Cristianismo

Biografia de Santa Teresa de Jesus Resumen

Biografía de Santa Teresa de Jesus

Teresa Sanchez de Cepeda y Ahumada (Ávila,7​ 28 de marzo de 1515​-Alba de Tormes, 4 de octubre de 1582). Reformadora y mística española. Escritora y poetisa de excepción. Teresa Sánchez de Cepeda y Ahumada nació en Avila de los Caballeros el 28 de marzo de 1515. Era el miércoles de Pasión.

El miércoles santo — día 4 de abril — fue bautizada en la parroquia de San Juan. Toda su vida estaría marcada y atravesada por la lanza que culminó la Pasión de Cristo; una lanza, en todo caso, de amor y de dolor. Su padre don Alonso Sánchez de Cepeda sumará hasta doce hijos, su hija Teresa siente predilección por él, mientras, la esposa, doña Beatriz, recluida en la casa, «más gineceo que castillo», prepara para todos el hogar de recogimiento y de oración. Un hogar austero, pero en modo alguno sombrío ni huraño. Teresa lo alegra, especialmente.

Es dicharachera, vivaz, sensible, apasionada y, sobre todo, decidida. Juega — ella misma nos lo ha dicho — con su hermano Rodrigo a erigir conventos y ermitas en el jardín de su casona. Y un día el juego pretende trocarse en realidad: los dos huyen a tierra de moros, para hacerse decapitar por Cristo… la aventura termina a pocos pasos, pues un pariente los encuentra y los hace regresar.

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A los doce años, pierde Teresa a su madre, queda ahora la casa al cuidado de la hermana mayor, María, que vuelca afecto, vigilancia y ternura hacia Teresa. Anda por entonces la niña embebida en la lectura de libros de caballería, a los que su madre fue muy aficionada. Es presumida, coqueta y gusta de hacer valer entre sus parientes y amistades, sus gracias y donaires.

Pero, apenas cumplidos los dieciséis años, María se casa con don Martín de Guzmán y Barrientos y abandona la mansión paterna. Teresa es confiada al monasterio o convento de Nuestra Señora de Gracia, en la propia ciudad. No llegó a permanecer allí ni dos años. Su salud, precaria, debía ser el asidero de la gracia divina.

En el cuerpo la castigaría con rigor para que desde su postración alzara el vuelo la paloma del alma. Teresa fue a convalecer en casa de su hermana, en Castellanos de la Cañada. Durante su estancia en el convento, había decidido ya ser monja. Y fue precisamente durante esa convalecencia cuando se lo confesó a su padre. Ayudóle mucho en esta decisión el ejemplo de su tío, santo varón que, abandonando el mundo y dando a los pobres cuanto tenía, profesó en religión.

El 2 de noviembre de 1536, tomó el hábito carmelita en el convento de la Encarnación, extramuros de Avila. Un convento humilde, sobre un regatillo claro en el que se mira un trozo de muralla. Un año después profesó allí mismo. Persistía la aridez del alma. Teresa no ceja en la oración ni en las mortificaciones; su corazón anhela algo que tarda en llegar; se diría que exige una Presencia que, por ahora, sólo le depara silencio, áspero y seco silencio. Y nuevas enfermedades.

La que se le declara ahora, la entiende y recibe Teresa — y todos — como mortal. Incluso llega a ser amortajada. Una curandera de Becedas le proporciona unos «remedios» tan espantosos que posiblemente ahuyentan incluso a la muerte. Teresa atribuye su curación a San José.

Es necesario entender el «frío» de Teresa como la conciencia de un vacío que ella sabe que únicamente Dios puede llenar. El hermano Juan de la Cruz averiguará muy pronto lo que es eso: Aridez por ansia de un amor hacia el Amado que nunca traiciona. El frío de Teresa quema ya como el amor que espera…

Y Teresa sigue rezando, mortificándose por Dios. Le ofrece los sufrimientos y el dolor que le ocasiona, en 1542, la muerte de su padre. Aunque prosigue, envolviéndola, el inmenso silencio de Dios. Hasta que se da cuenta de que es ese silencio el que amortigua su aridez y dulcifica la hiél que mana de su oración. Ese silencio es Dios mismo.  A partir de este momento, la vida de Teresa corre sobre la arista inverosímil del puro milagro. Las dos vertientes son: la acción reformadora y la contemplación extática. Ni una ni otra son comprensibles vistas en sí mismas.

Resulta casi imposible que una monja de salud quebrantada recorra leguas y leguas fundando conventos, corrigiendo costumbres, aconsejando almas, pidiendo dineros y fe, luchando contra la calumnia. (En la Navidad de 1560, un confesor mezquino y ramplón le niega el perdón de sus pecados si no abandona la reforma del Carmelo: ¡una Navidad que Teresa verá pasar sin sentir en el corazón la presencia del Amado! Pero, ¿acaso el Amado había dejado de habitarla alguna vez?)…

De 1567 a 1582 surgen de sus manos de hada de Cristo, los conventos de Medina, Malagón, Valladolid, Toledo, Pastrana (¡Pastrana!: una hermosa y taimada señora, tapados el ojo y el alma, clavará nuevas espinas en la corona de la fundadora), Salamanca, Alba de Tormes, hasta Sevilla… Cada fundación, nuevo semillero de problemas; todos caen sobre la Madre Teresa y para todos tiene una solución, una sentencia, una reprimenda o una caricia.

Por si fuera poco, la emprende también con los hombres. El hermano Juan de la Cruz, su gemelo en el espíritu, y el Padre Jerónimo Gracián, alentados por el empuje indomable de la Madre, comienzan las fundaciones de carmelitas descalzos…

obra de bernini teresa de jesus

Éxtasis y transfixión de Teresa de Jesús. Escultura de Bernini que se conserva en Santa María della Vittoria, de Roma. — «¡Yo soy Teresa de Jesús!» «¡Y yo, Jesús de Teresa!». De estas dos breves, pero impresionantes frases, nació el éxtasis teresiano, durante el cual un ángel traspasó el débil y apasionado cuerpo de la granfundadora con el encendido dardo con el que Cristo marca a fuego, para siempre, a sus elegidos. Pero esta posesión inefable con que Cristo confirmó su amor por esta criatura llena de pasión y de ilusión, tuvo que ser un designio muy anterior, pues que en verdad parece inexplicable que durante cincuenta años de intensísimos sufrimientos y achaques corporales, marrida su materia —aun de la reputada y fuerte tierra abulense, crisol de Castilla— por distintas enfermedades a cual más doloroso, Teresa hubiese llevado a cabo tantas empresas titánicas… si Cristo, desde «el primer principio» no la sostuviera en sus manos y «en
volandas».

Resulta casi imposible concebir que entre esas andanzas, desazones, amarguras y privaciones, Teresa pueda abismarse en Cristo, ser levantada en su presencia y conservar en su alma el gozo inefable de la visión divina. La humildad y el conocimiento de su pequenez hacen titubear a Teresa. Pero, ¿no está para afirmarla en su don extraordinario la índole misma del hecho?

En suma, su genio penetrante transmite una experiencia. No puede ella arriesgarse a legarnos un método para ver a Dios cara a cara; pero nos hace ver que esta visión constituye una adquisición del alma… Más de tres siglos después, un filósofo insigne, judío, que esperaba siempre el resultado de la experiencia para avanzar en su metafísica, encontrará en la relación de la Madre Teresa, abierto, inocente, puro y claro, el experimento de Dios; ergo… y de la mano de la Madre Teresa, Henri Bergson, entrará — de vivo deseo — en la Iglesia de Cristo…

Todo ello aparece, casi, como imposible. El casi lo salva la perspectiva, en y desde Dios. ¿Quién será capaz de sostenerse sobre ella? ¿Quién será capaz de hundir su alma en esa monja andariega, que fue hermosa mujer y hoy es vieja prematura, cubierta de polvo y sudor, andando, andando, junto a una borrica famélica, para estremecerse ante el escueto hecho de que Dios va en ella y nos mira por sus ojos mismos?…

comunion de teresa de jesus obra de arte

la COMUNIÓN DE TERESA DE JESÚS. PINTURA DE CLAUDIO COELLO. MUSEO LÁZARO GALDIANO.
Madrid. — Claudio Coello (1642-1693) fue uno de los más admirables maestros de la Escuela de Pintura de Madrid. Y aun cuando en la composición de sus obras se sometió al realismo impasible y neto impuesto por Velázquez, supo insuflar en sus criaturas una vehemente impresión romántica que las espiritualiza hasta más allá de la auténtica realidad. Y así lo prueba esta prodigiosa pintura en la que nuestra Madre Teresa de Jesús, la maravillosa andariega y taumaturgo de todas las Caballerías celestiales, recibe al Amado de mano de un santo, al que asisten otros dos santos…

La Madre Teresa ya no puede más. Moría antes porque no moría. Y ahora vive, porque su cuerpo va a morir de verdad. En 1582, la sacan del convento de Burgos para que entregue su alma en Avila.

En Medina del Campo, el vicario general le transmite un mensaje urgente de la duquesa de Alba, doña María de Toledo. Aun ahora, en ese trance de postración extrema y alegría del alma — definitivas una y otra — hay quien necesita de ella. Teresa renuncia a Avila y marcha hacia Alba de Tormes. Llega allí el 20 de septiembre. Sus acompañantes creyeron que moriría en Peñaranda.

Pero Teresa sabe que su amiga tendrá tiempo de recibir el consejo. Y, en efecto, lo recibe. Pero al día siguiente de su llegada, se acuesta la Madre en el lecho, del que ya no se levantará más. El 1 de octubre, con el gozo a flor de piel, anuncia a todos su muerte, su tránsito inminente a Dios; dos días después recibe los Sacramentos y el día 4 entrega el alma, libre ya de un cuerpo marrido y agotado que, pese a todo, fue maravilloso instrumento y apoyo de visiones y acción.

En 1614, Paulo V la declaró bienaventurada y ocho años después, Gregorio XV, la elevó a los altares. España no podía venerar a Teresa como a un santo más. Teresa era, en cierto modo, cifra y hechura de España.

Y el espíritu y escritos de Teresa metieron azogue y comezón espiritual en el alma de España, ya cariacontecida y superada, en muchos aspectos, por la Historia.

Las Cortes la declararon patrona de los reinos de España en 1617. No sin disputa, porque el caballero Quevedo — que en esto lo fue muy poco — se complugo en publicar a los cuatro vientos los mayores méritos concurrentes én Santiago, que, en suma, venían a cifrarse en la supremacía del esfuerzo bélico-heroico, sobre la hondura del alma en presencia de su Creador.

Y fue también Quevedo, en esto, poco perspicaz, al no darse cuenta que, en pleno siglo XVII, una España desgastada y exhausta, necesitaba mucho más encontrar su alma que no manejar una espada.

La huella de Teresa de Jesús en el alma de España parece, con todo, ser el mayor de sus milagros. Su habla directa, desaliñada y certera; su poesía pobre de retórica, inmensa en imágenes íntimas, se han abierto camino hacia el corazón de los españoles.

Hay, realmente, un contacto vivo entre la santa y el pueblo del que ella formó parte. Gracias a ese contacto, la contemplación divina no representa para el español una cima inaccesible. No quiere ello significar que «cualquiera» pueda llegar a mirar a Dios cara a cara (como de hecho miramos al Cáliz y Hostia consagrados durante la Misa), sino la simple certidumbre de que Teresa, la hermana Teresa, lo consiguió.

Y con la hermana Teresa, muchos arrieros, muchos mendigos y muchos nobles, rozaron sus mantos y cambiaron su habla viva e inmortal. Teresa de Jesús demostró— y esto y no otra cosa es calar al pueblo — que en la sencillez está la suprema profundidad de la persona y, correspondientemente, que lo más hondo del alma es, a la fuerza, sencillo.

Fuente Consultada:Enciclopedia Temática Familiar – Tomo I – Grandes Figuras de la Humanidad – Entrada: Santa Teresa de Jesus – Editorial Cadyc

Origen y Organización de los Kibbutz en Israel Granjas Colectivas

Objetivos y Organización de las Granjas Colectivas de Israel- Los Kibbutz Judíos

El joven Estado de Israel debe su notable florecimiento a su agricultura colectiva: miles de israelíes dedican todas sus fuerzas a los kibbutz, donde el trabajo colectivo no sólo ha conseguido fertilizar el suelo del desierto, sino también favorecer el impulso económico y social de la nación a un ritmo verdaderamente sorprendente

Desde los primeros momentos de su existencia, el nuevo Estado de Israel hubo de enfrentarse a serios problemas económicos, cuya gravedad aumentó por el hecho de que el país había permanecido durante siglos en el abandono. Del rico país cantado por la Biblia sólo quedaban pantanos y tierras incultas que habían perdido su fertilidad natural.

Como la mayoría de los pueblos establecidos a orillas del Mediterráneo vivían principalmente de los recursos de la agricultura, y el rendimiento de la pesca era hipotético, la situación era poco brillante. Dado que la región goza de un clima subtropical que a veces ocasiona abundantes lluvias, pero también sequías catastróficas y el paisaje es extremadamente variado e incluso montañoso, se comprende que todo dependiera del ejercicio de la agricultura y, sobre todo, de un gran esfuerzo.

Los sionistas sabían que el Estado de Israel sobreviviría sólo a costa de una agricultura intensiva, que sería la base de la economía nacional. Como la mayoría de inmigrantes eran originarios de países de Europa oriental, el Estado recibió una estructura socialista, pero con un sistema económico de carácter democrático, como reacción contra el antisemitismo que hacía estragos, sobre todo, en los países no democráticos.

Esta ideología impuso a la población la «religión» del trabajo. El retorno a la tierra se convirtió en la regla de oro del pueblo judío. El renacimiento y notable desarrollo de la nación judía no se pueden comprender sino en función de la organización colectiva o cooperativa de la comunidad agrícola: los kibbutz y los moshav son fundamentales en el poder de Israel.

El sueño judío de regresar a la Tierra Prometida se hizo realidad en 1948. El sionismo triunfó a pesar de los pogroms y de la hostilidad de las naciones árabes vecinas. El rápido desarrollo del joven Estado no sólo se debe a la perseverancia de que dieron prueba sus fundadores, sino, sobre todo, a la organización colectiva de la agricultura.

