Democracia Liberal

Biografia de Spencer Herbert Pensador Positivista Evolucionista

Biografia de Spencer Herbert – Pensador Positivista Evolucionista

HERBERT SPENCER (1820-1903): Pensador representativo de la fe en el progreso por la ciencia, típica de la segunda mitad del siglo XIX, Herbert Spencer fue o pretendió ser el filósofo de la evolución.

Sin embargo, debido a su escasa formación filosófica — no había leído a Platón ni a Kant —, a su poco cultivado acervo histórico y a su limitada cultura científica, su Sistema de filosofía sintética no llegó a convencer ni a los filósofos puros ni a los hombres de ciencia.

Biografia de Specer Herbert
Biografia de Spencer Herbert: Nació el 27 de abril de 1820 en Derby y murió en Brighton en 1903. Fue fundador del darwinismo social en Gran Bretaña y uno de los más ilustres positivistas de su país. Ingeniero civil y de formación autodidacta, se interesó tanto por la ciencia como por las letras.

Esto no quiere decir que el pensamiento de Spencer no tenga puntos dignos de estima. Pero su obra sólo recaba el interés del historiador en cuanto a documentos dé una época de la vida humana.

Nacido en Derby el 27 de abril de 1820, en el seno de una familia de arraigadas convicciones metodistas, rehusó cursar sus estudios universitarios en la universidad de Cambridge, y a los 18 años se empleó en la construcción del ferrocarril de Londres a Birminghani.

Ocupó un cargo de ingeniero en esta empresa hasta 1846, en cuyo año sus aficiones le llevaron al terreno especulativo.

A partir de 1846 fue vicerredactor de la revista londinense The Economist, hasta que en 1853, gozando ya de una situación económica independiente, se dedicó por completo a sus trabajos filosóficos.

El positivismo es una corriente filosófica que afirma que todo conocimiento deriva de alguna manera de la experiencia, la cual se puede respaldar por medio del método científico. Por tanto, rechaza cualquier conocimiento previo a la experiencia.

Alentado por la buena acogida que se había dispensado a su primera obra, Social Statics (1850), publicó en 1855 sus Principios de Psicología, en los cuales defendió su idea del valor general del principio de evolución.

Convencido de que en el mismo se hallaba la base de la filosofía del futuro, como lo parecía demostrar la conclusión a que había llegado Darwin en su Origen de las especies (1859), Spencer se propuso dedicar el resto de su vida a la elaboración de un sistema evolucionista de pensamiento. (ver: darwinismo social)

En 1860 publicó el programa de su obra, Sistema de filosofía sintética, cuyo primer volumen, Primeros principios, apareció en 1862.

Con tenacidad inquebrantable, pese a las dificultades económicas de la empresa, fue dando a luz los restantes volúmenes del Sistema, en número de diez: Principios de Biología (1867), Principios de Psicología (segunda edición, 1872), Principios de Sociología y Principios de Moral.

Completó la obra en 1896, después de treinta y dos años de arduos esfuerzos. La sociedad coetánea la recibió con gran interés y, luego, con marcado entusiasmo.

Spencer fue objeto de varias distinciones académicas y su obra se tradujo a varios idiomas. Pero, a causa de la preparación de su autor, no ha tenido trascendencia en la formación de las generaciones ulteriores. Murió Spencer en Brighton el 8 de diciembre de 1903.

SINTESIS: Herbert Spencer, una figura destacada en la revolución intelectual de la Inglaterra del siglo XIX, fue un destacado filósofo, sociólogo, biólogo, antropólogo y teórico político.

Nacido de un padre inconformista, fue educado en casa primero por su padre y luego por su tío en matemáticas y ciencias. Más tarde adquirió su vasto conocimiento tanto a través de la lectura personal como de las conversaciones con sus amigos.

Fue uno de los primeros defensores de la teoría de la evolución, acuñando la famosa frase «Supervivencia del más fuerte».

Creía que los principios de la evolución, incluida la teoría de la selección natural, se aplican tanto a las sociedades humanas como a los seres individuales y otras especies biológicas.

También abogó por la supremacía del individuo sobre la sociedad y la ciencia sobre la religión. Sin embargo, creía que el individualismo entraría en vigor solo después de una era socialista y de una guerra posterior.

Aunque él mismo era liberal, temía que en los próximos días el liberalismo diera lugar a un nuevo tipo de despotismo, mucho peor que cualquier otro déspota del pasado.

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Definicion de Aristocracia Caracteristicas Gobierno de los Mejores

Concepto y Características de Aristocracia

Fuente Consultada: Concepto obtenido del Diccionario Consultor Político de Julio César de la Vega

Aristocracia: (del griego aristocratia; de aristos, mejor, y kratos, fuerza, dominio). Gobierno en el que solo ejercen el poder las personas más notables del estado, según el diccionario Sopena.

Esta definición tomada del Diccionario nos parece imperfecta y confusa porque por notable se entiende a una persona destacada en un lugar. Puede ser destacada por su posición económica, social o cultural. Esto no significa necesariamente, que tenga el atributo de la primera parte del vocablo que nos ocupa: aristos, que signfica mejor.

Es por eso que nos parece más acertado definir: Aristocracia como el gobierno de los mejores.

El problema radica en que se confunde nobleza con aristocracia, siendo estos,dos conceptos diferentes. La confusión surge desde una época antigua de la historia: Grecia y Roma. En Grecia existían dos sentidos del término: el gobierno de los más poderosos y el gobierno ideal de los mejores.

En el primero de los casos, donde el ser «poderoso» implica posesión que se transmite por herencia, esta da la condición depoderosoa quien la recibe y se instituye de esta manera una continuidad hereditaria que es et atributo de la nobleza. Se deforma el concepto de aristocracia porque la condición de mejor no puede ser transmitida por herencia.

En Roma sucede una cosa parecida pues se transmite la condición de noble por la sangre: se es ilustre por la sangre. Por otra parte, en Roma la nobleza encierra la idea de virtud, cosa que lleva a confundir nobleza con aristocracia.

En la Edad Media y en la Moderna,la institución de la nobleza consolida la confusión con aristocracia que llega hasta nuestros días.

cuadro formas de gobiernos y sus deformaciones

Cuadro formas de gobiernos y sus deformaciones

Para desligar los conceptos es necesario aclarar que nobleza es una condición social que se produce por medio de la herencia, y aristocracia es una condición que se da en el gobierno cuando este es ejercido por los mejores. De allí, en sentido amplio se debe utilizar la palabra aristócrata para definir a quien tiene características virtuosas que lo hacen distinto de los demás en sentido superior y por méritos propios.

Se puede tener atributos de nobleza transmitidos por herencia y no revestir ninguna calidad especial que lo diferencie de los demás. No se puede pertenecer a la aristocracia si no se tienen virtudes y condiciones especiales que llevan a una persona a la categoría de mejor.

Ortega y Gasset en su «Rebelión de las masas», dintingue al hombre selecto del hombre vulgar, del hombre-masa como el le llama. Para Ortega aquel es el que se exige mucho a si mismo.y el hombre-masa el que no se exige nada, «sino que se contenta con lo que es y está encantado consigo». Esto establece una distinción entre un hombre y otro. El hombre selecto es el hombre que al exigirse busca ser mejor y en cierto modo lo es porque se exige. Es el hombre que para Ortega pertenece a la élite,que es una minoría selecta que dirige el cuerpo social.

Este hombre selecto, lo mismo que el hombre-masa, pertenecen a todas las clases sociales. Pertenecer a la élite no es atributo de una clase determinada, sino de la condición de ser mejor del hombre que se exige. Ser hombre-masa tampoco es distintivo de ninguna clase social. Una persona de la clase alta.por sus condiciones de vulgaridad,y por no exigirse se convierte en hombre-masa.

El concepto de hombre selecto de Ortega está estrechamente ligado con el de aristocracia, ya que las condiciones de aquel son las necesarias para pertenecerá esta.

Lo anteriormente expuesto nos lleva a la conclusión de que Aristocracia es un concepto dinámico que se distingue totalmente del de noblezapordeterminar esta una condición estática de clase.

La aristocracia considerada como el gobierno de los mejores y en funciones de tal, paramantenersu condición tiene que asumir un papel de permanente autosuperación y superación con referencia a otros aristócratas que pugnan por suplantarla. La élite que está en el poder, para conservarlo debe ser suficientemente amplia y estar en condiciones de interpretar las nuevas situaciones y fenómenos que se producen en la sociedad. De lo contrario incurre en un estado de anquilosamiento que la lleva, a su degeneración, desvirtuando su condición de Aristocracia.

La historia nos muestra que cuando una élite llega al poder sufre una transformación. Comienza su actuación con vigor, se estabiliza y se vuelve conservadora, y esta situación la lleva a ser insensible frente a nuevas condiciones, produciendo esto su decadencia. Es en este momento en que es suplantada por una nueva élite.

Es posible que la situación de decadencia se produzca porque el hombre selecto ha dejado de exigirse y se transforma en el hombre-masa de Ortega. Entonces es importante que sea suplantado por una nueva élite que está en la etapa de su exigencia, que la hace ser mejoren beneficio de ia sociedad.

También se ha confundido Aristocracia con oligarquía , y esta confusión surge como la anterior en la misma época. Oligarquía es el gobierno de unos pocos sin la condición de que sean los mejores.sino los más poderosos.

Fuente Consultada: Concepto obtenido del Diccionario Consultor Político de Julio César de la Vega

La Solidaridad Social Concepto La Asistencia y El Estado Nacional

La Solidaridad Social Concepto
La Asistencia y El Estado Nacional

La solidaridad social: Los hombres no pueden vivir solos. Todos hemos nacido dentro de una familia, vivimos en un pueblo o una ciudad, tenemos amigos y compañeros. Sin la compañía y la ayuda de los demás no podríamos vivir. Robinson Crusoe, solo, en una Isla desierta, es solamente el fruto de la imaginación de un novelista.

Siempre, en todos los lugares del mundo, el hombre ha vivido en sociedad porque necesita de los demás para alcanzar su perfección. La sociedad humana es, pues, el conjunto de hombres que viven sobre la Tierra en estrecha interdependencia, y cuanto más avanza la civilización y progresan las comunicaciones mayor es la interdependencia entre los hombres.

No podemos prescindir de los demás. Basta reflexionar, cuando nos sentamos a la mesa, la cantidad de personas que han intervenido para que esos alimentos lleguen a nuestro plato.-agricultor, ganadero, granjero, comerciante, etc.

Nos sentimos más alegres cuando podemos hacer algo por los que nos rodean. Prestar un lápiz o una revista, explicar una lección que nuestro compañero no entiende, etc., son actos que nos llenan de satisfacción, pero en realidad son obligaciones que cumplimos. A esto se llama solidaridad social.

Cuando una catástrofe, por ejemplo una inundación, asóla una región aunque no nos afecte en forma directa tenemos la obligación de ayudar; pensamos que alguna vez esa catástrofe nos puede afectar de cerca y necesitaremos ayuda de otro.

Pero por encima de esta razón, un poco egoísta, hay una razón superior. Dios nos pide que amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos por amor a Él.

Este deber de solidaridad social es más inexcusable para aquellos que por su cultura, inteligencia o bienes de fortuna, están en mejores condiciones de poder ayudar. Por eso los jóvenes deben capacitarse lo mejor posible para ayudar mejor a sus semejantes.

En sintesis, podemos decir, que  la convivencia ordenada y fecunda, plenamente humana, no se logra sin verdad, justicia, amor y libertad.

— La verdad como fundamento.
— La justicia como norma.
— El amor como motor.
— La libertad como ambiente.

Lo que es el amor en las relaciones individuales es la solidaridad en las relaciones sociales. La solidaridad es la manifestación social del amor y la fraternidad.  El objeto de este post es estudiar algunas de las formas en que la solidaridad se expresa y se organiza en la sociedad.

LA SOLIDARIDAD SOCIAL

la solidarida de la sociedad

La Solidaridad Social es la adhesión voluntaria de causas de otros, busca el bien común. Se trata de unir esfuerzos y recursos y conseguir un bienestar que favorezca a todos. En cambio la caridad es solo dar bienes materiales a los mas necesitados. La solidaridad muchas veces se hace mas visibles cuando tiempos dificiles o de crisis, cuando la acción individual no alcanza para enfrentar las necesidades sociales.

Cada hombre es responsable de su propio destino. Lo debe realizar, bajo su propia responsabilidad, por obra de su libertad e iniciativa.

Cada padre de familia es el principal responsable del sustento y educación de sus hijos y de la seguridad de su hogar.

La sociedad tiene por objeto ofrecer,, mediante el esfuerzo y la ayuda solidaria de todos, la posibilidad de cubrir las necesidades económicas, educacionales, sanitarias, asistenciales, etc., de individuos y familias.

Al estado, como gestor del bien común le corresponde organizar, alentar, armonizar, ayudar, dirigir las actividades e iniciativas de individuos y grupos para que a todos los miembros de la comunidad les lleguen los beneficios del bienestar y la seguridad social.

Las sociedades modernas procuran brindar a sus miembros todos la posibilidad de satisfacer las necesidades de trabajo, salario, educación, vivienda, asistencia médica, recreación y descanso.

Procuran, asimismo, cubrir los riesgos provenientes de enfermedades, vejez, muerte, orfandad, carencia involuntaria de trabajo, accidentes fortuitos y situaciones de desamparo.

Al estado, es decir, a las autoridades políticas, le corresponde velar para que todos tengan un nivel de vida digna, en el más alto grado que permitan los recursos de cada comunidad. Para lo cual debe tener una eficiente y adecuada política social.

La política social está constituida por el conjunto de leyes y disposiciones gubernamentales para organizar y conducir el esfuerzo y la actividad comunitaria en orden a lograr los beneficios del bienestar, la asistencia y la seguridad social.

El estado liberal, llamado también estado gendarme, se limitaba a cuidar el orden y se despreocupaba de los problemas sociales y asistenciales. Suponía que la sola iniciativa y la libre competencia de los individuos y grupos subsanaría a la larga todos los males sociales. La experiencia histórica demostró que los males, en vez de disminuir, aumentaron.

El estado totalitario, llamado también estado nodriza, tomó como función a su exclusivo cargo la educación, asistencia, previsión, etc. El resultado fue que si a corto plazo pudo remediar muchos males e injusticias sociales, a largo plazo anuló el desarrollo de las fuerzas creadoras. Además, lo hizo sacrificando la libertad de individuos y grupos.

El estado democrático personalista se reconoce responsable del bien común y se preocupa de los problemas sociales. Para todos procura bienestar y seguridad y a todos garantiza los beneficios de la previsión y asistencia sociales. Pero cree que esto debe lograrse por solidaridad mediante el esfuerzo y la cooperación de los distintos grupos (regionales, provinciales, municipales, profesionales, empresarios, sindicales, religiosos, cooperativistas, mutualistas, etc.).

Su misión es alentarlos, ayudarlos, coordinarlos, obligarlos a cumplir sus obligaciones sociales. Incluso sancionarlos cuando no lo hacen.

Cuando los grupos sociales, por una u otra causa son insuficientes o no están capacitados para cumplir con sus responsabilidades, toma a su cargo aspectos de la previsión, asistencia y seguridad.

Al estado personalista le corresponde ocuparse especialmente de los grupos económica o culturalmente más débiles y lograr que a ellos lleguen los beneficios sociales.

cuadro solidaridad social

Un ejemplo práctico nos ayudará a entender las tres concepciones.

— El estado liberal no se preocupa de si el padre de familia puede atender a las necesidades alimenticias, educacionales, médicas, etc., de sus hijos. Estima que el problema pertenece a la iniciativa privada.

— El estado totalitario toma a su cargo casi exclusivo la educación y asistencia, disminuyendo la responsabilidad del padre.

— El estado personalista reconoce al padre la obligación y el derecho a ser el principal responsable de sus hijos, pero al mismo tiempo se preocupa, mediante una política salarial, educacional, asistencial, etc., de que estén a su alcance los medios necesarios.

La sociedad democrática necesita más que otras, desarrollar en sus miembros un fuerte sentido de solidaridad.

Lo que es el amor entre las personas es la solidaridad entre los miembros de una comunidad.

formas de expresar la solidaridad social

Formas de Expresar la Solidaridad Social

PREVISIÓN Y ASISTENCIA SOCIAL

La sociedad y el estado deben ofrecer a sus miembros un nivel de vida digno y deben brindarle seguridades en los riesgos y contingencias que tiene la vida humana.

La previsión y la asistencia son dos formas en que se manifiesta la solidaridad social, el apoyo mutuo entre los miembros de la sociedad.

La Previsión Social

Previsión, significa la acción y efecto de prever, ver con anticipación.

Existen situaciones y hechos que pueden ser previstos:

— un hombre puede prever que en un momento de su vida él o sus familiares estarán sujetos a enfermedades;
— que todos envejecemos y que con la vejez disminuye la capacidad de trabajo;
— que todos podemos ser víctimas de accidentes fortuitos;
— que la muerte puede sobrevenirnos en cualquier momento y dejar en desamparo a los que dependen de nosotros, etc.

La previsión tiene por objeto prevenir estos males para evitarlos, y si no pueden ser evitados, aliviar sus consecuencias.

Puede ser:

— Individual, p. ej., los cuidados que tiene un hombre para conservar su salud, el ahorro, etc.
— Social, p. ej., la vacunación masiva de la población para evitar ciertas enfermedades; las cajas de jubilaciones, etc.

La previsión social está constituida por el conjunto de leyes, disposiciones, instituciones y organismos mediante los cuales la sociedad procura prever los males y necesidades que pueden afectar a sus miembros para evitarlos o aliviar sus consecuencias.

Corresponde al estado la armonización y dirección del esfuerzo social en orden a la previsión. Es obligación suya velar para que sus beneficios lleguen a todos los miembros de la comunidad.

La previsión suele costearse con el aporte de sus posibles beneficiarios. Las jubilaciones se costean con los aportes que a este objeto hacen empleados y empleadores; el seguro de maternidad para madres que trabajan por el aporte de todas las mujeres empleadas y el de los empleadores, etc.

La Asistencia Social

Asistir significa prestar socorro, ayuda y servicio al que necesita de ellos.

Existen circunstancias en que los hombres necesitamos la ayuda y el socorro de otro u otros necesitan nuestra ayuda y socorro. Por ejemplo:

— casos de accidentes,
— enfermedades cuya curación no podemos costear,
— situaciones de invalidez,
— situaciones de desamparo socio-económico, etc.

La asistencia social está constituida por el conjunto de leyes, medidas, instituciones y organismos con que una sociedad acude a la ayuda de los que padecen necesidad o protege a sus miembros más débiles.

Es enorme la variedad de problemas que abarca la asistencia social: biológicos, patológicos, socio-económicos y socio-culturales; enfermos físicos y mentales, situaciones de miseria material o moral.

Corresponde, entre otras situaciones, a la asistencia social llevar auxilio y, si es posible, solución a los enfermos carentes de medios, a los débiles mentales y anormales, a los ancianos desamparados, a la niñez sin familia o en ambientes peligrosos, a las víctimas de enfermedades o vicios sociales, como el alcoholismo, etc.

Se preocupa de los desocupados y carentes de recursos; de los problemas de la vivienda insalubre o insuficiente, de la readaptación de los delincuentes, de la inconducta social de los adolescentes, etc.

El brindar asistencia social a toda la comunidad es obra que requiere el aporte de todos sus miembros. En ella colaboran entidades privadas y públicas. Como en otras actividades sociales al estado corresponde alentar, ayudar, coordinar y dirigir los esfuerzos de todas las asociaciones que se preocupan de la asistencia social y cuando éstas son insuficientes tomar directamente a su cargo tales actividades.

Los enormes gastos que demanda la asistencia social es costeada por el aporte de entidades y grupos privados y sobre todo por el estado nacional, las provincias y municipalidades. El grado de madurez social de un pueblo puede medirse por el porcentaje de sus ingresos que dedica normalmente a educación y asistencia social.

LA SEGURIDAD SOCIAL

La Declaración Universal de los Derechos Humanos dice:

— «Toda persona tiene derecho a la seguridad social y a obtener mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional… la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad» (art. 22).

— «Toda persona tiene derecho al trabajo… y a la protección contra el desempleo» (art. 23,1).

— «Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria… que será complementada en caso necesario por cualesquiera otros medios de protección social» (art. 23,3).

— «Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez, u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad» (art. 25).

La encíclica Pacem in Terris declara en términos similares:

— Todo ser humano tiene derecho a la existencia, a la integridad física, a los medios indispensables y suficientes para un nivel de vida digno, especialmente en cuanto se refiere a la alimentación, al vestido, a la habitación, al descanso, a la atención médica, a los servicios sociales necesarios.
De aquí el derecho a la seguridad en caso de enfermedad, de invalidez, de viudez, de vejez, de paro y de cualquier otra eventualidad de pérdida de medios de subsistencia por circunstancias ajenas a su voluntad».

Los estados modernos se preocupan de ofrecer bienestar y seguridad social. Está superada la concepción liberal del estado, que se despreocupaba de los problemas sociales.

La seguridad social tiene por objeto garantizar y hacer efectiva la protección de la sociedad en los riesgos y contingencias que ofrece toda vida humana, satisfacción de las necesidades presentes y previsión de las futuras.

Alemania fue el primer país que implantó con carácter obligatorio el seguro de enfermedad en 1883.

Después de la Primera Guerra Mundial los movimientos sociales tuvieron como principal objetivo lograr mejores retribuciones y condiciones de trabajo. En muchos países se lograron seguros contra los riesgos profesionales.

En 1935 en los Estados Unidos se sancionó la ley de seguridad social cuyo objeto es llevar seguridad y asistencia a los sectores social y económicamente más débiles.

Después de la Segunda Guerra Mundial  casi todos los países se esfuerzan en establecer sistemas de seguridad social integral.

Una adecuada política social, destinada a brindar a todos los beneficios de la seguridad, requiere que además de los problemas de previsión y asistencia y de la protección de los sectores más débiles, se encare la solución de dos problemas fundamentales para el recto orden social:

1. una eficiente política de vivienda.
2. el establecimiento de justos salarios familiares.

Alcanzar los objetivos de la seguridad social integral exige grandes recursos humanos y económicos. Existe una relación estrecha entre el grado de desarrollo de un país y el aprovechamiento de sus fuerzas productivas y sus posibilidades de brindar bienestar y seguridad social.

Los gastos sociales se solventan en gran parte mediante los impuestos. Los impuestos en los estados modernos se han convertido en una forma de redistribución de la riqueza nacional. De aquí la importancia de un justo y eficiente sistema impositivo y la gravedad social del delito de evasión de los impuestos.

Fuente Consultada:
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición-Editorial Guadalupe

El Utilitarismo y La Felicidad General Mayor Placer y Bienestar Social

El Utilitarismo y La Felicidad General
El Mayor Placer y Bienestar Social

¿Cómo puede obtenerse la mayor felicidad para la comunidad? ¿Puede ser feliz una sociedad  en la que cada uno persigue sus propios intereses? He aquí unos puntos de vista objeto de polémicas.

La motivación que hay tras las acciones del hombre es su deseo de experimentar placer y evitar el dolor. En esta tesis se apoya una importante teoría del siglo XIX que se denomina principio de la utilidad: el mayor bien del mayor número de personas.

Según ella, todas las acciones humanas tienen su explicación en la forma en que asocian los hombres el placer y el dolor con las diversas formas de conducta; su objetivo consiste siempre en obtener la mayor cantidad posible del primero y evitar la mayor cantidad posible del segundo. Debe juzgarse la rectitud de conducta según la cantidad de felicidad obtenida en términos de placer, entendiendo el concepto de placer en su sentido más amplio.

A partir del siglo XVII se había ido desarrollando gradualmente una nueva aproximación empírica a las cuestiones humanas, por la que empezaba a reconocerse la importancia de principios psicológicos tales como la asociación de ideas. Sin ella, nunca habría sido posible formular el principio de la utilidad. En ética, política y derecho se manifestaba una actitud acorde con la aproximación empírica general. Ya no se podían atribuir los conceptos del bien y del mal a una especie de adecuación intrínseca a la naturaleza de las cosas: era preciso abandonar la vieja teoría de la ley natural.

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Jeremy Bentham

El utilitarismo es la concepción para la cual las acciones deben juzgarse como buenas o malas en atención a su capacidad para incrementar o reducir el bienestar humano o la «utilidad». Desde Bentham se han propuesto múltiples interpretaciones de la utilidad, pero para él consistía en la felicidad y el placer humanos, y su teoría de las acciones correctas se resume en ocasiones como el fomento de «la mayor felicidad del mayor número posible».

Francis Hurcheson (1694-1747) fue uno de los primeros en formular la nueva teoría. Claude Helvetius, en su obra De l’esprit (1758), la propugnó en Francia como instrumento para la reforma social. Partiendo del hecho de que el hombre actuará básicamente según su propia conveniencia, infiere que el único criterio general para juzgar los actos
es el principio del mayor bien para el mayor número de personas.

Sobre esta base se hace posible reformar la sociedad mediante una legislación, haciendo que el obedecerla sea ventajoso y conveniente para todos. Para ello se disponen diversas penas como castigo a los actos que vayan en contra del bien común.

Al evaluar las posibilidades de sufrimiento los hombres se sienten incitados a la obediencia. Debemos notar en este punto que la nueva perspectiva utilitarista se basa en ciertos supuestos propios no examinados.

En primer lugar se da por sentado que el mayor bienestar posible de la comunidad es consecuencia de la persecución por parte de cada cual, adecuadamente motivada, de los propios intereses. Se presupone que la igualdad de los intereses individuales y la armonía entre ellos reside en cierto modo en la naturaleza de las cosas.

