La Esclavitud

Historia del Revolver Colt y Fusil Remington y Winchester

HISTORIA ARMAS DE FUEGO: COLT, REMINGTON Y WINCHESTER

Durante un tiempo, después de la Batalla de Waterloo, las cosas se presentaron mal para la guerra en Europa. La gente tuvo un largo período de paz aburrida y sin excitaciones. Pero la invención de la pólvora detonante por un clérigo escocés, Alexander Forsyth, que había estado tratando de descubrir el modo de despertar a su congregación adormilada, condujo al arma de disparo a percusión, que a su vez posibilitó la pistola giratoria de Samuel Colt en 1835.

El revólver Colt calibre 44, la bala alargada (que reemplazó al proyectil redondo) y el rifle americano jugaron un gran papel en la Conquista del Oeste. Fue la gran época para matar indios, y acaparar nuevos territorios para los inmigrantes deseosos de “hace la américa” encontrado metales preciosos.

La guerra y las armas, que languidecían en Europa, encontraron un nuevo hogar en América. Aun antes de Waterloo, estalló la guerra entre los Estados Unidos e Inglaterra cuando los británicos no sólo buscaban los barcos norteamericanos en alta mar, sino que además impresionaban a los marinos norteamericanos.

Al comienzo de la guerra de 1812, como al comienzo de la mayoría de sus guerras, los Estados Unidos no estaban preparados. El ejército regular constaba de 6.744 hombres. Pero durante la guerra, por medio de voluntarios y milicia, el total se elevó a 527.000, contra una fuerza invasora británica de 53.000.

Fue una guerra interesante en cuanto a la táctica, una guerra en la que se luchó por la libertad de los mares, que comenzó con una invasión del Canadá y terminó con la victoria del General Andrew Jackson en Nueva Orleáns quince días después de que se firmara el tratado de paz. De hecho, dos días antes de que se declarara la guerra el Gobierno Británico había dado a conocer que revocaría las leyes que eran la excusa principal para luchar. Pero al comienzo de la guerra, así como al final, su palabra no se llevó a cabo. Un historiador ha llamado a la Guerra de 1812, que tuvo lugar en su mayor parte en 1813, 1814 y 1815, “la Guerra de la Comunicación Deficiente”.

Siempre ha sido un principio norteamericano que se debe superar al enemigo en número, y esta proporción de diez a uno parecería adecuada. En el mar, sin embargo, los británicos tenían casi mil barcos de guerra contra sólo diecisiete fragatas y corbetas de la Marina de los Estados Unidos. Era evidentemente una injusticia.

HISTORIA DEL COLT:

Cualquier aficionado a las películas del Oeste conocerá la palabreja en cuestión, que incluso ha dado título a algunas de ellas con más o menos complementos: La ley del colt, El colt en mi mano, etc. En estos casos, se trata sin duda del «persea naje» más importante del filme, oscureciendo al actor de fama, llámese Gary Cooper o John Wayne. Pero aún más interés des pierta la figura de su inventor, Samuel Colt. Nació en Martford, en el estado de Connecticut, el 19 de julio de 1814.

samuel colt

Samuel Colt

En este mismo año se había inventado el fulminato de mercurio, que servía para cebo de los cartuchos, y se había construido la primera máquina de vapor. La primera de dichas innovaciones permitiría desarrollar los revólveres de seguro funcionamiento; la segunda, la fabricación en serie de los mismos. Los comienzos de Colt no fueron los de un industrial, sino de un aventurero: en efecto, se embarcó como grumete en un navío que zarpaba rumbo a Calcuta. Según dijo después, ya tenía en mente la idea de un arma qué pudiera disparar repetidas veces sin necesidad de cargarla después de cada disparo.

Primer modelo de Colt

La idea no era nueva: en 1818, Wheeler y Collier, dos norteamericanos, estaban trabajando en ello, partiendo de las armas de repetición que se usaron desde principios del siglo XVIII en Europa. Creo que en el Museo Lázaro Galdiano, de Madrid, puede verse una pistola con una platina de sílex, un depósito de pólvora y un sistema de rotación. Colt, que conocía lo hasta entonces ensayado, se asoció con dos armeros, Aron Chase y John Pearson, y en 1831 fabricó un prototipo basado en las posibilidades del fulminato de mercurio. La patente es de 1835 y 1836 en Inglaterra y Estados Unidos, respectivamente.

También en 1836 inventó el revólver de repetición, lo ofreció al ejército de los Estados Unidos, pero éste lo rechazó. En cambio, el entonces independiente estado de Texas lo compró y lo usó con éxito. Sus víctimas son los indios comanches. Cuando Texas y México entraron en güera, el primero de dichos países compró miles de revólveres Colt para sus hombres. Ya era hora, pues Colt se había declarado en suspensión de pagos y este pedido salvó su fábrica. Un alto mando del ejército texano declaró: «Prefiero enfrentarme a un millón de soldados enemigos con doscientos cincuenta soldados armados con revólveres Colt, que con mil hombres provistos tle armas tradicionales.»

El revólver más célebre, el que aparece en las películas, es el de seis disparos, cañón de 229 milímetros y calibre 11,4 milímetros: se trata del llamado Colt Walker o, en la jerga del Oeste, «el juez Colt y sus seis jurados». Colt murió en 1862. Jesse James, Buffalo Bill, Billy el Niño, John Wayne, Gary Cooper, unos en la realidad y otros en In ficción, hicieron célebre la fórmula de la época: «Dios creó los hombres; Colt los hizo iguales.»

HISTORIA DEL FUSIL REMINGTON

Eliphalet Remington, nacido en Lichfield, Nueva York, en 1793, construyó un fusil para su uso particular, pues era muy aficionado a la caza. Después lo fabricó para el ejército de los Estados Unidos, en cuyas filas el arma se hizo popular. Murió en 1861. Su hijo Philo Remington, nacido en 1816 y fallecido en Silver Springs, Florida, en 1889, hizo célebres en el mundo entero los productos de sus fábricas, que iban desde los fusiles hasta las máquinas de escribir.

fusil remington

Del fusil de repetición de su padre, reproducido mil veces en los filmes del Oeste, hasta la máquina que usa una mecanógrafa en cualquiera de las oficinas del mundo, el nombre de Remington forma parte del vocabulario corriente del hombre de la calle. En 1870 se dedicó a las máquinas de coser. Fueron un éxito. Luego, a las de escribir. Otro éxito. Pero las armas, que ocuparon luego un lugar secundario en sus industrias, son las que han dado a su nombre una resonancia universal. Cosas de las novelas y las películas de aventuras.

HISTORIA DEL FUSIL WINCHESTER

Otro héroe de las películas del Oeste, como Colt. El 10 de noviembre de 1810 nacía en Boston, Estados Unidos, Oliver Fisher Winchester. A los siete años era granjero, a los diez albañil, a los veintitrés tendero y fabricante de camisas, y a los treinta fundó la Winchester and Davies Co., que surtía de camisas a toda Norteamérica. Empleaba a 800 trabajadores en su fábrica ya 5 000 a domicilio. En 1855 dedicaba ya buena parte de su dinero a las acciones de la Volcanic Arms, que no tardó en quebrar. Winchester no se desanimó por ello y fundó la New Haven Arms.

primer winchester

En 1860 creó la carabina que lleva su nombre. La guerra de Secesión, tan explotada por los filmes norteamericanos —¡y pensar que nosotros no hemos sabido hacer otro tanto con nuestras guerras carlistas!— le dio gran empuje, pero otras carabinas, las Spencer, le ganaron la partida. Incitado por esta competencia, en 1866 Winchester lanzó al mercado la carabina definitiva con la que iba a pasar a la historia, espccialnnIntl cuando en Little Big Hora el general Custer y 260 hombres u mados con Spencer fueron derrotados por 200 o 300 indios provistos de fusiles Winchester 66.

Salieron después los Winchester 73, 76, 86 y así sucesivamente, cada vez más perfeccionados. Hoy se da el nombre de Winchester —aunque está registrado— a cualquier fusil de repetición, añadiendo en su caso, claro está, la marca que corresponda. Winchester murió en 1880, pero su fábrica aún existe, y fabricó y sigue fabricando armas para todo el mundo, desde Buffalo Bill hasta algunos presidentes de los Estados Unidos.

Fuente Consultada:
HISTORIAS DE LA HISTORIA de Carlos Fisas Tercera Serie Edición Especial Edit. Planeta

Gladstone Primer Ministro de Inglaterra Obra Política

GLADSTONE: LAS REFORMAS POLÍTICAS EN INGLATERRA

Palmerston murió en 1865. La autoridad del viejo líder liberal no se discutía, pero su muerte vino a descubrir ambiciones nuevas, que esperaban, impacientes, a la sombra del poder. Los liberales encontraron un jefe que se impuso rápidamente: Gladstone. Hijo de un negociante muy rico, había nacido en 1809. Siguió la pauta ya clásica de la buena educación británica, en que la alta burguesía se codea con la aristocracia: Eton y Oxford moldeaban la clase dirigente inglesa.

Lord Palmerston fue ministro de Asuntos Exteriores y del Interior antes de convertirse en 1855, por primera vez, en primer ministro británico. Fue un firme defensor del principio de preeminencia que su país debía desempeñar en el ámbito de las relaciones internacionales.

A los 21 años, la fortuna de Gladstone le permitió obtener —o casi comprar— un escaño de diputado, pero su talento no tardó en manifestarse. Cinco años después, era ya secretario de estado, miembro del partido Tory. Sin embargo, estaba a favor de Peel, y la cuestión del libre cambio le llevó al campo de los liberales. En 1852, fue canciller del Echiquier, es decir, ministro de hacienda. En 1868, a los 59 años  de  edad,  sería primer  ministro.

Gladstone, primer ministro ingles
Gladstone, líder del Partido Liberal, fue primer ministro en cuatro legislaturas durante el reinado de Victoria I. Era el rival político de Benjamin Disraeli, ante quien perdió el cargo de primer ministro en una ocasión para recuperarlo más tarde.

Gladstone era un orador extraordinario, que conseguía dar una claridad luminosa a los más complejos problemas. Su inteligencia y su estilo conquistaron muy pronto a Inglaterra, pero Gladstone no pudo admitir jamás que las reglas de la moral no se aplicasen estrechamente a la política.

Su vida privada, austera, rígida (en la tarde de su noche de bodas, pasó muchas horas leyendo la Biblia con su joven esposa), se reflejaba, intacta, en su vida pública.

Aquella integridad podía estimular a los ingleses a confiar en Gladstone, pero, a la larga, algunos empezaron a pensar que llevaba a Inglaterra a la ruina, porque si Gladstone creía que el poderío inglés no debía deseansar sobre una inmoralidad, ¿no llegaría a parecerle necesaria la devolución de todas las conquistas inglesas, que podían ser tachadas de «inmoralidad»? Así lo hizo con Irlanda, y sus adversarios temían que fuese a hacer lo mismo con el resto del Imperio. Se le describía como a un liquidador del Imperio, y los humoristas le imaginaban respondiendo favorablemente a una reclamación de los chinos acerca de Escocia.

Si Gladstone podía parecer un ángel, su adversario, Disraeli, tenía que parecer un demonio. De origen judío y de nacimiento humilde, Disraeli —al contrario que Gladstone— hubo de vencer grandes dificultades hasta alcanzar riqueza y honores. Para ser admitido en la alta casta aristocrática inglesa, Disraeli tuvo que hacerse una personalidad: refinar su acento, sus maneras, su forma de vestirse.

Durante muchos años, fue incluso un dandy. ¿Fue porque él habría querido ser más «viejo inglés» que los aristócratas de larga tradición, por lo que se dedicó, más que ningún otro, a mantener la  superioridad  inglesa,  a  acentuar  su  carácter altivo e insular? Gladstone, aristócrata, quería imponer la democracia y la justicia. Disraeli, de origen humilde, quiso afirmar la grandeza inglesa por la vía aristocrática.

El conflicto de aquellas dos brillantes personalidades caracterizaría la vida política inglesa durante veinte años, le daría un notable relieve, y, sobre todo, iniciaría el camino de profundas reformas, pues cada uno de ellos adoptaba las reformas propuestas por el otro, para asegurarse el mayor número de sufragios. La primera mitad del siglo había visto nacer la potencia industrial británica. Gracias a Disraeli y a Gladstone, la rica Inglaterra podía permitirse ahora el lujo de un poco de justicia social.

Durante los 16 años posteriores a la muerte de Palmerston en 1865, la rivalidad entre William Ewart Gladstone y Benjamin Disraeli dominó la vida política británica. Ambos habían comenzado su carrera política en el Partido Tory, pero Gladstone acabó pasándose al campo liberal. Disraeli se había convertido en el líder de los proteccionistas en la Cámara de los Comunes entre 1840 y 1850 y a partir de este año sirvió en los breves gobiernos de lord Derby, a quien sucedió como primer ministro a principios de 1868, pero una victoria liberal en las elecciones de diciembre de ese año dió el puesto a Gladstone.

disraeli, primer ministro ingles

Disraelí fue primer ministro, por primera vez, en 1867. Gladstone y los liberales dirigieron el país, desde  1868  a   1874. A continuación, volvió Disraeli, hasta 1880. Luego, Gladstone recobró el poder hasta 1886. En efecto, si Disraeli y los conservadores lograron formar gobierno en 1867, fue porque supieron aprovechar una discordia pasajera surgida en el grupo de los liberales, acerca de la reforma electoral.

Gladstone, que trataba de modificar la ley en un sentido más liberal, no logró la mayoría entre sus «tropas», y los Tories, deseosos de obtener una mayoría en la Cámara, aprovecharon la ocasión. ¿Qué podían perder ellos ampliando el cuerpo electoral?. Nada, porque, de todos modos, desde Peel, los escrutinios les habían sido sistemáticamente desfavorables. Nada podía, pues, empeorar la actual situación: por el contrario, extendiendo el derecho de voto, Disraeli podía esperar el agradecimiento de los nuevos electores. Por otra parte, él sabía que los nuevos electores no mantendrían una posición inmutable, como los precedentes.

Los conservadores querían que aquella situación cambiase, y así se votó, en 1867, con la ayuda de algunos liberales, la primera reforma electoral. Un cierto número de puestos fue retirado de los «burgos podridos» y trasladado a localidades que habían tenido un gran desarrollo, gracias al progreso de la industria: era un primer esfuerzo por hacer coincidir el país legal (hasta entonces, esencialmente rural) con el país real (cada vez más industrial).

Al mismo tiempo, la reforma preveía un aumento del censo electoral: todavía no se pensaba en el sufragio universal, pues se consideraba que los impuestos del Estado sólo podían ser votados por los que pagaban los impuestos y que, en consecuencia, estaban ligados, por su propia fortuna y por las responsabilidades que de ella se derivaban, al destino de las finanzas públicas. Con el aumento del censo, se pasó de 1.300.000 a 2.500.000 electores. Esta nueva masa de electores defraudó, sin embargo, las esperanzas de Disraeli.

En 1868, en los Comunes se sentaba una mayoría liberal pero Gladstone continuó la obra de Disraeli. En 1872, se promulgó el «Ballott Act», que instituía el voto secreto: una ley capital, porque permitía evitar fraudes y presiones. En efecto, ¿cómo comprar el voto de un elector cuando no se puede saber qué nombre ha metido en la urna? Además, el aumento del número de electores, por sí solo, modifica ya la vida política.

Comprar a un centenar de electores era posible para un candidato rico, pero, desde que las circunscripciones estaban mejor distribuidas, se precisaban millares de votos, y esto desbordaba las posibilidades de las fortunas privadas. Serían elegidos los que obtuviesen la investidura y el apoyo de un partido, pues los partidos, en efecto, disponían de fondos, podían promover candidaturas rivales contra los recalcitrantes, y simbolizaban una ideología, lo cual, entre las masas, tiene más peso que una reputación local.

La reforma benefició, pues, a los dos partidos, que aumentaron su ascendiente. En 1884, Gladstone proseguirá esta apertura: el cuerpo electoral se duplicará una vez más, pasando de 2.500.000 a 5.000.000 de votantes. Sólo quedan excluidos 2.000.000 de peones industriales y agrícolas, los más desgraciados del país, a quienes todos —tanto los aristócratas como los obreros acomodados— consideran «políticamente incapaces».

Las mujeres, desde luego, estaban excluidas todavía del censo electoral. La política seguía siendo un asunto de hombres.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre

La Reconstrucción de EE.UU. Ferrocaril Transcontinental Resumen

PERÍODO DE RECONSTRUCCIÓN DE ESTADOS UNIDOS
CONSTRUCCIÓN DEL PRIMER TREN TRANSCONTINENTAL

Terminada la Guerra de Secesión (abril de 1865), era necesario reconstruir la Unión, devastada por las duras campañas de Grant y de Sherman, cubierta de ruinas, de odios y de rencores. Los historiadores americanos llaman «período de reconstrucción» a los años que van desde 1865 a 1877, fecha en que los ejércitos federales evacúan el Sur, poniendo fin al estado de excepción que siguió a la derrota de los esclavistas.

Tras el asesinato de Lincoln, fue proclamado presidente Andrew Johnson, un hombre del Sur, de origen «pobre blanco», que había llegado a la vicepresidencia, a pesar de su modesto nacimiento, por su fidelidad a la Unión. Rudo, obstinado, dio muestras de equilibrio y buen sentido, siguiendo la política decidida por Lincoln.

El presidente Johnson vetaba las leyes que le parecían nefastas, atrayéndose las iras de los radicales, que le acusaron ante el Senado, constituido en Tribunal Supremo, pero Johnson fue absuelto (1868). Perdida por el presidente toda posibilidad de reelección, el candidato de los radicales, el ilustre General Grant, uno de los vencedores de la guerra civil, fue elegido decimoctavo presidente de los Estados Unidos, en 1868; después sería reelegido para un segundo mandato.

El Sur se transformó profundamente con el final de la esclavitud y con la reconstrucción. Arruinados por la guerra e incapaces de pagar a los esclavos convertidos en trabajadores libres, los plantadores tuvieron que parcelar sus grandes propiedades, dividiéndolas en pequeños lotes.

El dueño adelantaba al llevador abonos, simientes, aperos de labranza, vivienda, y recibía a cambio dos tercios de la cosecha. Al lado de los aparceros negros, cuyas condiciones de vida no habían mejorado mucho respecto a los esclavos, se desarrollaron los «pobres blancos», igualmente miserables, pero violentamente racistas.

Desaparecida la esclavitud, el problema negro continuaba en pie; a pesar de los esfuerzos legislativos, los blancos negaban la igualdad a los cuatro millones de negros (a finales de siglo, serían 10 millones). Cuando se levantó el estado de excepción, con la marcha de las últimas tropas federales en 1877, los gobiernos y las legislaturas del Sur encontraron los medios de apartar de la vida política a los negros.

La «cláusula del abuelo» (el derecho de voto se reservaba a aquéllos cuyos antepasados   habían  votado  en   1860)  y   las pruebas electorales (saber leer, escribir, interpretar correctamente un artículo de la Constitución), privaron de la cédula electoral a la mayoría negra.

La segregación fue sistemáticamente aplicada en las escuelas, en los transportes, en las iglesias, en los restaurantes, etc. Se recurrió, incluso, al terror, al linchamiento, a las ejecuciones sumarias de negros. Sociedades secretas como el Ku-Klux-Klan, cuyos miembros llevaban capuchones y aterrorizaban a los negros, hicieron ilusoria la igualdad teórica de los derechos civiles, y el Norte cerró los ojos. Así se constituyó el «solid South», bastión de la superioridad blanca, feudo del partido demócrata.

El 10 de mayo de 1869, las dos compañías se unieron en Utah, y las locomotoras fueron regadas con champán.

CONEXIÓN COSTA A COSTA: No sólo el Sur sufrió trastornos a continuación de la guerra de Secesión:  la industrialización acelerada del Norte y la colonización del Oeste darían un nuevo aspecto a los EE. UU. En 1860, las Grandes Llanuras y las Montañas Rocosas eran inmensos espacios vacíos; sólo California, Oregón y el Estado de Washington habían atraído a los colonos.

Las tribus indias (sioux, cheyennes, apaches, utahs, pies-negros, etc.) seguían trashumando en las praderas secas por el duro clima. Los ferrocarriles abrieron a los pioneros el interior del continente; hasta entonces, los representantes del Sur se habían opuesto a la construcción de un transcontinental, porque no querían que los créditos se invirtiesen en nuevas orientaciones, pero los partidarios del ferrocarril, una vez eliminados sus adversarios por la Secesión, hicieron votar una serie de leyes y, a partir de 1863, las compañías, con la garantía de millones de dólares y de terrenos gratuitos, empezaron a construir la red que uniría los dos océanos, la «Union Pacific», que partía de Nebraska, y la «Central Pacific», de San Francisco.

Se emplearon emigrantes irlandeses, indios, chinos. A través de desiertos y montañas, los equipos de trabajo tendían cuatro rieles por minuto, y eran seguidos por campamentos con bares, «dancings» y casas de juego, de los que luego surgirían verdaderas ciudades, a lo largo de la vía. El 10 de mayo de 1869, las dos compañías se unieron en Utah, y las locomotoras fueron regadas con champán. Nueva York celebró el acontecimiento con cien cañonazos, Filadelfia hizo sonar la campana de la libertad, y entusiastas desfiles recorrieron las ciudades.

El Oeste quedaba abierto a los emigrantes, a quienes se ofrecían tierras. Primero, fue la época de los criadores de bueyes resistentes y de largos cuernos, alrededor de los ranchos, y estos pioneros acabaron con los bisontes salvajes.

A partir de 1875, el alambre de picos en que se encerraba a los rebaños. Y el desarrollo del dry farming (cultivo de cereales en clima seco, gracias a profundas aradas) permitieron a los granjeros ampliar sus zonas de labor.

Por último, el descubrimiento de las minas de oro, de plata y de cobre de las Montañas Rocosas provocó nuevas afluencias, y fueron constituyéndose, sucesivamente, los Estados de Nevada, Nebraska, Colorado, de las dos Dakota, Wyoming, Idaho, Montana, Utah, Oklahoma… Todos estos nombres son indios, y las tribus, que se veían despojadas de sus tradicionales territorios, incapaces de adaptarse a la agricultura sedentaria, emprendieron la lucha contra los «rostros pálidos», a pesar de su inferioridad en armamentos.

Innumerables «westerns» han evocado las guerras de los indios y hecho famoso los nombres de Sitting Bull, Crazy Horse y Gerónimo, el jefe de los apaches. La lucha fue implacable. Los indios, exterminados o acorralados en zonas salvajes, atacaban los puestos aislados y tendían emboscadas: el general Custer fue muerto, con todo su regimiento, en Montana, en Little Mig Hom River, en junio de 1876.

La pradera tuvo sus héroes, como William Cody, llamado Buffalo Bill, de profesión cazador de bisontes, tirador excepcional, y también sus bandidos, saqueadores de trenes y de diligencias. Ladrones, jugadores profesionales, aventureros y hombres violentos hicieron famosos los saloons, fuente inagotable de películas y de novelas.

No puede comprenderse el «espíritu americano» —esa curiosa mezcla de audacia, de optimismo y de violencia—, si se ignora que a la religiosidad y al orgulloso ideal de independencia que animaba a los  puritanos de Nueva Inglaterra vinieron a unirse los caracteres y las costumbres de los conquistadores del interior, rancheros, mineros, pioneros, aventureros, hombres del Oeste que, durante treinta años, hicieron retroceder, incesantemente, los límites de la «frontera».

La movilidad americana, esa facultad de cambiar de Estado para ir a establecerse a otra parte, procede directamente de aquella época de la «pista», en que la atracción de nuevos filones, de tierras más fértiles, de praderas más ricas, llevaba cada vez más lejos a los emigrantes, con sus caravanas. Recordemos, para terminar, que, en 1867, los Estados Unidos aumentaron su extensión con un inmenso territorio desértico, Alaska, comprado a Rusia por siete millones de dólares.

Ver: La Conquista del Oeste

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre

Presidencias de Washington, Adams y Jefferson Resumen

PRIMEROS PRESIDENTES DE LOS ESTADOS UNIDOS

Elegido en 1789, con John Adams como vicepresidente, Washington prestó juramento en Nueva York, en el mes de abril. Sus primeros colaboradores fueron los hombres que habían desempeñado un papel decisivo en los años precedentes: Jefferson como Secretario de Estado (negocios interiores y exteriores), Hamilton en la Tesorería, Knox en la Guerra. Hamilton hizo un trabajo considerable: era el «hombre fuerte» del joven gobierno.

Independencia de los Estados Unidos

El Estado Federal reconoció por igual las deudas contraídas por los Estados, especialmente los certificados de paga entregados a los soldados durante la guerra, lo que hizo, por otra parte, la fortuna de los especuladores, que habían comprado a los interesados sus certificados, muy por debajo de su valor nominal.