Interrogada sobre la situación económica de su país, la señora Golda Meir (imagen abajo), antigua ministra de Asuntos Exteriores de Israel, sorprendió a los periodistas por la nobleza de sus palabras: «Tenemos un ideal,  una misión,  que determina el sentido de nuestra vida. El mundo nos juzgará pollos valores morales y espirituales que se desprendan de los progresos realizados por mi país y mi pueblo».

Golda Meir Ministra de Israel

Haber vencido el suelo es, indiscutiblemente, la más impresionante de todas las victorias judías. Al principio de su existencia, Israel se vio enfrentado a una tarea casi insuperable: no había duda de que un individuo que actuara por su propia cuenta nunca realizaría su empresa. Sólo una acción común podría tener un resultado   positivo.

El   Estado   de Israel   se  vio,   pues,   forzado   a adoptar la idea de una agricultura colectiva o cooperativa. Admitido esto, el amor a la patria se asoció a los principios de igualdad social, justicia y fraternidad. La primera puesta en práctica de esta idea se había realizado ya en   1868   bajo   la   dirección   del francés Charles Netter, quien fundó   cerca   de   Jaffa   la   primera granja colectiva.

En  1899 había ya 22. El sionismo trajo consigo la creación del Fondo Nacional Judío, destinado a reunir fondos para la compra de tierras en Palestina. Todos los israelitas de la diáspora  (judíos extendidos por todo el mundo), ricos o pobres, tenían  que  ceder una parte  de sus ingresos.

En cincuenta y tres años, el Fondo compró a propietarios árabes 335.000 ha de tierras. Esas tierras se concedieron con ciertas condiciones. Poco a poco se adoptaron sistemas de explotación los más eficaces de los cuales parecen haber sido los practicados en los kibbutz. Ya hemos dicho que la idea la habían lanzado los sionistas originarios de Europa oriental. Además, el aspecto socialista afectaba más el valor del trabajo que la lucha de clases.

La unión de los «Trabajadores de Sión» con «Los Trabajadores Jóvenes» originó la creación de un a modo de partido laborista, el Mapai, que sigue en el poder. A partir de 1920, el movimiento colectivista salió de su fase experimental.

En 1922, en Israel había 22 kibbutzim que daban trabajo a 1.200 personas. Tres años después, 25 kibbutzim con 2.300 trabajadores que habían rescatado al desierto 7.500 ha. En 1957, el número de kibbutzim había pasado de 228, y 79.000 personas trabajaban 180.000 ha. El kibbutz es una granja colectiva basada en el principio de la propiedad en común de los medios de producción.

El trabajo no está remunerado: los miembros de la comunidad aptos para el trabajo ponen al servicio de la empresa la fuerza física y la competencia. A cambio, la empresa cubre todas sus necesidades: alojamiento, comida, descanso, educación de los hijos, asistencia médica, etc. La asamblea general, que comprende a todos los miembros, tanto hombres como mujeres, constituye el poder legislativo.

La asamblea ejerce la administración, designa sus comisiones y se encarga de todas las tareas cotidianas. Las cuestiones en litigio son examinadas y sometidas a votación. Cada noche se reparte el trabajo. Las tareas empiezan al amanecer y sólo se interrumpen para desayunarse y comer. El trabajo cesa hacia las cinco de la tarde, a fin de reservar suficiente tiempo libre para la vida familiar, sin olvidar las preocupaciones sociales y culturales.

Cada kibbutz dispone de una biblioteca, una discoteca, un cine, un teatro, un museo, una orquesta y una coral. Si el kibbutz adquiere demasiada importancia, se crea un nuevo núcleo en medio de tierras yermas. Entonces, para un centenar de personas empieza una nueva aventura, a pesar de que los ingenieros les ayudan en la realización de sus planes.

Toda la producción de los kibbutz se despacha por mediación de las cooperativas de venta. La población de los kibbutz sólo representa 5 % de la total de Israel, pero, aun así, las granjas colectivas constituyen la espina dorsal de este joven Estado. Los kibbutzim se dedican, además, a la creación de pequeñas industrias, como fábricas de conservas o de material agrícola. Desde 1948, al lado del kibbutz se creaba el pueblo cooperativo, llamado moshav.

Fuente Consulatada:
Enciclopedia Juvenil  Tomo I A Zeta Edit. Credsa

Creencias de Pueblos Originarios del Mundo Aborígenes

CREENCIAS DE PUEBLOS PRIMITVOS DEL MUNDO

Junto a las grandes religiones del mundo existen varias creencias menores que luchan por subsistir. Pese a ser muy
diferentes las características que presentan;, pueden ser agrupadas en cuatro categorías:

1) Prácticas totémicas e idolátricas. Ciertos aborígenes de hoy, comparables por su cultura a nuestros antepasados paleolíticos, tienen ideas religiosas rudimentarias que se apoyan en los conceptos de «tótem» y «tabú», ligados estrechamente a la idolatría. El «tótem» es la idealización de animales y objetos -tomados genérica y no individualmente- como emblema protector de una tribu y, a veces, como ascendientes.

bosquimanos

 El psicologo francés Pierre Janet divide las creencias en racionales e irracionales. Las primeras, objetivas, se fundan en la experiencia y la información científica; las segundas, subjetivas, en cuestiones personales (la fe, por ejemplo) y sentimentales. Richard S. Crutchfield, psicólogo social estadounidense, postuló que “el hombre se ofrece creencias para responder a situaciones problemáticas”.

Los integrantes de ese grupo humano adoptan el nombre del «tótem» y pasan a llamarse «la tribu de la serpiente» o «el clan del marfil». Similar al tótem son el «fetiche» de los negros y los iconos, de varias culturas asiáticas.

Siempre el «tótem» fue una especie de divisa o marca, que se graba o se pinta en las armas, objetos, viviendas y hasta en las mascarás y tatuajes; también se tallan o esculpen, con ese fin, estatuillas de barro, piedra, madera, hueso o marfil. Todo aquello que, por estar cargado de una gran fuerza mágica, deba ser respetado en grado sumo y tenga que ampararse en el misterio de lo que nadie frecuenta, es considerado, por los aborígenes, como «tabú», es decir: prohibido. Más que veneración, los tabúes inspiran miedo.

Pueden referirse a costumbres, lugares, personas o ídolos, al espíritu de los antepasados y a todo un ritual. Su clima de misterio trasciende a través de ceremonias esotéricas, insólitas y algunas veces horripilantes, que supervisan los magos o hechiceros, que actúan, todavía hoy, en muchas tribus de África, Asia, América y Oceanía.

totem

El tótem puede equipararse con la  patrona de ciudades , como un santo, o una advocación de la Virgen María, y su principal objetivo es el de proteger a todos los individuos del clan o tribu de cualquier posible mal o remota amenaza, así como el de representar los valores y las tradiciones culturales del grupo.

También compartieron estas ideas de «tótem» y de «tabú» los trogloditas que decoraron, con pinturas rupestres, algunas de sus cavernas: no precisamente aquellas donde vivían, sino otras, más aisladas, que jamás vieron la luz del sol.

Lugares recónditos, como las cuevas de Font de Gaume o de Altamira, precedidas de verdaderos laberintos por los que se desemboca en una especie de «sancta sanc-torum«, lugar sagrado -que es «tabú»- con bellísimas figuras de bisontes, elefantes o renos. Se sabe que estas pinturas tenían una intención mágica, para facilitar la caza de los animales por ellas representados; eran trampas, encantamientos, fórmulas rituales y prácticas supersticiosas.

Deben incluirse en esta primera categoría muchos aborígenes australianos y melanesios; los hotentotes, bosquimanos, congoleses, cafres, zulúes y otras tribus africanas; los aborígenes de Siberia y Asia Central, cuya figura clave es el «chamán» (sacerdote, brujo y curandero); los primitivos «bhils» de la India y muchos pueblos de las tres Américas.

2)  El culto a la Tierra o Madre Naturaleza. Esta creencia resultó esencial a partir del Neolítico, es decir desde el momento, a fines de la era cuaternaria, en que se produjeron en el mundo cambios que variaron las condiciones de vida del hombre. Algunas tribus paleolíticas emigraron hacia zonas más frías sus últimos descendientes son los esquimales y los lapones de las zonas árticas o los aborígenes de Tierra del Fuego.

Mientras tanto, en otras regiones del planeta, después de ese diluvio al que aluden como hecho cierto varias religiones en su historia, surgió una nueva vida, pues el hombre, que se dedicó a la agricultura y a la domesticación de animales, se volvió sedentario.

3) El Árbol de la Vida. La idea de la Madre Tierra se relaciona con la del Árbol de la Vida, para algunos la simple higuera (cuyo nombre, en latín, es ficús religiosa) y, para otros, como los mexicanos, el nopal. La religión de los semang, en Malaca, dice que el Árbol Cósmico crece en lo alto de una roca ubicada en él centro del mundo.

En Sumatra, los aborígenes adoran un gigantesco árbol cuyas raíces aleanzan lo más profundo de la Tierra y cuyas ramas tocan el cielo. Los tártaros veneran un abedul que atraviesa las nubes y baña sus raíces en el’agua ele la vida eterna. Ende los tapones, el Señor del Mundo está representado por un mástil. El Árbol de la Vida juega un papel importante en las tradiciones hieráti-cas de los pueblos indoeuropeos.

4) Dualismo contrapuesto: el Bien y el Mal. En África y en Asia, y también en América y Oceanía, hay cultos bivalentes, que contraponen sus ideas: el bien y el mal, el dios de aspecto masculino con la mujer que es su esposa; el día y la noche; la vida y la muerte; el infierno y el cielo. A veces del dualismo se pasó a la trinidad, como en el «trimurti» hinduista (Brahma, Vishnú y Siva) o a otras creencias, politeístas o monoteístas, que siguen practicando todavía, al margen de las grandes religiones, determinados pueblos del mundo.

Así, el «animismo», según el cual todas las cosas tienen un alma y deben ser adoradas individualmente. La idea de un Ser supremo, difundida por todo el orbe, conduce a concepciones religiosas más avanzadas, como la hebrea, la cristiana y la islámica.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Ciencia Joven Fasc. N°12 Supersticiones y Creencias Edit. Cuántica

El Código Manú en la India y Las Casta Sociales Resumen

BREVE DESCRIPCIÓN DEL CÓDIGO MANÚ EN LA INDIA

La India fabulosa, aquella a la que quiso llegar Colón sin sospechar que tropezaría antes con otro continente, es un territorio enorme -mayor que toda Europa si se excluye a Rusia- que ocupa un lugar preponderante no sólo en la historia mundial de las comunicaciones sino también en el plano de las ideas políticas.

Imperios y reinados fueron sucediendo al imperio primitivo establecido cuatrocientos años antes de Cristo. Aquél era más extenso aún que el de la India que los ingleses colonizaron y al que trataron de dar una lengua común. Las diferencias de raza e idioma, que subsisten aún actualmente en las diferentes regiones, originaban, hace más de veinte siglos, a un permanente estado de guerra que cambiaba sistemas políticos y provocaba revoluciones dinásticas.

El carácter que sorprende en este país a lo largo de su historia es que no haya constituÍdo, como los demás estados orientales, una organización teocrática, siendo el Estado independiente de la religión y no dominando esta última la política. La no injerencia de los sacerdotes en la administración permitió el desarrollo libre de la filosofía política, considerada una rama especializada del conocimiento.

A causa de esta concepción, los hindúes no consideraban el poder como resultado del derecho divino, y sus pensadores sostienen que el hombre es un ser peligros desde su nacimiento y que el Estado, con su autoridad y castigos, constituye una necesidad inevitable exigida por la humana naturaleza. Esta teoría resulta hoy totalmente moderna y contrasta con el pensamiento antiguo, que se apoyaba en monarquías absolutistas, algunas sin responsabilidad ni frenos.

Existía en India el consejo de ministros, que controlaba las iniciativas del soberano. Muchos filósofos preconizaban la igualdad y fraternidad entre los hombres mucho antes de Cristo y los pensadores políticos solían mostrarse partidarios de las instituciones democráticas, las asambleas populares y la libertad individual. Buda mismo -siglo V antes de Cristo– fue embanderado de las ideas democráticas y realizó campañas contra la monarquía.

Dentro de la mitología hindú, Manú era el nombre dado a cada uno de los catorce progenitores del género humano.

A este personaje múltiple se atribuye el Código que lleva su nombre y que es uno de los más antiguos y principales libros sagrados de la India, afirmándose que su redacción primera dataría del siglo XV antes de Cristo y que el transcurrir de los siglos no ha hecho sino corregir y aumentar sus preceptos primitivos.

Las leyes de Manú son 12 libros en sáncrito que contienen las reglas sociales, morales, educativas y religiosas que los brahamanes imponen a la sociedad. Predican abiertamente la total desiguldad social y presenta como una creación divina la división sociale en castas.

Manu (en sánscrito, ‘primer hombre’), en la creencia hindú los 14 progenitores de la humanidad, que gobiernan el mundo de forma individual durante un periodo de tiempo conocido como manvantara. La duración de un manvantara se estima en 4.320.000 años.

El primer manu se llamó Svayambhuva, que significa ‘hijo del que existe por sí mismo’ o Brahma. Según el poema épico indio Mahabharata, este manu fue el autor del Manu Smriti o Ley de Manu, un código renovado de leyes hindúes que contenía 100.000 versos según se decía (como se ordenó en la remota antigüedad) aunque en la actualidad consta de 2.685 versos, divididos en 12 libros.

Los investigadores modernos han fechado el Manu Smriti entre el año 600 a.C. al 300 d.C. El objetivo principal del libro, que contiene normas para la celebración de rituales y ceremonias, así como instrucciones morales y sociales, parece haber sido el fortalecimiento del sistema de castas de la India y la posición suprema de los brahmanes. Los brahmanes han profesado una gran veneración por este libro.

El texto del actual Código de Manú se compone de doce libros que incluyen distintos temas morales, políticos y religiosos. Esas leyes regieron la sociedad antigua durante siglos y aun tienen vigencia actualmente en temas como el de las castas, clasificación de ciudadanos en cuatro niveles diferentes, con derechos y deberes específicos dentro de cada clase.

Se basan éstas en fundamentos raciales, religiosos, económicos o (como el caso de los parias, dedicados a tareas duras e insalubres) puramente laborales. Los parias, que venían en último grado, no podían habitar en las ciudades; les estaba prohibido leer los Vedas y bañarse en el Ganges. Sufrían toda clase de humillaciones y se les negaba hasta la compasión que se tiene por los animales. Su trato era causa de contaminación; siempre debían saludar de lejos, y podía matarlos el guerrero a quien se aproximasen.

