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Biografia de Caravaggio Resumen de su Vida y Obra Artistica

Resumen Biografía de Caravaggio y Su Obra Artística
Artista de la Pintura del Barroco Italiano

Caravaggio, cuyo nombre real era Michelangelo Merisi (Milán, 1573 – Porto Ercole, 1610), artista pintor italiano,  uno de los exponentes más destacados de la escuela naturalista que surgió en Italia como oposición a la corriente manierista triunfante durante el siglo XVI. En sus cuadros, tanto profanos como religiosos, no utilizó otro modelo más que la cruda realidad sin someter a los personajes a proceso alguno de idealización.

Esta forma de tratar las composiciones religiosas atrajo la atención de la Contrarreforma por su carácter devocional que facilitaba la identificación de los fieles con los modelos de santidad, aunque, en algún caso, la excesiva vulgaridad de aquellos le valió algún problema con la Iglesia. Fue asimismo muy importante su utilización del claroscuro para imprimir dramatismo a sus obras.

Caravaggio pintor italiano
Su nombre real era Michelangelo Merisi, nació el 28 de septiembre de 1571, fue un pintor italiano,  de gustos auténticamente plebeyos, siempre listo para reñir, siempre dispuesto a crear obras maestras. Una mente perturbada de donde salía también la luz. . . Una vida extraordinaria, aventurera. . . La diosa fortuna le brindó sus sonrisas y él las rechazó: no le gustaban sus modales.

No lejos de la vetusta y placentera ciudad de Bérgamo, escondida entre los árboles, está la aldea de Caravaggio. Los habitantes de toda esa comarca saben emocionarse ante la belleza; entre ellos encontramos numerosos mecenas y también importantes centros donde se rinde culto al arte. Grandes artistas nacieron en ella y fueron luego a Milán, Venecia, Roma, para perfeccionarse con ilustres profesores y llegar, a su vez, a ser maestros.

Uno de ellos —Miguel Ángel Merisi, que primero fue a Milán y luego a Roma en busca de fortuna— estaba dotado de un talento tan original y vigoroso que los romanos, para distinguirlo mejor de Miguel Ángel Buonarroti, o bien- para definir aún más su pintura tan deliciosamente impregnada de vida popular, lo designaron con el nombre de su ciudad natal. Por eso el mundo entero lo conoció y lo conoce aún con el nombre de  Caravaggio.

Nació Miguel Ángel Merisi en el año 1571. Su padre, Fermo Merisi, era arquitecto y le enseñó a dibujar desde pequeño. El niño empezó a cubrir de frescos todas las paredes que encontraba. ¿Cuál fue la señal que reveló al padre la vocación de su hijo? Es difícil asegurar la autenticidad de lo que diremos, pero es agradable creer en la leyenda. Dice ésta que, muy niño aún, Miguel Ángel era capaz de dibujar personas de tamaño natural, cuya semejanza con el modelo era asombrosa. Sorprendido el padre de su precoz talento, no titubeó en enviarlo a Milán para que allí conociera los secretos de la pintura.

Hombre de vida airada, Michelangelo Merisi estudió inicialmente en Milán con el manierista Peterzano, contra cuya estética reaccionó ásperamente. Autodidacto en lo sucesivo, su pintura suscitó violentos rechazos. Mas a pesar de las críticas de los artistas, el público apreció sus telas rugosas, erizadas de pastosidades y dominadas por lo que a partir de él se ha llamado tenebrismo.

Sea lo que fuere, lo cierto es que el jovencito entró en calidad de discípulo en el estudio de Peterzano. Tenía entonces once años. Era un adolescente turbulento, fuerte, de ojos oscuros, que siempre había vivido en contacto con la naturaleza.

Amaba el juego, la lucha, era aplomado en sus réplicas y hablaba con voz enérgica. En ese tiempo la pintura de moda era amanerada, rebuscada. Se veían personajes en posturas artificiales, vírgenes y santos enredados en vestimentas demasiado amplias, y los fondos de las telas aparecían siempre sobrecargados de flores y frutas.

Esas imágenes se parecían más a comediantes que a personajes sagrados. En el estudio de Peterzano se cultivaban esas tendencias y los discípulos se esforzaban en asimilar el estilo del maestro.

Pero Miguel Ángel Merisi, rebelde en su vida, lo era también en el arte. Nunca se sometió a los llamados buenos modales, que entonces tenían fuerza de ley. Sin perder tiempo en prosternarse frente a los lienzos de su maestro, buscaba, entre los hombres de la calle y las tabernas, los modelos de su gusto, de ademanes y expresiones naturales.

Le encantaba promover desórdenes en el taller y molestar con bromas pesadas a los clientes de Peterzano. Incitaba a sus compañeros a la indisciplina y enfrentaba a su maestro con ese descaro, tan espontáneo, que conservó toda la vida.

Vivió cuatro años en Milán. Concluido su compromiso con Peterzano, inició la búsqueda de nuevos horizontes. No disponía de mucho dinero, tal vez el justo para poder comer modestamente una vez al día, pero estaba seguro de lo que deseaba y tenía, a pesar de su alma vagabunda, una gran fuerza de voluntad y un irresistible anhelo de producir obras maestras.

Dirigió sus pasos a Roma, donde los primeros tiempos de su estada fueron muy duros. Enfermó de paludismo y lo cuidaron en el hospital de la Caridad, mas no llegó a sanar completamente. Algunos de sus autorretratos pintados en esos años, lo presentan pálido y demacrado por la fiebre. La miseria no contribuía a acelerar su convalecencia.

Se estableció en Roma hasta que, obligado a huir por haberse visto envuelto en una sangrienta reyerta, se refugió en Napóles (1606). Recorrió el sur del país perseguido por la justicia hasta que pasó a Malta (1607), donde fue recibido en la orden de San Juan. Encarcelado un año más tarde por ofensas a un caballero de la orden, logró huir a Sicilia y de alli a Milán.

Caravaggio no habitó jamás en los barrios aristocráticos, donde los artistas de la época instalaban pintorescos y lujosos talleres, y adonde la gente de la nobleza concurría encantada para encargar su retrato. Vivió siempre entre los pobres, quienes compartieron con él su escasa comida y su albergue, incluyéndolo también en sus riñas y sus luchas.

Sin embargo, días mejores se avecinaban. Cuando los romanos se dieron cuenta de lo bien que pintaba y dibujaba, comenzó a ganar dinero. El cardenal Del Monte fue uno de los primeros que, al mirar uno de sus cuadros, Los tramposos, valoró la precisión y el vigor de los personajes, que parecían vivientes. Adquirió la tela y llevó al pintor a su palacio. El cuadro ocupó un lugar de honor, y su autor, colmado de atenciones y cuidados, ataviado con ropa nueva de pies a cabeza, fue presentado a todos los ilustres amigos que el cardenal recibía en palacio.

Entre dos riñas, entre dos comidas: una en la mesa del cardenal, otra en alguna taberna, ya vestido como un señor y escoltado por un paje, ya llevando un jubón roto y en compañía de Cuervo, su perro negro, Caravaggio buscaba todas las oportunidades para pintar y los encargos afluían…

No podemos afirmar que hiciera un solo gesto para asir la fortuna, ni grandes esfuerzos para conservarla.A los poderosos rendía la pleitesía suficiente para no convertirlos en enemigos; pero pintaba mucho mejor cuando estaba inspirado que cuando lo movía el afán de lucro. Satisfacía a sus clientes sSolamente cuando los gustos de éstos no chocaban con los suyos propios. La gente de sociedad, acostumbrada a los refinamientos de los pintores en boga, se escandalizaba al ver las caras plebeyas de los santos y las vírgenes de Caravaggio.

Su San Jerónimo de músculos poderosos, su San Mateo sentado descuidadamente entre jugadores vulgares, y esa Madona echada en la cama, con los miembros aún deformados por los últimos sufrimientos de la agonía, le valieron críticas violentas de sus contemporáneos. Sin embargo, entonces como ahora, tuvo sus admiradores.

Se apreciaba su espontaneidad en la interpretación de los hechos, en la evocación de los personajes, así como su sinceridad y profundidad, pues su luz penetraba muy hondo en las almas. Sabía expresar el amor de los hombres hacia Dios y el amor de Dios hacia los hombres. Pero sin refinamientos, sin empalagar, huyendo de lo rebuscado.

A despecho de lo que podían pensar los atildados señores de la época, Caravaggio tuvo numerosos defensores y encontró amigos y discípulos entre los jóvenes pintores romanos, y los halló más adelante en Nápoles, en España y en los Países Bajos.

Si nosotros fuésemos pintores y tuviéramos que retratar a Caravaggio, lo haríamos con un pincel en una mano y un puñal en la otra. Porque sus cuadros fueron tan numerosos como sus peleas.

Después de haber dado muerte a un hombre y para no caer bajo el rigor de la justicia, tuvo que huir de Roma y refugiarse en Nápoles, donde felizmente su arte le había valido una fama mayor que la de sus fechorías. Tenía entonces 35 años, pero aparentaba mucho más, ya que las consecuencias del paludismo, la agitada vida y el temor a la justicia habían quebrantado su salud.

En Napoles no alteró sus costumbres: nuevos cuadros y nuevas riñas. ¿Buscaba, tal vez, reproduciendo con todo el vigor de su genio La flagelación, La Última Cena, El entierro de Santa Lucía, redimirse a los ojos de Dios? Esas manos, que tantas veces habían golpeado a sus semejantes, dieron al mundo obras místicas que se cuentan entre las más bellas de todos los tiempos.

De Nápoles pasó a Malta, que estaba en poder de los Caballeros de San Juan desde hacía 75 años. Fue recibido con grandes honores, y el gran maestre de la orden, Alof de Wignacourt, le encargó su retrato, actualmente en el museo del Louvre, y una Degollación de San Juan Bautista destinada a la catedral de Malta.

Pero la calma había durado mucho tiempo. Riñó con un caballero de la orden y fue encarcelado por mandato del gran maestre. Logró evadirse y huyó a Sicilia. Sus últimos años fueron los más dolorosos. Acorralado por la justicia, cuya sombra creía ver constantemente, mirado con desconfianza por aquéllos que aún le amaban, pero que veían ya en él los signos precursores de la locura, roído por la duda y la angustia, joven todavía pero envejecido por tantas pruebas, recibió un golpe fatal. . .

En 1609, cuando subía a bordo de una falúa que lo conduciría a Génova, la policía lo confundió con otra persona y lo detuvo. Mientras lo interrogaba y comprobaba su error, la falúa emprendió viaje llevando todos sus bienes. Desesperado, Caravaggio, bajo los implacables rayos del sol, corrió a lo largo de la playa, tratando de alcanzar el barco. Sus fuerzas lo traicionaron y se desplomó en la arena, murio un 18 de julio de 1610.

 

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La Caída de San Pablo: El pintor barroco italiano Caravaggio es autor de numerosas obras de temática religiosa y dramático realismo de carácter tenebrista. Una de las peculiaridades de la Conversión de san Pablo es que el motivo central de la composición es el cuerpo del caballo en lugar de la figura del santo. Fue pintada en 1601 y se encuentra en la capilla Cerasi de Santa Maria del Popolo de Roma (Italia).

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Narciso Junto a la Fuente: Nos encontramos ante una de las últimas obras que realizó el pintor italiano Michelangelo Merisi da Caravaggio en su segunda etapa.

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La decapitación de San Juan Bautista o Degollación de San Juan Bautista, 1607-08, (Barroco Italiano), Museo de San Juan de La Valetta (Malta)

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La Crucifixión de San Pedro es un óleo sobre lienzo realizado por el artista italiano Caravaggio en 1601. La obra es de estilo Barroco.

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San Jerónimo penitente o San Jerónimo en meditación, 1605, (Barroco Italiano), Museo de Montserrat, Monasterio de Montserrat, Barcelona.

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Muerte de la Virgen, La Dormición o El Descendimiento, 1605-06,  (Barroco Italiano), Museo Nacional del Louvre, París.

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Las siete obras de misericordia, 1606,  (Barroco Italiano), Iglesia del Monte Pío de Misericordia, Nápoles (ITA)

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Salomé recibe la cabeza de San Juan Bautista, obra de Michelangelo Merisi, más conocido como el Caravaggio, creador del tenebrismo, estilo caracterizado por el contraste entre luces y sombras.

 

OTRAS OBRAS ARTISTICAS DE CARAVAGGIO

OBRA ARTISTICA DE CARAVAGGIO

ALGO MAS SOBRE EL TEMA…

Caravaggio era un hombre pendenciero, violento y amigo de los excesos. Llegó a Roma en 1600 en una situación de extrema necesidad, pero en la ciudad logró rehacerse hasta consagrarse como uno de los mejores pintores del Barroco. Desde esa fecha y hasta 1606, año en que se vio obligado a huir a Nápoles tras asesinar a Ranuccio Tomassoni, Caravaggio dejó en la ciudad algunas de las obras pictóricas más importantes del siglo XVII.

Entre ellas se encuentran David con la cabeza de Goliat y Niño con un cesto de frutas, actualmente en la Galería Borghese; La buenaventura, en los Museos Capitolinos; Descanso en la huida a Egipto, en el Palacio Doria Pamphili y Judith y Holofernes, en la Galería Nacional de Arte Antiguo.

Las pinturas fueron el primer encargo de relevancia que recibió Caravaggio al llegar a la ciudad. El efecto que causaron en los pintores de la época provocó que comenzasen a imitar el tenebrismo y la exuberancia del milanos. A pesar de ello, no todos recibieron las obras con la misma admiración.

Uno de los lienzos, el que representa a San Mateo y el ángel, fue rechazado por el cardenal Del Monte, persona que había realizado el encargo siguiendo las órdenes dejadas a su muerte por Matteo Contarelli, propietario de la capilla.

Las razones esgrimidas eran, sencillamente, que el santo aparecía con las piernas desnudas y sucias. Tampoco gustó que el ángel, que se apoyaba en el hombro del anciano, tuviera excesiva cercanía con el evangelista. El hecho de que le cogiese la mano para ayudarle a escribir el texto sagrado en lugar de inspirárselo fue la gota que colmó el vaso.

El lienzo, sustituido por el que se muestra actualmente en la capilla, fue adquirido por el banquero Vincenzo Giustiniani. Sus herederos lo vendieron al Kaiser Friederich Museum de Berlín. Sin embargo, el cuadro parecía estar destinado a su desaparición y así fue. Tras la caída de la ciudad en la Segunda Guerra Mundial, la primera versión de San Mateo y el ángel fue destruido y sólo se conservan algunas reproducciones fotográficas.

La humanización de los personajes sagrados a través de detalles como la suciedad fue una constante en los cuadros de Caravaggio. También una de las razones por las que sería duramente criticado. Así sucedió con La virgen de Loreto, lienzo que se muestra en la basílica de San Agustín.

La mujer que sirvió de modelo para la virgen era una prostituta llamada Lena. Ante ella se postran dos peregrinos, uno de los cuales tiene los pies sucios y maltratados. En 1604, fecha de realización de la obra, en plena Contrarreforma, ambos detalles fueron muy mal recibidos. Algunos no dudaron en calificar el cuadro de herejía.

La Conversión de San Pablo y la Crucifixión de San Pedro, se encuentran en la Iglesia de Santa María de Pueblaen Roma. Ambos trabajos son segundas versiones realizadas en 1601 tras haber sido rechazadas por aquellos que los encargaron. Entre las quejas de los clientes estaba, por ejemplo, que San Pablo aparecía excesivamente pequeño en comparación con el caballo. Esa primera versión de la conversión fue adquirida por la familia Odescalchi Balbi. La primera versión de la crucifixión, lamentablemente, se perdió.

Ambas piezas son una apoteosis del claroscuro, la torsión de los cuerpos, la complejidad en la composición y el escorzo. Especialmente la de San Pedro, que muestra al santo en el momento de cumplir su último deseo: ser crucificado boca abajo por haber negado a Cristo tres veces. Una actitud extrema, tremendamente barroca.

Fuente Consultada
LO SE TODO Tomo V Editorial CODEX – Biografía de Caravaggio –
Nota Revista Ling Abril 2017 Nota: Vida de Caravaggio

Historia de Corea Hasta La Guerra Fría Particion en el Paralelo 38

Historia de Corea y la Guerra Fría
Partición en el Paralelo 38

Los orígenes de Corea son legendarios. Al principio de su período histórico sufrió fuerte influencia china. Luego, la dinastía Li presidió los destinos del país hasta su anexión por el Japón en 1910. La segunda guerra mundial señaló el fin de la dominación japonesa, y Corea quedó dividida en dos zonas: al norte, soviética; al sur, norteamericana. La guerra de Corea, que duró de 1950 a 1953, no modificó esta situación.

Según la leyenda, la historia de Corea empezó el año 2333 antes de Jesucristo con el nacimiento de un personaje mítico llamado Tnagún, primer rey de Corea.

Los descubrimientos arqueológicos confirman la antigüedad del pasado prehistórico de Corea, pero los primeros antecedentes precisos datan del 108 antes de nuestra era en que los chinos fundaron cuatro colonias en el noroeste de Corea. Lolang, con su capital Pieng-Yang, era la más importante. Corea, en donde vivían los pueblos de los Han, escapaba al dominio político de China, pero experimentaba su influencia en el plano cultural.

El primer período de la auténtica historia de Corea se inicia en el 57 antes de Jesucristo, y recibe el nombre de período de los tres reinos: Kokuryo, Paikche y Silla. A pesar de reconocer la soberanía china, el reino de Silla extendió su influencia unificando los pueblos de la península coreana. La influencia china se manifestaba principalmente en los criterios religiosos y artísticos.

Más tarde, la dinastía Li ocupó el trono hasta 1910, fecha de la anexión por Japón. Durante esta dinastía, Corea disfrutó de gran prosperidad cultural y artística.

En 1627, China se adueñó del país que, aunque siguió conservando su independencia, fue a partir de entonces un Estado vasallo.

Corea practicó durante largo tiempo una política de aislamiento, manteniéndose voluntariamente apartada. En 1653, al naufragar cerca de la isla de Saishu (Cheju en coreano) una nave holandesa, cuyos 36 supervivientes llevaron a Seúl, se produjo el primer contacto con Occidente. Pero no se establecieron verdaderos contactos hasta 1865, en que naves de distintas nacionalidades fueron a atracar en Corea.

Las flotas francesa, norteamericana y japonesa tuvieron que vérselas con los coreanos en varias ocasiones. En 1876, los japoneses impusieron a los coreanos relaciones diplomáticas con el Micado. Seis años más tarde, Estados Unidos era el primer país occidental que firmaba un acuerdo con Corea.

A partir de este momento, Corea dependió cada vez más de Japón, que se había convertido en Estado moderno. Como ya hemos explicado, esta situación iba a ser la causa de la guerra chino-japonesa de 1894-1895. El Tratado de Shimonoseki impuso a China la condición de otorgar a Corea una completa autonomía. Cuando, en febrero de 1904, estalló la guerra ruso-japonesa, los nipones enviaron tropas a Corea.

Dos semanas más tarde, el emperador de Corea se veía obligado a firmar un tratado de alianza en el que Japón garantizaba la independencia e integridad territorial de Corea, que, en contrapartida, permitía a Japón utilizar el territorio coreano como base en sus operaciones militares contra Rusia.

Japón se reservó también el control de las comunicaciones postales, telefónicas y telegráficas. Por la paz de Portsmouth, firmada en 1905, Rusia reconocía que Corea caía bajo el control de Japón. Estados Unidos y Gran Bretaña se inclinaron igualmente ante esta situación.
En 1910, Japón pasó a la anexión pura y simple de Corea.

El emperador de Corea fue proclamado príncipe del palacio y recibió el título de «alteza imperial». Al frente del nuevo régimen pusieron a un gobernador general que dependía directamente del emperador de Japón. Todos los puestos clave fueron ocupados por japoneses, que impusieron en Corea un régimen de terror policíaco.

Y, sin embargo, el trabajo de las autoridades japonesas no fue nada fácil, pues tenían que hacer frente a un nacionalismo que se hacía cada vez más fuerte. Estallaron varias revueltas, y numerosos cabecillas coreanos hubieron de buscar refugio en Estados Unidos, en China, en Manchuria o en Siberia.

La segunda guerra mundial puso fin a la dominación japonesa. El 8 de agosto de 1945, Corea declaró la guerra a Japón, y el 12 de agosto tropas soviéticas entraban por el norte del país. Semanas más tarde, los soldados norteamericanos desembarcaron en el sur. Corea fue entonces dividida en una zona soviética al norte y una zona norteamericana al sur, separadas por el paralelo 38.

Desde febrero de 1946, los norteamericanos establecieron un consejo consultivo presidido por Syng-man Rhee. En el norte, la persona colocada a la cabeza del Gobierno fue el comunista Kim II Sung. Se hicieron tentativas en varias ocasiones para unir el norte con el sur, pero todas fracasaron.

También, en 1947, Estados Unidos planteó ante la asamblea general de las Naciones Unidas la cuestión de la reunificación de Corea, y aquélla decidió organizar unas elecciones libres en todo el país bajo el control de la ONU.

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Los coreanos se mostraron contrarios a esta iniciativa. En julio de 1948, Syngman Rhee fue nombrado presidente de Corea del Sur, mientras, más allá del paralelo 38, Kim II Sung fundaba una «república popular».

Después de haber violado la frontera en varias ocasiones, los norcoreanos invadieron Corea del Sur el 25 de junio de 1950. Era el principio de la guerra de Corea. Las Naciones Unidas acudieron en ayuda de Corea del Sur, pero no pudieron impedir que la guerra durara más de tres años; es decir, hasta el 27 de julio de 1953.

Esa guerra costó la vida a más de un millón de personas y amenazó la paz internacional.

En 1960, y como consecuencia de la irregularidad de las elecciones, Syngman Rhee se vio obligado a abandonar el país. Después, los presidentes y los Gobiernos, en Corea del Sur, se sucedieron unos a otros. En Corea del Norte las dificultades por las que atravesó el Gobierno fueron debidas a la rivalidad entre comunistas pro chinos y comunistas pro soviéticos.

Ver: La Guerra de Corea

Cincuenta años más tarde, los dos presidentes de las dos Coreas, el norcoreano Kim Yong Il y el surcoreano Kim Dae Jung, celebraron desde el 13 hasta el 15 de junio de 2000 en Pyongyang la primera cumbre entre ambos países desde la separación. En aquella histórica reunión, ambos países adoptaron un principio de acuerdo para establecer relaciones diplomáticas. El proceso hacia una futura reconciliación vivió dos importantes y simbólicos episodios ese mismo año.

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Kim Dae Jung:
Tras convertirse en presidente de Corea del Sur en 1998, Kim Dae Jung comenzó a aplicar una política tendente a conseguir la reconciliación con Corea del Norte. En 2000 fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz en reconocimiento a tales esfuerzos

 

 

Historia de China Antigua Hasta la Revolución Nacionalista

Historia de Chinantigua Hasta la Revolución Nacionalista

La historia de China forma parte de las más viejas del universo y se remonta a tres mil años antes de Jesucristo. Del período antiguo, sin embargo, disponemos únicamente de tradiciones. Los primeros datos dignos de crédito provienen de la dinastía de los Chang, alrededor de 1500 antes de Jesucristo. Se sucedieron en China diferentes dinastías, cada una de las cuales extendió su territorio y reforzó su autoridad.

En el siglo XIII China fue conquistada por los mongoles, que permanecieron en el trono durante casi un siglo, aunque terminaron por ser rechazados. Más tarde China tuvo todavía soberanos brillantes; pero éstos cerraron la puerta del país a los occidentales. En el siglo XIX hubieron de renunciar a este aislamiento, y en 1912 se proclamaba la república.

La historia de China figura entre las más antiguas del mundo. La tradición china registra ya sucesos que acaecieron durante el tercer milenio antes de nuestra era, aunque, hasta lo presente, carecemos de base científica que nos permita confirmarlos. Para el período que va de 1500 a 1000 antes de Jesucristo, durante el cual poseía el poder la dinastía Chang, nuestras fuentes de información son más dignas de confianza.

Cerca de Ngayang, en la provincia de Honan, se descubrieron los vestigios de una residencia de los soberanos de esta dinastía. Además de infinidad de objetos, encontraron en ella inscripciones que hablaban de reyes, de guerras, de cosechas…

Durante la siguiente dinastía, la de los Cheu (de 1000 a 250 antes de Jesucristo, aproximadamente), China estuvo sometida al régimen feudal; el territorio y el poder pertenecían a numerosos señores, y las atribuciones del emperador se limitaban a la religión. Pero las dinastías siguientes remediaron rápidamente esta situación.

Che Huangti, el emperador más importante de la dinastía Tsin (221-206 a. de J. C), se esforzó en consolidar hasta el máximo la posición del emperador, centralizando la administración. También adoptó una actitud radical frente a los extranjeros, y durante su reinado se inició la construcción de la Gran Muralla que había de defender al país contra la invasión de los nómadas procedentes del norte.

A los emperadores de la dinastía Tsin sucedieron los de la dinastía Han, que reinaron desde el año 206 antes de Jesucristo hasta el 220 de nuestra era, con la única y breve interrupción del usurpador Wang Mang, que se sentó en el trono del año 9 al 23.

El poderío de China creció considerablemente durante la dinastía Han. Ya en el siglo II antes de nuestra era penetraron las tropas chinas en las comarcas de Asia central, principalmente en Fergana. La famosa «ruta de la seda», que unía China con los territorios orientales del imperio romano, quedó de este modo bajo el control de China, y le permitió entrar en contacto con las realizaciones de la civilización occidental.

Los historiadores hacen coincidir generalmente el fin de la dinastía Han con el de la edad antigua de China. En esta época las ideas de Confiado ejercían ya gran influencia sobre la vida social.

El confucianismo se convirtió en la doctrina oficial del Estado y dio carácter a la forma del gobierno imperial. También influyó en lamanera de presentar la historia. Pero apareció una segunda ideología: el budismo, que había nacido en el siglo I de nuestra era y que pronto alcanzó gran difusión. Las figuras esculpidas en las peñas de Yung-kang y de Longmen durante el período Toba (siglos IV al VII) son personajes sacados de la doctrina budista.

El siglo VII significó para China una nueva era de expansión política. Las tropas del emperador Taitsong (627-650) penetraron en Turquestán y hasta la frontera de Persia. Mas la poderosa China se imponía también en el terreno de la cultura; en el siglo X practicaban ya el arte de la imprenta, que hacía posible la difusión a gran escala de las obras de los escritores y de los filósofos. Las artes y las ciencias florecieron también.

