Ciudad de Angkor

Rollos del Mar Muerto Evangelios Apocrifos Manuscritos de Qumran

Rollos del Mar Muerto – Los Evangelios Apócrifos ó Manuscritos de Qumran

Qumrán es el nombre árabe contemporáneo dado a unas ruinas, donde habría habitado una comunidad de la congregación judía de los esenios, situadas en una terraza a cerca de dos kilómetros del Mar Muerto y 13 Km. al sur de Jericó, sobre los acantilados que se hallan tras la estrecha franja costera, cerca del oasis de Ayin Feshja, a 375 metros bajo el nivel del mar Mediterráneo.

LA HISTORIA DEL DESCUBRIMIENTO: El pastor, un joven beduino, se paró, jadeante, bajo un peñasco que proyectaba una lengua de sombra sobre la roca pelada, y escudriñó cuantos picachos, quebradas y torrenteras se ofrecían a su vista: desaparecida, aquella cabra parecía haberse volatilizado bajo los ígneos rayos del sol.

Mohammad ed Di’b, el pastor beduino, se tumbó al amparo del peñasco. La cabra —pensó— volverá sola al redil. Perezosamente, confortado por aquella sombra providencial, comenzó a mirar cuanto le rodeaba.

Ante sus ojos se, extendía, dramática y silente, la escarpada cordillera que circunda el Mar Muerto. Pero, de pronto, un agujero abierto en la. pared rocosa que estaba frente o él, atrajo su curiosidad. Parecía la boca de una profunda sima, y era, sin embargo, muy angosto y elevado para constituir la entrada normal de una caverna. Arrojó, instintivamente, una piedra, y su sorpresa aumentó: el ruido que percibió no correspondía al sordo rebotar del guijarro contra la roca, sino que era un golpe seco, casi metálico, como de una vasija que se rompe.

De un salto se dirigió al lugar, e introdujo la cabeza en la abertura. Cuando sus ojos se acostumbraron a, la oscuridad, distinguieron algo sorprendente: la extensa oquedad se dilataba, y, a lo largo de las paredes, se alineaban dos filas de grandes cántaros.
Un par de horas después, los cántaros, llevados al campamento de beduinos de la tribu de Mohammad fueron destapados.

La desilusión fue total, no contenían ni oro , ni piedras preciosas como esperaban todos, sino unos envoltorios liados con unas cintas bituminosas. En su interior había unas tiras de cuero oscuro, liso, enrollado y cubierto con una indescifrable escritura. Aquellos pergaminos contenían las palabras del profeta Isaías, escritas hace mas de 2.000 años, pero los beduinos no lo sabían, por lo que desanimados decidieron deshacerse inmediatamente.

QUMRÁN: Y LOS MANUSCRITOS DEL MAR MUERTO
A la antigua comunidad de Qumrán se la ha relacionado casi de forma concluyente con algunos documentos hallados en los Manuscritos del mar Muerto, y muchos eruditos ven también una conexión con los esenios, la antiquísima secta judía. Los esenios eran una secta judía, cuyo origen se remonta al hijo adoptivo de Moisés, llamado Esén, aproximadamente 1.500 años a.C

No obstante, hay que tener en cuenta que ningún otro lugar de Israel ha suscitado tantas controversias.

Una interpretación sugiere que Qumrán era una parada de caravanas que abastecía a los numerosos viajeros de la “ruta de la sal” entre Jerusalén y Arabia y el Cuerno de África. Otras han insinuado que el lugar era una villa de invierno para algunos acaudalados de Jerusalén, y otras opiniones consideran que era una fortaleza militar.

Situada en una meseta sobre un malecón de tierra que se extiende desde el este hasta la costa del mar Muerto, Qumrán es probablemente la Ciudad de la Sal, una de las seis urbe del desierto de Judea mencionadas por Josué (15:61-62).

La zona fue habitada por primera vez durante la época israelita, quizás como fortaleza israelita en el desierto, y es probable que quedara abandonada a la caída del reino de Judá.

Una de la cuevas donde se encontraron los Manuscritos del Mar Muerto. La llamada «cueva de Mohammad», junto al Mar Muerto. En esta cueva, el joven pastor beduino Mohammad ed Di’b descubrió, casualmente, los recipientes que albergaban los antiquísimos rollos manuscritos. En la actualidad se efectúan nuevas excavaciones arqueológicas en los alrededores del Mar Muerto.

Desde el siglo II a. de C. hasta la represión de la primera rebelión judía, estuvo siempre habitada excepto durante un período indeterminado después de un terremoto en 31 a. de C. Si bien las dataciones arqueológicas apoyan la opinión de que Qumrán era una sociedad comunal, no se ha encontrado ninguna relación directa entre los esenios y Qumrán o entre los esenios y el grupo descrito en los Manuscritos del mar Muerto.

La entrada principal de la ciudad era una puerta y al lado había una torre de dos pisos. Además, tenía otras dos entradas, y la muralla sin fortificar estaba fabricada con los muros posteriores de las casas y los patios. Los edificios comunales incluían una gran cocina con cinco hogares.

Cerca hay un espacioso salón al que se le llama refectorio y al lado otra habitación más pequeña donde se encontraron los restos de unos 1.000 recipientes de arcilla: tinajas, platos, jarras, bandejas, tazones y vasos, que debían de utilizarse en el servicio de comidas comunitarias.

En el solar había también un taller de alfarería. En el yacimiento apareció una dependencia de grandes dimensiones que pudo haberse destinado a scriptorium, ya que se encontraron una mesa para escribir y tres tinteros.

Fragmento de un manuscrito bíblico, reconstruido mediante la unión de veintisiete fragmentos, hallado en una cueva de los alrededores del Mar Muerto.

El sistema de suministro de agua era bastante sofisticado. Llegaba hasta el ángulo noroeste de la ciudad a través de un acueducto. El agua entraba en una cisterna de decantado donde se filtraba, y una red de canales la distribuía a siete cisternas. Hay un gran cementerio justo al lado del asentamiento con más de 1.000 tumbas.

Dispuestas en hileras ordenadas, cada tumba está marcada por un montoncito de piedras. Los difuntos están casi todos tendidos de espalda con la cabeza hacia el sur. Las tumbas excavadas contenían restos de hombres, con solo unos pocos niños y mujeres en las afueras del cementerio.

Teniendo en cuenta las pruebas escritas, los esenios fueron mencionados por los antiguos historiadores judíos, por Filón de Alejandría y por Flavio Josefo, y también brevemente por Plinio el Viejo,. Estos historiadores dicen que la secta de los esenios se cifraba en más de 4.000 individuos repartidos en toda Palestina.

Vivían en casas comunales, su afiliación estaba restringida a los hombres, y había un período de noviciado antes de ser admitido como miembro de la secta con pleno derecho. Los nuevos miembros entregaban a la secta todas sus propiedades y prometían ceder sus futuras ganancias a la comunidad.

Los expertos están de acuerdo en que los Manuscritos fueron escondidos en las cuevas entre el 68 y el 70 d. de C. por los habitantes de Qumrán. Algunos de los rollos, así como otros documentos antiguos descubiertos anteriormente, como el Manuscrito de Damasco, describen toda una serie de normas para la convivencia comunal y algunas creencias distintas de la corriente principal del judaísmo de la época.

El “Manual de Disciplina” subraya las reglas de la vida comunitaria, mientras que otro manuscrito, “La Guerra Entre los Hijos de la Luz y la Oscuridad” proporciona una interpretación apocalíptica de los acontecimientos que precederán al fin del mundo. Aún no se ha dicho la última palabra con respecto a Qumrán. La reciente difusión de los Manuscritos del Mar Muerto al amplio mundo de los estudiosos nos ofrecerá muchas y nuevas interpretaciones. Y todavía quedan otros manuscritos por descubrir.

Algunos de ellos pueden estar aún en manos de los beduinos o de algún particular. Pero lo más probable es que haya más manuscritos ocultos en cuevas sepultadas de los acantilados que bordean Qumrán.

PARA SABER MAS…
DISPERSIÓN DE LOS ROLLOS

Resulta un verdadero rompecabezas el seguir las peripecias de los preciados manuscritos, desde el momento en que los beduinos ponen los pies en el mercado de Belén con la intención de vender los cueros. Éstos pasan de mano en mano; las tiras de cuero sobre las que está escrito el texto bíblico se venden por separado; muchos fragmentos desaparecen. Finalmente, en 1948, justamente un año después del hallazgo, algunos expertos arqueólogos estadounidenses tienen la oportunidad —pura casualidad— de examinar el más extenso de estos manuscritos: una larga tira, de siete metros, compuesta por dieciséis hojas de pergamino, cosidas. Los arqueólogos se percataron en seguida del contenido: es el texto, integro, del Libro de Isaías.

No dudan un solo instante en asegurar que tienen entre manos el más antiguo texto bíblico conocido, escrito en hebreo. Un posterior examen de los rollos, realizado con los más perfectos medios científicas, confirma que fueron escritos hace unos 2.000 años.

Pero la noticia —extraordinaria— que siembra el desconcierto en. muchos ambientes científicos es la comprobación de que aquel antiquísimo texto es exactamente igual, frase por frase, al que cada uno de nosotros puede leer en cualquier edición moderna del Antiguo Testamento.

EL MONASTERIO ENTERRADO
Ni bien hallados los Manuscritos, los arqueólogos deciden excavar en torno a una ruina de arena. El lugar ha sido elegido con eficaz intuición, pues en poco tiempo se descubre la planta de un antiquísimo edificio de piedra, que constaría de una torre, unas 30 habitaciones, 13 cisternas, y, en los alrededores, a poca distancia, un cementerio con un millar de tumbas.

Pero el hallazgo más emocionante fue el del «Scriptorium»: una serie de dependencias con bancos de piedra y fragmentos de mesas. ¡Aquí se copiaban los textos sagrados! Entre las ruinas, en confirmación de esta hipótesis, se encontraron unos cántaros idénticos a los que contenían los rollos, y tres tinteros aún sucios de tinta seca.

El edificio tiene un perfecto parecido con los centros que Plinio, escritor latino del siglo i, atribuye a la secta hebrea de los esenios. Eran conocidos con el nombre de esenios («santos») los que se apartaban del mundo para vivir una vida de pureza y de fraternidad.

En uno de los rollos encontrados está escrita la «regla» de esta comunidad religiosa, cuyos miembros hacían fondo común de sus bienes, y recibían indumentaria y comida a cambio. Se levantaban al amanecer; hacían sus oraciones y trabajaban hasta las 11. Antes de reunirse para comer, se purificaban y vestían una túnica blanca. Su regla era muy estricta; hablaban por riguroso turno. Si, en un grupo de diez, nueve preferían guardar silencio, el décimo tampoco hablaba.

Estos austeros y devotos «santos» fueron los autores de las pacientes y escrupulosas transcripciones de los textos bíblicos a los rollos. Estos manuscritos fueron escondidos en las cuevas de los alrededores, durante los períodos borrascosos, para que el texto sagrado se conservara íntegro, inmutable, libre de profanaciones.

LA INTERPRETACIÓN
La tarea de descifrar los manuscritos fue realmente ímproba, no sólo por las dificultades surgidas en cuanto a la interpretación del texto (los esenios, para mantener velado el sentido de algunas obras, recurrían a la escritura cifrada), sino por la misma compaginación del material reunido.

Los fragmentos que se iban descubriendo o se compraban a los contrabandistas árabes, no alcanzaban, algunas veces, más que el tamaño de una uña, donde se podían leer unas pocas letras. La primera tarea de los expertos consistía en reunir la totalidad de! original, fragmento tras fragmento.

Para hacer legibles los trozos, de cuero, cubiertos de polvo secular, se cepillaban delicadamente, y, si esto no era suficiente, se les aplicaba una levísima capa de aceite de ricino, con lo que podía transparentarse la escritura. En los casos más desesperados, cuando el cuero hacía ‘imposible la lectura directa, se acudía a procedimientos fotográficos con aparatos de rayos infrarrojos.

Después de preparar los fragmentos, comenzaba el rompecabezas. Partiendo siempre del fragmento más extenso, los arqueólogos debían elegir aquel que coincidía perfectamente con el primero. La elección se orientaba por las características externas: la forma de los bordes, las letras del encabezamiento, el color del cuero, la caligrafía del copista. Pero, frecuentemente, estos elementos no servían de nada.

Entonces, no quedaba otro recurso que dejarse llevar por la intuición, y entregarse a muchas y laboriosas pruebas. Cuando se lograba recomponer toda la página (o lo que de ella se había conseguido reunir), se procedía a fotografiarla y a traducir el texto, para que el resultado de este inestimable trabajo pudiera ser conocido por los apasionados eruditos «escrituritas» del mundo entero.

AMPLIACIÓN….

Durante la formación del canon cristiano se escribieron una serie de libros que quedaron fuera, aunque alguna vez se incluyeran en la lista de libros canónicos. Los escritos apócrifos del Nuevo Testamento se atribuyen a personajes importantes en los primeros tiempos de la difusión del cristianismo, como los apóstoles, Pablo, María, José o el propio Jesús, pero también se atribuyen a otros personajes como Poncio Pilatos, el rey Abgar o el filósofo Séneca.

Los Evangelios apócrifos se escribieron en el mismo momento o poco después que los canónicos y se puede apreciar que dependen de ellos. Cuando a mediados del siglo II se reconocieron los cuatro Evangelios canónicos, éstos fueron reinterpretados por la literatura gnóstica, utilizando formas literarias nuevas como los diálogos. A partir del siglo III los apócrifos intentaron complementar los escritos canónicos ofreciendo más información sobre el nacimiento, la Pasión y Resurrección de Cristo, las diversas Actas y el Apocalipsis.

Entre los evangelios más antiguos encontramos el Evangelio de los Hebreos o Nazarenos, Evangelio de Pedro y Evangelio de Tomás, Evangelio de los Ebionitas.

Entre los evangelios gnósticos destacamos el Evangelio de Tomás, Evangelio de Felipe, Apócrifon de Juan (diálogo entre Jesús y Juan después de la resurrección), Evangelio de María, Evangelio de la Verdad y Evangelio de Eva.

Textos referidos a la infancia de Jesús son Proto-evangelio de Jaime, Narraciones de Tomás sobre la infancia del Señor, Evangelio del Pseudo-Mateo, Líber de Infantia Salvatoris, Evangelio árabe de la Infancia, Historia de José el carpintero, Evangelio armenio de la infancia. Sobre la Pasión y Resurrección, Evangelio de Nicodemo que agrupa las Actas de Piloto, Bajada de Cristo a los infiernos, Evangelio de Gamaliel. Entre las Actas, Actas de Pablo y Tecla, Actas de Andrés, Actas de Tomás, Actas de Pedro, Actas de los Doce Apóstoles.

Otros escritos corresponden a las cartas entre Jesús y Abgar, entre Pablo y Séneca, y la carta del Pseudo-Tito, Carta sobre el domingo. Entre los apócrifos apocalípticos tenemos el Apocalipsis de Pedro, V y VI Esdras y Ascensión de Isaías. Relacionados con la Dormición y Asunción de María, el Protoevangelio de Jaime, y el Transitas Mariae.

Representación de la escena bíblica de la huida a Egipto basada en unos Evangelios apócrifos.
Detalle del altar mayor de la catedral de Valencia, obra de Fernando de Llanos.

Vaticano estado mas pequeño del mundo El Pais Mas Chico Poblacion

Vaticano Estado Mas Pequeño Del Mundo
Arquitectura y Arte en el Vaticano

Con su superficie de 44 ha., la Ciudad del Vaticano es el Estado más pequeño del mundo. Un Estado que posee servicio de Correos, emisoras de radio y estación, así como representaciones diplomáticas e incluso una fuerza militar simbólica, compuesta por una Guardia Suiza, la Guardia Palatina y la Guardia Noble.

Extensión: 0,44 km2.

Situación: en el Oeste de Roma, a la derecha del río Tíber.

Población: 785 h.

Densidad: 1.777 h/km².

Capital: Vaticano.

Gentilicio: vaticano.

Idioma: italiano y latín.

Religión: catolicismo.

Moneda: euro.

bandera vaticanoGeografía. Estado urbano de Europa, en la península Itálica. La ciudad del Vaticano comprende la plaza y la basílica de San Pedro, los palacios, museos y jardines del Vaticano, otras iglesias y palacios que están situados fuera de su territorio, como las basílicas de Santa María la Mayor, San Juan de Letrán y San Pablo Extramuros, el palacio de Letrán, la universidad Gregoriana y el palacio de Castelgandolfo. La ciudad obtiene considerables ingresos económicos de la venta de sellos de correos, monedas de oro y plata y toda clase de recuerdos para los turistas.

 Historia. Estado del centro de Italia sometido al poder temporal de los papas entre el s. VIII y 1870. Fue ocupado por las tropas de Víctor Manuel II en 1870 e integrado en el reino de Italia.

Ello provocó un grave conflicto político con el papado, que no se resolvió hasta que Mussolini y Pío XI firmaron en 1929 los acuerdos de Letrán, por los que se constituyó el Estado Vaticano, enclavado en la ciudad de Roma y sometido a la soberanía pontificia. Entre los últimos papas destaca Juan XXIII que efectuó cambios en la política del Vaticano con el acercamiento al Tercer Mundo y la distensión con los países socialistas.

El papa Juan Pablo II, fallecido en abril de 2005, desarrolló una infatigable actividad, dejando sentir su magisterio entre las comunidades católicas del mundo entero.

Gobierno y Política: La esencia misma del Estado de la Ciudad del Vaticano se fundamenta en la doctrina y en la legislación de la Iglesia Católica, de manera que el Papa es a la vez Cabeza Suprema de la Iglesia y Jefe del Estado del Vaticano.

La elección del Papa corresponde al Sacro Colegio Cardenalicio (especie de Senado que acesora al Pontífice), reunidos en Cónclave, según las disposiciones de la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis, promulgada por Juan Pablo II el 22 de febrero de 1996; esta Constitución Apostólica restringe el método de elección eliminando la posibilidad de aclamación y de compromiso y exigiendo que la misma se verifique por escrutinio.

El elegido se convierte en Papa en cuanto manifiesta su aceptación, siempre que se trate de una persona que tuviera ya el carácter de Obispo; en caso contrario, el elegido debe ser ordenado Obispo inmediatamente. En cualquiera de los dos casos, el Papa electo adquiere desde el mismo momento de su aceptación, y ordenación en su caso, la plena y suprema potestad en la Iglesia Católica y en el Estado de la Ciudad del Vaticano.

 El Papa concentra en su persona la plenitud de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, aunque no suele ejercerlos de forma directa en la mayoría de los casos.

Para asistir al Papa en el gobierno del Estado de la Ciudad del Vaticano existe una administración denominada Curia Romana, que se encarga de los asuntos ordinarios del gobierno eclesial y vaticano.

Los idiomas oficiales son el latín y el italiano. La moneda, según un acuerdo suscrito con la Unión Europea (UE), es el euro.

Es el único estado soberano del mundo reconocido por la Organización de las Naciones Unidas que no pertenece a la misma.

En 1929, la Iglesia católica y el Estado italiano firmaron el acuerdo de Letrán, que puso fin a un problema que ya tenía casi sesenta años. Según el acuerdo, Italia se convertía oficialmente en un Estado católico y el Vaticano, en un Estado independiente.

La Iglesia y el Estado habían permanecido enfrentados desde 1870, cuando el rey Víctor Manuel II capturó Roma y las zonas de dominio papal y las declaró parte del nuevo reino de Italia. El papa Pío IX se negó a reconocer la existencia de tal reino, se declaró a sí mismo «prisionero del Vaticano» y nunca más salió de allí. Su sucesor actuó del mismo modo.

Mussolini, anticlerical acérrimo a principios de su carrera, se dio cuenta, al empezar a establecer su dictadura, de que necesitaba el sello de la Iglesia. El papa Pío XI, a su vez, quería acabar con el aislamiento de la Iglesia y obtener protección contra los fascistas más totalitarios que sólo veían cabida en Italia para su propia institución.

 El acuerdo firmado en el Palacio de Letrán (la residencia papal en la Edad Media) representó una victoria para ambos bandos. La parte central del acuerdo fue el reconocimiento del Estado italiano por parte del Papa y el reconocimiento de la soberanía del Papa sobre las 44 hectáreas de Ciudad del Vaticano.

La unión de la Iglesia y del Estado se tambaleó durante los años fascistas, pero no se deshizo hasta 1985, cerca de medio siglo después de la caída de Mussolini.

SOBRE SU ARQUITECTURA Y ARTE: La basílica de San Pedro, con su impresionante pórtico, constituye el centro del Estado. A su alrededor se extienden el Palacio del Vaticano y sus jardines. Además de los apartamentos oficiales del papa, en el Vaticano hay un museo, una biblioteca y otros muchos edificios: capillas, imprenta, observatorio, etc. Castelgandolfo, la residencia de verano, está vinculada a este Estado.

La Basilica de San Pedro en Roma

La fachada monumental de la basílica de San Pedro está dominada por dos grandes columnatas, obra del gran arquitecto y escultor italiano Bernini. El obelisco, a pesar de sus 41 m. de altura, apenas sobresale. La construcción de la basílica se inició en 1506. Concebida por Bramante en forma de cruz griega con cúpula central, fue terminada según planta de cruz latina. La cúpula queda también más atrás de lo que se había previsto en un principio.

Aparte de Bramante y Bernini, otros famosos arquitectos como Sangallo, Rafael, Miguel Ángel, Fontana y Maderno colaboraron en la realización de esta obra grandiosa.

Esta basílica puede ser considerada la apoteosis del arte del Renacimiento y, al mismo tiempo, la poderosa iniciación del barroco. Las numerosas esculturas barrocas que adornan su interior son de carácter más bien enfático. Pero en su interior se hallan innumerables obras maestras. Entre otras se puede admirar un famoso San Pedro sentado, del siglo xm; la Piedad, de Miguel Ángel; un San Andrés, de F. Duquesnoy, y numerosas esculturas de Bernini.

Los museos del Vaticano ofrecen, además, una síntesis de toda la evolución artística de Occidente. En efecto, varios papas se interesaron vivamente por las artes y adquirieron gran cantidad de obras valiosas. En las colecciones pontificias figuran producciones de todas las épocas.

Entre las más famosas pinturas que se conservan en el Vaticano citaremos los frescos de la Capilla Sixtina y los de las llamadas Stanze (estancias) de Rafael.

La Capilla Sixtina debe su nombre al papa Sixto IV, que encargó su construcción (1473-1481) a Gio-vanni  de   Dolci.   Antes  de   quefinalizara el siglo, ilustres artistas adornaron con frescos sus paredes. En ella trabajaron Botticelli, Ghirlandajo, Signorelli, Perugino y otros maestros. La capilla se convirtió en el santuario artístico del Vaticano cuando Miguel Ángel hubo pintado los techos inspirándose en el relato de la creación. Desde 1508 a 1512 trabajó en ellos por encargo del papa Julio II.

El maestro ejecutó esta obra, casi sobrehumana, pintando tumbado boca arriba en lo alto de un andamio. El artista no siempre compartía las opiniones técnicas y artísticas de su ilustre protector. A pesar de las divergencias de opinión, Miguel Ángel remató su obra con el famoso Juicio final, terminado veinticinco años después en la pared del altar de la capilla: la belleza de este fresco es impresionante.

Por la Capilla Sixtina se entra en las Stanze de Rafael. Los frescos de esta sala son de indecible belleza. Entre ellos, la Escuela de Atenas, la Disputa y el Parnaso gozan de fama mundial. La muerte sorprendió a Rafael en esa tarea.

La Biblioteca Vaticana es sin duda una de las más importantes del mundo por el valor y rareza de las obras que en ella se custodian. Actualmente cuenta con un total de 700.000 libros, 7.500 incunables y 50.000 manuscritos, algunos de ellos de valor incalculable, como los del poeta latino Virgilio y el De República de Cicerón. Conserva, además, el famoso manuscrito llamado Codex Vaticanus, que es una biblia del siglo IV.

La gran sala de esta biblioteca fue mandada construir por el gran papa Sixto V en 1588.

Fuente Consultada:
La Enciclopedia del Estudiante La Nación (Santillana) y Wikipedia
Enciclopedia Juvenil AZETA Editorial Credsa Tomo 2 El Vaticano

El Valle de los Reyes Egipto Templos Origen Ubicacion Luxor Karnak

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EL VALLE DE LOS REYES: DURANTE MAS DE CUATRO SIGLOS, TEBAS FUE LA RESPLANDECIENTE CAPITAL DEL ANTIGUO EGIPTO Y EL MAYOR LUGAR DE CULTO DE LA TIERRA DE LOS FARAONES. HOY DÍA, OFRECE AL VISITANTE LA LEGENDARIA NECRÓPOLIS DEL VALLE DE LOS REYES. LA PRIMERA OBRA FUE CONSTRUIDA DURANTE EL IMPERIO NUEVO DE EGIPTO. FUE DECLARADO PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD POR LA UNESCO EN 1979. SE ENCUENTRA UBICADO FRENTE A LA MODERNA CIUDAD DE LUXOR.

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Tan importante era la morada fúnebre para los gobernantes del Antiguo Egipto que, apenas se los designaba, comenzaban las obras de su monumento funerario. Y, en algunos casos, no llegaban a concluirlas antes de su muerte. El Valle de los Reyes albergó momias y tesoros de la mayoría de los faraones del Imperio Nuevo, así como de varias reinas, príncipes y nobles. Pero, a pesar de los esfuerzos, no se logró evadir a los profanadores de tumbas, la tentación era demasiado grande. Ante lo inevitable, los sacerdotes rescataron las momias y volvieron a enterrarlas en los alrededores del valle, en escondites secretos para ponerlas a salvo.

El apogeo de Tebas se produjo durante el Imperio Nuevo (f.1532-1070a.C.), entre el mandato de las dinastías XVIII y XX. Los faraones de aquel período despilfarraron sus enormes riquezas y casi incalculables tesoros en la construcción y el embellecimiento de su ciudad de residencia, que se extendía a ambas orillas del Nilo.