Los chatrias eran guerreros y tenían que defender el territorio. Los vasias cultivaban los campos y cuidaban rebaños, o se dedicaban al comercio.

Los brahmanes, en cambio, era la casta de los sacerdotes. Se los suponía salidos de la cabeza misma del dios y eran, junto con los chatrias, la clase dominadora. Los brahmanes eran, a un mismo tiempo, sacerdotes, médicos, jueces y poetas. Cuando morian, se les honraba con cantos de los Vedas, libros sagrados para los indios; los quemaban y echaban sus cenizas al Ganges.

codigo manu brahma, vishnu , shiva

Entre el 200 a.C. y el 100 d.C. fue escrito el Manu Smriti o Código de Manú y se crearon las cuatro grandes divisiones hereditarias de la sociedad india, hoy todavía vigentes: brahamanes, chatrias,vacias y parias

Ver: Hinduismo en la India

Las casta: En la India durante miles de años han existido las castas. Dicen que cuando Brahma, el dios creador, hizo al primer hombre, de su boca surgieron los sacerdotes (brahmanes), de sus brazos los guerreros (kshatriyos), de sus muslos los agricultores, comerciantes y ganaderos (voishyas) y de sus pies los servidores (shudras). Además de las castas principales existen más de 2.000 subcastas que se diferencian por sus profesiones, pertenencia a un territorio determinado u otros factores. Aunque la discriminación es cada vez menor en la actualidad, la separación de castas sigue siendo muy fuerte a la hora de los matrimonios.

Algunos preceptos del Código Manú:

* Liberación de la Miseria
* Liberación de la Violencia* Liberación de la explotación
* Liberación de la deshonra
* Liberación de la muerte prematura.

Para muchos traduce la ideología esclavista de la antigua India, porque defiente el estático sistema social de castas, promueve el castigo como forma de represión y dominio para conservar la separación en estratos sociales.

Ver: Creencias de Pueblos Primitivos

Concepto del Maniqueísmo Origen y Vida del Profeta Mani

VIDA DEL PROFETA MANI – ORIGEN Y CONCEPTO DEL MANIQUEÍSMO

Fundado por Maní hacia el final del siglo III , el maniqueísmo aparece como un sincretismo en el que se han mezclado los más diversos elementos. Puede ser considerado como una especie de herejía cristiana a la que se han añadido muchos elementos extraños, o como una religión distinta a la que, de manera bastante artificial, se han unido aportaciones cristianas.

Mani se presenta como discípulo de Cristo y utiliza abundantemente los libros del Antiguo y del Nuevo Testamento. La influencia religiosa de Mani se ha prolongado durante unos mil años en una extensa zona, a partir de los confines del mundo persa y semítico, que la civilización grecorromana había alcanzado, pero sin llegar a influir profundamente.

Mani nació hacia los años 215-216. Desde su infancia fue incorporado a la secta de los mogh-tasilas o baptistas, a la que pertenecía su padre, que profesaba una doctrina dualista: dos personajes están subordinados a Dios—Cristo y el diablo—, los dos salidos de Dios y puestos por éste ante los tiempos futuros y el siglo presente. En toda la creación se encuentra la oposición del bien y del mal, de los dos sexos, de la derecha y de la izquierda, del agua y del fuego. El agua es el medio de salvación y el fuego, de condenación.

profeta Mani

Profeta Maní

El agua del bautismo libra del fuego del infierno. Los bautizados han de llevar una vida santa, renunciar al matrimonio y abstenerse de alimentos de origen animal. La verdad religiosa está contenida en la Ley y el Evangelio, cuyo sentido, que se ha perdido, puede encontrarse a través de los libros de Elkasai.

Durante cuarenta años Mani llevó una vida errante de predicador y escribió cartas, sermones y tratados. Parece que predicó en las regiones cercanas al Eufrates y que envió a dos de sus discípulos a Egipto y a la Escitia. En pocos años la secta hizo grandes progresos. Diocleciano publicó un rescripto severísimo contra los mani-queos en el que se establecía, entre otras, la pena capital. El movimiento se expansionó por Mesopotamia, Siria, Palestina y Egipto.

En África surgieron numerosas comunidades. También en Italia hubo importantes núcleos. Una gran expansión se realizó por Oriente: Irán. De Samarkanda a la India. Mogolia fue el centro de otra notable irradiación. La época de retroceso empieza al final del siglo X. La desaparición definitiva llegó muy pronto.

El sistema maniqueo se apoya en un dualismo. Hay desde toda la eternidad dos principios opuestos, el bien y el mal, la luz y las tinieblas. Las tinieblas primitivas tocan la luz y la limitan. El príncipe de las tinieblas es la antítesis viviente del rey de la luz. No es un segundo dios, sino su rival. Su verdadero nombre es la materia, pero el pueblo le llama diablo. La lucha entre los dos mundos es inevitable.

Nuestro mundo, mezcla de tinieblas y de luz, está continuamente en guerra hasta la separación definitiva de esos dos elementos. El hombre que es como un microcosmos que reúne las propiedades de todo lo que existe, posee dos almas, de las que una es buena y la otra mala. Hecho de espíritu y materia, participando a la vez de Dios y del diablo, el primer hombre debía lograr esta separación de los elementos de luz que llevaba en sí. Sin embargo, después de su caída se hizo incapaz de realizar ese trabajo.

La misión de Jesús en su Encarnación estaba encaminada a liberar la luz que se encontraba cautiva en el hombre pecador. Jesús no es propiamente el hijo de Dios. Es como el arquetipo de la humanidad. En él sólo hay luz. Es el que en diversas ocasiones ha comunicado luz a los hombres: Adán, Abraham, Buda, Zoroastro, el Mesías, San Pablo, Mani.

La moral se resume en la doctrina de los tres sellos. El sello sobre la boca lleva a evitar todo lo que puede mancharla: los pecados de la lengua y los alimentos impuros (los que no sean vegetales). El sello de la mano niega el derecho a matar, sean hombres, animales o plantas. El sello del pecho se refiere a la prohibición del matrimonio y de todas las relaciones sexuales.

El maniqueo ha de hacer lo posible por evitar la propagación de la vida. Como la práctica rigurosa de los tres sellos era imposible en la vida corriente, los maniqueos distinguían dos grupos: los auditores, que podían vivir como los demás hombres, aunque con ciertas limitaciones, y los elegidos, que estaban obligados a una práctica estricta de las prescripciones de la doctrina.

En la vida de ultratumba, mientras los elegidos entrarán inmediatamente en el paraíso, los auditores deberán quedarse en este mundo, pasar de un cuerpo a otro hasta llegar al de un elegido. Los pecadores van a un fuego eterno. La separación definitiva, no obstante, de buenos y malos, exige el transcurso de mucho tiempo para que los elementos de luz que han caído en este mundo puedan separarse otra vez de la materia. Un inmenso incendio se producirá en el último día.

Tomando como modelo la organización que Jesucristo dio a su Iglesia, el maniqueísmo tiene doce maestros que obedecen a un jefe único. Por debajo de éstos hay setenta y dos jefes u obispos, que son los que ordenan a los presbíteros y diáconos. Admiten dos sacramentos: el bautismo y la eucaristía. La fiesta más importante, la Berna, conmemoración de la muerte de Mani, se celebra alrededor de la fecha de la Pascua cristiana.

Fuente Consultada:
FACTA Enciclopedia Sistemática Tomo IV Entrada: Maniqueísmo

Solo la Fe Salva Al Hombre Moral y Teología de Lutero

«El Justo Vivirá Por Su Fe, Pues Solo la Fe Salva Al Hombre»

LOS COMIENZOS DE MARTIN LUTERO
Nació en Eisleben, en Sajonia, el 10 de noviembre de 1483, hijo de un minero, hombre grave, sereno, trabajador y poco comunicativo. En Mansfeld, adonde el padre había llevado a su familia, el pequeño Martín asistió a la escuela, siguiendo los oficios y participando de las supersticiones comunes a los lugareños.

Solo la Fe Salva Al Hombre

Martín Lutero, Reformador Religioso

A continuación, se traslada a la Universidad de Erfurt, donde se inscribe en la facultad de Derecho, sin vocación: su padre, enriquecido, soñaba para él con una fructífera carrera de jurista. Era un estudiante aplicado, buen camara-da y alegre compañero. Entonces se produce la crisis que lo llevó al convento. Sorprendido en plena campiña por una tormenta, fue arrojado a tierra y gritó: «¡Socorredme, Santa Ana, me haré monje!».

Doce días después entra en el convento de agustinos de Erfurt, en 1505. Luego dirá que este voto le había sido arrancado por el miedo y que su vocación no era real. No obstante, su sensibilidad inquieta le lleva siempre al pensamiento deprimente de su irremediable debilidad creyendo, quizá, que la vida monástica le daría una cálida protección contra la desesperación.

De todas formas, el joven, acogido calurosamente por los agustinos, se somete sin aparente dificultad a las reglas de su nuevo estado. Ordenado sacerdote en 1507, celebra poco después su primera misa, y la idea de que iba a poner a Dios presente sobre el altar, le produce tal terror que habría huido si no lo hubieran detenido los asistentes.

La obsesión de la tentación ya no le abandonará nunca, tentación carnal de la que el temperamento sanguíneo de Lutero no volverá a estar exento, sino que aumentará todavía más con la concupiscencia que empuja al hombre a lo terrenal: desesperación, envidia y cólera. Abandonarse a la bondad de Cristo, como le aconsejan sus superiores, parece imposible a este espíritu torturado por el vértigo de la culpa. En 1610, a raíz de una contienda surgida entre los conventos agustinos, Lutero marcha a Roma, como delegado, junto al General de la Orden.

Permanecerá allí cuatro semanas. Según declarará más adelante, no encontró en la Ciudad Eterna más que ignorancia, impudicia y corrupción. Puesto que Alejandro VI había muerto hacía siete años, y Julio II, revestido entonces de la tiara, no era objeto de tal escándalo, se puede pensar que al sombrío espíritu del alemán le ofuscó la alegre y familiar piedad italiana. La vuelta de Lutero a su país natal está señalada por tareas cada vez más numerosas: predicación, inspección de conventos y comentarios sobre los salmos.

LA SALVACIÓN POR LA FE
Las vigilias y los ejercicios ascéticos no daban a Lutero siempre la certeza de la salvación. Para los discípulos alemanes de Ockam, el hombre estaba inclinado al mal, pero podía alcanzar la gracia con su propio esfuerzo. Este esfuerzo solamente era eficaz si Dios quería aceptarlo; ¿cómo saber si la voluntad de Dios predestinaba a la gracia?

La perseverancia era un signo. ¿Pero quién podía estar seguro de no haber desmayado alguna vez, de no conocer el desfallecimiento? Lutero estaba obsesionado por una certeza, la de la condenación eterna. Finalmente, durante el invierno 1511-1512, encuentra la respuesta que buscaba en la Epístola de San Pablo a los romanos: «El justo vivirá por la fe». El hombre está corrompido, ningún mérito lo puede redimir ante Dios.

Pero Cristo ha muerto por los pecados de los hombres. La salvación será un don de Dios al creyente por el simple hecho del sacrificio de su Hijo. Es necesario entregarse, humildemente, a Cristo Redentor» no contar más que con Él.

Si la justicia de Dios condena al pecador, su caridad puede abrirle el camino de la salvación. Si se siente profundamente un impulso hacia Dios, se puede esperar en la gracia divina.

Su doctrina es pesimista: el hombre no es libre, la fe sólo existe para las almas predestinadas, y el cristiano no puede atribuirse el mérito de ella; indigno de perdón, únicamente es rescatado por Cristo.

Frente a sentimiento de pecado, desesperación, abandono en Dios , la esperanza de salvación es sólo por la fe, independiente de las obras y de las prácticas religiosas, tales son los puntos principales de la moral y de la teología de Lutero, que no pensaba romper con Roma. Había pensado en su salvación, sobre todo, y no en la reforma de la Iglesia.

LAS INDULGENCIAS Y LAS TESIS DE WITTENBERG
Una indulgencia era la posibilidad dada a un creyente de redimir, por medio de un donativo en dinero, ciertas penitencias. León X, que necesitaba recursos para los inmensos trabajos de San Pedro en Roma, decidió otorgar una indulgencia a todos los que entregasen una limosna con este objeto.

El Comisario encargado de la operación en Alemania fue Alberto de Brandeburgo, joven arzobispo de Maguncia, que había tomado a préstamo 21.000 florines de los banqueros Függer para pagar a Roma las tasas que la Cancillería reclamaba con motivo de su promoción.

El Papa cedió a los Függer en 1515 la mitad del producto de las indulgencias recaudadas en los dominios del arzobispo, con objeto de que se reembolsasen su dinero. El asunto tomó un aspecto escandaloso: ¡Los Függer vendían las indulgencias en las ventanillas de sus oficinas! Más aún, el dominico Juan Tetzel, sub-comisario, permitió que se empleasen procedimientos indefendibles para decidir a los espíritus, que creía toscos y primitivos: «El  alma del Purgatorio  se  echa  a volar al cielo en el momento en que un fiel pone una moneda… en el cepillo para las obras de la Basílica de San Pedro».

Lutero no habría esperado ese día para alzarse contra el abuso de las indulgencias, pero aquello colmó la medida: el 31 de octubre de 1517, se dirigió a la iglesia de Wittenberg, colocando sobre la puerta un cartel en el cual anunciaba que serían mantenidas bajo su presidencia noventa y cinco propociciones o tesis sobre las indulgencias.

Las proposiciones afirmaban que las indulgencias no tenían ningún valor ante Dios, que solo engañaban al pecador manteniéndole en una falsa seguridad. «Predican invenciones humanas, los que pretenden que tan pronto como el dinero resuena en su caja, un alma se eleva del Purgatorio». «Si el Papa conociera las exacciones de los predicadores de perdón preferiría mejor que la Basílica de San Pedro se convirtiera en cenizas antes que edificarla con la piel, la carne y los huesos de sus ovejas». «El verdadero tesoro de la Iglesia es el sacrosanto Evangelio, gloria y gracia de Dios».

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo V La Gran Aventura del Hombre

Que se Celebra en Semana Santa? Conceptos Cristianos Sobre Semana Santa

¿Qué se Celebra en Semana Santa?