Contra el parecer de Jefferson, que encontraba inconstitucional la medida, Hamilton creó un Banco Nacional (1791), con un capital de diez millones de dólares, de los que el Tesoro suscribía dos millones. El dólar se basó en el oro, cuya relación con la plata se fijó de 1 a 15, lo que después causó serios trastornos monetarios, cuando la gran producción de las minas de plata hizo bajar el precio de este metal, depreciándolo con relación al oro, que desapareció de la circulación. Filadelfia se había convertido en la capital provisional, mientras se construía una nueva ciudad en las orillas del Potomac.

George Washington                    John Adams                Thomas Jefferson

JOHN ADAMS Y JEFFERSON
La vida política se organizaba, y se habían dibujado claramente dos grupos. De una parte, los Federalistas (Hamilton), partidarios de un ejecutivo fuerte, y que eran los grandes terratenientes, los ricos negociantes, los abogados y los notables. De otra, los Republicanos (Jefferson), apoyados por los pequeños granjeros y por los artesanos. La Revolución Francesa vendría a acentuar las divisiones; acogida, al principio, fervorosamente por Ids americanos, su rápida evolución hacia el radicalismo y el terror provocó ásperas discusiones.

Los Federalistas eran anglofilos, y los Republicanos apoyaban a Francia. Estos últimos se vieron perjudicados por la torpeza del ciudadano Genét, representante francés en Filadelfia, que deseaba que los Estados Unidos, en virtud del tratado de alianza de 1778, abriesen sus puertos a los navios franceses que participaban en la defensa de las Antillas, llevando corsarios contra los ingleses.

Washington quería mantener la neutralidad. Genét, llamado a Francia en 1799, se quedó en los Estados Unidos y se casó con la hija del gobernador de Nueva York, muriendo como rico propietario de tierras en las orillas del Hudson.

Jefferson se había retirado, en 1793, a su bella propiedad de Monticello, desde donde preparaba su vuelta a la política contra los Federalistas. Reelegido Presidente en 1792, Washington rehusó un tercer mandato en 1796, y fue elegido John Adams, candidato de los Federalistas, con Jefferson como vicepresidente.

Thomas Jefferson, principal autor de la Declaración de Independencia de 1776, fue nombrado embajador en Paris en 1785. Después fue elegido Presidente de los Estados Unidos. Durante toda su vida, admiró profundamente a Francia, hasta el punto de que se le han atribuido estas palabras: «Todos los hombres tienen dos patrias: la suya y Francia».

Las relaciones con Francia habían empeorado en 1798, hasta el punto de que los Federalistas hablaban de entrar en guerra contra el Directorio (el representante de los Estados Unidos, James Monroe, creyendo expresar la simpatía de su país por la Revolución, había sido censurado por su gobierno, deseoso de neutralidad). A causa de un incidente entre Talleyrand, ministro de Negocios Extranjeros del Directorio, y tres enviados americanos, los Federalistas decidieron crear una flota y organizar un ejército que intentaban confiar a Washington.

En sus filas entró la discordia, animada por la rivalidad de Hamilton y de Adams. Finalmente, en 1800, la gran victoria de Bonaparte en Marengo y la prudencia de Jefferson arreglaron las cosas, y se firmó un convenio comercial entre Francia y los Estados Unidos.

En las elecciones de 1800, Jefferson, a quien los Federalistas presentaban como peligroso revolucionario, ateo y terrorista, fue elegido Presidente contra John Adams. Washington había muerto en su propiedad de Mount Vernon, el 14 de diciembre de 1799, y empezaba una nueva era.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre

Constitucion de 1787 de EE.UU. en Philadelfia Resumen

El 17 de octubre de 1781, los ingleses se rindieron y se iniciaron negociaciones de paz en París, con una delegación americana encabezada por Benjamín Franklin (1706-1790). El tratado de Versalles se firmó en 1783, el gobierno inglés reconoció la independencia y el nacimiento de una nueva nación: Estados Unidos de América.

Cuatro años más tarde se promulgó en Filadelfia la Constitución de 1787, de corte federal, influida por las ideas ilustradas y enciclopedistas. Se estableció la elección de un presidente y de dos miembros de las Cámaras de Representantes y del Senado. Nueva York quedó en ese momento como sede de los poderes federales.

Esta Constitución proclamó los derechos del ciudadano a la libertad, la seguridad de conciencia y de expresión. Sin embargo, no abolió la esclavitud; a los negros y los indios no se les asignó ningún derecho civil, y las mujeres no tenían derecho al voto.

Independencia de Estados Unidos

LA CONSTITUCIÓN DE 1787
¿Cómo organizar el Gobierno central? Casi todos los Estados se habían dado, durante la guerra de la Independencia, unas Constituciones particulares y diferentes, pero aún no había gobierno ni constitución en la esfera federal, y cada Estado seguía dirigiendo su propia política, interpretando, a veces a su gusto, el tratado firmado con Inglaterra.

Así como los problemas económicos y comerciales habían sido causa importante de la guerra de la Independencia, ahora los encontramos también en la base de la Constitución federal.

En 1785, los delegados de Virginia y de Maryland se reúnen para discutir problemas de la navegación por el Potomac, y las discusiones se extendieron después a Delaware y a Pensilvania. Por último, el buen sentido virginiano propone que todos los Estados envíen delegados a Annápolis para estudiar una posible uniformidad del sistema comercial exterior. Los comienzos fueron tímidos, y sólo cinco Estados enviaron doce delegados. Pero Hamilton pidió a éstos que apelasen a todos los Estados para convocar en Filadelfia una Convención encargada, a la vez, de poner al día las condiciones comerciales y de discutir un gobierno federal.

El segundo punto era, desde luego, el más importante; pero, al dejar en segundo plano la cuestión de una Constitución, los organizadores trataban de no asustar a los autonomistas. La Convención se reunió en Filadelfia, en mayo de 1786, bajo la indiscutida presidencia de Washington. John Adams y Jefferson eran embajadores en Inglaterra y en Francia, y el Congreso estuvo dominado por la personalidad de Hamilton, delegado de Nueva York.

El virginiano James Madison, próximo a Jefferson y, por consiguiente, opuesto a las concepciones aristocráticas de Hamilton, se encontraba, sin embargo, de acuerdo con él para instaurar un gobierno federal fuerte, ante el temor de ver al joven país, paralizado por mezquinas querellas entre Estados. Después de unas semanas de discusiones, el peso de la opinión de Washington fue decisivo.

Los delegados se habían inquietado también por la insurrección de Daniel Shays, antiguo oficial, pobre granjero de Massachussets, que se había puesto a la cabeza de una tropa de rebeldes, víctimas todos de la crisis económica. Los ricos se asustaron y fueron muchos los que se adhirieron a la idea de un ejecutivo fuerte, destinado a mantener el orden.

La Constitución de 1787 implica un compromiso en diversos planos. Inspirada en las ideas de Montesquieu sobre la separación de poderes, asegura la fuerza del ejecutivo por medio del régimen presidencial. Elegido para cuatro años (no por las Cámaras ni por sufragio universal, sino por electores especiales, elegidos, a su vez, en cada Estado), el Presidente (asistido de un vicepresidente) representa al pueblo de los Estados Unidos, ostentando un poder equivalente a los del rey y del Primer ministro en Inglaterra. Y la elección de Jorge Washington como primer Presidente de los Estados Unidos en 1789, reforzó todavía más el prestigio del cargo.

Dos Cámaras ejercían el poder legislativo: la Cámara de Representantes y el Senado. El número de representantes es proporcional a la población de cada Estado, mientras que los senadores son siempre dos por Estado, cualquiera que sea el número de sus ciudadanos, con lo que se daba satisfacción a los Estados pequeños, que podían temer el verse aplastados por sus vecinos más poblados.

Las dos Cámaras votan las leyes, pero las leyes de Hacienda deben presentarse con prioridad a los representantes, mientras que el Senado tiene prerrogativas en materia de política extranjera. El Presidente debe tener también la aprobación del Senado para nombrar a ciertos altos funcionarios. Además, el Senado puede transformarse en Tribunal inapelable para juzgar a los ciudadanos acusados por la Cámara de Representantes. Para asegurar la separación del Legislativo y del Ejecutivo, el Presidente elige a sus ministros, fuera del Congreso, al contrario de la tradición británica, que designaba a sus ministros entre los miembros del Parlamentó y eran responsables ante él.

Los ministros americanos no pueden ser depuestos por el Congreso. Puede haber, sin embargo, conflictos entre el Congreso y el Presidente, especialmente porque éste es elegido para cuatro años, mientras que el (Congreso se renueva cada dos.

En ese caso, el Presidente puede ejercer el derecho de veto contra las decisiones del Congreso, que i-monees no son efectivas más que con una mayoría de los dos tercios. Por encima de las leyes, de la interpretación de la Constitución y de los hombres mismos, está el Tribunal Supremo, cuyos siete jueces son nombrados por el Presidente, a título vitalicio, para asegurarles una completa independencia. Este Tribunal decide si las leyes están conformes con la Constitución y con el Derecho natural, resuelve las diferencias entre Estados, así como los conflictos entre los ciudadanos y la administración.

La Constitución enumeraba, cuidadosamente, los poderes del Presidente: decidir impuestos, pedir o conceder préstamos, regular el comercio entre Estados y con el exterior, acuñar moneda, crear cargos, asegurar la defensa del país, declarar la guerra, formar ejércitos y milicias. En cambio, numerosos poderes y decisiones seguían en manos de los Estados y de sus Asambleas.

La Constitución se completó, gracias a la iniciativa de Madison, con diez enmiendas que formaban una especie de Declaración de Derechos, garantizando las libertades individuales, la libertad de prensa, las libertades religiosas, y excluyendo toda religión de Estado. El Congreso elegiría, por último, un territorio —el distrito de Columbia—, en el que se edificaría la capital federal.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IV La Gran Aventura del Hombre

Tratado De Versalles Por La Independencia Colonias de EE.UU.

En 1776 los delegados de las 13 colonias americanas celebraron el tercer Congreso Continental en Filadelfia, en el que proclamaron la Independencia de las colonias el 4 de julio de 1776. El texto de la Declaración de Independencia fue redactado principalmente por Thomas Jefferson, y se basó en el principio de que todo ser humano tenía derecho a la libertad, a la igualdad y a la búsqueda de su felicidad; además exponía los motivos que habían dado lugar a tomar esa solución. Éste fue uno de los documentos políticos más importantes de la época de la Ilustración.

Independencia de los EE.UU.

La guerra de Independencia se prolongó durante ocho años. A pesar de la superioridad militar de los ingleses, los colonos obtuvieron las primeras victorias, lo que hizo que Francia, España y Holanda les prestaran su ayuda. El 17 de octubre de 1781, los ingleses se rindieron y se iniciaron negociaciones de paz en París, con una delegación americana encabezada por Benjamín Franklin (1706-1790). El Tratado de Versalles se firmó en 1783, el gobierno inglés reconoció la independencia y el nacimiento de una nueva nación: Estados Unidos de América.

Benjamin Franklin, unos de los encargados del Tratado.

TRATADO DE VERSALLES:

lAS CONVERSACIONES comenzaron en Parín en 1782. Por parte americana fue designado plenipotenciario John Adams, asistido por Jay y Franklin, pero no debía firmar nada sin previo acuerdo con Francia. A Adams no le gustaban los franceses, al contrario que a Franklin, el cual tuvo que arreglar, muchas veces, las cosas con Vergennes, el ministro de Luis XVI.

Además de la independencia, había que arreglar otras difíciles cuestiones, como las fronteras del Oeste, la navegación por el Mississipi y la indemnización a los leales, que perdían todos sus bienes en los Estados Unidos. Francia, a quien la guerra había costado mucho, no tenía reivindicaciones territoriales, pero España exigía Gibraltar, y Franklin quería que Inglaterra renunciase al Canadá.

Finalmente, se llegó a un acuerdo entre ingleses y americanos: los primeros conservaban el Canadá, pero renunciaban a los territorios entre los Apalaches y el Mississipi. La frontera del norte quedaba fijada en la región del Maine y de los Grandes Lagos, a la altura del paralelo 45; la navegación por el Mississipi sería libre para los ingleses, y los americanos tendrían derecho de pesca a lo ancho de Terranova y de Nueva Escocia.

Franklin tuvo la delicada misión de comunicar a Vergennes que los preliminares estaban firmados sin que el rey de Francia hubiera sido consultado. Francia recuperaba Saint-Pierre y Miquelon, y algunas ventajas en las Antillas y en las Indias. El tratado definitivo fue firmado en Versalles, el 3 de septiembre de 1783. España recobraba la Florida y Menorca, y, poco después, devolvería a Francia la Luisiana, que le había sido cedida como compensación de la Florida. En realidad, los verdaderos vencedores eran los americanos.

A finales de 1783, los últimos navios ingleses abandonaban Nueva York, y, desde aquel momento, era necesario organizar una nación nueva. La victoria americana tuvo considerables repercusiones en Europa, y obligó a Jorge III a abandonar sus tentativas de absolutismo, admitiendo la monarquía constitucional. Precipitó la crisis financiera de la monarquía en Francia, causa inmediata de la Revolución, al mismo tiempo que la Declaración de Independencia, el ejemplo de una insurrección por la Libertad y el Derecho alentaban a los partidarios de reformas. Más adelante, pudieron verse sus consecuencias respecto a la América latina.

George Washignton

El principal artífice de la victoria americana fue uno de los más ricos plantadores de Virginia. La Chevalier de Chastellux describió así a Jorge Washington: «Lo que mejor caracteriza a este hombre respetable es la perfecta armonía que reina entre sus cualidades físicas y las morales. General en una República, no tiene el fasto imponente de un mariscal de Francia… Despierta otra clase de respeto, que parece nacer de la sola idea de que la salvación de cada individuo depende de su persona».

UN PERIODO  CRITICO…
Muchas inquietudes asaltaban a los dirigentes del nuevo Estado: unir las colonias, muy inclinadas a su propia independencia; arreglar los atrasos de sueldos y de pensiones prometidas a los combatientes; crear una moneda estable, elaborar una Constitución que satisficiese tendencias contradictorias, etc.

Ciertamennte, la herencia era rica, y las ruinas de la guerra, relativamente pocas. Las tierras del Oeste ofrecían una inmensa salida a los insatisfechos, y Francia había prestado algunos millones de libras para atender a los gastos más urgentes. Pero, en realidad, no había un verdadero poder ejecutivo.

El Congreso no era más que una asamblea de delegados en la que se requería la unanimidad, y dirigía la guerra, los Negocios Extranjeros, etc., pero no tenía ningún derecho sobre cada uno de los Estados soberanos. Estos se negaban a establecer derechos fiscales o aduaneros para garantizar ingresos al Tesoro. Se hacían la guerra económica ios unos a los otros, y hubo incluso incidentes armados entre Connecticut y Pensilvania.

Los ingleses se aprovechaban de ello para vender sus productos manufacturados, con perjuicio para la pequeña industria americana creada durante la guerra de la Independencia. Una organización de oficiales, los Cincinnati, que tenían por insignia una cinta azul y un águila, representaba, prácticamente, la única fuerza común a todos los Estados, por medio de sus comités en cada ciudad, y contribuyó mucho al desarrollo del sentimiento unitario.

Entre la minoría dirigente, las opiniones diferían. En el plano político, entre los partidarios de un poder centralizador fuerte, y los que preferían la autonomía de los Estados; en el plano social, entre las tendencias aristocráticas (grandes señores del norte y plantadores del sur), y los ideales populistas, democráticos, de los tenderos y de los pequeños campesinos. El brillante Alexander Hamilton y Tho-mas Jefferson simbolizaban esta oposición. Era preciso, ante todo, resolver el problema del Oeste, donde los pioneros se instalaban, cada vez más numerosos, como en el valle del Ohio o del Kentucky.

Estados como Virginia, Georgia y Carolina del Norte reclamaban nuevos territorios. Otros, como Ma-ryland, querían hacer de ellos una posesión común para mantener el equilibrio entre los Estados, y se salió con la suya en 1787: el Oeste fue declarado propiedad federal y dividido en territorios; los que tenían menos de 5.000 habitantes eran administrados por el Congreso. De 5.000 a 60.000 habitantes, tenían el derecho de elegir asambleas. Con más de 60.000, podían formar un Estado que entraría en la Unión. La victoria del principio federal iba a asegurar el futuro de los Estados Unidos y de su prodigiosa expansión.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre

Las Trece Colonias Britanicas Historia Fundacion EE.UU. Independencia

CUADRO HISTORIA COLONIAL DE AMÉRICA DEL NORTE

Los holandeses estuvieron entre los primeros en establecer asentamientos en Norteamérica después de que Henry Hudson, explorador inglés contratado por los holandeses, descubrió en 1609 el río que lleva su nombre. A los pocos años, los holandeses ya habían establecido la colonia Nueva Holanda en tierra firme, la cual se extendía desde la desembocadura del río Hudson y seguía hacia el norte hasta Albany, Nueva York.

Los nombres actuales de isla Staten y Harlem nos recuerdan que fueron los holandeses los que se asentaron primero en el valle del río Hudson. En la segunda mitad del siglo XVII, la competencia entre los ingleses y franceses, y los años en pugna con estos rivales ocasionaron el deterioro del imperio comercial holandés. En 1664, los ingleses capturaron la colonia de Nueva Holanda y le cambiaron el nombre a Nueva York.

Poco tiempo después, la Dutch West India Company se declaró en bancarrota. Mientras tanto, los ingleses habían empezado a establecer sus propias colonias en América del Norte. El primer asentamiento permanente inglés en América fue Jamestown, fundado en 1607 en la moderna Virginia. Apenas si sobrevivió, lo cual hizo evidente que la colonización de tierras americanas no necesariamente generaba beneficios rápidos. Pero el deseo de practicar la religión propia, junto con el interés económico, condujo la colonización al éxito, como lo demostró la Massachusetts Bay Company.

La colonia de Massachusetts constaba, en sus primeros años, de cuatro mil pobladores, pero en 1660 llegaban a cuarenta mil. Para finales del siglo XVII los ingleses controlaban la mayor parte de lo que es actualmente la línea costera del este de Estados Unidos.

La América del Norte británica se componía de trece prósperas colonias, que se poblaron con rapidez, de modo que en 1750 las habitaban alrededor de un millón y medio de personas. Aunque administradas por el British Board of Trade, el Royal Councily el Parlamento, estas trece colonias tenían legislaturas que tendían a actuar de manera independiente. Los comerciantes de puertos como Boston, Filadelfia, Nueva York y Charleston resentían y resistieron las regulaciones del gobierno británico.

británicos en america del norte

Durante la primera mitad del siglo XVIII, las colonias inglesas en América del Norte experimentaron una importante expansión, marcada por el aumento de su población, del comercio exterior y de la superficie ocupada. A pesar de que esta última se triplicó, todavía hacia el año 1775 las tierras efectivamente colonizadas sólo bordeaban la costa, desde el norte de la península de Florida hasta Massachusetts, y apenas avanzaban unos 150 Km. hacia el interior del territorio. Sólo en algunos pocos puntos se había superado la barrera geográfica que significaba la cadena montañosa de los Apalaches. El río Mississipi también estaba muy lejos de alcanzarse, aunque los franceses ya habían establecido algunos asentamientos sobre sus costas.

El territorio dominado por los indios comenzaba cerca de la costa del océano Atlántico. Al oeste de los Apalaches se abría la “frontera”, hacia donde se dirigían grupos humanos. Este movimiento de hombres hacia el interior del territorio, que continuó durante casi un siglo, ha provisto el material para miles de novelas y películas de cazadores, montañeses y cowboys; su historia fue también la del exterminio de las tribus indias.

Se estima que, en el año 1775, la población de las colonias inglesas era de unos 2.500.000 habitantes, de los cuales 460.000 eran negros (en esos tiempos, y sólo para indicar un punto de comparación, en Francia vivían 23.000.000 de personas). El primer dato verificable para América del Norte es el censo del gobierno federal de 1790, que indica 3.900.000 personas. En 1815, los habitantes eran 8.500.000, entre los que se contaban 1.500.000 negros (200.000 libres y 1.300.000 esclavos).

los centros urbanos más importantes eran Filadelfia, Nueva York, Charleston, Boston y Newport, cuyas poblaciones oscilaban entre los 10.000 y los 25.000 habitantes (París tenía entonces cerca de 600.000 pobladores, y Londres, unos 750.000).

Las trece colonias exhibían características geográficas, económicas y sociales relativamente diferentes.

En las colonias del norte predominaba el trabajo libre; la agricultura solía ser de subsistencia y el cultivo principal era el trigo.
En las colonias del sur existían grandes plantaciones que se dedicaban a producir tabaco, arroz y, más tarde, algodón para el mercado europeo, sobre la base del trabajo de los esclavos.

En los territorios cercanos a la frontera, la caza era una actividad importante, que se combinaba con la ganadería y la agricultura para el propio consumo. La distribución de la tierra variaba según las regiones: en algunas, las propiedades eran pequeñas y, por lo tanto, de fácil acceso; en otras, eran grandes latifundios en manos de terratenientes.

El desarrollo de la Revolución Industrial en Inglaterra necesitó contar con abundante materia prima para las industrias. El algodón utilizado en la industria textil provenía fundamentalmente del sur de los actuales Estados Unidos. Allí prosperaron grandes plantaciones, donde trabajaba un elevado número de esclavos.

De todos modos, existían ciertas características sociales en común. En general, había extensos sectores medios rurales y urbanos, que incluían agricultores, artesanos y pequeños comerciantes. Los grupos más acomodados, con alguna veleidad aristocrática, no solían contar ni con la riqueza ni con el poder social de la nobleza europea. La excepción puede estar representada por el grupo de los terratenientes del sur, propietarios de esclavos. A su vez, la frontera brindaba una oportunidad a cazadores, leñadores y hombres de montaña.

Así, en la época de la Declaración de independencia -e, incluso, hasta alrededor de 1815-, América del Norte era una sociedad fundamentalmente agrícola y en expansión. Quienes participaron de la guerra de la independencia, entonces, no fueron ni las masas urbanas ni los campesinos empobrecidos de la Revolución Francesa, ni los obreros que estaban empezando a forjarse alrededor de las primeras fábricas inglesas.

Nada parecido a la Revolución Industrial había comenzado en América. Fueron, en cambio, los pequeños propietarios de granjas, los artesanos y comerciantes de las ciudades, los cazadores, los exploradores y los montañeses quienes lucharon contra Inglaterra por su independencia.

plano de las trece colonias americanas

congreso de ee.uu. 1776

El Congreso de Estados Unidos proclama la independencia el día 4 de julio de 1776. Thomas Jefferson, John Adams y Benjamín Franklin fueron los principales autores de la Declaración, que proclama la igualdad de todos los hombres, el derecho a la vida, a la libertad, a la búsqueda de la felicidad… Estas ideas. de raigambre ilustrada, tuvieron gran repercusión, sobre todo en Francia, donde contribuyeron a la caída de la monarquía pocos años después.

PARA SABER MAS…
VIRGINIA ES LA PRIMERA COLONIA INGLESA DE AMERICA

De las plantaciones de tabaco sube un canto monótono, triste. Todos los días es así: para olvidar el rebenque de los capataces y la arrogancia de los grandes señores de la tierra, los esclavos negros cantan. Son músicas melancólicas, “hablan” con nostalgia de la vieja África, donde habían dejado a sus padres, sus costumbres, y sobre todo su libertad.

Pero los negros no son la única mano de obra empleada en los fértiles campos de Virginia. A su lado están los trabajadores contratados, ingleses pobres, a veces criminales deportados, que, para sobrevivir o imaginando hacer fortuna, aceptan servir gratuitamente en las colonias británicas del Nuevo Mundo. Generalmente, el contrato es por siete años, después de los cuales recuperan, la libertad para quedarse allí e intentar suerte, o dirigirse al interior en busca de tierras y oro.

Comienzan a ser conocidos como pioneers —pioneros—, cuya ambición es crear fortuna e igualarse a los ricos señores del tidewater, la región costera. Generalmente, esos sueños no se realizan y entonces vuelven a los campos de cultivo, acumulando rencor y antipatía hacia los dueños de las tierras y de los esclavos. A pesar de ello, los grandes propietarios son respetados por considerar que son los únicos capaces de administrar bien las colonias.

En este cuadro social está incluida Virginia, primera colonia que los ingleses fundan en América del Norte (1606). Entre 1647 y 1660, su población crece mucho; gran número de anglicanos prefiere dirigirse al Nuevo Mundo, a permanecer en Inglaterra después del triunfo de la revolución puritana de Cromwell. La mayor parte de esos inmigrantes pertenecía a la gentry, pequeña nobleza rural inglesa.

