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Glosario de Terminos Politicos:Conceptos Basicos y Ejemplos

Glosario de Términos Políticos
Conceptos Básicos de Política con Ejemplos

• ACTIVISMO:

Es la agitación desarrollada en los ámbitos políticos, gremial o estudiantil. Dicho de otra forma, la militancia permanente, la actividad constante en esos sectores de la sociedad.

Tiene como finalidad primordial impulsar las movilizaciones, paros o huelgas a través de los cuales se desean obtener ciertos logros, a veces meramente económicos y otras veces políticos.

Se desarrolla, sobre todo, en determinados ámbitos, como en la calle, los lugares de trabajo o de estudio, desde donde a veces fluyen y se proyectan sobre todo el conjunto social.

Es común relacionar al activismo exclusivamente con los sectores de la izquierda; sin embargo, existe también un activismo de derecha que no pocas veces deriva en un terrorismo de ese signo.

Porque el activismo es una práctica impulsada por quienes han alcanzado un mayor grado de compromiso político y esa conciencia desarrollada no es privativa de un sector.

El activismo es practicado sobre todo por los jóvenes y por quienes, entre ellos, se están formando como dirigentes.

• AUTONOMÍA UNIVERSITARIA:

Se trata de la postestad ejercida por la Universidad, entendida como corporación de profesores y alumnos, en relación con los poderes del Estado.

La autonomía tiene dimensiones administrativas, financieras y académicas y se apoya en organismos, normas y prácticas particulares.

En un sentido más estricto, el concepto implica capacidad de autogobierno; limitada únicamente por la inserción de la Universidad en el sistema sociopolítico.

El ámbito y la legitimidad de la autonomía universitaria han variado a través del tiempo.

En la Argentina, la capacidad de autogobierno fue siempre relativa y se afirmó paulatinamente a través de las movilizaciones estudiantiles.

El Manifiesto de la Juventud Argentina de Córdoba a los Hombres Libres de Sudamérica (21 de junio de 1918) marcó un hito en ese sentido.

Estas luchas universitarias llevaron a que el concepto de autonomía se confundiera con el de Reforma, de modo que vino a significar la democratización de la enseñanza, la representación estudiantil en la administración de la Universidad —cogobierno tripartito de alumnos, profesores y egresados— y la adhesión a aquellas orientaciones encaminadas al cambio social.

La capacidad para nombrar personal docente y administrativo, el poder de seleccionar del estudiantado, la libre formulación de planes de estudio, la potestad de manejar sus fondos, son algunos de los derechos que la autonomía otorga a la Universidad. (Ver: Reforma Universitaria en Argentina)

• BIG STICK

(Política del): A principios de este siglo, los Estados Unidos van perfilando un incipiente poderío mundial. Su comercio y sus inversiones se multiplican, ‘sobre todo en Latinoamérica.

Esa expansión económica se refleja en la política exterior del gobierno, agresiva y destinada a ampliar mercados, y a preservar los ya adquiridos. Diplomacia y fuerza fueron los caminos elegidos para lograr esos fines.

En ese marco debe ubicarse la frase del presidente Theodore Roosevelt, que en 1901 definió meridianamente esa política exterior y sirvió para denominar, al misno tiempo, todo un estilo de conducta internacional: «Hablad suavemente, pero tened siempre listo un gran garrote (big stick, en inglés), y así iréis lejos».

Este concepto se complementaba, en la práctica, con otro no menos agresivo: la llamada Teoría del Destino Manifiesto, según la cual el pueblo norteamericano había sido elegido por Dios para construir una sociedad modelo, cuyas pautas —junto con las instituciones republicanas y la fe protestante— debían ser expandidas a todo el continente americano.

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Política del «Gran Garrote» de Roosevelt

BOGOTAZO:

El 9 de abril de 1948 fue asesinado en Bogotá, capital de Colombia, el Dr. Jorge Eliecer Gaitán, jefe del. partido liberal de oposición.

El agresor, arrebatado de manos de la policía por los seguidores del político muerto, verdadero caudillo popular, fue linchado.

Esa violenta reacción siguió desarrollándose inmediatamente y Bogotá se conmovió: durante tres días, miles de personas —especialmetne obreros y estudiantes— recorrieron las calles, asaltaron el Palacio del Capkolio (donde estaba reunida la Conferencia Panamericana), declararon la huelga general, dañaron gran cantidad de edificios en su lucha contra las fuerzas gubernamentales, tomaron radioemisoras y desde ellas propiciaron un levantamiento general.

Cuando los focos de resistencia fueron totalmente reducidos, los muertos llegaban a más de trescientos.

Para algunas opiniones, oficialistas sobre todo, esos violentos acontecimientos —que la historia recuerda con el nombre de Bogotazo— obedecieron a una conjura de signo comunista.

Muchos otros, en cambio, buscan explicaciones sociales para el fenómeno: Gaitán había captado los anhelos populares, los habian cohesionado y su candidatura significaba la esperanza de una transformación concreta e inmediata.

Su muerte, al echar por tierra esa espectativa, fue la desencadenante de la violencia de los sectores que se frustraban.

BURGUESÍA NACIONAL:

Cuando en 1930 entra en crisis el sistema de «división internacional del trabajo», se genera las condiciones para el desarrollo, mayor o menor según los casos de actividades manufactureras dedicadas a los mercados internos de los diferentes países y destinadas a sustituir los bienes que en la etapa anterior de desarrollo se adquirían a través de las importaciones.

Los sectores industriales nacionales que encarnan esa producción comienzan a ser identificados como la burgesía nacional, para distinguirlos de los viejos terratenientes exportadores. Para ciertos teóricos e ideólogos del desarrollo, la burguesía nacional aparece si se alia con el proletariado industrial urbano.

Como el sector que debe liderar el proceso de progreso y de independencia económica de la Nación, sobre todo otros, por el contrario, sostienen que las burguesías nacionales tienden a asociarse con los capitales extranjeros y que, de esa forma, renuncian al papel de líderes del desarrollo económico de sus respectivos países.

En la actualidad, con el afianzamiento en el ámbito de las economías latinoamericanas del capital monopólico —que habitualmente se auna con la gran burguesía industrial—, el término burguesía nacional aparece referido más bien a la mediana y pequeña empresa. (Ver: Economía en Argentina)

CAUDILLO:

La acepción corriente de esta palabra, de acuerdo con el Diccionario de la Lengua Española, es la siguiente: «El que, como cabeza, guía y manda la gente de guerra». Políticamente, sin embargo, debe ampliarse esa definición: el liderazgo no se pone de manifiesto sólo en la batalla, sino que se continúa ejerciendo en las instancias de la vida civil y de la puja electoral.

El caudillo posee calidades personales que explican el poder carismático que posee ante sus seguidores, a los cuales interpreta y representa. Mezclando el paterna-lismo con las actitudes y decisiones de corte netamente autoritario, instituye todo un estilo político: el caudillismo.

Un estilo que gira alrededor de la persona, que implica una admiración fanática de parte de «su gente», que crea un sistema de relaciones personales y sociales muy difíciles de transferir a pretendidos sucesores en caso de acaecer la desaparición del líder.

Caudillo y caudillismo suponen una forma de política muy tradicional.

El mayor control ejercido, paso a paso, por parte de las autoridades constitucionales, terminó con el caudillaje clásico, político-militar generalmente.

Sin embargo, por extensión, aún hoy se aplica ese calificativo a todo aquel que ejerce un especial ascendente, con mucho de sentimental y temperamental, sobre sus seguidores. (Ver: Los Caudillos en Argentina)

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CEPALISMO:

Consiste en la interpretación del desarrollo económico y social latinoamericano en el marco de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), un organismo regional de las Naciones Unidas.

Sus bases fueron asentadas por el economista Raúl Prebisch, hacia el final de los años cuarenta.

El pensamiento de la CEPAL subraya la injusticia de la dinámica de ias transacciones económicas y financieras que se verifican entre las naciones desarrolladas y las sub-desarrolladas.

En primer lugar, porque los productos primarios, ofrecidos por estas últimas, encuentran, del otro lado, una demanda muy débil. En segundo lugar, por el continuo incremento de los precios de los productos manufacturados que ofrecen los países desarrollados.

Para solucionar ese desequilibrio, el cepalismo propone: el cambio de las estructuras económicas del sector agrícola-rural; la multiplicación de las oportunidades y niveles de empleo; el estímulo y diversificación de las exportaciones; la cooperación financiera internacional; por último, la fusión de los mercados nacionales en entidades regionales, como fue la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio.

CORDOBAZO:

A partir del llamado «Bogotazo», fue común aplicar el sufijo «azo» al nombre de las ciudades en las cuales se produjeran levantamientos populares, similares al ocurrido en la capital de Colombia en 1948.

Y justamente esas características revistieron los acontecimientos que se desencaderon en Córdoba a partir del 29 de mayo de 1969.

movilizacion en cordoba el cordobazo

En efecto, para ese día la CGT (Regional Córdoba) dispuso un «paro general activo», unánimemente apoyado por los sindicatos y por los estudiantes de la Universidad Nacional.

Las reivindicaciones salariales, el repudio a la política económica vigente, la solidaridad con los presos políticos y la condena global al gobierno del general Juan C. Onganía —que años antes había derrocado al presidente constitucional Arturo Illia— constituían la plataforma del movimiento.

La muerte de un manifestante provocó reacciones en cadena, imprevisibles hasta ese momento: quemas, francotiradores y una violenta represión por parte del Ejército y la Fuerza Aérea —que demoraron dos días’ en retomar el sector del Hospital Universitario— fueron los hechos más graves de una violencia, por otra parte, ininterrumpida.

Luego de tres días y tres noches de tiroteos, incendios, cortes de energía eléctrica y de agua corriente, renació la calma. El precio fue muy alto: los partes oficiales consignaron 16 muertos (todos civiles) y daños estimados en 20 millones de dólares. (Ver: El Cordobazo)

DETERIORO DE LOS TÉRMINOS DE INTERCAMBIO:

La relación de los términos del intercambio es un indicador del comercio exterior que se calcula como el cociente entre el índice de precios de las exportaciones y el índice de precios de las importaciones, referidos ambos a un mismo año de base.

Ese cociente resulta en las últimas décadas sistemáticamente negativo para los países subdesarrolla-dos y, por ende, para sus expectativas de progreso.

Los centros mundiales desarrollados, poseedores de la tecnología, se imponen a las economías rezagadas, típicas del sub-desarrollo.