El cristianismo: La figura de Cristo resulta impresionante por todo concepto. Incluso vista por sus detractores no pueden negársele grandeza ni belleza suma.

Al leer el Evangelio, donde se halla contenido su paso por la tierra, sorprende el laconismo del Maestro.

Todas las palabras que pronunció exceptuando, quizá, el sermón de la montaña y las parábolas, podrían reducirse a unas frases breves, lapidarias, de un contenido turbador y muchas de las cuales son aún motivo de controversia y discusión, cuando no de opuestas interpretaciones.

El que ama la vida la perderá. El que quiera seguirme, niéguese a sí mismo… Exceptuando una ocasión en que trazó unas palabras sobre la arena, Jesús no escribió nada ni pareció preocuparle que se levantara acta escrita de sus hechos y de sus palabras. Su nacimiento fue misérrimo y su muerte brutal.

Sus discípulos quedaron tan aterrorizados cuando fue enterrado que incluso el más fiel le había negado ya por tres veces. Parecía que de Él no iba a quedar nada porque después de su muerte le rodeó la cobardía, el silencio y la soledad. Sin embargo, dos mil años más tarde, más de 750 millones de personas le adoran como verdadero Hijo de Dios. «Una disputa entre judíos sobre un cierto Jesús que murió, y del cual afirmaba Pablo estar vivo». En el año 60, esto es lo que un funcionario romano llamado Porcio Festo escribió sobre la religión cristiana. De entonces acá, muchas han sido las explicaciones que de la «esencia del cristianismo» se han dado, y algunas de ellas se han apartado más de la verdad que la de Porcio Festo.

El cristianismo se funda en un hecho: la figura de Jesús, su vida terrestre y, lo que es más importante, la creencia de que Jesús vive y no ha muerto, porque es Hijo de Dios. Ésta es la nota original de la religión cristiana, pues sin excluir el judaísmo, el cristianismo es la única religión que desborda la Historia por lo trascendental de su contenido y se encarna en una persona que no solamente transmite una doctrina, sino que se presenta ella misma como la verdad y la justicia vivientes.

Es cierto que otras religiones tuvieron fundadores a los cuales sus contemporáneos pudieron ver con los ojos y tocar con las manos, pero ninguno de esos predicadores religiosos, Mahoma, Buda, Zoroastro, etc., se propuso a sí mismo como objeto de la fe de sus discípulos. Todos predicaban una doctrina que no atañía a su propia persona; eran simplemente enviados, profetas o siervos de Dios. Jesús es el Maestro que se da a sí mismo como objeto de nuestra fe; no se presenta como un personaje histórico, sino como verdadero Dios.

Celebración  de Semana Santa: La Semana Santa no tiene una fecha fija en el calendario gregoriano. El domingo de resurrección cae entre el 22 de marzo y el 25 de abril de cada año. Usualmente Semana Santa cae el primer domingo después de la primera luna llena que se produce en o después del día del equinoccio de primavera. Por esta razón la fecha cambia cada año y por siguiente, también cambian las fechas de otras observaciones relacionadas con Semana Santa.

Significado de Semana Santa:
La creencia principal del cristianismo es que Dios envió a su hijo Jesús al mundo para redimir al humano de sus pecados. Para lograr esto, Jesús murió en una cruz como sacrificio, tomando el lugar del pecador.

JESÚS MUERE EN LA CRUZ : Los evangelios nos explican como este acto se desenvolvió:

los Evangelios nos ofrecen las últimas palabras de Jesús, conocidas como las «siete palabras finales». Pidió a Dios que perdonase a sus torturadores (Lucas, 23, 34); consoló al ladrón penitente que se encontraba crucificado  su lado (Lucas, 23, 43); pidió a Juan que cuidase de su madre (Juan, 19, 26-27); clamó a Dios (Mateo, 27, 46; Marcos, 15, 34); expresó su sufrimiento físico Juan, 19, 28); declaró finalizada su misión (Juan, 19, 30) y, finalmente, se encomendó a Dios (Lucas, 13,46).

Tras su muerte, la oscuridad inundó la tierra v un terremoto partió la cortina del Templo, separando ;1 Lugar Sagrado del Sagrado de Sagrados (la sala externa y el santuario interno). Muchos de los que habían dudado y se habían burlado de Jesús comenzaron a decir que podría tratarse del Hijo de Dios. No obstante, los líderes religiosos esperaban dar por terminada la historia de Jesús, para lo cual pusieron guardias junto a su sepulcro. Así pretendían evitar que alguien robase el cuerpo y afirmase que Jesús había resucitado. A pesar de esta medida, sus discípulos afirmaron al tercer día de su muerte que Jesús ya no estaba en su tumba.

«AL TERCER DÍA RESUCITARÉ»
Los testigos de la Resurrección se contaban por centenares. Después de tres días en la tumba, Jesús se apareció a María Magdalena, a Pedro, a dos discípulos que se dirigían a Emaús, a quinientas personas en una montaña de Galilea, los once apóstoles que quedaban (Judas se colgó después :e traicionar a Jesús), y a otras personas en diferentes ocasiones antes de su ascensión a los cielos.

La veracidad de estos hechos es objeto de debate entre estudiosos de todos los puntos del espectro teológico. Lo que resulta innegable es que todas estas personas creían que lo que habían visto no era un espíritu o alguien que hubiese resucitado en la tumba, sino al verdadero Señor resucitado. En un principio, incluso los discípulos se mostraban escépticos.

Sin embargo, si no hubiesen creído realmente lo que habían visto con sus ojos, escuchado con sus oídos y tocado con sus manos, no habrían arriesgado sus vidas para propagar el mensaje evangélico, sobre todo entre sus hostiles contemporáneos, que podíais discutir sus palabras.

La orden para la evangelización, conocida como «Gran Misión», la recibieron los discípulos de Jesús inmediatamente antes de su ascensión: «Id, pues, adoctrinad a todos los pueblos, bautizadlos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Y enseñadles a observar todas las cosas que yo os he mandado. Y estad ciertos que yo estaré continuamente con vosotros hasta la consumación de los siglos» (Mateo, 28, 18b-20).

Armado con esta exhortación, el fortalecido grupo se puso en marcha para convertirse en testigo de todo lo que sus componentes habían visto y oído.

LA RESURRECCIÓN DE JESÚS
La mañana posterior al domingo, algunas seguidoras de Jesús acudieron a ungir su cuerpo y descubrieron la tumba vacía. Un ángel se les apareció y les recordó la promesa de Jesús de que resucitaría al tercer día.

Podemos creer en lo que dice el evangelio Palabra de Dios Apostoles

¿Podemos creer lo que dice el Evangelio?

los evangelios cristianos

1) No tomar todo al pie de la letra

Lo anterior basta para que entendamos lo siguiente:
– En el Evangelio no se encuentran todos los hechos y palabras de Jesús.
– Al relatar las palabras de Jesús, los evangelistas las expresan cada cual a su manera y las adaptan Para. mejor comprensión de sus lectores.
– Los hechos no están siempre en el orden en que sucedieron y pueden mezclarse en un mismo párrafo cosas que
– Jesús dijo en diferentes circunstancias. No podemos, pues, encontrar en el Evangelio una «fotografía» de Jesús o una «grabación» de sus palabras. Pero esto no significa de ninguna manera que no podamos creer el testimonio de los evangelistas.

2)El lugar único del Evangelio en la literatura

El Evangelio es una creación excepcional y única dentro de la literatura de todos los tiempos. Cualquier comparación con otro escrito de su tiempo, ya sea cristiano o de otra religión, hace resaltar un contraste impresionante. Por una parte la sencillez y la voluntad de ser sobrio; por otra, lo fabuloso, lo enredado, lo «no aterrizado». Un filósofo moderno, no creyente, se admiraba de que no hubiera más milagros en el Evangelio. El Evangelio lleva en sí mismo la garantía de su autenticidad. Tomando en cuenta las precisiones que damos en el párrafo anterior, la crítica moderna no ha podido encontrar falsedad en el Evangelio, a pesar de que, desde ya un siglo, ha sido pasado a la lupa y sometido a un sinnúmero de exámenes, como no se ha hecho para ningún otro libro.

3)Los que dudan

Son muchos, sin embargo, los que ponen en duda el testimonio de los evangelios. A veces, porque piensan ver en ellos algunas contradicciones. Más habitualmente, porque les parece imposible aceptar los milagros. Incluso entre los creyentes que estudian los evangelios, no faltan los que se quedan muy reservados respecto de su valor histórico cuando nos hablan de las intervenciones de Dios en favor de Jesús.

Esto se debe, tal vez, a que creen demasiado en sus propias ideas y no han recibido de Dios el don de una fe sencilla. Comparten con su ambiente una cultura que cuenta solamente con los recursos humanos para solucionar todos los problemas. A menudo disponen de una situación bastante segura en que uno puede ser creyente sin, correr grandes riesgos. y sin recurrir a menudo a Dios y su Providencia. ¿Cómo, pues, entenderían las cosas dé Dios sin antes haber tenido una conversión? Por muy sabios y religiosos que sean, no han experimentado la intervención de Dios en su propia vida ni han visto los milagros que consigue la fe. Entonces hacen el razonamiento siguiente: Si ahora no puedo ver cosas parecidas a las del Evangelio. ¿cómo voy a creer que sucedieron entonces?

4)Algunas objeciones

Por eso se aferran a tres argumentos en especial:
— Los evangelios no se escribieron de una vez, sino que retinen testimonios de varios testigos: son una literatura popular en la que se puede encontrar todo, menos la certeza histórica.
— Los evangelios fueron al comienzo escritos destinados a la catequesis y enseñanza del pueblo cristiano: los hechos que cuentan están orientados para apoyar la enseñanza que se da. No preguntemos si realmente Jesús caminó sobre el mar: el hecho se cuenta para mostrar que Jesús tiene poder divino.
— Los evangelios se escribieron muchos años después de la muerte de Jesús, cuando la imaginación popular ya había aureolado su persona y cuando la Iglesia ya había adaptado su mensaje para las necesidades de su gente. Por tanto no nos dan a conocer la realidad de Jesús, sino la fe de la Iglesia del primer siglo.

Pero, ¿y los apóstoles? Ellos habían sido los testigos de Jesús, y su función era la de quedar sus testigos oficiales dentro de la Iglesia. Ellos• sabían lo que había realmente sucedido, ¿y callaban mientras la gente deformaba la historia de Jesús? La garantía del Evangelio está en la misma estructura de la Iglesia Católica que nunca fue un grupo espontáneo de creyentes, llevado por los entusiasmos y el oportunismo. Desde el comienzo, fue un grupo organizado, con una jerarquía respetada que tenía la última palabra en cuestiones de fe y de tradiciones.

Los 4 evangelios no fueron una creación popular a partir de leyendas, de palabras escuchadas y deformadas, de milagros en parte inventados para justificar lo que se decía de Jesús. Los evangelios han salido de la tradición de los apóstoles, y la Iglesia los retuvo porque reconocía en ellos esta tradición.

En los mismos años se escribieron otros «evangelios»: «Evangelio de Pedro», «Evangelio de Tomás», «Evangelio de Nicodemo», «Protevangelio de Santiago»… pero la Iglesia no les dio crédito, por ver en ellos hechos fabulosos o con orientaciones teológicas que no se ajustaban a la enseñanza recibida de los apóstoles.
El hecho de que los evangelios se escribieron para la catequesis no significa que la historia fue adulterada »para mejor convencer a los oyentes». ¡Como si los hechos no fueran suficientes para hablar a los que saben entender! Y los apóstoles de Jesús, formados por él, ¿no tendrían la honradez elemental para respetar la verdad?

Se ha dado mucha importancia a los moldes literarios .que se usan para contar los hechos. Como varios milagros se cuentan conforme al mismo esquema, algunos estudiosos concluyen que todo es ficticio. ¿No ‘sería más sencillo pensar que los hechos y milagros se contaron conforme a ciertos moldes que permitían enseñarlos y memorizarlos con más facilidad?

Otro caso típico es el de la Anunciación a María. Lucas la relata imitando páginas antiguas referentes al nacimiento de Ismael y Sansón. Algunas personas se apresuran a decir: puesto que Lucas imitó el estilo de relatos legendarios, es que también su relato es leyenda; la virginidad de María y el anuncio del ángel no son más que ficción y solamente pretenden celebrar la divinidad de Cristo.

¿Por qué buscar explicaciones tan extrañas? Lucas y sus contemporáneos tenían estas páginas antiguas por históricas: imitó su estilo para recalcar que también el nacimiento de Jesús se inscribía en la Historia Sagrada. Lucas contó los hechos que fundaban su propia fe; si estos hechos no hubieran sucedido, tampoco él habría creído.

Las Misiones en el Mundo Difusion del Cristianismo Objetivos

Las Misiones en el Mundo
Difusión del Cristianismo

Las Misiones en el Mundo Difusion del CristianismoLa difusión de un mensaje religioso a través de personas enviadas (missi en latín) para convertir a otros pueblos es un fenómeno común a varias religiones con vocación universal, como el budismo o el islamismo. Pero posiblemente sea el cristianismo la doctrina que ha desarrollado esta práctica con mayor intensidad

El Evangelio y las primeras misiones cristianas

Cuando Jesucristo encargó a sus discípulos la difusión del Evangelio mediante el apostolado (palabra griega traducida al latín como «misión»), rompió la tradición judía de exclusivismo religioso.

San Pablo acentuó la tendencia, y el cristianismo dejó de ser una secta más del judaísmo para convertirse en una fe con vocación universal. Aprovechando la unidad política y cultural del Imperio romano, la nueva religión se extendió por las riberas del Mediterráneo, especialmente en su mitad oriental.

A pesar de las persecuciones desatadas por algunos emperadores, el celo de los apóstoles y el ejemplo de los mártires contribuyeron a su difusión. En 313, el emperador Constantino decretó la libertad religiosa para los cristianos, que constituían ya una parte importante de sus súbditos.

La nueva Iglesia, reforzada espiritual y materialmente, atrajo muchos más adeptos y comenzó a organizarse jerárquicamente. El proceso se aceleró cuando Teodosio impuso el cristianismo como religión oficial del Imperio (fines del siglo IV), La Iglesia cristiana tuvo que emprender la evangelización de las masas de fieles recién bautizados. Pero además del apostolado interno, el cristianismo también se extendió fuera de las fronteras del Imperio, a veces bajo formas heterodoxas. A fines del siglo III Armenia se convirtió en el primer país cristiano del mundo.