Emprendedores, acostumbrados a mandar, rápidamente se convertirían en la clase dominante de la colonia, cuya economía y administración controlan. Se dedicaron principalmente al cultivo del tabaco, que requería numerosa mano de obra, proporcionada por el tráfico de esclavos africanos y de contratados en situación servil. Mas el cultivo intensivo del mismo producto agotaba las tierras, los precios variaban mucho en el mercado británico, y la dificultad de organización del trabajo en las grandes plantaciones, distantes unas de las otras, era inmensa.

Todo eso contribuía a arruinar grandes fortunas; y la clase dirigente fue quedando reducida a unas pocas familias cuyo poder se perpetuaba por generaciones. Una de sus mayores preocupaciones, sin duda, era la vida política: primero, porque les permitía asumir posiciones económicamente ventajosas; después, porque entendían la administración como un verdadero deber, inherente a la alta situación social que ostentaban. Dominando a la asamblea representativa de Virginia, o participando del Consejo del gobernador inglés, los plantadores fueron ganando gradualmente fuerza política. Gran Bretaña no tenía muchas veces ni medios ni interés para intervenir, lo que dejaba a los colonos la voluntad para actuar como si fuesen un Estado independiente.

Amaban y respetaban a Inglaterra; mas eso no implicaba subordinación al Parlamento y al gobierno británico. Se sentían miembros de un dominión, como Escocia o Irlanda, dependiente y fiel a la corona británica, pero con su propio sistema administrativo: con autogobierno.

Cuadro: Historia colonial de América del Norte

1576-1578 Viaje del navegante inglés Martin Frobisher a Tierra de Baffin, buscando el paso del Noroeste.

1583 Los ingleses se apoderan de Terranova.

1585 Sir Walter Raleigh emprende la primera tentativa de colonización de América del Norte en la isla de Roanoke (Carolina del Norte).

1607-1608 Fundación de la colonia de jamestown (Virginia) por los ingleses, y de Quebec por el explorador francés Samuel de Champlain.

1612 Inicio del cultivo de tabaco en Virginia.

1613 Los holandeses fundan Nueva Amsterdam en la isla de Manhattan.

1619 Llegada de los primeros esclavos negros a Virginia.

1620 Los “Padres Peregrinos” (cien familias de puritanos emigrados) llegan con su “Mayflower” al cabo Cod (noviembre). Inicio de la colonización de Nueva Inglaterra.

1621 Creación de una Constitución con asamblea elegida en Virginia.

1626 Llegada de 400 colonos ingleses a Salem (Massachusetts).

1630 Fundación de Boston por colonos ingleses.

1634 Los primeros colonos ingleses se instalan en la desembocadura del Potomac (Maryland).

1636 Roger Williams funda la colonia de Providence (luego Rhode Island), con separación entre Iglesia y estado.Fundación de la universidad de Harvard, denominada así por uno de sus fundadores, el clérigo puritano John Harvard, en Cambridge, Massachusetts. Es la primera universidad de América del Norte.

1638 Fundación de la colonia sueca de Fort Cristina en Nueva Suecia (Delaware).

1638-1639 La primera imprenta americana de Stephen Daye en Cambridge.

1642 Fundación francesa de Montreal.

1643 Creación de las “Colonias reunidas” de Nueva Inglaterra (Connecticut, New Haven, Plymouth, Massachusetts) con objeto de defender el país contra los indios y para el mantenimiento de las libertades religiosas (19 mayo).

1650 Los poemas de la primera poetisa americana Anne Bradstreet (1612-1672) aparecen en Londres sin firma: “The tenth Muse lately sprung up in America”.

1651 El “Acta de Navegación”: los holandeses ya no tienen derecho a comerciar con las colonias inglesas.

1653 Colonias inglesas del Maine.

1655 Los holandeses ocupan Nueva Suecia.

1661 El Nuevo Testamento es traducido a la lengua de los algonquinos por el pastor calvinista John Eliot.

1663 Fundación de la colonia inglesa de Carolina.

1663-1728 El clérigo puritano Cotton Mather escribe una historia de la Iglesia de Nueva Inglaterra.

1663 La “Staple Act” prescribe que todas las mercancías destinadas a las colonias inglesas deben pasar por los puertos ingleses.

1664 Los ingleses se apoderan de Nueva Amsterdam y de Fort Orange. Nueva Holanda se divide en las colonias inglesas de Delaware, Nueva jersey, Nueva York (agosto-septiembre).

1667 En el tratado de Breda, Inglaterra obtiene definitivamente las colonias holandesas de América del Norte (31 julio).

1668 Los ingleses fundan Fort Charles en la bahía de Hudson.

1673 El comercio entre colonias inglesas, gravado por impuestos. Los holandeses recupera por un tiempo Nueva Holanda.

1675-1676 Insurrección sangrienta de los indios en Nueva Inglaterra.

1676 Revuelta de los colonos en Virginia Occidental.

1681 Carlos II concede al cuáquero William Penn un privilegio para la colonización de Pennsylvania.

1682 Fundación de Filadelfia. René-Robert Cavelier, señor de La Salle, toma posesión del valle del Mississippi (Luisiana) en nombre de Francia.

1686 Jacobo II transforma Nueva Inglaterra en dominio de la corona.

1689 A la caída de Jacobo II se restablecen las antiguas formas de gobierno en Nueva Inglaterra.

1689-1697 Los franceses realizan incursiones en Nueva Inglaterra y Nueva York. Los Ingleses registran éxitos en Acadia. La ofensiva inglesa en dirección a Quebec es rechazada por los franceses.

1692 Caza de brujas en Massachusetts, sobre todo en Salem.

1697 Tratado de Ryswick (20 septiembre): restablecimiento del “statu quo” entre Francia Inglaterra en América del Norte y Central.

1699 Los franceses se instalan en el curso inferior del Mississippi.

1700 Samuel Sewall publica un libelo contra la esclavitud negra titulado “The selling of Joseph“.

1701 Fundación de Detroit. Fundación de la universidad de Yale.

1702 Nueva jersey se convierte en provincia de Nueva York. Los ingleses ocupan San Agustín, en Florida. Los franceses hacen nuevas incursiones en Nueva Inglaterra.

1705 Robert Beverley (1673-1722) escribe su “History of Virginia”.

1713 Paz de Utrecht entre Inglaterra y Francia. Inglaterra obtiene la bahía de Hudson, Acadia (Nueva Escocia), Terranova y San Cristóbal.

PARA SABER MAS….
Impactos ecológicos sobre el medio ambiente desde la llegada de los primeros colonos: Lo peor tal vez fueron los cerdos. Listos, fuertes, constantemente hambrientos, feroces al cruzarse, comían nueces, frutas, mariscos y maíz, y revolvían el suelo con sus narices de pala buscando raíces comestibles. Entre estas estaba el tuckahoe, tubérculo alto en almidones del que dependían los indígenas en épocas difíciles y cuando las cosechas salían mal. A los cerdos también les gustaba. Los nativos tuvieron que disputarse la comida con manadas de cerdos silvestres.

Pero el mayor impacto ecológico quizá fue causado por un animal doméstico, mucho más pequeño y de apariencia benigna: la abeja europea. A principios de 1622, llegó a Jamestown un barco que era una exposición viviente del intercambio colombino. Iba repleto de entidades exóticas para que los colonos experimentaran con ellas: sarmientos, huevos de gusano de seda y colmenas. La mayoría de las abejas poliniza sólo unas cuantas especies; son muy quisquillosas acerca de su habitat. Pero las abejas europeas son unas bestias promiscuas y residen casi en cualquier lugar, es más, polinizan casi cualquier cosa. Rápidamente salieron de sus colmenas y se establecieron por toda América.

Los ingleses importaron las abejas por su miel, no para polinizar cultivos -a fines del siglo XIX este proceso no se entendía mucho, pero las abejas silvestres polinizaron granjas y huertos por toda la costa este. Sin ellas,, muchas, de las plantas, que los europeos trajeron no habrían proliferado. Probablemente Georgia no se habría convertido en el estado de los duraznos, y Huckleberry Finn no habría tenido sandías que robar. La abeja fue tan decisiva para el éxito de los europeos, que los indígenas llegaron a pensar que era el presagio de una invasión; el primer avistamiento de una en un territorio nuevo, señaló el escritor francoestadunidense Jean Crévecoeur, en 1782, “infunde tristeza y consternación en todas las mentes [indígenas]”.

Surge la pregunta: si los colonos estaban sacando a Powhatan (cacique de los aborígenes) de Tsenacomoco, ¿por qué no respondió? Es obvio que los indígenas eran más numerosos y conocían mejor el terreno. También estaban bien armados; los mosquetes coloniales eran menos precisos que los arcos nativos y tardaban más en recargarse. Una respuesta es que a Powhatan le tomó demasiado tiempo darse cuenta de que, después de todo, los extranjeros no se destruirían solos.

A pesar de que envió representantes a Londres, aparentemente no entendió las implicaciones de los informes que hablaban de la densa población. Inglaterra podía seguir remplazando colonos, sin importar cuántos murieran. Para cuando se percató de esto, Powhatan ya era un hombre viejo y cansado que había perdido el gusto por lo que en otros tiempos habría sido una aventura sangrienta.

Sin embargo, esto no explica por qué su hermano, Opechancanough, quien desconfiaba de los tassantassas (los colonos) , tomó las riendas después de la muerte de Powhatan, en 1618, no destruyó la colonia. Sí organizó un violento ataque sorpresa, en 1622, que mató a casi una tercera parte de los ingleses, pero, a pesar de unas escaramuzas, no llevó a cabo otra ofensiva durante 22 años, cuando la colonia ya estaba firmemente establecida. (Fuente Consultada: Revista National Geographic Mayo 2007)

La Trata de Negros El Negocio de la venta de Esclavos en América

La trata de negros, consecuencia de la mortal dad que hizo estragos entre los indios, y también, de manera imprevista, de las campañas emprendidas en favor de ellos, data de principios del s. XVI.

América tenía necesidad par sus plantaciones tropicales de aquella mano de obra tan resistente, y todo el mundo, desde la iglesia al rey de España, aprobó la deportación de los africanos. En 1650, eran ya une 100.000 los llegados al Nuevo Mundo.

Un tráfico antiguo La idea de ir a buscar esclavos a la selva no era ni nueva ni europea. Las flotas egipcias d la Antigüedad secuestraban ya a los negros que vivían en las proximidades del mar Rojo. A partir del s. VIII, los árabes llegaron a hacer de eh. ana especialidad. Saliendo de Sofala o de Zanzíbar, establecimientos instalados en la costa africana oriental, los esclavos convergían hacia, la isla de Socotora, de donde eran reexpedido hacia Egipto, Persia o la India. Otros musulmanes hacían atravesar a sus cautivos, en larga columnas, el desierto del Sahara, antes de proceder a venderlos en los puertos del Maghreb

Los negros en América En Occidente, la trata comenzó a finales di la Edad Media. Los primeros cargamentos de mano de obra negra llegaron a Lisboa en 1444 y fueron empleados en las grandes propiedades. En el curso de sus viajes, Vasco de Gama comenzó a traerse algunas «muestras» a Portugal. Cuando América se abrió a los esclavos africanos, Portugal, que desde el Tratado de Tordesillas tenía las manos libres en África, se convirtió en el primer proveedor. El monopólico de este tráfico le fue concedido inicialmente por el rey de España mediante un contrato, el de asiento, que después sería cerrado con los holandeses, los franceses y, más tarde todavía con los ingleses. En todo el flanco norte de Europa se amasarían, de tal manera, fabulosas fortunas con esta nueva forma de comercio.

Los historiadores dudan sobre la importancia que tuvo la trata de negros en dirección a los países musulmanes. La realidad es que no se encuentran huellas apreciables en las actuales poblaciones del Próximo Oriente. Aunque esto sea así, no cabe duda de que la demanda de esclavos existía en Arabia, que también servia de foco de atracción en lo referente a las exportaciones destinadas a Persia o a la India. Y así, se estima que fueron cerca de dos millones por siglo los esclavos deportados durante la Edad Media, entre los procedentes del Sudán y los de los puertos del Magreb. La trata árabe recuperó todo su anterior vigor en el s. XIX, cuando se puso fin al tráfico europeo.

La madera de ébano Los negreros sustituyeron pronto el aprovisionamiento por la captura directa. En efecto, preferían entenderse directamente con los reyezuelos indígenas, que les vendían sus prisioneros de guerra y, a veces, hasta sus propios súbditos. Como la demanda crecía sin cesar, las expediciones debieron internarse cada vez más profundamente en la selva. Empezaban por enmudecer a los «tam-tam» de alerta, y a continuación ponían cerco al poblado.

Comenzaba entonces para las familias cautivas una marcha agotadora hacia un océano cuya existencia ignoraban a veces. En la playa, los prisioneros eran entregados a los hombres blancos, a cambio de tejidos, de armas o de caballos, a razón de uno por cada diez esclavos. Una vez examinados por el cirujano de a bordo, marcados con hierro al rojo y encadenados de cuello, pies y manos, los negros eran hacinados en el navío que partía para América. La duración del viaje, cuando el tiempo era favorable, variaba de 35 a 50 días, según que el destino fuera Pernambuco o Río. Una vez llegados a puerto, los esclavos que habían sobrevivido a la travesía eran reunidos en un campamento, donde reposaban, se limpiaban y sanaban antes de la venta de remate. De tal manera, eran objeto del mismo tipo de comercio que cualquier especie de animales: varilaciones de los cambios, compras especulativas, comisiones a intermediarios,etc.

¿Cuántos negros fueron deportados? El número total de esclavos negros es difícil de evaluar. Parece que fueron más de 12 millones los africanos deportados de África a América entre los s. XVI y XIX. Solamente entre 1735 y 1785, Carolina del Sur dio acogida a unos 45.000. La esclavitud fue también muy importante en los países árabes, y duró hasta el s. XIX. Cerca de 18 millones de negros se vieron arrancados, de tal manera, de las regiones comprendidas entre el Nilo y el Níger. Estas impresionantes cifras explican por sí solas que África fuera el único continente en el que la población no aumentó entre los s. XVI y XIX. La demografía africana llegó a conocer un descenso entre 1750 y 1850.

¿Cómo eran transportados? Los traficantes utilizaban las más de las veces navíos de carga acondicionados para la trata. Los mejor equipados eran los portugueses, pues sus carabelas podían transportar’ hasta 500 esclavos. Sobre navíos más pesados, los holandeses no solían cargar a más de 300. Encadenados, durante el trayecto, los negros iban tumbados en entrepuentes cuya altura nunca excedía de 1,50 m. Las condiciones higiénicas resultaban atroces, y las epidemias fueron muy numerosas. La alimentación, formada por los llamados «víveres de negros», se componía sobre todo de habas, arroz y mandioca.

La trata no comenzó con la llegada de los mercaderes europeos. Desde muchos siglos antes, la esclavitud era una práctica corriente entre los africanos. Prisioneros de guerra, condenados de derecho común y deudores, eran vendidos como esclavos. Pero, a pesar de que fuesen tratados como inferiores, éstos no dejaban nunca de formar parte de la comunidad. En efecto, podían volver a comprar su libertad, así como cultivar un particular pedazo de tierra. Al integrarse a estas prácticas ancestrales, los europeos las destruyeron, provocando la decadencia de las sociedades africanas?

¿Qué era el comercio triangular? Era la forma más lucrativa del comercio marítimo. Bajeles de Nantes, Amsterdam o Liverpool salían de Europa cargados de pacotilla, e iban en busca de un cargamento de negros a las costas de África. A continuación se dirigían hacia las «Islas» (Antillas), Brasil o América del Norte. Con el producto de la venta de los esclavos negros, los barcos cargaban sus bodegas de azúcar, de ron, de café y de cacao, que a continuación eran vendidos en Europa. A pesar del 30 por 100 de esclavos que por término medio se perdía, el comercio triangular supuso fabulosos beneficios a sus comanditarios, y constituyó la fortuna de los puertos franceses del litoral atlántico.

¿Se mezclaron los negros con los americanos? La América anglosajona era resueltamente hostil a las mezclas de razas, pero los españoles y portugueses toleraron siempre el mestizaje. Los colonos que llegaban a las nuevas tierras sin mujer tomaban esposa o concubinas entre las indias o las negras. De ello resultó una asombrosa mezcolanza de poblaciones y numerosos grupos de individuos de «sangre mezclada», que eran despreciados en mayor o menor medida. El hijo de un español y una negra era un mulato; el de una negra y un indio, un lobo; el de un español y una india, un mestizo, etc.

¿Quiénes eran los «voluntarios»? Otro tipo de mano de obra que era posible encontrar, sobre todo en las Antillas y en la América del Norte, fueron los «voluntarios”. Con frecuencia se trataba de franceses desprovistos de recursos que recibían de un «armador el préstamo del precio de su viaje a Quebec o a las «Islas». A cambio, quedaban obligados a trabajar en las tierras de un propietario de plantación durante tres años, tiempo durante el cual no eran retribuidos. Muchos fueron los que se comprometieron a tal acuerdo de manera colectiva, y algunos de ellos se desplazaron con sus mujeres y sus hijos.

¿Se evadían los esclavos? Muchos esclavos de América prefirieron la huida a la servidumbre, y se internaron en el corazón del continente o de las «Islas». Se les llamó «cimarrones». Retornados a la vida salvaje, reconstruyeron en plena jungla verdaderas tribus fundadas sobre la caza y la pesca. que pronto simpatizaron con los indios. En América del Norte, los esclavos intentaban franquear la frontera que separaba los Estados libres de los Estados esclavistas. Para ello utilizaban el underground railroad, red de ratas secretas por las que los conducían los especialistas. Se estima en unos 75.000 el número de los que utilizaron dicha red en la primera mitad del s. XIX.

¿Eran seres primitivos los negros? Unánimemente despreciados, los negros ocupaban la parte más baja de la escala en la jerarquía social colonial. Sin embargo, los antropólogos han podido establecer que los esclavos procedentes de los pueblos bantú y sudanés eran con frecuencia más civilizados que la mayoría de los indios. Mientras que los aztecas y los incas, por ejemplo, seguían en la edad de bronce, los africanos trabajaban ya el hierro. Y mientras que muchas tribus americanas vivían de la recogida de frutos, los negros eran agricultores. Mezcla de animismo y de Islam, la cultura africana resultaba, de hecho, muy compleja y su riqueza se revelaba, sobre todo en la música, más profunda y menos afectada que la de los indios.

Critica al Comercio de Esclavo

Historia de Japón Dinastía Tokugawa Influencia Europea

Historia de Japón
La Influencia Europea

Desde siempre, Japón ha ejercido verdadera fascinación sobre los visitantes extranjeros. Sin embargo, para el occidental sigue siendo muy difícil comprender y conocer a este país y al pueblo que lo habita. Esto se debe a que, a través de los siglos, el pueblo japonés ha evolucionado de modo muy distinto de los países de Occidente. Durante ciertas épocas de su historia, Japón fue tan extraordinario a los ojos de Occidente, que éste lo consideró como algo fantasmagórico.

Japón ha vivido durante mucho tiempo replegado en sí mismo. Hasta el siglo XIX sólo tres veces estuvo mezclado en un conflicto con una potencia extranjera. Otra de las características de la historia de Japón es la influencia especialmente importante de los emperadores y de los sogunes, especie de ministros que sustituyeron a los emperadores y los mantuvieron bajo su tutela.

Pese a su aislamiento, el japonés ha experimentado siempre la influencia del extranjero. Ha sido maestro en el arte de imitar y asimilar elementos procedentes del exterior. La historia del Japón antiguo no puede disociarse de la de China. En efecto, Japón le debe gran parte de su civilización, de su escritura y de sus religiones.

Sabemos muy poco de la historia antigua de Japón: hacia el siglo m de nuestra era, todo el imperio estaba habitado por un pueblo de raza blanca, los ainos. La dinastía imperial habría sido fundada en el año 660 antes de Jesucristo por Jimmu Tenno, que reinó en la isla de Kiusiu y en los alrededores de la isla de Nara, en el sur de la isla de Hondo. Este primer emperador decía descender de Amaterasu, diosa del sol.

La historia propiamente dicha de Japón se divide en cinco grandes períodos: un período de formación cuyo modelo fue China. Un período feudal en el cual nació el sentimiento de la conciencia nacional. El sogunado, o reinado de los sogunes, en el que el poder imperial estuvo eclipsado. La Era Meiji, que restableció el predominio del emperador, y, por último, la época contemporánea, durante la cual Japón cobró el rango de gran potencia mundial.

El período de formación se inició hacia el siglo IV. Procedente de China, el budismo llegó a Japón a través de Corea. Nara pasó a ser la capital política y religiosa del imperio. China ejerció gran influencia, que a partir del siglo VIII fue disminuyendo. Japónfue cobrando cada vez mayor autonomía y el poder de los emperadores aumentó. La vida religiosa manifestó un prodigioso desarrollo, y en Nara, verdadera ciudad monástica, los monjes tenían mucha más autoridad que el emperador.

Por este motivo la capital fue trasladada a Kioto. Se iniciaba un nuevo período: el de los Fujiwara o del Japón feudal (794-1185).

En el siglo IX, el confucianismo dio origen a un código de honor que fue puesto en práctica por unos guerreros llamados samurais. Este código (o moral bushido) aconsejaba que se mantuviera una actitud estoica ante la vida, sin miedo a los peligros y a la muerte. Las dos virtudes principales eran el valor y la fidelidad al emperador.

La historia del Japón de esta época estuvo dominada por un clan noble, el de los Fujiwara. También entonces empezaron a cobrar importancia las grandes familias de los sogunes, de las que las principales fueron los Tokugawa y los Ashikaga, quienes inauguraron la época del sogunado 1185-1867).

En realidad, los sogunes eran jefes militares que se habían adueñado del poder político. El primer sogún se llamó Yoritomo. En 1192 se estableció en Yamakura, en los alrededores de Tokio, y gobernó el país sin contar con el emperador.

Durante los siglos siguientes, los emperadores fueron sucediéndose, pero aproximadamente hasta mediados del siglo xix, el gobierno efectivo del país permaneció en manos de los sogunes.

Cuando el cristianismo fue introducido en Japón, en el siglo XVI, ejercían el poder tres poderosos sogunes: Nobunaga, Hideyoshi e leyasu. Durante el reinado del sogún Tsuneyoshi se produjo el famoso episodio de la venganza de los 4 ronin o caballeros andantes.

Los europeos en Japón
LA HISTORIA INTERNA de Japón en los siglos XVII y XVIII siguió un camino muy diferente. Después de la caída de la última resistencia al dominio del shogún leyasu, fundador de la dinastía Tokugawa, en 1615, Japón gozó de más de dos siglos sin guerra. Durante este período de paz casi sin paralelos, la superficie de tierras cultivadas se duplicó, la producción de arroz se cuadruplicó y la población se triplicó. Pero el peso de esta población creciente siguió siendo extremadamente grande y las revueltas campesinas fueron numerosas.

Sin embargo, la más ligera desviación de la obediencia total a las órdenes de los superiores era castigada con la muerte instantánea. Después de 1590, por ejemplo, el gobierno emitió una serie de edictos prohibiendo el Cristianismo.

Shogun Tokugawa

La fe de los europeos no sólo fue considerada como ajena por los gobernantes de Japón: los shogunes también estaban alarmados porque el Cristianismo había sido adoptado como enseña de independencia por los grandes señores de las regiones costeras y sus dependientes. Los misioneros fueron capturados y ejecutados (a menudo por crucifixión) y los conversos torturados hasta que renegaban o morían.

En parte para impedir la expansión de la proscrita fe y en parte para impedir el excesivo enriquecimiento de los señores de la costa gracias al comercio; de allí en adelante los contactos entre Japón y los europeos fueron mantenidos en un estricto mínimo.

Desde 1639 hasta 1853 sólo se permitió residir en Japón a los holandeses y en realidad durante la mayor parte del tiempo estuvieron confinados en su pequeña manufactura de Deshima, en la bahía de Nagasaki. Prácticamente la única visión que los japoneses corrientes tenían de un europeo era cuando el comisionado holandés y su séquito debían viajar a la corte de los shogunes para rendirles su homenaje en una humillante ceremonia pública. Sólo las grandes utilidades que producía el comercio con Japón hacían que la Compañía Holandesa de las Indias Orientales aceptara este arreglo.

Los beneficios del comercio con Japón eran enormes: entre 25 y 30 toneladas de lingotes de plata eran exportados anualmente de Japón. Gran parte de este metal viajaba directamente a China, donde era usado para adquirir seda cruda, la única materia prima que los japoneses parecían incapaces de producir por sí mismos, pese a su casi insaciable demanda de ella. La fabricación de los magníficos kimonos de seda y otras piezas de vestuario, sin embargo, era realizada completamente por manos japonesas y, hacia 1700, solamente en Kyoto existían 70.000 tejedores de seda.