La negación de la libertad
Los escritos de Paul Holbach (1723-89) subrayan la misma fuerza utilitarista, especialmente en lo que concierne a la naturaleza del gobierno. El bien de la humanidad se ve frustrado precisamente cuando los gobiernos se apartan del principio de la utilidad. La clase dirigente explota entonces al resto de la sociedad, negándole esa libertad a la que tienen derecho todos los hombres como único medio para realizar su propia felicidad y el bien común.

Lo único que se necesita para remediar los defectos del mal gobierno es la educación: una vez que los hombres hayan descubierto dónde reside su verdadera conveniencia, no tardarán en adoptar el principio adecuado.

El movimiento fisiocrático, nacido en la Francia del siglo XVIII, adoptó también el principio de la utilidad, pero combinándolo con la opinión de que el gobierno no debe intervenir en la esfera de la economía: se sirve mejor al bien común dejando que ésta siga su curso natural sin impedimentos.

La doctrina del laissez-faire del liberalismo económico habría de influir a su vez sobre los economistas británicos: queda bien evidente en esa especie de fatalismo económico de David Ricardo (1772-1823) o Thomas Malthus (1766-1834).

Jeremy Bentham se halla todavía entre nosotros: en su testamento legaba su cuerpo 2 la ciencia, pero dispuso que el esqueleto, vestido con sus ropas, se exhibiese en una urna para servir de inspiración a sus discípulos y a la  posteridad.

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David Hume señaló que los hombres actúan con frecuencia siguiendo sus impulsos y sin considerar previamente los resultados de sus  actos.

En el movimiento de reforma
liberal surgido durante el siglo XIX causaría cierta tensión, puesto que’se vio claramente que no era tan sencillo conciliar los ideales de la Revolución Francesa: libertad e igualdad parecían en cierto sentido antagónicas. Es en esta dificultad donde hallaría una de sus fuentes de inspiración el movimiento revolucionario de Marx y Engels.

En la obra de David Hume (1711-76) hallamos una aplicación directa del principio de la utilidad. Hume sostuvo que, de hecho, los hombres decidían el distinto curso de sus actos evaluando el equilibrio entre el bien y el mal que podría resultar. Al mismo tiempo estableció un punto muy importante al observar que, por lo general, no se calcula la acción en sentido estricto, sino que los hombres actúan según sus impulsos a la luz de lo que en ese momento consideran como más adecuado a sus mejores intereses.

Cesare Beccaria (1738-94), seguidor italiano de Helvetius, propuso la reforma del derecho penal sobre la base del principio de la utilidad. Con un espíritu muy propio de la Ilustración, pretendió abolir la tortura judicial y la pena de muerte, insistiendo en que ercastigo no debería ser más de lo necesario para hacer al crimen poco atractivo en comparación. Además debería suprimirse todo aplazamiento y, sobre todo, toda duda respecto a cual sería tal castigo.

Aumento de la felicidad
En tanto que el fermento de la Ilustración conducía en Francia a la revolución de 1798, en Inglaterra tomó un sesgo mucho menos violento. La reforma se fue operando gradualmente, gracias a los esfuerzos de los radicales filosóficos, en línea directa con los grandes filósofos empiristas. Uno de los más influyentes fue Jeremy Bentham (1748-1832). Pese a no ser un pensador verdaderamente original, dio notable impulso a la causa de la reforma con sus detallados estudios, especialmente en el campo de las leyes. Siguió a Helvetius y Beccaria y, al igual que ellos, adoptó el principio de la utilidad como dogma básico.

El criterio para juzgar si una acción es buena o mala es el aumento de la felicidad o la disminución de la infelicidad. Lo que produce la felicidad es el placer o la ausencia de dolor; se supone que lo único que persigue el hombre por su propia causa es el placer y la evitación del dolor. Naturalmente, hay que tomar el concepto de placer en un sentido adecuadamente general. Pero nunca se explica con claridad cómo debe entenderse. Bentham va más allá y afirma que se puede atribuir a cada placer y a cada dolor una especie de valor numérico en una escala general, no sólo para una persona, sino para diferentes personas.

Evidentemente, este método de los equilibrios de placer no es un principio ético muy útil para servir de guía y norma de conducta. De hecho, el cálculo de Bentham es la parte más endeble de todo su método: incluso sus propios seguidores pudieron verlo. Por otra parte, no está nada claro cómo debe efectuarse la reducción de todas las cosas a una sola escala, ni tan siquiera si ello es posible.

Sin embargo, y como guía para la reforma legal, el principio de la utilidad tiene indudablemente cierto mérito. Con arreglo a él, Bentham examina todo el campo de la ley y de los procedimientos legales. En vez de las viejas justificaciones teóricas que acompañaban a la teoría de la ley natural, Bentham valoraba todas las disposiciones legales por medio del principió de la utilidad.

En tanto que los teóricos de la ley natural condenarían el robo, por ejemplo, por ir contra el derecho de propiedad, los utilitaristas lo condenan porque la inseguridad que crea menoscaba la felicidad humana. En derecho penal especialmente establecieron un sistema de sanciones cuya finalidad consistía en hacer que al hombre le resultase desagradable cometer un delito.

La proporción de la pena es tal, que sólo las consideraciones utilitaristas pueden disuadir al criminal. Bentham sostuvo que la bárbara severidad de los castigos entonces al uso era un error, no tanto a causa de su crueldad como porque no se ajustaba al principio de la utilidad. Con todo, trabajó seriamente en favor de la reforma penitenciaria, propugnando mejores condiciones para los presos y un trato más humano; por desgracia, sus esfuerzos para que el gobierno adoptase el nuevo tipo de prisión que él mismo había diseñado resultaron infructuosos.

Aún estaba muy lejana la reforma penal: a finales del siglo XVIII, el niño que fuese descubierto robando un pan porque tenía hambre, corría el riesgo de morir ahorcado.

Uno de los aspectos legales que hoy día vuelven a atraer una vez más la atención de los reformadores es el campo de los procedimientos. En él formuló Bentham importantes sugerencias que se hallan entre sus proposiciones más originales y, al mismo tiempo, menos afortunadas en la práctica. También aquí se hallaba demasiado adelantado a su tiempo, pues argüyó que los tediosos procedimientos y la oscuridad del lenguaje legal eran un obstáculo para la auténtica jurisprudencia.

Las actuaciones legales resultaban así indebidamente largas, costosas e inciertas. Lo que él proponía a cambio era un sistema en el que los litigantes pudiesen reunirse en una especie de ambiente de comité, con el juez como presidente y arbitro de la causa.

Lo mejor para la comunidad
En la esfera de la economía, el principio utilitarista negó toda intervención del gobierno. Ello se debió en parte a la creencia de que el libre intercambio de los intereses propios de cada individuo conduciría al mejor resultado posible para la comunidad en conjunto.

Otro concepto que respaldaba dicha actitud era la convicción de que las leyes económicas actuaban, en términos generales, como las leyes físicas de Newton, por lo que resultaba sencillamente inútil intervenir. Esto pone de relieve uno de los aspectos más débiles de la teoría utilitarista, no sólo en la esfera de la economía, sino también en los campos legal y político: los utilitaristas omitieron por completo toda consideración de la fuerza de las tradiciones e instituciones que se han desarrollado a lo largo de la historia.

La tarea de los primeros utilitaristas en el campo político era, en cierto modo, limitada. La función del gobierno quedaba para ellos muy restringida, ya que no incluía los asuntos económicos. Tanto Bentham como James Mill (1773-1836) eran partidarios de la ampliación del derecho político sobre la base del principio de la utilidad: al conceder el voto a mayor número de personas, y al reducir el período de mandato de los representantes elegidos, el gobierno podría hallarse más directamente relacionado con la mayor felicidad del mayor número  de seres.

Thomas Malthus fue, junto con Ricardo, una importante figura en el desarrollo de la teoría económica en la Gran Bretaña, si bien es mucho más conocido por su teoría sobre la expansión de la población, teoría que no ha  perdido vigencia.

Según el filósofo inglés de finales del siglo XYIII Jeremy Bentham: «La mayor felicidad del mayor número es la medida de lo que es correcto o equivocado». Este principio creaba una ciencia de la toma de decisiones ética, un medio de resolver controversias por métodos prácticos y contrastables que, llevados al extremo, podían llegar a ser cuantitativos y estadísticos. Con este objetivo, Bentham inventó un método para «calcular la felicidad») que abarcaba siete dimensiones del placer y del dolor: la intensidad (¿cómo de intenso es el placer o el dolor?), la duración (¿cuánto tiempo dura?), la certeza (¿qué probabilidades hay de que el resultado final sea ese tipo de sensación?), la propincuidad (¿con qué prontitud se producirán los resultados?), la fecundidad (si el resultado es placentero, ¿puede ser seguido por sensaciones del mismo tipo?), la pureza (¿es probable que el resultado sea seguido por sensaciones del tipo contrario?) y la extensión (¿a cuántas personas afectará?). Alguien que contemple la posibilidad de empezar a fumar puede hacer un cálculo de este tipo al plantearse: «¿Merece la pena?». En la esfera pública, esta es la estrategia de los economistas para realizar el análisis coste-beneficio, en el que se sopesan, por ejemplo, los costes de los sistemas de seguridad ferroviarios frente al número de vidas que salvarán.

El abandono de un principio
Sin embargo, pronto se hicieron evidentes los fallos del primer programa utilitarista en el campo económico. Lejos de mejorar la suerte de la humanidad en conjunto, el crecimiento no regulado del industrialismo sumió a vastos contingentes de población en las condiciones más abyectas de sordidez y miseria. Tenía que haber algún error básico en los viejos supuestos.

Así supo reconocerlo John Stuart Mill (1806-1873), que fue descubriendo gradualmente la necesidad de modificar la filosofía utilitarista. Sufrió en parte la influencia de la filosofía idealista germánica, y en parte de la de Auguste Comte (1798-1857).

Como resultado, el utilitarismo de John Stuart Mill representa en ciertos aspectos un abandono total del antiguo principio de la utilidad. Si bien lo establece explícitamente, en la práctica está muy lejos de aplicarlo, cosa que por otra parte resulta imposible dado sus nuevos puntos de vista, puesto que introduce distinciones entre los placeres, y ello impide el tipo de comparaciones que requerían los cálculos de Bentham.

Además, al definir el placer simplemente como lo que el hombre desea, y al admitir que algunos de esos placeres son buenos como fines en sí mismos, independientemente de las consecuencias, lo que realmente hace es abandonar el utilitarismo. Sigue prodigando alabanzas a la vieja doctrina, pero ya no se adhiere a ella. Al mismo tiempo, es incapaz de desarrollar una doctrina nueva coherente: Mill tiene conciencia de los problemas, pero no sabe hacerles frente. Su actitud es más contemplativa que de acción.

En su famoso ensayo Sobre la libertad describe la libertad de pensamiento y de discusión como acordes con el principio de la utilidad, puesto que permite difundir las nuevas ideas y estimula la inventiva; pero también dice que la negativa de esta libertad perjudica a la naturaleza moral del hombre. Evidentemente, considera la libertad como una cosa buena en sí misma.

En la época de Mill, las amenazas a la libertad no estaban ya en las restricciones impuestas por una mayoría invasora que trataba de suprimir las opiniones de la minoría. No creía que la tarea del gobierno consistiese en intervenir para ayudar al pueblo; era mejor dejarle defenderse por sí mismo, a fin de fortalecer su propio sentido de autoconfianza.

Sin embargo. Mill empezaba a comprender al mismo tiempo la necesidad de que el Estado introdujese una legislación protectora en el orden económico —legislación que, de hecho, llevaba ya algún tiempo en vigor. Ella contribuía a evitar la explotación de las mujeres y los niños, y garantizaba unos niveles adecuados en las condiciones de trabajo, aspecto en el que habían resultado totalmente inoperantes los motivos utilitaristas privados.

Ciertamente, y a pesar de las tradicionales sospechas liberales contra la interferencia, Mill era partidario de varias actuaciones gubernativas; pero fue incapaz de establecer un criterio general respecto a qué legislación era deseable y cuál no.

La doctrina del utilitarismo sigue siendo importante en la única esfera donde puede resultar hasta cierto punto plausible, esto es, como una especie de guía aproximada para la legislación. Cuando se establecen, por ejemplo, unas disposiciones para el tráfico, el objetivo es promover el bien general.

Que la evaluación del problema sea correcta y la finalidad conseguida es ya, naturalmente, otra cosa. Además, hay ciertas ocasiones en las que el legislador confunde el bien general con sus propias conveniencias administrativas. Gran parte de la legislación social se basa en el supuesto de que habrá de proporcionar el mayor bien a la mayoría de personas. Sin embargo, el principio utilitarista puede degenerar en tiranía.

Una de las mayores dificultades de Mill fue reconciliar la utilidad con la libertad. Pero para este problema no existe una solución general.

Origen del Proletariado Industrial Revolución Agraria

LA REVOLUCIÓN AGRARIA EN INGLATERRA: NACE EL PROLETARIADO INDUSTRIAL

A lo largo del siglo XV la agricultura europea se reconstituyó. Muchas de las tierras abandonadas durante la crisis del siglo XIV fueron puestas otra vez en producción y se incorporaron otras nuevas. Una gran novedad fue que los productos rurales se convirtieron en una atracción para los hombres de negocios, quienes comenzaron a invertir su dinero en la compra de tierras. La comercialización de esos productos tuvo un gran impulso debido al aumento de sus precios. La producción rural comenzó a ser vista como un negocio, como una fuente de enriquecimiento, por parte de algunos comerciantes urbanos y propietarios de tierras.

El país europeo en el que más se notaron estos cambios fue Inglaterra. Muchos propietarios se interesaron por comercializar lo que se producía en sus tierras. Esto los llevó a introducir innovaciones técnicas para aumentar la productividad. En muchos casos los adelantos técnicos provocaban desocupación, ya que reducían la necesidad de mano de obra. Por lo tanto, gran cantidad de campesinos se vieron obligados a abandonar sus tierras, condenados a refugiarse en los bosques o a emigrar a las ciudades para hallar un modo de subsistencia.

nacimiento prolteariado industrial

 Surgimiento del proletariado industrial
¿Cómo transcurrió el proceso de formación del proletariado industrial en Inglaterra? El punto de arranque de este proceso es la revolución agraria de la cual hablamos anteriormente, y cuyo rasgo principal fue el desalojo de la tierra de los campesinos. En el siglo XV el rasgo determinante del sistema económico de Inglaterra era el predominio del minifundio.

El régimen de servidumbre había sido liquidado en aquel tiempo y las diversas categorías de campesinos contaban con una economía independiente aunque formal y jurídicamente,; en virtud de las leyes vigentes a la sazón en el país, toda la tierra pertenecía a los terratenientes feudales. A fines del siglo XV y comienzos del XVI se produjeron serios cambios en el agro inglés. El desenvolvimiento de las relaciones mercancía-dinero y, en particular, del comercio exterior impelían a los terratenientes a incrementar sus rentas, particularmente en dinero.

Por aquel tiempo proporcionaba cuantiosas ganancias la producción de lana que se exportaba en enormes cantidades al continente europeo. A medida que se desarrollaba en Inglaterra la fabricación de paños, se precisaba mayor cantidad de lana. El aumento de la demanda de lana inglesa en los mercados exterior e interior dio lugar a un fuerte desarrollo del ganado lanar en Inglaterra. Los lores feudales ingleses se afanaban cada vez más por convertir las tierras de cultivo en pastizales para las ovejas y emprendieron la expulsión de los campesinos de la  tierra («cercamiento»).

Pero el desarrollo de la ganadería y la consiguiente expulsión de los campesinos de la tierra no fue un fenómeno general y, hasta cierta época, el desalojo de los campesinos de sus tierras fue lento, si bien sumamente penoso. Este proceso se aceleró a fines del siglo XVI y comienzos del XVII bajo el influjo del desarrollo del capitalismo.

El Estado acudió en ayuda de los terratenientes, llamados en Inglaterra íandlords. La monarquía constitucional inglesa del siglo XVIII era formalmente y de hecho un instrumento del dominio de clase de los grandes terratenientes aristócratas, que-Vincularon estrechamente su suerte al desarrollo de las-formas capitalistas de economía. Los land-lords, que predominaron en el Parlamento en el transcurso del siglo XVIII, obtuvieron de esta institución más de 1.700 «sentencias de cercamiento», a consecuencia de las cuales los campesinos fueron desalojados por completo de sus tierras. Según la aguda observación de Marx, «los landlords se regalaron a sí mismos las tierras del pueblo».

Como resultado de tan generosos «regalos», el campesinado libre e independiente desapareció totalmente de Inglaterra. De los 180.000 pequeños labriegos que había en el país a fines del sigilo XVII, a finales del XVIII quedaron muy pocos. Un historiador inglés progresista del siglo XIX, A. Toynbee, escribió a este respecto: «Asombra la mera constatación de dicho contraste. Quien no conozca nuestra his-, toria de ese período podría creer que hubo una gran guerra exterminadora, o alguna revolución social violenta, que traspasó de una clase a otra la propiedad de la tierra».

La inmensa mayoría de los campesinos arruinados, desalojados de la tierra, podían obtener los medios de süFsis-tencia como peones de los terratenientes enriquecidos o como obreros asalariados en las ciudades y las zonas industriales, que demandaban constantemente mano de obra. Si los hombres de ciencia burgueses resaltan sobre todo el hecho de que los campesinos despojados de la tierra, en la sociedad capitalista, se liberaron de la opresión feudal en todas sus formas, nosotros no debemos olvidar que fueron asimismo «liberados» de los medios de producción: la tierra, su fuente principal de subsistencia.

La mayoría de los campesinos esquilmados por los terratenientes y el Estado se dirigió a las ciudades, cuya población, en un plazo relativamente breve, se decuplicó varias veces.  Ejemplo’ de ello   son los siguientes datos:

Incremento de la población urbana en Inglaterra:

AÑO: 1688
Manchestér      ………….    6.000
Birmingham…………    4.000
Liverpool      ……………    4.000
Sheffield……………..    4.000
Leeds………………    7.000

AÑO: 1760
Manchestér      ………….    40.000
Birmingham…………    30.000
Liverpool      ……………    35.000
Sheffield……………..    25.000
Leeds………………    20.000

AÑO: 1816
Manchestér      ………….    140.000
Birmingham…………    90.000
Liverpool      ……………    100.000
Sheffield……………..    60.000
Leeds………………    75.000

Los trabajadores arruinados, arrancados violentamente de la tierra, puestos fuera de la ley, se convertían en masa en mendigos, vagabundos y bandoleros. No es casual que en el período en que se establecen las premisas de la revolución industrial, se dicte en todos los países de Europa Occidental todo un cúmulo de leyes sanguinarias contra el vagabundaje. «Los padres de la clase obrera actual fueron sometidos a castigos, ante todo, por haberlos convertido por la fuerza en vagabundos y depauperados», escribió Marx. La legislación de la época consideraba a aquellas gentes delincuentes «voluntarios», que, de desearlo, podían en contrar ocupación.

En el siglo XVI, es decir, cuando comienza lá expulsión violenta de los campesinos de la tierra, se promulgó en Inglaterra la ley contra el vagabundaje, que prescribía enganchar al vagabundo a una carretilla, azotarlo hasta que la sangre le corriese por el cuerpo, y luego, hacerle jurar que retornaría a su patria y se dedicaría al trabajo. Si el vagabundo era apresado por segunda vez, el castigo aumentaba; la tercera vez era condenado a muerte como criminal peligroso y enemigo de la sociedad.

Las leyes contra los vagabundos, cuya promulgación  prosiguió, se aplicaban con implacable crueldad. Durante el reinado de Enrique VIII (1509-1547) fueron ejecutados 72.000 «grandes y pequeños ladrones». En tiempos de la reina Isabel (1558-1603), «los vagabundos eran ahorcados en masa —dice un contemporáneo— y no transcurría un año sin que en uno u otro lugar fuesen ahorcadas 300 ó  400 personas».

Leyes semejantes fueron dictadas también en Francia. El 13 de julio de 1777, el rey Luis XVI, posteriormente ejecutado por el pueblo, promulgó una ley en virtud de la cual toda persona sana de 16 a 60 años, que careciese de medios de existencia y de ocupación, debería ser enviada a galeras, elpeor castigo de la época.

Así los trabajadores honrados, privados violentamente de la tierra y de otros medios de existencia y convertidos de este modo en vagabundos, se veían obligados a trabajar como asalariados en cualesquiera condiciones, incluso las más duras. La ruina de los modestos campesinos fue la fuente principal, pero no la única, para la formación del proletariado industrial.

Qtra fuente sumamente importante de formación del proletaria industrial fue la ruina del artesanado de la producción manual, es decir, la ruina de los artesanos de las ciudades, de los tejedores rurales, de los hiladores y de otros muchos representantes de los artesanos labriegos. Su arruinamiento en masa se produjo también cuando el trabajo de la máquina triunfó sobre el trabajo a mano en las ramas principales de la industria. Este proceso se operó en forma particularmente evidente en la industria algodonera.

Antes de la introducción dé las máquinas, el proceso de transformación de la materia prima en hilados y, luego, en tejidos, se hacía en casa del obrero, con la participación de toda la familia. Por lo general, la madre y las hijas hilaban y el padre tejía o, de no tejer, sólo intervenía en la preparación de la hilaza, que se vendía después en el mercado local. Las familias de los trabajadores habitaban preferentemente en el campo, pero trataban de acercarse a la ciudad, pues solo en el mercado urbano podían vender sus artículos.

Por lo general, el tejedor artesano era también labriego. Tomaba en arriendo una parcela que, si bien no proporcionaba un ingreso sustancial, convertía al tejedor en habitante sedentario y permanente.

Los predecesores del proletariado industrial vivieron mucho mejor que sus sucesores. Trabajaban cuanto podían y ganaban lo suficiente para cubrir sus necesidades. Tenían tiempo libre para el sano trabajo en el huerto o en el campo, trabajo que era de por sí una forma de descanso. Según los recuerdos de los contemporáneos, eran en su mayor parte gente fuerte y robusta, se diferenciaban muy poco o nada de los campesinos de los alrededores. Los hijos se criaban en un ambiente sano, y si bien tenían que ayudar a sus padres en la labor, sólo era de tiempo en tiempo y no en jornadas de ocho o doce horas de trabajo.

El nivel intelectual de estas gentes era sumamente bajo. Los tejedores artesanos llevaban una vida aislada. Raramente sabían leer y escribir, no se ocupaban de política y frecuentaban regularmente la iglesia. Su asistencia a las lecturas de la Biblia era casi su única actividad intelectual. Aunque.eran sanos y fuertes, en el aspecto espiritual estaban muertos,pues sólo tenían intereses mezquinos, puramente personales. Su telar y su huerta eran para esta gente mucho más importantes que el pujante movimiento del progreso que abarcaba a toda la humanidad. Este transcurría fuera de su aldea y si llegaban algunos rumores a través del comerciante que venía todas las semanas de la ciudad en busca de la mercancía, interesaba a poca gente.

De no ser por la revolución industrial, ninguno de aquellos tejedores hubiese abandonado jamás dichq vida, sumamente tranauila y cómoda, pero completamente indigna del hombre. Tampoco eran hombres en la verdadera acepción de la palabra, sino máquinas de trabajo al servicio de unos pocos aristócratas qué regían el destino del Estado. La revolución industrial no hizo más que rematar la obra: terminó de convertir a los obreros en simples máquinas y les privó del   último   resto   de   actividad   independiente.   Pero,   conello, les obligó a pensar, los obligó a luchar por una situación digna del hombre. Esto dice Engels en su obra La situaeión de la clase obrera en Inglaterra.

La invención de la primera máquina, muy imperfecta, la hiladora mecánica «Jenny», construida por el tejedor Jaime Hargreaves, en 1764, mostró las incomparables ventajas de la producción a máquina sobre el trabajo manual y sentó la base para la ruina en masa de los hiladores; las siguientes invenciones arruinaron a los tejedores. Fue un proceso duro y doloroso. «La historia universal —escribió Marx— no ofrece un espectáculo más horrible que el hundimiento lento, prolongado durante decenios y que culminó por fin en 1838, de los tejedores de algodón ingleses».

Un proceso análogo se operó, con mayor lentitud, en las industrias de la lana, la seda y el lino.

Así pues, la pérdida de la tierra por parte del campesinado y la ruina del artesanado condujeron a la formación del gran ejército de los proletarios, hombres carentes de propiedad y sin otros medios de existencia que la venta de su fuerza de trabajo.

Fuente Consultada:
LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL M.I. Mijalov

Biografia de Bakunin Mijail El Anarquismo Vida Política

RESUMEN DE LA BIOGRAFÍA Y VIDA POLÍTICA DE MIJAIL BUKANIN

Mijaíl Alexándrovich Bakunin fue un revolucionario anarquista ruso (Torzk, 1814 – Berna, 1876). Participó en los movimientos revolucionarios de 1848 y fue encarcelado en Rusia.  Fundó la Alianza de la Democracia Socialista y la secta de los Hermanos Internacionales. Preconizó el ateísmo, la abolición de clases, la igualdad de los sexos, la propiedad en común de la tierra y las riquezas, la desaparición de todos los estados y de las autoridades. En 1872 creó una liga, germen del anarquismo.

Hijo de una familia aristócrata rusa del siglo XIX, destacado en la historia del pensamiento humano por  su credo anarquista, que fue una verdadera filosofía de la naturaleza y del hombre. De Bakunin, este «titán con cabeza de león», anarquista y revolucionario, su amigo Herzen decía: «En el fondo de la naturaleza de este hombre se encuentra el germen de una actividad colosal, que no logró su consumación».

Partidario del colectivismo antiautoritario, Bakunin participó en todas las luchas revolucionarias y presintió los excesos futuros en la aplicación del pensamiento marxista. Dedicó su vida a la difusión de su doctrina anarquista por todo Europa.

Entre sus principales obras figuran: El Imperio Knuto-Germánico e Internacional, La teología política de Mazzini, Dios y el Estado, El catecismo revolucionario y Los principios de la Revolución.

