¿Que Son Los Dioses Paganos?: Ejemplos



¿Que Son Los Dioses Paganos?

DIOS. Ser Supremo, creador del universo y que lo conserva y dirige. Sus atributos son: eternidad, inmutabilidad, inmensidad, libertad, omnisciencia y omnipotencia.

En opinión de los teólogos, Dios no puede tener una definición adecuada; del mismo modo, no existe nombre que le convenga, ya que el entendimiento humano es incapaz de concebir a Dios en forma absoluta.

Se le llama Sabio, Justo, Todopoderoso, para dar a entender que posee por excelencia estas cualidades.

En la Biblia se le dan varios nombres propios o simbólicos.

En el primer versículo del Génesis se le llama Elohim, palabra que indica una idea de esencia suprema y expresa la admiración que ella provoca en los hombres.

Para expresar la esencia divina y su infinita superioridad, también se emplea en le Biblia, más generalmente, el nombre Jehová.

Asimismo, se ha emplado la palabra Adonai, nombre propio que significa «el Señor».

En opinión de Santo Tomás, el nombre que más conviene a Dios es el Ser (Qui est).

Es decir, una palabra que expresa la idea del ser sin relación alguna con virtudes humanas, que es universal y que trasmite también la cualidad de presencia, ya que el ser de Dios no puede tener ni pasado ni futuro.

Muchas son las pruebas filosóficas de la existencia de Dios aducidas en el curso de la historia; también son abundantes las contrapruebas.

Es el mismo Santo Tomás de Aquino quien nos dice: «La observación de las criaturas puede conducir al hombre al conocimiento de Dios por tres vías: primero, por vía de causalidad, porque ya que estas criaturas son perfectas y mutables debemos remontarnos a un primer ser perfecto e inmutable que las ha originado, y de esta manera conocemos que Dios existe; después, por vía de excelencia, porque la causa primera a la que referimos la universalidad de las cosas y de la cual proceden no pasa toda entera a éstas ni es de igual naturaleza; y finalmente, conocemos también a Dios por vía de negación, ya que superando Dios infinitamente a todo lo creado, no puedo convenirle nada de lo que conviene a las criaturas, pues éstas son mutables y finitas mientras que Dios es inmutable e infinito.

El Concilio del Vaticano ha expresado: «La Santa Madre Iglesia cree y enseña que es posible conocer a Dios, principio y fin de todas las cosas, por la luz natural de la razón humana».

El nombre de Dios también se aplica a diversas deidades: al Apolo de los griegos; Marte de los romanos; a Brahma, de los hindúes; Alá, de los árabes.

En la antigüedad latina se creía en innumerables dioses divididos en varias categorías, según el poder que se les atribuía y la influencia que ejercían en la vida de los hombres.

Había, así, dioses que habitaban el cielo, el infierno, el fondo de la tierra, ríos, bosques.

Hasta el advenimiento de Jesucristo la idea de Dios era confusa y contradictoria. El mismo Jehová bíblico es presentado como un ser con pasiones humanas; es, en realidad, un dios nacional.

La concepción de un Dios único fue definitivamente aclarada por Jesucristo; el misterio de la Trinidad, en apariencia contradicterio, refuerza este concepto.

También, por extensión, aplícase el nombre de Dios a las personas de naturaleza superior, de cualidades extraordinarios, de carácter elevado o de gran poder.

DIOSES PAGANOS

LLamamos Dioses Paganos a todas aquellas divinidades objeto de adoración en las diversas religiones, fuera de la concepción bíblica y del cristianismo, y cuyo conjunto forman las diferentes y profusas mitologías que eran como la trama religiosa de los antiguos pueblos.

Cuando los dioses, en sus variedades, estaban materializados de un modo tangible, y se adoraban esas representaciones o ídolos, tratábase de idolatría.

En la propia historia del pueblo hebreo, o sea, la historia bíblica, surgieron idolatrías fuera del culto de Jehová.

En general, en todas las antiguas sociedades, aun las más primitivas, el hombre sintió la necesidad indeclinable del mito, único modo de establecer alguna relación entre su mente y los misterios de la naturaleza que lo deslumhraban y anonadaban.

Las grandes fuerzas naturales, poderosas hasta la fatalidad, sin explicación racional alguna, solían aparecer como verdaderos dioses que tuvieran su poderío de una manera como personal e independiente.