El gobierno trató tenazmente de reducir el uso de kimonos de seda a los samurai o clase guerrera, pero la costumbre se extendió, estimulada inadvertidamente por una de las iniciativas del propio gobierno.

Los shogunes insistieron en que todos los señores feudales debían vivir un año por medio en su capital Edo (posteriormente rebautizada Tokio), y todos los samurai importantes, a su vez, debían pasar largos períodos en la capital de su señor. Estos centros feudales eran usualmente pueblos-castillo, centrados en torno a una vasta fortificación defensiva; luego se les habían agregado, fuera de las murallas, barrios residenciales, donde mercaderes, artesanos y otros comerciantes podían atender las necesidades de los adinerados visitantes.

Hacia 1800, alrededor del 20 superiores sociales. Inicialmente los shogunes trataron de prohibirlo pero, después de la década de 1650, surgió una brillante ‘cultura alternativa’, cuando los plebeyos acaudalados pudieron satisfacer su vanidad. Desdeñosamente fue conocida como ‘el mundo flotante’ –esto es, un mundo en que la gente podía flotar descuidadamente en un mar de placer– y se encontraba en un barrio especial en todas las ciudades importantes. Restaurantes, teatros, salas de masajes y burdeles florecieron donde la riqueza era exhibida de la manera que su propietario escogiera.

Pero no toda la prosperidad de la clase media fue disipada en entretenciones; también existió un activo comercio de libros y altas inversiones en educación. Hacia 1850, se estima que el 40 por ciento de los varones japoneses sabía leer (cifra que difícilmente podían igualar las sociedades europeas de esos días), y parte de la literatura que leían era de origen occidental.

En Nagasaki, un grupo de intérpretes y estudiosos adquiría libros holandeses en el establecimiento de Deshimay los traducía al japonés. El país puede haber carecido todavía de máquinas movidas por energía y de conocimientos científicos como los de Occidente, pero poseía artesanos de notable habilidad, un sistema financiero y comercial eficiente y un grado moderado de prosperidad en ciudades y campos. Este fue suficiente para responder con éxito a los desafíos de la occidentalización, cuando ésta llegó en 1853, con la aparición de un escuadrón naval norteamericano decidido a abrir el comercio internacional con Japón.

LA APERTURA AL MUNDO: Durante siglos Japón practicó una política estrictamente aislacionista. Sin embargo, en el siglo xix se mostró dispuesto, sobre todo por motivos económicos, a dar acogida a los extranjeros. Muchos japoneses reprocharon al sogún este cambio de actitud y convencieron al emperador para que volviera a hacerse con el poder. Por esta razón, el emperador Mutsu-Hito se abstuvo de nombrar a un nuevo sogún (1867).

Además se decidió a modernizar su país: promulgó una Constitución (1889), estableció la enseñanza obligatoria, hizo construir vías férreas y fomentó la instalación de industrias. Tokio pasó a ser capital. Japón equipó a un ejército numeroso y a una poderosa flota. Durante este período se propagó el espíritu imperialista.

En 1895 y en 1905, el imperio del Sol Naciente salió victorioso de las guerras entabladas, una contra China y otra contra Rusia. En 1910 se anexionó Corea. Después de la primera guerra mundial adquirió algunas posesiones coloniales de Alemania en el océano Pacífico. En 1931 conquistó Manchuria, y en 1937, una parte de la costa oriental de China. En 1941, Japón entró en la segunda guerra mundial al lado de Alemania.

La Violencia en el Mundo Que es la violencia economica? Sus Víctimas

LA VIOLENCIA: A partir del siglo XX, podemos decir, que pocas épocas en la historia moderna se han sido tan violentas como la que estamos viviendo. Dos guerras mundiales en menos de 50 años, la segunda de las cuales costó más de 55 millones de vidas humanas perdidas en los campos de batalla; y más de 8 millones en los hornos crematorios; varias guerras nacionales o regionales en el mismo período (la de España fue la más cruenta); un alto número de revoluciones sociales y políticas (la rusa y la china fueron las más significativas); un número no determinado de contra-revoluciones organizadas a escala mundial, con enormes costos en vidas humanas y en bienes; campos de concentración; cámaras de torturas; práctica de las mismas en vasta escala y con planificación tecnológica; movimientos de liberación armados y movimientos de represión; organización técnico-bélica de complejos industriales-militares; invento y aplicación de armas terroríficas entre las cuales las bombas de “napalm” ya parecen juegos de niños; multiplicación de cuerpos policiales y militares y de cuerpos para-policiales y para-militares actuando en todos los países del mundo; huelgas sangrientas; genocidios; asonadas; motines; etnocidios; secuestros, ataques indiscriminados con bombas o con metralletas; guerrillas rurales y urbanas; etc.

A esta lista interminable tendríamos que agregar la práctica de muy modernas formas de la delincuencia común; tráfico de drogas y traía de blancas a escalas como jamás se habían conocido; organización del delito superando alas viejas formas de la escuela de Chicago; renacimiento de las actividades de la “maffia”; asaltos a trenes, buques, aviones, bancos, cajas de segundad con una perfección real que supera las imaginadas por James Bond; asesinatos de líderes sindicales, religiosos y políticos, por mandantes desconocidos.

A este catálogo que sería inacabable, falta agregar la lista de las formas de la violencia económica más brutales de la moderna civilización: mineros sudamericanos que no viven más de 28 años; condiciones de trabajo en América, Asia y África y aún en ciertas partes de Europa, muy semejantes a las condiciones del trabajo servil en la Edad Media o, simplemente, del trabajo del esclavo en la antigüedad. Contratos de trabajo —valga la expresión—, que significan el arrendamiento de la mano de obra de por vida; prácticas del “pongaje”; y, por sobre todas las cosas, hambre. Dos terceras partes de la humanidad sufren hambre, o bien epidémica o bien endémica.

Todo ello en la época en que enviamos navíos espaciales a Marte y Venus. La Luna ya no forma parte de los cuentos de niños. El cálculo del empleo de la plusvalía social aplicada a ese tipo de experiencias tecnológicas en la misma edad en que ocurren todas aquellas formas de la violencia, dejaría asombrados a los mismos economistas. Son muchos los que ya hablan de la violencia “visible” y de la violencia “invisible”.

Lo cierto es que la violencia es una realidad de nuestro mundo; vivimos violentamente: hay un uso abierto y evidente de la fuerza para reprimir y para oprimir. Millones de seres humanos han sido y son víctimas de la explotación y de sistemas sociales injustos. No es extraño, pues, que hoy en día la gente que tiene tiempo de pensar en estas cosas se pregunte si la violencia que derrama sangre en las revoluciones no puede ser menos mala que la violencia que, aunque no derrama sangre, condena a pueblos enteros a una ciega desesperación o a una amarga resignación.

Es muy difícil intentar reflejar en estas pocas líneas introductorias el tema central de nuestra preocupación: ¿por qué esta violencia?, ¿qué se debe?, ¿tiene algún sentido? La excusa dada por algunas almas ingenuas o distraídas de que siempre hubo violencia en la historia y de que, tal vez, en nuestro tiempo la impresión que de ella tenemos se ve acentuada por el empleo de los grandes medios de comunicación de masas que transmiten diariamente las escenas más brutales e increíbles de la violencia moderna, de tal manera que nuestros niños desde edad muy temprana se acostumbran a ella, no nos exime de tratar de penetrar el significado de este fenómeno que se está dando a escala planetaria.

En cierto sentido, la vida de nuestra propia civilización y —lo que es más importante—, la posibilidad de abrir los cauces para crear nuevas formas de civilización superiores a las actuales, de las cuales esté erradicada la violencia como constante social, depende de la comprensión que tengamos de todo lo que está ocurriendo a nuestro alrededor y de las maneras en que estemos dispuestos a movilizarnos para luchar positivamente por la misma.

Empecemos pues, por reconocer este hecho lo señalaba muy bien el Obispo Dom Helder Cámara: “La violencia está por todas partes, omnipresente y multiforme: brutal, abierta, sutil, insidiosa, disimulada, racionalizada, científica, condensada, solidificada, consolidada, anónima, abstracta, irresponsable.” Y agregaba en otro fragmento de sus reflexiones al respecto: “No es el momento de preguntarse si la revolución estructural que el mundo precisa, supone, necesariamente, la violencia. Es preciso observar que la violencia ya existe y es ejercida, de modo inconsciente algunas veces, por aquellos mismos que la denuncian como un flagelo para la sociedad”.

Las preguntas, pues, son muchas. Si en la época que vivimos la violencia es inevitable, ¿cómo entenderla? ¿Qué hacer frente a ella? ¿Cómo reaccionar? ¿Cuales son los límites entre la violencia legítima y la ilegítima? ¿Qué relación hay entre la violencia y el derecho a la resistencia? ¿Cuales son las implicancias éticas del problema? ¿Cual debe ser nuestra conducta, frente al hecho concreto de la violencia?

¿Qué es violencia?
Es muy difícil definir la violencia en una época como la nuestra, que está bautizada con los nombres de Auschwitz y de Hiroshima, y más difícil aún en esta década del 70, en la cual sabemos que todos los años mueren de hambre entre 30 y 40 millones de personas. Decir que la violencia consiste en “utilizar la fuerza para obligar a alguien a proceder contra su voluntad” —como dicen los códigos comunes—, es reducir el problema a términos primarios, característicos de sociedades de relaciones directas. Sin menospreciar ni los aspectos éticos ni los penales, propios de las conductas delictivas que actúan con. violencia, el verdadero problema hay que enfocarlo desde el ángulo de las condiciones de vida que crean quienes dominan en la sociedad industrial y tecnológica.

En tal sentido, la ola de violencia que se ha desatado sobre el mundo contemporáneo, y que afecta a casi todos los rincones de la Tierra, no podría ser bien comprendido si sólo nos quedásemos en las consideraciones de los aspectos éticos de la misma. Hay una consideración más amplia que incluye a ésta y es la de analizar la violencia moderna como un problema sociológico y político.

En tal sentido, la violencia actual se presenta como uno de los síntomas más claros de la descomposición de la civilización industrial, comprendiendo por tanto, el mundo de valores creado por ésta. O, para ser más exactos, el mundo de falsos valores creados por ésta. Son ni más ni menos que los que responden a una sociedad donde predominan el afán de tuero y el ansia de consumo de bienes.

En medio de nuestro desvarío colectivo los hombres sabemos que la historia no es producto ni de la fatalidad ni de la voluntad caprichosa de los dioses. La historia es producto de nuestra acción, como sociedades humanas y como individuos. Si es verdad que la violencia bajo sus diversas formas, no puede ser totalmente eliminada de la existencia social, la única actitud racional consiste en que, después de haber comprendido las circunstancias que la producen, hagamos todo lo que esté al alcance de nuestra voluntad colectiva e individual y de nuestro poder científico y tecnológico para dominarla.

Por otro lado, si consideramos la violencia como un caso límite de la existencia social, también podemos considerarla como un elemento revelador, que nos permita encarar a fondo las transformaciones estructurales que sean necesarias a nuestras sociedades, a fin de quitarle a aquéllas su aspecto destructor y mortífero, propio de todo caso límite de nuestra existencia. Y por este camino, encontraríamos uno de los elementos básicos que nos permitiría definir la violencia. Nos referimos a la diferencia que existe entre una situación de violencia y un hecho violento.

Situaciones de violencia y hechos violentos
Los hechos violentos pueden existir sin que existan las situaciones de violencia. Cuando hablamos de la violencia lo primero que hiere nuestra imaginación es el hecho producto de la fuerza bruta; de la compulsión; de la imposición de un ser humano sobre otro, sea por los gestos, por la voz, por la mirada o por el hecho mismo, que puede ser el golpe o el uso de instrumentos materiales para herir o para destruir al otro. Cuando hablamos del hecho violento nosotros sabemos que la realidad corporal del ser humano es lo primero en ser atacado.

Las situaciones de violencia, en cambio, no podemos concebirlas sin los hechos violentos. Generalmente, aquellas preceden a éstos. Y éstos a su vez, pueden ser ejercidos para perpetuar y extender los efectos de la situación o pueden ser ejercidos como respuesta a la situación. En este último caso, tenemos la contra-violencia, de cuya legitimidad hablaremos después.

El hecho ejercido para perpetuar la situación de violencia o para defenderla, es el hecho que la dignidad humana resiste más. A su vez, en las condiciones actuales de nuestras sociedades, donde imperan las situaciones de violencia, aquellos hechos se han ampliado en cuanto a -sus posibilidades y modalidades.

No se trata únicamente del hecho represivo ejercido por la policía para castigar al ciudadano que actúa protestando contra la situación (huelgas, manifestaciones, paros, huelgas de hambre, declaraciones, protestas juveniles, etc.) sino que también se trata de hechos económicos, como los manejos con divisas, las devaluaciones que no persiguen fines realmente sociales, la especulación, las estafas, la actuación de los monopolios o de los “holdings“, las alzas de artículos de primera necesidad; etc. etc.

También se lesiona la integridad corporal del hombre, condenándolo tanto a él como a los suyos, a escasos salarios o a dietas insuficientes. En la sociedad moderna, la violación del “no matarás”, puede asumir formas muy sutiles y colectivas sin que sea necesario aplicar el hecho violento.

Cuando una colectividad cualquiera le rehusa a la mayor parte de sus miembros la satisfacción de sus necesidades fundamentales, mientras las minorías se enriquecen cada vez más con el trabajo ajeno, hay una situación de violencia que se manifiesta cotidianamente a través de hechos violentos, que afectan a personas individuales, como el desempleo, la vagancia, la mendicidad callejera, el analfabetismo, la desnutrición, el abandono de los niños, el aumento de la prostitución, la delincuencia juvenil. Si los bienes existen, pero están detentados por unos pocos (que cada vez son menos) nos encontramos en un situación de injusticia social en la cual se rompe la normal convivencia humana y se instaura la violencia.

Las estructuras políticas de tal sociedad, tarde o temprano serán abusivas o ilegítimas, en cuanto no ejercerán el poder defendiendo al pueblo o en cuanto lo temarán por la fuerza para mantener la situación violenta. Su misión será proteger los privilegios de una clase o de de unas minorías, contra las demandas crecientes de los desamparados. La inevitable socialización de la vida humana, a medida que fue desenvolviéndose la revolución industrial, trajo como consecuencia la socialización de la violencia.

Hasta ahora no hemos podido conocer una forma de solidaridad humana ideal, por las interdependencias de todo orden, que fue provocando la revolución industrial (especialmente con la polarización creada entre los países desarrollados y los sub-desarrollados y el control de todo tipo de éstos por aquéllos) se fue creando bajo el signo de evidentes y flagrantes injusticias.

Volvemos asi, a lo que decíamos al principio: la civilización entera padece violencia. El hombre común es su víctima, en cada rincón de la tierra. Es un lujo, a esta altura de los acontecimientos —o es una ignorancia— pensar que podemos escoger o no la violencia. De hecho, estamos todos comprometidos en situaciones violentas y somos solidarios con ellas. Muy a menudo, somos sus autores, sea que cometamos los hechos violentos por solidaridad con el sistema o sea que hayamos escogido luchar contra situaciones que difícilmente podrán ser cambiadas, sí no es por medio de recursos violentos. En pocas palabras: en el día de hoy no podemos ser árbitros por encima de la violencia.

La violencia económica
La violencia más flagrante que existe actualmente en América Latina, es la del sistema en que estamos viviendo. Hay acuerdo generalizado en considerarla como violencia estructural. Los hombres de nuestro tiempo estamos sometidos a la violencia económica como nunca lo estuvieron los seres humanos en todo el transcurso de la historia. Es cierto que la humanidad ha conocido épocas muy sombrías de opresión y de barbarie, pero en ellas las formas de la violencia se correspondían con la rareza de los bienes y con la pobreza de la técnica. La violencia económica no había alcanzado categoría propia.

En cambio, en nuestra época se puede hablar de la violencia como una categoría específica de la violencia posible de ser ejercida por unos pocos seres humanos sobre otros. Hay violencia económica en la medida en que el poderío tecnológico que la humanidad ha alcanzado sólo es usufructuado por minorías en las cuales, de ser aplicado en beneficio de todos los seres humanos, la pobreza y el hambre podrían ser erradicados de la tierra en menos de un decenio de años.

Una sociedad, cuya minoría se permite el lujo, año tras año, de derrochar y de quemar cantidades infinitas de bienes, mientras la gran mayoría padece toda clase de necesidades, sólo puede explicarse como resultado del ejercicio sistemático de la violencia económica.

La evidencia de la violencia económica está dada por la separación, cada vez más profunda,-que existe entre el mundo desarrollado y el mundo subdesarrollado. Mundo rico y mundo pobre son las dos caras de una misma moneda. Así como una moneda no puede tener curso legal a menos de que ambas caras se correspondan, así es imposible comprender la realidad económica del mundo actual, sí no es a partir del subdesarrollo como consecuencia del desarrollo que ha tenido la humanidad —en sus zonas más privilegiadas— desde la Revolución Industrial hasta nuestros días.

El desarrollo del capitalismo hasta alcanzar su fase más aguda, prevista por Lenin —la del imperialismo—, ha terminado por crear la sociedad de la abundancia pero para el exclusivo beneficio de pequeñas minorías que detentan, a escala internacional, el contralor de los medios de producción y de la distribución de la riqueza. La gran mayoría de la población mundial ha ingresado a una categoría de la proletarización que no había sido prevista ni por el propio Marx.

No es de extrañar que entre las grandes contradicciones creadas por el sistema capitalista, emerjan en el propio seno de sus sociedades más desarrolladas, los movimientos de protesta —movimientos de contra-violencia—, ante el absurdo del sistema y ante su espantoso vacío de valores de vida. En tal sentido, la violencia económica tiene mucho de obscena.

La categoría de lo obsceno ha sido agudamente revisada por Herbert Marcuse, cuando analiza las violentas condiciones de vida de la sociedad opulenta. “Esta sociedad —dice Marcuse— es obscena en cuanto produce y expone indecentemente una sofocante abundancia de bienes, mientras priva a sus victimas en el extranjero de las necesidades de la vida; obscena al hartarse a sí misma y a sus basureros mientras envenena y quema las escasas materias alimenticias en los escenarios de su agresión; obscena en las palabras y sonrisas de sus políticos y bufones en sus oraciones, en su ignorancia, y en la sabiduría de sus intelectuales a sueldo”.

Y agrega más adelante, luego de aclarar que el manejo del término obscenidad entraña un concepto moral: “No es obscena en realidad la fotografía de una mujer desnuda que muestra el vello de su pubis; sí lo es la de un genera! uniformado que ostenta las medallas ganadas en una guerra de agresión^ obsceno no es el ritual de los hippies, sino la declaración de un alto dignatario de la Iglesia en el sentido de que la guerra es necesaria para la paz”.

La explotación económica de que son objeto las dos terceras partes de la humanidad, por una tercera parte cada vez más privilegiada es, sin duda, la raíz de todas las otras formas de violencia que estamos sufriendo.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de los Grandes Fenómenos de Nuestro Tiempo Tomo N° 6
Capítulo “La Violencia” Julio Barreiro

Los Shogunes en Japon Gobierno Historia Shogunato Tokugawa

Historia del Gobierno de  los Shogunes en Japon

LOS SHOGUNES EN JAPÓN: La historia de Japón se caracteriza por la importancia del papel desempeñado, a través de las épocas, por grandes personajes como los emperadores y los shogunes. Este país siempre ha estado muy influido por corrientes extranjeras. Se sabe muy poca cosa de los orígenes de Japón. Del siglo VIII al XIX el poder se hallaba en manos de señores feudales, los sogunes. El emperador MutsuHito restableció sólidamente la autoridad imperial. En el siglo XX Japón ha pasado a ser una potencia mundial.

Los shogunes eran generales que actuaban como dictadores y los samurais eran caballeros japoneses. Ambos dominaron Japón durante cerca de siete siglos. Japón sufrió una profunda influencia china que se inició hacia el siglo cuarto. Cerca de 538 d.C. dicha influencia tomó la forma de conversión religiosa, al adoptar el budismo la corte japonesa y reemplazar los viejos templos por nuevos.

La oscilación del péndulo cultural sólo se invirtió en el siglo octavo, cuando los emperadores japoneses de influencia china perdieron poder ante una clase ascendente de guerreros, cuyos líderes, los samurais, organizados en clanes, lucharon entre sí, sumiendo la isla en la guerra civil durante el siglo doce, y dando lugar al cargo imperial de shogún. Minamoto Yoritomo se convirtió en shogún en 1192 y empleó a sus partidarios samurais para imponer la ley y el orden. Japón fue gobernado de esta manera durante siglos.

shogunes

Primer Shogun y fundador de la dinastía de los Tokugawa, que dominó Japón hasta 1867.

Los shogunes: La familia Fujiwara tuvo el poder en Japón durante trescientos años desde el siglo IX. Sin embargo, su influencia se desvaneció cuando dejaron de tener hijas, tradicionalmente destinadas a ser las esposas del emperador. Durante algún tiempo, gobernaron el país algunos de los antiguos emperadores. Entonces el clan Tairaasumió brevemente el poder hasta que un clan rival, el Minamoto, se reunió bajo el mando de Minamoto Yoritomo y se hizo con el poder. Yoritomo asumió el título de sei-i dai shogun, que significa «gran general conquistador de bárbaros».

Minamoto Yoritomo (1147-1199) fue un ambicioso noble que encontró su oportunidad en el caos que siguió a la caída del poder de los Fujiwara. Yoritomo aplastó sin piedad a sus enemigos, incluyendo a muchos miembros de su propia familia.

En 1192, fundó el shogunato Kamakura, a través del cual gobernó Japón desde su estado, Kamakura, cerca de Edo (Tokio). Sus poderes eran ilimitados. A partir de entonces los shogunes gobernaron Japón como dictadores militares hasta 1868.

En el período feudal Kamakura (1185-1333), el culto militar de la clase guerrera mezclaba la práctica del budismo zen con la resistencia espartana y las leyes de la caballería con la veneración a la espada en cuanto símbolo del derecho y del honor, y contaba con un gran ascendiente entre las costumbres japonesas. Los mismos monjes, al igual que los templarios de la Edad Media, transformaron sus conventos en fortalezas y hacían la guerra con toda naturalidad.

Cuando Minamoto Yoritomo derrotó al clan de los Taira en 1185, se hizo con el trono con ayuda de su imponente fuerza militar integrada por guerreros samurai, soldados profesionales que en un principio fueron campesinos pero que finalmente acabaron formando una casta propia.

Al establecer una dictadura militar, Yoritomo se autoproclamó shogún. Un shogún era en esencia un cacique militar que gobernaba en nombre del emperador, si bien en realidad los emperadores eran poco más que figuras decorativas y durante este periodo fueron los sogunes quienes realmente dirigieron Japón. El emperador vivía de las rentas que generaban sus propias propiedades y recibía el respaldo de los sogunes siempre que a cambio este les ofreciera el suyo. En caso contrario, era depuesto. Bajo el gobierno de los sogunes, las provincias de Japón recuperaron parte de su independencia y sus gobernantes, los daimios, ejercieron derechos feudales sobre sus subditos y rindieron honores a los propios sogunes.

Cuando Yoritomo murió en 1199, la familia Hojo, una rama del clan Taira, se convirtió en regente de los shogunes, y asumió el poder de una forma no oficial hasta que finalizó el shogunato Kamakura en 1333.

Los distintos sogunados establecieron alianzas de poder con clanes diferentes y vincularon su suerte a la de estos. Así, el primer sogunado, los Kamakura, perdió el poder en 1335 cuando cayó el clan Hojo. El gobierno de los sogunes se mantuvo como principal estructura política de Japón hasta mediados del siglo XIX, si bien con el tiempo los sogunes dejaron de ser caciques feudales para devenir  príncipes herederos y ejercer de virreyes.

El sistema de gobierno japonés era muy complejo. El emperador era una figura ceremonial a la cual todos tenían que reverenciar, pero quien tenía el verdadero poder era el shogun. Los regentes de los emperadores y de los shogunes también tenían influencia, como sucedía con los daimyos (señores), que se enfrentaban por lograr una posición en la corte y que solían luchar por las tierras. Como resultado de esas enemistades, surgió una clase de guerreros, los llamados samurais, que luchaban al servicio de unos u otros daimyos.

En 1333, el clan Ashikaga derrocó al shoguna Kamakura y al emperador, nombrando a otro eN su lugar. También nombró shogunes, esta vez eN Kioto. Sin embargo, los señores provocaban frecuentes luchas de samurais y esta situación empeoró hasta que se desencadenó la guerra civil Onin (1467-1477) y Japón se dividió en cerca de cuatrocientos estados regidos por diversos clanes. Los emperadores de Kioto se vieron impotentes para impedir la situación y se empobrecieron. A pesar de estos hechos, crecieron el comercio y la cultura centrados en los estados de los daimyo, aunque para la gente del pueblo las guerras entre señores no generaron más que elevados impuestos, inseguridad y trastornos en su vida.

