Adelantados y Gobernadores

Biografia de Martin Alonso Pinzon Explorador Español

Biografia de Martin Alonso Pinzon-Explorador Español

La empresa del descubrimiento de América— pese a la nacionalidad de Cristóbal Colón — fue una empresa castellana. El genovés halló en España un clima histórico propicio a las misiones ecuménicas y una preparación marítima esencial para las grandes aventuras oceánicas.

Alonso Pinzon Martin
Martín Alonso Pinzón ​ fue un navegante y explorador español, codescubridor de América. Navegó junto con Cristóbal Colón en su primer viaje al Nuevo Mundo, en 1492, como capitán de La Pinta. Martín Alonso nació en Palos de la Frontera, en el seno de una familia acomodada de marineros. Wikipedia
Fecha de nacimiento: 1441, Palos de la Frontera, España
Fallecimiento: 31 de marzo de 1493, Monasterio de La Rábida, La Rábida, España
Hermanos: Vicente Yáñez Pinzón, Francisco Martín Pinzón
Hijos: Arias Pérez Pinzón, Juan Pinzón, Catalina Pinzón, Mayor Pinzón, Leonor Pinzón
Padres: Mayor Vicente, Martín Pinzón

Sin referirnos a los lauros ganados por los catalanes en el Mediterráneo y en el Atlántico, las fachadas atlánticas de Castilla habían proporcionado desde el siglo XIV excelentes buques y atrevidos navegantes.

La marina cantábrica imperaba en los mares del Norte, mientras en los estuarios de la costa andaluza hervía el espíritu de descubrimiento, en contacto con los marinos mediterráneos y en noble emulación con los portugueses.

En esta zona hispánica nacieron los grandes auxiliares de Colón en el primer viaje trasatlántico, entre los cuales Martín Alonso Pinzón, figura destacada en el descubrimiento de América, tanto por la colaboración que prestó al almirante como por sus propios proyectos personales.

Miembro de una vieja estirpe de marinos de Palos de Moguer, en Huelva, donde nació hacia 1440, Martín Alonso dedicóse desde su juventud, con sus hermanos menores Francisco Martín y Vicente Yáñez, al tráfico y comercio marítimo.

Navegó por el Atlántico y el Mediterráneo, adquiriendo suma práctica en el arte de marear y reuniendo una fortuna no despreciable. Interesado por los descubrimientos lusos y por la fama de la existencia de islas y tierras más allá del Océano, Martín Alonso aprovechó un viaje a Italia para consultar una carta geográfica que se hallaba en la librería de Inocencio VIII en Roma.

Se ha aducido que este mapa fué el elemento esencial del descubrimiento de 1492. Aunque esta aseveración sea exagerada, puede afirmarse que Colón contaba con medios similares, y que, en todo caso, influyó grandemente en el apoyo que los Pinzones prestaron al descubridor para aprestar la armada de 1492.

Puesto en relación Martín Alonso con Cristóbal Colón por el padre Pérez, del convento de la Rábida, en un momento de desaliento para el genovés, celebraron varias conferencias a mediados de 1492.

No se sabe con certeza cuáles fueron las conclusiones a que llegaron, pero sí es cierto que Martín Alonso secundó los proyectos de Colón, no sólo ofreciéndole su auxilio material, sino el enorme crédito de que gozaba entre los marinos de Palos de Moguer.

En este momento, parece indudable que la acción ejercida por Martín Alonso fué decisiva para la organización de la empresa. Gracias a él, Colón pudo obtener un tercer buque, y substituir por otros mejores los dos primeros que había fletado.

Emprendida la navegación el 3 de agosto de 1492, Martín Alonso prestó relevantes servicios al almirante. El capitán de la Pinta, además de su pericia náutica, revelada en la reparación del timón de su carabela, contribuyó en dos momentos solemnes al feliz término de la empresa.

El primero, cuando se produjo el malestar de la marinería en la Santa María, que calmó con palabras de una energía sin igual; el segundo, cuando el 7 de octubre, no avistando tierra, aconsejó al almirante el cambio de rumbo hacia el suroeste., medida que debía llevar la flota colombina hacia las Lucayas y Guanáhaní.

En consecuencia, no son ciertas las reticencias de Colón sobre la intervención de Martín Alonso en el descontento de la tripulación de la Santa María, ni las imputaciones de desobediencia con que le calumnió desde las páginas de su Diario.

Estas imputaciones se ponen de manifiesto a raíz de la separación de la Pinta de las dos restantes carabelas el ai de noviembre de 1492. Colón atribuyó a Martín Alonso las peores intenciones, cuando en realidad el marino de Palos se le volvió a juntar el 6 de enero siguiente en la costa septentrional de la Española.

No parece que entre los dos personajes existiera mucha concordia, posiblemente debido al carácter en extremo receloso del almirante.

En el viaje de regreso, un temporal separó la Pinta de la Niña (14 de febrero), de modo que siguieron rumbos distintos. La Pinta navegó con sumas dificultades hasta el 4 de marzo, fecha en que avistó las costas de España y pudo refugiarse en el puerto de Bayona, de Galicia. En la misma fecha, Colón llegaba a Lisboa.

Desde Bayona, Martín Alonso dirigió un correo a las Reyes Católicos; pero éstos no quisieron recibirle sin ir acompañado por el almirante. Entonces puso proa a Palos, donde entró el 15 de marzo, el mismo día en que también Colón recalaba en este puerto.

Pero mientras el almirante se preparaba a gozar de la fama histórica, Martín Alonso, aquejado de grave enfermedad, era retenido en su lecho de muerte en Palos de Moguer. Murió a los pocos días, probablemente el 31 del mismo mes, sin que pudiera defender ante los Reyes Católicos y ante la Historia la parte esencial que tuvo en el descubrimiento del Nuevo Mundo.

fuente

La Imagen del Mundo A Través del Tiempo Viajes y Exploraciones

La Imagen del Mundo A Través del Tiempo
Viajes Comerciales y Exploraciones

La concepción del estatuto de la imagen del mundo, se debe principalmente, al cardenal Pedro Aliaco o Pierre d’Aylli, en su célebre obra Imago Mundi, tan consultada por Cristóbal Colón. Otros autores, antes que él, empezando por Herodoto, abordaron el mismo tema: la imagen geográfica de la tierra, y no pocos modernos han retomado ese asunto para presentarnos la visión del planeta en determinadas épocas o por ciertas personas.

Se trata, en todos los casos, de amplias investigaciones geográficas, útilísimas para hacernos comprender cómo se concebía las distancias y las más lejanas regiones en las viejas ciudades de Europa.

Este estudio fue muy amado en la Edad Media y, en realidad, en todos los tiempos. La Crónica de Nuremberg, de Martman Schedell, es un bello y gran ejemplo.

Los bestiarios de la Edad Media, los libros fantásticos de viajes, las continuas reediciones, ampliadas y puestas al día, de Ptolomeo y Estrabón, son imágenes del mundo al alcance de todas las manos.

El hombre siempre ha querido saber cómo era la tierra y lo ha sabido de muy diversas maneras.

La imagen del mundo que se tenía a través de Rábano Mauro no es la misma de Herodoto ni la de estos enciclopedistas, tan separados entre sí, es la de los cosmógrafos de los primeros años de América.

Su análisis termina por llevarnos a una pura historia de la geografía: una historia como, en verdad, aún no se ha hecho, con una abundancia enorme de documentos.

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Nosotros queremos apartarnos, momentáneamente, de esta concepción geográfica, material, de la imagen del mundo, para acercarnos a otra concepción, la espiritual o filosófica. Leo Frobenius ha tratado de penetrar en esta concepción en lo que se refiere a los pueblos primitivos de Europa y de África.

Sus estudios, en muchos aspectos aislados, están muy lejos de los que nosotros proponemos. Hace falta analizar la evolución de las concepciones que el hombre ha tenido de la tierra desde los tiempos de Grecia y de Roma hasta el gran siglo de los descubrimientos españoles tomando como centro al Occidente de Europa.

Este desarrollo nos mostrará la lenta preparación del descubrimiento de América y, sobre todo, cómo muchos conceptos antiguos y medievales se fueron trasladando, geográficamente y mentalmente, de unos extremos de la tierra a otros extremos.

https://historiaybiografias.com/archivos_varios3/ALEJA1.gifUn punto de partida puede ser la expedición de Alejandro el Grande, de Macedonia, hasta la India.

Americanistas modernos han querido ver en esta expedición una emigración de gente del Mediterráneo que pudo llegar hasta el Nuevo Mundo.

Tanta fantasía no entra en los estudios serios.

En teoría es fácil suponer que esa expedición abrió una ruta hacia el más lejano Oriente y comprobar, al mismo tiempo, que los vasos de la costa del Pacífico muestran rostros de tipo indiscutiblemente europeo; pero en la práctica todo esto es difícil de relacionar.

De lo que no existe duda es que la expedición de Alejandro dejó la lengua griega en no pocas partes de la India y el recuerdo de esta hazaña vivió largamente en el arte, en las leyendas y en la poesía de la Edad Media.

La expedición a la India de Alejandro el Grande es, en efecto, un lejano antecedente del descubrimiento de América, no sólo por el hecho cronológico y su dirección geográfica, sino porque representa, en la concepción del mundo que se tenía en los siglos medievales, un elemento de imaginación realmente portentoso.

Hablan de esta expedición poemas y leyendas y el pueblo la veía esculpida en tímpanos de iglesias y dibujada en preciosas miniaturas.

Es una penetración del Occidente en el Oriente que se torna legendaria y vive en los sueños y en la poesía como un viaje que, poco a poco, va adquiriendo contornos míticos.

Esta expedición es la máxima expresión mental de la expansión europea hacia el Este y las regiones fabulosas del Asia. Junto a ella hay otros viajes menores y otros relatos; pero todos palidecen frente a su grandeza.

El mundo medieval, al mismo tiempo, se concentra en su propio encierro. Las Cruzadas demuestran que la barrera que separa el Oriente del Occidente es infinita e infranqueable.

La mentalidad romana del mar nuestro se refleja en el concepto de encierro que tiene la vida en los siglos anteriores al gótico. No están en pugna la concepción de la caverna y la concepción del desierto.

https://historiaybiografias.com/archivos_varios3/cruzadas01.gifEstán, frente a frente, la autodefensa de las ciudades, de los castillos, de las iglesias, de las últimas casas, y la empresa heroica y ya mítica de lanzarse a la conquista de la India.

Téngase en cuenta que el gótico aún no ha aparecido y vivimos en pleno período románico. Ciudades chatas y amuralladas. Palacios y castillos rechonchos. Iglesias macizas, con torres casi cuadradas. Casas pequeñas, con frentes de tres y cuatro metros y habitaciones que casi parecen nichos.

Domina la idea del non plus ultra. La imagen del mundo, en este tiempo, es la del encierro y de la defensa, del peligro en derredor, con la tradición mítica de un hombre, que, en siglos remotos, marchó incansable y vencedor hasta el Oriente.

Alejandro está unido a la filosofía de Aristóteles, su maestro, y es el héroe modelo de los señores feudales que no logran imitarlo más que en sus sueños. En la obra de Quinto Curcio los poetas y artistas leían la historia del conquistador del Egipto y de Babilonia, del fundador de Alejandría y del héroe que había llegado al Indo.

En el siglo XII la historia de Alejandro tuvo otro relator, Arriano, que la difundió en monasterios y castillos. Su tradición era tan viva que, como dijimos, palpitaba en piedra en los pórticos de las iglesias.

Mil quinientos años dura su relato persistente en la imaginación de los pueblos europeos, desde mediados del siglo IV antes de Cristo hasta que encuentra otro hombre que revive su empresa de conquistar el Oriente. Este hombre es Francisco de Asís.

La época que podríamos llamar central de la Edad Media, en que la hazaña de Alejandro resucita con otro estilo, coincide con una imagen del mundo en cierto modo paralela a la del más grande conquistador de todos los tiempos. Europa, como la Grecia de Alejandro, vivía encerrada en su pequeñez.

Era necesario romper el cerco y avanzar hacia el Oriente. La filosofía tenía alas insuperables: Platón y Aristóteles, los presocráticos y Sócrates, en torno a Alejandro. Santo Tomás próximo a San Francisco. La gran arquitectura griega, de los templos sublimes, y la catedral gótica.

El gótico es la evolución inesperada del románico. Nace, inexplicablemente, en Santiago de Compostela, en el año 1100, y se extiende por los caminos de peregrinación.

Europa, en poco más de un siglo, se cubre de bellas y altas catedrales. Es la expansión hacia arriba. Las agujas que alcanzan al cielo, los campanarios, los cruceros obras de ángeles.

Expansión hacia el cielo y expansión hacia el Oriente. San Francisco, como un nuevo Alejandro, marcha a Egipto, y enseña a sus monjes el camino del Oriente.

Nadie había observado cómo el continuador de Alejandro, en la Edad Media, estaba encarnado en San Francisco y cómo la penetración que los compañeros de Alejandro, cuando llegaron al Indo, se negaron a realizar por temor a lo desconocido, la cumplieron, en forma perfecta, los humildes hermanos del santo de Asís e hicieron conocer a Europa, asombrada, las maravillas del Oriente que, hasta entonces, sólo se conocía por los relatos de la expedición inmortal de los Diez mil.

https://historiaybiografias.com/images/Marco0.gifLa concepción del mundo, en la Edad Media, oscila entre Alejandro y San Francisco.

Estos dos hombres abarcan mil quinientos años de vida y de sueños. La esperanza que se había reservado Alejandro halló su ejecutor en San Francisco. Después de San Francisco los caminos del Oriente se abrieron.

Raimundo Lulio metodizó las misiones y la propaganda de la fe.

Los misioneros ya no partieron ignorantes de las lenguas orientales, sino con su pleno dominio. Marco Polo representa la utilización práctica de esos viajes y del conocimiento de esas tierras.

Es, Marco Polo, el primer Cristóbal Colón.

Cumplida la esperanza de Alejandro, con San Francisco y con Polo, el mundo tuvo una imagen nueva para los hombres de Europa.

En todas las mentes se operaba el milagro de ver esfumarse las murallas que circundaban las ciudades y aparecer los caminos del sol. Surgieron las escuelas de cartógrafos. Los mapas son obras de arte.

En ellos figuran Europa y el Oriente con sus rutas jalonadas de caravanas, de camellos, de elefantes; sus ciudades con largas inscripciones que hablan de sus riquezas, y hasta llanuras misteriosas donde se dice que mora el Anticristo. Estos mapas muestran una imagen del mundo diferente a la que Europa tenía antes de San Francisco.

La Europa encerrada, con tierras inalcanzables en los antípodas, es una Europa abierta hacia el Oriente, con caminos infinitos, con tesoros que esperan conquistadores.

En un instante histórico han coincidido las peregrinaciones a Santiago de Compostela con las expediciones de San Francisco, de sus hermanos y de los Polo; la transformación de las iglesias con sus torres que alcanzan el cielo, y la filosofía tomista que explica la libertad del hombre.

Es el nacimiento de una nueva imagen del mundo que antecede, en dos siglos, el Renacimiento de una imagen pagana o un retorno al sensualismo. Esta nueva imagen, cosmopolita, ya infinita, se concentra en una enciclopedia de todos los conocimientos humanos y divinos que es, desde su aparición, la obra más leída y más admirada.

La Divina Comedia, expone la imagen de,un mundo con un carácter universal y es la primera que da a conocer una observación del español Pablo Orosio, del siglo V, que habría de tener una influencia inconmensurable en la historia de la conquista, de la tierra por el hombre.

Dice Dante que Orosio escribió que se puede ir, en un solo viaje, a través del Océano, desde Cádiz hasta las bocas del Ganges. Orosio, español, fue el primer enciclopedista que trazó el itinerario del viaje de Colón. Lo hizo mil años antes del descubrimiento de América.

La afirmación de Orosio. divulgada por Dante, completó la imagen premoderna del mundo.

En efecto: con Dante se comprende cuan errados estuvieron los hombres de Alejandro que no quisieron ir más allá del Indo; se comprende la visión de San Francisco cuando concibió a sus hermanos en las más remotas tierras del Oriente; se comprende a Marco Polo gobernador en la China, y se comprende, sobre todo, a Platón, el primer hombre que sostuvo que la tierra es redonda.

Todo esto se comprende y se complementa porque, con la afirmación de Orosio, de que se puede ir en un solo viaje, a través del Océano, desde Cádiz hasta el Ganges, el mundo es visto con una visión nueva. El hombre ahora sabe que la tierra es conquistable y puede lanzarse, audazmente y seguramente, a su conquista.

El hombre, con Dante, ya no ve el mundo como Alejandro o los hombres de Alejandro, que se negaron a seguir avanzando en el Oriente inexplorado, y no le ve tampoco como los hermanos de San Francisco o como los Polo, que supieron de las luchas de chinos y japoneses por su dominio en el más lejano Oriente. El hombre, después de Dante, tiene del mundo la imagen de su redondez, de la posibilidad de unir, en un solo viaje, Europa y Asia. Piensa en este viaje y, en sus creaciones poéticas, lo da como realizado. Esta imagen del mundo es lo que hace hablar a Petrarca, a Pulci y a otros poetas de los castillos e imperios que hay al otro lado de la tierra.

https://historiaybiografias.com/images/colon.jpgLa imagen del mundo es completa con Dante y después de Dante. Sólo falta averiguar cuántos kilómetros tiene el mar para cruzarlo. El viaje de Elcano es realizado, cerebralmente, siglos antes del marino de Guetaría. Vuelven a polemizar los griegos que midieron el mundo: Eratóstenes, Estrabón y Ptolomeo. Diez mil kilómetros de diferencia.

Es lo que discuten, en Valladolid y otras ciudades, un marino de Génova, envuelto en una capa raída y pobre, y unos sabios españoles. Los sabios, como tales, están en lo cierto; el mundo tiene, como decía Eratóstenes, siglos antes de Cristo, cuarenta mil kilómetros de circunferencia, y no treinta mil como sostiene Colón.

La imagen del mundo es la misma desde Dante hasta Colón. Frente a esta imagen, que no varía en más de dos siglos, un hombre —Colón— tiene un proyecto; hacer el viaje que indicó Orosio: unir el puerto de Cádiz con las bocas del Ganges (han pasado mil años entre Orosio y Colón), y una mujer —Isabel la Católica— tiene otro proyecto: aprovechar ese viaje para encerrar a los infieles entre el Oriente y el Occidente (han pasado mil días entre el primer encuentro de Colón e Isabel y el comienzo de la expedición).

Una misma imagen del mundo en los ojos de un marino y en el cerebro de una reina dio a los hombres el dominio de la tierra.

América es un encuentro inesperado en la imagen del mundo. Estaba ahí, inmensa en medio del Océano, del camino señalado por Orosio y que iba a cruzar Colón. Los hombres de Escandinavia tocaban su costa desde el año mil. Los pescadores de Vasconia llegaban a sus bancos de pesca desde un siglo antes de Colón; pero nadie la veía. Los navegantes portugueses clandestinos creían que se trataba de islas perdidas en la ruta de Europa-Asia.

Seres humanos poblaban América desde hace más de diez mil años. El carbono 14 fija esta cifra como mínimo ; pero no puede decir cuál es el máximo. Tal vez habían cruzado el Estrecho de Bering o navegado a través del Pacífico desde veinte a treinta mil años antes. No sabían que nadie lo sabía. Hoy no podemos imaginar cuál era su imagen del mundo.

La historia, como todas las ciencias, ignora infinitamente más de lo que conoce. ¿Habrán seguido otros griegos la ruta de Alejandro, a través del Asia, hasta América? Sueños de eruditos modernos. ¿Y los rostros de hombres europeos en las cerámicas prehistóricas del Perú ? ¿Habrá llegado alguna tribu perdida de Israel? Fantasías de rabinos olvidados. Los hombres corrieron polla tierra cuando la imagen del mundo era para ellos un continuo más allá. Habían rodeado la tierra, como miles de Elcanos, y no lo sabían.

Cuando la tierra los hizo prisioneros de su pequenez creyeron haberla conquistado. Y comenzó una nueva imagen del mundo: la imagen del odio, porque la otra imagen, la que atrajo a Alejandro e hizo esculpir su historia en las iglesias de la Edad Media; la que movió a San Francisco e hizo soñar con el Oriente, y la que inspiró a Dante y trajo la aparición de América, había desaparecido para siempre, matada por los hombres cuando conquistaron todos los horizontes.

Fuente Consultada:Revista Geográfica Americana -El Mundo en su Casa- Nota de Enrique de Gandía – Revista Nº242 Año XXIII –

Historia de los Primeros Vuelos Polares Resumen

Historia de los Primeros Vuelos Polares

Por lo que respecta al Polo Norte son tres los vuelos realizados de 1926 a 1928. El 9 de mayo de 1926, el comandante norteamericano Richard Evelyn Byrd, que ya contaba en su haber con una exploración aérea de diez mil kilómetros sobre la Groenlandia (1925), se elevó en un aparato «Fokkeh», acompañado del piloto Floyd Bennett, en Kingsbay (Spitzberg), pasó sobre el Polo Norte y regresó al punto de partida al cabo de quince horas y media de vuelo, habiendo recorrido dos mil kilómetros.

Dos días después, Roald Amundsen, que había fracasado en su intento de llegar al Polo Norte en aeroplano el año 1925, partió de la misma base que Byrd, con L. Ellsworth y Humberto Nobile en el dirigible Norge, de construcción italiana, cruzó el Polo y llegó a Teller (Alaska) en setenta y dos horas.

Dos años más tarde, en abril de 1928, Sir George Hubert Wilkins, con el teniente Eielson, franqueó en avión todo el océano Ártico desde Point Barrow (Alaska), punto de partida, hasta Svalgar, donde descendió después de cubrir cuatro mil kilómetros en veinte horas y media.