Esto no impidió que en el siglo XIII los emperadores chinos sucumbieran ante la embestida de los mongoles. El kan mongol Kublai (o Kubilai) conquistó China y estableció su corte en Pekín. Allí fue el veneciano Marco Polo a ofrecerle sus servicios. El kan consiguió apoderarse de numerosos territorios e incluso llegó % organizar una expedición para invadir Japón; pero la flota encargada de esta operación militar sufrió una impresionante derrota.

En 1368, los chinos consiguieron echar de sus tierras a los mongoles. Este acontecimiento señaló el principio del reinado de una de las más poderosas dinastías que haya gobernado jamás China: la de los Ming (1368-1644). Las tradiciones chinas fueron respetadas de nuevo.

La Gran Muralla de China, que ofreciera únicamente una precaria protección y que estaba muy deteriorada, fue reconstruida para contener la amenaza mongola que persistía en el norte. Se enviaron expediciones comerciales a reconocer los mares del sur del continente asiático, y algunas de las embarcaciones llegaron incluso hasta la costa oriental de África.

Por otra parte, numerosos mercaderes y navegantes, algunos de ellos portugueses, llegaron a China procedentes de Occidente. Los portugueses ocuparon, allá por el año 1550, la ciudad de Macao, en la costa sur de China. Los jesuítas volvieron a predicar la religión católica, introducida en China durante nuestra Edad Media por franciscanos y dominicos.

El flamenco Fernando Verbist ocupó un lugar preeminente entre estos misioneros, y llegó incluso a jefe del observatorio de Pekín.

Entretanto, los manchúes, pueblo guerrero del norte, pusieron fin a la dominación de la dinastía Ming. Los manchúes fueron los fundadores de la última dinastía imperial de China, la de los Tsing, que se mantuvo en el poder de 1644 a 1912, año de la proclamación de la República.

Durante este período, China tuvo todavía algún emperador brillante como Kanghi (1662-1723). Reinó aproximadamente en la misma época que el rey Luis XIV en Francia, y, por analogía, le llaman a veces Rey Sol chino.

Después de él los emperadores chinos se dejaron guiar cada vez más en sus intervenciones por una creciente xenofobia. Para conservar intactos la personalidad y los privilegios del pueblo chino, los emperadores se alzaron contra los extranjeros que, a partir de entonces, fueron admitidos en China raras veces. Sin embargo, en el siglo XIX, en el momento en que el colonialismo europeo alcanzaba su máximo vigor, los occidentales consiguieron forzar de nuevo las puertas de China.

La inconmensurable China, que ya en esta época contaba con unos cuatrocientos millones de habitantes, hubo de inclinarse ante Occidente. En 1840 los ingleses declararon la guerra a China. Pero terminada ésta, los chinos hubieron de ceder a Inglaterra la ciudad de Hong-Kong, y los barcos occidentales obtenían acceso a los puertos de Cantón, Amoy, Fu Chu, Ninpu y Shanghai.

Los embajadores extranjeros establecieron su residencia en Pekín. Los chinos no tardaron en organizar una resistencia contra esta intrusión occidental. La revuelta de los boxers, en 1900, es un ejemplo de esa resistencia; reprimida por la colaboración de ocho países, costó sin embargo la vida a muchos occidentales.

Ver: Guerra del Opio en China

LA CONSTRUCCIÓN DE LA REPUBLICA CHINA
MEDIO SIGLO DE REVOLUCIONES

Durante la primera mitad de nuestro siglo, China pasó por tres revoluciones. En 1911 estalló un movimiento de revuelta de los burgueses, que acabó con la proclamación de la república en 1912. Pero las partes norte y sur de China no llegaron a ponerse de acuerdo sobre la política a seguir.

En 1925 estalló una segunda revolución, en la que acabaron por enfrentarse los comunistas y el Kuo-Min-Tang de Chang Kai-chek. Después de la segunda guerra mundial se produjo la tercera revolución. El partido comunista de Mao Tse-tung ganó la batalla, y China se convirtió en república popular. Al mando de Chang Kai-chek, los nacionalistas se refugiaron en  Formosa

Desde el principio de nuestro siglo, China ha conocido tres revoluciones. La primera, una revolución de la clase burguesa, se produjo en 1911, y fue su jefe Sun Yat-sen, fundador del partido nacionalista republicano chino, el Kuo-Min-Tang (ó Kuomitang).

Desde hacía varios años, Sun Yat-sen se esforzaba en suscitar entre la población de la China corrompida nuevos sentimientos de dignidad personal. Pero como se metía también a criticar la administración imperial, el Gobierno puso precio a su cabeza y hubo de abandonar China.

El año 1911 parecía singularmente propicio a un levantamiento. En el norte de China una epidemia de peste había sembrado la miseria, y el sur estaba arruinado por las inundaciones y por el hambre. Nacida en el sur, la revuelta se propagó rápidamente hacia el norte. El emperador Puyi se vio obligado a abdicar, y el 12 de febrero de 1912 se proclamaba la República.

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Emperador Puyi

Pronto se evidenció, sin embargo, que la victoria había sido más fácil en el plano militar que en el político, pues los jefes de la revolución no llegaban a ponerse de acuerdo sobre la forma en que había de dirigirse la nueva República.

Se formaron dos grupos: por un lado los revolucionarios del sur, al mando de Sun Yat-sen, y por el otro los revolucionarios del norte, conducidos por un antiguo coronel del ejército imperial, Yuan Che-kai.

Biografia Sun Yat-sen Padre de Republica China Reconstruccion PoliticaÉste fue el que se enfrentó con la situación y, nombrado presidente de la República, puso al Kuo-Min-Tang fuera de la ley. Pero Sun Yat-sen consiguió organizar la resistencia y fundó en el sur una república autónoma. Buscando apoyo en el extranjero, entró en contacto con la Unión Soviética.

Sun Yat-sen, considerado por la mayoría de los chinos como el padre de la República, murió en 1925. Ese mismo año estallaba en China una segunda revolución, que se podría titular «revolución de los trabajadores y de los burgueses». Fueron unos policías ingleses quienes desencadenaron los disturbios al disparar en Shanghai sobre unos estudiantes chinos, causando la muerte a algunos de ellos.

El Kuo-Min-Tang se hallaba entonces bajo la influencia comunista y estaba dirigido por el general Chang Kai-chek, que consiguió brillantes éxitos militares en ocasión de una expedición a losterritorios chinos del norte. Pero poco a poco se produjo una nueva escisión en el seno del Kuo-Min-Tang, entre los moderados, dirigidos por Chang Kai-chek, y los comunistas, que tenían a su cabeza a Mao Tse-tung. Chang Kai-chek hubo de recurrir continuamente a las armas para seguir siendo dueño de la situación.

En 1934 los comunistas se congregaron y emprendieron, a través de doce provincias, la «larga marcha» hacia Chen-si, donde se reorganizaron sobre bases sólidas. Recorrieron cerca de diez mil kilómetros y su expedición duró algo más de un año.

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Mapa de la Larga Marcha de Mao tse tung

Más tarde, cuando los japoneses amenazaron China, los comunistas y Chan Kai-chek se reconciliaron. Pero esta reconciliación no duró mucho tiempo, pues los dirigentes del Kuo-Min-Tang acusaban a los comunistas de combatirles a ellos tanto como a los japoneses.

Mao Tse Tung

Mao Tse Tung

En enero de 1941, 4.000 guerrilleros comunistas fueron ejecutados por un general que estaba al servicio de Chang Kai-chek; esto señaló el fin de una cooperación que, por otra parte, siempre fue superficial.

Durante la segunda guerra mundial, los norteamericanos consideraron a Chang Kai-chek jefe supremo de las fuerzas combatientes chinas; pero él había de estar siempre alerta para que el material de guerra importado no cayera en manos de los comunistas.

Poco después de acabar la segunda guerra mundial, China fue de nuevo escenario de una revolución; la tercera en menos de medio siglo. De 1945 a 1949 Mao Tse-tung condujo a los trabajadores, y especialmente a los campesinos, luchando bajo la bandera comunista.

El general norteamericano Marshall trató en vano de intervenir como mediador. Dado que la guerra parecía inevitable, los norteamericanos tomaron partido por Chang Kai-chek y le ayudaron cuanto les fue posible, proporcionándole armas y dólares.

El 1 de octubre de 1949 se proclamó en Pekín la República Popular China. Desde hacía ya varios meses los comunistas eran amos de toda China, y habían obligado a Chang Kai-chek a refugiarse en Formosa con sus partidarios. Fueron los campesinos quienes aseguraron el éxito de esta revolución.

Una de las primeras medidas tomadas por el nuevo régimen de China fue llevar a cabo la reforma agraria; en este aspecto, el Gobierno intervino, a veces duramente, contra los ricos y los latifundistas, que fueron condenados, en ocasiones, a las penas más severas. Al mismo tiempo, trataban de industrializar el país, dedicando especial cuidado al desarrollo de las industrias básicas.

Ver: Dinastías Chinas

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Florencia en el Renacimiento Comercio, Burgueses y Política

Historia de Florencia – El Comercio De Los Burgueses -Lorenzo de Médicis y Maquiavelo

A partir de 1300 se observan en Europa ciertas tendencias generales que marcan un nuevo giro, un interés reavivado por las tradiciones de la antigüedad clásica y un nuevo espíritu de humanismo en el manejo de los asuntos.

De todas la ciudades de Italia, la mas civilizada fue Florencia. Sus ciudadanos habían empezado a enriquecerse en el siglo XII yendo a buscar a las ferias de Francia los baños burdos que se fabricaban en el norte. Los preparaban de modo que resultaran más finos, más flexibles y brillantes, y los revendían como telas de lujo a los musulmanes o a los grandes señores cristianos.

Florencia, ciudad-estado

El sistema feudal, que había sustituido al gobierno centralizado del Imperio Romano, empezó a perder terreno con el apogeo de las ciudades, donde existía una clase independiente de ciudadanos mercaderes y gremios de artesanos que estaba creando una nueva civilización.

El nuevo poder basado en la industria urbana estaba en cierto modo desplazando a los señores feudales del pasado. Italia, en su etapa de luchas entre el imperio y el papado, carecía de un gobierno central.

Por ello, presenció el nacimiento de gran número de ciudades-estado, desde las insignificantes hasta las que alcanzaron importancia internacional. Entre estas últimas, Florencia fue una de las más destacadas.

Durante mucho tiempo Florencia ocupa un lugar preeminente en la historia europea, especialmente desde mediados del siglo XII hasta principios del XVI. Se vio envuelta en la lucha entre el papa y el emperador desde el siglo XI.

Fue en ella donde las facciones rivales recibieron los nombres de güelfos y gibelinos a principios del siglo XII, aunque en esencia estos nombres familiares indicaban simplemente las fuentes de las que ambos partidos buscaban apoyo para sus propios intereses.

mapa de italia en el renacimiento

Hubo largas y complicadas luchas entre los dos partidos, y las alineaciones de las ciudades-estado y los grandes poderes cambiaban una y otra vez.

Mientras tanto, Florencia obtuvo un gobierno republicano que sufrió muchos cambios, pero que se estructuraba básicamente en dos consejos, un organismo integrado por representantes de los gremios que cambiaba cada dos meses, un capitán, un magistrado imperial y un ministro de justicia.

En la práctica, esta organización no era tan democrática como parece.

Los derechos políticos no llegaban de hecho a los estamentos más bajos, ni a los habitantes de las ciudades o distritos dependientes.

En el siglo XIV Florencia se había convertido en un centro comercial poderoso, famoso por sus actividades bancadas internacionales y su industria textil, primero con la lana y posteriormente con la seda y el brocado.

Sus conexiones con Oriente la ayudaron a prolongar su influencia cuando el Mediterráneo dejó de tenerimportancia económica.

En su política exterior, Florencia estaba en general enfrentada al imperio y por ello inició unas relaciones más estrechas con Francia, que durante mucho tiempo había apoyado a los papas contra  la  Alemania  imperial.

El Comercio de los Burgueses

En el siglo XIII, muchos ciudadanos de Florencia lograron grandes fortunas dedicándose al campo y la banca, y algunos de ellos prestaban dinero al rey de Francia. Pero la ciudad se hizo rica principalmente en los siglos XIV y XV, cuando estableció las grandes fábricas de paños.

Los pañeros de Florencia formaban una corporación denominada «Oficio de la Lana», pero no se parecían a los maestros de la Edad Media , que no eran sino pequeños patronos que trabajaban manualmente.

Eran ricos traficantes que compraban la lana en grandes cantidades, hacían que sus obreros la trabajasen y vendían el paño para obtener ganancia.

Tenían en los barrios más ricos de Florencia su tienda (boteche), que se distinguía por las armas del oficio (un carnero y una cruz), y era una gran sala abovedada que daba a la calle (subsisten aún varias en Florencia).

Allí se depositaban la lana y las drogas, se llevaban los fardos de paño y se recibía a los comerciantes extranjeros que iban a hacer compras.

Las piezas de paño que entregaban los tejedores eran enviadas a los tintoreros, que las teñían con plantas, sobre todo el glasto (pastel). Los tintoreros eran trabajadores más acomodados, que tenían su establecimiento y no trabajaban para un solo fabricante.

El paño pasaba todavía por los bataneros, con frecuencia establecidos en el campo, donde había molinos de agua, luego por manos de los aprestadores, los esquiladores, que cortaban los pelos con tijeras, los planchadores, los estiradores, los plegadores .

Los burgueses de Florencia, enriquecidos por el comercio, no quisieron permitir que siguiesen gobernando las antiguas familias nobles.

Las profesiones más lucrativas: notarios, banqueros, médicos, peleteros, pañeros, se organizaron en corporaciones llamadas artes (oficios), que se apellidaron mayores (superiores). Eran llamados también pueblo gordo (popólo crasso).

En 1282 hicieron una revolución. Los «priores de las artes» (jefes de los oficios) constituyeron jn gobierno llamado Señoría que se cambiaba cada dos meses. Se construyó un palacio, la Señoría, en el que moraban y comían juntos a expensas del Estado. Cuando hacían sonar la campana, todos los ciudadanos se reunían, sin armas, delante del palacio para deliberar.

Los burgueses de las «artes mayores», que habían logrado apoderarse del gobierno, obligaron a los nobles a matricularse en un oficio.

Los pañeros aprovecharon el poder de que gozaban para hacer reglamentos en provecho propio. Prohibieron a los obreros que trabajaban para ellos, cardadores, tejedores, bataneros, formar ninguna asociación o ponerse de acuerdo para reclamar mejor salario.

Hicieron reglamentos severos que ellos aplicaban, porque juzgaban a sus obreros. Les hacían pagar la mayor parte del Impuesto.

Los obreros, que no tenían miedo alguno de unirse para lograr mejores condiciones, se unieron a los enemigos políticos de los pañeros, sus patrones.

Los más pobres, los cardadores de lana, acabaron por sublevarse (1378). Pedían que se creasen tres «oficios» nuevos para ellos y los otros obreros de la lana. Les fue negado.

Entonces quemaron casas, invadieron el palacio de la Señoría e instalaron en él a uno de los suyos. Los obreros gobernaron algún tiempo. Pero pronto los cardadores se separaron de los demás, los ricos burgueses recuperaron el poder y ya no lo perdieron.

Los florentinos se distinguían por su hablar elegante y su afición a las poesías y los cuentos. Ya en el siglo XIV, los grandes escritores de Italia, Dante el autor del Infierno (1265-1321); Petrarca, el autor de los Sonetos (1304-1374); Boceado, el autor de los Cuentos (1313-1375), eran florentinos.

Más tarde vinieron los historiadores, Villani y, en el siglo XVI, Maquiavelo.

En Florencia se fundó la primera Academia, donde se reunían gentes de letras que se ocupaban del griego.

En el siglo XV Florencia fue la ciudad de los arquitectos y de los escultores, y entonces se edificaron el domo y la catedral.

Esta ciudad había llegado a ser la más rica de Italia y con el ejército que pagaba sometió casi toda la Toscana. Tuvo dos puertos. Pisa (1406) y Llvorna (1421), por los cuales pudo exportar directamente sus paños.

Había conservado su gobierno, que parecía ser una república. En realidad gobernaba una familia de ricos banqueros, los Médicis. Juan de Médicis, que murió en 1429, se había hecho popular logrando que se repartiera el tributo conforme a un registro en el que constaban todos los habitantes y su riqueza.

Su hijo Cosme heredó su casa de banca, su fortuna y su influencia.

Fue bastante hábil para avenirse a vivir como un simple particular; pero hizo se diesen todos los empleos a sus amigos y gobernó como quiso. Mandó edificar un palacio, ordenó la compra de manuscritos y fundó la biblioteca Médicis. Sus descendientes siguieron siendo dueños de Florencia.

Lorenzo de Medicis, el Magnífico

En el siglo XV, la ciudad quedó bajo el control de la poderosa familia de banqueros de los Médicis, que ejerció un poder prácticamente absoluto.

El más famoso fue Lorenzo (1449-92), que gobernó desde 1478 hasta su muerte.

Su abuelo Cosme se había mantenido en el poder por medio de gobiernos provisionales de cinco años que elegían a todos los funcionarios y obedecían sus instrucciones. Lorenzo siguió el mismo sistema.

Lorenzo era el típico gobernante del Renacimiento: inteligente, versátil, enérgico, seguro de sí mismo, escéptico en materias religiosas y con la única idea de perseguir el interés del estado allí donde lo veía.

Era entendido en las artes literarias y consciente de la evolución artística y científica de su tiempo; astuto y de múltiples recursos como hombre de estado, tan versado en la diplomacia como en la guerra, juzgaba a los hombres con sutileza y estaba decidido a consolidar la posición de su familia.

Por encima de todo, desarrolló una política que dio a Florencia un papel importante en el equilibrio del poder europeo.

Lorenzo era una de esas figuras que trascienden a la pura vida humana que rigió los destinos de Europa durante el Alto Renacimiento. Por algo se le llamó «el Magnífico».

Cuando, a los veinte años de edad, tuvo que asumir la carga de la vida política, Lorenzo estaba algo reacio a renunciar a su libre existencia de amigo de los artistas y eruditos.

Sin embargo, era demasiado listo para tratar de eludir su responsabilidad. Como él decía, «se puede malvivir siendo hombre rico en Florencia si no se tiene poder en el gobierno».

Su poder llegó a ser virtual-mente absoluto cuando, en 1480, sustituyó el consejo quinquenal por uno permanente integrado por sus propios hombres.

Ello significaba el fin de las libertades democráticas del pasado, sustituidas por un despotismo firme, a veces benevolente.

Aunque Lorenzo no conocía freno en la persecución de los intereses de estado y se interfería en las vidas privadas de los ciudadanos cuando le parecía, durante su reinado se mantuvo el orden más que nunca.

Ello favoreció enormemente la expansión de los negocios y la industria, así corno el estudio y las artes.

En realidad, en materia de status civil, los florentinos habían avanzado más que nadie hacia aquella igualdad pregonada por la Ilustración tres siglos más tarde, que se convertiría en el grito de batalla de la Revolución Francesa.

Al principio, Lorenzo se enfrentó con el Papa Sixto IV y fue derrotado en guerra. Fue capaz de cerrar en parte esta brecha porque’ la amenaza de una invasión extranjera, por parte de Turquía o de Francia, hacía esencial la colaboración.

En adelante se mantuvo en términos amistosos con Roma, asegurándose el capelo cardenalicio para su hijo menor, Giovanni, que más tarde sería el Papa León X.

En cuanto a Francia, su política era hipócrita. Se vio forzado a mantener relaciones cordiales, porque de ello dependía la prosperidad del comercio florentino en aquel país. Pero al mismo tiempo estaba decidido a no dejar entrar a los invasores.

En 1494, dos años después de su muerte, se iniciaron una serie de incursiones francesas que debilitaron grandemente a Italia y acabaron dejando gran parte de la misma bajo la influencia de los Habsburgo españoles  durante  dos  siglos.

Cosme Médicis había estimulado la creación de una academia platónica en Florencia bajo la dirección de Ficino, el gran erudito y traductor de Platón.

Lorenzo apoyó decisivamente la academia y fue amigo y mecenas de los eruditos, entre ellos de Poliziano y Pico della Mirándola.

Florencia se convirtió en refugio de muchos eruditos griegos que habían huido tras la caída de Constantinopla, en 1453. Todas las grandes figuras artísticas de la época encontraron apoyo presto e inteligente en Lorenzo.

Entre ellas se encontraban el arquitecto Alberti (1404-72) y los pintores Botticelli (1444-1510), Leonardo da Vinci (1452-1519) y Miguel Ángel (1475-1564).

obra: la primavera de botticelli

Para nosotros, la Primavera de Botticelli tiene una belleza serena y armoniosa, pero para Lorenzo Pierfrancesco, el joven patrono que la encargó, significaba mucho más. Venus, con sus guirnaldas de flores, simboliza la Humanitas, el ideal de todo el ser humano basado en las enseñanzas de la antigüedad.

Al mismo tiempo, la universidad de Florencia se convirtió en centro de un renovado espíritu de estudio clásico.

El humanismo de este período no sólo inauguró el estudio de la filología clásica crítica, sino que también fomentó la producción de libros y la creación de bibliotecas, que promocionaron el aprendizaje en general.

Aunque el poder e influencia de la Iglesia seguía siendo importante, se formó una nueva actitud que estaba más acorde con el enfoque del pasado clásico.

Puede decirse que la política nunca había estado realmente motivada por otra cosa que no fuera el interés, quizás en ocasiones bajo una delgada capa de aspecto cristiano.

Al llegar el Renacimiento, una fuerte tendencia secular invadió la propia Iglesia, que a su vez provocó el movimiento de reforma del siglo XV.

Mientras tanto, Florencia produjo una notable figura de brillo momentáneo, peculiarmente fuera de su tiempo, en parte un místico medieval y en parte un profeta de reforma: el fraile dominico Savonarola (1452-1498).

vista de florencia en el renacimiento

Savonarola ejerció un considerable poder político en Florencia durante un tiempo, aprovechándose de la oportunidad para predicar el establecimiento de un estado cristiano ideal. Pronto se volvieron las tornas y fue torturado y quemado con otros dos dominicos  en  la  plaza  pública.

Este asceta osado e intransigente se oponía al racionalismo escéptico de la época y al lujo terrenal de la cultura contemporánea. Condenó, en particular, la tradicional magnificencia de la corte papal.

Savonarola fue llamado al lecho de muerte de Lorenzo. Según la leyenda, el fraile negó al tirano la absolución porque Lorenzo no quiso restaurar la libertad democrática de la ciudad.

La actitud de Savonarola hacia Roma se hizo claramente hostil cuando fue elegido, en 1492, el Papa Borgia Alejandro VI. Alejandro no era ni más ni menos que un producto típico del Renacimiento: frío, realista, práctico, libre de fanatismos y que no se arredraba ante nada. Lo que más le molestaba de Savonarola no era su celo reformador, sino el hecho de que el fraile estaba a favor de los franceses.

En 1494, Carlos VIII había invadido Italia. La familia Médicis había sido expulsada de Florencia y la ciudad se salvó de los invasores en gran parte debido a la influencia de Savonarola.

El Papa, ayudado por el emperador, España y Vene-cia, obligó a Carlos a volver a Francia y acto seguido se volvió contra Florencia, donde Savonarola había logrado una influencia política decisiva.

Sin embargo, la exageración puritana de los sermones del fraile no estaba a la altura de la época.

En el carnaval de 1497 había organizado una «quema de vanidades» en la que fueron destruidos gran cantidad de libros y otros objetos por su indecencia y frivolidad. La reacción se produjo y finalmente el Papa consiguió que Savonarola fuera llevado a juicio y condenado por hereje.

Se le arrancó una confesión mediante torturas, como era costumbre, aunque posteriormente se retractó de cuanto había dicho.

Con otros dos frailes fue ahorcado y quemado delante del Ayuntamiento, en 1498. Lodo el asunto era, en realidad, una cuestión política; sirvió para aplacar a Roma y también para afirmar la independencia de Florencia, puesto que la demanda de extradición del fraile por parte del Papa Alejandro fue denegada.

personajes del renacimiento

Lorenzo el Magnífico, el déspota benigno, gobernó Florencia de 1478 a 1492 e hizo de ella una fuerza digna de tenerse en cuenta en  los  asuntos europeos. El fanático fraile Savonarola denunció la corrupción de la Iglesia y el Estado en vehementes sermones que provocaron la ira del Papa.

Maquiavelo

La situación política era ahora muy inestable. Luis XII de Francia obtuvo la licencia papal para casarse con la esposa de su difunto hermano, a fin de recuperar el poder sobre Inglaterra.

Por otra parte, se comprometió a apoyar a César Borgia en sus ambiciones territoriales sobre la Italia central. En 1501 la presión francesa salvó a Florencia de las amenazas de César.

En 1502 los florentinos eligieron a Piero Soderini como ministro de justicia vitalicio para proporcionar al estado cierta estabilidad.

Al año siguiente, Alejandro Borgia murió de fiebres y, antes de que César Borgia se recuperara de la misma enfermedad, sus conquistas habían pasado a manos del nuevo Papa, Julio II. César murió en España en 1507.

Desde 1498 Florencia contaba entre sus diplomáticos con Nicolás Maquiavelo (1469-1527), un astuto observador y negociador, versado en los clásicos latinos y hombre de gran visión política. En 1506 propuso un nuevo sistema para una milicia nacional, para sustituir a las turbas mercenarias y sus capitanes.

En la guerra contra Francia en 1510, Florencia permaneció neutral. Los franceses, aunque vencieron en Rávena, tuvieron que volver a Francia dejando a Florencia abandonada a su suerte. Su milicia no era enemigo para los aliados españoles del Papa. En 1512 los Médicis fueron restaurados en Florencia.

Maquiavelo, considerado erróneamente como sospechoso de complicidad contra los Médicis, fue obligado a abandonar su puesto en 1513. Su fama se debe a sus escritos políticos.

Familiarizado con muchas cortes de Italia y del extranjero, conocía a los hombres que estaban en el poder y captaba algunos de los problemas prácticos de la política.

Su tratado más importante, El príncipe, no le sirvió, como él esperaba, para recuperar el favor de los Médicis, pero sí le hizo mun-dialmente famoso.

En su libro, el autor señala los métodos que un gobernante debe adoptar a fin de establecerse y afincarse. Lo que necesita es el poder, ejercido sin ningún miramiento. Para lograr el éxito el gobernante no debe pararse ante la violencia.