Los shogunes de la familia Tokugawa, que gobernó entre 1603 y 1868, fueron en esencia dictadores militares sobre todo el país. Tokugawa leyasu, el primer shogún de la familia, subió al poder en 1603, al término de una serie de caóticas guerras civiles. Tokugawa sospechaba de los extranjeros, en especial de los europeos (con razón, decimos nosotros). Veía en los misioneros cristianos que los portugueses habían llevado a Japón una amenaza, y le preocupaba que su influencia minara la autoridad del sistema establecido. Acabando de restaurar el orden en su país, estaba decidido a no permitir que la autoridad se diluyera.

El padre inculcó su disgusto por los cristianos europeos a su hijo y sucesor shogún, Tokugawa Hidetada.Hidetada pensaba que si los cristianos ganaban muchos adeptos japoneses, disminuiría la capacidad de defensa de Japón contra una invasión europea. En consecuencia persiguió a los cristianos cada vez con mayor severidad. En 1622, sus funcionarios de Nagasaki crucificaron simultáneamente a 55 misioneros.

El siguiente shogún, Tokugawa lemitsu, expulsó de Japón a todos los misioneros y a la mayoría de los mercaderes, durante su reinado que duró de 1623 a 1651. Prohibió a los japoneses el comercio con el extranjero y a los constructores de barcos el diseño de los grandes navíos necesarios para viajes a grandes distancias. Llegó hasta prohibir el budismo. Prefería el énfasis confuciano en la lealtad a los superiores.

Japón continuó comerciando con China, Corea y un pequeño grupo de holandeses a quienes mantenía alejados del territorio la mayor parte del tiempo, confinados en una isla de la bahía de Nagasaki. La familia Tokugawa logró mantener cerrado Japón al mercado occidental hasta mediados del siglo diecinueve.

CABALLEROS DE JAPÓN Los samurais eran caballeros que estaban preparados para luchar hasta la muerte por sus señores, a quienes juraban lealtad eterna. Al igual que los caballeros europeos, los samurais creían en la verdad y el honor, y tenían un estricto código de conducta llamado bushido. Antes del combate, un samurai gritaba su nombre y el de sus antepasados, y alardeaba de sus hazañas heroicas. En la batalla, luchaba cuerpo a cuerpo, utilizando a veces dos espadas al mismo tiempo. Si era derrotado o capturado por sus enemigos, tenía que realizar un suicidio ritual (haraquiri) para salvaguardar su honor. A veces, la rivalidad entre los samurais era muy destructiva.

Las armaduras de los samurais estaban ricamente decoradas. No sólo eran guerreros; también estaban formados en las artes, la religión y el bushido, la observación de unas reglas muy estrictas que afectaban a todo lo que hacían.

El feudalismo sobrevivió largos siglos en el Japón y sus últimos vestigios desaparecieron en 1870 con la restauración Meiji. Su muerte simbólica no se produjo hasta cinco años más tarde, cuando se prohibió llevar espada. Aunque en Europa había muerto mucho antes, no por eso deja de tener su interés comparar al caballero con el samurai, al Bushido con el código del honor caballeresco.

Durante siglos Japón había practicado una política estrictamente aislacionista. Sin embargo, en el siglo xix se mostró dispuesto, sobre todo por motivos económicos, a dar acogida a los extranjeros. Muchos japoneses reprocharon al sogún este cambio de actitud y convencieron al emperador para que volviera a hacerse con el poder. Por esta razón, el emperador Mutsu-Hito se abstuvo de nombrar a un nuevo sogún (1867).

Además se decidió a modernizar su país: promulgó una Constitución (1889), estableció la enseñanza obligatoria, hizo construir vías férreas y fomentó la instalación de industrias. Tokio pasó a ser capital. Japón equipó a un ejército numeroso y a una poderosa flota. Durante este período se propagó el espíritu imperialista.

En 1895 y en 1905, el imperio del Sol Naciente salió victorioso de las guerras entabladas, una contra China y otra contra Rusia. En 1910 se anexionó Corea. Después de la primera guerra mundial adquirió algunas posesiones coloniales de Alemania en el océano Pacífico. En 1931 conquistó Manchuria, y en 1937, una parte de la costa oriental de China. En 1941, Japón entró en la segunda guerra mundial al lado de Alemania.

PARA SABER MAS…

AUNQUE los japoneses obtenían beneficios del comercio exterior, consideraban que los europeos que llegaban a sus costas eran groseros y bárbaros y no tardaron mucho en romper sus vínculos comerciales con ellos.

PROHIBICIÓN DEL CRISTIANISMO
Tokugawa leyasu (1543-1616) sospechaba que con los misioneros cristianos podían llegar los ejércitos europeos y conquistar Japón; por esta razón, él y sus sucesores fueron limitando progresivamente el cristianismo hasta que acabaron prohibiéndolo, expulsaron del país a todos los misioneros y obligaron a los japoneses que se habían convertido a volver a su antigua fe. Los que se negaron fueron perseguidos y algunos incluso asesinados. Otros sufrieron torturas con hierros candentes o se les amputó alguno de sus miembros. En cierta ocasión 25 cristianos fueron quemados en la hoguera y 30 más murieron decapitados. En 1640 no quedaba ningún cristiano en Japón.

AISLAMIENTO ABSOLUTO
El gobierno de Tokugawa creyó que acabaría con el contacto con el mundo exterior en Japón si así lo dictaban las leyes. A partir de 1630 rompieron las relaciones con los otros países y Japón quedó aislado del resto del mundo. La población no podía abandonar el país bajo pena de muerte y los que vivían fuera no podían volver. Algunos marineros extranjeros que naufragaron cerca de las costas de Japón fueron asesinados.

COMERCIO RESTRINGIDO
Todos los comerciantes extranjeros fueron obligados a abandonar el país, a excepción de los holandeses. El gobierno era más permisivo con ellos porque no habían intentado convertir a los japoneses al cristianismo. Les autorizó a que establecieran una pequeña zona comercial en una isla en el puerto de Nagasaki y les permitió que enviaran un barco al año a las costas de Japón, aunque tenían prohibido cruzar el puente del barco que les llevaba a tierra firme.

Confederados del Sur Contra Unionistas del Norte Batallas Secesion

7. La Reconstrucción.

El 8 de diciembre de 1863 el presidente firmó una Declaración de Amnistía y Reconstrucción. Excepto para los funcionarios y oficiales militares de alto rango de la Confederación, todos los sureños que juraran lealtad a la Constitución y obediencia a la legislación así como a las proclamaciones concernientes a la esclavitud tenían garantizada la amnistía.

Cuando el 10% del electorado de un estado del 1860 hubiera cumplido estas condiciones, ese estado podía redactar una nueva Constitución, elegir nuevos cargos estatales y enviar representantes al Congreso. Cuando Lincoln fue reelegido, también triunfó la Reconstrucción.

El nuevo espíritu significaba que había que olvidar la rebelión; y había que readmitir a cada Estado del Sur dentro de la Unión con todos sus privilegios en cuanto el 10% de los blancos hubieran prestado juramento de fidelidad y organizado un gobierno estatal. De esta forma los Radicales veían frustrados sus intentos de victoria sin perdón.

Pero el espíritu de la reconstrucción se truncó cuando el Presidente Lincoln es asesinado. Justo el mismo día en que el Mayor Robert Anderson enarbolaba de nuevo la bandera de las barras y estrellas sobre Fuerte Sumter, cuatro años después de que la arriará.

La guerra zanjó la cuestión del mantenimiento de la Unión; se desacreditó la doctrina de la secesión y, a partir de 1865, los estados encontraron otras formas de exponer sus diferencias. La guerra amplió la autoridad del gobierno federal, que ejercería una jurisdicción y poderes más amplios que en cualquier otro momento anterior en la historia del país.

El Norte había entablado la guerra con tres propósitos: Unión, libertad y democracia. Al principio conservar la Unión había sido la meta principal. Después de 1862 la abolición de la esclavitud llegó a ser un segundo objetivo reconocido. Y para muchos, tanto en Europa como en América, mantener “un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo” era el tercero.

La Unión se había restaurado, la larga disputa por la naturaleza de la Unión quedaba resuelta finalmente por la posición nacionalista, pese a la utilización de la fuerza. Pese a todo el espíritu secesionista no cambió, añadiéndose otro sector en la opinión americana como será el del Oeste.

Union Americana – Confederados Sur Guerra Civil Americana Abraham Lincoln

6. La Primera Guerra Contemporánea.

Son varios los datos que certifican a la Guerra de Secesión Americana, como la primera guerra moderna. Fue la primera en que combatían ejércitos de ciudadanos comunes y no soldados profesionales. No fue la típica contienda Europea motivada por derechos Regios sobre determinados territorios. Como lo había sido la Guerra de Crimea, antecesora de la Guerra de Secesión.

Si no que existía un componente ideológico. El resultado del conflicto se tenía que dar en el campo de Batalla, no se planteaban negociaciones alternativas a las que las bayonetas imponían. Fue una guerra donde importó la estrategia sobre la táctica. Pues ganó quien más capacidad de aguante tuvo, quién más industria tuvo, quien más capacidad tuvo para reponer con hombres nuevos las victimas de los campos de batalla. La Guerra Total aparece, Sherman en su “avance hacia el mar” destruyó todo lo que pudo, entendiendo que lo no devastado podía servir para el enemigo.

Por vez primera se emplea el telégrafo y el ferrocarril en las operaciones militares. Si bien el componente tradicional no desaparece, todavía las ordenes en el campo de batalla y los transportes necesitaban del componente animal. Se utilizaron por vez primera barcos metálicos, aunque el bloqueo se hizo enteramente por los tradicionales barcos de madera y de vela. En esta guerra apareció el rifle de retrocarga, la ametralladora e incluso el submarino, la bomba de relojería  y las minas, tanto de tierra como submarinas. Aunque las últimas no fueron decisivas. Y si cuestionadas pues dañaban el orden moral de la guerra y eran consideradas como herramientas bárbaras. Además no se las consideraba como elementos decisivos para la guerra.

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La importancia estratégica del ferrocarril.

Cuando el general Johnston trasladó rápidamente en tren a más de 8.000 hombres desde el Valle del Shenandoah  para reforzar al ejército confederado en Bull Run, dio al mundo la primera demostración de la importancia estratégica de los ferrocarriles en tiempos de guerra. Los observadores europeos estuvieron presentes en esta guerra, de ahí que el ejercito Prusiano se movilizará contra Austria poco antes de la Batalla de Sadowa (1866), en ferrocarril, siendo este el primer caso europeo. Estados Unidos poseía unas 30.000 millas de vías. Las tres cuartas partes en el Norte. Las líneas férreas federales, que enlazaban la costa atlántica con el valle del Mississippi, se usaron a destajo durante la guerra para el movimiento de tropas y suministros.

La red se fue desarrollando constantemente: se tendían vías y se construyeron locomotoras y vagones  a modo de auténticos hospitales rodantes. El Sur con menos tendido férreo trabajó en su red ferroviaria, con el problema de depender anteriormente del Norte, y por tanto sin ninguna industria de ese tipo. No se construyeron nuevas líneas durante la guerra: todas las nuevas líneas tendidas para el servicio de las tropas se construyeron a expensas de una longitud equivalente de trazado en alguna otra parte. Como las líneas férreas fueron tan importantes se convirtieron en objetivos militares. No sólo se destruyeron locomotoras y puentes, también vías. Los raíles eran arrancados, arrojados a hogueras hechas con los  travesaños, deformados y enroscados a los árboles para volverlos inutilizables.

La comunicación a través del telégrafo.

El telégrafo eléctrico jugó un papel importante para enviar órdenes y recibir informes durante la Guerra Civil. Ambos bandos hicieron pleno uso de las redes telegráficas civiles existentes al principio de las hostilidades y las desarrollaron y ampliaron a medida que crecía el conflicto. El Norte  capitalizó el telégrafo  más que el Sur, y creo durante la Guerra 15.000 millas más de tendido. Esta rama del servicio de señales federales, aunque conocido como Cuerpo Telegráfico Militar, estaba formada por civiles que informaban al centro telegráfico instalado en la Secretaría de Guerra. Los mensajes eran transmitidos en código Morse, y los más importantes era cifrados. Para evitar la rotura accidental de estos cables, se utilizó el cable aislado. Cada cuerpo de Ejército utilizaba este sistema, conectados entre sí y con destino a Washington. Pronto esta medida se convirtió en norma de los ejércitos. Ambos bandos trataban de intervenir los cables contrarios en un intento de espionaje.

Para hacer señales de alcance corto en zonas operativas, los dos ejércitos confiaban en un sistema que empleaba banderas durante el día y antorchas o luces de colores durante la noche. El Ejército confederado fue el pionero en este sistema. Luego lo copió la Unión. Los señalizadores trabajan desde cimas de colinas, altos edificios o torres especialmente construidas. Los mensaje se podían leer fácilmente con un telescopio. Los mensajes importantes se enviaban cifrados.

Espionaje.
El primer reconocimiento de los movimientos de tropas enemigas desde un globo tripulado se hizo durante este conflicto. Los pioneros fueron los hombres de la Unión. Utilizados durante la campaña peninsular de McClellan. Los globos una vez en el cielo atraían los disparos. Los globos de la Unión tenían mecanismos portátiles para fabricar oxigeno, lo que facilitaba los movimientos para elegir el mejor campo de visión. Una vez en tierra un mensaje telegráfico avisaba al mando. Los Confederados sólo poseían un globo, hecho a partir de vestidos de seda donados por las damas del Sur. Al no tener un equipo de gas portátil debía ser inflado en Richmond y desde allí por otro trasporte al frente.

Los generales de ambos bandos eran conscientes de la importancia de conocer las fuerzas e intenciones del enemigo. Ambos bandos emplearon espías civiles, hombres y mujeres que se arriesgaban a la pena de muerte si eran capturados, y de hecho muchos fueron ahorcados, los periódicos también jugaron un papel importante al proporcionar inconscientemente información valiosa a los ejércitos enemigos, dado que no existía un sistema riguroso de censura, los periódicos imprimían lo que querían, y los comandantes utilizaban rápidamente los hechos militares divulgados de esta forma.  De ahí la labor de Seward en el cierre de algunos diarios.  El general Lee confiaban en la caballería para vigilar al enemigo y extraer información sobre movimiento y número de tropas. El Sur confió plenamente en está táctica, aunque hubo momentos como en Gettysburg donde la caballería obligó a luchar en un terreno no deseado por Lee, pues las fuerzas de la Unión habían ocupado las alturas, de fundamental valor estratégico. La Confederación nunca intentó organizar una oficina central de inteligencia. La Unión decidió utilizar los servicios de una agencia de detectives situada en Chicago dirigida por Allan Pinkerton. Éste era amigo del general McClellan, por desgracia sus agentes carecían de experiencia para calcular el número de hombres y siempre daban estimaciones infladas sobre el número de fuerzas del Sur. Esto motivó que McClellan se comportará con una cautela injustificada. La destitución de McClellan motivó que la agencia de Pinkerton no trabajará más para el ejército. Habrá que esperar hasta 1863 cuando la Unión se decida a crear una Oficina de Inteligencia.

La ingeniería militar.

Los ejércitos no podían siempre confiar en los puentes o los vados para cruzar los diversos ríos de las zonas de guerra. A veces estos estaban  destruidos o demasiados bien defendidos. La respuesta militar a este tipo de dificultades fueron los pontones. Para sortear los ríos se emplearon barcazas pontones hechas de tela goma india, gutapercha (una sustancia parecida al plástica) y acero corrugado. Aunque fue el pontón de madera el que se usó más. Estos pontones eras transportados por mulas en carretas especiales tiradas por seis mulas: el equipo auxiliar se transportaban en carretas. En la orilla del río, los pontones era introducidos en el agua por los pontoneros, eran colocados en posición a base de remos, y se anclaban paralelos unos a otros. Luego se colocaban tablones y el resultado era un camino que permitía el cruce del río.

Al principio de la guerra, el conflicto de movimientos no hizo necesario a las trincheras. Con el paso del tiempo los soldados, que odiaban cavar, comprendieron que tal instrumento podía ayudarlos a sobrevivir. Fue el Ejército Confederado el primero en apreciar las ventajas de la lucha de trincheras. Los defensores podían oponerse a una fuerza tres veces superior y causar enormes bajas a sus atacantes con un coste propio mínimo. El General Lee consciente de la superioridad numérica de los Federales fue el mayor defensor de este método de lucha, pese a que al principio la detestara. A medida que la guerra avanzaba, las tropas de ambos bandos solían construir defensas dondequiera que se detuviesen. Los confederados parecían más rápidos en este trabajo. Durante la campaña de Petersburg, federales y confederados vivían en trincheras a prueba de bombas y dirigían complicadas redes de fosos para rifles y cañones emplazados en lugares donde podían dominar extensiones despejadas. Los accesos estaban protegidos con filas de troncos rematados con afiladas estacas de madera.

La ayuda en campaña.

Las autoridades de la Unión y la Confederación se aplicaron a la tarea de cuidar a los cientos de miles de enfermos y heridos que fueron bajas en este conflicto. Sin embargo, muchos pacientes murieron y otros sufrieron, sobre todo porque los conocimientos médicos de la época no comprendían el uso de antisépticos y vendas e instrumentos esterilizados, ni reconocían la importancia de la higiene y la aplicación de la ciencia sanitaria.

El Departamento Médico de los Estados Unidos y el Servicio Médico de los Estados Confederados del Sur fueron organizados cada uno al mando de un Cirujano General, y proporcionaron primeros auxilios en lo campos de batalla, transporte en ambulancias, hospitales de campaña y generales, más cuidados diarios a las tropas. La Unión empleó a 10.000 cirujanos, los Confederados a 4.000. Muchos de estos doctores fueron enviados al frente o cerca de él y aunque generalmente eran considerados no combatientes muchos resultaron muertos o heridos. Cuando una batalla estaba en curso, era habitual que el cirujano de un regimiento estuviera en el centro. Lo acompañaba un enfermero, con una mochila de campaña de 10 kilos, y los encargados de enfermería (camilleros y encargados de las ambulancias) El cirujano asistente aplicaba vendaje temporales y enviaba a los heridos a un hospital de campaña emplazado por el cirujano en la retaguardia.

Después de 1862, los hospitales de campaña federales fueron organizados por divisiones o Cuerpos. Estos hospitales de campaña estaban a menudo cerca del fuego del campo de batalla, con lo cual resultaban el doble de peligrosos. Además importantes operaciones, sobre todo amputaciones, se hacían sin ninguna higiene. Con lo cual es importante el número de victimas en los postoperatorios. Era normal sobre todo en las ciudades, que grandes edificios fueran transformados en hospitales. El transporte a estos establecimientos se hacía por medio de ambulancias, que no eran sino vehículos acolchados empujados a caballo, aunque también era frecuente la utilización del tren.

Como la guerra era cada día más larga, las listas de bajas eran cada vez más amplias, así se tuvo que recurrir a construir nuevos edificios. Estos era edificaciones de un solo piso, bien ventilados y calentados, con camas limpias y comida nutritiva. El más importantes de estos es el de “Chimborazo” en Richmond.

La anestesia todavía no era muy conocida, lo más parecido era el cloroformo. Así que la ingestión de alcohol o operar sin anestesia era uso común. El Sur se vio con problemas para obtener medicinas vivía de la compra a Europa, con el riesgo del bloqueo. Como anécdota muchas damas vivían del contrabando cosiendo bajo sus enaguas las medicinas. Ante tal situación se revitalizó el uso de la medicina natural.

La difícil situación en la que se encontraban los soldados en el trascurso de las hostilidades, motivaron que las autoridades se preocuparan por aliviar la situación de los soldados. Fue el Gobierno Federal el que organizó este apoyo. En Junio de 1861 se creó la Comisión Sanitaria para recaudar fondos privados y trabajo de voluntarios con el propósito de mejorar la salud y la higiene en los campamentos del ejército y en buscar en general el cuidado y la comunidad de las tropas. Además sus agentes en el frente se encargaban de la higiene en los campamentos y entregaban “extras” a los soldados, la Comisión se encargaba de los cuidados alimenticios, suministros médicos, hogares de recuperación para los heridos, alojamiento para las tropas en tránsito, un valioso directorio de todos los heridos en los hospitales de la Unión, y servicios de consulta gratis para todo el personal militar y su familias. La Comisión Cristiana se encargaba del bienestar moral de los soldados. Formada en 1861 por la Asociación Juvenil Cristiana, su labor en el frente era distribuir biblias, libros de himnos y tratados religiosos, cuidando a los heridos y administrando a los moribundos. No sólo eso, también suministros hospitalarios, carretas de café, materiales de escritura y sellos gratis para los soldados, y salas de lectura en los campamentos permanentes. Esta organización funcionaba con contribuciones voluntarias. El Sur no gozaba de instituciones similares, existían pero en el ámbito local.

 La primera guerra fotografiada.

La fotografía apenas llevaba 30 años como ciencia, arte o medio de representación. Pero fue en la Guerra Civil Americana cuando además sirvió como documento gráfico,  como medio de representación de la realidad. Junto a militares aparecieron unos hombres que iban acompañados de extraños aparatos: cámaras fotográficas, cuartos oscuros. Eran los primeros corresponsales de guerra.

Las fotografías de acción eran imposibles porque la exposición de diez segundos requerida por el proceso de placa húmeda de la época difuminaba todo el movimiento. Las fotos solían representar la vida de cotidiana de los soldados, y sobre todo los campos después de la batalla. Estas fotos no gustaron al público pues la cruda realidad destruía los ideales románticos de la Guerra. Estas fotografías no se podían reproducir en los periódicos, pues las técnicas de la época no lo permitían, pero muchas fotografías sirvieron de base para grabados.

De los fotógrafos más importantes de la guerra tenemos a Mathew Brady. Brady y sus ayudantes viajaron con el Ejército de la Unión, trabajando en estudios instalados en vagones. A pesar de las grandes dificultades y riesgos que corrían, consiguieron tomar más de 3.500 fotos de los campos de batalla y de los soldados durante las actividades cotidianas.

Victimas Confederadas después de la Batalla de Gettysburg.

La Identificación de los muertos.

A medida que la Guerra Civil ganaba impulso, se libraron grandes batallas con más de 100.000 hombres. La tarea de identificar los restos de los soldados se hizo cada vez más dificultosa para los grupos de enterradores. Algunos soldados, temiendo que nunca se encontraran sus cadáveres si les mataban, llevaban alrededor del cuello pequeñas chapas de madera con su nombre y unidad inscritas. Algunas empresas comenzaron a vender placas de plata o metálicas, por lo general éstas estaban lejos del poder adquisitivo de los soldados. Grant ordenó que sus hombres llevaran una hoja de papel cosida a la guerrera con sus datos de identificación.

Guerra Civil Americana Primera Guerra Contemporanea

5. Resultados y Coste de la Guerra.

Al comienzo de la guerra Lincoln y el Congreso dejaron claro que su único objetivo era mantener la supremacía de la Constitución y conservar la Unión. Consciente de la necesidad de contar con la lealtad de los estados esclavistas fronterizos, el presidente fue muy cauto al tratar el tema de la esclavitud, pero finalmente, el 1 de enero de 1863 entró en vigor la proclamación de Emancipación de los esclavos estadounidenses, que el Presidente defendió como necesidad militar. La abolición definitiva de la esclavitud fue ratificada en diciembre de 1865, cuando fue aprobada la 13ª Enmienda de la Constitución. Finalmente, la Guerra Civil estadounidense supuso la libertad para casi cuatro millones de negros.

¿Si la guerra era por la esclavitud que pasó con los negros? Los negros desde el principio estaban deseosos por entrar en las filas de la Unión, pero el gobierno se mostró reacio a la inclusión de éstos. A medida que captar voluntarios era cada vez más difícil, la Unió aceptó la inclusión de estos en las filas Federales. Así se creo la US Colored Troops. Eran considerados soldados de segundas categoría, mal pertrechados y haciendo casi siempre el trabajo sucio, incluso cobrando la mitad de lo que ganaban los blancos. Con el tiempo y por su valentía se les equiparó el sueldo, y fueron de los primeros ciudadanos de derecho de la Unión. Pero no sólo la Unión tuvo en sus filas soldados negros, pocos meses antes de acabar la Guerra el Sur permitió la existencia de compañías negras, dada la tarea cada vez más dificultosa de reclutar hombres. Ofrecían a estos soldados la libertad a cambio de alistarse. Estos hombres no pudieron ejercer un servicio activo pues ya era demasiado tarde.

Pese a que la Guerra acabó con la esclavitud, la libertad de los negros tardó en llegar otros 100 años. Los negros que optaron por vivir en el Sur, vivieron con muy pocos derechos, así entendemos la lucha de los derechos civiles que tuvo lugar en los años 60. De todas formas y gracias al principio democrático, la Unión y su Constitución, definieron sus espacios para poder luchar por la inclusión de este sector social en la legalidad vigente.

