La Educación en Egipto Antiguo Función de los Sacerdotes y Escribas



La Educación en Egipto Antiguo
Los Sacerdotes y Escribas

“Egipto es un regalo del Nilo”
   Herodoto

EL PUEBLO: El origen del pueblo egipcio se remonta a la prehistoria. Probablemente los primeros hombres llegados al valle del Nilo fueron pastores de raza camita, de piel morena, venidos de Libia y de Numidia hacia el año 6.000 a.C.

A ellos se agregaron otras tribus camitas, de piel negra, venidos de Abisinia. Posteriormente llegaron de Arabia tribus semitas, de piel blanca. La fusión y mezcla de estas tres razas constituyó el pueblo egipcio.

Estos primeros habitantes eran nómadas, y vivían agrupados en clanes, es decir, grupos de personas descendientes de un mismo antepasado. Una vez radicados definitivamente a orillas del Nilo, y ante la necesidad de organizarse para el mejor aprovechamiento del río, se reunieron varios clanes vecinos constituyendo principados independientes llamados “nomos”. Estos pequeños Estados fueron confederándose a su vez, y se formaron así los dos reinos del Alto y del Bajo Egipto.

En 525 antes de Cristo, Cambises se apoderó del imperio e hizo de él una provincia persa. Conquistado el Egipto en 332 a. C. por Alejandro, fundó éste la dinastía de los Ptolomeos, cuya corte residía en la ciudad de Alejandría, que llegó a ser el centro cultural del mundo mediterráneo. Augusto convirtió a Egipto en provincia romana, algunos años antes de nuestra era, y en el siglo vii fue invadido y conquistado por los sarracenos.

Rasgos dominantes. — El sentimiento religioso llegó a informar la ideología y las costumbres egipcias. Su influencia invadía todo: las letras, el gobierno, el arte y sobre todo la moral. Las doctrinas eran expuestas en los Libros Herméticos, especie de enciclopedia de todos los conocimientos, siete de los cuales se referían a la educación. Se sostenía que su autor era el dios Thot, el Hermes o Mercurio de los griegos.

El faraón era la encarnación de un dios, la prosperidad del Egipto dependía de su salud y por él rogaba diariamente todo el pueblo. Sus principales colaboradores eran los sacerdotes, casta rica, privilegiada y poderosa, celosos depositarios y únicos conocedores de la misteriosa ciencia de lo divino y de lo humano. Además de estos altos dignatarios, había multitud de ocupaciones inferiores: cantores, escribas, escultores, etcétera. Les seguían los funcionarios del Estado, los señores o terratenientes y los artesanos y esclavos. Los egipcios constituían un pueblo dotado de natural bondad. No encontramos en su historia la crueldad característica de los pueblos asiáticos.

Vida de los Egipcios Arte, Religion y Cultura de Egipto Resumen

Durante quince o veinte siglos, los egipcios vivieron agrupados en nomos, cada uno de los cuales veneraba un tótem o animal sagrado. Unos 3000 años antes de Cristo se realizó la unificación, centralizándose el poder en el faraón.

LA EDUCACIÓN EN EGIPTO ANTIGUO

Enseñanza elemental. — Egipto dio gran importancia a la educación. “Da tu corazón a la sabiduría, y ámala como a una madre, pues nada hay tan precioso como el saber”, dice un proverbio. La educación se iniciaba en el hogar. La madre narraba cuentos a sus hijos, los instruía en los ritos religiosos y los hacía partícipes del conocimiento moral. Las madres de alto rango confiaban sus hijos a nodrizas que pasaban a ser, por ello, un miembro más de la familia.

La primera enseñanza era impartida por sacerdotes en casas de instrucción que funcionaban junto a los templos. Un gran sacerdote, especie de ministro de Educación, que se denominaba jefe de los establecimientos reales de instrucción, tenía la dirección de las escuelas. El método consistía, en dictar, o en hacer copiar, textos grabados en las paredes. Entre las ruinas de una escuela encontraron gran número de conchillas sobre las cuales se puede leer la lección del maestro. Igualmente poseemos cuadernos que datan del Nuevo Imperio (siglo V a. C.) en cuyos márgenes pueden observarse correcciones del profesor.

La enseñanza de la escritura consistía en copiar con el cálamo (caña) sobre tabletas de madera recubiertas de una ligera capa de estuco blanco o rojo. En las clases superiores, el estudiante podía emplear papiro. La mayor parte de los temas de composición literaria eran de carácter comercial. La nota dominante de la escuela era la disciplina. Dice un manuscrito: “Los jóvenes tienen espalda, y escuchan cuando se les azota”. Un alumno escribe a su antiguo maestro: “Me habéis golpeado las espaldas y vuestras enseñanzas han penetrado en mis oídos”.

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Enseñanza superior. — La enseñanza superior tenía un carácter técnico y profesional. Diríase que en Egipto tuvo lugar un principio de especialización; los escribas, arquitectos, ingenieros, médicos, sacerdotes, recibían una formación acorde con las exigencias de su profesión futura.