En el siglo IV la nueva fe llegó a Irlanda, de la mano de San Patricio, y el arriano Ulfilas transmitió sus creencias a los godos del Danubio, traduciendo la Biblia a su lengua. Los nestorianos, perseguidos por los emperadores y los cristianos ortodoxos, se extendieron por el Imperio persa, desde donde alcanzarían la India y China (siglo y).

Por su parte, Frumencio de Tiro convirtió a los etíopes. Cuando el Imperio romano de Occidente cayó ante los bárbaros (siglo y) toda la cuenca mediterránea era mayoritariamente cristiana, e incluso los nuevos conquistadores se habían convertido, aunque frecuentemente habían asumido la herejía arriana.

Las misiones medievales

A partir del siglo VI se produjo un amplio movimiento misionero en el continente europeo, que contribuyó a forjar la civilización medieval. Los pioneros fueron los monjes de la Iglesia céltica irlandesa. Hombres como el abad Columba, Galo, Aidan, Cuthberto o Columbano extendieron el cristianismo por Escocia, el norte de Inglaterra, la Galia y Germania, desde monasterios como lona o Liridisfarne.

Mientras tanto, el papa Gregorio Magno (590-604) envió a Agustín de Canterbury a evangelizar el sur de Inglaterra. Esta primera misión controlada expresamente por Roma y apoyada por los soberanos anglosajones fue el modelo para el posterior movimiento misional de – la Iglesia católica. Entre sus éxitos destaca el sometimiento de la Iglesia céltica a la autoridad romana (664). La nueva Iglesia anglosajona continuó la tradición misionera irlandesa, y Willybrord evangelizó Frisia, mientras Bonifacio extendía el cristianismo en gran parte de Alemania y colaboraba en la reforma de la Iglesia franca.

La coronación imperial de Carlomagno por el papa León III (800) selló la alianza entre Roma y el poderoso reino franco. La autoridad del soberano era sancionada espiritualmente y, a cambio, él se comprometía a defender y extender la fe. Esta vinculación entre la Iglesia y el poder político se convirtió en una constante durante siglos, e influyó notablemente en el proceso de difusión del cristianismo.

Los monjes alemanes evangelizaron Bohemia, Polonia y Hungría en el siglo X. Normalmente, los esfuerzos misioneros, combinados con los diplomáticos, se dirigían a los gobernantes, a cuya conversión seguía la de sus súbditos. El mismo sistema se siguió en la evangelización de Escandinavia (siglos XI-XII). Pero otras veces, la evangelización se encontraba unida a las campañas militares emprendidas para someter a los pueblos paganos, como las desarrolladas por los caballeros teutónicos en las orillas del Báltico (siglo XIII).

La Iglesia del Imperio romano de Oriente también había hecho progresos en la difusión del cristianismo. Precisamente los conflictos con Roma sobre la jurisdicción sobre los nuevos pueblos cristianos fueron una de las causas de la ruptura entre ambas mitades de la cristiandad en 1054. Los hermanos Cirilo y Metodio realizaron una importante labor de adaptación del cristianismo bizantino a los pueblos eslavos, desarrollando un alfabeto y una liturgia especiales (siglo IX). En el siglo x los príncipes de Kiev se convirtieron, favoreciendo la difusión de la nueva fe en Rusia. La cristiandad rusa se consideró heredera directa de Constantinopla, y su papel fue crucial en el desarrollo y extensión de la Iglesia ortodoxa.

En extremo Oriente, las misiones nestorianas que, a través de Asia central, llegaban a China habían logrado establecer florecientes comunidades. Pero carecían de verdades— no arraigo popular, y desaparecieron rápidamente ante la persecución de las autoridades (siglo IX).

Entre los siglos XII y XIV se produjo un nuevo movimiento evangelizador en Asia, esta vez dirigido por Roma y de la mano principalmente de los franciscanos. Pero tras la caída de la dinastía mongol en China (1368) cesó la protección dispensada a los cristianos, y la hostilidad musulmana en Asia central puso fin a sus comunidades.

Precisamente la expansión musulmana de los siglos VII y VIII había acabado en gran parte con las importantes comunidades cristianas de las riberas oriental y meridional del Mediterráneo. Las relaciones entre el islam y la cristiandad fueron siempre de oposición. Ante la imposibilidad de la conversión, a pesar de algunos esfuerzos (san Francisco de Asís, Ramon Llull), los cristianos desarrollaron una mentalidad combativa. Esta militancia cristiana, especialmente fuerte en la península Ibérica durante la Reconquista, influyó en la difusión del cristianismo en la Edad Moderna.

El Nuevo Mundo

Los monarcas portugueses y españoles recibieron de los papas la responsabilidad de evangelizar a los pueblos de sus nuevas posesiones (patronato real). Las órdenes mendicantes (franciscanos, dominicos, agustinos) fueron las principales encargadas de esta labor, en la que les acompañarían los jesuitas a partir de 1542.

Además de bautizar a millones de indígenas en América, algunos de estos misioneros, como Bartolomé de las Casas, lucharon por mejorar su condiciones de vida y los protegieron contra los abusos de los colonos. Otros religiosos procuraron el desarrollo económico y cultural de los nativos, favoreciendo la sedentarización de las comunidades nómadas e instruyéndolas en las técnicas agrícolas y artesanales, como hizo el franciscano Junípero Serra en California.

Los jesuitas en América y Asia

En la misma línea fue aún más relevante la labor de los jesuitas en Sudamérica, especialmente en Paraguay, donde fundaron auténticos estados misionales autónomos (reducciones). Allí, además de evangelizar a los indios y agruparlos en comunidades autosuficientes mediante la práctica de la agricultura, la artesanía y el comercio, los protegían de los ataques de los traficantes de esclavos españoles y portugueses.

Sin embargo, estas experiencias adolecían de la falta de un clero indígena, motivada por el recelo de las jerarquías eclesiásticas europeas. Por ello, cuando faltaban sacerdotes europeos, estas vulnerables comunidades cristianas solían desintegrarse. En Canadá, los jesuitas franceses también emprendieron una destacada actividad misionera entre los indígenas (siglo XVII), aunque en este caso no trataron de cambiar sus formas de vida.

En cuanto a Asia, san Francisco Javier comenzó en 1542 su importante actividad misionera en el sur de la India, Ceilán Malasia, Indonesia y Japón. Llevados de un espíritu extremadamente abierto, los jesuitas Roberto De Nobili y Mateo Ricci intentaron adaptar el cristianismo a las ricas tradiciones culturales de la India y China, respectivamente, consiguiendo un enorme éxito evangelizador Pero las críticas de otras órdenes y los recelos de Roma ante posibles desviaciones doctrinales acabaron con estas prácticas a mediados del siglo XVIII. Como reacción, el cristianismo fue perseguido en estos países.

Para unificar criterios y administrar mejor los recursos destinados a la evangelización, el papa Gregorio XV fundó en 1622 la Sagrada Congregación para la Propagación de la Fe. Sin embargo, el declive de los imperios portugués y español y la supresión de la Compañía de Jesús (1773) provocaron la decadencia de los esfuerzos misioneros católicos durante algún tiempo.

Las misiones protestantes

Durante casi 300 años las iglesias protestantes no realizaron esfuerzos misioneros, que identificaban con las pretensiones universalistas y teocráticas de los papas romanos. Esta situación empezó a cambiar con la expansión colonial protagonizada por ingleses y holandeses. En el siglo XVIII la iglesia pietista alemana y los Hermanos Moayos fundaron comunidades misioneras en los territorios coloniales.

A fines de la centuria y a principios del siglo XIX proliferaron en todo el mundo protestantedades misioneras no adscritas a una iglesia concreta, que combinaban la difusión del Evangelio con labores asistenciales y educativas. Una de las razones de su éxito fue su asociación con el colonialismo imperialista: la aculturación de los pueblos sometidos facilitaba su control por las autoridades colonial es. Por otro lado el prestigio de las instituciones educativas regentadas por los misioneros atraía a las elites indígenas deseosas de adquirir una formación occidental.

Las misiones en el mundo contemporáneo

En el siglo XIX, la Iglesia católica recuperó el impulso misionero. También, como en el caso de los protestantes, se dio especial importancia a las labores educativas y asistenciales. Ya en el siglo XX, el movimiento descolonizador favoreció la visión de las instituciones misioneras como cómplices de la explotación colonial.

No obstante, la importancia de la labor social que llevan a cabo las convierte en imprescindibles para las regiones menos desarrolladas del Tercer Mundo, lo que asegura su mantenimiento Por otro lado, la fuerza y el notable crecimiento de las jóvenes Iglesias del Tercer Mundo contrasta con el creciente secularismo de las sociedades occidentales lo que hace prever un reflujo del movimiento misional desde Asia, África o Latinoamérica hacia la vieja Europa.

Ver: Labor de los Jesuitas en el Mundo

La Crucifixion en Roma Castigo de Morir en la Cruz Costumbres

La Crucifixión en Roma Castigo de Crucificar Morir en la Cruz

El cristianismo se funda en un hecho: la figura de Jesús, su vida terrestre y, lo que es más importante, la creencia de que Jesús vive y no ha muerto, porque es Hijo de Dios. Ésta es la nota original de la religión cristiana, pues sin excluir el judaísmo, el cristianismo es la única religión que desborda la Historia por lo trascendental de su contenido y se encarna en una persona que no solamente transmite una doctrina, sino que se presenta ella misma como la verdad y la justicia vivientes.

Es cierto que otras religiones tuvieron fundadores a los cuales sus contemporáneos pudieron ver con los ojos y tocar con las manos, pero ninguno de esos predicadores religiosos, Mahoma, Buda, Zoroastro, etc., se propuso a sí mismo como objeto de la fe de sus discípulos. Todos predicaban una doctrina que no atañía a su propia persona; eran simplemente enviados, profetas o siervos de Dios. Jesús es el Maestro que se da a sí mismo como objeto de nuestra fe; no se presenta como un personaje histórico, sino como verdadero Dios.

jesucristoTESTIMONIOS SOBRE JESÚS: El conocimiento acerca de Jesús se basa en los cuatro Evangelios. Sin embargo, algunas referencias contemporáneas de otras fuentes revelan que hay un reconocimiento de Jesús entre personas que despreciaban el cristianismo.

El más antiguo escritor romano que menciona a Cristo fue un gobernador de Asia Menor llamado Plinio, que escribió al emperador Trajano, en el año 112 d.C., y describía los enjuiciamientos a cristianos y señalaba que “acostumbraban reunirse al anochecer para recitar un himno antifonal a Cristo, como a un dios”.

Años después el historiador romano Tácito escribió que el nombre cristianos “deriva de Cristo, quien fue condenado por Poncio Pilato durante el reinado de Tiberio”.

La más desconcertante referencia no bíblica proviene del historiador judío Flavio Josefo, cuyas Antigüedades Judí las incluyen el siguiente pasaje: “Por ese tiempo vivía Jesús, un hombre sabio, si es que puede llamársele un hombre, porque él era el hacedor de actos extraordinarios y maestro de los hombres que con gusto recibían la verdad. Se ganó a muchos judíos y muchos griegos. El era el Mesías.

Cuando Pilato […] lo sentenció a ser crucificado, aquellos que desde un principio lo habían amado no dejaron de hacerlo. Al tercer día apareció ante ellos, vivo, ya que los profetas de Dios hablan pronosticado ésta y otras maravillas acerca de él. Y la tribu de los cristianos, llamados así por Cristo, hasta nuestros días no se ha extinguido.”.

Las opiniones sobre este pasaje son muy diversas. Es tan explícito al calificar a Jesús de Mesías que muchos expertos consideran que algún escritor cristiano insertó esta y otras frases favorables a los cristianos. Otros eruditos, cristianos y judíos, concluyen que aunque el pasaje contenga algunas alteraciones y adiciones, representa esencialmente lo escrito por Flavio Josefa, que de alguna forma da testimonio del Jesús histórico.

LA CRUCIFIXIÓN: Descubrimientos arqueológicos en Israel han arrojado luz para comprender la naturaleza del horrible jesus crucificadosuplicio de la crucifixión. Era una forma de ejecución empleada en Persia y Cartago, y que fue adoptada por los romanos poco antes del inicio de la Era Cristiana.

Se crucificaba a esclavos, ladrones y delincuentes políticos; pero muy rara vez a algún ciudadano del imperio. (Debido a esto, Pablo, que era ciudadano romano, fue muerto por decapitación.) Estas ejecuciones eran tan espantosas que los escritores se abstuvieron de describirlas y los pintores rara vez las representaron. En la tradición judía el método de ejecución más usual era la lapidación, aunque a veces se colgaba al reo de un árbol, como advertencia a otros.

Originalmente, el patíbulo era sólo un poste, pero luego se le agregó un madero transversal para formar una T o una cruz. Probablemente en el Gólgota había postes permanentes y a los ejecutados ahí, como Jesús, se les obligaba a llevar a cuestas el travesaño, que luego era insertado en una ranura del poste.

Los brazos del condenado eran atados o clavados al travesaño. Como las palmas de las manos no soportarían el peso del cuerpo al elevarse, los largos clavos de hierro utilizados por los carpinteros romanos atravesaban las muñecas del crucificado. La víctima apoyaba en un peldaño los pies que eran atados o clavados al poste.

En 1968 fue encontrado en Jerusalén el esqueleto de un joven que murió por crucifixión en el siglo y los clavos le atravesaban las muñecas, pero sólo uno se había usado para clavar los talones. La posición de la víctima es incierta, pero los eruditos opinan que era con las piernas unidas e inclinadas a un lado o posiblemente con las rodillas separadas. La víctima, torcida de esa manera y colgando como un peso muerto, apenas si podía respirar.

El dióxido de carbono se acumulaba en la sangre, y el corazón se forzaba cada vez más. Ante la inmovilidad y la falta de oxígeno, se producían violentos espasmos musculares. Debilitado por la fatiga y el hambre, el crucificado era, además, presa de las inclemencias del tiempo, de las picaduras de insectos y de las burlas y abusos físicos de los espectadores. Un paro cardiaco o la asfixia causaba la muerte. La rotura de las piernas aceleraba la muerte, porque la víctima ya no podía elevarse para llevar aire a sus pulmones.