La última expedición al Polo Norte es la del general italiano Humberto Nobile. Salió de Spitzberg en el dirigible Italia en mayo de 1928, e hizo primero objeto de sus observaciones la Tierra de Francisco José, luego siguió derechamente al Norte, llegando al Polo el 24 de mayo. Al regreso, el dirigible quedó destruido, salvándose Nobile y la mayor parte de sus acompañantes tras una estancia de mes y medio en el hielo.

De Amundsen, que salió en avión en busca de los expedicionarios, no se ha tenido noticia alguna. Con estos vuelos, que han aportado importantes datos a la ciencia geográfica, se desvaneció la leyenda de la existencia de tierra en el extremo más septentrional del mundo, quedando el llamado «misterio del Norte» reducido a sus justos límites; a un punto variable e ideal de un mar cubierto de hielos.

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Roald Amundsen (1872-1928?) célebre explorador noruego, el primero en alcanzar el Polo Sur, hazaña que realizó en 1909.

Los vuelos polares han sido llevados a cabo por los ya citados Byrd y Wilkins, quienes se propusieron investigar el Antártico con medios superiores a los que les proporcionaron el éxito en el Ártico. El cinematógrafo ha reproducido la hazaña de Byrd, propagándola por todo el mundo.

Wilkins llegó a su base, en la isla Decepción, el 7 de noviembre de 1928, y unos quince días después hizo un magnífico vuelo sobre la tierra de Graham, descubriendo su naturaleza y algunas islas.

El comandante Byrd estableció su cuartel general en la Gran Barrera de Ros. Llamó a esta base Little América (Pequeña América) y ciertamente merecía tal nombre, pues era un verdadero pueblo en miniatura, enterrado en el hielo y provisto del mayor número posible de comodidades y adelantos modernos.

Byrd y los suyos hicieron muchas exploraciones a pie y en dos aeroplanos pequeños, que han aumentado el caudal de noticias que se poseen del Antartico. Por fin, el 28 de noviembre de 1929, en vista del buen tiempo, el audaz explorador emprendió el vuelo en el gran trimotor Floyd Bennett que había llevado especialmente para este fin, llegó al Polo Sur y regresó a la pequeña América en diecinueve horas escasas. Le acompañaron el piloto Bernt Balchen, el capitán Mac-Kinley y Harold Jane.

No terminaremos este pasaje sin mencionar la tentativa de llegar al Polo Norte en globo libre puesta en práctica en 1897 por el ingeniero sueco Salomón Augusto Andrée; en 11 de julio de dicho año, acompañado de sus compatriotas Frankel y Strindberg se elevó desde Spitzberg, en un globo de 500 metros cúbicos de capacidad, sin que de su viaje se volvieran a tener noticias pues sólo se hallaron algunas boyas arrojadas por ellos.

El globo contaba con dispositivos que, a juicio de sus proyectantes, podían permitirle ciertas modificaciones en la dirección de sus rumbos.

Treinta y tres años después (en agosto de 1930), en un gran deshielo habido en Spitzberg, que dejó al descubierto grandes espacios, se halló el último campamento de Andrée, apareciendo la tienda en que se refugiaron, sus utensilios y estufa, el cadáver de Andrée perfectamente conservado y un cuaderno de memorias bastante estropeado por la acción de la intemperie.

Al parecer la muerte sobrevino al aeronauta por la inanición y frío y el globo hubo de descender a causa del peso del hielo formado sobre su envoltura.

Intencionadamente silenciamos las últimas expediciones al Polo Norte y al Polo Sur, pues los motivos científicos que las motivaron están por encima del propósito de este post y, por otra parte, los adelantos modernos permiten la estancia de campamentos durante largos períodos con cierta comodidad sin interés para consignarlo aquí.

Vida de Juan de la Cosa Cartógrafo y Navegante Español

BIOGRAFÍA DE JUAN DE LA COSA
Cartógrafo y Navegante Español

Juan de la Cosa fue, además de gran navegante, de acuerdo con la tradición de su familia, uno de los más destacados cartógrafos de su época. La cartografía es la ciencia de la confección de mapas y cartas marinas, y a esta ciencia aportó Juan de la Cosa trabajos de gran riqueza documental, como veremos más adelante.Podemos decir que el nombre de Juan de la Cosa ha pasado a la posteridad sobre todo, por su Carta de Marear o Mapamundi realizado en el Puerto de Santa María en 1500.

Descubridor nato, para quien era un placer vivir sobre la cubierta de una nave, tomar la altura del sol y anotar una nueva isla en las páginas de su diario, Juan de la Cosa es uno de los grandes pilotos y cosmógrafos de la primera época del descubrimiento de América.

De espíritu realista y ponderado, profundo conocedor de las cosas del mar, como heredero de la tradición náutica norteña, destaca al lado de Colón, como el hombre práctico que no se deja seducir por una ilusión y sólo acepta la realidad misma de los hechos.

Así era Juan De La Cosa quien identificó por vez primera la isla de Cuba, pese a las protestas de su  gran almirante.

Este  marino español nació, hacia el año 1449, en la villa de Santoña, que entonces se denominaba Santa María del Puerto, en la provincia Santander.

Pertenecía a una familia de, marineros, por lo que no es de extrañar que, desde edad muy temprana, se sintiera atraído por las empresas de navegación.

Con el tiempo llegó a poseer su propia nave, «La Gallega», con la que realizó varias exploraciones en la costa atlántica de África.

Juan de la Cosa

Juan de la Cosa (c. 1449-1510), marino, conquistador y cartógrafo español. Nacido en Santoña (Cantabria), debió adquirir su experiencia como navegante en el mar Cantábrico y realizó varias travesías recorriendo la costa occidental de África.

Su prestigio de navegante serio y conocedor del Atlántico llegó a oídos de Cristóbal Colón, quien se disponía a emprender la gran aventura que lo llevaría al descubrimiento de América.

Ambos navegantes entraron en conversaciones, y, con su nuevo nombre de «Santa María», «La Gallega» pasó a formar parte de la expedición colombina, teniendo como maestre a Juan de la Cosa.

Tras este memorable viaje, Juan de la Cosa efectuó otros seis al Nuevo Continente. Su segunda expedición coincidió con el segundo viaje de Colón.

Iba en calidad de piloto mayor, con la misión especial de trazar los mapas de las tierras visitadas.

Juan recogió gran cantidad de datos y trazó numerosos croquis de los lugares explorados (Dominica, Montserrat, San Juan de Puerto Rico, Guadalupe, etc.).

Al regresar de su tercer viaje —que había hecho como piloto mayor de Alonso de Ojeda— terminó su famoso mapamundi, en el que por primera vez, aparecía el continente americano: en el mapa se pueden apreciar con claridad las isla; de las Antillas y el litoral del continente, desde la Amazonia hasta Panamá.

La exactitud de la representación es tal. dado los conocimientos de la época, que la «carta de Juan de la Cosa» constituye una de las grandes obras de la historia de la ciencia cartográfica.

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Juan de la Cosa, gran navegante y prestigioso cartógrafo participó, como maestre de la «Santa María», en el descubrimiento de América.

En su cuarto viaje a América, efectuado en compañía de Rodrigo de Bastidas, exploró las costas de Venezuela, Colombia y Panamá. En 1504 inició su quinto viaje, con la misión de vigilar las incursiones portuguesas en las costas americanas.

Entre 1507 y 1509 realizó un sexto viaje, durante el cual siguió recogiendo datos para sus trabajos cartográficos.

El 10 de noviembre de 1509 emprendía Juan de la Cosa su séptimo viaje a América, y éste habría de ser el último que realizara el insigne navegante. Al llegar a Santo Domingo encontró a Juan de Ojeda, quien estaba próximo a partir hacia Tierra Firme.

La flotilla de De la Cosa se unió a la de Ojeda. Los expedicionarios desembarcaron en las costas de la actual Colombia, y se internaron con objeto de explorar las nuevas tierras.

A los pocos días los indígenas atacaron por sorpresa a los españoles, quienes, a pesar de oponer una tenaz resistencia, se vieron obligados a replegarse hacia sus naves. Juan de Ojeda logró salvarse, pero Juan de la Cosa fue acribillado por las flechas, tras prolongado y heroico combate.

La famosa «carta de Juan de la Cosa» puede ser contemplada, actualmente, por quienes visitan el Museo Naval de Madrid.

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Portulano de Juan de la Cosa: Los portulanos constituyeron, en la edad media, unas cartas marítimas fundamentales para la navegación. Reproducían, sobre pergaminos, los accidentes costeros y la ubicación de los puertos del mundo conocido, principalmente del Mediterráneo y de una parte del océano Atlántico. El marino y cartógrafo español Juan de la Cosa trazó varios de estos portulanos, a partir de sus viajes transoceánicos.

Fuente Consultada:
LO SE TODO Tomo V Editorial CODEX – Los Grandes Navegantes –

Biografía de Americo Vespucio Su Descubrimiento y Viajes Maritimos

Biografía de Américo Vespucio
Navegante y Explorador de América

Seguramente es Florencia una ciudad privilegiada por la cantidad de sabios, artistas y poetas que nacieron o vivieron allí. A esa serie de personajes extraordinarios que se destacan en todos los campos del genio humano debemos añadir otro más.

Fue un hombre del Renacimiento, Américo Vespucio, quien dio su nombre al Nuevo Mundo. Este navegante y explorador italiano  exploró el Nuevo Mundo al servicio de los monarcas Isabel I y Fernando II respectivamente, (Reyes Católicos).

Entre 1499 y 1500 reconoció la parte septentrional de Sudamérica. Al año siguiente, pasó a navegar a las órdenes del rey de Portugal; en este nuevo viaje llegó hasta las proximidades del actual estrecho de Magallanes y descubrió que esas tierras no formaban parte de Asia, sino que se trataba de un nuevo continente.

Nació en el año 1454; su familia estaba vinculada a la nobleza y recibió esmerada instrucción. Se afirma que, en su juventud, conoció al astrónomo florentino Toscanelli Del Pozzo (1397-1482), quien había informado a Alfonso V, rey de Portugal, y a Colón, sobre un plan para llegar, por el oeste, a las Indias que él suponía alejadas de Europa no más de 120 grados.

A temprana edad se inició en el comercio y le fue encomendada por los Médicis la realización de algunas operaciones bancarias. En 1492 estuvo al servicio del florentino Giannetto Berardi, establecido en España donde recibía directamente los productos procedentes de las «tierras de las especias».

La península ibérica vivía entonces años de euforia. De la Escuela de Náutica de Sagres, fundada por Enrique el Navegante cerca del cabo San Vicente, habían egresado Fernando Po que consiguió alcanzar el Ecuador, y Bartolomé Díaz, descubridor del Cabo meridional de África y por tanto de una ruta desconocida para llegar a las Indias.

Americo Vespucio

Americo Vespucci (1454-1512). El florentino Vespuccio escribió sobre su viaje de 1499 a Venezuela y varios lugares situados al sur, pero Martin Waldseemüller (nacido hacia 1470 y muerto en 1518) clérigo que habitaba en el nordeste de Francia, fue quien puso el  nombre del navegante al Nuevo Mundo. En un librito titulado Cosmographiae Introductio (Introducción a la cosmografía).  Waldseemüller divulgó la idea de que había una cuarta región del  mundo, además de Europa, Asia y África, y llamó América al continente, como tributo latinizado a Vespucci. El nombre prendió y otros cartógrafos llamaron al continente Suramérica, empleando el nombre de Vespucci también para América del Norte.

Pero el brillo de esas glorias disminuía desde que un navegante genovés, Cristóbal Colón, buscando el oriente por la ruta del oeste, había llegado a una tierra nueva que algunos consideraron como el extraño país de Cipango. cuyos fabulosos tesoros habían sido descriptos por Marco Polo.

Un hombre osado hasta la temeridad, un navegante a quien no amedrentó ninguna dificultad, un visionario, había cumplido una travesía de 70 días por mares desconocidos y. . . el descubrimiento de una tierra nunca hollada por los europeos fue al cabo la recompensa a su valor.

El relato de esa extraordinaria aventura llenó de entusiasmo al joven Vespucio. La pasión científica cultivada durante su adolescencia y luego acallada por el trajín del comercio, se despertó más avasalladora que nunca.

Decidió, por lo tanto, perfeccionarse en las ciencias náuticas y quiso conocer detalladamente toda la historia del periplo colombino.

Muerto Berardi, Vespucio hubo de cuidar los preparativos de la tercera expedición del ilustre genovés, y por ende ponerse al tanto de los convenios concluidos entre España y Portugal sobre la partición de los nuevos territorios.

La difusión de la noticia afirmando que se había llegado al oriente navegando hacia el oeste había alarmado a los portugueses que temieron perder el fruto de largos años de búsqueda y de exploraciones. En salvaguardia de sus intereses habían entablado negociaciones con España, sometiendo el litigio al arbitraje del papa Alejandro VI.

Éste falló trazando una línea de demarcación (1403) de norte a sur que pasaba a 100 leguas a lo largo de las Azores. El laudo papal establecía que las tierras descubiertas o a descubrir al este de esa línea fueran portuguesas, y españolas las tierras del oeste.

En 1497, Vespucio participó en una expedición que tal vez llegó hasta la bahía de Campeche y al cabo Hatteras. Pero no era aún la esperada «ocasión».

Ésta se le presentó en 1499. El capitán español Alonso de Hojeda, bajo la protección del obispo Rodríguez de Fonseca, preparó una expedición que no debía recorrer la ruta «oficial» o sea la de Colón. Hojeda y su compañero Juan de La Cosa no eran los socios ideales para un hombre como Vespucio, audaz pero previsor, honrado a carta cabal y muy minucioso en todos sus actos.

La Cosa y más aún Hojeda, eran aventureros animados por el afán de lucro y no por la pasión científica y desinteresada; eran hombres, como se pudo comprobar más tarde, que no titubeaban en cometer toda clase de malversaciones y atribuirse también méritos ajenos.

Todo lo cual no fue obstáculo para la participación de Vespucio: no sabemos a ciencia cierta si en calidad de piloto, de oficial, o de cosmógrafo.

Pero sí sabemos con seguridad que contribuyó ampliamente a los gastos de la expedición. En un amanecer límpido y sereno del 14 de mayo de 1499, feliz presagio de una travesía apacible, cuatro carabelas partieron de Cádiz.

Cruzaron el océano sin mayores dificultades, con mar calmo y cielo despejado; la tripulación se mostró disciplinada.

Colón había tardado 70 días en llegar al Nuevo Continente. Vespucio necesitó solamente 23. Todos los tripulas tes saludaron con júbilo la aparición de las nuevas tierra (esto aconteció a la altura de la actual Guayana francesa quedaron atónitos ante una vegetación cuya exuberancia no podía ser concebida por los europeos.

Pero la fase más difícil de la expedición no había em pezado aún. La Asunción y la Santa María, al mando de Vespucio, levaron anclas rumbo al sur, mientras que Hojeda y La Cosa, luego de intentar en vano disuadir al florentino, decidieron seguir rutas más seguras y se dirigieron hacia el norte.

Al cabo de unos días, los tripulantes comprobaron un extraño fenómeno: el agua del mar se había vuelto dulce… Siguieron, sin embargo, su ruta durante largas horas; el agua continuaba siendo dulce. Vespucio infirió, con justa razón, que debía encontrarse a poca distancia de la desembocadura de un enorme río de considerable caudal.

Tuvo asimismo la intuición de que la tierra costeada era muy extensa. Ningún explorador había proporcionado la menor indicación sobre un curso de agua tan importante.

Bajó con dos chalupas y, acompañado por hombres de su plena confianza, llegó hasta la costa, descubrió la desembocadura del río sospechado y se internó en las tierras, recorriendo una decena de millas.

Una nueva tierra se presentó a sus ojos deslumhrados. Una fauna extraordinaria poblaba las orillas; contemplaron árboles antes nunca vistos mientras bandadas de pájaros maravillosos cruzaban el espacio. Seis meses antes que Vicente Pinzón, Américo Vespucio había descubierto el Amazonas.

Otras sorpresas le estaban reservadas pues, luego de costear el Brasil actual hasta el cabo San Roque, tuvo, al desembarcar, la intuición de que esa tierra que se prolongaba mucho más allá, no podía pertenecer al continente asiático.

Después de esa primera expedición y para no cruzar la línea divisoria confirmada en 1494 por el tratado de Tordesillas, se dirigió hacia Santo Domingo donde lo esperaban las dos carabelas de Hojeda. Mas no descuidó explorar el golfo de Paria, Venezuela y Colombia.

En junio del año 1500, Américo Vespucio regresó a España donde fue recibido calurosamente.

La empresa de Vespucio había empañado el brillo de los extraordinarios viajes de Colón. Era obvio que sus descubrimientos revestían gran importancia, pero interesaban más a Portugal que a España, y por lo tanto no titubeó en ofrecer sus servicios a Manuel I, rey de Portugal, tanto más cuanto que éste había manifestado su deseo de organizar una expedición que llegara al Asia siguiendo las costas del Nuevo Continente.

Entre los grandes navegantes de la época, Vespucio era el más calificado para encabezar la nueva hazaña proyectada por el rey lusitano. A sus innegables cualidades de hombre de mar, sumaba los conocimientos adquiridos en sus precedentes viajes.

La empresa se preparó con el mayor cuidado. Zarpó de Lisboa en mayo de 1501, con mar y vientos favorables, y, luego de dejar atrás el cabo San Roque, prosiguió su ruta unas 3.200 millas más allá del límite que se había fijado.

Cumplió numerosas escalas para estudiar la costa que presentaba por doquier motivos para observaciones interesantes, tanto por su flora como por su fauna, y por las costumbres extrañas de sus habitantes.

Todo lo cual confirmó la hipótesis formulada en ocasión de su primer viaje, de que la tierra abordada era desconocida. Entusiasmado con su descubrimiento quiso ampliar la exploración hasta donde le permitieran sus barcos y tripulaciones.

Así llegó quince años antes que Magallanes a las proximidades del estrecho que separa Tierra del Fuego del Continente.

El 22 de julio de 1502 regresó a Lisboa sin que ningún accidente grave hubiese perturbado su magnífico periplo.

Las tripulaciones  permanecieron   leales durante toda la larga travesía. las naves resistieron magníficamente y ninguna tormenta de importancia había alterado sus planes. En 1508, la Corona de España le confirió el más grande honor nombrándolo piloto mayor.

Los sabios del mundo decidieron unánimemente, siete años antes de su fallecimiento ocurrido en 1512, conferir el nombre de América a las tierras del Nuevo Mundo.

Con este justo homenaje, Américo Vespucio pasó a la inmortalidad. Sin embargo, esa designación fue criticada, pues la opinión pública deseaba que el Nuevo Continente llevara el nombre de Colombia en homenaje a Colón.

El más antiguo mapa de América fue diseñado en el año 1500 por Juan de La Cosa; éste había sido compañero de Colón en sus dos primeros viajes, continuando luego junto a Américo Vespucio.

Fuente Consultada:
LO SE TODO Tomo IV Editorial Larousse – Americo Vespuccio –
Enciclopedia Electrónica ENCARTA Microsoft

Influencia de España en el Estilo de Vida Argentino Resumen de Aportes

Aporte e Influencia de España en el Estilo de Vida Argentino

Primeros Europeos en el Territorio: Los conquistadores que llegaron al Río de la Plata o Asunción eran del sur de España (muchos de ellos descendientes de árabes y andaluces) y de origen humilde, distintos por cierto de los orgullosos vascos o castellanos que se consideraban españoles puros y, en muchos casos, pertenecían a familia de alto nivel social.

Pero los conquistadores no establecieron lo que consideramos familias en la actualidad, puesto que no solamente sus uniones duraban poco tiempo, sino que inclusive practicaban la poligamia porque los caciques tenían la costumbre de entregar sus hijas como prueba de amistad.

fundacion de buenos aires

Fundación de Buenos Aires

Recién en el siglo XVII se constituyen familias o grupos permanentes, como consecuencia de la creación de la propiedad privada y de ciertos privilegios económicos. Ya para entonces, sobre todo en Asunción, estos privilegios se otorgaron en gran parte a mestizos.

Esta situación cambió cuando las autoridades españolas resolvieron trasladar familias enteras desde la metrópoli. Se produjo así una separación de castas y pronto el mestizo ocupó una jerarquía social inferior al del español y del criollo que era hijo de padres españoles, pero nacido en América.

Por otra parte, a partir de esa época, los cargos públicos fueron ocupados por los españoles y en algunos casos por los criollos, pero fueron dejado de lado los mestizos.

El aporte hispánico al estilo de vida argentina:

Con la independencia de las colonias, esta situación no cambió ya que si bien al principio se estableció una neta separación entre el criollo y el español puro, cuando este último se adhirió a los principios de la Revolución, la tensión disminuyó y se estableció un equilibrio social. Es de notar que de cualquier manera la estructura de la familia criolla, sus costumbres y creencias eran prácticamente las mismas que la de la familia española.

Sin embargo, el ideario político de la revolución de Mayo sé encontraba inspirado en los de la Revolución Francesa partiendo del principió de la individualidad e igualdad de derechos, por lo cual no podía encontrarse de acuerdo con el régimen familiar trasplantado de las costumbres españolas.

A) EN LA LEGISLACIÓN
Su primer demostración de esa rebeldía estuvo presentada en la Asamblea del año 1813 al suprimirla esclavitud y la servidumbre indígena acordando a los naturales los mismos derechos políticos y aboliendo el mayorazgo y las vinculaciones.