Junto a la administración del tesoro público existían escuelas de escribas. Éstos, colaboraban con el faraón y con los gobernantes de provincia en el mantenimiento del orden público, en la aplicación de las leyes, en examinar las estadísticas, en estudiar las perspectivas de la cosecha, las contribuciones necesarias para las obras públicas, etcétera.



La profesión de escriba era muy codiciada. “Hazte escriba, y lograrás honores y fortuna; el oficio de escriba aventaja a todos los demás oficios”, rezaba una máxima.

La regulación de la agricultura debida a las inundaciones periódicas del Nilo, impuso observaciones metódicas para establecer .los períodos, y así nacieron la astronomía, las matemáticas y la geometría; los estudios hidráulicos para regadíos y represas, impulsaron la ingeniería, necesaria para construir canales y diques. Los astrónomos trazaron los mapas de las constelaciones y calcularon el ano de 365 días. Los arquitectos planearon construcciones a la vez sencillas y grandiosas. Algunos de sus monumentos constituyen la admiración del mundo entero.

Los sacerdotes estudiaban todas las ciencias y asombraban por sus prácticas mágicas. Sus conocimientos eran tan vastos, que Platón, antiguo discípulo de sus escuelas, decía a sus compatriotas: “¡Ah, griegos, comparándonos no somos más que unos niños!” De todas partes iba gente a Egipto para consultar a sus sabios, y los hombres más ilustres se gloriaban de haber sido discípulos de los egipcios. Fueron célebres las escuelas de Menfis, Tebas y Heliópolis.
Lo más notable de esta civilización fue el arte. Las casas estaban tan ornamentadas con decoraciones pictóricas como los templos. Su estatuaria era rica en obras maestras. Las artes menores alcanzaron gran desarrollo. La tapicería, el mobiliario, la joyería que ha llegado a nosotros es abundante. El aprendizaje se hacía seguramente en los talleres de los maestros del arte, siguiendo ciertas normas o cánones determinados. Una vez terminada la labor, se distraían ejecutando música en las arpas, sistros, flautas y liras. Los templos, los palacios y los regimientos militares contaban con orquestas o coros.

En síntesis: en la educación egipcia podemos destacar su preocupación por la formación moral de los jóvenes y el interés demostrado por el cultivo de la ciencia. Es peculiar su sentido aristocrático, el monopolio de la cultura ejercido por los sacerdotes y el abandono de la educación femenina. La educación superior, más accesible en este país que en otros, produjo hombres eminentes en todos los dominios de la ciencia. La influencia de la cultura egipcia se dejó sentir principalmente entre los hebreos, los fenicios y los griegos, y esa influencia alcanza hasta el siglo IV después de Cristo. |

ALGO SOBRE SU HISTORIA POLÍTICA:
Posteriormente, con la unificación de ambos reinos, comienza la historia de Egipto, la cual se desarrolla en los siguientes períodos:

• Imperio TINITA: El autor de  esta unificación es el caudillo militar Menes. Hacia el año — 3.500 proclama Faraón de todo el Egipto y se corona con el Pchent, combinación formada con la corona blanca del Sur, y la roja del Norte. Establece la capital del país en Tinis y da comienzo a la 1ra. dinastía. Durante su reinado y el de sus sucesores, Egipto consolida su unidad y se organiza políticamente.

• Imperio MENFITA. Hacia el año 3.000, el faraón Zezer fundador de la 3ra. dinastía, traslada la capital a Menfis y da comienzo a un período de gran esplendor. El poderío de Egipto comienza a expandirse hacia los países vecinos. Es también la época de las construcciones monumentales: los monarcas de la 4° dinastía, Keops, Kefrén, y Micerinos perpetúan su memoria con la construcción de las Grandes Pirámides y la Esfinge de Gizeh.

Con todo, con los faraones de la 9° y 10° dinastías sobrevienen las primeras invasiones extranjeras de tribus libias, provocando un período de anarquía militar.

• Antiguo Imperio TEBANO. Ante la naciente decadencia, príncipes tebanos se sublevan, y hacia, el año — 2.100, logran apropiarse del poder. Trasladan la capital a Tebas y dan comienzo a un período de reorganización y fortalecimiento bajo los faraones de las dinastías, el faraón Amenemat III manda cavar el lago artificial Meris, y ordena la construcción del Laberinto, de los Colosos de Memnón y del Serapeum. Lamentablemente este progreso fue detenido por un grave acontecimiento.

Hacia el año -1700 un conglomerado de feroces guerreros avanza desde el Asia Menor y sojuzga a Egipto por 200 años. Los egipcios los denominaron despectivamente “hicsos”, es decir, reyes pastores, por su primitiva condición de nómadas. Eran tribus semitas provenientes de la Mesopotamia, y expulsados de allí por las gigantescas invasiones arias del 2° milenio antes de Cristo y que se estudiarán más adelante. Traían consigo caballos y armas de hierro, y con estos elementos desconocidos hasta entonces en Egipto,. pronto dominaron lodo el país. Las inscripciones egipcias, aún nos hablan de su rapiña y ferocidad.

