El Capitalismo Financiero del Siglo XIX y Sus Crisis

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RESUMEN: CAPITALISMO FINANCIERO Y LA CONCENTRACIÓN INDUSTRIAL - CRISIS DEL CAPITALISMO

La unión entre industrias y bancos: Entre 1850 y 1914, el desarrollo tecnológico posibilitó un aumento extraordinario de la producción industrial.

La expansión del ferrocarril originó el crecimiento de industrias complementarias como las del hierro, el carbón y el acero. Desde fines del siglo crecieron también las industrias químicas y eléctricas.

Ante este crecimiento económico, los bancos ampliaron sus actividades. Otorgaron gran cantidad de préstamos o créditos a largo plazo y, en muchos casos, los mismos bancos invirtieron capitales en las industrias.

Esta etapa se caracterizó por la frecuente unión entre industrias y bancos.

En Francia, por ejemplo, este proceso fue encabezado por los bancos Credit Mobilier —fundado en 1852— y el Credit Lyonnais, creado en 1863.

En Alemania, el Darmastadter Bank y el Deustche Bank adquirieron grandes industrias en ese país y extendieron su influencia a Rusia, Austria e Italia.

Fábrica en la Segunda Revolución Industrial

► EL CAPITALISMO FINANCIERO

El desarrollo de la industria y las grandes inversiones que ello acarreaba, entrañaron la búsqueda de capitales.

Por este motivo, se desarrolló el crédito también. Para ello, fue necesario desplegar una poderosa organización bancaria.

Junto a los bancos de negocios, que tomaron gran incremento, surgieron nuevos bancos, los llamados de depósito, que recibían el dinero producto del ahorro de muchísima gente, como, por ejemplo, el «Crédit Lyonnais», fundado en 1863, y la «Saciete General», fundada al año siguiente.

Por otra parte, la moneda era, entonces, excepcionalmente estable y en cantidad creciente, a causa de haberse descubierto nuevas minas de oro en África del Sur y en Australia.

Aunque, sin embargo, la moneda de metal circuló cada vez menos, por sufrir la concurrencia de la moneda fiduciaria (el billete de banco), que estaba garantizada por las reservas de oro.

En los negocios, se extendió el uso del cheque, que facilitaba las transacciones.

Los ricos sintieron la necesidad de que su dinero les rindiera un fruto.

Por lo cual, se dedicaron a comprar acciones, es decir, a convertirse en propietarios de una parte de la empresa a la que pertenecían aquéllas, o a comprar obligaciones, por las que recibían, entonces, un interés fijo, o títulos de la deuda emitidos por el Estado.

De esta forma, la constitución de sociedades anónimas se convirtió en regla habitual, a partir de fines del siglo.

En torno a las Bolsas de Valores, nació un mundo, nuevo, cuyos actores eran los agentes y los corredores de bolsa.

El sistema del empréstito público se desarrolló a nivel mundial; el emitido para la construcción del canal de Suez, fue suscrito por quince naciones.

Dicha situación dio como resultado la interdependencia del capitalismo mundial, que trajo como consecuencia la aparición de crisis económicas generales.

Así, se originó una economía mundial, que entrañó una especialización de la producción no sólo en cada país (en Francia, la región del Languedoc, por ejemplo, se especializó en el cultivo de la vid), sino también en el plano mundial: los países nuevos vendían el excedente de sus materias primas.

El comercio se convirtió en verdaderamente internacional, siendo su punto de apoyo Inglaterra, que gozaba de un extraordinario sistema bancario.

Los bancos ingleses se encontraban agrupados en un barrio de Londres: la City.

A mediados de siglo, algo más de la mitad de todo el oro que producían las minas del mundo pasaba por Londres.

Los capitales mundiales afluían a Inglaterra, atraídos por la prosperidad económica de este país.

Y, recíprocamente, el capitalismo inglés hacía inversiones de su dinero en el extranjero.