El Sur verá como el Ejército federal se aposenta en sus tierras, instituyéndose un gobierno militar por el espacio de una década. La Guerra Civil acabó con el modo de vida del Sur. En cierto modo comienza una nueva “esclavitud” la asalariada. Todos somos iguales, pero ahora las diferencias se marcarán por las de la clase. Según un Magistrado de la Corte Suprema:

…por todas partes había en la gente un sentimiento de profunda inquietud. La nación se había librado de la esclavitud humana…, pero existía la convicción general de que el país estaba en grave peligro de otra forma de esclavitud: la esclavitud que resultaría de la concentración de capital en manos de unos pocos”.

En términos de vidas humanas, La Guerra Civil es el conflicto más costosos en el que se han enzarzado los americanos. Los Estados Unidos y los Estados Confederados tenían, entre ambos, una población de 32.300.000 habitantes. Entre 1861 y 1865 el Norte y Sur movilizaron, respectivamente, 2.777.304 y 1.400.000 hombres, cuya media de edad estaba en los 26 años. Murieron unos 600.000 hombres (360.222 federales y 258.000 rebeldes) Las estadísticas se amplían si sumamos 471.000 heridos. Lo que supone un millón de bajas.

Grandes territorios de Richmond, Charleston, Atlanta, Mobile y Vicksburg quedaron en ruinas. El campo por el que cruzaron los ejércitos contendientes acabó lleno de plantaciones asoladas, casas y graneros arrasados, puentes quemados y líneas de ferrocarril destrozadas. Muchas cosechas fueron destruidas o confiscadas, y gran parte del ganado se perdió. Más de cuatro billones de dólares en propiedades desaparecieron a causa de la emancipación, la repudiación de bonos y monedas confederadas, la confiscación de la producción de algodón y los destrozos de la guerra. El costo monetario de la guerra fue aterrador. Los préstamos e impuestos aplicados por el gobierno federal, fueron de cerca de 3 mil millones de dólares y el interés de la deuda de guerra añadió 2800 millones de dólares. Por tanto desde el punto de vista financiero, se calcula que los cuatro años de conflicto costaron a la Confederación 4.000 millones de dólares, y a la Unión 16.000 millones de dólares.

Los problemas materiales pudieron resolverse, no así los morales. La violencia, destrucción y odio llegaron a la categoría de virtudes. Los vicios marcaron más de una generación. Y sin duda las atrocidades cometidas fueron el antecedente de las guerras del Siglo XX. A pesar de todo fue una guerra puente entre la atrocidad y la última guerra de caballeros. Los asedios y capitulaciones se desarrollaron siguiendo estrictamente las reglas bélicas; los prisioneros se intercambiaban y se liberaban bajo palabra.

La Guerra Civil Americana Guerra de Secesion Negros en la Guerra

4. La política durante la Guerra.

La inacción de McClellan intensificaba las dificultades políticas de Lincoln. El Presidente era desafiado en su propio partido por los conservadores y por los radicales. La presión principal que ejercían al presidente era en materia de la esclavitud. Algunos de estos radicales insistían al gobernante en emancipar a los esclavos y darles armas. Lincoln era consciente que tal medida podía suponer el descontento de los Estados de Frontera, de gran importancia estratégica. Pero en la Unión, pese a las diferencias todos tenían el objetivo común de ganar la guerra. En cambio Davis se encontraba con los problemas de las prerrogativas estatales, cada estado a su modo quería una guerra y unos intereses.

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Pero la Guerra no impidió que se celebraran las elecciones. Lincoln fue elegido candidato por parte del partido Republicano, apoyado por algunos Demócratas favorables a la Guerra, de ahí que su  vicepresidente fuese el demócrata de Tennessee Andrew Jhonson. Sin embargo a las pocas semanas que la Convención Republicana eligiera a Lincoln, una facción de su partido, compuesta en su mayoría de radicales abolicionistas, amenazó la elección del Presidente. Esta situación fue originada por las disensiones entre miembros del Gobierno sobre cómo se debía llegar a la reconstrucción de la Unión después de la guerra. Siendo los radicales los que pretendían una paz más dura para el Sur. Según Lincoln su lenguaje se parecía más al del Conquistador que al del Unificador. Por el partido demócrata se eligió como candidato al general McClellan. Mientras tanto Jefferson Davis seguía insistiendo en que para lograr la Paz, el Sur debía ser independiente.

Al final Lincoln consiguió la reelección. Davis vio como el Sur se hundía rápidamente, no se había logrado el reconocimiento extranjero, el bloqueo, la destrucción de Atlanta (único centro industrial del Sur), y la marcha de Sherman hacia el mar que dividirá el Sur en tres partes. El Sur estaba tan desesperado que ofreció a las potencias europeas la abolición de la esclavitud a cambio del reconocimiento.

La política exterior.

Los demócratas europeos eran firmen defensores del ideal republicano que dominaba en los Estados Unidos desde su Constitución. Las elites europeas conservadoras veían con recelo el potencial de este joven país. En Inglaterra los conservadores eran más proclives a la causa del Sur, no así los liberales. Los empresarios y comerciantes favorecían un Sur independiente, ya que en el futuro sería el suministrador ideal de materias primas, además este nuevo estado debía contar con buques ingleses, así estaría más sujeto al dominio inglés. Los lideres de la incipiente clase obrera industrial, ya sean Karl Marx o Bakunin, se dividían por un bando u otro. Así para Marx la victoria del Norte suponía el triunfo de la clase obrera industrial (motor de la revolución), mientras que para el teórico anarquista, el Sur estaba sustentando por una base agraria, y el discurso agrario estaba en el ideal anarquista.

La política exterior y económica del Sur versaba en la importancia de esta región como centro algodonero mundial. El gobierno retiró su principal producto de los mercados extranjeros, y limitó el cultivo. Demasiado tarde cambió su política algodonera y compró algodón para explotarlo o para tener la seguridad contra prestamos extranjeros. Por un lado el bloqueo, y por otro que la principal compradora Inglaterra plantará su propio algodón en sus Colonias (India y Egipto) sobre todo el país hindú que tras la rebelión de los Cipayos (1857) había pasado al control de la Corona Inglesa, esto explica parte del fracaso del Sur. La Confederación siempre esperó el reconocimiento y el apoyo del extranjero, especialmente de Gran Bretaña y Francia, el anhelo consistía en que ambas potencias rompieran el bloqueo para conseguir algodón. Esa esperanza se cifraba principalmente en la dependencia de ambos países del algodón sureño para sus industrias textiles. Cuando Gran Bretaña y Francia declararon formalmente su neutralidad en 1861, ese acto constituyó el reconocimiento de la Confederación como poder beligerante, lo que levantó una vigorosa protesta del gobierno de Lincoln. Cuando en 1861 dos representantes confederados fueron sacados a la fuerza del vapor inglés Trent por autoridades unionistas, Lincoln los liberó en respuesta a la presión británica. Con la invasión de Maryland por parte de las tropas de Lee, Napoleón III insinuó a Seward que debía reconocer la independencia de los Estados del Sur, esperando el Emperador galo que Inglaterra hiciera lo mismo.

Una tercera ronda de crisis exteriores resultó por las fallas de los generales de la Unión. La destitución de McClellan por Burnside, aunque decidido, su incompetencia llevó a una de las mayores derrotas de la Unión en Fredericksburg. Europa animada por la indefinición del resultado de la guerra y la aparente debilidad que parece el Norte, decide intervenir en la crisis mexicana, saltándose los principios de la “Doctrina Monroe”. La Confederación ofreció el apoyo al nuevo Emperador de México. Disimuladamente España había vuelto a tomar posesión de Santo Domingo. Habrá que esperar a las decisivas derrotas de la Confederación en Gettysburg y Vickisburg para que Europa reconsiderara su posición hacia el Sur. Los barcos construidos en Inglaterra:Alabama y Florida estaban destruyendo naves de la Unión, en 1863 Gran Bretaña accedió a prohibir la construcción de barcos confederados en sus astilleros. Lo mismo hizo el emperador francés en sus astilleros.

La diplomacia del algodón de la Confederación fue saboteada de diversas maneras. Antes de que estallara la guerra, las manufacturas textiles británicas habían almacenado grandes cantidades de algodón. Además, Gran Bretaña y el Norte estaban comprometidos en un comercio rentable para ambos: el norte compraba armas y manufacturas y Gran Bretaña trigo. Finalmente, con la proclamación de la Emancipación de los esclavos, la opinión pública internacional se decantó por la causa de la Unión.

La Guerra Civil Americana Confederados Unionista Guerra Secesión

3. El Conflicto.
La campaña peninsular

Desde que comenzó la guerra, Washington fue ocupada por 35 mil voluntarios de la Unión. Periódicos y Congresistas estaban deseosos de entrar en acción y acabar de una vez con todas con la rebelión. Pronto Lincoln dio ordenes a sus generales de lograr hacer efectiva la consigna de esos días “A Richmond”, en contra de la opinión del Estado Mayor de la Unión que consideraba a estas tropas poco preparadas.

En mayo de 1861 las tropas de la Unión, al mando del general Irwin McDowell, avanzaron sobre Virginia y se dirigieron hacia Manassas, base del principal ejército confederado de Beauregard.

Estaban mal preparadas las tropas de ambos bandos, tenían sus respectivos oficiales tan poca costumbre de mandar a tantos soldados, eran tan semejantes las banderas, y tan variados los uniformes en un mismo ejército (Azul, el verde de los Tiradores de Precisión, el rojo de los Zuavos de Nueva York) que se produjo una confusión terrible. La batalla inicialmente del lado de la Unión, pronto se estrelló contra las tropas del mítico“Stonewall” Jackson siendo derrotadas por éste el 21 de julio en la primera batalla de Bull Run.

La derrota de la Unión vuelve a amenazar la integridad de la Capital. Después de esta batalla, Lincoln sustituyó a McDowell por el general George B. McClellan como comandante del recién creado Ejército del Potomac, procediendo éste a su inmediata reorganización.

escena de la guerra de secesion

El teatro naval de la guerra se centra en el bloqueo.

Al principio de la guerra el aislamiento del Sur no fue efectivo, habrá que esperar hasta 1863. Uno de los mitos de la guerra civil es el enfrentamiento entre el Merrimac y elMonitor, era la primera vez en la Historia en que dos barcos metálicos se enfrentaban entre sí.

Con el Ejército del Potomac reorganizado, McClellan avanzó en la primavera de 1862 hacia la península situada entre los ríos James y York con la intención de marchar sobre Richmond. En la batalla de Fair Oaks y Seven Pines (31 de mayo-1 de junio) se repelió un ataque confederado y se eligió a Lee, como comandante del Ejército del Norte de Virginia, para sustituir a Joseph E. Johnston que había resultado herido.

En junio el ejército de McClellan se aproximó a Richmond. Mientras tanto, el general “Stonewall” Jackson hizo avanzar su ejército confederado hasta el valle de Shenandoah y cruzó el Potomac, por lo que el gobierno negó a McClellan los refuerzos que él creía necesarios para atacar Richmond.

La estrategia de Lee se sustentaba en la base de la inferioridad numérica de los hombres del Sur, con lo cual sus movimientos de flanco con Longstreet y “Stonewall” Jackson a modo de maniobras de distracción, motivaban que el Norte pocas veces pudiera contar con la superioridad numérica necesaria, así siempre rechazaba cualquier avance hacia Richmond. Con la intención de sacar el máximo provecho de la excesiva cautela de McClellan, Lee, con los refuerzos de los hombres de Jackson, se enfrentó a las fuerzas de la Unión formadas cerca de Richmond en la batalla de los Siete Días (25 de junio-1 de julio), que tuvo un resultado indeciso, si bien expulso a los hombres de McClellan del cerco sobre la capital del Sur.

No obstante, McClellan ordenó la retirada al río James, concluyendo así tristemente su campaña peninsular. Decepcionado por la excesiva precaución de McClellan, Lincoln nombró general en jefe al general de división Henry Wager Halleck, que había obtenido algunas victorias recientes en el oeste. McClellan conservó el mando del Ejército del Potomac, pero Lincoln trajo del oeste al general John Pope para que encabezara al nuevo Ejército de Virginia, formado principalmente por tropas que habían sido retenidas en el norte de Virginia para controlar a Jackson, el cual campaba a sus anchas por el Valle del Shenandoah.

El 30 de agosto, en la segunda batalla de Bull Run, las fuerzas confederadas de Lee, Jackson y el general James Longstreet hicieron replegarse a las tropas de la Unión hasta Washington, donde Pope fue relevado de su cargo. Tras esta victoria, Lee sorprendió al norte invadiendo Maryland con 50.000 hombres. Con esta atrevida maniobra esperaba obtener el reconocimiento extranjero de la Confederación.

Ésta fue una de las crisis más agudas de la Unión. En el Oeste, una ofensiva de los confederados estaba anulando la labor de  Grant; de triunfar, Kentucky quedaría seguro para la Confederación, y a ello podía seguir una invasión de Ohio por los sureños. Lee esperaba ganar Maryland para la Confederación, lograr esto suponía cortar a Washington de su conexión con el Norte, y poner al Ejercito de Virginia sobre la Capital, Filadelfia o Baltimore, así hubiera logrado la independencia del Sur. McClellan detuvo el avance de Lee en la batalla de Antietam, gracias ha descubrir los planes de Lee, pero por no perseguirle en su retirada, Lincoln le relevó del cargo. La opinión pública del Norte no estaba tan agradecida a McClellan después de tantas dilaciones al decidirse por atacar a Lee.

McClellan siempre que le insinuaban el ataque, respondía con la necesidad de más tropas y abastos, alegando que en el Ejercito de Virginia existía paridad numérica con el del Potomac. Esto motivó que fue relavado y sustituido por Burnside. Aquí la historiografía ha abierto un curioso debate.

La vertiente política del asunto es que McClellan era demócrata y trataba de lograr una salida negociada al conflicto, de ahí su escaso interés en perseguir a las tropas de Lee. La vertiente militar es que McClellan no podía seguir al Ejército del Norte de Virginia pues de esta forma dejaría libre al Sur en su camino a Washington, dado que Lee siempre daba muestras de adelantarse a los movimientos del enemigo.

No se le podrá negar tampoco a “Little Mac” su labor de organización y preparación de las tropas del Potomac, hasta entonces netamente novatas y poco instruidas. De todas formas esta “victoria” motivo que Lincoln se decidiera por abalar con su firma el acta de Emancipación de los esclavos.

A finales de 1862 el Ejército del Potomac reanudó su ofensiva contra Richmond, esta vez bajo las órdenes del general Ambroise E. Burnside, sufriendo una grave derrota en los alrededores de Fredericksburg, en Virginia, por lo que Burnside también fue destituido.

Las victorias de la Unión en el Oeste

Mientras en el este la situación estaba en punto muerto, las operaciones militares de la Unión en el oeste tuvieron más éxito. El objetivo en este frente era controlar el valle del Mississippi para dividir en dos el territorio de la Confederación. A comienzos de 1862, Grant, con el apoyo de una flota de buques acorazados, consiguió capturar Fort Henry y Fort Donelson con lo que tenía vía libre para dominar el Mississippi. Mientras tanto, al oeste del río, las tropas de la Unión derrotaban a los confederados en Pea Ridge, Arkansas (6-8 de marzo), consolidando el control de la Unión sobre el Missouri. El ejército confederado del norte de Tennessee se retiró hacia el Mississippi para intentar establecer una nueva línea de defensa, pero Grant detuvo su avance en la batalla de Siloh (6-7 de Abril de 1862) A principios de junio las fuerzas de la Unión habían invadido casi todo el este y el oeste de Tennessee y controlaban el sur del Mississippi hasta Memphis.

En una estrategia coordinada, las fuerzas de la Unión también avanzaron al norte del Mississippi. En abril, un escuadrón naval comandado por el capitán David Glasgow Farragut penetró en las defensas confederadas de la desembocadura del Mississippi y forzó la rendición de Nueva Orleans, el principal puerto de la Confederación. Durante los últimos meses de 1862, Grant consolidó su posición a lo largo del Mississippi. Buell, que había recibido órdenes de desplazarse a Chattanooga (Tennessee) se enfrentó a las fuerzas confederadas mandadas por el general Braxton Bragg. En diciembre, el general William S. Rosencrans, que había sustituido a Buell, se enfrentó a las tropas de Bragg en la batalla de Murfreesboro (Tennessee) obligándoles a retirarse. Entretanto, Grant se preparó para el asalto a Vicksburg (Mississippi), la última fortaleza de los confederados en el oeste.

El punto de inflexión de la Guerra

Cuando retomó el mando del Ejército del Potomac, el general Joseph Hooker, más decido, prometió invertir la larga serie de derrotas de la Unión en el este. En abril, con un ejército de 130.000 hombres, se preparó para atacar a Lee en Fredericksburg, pero su dubitativa ofensiva tuvo como consecuencia la derrota de sus tropas enla batalla de Chancellorsville (Virginia), frente a las fuerzas combinadas de Lee y Jackson, muriendo este último en el curso de la misma, a manos de sus propios hombres.

Animado por la victoria, Lee tomó la iniciativa y trasladó su ejército al norte, Pennsylvania, cortando de esta forma las líneas de comunicación de Washington con el resto de la Unión, con la intención de inducir a la Lincoln a negociar la paz. En junio, un ejército confederado de 75.000 hombres marchó sobre el valle de Shenandoah y entró en el sur de Pennsylvania. El Ejército del Potomac (unos 85.000 hombres), mandado ahora por el general George Meade, se dispuso a detener el avance de Lee. Estos dos enormes ejércitos se enfrentaron en la batalla de Gettysburg (1-3 de Julio de 1863), Pennsylvania, en la que Lee, tras ser derrotado perdió una buena parte de su ejército en un ataque fallido.

En el frente occidental, en abril de 1863, Grant preparó sus fuerzas en un nuevo esfuerzo para tomar Vicksburg. Finalmente, y tras un largo asedio, el 4 de julio, el día después de la derrota de Lee en Gettysburg, la guarnición confederada se rindió. El ejército de la Unión había cumplido su objetivo en el oeste: al dividir a la Confederación en dos partes.

Con el Mississippi en su poder, el alto mando de la Unión decidió expulsar a los confederados del este de Tennessee, Alabama y Georgia. En el otoño de 1863, Rosencrans y su Ejército del Cumberland, compuesto por 55.000 hombres tomaron Chattanooga, aunque posteriormente fueron derrotados por el ejército confederado de Bragg en la batalla de Chickamauga (19-20 de septiembre) Grant, ahora con el mando absoluto de las fuerzas de la Unión en el oeste, sustituyó a Rosencrans por George H. Thomas y se dirigió a Chattanooga con parte de su Ejército del Tennessee. En la batalla de Chattanooga, que duró tres días (23-25 de noviembre), las fuerzas de la Unión dislocaron las defensas confederadas y las obligaron a una retirada caótica.

Hacia finales de 1863 la guerra se había puesto a favor de la Unión. Tras su derrota en Gettysburg, Lee fue incapaz de mantener ninguna operación defensiva más en el norte. El ejército de la Unión en el oeste había dividido a la Confederación y su victoria en Chattanooga hizo posible extender la guerra a Alabama y Georgia.

 Hacia la victoria de la Unión.

Confiando en que finalmente había encontrado a la persona adecuada, a principios de 1864 Lincoln nombró a Grant comandante en jefe de todas las fuerzas de la Unión y éste diseñó una estrategia para asestar un golpe definitivo a la Confederación. El Ejército del Potomac, dirigido por Grant y Meade, se enfrentaría a Lee en el norte de Virginia y avanzaría hacia Richmond. Un ejército mandado por Sherman marcharía hacia el sur desde Chattanooga para adentrarse en Georgia y tomar Atlanta. Un tercer ejército a las órdenes del general Philip Sheridan, operaría en el valle Shenandoah y privaría a las fuerzas de Lee de los víveres de esa región.

A finales de marzo se puso en marcha el Ejército del Potomac, formado por 115.000 hombres. Tras sucesivos enfrentamientos con las tropas confederadas de Lee en Wilderness, Spotsilvania Courthouse y Cold Harbor, Grant decidió cortar la línea de suministros de Richmond tomando Petersburg, ciudad a la que puso sitio el 20 de junio. Esta serie de batallas habían costado a la Unión la perdida de una gran cantidad de hombres. Cualquier general hubiera sido sustituido, pero Lincoln ya tenía por fin un general capaz y decidido y no lo iba a soltar fácilmente. La guerra en Virginia acabó siendo una auténtica guerra de trincheras, obligando al posicionamiento de los frentes, sobre todo durante el asedio de Petersburg. ¿Por qué esta espera? Grant conocía la superioridad táctica de Lee, de ahí que desgastando a su oponente, él lograría la victoria. Además obligaba a Davis a sostener en recursos a Lee, dejando sin ellos a Joseph Johnston, lo cual significaría dejar libre a Sherman para llegar al mar.

Por su parte, y cumpliendo lo previsto en el plan de Grant, Sheridan ocupó el valle de Shenandoah, y Sherman tomó Atlanta; compensando el estancamiento de la situación en Virginia y contribuyendo a asegurar la reelección de Lincoln como presidente de la Unión en noviembre.

El intento de reconquista de Atlanta llevado a cabo por el ejército confederado a las órdenes del general John Bell Hood, fracasó días después en la batalla de Nashville (15-16 de diciembre), quedando así desbaratada la resistencia confederada en el oeste. El 15 de noviembre Sherman inició su marcha hacia el mar. Dejando Atlanta en llamas, su ejército de 60.000 hombres avanzó finalmente sin oposición por Georgia, devastando el territorio a su paso. Savannah cayó poco antes de Navidad y el ejército de Sherman continuó hacia el norte adentrándose en Carolina sin encontrar apenas oposición. En abril de 1865 cayeron Mobile, Selma y Montgomery, en Alabama.

Al mismo tiempo, Sheridan se preparaba para unirse a Grant y realizar el ataque definitivo al ejército de Lee. En abril de 1865 Grant consiguió finalmente apoderarse de la línea del ferrocarril que aprovisionaba a Richmond. Obligado a abandonar Petersburg y Richmond, Lee se retiró hacia el oeste esperando unirse al ejército confederado de Joseph Johnston en Carolina del Norte. Grant bloqueó su paso y el 9 de abril de 1865 Lee se rindió a Grant en Appomatox, Virginia. Con la rendición de Lee, los demás ejércitos confederados se fueron desplomando rápidamente.

Guerra de Secesion Americana Lee-Grant-Sherman Historia de EE.UU.

Los Contendientes

Durante la Guerra Civil no quedaron delimitadas las líneas entre los Estados que se separaron y los que permanecieron en la Unión. La mayoría de la gente se unió con los suyos, los más cercanos. El ejército de los Estados Unidos estaba divido, había oficiales del Sur que comprendieron que debían defender lo suyo, mientras que otros comprendieron que la Unión era la Sagrada causa de un Estado republicano y democrático. Es llamativo el caso de Robert E Lee, abominaba de la esclavitud y cuestionaba los derechos de secesión, pero al ofrecerle el mando en las filas de la Unión lo rechazó, pues según él “no podía levantar su espada contra la tierra que lo vio nacer”.

guerra de secesion americana

La mujer de Lincoln perdió tres parientes de las filas de la Confederación, la mujer de Davis tenía familia en las armas de la Unión. Estos casos se dieron en cada casa de los Estados Unidos, fue verdaderamente una guerra de hermanos divididos. Hay que señalar que una de las curiosidades del conflicto, era la confraternización entre contendientes antes de una batalla. Solía ser común tener un familiar o amigo del otro lado.

La guerra se planteaba de la siguiente forma. El Norte para restablecer la Unión debería conquistar el Sur, debía conquistar un territorio tan amplio como Europa occidental, de ahí que la Guerra tomara aires de Cruzada según la propaganda del Norte. Además fue Cruzada pues el conflicto no podía acabar con la una salida negociada pues sino esto hubiera supuesto una victoria del Sur, había que acabar con cualquier resto del Gobierno Confederado y de su Ejército. Por tanto para la Confederación debía de defenderse.

La Confederación territorialmente era grande, estaba mal dotada de carreteras. El Norte tendría que mantener largas líneas de comunicación, avanzadas en territorio enemigo. La invasión del Norte por parte de la Confederación era  imposible, esto explica que su máxima pretensión era el reconocimiento de la misma en las esferas internacionales (sobre todo europeas) y la entrada del viejo continente en la guerra, lo que alargaría el conflicto hasta dejar exhausto a la Unión. La Unión conociendo que los recursos industriales del Sur dependían de ella y de Europa, resolvió a la puesta en marcha del bloqueo para ver cuanto tiempo podía resistir.