No obstante, sólo fueron éstas las únicas normas dictadas qué se relacionaron con los derechos de familia y patrimoniales.

Por primera vez, el 13 de octubre de 1814, se menciona oficialmente un Ministerio de Menores, creándose los defensores de incapaces para lograr el amparo de éstos.

Quedan así sentadas las bases de un cambio total en la organización económica y jurídica de la familia, la cual deja de adoptar las características feudales que se basaban en el dominio inalienable de la tierra con el fin de adaptarse a las nuevas condiciones sociales y políticas.Pero sucede a ese deseo de independencia un período de anarquía que trae como consecuencia un desmembramiento de las distintas provincias, las cuales se dictan a sí mismo sus propias leyes y quedan bajo la dirección y mando de sus respectivos caudillos.

De esa época datan algunos documentos (uno de los cuales era una ley aprobada el 2 de enero de 1824 en Buenos Aires), en los cuales se habla de juicios de divorcio y nulidad de matrimonio, los que deberían ser juzgados por las autoridades civiles, con exclusión de las religiosas. En otros (una ley posterior al 20 de marzo de 1833) se otorgaban dispensas que autorizaban los matrimonios entre personas católicas y otras de credo diferente.

Luego de la Batalla de Caseros y en el período en que Buenos Aires se mantuvo separada de la Confederación, el centro más importante de la actividad legislativa se encontraba en dicha provincia.

Vélez Sarsfield, que intervino en muchas iniciativas legislativas en Buenos Aires fue el redactor del Código Civil e incorporó al mismo algunas de ellas con ligeras modificaciones y que son las que, actualmente, nos rigen.

La familia, en nuestro país continuó el esquema del hogar español, pero modificado por la convivencia obligada con la raza aborigen, lo que trajo como consecuencia una serie de matrimonios en los cuales se fusionaron o asimilaron las dos razas.

Por ello, es necesario recordar cuales eran los rasgos más salientes de la familia española para comprender el espíritu que animó a la formación de la familia en esa época, y que sirvió de base a la constitución de la sociedad colonial.

B)EN LA RELIGIÓN
En efecto, la familia española tenía un carácter esencialmente cristiano, con un gran respeto de la autoridad del jefe de la familia, que era, a su vez, padre y marido, y complementariamente también existía un fuerte arraigo patrimonial.

El matrimonio, unión de los cónyuges, era considerado un sacramento religioso que. se encontraba regido por leyes canónicas.

Los jefes y oficiales del movimiento que colonizó estas tierras tenían ascendiente feudal, lo cual determinó la institución del mayorazgo, con los efectos consiguientes sobre la intransmisibilidad de ciertos bienes.

La ley y la costumbre le otorgaban al padre un cúmulo de derechos tanto sobre sus hijos como sobre su mujer.

La incapacidad de los menores se extendía hasta los 25 años de edad y el padre podía oponerse, de manera absoluta, al matrimonio de sus hijos.

Pero, no obstante ese carácter patriarcal del matrimonio, la mujer era respetada dentro de su hogar, de conformidad con las normas de la moral cristiana, aun cuando desde el punto de vista legal se encontraba subordinada a su marido, al punto tal, que éste tenía el derecho de quitarle la vida si la sorprendía en un acto de adulterio. Esa amplitud de atribuciones que poseía el Jefe de la familia limitaba totalmente la intervención del Estado, cuyas leyes amparaban al hombre.

tabla de poblacion del virreinato

Prácticamente, los poderes públicos solamente influían en casos muy especiales con el ánimo de proteger a los elementos débiles, por e-emplo, la restitución de bienes a los menores en caso de malversación por parte de sus tutores o, para la inenajenabilidad de la dote de la mujer, como garantía real de las obligaciones impuestas al padre o marido.

C)  EN LA CULTURA
Indudablemente, si uno de los ideales básicos de nuestra nacionaldad consiste en aceptar un pasado común, no podemos ignorar que estructuralmente nuestro país es anterior a los albores de su existencia.

El 25 de mayo de 1810, si bien todavía no se constituyó como nación independiente, es el instante en que podemos considerar como el nacimiento de nuestra nacionalidad ya que a partir de allí, los hombres de esta tierra inician su pensamiento de país nuevo.

Pero esa nacionalidad, ese sentimiento particular de estar creando una nación, se va formando lentamente aún bajo el gobierno español. El criollo de 1810, si bien pensó independientemente de ese gobierno, no pudo dejar de lado la herencia cultural española, como tampoco los años de gobierno español pudieron eliminar la cultura americana.

Somos, pues, herederos de una cultura española, americana y de una cultura hispanóamericar (que está relacionada con las dos citadas), pero que tiene caracteres propios.

Es indudable que a su llegada los conquistadores españoles encontraron una cultura propia de los aborígenes.
Ellos, por su parte, también traían su aporte cultural, más desarrollado indudablemente, pero totalmente distinto de las formas indígenas.

D)    EN EL ARTE
En la población aborigen en esta parte de América, sólo se habían desarrollado, y en forma limitada, las artesanías relacionadas con la madera, el cuero, la cerámica, la cestería y en general lo que podemos llamar artesanías primarias.

La arquitectura por ejemplo, que había alcanzado gran desarrollo en Perú, México y América Central, prácticamente no existía en nuestro territorio porque la mayor parte de las tribus eran nómadas y sólo aquellas tribus que se afincaron construyeron viviendas permanentes, pero sin que pueda hablarse de un cierto estilo arquitectónico.

Por otra parte, no podemos hablar de una cultura aborigen general, porque las tribus vivían aisladas una de otra y se limitaban a producir la misma cantidad de productos que consumía, por lo que no había comercio entre los distintos grupos y, por supuesto, tampoco existían intercambios culturales apreciables.

E) EN LA LENGUA
Los españoles aportaron su idioma (que homogenizó las distintas lenguas indígenas y permitió que se entendieran con un lenguaje común), su cultura (que correspondía por la época a lo que se llama el renacimiento español), sus costumbres, etc.

Pero a todos esos elementos se sumó el aporte de las culturas indígenas que las corrientes pobladoras españolas trajeron desde Perú u otros centros desarrollados.

Hubo pues en el Río de la Plata varias influencias culturales: la aborigen (existente), la española (que llegaba desde Europa), y la española del norte, del este y del oeste (traída de América).

INFLUENCIA DEL NORTE: Los españoles que se habían establecido en el Alto Perú establecieron una ruta Hacia Córdoba a través de la Quebrada  de Humahuaca y transportaron   hacia  nuestro   territorio tres escuelas artísticas autóctonas: la de Lima, la de Quito y la de Cuzco.

Estas tres escuelas son influenciadas por la corriente renacentista de España, y sus obras se refinan, sin perder sus raíces autóctonas y adquieren sentido estético. Es decir, si antes el artista preparaba una cerámica que representaba a un caballo tal como él lo veía, ahora, con un nuevo sentido de la balleza, representa al mismo con líneas más delicadas, con una forma más refinada o simplemente deja de representar al caballo, pero mantiene la armonía que hacen hermosa la figura de un caballo.

Lo que sí hay algunos denominadores comunes, por ejemplo, las técnicas cerámicas que utilizaban e-ran muy semejantes y, como es característico del arte precolombino, tenían un sentido religioso o relacionado de alguna manera con la vida, la muerte y sus creencias.

La escuela cuzqueña es la que más absorbe la influencia española y desarrolla un arte mestizo (llamado también colonial) que combina los mejores elementos de las dos culturas. Es de notar que esta corriente cultural es. la que impone el tipo de construcciones formadas por piedras superpuestas sin argamasa.

CORRIENTE DEL ESTE.– Es la corriente inmigratoria cultural europea, es la cultura que viene desde Europa y, sobre todo, influencia a Buenos Aires, el puerto de destino y desde Buenos Aires, pero en medida limitada, al interior del Virreinato. Es por allí donde penetra la cultura del renacimiento español y es por allí donde penetra el pensamiento liberal que culminará én mayo de 1810.

Penetra a través de los Andes y se extiende por la zona oeste del país, fundamentalmente, en las provincias cuyanas. Dadas las dificultades geográficas provocadas, no solamente por el cruce de los Andes, sino también por las limitadas comunicaciones entre Cuyo y el resto del país, esta corriente influye poco sobre la cultura nacional.

CORRIENTE DEL NOROESTE.-
Las misiones guaraníticas se convirtieron en un gran centro cultural guaraní con la recibida de los pueblos del sur brasileño y la que aportaron los jesuítas. Esta corriente influyó sobre todo al litoral y dejó sus rastros en Córdoba y Buenos Aires.

INFLUENCIA DEL OESTE.– Es la corriente que salió de Chile y trajo algunos elementos de la cultura transandina. Esta influencia es muy pequeña porque los aborígenes de Chile estaban en condiciones muy semejantes a las de nuestro sur.

Fuente Consultadas:
Formación Moral y Cívica 2 Ciclo Básico César Reinaldo García y Apolinar Edgardo García

La Colonización en Norteamérica Virginia La Primera Colonia

También comenzó por un fracaso la primera tentativa de colonización inglesa en América del Norte. Este fracaso estaba relacionado con el conflicto que enfrentaba la España de Felipe II a la Inglaterra de Isabel I. Antes que la guerra abierta desembocara en el famoso desastre de la Armada Invencible (1588), corsarios como Hawkins y Drake atacaban a los galeones que transportaban el oro de las colonias españolas.

Sir Richard Hakluyt, gran cronista de las exploraciones, preconizaba el establecimiento de fuertes en la costa este de América, para servir de base contra las rutas marítimas de España. Sir Humphrey Gilbert obtuvo una autorización de la Reina para ocupar aquellos «países paganos que no fuesen aún posesiones de otros príncipes cristianos». Junto a las preocupaciones guerreras, la religión desempeñaba su papel: conversión de los paganos, nostalgia de un Edén, de una tierra virgen en la que nadie había vivido todavía.

El hermanastro de Sir Gilbert, Walter Raleigh, uno de los favoritos de Isabel, envió varios navios que descubrieron en 1584 la isla de Roanoke (en la costa de la actual Carolina del Norte). Después de la primera tentativa, más de cien colonos se instalaron en la isla bautizada con el nombre de Virginia en honor de la «reina virgen» (1587).

Walter Raleigh

Walter Raleigh

Cuatro años más tarde, no se encontró ni la huella de estos desgraciados, víctimas sin duda de las epidemias, del hambre y de las matanzas. Pero el sueño de Virginia perduraba tenaz: esta América del Norte subtropical podía ser un nuevo Eldorado.

En 1606, la Compañía de Londres, administrada por un Consejo de Virginia, empresa privada bajo intervención real, envió tres navios y ciento cuarenta y tres colonos. La flota entró en la bahía de Chesapeake, remontó un rió que fue bautizado con el nombre de James, en honor del Rey, así como el establecimiento de Jamestown.

La expedición tenía como finalidad construir una flota mercante, propagar la Biblia, comerciar y buscar oro. Se trataba, igualmente, de establecer una colonia protestante inglesa para oponerse a una expansión española hacia el Norte, a partir de Florida. Los primeros años fueros terribles y el jefe, John Smith, evitó un desastre gracias a su energía. En el año 1610, no quedaban más que sesenta supervivientes dispuestos a abandonar su empresa, cuando llegó una flota de refuerzo con un nuevo gobernador, Lord de la Warr.

John Smith

En 1612, John Rolfe, célebre por su matrimonio con Pocahontas, la hija de un jefe indio, plantó tabaco importado de las Antillas, pero los progresos fueron lentos, por falta de mano de obra, hasta que en 1629 se introdujeron los primeros esclavos negros.

Pocahontas

Pocahontas y su hijo

Al lado del gobernador, los colonos constituyeron una asamblea para que les representara. Pero fueron diezmados por una terrible matanza en 1622; dos años más tarde, la carta de la Compañía fue revocada y Virginia pasó a ser colonia real. Sin embargo, Virginia no era ya el único establecimiento inglés, pues el «Mayflower» había atracado, en septiembre de 1620, más al norte, en la bahía del Cabo Cod.

EL «MAYFLOWER» Y   LA COLONIA DE MASSACHUSSETS
Otra América va a nacer y a desenvolverse en esta «Nueva Inglaterra», diferente de Virginia no solamente por el clima, sino por su origen y sus tradiciones.

Los virginianos eran comerciantes y colonos instalados bajo patrocinio real. Los «Padres Peregrinos» del «Mayflover» son disidentes religiosos. La iglesia anglicana oficial chocaba contra muchos fieles por su mantenimiento de la jerarquía y su ceremonial todavía demasiado semejante al católico.

De ahí nacieron las corrientes «puritanas» (querían purificar la iglesia de todo compromiso con el Catolicismo), llamadas también independientes o separatistas, las cuales, a diferencia de los anglicanos o presbiterianos de Escocia, buscaban una relación inmediata entre Dios y el creyente, rechazaban todo intermediario entre Dios y los fieles (el padre de familia, con la lectura de la Biblia, podía bastar) y reivindicaban una libertad total en la interpretación de las Escrituras y de los dogmas; además, en sus prácticas religiosas estaban influidos por un riguroso calvinismo.

Estos eran perseguidos por la Iglesia oficial de los primeros Estuardos. Algunos habían huido ya a Holanda cuando decidieron ir a buscar en el Nuevo Mundo la libertad de «orar en paz». Negociaron con la Compañía de Virginia, encontraron quien les financiara y embarcaron ciento dos pasajeros en el «Mayflower». A causa de la tempestad, el capitán perdió la ruta y en lugar de arribar a Virginia, arrojó el ancla el 21 de diciembre de 1620 cerca del Cabo Cod. Anteriormente, los pasajeros habían firmado el famoso Covenant, pacto por el cual se comprometían a permanecer juntos y a obedecer las reglas establecidas en común.

Barco

Barco «Mayflowers» en su Viaje a America del Norte

No había funcionarios reales, como en Virginia, y los Peregrinos formaron una especie de pequeña democracia independiente, cuyo primer gobernador fue John Carver. Los comienzos de la ciudad de Plymouth fueron dramáticos a causa del invierno, y más de la mitad de la colonia murió. A partir de 1625, se fundaron otros establecimientos particulares cerca del futuro emplazamiento de Boston, y en el Cabo Ann, debidos a las pesquerías.

La colonia de Plymouth iba a ser absorbida en el año 1691 por un conjunto mucho más importante creado en 1629: la Compañía de Massachusetts Bay.

El rey Carlos I y el arzobispo Land habían acentuado las persecuciones contra los Disidentes, y un grupo de gentileshombres y de comerciantes acomodados dirigidos por el abogado John Winthrop, emigraron a Nueva Inglaterra, después de haber obtenido una carta; allí constituyeron un Estado prácticamente independiente. Eran casi un millón en 1630. Boston, que había sido fundada por Winthrop, tenía cuatro mil habitantes en 1634.

abogado John Winthrop

Abogado John Winthrop

UNA TEOCRACIA INTOLERANTE:
Rodeado de doce consejeros, Winthrop gobernaba de una manera autoritaria. Tuvo, sin embargo, que admitir la formación de una asamblea que, a semejanza de Inglaterra, se dividió en una Cámara Alta y una Cámara de los Comunes. Tiránicos, inflexibles, inspirados por el ejemplo de Calvino en Ginebra, estos puritanos constituían una oligarquía austera, autoritaria e intolerante.

Considerándose como elegidos de Dios, Winthrop y sus amigos no admitían oposición religiosa o política. El joven Roger Williams, que criticaba los métodos dictatoriales de la General Court, defendía los derechos de los indios y era partidario de la separación de la Iglesia y del Estado así como del liberalismo en materia de creencias, fue exiliado en 1635.

Fundó una colonia en Providencia, en Rhode Island, que se convirtió en un refugio de libertad. Una mujer, Ana Hutchinson, exiliada también de Boston por las mismas ideas, creó en la isla otro centro, Portsmouth, y muy pronto Rhode Island contempló la federación de grupos análogos; en esta colonia se practicó en seguida un régimen de democracia liberal.

Las mismas circunstancias condujeron a la creación de Connecticut, donde Tomás Hooker, instalado en Hartford, estableció leyes muy democráticas. Se ha dicho que estas pequeñas colonias fueron «la cuna de la democracia americana». Con quince mil colonos, Massachusetts seguía siendo, sin embargo, la más importante de las «colonias unidas de la Nueva Inglaterra» en el año 1643 (Massachusetts, Plymouth, New Haven, Connecticut).

A partir de 1640, la guerra civil en Inglaterra retrasó considerablemente la emigración puritana. La vida de los colonos seguía siendo difícil y las relaciones con los indios planteaban graves problemas. ¿Cuáles eran las comunidades indígenas que comenzaban a multiplicar los conflictos con los pioneros?

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo VI La Gran Aventura del Hombre Ingleses y Franceses en América del Norte

Cultivos en América Colonial Trabajos Forzados a Aborígenes

LOS CULTIVOS COLONIALES Y EL COMERCIO
Desde el principio, Cortés había dado ejemplo en sus inmensos dominios mexicanos de Cuernavaca, plantando alrededor de su espléndido palacio, caña de azúcar, cáñamo, moreras. La llegada de los europeos revolucionó el orden animal y vegetal, introduciendo el cerdo, el carnero, el caballo, el asno y el mulo. Los rebaños aumentaban rápidamente, devastando las tierras de cultivo de los indios, que se retiraban a las montanas; América comienza a exportar su cuero y tejer su lana.

Cultivo de los aborígenes

Cultivo de los aborígenes en América Colonial

El trigo, la viña, el olivar vinieron a suministrar su alimentación habitual a los europeos; no obstante, los cultivos coloniales se desarrollaban en las zonas tropicales: cacao, caña de azúcar, índigo, cultivados en las haciendas, grandes propiedades de tipo capitalista, que empleaban cientos de hombres y un material de transformación considerable. Pero hasta el siglo XVIII la economía de la plantación no desempeñará un papel determinante. La prueba es que la América española equilibra sus importaciones con el envío del oro y de la plata. Doscientos navios salidos de Sevilla aseguran cada año los cambios.

Al ir, trigo, vino, aceite, hasta 1570; después, en el siglo XVII, todos los productos manufacturados cuya fabricación estaba reservada a la metrópoli. Al retorno, el cuero, índigo, azúcar y, sobre todo, los metales preciosos. Sólo estaban abiertos a los convoyes españoles tres puertos coloniales: Veracruz, Cartagena, Portobelo, que redistribuían las mercancías importadas hasta La Plata, a pesar de su magnífico estuario.

LA SITUACIÓN DE LOS INDIOS
Desde el punto de vista demográfico, la llegada de los europeos fue una catástrofe. Después de las matanzas de la conquista, el exterminio de las tribus irreductibles a toda asimilación, como las de los chichimecas en México o los araucanos de Chile, las muertes debidas al trabajo forzado en las minas y las enfermedades microbianas, ocasionaron terribles epidemias. En las Islas de las Antillas, desaparecieron los indios casi en su totalidad.

Con la supresión progresiva de la encomienda, el trabajo forzado temporal evolucionó poco a poco hacia el trabajo libre asalariado. Los indios llegaron a no tener más obligación que la de ir a alquilar sus brazos a los empleadores que eligieran ellos mismos, con los que podían discutir su salario sin que éste descendiera nunca de un mínimo marcado por la ley. Entonces se abrió en algunos puntos de las Indias de Castilla una era de prosperidad para los supervivientes, bastante reducidos después de las grandes epidemias.

La ley de la oferta y la demanda estaba a su favor. En el siglo XVIII llegó a ser habitual el espectáculo de los indios reuniéndose con sus empleadores en la plaza pública. Al mismo tiempo, habían sido tomadas medidas para proteger a los indígenas contra trabajos demasiado duros: el de los molinos de azúcar y talleres de tejidos. En fin, en 1632, fue totalmente suprimido el trabajo obligatorio en toda la América Latina.

Esta decisión demostrativa de una real inquietud humanitaria fue fácilmente soslayada: los propietarios necesitados de mano de obra intentaron atraer a sus dominios a los trabajadores libres, sacándolos de las comunidades de vecinos; para reternerlos, les adelantaban dinero, que los indígenas gastaban muy rápidamente; entonces se les obligó a trabajar para reintegrarlo. Este fue el trabajo por deudas.

Los poderes reales españoles se preocuparon de esta nueva situación y prohibieron todo adelanto de dinero a los indios, bajo pena de perder las sumas prestadas. Pero la aplicación de esta ley era muy difícil; esta nueva forma de servidumbre por deudas que se manifiesta en América Latina a mediados del siglo xvn, es ya el «peonaje», que tomará su forma definitiva en el siglo siguiente, y del cual intentaron las masas liberarse, de una u otra forma, en más de un país de la América Central y del Sur.

Las leyes liberales, promulgadas por Madrid para la salvaguardia de los indios, iban a llevarlos involuntariamente a la peor de las condiciones: la de parias, la de indeseables, la de parados. Pero entretanto surgió la gran desgracia de los indios. Esta fue la trata de negros que estudiaremos de manera más detallada en la historia del Brasil. Los principales países que suministraron esta mano de obra fueron desde el principio los de África Occidental y Central y, a partir de 1630, de Mozambique.

Se puede cifrar, aproximadamente, en más de un millón el número de esclavos negros importados en la América Latina antes del siglo xvm, de los cuales 500.000 corresponden al Brasil. Los esclavos negros fueron empleados en trabajos agrícolas, principalmente en las regiones de clima tropical-ecuatorial: costas del Brasil, Venezuela y países de América Central, así como en las Antillas. Santo Do mingo llegó a ser una verdadera tierra africana en el continente americano.