Un desigual crecimiento de la productividad pasa a ser, entonces, la constante y a ello debe agregarse una creciente diferenciación de los niveles de ingreso entre unos y otros, favorable, desde ya, a los más poderosos.

En ese contexto se verifica el deterioro de los términos de intercambio de los países subdesarrollados, cuyo poder de compra de bienes manufacturados decae constantemente.

De esa manera, se ensancha la brecha económica que separa a los llamados países pobres de los países ricos o altamente industrializados.

DRENAJE DE CEREBROS:

Esta denominación, que se refiere a una importante migración internacional de personas con alta calificación educacional, proviene del inglés «brain-drain». Por cerebros o talentos se entiende; según ella, a individuos que poseen una formación intelectual y profesional muy amplias, tales como científicos de las ciencias sociales y físico-matemáticos, universitarios graduados en humanidades, profesionales de nivel terciario y artistas destacados.

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La decisión de emigrar surge de la comparación que el migrante potencial realiza entre las condiciones que lo rodean en su país de origen y las que se le ofrecen en el país elegido.

Diferencias de ingreso, mayor apoyo para el trabajo que pretende realizar, mayor reconocimiento social a la especialidad de que se trate, posibilidades de libertad académica, respeto a su posición política ideológica y a su posibilidad de disenso, suelen ser los factores que más pesan sobre el ánimo de muchos de quienes, aun a regañadientes, se deciden a abandonar su patria.

Recibidos ávidamente por los países líderes mundiales, especialmente los Estados Unidos, estos «cerebros», cuyos aportes son rápidamente incorporados a la estructura productiva o académica se convierten en apoyos importantes para la creación de las nuevas tecnologías que aumentan el dominio de los países centrales.

MESIANISMO:

El término mesianismo tiene orígenes religiosos. Se emplea, en sentido estricto, para designar dos hechos sociales diferentes: la creencia en la venida de un enviado divino que traerá a los hombres la justicia, la paz, condiciones felices de existencia; y la acción de todo un grupo, obediente de las órdenes del guía sagrado, para instaurar en la tierra el estado de felicidad soñado.

Por extensión, suele aplicarse a las actitudes políticas que adoptan ciertos grupos que se consideran elegidos también, si no para salvar almas, al menos para salvar el orden y las instituciones de la sociedad, toda vez que —según lo que ellos entienden— éstos se ven amenazados. El militar es uno de esos grupos.

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Ejemplo en Venezuela: Maduro se cree el salvador único de la patria

Basta con leer la profusa literatura conformada por bandos, declaraciones y manifiestos dirigidos a la opinión pública, por los cuales se intenta cada vez justificar las interrupciones de la vida constitucional, para darse cuenta del grado en que ha enraizado en algunos sectores de las fuerzas armadas esa creencia de que ellas son las elegidas «para salvar la Patria».

MIGRACIONES:

Emigrar es trasladar el domicilio de un país a otro —o de una región a otra de un mismo país— a veces temporalmente y otras veces por un tiempo ilimitado. Las migraciones forman casi la vida misma de América latina.

Desde mediados del siglo XIX y hasta bastante avanzado el XX ha recibido una importante afluencia de europeos que, por motivaciones políticas o económicas, decidían radicarse en estas tierras. Sin embargo, a partir de esa fecha la situación se transformó fundamentalmente.

El estancamiento de la gran mayoría de los países de la región, su inestabilidad social, la profusión de regímenes militares dictatoriales que se encaramaron en el poder, interrumpieron el interés de reubicarse en estos países: había llegado el momento en que era a los latinoamericanos a quienes les correspondía emigrar.

Los países más pauperizados —Uruguay, Bolivia, Paraguay— fueron quienes más experimentaron el fenómeno del éxodo de importantes capas medias y bajas de su sociedad.

Los sectores intelectuales —tentados por condiciones económicas más satisfactorias o acorralados por la represión— se sumaron, por su parte, al «drenaje de cerebros» que practican los países más desarrollados.

Paralelamente a estas migraciones hacia fuera de fronteras, se propuso internamente otra, desde un campo desatendido a ciudades mal preparadas para recibir a los que arribaban, que terminaron ubicándose en los llamados «cinturones de miseria», que rodean a las grandes urbes.

MILITANCIA:

El concepto de militancia puede ser definido como la culminación de un proceso progresivo en el que pueden distinguirse diversas etapas:

a) el conocimiento de una realidad a modificar;

b) una síntesis conceptual en la cual se elabora un plan estratégico, ya sea por un partido, una dirección de masas o una decisión individual;

c) la actividad de transformación en sí misma, individual o colectiva.

Esta última, en su forma ideal, es una práctica con alto grado de utopía, desvinculada de las gratificaciones —ingresos, prestigio, etc, — a las que está sujeta cualquier otra actividad social.

Las dos formas que principalmente suele revestir la militancia son la religiosa y la política: nos interesa referirnos, más que nada a la segunda. La militancia política implica una participación social que reconoce varios grados de compromiso.

Exige, siempre una cuota no exigua de sacrificio al que la practica y su mayor o menor intensidad dependen del desarrollo de la conciencia política del militante.

Este último sufrirá a través de su experiencia, un verdadero proceso formativo, a través del cual irá pasando del ímpetu propio de las bases a las actitudes más analíticas, características de los dirigentes.

MILITARISMO:

Este concepto, en su sentido más amplio, puede ser definido como una actitud hacia los asuntos públicos que concibe a la guerra y a la preparación para la guerra como los elementos principales de la política exterior y la forma superior del servicio público.

Pero, además, como en toda Nación la casta militar está inexplicablemente unida con la clase social que controla los asuntos públicos, ese acostumbramien-to —y deseo— de «administrar» a otros hombres, como si fueran instrumentos o inferiores, se vuelve cada vez más fuerte.

De esa forma, es que cambian de punto de referencia los enfoques del militarismo: en efecto, aquella primitiva finalidad de atacar a «enemigos» o extranjeros se transforma en una tendencia a controlar a los propios conciudadanos. Y la estructura militar autoritaria sirve . exactamente para canalizar esos deseos de dominio.

En América latina, esas fueron las características del militarismo. Frente a la versión europea de un militarismo expansionista y agresivo en lo exterior, ella opuso un militarismo cuyo horizonte no se extienda más allá del territorio nacional.

La agudización de los conflictos sociales, que los pueblos tienden a solucionar mediante procesos de transformación, justifica, a los ojos de los militaristas, su intervención que casi siempre es de signo represivo. (Ver: Militarismo en la Política)

MISERIA:

En sociología suele definirse la miseria como la escasez extrema de algo, de alimentos en particular, presente en gran escala en una sociedad determinada.

Se trataría, entonces, de una pobreza extrema, bajo la cual se desarrolla la existencia de una persona, de todo un grupo, y hasta de una clase social. Suele caracterizarse a la miseria y a quienes la padecen mediante una serie de connotaciones: trabajo no especializado, muy bajo poder adquisitivo, frecuentes cambios de empleo, desocupación crónica o empleo esporádico. (Ver: Hambre Mundial)

hambre en africa

PANAMERICANISMO:

La Real Academia española define al panamericano como «la tendencia a fomentar las relaciones de todo orden entre los países del hemisferio occidental, principalmente entre los Estados Unidos de América y los países sudamericanos». Más allá de esta definición, sin embargo, un importante tinte político recubre el concepto.

En efecto, desde el punto de vista de muchos líderes latinoamericanos, el panamericanismo es, más bien, el esfuerzo de determinados sectores de los Estados Unidos por crear un conjunto de valores que justifiquen acciones que, a la larga, sean beneficiosas únicamente para los intereses económicos y militares norteamericanos.

La reciente guerra de las Malvinas demostró fehacientemente la reticencia —y posterior negativa— manifestada por los Estados Unidos para cumplir los compromisos de un tratado militar típicamente panamericano.

Se ha querido fijar a la convocatoria del Congreso de Panamá (1826) por parte de Simón Bolívar como el origen de las ideas panamericanas. Sin embargo, el  ideal propuesto por el Libertador era el de un verdadero latinoamericanismo y difería básicamente del sistema panamericano dentro del cual, inevitablemente, la subordinación al poderoso vecino es un hecho.

PLURALISMO IDEOLÓGICO:

Es te concepto define uno de los principios básicos sobre los cuales sustenta su existencia la llamada democracia representativa.

Según él, en el seno de una sociedad deben coexistir diferentes ideologías, diferentes interpretaciones políticas de la realidad, de cuya puja democrática, con arreglo a las leyes de cada Estado, irá surgiendo el propio desarrollo de esa sociedad y la forma de administrarla.

Los diferentes partidos políticos son, dentro de ese esquema, los llamados a expresar las distintas ideologías.

Trasladada al campo internacional, esta doctrina encuentra su fundamento inmediato en los principios de autodeterminación de los pueblos («Cada Nación puede adoptar soberanamente la forma de gobierno que más crea conveniente…») y de no intervención —que prohibe la intervención de otros Estados en las decisiones y en el territorio de un Estado soberano—, reconocidos mundialmen-te aunque no siempre respetados. Indudablemente, la admisión del pluralismo ideológico debe ser un presupuesto del sistema de relaciones entre los Estados.

POLÍTICA DE POBLACIÓN:

Se denomina así al conjunto de medidas encauzadas a modificar el estado de una población de acuerdo con intereses sociales determinados.

Las políticas de la población no pueden formularse ni ponerse en práctica aisladamente y, al contrario, siempre deben ser pensadas como parte de una estrategia de desarrollo global en la cual estén también contempladas y especificadas otras políticas, de tipo económico, social, político y cultural.

Una política de población, por último; comprende medidas de índole diversa las cuales, en su conjunto, conducen a la modificación deseada del estado de la población a la cual se refieren.

Sólo los gobiernos están en condiciones de impulsar ese tipo de medidas y de la mayor o menor sensibilidad ofir cial dependerán los enfoques asignados a esas políticas y el éxito o el fracaso de las mismas.

RADICALISMO LATINOAMERICANO:

Los sociólogos europeos y norteamericanos suelen definir al radicalismo como «un conjunto de ideas y doctrinas de los que pretenden reformar total o parcialmente el orden político, científico, moral y aun religioso«.

Sin embargo, aplicado a los movimientos políticos de América latina, debe más bien entenderse por radicalismo a una corriente político-electoral de centro-izquierda, especialmente apoyada por las clases medias urbanas.