Se alzaron templos y palacios majestuosos. A lo largo de los siglos, famosos arqueólogos han hallado en este lugar numeroso restos envueltos de leyenda. Historias y mitos se «desparraman» por el valle de los reyes muertos y se entretejen en una red inextricable de acontecimientos míticos. La Tebas de las cien puertasadquirió durante el Imperio Nuevo dimensiones enormes.

Imperio Nuevo f.1550 -1076 a.C. Tutmosis I conquista la Nubia Alta. Es el primer faraón que manda construir su tumba en el Valle de los Reyes. Su hermana Hatshepsut sube al trono y manda construir el templo funerario en Deír el-Bahari.

Más tarde Tutmosis III conquista Siria y extiende la influencia de Egipto en el próximo Oriente. Tutmosis TV libera de la arena la esfinge de Guiza.

Amenofis III entabla relaciones con los reyes de Babilonia, de Siria y de Mitanni. Amenofis IV sustituye la antigua religión por la adoración de un dios único, el «Globo solar» y cambia su nombre por al de Ajenatón (Akenaton) , desplazando la capital de Tebas a Amarna (Ajetatón).

Después de su muerte la nueva religión es abolida. Tutankhamón devuelve la capital a Tebas. Le sucede Ay. Setis I combate contra los libios, los sirios y los hititas; Ramses II continúa la guerra contra los hititas y tras la batalla de Qadesh (1274 a.C.) firma un tratado de paz.

 XVIII Dinastía (alrededor de f. 1550 – 1295) Principales soberanos Amosis, Tutmosis I, Tutmosis III, Hatshepsut, Amenofis II, Tutmosis TV, Amenofis El, Amenofis WiAjenatón, Tutankhamón, Ay, Harmais.

XIX Dinastía (alrededor de 1295-1188) Principales soberanos Ramses I, Sethi I, Rameses II, Merneptah.

XX Dinastía (alrededor de 1188-1076) Principales soberanos Ramses III, Ramses TV, Ramses IX, Ramses X, Ramses XI.

COMPOSICIÓN DEL VALLES DE LOS REYES: este emplazamiento en realidad es una gran necrópolis en donde se encuentran las tumbas de decenas de faraones egipcios, y es el resultado del esfuerzos de siglos de trabajo de miles de operarios. Podemos seccionarlo en las siguiente áreas.

1-Valle de los Reyes: Necrópolis de 63 faraones egipcios (datos de marzo de 2006). El valle se halla en Tebas Oeste, frente a Karnak, y fue descubierto en 1708 por el misionero francés Claude Sicard.

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2-Valle de las Reinas: Está formado por más de 90 tumbas con los restos de las esposas y familiares de los faraones. El monumento funerario más destacado es la tumba de Nefertari.

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3-Ramesseum: Tumba de Ramsés II. El nombre oficial es: «El templo unido con Tebas en la heredad de Amón».

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4-Templos de Karnak: El mayor centro de templos del antiguo Egipto.

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5-Templo de Amón-Ra: La construcción religiosa más grande del mundo.

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6-Templo de Luxor: «Harén del Sur de Amón», dedicado al dios Amón, a su esposa Mut y a su hijo Khonsu, dios de la Luna.

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UN POCO DE HISTORIA…
LA REINA-REY HATSHEPSUT Tumosis I y la princesa Ahmose tuvieron tres hijos varones que fallecieron muy jóvenes, y dos mujeres. La mayor de ellas educada para reinar era Hatshepsut. Apenas tenía 12 años cuando pasó a ser la heredera real pura. Pero el trono de su padre fue conferido a Tutmosis II, hijo que había tenido el difunto con una de sus esposas menores, quien para legitimar su cargo de faraón se casó con Hatshepsut, convirtiéndola en reina o «Gran esposa real».

Sólo tuvieron una hija, Neferura y tras veinte años de reinado, Tutmosis II murió. Según la tradición, el trono debía recaer indefectiblemente en un varón. Y Tutmosis II había tenido un hijo con una concubina, pero era un niño demasiado joven para asumir el gobierno. Siguiendo la costumbre egipcia, se le encargó a Hatshepsut -descendiente de reyes y reinas- la regencia del joven príncipe, Tutmosis III. Ella, con sólo 32 años, quedó gobernando Egipto.

Mandó construir el templo de Deir Al-Ba-hari. Ninguna reina había hecho construir nada igual. Regaló dos obeliscos a la tumba de su padre, en Karnak. Su propio obelisco quedó inacabado en la cantera de Asuán, se partió mientras lo separaban de la roca. Fueron momentos de plenitud para el Antiguo Egipto. Sin embargo, Tutmosis III había crecido lo suficiente para reclamar el trono. Entonces: ella se coronó faraón.

LUXOR Y KARNAK: LA ANTIGUA TEBAS

Luxor es en la actualidad una pequeña ciudad de 60.000 habitantes, situada en la orilla derecha del Nilo en el lugar que corresponde a la antigua Tebas, la ciudad que Hornero describe como «Tebas de las cien puertas».

El nombre de Luxor deriva de la palabra árabe el-Uqsor, plural de el-Qasr que significa campamento o fortificación, haciendo referencia a dos campamentos militares que aquí se establecieron en época romana. Tebas, que los egipcios llamaban Uaset, se extendía en el área que actualmente comprenden Karnak y Luxor.

En esta gran ciudad (en el momento de máximo desarrollo contaba con más de un millón de habitantes), capital en el Imperio Nuevo de un imperio que se extendía desde el Eufrates a la Alta Nubia, se veneraba al dios Amón, cuyo centro de culto se hallaba en el gran templo de Karnak.

Una vez al año, con ocasión de la fiesta de Opet (la «Fiesta del harem»), que se celebraba en el segundo y el tercer mes de la estación de las inundaciones, una solemne procesión trasladaba la embarcación sagrada desde el templo de Karnak al de Luxor, llamado Ipet-resit, «Harem meridional de Amón».

Este último, cuya longitud total actual es de cerca de 260 metros, lo mandó edificarAmenofis El sobre un edificio de culto preexistente erigido en la época de Hatshepsut; la reina había hecho edificar también seis pabellones para las paradas de la embarcación de Amón a lo largo del primitivo dromos de la XVIII Dinastía, la ruta sagrada que unía el templo de Luxor con el de Karnak.

En tiempos de Hatshepsut, la procesión de la fiesta de Opet seguía un itinerario terrestre, recorriendo el dromos que unía los dos templos, mientras que a partir de finales de la XVIII Dinastía, los simulacros de las  embarcaciones sagradas de Amon, Mut y Jonsu, eran transportados al templo de Luxor remontando el Nilo.

En la fiesta de Opet, Aman de Karnak visitaba a Amón de Luxor, Amon-em-ipet, «Amon que está en su harem» y lo revitalizaba. El templo de Luxor comprendía, en origen, una gran columnata con catorse columnaspapiriformes de 19 metros de altura (su circunferencia medía casi 10 metros), delimitada al este y al oeste una muralla adornada con relieves inspirados en momentos de la fiesta de Opet.

Por la columnata, que se completó y se decoró en la época de Tutankhamon (1334-1325 a.C.), se entraba en el magnífico patio cerrado por una doble hilera de columnas, delimitado al sor por la sala hipóstila. (sign. sala bajo columnas)

De ahí se pasaba a la parte interna del templo, que comprende una serie de cuatro antecámaras, unas estancias accesorias y el santuario de la embarcación sagrada y que correspondía la estancia más interna, cuyo pabellón fue reconstruido por Alejandro Magno.

Posteriormente, Ramses II amplió el templo dándole la forma actual mediante la construcción del primer pilonodecorado con relieves que representan la batalla de Qadesh, en Siria (1274 a.C.), el primer patio y, en la zona más interna del templo, un triple santuario para las embarcaciones de Amón, Mut y Jonsu, que constituían la tríada tebana.

El patio de Ramses II, delimitado por un peristilo de setenta y cuatro columnas papiriformes dispuestas en doble hilera y decorado con dieciséis estatuas del propio faraón, comprende en el lado septentrional una capilla tripartita dedicada a la tríada tebana que se remonta a la época de Hatshepsut.

A unos cuantos kilómetros al norte de Luxor se encuentra el enclave de Karnak, que constituye el ejemplo más grandioso y complejo de la arquitectura religiosa del antiguo Egipto. En Karnak se observan tres grandes áreas sagradas o recintos, en las que se construyeron los templos dedicados a Montu, un antiguo dios guerrero local, a Anión, el principal dios tebano, y ala diosa Mut que, junto a su esposo Anión y a su hijo Jonsu, formaba la tríada tebana. La parte principal del conjunto la constituye el gran templo de Amón, que probablemente se inició en el Imperio Medio, aunque adquirió dimensiones imponentes en la época de la XVIII Dinastía.

Puesto que casi todos los faraones desearon ampliar y embellecer el templo, en ocasiones destruyendo y reutilizando construcciones y estructuras precedentes, la arquitectura del edificio resulta más bien complicada. Comprende cuatro patios, diez pilónos, un lago sagrado y numerosos edificios.

El último faraón que llevó a cabo importantes trabajos fue Nectánebo I, en la época de la XXX Dinastía: a él se deben el enorme pilono y la avenida de esfinges con la cabeza de carnero (uno de los animales consagrados a Amón), a través de la cual se accede aún hoy al templo.

El templo de Amón está orientado según un doble eje este-oeste y norte-sur; el eje este-oeste, que comprende del primero al sexto pilono, seguía la trayectoria del sol y simbolizaba el eje solar y celeste. El eje norte-sur, que abarca del séptimo al décimo pilono, era paralelo al curso del Nüo e indicaba el eje real o terrestre. Desde el primer pilono de Nectánebo se accede al primer patio, en el que Sethi II y Rameses III edificaron dos capillas de descanso para las embarcaciones sagradas que, en la época de su construcción, eran externas al templo. La cara oriental del primer patio está delimitada por un segundo pilono y su puerta está flanqueada por estatuas de grandes dimensiones de Ramses II.

DE KARNAK A LUXOR A poco más de dos kilómetros el uno del otro, los templos de Luxor y Karnak estaban unidos por una avenida procesional, llamada dromos, rodeada de esfinges. Por allí pasaba la procesión en la gran Fiesta de Opet. Porque la función principal del templo de Luxor era la procesión que se oficiaba en este festejo. En el segundo y el tercer mes de la estación de las inundaciones, una solemne procesión trasladaba la barca sagrada desde el templo de Karnak hasta el templo de Luxor.

El dios dejaba su residencia en Karnak junto a la compañía de su esposa Mut y su hijo Jonsu, para navegar hasta Luxor, donde alcanzaba su aspecto fértil, como Amón-Min. Las festividades duraban once días y luego el dios regresaba, siempre en compañía de su familia divina.

La ceremonia estaba encabezada por el faraón en persona. Los especialistas creen que ya se han encontrado los principales monumentos de Tebas, pero lo cierto es que sólo se han excavado hasta el nivel antiguo, menos de un veinte por ciento de la zona considerada arqueológicamente rica.

«LA MÁS GRANDE DE LAS DAMAS» En el templo de Karnak hay inscripciones que recogen la escena de su coronación. Hatshepsut se concentró en asuntos comerciales. A ella se debe la famosa expedición al país de Punt y el enriquecimiento de los santuarios de su nación.

Promovió dos grandes obras arquitectónicas: la Capilla Roja del Templo de Karnak y un templo localizado en Deir Al-Bahari, donde se retrata una crónica de su reinado, como ella quería que se la recordara. Figura ahí su nacimiento divino, cuando el dios Amón se encarnó en su padre para engendrar una reina capaz de imponerse en un mundo de hombres.

Se cree que la gente la aceptó como rey porque era una excelente gobernante y Egipto estaba prosperando. Hatshepsut fue una soberana pacífica, prefirió construir templos en lugar de conquistar territorios. Pero hubo al menos seis campañas militares durante su reinado. Tutmosis III, adolescente aún, se había sumado a las expediciones del ejército.

Según el registro hallado en una piedra cerca de Nubia, dejado por un testigo ocular, Hatshepsut se puso al frente de su ejército en el campo de batalla y derrotó a los nubios. Se proponía instaurar una auténtica dinastía femenina de reyes.

Declaró «heredera» a su hija Neferura, que había sido educada por Senenmut. Pero llegaría la muerte repentina de la princesa, un hecho que determinó que Hatshepsut se fuera retirando del cargo. Tutmosis III, comenzó a tomar el mando del gobierno y Hatshepsut, abandonada por todos, murió en su palacio de Tebas tras veintidós años de reinado.

Hatshepsut "Gran Esposa Real"

Hatshepsut, que había remado como «Gran Esposa Real»y regente del heredero, desde la muerte de su esposo, Tutmosls II, no estaba dispuesta a perder el trono. Ante el reclamo de Tutmosis III, ya mayor de edad, ella se convirtió a sí misma en faraón. Creó un mito por el cual el dios Amón, presente en el momento de su nacimiento, la había designado como gobernadora de Egipto hasta su muerte. Y se hizo representar con el atuendo de los faraones: la barba postiza y la falda real egipcia.

Principales Yacimientos Arqueológicos de Egipto Antiguo

Las Piramides de Egipto Historia, Finalidad, Medidas y Construcción

Historia de las Pirámides de Egipto

Las pirámides egipcias de los imperios Antiguo y Medio no eran sino tumbas reales a escala gigantesca.

Gracias a su solidez y volumen, resultaban ideales para proteger el cuerpo del rey, si bien es más que probable que en la elección de la estructura piramidal influyesen consideraciones de carácter más bien simbólico.

Así, se creía que la pirámide debía facilitar la ascensión del rey al cielo, de ahí que su peculiar forma se concibiese como una enorme rampa hacia el mismo.

Por otro lado, se asociaba también con el túmulo primigenio que emergió de entre las aguas del caos durante la creación del mundo.

Asimismo, la pirámide constituía un símbolo solar, en tanto que concretaba en piedra el sentido oblicuo de los rayos del sol cuando atraviesan las nubes.

Sea cual sea la interpretación más pertinente de la estructura piramidal, de lo que no cabe duda es de que lo que pretendían los antiguos egipcios era levantar una estructura lo más grande posible, y en ese sentido una pirámide cimentada sobre sólidos bloques de piedra era la mejor de las opciones.

piramides de egipto

La pirámide es un monumento de carácter religioso presente en diversas civilizaciones muy alejadas entre sí, desde la India hasta América del Sur. La forma piramidal fue una evolución lógica en las construcciones, al constituir una estructura resistente —gracias a su amplia base— y muy elevada, que permitía una cercanía simbólica a los dioses.

Las pirámides egipcias

La vida después de la muerte, fue para los egipcios su firme creencia. Para que esto se materialice, se requería la preservación física del difunto  retomando en el mismo su espíritu o también conocido como el Ka, desaparecido tras la muerte, siendo de vital importancia para ellos, acompañar para una mejor prosperidad en la vida que le esperaba, todo aquello que le fuera imprescindible.

Para ello se crearon técnicas avanzadas de embalsamamiento o conservación del cuerpo, y junto a ello se inhumaban los más cumplidos y ricos menajes funerarios. Es así que, como resultado de la conservación, protección y culto de los difuntos, se crearon los más sólidos y con el paso de los años cada vez más complejos ámbitos funerarios.

Las más extraordinarias tumbas que hoy conocemos fueron levantadas para los faraones, ya que su sofisticación y tamaño estaba determinada por la posición económica y social del fallecido.

Entonces las pirámides egipcias son la manifestación en si de la relación mantenimiento físico (muerte) y la supervivencia en el más allá (vida).

En el templo de Heliópolis, se atesora una piedra llamada ben-ben, a la cual se considera como el primer cúmulo de tierra que irrumpió de las aguas del caos cuando el dios solar creó el mundo.

Se cree que la forma de esta piedra, es la que se tomo como forma de las pirámides.

Pero a su vez, su forma geométricamente perfecta, evidencia un significado mágico y mitológico, que alude sin lugar a dudas, a la autoridad real.

Ya que era la forma mas adecuada de representar a la eternidad e indicar el camino de ascenso de las almas predilectas hacia el dios-sol (Ra), con el que estaban consignadas a unirse eternamente.

Génesis de las pirámides

Las primeras pirámides fueron las truncadas que estaban construidas de ladrillos cocidos al sol, en las cuales las tumbas se emplazaban bajo mastabas (erigida sobre la cámara subterránea, que constaba de una sala para ofrendas, la capilla y la cámara mortuoria propiamente dicha).

Ello ocurrió durante el 3100-2700 a.C. (en las Dinastías I y XI). Durante este período, Egipto evidenciaba un importante auge económico, social y artístico; en donde por ejemplo en lo que respeta a este último sector, se experimentan mejoras en las técnicas y materiales que se emplean para la construcción.

Esto ocurre en las dinastías III a IV (2700-2185 a.C.), con la llegada de Imperio Antiguo o Menfita.

Pero finalmente, es cuando aprovechando las crecidas del río Nilo (hacia 2660 a.C.), se introduce el uso de la piedra para tal edificaciones, proviniendo las mismas de las canteras de Assuán y de Tura y transportándose luego hasta los sitios próximos a las zonas de construcción de dichas pirámides.

Hacia el año 2900 a.C., el arquitecto Imhotep, diseño y dirigió la construcción con bloques de piedra caliza, la mayor y más antigua de todas las pirámides egipcias.

Con una base de 122 por 107 m, se levantan seis pirámides truncadas una sobre otra, con dimensiones crecientes y en donde la cúspide de la pirámide superior se eleva a casi 62 m de altura.

Es aquí, en esta gran obra, edificio central de la mastaba de Sakkara, donde reposan los restos del faraón Zoser, el primer gobernante de la III dinastía.

Convirtiéndose a partir de este momento la pirámide en una tumba faraónica por excelencia.

Por el contrario, la pirámide de Dashur, construida por el faraón Snefru (dinastía IV), presenta un perfil quebrado que le ha valido el nombre de pirámide romboidal o también conocida como torcida.

Esto se debe a que para la construcción en su último tramo, se empleo materiales de menor calidad, tal vez por razones económicas, lo que produjo un quiebre estructural en su mitad superior, consecuentemente modificando su forma y reduciendo su altura.

Cerca de la pirámide del faraón, emblema de su grandeza, y por su forma, símbolo del dios solar Ra, se agrupaban las mastabas, las necrópolis privadas donde se enterraba a la familia real y a los funcionarios reales, para acompañar al soberano en su viaje al más allá.

Pero Snefru, quiso trasformar en Médium, la pirámide escalonada del rey Huni (III dinastía) en una pirámide perfecta, avance que solo consiguió de modo parcial.

Por ello, Snefru constituyó al sur de Dashur una pirámide totalmente regular de 104 m de altura.

En ocasiones junto a la pirámide, se levantaba un templo funerario, destinado al culto del faraón y, cerca del río, el templo del valle, donde era recibido el cuerpo del monarca para practicarle la momificación.

Ambos templos quedaban unidos por una avenida cubierta, a través de la cual era llevado al cuerpo del interfecto.

Las pirámides de Gizeh

La necrópolis de Gizeh, es un extraordinario conjunto funerario que data de la dinastía IV (2600-2480 a.C.).

Aquí encontramos la pirámide más grande y antigua del conjunto a la vez, ella es la que forja la tumba del faraón Keops (2580 a.C.). para tal construcción, fueron trasladados desde lejanas canteras, dos millones y medio de bloques de piedra, con un peso medio de 2,5 toneladas cada uno.

Con una superficie de 48.000 m2, posee una base cuadrada, y cada lado de la misma mide 233 m y su altura alcanzó en aquellos tiempos 146m, sin embargo hoy con el paso de los años y debido a diferentes factores su altura oscila en los 138 m.

La entrada a dicha pirámide se encuentra al norte de la misma, de la cual partía un corredor en rampa que desembocaba en una cámara falsa en la base de la construcción.

Sin lugar a dudas, dentro de la misma se sitúan otras cámaras, una de ellas es la denominada de la reina y la otra es la gran cámara, a la cual se llegaba por medio de un estrecho pasillo, la cual era la cámara real.

Esta habitación ocupa el centro exacto de la pirámide; para que su realización no provocara el desplome de los sillares, los arquitectos idearon inteligentes soluciones constructivas: colocaron sobre este espacio cuatro o más lajas de piedra dispuestas horizontalmente y dos más en forma de cubierta a dos aguas, que servían para desviar el peso y los fuertes empujes que se producen en este punto.

La Habitación del Rey contiene un sarcófago, por lo que ha sido considerada como la morada definitiva del faraón, aunque el hecho de no haberse encontrado la momia del mismo, unido a las especiales características de la pirámide, han conducido a numerosas especulaciones; así, algunos autores consideran que Keops no llegó a ser enterrado en la Gran Pirámide o que, tal vez, puedan existir más cámaras aún ocultas.

De hecho, a mediados de 1980, varios equipos científicos detectaron vacíos estructurales en la pirámide y. localizaron una serie de almacenes en el lado oeste del corredor de la Cámara de la Reina, algunos rellenos de arena; podría tratarse de cámaras de descarga, parecidas a las ubicadas sobre la Cámara del Rey.

La pirámide de Kefrén es algo más pequeña, pero casi igual de alta que la anterior, debido a la mayor inclinación de sus paredes. Igual que la de su padre, estaba revestida de granito rosa y rematada con cubierta de oro.

La de su hijo Micerino es mucho más modesta. Alrededor de las tres había un complejo religioso con templos. y pequeñas tumbas para los altos funcionarios de la corte.

La entrada estaba guardada por la esfinge, inmensa escultura de piedra caliza de más de 20 m de altura, con cuerpo de león y cabeza humana. Se alza sobre una base de 70 m.

Durante mucho tiempo su significación fue un enigma; actualmente se acepta que representa al rey Kefrén. (Ver: La Maldición de la Pirámide)

El interior de la Gran Pirámide

A diferencia de las demás pirámides del antiguo Egipto, la Gran Pirámide tiene pasadizos y cámaras interiores a considerable altura. Una entrada, situada exactamente sobre el centro de la base de la cara norte, conduce a un pequeño pasadizo que desciende hasta una cámara excavada en la roca en que se asienta la pirámide.

De este pasadizo se desprende otro que asciende, primero, hasta una pequeña cámara denominada de la Reina, y después hasta la Gran Galería, un corredor inclinado de 47,5 m de longitud y 8,5 de altura.

A su vez, la Gran Galería lleva a una cámara mayor, o del Rey, que contiene una especie de sarcófago.

El interior de la pirámide permaneció intacto durante 3.000 años. Y cuando Abdullah al Mamun y sus hombres descubrieron una entrada en el año 820 dC, encontraron que el pasaje ascendente estaba bloqueado por grandes losas de granito. Después de abrirse camino, penetraron hasta la Cámara del Rey, para encontrar el sarcófago vacío.

Hasta ahora, se ignora el objetivo de la construcción de la Gran Pirámide. Si no se trataba de una tumba destinada a alojar el cuerpo del rey Keops, ¿qué era? ¿Quién bloqueó el pasadizo, cuándo y por qué?.

Dado que parece imposible responder a estas preguntas con un mínimo grado de certidumbre, los inclinados a la especulación mística han ofrecido sus propias respuestas.

En cierto sentido, la Gran Pirámide es un monumento al hecho de que pudiera existir una burocracia eficaz hace más de 4.500 años.

Contables, agricultores, constructores, políticos, etc., pueden contemplar la Gran Pirámide con el mismo temor reverencial que los místicos. Al fin y al cabo, es la única de las siete maravillas del mundo antiguo que ha sobrevivido hasta nuestros días.

Otras pirámides

Durante las dinastías V y VI se produjo un resurgimiento de las creencias solares y un profundo cambio social y cultural. Se siguieron construyendo pirámides —de tamaño más reducido y menor calidad—, en las que se introdujeron nuevos elementos alejados de la austeridad de la época de Kéops, tal como se aprecia en los escasos restos del conjunto de Sahure en Abusir, o en los de lsesi o Unas, quienes construyeron su pirámide de nuevo en Sakkara.

En el Primer Periodo Intermedio (2200-2010 a. C.) —dinastías VII a XI—, Egipto se vio sumido en el caos y la anarquía. Los enterramientos bajo pirámide se abandonaron y muchas de las tumbas del rico y poderoso Imperio Antiguo fueron expoliadas y destruidas. La reunificación del país y el retorno a un Estado centralizado durante el Imperio Nuevo (2050-1792 a. C.) —dinastía XII— inauguraron una etapa de estabilidad en la que se retomaron las antiguas tradiciones y, entre ellas, la construcción de pirámides, que, pese a poseer grandes proporciones y estar dotadas de dispositivos interiores muy complejos, casi auténticos laberintos, se caracterizaron por la pobreza de sus materiales.

Aunque las pirámides no fueron olvidadas del todo, con el transcurso de los siglos quedaron relegadas a meros vestigios del un pasado glorioso al que Egipto retomó sólo de manera esporádica.

El último de estos períodos de auge sucedió durante el siglo VIIIa. C., con la invasión de los nubios procedentes del reino de Kush, en Sudán. Los kushitas entronizaron la XXV dinastía (760-657 a. C.), creadora de un poderoso reino que asimiló la historia y las tradiciones del país del Nilo: los «faraones negros» adoptaron su lengua, se convirtieron en devotos del dios-sol Amán Ra y recuperaron el enterramiento en pirámides, que erigieron en sus necrópolis de Kurru y Nuri, al norte del Sudán.

Las pirámides americanas

Las culturas de las antiguas civilizaciones mesoamericanas —extendidas desde el sur de México al noroeste de Centroamérica— de los olmecas, toltecas, aztecas, zapotecas y mayas desarrollaron un tipo de arquitectura piramidal que también estaba al servicio de los dioses, pero que, a diferencia de las pirámides egipcias, carecía de finalidad funeraria2—si se exceptúa el templo maya de Palenque, que tiene una cámara funeraria con la tumba y el ajuar de un sacerdote—.

Eran construcciones macizas, a veces bastante elevadas, en ocasiones erigidas sobre montículos, de estructura tronco-piramidal. Se levantaban superponiendo distintas plataformas a manera de pisos coincidentes, de altura, número y forma variable, y cuya única función era servir de basamento a un templo abierto —de una o dos habitaciones y sin ventanas—, ubicado en la parte superior del monumento, y al que se accedía mediante rampas escalonadas.