El fin justifica los medios y, aunque es bueno estimular la creencia en la moralidad con fines disciplinarios, el gobernante no necesita atenerse a esas creencias, aunque puede acatarlas externamente si ello sirve a sus propósitos.

En gran medida, el gobernante descrito por Maquiavelo había estado personificado por César Borgia.

Lo que el autor esperaba era un príncipe que lograra en Italia la unidad nacional que estaba surgiendo con la monarquía absoluta de Francia.

Para él era totalmente evidente la necesidad de un hombreque ejerciera el poder con decisión y sin escrúpulos, para unificar las numerosas ciudades-estado de Italia enzarzadas en contiendas.

Pero su opinión no fue compartida por la mayoría, que le acusó de hombre inmoral y sin escrúpulos.

Estas  aspiraciones nacionales fueron incitadas por el lado más oscuro del Renacimiento italiano. A pesar de los grandes logros de ese período y de la magnificencia de las familias rectoras, la totalidad del país había entrado en su decadencia política.

El resultado fue una especie de indiferencia moral, que estimulaba la práctica desaprensiva de la política, haciendo casi una virtud del mal que surgía de las condiciones prevalecientes.

¿Cuál fue la causa de esta decadencia? Maquiavelo había expresado repetidas veces su opinión sobre el particular.

Se creía por lo general en aquel tiempo que la culpa era en gran parte del papado. En la lucha entre el emperador y el papa no se logró ninguna solución política decisiva.

En cierto sentido, el imperio había perdido la batalla política en Italia; el papado no tuvo la suficiente fuerza para proporcionarle dirección política, pero sí para solicitar ayuda extranjera, provocando de este modo una interminable serie de incursiones de ejércitos extranjeros, con los consiguientes horrores y depredaciones en el campo. Mientras tanto, el papa se comportaba como cualquier otro gobernante italiano, impidiendo una auténtica unificación política.

La obra de Maquiavelo no es tanto una teoría política como un examen de cómo crecen y decaen los diversos tipos de estado, y cómo debe proceder un gobernante para asegurarse el mantenimiento duradero del poder. De hecho, trata del aspecto de la vida política más cercano a su propia experiencia, es decir, la diplomacia.

Desde el punto de vista de la práctica política, la acusación de inmoralidad que a veces se le ha formulado, tanto por sus ofendidos contemporáneos como por generaciones posteriores, no está enteramente justificada.

Más que recomendar ciertas prácticas, lo que hace es señalar métodos para lograr ciertos fines; métodos, es cierto, que rozan, cuando no se enfrentan abiertamente, a la moral tradicional.

En cierto sentido, Maquiavelo llega más lejos que las críticas del poder papal por parte de los clérigos. No sólo se oponía al papado tal como estaba entonces, sino también al ideal que representaba.

A este respecto, es un auténtico representante del Renacimiento. Lo que admiraba eran las virtudes morales, no de la ética cristiana, sino de la antigua república romana en su período de apogeo.

Está claro que las lecciones prácticas de la política maquiavélica han tenido, en su totalidad o en parte, una aplicación universal, particularmente en los regímenes totalitarios o dictatoriales.

Sin embargo, la postura maquiavélica es unilateral, pues descuida la influencia positiva de otros factores de los que también depende el poder. Escritores humanistas como Tomás Moro presentan una concepción más amplia, justa y equitativa de la práctica política.

Ver:Historia Construcción Cupula de la Catedral de Florencia

Fuente Consultada:
La LLave del Saber Tomo II – La Evolución Social – Ediciones Cisplatina S.A.

I Ching El Libro de las Mutaciones Historia y Descripción

DESCRIPCIÓN SOBRE EL USO DEL LIBRO I CHING

En 1703, Guillermo Leibniz, filósofo y sabio alemán que descubriría al mismo tiempo que Isaac Newton las bases del cálculo diferencial, declaró su sorpresa frente a la total coincidencia matemática de la estructura y ordenamiento de los hexagramas del I Ching con el sistema numérico binario ideado por él. Este descubrimiento surgió de la correspondencia sostenida por el sabio con el padre Bouvet, misionero en Pekín, quien, treinta años antes de su primera traducción, le explicaba a Leibniz las características de uno de los libros más importantes de toda la milenaria cultura china.

libro i ching

I Ching o Yijing (‘Libro de las mutaciones’), antiguo texto chino y un clásico del confucianismo utilizado para la adivinación y como obra moral, filosófica y cosmológica. Se basa en 64 hexagramas simbólicos, cada uno compuesto a su vez por un par de trigramas que están formados por tres líneas paralelas. Las líneas pueden ser continuas (representando el yang o principio activo) o discontinuas (representando el yin o principio pasivo) siguiendo la cosmología primitiva china, que explicaba todos los fenómenos en términos de alternancia del yin y el yang.

El I Ching, llamado «El libro de las mutaciones», es una conjunción de tradiciones, poemas, máximas y preceptivas filosóficas y religiosas ordenadas en forma de sistema. Para tener una idea general, se diría que el I Ching es un consultorio, es decir, un libro para ser consultado, y que sus respuestas se dividen en sesenta y cuatro hexagramas.

La manera de saber cuál es el hexagramaque corresponde a la pregunta es formular la pregunta mientras se arrojan tres monedas seis veces sucesivas. Asignado un valor a las monedas, por cada vez se traza una línea partida o entera. La suma de las seis líneas conforma lo que se llama un «hexagrama». El hexagrama que haya resultado se busca en la suma de los sesenta y cuatro hexagramas posibles. El texto que corresponda será la respuesta a la preguntacons-tantemente repetida durante todo el tiempo del sorteo.

Pero antes de hablar de la parte oracular del libro, de su capacidad de predicción, conviene explicar algunas cosas acerca de este libro fascinante.

Es un texto antiquísimo, cuyos primeros datos se tienen en la dinastía de los Chou, que comprende un período que parte del año 1122 antes de Cristo. Naturalmente, las sucesivas dinastías anotaron y corrigieran el texto, que así fue enriqueciéndose y que cuenta con comentarios de Confucio y hasta de Mao-Tsé tung. Por otra parte, en principio admitía muchas y diferentes interpretaciones sin alterarse originalmente, porque está escrito con pictografías, que no son palabras. Las anotaciones del pensamiento no en todas las culturas se realiza mediante palabras. Por ejemplo, los chinos, con su escritura pictográfica, no anotan «palabras» sino «ideas».

Para tener una idea imagínese que una pictografía representa la idea (no la palabra) «lago». El agregado de otra pictografía significando «nubes» puede significar una tormenta o la serenidad de un día gris, o puede nosigni-ficar ninguna otra cosa que las nubes sobre un lago.

El alemán Richard Wilhelm se abocó a la tarea de traducir a su lengua esta obra monumental, tarea en la que ocupó la mayor parte de su vida, incluidos los muchos años que pasó estudiando con su maestro Lao Naíhsuan. Posiblemente, el alemán, por su facilidad de anexar palabras entre sí para formular conceptos, sea la lengua más propicia para traducir el texto chino al conocimiento occidental.

La consulta del I Ching -y esto es importante saberlo- no responde a preguntas inmediatas. En el prólogo a la excelente versión castellana de David Vogelmann este orientalista explica una antigua máxima china que dice, casi parafraseando el título del libro, que «lo inmutable es la mutación», es decir, que todo está en permanente cambio, y que hasta la respuesta a una pregunta habrá llegado cuando ya los motivos de la pregunta sean otros.

Por lo tanto, la manera de consultar el libro es con preguntas importantes. Por ejemplo, no si voy a ganar o no un premio, sino qué significa un premio para mí. Es decir, no las preguntas referidas a la circunstancia (la existencia de un premio, una lotería, una tómbola, una carrera) sino referidas a la esencia (la necesidad que el hombre tiene de ser gratificado, la carencia que esta necesidad está revelando).

Es evidente que cuanto mayoressean las necesidades del hombre, mayorestambiénseránsus necesidades de ser «premiado», es decir reconocido, mimado, halagado en este caso por la fortuna. Es decir, la solución a su problema no está en los premios, sino en las razones por las cuales se siente postergado. La pregunta seria entonces no «cuándo me voy a sacar un premio», sino «por qué me siento postergado».

Por eso los maestros del Ching aconsejan una profunda meditación antes de consultar el libro. El sistema que proponen parecería apelar a influencias mágicas: sugieren sentarse sobre las propias piernas (posición flor de loto), con el libro en las dos manos sobre la falda. Solamente cuando se haya reflexionado muy profundamente conviene tirar las monedas haciendo la pregunta, sin abandonar el libro.

La idea sugerida por Vogelmann, que a la vez la toma de Wilhem y éste de su maestro Naihsuan, es que siempre, en el fondo de una buena pregunta está contenida la respuesta. Es que el hombre en sí sabe muchas más cosas de las que puede permitirse. Es necesario abrir las puertas de su subconsciente para que haya una mayor y estrecha relación entre lo que el hombre sabe y lo que se permite saber.

La sabiduría del I Ching consiste en responder lo que el hombre no quiere decirse a sí mismo, pero que ya sabe. Cuando en el texto de este libro milenario se habla de «lo correcto», esto significa que el hombre debe encontrar el camino de su verdad en el fondo de sus fantasías e ilusiones. Incluso para elaborar fantasías e ilusiones -y sobre todo- es necesaria una férrea disciplina. La sabiduría del hombre, acumulada por más de tres mil años -ésta es, aproximadamente, la antigüedad del libro-, en el fondo es un tratado de ética.

Es realmente fantástico que en el mundo contemporáneo, que se caracteriza por la necesidad inmediata de bienes materiales, exista como contrapartida la necesidad del hombre de volver a estos libros fundamentales. Luego de reflexionar profundamente en la posición de la flor del loto, se podrá tirar las monedas seis veces -un número impar una línea entera, un número par una línea partida: lo yang y lo ying- de abajo para arriba, hasta conformar un hexagrama que se buscará entre los sesenta y cuatro posibles.

yim yang chino

Yin y yang El lado blanco representa el yin y el negro el yang. En la filosofía china, el símbolo del yin y el yang evoca la relación dinámica y complementaria de las fuerzas opuestas que actúan en la naturaleza.

El hexagrama tendrá un título que será la característica de la predicción. Puede ser «El aquietamiento», «La preponderancia de lo pequeño», «El seguimiento», «La subida (el empuje hacia arriba)» o «Ir al encuentro «. En cualquiera de los casos hay una descripción del título, el dictamen que éste significa y la imagen que sugiere. Posteriormente, los traductores agregaron un estudio detallado de cada  una de   las  líneas.

Los Mandarines en China Antigua Función Pública y Formación

FORMACIÓN Y FUNCIÓN DE LOS MANDARINES CHINOS

LA DECADENCIA MANCHU: En 1796, moría Kien Lung, emperador de China. Su reinado estuvo marcado por grandes victorias, que permitieron extender, especialmente hasta el Sinkiang occidental, las fronteras chinas. Pero, después de él, la dinastía manchú, la de los Tsing, conoció, con Kia K’ing y Tao Kuang, muchas desventuras, pues los europeos se hicieron más presentes cada vez en las puertas de China.

El Celeste Imperio era demasiado extenso para que las órdenes del emperador llegasen regularmente hasta las fronteras más lejanas. Sin embargo, la dinastía manchú no toleraba las disidencias, las tentativas de descentralización, sino que, víctima de la extensión de su territorio, se veía constreñida, de vez en cuando, a descargar grandes golpes. Caían las cabezas de algunos oposicionistas, o de los funcionarios a los que se consideraba responsables; el terror inspiraba a todos los demás una relativa calma; pero, poco a poco, la naturaleza humana volvía por sus fueros.

Para imponer su poder a los pueblos que habían conquistado, los emperadores disponían de tres instrumentos esenciales: el ejército, la nobleza y los letrados. El ejército contaba de 300.000 hombres. Poca cosa para tan vasto imperio; pero se bastaba para hacer respetar el orden en las fronteras, a condición de que el adversario no dispusiera, como los europeos, de armas demasiado diabólicas.

La nobleza se hallaba dividida en dos clanes: la que habitaba las mansiones fortificadas del campo y dominaba a la gran masa campesina, y la que vivía junto al emperador. Los nobles eran mantenidos lujosamente, pero no tenían ningún poder. Como Luis XIV, aparentemente, el emperador estimaba que el tenerlos ociosos era el medio mejor de privar a los príncipes de todo espíritu de revuelta.

Paralelamente, los chinos podían recibir títulos nobiliarios en agradecimiento a los servicios prestados. Mas, frente a éstos, reinaba también la desconfianza. La simple cólera del emperador podía precipitar al desventurado al fondo de la escala social. Y otro servicio prestado podía volver a situar al mismo personaje en el vértice dela escala aristocrática. Nadie tenía derechos; todo el mundo tenía sólo deberes. Nada les era dado para siempre a los príncipes: ni la gloria, ni la caída de ella. Manteniendo esta inseguridad de situaciones, el emperador tenía la ventaja de conservar las riendas de un poder descentralizado.

mandarines

LOS MANDARINES: En efecto, el país funcionaba, sobre todo, gracias a los miembros de la tercera clase importante: la de los letrados, que, responsable de la Administración, dirigía la nación. Estos letrados, llamados «mandarines» por los portugueses, eran los ganadores de unos concursos extremadamente difíciles. Recluidos durante tres días y dos noches, los candidatos debían pasar tres series de pruebas: la primera estaba constituida por diversas composiciones de carácter literario, relativas a los textos más antiguos, en la que el arte de manejar el pincel revestía capital importancia. Esto equivaldría, en nuestros días, a reclutar funcionarios especialistas en finanzas y estadística, exigiéndoles por todo bagaje intelectual un profundo conocimiento de la poesía de Virgilio y un talento caligráfico.

Una vez pasadas las pruebas, el candidato entraba a formar parte de la casta de los letrados. Tenía derecho a un cargo público y a lucir el famoso botón del color correspondiente a su grado, al concurso ganado. Pero estos funcionarios estaban mal pagados. Por eso, imbuidos de su superioridad, no vacilaban en aceptar pequeños regalos. He aquí el extraño imperio que los europeos tenían ante sí.

Los mandarines eran contratados después de haber realizado un examen basado en el programa de estudios establecido por el confucianismo. En los primeros años de la historia china el examen consistía en la resolución de problemas administrativos prácticos; más adelante, en tiempos de las dinastías Ming y Qing, los exámenes se centraban en un conocimiento rutinario de los clásicos chinos. Sin embargo, existían también otros medios para convertirse en mandarín: el apadrinamiento oficioso y el parentesco con la aristocracia o el soberano. Los exámenes tenían tanto prestigio que algunos candidatos se pasaban toda la vida tratando de aprobarlos y otros llegaban incluso a castrarse para mejorar su concentración.

Los escasos conocimientos que éstos tenían sobre el «Imperio del Medio» estaban a menudo deformados por los rumores. Así, la religión china les parecía algo incomprensible: aquella mezcla inextricable de religiones les parecía un subproducto de la más primaria de las supersticiones. El europeo, hombre de orden, no había conocido más que religiones bien jerarquizadas, en las que todos sus fieles compartían una misma fe. Y la sensación de hallarse ante una superstición en materia religiosa era suficiente para suscitar nobilísimas  vocaciones  misioneras.

Los europeos, estupefactos ante las extravagancias chinas, visibles tanto en sus costumbres y en sus trajes como en su arte, les calificaban, por tanto, de «bárbaros». En cuanto a los chinos, pensaban lo mismo de los europeos. Encontraban ridiculas sus largas narices, se burlaban de sus estrechos trajes, dentro de los cuales los hombres aparecían tiesos, y hallaban mal hechas las prendas (los chaquets), que no podían cerrarse y poseían un apéndice inútil que les colgaba por detrás. ¡Y qué decir de aquellos sombreros en forma de tubo de chimenea!

Los mandarines hablaban un dialecto especial que hoy en día es la lengua china más hablada.Más de mil millones de sus habitantes, el 95% de la población, habla chino frente a las otras minorías que hablan idiomas de diferentes familias lingüísticas, como el tibetano, el mongol, el lolo, el miao y el tai.

Fuente Consultadas:
Todo Sobre Nuestro Mundo Christopher LLoyd
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre Tomo X La Revolución Industrial
Historia Universal Ilustrada Tomo II John M. Roberts
Historia del Mundo Para Dummies Peter Haugen
La Revolución Industrial M.J. Mijailov

El Imperialismo Japonés Causas y Desarrollo Guerra con Rusia

RESUMEN: EL EXPANSIONISMO JAPONES
GUERRA CON RUSIA

Despúes de la famosa Era Meiji, donde Japón logra una importante reforma tecnológica y militar, podemos decir a niveles muy profundos, que este país no cambió con la rapidez con que se modernizó. En los años setenta del siglo XIX introdujeron maquinaria mecánica en la industria de la seda (a pesar de lo cual en los años noventa del mismo siglo más de la mitad de la seda hilada en Japón todavía se procesaba a mano) y a comienzos de los noventa Japón creó una nueva industria algodonera (que sólo contó con la centésima parte de la cantidad de husos empleados en Gran Bretaña a las mismas fechas).

Hacia 1900 comenzó el crecimiento industrial realmente acelerado. Fue acompañado por el desarrollo de la minería: los 5 millones de toneladas de carbón producidos en 1895 se elevaron a 21 millones en 1913. En aquellos años se triplicó la producción de seda cruda y se multiplicó más de seis veces la producción de hilo de algodón. En 1914 Japón estaba más industrializado que cualquier otro país asiático y había comenzado a elevarse constantemente el porcentaje de población que vivía en ciudades de más de cien mil habitantes.

De todas maneras guiado con mano segura por un emperador todopoderoso, favorecido por un notable desarrollo industrial de cuya fuerza daban un ejemplo al mundo los trusts Mitsui y Mitsubishi, seguro de su ejército modernizado, el Japón puede emprender su expansión.

Aquel pueblo que había vivido, durante largo tiempo, replegado sobre sí mismo, hasta el punto de haber prohibido, en otras épocas, la construcción de navios de alta mar, se sentía ahora impulsado por una vocación de grandeza. La expansión además, se había hecho imprescindible poi el desarrollo de su industria, que necesitaba materias primas y mercados. (Fuente Consultada:Historia Universal Ilustrada Tomo II John M. Roberts)

La guerra chino-japonesa de 1894-95 había sido la primera manifestación de aquel nuevo imperialismo. El ejército japonés había aplastadc al chino, con lo que el Japón había puesto pie en Corea. Pero ¿quién habría podido pensar que, ante un poderoso ejército europeo, los japoneses hubieran podido resistir? La guerra ruso-japonesa iba a dar una respuesta escalofriante a tal pregunta.

Las ambiciones rusas y las japonesas miraban a una provincia china: Manchuria. Fracasados en sus intentos balcánicos, los rusos, al emprender la construcción del Transiberiano, habían iniciado el camino de la ocupación de Siberia, en dirección al Pacífico.

Comenzaban, pues, una marcha hacia el Este, comparable a la que los americanos habían realizado con su conquista del Oeste. Cuando China se desmembró, los rusos habían conquistado ya posiciones ventajosas: Manchuria estaba en su zona de influencia y la explotación de aquella provincia avanzaba paralelamente a la construcción del Transmanchuriano. Aprovechando la rebelión de los boxers, los rusos habían ocupado también militarmente Manchuria, a pesar de la protesta de las grandes potencias, entre ellas el Japón.

LA GUERRA RUSO-JAPONESA
En 1902, el Japón se alió con Inglaterra: era una brecha en el bloque de las potencias occidentales, fenómeno del que China no había acertado a aprovecharse nunca. Seguro de la benévola neutralidad inglesa, Japón se sentía capaz de actuar. Francia no se atrevería a intervenir enemistándose con Inglaterra.

El Japón propuso a los rusos que abandonasen Manchuria, a cambio de la garantía de que los japoneses tampoco intentarían penetrar en aquel territorio. Los rusos no podían, naturalmente, aceptar, sin contrapartida, el abandono de un territorio que, de hecho, ocupaban ya. Poco a poco, iba perfilándose una guerra que el pueblo japonés, por otra parte, deseaba.

Acorazados Rusos Hundidos

El 6 de febrero de 1904, quedaron rotas todas las relaciones diplomáticas, y, tres días después, sin declaración de guerra, el almirante Togo atacaba a la flota rusa en Port Arthur.

Muchos barcos rusos fueron hundidos y la fio ta quedó bloqueada, permitiendo así a los transportes de tropas japoneses actuar con toda tranquilidad. El máximo esfuerzo de guerra se centró entonces en el continente. En mayo, los japoneses atravesaron el río Yalu, que separa a Corea y Manchuria.

Al mismo tiempo, desembarcaron en la isla de Liao-Tung, cerca de Port Arthur. Los ejércitos avanzaron tan rápidamente, que amenazaron con capturar a la flota rusa; ésta intentó una salida para llegar a Vladivostok, pero inútilmente.

El 2 de enero di 1905, Port Arthur cayó, y la flota rusa tuvo que hundirse. En marzo de 1905, las tropas rusas, cercadas, hubieron de evacúa) Mukden. Aquella serie de reveses adquirio un aspecto más sorprendente aún, con mo tivo de la batalla naval de Tchushima. En octubre de 1904, el almirantazgo ruso había enviado como refuerzo una escuadra del Báltico. Después de ocho meses de un viaje realizado en las peores condiciones, aquella flota llegó ante las islas Tchushima. El almirante Togo la esperaba. En dos horas, la flota rusa fue destruida: un éxito fulminante del pequeño nipón ante el gigante ruso.

El Tratado de Portsmouth, en los Estados Unidos, concedía al Japón el sur de la isla Sajalin, Corea y el derecho de vigilancia sobre el Transmanchuriano.

EL PELIGRO AMARILLO: La victoria japonesa había asombrado al mundo occidental, que, según parecía, había jugado al aprendiz de brujo: había educado al Japón, desencadenando fuerzas que ahora no podía controlar. ¿Qué pasaría cuando, como el Japón, se occidentalizasen todas las masas asiáticas? Para Occidente, 1905 era el comienzo de lo que se llamaría el «peligro amarillo».

El Japón había demostrado que era posible liberarse del dominio de los blancos, y Occidente empezó a temer al Japón. Inglaterra temía verse amenazada en China; los Estados Unidos, en las Filipinas. Este temor se manifestó especialmente en los Estados Unidos, donde se prohibió la inmigración japonesa y donde la venta de productos japoneses encontró muchos obstáculos. Pero el Japón necesitaba, a toda costa, salidas para una población excesivamente numerosa, por lo que colonizó Corea y aceleró la infiltración de elementos nipones en Manchuria.

Aquellos importantes progresos no fueron fáciles, sino que encontraron las dificultades inherentes a toda sociedad en rápido desarrollo y cuyos cuadros sociales, morales o intelectuales habían entrado en crisis: debilidad de los campesinos, cuyos ingresos no llegan a alcanzar» el aumento de precios de la ciudad, e incremento de la inmoralidad y de la corrupción. Incluso el cuadro familiar sufrió los trastornos propios de la emancipación lenta, pero continua, de la mujer.

ALGO MAS SOBRE EL IMPERIALISMO JAPONÉS…

Los países orientales tuvieron que aceptar que Japón había logrado una verdadera transformación y que era una potencia militar…A partir de la década de 1870 los japonenes obligaron a los coreanos a abrie tres puertos e intercambiar representaciones diplomáticas. Como Corea era una dependencia china, fue todo un reto al gran imperio amarillo. En 1894 los japonenes atacaron China y la derrotaron tan profundamente (para sorpresa de los observadores extranjeros) que ésta tuvo que aceptar una paz humillante, reconocer la independencia de Corea y entregar Formosa y varias islas más a Japón.

Pocos años más tarde, en 1902, hubo una clara señal de la flamante relevancia diplomática del país: por primera vez, en más de un siglo, Gran Bretaña firmó una alianza en tiempos de paz… con Japón. En 1904 Japón llegó a la culminación de su primera etapa de expansión cuando entró en guerra con Rusia. Los nipones estaban convencidos de que los rusos pretendían Corea, la isla largo tiempo codiciada.

Una de las señales de peligro consistió en que los rusos arrendaron a China una base naval en Port Arthur, lo que los situó al alcance tanto de Corea como de Pekín; si China se derrumbaba totalmente (como parecía probable), estarían bien situados para intervenir.

Los japoneses decidieron asestar el primer golpe y, por primera vez desde la Edad Media, los no europeos derrotaron a los europeos en una guerra de gran envergadura. Por el tratado de paz firmado en 1905, los japoneses no sólo obtuvieron la dominación de Corea, sino de Manchuria del Sur, región importante por sus recursos económicos. Y en 1910 se anexionaron formalmente Corea. (Fuente: Historia Universal Ilustrada Tomo II de John ;. Roberts)

Por tanto, en un período muy breve los japoneses invirtieron completamente su situación de los años sesenta del siglo XIX. Al tomar hábilmente prestados conocimientos del extranjero, se equiparon en tanto potencia mundial de primera magnitud y llegaron a dominar el Lejano Oriente.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre

Historia de Japón en el Siglo XIX Transformación Industrial Militar

SIGLO XIX: JAPÓN SE OCCIDENTALIZA Y DESARROLLA SU INDUSTRIA

Luego de la victoriosa guerra contra China,  Japón acordó dar prioridad a las transformaciones, a la occidentalización del país. El  emperador trató, ante todo, de congraciarse con las potencias occidentales. Para ello, se esforzó en poner fin a los atentados contra los extranjeros y se preocupó de que los culpables fuesen ejecutados. Después comenzaron las reformas.

La tarea primordial era la de hacer desaparecer el feudalismo, principal obstáculo para la indispensable transformación económica. Los grandes señores feudales, los daimios, se dejaron convencer de la necesidad de abandonar sus privilegios feudales y de fundirse con la nobleza cortesana.

En 1868 sube al trono imperial Mutsuhito (1868-1912), que llamó a su reinado Meiji. Desde el poder se impone la occidentalización del todo el país, aboliendo el régimen feudal de los samurais y shogunes anterior

En compensación, pasaban a ser gobernadores de sus provincias y funcionarios imperiales. De igual modo, los caballeros, los samurais, y los templos fueron despojados, a cambio de pensiones. El abandono del feudalismo implicaba, desde luego, pesadas cargas para el Estado.