EL PAPEL DE LA IGLESIA LAS REDUCCIONES
La obra de evangelización acompañó a la colonización; en 1528 había ya 28 obispados y, a mediados del siglo, tenían arzobispados México y Lima. La obra misionera fue acometida, sobre todo, por las órdenes franciscana, dominicana, agustina y, más tarde, por los jesuítas.

Los frailes realizaron un trabajo lingüístico y etnológico extremadamente precioso. El franciscano Ber-nardino Ribera de Sahagún es el padre de la etnología india en Nueva España, de la que ha sido el gran explorador. En todas partes fueron edificados numerosos conventos rodeados de murallas fortificadas. Buscando aislar a los indios de los europeos, los monjes les enseñaron a cultivar los nuevos productos de Europa, a leer, escribir y a vestirse. Como los conventos limitaban el reclutamiento del trabajo forzado, se vio a los propietarios luchar contra sus actividades.

Esclavos brasil

Esclavos africanos en el traslado por barcos

Ellos preferían indios paganos para hacerlos trabajar el domingo. Hubo después rivalidades entre conventos, a veces verdaderas batallas donde los indios servían de soldados. Las tribus hostiles atacaban los monasterios, los saqueaban, mataban a los frailes. Otros monjes se adentraban en los bosques y en las montañas para terminar la evangelización. En el siglo XVIII, los jesuítas desempeñaron un papel capital en la región del Plata.

Controlaban inmensos distritos donde ejercían la autoridad espiritual y temporal, defendiendo a los indios de sus «reducciones» contra los cazadores de esclavos. A finales del siglo xvn, Paraguay había llegado a ser un estado jesuíta, una verdadera teocracia. Los tupis-guaraníes estaban agrupados en ciudades fortificadas, donde los cultivos eran de propiedad común. Bien alimentados y disciplinados, escaparon a la destrucción, pero su asimilación fue muy superficial.

La Iglesia tuvo entonces una influencia decisiva en el desarrollo del arte y la civilización. En la «Plaza», corazón de cada ciudad, se levantaban, frente a frente, la catedral y el palacio de la administración colonial. El arte de la América española combina las formas del Renacimiento con reminiscencias góticas, románicas y «mudejares», y el barroco empujó a un grado extremo de audacia y complicación los modelos españoles.

Inmediatamente después de la conquista, se construyeron los conventos de las órdenes religiosas: iglesias monumentales, capillas de tránsito para las procesiones, jardines, acueductos. La iglesia dominaba siempre por su tamaño al convento. Cada Orden religiosa impuso un estilo, pero la tradición india no llegó  a manifestarse  apenas.

LA IMPORTACIÓN DE ESCLAVOS NEGROS
Como en la América española, las leyes de protección de los indios, siempre mal aplicadas debido a la oposición de los colonos, condujeron rápidamente al desarrollo de la trata de negros. La extensión del cultivo de la caña de azúcar provocó en la primera mitad del siglo XVI una necesidad urgente de esclavos, tanto más cuanto que los holandeses se habían hecho dueños de Angola, principal proveedor, relevado muy pronto por la Guinea.

Los portugueses habían practicado la trata en las costas de África, desde el final del siglo XV. Un contratador la arrendaba al gobierno a cambio del monopolio en una región, determinada. Los tratantes debían dar por otra parte, dos negros al rey cada año y entregar dinero para las «obras pías» y las Ordenes religiosas.

Ellos se procuraban los esclavos o se los adquirían a los jefes indígenas, a los que las guerras tribales suministraban numerosos prisioneros. En los períodos de hambre, los negros se vendían ellos mismos. En fin, los aventureros, los «pourbeiros», negros y mulatos, efectuaban cacerías en el interior.

Los esclavos eran concentrados en la costa, bien alimentados, después de marchas agobiantes en la maleza, engrasados de aceite de palma para darles aire de llenos de salud y vigor. Es cierto que algunos eclesiásticos protestaron y, en 1639, el papa Urbano VIII prohibió la esclavitud de negros como la de indios, pero la bula no fue aplicada.

Los traficantes eran pagados en pólvora y en armas, en tejidos, tabaco y quincallería. A veces, son víctima de la astucia de los jefes indígenas que les atraen, anunciándoles un lote importante de esclavos, para robarles sus artículos de intercambio.

Dejando África, y pasando por Lisboa, o entrando en el Brasil, los mercaderes debían pagar tasas por cada cabeza transportada. Estaba prohibido embarcar un negro no bautizado. Por lo tanto, un convoy era bautizado sumariamente, «en bloque»; los barcos negreros eran denominados «tumbeiros», enterradores. Un franciscano italiano que hizo la travesía en uno de estos barcos escribió: «Los hombres estaban apilados al fondo de la cala, encadenados para que no se sublevasen y matasen a todos los blancos de a bordo.

Se reservaba a las mujeres un segundo entrepuente. Las mujeres encintas eran reunidas en la cabina de popa. A los niños se les amontonaba en el primer entrepuente como sardinas en barril. Si querían dormir caían unos sobre otros. Para satisfacer sus necesidades había sentinas, pero como temían perder su sitio se aliviaban donde se encontraban, sobre todo los hombres «cruelmente amontonados», de tal manera que el hedor y el calor llegaban a ser intolerables.» La travesía del Atlántico duraba de 35 a 50 días. La mortandad era muy elevada; debido a la asfixia y las epidemias, el índice de mortalidad venía a ser sobre el 50%.

Para «luchar» contra las epidemias sé mataba, muchas veces, a los enfermos. A la llegada, los supervivientes eran de nuevo bien cuidados para obtener un precio satisfactorio en las subastas. Vendido en Angola en 22.000 reales, un esclavo podía ser comprado en 80.000 reales en el Brasil. Los precios varían, naturalmente, según la talla, edad, fuerza, sexo, etc.

En 1570, no había más que 2 ó 3.000 negros en el Brasil, en 1600 se les puede estimar en 50.000 y, hacia 1650, en 100.000. Remunerador a despecho de los riesgos y de las pérdidas, el tráfico suscitaba el contrabando de los ingleses, franceses, italianos, holandeses. Navios ingleses atacaban a los negreros para apode-
rarse de sus cargamentos, como lo harán posteriormente los holandeses en el curso de su ensayo de conquista del Brasil.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo VI La Gran Aventura del Hombre

Mapa del Mundo Antes del Descubrimiento de America Exploracion Africa

Mapa del Mundo Antes del Descubrimiento de América

MAPA ANTIGUO mundo conocido

Mapa de los europeos previo al descubrimiento de Colón: era un mar Mediterráneo nítido, al que conocían muy bien y el resto imprecisiones sobre Europa continental, África y Asia. Al llegar al otro lado del Atlántico hubo que hacer nuevos mapas y catálogos de la costa descubierta y de las islas. Los primeres mapas fueron perfiles de las costas y figuras de las «las ya que el interior no se conocía. El primer mapa que incluye las tierras americanas se edita en 1493 en Roma, y resume el primer viaje de Colon. En 1507, Waldseemüller dibujó un planisferio que logra una mayor aproximación a la realidad del nuera continente, al que designa por primera vez con el nombre de «América».

 La Exploración de la Costa Africana: En la segunda década del siglo XV, los portugueses iniciaron un proceso de expansión que, en poco más de cien años, los llevaría a lugares tan remotos como Brasil y la China.

En el año 1415, una armada portuguesa sitió y ocupó la ciudad musulmana de Ceuta, ubicada en la costa marroquí, sobre el Estrecho de Gibraltar. La ciudad era uno de los principales puertos comerciales musulmanes sobre el Mediterráneo y hasta allí llegaba, por caravanas, el oro que se extraía de la región del Sudán. Los portugueses se interesaron por hallar las fuentes del oro y hacia fines de la segunda década del siglo comenzaron a explorar sistemáticamente la costa africana.

En una primera etapa, que puede extenderse hasta 1434, año en que los navegantes llegaron al cabo Bojador, el avance fue muy lento: los pilotos necesitaban familiarizarse con las corrientes marinas, evitar los escollos costeros y, sobre todo, solucionar el problema del regreso, con vientos y comentes marinas en contra. Este último problema fue solucionado con la volta do mar, que consistía en internarse en alta mar con rumbo noroeste hasta encontrar los vientos del oeste que impulsaran las naves hasta la costa europea. En esta vuelta, las naves hacían escala en las islas Ma-deira o en las Azores, colonizadas por los portugueses en esta misma época.

Pocos años más tarde, los portugueses llegaron al cabo Blanco, y muy cerca, en la isla de Arguim, instalaron el primer asentamiento comercial de carácter permanente. Allí los portugueses conseguían de los pobladores oro en polvo y esclavos (nativos de otras tribus que habían sido capturados en alguna guerra local), a cambio de trigo, telas y ornamentos de vidrio. Más al sur, en las costas de la actual Ghana, los portugueses encontraron posibilidades de comercio aún más interesantes: oro, esclavos y pimienta, en primer lugar, y también marfil, goma y aceite de palma. Para defender el monopolio de este comercio, codiciado por marinos españoles y genoveses, se estableció en 1481 la factoría-fuerte de San Jorge de la Mina.

El comercio del oro de Mina tuvo su época de esplendor entre fines del siglo XV y los comienzos del siglo XVI. Mientras tanto, los portugueses se habían embarcado en un proyecto más ambicioso: penetrar en el comercio oriental de las especias. Para ello, había que poner proa hacia la India y, más precisamente, hacia la costa Malabar, donde estaba la ciudad de Calicut.

CAUSAS DE LA CREACIÓN DEL VIRREINATO DEL RÍO DE LA PLATA BORBONES

CAUSAS DE LA CREACIÓN DEL VIRREINATO DEL RÍO DE LA PLATA

CAUSAS DE LA FORMACIÓN DEL VIRREINATO DEL RÍO DE LA PLATA (puedes ampliar este tema)

Las causas de su creación fueron:

a) El peligro lusitano derivado de las cuestiones originadas por la posesión de la Colonia del Sacramento y la conveniencia de tener en estas regiones una autoridad fuerte que pudiese terminar con la amenaza portuguesa.

b) La necesidad de establecer una Audiencia separada de la de Charcas, pues las grandes distancias dificultaban y dilataban los asuntos en trámite. Por otra parte Cuyo, que dependía de la Audiencia de Chile, estaba incomunicada con ésta durante el invierno, debido a las nieves. Tomás Álvarez de Acevedo, fiscal de la Audiencia de Charcas, en 1771 elevó un informe destacando la necesidad de crear un nuevo virreinato.

c) El peligro de que expediciones inglesas y francesas ocupasen las 1771 elevó un informe destacando la necesidad de crear un nuevo costas patagónicas y las Malvinas.

d) El aumento de la población blanca y negra que se dedicaba a la agricultura y ganadería, a las industrias y al contrabando determinaron la necesidad de reorganizar la administración.

Virreinato provisional — A fines de agosto de 1776 salió de España Don Pedro de Cevallos. Venían al Río de la Plata con la misión de afianzar el poder español en detrimento de los portugueses; primero se le concedió el título de jefe de la expedición y dos días después se le confirió el mando de las Provincias del Río de la Plata y de los territorios que comprendía la Audiencia de Charcas, como virrey, gobernador y capitán general. En la resolución se especificaba que terminada la expedición y conseguido el objeto que se proponía, dejara el mando militar y político en la forma que lo había hallado y regresara a España.

El virreinato era, pues, una organización provisoria. La Real Cédula de creación del Virreinato fue fechada y firmada el 1º de agosto de 1776; éste comprendía las provincias de Buenos Aires, Paraguay, Tucumán, Potosí, Santa Cruz de la Sierra. Charcas y los corregimientos, pueblos y territorios que dependían de esta Audiencia además de la región de Cuyo.

En 1777 murió el rey José 1 de Portugal y quedó al frente del gobierno su esposa María Victoria, hermana de Carlos III de España. Inmediatamente se inició una política de acercamiento entre España y Portugal con el consiguiente cese de hostilidades en América.

Firmada la paz entre España y Portugal, Cevallos tomó posesión efectiva del cargo de virrey en octubre de 1777 y gobernó hasta 1778 cuando le sucedió en el gobierno Juan José de Vértiz. Esto significaba que el virreinato quedaba establecido definitivamente, pues se nombraba virrey pese a que ya no existía el peligro lusitano, causa de la creación provisoria del virreinato del Río de la Plata.

mapa virreinatos en america

Fuente Consultada:
Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –
 La Argentina, Historia del País y Su Gente de María Sánchez Quesada

Obras de los adelantados del rio de la Plata Hechos de su gobierno

Obras de los Adelantados del Río de la Plata

pedro de mendoza funda buenos aires

AÑONOMBRADO POR
EL REY
NOMBRADO POR
EL ANTECESOR
NOMBRADO POR
ELECCIÓN
HECHOS SALIENTES
DE SU GOBIERNO
1536En 1534, Pedro de Mendoza  

Fundación   del   Puerto  de   Nuestra   Señora   del   Buen   Aire, de    Corpus    Christi    y    de    Nuestra    Señora    de    la    Buena Esperanza.  

1537 Juan de Ayolas 

Juan de Ayolas
Viaje en busca del camino al Perú. Fundó el puerto de !La Candelaria, sobre el Paraguay y el paralelo 19?. Dejó allí a su segundo. Domingo Martínez de Irala, al que se juntaron luego Gonzalo de Mendoza y Juan de Salazar y Espinosa, enviados por el Adelantado Mendoza en busca de Ayolas. Salazar y Espinosa levantó casi frente a la desembocadura del Pilcomayo, en la margen izquierda del río Paraguay, un asiento que fue la base de la ciudad de la Asunción.

1539 En 1537, Domingo Martínez de Irala 

Alonso Cabrera, portador de la real cédula de 1537 y veedor del reino, reconoció teniente gobernador a Domingo Martínez de Irala por ser lugarteniente de Ayolas. Irala instituyó el Cabildo, repartió los indios, dio impulso a la edificación e hizo levantar un censo de la Asunción. Despobló definitivamente Buenos Aires y el centro de la conquista española pasó a la Asunción.

1542Alvar Nuñez cabeza de Vaca en 1541  

Fue célebre por su viaje atravesando la América del Norte, por lo que fue llamado «el mayor caminador de la historia». Partió de Cádiz con 400 colonizadores en 3 barcos. Hizo escala en Santa Catalina y emprendió el viaje al Paraguay por tierra con 200 hombres y 26 caballos. El resto fue por el Paraná; llegó a la Asunción el 11 de marzo de 1542 y nombró  a Irala. Lo envió a explorar el Norte y éste regresó diciendo haber llegado a la región de los metales preciosos. Alvar Núñez hizo otra expedición con resultados negativos hacia el norte. Al volver a la Asunción fue derrocado y enviado a España.

1544  Domingo Martínez de IralaOrganizó una nueva expedición al Perú, consiguiendo llegar a Charcas, Encontró a los conquistadores del Perú convulsionados por Suenas civiles y por ello se le recomendó que no explorase más allá de los límites del Paraguay. Es nombrado el 4 de octubre de 1552 gobernador propietario. Se funda la diócesis del Ría ce la Plata, siendo primer obispo fray Pedro de la Torre. Irala murió et 3 de octubre de 1S56, designando gobernador a Gonzalo de Mendoza,
1552Domingo Martínez de Irala  
1556 Gonzalo de Mendoza Gobernó durante dos años. Envió a Nufrio de Chaves a fundar una población que facilitase las comunicaciones con el Perú. Esta fue Santa Cruz de la Sierra (Bolivia). Murió
en 155S.
1558  Francisco Ortiz de VergaraEn 1564 realizó un viaje al Perú por la ruta de Santa Cni2 de la Sierra, para pedir confirmación del cargo de gobernador. Fue detenido, procesado y absuelto por la Audiencia ce Chaicas. Durante el litigio fue nombrado por el virrey del Perú Juan. Ortíz de Zarate, con la condición de ir a España para ser confirmado.
1568Juan Ortiz de Zárate  Fue confirmado en España como Adelantado del Río de la Píate por dos vidas en 1569. Durante el tiempo ce su viaje designó teniente de gobernador a Felipe de Cáceres.
Felipe de Cáceres (interino) Se produjeron en la Asunción grandes desórdenes y Felipe de Cáceres fue depuesto. En su lugar se nombró a Martín Suárez ce Toledo.
1572 Martín Suárez de Toledo Durante su gobierno, Juan de Garay fundó la ciudad de Santa Fe.
1575Juan Ortiz de Zárate  Recién en 1572 logró organizar su expedición y partió de Cádiz con 5 naves y 510 personas. Después de un azaroso viaje y de continuas luchas en él Río de la Plata, llegó a la Asunción en 1575. Efectuó un reparto más humanitario de los indios y murió el 26 de enero de 1576 dejando heredera de la región del Pío de la Plata a su hija Juana, residente en Charcas, y gobernador interino a su sobrino Diego de Mendieta.
1576 Diego de Mendieta Gobierno desordenado. Fue depuesto por los habitantes de la Asunción.
1578 Juan Torre de Vera y Aragón Al casarse Juana Ortiz de Zarate con el oidor de la Audiencia de Charcas, Juan Torres de Vera y Aragón, fue éste el Adelantado del Río de la Plata. Discutida la legalidad de su cargo, designó a Juan de Garay teniente d« Gobernador.
Juan de Garay Segunda fundación dé Buenos Aires.
1583Juan de Torres Navarrete Fundó la ciudad de Concepción del Bermejo, de corta
existencia.
1587Juan Torre de Vera y Aragón  Fundó en abril de 1588 la ciudad de San Juan de Vera de las Siete Corrientes. En 1590 partió para Charcas y de allí a España, donde renunció al cargo en. 1593.

Las Siete Ciudades de Cibola Leyenda Alvar Nuñez Cabeza de Vaca

Las Siete Ciudades de Cibola
Leyenda Alvar Nuñez Cabeza de Vaca

SIETE CIUDADES: Para los conquistadores era la tierra de las maravillas. Todo parecía posible en aquel nuevo mundo descubierto por Cristóbal Colón ríos tan anchos que parecían conducir a las puertas del paraíso, selvas exuberantes que escondían a bestias fantásticas, hombres que vivían semidesnudos pero se adornaban con ricas piezas de oro, grandes y sofisticados imperios.

Así fue cuando en 1530 llegan rumores a la Nueva España sobre la existencia de un magnífico reino llamado Cíbola a tan solo 40 días de viaje hacia el norte, los castellanos se ponen en marcha sin dudar, dispuestos a adentrarse otra vez por tierras desconocidas.

Álvar Núñez Cabeza de Vaca (1507-1564) fue un navegante y explorador español que, durante una expedición a la Florida en 1528, naufragó en una isla cercana a la actual Texas y fue tomado prisionero por los habitantes aborígenes. Al cabo de un tiempo, logró escapar y recorrió el sudoeste del territorio norteamericano para llegar finalmente a México en 1536.

En su informe relató con detalle su encuentro con los pueblos indios y de sus relatos surgió la leyenda de las Siete Ciudades de Cibola que el español supuestamente visitó en sus ratos de delirio desértico. Lo cierto fue que a partir de aquellas historias, otros desparramaron la leyenda y agregaron más fantasía a lo escrito.

Alvar Nuñez Cabeza de Vaca contó además historias fabulosas que pasaron a engrosar el cuerpo de leyendas referidas al Nuevo Continente. Así, su narración sobre la existencia de las Siete Ciudades Doradas de Cíbola, colmadas de oro y piedras preciosas, alentó la expedición de Alvarado en 1540.

Washington Irving (1783-1859), en su obra Cuentos de la Alhambra de 1832, describe La Isla de las Siete Ciudades o Mayda, a 46° de latitud norte y longitud desconocida, al nordeste de las Azores. Descubierta en 734, según cuenta, por el obispo de Oporto y otros seis obispos portugueses que huyeron de su país cuando la invasión de los moros. Muchos años después, en 1447, el capitán Antonio Leone, italiano al servicio de Portugal, visitó la isla y encontró que los habitantes hablaban portugués y preguntaban ansiosos si los moros aún permanecían en la Península. La isla estaba dividida en siete comunidades, cada una con su catedral.

Vaughan Wilkins escribió en Londres en 1950, La ciudad del fuego congelado o Quivera, cuya capital se llamaba precisamente Cibola, la ciudad del fuego congelado. Famosa por sus rubíes y sus volcanes, llamados de la Santa Corona. Helechos gigantescos crecen a todo lo largo y monstruos marinos blancos de enormes dientes rojos se esconden en la cuevas que rodean las costas. La isla de Quivera se hallaba en América del Sur y había sido colonizada por Madoc, hijo de Owen, príncipe de Gwyneth, que dejó su Gales natal en 1169.

Las tierras sudamericanas ejercieron extraordinaria influencia en autores y visitantes, que tropezaban con vegetación y animales absolutamente desconocidos y seres humanos que eran idénticos a ellos, aunque diferían en conductas lenguas y apariencia. Estas presencias provocaron grandes dudas religiosas como, por ejemplo, cómo habían llegado hasta allí si no habían sido navegantes del Arca de Noé.

Cíbolo con acento es en español un bisonte, bóvido salvaje parecido al toro, con la parte anterior del cuerpo muy abultada y cuernos poco desarrollados, Se conocen dos especies: una americana y otra europea. De hecho bisonte viene del griego y del latín, significando toro salvaje. Cíbola es simplemente la hembra del bisonte.

Pedro de Alvarado (1486-1541) fue uno de los asistentes de Hernán Cortes (1485-1547) en la conquista de México y luego conquistador de Guatemala, donde fue gobernador hasta su muerte. Fundó ciudades y ejerciendo un poder absoluto pasó gran parte de su vida buscando las fabulosas Siete Ciudades de Cibola. Francisco Vásquez de Coronado (1510-1554) navegante español, buscando las Siete Ciudades fue el primero en internarse por la actual Arizona y Nuevo México.