Los restos de estas pirámides son numerosos y se hallan repartidos por todo el territorio: en Teotihuacán—pirámides del Sol y de la Luna—, Monte Albán, El Tajín, los asentamientos mayas de Palenque, Copán, Chichén ltzá y Uxmal, y en la misma Tenochtitlán.

También se encuentran restos de pirámides en el área andina, aunque son más escasas y no tan altas como en Mesoamérica. Durante el Periodo Intermedio (200 a. C.-600 d. C.) se construyeron en Perú algunas pirámides de adobe que posteriormente sirvieron como basamento para edificios religiosos. En la costa norte del país, las pirámides más conocidas pertenecen a la cultura moche, y son las llamadas huacas del Sol y de la Luna.

PARA SABER MAS…

Gracias a los reiterados esfuerzos de los egiptólogos, muchos de los secretos ya han sido desvelados, no sólo los de la Esfinge sino también los de las pirámides; y los jeroglíficos ya no se descifran, sino que se leen sencillamente (así lo afirman los investigadores más optimistas).

Hasta las famosas «maldiciones de los faraones», que parece que se desataron sobre los primeros descubridores de tumbas, han perdido su eficacia: el egiptólogo Pierre Montet ha excavado recientemente en Tais, en el delta del Nilo, la tumba del faraón Psusennes, de la dinastía XXI, encontrando, además de la momia del titular, un no despreciable tesoro, habiendo sobrevivido tranquilamente a ello para poder escribir la crónica del descubrimiento y de paso desprestigiar definitivamente la leyenda.

La amplia zona arqueológica de Gizeh se ha mostrado al fin generosa a la hora de recompensar la tenacidad y el rigor sistemático con el que se han realizado las excavaciones más recientes.

El arqueólogo americano Reisner es el que quizás ha llevado a cabo el descubrimiento más interesante y espectacular: mientras en febrero de 1925 estaba efectuando investigaciones con su equipo, en el lado oriental de la Gran Pirámide, dio casualmente con la entrada cuidadosamente celada de un pozo sepulcral, en cuyo fondo se encontraba todo el riquísimo ajuar de la reina Hetephere, esposa de Snefru, el fundador de la IV dinastía y madre de Keops.

Snefru, entre otras cosas, es el seguro . titular de dos pirámides en la zona de Saqqarah y quizá de tres.

Esto podría explicar el hecho de que el hijo, para no ser menos, aun contentándose con una sola, la construyera de proporciones tan grandiosas.

La pirámide de Keops sigue siendo el edificio de mayor volumen realizado totalmente en piedra, cuya altura sólo es superada por las dos agujas de la catedral de Colonia.

El so! naciente crea nítidos contrastes de luces y sombras entre las columnas del patio interior del pequeño templo situado entre las formidables patas de la Esfinge. El rostro misterioso, dirigido hacia el ardiente disco solar, lo domina desde arriba, y sus rasgos tienen la impasible serenidad de los dioses.

La Esfinge conserva su misterio más allá del dorado rostro, hasta la mole imponente de la pirámide de Kefrén, hacia cuya cara oriental sube la rampa del bello camino procesional que parte del «templo del valle’, precisamente a la izquierda de la Esfinge.

A su derecha se extiende la necrópolis, ordenada y apretada, de las mastabas, dominada por el enorme y severo perfil de la gran pirámide de Keops, a cuyos pies se agrupan las tres pequeñas pirámides de su esposas.

Más allá se debía levantar el templo funerario, contiguo a la pirámide, y de aquí partía el camino procesional, la otra rampa que descendía hacia el Nilo, en la parte oriental, hasta el «templo en el valle» del faraón.

Todo ello era así veintiséis siglos antes de Cristo; ahora, en nuestros días, los templos y el camino procesional ya no existen y la gran pirámide ha perdido su aguda cima y casi diez metros de altura. Pero aun así, sus vertiginosas paredes, de las cuales se ha arrancado el revestimiento, se elevan todavía hasta más de 137 metros, y el lado de su base cuadrada mide más de 230 metros.

La superficie cubierta supera las cinco hectáreas, y para construir el gran monumento se necesitaron más de dos millones y medio de metros cúbicos de piedra.

Estas cifras son impresionantes, más aún si se tiene en cuenta que en aquellos tiempos los egipcios debían ignorar (aunque no es totalmente cierto) el uso de la polea y del cabrestante.

En tal caso, las pirámides se levantarían a fuerza de brazos, con el único auxilio de rodillos y del plano inclinado.

Esto explicaría, en parte, la existencia de las monumentales rampas de piedra que, desde la orilla del Nilo, subían hasta el lugar de la construcción; rampas que se levantaban a muchos metros del suelo y que después, una vez finalizada la construcción de los dos templos, el «del valle» en el Nilo y el funerario al frente de la pirámide, se transformaron en espléndidos caminos procesionales. Y explicaría también la fama de tiranos que Herodoto atribuye a Keops y a Kefrén, tratándolos de crueles e impíos.

En efecto, entre la rampa inclinada y la pirámide, el trabajo que se realizó debió ser enorme.

Los tres soberanos más conocidas de la IV dinastía, que reinaron en Egipto a mediados del III milenio, representados en tres estatuas conservadas en el Museo de El Cairo.

A la izquierda: estatua en diorita de Kefrén, el cuarto soberano de la citada dinastía; en el centro: estatuilla en marfil de Keops, hijo de Snefru, segundo soberano de la dinastía, el faraón que se hizo construir la mayor de las tres pirámides de Gizeh; a la derecha: Micerino, hijo de Kefrén, entre la diosa Hathor y la divinidad de Licópolis.

Según el griego, habrían trabajado durante veinte años, espoleados por el látigo de los verdugos, cien mil esclavos que consumieron 1.600 talentos de plata en nabos, cebollas y ajos.

La imagen, muy colorista, es sin embargo inexacta.

Los braceros que allí trabajaban no debían ser más que un tercio de la cifra citada, y además no se trataba de esclavos, sino, en su mayor parte, de obreros especializados y de hombres libres, que prestaban voluntariamente su trabajo en corvées durante las estaciones en las que sus brazos no se necesitaban para el trabajo del campo.

El cuidadoso examen de la gran pirámide demuestra, además, que el proyecto sufrió por lo menos tres modificaciones «durante la obra»; esas modificaciones que, evidentemente, ya desde el tercer milenio antes de Cristo hacían enloquecer a los pobres arquitectos.

Para protegerla de los «ladrones de tumbas», que por entonces ya actuaban, se abandonó en plena construcción la conocida cámara sepulcral situada bajo el nivel del suelo, y se construyó otra, creando un corredor ascendente del que parte una rama horizontal: es la que hoy se llama impropiamente «cámara de la reina».

Pero el soberano descartó también esta segunda solución, e hizo prolongar el corredor ascendente a través de una grande y magnífica galería que conduce a la amplia cámara llamada «del rey», toda ella de granito rojo de Assuán.

Aquí fue donde el antes citado viajero alemán vio, por primera vez, el inmenso sarcófago de granito, sin cubierta y vacío como la inmensa tumba y en el que quizás el cadáver del faraón no reposara jamás.

El templo del lado oriental de la pirámide, con el amplio patio adornado con 48 pilastras de granito y el vestíbulo decorado también con pilastras, así como la maciza rampa, a unos treinta metros, del suelo e inclinada suavemente hacia el Nilo, y -el «templo del valle», ya se han perdido, junto con los maravillosos y delicadísimos bajo relieves que cubrían los muros. La bella roca calcárea de los faraones, rota, ha servido para edificar las casas del pueblo de Nazlet-es-Simman, llamado, por este motivo, el pueblo de las pirámides.

A la izquierda de la que fue rampa se alinean, bellamente ordenadas, tres pequeñas pirámides: las de las esposas de Keops; ante ellas hay dos hileras simétricas de gruesas mastabas, destinadas a los hijos legítimos del faraón. Alrededor, esparcidas y en especial detrás de la gran pirámide, se encuentran las mastabas de los funcionarios de las dinastías IV y V, a los que «el gran Dios», el faraón, había concedido graciosamente un lugar para la sepultura, el permiso de edificarse una tumba y el material para hacerlo.

La piedra, durante todo el Imperio Antiguo (y en teoría también en épocas sucesivas), era patrimonio exclusivo del soberano.

La Gran Pirámide y sus medidas

La pirámide de Keops es un monumento a la historia y la astronomía, la de Kefrén a las ciencias médicas y la biología, la de Micerino a las matemáticas.

Se encuentran a 22 km. al sudoeste de El Cairo, a 60 mts. sobre el nivel del mar. He aqui las asombrosas medidas de la Gran Pirámide que revelan «causalmente» increíbles paralelismos con los movimientos de la tierra, el sol y la luna:

1°) Cuando Napoleón invadió Egipto ordenó a sus técnicos que realizaran un relevamiento topográfico del valle del Nilo, resultando ser las pirámides el punto de referencia ideal, como verdadero meridiano patrón, pues no sólo dividía por la mitad el valle del Nilo sino todo el resto del mundo habitable, de modo que sería el punto medio del planeta. Geográficamente está en el cruce del meridiano 31° E de Greenwhich y el paralelo 30° Norte. Se advierte así que la pirámide es el pivote del mundo porque su meridiano divide el globo en dos hemisferios, oriental y occidental, con igual superficie de tierra habitada en ambos.

2°) Ubicación exacta de Norte a sur, Este y Oeste. Llamó la atención de los investigadores la exacta orientación de las aristas hacia los puntos cardinales, sin un milímetro de desviación. De estos surgieron otros datos no menos curiosos:

3°) Al medir la base se comprobó que cada lado media 91,21 pulgadas piramidales, que al multiplicarlos por 4 da el número: 365,24, es decir la duración exacta del año trópico, el tiempo que tarda la tierra en dar una vuelta completa alrededor del sol. Esa duración del año, 365 días y 6 horas, es precisamente la que obliga cada cuatro años (4×6 = 24) a sumar un día en el año bisiesto.

4°) Servía de espejo, pues estaba cubierta en piedra caliza bruñida como azogue, lo que facilitaba su uso con fines prácticos, científicos y religiosos. Servía de faro para los barcos que navegaban por el río Nilo y ala vez de cuadrante solar, ya que cuando el sol arrojaba al mediodía su luz sobre la cara Norte, marcaba el inicio del solsticio de verano. Además mientras el sol iba reflejando su luz sobre las dislinlir caras, servía de enorme reloj que marcaba las horas según las estaciones.

5°) A raíz de estas notables equivalencias numéricas se comprobó que la altura misma de la pirámide era un submúltiplo exucto de la distancia de la tierra al sol que según las modernas mediciones es:
-Perigeo = 149.500.000 Km., el solsticio de invierno (21/12). Si utilizamos la moderna notación científica que sirve para abreviar y expresar las grandes distancias, tenemos: 149,5 x 10 elevado a 6, se leer diez a la sexta, un uno con seis ceros.
-Apogeo = 150.000.000 Km., el solsticio de verano (21/6).

Desde los griegos hasta Kepler y Halley se difundieron valores aproximados de esta medida fundamental de la distancia de la tierra al sol, errados a veces en millones de kilómetros. Pero allí estaba la cifra buscada, monumentalizada en su valor al perigeo, cuando el sol pasa por el Trópico de Capricornio, precisamente los 149,5 metros de altura de la Gran Pirámide.

6°) El cuadrángulo de granito de la antecámara tiene una longitud tal que dividida dos veces por la altura de la pirámide dá 3,1416 = ¶ (Número Pi).

7°) La suma de las dos diagonales de la base dá 25.826 pulgadas que es el número del año solar o ciclo completo de la precesión de los equinoccios: 25.826 años.

8°) Desde que se construyó la pirámide falta la última parte del remate, tal vez porque apunta hacia el verdadero eje del Polo Celeste y no hacia la estrella Polar. Otro tanto pasó con la Catedral de Notre Dame, donde de exprofeso pareciera haberse dejado sin colocar el último vidrio del rosetón de la Virgen.

9°) Peso de la pirámide. Mediante un complejo mecanismo destinado a pesar la pirámide, llamado micro gravímetro, el director del equipo técnico francés, Jacúes Montlucon, llegó a la conclusión de que pesa 5.955.000 toneladas, y el peso de la tierra es causalmente 5,955 x 10 elevado a 18 [ton.], exactamente el peso de la pirámide multiplicado por un billón.

10°) De la galería de entrada, arranca un túnel descendente cuyo ángulo es de 26° 31′ 23″, lo que nos recuerda la inclinación del eje terrestre con respecto a la eclíptica.

Veamos:
Ángulo del túnel 26° 58’51»
Inclinación actual del eje 23° 27′ 00″
Diferencia 3° 31′ 51″
Según algunos investigadores, esta diferencia se debe al tiempo transcurrido desde la construcción de la pirámide, pues la inclinación del eje terrestre ha ido variando lentamente con el tiempo hasta cubrir ese ángulo de 3,5° en 4.500 años, desde el 2.500 a.C. en que se construyó el monumento.

Además los bloques están ensamblados de tal manera que no pasa siquiera una hoja de afeitar, al igual que en los templos peruanos de Sacsayhuamán y Machu Picchu.

No nos compete aquí tratar otros detalles que surgen de observaciones más profundas sobre la Gran Pirámide, ni detenernos en el análisis de los pasillos ascendentes o descendentes donde se ha creído ver claras indicaciones de sucesos históricos y que guardan a su vez cierto paralelismo con el Apocalipsis de San Juan.

Muchos autores han creído ver en las incripciones de la pirámide, sucesos, fechas de eventos, que luego ocurrieron con pasmosa verosimilitud, como la Revolución Francesa y las dos grandes guerras de este siglo. El pasillo descendente, por ejemplo, indica acontecimientos hasta fines de enero de 2045, lo que marcaría el epílogo de la edad contemporánea.

11°) Hay una constante que se repite en diferentes ángulos de la Gran Pirámide y es la cifra 286,12″. Por ejemplo, en el revestimiento de la parte exterior de la pirámide hay una saliente de 71,53 pulgadas piramidales, número que multiplicado por 4 da precisamente 286,12″. Lo curioso es que en métrica absoluta, la velocidad de la luz se expresa así: N°. 286,12, y es la constante del universo.

12°) Los arquitectos egipcios usaron el codo sagrado piramidal que es de: 635,66 mm. Esta medida multiplicada por 10 millones nos da la longitud del radio polar de la tierra.

Fuente Consultada:
Gran Enciclopedia Universal Espasa Calpe
Huellas del Cielo Norma Palma de Sindona

Principales Yacimientos Arqueológicos de Egipto Antiguo

Patrimonios de la Humanidad en India Lista de los Patrimonios

Patrimonios de la Humanidad en India

El patrimonio es el legado que hemos recibido del pasado, lo que vivimos en el presente y lo que transmitimos a las futuras generaciones. Todos los países poseen sitios y monumentos de interés local o nacional pero para que este «patrimonio nacional» sea considerado también «patrimonio mundial» tiene que ser patrimonio de «valor universal excepcional».

LISTA DE PATRIMONIOS:

PATRIMONIO -1-: PALACIO DE TAJ MAHAL

PATRIMONIO -2-: TEMPLOS DE LA MONTAÑA COSMICA

PATRIMONIO -3-: LA PAGODA NEGRA

PATRIMONIO -4-: LA CIUDAD DE LOS RUBIES

PATRIMONIO -5-: FUERTE DE AGRA

PATRIMONIO -6-: GRUTA DE ELLORA

PATRIMONIO -7-: JARDINES DE SHALIMAR

PATRIMONIO -8-: LOS COLOSOS BUDAS

PATRIMONIO -9-: LA CIUDAD DE SIGIRIYA

PATRIMONIO -10-: EL VALLE DE KATMANDÚ

El concepto de Patrimonio de la Humanidad fue reconocido oficialmente por la UNESCO de París en 1972. Una convención internacional fija el marco administrativo y financiero para la protección del “Patrimonio de la Humanidad Cultural y Natural” que está formado por “los monumentos, conjuntos y parajes que poseen un valor universal excepcional desde el punto de vista de la historia, del arte o de la ciencia, y por monumentos naturales, formaciones geológicas, parajes naturales que poseen un valor excepcional desde un punto de vista estético o científico”.

Un lugar declarado Patrimonio de la Humanidad, es un sitio específico (sea bosque, montaña, lago, desierto, edificación, complejo o ciudad) que ha sido nominado y confirmado para su inclusión en la lista mantenida por el Programa Patrimonio de la Humanidad, administrado por el Comité del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO compuesto por 21 estados miembros que son elegidos por la Asamblea General de Estados Miembros por un período determinado.

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1-EL PALACIO DE TAJ MAHAL

El Taj Mahal, construido en la ciudad de Agra entre 1631 y 1046, fue incluido por la UNESCO en la Lista del Patrimonio Mundial en el año 1983. Esta inmensa mezquita funeraria fue mandada construir por el emperador Shah Jahan para perpetuar el recuerdo desu esposa favorita, la emperatriz Arjamand Banu, cenvirtiéndose aula joya más perfecta del arte musulmán aula India.

patrimonio de la india palacio taj mahal india

Situado en la orilla occidental del río Yamuna, esta obra maestra de la arquitectura mogol, en cuya construcción intervinieron más de 20.000 perso­nas, se edificó sobre un rec­tángulo de 508 x 304 metros.

Ocupa la extremidad norte de un amplio rec­tángulo, cuya parte central, separada del resto, forma un jardín cuadrado rodeado de un alto muro que lo cerca. Está flanqueado en sus cuatro lados por importantes pabellones octogona­les. Una gran puerta de entrada da acceso a este singular jardín.

El mausoleo propiamente dicho, totalmente construi­do en mármol blanco, se levanta sobre un pedestal en cuyas cuatro esquinas se elevan cuatro elegantes minaretes de cuatro lados cada uno, que alcanzan los 41 metros de altura.Están rematados por quioscos ter­minados en cúpulas.

La superficie del mausoleo se encuentra ricamente deco­rada con arabescos florales, motivos geométricos ejecu­tados en semirrelieve con piedras semipreciosas y con otras muchas ornamen­taciones.

Todo ello convier­te en una obra única esta mezquita funeraria.

El edificio ocupa el centro de una terraza de arenisca roja, teniendo en sus lados este y oeste dos mezquitas simila­res.

El mausoleo está coronado por una inmensa cúpula de armoniosas proporcio­nes que alcanza los 56 metros de altura. La cámara funeraria está situada justo debajo de la gran cúpula. (Ampliar Sobre el Taj Mahal)

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2-LOS TEMPLOS DE LA MONTAÑA CÓSMICA

El conjunto monumental de Khajuraho, que se extiende sobre seis kilómetros cuadrados, fue incluido por la UNESCO en la Lista del Patrimonio Mundial en el año 1986. Obrado la dinastía Chandella, hoy sólo se conservan una veintena de templos diferenciados en tres grupos distintos, pertenecientes a dos religiones: el brabmanismo y el jainismo.

Estos templos muestran una síntesis ejemplar entre la arquitectura y la escultura que los decora.

patrimonio de la india montaña cosmica

Se encuentra en el estado de Madbya Pradesb.La ciudad de Khajuraho conoció su máximo esplendor entre los años 950 y 1050, época en la que existían 85 grandes tem­plos, de los que únicamente se conservan hoy los restos de 22. Los templos, que per­tenecen a dos religiones diferentes, fueron construi­dos siguiendo un mismo esquema.

Sobre un basa­mento elevado se levantaba el cuerpo principal del edifi­cio o janha, ricamente deco­rado y recubierto por diver­sos paneles esculpidos. El templo se remataba con las sikharas o torres fascicula­res de aristas curvilíneas, emplazándose la más alta sobre el santuario del dios.

Estas torres simbolizaban el monte Kailasha, la mon­taña cósmica.La planta de cada uno de estos templos comprende un atrio de entrada, un mandapa o sala hipóstila y un pequeño santuario, ade­más de una serie de estan­cias anexas. Esta original arquitectura quedaba com­plementada por un conjun­to escultórico de gran cali­dad en el que se entremez­clan un amplio repertorio mitológico con escenas lúdi­cas, entre las que no faltan atrevidas escenas eróticas.

El conjunto de monumen­tos más importantes se con­centra en la zona oeste, en las proximidades del Museo Arqueológico, con algunos templos significativos como los de Vahara, Chitragupta, Nandi y Parvati, entre otros. En las zonas sur y este también se localizan grupos de templos de gran valor artístico, como los de Dulhadeo, Chaturbhuja y Ghatai.

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3-LA PAGODA NEGRA:

Fue construída en 1259 y la UNESCO la agredó a la lista de Patrimonios de la Humanidad e 1984. Aunque nunca termina­do, el templo del Sol, a la orilla del golfo de Benga­la, situado en la prolonga­ción de los rayos del sol naciente, está asociado a la leyenda de Samba, el hijo del señor Krishna, que fue curado de la lepra gracias al sol.

El templo representa un carro solar con 24 gran­des ruedas esculpidas en la roca y seis caballos de pie­dra alrededor de su base.

patrimonio de la india pagoda negra

Esta gran mole tiene 30 metros de altura y debería haber medido 60 metros de ancho cuando estuviera acabada.Unas vigas trabajadas en hierro soportan el techo, curiosidad arquitectónica única entre todos los tem­plos de la región.

El exte­rior está recubierto de mag­níficas esculturas que representan dioses y semi­dioses, seres humanos y animales, así como orna­mentos decorativos y motivos florales. Muchas de estas representaciones tie­nen un marcado contenido erótico.

El templo, que se encuentra en ruinas y que al principio albergaba una imagen del dios Sol, ha sido recientemente tratado quí­micamente para eliminar la salinidad que padece por su proximidad al mar.

Junto a las esculturas talladas, en sus paredes aparecen varios mithuna, objetos a los que se les atribuye funciones mágicas y religiosas.El exterior del templo está totalmente recubierto por bellas esculturas que representan a dioses, semidioses,seres humanos y animales de la mitología india.

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4-LA CIUDAD DE LOS RUBÍES DE LA CORONACIÓN:

Fue incluída en la lista de Patrimonios de la Humanidad en 1987. Esta ciudad ilustra el apogeo del arte eclético que durante lo siglo VII y VIII de nuestra era supo realizar una afortunda sintesis entre las formas arquitectónicas del norte y del sur de la India.

A orillas del río Malapra­há se alza el conjunto de templos que durante un corto período de tiempo, entre los años 642 y 655 de nuestra era, se convirtió en la tercera capital del reino Chalukya.

patrimonio de la india ciudad de los rubies

Pattadakal agluti­na una magnífica serie de ocho templos hinduistas dedicados a Siva, cuyo con­junto constituye una espe­cie de ciudad santa. Un poco más alejado se encuentra el templo de Papanatha, también dedicado a Siva, y un templo jainista.En este complejo monu­mental coexisten templos como el de Galaganatha, de clara tradición arquitectóni­ca del norte de la India con sus shiklizara de planta cuadrada, junto a otros como el de Mallikarjuna, de pura tradición draviniana, con sus paredes repletas de salientes y sus complejos techos de pisos, típicos de la arquitectura del sur.

La obra cumbre del arte chalukya es el templo de Virupaksha. Este santuario de Siva fue construido en el año 740 por la reina Lokamahadevi para conmemorar la victoria de su esposo, el rey Vikramaditya, sobre los pallava y otros reinos del sur.

El templo, de planta uniforme, posee tres porches típicamente chalukyas, muy acordes con la majestuosa torre de tres pisos, con sus muros repletos de salientes y cubiertos de nichos. Estos albergan esculturas que describen temas de la teología y mitología sivaicas.

Frente al templo, un pabellón de Nandi, la montura de Siva, alberga una colosal estatua de toro en piedra negra, donde cada mañana tiene lugar la puja o ablución ritual.

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5-FUERTE DE AGRA:
El palacio de los mongoles

El fuerte de Agra, construido entre les años 1515 y 1573, fue incluido por la UNESCO en la Lista del Patrimonio Mundial en el año 1183. Esta poderosa ciudadela de gres rolo encierra en su perímetro amurallado de dos kilometres y medio la ciudad imperial, con un gran número de palacios como el de Jabangiri o el de Khas Mahal, y salas de audiencia ricamente decoradas como el Diwan-i-Kbas además dedos bellas mezquitas.

patrimonio de la india fuerte de agra

El fuerte de Agra se encuentra situado en la orilla occidental del río Yamuna, a una distancia aproximada de kilómetro y medio del Taj Mahal. Su forma es la de un triángulo irregular, cuya base, de unos 800 metros de longitud, recorre la orilla del río y su vértice es la puerta de Delhi.

Se encuentra rodeado de imponentes murallas formadas por un doble muro almenado de arenisca roja con un perímetro de unos dos kilómetros y medio, salpicado de elevados bastiones y elementos decorativos formados por elegantes curvas.

La puerta sur, llamada de Amar Singh, y la puerta norte, la de Delhi, poseen una entrada abovedada situada entre dos macizos bastiones de forma octogonal. Sus fachadas están decoradas con un gran número de elementos ornamentales, incluyendo las incrustaciones en mármol blanco, y se adornan con terrazas con arcadas y pabellones con cúpulas.

El palacio de Jahangiri es la única construcción importante que queda de la época de su fundador, Aksar. Se trata de un amplio palacio cuadrado de arenisca roja, con un gran patio central rodeado de edificios de dos pisos.

De la época del emperador Shah Jahan perduran aún muchas costrucciones.Entre ellas destacan el Khas Mahal, que es el palacio privado, con sus tres elegantes pabellones de mármol; el Shish Mahal o palacio de los espejos, utilizado como baño real, cuyos muros y techos de estalactitas están recubiertos de pequeños trozos de cristales; el Anguri Bagh o jardín de las uvas, con sus galerías de dos pisos; la torre octogonal de dos pisos conocida como Muthamman Burj, y la Moti Masjid o mezquita de la perla, una joya arquitectónica en mármol blanco.

