismo, o sea la primera visión de alcances universales de la humanidad después de la cultura alejandrina.

EN GRIEGO CLÁSICO la palabra filósofo significaba «amigo de la sabiduría». Durante el período 550 a.C.-338 a.C. florecieron en Grecia varias escuelas filosóficas.

LOS PRIMEROS FILÓSOFOS Los atenienses practicaron una primitiva forma de democracia que animaba a los ciudadanos a hablar de forma clara y persuasiva para conseguir lo que querían. Los atenienses usaban la lógica (un razonamiento correcto) para entender por qué las cosas ocurren de un modo determinado. De esta forma la filosofía creció observando el mundo que tenía alrededor.

LOS SOFISTAS
En el s. V a.C. algunas personas se convirtieron en sofistas: profesores de retórica (el arte de hablar en público). Tomaron el nombre de la palabra griega sofos, que significa sabiduría. Los hijos de las familias más ricas empezaron a asistir a las clases de estos profesores.

SÓCRATES
Sócrates (h. 469 a.C.-399 a.C.), considerado el padre de la filosofía, no estaba de acuerdo con los métodos de los sofistas, quienes enseñaban a sus discípulos respuestas ingeniosas para usarlas en los debates públicos. Sócrates animaba a sus alumnos a cuestionarse el mundo que les rodeaba y a vivir según su propia conciencia, aunque eso significara enfrentarse con la autoridad.

DIÁLOGOS
Sócrates no escribió ninguna de sus enseñanzas, pero algunos de sus diálogos con los ciudadanos de Atenas quedaron reflejados en la obra de su famoso discípulo Platón (427 a.C.- 347 a.C.).

BEBER CICUTA
Las ideas de Sócrates disgustaron a las autoridades políticas y religiosas de Atenas. Tuvo que comparecer ante la asamblea y responder de las acusaciones de corromper a la juventud y menospreciar las creencias religiosas. La asamblea le condenó a beber un veneno mortal: la cicuta.

PLATÓN
Platón, discípulo de Sócrates, provenía de una rica familia ateniense. Su primera intención fue dedicarse a la política, pero perdió su entusiasmo cuando vio la corrupción que había en Atenas. Dejó la ciudad, pero volvió al poco tiempo para crear la Academia, el primer centro de enseñanza de la historia, donde trabajó hasta su muerte, a los 80 años. La obra más importante de Platón es La república, donde describe su ideal de estado. Él creía que la mejor forma de gobierno era una monarquía que combinara la dureza de un gobernante con la sabiduría de un filósofo.

ARISTÓTELES
El discípulo más conocido de Platón fue Aristóteles (384 a.C.-322 a.C.), nacido en Macedonia, en el norte de Grecia. Se trasladó a Atenas y asistió a la Academia de Platón, donde demostró un especial interés por el estudio de la naturaleza. Gracias a una cuidada observación del mundo y sus fenómenos, Aristóteles intentó descifrar las leyes fundamentales del mundo natural. Filipo (382 a.C.-336 a.C.), rey de Macedonia, al norte de Grecia, le propuso que se convirtiera en maestro de su hijo Alejandro (356 a.C-323 a.C.), quien más tarde se convertiría en Alejandro Magno.

EL LICEO
Al cabo del tiempo, Aristóteles regresó a Atenas y fundó su propia escuela, el Liceo. Mientras enseñaba a sus discípulos solía pasear, lo que hizo que empezara a conocerse como la escuela peripatética.

historia del pensamiento humano

LISTA DE PENSADORES:

1-Los Presocráticos
2-Los Clásicos
3-San Agustín
4-Santo Tomas
5-Renacentista
6-La Ilustración
7-Los Cientificos Modernos
8-Siglos XIX al XX

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Batalla de Termópilas Grecia contra Persia Leónidas Historia

Batalla de Termópilas – Grecia contra Persia

BATALLA DE TERMÓPILAS: (480 a.C.): En 480 a.C., Xerxes o Jerjes, gobernador del poderoso Imperio Persa, invadió Grecia con más de 100.000 hombres. Procuraba vengar la derrota persa en Maratón y suprimir un competidor naval y comercial.

La amenaza obligó a las ciudades-estado griegas a unirse por primera vez en la historia. Enviaron al norte un ejército aliado para contenerlos.

Los espartanos, deseando defender su suelo, mandaron sólo 300 personas bajo el mando del rey Leónidas, grupo famoso que constituyó el núcleo de los 5.000 griegos que marcharon a Termópilas.

Como sus tropas eran menos efectivas que las persas, los griegos tuvieron que depender de tácticas defensivas. El lugar más fácil de defender era el estrecho paso de las Termópilas. Leónidas lo ocupó y distribuyó 1.000 focenses en la ladera lateral.

Los persas avanzaban rápidamente hacia el norte sin encontrar resistencia, por lo tanto les sorprendió el encuentro repentino con el enemigo. Xerxes hizo altos durante cuatro días enfrente del paso.

En el quinto, muy confiado, envió a los medos y a los cissans adelante, pero las fuerzas persas ligeramente armadas no eran suficientes para doblegar a los hoplitas fuertemente equipados.

Aturdido por el primer revés, el persa mandó sus hombres en oleadas sucesivas a enfrentar al enemigo: cada una fue diezmada por las largas lanzas griegas y por la defensa salvaje de los espartanos. Hasta llegó a entregar a su compañía conocida como los Inmortales, que fue rechazada.

El poderoso ejército estaba paralizado delante de esta inamovible muralla humana. Xerxes no sabía qué hacer. Pero un griego llamado Malis le ofreció guiarlo por un paso montañoso hasta la retaguardia griega.

Los persas desfilaron a lo largo del sendero hasta que de repente encontraron a los focenses ubicados allí para cualquier emergencia. Se sintieron consternados con este encuentro pero, a pesar de todo, los atacaron con ferocidad.

Los griegos creyeron por error que estaban siendo rodeados por todas las fuerzas persas y se retiraron a las montañas buscando una posición más favorable.

Los persas quedaron estáticos: el camino estaba abierto y el enemigo, perdido.

Leónidas había ordenado la retirada y con un último gesto decidió permanecer detrás con sus espartanos para cubrir a sus hombres. Atacado por todos lados, el pequeño ejército griego fue aniquilado: la ruta hacia el sur de Grecia estaba abierta.

Fuente Consultada: Almanaque de los Insólito Tomo 3 Wallace-Wallechinsky

Presocraticos, la filosofia griega Los Sofistas en Atenas

LA FILOSOFIA EN GRECIA ANTIGUA: LOS PRESOCRÁTICOS

pensamiento humano

LISTA DE PENSADORES:

1-Los Presocráticos
2-Los Clásicos
3-San Agustín
4-Santo Tomas
5-Renacentista
6-La Ilustración
7-Los Cientificos Modernos
8-Siglos XIX al XX

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Los presocráticos basaron sus teorías en la especulación sobre el principio material de la naturaleza. Entre ellos se encuentran Tales de Mileto, Anaximandro, Anaxímenes, Pitágoras, Heráclito, Parménides, Empédocles, Anaxágoras, Leucipo y Demócrito.

El nombre de presocráticos hace referencia a todos aquellos pensadores que ejercieron su labor filosófica antes de Sócrates (desde el año 624 a. C. hasta el siglo V a. C.). No obstante, esta cronología es bastante artificial, ya que muchos de estos hombres fueron contemporáneos e incluso sobrevivieron a Sócrates.

Sin embargo, lo interesante de estos pensadores griegos, que no se denominaban a sí mismos filósofos (a excepción de Pitágoras) y que eran considerados magos, sabios, médicos, físicos, etc., estriba en que con ellos se inaugura la filosofía como paradigma racional autónomo y original, es decir, ocupan ese punto de bifurcación en el que se abrió paso un nuevo camino, el logos, la razón, que terminó desalojando la religión, el rito, el mito.

Es frecuente leer en muchos manuales de filosofía que los presocráticos suponen el paso del mito al logos.

Tal interpretación, sin embargo, no está exenta de prejuicios y malentendidos, provenientes de una cierta manera de observar este fenómeno, manera heredada de la tradición positivista, que entendió la historia humana como un proceso lineal y ascendente de progreso en cuyo despliegue, el advenimiento y desarrollo de la razón positiva, científica y neutral implicaba un menoscabo, paulatino retroceso del pensamiento mítico y religioso.

Ni que decir tiene que, bajo esta hipótesis, el positivista se coloca en la posición privilegiada del que ostenta la victoria y desde esta superior jerarquía lanza su mirada estimativa con la que enjuicia y valora el «imperfecto» pasado.

Friedrich Nietzche y Giorgio Colli denunciaron esta postura, considerándola como premeditadamente falsa. La interpretación del nacimiento de la filosofía (y de los filósofos presocráticos) como el «paso del mito al logos», el tránsito de una sin-razón a una Razón plena.

Para Nietzsche es precisamente la razón teórica que inauguran los presocráticos la que supone un giro decisivamente perverso y falsificador de la cultura. La historia de la filosofía es la historia de una decadencia, de un resentimiento.

Ahora bien, la escisión entre lo profano (razón, filosofía, ciencia) y lo sagrado creencia, mito, religión) no es tan evidente. El arte adivinatorio ha utilizado siempre Logoi, razones o mensajes divinos que debían ser astutamente interpretados.

La pitonisa era una hermeneuta y su mántica (éxtasis, delirio, locura sagrada) degeneró en una razón dialéctica o discursiva que hundía sus raíces en el asombro, en el enigma. Y el primer enigma que sorprende al hombre es la physis, la naturaleza, torrente de todo brotar y surgir que ha de ser interpretado y conocido para ser dominado.

El conocimiento, como la mántica, implica una «anticipación», una previsión de futuro que sólo se puede dar si se conocen las reglas, los principios que rigen (mandan) el aparente caos del acontecer. La pregunta por el principio de todas las cosas, por el arjé de la physis, caracteriza a los filósofos presocráticos. que respondieron a ella de muy diversas maneras.