A pesar del bloqueo el Sur poseía importantes puertos y brazos de mar, que lo dificultaba, de ahí que la guerra durara cuatro años. El Sur creía posible mediante una guerra defensiva legitimarse como Estado, ¿acaso no lo hicieron 13 colonias frente al poderoso Imperio Británico?

Al estallar la Guerra, había menos de 200.000 fusiles en manos confederadas, además el resto de maquinaria de Guerra procedía del saqueo de los fuertes militares federales. Pero en el Sur apenas existía una fabrica capaz de crear y sustituir nuevo material para la guerra. El 97% de las industrias armamentísticas se encontraban en el Norte. El Norte era superior en hombres, dinero, ferrocarriles, potencial industrial y militar, de este modo los Estados Confederados debían contar con los 4 puertos libres del bloqueo para suministrarse de material bélico.

La defensa del Sur, se centro en dos puntos básicos: en Tennessee, por el Oeste, pues era vital para las líneas férreas del Sur (Chattanooga – Atlanta – Savannah) y la defensa de la capital Richmond, que desde finales de mayo se había trasladado de Montgomery (Alabama) a la Capital de Virginia. Esta táctica ofensivo defensiva salvaguardaría al Sur, desgastando al Norte. Los confederados también tenían sus diferencias en torno a qué estrategia aplicar. Davis era partidario de una guerra defensiva prolongada que desgastara al norte, mientras que parte de sus asesores recomendaban una rápida ofensiva que impidiera al norte movilizar su superior contingente humano y bienes materiales, conscientes de que cuanto más se prolongara la guerra, menos oportunidades tenía el Sur de ganarla.

Otro problema que se planteaba en el Sur estaba precisamente en su génesis, pues se había constituido como Confederación, tomaba como norma el derecho de cada Estado. La Confederación del Sur por tanto adolecía de demasiado localismo. Existía un nacionalismo del Sur, pero más como forma de vida que como creación Estatal.

Jefferson Davis por tanto se vio prisionero de su propia política según la cual cada Estado disponía el derecho a dirigir su propio destino, política incapaz de conseguir un esfuerzo común. Lincoln en cambio dirigió su esfuerzo a mantener la Unión, no sólo conseguir que los secesionados volvieran, sino en mantener a los restantes unidos en la causa común de la Guerra. Esto explicará los poderes extraordinarios que toma tras el inicio del conflicto (Como la suspensión del sacrosanto derecho de Habeas Corpus, instituido en Inglaterra tras la “gloriosa” Revolución de 1689) con el fin de mantener a los estados fronterizos dentro de la Unión.

Durante 1861 el Norte obtuvo algunos éxitos clave para asegurar los estados fronterizos de Maryland, Delaware, Kentucky y Missouri, donde prevalecía el sentimiento unionista, si bien los secesionistas eran también bastante fuertes. La importancia de Maryland radicaba en su proximidad a Washington y en la ubicación de Baltimore como punto de enlace del ferrocarril con el Medio Oeste. Kentucky y Missouri eran importantes para la estrategia bélica del norte porque controlaban los puntos de aproximación a los valles de los ríos Mississippi, Tennessee y Cumberland, por los cuales las fuerzas de la Unión podían introducir la contienda en el corazón mismo de la Confederación.

Los soldados del Sur, campesinos en su mayoría, optaron por la guerra de guerrillas al igual que en la Guerra de Independencia lo hicieron sus abuelos, además estos soldados contaban con la ventaja de luchar sobre su terreno. Los sureños estaban luchando por todo lo que los hombres amaban: libertad y autogobierno, hogar y casa. La derrota sería para ellos el fin de su modelo de vida. Un dato curioso de los soldados Confederados, era su falta de disciplina y la frecuente deserción que se producía en sus filas.

Era más bien el soldado-granjero-guerrillero, pues después de visitar su hogar volvía a filas. Sin duda este hecho motivaría el retraso en los planes de algunos generales del Sur. Los soldados del Norte  luchaban sólo por mantener el supremo ideal de la Unión, para muchos de ellos, la lucha contra la esclavitud era un ideal secundario; Cuando la guerra se dilató en el tiempo la Unión tuvo que contar con los inmigrantes recién llegados (algunas unidades estaban constituidas enteramente por alemanes o irlandeses), y vieron en la Guerra una forma de ganar dinero e insertarse rápidamente en la sociedad del nuevo mundo, pero no sólo la soldadesca también parte de la oficialidad. Como eran inexpertos en su mayoría, éstos recibieron una férrea disciplina táctica, buscaban la lucha a la Europea, en grandes campos abiertos. Los dos ejércitos eran similares en cuanto a capacidad combativa. Si los confederados ganaron más batallas, se debió a la superioridad de sus mandos, al factor táctico.

Pero el Norte ganó la guerra, lo que se debió al factor estratégico. En resumen, el Sur, aunque menos militar, era más combativo y estaba libre de minucias; por lo tanto, el soldado confederado se adaptaba mejor a las condiciones variables, mientras que el federal trataba de superar las dificultades ciñéndose a la instrucción. La Confederación disfrutó de cierta ventaja al desarrollar operaciones defensivas en terreno conocido. Por contra, el norte necesitaba atacar enfrente abierto y soportar enormes gastos en comunicaciones y suministros, por lo que todo presagiaba que su estrategia exigía una marcha directa por tierra sobre Richmond (en Virginia) la capital de la Confederación, para poner un rápido final a la guerra.

En la preparación de la Guerra el Sur contaba con ventajas, pues la mayor parte de la oficialidad del ejercito de Estados Unidos era procedente del sur, tan sólo Windfield Scott, George Thomas y Davis G. Farragut se mantuvieron fieles a la Unión. La épica de la guerra siempre recordará a Lee, los dos Johnston, Beauregard, “JEB” Stuart,  A. P. Hill  “Stonewall” Jackson y D. H. Hill como los grandes generales del Sur. El norte sólo pudo sacar a U. S. Grant, Sherman y Sheridan y ya al final de la guerra.

Al principio ambos contendientes debieron contar con voluntarios, pues como en todas las guerras se piensa que sólo es cosa de pocos meses. Los voluntarios en el Norte se organizaban sobre la base de milicias estatales. Otro sistema era que un individuo se comprometía a cambio del mando a crear una unidad de voluntarios, un regimiento, una vez formado y equipado se le enviaba a un campo de preparación quedando tal regimiento bajo la dirección del Ejercito federal. La Confederación contó con un sistema similar de voluntarios. El problema del Sur era el excesivo número de oficiales sobre el de los soldados. Al año de la guerra se tuvo que recurrir al  reclutamiento. El Sur que pidió voluntarios para un año, temió la desbandada de sus tropas, así que emitió la ley de reclutamiento del 14 de abril de 1862. La Unión esperó a 1863, pero la ley de Conscripción de los Estados Unidos que movilizaba hombres entre los 20 y 45, fue más corrupta.

Por esta ley cada Estado tenía una cuota de soldados que debía integrarse a filas, si un Estado (en concreto distritos) cumplía su cuota con voluntarios, no había entonces que recurrir al reclutamiento forzoso. Para evitarlo, los estados, distritos y ayuntamientos recaudaron fondos para inducir a los voluntarios a alistarse con la promesa de una recompensa generosa. Sin embargo, esta practica dio origen a los salta recompensas, hombres que se alistaban, desertaban y se volvían a alistar en otro distrito bajo otro nombre. Cada vez que se imponía un reclutamiento, los jóvenes ricos podían librarse pagando, o proclamar su inmunidad para el resto de la guerra proporcionando un sustituto que luchará por él. Estas medidas causaron graves disturbios en algunos Estados, sobre todo en Nueva York (13 de Julio de 1863)

Simultáneamente al decreto de bloqueo (19 de Abril de 1861) convocó el aislamiento de 75.000 voluntarios por tres meses, en contra de la opinión del Comandante Militar de la Unión Windfield Scott, pues según él debía convocar a 300.000 por un espacio de dos a tres años. Lincoln desconocía la capacidad del Sur y pensaba que la Guerra apenas duraría una batalla. Además el Presidente tampoco evaluó su estrategia denominada “Plan Anaconda” que consistía en conquistar Nueva Orleáns por medio de una expedición naval y militar conjunta así como bloquear todos los puertos del Sur; y segundo, formar dos grandes ejércitos, uno de los cuales descendería el Mississippi, dejando a los Estados Confederados occidentales aislados de los orientales, mientras que el otro amenazaba Richmond, conteniendo así al grueso de las fuerzas confederadas de Virginia.

Causas de la Guerra Civil America Guerra de Secesion en Estados Unidos

Causas de la guerra civil – Los Contendientes El Conflicto La Política Durante La Guerra Resultados y Costes de la Guerra La Primera Guerra Contemporánea – La Reconstrucción

Causas de la guerra civil

Los Estados Unidos de América apenas llevaban “unidos” poco más de ochenta años cuando la nación fue sacudida por la Guerra Civil. Una nación donde se fraguaban dos sociedades, cada una con modelos sociales, políticos y económicos distintos. Una nación que en 4 décadas había visto multiplicarse varias veces su territorio, la compra de Luisiana a Francia, Florida a España, la anexión de Texas y la posterior guerra con México (1846-1848) De este modo en el espacio de una generación, había nacido un enorme pero aún vació imperio, y conforme se expansionaba también fue adquiriendo mayores proporciones el problema de impedir que las fricciones y conflictos internos la deshicieran.

El ambiente político de los Estados del Norte y del Sur había quedado moldeado por el interés del Segundo en sus plantaciones y en la conservación de la esclavitud, mientras el primero se inclinaba hacia el comercio, la navegación y los intereses financieros; de un lado se encontraban los agricultores deudores, y por otro los capitalistas acreedores. Después de la Independencia, los primeros fueron representados por el partido demócrata de Thomas Jefferson y los últimos por los federalistas (más tarde republicanos) bajo Alexander Hamilton.

El factor principal de futuras disensiones entre Norte y Sur fue la impotencia política de la Constitución bajo la cual se gobernaban los Estados. Era un instrumento ideado para controlar las diversas posiciones de cada Estado, pero inadecuado para sostener la solidaridad de un país en continuo crecimiento. La Constitución había derogado a los artículos de la Confederación de 1777. El Congreso de Filadelfia de 1787 trataba de resolver los problemas a los que se enfrentaba el nuevo Estado, deuda, conflictos comerciales interestatales, levantamiento social,…

La creación de la nueva Constitución fue fundamentada en los principios del federalismo como propugnaba Alexander Hamilton, (Dos cámaras, regulación del comercio, capacidad de implantar impuestos, pagar deudas y constitución de un ejército para la defensa de la joven nación) aunque el nuevo país estaba compuesto en su mayoría por pequeños granjeros propietarios, celosos de su independencia estatal, con lo cual el pragmatismo con el que estaba elaborada la Carta Magna, dejaba muchos cabos sueltos. La interpretación de la Constitución por ambos bandos fue justificación de las agresiones mutuas. El Sur por ejemplo defendía su libertad a seguir con su modo de vida. También está el caso comercial. La Constitución garantizaba no poner impuestos de exportación, pero qué pasará cuando el Norte quiera proteger su industria imponiendo aranceles.

Las Guerras Napoleónicas habían dejado aislado al nuevo país, con lo cual éste se vio obligado a desarrollar una política económica propia. El Sur fundamentalmente agrícola con cultivos de tabaco, caña de azúcar y sobre todo algodón, a raíz del invento de Eli Whitney de la máquina desmontadora de algodón que transformó el comercio de dicho producto. El Norte por otro lado incentivó su desarrollo industrial, así no tenía que depender de la antigua metrópoli, además de desarrollar un tejido comercial, sobre todo en la zona de Nueva Inglaterra. Así nace la polarización económica.

Pintura Sobre la Guerra de Secesión Americana

En el Norte, los aranceles tenían como finalidad esencial proteger a las jóvenes industrias de su anulación por los competidores europeos, pero para el Sur principal foco algodonero del mundo estos aranceles suponían una traba. Estas diferencias surgieron pronto con una demanda de separación sobre todo a raíz del “Arancel de las Abominaciones” de enero de 1828 cuando los buques del puerto de Charleston pusieron sus banderas a media asta. Aquel mismo año, Georgia dirigió un largo memorial a los estados antiarancelistas, al año siguiente Mississippi recomendó la resistencia y Virginia resolvió que el arancel debía de ser rechazado. En 1832, el Congreso eliminó los impuestos de una larga lista de importaciones, pero ello sólo contribuyó al malestar. Carolina del Sur convocó una convención del estado en la que la ley de Arancel de 1828 (que protegía la producción lanera del norte) y la enmienda de 1832 quedaran nulas y sin valor. Pronto se llegó a un compromiso terminando con la lucha por los derechos estatales.

La producción agraria del sur estaba sostenida por el trabajo de los esclavos. Se establece que en el Sur habitarían de 3 a 4 millones de esclavos. La cuestión de la esclavitud fue otra de las causas claves del conflicto. Entre 1781 y 1804 la esclavitud quedó abolida en el norte y hacia 1819, de los veintidós Estados existentes, once eran esclavistas y los restantes libres. Los conflictos se iniciaron cuando aquel mismo año la ley de admisión de Missouri fue presentada a la Cámara de Representantes, pero como estado esclavista, con lo cual la paridad norte-sur quedaría alterada. Se llegó a una solución de compromiso,Compromiso de Missouri: donde el nuevo Estado quedaría admitido como estado esclavista, conservándose el equilibrio al admitir al mismo tiempo a Maine como estado libre. Y estableciendo la línea divisoria de 36º 30’ entre estados esclavistas y no esclavistas. John Quincy Adams añadió al respecto:

“Tengo la seguridad de que el actual problema es sólo prefacio o pagina primera de un trágico y grandioso relato aún por escribir”

Las posturas morales, de base religiosa, hicieron crecer en el Norte un fuerte sentimiento abolicionista, que pedía el freno a la extensión de la esclavitud y también la abolición de la misma. La base política de estos abolicionistas será la del partido whig, posteriormente origen del partido Republicano. En 1829 el negro David Walker publicó un folleto titulado Walker´s Appeal o Llamamiento de Walker, en el que ensalzaba la valentía de los negros y los instaba a la revuelta. Un levantamiento de esclavos en Virginia se atribuyó a dicho folleto y a los abolicionistas de Boston guiados por William Lloyd Garrison. Pese a que los abolicionistas fueron reprimidos, una continua propaganda literaria ( Harriet Beecher Stowe y su “La Cabaña del tío Tom”) y política contribuyeron a la divergencia entre los Estados.

La Guerra con México, que arrebató al país azteca la mitad de su territorio, consiguió para los Estados Unidos, los territorios de California y Nuevo México. El hallazgo de oro motivó la rápida colonización de la Costa Pacífica y con ello la solicitud de California de inclusión en la Unión. El Sur se opuso porque alteraba el equilibrio senatorial entre Estados Libres y Esclavistas.

Tras una serie de debates en 1850 se llegó a un compromiso que permitió la admisión de California como estado libre y la organización de dos nuevos territorios —Utah y Nuevo México— resultantes de las tierras conquistadas en la guerra, aplicándose el principio de soberanía popular, por el que las cámaras legislativas territoriales decidieran de forma autónoma su posición con respecto a la esclavitud cuando se integraran como estados de la Unión. De este modo se llegó a que, mientras económica y demográficamente, el Sur permanecía siempre igual, el Norte continuaba expansionándose porque la conquista del Oeste, permitía al primero desplazarse fácilmente por aquellas tierras. De ahí la pretensión del Sur de realizar la unión ferroviaria del territorio por la ruta del sur.

El tema de la expansión de la esclavitud volvió a estallar en 1854, cuando el senador de Illinois Stephen A. Douglas consiguió la aprobación de un proyecto de ley que establecía dos nuevos territorios (Kansas y Nebraska), aplicando en ambos el principio de la soberanía popular. El Acta de Kansas-Nebraska invalidó el Compromiso de Missouri. El primer resultado palpable de la Ley Kansas-Nebraska fue la creación de un partido antiesclavista, que resolvió oponerse a la extensión de la esclavitud, sus miembros decidieron llamarse “republicanos”. Los republicanos abarcaban diversos elementos: radicales enemigos de la esclavitud, como Sumner; antiguos whigs, muchos de ellos conservadores; demócratas de “suelos libres”, como Chase y Lyman Trumbull; y “no-sé-nada” insatisfechos.

En la década de 1850, el cambio económico tuvo una repercusión enorme sobre los acontecimientos políticos. Cada vez más, las líneas de fuerza de la economía se desplazaban sobre un eje Este-Oeste, y no Oeste-Sur. Floreció el comercio del Mississippi; el ferrocarril central de Illinois unió al Sur con el Noroeste, y el algodón siguió desempeñando un papel significativo en el comercio Norte-Sur. Pero el algodón ya no era el rey. El nordeste producía los alimentos para el granjero del Oeste. Y el noroeste ya no dependía tanto del Sur.

En el nuevo territorio de Kansas se precipitó un conflicto por motivos de la esclavitud que sin duda fue uno de los alicientes de la Guerra. En las elecciones para la legislatura territorial de marzo de 1855 se produjeron enfrentamientos entre grupos esclavistas procedentes de Mississippi y abolicionistas. Se sabotearon las elecciones haciendo de Kansas un estado esclavista. Los abolicionistas crearon un gobierno paralelo motivando que el estado de Kansas tuviera dos gobiernos paralelos. Así la colonización del nuevo territorio se mostró violenta, luchando entre sí facciones esclavistas y abolicionistas. Pero la violencia no sólo era propia de los colonos en Kansas, en el Senado un representante de Carolina del Sur golpeó al senador Sumner abolicionista convencido.

En 1859 había más Estados Libres que Esclavistas en ambas cámaras del Congreso, inclinado el equilibrio de poder a favor del Norte.

Las protestas del Sur eran cada vez más airadas y más cuando veían que el poder político en el Congreso se les estaba escapando. Cada año miles de emigrantes acudían a los Estados Unidos. Les importaba poco la política y sólo procuraban ganar dinero. Los ferrocarriles avanzaban día tras día, además en 1844 comienza la instalación del telégrafo Morse. El Sur no sólo no crecía, sino que sus estados se iban debilitando a causa de los muchos ciudadanos que emigraban al Norte y al Oeste. La cada vez mayor población del Norte exige garantías fiscales, comerciales, y en general de apertura económica que dañaban al Sur El Sur, sin embargo, consideraba tales medidas discriminatorias, creyendo que favorecían los intereses comerciales del norte, y pensaba que era intolerable la agitación antiesclavista que se desarrollaba en varios estados, muchos de los cuales, por ejemplo, aprobaron leyes de libertad personal en un esfuerzo por contrarrestar el reforzamiento de las leyes de esclavos fugitivos, lo cual vulneraba la Constitución. Los sureños también estaban preocupados por la frecuencia con la que obtenían cargos electivos los free soilers, políticos que propugnaban la no-admisión de estados esclavistas en la Unión.

El presidente demócrata James Buchanan (1857-1861) pidió al Congreso que admitiera a Kansas en la Unión como estado esclavista, una propuesta que ofendió a los norteños; además el Tribunal Supremo dictaminó el 7 de marzo de 1857 en el caso Dred Scott, donde el Tribunal Supremo rechazó el caso de un esclavo contra su amo, en un juicio que conmocionó los sentimientos nordistas, que “la Constitución de Estados Unidos no daba autoridad al Congreso para prohibir la esclavitud en los territorios”, y según la misma “los esclavos no tenían ningún derecho según la misma”. La división se hizo más profunda en 1857, la depresión económica golpeó con fuerza al Norte, dejando intactos a los estados algodoneros. Esto les hizo pensar que su economía basada en la esclavitud era superior.

Dos años después, el 16 de octubre de 1859, John Brown, acérrimo opositor a la esclavitud, atacó el arsenal federal de Harpes Ferry para organizar una rebelión general de esclavos. Ese ataque, unido a la condena norteña de la decisión tomada en el caso Dred Scott, acabó por convencer a los sureños de su creciente inseguridad dentro de la Unión. Se trataba de una amenaza que no podía ser ignorada, y en ambos bandos se alzaron muchas voces para disolver la Unión, de forma que Norte y Sur siguieran caminos separados.

Puedes Ampliar los Antecedentes de la Guerra Civil Americana

Mapa de Ambos Bandos Enfrentados

El Estallido del Conflicto: La Secesión de la Unión no sólo era una idea y un rumor, pronto se llevará a cabo. Los derechos estatales del Sur, eran más importantes que las leyes Federales. Será después de las elecciones presidenciales de 1860, en las mismas, la división en las filas del Partido Demócrata dio como resultado la candidatura por parte del ala sureña de John Breckinridge, de Kentucky, y por parte del ala norteña de Stephen Douglas. Los demócratas del Sur vieron en la Ley Kansas-Nebraska un engaño por parte de Douglas, que había apostado por la soberanía popular.

El recién constituido Partido de la Unión Constitucional, que reflejaba el sentimiento de concesión aún arraigado en los estados fronterizos, nominó a John Bell, de Tennessee. Era una composición de viejos whigs, “no-sé-nada” y moderados del norte y sur. No apoyaban otros principios que la Constitución, la Unión y la aplicación de leyes. Este intento de fundar un partido de consenso que trataba de solucionar el problema de la esclavitud con el dialogo, llegó demasiado tarde. Los republicanos eligieron a Abraham Lincoln, en una campaña en la que se oponían a la expansión de la esclavitud y apoyaban una tarifa proteccionista, subsidios federales para mejoras internas y una ley de residencia. Los demócratas secesionistas aseguraron prácticamente la elección de Lincoln y esto a su vez convenció a los sureños que tenían que hacer un esfuerzo para lograr la independencia en lugar de quedar aislados políticamente.

En Diciembre tras la elección del candidato republicano, considerado antiesclavista y defensor del Norte. Un abogado que tenía un pesado lastre, como era la condena a la Guerra con México y que se había opuesto desde su puesto en el Congreso a la esclavitud. La propaganda del Sur le tachaba como “Honest Ape”. Carolina del Sur se escindió de la Unión el 20 de diciembre de 1860 le siguieron Mississippi, Florida, Alabama, Georgia y Luisiana.

A principios de Febrero de 1861 en Montgomery, Alabama, los representantes de los estados secesionados se reunieron para crear una nueva nación, los estados Confederados de América. La Constitución provisional adoptada era similar en líneas generales a la de los Estados Unidos, pero permitía la esclavitud, prohibía el comercio de esclavos con África, aunque permitía la Trata entre los Estados. Los Estados del Sur se separaban, según ellos, por los agravios que el Norte producía entorno a la cuestión de la esclavitud. La historiografía posterior ha considerado la Secesión como un error, pues sureños y demócratas unidos, tenían mayoría en ambas cámaras, con lo cual Lincoln no podía hacer nada sin el consentimiento del Congreso, entre ellas la principal la esclavitud.

Buchanan tenía tanto poder para defender la propiedad federal y gravar con impuestos federales a los Estados que obstruían la ley federal, pero simplemente se limitó a regañarles. Entre tanto la deserción de funcionarios federales a filas secesionistas estaban dejando vacío el entorno político de Washington.

La guerra era evitable, si Lincoln simplemente hubiera aceptado la Secesión y se hubiera contentado por ellos. Pero la cohabitación de ambas naciones hubiera sido imposible. ¿Qué hubiera pasado con los esclavos fugitivos? Sí la Unión reconociera el derecho de la Secesión, ¿qué pasaría en el futuro con otros Estados descontentos? Los intentos de conciliación en la “Comisión de paz o de la concordia” fracasaron, incluso hubo condiciones por parte republicana, como aceptar a Nuevo México como Estado esclavista.

El hombre elegido para liderar la Confederación será Jefferson Davis, antiguo Secretario de Guerra. Un mes más tarde, Texas se unía a los secesionistas. Más por deseo de defensa de los estados secesionados que de atacar al Norte, Davis llama a filas, pidiendo una leva de 100.000 voluntarios. Como parte del plan de defensa, la Confederación se apoderó de los arsenales federales, las instalaciones militares, oficinas postales y de aduanas dentro del Sur. Desde el punto de vista del Sur, la jurisdicción de esos lugares pasaba, con la secesión, a los estados, y su retención por parte del gobierno federal equivalía a un acto de guerra.