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6-GRUTAS DE ELLORA:
La roca de las tres religiones

El conjunto de las 34 grutas de Ellora que reagrupa los templos de tres religiones diferentes es la obra maestra de la arquitectura rupestre religiosa de la India. Las grutas del grupo budista, de la primera a la 12, fueron horadadas entre los siglos V y VII.

patrimonio de la india gruta de ellora

Las más importantes son la quinta, la décima y la 12. El santuario de la décima gruta, que recibe el nombre de Sutarki-Jhopari, que quiere decir “la cabaña del carpintero”, posee en su interior una magnífica estatua de Buda orientada frente a una inmensa estupa. La quinta gruta se esculpió como un monasterio de enormes dimensiones.Las cuevas del grupo brahmánico, de la 13 a la 29, fueron labradas entre los siglos VII al X. Las más importantes son la 15, la 16 y la 29.

La número 15, conocida como Dasavatara o “caverna de las diez transformaciones”, tiene dos pisos. El superior está decorado con admirables relieves esculpidos en las paredes laterales. La gruta número 16 es el célebre templo de Kailasha, de proporciones colosales, con 32 metros de altura. El interior del santuario alberga un lingam.

La amplia gruta número 29 o Dumar Lena posee también otro lingam.Las grutas del grupo jainista, de la 30 a la 34, fueron excavadas entre los siglos Xy XIII. La gruta número 320 de Indra, de dos pisos de altura, está inspirada en el templo de Kailasha en el que las distintas efigies de la mitología jainista están esculpidas con una gran habilidad.

El conjunto de Ellora, situado a 300 kilómetros al noroeste de Bombay, es considerado como la obra maestra de la arquitectura rupestre religiosa de la India occidental, así como ejemplo de convivencia entre religiones.

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7-FUERTE Y JARDINES DE SHALIMAR EN LAHORE:
La mansión de la alegría

El fuerte y jardines de Shalimar en Lahore fueron incluídos en la lista de PAtrimonios de la Humanidad en 1981. El fuerte encierra en su interior palacios y mezquitas de màrmol adornadas de mosaicos dorados. Los maravillosos jardines de Shalimar instalados sobre tres terrazas, nos hablan del refinado arte mogol con sus pabellones , palacios , estanques y cascadas.

patrimonio de la india jardines de shalimar

El fuerte de Lahore es el único monumento de Pakistán que representa íntegramente toda la historia de la arquitectura del imperio mogol, desde el período de Akbar, caracterizado por el empleo de arenisca roja, hasta el período de Shah Jahan, con la utilización del mármol y la riqueza decorativa.

El fuerte, de planta irregular, mide de norte a sur 350 metros y 450 metros de este a oeste, y se encuentra rodeado de un ancho muro fortificado en el que se intercalan los bastiones y las troneras.

Contiene 21 monumentos entre los que se destacan algunos de singular belleza como la mezquiya de Badshasi.Los jardines de Shalimar, cuyo nombre significa “la mansión de la alegría”, ocupan una superficie de veinte hectáreas, distribuidas en tres terrazas escalonadas y protegidas por un alto muro cerrado que está coronado de merlones. Fueron mandados construir por el emperador Shah Jahan, en el año 1642, en las proximidades de la ciudad de Lahore.

Constituyen un magnífico ejemplo de la grandeza mogol en los que se ha podido recrear una atmósfera natural llena de elegancia y encanto.Concebidos como lugar de esparcimiento de la corte real, estaban también destinados a albergar al emperador y su séquito cuando llegaban a Lahore. Por eso se construyeron distintos pabellones y residencias de verano en mármol y arenisca roja.

Se conserva todavía la armoniosa red de alamedas y paseos adornados con más de cuatrocientas fuentes y numerosas cascadas que hacen de este lugar uno de los jardines más bellos del mundo.

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8-LOS COLOSOS BUDAS:

Fue incluída en la lista de Patrimonios de la Humanidad en 1982 por la UNESCO.

Desde el siglo XI al XIII Polonnaruva fue la capital del reino y el principal centro religioso de la antigua isla de Ceilán.

patrimonio de la india colosos de buda

Se ordena según un plan axial, concentrándose los principales núcleos monásticos al norte y al sur de la ciudadela, que se encuentra enclavada en las orillas de un inmenso lago artificial conocido como “mar de Parakrama”. Puentes, palacios, salas de reuniones y los baños reales se han conservado hasta hoy en muy buen estado.Los monasterios están dispuestos alrededor de inmensas dagobas, algunas con una circunferencia de 305 metros.

Entre sus principales templos hay que destacar los deiankatilaka y Tivanka, construidos con ladrillos y decorados con esculturas de estuco y ladrillo, y en los que se encuentran colosales estatuas de Buda. En Tivanka se conservan una serie de frescos del siglo XII.

Otro monumento excepcional es el templo circular de Vatadage que encierra una multitud de estatuas de Buda y que en cada una de sus entradas, situadas en los cuatro puntos cardinales, se localiza una minúscula dagoba central.

Los monumentos más célebres son los colosos de Gal Vihara, una sucesión de estatuas gigantescas de Buda en diversas posiciones (de pie, sentado y tumbado) talladas en la roca viva, que constituyen una de las obras maestras del arte asiático.

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9-LA CIUDAD DE SIGIRIYA:

Situada al borde de un gran lago artificial, la inmensa roca se eleva 180 metros sobre las llanuras boscosas que la rodean. En su cima se encuentra una platafor­ma de 12.000 metros cuadrados sobre la que se construyó un palacio con salones, habitaciones, terra­zas, estanques y jardines. Una serie de escaleras y galerías hábilmente situa­das sobre la cara vertical del precipicio daban acceso a este palacio aéreo.

ciudad de sigiriya patrimonio de la india

Esta sorprendente obra se completó con la estatua de un colosal león que es el que ha dado el nombre a la roca. La escalera principal que llevaba a la cima pasaba por la garganta de este león, del que actualmente sólo se conservan sus enor­mes y singulares patas.

En la base del roquedo existen dos ciudades fortificadas, una de ellas todavía cubierta por la jungla que las invadió tras el abandono de Sigiriya en el siglo VII.

El gran valor de Sigiriya raclica en sus pinturas del siglo y que representan espléndidas figuras de mujeres y que se pueden encontrar en las galerías de la pared rocosa, y en los numerosos graffitis que a partir del siglo VI quedaron plasmados en sus paredes.

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10-VALLE DE KATMANDU
Las siete joyas del Nepal

Siete son los bienes designados Patrimonio de la Humanidad que hunden sus raíces en las primitivas leyendas del Valle de Katmandú. Las tres plazas de Durbar en Katmandú, Patan y Bhadgaon, las dos grandes estupas budistas de Swayambhu y Bodhnath, y los dos grupos de templos hindúes de Pashupati y Changu Narayan. De la prosperidad del budismo y del hinduismo surge una poderosa fusión artística y arquitectónica que alcanza su plenitud entre los años 1550 y 1800 de nuestra era.

siete de joyas de nepal patrimonio de la india

La plaza de Durbar en Katmandú es la mayor de las tres plazas de palacios rea les. Cuenta con 60 construcciones diferentes, la mayor parte de las cuales datan de los siglos XVI y XVII. La plaza de Durbar en Patan cuenta con 19 edificios principales, destacando entre ellos el palacio de los reyes Malla, cuatro templos de varios pisos, dos shi ka ras de piedra y una gran campana al aire libre.

La plaza de Durbar en Bhadgaon posee 12 edificios importantes, en los que los dos templos principales están situados en una plaza más baja que el resto de edificios.Swayambhu es el monumento budista más antiguo del valle.

Su gran estupa reposa sobre una base circular rodeada de cuatro nichos que contienen estatuas de Buda. A su alrededor se encuentra una gran cantidad de templos y santuarios. Bodhnath es la mayor estupa de Nepal.

Reposa sobre tres terrazas rectilíneas que conducen a una enorme cúpula blanqueada con cal. Pashupati es el más importante santuario hindú del valle, situado a ambos lados del río.El valle de Katmandú ala sombra del Himalaya, fue incluido por la UNESCO en la lista del Patrimonio Mundial en el año 1979.

En la encrucijada de las grandes civilizaciones asiáticas, siete grupos de monumentos bindáes y budistas, junto a tres zonas residenciales de las ciudades reales de Katmandú, Patan y Obadgaon muestran con sus templos, santuarios, baños y jardines el apogeo del arte nepalí.

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UN VIAJE IMAGINARIO DESDE EL NORTE DE LA INDIA

La India sigue siendo una tierra de sorpresas, en un pueblo desconocido, a orillas de un río, en pleno campo, es posible encontrar testimonios artísticos no señalados en las guías y manuales de arquitectura, que compensan las incomodidades, las inclemencias del tiempo y las difíciles carreteras.

En la India del norte, el viaje se inicia en Madhya Pradesh, que incluye testimonios artísticos de diversos géneros, desde las poco conocidas pinturas rupestres de Bhimbetka hasta la famosa colina de Sanci, importantísimo lugar de peregrinación budista, y es precisamente siguiendo los pasos de Euda que se pasa a Bihar para conocer Bodh Gaya, en lugar donde un príncipe asceta alcanzó la iluminación, señalando al mundo un nuevo camino de salvación.

Si el Euda vio en el alejamiento del mundo el medio para neutralizar los actos e interrumpir el ciclo del renacimiento, los artistas de Khajuraho, en Hitar Pradesh, celebraron los goces terrenales y carnales, aunque dentro de su erotismo explícito se oculta un significado más profundo que todavía hoy no se ha desvelado del todo.

Carros de los dioses, vimana, los templos de Khajuraho se elevan agarrándose al cielo, como los testimonios más perfectos de la arquitectura del norte de la India. Al oeste, en Rajastán y Gujarat, la decoración de la casa del dios alcanza la exquisitez del cincel y no sólo en los templos famosos, como Modhera y monte Abu, sino también en muchos otros sitios casi desconocidos, como Osia, Kiradu, Jagat, Nagda y Earoli.

En la zona central del subcontinente, el Maharashtra celebra al gran dios Shiva y dos de las más espectaculares creaciones artísticas de la India, la gruta de Elefanta y el templo-montaña de Ellora, y custodia en el seno de los montes Ghat monasterios y lugares de culto budistas, el más famoso de los cuales, en Ájanla, ofrece un testimonio extraordinario de la pintura india. Alejándonos hacia el este, en Orissa, los centinelas de los templos de Ehubaneshvara celebran los aspectos multiformes del Divino y el carro del Sol ha quedado fijado en la eternidad de la piedra en Konarak.

El sur de la India documenta el surgimiento de la ciudad de los dioses en el término de un milenio: a partir de las grutas deEadami, en Karnataka, los arquitectos elaboraron moradas sagradas siempre distintas, desde los sencillos edificios de la época de los Calukya a los atónitos palacios celestes rodeados de ornamentos de los Hoysala.

Un itinerario por Andhra Pradesh, un Estado poco frecuentado, permite conocer los refinados templos de los Kakatiya, habitados por ninfas estilizadas. En Tamilnadu, el Divino aparece sobre la tierra: en Mahabalipuram, el descenso de la muchedumbre Ganga fue esculpida en la roca por los artistas de los Pallava, mientras que en los templos de los Cola, tan grandes como ciudades, regía el ceremonial de Corte y se veneraba al dios como a un soberano.

UN POCO DE HISTORIA SOBRE LA INDIA: La Segunda Guerra Mundial dio un golpe al colonialismo y allanó el camino hacia la independencia del país. La minoría musulmana se dio cuenta de que la India independiente iba a estar dominada por los hinduistas. El comunalismo (sociedades religiosas) creció posteriormente con la Liga Musulmana, dirigida por el líder Muhammad Alí Jinnah, portavoz de la mayoría de musulmanes, y con el Partido del Congreso, dirigido por Jawaharla Nehru, representante político de la población hinduista. El intento de crear una nación musulmana fue el principal obstáculo para que los británicos concedieran la independencia al país.

El virrey Mountbatten decidió dividir la nación y estableció un programa social y político para obtener la independencia, que incluía a ambas poblaciones. Ésta se proclamó finalmente en 1947. Las dos regiones, de mayoría musulmana, estaban situadas en lados opuestos del país. Cuando se anunció el establecimiento de la línea divisoria, los musulmanes se desplazaron hacia Pakistán, y los hinduistas y los sijs regresaron a la India. Más de diez millones de personas emigraron a Pakistán.

En 1948, Gandhi fue asesinado por un fanático hinduista. Debido al trauma de la división nacional, el primer ministro Jawaharlal Nehru -primer dirigente de la India independiente- abogó por una Constitución laica, una planificación central socialista y una estricta política de neutralidad. India y Pakistán se enfrentaron por la posesión de Cachemira, en 1965, y por el territorio de Pakistán oriental (que consiguió la independencia con el nombre de Bangladesh), en 1971. En 1966, Indira Gandhi, hija de Nehru, fue elegida para regir los destinos del país; pero sus propios guardaespaldas sijs la asesinaron en 1984.

El linaje de Nehru continuó en el mando cuando Rajiv Gandhi, hijo de Indira, asumió el poder e instauró una nueva política que alentaba las inversiones extranjeras y la Introducción de tecnología moderna en la vida cotidiana. Estas medidas proyectaron a la India en la década de los noventa y la sacaron de su aislamiento económico, pero no sirvieron para estimular el gigantesco sector rural. En 1991, Rajiv Gandhi fue asesinado durante una campaña electoral por un seguidor de los Tigres Tamiles de Sri Lanka. Narasimba Rao, del Partido del Congreso, fue elegido primer ministro, pero renunció en 1996.

Lo reemplazó en el cargo Deve Gowda, quien dimitió en abril de 1997. En julio, Kocheril Raman Narayanan asumió la Presidencia. Fue el primer miembro de la casta de los parias (la clase más baja en esta nación) en ocupar ese cargo. En 2001, la violencia resurgió cuando Pakistán bombardeó a Cachemira. A principios de 2002, los enfrentamientos entre hinduistas y musulmanes se incrementaron después de que un tren en el que viajaban varios musulmanes fue bombardeado: cientos de personas murieron en ese atentado. Los musulmanes criticaron al partido nacionalista Bharatiya Janata Party (BJP) por no prevenir ataques terroristas. En 2002, Abdul Kalam, investigador científico nuclear musulmán, fue elegido presidente de la India. Su lucha se dirigió contra el terrorismo.

En febrero de 2003 se vislumbró un panorama de paz, cuando el presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, aceptó dialogar con la India para resolver el conflicto originado por el tema de Cachemira. Los esfuerzos no resultaron en vano: en noviembre de ese año se acordó un cese al fuego, que se convirtió en la primera tregua en 14’años de enfrentamientos. La indiferencia del Gobierno hizo que la dinastía Gandhi regresara a la lucha por el poder.

En 2004, Sonia Gandhi obtuvo una contundente victoria, pero decidió que no asumiría el cargo por razones de seguridad. El poder quedó en manos de Manmohan Singh. El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, viajó a la India en marzo de 2006, donde firmó un pacto de cooperación nuclear con el Primer Ministril indio. De esa manera, India aceptó la inspección por parte del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

A cambio, el Gobierno de EE. UU. prometió a la India tecnología nuclear del extranjero para propósitos distinto de a la guerra. El 12 de junio de 2006. el terrorismo reapareció en esta nación: siete bomba explotaron simultáneamente en trenes de la ciudad de Mumbai (antes Bombay) y causaron la muerte a 180 personas.

El 25 de julio de 2007, Pratibha Patil, del partido Congreso Nacional Indio, fue elegida presidenta  del país y se convirtió en la puniera mujer en alcanzar un cargo de tan alto rango. El 15 de agosto de 2007, India conmemoró el 60 aniversario da la Independencia. El 3 de agosto de 2008, por lo menos 150 peregrinos, en su mayoría niños y mujeres, murieron Iras una estampida ocurrida un el templo hindú de Naina Devi, en el norte del país.

La tragedia se originó por rumores acerca del desprendimiento de rocas sobre el estrecho camino que conduce al templo. Miles de fervientes creyentes habían llegado al lugar para celebrar la fiesta religiosa de Shravan Ashtami. A mediados de octubre de 2008, doce Estados de la India registraron ‘alarmantes’ niveles de hambruna, según un informe elaborado por el Instituto de Investigación para la Política Internacional de Alimentos (Ifpri, por sus siglas en inglés). Cerca de 200 millones de personas sufren de hambre. India es conocida por tener una de las tasas mundiales más altas de mal-nutrición infantil y mortalidad de menores de cinco años.

En 2008, los precios de los alimentos se incrementaron significativamente, pero los ingresos de los ciudadanos se mantuvieron iguales. Millones de personas sobreviven con un dólar al día. El 26 de noviembre de 2008, islamistas del grupo Deccan Muyaidin atacaron con sofisticado armamento las calles y los hoteles do Mumbai, ciudad financiera de la India hubo más de diez muertos.

Los rebeldes se tomaron el hotel Taj Mahal y estaciones de los trenes. El gobierno indio sostuvo que los terroristas de Pakistán tuvieron que ver con esos hechos. Afínales de diciembre de 2008, Pakistán comenzó a trasladar tropas hacia su frontera con India desde la provincia que limita con la convulsionada Afganistán, donde EE. UU. presionaba a islamabad para que combatiera a los talibanes. La tensión entre las dos potencias nucleares vecinas, que han librado tres guerras desde 1947, aumentó peligrosamente. El 22 de julio de 2009, India y EE.UU. sellaron una nueva alianza en asuntos militares.

EE.UU. se comprometió a ayudar a la modernización del Ejército indio. Antes de este pacto, un 70 por ciento del armamento provenía de Rusia. El 15 de septiembre de 2009, el primer ministro indio, Manmohan Singh, aseguró que los rebeldes maoístas seguían siendo el principal problema interno de India y que el país estaba perdiendo la batalla contra ellos.

En una reunión con jefes de policía de diferentes estados, Singh reconoció que la violencia relacionada con los rebeldes maoístas aumentó. El Primer Ministro se mostró preocupado porque, «a pesar de la naturaleza sanguinaria del movimiento», varios sectores de la sociedad india se sentían cada vez más atraídos por el discurso de los rebeldes, especialmente algunas comunidades tribales y ciertos grupos de intelectuales.

Los maoístas siempre han pregonado que luchan por los derechos de los pobres y de los campesinos sin tierras, y que su objetivo es instaurar un estado comunista. A comienzos de octubre de 2009, las inundaciones en los estados sureños de Karnataka, Andhra Pradesh y Maharashtra dejaron más de 230 muertos y cerca de un millón y medio de damnificados.

El 8 de noviembre de 2010, el presidente estadounidense, Barack Obama, respaldó la propuesta de incluir a la India como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU. «El orden internacional justo y sostenible que EE. UU. busca debe estar sustentado poruñas ‘Naciones Unidas’ que sean eficientes, creíbles y legítimas.

Por eso espero que en los próximos años el Consejo de Seguridad haga una reforma que incluya a la India como un miembro permanente», dijo Obama en un acto oficial llevado a cabo durante su visita a este país. Según analistas de los Estados Unidos, estas declaraciones ratifican la política que Obama puso en marcha hace tiempo para elevar el papel de las potencias emergentes. El 15 de noviembre, un edificio de cinco plantas se derrumbó en el centro de Nueva Delhi y causó la muerte de 65 personas.

Fuente Consultada: Almanaque Mundial 2012 Edición N°58

Ramses II Faraon de Egipto Obras y Caracteristicas de su Reinado

Ramses II Faraon de Egipto Obras y Caracteristicas de su Reinado

En el año 1300 a.C, los faraones egipcios gobernaban una de las grandes naciones de la Tierra. Sus dominios llegaban hasta las selvas africanas, los desiertos libios y las tierras de Siria y Palestina.

El faraón más poderoso de la historia fue Ramsés II, conocido como Ramsés el Grande por el esplendor de su reinado.

Con veintinueve años, ascendió al trono tras la muerte de su padre Seti I, y gobernó el imperio egipcio durante sesenta y siete años.

Extendió sus fronteras hacia el oeste y hacia el sur, y en el norte libró una larga guerra con los hititas, sus principales enemigos.

La guerra terminó con la firma del primer tratado de paz de la historia, y Ramsés II se casó con la hija del rey hitita.

Durante su reinado, el comercio floreció y los impuestos llenaron las arcas del palacio real.

El faraón, siguiendo el ejemplo de sus predecesores, dedicó sus riquezas a construir monumentos que derrostraran su grandeza.

Edificó los templos legendarios de Karnak y Abu Simbel, el coloso de Menfis y una fastuosa tumba conocida como el Ramaseum, aparte de numerosos templos menores y estatuas de sí mismo.

Y dejó inscripciones con su nombre en todos los rincones de su reino.

Una larga descendencia: Los egipcios recordaron durante años el reino dorado de Ramsés. Muchos faraones tomaron luego su nombre para honrar su recuerdo.

A su muerte, a los 96 años, había tenido doscientas esposas y concubinas, nouenta y seis hijos y sesenta hijas.

HISTORIA DE VIDA Y REINADO DE RAMSES II

Ramsés II debió guerrear contra los hititas antes de poder sellar con ellos una paz duradera, la que dio paso en Egipto a una época de estabilidad y prosperidad.

Sólo entonces, pudo dedicarse a su obra de constructor y erigir los grandiosos monumentos que aún perduran.(imagen izq. Ramsés II)

MITO Y REALIDAD: Los hititas, dueños de Anatolia y el norte de Sida, amenazaban el dominio egipcio en el sur de esta última. Decidido a expulsarlos, Ramsés II intervino en la región para conseguir la defección de los príncipes sometidos a los hititas.

El enfrentamiento, ya inevitable, tuvo lugar frente a la ciudad fortificada de Qades, cuya importante posición estratégica otorgaba el dominio de toda Siria a quien se adueñara de ella.

El ejército egipcio contaba con 20.000 hombres repartidos en cuatro divisiones, que llevaban cada una el nombre de un dios: Amón, Ra, Ptah y Set.

Ramsés II llegó hasta las inmediaciones de Qades, a orillas del Orontes, conduciendo el ejército de Amón, mientras las otras tres columnas permanecían en la retaguardia.

El astuto Muwattali aprovechó la situación para atacar.

Rodeado y abandonado por sus tropas, el faraón le habría rezado fervientemente al dios Amón, que le concedió fuerza sobrehumana.

Cuando los 2.500 carros hititas se dieron a la fuga, Ramsés II logró liberarse.

Si bien la batalla se reanudó al día siguiente, ninguno de los dos ejércitos obtuvo la victoria.

El faraón renunció a Oadei y abandonó la región.

LOS RAMBSIDAS, RESTAURADORES DEL PODERlO EGIPCIO: Durante el apogeo de la XVIII dinastía (1552-1306 a.C.), el Imperio egipcio se extendía desde el Éufrates, en Siria, hasta la cuarta catarata del Nilo, en Nubia; sin embargo, empezó a decaer durante el reinado de Akenatón (1372-1354 a.C.).

Al descuidar los asuntos exteriores para consagrarse a la exaltación del dios solar, Atón, el místico faraón Akenatón permitió que los hititas, pueblo indoeuropeo proveniente de Anatolia, se transformaran en una gran potencia.

El secreto del nuevo poderío hitita estaba en las armas de hierro —mineral que abundaba en Anatolia—, muy superiores a las de bronce de los reinos vecinos. Debilitada, tanto por estos reveses militares como por el fracaso de la revolución religiosa de Akenatón, la XVIII dinastía desapareció sin pena ni gloria (1306 a.C.).

Entonces, correspondió el turno a los guerreros, por lo que el último faraón de la dinastía, Horenmheb, entregó el poder a su general Ramsés I. Aunque el fundador de la XIX dinastía permaneció poco tiempo en el trono, su hijo Seti I se mostró digno de la tarea. Desde los inicios de su reinado restableció la dominación egipcia en Palestina y llegó hasta el Orontes.

Su hijo Ramsés II, coronado faraón a los 25 años de edad (1290 a.C.), heredó un reino en pleno renacimiento. No resulta extraño entonces que el «Hijo de Ra, amado de AmÓn» emprendiera la conquista de Siria.

EL DUELO CON EL IMPERIO HITITA: La victoria de Qades, una de sus primeras hazañas militares, llenó de gloria al joven soberano, pero no cambió en nada el desenlace del conflicto. La guerra en Asia se prolongó por quince años. Instigados por los hititas, los príncipes vasallos de Palestina se sublevaron en numerosas ocasiones, por lo que el faraón tuvo que sitiar varias ciudades en la región desértica del mar Muerto, antes de lograr la sumisión de los reyes de la zona.

Sólo entonces las inscripciones de los templos pudieron proclamar las victorias de Ramsés II: «la estrella de las multitudes», «el toro de oro”, «el halcón dueño del cielo».

La consolidación en Mesopotamia de una nueva potencia, Asiria, permitió finalmente llegar a un acuerdo pacífico. Al instalarse en las riberas del Éufrates, se convirtió en una amenaza para el reino hitita, cuyo rey, Hattusil III, hermano y sucesor de Muwattali, opté por firmar un tratado de paz con Egipto (1270 a.C.). El texto del tratado fue descubierto en las paredes de los templos egipcios, al igual que en las tablillas de arcilla de la capital hitita, Bogazkóy; constituye el primer tratado de la historia cuyo texto original todavía existe.

Ambos estados firmaron un pacto de no agresión, además de una alianza defensiva, y fijaron una frontera común a la altura de Damasco, por lo que Siria meridional quedó en territorio egipcio. Fue el inicio de cincuenta años de paz. Mientras Ramsés II y Hattusil III intercambiaban cartas cordiales, los hititas le enviaban hierro al faraón para sus ejércitos y mujeres para su harén. En dos ocasiones, éste desposó princesas hititas, hijas de Hattusil III. El dios sol de Egipto y el dios tormenta de los hititas fueron los protectores de estas uniones.

EL GRAN CONSTRUCTOR: Durante su reinado de sesenta y siete años, Ramsés II también demostró ser uno de los más grandes constructores del antiguo Egipto. Abandonó Tebas, en el Alto Egipto, capital del reino durante doscientos cincuenta años, y edificó una nueva capital, al este del delta, que bautizó como Pi-Ramsés, «el hogar de Ramsés». Gracias a la construcción de numerosos canales, la ciudad se llenó de frondosos jardines. Asimismo, siguió embelleciendo los templos de Tebas, Luxor y Karnak.

En Tebas, situada en la ribera occidental del Nilo, mandó edificar su gigantesco templo funerario, el Ramesseum. Más original resultó ser la construcción de una verdadera red de monumentos que dividió Nubia (actual Sudán) en zonas, aparentemente con el fin de arraigar el dominio egipcio. Los dos templos de Abú Simbel constituían el conjunto más imponente.