• Durante el dominio de los hicsos se establecieron en Egipto numerosas tribus extranjeras, y entre ellas llegan Jacob con sus hijos —semitas ellos también—, los cuales al poco tiempo constituirán la prolífica nación hebrea.

Nuevo Imperio TEBANO. La nobleza egipcia que había soportado de mala gana el dominio de los hicsos promovió una sublevación sangrienta. Hacia el año -1.500, príncipes tebanos logran expulsar a los invasores e inician el período de mayor esplendor y predominio egipcio. Durante 4 siglos Egipto será el país más poderoso del mundo. Entre todos los faraones de las tres únicas dinastías que se suceden en el trono durante esta etapa, merecen destacarse:

Tutmés I: expulsa definitivamente a los hicsos y lleva las fronteras de Egipto hasta la Siria.

Hachepsut: su hija, gobernó el país durante 20 años con mano de hierro. A ella se debe igualmente la construcción de grandiosos templos.

Tutmés III: su esposo y sucesor. Se lo ha apodado el “Napoleón egipcio”. Emprendió 17 campañas extendiendo su dominio hasta el Éufrates, y por el sur hasta Abisinia.

Amenofis III: “el Magnífico”: monarca refinado, amante de las fastuosas obras. A él se deben maravillosas construcciones de Lucor y Karnaks. Durante su gobierno el culto a Amón logra el apogeo de la opulencia.

Amenofis IV: disgustado por los excesos religiosos anteriores prohíbe la  adoración de los ídolos. Aconsejado por su esposa la reina Nefertiti, implanta en Egipto el monoteísmo, con la adoración a Atón, el dios sol. Por sus ideas espiritualistas se lo ha considerado “el genio más notable entre los orientales”.

Tutankamón: su yerno y sucesor, joven de 22 años, destruyó la obra de su suegro restableciendo los antiguos cultos. Se ha hecho célebre por haberse hallado intacto su sarcófago rodeado de innumerables riquezas, en el año 1922.

Ramsés II: fue el más glorioso de todos los faraones. Reinó 67 años y bajo su mando Egipto logró el más alto apogeo de su historia. Todos los países del Cercano Oriente y del Este africano eran sus aliados o le rendían vasallaje. No hay ciudad en el país que no posea monumentos en memoria de sus victorias. Sin embargo, se supone que no le pertenecen todas las obras que se le atribuyen, sino que deben repartirse con varios otros reyes anteriores.

A su muerte, sus sucesores denominados “los ramesidas” no logran conservar el gran poderío alcanzado.

Imperio SAITA: decadencia y dominación extranjera. La gran prosperidad alcanzada por Egipto le atrajo numerosas expediciones de pueblos vecinos ávidos de conquista. Primeramente fueron los aqueos y otros pueblos del Asia Menor a los que se llamaba “Pueblos del Mar”. Ramsés III logró finalmente rechazarlos pero a costa de grandes pérdidas. Poco después se desata la anarquía entre los jefes militares y los etíopes penetran por el sur del país apoderándose de una parte del territorio.

Aprovechando este desorden, Asaradón, rey de Asiria, logra invadir y dominar todo Egipto. Poco después, el faraón Psamético I consigue expulsar a los asirios e inicia un último y corto período de esplendor. Su hijo Necao II continuó su obra, y relacionándose con griegos y fenicios, dio un gran impulso al comercio.

 Además, comenzó la construcción de un canal que debía unir el Nilo con el Mar Rojo; en la ejecución de esta obra, marinos fenicios partiendo del Mar Rojo llegaron a la desembocadura del Nilo, luego de costear todo el continente africano. Sin embargo, no logró este joven faraón mantener el poderío egipcio. En el año — 605 Nabucodonosor, rey de Babilonia, lo derrota y se apodera de una parte del país.

Finalmente, bajo el faraón Psamético III, los persas, al mando de Cambises, hijo del gran rey Ciro, concluyeron con la independencia de Egipto, en el año -525. Durante más de dos siglos Egipto perteneció a Persia. En el año – 333, Alejandro Magno penetra en el Valle del Nilo, anexa el país a su imperio, y funda Alejandría, su nueva capital.

A su muerte, uno de sus lugartenientes el general Ptolomeo, inicia su célebre dinastía, durante la cual Alejandría convirtiéndose en el centro de la cultura de todo el Oriente. El faraón Ptolomeo XIII interviene en las luchas civiles de Roma, y al declararse enemigo de Julio César, es destituido y reemplazado por su hermana Cleopatra. Casada poco después esta reina con Antonio, el héroe romano, entran en conflicto con Octavio Augusto, quien los derrota en el año — 39 en la célebre batalla de Accio. Desde entonces Egipto se convirtió definitivamente en Provincia Romana.





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