El sol, el huracán, la luna, el rayo, parecían tener voluntad propia de producirse, y al hombre en su pequenez, no le quedaba más que adorar postrado a las divinidades y rogar su benevolencia.

En las sociedades más evolucionadas creció el anhelo de simbolizar o encarnar en expresiones de religión casi poética, no sólo todos los elementos naturales, sino otros más sutiles, como las artes, las ciencias, las leyes, las costumbres y todo lo simbolizable.

 Pan era el semidiós de los pastores y rebaños en la mitología griega.
Pan era el semidiós de los pastores y rebaños en la mitología griega. Era especialmente venerado en Arcadia, a pesar de no contar con grandes santuarios en su honor en dicha región.

Los sistemas más o menos intrincados de dioses respondían profundamente al ansia humana de desentrañar la causa de todas las cosas y, primero y más angustiosamente, el origen, creador y destino del hombre.

También la necesidad de representar la moral, los sentimientos y la ley en dioses autoritariamente inapelables.

Se construyó «y perfeccionó lo externo de tales ansias, es decir, los cultos, principiando por los altares, desde los simples montones de piedras sin labrar, hasta los templos que significaban maravillas del arte.

La Biblia menciona como primer templo idólatra el erigido al dios Dagón, o diospescado, por parte de los asirios.

No hay duda de que los templos o altares, los más rudimentarios, son mucho más antiguos y se remontan a los balbuceos del pensamiento humano.

De una manera más ceñida y común se habla de dioses paganos refiriéndose principalmente a los de aquellas mitologías de pueblos muy cultos que se conservaron en contacto con el cristianismo y en pugna con él.

Las divinidades griegas y romanas son las más famosas, pues llegaron a constituir todo un conjunto u Olimpo que era como la trama de una interpretación simbólica y poética del mundo.

En tal estructura divina distinguiéronse cuatro categorías: grandes dioses, dioses subalternos, héroes o semidioses y divinidades alegóricas. Los primeros eran veinte, y doce los que componían el gran consejo celestial.

Seis de cada sexo: Júpiter, Neptuno, Marte, Vulcano, Mercurio y Apolo, del masculino; Vesta.

Juno, Venus, Ceres, Diana y Minerva, del femenino. Había ocho dioses no pertenecientes al consejo: el Cielo, el Destino, Saturno, Plutón, Baco, Eros, Cibeles y Proser-pina. Los subalternos como Flora, Pan, etc., no tenían asiento en la asamblea olímpica.

Los héroes o semidioses al modo de Hércules, con prestigio casi divino, eran muy numerosos.

Por su lugar de acción o paraje se dividían los dioses en celestiales, infernales, terrestres y marinos.

Al hablar de estos dioses que constituyen la mitología más mentada en la historia y en la literatura, la griega y romana, ha de tenerse en cuenta que la segunda es un trasunto de la primera, sin otro cambio apenas que el de los nombres.

El Júpiter romano es el Zeus griego; Juno es Hera; Diana, Artemisa; Ceres, Deméter; Mercurio, Hermes; Marte, Ares; Venus, Afrodita; Baco, Dionisios; Saturno, Cronos, etc.

Por eso en las alusiones y abundantes citas literarias se emplean indistintamente tales nombres.

Otros dioses paganos de otros cultos o mitologías forman el panorama de la diversidad de adoración a través de los tiempos y la tierra.

Por ejemplo, tratándose de Egipto, el culto de Osiris, Isis, Tifón, Horus, Serapis, Anubis, Canope, Apis. Tratándose de Siria, Adramalech, Aguibolus, Ball, Derceto. De Fenicia, Anahib, Moloc. De Babilonia, Belo.

Desde los Brahma, Vishnú, Siva, Buda, Ganga, de la India, hasta los escandinavos Odín, Freya, Tor y Hiedman, y los dioses germanos, iberos o celtas, es extensísima la variedad de dioses propios en cada raza, zona geográfica o pueblo.

Entre los dioses de la vieja mitología americana se destacan los aztecas, y entre ellos Huitzilopochtli, Quetzalcóatl, Tláloc, Coatlicue y Tezcatlipoca; Agotkon, Manitu, Matkomek, entre los pieles rojas de América del Norte; Zemes, Aquambué, Maboia en las Antillas, y así en donde quiera que se constituyeron grupos humanos. Véanse Azte-


noparece

fotos

creencias

anticonceptivos

mujeres

actitudes



------------- 000 -----------

imagen-index

------------- 000 -----------