Excavados dentro del acantilado igual que grutas, dominaban el valle del Nilo, desde una altura de 33 m. De acuerdo con el culto, a cada soberano le correspondía una divinidad; el dios Amén-Ra a Ramsés II en el primer templo (sur), y la diosa Hator a la reina Nefertari, esposa preferida del faraón, en el segundo (norte). Cuatro colosos de arenisca, de 20 m de altura, flanqueaban la puerta de entrada del templo sur. Representaban a Ramsés II y su familia, y proclamaban la gloria de Egipto ante los ojos de los nubios sometidos.

EL RESPLANDOR ETERNO DE UN REY SOL: Las obras del constructor reflejaban los proyectos del político. Si bien el traslado de la capital se debió a la ciudad de origen de la dinastía, Tanis, en el delta, también existieron razones estratégicas.

En efecto, Pi-Ramsés se encontraba a las puertas de Asia y por lo tanto estaba mejor ubicada para vigilar a los sirios. Además, el rey había logrado finalmente independizarse del dero de Amén, que gozaba de mucho poder en Tebas. Sin dejar de lado la supremacía de Amén, Ramsés II también promovió el culto de otros dioses, como Ra y Ptah. La lógica sincrética de la época permitió asimilar a las tres divinidades. Aunque los faraones se proclamaron siempre “Hijos de Ra», el soberano insistió particularmente en sus lazos de sangre con el dios solar.

En los muros de varios templos se podía contemplar la unión de su madre Tuya con el dios, y la diosa nodriza Hator, amamantándolo. Por su esencia divina, este hijo de Ra podía jactarse de ser un verdadero «rey-sol». Sin embargo, toda esta gloria escondía un imperio frágil. Cuando el soberano falleció a los 90 años de edad (1224 a.C.), Egipto entró nuevamente en guerra.

Su hijo Menefta (1224-1214 a.C.) debió enfrentar la invasión de los «pueblos del mar», provenientes del norte del Mediterráneo. Con posterioridad, varios soberanos de escaso relieve se sucedieron en el trono y la XIX dinastía desapareció en menos de treinta años (1186 a.C.). No obstante, el recuerdo de Ramsés II siguió fascinando a sus sucesores. Todos trataron de imitarlo y nueve faraones llevaron su nombre. El sol de Qadei nunca dejó de brillar.

SUS OBRAS
En innumerables monumentos egipcios, y precisamente en los más majestuosos, se han encontrado inscripciones con el nombre de este soberano. Sin embargo, se ha podido comprobar que el jactancioso monarca en muchos casos hacía grabar sus estelas en construcciones que no habían sido obra suya, usurpando glorias de sus antecesores. Esto no obstante, bien podemos citar los monumentos que verosímilmente le pertenecen.

Tal es el caso de la sala hipóstila de Karnak, que había comenzado su padre, y el patio con pórticos del templo de Luxor. También mandó construir el templo de Abidos, el Rameseo (templo de la necrópolis de Tebas) y el espeo o templo subterráneo de Abu Simbel, en Nubia, que tiene 55 metros de profundidad y, ornamentando la fachada, cuatro colosos sedentes de más de 20 metros de altura, esculpidos en la roca viva.

En cuanto a «La casa de Ramsés», que éste hizo construir en Tanis, aseguran los escribas y poetas de la época que era «la ciudad de los bellos balcones, de las salas rutilantes de lapislázulis y de turquesas, el lugar donde se adiestran los carros de guerra, donde se pasa revista a la infantería y donde los soldados de marina desembarcan para ofrecer su tributo». Magnífica villa cortesana donde «la juventud lleva todo los días trajes de fiesta y cabelleras graciosamente arregladas y bañadas en suaves aceites».

Su momia, que fue retirada por Brugsch de la tumba en el Valle Reyes, fue transportada a lo Sargo del Nilo en una embarcación. Y centenares de campesinos, en las orillas, hicieron escolta de honor al bote, decargado al aire los fusiles y recitando lamentaciones fúnebres. Rindieron así non al soberano tres mil años después de su muerte. Actualmente el faraón Ramsés II se encuentra en el Museo de El Cairo, la actual capital.

PARA SABER MAS…
EL EGIPTO DE RAMSES II:

SU DESCUBRIMIENTO:

Fun en 5 de julio de 1881, en las primeras horas de la mañana, un joven investigador alemán, Enrique Carlos Brugsch, trepaba fatigosamente por las rocas del Valle de los Reyes, la cuenca rocosa de Luxor, en Egipto, en la que se encontraban las tumbas de muchos faraones. El joven marchaba presuroso siguiendo a un árabe, Abd-el-Rasul, quien le había prometido conducirlo hasta el sitio donde haría un descubrimiento extraordinario.

Al final de una fatigosa subida, Abd-el-Rasul se detuvo y le mostró un orificio que estaba cerrado por piedras: desató una cuerda que llevaba sobre la espalda y explicó a Brugsch que era necesario deslizarse por aquel agujero. Con el corazón agitado, el científico se descolgó, a fuerza de brazos, por el pozo, que tenía una profundidad aproximada de once metros. Llegado al fondo, encendió la antorcha y delante, a pocos pasos de distancia, se le presentó la puerta de una cámara funeraria.

Entró en la penumbra, a la luz de la antorcha, Brugsch vió un espectáculo que lo dejó sin aliento. La cámara estaba llena de sarcófagos, dispuestos sin orden, algunos abiertos y otros aún cerrados. Ante él se encontraban los restos mortales de los más poderosos soberanos del mundo antiguo. A. ratos arrastrándose, y otros avanzando a toda prisa, el egiptólogo examinó los sarcófagos: entre las momias de los faraones menos ilustres, encontró la del gran soberano cuya fama ha llegado hasta nosotros después de 33 siglos: Ramsés «el Grande», aquel durante cuyo reinado vivió, probablemente, Moisés.

CARACTERISTICAS DE SU REINADO: Una vez alejada la amenaza asiática, Ramsés II pudo consagrar todos sus esfuerzos a Nubia, donde hizo levantar magníficos monumentos. Más abajo de la segunda catarata y de la fortaleza de Buhen, fueron talladas en la roca las colosales estatuas del faraón sedente, que decoran la fachada del gran templo de Abu-Simbel. Otras seis estatuas de Ramsés y de la reina Nefertari encuadraban el segundo templo, que estaba consagrado a la diosa Hator.

Ramsés II, que era un hombre amante del orden, se entregó con energía a reorganizar el país: el Estado intervino en la estructuración social, fijando las condiciones de trabajo, que hasta ese momento habían sido bastante desastrosas; se promulgaron leyes sobre la higiene del pueblo, se confió a los mismos operarios la resolución de los litigios del trabajo y se eximió de las contribuciones a las clases más pobres. El pueblo, de esta manera, vivía bastante bien, y el mismo faraón (cosa simplemente increíble) se preocupaba en persona de su situación.

Todo el país se enriqueció: la pequeña propiedad se desarrolló, los mercaderes hicieron fortuna con el comercio marítimo internacional; los «bancos», confiados a tan formidables especuladores como los sirios, ganaron considerables beneficios.

Naturalmente, esta ola de prosperidad hizo progresar también todas las artes: artesanos, muebleros, alfareros, pintores, escultores, decoradores, no tenían tiempo de atender los pedidos ds los clientes. Tebas, la capital religiosa, y el puerto de Tanis, sobre el delta del Nilo, donde Ramsés II tenía la capital del imperio, eran las ciudades más ricas del mundo. El mismo Ramsés mandó construir templos en su honor, e hizo surgir una ciudad estupenda a la cual dio su nombre: Pi-Ramsés («La casa de Ramsés»). En estos trabajos participaron millares de hebreos y sirios.

El gran Ramsés, que entre otras cosas era un hombre buen mozo, delgado, de facciones reglares, tuvo varias esposas y 162 hijos. El reinado de este hombre sabio y humano íue larguísimo. Ramsés II, llamado por los griegos Sesostris, ocupó el trono nada menos que 77 años. Murió en el año 1223 antes de Cristo.

Las maravillosas obras maestras construídas en su etapa de gobierno habrían sido sepultadas por las aguas de la nueva presa de Assuán, a no ser por la gran campaña lanzada por la UNESCO.: los fondos recogidos permitirán dividir las masas de piedra en bloques de varias toneladas, y volver a edificar los templos, sesenta metros más arriba, a fin de que continúen proclamando la gloria del «Rey Sol», como lo vienen haciendo los templos de Luxor (de donde procede el obelisco de la plaza de la Concordia, de París) y de Karnak, en el que Ramsés II hizo levantar la célebre sala hipóstila. Sus dimensiones gigantescas y su estilo están muy alejados de las proporciones del arte de Tell-el-Amarna.

A pesar del esplendor de su reinado, en el cual se alcanzó una mejora indudable del nivel de vida de las clases populares y de los funcionarios, que fue a la par con la prosperidad económica, Ramsés II no consiguió contener los dos principales peligros que provocarían la decadencia de sus sucesores: el incremento del poder de los sacerdotes y de sus dominios, y el de la aristocracia militar, dotada también de feudos considerables. Los sacerdotes se habían convertido en una casta hereditaria.

El sumo sacerdote de Amón, en Tebas, regía una verdadera corte, con el título de «director de todos los sacerdotes del Alto y Bajo Egipto». Los templos eran una especie de señoríos autónomos, con sus colonos, sus artesanos, su servicio de vigilancia, su burocracia. Muchos de ellos no solamente estaban libres de impuestos, sino que, además, recibían privilegios de inmunidad: la justicia y la administración reales se detenían en sus fronteras, al menos en el Alto Egipto.

En el reinado de Ramsés, se organizó un tribunal sacerdotal, único habilitado para juzgar los litigios entre los sacerdotes o los templos. A partir de este momento, una parte del país escapaba al poder del faraón. Por otro lado, el ejército había pasado a manos de profesionales, con frecuencia extranjeros, entonces muy numerosos en Egipto.

Fenicios, hebreos, sirios y etíopes se repartían, según su nacionalidad, en comunidades de trabajadores, practicando sus cultos y disponiendo de organizaciones autónomas. ¿Tuvo lugar el Éxodo durante el reinado de Ramsés II, como sostiene la tradición? ¿O fue mucho antes? El problema es muy discutido: parece que una tribu judía vivía cerca de Tanis en esta época. Ramsés II dotó a sus soldados y oficiales, egipcios o extranjeros, de verdaderos feudos, tomados de los dominios reales. Guardando las distancias, esto hace pensar en el imperio romano instalando colonias de soldados bárbaros en el interior de sus fronteras.

Quizá constituyeran un contrapeso del poder de los sacerdotes; pero, en adelante, el faraón tuvo que contar con estos dos poderes. Las grandes construcciones de Ramsés II agotaron su tesoro. Después de su muerte, la crisis iba a precipitarse, en toda su magnitud.

Fuente Consultada:
HISTORAMA La Aventura del Hombre en la Historia Tomo I Egipto, El Imperio Nuevo

Ver: Templo en Egipto Ramses Abu Simbel

Las Polis Griega Esparta Organización Política Militar y Social

Las Polis Griegas: Esparta Organización Política Militar y Social

ESPARTA: Entre todas las ciudades griegas, Atenas y Esparta han representado un papel preponderante. De aquí que los latinos las llamasen los dos ojos de Grecia, y nos interesen, porque la rivalidad de entre ambas es el fundamento de la historia griega. En Atenas, el hombre fue principalmente un ciudadano apasionado de la libertad política, de la actividad comercial, del arte y de la literatura. En Esparta, fue únicamente un soldado que se ejercité sin descanso en las virtudes militares y estuvo siempre dispuesto a dar su vida por la patria.

Esparta o Lacedemonia, capital de la Laconia, fue una a modo de ciudad cuartel. Más bien que una ciudad, era un grupo de cinco aldeas situadas en las orillas pantanosas del Eurotas, que baja torrentoso de la meseta de Arcadia y atraviesa mansamente a Laconia.

Esparta no estuvo nunca cercada de murallas, porque no tuvo necesidad de ellas. Laconia, cuyo centro lo &upaba Esparta, está, en efecto, rodeada de montañas; éstas son bastante altas y permiten que la nieve permanezca ah casi todo el año; además, las sen das transitables son muy raras y es muy fácil defender’ los desfiladeros.

Ahora, si se añade que el valle del Eurotas es fértil y pueda alimentar la población, se comprenderá que Esparta fuera un campo atrincherado natural, en e que vivió un pueblo de soldados.

Ruinas del acrópilis y teatro de Esparta

Ruinas del acrópilis y teatro de Esparta

LOS ESPARTANOS: Los espartanos formaron parte de una invasión de dorios griegos del norte que, echados de su país por los tesalios, acometieron las penínsulas del Peloponeso y conquistaron las ciudades de los aqueos. Los dorios de Esparta tomaron el nombre de espartanos. Menos numerosos que los vencidos, hubieron que estar constantemente sobre las armas en medio de aquellas poblaciones sojuzgadas, a fin de conservar lo que habían conquistado.

Por consiguiente no les fue posible labrar la tierra no dedicarse al comercio. Fueron un ejercito invasor que vivía de lo que le daba el suelo gracias al trabajo de los vencidos y cuyo exclusivo oficio era la guerra. Todo en ellos era preparación militar. Fueron los guerreros mejor adiestrados y más heroicos de Grecia; pero desdeñaron el bienestar y la cultura intelectual porque, según ellos, corrompían las virtudes marciales. Su ideal consistió en formar una comunidad militar en la que cada cual, por disciplina, tuviera orgullo en sacrificar su libertad y su vida por el interés superior del estado.

LACONIOS PERIECOS E ILOTAS: El territorio de Laconia, dividido en lotes que no podían venderse ni cederse, fue propiedad de los vencedores. Los habitantes de la llanura continuaron viviendo en su antiguo suelo en condición muy parecida a la esclavitud. Los de las montañas y del litoral, sometidos posteriormente, fueron tratados con menos dureza. En la población de Laconia hubo, pues, tres clases los espartanos (9,000 aproximadamente), los periecos (30,000) y los ilotas (unos 200,000). Sólo el espartano tenía derecho de ciudadanía; los periecos y los ilotas no eran sino súbditos.

Los periecos, es decir, la gente de alrededor, habitabais la frontera montañosa y marítima de Laconia, y parecen haber sido descendientes de los antiguos señores del país. Estaban repartidos en unos cien pueblos que se administraban por sí mismos. Podían poseer libremente sus tierras y gozar del fruto de su trabajo. Se dedicaban a la agricultura al comercio, a la industria, a la navegación y a todas las ocupacio9es prohibidas a los espartanos. Pagaban los impuestos y tenían obligación de servir en el ejército; no por ello les concedían el menor derecho político.

Los ilotas eran los antiguos laconios del valle. Los espartanos hicieron de ellos siervos, es decir, mitad libres y mitad esclavos. No vivían agrupados en pueblos, sino que habitaban en cabañas aisladas que podían edificar en las tierras que labraban, tierras que no les pertenecían, antes bien, eran ellos quienes pertenecían a la tierra y formaban parte de la propiedad. Cada año debían dar una parte de la cosecha a los dueños del fundo, pudiendo reservarse la otra parte. El único derecho que tenían era el de no poder ser vendidos.

Los espartanos trataban mal a esos infelices; en la guerra, empleándolos como sirvientes del ejército; en la paz, obligándolos a lleva vestidos especiales, y hasta prohibiéndoles cantar ninguna canción guerrera. Frecuentemente los forzaban a beber hasta la embriaguez para que el espectáculo de su degradación repugnase a sus propios hijos. A pesar de los malos tratos, los señores consideraban que era un peligro el hecho de que fueran tan numerosos, y les daban muerte valiéndose del menor pretexto. Se condenaba a muerte al ilota que poseía un arma o que se encontraba fuera de su casa después de la puesta del sol.

Su suerte era la misma que hoy cabe al labriego cristiano en Turquía europea. Todos los años y cada vez que los nuevos magistrados tomaban posesión de sus cargos, la gente joven tenía derecho de cazar ilotas, procedimiento que llamaban criptia, es decir, matanza secreta. El régimen de terror aplicado al ilota daba terror en esta clase social a sentimientos de odio y de vengaza. « Inmediatamente que se les hablaba de los espartanos, dice el historiador griego Jenofonte, no había uno que supiese ocultar el gusto que tendrían en comérselos vivos. »

FORMACION DEL PODER DE ESPARTA: Un estado militar como era éste, no podía soportar ni vecinos poderosos ni súbditos rebeldes. Las dos penínsulas de Laconia, Argólide y Mesenia, habitadas por otros conquistadores dorios, eran una amenaza para Esparta, y de aquí la serie de guerras contra Argos y Mesena, que sólo se terminó cuando los espartanos poseyeron todo el sur y el este del Peloponeso.

Las guerras más rudas fueron las de Mesenia en el siglo VII, que duraron cerca de veinticuatro años. Ciertos episodios eran célebres en la antigüedad, tal como el de Aristómenes, héroe mesenio que, cogido por los espartanos y arrojado a un precipicio, se salvó asiéndose a la cola de un zorro que le condujo en medio de las tinieblas a la boca de su guarida.

Mapa de Esparta en la antigua grecia

EL EJERCITO ESPARTANO: El instrumento de aquellas conquistas fue el ejército espartano, el primero de Grecia por su organización y disciplina. En efecto, en los otros pueblos no se era soldado sino en caso de necesidad en tiempo de guerra se armaba al ciudadano, y el ejército era tan solo una guardia nacional, mientras que los espartanos eran soldados de profesión. Acostumbrados desde su más tierna edad a la caza y a los ejercicios violentos, permanecían después en filas hasta los sesenta años. Dos veces al día tenían ejercicio o maniobras, y la paz la consideraban únicamente como una preparación para la guerra.

Los espartanos combatían a pie y formaban el cuerpo de los hoplitas. estos usaban casaca roja, coraza de bronce, casco que les protegía la cabeza y la cara, escudo de cuero cubierto también de bronce, y canilleras o botas de metal llamadas cnémidas, que les cubrían desde la rodilla ha la el tobillo. Tenían por armas, espada corta, como un ‘cuchillo de caza, y la lanza que medía más de dos metros de largo. En formación de combate se presentaban en línea de ocho en fondo; unidos los escudos unos contra Otros, formaban delante de los hombres una verdadera muralla. Dispuestos así en falange, y coronados de flores, acometían al enemigo al son de las flautas y cantando un canto de guerra llamado pean. Pero no empezaban el ataque sino después de haber sacrificado una cabra M buscado presagios en las entrañas de la víctima. Pasaban por invencibles a causa de su reputada fuerza y de su gran bravura.

La falange se dividía en batallones y en escuadras. Estas división era útil en las expediciones poco importantes y en los ejercicios, en los cuales desplegaban tal precisión que los otros griegos estaban maravillados. En realidad, los espartanos no tenían igual para las instrucciones de soldados y de compañía. En cuanto al arte de combatir, este se resumía en ir a la carga. La fuerza de las falanges espartanas residía principalmente en la costumbre de obediencia, de honor y de sacrificio que inspiraban a los espartanos las leyes, que llamaban leyes de Licurgo.

LICURGO: Licurgo vivió,, según se dice, en el siglo IX. Era un hombre honrado, puesto que, siendo de familia: real, había rehusado aceptar el titulo de rey en beneficio de un sobrino suyo del cual era tutor. Era un sabio, es decir un hombre instruido, porque había viajado por Creta, Egipto y Asia. Los espartanos, que se deshacían en guerras civiles, le pidieron leyes. Licurgo consultó en primer lugar el oráculo de Delfos que le animé llamándole amigo de los dioses. Redactó entonces la constitución que lleva su nombre y, después de haber hecho que los espartanos juraran respetarla hasta que él regresara, partió para no volver más. Esto es, sin duda, una leyenda, y hasta es posible que el mismo Licurgo no existiera; pero las leyes llamadas de Licurgo no dejaron por eso de ser la constitución de Esparta.

HOPLITAS EN MARCHA. Las leyes de Licurgo eran un conjuntoo de prescripciones minuciosas relativas no solamente al gobierno y a la administración del estado, sino también a la vida de los particulares y a la educación de los niños. Tuvieron por objeto:

1-Establecer en Esparta la autoridad de la aristocracia

2-Asegurar a los espartanos las tierras conquistadas a través de una excelente formación militar.

EL GOBIERNO: Antes de Licurgo, Esparta estaba gobernada por das reyes omnipotentes. Licurgo hizo de ellos personajes representativos, sin autoridad real. Los dos reyes fueron jefes de la religión y del ejército. Celebraban sacrificios y mandaban los ejércitos; en realidad, eran como los modernos reyes de Bélgica o de Inglaterra reinaban pero no gobernaban. El gobierno estaba en manos del Senado, consejo de 28 miembros, todos nobles y de sesenta años de edad. El Senado proponía y redactaba las leyes y después las sometía a la Asamblea del Pueblo, que se reunía una vez por mes. No habla allí discusiones y el pueblo manifestaba su acuerdo por medio de aclamaciones. Más tarde, el pueblo nombró cada año cinco Éforos o vigilantes, cuya función consistía en intervenir en los actos de los reyes y de los demás magistrados, que podían suspender o condenar; a además, acompañaban al ejército en campaña. De aquí que en Esparta el poder no perteneciese al pueblo ni a los reyes, sino a la aristocracia.

LEYES CIVILES: En teoría, los ciudadanos eran todos iguales, como los soldados de un regimiento. Licurgo quiso que no hubiese en Esparta ni ricos ni pobres, y distribuyó las tierras por lotes entre los ciudadanos, con prohibición expresa de venderlas. Los productos del suelo cultivado por los ilotas debían bastar a sus necesidades, y todo oficio les estaba vedado. De esta manera, desembarazados los espartanos del cuidado de ganarse el sustento, podían consagrarse enteramente a los deberes militares. Para evitar que se enriquecieran, estaban obligados a servirse’ exclusivamente de la moneda de bronce, que era pesada en extremo y tenía poco valor. A pesar de todo, hubo desigualdad en las fortunas y se formó en Esparta una aristocracia rica, cuyos miembros, y sólo ellos, se llamaban iguales.

EDUCACION DE LOS NIÑOS: El niño, destinado a ser un soldado, pertenecía más al estado que a su familia, al nacer era examinado por los ancianos de la tribu, que lo devolvían a la madre si estaba bien constituido; en caso contrario lo hacían arrojar aun abismo del Taigeto. Todas las madres educaban a sus hijos de la misma manera; no los envolvían y los acostumbraban a comer de todo y a no tener miedo de nada. Al cumplir el niño los siete años se entregaba al estado; el niño era entonces como un hijo de regimiento, que desde’ luego formaba parte de una clase mandada por el que se habla mostrado superior a los Otros alumnos por su inteligencia y su fuerza.

El estudio se tenía en poco en este género de educación. Se limitaba a enseñar a los niños a cantar y a explicarse con precisión; tratábase sobre todo de dar fortaleza y flexibilidad al cuerpo. Gracias a un’a serie de ejercicios graduados, los niños aprendían a correr, saltar y lanzar el disco o la jabalina. Después se ejercitaban en el manejo de las armas y en la danza guerrera llamada pirrica. Así se les acostumbraba a soportar’ sin quejarse el dolor, el frío y el calor, el hambre y la sed, la fatiga y Llevaban el mismo vestido en todas las estaciones, se acostarían sobre cañas que ellos mismos cortaban en el Eurotas, y no se lavaban ni perfumaban sino en los días de grandes fiestas. Se les alimentaba mal y les era permitido robar para aplacar el hambre; pero, silos encontraban robando, eran castigados severamente. Uno de ellos, que habla ocultado un zorro vivo bajo su túnica, se dejó morder el vientre antes que confesar el robo. Había también concursos de resistencia a los porrazo. Cada año recibían una vuelta de azotes delante del altar de Artemisa, y el vencedor era quien tardaba más en quejarse; sucedió que murieron algunos niños sin prorrumpir un quejido.

Estos niños tenían aspecto grave y ademanes mesurados. ‘Caminaban con los ojos bajos, y no tomaban la palabra sino cuando eran interrogados. Esta educación de hierro los preparaba a la disciplina militar.

VIDA DE LOS HOMBRES: Los jóvenes formaban parte del ejército a los diez y siete años; a los treinta eran considerados como ciudadanos y debían contraer matrimonio, sin dejar por ello de pertenecer al estado. El empleo del tiempo estaba fijado por los reglamentos. Llevaban uniforme y debían asistir todos los días a los ejercicios, consistentes en carreras, saltos y manejo de las armas. A este respecto, la institución más curiosa era la de las comidas publicas, que eran obligatorias para todos los espartanos, aun para los reyes; sin embargo, no se celebraban diariamente.

En esas comidas, los hombres se agrupaban por escuadras de a 15, y los que las componían eran en la guerra compañeros de tienda de campaña. Esas escuadras eran circulos a los que era muy difícil entrar y en los que se procedía a votación para aceptar un nuevo miembro, como sucede en los cuerpos de oficiales en Alemania. En las comidas públicas se comía la sopa negra, guisado célebre en toda Grecia, hecho con pedacitos de carne, grasa de cerdo, vinagre y sal. Pero la minuta podía aumentarse con productos de caza o con carne de las victimas, cuando había habido un sacrificio.

A esa vida austera debían los espartanos el carácter grave y digno -que tenían. Diriase que los envaraba su compostura heroica de viejos veteranos que afectan despreciar todo lo que los demás hombres aprendan o temen. No se inclinaban sino delante de los ancianos, que respetaban como a sus padres. Su lenguaje era voluntariamente rudo y sencillo, y su manera de responder, a la vez corta y mordaz, ha llegado hasta nosotros con el nombre de laconismo. Un argivo decía un día « Existen entre nosotros muchas sepulturas de espartanos », y un espartano le respondió «Entre nosotros no existe ni una sola de argivo« Filipo de Macedonia escribió a los espartanos : « Si entro en Laconia, destruiré vuestra ciudad. » — «Si… « respondieron los espartanos.