Por eso, gracias al empréstito conseguido en Londres, el gobierno propuso a los samurais la recuperación de sus pensiones, mediante la inversión inmediata de un capital. Los intereses pagados a Londres ofrecían el peligro de ser elevados también, pero se esperaba, con razón, que la masa de capitales puesta en manos de los daimios sería invertida en la economía, y que, de ese modo, en forma de impuestos, el Estado aumentaría sus recursos.

Envite audaz, pero operación grandiosa. No se puede menos de admirar aquella revolución pacífica, única, sin duda, en la historia del mundo. La economía agraria fue la primera en beneficiarse de la nueva organización. Los campesinos se convirtieron en propietarios de la tierra.

Al trabajar por su cuenta, aumentaron su rendimiento. Es verdad que los más débiles no pudieron resistir: muchos tuvieron que vender, y los últimos hijos de las familias ya no encontraron tierras. Estos desheredados tuvieron que refugiarse en las ciudades, ofreciendo así la mano de obra necesaria al desarrollo industrial: de este modo, se realizó, no sin miserias ni dificultades, el traslado de mano de obra, condición indispensable para toda revolución industrial.

Al principio, fue el Estado el que se encargó de la creación de la infraestructura. Por otra parte, sólo el Estado podía disponer de las enormes sumas de dinero necesarias para la realización de unas empresas cuya rentabilidad inmediata era más que dudosa.

Minas para la explortación de metales, grandes industrias, ferrocarriles, formación de obreros calificados, creación de una marina mercante: el Estado se ocupó de todo. Al mismo tiempo, la justicia, la administración, la enseñanza e incluso las costumbres se iban occidentalizando.

En 1871, se reorganizó el ejército nacional, llamado a sustituir a las tropas de clanes. A pesar de la oposición de los samurais, ofendidos al ver que el pueblo, al que ellos habían despreciado, podría combatir también, se estableció el servicio militar obligatorio para todos, si bien inculcando a los reclutas los principios morales que habían constituido el valor de los guerreros feudales y que ahora iban a mostrar su extraordinaria eficacia, pues los soldados japoneses pronto se convirtieron en el símbolo de la obediencia total y de la entrega hasta la muerte.

Estas características fueron puestas de manifiesto en la segunda guerra mundial, por los kamikazes, los voluntarios de la muerte. Un gran esfuerzo, indispensable para aquel pueblo insular, fue el dedicado a la marina, bajo la dirección de oficiales ingleses y de ingenieros franceses. Mientras tanto, para unificar al pueblo, desgarrado, sin duda, por la disolución de los lazos feudales tradicionales, se dio nuevo vigor a la religión nacional, el shintoísmo, con lo que el culto al emperador divinizado y el culto a los antepasados se convertían en el profundo elemento uni-ficador de la nación.

En 1889, en fin, seguro de la solidez de su obra, el emperador promulgó una Constitución, evidentemente inspirada en la Constitución prusiana, que otorgaba al emperador amplios poderes.

Continua: El Imperialismo Japonés

PARA SABER MAS…

En enero de 1860 zarpó de Yedo el Kanrin-Maru, un velero con motor a vapor, de cien caballos de potencia, que sólo había sido utilizado para maniobrar en puerto. Su tripulación fue la primera en cruzar a vela el Pacífico (ya que al cabo de cinco semanas atracó en San Francisco), y en pilotar un barco a través de semejante distancia. Ese logro extraordinario tuvo lugar apenas siete años después de que los japoneses vieran por primera vez un barco de vapor.

Posteriormente, un joven miembro de la tripulación escribió: «Creo que, sin excesivo orgullo, podemos jactarnos ante el mundo de tanto valor y pericia… A pesar de sus conquistas, Pedro el Grande de Rusia, que estudió náutica en Holanda, no pudo igualar la hazaña de los japoneses.»

El orgullo patriótico de aquel joven era fiel reflejo del de la mayoría de sus compatriotas. Entre los japoneses cultos existía el apasionado deseo de que su país no sufriera el mismo destino que chinos e indios, cuya inferioridad ante los «demonios extranjeros del mar» los obligó a soportar las injerencias de europeos y norteamericanos en sus asuntos internos. La travesía de la que tanto se enorgullecía aquel joven no sólo demostraba la disposición de los japoneses a tomar prestados conocimientos y tecnología, sino la rapidez con que sus compatriotas supieron aprovecharlos.

Japón cambió deprisa a lo largo de las décadas siguientes. Sus líderes comprendieron que no podían tomar prestada tecnología occidental y adaptarla a la sociedad japonesa sin introducir cambios en sus propias costumbres. El primer paso hacia la creación del estado nacional fue la abolición del viejo sistema semifeudal por el cual los clanes gobernaban grandes zonas del país en nombre del emperador. Luego adoptaron muchas instituciones de gobierno europeas. (Fuente Consultada:Historia Universal Ilustrada Tomo II John M. Roberts)

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre

Imperialismo Europeo en China Rebeliones Sociales y Bélicas

DESMEMBRAMIENTO DE CHINA Y LA REBELIÓN DE LOS BOXERS

En Asia había nacido una nueva potencia, y China tuvo que ceder, una vez más. El Tratado de Shimonoseki entregó Corea al Japón, así como la isla de Formosa, las islas Pescadores, la península de Liao-Tung y las mismas ventajas comerciales o jurídicas, en su territorio, que las ya concedidas a los europeos.

La importancia de las concesiones chinas acaso no fuese más que un ardid de Li-Hong-Tchang, el cual sabía que los occidentales no aceptarían de buen grado que los japoneses, recién llegados, obtuviesen, sin gran esfuerzo1 y tras una breve campaña, mucho más de lo que ellos habían conseguido en medio siglo.

Los occidentales no dejaron de reaccionar, pero no en el sentido que los chinos esperaban. Las cajas del Estado se hallaban vacías, la corte no había sabido moderar sus gastos y la vida de corrupción continuaba en la ciudad prohibida, como si no hubiera pasado nada. Los japoneses exigían enormes indemnizaciones de guerra.

Al mismo tiempo, incapaces, desalentados o impotentes, los funcionarios no lograban allegar suficientes recursos. Los europeos se ofrecieron entonces como banqueros, exigiendo, desde luego, garantías, concesiones para ferrocarriles, territorios.

Hasta entonces, no habían sido más que dentelladas, pero la guerra chino-japonesa había descubierto la debilidad china, y ahora se producía ya el derrumbamiento, la desmembración. Francia se adueñó de la isla de Hainán; Inglaterra, del valle del Yang-Tse-Kiang y de Wei-hai-Wei; los rusos ocuparon Port Arthur y lograron importantes ventajas en Manchuria; Alemania, por su parte, se estableció en el Shantung, y el Japón en el Fu-Kien, frente a Formosa.

Emperatriz Manchú Tseu Hi y sus fieles

En estas zonas de influencia, existía el derecho de extraterritorialidad, para protegerlas contra las potencias ocupantes. China parecía a punto de perder su unidad. Sólo los Estados Unidos intervinieron para afirmar el principio de «puerta abierta»: la nueva potencia americana no quería renunciar a los beneficios que sus competidores europeos esperaban sacar de China.

LA REBELIÓN DE LOS «BOXERS»
Mientras tanto, en Pekín, el joven emperador Kuang-Siu, ayudado por otros jóvenes, muchos de ellos formados en las universidades occidentales, intentó un giro reformista. Con los «cien días» del emperador Kuang, se multiplicaron las innovaciones: reformas en los exámenes, creación de Cámaras de Comercio, servicios de traducción. Pero la emperatriz Tseu-Hi reaccionó. Un ejército antirreformista avanzó sobre Pekín, y los ministros reformadores fueron asesinados o huyeron. Tseu-Hi gobernó, de nuevo, sin impedimentos, pues el emperador Kuang tuvo que resignarse a ser un simple elemento decorativo en su propio palacio.

Tseu-Hi había acertado a poner fin a la tempestad. Pero el pueblo contenía su cólera, el orgullo de los chinos estaba humillado por las derrotas, budistas y taoístas se quejaban de la implantación del cristianismo: las misiones eran muy activas, y, evidentemente, gozaban, a los ojos de muchos chinos, del prestigio y de la fuerza de las potencias occidentales.

Los artesanos, por su parte, se hallaban en una situación económica difícil: los productos industriales, importados masivamente, les imponían una competencia difícilmente soportable. En aquel clima, una secta, como siempre sucede en China, acertó a encontrar un ambiente favorable para una gran expansión. «Los puños de la concordia y de la justicia», a quienes los occidentales llamaron boxers (boxeadores).

En Pekín, había millares de ellos: aparecieron carteles reclamando la salida o la matanza de los extranjeros. La corte los apoyaba, y, gracias a eso, podían actuar casi a la luz del sol. Circulaban libremente, y se les reconocía por sus «foulards» rojos anudados sobre la cabeza, por las cintas rojas que rodeaban sus pulsos y sus tobillos. En sus banderas, el reconocimiento oficial: «Combatimos a las órdenes del emperador».

Su propaganda hace a los «diablos de Occidente», responsables de todas las desgracias que China sufría. ¿Cómo explicar —a no ser por el desorden del mundo, debido a los occidentales— la sequía y las calamidades agrícolas? . Era necesario, pues, que el pueblo restableciese el tao, es decir, el orden de las cosas. Toda aquella propaganda encontraba cierta apariencia de fundamento en hechos muy simples que cualquier chino podía observar. La técnica moderna ofendía a los espíritus. ¿Una prueba? La serpiente de hierro (los hilos telegráficos) ¡goteaba sangre de los espíritus! (El líquido rojo era el orín que se disolvía con la lluvia.)

A la xenofobia y al sentimiento de frustración religiosa, se unía el fanatismo de los iniciados de la secta. Puesto en trance de gran exaltación, en medio de un ruido ensordecedor y presa de movimientos desordenados, el iniciado se cree insensible al dolor e invulnerable. La más vulgar prestidigitación venía a reforzar esta idea.

Las balas occidentales no podían matar a los boxers, más que provisionalmente. ¿Una prueba? Un hombre dispara contra un boxer: éste se tambalea, cae, se hace el muerto, pero en seguida se levanta con la bala en la mano. Un truco elemental y simple, preparado por dos compinches, pero que impresionaba a una población ignorante. En mayo de 1899, comenzaron los ataques importantes.

Hubo matanzas de chinos cristianos, y un diplomático alemán fue muerto en plena calle. El 17 de junio, los chinos bombardearon el barrio de las legaciones. Con pocas tropas, los occidentales se parapetaron y se defendieron como pudieron. Tropas regulares chinas no tardaron en reforzar a los boxers.

La inquietud en Europa llegó al máximo, y se creó un ejército internacional que avanzó sobre Pekín, pero no antes de primeros de agosto. El día 12, las tropas internacionales consiguen tomar Pekín, en el momento justo: los víveres se habían acabado ya en el barrio de las Legaciones. En represalia, la ciudad fue saqueada. Enloquecida, Tseu-Hi huyó, disfrazada de campesina.

Los europeos victoriosos decidieron hacer pagar a China el miedo que les había causado. Para vengarse de las atrocidades de los boxers, especialmente contra los misioneros, los soldados robaron, violaron, asesinaron.

En 1901, se firmó una paz humillante para China. Se exigió el castigo de los culpables, y la entrada masiva, como funcionarios, de los jóvenes educados en las escuelas de los misioneros. En adelante, el barrio de las Legaciones sería custodiado por tropas europeas, y se exigió a los chinos una fuerte indemnización de guerra.

ALGO MAS SOBRE EL IMPERIALISMO EUROPEO….

La invasión aglo-francesa de 1857 a 1860 terminó con la ocupación de Pekín, el saqueo e incendio del Palacio de Verano y la firma de nuevos tratados humillantes. En 1858 China cedió a Rusia el territorio situado al norte del río Amur y dos años después entregó la península de Ussuri (en la que los rusos erigirían Vladivostok), al tiempo que también procedía a grandes entregas de territorio en Asia Central, más allá de la frontera de Sinkiang.

La voracidad rusa resulta comprensible: siempre fue la potencia que compartió la más larga frontera terrestre con China y hacía muchas décadas que presionaba en Asia Central. Aunque no los gobernaron directamente, otros estados europeos se apoderaron de territorios sobre los que los chinos reclamaban su dominio: los británicos se apoderaron de Bir-mania, los franceses de buena parte de Indochina y, en 1895, los japoneses obligaron a los chinos a renunciar a su reclamación de soberanía sobre Corea, que se independizó.

Simultáneamente Japón arrebató al imperio la isla de Formosa (Taiwán). A lo largo de los años siguientes, alentados quizá por el ejemplo japonés y preocupados porque sus rivales se les adelantaran en la carrera si China se derrumbaba, los europeos volvieron a despojar a China de algunos territorios. Los rusos se instalaron en Port Arthur; Gran Bretaña, Francia y Alemania firmaron arriendos a largo plazo de muchos puertos marítimos y hasta los portugueses (que llevaban en China más tiempo que cualquier otro estado europeo) convirtieron su viejo arriendo de Macao en posesión.

No es sorprendente que en 1900 muchos europeos supusieran que China se quebraría o desmoronaría como había ocurrido con el imperio turco….

mapa de imperialismo europeo en china

Mapa de imperialismo europeo en China

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre

Causas Primera Guerra China y Japón Siglo XIX Pierde Corea

1894: PRIMERA GUERRA JAPÓN Y CHINA POR COREA

Los países europeos veían en el gran país oriental un mundo maravilloso como mercado y también como proveedor de ciertas materias primas, e inició una política de en tales condiciones, China era incapaz de resistir a los asaltos de los europeos.

Francia, dueña ya de Cochinchina y de Camboya, trataba de extender sus posesiones por Anam y Tonkín. Percibiendo el peligro, el emperador de Anam renovó sus protestas de fidelidad a Pekín, y, para defender a su estado vasallo, China intentó oponerse a los ejércitos franceses, pero inútilmente: una nueva derrota la obligó a ceder, en 1885-1886.

Sin embargo, la resistencia china, en aquella ocasión, había sido más fuerte, pues el ejército chino parecía adaptarse a los nuevos métodos de la guerra. ¿Trabajaría el tiempo a favor de China? ¿Podría China, a fin de cuentas, poco a poco y gracias al tiempo ganado por la diplomacia, ir cediendo el menor terreno posible, mientras se preparaba? Fue entonces cuando intervino una nueva potencia: el Japón.

Poco después de la «apertura» impuesta por el comandante Perry en 1854, el Japón había comprendido que no se podía batir a los occidentales con las armas de la tradición. Mutsu-Hito estaba convencido de que no se recobraría la independencia, más que pagándola al precio de las viejas estructuras y de las viejas ideologías. Revolución fundamental y desgarradora, pero ineluctable. La industria japonesa se desarrolló y el ejército se modernizó. Aquel nuevo poder estimuló las ambiciones japonesas.

Emperador Mutsu Hito

No podía discutir aún la supremacía occidental, y enfrentarse directamente con los ejércitos extranjeros sería simple locura. Pero los japoneses, isleños, querían poner pie en el continente, y su primera presa debía ser Corea, país tradicionalmente sujeto a la soberanía china. Esta soberanía, por otra parte, era muy débil, pero, en los momentos de crisis, Corea recurría siempre a China, que le parecía ser su protector natural.

Japón tenía que esperar un momento favorable, o crearlo. En 1894, el rey de Corea consiguió a duras penas contener un movimiento insurreccional. Cuando estaba a punto de ser derrocado, recurrió a su protectora, pero China sólo envió un débil contingente de tropas. Los japoneses, en cambio, sin haber sido solicitados, enviaron poderosas fuerzas, con el fin declarado de mantener el orden. Conseguida una posición de predominio, trataron de consolidar sus ventajas, proclamando que era preciso reformar Corea, y que se encargarían de ello, muy gustosamente.

Como el rey de Corea y sus ministros iniciaron un gesto de resistencia, los ocupantes se apoderaron del palacio y llevaron a la familia real a la legación japonesa. Era un golpe de fuerza. La poderosa China no toleraría la acción de aquel país que todo el mundo consideraba muy vulnerable, y estalló la guerra chino-japonesa, que resultó sorprendentemente breve.

China había podido hacerse algunas ilusiones ante el pequeño cuerpo expedicionario francés en Tonkín, pero, en 1894-1895, era un ejército de hierro japonés el que se opuso a un débil ejército chino, en el que muchos oficiales salían todavía para el combate con sus sables, mientras un criado llevaba una sombrilla para protegerlos del sol. Manchuria fue invadida rápidamente, y el embrión de la flota de guerra china, inmediatamente destruido.

El Japón fue una revelación para el mundo entero, nacía de este modo una nueva potencia militar.

En Asia había nacido una nueva potencia, y China tuvo que ceder, una vez más. El tratado de Shimonoseki entregó Corea al Japón, así como la isla de Formosa, las islas Pescadores, la península de Liao-Tung y las mismas ventajas comerciales o jurídicas, en su territorio, que las ya concedidas a los europeos.

La importancia de las concesiones chinas acaso no fuese más que un ardid de Li-Hong-Tchang, el cual sabía que los occidentales no aceptarían de buen grado que los japoneses, recién llegados, obtuviesen, sin gran esfuerzo y tras una breve campaña, mucho más de lo que ellos habían conseguido en medio siglo.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IV La Gran Aventura del Hombre

Ultima Emperatriz de China Gobierno Manchú

Última Emperatriz de China – Gobierno Manchú

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA: En el siglo XIX la civilización china estaba estructurada en un orden que se decía natural, querido por el cielo: un orden que no había que modificar, so pena de trastornar la marcha del mundo y provocar las peores calamidades, empezando por las malas cosechas. El mandatario del cielo, el emperador manchú, había cedido frente a diversas presiones de los occidentales.

Europa en esa misma época disponía de  un gran poder industrial, entonces  enarbolan la antorcha de la felicidad humana. En realidad, los progresos de su industria era argumento válido y decisivo a los ojos de quienes, falseando la realidad, empezaban por declarar que la potencia industrial era la suprema prueba del valor y riqueza de las naciones.

En vanguardia, se enviaba a los misioneros que, frecuentemente, abrían el camino, al precio de sus vidas. Su bondad maravillaba, arrastraba y seducía a los pueblos «bárbaros», pero, detrás de ellos, llegaban los comerciantes y, en caso de necesidad, los barcos de guerra. Frente a esta «invación occidental», surgieron varios conflictos.

La guerra del opio y el saqueo de Pekín habían removido a las masas chinas. La rebelión de los Taiping había pretendido ser la respuesta de la verdadera China a las debilidades del emperador, pero los cañones habían dado buena cuenta de los dragones. La derrota de la revolución  Taiping (querían reformar a China) dió algún respiro al poder dinástico. Incapaz de modificar la estructura tradicional de China, la dinastía podría resistir, por medio del terror —al menos, durante algún tiempo—,a las fuerzas que la cercaban: era el último recurso de un mundo que se hundía.

LA ÚLTIMA EMPERATRIZ: La emperatriz Tseu-Hi quedará para siempre como el símbolo de aquella anacrónica resistencia. Sin embargo, nada, excepto su belleza, parecía predisponer a la joven Ye-Ho-Na-La a un gran destino. Descendiente de la nobleza manchú, fue elegida, en efecto, con otras veintisiete bellas muchachas, para ser una de las concubinas del joven emperador Sien Fong. Esto ocurría en 1851.

Tseu Hi ultima emperatriz manchu

Tseu Hi ultima emperatriz manchu

La futura Tseu-Hi tenía entonces el encanto y la deslumbrante dulzura de sus diecisiete años. Tuvo, además, la fortuna de dar a luz al primer hijo del emperador, que fue designado heredero. Cuando, en 1861, Sien Fong murió, el hijo de Tseu-Hi, heredero del trono, sólo tiene cinco años, y Tseu-Hi se convierte en regente.

A los 27 años, se adueña del poder, y no lo dejará hasta su muerte, en 1908. ¿Qué importaban los jóvenes emperadores que se sucedían? No podían nada contra la autoridad de la reina madre, a la que muy pronto se le llamó «el viejo Buda». Durante cerca de cincuenta años, pues, Tseu-Hi reinó en China.

Despreciaba a Occidente, pero lo que le interesaba, sobre todo, era conservar su poder sobre el «Celeste Imperio», y, para ello, aquella mujer implacable no retrocedió ante nada. Sus crueldades no tardaron en hacerse célebres: sus enemigos las divulgaban, y los occidentales encontraban en ellas una razón más para justificar sus acciones, porque, contra tal personaje, la fuerza recibía la bendición de la moral. China, al igual que Turquía, aparecía como la nación «enferma» que tenía necesidad de médicos occidentales.

Como el sultán, Tseu-Hi se rodeaba frecuentemente de eunucos, a los que luego iba condenando a muerte. Así, uno de ellos, después de sufrir sus reproches por ciertas faltas, sólo pidió morir «entero», y para Tseu-Hi fue una gran diversión sustituir el hacha del verdugo por veneno.

Sin embargo, junto a aquel terror y a aquella disolución, Tseu-Hi supo elegir como ministros a algunos hombres inteligentes y eficaces: Tseng-Kua-Fan, Tso-Tsung-Tang y Li-Hong-Tchang. Aquellos hombres se esforzaron por mantener, durante el mayor tiempo posible, la integridad del territorio, tanto contra la presión de los occidentales como contra las revueltas que amenazaban las provincias periféricas del imperio, especialmente la de Yakub Beg, que desembocó en la secesión, hasta 1878, de la provincia extrema occidental del Sin Kiang.

LA MODERNIZACIÓN Y LOS ENCLAVES OCCIDENTALES
Paralelamente a aquellas campañas militares, los ministros se esforzaron por modernizar a China. En Shangai se creó una industria de tipo occidental, y se construyeron   algunos   barcos   modernos.   Li-Hong-Tchang, que estuvo en el poder desde 1870 hasta 1901, trató de limitar, gracias a una excelente diplomacia, el avance y las ambiciones de las potencias extranjeras, oponiendo las unas a las otras.

Al mismo tiempo, con la ayuda de Ward, un aventurero americano, se dedicó a transformar el ejército chino, iniciándolo en los métodos europeos. Todos los esfuerzos de los ministros, por otra parte,  se veían favorecidos por una notable prosperidad económica, debida al restablecimiento de la paz. Pero los propósitos de Li-Hong-Tchang, llamado el «Maquiavelo de China», que administraba aquel inmenso país,  ayudado por algunos valiosos mandarines, chocaban con las ambiciones   occidentales.

Anteriores   tratados habían concedido a los ciudadanos extranjeros el derecho de trabajar en ciertos puertos y en ciertas ciudades del valle del Yang-Tse-Kiang.  Solían ser muchos, e interpretaban los tratados a su manera.

Se consideraban no sometidos a las leyes chinas, y, en consecuencia, por encima de las leyes. Incluso no tardaron en arrogarse el derecho de cobrar impuestos  en las  ciudades  que ocupaban, y, en la mayoría de las ciudades, poseían   enclaves   donde   los   funcionarios chinos y la policía no tenían derecho a intervenir.

Ciudad   mercantil   y   financiera, Shangai atrajo a las fuerzas vivas del país, a los hombres de la «élite» y del dinero. Frente a la aristocrática Pekín, Shangai, regida por los occidentales,  se alzaba como una segunda capital de China, la capital comercial.

El comercio, por lo demás, había quedado, parcialmente, en manos de los chinos, gracias a su mejor conocimiento del país.  Pero aquella nueva clase de  comerciantes se escudaba con los extranjeros: por ejemplo, desafiaba a los funcionarios, afirmando que el contrabando sólo dependía de los cónsules occidentales. Por su parte, los misioneros penetraban cada vez más profundamente en China y, protegiendo a los conversos, los sustraían, en realidad, a la jurisdicción china.

Puestos en ridículo tan frecuentemente, los funcionarios reformadores —poco   apoyados,   cuando   no   combatidos por Tseu-Hi  y  por los  partidarios  de  la vieja China— no podían abrigar la esperanza de que el país diese un gran salto adelante. China perdía su carácter, y la corrupción de Shangai,  nueva Babilonia,  quebrantaba en algunas clases los resortes morales que pudieran quedarles aún.

Ante degradación tan manifiesta, el sentimiento prevaleció sobre la acción, y se impuso la xenofobia, decididamente  apoyada  por  Tseu-Hi:   China se disponía a la violencia, que, muchas veces, no es más que una impotencia velada. Los chinos, en su odio a Occidente, no podían admitir una modernización que ellos no controlaban.

Uno de los primeros ferrocarriles, cerca de Shangai, fue destruido, en 1877, por la población, que arrancó los raíles, porque aquello podía herir a los espíritus y porque los raíles molestaban a los espíritus de la tierra. La estación fue transformada en templo.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre

Origen del trueque y el comercio con la moneda metalica Historia

Origen del trueque y el comercio con la moneda metalica

CUANDO Y POR QUÉ NACE EL TRUEQUE: La primera condición para que exista intercambio de bienes es la capacidad de producir excedente. El excedente es una parte de la producción que no se necesita consumir. Si una sociedad dispone de excedente, puede intercambiarlo por algún producto que posea otra sociedad (y que tampoco necesita consumir).

En la más remota prehistoria, cuando los hombres se dedicaban a la caza y la recolección, la producción de excedentes era casi nula. Además, por las características de sus productos, esos excedentes no se hubieran podido almacenar. Pero desde las primeras actividades productivas, el excedente permitió emprender el hábito de intercambiar productos.

Las primeras formas de comercio entre los hombres consistieron justamente en el intercambio de productos mano a mano: lo que uno tenía y no necesitaba, se cambiaba por lo que el otro tenía y no necesitaba. Esa forma de intercambio se denomina trueque.

El trueque se mantuvo por mucho tiempo, aun en sociedades sedentarias: un jarrón de vino por una bolsita de trigo, pieles de abrigo por un arma de caza, lana de oveja por pescados.

¿Por qué se abandonó el trueque? El desarrollo de nuevos bienes de consumo y el crecimiento de la actividad comercial demostró que este sistema era poco práctico: en primer lugar porque no siempre el otro necesitaba aquello de lo que uno disponía. Por ejemplo, si un artesano de sandalias quería comprar pan, siempre debía encontrar un panadero que necesitara sandalias ó averiguar qué necesitaba el panadero, conseguirlo con su producción de sandalias. y recién después ofrecérselo en trueque.

En segundo lugar, también era un problema determinar cuál era el valor exacto de los productos a intercambiar: ¿cuánta lana por un jarrón de vino? ¿de qué tamaño debía ser el jarrón? ¿una vaca valía lo mismo que un camello?

