I Ching El Libro de las Mutaciones Historia y Descripción



DESCRIPCIÓN SOBRE EL USO DEL LIBRO I CHING

En 1703, Guillermo Leibniz, filósofo y sabio alemán que descubriría al mismo tiempo que Isaac Newton las bases del cálculo diferencial, declaró su sorpresa frente a la total coincidencia matemática de la estructura y ordenamiento de los hexagramas del I Ching con el sistema numérico binario ideado por él. Este descubrimiento surgió de la correspondencia sostenida por el sabio con el padre Bouvet, misionero en Pekín, quien, treinta años antes de su primera traducción, le explicaba a Leibniz las características de uno de los libros más importantes de toda la milenaria cultura china.

libro i ching

I Ching o Yijing (‘Libro de las mutaciones’), antiguo texto chino y un clásico del confucianismo utilizado para la adivinación y como obra moral, filosófica y cosmológica. Se basa en 64 hexagramas simbólicos, cada uno compuesto a su vez por un par de trigramas que están formados por tres líneas paralelas. Las líneas pueden ser continuas (representando el yang o principio activo) o discontinuas (representando el yin o principio pasivo) siguiendo la cosmología primitiva china, que explicaba todos los fenómenos en términos de alternancia del yin y el yang.

El I Ching, llamado «El libro de las mutaciones», es una conjunción de tradiciones, poemas, máximas y preceptivas filosóficas y religiosas ordenadas en forma de sistema. Para tener una idea general, se diría que el I Ching es un consultorio, es decir, un libro para ser consultado, y que sus respuestas se dividen en sesenta y cuatro hexagramas.

La manera de saber cuál es el hexagramaque corresponde a la pregunta es formular la pregunta mientras se arrojan tres monedas seis veces sucesivas. Asignado un valor a las monedas, por cada vez se traza una línea partida o entera. La suma de las seis líneas conforma lo que se llama un «hexagrama». El hexagrama que haya resultado se busca en la suma de los sesenta y cuatro hexagramas posibles. El texto que corresponda será la respuesta a la preguntacons-tantemente repetida durante todo el tiempo del sorteo.

Pero antes de hablar de la parte oracular del libro, de su capacidad de predicción, conviene explicar algunas cosas acerca de este libro fascinante.

Es un texto antiquísimo, cuyos primeros datos se tienen en la dinastía de los Chou, que comprende un período que parte del año 1122 antes de Cristo. Naturalmente, las sucesivas dinastías anotaron y corrigieran el texto, que así fue enriqueciéndose y que cuenta con comentarios de Confucio y hasta de Mao-Tsé tung. Por otra parte, en principio admitía muchas y diferentes interpretaciones sin alterarse originalmente, porque está escrito con pictografías, que no son palabras. Las anotaciones del pensamiento no en todas las culturas se realiza mediante palabras. Por ejemplo, los chinos, con su escritura pictográfica, no anotan «palabras» sino «ideas».

Para tener una idea imagínese que una pictografía representa la idea (no la palabra) «lago». El agregado de otra pictografía significando «nubes» puede significar una tormenta o la serenidad de un día gris, o puede nosigni-ficar ninguna otra cosa que las nubes sobre un lago.

El alemán Richard Wilhelm se abocó a la tarea de traducir a su lengua esta obra monumental, tarea en la que ocupó la mayor parte de su vida, incluidos los muchos años que pasó estudiando con su maestro Lao Naíhsuan. Posiblemente, el alemán, por su facilidad de anexar palabras entre sí para formular conceptos, sea la lengua más propicia para traducir el texto chino al conocimiento occidental.

La consulta del I Ching -y esto es importante saberlo- no responde a preguntas inmediatas. En el prólogo a la excelente versión castellana de David Vogelmann este orientalista explica una antigua máxima china que dice, casi parafraseando el título del libro, que «lo inmutable es la mutación», es decir, que todo está en permanente cambio, y que hasta la respuesta a una pregunta habrá llegado cuando ya los motivos de la pregunta sean otros.



Por lo tanto, la manera de consultar el libro es con preguntas importantes. Por ejemplo, no si voy a ganar o no un premio, sino qué significa un premio para mí. Es decir, no las preguntas referidas a la circunstancia (la existencia de un premio, una lotería, una tómbola, una carrera) sino referidas a la esencia (la necesidad que el hombre tiene de ser gratificado, la carencia que esta necesidad está revelando).

Es evidente que cuanto mayoressean las necesidades del hombre, mayorestambiénseránsus necesidades de ser «premiado», es decir reconocido, mimado, halagado en este caso por la fortuna. Es decir, la solución a su problema no está en los premios, sino en las razones por las cuales se siente postergado. La pregunta seria entonces no «cuándo me voy a sacar un premio», sino «por qué me siento postergado».

Por eso los maestros del Ching aconsejan una profunda meditación antes de consultar el libro. El sistema que proponen parecería apelar a influencias mágicas: sugieren sentarse sobre las propias piernas (posición flor de loto), con el libro en las dos manos sobre la falda. Solamente cuando se haya reflexionado muy profundamente conviene tirar las monedas haciendo la pregunta, sin abandonar el libro.

La idea sugerida por Vogelmann, que a la vez la toma de Wilhem y éste de su maestro Naihsuan, es que siempre, en el fondo de una buena pregunta está contenida la respuesta. Es que el hombre en sí sabe muchas más cosas de las que puede permitirse. Es necesario abrir las puertas de su subconsciente para que haya una mayor y estrecha relación entre lo que el hombre sabe y lo que se permite saber.

La sabiduría del I Ching consiste en responder lo que el hombre no quiere decirse a sí mismo, pero que ya sabe. Cuando en el texto de este libro milenario se habla de «lo correcto», esto significa que el hombre debe encontrar el camino de su verdad en el fondo de sus fantasías e ilusiones. Incluso para elaborar fantasías e ilusiones -y sobre todo- es necesaria una férrea disciplina. La sabiduría del hombre, acumulada por más de tres mil años -ésta es, aproximadamente, la antigüedad del libro-, en el fondo es un tratado de ética.

Es realmente fantástico que en el mundo contemporáneo, que se caracteriza por la necesidad inmediata de bienes materiales, exista como contrapartida la necesidad del hombre de volver a estos libros fundamentales. Luego de reflexionar profundamente en la posición de la flor del loto, se podrá tirar las monedas seis veces -un número impar una línea entera, un número par una línea partida: lo yang y lo ying- de abajo para arriba, hasta conformar un hexagrama que se buscará entre los sesenta y cuatro posibles.

yim yang chino

Yin y yang El lado blanco representa el yin y el negro el yang. En la filosofía china, el símbolo del yin y el yang evoca la relación dinámica y complementaria de las fuerzas opuestas que actúan en la naturaleza.

El hexagrama tendrá un título que será la característica de la predicción. Puede ser «El aquietamiento», «La preponderancia de lo pequeño», «El seguimiento», «La subida (el empuje hacia arriba)» o «Ir al encuentro «. En cualquiera de los casos hay una descripción del título, el dictamen que éste significa y la imagen que sugiere. Posteriormente, los traductores agregaron un estudio detallado de cada  una de   las  líneas.



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