Rey Luis XVI

Biografia de Cristian II de Dinamarca

Biografía de Cristian II de Dinamarca Obra de su reinado

El nombre de Cristian II va vinculado indisolublemente a un período de suma importancia en la Histo ría de los pueblos nórdicos: el de formación de los estados modernos y de introducción de la Reforma luterana.

Cristian II de Dinamarca
Cristian II de Dinamarca

Por otra parte, Cristian II encarna el último intento de conservar el Imperio danés en Escandinavia y el Báltico, y una tentativa desgraciada para implantar el absolutismo monárquico en su país.

Monarca del Renacimiento, en la más completa aceptación de esta palabra, Cristian II fue culto, patriota, bravo y buen político; pero estas cualidades fueron entenebrecidas por la suspicacia, el recelo y la crueldad.

Esta parte de su carácter comprometió su obra y fue causa de sus desventuras. Hijo del rey Juan y de Cristina de Sajorna, Cristian nació en el castillo de Nyborg el 1° de julio de 1481. Su juventud transcurrió en la corte de su padre, hasta que en 1502 fue nombrado virrey de Noruega.

Ejercitó este cargo con singular capacidad, lo que permitía abrigar fundadas esperanzas sobre su futura sucesión al trono danés. Esta tuvo lugar en 1513.

Al mismo tiempo fue proclamado rey de Noruega, pero los delegados suecos se negaron a designarle monarca de su país. Este hecho implicaba la ruptura de la Unión de Calmar, cuya existencia se remontaba a un siglo antes. Desde 1514 Cristian II aprestó sus armas para reducir a los patriotas suecos, acaudillados por Stenon Sture.

Después del fracaso de dos tentativas, el ejército danés logró derrotar al sueco en Bogesund y Tiveden (enero de 1520), éxitos que libraron Suecia a Cristian II, pese a la heroica resistencia de Estocolmo, dirigida por la viuda de Sture, Cristina.

El 4 de noviembre de 1520, el rey de Dinamarca fue coronado en la catedral de la capital sueca. Pero este triunfo fue seguido por tan duras represalias (baño de sangre de Estocolmo) que le enajenaron todas las voluntades.

De regreso a Dinamarca, Cristian II continuó practicando su política de sujeción de la nobleza, iniciada en 1517con la muerte del magnate Tarben Oxe. Después de una breve estancia en los Países Bajos, donde trabó relaciones con Durero, Matsys y Erásmo, el rey quiso implantar una serie de reformas sociales, políticas v económicas, contenidas en el llamado Lande-lore o Código de Leyes (1552).

Estas reformas eran beneficiosas, pero chocaban con el espíritu de los privilegiados, tanto la nobleza y el alto clero como la burguesía gremial. Aprovechando la emancipación de Suecia bajo el caudillaje de Gustavo Vasa, los Países Bajos intentaron arrebatar a Dinamarca el control del Sund, auxiliados por la ciudad hanseática de Lubeck.

Al mismo tiempo, se sublevaba Jutlandia, región que proclamó rey al duque Federico de Holstein (20 de enero de 1523). Ante tal cúmulo de dificultades, Cristian II abandonó el país el 1° de mayo y se trasladó a Veere, en Zelanda.
Aquí vivió durante algunos años, con la esperanza de recobrar el poder.

Intrigó mucho, incluso cerca del emperador Carlos V, de quien era cuñado, pues en 1515 había contraído enlace con Isabel de Austria. En 1531 creyó llegada su oportunidad. Se embarcó para Noruega, donde esperaba hallar el apoyo del obispo de Trondjem.

El 29 de noviembre se proclamó rey del país en Oslo. Pero su aventura terminó malísimamente. Su flota fue destruida en Aggerhuus y él capturado (1532).

Pasó el resto de su vida, hasta su muerte, sobrevenida el 25 de febrero de 1559, en los castillos de Sonderborg (1532-1549) y Kalundborg (1549-1559).

Biografía de Carlos VI El Bienamado Rey de Francia

Biografía de Carlos VI
«El Bienamado» Rey de Francia

Carlos VI el Bienamado (1368-1422), rey de Francia (1380-1422), hijo de Carlos V. Tras la muerte de su padre, ocurrida en 1380, estuvo bajo la tutela de un consejo ducal hasta 1388, año en que rechazó la regencia y comenzó a reinar por derecho propio. Gobernó en buen estado de salud hasta 1392, momento en que empezó a padecer trastornos mentales.

Carlos V murió en 1380. Fue un rey sabio. Su hijo, que entonces contaba 12 años de edad, caería tiempo después víctima de la locura. Sus tíos, los duques de Anjou, de Borgoña y de Berry, se preocupaban únicamente de sus propios intereses. El primero aspiraba a reinar sobre Nápoles; el segundo, a sacar el mayor partido del feudo de Flandes, cuya heredad debía recibir; el tercero sólo quería amontonar riquezas para gozar de ellas.

Carlos VI Bienamado de Francia

Mantuvieron aislado al pequeño rey, hasta que, irritado por los abusos cometidos, el país se levantó contra ellos. En París estalló la rebelión de los Maillotins, y en el Mediodía, la de los Tuchins.

También sobrevino la guerra de Flandes. Carlos VI participó en ella, dando pruebas de su valor, en la batalla de Rosebecque (1382), adonde fueron derrotados los flamencos que se levantaron contra el yugo feudal. Los vencidos se vieron tan acosados que, según un viejo cronista, no quedaba entre ellos bastante lugar para que la sangre corriera. Cuando regresó a París, Carlos VI encontró al pie de Montmartre 20.000 hombres armados, en orden de batalla, y temió verse obligado a combatirlos para entrar en su propia ciudad.

Pero los parisienses le hicieron saber que tan imponente presentación sólo obedecía al deseo de darle una idea de su poder y no al de atacarlo. Al día siguiente, Carlos VI hizo derribar una parte de la muralla y, con casco ceñido y lanza en mano, entró en la ciudad con aire agresivo.

Se tomaron medidas muy severas contra los habitantes de París, y hasta hubo ejecuciones cuya crueldad debe ser reprochada a los regentes antes que al joven príncipe, que aún no había subido al trono. Sus tíos resolvieron casarlo inmediatamente. Dirigiéronse al duque Esteban de Baviera, quien les envió a una de sus hijas, Isabel, a la que el pueblo francés llamaría Isabeau. Cuando la vio, el joven príncipe quedó prendado. Era la prometida que había deseado. Desgraciadamente sería el flagelo de Francia.

El matrimonio fue celebrado en Amiens, en julio de 1385. Después de su enlace, el rey quiso hacerse cargo del poder. Fue apoyado por Pedro de Montaigu, cardenal de Laon, a quien esta actitud razonable le valió morir asesinado. Los antiguos consejeros de Carlos V: Olivier de Clisson, Bureau de la Riviére, Le Bégue de Vilaines, Juan de Novian, Juan de Montaigu, llamados despectivamente por los grandes señores «los mamarrachos», lo aconsejaron en la misma forma que a su padre y lo apoyaron con todas sus fuerzas. El rey les confió la dirección de los asuntos de Estado, y su desempeño prueba que merecían ese cargo.

Poco tiempo después el duque de Orleáns, gentil y disoluto, contraía nupcias con la hermosa Valentina Visconti; su matrimonio fue seguido por la consagración de la reina Isabel en París, el domingo 20 de agosto de 1389. La fiesta fue magnífica. En la puerta de Saint-Denis habíase representado un cielo estrellado y los niños, vestidos de ángeles, cantaban melodiosamente.

Una imagen de Nuestra Señora tenía en los brazos a un niño accionado por un mecanismo; la fuente de Saint-Denis derramaba los mejores vinos, y jóvenes con sombreros de oro ofrecían de beber. En la segunda puerta de Saint-Denis, Dios Padre, en Majestad, el Hijo y el Espíritu Santo recibieron a la reina. Las casas estaban empavesadas, y en la plaza del Chátelet se levantaba un gran castillo de madera, de donde salieron un ciervo blanco, un águila y un león. Vestido como un ángel, un acróbata descendió desde lo alto de una de las torres de la iglesia de Notre-Dame por una cuerda y coronó a la reina. Hubo justas y el rey fue uno de los vencedores.

En ese mismo año el rey y la corte tomaron partido por la Santa Virgen, contra una secta de teólogos que el pueblo llamó «enemigos de María», y se instituyó en París una fiesta en honor de la Inmaculada Concepción.

Los placeres de los grandes no impedían sin embargo que el país fuese desgraciado. Gente, antes rica y poderosa casino tenía con que trabajar sus viñedos y sus tierras: todos los años pagaban cinco o seis tallas y sus bienes diezmados quedaban reducidos a la tercera o cuarta parte, y a veces a nada. En 1390, cuando la pareja real estaba en Saínt-Germain, estalló una espantosa tempestad. Isabel, que esperaba su tercer hijo, vio en la tormenta una manifestación de la cólera celeste. Suplicó a su esposo que aliviara al pueblo.

//historiaybiografias.com/archivos_varios5/carlosvi_1.jpg

Isabel, mujer de Carlos VI, no quiso ser menos que los duques de Orleáns y de Borgoña.  Libre del  control de su marido, llevó una existencia de lujo desenfrenado, sin preocuparse por la condena de la Iglesia.

El rey hizo lo que pudo, pero fue contrariado por los duques de Borgoña y de Berry, y por su hermano, el duque de Orleáns, que llevaba una vida disipada. El mismo rey, aunque compasivo y generoso, gustaba de los entretenimientos con el entusiasmo de un adolescente dispuesto a satisfacer sus caprichos, y no podría asegurarse que, a esa edad, sú razón no estuviese ya afectada. A principios del año 1392 tuvo un primer acceso de «fiebre amarilla», provocada sin duda por alguna profunda alteración orgánica.

Antes de continuar, evoquemos el ambiente en que vivían el rey y la reina. Era su morada el hotel Saint-Pol, compuesto por un grupo de hoteles, casas y jardines adquiridos por la familia real en 1365. Los departamentos se componían del dormitorio (albergue del rey), la capilla, el salón del retiro, el estudio, las cámaras tibias, así llamadas porque en ellas se encendían estufas durante el invierno. En los jardines había una pajarera, una pieza para tórtolas y una jaula para fieras.

Este confuso conjunto, escribe Dulaure, comprendía patios y corrales. El patio de justas era el más amplio. Las vigas y tirantes de los principales departamentos estaban decorados con flores de lis de estaño dorado, cuenta Saint-Foix en sus Ensayos históricos (1754). Los vidrios, pintados con distintos colores y cargados de escudos de armas, divisas e imágenes de santos y santas, parecían vidrieras de iglesia. El rey tenía sillas de brazos, en cuero rojo con franjas de seda…

Una noche, al salir de una fiesta realizada en la residencia real, Olivier de Clisson, condestable de Francia, después de la muerte de Du Guesclin que había sido su hermano de armas, fue atacado por Pedro de Craon y su banda y dado por muerto o moribundo. Cuando el rey se enteró de lo ocurrido, corrió a la casa del panadero que había recogido a Clisson y juró vengarlo.

Pedro de Craon, denunciado por Clisson, se refugió en Bretaña; Carlos VI, a la cabeza de un ejército, resolvió ir en su búsqueda para castigarlo. Y aquí se sitúa el episodio dramático de la locura de Carlos VI, que Michelet relata de la siguiente manera: «Cuando atravesaba el bosque del Maine, un hombre de mal aspecto, sin otra indumentaria que una saya blanca, se arrojó repentinamente al encuentro del caballo del rey, gritando con terrible tono: «¡Detente, noble rey! ¡No sigas adelante, te traicionaron!».

Obligáronle a soltar la brida del caballo, pero le permitieron que siguiera al rey, gritando durante media hora. Al mediodía, el rey salía del bosque para entrar a una planicie de arena donde el sol caía a plomo. Todos sufrían el calor.

Un paje que llevaba la lanza real se durmió sobre su cabalgadura, y la lanza, al caer, golpeó el casco de otro paje.Con el ruido del acero, al chocar, el rey se sobresalta, desenvaina su espada, y precipitándose sobre los pajes, grita: «¡A los traidores! ¡Quieren entregarme!»

Con la espada desnuda se precipitó sobre el duque de Orleáns. Éste logró escapar, pero el rey enceguecido, dio muerte a cuatro de sus hombres antes de que pudieran detenerlo. Fue preciso que se cansara: entonces uno de los caballeros lo tomó por la espalda.

Consiguieron entre varios  desarmarlo y hacerlo descender del caballo; lo acostaron luego en el suelo. Los ojos le daban vueltas en las órbitas, no reconocía a nadie y no articulaba palabra. Sus tíos y su hermano encontrábanse a su alrededor. Todos podían aproximarse y verlo. Los embajadores de Inglaterra acudieron como los demás; esto fue muy mal visto por la mayoría.

El duque de Borgoña, sobre todo, increpó airadamente al chambelán La Riviére, porque éste había permitido que los enemigos de Francia vieran al rey en ese lamentable estado. Cuando éste volvió en sí, y supo lo que había hecho, sintió horror, pidió perdón y se confesó.»

Los tíos del rey tomaron entonces posesión del gobierno; el duque de Orleáns fue separado de su cargo por ser «demasiado joven» para desempeñarlo. La primera preocupación del duque de Borgoña fue deshacerse de todos aquellos que podían ser fieles al rey. En cuanto a la reina, que hasta ese momento había llevado una vida disipada, desafió a todas las opiniones.

Pasaba gran parte de su tiempo arreglándose, tomaba baños en agua de pamplina hervida o en leche de burra, como Mesalina, cuyas locuras imitaba. Los religiosos criticaban desde el pulpito su lujo insolente y su forma de vivir. Un agustino, Jacques Legrand, llegó a decir: «La gente de bien condena vuestra conducta. ¡Si no queréis creerme, recorred la ciudad vestida como una mujer pobre, y oiréis lo que dicen de vos!».

Poco le importaba. Y poco le significaba el reino de Francia, aunque aceptó ponerse a la cabeza de un Consejo de Regencia, del que formaba parte el duque de Orleáns. Pero ella transformaba fácilmente la sala del Gran Consejo en sala de fiestas.

¿El rey? ¿Qué ocurría con el rey mientras tanto? Divertíanlo. Se divertía. Pasaba de un entretenimiento a otro; casi pereció en uno de ellos. Fue el 29 de enero de 1393: Isabel organizó una mascarada en honor de una viuda a su servicio, que se volvía a casar. «Es una mala costumbre practicada en distintas partes del reino —dice el religioso de Saint-Denis— hacer toda clase de locuras en el casamiento de mujeres viudas, y tomarse las libertades más atrevidas, con los disfraces más extravagantes…»

//historiaybiografias.com/archivos_varios5/carlosvi_2.jpg

Las mismos cortesanos se burlaban con frecuencia del rey. Durante un baile de máscaras, Carlos VI se disfrazó de salvaje. En medio de la fiesta las plumas con que había decorado su disfraz se inflamaron, y habría sufrido una muerte horrible si la duquesa de Berry no hubiese apagado las llamas.

El escudero Hugolino sugirió al rey que se disfrazara de salvaje, con algunos de sus cortesanos. Y cuando el baile había comenzado, Carlos VI y cinco de sus compañeros se hicieron coser sayas de telas cubiertas de lino y se untaron con pez para pegarse plumas y estopas. El rey entró a la sala de baile con sus cinco compañeros. Durante la danza, un imprudente aproximó una antorcha a uno de los salvajes y la pez se inflamó.

En un momento todos estuvieron en llamas. La reina se desmayó. La duquesa de Berry, con notable espíritu de arrojo, logró salvar al rey, envolviéndolo con su manto y ayudándole a salir. Pero semejante emoción sólo podía agravar el estado mental del monarca.

Sin embargo el pueblo quería al desdichado Calor VI y no lo hacia  responsable de los males iel reino. Es cierto que, en los momentos en que el rey recuperaba la lucidez, las medidas que tomaba eran justas. Pero cuando perdía el uso de la razón, su Consejo lo obligaba a revocar sus decisiones.

Así fueron restablecidos los juegos de azar, anteriormente suprimidos y disueltas las milicias de arqueros, que él mismo había formado y autorizado para defender el país de las invasiones extranjeras, pero que podían llegar a ser más poderosas que «los príncipes y los nobles»…, justamente lo que estos últimos querían evitar.