Para resolver estos primeros problemas los hombres buscaron un producto de referencia: los valores de todas las mercaderías se establecerían en base a ese producto. Esa referencia es el primer paso en la historia de la moneda.

UNA MONEDA CON MUCHAS FORMAS

Una moneda es, de hecho, un elemento intermedio que sirve para facilitar los intercambios. Si todos los hombres establecían el valor de sus productos sobre la base de la misma mercancía, el intercambio era mucho más simple. Los primeros bienes de referencia fueron el trigo o el ganado. Entonces, era posible establecer el precio de los diferentes productos: por ejemplo, obtener una vaca a cambio de una cantidad establecida de cereales.

Estos primeros bienes de referencia reunían dos características principales: eran aceptados por la mayoría de los hombres, y eran sumamente útiles. Sin embargo, pronto surgió un nuevo problema. El bien de referencia debía ser divisible, debía poder fragmentarse para intercambios menores, cotidianos, por objetos de menor valor. Además, debía simplificarse también su traslado, su cuidado y su almacenamiento.

Así, los objetos que funcionaban como bienes de intercambio fueron haciéndose más pequeños y fácilmente manipulables: collares hechos con caracoles o caparazones, barbas de ballena, cocos, bolsitas con sal, etc.

LA APARICIÓN DE LA MONEDA METÁLICA

Según el historiador griego Herodoto, las primeras monedas metálicas surgieron en el Asia Menor, en el siglo VIII a.C., debido a que un rey lidio se propuso simplificar la recaudación de los impuestos y su almacenamiento. Así, habría reemplazado productos como el ganado, el trigo o la madera, que su pueblo le tributaba, por su equivalente en monedas fabricadas con una mezcla de oro y plata. Sin embargo, es probable que mucho tiempo antes las monedas metálicas hayan surgido en otro lugar.

Hacia el año 3000 a.C, en la Mesopotamia asiática, asirios y babilónicos comenzaron a utilizar como bienes intermedios para los intercambios barras de oro y plata. También se utilizaban otros metales, como el cobre, el bronce o el hierro. Sin embargo, se preferían los dos primeros (oro y plata) ya que tenían algunas ventajas sobre los otros: en primer lugar su escasez, lo que los hacía valiosos, y en segundo lugar su incorruptibilidad. Esto último se refiere tanto a que es difícil falsificarlos como a que pueden almacenarse mucho tiempo sin echarse a perder (al contrario del hierro que se oxida).

El desarrollo de las actividades comerciales, sobre todo a través del imperio romano, extendió la utilización de monedas metálicas. Desde entonces son los Estados los que monopolizan la acuñación (fabricación de monedas). Además, las monedas solían tener un sello grabado: la figura de algún dios, la efinge del un emperador, o algún otro símbolo. Estos sellos garantizaban la pureza y el peso del material con que la moneda había sido acuñada.

BILLETE PAPEL MONEDA

Papel Moneda Emitido Por Alemania

NUEVAS FORMAS DE PAGO

 El desarrollo de las actividades comerciales y el intercambio de productos traídos y llevados a largas distancias propios de la Edad Moderna europea, hizo necesario el desarrollo de nuevas técnicas que facilitaban el uso del dinero.

Muchas de estas técnicas fueron en realidad apropiadas por los europeos, a partir del siglo XV, de otras regiones en las que existían con anterioridad. Por ejemplo, las letras de cambio existían en el mundo árabe musulmán desde el siglo X. Estas surgieron porque en diferentes lugares se utilizaban diferentes monedas. Con estos documentos se garantizaba que una persona pudiera cobrar una deuda en un lugar lejano, con la moneda de su lugar de residencia pero por un importe equivalente a la moneda del lugar en el que se había realizado la venta.

Otra novedad europea del siglo XV fueron los billetes a la orden (o sea, órdenes de pago para determinada persona) que dieron origen al cheque. Este evitaba que una persona tuviera que caminar por la calle transportando dinero, por lo que permitía comerciar con mayor seguridad. El dinero real se encontraba depositado en un banco y el cheque permitía a quien lo había recibido extraerlo cuando quisiera.

á partir del siglo XVI se generalizó la utilización de monedas de plata debido a la gran cantidad de ese material extraído de las minas americanas. Más tarde, a a finales del siglo XVIII surgió el papel-moneda, o sea, el billete actual. También fabricado por el Estado con exclusividad, su aceptación es forzosa (o sea, ningún comerciante puede exigir el pago en oro o en plata; debe aceptar el billete de curso legal).

TARJETA DE CREDITO

Actualmente existen tarjeta de crédito como otra forma de pago. Estas permiten inclusive
aplazar el pago del producto adquirido

PARA SABER MAS…
Fuente Consultada : Economía Las ideas y los Grandes Procesos Económicos – Rofman-Aronskind-Kulfas-Wainer
Los frutos de la especialización en el trabajo
A medida que las sociedades se tornaban más complejas, y las actividades productivas se diversificaban, se fue produciendo una progresiva división del trabajo, por la cual las personas se especializaron en determinadas tareas. Así muchos se dedicaron a trabajar los metales, el cuero o el barro; otros a producir alimentos -como el pan, el aceite o el vino-; algunos se ocuparon de perfeccionar las técnicas de los cultivos, o bien, a construir canales para que el agua llegara a regiones desérticas, etcétera.

La especialización creciente reforzó la necesidad de intercambiar lo que cada persona producía en exceso respecto de sus necesidades, con los productos que otros tenían para ofrecer a partir de su propio esfuerzo. Éste fue el origen del comercio, que empezó a desarrollarse bajo la forma del trueque.

Del trueque al uso del dinero
Por medio del trueque, las personas intercambiaban objetos o servicios, sin utilizar dinero. El inconveniente de esta forma de intercambio es que lo que una persona está dispuesta a dar debe coincidir con lo que la otra desea recibir, y viceversa.

La paulatina aparición del dinero, que podía ser cualquier bien que, gracias a sus propiedades, pudiera intercambiarse por cualquier otro, significó un progreso, ya que facilitó las transacciones y permitió satisfacer una cantidad mayor de necesidades.

Por ejemplo, en algunas regiones la sal era usada como dinero, ya que era útil y apreciada por todos, y cualquiera estaba dispuesto a recibirla como forma de pago. En otros lugares se utilizaban cueros o camellos.

Como muchos de los bienes usados como moneda local eran perecederos -es decir que se destruían con el tiempo-, y no servían para comerciar con otras regiones -ya que allí no los valoraban de la misma forma-, progresivamente se fueron adoptando los metales preciosos (en especial, oro y plata), que tenían tres ventajas: eran aceptados por diversos pueblos, eran resistentes al tiempo debido a sus características físicas y podían ser transportados con mayor comodidad que otros objetos.

Fuente Consultada: Sociedad  – Historia 8to. Año Vicens Vives (Maria P. González y Marissa Massone)

Represion en la Plaza de Tiananmen en China Masacre y Protesta

Represión o Masacre en la Plaza de Tiananmen en China

Esa noche miles de estudiantes chinos fueron asesinados por las tropas del ejército comunista cuando reclamaban derechos individuales, libertad y acceso a la propiedad privada. Desde entonces la plaza fue clausurada y tan sólo inaugurada años después con un nuevo nombre y con el reloj del tiempo empezando desde cero.

Represion o Masacre en la Plaza de Tiananmen en China Protesta

El 3 de junio de 1989, soldados y vehículos blindados del Ejército de liberación-Popular llegaron a la plaza de Tiananmen de Pekín, donde los estudiantes se manifestaban a favor de la democracia desde hacía tres semanas. Antes del amanecer del día siguiente, los soldados ordenaron a los manifestantes que se dispersaran; luego, los tanques empezaron a avanzar, aplastando las carpas de los que permanecían en la plaza.

Los estudiantes huyeron, sus lideres fueron arrestados o se escondieron y así finalizó la mayor revuelta antigubernamental desde la revolución. El sucesor de Mao Tsé Tung, Deng Xiaoping, había ganado.

Deng (que había renunciado a su puesto en 1987 pero que continuaba gobernando China entre bambalinas) había sido un reformista: defendió la descentralización económica, la incorporación de principios del libre mercado en el comunismo y los vínculos más estrechos con Occidente, pero la libertad política era otra cuestión.

 Plaza de Tiananmen en China Protesta

Las protestas estudiantiles comenzaron en abril, ante la muerte del antiguo dirigente del Partido Comunista Hu Yaobang, a quien Deng obligó a dimitir por haberse mostrado demasiado blando con un alzamiento anterior. A medida que obreros, intelectuales y otras personas se agregaban a la manifestación, las demandas de reforma se fueron convirtiendo en exigencias mayores (entre ellas que Deng no gobernara). El gobierno acusó a los lideres estudiantiles de conspirar para «negar el liderazgo del Partido y del sistema socialista».

Los periodistas occidentales que iban a cubrir la visita del líder soviético, primer contacto oficial entre China y la Unión Soviética en 30 años, concentraron la atención mundial en la sentada. El 20 de mayo, después de que un millón de chinos acudiera a Pekín para apoyar a los estudiantes, el gobierno impuso la ley marcial y los manifestantes levantaron barricadas para bloquear a los tanques.

El 13 de mayo, algunos estudiantes iniciaron una huelga de hambre en la plaza de Tiananmen, donde Deng tenía previsto recibir a Mijail Gorbachov dos días después. Asimismo, pusieron una reproducción de la Estatua de la libertad: una provocación definitiva.

Luego, Deng ordenó al ejército que atacara cientos, quizás miles, fueron asesinados. Occidente respondió, durante poco tiempo, con sanciones, pero Deng se negó a hacer otra cosa que liberar a unos cuantos presos. No permitiría que en China ocurriera lo mismo que en la Unión Soviética.

Video Recordando Aquellos Momentos de la Reprsión en la Plaza de Tiananmen

Fuente Consultada: El Gran Libro del Siglo 20 (Clarín)

Los Shogunes en Japon Gobierno Historia Shogunato Tokugawa

Historia del Gobierno de  los Shogunes en Japon

LOS SHOGUNES EN JAPÓN: La historia de Japón se caracteriza por la importancia del papel desempeñado, a través de las épocas, por grandes personajes como los emperadores y los shogunes. Este país siempre ha estado muy influido por corrientes extranjeras. Se sabe muy poca cosa de los orígenes de Japón. Del siglo VIII al XIX el poder se hallaba en manos de señores feudales, los sogunes. El emperador MutsuHito restableció sólidamente la autoridad imperial. En el siglo XX Japón ha pasado a ser una potencia mundial.

Los shogunes eran generales que actuaban como dictadores y los samurais eran caballeros japoneses. Ambos dominaron Japón durante cerca de siete siglos. Japón sufrió una profunda influencia china que se inició hacia el siglo cuarto. Cerca de 538 d.C. dicha influencia tomó la forma de conversión religiosa, al adoptar el budismo la corte japonesa y reemplazar los viejos templos por nuevos.

La oscilación del péndulo cultural sólo se invirtió en el siglo octavo, cuando los emperadores japoneses de influencia china perdieron poder ante una clase ascendente de guerreros, cuyos líderes, los samurais, organizados en clanes, lucharon entre sí, sumiendo la isla en la guerra civil durante el siglo doce, y dando lugar al cargo imperial de shogún. Minamoto Yoritomo se convirtió en shogún en 1192 y empleó a sus partidarios samurais para imponer la ley y el orden. Japón fue gobernado de esta manera durante siglos.

shogunes

Primer Shogun y fundador de la dinastía de los Tokugawa, que dominó Japón hasta 1867.

Los shogunes: La familia Fujiwara tuvo el poder en Japón durante trescientos años desde el siglo IX. Sin embargo, su influencia se desvaneció cuando dejaron de tener hijas, tradicionalmente destinadas a ser las esposas del emperador. Durante algún tiempo, gobernaron el país algunos de los antiguos emperadores. Entonces el clan Tairaasumió brevemente el poder hasta que un clan rival, el Minamoto, se reunió bajo el mando de Minamoto Yoritomo y se hizo con el poder. Yoritomo asumió el título de sei-i dai shogun, que significa «gran general conquistador de bárbaros».

Minamoto Yoritomo (1147-1199) fue un ambicioso noble que encontró su oportunidad en el caos que siguió a la caída del poder de los Fujiwara. Yoritomo aplastó sin piedad a sus enemigos, incluyendo a muchos miembros de su propia familia.

En 1192, fundó el shogunato Kamakura, a través del cual gobernó Japón desde su estado, Kamakura, cerca de Edo (Tokio). Sus poderes eran ilimitados. A partir de entonces los shogunes gobernaron Japón como dictadores militares hasta 1868.

En el período feudal Kamakura (1185-1333), el culto militar de la clase guerrera mezclaba la práctica del budismo zen con la resistencia espartana y las leyes de la caballería con la veneración a la espada en cuanto símbolo del derecho y del honor, y contaba con un gran ascendiente entre las costumbres japonesas. Los mismos monjes, al igual que los templarios de la Edad Media, transformaron sus conventos en fortalezas y hacían la guerra con toda naturalidad.

Cuando Minamoto Yoritomo derrotó al clan de los Taira en 1185, se hizo con el trono con ayuda de su imponente fuerza militar integrada por guerreros samurai, soldados profesionales que en un principio fueron campesinos pero que finalmente acabaron formando una casta propia.

Al establecer una dictadura militar, Yoritomo se autoproclamó shogún. Un shogún era en esencia un cacique militar que gobernaba en nombre del emperador, si bien en realidad los emperadores eran poco más que figuras decorativas y durante este periodo fueron los sogunes quienes realmente dirigieron Japón. El emperador vivía de las rentas que generaban sus propias propiedades y recibía el respaldo de los sogunes siempre que a cambio este les ofreciera el suyo. En caso contrario, era depuesto. Bajo el gobierno de los sogunes, las provincias de Japón recuperaron parte de su independencia y sus gobernantes, los daimios, ejercieron derechos feudales sobre sus subditos y rindieron honores a los propios sogunes.

Cuando Yoritomo murió en 1199, la familia Hojo, una rama del clan Taira, se convirtió en regente de los shogunes, y asumió el poder de una forma no oficial hasta que finalizó el shogunato Kamakura en 1333.

Los distintos sogunados establecieron alianzas de poder con clanes diferentes y vincularon su suerte a la de estos. Así, el primer sogunado, los Kamakura, perdió el poder en 1335 cuando cayó el clan Hojo. El gobierno de los sogunes se mantuvo como principal estructura política de Japón hasta mediados del siglo XIX, si bien con el tiempo los sogunes dejaron de ser caciques feudales para devenir  príncipes herederos y ejercer de virreyes.

El sistema de gobierno japonés era muy complejo. El emperador era una figura ceremonial a la cual todos tenían que reverenciar, pero quien tenía el verdadero poder era el shogun. Los regentes de los emperadores y de los shogunes también tenían influencia, como sucedía con los daimyos (señores), que se enfrentaban por lograr una posición en la corte y que solían luchar por las tierras. Como resultado de esas enemistades, surgió una clase de guerreros, los llamados samurais, que luchaban al servicio de unos u otros daimyos.

En 1333, el clan Ashikaga derrocó al shoguna Kamakura y al emperador, nombrando a otro eN su lugar. También nombró shogunes, esta vez eN Kioto. Sin embargo, los señores provocaban frecuentes luchas de samurais y esta situación empeoró hasta que se desencadenó la guerra civil Onin (1467-1477) y Japón se dividió en cerca de cuatrocientos estados regidos por diversos clanes. Los emperadores de Kioto se vieron impotentes para impedir la situación y se empobrecieron. A pesar de estos hechos, crecieron el comercio y la cultura centrados en los estados de los daimyo, aunque para la gente del pueblo las guerras entre señores no generaron más que elevados impuestos, inseguridad y trastornos en su vida.

Los shogunes de la familia Tokugawa, que gobernó entre 1603 y 1868, fueron en esencia dictadores militares sobre todo el país. Tokugawa leyasu, el primer shogún de la familia, subió al poder en 1603, al término de una serie de caóticas guerras civiles. Tokugawa sospechaba de los extranjeros, en especial de los europeos (con razón, decimos nosotros). Veía en los misioneros cristianos que los portugueses habían llevado a Japón una amenaza, y le preocupaba que su influencia minara la autoridad del sistema establecido. Acabando de restaurar el orden en su país, estaba decidido a no permitir que la autoridad se diluyera.

El padre inculcó su disgusto por los cristianos europeos a su hijo y sucesor shogún, Tokugawa Hidetada.Hidetada pensaba que si los cristianos ganaban muchos adeptos japoneses, disminuiría la capacidad de defensa de Japón contra una invasión europea. En consecuencia persiguió a los cristianos cada vez con mayor severidad. En 1622, sus funcionarios de Nagasaki crucificaron simultáneamente a 55 misioneros.

El siguiente shogún, Tokugawa lemitsu, expulsó de Japón a todos los misioneros y a la mayoría de los mercaderes, durante su reinado que duró de 1623 a 1651. Prohibió a los japoneses el comercio con el extranjero y a los constructores de barcos el diseño de los grandes navíos necesarios para viajes a grandes distancias. Llegó hasta prohibir el budismo. Prefería el énfasis confuciano en la lealtad a los superiores.

Japón continuó comerciando con China, Corea y un pequeño grupo de holandeses a quienes mantenía alejados del territorio la mayor parte del tiempo, confinados en una isla de la bahía de Nagasaki. La familia Tokugawa logró mantener cerrado Japón al mercado occidental hasta mediados del siglo diecinueve.

CABALLEROS DE JAPÓN Los samurais eran caballeros que estaban preparados para luchar hasta la muerte por sus señores, a quienes juraban lealtad eterna. Al igual que los caballeros europeos, los samurais creían en la verdad y el honor, y tenían un estricto código de conducta llamado bushido. Antes del combate, un samurai gritaba su nombre y el de sus antepasados, y alardeaba de sus hazañas heroicas. En la batalla, luchaba cuerpo a cuerpo, utilizando a veces dos espadas al mismo tiempo. Si era derrotado o capturado por sus enemigos, tenía que realizar un suicidio ritual (haraquiri) para salvaguardar su honor. A veces, la rivalidad entre los samurais era muy destructiva.

Las armaduras de los samurais estaban ricamente decoradas. No sólo eran guerreros; también estaban formados en las artes, la religión y el bushido, la observación de unas reglas muy estrictas que afectaban a todo lo que hacían.

El feudalismo sobrevivió largos siglos en el Japón y sus últimos vestigios desaparecieron en 1870 con la restauración Meiji. Su muerte simbólica no se produjo hasta cinco años más tarde, cuando se prohibió llevar espada. Aunque en Europa había muerto mucho antes, no por eso deja de tener su interés comparar al caballero con el samurai, al Bushido con el código del honor caballeresco.

Durante siglos Japón había practicado una política estrictamente aislacionista. Sin embargo, en el siglo xix se mostró dispuesto, sobre todo por motivos económicos, a dar acogida a los extranjeros. Muchos japoneses reprocharon al sogún este cambio de actitud y convencieron al emperador para que volviera a hacerse con el poder. Por esta razón, el emperador Mutsu-Hito se abstuvo de nombrar a un nuevo sogún (1867).

Además se decidió a modernizar su país: promulgó una Constitución (1889), estableció la enseñanza obligatoria, hizo construir vías férreas y fomentó la instalación de industrias. Tokio pasó a ser capital. Japón equipó a un ejército numeroso y a una poderosa flota. Durante este período se propagó el espíritu imperialista.

En 1895 y en 1905, el imperio del Sol Naciente salió victorioso de las guerras entabladas, una contra China y otra contra Rusia. En 1910 se anexionó Corea. Después de la primera guerra mundial adquirió algunas posesiones coloniales de Alemania en el océano Pacífico. En 1931 conquistó Manchuria, y en 1937, una parte de la costa oriental de China. En 1941, Japón entró en la segunda guerra mundial al lado de Alemania.

PARA SABER MAS…

AUNQUE los japoneses obtenían beneficios del comercio exterior, consideraban que los europeos que llegaban a sus costas eran groseros y bárbaros y no tardaron mucho en romper sus vínculos comerciales con ellos.

PROHIBICIÓN DEL CRISTIANISMO
Tokugawa leyasu (1543-1616) sospechaba que con los misioneros cristianos podían llegar los ejércitos europeos y conquistar Japón; por esta razón, él y sus sucesores fueron limitando progresivamente el cristianismo hasta que acabaron prohibiéndolo, expulsaron del país a todos los misioneros y obligaron a los japoneses que se habían convertido a volver a su antigua fe. Los que se negaron fueron perseguidos y algunos incluso asesinados. Otros sufrieron torturas con hierros candentes o se les amputó alguno de sus miembros. En cierta ocasión 25 cristianos fueron quemados en la hoguera y 30 más murieron decapitados. En 1640 no quedaba ningún cristiano en Japón.

AISLAMIENTO ABSOLUTO
El gobierno de Tokugawa creyó que acabaría con el contacto con el mundo exterior en Japón si así lo dictaban las leyes. A partir de 1630 rompieron las relaciones con los otros países y Japón quedó aislado del resto del mundo. La población no podía abandonar el país bajo pena de muerte y los que vivían fuera no podían volver. Algunos marineros extranjeros que naufragaron cerca de las costas de Japón fueron asesinados.

COMERCIO RESTRINGIDO
Todos los comerciantes extranjeros fueron obligados a abandonar el país, a excepción de los holandeses. El gobierno era más permisivo con ellos porque no habían intentado convertir a los japoneses al cristianismo. Les autorizó a que establecieran una pequeña zona comercial en una isla en el puerto de Nagasaki y les permitió que enviaran un barco al año a las costas de Japón, aunque tenían prohibido cruzar el puente del barco que les llevaba a tierra firme.

Kamikazes Pilotos Suicidas Japoneses Yukio Seki Aviones Los Kamikazes

Kamikazes Pilotos Suicidas Japoneses Yukio Seki

«Y sólo cuando hayas alcanzado la cima de la montaña comenzarás a escalar.»
KAHLIL GIBRAN

Modelo de Vida

TEMAS TRATADOS:

1-Biografia de la Madre Teresa de Calculta
2-Biografia del Dr. Esteban Maradona
3-Biografia de Yukio Seki (kamikaze japones)
4-Biogria de Madame Curie
5-Biografia de Irena Sendler
6-Biografia del Dr. Naki

INTRODUCCIÓN El 25 de octubre de 1944, los portaaviones ligeros del grupo del contraalmirante Clifton Sprague escaparon a duras penas de la destrucción a manos del grupo japonés septentrional de ataque en la batalla del golfo de Leyte. Pocas horas más tarde, los apaleados estadounidenses fueron atacados por unos 60 aviones procedentes de las bases de Luzón. Pero cerca de un tercio de estos aviones actuaban de modo diferente; sin hacer ningún esfuerzo por evitar el fuego antiaéreo caían directamente sobre las naves estadounidenses, buscando estrellarse contra ellas.

Los aeroplanos se habían vuelto bombas humanas y sus pilotos iban en una misión suicida: lograron hundir un portaaviones y averiar varios más. Ésta fue la primera misión kamikaze, palabra japonesa que significa «viento divino».

El término recuerda la aparición de la tormenta que destruyó una flota mongola de invasión en 1281, salvando así de la conquista y la destrucción al indefenso Japón.

En la Segunda Guerra Mundial, pilotos japoneses especialmente seleccionados actuaron como un viento divino guiado por voluntad propia para salvar a su país de la conquista y la destrucción. Con poco entrenamiento y sin mayor experiencia de vuelo, sólo tenían que atenerse a la regla de oro del kamikaze: «No te apresures a morir… Escoge una muerte que produzca el máximo resultado».

Los temidos ataques dañaron severamente un cierto número de barcos, incluso tres portaaviones de la flota de Halsey, en la batalla por Filipinas. Para proteger los portaaviones de Estados Unidos de los ataques kamikazes, muchas naves fueron retiradas de misiones de apoyo terrestre, limitando de este modo la capacidad de movilización de MacArthur contra los japoneses.

Los kamikazes continuaron siendo una amenaza mayor para las operaciones navales por el resto de la guerra, y destacaron la determinación japonesa de luchar por su país hasta el último hombre.
El viento divino

En Mabalacat, antigua base kamikaze de Filipinas, hay una placa en la que se lee que el teniente Yukio Seki fue la primera bomba humana oficial del mundo. También consta la fecha de la primera misión suicida de la guerra aprobada oficialmente —25 de octubre de 1944— y la lista de los daños causados ese día a la flota norteamericana en aguas filipinas.

Una de las ironías de la guerra es que el primer piloto kamikaze oficial no tuviera ni el más leve deseo de suicidarse. El teniente Yukio Seki, experto aviador, tenía miles de razones para creer que era mucho más útil para su país vivo que muerto.

Pero el destino dictó un final temprano y violento para la vida de este joven y atractivo oficial de 23 años, graduado en la Academia Naval, cuando los ojos de sus superiores se posaron sobre él por considerarlo el piloto más capacitado para dirigir la primera misión suicida contra la flota norteamericana aprobada oficialmente.

Sobre el papel, todo parecía indicar que Seki se había ofrecido voluntario para la misión, pero en realidad no fue así. Y, a diferencia de la alegría mostrada por los jóvenes pilotos kamikaze que anhelaban el momento de estrellarse contra el enemigo, a Yukio Seki el ser seleccionado para comandar una salida sin retorno le llevó al abatimiento.

Como las operaciones kamikaze aumentaban a velocidad exponencial, se elaboró, para mayor seguridad, una numerosa lista de pilotos supuestamente voluntarios. En un debate entre ex pilotos kamikaze publicado en 1977 en el famoso diario japonés Bungei Shunju, uno de ellos dice que en su destacamento nunca pidieron voluntarios para las unidades kamikaze puesto que en los cuarteles generales se daba por hecho que todos querían hacerlo. Por lo tanto, los oficiales del Estado Mayor continuaron añadiendo nombres a la lista de los escuadrones de la muerte. Esta práctica desmoralizó tanto a muchos de los que esperaban su turno que a menudo decían a sus superiores: «Puesto que van a matarnos, por favor háganlo cuanto antes».

La realidad es que Yukio Seki aceptó convertirse en «la primera bomba humana oficial», a pesar de que algo en su interior le decía que un piloto con su experiencia y talento podía servir mejor a la nación participando en muchas acciones de combate contra el enemigo, y no sólo en una. Pero no tuvo oportunidad de retirarse, pues sus superiores mencionaron que no sólo era el candidato favorito para dirigir la primera misión suicida, sino también el elegido por el almirante Takijiro Onishi (el «Mister Aviación de Japón»), que estaba al mando de la Fuerza Aérea de la Armada en Filipinas. Por consiguiente, cuando a Seki le preguntaron si aceptaría, no pudo negarse.