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presocraticos

Una primera respuesta la encontramos en Tales de Mileto (h. 624 a. C.-h. 546 a. C.), para el cual el principio o arjé era el agua, afirmación que se fundamentaba en la observación de que todo cuerpo, alimento ó germen poseía la cualidad de lo húmedo, siendo el agua su principio rector. Lo importante de dicha afirmación no estriba en la elección del principio, sino en la afirmación de la necesidad de la existencia de éste para explicar la multiplicidad empírica y en que la arjé se formula fuera de todo contenido religioso. Si Tales es el primer filósofo, la filosofía surge como una explicación genealógica de lo real, de la physis, como generalización de la ley universal de todo acontecer.

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presocraticos
El segundo presocrático del que tenemos noticia fue Anaximandro (610 a. C.545 a. C.), autor del más antiguo texto filosófico conocido, que dice así: «De donde las cosas tienen origen, hacia allí tiene lugar también su perecer, según la necesidad; pues dan justicia y pago unas a otras de la injusticia según el orden del tiempo». La naturaleza se concibe como retribución, como justicia (diké) cuya ley es la necesidad. Toda la multiplicidad (determinada) de seres surge de un principio que ya no es un «elemento físico», sino un preelemento indefinido e indeterminado: el apeiron (de péras, límite, determinación).El apeiron es la génesis y principio de los seres, por lo que ello mismo evade y rehuye toda determinación. La arjé de toda determinación no puede ser ella misma determinación alguna, y de ella brota el conflicto de la generación de los seres, como una segregación de parejas de contrarios que han de ser «devueltos» (según justicia) a lo indeterminado siguiendo la ley de la necesidad. Lo interesante del pensamiento de Anaximandro es la negación de toda evidencia empírica. El apeiron es un principio abstracto, hipotético, que contradice toda experiencia sensible.

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Para Anaxímenes de Mileto (h. 582 a. C.-524 a. C.), la arjé o principio creador de todas las cosas es el aire, que por condensación y enrarecimiento, en ciclos infinitamente repetidos, origina todos los seres y sus diferencias cualitativas. Aire es también el alma (psiché), soplo o aliento divino similar al aire que nos rodea.

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Heráclito de Éfeso (h. 544 a. C.-480 a. C.) fue el último de los presocráticos que vivió en Jonia. Familiarizado con los cultos mistéricos (Deméter), su escritura es premeditadamente enigmática, de igual manera que el logos mántico lo es, motivo por el cual se le dio el sobrenombre de «el Oscuro». Afirmó que el origen de todas las cosas es la guerra, la lucha y oposición de contrarios de la que surge la armonía, según una inexorable ley que remite a una unidad oculta: el logos, el fuego eterno que «se enciende según medida y se apaga según medida». Todas las cosas están sujetas a un devenir perpetuo donde todo fluye y nada permanece, y donde el nacer o perecer de un ser implica necesariamente el nacer o perecer de su contrario. La naturaleza es conflicto, lucha de presencias y ocültamientos: «Nos bañamos y no nos bañamos en el mismo río; somos y no somos».

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A la figura de Heráclito se le suele contraponerla de Parménides de Elea (finales del siglo VI a. C.), el cual niega todo devenir como pura apariencia de ser. El mundo fenoménico, del cambio, es un engaño de los sentidos, mera apariencia. Todo pensar se encuentra siempre en la encrucijada de dos caminos: el primero es el camino del uno, «que es y que no es no-ser». El segundo es el del «que no es y que no-ser es necesario». Es decir, la diosa le muestra los dos caminos, pero éstos no manifiestan lo que hay, sino que establecen la legitimidad que nos permitirá decir y pensar el ser de lo que es: el ser es eterno, infinito, continuo, único e inmóvil. El conocimiento del ser se opone a la doxa, opinión, las cosas sensibles que son pura apariencia de ser, el camino equivocado.

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Pitágoras de Samos (h. 580 a. C.-500 a. C.), huyendo de la tiranía de Polícrates, se instaló en Crotona, donde fundó una comunidad de discípulos unidos por un estilo de vida y una normatividad comunes, una especie de asociación religiosa que perseguía la purificación (katarsis) del alma de las pasiones del cuerpo y su «salvación» a través de ciertas prácticas ascéticas que no debían ser reveladas a nadie ajeno a la comunidad. Pitágoras consideró que el alma era inmortal, «del linaje de los dioses», cuya unión con el cuerpo significaba un hundimiento, una «prueba» que ésta debía sufrir antes de su definitiva liberación (o hundimiento) de los ciclos de las reencarnaciones.

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 Entre los últimos presocráticos debemos mencionar a Jenófanes de Colofón (h. 570 a. C.-470 a. C.), que defendió la tesis de un sólo Dios. «el mayor entre los dioses y los hombres, en nada semejante a los mortales, ni en la figura ni en el pensamiento». De su poema De la naturaleza de las cosas sólo se conservan algunos versos.

También habría que mencionar a Empédocles de Agrigento (h. 490 a. C.-h. 430 a. C.), mago, profeta y adivino que estableció la teoría de los cuatro elementos (fuego, aire, tierra y agua) como principios genéticos y rectores del cosmos, elementos que se combinan como resultado de un equilibrio entre el amor (atracción) y el odio (repulsión).

presocraticos

De suma importancia son también Demócrito de Abdera (h. 460 a. C.-370 a. C.) y Leúcipo (h. 460 a. C.-h. 370 a. C.), que desarrollaron la teoría del atomismo, según el cual el mundo está compuesto (arjé) exclusivamente de átomos en movimiento en un espacio vacío, explicación que ha venido a denominarse mecanicismo y que será desarrollada en siglos posteriores por pensadores como Descartes o Hobbes. Estos átomos son eternos, distinguiéndose únicamente por su distinta figura, posición y orden. De los movimientos azarosos de los átomos en el espacio vacío, surgen «vórtices» O torbellinos que originan infinitos mundos, uno de los cuales habitamos nosotros.

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Fuente Consultada: Gran Enciclopedia Universal (Espasa Calpe)

Resumen de la Vida En Grecia Historia de los Griegos Atenas y Esparta

Resumen de la Vida En Grecia Antigua

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 LA VIDA EN GRECIA ANTIGUA: De un grupo de pequeñas ciudades-Estado, aisladas por altas montanas, surgió un brillante impulso creativo que sentó muchos de los fundamentos de la civilización europea.
Varias actividades humanas, desde el deporte hasta el mismo drama, de la medicina a la filosofía,  todavía siguen un modelo derivado de Grecia, cuya Edad de Oro, iniciada en el ano 800 a.C., llegó a su cúspide en la Atenas del siglo V a. C.

La antigua civilización griega de Micenas paso por un periodo de oscuridad, de 500 anos, para revivir con la épica de dioses y héroes, escrita por Homero.

En una etapa en que los gobernantes veían a los demás como vasallos, el gran logro de los griegos de la época dorada fue afirmar la dignidad y los derechos del ser humano, siguiendo un modelo de gobierno del que surgiría la verdadera democracia.

La Grecia arcaica y clásica
Los inicios de la Grecia clásica

La era conocida como el Periodo Clásico dio comienzo tras la desaparición de la civilización micénica en torno ai 900 a. C.

La afluencia a partir del 1200 a. C. de otros grupos, como los dorios del norte y los pueblos del mar del sur, provoco un declive de la cultura palaciega y dio paso a la llamada Edad Oscura.

Durante esta época, la población de Grecia se multiplico y dio comienzo la colonización de la costa jónica.

El paisaje rocoso fue la causa de que los primeros asentamientos florecerán en las llanuras fértiles entre las montañas y próximas al litoral. Hacia el 750 a. C., muchos de estos asentamientos se habían convertido en grandes ciudades-estado, funcionaban de forma independiente y con frecuencia libraban guerras entre si.

El periodo entre los anos 750y500a. C. recibe el nombre de Arcaico.

La situación geográfica de Grecia en el Mediterráneo la convertía en el punto de partida natural para los viajes y la exploración de ultramar.

Los griegos eran marinos excelentes, capaces de fundar colonias en puntos tan remotos como Ampurias en el norte de España y Phasis en el mar Negro.

Comerciaban sobre todo con los etruscos en Italia y los fenicios en Oriente, regiones en las que instalaron importantes puestos de avanzada.

El comercio estimuló el desarrollo económico y político. Se estableció una elite y, a medida que aumento su riqueza, los estados construyeron ciudades cada vez más impresionantes.

En mayor y más rica de ellas era Atenas, que devendría el centro de la cultura griega. Entre los anos 500 y 336 a. C. tuvo lugar la Edad Clásica.

Las ciudades-estado

Grecia rara vez fue un país unido; en su lugar estaba integrada por diversas ciudades-estado o «polis».

Estas solían ser comunidades reducidas, apenas grupos de granjas y casas en torno a una ciudadela fortificada, o acrópolis, que ofrecía refugio a todos los ciudadanos durante los ataques.

Estaban separadas geográficamente de otras ciudades-estado y su independencia dio lugar a diversos estilos de funcionamiento.

Como resultado, cuando los estados decidían unirse contra un enemigo externo común, las coaliciones duraban poco y la Antigua Grecia nunca fue una única nación.

Las dos mayores ciudades-estado eran Atenas y Esparta, cuyos estilos de vida opuestos alimentaron una rivalidad que duro cinco siglos.

Atenas era la mayor de las ciudades-estado, con una población que en su punto álgido alcanzo los 250.000 habitantes.

Durante el Periodo Arcaico, muchas ciudades-estado, incluida Atenas, estuvieron dominadas por una serie de gobernantes monárquicos o «tiranos».

Estos solían ser personas enriquecidas que habían cobra-do popularidad entre el pueblo y gracias a ella, podían dirigir la ciudad.

En Atenas, el principal tirano fue Pisistrato, que gobernó durante 30 anos. Impulso el comercio ateniense en el exterior y patrocino las artes, apostando por festivales religiosos y culturales.

Por su parte, Esparta se había establecido como un poderoso estado militar gobernado por Licurgo, quien protagonizo una forma de gobierno mas primitiva y monárquica. Mientras que la mayoría de las ciudades-estado consideraban su acrópolis un medio de defensa, la protección de Esparta recaía en exclusiva en su ejercito.

Las ciudades-estado estaban repartidas por todo el mundo griego, incluidas todas las islas del Egeo y muchas de ellas se aliaron con Atenas o con Esparta durante la guerra del Peloponeso (431-404 a. C.).