Carlos VI murió en 1422. Sabido es cómo se encontraba entonces Francia. El tratado de Troyes, firmado en 1420, abandonaba el país a Inglaterra.

La reina, sin embargo, continuó entregándose a los placeres, preocupada únicamente por satisfacer sus lujos y caprichos y sólo consentía las privaciones que le imponía su régimen para adelgazar.

Tuvo sobre las modas de su siglo la influencia más extraña. A propósito, resumiremos una página de Miche-let: «Los asientos destinados a las damas parecían pequeñas catedrales de ébano. Velos preciosos, sacados antaño del tesoro de las iglesias, ondeaban alrededor de las hermosas cabezas… Hasta las formas satánicas que gesticulaban en las gárgolas fueron incorporadas a la indumentaria. Las mujeres llevaban cuernos en el tocado, los hombres en los pies. Las puntas de sus zapatos se retorcían formando astas, garras o colas de escorpión.»

Recordemos que fue para divertir al rey loco que se perfeccionó el juego de cartas, cuya invención es probablemente china, y que se dio a sus figuras el nombre de personajes de la historia o de las novelas de caballería.

Bajo este mismo reinado, una ordenanza de 1396 obligaba a los jueces a entregar anualmente a la Facultad de Medicina de Montpellier, el cuerpo de un condenado a muerte —decisión considerable para el progreso de la ciencia médica—, porque hasta entonces, como entre los romanos, la disección de cadáveres estaba prohibida en Francia. Citaremos aún, entre los hechos que se relacionan con esta época, las expediciones del ciudadano de Dieppe, Juan de Béthancourt, que organizó un establecimiento en las islas Canarias.

Una fecha importante para la historia del teatro es la concesión acordada en 1402 por Carlos VI a la Cofradía de la Pasión, instalada en el edificio del hospital de la Trinidad. El teatro francés tiene su origen en esta cofradía.

Fueron éstas algunas imágenes de un rey que fue juguete de la corte, pero a quien su pueblo jamás acusó de los males que abrumaban a Francia. Diéronle dos sobrenombres: Carlos el Insensato y Carlos el Bienamado.

Fuente Consultada
LO SE TODO T omo III Editorial CODEX Biografía de Carlo VI

Reinado de Carlos X de Francia Biografía y Gobierno

BIOGRAFÍA Y GOBIERNO DE CARLOS X DE FRANCIA

La restauración monarquica en Europa de 1815, sufrió una leve transformación al morir Luis XVIII en 1824 y llegar al trono Carlos X. Carlos X (1757-1836) era nieto de Luis XV y hermano menor de Luis XVI, y fue  rey de Francia durante 6 años, desde 1824-1830. Se le conocía como Carlos Felipe, conde de Artois, hasta que fue proclamado rey. Fue uno de los líderes durante la Revolución Francesa.

Posteriormente residió en Gran Bretaña (1795-1814). Tras la ascensión de Luis XVIII al trono francés (1814), Carlos regresó a Francia, donde encabezó al reaccionario partido ultramonárquico. El favoritismo hacia la Iglesia católica y la aristocracia que caracterizó su reinado levantó un gran rechazo en el pueblo. Atacado internamente por todos, pensó que una aventura guerrera fuera de Europa afianzaría su poder, sin enemistarlo con los demás soberanos europeos.

Así concibió la expedición a Argelia y al norte de África. Sin embargo, para realizarla debió desafiar la amenaza de Inglaterra, cuya posición era predominante en el Mediterráneo. De todas maneras, el resto de Europa veía con benevolencia esta acción francesa que, cualquiera que fuera su resultado, limitaría el absorbente y cada vez más extenso poderío inglés.

La aventura no fue secundada por el pueblo francés y la burguesía mantuvo su oposición al rey, quien limitó más la libertad de prensa, lo que condujo a la revolución en 1830, conocida como la Revolución de Julio. La revolución ganó la calle, se enarboló nuevamente la bandera tricolor y Carlos X debió huir del país.

Revolución de 1830: En la ciudad de París estalla un movimiento revolucionario que obliga a abdicar al rey francés de la Casa de Borbón, Carlos X, antes de extenderse a otros países europeos. Aunque los dirigentes más radicales propugnan la instauración del régimen republicano, los liberales defienden la continuación de la monarquía, si bien limitada en sus poderes, en la persona de Luis Felipe, duque de Orleans, que poco después será proclamado rey de Francia por la Asamblea Nacional.

carlos x de francia

El rey francés Carlos X sucedió a su hermano Luis XVIII en 1824 y acentuó la política reaccionaria de la restauración monárquica.  En el retrato  aparece Carlos X con la vestimenta propia de la consagración regia.

Carlos X a sus 67 años de edad, como nuevo rey conservaba del gran señor del Antiguo Régimen los modales y los principios. Su esbelta figura, sus aristocráticas maneras y su elegancia eran legendarias. Aferrado a las prerrogativas reales más que a nada, se hizo consagrar en Reims con el mayor ceremonial.

Contrario a toda reforma, estaba completamente decidido a continuar con la política reaccionaria; pero su falta de inteligencia, su mediocridad y su testarudez terminarían por perderle. Villéle siguió en su puesto y trató de consolidar la mayoría ultra para satisfacer a su nuevo soberano. Ligó más estrechamente el clero al Gobierno, haciendo votar la ley sobre el sacrilegio, que penaba severamente los ultrajes a la Iglesia. Y se aseguró el apoyo de los defensores del Antiguo Régimen haciendo votar la ley de los mil millones en favor de los emigrados, que indemnizaba a todos los que habían visto confiscados sus bienes por la Revolución.

Estas leyes irritaron a la oposición, que manifestó su hostilidad de diversas maneras: los entierros de liberales como el general Foy, Manuel y La Rochefoucault-Liancourt sirvieron de pretexto para que se reunieran inmensas multitudes, que chocaron violentamente con la policía.

En la Cámara, los constitucionales, con Royer-Collard a la cabeza, formaron un bloque con los liberales, los galicanos, e incluso con «la punta», grupo de oposición de extrema derecha, dirigido por La Bourdonnaye y Chateaubriand. Villéle pensó poner fin al desorden que provocaban, disolviendo la Cámara «retrouvée» para anticipar las elecciones, pero éstas arruinaron sus esperanzas: todos los oposicionistas se habían unido en la sociedad denominada «Ayúdate a ti mismo, y el cielo te ayudará», dirigida por Guizot; su propaganda fue tal, que consiguieron sacar 250 diputados contra los 200 que obtuvieron los partidarios del Gobierno.

Considerando lo ocurrido, Villéle presentó su dimisión al rey, en enero de 1828. Carlos X se halló, pues, ante una Cámara ingobernable, la mayoría de cuyos diputados le era hostil. Comenzó por contemporizar, y puso en el ministerio del Interior al vizconde de Martignac, un constitucional de derecha, partidario del acercamiento a los liberales. Todos sus proyectos de ley fueron rechazados por la Cámara de Diputados, y Carlos X se sirvió de estos fracasos para destituir a Martignac, en agosto de 1829, y confió el ministerio a uno de sus amigos ultras, el príncipe de Polignac. El nuevo ministro, hijo de la favorita de María Antonieta, y jefe de la emigración, se rodeó de ultras, todos hostiles a la Carta Constitucional.

1830: LAS «TRES GLORIOSAS»
Junto a los republicanos, que atacaban al régimen en sus periódicos «La Tribune» y «La Jeune France», apareció una nueva corriente de oposición, formada alrededor del duque de Orleáns; sus partidarios, entre los que se encontraban Talleyrand, Carrel, Mignet y Thiers —estos dos últimos, directores del periódico «Le National»—, eran realistas moderados, preocupados, sobre todo, por los intereses de la burguesía; la República les atemorizaba tanto como la vuelta del Antiguo Régimen, y soñaban con una monarquía a la inglesa, en la que el poder estuviera repartido entre el rey y las Cámaras. Ante la amplitud de la agitación, el soberano acabó por convocar a las Cámaras en marzo de 1830.

Las acusaciones y las amenazas proferidas por él en el discurso de la Corona contra los oposicionistas, no intimidaron en absoluto a éstos; en la contestación, votada por 221 diputados, se proclamaba solemnemente el derecho de los franceses a discutir los intereses públicos, y se acusaba al rey de violar abiertamente la Carta. Ante tanta jactancia, Polignac hizo disolver la Cámara y fijó la fecha de las nuevas elecciones para el mes de junio o julio.

Raras veces una campaña electoral conoció una animación semejante. El Gobierno depuró los ministerios, censuró los periódicos, hizo que interviniese el clero e incluso el rey, que dirigió un solemne llamamiento a los franceses. Pero la oposición no se mostró menos activa, y, pese a los obstáculos, consiguió un triunfo sin precedentes, obteniendo 274 diputados.

El Gobierno no tenía más que una alternativa: aceptar lo ocurrido, o apelar a la fuerza. Carlos X hizo que se recurriera al artículo 14 de la Carta, que le permitía promulgar ordenanzas con fuerza de ley; así, el 25 de julio, firmó, en el castillo de Sainr-Cloud, las cuatro famosas ordenanzas que iban a desencadenar la revolución.

La primera de ellas sometía la prensa, «instrumento de desorden y de sedición», a una censura rígida, y ningún periódico podría publicarse sin autorización previa, renovable cada tres meses, bajo pena de ser secuestrado. La segunda decretaba la disolución de la nueva Cámara, debido a las maniobras que «habían engañado y extraviado a los electores».

La tercera concedía el derecho de voto sólo a los ciudadanos franceses que pagasen contribución territorial y el impuesto personal y mobiliario, descartando así a muchos comerciantes, industriales y miembros de profesiones liberales juzgados muy hostiles al régimen. Por último, la cuarta disponía que las nuevas elecciones se celebrasen en septiembre.

Los periodistas fueron los primeros en reaccionar: el 26 de julio, firmaron un llamamiento redactado por Thiers, en el que declaraban que publicarían sus periódicos sin petición de autorización previa, «ya que el Gobierno había perdido el carácter legal que obliga a la obediencia». Aquel atardecer, se manifestaron obreros, impresores y estudiantes al grito de «¡Abajo los ministros!». Al día siguiente, obreros y artesanos de los barrios populares se unieron a ellos, y se levantaron las primeras barricadas en las calles de la capital. Cuando, el día 28, llegó a París la noticia del nombramiento del mariscal Marmont (que había traicionado al emperador en 1814) como jefe del ejército, miles de hombres y mujeres se echaron a la calle, y, portando banderas tricolores al frente, ocuparon el barrio de Saint-Antoine, y después el Ayuntamiento y Notre-Dame.

El joven republicano Cavaignac se apoderó, con ayuda de los alumnos de la Escuela Politécnica, de varios cuarteles y distribuyó armas a la población. Los regimientos reales que no se habían pasado al lado de los insurgentes fueron aplastados en pocas horas; el Louvre y las Tullerías fueron sitiados; Marmont, derrotado, tuvo que evacuar París. El pueblo por sí solo, y en tres jornadas —las «tres gloriosas»—, había barrido a una monarquía execrada.

LA VICTORIA FINAL DE LOS ORLEANISTAS
Cuando la victoria del pueblo fue indudable, los diputados de la oposición comprendieron que no era posible ningún compromiso con Carlos X; así, cuando éste, consciente, al fin, de los peligros que corría, les envió emisarios para darles cuenta de que retiraba las ordenanzas promulgadas, aquéllos se negaron a recibirlos. Hostiles a Carlos X, estos ricos burgueses no lo eran menos a la república democrática. Supieron aprovecharse, hábilmente, de una situación que les era favorable; en efecto, el partido republicano no tenía ni jefes de prestigio, ni un programa coherente, ni arraigo profundo en el pueblo.

Ellos, en cambio, tenían un candidato y un programa, pero era necesario actuar con rapidez; reunidos en la tarde del 29, en casa del banquero Laffitte, con los jefes orleanistas nombraron una comisión municipal de cinco miembros, encargada de administrar provisionalmente París; después, por la noche, hicieron cubrir las calles de la capital con carteles donde se trazaba un retrato elogioso del duque de Orleáns, partidario de las conquistas de la Revolución, de la Carta Constitucional y de la bandera tricolor. Y les fue fácil, en las primeras horas de a tarde del día 30, convencer a los diputados y a los pares de que enviaran una delegación a Luis Felipe para ofrecerle la lugartenencia general del reino, hábil solución que descartaba la República y no imponía aún la monarquía.

Aunque Carlos X no había abdicado todavía, Luis Felipe respondió favorablemente a la proposición. Aprovechándose de las rivalidades entre los republicanos y los bonapartistas, los orleanistas organizaron, el día 31, un gran cortejo que, a través de las calles de París obstruidas por las barricadas, condujo a Luis Felipe, triunfalmente, de su residenica del Palais Royal al Ayuntamiento. Aunque primeramente hostil, la masa acabó por dejarse convencer y aplaudió hasta con entusiasmo cuando el príncipe, acompañado por el viejo La Fayette, ganado por el partido orleanista, apareció en el balcón, envuelto en una bandera tricolor.

Para evitar lo peor, Carlos X abdicó en favor de su nieto, el duque de Burdeos, hijo póstumo del duque de Berry, y rogó a Luis Felipe que asumiera la regencia; pero éste se negó e hizo un llamamiento a los parisienses para que marcharan sobre Rambouillet, refugio del viejo soberano. Entonces, el rey huyó a Inglaterra, dejando el trono vacante. El 3 de agosto, las Cámaras ofrecieron a Luis Felipe el título de rey de los franceses, a condición de que aceptara la revisión de la Carta y que prestara juramento ante ellas. Así terminó el período de la Restauración.

La toma de Argelia, unos días antes de la revolución, la excelente situación económica de Francia, la paz mantenida desde hacía quince años, no habían sido bastantes para salvar a un régimen cuyos excesos le habían hecho muy impopular.

Fuente Consultadas:
Todo Sobre Nuestro Mundo Christopher LLoyd
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo X La Revolución Industrial
Historia Universal Ilustrada Tomo II John M. Roberts
Historia del Mundo Para Dummies Peter Haugen
La Revolución Industrial M.J. Mijailov

La Crucifixion en Roma Castigo de Morir en la Cruz Costumbres

La Crucifixión en Roma Castigo de Crucificar Morir en la Cruz

El cristianismo se funda en un hecho: la figura de Jesús, su vida terrestre y, lo que es más importante, la creencia de que Jesús vive y no ha muerto, porque es Hijo de Dios. Ésta es la nota original de la religión cristiana, pues sin excluir el judaísmo, el cristianismo es la única religión que desborda la Historia por lo trascendental de su contenido y se encarna en una persona que no solamente transmite una doctrina, sino que se presenta ella misma como la verdad y la justicia vivientes.

Es cierto que otras religiones tuvieron fundadores a los cuales sus contemporáneos pudieron ver con los ojos y tocar con las manos, pero ninguno de esos predicadores religiosos, Mahoma, Buda, Zoroastro, etc., se propuso a sí mismo como objeto de la fe de sus discípulos. Todos predicaban una doctrina que no atañía a su propia persona; eran simplemente enviados, profetas o siervos de Dios. Jesús es el Maestro que se da a sí mismo como objeto de nuestra fe; no se presenta como un personaje histórico, sino como verdadero Dios.

jesucristoTESTIMONIOS SOBRE JESÚS: El conocimiento acerca de Jesús se basa en los cuatro Evangelios. Sin embargo, algunas referencias contemporáneas de otras fuentes revelan que hay un reconocimiento de Jesús entre personas que despreciaban el cristianismo.

El más antiguo escritor romano que menciona a Cristo fue un gobernador de Asia Menor llamado Plinio, que escribió al emperador Trajano, en el año 112 d.C., y describía los enjuiciamientos a cristianos y señalaba que “acostumbraban reunirse al anochecer para recitar un himno antifonal a Cristo, como a un dios”.

Años después el historiador romano Tácito escribió que el nombre cristianos “deriva de Cristo, quien fue condenado por Poncio Pilato durante el reinado de Tiberio”.

La más desconcertante referencia no bíblica proviene del historiador judío Flavio Josefo, cuyas Antigüedades Judí las incluyen el siguiente pasaje: “Por ese tiempo vivía Jesús, un hombre sabio, si es que puede llamársele un hombre, porque él era el hacedor de actos extraordinarios y maestro de los hombres que con gusto recibían la verdad. Se ganó a muchos judíos y muchos griegos. El era el Mesías.