COSTUMBRE FUNERARIAS. Entre los hebreos una sepultura adecuada era una forma importante de mostrar el respeto a los tumba sagradamuertos. Desearle a un enemigo morir insepulto era una maldición. Por los pecados del rey Joaquín contra Dios, el profeta Jeremías le pronosticó que “será enterrado como un asno: será arrastrado y tirado fuera de las puertas de Jerusalén” (Jer. 22:19).

Cuando los hijos de Saúl fueron colgados por los filisteos y los cadáveres quedaron expuestos a los buitres, Rispa, la madre de ellos, vigiló los insepultos cuerpos durante meses y luchó contra aves y fieras, hasta que el rey David dio sepultura a los restos.

Las familias más afortunadas poseían una cueva funeraria cavada en roca suave, en las afueras de la dudad. Envuelto en un sudario, el cadáver por enterrar era llevado en andas hasta la tumba y colocado en una repisa dentro de la cueva. No se usaba féretro. Junto al cuerpo se colocaban algunos objetos personales.

En otros sitios de la cueva yacían los restos de antepasados; así, el difunto “dormía con sus padres”. Cuando sólo quedaba el esqueleto, éste era llevado a un osario, situado en otro sitio de la tumba. Esto dejaba lugar para el cadáver de otro miembro de la familia.

El sepulcro familiar era un símbolo de la continuidad de un clan. Nehemías, que languidecía en el exilio en Persia. suplicó que le permitieran regresar a Judá, a “la dudad de las tumbas de mis padres” (Neh. 2:5). Las familias que no podían sufragar el costo de una cueva cavaban fosas para sus muertos o simplemente cubrían el cadáver con piedras y tierra.

Para los menesterosos se cavaban enormes fosas comunes. Los israelitas no acostumbraban embalsamar los cadáveres, aunque silos lavaban y a veces los ungían con óleos, hierbas aromáticas o perfumes. El entierro se efectuaba al día siguiente del deceso. Debido a lo caluroso del clima, la descomposición era inmediata y en pocos días ya estaba avanzada, como se afirma en el caso de Lázaro, el amigo de Jesús. Aunque las tumbas se sellaban, no se permitía ninguna al oeste de Jerusalén, debido a que de allí soplaban los vientos prevalecientes.

La incineración era condenada como idolatría por la tradición rabínica y no se practicaba en el pueblo de Israel, salvo por excepción. Al ser llevado el cadáver del ser querido a su tumba, lo seguía una procesión de parientes, amigos y sirvientes, todos profiriendo lamentos y llanto.Las familias acomodadas contrataban plañideras duchas “entonar lamentos sobre nosotros» (Jer. 9:17).

Flavio Josefo, el historiador del siglo I d.C., señala la costumbre de que “todo el que pasaba cuando un muerto era sepultado debía acompañar al funeral y unirse a lamentaciones”. En Números y el Deuteronomio se menciona que el duelo por la muerte de Aarón y Moisés duró días, todos ellos celebrados con llantos de los hijos de Israel.

La conquista de los Incas Pizarro somete a Atahulpa Caballos y Armas

La conquista de los Incas: Pizarro somete a AtahulpaPizarro Conquista a los Incas

CONQUISTA DE LOS INCAS:
Camino hacia Cuzco:
Como los aztecas en el norte, los incas eran un pueblo dominado por el yugo de imperios peruanos anteriores.

Los incas comenzaron a prepararse en el siglo doce. Hacia 1430, un jefe llamado Pachacuti rechazó una invasión de un pueblo vecino, y siguió luego ensanchando el Imperio Inca hasta alcanzar regiones de lo que hoy son Chile, Bolivia y Ecuador.

Hacia el siglo dieciséis, los sucesores de Pachacuti controlaban más tierra que cualquier pueblo suramericano anterior a ellos. Al igual que los romanos , los incas atrajeron a los líderes de los pueblos conquistados a su redil, recompensando a aquéllos que se les unían y convirtiendo la cooperación en algo más fácil que la resistencia. Como los romanos, también los incas fueron magníficos ingenieros; sus albañiles construyeron fortificaciones de enormes bloques de granito unidos con una perfección tal que la hoja de un cuchillo no lograría penetrar aun hoy en las juntas.

Igualmente notable, en especial en una geografía tan escarpada, fue el mantenimiento que los incas dieron a su red de 30.500 kilómetros de caminos, y el sistema de correos, con mensajeros de a pie a cargo del gobierno, que recorrían esos caminos, y relevos cada 2,4 kilómetros. Por medio de este sistema podían los incas enviar un mensaje a 240 kilómetros de distancia en un día. Los mensajeros mantenían a los líderes locales en comunicación con Cuzco.

El Imperio Inca aún florecía cuando la primera expedición española arribó a la región. En diciembre de 1530, Francisco Pizarro (c. 1475-1541) llegó a las costas del Océano Pacífico en América del Sur con alrededor de 180 hombres, pero, al igual que Cortés, contaba con armas de acero, pólvora y caballos, nada de lo cual era conocido por los nativos. Pizarro también tuvo suerte porque el Imperio Inca ya había sucumbido a una epidemia de viruela. Los incas, como los aztecas, tampoco eran inmunes a las enfermedades europeas. Demasiado pronto, la viruela acabó con las aldeas. Otro golpe de fortuna para Pizarro fue que incluso el emperador murió a causa de la viruela y dos de sus hijos reclamaban el trono, lo cual originó una guerra civil.

La unión del país dependía sólo de la familia gobernante. Bastó a Pizarro vencer a esta familia para ocasionar la ruina de los incas, lo cual logró en 1532 mediante un engaño ruin.

El 15 de noviembre de 1532 Pizarro entró en la ciudad de Cajamarca y, al siguiente día, recibió la visita del Inca a quien -siguiendo el ejemplo de Cortés- tomó prisionero. Tal como lo hiciera Moctezuma en México, Atahualpa siguió gobernando bajo las órdenes de Pizarro; pero pensó en recobrar su libertad y ofreció como precio del rescate una habitación de su palacio llena de oro y dos llenas de plata hasta la altura de su brazo alzado.

El trato fue aceptado por Pizarro, pero, como el cumplimiento de lo pactado tardara más de lo previsto, los españoles se impacientaron, se apoderaron del botín, y dispusieron la muerte del Inca, a quien acusaron de conspirar contra ellos. Entretanto, Almagro, repuesto de su enfermedad, había llegado a Cajamarca en abril de 1533.

Luego de descontar la parte que correspondía al soberano, los españoles se repartieron el tesoro. Pizarro y Almagro se enredaron en oscuras peleas por sus derechos sobre lo conquistado. Esta situación se prolongó durante largo tiempo hasta que finalmente, en 1538, Almagro fue muerto en el Cuzco por orden de Pizarro. Años más tarde, Pizarro murió a su vez a manos del hijo de Almagro.
En 1542 se creó, el virreinato del Perú y la ciudad de Lima -que Pizarro había fundado en 1535- fue designada su Capital. En un principio, el virreinato del Perú abarcó todos los dominios españoles en América del Sur, excepto Venezuela.

Como conquistaron america los españoles? La Conquista de America

¿Cómo conquistaron América los Españoles?-La Conquista de América

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LA EXPANSIÓN EUROPEA: A finales del siglo XV los europeos navegaron por el mundo en todas direcciones. Los pioneros fueron los portugueses que, en un puñado de buques, se aventuraron hacia el sur a lo largo de la costa occidental de África a mediados del siglo XV; el proceso se aceleró con los viajes que inauguraron la época de Cristóbal Colón a América y de Vasco da Gama al Océano índico alrededor de 1490. Muy pronto se unieron a la aventura otros estados europeos y, ya para terminar el siglo XVIII, habían creado una red de comercio global dominada por los barcos y las fuerzas occidentales.

En menos de trescientos años, la época europea de exploración cambió el concepto del mundo. En algunas regiones, como en América y las islas de las especias, destruyó las civilizaciones indígenas y el establishment de las colonias europeas. En otras, como en África, India y las regiones del continente del sureste asiático, quedaron los regímenes nativos intactos, pero hubo un fuerte efecto en las sociedades locales y los modelos de comercio regional.

Con el tiempo, muchos observadores europeos tuvieron de este proceso una opinión favorable. Creían que no sólo se había llevado riqueza por medio del comercio mundial e intercambiado cultivos y descubrimientos entre el Viejo y el Nuevo Mundo, sino que también habían llevado a los «pueblos paganos» el mensaje de Jesucristo. No hay duda de que la conquista de América y la expansión hacia el resto del mundo hizo aflorar lo peor y algo de lo mejor de la civilización europea.

El saqueo ambicioso de los recursos y la represión brutal y la esclavitud apenas fueron equilibrados con los intentos de crear nuevas instituciones, convertir los nativos al cristianismo y atender los derechos de los pueblos indígenas. En cualquiel caso los europeos habían empezado a cambia el mundo.

LA CONQUISTA DE AMERICA: Al norte de las ciudades mayas, en las montañas del centro de México, el comandante militar español, Hernán Cortés, halló en 1519 una gran ciudad, la capital azteca de Tenochtitlán, construida en la mitad de un lago que tenía por lo menos 200.000 habitantes, y que se hallaba en el apogeo de su gloria.

Los curtidos soldados españoles decían que Tenochtitlán. con sus pirámides brillantemente pintadas y las anchas calzadas que unían la isla urbanizada con las orillas del lago, era tan magnífica como Roma o Constantinopla. Los españoles habrían de destruirla, por supuesto, pero nadie ha sostenido hasta ahora que las conquistas sean hermosas.

Aunque las civilizaciones precolombinas ostentaban grandes ciudades; muchos otros logros, adolecían de ciertas ventajas clave que facilitaron la conquista española. Cuatro de las más importantes fueron:

1- La pólvora: Los europeos, como los árabes y los turcos, la obtuvieron de los chinos. Pero este avance tecnológico, que se había extendido por Asia y Europa, no había cruzado el océano hasta que los españoles lo llevaron a América.

2- El hierro: Aunque varias culturas americanas lograron trabajar el metal en forma espléndida hacia el siglo dieciséis, ninguna aprendió, a fabricar armas de fuego. Las armas de hierro y acero (mezcla de hierro y carbón), eran más sólidas y durables que las de los indígenas.

3- El caballo: No había caballos en América. Lo más parecido a un caballo en cualquier cultura americana del siglo dieciséis era la llama, que los incas suramericanos usaban como bestia de carga. Nadie confundiría  llama con un caballo de batalla.

4- La inmunidad: Ésta fue probablemente la mayor desventaja. Los europeos llevaban consigo enfermedades que no habían cruzado antes el océano, y los indígenas no poseían defensas contra ellas.

PARA SABER MAS….

Los españoles no llevaron adelante sus acciones de conquista de un modo improvisado, por el contrario, es posible establecer algunas características comunes entre la conquista de los aztecas y la de los incas. Esto permite sañalar la existencia de una verdadera táctica.

La misma se caracterizó por:
• El establecimiento de alianzas con grupos locales -por ejemplo, con los que buscaban liberarse de la dominación azteca- o el aprovechamiento de las divisiones internas -como las que existían entre los incas-, ocasionadas en la lucha por el [poder]. De esta manera, lograban conseguir hombres para incorporar a sus ejércitos.

• El control de jefes indígenas, como una forma de dominar a los pueblos que estaban subordinados a ellos.

•  La superioridad en armamento: espadas de acero contra lanzas de obsidiana, armaduras de metal contra túnicas forradas de algodón, armas de fuego (arcabuces) contra arcos y flechas, caballería contra un ejército a pie.

•  La obtención de intérpretes indígenas que hicieran de traductores e informantes.

• El aprovechamiento de las creencias indígenas para atemorizarlos, realizando acciones espectaculares, como destruir sus templos o ídolos.

LOS ABORÍGENES HOY… La mayoría de los pueblos indígenas en América Latina desciende de las grandes civilizaciones azteca, maya e inca. Se estima que existen 34 millones de indígenas en América Latina y el Caribe. Bolivia es el país que cuenta con la proporción más alta de indígenas (56,8%).

Si bien los diferentes gobiernos de América Latina realizaron un esfuerzo para lograr cambios culturales en estas poblaciones, en la actualidad los indios siguen afectados por la pobreza y tienen bajas tasas de alfabetización y escolaridad. Los indios jóvenes son sinónimo de esperanza. Son los más instruidos y los que están intentando reafirmar sus raíces culturales.

También existen organismos internacionales que intentan contribuir al desarrollo indígena frente a dificultades como las siguientes: carecer de derechos de propiedad de tierras; no tener programas de asistencia técnica y de capacitación; no poder acceder al crédito para emprender pequeños proyectos.

Es necesario reducir el nivel de pobreza que están sufriendo los pueblos indígenas de América Latina. Hay que darles más posibilidades de educación porque es una manera de brindarles herramientas para luchar por salir de la pobreza.

Boccaccio Escribe El Decameron Retrato de la Época Peste Negra

Boccaccio Escribe-El Decameron-Retrato de la Época-Peste NegraLa peste negra en la Edad Media

En el año 1330, la peste bubónica (también llamada Peste Negra, transmitido por la pulga) se expandió desde Asia por el norte de África, Europa y Oriente Medio. Estaba causada por una bacteria conocida con el nombre de Yersina pestis. Este microbio normalmente infecta a las ratas y pasa de las ratas a otros animales a través de las pulgas, que también pican a los humanos.

Es posible que las malas cosechas de China dieran pie al brote epidémico. Las ratas abandonaron los campos para buscar comida en los lugares que habitaban los humanos y con ellas vinieron las pulgas. Las pulgas picaron al huésped humano, que caía enfermo y contagiaba la enfermedad al toser y expulsar esputo infectado.

Cuando la peste bubónica llegaba, la víctima sufría un aumento de temperatura. El ritmo cardíaco se aceleraba y empezaban los dolores de cabeza y musculares. Entonces, los nódulos linfáticos se inflamaban. Lo siguiente eran las hemorragias subcutáneas, que eran las que mostraban esos puntos negros por los que se le puso el terrible nombre de la Peste Negra. La víctima acababa desarrollado una neumonía. Durante un periodo de veinte años, desde 1330 hasta 1350, la peste bubónica mató a un tercio de la población europea.