Bukanin anarquismo

Mijail Bukanin (1814-1876)

Bakunín, dos años más joven que su amigo Herzen, procedía también de una antigua familia rusa, y fue oficial, antes de hacerse revolucionario. Fue mucho más lejos que Herzen. En 1845, en París, también conoció a Michelet, a Lamennais y a Proudhon.

Nació el 18 de mayo de 1814 en la provincia rusa de Tver y disfrutó de una infancia feliz en la hacienda paterna, rodeado de sus cuatro hermanas, por las cuales sentía un gran cariño. Recibió una educación escolar de buen nivel gracias a los servicios de un preceptor privado y se interesó por la vida de los campesinos.

A los catorce años fue enviado a San Petersburgo para estudiar en la academia militar. Al cabo de cinco años se convirtió en oficial de un regimiento apostado en Polonia. Sin embargo, preso del aburrimiento y del ocio, desertó en 1835 y se inscribió en la universidad de Moscú, donde estudió filosofía hasta 1840. Durante esa época se familiarizó con el pensamiento de Hegel. En Moscú también frecuentó los círculos literarios que se reunían en torno a Turguéniev; fue allí donde conoció al que sería su amigo más querido, más allá de las desavenencias políticas: Alexandr  Herzen.

Herzen fue otro revolucionario ruso que abandonó su país en 1847 y se instaló en Londres, allí publicó una revista, «La estrella Polar», seguida, a partir de 1857, por un diario, «La Campana» (Kolokol). A pesar de la censura, el diario llegó a todas partes en Rusia. Herzen tomó de Proudhon la idea de que el advenimiento del socialismo se produciría por el libre juego de las relaciones económicas. El mir (comunidad) sería la base de la revolución, que debe surgir desde abajo. Herzen lleva la eslavofilia (defensa de los eslavos) a conclusiones revolucionarias. A los estudiantes, entre quienes creció su influencia rápidamente, les dió consignas, la primera de las cuales fue la de «ir al pueblo».

En 1848-49, Bakunin participó en los movimientos revolucionarios y nacionalistas de Europa central. Fue detenido y encarcelado, durante varios años, en Austria, porque predicaba la peligrosa idea de una Federación de Naciones eslavas libres y autónomas.

Deportado a Siberia, se escapó a Japón y luego a América, hasta que eligió como residencia Inglaterra. Herzen decía de él: «Avanzaba con botas de siete leguas, a través de los montes y los mares, a través de los años y los siglos».

En 1861, cuando llegó a Londres tras huir de Siberia, se encontró con su compatriota y amigo Alexandr Herzen, que editaba un periódico socialista en ese país; sin embargo, a diferencia de éste, cuya principal preocupación era el pragmatismo político, Bakunin privilegió entonces la insurrección y elaboró una teoría de la revolución que pronto lo convertiría en el «padre del anarquismo».

Tras el fracaso de la insurrección polaca de 1863, organizó su acción sobre un programa socialista, cuya idea central seguía siendo la autonomía de las individualidades nacionales, dentro de un marco federativo.

En 1864 se estableció en Italia por cuatro años. Durante esa época, su aporte específico al pensamiento anarquista y revolucionario tomó forma.

En 1868 se adhiere a la Primera Internacional de Trabajadores, organización que nació en septiembre de 1864 en torno a los revolucionarios europeos emigrados, después de las revoluciones de 1848-1850. Fue concebida como un gran partido internacional y no como una federación de partidos nacionales. Sin embargo, los distintos países no tenían la misma importancia en el seno de la Asociación y las tendencias políticas eran muy diversas, del tradeunionismo inglés al anarquismo de las federaciones italiana, española.

Marx, había redactado los estatutos de 1864, intentó darle una orientación revolucionaria y proletaria, por lo que Bakunin protagonizó un áspero debate con Marx, encabezando la disidencia anarquista con respecto a las propuestas más autoritarias y centralistas que el socialismo marxista estaba imponiendo en el movimiento obrero; dicho enfrentamiento, que marcó toda la vida de la Primera Internacional, desembocó en la expulsión de Bakunin (Congreso de La Haya, 1872). Su pensamiento radical y romántico, plasmado en obras como El Estado y la anarquía (1873), influyó especialmente sobre los nihilistas rusos.

En 1869, se tradujo al ruso el Manifiesto Comunista de Marx y Engels.

En el Congreso de Basilea, del mismo año, Bakunín formuló los principios de su programa: «Liquidación social, expropiación de todos los propietarios, destrucción de todos los Estados nacionales, y, sobre sus ruinas, edificación del Estado Internacional de los Trabajadores». Trata de conciliar, en su pensamiento, las contradicciones de anarquismo y colectivismo. Dotado de una prodigiosa vitalidad, Bakunín gana muchos adeptos, con el príncipe Kropotkín entre ellos, pero Herzen, su amigo, se aparta, en aquel momento, de los nuevos revolucionarios.

El pensamiento político ruso avanza y surgen distintas corrientes. A partir de 1867, Lavrov publica en una revista, con el seudónimo de Pyrtov, sus «Cartas Históricas», chocando con las posiciones nihilistas. Desterrado en París, en 1870, desarrolló sus tesis: con la idea de Herzen de «ir al pueblo», afirmó la necesidad de educar políticamente a ese pueblo, antes de conducirlo a la revolución social y política. Sus escritos tuvieron un gran éxito en Rusia.

Inmediatamente, muchos jóvenes se dedicaron a aquella labor educativa, mientras el mir se convertía en el tema de estudio y de conversación más apasionante. Estaba a punto de formularse el populismo, pero la propaganda abierta en favor de unas tesis es más fácil de yugular que los movimientos subterráneos y anarquistas de las sociedades secretas. La policía zarista era implacable, y el populismo tuvo que dejar paso al socialismo terrorista preconizado por Bakunín, cuyos únicos medios de propaganda eran la octavilla, el revólver y la bomba, a falta de toda posibilidad de representación.

Kropotkin (1842-1921) y Bakunin (1814-1876) fueron los más destacados teóricos del anarquismo. Exaltaban al individuo y creían en la acción directa, que llevaba a negar poder creador a las masas. Según su concepción, el atentado terrorista superaba en eficacia a la organización de carácter político. Algunos contraponían el sindicalismo revolucionario a todo tipo de acción política.

Siempre se caracterizó por su espíritu inquieto y preocupado por la dura realidad de los obreros, y no se condicionó al pensamiento teórico, sino que fue un hombre de de acción: luchó en las barricadas de la Revolución de 1848 en París, Polonia y Alemania. Detenido en Sajonia, fue condenado a muerte en Prusia, Austria y Rusia, indultado y confinado en Siberia. Consiguió escapar a Japón en 1861 y desde allí regresó a Europa a través de Estados Unidos.

Sostenido económicamente por su amigo Herzen, participó en las luchas de la unificación italiana, en la revolución de Polonia de 1863 y en un intento de extender a Lyon la insurrección de la Comuna de París (1870). Militó en la Liga por la Paz y la Libertad.

Durante el congreso de La Haya, en septiembre de 1872, sus partidarios fueron excluidos de la Asociación Internacional de Trabajadores y formaron una Internacional antiautoritaria. Sin embargo, la espontaneidad revolucionaria de las masas también desilusionó a Bakunin en septiembre de 1870 en Lyon, al igual que en mayo del año siguiente en París, cuando la Comuna fue aniquilada, o incluso en mayo de 1874 en Bolonia: los proyectos de rebelión fracasaron.

Pasó sus últimos años en Suiza, viviendo en la miseria, planeando conspiraciones que nunca llegaron a realizarse y manteniendo correspondencia con pequeños grupos anarquistas, alentados por su ferviente inspiración. Bakunin murió en Berna en medio de la miseria, el 1 de julio de 1876.

Sus obras se convirtieron en la fuente teórica del anarquismo de finales del siglo XX: Dios y el Estado, El Estado y la anarquía, El Imperio Knuto-Germdnico e Intemacional, La teología política de Mazzini, Dios y el Estado, El catecismo revolucionario y Los principios de la Revolución.

herzen anarquista ruso

 Al igual que Bakunin, Herzen fue prisionero en Siberia antes de exiliarse. Si bien en un primer momento se dejó seducir por el modelo occidental, terminó por juzgarlo decadente.

CRONOLOGÍA DE SU VIDA

1814 Nacimiento de Mijaíl Alexándrovich  Bakunin en Priamujino, provincia de Tver, el 18 de mayo.

1828 Es enviado a San Petersburgo para  estudiar en la academia militar.

1835 Abandona el ejército para estudiar  filosofía en Moscú.

1840 Viaja a Berlín.

1841 Publicación de la Esencia del  cristianismo de Feuerbach.

1844 El gobierno ruso le retiene su  pasaporte.Viaja a París.

1844-1847 Conoce a Marx y Proudhon.

1847 Lanza un Llamamiento a los hermanos polacos y es expulsado de Francia.

1848 Regresa a Francia y luego viaja al  congreso eslavo en Praga.

1849 Participa en la revolución de Dresde.

1850 Es condenado a cadena perpetua.

1851 Es entregado a Rusia.

1857 Bakunin, condenado a un exilio perpetuo en Siberia.

1861 Logra huir de Siberia y llega a Londres.

1864 Fundación en Londres de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT).

1865 Teoría de la propiedad de Proudhon.

1867 Marx publica el primer libro del Capital.

1868 Bakunin adhiere a la Primera Internacional.

1872 Excluído de la AIT durante el congreso de La Haya.

1876 Muerte de Bakunin en Berna, el I de julio.

Fuente Consultadas:
HICIERON HISTORIA Biografías Editorial Larousse Entrada: Bakunin Mijail
ENCICLOPEDIA HISPÁNICA Tomo 12 Entrada: Bakunin Mijail
CIVILIZACIONES DE OCCIDENTE Tomo B Jackson J. Spielvogel – El Anarquismo
HISTORAMA La Gran Aventura del Hombre CODEX Tomo X

Biografia del Conde Camilo de Cavour Reino de Piamonte

Biografia del Conde Camilo de Cavour

HISTORIA DE ITALIA: INDEPENDENCIA DE AUSTRIA

Camillo Benso, conde de Cavour (1810-1861), político y diplomático sin par, además de economista sagaz, Camilo Cavour transformó el reino de Piamonte-Cerdeña que se había sublevado contra la dominación austríaca. En pocos años fue el artífice de la unidad italiana. Desde el reino de Piamonte-Cerdeña, del cual fue su principal administrador, Cavour trabajó para reunir toda Italia bajo un mismo Estado moderno.

Su participación en la Guerra de Crimea al lado de Francia permitió a Cavour estar presente en el congreso de París, efectuado en 1856 y de esta manera aprovechó la ocasión para plantear el problema de la presencia austríaca en Italia y trató de encontrar una solución pacífica.

Fue primer ministro del reino de Cerdeña en los períodos 1852-1859 y 1860-1861, la historia lo recuerda como principal artífice de la unificación italiana y primer jefe de gobierno del Estado surgido de ésta, el reino de Italia (1861). Amplió los dominios de Cerdeña y fue la base para la pretensión de Cavour de constituir el reino italiano sobre la base de aquél.

Bajo su gobierno, el reino adquirió un impulso poderoso, se contruyeron canales y ferrocarriles , se fomentó la agricultura, la industria y el comercio por medio de tratados de libre cambio con Francia, Inglaterra , la Confederación Alemana, se reforzó el ejército y la marina y se construyó el puerto militar de Spezia.

Conde de Cavour, defensor de la unidad italiana

Cavour, Camillo Benso, conde de artífice de la unidad italiana, nacido en Turín en 1810. A los 37 años fundó el periódico Il Risorgimento. Al año siguiente fue nombrado diputado de la Cámara de Cerdeña, en la que se opuso desde un principio al republicano Mazzini. Defendió la alianza con Inglaterra y aconsejó la guerra contra Austria. Desempeñó diversas carteras ministeriales: Agricultura y Comercio, Marina, Hacienda, etc. En 1852 pasó a ocupar el cargo de primer ministro y desde él dedicó todo su esfuerzo a la tarea de la unificación de Italia bajo el cetro del rey de Cerdeña. Defendió el libre comercio, realizó importantes reformas en la economía y consolidó el régimen constitucional.

VIDA Y POLÍTICA: Camilo Benso, conde de Cavour, nació en Turín en 1810 en una Italia anexada al Imperio napoleónico. Aunque su padre, un aristócrata piamontés, estaba al servicio del emperador, el joven Cavour no conservó recuerdo alguno de la presencia francesa que concluyó en 1815.

Procedía de una antigua familia de servidores de la monarquía; su madre era una protestante ginebrina, y Camilo recibió una educación francesa y liberal. Fue un oficial inteligente, pero dimitió, en 1830, al hacerse sospechoso por sus ideas políticas; después de viajar por Inglaterra y Francia, estudió las cuestiones económicas, lo que le valió para transformar sus tierras según los métodos agronómicos más modernos. A comienzos de 1848, participó en la fundación del periódico «II Risorgimento»; elegido diputado, hombre muy destacado, rico, fue nombrado ministro de Agricultura, de Comercio y de Marina, en el Gabinete de dAzeglio.

Con posterioridad, el congreso de Viena dividió Italia y la mayor parte quedó bajo dominio austríaco. Los Habsburgo reinaban sobre el Véneto y la Lombardía. Indirectamente, también ejercían un poder efectivo sobre los ducados de Parma, de Módena y de Toscana.

Durante la dominación francesa Italia tuvo buenas consecuencias, pues se había proclamado la igualdad civil, se habían establecido sobre una base racional con el Código de Napoleón, los principios del Derecho público y privado, las obras públicas recibieron un gran impulso y algunas poblaciones rivales quedaron unidas por los lazos de una administración única.

De todas maneras no conformes con estos avances, los italianos sintiéronse estimulados y recobraron nuevos bríos al presenciar el triunfo del movimiento liberal español de 1820 y el francés de 1830. Pese a que en los siete Estados de Italia imperaba un absolutismo despiadado, las nuevas corrientes de libertad , transmitidas en esas revoluciones, continuaron abriéndose paso.

En 1852, el  Rey Víctor Manuel II lo nombró Primer Ministro, a la sazón, tenía cuarenta y dos años de edad; de carácter alegre y jovial, se convirtió en el popular «papá Camilo». Constituyó el «Connubio», un Gobierno de unión nacional, con Rattazi, jefe de los moderados, y dirigió, activamente, las nuevas reformas: supresión de conventos, construcción de vías férreas y de carreteras, para mejorar el tráfico con Francia; reorganización del ejército por el ministro Lamarmora.

Conocido de todos el odio de Cavour a Austria, los patriotas se fueron apartando cada vez más de Mazzini, para volver sus ojos hacia Piamonte, unidos en la «Sociedad Nacional» del exiliado siciliano La Fariña. Sólo quedaba un problema por resolver: vencer a Austria, pero se necesitaba un poderoso aliado, y Cavour contaba con Francia.

Gracias a la guerra de Crimea consiguió que se tratara la cuestión italiana en el Congreso de París de 1856. Acordó con Napoleón un plan para expulsar a los austríacos de Italia (1858). Aunque representó un golpe decisivo para los austríacos, de cara al futuro, Cavour tuvo que cederles Venecia. Dimitió por esta razón Regresó en 1860, comenzando el verdadero periodo de unificación de Italia. Con la ayuda de Francia, a la que pagó con la cesión de Niza y Saboya, preparó la integración de Parma, Toscana y Módena. Por su parte, Garibaldi, junto con la tropas sardas, conquistó el Sur de Italia y los Estados Pontificios. En 1861 Víctor Manuel es proclamado rey de toda Italia, con las excepciones de Roma y Venecia. Ese mismo año, agotado por su constante actividad, murió Cavour en Turín.

HISTORIA DE ITALIA:
EN BUSCA DE LA UNIFICACIÓN:
En 1850, Austria seguía siendo el poder hegemónico sobre la península italiana. Los intelectuales italianos iniciaron un movimiento literario denominado «il Risorgimiento» encaminado a conseguir la unidad de Italia, liberándola de la dominación extranjera.

 Tras el fracaso de la revolución de 1848-1849, un creciente número de partidarios de la unificación centraron en el estado septentrional de Piamonte sus esperanzas para conseguir tal fin. La casa real de Saboya gobernaba el reino de Piamonte, el cual también incluía la isla de Cerdeña. Y si bien fueron estrepitosamente derrotados por los austríacos en 1848-1849, bajo el rey Carlos Alberto, Piamonte realizó un valiente esfuerzo. Por ello, era razonable que podría asumir el papel de vanguardia en la causa de la unidad nacional.

El pequeño estado parecía no ser el adecuado para proporcionar el necesario liderato, sin embargo, incluso el nuevo rey, Víctor Manuel II (1849-1878), nombró al conde Camilo de Cavour (1819-1861) como su primer ministro en 1852.

Cavour era un noble de criterio liberal que había hecho fortuna en la agricultura y que aumentó aún más sus riquezas con negocios en la banca, los ferrocarriles y la industria naviera. Era un moderado que se mostraba a favor de un gobierno constitucional. Fue un político consumado, con capacidad de persuadir a otros de lo correcto de las convicciones que él abrigaba.

Después de llegar a primer ministro, en 1852, practicó una política de expansión económica, aliento a la construcción de caminos y canales, tendido de vías de ferrocarril y fomento de las empresas de negocios, ampliandoel crédito y estimulando la inversión en nuevas industrias. El cremiento de la economía piamontesa y el subsecuente aumento de los ingresos del gobierno le permitieron a Cavour verter dinero en el equipamiento de un gran ejército.

Rey Víctor Manuel II

Rey Víctor Manuel II de Italia

Las tropas del rey piamontés Carlos Alberto, en acuerdo de Cavour, en su intento de expulsar a los austríacos fueron aplastadas en Novara el 23 de marzo de 1849. El soberano abdicó entonces y cedió el trono a su hijo Víctor Manuel II. Víctor Manuel II, el primer rey de Italia. Monarca liberal, supo entregar su confianza a Cavour sin ser jamás desposeído de su autoridad.

Cavour no se hacía ilusiones sobre la fuerza militar del Piamonte y era sobradamente consciente de que no podía lanzar un reto directo a Austria. Necesitaría de los franceses. En 1858 llegó a un acuerdo con Napoleón III. El emperador convino en aliarse con el Piamorte para expulsar a los austríacos de Italia. Una vez que los austriacos se viesen fuera, Italia sería reorganizada.

El Piamonte sería extendido hacia el reino de la Alta Italia, añadiendo la Lombardía, Venecia, Parma, Módena y parte de los Estados Pontificios a su territorio. En compensación por sus esfuerzos, Francia recibiría las provincias  piamontesas de Niza y Saboya. Se crearía un reino de Italia Central para el primo de Napoleón III, el príncipe Napoleón, que se casaría con la hija menor del rey Víctor Manuel. Este convenio entre Napoleón y Cavour parecía asegurarle al gobernante francés la oportunidad de controlar Italia.

Confiado en que el plan funcionaría, Cavour provocó a los austríacos para que invadieran el Piamonte en abril de 1859. La historia siguiente no fue la planeada, los franceses fueron derrotados y Napoleón III decidió retirarse pues los costos superaban a los estimados inicialmente. Además Prusia decidió ayudar a Austria y de este modo Francia tendría enemigos en dos frentes situación que ponía en peligro el orden político francés. Napoleón III,  abandona a los italianos y firma un acuerdo con los austríacos, dejando  en sus manos  a Venecia.

Mientras tanto un nuevo líder aparecía en el sur de Italia, Giuseppe Garibaldi (1807-1882), un patriota italiano que había apoyado la causa revolucionaria de Mazzini , para la Unificación Italiana.

Garibaldi, reunió un ejército voluntario, el de los «camisas rojas», que acudió en ayuda de la rebelión siciliana. Cavour aparentó condenar el movimiento (no era partidario de actos revolucionarios), pero ayudó a Garibaldi, que, partiendo de Génova en mayo de 1860, tomó a Napóles y en seguida las Dos Sicilias. Entre tanto, Víctor Manuel intervino desde el Norte, invadió los Estados Pontificios y se unió a Garibaldi en Nápoles.

Era necesario evitar el enfrentamiento que podía plantearse entre la Cerdeña monárquica y el republicano Garibaldi. A fines de septiembre de 1860, Cavour proclamó la anexión de los Estados Pontificios, exceptuados Roma y una pequeña extensión a su alrededor. Garibaldi aceptó la unidad bajo el mandato de Víctor Manuel. Así se unieron Sicilia, Napóles y los Estados Pontificios al reino de Cerdeña. Sólo Roma y Venecia quedaban al margen de la unión.

El 18 de febrero de 1861, el primer parlamento italiano se reunió en Turín, donde Víctor Manuel II abandonó el título de rey de Cerdeña y fue proclamado rey de Italia. Sin embargo, Cavour no pudo disfrutar por mucho tiempo de la obra de unificación, de la cual había sido el principal artífice, ya que falleció el 6 de junio de ese mismo año.

Debido a su temprana desaparición, Cavour no alcanzó a ver la unificación de Italia: todavía faltaban Venecia y Roma. Sólo en 1866 el Véneto, a excepción de la ciudad de Trieste, fue anexado al joven reino después de la derrota de los austríacos frente a los prusianos en Sadowa.

En cuanto a la cuestión romana, ésta no podía solucionarse debido a la inflexibilidad de Napoleón III. Gracias a la derrota del Imperio francés en 1870, las tropas italianas entraron finalmente en Roma el 20 de septiembre. Se organizó un plebiscito y una gran mayoría se pronunció a favor de la anexión de la Ciudad Santa.

Víctor Manuel II esperó hasta el 13 de mayo de 1871 para entrar en Roma, cuando se votó la ley de Garantías que estableció el estatuto de la Santa Sede. El papa siguió siendo soberano y conservó sus posesiones del Vaticano, de Letrán, la Conserjería y de Castel Gandolfo. Sin embargo, detrás de los muros del Vaticano, rehusando todo contacto con el Estado italiano que no había reconocido, Pío IX quedó aislado, prisionero de su intransigencia.

CRONOLOGÍA VIDA DE CAMILO CAVOUR

1810 Nacimiento de Camilo Benso, conde de  Cavour, en Turín, el 10 de agosto.

1847 Fundación del periódico Il Risorgimento. 

1848 Cavour es elegido diputado por Turín.

1849 El 23 de marzo, las tropas de Carlos Alberto son derrotadas por Radetzky. Fracaso de la revolución. Carlos Alberto abdica en favor de su hijo Víctor Manuel II.

1850 Cavour es nombrado ministro de agricultura, y luego de finanzas.

1852 La alianza de Cavour con la izquierda lo obliga a dimitir. El 4 de noviembre,Víctor Manuel II lo llama de regreso y lo nombra presidente del Consejo.

1854 Guerra de Crimea, en la cual participan 21.000 soldados piamonteses.

1858 Entrevista de Plombiéres.

1859 Intervención francesa en el norte de Italia.  Victorias de Magenta y de Solferino. El armisticio deVillafranca es tildado de traición. Lombardía es anexada al Piamonte.

1860 El Piamonte cede Niza y Saboya a Francia. Los ducados de Parma, Módena y Toscana son anexados al Piamonte. La expedición de los Mil, comandada por Garibaldi, se apodera de Napóles el 7 de septiembre. El 11 las tropas piamontesas entran en Umbría y las Marcas.

1861  Se proclama el reino de Italia. Camilo Cavour muere en Turín, el 6 de junio.

Fuentes Consultadas:
HICIERON HISTORIA Biografía de Larousse Entrada: Napoleón III
CONSULTORA Enciclopedia Temática Ilustrada Tomo VIII El Mundo Actual
HISTORAMA Tomo IX – La Unificación Italiana y Alemana – Editorial CODEX
LA AVENTURA DEL HOMBRE EN LA HISTORIA Tomo II La Unificación Italiana Edit. El ATENEO

Biografía de Giussepe Garibaldi Los Mil Camisas Rojas en Italia

LA UNIDAD DE ITALIA  – RESUMEN DE LA VIDA MILITAR DE GIUSEPPE GARIBALDI

Giuseppe Garibaldi, nació en Niza el 4 de julio de 1807 y murió en Caprera (Reino de Italia) un 2 de junio de 1882, fue un general y político italiano.

Fue un revolucionario nacionalista  y líder de la lucha por la unificación e independencia de Italia, por lo que se lo considera una figura clave del Risorgimento italiano por haber conducido y luchado en muchas campañas militares que llevaron a la Constitución de la Italia.

Es apodado el Héroe de Dos Mundos, porque su acción  militar fue tanto en América del Sur como en  Europa.

Giuseppe Garibaldi

Giuseppe Garibaldi fue un patriota italiano que, tras acaudillar distintas tropas en Sudamérica, regresó a la lucha de su país por la independencia, en la que colaboró decididamente. Al final de su vida escribió una serie de novelas y sus propias memorias desde su retiro en la isla de Caprera.

Es conocido como el «Héroe de Dos Mundos» porque sus empresas militares las realizó tanto en América del Sur como en Europa, lo que le valió una reputación considerable tanto en Italia como en el extranjero.

Los más grandes escritores, entre ellos el francés, Victor Hugo, Alejandro Dumas, George Sand mostraron su admiración y lo consideraron un héroe del romanticismo épico de esa época.

También el Reino Unido y  Estados Unidos han sido de gran ayuda en sus campañas, ofreciéndoles, en circunstancias difíciles, su apoyo financiero y militar.

Fue un convencido republicano, pero reconociendo la autoridad monárquica de Carlos Alberto y Víctor Manuel II, la columna vertebral de la acción unitaria.

La famosa expedición de los Mil será el elemento culminante de su acción, pues conquista el sur de la península que convirte en rey de Italia a Víctor Manuel II, Sus últimas luchas para la la integración de los romanos en el reino de Italia fracasaron, por lo que la monarquía confió  a otros la tarea de conquistar Roma.