Cuando Pilato […] lo sentenció a ser crucificado, aquellos que desde un principio lo habían amado no dejaron de hacerlo. Al tercer día apareció ante ellos, vivo, ya que los profetas de Dios hablan pronosticado ésta y otras maravillas acerca de él. Y la tribu de los cristianos, llamados así por Cristo, hasta nuestros días no se ha extinguido.”.

Las opiniones sobre este pasaje son muy diversas. Es tan explícito al calificar a Jesús de Mesías que muchos expertos consideran que algún escritor cristiano insertó esta y otras frases favorables a los cristianos. Otros eruditos, cristianos y judíos, concluyen que aunque el pasaje contenga algunas alteraciones y adiciones, representa esencialmente lo escrito por Flavio Josefa, que de alguna forma da testimonio del Jesús histórico.

LA CRUCIFIXIÓN: Descubrimientos arqueológicos en Israel han arrojado luz para comprender la naturaleza del horrible jesus crucificadosuplicio de la crucifixión. Era una forma de ejecución empleada en Persia y Cartago, y que fue adoptada por los romanos poco antes del inicio de la Era Cristiana.

Se crucificaba a esclavos, ladrones y delincuentes políticos; pero muy rara vez a algún ciudadano del imperio. (Debido a esto, Pablo, que era ciudadano romano, fue muerto por decapitación.) Estas ejecuciones eran tan espantosas que los escritores se abstuvieron de describirlas y los pintores rara vez las representaron. En la tradición judía el método de ejecución más usual era la lapidación, aunque a veces se colgaba al reo de un árbol, como advertencia a otros.

Originalmente, el patíbulo era sólo un poste, pero luego se le agregó un madero transversal para formar una T o una cruz. Probablemente en el Gólgota había postes permanentes y a los ejecutados ahí, como Jesús, se les obligaba a llevar a cuestas el travesaño, que luego era insertado en una ranura del poste.

Los brazos del condenado eran atados o clavados al travesaño. Como las palmas de las manos no soportarían el peso del cuerpo al elevarse, los largos clavos de hierro utilizados por los carpinteros romanos atravesaban las muñecas del crucificado. La víctima apoyaba en un peldaño los pies que eran atados o clavados al poste.

En 1968 fue encontrado en Jerusalén el esqueleto de un joven que murió por crucifixión en el siglo y los clavos le atravesaban las muñecas, pero sólo uno se había usado para clavar los talones. La posición de la víctima es incierta, pero los eruditos opinan que era con las piernas unidas e inclinadas a un lado o posiblemente con las rodillas separadas. La víctima, torcida de esa manera y colgando como un peso muerto, apenas si podía respirar.

El dióxido de carbono se acumulaba en la sangre, y el corazón se forzaba cada vez más. Ante la inmovilidad y la falta de oxígeno, se producían violentos espasmos musculares. Debilitado por la fatiga y el hambre, el crucificado era, además, presa de las inclemencias del tiempo, de las picaduras de insectos y de las burlas y abusos físicos de los espectadores. Un paro cardiaco o la asfixia causaba la muerte. La rotura de las piernas aceleraba la muerte, porque la víctima ya no podía elevarse para llevar aire a sus pulmones.

COSTUMBRE FUNERARIAS. Entre los hebreos una sepultura adecuada era una forma importante de mostrar el respeto a los tumba sagradamuertos. Desearle a un enemigo morir insepulto era una maldición. Por los pecados del rey Joaquín contra Dios, el profeta Jeremías le pronosticó que “será enterrado como un asno: será arrastrado y tirado fuera de las puertas de Jerusalén” (Jer. 22:19).

Cuando los hijos de Saúl fueron colgados por los filisteos y los cadáveres quedaron expuestos a los buitres, Rispa, la madre de ellos, vigiló los insepultos cuerpos durante meses y luchó contra aves y fieras, hasta que el rey David dio sepultura a los restos.

Las familias más afortunadas poseían una cueva funeraria cavada en roca suave, en las afueras de la dudad. Envuelto en un sudario, el cadáver por enterrar era llevado en andas hasta la tumba y colocado en una repisa dentro de la cueva. No se usaba féretro. Junto al cuerpo se colocaban algunos objetos personales.

En otros sitios de la cueva yacían los restos de antepasados; así, el difunto “dormía con sus padres”. Cuando sólo quedaba el esqueleto, éste era llevado a un osario, situado en otro sitio de la tumba. Esto dejaba lugar para el cadáver de otro miembro de la familia.

El sepulcro familiar era un símbolo de la continuidad de un clan. Nehemías, que languidecía en el exilio en Persia. suplicó que le permitieran regresar a Judá, a “la dudad de las tumbas de mis padres” (Neh. 2:5). Las familias que no podían sufragar el costo de una cueva cavaban fosas para sus muertos o simplemente cubrían el cadáver con piedras y tierra.

Para los menesterosos se cavaban enormes fosas comunes. Los israelitas no acostumbraban embalsamar los cadáveres, aunque silos lavaban y a veces los ungían con óleos, hierbas aromáticas o perfumes. El entierro se efectuaba al día siguiente del deceso. Debido a lo caluroso del clima, la descomposición era inmediata y en pocos días ya estaba avanzada, como se afirma en el caso de Lázaro, el amigo de Jesús. Aunque las tumbas se sellaban, no se permitía ninguna al oeste de Jerusalén, debido a que de allí soplaban los vientos prevalecientes.

La incineración era condenada como idolatría por la tradición rabínica y no se practicaba en el pueblo de Israel, salvo por excepción. Al ser llevado el cadáver del ser querido a su tumba, lo seguía una procesión de parientes, amigos y sirvientes, todos profiriendo lamentos y llanto.Las familias acomodadas contrataban plañideras duchas “entonar lamentos sobre nosotros» (Jer. 9:17).

Flavio Josefo, el historiador del siglo I d.C., señala la costumbre de que “todo el que pasaba cuando un muerto era sepultado debía acompañar al funeral y unirse a lamentaciones”. En Números y el Deuteronomio se menciona que el duelo por la muerte de Aarón y Moisés duró días, todos ellos celebrados con llantos de los hijos de Israel.

La conquista de los Incas Pizarro somete a Atahulpa Caballos y Armas

La conquista de los Incas: Pizarro somete a AtahulpaPizarro Conquista a los Incas

CONQUISTA DE LOS INCAS:
Camino hacia Cuzco:
Como los aztecas en el norte, los incas eran un pueblo dominado por el yugo de imperios peruanos anteriores.

Los incas comenzaron a prepararse en el siglo doce. Hacia 1430, un jefe llamado Pachacuti rechazó una invasión de un pueblo vecino, y siguió luego ensanchando el Imperio Inca hasta alcanzar regiones de lo que hoy son Chile, Bolivia y Ecuador.

Hacia el siglo dieciséis, los sucesores de Pachacuti controlaban más tierra que cualquier pueblo suramericano anterior a ellos. Al igual que los romanos , los incas atrajeron a los líderes de los pueblos conquistados a su redil, recompensando a aquéllos que se les unían y convirtiendo la cooperación en algo más fácil que la resistencia. Como los romanos, también los incas fueron magníficos ingenieros; sus albañiles construyeron fortificaciones de enormes bloques de granito unidos con una perfección tal que la hoja de un cuchillo no lograría penetrar aun hoy en las juntas.

Igualmente notable, en especial en una geografía tan escarpada, fue el mantenimiento que los incas dieron a su red de 30.500 kilómetros de caminos, y el sistema de correos, con mensajeros de a pie a cargo del gobierno, que recorrían esos caminos, y relevos cada 2,4 kilómetros. Por medio de este sistema podían los incas enviar un mensaje a 240 kilómetros de distancia en un día. Los mensajeros mantenían a los líderes locales en comunicación con Cuzco.

El Imperio Inca aún florecía cuando la primera expedición española arribó a la región. En diciembre de 1530, Francisco Pizarro (c. 1475-1541) llegó a las costas del Océano Pacífico en América del Sur con alrededor de 180 hombres, pero, al igual que Cortés, contaba con armas de acero, pólvora y caballos, nada de lo cual era conocido por los nativos. Pizarro también tuvo suerte porque el Imperio Inca ya había sucumbido a una epidemia de viruela. Los incas, como los aztecas, tampoco eran inmunes a las enfermedades europeas. Demasiado pronto, la viruela acabó con las aldeas. Otro golpe de fortuna para Pizarro fue que incluso el emperador murió a causa de la viruela y dos de sus hijos reclamaban el trono, lo cual originó una guerra civil.

La unión del país dependía sólo de la familia gobernante. Bastó a Pizarro vencer a esta familia para ocasionar la ruina de los incas, lo cual logró en 1532 mediante un engaño ruin.

El 15 de noviembre de 1532 Pizarro entró en la ciudad de Cajamarca y, al siguiente día, recibió la visita del Inca a quien -siguiendo el ejemplo de Cortés- tomó prisionero. Tal como lo hiciera Moctezuma en México, Atahualpa siguió gobernando bajo las órdenes de Pizarro; pero pensó en recobrar su libertad y ofreció como precio del rescate una habitación de su palacio llena de oro y dos llenas de plata hasta la altura de su brazo alzado.

El trato fue aceptado por Pizarro, pero, como el cumplimiento de lo pactado tardara más de lo previsto, los españoles se impacientaron, se apoderaron del botín, y dispusieron la muerte del Inca, a quien acusaron de conspirar contra ellos. Entretanto, Almagro, repuesto de su enfermedad, había llegado a Cajamarca en abril de 1533.

Luego de descontar la parte que correspondía al soberano, los españoles se repartieron el tesoro. Pizarro y Almagro se enredaron en oscuras peleas por sus derechos sobre lo conquistado. Esta situación se prolongó durante largo tiempo hasta que finalmente, en 1538, Almagro fue muerto en el Cuzco por orden de Pizarro. Años más tarde, Pizarro murió a su vez a manos del hijo de Almagro.
En 1542 se creó, el virreinato del Perú y la ciudad de Lima -que Pizarro había fundado en 1535- fue designada su Capital. En un principio, el virreinato del Perú abarcó todos los dominios españoles en América del Sur, excepto Venezuela.

Como conquistaron america los españoles? La Conquista de America

¿Cómo conquistaron América los Españoles?-La Conquista de América

conquista de américa

LA EXPANSIÓN EUROPEA: A finales del siglo XV los europeos navegaron por el mundo en todas direcciones. Los pioneros fueron los portugueses que, en un puñado de buques, se aventuraron hacia el sur a lo largo de la costa occidental de África a mediados del siglo XV; el proceso se aceleró con los viajes que inauguraron la época de Cristóbal Colón a América y de Vasco da Gama al Océano índico alrededor de 1490. Muy pronto se unieron a la aventura otros estados europeos y, ya para terminar el siglo XVIII, habían creado una red de comercio global dominada por los barcos y las fuerzas occidentales.

En menos de trescientos años, la época europea de exploración cambió el concepto del mundo. En algunas regiones, como en América y las islas de las especias, destruyó las civilizaciones indígenas y el establishment de las colonias europeas. En otras, como en África, India y las regiones del continente del sureste asiático, quedaron los regímenes nativos intactos, pero hubo un fuerte efecto en las sociedades locales y los modelos de comercio regional.

Con el tiempo, muchos observadores europeos tuvieron de este proceso una opinión favorable. Creían que no sólo se había llevado riqueza por medio del comercio mundial e intercambiado cultivos y descubrimientos entre el Viejo y el Nuevo Mundo, sino que también habían llevado a los «pueblos paganos» el mensaje de Jesucristo. No hay duda de que la conquista de América y la expansión hacia el resto del mundo hizo aflorar lo peor y algo de lo mejor de la civilización europea.

El saqueo ambicioso de los recursos y la represión brutal y la esclavitud apenas fueron equilibrados con los intentos de crear nuevas instituciones, convertir los nativos al cristianismo y atender los derechos de los pueblos indígenas. En cualquiel caso los europeos habían empezado a cambia el mundo.

LA CONQUISTA DE AMERICA: Al norte de las ciudades mayas, en las montañas del centro de México, el comandante militar español, Hernán Cortés, halló en 1519 una gran ciudad, la capital azteca de Tenochtitlán, construida en la mitad de un lago que tenía por lo menos 200.000 habitantes, y que se hallaba en el apogeo de su gloria.

Los curtidos soldados españoles decían que Tenochtitlán. con sus pirámides brillantemente pintadas y las anchas calzadas que unían la isla urbanizada con las orillas del lago, era tan magnífica como Roma o Constantinopla. Los españoles habrían de destruirla, por supuesto, pero nadie ha sostenido hasta ahora que las conquistas sean hermosas.

Aunque las civilizaciones precolombinas ostentaban grandes ciudades; muchos otros logros, adolecían de ciertas ventajas clave que facilitaron la conquista española. Cuatro de las más importantes fueron:

1- La pólvora: Los europeos, como los árabes y los turcos, la obtuvieron de los chinos. Pero este avance tecnológico, que se había extendido por Asia y Europa, no había cruzado el océano hasta que los españoles lo llevaron a América.

2- El hierro: Aunque varias culturas americanas lograron trabajar el metal en forma espléndida hacia el siglo dieciséis, ninguna aprendió, a fabricar armas de fuego. Las armas de hierro y acero (mezcla de hierro y carbón), eran más sólidas y durables que las de los indígenas.

3- El caballo: No había caballos en América. Lo más parecido a un caballo en cualquier cultura americana del siglo dieciséis era la llama, que los incas suramericanos usaban como bestia de carga. Nadie confundiría  llama con un caballo de batalla.

4- La inmunidad: Ésta fue probablemente la mayor desventaja. Los europeos llevaban consigo enfermedades que no habían cruzado antes el océano, y los indígenas no poseían defensas contra ellas.

PARA SABER MAS….

Los españoles no llevaron adelante sus acciones de conquista de un modo improvisado, por el contrario, es posible establecer algunas características comunes entre la conquista de los aztecas y la de los incas. Esto permite sañalar la existencia de una verdadera táctica.

La misma se caracterizó por:
• El establecimiento de alianzas con grupos locales -por ejemplo, con los que buscaban liberarse de la dominación azteca- o el aprovechamiento de las divisiones internas -como las que existían entre los incas-, ocasionadas en la lucha por el [poder]. De esta manera, lograban conseguir hombres para incorporar a sus ejércitos.

• El control de jefes indígenas, como una forma de dominar a los pueblos que estaban subordinados a ellos.

•  La superioridad en armamento: espadas de acero contra lanzas de obsidiana, armaduras de metal contra túnicas forradas de algodón, armas de fuego (arcabuces) contra arcos y flechas, caballería contra un ejército a pie.

•  La obtención de intérpretes indígenas que hicieran de traductores e informantes.

• El aprovechamiento de las creencias indígenas para atemorizarlos, realizando acciones espectaculares, como destruir sus templos o ídolos.

LOS ABORÍGENES HOY… La mayoría de los pueblos indígenas en América Latina desciende de las grandes civilizaciones azteca, maya e inca. Se estima que existen 34 millones de indígenas en América Latina y el Caribe. Bolivia es el país que cuenta con la proporción más alta de indígenas (56,8%).

Si bien los diferentes gobiernos de América Latina realizaron un esfuerzo para lograr cambios culturales en estas poblaciones, en la actualidad los indios siguen afectados por la pobreza y tienen bajas tasas de alfabetización y escolaridad. Los indios jóvenes son sinónimo de esperanza. Son los más instruidos y los que están intentando reafirmar sus raíces culturales.

También existen organismos internacionales que intentan contribuir al desarrollo indígena frente a dificultades como las siguientes: carecer de derechos de propiedad de tierras; no tener programas de asistencia técnica y de capacitación; no poder acceder al crédito para emprender pequeños proyectos.

Es necesario reducir el nivel de pobreza que están sufriendo los pueblos indígenas de América Latina. Hay que darles más posibilidades de educación porque es una manera de brindarles herramientas para luchar por salir de la pobreza.

Boccaccio Escribe El Decameron Retrato de la Época Peste Negra

Boccaccio Escribe-El Decameron-Retrato de la Época-Peste NegraLa peste negra en la Edad Media

En el año 1330, la peste bubónica (también llamada Peste Negra, transmitido por la pulga) se expandió desde Asia por el norte de África, Europa y Oriente Medio. Estaba causada por una bacteria conocida con el nombre de Yersina pestis. Este microbio normalmente infecta a las ratas y pasa de las ratas a otros animales a través de las pulgas, que también pican a los humanos.