La región es una tierra montañosa y accidentada que penetra en el Mediterráneo hacia el sur. Su clima es benigno, pero la tierra arable es escasa y dispersa; como resultado, los primeros asentamientos se desarrollaron como pequeñas comunidades independentes que el difícil terreno aislaba de sus vecinos, con quienes, además, peleaban frecuentemente. A veces, el mar era la única vía de comunicación.

Estos factores dieron una fuerte identidad individual a las aldeas que emergieron en la antigua Grecia.

Cuando las aldeas crecieron, se convirtieron en ciudades-Estado, cu-yos habitantes eran muy leales a su propia comunidad.

Llamaron polis a su Estado, es decir, una comunidad que actuaba en conjunto, pues cada ciudadano debía participar en el gobierno.

El griego se convirtió asi en «animal político»: dedicaba mucho tiempo a los asuntos públicos. Esto ocurrió especialmente en Atenas, la mayor de las ciudades-Estado.

Votos para la minoría

En sus principios, Atenas fue regida por reyes y tiranos, pero en el ano 510 a.C., Clisteles expulsó al ultimo de ellos y estableció el primer gobierno democrático del mundo.

La palabra proviene de demos, «pueblo», y kratos, «poder». Pero no fue esta una democracia en el sentido moderno.

Sólo votaban los atenienses varones que no eran esclavos. Las mujeres no eran consideradas ciudadanas y por eso no podían votar.

Tampoco los extranjeros ni sus descendientes; ni los esclavos ni su prole, ni siquiera aquellos que conseguían liberarse. La ciudad estaba dividida en 10 bloques, llamados tribus.

Cada tribu elegía a 50 hombres, mayores de 30 años, para integrar un consejo de 500 miembros, que cumplía diariamente con la función gubernamental.

A su vez, los miembros del consejo formaban parte de un comité que proponáa las ideas que serian discutidas en la asamblea de todos los ciudadanos.

Durante estos periodos, en los que se les pagaba un sueldo, comian por cuenta del Estado en la sede administrativa, el Tholos, un edificio redondo en el lado oeste del ágora, o mercado.

Era la asamblea, o ekklesia, la que aprobaba las leyes y decidía sobre asuntos Importantes como la guerra.

Cualquiera de los miles de ciudadanos podía asistir, luego de pagar una reducida cuota de admisión, con derecho a voz y voto.

Se requería puntualidad: esclavos con sogas pintadas de rojo lazaban a los impuntuales. Se multaba a cualquiera que tuviera las ropas manchadas de rojo.

La asamblea se reunía 40 veces por ano en Pnyx, una colina cercana a la Acrópolis.

Los miembros se sentaban en el suelo, o en sillas plegables que llevaban aL lugar. Los debates se iniciaban luego de orar y sacrificar a un cerdo negro.

Se votaba alzando la mano y el orden era mantenido por una fuerza policiaca de arqueros escitas, cuyo lugar de origen era el norte del Mar Negro.

Los arcontes, funcionarios seleccionados al azar, preparaban los casos legales para discutirse en la asamblea, y organizaban ceremonias religiosas.

Los strategoi, o generales, eran los funcionarios de más alto rango, elegidos por voto popular en las 10 tribus.

Su periodo era de un ano tenian un enorme poder sobre el ejercito y la economía, y tomaban decisiones cruciales en nombre del Estado.

La Leyenda de Esopo, el esclavo deforme que creo las famosas fabulas

La Leyenda de Esopo – El Esclavo Deforme

¿REALIDAD O LEYENDA?
esopoEsta es la historia que los siglos nos han conservado de Esopo, el escritor cuyas famosas fábulas de animales se leen todavía. Autores ricos en fantasía, han añadido otras noticias: dicen que viajó por Oriente, que se casó y estuvo en peligro de ser asesinado a causa de las calumnias de uno de sus hijastros.

Pero a través del velo nebuloso de la leyenda sólo se filtran escasas e inseguras noticias, a saber: que Esopo vivió en Asia Menor, entre los siglos VII y VI a. de C., que fue esclavo y que contó numerosas fábulas sobre animales.

De estas fábulas, se puede deducir el carácter del antiguo narrador, era un hombre sencillo, dotado de extraordinaria agudeza, que comprendió sus defectos y los de la humanidad. La moral que nos legó se resume en los siguientes principios: las virtudes principales son la prudencia y la moderación, pero también la astucia sirve para defenderse de la crueldad de los tiranos.

De Esopo nos quedan unas cuatrocientas fábulas escritas en prosa, en lengua griega, y publicadas por vez primera en el siglo IV a. de C. A esta edición siguieron muchísimas otras en siglos posteriores y, aún hoy, las «Fábulas» se publican en elegantes ediciones para grandes y chicos.

LA LEYENDA:

Estamos en el Asia Menor de hace muchísimos siglos. Un esclavo va a ser castigado porque se atrevió a comerse los hermosos higos que se destinaban a la mesa de su amo. Él pobre no puede defenderse, no puede proclamar su inocencia, porque es mudo…

Pero no es esto sólo: su cuerpo deforme reúne otros muchos defectos. Tiene la cabeza voluminosa, el grueso cuello torcido, y, sobre sus piernas vacilantes, se bambolea una enorme barriga. Por si fuera poco, tiene la tea oscura como un negro. Sin embargo, este ser desproporcionado posee una inteligencia aguda y usa su astucia para salvarse de la injusta acusación.

Toma un poco de agua templada y la bebe; después se mete los dedos en la garganta: no es ésta una acción muy elegante, pero sirve para sus propósitos. Su estómago, como era de esperar, demuestra claramente hallarse vacío: el hombre no se había comido los frutos prohibidos.

Después, el esclavo pide que sus acusadores hagan lo mismo. Éstos tienen que obedecer de mala gana, y… devuelven los higos que se habían comido apresuradamente. El amo castiga a los esclavos ladrones y embusteras, y felicita al servidor inocente por su astucia.

Al día siguiente, nos dice la leyenda, pasan por allí dos sacerdotes de Diana que se habían extraviado. El esclavo los ayuda como puede y ellos lo recompensan concediéndole la facultad de hablar normalmente.

Desde aquel momento, Esopo, el esclavo feo y escarnecido, el pobre ser mal conformado, puede decir todo lo que piensa, y revelar, con su aguda palabra, el prodigio de su gran inteligencia. Se convierte en el Esopo famoso, cuyas «Fábulas» leemos todavía con tanto interés, por su rico espíritu de observación y su humorismo.

UNA LENGUA DEMASIADO LARGA

Esopo no sigue mucho tiempo con su primer amo. Los demás esclavos temen que, recuperada la voz, pueda denunciarlos por sus faltas, y se las arreglan para que sea revendido a un mercader. Éste lo lleva a su casa para que distraiga a sus hijos. Más tarde, el mercader se ve obligado a vender al esclavo. Pasa a poder de un filósofo, que lo compra tan sólo porque cuesta barato.

Pero el filósofo, poco después de haberlo adquirido, se ve asaltado por una duda. ¿Qué dirá su mujer, tan desdeñosa y exigente, de semejante hombre?

—Mujer mía, ¡te traigo un esclavo maravilloso! —exclama el filósofo al entrar en su casa.

Y la mujer, muy contenta, quiere verlo. Pero cuando llevan a Esopo a su presencia, casi se desmaya del susto.

—¿Y éste es el esclavo maravilloso? —grita encolerizada.

—Sí, amada mía —dice el marido—, es tanta su fealdad que llega a maravillar.

La mujer, que se siente burlada por el marido, se venga en el pobre esclavo vejándolo de mil maneras. Máxime por que pronto descubre que éste tiene una lengua tremendamente larga y que revela a su marido todos sus pequeños secretos.

Esopo no se asusta. Observa las injusticias que se cometen con él y con los demás, y se forma una idea de cuáles son los vicios y los defectos de los humanos. Después, como por casualidad, cuenta fabulillas en las que los protagonistas son zorros o ranas que tienen los mismos defectos que los hombres, y por ellos son castigados o ridiculizados.

Esopo, advertido de cuan rara es la gratitud, nos cuenta: «Una vez, un labrador encontró sobre la nieve una serpiente que, a causa del frío, había perdido toda su fuerza. La llevó a su casa y la calentó metiéndola entre su ropa y la piel. Pero apenas revivida, por todo agradecimiento, la serpiente mordió, sin tardanza, a su salvador con sus dientes venenosos».

Otra vez, Esopo demuestra que es peligroso hacer el bien a los malos: «En una ocasión, un lobo se tragó un hueso, y se le clavó en la garganta. Ningún animal quería ayudarle: tan sólo la grulla accedió a hacerle la difícil operación y metió su largo pico en la boca del lobo. Acabado el trabajo, pidió el pago de su servicio.

—¿Qué recompensa quieres que te dé? —preguntó el lobo— puedes dar gracias al cielo por haber sacado incólume la cabeza de mi boca».

Quien se ve retratado en estas fábulas, se enfurece y trata de vengarse.

EL TRISTE FIN DE LA FÁBULA

Conquista Esopo una cierta fama con sus fábulas y, cuando lo venden a un ciudadano de Sanaos, son muchos los que acuden a él en busca de consejo. Un día, predice a los ciudadanos que un gran rey va a quitarles la libertad de su patria. La amenazadora profecía se cumple: poco tiempo después, Creso, rey de Lidia, quiere imponer un gran tributo a Samos y la somete a un duro asedio.

Es el mismo Esopo quien organiza la resistencia. Al fin, amenazada la ciudad por todas partes, el rey exige que Esopo le sea entregado. Él no se niega.

Voluntariamente se presenta a Creso y consigue que pacte con los ciudadanos de Samos. Permanece algún tiempo en la corte, porque el rey lo aprecia y no quiere prescindir de su compañía. Una vez, lo lleva a un banquete al que también asiste Salomón; en otra ocasión, le encarga que presente una gran ofrenda al oráculo de Delfos.

Esopo parte hacia la ciudad sagrada de Apolo, pero cuando se percata de la codicia y de la estupidez de sus ciudadanos, no sólo decide no entregar la ofrenda, sino que encuentra el modo de dar a conocer sus defectos con algunas fábulas bien dirigidas. Desgraciadamente, la verdad suele provocar el descontento y el odio de los malvados. ¡Cuántas veces lo había dicho el pobre Esopo en sus fábulas! Tal y como sucedió a tantos animales protagonistas de sus fábulas, también él es víctima de la maldad humana: lo acusan del robo de un vaso sagrado y lo condenan a muerte.