LAS MUJERES: Las jóvenes no eran educadas en Esparta menos severamente que los jóvenes. Estaban sometidas a los mismos ejercicios de los varones y asistían a sus concursos. Su vestido, que bajaba apenas hasta la rodilla, les permitía libertad en los movimientos. Su vida de ejercicios era motivo de burlas entre los demás griegos, que tenían a sus hijas cuidadosamente encerradas. Una vez casadas, resultaban esposas y madres de soldados. Eran muy reputadas por su energía y su abnegación. El amor maternal, en aquellas mujeres estaba supeditado por el amor a la patria; hubo alguna q’ue al saber al mismo tiempo la muerte de sus cinco hijos y la victoria de Esparta, exclamó « Tanto mejor: demos gracias a los dioses! », y otra que mató a su Hijo porque huyó del campo de batalla.

Lo que más caracteriza la condición de la mujer en la antigua Grecia es su constante estado de menor edad. En su existencia no había un solo momento en que gozara de los derechos civiles del ciudadano, pues siempre tenía un dueño que la gobernara. Cuando joven, dependía de su padre; casada pertenecía a su marido; viuda, estaba sometida a sus parientes o a sus hijos. Pero si hemos de juzgar por las pinturas de los poetas y por algunas anécdotas publicadas por los historiadores, diremos que la mujer tenía frecuentemente en la casa una autoridad considerable; tanto es así, que algunos personajes de comedia se quejan una vez casados, de tener no una mujer, sino una dueña imperiosa.

Jenofonte, en su tratado de Economía, nos describe un matrimonio ateniense tal como él lo concibe. Quiere que la mujer sea soberana en su casa, que tenga la dirección ae los esclavos y arregle a su antojo los gastos de la familia. Mas, a pesar de su empeño, no consigue presentar a la mujer griega sino como una buena gobernante. Salvo quizá en Esparta, donde la mujer, como hemos visto antes, era la primera en hacer que sus hijos fueran buenos soldados y buenos ciudadanos, las mujeres griegas representaron en la sociedad un papel harto secundario, su vida transcurría sosegada, monótona y obscuramente; las futilezas ocupaban para ellas un puesto más preferente que las ocupaciones más serias e importantes.

Mientras duró Esparta, la mujer permaneció fiel a la educación y a las costumbres particulares del estado. Muchas modificaciones se introdujeron en las leyes políticas o civiles de Licurgo; pero la regla de vida que él había impuesto a los espartanos se mantuvo e hizo de ellos los primeros soldados de Grecia y los verdaderos maestros de heroísmo de la humanidad.

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Las esfinges -del vocablo griego sphinx, que deriva de la expresión egipcia shesep ankh que significa «imagen viviente» -son esculturas que representan al faraón o a una divinidad protectora.

Las expresiones más típicas de la estatuaria egipcia faraónica poseen un cuerpo leonino y una cabeza que puede tener tanto rasgos humanos como los de un animal que representa una divinidad. 

Se cree que representa al rey con la fuerza de un león y a la vez con la inteligencia humana. Fue la primera vez que se utilizó esta estatua como guardián de la tumba real, al lado de las grandes avenidas que sirvieron para abastecer los materiales necesarios para la construcción del complejo funerario.

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La Esfinge, el gigantesco guardián de la necrópolis de Guiza, era considerada en el Imperio Nuevo como la imagen viviente del dios Harmaquis, una divinidad que reunía en sí la triple forma de la divinidad solar durante su recorrido diurno: Jepri en su nacimiento, Re en el esplendor del mediodía y Atum en el ocaso.

La Gran Esfinge de Guiza es uno de los monumentos emblemáticos de la civilización egipcia. Con su mirada milenaria que contempla, cargada de misterio, el sol naciente en el horizonte, la Esfinge ha atraído a todos los viajeros que han visitado Egipto y a muchos apasionados de las ciencias esotéricas y de la paraarqueología.

La Esfinge se esculpió en tiempos del faraón Quefrén (2520-2490 a.C.), en un saliente calcáreo que quizá ya había sido moldeado groseramente por la acción del viento.

De 57 metros de largo por 20 de altura, tenía el rostro del faraón Quefrén como imagen viviente de la divinidad solar, guardiana de la necrópolis de Guiza.

Posteriormente, la Esfinge se identificó con el dios Harmaquis, o mejor con una divinidad sincrética que reunía en sí la triple forma de la divinidad solar durante su recorrido diurno: Jepri por la mañana, Re al mediodía y Atum por la tarde. En el transcurso de los siglos las arenas del desierto fueron cubriendo lentamente la Esfinge hasta que quedó completamente sepultada.

Esto explica por qué Herodoto no hizo ninguna alusión sobre su existencia en su narración. En 1798, tras la Campaña de Egipto, varios científicos efectuaron una excavación y llevaron a cabo una serie de mediciones y relieves. Sin embargo, fue un capitán de marina de origen genovés, Giovanni Caviglia, quien en 1816 realizó la excavación más importante que se llevó a cabo en la Esfinge.

A este capitán se deben unas interesantes observaciones sobre el monumento, del que también encontró fragmentos esparcidos, entre ellos una parte de la falsa barba que adornaba el mentón y que se trasladó al British Museum.

Grandes egiptólogos del siglo pasado como Auguste Mariette, fundador del Museo de El Cairo y del Service des Antiquités Égyptiennes y su sucesor Gastón Maspero, se interesaron por esta enigmática figura, pero fueron los trabajos que llevaron a cabo entre 1925 y 1936 los egiptólogos Emile Baraize -que restauró el cubrecabezas- y Selim Hassán quienes confirieron a la Esfinge su aspecto actual. 

AMPLIACIÓN DEL TEMA: MAPA DE UBICACIÓN DE LAS PIRÁMIDES Y LA ESFINGE

Plano de la zona arqueológica de Gizeh. En la parte superior izquierda se señala el emplazamiento de la pirámide de Micerino, en el centro el de la de Kefren y a la derecha el de la pirámide de Keops. De las tres pirámides parten los caminos procesionales que terminaban en los respectivos «templos del valle». La Esfinge está en la parte central inferior y, junto a ella, a la izquierda, se encuentra el «templo del valle» de Kefrén, al que se puede llegar a través del camino procesional, el único que se mantiene totalmente conservado.

Del grupo de las pirámides indicadas el plano, la primera en perder su enigmática inviolabilidad fue la Gran Pirámide (en realidad, no mucho mayor que la segunda), cuyo nombre, al traducirlo, suena «Khufu» (segundo faraón de la IV dinastía, que vivió alrededor del año 2.600 antes de Cristo y que es más conocido como Keops).

En 1565 la visitó y penetró en su interior un viajero europeo: Johannes Helfriech, un alemán sensato y realista, que no fantaseaba, y que al dar cuenta de su visita disfrazó su desilusión lamentándose del aire viciado que se respiraba dentro y que le sentó mal. Porque, obviamente, tuvo una desilusión.

En la alta cámara funeraria sepultada en el centro de la inmensa construcción, no había ni rastro de faraón.

El espléndido sarcófago de granito rojo, tan bien pulimentado que el aventurado explorador lo creyó de metal fundido, estaba vacío. Helfriech se vengó escribiendo que «esa pirámide fue construida para sepultar al faraón, pero al ahogarse éste en el mar Rojo, quedó vacía y desierta». Descarnado epitafio, e inexacto además, para un gran constructor y para su espléndida tumba.

Si la Gran Pirámide, ahora abierta al público, fue visitada varias veces, la segunda, la de Kefrén, o mejor Khaf-Ra (cuarto faraón de la IV dinastía, hijo o hermano de Keops), continuaba considerándose impenetrable, de tal manera que los egiptólogos también creían que era una construcción maciza (se escribieron tratados enteros para demostrarlo). Pero en estos casos siempre hay un escéptico, que no cree nada de lo que todos dicen y está convencido en cambio de todo lo contrario, dispuesto a demostrar irrefutablemente que una puerta cerrada, por muy cerrada que esté, no deja de ser una puerta.

Balzoni, experto en hidráulica, «sansón» de circo, buscador de antigüedades por cuenta del British Museum y de tesoros, si los había, para sí, no pudiendo forzar la cerradura, el 2 de marzo de 1818 hundió literalmente la puerta, o mejor dicho, la pared, y entró en el interior de la pirámide; pero sólo para encontrar, una vez más, la gran sala funeraria desoladamente vacía.

Aun así, después de esa nueva decepción, hubo seguidores: el arqueólogo inglés Richard Howard-Vyse decidió, pocos años más tarde, seguir su ejemplo y entrar por la fuerza en la tercera pirámide «Menkaure» (Micerino, hijo y sucesor de Kefrén), y además resolver al mismo tiempo el enigma de la Esfinge, que decían que estaba hueca para permitir a los sacerdotes dar sus órdenes desde el interior y sojuzgar con ello a las masas.

Pero el expeditivo arqueólogo británico, que era también coronel del ejército de Su Majestad, se abstuvo de hacer los complicados cálculos matemáticos con los cuales Balzoni logró localizar primero el corredor y después la entrada a la pirámide de Kefrén. La posición de las cámaras funerarias no es casual, sino que está determinada por necesidades constructivas y relacionada con la inclinación de los ángulos y con las dimensiones de la base.

Pero el coronel Vyse decidió no perder el tiempo con inútiles menudencias y utilizó, sin reservas, la pólvora, de la que estaba bien provisto, minando la pirámide y la Esfinge. El fracaso de este sistema le indujo a resignarse y a seguir sistemas menos empíricos; finalmente, en 1837, la pirámide de Micerino le abrió su invisible puerta y, de momento, fue menos avara que sus hermanas mayores, pues en la última cámara sepulcral Vyse y Perring encontraron algunos restos humanos y una tapadera de madera sobre la que aparecía el cartucho real (es decir, el escudo) de Micerino.

Pero los restos eran de una época mucho más tardía de aquella en la que vivió y murió el soberano, pese a que una inscripción descubierta en el exterior de la pirámide en 1968 confirma que él fue inhumado precisamente en aquel lugar. Parece ser que la pirámide fue saqueada por ladrones de tumbas, que ya existían en la antigüedad, y que más tarde, en la época de los faraones de Sais, de la dinastía XXVI, los huesos del difunto fueron piadosamente recompuestos y modestadamente reinhumados, aunque para ser profanados de nuevo en época desconocida. Evidentemente, las grandes pirámides no eran un lugar aconsejable ni tranquilo para dormir en paz el último sueño…

Descifrados los jeroglíficos y obtenida la confirmación de que, por lo menos en lo que se refiere a las pirámides, Herodoto merecía cierta credibilidad, quedaba la cuestión de la Esfinge. El coloso, ya desde los remotos tiempos de Edipo. símbolo enigmático que despierta tanto la fantasía popular como la de los ilustres investigadores, debe su fama no’ sólo a sus increíbles proporciones, sino también al hecho de que lo que únicamente emergía de la arena del desierto era la cabeza, lo que dio campo libre a las más diversas conjeturas. Y ni siquiera los investigadores modernos han conseguido encontrar una explicación exhaustiva y satisfactoria que justificara la construcción de un coloso semejante.

La Esfinge, tranquilamente acurrucada desde hace milenios a los pies de la pirámide de Kefrén, en una parte del desierto particularmente turbulenta, no logró nunca un reposo más sereno que el del ilustre soberano del que quizá reproduce el rostro. Las primeras agresiones que tuvo que sufrir le fueron causadas por la arena, de tal manera que, según la leyenda, solicitó ayuda al príncipe Tutmosis IV (1425-1405 antes de Cristo), hijo de Amenofis II, de la XIX dinastía, prometiéndole su reino si la liberaba de las toneladas de arena que la oprimían.

El futuro faraón, que se había dormido a la sombra de las grandes patas en el curso de una partida de caza, decidió darle crédito y los resultados confirmaron su confianza. Pero si los resultados del contrato fueron óptimos para el faraón, lo fueron mucho menos para la Esfinge, que, al cabo del tiempo, se encontró otra vez semisumergida en la arena (y ya entonces sin jóvenes faraones que tomasen en serio sus peticiones), erosionada por los vientos cálidos y secos del desierto y expuesta a la furia de un jeque iconoclasta que, en 1400, trato de destruirla, por fortuna sin conseguirlo.

Pero aun así, la gran escultura se resintió de este intento: el nemes, el tradicional cubrecabezas de lino rayado en blanco y rojo, que la iconografía atribuye no sólo al faraón sino a casi todos los antiguos egipcios, quizá coronado en un principio por el halcón del Alto Egipto y por la cobra del Bajo Egipto, sufrió graves desperfectos, así como también algunas otras partes del cuerpo. La obra destructora se vio completada más tarde por aquella famosa bala de cañón mameluca que, según la tradición, dio en el insólito blanco y destruyó su nariz, abriendo además en el rostro un profundo surco.

Ciencias, Religion y Arte en Egipto Antiguo Culto a los Muertos

Ciencias, Religión y Arte en Egipto Antiguo

«Egipto es un regalo del Nilo»
   Herodoto

LA CIENCIA EN EGIPTO ANTIGUO: Más aún que por sus artistas, los egipcios tuvieron merecida fama en el mundo antiguo por el caudal de sus conocimientos científicos. Las clases dirigentes, y principalmente la casta sacerdotal, sobresalieron en el cultivo de:

Matemáticas: base de los cálculos necesarios para sus monumentales construcciones. Según se desprende de antiquísimos papiros poseían tina especie de álgebra con la que obtenían las fórmulas geométricas de superficies y volúmenes.

Astronomía: dividían el año en 12 meses iguales, a los que agregaban 5 días libres. Estudiaron y dieron los nombres a los planetas y a las estrellas visibles.

Física: desarrollaron, con notable éxito, un sistema de hidráulica necesario para la canalización y regulación de las aguas del Nilo.

Química: con fórmulas propias y secretas, obtuvieron esmaltes y colores que se mantienen inalterables hasta nuestros días; así como también las

 sustancias necesarias para el embalsamamiento de los cadáveres.

Medicina: a cargo exclusivo de los sacerdotes, estaba íntimamente relacionada con la magia y la hechicería.

LA LITERATURA: Los numerosos papiros hallados en las tumbas y entre las ruinas de los palacios nos dicen que la mayor parte de la literatura egipcia tuvo principalmente carácter religioso: narraciones morales, tradiciones mitológicas y relatos históricos deformados por exageraciones y leyendas. Sobresalen entre todos, los Himnos celebrando las victorias de Tutmés III, y las conquistas de Ramsés II, así como el Poema de la coronación de la reina Hachesupt. También son notables las plegarias fúnebres en honor de Osiris, y que constituyen el “Perenru» o Libro de los Muertos.

LA ESCRITURA: Como para muchas otras cosas, el Nilo proporcionaba a los egipcios el material necesario para su escritura. Encolando y prensando las capas desplegadas de una caña muy abundante en el río, fabricaban los “papiros” y sobre ellos escribían con punzones de madera empleando tintas de varios colines y que aún en nuestros días luego de 4.000. años4 guardan todo su brillo.

Fueron los creadores de un sistema de escritura sumamente original escribían de derecha a izquierda, dibujando pequeños signos con la siluetas de los objetos a los que se referían. Estos signos, ejecutado con gran habilidad, eran denominados “jeroglíficos” (hieros, sagrado glyfos, signos), ya que por su gran complejidad se los empleaba preferentemente en las inscripciones de los templos y tumbas.

En los papiros, en cambio, se solía emplear otro sistema de escritura, la “hierática”, que no era otra que los mismos jeroglíficos pero de trazos más simplificados.

 Finalmente, a partir de la 2O° dinastía los signos se simplificaron aún más, formándose la escritura «demótica» o popular, así llamada por emplearse principalmente para los uso de la vida diaria. De modo que estos sistemas no eran tres escrituras diferentes, sino los mismos jeroglíficos pero con trazos más o menos simplificados.

La escritura egipcia fue durante muchos siglos uno de los grande secretos de la Historia. Pero en el año 1800, los arqueólogos franceses agregados a la Expedición de Napoleón a Egipto hallaron en las proximidades de Rosetta una piedra de granito con inscripciones en jeroglífico, en escritura demótica y en griego.

Llevada la piedra a Franck y tras ingentes esfuerzos, el joven arqueólogo Champollion logró decifrar la inscripción y establecer definitivamente la clave de los jeroglíficos. Con ello nació la “egiptología”, una nueva rama de la Historia. A él y a sus continuadores: Máspero, Mariette, de Rougé y mucho más, debemos todo lo que el mundo conoce sobre la fascinante cultura desarrollada a orillas del Nilo en los albores de la civilización humana.

Fuente Consultada: Historia Antigua y Medieval (Alfredo Drago)

La Arquitectura Egipcia: Mastaba Hipogeos y Piramides Religion y Ciencia

Arquitectura en Egitpo Antiguo : Mastaba Hipogeos y Pirámides Religión y Ciencia

«Egipto es un regalo del Nilo»
   Herodoto

Comenzaremos con un simple resumen sobre el arte y arquitectura en Egipto antiguo, a los efectos de dar una somera idea sobre los tipos de monumentos que esta civilización supo construír y que se admiran hasta nuestros días. Luego mas abajo puede ampliar esta información con mas detalles.

TEMAS TRATADOS:
Arte Egipcio :
Estatua,
Pintura y
Escritura
Arquitectura Egipcia:
Mastabas
Templos
Tumbas
Pirámides

Arte Egipcio: A pesar de las múltiples variaciones y continuos enriquecimientos registrados en el transcurso de los siglos puede afirmarse que algunas características del arte egipcio han permanecido inmutables. Entre ellas, la afición al empleo de las grandes masas y de las proporciones gigantescas, el predominio de la línea recta y la maravillosa solidez de sus construcciones.

Arquitectura: Las más grandiosas y monumentales construcciones del mundo antiguo se hallan en Egipto. Entre ellas son dignos de mención sus monumentos Funerarios y sus Templos.

TUMBAS: Al principio, los egipcios enterraban sus difuntos en la arena, en sencillos féretros de madera Í orno ello no era suficiente para lograr la conservación de los cadáveres fueron protegiéndolos con edificios cada vez más grandiosos cutio los cuales se destacaban:

Las mastabas: Simples construcciones de forma rectangular, hechas con piedra lisa y sin mayores adornos .En un rincón de la misma se hallaba una lápida grabada, la que cerraba la boca de un profundo pozo lleno de piedras y de arena En su fondo se encontraba la cámara funeraria, con el ataúd, rodeado de diversos objetos.

Las pirámides: Como las mastabas no protegían a los difuntos de la codicia de los bandidos, los egipcios idearon construcciones cada vez más grandiosas y seguras. Así construyeron las pirámides, de las que aún se conservan más de un centenar.

Algunas entre ellas nos maravillan por su grandiosidad y han sido consideradas siempre como el prototipo de las más gigantescas obras humanas. Entre todas, sobresalen las construidas por los faraones de la 4° dinastía: la Gran Pirámide, de Keops, de 150 metros de altura; la de Kefrén, de 135, y la de Micerinos, de 65.

La Gran Pirámide tardó 30 años en construirse, y durante todo ese tiempo trabajaron en ella más de 100,000 hombres, reclutados entre los esclavos y los prisioneros de guerra. Las canteras de Arabia y de Libia proveyeron la abundante piedra: más de dos millones y medio de metros cúbicos..

Sus aristas están perfectamente orientadas hacia los puntos cardinales y de acuerdo a ciertas fórmulas cosmográficas, lo que hace suponer que al mismo tiempo que tumba, la Pirámide servia de observatorio astronómico. En su interior hay un verdadero laberinto de cámaras y galerías, muchas de ellas construidas para desorientar a los ladrones; y todas, ricamente adornadas con pinturas y obras de arte.

Los hipogeos: Tampoco las pirámides protegieron del asalto de los ladrones los restos de los faraones.

Por ello, a partir de la 6° dinastía se comenzó la construcción de tumbas subterráneas (hipogeos), excavadas en las laderas de las montañas y en lugares de difícil acceso. Eran inmensas galerías —algunas de más de 100 metros— abiertas en la roca y que conducían a suntuosas cámaras fúnebres, sostenidas por columnas, e igualmente recubiertas de pinturas y bajorrelieves con escenas de la vida del difunto.

En las numerosas antesalas que las precedían se depositaban las provisiones y objetos de valor. Luego se disimulaba y tapiaba la entrada de la tumba con grandes rocas.

Un interesantísimo conjunto de hipogeos construidos por los faraón de la 18° dinastía fueron descubiertos recientemente en las montaña cercanas de Tebas, en el lugar llamado desde entonces “Valle de lo. Reyes”.

Entre ellos, se ha hecho famoso el hipogeo de Tutankamón por haber sido encontrado casi intacto en 1922, por el arqueólogo Howard Carter.

TEMPLOS: Son igualmente famosos por su solidez y dimensión así como por la perfecta armonía de sus líneas. Todas las ciudad egipcias poseían sus templos; pero los más famosos Son los de Luksor y Karnac, construidos en las afueras de Tebas, en honor de Amón, enriquecidos espléndidamente por todos los faraones.

La distribución de los templos egipcios era, en general, muy parecida: se llegaba a ellos por una amplía avenida bordeada de esfinge es decir, de estatuas de animales con cabeza de hombres.

Al término de la avenida estaba la entrada, formada por dos grandes torreones en forma de pirámide truncada y paredes totalmente cubiertas de inscripciones y jeroglíficos.

Junto a estos baluartes, a ambos lados de la puerta, solía haber dos estatuas colosales del faraón constructor del templo, así como también dos obeliscos de una sola pieza y totalmente grabados.

Franqueada la entrada se llegaba a un patio interior rodeado por galerías cubiertas con tejado sostenido por columnas. A continuación estaba el templo propiamente dicho y que comprendía:

La Sala Hipóstila: Amplísima cámara dividida en varias naves por hileras de gruesas columnas. La parte central del techo era de mayor altura que las laterales.

La Sala de la Aparición: Allí se realizaban las ceremonias del culto, a ella sólo tenían acceso los nobles y personajes de la corte.

 La Sala del Misterio: Era el santuario, o morada del dios, y donde se guardaba su estatua y los tesoros que se le habían obsequiado. En  cámara a sólo penetraban el faraón y los sacerdotes encargados del servicio del ídolo.

Los templos egipcios y, en general, todas sus construcciones son verdaderas páginas de historia; en sus paredes y columnas se hallan grabados los jeroglíficos los, principales episodios de la vida del país.

Escultura: Gozó de las mismas cualidades características que la arquitectura gigantescas proporciones y extraordinaria consistencia o también sus mismos defectos: formas rígidas, carentes de expresividad y de soltura de miembros. Sin mayores detalles y totalmente simétricos.

En los bajorrelieves los artistas no aplican las leyes de la perspectiva para la distribución de los planos y representan, de un modo simplísimo de frente el cuerpo y de perfil los miembros y la cara.

escriba egipcio

Entre los mas notables aciertos de la escultura egipcia se halla la famosa estatua del Escriba sentado del Museo del Louvre de Paris, y el busto policromo de la reina Neferiti, en el Museo de Berlín.

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AMPLIACION DE LA ARQUITECTURA EN EGIPTO ANTIGUO

Los reyes de Egipto fueron grandes constructores, cifraban su gloria en erigir monumentos enormes, sobre todo templos para sus dioses y tumbas para ellos mismos.

Podían hacerlo, teniendo a su disposición buenos materiales y tantos hombres como se necesitaban.

Cuando un Faraón quería edificar, enviaba a sus arquitectos a buscar la piedra a la cadena montañosa que corre a lo largo del Nilo. Se escogía casi siempre, para construir los muros, caliza blanca o arenisca, porque son piedras fáciles de labrar.

Para los colosos, los obeliscos, los féretros, se iban a buscar, a las rocas que rodean ia catarata del Nilo, en Siena, bloques enormes de granito rosa o azulado.

La piedra era llevada hasta la orilla del Nilo, en el momento de la inundación, cuando el río llegaba al pie de la montaña.

Se ponía en una balsa que bajaba siguiendo la corriente y se desembarcaba lo más cerca posible del sitio donde se quería construir.

Volvíase entonces a cargar la piedra en una rastra. Cuadrillas de hombres, conducidas por capataces armados de palos, se enganchaban con cuerdas y la arrastraban sobre maderos untados de grasa.

Cuando se trataba de piedras grandes, tiraban a la vez varios centenares de obreros; éstos eran subditos del rey o prisioneros de guerra.

En los monumentos más antiguos, como las Pirámides, la piedra era tallada con mucho cuidado, los sillares se mantenían unidos sin necesidad de cemento alguno y la superficie se pulimentaba.

Los monumentos de Tebas, por el contrario, estaban enteramente cubiertos de estuco pintado con brillantes colores, de modo que tapaba en todas partes la piedra. Por eso no se tomaban el cuidado de tallar y pulimentar los sillares.

Querían los egipcios que sus monumentos fueran eternos, y evitaban cuanto hubiera podido hacerles menos resistentes.

Sabían construir bóvedas (se han encontrado en construcciones muy antiguas); pero sabían también que la bóveda acaba siempre por ceder a los empujes laterales.

Por eso no las han construido jamás en los buenos monumentos, y cubrían las paredes o las columnas con piedras colocadas horizontalmente.

RUINAS DE TEBAS

Egipto estaba cubierto de monumentos. Los había en todas las ciudades, pero en el Egipto inferior, casi todos han sido destruidos y no han quedado más que las Pirámides. Los monumentos de Tebas, por el contrario, no fueron destruidos.

La comarca había quedado tan desierta, que los monjes cristianos se retiraban a ella para vivir solos. Más tarde, llegaron felahs a levantar entre los templos chozas miserables, que han formado las dos aldeas de Luqsor y Karnak.

Ambas están en la orilla derecha del Nilo, a media hora de intervalo una de otra, y unidas por una avenida de dos kilómetros, empedrada con losas de granito que bordean dos filas de esfinges colosales con cabezas de ciervas.

Al otro lado del Nilo estaba el barrio de los cementerios, por el cual se iba a las tumbas abiertas en las rocas de la montaña líbica.

Hay allí todavía ruinas considerables, entre otras el templo de Seti, que comenzó este rey en memoria de su padre, y que continuó Ram-sés, el Ramesseum, cuyas paredes estaban cubiertas de pinturas que representaban las victorias de Ramsés.