Es posible que las malas cosechas de China dieran pie al brote epidémico. Las ratas abandonaron los campos para buscar comida en los lugares que habitaban los humanos y con ellas vinieron las pulgas. Las pulgas picaron al huésped humano, que caía enfermo y contagiaba la enfermedad al toser y expulsar esputo infectado.

Cuando la peste bubónica llegaba, la víctima sufría un aumento de temperatura. El ritmo cardíaco se aceleraba y empezaban los dolores de cabeza y musculares. Entonces, los nódulos linfáticos se inflamaban. Lo siguiente eran las hemorragias subcutáneas, que eran las que mostraban esos puntos negros por los que se le puso el terrible nombre de la Peste Negra. La víctima acababa desarrollado una neumonía. Durante un periodo de veinte años, desde 1330 hasta 1350, la peste bubónica mató a un tercio de la población europea.

LA PESTE NEGRA: Los europeos del siglo catorce contemplaban el mundo con nuevos ojos y consideraban las tierras lejanas deseables, dignas de conocer y acaso de adquirir. Con todo, antes de que los europeos salieran realmente y comenzaran a conquistar ese mundo, debían tener en casa suficiente bienestar personal para construir un mercado descentralizado de artículos de lujo foráneos. Pero, cosa extraña, fue necesaria una enfermedad terrible y la muerte en gran escala para que dicho mercado encontrara una base firme.

La peste negra, devastadora epidemia de peste bubónica y sus variedades, se originó probablemente en las estribaciones de la cordillera asiática del Himalaya, pero en el siglo catorce algo, tal vez el crecimiento del mercado, provocó su diseminación. Los agentes portadores eran las pulgas de las ratas. A donde la gente viaja, y en especial si lleva comida allá van las ratas y sus parásitos.

Al morir una rata, sus pulgas pasaban a otra. Y si no había otra rata a mano, las pulgas ensayaban un huésped menos apetecible. Cuando los huéspedes eran seres humanos, enfermaban terriblemente y morían con rapidez en su mayoría. Las manchas negruzcas que aparecían bajo la piel eran llamadas bubones, y por eso la enfermedad fue denominada peste bubónica. Una epidemia de neumonía, variedad todavía más peligrosa de la enfermedad, se propagaba de una persona a otra a través del aire.

La plaga mató a miles de chinos en 1333, y se extendió hacia el occidente. Hacia 1347 llegó a Constantinopla y desde allí llegó a Europa.

La muerte negra fue una de las calamidades naturales más  terroríficas de toda la Edad Media. Se ha calculado que del 25 al 50 por ciento de la población murió conforme la plaga se extendía por toda Europa, entre los años 1347 y 1351. Esta descripción contemporánea de la gran plaga está tomada del prefacio a la obra El Decamerón, del autor italiano del siglo XIV, Giovanni Boccaccio.

 Giovanni Boccaccio, El Decamerón
En el año de nuestro Señor de 1348, la plaga mortífera irrumpió en la gran ciudad de Florencia, la más bella de las ciudades italianas. Ya sea por la intervención de los cuerpos celestes o debido a nuestras propias iniquidades, que la justa ira de Dios buscó enmendar, la plaga surgió en el este algunos años antes, provocando la muerte de incontables seres humanos. Se difundió sin freno de un lugar a otro, hasta que —desafortunadamente— se precipitó sobre el oeste. Ningún conocimiento, ni previsión humana alguna fueron de provecho en contra de ella, a pesar de que se escogieron funcionarios en activo para que limpiaran la ciudad de mucha suciedad, y de que a los enfermos se les prohibió la entrada, al tiempo que se difundían consejos para la preservación de la salud. Tampoco sirvieron las humildes súplicas. No una, sino muchas veces, se ordenaron en forma de procesiones y de otros modos, con el fin de que los creyentes apaciguaran a Dios; pero, a pesar de todo, cerca de la primavera de ese año la plaga comenzó a mostrar sus estragos…

No se manifestó como en el este, donde, si un hombre sangraba por la nariz, era un aviso seguro de su inevitable muerte. En el comienzo de la enfermedad los hombres y las mujeres se veían afligidos por una especie de hinchazón en la ingle o debajo de las axilas que, a veces, alcanzaba el tamaño de una manzana o un huevo. Algunas de estas inflamaciones eran más grandes, otras más pequeñas, y se les llamaba comúnmente forúnculos. Desde esos dos puntos de partida, los forúnculos comenzaban poco a poco a esparcirse y aparecer, en general, por todo el cuerpo. Después, la manifestación de la enfermedad cambiaba a puntos negros o lívidos en los brazos, los muslos y en toda la persona. Muchas de estas manchas eran grandes y estaban separadas, otras eran pequeñas y se apiñaban. Al igual que los forúnculos —que eran y seguían siendo una segura indicación de la muerte próxima— estas manchas tenían el mismo significado para cualquier persona en que hubieran aparecido.

Ni el consejo de los médicos, ni la virtud de medicina ninguna parecían ayudar o beneficiar a la curación de esas enfermedades. De hecho,… no sólo muy pocos se recuperaban, sino casi todos morían a los tres días de la aparición de los signos; algunos más pronto, otros más tarde… La virulencia de la plaga fue máxima, ya que los enfermos la transmitían a los sanos mediante el contacto, de manera no distinta a como se propaga el fuego cuando se le acercan cosas secas o grasosas. Pero el mal era todavía peor. No sólo la conversación y la familiaridad con los enfermos extendía la enfermedad e, incluso, causaba la muerte, sino que, al parecer, el simple contacto con la ropa o con cualquier objeto que el enfermo hubiera tocado o usado transmitía la pestilencia…

Más lastimosas eran las circunstancias de la gente común y, en gran parte, de la clase media, ya que estaba confinada a sus casas con la esperanza de estar seguros, u obligados por la pobreza; y restringidos a sus propias secciones, diariamente caían enfermos por miles. Allí, privados de ayuda o de cuidados, morían sin salvación. Muchos exhalaron su último suspiro en las calles, de día o de noche; gran cantidad murió en sus casas, y era sólo por el hedor de sus cuerpos putrefactos como anunciaban su muerte a sus vecinos. Por todas partes la ciudad estaba llena de cadáveres…

Se llevaba tal cantidad de cuerpos a las iglesias cada día, que el suelo consagrado no resultaba suficiente para albergarlos, en particular, de acuerdo con la antigua costumbre de dar a cada cuerpo su lugar individual. Se cavaron grandes zanjas en los atestados atrios, y los cadáveres recién llegados se apilaban adentro, capa sobre capa, como la mercancía en la bodega de una nave. Se cubrían con un poco de tierra los cuerpos de cada estrato, y se procedía así hasta que la zanja se llenara hasta arriba.

LA RATA: TIPOS Y ANTECEDENTES HISTÓRICOS

la rata

Se supone que la rata negra procede de los desiertos de Arabia, en donde llevaba una vida libre.- Parece que se asoció al hombre, aproximadamente, en el siglo Vil, y que su difusión principal por Europa se debió a los Cruzados, aunque, por otra parte, hay pruebas de que la conocían los griegos y romanos; porque se han conservado representaciones artísticas de ella.

La rata gris, originaria de Asia Central, invade Europa, y poco después América, en el siglo XVIII, a .través de la flota rusa que visitaba los puertos escandinavos; también hay testimonios del cruce directo del Volga, a nado, de grandes conjuntos de ratas, probablemente en busca de alimento. Sin embargo, existe controversia en este punto, puesto que las mismas emigraciones masivas las refleja; Aelian en su trabajo «De Natura Animalium», escrito en el siglo II.

Sea cual fuere la época de llegada de la rata gris a Europa, es incuestionable que su difusión sólo pudo llegar a ser importante cuando encontró un ambiente adecuado, es decir, con la existencia de la gran urbe provista de un alcantarillado complejo, y propicio para la proliferación de estos roedores; tal situación se dio, aproximadamente, a partir del siglo XVIII.

El ratón es conocido desde los tiempos históricos más remotos, pues aparece en el arte y la literatura de los griegos y de los romanos, e incluso puede que su nombre latino (Mus) sea una derivación del vocablo sánscrito musha. Se asigna su procedencia al Asia Central.

tipos de ratas

 //historiaybiografias.com/malas01

Recuperar El Santo Sepulcro Lugares Sagrados

Recuperar El Santo Sepulcro – Lugares SagradosLAS CRUZADAS

LAS CRUZADAS: El primer ejército oficial europeo que llegó a Jerusalén masacró en 1099 a la mayor parte de la gente que allí vivía, antes de fundar cuatro efímeros reinos latinos encabezados por europeos, a lo largo de la costa oriental del Mediterráneo.

La segunda Cruzada se inició en 1147 con la matanza de los judíos que vivían en el valle del Rin, en Alemania, al pasar la marejada de cruzados rumbo al oriente.

También fueron al oriente bien armados nobles y experimentados guerreros. En 1189, la fuerza expedicionaria de la tercera Cruzada incluyó al rey Ricardo I (Corazón de León) de Inglaterra, a Federico Barbarroja (emperador del Sacro Imperio Romano) y al rey Felipe II de Francia. El emperador se ahogó al cruzar una corriente de agua.

Después de la muerte de Saladino en 1193, el papa Inocencio III inició la cuarta cruzada. En el recorrido a Tierra Santa, el ejército cruzado empezó a verse envuelto en disputas sobre la sucesión del trono bizantino.

Los líderes venecianos de la cuarta cruzada vieron una oportunidad de neutralizar a su competidor comercial más grande: el Imperio Bizantino. Entonces, se desviaron hacia Constantinopla, donde llegaron para saquearla en 1204 y formar un nuevo Imperio Latino de Constantinopla. No fue sino hasta 1261 que un ejército bizantino recuperó la ciudad. El Imperio Bizantino había sido salvado, pero ya no representaba una gran fuerza en el Mediterráneo.

El imperio restaurado sólo abarcaba ahora la ciudad de Constantinopla y el territorio de los alrededores, y algunas tierras en Asia menor. Aunque de pocas dimensiones, el imperio se mantuvo otros 190 años hasta que, finalmente, su debilidad permitió a los turcos otomanos conquistarlo en 1453.

A pesar de las fallas, el ideal de las cruzadas no estaba perdido por completo. En Alemania, en 1212, un joven conocido como Nicolás de Colonia anunció que Dios le había inspirado para conducir una «cruzada de niños» hacia Tierra Santa. Miles de jóvenes se unieron a Nicolás y se dirigieron por el Rin atravesando los Alpes hacia Italia, donde el papa les dijo que regresaran a su casa. La mayoría trató de hacerlo.

La cuarta Cruzada, entre 1202 y 1204, tal vez fue la peor de todas. Los cruzados saquearon Constantinopla, ciudad cristiana, y luego establecieron allí otro efímero imperio latino. Como si el cisma entre las iglesias católica romana y ortodoxa oriental no fuera ya suficientemente grave, a partir de estos acontecimientos se volvió permanente.

A pie con niños  campesinos: Lamentablemente, los miles de europeos del común que se dirigieron a Palestina plenos de fervor cristiano tenían una mínima probabilidad de sobrevivir: eran ignorantes y no estaban preparados en absoluto para lo que les esperaba.

Todo el asunto comenzó con la Cruzada del Pueblo, muchedumbre heterogénea que formó parte de la primera Cruzada, liderada por un monje predicador francés llamado Pedro el Ermitaño. Sus seguidores caminaron directo hacia una masacre selyúcida.

La Cruzada de los Niños de 1212 fue la más lastimosa. Cerca de 50.000 pobres niños, y algunos adultos, pobres también, caminaron desde Francia y Alemania, movidos por la ilusión de recobrar Palestina para el control cristiano (esto había sucedido antes, en uno y otro sentido, durante más de cien años).

La mayoría de los niños que pudo llegar a los puertos italianos logró embarcarse sólo para ir a parar directamente a los mercados de esclavos del norte de África y Oriente Medio. De muy pocos se volvió a tener noticias. Algunos dicen que el cuento titulado El flautista de Hamelín está basado en esta Cruzada.

La siguiente cruzada de guerreros adultos apenas si tuvo mejores resultados. La quinta cruzada (1219-1221) intentó recuperar la Tierra Santa pasando por el poderoso estado musulmán de Egipto. La cruzada logró algunos éxitos al principio, pero su fracaso marcó el final del liderazgo papal de los cruzados occidentales.

La sexta cruzada, que condujo el emperador alemán Federico II, se llevó a cabo sin el apoyo papal debido a que el papa excomulgó al emperador por haberla emprendido tarde. En 1228, Federico marchó hacia Jerusalén y aceptó la corona como rey de la ciudad luego de llegar a un acuerdo con el sultán de Egipto.

La Ciudad Santa había sido recuperada sin necesidad de presentar batalla y sin apoyo papal. Una vez que Federico se fue la ciudad cayó de nuevo, esta vez en manos de un grupo de turcos aliados con el sultán de Egipto. Las dos últimas cruzadas importantes estuvieron mal organizadas por el devoto rey de Francia Luis IX y fueron un absoluto fracaso. Muy pronto se perdió el resto de las posesiones cristianas en el Medio Oriente.

Acra, último baluarte de los cruzados, se rindió en 1291. De principio a fin, los cruzados habían fracasado en lograr su principal propósito: retener Tierra Santa para los cristianos occidentales.

Los Turcos en el Mediterraneo Buscar Nuevas Rutas Para El Comercio

Los Turcos en el Mediterraneo – Buscar Nuevas Rutas Para El Comercio

LOS TURCOS EN EL MEDITERRANEO

Europa oriental estaba amenazada en mayor medida por el avance constante de los turcos otomanos. Por siglos, el Imperio Bizantino había servido, por supuesto, como amortiguador entre los musulmanes de Medio Oriente y los latinos de occidente. Constantinopla fue severamente debilitada por el saqueo de 1204 y por la ocupación del oeste. Aunque la dinastía de los Paleólogos (1260-1453) trató de restablecer el poder bizantino en los Balcanes, después de la caída del Imperio Latino, la amenaza de los turcos finalmente condenó al imperio que había tenido una larga duración.

En el siglo XIII los turcos otomanos se extendieron con rapidez, comenzando en el nordeste de Asia Menor, apropiándose de las tierras de los turcos seléucidas y del Imperio Bizantino. En 1345 evitaron Constantinopla y se dirigieron a los Balcanes, los cuales conquistaron a finales de ese siglo. Por último, en 1453, la gran ciudad de Constantinopla cayó en manos de los turcos tras un sitio de varios meses. Después de consolidar su poder, los turcos se prepararon para ejercer renovadas presiones contra occidente, tanto en el Mediterráneo como en el valle del Danubio, rumbo a Viena.

A finales del siglo XV amenazaban Hungría, Austria, Bohemia y Polonia. El sacro emperador romano, Carlos V, se convirtió en su más acérrimo enemigo del siglo XVI.

La formación del Imperio Turco alcanzó su auge en el siglo XV, cuando el clan de los otomanos, también musulmanes, unió un vasto conjunto de tierras, surgiendo así el Imperio Otomano. El poder otomano prevaleció hasta el siglo veinte. En su apogeo, el imperio adelantó incursiones significativas en Europa oriental. La animosidad actual entre musulmanes bosnios y cristianos serbios tiene sus raíces en los avances turcos hacia Occidente.

La ubicación geográfica de los otomanos, entre Europa occidental y los tesoros del Lejano Oriente codiciados por los europeos, se convirtió en motivación adicional del nuevo modo de pensar acerca de cómo ir de un sitio a otro en un mundo cada vez más extenso.

La presencia turca, duplicada por el dominio del Mediterráneo de Génova y Venecia, hizo reflexionar a otros europeos acerca de la posibilidad de buscar por mar rutas propias de la seda. Un barco velero podía transportar más carga que los camellos. El problema residía, sin embargo, en que nadie sabía cómo ir de Europa a Asia oriental por vía marítima.

La necesidad, según dicen, es la madre de la invención. Acaso era avaricia más que necesidad, pero este anhelo por encontrar un nuevo camino para ir a buscar los tesoros, de cualquier manera, fue el origen de una nueva era: la de los imperios europeos.