La libra esterlina era el punto de mira y de referencia de todas las demás monedas del mundo.

"Desde la segunda mitad del siglo XIX, la producción industrial mundial creció en todas las ramas. La producción de hierro se triplicó, pasó de 12 millones de toneladas a 37 millones. La de carbón se multiplicó por tres veces y media, de 220 millones a 800 millones.

Esta fase de crecimiento se apoyó, además, en la abundancia de metales preciosos, de oro y de plata. El activo comercio mundial del período necesitó de instrumentos de cambio y las monedas tomaron como patrón el oro.

El aumento de sus reservas —en 1848 se descubrió oro en California, en 1849 en Australia y más tarde en Alas-ka— permitió la fluidez del intercambio internacional. Pero en esta fase no sólo aumentó la circulación de monedas sino también la de los nuevos instrumentos financieros de la revolución industrial: los créditos bancarios, las acciones de sociedades anónimas y los seguros." (Antonio Fernández en Historia Universal)

► LA CONCENTRACIÓN INDUSTRIAL: LOS «TRUSTS» Y LOS «CARTELS»

Para poder afrontar todo este prodigioso desarrollo industrial, se hizo necesario organizar, para lo sucesivo, la producción; hablándose, entonces, de producción masiva, de «estandardización», de «taylorismo», de «trusts», etc. Este nuevo vocabulario fue el signo de que la industria había cambiado sus propios conceptos.

En efecto, para amortizar los gastos y luchar contra la competencia, era preciso que se produjera rápidamente y bien.

El americano Taylor estudió la organización científica del trabajo, y preconizó el trabajo en serie: de aquí, el nombre de «taylorismo».

Por los mismos motivos, las empresas se agruparon: la concentración se llamó «horizontal», cuando se agrupaban varias que fabricaban productos que se encontraban en el mismo estadio de producción; y «vertical» (también llamada «integración»), cuando se reunían estadios de producción complementarios (por ejemplo, una mina y una fábrica).

Así se formaron vastas zonas industriales: en los alrededores de París, en Lille, Roubaix, Tourcoing, en el Rhur.

A veces, la concentración fue más fuerte aún: «pools», «cartels» (como el del carbón, formado por Kirdof, el Bismarck de la industria), «trusts» (en los Estados Unidos).

El trabajo en cadena implicó la especialización de la mano de obra: en adelante, el trabajador se dedicaría a realizar una labor muy determinada: por ejemplo, apretar tornillos.

Esta servidumbre del hombre a la máquina provocaría violentas reacciones, como, por ejemplo, la de «Charlot» en «Tiempos modernos».

Ciertamente, fue el final de toda una concepción de la industria. Pero he aquí el reverso de la situación: la producción masiva necesitaba salidas.

Si éstas escaseaban o desaparecían, la misma superproducción sería la causante de graves crisis.

► La concentración industrial

El desarrollo de las nuevas industrias —la siderúrgica, la química y la eléctrica— estuvo ligado cada vez más a la incorporación de las nuevas tecnologías.

Pero únicamente las grandes empresas —vinculadas a los "bancos— pudieron hacer frente a los altos costos que significaba incorporar los adelantos tecnológicos (las fundidoras de hierro y los convertidores de acero, por ejemplo).

Por otro lado, los bancos otorgaban mayores facilidades de crédito y capital a las empresas dedicadas a esas nuevas actividades industriales que eran las que permitían obtener mayores ganancias.

En estas condiciones, las pequeñas empresas no pudieron competir con las mayores y, por ello, tendieron a desaparecer, quebrando o vendiendo sus bienes a las más grandes.

Este proceso de concentración industrial se intensificó durante las últimas décadas del siglo XIX.