En el patio había una estatua colosal de Ramsés sentado, de 18 metros de altura. A un kilómetro de allí está la aldea de Medinet-Abú, donde quedan las ruinas de tres grandes templos.

En 1799, la vanguardia del ejército francés llegaba delante de las ruinas de Tebas. Los soldados estaban abrumados de cansancio, de calor y de sed.

A la vista de aquellos monumentos grandiosos, olvidaron todo y empezaron a lanzar gritos y a batir palmas.

Desde entonces las ruinas han sido visitadas por millares de viajeros y todos han gozado la misma impresión. Lo que más efecto produce es la sala de columnas, hipóstila, de Karnak, que tiene 103 metros de largo por 51 de ancho.

DESCRIPCIÓN DE UN TEMPLO EGIPCIO

El templo se consideraba como la morada de un dios. Era necesario que estuviera al abrigo de los impuros y de los ladrones, y así se edificaba dentro del recinto cuadrado que formaba una muralla de ladrillo alta y gruesa.

Adosados a esta muralla estaban los almacenes de granos, de frutas, de aceite, de cervezas, las panaderías donde se hacía el pan de los sacerdotes y las tortas de los dioses, los talleres donde se fabricaban los perfumes, los vestidos y las alhajas de los ídolos.

Al lado estaban las casas habitadas por los sacerdotes y las cabanas que ocupaban los sirvientes del culto y sus familias.

Después de atravesar todo este barrio, se llegaba a una avenida enlosada a cuyos lados había dos filas de esfinges, estatuas colosales que representaban leones tendidos con cabeza humana (a veces también de carnero).

La avenida terminaba en un nuevo recinto, delante de una puerta.

Esta puerta estaba flanqueada por dos enormes torres en forma de pirámides truncadas, cubiertas de relieves e inscripciones; las de Karnak tenían más de 44 metros de altura, 113 de ancho y 15 de espesor.

Se las designa con el nombre griego de pilón. Delante de éste se alzaban dos grandes agujas de granito cubiertas de inscripciones, los obeliscos, de una sola pieza, de 20 a 30 metros de altura.

Estaban puestas sobre un pedestal y tenían en lo alto como adorno una especie de casquete de cobre que brillaba al sol. En 1836 se trajo a París uno de los obeliscos del templo de Luxor, el cual mide 23 metros de altura, y fue colocado en la gran plaza de la Concordia.

A ambos lados de la puerta, dos colosos de piedra sentados representaban al rey que había mandado hacer el monumento.

Una vez franqueada, se entraba en el patio que recorrían las procesiones los días de fiesta. En el fondo había otra puerta de madera preciosa, adornada con láminas de oro, que daba acceso al verdadero templo.

Se encontraba primero la gran sala de la aparición, cuyo techo sostenía columnas cubiertas de brillantes pinturas, y cuyo capitel afectaba la forma de flor de loto o de hojas de palma.

Por arriba penetraba un poco de luz. Allí se presentaban las ofrendas y se hacían los sacrificios, allí se reunían los sacerdotes.

Algunos fieles eran también admitidos para ver al dios salir del santuario como el sol. Los sacerdotes le llevaban a hombros, en un arca que representaba una barca.

En el fondo de esta sala se abría un vestíbulo que llevaba a la cámara del misterio, el verdadero santuario, en que algunos sacerdotes solamente tenían derecho a entrar.

Era más baja y reducida que la gran sala y completamente oscura. Allí reposaba la imagen del dios, ya en una barca de madera con adornos de oro, ya en una capillita de granito.

Finalmente, al lado o detrás del santuario, o también en el muro, había otras cámaras oscuras donde se guardaban el tesoro del templo y los objetos del culto.

LAS TUMBAS

Las antiguas tumbas egipcias, por ejemplo, las pirámides, se alzaban sobre el suelo. A partir de la XIIa dinastía, las tumbas fueron abiertas en la roca de la montaña. De esta suerte empezó la arquitectura subterránea.

Las tumbas más antiguas subterráneas son las de Beni-Hassán. Son grutas abiertas en la montaña, a media ladera.

Cubre la entrada una especie de alero que sostienen columnas con sus capiteles, talladas asimismo en la roca blanca. La mayor parte de las tumbas consisten en una sala única con un nicho profundo donde antes estaba la estatua del muerto.

Las paredes están cubiertas de pinturas que representan escenas de la vida de la época. Los colores estaban muy frescos cuando se descubrieron, pero desde que los guías conducen a los viajeros alumbrando con antorchas, están ennegrecidos por el humo.

La mayor parte de las tumbas subterráneas fueron hechas en tiempos de la XVIII  dinastía, en las montañas al occidente de Tebas.

En el espacio de una legua, la montaña está agujereada de arriba a abajo, a veces hasta cien metros de altura, por galerías tan hondas y estrechas que los griegos las comparaban con tubos de flauta y las llamaban siringas, flautas.

Se conocen veinticinco que son tumbas de reyes. Hay centenares de otras, sin contar aquellas cuya entrada no ha podido hallarse.

Da acceso a la tumba subterránea una puerta abierta en la roca. Comúnmente ha sido tapiada con piedras y arena para impedir que se viniera a turbar el reposo del muerto.

La galería principal se introduce en pendiente por la montaña hasta los 60 u 80 metros (la de la tumba de Ramsés III tiene 125 metros de larga).

Termina en la cámara donde estaba el sarcófago del muerto.

Las paredes y el techo están frecuentemente adornados, todo a lo largo, con relieves y pinturas. Todo ese enorme trabajo fue hecho a la luz de las antorchas, y estaba destinado a no ser visto nunca más que por el alma del rey muerto.

Se habían imaginado toda clase de procedimientos para despistar a los cuirosos o a los ladrones.

El explorador que descubrió la tumba de Seti I encontró primeramente una escalera y un pasillo, y luego otra escalera y otro pasillo.

Llegó a una cámara pequeña que terminaba en un pozo ancho y profundo, mandó que le bajaran y no descubrió ninguna abertura.

Pero por encima del pozo había una viga, y al otro lado del pozo el explorador vio un agujero practicado en una pared cubierta de pintura.

Por aquella viga y aquel agujero habían pasado los profanadores que descubrieron el secreto. En efecto, el agujero daba acceso a una nueva serie de pasillos y de salas, algunas de las cuales habían sido tapiadas.

Se llegaba ai fin a una cámara donde había un sarcófago de alabastro. Este sarcófago no era quizá todavía el verdadero, porque el suelo por debajo sonaba a hueco, y haciendo un agujero se encontró la entrada de una escalera, que llevaba a un pasillo que bajaba rápidamente.

No fue posible seguirle más que unos cuarenta metros, porque el resto estaba obstruido por un derrumbamiento.

ESTATUAS

Hubo en Egipto escultores muy hábiles. No sabemos sus nombres, pero podemos juzgarles por sus obras.

En las tumbas de los alrededores de Memfis se han encontrado muchas estatuas de piedra o de madera que son evidentemente retratos del muerto.

Las más antiguas, las estatuas de piedra del sacerdote Sepa y de su mujer Nesa, que datan probablemente de los primeros tiempos de la IIIa dinastía, están todavía algo mal hechas, pero las estatuas de piedra de Ra-ho-tep, general de infantería, y de Nefert, su mujer o su hermana, que son de los últimos tiempos de la IIIa dinastía, resultan notables por la gracia del cuerpo y la belleza de los rostros.

De todas las estatuas egipcias hasta el presente conocidas las dos más animadas pertenecen a la época de la Va o la VIa dinastía. Una, de madera, que está en el museo del Cairo, representa a un hombre de pie con un bastón en la mano.

Tiene la cara redonda y sonriente, y parece que mira al que le contempla.

Se la ha llamado el Cheik-el-Beled.

La otra está en el museo del Louvre. Es un escriba sentado en el suelo con un papiro encima de las piernas y una caña en la mano, en disposición de escribir. El rostro delgado y enjuto parece vivo.

Los ojos están hechos con un pedazo de cuarzo blanco en el cual se ha puesto una niña de cristal y en medio un botoncito metálico. Las cejas y los párpados están imitados con una lámina de bronce.

Se han encontrado también muchas graciosas estatuas que representan mujeres amasando la harina para hacer pan.

Desde los tiempos más antiguos, los egipcios han hecho estatuas de dioses o de reyes. Para indicar que eran superiores a los demás hombres, los representaban con estatura de gigante. Son asas estatuas gigantescas que se llaman colosos. La esfinge, por ejemplo, es un coloso de dios.

Por lo común, los colosos más antiguos han sido rotos. Esto ha ocurrido a la estatua célebre de Memnón. Sobre todo en Tebas, y a partir de la XVIII  dinastía, los reyes han tenido afición a los colosos. Los han colocado delante de todos los grandes templos, a ambos lados de la puerta de entrada, los han puesto en

los patios. En Luqsor se han sacado los restos de diez de ellos. Estos colosos representan casi todos a un rey sentado y con vestidura sagrada, ambas manos apoyadas en las piernas y la cara sin expresión.

El más grande tiene 20 metros de altura y son de piedra muy dura y pulimentada.

Los escultores no tenían para tallarlos más que instrumentos de bronce y de piedra, lo cual hacía el trabajo penoso y muy largo y les obligaba a dar a sus estatuas formas redondeadas y un tanto pesadas.

PINTURA

Los egipcios cubrieron de pinturas sus monumentos y sus momias, pero jamás hicieron nada parecido a nuestros cuadros modernos. Sus pinturas no eran más que dibujos iluminados.

Se hacían con pincel y los colores se desleían en agua y una especie de goma. Eran muy brillantes, y aun cuando cuentan tres o cuatro mil años, se han conservado muy frescos.

ESCRITURA EGIPCIA

Desde los tiempos más remotos, los egipcios sabían escribir. Ignoramos cuándo habían aprendido a hacerlo. (Ver: Historia de la Escritura)

Su escritura consistió primeramente en la representación de los objetos mismos que se quería designar, y así, para escribir hombre, se dibujaba un hombre; para significar pájaro, se hacía un pájaro. Por esto la mayor parte de los signos egipcios son pequeños dibujos y representan hombres, instrumentos, ojos, gavilanes, ibis, gansos, cabezas de animales, etc.

Estos signos se conservaron para las inscripciones de los monumentos, que se grababan cuidadosamente, y se llaman jeroglíficos. Pero variaron de significación, y en vez de representar las palabras que expresan, no significaron más que la primera letra o la primera sílaba.

Un gavilán significa E, un león echado L, un ganso S. Pero hay varios signos que designan la misma letra y muchos otros que han seguido significando, no una letra, sino una palabra entera.

La escritura se compone de varios centenares de signos y es bastante difícil de descifrar.

Y como cada signo estaba completamente separado de los demás, se podía escribir indiferentemente de izquierda a derecha o de derecha a izquierda.

Se empleaba mucho tiempo para dibujar los jeroglíficos, y así, cuando los egipcios necesitaron escribir de prisa transformaron los signos de modo que resultaran más sencillos.

De esta suerte se formó la escritura hierática. se escribía en papiro con una caña cortada y entintada, de derecha a izquierda.

Después de la XXI dinastía se inventó otra escritura, más sencilla aún, para los libros de comercio, escritura que se llama demótica. Era más fácil de escribir, pero más difícil de descifrar.

Fuente Consultada: Tomo I de Enciclopedia Historia Universal Ilustrada de Charles Seignobos – Editorial Publinter Bs.As. Entrada: Historia de Egipto

Religion de los Egipcios Culto a los Muertos Dios Osiris Rha

Religión de los Egipcios Culto a los Muertos
Dios Osiris Rha

«Egipto es un regalo del Nilo»
   Herodoto

LA RELIGIÓN DE LOS EGIPCIOS: En sus comienzos el pueblo egipcio fue monoteísta, es decir adorador de un dios único. Al mismo tiempo, cada “nomo” reverenciaba un animal o una planta, que venía a ser el emblema de la tribu y por medio del cual se creían ligados a la divinidad.

Pero con el. transcurso del tiempo el pueblo fue adorando estos emblemas o “totems”, de modo que a principios del Imperio Tinita, en Egipto reinaba el más grosero politeísmo: leones, cocodrilos, bueyes, gavilanes, gatos, chacales, escarabajos, y hasta ciertas hortalizas fueron adorados y considerados como encarnaciones de la divinidad. Así Herodoto pudo afirmar que los egipcios eran el pueblo más religioso del mundo. “Hasta en sus huertos y granjas les nacen dioses”, afirmaba con ironía.

Entre todos estos dioses, el más popular y de culto más extendido, fue sin duda alguna el Buey Apis, a quien se suponía encarnación de Osiris.

Para poder ser elegido, este buey debía ser negro, con ciertas manchas blancas en la cabeza, en el lomo y en la lengua, semejantes a escarabajos o alas de águila. Cuando aparecía un animal con estas características, todo Egipto vibraba de entusiasmo: era Osiris que bajaba .a la tierra a proteger a su pueblo. Se trasladaba al buey en una barca dorada, y se lo instalaba en el Templo Nacional de Menfis, rodeado de una brillantísima corte de sacerdotes.

En los días más solemnes se lo exponía a la veneración pública, y de todo Egipto acudía el pueblo a rendirle adoración. El Buey Apis no podía pasar de los 25 años. Llegado a esa edad, era ahogado con perfumes en una fuente sagrada. Luego se lo embalsamaba y se lo sepultaba en el “Serapeum” o tumba de los dioses. A partir de entonces, todo Egipto quedaba sumido en luto hasta la aparición de otro Buey Apis.

Las clases superiores egipcias continuaron siempre siendo monoteístas. Adoraban a un Ser Supremo, el Sol, creador dé todas las cosas, y que recibía distintos nombres según la ciudad: Amón, Rha y Ptah, en Abidos, Menfis y Tebas, respectivamente.. Pero para el pueblo, eran dioses distintos y hasta rivales. La creencia popular los imaginaba viviendo en familia, con una mujer y un hijo, formando así las “tríadas” trinidades de dioses.

En Tebas, esta trinidad estaba formada por Amón, Muth y Chons.

En Menfis, se llamaba Ptah, Seket e Imuthes.

En Abidos, la formaban Osiris, Isis y Horus.

Esta última trinidad fue la más popular y su culto se extendió por todo Egipto.

Mito de Osiris: Cuentan las antiguas leyendas que Osiris, sabio rey de Egipto, fue asesinado por su hermano Seth, rey de las Tinieblas. Isis, esposa de Osiris, logra recoger sus restos, llora copiosamente sobre ellos y encarga a su hijo Horus que vengue su muerte. Tras un rudo combate, Seth es derrotado y encadenado en el desierto, mientras Osiris resucita y recobra el poder de manos de su hijo.

En este mito, Osiris personifica al Sol que cada día es vencido por Seth, el dios de la noche. Isis es la diosa del Nilo y con sus llantos provoca las crecientes periódicas. Horus es el Amanecer que vence a la Noche y sólo se inclina ante el Sol, su padre. Esta leyenda que proporcionaba a los egipcios una explicación mítica sobre la sucesión de los días y de las noches, así como a las periódicas crecientes del Nilo, era recordada anualmente en todo el país con solemnísimas fiestas.

Culto a los Muertos: Los egipcios creían en la inmortalidad del alma así corno en la eternidad de las recompensas y castigos de la otra vida. Suponían que el alma, apenas salida del cuerpo se presentaba ante Osiris y su Tribunal integrado por 42 jueces, y allí rendía un examen sobre su vida, de acuerdo a un formulario contenid9 en el “Libro, de los Muertos”. En caso de aprobar su examen, viviría eternamente junto al dios. En caso contrario sufriría tormentos eternos.

Por ello todo egipcio se preocupaba por aprender de, memoria su defensa ante el Supremo Tribunal: las fórmulas sagradas eran depositadas junto al cadáver, e incluso se las recordaba leyéndoselas al oído durante los funerales.

Pero al mismo tiempo creían que el alma sólo podía descansar en paz si el cuerpo se conservaba en la sepultura. De modo que para evitar la destrucción de los cadáveres, procedían a su embalsamamiento.

En ello adquirieron los egipcios una gran pericia y maestría y sus secretos aún nos son desconocidos. Los embalsamadores formaban una clase social separada de las demás, va que se los consideraba  impuros, aunque sus servicios eran necesarios.

Los embalsamamientos eran de diversas clases, según la fortuna de los interesados, Los más costosos consistían en la extracción del cerebro mediante ganchos que se introducían por la nariz; las vísceras eran quitadas mediante cortes practicados en el abdomen. Luego se rellenaban el cráneo y el vientre con sustancias aromáticas de composición secreta, se practicaban las costuras necesarias y se colocaba el cadáver en sal durante 60 días. A continuación y ya casi momificado, se lo lavaba y fajaba con telas engomadas y se lo depositaba en un doble ataúd de madera ricamente adornado con pinturas y jeroglíficos y en cuya superficie se reproducía la cara del difunto. Así era entregada a la familia para proceder a su sepelio.

Este método de embalsamamiento, así como también otros menos caros y más simples, han sido muy eficaces para conservar basta nuestros días las numerosas momias egipcias que se hallan expuestas en los diversos museos del mundo.

AMPLIACIÓN DEL TEMA

LOS ANTIGUOS EGIPCIOS tenían centenares de divinidades, la mayoría de ellas representadas por animales. Muchas eran deidades locales, y cada uno de los 42 distritos egipcios tenía un dios propio.

EL DIOS DEL SOL El más importante era el dios del sol, rey de los dioses. Cobraba diversas formas y tenía diferentes nombres. Como Amón-Ra tenía forma humana y protegía al faraón durante la batalla. Como Ra-Harakhíi era un gran halcón en pleno vuelo. Era el dios creador del mundo, los animales y los hombres, y cuidaba la fertilidad del suelo.

OTROS DIOSES MAYORES
Cada uno de los dioses presidía un aspecto particular de la vida. Thot, con su cabeza de ibis, era el dios de la sabiduría; Khnum, con su cabeza de carnero, controlaba las inundaciones del Nüo.

CULTO A LOS GRANDES DIOSES
Una poderosa casta sacerdotal adoraba a los grandes dioses en el interior de templos monumentales. Se hacían sacrificios de animales y les ofrecían alimentos de todas clases, que consumían los sacerdotes si los dioses los rechazaban.

DIOSES MENORES También había dioses populares, cuyas imágenes moraban en las casas del pueblo. Estas deidades tenían relación con la vida cotidiana. Por ejemplo, Bes, el de cabeza de león, era el dios de la familia, mientras que Taweret, representada por una hipopótama preñada, era la protectora del parto.

Ver: Crisis de la Religión Egipcia

La Cultura y el Arte del Pueblo Egipcio Historia de Egipto Clases

La Cultura y el Arte del Pueblo Egipcio
Historia de Egipto Clases

«Egipto es un regalo del Nilo»
   Herodoto

LA CULTURA EGIPCIA: En medio de todas las vicisitudes de su historia, Egipto sufrió las inevitables consecuencias del dominio de los extranjeros. Pero ellos, a su vez, recibieron con agrado el influjo de la gran civilización egipcia. Los sucesivos conquistadores del Nilo —asirios, persas, griegos y romanos— asimilaron sus adelantos, principalmente científicos, incorporándolos a sus respectivas culturas.

El régimen de gobierno egipcio era:

Monárquico: el rey se llamaba Faraón» (de far àa, Gran Señor) y su poder era hereditario.

Teocrático: era considerado dios, hijo y encarnación de Rha, el dios sol. Tanto en vida como a su muerte, se le rendían honores divinos. Una muy numerosa e influyente casta sacerdotal rodeaba al faraón y lo asesoraba en sus funciones religiosas y de gobierno.

Absoluto: El faraón detentaba la suma autoridad. Todos los funcionarios del país no eran sino sus representantes y ciegos ejecutores de sus órdenes.

La vida del faraón transcurría en un suntuoso palacio rodeado de una numerosísima corte y llevando una existencia totalmente regida por un severo ceremonial, En los días de mayor solemnidad se mostraba al pueblo en medio de su más brillante pompa.

Justicia: Era ejercida en nombre del faraón por un Supremo Tribunal de 30 sacerdotes jefes de las comunidades religiosas de Tebas y Menfis y de acuerdo a códigos secretos, sólo conocidos de los jueces. Las sentencias, en general justas y benignas; consistían en multas, prisión, azotes, amputaciones y hasta pena de muerte. Los principales delitos perseguidos eran el homicidio, la calumnia, la falsificación y el adulterio. Las leyes contra los ladrones eran muy benignas, y por temor a la venganza de los bandidos y violadores de tumbas, sólo se pronunciaba contra estos últimos, sentencia de castigos morales.

Clases Sociales: Aunque en Egipto no existían las castas que encontramos en otros pueblos, había con todo, grandes diferencias sociales. Una minoría de la población constituía la Clase alta, la cual estaba compuesta de: Nobles, emparentados con los faraones y gobernantes.

Sacerdotes: de gran prestigio y autoridad, pues poseían los secretos de la ciencia, y eran además los administradores de las inmensas riquezas de los templos. En ciertas épocas se constituyeron en los verdaderos gobernantes del país.

Militares: aunque los egipcios carecían de espíritu guerrero, debieron organizar y mantener potentes ejércitos para defenderse de los vecinos. Los jefes del ejército participaban de todos los privilegios de los nobles.

 Escribas: constituían una muy importante categoría de funcionarios. Como conocían los secretos de la escritura, eran los agentes indispensables para asegurar el trabajo del pueblo: ejercían el comercio, cobraban los impuestos, vigilaban las construcciones y en general estaban al frente de toda la vida del país. Las pinturas nos representan a los escribas casi siempre ayudados en sus funciones por una turba de esclavos negros armados de látigos y azotes.

La Clase Inferior estaba compuesta por los artesanos, mercaderes y pastores. Una categoría aún más baja lá formaban los esclavos; casi un tercio de la población componían esta clase, por ser extranjeros, o prisioneros, o en castigo de deudas.

Caracteres Populares: Las pinturas murales nos indican que los antiguos egipcios eran altos, esbeltos, de hombros anchos y miembros finos y largos. La expresión de su fisonomía dulce y bondadosa nos revela su carácter pacifico y muy inclinados a la religiosidad y a la vida hogareña.

Sus costumbres eran sencillas y frugales. Los hombres de elevada condición vestían una túnica de lino de anchas mangas y con orlas teñidas. El pueblo se contentaba con una tela ceñida a la cintura y que llegaba basta la rodilla. Las mujeres usaban largas faldas estrechas y sostenidas con breteles. Tanto los hombres como las mujeres se pintaban los párpados y contornos de los ojos con antimonio para evitar la irritación producida por la excesiva reverberación solar.

La Educación en Egipto Antiguo Función de los Sacerdotes y Escribas

La Educación en Egipto Antiguo
Los Sacerdotes y Escribas

«Egipto es un regalo del Nilo»
   Herodoto

EL PUEBLO: El origen del pueblo egipcio se remonta a la prehistoria. Probablemente los primeros hombres llegados al valle del Nilo fueron pastores de raza camita, de piel morena, venidos de Libia y de Numidia hacia el año 6.000 a.C.

A ellos se agregaron otras tribus camitas, de piel negra, venidos de Abisinia. Posteriormente llegaron de Arabia tribus semitas, de piel blanca. La fusión y mezcla de estas tres razas constituyó el pueblo egipcio.

Estos primeros habitantes eran nómadas, y vivían agrupados en clanes, es decir, grupos de personas descendientes de un mismo antepasado. Una vez radicados definitivamente a orillas del Nilo, y ante la necesidad de organizarse para el mejor aprovechamiento del río, se reunieron varios clanes vecinos constituyendo principados independientes llamados «nomos”. Estos pequeños Estados fueron confederándose a su vez, y se formaron así los dos reinos del Alto y del Bajo Egipto.

En 525 antes de Cristo, Cambises se apoderó del imperio e hizo de él una provincia persa. Conquistado el Egipto en 332 a. C. por Alejandro, fundó éste la dinastía de los Ptolomeos, cuya corte residía en la ciudad de Alejandría, que llegó a ser el centro cultural del mundo mediterráneo. Augusto convirtió a Egipto en provincia romana, algunos años antes de nuestra era, y en el siglo vii fue invadido y conquistado por los sarracenos.

Rasgos dominantes. — El sentimiento religioso llegó a informar la ideología y las costumbres egipcias. Su influencia invadía todo: las letras, el gobierno, el arte y sobre todo la moral. Las doctrinas eran expuestas en los Libros Herméticos, especie de enciclopedia de todos los conocimientos, siete de los cuales se referían a la educación. Se sostenía que su autor era el dios Thot, el Hermes o Mercurio de los griegos.

El faraón era la encarnación de un dios, la prosperidad del Egipto dependía de su salud y por él rogaba diariamente todo el pueblo. Sus principales colaboradores eran los sacerdotes, casta rica, privilegiada y poderosa, celosos depositarios y únicos conocedores de la misteriosa ciencia de lo divino y de lo humano. Además de estos altos dignatarios, había multitud de ocupaciones inferiores: cantores, escribas, escultores, etcétera. Les seguían los funcionarios del Estado, los señores o terratenientes y los artesanos y esclavos. Los egipcios constituían un pueblo dotado de natural bondad. No encontramos en su historia la crueldad característica de los pueblos asiáticos.

Vida de los Egipcios Arte, Religion y Cultura de Egipto Resumen

Durante quince o veinte siglos, los egipcios vivieron agrupados en nomos, cada uno de los cuales veneraba un tótem o animal sagrado. Unos 3000 años antes de Cristo se realizó la unificación, centralizándose el poder en el faraón.

LA EDUCACIÓN EN EGIPTO ANTIGUO

Enseñanza elemental. — Egipto dio gran importancia a la educación. «Da tu corazón a la sabiduría, y ámala como a una madre, pues nada hay tan precioso como el saber», dice un proverbio. La educación se iniciaba en el hogar. La madre narraba cuentos a sus hijos, los instruía en los ritos religiosos y los hacía partícipes del conocimiento moral. Las madres de alto rango confiaban sus hijos a nodrizas que pasaban a ser, por ello, un miembro más de la familia.