Luego, para acabar pronto con él, lo despeñan desde una alta roca.

Ver: Biografia de Jean De La Fontaine

Fuente Consultada: Enciclopedia Superior del Estudiante Fasc. N° 44

MITOLOGIA GRIEGA: Dioses Griegos: El Olimpo: Zeus, Hera, Apolo

Mitología Griega: Características De Los Dioses del Olimpo

Los griegos fueron de origen campesino y su religión conservó siempre el carácter que le dieron en un principio aquellos hombres apegados a la tierra. El campesino, apenas levantado, se asoma a la puerta de su casa y en la madrugada de la mañana, con temor y respeto, eleva su mirada hacia la colina cercana. Allí, en la altura, reside un dios todopoderoso, Zeus, que puede convocar todas las nubes y distribuir las lluvias.

Al pasar cerca de un montón de piedras (un herma), parecido a todos los que a través de los campos jalonan su camino, se inclina, recoge una piedra y piadosamente la coloca sobre las otras; este montículo es sagrado: Hermes, el dios de los viajeros, lo habita. También es sagrada la tumba donde descansa algún muerto conocido, un héroe local. El campesino camina observando atentamente a su alrededor. El río que atraviesa, la fuente donde se abreva, están poblados de divinidades. La diosa Deméter protege el campo que va a sembrar.

Un gesto suyo, torpe o descuidado, en el mundo viviente y sensible que lo rodea, puede ofender a un dios, herirlo y desatar su cólera. Si sube a la montaña penetra en el ámbito menos familiar de los dioses que allí viven. Las divinidades de la naturaleza se agitan constantemente a su alrededor. Las ninfas de las aguas y de los bosques pasan escoltadas por la «dama de los lugares salvajes». Artemisa, y el marino que osa aventurarse en el mar se somete a los caprichos de un dios irritable y celoso: Poseidón. Las olas del mar están pobladas de nereidas y sirenas que poseen la seducción mortal de los mundos desconocidos. Ante esta naturaleza extraña, a menudo hostil, el griego se siente seguro en su casa, protegido por Zeus, y cerca de sus genios domésticos.

Los griegos viven entre los innumerables dioses que ellos mismos han esparcido por el mundo. Unos son humildes divinidades de la caza y de los campos, asociadas a la existencia cotidiana; otros, grandes dioses más lejanos, que suelen manifestarse por ciertos signos: truenos, relámpagos o sueños y hasta se mezclan con los hombres, ¿Este extranjero, este mendigo —se suelen preguntar— no será un dios disfrazado?.

Los griegos le atribuyen a la mayoría de los dioses, apariencia y sentimientos humanos. En los tiempos primitivos de su civilización, el griego había sentido la debilidad del hombre frente a las fuerzas desconocidas que lo asedian y amenazan. Incapaz de explicarlas, las atribuye a voluntades superiores a la suya, es decir, a voluntades divinas. Las venera bajo todas las formas en que se manifiestan: en la piedra, en el animal, en el viento, en el rayo. Después las va modelando a su imagen; un dios que tiene forma de hombre puede inspirar temor y respeto, pero no el horror a lo desconocido. (sigue en zona inferior)

LOS DIOSES GRIEGOS
dioses griegosdioses del olimpo
ZeusHera
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HefestoArtemisaApoloAteneaAfrodita
mitologia griega dioses del olimpodioses del olimpodioses del olimpodioses del olimpo
HadesPoseidónAresHermesDionisio

La Mitología griega son creencias y observancias rituales de los

Consiste principalmente en un cuerpo de diversas historias y leyendas sobre una gran variedad de dioses. La mitología griega se desarrolló plenamente alrededor del año 700 a.C.

Por esa fecha aparecieron tres colecciones clásicas de mitos: la Teogonía del poeta Hesíodo y la Iliada y la Odisea del poeta Homero.

La mitología griega tiene varios rasgos distintivos. Los dioses griegos se parecen exteriormente a los seres humanos y revelan también sentimientos humanos.

A diferencia de otras religiones antiguas como el hinduismo o el judaísmo, la mitología griega no incluye revelaciones especiales o enseñanzas espirituales. Prácticas y creencias también varían ampliamente, sin una estructura formal — como una institución religiosa de gobierno — ni un código escrito, como un libro sagrado.

Principales dioses

Los griegos creían que los dioses habían elegido el monte Olimpo, en una región de Grecia llamada Tesalia, como su residencia.

En el Olimpo, los dioses formaban una sociedad organizada en términos de autoridad y poderes, se movían con total libertad y formaban tres grupos que controlaban sendos poderes: el cielo o firmamento, el mar y la tierra.

Los doce dioses principales, habitualmente llamados Olímpicos, eran Zeus, Hera, Hefesto, Atenea, Apolo, Artemisa, Ares, Afrodita, Hestia, Hermes, Deméter y Poseidón.

Zeus Dios Griego

Zeus es el dios del cielo, en la mitología griega, es el dios máximo del Olimpo. Gobierna estableciendo orden, la justicia y el destino del Universo.

Homero dice que fue en Ida, y era el hijo menor del titán Cronos y de la titánida Rea y hermano de las divinidades Poseidón, Hades, Hestia, Deméter y Hera.

De acuerdo con uno de los mitos antiguos sobre el nacimiento de Zeus, Cronos, temiendo ser destronado por uno de sus hijos, los devoraba cuando nacían y según la tradición, su madre Rea envolvió una piedra con pañales para engañar a Cronos y ocultó al dios niño en Creta, confiándolo a las ninfas y a los habitantes de la región, a los que pidió que bailasen ruidosas danzas guerreras con el fin de que la criatura divina no delatase con sus gritos su existencia ante su padre Cronos, que estaba deseoso de devorarlo, como había hecho con sus hermanos.

Amaltea fue su nodriza que lo amamantó con su leche y también fue alimentado con con miel que destilaron las abejas del monte Ida.

Cuando Zeus se hizo adulto, Metis (Prudencia), le proporcionó una planta que hizo vomitar a Cronos todos los hijos que se había tragado, que estaban deseosos de vengarse de su padre. Durante la guerra que sobrevino, los titanes lucharon del lado de Cronos, pero Zeus y los demás dioses lograron la victoria y los titanes fueron enviados a los abismos del Tártaro.

A partir de ese momento, Zeus gobernó el cielo, y sus hermanos Poseidón y Hades recibieron el poder sobre el mar y el submundo, respectivamente. Los tres gobernaron en común la tierra.

Cuando no está en el Olimpo, estableciendo orden entre los dioses o decidiendo asuntos referentes a los mortales, es posible encontrar a Zeus en algún lugar de la Tierra.

También desciende del Olimpo cuando desde lo alto divisa alguna doncella que le agrada demasiado, ya que Zeus es muy propenso a tener romances, tanto con diosas o ninfas, como con mortales, pero siempre tiene especial cuidado en ocultárselo a su esposa Hera (aunque no siempre tiene éxito en esta empresa, de vez en cuando la diosa se entera de las infidelidades de su esposo).

En épocas de sequía puede provocar la lluvia retorciendo la lana de una oveja; lanza el rayo y el relámpago y sobre todo, mantiene el orden, el equilibrio y la justicia en el mundo.

Es implacable cuando se encarga de velar por el mantenimiento de los juramentos y por el respeto de los deberes para con los huéspedes, quienes siempre deberán ser bien recibidos. Garantiza a los dioses que se mantenga el poder real, la realización de tributos y sacrificios por parte de los mortales y el estricto cumplimiento de la jerarquía social.

Casado con su hermana Hera, es padre de Ares, dios de la guerra; de Hebe, diosa de la juventud; de Hefesto, dios del fuego, y de Ilitía, diosa del parto.

Al mismo tiempo, se describen las aventuras amorosas de Zeus, sin distinción de sexo (Ganímedes), y los recursos de que se sirve para ocultarlas a su esposa Hera.

En la mitología antigua son numerosas sus metamorfosis en diversos animales para sorprender a sus enemigos y tuvo numerosas relaciones con diosas y mujeres mortales, de quienes ha obtenido descendencia.

Algunas de sus relaciones amorosas fueron con: la ninfa Calisto, la semidiosa Antíope, la sacerdotisa Io, con Semele, Dánae hija del rey de Argos, la bella , Alcamena, Leda, Elara, Carme, Día, Electra, Europa. Sus amoríos con mortales se explican a veces por el deseo de los antiguos griegos de vanagloriarse de su linaje divino.

En la escultura, se representa a Zeus como una figura barbada y de apariencia regia. La más famosa de todas fue la colosal estatua de marfil y oro, del escultor Fidias, que se encontraba en Olimpia.

Sus principales templos estaban en Dódona, en el Epiro, la tierra de los robles y del templo más antiguo, famoso por su oráculo, y en Olimpia, donde se celebraban los juegos olímpicos en su honor cada cuatro años. Los juegos de Nemea, al noroeste de Argos, también estaban dedicados a Zeus. Zeus corresponde al dios romano Júpiter.

Hera Dios Griega

Hera es en la mitología griega, reina de los dioses, hija de los titanes Cronos y Rea, hermana y mujer del dios Zeus. Para Zeus no fue muy fácil convencer a Hera del matrimonio, por lo que usó diversas estrategias, hasta que camuflado de pájaro desvalido pudo llegar al corazón de su amada y conquistarla.

Zeus adoptó su forma natural y volvió a pedirle matrimonio a Hera. La diosa sintió entonces que se casaría para dar el ejemplo y continuar con el rol de Madre de los Cielos, tal como lo habían hecho Rea y Gea con Cronos y Urano.

Hera era la diosa del matrimonio y la protectora de las mujeres casadas, pues era la esposa legítima de Zeus, esto la convertía naturalmente en la protectora de las mujeres casadas. Se la representaba como celosa, violenta y vengativa Era muy común que frecuentemente se enfrentara a Zeus, porque las infidelidades de su esposo significaban para ella verdaderos insultos.

Por eso persiguió con ira tanto a las amantes de Zeus, como a la descendencia extramatrimonial del dios. Hera mantuvo siempre ulla de su marido y nunca se sintió en inferioridad de condiciones ya que siempre tuvo presente que ella pertenecía a la misma generación divina que Zeus, por lo tanto tenía el mismo rango jerárquico.