En Francia, por ejemplo, de 1866 a 1896, el número de establecimientos industriales se redujo a la mitad, pasando de 1.450.223 a 784.240. En Alemania la concentración fue más intensa.

fabrica de la segunda revolucion industrial

Fábrica de cañones Krapp en Essen (Alemania). Esta empresa, creada en 1812 como una modesta fundición de acero, se convirtió hacia fines del siglo XIX en una de las empresas siderúrgicas más importantes del mundo.

En 1904 llegó a emplear a 43.000 obreros. Esta empresa alemana fue uno de los ejemplos más importantes de concentración industrial en Europa.

La tendencia a la formación de monopolios y oligopolios (proceso por el cual las graneles er presas absorbieron a otras y eliminaron a las más débiles de la competencia) se dio en forma más completa en la economía norteamericana.

El origen de la concentración y de los monopolios reside en las leyes del sistema capitalista.

En Estados Unidos se desarrollaron los "big business", los grandes negocios o la empresa en gran escala como unidad económica típica del capitalismo norteamericano.

Sus protagonistas fueron Rockefeller, los Morgan, los Mellon y los Du Pont.

El proceso de concentración se inició en los ferrocarriles -múltiples compañías sumergidas en una ruinosa competencia donde las guerras de tarifas llevaron a los propietarios a convenir acuerdos o pools para limitar la competencia y compartir ganancias, conformándose luego grandes monopolios ferroviarios.

Las adquisiciones y fusiones fueron obra de los llamados "magnates ladrones" mo Jay Gould y Cornelius Vanderbilt), aventureros que quebraban empresas, utilizaban soborno y todo tipo de estrategias deshonestas para adquirir los ramales.

► Vocabulario

Monopolio: control del mercado por una sola empresa. No hay competidores. El único vendedor estipula los precios.

Oligopólico: control del mercado por un grupo reducido de grandes empresas. Un ejemplo de carácter oligopólico es el mercado automotriz norteamericano, está dominado por tres fuertes empresas; Ford Motors, General Motors y Chrysler.

Pools: acuerdos de precios, organización de varias compañías comerciales que convienen regular los precios. Es una forma de asociación que no implica fusión de capitales, y donde las empresas participantes conservan su autonomía.

Cártel: acuerdo de reparto de mercados y zonas de influencia, fijando los porcentajes de acrecentamiento para el futuro y volúmenes de producción. Junto con los pools fueron las primeras formas de cooperación entre capitalistas para reducir la competencia.

Trust: fusión para monopolizar la producción. Se crea una empresa tenedora de los paquetes mayoritarios de acciones de las empresas participantes. "Holdings: grupos financieros que tienen el control do las acciones de empresas rivales.

El capital financiero surge porque, así como el florecimiento de la industria pesada con sus gigantescas necesidades requirió nuevas formas de financiación [...], también la creación de consorcios y trusts, de cárteles y de corporaciones, está ligada a una cierta transformación de los métodos de financiación.

El proceso de monopolización requiere una aportación constante de capitales. Cuando se tiene que formar un consorcio, cuando se tienen que comprar continuamente nuevas empresas para limitar la competencia, cuando la fijación de precios bajos para competir con los elementos ajenos al cártel requiere sumas gigantescas, se tiene que disponer de un banco o de un grupo de bancos que puedan aportar en cada momento capitales a la organización monopolista.

Es evidente que en esta situación los bancos quieren vigilar los negocios de la industria a la que dan apoyo económico.

Esto es más práctico cuando los bancos participan directamente en la dirección de la industria.

Por su parte, como es lógico, también los capitalistas industriales quieren estar representados en los bancos, para observar y controlar cómo éstos invierten el dinero [...].

Los industriales pueden lograr su intención de participar en los consejos de administración de los bancos, en particular porque el gran deudor tiene bajo el capitalismo, aunque también en otras formas económicas, un poder peculiar: es la gallina que tiene que poner los huevos de oro de los intereses; y, en segundo lugar, porque los bancos tienen que estar directamente interesados en la industria si quieren encontrar una inversión rentable.

