La Leyenda de Niobe Castigada por Arrogante Literatura Griega



LA LEYENDA DE NíOBE
LITERATURA GRIEGA ANTIGUA

Níobe, en la mitología griega, hija de Tántalo y de la reina de Tebas. Su marido, el rey Anfión, era hijo del dios Zeus y un gran músico. Níobe le dio siete hijos muy bellos y siete hijas preciosas. Castigada por su arrogancia al pretender que se le rindiera culto a ella y no a Leto, alegando que tenía más hijos, Níobe sufrió un tremendo castigo, pues los dioses ordenaron a Ártemis y Apolo que mataran a sus hijos. Desconsolada, se convirtió en una piedra que siempre estaba húmeda debido a sus lágrimas.

El mito de Níobe inspiró a un gran número de escultores antiguos y modernos que le dieron diferentes y emotivas interpretaciones. La literatura latina asimiló también la leyenda griega, y así la encontramos en las Metamorfosis de Ovidio, donde alcanza su más hermosa expresión.

El mito de Níobe es uno de los más famosos de la literatura griega. La hija de Tántalo, casada con Anfión, a cuyo lado remaba sobre Tebas, era conocida por la soberbia de su carácter. Solía envanecerse, aunque sin razón, de su familia, célebre por los crímenes y bajezas cometidos: Tántalo, en efecto, había traicionado a los dioses revelando los secretos de éstos, y Júpiter lo había condenado a sufrir en el Tártaro el hambre y la sed.

Además, su hermano Pélope tenía dos hijos: Atreo, que fue rey de Argos y de Micenas, y Tiestes. Atreo, movido por el odio, llevó su crueldad al  extremo  de matar a los dos hijos de Tiestes para servírselos a éste en un abominable banquete.

La sacerdotisa Manto, quien, según la leyenda, habría de emigrar más tarde a Italia, para fundar la ciudad de Mantua, vivía entonces en Tebas. Era hija del adivino Tiresias y mantenía el culto de Latona. Un día, Manto invitó a las mujeres de Tebas a ofrendar un sacrificio en honor de esta diosa, madre de Apolo y de Diana.

Niobe Literatura Griega

Niobe  interrumpió  la  ceremonia  proclamándose  superior  a Latona, que sólo tenía dos hijos.
La venganza de los dioses no tardó en cumplirse. La primera flecha arrojada por Apolo dio muerte al hijo mayor de Níobe, que mostraba a sus hermanos menores su habilidad de jinete.

Las matronas de Tebas acudieron presurosas y celebraron, tal como se les había pedido, fastuosos ritos; pero en el momento más solemne la ceremonia fue interrumpida por la súbita llegada de Níobe, ricamente vestida. La reina habló de esta manera a las mujeres allí reunidas: «¿Por qué, mujeres de Tebas, rendís semejantes honores a quien sólo ha tenido dos hijos? Soy yo quien merece vuestro homenaje, yo, que he dado la vida a siete hijos y a siete hijas, que igualan a Apolo y a Diana en inteligencia y belleza.»

Estas sacrilegas palabras provocaron el estupor de las tebanas, quienes creyeron que Níobe habia enloquecido, pero, mostrando obediencia a su reina, abandonaron la ceremonia.

La arrogancia de Níobe ofendió profundamente a Latona, quien exigió a Diana y Apolo la ven garan de la mortal que había osado igualarse a divinidades e interrumpir el sacrificio que se ofrendaba. Diana y Apolo acataron inmediatatamente la voluntad de su madre.



Los hijos de Níobe habrían de ser sus primeras víctimas. Estos se encontraban en un prado, bajo los muros de la ciudad, donde practicaban, además de la equitación, diversos juegos atléticos, rivalizando entre ellos en rapidez y habilidad.

El mayor de los hijos, Ismeno, mientras demostraba su audacia de jinete fue alcanzado por una flecha de Apolo y se desplomó, sin vida. Sin darles tiempo para refugiarse, el arquero divino dio muerte a los otros hijos de Níobe; éstos cayeron uno tras otro, bajo la mirada aterrada de los esclavos que los acompañaban.

Tremendo fue el dolor que la terrible noticia causó a la reina, mas recobrándose luego, llamó a sus hijas.

Reunidas a su alrededor, las niñas lloraron a sus hermanos, caídos bajo las flechas vengadoras, míentras Níobe desafiaba aún al cielo. «Mira diosa, clamaba, mis siete hijos han muerto, pero me quedan mis hijas. Son siete, más numerosas, pues, que los hijos de los que te enorgulleces. Por cierto, que tú jamás serás superior a mi.»

Desde lo alto del Olimpo, también esta vez Latona oyó las palabras de la reina y encomendó la venganza a Diana.

Un instante más tarde, la mayor de las hijas de Níobe, caía muerta a los pies de su madre; las otras seis corrieron igual suerte. En vano Níobe, estrechando entre sus brazos a la última y más querida de sus hijas, suplicaba a la diosa le concediera, al menos, la vida de ésta. Diana fue inflexible y no escuchó sus ruegos.

La desgraciada madre quedó petrificada por el dolor. Sólo entonces las divinidades se mostraron clementes: la transportaron hasta una montaña donde, metamorfoseada en roca, llora su pena, bajo la forma de una fuente inagotable.

Níobe, hija de Tántalo y hermana de Pélope, reinaba sobre Tebas junto a su esposo Anfión.
Estaba más orgulloso de sus hijos, siete varones y siete niñas, que de.su corona real, y llevó su osadía hasta el ex-tremo de  querer que se la prefiriese a Latona.

Este mito fue conocido por Homero, quien hace alusión a él en el vigesimoquinto canto de la Ilíada; inspiró además a Esquilo una tragedia que, lamentablemente, no ha llegado hasta nosotros; pero es, sin duda, en las Metamorfosis de Ovidio, donde esta leyenda alcanza su interpretación más bella y poética.

El trágico destino de la reina de Tebas conmovió no sólo a poetas y escritores, sino también a los más grandes escultores griegos. El grupo de los Niobides cuyo autor fue Praxíteles o Escopas (los historiadores no se han puesto aún de acuerdo sobre este punto), ornó durante largo tiempo el frontón de un templo que se erigía sobre la Acrópolis de Atenas.



De este grupo sólo nos ha llegado el personaje de Níobe, quien, de pie, estrecha sobre su corazón a la menor de sus hijas. La más hermosa copia que se ha hecho del espléndido original se encuentra en la Galería de los Oficios (Florencia).

Fuente Consultada:
LO SE TODO Tomo I Editorial CODEX – Mitos y Leyendas Griegas – NIOBE

https://historiaybiografias.com/archivos_varios5/estrella1_bullet.png

ocio total

juegos siete diferencias

noparece

fotos

creencias

anticonceptivos

mujeres

actitudes

actitudes


puzzles


------------- 000 -----------

imagen-index

------------- 000 -----------