Era madre de Ares, dios de la guerra, de Hefesto, dios del fuego, de Hebe, diosa de la juventud, y de Ilitía, diosa del alumbramiento. Mujer celosa, Hera perseguía a menudo a las amantes y a los hijos de Zeus. Nunca olvidó una injuria y se la conocía por su naturaleza vengativa.

Cierta vez armó un complot para castigar una infidelidad de su marido, pero la nereida Tetis, que estaba muy agradecida por haber concertado su matrimonio con Peleo y además era muy prudente y sospechaba que este acto desencadenaria una guerra civil, recurrió al gigante de cien manos llamado Egeón, que libró a Zeus de las cadenas.

Entonces Zeus furioso desató su ira contra Hera y la suspendió entre el cielo y la tierra, amarrando cada una de sus manos a una anilla de oro y atándole un yunque en cada pie. Luego hizo jurar a cada uno de los Olímpicos que nunca más osarían levantarse en su contra.

El único que protestó fue Hefesto, que al ver a su madre castigada de ese modo se quejó, pero Zeus no tenía paciencia para soportar recriminaciones de ningún tipo y menos cuando se trataba de un complot en su contra, entonces le profirió un puntapié tan fuerte que lo arrojó hasta la tierra desde el Olimpo y tras el golpes Hefesto quedó rengo para toda la eternidad. Hera finalmente fue perdonada y regresó al Olimpo, a cumplir su rol de protectora de la familia.

Irritada con el príncipe troyano Paris por haber preferido a Afrodita, diosa del amor, antes que a ella, Hera ayudó a los griegos en la guerra de Troya y no se apaciguó hasta que Troya quedó destruida. Se suele identificar a Hera con la diosa romana Juno.

Hefesto

Hefesto, en la mitología griega, dios del fuego y de la metalurgia, hijo del dios Zeus y de la diosa Hera o, en algunos relatos, sólo hijo de Hera.

A diferencia de los demás dioses, Hefesto era cojo y desgarbado. Poco después de nacer lo echaron del Olimpo: según algunas leyendas, lo echó la misma Hera, quien lo rechazaba por su deformidad; según otras, fue Zeus, porque Hefesto se había aliado con Hera contra él.

En la mayoría de las leyendas, sin embargo, volvió a ser honrado en el Olimpo y se casó con Afrodita, diosa del amor, o con Áglae, una de las tres gracias.

Era el artesano de los dioses y les fabricaba armaduras, armas y joyas. Se creía que su taller estaba bajo el monte Etna, volcán siciliano. A menudo se identifica a Hefesto con el dios romano del fuego, Vulcano. La Fragua de Vulcano es el cuadro en el que Velázquez da su visión sobre los dioses transformándolos en campesinos o artesanos humanos.

Artemisa

Ártemis o Artemisa (mitología), en la mitología griega, una de las principales diosas, equivalente de la diosa romana Diana. Era hija del dios Zeus y de Leto y hermana gemela del dios Apolo.

Era la rectora de los dioses y diosas de la caza y de los animales salvajes, especialmente los osos, Ártemis era también la diosa del parto, de la naturaleza y de las cosechas. Como diosa de la luna, se la identificaba a veces con la diosa Selene y con Hécate.

Aunque tradicionalmente amiga y protectora de la juventud, especialmente de las muchachas, Ártemis impidió que los griegos zarparan de Troya durante la guerra de Troya mientras no le ofrecieran el sacrificio de una doncella.

Según algunos relatos, justo antes del sacrificio ella rescató a la víctima, Ifigenia. Como Apolo, Ártemis iba armada con arco y flechas, armas con que a menudo castigaba a los mortales que la ofendían. En otras leyendas, es alabada por proporcionar una muerte dulce y plácida a las muchachas jóvenes que mueren durante el parto.

Apolo

Apolo (mitología), en la mitología griega, hijo del dios Zeus y de Leto, hija de un titán. Era también llamado Délico, de Delos, la isla de su nacimiento, y Pitio, por haber matado a Pitón, la legendaria serpiente que guardaba un santuario en las montañas del Parnaso.

En la leyenda homérica, Apolo era sobre todo el dios de la profecía. Su oráculo más importante estaba en Delfos, el sitio de su victoria sobre Pitón. Solía otorgar el don de la profecía a aquellos mortales a los que amaba, como a la princesa troyana Casandra.

Apolo era un músico dotado, que deleitaba a los dioses tocando la lira. Era también un arquero diestro y un atleta veloz, acreditado por haber sido el primer vencedor en los juegos olímpicos.

Su hermana gemela, Ártemis, era la guardiana de las muchachas, mientras que Apolo protegía de modo especial a los muchachos. También era el dios de la agricultura y de la ganadería, de la luz y de la verdad, y enseñó a los humanos el arte de la medicina.

Algunos relatos pintan a Apolo como despiadado y cruel. Según la Iliada de Homero, Apolo respondió a las oraciones del sacerdote Crises para obtener la liberación de su hija del general griego Agamenón arrojando flechas ardientes y cargadas de pestilencia en el ejército griego.

También raptó y violó a la joven princesa ateniense Creusa, a quien abandonó junto con el hijo nacido de su unión. Tal vez a causa de su belleza física, Apolo era representado en la iconografía artística antigua con mayor frecuencia que cualquier otra deidad.

Atenea

Atenea, una de las diosas más importantes en la mitología griega. Diosa de la Sabiduría, Atenea es la inventora de la flauta, la trompeta, el arado, el yugo para los bueyes, el carro, el barco y la olla de barro para cocinar. Además fue la que enseñó a los mortales los números y a las mujeres las instruyó en la cocina el tejido y el hilado.

Atenea es la diosa que nació ya adulta, fruto de la unión de Zeus con Métis, la diosa de la Prudencia. Durante el embarazo de Metis, Urano y Gea advirtieron a Zeus que si Metis daba a luz a un varón, éste destronaría a su padre del reino que tanto trabajo le había costado conseguir. Sin deseos de correr riesgos, Zeus se tragó a Metis.

Pero cuando llegó el día del parto, un tremendo dolor de cabeza hizo llegar a Zeus hasta los limites de tolerancia, entonces llamó a Hefesto Y a los gritos le pidió que le abriera la cabeza de un hachazo. Así surgió Atenea, lista para salir a la batalla.

Fue la hija favorita de Zeus. Él le confió su escudo, adornado con la horrorosa cabeza de la gorgona Medusa, su ‘égida’ y el rayo, su arma principal. Diosa virgen, recibía el nombre de Parthenos (‘la virgen’).

En agradecimiento a que Atenea les había regalado el olivo, el pueblo ateniense levantó templos a la diosa, el más importante era el Partenón, situado en la Acrópolis de Atenas.

A Atenea se la conoce como la diosa guerreras armada con una lanza y la égida —coraza de piel de cabra—, sin embargo no le agradan las batallas como a su hermano Ares, porque siempre valoró muchísimo más la inteligencia y la prudencia que la violencia. Por lo tanto es promotora de la conciliación de los pleitos a través de medios pacíficos.

Afrodita

Afrodita, en la mitología griega, diosa del amor y la belleza. La diosa del amor griega, a quien se conoce en la

Mitología latina con el nombre de Venus. Casi todas las culturas antiguas encontraron una personificación para el Amor y la Belleza.

En la Iliada de Homero aparece como la hija de Zeus y Dione y otras leyendas posteriores la identifican como hija de Urano, nacida luego de que Crono cercenara sus órganos sexuales y los arrojara al mar.

La diosa que se dio a conocer emergiendo a través dé las olas del mar, era tan hermosa que todos los habitantes del mar se reunieron para admirarla.

Cuando, la diosa vio la luz del sol por primera vez, montada en un carro hecho con una concha de mar, todos los seres comenzaron a disfrutar de la belleza, la alegría y el amor con verdadera plenitud. Afrodita fue conducida desde el mar por los Céfiros primero hasta la costa de Citera, y luego a la isla de Chipre.

Allí bajó del carro completamente desnuda, se escurrió su larga cabellera y el agua al caer sobre la arena se transformó en bellísimos caracoles. En Cnosos se levantó un santuario en su honor y el piso estaba completamente recubierto de corales, piedras preciosas y conchas marinas.

Afrodita es la mujer de Hefesto, el feo y cojo dios del fuego. Entre sus amantes figura Ares, dios de la guerra, que en la mitología posterior aparece como su marido. Ella era la rival de Perséfone, reina del mundo subterráneo, por el amor del hermoso joven griego Adonis.

La noticia del nacimiento de la criatura más hermosa que pisó alguna vez la tierra y fue acariciada por las olas del mar, se divulgó rápidamente en el Olimpo. Las cualidades de la diosa se comentaron entre todos los Olímpicos y, como consecuencia todas las divinidades masculinas ardiendo de deseo y las femeninas, incrédulas y curiosas a la vez, quisieron conocer a esta belleza sin par.

Antes de ser presentada ante los inmortales, las Horas, colocaron en la cabeza de Afrodita una guirnalda de flores eternas y acompañaron por los aires a la diosa, que se presentó en el Olimpo.

Naturalmente Afrodita superó las expectativas masculinas y levantó una corriente de celos entre las demás diosas.

Tal vez la leyenda más famosa sobre Afrodita está relacionada con la guerra de Troya. Eris, la diosa de la discordia, la única diosa no invitada a la boda del rey Peleo y de la nereida Tetis, arrojó resentida a la sala del banquete una manzana de oro destinada «a la más hermosa». Cuando Zeus se negó a elegir entre Hera, Atenea y Afrodita, las tres diosas que aspiraban a la manzana, ellas le pidieron a Paris, príncipe de Troya, que diese su fallo.

Todas intentaron sobornarlo: Hera le ofreció ser un poderoso gobernante; Atenea, que alcanzaría una gran fama militar, y Afrodita, que obtendría a la mujer más hermosa del mundo.

Paris seleccionó a Afrodita como la más bella, y como recompensa eligió a Helena de Troya, la mujer del rey griego Menelao. El rapto de Helena por Paris condujo a la guerra de Troya. Corresponde a Venus la diosa romana en la mitología latina.

Hades

Hades, en la mitología griega, dios de los muertos. Era hijo del titán Cronos y de la titánide Rea y hermano de Zeus y Poseidón. Cuando los tres hermanos se repartieron el universo después de haber derrocado a su padre, Cronos, a Hades le fue concedido el mundo subterráneo.