Este tipo de partidos que se desarrollaron particularmente en Chile, la Argentina y Uruguay a fines del siglo XIX, alcanzaron su plenitud antes de la crisis económica mundial de 1929 y entraron en decadencia en la última posguerra.

En Chile, el Partido Radical fue fundado por ex integrantes del Partido Liberal. En Uruguay, la publicación en 1873 de la revista La bandera radical marca el inicio de esa tendencia para los orientales. En la Argentina, el radicalismo se inicia públicamente en 1891.

Debe notarse que los autores ingleses y norteamericanos usan la palabra radical en otro sentido, para referirse a posiciones de izquierda o aun de extrema izquierda.

REFORMA UNIVERSITARIA:

Fue gestada en la Argentina, en la Universidad de Córdoba, hacia 1918.

En esa época, dicha casa de estudios, como todas las restantes, estaba regida por un Consejo Académico Vitalicio, sin representatividad ni jerarquía pero profundamente ultramontano en su ideología y en sus métodos.

La resistencia a su política fue impulsada por un movimiento estudiantil impregnado por las nuevas ideas de libertad que se expandían desde Europa, aprovechando además, la actitud amistosa del presidente Yrigoyen, propiciador en todos los campos del debilitamiento de los sectores oligárquicos, quienes dominaban también el mundo de la cultura.

Después de clausuras y de violencias, los estudiantes comprendieron el inevitable entronque de lo universitario y lo político.

El «Manifiesto Liminar» del Movimiento Reformista así lo refleja, y su influencia en el resto del movimiento universitario latinoamericano y mundial fue innegable.

La Reforma Universitaria consagró varios principios, que tuvieron que ver directamente con la democratización de la enseñanza: autonomía universitaria, cogobierno estudiantil, libertad de cátedra y extensión universitaria, entre otros. Intimamente vinculada a los procesos libertarios de nuestra sociedad, no hubo autoritarismo que no haya pretendido arrasarla. (Ver: Reforma de 1918)

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• REPRESIÓN:

Para los sociólogos, es «la acción de contener, refrenar o moderar».

Está siempre presente en el Derecho, en cualquiera de sus manifestaciones, en tanto, el orden jurídico debe utilizarla para preservar y conservar el orden público y las bases de la sociedad, de la cual él constituye su columna vertebral.

Existen varias categorías de represión: represión legal, es decir las leyes penales, represión psicológica, represión religiosa.

Para Latinoamérica, sin embargo, la que reviste mayor importancia es la represión política.

En ese marco, es normal que los gobiernos autoritarios recurran a métodos represivos para desalentar intentos reivindicativos de índole popular.

En ese sentido, es importante recordar lo expresado por Guillermo Cabanellas en el Diccionario de Derecho Usual:

«…es el modo especial y más o menos violento de contener el descontento o la rebeldía, de oponerse a las alteraciones del orden público, desde una protesta verbal o gritería hasta una rebelión.

La autoridad, sin ceder en sus atribuciones, sin excederse de sus derechos, debe reprimirse al reprimir, porque donde acaba la justicia concluye la represión y empieza un delito gravísimo: la persecución por el poder público». (Ver: Terrorismo de Estado)

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• SINDICALISMO:

Los trabajadores, se organizan sindicalmente para defender sus intereses laborales.

El sindicato es el instrumento a través del cual pueden acceder a las reivindicaciones que se plantean.

En América latina, estas organizaciones surgen por primera vez a fines del siglo XIX, por influencia de los inmigrantes.

Paulatinamente, esos primeros nucleamientos —fuertemente influenciados por doctrinas anarquistas y socialistas—, fueron transformando su accionar.

En efecto, las primitivas «sociedades de resistencia», propiciadoras de métodos violentos y fuertemente reprimidas por los poseedores del poder, se fueron convirtiendo en sindicatos más o menos fuertes y, en no pocas oportunidades, en poderosas confederaciones o centrales obreras, que devinieron en verdadero fundamento de muchos regímenes políticos.

Sabedores de la importancia del sindicalismo, los autoritarismos buscan casi siempre maniatarlo, por la fuerza algunas veces o fomentando la corrupción de los dirigentes otras.

Los sectores más reaccionarios de las patronales, por su parte, suelen trabar la organización sindical.

Esa actitud se vuelve más clara, por ejemplo, en el caso de los intentos de organización sindical de los estratos campesinos. (Ver: Sindicalismo)

• SOCIALISMO NACIONAL:

Este término sirve para denominar varias corrientes ideológicas que combinan, con distintas modificaciones, ideas socialistas y nacionalistas. Para el socialismo, esa combinación significa abandonar parte de su ideario internacionalista.

El nacionalismo, por su parte, debe eliminar los componentes aristocratizantes y conservadores que muchas veces lo acompañan.

El socialismo nacional latinoamericano se vincula con otras corrientes similares: izquierda nacional, nacionalismo de izquierda, patriotismo revolucionario y ciertas formas de populismo.

Sus sostenedores hacen hincapié en conceptos tales como lucha nacional y antiimperialismo, al mismo tiempo que defienden la formación de amplios frentes políticos nacionales.

Así lo demuestran, por lo menos, el «socialismo indoamericano» de los años 20 impulsado por el peruano José Carlos Mariáteui, la Alianza Popular Revolucionaria (APRA, en el Perú), el gobierno de Lázaro Cárdenas en México, el de Jacobo Arbenz en Guatemala, entre otros.

Y, en su versión más nacionalista, el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR, Bolivia), la Alianza Nacional Popular (ANAPO, Colombia) y el Partido Revolucionario Febrerista (Paraguay).

Para algunos, en la Argentina esta tendencia estaría representada por el Frente de Izquierda Popular (FIP) y por algunos sectores de izquierda del peronismo.

• SUBDESARROLLO:

Esta noción sirve para denominar una sociedad atrasada con relación a los países avanzados.

Dicho atraso presupone la existencia de estructuras económicas y sociales donde predominan o son muy importantes los elementos precapitalistas, las que provocan un desequilibrio social y económico.

Varias son las características sociales y económicas que se tienen en cuenta para caracterizar al subdesarrollo: situación global de atraso y ausencia de modernización; predominio de la producción agrícola, orientada generalmente al monocultivo; poco desarrollo industrial; permanencia de sectores de autosubsistencia; falta de integración global del mercado; ausencia de planificación y uso irracional de los recursos; bajo nivel de ingresos y gran concentración de los mismos; economía dirigida a la exportado n; estructura política donde se pone de manifiesto una amplia influencia de los sectores oligárquicos; desequilibrio entre incremento demográfico y económico, con amplia supremacía del primero; desequilibrio social, miseria y malas condiciones de vida.

Las sociedades desarrolladas no pueden salir por sí mismas de esas condiciones de atraso: para lograr esa meta, necesitan la difusión, en su seno, de los instrumentos y técnicas que manejan las sociedades desarrolladas. (Ver: Países Desarrollados y Sub desarrollados)

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• SUBEMPLEO:

El concepto de sub-empleo es complejo.

Abarca simultáneamente los casos de duración insuficiente del empleo, los casos de la productividad insuficiente de las tareas y los casos en que ambas circunstancias se combinan.

Se aplica generalmente para caracterizar los empleos precarios, que no disfrutan de estabilidad alguna, no se retribuyen con ingresos regulares y no permiten alentar perspectivas de progreso a quienes los desempeñan.

En América latina, los porcentajes de subempleo son altos.

La duración del trabajo, en estos países que pertecen al mundo del subdesarrollo, es con frecuencia, y no por voluntad de los interesados, inferior a la normal.

Al mismo tiempo, las tareas son remuneradas con ingresos muchas veces muy bajos.

La combinación de ambos factores da como resultado la baja utilización de la capacidad o de las calificaciones de los trabajadores y la anulación, para los mismos, de todo tipo de incentivo para producir.

En las ciudades, la mayoría de la población de los suburbios miserables se integra con marginales que, desde el punto de vista del empleo, son desocupados o sub-empleados, que no es otra cosa que una forma encubierta de desocupación.

• SUBIMPERIALISMO:

Fenómeno político regional, cuya existencia requiere una serie de presupuestos económicos y políticos.

En determinados países subdesarrollados, privilegiados en cierto sentido por sus grandes riquezas naturales o por la población, por ejemplo, se producen procesos económicos a través de los cuales el capital comienza a concentrarse en forma monopólica, la pequeña y mediana empresa va desapareciendo y los intereses extranjeros, a través de las empresas multinacionales hacen sentir su presencia.

El desarrollo de la producción exige la búsqueda de nuevos mercados, sobre todo regionales.

El Estado —netamente autoritario— comienza a impulsar grandes obras infraestructurales.

Se hipertrofia el aparato militar, policial y administrativo y se va desarrollando un ejército píetórico, equipado con cantidad de armamento moderno.

La política exterior se vuelve expansiva, e incluye intervenciones «teóricas» o directamente militares en los países vecinos.

De esa manera va tomando forma un proyecto de hegemonía económica, política y militar regional, que se apoya en una asociación con los grandes centros económicos mundiales y en el enunciado de teorías geopoliticas que se basan en conceptos tales como los del espacio vital o la defensa de presuntos valores’ políticos, culturales y religiosos.

• SUBVERSIÓN:

El Diccionario de Sociología editado por Henry Pratt Fairchild (F.C.E., México, 1949) se refiere al término de la siguiente forma: «Movimientos políticos organizados o, con menos frecuencia, actos políticos individuales que los funcionarios y defensores del statu quo consideran hostiles a las instituciones existentes y tendientes a derrocarlas por medios ilegales. Se los considera actos delictuosos…

Se aplica a las actividades comunistas y fascistas, aunque en menor grado a éstas».

Las acciones subversivas devienen, muchas veces, en acciones terroristas, realizadas por pequeñísimos grupos minoritarios, que carecen de respaldo masivo.

Desde una dimensión moral, dos tesis se enfrentan cuando se habla de subversión.

Por un lado, quienes la entienden como un hecho negativo, que pretende destruir las bases de la sociedad.

Por otro, quienes la postulan como una acción positiva, tendiente a superar un orden social injusto y avalan, desde su óptica, a los movimientos de carácter urbano y rural.