LA PESTE NEGRA: Los europeos del siglo catorce contemplaban el mundo con nuevos ojos y consideraban las tierras lejanas deseables, dignas de conocer y acaso de adquirir. Con todo, antes de que los europeos salieran realmente y comenzaran a conquistar ese mundo, debían tener en casa suficiente bienestar personal para construir un mercado descentralizado de artículos de lujo foráneos. Pero, cosa extraña, fue necesaria una enfermedad terrible y la muerte en gran escala para que dicho mercado encontrara una base firme.

La peste negra, devastadora epidemia de peste bubónica y sus variedades, se originó probablemente en las estribaciones de la cordillera asiática del Himalaya, pero en el siglo catorce algo, tal vez el crecimiento del mercado, provocó su diseminación. Los agentes portadores eran las pulgas de las ratas. A donde la gente viaja, y en especial si lleva comida allá van las ratas y sus parásitos.

Al morir una rata, sus pulgas pasaban a otra. Y si no había otra rata a mano, las pulgas ensayaban un huésped menos apetecible. Cuando los huéspedes eran seres humanos, enfermaban terriblemente y morían con rapidez en su mayoría. Las manchas negruzcas que aparecían bajo la piel eran llamadas bubones, y por eso la enfermedad fue denominada peste bubónica. Una epidemia de neumonía, variedad todavía más peligrosa de la enfermedad, se propagaba de una persona a otra a través del aire.

La plaga mató a miles de chinos en 1333, y se extendió hacia el occidente. Hacia 1347 llegó a Constantinopla y desde allí llegó a Europa.

La muerte negra fue una de las calamidades naturales más  terroríficas de toda la Edad Media. Se ha calculado que del 25 al 50 por ciento de la población murió conforme la plaga se extendía por toda Europa, entre los años 1347 y 1351. Esta descripción contemporánea de la gran plaga está tomada del prefacio a la obra El Decamerón, del autor italiano del siglo XIV, Giovanni Boccaccio.

 Giovanni Boccaccio, El Decamerón
En el año de nuestro Señor de 1348, la plaga mortífera irrumpió en la gran ciudad de Florencia, la más bella de las ciudades italianas. Ya sea por la intervención de los cuerpos celestes o debido a nuestras propias iniquidades, que la justa ira de Dios buscó enmendar, la plaga surgió en el este algunos años antes, provocando la muerte de incontables seres humanos. Se difundió sin freno de un lugar a otro, hasta que —desafortunadamente— se precipitó sobre el oeste. Ningún conocimiento, ni previsión humana alguna fueron de provecho en contra de ella, a pesar de que se escogieron funcionarios en activo para que limpiaran la ciudad de mucha suciedad, y de que a los enfermos se les prohibió la entrada, al tiempo que se difundían consejos para la preservación de la salud. Tampoco sirvieron las humildes súplicas. No una, sino muchas veces, se ordenaron en forma de procesiones y de otros modos, con el fin de que los creyentes apaciguaran a Dios; pero, a pesar de todo, cerca de la primavera de ese año la plaga comenzó a mostrar sus estragos…

No se manifestó como en el este, donde, si un hombre sangraba por la nariz, era un aviso seguro de su inevitable muerte. En el comienzo de la enfermedad los hombres y las mujeres se veían afligidos por una especie de hinchazón en la ingle o debajo de las axilas que, a veces, alcanzaba el tamaño de una manzana o un huevo. Algunas de estas inflamaciones eran más grandes, otras más pequeñas, y se les llamaba comúnmente forúnculos. Desde esos dos puntos de partida, los forúnculos comenzaban poco a poco a esparcirse y aparecer, en general, por todo el cuerpo. Después, la manifestación de la enfermedad cambiaba a puntos negros o lívidos en los brazos, los muslos y en toda la persona. Muchas de estas manchas eran grandes y estaban separadas, otras eran pequeñas y se apiñaban. Al igual que los forúnculos —que eran y seguían siendo una segura indicación de la muerte próxima— estas manchas tenían el mismo significado para cualquier persona en que hubieran aparecido.

Ni el consejo de los médicos, ni la virtud de medicina ninguna parecían ayudar o beneficiar a la curación de esas enfermedades. De hecho,… no sólo muy pocos se recuperaban, sino casi todos morían a los tres días de la aparición de los signos; algunos más pronto, otros más tarde… La virulencia de la plaga fue máxima, ya que los enfermos la transmitían a los sanos mediante el contacto, de manera no distinta a como se propaga el fuego cuando se le acercan cosas secas o grasosas. Pero el mal era todavía peor. No sólo la conversación y la familiaridad con los enfermos extendía la enfermedad e, incluso, causaba la muerte, sino que, al parecer, el simple contacto con la ropa o con cualquier objeto que el enfermo hubiera tocado o usado transmitía la pestilencia…

Más lastimosas eran las circunstancias de la gente común y, en gran parte, de la clase media, ya que estaba confinada a sus casas con la esperanza de estar seguros, u obligados por la pobreza; y restringidos a sus propias secciones, diariamente caían enfermos por miles. Allí, privados de ayuda o de cuidados, morían sin salvación. Muchos exhalaron su último suspiro en las calles, de día o de noche; gran cantidad murió en sus casas, y era sólo por el hedor de sus cuerpos putrefactos como anunciaban su muerte a sus vecinos. Por todas partes la ciudad estaba llena de cadáveres…

Se llevaba tal cantidad de cuerpos a las iglesias cada día, que el suelo consagrado no resultaba suficiente para albergarlos, en particular, de acuerdo con la antigua costumbre de dar a cada cuerpo su lugar individual. Se cavaron grandes zanjas en los atestados atrios, y los cadáveres recién llegados se apilaban adentro, capa sobre capa, como la mercancía en la bodega de una nave. Se cubrían con un poco de tierra los cuerpos de cada estrato, y se procedía así hasta que la zanja se llenara hasta arriba.

LA RATA: TIPOS Y ANTECEDENTES HISTÓRICOS

la rata

Se supone que la rata negra procede de los desiertos de Arabia, en donde llevaba una vida libre.- Parece que se asoció al hombre, aproximadamente, en el siglo Vil, y que su difusión principal por Europa se debió a los Cruzados, aunque, por otra parte, hay pruebas de que la conocían los griegos y romanos; porque se han conservado representaciones artísticas de ella.

La rata gris, originaria de Asia Central, invade Europa, y poco después América, en el siglo XVIII, a .través de la flota rusa que visitaba los puertos escandinavos; también hay testimonios del cruce directo del Volga, a nado, de grandes conjuntos de ratas, probablemente en busca de alimento. Sin embargo, existe controversia en este punto, puesto que las mismas emigraciones masivas las refleja; Aelian en su trabajo «De Natura Animalium», escrito en el siglo II.

Sea cual fuere la época de llegada de la rata gris a Europa, es incuestionable que su difusión sólo pudo llegar a ser importante cuando encontró un ambiente adecuado, es decir, con la existencia de la gran urbe provista de un alcantarillado complejo, y propicio para la proliferación de estos roedores; tal situación se dio, aproximadamente, a partir del siglo XVIII.

El ratón es conocido desde los tiempos históricos más remotos, pues aparece en el arte y la literatura de los griegos y de los romanos, e incluso puede que su nombre latino (Mus) sea una derivación del vocablo sánscrito musha. Se asigna su procedencia al Asia Central.

tipos de ratas

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Recuperar El Santo Sepulcro Lugares Sagrados

Recuperar El Santo Sepulcro – Lugares SagradosLAS CRUZADAS

LAS CRUZADAS: El primer ejército oficial europeo que llegó a Jerusalén masacró en 1099 a la mayor parte de la gente que allí vivía, antes de fundar cuatro efímeros reinos latinos encabezados por europeos, a lo largo de la costa oriental del Mediterráneo.

La segunda Cruzada se inició en 1147 con la matanza de los judíos que vivían en el valle del Rin, en Alemania, al pasar la marejada de cruzados rumbo al oriente.

También fueron al oriente bien armados nobles y experimentados guerreros. En 1189, la fuerza expedicionaria de la tercera Cruzada incluyó al rey Ricardo I (Corazón de León) de Inglaterra, a Federico Barbarroja (emperador del Sacro Imperio Romano) y al rey Felipe II de Francia. El emperador se ahogó al cruzar una corriente de agua.

Después de la muerte de Saladino en 1193, el papa Inocencio III inició la cuarta cruzada. En el recorrido a Tierra Santa, el ejército cruzado empezó a verse envuelto en disputas sobre la sucesión del trono bizantino.

Los líderes venecianos de la cuarta cruzada vieron una oportunidad de neutralizar a su competidor comercial más grande: el Imperio Bizantino. Entonces, se desviaron hacia Constantinopla, donde llegaron para saquearla en 1204 y formar un nuevo Imperio Latino de Constantinopla. No fue sino hasta 1261 que un ejército bizantino recuperó la ciudad. El Imperio Bizantino había sido salvado, pero ya no representaba una gran fuerza en el Mediterráneo.

El imperio restaurado sólo abarcaba ahora la ciudad de Constantinopla y el territorio de los alrededores, y algunas tierras en Asia menor. Aunque de pocas dimensiones, el imperio se mantuvo otros 190 años hasta que, finalmente, su debilidad permitió a los turcos otomanos conquistarlo en 1453.

A pesar de las fallas, el ideal de las cruzadas no estaba perdido por completo. En Alemania, en 1212, un joven conocido como Nicolás de Colonia anunció que Dios le había inspirado para conducir una «cruzada de niños» hacia Tierra Santa. Miles de jóvenes se unieron a Nicolás y se dirigieron por el Rin atravesando los Alpes hacia Italia, donde el papa les dijo que regresaran a su casa. La mayoría trató de hacerlo.

La cuarta Cruzada, entre 1202 y 1204, tal vez fue la peor de todas. Los cruzados saquearon Constantinopla, ciudad cristiana, y luego establecieron allí otro efímero imperio latino. Como si el cisma entre las iglesias católica romana y ortodoxa oriental no fuera ya suficientemente grave, a partir de estos acontecimientos se volvió permanente.

A pie con niños  campesinos: Lamentablemente, los miles de europeos del común que se dirigieron a Palestina plenos de fervor cristiano tenían una mínima probabilidad de sobrevivir: eran ignorantes y no estaban preparados en absoluto para lo que les esperaba.

Todo el asunto comenzó con la Cruzada del Pueblo, muchedumbre heterogénea que formó parte de la primera Cruzada, liderada por un monje predicador francés llamado Pedro el Ermitaño. Sus seguidores caminaron directo hacia una masacre selyúcida.

La Cruzada de los Niños de 1212 fue la más lastimosa. Cerca de 50.000 pobres niños, y algunos adultos, pobres también, caminaron desde Francia y Alemania, movidos por la ilusión de recobrar Palestina para el control cristiano (esto había sucedido antes, en uno y otro sentido, durante más de cien años).

La mayoría de los niños que pudo llegar a los puertos italianos logró embarcarse sólo para ir a parar directamente a los mercados de esclavos del norte de África y Oriente Medio. De muy pocos se volvió a tener noticias. Algunos dicen que el cuento titulado El flautista de Hamelín está basado en esta Cruzada.

La siguiente cruzada de guerreros adultos apenas si tuvo mejores resultados. La quinta cruzada (1219-1221) intentó recuperar la Tierra Santa pasando por el poderoso estado musulmán de Egipto. La cruzada logró algunos éxitos al principio, pero su fracaso marcó el final del liderazgo papal de los cruzados occidentales.

La sexta cruzada, que condujo el emperador alemán Federico II, se llevó a cabo sin el apoyo papal debido a que el papa excomulgó al emperador por haberla emprendido tarde. En 1228, Federico marchó hacia Jerusalén y aceptó la corona como rey de la ciudad luego de llegar a un acuerdo con el sultán de Egipto.

La Ciudad Santa había sido recuperada sin necesidad de presentar batalla y sin apoyo papal. Una vez que Federico se fue la ciudad cayó de nuevo, esta vez en manos de un grupo de turcos aliados con el sultán de Egipto. Las dos últimas cruzadas importantes estuvieron mal organizadas por el devoto rey de Francia Luis IX y fueron un absoluto fracaso. Muy pronto se perdió el resto de las posesiones cristianas en el Medio Oriente.

Acra, último baluarte de los cruzados, se rindió en 1291. De principio a fin, los cruzados habían fracasado en lograr su principal propósito: retener Tierra Santa para los cristianos occidentales.

Europa compra especias a Oriente Pimienta Nuez Seda Canela

Europa compra especias a Oriente: Pimienta, Nuez, Seda, Canela

RUTA DE LA SEDA

Desde tiempo atrás los europeos se sentían atraídos por las tierras fuera de Europa. De hecho, en la Edad Media floreció mucha literatura imaginaria sobre «otros mundos» y de otras tierras eran más aterradoras donde  «habitan gigantes de 8.5 a 9 metros de estatura… Y comen carne humana con más gusto que cualquier otra carne»; y en las tierras lejanas del norte vivían «mujeres totalmente crueles y malvadas que llevan piedras preciosas en sus ojos. Y son tan especiales que si miran con ira a cualquier  hombre lo matan en seguida con la mirada».

Aunque el control musulmán de Asia Central impidió que Europa tuviera contacto con los países de lejano oriente, las conquistas de los mongoles en el siglo XIII reabrieron las puertas. Los viajes medievales más famosos al oriente los realizaron los Polo de Venecia. Nicolás y Mafeo, comerciantes de esa ciudad, acompañados por Marco, hijo de Nicolás, emprendieron el largo viaje hacia la corte del gran gobernante mongol Kublai Kan (1259-1294) en 1271.

Un relato de las experiencias de Marco, los Viajes, fue el más informativo de todas las descripciones de Asia hechas por los viajeros europeos medievales. Otros siguieron el ejemplo de los Polo, pero en el siglo XIV, las conquistas de los turcos y luego el resquebrajamiento del imperio mongol redujeron el tránsito occidental a Oriente.

Con el cierre de las rutas terrestres, numerosos europeos se interesaron en llegar a Asia por mar para tener acceso a las especias y otros artículos preciosos de la región. Cristóbal Colón tenía una copia de los Viajes de Marco Polo cuando comenzó los preparativos de su travesía, que marcaría una época, por el océano Atlántico.

Un motivo económico, largamente acariciado en el Renacimiento, era una de las causas de la expansión europea. Comerciantes, aventureros y funcionarios gubernamentales tenían grandes esperanzas de encontrar metales preciosos y nuevas áreas de comercio, en particular de acceso más directo a las especias del Oriente, que seguían llegando a Europa por los intermediarios árabes, pero su costo era exorbitante. Muchos exploradores y conquistadores europeos no dudaron en expresar su deseo de obtener ganancias materiales.