No cumplió su objetivo pero sí tropezó con indígenas norteamericanos que ocupaban una larga franja de tierra con ochenta comunidades que vivían en casas de adobe y eran descendientes de la cultura Anasazi. Llamó a estos grupos Pueblo Indio. Vivían en barrancas y estaban organizados en grupos comunitarios y disponían de sistemas de riego y agricultura. Se remontan probablemente a 2.000 años antes de la era cristiana y se los conoce como la cultura Cochiso. Fueron sus descendientes los primeros en fabricar arcos y flechas, desarrollar la alfarería y hacer canastos de mimbre aunque vivieran en cuevas.

En 1630 comenzaron las conversiones practicadas por los misioneros y en 1680 una revuelta de proporciones echó a los españoles. Sus descendientes actuales son los Hopi, Acoma y Zuñi y, siendo agricultores sedentarios, han logrado mantener su cultura y lenguas tradicionales en grado asombroso. Las mujeres ocupan lugar prominente en las comunidades y adoran a Kachina, el espíritu de las fuerzas vivas. Al iniciarse el año, personajes disfrazados de Kachina visitan los pueblos, cantan, danzan y hacen regalos a los niños. Las muñecas vestidas como los bailarines también se llaman Kachinas. Nadie encontró la auténtica Cibola, si alguna vez existió. Y si alguien hubiese encontrado Cibola, ninguna de estas historias hubiesen sido creadas.

Fuente Consultada: Abuelo es Verdad? de Luis Melnik –  Sitio Web Oficial del Gobierno de Venezuela

La Riqueza y el Comercio en el Renacimiento Italiano

La Riqueza y el Comercio en el Renacimiento Italiano

Entre los años 1300 y 1600 la vida en Europa sufrió grandes cambios. Fue una nueva etapa del pensamiento y déla cultura y se la denomina Renacimiento.

Fue un período de sorprendentes inventos en el mundo de la ciencia. Se desarrolló la imprenta, se hicieron descubrimientos astronómicos, hombres osados se dedicaron a explorar mares desconocidos y la pintura, la escultura, la arquitectura y la literatura también se transformaron de manera asombrosa. Pero fue también una era de violencia, pobreza, hambre y enfermedades.

El siglo XIII fue la culminación de un orden temporal casi perfecto, en el que cada uno ocupaba un lugar jerárquico dentro de la sociedad, formando parte de una comunidad organizada de acuerdo con los principios cristianos, en la que nadie quedaba postergado, porque todos tenían conciencia de sus derechos y obligaciones basados en un verdadero intercambio de servicios. (oraban -clero-, luchaban -nobleza- y trabajaban -campesinos-)

En la Edad Media había una clara diferencia entre los Caballeros y la Iglesia por un lado (clero y nobleza) y la gente sin recursos por el otro (campesinos). Durante el Renacimiento, surgió un nuevo grupo social: el de los mercaderes o burgueses. Se hicieron muy ricos y por eso mismo poderosos. Un ciudadano escribió una vez: “Un florentino que no sea comerciante y que no haya viajado por el mundo, visitando otros países y pueblos para luego regresar a Florencia con cierta fortuna, es un hombre que no goza de estima alguna”

Mientras tanto, los caballeros y las antiguas familias aristocráticas perdían su importancia y hasta se empobrecían. Entonces se convertían en parásitos de las grandes cortes reales, en un intento desesperad para mantener su posición social.

Algunos se conformaban con poder ganarse la vida, cuidando sus propiedades o actuando como embajadores, políticos o funcionarios públicos a sueldo. Para un miembro de una familia aristocrática el convertirse en abogado o médico era apenas aceptable.

Los hijos más jóvenes podían comprar una carrera de obispo o sacerdote.

Algunos comerciantes se hacían ricos vendiendo sedas y especias del Oriente. Al principio, los mercaderes viajaban en caravanas por tierra hacia los países orientales, pero cuando los turcos se apoderaron de Constantinopla, la ruta terrestre quedó interrumpida.

Los comerciantes tuvieron que buscar otros caminos y descubrieron así la ruta marítima alrededor del cabo de Buena Esperanza. También podían llegar a Egipto por barco, luego por tierra al mar Rojo y de allí por mar a la India.

El viaje a la India podía durar muchos meses, y para llegar al Lejano Oriente se tardaba más de un año. Los barcos eran lentos pero podían transportar hasta 100 toneladas de carga. Muchas veces regresaban de estas travesías habiendo multiplicado por 20 el valor de la carga con la que habían zarpado. Sin embargo, los viajes eran peligrosos y se perdían muchas naves, tanto por los naufragios como por las luchas con embarcaciones rivales.

En Europa, había quienes hacían dinero con el comercio de lanas y telas. La lana era llevada de Inglaterra a Flandes, donde se la convertía en tela y se vendía en las ferias a los comerciantes italianos. Los transportes por caminos difíciles eran muy costosos y eso aumentaba mucho el precio de los productos.

Además de importar mercaderías exóticas, los comerciantes se ganaban la vida buscando mercados para los objetos fabricados en sus propios países. Se reunían en grandes ferias mercantiles como las de Brujas y Lyon. Allí intercambiaban noticias y compraban y vendían sus artículos. Siempre había una atmósfera de gran festividad.

Los negocios y los impuestos pagados por los mercaderes llevaron el progreso a las ciudades ubicadas a lo largo de las grandes rutas comerciales. Venecia, Florencia, Génova, Milán, Lisboa, Brujas, Amberes y Lyon son sólo algunas de las beneficiadas.

En las ciudades comerciales siempre había agentes de cambio y prestamistas. La Iglesia los desaprobaba pero, no obstante, las operaciones financieras se convirtieron en un negocio legal. Muchas de las familias más ricas eran comerciantes y a la vez banqueros. En Florencia fueron los Medici, en Augsburgo los Fugger.

Jakob Fugger (imagen), llamado “el Rico”, tenía una organización internacional de banco y comercio. La casa central estaba en un edificio magnífico conocido como el Despacho Dorado. Sus agentes enviaban regularmente informes a Augsburgo con detalles actualizados sobre el país en el que se encontraban. Las cartas de Fugger a menudo proporcionaban a los comerciantes una información mejor que la que podía obtener cualquier príncipe de sus embajadores o espías. Los Fugger llegaron a prestarle dinero aún al Emperador Carlos V. A cambio, se les otorgaron muchos privilegios comerciales, que los ayudaron a aumentar sus riquezas.

El comerciante medio era un hombre respetable, con un gran sentido de la unidad familiar. Su hogar estaba amueblado en forma bastante simple. Muchas veces el objeto más valioso era el cassone, un arcón tallado que llevaba la novia como parte de su dote. La asombrosa decoración de esos arcones era realizada por algunos de los mejores artistas del Renacimiento.

La posición social y el matrimonio eran muy importantes tanto para la clase aristocrática como para la de los comerciantes. Los hijos podían casarse con ricas herederas y de esa forma aumentar la fortuna y la importancia de sus padres.

Las hijas, por el contrario, debían tener una cuantiosa dote para atraer a los maridos más convenientes. No siempre las familias podían proveer de dotes a todas sus hijas, por eso las más jóvenes frecuentemente acababan en los conventos. En Florencia, había un banco de dotes en el que se depositaba una suma cuando nacía una niña. Una vez que cumplía 15 años, se devolvía el dinero con intereses para la dote. Había también un fondo para las hijas sin dote.

Se consideraba que una niña estaba lista para el matrimonio a los 12 años, pero normalmente no se casaba antes de los 15 ó 16. Las jóvenes solteras permanecían rigurosamente en su hogar y todas las mujeres debían obedecer a sus padres o a sus maridos. Isabella d’ Este de Ferrara, fue una de las pocas mujeres adineradas, poderosas y lo suficientemente inteligente como para convertirse en mecenas del arte.

EL CRECIMIENTO ECONÓMICO DE LAS CIUDADES ITALIANAS:

En el siglo XV, cinco grandes fuerzas dominaron la península itálica: Milán, Venecia, Florencia, los Estados Pontificios y Nápoles, los cinco estados principales El norte de Italia estaba dividido entre el ducado de Milán y Venecia. Tras la muerte del último visconte gobernante de Milán, ocurrida en 1447, Francesco Sforza, uno de los líderes condottierí de su tiempo, incitó a sus empleados milaneses a conquistar la ciudad y se convirtió en su nuevo duque. Tanto los Visconti como los Sforza se empeñaron en crear un estado territorial altamente centralizado.

Tuvieron especial éxito en implantar sistemas de recaudación fiscal que generaron enormes ingresos para el gobierno. La república marítima de Venecia siguió siendo una entidad política estable, gobernada por una pequeña oligarquía de aristócratas-mercaderes. Su imperio comercial produjo enormes ingresos y le ganó el papel de una potencia internacional.

A finales del siglo XIV Venecia se embarcó en la conquista de un estado territorial en la región norte de Italia, con el fin de proteger su suministro de alimentos y sus rutas comerciales por tierra. Aunque la expansión de su territorio principal tenía sentido para los venecianos, preocupó a Milán y Florencia, que se empeñaron en detener lo que consideraban designios imperialistas de los venecianos.

La república de Florencia dominó la región de Toscana. A principios del siglo XV estaba gobernada por una pequeña oligarquía mercantil que manipulaba al gobierno aparentemente republicano. En 1434 Cósimo de Médici tomó control de esta oligarquía. Aunque la acaudalada familia Médici conservó las formas republicanas de gobierno en aras de la apariencia, controlaba al gobierno tras bambalinas. Mediante su pródigo patronazgo y el cuidadoso cortejo de los aliados políticos, Cósimo (1434-1464) y más tarde su nieto Lorenzo el Magnífico (1469-1492) tuvieron éxito en controlar la ciudad, en una época en que Florencia era el centro del renacimiento cultural.

Los estados papales estaban situados en el centro de Italia. Aunque nominalmente estaban bajo el control político de los papas, el periodo de residencia papal en Aviñón y el gran cisma posibilita- ron que ciudades y territorios individuales —como Urbino, Bolonia y Ferrara— se independizaran de la autoridad papal. Los papas del Renacimiento del siglo XV invirtieron gran parte de su energía en el restablecimiento de su control sobre los Estados Pontificios (véase el apartado El papado renacentista más adelante en este capítulo).

El reino de Nápoles, que abarcaba la mayor parte del sur de Italia y, usualmente, la isla de Sicilia, fue motivo de disputa entre franceses y aragoneses hasta que estos últimos establecieron su dominio a mediados del siglo XV.

En todo el Renacimiento, el reino de Nápoles siguió siendo, en gran medida, una monarquía feudal con una población que consistía, sobre todo, en campesinos agobiados por la pobreza y dominados por nobles indóciles. Tuvo poca participación en las glorias culturales del Renacimiento.

Había tres razones de peso para que las ciudades italianas fueran las primeras en recobrar una posición de importancia en la Baja Edad Media.

1-En primer lugar, la península itálica perteneció a Roma desde una fecha muy temprana y, por tanto, allí había más carreteras, más ciudades y más escuelas que en ningún otro lugar de Europa.

2-El Papa vivía en Roma y, como cabeza de un vastísimo ente político, que poseía tierras, siervos, edificios, bosques, ríos y un sistema judicial propio, constantemente llegaba a sus arcas una gran cantidad de dinero. A las autoridades papales había que pagarles en oro y plata, como a los mercaderes y armadores de Venecia y Génova. Las vacas, los huevos, los caballos y los demás productos agrícolas y ganaderos del norte y del oeste debían convertirse en dinero contante y sonante para pagar al Papa en la lejana ciudad de Roma. Por eso Italia pasó a ser el lugar de Europa donde había más oro y plata.

3-Los cruzados que iban a Tierra Santa embarcaban en ciudades italianas y éstas se aprovecharon de tal circunstancia hasta límites insospechados. Cuando acabaron las cruzadas, esas mismas ciudades italianas pasaron a ser los centros de distribución de los productos orientales de los que los europeos habían empezado a depender durante el tiempo que habían pasado en Asia.

VENECIA: De aquellas ciudades, pocas eran tan famosas como Venecia. Venecia era una república construida sobre un archipiélago en el que la gente del continente se había refugiado de las invasiones de los bárbaros en el siglo IV. Rodeados de mar por los cuatro costados, los venecianos se dedicaron al negocio de la producción de sal. La sal era muy escasa en la Edad Media y se vendía a un precio muy alto. Durante siglos, Venecia gozó de un monopolio sobre este producto de mesa indispensable, generalmente la falta de sal produce enfermedad.  Los venecianos aprovecharon el monopolio para aumentar el poder de la ciudad.

En algunas ocasiones, incluso se atrevieron a desafiar el poder de los papas. La urbe se volvió rica y tenían barcos que les permitieron emprender el comercio con Oriente. Durante la época de las cruzadas, aquellos barcos se habían usado para transportar cruzados a Tierra Santa. Lo que sucedía era que, si los pasajeros no podían pagar el trayecto con dinero, se veían obligados a luchar en nombre de los venecianos, que incrementaban así el número de colonias que poseían en el mar Egeo, Asia Menor y Egipto. A finales del siglo XIV, la población de Venecia llegaba a los doscientos mil habitantes, lo cual la convertía en la mayor ciudad de la Edad Media.

El pueblo no tenía influencia alguna en el líderazgo de la ciudad, el cual estaba en manos de un número reducido de familias de mercaderes ricos. Éstas escogían a los senadores y al dux (príncipe o magistrado), pero, en realidad, los verdaderos dirigentes eran los miembros del famoso Consejo de los Diez, que se mantenían en el poder gracias a una red de espías y matones altamente organizada que vigilaba a todos los ciudadanos y que hacía desaparecer con la máxima discreción a quienes pudieran ser peligrosos para la seguridad del arrogante y sin escrúpulos Comité de Seguridad Pública.

FLORENCIA: En cambio, en Florencia se daba una forma de gobierno diametralmente opuesta a la anterior. Allí había una democracia, aunque de costumbres turbulentas. Esta ciudad controlaba la principal carretera que unía el norte de Europa con Roma e invertía en la manufactura el dinero que recaudaba gracias a tan afortunada posición. Los florentinos intentaban seguir el ejemplo de Atenas.

Así como los nobles y los eclesiásticos, los miembros de los gremios tomaban parte en las discusiones de los asuntos de la ciudad, lo cual llevaba a grandes convulsiones sociales. La población de Florencia estaba dividida en partidos políticos que luchaban entre sí sin piedad, que exiliaban a los adversarios y les confiscaban las posesiones en cuanto les ganaban la batalla en el Consejo. Tras diversos siglos de gobierno en manos de las mafias organizadas, pasó lo inevitable.

Una familia potentada subió al poder y se dispuso a gobernar la ciudad y el territorio que la rodeaba a la manera de los antiguos tiranos griegos. Era la familia Médici, una familia de banqueros llamada así porque sus fundadores fueron médicos. Tenían bancos y casas de empeño en las ciudades comerciales más importantes de Europa.

GÉNOVA:  la gran rival de Venecia, cuyos mercaderes se especializaron en el comercio con Túnez y con los grandes centros de grano del mar Negro. Y luego había unas doscientas ciudades más, algunas grandes, otras pequeñas, cada una de las cuales constituía una unidad comercial perfecta, todas luchando entre ellas movidas por la eterna rivalidad de los vecinos que se privan unos a otros de un beneficio.

Una vez que llegaban a las ciudades italianas, los productos procedentes de Oriente y África eran distribuidos hacia el oeste y el norte de Europa.

Génova los transportaba por mar a Marsella, donde tomaban otro barco con el que remontaban el río Ródano hasta los puertos fluviales que servían a las regiones del oeste y el norte de Francia.

Fuente Consultada:
La Historia de la Humanidad de Hendrik W. van Loon
Civilizaciones de Occidente Tomo ´B´ Jackson Spielvogel

Característica del Renacimiento Europeo y El Hombre Renacentista

Característica del Renacimiento Europeo y El Hombre Renacentista

Entre los años 1300 y 1600 la vida en Europa sufrió grandes cambios. Fue una nueva etapa del pensamiento y déla cultura y se la denomina Renacimiento. Fue un período de sorprendentes inventos en el mundo de la ciencia.

Se desarrolló la imprenta, se hicieron descubrimientos astronómicos, hombres osados se dedicaron a explorar mares desconocidos y la pintura, la escultura, la arquitectura y la literatura también se transformaron de manera asombrosa. Pero fue también una era de violencia, pobreza, hambre y enfermedades.

Este libro, hermosamente ilustrado, presenta la historia fascinante de los acontecimientos y los escenarios del Renacimiento y de la vida de sus hombres.

A mediados del s. XV, Europa, devastada por la peste y por las guerras, había quedado cultural y políticamente rezagada respecto a otras partes del mundo.

Sin embargo, en Italia por  entonces comenzó una extraordinaria revolución artística y literaria que resonaría durante siglos, mientras que las monarquías cada vez más centralizadas de España, Francia e Inglaterra se disponían a construir imperios globales.

El Renacimiento europeo fue un movimiento muy amplio, que se originó en Italia, en la primera mitad del s. XV y que se  inspiraba en la cultura clásica (greco-romana). Dio lugar a extraordinarios avances en el arte, la arquitectura y la literatura. La prospera clase burguesa se convirtió en mecenas de las mismas artes, lo que dio mayor libertad a los artistas, al tiempo que la aparición la imprenta permitió la rápida difusión de las ideas.

el renacimiento

El RENACIMIENTO EUROPEO, se trató de un fenómeno sumamente importante, caracterizado por lo dinámico, coronado por grandes avances, descubrimientos e inventos y precisamente fueron los estudiosos renacentistas quienes empezaron a hablar de la Edad Media, considerándola como una separación entre su época y el pasado clásico. Sin embargo, apenas cambiaron otras cosas.

EL RENACIMIENTO ITALIANO: «Renacimiento» es el término que resume los logros culturales que los italianos realizaron en los siglos XIV y XV.

En realidad hubo varios «renaceres» de la enseñanza, la cultura y el arte clásicos. En el siglo XII, por ejemplo, se renovó el interés por las escrituras de Aristóteles.

Sin embargo, el Renacimiento italiano tal vez sea más conocido por la cantidad de hitos artísticos, arquitectónicos y culturales que registró.

Las acaudaladas ciudades-estado ocupaban una posición geográfica y financiera excelente para acunar el «Renacimiento».

Por las ciudades del norte no solo circulaban los artículos comerciales que se importaban de África del Norte y Asia, sino también bienes culturales y conocimiento.

Desde Constantinopla, España y el mundo árabe llegaban textos clásicos y saberes matemáticos y científicos.

Además, la proximidad de las ciudades-estado a los restos de la Antigua Roma les permitía analizar in situ los estilos artísticos y arquitectónicos.

Uno de los núcleos del Renacimiento italiano fue Florencia, gobernada por la poderosa familia Médici, mecenas, entre otros, del artista y escultor Miguel Ángel. Otros artistas renacentistas destacados fueron Donatello, Botticelli, Rafael y Leonardo da Vinci.

En el campo de la literatura, Petrarca fue en gran parte responsable del surgimiento del humanismo, una escuela de pensamiento que aseguraba que el ser humano era intrínsecamente bueno, en oposición a la Iglesia, que lo concebía como un pecador que debe ser redimido. Otras plumas ilustres fueron Dante, autor de La divina comedia, y Boccaccio, cuyo Decamerón inspiró muchos relatos de Shakespeare.

La arquitectura renacentista también estuvo influida por el clasicismo; se construyeron espléndidos edificios en Florencia, Venecia, Milán y Roma. Las columnas como motivos decorativos de fachadas y las cúpulas proliferaron. Entre los edificios renacentistas clave destacan el Duomo de Florencia y la basílica de San Pedro en Roma.

El humanismo : El humanismo surgió en parte en respuesta a la desilusión creciente con respecto a la Iglesia.

Era una corriente de pensamiento literaria y erudita, interesada en la gramática, la retórica, la historia, la filosofía y la poesía, doctrinas todas producto del pensamiento humano.

En su corazón latía el interés por reavivar la cultura clásica, en particular mediante el estudio del griego y el latín. El humanismo postulaba que el ser humano podía aplicar las habilidades que le eran propias, el razonamiento y la lógica, para mejorar y ganar en dignidad.

En su difusión hacia el norte alcanzó otros países europeos y, con la aparición de las técnicas de impresión, llegó a un público cada vez mayor.

Cuando sus tesis se aplicaron al estudio de la Biblia, se exigió una revisión humanista de la Iglesia, la cual derivó en la llamada Reforma.

EL HOMBRE DEL RENACIMIENTO EUROPEO:

Renacimiento quiere decir ante todo resurrección de las antiguas civilizaciones de Grecia y de Roma.

La lengua griega hacía tiempo que era enseñada en Italia y parecía como si la curiosidad y el espíritu de libre investigación que había caracterizado a la civilización ateniense resurgiera con el estudio del idioma de los antiguos griegos.

El influjo de la cultura romana, por su parte, se hizo sentir también de una manera especial en Italia, el núcleo geográfico en el que la revolución cultural renacentista se haría más notable.

A este hecho no eran ajenos fenómenos como la preponderancia del derecho romano, la utilización del latín por parte de algunos grupos sociales y la conservación de un gran número de edificios antiguos.

Pero también el horizonte geográfico del hombre renacentista se había visto ensanchado: aventureros, comerciantes y misioneros habían descubierto tierras hasta entonces desconocidas, alcanzando al tiempo las costas orientales de Asia tras circunnavegar el continente africano.

El desarrollo de los conocimientos científicos había puesto en duda verdades que antaño se consideraban definitivas y que afectaban a cuestiones tan importantes como la forma de la Tierra o el lugar del hombre en el universo.