Con respecto a los origen.es de la subversión, existen también dos posiciones que se oponen en cuanto a la determinación de sus causas: quienes hacen hincapié en la influencia de agentes y de ideologías externas, que la impulsan, y quienes prefieren encontrar su origen en la particular situación de injusticia social de ciertas sociedades, cuyos regímenes políticos dictatoriales no dejan a los sectores opositores otra salida que la subversión. (Ver: La Subversión en Argetina)

• TERCERISMO:

En sentido político, el tercerismo supone dos partes en litigio (la Unión Soviética y los Estados Unidos) y una tercera parte que afirma el derecho propio y la legítima pretensión de no ser perjudicados por un conflicto del que no son sino simples piezas del tablero.

En América latina, sus primeros usos parecen darse en el Río de la Plata y según el sociólogo uruguayo Arturo Ardao sus fuentes de inspiración pueden encontrase en las ideas del ex vicepresidente norteamericano Henry Wallace y en el político francés León Blum, que hablaba de un «tercer estado» o de un «tercer camino» distinto del que marcan las superpotencias.

Antes que nada, el tercerismo es una toma de posición independiente en materia de política internacional.

Se adhiere a la idea de una sociedad verdaderamente democrática.

La afirmación del neutralismo y del antiimperialismo son sus características descollantes.

Recalca la afirmación de la prioridad de los intereses nacionales y en el orden interno propicia evitar los empréstitos extranjeros, acrecentar la producción y fomentar todo tipo de acuerdo regional.

• TERCERMUNDISMO:

En un primer sentido, este término engloba a aquellos  países de África, Asia y América latina qué han sido afectados sólo marginalmente por un verdadero desarrollo industrial.

En un segundo sentido, connota una posición política como la Tercera Posición, sustentada por el peronismo en la Argentina.

La Conferencia de Bandung, en 1955, fue el primer evento internacional donde ese enfoque hizo su aparición.

En rigor, tercerismo y tercer-mundismo apenas se diferencian.

Varios son los grupos de nuestro país en los que se desarrollaron los planteos tercemundistas.

Entre ellos, se desarrolla toda una corriente que tuvo nacimiento entre nucleamientos saceirdotales de América latina.

Son estos nucleamientos, justamente, quienes mejor han definido los postulados del tercermundismo: distribución equitativa de los bienes en un cuadro jurídico predominantemente socialista y humanista, postulación del hombre y su realización como objetivo superior a los esfuerzos por el mero lucro, cambio radical y urgente de un orden social antiguo por otro nuevo, que se reputa como más justo. (Ver: Tercer Mundo)

• VILLERO:

Este concepto es sólo utilizado en la Argentina y sirve para definir al habitante de «las villas», precarias concentraciones habitacionales suburbanas —y a veces también urbanas—, réplica argentina de las «favelas» brasileñas, los «cantegriles» uruguayos, las «callampas» de Chile, etcétera. El término «villa» se originó en la novela de Bernardo Verbistky «Villa Miseria también es América».

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Villa Miseria en la entrada a Capital Federal: «La Villa 31»

La «villa» es un poco hija y sucesora del conventillo y en ese medio geográfico, social y cultural desarrolla el «villero» su existencia.

Su trabajo se reduce casi siempre a las llamadas «changas» —contra la crencia general, la absoluta mayoría de «villeros» no delinque—, sus condiciones de vida son muy precarias y existe una marcada tendencia, por otra parte, a constituir grupos familiares dentro de ese mismo medio, que casi ninguno de ellos puede abandonar jamás.

La educación de los hijos será dual y el origen rural de sus padres —a veces extranjeros— se opondrá a las normas de carácter urbano impartidas por la escuela.

Las condiciones sociales y sanitarias en las que el «villero» se desenvuelve, son deplorables y en ellas predominan el hacinamiento, las carencias asistenciales y, en bastantes oportunidades, el alcoholismo.

La moralidad se maneja a través de una escala de valores propia, resaltando un aspecto típico: la solidaridad, que en condiciones normales es difícil de conseguir pero que surge en forma espontánea ante cualquier crisis o trastorno grave.

Fuente Consultada:
Formación Política Para La Democracia Editorial Biblioteca de Redacción Tomo II – Glosario Político-

Enlace Externo: Glosario Político en Ingles

Historia del Gobierno Kirchnerista Presidencia de Cristina Kirchner

Historia del Gobierno Kirchnerista
Principales Medidas del Cristina F. Kirchner

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA:

En noviembre de 2001, con Fernando De la Rúa como presidente de los argentinos, los medios informaban que cada día 2.000 argentinos caían debajo de la línea de la pobreza.

En los primeros días de diciembre, la situación se hizo gravemente conflictiva.

El Presidente había perdido su capital político y el ministro de Economía Domingo Cavallo, no encontraba recursos para tranquilizar a la población.

fernando de la rua

Varios gremios estatales estaban en huelga, mientras que en algunos barrios de la Capital la gente hacia escuchar su descontento golpeando cacerolas y cortando calles, protesta que se conoció con el nombre de «cacerolazos».

En todo el país, las protestas cortaban las rutas y las calles: de este modo, el piquete irrumpía en la vida política argentina.

ramon puertaEl 20 de diciembre de 2001,en medio de un caos generado por el corralito bancario, el presidente Fern ando de la Rúa renunció a la presidencia de la Nación.

En la emergencia,a falta de vicepresidente (como consecuencia de la salida de Carlos «Chacho» Álvarez), asumió interinamente Ramón Puerta, el presidente provisional del Senado,quien el 23 dediciembre se hizo a un lado para que se hiciera cargo del país Adolfo Rodríguez Saá,el gobernador de San Luis, designado por la asamblea legislativa.

En un contexto de ahogo financiero y fuga de capitales, ese mismo día declaró la cesación depagos (default, según la jerga financiera) de una partede la deuda pública, que en ese momento ascendía a 145 mil millones de dólares.

La decisión fue saludada por las dos cámaras del Congreso con una ovación. Durante su gestión, contradictoriamente, continuaron los pagos de la deuda al FMI, el Banco Mundial y el BID.

Rodríguez Saá se mostraba exultante en su nueva función y recibió en su despacho a todos los que le pidieron audiencia.

Pero sus medidas no conformaron a los gobernadores, quienes le retiraron su apoyo, por lo que renunció el 31 de diciembre.

En la emergencia asumió Eduardo Camaño, el titular de la Cámara de Diputados, quien fue presi-dentedelarepúblicaporapenas unas horas, ya que el 1° de enero de 2002 el parlamento designó a Eduardo Duhalde para que completara el mandato de De la Rúa, hasta diciembre de 2003.

Entre sus primeras medidas devaluó el peso y prometió devolver los ahorros en la misma moneda en que habían sido depositados.

«Por aquella época los argentinos que tenía trabajo, trabajaban mas de 8 horas diarias.

La brecha entre pobres y ricos era una de las más grandes del mundo: el 10% más rico percibía del ingreso nacional casi 35 veces más que el 10% más pobre. La participación de la clase media en ese ingreso era menor al 30%, la más baja de la historia argentina.

La pobreza y el desempleo castigaban especialmente a los jóvenes.

Sin embargo, una parte de la Argentina empobrecida y castigada por el saqueo de los grupos económicos y los jerarcas políticos seguía apostando a la ilusión menemista de volver a tener un salario no devaluado.

Los más ricos y las empresas privatizadas también apostaban a la vuelta de quien les había garantizado ganancias impensables en cualquier economía capitalista. [Gobierno de Carlos Menem]»

Fuente: Argentina, El Siglo del Progreso y la Oscuridad María Seoane

Durante el gobierno de Duhalde el poder político seguía siendo extremadamente frágil, lo que se comprobó poco después: cuando algunos grupos piqueteros cortaron una vez más los accesos a la Capital, el gobierno ordenó reprimirlos y la policía asesinó a dos manifestantes.

Temiendo que la situación volviera a descontrolarse, Duhalde decidió adelantar las elecciones para abril de 2003.

Su administración, en rigor de verdad, no había podido superar el debate respecto de su legitimidad de origen ni tampoco acallar el persistente reclamo que se le hacía, incluso desde sectores del PJ, de elecciones anticipadas para todos los cargos, o al menos para el de presidente.

Los candidatos mas votados fueron Carlos Menem y Néstor Kirchner que en la primera vuelta obtuvieron un empate.

En la segunda vuelta, los argentinos en su mayoría temieron el regreso de Menem. Ya se había procesado en parte su responsabilidad en la gran crisis.

Menem huyó de ese turno electoral que anunciaba su derrota aplastante, también para impedir que Kirchner llegara al poder con fuerza.

nestor kirchnerNéstor Kirchner asumió la presidencia de la nación el 25 de mayo de 2003.

Había obtenido un porcentaje aún menor de votos que el radical Arturo Humberto Illia cuarenta años antes.

Muchos consideraban que, con semejante déficit de legitimidad a cuestas, el suyo sería un gobierno de transición. Sin embargo, Kirchner fue también el primer presidente en décadas en recibir de su antecesor un programa económico en pleno auge, cuentas públicas en orden, una inflación controlada y en baja, y un PBI en acelerada expansión.

Y pronto demostró tener los reflejos necesarios para, con esos medios, adquirir el respaldo electoral y político que le faltaba

Bajo la presidencia de Kirchner, la Argentina parecía encaminarse a una normalidad institucional con la atención a los problemas sociales, el juicio político a los ministros cuestionados de la Corte Suprema de Justicia, la remoción de las cúpulas militares, una política de derechos humanos contraria a la impunidad de crímenes de lesa humanidad y la difícil tarea de pagar su deuda externa enorme a partir de buscar el desarrollo económico y no basada en ajustes perpetuos sobre los salarios de la sociedad, porque todas las opciones de política económica estarían irremediablemente condicionadas por el enorme peso de la gigantesca deuda externa.

Kirchner en su discurso de su asunción en el Congreso explica: «Pertenezco a una generación diezmada», haciendo referencia a los hechos atroces de la última dictadura militar (1976-1983).

Se asumía como un sobreviviente de una generación diezmada. De una generación de militantes revolucionarios. De inmediato, inicia su Gobierno imponiéndole un ritmo casi desconocido hasta ese momento por los presidentes anteriores.

El Estado habrá de intervenir en la economía. La unidad de América latina, a través del Mercosur, será un objetivo prioritario. Como los derechos humanos y el juicio a los genocidas, quienes, sí, tendrán la bienaventuranza de comparecer ante la Justicia. Se buscará el crecimiento de la economía y la redistribución de la riqueza.