Portugueses, holandeses, españoles e ingleses deseaban su porción del mercado asiático, y comenzaron a explorar como nunca antes. El primero en arriesgarse en una intrépida marcha europea hacia Asia, Cristóbal Colón, no halló lo que buscaba, pero se dio de bruces con América, que pronto se convertiría en un lucrativo mercado de esclavos, útiles para el cultivo de valiosos productos como el tabaco y el azúcar.

Como los europeos conocían cada vez mejor los mares africanos y sabían conseguir esclavos, la red se volvía más amplia y gruesa, con más y más cabos.

//historiaybiografias.com/colon

Europa compra especias a Oriente Pimienta Nuez Seda Canela

Europa compra especias a Oriente: Pimienta, Nuez, Seda, Canela

RUTA DE LA SEDA

Desde tiempo atrás los europeos se sentían atraídos por las tierras fuera de Europa. De hecho, en la Edad Media floreció mucha literatura imaginaria sobre «otros mundos» y de otras tierras eran más aterradoras donde  «habitan gigantes de 8.5 a 9 metros de estatura… Y comen carne humana con más gusto que cualquier otra carne»; y en las tierras lejanas del norte vivían «mujeres totalmente crueles y malvadas que llevan piedras preciosas en sus ojos. Y son tan especiales que si miran con ira a cualquier  hombre lo matan en seguida con la mirada».

Aunque el control musulmán de Asia Central impidió que Europa tuviera contacto con los países de lejano oriente, las conquistas de los mongoles en el siglo XIII reabrieron las puertas. Los viajes medievales más famosos al oriente los realizaron los Polo de Venecia. Nicolás y Mafeo, comerciantes de esa ciudad, acompañados por Marco, hijo de Nicolás, emprendieron el largo viaje hacia la corte del gran gobernante mongol Kublai Kan (1259-1294) en 1271.

Un relato de las experiencias de Marco, los Viajes, fue el más informativo de todas las descripciones de Asia hechas por los viajeros europeos medievales. Otros siguieron el ejemplo de los Polo, pero en el siglo XIV, las conquistas de los turcos y luego el resquebrajamiento del imperio mongol redujeron el tránsito occidental a Oriente.

Con el cierre de las rutas terrestres, numerosos europeos se interesaron en llegar a Asia por mar para tener acceso a las especias y otros artículos preciosos de la región. Cristóbal Colón tenía una copia de los Viajes de Marco Polo cuando comenzó los preparativos de su travesía, que marcaría una época, por el océano Atlántico.

Un motivo económico, largamente acariciado en el Renacimiento, era una de las causas de la expansión europea. Comerciantes, aventureros y funcionarios gubernamentales tenían grandes esperanzas de encontrar metales preciosos y nuevas áreas de comercio, en particular de acceso más directo a las especias del Oriente, que seguían llegando a Europa por los intermediarios árabes, pero su costo era exorbitante. Muchos exploradores y conquistadores europeos no dudaron en expresar su deseo de obtener ganancias materiales.

El tránsito de caravanas a través de Asia Central era relativamente seguro y el intercambio de bienes entre China, Asia y con el tiempo Europa fue cobrando una importancia creciente. El comercio de productos chinos se amplió a Roma y poco a poco se introdujo en la cultura de Occidente, y viceversa.

Esta vía comercial se apodó la Ruta de la Seda porque el artículo que más se exportó desde China fue la seda, un tejido desconocido en Occidente antes de la apertura de las rutas comerciales. Otros productos chinos, como las cerámicas esmaltadas, el marfil, el jade, las pieles y el té no tardaron en ganar popularidad y exportarse.

La calidad de los productos chinos era alta debido a los eficaces procesos de elaboración usados en el país. Los chinos habían inventado un método más eficaz de trabajar el hierro, con hornos capaces de arder a temperaturas más elevadas, gracias a lo cual se obtenía un hierro de mayor calidad.

Dividían la mano de obra de modo que los artesanos se especializaban solo en un aspecto del proceso de producción, y con ello aumentaban la calidad y la cantidad. También fueron los inventores de la producción del papel. Sin embargo, por la Ruta de la Seda no solo transitaban artículos comerciales, sino que también se propiciaban los intercambios culturales y así el budismo se abrió camino hasta China.

Comercio entre Europa y Oriente Especias Pimienta Canela Nuez Seda

Comercio entre Europa y Oriente: Especias Pimienta, Canela, Nuez, Seda

comercio con oriente

Al igual que los árabes y otras culturas, los europeos se enfrentaron entre sí, pero su pugna tomó también la forma de una carrera por la riqueza. Sabían que podían lograr gran prosperidad en el comercio en particular el comercio con Asia. Varios factores incrementaron el deseo europeo hacia un mayor comercio con Oriente:

1-Algunos europeos pudieron saborear un tentador abrebocas de el lujo asiático — hermosos tejidos y especias jamás probadas en Occidente — durante las Cruzadas (centenares de años de exploraciones militares cristianas contra Palestina, dominada por los cos selyúcidas), que comenzaron en el siglo once.

2- Un vasto Imperio Mongol euro-asiático, que abarcaba desde el -Negro hasta China, abrió nuevas rutas septentrionales para los mercaderes, facilitando el acceso a bienes orientales en Occidente

3-Un libro sobre China (Viajes de Marco Polo), escrito en el siglo por un mercader de Venecia, ciudad-estado italiana, acrecenté interés en el lejano Oriente, lugar que parecía demasiado fabuloso
para ser real.

4- Finalmente, y por extraño que parezca, una terrible plaga ayudó en el siglo catorce a crear un mercado para los exóticos productos orientales.

Antes de poder crear ese mercado, los europeos necesitaban superar obstáculos de orden cultural y geográfico: debían encontrar el modo de traer cargamentos desde la lejana India y la fantástica China.

El Imperio Otomano, gobernado por una dinastía turca separada de la anterior selyúcida, controlaba las rutas terrestres orientales; además, sólo los barcos veleros estaban en capacidad de transportar el volumen de candas que los soñadores europeos tenían en mente, pero nadie sabía en Europa cómo llegar a Asia oriental por mar; necesitaban rutas rn mas, y su búsqueda produjo un mundo surcado en todas direcciones nuevas interconexiones culturales.

China
En 1514, una flota portuguesa ancló fuera de las costas de China. Éste fue el primer contacto directo entre el Imperio Chino y Europa, desde los viajes de Marco Polo doscientos años antes. En ese momento, los chinos pensaron poco en el hecho.

Al parecer, China estaba en la cúspide de su poder como la civilización más magnificente sobre la faz de la tierra. Su dominio se extendía desde las estepas de Asia Central hasta el mar de China y desde el Desierto de Gobi hasta los bosques lluviosos tropicales del sureste asiático. Desde la perspectiva del imponente trono imperial de Beijing se podía considerar a los europeos como una forma poco común de bárbaros. Para el gobernante chino, los de todos los otros países eran simple y sencillamente «los hermanos más jóvenes» del emperador chino, quien era el Hijo del Cielo.

En la época en que los portugueses llegaron a las costas chinas, la dinastía Ming, que rigió de 1369 a 1644, ya había iniciado una nueva era de grandeza. Bajo una serie de gobernantes poderosos, China extendió su dominio hasta Mongolia y Asia Central, y por un breve periodo reconquistó Vietnam. A lo largo de la frontera norte reforzó la Gran Muralla e hizo las paces con las tribus nómadas, con las que había tenido conflictos durante siglos. Pero los días de la dinastía Ming estaban contados. Después de un periodo de prosperidad y crecimiento, los Ming empezaron a declinar.

A finales del siglo XVI, una serie de gobernantes débiles originó una época de corrupción en el gobierno.

Como siempre, los problemas internos fueron de la mano con los disturbios en la frontera norte. Los Ming habían intentado llegar a acuerdos con las tribus de la frontera aliándose con ellas. Una de las alianzas fue con los manchúes, que vivían al norte de la Gran Muralla en la región que hoy se conoce como Manchuria. En 1644, los manchúes destronaron al último emperador Ming y declararon la creación de una nueva dinastía que se llamaría Qing (Ch’ing, puro).

Los Qing tuvieron al principio una serie de gobernantes poderosos que pacificaron el país, corrigieren los errores sociales y económicos más graves y restauraron la paz y la prosperidad. Dos monarcas Qing, Kangxi y Qianlong, gobernaron para bien de China por más de un siglo, desde mediados del XVII hasta finales del XVIII. A ellos se debe en gran medida la grandeza de la China de la época manchú.

UNA CARTA DIRIGIDA AL REY DE TOKIN: El rey de Francia Luis XIV en 1681 envió una carta al rey de Tokin solicitando permiso para que los misioneros católicos hagan su labor en Vietnam,…el rey de Tokin declinó de manera diplomática su pedido.

Altísimo, excelentísimo, poderosísimo y magnánimo príncipe, nuestro muy querido y buen amigo, ¡que Dios os conceda la gracia de incrementar vuestra grandiosidad con un buen final!

Oímos de nuestros súbditos que están en vuestro reino qué protección habéis acordado darles. Apreciamos mucho esto, pues guardamos para vos toda la estima que uno puede tener para un príncipe tan ilustre por su valor militar, como por la loable justicia que ejercéis en vuestro reino… Puesto que la guerra que libramos por varios años, en la que toda Europa se unió en contra nuestra, impedía que nuestras naves partieran hacia las Indias; en estos tiempos, cuando estamos en paz tras haber ganado varias victorias y ampliado nuestro territorio mediante la conquista de varios lugares importantes, hemos dado inmediatamente órdenes a la Royal Company para que se establezca en vuestro reino tan pronto como sea factible… Hemos girado órdenes para que os hagan llegar varios regalos que creímos serían agradables para vos.

Pero lo que más deseamos en el mundo, para vosotros y vuestro reino, es que se les dé a aquellos súbditos vuestros, que ya han abrazado la ley del único y verdadero Dios del cielo y de la Tierra, la libertad de profesarla, pues esta ley es la máxima, la más noble y la más sagrada y, sobre todo, la más adecuada para que haya reyes que reinen absolutamente sobre el pueblo.

La Iglesia Castiga a Galileo- Caso de la Inquisición Acusacion

La Iglesia Castiga a Galileo – Acusacion de la Inquisición a Galileo Galilei

Persecuciones: La reacción de la Iglesia Católica fue muy activa frente a los nuevos planteos científicos y filosóficos. A través de la Inquisición comenzó a perseguir a quienes se atrevían a cuestionar la Biblia y ciertos textos ingresaron en el Index (lista de libros prohibidos por la Iglesia). También las iglesias reformadas reprimieron algunas de estas expresiones científicas.

Galileo sufrió la intransigencia religiosa ya que fue obligado por la Inquisición a retractarse públicamente y negar su adhesión a la teoría copernicana sobre el heliocentrismo.

La Iglesia también atacó el pensamiento de Descartes: sus obras fueron incluidas en el Index y sus ideas prohibidas en la Sorbona y en otras universidades.

La persecución alcanzó también a otras comunidades religiosas. Baruj Spinoza, un judío de Amsterdam que postulaba la presencia de Dios en todas partes (doctrina denominada panteísmo) y pretendía utilizar en la filosofía la forma de pensar de la matemática, fue repudiado y segregado de la comunidad israelita.

galileo galilei

El peligroso vicio de preguntar:
¿Qué vale más? ¿La experiencia o la doctrina?
Dejando caer piedras y piedritas y bolas y bolitas, Galileo Galilei comprobó que la velocidad es la misma aunque el peso de los objetos sea diferente. Aristóteles estaba equivocado, y durante diecinueve siglos nadie se había dado cuenta.

Johannes Kepler, otro curioso, descubrió que las plantas no giraban en círculos cuando perseguían la luz a lo largo del día. ¿Acaso no era el círculo el camino perfecto de todo lo que gira? ¿No era el universo la perfecta obra de Dios?

—Este mundo no es perfecto, ni mucho menos —concluía Kepler—. ¿Por qué habrían de ser perfectos sus caminos?
Sus razonamientos resultaban sospechosos para los luteranos y para los católicos también. La madre de Kepler había estado cuatro años presa, acusada de practicar brujerías. Por algo sería.

Pero él vio y ayudó a ver, en aquellos tiempos de oscuridad obligatoria:
adivinó que el sol giraba en torno de su eje, descubrió una estrella desconocida, inventó la unidad de medida que llamó dioptría y fundó la óptica moderna.

Y cuando ya se estaba arrimando al fin de sus días, se le dio por decir que así como el sol decidía el viaje de las plantas, las mareas obedecían a la luna.
—Demencia senil —opinaron los colegas.

Fuente Consultada: Espejos de Eduardo Galeano

En 1632 Galileo publicó Diálogos sobre los sistemas máximos, que había recibido apoyo del Papa Urbano VIII y sabía que alto dignatarios de la iglesia compartían sus punto de vista , se creía a salvo de toda persecución. Volvió sobre la teoría copernicana y se empecinó en demostrar que la Tierra giraba alrededor del Sol.

El Diálogo fue la mecha que encendería la pólvora. Requerido para comparecer ante el Santo Oficio, Galileo se indignó ingenuamente V no comprendió bien lo que se le reprochaba. Quizá confiaba demasiado en su trabajo, convencido como estaba de que éste no admitía discusión.

Sin embargo, el combate era desigual, el científico y los teólogos no podían entenderse y Galileo sabía que su teoría era incomprensible para la lógica de la Iglesia. También le reprocharon el haber escrito su Diálogo en italiano y no en latín, algo nunca antes visto en una obra científica.

Para los prelados del Vaticano constituía una gran audacia pretender, de este modo, poner la ciencia al alcance de las mayorías. Como no quería convertirse en un nuevo Giordano Bruno, que fue quemado por la Inquisición en 1600, Galileo aceptó entonces retractarse.

Hasta su muerte, el científico vivió bajo vigilancia en Roma, Siena y luego Florencia, pero jamás se le impidió trabajar. Desde entonces tuvo que enfrentar a un temible adversario: la enfermedad.

Afectado por la pérdida de su hija en 1634, la salud de Galileo fue deteriorándose, y en 1637 perdió definitivamente la vista.

No obstante, sus facultades intelectuales permanecieron intactas y durante el año siguiente publicó su obra maestra, Discorsi… (Consideraciones y demostraciones matemáticas sobre dos ciencias nuevas relacionadas con la mecánica y los movimientos locales). Unos años antes de su muerte, acaecida en 1642, Galileo había destronado definitivamente la física aristotélica y establecido sus descubrimientos.

MAS VALE TARDE QUE NUNCA: Recién en 1822 el Santo Oficio decidió levantar la prohibición de la difusión de los libros que sostenían el sistema heliocéntrico. Pero hubo que esperar más tiempo aún antes de que la Iglesia aceptara revisar su juicio y su condena de las teorías de Galileo. Sólo en 1992 el papa Juan Pablo II lo rehabilitó oficialmente con gran prudencia.

Algunos teólogos tuvieron como tarea velar por que los términos de la rehabilitación no los alcanzaran. Al culminar un nuevo examen del proceso que duró doce años, Juan Pablo II explicó que «los problemas subyacentes a este caso se refieren tanto a la naturaleza de la ciencia como a la de la fe. Por lo tanto, no se debe excluir que un día nos encontremos ante una situación análoga que exigirá a unos y a otros una conciencia advertida del campo y de los límites de sus propias competencias».

Calificando a Galileo de «físico genial» y de «creyente sincero», el Vaticano no dudó en hablar de «incomprensión recíproca» y de «buena fe» de todos los actores del proceso.

Biografía de Moliere Obra Literaria y Teatral Actor Francés

Biografía de Moliere y Obra Literaria y Teatral

Moliere es el creador de la gran comedia francesa nació en París probablemente en enero de 1622, pues del día 15 es su partida de bautismo en la parroquia de San Eustaquio.

Su familia pertenecía a la burguesía acomodada, ya que tanto su abuelo paterno como materno eran maestros tapiceros de bastante consideración.

Juan Bautista, hijo de Juan Poquelin y de María Cressé, recibió una educación muy cuidadosa en el colegio de Clermont, dirigido por los jesuítas, cuyas aulas eran concurridas entonces por ios hijos de las mejores familias de París.

En este centro de enseñanza Moliere adquirió una buena cultura clásica y francesa. La tradición refiere que fue uno de los discípulos del filósofo Gassendi, restaurador de las doctrinas epicúreas y adversario de Descartes.