En este mismo contexto se produjeron importantes cambios en lo que a la vida y a las instituciones religiosas se refiere.

El principal de ellos fue el provocado por la reforma protestante.

La Europa del Renacimiento: Pese a que Italia fue sin ninguna duda el centro neurálgico de la cultura renacentista, ésta se extendió rápidamente por todas las tierras de Europa.

Los constantes viajes de clérigos y estudiantes permitieron una inmediata y completa exportación de los nuevos ideales, que experimentaron a la vez una adaptación a los caracteres de cada país. Así, elementos clásicos como columnas, pilastras y frontones fueron incorporados a edificios de estructura gótica.

En Francia proliferaron las ediciones de los clásicos de la Antigüedad y de los humanistas, al tiempo que se extendía un espíritu de libertad que se habría de materializar en obras como los poemas de Ronsard, el celebérrimo Gargantúa y Pantagruel de Rabelais o los Ensayos de Montaigne.

En Inglaterra, Tomás Moro recogía en su Utopía los rasgos básicos del humanismo de la época, en tanto que en España Garcilaso y Boscán, de un lado, y Nebrija, del otro, abrían las puertas a las nuevas ideas.

Los alemanes se ocuparon entre tanto del estudio de las antigüedades, y así Conrad Celtis se dedicaba con empeño a rescatar textos que testimoniaban el grado de desarrollo cultural que aquellas tierras habían alcanzado en el curso de la Edad Media.

Con todo, el máximo representante del Renacimiento fuera de Italia fue Erasmo de Rotterdam. Hijo ilegítimo de un eclesiástico, nació en torno al año 1469.

Aunque no sintió. entusiasmo por el arte del Renacimiento, fue filosóficamente la figura clave de su época, constituyendo el nexo de unión entre el movimiento místico que, conocido como Devotio moderna, floreció en los Países Bajos durante su infancia, y el resurgimiento de los clásicos en Italia.

Erasmo empezó su vida como monje, pero, insatisfecho, huyó a París con el pretexto de perfeccionar su teología.

En realidad su interés principal era el estudio de los clásicos. En su Enquiridión o Manual del caballero cristiano (1501) demostró que los clásicos, la poesía y la filosofía eran tan sólo el preludio de un estudio superior a todos, el de las Escrituras.

Su objetivo era fusionar el mundo de la Antigüedad con el del cristianismo, y su obra es una muestra de cómo en el norte de Europa el Renacimiento estuvo al servicio de la religión.

El pensamiento de Erasmo tuvo una gran influencia sobre su tiempo. Aunque el pensador de Rotterdam siguió siendo un católico convencido y estudió el griego original del Nuevo Testamento, quiso que el hombre corriente leyera las escrituras en su propio idioma. Odiaba el vicio y la ignorancia e intentó mostrar el verdadero camino de la cristiandad con su propio ejemplo.

obra renacentista
El bautismo de Cristo es una tabla pintada por Piero della Francesca hacia 1445.

ARTISTAS DE

LAS CIUDADES Y FAMILIAS DEL RENACIMIENTO

Como no había rey en Italia, porque no estaba unificada en un estado, el poder político estaba en manos de los gobernantes de las ciudades.

A estos gobernantes se los denomina a menudo príncipes del Renacimiento, pero en realidad muy pocos eran de sangre real. Algunos provenían de familias aristocráticas. Otros de familias de mercaderes. Lo que les daba la calidad de «príncipes» era simplemente la riqueza y el poder.

Ciertas ciudades se hicieron muy poderosas y controlaron grandes extensiones de territorio fuera de sus murallas. Este a menudo incluía poblaciones más pequeñas y menos poderosas, que se conocía como ciudades estados. Tenían sus propios gobernantes, competían en el comercio y la industria y luchaban entre sí para obtener mayor poder.

En Italia, había cinco ciudades estados principales: Nápoles, Milán, Florencia, Venecia y los Estados pontificios (controlados por el Papa). Los gobernantes de estos estados, con sus riquezas, fueron algunos de los principales mecenas del Renacimiento.

Pero fueron también por la ambición y la codicia de sus familias, quienes causaron las guerras entre las distintas ciudades. Los habitantes del pueblo preferían continuar con su trabajo.

Durante un tiempo, Milán fue el estado más poderoso, bajo el reinado de los duques de la familia Visconti. Uno de sus miembros, Gian Galeazzb, llegó a ser una persona tan importante que se casó con la hija del rey Juan II de Francia y una de sus hermanas contrajo enlace con un hijo del rey Eduardo III de Inglaterra.

Después de los Visconti, gobernó Milán la familia Sforza, primero Francesco Sforza, un gran capitán de mercenarios, y luego Ludovico Sforza, conocido como II Moro o el Moro, por su tez oscura.

Tanto Florencia como Venecia eran repúblicas, es decir, estados con un gobierno electo o señoría. En realidad, en 1495, sólo 3.200 de los 100.000 habitantes de Florencia tenían derecho a votar para elegir a los miembros de la Señoría. En Florencia, durante más de la mitad del s. XV, una familia, la de los Medici, se convirtió en la virtual autoridad.

En Venecia no había una gran familia dominante porque esa ciudad trataba de mantenerse al margen de la lucha continua entre los estados para poder concentrarse en su comercio marítimo.

Era gobernada por el Dux, cuyo mandato era vitalicio, y por un Gran Concejo. Estaba además el Concejo de los Diez, que ayudaba a mantener el orden público en épocas de emergencia y era temido porque su poder iba más allá de la ley.

Si sospechaba que alguien planeaba algo contra el estado, lo hacía matar. Los papas eran líderes políticos y mecenas de las artes, al mismo tiempo que jefes supremos de la Iglesia. Dos de ellos pertenecieron a la familia Médicis.

Fuente Consultada:
Historia Universal Ilustrada John M. Roberts – Tomo I

Los Primeros Mecenas en la Edad Media

Primeros Humanos en América Poblamiento y Migración de América

PRIMEROS HUMANOS EN AMÉRICA
Poblamiento y Migración

Hasta no hace mucho tiempo, los arqueólogos consideraban que el hombre americano tenía una antigüedad de unos 12.000 años. Sin embargo, nuevos estudios han revelado una antigüedad mayor aún, dé unos 40.000 años. Por cierto que hasta hoy, el origen del hombre americano es uno de los «agujeros negros» de la arqueología, e incluso ya algunos investigadores colocan el techo un poco más atrás en el tiempo, sosteniendo que el ingreso de los primeros hombres al continente americano se produjo en una franja de tiempo que va desde los 65.000 a los 40.000 a. C.

En líneas generales, los investigadores coinciden en que entre esos milenios se produjo una migración desde el Asia en dirección al Nuevo Mundo, trasladándose a través de un puente natural formado durante la última glaciación en lo que hoy conocemos como el estrecho de Behring.

Explicación del Traslado del Hombre:
La Edad de Hielo:
La última Edad de Hielo concluyó hace unos 13.000 años y señaló el fin del Pleistoceno, que había durado dos millones de años. Este periodo estuvo marcado por cambios extremos de temperatura en todo el planeta, incluidas varias eras glaciares. Las temperaturas descendieron hasta tal punto que glaciares y casquetes de hielo cubrieron gran parte de Europa, Asia y Norteamérica.

Fue en este periodo cuando el hombre empezó a evolucionar a mayor velocidad, quizá como respuesta a las arduas condiciones de vida: su capacidad para adaptarse le aportó ventajas sobre especies menos inteligentes. El Homo sapiens fue la especie que mejor supo afrontar la rigurosidad de la vida durante el Pleistoceno y, si bien permaneció confinado en las zonas más cálidas durante las grandes heladas,  empezó a migrar a otras regiones cuando el hielo fue retrocediendo.

A causa de la existencia de casquetes glaciares en el norte de Europa y América, el nivel del mar descendió y quedaron a la vista cordilleras terrestres que unían la mayoría de los continentes. Estas enlazaban el nordeste de Asia con América, Japón e Indonesia, y Gran Bretaña con Europa, y ofrecían rutas de migración vitales para los hombres y los animales. El continente australiano permaneció separado de Asia por aproximadamente 70 Km. de aguas profundas, de lo cual se deduce que los humanos que viajaron a Australia en torno al 60000 a. C. debieron hacerlo en bote, ya que no existen pruebas de una migración animal simultánea. Los mamíferos asiáticos, como por ejemplo, monos y tigres, no se dan en Australia, donde en cambio sí encontramos marsupiales.

Al parecer, dicha traslación humana se debió a cambios climáticos que convirtieron a vastas zonas de Asia en desiertos áridos. Fue así que los animales iniciaron el lento camino hacia el este en busca de buenos pastos; obviamente, los hombres fueron tras ellos. Los estudios confirman otra gran migración entre el 15.000 y 12.500 a.C., como así también otras posteriores, quizá de menor magnitud que aquélla. Así se fue produciendo el lento desplazamiento hacia el sur, desde Alaska, de incontable cantidad de i hombres, todos ellos cazadores y recolectores, quienes poseían una cultura y técnicas similares a las de los euroasiáticos del período paleolítico. Sus instrumentos más antiguos orillan los 40.000 a. C., siendo estos lascas, raspadores y choppers.

Migración a América
Con el inicio del deshielo hace unos 13.000 años, las llanuras gélidas del estrecho de Bering ofrecieron un puente natural hacia Alaska, el cual, junto con el pasillo de hielo canadiense, permitió a los humanos emigrar a este continente, hasta entonces deshabitado. Los primeros humanos que llegaron a América fueron pueblos mongoles procedentes de Siberia, preparados para hacer frente a una vida en las duras condiciones del norte de América.

La falta de vegetación les obligaba a depender de la pesca, pero fueron descendiendo paulatinamente hacia el sur, atraídos por el clima más favorable y la mayor abundancia de alimentos. Los glaciares no habían llegado al centro y el sur del continente, por lo que en las fértiles praderas y llanuras abundaba la caza mayor: bisontes, mamuts, osos bezudos, bueyes almizcleros y alces. En poco tiempo , la mayoría de estos animales desaparecieron, ya sea por la caza del hombre o por condiciones climáticas.

Asimismo, las sucesivas oleadas que penetraron por el estrecho de Behring parecen haber seguido tres rumbos: uno, la costa norte de Alaska y Canadá; otro, los campos ubicados al oriente de las montañas Rocosas; y un  tercero siguió la costa del océano Pacífico. Fue así que unos fueron  «empujando» a otros hasta desplazarse a la América del sur, inclusive de la isla grande de Tierra del Fuego.

En la América del norte se han hallado restos arqueológicos de gran importancia, como las culturas de Sandia, Clovis y Folsom, fechadas entre el 15.000 y el 7.000 a. C.. Pero nuevos descubrimientos producidos en los años finales de la década del ’80 y los primeros de la del ’90, mostraron fechas más tempranas aún, como en Bluefish Caves (Valle de Yukón, 22.800 a.C.), Old Crow Basin (a 65 Km. al sur de Bluefish, 38.000 a. C.), Meadowcroft (al este del lago Eire, 17.600 a.C.) y Orogrande (Nuevo México, 36.000 a. C.).

En la América del sur las cifras en años son algo menores y demostrarían el lento desplazamiento de norte a sur. Por ejemplo, el yacimiento arqueológico de Taima-taima, Venezuela, cuya antigüedad fue fechada por el método de carbono 14 en 11.000 a.C.. En Chile, también se han encontrado restos de parecida antigüedad, como los de Monte Verde, caverna Fell y el abrigo de Palli Aike.

En lo que respecta al actual territorio argentino, las fechas mencionadas para el sur de Chile corresponderían también para nuestra Patagonia (Los Toldos, 10.600 a.C.).

En el caso de Tierra del Fuego, la cultura más antigua no superaría los 6.000 a. C. Para el noroeste, la más antigua estaría ubicada en la provincia de Catamarca, denominada Ampajango, con una probable datación de 12.000 a. C.. En las Sierras Centrales de Córdoba y San Luis se clasificaron antiguas culturas reunidas bajo el nombre común de Ayampitín. La cueva de Intihuasi, San Luis, reveló que sus restos humanos rondarían los 6.000 a. C..

En la puna argentina se ha localizado otra cultura, conocida como la del Saladillo, llegada allí hacia el 4.000 a.C.. Finalmente, podemos agregar que algunos arqueólogos suponen que gran parte del noreste, Misiones y sus zonas próximas, habrían tenido unos primeros poblamientos entre los 8.000 y 10.000 a. C.

Fuente Consultada: Aborígenes de Argentina – Adrián Piccolo

Grandes Viajes de la Historia Marítimos Exploraciones del Mundo

Grandes Viajes y Exploraciones de la Historia

MOTIVOS O CAUSAS DE LA EXPLORACIÓN MARÍTIMA: Los historiadores señalan que no fue solo una, sino muchas las causas que llevaron a los europeos a lanzarse a explorar el mundo a través del mar, pero en sintesis… «Dios, gloria y oro» eran los motivos, ¿qué hizo posible los viajes? Antes que nada, la expansión de Europa estaba ligada al desarrollo y crecimiento economico de las monarquías centralizadas durante el Renacimiento. Hacia la segunda mitad del siglo XV, las monarquías europeas habían incrementado su autoridad y recursos, y se hallaban en posición de volver sus recursos a lo que había más allá de sus fronteras.

Grandes Exploraciones de Nuevo Mundo

Grandes Exploraciones de Nuevo Mundo

En los inicios del siglo XV, Oriente y Occidente se relacionaban a través de las rutas comerciales. Muchos productos importantes para Europa (como las especias, la sal o la seda) se obtenían mediante los viajes marítimos. Sin embargo, cuando en 1453 los turcos tomaron Constantinopla, se convirtieron en una especie de muralla que dividió en dos al mundo «conocido». Los caminos por los que entraban estos bienes tan preciados se cerraron. Se sintió entonces como nunca la necesidad de abrir otros nuevos.

Los portugueses apostaron a encontrar un paso por el sur de África para llegar a las Indias. Los españoles, por su lado, intentaron de la mano de Colón llegar «por el otro lado», navegando hacia occidente. Las demás naciones europeas no se quedaron atrás: ingleses, franceses y holandeses tantearon la posibilidad de encontrar un paso por el Ártico hacia el reino de las especias.

Pero, la motivación económica no fue la única. No se había apagado en el Viejo continente la idea de la «Guerra Santa». Las Cruzadas de la Edad Media estaban frescas en la memoria de los pueblos que estaban en contacto con los musulmanes. Los europeos cristianos estaban convencidos de que debían derrotar a los moros, y esta fue otra de las razones por las cuales comenzaron a expandir sus territorios: vencerlos o complicar su subsistencia, cerrando sus rutas comerciales o dominándolas.

Su meta era la victoria universal del Cristianismo. Además, por supuesto, cada uno de los viajeros tenía motivaciones personales que los llevaron a emprender los viajes de descubrimiento. La obtención de riquezas era una de las principales, aunque también hubo muchos hijos menores o hijos naturales de nobles, que por su condición no recibirían ni título ni bienes en herencia, y se decidieron a viajar para obtener riquezas, títulos y honores.

Hubo también, claro está, aventureros casi desmedidos que, con el empuje de algunas o todas estas razones, se lanzaron hacia mares y tierras desconocidas por el hombre de su época.

Al mismo tiempo, los europeos habían alcanzado un nivel de riqueza y tecnología que les permitía emprender con regularidad una serie de viajes más allá de Europa. Aunque los sumamente esquemáticos y simbólicos mapas medievales eran de poca ayuda para los marinos, las portolani o cartas detalladas elaboradas por los navegantes y matemáticos de los siglos XIV y XIV resultaron de gran valor.

Estos mapas demostraron ser muy útiles para los viajes en aguas europeas; pues tenían detalles de los contornos costeros, distancias entre puertos y lecturas con brújula.

Sin embargo, debido a que estos portolani se trazaban a escala plana y no tomaban en cuenta la curvatura de la Tierra, su uso se limitaba a los viajes más largos a ultramar. Sólo cuando los marineros se aventuraron más allá de la costa de Europa comenzaron a acumular más información sobre la forma real de la Tierra. A fines del siglo XV, la cartografía se había desarrollado a tal grado que los europeos poseían mapas bastante precisos del mundo conocido.

Uno de los mapas del mundo más importantes que los europeos podían consultar al final del siglo XV era el de Ptolomeo, un astrónomo del siglo II d.C. El trabajo de Ptolomeo, la Geographia, ya era del conocimiento de los geógrafos árabes desde el siglo VIII, pero no fue sino hasta el siglo XV que se tradujo ese trabajo al latín. Las ediciones impresas de la Geographia, que contenía su mapa del mundo, estuvieron disponibles desde 1477 en adelante.

El mapa de Ptolomeo (como se observa en la siguiente ilustración) mostraba un mundo esférico con tres continentes principales: Europa, Asia y África, y sólo dos mares. Además de mostrar los mares de tamaño considerablemente menor que los continentes, Ptolomeo también  subestimado por mucho la circunferencia de la Tierra, lo que : Colón y otros aventureros a creer que sería factible navegar el oeste de Europa para llegar a Asia.

Los europeos lograron construir barcos aptos para navegar en el océano e idearon nuevas técnicas de navegación. Los constructores de naves habían dominado el uso del timón axial (una importación china) y habían aprendido a combinar el uso de velas latinas con un aparejo cuadrado.

Con estas innovaciones, podían construir naves con bastante movilidad para navegar en contra del viento y lo bastante grandes para montar pesados cañones que les permitieran participar en guerras navales y, además, cargar una cantidad importante de alimentos para largas distancias. Ya antes los marineros habían usado un cuadrante y su conocimiento de la posición de la estrella Polar para determinar su latitud.

Abajo del Ecuador, sin embargo, esta técnica era inútil. Sólo con la ayuda de nuevos instrumentos de navegación, como la brújula y el astrolabio, pudieron explorar con confianza en alta mar.

El estímulo final que impulsó la exploración fue el creciente conocimiento del curso de los vientos en el océano Atlántico. Las primeras flotas europeas que navegaban hacia el sur, a lo largo de la costa de África Oriental, encontraron que los fuertes vientos que soplaban permanentemente desde el norte, a lo largo de la costa, obstaculizaban sus esfuerzos para retornar.

Sin embargo, a finales del siglo XV, los marineros habían aprendido a virar en el mar donde podían interceptar los vientos del oeste, en las proximidades de las Azores, que los llevarían de regreso a la costa de Europa Occidental. Cristóbal Colón empleó esta técnica en sus viajes a América, y otros confiaron en sus nuevos conocimientos de los vientos para rodear el continente africano en busca de las «islas de las especias».

LOS PRIMEROS, ESPAÑA Y PORTUGAL: A comienzos del siglo XV, Portugal, primero, y España, más tarde, iniciaron la carrera por la expansión de Europa a otras tierras.

Su primacía en el proceso de expansión europea se debió a un conjunto de ventajas con respecto al resto de Europa. España y Portugal están situados en la zona donde el Mediterráneo se encuentra con el Atlántico y poseen una costa oceánica ubicada en la zona de influencia de los vientos alisios, que soplan desde Europa hacia América y viceversa.

Esta ventaja geográfica facilitó los viajes de exploración cuando los marineros se familiarizaron con el régimen de vientos del Atlántico norte. Ambos reinos poseían una larga tradición marinera, con poblaciones de pescadores que se aventuraban a la navegación atlántica de altura y que llegaron a las islas Azores, a Madeira y a las Canarias, entre los años 1320 y 1350.

La costa atlántica de ambos reinos era lugar de encuentros. En primer lugar, de rutas e intereses mercantiles. Desde fines del siglo XVIII, comerciantes italianos se establecieron en las ciudades del sur de Portugal y España e introdujeron sus nuevas técnicas mercantiles.

También esa zona era cruce de tecnologías marinas: allí fue diseñada la carabela y fueron sus marineros quienes aplicaron las nuevas técnicas de navegación.

La situación política era también peculiar en estos dos reinos. La península ibérica había sido ocupada en el siglo VIII por los musulmanes, hasta que, en el siglo XIII, los reinos cristianos comenzaron su expulsión definitiva. Portugal fue el primero que logró la unidad territorial, a fines del siglo XIII.

España finalizó la expulsión de los musulmanes en 1492, el año del viaje de Colón. Pocos años antes, en 1479, los dos reinos principales habían sido unificados mediante el matrimonio de sus reyes, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón.

La guerra constante contra los musulmanes creó en ambos reinos una idea de cruzada, de guerra santa contra el «infiel» musulmán. Este espíritu de cruzada fue uno de los móviles más importantes de la expansión hacia otras tierras. Así, los portugueses intentaban que su expansión hacia África fuera un duro golpe contra los musulmanes, que extendiera la fe cristiana y que posibilitara un avance hacia la liberación de la Tierra Santa, en el Cercano Oriente.

Los móviles económicos no eran menos importantes El oro que alimentaba el comercio con el Lejano Oriente era explotado en el centro de África, en el Sudán, y llegaba al Mediterráneo por medio de caravanas conducidas por comerciantes musulmanes. En el siglo XV, el comercio de bienes de lujo demandaba más cantidad de oro que antes; se había generado una suerte de «hambre de oro» en Europa occidental. Llegar directamente a las fuentes de la producción de oro, en África, era un sueño acariciado por muchos comerciantes europeos. Existía también interés por incorporar nuevas tierras para el cultivo del azúcar, pues este alimento comenzaba a ser muy demandado por las clases altas europeas.

Además, para cultivar el azúcar, se necesitaban esclavos, quienes tradicionalmente provenían del este de Europa y de Asia. Las especias, traídas de las islas del sudeste asiático, eran también muy demandadas en Europa por sus cualidades como conservantes de carnes y, en menor medida, como condimentos para las comidas servidas en la mesa de los ricos. Su tráfico estaba controlado por mercaderes musulmanes.