Como objetivo central luchó en contra de la impunidad y posibilitar, por un lado, que miles de personas tuvieran una respuesta a su necesidad de saber qué suerte habían corrido sus seres queridos y no les fuera denegada su demanda de justicia; por el otro lado, hacer una contribución al fortalecimiento de la democracia con el esclarecimiento y el castigo a los responsables.

Impulsó el 21 de agosto de 2003 el Congreso sancionó la Ley 25.779, que declaró insanablemente nulas las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.

Tan importante como aquélla fue la decisión de conceder jerarquía constitucional ala Convención sobre Imprescriptibilidad de los Crímenes de Lesa Humanidad, suscripta por la Argentina y aprobada en 1995 por Ley 24.584.

Dicha Convención sobre Imprescriptibilidad de los Crímenes de Lesa Humanidad impide que para esos delitos el transcurso del tiempo pueda llegar a cumplir una función extintiva de la acción penal para perseguirlos. Dicho en otros términos: ningún acusado por hechos de la represión ilegal podrá ampararse en la prescripción de la acción penal.

Kichner aapoyó por una magistratura vigorosa y comprometida con tales postulados político-institucionales, y la renovación de la Corte Suprema de Justicia de la Nación vino a satisfacer tal expectativa.

Fue manifiesta y públicamente explicitada esta idea renovadora, desde el comienzo mismo de su gobierno, de recuperar el prestigio institucional de la Corte, que estaba sumamente cuestionada.

Al igual que en la década del 80 con el Juicio a las Juntas Militares, la Argentina estuvo a la vanguardia de Latinoamérica en lo que hizo al respeto por los derechos humanos. Gracias a la política impulsada desde el Ejecutivo se anularon las leyes que impedían el juzgamiento de los autores de delitos aberrantes y se recomenzaron los inicios.

LA NEGOCIACIÓN DE LA DEUDA EXTERNA:

A fin de terminar con el default (cesación de pagos) con los acreedores privados, el ministro de Economía, Roberto Lavagna, presentó el 1° de junio de 2004 una propuesta de reestructuración de la deuda pública externa.

Se emitieron tres bonos y se planteaban dos escenarios alternativos: si la adhesión fuera menor o igual al 70% del monto total de capital de deuda en cesación de pagos, la quita del valor nominal sería del 47% aproximadamente, y de un 53% si el nivel de aceptación superaba el 70%.

El resultado del canje se conoció el 18 de marzo de 2005 y la adhesión fue del 76,15%. Del monto total de la deuda elegible, 81.836 millones de dólares, se logró canjear 62.318 millones.

De esta forma el total de deuda reestructurada fue de 35.261 millones de dólares. Es la primera vez que el FMI no intervieno en la elaboración de un programa para la renegociación de la deuda pública en la Argentina desde 1965.

Esta medida contribuyó al desendeudamiento del país, fueron un desafío para las interpretaciones ortodoxas en materia económica y «realistas» en lo político.

La acción de las autoridades públicas se ubicó lejos de las «sugerencias» de aquellos que indicaban que la única forma de salir de la crisis consiste en estimular el incremento de las tasas de ganancia, sostener un laxismo financiero a ultranza y respetar los dictados de los principales referentes del poder económico local e internacional, cuya cabeza visible es el FMI.

CRISTINA KIRCHNER SENADORA NACIONAL:

En las elecciones legislativas del 23 de octubre, Cristina Fernández de Kirchner, compañera de Néstor Kirchner, fue elegida senadora nacional por la provincia de Buenos Aires.

Cristina Fernández nació el 19 de febrero de 1953 en La Plata, y se recibió de abogada en la Universidad Nacional de La Plata en 1973.

CRISTINA Kirchner senadora nacional

Formó parte del Frente de Agrupaciones Eva Perón (Faep), ligada a las Fuerzas Armadas Revolucionarias, que luego se fusionó con la Federación Universitaria por la Revolución Nacional para formar la Juventud Universitaria Peronista, ligada a la organización Montoneros.

Allí conoció a Néstor Kirchner, con quien se casó el 8 de mayo de 1975. Luego de la caída del gobierno de María Estela Martínez de Perón, la pareja se trasladó a Río Gallegos, provincia de Santa Cruz.

Los Kirchner-Fernández tuvieron dos hijos,   Máximo y Florencia.

En 1989 fue electa diputada provincial en Santa Cruz y en 1995 senadora nacional por esa provincia. En 1997 es elegida diputada nacional y en 2001 otra vez senadora.

AIRES DE UN PAÍS DIFERENTE:

Tras el corralito, el corralón, diecisiete cuasi monedas en circulación, aumento del desempleo y descalabro total, la Argentina se reencauzó, crece la economía y se afianza la gobernabilidad.

Las consecuencias sociales de los gobiernos de economías neoliberales, fueron abrumadoras con el aumento vertiginoso del desempleo, la pobreza y la indigencia, la fractura del mercado de trabajo y, consecuentemente, la aparición de problemas de inseguridad desconocidos hasta entonces.

El desorden fue gigantesco, con 17 monedas circulando en lugar de la moneda nacional, el trueque como alternativa en una economía sin mercado, los bancos inoperantes por el corralito y el corralón, el tipo de cambio disparado en un sistema al borde de la hiperinflación.

Entre 2002 y 2006 , la economía registra tasas de crecimiento superiores al 8% anual y las tasas de ahorro e inversión alcanzaron sus máximos históricos de cerca del 30% y 24%, respectivamente.

Simultáneamente se registró la acumulación de reservas internacionales fundada en el superávit del balance comercial y en la cuenta corriente del balance de pagos, la reducción de la tasa de desempleo y un alivio a la pobreza acumulada durante el cuarto de siglo anterior, 1976-2002.

El crecimiento actual obedece a dos causas principales, la pesificación de los activos y pasivos denominados en moneda extranjera y la consecuente recuperación de la autoridad monetaria del Banco Central, el superávit en los pagos internacionales debido a la caída de las importaciones y los buenos precios internacionales de los commodities, el ajuste cambiario que abrió espacios de rentabilidad clausurados durante el prolongado período de apreciación del tipo de cambio y la aparición del superávit primario en las finanzas públicas, por el repunte de la economía y la suspensión temporaria de los servicios de la deuda en default.

Por la otra, al cambio de rumbo de la política económica. Ésta abandonó la búsqueda de soluciones a través de la asistencia internacional y se dedicó a consolidar el control de los principales instrumentos de la política macroeconómica: el presupuesto, la moneda, los pagos internacionales y el tipo de cambio.

La fortaleza emergente de la situación macroeconómica permitió formular una propuesta propia para resolver el problema de la deuda en default, que culminó exitosamente y, poco después, en enero de este año, cancelar la pendiente con el FMI.

CRISTINA PRESIDENTE DE TODOS LOS ARGENTINOS:

por primera vez en nuestra historia, una mujer elegida democráticamente asume la presidencia. El desafío fue el de continuar con el modelo de crecimiento.

cristina kirchner asume el mando presidencial

Cristina F. de Kirchner estableció un proyecto político que seguía los lineamientos de su antecesor Néstor Kirchner. Triunfó en 2007 con el 46% de votos y fue reelegida en 2011 con el 54%, por 4 años mas.

La candidatura, de Cristina Fernández de Kirchner había sido lanzada en julio de 2007 con miras a las elecciones que iban a desarrollarse el 28 de octubre. Eso ya había desatado irritación en el establishment.

En ese momento y hacia el final de su mandato, el presidente Kirchner gozaba de una altísima imagen positiva, y él mismo habría de declarar años después que los representantes del poder corporativo preferían su reelección y rechazaban la de Cristina.

En aquel momento, todavía, los ciudadanos desconocían los alcances de esos hilos invisibles que habían condicionado a la democracia desde su regreso en 1983.

Nada de ello fue obstáculo para que obtuviera una cómoda victoria en las elecciones presidenciales de fines de ese mismo año, con la candidatura de Cristina Fernández de Kirchner, frente a la alianza convenida poco tiempo antes entre Lavagna y lo que quedaba del radicalismo en la oposición.

El kirchnerismo no sólo logró así asegurarse un segundo turno presidencial, sino habilitar nuevas reelecciones a futuro.

 Por otro lado, la adhesión de las clases medias urbanas al gobierno había disminuido respecto de la elección anterior, a consecuencia de la manipulación de las estadísticas, la inflación que así se ocultaba, los casos de corrupción que empezaban a surgir en el entorno presidencial (y que revelaban que ésta no era mucho menor que en tiempos de Menem, sino que, en todo caso, estaba más concentrada y mejor organizada) y la seguidilla de «atropellos institucionales» con los que el kirchnerismo había consolidado su poder.

«LA 125»:

Con la publicación de la resolución 125, donde se aumentaba las retenciones a la expotación de soja, los empresarios rurales y grupo  seguidores mediáticos y políticos en campaña, realizaron un violento paro nacional.

Mientras las rutas están cortadas por sus patrones, los peones siguen trabajando.

Las enormes ganancias que daban base a la disputa , si realmente el campo era el principal generador de riqueza del país.

Después de más de 17 horas de debate, el 16 de julio, el vicepresidente de la Nación, Julio Cobos, votó finalmente contra las retenciones móviles y desempató en favor de la oposición y de las patronales rurales la votación en el Senado.

Cobos trató hasta último momento evitar tener que pronunciarse pero finalmente su acción en contra del propio gobierno del que es parte quedó en evidencia.

LA REESTATIZACIÓN DE AEROLÍNEAS ARGENTINA:

El 21 de noviembre de 1990, en un Salón Blanco con la presencia de tan sólo unos pocos funcionarios, se abrían los sobres de la licitación con la que se privatizaría Aerolíneas Argentinas.

Se cerraba así la entrega más vil de nuestro patrimonio nacional y se iniciaba el periodo más grande de penurias para los trabajadores aeronáuticos y los usuarios argentinos.

El gobierno neoliberal de Carlos Menen comenzaba a hacer de las suyas. Exactamente 18 años después, también un 21 de noviembre, por pedido del gobierno argentino, la Justicia ordenó la intervención de la empresa. El 17 de diciembre, Aerolíneas Argentinas, con la aprobación del Senado, volvió a ser del Estado.

La Cámara de Diputados, en la sesión plenaria del 4 de diciembre dio media sanción al proyecto para declarar a Aerolíneas de utilidad pública y sujeto a expropiación por amplia mayoría.