Allí, con su reina, Perséfone, a quien había raptado en el mundo superior, rigió el reino de los muertos. Aunque era un dios feroz y despiadado, al que no aplacaba ni plegaria ni sacrificio, no era maligno.

En la mitología romana, se le conocía también como Plutón, señor de los ricos, porque se creía que tanto las cosechas como los metales preciosos provenían de su reino bajo la tierra.

El mundo subterráneo suele ser llamado Hades. Estaba dividido en dos regiones: Erebo, donde los muertos entran en cuanto mueren, y Tártaro, la región más profunda, donde se había encerrado a los titanes.

Era un lugar oscuro y funesto, habitado por formas y sombras incorpóreas y custodiado por Cerbero, el perro de tres cabezas y cola de dragón. Siniestros ríos separaban el mundo subterráneo del mundo superior, y el anciano barquero Caronte conducía a las almas de los muertos a través de estas aguas.

En alguna parte, en medio de la oscuridad del mundo inferior, estaba situado el palacio de Hades. Se representaba como un sitio de muchas puertas, oscuro y tenebroso, repleto de espectros, situado en medio de campos sombríos y de un paisaje aterrador. En posteriores leyendas se describe el mundo subterráneo como el lugar donde los buenos son recompensados y los malos castigados.

Poseidón

Poseidón, en la mitología griega, dios del mar, hijo del titán Cronos y la titánide Rea, y hermano de Zeus y Hades. Corno Poseidón necesitaba una esposa para compartir el reino de los mares, se fijó primero en la Nereida Tetis y la cortejó con gran caballerosidad, colmándola de regalos preciosos. Pero Temis advirtió al dios que debía tener cuidado, porque la descendencia que tuviera con Tetis llegaría a ser más importante que el mismo Poseidón.

Esto hizo desistir inmediatamente al dios de su idea de matrimonio con Tetis y comenzó a poner su atención en otra nereida llamada Anfitrite (cuyo nombre significa “la que fluye alrededor”).

Sin embargo, ocurrió esta vez que la nereida rechazó abruptamente los requerimientos del dios y cuando comprobó que Poseidón no dejaría de cortejarla tan fácilmente, Anfitrite se escapó hacia el monte Atlas.

Pero al fin y al cabo Poseidón era un dios y luego del reparto de los reinos con sus hermanos, había aprendido que debía pelear por aquello que deseaba, entonces envió unos mensajeros para que trajeran a la nereida de regreso, donde se destacó la Delfina, al lograr el matrimonio con Poseidón. Como agradecimiento la Delfina se transformó en la constelación Delfín.

Poseidón, sin embargo, tuvo otros numerosos amores, especialmente con ninfas de los manantiales y las fuentes, y fue padre de varios hijos famosos por su salvajismo y crueldad, entre ellos el gigante Orión y el cíclope Polifemo. Poseidón y la gorgona Medusa fueron los padres de Pegaso, el famoso caballo alado.

Poseidón desempeña un papel importante en numerosos mitos y leyendas griegos. Disputó sin éxito con Atenea, diosa de la sabiduría, por el control de Atenas. Cuando Apolo, dios del sol, y él decidieron ayudar a Laomedonte, rey de Troya, a construir la muralla de la ciudad, éste se negó a pagarles el salario convenido.

La venganza de Poseidón contra Troya no tuvo límites. Envió un terrible monstruo marino a que devastara la tierra y, durante la guerra de Troya, se puso de lado de los griegos.

A Poseidón se lo representaba de pie sobre las olas o en un carro de ruedas de oro formado por un caracol gigante y conducido por caballos marinos; siempre era seguido por peces, delfines, nereidas y genios marinos.

El emblema que eligió el dios fue el caballo, ya que siempre dijo que este animal había sido creado por él. Su única arma era el tridente, con el que agitaba las aguas y podía hacer naufragar los barcos.

Su figura es muy parecida a la de su hermano Zeus, con larga barba y majestuosa, de cuerpo robusto y hermoso y siempre acompañado del tridente, símbolo de poder.

Aparece acompañado por un delfín, o bien montado en un carro tirado por briosos seres marinos. Los romanos identificaban a Poseidón con su dios del mar, Neptuno.

Ares

Ares, en la mitología griega, dios de la guerra e hijo de Zeus, rey de los dioses, y de su esposa Hera. Ares es representado con coraza, casco, escudo y tina espada manchada de sangre.

Tiene un cuerpo enorme y suele ir acompañado de sus hijos Deimos (Temor) y Fobo (Terror). Agresivo y sanguinario, Ares personificaba la brutal naturaleza de la guerra, y era impopular tanto para los dioses como para los seres humanos.

A pesar de su pasión por la guerra, es derrotado en numerosas oportunidades. Seguramente la tradición se esfuerza en demostrar que la fuerza bruta, sin ningún ideal de por medio, es fácilmente susceptible de ser vencida. Ares no era invencible, ni siquiera frente a los mortales.

Es así como se lo ve derrotado en la Titanomaquia (Guerra de Titanes) ; burlado por Heracles, humillado por Atenea y herido, por un mortal (Diomedes), durante la guerra de Troya.

La colina de Atenas que lleva el nombre de Areópago, en donde se reunía el tribunal que juzgaba los crímenes de origen religioso. Va unido a Ares por el siguiente mito; los dioses habían culpado a Ares por la muerte del hijo de Poseidón, llamado Halirrotio.

Pero Ares se liberó de esta acusación alegando que lo había matado porque intentó violar a su hija, Acipea. Era la palabra del dios Ares contra el dios Poseidón, ya que Halirrotio estaba muerto.

Nadie confiaba en el testimonio de Ares, pero finalmente los dioses, tuvieron que absolver al dios de la guerra, porque Acipea testificó a favor de su padre.

El culto de Ares, que se creía originario de Tracia, no estaba muy difundido en la antigua Grecia y, donde existía, carecía de significación social o moral. Los romanos lo identificaban con Marte, también un dios de la guerra.

Hermes

Hermes, en la mitología griega, mensajero de los dioses, hijo del dios Zeus y de Maya, la hija del titán Atlas. Como especial servidor y correo de Zeus, Hermes tenía un sombrero y sandalias aladas y llevaba un caduceo de oro, o varita mágica, con serpientes enrolladas y alas en la parte superior.

Guiaba a las almas de los muertos hacia el submundo y se creía que poseía poderes mágicos sobre el sueño. Hermes era también el dios del comercio, protector de comerciantes y pastores.

Como divinidad de los atletas, protegía los gimnasios y los estadios, y se lo consideraba responsable tanto de la buena suerte como de la abundancia. A pesar de sus virtuosas características, también era un peligroso enemigo, embaucador y ladrón.

El día de su nacimiento robó el rebaño de su hermano, el dios del sol Apolo, oscureciendo su camino al hacer que la manada anduviera hacia atrás. Al enfrentarse con Apolo, Hermes negó haber robado.

Los hermanos acabaron reconciliándose cuando Hermes le dio a Apolo su lira, recién inventada.

En el primitivo arte griego, se representaba a Hermes como un hombre maduro y barbado; en el arte clásico, como un joven atlético, desnudo e imberbe como puede comprobarse en el Hermes de Praxíteles, en Olimpia.

Dionisio

Dioniso, dios del vino y del placer, estaba entre los dioses más populares. Los griegos dedicaban muchos festivales a este dios telúrico, y en algunas regiones llegó a ser tan importante como Zeus.

A menudo lo acompañaba una hueste de dioses fantásticos que incluía a sátiros, centauros y ninfas. Los sátiros eran criaturas con piernas de cabra y la parte superior del cuerpo era simiesca o humana.

Los centauros tenían la cabeza y el torso de hombre y el resto del cuerpo de caballo. Las hermosas y encantadoras ninfas frecuentaban bosques y selvas.

Fuente Consultada: Enciclopedia Encarta 2005
Mitología Griega – Nuri Abramovicz
Figuras y Leyendas Mitológicas – Emilio Genest
Mitos Antiguos de Grecia y Roma

Las injerencias de los dioses en las hazañas de los héroes –Hércules, Aquilea, Eneas, Perseo, etc.- inspiraron numerosas narraciones, cuyo conjunto forma la mitología. Los mitos son muy variados y ejemplifican la maldad, las calamidades, el castigo, el heroísmo, la fortuna, etc.

ALGUNOS DE LOS MITOS MÁS CELEBRES
dioses del olimpodioses del olimpodioses del olimpodioses del olimpodioses del olimpo
Atlas Rey de Mauritania, sostuvo eL mundo sobre sus hombros. Sus siete hijas formaron la constelación de las Pléyades. Perseo lo transformó en montaña por rehusar su hospitalidadMedusa Una de las tres gorgonas que vivían en Libia, la única mortal. Mito maligno, con serpientes por cabellos y una mirada petrificante, fue decapitada por el héroe Perseo.Sísifo Mito del castigo por excelencia, fue condenado a subir una gran roca a la cima de una montaña. Exhausto cerca del final, la roca caía y todo volvía a empezar, en una eterna repetición.Pandora Primera mujer sobre la Tierra, desobedeció a su marido y abrió la caja de la que salieron los males de la humanidad. La cerró a tiempo para que no escapase la Esperanza.Perseo Héroe legendario, hijo de Zeus y Dánae. Cortó la cabeza a Medusa y petrificó a Polidectes, pretendiente de su madre. Liberó a Andrómeda, se casaron y fundó Micenas.

LOS MITOS: Los griegos no se limitan a concebir los dioses a su imagen. A los más importantes les atribuyen una personalidad, una historia y múltiples aventuras. Los relatos maravillosos que cuentan estas historias, estos mitos, cuyo conjunto forma la mitología, se habían elaborado lentamente en el curso de siglos oscuros, durante los cuales se formó el pueblo griego. Divinidades indoeuropeas, como Zeus, prehelénicas y cretenses como Deméter y más tarde las asiáticas, se habían incorporado confundiéndose a veces con otras.

Muertos ilustres fueron elevados a la categoría de semidioses y aparecieron también numerosas leyendas nuevas. Así se acumuló un conjunto de creencias, de tradiciones poéticas, de cuentos populares. Con esta materia, maleable como la arcilla, poetas y artistas modelaron la imagen definitiva de los dioses.