Pero, aunque aparentemente se mostraba tranquilo, internamente se sentía muy deprimido.

Justo antes de su última misión, le dijo a un periodista que enviar a un piloto de su experiencia a una misión suicida no sólo era una locura, sino también un trágico error en un momento en el que había tanta escasez de aviadores expertos. Puesto que la nación los necesitaba, sus vidas no debían ser malgastadas. Pero lo dijo en privado, cuando ya era demasiado tarde para cambiar su situación. Además, había otra razón personal para que Seki deseara continuar vivo: se había casado recientemente y, según su última carta, estaba profundamente enamorado de su esposa.

Así es como Yukio Seki se presentó «voluntario»:

El 19 de octubre, en el campo de aviación de Mabalacat, Filipinas, le pidieron a Seki que se presentara ante el subcornandante del Ala Aérea, Asaichi Tamai. Al llegar, vio que el capitán Rikihei Inoguchi, oficial del Estado Mayor a las órdenes del almirante Takijíro Onishi (foto izq.), estaba sentado junto a Tamai (Onishi era el comandante de la Primera Flota Aérea). Le ofrecieron una silla. Cuando se sentó, Tamai le puso una mano en el hombro y le confló que el almirante estaba proyectando un ataque suicida contra un destacamento norteamericano en las inmediaciones de Filipinas y estaban pensando en él para que dirigiera el ataque.

El ambiente estaba tenso y cargado de emoción. Otro oficial allí presente dijo qué Tamai hablaba con lágrimas en los ojos.

Tamai le preguntó a Seki si aceptaría dirigir una misión suicida con cazas Zero. El apuesto teniente se quedó inmóvil. Transcurrieron cinco largos segundos. Luego, pasando los dedos por su largo cabello negro, respondió afirmativamente, con una voz firme que ocultaba sus verdaderos sentimientos. Después de todo, era un oficial de la Marina, un graduado de la Academia Naval. Tenía que aceptar, no había otra salida.

—Sí, haré el trabajo —se oyó decir a sí mismo.

A continuación, Tamai le preguntó:

—Está soltero, ¿verdad?

—No. Tengo una esposa, señor.

En realidad, Tamai buscaba un hombre soltero para dirigir la primera misión de Ataque Especial pero, sorprendentemente, el hecho de que Seki estuviera recién casado no le preocupó. En efecto, los antecedentes de Seki hacían de él el hombre idóneo; y los oficiales presentes así se lo harían saber al comandante de la Flota Aérea, el almirante Onishi.

Seki combatía por primera vez en el mar de Solomon, al sur de Nueva Guinea, cuando los bombarderos norteamericanos atacaron el Chitose, que transportaba municiones a la isla de Guadalcanal, tras el desembarco de los norteamericanos. Durante el ataque, Seki se encontraba en el puente de mando. El barco resultó dañado cerca de la sala de máquinas y lo repararon en la isla de Truk.

Yukio Seki había nacido en 1921 en Iyo Saijo, una ciudad encantadora, pequeña y tranquila, en la isla de Shikoku. Cuando era niño, su madre se dívorció de su padre, quien posteriormente se trasladó a Osaka y allí abrió un negocie de antigüedades. AY ukio, hijo único, le crió su madre, ambo5 vivían solos en una casa pequeña, entre una farmacia y una papelería al lado de la calle principal de la ciudad.

En la escuela secundaria, Yukio llegó a ser capitán del equipo de tenis. Era un excelente jugador y un año su equipo ganó el campeonato en el torneo organizado por la escuela. A pesar de que deseaba seguir sus estudios, la economía familiar se lo impidió. En 1938 se preparó para ingresar en las academias militares del Ejército y la Marina. Le admitieron en ambas, pero escogió esta última. Cuando se graduó en 1941, le destinaron al acorazado Fuso, donde se le concedió el rango de alférez. De allí fue trasladado al Chitose e indirectamente participó en la histórica batalla de Midway, pues el barco formaba parte de las fuerzas de retaguardia que seguían al destacamento principal.

Sus compañeros fueron testigos de su versatilidad y su interés por el arte. Una de sus aficiones era el dibujo, y, cuando no estaba de servicio se entretenía realizando muchos esbozos.

En noviembre de 1942, regresó a Japón e ingresó en la Academia de Vuelo de la Marina de Kasumigaura, en la prefectura de Ibaragi, para hacerse piloto. Tras terminar la formación básica, le trasladaron a la base aérea de Usa, en la prefectura de Oita, para especializarse en el ataque a portaaviones. En enero de 1944, empezó a prestar servicios como instructor de vuelo en Kasumigaura. Durante su estancia en la academia, hizo amistad con los Watanabes, una familia de Kamakura a la que frecuentó durante dos años, y se enamoró de Mariko, una de las hijas. Un día, mientras estaba tomando unas copas con sus compañeros de instrucción, uno de ellos propuso que se casaran todos el mismo día, el día de la Marina el 27 de mayo. Era el aniversario de la victoria sobre los rusos en la batalla del estrecho de Tsushima. Todos estuvieron de acuerdo.

Ese fin de semana, Seki fue a Kamakura e hizo una visita a los Watanabe. Se declaró a Mariko en presencia de la madre. Mariko aceptó y finalmente se casaron en el Club de Oficiales de la Marina el 31 de mayo de 1944, en Tokio. La madre de Seki, Sekae, fue el único miembro de la familia que estuvo presente en la boda y en el banquete que vino después. Vivió con la joven pareja aproximadamente un mes, luego se marchó diciendo que a los recién casados había que dejarlos solos. Enseguida se trasladaron a una casa cercana a la academia de vuelo.

En septiembre de 1944 Seki fue trasladado a Taiwan, en la isla de Taiwan, donde prestaría servicios en su base aérea como instructor de vuelo. Debido a la incertidumbre de su situación, Mariko no pudo acompañarle, aunque fue a despedirle a Oppama, cerca de Yokohama, desde donde cogería un avión anfibio que le llevaría a Tainan. Tres semanas después le trasladaron de nuevo, esta vez al Ala Aérea Naval 201, en el campo de aviación de Nicholas, en Luzón, Filipinas, como comandante de la Unidad de Combate 301. Cuando los ataques norteamericanos se intensificaron, la unidad se trasladó al aeropuerto de Mabalacat.

La mañana del 20 de octubre se ordenó a los pilotos de la unidad que se congregaran en un lugar cercano a sus dependencias, no muy lejos del río Bamban, para escuchar las palabras del célebre pionero de la aviación, el almirante Takijiro Qnishi. El paisaje apacible del río, que discurría suave y poco profundo junto con el reflejo plateado de las altas hierbas del pantano cimbreadas por la brisa de otoño, recordaba a más de uno su tierra natal. El almirante, que estaba pálido y preocupado, habló lentamente y un tanto vacilante:

Japón está en grave peligro. La salvación de nuestro país ya no está en manos de los ministros, ni del Estado Mayor, ni de humildes comandantes como yo. Por ello, en representación de vuestros cien millones de compatriotas, os pido este sacrificio y rezo por vuestro triunfo. Desgraciadamente, no podremos deciros los resultados. Pero seguiré vuestros esfuerzos hasta el final y comunicaré vuestros logros alTrono. Podéis estar seguros de ello.

Después, en tono conciliador, añadió: «Vosotros ya sois dioses sin deseos terrenales.Vais a entrar en un largo sueño.»

Mientras estrechaba la mano a todos los pilotos y les deseaba suerte, dijo: «Os pido a todos que lo hagáis lo mejor posible.» Testigos presenciales dicen que el almirante, que en ese momento contaba 53 años de edad, tenía lágrimas en los ojos cuando terminó de hablar.

Después de su entrevista con Tamai e Inoguchi, Seki regresó al cuartel y escribió las últimas cartas a su esposa, Mariko, a su madre y a sus suegros. Las cartas no revelaban sus sentimientos más íntimos sobre la misión suicida que iba a acometer. Ésta es la carta que Seki escribió a su esposa:

Mi querida Mariko:

Siento mucho tener que «esparcirme» [eufemismo que utiliza en lugar de «morir en la batalla»; se refiere a la dispersión en el aire de las flores del cerezo] antes de que pueda hacer más por ti. Sé que, como esposa de un militar, estás preparada para afrontar semejante situación. Cuida de tus padres.

Ahora que llega la hora de partir vienen a mi mente innumerables recuerdos de tantas cosas que hemos compartido. Buena suerte para la traviesa Emi-chan [la pequeña Emi, hermana menor de Mariko].

Yukio Seki escribió un mensaje en forma de poema para los pilotos que había tenido como alumnos:

Descended mis pupilos

mis pétalos de flor de cerezo, como yo descenderé, sirviendo a nuestro país.

A sus padres les dirigió la siguiente carta:

Querido padre, querida madre:

[Después de hablar de las dificultades de un amigo, y pedir a sus padres que le ayudaran, continuaba así:]

En este momento la nación está en una encrucijada, y el problema sólo se resolverá si cada individuo corresponde al Emperador por su benevolencia como se merece.

En este sentido el que siga una carrera militar no tiene otra elección.

[Aquí menciona a los padres de su mujer] … a quienes tengo gran estima en el fondo de mi corazón. A ellos no les puedo escribir sobre estas noticias tan impactantes. De modo que, por favor, informadles vosotros.

Puesto que Japón es un Imperio, me estrellaré contra un portaaviones para compensar la generosidad imperial. Estoy resignado a hacerlo.

A todos vosotros, obediente hasta el final.

Yukio

A pesar de su aparente compostura, Seki no pudo contener su frustración. Le dijo a un compañero, el temen-te Naoshi Kanno, que estaba profundamente trastornado por el rumbo que estaban tomando los acontecimientos. También estaba preocupado por su esposa y por sus padres. Sabía, por supuesto, que una vez que había aceptado dirigir la misión de Ataque Especial no podía volverse atrás. Justo antes de despegar para su última misión, le confesó a un corresponsal de guerra que no daba su vida por ideas abstractas, como por ejemplo «salvar a la Madre Patria», sino por su amada esposa. El periodista era Masashí Onoda de la agencia de noticias Domei.

Un amigo de Seki, que más tarde conoció a Kanno, dice que éste también estaba descontento; que veía muchas contradicciones en la concepción de los cuerpos suicidas. «Si algún comandante me ordena participar en una misión de Ataque Especial, y se niega a dirigirla él mismo, juro que le mataré», fueron sus palabras.

Con una incuestionable aptitud para volar, Kanno se había enfrentado unos meses antes a un B-24 norteamericano. Viendo que no podía derribarlo, decidió destruirlo chocando contra él, esquivó los disparos mortíferos del bombardero, al tercer intento se acercó y con sus hélices destrozó el timón del avión con un choque descomunal. El impacto hizo que Kanno perdiera el conocimiento momentáneamente, pero pudo recuperarse y ver cómo el bombardero se estrellaba en el Pacífico. El teniente Kanno, igual que muchos otros pilotos, vivía con la expectativa de la muerte, pero lo que le diferenciaba era que en su mochila llevaba escrito: «Efectos personales del difunto capitán de corbeta Naoshi Kanno.»

Era costumbre conceder a los militares ascensos pos— turnos. En cualquier caso, Kanno daba por perdida cualquier posibilidad de sobrevivir. En junio de 1945, durante la campaña de Qkínawa, encontró la muerte al ser derribado al sur de Kyushu, y dejó tras él, debido a su valor, una buena reputación.

Tamaiy Seki pasaron la mayoría de la noche planeando la primera misión suicida autorizada. A la mañana siguiente, Seki se despertó al amanecer para respirar por  última vez el primer aire de la mañana. La primera unidad kamikaze pronto estuvo preparada para despegar. Después de un desayuno rápido, Seki le pidió a un compañero que le hiciera una foto para su esposa. También entregó a Tamai un mechón de pelo. Unos minutos antes de despegar se sacó del bolsillo un puñado de billetes de banco, se los entregó a un amigo que estaba tras él y le pidió que utilizara ese dinero para construir aviones.

Posteriormente, un locutor de la radio de Tokio informó de la escena ocurrida inmediatamente antes del despegue del grupo en la base aérea de Mabalacat, a las afueras de Manila, de la que fue testigo ocular. Tras describir el murmullo de emoción que se extendía por las filas de este «cuerpo especial de la muerte», dijo:

Frente a los cuarteles, los pilotos se pusieron la ropa y las gafas de vuelo y recibieron con tranquilidad las instrucciones del comandante, éste les dijo que sus objetivos debían ser los portaaviones; que cuando fueran a estrellar— se contra ellos debían apuntar a la parte más vulnerable de la nave. También les dijo que no eran una fuerza de bombarderos sino bombas humanas.

La emisora de radio informó también de que ninguno de los hombres llevaba paracaídas.

El 21 de octubre, a las 7.25 de la mañana, los cazas Zero (los aliados les llamaban «Zekes» en clave) se alinearon sobre la pista de Mabalacat. Seki ocupó su lugar en la cabina, se ajustó las gafas y, tras saludar con la mano al personal de tierra, despegó con su unidad en dirección a un grupo compuesto por numerosos portaaviones norteamericanos. Pero la unidad de Seki no pudo localizar a la flota norteamericana, y regresó a la base. Lo mismo sucedió el 22,23 y 24 de octubre. Le acompañaban cuatro cazas escolta. El 25, tras volar durante 3 horas y 25 minutos, divisaron el objetivo a 30 millas náuticas de la costa de Samar,

y atacaron con éxito el destacamento norteamericano. Era su quinto intento. Empezaron el ataque a las 10.45. de la mañana. Los nueve aviones de Seki se situaron sin impedimento alguno sobre los barcos norteamericanos, a pesar de que había una pequeña patrulla de combate en el aire. Cinco minutos más tarde, cuando ya los pilotos kamikaze habían elegido sus objetivos, Seki dio la señal de lanzarse en picado. Su avión iba en cabeza y fue el primero en caer sobre el suyo: tras desviarse dejando una estela de humo, ejecutó un picado pronunciado apuntando a la cubierta de uno de los portaaviones.

En una conversación con un periodista militar, Seki había alardeado, de que cuando encontrara un portaaviones dejaría caer sobre él una bomba de 500 libras. En el combate del día 25 los pilotos se estrellaron contra dos de los portaaviones del almirante Clifton Sprague y hundieron uno de ellos, el St Lo, y dañaron seriamente al otro. Al mismo tiempo los cazas escolta se enzarzaron en una pelea feroz con los aviones norteamericanos.

¿Hundió Seki al St Lo? Hay ciertas dudas al respecto. Los hechos que se conocen son los siguientes. Un caza Zero se dirigió en un picado pronunciado hacia el portaaviones, a 100 pies del nivel del mar. Los cañones del portaaviones abrieron fúego, pero fallaron. Los informes dicen que el piloto (probablemente Seki) estaba tranquilo y mantuvo deliberadamente el rumbo fijo. Menos de un minuto después, dejó caer una bomba en el centro de la cubierta; luego su avión estrelló, quedando sobre la proa restos del avión y del piloto. La bomba al estallar provocó más explosiones violentas.

El St Lo sufrió un total de ocho explosiones antes de hundirse, y con él se perdieron muchas vidas. Un avión había hundido al portaaviones, O como un observador resumio: «Un piloto, un Zero, una bomba, un portaaviones.»

La habilidad del piloto a la hora de llevar a cabo la mortal misión indicaba que no podía ser otro que Yukio Seki.

El suboficial de la Marina Hiroyoshi Nishizawa, que encabezaba la unidad de escolta, informó por radio de los resultados del primer ataque kamikaze oficial de la historia. Según Nishizawa, hundieron un portaaviones y un crucero norteamericanos, mientras que otro portaaviones quedó seriamente dañado. La hoja de servicios muestra que no se hundió ningún crucero, solamente el St Lo. Derribaron dos cazas norteamericanos Grumman, y perdieron uno de los cazas escolta. Nishizawa murió al día siguiente al ser derribado su avión.

Cuando se informó al emperador Hirohito de los resultados de la primera misión suicida, declaró: «Sin duda han hecho un buen trabajo, pero ¿era necesario llegar a este extremo?» El Emperador le dijo también al almirante que el recurrir a los ataques suicidas le llenaba de dolor.

Al final de octubre de 1944, en los periódicos dé Tokio apareció una reseña en la que se informaba de que, con carácter póstumo, se habían otorgado diversos honores a cinco héroes kamikaze y se les había ascendido en sus puestos.

Una proclama firmada por el almirante Soemu Toyoda, comandante en jefe de la Flota Mixta, dijo que los cinco hombres habían llevado a cabo «ataques de choque deliberados» y que «el recuerdo de estos oficiales gallardos que murieron heroicamente por la causa de su país estará vivo para siempre en la memoria de la nación».Y finalizaba: «Y por la presente, doy fe de sus meritorios servicios a la Marina el 28 de octubre de 1944.» El nombre  de Seki era el primero de la lista.

A raíz del éxito de la misión de Seki, se desató entre los estrategas kamikaze un entusiasmo rayano en la euforia. Hubo cientos, incluso miles, de voluntarios. Onishi persuadió al almirante Fukudome, al frente de la Segunda Flota Aérea, para que la Primera Flota se uniera a las tácticas suicidas y ambos comenzaron las preparaciones para continuar y expandir estas operaciones contra el enemigo. Onishi reunió a los pilotos de todas las unidades y les dijo que se convertirían en unidades de Ataque Especial. Algunos pilotos se quedaron atónitos al saber que, igual que el teniente Seki, debían sacrificar sus vidas en misiones suicidas tanto si querían como si no. Estaba claro que Onishi no iba a tolerar ningún tipo de crítica a su política kamikaze.

Entretanto, comenzó a correr la noticia de que las tácticas suicidas estaban desmoralizando a los norteamericanos y a sus aliados.

Poco después de la muerte de Yukio Seki, el capitán Sakae Yamamoto, quien estaba al frente del Ala Aérea 201 y había regresado a Japón tras ser herido en un ataque en Filipinas, entregó a la madre de Seki un mechón de cabello de su hijo. (Muchos pilotos kamikaze dejaban recuerdos personales, ya que sus restos nunca podrían ser devueltos a sus familias. Algunos de estos recuerdos están expuestos en diversos museos japoneses.) El mechón de cabello estaba colocado en una cajita blanca como las que solían contener los restos incinerados.

Cuando el capitán se fue, la madre de Seki se derrumbó sollozando. Una semana después de la misión kamikaze de Seki, oficiales de alto rango visitaron también a la madre del piloto para informarle de que a su hijo se le había concedido el título póstumo de comandante de la Marina a la edad de 23 años. Al mismo tiempo, el rector de la Universidad Waseda de Tokio hizo un llamamiento para rezar por las almas de Seki y sus compañeros con estas palabras: «Nuestra fortaleza espiritual es mucho mayor que la de los diablos norteamericanos e ingleses. Ahora tenemos que hacer un esfuerzo supremo para demostrarla.»

Cuando la paz volvió a Japón, un periodista escribió un artículo sobre la madre de Yukio Seki. Afirmaba que le parecía que su hijo había nacido sólo para morir en la guerra.

Tras la contienda, Ashaichi Tamai, el militar que había reclutado a Yukio Seki para llevar a cabo la primera misión suicida, se hizo monje budista. Tamai dijo que no llegaría al nirvana —un estado de felicidad absoluta— si antes no daba «consuelo a las almas» de todos los pilotos a los que había enviado a una misión sin retorno en aguas del Parifico.

Fuente Consultada: Kamikazes Albert Haxell/Hideaki Kase

Importancia de la Ruta de la Seda y Especias El Comercio con China

Importancia de  la Ruta de la Seda y Especias
El Comercio de China con Europa

IMPORTANCIA COMERCIAL DE LA RUTA: Respecto a la  Ruta de la Seda, una red de senderos de caravanas, pasos de montaña, atalayas, oasis y fuertes en el límite de las zonas más inhóspitas del planeta, fue la vía de comunicación más larga del mundo en los siglos XIII y XIV. El comercio floreció a lo largo de este itinerario bajo la protección del Imperio Mongol o dinastía Yuan.

A fines de la edad media el comercio de Europa con Oriente fortaleció económicamente a Italia y demás países de occidente: los chinos estaban desde hacia años relacionados por el comercio con la parte más occidental de Asia y la más oriental de Europa, o sea el Imperio Bizantino.

A partir del siglo II d.C. los chinos llevaron mercancías, en especial los codiciados tejidos de seda, desde el centro de China hacia el occidente por un corredor natural entre las escarpadas montañas (camino que se llamó la ruta de la seda), extendiendo así su influencia económica hasta el mar Mediterráneo. Hacia el siglo VI d.C. la ruta de la seda llegó a Constantinopla.

PRIMEROS LAZOS COMERCIALES: El comercio a través de Europa y Asia se vio estimulado por la demanda de bienes de lujo -metales preciosos, especias, seda- por clientes de los grandes imperios. Tanto en Europa como en Asia central, los imperios de Persia , Grecia  y Roma  entraron en contacto con los reinos orientales, hasta la India.

En el este, las dinastías Qin y Han unificaron China. En 138 a.C, el emperador Han Wudi envió a Zhang Qian a conseguir aliados para luchar contra sus enemigos del noroeste. Las noticias que trajo de los reinos del oeste llevaron a la apertura de nuevas rutas comerciales. Pronto se formó una red comercial entre Oriente y Occidente: así llegó a Roma, a través de intermediarios como los partos, la seda de la China Han.

ANTECEDENTES DE LA RUTA DE SEDA Y ESPECIAS: En el año 206 antes de Cristo, llegó al poder una nueva dinastía, la dinastía Han, y el imperio empezó a moverse en una nueva dirección, más abierta.

Los Han restauraron gran parte de la literatura clásica de China, especialmente los trabajos de Confucio. También establecieron un gobierno central fuerte pero más humano, crearon el primer sistema de escuelas públicas y, en una lucha que duró casi 70 años, eliminaron total y definitivamente la amenaza Xiongnu.

Con Asia Central bajo control Han, se crearon rutas seguras para las caravanas – las legendarias Rutas de la Seda – , abriendo China al comercio y la cultura del mundo occidental.

Comerciantes de Roma, Antioquía, Baghdad y Alejandría viajaban hacia el este para comerciar con jade, oro, especies, caballos, gemas preciosas y, desde luego, seda. No importaba la ruta por la cual viajaran, no podían llegar a sus destinos sin pasar a través de la Gran Muralla.

Los Han habían continuado luchando con las tribus xiongni del norte y los prisioneros revelaron que era posible llegar hasta unos pueblos conocidos como los kushan en la zona situada justo al norte de la India.

Los kushan eran una tribu de ascendencia china afincada en el centro de Asia que había adoptado el budismo como religión y había recibido la influencia de la cultura helénica que existía en la región desde el reinado de Alejandro.

Wudi, dispuesto a unirse a este pueblo en su campaña contra los xiongnu, envió expediciones exploratorias lideradas por Zhang Qian en el año 138 a. C.

A su regreso, Zhang Qian trajo consigo artículos obtenidos a través de los lazos comerciales que había establecido durante su viaje y, de este modo, los Han abrieron el extremo chino a las rutas comerciales entre Asia Central y Europa. Los artículos que Zhang Qian importó eran altamente deseables, en especial la fuerte raza de caballos «celestiales» y un nuevo invento: el cristal.

El tránsito de caravanas a través de Asia Central era relativamente seguro y el intercambio de bienes entre China, Asia y con el tiempo Europa fue cobrando una importancia creciente. El comercio de productos chinos se amplió a Roma y poco a poco se introdujo en la cultura de Occidente, y viceversa.

Esta vía comercial se apodó la Ruta de la Seda porque el artículo que más se exportó desde China fue la seda, un tejido desconocido en Occidente antes de la apertura de las rutas comerciales. Otros productos chinos, como las cerámicas esmaltadas, el marfil, el jade, las pieles y el té no tardaron en ganar popularidad y exportarse.

La calidad de los productos chinos era alta debido a los eficaces procesos de elaboración usados en el país. Los chinos habían inventado un método más eficaz de trabajar el hierro, con hornos capaces de arder a temperaturas más elevadas, gracias a lo cual se obtenía un hierro de mayor calidad.

Dividían la mano de obra de modo que los artesanos se especializaban solo en un aspecto del proceso de producción, y con ello aumentaban la calidad y la cantidad. También fueron los inventores de la producción del papel. Sin embargo, por la Ruta de la Seda no solo transitaban artículos comercia les, sino que también se propiciaban los intercambios culturales y así el budismo se abrió camino hasta China.

Un mapa catalán representa a Marco Polo viajando en una caravana junto a sus hermanos por la ardua Ruta de la Seda, travesía que podía durar hasta cuatro años.

El Imperio Mongol:  Hacia 1250, Gengis Khan  y sus sucesores habían conquistado un área que iba desde el río Amarillo hasta el mar Negro. Bajo la protección mongol, la Ruta de la Seda floreció, convirtiéndose en una vía comercial de 6.400 km a lo largo de la cual los viajeros y mercaderes podían desplazarse con bastante seguridad.

Kubilay Khan, convertido en Gran Khan de los mongoles en 1260, se declaró emperador de China: fundó la dinastía Yuan, que gobernó el país hasta 1368, y estableció su corte en Dadu (actual Pekín).

Antes del s. XIII la idea de realizar un viaje de Europa a China era inaudita, pero aprovechando la Ruta de la Seda, algunos mercaderes y misioneros llegaron hasta la capital de Qubilay Khan. Éste fue el caso de Niccoló y Malleo Polo, que alcanzaron Dadu en 1266.

Al parecer fueron bien recibidos por el Gran Khan, que se interesó por el cristianismo y la ciencia occidental. Cinco años después, Niccoló, Matteo y Marco Polo -hijo del primero y sobrino del segundo-, llegaron a la corte de Kubilay. En el mismo siglo, Rabban Sauma, un chino cristiano, hizo un viaje en dirección contraria, de Dadu hasta Jerusalén, y siguió hacia Europa. Los relatos de ambos viajes constituyen documentos fascinantes de la vida del Asia medieval a lo largo de la Ruta de la Seda.

Comercio de tesoros: La seda no era el único producto valioso que se comercializaba por medio de este itinerario. También se llevaban especias, medicinas, marfil, plantas raras, animales exóticos, como los leopardos, y piedras semipreciosas, como el ámbar y el lapislázuli. Entre los productos de Occidente había tejidos, oro y plata. Las caravanas chinas llevaban seda, papel, armas, laca y ruibarbo. Estos bienes se vendían o se intercambiaban por otros en los bazares de las escalas de la ruta.