La ciudad natal de Garibaldi, Niza, se mantiene muy unida durante toda su vida. Esta ciudad pertenecía al reino de Cerdeña, y se convirtió en francesa entre 1793-1814, durante el período napoleónico (campaña de Italia).

Durante el período francés, los registros civiles están escritos en francés, y el niño Giuseppe está registrado con el nombre de José María Garibaldi.

Fue bautizado 19 de julio 1807 en el Saint-Martin-Saint-Augustin, ubicado en el distrito actual de la antigua Niza: su padrino fue José Garibaldi y su madrina Julie Marie Garibaldi.

Su padre Domenico, nacido en Chiavari en la zona de Génova,  es un capitán de la marina mercante, su madre Rosa Raimondi es de Loano, en Liguria.

De su unión nacieron seis hijos,  Angelo , Giuseppe, Michele y Felice, y dos hijas que murieron en la infancia.

Sus padres querían que Giuseppe fuese abogado, médico o sacerdote, pero al niño no le gustaba la escuela y se centra en las actividades físicas y el mar era su gran pasión, que lo consideraba «como su mejor amigo en la infancia».

Un día, toma un barco y zarpa a Liguria con algunos compañeros, pero fueron arrestados y llevados de vuelta a casa de sus padres.

Realizó cursos de italiano y de historia antigua por parte de su tutor, el señor Arena, un veterano de las campañas napoleónicas, y nace en el joven Giuseppe una fascinación especial por la antigua Roma.

Convence a su padre para que le permitiera seguir una carrera marítima y, a los quince años, y a los 17 años se embarca en el Costanza controlado por Angelo Pesante Sanremo.

Su primer viaje lo llevó a Odessa, en el Mar Negro y llegó hasta Taganrog en el mar de Azov, para comerciar  trigo.

En 1825, con 18 años junto a su padre descubrió Roma, llevando un cargamento de vino destinado a los peregrinos en el jubileo del Papa León XII. Este viaje fue una decepción, pues la Roma de los papas, era un ambiente corrupto y de obstentación, muy diferente de lo que se imaginaba.

En 1827 se embarcó desde Niza hacia el Mar Negro, su barco fue atacado por piratas griegos que los saquearon, pero el viaje continúa hacia su destino, en 1828, cae enfermo y al llegar a Constantinopla, permanece  en la comunidad italiana hasta 1832, donde se  gana la vida enseñando italiano, francés y matemáticas.

En febrero de 1832, recibió la licencia de capitán de segunda clase y abordó el bergantín Clorinde para el Mar Negro, donde conoce otros intelectuales que le trasmiten las ideas de la unificación italiana.

La península italiana desde la caída del Imperio Romano estaba formada por una multitud de pequeños estados independientes.

La ideas de libertad e independencia de la Revolución Francesa  atraen el sentimiento nacional y republicano de este joven marino.

Nacieron también simultáneamente algunos movimientos insurreccionales en 1820 y 1831, que despiertan aun mas ese sentimiento nacional italiano.

La historiografía oficial afirma que Giuseppe Garibaldi conoció a Giuseppe Mazzini  en 1833 en Marsella y se une a la Joven Italia, una  asociación política secreta de Mazzini, que pretendía transformar a Italia en una república unitaria democrática.

Como marinero Garibaldi debe cumplir el servicio militar durante cinco años en la Marina de Cerdeña; se alistó en diciembre de 1833, pero debió desertar en 1834 cuando se negó a actuar contra un  movimiento insurreccional mazziniano en Génova.

Reconocido como parte de la conspiración, fue condenado «a la pena de muerte ignominiosa» en ausencia, como un enemigo de la patria y del Estado. Garibaldi se convierte en un «bandido»,  huyó a Niza y luego cruzó la frontera para unirse en Marsella, a su amigo Giuseppe Pares.

Para evitar ser descubierto, tomó el nombre de Joseph Pane; en julio se embarcó hacia el Mar Negro y en marzo de 1835 se dirige a Túnez.

Italia se ha convertido en un lugar prohibido debido a la pena de muerte que pesa sobre él, y sólo la contempla desde lejos con sus recuerdos.

Pronto, en ese mismo año,  se le presenta una oportunidad de  viajar a Río de Janeiro, Brasil, y se embarca bajo el nombre de Giuseppe Pane, con la intención de difundir los ideales Mazzini en el nuevo continente.

Después de la conquista napoleónica de España, las colonias de América del Sur participan en un proceso de independencia que termina con la derrota de España. Los virreinatos se dividen en una serie de repúblicas independientes,  como la Confederación Argentina, Paraguay, etc.

En cuanto a Brasil, después de la invasión de Portugal por Napoleón, la familia real se exilió en Río de Janeiro y la colonia se transforma en un reino. Juan VI regresó a Lisboa debido a la revolución liberal de 1820, mientras que su hijo Pierre se convirtió en regente de Brasil. En 1822 se convirte en emperador de Brasil bajo el nombre de Pedro el Grande.

Cuando Garibaldi, que a pesar de su distanciamiento, siempre se mantuvo en contacto con los patriotas italianos, se entera de los trastornos y conflictos que tienen lugar en Italia, decide regresar inmediatamente a su Italia, porque además comienza un período de una relativa paz en las excolonias españolas de america del sur.

En enero de 1848, después de 14 anos de luchas, Garibaldi regresa a Niza acompañado de 63 compañeros.

A finales del siglo XIX , Montevideo contaba con seis calles con el nombre del héroe y el país tiene al menos cinco monumentos. El 4 de julio de 1907, para el centenario del nacimiento de Garibaldi, el presidente decretó un día de fiesta nacional y se celebró ante 40.000 personas.

El 2 de junio de 1882, cinco días antes de la muerte del héroe, se crea el Círculo Legionarios Garibaldinos que todavía hoy  existe en forma de una asociación.

Europa está experimentando en el curso de 1848, una serie de revoluciones por el que las manifestaciones demandan más libertad y que se llama la Primavera de las Naciones.

Comenzó en Francia dando luz a la Segunda República, y estas revoluciones se extiendes a Alemania, Rumania, Hungría, Polonia y Austria, pero fracasan.

En 1848, ya en Niza Garibaldi  con 150 voluntarios ofrece  ayuda al rey de Piamonte-Cerdeña, Carlos Alberto.

El otrora republicano luchaba entonces al servicio del rey. Junto con sus voluntarios, Garibaldi combatió contra Austria, en el Milanesado, pero sin éxito, antes de marchar sor Roma donde proclamó la República en 1849.

Sin embargo, el triunfo fue efímero, Napoleón III acudió en ayuda del papa Pío IX y expulsó a Garibaldi de la Ciudad Eterna.

Para el aventurero italiano comenzaba  nuevamente el exilio en Londres, Estados  Unidos, e incluso, China.

A su regreso a Italia en 1854, Garibaldi. aún soñaba con aventuras y se puso de inmediato al servicio del nuevo rey de Piamonte-Cerdeña, Víctor Manuel II, que le confió el mando de los cacciatori delle Alpi, los cazadores alpinos.

A la cabeza de este regimiento, Garibaldi se hizo famoso en la lucha contra Austria que, en 1859 terminó con la anexión de la Lombardía al Piamonte, seguida de cerca por los ducados de Parma, Toscana, Módena y las legaciones de Bolonia y Ferrara.

La prensa italiana e internacional después de las acciones de Garibaldi, lo retrataron como un héroe nacional con el título «Garibaldi el general romano.» En cuanto al diario británico The Times, envió a un enviado especial para expresar la gran admiración por Garibaldi.

LOS MIL, CONQUISTA DE SICILIA

Víctor Manuel ayudó a Garibaldi a reclutar y armar a sus voluntarios, los «Mil» camisas rojas. La expedición partió de Genova en dos barcos, y desembarcó en Marsala, el 11 de mayo de 1860.

Los camisas rojas fueron bien recibidos por los campesinos pobres, pero mal por los nobles. Muchos voluntarios sicilianos se unieron a Garibaldi, quien proclamó la dictadura en nombre de Víctor Manuel.

El 27 de mayo, entró en Palermo, que se rindió el 6 de junio.

El problema social vino a complicar la situación: la insurrección se había extendido por el interior, pero, para los campesinos, unidad y libertad significaban también la posesión de la tierra.

Varios propietarios fueron ejecutados; en Palermo, Garibaldi tomó la medida de vender los bienes comunales, y abolió el «macinato», es decir, los detestados impuestos sobre la molienda del trigo.

Pero esto no era suficiente: durante tres meses, se incubó la guerra civil, la guerra de clases, «cafoni» contra barones, «gorros» contra «sombreros».

Una famosa novela de Giovanni Verga, titulada «Libertad», pinta a la multitud campesina, enarbolando sus guadañas, congregada en la plaza de Bronte, lanzando gritos de muerte contra los «caballeros», contra sus guardabosques y contra sus guardias particulares.

Los aristócratas, feroces autonomistas, se convirtieron en seguida en unitarios, por miedo a quedarse solos frente a la sublevación.

Crespi tomó en sus manos la represión, con ayuda de la Guardia Nacional y de los consejos de guerra. Centenares de campesinos y de artesanos fueron fusilados o encarcelados.

La novela de Verga concluye con estas exclamaciones de una de las víctimas:   «¿Adonde me lleváis?   ¿A galeras? ¿Por que? No he tocado un solo palmo de tierra! Y nos habeís asegurado que esto es la libertad!

En los últimos días de Julio, caía Mesina: toda Sicilia estaba bajo el control de Garibaldi.

El partidario de la República italiana: Si Garibaldi fue el brazo armado de la unificación italiana, Mazzini fue uno de los promotores y su principal teórico. Fundador del movimiento «Joven Italia», Mazzini soñaba con reunir a toda Italia bajo la bandera de la República.

Promotor de las insurrecciones de 1848, que no prosperaron, conoció una gloria efímera en Roma donde fue uno de los triunviros, antes del restablecimiento de la autoridad papal en 1849. En Fe y porvenir (1835) y Deberes del hombre (1837), publicados durante su exilio en Londres, predicó la rebelión en un tono que hizo del ideal republicano una verdadera profesión de fe. Mazzini sembró en el espíritu de toda una generación la esperanza de la unidad republicana de Italia. Garibaldi perteneció a esta generación y cumplió, por cuenta de la monarquía de Piamonte-Cerdeña, con los deseos de Mazzini.

En 1850  escribe Sus memorias,  y al cabo de unos meses, el 27 de Junio ​​de 1850, viaja a Nueva York con la esperanza de reanudar su actividad marina.

Hasta marzo de 1851, trabajó en la fábrica de velas de Antonio Meucci, conocido por inventar el teléfono antes de Alexander Graham Bell.

Se fue a Perú para participar como capitán en la marina y viajar por el mundo. En enero de 1852, obtuvo la ciudadanía peruana y el mando del Carmen barco con el que salió a la venta a China de guano y luego se fue a Manila y Australia.

En enero de 1853, se encuentra en Lima y de regreso a Boston el 6 de septiembre y luego a Nueva York, donde dejó su posición de capitán debido a un desacuerdo financiero con el armador. Su madre murió 20 de marzo 1852.

Cuando falleció, el 2 de junio de 1882, su leyenda ya era conocida: la del héroe que había luchado por la independencia en Sudamérica, del artífice de la unidad italiana y de un romántico que consagró su vida combatiendo valerosamente por las causas nobles.

Fue un personaje legendario, Garibaldi fue por mucho tiempo objeto de un ferviente culto popular en su país. Se le alababa particularmente su clemencia hacia el enemigo.

En todos los lugares donde luchó, tanto en América como en Italia y en Francia, se convirtió en un héroe de la independencia de los pueblos. Aventurero romántico, Garihaldi dirigió sus combates tratando de no depender jamás de los intereses políticos.

CRONOLOGÍA DE SU VIDA

1807 Nacimiento de Giuseppe Garibaldi  en Niza, el 4 de julio.

1833 Adhesión al movimiento «Joven Italia» de Mazzini.

1835Viaje a Sudamérica.

1843 Garibaldi funda los Camisas rojas en Montevideo, Uruguay.

1848 Regreso a Italia.

1849 Garibaldi se apodera de Roma en febrero y proclama la República.Es expulsado en abril.

1849-1854 Nuevo exilio.Viajes por América y Asia.

1859 Garibaldi combate contra los austríacos para Víctor Manuel II.

1860 Expedición de los Mil.

1861 Víctor Manuel II es proclamado rey de Italia.

1870 Las tropas del general Cardona entran en Roma. Culminación de la unidad italiana.

1870-1871 Garibaldi combate en Francia contra los prusianos.

1872 Garibaldi se retira a la isla de Caprera.

1874 Es elegido diputado de Roma.

1882 Muerte de Garibaldi, el 1 de junio en Caprera.

Fuente Consultada:
Hicieron Historia Biografías de Larousse Tomo II Entrada Giuseppe Garibaldi

La Iglesia Contra el Liberalismo del Siglo XIX Pensamiento Social

RESUMEN: LA IGLESIA CATÓLICA FRENTE AL LIBERALISMO
Pensamiento Social

Desde el surgimiento del liberalismo y la Revolución Francesa de 1789. la Iglesia católica se había opuesto a los cambios y a las sociedades masónicas. Durante el siglo XIX, distintos Papas habían condenado derechos consagrados por los gobiernos liberales, como la libertad de imprenta, de conciencia, de culto, de palabra y de enseñanza.

Con la propagación de los ideales socialistas y comunistas entre los obreros, la Iglesia también lanzó su condena en duros términos: «Esta execrable doctrina es totalmente contraria al derecho natural, y no podría establecerse, sin que los derechos, los intereses, las propiedades de todos, y la sociedad misma fuesen completamente trastornados» (en la Encíclica del Papa Pío IX. del 29 de noviembre de 1846).

Cambiando la postura sobre las problemáticas obreras, en el marco de democratización del Estado a fines del siglo XIX, el papa León XIII elaboró el documento Rerum novarum («Sobre las cosas nuevas») en la cual reflexiona sobre la mala situación de los trabajadores y la injusticia que sufren por parte de las instituciones, por lo que propone tratar sus problemas con una mirada comprensiva y una actitud caritativa.

Dice que el socialismo surgió debido a la «voraz usura» de los patrones, pero no implica una solución pacífica para la sociedad, porque esta ideología excita en los pobres el odio a los ricos y quiere que se sustituya la propiedad privada por la colectiva, cuando esto traería injusticia a los que «legítimamente poseen». Por último, recomienda la práctica de la religión, de la que se deriva el amor al prójimo y el respeto a los derechos de los demás.

Papa Pio IX y sus cardenales

Pío IX, rodeado por sus cardenales. Durante su papado, iniciado en 1846, se consolidó un ordenamiento interno de la Iglesia, basado en la centralización jerárquica. Al mismo tiempo, su política fuertemente conservadora aisló a la Iglesia de las principales corrientes de pensamiento de la época.

Los profundos cambios políticos e ideológicos que se produjeron en Europa en el siglo XIX provocaron una fuerte conmoción dentro de la Iglesia Católica. Ésta debió hacer frente a las medidas de los gobiernos liberales que la privaban de bienes y posesiones y que limitaban su influencia en_ el plano político.

En la primera mitad del siglo XIX, nauchos Estados europeos firmaron acuerdos con la Iglesia —llamados concordatos— en los que se establecían los derechos de ésta y las obligaciones que los Estados tenían en materia eclesiástica. Pero estos acuerdos se dificultaron ante el avance de las ideas liberales, que propugnaban una completa separación entre la Iglesia y el Estado. En el seno de la propia Iglesia se dividieron las opiniones sobre cuál debía ser la actitud de la institución ante estas políticas.

PAPA PIO IX Y EL TRIUNFO DEL ULTRAMONTANÍSIMO
Con Pío IX, en 1846, se abre el pontificado más largo de la Iglesia. El nuevo Papa era un hombre de gran bondad, de una profunda fe, pero muy intransigente y muy poseído de sus prerrogativas. Expulsado de Roma por la revolución de 1848, regresó decidido a imponer su autoridad y a combatir el liberalismo en todas sus formas.

Contra los partidarios del «galicanis-mo» episcopal, que no reconocían la infalibilidad más que a los concilios y reivindicaban una cierta autonomía para los obispos en sus diócesis, Pío IX afirmó que el Papa era el único infalible en materia de dogma y que no podía señalarse restricción alguna a su poder en el gobierno de la Iglesia; con su sola autoridad, promulgó, en 1854, el nuevo dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen, según el cual sólo María, entre todos los seres humanos, había nacido sin pecado original.

Apoyado por la aplastante mayoría de la Iglesia, el soberano pontífice quiso que la infalibilidad papal fuese proclamada oficialmente por un concilio, y, a este fin, convocó en 1870 el Concilio Vaticano. Las pasiones se desataron inmediatamente en los distintos periódicos católicos: en Francia, los ultramontamos, con Veuillot y su periódico «L’Univers» a la cabeza, apoyaban al papado.

Pero la oposición (dividida entre los «antiinfalibilistas», agrupados alrededor del teólogo alemán Ignaz Doellinger, que rechazaban el dogma de la infalibilidad como contrario a la tradición y a las sagradas escrituras, y los «inoportunistas», que, como Dupanloup, aceptaban tal dogma en la práctica, pero juzgaban inoportuno el momento para proclamarlo) resistió obstinadamente. Sin embargo, tuvo que inclinarse cuando, después de violentos debates, el concilio votó, el 18 de julio de 1870, la infalibilidad pontificia, reconociendo al Papa un poder supremo de jurisdicción, tanto en el campo doctrinal como en el de la disciplina.

Los sesenta minoritarios habían abandonado la sala antes de la votación. Muchos se sometieron, a continuación, y Doellinger no tuvo a su lado más que a unos pocos disidentes. El galicanismo, es decir, la independencia de las iglesias nacionales respecto a Roma, había muerto. En su combate por la unidad de la cristiandad, el Papado salió engrandecido y aureolado de un gran prestigio.

LA LUCHA CONTRA EL CATOLICISMO LIBERAL
Muchos eran los católicos liberales que, como Montalembert, Lacordaire y Dupan-loup, pensaban que la Iglesia debía aceptar las libertades modernas, surgidas de los principios de 1789. Montalembert defendió este criterio en dos discursos pronunciados en Malinas, que tuvieron gran resonancia.

Para cortar tales iniciativas, Pío IX promulgó, el 8 de diciembre de 1864, la encíclica «Quanta Cura», en la que reafirmaba el papel preponderante de la Iglesia en la sociedad, condenaba los principios de soberanía del pueblo, de supremacía del poder civil, de libertad de conciencia, de prensa, y estigmatizaba el comunismo, el socialismo y el liberalismo moderno. Acompañaba a esta encíclica un «Syllabus», en que se relacionaban los «80 principales errores de nuestro tiempo».

Las relaciones de la Iglesia con los distintos Estados, muy estrechas hasta entonces (Austria, por un concordato firmado en 1855, incluso había hecho de la religión católica la religión del Estado), entraron en un período de abiertos conflictos: Austria y España rompieron con el Vaticano; en 1872, Bismarck instituyó en Alemania el «Kulturkampf» —«combate por la civilización»—, esencialmente dirigido contra los católicos; el Gobierno italiano trataba de que el Papado declarase su renuncia al poder temporal, y, en Francia, los anticlericales constituían una fuerza política cada vez más influyente. Pío IX murió el 7 de febrero de 1878, después de treinta y dos años de reinado.

EL PONTIFICADO DE LEÓN XIII: 1878-1903
Hombre habu e inteligente, tan intransigente como su predecesor en cuestiones doctrinales, León XIII dió pruebas de mucha más flexibilidad y moderación en la práctica. En todos los países había católicos que se preocupaban de los problemas sociales e intentaban remediar la miseria obrera. Con la ayuda de Ketteler en Alemania, de Manning en Inglaterra, de Gib-bons en los EE. UU., de Albert de Mun y de La Tour Du Pin en Francia, se formaron círculos católicos de obreros que atrajeron a muchos adeptos.

Al publicar, el 15 de mayo de 1891, la encíclica «Rerum Novarum», León XIII dio una nueva dimensión a aquel movimiento social. Aunque reconociendo la legitimidad de la propiedad privada, la encíclica condenaba los abusos de la explotación capitalista, que condenaba a la miseria a los indefensos trabajadores. Para remediar estas desigualdades, preconizaba la creación de asociaciones obreras, la participación de los trabajadores en el capital de la empresa, y la adopción, por parte de los Estados, de legislaciones sociales equitativas.

Con el deseo de llevar a la práctica estos principios, Marc Sangnier creó en Francia el movimiento de «Sillón», pero la muerte de León XIII, en 1903, fue un duro golpe para el catolicismo social. En sus relaciones con los diversos gobiernos, León XIII había invertido la política de Pío IX.

Exhortó a los católicos franceses a adherirse a la República, y a los católicos alemanes a que se acercasen a Bismarck, a fin de que fuera abandonado el «Kulturkampf»; apoyó al Gobierno inglés contra la agitación irlandesa, y al de San Petersburgo contra las veleidades de independencia del clero polaco. Con esta táctica, confiaba en salvar todos los obstáculos que se oponían al desarrollo de la Iglesia católica en aquellos países.

Sólo fue inflexible con el Gobierno italiano, al que se negó a reconocer, y prohibió, incluso, a los católicos de su país tomar parte en las elecciones. Por último, León XIII se dedicó a elevar el nivel cultural del clero, reorganizando los estudios teológicos, fundando un Instituto Bíblico en Jerusalén y multiplicando los congresos internacionales de católicos. Pero este nuevo programa, tanto en el plano social como en el político y en el cultural, no le sobreviviría.

LA REACCIÓN DEL PAPA PIO X
Teólogo, preocupado, ante todo, de mantener los dogmas y de imponer su autoridad, Pío X no era un político ni un diplomático. No hizo nada por evitar la separación de la Iglesia y del Estado en Francia, y trató de imponer sus directrices a los partidos católicos de cada país. Empezó chocando con los modernistas: numerosos en Alemania, en Italia y en Francia, estos teólogos querían que la Iglesia se adaptase al mundo moderno, que se plegase a los métodos científicos para estudiar los texto? antiguos, descubriendo sus contradicciones, y se aviniese a la renuncia a ciertos dogmas ya caducos.

El abate Loisy, profesor de la facultad de Teología de París, había resumido estas tendencias en 65 proposiciones. Fue condenado en 1907, por el decreto «Lamentabili», y, después, excomulgado. El 17 de septiembre de 1907, Pío X promulgó la encíclica «Pascendi», que condenaba el modernismo como «síntesis de todas las herejías», imponiendo a los profesores de Teología la enseñanza de la filosofía escolástica medieval, y les obligaba a prestar un juramento antimodernista. En Francia aún existía el movimiento del «Sillón», que agrupaba alrededor de su periódico «El despertar democrático» a católicos liberales y sociales, en su mayor parte republicanos.

Condenando sus ideas y su colaboración con los no católicos, Pío X, en 1910, les ordenó que se disolvieran. Al conceder su apoyo al catolicismo social, León XIII había querido limitar el desarrollo de los partidos socialistas. Por su sectarismo, Pío X les entregó el control de la clase obrera y favoreció los avances de la irreligión y del anticlericalismo en muchos países europeos.

Sin embargo, en aquel mismo período, la Iglesia consiguió éxitos importantes. El catolicismo se propagó rápidamente en Inglaterra, donde la jerarquía se restableció y pudo contar, a finales de siglo, con más de cinco millones de fieles, y en los Estados Unidos, donde la Iglesia, gracias a la llegada de emigrantes irlandeses e italianos y a la conversión de muchos millares de protestantes, se convirtió en una verdadera fuerza política.

Una febril actividad misionera animó a las congregaciones que propagaron la fe en Extremo Oriente, en Levante, en Oceanía y en África. En este último continente, la evangelización, paralela a la colonización, logró los resultados más espectaculares. El siglo XIX señala el fin de la lucha secular entre los Estados y la Iglesia. Si es cierto que ha perdido todo poder temporal, la Santa Sede se erige en el único arbitro en materia espiritual, controla la vida interna de la Iglesia, y, por medio de los partidos católicos, conserva una innegable influencia política.

EL PENSAMIENTO SOCIAL DE LA IGLESIA

El Estado debe promover el bienestar material del obrero.

61. Por lo que toca a la defensa de los bienes corporales y externos, lo primero que hay que hacer es librar a los pobres obreros de la crueldad de hombres codiciosos que, a fin de aumentar sus propias ganancias, abusan sin moderación alguna de las personas, como si no fueran personas sino cosas. Exigir tan grande tarea, que con el excesivo trabajo se embote el alma y sucumba al mismo tiempo el cuerpo a la fatiga, ni la justicia, ni la humanidad lo consiente. En el hombre toda su naturaleza, y consiguientemente la fuerza que tiene para trabajar, está circunscrita con límites fijos, de los cuales no puede pasar. Auméntase, es verdad, aquella fuerza con el uso y ejercicio, pero a condición de que de cuando en cuando deje de trabajar y descanse.

Débese, pues, procurar que el trabajo de cada día no se extienda a más horas de las que permiten las fuerzas. Cuánto tiempo haya de durar este descanso se deberá determinar, teniendo en cuenta las distintas especies de trabajo, las circunstancias del tiempo y de lugar, y la salud de los obreros mismos. Los que se ocupan en cortar piedra en las canteras o en sacar hierro, cobre y semejantes materias de las entrañas de la tierra, como su trabajo es mayor y nocivo a la salud, así a proporción debe ser más corto el tiempo que trabajen. Débese también atender a la estación del año, porque no pocas veces sucede que una clase de trabajo se puede fácilmente soportar en una estación, y en otra o absolutamente no se puede, o no sin mucha dificultad.