Con 153 votos a favor, con los trabajadores movilizados en la puerta del Congresoyelapoyodelasociedad argentase volvía a recuperar la empresa aérea de bandera.

El grupo privado Marsans estaba llevando adelante un proceso de vaciamiento que indefectiblemente concluiría con su quiebra.

A partir de la intervención del gobierno nacional y del Congreso, se salvó a Aerolíneas Argentinas, se recuperó su rol deservicio público y volvió aser prioridad la interconexión del país y el desarrollo de las economías regionales.

LA REESTATIZACIÓN DE LAS AFJP:

El Senado aprobó la reestatización del sistema jubilatorio, conocidas popularmente como AFJP, creadas en la década del 90.

La mayoría obtenida fue muy amplia, como lo había sido en Diputados.

El Frente para la Victoria consiguió el apoyo del socialismo y de otras fuerzas de centro izquierda.

El Peronismo Federal, el macrismo y el radicalismo votaron en contra.

Las AFJP iban a proveer mejores jubilaciones y permitirían sustentar un mercado de capitales, había prometido el ministro de economía Domingo Cavallo. Se argumentaba que cobraban comisiones siderales y gastaban sumas exorbitantes en publicidad.

El kirchnerismo supo congregar aliados y fundó su discurso en el valor solidario del repuesto sistema de jubilaciones.

Anses se convertió en una sólida caja para financiar pagos a los jubilados y otras inversiones estatales.

 Las AFJP casi no tuvieron defensores que no fueran sus propios dueños o los medios dominantes.

Es un gran cambio institucional, logrado por el Gobierno de la presidenta

en una coyuntura que parecía signada por la derrota en el conflicto por las retenciones móviles.

LA ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO:

Se anunció la implementación de la Asignación Universal por Hijo (AUH), reglada por un decreto del 28 de octubre de 2009,…

«Cubrirá a los menores de 18 años, hijos de desempleados, trabajadores informales que no ganen por encima del salario mínimo y monotributistas sociales. Consistirá en una mensualidad igual a la asignación familiar que cobran los trabajadores formales, por cada hijo, hasta un máximo de cinco menores».

Los jefes de familia se acreditan ante la Anses (órgano de aplicación y financiamiento) que están en condiciones para quedar inscriptos y recibir el pago.

Los requisitos son objetivos, por lo tanto la asignación se otorgará a todos los que estén en condiciones, dejando de lado mediaciones políticas o clientelísticas.

Se exigirá a los jefes de familia certificados que acrediten cumplimiento de la escolaridad y vacunación de los menores.

La medida había sido propuesta  años antes por el Frente Nacional contra la Pobreza.

El Gobierno la adoptó con algunas modificaciones.

Quedan excluidos algunos chicos que deberían percibirla, en especial los hijos de monotributistas de bajos ingresos y todos los hijos de trabajadores «en negro».

Se trata del más amplio derecho universal establecido en la Argentina desde el voto femenino.

Y la medida social más ambiciosa y abarcativa de las últimas décadas.

Benefició a millones de niños y millones de hogares humildes, bajando las tasas de pobreza e indigencia.

Con esta medida más de 3.500.000 de niños y niñas recibieron mensualmente un seguro social, y que fue complementado con el lanzamiento de la Asignación Universal por Embarazo para protección social (AUE), que se otorga a las futuras madres que se encuentren en las 12 o más semanas de gestación.

LA SANCIÓN DE LA LEY DE SERVICIOS DE COMUNICACIÓN AUDIOVISUAL:

Esta ley se sancionó en octubre de 2009 con una amplia y plural mayoría parlamentaria con el objetivo de desmonopolizar la información y garantizar la pluralidad de voces, asegurando un 33% del espectro a los medios no comerciales.

Se expone a continuación el espíritu de la ley, según Gabriel Maroto, ex Titular de la Autoridad Federal de Servicio de Comunicación Audiovisual:

«La nueva Ley de Medios Audiovisuales se convertirá en el mejor instrumento para evitar que nuestro país sea blanco o plaza a conquistar en este nuevo tipo de conflagración que los centros académicos del poder global bautizaron Guerra de Cuarta Generación, en la que son paradigmáticas las operaciones de acción y agresión psicológica, tendientes al control y al disciplinamiento del cuerpo social.

Podremos, de una vez por todas, contar con una opinión pública asumida y creada por los actores y sujetos políticos, culturales y sociales inidentificables, nominados y enunciados por sí mismos, dejando atrás el proceso miti-ficador que los oligopolios de la palabra se han encargado de dirigir, disfrazando sus propios intereses y discursos como si los mismos fuesen de cada uno de nosotros.

Sabemos que la corporación mediática y sus aliados, los sectores económicos del privilegio y la exclusión social, enderezarán sus cañones contra el gobierno que más hizo en la historia del país por la democracia de la palabra. No escatimarán esfuerzos, recursos y armas; tendremos que estar preparados para todo.

Pero también sabemos que la fuerza transformadora que encarnó Néstor Kirchner en 2003 y que hoy continúa su marcha con la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner contiene las condiciones objetivas y subjetivas para seguir desplegando y profundizándose, de forma tal que ese despliegue y esa profundización sean las claves para que esta ley que hoy provoca insomnios de festejos y reflexión cumpla con su objetivo fundamental: atribuirle densidad definitiva a la democracia de los argentinos.

Por último, y casi en términos de lo que los juristas califican «espíritu de la ley», creo que el escenario cultural que se avecina, pluralista e inclusivo, será el marco adecuado, y que tanto necesitamos, para llevar adelante el modelo de país que ya podemos designar como el de la Generación del Bicentenario que se avecina. El año próximo, cuando la patria cumpla sus primeros 200 años de vida, seguro que este puñado de ideas que acabo de esbozar serán ya actos en sí mismos y no tan sólo esperanzas. Serán deseo colectivo organizado por el proyecto político transformador e inclusivo.»

Respecto a su política exterior, el gobierno kirchnerista priorizó la integración con el resto de América Latina, a través de creación de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), con Néstor Kirchner como secretario general. También se facilitó la regularización de los inmigrantes del Mercosur.

Tuvo un acercamiento a las políticas implementadas por Chávez y Maduro en Venezuela, también al gobierno de Irán y tomó distancia de Washington, sobre todo cuando se opuso a la creación del ALCA, por lo que fue duramente criticado.

En 2007, una de sus primeras medidas fue el apoyo a la ciencia , invitando a volver a Argentina a miles de cientificos exiliados por todo el mundo.

Creó el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.

En 2008 se sancionó la ley de Movilidad Jubilatoria que garantiza dos actualizaciones por año, recuperando de esta manera el haber mínimo para el sector pasivo.

Respecto a los derechos civiles, la sanción de la Ley de Matrimonio Igualitario establece otro momento destacable de la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, ya que permitió que más de 7.000 parejas del mismo sexo se unieran en matrimonio; y más tarde se vio complementada por la Ley de Identidad de Género, que posibilitó que más de 3.000 personas trans pudieron elegir su nombre y sexo.

Se les dió la opotunidad de participar con la ampliación de derechos políticos a medio millón de jóvenes entre 16 y 18 años de votar en forma optativa a nivel nacional.

Se inició en 2010 el lan Conectar Igualdad para que alumnos y docentes de escuelas públicas de todo el país puedan acceder al mundo digital. Mas de 5.000.000 de alumnos recibieron gratuitamente una notebook.

Estatización del sistema de jubilaciones y pensiones, ya hablado anteriormente.

Se recuperó los Talleres navales Tandanor (2007), Aerolíneas Argentinas (2008), Fábrica Militar de Aviones de Córdoba (2009) y la nacionalización del 51% de las acciones de la petrolera YPF.

Los cuestionamientos al gobierno kirchnerista fueron:

1-La grieta o división entre adherentes al modelo y opositores.

2-Las largas cadenas nacionales informando a veces noticias poco relevantes, o también criticando a oponentes. (en total 140 anuncios)

3-La falta de diálogo fue la reticencia de la jefa de Estado a dar entrevistas.

4-Los millonarios subsidios a la Energía y Transporte, generando un importante deficit fiscal de 7% de PBI. Muchas de las partidas no fueron controladas, y solo sirvieron para enriquecer a los dueños de las empresas, quienes no renovaban o mantenían sus bienes de uso.

5-La inflación que comenzó muy tenue, pero se fue incrementando notablemente hacia el final de su 2° mandato, en diciembre de 2015.

6-La política económica del «corralito» al dólar , en donde estaba limitada la compra en blanco de esa moneda.

7-El control autoritario del INDEC, publicando estadísticas falsas y «dibujadas» sobre la inflación y la pobreza nacional.

8-Las acusaciones por presunto enriquecimiento ilícito de la familia presidencial que aumentó su patrimonio en más de un 1000% desde 2003 hasta 2015.

Las misma acusaciones fueron también para un grupo grande de funcionarios que acompañaron al gobierno desde sus inicios, como Jaime, Boudou, De Vido, López, Miceli.

9-Decenas de casos de corrupción, denunciados por los opositores y que hoy la Justicia está investigando.

Dos exministros kirchneristas fueron condenados por corrupción (Ricardo Jaime  y Felisa Miceli) y varios más enfrentan procesos penales.

Fuente Consultada:
Diario El Bicentenario-Construyendo la Patria desde 1810 – Período 1990-2010 Fasc. N° 10
Historia de Argentina 1955-2010 Marcos Novaro Editorial Siglo Ventiuno

Enlace Externo: Cristina Fernandez: «Me Absolverá La Historia»

Presidencia Uriburu Jose Obra de Gobierno Límites con Chile

GOBIERNO DE JOSÉ EVARISTO URIBURU – PROBLEMAS LIMÍTROFES CON CHILE

José Evaristo Uriburu, como vicepresidente, reemplazó a Luis Sáenz Peña, quien debió renunciar debido a un levantamiento, quien propuso una ley de  amnistía para pacificar al país.

Sin embargo, no había cambios económicos ni políticos.

Las figuras que se iban sucediendo en el gobierno respondían a los mismos intereses financieros y las elecciones seguían caracterizadas por el «voto cantado», sin cuarto oscuro ni oposición reconocida.

En esta situación se enmarca el crecimiento de la Unión Cívica Radical y el nacimiento del Partido Socialista en 1895, bajo la jefatura de Juan B. Justo.