Lo cierto es que estudió filosofía con aprovechamiento. Luego cursó de pura fórmula la carrera de derecho, pues su intención era continuar el negocio de su padre, quien en 1631 había sido nombrado tapicero de cámara del rey.

Moliere

SINTESIS BIOGRAFICA: Comediógrafo y actor francés, nace y muere en París. Aunque es conocido por su seudónimo, su verdadero nombre es Jean-Baptiste Poquelin (1622-1673).

Se le considera uno de los máximos representantes del clasicismo francés. Estudia con los jesuítas en el colegio de Clermont.  Fracasa en su intento por establecer el Illustre Théátre en Rouen.

En 1645 inicia con su compañía de teatro una gira por la provincia francesa, con una duración de trece años. Aunque tiene numerosas dificultades, es durante este período cuando Moliere adquiere renombre como comediógrafo.

A su regreso a París en 1658, su protector es el rey Luis XIV. Con la acertada descripción y acción de sus personajes, logra establecer tipos universales y perennes.

Su obra se distingue por la perfección técnica, la intriga dramática, el moralismo y el epicureanismo, enfrentando los personajes a sus propios viciosy desvarios, que, a su vez, les crean profundos conflictos con la sociedad. Satiriza la aristocracia y la burguesía de la época.

Así se aprecia en El avaro (1668), en la que capta las características universales del personaje; El hipócrita (1669); Don Juan; Tartufo (1664) y en El misántropo (1666). Otras de sus obras son Los amantes (1670);El burgués gentilhombre (1670), en el que representa la persecución del reconocimiento social, y El enfermo imaginario (1673).

Fallece mientras representaenescena la muerte del protagonista de dicha obra

https://historiaybiografias.com/linea_divisoria3.jpg

HISTORIA Y BIOGRAFIA: Moliere,  seudónimo de Jean Baptiste Poquelin: Gran poeta cómico francés, nació en París en enero de 1622 y murió en la misma ciudad el 17 de febrero de 1673.

El siglo del rey de Francia, Luis XIV, no sólo vió el surgimiento de dos grandes poetas como Corneilie y Juan Racine, que pueden ser comparados con los mayores dramaturgos de la antigua Grecia, sino que fue también fue el siglo de Moliere.

Actor, director escénico y dramaturgo, de nombre Jean-Baptiste Poquelin, dedicó su vida al teatro.

Hizo de la comedia un género propio, otorgándole un sello de nobleza, alejado de la farsa de sus inicios. quizá el mejor comediógrafo francés, creó una amplia galería de personajes cómicos a través de los cuales exponía los vicios de la sociedad de su época.

Confrontaba a su público con profundas observaciones y satirizaba el autoengaño y el seguimiento ciego de las convenciones sociales.

biografia de moliere

Moliere, fue ignorado en Francia durante toda la época de las guerras civiles. Obtuvo luego por sus obras la protección de la familia real y la estima de los más grandes literatos de su época.

Hijo de un rico burgués parisiense, nieto y sobrino-nieto de tapiceros emparentados  con una ilustre familia de músicos, los Mazuel,  cuando Jean Batipste  Poquelin  nació   en   1622, nada parecía predisponerlo hacia el teatro.

Educado en uno de los establecimientos más afamados de París, el colegio jesuita de Clermont (actual  liceo   Louis-le-Grand).

 Sus condiscípulos eran hijos de familias nobles; no necesitó mayor esfuerzo para apropiarse sus distinguidos modales, disponiéndose para caricaturizar algún día cuanto observaba de risueño a su alrededor.

Habiendo egresado de ese colegio, fue enviado a estudiar derecho a Orleáns.

Allí se graduó de abogado en 1643, pero sentía poca inclinación por los asuntos forenses y volvió a París, donde su padre ya se alegraba prematuramente de poder iniciarlo en los secretos de su arte, el más noble de todos.

Fue sin duda un duro golpe enterarse, por boca del propio hijo, que, pesando bien las cosas, no creía que la vida pudiera tener para él ningún atractivo si no la dedicaba al teatro.

Y, efectivamente, pronto se inició como actor de comedias. Adoptó entonces el seudónimo de Moliere, para no deshonrar el nombre de su familia.

Moliere actor

Molière, dramaturgo del siglo XVII, quizá el mejor comediógrafo francés, creó una amplia galería de personajes cómicos a través de los cuales exponía los vicios de la sociedad de su época. Superando la comedia tradicional, enfrentaba a su público con profundas observaciones y satirizaba el autoengaño y el seguimiento ciego de las convenciones sociales.

Juntamente con los Béjart y algunos amigos fundó el Ilustre Teatro. Se constituyó el conjunto el 30 de junio de 1643. Alquilaron un local cerca de la Porte de Nesle, y ofrecieron la premiére a comienzos del año 1644.

El repertorio incluía principalmente tragedias, aunque no había quizás entre ellos ningún actor trágico. Poco duró el Ilustre Teatro; el genio de su inspirador no se había manifestado aún, y la empresa fracasó rotundamente.

A fines del año 1646 el desafortunado comediante abandona París y lleva durante doce años una vida ambulante.

Se le encuentra en 1648 en Nantes, en Limoges —donde seguramente conoció al auténtico Señor de Pourceaugnac—, en Burdeos, en Tolosa; en 1651, en París, siguen desconociéndolo; en 1653, en Lyon; allí estrena su primera comedia, en cinco actos y en verso, El atolondrado, y en Pezenas actúa ante uno de sus condiscípulos de Clermont, el príncipe de Conti.

Este, según se cuenta le ofreció el puesto de secretario privado, para ayudarle a restablecer sus finanzas. Moliere rehusó, y gracias a su negativa conocemos hoy las obras maestras de su genio.

En 1654 está en Montpellier. En los años siguientes su troupe recorrerá sobre todo las ciudades del valle del Ródano y del Languedoc. Pero ya en 1657, sale hacia el norte de Francia; en 1658 se presenta en Ruán, y desde ahí vuelve a París.

Ya ha escrito un gran número de farsas y de comedias: El médico enamorado, Los celos del ridículo —primer esbozo de Jorge Dandín—, El médico volador, El despecho amoroso.

El príncipe de Conti lo presentó a Monsieur, hermano de Luis XIV. En la Sala de Guardia del Louvre fue armado un tablado, donde Moliere pudo interpretar sus obras.

La primera fue Nicomedes. Al término de la misma, el director-actor, adelantándose hasta el auditorio, solicitó la venia para presentar una pieza breve de su repertorio que ya era conocida en las provincias. El rey dio su consentimiento, y pudo así verse por primera vez en París El médico enamorado.

Monsieur, hermano del rey, tomó a Moliere bajo su protección y obtuvo para él la autorización de compartir el teatro del Petit-Bourbon con los comediantes italianos, a quienes años atrás se había asignado aquel edificio. Luis XIV les autorizó para que fijaran su residencia en París tomando el título de Troupe de Monsieur, quedando de este modo fundado lo que andando el tiempo habría de llamarse Comedia Francesa.

Muy pronto recibió Moliere el premio a sus esfuerzos, pues se le autorizó a compartir el teatro del Petit-Bourbon con los comediantes italianos; los dos conjuntos debían presentarse alternativamente.

El 18 de noviembre de 1659 estrena Las preciosas ridiculas, que queda prohibida por unos días, debido a la influencia de algún cortesano.

En 1661 hace su aparición en el Palais-Royal, que Richelieu acaba de construir y le ha sido asignado.

Allí interpreta Don Juan García de Navarra, estruendoso fracaso, del que se recupera la compañía con el éxito clamoroso de La escuela de los maridos. El mismo año, en la fiesta que Fouquet ofrece a su soberano, Moliere presenta El impertinente.

En menos de veinticinco años escribió treinta obras, entre las que citaremos solamente: La escuela de las mujeres (1662), El casamiento forzoso, extraído de Rabelais   (1664),  Don Juan   (1665),  El misántropo (1666), Anfitrión (1668), El avaro (1668), Tartufo (1669), El burgués gentilhombre (1670), Los engaños de Scapin (1671), Las mujeres sabias (1672), El enfermo imaginario (1673).

Moliere casó con Armande Béjart; veinticinco años más joven que él, y que desempeñaba el papel de criada intrigante en las comedias. La coquetería de esta mujer envenenó la vida de su marido, pero enriqueció  con  esta  experiencia  el  genio  del  escritor.

Armande Béjart Mujer de Moliere

Moliere casó con Armande Béjart;

El célebre autor cómico soportó toda clase de disgustos, aun en la época en que el rey le otorgaba su protección y su gloria se afirmaba. Las contrariedades empezaron con el estreno de La escuela de las mujeres, que lo enemistaron con muchos personajes de la corte.

Para justificar su violenta sátira escribió La crítica de «La escuela de las mujeres», con la cual no hizo sino avivar el odio que sus adversarios hubieran querido disimular tras el desprecio. Pero, ¿acaso lo lo habrían logrado? Moliere tenía mucho talento y un conocimiento demasiado profundo de aquella sociedad.

La representación de Tartufo (1669) en Versalles motivó un escándalo de tal magnitud que se prohibió su exhibición en público.

En 1667 pudo presentarla nuevamente, pero el primer presidente del Parlamento impartió orden de suspender el ciclo. Luis XIV se encontraba en Flandes.

Moliere envió ante él a dos compañeros a fin de protestar por la inicua decisión. Pasaron dos años antes de que el rey autorizara expresamente las representaciones (1671). Ya no le quedaban a Moliere más que cuatro años de vida.

A pesar de saberse enfermo, no cuidaba su salud. Un día, en un banquete de la corte, el rey le preguntó: «Usted tiene un médico, ¿qué hace, pues?» «Señor —contestó Moliere—, charlamos largamente, me receta medicinas, yo no las tomo, y voy sanando.»

Su última obra fue El enfermo imaginario, en la que se burlaba de los médicos y sus medicinas.

En la cuarta representación fue presa de un súbito malestar. Era, en la ceremonia final, el momento preciso del «juro»; al pronunciarlo, Moliere tuvo un vómito de sangre; lo llevaron a su habitación. El sacerdote, que él había pedido, llegó tarde. Eran las diez de la noche del 17 de febrero de 1673.

Moliere fue el mago francés de la comedia. Se le reprochó haber atacado ciertos tipos más abstractos que reales: libertinos, devotos, escritores, gente de la corte, de trazos exageradamente fuertes; sin embargo, no hizo sino inspirarse en los hombres y la vida que lo rodeaba, y sólo fustigó el vicio, del que ofreció un retrato casi simbólico.

Así pudo decirse que Harpagón representa a la avaricia más que al avaro. Podría igualmente decirse que Tartufo es la hipocresía más que el impostor.

Se quiso hacer fama de la pretendida maldad y la hipocondría de Moliere. Pero se olvidaban entonces las anécdotas, tantas veces citadas, y que ponen de manifiesto su piedad y su generosidad.

Un día, Barón vino a decirle que un actor de provincia solicitaba su ayuda para unirse a los suyos. Era un tal Mondorge, tiempo atrás compañero del célebre autor. «¿Cuánto crees que debe dársele?», preguntó a Barón.

«Cuatro doblas», contestó éste sin pensar. «Toma las cuatro doblas, de mi parte, y dale estas veinte más de tu parte», y aún agregó a esto un hermoso traje.

Son innumerables los juicios que en Francia y en el extranjero han venido a atestiguar el genio de Moliere. Goethe ha reconocido su deuda hacia él.

Saint-Beuve, Taine, Brunetiére, han manifestado su admiración sin reservas; Luciano Guitry, Jouvet, Dullin, Raimu, entre tantos, han interpretado a Moliere; Sarah Bernhardt quiso ser Dorine, y en la Comedia Francesa, que es el teatro de Moliere por antonomasia, dos actores trágicos de fama, Mounet Sully y Max, tuvieron a honra desempeñar en Don Juan el papel muy breve del mendigo.

Como director escénico tenía mucho talento, lo que demostró en cerca de 2.500 representaciones entre 1658 y 1673.

La influencia sobre sus comediantes se evidenciaba por medio de la fidelidad que le demostraban, rechazando la mayoría de las propuestas de sus competidores.

En El impromptu de Versalles, comedia escrita en 1663, explicó sus principios estéticos y demostró un gran sentido de la dirección de actores y de la puesta en escena. Era común, por ejemplo, que creara personajes pensando en quienes los encarnarían.

//historiaybiografias.com/linea_divisoria3.jpg

Henri Martin, célebre historiador, ha hecho una observación que ningún crítico anteriormente había apuntado. Moliere ha revolucionado profundamente la sociedad con sus ideas innovadoras, en particular las que conciernen a la condición de la mujer. «Las antiguas máximas judías y romanas acerca de la inferioridad y la sumisión de la mujer reciben un ataque por vía del ridículo y de la razón», dice Martin, y agrega más adelante: «Una libertad verdadera, una igualdad digna, una auténtica sociedad en el matrimonio: tal es el ideal humano que el poeta propone.» Sin embargo, el feminismo de Moliere no ha llegado hasta aprobar a las mujeres sabias. Tal vez no preveía entonces ilustres ejemplos como Madame Curie.

Recordemos, para terminar este artículo, los versos que Voltaire dedicó a la memoria de Moliere:

Tú fuiste el pintor de Francia;
Nuestros burgueses con sus tontos prejuicios,
Nuestros envanecidos marquesitos,
Nuestros letrados siempre bien puestos,
En tus obras veían sus retratos,
Y los hubieras enmendado…  

//historiaybiografias.com/linea_divisoria3.jpg

El teatro en tiempos de Moliere: Cuando Moliere regresó a París en 1658, el teatro estaba dominado por el género de la tragedia, en la que reinaba Corneille desde el éxito de El Cid, veintiún años antes. Moliere habría querido lucirse en la tragedia, pero sus intentos fueron infructuosos, como su puesta en escena del Alejandro de Racine. Por su lado, la comedia se reducía a un acto, confundiéndose con la farsa, retomando elementos ya sea de la comedia de intriga al estilo italiano, o bien, de la comedia de capa y espada al estilo español, a pesar de las tentativas originales de Pierre Corneille en sus inicios.

Moliere reconcilió las dos tradiciones y las superó, inspirándose sobre todo en la comme-dia dell’arte italiana. Desde finales del siglo XVI, esta última influenció profundamente al teatro francés: le aportó tipos de personaje sobre los cuales los actores podían variar hasta el infinito (el sirviente o el arlequín, el anciano pedante o avaro…), un nuevo sentido de expresión corporal (morisquetas, gestos, acrobacias…) y una inclinación por la puesta en escena que podía llegar hasta la improvisación.

//historiaybiografias.com/linea_divisoria3.jpg

OBRA ARTÍSTICA DE MOLIERE: Sus aficiones y pasiones le llevaron al teatro; fue actor y autor y adquirió poco a poco celebridad por sus comedias L’Étourdi (El aturdido) (1653), Le Dépit Amoureux (El despecho de amor) (1656) y Les Precieuses Ridicales (Las preciosas ridículas) (1659), en las que alborea la verdadera comedia francesa, en que se exhiben y satirizan las costumbres y los caracteres con un diálogo vivaz y humorístico.

En Le Tartuíe (El impostor) (1664), que fue representada ante el propio Luis XIV en Versalles y que no pudo serlo públicamente hasta 1669, se hace una exposición magistral de la hipocresía. L’École des maris y L’École des íemmes promovieron grandes discusiones y causaron algunos  sinsabores  al  autor (1662). Le Misanthrope  (El misántropo)   (1666), contribuyó a elevar más aún la fama de Moliere. L’Avare (El avaro) (1669), Le Bourgeois Gentilhomme (El burgués gentilhombre) (1670), Les Femmes Savantes (Las mujeres sabias) (1672), Le Malade imagimaire (El enfermo imaginario) (1673) y Le Medecin malgré lui (El médico a pesar suyo) (1666), rebosan espíritu de fina y sagaz observación y vis cómica. Moliere pinta en sus obras con toda fidelidad la vida humana y ellas reflejan las costumbres, modas y gustos de la época y son modelo, al par que de verismo, de gracia satírica.