62. Finalmente, lo que puede hacer y a lo que puede entregarse un hombre de edad adulta y bien robusto, es inicuo exigirlo a un niño o a una mujer. Más aún; respecto de los niños hay que tener grandísimo cuidado que no los recoja la fábrica o el taller, antes que la edad haya suficientemente fortalecido su cuerpo, sus facultades intelectuales, y toda su alma. Pues las energías que a semejanza de tiernas plantas brotan en la niñez las destruye una prematura sacudida; y cuando esto sucede, ya no es posible dar al niño la educación que le es debida.

Del mismo modo hay ciertos trabajos que no están bien a la mujer, nacida para las atenciones domésticas; las cuales atenciones son una grande salvaguardia del decoro propio de la mujer, y se ordenan naturalmente a la educación de la niñez y prosperidad de la familia. En general debe quedar establecido que a los obreros se ha de dar tanto descanso, cuanto compense las fuerzas gastadas en el trabajo; porque debe el descanso ser tal que restituya las fuerzas que por el uso se consumieron.

En todo contrato que se haga entre amos y obreros, haya siempre expresa o tácita la condición de que se atienda convenientemente a este doble descanso; pues contrato que no tuviera esta condición sería inicuo, porque a nadie es permitido ni exigir ni prometer que descuidará los deberes que con Dios y consigo mismo le ligan.

León XIII. Encíclica Rerum Novarum (fragmento).

PARA SABER MAS…: Como ampliación del tema publicamos una nota en El Bicentenario Fasc. N° 3 período 1850-1869 a cargo de Roberto Di Stefano, historiador.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA
SE CELEBRA EL CONCILIO VATICANO I

La noticia de que Pío IX ha decidido convocar a un nuevo Concilio Ecuménico ha sido recibida con entusiasmo por los católicos de todo el orbe y con desconfianza por los críticos de la Iglesia. Hace dos años el Papa comunicó a los cardenales su deseo de que el nuevo Concilio encuentre «los remedios necesarios para los males que afligen a la Iglesia».

Los motivos de preocupación del pontífice romano son de público dominio: el desarrollo de las sociedades masónicas, el avance de las ideas liberales, las expropiaciones de bienes eclesiásticos y la promulgación de leyes que restringen el accionar de la Iglesia en diferentes países. El Papa teme, además, que los conflictos que sacuden a Europa pongan fin a los Estados pontificios.

En la prensa de todo el orbe católico se han levantado voces entusiastas y críticas en relación con el Concilio. Los liberales han puesto de manifiesto en ambas márgenes del Atlántico su temor de que los decretos conciliares confirmen las orientaciones que el sumo pontífice ha dirigido a los prelados católicos en la encíclica Quanta Cura y en el Syllabus errorum en 1864. Diarios italianos, franceses e hispanoamericanos, y algunos de la ciudad de Buenos Aires, han expresado su inquietud por la posibilidad de que el Concilio renueve la condena de las ideas liberales.

No todos los obispos argentinos piensan concurrir al Concilio, cuyas sesiones se abrirán oficialmente el 8 de diciembre. De los cinco prelados de la república, tienen intención de viajar monseñor Mariano José Escalada (arzobispo de Buenos Aires), monseñor Buenaventura Risso Patrón (obispo de Salta) y monseñor Wenceslao Achával (obispo de Cuyo). No se sabe si concurrirán el obispo de Paraná, monseñor José María Gelabert, y el de Córdoba, monseñor José María de Arellana.

Un periódico católico de la ciudad de Buenos Aires ha explicado que la ausencia del obispo cordobés se debería a la fragilidad de su salud y a su avanzada edad. En su última visita pastoral a La Riqja, monseñor sufrió horrorosamente: perdió la dentadura y se vio atormentado por fuertes dolores en el pecho. Con respecto al obispo de Paraná, sus dudas se relacionan con los altos costos del viaje a la Ciudad Eterna, por lo que un grupo de notables católicos santafesinos ha decidido organizar una colecta.

Es de esperarse que los obispos argentinos se dirijan al gobierno nacional pidiendo alguna contribución pecuniaria para afrontar los cuantiosos gastos del viaje. Hasta ahora sólo lo ha hecho el obispo de Salta, con resultado negativo. Las causas de la respuesta no se deberían sólo a las estrecheces del erario: el gobierno no oculta su disgusto por no haber sido oficialmente informado de la convocatoria ni invitado a enviar a sus propios representantes junto a la delegación eclesiástica.

El Bicentenario Fasc. N° 3 período 1850-1869 a cargo de Roberto Di Stefano, historiador.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IV La Gran Aventura del Hombre

Ver:Principios de la Doctrina Social de la Iglesia

Nacimiento de la Sociedad Capitalista Consecuencias

Nacimiento de la Sociedad Capitalista y sus Consecuencias

El siglo XVIII significó el final del proceso de transición del feudalismo al capitalismo en Europa occidental. Se produjeron cambios sociales, económicos, políticos e ideológicos que transformaron profundamente la organización social europea e iniciaron los tiempos del capitalismo.

Ya desde los siglos XV y XVI la expansión europea hacia otros continentes —África, América, Asia— había llevado a la formación de una economía-mundo. Por primera vez se incorporaban estos continentes a las rutas comerciales de Europa.

En lo político, desde los siglos XV y XVI se consolidaron Estados centralizados modernos en Gran Bretaña, Francia y España. Pero este proceso no ocurrió al mismo tiempo en todas las regiones de Europa. En Alemania e Italia y otras regiones de Europa oriental, por ejemplo, los Estados centralizados se constituyeron más tardíamente, durante la segunda mitad del siglo XIX.

El desarrollo de nuevas actividades económicas y los cambios que se estaban produciendo en las formas de organizar el trabajo rural y urbano, pusieron en crisis el modo tradicional de dominación feudal en Europa occidental y sentaron las bases del poder económico, social y político de la burguesía.

El protagonismo de la burguesía creció incesantemente desde la segunda mitad del siglo XVIII, época en la que tuvo lugar una doble revolución: una revolución económica —la Revolución Industrial— que se Inició en Inglaterra y que fue tal vez el proceso transformador más Importante que vivió la humanidad hasta ese momento, y una revolución social y política —la Revolución Francesa— que marcó el principio del fin del antiguo régimen. Ambas revoluciones permitieron, en el futuro, la consolidación de la nueva sociedad capitalista. La Revolución Industrial dio origen a una nueva forma de organizar el trabajo: el trabajo fabril; a un nuevo tipo de trabajador: el obrero industrial; y a una nueva forma de organización económico-social: el capitalismo.

El capitalismo surgió luego de una sucesión de grandes y profundos cambios sociales y económicos que se produjeron en el campo y en las ciudades. El trabajo asalariado se difundió en las ciudades en las que se desarrollaba la industria y también en las zonas rurales en las que la producción agropecuaria se destinaba al mercado. Sin duda el capitalismo significó para el hombre un camino de progreso, pero al mismo tiempo llevó a la formación de una sociedad dividida en clases sociales con intereses contrapuestos.

El conflicto más profundo fue el que se planteó entre la burguesía, propietaria de los medios necesarios para la producción, como las Industrias, la tierra, las herramientas, y los obreros, que no disponían de bienes ni de tierras ni de herramientas, y que lo único que podían hacer para subsistir era vender su fuerza de trabajo.

Hacia la primera mitad del siglo XIX, el capitalismo se consolidó en Europa occidental y los cambios que había introducido la Revolución Industrial se extendieron por otros países del continente europeo y los Estados Unidos.

La burguesía se consolidó como clase y fue protagonista de importantes revoluciones —1830, 1848— e impuso al mundo sus ideas, valores e instituciones de corte liberal. Pero este mundo burgués fue también un mundo de fuertes conflictos sociales. Junto a la próspera burguesía, en las ciudades industriales el número de obreros organizados crecía cada vez más: reclamaban por mejores condiciones de vida y mejores salarlos.

El progreso y la miseria fueron las principales características de esta época.

Vista de la Fundiciones Creusot

SOCIEDAD: LAS GRANDES FAMILIAS: El rapidísimo desarrollo de las fuerzas productivas en la segunda mitad del siglo XIX tuvo profundas repercusiones sociales. Mientras la Europa oriental, esencialmente agrícola, era dominada por la aristocracia terrateniente, la clase capitalista se imponía como clase dominante en la Europa Occidental y en los Estados Unidos.

A pesar de las crisis económicas, empresarios, capitalistas, banqueros y grandes comerciantes se enriquecieron considerablemente, multiplicando sus inversiones, acometiendo nuevas industrias, fabricando material de guerra, prestando dinero a los Estados, especulando en la Bolsa… A los Rothschild vinieron a sumarse nuevas dinastías de banqueros: los Rockefeller, los Morgan, los Cernuschi, los Lazard, los Pereire. Kuhlmann y Pechiney hicieron fortuna en la química. Krupp en Alemania, Schneider y Wendel en Francia, Dupont de Nemours en los Estados Unidos y Nobel en Suecia se convirtieron en los omnipotentes magnates de la metalurgia, mientras Cunard era el rey de los barcos.

Faábrica de Cañornes Krupp

Estos nuevos ricos se mezclaban con la vieja aristocracia decadente, adquiriendo, por matrimonio, los títulos prestigiosos que el nacimiento les había negado, organizando fastuosas recepciones, abonándose a los palcos de los grandes teatros, en los que sus mujeres podían rivalizar en elegancia, lanzando la moda de las ciudades termales y de las estaciones balnearias, frecuentando los clubs mundanos. Influyentes en los partidos conservadores, dirigían la política, hacían y deshacían gobiernos.

Aprovechándose del enriquecimiento general, una nueva clase media, compuesta de pequeños burgueses, industriales o comerciantes, de propietarios, de funcionarios y de intelectuales, hizo su aparición y ocupó un puesto destacado en todas las sociedades capitalistas avanzadas.

Encontró su expresión política en los partidos progresistas y liberales, como el partido radical en Francia, dispuesto a luchar contra los conservadores por la obtención de las libertades esenciales, pero rechazando las subversiones económicas propuestas por los  socialistas. Demostrando  que era posible alcanzar el bienestar sin cambiar las estructuras de la sociedad, el desarrollo de estas clases medias favoreció la ideología reformista en el propio seno de los partidos obreros.

LA RESPUESTA OBRERA
Pero si el desarrollo del capitalismo permitió a una minoría enriquecerse, mantuvo en condiciones miserables a un proletariado cada vez más numeroso, reforzado por la llegada incesante de campesinos pobres a quienes la mecanización del campo obligaba a emigrar hacia las ciudades.

No teniendo nada que ofrecer más que su fuerza de trabajo, sufrían el despotismo económico de los patronos que les imponían los salarios más bajos, horarios inhumanos (hasta 17 horas diarias), sin garantía alguna contra las enfermedades, la vejez y los accidentes, y el despotismo político de los gobiernos que les negaban el derecho de asociarse y de plantear luchas por el mejoramiento de su condición.

Los teóricos socialistas fueron los primeros en condenar aquella explotación, descubrieron sus causas y exhortaron a los obreros a reagruparse para defender sus intereses. Y es en la segunda mitad del siglo XIX cuando surgen, a través de toda Europa, sindicatos de masas y de partidos obreros que luchan por la obtención de reformas inmediatas y por la transformación, a largo plazo, de la sociedad.

Ante su presión y sus combates, los gobiernos burgueses concedieron al proletariado las primeras grandes leyes sociales, limitando el tiempo de trabajo, prohibiendo el empleo de los niños, autorizando cajas de retiro y de paro, estableciendo la responsabilidad de los patronos en caso de accidentes.

La Iglesia misma no permanece indiferente a la miseria obrera, y, para apartar a los trabajadores de la ideología socialista, dotó a los partidos católicos de un programa social. Pero, excepto en Bélgica, donde se constituyó un poderoso sindicato católico, en ninguna parte pudo quitar a los partidos obreros el monopolio de las luchas contra los patronos.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre

El Capitalismo Financiero Siglo XIX 2° Revolucion Industrial

RESUMEN: CAPITALISMO FINANCIERO Y LA CONCENTRACIÓN INDUSTRIAL

La unión entre industrias y bancos: Entre 1850 y 1914, el desarrollo tecnológico posibilitó un aumento extraordinario de la producción industrial. La expansión del ferrocarril originó el crecimiento de industrias complementarias como las del hierro, el carbón y el acero. Desde fines del siglo crecieron también las industrias químicas y eléctricas.

Ante este crecimiento económico, los bancos ampliaron sus actividades. Otorgaron gran cantidad de préstamos o créditos a largo plazo y, en muchos casos, los mismos bancos invirtieron capitales en las industrias. Esta etapa se caracterizó por la frecuente unión entre industrias y bancos.

En Francia, por ejemplo, este proceso fue encabezado por los bancos Credit Mobilier —fundado en 1852— y el Credit Lyonnais, creado en 1863. En Alemania, el Darmastadter Bank y el Deustche Bank adquirieron grandes industrias en ese país y extendieron su influencia a Rusia, Austria e Italia.

Fábrica en la Segunda Revolución Industrial

EL CAPITALISMO FINANCIERO
El desarrollo de la industria y las grandes inversiones que ello acarreaba, entrañaron la búsqueda de capitales. Por este motivo, se desarrolló el crédito también. Para ello, fue necesario desplegar una poderosa organización bancaria.

Junto a los bancos de negocios, que tomaron gran incremento, surgieron nuevos bancos, los llamados de depósito, que recibían el dinero producto del ahorro de muchísima gente, como, por ejemplo, el «Crédit Lyonnais», fundado en 1863, y la «Saciete General», fundada al año siguiente.

Por otra parte, la moneda era, entonces, excepcionalmente estable y en cantidad creciente, a causa de haberse descubierto nuevas minas de oro en África del Sur y en Australia. Aunque, sin embargo, la moneda de metal circuló cada vez menos, por sufrir la concurrencia de la moneda fiduciaria (el billete de banco), que estaba garantizada por las reservas de oro. En los negocios, se extendió el uso del cheque, que facilitaba las transacciones.

Los ricos sintieron la necesidad de que su dinero les rindiera un fruto. Por lo cual, se dedicaron a comprar acciones, es decir, a convertirse en propietarios de una parte de la empresa a la que pertenecían aquéllas, o a comprar obligaciones, por las que recibían, entonces, un interés fijo, o títulos de la deuda emitidos por el Estado. De esta forma, la constitución de sociedades anónimas se convirtió en regla habitual, a partir de fines del siglo.

En torno a las Bolsas de Valores, nació un mundo, nuevo, cuyos actores eran los agentes y los corredores de bolsa. El sistema del empréstito público se desarrolló a nivel mundial; el emitido para la construcción del canal de Suez, fue suscrito por quince naciones. Dicha situación dio como resultado la interdependencia del capitalismo mundial, que trajo como consecuencia la aparición de crisis económicas generales.

Así, se originó una economía mundial, que entrañó una especialización de la producción no sólo en cada país (en Francia, la región del Languedoc, por ejemplo, se especializó en el cultivo de la vid), sino también en el plano mundial: los países nuevos vendían el excedente de sus materias primas.

El comercio se convirtió en verdaderamente internacional, siendo su punto de apoyo Inglaterra, que gozaba de un extraordinario sistema bancario. Los bancos ingleses se encontraban agrupados en un barrio de Londres: la City.

A mediados de siglo, algo más de la mitad de todo el oro que producían las minas del mundo pasaba por Londres. Los capitales mundiales afluían a Inglaterra, atraídos por la prosperidad económica de este país. Y, recíprocamente, el capitalismo inglés hacía inversiones de su dinero en el extranjero. La libra esterlina era el punto de mira y de referencia de todas las demás monedas del mundo.

«Desde la segunda mitad del siglo XIX, la producción industrial mundial creció en todas las ramas. La producción de hierro se triplicó, pasó de 12 millones de toneladas a 37 millones. La de carbón se multiplicó por tres veces y media, de 220 millones a 800 millones. Esta fase de crecimiento se apoyó, además, en la abundancia de metales preciosos, de oro y de plata. El activo comercio mundial del período necesitó de instrumentos de cambio y las monedas tomaron como patrón el oro. El aumento de sus reservas —en 1848 se descubrió oro en California, en 1849 en Australia y más tarde en Alas-ka— permitió la fluidez del intercambio internacional. Pero en esta fase no sólo aumentó la circulación de monedas sino también la de los nuevos instrumentos financieros de la revolución industrial: los créditos bancarios, las acciones de sociedades anónimas y los seguros.» (Antonio Fernández en Historia Universal)

LA CONCENTRACIÓN INDUSTRIAL: LOS «TRUSTS» Y LOS «CARTELS»
Para poder afrontar todo este prodigioso desarrollo industrial, se hizo necesario organizar, para lo sucesivo, la producción; hablándose, entonces, de producción masiva, de «estandardización», de «taylorismo», de «trusts», etc. Este nuevo vocabulario fue el signo de que la industria había cambiado sus propios conceptos.

En efecto, para amortizar los gastos y luchar contra la competencia, era preciso que se produjera rápidamente y bien. El americano Taylor estudió la organización científica del trabajo, y preconizó el trabajo en serie: de aquí, el nombre de «taylorismo». Por los mismos motivos, las empresas se agruparon: la concentración se llamó «horizontal», cuando se agrupaban varias que fabricaban productos que se encontraban en el mismo estadio de producción; y «vertical» (también llamada «integración»), cuando se reunían estadios de producción complementarios (por ejemplo, una mina y una fábrica).

Así se formaron vastas zonas industriales: en los alrededores de París, en Lille, Roubaix, Tourcoing, en el Rhur. A veces, la concentración fue más fuerte aún: «pools», «cartels» (como el del carbón, formado por Kirdof, el Bismarck de la industria), «trusts» (en los Estados Unidos).

El trabajo en cadena implicó la especialización de la mano de obra: en adelante, el trabajador se dedicaría a realizar una labor muy determinada: por ejemplo, apretar tornillos. Esta servidumbre del hombre a la máquina provocaría violentas reacciones, como, por ejemplo, la de «Charlot» en «Tiempos modernos».

Ciertamente, fue el final de toda una concepción de la industria. Pero he aquí el reverso de la situación: la producción masiva necesitaba salidas. Si éstas escaseaban o desaparecían, la misma superproducción sería la causante de graves crisis.

La concentración industrial
El desarrollo de las nuevas industrias —la siderúrgica, la química y la eléctrica— estuvo ligado cada vez más a la incorporación de las nuevas tecnologías. Pero únicamente las grandes empresas —vinculadas a los «bancos— pudieron hacer frente a los altos costos que significaba incorporar los adelantos tecnológicos (las fundidoras de hierro y los convertidores de acero, por ejemplo).

Por otro lado, los bancos otorgaban mayores facilidades de crédito y capital a las empresas dedicadas a esas nuevas actividades industriales que eran las que permitían obtener mayores ganancias. En estas condiciones, las pequeñas empresas no pudieron competir con las mayores y, por ello, tendieron a desaparecer, quebrando o vendiendo sus bienes a las más grandes.

Este proceso de concentración industrial se intensificó durante las últimas décadas del siglo XIX. En Francia, por ejemplo, de 1866 a 1896, el número de establecimientos industriales se redujo a la mitad, pasando de 1.450.223 a 784.240. En Alemania la concentración fue más intensa.

fabrica de la segunda revolucion industrial

Fábrica de cañones Krapp en Essen (Alemania). Esta empresa, creada en 1812 como una modesta fundición de acero, se convirtió hacia fines del siglo XIX en una de las empresas siderúrgicas más importantes del mundo. En 1904 llegó a emplear a 43.000 obreros. Esta empresa alemana fue uno de los ejemplos más importantes de concentración industrial en Europa.

La tendencia a la formación de monopolios y oligopolios (proceso por el cual las graneles er presas absorbieron a otras y eliminaron a las más débiles de la competencia) se dio en forma más completa en la economía norteamericana.
El origen de la concentración y de los monopolios reside en las leyes del sistema capitalista. En Estados Unidos se desarrollaron los «big business», los grandes negocios o la empresa en gran escala como unidad económica típica del capitalismo norteamericano. Sus protagonistas fueron Rockefeller, los Morgan, los Mellon y los Du Pont.

El proceso de concentración se inició en los ferrocarriles -múltiples compañías sumergidas en una ruinosa competencia donde las guerras de tarifas llevaron a los propietarios a convenir acuerdos o pools para limitar la competencia y compartir ganancias, conformándose luego grandes monopolios ferroviarios.

Las adquisiciones y fusiones fueron obra de los llamados «magnates ladrones» mo Jay Gould y Cornelius Vanderbilt), aventureros que quebraban empresas, utilizaban soborno y todo tipo de estrategias deshonestas para adquirir los ramales.

Vocabulario
Monopolio: control del mercado por una sola empresa. No hay competidores. El único vendedor estipula los precios.

Oligopolio: control del mercado por un grupo reducido de grandes empresas. Un ejemplo de carácter oligopólico es el mercado automotriz norteamericano, está dominado por tres fuertes empresas; Ford Motors, General Motors y Chrysler.

Pools: acuerdos de precios, organización de varias compañías comerciales que convienen regular los precios. Es una forma de asociación que no implica fusión de capitales, y donde las empresas participantes conservan su autonomía.

Cártel: acuerdo de reparto de mercados y zonas de influencia, fijando los porcentajes de acrecentamiento para el futuro y volúmenes de producción. Junto con los pools fueron las primeras formas de cooperación entre capitalistas para reducir la competencia.

Trust: fusión para monopolizar la producción. Se crea una empresa tenedora de los paquetes mayoritarios de acciones de las empresas participantes. «Holdings: grupos financieros que tienen el control do las acciones de empre sas rivales.

El capital financiero surge porque, así como el florecimiento de la industria pesada con sus gigantescas necesidades requirió nuevas formas de financiación […], también la creación de consorcios y trusts, de cárteles y de corporaciones, está ligada a una cierta transformación de los métodos de financiación.

El proceso de monopolización requiere una aportación constante de capitales. Cuando se tiene que formar un consorcio, cuando se tienen que comprar continuamente nuevas empresas para limitar la competencia, cuando la fijación de precios bajos para competir con los elementos ajenos al cártel requiere sumas gigantescas, se tiene que disponer de un banco o de un grupo de bancos que puedan aportar en cada momento capitales a la organización monopolista. Es evidente que en esta situación los bancos quieren vigilar los negocios de la industria a la que dan apoyo económico. Esto es más práctico cuando los bancos participan directamente en la dirección de la industria.

Por su parte, como es lógico, también los capitalistas industriales quieren estar representados en los bancos, para observar y controlar cómo éstos invierten el dinero […]. Los industriales pueden lograr su intención de participar en los consejos de administración de los bancos, en particular porque el gran deudor tiene bajo el capitalismo, aunque también en otras formas económicas, un poder peculiar: es la gallina que tiene que poner los huevos de oro de los intereses; y, en segundo lugar, porque los bancos tienen que estar directamente interesados en la industria si quieren encontrar una inversión rentable.

Kuczinski, J.: Breve historia de la economía.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre
Historia Mundial Contemporánea 1° Año Polimodal T. Brass – M.Gallego
Historia Argentina y El Mundo Contemporáneo Alonso-Elisalde-Vázquez

Crisis del Capitalismo en el Siglo XIX Revolucion Industrial

RESUMEN DE LA PRIMERA CRISIS CAPITALISTA

Entre 1873 y 1896 aproximadamente, la economía capitalista mundial sufrió los efectos de una gran depresión. La crisis se originó por la superproducción que tuvo lugar a partir del desarrollo tecnológico y el aumento de la producción. Los precios de los productos industriales y agrícolas bajaron y disminuyeron las ganancias de los capitalistas.

Las acciones que se emprendieron para salir de la depresión económica significaron el fin del capitalismo liberal, organizado sobre los principios de la libre competencia entre empresas privadas en el interior de un país, la no intervención del Estado en la economía, y la libre competencia entre los Estados por los mercados del comercio mundial.

Con el objetivo de evitar futuras superproducciones que originaran la caída de los precios de los productos y de las ganancias, los capitalistas y, desde entonces, también los Estados, decidieron intervenir en la economía y regular el libre juego del mercado —es decir, de la oferta y la demanda— mediante acciones de diferente tipo.

Fabrica de la 2° Revolución Industrial

Fabrica de la 2° Revolución Industrial

LA CRISIS ECONÓMICA: Puede resultar extraño que, al referirse a este período, haya que hablar de crisis, pues podría parecer que esta palabra introduce una nota discordante en esta gran sinfonía del progreso mundial. En efecto, las crisis no se debieron al retroceso de la producción, sino que fueron provocadas por el cambio de relaciones entre la oferta y la demanda, y también a la relación entre la cantidad de las transacciones comerciales efectuadas y la masa monetaria que regulaba tales transacciones.

En este período de prosperidad general, hay que distinguir tres fases, pero sin creer que cada una de ellas fuese homogénea, ni que sus fechas tuvieran un valor absoluto. Aun en plena prosperidad, se producen indudables fracturas en la curva de su desarrollo.

La primera fase de expansión hay que situarla entre 1850 y 1873, y se debió, principalmente, al descubrimiento y explotación de las minas de oro de California (1859) y de Australia (1861). Esta masa de metal precioso determinó la cantidad de moneda puesta en   circulación,   ya  directamente en forma, de piezas metálicas, ya de moneda fiduciaria. Fue la época de la «quimera del oro».

El optimismo se hizo general. Pero se produjo una gran crisis a partir de 1873, cuyo principal agente fue el agotamiento de los «stocks» de oro. Los negocios empeoraban y la crisis agrícola era general. La industria sufrió la situación, al encontrarse falta de salidas. Era la crisis.