Kuczinski, J.: Breve historia de la economía.

Crisis del Capitalismo en el Siglo XIX

Entre 1873 y 1896 aproximadamente, la economía capitalista mundial sufrió los efectos de una gran depresión. La crisis se originó por la superproducción que tuvo lugar a partir del desarrollo tecnológico y el aumento de la producción. Los precios de los productos industriales y agrícolas bajaron y disminuyeron las ganancias de los capitalistas.Las acciones que se emprendieron para salir de la depresión económica significaron el fin del capitalismo liberal, organizado sobre los principios de la libre competencia entre empresas privadas en el interior de un país, la no intervención del Estado en la economía, y la libre competencia entre los Estados por los mercados del comercio mundial. Con el objetivo de evitar futuras superproducciones que originaran la caída de los precios de los productos y de las ganancias, los capitalistas y, desde entonces, también los Estados, decidieron intervenir en la economía y regular el libre juego del mercado —es decir, de la oferta y la demanda— mediante acciones de diferente tipo.
Fabrica de la 2° Revolución Industrial
Fábrica de la 2° Revolución Industrial

►LA CRISIS ECONÓMICA:

Puede resultar extraño que, al referirse a este período, haya que hablar de crisis, pues podría parecer que esta palabra introduce una nota discordante en esta gran sinfonía del progreso mundial.En efecto, las crisis no se debieron al retroceso de la producción, sino que fueron provocadas por el cambio de relaciones entre la oferta y la demanda, y también a la relación entre la cantidad de las transacciones comerciales efectuadas y la masa monetaria que regulaba tales transacciones.En este período de prosperidad general, hay que distinguir tres fases, pero sin creer que cada una de ellas fuese homogénea, ni que sus fechas tuvieran un valor absoluto.

Aun en plena prosperidad, se producen indudables fracturas en la curva de su desarrollo.

La primera fase de expansión hay que situarla entre 1850 y 1873, y se debió, principalmente, al descubrimiento y explotación de las minas de oro de California (1859) y de Australia (1861).Esta masa de metal precioso determinó la cantidad de moneda puesta en   circulación,   ya  directamente en forma, de piezas metálicas, ya de moneda fiduciariaFue la época de la «quimera del oro».El optimismo se hizo general.Pero se produjo una gran crisis a partir de 1873, cuyo principal agente fue el agotamiento de los «stocks» de oro. Los negocios empeoraban y la crisis agrícola era general.La industria sufrió la situación, al encontrarse falta de salidas.

►Era la crisis...

Una banca de Viena, la «Kreditanstalt», fue la primera afectada. En seguida, Inglaterra sufrió el contragolpe (pues, en efecto, había situado muchos de sus capitales en Austria y Alemania); después, le llegó el turno a los Estados Unidos.Entonces, comenzó a desarrollarse el ciclo infernal de la caída de los precios, del paro, de la baja del poder de compra.Esta depresión provocó, en seguida, el abandono del libre cambio, pues la reacción general de cada país fue protegerse contra las producciones rivales.Se adoptó el proteccionismo, salvo en los países que vivían del comercio: Bélgica, Inglaterra y los Países Bajos.