//historiaybiografias.com/linea_divisoria3.jpg

CRONOLOGÍA DE SU VIDA:

1622 Nacimiento en París de Jean- Baptiste Poquelin, el 15 de enero.

1637 El Cid de Corneille.

1643 Jean-Baptiste Poquelin renuncia al cargopaternal de «tapicero ordinario del rey».Fundación del Illustre-Théátre.

1644 Primera aparición del nombre  artístico de Moliere.

1645 Gira de Moliere a provincias luego del fracaso del Illustre-Théátre.

1658 Llegada de la compañía de Moliere a París y primera representación ante el rey.

1660 Sganarelle o El Cornudo imaginario. 

1661 Inicio del reinado personal de Luis XIV.  

1662 Matrimonio de Moliere con Armande Béjart (hija o hermana de Madeleine). La escuela de las mujeres.

1663 Querella de La escuela de las mujeres: Moliere escribe La crítica de la escuela de las mujeres y El impromptu de Versalles.

1664 Fiesta de los Placeres de la Isla encantada en Versalles. Representación de Tartufo en  Versalles. Moliere monta La Tebaida, primera obra de Racine.

1665  Don Juan. La compañía de Moliere llega a ser la Troupe del rey.

1666 El misántropo. El médico a palos.

1667 Moliere cae gravemente enfermo.

1668 Amphltryon. Primera compilación de las Fábulas de La Fontaine.

1669 El señor de Pourceaugnac. Tartufo es representado en Saint-Germain para el rey.

1670 El burgués gentilhombre.  

1672 Muerte de Madeleine Béjart. Las mujeres sabias.    

1673 El enfermo imaginario. Muerte de Moliere, el 17 de febrero.

Fuente Consultada:
Historia Universal de la Civilización  Editorial Ramón Sopena Tomo II del Renacimiento a la Era Atómica
Hicieron Historia Tomo I Entrada Moliere Editorial Larousse
Lo Se Todo Tomo II Editorial CODEX

Moliere: Y por si el azote de las pestes fuera poco castigo, el miedo a la enfermedad se convirtió en una nueva enfermedad. En Inglaterra, los médicos atendían pacientes que se creían frágiles como cacharros de barro y se apartaban de la gente por no chocar y romperse; y en Francia, Moliére dedicó al enfermo imaginario la última de las obras que creó, dirigió y actuó.

Burlándose de sus propias manías y obsesiones, Moliére se tomaba el pelo. Él representaba al personaje principal: hundido en los almohadones de su sillón, envuelto en pieles, el gorro hasta las orejas, se sometía a continuas sangrías, purgas y lavativas, recetadas por los médicos que le diagnosticaban hidrodipepsia, dispepsia, apepsia, lientería, disentería, hidropesía, hipocondría, hipocresía…

Hacía poco que la obra había sido estrenada, y con éxito, cuando una tarde todo el elenco le suplicó que suspendiera la función. Moliére estaba muy enfermo, enfermo de veras y no por fiebre de la imaginación. Respiraba poco, tosía mucho, y apenas si podía hablar y caminar.

¿Suspender la función? Ni se tomó el trabajo de contestar. Sus compañeros lo estaban invitando a traicionar el reino donde había nacido y sido, desde el día aquel en que dejó de ser quien era y se convirtió en Moliére para divertir a la buena gente.

Y esa noche, el enfermo imaginario hizo reír más que nunca al público que llenaba la sala. Y la risa, por Moliére escrita y actuada, lo alzó por encima de sus penurias y de su pánico de morir, y gracias a la risa, que de todo se reía, esa noche hizo el mejor trabajo de su vida.

Tosió hasta romperse el pecho, pero no olvidó ni una palabra de sus largos parlamentos, y cuando vomitó sangre y cayó al suelo el público creyó, o supo, que la muerte era parte de la obra, y lo ovacionó mientras el telón caía con él.

Fuente: Espejos de Eduardo Galeano

Ver: Biografia de La Fontaine Jean

 

Día de acción de gracias Por qué se celebra ese día? Cuando se celebra

Día de Acción de Gracias: ¿Por qué se celebra ese día?accion de gracias

Año tras año, a fines de noviembre, los Estados Unidos celebran el día de Acción de Gracias. Así la nación expresa su gratitud a Dios y a los indios que colaboraron con Dios en la salvación de los conquistadores.

El invierno de 1620 había matado a la mitad de los europeos llegados en el navío Mayflower. Al año siguiente, Dios decidió salvar a los sobrevivientes. Las indios les dieron amparo, cazaron y pescaron para ellos, les enseñaron a cultivar maíz, a distinguir las plantas venenosas, a descubrir las plantas medicinales y a encontrar nueces y arándanos y otros frutos silvestres.

Los salvados ofrecieron a los salvadores una fiesta de Acción de Gracias. Se celebró en la aldea inglesa de Plymouth, que hasta poco antes se había llamado Patuxet y era una aldea indígena devastada por la viruela, la difteria, la fiebre amarilla y otras novedades venidas de Europa.

Ése fue el primer y último Día de Acción de Gracias de los tiempos coloniales. Cuando los colonos invadieron las tierras indígenas, llegó la hora de la verdad. Los invasores, que se llamaban a sí mismos santos y también elegidos, dejaron de llamar nativos a los indios, que pasaron a ser salvajes.

Fuente Consultada: Espejos de Eduardo Galeano

Creador de la Constitucion de Estados Unidos Jefferson Mujer Negra

Creador de la Constitucion de Estados Unidos: Thomas Jefferson thomas jeferson

Sally: Cuando Jefferson enviudó, fueron suyos los bienes de su mujer. Entre otras propiedades, heredó a Sally.

Hay testimonios de su belleza en los años tempranos.
Después, nada.
Sally nunca habló, y si habló no fue escuchada, o nadie se tomó el trabajo de registrar lo que dijo.

En cambio, del presidente Jefferson tenemos unos cuantos retratos y muchas palabras. Sabemos que tenía fundadas sospechas de que los negros son inferiores a los blancos en los dones naturales del cuerpo y de la mente, y que siempre expresó su gran aversión a la mezcla de sangre blanca y sangre negra, que le resultaba moralmente repugnante. Él creía que si alguna vez los esclavos iban a ser liberados, había que evitar el peligro de la contaminación trasladándolos más allá de todo riesgo de mezcla.

En 1802, el periodista James Callender publicó en el «Recorder» de Richmond un artículo que repetía lo que se sabía: el presidente Jefferson era el padre de los hijos de su esclava Sally.

Fuente Consultada: Espejos de Eduardo Galeano

//historiaybiografias.com/independencia_eeuu

Simón Rodriguez Maestro de Bolivar Ideas Republicanas y de Libertad

Simón Rodriguez – Maestro de Bolivar – Ideas Republicanas simón rodriguez

Predicó en el desierto y murió solo.
Simón Rodríguez, que había sido maestro de Bolívar, anduvo medio siglo por los caminos de América, a lomo de muía, fundando escuelas y diciendo lo que nadie quería escuchar.
Un incendio se llevó casi todos sus papeles. Éstas son algunas de las palabras que sobrevivieron.

* Sobre la independencia: Somos independientes, pero no libres. Hágase algo por unos pobres pueblos que han venido a ser menos libres que antes. Antes tenían un rey pastor, que no se los comía sino después de muertos. Ahora se los come vivos el primero que llega.

* Sobre el colonialismo mental: La sabiduría de Europa y la prosperidad de los Estados Unidos son, en América, dos enemigos de la libertad de pensar Nada quieren las nuevas repúblicas admitir, que no traiga el pase… limiten la originalidad, ya que tratan de imitar todo!

* Sobre el colonialismo comercial: Unos toman por prosperidad el ver sus puertos llenos de barcos… ajenos, y sus casas convertidas en almacenes de efectos… ajenos. Cada día llega una remesa de ropa hecha, y hasta de gorras para los indios.

– En breve se verán paquetitos dorados, con las armas de la corona, conteniendo greda preparada «por un nuevo proceder», para los muchachos acostumbrados a comer tierra.

* Sobre la educación popular: Mandar recitar de memoria lo que no se entiende, es hacer papagayos. Enseñen a los niños a ser preguntones, para que se acostumbren a obedecer a la razón: no a la autoridad como los limitados, ni a la costumbre como los estúpidos. Al que no sabe, cualquiera lo engaña. Al que no tiene, cualquiera lo compra.

Fuente Consultada: Espejos de Eduardo Galeano

//historiaybiografias.com/bolivar

Biografia de Kublai Kan Historia de su Imperio y Conquistas en China

Biografia de Kublai Kan
Historia de su Imperio y Conquistas en China

INTRODUCCION: Kublai Kan supo romper con el pasado y forjó un verdadero imperio chino. Pretendió extender su dominio hasta todos los confines. Su obra se apoyaba en su personalidad y desapareció con él.  Fue Gengis Khan, abuelo de Kublai, quien inició las grandes campañas mongoles que sembraron el terror y la destrucción e implicaron la pérdida de incontables vidas. Gengis y sus hijos unieron a las diversas tribus nómadas y mongoles que ocupaban el Asia Central y condujeron a sus ejércitos invasores por el oeste hasta el Adriático y hacia el este a través del norte de China.

Las conquistas más alejadas, especialmente en Europa, fueron pronto abandonadas, pero la familia real mongol empezó a organizar las tierras y los pueblos que había conquistado en Asia para formar un imperio personal. Sin embargo, a medida que iban cayendo bajo dominio mongol las zonas más densamente pobladas de China surgían problemas de pacificación y administración cada vez más complicados.

El imperio no se componía ya tan sólo de extensos terrenos de pasto y de tribus nómadas en constante desplazamiento: ahora incluía pueblos y ciudades, agricultores, eruditos y comerciantes con una larga tradición cultural tras ellos…..entonces,…. ¿Cómo podrían gobernar su nuevo imperio los rudos guerreros mongoles, enormemente incultos en comparación con los chinos, sin quedar asimilados por sus subditos?.

Y si Kublai se convertía en un dictador más chino que mongol,…. ¿en qué medida afectaría a sus relaciones con la rama de la familia imperial que había quedado en las estepas, guardando las antiguas tradiciones mongoles?.

De hecho Kublai dió la espalda a su anterior modo de vida y se transformó en un verdadero emperador chino.

Como era de esperarse sus aliados mongoles y los extranjeros que habían llevado consigo para ayudarles en el gobierno de China se mantenían totalmente apartados de la población nativa.

El reinado de Kublai marcó una época de gran prosperidad para el país, pero provocó una ruptura irreparable con los mongoles que habían quedado en la patria y perdió para siempre la obediencia de los mongoles islamizados de Persia.

kublai kan mongol

Kublai Khan, al frente de su ejército, atraviesa un río sobre un puente de barcas durante sus campañas en el sur de China. .3 conquista total quedó terminada en 1279. Retrato del emperador Kublai (1215-1294), -reraato del gran Gengis, fundador de la dinastía mongol en China y reconocido como -no de los grandes caudillos de la historia.

BIOGRAFIA E HISTORIA DE SUS CONQUISTAS:
Un alumno de Confucio:
Kublai nació en 1215; su padre, Tule, era el cuarto hijo de Gengis Khan. No obstante, hasta 1251 no empezaría a desempezar un papel de importancia en. la extensión y organización del imperio mongol.

Aquel año su hermano Mangu, que acababa de ser elegido khagan o emperador, decidió proseguir la conquista de China y ordenó a Kublai que se hiciese cargo de las responsabilidades militares y civiles en las tierras situadas al sur del desierto de Gobi.

Aquello suponía la incorporación de diversas zonas —por ejemplo la parte septentrional de China ya conquistada, antaño gobernada por la dinastía Chin, y el antiguo reino de Hsi-Hsia en el oeste— y la conquista militar del sui de la China, todavía bajo la dinastía Sung.

La primera gran campaña contra Sung se inició en 1252: Kublai la dirigió hacia el sur, a través de la actual provincia de Yunan, con el propósito de atacar a Sung por el flanco.

Cuando los mongoles tomaron la ciudad de Tali, Kublai abrigaba el firme propósito de pasar a cuchillo a toda su población en represalia por el asesinato de sus embajadores, como habría hecho Gengis Khan. Pero sus consejeros chinos lograron disuadirle; esta muestra de humanitarismo, que se repetiría en la conquista de casi todas las ciudades de la China meridional, indica hasta qué punto se habían civilizado los mongoles en el transcurso de dos generaciones.

A diferencia de sus antepasados, Kublai detestaba la matanza inútil y siempre ordenada a sus generales que se comportasen con moderación. Es probable que en su actitud influyese su profundo interés por los ideales del gobierno y la filosofía de Confucio, puesto que ya en 1235 había empezado a reunir en torno suyo a un grupo de asesores chinos que le familiarizaron con sus tradiciones.

Hizo que los jóvenes mongoles se formasen en el saber confuciani.sta y organizó su dominio personal en el valle del río Wei según el estilo chino, lo mismo que más tarde organizaría todo el imperio.

Todavía no era emperador, pero en la primera de sus muchas guerras «coloniales» Kublai se comportaba ya más como chino que como mongol.

Ya no sólo le importaba, como a Gengis Khan, extender las conquistas mongoles: al parecer le impulsaba el fuerte deseo de restablecer la influencia política y cultural china sobre las zonas del sur y el este asiáticos pertenecientes a la esfera china.

Conquistó Tali, pero no la arrasó. Confirmó a su rey como príncipe subordinado con el título indio de maharajá y nombró un gobernador mongol para que ejerciese la autoridad real. Tali quedó así incorporada al imperio mongol con un mínimo de violencia y, a partir de entonces, permaneció firmemente leal a los emperadores mongoles.

Tras la ocupación de Tali, Mangu llamó a Kublai a su lado y le asignó un mando subordinado. Durante cierto tiempo se ocupó de la administración de sus territorios, pero pronto se le asignaría otra importante tarea: la fundación y establecimiento de una nueva capital para el imperio.

Mangu se había dado cuenta de que Karakorum, capital de Ogdai (khan mongol desde 1229 hasta 1241) y fundada tan sólo en 1235, quedaba demasiado aislada, demasiado distante del nuevo centro de gravedad del imperio.

Kublai fijó el nuevo emplazamiento en lo que hoy es la Mongolia Interior, cerca de la actual Dolon-nor. Allí inició la construcción de un palacio llamado Kaiping y más tarde Shangtu, la «Capital Superior».

Sin embargo, Shangtu nunca llegaría a ser una capital imperial. Kublai sólo la utilizaría como residencia estival; en 1264 trasladó el centro administrativo de su imperio a Yenching, en el interior de la propia China, que más tarde se llamaría Tatú: la «Gran capital».

Tatú, la que Marco Polo conoció por su nombre tártaro de Khan-balik, se convertiría en la actual Pekín.

kublai con marco polo

Sentado en su trono, Kublai entrega a Marco Polo las tablillas que le autorizan a viajar por el territorio chino. No es extraño que las maravillas que éste relatara pareciesen a sus contemporáneos producto de su fantasía.

«Ta Yuan»
Todavía estaba muy lejana la conquista del imperio Sung cuando acaeció la muerte de Mangu, en 1259. La costumbre mongol exigía que los príncipes reales se reuniesen para elegir nuevo emperador: fue el cumplimiento de este requisito y no otra cosa lo que salvó a Europa de la invasión total en 1241, cuando la muerte de Ogdai obligó a los mongoles a retirarse precipitadamente.

En principio Kublai pareció reacio a abandonar la campaña contra Sung para tomar parte en la elección del sucesor de Mangu; pero entonces llegaron hasta él rumores de que su hermano Arik-buga, apoyado por cierto número de príncipes fieles al antiguo sistema de vida, intentaba hacerse elegir en Karakorum.

Por lo tanto Kublai acordó un armisticio con Sung y regresó a Yenching a principios de 1260. Desde allí se abrió paso hasta Kaiping, donde fue proclamado emperador el 5 de mayo. Diez días más tarde anunció su nombramiento en un edicto redactado en lengua china; en el mismo año proclamaría el título chino de su reinado con el que habrían de numerarse los años del mismo.

Posteriormente, en 1271, estableció formalmente la dinastía mongol bajo el nombre chino de «Ta Yuan», esto es, «El Gran Principio».

Los miembros de su familia le disputaron el derecho a la sucesión durante todo su reinado. Al apoderarse Kublai del imperio provocó un agudo conflicto con Arika-buga poniendo de manifiesto la escisión latente en el mundo mongol entre los que, como él veían un futuro de signo chino y los que lamentaban el abandono de la antigua y ruda vida de la estepa y la adopción de una cultura extraña. Indudablemente las ambiciones personales debieron tener parte muy significativa en la querella.