Una banca de Viena, la «Kreditanstalt», fue la primera afectada. En seguida, Inglaterra sufrió el contragolpe (pues, en efecto, había situado muchos de sus capitales en Austria y Alemania); después, le llegó el turno a los Estados Unidos. Entonces, comenzó a desarrollarse el ciclo infernal de la caída de los precios, del paro, de la baja del poder de compra. Esta depresión provocó, en seguida, el abandono del libre cambio, pues la reacción general de cada país fue protegerse contra las producciones rivales. Se adoptó el proteccionismo, salvo en los países que vivían del comercio: Bélgica, Inglaterra y los Países Bajos. En los últimos años del siglo, volvió la prosperidad:

La producción de oro creció, debido a la explotación de nuevas minas. Inmediatamente, se produjo el aumento de las operaciones bancarias y de los negocios. La producción masiva bajó los precios de venta. El aumento de población hizo creer la demanda. Los países subdesarrollados tenían necesidad, cada vez más, de los productos procedentes de Europa. Y, por si fuera poco, el peligro de guerra fue seguido por una carrera de armamentos, que «relanzó» la economía (por ejemplo, en Inglaterra y Alemania).

Pero este segundo período de prosperidad fue más vacilante que el primero, pues se sucedieron crisis pasajeras, aunque menos graves que la anterior (1901 y 1908). La guerra estalló en el momento en que la economía mundial se encontraba desequilibrada. El mundo se hallaba amenazado de saturación, ya que el poder de compra de cada país no se correspondía con la expansión de la producción.

Las nuevas condiciones económicas llevaron consigo un desarrollo demográfico considerable. La población mundial aumentó, entre 1850 y 1914, de un modo asombroso, pasando de 1.100.000.000 de habitantes a más de 1.650.000.000. Europa casi duplicó su población en esos años. El hambre como azote desapareció, debido al aumento de la producción agrícola y al perfeccionamiento del transporte.

Por otra parte, gracias al progreso de la medicina, se alargó la duración del término medio de la vida del hombre. Por ejemplo, en Francia, donde a principios del siglo xix era de 30 años, pasó a ser de 39 en 1860, y de 50 en 1914. En cambio, disminuyó la natalidad, fenómeno que pueden explicar estas tres razones: práctica de la limitación de nacimientos, deseo de no dividir las herencias entre muchos vastagos, y una menor influencia de la religión. El resultado de esta situación fue un sensible envejecimiento de la población, que frenó el dinamismo de los países.

El progreso del transporte, la necesidad de mano de obra de los centros industriales y la baja del nivel de vida de los campesinos fueron otros tantos factores del éxodo rural. El campesino pobre, el jornalero agrícola, el arrendatario, abandonaron el campo, atraídos por un salario mejor y un trabajo, a menudo, menos penoso. Pero el éxodo no se podujo igualmente en todo momento, sino  que procedió  por  etapas, siendo especialmente fuerte el que tuvo lugar entre 1875 y 1895, es decir, durante la gran depresión económica.

Se constituyeron grandes aglomeraciones urbanas: por ejemplo, alrededor de París, que pasó de tener 1 millón de habitantes, en 1848, a tener 5 millones en 1914. Así como Roubaix pasó de 20.000 habitantes en 1836, a 125.000 en 1896. En Francia, la población de las ciudades, que, en 1850, representó el 25 por 100 del total de la población del país, pasó a ser casi el doble en 75 años. Mientras que, en 1861, sólo cinco ciudades francesas superaban los 100.000 habitantes, en 1911 eran ya dieciséis las que sobrepasaban dicha cifra. En cuanto a la ciudad de Berlín, sufrió un aumento de población del 850 por 100, entre 1815 y 1914. En 1970, diez ciudades alemanas tenían 100.000 habitantes; en 1910, serían cinco veces más numerosas.

Esta enorme población urbana estaba formada, en su mayor parte, por los trabajadores, quienes fueron, poco a poco, tomando conciencia de su necesidad de unión, y llegaron a constituir una nueva clase: la clase obrera, la cual pronto representaría una fuerza política organizada, que habrían de tener en cuenta los Gobiernos, y que se opondría a la burguesía, detentadora del capital, en una serie de conflictos inevitables.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del Hombre

La Vida de los Obreros en la Revolucion Industrial Trabajo Esclavo

La Vida de los Obreros en la Revolución Industrial

LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL
LAS CONDICIONES DE VIDA DE LOS OBREROS EN GRAN BRETAÑA
:
El desarrollo de la urbanización, y también de la industrialización, en Europa, en la primera mitad del siglo XIX, tuvo consecuencias sobre las condiciones de vida de los trabajadores. La gran mayoría de éstos apenas lograban subsistir, acosados por el hambre y las epidemias. Muchos de estos trabajadores pobres eran artesanos que ejercían su oficio de manera independiente, trabajadores domiciliarios o empleados en pequeños talleres.

Pero a medida que avanzó la industrialización creció el número de obreros empleados en las fábricas mecanizadas. Este proletariado industrial se fue transformando en el sector más numeroso entre los trabajadores urbanos. La vida miserable que llevaba la mayoría de ellos se agravaba ante la amenaza permanente de la desocupación.

Los trabajadores empobrecidos, que no lograban satisfacer sus necesidades básicas, comenzaron a buscar formas para mejorar su vida cotidiana. Sobre todo en los primeros tiempos, buscaron soluciones en forma individual. Pero, al poco tiempo, empezaron a organizarse tras una solución colectiva.

Una salida de tipo individual consistió en tratar de ascender socialmente, tomando como ideal el modo de vida de la burguesía. Algunos trabajadores pensaron que una vida austera y el esfuerzo personal era la forma de mejorar su posición social.

Sin embargo, el camino del progreso económico era muy difícil de transitar para quien no contaba con un mínimo de capital para invertir. Fuera de Inglaterra las posibilidades de progreso económico eran aun menores.

Aunque ENGELS en su obra Situación de la clase trabajadora en Inglaterra (1848) denunció el empobrecimiento de los obreros y la acumulación de beneficios de los empresarios, los aspectos sociales de la Revolución Industrial no fueron debidamente estudiados ni debatidos hasta nuestro siglo. ¿Mejoró el nivel de vida de los obreros o la industrialización produjo problemas nuevos y más graves?

A esta cuestión han dedicado atención los más grandes historiadores británicos. Los debates han resultado fecundos y polémicos, así que a los efectos de dilucidar si efectivamente mejoró o empeoró con la industrialización el nivel de vida obrero ha de prestarse atención a una serie de indicadores básicos. Elegimos cuatro: alimentación, vivienda, salud y trabajo de los niños.

a) Alimentación. Más de la mitad de los gastos de la familia obrera se invertían en comida, y de este capítulo la mayor parte se destinaba a pan. Con la industrialización disminuyó el consumo de pan y apareció como artículo sustitutorio otro más barato, la patata. Hoy consideramos positiva esta diversificación de los alimentos, pero en aquel momento se consideró un empobrecimiento.

El consumo de carne aumentó lentamente, pero todos los estudios indican que mientras abundaba en las mesas pudientes no comparecía casi nunca en las pitanzas humildes. El azúcar pasó de una media de 19,12 libras entre 1800-1809 a 17,83 entre 1820-1829. A partir de 1800 aumentó el consumo de cerveza, pero se trata de una forma de compensar el sudor en trabajos pesados -minería, descarga, etc.-y se convirtió en hábito que degeneró en alcoholismo.

b) Vivienda. Sobre la vivienda se realizaron excelentes estudios en plena industrialización. Inicial-mente las humildes viviendas de ladrillo supusieron una mejora con respecto a las que ocuparon los inmigrantes del período pre-industrial. Pero se produjeron dos fenómenos negativos: hacinamiento (varias famillas en una sola vivienda) y envejecimiento (en pocos años se deterioraron de forma irreversible). El problema atañe sobre todo al urbanismo. Se formaron barrios insalubres, los slums, donde no sólo la vivienda era pobre sino que carecían de servicios y en los que hablar de áreas de esparcimiento era como mentar un paraíso coránico. En réplica a Ashton, Thompson ha destacado que las condiciones infrahumanas se dieron sobre todo en barrios de inmigración irlandesa de aglomeraciones industriales: Liverpool, Manchester, Leeds, Bradford.

c) Salud. Con respecto a la salud, los datos del Primer Informe del Registro General (1839) muestran que la tisis, enfermedad relacionada con condiciones de pobreza y hacinamiento, alcanzaba el veinte por ciento de la mortalidad total. Otro fenómeno terrible era la mortalidad infantil. En Manchester la mitad de los niños de familia humilde morían antes de cumplir los cinco años. Tanto la mortalidad infantil como la general eran más altas en las familias trabajadoras. Con punzante juicio escribe Thompson: «No hay razón para suponer que los niños moribundos o las enfermedades se repartieron más equitativamente que la carne o la ropa de abrigo».

d) Trabajo de los niños. Sobre el trabajo de los niños y sobre los efectos nocivos para su salud y desarrollo se ha escrito mucho. CLARK NARDINELLI (Child Labor and the Industrial Revolution. Indiana University press, 1990) ha intentado una revisión, arguyendo que no todos los problemas de la infancia pueden ser atribuidos a la industrialización.

Pero los argumentos de Thompson no parece que hayan sido desmontados. Porque los niños no sólo realizaron trabajos inapropiados sino que la misma naturaleza del trabajo industrial, monótono, siempre igual, alteraba su psiquismo. Incluso de los datos que proporciona Nardinelli, un salario infantil mucho más elevado
en las minas, se puede deducir que las familias más necesitadas tenían que enviar a sus hijos precisamente al sector que les resultaba más perjudicial.

Habría que considerar otros indicadores: vestido, nivel de empleo, educación. No harían otra cosa que reforzar la tesis, no aceptada por los historiadores, de que para los sectores inferiores de la pirámide social la Revolución Industrial, al menos en su primera fase, hasta 1830, no supuso mejoras en sus condiciones de vida sino que generó nuevos y graves problemas.

SITUACIÓN DE LOS OBREROS EN EL SIGLO XIX

» A las  2, a las 3, a las 4 de la mañana, se sacan a la fuerza de sus sucias camas a niños de 9 a 10 años, y se les obliga a trabajar para ganarse un mísero sustento hasta las 10, las 11 y las 12 de la noche, mientras su musculatura desaparece, su figura se va haciendo más y más raquítica […]. El sistema, tal como lo ha descrito el reverendo Montagu Valpy, es un sistema de esclavitud desenfrenada en todos los sentidos, en el social, en el físico, en el moral y en el intelectual […]. ¿Qué pensar de una ciudad en la que se celebra una asamblea pública para pedir que la jornada de trabajo de los hombres se reduzca a ¡18 horas al día! […]?»


Extracto del «Daily Telegraph de Londres», del 17 de enero de 1860, citado por Marx en El capital.

«Las ruidosas y vistosas calles de las grandes urbes se hallan muy cerca de los tugurios en que vive la clase obrera. Estos tugurios se parecen mucho en todas las ciudades de Inglaterra. Son los edificios más repugnantes, en los peores lugares de la ciudad. Por lo general, en ellos, las calles están sin pavimentar, sucias, llenas de hoyos y cubiertas de basura. La construcción irregular y desordenada impide la ventilación y, como allí vive mucha gente en un espacio reducido, el aire se mantiene viciado incluso en el mejor tiempo.»


M. I. Mijailov. La Revolución Industrial.

«Hoy, el esfuerzo está divorciado de la recompensa; no es el mismo el hombre que trabaja y luego descansa; por el contrario, tienen que trabajar unos precisamente para que descansen otros […] Por eso, la inacabable multiplicación de las fuerzas productivas del trabajo no puede conducir a otro resultado que a acrecentar el lujo y los placeres de los ricos ociosos.»


Sismondi, Nouveaux Príncipes.

Fuente Consultada:
HISTORIA DEL MUNDO CONTEMPORÁNEO
A. Fernández
Vicens Vives

Biografia Alexander Humboldt Naturalista Obra Cientifica y Estudios

Biografia Alexander Humboldt Naturalista y Explorador
Obra Científica y Estudios

Von Alexander HUMBOLDT: Barón de Explorador y naturalista prusiano (Berlín, 1769-1859). Nacido en una familia aristocrática de tradición militar, dedicó su vida al estudio y la investigación científica.Hijo del camarero del rey de Prusia.

Destinado a una carrera política, estudió finanzas en la Universidad de Frankfurt, sobre el Oder.Pero desde temprana edad demostró que su verdadero interés residía en los reinos de la naturaleza y, en consecuencia, se dedicó al estudio de la geología en Freiburg, anatomía en Jena y hasta astronomía. Su primera publicación, un tratado sobre las rocas basálticas del Rin, apareció en 1790.

Estudió Filosofía, Medicina y Botánica, además de interesarse por la minería y la economía y completar sus conocimientos viajando por toda Europa. Su labor de explorador la orientó fundamentalmente hacia Sudamérica, adonde viajó con patente de Carlos IV, entre 1799 y 1804. Al iniciar sus estudios pensaba dedicarse a la política, pero optó luego por las expediciones científicas.

Alexander Von Humboldt «El Investigador de la Naturaleza» – 1769-1859

Humboldt se dedicó a aumentar sus conocimientos en ciencias e idiomas, y en 1799 emprendió, en compañía de Bonpland, un viaje por las regiones tropicales del Nuevo Mundo, pródigo en beneficiosos resultados, que se prolongó hasta 1804.

Nadie había estudiado hasta entonces la naturaleza de la meseta mexicana, ni la vegetación del Amazonas, ni la fisonomía de los llanos, ni las características de los volcanes.

De regreso a Europa, ambos exploradores publicaron el Viaje a las Regiones Equinocciales del Nuevo Continente, 30 volúmenes, que aparecieron entre 1805 y 1832, donde se encuentran reunidos múltiples y valiosos documentos relativos a economía política, agricultura, geografía, arqueología, descripción de pájaros, peces, insectos y otras maravillas de la naturaleza.

Este material fue luego de gran utilidad para las famosas Sinopsis de S. Kunth, y fue también aquella obra la que hizo conocer la utilidad del guano como fertilizante y originó su introducción en los países de Europa.

En 1829 emprendió Humboldt un viaje al Asia central, por invitación del gobierno de Rusia, acompañado por Ehrenberg, Rose y Menschenin, que se redujo a una visita a los Urales.

Las observaciones realizadas fueron consignadas en dos volúmenes: uno de Rose, Mineralogía y Geognosia (1837-1847) y otro de Humboldt, El Asia Central (1843).

Después de esta publicación se dedicó a la redacción de su Cosmos, obra en la que ha desarrollado todas las ramas de la ciencia conocidas hasta entonces, y creado algunas más.

Visitó las islas Canarias y Cuba, se adentró en la selva del Orinoco, recorrió los Andes desde Cartagena de Indias hasta Lima, se detuvo para subir al monte Chimborazo (la mayor altura conquistada por el hombre hasta la época) y completó el periplo atravesando el Virreinato de Nueva España entre Acapulco y Veracruz.

A lo largo de la expedición realizó observaciones sobre la fauna, flora, geología, geografía y astronomía, pero también sobre la sociedad, economía, historia, razas y costumbres de América; de regreso a Europa trajo importantes colecciones de dibujos, plantas, minerales y animales disecados, que se conservan en museos de Berlín y París.

Luego dedicó gran arte de su vida a plasmar por escrito sus observaciones: primero en los cinco volúmenes del Viaje a las regiones equinocciales del nuevo Continente (1807-27); y luego en los cuatro de Cosmos.

Ensayo de una descripción física del mundo (1844-57). Entre ambas obras realizó otra expedición científica al Asia central, bajo la protección del zar Nicolás I. En las costas peruanas del Pacífico descubrió una corriente marina fría que, desde entonces, se denomina corriente de Humboldt.

Su hermano mayor, Karl Wilhelm von Humboldt (1767-1835), fue un destacado filólogo, pensador, diplomático y político liberal, que participó en las reformas de Stein*, modernizó el sistema educativo prusiano y fundó la Universidad de Berlín.

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VIAJES Y OBRA CIENTÍFICA PUBLICADA

La cuenca del Orinoco (Venezuela) era poco conocida, pues bien, Humboldt observó ciertas analogías con el Nilo, comparación que constituye una ejemplar lección de geografía; las dudas que en 1797 había expuesto el geógrafo Buache, contra la posibilidad de una unión entre» el Orinoco y el Amazonas fueron disipadas por Humboldt.

Nuestro hombre llevó a cabo una navegación de doscientas millas geográficas, cruzando una red de ríos que le condujeron del Río Negro, por la Casaquiara, al Orinoco, esto es, por las fronteras de Brasil, desde el interior del continente hasta el litoral de Caracas; el paso por las cataratas de Atures y Maypures es uno de los episodios más apasionantes del relato de Humboldt.

A su regreso al litoral hizo escala en La Habana con el propósito de ganar las islas Filipinas pasando por México, pero tuvo que desistir porque las dos corbetas disponibles, El Geógrafo y El Naturalista, se encaminaban al cabo de Hornos para seguir hasta El Callao, en Lima.

En marzo de 1801 embarcó para Cartagena de Indias, pero la expedición de Baudin, en vez de doblar el cabo de Hornos dobló el de Buena Esperanza.

No obstante, este contratiempo fue aprovechado por Humboldt, aunque contrariado al no poder ir al Perú y estudiar la cadena de los Andes, porque gracias a la oportunidad que le deparó el buen tiempo pudo observar el paso de Mercurio sobre el disco solar.

Reemprendiendo la ruta llegó a Cartagena, en la meseta de Bogotá, tras dos meses de navegación por el río Magdalena. Atravesando la cadena de Quindiu, visitó el volcán de Popoyán, el páramo de Almaguer y la alta meseta de Los Pastos y llegó a Quito el 6 de enero de 1802. Humboldt empleó cinco meses en explorar el alto valle de Quito y la cadena de volcanes con sus cimas nevadas.

Organizó una ascensión al Chimborazo, coronado con éxito, y a continuación, franqueando el páramo de Asuay, pasó los Andes, descendiendo por Cuenca y las selvas de Quinquina de Loxa en el valle superior del Amazonas, cerca de Juan de Brocamoros; y atravesando la meseta de Cajamarca llegó al Micuipampa y a la pendiente occidental de las cordilleras del Perú; en el alto de Guancamarca por primera vez gozó del espectáculo que proporciona la vista del océano Pacífico.

El 23 de marzo de 1803 Humboldt y sus compañeros llegaron a Acapulco, tras haber tocado en El Callao y Guayaquil. De allí se dirigieron a la capital de México, donde permanecieron el tiempo justo para preparar una expedición a la provincia del Michoacán y al volcán Jómelo.

De regreso a México, la capital, Humboldt se tomó un tiempo para ordenar sus colecciones, las notas y apuntes diversos que había reunido. Incansable, empero, tal era su ímpetu por explorar el mayor número posible de regiones, que organizó una ascensión al volcán Toluca, prosiguiendo por las selvas de las cadenas de Xalapa hasta Veracruz; milagrosamente se libró de la fiebre amarilla, viviendo la epidemia que hizo estragos en la ciudad.

– Finalmente, después de una estancia en La Habana, junto con sus compañeros Bonpland y Montúfar embarcó rumbo a Filadelfia y de allí se trasladó a Washington, donde fue amistosamente recibido por Jefferson. Después de una travesía sin contratiempos, el 3 de agosto de 1804 llegó a Burdeos, término de un viaje que había durado cinco años.

Los resultados de este viaje le permitieron publicar siete tomos cada uno de los cuales es ya por sí mismo una obra monumental.

Nosotros nos limitaremos a dar el título de cada uno, cuyo orden es el subsiguiente: Voy ages aux régions équinoxiales du Nouveau Continent, Vue des Cordilléres et Monu-ments des Peuples indigenes de l’Amérique, Journal d’Observations de Zvo-logie et d’Anatomie comparée, Essai politique sur le Royaume de la Nouvelle-Espagne, Recueil d’Observations astronomiques, Operations higrométriques et de Mesures barométriques, Physique genérale y Géologie y Essai de la Géo-graphie des Plantes.

alexander humboldt imagenes de su libro

Ilustraciones de Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente. Arriba: volcán de Turbaco; abajo: balsa en el río Guayaquil.

Esta obra fue escrita en París, donde residió desde 1805 hasta 1827. En este intervalo sólo hizo un viaje de estudios a Italia con el objeto de llevar a cabo observaciones hipsométricas en el Vesubio, pero no debieron de ser muy completas porque años después las volvió a verificar.

Esta larga estancia en París la dedicó a la preparación de su obra monumental, cuidando de’los más mínimos detalles que requería su impresión, aunque sus ocios los dedicó a la química, colaborando con Gay-Lussac en unos trabajos sobre el aire atmosférico y, con Berthollet, en las Mémoires de la Societé d’Arcueil y los Annales de Physique et de Chimie.

A partir de 1827 fijó definitivamente su residencia en Berlín. Humboldt gozaba de una fama y un respeto merecidos.

En Berlín se vio favorecido por la confianza del rey Federico-Guillermo III de Prusia y de su sucesor Federico-Guillermo IV. Amigo de todos los ministros y de los personajes más influyentes de la corte, hubiera podido ocupar un alto cargo público, pero prefería vivir para la ciencia que para las tareas administrativas y políticas.

Es más, aunque ya sexagenario, se lanzó a una nueva y peligrosa aventura. En efecto, en 1829, junto con sus dos amigos Ehrenberg y Gustave Rose, preparó un viaje por Asia; llegaron hasta la China y, en nueve meses, cuando regresaron a Moscú habían recorrido una distancia de dos mil trescientas millas geográficas.

imagenes del libro cientifico de humboldt

Los resultados de este viaje aportaron nuevos datos a la mineralogía, orografía y climatología y figuran en el libro, que en su edición francesa del 1843 lleva por título Asie céntrale, recherches sur les chaines de motaignes et la climatologie comparée; también enriquecieron su Ansichten der Natur (Cuadro de la Naturaleza), en su segunda edición aparecida en Berlín en 1849.

Pasada la revolución del 1830, el rey Federico-Guillermo III le encargó reconocer en nombre de Prusia el advenimiento del rey Luis-Felipe. Desde entonces renovó sus viajes a París, donde contaba con numerosos amigos y admiradores.

En esta época elaboró el Examen critique de la Géographie du Nouveau Continent, publicado en cinco volúmenes, en la edición francesa que vio la luz en 1836; la última estancia en París, una de las capitales más amadas por Humboldt, fue entre los años 1847 y 1848; y el viaje acompañando a Londres al rey Federico-Guillermo IV para asistir al bautizo del príncipe de Gales, más otro a Copenhague, pasaron a ser los últimos desplazamientos de este hombre infatigable, que no rehuyó ningún peligro con tal de lograr una nueva hipótesis de trabajo.

Cuando Humboldt terminó la redacción del Kosmos, su obra monumental, contaba ochenta y nueve años. Unos meses después de verla terminada, rodeado de fama y honores, murió en Berlín, el 6 de mayo de 1859.

Acaso el esfuerzo mayor de Humboldt se pueda situar en el último decenio de su vida, cuando inició la redacción del Kosmos.

Esta obra viene a ser la síntesis del mundo físico. A gran escala es un desarrollo de sus Tableaux de la Nature, y en ambos libros, en especial en el Kosmos, Humboldt quiso demostrar que la forma severa de la ciencia, o la descripción rigurosa de los fenómenos que acaecen en nuestro globo, son susceptibles de ser resumidos y completados en las escenas animadas que la naturaleza ofrece a cada paso.

Ahora bien, este empeño tan laudable no está conseguido del todo. Humboldt no supo renunciar al rigor de su cultura y la lectura del Kosmos es fatigosa para quienes no tienen un auténtico interés científico.

En este sentido aseguraríamos que Darwin obtuvo un resultado más feliz sin renunciar al rigor, y que este resultado, no olvidemos que la cultura no está reñida con la amenidad, ai contrario, favoreció las conclusiones que se pueden extraer de un libro muy leído: comentémoslo, empero, al margen de esta impresión.

El Kosmos se inicia con una serie de consideraciones sobre los estímulos que provoca la visión de la naturaleza en general.

Este contacto de bienestar, de placidez que resulta de la relación entre el hombre y la naturaleza es capaz de «disminuir el dolor y apaciguar las pasiones cuando el alma está penosamente agitacta». Ahora bien, esta relación en el fondo es el estímulo de una armonía jamás alterada.

Después de esta armonía vienen los efectos del paisaje contemplados a través de la lucha de los elementos desencadenados, la desnudez de los desiertos y estepas, la contemplación de los campos fértiles, etc., que asimismo producen los primeros estímulos.

No existen contradicciones. Al contrarío. El autor, valiéndose de descripciones, en un segundo término penetra hasta el fondo de los fenómenos que esconden.

En el Kosmos Humboldt expone la uniformidad de las variaciones atmosféricas.

Sobre este particular, por ejemplo, una prueba de su minuciosidad la tenemos recordando que Humboldt fue uno de los primeros en señalar la regularidad de los máximos y mínimos del barómetro en las regiones equinociales, de suerte que este instrumento puede ser empleado, por así decirlo, a modo de reloj.

En lo tocante a la uniformidad de las variaciones atmosféricas y de los contrastes de clima y de vegetación. siguiendo la diferencia de las alturas parecen, según Humboldt, en la zona tórrida, reflejar la invariabilidad de las leyes que gobiernan los movimientos celestes.

Sobre este punto Humboldt aporta toda clase de detalles, ricos en descripciones fantásticas. Nos limitaremos a observar, pues, que en este capítulo llega a sobrecargar tanto los detalles que incluso desorienta al lector; Humboldt en ocasiones no puede sustraerse a su naturaleza germánica.

El estímulo se torna goce cuando el autor considera que el hombre puede trabar conocimiento con las leyes de la naturaleza. Ahora bien, cuando todo podía hacer suponer que Humboldt recurría a las leyes de la filosofía natural circunscrito a la Naturphilosophie, empieza a trazar con mano segura la visión del universo; después de las nebulosas y estrellas lo ordena, ya en la corteza terrestre, en el mundo de los vegetales y de los animales.

Punto aparte merecen las consideraciones de Humboldt sobre las rocas que constituyen nuestro planeta. Las divide en cuatro clases.