En los últimos años del siglo, volvió la prosperidad

La producción de oro creció, debido a la explotación de nuevas minas. Inmediatamente, se produjo el aumento de las operaciones bancarias y de los negocios.La producción masiva bajó los precios de venta.El aumento de población hizo creer la demanda.Los países subdesarrollados tenían necesidad, cada vez más, de los productos procedentes de Europa. Y, por si fuera poco, el peligro de guerra fue seguido por una carrera de armamentos, que «relanzó» la economía (por ejemplo, en Inglaterra y Alemania).Pero este segundo período de prosperidad fue más vacilante que el primero, pues se sucedieron crisis pasajeras, aunque menos graves que la anterior (1901 y 1908).La guerra estalló en el momento en que la economía mundial se encontraba desequilibrada.El mundo se hallaba amenazado de saturación, ya que el poder de compra de cada país no se correspondía con la expansión de la producción.Las nuevas condiciones económicas llevaron consigo un desarrollo demográfico considerable.La población mundial aumentó, entre 1850 y 1914, de un modo asombroso, pasando de 1.100.000.000 de habitantes a más de 1.650.000.000.Europa casi duplicó su población en esos años.El hambre como azote desapareció, debido al aumento de la producción agrícola y al perfeccionamiento del transporte.Por otra parte, gracias al progreso de la medicina, se alargó la duración del término medio de la vida del hombre.Por ejemplo, en Francia, donde a principios del siglo xix era de 30 años, pasó a ser de 39 en 1860, y de 50 en 1914.En cambio, disminuyó la natalidad, fenómeno que pueden explicar estas tres razones: práctica de la limitación de nacimientos, deseo de no dividir las herencias entre muchos vastagos, y una menor influencia de la religión.

El resultado de esta situación fue un sensible envejecimiento de la población, que frenó el dinamismo de los países.

El progreso del transporte, la necesidad de mano de obra de los centros industriales y la baja del nivel de vida de los campesinos fueron otros tantos factores del éxodo rural.El campesino pobre, el jornalero agrícola, el arrendatario, abandonaron el campo, atraídos por un salario mejor y un trabajo, a menudo, menos penoso.Pero el éxodo no se podujo igualmente en todo momento, sino  que procedió  por  etapas, siendo especialmente fuerte el que tuvo lugar entre 1875 y 1895, es decir, durante la gran depresión económica.Se constituyeron grandes aglomeraciones urbanas: por ejemplo, alrededor de París, que pasó de tener 1 millón de habitantes, en 1848, a tener 5 millones en 1914.Así como Roubaix pasó de 20.000 habitantes en 1836, a 125.000 en 1896.En Francia, la población de las ciudades, que, en 1850, representó el 25 por 100 del total de la población del país, pasó a ser casi el doble en 75 años.Mientras que, en 1861, sólo cinco ciudades francesas superaban los 100.000 habitantes, en 1911 eran ya dieciséis las que sobrepasaban dicha cifra.En cuanto a la ciudad de Berlín, sufrió un aumento de población del 850 por 100, entre 1815 y 1914.En 1970, diez ciudades alemanas tenían 100.000 habitantes; en 1910, serían cinco veces más numerosas.Esta enorme población urbana estaba formada, en su mayor parte, por los trabajadores, quienes fueron, poco a poco, tomando conciencia de su necesidad de unión, y llegaron a constituir una nueva clase: la clase obrera, la cual pronto representaría una fuerza política organizada, que habrían de tener en cuenta los Gobiernos, y que se opondría a la burguesía, detentadora del capital, en una serie de conflictos inevitables.Fuente Consultada:Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del HombreTemas Relacionados:Breve Resumen Sobre el Capitalismo y LiberalismoCrisis del Capitalismo en el Siglo XIX: Causas y ConsecuenciasOrigen del Capitalismo en la Edad Media Crisis Feudal CausasEl Capitalismo Americano en America Latina, Influencia EconomicaEl Capitalismo Financiero Siglo XIX 2° Revolucion IndustrialCaracteristicas del Capitalismo:Origen y ConsecuenciasLa Era Capitalista El Desarrollo De La Ciencia e Inventos En EuropaLas Economias Capitalistas y Socialistas En La ActualidadEl Taylorismo en el Capitalismo:Organización Científica del Trabajo Enlace Externo:Crisis capitalista y situación de los trabajadores

Fuente Consultada:Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IX La Gran Aventura del HombreHistoria Mundial Contemporánea 1° Año Polimodal T. Brass - M.GallegoHistoria Argentina y El Mundo Contemporáneo Alonso-Elisalde-Vázquez

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