El tránsito de caravanas a través de Asia Central era relativamente seguro y el intercambio de bienes entre China, Asia y con el tiempo Europa fue cobrando una importancia creciente. El comercio de productos chinos se amplió a Roma y poco a poco se introdujo en la cultura de Occidente, y viceversa.

Esta vía comercial se apodó la Ruta de la Seda porque el artículo que más se exportó desde China fue la seda, un tejido desconocido en Occidente antes de la apertura de las rutas comerciales. Otros productos chinos, como las cerámicas esmaltadas, el marfil, el jade, las pieles y el té no tardaron en ganar popularidad y exportarse.

La calidad de los productos chinos era alta debido a los eficaces procesos de elaboración usados en el país. Los chinos habían inventado un método más eficaz de trabajar el hierro, con hornos capaces de arder a temperaturas más elevadas, gracias a lo cual se obtenía un hierro de mayor calidad.

Dividían la mano de obra de modo que los artesanos se especializaban solo en un aspecto del proceso de producción, y con ello aumentaban la calidad y la cantidad. También fueron los inventores de la producción del papel. Sin embargo, por la Ruta de la Seda no solo transitaban artículos comerciales, sino que también se propiciaban los intercambios culturales y así el budismo se abrió camino hasta China.

Comercio entre Europa y Oriente Especias Pimienta Canela Nuez Seda

Comercio entre Europa y Oriente: Especias Pimienta, Canela, Nuez, Seda

comercio con oriente

Al igual que los árabes y otras culturas, los europeos se enfrentaron entre sí, pero su pugna tomó también la forma de una carrera por la riqueza. Sabían que podían lograr gran prosperidad en el comercio en particular el comercio con Asia. Varios factores incrementaron el deseo europeo hacia un mayor comercio con Oriente:

1-Algunos europeos pudieron saborear un tentador abrebocas de el lujo asiático — hermosos tejidos y especias jamás probadas en Occidente — durante las Cruzadas (centenares de años de exploraciones militares cristianas contra Palestina, dominada por los cos selyúcidas), que comenzaron en el siglo once.

2- Un vasto Imperio Mongol euro-asiático, que abarcaba desde el -Negro hasta China, abrió nuevas rutas septentrionales para los mercaderes, facilitando el acceso a bienes orientales en Occidente

3-Un libro sobre China (Viajes de Marco Polo), escrito en el siglo por un mercader de Venecia, ciudad-estado italiana, acrecenté interés en el lejano Oriente, lugar que parecía demasiado fabuloso
para ser real.

4- Finalmente, y por extraño que parezca, una terrible plaga ayudó en el siglo catorce a crear un mercado para los exóticos productos orientales.

Antes de poder crear ese mercado, los europeos necesitaban superar obstáculos de orden cultural y geográfico: debían encontrar el modo de traer cargamentos desde la lejana India y la fantástica China.

El Imperio Otomano, gobernado por una dinastía turca separada de la anterior selyúcida, controlaba las rutas terrestres orientales; además, sólo los barcos veleros estaban en capacidad de transportar el volumen de candas que los soñadores europeos tenían en mente, pero nadie sabía en Europa cómo llegar a Asia oriental por mar; necesitaban rutas rn mas, y su búsqueda produjo un mundo surcado en todas direcciones nuevas interconexiones culturales.

China
En 1514, una flota portuguesa ancló fuera de las costas de China. Éste fue el primer contacto directo entre el Imperio Chino y Europa, desde los viajes de Marco Polo doscientos años antes. En ese momento, los chinos pensaron poco en el hecho.

Al parecer, China estaba en la cúspide de su poder como la civilización más magnificente sobre la faz de la tierra. Su dominio se extendía desde las estepas de Asia Central hasta el mar de China y desde el Desierto de Gobi hasta los bosques lluviosos tropicales del sureste asiático. Desde la perspectiva del imponente trono imperial de Beijing se podía considerar a los europeos como una forma poco común de bárbaros. Para el gobernante chino, los de todos los otros países eran simple y sencillamente «los hermanos más jóvenes» del emperador chino, quien era el Hijo del Cielo.

En la época en que los portugueses llegaron a las costas chinas, la dinastía Ming, que rigió de 1369 a 1644, ya había iniciado una nueva era de grandeza. Bajo una serie de gobernantes poderosos, China extendió su dominio hasta Mongolia y Asia Central, y por un breve periodo reconquistó Vietnam. A lo largo de la frontera norte reforzó la Gran Muralla e hizo las paces con las tribus nómadas, con las que había tenido conflictos durante siglos. Pero los días de la dinastía Ming estaban contados. Después de un periodo de prosperidad y crecimiento, los Ming empezaron a declinar.

A finales del siglo XVI, una serie de gobernantes débiles originó una época de corrupción en el gobierno.

Como siempre, los problemas internos fueron de la mano con los disturbios en la frontera norte. Los Ming habían intentado llegar a acuerdos con las tribus de la frontera aliándose con ellas. Una de las alianzas fue con los manchúes, que vivían al norte de la Gran Muralla en la región que hoy se conoce como Manchuria. En 1644, los manchúes destronaron al último emperador Ming y declararon la creación de una nueva dinastía que se llamaría Qing (Ch’ing, puro).

Los Qing tuvieron al principio una serie de gobernantes poderosos que pacificaron el país, corrigieren los errores sociales y económicos más graves y restauraron la paz y la prosperidad. Dos monarcas Qing, Kangxi y Qianlong, gobernaron para bien de China por más de un siglo, desde mediados del XVII hasta finales del XVIII. A ellos se debe en gran medida la grandeza de la China de la época manchú.

UNA CARTA DIRIGIDA AL REY DE TOKIN: El rey de Francia Luis XIV en 1681 envió una carta al rey de Tokin solicitando permiso para que los misioneros católicos hagan su labor en Vietnam,…el rey de Tokin declinó de manera diplomática su pedido.

Altísimo, excelentísimo, poderosísimo y magnánimo príncipe, nuestro muy querido y buen amigo, ¡que Dios os conceda la gracia de incrementar vuestra grandiosidad con un buen final!

Oímos de nuestros súbditos que están en vuestro reino qué protección habéis acordado darles. Apreciamos mucho esto, pues guardamos para vos toda la estima que uno puede tener para un príncipe tan ilustre por su valor militar, como por la loable justicia que ejercéis en vuestro reino… Puesto que la guerra que libramos por varios años, en la que toda Europa se unió en contra nuestra, impedía que nuestras naves partieran hacia las Indias; en estos tiempos, cuando estamos en paz tras haber ganado varias victorias y ampliado nuestro territorio mediante la conquista de varios lugares importantes, hemos dado inmediatamente órdenes a la Royal Company para que se establezca en vuestro reino tan pronto como sea factible… Hemos girado órdenes para que os hagan llegar varios regalos que creímos serían agradables para vos.

Pero lo que más deseamos en el mundo, para vosotros y vuestro reino, es que se les dé a aquellos súbditos vuestros, que ya han abrazado la ley del único y verdadero Dios del cielo y de la Tierra, la libertad de profesarla, pues esta ley es la máxima, la más noble y la más sagrada y, sobre todo, la más adecuada para que haya reyes que reinen absolutamente sobre el pueblo.

Día de acción de gracias Por qué se celebra ese día? Cuando se celebra

Día de Acción de Gracias: ¿Por qué se celebra ese día?accion de gracias

Año tras año, a fines de noviembre, los Estados Unidos celebran el día de Acción de Gracias. Así la nación expresa su gratitud a Dios y a los indios que colaboraron con Dios en la salvación de los conquistadores.

El invierno de 1620 había matado a la mitad de los europeos llegados en el navío Mayflower. Al año siguiente, Dios decidió salvar a los sobrevivientes. Las indios les dieron amparo, cazaron y pescaron para ellos, les enseñaron a cultivar maíz, a distinguir las plantas venenosas, a descubrir las plantas medicinales y a encontrar nueces y arándanos y otros frutos silvestres.

Los salvados ofrecieron a los salvadores una fiesta de Acción de Gracias. Se celebró en la aldea inglesa de Plymouth, que hasta poco antes se había llamado Patuxet y era una aldea indígena devastada por la viruela, la difteria, la fiebre amarilla y otras novedades venidas de Europa.

Ése fue el primer y último Día de Acción de Gracias de los tiempos coloniales. Cuando los colonos invadieron las tierras indígenas, llegó la hora de la verdad. Los invasores, que se llamaban a sí mismos santos y también elegidos, dejaron de llamar nativos a los indios, que pasaron a ser salvajes.

Fuente Consultada: Espejos de Eduardo Galeano

Curiosidades Históricas Alejandro Magno (no index)

Curiosidades Históricas: Alejandro Magno – Biografía – Conquistasalejandro magno, biografia

Demóstenes se burlaba:

—Este jovencito quiere que le levantemos altares. Y bueno. Vamos a hacerle el gusto.
El jovencito era Alejandro Magno. Se decía pariente de Heracles y de Aquiles. Se hacía llamar el dios invencible. Había sido herido ocho veces y seguía conquistando mundo.

Había empezado coronándose rey de Macedonia después de matar a toda su parentela y, queriendo coronarse rey de todo lo demás, vivió en guerra continua los pocos años de su vida.

Su caballo negro rompía el viento. Él era siempre el primero en atacar, espada en mano, penacho de blancas plumas, como si cada batalla fuera un asunto personal:
—Yo no robo la victoria —decía.

Y muy bien recordaba la gran lección de Aristóteles, su maestro:

—La humanidad se divide entre los que nacen para mandar y los que nacen para obedecer.
Con mano dura apagaba las rebeliones, crucificaba o lapidaba a los desobedientes, pero era un raro conquistador que respetaba las costumbres de sus conquistados y hasta se daba el lujo de aprenderlas. Nacido para ser el mandamás, el rey de reyes, invadió tierras y mares desde los Balcanes hasta la India, pasando por Persia y Egipto y todo lo que encontró, y en todas partes sembró matrimonios. Su astuta idea de casar a los soldados griegos con mujeres del lugar fue una desagradable novedad para Atenas, donde cayó muy mal, pero consolidó el prestigio y el poder de Alejandro en su nuevo mapa del mundo.

Efestion lo acompañó siempre en el andar y el guerrear. Fue su brazo derecho en los campos de batalla y su amante en las noches de celebración. Junto con él y sus miles de jinetes imparables, largas lanzas, flechas de fuego, fundó siete ciudades, las siete Alejandrías, y parecía que eso no iba a terminar nunca.

Cuando Efestion murió, Alejandro bebió a solas el vino que habían compartido y al amanecer, borracho, mandó alzar una inmensa hoguera que quemara el cielo y prohibió la música en todo el imperio.

Y poco después también él murió, a los treinta y tres años de su edad, sin haber conquistado todos los reinos que en el mundo eran.

Fuente Consultada: Espejos de Eduardo Galeano

El Medico de Luis XIV en el Palacio de Versalles Enfermedad

El Medico de Luis XIV en el Palacio de Versalles luis XIX, ENFERMEDAD

El suplicio del rey Sol: la obstinación del médico personal de Luis XIV:

Ei hombre que ha pasado a la historia como el arquetipo del monarca absoluto, un gobernante de lo más mundano cuyo poder le había sido conferido directamente por Dios (L’état c’est moi, El estado soy yo), ese hombre, que ordenó la construcción del palado de Versalles y de los jardines más fastuosos del mundo, pasó una buena parte de su vida sometido a un terrible martirio.

Su médico personal estaba absolutamente convencido de que todas las enfermedades que sufría el ser humano tenían su origen en la dentadura. Siguiendo esta premisa y para proteger a su amado rey de cualquier malestar y, a ser posible, evitar también enfermedades más graves, no sólo le extrajo todos los dientes, sino que, mientras llevaba a cabo este descabellado tratamiento, acabó rompiendo una parte de la regia mandíbula.

A partir de entonces su majestad, una persona de buen comer y aficionado a los placeres de la mesa, tuvo que limitarse a engullir sopas y caldos mientras sus comensales degustaban perdices, faisanes y jabalíes. Incluso las más exquisitas delicatessen como el caviar, el paté de trufas o las codornices ahumadas, debían ser trituradas hasta convertirlas en un fino puré antes de llegar al estómago del rey Sol.

Esto provocaba, según relataban testigos de la época, que durante las comidas una parte de los alimentos ingeridos acabaran saliéndosele por la nariz. Qué situación más grotesca: un gobernante entregado al placer y al poder y para el que el lujo y la ostentación lo eran todo, condenado de por vida a renunciar a uno de los más elementales placeres de los sentidos

Incendio del Templo de Artemisa en Efeso Destruccion Templo Asia Menor

Incendio del Templo de Artemisa en Efeso – Asia MenorIncendio Templo de Efeso

La desaparición de una de las maravillas del mundo: En el año 356 a.C. residía en Grecia un joven que hasta entonces había vivido en el más absoluto anonimato, pero cuyo nombre acabaría muy pronto en boca de todos.

El motivo: prendió fuego a una de las siete maravillas del mundo antiguo, el templo de Artemisa en Efeso, que acabó reducido a un montón de cenizas y escombros. Hoy en día resulta casi imposible imaginar las extraordinarias dimensiones de esta imponente construcción. El historiador y cronista romano Plinio el Viejo, lo describió como un templo colosal cuya superficie era cuatro veces mayor que la del Partenón ateniense y cuyas ciento veintisiete columnas estaban parcialmente decoradas con hermosos relieves.

Los expertos consideraban estas afirmaciones meras exageraciones hasta que el ingeniero británico J.T. Wood descubrió en la actual Aia Soluk el lugar en el que antiguamente se erigía el Artemisión (conocido también como templo de Diana).

Cuando fue interrogado por la razón que le había empujado a cometer semejante atrocidad, el pirómano simplemente respondió que quería hacerse famoso. Y efectivamente lo consiguió: el atroz despropósito de este loco pasaría a la historia, y su nombre, Eróstrato, se utiliza desde entonces para designar a todo aquel que comete un crimen por puro afán de notoriedad.

El templo fue posteriormente reconstruido, pero, seiscientos años después, los dioses decidieron acabar definitivamente con esta maravilla del mundo antiguo. Los restos de la construcción acabaron sepultados bajo tierra para siempre.