Portugal: a la India por África

Las primeras expediciones portuguesas se dirigieron al norte de África, bordeando luego la costa hacia el sur del continente. En 1431 doblaron el cabo Bojador y en 1487 el de Buena Esperanza, en el extremo sur del continente, abriendo el camino para que en 1498 Vasco de Gama llegase finalmente hasta la India. En 1511, los portugueses llegaron también a las islas Molucas, conocidas como islas de las especias.

Los marinos portugueses, protegidos por sus reyes y por el príncipe Enrique el Navegante, fueron fundando factorías a lo largo del litoral africano, desde donde penetraban hacia el Interioren busca de oro y esclavos. También fundaron numerosas colonias en la costa sur de Asia, en el camino hacia China y la India. Los portugueses lograron controlar el comercio del algodón, las especias y la seda.

América y la primera vuelta al mundo
Los castellanos, con la expedición de Cristóbal Colón, pretendían llegar a Asia navegando hacia el oeste, partiendo de la idea de que la Tierra era redonda, Colón intentó que el rey de Portugal financiara su proyecto. Pero los portugueses ya estaban embarcados en la empresa africana y no le hicieron caso. Finalmente Colón marchó a Castilla, donde, tras varios intentos, obtuvo el apoyo económico de los Reyes Católicos.

Los cálculos de Colón no eran del todo correctos. Había partido en busca de la India, pero en su camino encontró, el 12 de octubre de 1492, un nuevo continente, América. Sin embargo, Colón estaba convencido de haber llegado a Asia.

En su primer viaje confundió Cuba con Japón. Más tarde, Juan Caboto y Américo Vespucio demostraron que se trataba de un continente nuevo.

En 1513, Núñez de Balboa descubrió el mar del Sur, bautizado posteriormente como océano Pacífico. A partir de este momento se buscó un paso que uniera los océanos Atlántico y Pacífico, lo que después se conocería como estrecho de Magallanes.

En 1519 partió de Sanlúcar de Barrameda una expedición dirigida por Magallanes. En 1520 encontraron el estrecho que lleva su nombre y, tres meses después, llegaron a las islas Filipinas, Tras la muerte de Magallanes tomó el mando Elcano, que regresó a Sanlúcar en 1522, consiguiendo así dar la primera vuelta al mundo, después de casi tres años de viaje.

En el siglo XVI el Atlántico se convirtió en un mar de navegación cada vez más intensa. América y las costas africanas fueron exploradas y conquistadas. Magallanes y Elcano habían realizado su primera vuelta al mundo. Francis Drake, pirata inglés al servicio de la reina Isabel, realizó la segunda entre 1577 y 1580 atacando, de paso, cuantas naves españolas encontró en su camino entre Chile y California.

Cristóbal Colón nació en Genova en 1451. Colón era hijo de un tejedor acomodado y desde los quince años empezó ya a navegar y a familiarizarse con el mar. En 1476 Colón se estableció en Lisboa, donde trabajaba en la elaboración de mapas marinos. Colón, convencido de que la Tierra era redonda, creía que podría llegar a Asia por el oeste, atravesando el océano Atlántico. Pero sus cálculos estaban equivocados, porque imaginaba la Tierra más pequeña de lo que es y, por lo tanto, más corta la anchura del mar que había de atravesar entre Europa y Asia. Por eso, sus planes no convencieron al re de Portugal ni a sus consejeros. Colón se dirigió entonces a Castilla, donde al principio sus ideas también se consideraron fantasiosas. Los Reyes Católicos, que estaban muy ocupados en la conquista de Granada no le prestaron atención. Finalmente, tras la toma de Granada en 1492, Colón obtuvo el apoyo de los reyes para emprender su viaje.

La Vuelta Al Mundo de MagallanesCristóbal ColonVasco Da GamaMarco PoloEnrique de Portugal

Ahora, en el siglo XVII la atención de los hombres deseosos de conocer mejor el mundo que habitaban se sintió atraído por los mares del Sur.

En 1605 el holandés William Jansz recorrió la costa meridional de Nueva Guinea hasta el estrecho de Torres, que había sido descubierto por un español de este nombre. Nueva Guinea es una de las mayores islas del mundo y fue descubierta en 1527 por el español Álvaro de Saavedra. Otros holandeses realizaron exploraciones por la costa occidental de Australia y las islas de la Melanesia. Australia no fue rodeada totalmente hasta 1798, hazaña llevada a cabo por el inglés Matthew Flinders a bordo de una pequeña embarcación llamada Tom Thumb.

Al Sur de la citada isla-continente existe la de Tasmania, que fue descubierta en 1642 por el holandés Abel Tasman, quien también descubrió y exploró las dos islas que constituyen Nueva Zelanda.

Los viajes que en el siglo XVII fueron especialmente de exploración y conquista, se convirtieron en el XVIII en expediciones científicas cuidadosamente preparadas. Ya no zarpaban con rumbo más o menos fijo, hombres audaces y geniales al frente de un grupo de marineros osados y a bordo de un buque aislado, sino que las Sociedades científicas preparaban con tiempo, dinero y toda clase de medios los viajes, que duraban a veces años enteros.

Las expediciones estaban formadas por hombres de mar que capitaneaban y pilotaban las naves, pero el elemento más interesante era el grupo de hombres de ciencia que les acompañaban: geólogos, físicos, astrónomos, botánicos, etc. Y, naturalmente, un grupo de hombres armados para defender el derecho de posesión de los territorios descubiertos, o para proteger el trabajo de investigación. Ya no se trataba de luchar y conquistar, sino de conocer, catalogar, investigar en forma sistemática.

Estas ideas respondían al espíritu científico de la época. Un ejemplo de estas expediciones fue la organizada por franceses y españoles destinada a medir un arco de meridiano terrestre. Se llevó a cabo en el año 1760 en territorio peruano de los Andes. Al frente del grupo español se encontraban los tenientes de navío Antonio de Ulloa y Jorge Juan; con los franceses, el célebre La Condamine.

BOUGAINVILLE, JAMES COOK Y LA PEROUSE. Louis Antoine de Bougainville (1729-1811) zarpó de Brest en 1766 al frente de los navíos Boudense y L’Etoile. Después de doblar el estrecho de Magallanes enfiló el Pacífico del Sur y llegó a las islas de Samoa, que denominó de los Navegantes. Luego pasó a Nuevas Hébridas y diversas islas del Mar del Coral para arribar, finalmente, a Nueva Guinea.

Desde allí fue a la isla de San Mauricio, dobló el cabo de Buena Esperanza y tocó en la isla de la Ascensión. Llegó de regreso a Saint Malo (Francia) en 1769. El diario de la expedición y los relatos posteriores de estos navegantes describieron un mundo paradisíaco en las islas del Sur donde la vida se deslizaba sin trabajo ni esfuerzo alguno. James Cook (1728-1779) era un excelente marino inglés que de grumete en un buque carbonero llegó a capitán de una pequeña flota destinada a •investigaciones geográficas y científicas. Sus tres viajes tuvieron una finalidad siempre concreta.

El primer viaje, destinado a observar el paso de Venus frente al Sol que había de tener lugar el 3 de junio de 1769, lo realizó por cuenta de la Real Sociedad de Londres, que costeó los gastos de la expedición. Zarpó a bordo del navíoEndeavour, y después de doblar el Cabo de Hornos puso rumbo a Tahití, donde se realizaron las observaciones astronómicas previstas. Después descubrió parte del archipiélago de la Sociedad y contorneó Nueva Zelanda, donde realizó numerosos estudios. Los planos y mapas que levantó en las dos islas, así como sus informes, impulsaron a los ingleses a emigrar a Nueva Zelanda al saber que el clima de estas islas era muy parecido al de Inglaterra.

En Australia oriental se puso en contacto con los indígenas australianos, hasta entonces desconocidos, y por primera vez fue descubierto el canguro, que admiró extraordinariamente a los expedicionarios, aunque también les asombró el arte de lanzar el «boomerang», en el cual eran muy hábiles los nativos. En 1771 había regresado a Inglaterra.

El segundo viaje, emprendido en 1772, tenía una finalidad atrevida: cerciorarse de si el Polo Sur era un mar o bien existía un continente austral. Emprendió el viaje a bordo de los barcos Resolution y Adventure. Los tres veranos que pasó en los mares del Sur los empleó en realizar una exploración metódica: la zona situada entre El Cabo y Nueva Zelanda, en el primero; de Nueva Zelanda a la isla de Galápagos en el segundo, y la zona situada al Sur de las islas Malvinas hasta los primeros hielos australes, en el tercero.

En estas expediciones descubrió las islas Sandwich, Oreadas y Georgia, a todas las cuales denominó del Sur para diferenciarlas de sus homónimas. Durante las invernadas, en las que el límite de los hielos se extendía demasiado, se dedicó a estudiar la vida y costumbres de las islas Tahití, Sociedad, Pascua, etc.

El cuarto viaje tenía por objeto llegar al Pacífico después de doblar el Cabo de Hornos, remontarlo y tentar la travesía desde Alaska al Atlántico forzando la barrera de hielos polares (paso del Noroeste en sentido contrario al intentado por otros exploradores europeos). Zarpó de Inglaterra en 1776.

Al remontar el Océano Pacífico descubrió las islas Tubuai y las Hawai, que él denominó Sandwich en honor del conde John Muntagu Sandwich, primer lord del Almirantazgo.

Después de explorar las costas de Alaska regresó a Hawai para invernar y el 14 de febrero de 1778, durante una refriega habida con los indígenas, Cook fue asesinado por éstos. Se hizo cargo de la expedición su lugarteniente, Clarke, el cual atravesó más tarde el estrecho de Bering y llegó hasta más allá de los 69° de latitud Norte, pero los hielos le obligaron a retroceder y por la ruta de los océanos índico y Atlántico los navegantes volvieron a Inglaterra en 1780.

El día primero de agosto de 1785 las fragatas Astrolabe y Boussolé zarparon de Brest rumbo a los mares del Sur. Habían sido equipadas y dispuestas por orden del rey de Francia, Luis XVI, y estaban al mando del conde Jean Francois Gallup de La Perouse (1741-1788). Una vez en aguas del Pacífico, y tras realizar una visita de cortesía al gobernador de La Concepción, en Chile, tocaron en la isla de Pascua, donde les maravillaron las colosales esculturas que encontraron en ella; luego siguieron rumbo hacia las Filipinas, y se dirigieron hacia los mares del Japón.

Al arribar a la península de Kamchatka tuvieron la idea de mandar un correo a través de Siberia para que llegaran a Francia los dibujos de las estatuas de la isla de Pascua y algunos mapas que habían levantado. Cuando se dirigieron de nuevo hacia el Sur los buques naufragaron y perecieron todos sus tripulantes. Nunca se ha sabido con certeza cuál fue el motivo del siniestro ni el punto exacto donde éste tuvo lugar.

En menos de cuatrocientos años el horizonte se había ensanchado considerablemente. La cuenca del Mediterráneo, que era el centro del mundo conocido durante los siglos medios, fue desplazada por el interés que suscitó el Atlántico y, posteriormente, el Pacífico. Con los grandes viajes del siglo XVIII las rutas de los mares libres de hielos habían sido suficientemente conocidas. Quedaba, para los siglos XIX y XX, la conquista de los Polos y las exploraciones del interior de los grandes continentes, trabajo del que iban a encargarse científicos y hombres valerosos, dotados de medios, organización y preparación adecuados.

GRANDES EXPEDICIONES DE DESCUBRIMIENTO Y CONQUISTA EN AMERICA EN EL SIGLO XVI

AMERICA CENTRAL Y SEPTENTRIONAL

AMÉRICA MERIDIONAL

1508Circunnavegación de Cuba por Sebastián de Ocampo.
1509Juan Díaz de Solís y Vicente Yáñez Pinzón, en la costa de Honduras y Yucatán. Alonso de Ojeda y Juan de la Cosa, en el golfo de Darién.
1513Vasco Núñez de Balboa descubre el Pacífico.
1515-1516Juan Díaz de Solís llega al Río de la Plata.
1517-1518Hernández de Córdoba y Juan de Grijalva recorren la costa atlántica de México.
1520Fernando de Magallanes explora la costa de la Patagonia y descubre el estrecho que lleva su nombre.
1519-1521Hernán Cortés conquista México.
1521-1522Gil González Dávila reconoce la costa de Nicaragua y Panamá
1524-1539Conquista de Perú y Chile por Francisco Pizarra y Diego de Almagro.
1525-1526García de Loaysa, Sebastián Elcano y Santiago de Guevara exploran el estrecho de Magallanes; Guevara reconoce la costa occidental de América hasta el istmo de Tehuantepec
1528-1539Cortés envía expediciones de exploración a territorios de México y países vecinos; Alvar Núñez Cabeza de Vaca atraviesa el sur de los actuales Estados Unidos.
1526-1530Sebastián Caboto alcanza el Río de if Plata y remonta el Paraná hasta su confluencia con el Paraguay
1535-1538Sebastián de Benalcázar explora Ecuador y Colombia. Desde el Caribe, Gonzalo Jiménez de Quesada remonta el Magdalena y llega a la meseta M Bogotá.
1539Marcos de Niza explora Nuevo México, 1535-1580Fundación de Buenos Aires por PedrQs de Mendoza. Juan de Ayolas remontfj el Paraná: establecimiento en el Río des la Plata
1540-1543Hernando de Soto explora Florida y el curso inferior del Missisippi y Río Grande. Desde el Atlántico, Alvarado alcanza las montañas Rocosas y por el Missisipi vuelve al golfo de México. Francisco Vázquez de Coronado explora Nuevo México, el Colorado y el valle del Missouri. 1540-1541Desde Quito, Gonzalo Pizarra alcanza el Ñapo; el oficial Francisco de Ore-llana descubre el Amazonas, que sigue hasta el océano Atlántico.
1540-1554Pedro de Valdivia explora el sur de. Chile.
1542-1543Juan Rodríguez Cabrillo reconoce la costa de California hasta el cabo Mendocino.
1557-1558Juan de Ladrilleros reconoce la costa oriental de la Pataqonia.

Descubrimiento del Estrecho de Magallanes Primera Vuelta Al Mundo

Descubrimiento del Estrecho de Magallanes
Primera Vuelta Al Mundo

Magallanes y el descubrimiento del estrecho de Todos los Santos: Fernando de Magallanes o Hernando de Magallanes, era portugués nacido en Oporto; prestó servicios, al rey de Portugal, pero distanciado de éste pagó a España, ofreciéndose a la corona para realizar la expedición en que fracasó Solís.    (ver La Historia del Viaje)

Según sus cálculos las Molucas estaban comprendidas dentro de la jurisdicción castellana marcada por el’ tratado de Tordesillas, y en el sur de América esperaba encontrar el paso que uniese los dos océanos.

Portugal hizo todo lo posible para hacer fracasar el viaje, pero sin éxito. La expedición compuesta de cinco naves partió de San Lúcar de Barrameda el 20 de septiembre de 1519, Magallanes siguió una ruta distinta a la establecida en España, por temor a que los portugueses la conociesen y lo atajaran en el camino.

Llegaron al cabo San Agustín, y siguiendo la costa, descubrieron el río Uruguay. Penetraron en el río de Solís o Mar Dulce, y recorrieron la costa buscando sobrevivientes de la expedición de Solís. Proseguida la marcha hacia el sur, descubrieron la bahía de San Matías y al llegar al puerto San Julián decidieron invernar

Allí estalló una sublevación, cuyos orígenes pueden buscarse en los conflictos surgidos desde el principió de la navegación. Juan de Cartagena veedor de la armada, exigió a Magallanes las, razones, del cambio de tuta que ya hemos mencionado, pues quería, junto con otros, ir por el cabo de Buena Esperanza y doblar hacia el oriente. Ya en San Julián se confabularon para obligar a Magallanes a navegar hacia el levante y por el cabo de Buena Esperanza alcanzar, las Molucas, pues los alimentos comenzaban a ser escasos y si invernaban, consumirían todo sin adelantar en el viaje.

Los sublevados se posesionaron de tres naves para atacar a la de Magallanes, pero éste logró sofocar la rebelión. Murieron algunos rebeldes y Juan de Cartagena y el clérigo Bernardo Calmette fueron abandonados en la costa.

Los restantes continuaron la navegación hasta un río que llamaron Santa Cruz, donde quedaron cincuenta y tres días. El 21 de octubre descubrieron un cabo que llamaron Vírgenes, creyendo que se encontraban en una bahía fueron enviadas dos naves para recorrerlo: era la entrada del paso que llamaron Todos los Santos; en él se internaron el 19 de noviembre las tres naves que habían quedado en la expedición, pues una se perdió a causa de las tormentas y la otra, amotinada la tripulación, al mando de Esteban Gómez, buscó el camino del cabo Buena Esperanza’ y descubrió las Malvinas

Durante la travesía del Estrecho no vieron indígenas, sólo hogueras a lo lejos, en una isla que llamaron Tierra de los Fuegos. El 27 de noviembre de 1520, entraron al Mar del Sud; llegaron a las islas Marianas, que llamaron de los Ladrones pues sus habitantes trataron de robarles cuanto pudieron. Aprovisionados con agua y alimentos, siguieron hasta que arribaron a un archipiélago que designaron San Lázara y que luego llamaron Filipinas en homenaje a Felipe II.

Magallanes tomó posesión de el en nombre de Castilla. Durante un encuentro con los naturales de Mactán, una flecha envenenada hirió a Magallanes en una pierna; no obstante siguió luchando hasta que un grupo de nativos lo rodeó y mató a lanzazos, en abril de 1521.

A los pocos días los jefes sobrevivientes fueron invitados por el rey de Cebú a una ceremonia y durante la misma los españoles fueron muertos por traición. Los tripulantes que no habían bajado a tierra, ante esto, resolvieron quemar una nave por falta de gente para tripularla y se hicieron a la vela. Recorrieron varias islas hasta arribar a Borneo y luego a las Molucas.

A poco de partir ‘la Trinidad” sufrió averías que la obligaron a dirigirse a Panamá. “La Victoria” siguió al mando de Sebastián El Cano, capitán de la nave. Doblaron el cabo de Buena Esperanza en medio de grandes penurias, porque sólo tenían agua y arroz en poca cantidad; en esta travesía murieron veinticinco tripulantes. Cuando alcanzaron las islas de Cabo Verde, declararon llegar de América, pero los portugueses descubrieron el engaño y apresaron a los hombres que habían bajado a tierra. Los restantes continuaron la navegación con El Cano y arribaron a San Lacar de Barrameda el 7 de septiembre de 1522. Eran solamente dieciocho hombres enfermos.

Carlos V obsequió a Sebastián El Cano con un escudo que tenía la siguiente inscripción: «Primus circundedisti» (al primero que me circunnavegó).
Esta expedición fue de gran valor, por ser la primera que dió la vuelta al mundo.

Mapa de Ruta del Viaje de Magallanes

Fuente Consultada:
Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –
 La Argentina, Historia del País y Su Gente de María Sánchez Quesada

El Proyecto de Cristobal Colon Para Viajar a las Indias

El Proyecto de Cristobal Colon Para Viajar a las Indias

Mientras los portugueses efectuaban su circunnavegación de Afrecha, otros consideraban que podía alcanzarse el mismo resultado por otra ruta. Desde que se comprendió que la Tierra era esférica, a muchas personas se les ocurrió que podría navegarse en torno a ella, y que se llegaría a Extremo oriente avanzando hacia el oeste.

Encuentro de Colón con los aborígenes americanos

El concepto era sencillo y, de hecho, lo había formulado Roger Bacon dos siglos antes. Lo que disuadió del esfuerzo fue la creencia de que entre la costa occidental de Europa y la oriental de Asia podía mediar una vasta extensión de océano que los barcos de la época no estaban en condiciones de afrontar.

Si Eratóstenes estaba en lo cierto y la Tierra tenía 40225 Km. de circunferencia , entre Europa y Asia había casi 20000 Km. ininterrumpidos de mar. Otras autoridades, sin embargo, como Ptolomeo , habían considerado el tamaño de la Tierra más reducido, y Marco Polo creyó que Asia se extendía más al Este que en la realidad.

La combinación de una Tierra más pequeña y una Asia más prolongada hacia Oriente, convencieron al navegante italiano Cristóbal Colón (1451-1506) de que en el viaje desde Europa» en dirección Oeste, hasta Asia habrían de recorrerse menos de 5000 km. Consideró que era realizable, y recorrió varias naciones de Europa occidental en busca de ayuda económica para organizar una expedición.

Su meta natural era Portugal, claro está, pero los expertos portugueses creían que la Tierra era mayor de lo que las cifras de Colón reflejaban. (Y estaban en lo cierto.) También se hallaban convencidos de que no transcurriría mucho tiempo antes de que circunnavegaran África y alcanzaran su objetivo.

Colón acudió a otros lugares, pero no tuvo suerte. Casi estaba a punto de desistir, cuando los acontecimientos le fueron favorables en España.

Con Fernando e Isabel gobernando juntos una España unida, esta nación pudo lanzarse al asalto del último bastión musulmán, el reino de Granada. Los monarcas emprendieron una vigorosa guerra contra Granada, que cayó el 2 de enero de 1492.

En el mismo año, Torquemada organizó la expulsión de los judíos de España. (No era éste un fenómeno nuevo, pues los judíos ya habían sido expulsados de Inglaterra y Francia. Hallaron refugio en Polonia, que precisaba una clase mercantil, y en el mundo musulmán, más tolerante que el cristiano, pues no en balde era por entonces más civilizado.)