En la primera incluye las «rocas de erupción», salidas del interior del globo, «volcánicamente», o sea en estado de fusión, o «plutónicamente», esto es, en estado reblandecido. En la segunda clase están las «rocas de sedimento», precipitadas o condensadas en un medio líquido, donde primitivamente estaban disueltas o en suspensión.

En la tercera están las «rocas metamórficas», cuya textura y modificación han sido alterados, ya sea por el contacto o proximidad de una roca de erupción volcánica o plutónica, ya sea por la erupción de vapores y de sublimaciones que acompañan la eclosión de ciertas masas en estado de fluidos ígneos. Y la cuarta clase de rocas la constituyen los «conglomerados», formados de los despojos de tres rocas precedentes y divididas de una forma mecánica.

En 1817 Humboldt ya imaginó una manera de distribuir el calor por el globo terrestre.

Partió de una idea de Halley y efectuó una distribución gráfica. Sus líneas isotermas, ¿soferas e isiquímenas, representando la media de las temperaturas anuales del estío e invierno, fueron uno de los procedimientos más útiles en climatología.

En el segundo volumen del Kosmos aborda la historia de las ciencias. Aquí Humboldt ofrece la idea más importante de su obra a través «del reflejo del mundo exterior en la imaginación del hombre».

Cuando Canguilhem pondera su síntesis de conocimientos, que tienen por objeto la vida sobre la Tierra, sin duda se refiere a esta parte donde además desarrolla la idea total del universo.

El tercer volumen está exclusivamente consagrado a la astronomía. Humboldt, en la zona de los asteroides, cuyo número aumenta todos los años, divide los planetas en tres grupos:

1.°) los planetas interiores (Mercurio, Venus, Tierra y Marte), situados más cerca del Sol, y que de este lado de los asteroides son todos de una magnitud media, un poco más pequeños que la Tierra, relativamente más densos, poco achatados, dotados de un movimiento de rotación poco más o menos uniforme, de veinticuatro horas por lo menos, y desprovistos de satélites, exceptuando la Tierra;

2.°) la zona intermedia de los asteroides, que destacan por su pequenez, así como también por la excentricidad y la inclinación de sus órbitas; y

3.°) los planetas exteriores (Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno), situados entre la zona de los asteroides y los extremos todavía desconocidos del sistema solar, son mucho más grandes, cinco veces menos densos, con un movimiento de rotación más rápido, con un achatamiento más sensible y todos provistos de satélites.

En este tercer volumen cabe señalar también las observaciones de Humboldt sobre la luz zodiacal, que interpreta como una posible irradiación de la atmósfera solar; Humboldt lo expresa en los siguientes términos: «Sobre todo en las regiones tropicales los fenómenos meteorológicos muestran dentro de sus variaciones una mayor uniformidad y regularidad, que permite esperar las aclaraciones sobre la naturaleza de la luz zodiacal»; la falta de instrumentos no le permitió profundizar en estos campos de la astronomía, pero evidenció su profunda intuición de los fenómenos naturales.

El cuarto volumen está dedicado a la física del globo terrestre. Se publicó en 1858, o sea un año antes de su muerte.

El autor estudia con gran precisión muchos de los puntos que había esbozado en el primer volumen, tales como el magnetismo terrestre, los terremotos y las zonas volcánicas.

Fiel a sus puntos de partida, Humboldt relaciona estos fenómenos con la idea del Kosmos, o sea buscando las relaciones entre la Tierra y el universo. «Nada de lo que ocurre en nuestro planeta —escribe— debe ser concebido sin una complejidad cosmológica.

El nombre de planeta ya indica la dependencia de un cuerpo central, relaciones con un grupo de cuerpos celestes de tamaño diferente, y probablemente, con un mismo origen.

A su debido tiempo se supuso la influencia del Sol en el magnetismo terrestre, y Kepler había supuesto que todos los ejes de los planetas estaban dirigidos magnéticamente hacia el mismo punto del cielo; y, siguiendo este gran astrónomo, el mismo Sol era un cuerpo magnético dotado de una fuerza que hacía mover los planetas.»

Terminando con los dos últimos volúmenes, especialmente en el séptimo, el análisis de los paisajes inicia lo que más tarde se denominará la «ciencia de los lugares» que, junto «con la del hombre», será el primer paso para tratar de la evolución.

En su visión geológica y física abrió las puertas a una geografía climatológica, de los mares, que sólo poseían una existencia problemática. En fin, en el Kosmos Humboldt aplica a su objeto, a las relaciones del hombre histórico y su medio, la categoría de una totalidad.

La obra de Humboldt ha sufrido los embates del tiempo, muchos de sus hallazgos han sido superados, buena parte de suposiciones desechadas y determinadas metodologías han buscado nuevas vías.

No obstante, a partir de Humboldt las determinaciones de la relación histórica tomarán como soporte la geografía.

En la misma Alemania este paso originará el de la antropología de la mano de Ratzel y, de rechazo, la historia como ciencia conducida por Michelet; el legado de Humboldt aparece como un gran esfuerzo que la ciencia actual aún debe contemplar como un devenir indefinido.

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo I- Entrada: Alexander Von Humboldt  – Editorial Planeta

Fin del Patron Oro en el Mundo Sistema Financiero Internacional Dolar

Fin del Patrón Oro en el Mundo

El patrón oro era el respaldo de los billetes en determinada cantidad de oro. Se usó entre 1870 y 1913. La vigencia del patrón oro, que imperó durante el siglo XIX como base del sistema financiero internacional, terminó a raíz de la Primera Guerra Mundial, de forma que ya no se utiliza en ningún lugar del mundo.

Es sistema monetario bajo el cual el valor de la moneda de un país es legalmente definido como una cantidad fija de oro. La moneda en circulación está constituida por piezas de oro o por notas bancarias (papel moneda) que las autoridades monetarias están obligadas a convertir, si así se las demanda, por una cantidad determinada de oro. Además, los individuos tienen la posibilidad de exportar e importar oro libremente. El patrón oro estuvo en vigencia, con diversas variaciones, hasta bien entrado el siglo pasado: Inglaterra lo abolió, por ejemplo, en 1931.

Se usaba el oro porque a lo largo de la geografía y de la historia se han usado muchos bienes como dinero; conchas, vacas, sal, cigarrillos, etc. pero el que acabó triunfando fue el oro. Sus características como bien duradero, divisible, homogéneo y difícil de falsificar le convirtieron en el bien líquido por excelencia, por lo que fue bendecido por el mercado para servir de moneda de cambio.

Uno de los problemas que se le puede poner a los metales como moneda es su peso, por lo que pronto se hicieron comunes los billetes, que no son otra cosa que promesas firmadas de entregar a su portador la cantidad en oro que en ellos se representa. Los bancos emitían estos billetes cuidándose de mantener una relación sensata entre el dinero que habían emitido y las reservas de oro que custodiaban en sus cajas fuertes, dado que, en caso contrario, perderían la confianza de sus clientes.

Fuente Consultada:http://www.elobservatodo.cl/admin/render/noticia/8606

España Pierde la Isla de Cuba Guerra de Cuba España Estados Unidos

España Pierde la Isla de Cuba

El 25 de Abril 1898, como resultado de presiones de opinión pública en los Estados Unidos siguiendo la explosión del Maine, los Estados Unidos declararon la guerra a España. Los Estados Unidos invadieron con tropas a Cuba el 20 de Junio 1898.

Después de hundir la flota Española en las afueras de Santiago de Cuba y de varias batallas en los alrededores de Santiago de Cuba (ayudados por tropas cubanas bajo el General Calixto García), y también en Puerto Rico y las Filipinas, España entró en negociaciones de paz. El 16 de Julio 1898 España firmó un tratado de paz en Santiago de Cuba.

Esto fue seguido de un tratado formal firmado en París el de 10 Diciembre 1898, que terminó la dominación Española de Cuba. Es de notar que la duración total de la guerra Hispano-Americana fue de solo 3 meses. El 1 de Enero 1899 España formalmente pasó el gobierno de Cuba a los Estados Unidos.

ANTECEDENTES: Después de la Guerra de Secesión, se definieron los intereses norteamericanos en el comercio y la pesca de la ballena en el Lejano Oriente; en los años veinte del siglo XIX, la marina estadounidense contaba con una escuadra del Lejano Oriente. Aproximadamente en la misma fecha, los norteamericanos fueron los primeros en llegar a Hawai. Poco después, el gobierno estadounidense siguió el ejemplo de otras potencias y firmó acuerdos con China; luego envió al comodoro Perry para obligar a los japoneses a abrir sus puertos al comercio exterior.

De todas maneras, el imperialismo norteamericano de ultramar siempre fue algo que inquietó a muchos de sus ciudadanos. A ello se debe, en parte, que durante la segunda mitad del siglo XIX se limitara a un período muy breve.

La anexión definitiva de Hawai, ocurrida en julio de 1898, se produjo luego de un estallido de agresividad y expansionismo cuya víctima principal fue la antigua potencia imperial de España.

En febrero de 1898, el barco norteamericano Maine sufrió un atentado en el puerto de La Habana, Cuba, que aún era posesión española. Desde mucho tiempo atrás los norteamericanos tenían importantes intereses comerciales en la isla y hacía mucho que Estados Unidos había manifestado sus simpatías por la rebelión cubana que llevaba años fraguándose y que los españoles, pese a sus esfuerzos y brutalidad, no habían logrado contener.

Sin tener demasiados motivos —nadie ha logrado explicar definitivamente las razones por las que el Maine fue volado—, Estados Unidos le declaró la guerra a España. Un estadista norteamericano ha dicho que fue una «guerrita magnífica». Ocuparon Cuba, y la totalidad de la escuadra de España en el Atlántico se hundió durante una batalla en la que los norteamericanos no sufrieron pérdidas. La flota de España en el Pacífico fue destruida en la bahía de Manila y los norteamericanos prestaron su apoyo a los independentistas filipinos que se alzaron contra el dominio español. Se firmó la paz y Guam, Filipinas y Puerto Rico pasaron a Estados Unidos, al tiempo que Cuba obtuvo la independencia.

Las condiciones de la independencia cubana permitieron a Estados Unidos volver a ocupar la isla en determinadas circunstancias (como ocurrió, por ejemplo, entre 1906 y 1909). Se debió a la creciente preocupación en Washington —aunque no tanto en el pueblo norteamericano, cuyo entusiasmo por la conquista disminuyó rápidamente después de la guerra hispano-norteamericana— por el frente meridional del poderío norteamericano.

La Doctrina Monroe sostenía que el hemisferio era cuestión prioritaria para Estados Unidos y que, en consecuencia, tenía derechos adquiridos para actuar en él en defensa de sus intereses. Se abrieron nuevas posibilidades. Inaugurado el canal de Suez, pareció una posibilidad real el viejo sueño de una vía navegable que atravesara el istmo de América Central, conectando el Pacífico y el Atlántico a través del Caribe. La idea interesó enormemente a los estrategas norteamericanos, y en poco tiempo el canal era una realidad, pero eso es otra historia.

La explosión del Maine en el puerto de La Habana, el 15 de febrero de 1898 desató una ola de histeria colectiva. Durante la guerra que se desencadenó, los norteamericanos se reunieron al grito de «Recordad el Maine».

Murieron 2 oficiales y 258 marinos. El navío llevaba tres semanas en La Habana para vigilar de cerca la insurrección cubana contra España, así como para tranquilizar a los norteamericanos residentes en Cuba. El hundimiento resucitó en Estados Unidos la fiebre bélica que se habla calmado un tanto después de la deposición del general Weyler, notorio por la crudeza de la represión contra los rebeldes. Los periódicos estadounidenses acusaron a España de la voladura y popularizaron el grito de «remember the Maine». El 25 de abril Estados Unidos declaró la guerra a España, y la mayoría de los ciudadanos consideró que el hundimiento del barco justificaba la declaración de guerra. Pero ¿fue verdaderamente España la responsable?

.Todavía hoy la hipótesis más probable es que la santabárbara del navío cargaba munición en mal estado, o que hubo ni explosión en las carboneras por la mezcla de oxígeno del aire con polvillo de carbol En lodo caso, el hundimiento cumplió con su finalidad de justificar el expansionismo estadounidense, y todavía hoy la leyenda, aunque languideciente, se resiste a desaparecer con carácter definitivo.

Industrializacion de Rusia Tren Transiberiano Cruza la Siberia

Industrialización de Rusia Tren Transiberiano

EL FERROCARRIL Transiberiano, que recorre 9.297 Km. desde MOSCÚ, en el oeste, hasta Najodka, cerca del puerto de Vladivostok sobre el Pacífico, en el este, es el de mayor longitud en el mundo. La ferrovía es una vital arteria comercial que atraviesa lo que era la Unión Soviética, además de que sirve de enlace con Japón por la ruta marítima Najodka-Yokohama, y con Pekín en China por un ramal principal que cruza Mongolia. Asimismo, hoy es una popular atracción turística para muchos viajeros nacionales y extranjeros, que en ocho días cruzan siete husos horarios.

El ferrocarril recorre vastas tierras inhóspitas, bordea las desnudas colinas y montañas de la Manchuria china y cruza las torrenciales aguas de ríos como el Amur y el Obi. Costea parte del lago Baikal, el más profundo del mundo, y atraviesa las áridas márgenes del desierto de Gobi y de la taiga, o sea los extensos bosques siberianos. Pasa por grandes ciudades industriales, como Irkutsk y Novosibirsk, y estaciones siberianas hechas de madera, con curiosas vislumbres de la vida rural.

A comienzos de la década de 1890, Rusia experimentó un auge masivo de industrialismo auspiciado por el Estado, bajo la mano rectora del Sergei Witte (1849-1915), ministro de finanzas desde 1892 hasta 1903 conde Witte veía el crecimiento industrial como crucial para la fortaleza nacional de Rusia. Creyendo que el ferrocarril era un arma muy poderosa para el desarrollo económico, Witte empujó al gobierno a llevar a cabo un programa de construcción masiva de ferrocarriles.

En 1900 se construyeron 56.000 kilómetros de línea ferroviaria, que incluían grandes tramos de los 8000 kilómetros de la vía transiberiana entre Moscú y Vladivostok, en el Océano Pacífico. Witte promovió también un sistema de tarifas protectoras que ayudaba a la industria rusa, y logró persuadir al zar Nicolás II (1894-1917) de que el capital extranjero era esencial para un rápido desarrollo industrial.

El programa de Witte hizo posible el rápido crecimiento de una moderna industria del acero y del carbón en Ucrania, convirtiendo a Rusia en 1900, en el cuarto país productor de acero, después de Estados Unía, , Alemania y Gran Bretaña.

Junto con la industrialización surgieron las fábricas, la clase trabajadora industrial, los barrios industriales en los alrededores de SE: Petersburgo y Moscú, y las lastimosas condiciones de vida y trabajo que acompañaron los comienzos de la industrialización en todas partes del mundo. El pensamiento socialista y los partidos de esa tendencia proliferaron, si bien la represión en Rusia pronto les forzó volverse clandestinos y revolucionarios.

El Partido Social Demócrata Marxista, por ejemplo, celebró su primer congreso en Minsk en 1898 pero el encarcelamiento de sus líderes obligó a que el siguiente se celebrara en Bruselas en 1903, al que asistieron emigrados ruso. Los revolucionarios sociales trabajaron por derrocar la autocracia zar y establecer un socialismo campesino.

Puesto que no tenían salida para su oposición al régimen, eran partidarios del terrorismo político e intentaron asesinar a los funcionarios del gobierno, asi como a los miembros de la dinastía reinante. La oposición creciente contra el régimen zarista terminó finalmente en la expíe: de la revolución de 1905.

 

Biografia de Volta Inventor de la Pila Electrica

Biografia de Volta Alessander – Inventor de la Pila Electrica

Hasta finales del siglo XVIII sólo se conocían dos manera de obtener electricidad: generándola por frotamiento, con una máquina electrostática, o recurriendo a la almacenada en una botella de Leyden, precursora en esencia de los actuales condensadores.

En ambos casos se trataba de corriente continua, sin que llegara a sospecharse siquiera la posible existencia de corriente alterna.

Alessandro Volta, profesor de la universidad de Pavía (Italia).

Volta había realizado muchas investigaciones sobre la electricidad, e inventado varios aparatos destinados a almacenar la carga eléctrica o medir exactamente sus efectos.

Llegó a la conclusión de que cualquier sustancia húmeda era capaz de producirla.

En consecuencia, cualquier contacto entre sustancias de ambas clases podía «agitar o perturbar el fluido eléctrico», y si una de una clase era colocada en medio de dos de la otra se generaba una corriente continua, que quedaba interrumpida al separarlas…asi consiguió construir la primer pila o acumulador de energía eléctrica.

Veamos ahora la historia de su vida y el desarrollo de sus experiencias científicas.

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BREVE FICHA BIOGRAFICA

• Nació el 18 de febrero de 1745, en Como (Italia).

• A los dieciocho años empezó a hacer experimentos eléctricos.

• En 1774 fue nombrado profesor de Física en la Escuela Real de Como.

• Al año siguiente realizó su primer invento: el electróforo, un dispositivo
que producía cargas eléctricas.

• En 1779 recibió el nombramiento de profesor de Física en la Universidad de Pavía (Italia).

• En 1799 creó la primera pila, conocida hoy como pila de Volta.

• Un año después fue nombrado miembro de la Real Sociedad de Londres (Inglaterra) y de la Academia de París (Francia).

• En 1801 viajó a París, invitado por Napoleón Bonaparte para exponer las características de su invento en el Instituto Nacional de Ciencias de Francia.

Fama y honores

• Afines de 1801, recibió la Medalla de Oro al Mérito Científico y Napoleón lo nombró Senador.

• En 1806 recibió el título de Conde del Imperio Francés.

• Tres años más tarde fue designado senador de la Corte y elegido como Caballero de la Corona de Hierro del Reino de Lombardía (Italia).

• En 1816 se publicaron sus trabajos en cinco volúmenes.

• Murió el 5 de marzo de 1827, en Cammago, cerca de Como.

En 1780 el italiano Luigi Galvani afirmó que había generado una corriente eléctrica poniendo dos metales diferentes en contacto con el músculo de una rana.

Pero Volta comprobó que este último sólo conducía la corriente, producida por el contacto de los metales. Con estas conclusiones, creó su batería eléctrica opila voltaica, gue despertó gran entusiasmo en la época y fue frase para estudios posteriores sobre la electricidad.

Fuente:Ficha sobre la biografia de VOLTA ALESSANDRI – Revista GENIOS

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BIOGRAFIA: Entre los grandes nombres que Italia ha dado a la ciencia europea, ocupa un lugar destacado el de Alejandro Volta, uno de los padres de los estudios sobre la electricidad.

Nacido en Como, el 18 de febrero de 1745, en el seno de una familia de buena consideración social, Alejandro demostró desde su adolescencia una gran vocación por las ciencias naturales.

Muerto su padre arruinado, fue recogido por su tío paterno, el cual pretendió dedicarle a la carrera de Derecho.

alejandro volta biografia

Pero el muchacho no siguió esta voluntad ni la de otros que le aconsejaban abrazar el estado eclesiástico.

Desde los dieciocho años empezó a trabajar en el campo de la física y la química, ciencias que entonces se hallaban en un estado incipiente. En particular se dedicó a las experiencias sobre la electricidad.

Fue profesor de Física y rector del Liceo de su ciudad natal y profesor de la Universidad de Pavía (1779 a 1819).

Fue el inventor del electróforo, del electrómetro, del eudiómetro, de la lámpara de gas y de la famosa pila eléctrica que lleva su nombre.

Sostuvo polémicas con Galvani cuando el famoso experimento de aquél, sosteniendo la inexistencia de la electricidad animal y que su producción se debía al contacto de dos cuerpos metálicos distintos.

Se le considera el fundador de la ciencia eléctrica.

Su actividad científica fue recompensada con el nombramiento de profesor del instituto de Como (1774), y, más tarde, con el de catedrático de física experimental de la universidad de Pavía (1779).

Después de un viaje muy provechoso por el extranjero (1782), en 1785 fue elegido rector de la universidad.

Por aquel entonces, Galvani había descubierto el fenómeno de los movimientos de las extremidades inferiores de una rana mediante una excitación eléctrica (1780).

Volta, que en un principio había sido partidario de la interpretación dada a este efecto por su descubridor, combatió luego a Galvani, y sostuvo que la causa del fenómeno se debía al desequilibrio eléctrico producido por el contacto de dos metales distintos.

Esta convicción le llevó al descubrimiento del «órgano eléctrico artificial», denominado luego con el nombre genérico de pila, a causa de su forma (1799).

A partir de 1800 el mundo científico tuvo conocimiento del gran invento de Volta, pues éste lo comunicó a la Real Sociedad de Londres el 20 de marzo.

En febrero de 1801, Bonaparte, entonces primer cónsul, le recibió en París y le otorgó la medalla de oro del Instituto de Francia.

Poco después era nombrado senador del reino de Italia. Desde esta época su actividad científica fué en decadencia, aunque siempre intervino en las polémicas y discusiones de su época.

En 1815, el emperador de Austria le nombró director de la facultad de Filosofía de Padua.

Pero Volta, que en su intimidad era un gran patriota, no se enorgulleció por esta designación.

Ya septuagenario, poco a poco se fueron debilitando sus resortes vitales, hasta que en 1819 se retiró a su ciudad natal.

Aquí murió el 5 de marzo de 1827.

PRIMERA EXPERIENCIAS: Hacia fines del siglo XVIII no se conocía prácticamente nada acerca de la electricidad.

Sin embargo, sólo veinticinco años más tarde Faraday descubrió dos de los efectos eléctricos más importantes: el electromagnetismo y la electrólisis.

En el ínterin apareció Alejandro Volta (1745-1827), inventor de la pila eléctrica.

Volta era un sabio italiano, profesor, primero en su nativa ciudad de Como, y posteriormente en Pavía.

La mayoría de sus primeros experimentos fue llevada a cabo con las minúsculas cantidades de electricidad que podía proveer la fricción (electricidad estática).

Consiguió mejorar los métodos de obtener electricidad por fricción ion un dispositivo denominadoelectróforo.

Pero el electróforo no podía hacer mucho más que producir chispas —movimientos repentinos de cargas eléctricas—.

Era un juguete entretenido sin aplicaciones prácticas, porque las «corrientes» que producía sólo duraban una fracción de segundo y eran millones de veces más débiles que las que hoy usamos nosotros para iluminación y calefacción.

Muy poco podía hacerse con estos elementos.

Uno de los escasos campos posibles de estudio era el de la electricidad anima!, que atraía con mucho interés.

Consistía en hacer pasar corrientes eléctricas a través de tejidos animales, por lo general patas de rana.

Otro científico italiano, Galvani, había conectado una varilla de cobre al nervio de una pata de rana y una varilla de otro metal (hierro) al músculo.

Cuando se ponían en contacto los extremos de ambos trozos de metal, el músculo se contraía del mismo modo que cuando se le hacía pasar una descarga eléctrica.

En 1769 publicó varios trabajos sobre los fenómenos eléctricos que le valieron una merecida reputación.

En contacto personal con los sabios franceses más renombrados de la época, un Laplace y un Lavoisier, Volta fué enriqueciendo el campo de la ciencia con el descubrimiento del metano, del electróforo y del condensador eléctrico.

Galvani pensaba que, de alguna manera misteriosa, la contracción del músculo generaba electricidad.

Volta, en cambio, se dio cuenta de que nervio y músculo no estaban sino respondiendo a un shock eléctrico.

Lo realmente importante era que dos metales distintos habían entrado en contacto por un extremo, mientras que por el otro estaban separados por una solución conductora (el fluido débilmente electrolítico de la pata de la rana).

El tejido animal no era necesario en absoluto.

volta demostracion pila electrica

ALEJANDRO VOLTA (1745-1827), profesor en Pavia, reprodujo luego los experimentos de GALVANI y encontró que los nervios de las ranas no son necesarios para provocar fenómenos eléctricos: dos metales y el músculo bastan para producir el efecto.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS: En marzo de 1800, Volta envió una carta a sir Joseph Banks, presidente de la Royal Society, con un boceto de su nuevo invento.

Las noticias de esa carta llegaron a oídos de un ingeniero, reconvertido en escritor científico popular, llamado William Nicholson, que rápidamente se puso a construir una pila voltaica propia.

En uno de los primeros experimentos con su nuevo aparato, sumergió los cables en agua y descubrió que, mientras fluyera la corriente, del líquido se desprendían burbujas de gas.

Se trataba de burbujas de dos gases, hidrógeno y oxígeno, y Nicholson comprendió que había invertido el proceso demostrado por Cavendish diecisiete años antes, en el que produjo agua quemando hidrógeno en presencia de oxígeno.

En lenguaje moderno hizo «agua electrolizada»: se trató de la primera demostración de que una corriente eléctrica podía provocar una reacción química.

Nicholson era editor de una revista sobre química y no perdió tiempo en publicar un resumen de su descubrimiento, que fue conocido por el mundo antes de que Volta anunciase siquiera su propio invento.

La demostración de Nicholson de la posibilidad de la posibilidad de generar electricidad mediante reacciones químicas.

LA PILA DE VOLTALa sospecha que VOLTA albergaba acerca de la realidad de la electricidad animal, lo condujo por último a reemplazar con trapos mojados el contacto de músculos de ranas en la experiencia de GALVANI.

En ese momento su gran invención estaba virtualmente hecha. Con dos metales y el trapo húmedo, la pila eléctrica está creada. Así —acontecimiento de inmensas consecuencias— la electricidad dinámica hace su aparición.

VOLTA extiende sus investigaciones a los líquidos y establece cuáles combinaciones entre metales y líquidos resultan eléctricamente activas, y mejora, en ulteriores modelos, el rendimiento de aparato.