PRESIDENCIA DE JOSÉ EVARISTO URIBURU (1895-1898)

El vicepresidente Uriburu completó el período (1895 a 1898); consiguió restablecer la normalidad, favorecido por el apoyo que le prestaron los partidos del acuerdo, dirigidos por Roca y Mitre, y por el cansancio generad producido por las agitaciones de los últimos cinco años.

jose evaristo uriburu

En mayo de 1895 se levantó el segundo censo nacional, que registre algo más de 4.000.000 de habitantes de los cuales 1.000.000 eran extranjeros, y de éstos, casi la mitad italianos Buenos Aires contaba con 668.000 almas; ninguna otra ciudad alcanzaba a los 100.000 (Rosario, segunda en población, tenía 91.000).

El comercio exterior arrojó todos los años un saldo favorable; en 1898 llegó a 241.000.000 de pesos.

En 1895 fueron inaugurados el edificio de la Facultad de Medicina y el Museo de Bellas Artes; en 1898, el ingeniero Otto Krausse organizó v asumió la dirección, por encargo de gobierno, de la primera escuela industrial del país.

Luego de la renuncia de Sáenz Peña, completó el período el vicepresidente José Evaristo Uriburu.

El nuevo mandatario restableció la autoridad presidencial y consiguió la anhelada pacificación del país, por medio de un proyecto de amnistía general, que fue aprobado por las Cámaras.

Uriburu integró su ministerio con miembros del roquismo (pertenecientes al P.A.N.) y del mitrismo (Unión Cívica Nacional).

Consecuente con la acción moderada del gobierno, el partido Radical —tranquilo y en parte desorganizado— participó en los debates parlamentarios por medio de destacadas figuras.

Chile había seguido una posición armamentista adquiriendo elementos bélicos y organizando un ejército bajo técnicas alemanas, hechos que alarmaron a los gobernantes argentinos.

El gobierno argentino resolvió aprestarse para la lucha. Con ese objeto se convocó la primera conscripción obligatoria de ciudadanos, cuyos campamentos se establecieron en los Andes,Curumalal, Choele-Choel, Tandil y otros pueblos.

Se compraron algunas unidades navales, como la fragata escuela Presidente Sarmiento y buques acorazados.

Todo ello se hizo con grandes sacrificios del erario y con el objeto de asegurar un equilibrio de fuerzas con Chile y Brasil.

Con respecto a este último, el presidente de Estados Unidos de América, Grover Cleveland, produjo el laudo arbitral que resolvió a favor de las pretensiones del país vecino la cuestión de límites entre ambos paises. fallo que la República Argentina aceptó (1895).

A comienzos de 1896 falleció el Dr. Aristóbulo del Valle, y en el mes de julio se suicidó, descerrajándose un balazo en la sien, el Dr. Leandro N. Alem, mientras viajaba dentro del carruaje que lo conducía al Club del Progreso.

Dejó una carta en la que afirmaba encontrarse bajo una crisis depresiva y al referirse  a  su  partido   Radical  escribió  «que  se  rompa,   pero  que  no  se  doble».

El radicalismo quedó bajo la dirección de Hipólito Yrigoyen.

La política internacional

Las relaciones internacionales fueron motivo de absorbente preocupación.

El conflicto con Chile volvió a presentar suma gravedad. Para hacer frente a una posible guerra, el gobierno resolvió mantener en las filas los contingentes y convocar a la guardia nacional por tres meses; de esa manera fueron movilizados 30.000 hombres, bien armados y equipados.

En Curumalal se instalo un campamento.

La escuadra fue reforzada con algunas unidades adquiridas en Italia mientras otras eran encargadas a astilleros de ese país y de Inglaterra. Cerca de Bahía Blanca comenzó la construcción de un puerto militar.

En 1898, las dos naciones decidieron someter los puntos en litigio al arbitraje de la reina Victoria, de Gran Bretaña, lo que por el momento atenuó la tensión.

En 1895, el presidente Cleveland de Estados Unidos de América, fallo en calidad de arbitro el pleito de límites entre Argentina y Brasil, en el territorio de Misiones, señalando como frontera los ríos San Antonio y Pepirí Guazú, anuentes de los ríos Iguazú y Uruguay, respectivamente.

El laudo, favorable al Brasil, fue acatado sin objeciones.

BREVE RESUMEN DE SUS POLÍTICAS:

Luego de la renuncia de Sáenz Peña asumió el cargo el vicepresidente, José Evaristo Uriburu, cuyos antecedentes mitristas lo hacían un hombre apto para seguir los dictados de la política acuerdista.

La ley de amnistía.

Uno de los primeros actos del presidente fue sancionar una ley de amnistía destinada a poner término a los recientes sucesos revolucionarios protagonizados por los radicales.

Así, en su primer mensaje al Parlamento, pudo decir que inauguraba sus «sesiones sin que haya un solo argentino proscripto, acatada en todo el país la autoridad y asegurada la paz pública…»

Segundo Censo Nacional.

El 10 de mayo de 1895 se realizó el segundo censo nacional que registró una población de 4.044.911 habitantes lo cual significó un aumento de más de 2.000.000 de habitantes sobre el censo de 1869.

Reformas a la Constitución nacional.

Una Convención Reformadora de la Constitución nacional, que se reunió en 1898, introdujo reformas a nuestra Carta Magna: se elevó a ocho el número de ministros del Poder Ejecutivo, y se estableció que en el Congreso habría un diputado cada 33.000 habitantes en lugar de uno cada 20.000 como hasta ese momento.

En el mismo artículo 37 de la Constitución se dispuso que después de cada censo, «el Congreso fijará la representación con arreglo al mismo, pudiendo aumentar pero no disminuir la base expresada por cada diputado».

Problemas limítrofes.

Los problemas limítrofes que se suscitaron con Chile pusieron en serio peligro la paz entre, los dos países.

Las posiciones antagónicas mantenidas con respecto a las zonas ubicadas al sur del paralelo 42° parecían irreductibles y la posibilidad de una guerra determinó un aumento en los gastos militares y la compra de barcos y armamentos.

Finalmente, en 1898, la cuestión fue sometida al arbitraje de la reina de Gran Bretaña.

Con respecto a un litigio similar con el Brasil, Glover Cleveland, presidente de Estados Unidos de América falló en contra de los intereses argentinos (5 de febrero de 1895).

Comercio exterior y rentas públicas.

La solidez del comercio exterior argentino fue en aumento.

Convertido en granero del mundo, nuestro país arrojaba saldos favorables pues las exportaciones superaban alias importaciones.

Al comenzar su mandato, el presidente Uriburu (1895), las importaciones totalizaron más de 95 millones de pesos oro y las exportaciones superaron los 120 millones.

Al finalizar la presidencia (1898) se importó por 107 millones y se exportó por casi 134 millones de pesos oro.

En el orden interno se registró un notable desequilibrio entre las rentas públicas y los gastos.

En 1898, por ejemplo, las primeras ascendieron , a 53 millones de pesos oro y los segundes superaron 121 millones de esa moneda.

Este desequilibrio se debió, en gran medida, a la compra de unidades navales y a  los preparativos militares para un eventual conflicto con Chile ya que la guerra parecía inminente, sumándose también las grandes erogaciones provenientes de la deuda pública.

ALGO MAS…

Los problemas limítrofes con Chile:

Las pretensiones de Chile sobre parte de nuestra Patagonia habían provocado —desde tiempo atrás— conflictos de gravedad.

El acuerdo de 1881 pareció resolver la vieja cuestión que siguió pendiente a pesar de otros tratados posteriores.

Los lentos trabajos de demarcación y las discusiones entre los peritos por motivos limítrofes, hacían presagiar el estallido de una guerra.

En defensa de la soberanía nacional, Uriburu dispuso aumentar los efectivos y mejorar el poder combativo de las fuerzas armadas.

Por decreto del mes de marzo de 1896, se convocó la primera conscripción de ciudadanos con veinte años de edad, y cuyo principal campamento se estableció en Curumalán.

Con respecto a la flota, fueron incorporadas algunas unidades de guerra y la fragata-escuela Presidente Sarmiento.

En las proximidades de Bahía Blanca comenzó a erigirse una base naval.

El grave diferendo con Chile se encauzó felizmente por la vía diplomática y fue sometido en 1898 al arbitraje de la Reina Victoria de Gran Bretaña.

Nuestro país sostenía una cuestión con el Brasil debido a la frontera de Misiones.

El Presidente Cleveland de los Estados Unidos —en calidad de árbitro— falló en favor del Brasil y señaló como límite el curso de dos afluentes de los ríos Uruguay e Iguazú.

Fuente Consultada:
Historia 3 La Nación Argentina e Historia Argentina y El Mundo Hasta Nuestros Días
HISTORIA 5 Historia Argentina
José Cosmelli Ibañez Edit. TROQUEL

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Plan de Convertibilidad de Cavallo, Ministro de Economia de Menem

Plan de Convertibilidad de Cavallo:Historia,Objetivos y Consecuencias

EL PLAN DE CONVERTIBILIDAD FRENTE A LA HIPERINFLACIÓN:

Los problemas económicos y políticos derivados del surgimiento de la deuda externa junto con el marcado e incesante debilitamiento de la industria argentina, fueron de una magnitud tal que se tornaron incontrolables.

El Estado perdía cada día más la posibilidad de plantear políticas económicas claras y  precisas y que fueran acatadas por los distintos actores sociales.

Ya en democracia, durante la presidencia de Raúl Alfonsín, fue imposible convencer a los empresarios para que abandonaran el sistema financiero y comenzaran a producir.

Cavallo Ministro de Economia de MenemDomingo Cavallo nacido en San Francisco (Córdoba), en 1946.

formado como economista en la Universidad de Harvard, presidente del Banco Central cuando se nacionalizó la deuda de las empresas privadas (1982), era el director del Instituto de Estudios Económicos de la Fundación Mediterránea creada por varias empresas argentinas por iniciativa de Fulvio Pagani (Arcor). Tenía por lo tanto vínculos muy sólidos con el mundo empresario.

Con el nuevo ministro, llegó al poder un equipo de más de 200 técnicos destinados a la DGI, los Bancos Central y Nación y la Aduana.

La convertibilidad de la moneda argentina, con la paridad del dólar fijada por la ley del 2 de abril de 1991, es la clave del sistema económico con que el país comenzó el nuevo milenio.

El Banco Central utilizó el dinero de las privatizaciones y nuevos créditos para asegurar la convertibilidad. Así pudo renegociar la agobiante deuda externa en plazos más largos.

El Estado argentino no emitía más moneda sin respaldo y retomaba el pago de la deuda externa.