Homero definió y precisó su personalidad; Hesíodo, sus lazos de parentesco, y más tarde bajo el buril de los escultores, estas sombras nacidas de la imaginación de un pueblo acabaron por perfilarse en el mármol y en el bronce y adquirieron una forma concreta. Los mitos de los dioses no dejaron de evolucionar, mientras la civilización griega mantuvo su impulso creador.

LA MITOLOGÍA: La mitología ofrece primero una explicación del origen del universo, de los dioses y de los hombres.En un principio todo estaba mezclado en una masa confusa que los griegos llamaban caos. Primeramente se liberaron Nix (la noche de lo alto) y su hermano Erebo (oscuridad de los infiernos); poco a poco los dos se separaron. Erebo desciende; Nix se instala en una esfera inmensa que se divide en dos mitades una es Urano (la bóveda celeste); la otra, Gea (la tierra).

De su unión nacen los titanes (Océano, Yapeto, Cronos), los cíclopes, los monstruos de cien brazos, los gigantes y otras divinidades fantásticas que la mitología distribuye sobre la tierra. Cronos destrona a su padre, y por temor a sufrir una suerte parecida devora a cada uno de sus hijos. Rea, su esposa, puede llegar a salvar el último de ellos, Zeus; Cronos en su lugar devora una piedra, envuelta en pañales que aquélla le ofrece; Zeus se esconde en una caverna de Creta; más tarde obliga a su padre, por efecto de una droga, a dar nuevamente vida a todos sus hijos.

Con la ayuda de éstos, y la de los cíclopes y los gigantes, emprende la tarea de destronar a su padre, empresa que apoyan los otros titanes. Zeus, después vence a los titanes y a los » gigantes y puede reinar como dueño sobre el Universo. La era de los monstruos primordiales termina. Comienza la de los hijos de Cronos, los olímpicos que encuentran en su reino una primer raza de hombres cuya creación se atribuye el titán Prometeo, hijo de Yapeto.

El titán sustrae para ello una partícula de fuego arrancada a la rueda del sol. Zeus, furioso, lo encadena sobre el Cáucaso, donde un águila le devora sin descanso su hígado que vuelve a crecer. Zeus extermina a los hombres enviando el diluvio; solamente sobrevive Deucalión, hijo de Prometeo, y su mujer; quienes arrojan por encima ‘de sus hombros piedras que se transforman en hombres y mujeres.

Así aparece una nueva humanidad que no le debe nada a los grandes dioses pero que, nacida de la’ acción de los titanes, está ligada a los olímpicos por un cierto parentesco. Los dioses y los hombres son de naturaleza semejante, pero los dioses son más poderosos y están mejor dotados. Los contemporáneos de Hornero y de Hesíodo consideraban al mundo como una inmensa ciudad. Los dioses son los aristócratas; los hombres los plebeyos. Estas dos clases de barreras no son infranqueables. Los dioses pueden aliarse con los simples mortales, y por sus hazañas, los hombres, es decir los héroes, pueden elevarse a la categoría de dioses.

DIOSES OLÍMPICOS: Los grandes dioses que residen en la cima del Monte Olimpo son los descendientes de un mismo antepasado, Cronos, y forman un verdadero genos alrededor de Zeus. A él pertenecen sus hermanos (Poseidón y Hades), sus hermanas (Hestia, Deméter, Hera) y sus hijos (Apolo y Atenea). Después de la derrota de Cronos, Zeus conserva su autoridad sobre el universo entero como jefe de un clan. En esta familia divina cada miembro tiene su personalidad y sus atributos.

Zeus, armado del rayo, es el dueño del cielo. Poseidón, provisto de un tridente, domina el mar. Hades reina sobre el mundo subterráneo y el mundo de los muertos. Hestia, diosa del hogar, permanece inmóvil en el Olimpo, como el hogar en la casa de los hombres. Deméter protege la tierra cultivada; Hera, esposa de Zeus, vela sobre el matrimonio.

En seguida vienen los hijos de Zeus; Apolo, el dios resplandeciente, preside la adivinación, la medicina, la música, y la poesía. Artemisa, la luna, es la diosa de la naturaleza salvaje; la bella Afrodita representa el amor, la naturaleza fecunda. La sabia y fría Atenea simboliza la inteligencia y la razón. Es una diosa guerrera, armada dé lanza y de escudo, y en la paz es la protectora de los artesanos. Hermes, mensajero del Olimpo, ayuda a los viajeros, a los mercaderes y guía las almas en el camino de los infiernos. El brutal Ares es el dios de la guerra; Hefaisto, el herrero cojo, el dios del fuego y de todas las artes y artesanos que se servían de aquel elemento en su trabajo, especialmente los fundidores de bronce. Dionisio, el recién llegado, personifica la viña, el vino y la vegetación.

Alrededor de estos grandes dioses se reúnen una cantidad de divinidades menores: las ninfas rodean a Artemisa, los sátiros forman la bulliciosa escolta de Dionisio, y el cortejo de Apolo, que es el padre de Esculapio, el dios de la medicina, lo integran las musas (Melpómene, Talía, Calíope, Erato, Clío, Euterpe, Tersícore, Polimnia y Urania).

MITOLOGIA GRIEGA

LOS HÉROES: Considerados por la leyenda como hijos de un dios o de una diosa, los héroes o semidioses fueron sin duda en su origen personajes ilustres a los que sus conciudadanos después de su muerte les dedicaron un culto ? los semidivinizaron. Estaban vinculados con una ciudad o una región ir sobre ellos se contaban las más sorprendentes aventuras.

TESEO: El héroe de Atenas había vencido al Minotauro y unificado el Ática. Con sus compañeros, los argonautas, Jasón, el héroe de Tesalia, había partido para la lejana Cólquide, donde conquistó el vellocino de oro. Estos mitos conservan sin duda un fondo histórico. Parecen representar unos el fin de la tutela cretense sobre el Ática, y el otro la expedición aquea en busca; ide los metales preciosos del Cáucaso.

GLOSARIO:
PRINCIPALES PERSONAJES DE LA MITOLOGIA GRIEGA
Afrodita: diosa del Amor. Fue elegida por París como la más bella de todas las diosas. Amimone: cuando su madre la había mandado a buscar agua para un sacrificio, quedó extenuada y se durmió. Entonces, la vio un sátiro y al aprovechar que dormía, quiso violarla.

Amimone: se despertó e invocó a Posidón, que se presentó ante la joven y puso en huida al sátiro. De la relación entre Amimone y el dios marino nació un hijo, de nombre Nauplio. Posidón hizo brotar un manantial en el lugar donde sucedieron los hechos, que se llamó fuente o manantial de Lerna.

Apolo: hermano de Ártemis y dios de las Artes. Arcadia: prefectura de Grecia, en la región del Peloponeso. Recibió su nombre del héroe mitológico Arcas. Su capital es Trípolis. Ares: dios olímpico de la Guerra.

Ártemis: la hija de Zeus y Leto, hermana de Apolo. Diosa de la Caza. Combatió junto a los Olímpicos contra los Titanes.

Atenea: hija de Zeus y Metis. Diosa de la Guerra, la Sabiduría y el Ingenio. Fue una de las perdedoras junto a Hera en el juicio de París.

Atlas: hijo de Jápeto y hermano de Prometeo. Fue condenado por Zeus a sostener los cielos sobre su espalda.

Cronos: el primer rey del mundo hasta que perdió su reinado a manos de los Olímpicos. Dánae: hija de Acrisio, rey de Argos, y de Eurídice.

Dioniso. hijo de Zeus y de Sémele. Fue el inventor del vino.

Eride: diosa de la Discordia, aliada de Ares. No muy querida por el resto de los dioses.

Eros: dios del Amor.

Escamandro: dios del río troyano del mismo nombre, que nace en el monte Ida. Se creía que había ayudado a los troyanos contra los griegos con sus inundaciones.

Estigia: hija mayor de Océano. Personifica el río que debe cruzarse para acceder al Tártaro.

Éter: hijo de la Noche. Es la luz celestial.

Fidias: el más célebre escultor de la Antigüedad. Vivió en el siglo v a. C. Hizo varios de los frisos del Partenón, pero lo acusaron de robar oro y marfil de una estatua de Atenea, y tuvo que exilarse en Olimpia, en la época en que realizó la estatua de Zeus.

Gea: la primera diosa en aparecer, la Madre Tierra.

Hades: hijo de Cronos y Rea. Es el dios de la Muerte y reina en el Tártaro.

Harmonía: hija de Ares y Afrodita.

Hecatonquiros: primeros hijos de Gea y Urano. Eran tres y se llamaban Briareo, Giges y Coto.

Hefesto: hijo de Zeus y de Hera. Personifica el fuego y todos los trabajos relacionados con su uso.

Hera: esposa de Zeus.

Hermes: hijo de Zeus. Fue el principal mensajero del Olimpo y dios de la Oratoria. Debía, además, vigilar el comercio, los viajes y todas las transacciones de los mortales.

Hestia: diosa del Hogar. Fue la primera en aparecer cuando Zeus obligó a su padre a vomitar a los hijos que se había tragado.

Idas: hijo de Arene y del rey mesenio Afareo (algunos sostienen que de Posidón) y hermano mellizo de Linceo; ambos tomaron parte en la expedición de los argonautas. Ifmedia: hija de Tríope, que a su vez era hijo de Cánace y Posidón.

Laomedonte: rey de Troya. Tuvo cinco hijos: Tifón, Lampo, Clitio, Hicetaón y Podarces, que cambió su nombre por el de Príamo después de haber quedado como único sobreviviente de sus hermanos, porque los demás fueron exterminados por Heracles. También tuvo tres hijas: Hesíone, Cila y Astíoque, y además dos mellizos bastardos con la ninfa Cálibe. Fue él quien decidió construir las famosas murallas de Troya y para esta obra contó con la ayuda de los dioses Posidón y Apolo, a raíz del castigo que les había impuesto Zeus.

Marpesa: era hija de Eveno y Alcipe, joven doncella pretendida por Apolo, pero que finalmente eligió a Idas.

Marsias: a él se le atribuye la invención de la flauta y de la música. Era hijo del famoso flautista Olimpo, llamado así porque había nacido en el monte del mismo nombre.

Metis: primera esposa de Zeus, madre de Atenea. Personifica la inteligencia y el ingenio.