En función de la zona, las mercancías se cargaban en camellos, caballos, yaks y bueyes. El camello bactriano era la bestia de carga más resistente de Asia central: podía soportar el calor y el frío intensos, y le bastaba con el agua de los oasis. Las caravanas que recorrían la Ruta de la Seda solían ser bastante grandes y no era raro que llevaran hasta 400 camellos.

LA RUTA DE LA SEDA EN LOS VIAJES DE MARCO POLO: La descripción de Marco Polo de la vida en la corte del emperador chino dejó maravillados a los europeos de la Edad Media. Hasta entonces, casi nadie sabía que en el otro extremo del mundo había una civilización tan magnífica.Marco Polo afirmaba que sus palacios eran «tan grandes y tan fabulosos que resultaba imposible imaginarse arquitecturas de mayor belleza». En su interior había enormes y espléndidos salones, «todos pintados y adornados con oro batido».

En cuanto a las posibilidades de ganar dinero con el comercio de especias, Marco Polo describía un paraíso rebosante de jengibre, canela, clavo y «otras especias desconocidas en nuestras tierras».

En la Europa medieval los precios de especias como la pimienta eran muy altos. En el año 1511, un kilo de pimienta, por el que en Extremo Oriente se pedía un gramo de plata, podía costar hasta treinta gramos al llegar a Europa.

marco polo y la ruta de la seda

Fue precisamente la posibilidad de conseguir pimienta más barata lo que en un primer momento impulsó a los portugueses a buscar una nueva ruta marítima hacia Extremo Oriente. Aún se conserva la copia del libro de Marco Polo que tenía Colón.

En ella subrayó los puntos que más le interesaban: «perlas, piedras preciosas, brocados, marfil, pimienta, frutos secos, nuez moscada, clavo y otras especias en abundancia…».

Colón quería navegar hacia el oeste hasta alcanzar el otro extremo del mundo, porque sabía que al final encontraría la costa oriental de China.

Lo único que no sabía con seguridad era cuánto tiempo necesitaría para encontrar la tierra mágica, ni qué había, si es que había algo, entre la costa meridional de España y el nuevo mundo que iba a encubrir.

Resulta increíble pensar que las riquezas de la civilización que había conocido Marco Polo y que tanto anhelaba conocer Colón en realidad no se basaban en mucho más que el papel. El que ahora consideramos el más común de todos los productos naturales fue el mayor éxito de la China medieval.

Durante más de seiscientos años, a pesar de los asiduos intercambios comerciales, los chinos ocultaron celosamente el secreto de la fabricación del papel a los pueblos de Asia central, Oriente Próximo y Europa.

El secreto no fue revelado hasta que en la batalla de Talas del año 751 unos chinos fueron capturados por unos jinetes árabes, y, de hecho, aún tuvieron que pasar varios siglos para que los molinos de papel fueran habituales en Europa.

Gracias a la fabricación del papel, el pueblo chino se convirtió en la civilización tecnológicamente más avanzada del mundo.

Tal vez la veneración que sentían los chinos por el papel fuera una reacción a la gran quema de libros que ordenó el paranoico y obsesivo emperador Qin Shi Huang en el año -213, famoso también por haber hecho construir un enorme ejército de terracota para que lo acompañen y defendieran en el mas allá.

mapa rura de la seda y especias

Siendo adolescente, Marco Polo llegó a la corte de Qubilay Khan junto a su padre y a su tío en su segunda expedición a China. Allí aprendió la lengua mongo!, y el Gran Khan lo contrató como embajador y gobernador ambulante en China oriental durante tres años. En 1295 regresó a Venecia. Al año siguiente fue capturado en una batalla naval contra los genoveses y dictó a un compañero de prisión el relato de sus viajes, el mejor informe sobre Asia oriental del que dispusieron los europeos durante mucho tiempo, conocido como Libro de las maravillas del mundo o El millón e impreso en 1483.

Factores que contribuyeron al declive de la Ruta de la Seda, que se abandonó en el s. XV.

LA PESTE NEGRA: En la década de 1330, en China, hubo varios brotes de peste bubónica, y la Ruta de la Seda fue probablemente el principal medio de transmisión de la llamada peste negra a Europa a través de Asia central.

CAÍDA DE LA CHINA MONGOL: Los mongoles, que habían protegido la Ruta de la Seda desde mediados del s. xm, perdieron el control de China ante la dinastía Ming  en 1368.

EL COMERCIO BAJO LOS MING: A principios del s. XV, los chinos se unieron a los mercaderes árabes, persas e indios que comerciaban en el índico. Las flotas comandadas por Zheng He transportaban mercancías como la porcelana azul y blanca a Oriente Medio e incluso a África.

POR MAR: El comercio entre Europa y Asia oriental fue posible gracias a la ruta marítima a la India  abierta por Vasco da Gama en 1498.

ARQUEOLOGÍA: En el s. XIX, exploradores europeos redescubrieron la Ruta de la Seda. Fue Ferdinand von Rlchthofen, geógrafo alemán, quien le dio este nombre. En el desierto de Taklamakan se excavaron varias ciudades antiguas, entre ellas Dunhuang y Gaochang.

UNA NUEVA RUTA: En 1998, representantes de más de 30 países se reunieron para considerar la posibilidad de desarrollar una ruta Europa-Cáucaso-Asia equivalente a la antigua Ruta de la Seda.

EL DESIERTO DE GOBI: Esta ruta cruzaba uno de los desiertos mas grandes y peligrosos del planeta, extendiéndose a lo largo de unos 3.500 km desde el sudoeste hacia el nordeste, el Desierto de Gobi está formado por estepas y zonas áridas.

Al norte se halla a 800 metros sobre el nivel del mar, y al sur, a 1000 metros. En estas infinitas estepas el calor es insoportable en verano, mientras que en invierno el frío es extremadamente agudo.

La flora se reduce a hierba raquítica, algunos pequeños árboles y unas cuantas plantas bulbosas. La hierba es más alta en los valles, los cuales, no obstante, carecen totalmente de bosques. La fauna no está mejor representada, pues, en realidad, sólo se pueden mencionar los caballos y camellos salvajes.

Las poblaciones se hallan situadas en los límites de la estepa, en el lado de la frontera china, aunque en otros lugares se encuentran nómadas mongoles que vagan por las llanuras y mesetas con sus tiendas y rebaños.

Las pistas de las caravanas serpentean por todo el norte de Asia hacia China, pero son raros los vestigios de antaño, sea porque hayan sido borrados sin consideración, o se perdieran en un pasado misterioso. Algunos sabios consideran al desierto de Gobi la cuna de la humanidad.

Las poblaciones que vivían en estas regiones figuran entre las más sanguinarias que recuerdan nuestros cuentos infantiles: los hunos, los kirguises, los tátaros (que nosotros llamamos tártaros) y los mongoles.

Antiguamente, los hunos fueron los amos del desierto de Gobi. Eran nómadas de Asia, con nombre turco. Unos tres siglos antes de Jesucristo habrían ocupado las regiones próximas al curso superior del Huang-ho o río Amarillo.

En aquel tiempo debieron de empezar a extender su territorio y adoptar costumbres nómadas. Montados en sus pequeños y nerviosos caballos, surcaban las estepas saqueando y exigiendo  el rescate a las demás poblaciones.

La lucha contra los hunos se convirtió pronto en una de las principales preocupaciones del Imperio chino. A fin de preservar su cultura del peligro siempre creciente representado por los nómadas del desierto de Gobi, los emperadores de la dinastía Ts’in. hacia el año 215 antes de nuestra era, empezaron a construir la Gran Muralla.

Cómo llegaron a Occidente los secretos chinos de la seda
Los dos monjes fueron muy insistentes: tenían que ver al emperador. Dijeron poseer un valioso secreto y que habían viajado de China a Constantinopla (hoy Estambul) para revelarlo a la corte.

Eso fue hacia el año 550 d.C., cuando Justiniano I encabezaba el Imperio Romano de Oriente (bizantino). El secreto de los monjes mereció su atención: ofrecieron revelarle la técnica china para obtener seda.

En la pequeña isla griega de Kos se produjo un poco de la lujosa tela, con gusanos de seda encontrados en la localidad, que ingerían hojas de roble. Pero no era comparable a la seda china, hecha por gusanos alimentados con hojas de morera. Los romanos orientales compraban seda china a comerciantes que la transportaban más de 4 800 Km. a través de Asia Central, por la peligrosa Ruta de la Seda, desde Luoyang hasta el Mediterráneo oriental. La travesía tomaba ocho meses.

Cuando la seda llegó a Europa su peso se valoró, literalmente, en oro. Y cada vez era más costosa y difícil de conseguir, pues la Ruta de la Seda atravesaba territorios en guerra. Justiniano intentó importarla por conducto de comerciantes etíopes, que recibían embarques de China.

Aquellos monjes eran persas que habían divulgado el cristianismo en China durante muchos años, y aprendido los secretos de la seda. Entonces hicieron una propuesta a Justiniano: dado que era imposible mantener vivos a los gusanos durante una travesía tan larga, ofrecieron transportar sus diminutos huevecillos. Bastan 28 g de éstos para obtener 36 000 gusanos.

Justiniano colmó a los monjes de regalos y les prometió jugosas recompensas. Los dos hombres volvieron a China y se abastecieron de huevecillos. Luego emprendieron el arduo viaje a Occidente, con su preciosa carga escondida en bastones de bambú.

A su regreso, los monjes enseñaron a los romanos cómo criar a los gusanos, que se usaron para hacer la primera tela de seda europea. A algunos gusanos se les dejó convertirse en mariposa para conservar la especie y así nació la primera industria de seda en Europa. Pero a pesar de ello, los gusanos siguen prefiriendo la morera china.

Fuente Consultada: Gran Enciclopedia de la Historia y Todo Sobre Nuestro Mundo de Christopher LLoyd

Sun Yat-sen Padre de Republica China Reconstruccion Politica

Sun Yat-sen Padre de República China

El «Padre de la República China» En el movimiento renovador se destacaba, por su inteligencia y patriotismo, un hombre al que se conoce hoy como «padre de la República China», Sun Yat-sen, inspirador del movimiento nacionalista chino y jefe, en ese momento, del pequeño partido Tungminghui, que más tarde se transformaría en Kuomintang.

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA: En 1898, el joven emperador chino y un grupo de reformadores intentaron introducir un vasto programa de reformas, pero los conservadores manchúes, encabezados por la emperatriz heredera, dieron un golpe de Estado para evitar que éste fuese llevado a cabo.

Entre tanto, las potencias extranjeras, convencidas de que China se encontraba al borde del derrumbe, se unieron para provocar numerosas riñas y obtener mayores derechos y concesiones, formando esferas de influencia y arrendando territorios como bases de operaciones. Esto produjo una ola de xenofobia que inspiró el ‘Levantamiento de los Bóxers en el noreste de China. Los rebeldes primero atacaron a los misioneros y en seguida a las legaciones extranjeras en Tientsin y Pekín. Las potencias extranjeras enviaron tropas al norte de China, mientras Rusia invadía gran parte de Manchuria. El arreglo final extrajo aún mayores concesiones de los chinos y les impuso enormes indemnizaciones.

Después de 1901 por fin se reconoció que los cambios eran imperativos, adoptándose una serie de reformas: se modernizó la estructura del estado. Se crearon asambleas elegidas; las fuerzas armadas fueron modernizadas; se actualizó el código legal, sé realizaron reformas educacionales y se abolieron los exámenes para ingresar al servicio civil, que eran los grandes responsables de las actitudes ultraconservadoras de la burocracia.

En el plano económico, se introdujeron modificaciones igualmente radicales. Los ferrocarriles, la minería, el sistema bancario y la industria experimentaron un rápido crecimiento. Sin embargo, la modernización se concentró en los Puertos del Tratado, donde no existía la intervención estatal. Aquí también florecieron la prensa, las editoriales y los colegios modernos y, aparejado a ellos, los partidos revolucionarios y reformistas.

A partir de la década de 1890, un gran número de jóvenes fue enviado a estudiar al extranjero, sobre todo a Japón, los que regresaron convertidos a las ideas políticas occidentales. Al mediar el año 1910, muchos de ellos estaban participando en el gobierno, los negocios, la educación y en las fuerzas armadas. No obstante, comenzó a quedar en evidencia que los conservadores manchúes, a pesar de las reformas, estaban decididos a mantenerse en el poder.

Sobrevino un descontento generalizado con la autoridad imperial, y las ideas revolucionarias sustituyeron las políticas de reformas. Los grupos revolucionarios proliferaron en todas partes. Cuando en 1911 estalló un pequeño motín en el ejército en Wu-chang, el gobierno manchú huyó y en el transcurso de dos meses casi todas las provincias habían declarado su independencia. Prácticamente no hubo enfrentamientos armados. El partido revolucionario T’ung-men’hui instaló un gobierno provisional en Nankín, donde su líder Sun Yat-sen fue proclamado presidente el 1 de enero de 1912.

La prédica de Sun Yat-sen dio, por fin, sus frutos, y el 28 de diciembre de 1911, tras el estallido de la revolución en Hankow y Wuchang, Nankín y Cantón, fue proclamada la república en la ciudad de Nankín, designándose presidente a Sun Yat-sen. Al producirse la renuncia de Pi-Yu, sobrino de la «emperatriz viuda»‘y entonces emperador, Yuan Shi Kai, general del ejército, exigió la presidencia para sí. Sun Yat-sen, en la emergencia, renunció. Hasta 1916 se prolongó el gobierno de Yuan Shi Kai.

En la fecha citada, tras su muerte, fue disuelto el Parlamento, algunas provincias se declararon independientes y comenzó un período de anarquía, en el curso del cual el gobierno se desintegró prácticamente, cayendo en manos de jefes militares regionales, los llamados «señores de la guerra» o Tüchun.

La anarquía reinante fue aprovechada por diversas potencias que, mientras reconocían al gobierno central, trataban directamente con los Tüchun de las diversas regiones. Entretanto, Sun Yat-sen y los miembros de su partido, el Kuomintang, se reunieron en Cantón, formando un nuevo gobierno y poniendo en vigencia la Constitución de 1912. Sun Yat-sen, nuevamente, fue designado presidente. Corría, en esos momentos, el año 1921. Sun Yat-sen se dispuso entonces a ocupar la presidencia y hacer realidad los fines de su movimiento, expresados en los «Tres principios del pueblo» que contenían las bases de la nueva democracia china:

a)El Principio de la Nacionalidad

b)El Principio de la Democracia

c)El Principio de la Subsistencia

Sun Yat Sen había previsto también las tres fases en que dividiría el proceso de reconstrucción política, la cuales era:

1) Período de gobierno militar

2)Período de Tutela Política

3)Establecimiento de un régimen democrático representativo

SUN YAT-SEN: El estadista chino, promotor de la revolución que derribó a la monarquía, nació en 1866 en la villa Biografia Sun Yat-sen Padre de Republica China Reconstruccion Politicade Chui Heng, condado de Hsiang Shan, en Kwang-tung, Sun Yat-sen prestó servicios en un hospital angloamericano de Cantón y, a los veinte años, emigró a Hong Kong, donde estudió medicina en una escuela de reciente fundación. Sun Yat-sen fue el primer graduado chino en Medicina moderna.

Ejerció su profesión en Macao y posteriormente regresó a Cantón, donde comenzó a organizar sociedades secretas y revolucionarias y empezó su lucha contra la monarquía y los abusos de los extranjeros. Finalmente, tras un fallido complot para asesinarlo, huyó a Honolulú, de donde pasó a los Estados Unidos y, posteriormente, a Londres.

Aunque se había puesto precio a su cabeza, regresó a China y organizo el Kuomintang. Por último, en 1907, al frente de muy pocos hombres, se alzó contra el régimen imperial.

Debió huir nuevamente a Europa, donde vivió largo tiempo, organizando y dirigiendo diversas intentonas subversivas que fracasaron sucesivamente, en China. Hacia 1911, la revolución lo llevó al poder como presidente de China. Al poco tiempo debió dimitir en favor de Yuan Shi Kai. Posteriormente, al morir Yuan Shi Kai, Sun Yat-sen formó parte del gobierno que se constituyó en Cantón y proclamó la independencia del sur en 1917.

Sin embargo, al no poder resistir la presión militar, huyó a Shanghai y en 1921 proyectó una triple alianza chino-ruso-alemana. Hacia 1923 obtuvo el apoyo ruso y la colaboración de enviados especiales, civiles y militares. En 1925, en Pekín, enfermó gravemente y murió poco después. Su tumba, monumental, fue levantada en Nankín, al pie de las Montañas Púrpuras, y a ella se trasladaron sus restos en 1929.

CHIANG KAI-SHEK TOMA POSECIÓN: En marzo de 1927 el general Chiang Kai-shek y su ejército revolucionario entraron en Shanghai, el centro industrial y comercial de China. La ciudad, paralizada por las huelgas organizadas por el Partido Comunista chino, no ofreció resistencia y no se disparó un solo tiro. Las fuerzas de Chiang, una alianza heterodoxa entre el Partido comunista y el Kuomingtang, el partido revolucionario burgués, controlaban la mayor parte del país. Parecía que la guerra civil había terminado y los comunistas se vanagloriaban de ello. Sólo Manchuria, gobernada por el general Zhang Zuolin, permanecía fuera de la esfera de influencia de Chiang.

Stalin, desde Moscú, una vez finalizado el conflicto con Trotski por la dirección de los bolcheviques, estaba exultante. La victoria comunista en la guerra civil de China se consideró, en general, como una victoria de Stalin. El país más poblado del mundo estaba a punto de caer en su esfera. Sin embargo, Chiang tenía otros planes. Los acontecimientos se sucedieron sorprendentemente: tras tomar Shanghai, movilizó a sus soldados contra los sindicatos, expulsó del Kuomingtang a los comunistas, declaró ilegal el Partido Comunista, estableció un gobierno nacionalista y se autoproclamó presidente. Los comunistas quedaron afuera: sólo gobernaba Chiang.

Moscú rompió las relaciones diplomáticas con el régimen anticomunista de Chiang. Los agentes del Komintern en China huyeron a Rusia. El general Chiang renovó su campaña contra Zhang Zuolin, el último obstáculo a su sueño de una China unificada. En 1928, Zuolin fue asesinado y su hijo y sucesor hizo las paces con Chiang. Así, se completó la unificación de China bajo los nacionalistas.

«Restituir a la raza china la facultad de administrarse, de establecer el régime-republicano y de realizar el Estado socialista». Este programa de Sun Yat-Sen abandonado por el nuevo presidente de la República, Yuan-Tché-Kai, que, poco a poco, implantó en China una auténtica dictadura. Imagen en donde Yuan-Tché-Kai se hace cortar la coleta en 1912

PARA SABER MAS…
1911:CAÍDA DE UNA DINASTÍA CHINA

La revolución china introdujo el gobierno republicano en este país y acabó con dos mil años de gobierno imperial. Esto ocurrió el 10 de octubre de 1911, cuando unos soldados disidentes sitiaron el arsenal de Wuhan, en el centro de China, y persuadieron al comandante de la brigada, Li Yuanhong, para que se uniese a la rebelión. Hábilmente, el general Li dejó de ser leal al emperador Qing y tomó partido por los rebeldes, un cambio que contribuyó de modo decisivo a la propagación de la revuelta.

La corrupta dinastía Qing había conseguido salvarse varias veces estableciendo reformas constitucionales. No obstante, los chinos radicales (sobre todo Sun Yat-sen, líder revolucionario entonces en el exilio) estaban dispuestos a acabar con ella. Numerosos chinos consideraban que la dinastía Qing era una imposición extranjera, con lo cual se fortalecieron aún más los sentimientos en contra de ella.

De hecho, fue fundada en 1644 por guerreros procedentes de Manchuria que conquistaron China. Al cabo de 250 años, los manchúes aún no se habían integrado a la sociedad china.

Esto colocó a la corte real en desventaja cuando intentó crear un ejército para controlar a los rebeldes.

La dinastía reclutó el apoyo del general retirado Yuan Shikai, que conservaba la lealtad de muchos oficiales del ejército en el norte del país. Mientras, Sun Yat-sen había regresado a China tras 16 años de exilio y tomó el mando de la revolución. En diciembre se convocó una reunión republicana en Nanking y los delegados eligieron a Sun Yat-sen presidente de la república, declarada recientemente en el sur de China. Sun, consciente de la fuerza de Yuan en el norte y de la fragilidad de una nación dividida, le ofreció la presidencia al general a cambio de la disolución de la dinastía. Yuan aceptó enseguida y blandiendo su sable aconsejó a Pu Yi, el emperador indefenso, que abdicara.

El 12 de febrero de 1912 Pu Yi abdicó oficialmente. Al día siguiente Sun Yat-sen se retiró, y Yuan Shikai se convirtió en presidente de China.

Ver: Historia de China Desde Sus Orígenes

Guerras del Opio en China Primera Guerra por Droga Tratado de Nankín

Guerras del Opio en China
Primera Guerra por Droga

El comercio con China era muy rentable, pero el Gobierno chino rechazaba cualquier influencia «bárbara». Los europeos buscaron otras formas de comerciar.

En el siglo XVIII, la seda, el algodón, el té, la porcelana y los objetos esmaltados chinos  eran sumamente apreciados en Europa, pero resultaban muy caros y escasos, además, esto significaba un gran esfuerzo para las ya apretadas finanzas europeas provocadas por las guerras napoleónicas. Los  comerciantes de Portugal, Gran Bretaña, Italia  y los Países Bajos intentaron ampliar el comercio con China. Pero los poderosos emperadores chinos, que controlaban cualquier contacto entre su pueblo y los extranjeros, no estaban interesados.

Qianlong, emperador durante sesenta años, era un erudito y un tradicionalista que no tenía tiempo para los «bárbaros». El problema de los europeos era que tenían que pagar todos los productos en plata, ya que los comerciantes chinos no tenían permitido intercambiar productos extranjeros por artículos chinos. Además, los europeos sólo tenían permiso para comerciar en Cantón (Guangzhou), donde eran encerrados en las llamadas factorías (una especie de almacenes fortificados) y comerciaban a través de intermediarios chinos.

Los comerciantes europeos eran muy competitivos y se peleaban por conseguir los  mejores artículos chinos y por llevarlos luego a Europa lo más rápidamente  posible para conseguir  establecer los precios más altos.

EL COMERCIO DEL OPIO

Los europeos buscaron otras formas de comerciar. El opio era una droga que tradicionalmente se usaba masivamente (mezclado con tabaco) en China desde el siglo XV con fines medicinales; los europeos entablaron relaciones con los traficantes de droga chinos, a quienes vendían grandes cantidades de opio (5.000 barriles por año en la década de 1820) desde países como Birmania.

A cambio recibían lujosos artículos chinos. El comercio creció a finales del siglo XVIII y, aunque el Gobierno Qing intentó detenerlo, en la década de 1830 el opio se consumía ampliamente en China: hacía perezosas a las personas, dañaba la sociedad y la economía, y causaba ingentes gastos al país.

China alcanzó su mayor extensión durante el reinado de Qianlong, extendiendo su poder a Asia Central y el Tibet. Esta expansión fue muy costosa y aportó muy pocos beneficios, salvo mantener alejados a los británicos y los rusos.

Qianlong (1711-1795) gobernó China durante sesenta años desde 1735.
Fue un emperador-filósofo que fomentaba las artes, escribía poesía y fundaba bibliotecas.

 LA DINASTÍA QING

Los emperadores Qing no estaban interesados en desarrollar el comercio porque tenían urgentes asuntos internos que solucionar. Los años de paz y prosperidad habían conducido a un excesivo crecimiento de la población (400 millones en 1800) y había escasez de alimentos. Los impuestos eran elevados, la corrupción estaba creciendo y la población se desplazaba de un lugar a otro en busca de mejores oportunidades.

Los Qing eran muy conservadores y testarudos. Como resultado de esta actitud, hubo protestas y levantamientos, organizados con frecuencia por sociedades secretas con ambiciones políticas. La secta del Loto Blanco provocó una rebelión campesina que duró de 1795 a 1804. El objetivo de esta guerra era debilitar el respeto del pueblo por la dinastía Qing. Los extranjeros (japoneses, rusos, tibetanos y otras minorías étnicas, así como los europeos en sus clípers y sus cañoneros) también acechaban las costas de China.

LA INTERVENCIÓN EUROPEA

Los emperadores Qing creían que China era el centro del mundo. Describían su país como «el Reino Medio, rodeado de bárbaros». Cuando un embajador británico, lord Macartney, viajó a Pekín (Beijing) en 1793, el emperador Qianlong se negó a tratar asuntos comerciales. Desde entonces, los extranjeros decidieron hacer las cosas a su manera y el lucrativo comercio del opio aumentó.

El té, la seda y la porcelana eran productos muy solicitados en Europa. Pero había un problema: la sociedad china se basaba en la filosofía de la autosuficiencia. Desde mediados del siglo XV, China había sido una civilización independiente de las flotas y el comercio de ultramar con remotas colonias vasallas.

Los alimentos y los bienes de lujo se fabricaban todos en el mercado nacional. El propio emperador chino así lo explicaba en una carta dirigida al rey Jorge III de Inglaterra en 1793, como respuesta a una solicitud comercial de Gran Bretaña:

Su majestad vive allende los mares … La diferencia entre nuestros usos y leyes morales y los suyos es tan profunda que nuestras costumbres y tradiciones nunca arraigarían en su tierra … Los productos de su país no me son útiles. En consecuencia, no hay necesidad de traer las mercancías de bárbaros extranjeros para intercambiarlas por nuestros productos.

Desde  comienzos del siglo XIX, muchos chinos se sentían oprimidos en ciertos aspectos de su vida y el opio, que se fumaba como el tabaco, les proporcionaba una vía de escape. Cuando en 1839 los chinos intentaron detener el comercio, los británicos les declararon la guerra. También el control del suministro mundial de té por parte de China estaba a punto de venirse abajo: durante la década de 1830, el inglés Robert Fortune robó varias plantas de té mientras viajaba por China; las llevó a la India y estableció allí plantaciones que competirían con las chinas.

A pesar de los esfuerzos del Imperio Qing por aislarse de la interferencia extranjera, hacia 1850 las influencias europeas en China eran ya muy profundas. Por un lado, los misioneros occidentales estaban muy atareados conviniendo a algunos sectores de la sociedad china a la palabra de Jesucristo y, por el otro, los comerciantes superaron los embargos comerciales imperiales con una combinación de contrabando ilegal y diplomacia de la cañonera.