Los monarcas españoles, considerando que el país debía estar unido y mantenerse fuerte, decidieron prestar a Colón un mínimo respaldo financiero. Con tres viejos barcos y una tripulación de presos liberados con este propósito, zarpó el 3 de agosto de 1492.

Durante siete semanas avanzó en dirección Oeste sin hallar tierra, pero tampoco tormentas. Finalmente, el 12 de octubre divisó tierra: una isla que resultó ser una de las Bahamas.

Tomó entonces la ruta Sur, y descubrió las Indias occidentales. (Hasta el día de su muerte, Colón estuvo convencido de que habla llegado a la India, o sea a la costa oriental de Asia. El nombre de Indias occidentales y la costumbre de llamar a los nativos americanos indios es el resultado de esa confusión.)

No se había llegado a Asia, por supuesto, sino al continente americano, un Nuevo Mundo.

A partir de ese momento, el Viejo Mundo ya no volvería a ser el mismo. Pero Colón no fue el primer ser humano que puso pie en ese continente. Ya lo habían hecho los aborígenes siberianos al menos 30000 años antes. Tampoco era el primer europeo, pues Leif Erikson le había precedido cinco siglos antes.

Pero la gesta de Colón supuso el comienzo de los asentamientos fijos europeos en el nuevo continente, y señaló su entrada en la corriente común de la historia universal. Por esta razón se atribuye por lo general a Colón este «descubrimiento)).

De paso, el hecho de que existiera aquel nuevo continente, desconocido por entero para los antiguos, contribuyó a superar la noción de que los pensadores clásicos lo sabían todo y habían resuelto todos los problemas.

Entre los europeos se fue fortaleciendo la convicción de que ahora avanzaban más allá de donde llegaron los antiguos, y este sentimiento ayudó a hacer posible la Revolución científica que iba a iniciarse medio siglo después.

ALGO MAS…

El proyecto colombino: ¿cuál fué el verdadero? — Difieren, los autores del proyecto realizado por Colón: ¿trataba de llegar a las tierras situadas en el océano al occidente de Europa o buscaba un nuevo camino que lo condujera a las Indias?

La existencia de tierras occidentales era admitida por los geógrafos y marinos del siglo XV. La antigüedad la había presentido y Platón había concretado estas ideas y concebido una enorme isla fantástica denominada la Atlántida.

En las cartas geográficas de los siglos XIV y XV figuraban diversas islas, cuya existencia se tenía por cierta, tales como las llamadas San Brandano, Brasil y Antilia, denominada también de las Siete Ciudades. Era versión generalizada que algunos navegantes españoles y portugueses habían llegado a esta última y se daban los nombres de quienes habían intentado la travesía.

Por otra parte, durante Ja estada de Colón en Portugal, la idea de hallar un nuevo camino para el Oriente preocupaba a los comerciantes y a los marinos. La ruta africana estaba reservada a Portugal.

Quedaba, sin embargo, la posibilidad de emprender el viaje en dirección al Occidente, posibilidad que había sido afirmada por un médico florentino, Pablo del Pozzo Toscanelli, quien había calculado el diámetro de la tierra y aseguraba que la travesía no demandaría mucho tiempo.

¿Cuál de estos proyectos fuE llevado a la práctica por Colón?
Algunos autores aseguran que el primero se fundan en las Capitulaciones firmadas con la Corona de Castilla, en las cuales no se alude para nada a las Indias, sino a las «islas o tierras firmes que por su mano e industria se descubrieren o ganaren en dichas mares océanos», palabras que aparentemente — y salvo que el silencio fuese deliberado para evitar complicaciones con Portugal — excluyen al Asia como destino de la expedición.

Otros escritores pretenden que si bien en un principio el espíritu de Colón fue trabajado por el deseo de alcanzar las misteriosas islas, bien pronto se sobrepuso la idea de llegar a las Indias y este fué el proyecto sometido a las Coronas de Portugal y de Castilla.

Finalmente, se han conciliado las dos ideas y se ha dicho que el Almirante, sin perjuicio de intentar la búsqueda de las islas y tierras occidentales, tenía como propósito fundamental alcanzar el continente asiático, cuyas riquezas conocía por las informaciones del libro de Marco Polo.

Lo cierto es que en cuanto llegó a las islas del mar de las Antillas, Colón se creyó en las proximidades de China y del Japón y retornó a Europa con la firme convicción, mantenida hasta su muerte, de que había llegado al Asia.

Si puede, pues, cuestionarse el verdadero propósito de la expedición, las manifestaciones formuladas por Colón a su regreso demuestran que la idea de llegar a las Indias no era extraña a ella.

Colón aceptaba, en efecto, la esfericidad de la tierra, doctrina familiar para la gente culta y que conoció a través de la obra del cardenal Pedro de Ailly, pero que resultaba poco accesible para el vulgo. Sobre esta base y las afirmaciones de Toscanelli formuló su plan, incurriendo en el error cometido por este último: atribuir a la Tierra un diámetro menor. De ahi la creencia de que el viaje duraría pocas semanas

VIDEO SOBRE  EL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA

Fuente Consultada: Revista TECNIRAMA-HISTORIA DE LA CIENCIA TOMO II

La Expansion Portuguesa Enrique de Portugal -El Navegante- Siglo XVI

La Expansión Marítima Portuguesa De Enrique de Portugal -El Navegante-

El siglo XV estaba destinado a ser el siglo ibérico por excelencia. Los distintos reinos en que se dividía la península eran ya importantes dentro del concierto europeo, pues sobre una superficie de unos 600.000 Km². existían, prácticamente, sólo cuatro Estados: Castilla, Portugal, Aragón y Navarra.

Castilla el más extenso, desde el siglo anterior, incluía a León y comprendía a Galicia, Asturias y parte de la costa levantina, y estaba arrebatando nuevos territorios a los musulmanes. Aragón se uniría en ese mismo siglo con el reino de Castilla.

De los cuatro Estados, Portugal, si bien no el más extenso, era, por cierto, el menos afectado por la lucha contra los musulmanes y, además, era el más vitalmente vinculado al mar. Así lo determinaba su condición de país relativamente estrecho y dotado de un extenso litoral. Estaba destinado a adelantarse a todos en la navegación atlántica.

En la segunda década, el infante don Enrique el Navegante echó en Sagres las bases para una amplia formación marinera. De esa escuela salieron los navegantes que abrieron el mundo a los europeos, solucionando, de paso, el problema creado por el monopolio de todo el comercio con Oriente, hasta entonces en manos tanto de comerciantes como de soberanos musulmanes del Asia.

Enrique el Navegante

El príncipe de Portugal, conocido como Enrique El Navegante,  supo patrocinar la marcha y la conquista de los portugueses sobre los mares del mundo. Allí, en la que se llamó Villa do Infante, Enrique tuvo el cuartel general de las expediciones matítimas por el litoral africano en busca del camino a la India.

Rodeado de un estado mayor de pilotos, cosmógrafos y astrónomos, procedentes de todos los países de Europa, e incluso de África y Asia, Enrique dirigió la gran aventura de su nación, aventura que había de inmortalizar su nombre y legar a Portugal — a sus navegantes y a sus conquistadores — laureles inmarcesibles de gloria y poderío.

Heredero del valor de su padre, Juan I de Avís, el fundador de esta dinastía en Portugal, y de las brillantes condiciones de la casa ducal de los Lancásters ingleses por parte de su madre, Felipa, hija de Juan de Gante, Enrique, nacido en Oporto el 4 de marzo de 1394, fue un príncipe dotado de brillantes condiciones morales, intelectuales y físicas.

Cuando aun no había cumplido veinte años demostró su bravura sin par en la conquista de Ceuta (1415), en cuya acción distinguióse tanto que fué armado caballero.

Poco después recibía el ducado de Viseo y el señorío de Covilham, y en 1419 el gobierno del reino del Algarve, provincia abierta a los mares y a la acción misionera de la Cruzada.

Este nombramiento le permitió la realización de los proyectos que alimentaba desde la época de la expedición marroquí. Enrique se proponía trasponer las misteriosas aguas del Atlántico tropical para llegar a la tierra de oro y marfil de los negros de la Guinea, al país fabuloso del Preste Juan y, si era posible, a la India, centro del comercio de las especias, la preciosa mercancía que era objeto de general demanda en los mercados europeos.

LA SITUACIÓN EUROPEA DE LA ÉPOCA:
EUROPA AMENAZADA

La situación del comercio europeo era muy extraña: había asumido una importancia considerable el tráfico con Oriente, muchos de cuyos productos tenían un extenso mercado en Europa; pero los precios eran fijados, no ya por los productores, lo cual hubiera sido admisible, sino por unos intermediarios cuya única intervención en el trafico se limitaba a no impedir el paso de las mercaderías; los funcionarios y reyezuelos de los Estados del Cercano Oriente.

Ello había originado, por una parte, una elevación desmesurada del precio de los productos asiáticos (fundamentalmente, las famosas especias y sedas) sin que los comerciantes productores asiáticos percibieran beneficio alguno; por otra parte, algunos productos manufacturados europeos, objeto también del comercio, debían venderse a precios bajísimos, pues los intermediarios los fijaban arbitrariamente.

Esta situación insólita había llevado a una disminución del poder adquisitivo de todas las monedas europeas.

Con todo, hasta ese momento los comerciantes genoveses y venecianos, por ejemplo, habían participado en los beneficios de los bajaes y reyes del Cercano Oriente, y se limitaban a embolsar la diferencia que les dejaban, y participaban, de vez en cuando, en los conflictos entre los gobernantes, con vistas a lograr alguna ventaja.

Sin embargo, últimamente las conquistas de los otomanos amenazaban con una dominación política más estable y severa. Este estado de cosas se agravó a mediados del siglo, cuando los turcos tomaron a Constantinopla.

Estas cuestiones preocupaban a todos los europeos, pero ningún Estado se hallaba en condiciones de emprender una acción contra los islamitas.

Un importante Estado europeo, Castilla, hacía ya siglos que estaba combatiendo, y con éxito constante, contra los musulmanes de España. Europa, mientras tanto, retrocedía en bloque, frente al avance de los turcos musulmanes del Cercano Oriente.

Uno de los pueblos ibéricos, Portugal, asumió la tarea de procurar una solución para el problema que afectaba a todos los europeos: arrebatar a los musulmanes el dominio de la economía continental. En su famosa escuela de Sagres se constituyó una verdadera academia naval. Cartógrafos, marinos, geógrafos, se formaban allí, con vistas a solucionar importantes problemas.

Por ejemplo, ¿África podría ser circunnavegada? ¿Las tierras del trópico serían efectivamente desiertas? ¿Se podría llegar a la fabulosa India?. Los navegantes portugueses surgidos de tal escuela intentaron responder a todas estas cuestiones, fundamentales para la vida y el porvenir europeo.

La acción del príncipe Enrique y la expansión portuguesa: En tanto Castilla y Aragón enfrentaban Enrique el Naveganteel problema de la reconquista, Portugal y Andalucía iniciaron la expansión.

En el siglo XV la isla Madeira y parte de las Canarias estaban ocupadas por colonos portugueses y españoles, respectivamente.

A fines de siglo, Madeira producía caña de azúcar y vid en cantidad suficiente para exportar.

Nació en Oporto el 4 de marzo de 1394, tercer hijo del rey João I de Portugal (1385-1433) y de Felipa de Lancaster, hermana de Enrique IV de Inglaterra. Fue educado en la literatura, la política y la guerra. Con algo más de 20 años (1415) toma parte en la conquista de Ceuta, empresa en la que participaron más de cincuenta mil portugueses y unas 200 naves. A partir de entonces parece que surgió en el Infante la idea de acometer la exploración de de las costas africanas.

Portugal, con extensas costas sobre el océano, buenos puertos, una considerable población pesquera y una clase comercial que se había emancipado bastante del feudalismo, estaba en condiciones de comerciar productos costosos.

Los italianos defendían sus derechos y, en consecuencia, Portugal y el oeste de España buscaron nuevas fuentes comerciales. Conocían muy bien el Atlántico, desde Islandia a África del Norte.

El príncipe Enrique de Portugal (1394-1460) fue el que inició un plan sistemático de exploración. La penetración en África se inició en 1415 con la toma de Ceuta (Marruecos), que era punto clave del estrecho y camino hacia la región del oro.

Portugal estaba atravesando una grave crisis económica. Conquistada Ceuta, no se lograron las ventajas económicas esperadas y el fracaso engendró nuevas expediciones.

Zurara, cronista contemporáneo, enumera las razones que impulsaron al príncipe Enrique a organizar estos viajes. Sostiene que primero fue el deseo de saber qué había más allá del cabo Bojador, rodeado por Gil de Eannes en 1434.

Diego Gómez, quien descubrió en 1456 la desembocadura de los ríos Geba y Casamance, en sus relatos de viajes, decía que el príncipe deseaba encontrar los países de donde provenía el oro que llegaba a Marruecos por las rutas del desierto para comerciar con ellos.

Zurara coincide en ese punto, pero agrega que los exploradores esperaban encontrar pueblos cristianos mas allá del país de los moros. Además, se deseaba averiguar hasta dónde llegaba el poderío árabe y buscar alianzas con cuanto príncipe cristiano pudiera hallarse.

En 1460 los portugueses llegaron a la altura de Sierra Leona buscando oro, esclavos, marfil, caballos y la conexión con la India Gangética qúe pensaban encontrar hacia el sur, siguiendo la concepción geográfica de Fray Mauro, o cruzando Africa, si se seguía la teoría de Ptolomeo.

Muerto el príncipe Enrique, su sucesor, Alfonso V, tuvo más interés en tomar Tánger. Igualmente, las expediciones hacia el sur continuaron; en 1475 estalló la guerra entre Portugal y Castilla por la determinación de la nobleza castellana de excluir del trono a Juana (la Beltraneja), proponiendo en su lugar a Isabel. Alfonso V se casó con Juana y reclamó el trono de Castilla.

Como consecuencia, hubo encarnizadas luchas que se extendieron a Guinea. La zona fue escenario de anormalidades y fricciones que Castilla castigó.

Portugal replicó con el hundimiento de barcos y muerte para la tripulación capturada en la zona que consideraba como propia. La corona portuguesa reclamaba el monopolio comercial basándose en la prioridad del descubrimiento y en las Bulas papales de 1454 y 1456 que otorgaron exclusivamente al príncipe Enrique y a la Orden de Cristo el derecho y el deber de convertir a los indígenas de esa región.

La lucha terminó con el Tratado de Alcaçovas-Toledo de 1479, por el cual Portugal se reservó el derecho de ruta hacia el sur de Guinea y todos los archipiélagos, salvo Canarias y Santa Cruz de Mar Pequeña.

Castilla podía anexionar ‘otras islas de Canarias’, si las hallaba hacía el oeste.

En forma clara se nota que Portugal se desinteresó por la ruta hacia el poniente. Bartolomé Diaz, experto navegante, descubrió en 1487 el Cabo de Buena Esperanza, aunque el extremo sur del continente corresponde al de las Agujas; más al este Supo sortear el peligro de las corrientes marinas y abrir el camino al Asia.

La expedición de Vasco da Gama, que partió en 1497, sorteó el Cabo de Buena Esperanza, hizo varias escalas en la costa oriental de Africa y llegó a Calicut en 1498. Inmediatamente negoció con el rey local para adquirir especias. Reunió cierta cantidad de pimienta y canela.

Con ese cargamento regresó a su país. Arribó a Lisboa en Setiembre de 1498. Así se cumplieron los objetivos que Portugal se había propuesto. En tanto, Castilla se proyectó hacia el Atlántico con el apoyo de marinos andaluces.

mapa viaje dias bartolome

Mapa Itinerario Viaje de Días Bartolomé

Antecedentes Al Descubrimiento del Río de la Plata

ANTECEDENTES HISTÓRICOS AL DESCUBRIMIENTO Y CONQUISTA DEL RÍO DE LA PLATA

El período que comprende los principales descubrimientos europeos en tierras americanas (1492 a 1540, aproximadamente), fue la época en que Europa vivió el esplendor del Renacimiento. Esta época se erige entre el mundo medieval y el moderno, a manera de puente, época fabulosamente rica, con un gran avance de la ciencia y las artes y el despertar del espíritu mediante el Humanismo y el estudio de la antigüedad clásica.

España llevó adelante la empresa de descubrir América, a iniciativa de Cristóbal Colón, buscando la ruta de las especias (pimienta, nuez moscada, canela, etc.), tan codiciadas por los europeos de la época. La ruta hacia el oeste para alcanzar el lejano país de las especias fue adoptada porque los portugueses eran dueños de la ruta hacia el oriente, por el sur de África. Los ricos mercaderes italianos de las repúblicas de Genova, Venecia, Pisa, Amalfi y Florencia, traían esas especias desde los cercanos puertos del Mediterráneo y Mar Negro. Pero un hecho trascendental iba a cambiar este comercio.

Antecedentes Al Descubrimiento del Río de la Plata

El motivo se debió al poder cada vez mayor de los turcos en el Mediterráneo Oriental, que culminó con la caída en sus manos de Constantinopla en 1453.

Así fue como a partir de entonces, los españoles y portugueses utilizaron a muchos de ellos (Colón, Caboto, Vespucio, Verrazzano, etc.), para servir de pilotos o comandar sus escuadras exploradoras. Así fue cómo Colón, al servicio de España, buscando la ruta al Asia y esperando llegar a la fabulosa China y el Japón (Cipango y Catay), objeto de relatos de Marco Polo, encontró el Nuevo Mundo. España realizó la hazaña del descubrimiento, porque confió en el proyecto de Colón y le facilitó los medios para concretar su empresa.

Los mercaderes italianos que tenían agencias en Sevilla y otras ciudades españolas, aportaron gran parte de los dineros para la empresa, pero solamente como una inversión más. También los ricos banqueros alemanes Fugger y Welser otorgaron importantes sumas a Carlos V, para desarrollar la conquista de América y, a cambio, obtuvieron concesiones en Venezuela.

Después de la llegada de Colón a América (1492) y de Vasco de Gama a la India (1498), comenzaron a estudiar los portugueses, y también los españoles, la forma de llegar por el Atlántico a las Islas de las Especias (Molucas), para comprar directamente allí las preciadas sustancias aromáticas.

 Para ello trataron de buscar un paso que los llevara hacia el Pacífico. Portugal había enviado varias flotas para apoderarse de enclaves en la costa occidental de la India y estableció bases en Macao, Sumatra, Java y Borneo. Controló celosamente durante un siglo el comercio y las rutas de navegación a la tierra de las especias y obligó a todos los barcos que navegaban en aguas de la India a pagar un tributo.

Todos los viajes planeados en esos años tenían como fin encontrar el famoso «paso» al otro lado de América, al Océano Pacífico que Balboa descubrió en 1513. Por el norte del continente buscaron el paso los italianos Caboto y Verrazzano, al servicio de Inglaterra y de Francia, pero los hielos del Labrador los hicieron retroceder. Por el sur, Américo Vespucio (1453-1512), propuso, desde 1505, llegar a la Especería por la vía del poniente, pues sostenía que debía haber estrecho o paso que permitiese su navegación.

El florentino se asoció al gran navegante español Juan de la Cosa, realizando este último repetidos viajes a la tierra firme, con gran provecho y ganancia. La designación de Vespucio como Piloto Mayor de España, a consecuencia de lo resuelto por la Junta de Cosmógrafos de Burgos, apresuró la preparación del fracasado viaje de Solís y Pinzón de 1508-09, que alcanzó el grado 23. La desarmonía entre ambos navegantes los hizo regresar, tras perder la esperanza de dar con el paso buscado. Finalmente, Solís llegaría en 1516 para ser devorado por los indígenas de la costa uruguaya. Vespucio, de acuerdo con las últimas investigaciones, fue el primero que navegó el Río de la Plata, entre el 10 y el 20 de marzo de 1502, con una expedición portuguesa de tres naves al mando de Gonzalo Coelho.

En ese período, y hasta alcanzar los 50 grados, Vespucio asumió el mando de la flotilla. Cuando estaban muy cerca del estrecho, el frío y la falta de víveres los hizo regresar a Europa. Magallanes, cuando pasó por estas regiones, en 1520, y su tripulación quiso regresar, los apostrofó con palabras que recordaban «que hasta allí había llegado Vespucio» y que le daría vergüenza volver sin novedad. Esto lo afirma el cronista contemporáneo Francisco López de Gomara. Así, pues Américo Vespucio, bajo bandera portuguesa llegó al Río de la Plata en 1502, catorce años antes que Solís y dieciocho años antes que Magallanes.

El padre Guillermo Furlong, S.J., en un notable artículo publicado en la revista «Todo es Historia» (agosto 1970), titulado: Américo Vespucio descubridor del río de la Plata, analiza extensamente el tema. Los que todavía niegan a Vespucio, dice el padre Furlong, lo hacen por inercia intelectual, rutina, intereses creados, ciertos prejuicios y nacionalismos infantiles. De todas maneras, tanto el viaje de Vespucio, como el de Solís o Magallanes, no significaron mucho en el sentido de radicación efectiva en el territorio.

Esta búsqueda apasionada del paso al otro océano provocaba una enorme expectación en estos primeros navegantes, al recorrer el litoral atlántico sur-americano y llegar a la altura del paralelo 35. A esa altura se encontraban con el gigantesco estuario del río de la Plata. Al verlo por primera vez creían que ése era el famoso paso. En Alemania, en 1507, se decía que el río de la Plata debería conducir a Malaca. Vespucio también lo creyó y por ello pasó varios días navegando por el estuario. Juan Díaz de Solís creyó lo mismo. Sólo Magallanes, en 1520, lograría dar con el estrecho que lleva su nombre.