Musas: las nueve hijas de Zeus y Mnemosine.

Nereidas: las cincuenta hijas de Nereo, el dios de las Olas del Mar.

Ninfas: hijas de Zeus. Son divinidades de las fuentes, los ríos y los bosques.

Océano: uno de los Titanes. Es una masa de agua que circula alrededor del mundo.

Olimpo: el monte más alto de Grecia, elegido por Zeus para construir su palacio. Orcómeno: según algunos autores,

Pan: dios de los pastores. Es hijo de Hermes y ayudó a su padre a recuperar los tendones de Zeus.

Polifemo: hijo de Posidón. Fue engañado y cegado por Ulises en la isla que habitaba.

Ponto: el Mar. Hijo de Gea.

Posidón: uno de los Olímpicos. Reinó sobre los mares.

Prometeo: hijo de Jápeto. Siempre trató de favorecer a los mortales y por esta razón tuvo grandes conflictos con Zeus.

Rea: hija de Urano y Gea. Esposa de Cronos.

Tártaro: mundo subterráneo donde habitan las almas de los muertos.

Temis: hija de Urano y de Gea, es uno de los titanes de sexo femenino. Hermana de los Cíclopes y de los Gigantes hecatónquiros. Se le atribuye la maternidad sobre las estaciones, que habría tenido como segunda esposa de Zeus. Esta diosa personificaba la Ley y el Orden, el Derecho y la Justicia, y por ello se la invocaba en los juramentos.

Tera: isla volcánica situada en el mar Egeo, una de las Cicladas.

Tesalia: región situada en el centro de Grecia, al sur de Macedonia, entre el Olimpo, Pindos y el mar Egeo.

Tetis: hija de Nereo y de la oceánida Doris; es la nereida que más fama y protagonismo tiene en la mitología griega. Se casó con Peleo, hijo de Eaco, y fue la madre de Aquiles. Una leyenda afirma que tuvo relaciones con Hefesto, al que hospedó muchos años en el mar. Tetis ha dado su nombre a uno de los satélites de Saturno.

Tifón: monstruoso hijo de Gea y Tártaro que fue vencido por Zeus.

Titanes: representación de los elementos primarios y las fuerzas de la Naturaleza.

Urano: el Cielo. Nació de Gea y fue mutilado por su hijo Cronos.

Zeus: el rey de los dioses a partir de su victoria sobre los Titanes.

Fuente Consultada Para El Glosario: Mitología Para Chicos de Daniel Catalano

Batalla de Maraton Grecia Contra Persia Rey Dario y Milcíades

Batalla de Maratón-Grecia Contra Los Persas

El plan del rey persa Darío exigía el desembarco en la llanura de Maratón con 20.000 hombres para vencer a las ciudades-estado griegas, habiendo antes organizado un asalto contra la misma Atenas.

Su poderosa infantería, caballería y arqueros tuvieron éxito y adoptaron posiciones defensivas esperando un ataque del ejército ateniense que tenía 10.000 soldados, casi todos de infantería.

Cuando el ejército persa desembarcó en Maratón, los atenienses, que no querían dejarse sitiar, fueron a acampar frente al enemigo.

Iban armados a la manera espartana, como hoplitas, es decir, con casco, coraza y perneras. Combatían a pie, en filas apretadas, la lanza por delante, el cuerpo resguardado por los escudos. Los guerreros de la pequeña ciudad de Platea, vecinos y aliados de los atenienses, vinieron a unírseles.

batallas guerras medicas

Los atenienses permanecieron varios días acampados cerca del santuario de Hércules, en un valle estrecho, que interceptaban por entero, apoyándose a uno y otro lado en las laderas de las montañas que impedían al enemigo rodearles.

Los estrategas estaban muy ¡ndecidos. Milciades  decidió el ataque. Los estrategas ofrecieron a Milciades cederle el mando. Aceptó, pero esperó para combatir el día que le llegase el turno.

Cuando así fue, los guerreros atenienses se alinearon en batalla, agrupados por tribus, de modo que presentaban una línea continua de lanzas y escudos. Las filas, colocadas una detrás de otra, eran mucho más numerosas en las dos alas que en el centro. El ala derecha llegaba casi a la orilla del mar.

Los persas se habían alineado enfrente, poniendo en el centro sus mejores tropas, pero no estaban armados más que con arco y espada, y su caballería quedaba detrás.

VEAMOS LA HISTORIA DE LA BATALLA:

El imperio persa era inmenso y todos los pueblos sometidos a el tuvieron que contribuir con tropas.

Grecia no solo era pequeña sino que también estaba dividida por su orgulloso sentido de independencia; sus habitantes creían en la individualidad y derechos del hombre, mientras que el rey persa era un déspota oriental con poder absoluto sobre sus súbditos.

Batalla de Maraton Grecia contra Persia RMandado por Mardonio, el ejército persa avanzó incontenible hacia Europa llegando a las fronteras de Macedonia.

Las ciudades griegas fueron invitadas a rendirse pero rechazaron el ofrecimiento.

En el año 491 a. de J.C., Atenas y Eretria sabían que se preparaba un ataque frontal a través del Egeo, y ante ese peligro, Atenas y Esparta unificaron fuerzas contando con el inapreciable consejo de Milcíades, que conocía bien la táctica de guerra persa.

Darío desembarcó con su flota en Eubea y conquistó, Eretria.

A continuación tomó tierrael grueso de la fuerza persa de unos 25.000 hombres, cerca de la llanura de Maratón.

Atenas envió inmediatamente a su infantería pesada de hoplitas para que ocupara las colinas desde las que se dominaba la zona de desembarco.

Apenas había 10.000 atenienses ayudados por un millar de hombres de Platea, y Filípides, el famoso mensajero, partió hacia Esparta para advertirles de la invasión, tras de lo cual los espartanos acudieron en auxilio de Atenas sin que pudieran llegar a tiempo.

Los griegos, dirigidos por Milcíades, atacaron al amanecer con una fuerza que había concentrado hombres en las alas debilitando el centro para que cuando los dos ejércitos chocaran se produjera un movimiento de pinza que encerrara a la fuerza persa. Los griegos, mejor armados, infligieron un terrible castigo a los persas, sin que apenas sufrieran pérdidas ellos mismos.

Sin embargo, los persas supervivientes embarcaron en sus naves y se dirigieron a Atenas con la esperanza de vengarse en la ciudad indefensa; los atenienses emprendieron veloz marcha hacia la ciudad, a la que llegaron antes que la flota persa, lo que persuadió a ésta de abandonar la empresa.

El comandante ateniense, Milciades, se tomó su tiempo, taló árboles y los arrastró hacia adelante para poner obstáculos en la milla de distancia que separaba a ambos ejércitos.

Al escuchar que las tropas enemigas habían abandonado la escena temporalmente, presumiblemente para proveer de agua a sus caballos en los manantiales del norte, Milciades aprovechó la oportunidad.

Descartó el método tradicional de falange usado por los griegos -un acercamiento lento y deliberado— y ordenó cargar sobre los que quedaban. Tomaron a los arqueros persas completamente por sorpresa, y sus flechas de gran alcance cayeron inofensivamente detrás de ellos.

La victoria fue total para los griegos. Perdieron sólo 192 hombre que fueron enterrados en la Llanura de Maratón. El entierro fue contrario a la costumbre usual, ya que los restos de los hombre que caían por su país eran llevados a Atenas para ser depositado  en el sepulcro Cerameico.

En Maratón, sin embargo, la victoria fue considerada tan importante que se honró a los muertos enterrándolos en el campo de batalla.

Siguió una difícil tregua de diez años durante los cuales Darío preparó la invasión en gran escala. Mientras tanto los griegos habían descubierto un yacimiento de plata en Larium, lo que había saneada la tesorería y permitido a Temístocles persuadir a los atenienses de que lo invirtieran en ampliar la flota.

Los espartanos fortificaron el istmo para defender el sur del país. Darío murió poco después, pero su sucesor Jerjes inició implacable el avance terrestre hacia Grecia.

Esparta convocó a capítulo a todas las ciudades y recibió el mando por tierra y mar. Los espartanos eligieron el desfiladero de las Termópilas para dar la primera batalla, y allí detuvieron a los persas durante dos días hasta que se quebró el equilibrio cuando el traidor Efialtes condujo a los inmortales del rey persa por un camino secreto hasta la retaguardia griega.

Leónidas envió al grueso de su fuerza en retirada pero permaneció con trescientos soldados para batirse en una acción gloriosa en la que él y todos sus hombres murieron.

Pese al heroísmo espartano, los persas siguieron avanzando hacia Atenas por tierra y mar.

Por tierra no cabía la esperanza de detenerles, y tras un amargo debate Atenas tomó una decisión desesperada: abandonar la ciudad al enemigo y fiar sólo en la flota.

Las personas de edad, las mujeres y los niños fueron evacuados a las islas próximas y se convirtieron en angustiados testigos de la destrucción de su amada Atenas. Los hombres embarcaron en la flota y presentaron combate.

Por su táctica y su superior capacidad marinera, los griegos destruyeron el poder naval persa en la batalla de Salamina, y la flota enemiga, debilitada por la enfermedad y el hambre, tuvo que retirarse.

Al año siguiente los persas lanzaron su última ofensiva, pero fueron totalmente derrotados por Esparta en Platea.

Atenas había jugado el papel principal en la victoria en Maratón y Salamina, y por ello se equiparaba a Esparta sin renunciar a mayores metas.

El sistema político ateniense era ya el más perfecto de Grecia por la labor de dos grandes estadistas como eran Solón y Pisístrato. A partir de entonces, y bajo el deslumbrante gobierno de Periclés (490-429 a. de J.C.), Atenas iba a alcanzar el cenit de su gloria.

Pendes había nacido en el seno de una pudiente familia ateniense.

Sus primeros triunfos tuvieron un carácter político. Incrementó la participación de los ciudadanos en el gobierno y aceptó la amenaza que implicaba la rivalidad de Esparta.

No fueron, sin embargo, los espartanos los que hicieron que se tambalease la obra de Pendes: poco después de empezar la guerra del Peloponeso una plaga de peste asoló Atenas y fue precisamente el político ateniense una de sus víctimas.

Ver: Otras Batallas en las Guerras Medicas

Fuente Consultada: Historia Sin Fronteras – Historia Antigua – Tomo I