Esas muestras de soberbia autosuficiencia por parte del emperador chino, provocaron una reacción imperialista de lo más extrema. Si los chinos no querían los productos occidentales, entonces algo habría que hacer para que los quisieran.

Los consejeros de la Compañía Británica de las Indias Orientales encontraron la poco honorable solución del narcotráfico. Montaron un elaborado sistema con el que los comerciantes británicos compraban té chino en Cantón y emitían notas de crédito para los comerciantes chinos, que luego podían canjear por el opio que los agentes bengalíes de Calcuta pasaban de contrabando por la frontera.

Entre 1750 y 1860, miles de toneladas de opio cultivado en los campos de amapolas de Bengala fueron introducidas ilegalmente en China a cambio de seda, té y porcelana. El intercambio fue un golpe maestro del ingenio. Los británicos, en lugar de pagar las mercancías con valiosas monedas de plata, utilizaron como moneda de cambio el opio que cultivaban en una zona próxima como Bengala. Y el problema de la autosuficiencia de China se resolvió mediante el estímulo de su dependencia a una droga muy adictiva.

El Templo del Cielo fue reconstruido en 1751 durante el reinado de Qianlong. La inmensa sala de oración de madera estaba profusamente decorada y el tejado estaba cubierto con azulejos de cerámica azul.

Situado en Pekín, es uno de los centros más visitados del país. construido en 1420, fue usado por los emperadores Ming y Ching para ofrecer sacrificios al cielo pidiéndole abundantes cosechas. Su forma geométrica lo convierte en una de las obras más originales de la arquitectura china.

Presidiendo la plaza de Tien An Men- cuya traducción literal significa «paz celestial» – la puerta del mismo nombre da entrada a la Ciudad Prohibida. Como en todos los grandes edificios chinos, un retrato de Mao figura en primer plano

LAS GUERRAS DEL OPIO:  El opio, introducido por inescrupulosos comerciantes, llegó a ser un artículo indispensable para el chino corriente. Serían muchos, sin embargo, los que se opondrían tenazmente a su distribución y empleo, conociendo sus peligros.

Los comerciantes europeos utilizaron el adictivo poder del opio para establecer fuertes vínculos comerciales con China, que deseaba permanecer aislada de los extranjeros.

Los chinos apenas habían tenido contacto con el resto del mundo durante siglos. Muchos comerciantes europeos estaban  muy interesados en los productos chinos, sobre todo en las sedas y porcelanas, que tan populares en Europa. Sin embargo, el Gobierno chino sólo les autorizó a comerciar en un puerto, Cantón (Guangzhou), lo que le permitía controlar mejor las transacciones.

Para solventar este problema, los comerciantes extranjeros comenzaron a introducir opio de contrabando en el país, de tal forma que los chinos se vieran obligados a intercambiar sus objetos preciosos por esta droga. El Gobierno chino intentó detener este tráfico y, en 1839, los oficiales chinos, bajo las órdenes del alto comisionado de Cantón, Lim Tse-hsu, visitaron los almacenes británicos, en donde encontraron y quemaron unas 20000 cajas de opio.

Las estaciones comerciales extranjeras, o factorías, en Cantón (Guangzhou) eran los únicos lugares donde estaba permitido el comercio con China. Los europeos no podían viajar fuera de estos límites y sólo podían comerciar durante ciertos meses.

Los ingleses se indignaron ante lo que consideraban una confiscación de propiedad privada y, como respuesta, enviaron barcos de guerra que amenazaron a los chinos y sitiaron el puerto.

Los chinos se negaron a pagar una compensación, prohibieron el comercio con los ingleses y dispararon sobre las fuerzas británicas.

De esta forma comenzó la primera guerra del Opio (1839-1842) entre chinos y británicos.

EL TRATADO DE NANKIN

La guerra era desigual porque las fuerzas británicas eran muy superiores; bombardearon Cantón y arrebataron Hong Kong a los chinos. Al acabar la guerra, los británicos obligaron a los chinos a firmar el Tratado de Nanking (Nanjing), que abría los puertos de China a Gran Bretaña. China también tuvo que pagar una compensación y entregó la isla de Hong Kong a los británicos.

Poco después de que Marx escribiera su profetice manifiesto, estalló en China la mayor guerra civil de la historia de los seres humanos. Se estima que entre 1850 y 1871 veinte millones de personas fallecieron en la Revolución Taiping, esto es, veinte veces más que en la guerra de Secesión de Estados Unidos, que tuvo lugar en la misma época.

El mayor responsable del agresivo método que los británicos emplearon con los chinos fue el ministro de Asuntos Exteriores de la época, Henry Temple, tercer vizconde de Palmerston. Siempre estaba dispuesto a usar la fuerza en lo que consideraba la defensa de los intereses británicos en ultramar. En este y en los posteriores «tratados desiguales», los chinos se vieron obligados a ceder a las demandas europeas. Lo que realmente temían los chinos era que el comercio exterior acabara sometiendo a su país a la influencia extranjera.

Hay imágenes en donde la esposa de un fumador de opio destruye públicamente la pipa de su marido. La venta de opio y su consumo habían estado prohibidos en China por orden del emperador desde comienzos del siglo XVIII.

Los barcos, como este barco mercante inglés en el puerto de Lintin, en 1834, transportaban las enormes cantidades de opio que en esa época vendían los comerciantes europeo para poder comprar los valiosos artículos chinos.

La isla de Hong Kong se convirtió en colonia británica en 1842. Pronto se transformó en un centro de comercio. En 1860, se agregó la península de Kowloon, y en 1898 los británicos firmaron un contrato de arrendamiento de 99 años por los llamados Nuevos Territorios.

MALESTAR SOCIAL

Los problemas, promovidos sobre todo por los ingleses, volvieron a surgir a mediados de la década de 1850 en la segunda guerra del Opio (1856-1860), de la que también salieron victoriosos los británicos, que forzaron a los chinos a otro tratado. El Tratado de Tientsin, firmado en 1858, obligaba a los chinos a abrir más puertos a los comerciantes europeos. Otros países, como Francia y Estados Unidos, firmaron a su vez otros «tratados desiguales», consiguiendo para sus ciudadanos derechos especiales y aumentando la influencia occidental en China. Comerciantes y misioneros impacientes entraron en seguida en el país.

A Durante las guerras del opio, a la marina inglesa, inmensamente superior, le resultó muy fácil hundir los inestables juncos chinos. Y La rebelión de los Taiping (1851-1864) fue aplastada por los líderes chinos con ayuda de las potencias extranjeras que querían, que continuara en el poder la dinastía Qing.

 Al mismo tiempo, el inmenso Imperio chino se desbarataba gradualmente. La dinastía Qing, que tenía el poder, se enfrentó con rebeliones promovidas por los campesinos hambrientos.

La rebelión de los Taiping (1851-1864) comenzó con la pretensión de los habitantes de que la tierra se dividiera equitativamente entre el pueblo. Las potencias extranjeras ayudaron a sofocar la rebelión porque querían que la dinastía Qing continuara en el poder para que se siguieran respetando los tratados.

FECHAS CLAVES:

1839 Los oficiales chinos destruyen los cargamentos de opio británicos.

1839 Estalla la primera guerra del Opio.

1842 China firma el Tratado de Nankín.

1844 Tratado de Wanghia con Estados Unidos.

1851 Se desencadena la rebelión de los Taiping.

1856 Estalla la segunda guerra del Opio.

1858 China firma el tratado de Tintsin.

1898 Gran Bretaña logra un contrato de arrendamiento de 99 años sobre los Nuevos Territorios.

Opio es un narcótico que procede de la desecación del jugo de las cápsulas verdes de la amapola del opio, Papaver somniferum. El opio crece principalmente en Turquía e India. La demanda mundial de opio es de unas 680 toneladas métricas al año, aunque muchas veces esta cantidad se distribuye de forma ilegal. (Imagen: Amapola, sin las hojas de la flor)

Las moléculas de opiáceos tienen propiedades analgésicas similares a los compuestos llamados endorfinas o encefalinas producidos en el organismo. Con una estructura similar, las moléculas de opiáceos ocupan muchos de los receptores nerviosos de éstas y proporcionan el mismo efecto analgésico que el producido de forma natural en el organismo. Los opiáceos producen primero una sensación de placer y euforia, pero cuanto mayor es su empleo mayores son las cantidades que demanda el organismo para alcanzar el mismo estado de bienestar. Su retirada origina muchas alteraciones, por lo que los adictos mantienen su consumo con el fin de evitar los efectos adversos, más que de alcanzar el estado inicial de euforia.

La malnutrición, las complicaciones respiratorias, y el descenso de la presión sanguínea son algunos de los trastornos asociados a la adicción. Hoy el opio se vende en la calle en forma de un polvo o un sólido marrón (café) oscuro, y se fuma, ingiere, o inyecta. Aunque el narcótico sintético metadona se ha utilizado para ofrecer a los adictos un medio de liberarse de los opiáceos, también crea adicción. La recuperación completa de la adicción a los opiáceos requiere años de rehabilitación social y psicológica.

Masacre de Nanking En China Por Japon La Violación de Nanking Causas

CAUSAS DE LA VIOLACIÓN DE NANKING POR JAPÓN
Crímenes de Guerra

Durante dos meses, los soldados se excedieron, violaron a siete mil mujeres, mataron a cientos de miles de soldados desarmados y civiles, y quemaron un tercio de las casas de Nanking. En 1946, por las atrocidades de Nanking, sólo fue ejecutado un general japonés.

Después que Japón se apoderase de la región china de Manchuria (1931) y la provincia Yejé (1933), los japoneses estaban esperando un pretexto para invadir y ocupar la totalidad de China. Ese pretexto se produjo en julio de 1937, cuando los soldados japoneses participaban con ejercicios militares en territorio chino y  las tropas chinas provocan un estado de tensión al realizar algunos disparos. Los japoneses utilizaron este incidente como excusa para librar una guerra contra China.

Chino en Nanking (ahora conocida como Nanjing) están siendo enterrados vivos por las tropas japonesas que compiten unos con otros para inventar nuevas y horribles formas  de matar chinos a los que considera como sub-humanos.Esta fotografía fue tomada por un japonés y se reveló en una tienda de fotografía de propiedad japonesa. Un técnico fotográfico chino hizo copias que fueron sacadas de contrabando hacia China.


El 13 de Diciembre de 1937, las tropas japonesas ingresaron en la ciudad de Nanking (actual Nanjing), en el curso de la invasión que el Imperio Japonés lanzó contra China antes de la Segunda Guerra Mundial.

Durante ocho semanas, 50.000 soldados japoneses masacraron a 300.000 civiles en la ciudad, con métodos de la peor brutalidad. Los niños eran lanzados al aire para que se ensartaran en las bayonetas.

Japón invadió las provincias del norte de China y rápidamente capturaron la antigua capital china de Pekín (ahora se llama de Beijing). En el desarrollo  de esta guerra, los japoneses adoptaron una política deliberada de salvajismo en la expectativa de que podían quebrar la voluntad de resistencia de los chinos.

Aunque mal entrenados y equipados, el ejército chino opuso una fuerte resistencia a los ejércitos de Japón, que si estos poseían  una superioridad abrumadora en número, entrenamiento y armas.

Las tropas japonesas respondieron a la resistencia china con una reacción salvaje de embarcarse en orgías de asesinato, violación y saqueo que conmocionó al mundo civilizado de la época, y que ahora  ha quedado en el olvido en muchos países occidentales, donde la enseñanza rigurosa de la historia se ha convertido en una disciplina descuidada o con parcialidades.

Si bien la lucha continuaba en el norte de China, los japoneses lanzaron un segundo frente en la ciudad de Shanghai en la costa oriental de China. A pesar de la resistencia determinada por las tropas nacionalistas chinas, los japoneses capturaron  Shanghai , en noviembre de 1937.

Para hacer una exposición de su brutalidad en el mundo occidental, los japoneses enviaron a cientos de prisioneros de guerra chinos hasta la costa del río, y los mataron fríamente con ametralladora a la vista de los observadores horrorizados que se encontraban a bordo de  buques extranjeros amarrados en el río.

Habiendo capturado Shanghai, los japoneses fueron capaces de moverse por el río Yangtze y poner sitio a la capital de Nanking Nacionalista (ahora se llama Nanjing).

No es posible documentar aquí la totalidad de los horrores vivido por los chinos en las manos de los japoneses entre 1937 y 1945. Aquí sólo se menciona  la Violación de Nanking (ahora se llama la Masacre de Nanjing), que es el mejor documento de las atrocidades japonesas en China debido a la presencia de los observadores occidentales que fueron testigos  de la masacre en masa, violación y saqueo que los japoneses infligieron a la desafortunada población, capital china.

Los japoneses estaban furiosos por la fuerza de la resistencia china, y cuando Nanking (capital Nacionalista de China) cayó en diciembre de 1937, las tropas japonesas  inmediatamente sacrificaron a  miles de soldados chinos que se habían rendido ante ellos.

Los japoneses detuvieron luego cerca de veinte mil  jóvenes chinos y los transportaron en camiones fuera de las murallas de la ciudad donde fueron asesinados en una masacre masiva. Las tropas japonesas siguieron con el saqueo brutal de Nanking, seguido de bestiales matanzas y violación de la población.

Durante seis semanas, la vida de los chinos en Nanking se convirtió en una pesadilla. Bandas de soldados borrachos  recorrian la ciudad, asesinando, violando, saqueando y quemando a su antojo.

Los civiles chinos  fueron detenidos en la calle, y al encontrar que no poseían nada de valor, eran asesinados de inmediato. Al menos veinte mil mujeres chinas fueron violadas en Nanking durante las primeras cuatro semanas de la ocupación japonesa, y muchas fueron mutiladas y muertas cuando las tropas japonesas habían terminado con ellas.

Las tropas japonesas fueron animadas por sus oficiales de inventar nuevas formas y cada vez más horrible de masacrar a la población china de la ciudad. Cuando los cuerpos de los asesinados chinos ahogaron las calles y las alcantarillas se tiñeron de rojo con su sangre, los japoneses se vieron obligados a perfeccionar sus métodos de masacre en el interés de prevenir la propagación de la enfermedad.

Los lotes de civiles chinos fueron detenidos y conducidos en enormes pozos donde eran atados y enterrados vivos.

Muchos chinos fueron utilizados para la práctica la bayoneta, o vertían gasolina sobre las víctimas y muchos eran quemados vivos. Los cuerpos de miles de víctimas eran arrojados en el río Yangtze hasta que el río se transformó de color rojo sangre.

Tras el saqueo de Nanking de cualquier cosa de valor, los japoneses comenzaron los incendios que destruyó un tercio de la ciudad.

LA MASACRE DE NANKINGIndependiente de los observadores extranjeros de la Violación de Nanking, incluyendo un hombre de negocios alemán y miembro del partido nazi llamado John Rabe (imagen), se horrorizaron al ver a civiles chinos, tanto hombres como mujeres, ancianos y niños pequeños, condenados a muerte por las tropas japonesas con una brutalidad terrible.

Rabe trató de salvar a tantos chinos como pudo a través de  la creación de una zona de seguridad en su propiedad. Hizo un llamamiento a Adolf Hitler para intervenir, pero el líder nazi rechazó su apelación.   Fehacientes pruebas independientes de la magnitud de la masacre de Nanking , surgió en 1996 con la publicación del registro diario de John Rabe de la masacre.

Los soldados japoneses parecían estar muy dispuestos a ser fotografiados con las espadas en alto al lado de sus víctimas, y en el acto de asesinar a sus víctimas, y posando con sus víctimas muertas en los hoyos. Las atrocidades cometidas por las tropas japonesas en Nanking se dieron a conocer ampliamente por los observadores extranjeros, incluidos los corresponsales de prensa.

Cuando el alto mando japonés se dio cuenta de todo el ámbito de los horrores perpetrados por las tropas japonesas en Nankín, se hicieron considerables esfuerzos para destruir la evidencia de la atrocidad.

Iris Chang dá una explicación muy detallada de la extensión y naturaleza de las atrocidades japonesas en Nanking en su libro «La Violación de Nanking» (publicado 1997). Las horripilantes  fotografías en su libro sobrevivió al intento por parte del alto mando japonés para encubrir las atrocidades de Nankín, porque los autores encomendaron las ampliaciones de las fotografías en una  tienda de fotográfica de propiedad japonesa en Shangai y un empleado chino secretamente hizo copias adicionales y las contrabandeo fuera de China.

Los jueces del Tribunal Internacional Militar para el Lejano Oriente (también conocido como el Tokyo War Crimes Trials)estaban dispuestos a aceptar que al menos 200.000 civiles chinos y prisioneros de guerra fueron masacrados por los japoneses en las seis semanas después que Nanking cayó.

Los jueces estaban dispuestos también a aceptar que el número de muertos sería mucho mayor si las estimaciones del número de chinos quemados vivos por los japoneses en fosas de masacres en masa mas los cuerpos arrojados en el río serian mayores. Muchos historiadores no japoneses están dispuestos a aceptar que la masacre de Nanking podría haber llegado tan alto como 370.000 víctimas.

La brutalidad espantosa que aparecen por las tropas japonesas en Nanking no fue el único caso, y se ha estimado por especialistas  historiadores que varios millones de civiles chinos y prisioneros de guerra fueron asesinados en el curso de la guerra no declarada de Japón a China entre 1937 y 1945.

A pesar de la evidencia fotográfica y testimonios independientes, el gobierno japonés se niega a reconocer  y no  permite que en las escuelas se les diga la historia completa de la masacre, violación y saqueo que tuvo lugar en Nanking en 1937.

En los últimos años, el gobierno japonés ha hecho una pequeña concesión al peso de la crítica internacional y local de esta censura, permitiendo referencias breves y vagas en los libros de historia a la Violación de Nanking (Masacre de Nanjing), pero las atrocidades que se describen como «Nanjing Incidente » y el texto sugiere que las víctimas murieron durante la batalla por la ciudad, y no en una masacre horrible que tuvo lugar durante las seis semanas que siguieron a la caída de la ciudad.

Incluso estas pequeñas concesiones a la verdad histórica son objeto de ataques en Japón desde los militaristas y los neo-nacionalistas.LA MASACRE DE NANKING

El neo-nacionalistas,  primer ministro japonés, Junichiro Koizumi, y miembros prominentes del Parlamento de Japón, y demás académicos superiores, como el profesor Nobukatsu Fujioka de la Universidad de Tokio, cree que estas concesiones han ido demasiado lejos, y que los libros de texto deben ser censurados para eliminar todos las referencias a la culpabilidad de guerra japoneses y las atrocidades, y para inculcar el orgullo nacional en lugar de vergüenza.

Después de la guerra, el Tribunal de Tokio juzgó al general Iwane Matsui (imagen izq.) bajo el cargo de crímenes contra la Humanidad, por los hechos de la Masacre de Tokio. Fue condenado, y ahorcado en 1948. Sin embargo, revisando antiguos archivos, la historiadora Iris Chang ha destacado que Matsui estaba enfermo en aquellos días.

 

La Revolucion Cultural de Mao Tse Tung en China Historia Resumen

La Revolución Cultural de
Mao Tse Tung en China

La última campaña de Mao:  Un anciano Mao Tsé Tung inició una última campana en 1966 con el objetivo de aniquilar a sus enemigos del Partido Comunista Chino, el aparato político que había construido durante toda su vida. En abril, tras una purga contra los altos oficiales hostiles, Mao estableció el Grupo Central de la Revolución Cultural con sus partidarios.

Biografia de Mao Tse Tung Larga Marcha de Mao Revolucionario ChinoSu tarea consistía en desmantelar una burocracia recalcitrante y reanimar el fervor revolucionario de China, que Mao sentía apagado. Como ayuda adicional, acudió a la fuerza más radical de China, sus estudiantes universitarios. Les encargó que destruyeran el «revisionismo» y que suprimieran a los viajeros del «camino capitalista». Así se inició la revolución cultural proletaria, que provocó unas 400.000 muertes.

Durante la primera fase del movimiento, los llamados Cincuenta Días, entre junio y agosto de 1966, los estudiantes tomaron los centros universitarios, atacaron a sus autoridades y denunciaron a funcionarios contrarios al partido de Mao. La violencia iba aumentando y apareció un grupo sumamente destructivo: los Guardias Rojos, grupos de asalto adolescentes.

Estos, que seguían la enseñanza de Mao de «aprender la revolución haciéndola», atacaron a los «monstruos y fantasmas» burgueses y hundieron a China en el caos. A fines de año, unos diez millones de guardias habían desfilado ante el presidente para recibir su bendición.

Mientras los Guardias Rojos se desbandaban, Mao fortaleció su posición dentro del partido. Hizo una purga entre los principales defensores de la reforma económica: el presidente Liu Shaoqi y el secretario general del partido, Deng Xiaoping, y entre sus partidarios.

Respaldado por el general Lin Biao, comandante del ejército, y por la Banda de los Cuatro, el grupo extremista dirigido por su tercera mujer, Jiang Qing, Mao transformó el partido en una organización casi militar, dedicada al pensamiento maoísta y a continuar la revolución. Objeto del culto a la personalidad, disolvió a los guardias rojos en 1968 (más tarde recriminó sus excesos) y gobernó como una especie de emperador hasta su muerte en 1976

MAO TSE TUNG Y EL SOCIALISMO
«La revolución socialista tiene por objetivo liberar las fuerzas productivas. La transformación de la propiedad individual en propiedad colectiva socialista dentro de la agricultura y la artesanía, y de la propiedad capitalista en propiedad socialista dentro de la industria y el comercio privados, libera necesariamente y en gran medida las fuerzas productivas. Se crean así las condiciones sociales para un inmenso desarrollo de la producción industrial y agrícola.» (Mao Tse Tung, Discurso ante la Conferencia Suprema de Estado, 1956).

«Estamos realizando no sólo una revolución en el sistema social: la transformación de la propiedad privada en propiedad social, sino también una revolución en la técnica: la trasformación de la producción artesanal en producción moderna, mecanizada y en gran escala. Ambas revoluciones se hallan ligadas entre sí. En la agricultura, dadas las condiciones de nuestro país, la cooperativización debe proceder al empleo de la gran maquinaria. De ahí que en ningún caso podamos considerar la industria y la agricultura, la industrialización socialista y la transformación socialista de la agricultura, como dos cosas separadas y aisladas una de otra, ni podamos destaca: una y subestimar la otra.» (Mao Tse Tung, Sobre el problema de la cooperativización agrícola, 1955).

«El nuevo sistema social acaba de establecerse y su consolidación requiere tiempo. No se puede suponer que el nuevo sistema, junto con establecerse, queda totalmente consolidado, cosa que es imposible. Se irá consolidando paso a paso. Para su consolidación definitiva, es necesario no sólo llevar a cabo la industrialización socialista de! país y preservar la revolución socialista en el frente economice sino también realizar una lucha revolucionaria socialista y una educación socialista constantes y arduas en los frentes políticos e ideológico. Aparte de ello, se requiere la contribución de diversos factores internacionales.» (Mao Tse Tung, Discurso ante la Conferencia Nacional del P. C. Ch sobre el Trabajo de Propaganda, 1957).

«La lucha de clases, la lucha por la producción y la experimentación científica son los tres grandes movimientos revolucionarios para construir un poderoso país socialista. Constituyen una garantía real de que los comunistas se verán libres del burocratismo e inmunes al revisionismo y el dogmatismo, y permanecerán siempre invencibles; una garantía segura de que el proletariado, en unión con las amplias masas trabajadoras podrá llevar adelante la dictadura democrática.» (Mao Tse Tung, Nota a los «Siete buenos documentos de la provincia de Chechiang acerca de la participación de los cuadros en el trabajo manual», 1963).

AMPLIACIÓN DEL TEMA:

MAO ZEDONG (1893-1976) gobernó China en calidad de máxima autoridad del partido comunista desde 1949 hasta su muerte. Su rostro presidió banderas y carteles, como muestra de la fe ciega que los chinos tuvieron en su líder. Sus citas, recogidas en el «Libro rojo», constituyeron la guía ideológica y práctica de todo un pueblo.

NUEVOS VALORES Mao quiso cambiar radicalmente la nación. Combatió las ideas tradicionales, especialmente la de que el joven debe obedecer al viejo, y la mujer al varón. Por el contrario, las mujeres debían ser autónomas, y los ancianos habían de prestar atención a los jóvenes. Todos tenían que utilizar vestidos similares.

LOGROS TEMPRANOS Desde el comienzo, Mao tuvo el apoyo de la gran mayoría, formada sobre todo por campesinos. Muchos de ellos se vengaron dando muerte a los señores que durante siglos los habían explotado. Más importante aún fue su organización en cooperativas para trabajar una tierra que por fin era de ellos. Al mismo tiempo, China se convirtió en un país con una asistencia sanitaria garantizada para todos.

LAS GRANDES POLÍTICAS Algunas de las grandes operaciones políticas de Mao resultaron problemáticas. En 1958 anunció el comienzo del «gran salto adelante»: un intento de acrecentar la velocidad de los cambios revolucionarios. Los campesinos se reunieron en comunas con el objetivo de incrementar sus cosechas. Al mismo tiempo se inició un proceso de rápida industrialización. Las malas cosechas, sin embargo, costaron la vida a más de 20 millones de personas.

LA REVOLUCIÓN CULTURAL En 1966 Mao dio inicio a la revolución cultural. Los jóvenes que apoyaban al presidente, conocidos como «guardias rojos», fueron llamados para controlar todo lo referente a la cultura y su transmisión. Los niños podían acusar a sus padres de seguir viejas costumbres o de adoptar actitudes críticas respecto al presidente Mao. Los intelectuales debían colaborar en las labores agrarias. Se suspendieron muchas actividades universitarias e industriales. La revolución cultural produjo una crisis intensa en la organización política y tuvo como resultado una reacción de restauración de un orden más democrático.

CHINA DESPUÉS DE MAO
Tras la muerte de Mao, en 1976, sus cuatro máximos colaboradores, conocidos como la Banda de los cuatro, fueron arrestados. Los nuevos dirigentes cambiaron el timón del proceso revolucionario. Mao había intentado hacer de China un estado libre de cualquier poder extranjero, pero los nuevos gobernantes solicitaron la ayuda económica de Estados Unidos y Japón. Mao había predicado una vida productiva y sencilla; el cambio trajo consigo una mentalidad consumista de corte occidental. La empresa privada reapareció en China.