Pronto estallaría la guerra cor. Arik-buga, que en 1260 se había proclamadc a sí mismo emperador en Karakorum con el apoyo de varios príncipes, entre ellos Kaida. nieto del emperador Ogdai.

Cuatro años más tarde Arik-buga era derrotado y hecho prisionero. Pero Kaida no cejó jamás en su hostilidad y es probable que las guerras civiles que provocó en el norte constituyesen una amenaza más grave para la supervivencia del imperio mongol que los fracasos totales o parciales de las campañas de Kublai en el sur y contra los pueblos extraños del otro lado del mar.

Kaida constituyó su propio khanato en el Asia Central con sus posesiones personales en la región de Tarbagatai y la anexión de parte del khanato de Jagati, hijo de Gengis. Tras proclamarse emperador atacó a Kublai.

La primera guerra tuvo lugar en 1275; en 1287 Kaida formó una nueva coalición de príncipes. Su aliado Nayan fue derrotado por el propio Kublai que, al iniciar la campaña, contaba setenta y dos años de edad. Kaida no llegó nunca a intervenir en los asuntos de China; sin embargo, siguió siendo dueño de Mongolia y del Turkestán y sobrevivió a Kublai.

Su derrota final y su muerte tendrían lugar en 1301.

Una grieta en la unidad imperial: Considerado desde la perspectiva actual, el reinado de Kublai marca un punto crucial en la historia de los mongoles: el momento en el que las nuevas conquistas militares resultaban inútiles y a veces irrealizables, y el momento en el que empezó a resquebrajarse la unidad imperial.

Las ramas más alejadas — la Horda de Oro en el sur de Rusia y el reino de los Ilkhan en Persia— y el khanato central perseguían los intereses propios de cada cual, intereses muy diversos a causa de las grandes distancias que les separaban y, tras la conversión de los Ilkhan al islamismo, también a causa de la incompatibilidad religiosa.

El emperador de Tatú no podía soñar ya en mantener su dominio sobre toda el Asia central y oriental.

Vemos, pues, a Kublai haciendo la guerra en el norte contra el mismo pueblo de las estepas de donde él procedía. En el sur y allende las fronteras, su reinado estuvo marcado por las guerras colonialistas al servicio del esplendor y los intereses chinos.

A pesar de su declarada aversión por la violencia, debió abrigar la intención de reducir a todos los reinos circundantes a un estado de dependencia bajo la supremacía china. En distintos momentos se exigió el reconocimiento de esta relación, simbolizado en la entrega de tributos, a Birmania; Annam y Champa en el actual Vietnam; Java y, en el este, a Japón.

En efecto, algunos de aquellos reinos, entre ellos Annam, enviaron a Tatú delegaciones portadoras de tributos, pero aquello no impidió’ que los ejércitos mongoles sufriesen ciertas derrotas espectaculares durante sus -.ninterrumpidas campañas.

Las flotas invasoras enviadas a Japón entre 1274 y 1281 quedaron prácticamente aniquiladas, si bien es verdad que su fracaso se debió tanto a las tormentas adversas como a la resistencia japonesa.

Kublai proyectó nuevas invasiones para 1282 v 1285, pero los desastres militares en el sur le obligaron a abandonar la aventura japonesa; evidentemente, la expansión mongol había alcanzado su cénit al mismo tiempo que se aproximaba el fin de su reinado.

La paz mongol
Aun así, el reinado de Kublai debió parecer a sus contemporáneos un período de firme expansión y grandes realizaciones, sobre todo en el aspecto comercial. Probablemente las guerras coloniales representarían un problema menor; los mongoles habían pacificado toda el Asia y, según cuentan las crónicas, durante los breves años de la «paz mongol» una muchacha podía atravesar todo el imperio llevando una diadema de oro en la cabeza sin que nadie la molestase.

Kublai extendió el sistema de caminos de posta por toda Asia; reconstruyó el Gran Canal que unía el norte y el sur de China y que permitía aprovisionar el norte y promovió el uso del papel moneda que, en principio, favoreció la expansión del comercio; pero que, naturalmente, también contribuyó a producir la inflación.

La fuente de información más preciosa sobre la vida y el tiempo de Kublai Khan es el famoso libro del viajero veneciano Marco Polo, que vivió en China diecisiete años. Kublai fue para él el mayor de los gobernantes «puesto que, en cuanto a número de subditos, extensión de territorios y total de sus rentas, sobrepasa a cualquier otro soberano del mundo, habido o por haber; además, nadie fue jamás servido con tan fiel obediencia».

Bajo Kublai predominó en China la tolerancia religiosa. Ninguna religión extraña fue perseguida, probablemente más por indiferencia que por convicción.

En lo tocante al gobierno, Kublai siguió los principios del confucianismo; pero en lo personal se inclinaba mucho más hacia el budismo, especialmente en su forma tibetana, el lamaísmo.

Incluso llegó a designar a un lama tibetano, el famoso Phagspa Lama, inventor de un nuevo alfabeto para el lenguaje mongol, como preceptor nacional o superior de todos los budistas del imperio. Budistas y musulmanes, nestorianos y católicos romanos gozaron de la misma favorable acogida; se eximió de impuestos a las iglesias y monasterios con tal de que, a cambio, impetrasen del Cielo la prosperidad del emperador.

Kublai también solía nombrar a extranjeros para los cargos mas elevados de su administración, tal vez a causa de una innata desconfianza en los chinos, pese a admirar profundamente su cultura.

Pero eliminó el sistema de exámenes para elegir a los servidores públicos sobre la base de sus conocimientos confucianistas; como consecuencia, los emperadores mongoles perdieron el apoyo de los intelectuales, en tanto que se relajaba el papel moderador que habían ejercido tradicionalmente los eruditos sobre las tendencias absolutistas.

La debilitación temporal de la clase erudita dio como resultado la aparición de nuevas clases cuyo desarrollo se había reprimido anteriormente, en especial la de los especuladores mercantiles; el hecho de que tales especuladores fueran casi todos extranjeros contribuyó a apartar al pueblo de la casa reinante.

Por añadidura, la población se hallaba dividida en cuatro clases con privilegios escalonados: las dos más altas se componían de mongoles y otros extranjeros; las dos más bajas, de chinos del norte y del sur respectivamente.

Así pues, y a pesar de la evidente prosperidad de China bajo el gobierno de Kublai, la semilla del descontento y la rebelión empezaba a germinar. Cuando murió en 1294 Kublai dejaba al imperio en la cumbre de su gloria y su poder. Había logrado unir a toda la China bajo un mismo gobierno por primera vez en más de trescientos años. La industria y el comercio florecían como jamás lo habían hecho.

Pero su obra descansaba fundamentalmente sobre la fuerza de su propia personalidad: sus sucesores no la poseyeron y por lo tanto les fue imposible mantener por mucho tiempo el gobierno de una minoría extraña.

Poco más de setenta años después de la muerte de Kublai, una rebelión patriótica y nacionalista china barrería del país a su dinastía, a los mongoles, a sus aliados extranjeros y a las comunidades cristianas.

Fuente Consultada:
La LLave del Saber Pasado, Presente del Hombre Tomo I Ediciones Cisplatina S.A.

marco polo

MARCO POLO: Estaba preso, en Génova, cuando dictó su libro de viajes. Sus compañeros de cárcel le creían todo. Cuando escuchaban las aventuras de Marco Polo, veintisiete años de viajes por los caminos de Oriente, todos los presos se escapaban y viajaban con él.

Tres años después, el prisionero veneciano publicó su libro. Publicó es un decir, porque la imprenta no existía en Europa. Circularon algunas copias, hechas a mano. Los pocos lectores que Marco Polo encontró no le creyeron ni una palabra.

Alucinaba el mercader: ¿así que las copas de vino se alzaban en el aire sin que nadie las tocara, y llegaban a los labios del gran Kan? ¿Así que había mercados donde un melón de Afganistán era el precio de una mujer? Los más piadosos dijeron que no estaba bien de la cabeza.

En el mar Caspio, camino del monte Ararat, este delirante había visto aceites que ardían, y había visto rocas que ardían en las montañas de China. Sonaba por lo menos ridículo eso de que los Chinos tenían dinero de papel, billetes sellados por el emperador mongol, y barcos donde navegaban más de mil personas.

Sólo Carcajadas merecían el unicornio de Sumatra y las arenas cantoras del desierto de Gobi, y eran simplemente inverosímiles esas telas que se burlaban del fuego en los poblados que Marco Polo había encontrado más allá de Takjinakán

Siglos después, se supo:

los aceites que ardían eran petróleo;
las piedras que ardían, carbón;
los chinos usaban papel moneda desde hacía quinientos años y sus buques, diez veces más grandes que los buques europeos, tenían huertas que daban verduras frescas a los marineros y les evitaban el escorbuto;
el unicornio era el rinoceronte;
el viento hacía sonar las cumbres de los médanos en el desierto;
y eran de amianto las telas resistentes al fuego.
En tiempos de Marco Polo, Europa no Conocía el petróleo, ni el Carbón, ni el papel moneda, ni los grandes buques, ni el rinoceronte, ni las altas dunas, ni el amianto.

Fuente Consultada: Espejos de Eduardo Galeano

Primer Emperador de China Unificador de China Antigua Muralla China

Primer Emperador de China – Antigua Muralla Chinachin shi huang, muralla china

China se llama China por Chin Shi Huang, que fue su primer emperador.

El fundó a sangre y fuego la nación, hasta entonces despedazada en reinos enemigos, le impuso una lengua común y un común sistema de pesas y medidas, y creo una moneda nacional única, hecha de bronce con un agujerito en el centro. Y para proteger sus dominios alzó la Gran Muralla, una infinita cresta de piedra que atraviesa el mapa y sigue siendo, dos mil doscientos años después, la defensa militar más visitada del mundo.

Pero estas minucias nunca le quitaron el sueño. La obra de su vida fue su muerte: su sepultura, su palacio de después.

Comenzó la construcción el día que se sentó en el trono, a los trece años de su edad, y año tras año el mausoleo fue creciendo, hasta ser más grande que una ciudad. También creció el ejército que iba a custodiarlo, más de siete mil jinetes y soldados de infantería, con sus uniformes del color de la sangre y sus negras corazas. Esos guerreros de barro, qUe ahora asombran al mundo, habían sido modelados por los mejores escultores. Nacían a salvo de la vejez y eran incapaces de traición.

El monumento funerario era trabajo de presos, que extenuados morían y eran arrojados al desierto. El emperador dirigía la obra hasta en los más mínimos detalles y exigía más y más. Estaba muy apurado. Varias veces sus enemigos habían intentado matarlo, y él tenía pánico de morir sin sepultura. Viajaba disfrazado, y cada noche dormía en un lugar diferente.
Y llegó el día en que la colosal tarea terminó.

El ejército estaba completo. El gigantesco mausoleo también, y era una obra maestra. Cualquier cambio ofendería su perfección.
Entonces, cuando el emperador estaba por cumplir medio siglo de vida, vino la muerte a buscarlo y se dejó llevar.

El gran teatro estaba listo, el telón se alzaba, la función comenzaba. Él no podía faltar a la cita. Ésa era una ópera para una sola voz.

Fuente Consultada: Espejos de Eduardo Galeano

Incendio del Templo de Artemisa en Efeso Destruccion Templo Asia Menor

Incendio del Templo de Artemisa en Efeso – Asia MenorIncendio Templo de Efeso

La desaparición de una de las maravillas del mundo: En el año 356 a.C. residía en Grecia un joven que hasta entonces había vivido en el más absoluto anonimato, pero cuyo nombre acabaría muy pronto en boca de todos.

El motivo: prendió fuego a una de las siete maravillas del mundo antiguo, el templo de Artemisa en Efeso, que acabó reducido a un montón de cenizas y escombros. Hoy en día resulta casi imposible imaginar las extraordinarias dimensiones de esta imponente construcción. El historiador y cronista romano Plinio el Viejo, lo describió como un templo colosal cuya superficie era cuatro veces mayor que la del Partenón ateniense y cuyas ciento veintisiete columnas estaban parcialmente decoradas con hermosos relieves.

Los expertos consideraban estas afirmaciones meras exageraciones hasta que el ingeniero británico J.T. Wood descubrió en la actual Aia Soluk el lugar en el que antiguamente se erigía el Artemisión (conocido también como templo de Diana).

Cuando fue interrogado por la razón que le había empujado a cometer semejante atrocidad, el pirómano simplemente respondió que quería hacerse famoso. Y efectivamente lo consiguió: el atroz despropósito de este loco pasaría a la historia, y su nombre, Eróstrato, se utiliza desde entonces para designar a todo aquel que comete un crimen por puro afán de notoriedad.

El templo fue posteriormente reconstruido, pero, seiscientos años después, los dioses decidieron acabar definitivamente con esta maravilla del mundo antiguo. Los restos de la construcción acabaron sepultados bajo tierra para siempre.

La Muerte de Arquimedes frente a un soldado Siracusa Matemático

La Muerte de Arquimedes frente a un soldado Siracusa-Matemáticomuerte de arquimedes

La muerte de Arquímedes: Entre los años 287 y 212 a.C. vivió en Grecia un hombre extraordinario cuyo prestigio se extendió mucho después de su muerte. Como físico y matemático nos legó importantes tratados sobre geometría, estereometría, aritmética y mecánica y como inventor demostró una creatividad fuera de lo común.

Se llamaba Arquímedes y nació en Siracusa, una colonia griega en la actual Sicilia. Su vida transcurrió entre su tierra natal y Alejandría, en Egipto.

Fue un auténtico precursor en el campo de las matemáticas y realizó algunos descubrimientos especialmente relevantes, como por ejemplo, el del cálculo infinitesimal, que desarrolló en el marco de su obra sobre «áreas y volúmenes de cuerpos y superficies curvadas».

En el campo de la mecánica estableció las leyes de la palanca y posiblemente le debemos también la invención del polipasto. Asimismo, durante su estancia en Egipto, inventó el llamado tornillo de Arquímedes, una espiral metálica que permitía transportar agua desde un nivel inferior a otro más elevado. Sin embargo el descubrimiento que le aportó más notoriedad fue el desarrollo de una de las leyes fundamentales de la hidrostática, el histórico «principio de Arquímedes» que describe el empuje que recibe todo cuerpo sumergido en un fluido.

Hoy en día no sabemos gran cosa sobre su vida personal, pero es conocida su contribución a la defensa de Siracusa durante el asedio de Roma mediante la invención de la catapulta.

En el año 212 a.C., cuando el ejército romano consiguió finalmente tomar la dudad, el general Marcelo ordenó que capturaran al científico y lo presentaran ante él.

En aquel momento Arquímedes estaba ocupado intentando resolver un complicado problema matemático y trazaba figuras geométricas en la arena, de modo que dijo a uno de los soldados: «No toques mis círculos».

El militar, que no estaba acostumbrado a que le hablaran de ese modo, cogió furioso su espada y atravesó al genio. Así fue como Arquímedes murió víctima de la ineptitud de un soldado romano.

EL PAPEL DE SlRACUSA EN LA SEGUNDA GUERRA PÚNICA
Hierón continuó siendo un fiel aliado de Roma y aprovisionó los ejércitos romanos en Sicilia. Sin embargo, Hierónimo, su nieto y sucesor, se pasó al bando cartaginés.

Roma no pudo tolerar esta defección, y los ejércitos romanos, comandados por Marco Claudio Marcelo sitiaron la ciudad.

A pesar de su habilidad en el manejo de la poliorcética (arte del asedio), fue necesario que transcurrieran dos años para terminar con la resistencia. Arquímedes desempeñó un papel fundamental en la defensa de la ciudad, gracias a sus cualidades de arquitecto militar.

Sus invenciones impresionaron a tal punto a los soldados romanos, que cada vez que veían asomarse por sobre los muros una cuerda o una pieza de madera, huían despavoridos, gritando que se trataba de otro invento de Arquímedes.

Fue él mismo el que habría perfeccionado un sistema de espejos para incendiar los navíos romanos, innovación técnica cuya verosimilitud, no obstante, ha sido cuestionada. Cuando los romanos lograron conquistar Siracusa, Marcelo ordenó a sus soldados que respetaran la vida del célebre sabio. Pero cuando uno de ellos lo importunó en su trabajo, Arquímedes lo reprendió por haberle tapado el sol; el soldado irritado lo asesinó con un golpe de espada.