Fuerte Sumter en la bahía de Charleston no se rindió a los hombres del Sur. Cuando Lincoln anunció su intención de enviar refuerzos, los Confederados comprendieron que debían utilizar la fuerza. A las 4.30 de la madrugada, del día 12 de Abril un cañón sudista disparó el primer tiro de la Guerra Civil Americana. La Confederación fue la agresora, como Lincoln pretendía. Como había dicho en su discurso de posesión, ahora tenía justificación para llamar a la movilización de voluntarios:

“…En vuestras manos, mis descontentos paisanos, y no en las mías, descansa la posibilidad trascendental de una guerra civil. No puede existir conflicto sin que vosotros seáis los agresores…”

Esta medida motivo que estados indecisos como Arkansas, Carolina del Norte, Tennessee, y Virginia optaran por su inclusión en la Confederación. Pero no todos los estados esclavistas formaron parte de la Confederación, así nos encontramos los llamados fronterizos: Maryland, Kentucky y Missouri, que se mantuvieron en la Unión, así como una parte de Virginia (Occidental) que se desligó de Virginia para mantener su lealtad a Washington. La votación por la secesión de Virginia supuso una victoria pírrica por parte de los secesionistas. Los condados occidentales fueron votantes mayoritarios de Bell, de ahí que apostaran por permanecer en la Unión. Formaron un gobierno provisional y en 1863 fueron admitidos en la Unión como el nuevo estado de Virginia Occidental.

En algunos Estados todavía indecisos se vivieron escenas de guerra civil interestatal para posicionarse de un bando u otro. Como fue el caso de Missouri y California. En el estado del Pacífico hubo luchas armadas entre ambos bandos, al final la victoria fue para los Unionistas. De todas formas California era un Estado lejano para ayudar a la Unión, sí bien su ayuda pecuniaria fue muy estimada.

Vida y Magnicidio de Abraham Lincoln

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Samurai – Las Siete Reglas del Samurai

Siempre ha habido un marcado interés por conocer todo lo concerniente a la vida e ideas de aquellos guerreros legendarios del antiguo Japón, cuyo espíritu, en alguna medida, aún vive en el moderno país del sol naciente. Muchas veces se habla del “alma del Japón” como de algo casi equivalente al espíritu de sustentación de los llamados samuráis. Los shogunes eran generales que actuaban como dictadores y los “samuráis” eran caballeros japoneses. Ambos dominaron Japón durante cerca de siete siglos, a partir del siglo X.

Historia: La edad media en Occidente está perfectamente definida por los historiados y como sabemos comienza con la caída del imperio romano de occidente hasta la toma de Constantinopla por los turcos en 1453, pero en Oriente (China, Japón) esta etapa esto no esta tan definido. Para el caso de  Japón, se podría decir que la edad media comienza con el periodo Kamakura, en el 1185, y termina con la Restauración Meiji , hacia el 1868.

La familia Fujiwara tuvo el poder en Japón durante trescientos años desde el siglo IX. Sin embargo, su influencia se desvaneció cuando dejaron de tener hijas, tradicionalmente destinadas a ser las esposas del emperador.

Durante algún tiempo, gobernaron el país algunos de los antiguos emperadores. Entonces el clan Taira asumió brevemente el poder hasta que un clan rival, el Minamoto, se reunió bajo el mando de Minamoto Yoritomo y se hizo con el poder. Yoritomo asumió el titulo de “sei-i dai shogun”, que significa «gran general conquistador de bárbaros». En 1192, fundó el shogunato Kamakura, a través del cual gobernó Japón desde su estado, Kamakura, cerca de Edo (Tokio). Este período termina en 1333 cuando Ashikaga Takauji tomo el poder.

Durante el inicio de este período hubo permanente luchas y guerras entre regiones hasta que dos clanes muy poderosos se enfrentaron en forma definitiva:Minamoto y Taira. Minamoto Yorimoto tomo Kyoto, trasladó la capital de Kyoto a Kamakura, recibió plenos poderes y con los cuales Minamoto estableció un gobierno militar, o Bakufu. Así fue como comenzó el tiempo de los shogunes, y en concreto el Shogunato Kamakura.

Minamoto Yoritomo (1147-1199) fue un ambicioso noble que encontró su oportunidad en el caos que siguió a la caída del poder de los Fujiwara. Yoritomo aplastó sin piedad a sus enemigos, incluyendo a muchos miembros de su propia familia.

El sistema de gobierno japonés era muy complejo. El emperador era una figura ceremonial a la cual todos tenían que reverenciar pero quien tenía el verdadero poder era el shogún. Los regentes de los emperadores y de los shogunes también tenían influencia como sucedía con los daimyos (grandes señores), que se enfrentaban por lograr una posición en la corte y que solían luchar por las tierras. Como resultado de esas enemistades, surgió una clase de guerreros, los llamados samuráis, que luchaban al servicio de unos u otros daimyos.

SAMURÁIS, CABALLEROS DE JAPÓN
Los samuráis eran caballeros que estaban preparados para luchar hasta la muerte por sus ares, a quienes juraban lealtad eterna. Al igual que los caballeros europeos, los samuráis creían en la verdad y el honor, y tenían un estricto código de conducta llamadobushido. Antes del combate, un samuráis gritaba su nombre y el de a antepasados, y alardeaba de sus hazañas heroicas. En la batalla, luchaba cuerpo a cuerpo, utilizando a veces dos espadas al mismo tiempo. Si era derrotado o capturado por sus enemigos, tenía que realizar un suicidio ritual (haraquiri) para salvaguardar su honor. A veces, la rivalidad de los samuráis era muy destructiva.

Los samurais eran los guerreros japoneses que pertenecían a la aristocracia militar, servían a un señor y seguían un código de honor conocido como Bushido. Cuando un samurai se quedaba sin señor, pasaba a ser un ronin (samurai sin señor). Los soldados de infantería (ashigaru) no eran considerados samurais.

En 1333, el clan Ashikaga derrocó al shogunato Kamakura y al emperador, nombrando a otro en su lugar. También nombró shogunes, esta vez en Kyoto. Sin embargo, los señores provocaban frecuentes luchas de samuráis y esta situación empeoró hasta que se desencadenó la guerra civil Onin (1467-1477) y Japón se dividió en cerca de cuatrocientos estados regidos por diversos clanes.

Los emperadores de Kyoto se vieron impotentes para impedir la situación y se empobrecieron. A pesar de estos hechos, crecieron el comercio y la cultura centrados en los estados de los daimyo, aunque para la gente del pueblo las guerras entre señores no generaron más que elevados impuestos, inseguridad y trastornos en su vida.   

Al igual que para los caballeros europeos y los guerreros musulmanes, la religión y la guerra estaban estrechamente unidas para los samuráis. Tardaban mucho tiempo en vestirse y en armarse para la batalla, y tenían regias estrictas acerca de la limpieza y los rituales.

BUSHIDO: Durante el siglo XII, el zen, una rama del budismo, se extendió desde China a Japón. Sus reglas, simples pero estrictas, eran seguidas por los samuráis. Los santuarios budistas, como el de a ilustración, también se construyeron al estilo chino. El Bushido procede del Budismo, Zen, Confucionismo, y Sintoísmo. La combinación de esas tres escuelas de pensamiento y religiones ha formado el código de los guerreros conocido como Bushido. El Bushido creó un modo de vida para mantener a una nación a través de sus tiempos mas problemáticos, a través de guerras civiles, desesperación e incertidumbre.

La Justicia es uno de los principales factores en el código del Samurai. Caminos torcidos y acciones injustas son consideradas denigrantes e inhumanas. Amor y Benevolencia son virtudes supremas y actos dignos de un príncipe. Los Samuráis siguen un ceremonial especifico cada día de su vida, así como en la guerra. Sinceridad y Honestidad son tan valoradas como sus vidas.

El Bushido o el “Camino del Guerrero” es el código de honor seguido por los samuráis. Básicamente se basaba en lealtad y honor hasta la muerte, si se perdía el honor había de recuperarse realizando senppuku (suicidio ritual). 

LAS SIETE REGLAS DEL SAMURAI

LOS SAMURÁIS EN BATALLA: Los samurais son guerreros desde el instante en que se transforman en samurais hasta el momento de su muerte, ellos no tienen miedo al peligro. El samurai utiliza la meditación como una herramienta para desembarazarse del miedo, la inseguridad y finalmente de los errores.

Son luchadores, expertos en las artes marciales. Tienen notable habilidad con el arco y la espada, y son también son grandes jinetes.  Son hombres que viven siguiendo el Bushido; es su modo de vida. La lealtad total del samurai es para su Emperador y para su Daimyo. Son honestos y de total confianza. Viven vidas frugales, sin intereses en la riqueza y cosas materiales, pero con gran interés en el orgullo y honor. Son hombres de valor verdadero. Los samuráis no temían a la muerte. Entablan batalla sin importar cuales sean las dificultades. Morir en la guerra reportará honor a su familia y a su señor. Los samurais prefieren luchar solos, uno contra otro.

Las batallas de los samuráis estaban sometidas a muchos rituales. Lo primero que hacían era rezar y adoptar una serie de poses (para parecer más fuertes), después emitían gritos y hacían ruido con sonajas y gongs con objeto de asustar al enemigo. Los samuráis, individualmente, podían combatir en duelos o concursos.

Las batallas parecían una danza o un juego de ajedrez ceremonial. Sin embargo, las guerras entre samuráis eran a muerte una vez que se entraba en batalla. Durante el periodo Ashikaga (1338-1573), gran parte de los enfrentamientos acabaron convirtiéndose en luchas sin sentido por el honor y por parcelas de tierra.

Belleza fatal La meticulosidad con la que se forjaban las espadas samuráis era comparable a la habilidad empleada para decorar tanto la empuñadura como la funda. Esta espada se prendía a la cintura; su funda es de laca decorada con símbolos de la familia y está envuelta en seda para protegerla, al igual que la empuñadura: en la base tiene un protector. Las primeras fundas eran simples placas circulares de hierro con una rendija para la hoja, pero se hicieron cada vez más refinadas, con diseños incrustados.

LAS ARMAS DE UN SAMURAI
El término samurai corresponde a la élite guerrera del Japón feudal. En la época de los shogunatos el rango de samurai se consolidó como un estado selecto déla sociedad. Las armas y armaduras que usaba eran símbolo de distinción y la manifestación de ser samurai. Es así como los forjadores de sables y los fabricantes de armaduras dedicaron su talento a la producción de estos objetos combinando . funcionalidad con belleza.
Pero para armar a un samurai se necesitaba más que un sable y un traje de metal. Parte de su equipo era psicológico y moral; se regían por un código de honor muy estricto, el bushido (la vía del guerrero) en el cual el valor y la lealtad eran fundamentales. El sable era considerado el alma del samurai. Existen varios tipos; entre ellos el kaiana (sable largo). wakishasi (sable mediano) y tanto (sable corto usado por las mujeres). El sable se usaba en el cinturón y era el símbolo distintivo del samurai.

casco samurai

Kabuto o casco japonés, tiene forma da domo y está compuesto de láminas remachadas entre sí, lo que le da una gran rigidez, liviandad y resistencia a los golpes del sable. Simboliza la valentía y honradez de su dueño.

El credo del samurai:
No tengo parientes, Yo hago que la tierra y el cielo lo sean.
No tengo hogar, Yo hago que el shintao lo sea.
No tengo poder divino, Yo hago de la honestidad mi poder divino.
No tengo medios, Yo hago mis medios de la docilidad.
No tengo poder mágico, Yo hago de mi personalidad mi poder mágico.
No tengo cuerpo, Yo hago del estoicismo mi cuerpo.
No tengo ojos, Yo hago del relámpago mis ojos.
No tengo oídos, Yo hago de mi sensibilidad mis oídos.
No tengo extremidades, Yo hago de la rapidez mis extremidades.
No tengo leyes, Yo hago de mi auto-defensa mis leyes.
No tengo estrategia, Yo hago de lo correcto para matar y de lo correcto para restituir la vida mi estrategia.
No tengo ideas, Yo hago de tomar la oportunidad de antemano mis ideas.
No tengo milagros, Yo hago de las leyes correctas mis milagros.
No tengo principios, Yo hago de la adaptabilidad a todas las circunstancias mis principios.
No tengo tácticas, Yo hago del vacío y la plenitud mis tácticas.
No tengo talento, Yo hago que mi astucia sea mi talento.
No tengo amigos, Yo hago de mi mente mi amiga.
No tengo enemigos, Yo hago del descuido mi enemigo.
No tengo armadura, Yo hago de la benevolencia mi armadura.
No tengo castillo, Yo hago de mi mente inamovible mi castillo.
No tengo espada, Yo hago de mi no mente mi espada.

Las batallas entabladas entre samurais se iniciaban al son de arcos y de gritos y se proseguían en medio de alardes y desafíos y semejaban un convencional torneo de esgrima. El samurai, equipado con una suntuosa armadura forrada de oro y plata, era un maestro en el manejo del arco y del sable—ese largo sable de combate que medía hasta cinco pies de largo; el sable corto estaba reservado para decapitar al adversario vencido o para hacerse el harakiri. Los sables forjados por los artesanos japoneses lian sido difícilmente superados.

Armas de un samurai:

Kozuka: cuchillo de 15 cm., afilado solo en un lado, se utilizaba generalmente para ser lanzado a la cabeza y el cuello del oponente.

Himagatana: daga de 25 cm.

Kubikiri: daga de 40 cm.

Tanto: pequeño cuchillo

Wakizashi: pequeña espada de entre 30 y 60 cm.

Katana: la espada característica del samurai

No-Dachi: una katana de gran tamaño que requería el uso de ambas manos para su manejo

Yumi: arco típico de los samuráis de a pie

Ashi-Kyu: arco grande de las tropas de a pie

Dai-Kyu: gran arco, más grande que el ashi-kyu, que era utilizado por la caballería samurai

Yari: lanza

Tetsubo: una especie de bastón hecho totalmente de metal

Tessen: abanico metálico que se utilizaba para la defensa y para dirigir a las tropas.

Insultos del Samurai:

Dekai guzo: Idiota.
Zurui chibi: Enano rastrero.
Kusatta Ningen: Individuo putrefacto.
Chikusho: Bestia grosera.
Dani: Sanguijuela o garrapata.
Onna tarashi: Petimetre.
Urenokori: Vieja desagradable.
¡Ojamamushi!: !Insecto molesto!
¡Kono yaro!: ¡Gusano insignificante!
Ojo-sama: Miembro ineficaz de otro clan, especialmente un bushi (literalmente “niña rica y mimada)

Maldiciones y otras expresiones.
¡Zakennayo!: Expresión general de rabia y frustración. Los Cangrejo la emplean mucho.
Cho-yube: Maldición, la fastidiamos.
Kuchi ni Chakku: ¡Callate!
¿Okesho wa doshitano, geisha-san?: ¿Donde tienes el maquillaje, geisha?
Rakki yaro: Bastardo afortunado.

En el siglo XVI el país se pacificó, y los samuráis ocuparon menos tiempo en la batalla, y se dedicaron a cultivar su propia tierra o, en otros casos, a administrar las tierras de sus señores feudales.

Las familias de los samuráis representaban un 6% de la población y se casaban entre sí para mantener la valorada estirpe. Las esposas de los guerreros debían infundir en sus hijos los ideales del bushido, pero el rigor del código y su disciplina eran tan severos que los deberes maternos no pudieron ser sencillos. Unos lamentos demuestran lo arduo de la vida de una mujer:

“Paso los días en llanto:
arduas, tan arduas
son las penas de esta vida.
Mientras más se prolonga,
más pesan las penas.”

Desde el siglo XVI, los guerreros vivían lejos de las esposas, en los castillos y mansiones de sus jefes. Se les pagaba con arroz; las raciones de guerra eran de, más o menos, 1 Kg. diario de arroz crudo. El hábito de los guerreros de comer arroz, y tres veces al día en lugar de dos, se extendió a los campesinos que antes comían trigo o mijo.

Pacífico retiro
Al envejecer, algunos guerreros dejaban las armas e ingresaban a monasterios budistas. A partir del siglo XIV, el  Zen ganó muchos seguidores samuráis. La austeridad e indiferencia hacía la  muerte atrajeron  a los guerreros que encontraron en tal forma budista el rigor de la vida samurai, pero sin la violencia. El Zen enseñaba que la iluminación provenía de la intuición y la contemplación; los guerreros samurai que antes combatieron en feroces batallas, ahora pasaban largas horas en meditación.

Los jardines japoneses, con sus meticulosos arreglos de piedras, matorrales y puentes, se deben a la tradición Zen. La ceremonia del té, iniciada como un ritual Zen, se difundió en Japón en el siglo XV. Se realizaba en rústicos pabellones con pocos muebles, diseñados para inducir tranquilidad, y una elaborada etiqueta gobernaba la forma en que se usaban los utensilios, el té y el agua caliente. El samurai dejaba sus espadas a la entrada y se sentaba para conversar quedamente con los presentes. Cuando se le servía el tazón de té, lo tomaba con ambas manos, admiraba su textura y forma sencilla, y bebía tres sorbos.

EL FIN: La abolición de los privilegios de los samurai causó problemas sociales. En 1876-1877 hubo una rebelión de samurai liderada por Saigo Takamon. Los rebeldes samurai se enfrentaron con sus armas tradicionales al ejército del emperador, armado con tecnología bélica europea. Los samurai fueron completamente derrotados por el ejército nacional, murieron cerca de 20 mil de ellos. Este fracaso marcó el final de la era de losguerreros. Sin embargo, aunque actualmente los samurai no tienen ningún estatus oficial en Japón, losdescendientes de sus familias gozan de estima entre la población japonesa, especialmente la rural.

PARA SABER MAS…

LAS ANTIGUAS familias de samuráis vivían en mansiones fortificadas en la tierra correspondiente a su clan. Las mujeres de los samuráis debían obedecer a sus padres y a sus maridos del mismo modo que los guerreros acataban las órdenes de su señor.

LA MUJER DEL SAMURAI La mujer del samurai debía ser leal y obediente. Cuando sus maridos iban a la guerra, las mujeres tenían que administrar la casa. Tomoe Gozen fue una famosa esposa de samurai, que acompañó a su esposo a la batalla, pero fue una excepción. A pesar de las similitudes entre el código Bushido y el código de caballería europeo, el sitio de la mujer en ambos casos es muy diferente. En lugar de las bellas muchachas o las damas en dificultades de los códigos de caballería, las leyendas japonesas describen mujeres compañeras y leales.

LA “HISTORIA DE GENJI” Los emperadores de Japón vivían en Kyoto, lejos de los señores de la guerra. La vida en la corte era dulce y placentera. Una novela japonesa clásica es La historia de Genji (h. 1000), escrita por Murasaki Shikubu para deleite de la emperatriz Akiko. Describe los viajes y los amores de un joven príncipe. Poco se sabe acerca del autor, excepto que pertenecía a la noble familia de los Fujiwara.

CAMPESINOS
Hombres, mujeres y niños trabajaban en los campos. A los agricultores no se les permitía vestir seda ni beber sake (vino de arroz), lujos de los que sí disfrutaban sus amos, los samuráis. No obstante, los campesinos recibían el respeto de la sociedad ya que producían el alimento para todos.

COMERCIANTES
Los comerciantes gozaban de mayor consideración, aunque ningún samurai que se respetase podía interesarse siquiera por el comercio. Se consideraba impropio incluso que conocieran el valor de las monedas.

ARTESANOS
Los herreros gozaban de gran reputación en la sociedad de los samuráis, y los forjadores de espadas eran particularmente respetados. Estos artesanos debían seguir una serie de normas: ser solteros y vegetarianos, y usar ropas blancas durante su trabajo. Las magníficas armas que producían los forjadores se transformaban en reliquias con el paso de las generaciones.

LA CULTURA SAMURAI El código Bushido era un llamado a la perfección. Los samuráis debían ser tan sensibles ante una obra de arte como valerosos en la batalla. “Practica las artes de la paz con la mano izquierda, y las artes de la guerra con la mano derecha” se lee en el Bushido. Algunos samuráis fueron ilustres calígrafos y poetas. En tiempos de los shogunes Ashikaga, se desarrolló en gran medida esta vertiente pacífica de la vida del samurai.

Historia de Japón: Dinastía Tokugawa

Fuente Consultada:
Gran Enciclopedia de la Historia Sitio WEB www.usuarios.multimania.es
Historia del Mundo Grupo Z Multimedia DK

La Salud Infantil Principales causas de mortalidad en niños Mundial

La Salud Infantil Principales Causas de Mortalidad

“Cada año mueren más de tres millones de menores de cinco años por causas y afecciones relacionadas con el medio ambiente. El medio ambiente es, pues, uno de los factores que influyen de forma más decisiva en el tributo mundial de diez millones de defunciones infantiles anuales, y uno muy importante para la salud y el bienestar de las madres. Sólo la toma de conciencia de los gobiernos, la aplicación de acciones concretas en el campo de la educación preventiva y de la Medicina asistencial lograrán bajar estas estadísticas para lograr el mayor de los objetivos: la sonrisa saludable de un niño o de un adolescente”.(O.M.S)

En la clasificación Internacional de Enfermedades y bajo el código Z59.5 se menciona la pobreza extrema como causa primera de enfermedad y muerte en todo el mundo. En la niñez. La pobreza es el motivo de que miles de niños no reciban sus respectivas vacunas y de que millones de personas no tengan agua potable ni saneamiento ambiental.

Cada año mueren alrededor de 12 millones de niños menores de cinco años, la mayoría por causas que podrían prevenirse; en el tiempo que se tarda en leer este párrafo, en alguna parte del mundo ha muerto un niño.

Como para comprender el alcance de las desigualdades entre los países en vías de desarrollo y los desarrollados, baste decir que los pasajeros que vuelan desde el Japón hasta Uganda dejan el país que posee la expectativa de vida más alta del mundo, 79 años, y aterrizan en otro que tiene la más baja, con apenas 42 años.

No menos alarmantes son las cifras que hablan de la mortalidad infantil neonatal (defunciones de niños menores de un año), que oscila de 4 a 160 por cada 1.000 nacidos vivos, en especial cuando es la desnutrición una de sus principales causas; se estima que la carencia de micronutrientes afecta al 30% de la población mundial infantil que en 1990 no alcanzaba el peso o no mostraba una estatura acorde con su edad. No obstante, la acción de la OMS ha logrado reducir en 1,3 millones (respecto de 1985) el número de muertes de niños a causa de enfermedades que pueden prevenirse con la vacunación.

Las enfermedades diarreicas asociadas a problemas de agua potable, insuficiencia de saneamiento ambiental y a las prácticas inadecuadas de manipulación higiénica de los alimentos son causa de otros 3 millones de muertes anuales, una cada 10 segundos, de menores de cinco años en el mundo en vías de desarrollo, lo que muestra la fatal sinergia entre la pobreza y la ignorancia.

Principales causas de mortalidad de menores de cinco años relacionadas con el medio ambiente

  • La diarrea causa la muerte de unos 1,6 millones de niños por año, principalmente debido al agua contaminada y a un saneamiento deficiente.

  • La contaminación del aire en locales cerrados asociada a la utilización todavía generalizada de combustibles de biomasa causa la muerte de casi un millón de niños al año, principalmente por infecciones respiratorias agudas. Las madres, que se encargan de cocinar o permanecen próximas al fogón después de haber dado a luz, son quienes corren más riesgo de enfermedades respiratorias crónicas.

  • El paludismo, cuya amenaza se puede exacerbar como consecuencia de un manejo y un almacenamiento deficientes del agua, viviendas inadecuadas, deforestación y pérdida de biodiversidad, causa la muerte de aproximadamente un millón de menores de cinco años, principalmente en África.

  • Los traumatismos físicos no intencionales, que pueden estar relacionados con riesgos ambientales presentes en el hogar o la comunidad, causan la muerte de casi 300 000 niños por año; de ese total, 60 000 defunciones se atribuyen a ahogamiento, 40 000 a incendios, 16 000 a caídas, 16 000 a intoxicaciones, 50 000 a incidentes de tránsito y más de 100 000 a otros traumatismos no intencionales.


En la adolescencia. En el mundo existen alrededor de 2.300 millones de personas que representan más o menos a un 40% de la población mundial de menores de 20 años. Aunque los adolescentes y los adultos jóvenes se encuentran en buen estado de salud, son una franja vulnerable y de riesgo para la acción de las enfermedades sociales tales como la tuberculosis, las enfermedades de transmisión sexual (ETS) y el sida.

Las tasas más altas de ETS notificadas se aprecian en la franja que va de los 15 a los 24 años, afectando mucho más a los varones que a las mujeres, y en la mayoría de los casos se observa falta de conocimientos respecto del propio cuerpo y de los medios para protegerse frente a embarazos no deseados y a las enfermedades mencionadas; al mismo tiempo el sida afecta seriamente a la juventud, ya que el 60% de las infecciones en mujeres se observa antes de los 20 años.


La escolaridad colabora con la salud de los adolescentes, y la OMS afirma que el pizarrón y la tiza pueden ser tan eficaces para protegerla como los antibióticos y los anticonceptivos. Otros riesgos para la salud de los adolescentes se encuentran en el tabaco, el alcohol y las drogas, que se convierten en fuentes de deterioro progresivo, el cual genera gran preocupación en las autoridades sanitarias del mundo.

Fuente Consultada:
Educación Para La Salud Santillana Polimodal y Wikipedia