La primera enseñanza era impartida por sacerdotes en casas de instrucción que funcionaban junto a los templos. Un gran sacerdote, especie de ministro de Educación, que se denominaba jefe de los establecimientos reales de instrucción, tenía la dirección de las escuelas. El método consistía, en dictar, o en hacer copiar, textos grabados en las paredes. Entre las ruinas de una escuela encontraron gran número de conchillas sobre las cuales se puede leer la lección del maestro. Igualmente poseemos cuadernos que datan del Nuevo Imperio (siglo V a. C.) en cuyos márgenes pueden observarse correcciones del profesor.

La enseñanza de la escritura consistía en copiar con el cálamo (caña) sobre tabletas de madera recubiertas de una ligera capa de estuco blanco o rojo. En las clases superiores, el estudiante podía emplear papiro. La mayor parte de los temas de composición literaria eran de carácter comercial. La nota dominante de la escuela era la disciplina. Dice un manuscrito: «Los jóvenes tienen espalda, y escuchan cuando se les azota». Un alumno escribe a su antiguo maestro: «Me habéis golpeado las espaldas y vuestras enseñanzas han penetrado en mis oídos».

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Enseñanza superior. — La enseñanza superior tenía un carácter técnico y profesional. Diríase que en Egipto tuvo lugar un principio de especialización; los escribas, arquitectos, ingenieros, médicos, sacerdotes, recibían una formación acorde con las exigencias de su profesión futura.

Junto a la administración del tesoro público existían escuelas de escribas. Éstos, colaboraban con el faraón y con los gobernantes de provincia en el mantenimiento del orden público, en la aplicación de las leyes, en examinar las estadísticas, en estudiar las perspectivas de la cosecha, las contribuciones necesarias para las obras públicas, etcétera.

La profesión de escriba era muy codiciada. «Hazte escriba, y lograrás honores y fortuna; el oficio de escriba aventaja a todos los demás oficios», rezaba una máxima.

La regulación de la agricultura debida a las inundaciones periódicas del Nilo, impuso observaciones metódicas para establecer .los períodos, y así nacieron la astronomía, las matemáticas y la geometría; los estudios hidráulicos para regadíos y represas, impulsaron la ingeniería, necesaria para construir canales y diques. Los astrónomos trazaron los mapas de las constelaciones y calcularon el ano de 365 días. Los arquitectos planearon construcciones a la vez sencillas y grandiosas. Algunos de sus monumentos constituyen la admiración del mundo entero.

Los sacerdotes estudiaban todas las ciencias y asombraban por sus prácticas mágicas. Sus conocimientos eran tan vastos, que Platón, antiguo discípulo de sus escuelas, decía a sus compatriotas: «¡Ah, griegos, comparándonos no somos más que unos niños!» De todas partes iba gente a Egipto para consultar a sus sabios, y los hombres más ilustres se gloriaban de haber sido discípulos de los egipcios. Fueron célebres las escuelas de Menfis, Tebas y Heliópolis.
Lo más notable de esta civilización fue el arte. Las casas estaban tan ornamentadas con decoraciones pictóricas como los templos. Su estatuaria era rica en obras maestras. Las artes menores alcanzaron gran desarrollo. La tapicería, el mobiliario, la joyería que ha llegado a nosotros es abundante. El aprendizaje se hacía seguramente en los talleres de los maestros del arte, siguiendo ciertas normas o cánones determinados. Una vez terminada la labor, se distraían ejecutando música en las arpas, sistros, flautas y liras. Los templos, los palacios y los regimientos militares contaban con orquestas o coros.

En síntesis: en la educación egipcia podemos destacar su preocupación por la formación moral de los jóvenes y el interés demostrado por el cultivo de la ciencia. Es peculiar su sentido aristocrático, el monopolio de la cultura ejercido por los sacerdotes y el abandono de la educación femenina. La educación superior, más accesible en este país que en otros, produjo hombres eminentes en todos los dominios de la ciencia. La influencia de la cultura egipcia se dejó sentir principalmente entre los hebreos, los fenicios y los griegos, y esa influencia alcanza hasta el siglo IV después de Cristo. |

ALGO SOBRE SU HISTORIA POLÍTICA:
Posteriormente, con la unificación de ambos reinos, comienza la historia de Egipto, la cual se desarrolla en los siguientes períodos:

• Imperio TINITA: El autor de  esta unificación es el caudillo militar Menes. Hacia el año — 3.500 proclama Faraón de todo el Egipto y se corona con el Pchent, combinación formada con la corona blanca del Sur, y la roja del Norte. Establece la capital del país en Tinis y da comienzo a la 1ra. dinastía. Durante su reinado y el de sus sucesores, Egipto consolida su unidad y se organiza políticamente.

• Imperio MENFITA. Hacia el año 3.000, el faraón Zezer fundador de la 3ra. dinastía, traslada la capital a Menfis y da comienzo a un período de gran esplendor. El poderío de Egipto comienza a expandirse hacia los países vecinos. Es también la época de las construcciones monumentales: los monarcas de la 4° dinastía, Keops, Kefrén, y Micerinos perpetúan su memoria con la construcción de las Grandes Pirámides y la Esfinge de Gizeh.

Con todo, con los faraones de la 9° y 10° dinastías sobrevienen las primeras invasiones extranjeras de tribus libias, provocando un período de anarquía militar.

• Antiguo Imperio TEBANO. Ante la naciente decadencia, príncipes tebanos se sublevan, y hacia, el año — 2.100, logran apropiarse del poder. Trasladan la capital a Tebas y dan comienzo a un período de reorganización y fortalecimiento bajo los faraones de las dinastías, el faraón Amenemat III manda cavar el lago artificial Meris, y ordena la construcción del Laberinto, de los Colosos de Memnón y del Serapeum. Lamentablemente este progreso fue detenido por un grave acontecimiento.

Hacia el año -1700 un conglomerado de feroces guerreros avanza desde el Asia Menor y sojuzga a Egipto por 200 años. Los egipcios los denominaron despectivamente “hicsos”, es decir, reyes pastores, por su primitiva condición de nómadas. Eran tribus semitas provenientes de la Mesopotamia, y expulsados de allí por las gigantescas invasiones arias del 2° milenio antes de Cristo y que se estudiarán más adelante. Traían consigo caballos y armas de hierro, y con estos elementos desconocidos hasta entonces en Egipto,. pronto dominaron lodo el país. Las inscripciones egipcias, aún nos hablan de su rapiña y ferocidad.

• Durante el dominio de los hicsos se establecieron en Egipto numerosas tribus extranjeras, y entre ellas llegan Jacob con sus hijos —semitas ellos también—, los cuales al poco tiempo constituirán la prolífica nación hebrea.

Nuevo Imperio TEBANO. La nobleza egipcia que había soportado de mala gana el dominio de los hicsos promovió una sublevación sangrienta. Hacia el año -1.500, príncipes tebanos logran expulsar a los invasores e inician el período de mayor esplendor y predominio egipcio. Durante 4 siglos Egipto será el país más poderoso del mundo. Entre todos los faraones de las tres únicas dinastías que se suceden en el trono durante esta etapa, merecen destacarse:

Tutmés I: expulsa definitivamente a los hicsos y lleva las fronteras de Egipto hasta la Siria.

Hachepsut: su hija, gobernó el país durante 20 años con mano de hierro. A ella se debe igualmente la construcción de grandiosos templos.

Tutmés III: su esposo y sucesor. Se lo ha apodado el “Napoleón egipcio”. Emprendió 17 campañas extendiendo su dominio hasta el Éufrates, y por el sur hasta Abisinia.

Amenofis III: “el Magnífico”: monarca refinado, amante de las fastuosas obras. A él se deben maravillosas construcciones de Lucor y Karnaks. Durante su gobierno el culto a Amón logra el apogeo de la opulencia.

Amenofis IV: disgustado por los excesos religiosos anteriores prohíbe la  adoración de los ídolos. Aconsejado por su esposa la reina Nefertiti, implanta en Egipto el monoteísmo, con la adoración a Atón, el dios sol. Por sus ideas espiritualistas se lo ha considerado “el genio más notable entre los orientales”.

Tutankamón: su yerno y sucesor, joven de 22 años, destruyó la obra de su suegro restableciendo los antiguos cultos. Se ha hecho célebre por haberse hallado intacto su sarcófago rodeado de innumerables riquezas, en el año 1922.

Ramsés II: fue el más glorioso de todos los faraones. Reinó 67 años y bajo su mando Egipto logró el más alto apogeo de su historia. Todos los países del Cercano Oriente y del Este africano eran sus aliados o le rendían vasallaje. No hay ciudad en el país que no posea monumentos en memoria de sus victorias. Sin embargo, se supone que no le pertenecen todas las obras que se le atribuyen, sino que deben repartirse con varios otros reyes anteriores.

A su muerte, sus sucesores denominados “los ramesidas” no logran conservar el gran poderío alcanzado.

Imperio SAITA: decadencia y dominación extranjera. La gran prosperidad alcanzada por Egipto le atrajo numerosas expediciones de pueblos vecinos ávidos de conquista. Primeramente fueron los aqueos y otros pueblos del Asia Menor a los que se llamaba “Pueblos del Mar”. Ramsés III logró finalmente rechazarlos pero a costa de grandes pérdidas. Poco después se desata la anarquía entre los jefes militares y los etíopes penetran por el sur del país apoderándose de una parte del territorio.

Aprovechando este desorden, Asaradón, rey de Asiria, logra invadir y dominar todo Egipto. Poco después, el faraón Psamético I consigue expulsar a los asirios e inicia un último y corto período de esplendor. Su hijo Necao II continuó su obra, y relacionándose con griegos y fenicios, dio un gran impulso al comercio.

 Además, comenzó la construcción de un canal que debía unir el Nilo con el Mar Rojo; en la ejecución de esta obra, marinos fenicios partiendo del Mar Rojo llegaron a la desembocadura del Nilo, luego de costear todo el continente africano. Sin embargo, no logró este joven faraón mantener el poderío egipcio. En el año — 605 Nabucodonosor, rey de Babilonia, lo derrota y se apodera de una parte del país.

Finalmente, bajo el faraón Psamético III, los persas, al mando de Cambises, hijo del gran rey Ciro, concluyeron con la independencia de Egipto, en el año -525. Durante más de dos siglos Egipto perteneció a Persia. En el año – 333, Alejandro Magno penetra en el Valle del Nilo, anexa el país a su imperio, y funda Alejandría, su nueva capital.

A su muerte, uno de sus lugartenientes el general Ptolomeo, inicia su célebre dinastía, durante la cual Alejandría convirtiéndose en el centro de la cultura de todo el Oriente. El faraón Ptolomeo XIII interviene en las luchas civiles de Roma, y al declararse enemigo de Julio César, es destituido y reemplazado por su hermana Cleopatra. Casada poco después esta reina con Antonio, el héroe romano, entran en conflicto con Octavio Augusto, quien los derrota en el año — 39 en la célebre batalla de Accio. Desde entonces Egipto se convirtió definitivamente en Provincia Romana.

DJEM Coliseo Africano Tunez Anfiteatro Romano en Africa Patrimonio

DJEM Coliseo Africano Túnez Anfiteatro Romano

EL ANFITEATRO DE THYSDRUS,  SE ENCUENTRA UBICADO EN MEDIO DEL DESIERTO DE TÚNEZ. ESTA GIGANTESCA OBRA, QUE PARECE SALIR DE LA NADA, SE CONSTRUYÓ EN SÓLO OCHO AÑOS, Y ES UNO DE LOS ANFITEATROS MAS GRANDE DEL IMPERIO ROMANO.

Djem es una ciudad que está a unos 200 Km. de Túnez (al sur) y es famosa por su maravilloso anfiteatro, que en los tiempos de del cónsul romano Gordiano I, gozaba de las mas digna reputación por su grandeza y esplendor.

Giordano era casi un anciano, con mas de 70 años, que había sido enviado a África con el cargo de procónsul. Con el tiempo logró ganarse la simpatía del pueblo por su apoyo a los juegos y espectáculos, y en cuanto tuvo la oportunidad de pasar a la posteridad con la construcción de una majestuosa obra para topo el pueblo, lo hizo sin condicionamientos.

En el año 230 d.C., Gordiano I lo mandó a construir en Thysdrus y se ejecutó en tan sólo ocho años. De la arena del desierto se levantó una edificación que se caracteriza por la armonía y el equilibrio, parece como caído del cielo. Es el edificio antiguo mas grande de África y como anfiteatro es el cuanto en orden de tamaño, después del de Roma, Capua y Pozzuoli.

El anfiteatro de El Djem es una atrevida obra de impresionante monumentalidad. La arena se alza completamente libre, sin ningún tipo de apoyo en alguna pendiente o concavidad del terreno.

DJEM Anfiteatro Africano Tunez Coliseo Romano en Africa

Esta asombrosa obra de la arquitectura romana tiene unos 148 m. de largo por 120 de ancho, y podía
albergar cómodamente a mas de 40.000 espectadores. Las habitaciones y los pasillos del anfiteatro están decorados con magníficos mosaicos. Posee 64 arcos de tres pisos.

A pesar de sus dimensiones, este grandioso edificio de arenisca, que es atravesado por los rayos del sol, transmite una indescriptible sensación de ligereza y sublimidad. Los arquitectos mostraron un gran ingenio a la hora de idear las arcadas, y lograron su objetivo: que la luz pudiera «cubrir» la arena desde todas las direcciones y hacer parecer a ésta transparente.

Los 64 arcos de cada uno de los tres pisos confieren a la obra una sensación de auténtica filigrana. Especialmente logrados son los preciosos mosaicos del interior del anfiteatro, donde se percibe una armoniosa mezcla de tradición árabe y arte romano. Debajo de estos arcos estaban ubicados las jaulas en donde se encerraban a las fieras, a los gladiadores, esclavos y condenados a muerte. Este coliseo es recodado por su agresividad en los juegos, ya que a veces se enviaba a los condenados a luchar en la arena sin armas y eran descuartizados públicamente.

El material necesario sobre todo los enormes sillares de arenisca debió transportarse desde canteras situadas a más de 30 Km. de distancia, de una zona conocida comoMadhia. Dado que la arenisca es blanda y frágil, los sillares tenían que tener unas dimensiones considerables para soportar toda la estructura. Su color es realmente singular y se ha conservado hasta hoy. La caliente y terrosa arcilla absorbe la luz solar de tal manera que parece incluso arder, al tiempo que sigue confiriendo a la obra su grandioso atractivo.

El anfiteatro de Thysdrus fue la última gran arena construida durante el período del Imperio Romano. Se trata de un grandioso monumento arquitectónico que fascina por su sobresaliente calidad y su elegante y casi perfecta armonía. Modelados por el paso de los siglos, los bloques de arenisca de Thysdrus «cuentan» hoy sus propias historias, aquellas que el viento y los agentes meteorológicos dejaron impresos en ellos.

El anfiteatro de Thysdrus se levantó lejos del mar y de todas las rutas comerciales importantes; aun así, parece que la financiación del proyecto no supuso un problema demasiado difícil de superar. El capital procedía del comercio de olivas. Desde los tiempos de César, la estepa norteafricana se había convertido en el olivar del imperio. Así, durante los dos siglos en los que se cultivó este fruto, la región llegó a ser la mayor proveedora de aceite del mundo romano.

Las rentas obtenidas del aceite de oliva hicieron de Thysdrus una ciudad muy rica y próspera. La bonanza económica se tradujo en un gran bienestar, aunque también en una ambición, una arrogancia y un deseo de emancipación muy manifiestos, como lo atestigua todavía el fabuloso anfiteatro que osaron construir. En el año 238 d.C., la provincia de Thysdrus se encontraba en su máximo esplendor y, consciente de ello, se alzó contra el poder central. No obstante, Roma sofocó el levantamiento sin piedad alguna.

La cultura de la ciudad de Thysdrus, que en otros tiempos llegó a ser una floreciente metrópoli, se hundió en pocos años, y el anfiteatro no llegó a terminarse nunca. Hacia finales del siglo XVII, las tropas del conquistador turco Bey Mohammed hicieron saltar por los aires la parte posterior de la edificación.

Durante varias generaciones, el anfiteatro fue «desarmado» como si se tratara de una cantera. Aún así, en los mosaicos todavía permanece vivo el mito de los Juegos Olímpicos. El orgullo, la pasión y, sobre todo, el espíritu de lucha convirtieron Thysdrus en un centro cultural del África antigua.

DATOS:
* Longitud: 150 m, aprox.
* Anchura: 120 m, aprox.
* Altura: 36 m (tres pisos), aprox.
* Tiempo de construcción: 8 años (230238)
* Material de construcción: Arenisca.

Herodoto Biografia del Primer Historiador Griego El Padre de la Historia

Herodoto Biografía del Primer Historiador Griego
«El Padre de la Historia»

BIOGRAFIA DE HERODOTO: Historiador griego (Halicarnaso 484? -Atenas 420 a.C). Se le considera el Padre de la Historia. Nace en el Asia Menor, en una comunidad doria y, tras emigrar por motivos políticos a Samos, realiza extensos viajes, de los que deja testimonio en Historias, donde hace referencias a otros pueblos y culturas como Egipto, Libia y Escitia. Nació durante la dominación persa en el seno de una familia distinguida. Tras la rebelión contra el tirano Ligdamis y la subsiguiente guerra civil huyó a Samos, y sólo pudo volver a su patria ocasionalmente a partir del año 454. Durante esos años viajó por Egipto, Mesopotamia, Macedonia y Escitia. Entre 447 y 443 estuvo en Atenas en varias ocasiones y conoció a Pericles y a Sófocles. En 443 se trasladó a Sicilia, donde contribuyó a la fundación de una colonia.

Sus relatos, de lenguaje musical y frase bien estructurada, son ricos en anécdotas y están llenos de vida. Su obra denota una filosofía de la historia en que las vicisitudes de los hombres están supeditadas a la fuerza ineludible del destino. En este sentido, el universo de Heródoto está cerca del de la tragedia.

Durante mucho tiempo, las sociedades humanas contemplaron el pasado a través de sus leyendas. Con ello se formaban una idea de él en la que la realidad se mezclaba con la imaginación, y en la que los humanos se encontraban sin cesar mezclados en un mundo sobrenatural, bien el de los dioses o el de los demonios. Con el desarrollo de la escritura, las civilizaciones urbanas fueron experimentando poco a poco la necesidad de dejar testimonio de su presente, de legar al porvenir la huella de sus realizaciones. De tal manera nació la Historia, que no es sino el relato de acontecimientos verdaderos.

HerodotoHistoriador griego: Se lo considera el Padre de la Historia. Nace en el Asia Menor en una comunidad doria y, tras emigrar por motivos políticos a Samos, realiza extensos viajes de los que deja testimonio en historia, donde hace referencia a otros pueblos y culturas como Egipto, Libia, Escitia.

Su tema central es el conflicto entre Persia y Grecia, que se conoce como las Guerras Médicas. Su método de trabajo se basa en el testimonio y la recopilación de impresiones que no implican incoherencias e imprecisiones.

Los textos se nutren de las tradiciones orales, no siempre muy confiables, que se entremezclan con el análisis. Su contribución es el tono secular que imprime a la obra, en las que las acciones humanas son propias y no están determinadas por la voluntad de los dioses.

La visión general es universal, ya que si bien está limitada en espacio y tiempo, capta la confrontación de la guerra greco-persa, compara varios mundos y sus respectivas culturas y distingue a los griegos de los pueblos bárbaros como los medos, persas y egipcios.

En el 443 a.C. Herodoto se instaló en Panhellen, colonia de Turios, en el sur de Italia. Se dedicó el resto de su vida a completar su gran obra, conocida como Historias, derivada de la palabra griega investigación.

Los estudiosos de Historias la dividieron más tarde en nueve libros. Los primeros tratan sobre las costumbres, leyendas, historia y tradiciones de los pueblos del mundo antiguo, incluidos los lidios, escitas, medas, persas, asirios y egipcios.

Los tres últimos versan sobre los conflictos armados entre Grecia y Persia a principios del siglo V a.C. El desarrollo de la civilización se presenta como un movimiento inexorable hacia un gran enfrentamiento entre Persia y Grecia, considera dos centros, respectivamente, de las culturas orientales y occidentales. La información de Herodoto procede en parte de los trabajos de sus predecesores y en parte de las observaciones que hizo durante sus extensos viajes.

Sus Historias son el primer trabajo importante en prosa. Tanto las críticas antiguas como las modernas han rendido homenaje a la grandiosidad de su estilo y su franqueza, lucidez y a su delicioso estilo anecdótico. Herodoto demuestra un gran conocimiento de la literatura griega y un pensamiento contemporáneo racional.

Creía que el universo estaba regido por el destino y el azar, y que nada en los asuntos humanos es estable. Sin embargo, la elección moral sigue siendo importante, ya que los dioses con frecuencia castigan la arrogancia. Este intento de extraer lecciones morales del estudio de los grandes acontecimientos es la base de la historiografía griega y romana.

Durante los viajes que realizaba, Herodoto se informaba principalmente haciendo preguntas, para así llegar a conocer las costumbres y creencias de las gentes. Más tarde reprodujo lo oído, a veces con sano humorismo. En al-;unas ocasiones su conocimiento de la materia es profundo y definitivo como en el caso de las batallas de Salamina, Maratón y Platea.

Su contribución es el tono secular que imprime a la obra, en la que las acciones muy no están determinadas por la voluntad de los dioses. La visión general es universal, ya que si bien está limitada en espacio y tiempo, capta la confrontación de la guerra greco-persa, compara varios mundos y sus respectivas culturas y distingue a los griegos de los pueblos bárbaros como los medos, persas y egipcios.

PASA SABER MAS…
Herodoto, el «Padre de la Historia»

La Historia aparece por primera vez en China, hacia el S.VIII antes de nuestra Era, en el momento en que los emperadores se preocupan de ordenar la redacción de los primeros anales de sus reinados. En Occidente fue Herodoto de Halicarnaso quien, antes que ningún otro, se esforzaría en dar una descripción de su tiempo fundada sobre una observación rigurosa de la realidad. En efecto, abandona el incierto dominio del tiempo de los héroes, de la historia mítica, para volver la mirada resueltamente hacia unas calendas mucho más próximas.

Herodoto nació en el Asia Menor, en un momento en que las guerras médicas llegaban a poner en peligro la existencia misma de Grecia. Testigo de los enfrentamientos guerreros que opusieron al mayor imperio del mundo y a las ciudades mediterráneas, pudo contemplar también, durante sus frecuentes estancias en Atenas, las luchas y los debates que animaron la difícil vida de la democracia.

La Historia, una comprensión del mundo

A partir de esta doble experiencia, decide recorrer las tierras conocidas para saber en qué consisten exactamente la organización social, las creencias y los modos de vida, y para hacer una relación tan exacta como le fuera posible de los acontecimientos que agitaban la vida de los pueblos.

Así nacieron los nueve libros que componen las Historias de Herodoto. Dicha crónica del mundo antiguo no tiene solamente un prodigioso valor documental, puesto que con frecuencia es el único elemento de información de que disponemos sobre el mundo bárbaro, es decir, sobre todo lo que no era griego, sino que también tiene un gran alcance filosófico.

En efecto, al estudiar la vida de las diversas comunidades humanas, Herodoto se plantea la misma pregunta que se haría Platón: ¿cuál es la mejor manera de vida en sociedad, y qué enseñanza podemos sacar de la observación de las sociedades diferentes a aquella en que vivimos?

La búsqueda de un modelo de sociedad

En un universo en el que la existencia de los seres humanos había estado, hasta entonces, sometida casi siempre a las exigencias de los dioses, y en el que el presente se interpretaba como continuación de una larga tradición, Herodoto intentó elaborar otro modelo de sociedad en el que el centro no lo ocuparían ya los dioses, sino los hombres. Su esencial exigencia sería la de la libertad humana, que no debe quedar sometida más que a la ley.

Por primera vez aparecería de tal manera el empeño de crear un modelo político que no fuera simple reflejo de un perdido universo legendario, sino un proyecto humano fundado sobre el estudio atento de las diversas experiencias que la historia nos propone.

Las obras históricas que Herodoto legó a la posteridad no constituyen un tratado universal y completo de todos los acontecimientos de su tiempo, ni poseen la exactitud y fidelidad que acaso pudieran esperarse de una historia. Presenta, más bien, un panorama fascinante de Grecia y del Cercano Oriente en la época en que tuvieron lugar las guerras entre griegos y persas. De los nueve libros que componen su historia, seis están dedicados a las ciudades ubres de Grecia y al desarrollo de Persia; los tres restantes se ocupan de la invasión de Jerjes a Grecia.

ALGO MAS…OTROS PADRES DE LA HISTORIA

La palabra historia viene del griego y significa interrogación, indagación. Fue Herodoto, un griego de Jonia, quien le dio por primera vez su sentido moderno. A mediados del siglo V a. de J.C. escribió su Historia, que es una investigación acerca de las causas de las largas guerras entre los griegos y los persas.

Herodoto no fue un historiador prolijo, pero cumplió con la más importante y difícil tarea de un historiador: reconstruir un periodo pasado y hacerlo revivir en un escrito. Poco tiempo después Tucídides, un ateniense, escribió la primera historia científica del mundo: fue la crónica de la Guerra del Peloponeso, entre Atenas y Esparta, en la cual había participado.

Existe entre ambos historiadores una profunda diferencia. Herodoto escribió sobre el pasado, tomando como base crónicas orales o escritas, mientras que Tucídides escribió sobre su época, inspirándose muchas veces en sus propias experiencias. Fue el primero en realizar tareas de periodista, describiendo los acontecimientos en forma detallada e interesante. Tucídides descubrió también el uso práctico de la historia: representar el pasado en tal forma que el lector pudiera prever los problemas que su país habría de enfrentar, según toda probabilidad, en el futuro. Otro ateniense, Xenofonte, en su Helénica, escribió una sincera continuación de la historia de Tucídides.

Después de Xenofonte decayó este arte entre los griegos hasta la aparición de otro gran historiador, Polibio, autor de la Historia Universal, una crónica general del mundo conocido desde la segunda guerra púnica hasta la destrucción de Cartago. Su estilo es pobre, pero, en muchos aspectos, su trabajo es más perfecto y científico que el de Tucídides.

Luego de Polibio fueron escritas muchas historias, pero ninguno de sus autores tenía real conocimiento de su tiempo, ni podía apreciar la importancia del pasado, ni las consecuencias de éste sobre el futuro.