Una carta de VOLTA, documento memorable para la historia dirigida en marzo de 1800 a la Sociedad Real de Londres, pronto difundida en todos los países de Europa, pone con descripción de la pila voltaica pone un poderoso medio en manos de los investigadores.

Se inician entonces con esmero las las búsquedas que revelarán una tras otra las propiedades electrónicas, térmicas y magnéticas de la corriente. Los ingleses WILLIAM NICHOLSON y ANTHONY CARLISLE descomponen el agua con la corriente de la pila y observan formación del oxígeno y del hidrógeno liberados por eh THOMAS SEEBECK (1770-1831) tropieza con el fenómeno de b corrientes térmicas: pone de manifiesto que en un circuito compuesto por dos metales diferentes se produce corriente cuando las dos soldaduras no están a la misma temperatura.

El relojero parisiense JEAN ATHANASE PELTIER (1785-1845) descubre un fenómeno recíproco, el cambio de temperatura que el pasaje de la corriente provoca en un circuito bimetálico.

AMPLIACIÓN DEL TEMA: Alejandro Volta nació en Como , ciudad de Italia, el 18 de febrero de 1745. Después de ser maestro de física en la Escuela Superior de su ciudad natal, Volta ocupó la cátedra de física de la Universidad de Pavia durante un tiempo verdaderamente asombroso, casi cuarenta años.

pila de volta

Al comienzo de su carrera Volta inventó un electróforo, aparato que en las clases de física sirve para producir pequeñas descargas electroestáticas mediante inducción y para explicar la carga de los objetos con electricidad estática.

Su electróforo se ha mantenido prácticamente sin haber necesitado mejoras en más de dos siglos.

Un ingenioso electroscopio de condensación, que aumentó en más de cien veces la sensibilidad del aparato que entonces se usaba, le permitió demostrar la existencia de electricidad en el vapor de agua y en el humo producido por la combustión del carbón.

Su mayor aportación a la ciencia eléctrica, la que le ha merecido la inmortalidad a su nombre, es la llamada pila voltaica.

Volta ideó una pila de discos de cobre y de cinc separados por papel secante empapado en agua con sal, con la siguiente secuencia: disco de cobre, papel mojado, disco de cinc; disco de cobre, papel mojado, disco de cinc, etc. Según se aumenta el número de discos de cobre y cinc separados por el papel mojado en agua con sal, se aumentaba la fuerza de su pila o batería.

Fue en 1800 que Volta escribió una carta a la Sociedad Real de Londres comunicando su invención de la pila química y de otra batería a la que denominó «corona de copas», pues consistía en un par de electrodos de cobre y de cinc sumergidos en copas a medio llenar de agua salada.

Con la descomposición del agua en hidrógeno y oxígeno, poco después de la creación de la pila voltaica, se inicia la gran ciencia de la electroquímica.

Los efectos luminosos de la pila voltaica condujeron a la creación de la lámpara de arco de carbón.

Empleando la pila de Volta, Humphrey Davy descubrió el sodio y el potasio.

En 1881 el congreso Internacional de los Ingenieros Eléctricos denominó «voltio» la unidad de la fuerza electromotriz.

Revolucion cientifica Trabajo de Galvani

Grabado mostrando diferentes experimentos de Luigi Galvani (Viribus Electricitatis in Motu Musculari Commentarius [Comentarios relativos a los efectos de la electricidad sobre el movimiento muscular] 1791) acerca de los efectos de la electricidad en ranas y pollos.

ALGO MAS…

En 1799, el sabio fabricó la primera célula electrolítica simple, sumergiendo varillas de cobre y cinc en salmuera y uniéndolas.

Por el circuito que las unía circulaba una corriente eléctrica, más grande y de duración mucho mayor que ninguna conocida hasta entonces. Podían obtenerse mayores presiones eléctricas (voltajes) conectando en serie las células electrolíticas.

Esta idea condujo a la pila voltaica (Pila de Volta) que se componía de discos de cobre y cinc, formando un par, separados de otro parpor discos de franela embebidos en salmuera o ácido.

A pesar de que la carga era débil, el aparato demostró ser un manantial de continua acción eléctrica, aparentemente de capacidad inextinguible.

Lo que más sorprendió a Volta y a sus contemporáneos fue que la pila estaba compuesta en su totalidad por conductores.

No se utilizaba vidrio ni cualquier otro aislante, como en las botellas de Leyden, para separar las cargas opuestas, no obstante lo cual ambos extremos de la columna de conductores adquirían cargas opuestas por su propio poder, y las mantenían.

Tocando la base de la pila con una mano, y, con la otra, distintas alturas de la misma, Volta encontró que el toque, y por lo tanto la descarga, aumentaba en intensidad conforme se acercaba a la cúspide.

Era necesario que entre las dos manos hubiera varios pares de discos, a efecto de que el toque fuera perceptible. Éste era el único medio de que él disponía para medir lo que ahora llamamos tensión.

Se da a Volta el mérito de haber hecho la primera célula electrolítica simple, pero él nunca encontró la explicación correcta de su funcionamiento.

Erróneamente atribuía las corrientes al contacto entre los dos metales, mientras que en realidad proviene de la acción química del electrólito sobre el electrodo del cinc.

El descubrimiento fue aclamado de inmediato y en 1801 Volta fue a París a mostrar su electricidad por contacto al emperador Napoleón. Posteriormente, la unidad de presión eléctrica, el voltio, fue denominado así en su honor.

Aunque el propio Volta estaba más interesado en desarrollar sus pilas que en encentrarles aplicación, la pila voltaica rápidamente fue empleada por otros científicos como una poderosa herramienta de investigación. Las corrientes producidas con ayuda de la pila voltaica condujeron al descubrimiento de los efectos magnéticos, térmicos y químicos de ¡a electricidad.

PILA DE VOLTA
Los pilas de Volta eran simples células electrolíticas acopiadas una encima de la otra. Al cerrar el circuito la corriente que circulaba de nervio e músculo estimulaba las patas de rana, que se contraían.

Fuente Consultada:
Revista TECNIRAMA N°23

Descubrimiento de Oro en Transvaal Sudafrica Guerra boers inglese

Descubrimiento de Oro en Transvaal Sudáfrica

El descubrimiento de oro y de diamantes en el extremo austral del África, que en 1899 despertó la codicia británica, que reclamó todo el territorio de lo que hoy es República de Sudáfrica como suyo. Quienes habían hecho el hallazgo, en su mayoría campesinos (eso significa boers), descendientes de holandeses, se consideraban dueños de los territorios de Transvaal y Orange. Inclusive, Inglaterra había reconocido su independencia, y ademásfueron ellos y no los ingleses quienes habían luchado contra zulúes y matabeles para civilizar la región.

El control del África meridional era de sumo gran interés para Gran Bretaña, en primer momento para proteger la ruta marítima hacia la India y China. Los colonos holandeses, los llamados bóers, habían llegado ahí por primera vez en 1652, donde fundaron una colonia para reabastecer sus barcos con rumbo a Extremo Oriente.

En 1806, a raíz de la batalla de Blaauwberg, los británicos arrebataron el control de la Colonia del Cabo (actualmente, Sudáfrica) a los holandeses, para asegurarse de que no caía en manos de los franceses durante las Guerras Napoleónicas. Los bóers no estaban demasiado contentos con sus nuevos amos, en especial cuando en 1833 se abolió la esclavitud en todo el Imperio británico, ya que para los bóers la esclavización de los indígenas era tanto un modo de vida como una tradición.

En el espacio de dos años, doce mil bóers iniciaron el llamado Gran Trek, una emigración masiva hacia el interior para crear sus propios estados (Natal, Estado Libre de Orange y Transvaal) independientes del control británico y donde la esclavitud era legal, aunque tuvieron que derramar mucha sangre en varias guerras contra los indígenas africanos. En la batalla del Río Sangriento de 1838, las armas de los bóers mataron a tres mil zulúes. Según los testigos, la sangre de los muertos tino de rojo el agua del río.

Los colonos británicos empezaron a llegar a millares durante la década de 1820, muchos con la esperanza de enriquecerse fundando sus propias plantaciones de azúcar. Ellos también se enfrentaron a las poblaciones autóctonas. Tan eficaces eran los zulúes como fuerza de lucha que en 1879 infligieron sin recurrir a las armas de fuego una humillante derrota a los británicos en la batalla de Isandlwana: los zulúes rodearon y masacraron a más de 1.400 soldados del ejército británico. Pero en menos de seis meses se restauró la supremacía británica (en la batalla de Ulundi) gracias al empleo de las ametralladoras Gatling, unas de las primeras armas de repetición, inventadas en Estados Unidos, que podían disparar una ráfaga casi infinita de balas.

El poder colectivo de cincuenta mil guerreros zulúes con sus lanzas cortas y sus escudos de cuero no pudo rivalizar con esa potencia de fuego.

Cuando en 1886 se descubrió oro en el Transvaal, las tensiones entre los bóers y los británicos se volvieron explosivas. Casi de la noche a la mañana, apareció en el árido monte surafricano una nueva ciudad: Johannesburgo. El país se inundó con una avalancha de buscadores de oro, como Cecil Rhodes, cuya empresa, la Compañía Británica de Sudáfrica, fundó el imperio minero más rico de todos los tiempos.

Con el apoyo del gobierno británico, en 1895 Rhodes se construyó su propio país, Rodesia, que abarcaba lo que en la actualidad es Zimbabue y Zambia. Su ambición seguía el impulso inquebrantable e inmisericorde de sacar provecho de África:

Los enfrentamientos —que tuvieron un corresponsal de guerra de lujo, enviado por el Times de Londres: Winston Churchill— fue inevitable; el resultado de la contienda, también: mientras los boers, aunque eran excelentes tiradores y conocían bien la zona, carecían de instrucción militar, los ingleses, con mejor armamento y mayor cantidad de tropas, dirigidos por Horatio Kitchener, quien ordenó la matanza de niños y mujeres (asesinaron a 25 mil) y la quema de las granjas, derrotaron a los campesinos, de los cuales 18 mil murieron en los campos de batalla en 1902.

Johannesburgo es la capital de la provincia de Gauteng, que antaño fue conocida como territorio del Transvaal. Desde mitad del siglo XIX se había asentado un numeroso grupo de familias holandesas en lo que se llamó ‘la gran migración’. Eran granjeros que vivieron una aventura similar a los colonizadores del medio oeste norteamericano, carromatos incluidos.

En una de esas familias nació Paul Kruger, héroe de la resistencia de los bóers frente al imperialismo británico. Vencedor de los ingleses en Majuba fue elegido presidente del Transvaal.

Paul Kruger, como  presidente bóer del Transvaal, que en sus minas de oro y diamantes impuso un tributo a la dinamita —esencial para los buscadores de oro- y que negaba a los extranjeros el derecho a voto en los asuntos locales. Cuando los oficiales británicos protestaron en 1899, los bóers declararon la guerra a Gran Bretaña.

La guerra de los Bóers duró hasta abril de 1902 y los británicos se vieron obligados a desplegar 250.000 soldados. Más de 22.000 murieron en actos de servicio, junto a 7.000 bóers y unos 20.000 africanos.

Además, se calcula que 28.000 civiles bóers murieron por las terribles condiciones de los campos de concentración en los que los británicos los recluyeron; en la mayoría de los casos por culpa del hambre, la malnutrición y las enfermedades.

Guerra del Pacífico Chile Bolivia Causas y Consecuencias

RESUMEN GUERRA DEL PACÍFICO CHILE-BOLIVIA POR EL SALITRE

La Guerra del Pacífico, que algunos historiadores la llaman Guerra del Guano y del Salitre fue el evento el mas amargo de la historia de Bolivia.

Esta guerra comenzó en 1879, y enfrentó a Chile contra una alianza entre Bolivia y Perú, y se inicia cuando en 1878 el general boliviano Hilarión Daza, que conducía una dictadura, decide aumentar los impuestos a las exportaciones de dos empresas chilenas (FFCC y Compañia de Salitre) que explotaban los recursos en la zona boliviana de Antofagasta.

Para Chile ese aumento contradecía con lo pactado en un Tratado de Paz y Amistad en el año 1874, por lo que lo considera una violación a sus derechos, negándose a cumplir con la nueva disposición.

Como respuesta Daza confisca los yacimientos explotados, rompiendo las relaciones diplomáticas, por lo que Chile decide ocupar los territorios militarmente, declarándole la guerra a Bolivia el 5 de abril de 1879.

La guerra se desarrolló en el océano Pacífico, en el desierto de Atacama y en los valles y serranías del Perú.

Bolivia pierde el conflicto frente a un poderoso Chile, que se anexa un territorio territorio, que era su único punto de acceso al océano Pacifico y enormes riquezas minerales.

Privada para siempre de esta región capital, Bolivia no ha logrado jamás a arrancar económicamente y hasta estos días trata de conseguir acuerdos con otros países limítrofes como Perú para poder intergrarse al comercio internacional mediante un puerto que le abra las puertas al mundo.

Luego de cinco años de guerra, los países de Bolivia y Chile firman, el 4 de abril de 1884, un pacto de tregua donde convienen en un cese de fuego y la reapertura de las relaciones comerciales.

Chile como gesto de cordialidad ofrece a Bolivia unas ventajas fiscales en la ciudad de Antofagasta y se compromete a construir una línea de ferrocarril uniendo la costa del océano Pacífico a La Paz.

Guerra del Pacífico: Bolivia-Perú y Chile

Guerra del Pacífico: Bolivia-Perú y Chile

Los ejércitos de la alianza Bolivia-Perú llegaron a 12.000 soldados, mientras que Chile tenía
menos de 400o, pero bien preparados y con equipamientos modernos.

Las batallas mas importantes fueron la de Angamos, en octubre 1879 donde Chile logra controlar la zona del océano. Ese mismo año bolivia tuvo dos derrotas la de Pisagua y Tarapacá y la última de Tacna en 1880.

La siguiente estapa fue contra las tropas de Perú, donde caen derrotada en Arica el 7 de Junio de 1880, para luego tomar la capital Lima en 1881. La guerra finaliza con firma del Tratado de Ancón en 1883.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA I

El 14 de febrero la nave de guerra chilena Blanco Encalada apareció frente a Antofagasta. Su presencia en ese lugar significa el comienzo de la guerra. La presencia chilena es la respuesta al intento de Bolivia de cobrar 10 centavos por quintal de salitre explotado por una compañía británico-chilena.

El aumento del impuesto a los exportadores de salitre, adoptado unilateralmente por el gobierno boliviano, desconociendo convenios anteriores, empujó a Chile a declarar la guerra. Perú, por el pacto secreto de 1873 , interviene como aliada de Bolivia. En noviembre los chilenos han desembarcado en Pisagua lo que les ha permitido capturar la provincia de Tarapacá y sus yacimientos salitreros.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA II

La Guerra del Pacífico llegó a su fin con la firma de un tratado. La resistencia militar peruana, bajo el mando del coronel Andrés A. Cáceres Dorregaray en la región sur y centro andina venía obteniendo varias victorias contra lasfuerzasinvasoras chilenas. Pero en la batalla de Buamachuco, el 10 de julio, sufrió una decisiva derrota militar. Luego, un grupo de dirigentes peruanos del que se sospecha que actuaron de acuerdo a directivas del mando militar enemigo, determinó con una serie de medidas el final del conflicto, impusieron al general de brigada Miguel Iglesias como nuevo presidente y firmaron un tratado de paz con Chile.

La guerra finalizó oficialmente el 20 de octubre con la firma del lutado de Ancón. Éste dispone que el departamento de Tararira pasa a manos chilenas, y las provincias de Arica y Tacna quedan bajo administración chilena por un lapso de 10 años. Después de ese período un plebiscito decidiría si quedan bajo soberanía de Chile o vuelven a ser peruanas. Chile además obtuvo la Puna de Atacama, por la que tenía una permanente disputa con Bolivia. El Chile boliviano no pierde solamente 120 mil metros cuadrados de territorio, sino que se queda sin los 400 kilómetros de costa y sin salida al mar, una pérdida que sin dudas redundará en muchas otras.

PARA ENTENDER MEJOR:
Antecedentes de la Época:
Hacia 1825 las guerra por la independencia de las colonias españolas americanas habían finalizado y los antiguos virreinatos desaparecieron y surgieron nuevos países que debían organizarse políticamente y económicamente para comenzar el nuevo camino hacia el progreso.

Como consecuencia de tantos años de batallas, los militares fueron ocupando un lugar más importante en las sociedades latinoamericanas y, una vez finalizada la guerra con España, intervinieron activamente en la política.

En comparación con la etapa colonial, las décadas posteriores a la independencia estuvieron teñidas por la violencia, pues abundaron las luchas civiles y los conflictos entre los nuevos países, cuyas fronteras todavía no estaban bien definidas.

En las luchas civiles latinoamericanas se enfrentaron a menudo sectores conservadores y liberales.

Los conservadores pretendían mantener una rígida jerarquía social, eran poco favorables a los cambios, no veían con buenos ojos la llegada de ideas innovadoras de Europa y, por lo general, defendían los intereses de las zonas rurales, donde estaban sus propiedades.

Por el contrario, los liberales eran partidarios de abrir un poco más la participación ía grupos no tan adinerados pero instruidos, admiraban los avances de las sociedades europeas que esperaban imitar en sus países, y representaban mejor los intereses de los habitantes de las ciudades.

La guerra había empobrecido a América latina y destruído su riqueza.

Hacia 1850, algunos países como Venezuela, Chile o la región del Río de la Plata habían logrado recuperarse y mejorar su economía con respecto a los tiempos de la colonia, gracias a la exportación de productos agropecuarios.

Las discusión de las fronteras de los nuevos países de América del sur, que inicialmente se respetaron los antiguos límites de la Capitanía General de Chile, comenzó a ser un tema espinoso cuando la demanda mundial de los recursos naturales de esas zonas, como fueron los minerales comenzó a incrementarse, y esas exportaciones se convirtieron en importantes fuentes de ingresos para esos estados, necesitados de recursos económicos.

Perú y Bolivia también tenían discusiones con algunos límites en la región del guano de Tarapacá.

Como se ve, en estos países como Bolivia, Perú y México la minería, que era la actividad económica más importante, se encontraba en declinación, porque faltaba dinero para invertir en las minas y aumentar su producción, por lo que muchas veces se permitía la explotación de esos recursos a empresas extranjeras, que eran quienes poseían el capital necesario para dichas inversiones.

Bolivia era el caso, en donde se permitía extraer el nitrato de Antofagasta por empresas chilenas, que lamentablemente terminaron en una guerra, que la ha perjudicado a hasta hoy.

A los fines de no obstaculizar el desarrollo de los países en vía de crecimiento, se pactaron tratados para la explotación de los minerales en distintas regiones, como por ejemplo el de 1874, donde Chile cedía sus derechos entre los paralelos 23 y 25, a cambio de que Bolivia no aumentara los impuestos a las empresas chiles por 25 años, acuerdo que generó la Guerra del Pacífico

LA REALIDAD DEL COMERCIO: Mientras la independencia política trajo independencia económica a América Latina, los viejos patrones fueron restablecidos rápidamente. En lugar de España y Portugal, Gran Bretaña dominaba la economía del continente.

Los comerciantes británicos se trasladaban en gran número, mientras los inversionistas ingleses vertían su capital generosamente, especialmente en la minería. Muy pronto los viejos esquemas comerciales volvieron a ponerse en práctica.

Dado que América Latina había servido como una fuente de materia prima y suministro alimenticio a las naciones industrializadas de Europa y Estados Unidos, muy pronto las exportaciones hacia el Atlántico Norte se incrementaron notablemente, en particular las de rigo, tabaco, lana, azúcar, café y pieles.

Al mismo tiempo, los bienes de consumo terminados, especialmente los textiles, fueron importados en notables cantidades, lo que provocó el declive de la producción industrial en América Latina.

La sobreexportación de materias primas e importación de productos manufacturados aseguraba la prolongada dominación de la economía latinoamericana por parte de extranjeros.

Eduardo Galeano, en su famoso libro: «La venas abiertas de América Latina» explica:

«Poco después del lanzamiento internacional del guano (que se usaba como fertlizante en Europa) , la química agrícola descubrió que eran aún mayores las propiedades nutritivas del salitre, y en 1850 ya se había hecho muy intenso su empleo como abono en los campos europeos.

Las tierras del viejo continente dedicadas al cultivo del trigo, empobrecidas por la erosión, recibían ávidamente los cargamentos de nitrato de soda provenientes de las salitreras peruanas de Tarapacá y, luego, de la provincia boliviana de Antofagasta. Gracias al salitre y al guano, que yacían en las costas del Pacífico «casi al alcance de los barcos que venían a buscarlos», el fantasma del hambre se alejó de Europa.

La explotación del salitre rápidamente se extendió hasta la provincia boliviana de Antofagasta, aunque el negocio no era boliviano sino chileno. Cuando el gobierno de Bolivia pretendió aplicar un impuesto a las salitreras que operaban en su suelo, los batallones del ejército de Chile invadieron la provincia para no abandonarla jamás.

Hasta aquella época, el desierto había oficiado de zona de amortiguación para los conflictos latentes entre Chile, Perú y Bolivia. El salitre desencadenó la pelea. La guerra del Pacífico estalló en 1879 y duró hasta 1883. Las fuerzas armadas chilenas, que ya en 1879 habían ocupado también los puertos peruanos de la región del salitre, Patillos, Iquique, Pisagua, Junín, entraron por fin victoriosas en Lima, y al día siguiente la fortaleza del Callao se rindió.

La derrota provocó la mutilación y la sangría de Perú. La economía nacional perdió sus dos principales recursos, se paralizaron las fuerzas productivas, cayó la moneda, se cerró el crédito exterior. Bolivia, por su parte, no se dio cuenta de lo que había perdido con la guerra: la mina de cobre más importante del mundo actual, Chuquicamata, se encuentra precisamente en la provincia, ahora chilena, de Antofagasta.»

Los problemas fronterizos heredados de la época colonial provocaron en 1879 el estallido de la guerra del Pacífico contra Perú y Solivia por el control de la zona salitrera de Atacama. La victoria final chilena en 1883 extendió la soberanía del país sobre el territorio de Tarapacá, Tacna y Arica (el tratado de Lima, de 3 de junio de 1929, estableció la soberanía de Perú sobre Tacna y la de Chile sobre Arica).

CRÓNICA DE LA EPOCA III:

La economía boliviana desde hace tiempo se encuentra administrada en sus sectores más sensibles por intereses extranjeros. Al crearse en 1871 el Banco Nacional de Bolivia, su dirección recayó en manos de familias prominentes de la política chilena, como los Edwards y los Concha y Toro, más tarde aliados con la oligarquía de la plata boliviana representada por los sucesores de Aniceto Arce y Pacheco.

En este sentido, cuando en 1873 se formó la Compañía de Huanchanca para la explotación de plata, se hizo con el aporte de capitalistas chilenos que suscribieron las dos terceras partes de las acciones y controlaron cuatro de los cinco puestos del directorio de la empresa. Un año después, el canciller de Bolivia, Mariano Baptista, firmó el tratado con Chile que exoneraba a éste del pago de impuestos por 25 años en Atacama. Es precisamente la violación de esta cláusula por el actual presidente boliviano, Hilarión Daza, lo que acaba de encender la mecha bélica.

En contrapartida, la estrategia de alianzas de la élite minera de la plata con Chile resulta perjudicial para los intereses peruanos y argentinos ya que, al aplicar una política de comercialización exclusiva por el puerto de Antofagasta, Bolivia atenta contra el comercio de los otros países de la región.

Por ello, en el caso del Perú el problema se centra en las relaciones comerciales, en particular por la rivalidad entre los puertos del Pacífico: Callao y Valparaíso. El Tratado de Alianza defensiva por el cual Perú está aliado a Bolivia es de 1873 y el interés peruano de comprometerse en una defensa mutua ante un ataque externo no es tanto el temor a Chile -país con el que no tiene frontera- sino la preocupación frente a la actitud de Bolivia.

En más de seis oportunidades, según afirman políticos peruanos, se discutió en la agenda boliviana la alternativa de promover una alianza entre Bolivia y Chile en contra de Perú. Para este último la alianza con Bolivia tiene sentido dentro de una estrategia más amplia que contemple la participación de la Argentina ya que la unión de la armada peruana y la argentina pueden llegar a neutralizar efectivamente los propósitos agresivos chilenos.

Por su parte en la Argentina la situación de la frontera indígena, las pretensiones chilenas sobre la Patagonia y la demarcación de límites territoriales en la Cordillera de los Andes concentran la preocupación del gobierno.

Asimismo, la disputa en el norte por el territorio de Tarija no es menor. Frente a este panorama, y en una evaluación de los resultados de un posible conflicto bélico con Chile, el Senado argentino ha visto con buenos ojos la posibilidad de firmar una alianza con Perú y con ello frenar las aspiraciones de Chile. Sin embargo, el clima hostil que se vive no colabora en dirección a una salida negociada ya que la diplomacia boliviana parece boicotear tal desenlace.

Los argumentos esgrimidos actualmente por Bolivia resultan incoherentes: por un lado reconoce el «utis posidetis», es decir, las fronteras establecidas a fines de la época colonial, reclamando a Chile Atacama; pero por el otro desconoce el mismo principio al momento de reconocer Tarija para la Argentina. No es tanto la localidad norteña lo que preocupa a la cancillería argentina, sino el desconocimiento del «utis posidetis» ya que es la base sobre la cual se sustentan los derechos argentinos en la querella con Chile por la Patagonia.

En definitiva, ningún pronóstico es optimista respecto de la coyuntura y estamos frente al estallido de una guerra en el Pacífico. Bolivia y Chile así lo han manifestado. Perú se encuentra atado a un compromiso al que no puede renunciar, y la Argentina ante un posible conflicto se mantendrá neutral mientras se garantice la integridad territorial conservando la Patagonia y los límites cordilleranos preestablecidos.

Fuente Consultada:
Diario Bicentenario Fasc. N°4 Período 1870-1879