Despojado de su papel de benefactor, limitaba sus obligaciones, revalorizaba el mercado y traspasaba a las provincias la responsabilidad en materia de educación y de salud pública.

La inflación desapareció. Fue del 17% anual en 1992 y descendió a valores ínfimos en los años siguientes.

Gracias a las reformas se recuperó la demanda y la actividad creció en el 8,8% anual de 1990 a 1994, verdadero récord del siglo.

Plan de Convertibilidad de Cavallo, Ministro de Economia de Menem

ANTECEDENTES HISTÓRICOS:

Luego de muchos años de especulación financiera, con una reducción de la llamada economía real (la que funciona sobre la base del trabajo y la  transformación de objetos y no de transacciones financieras) el sistema económico en su conjunto estalló en 1989.

Los sectores más adinerados y el empresariado no tenían confianza ni en la economía (cuyo funcionamiento en los últimos años había permitido su enriquecimiento) ni en el gobierno, que ya había perdido el apoyo de la banca acreedora.

Los grandes empresarios, entonces, abandonaron la moneda nacional, y compraron todos los dólares que había en reserva en el Banco Central con lo cual nuestra moneda perdió su valor por falta de respaldo.

Si una moneda no tiene respaldo, cada vez vale menos, o directamente a no vale nada.

Por lo tanto, la moneda argentina ya no servía para pagar productos y servicios.

Eso trajo como consecuencia el aumento de los precios hora a hora y el proceso inflacionario se transformó en hiperinflacionario.

El precario equilibrio desapareció porque la cadena de pagos (lo que las personas y las empresas pagan al adquirir un bien o utilizar un servicio) se deshizo ante la falta de moneda con valor propio.

Tras la asunción anticipada de Carlos Menem, los empresarios se calmaron, algunos regresaron a la moneda nacional, y la inflación bajó sensiblemente.

Empresas Privatizadas en Argentina En El Gobierno de Menem:Ley de Reforma -  BIOGRAFÍAS e HISTORIA UNIVERSAL,ARGENTINA y de la CIENCIA

No obstante, el nuevo gobierno fracasó con su nuevo plan económico.

A fines de 1989, los empresarios generaron un nuevo proceso hiperinflacionario, parecido al sufrido por Alfonsín, cinco meses antes.

Este nuevo golpe de mercado le costó el puesto a Néstor Rapanelli, ministro de Economía de Menen.

Rapanelli era el representante de uno de los grupos económicos que dio el golpe de mercado hiperinflacionario a Alfonsín.

Algunos especialistas afirman que otros grupos económicos estaban disgustados con Menem por los privilegios otorgados al grupo que representaba Rapanelli y por ese motivo impulsaron la segunda hiperinflación.

Este fracaso del menemismo, llegado al poder hacía muy poco tiempo, dio lugar a múltiples conjeturas: desde la intención del presidente de cerrar el Parlamento hasta la posibilidad de su propia renuncia.

Tras un acuerdo con todos los grupos empresarios en marzo de 1990, se estabilizan medianamente las finanzas.

La hábil estrategia comunicacional del gobierno de Menen posibilitó que muchos recuerden la hiperinflación del período de Alfonsín y no la que se generó dentro su propio gobierno, la que estuvo también a punto de derrumbarlo.

EL PLAN DE CONVERTIBILIDAD:

El acuerdo establecido en 1990 con los grupos empresarios fue también muy endeble.

El gobierno quería que produjeran y no especularan, pero los grupos empresarios querían comprar a precios bajos las empresas del Estado, que en la mayoría de los casos, no funcionaban en forma eficiente.

Y se negaban a producir.

Con un sistema productivo tan débil, la banca acreedora no estaba satisfecha: había que obligar a producir.

Para eso era necesario reestructurar la economía.

A partir de ese momento, la banca acreedora impulsa la llegada de Domingo Cavallo al Ministerio de Economía.

Cavallo mantenía excelentes relaciones con los acreedores y, por lo tanto, si llegaba al gobierno contaría con el respaldo económico, en forma de créditos, para iniciar una nueva fase de la reconversión de la economía argentina.

Cavallo pudo alcanzar el cargo en 1991, por dos motivos:

1. Una nueva jugada de los empresarios nacionales que

apuntaba a generar un tercer golpe hiperinflacionario (el segundo de la presidencia de Menem, que no llegó a concretarse del todo aun cuando el valor del dólar y la inflación subieron mucho). Esto debilitó económicamente al gobierno y al ministro de Economía de ese momento, Antonio Erman González.

2. Las denuncias de corrupción impulsadas por el embajador

de los Estados Unidos que afectó al gobierno, a nivel político, en el ámbito internacional. Es importante tener en cuenta que existe una fuerte vinculación entre los Estados Unidos y el Fondo Monetario Internacional.

La caída de Erman González posibilitó la llegada de Cavallo, que era en ese momento visto como una persona muy prestigiosa y alejada de la corrupción.

En los primeros meses de 1991 se puso en marcha el llamado Plan de Convertibilidad, que contó con el apoyo de la banca acreedora.

Este plan logró instaurar reglas de juego mucho más claras para comenzar la nueva fase de la reestructuración económica que se había iniciado en 1976.

Con ese enorme respaldo, Cavallo, decidió negociar, y en muchos casos enfrentar, a los grupos económicos nacionales. Incluso, realizó reiteradas denuncias de comportamientos «mañosos» de algunos empresarios argentinos.

El Plan de Convertibilida,

fue una gran lucha de dos concepciones diferentes del poder económico: por un lado, la modernizadora de Cavallo respaldada por la banca acreedora y, por el otro, la no productivista, típica de los que se enriquecieron desmedidamente durante la dictadura militar sin producir bienes o servicios.

El Plan de Convertibilidad y la «reforma estructural», a la búsqueda del reencauzamiento económico.

El conjunto de políticas que hicieron posible la implementación del Plan de Convertibilidad dieron lugar a la llamada reforma estructural de la economía y el Estado.

El instrumento central de esta política fue el establecimiento de la «ley de la paridad»: un peso igual a un dólar estadounidense.

La libre convertibilidad significa que en cualquier transacción económica que los habitantes del país realicen es indistinto si usanpesos o usan dólares.

Pero lo sustancial de este plan fueron las profundas medidas que permitieron sostener la paridad y la convertibilidad.

Entre ellas se encuentran las privatizaciones, la flexibilización laboral y la desregulación económica.

La reforma estructural cambió, en pocos años, el funcionamiento de la economía argentina.

El objetivo era desarmar el enorme sistema de especulación financiera existente hasta el momento y sentar las bases para que el capital nacional o extranjero se orientara a la producción, que el Estado pudiera cobrar más impuestos y, de esa manera, lograse pagar la deuda externa.

Podemos decir que debido a la enorme influencia que ejercían, sobre el proceso económico argentino a principios de la década de los ’90, las entidades financieras,principales acreedoras de la deuda externa argentina.

Entonces, la nueva estrategia estabilizadora del Plan de Convertibilidad posibilitaba avanzar en tres frentes simultáneos y cumplimentar objetivos insoslayables de la etapa económica que se abría al cumplirse menos de dos años del nuevo gobierno:

1. vencer la recurrente hiperinflación;

2. sentar las bases de una relación estable con la banca acreedora, a fin de dejar atrás los años de incumplimiento de las obligaciones externas, y formular una estrategia que permitiese cumplir con todas las exigencias financieras derivadas de dicho endeudamiento;

3. realizar las transformaciones necesarias a fin de adaptar la economía argentina al proceso de relaciones económicas internacionales, afirmado definitivamente por la caída del Muro de Berlín, por las condiciones de la globalización y por los requisitos planteados por el Consenso de Washington.

LOS FERROCARRILES ARGENTINOS:

A fines de los ’80 se pensó seriamente en la posibilidad de suprimir el sistema ferroviario, ante el creciente déficit, el descontrol de la empresa Ferrocarriles Argentinos y le imposibilidad de competir con las poderosas empresas de transporte automotor (muchas veces privilegiadas desde el mismo Estado), y el nueve rival, sobre todo en el traslado de pasajeros de larga distancia, que es el transporte aéreo.

Pero el cierre de los ferrocarriles iba a ser peor que mantenerlos funcionando en esas condiciones, ya que los efectos secundarios de tal actitud serían casi catastróficos; por ejemplo, se incrementaría el transporte automotor tanto en cargas como en pasajeros lo que produciría un gran congestionamiento en las rutas y en las ciudades; habría una mayor contaminación ambiental, un aumento en el consumo de combustibles, y vastas regiones de nuestro país quedarían incomunicadas.

Ante tal situación, la única solución aparente fue la invitación al sector privado a interesarse en el servicio.

Para ello se cedería a las empresas privadas todo el material rodante existente y las vías en carácter de concesión a fin de que éstas presten el servicio; el Estado quedaría como propietario y contralor de los servicios.

El proceso privatizador comenzó a principios de los años ’90.

La única línea que no fue adjudicada y que permanece en poder del Estado es el Ferrocarril Belgrano S.A.

El servicio interurbano de pasajeros fue totalmente suspendido y se le ofreció a las provincias que se hicieran cargo de él.

Algunas accedieron y mantienen un mínimo servicio; otras lo han eliminado.

El principal motivo de esta baja de servicios es el alto costo de los peajes que cobran los concesionarios de cargas al paso de los trenes de pasajeros, los que no tienen ningún tipo de regulación por parte del Estado.

En líneas generales este nueva modalidad trajo aparejada una mejora de alrededor de un 25% promedie en los servicios de cargas y pasajeros urbanos-suburbanos con respecto a los últimos servicios prestados por Ferrocarriles Argentinos y comparables en rendimiento al funcionamiento de la empresa estatal de mediados de los años ’60.

Adaptación del texto de Guillermo Ghio

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Pacto de Olivos Alfonsin Menem Reforma de la Constitución 1994 Santa Fe

Pacto de Olivos:Alfonsín-Menem: Reforma de la Constitución en 1994

En 1993, en el marco de una fuerte crisis económica y social, Menem reflotó la propuesta de modificar la Constitución Nacional con el objetivo de permitir la reelección del presidente.

Para alcanzar este objetivo, necesitaba lograr un acuerdo con el líder radical Alfonsín, quien finalmente accedió a negociar con el gobierno.

El llamado «Pacto de Olivos«, suscripto entre los jefes del PJ y la UCR, allanó el camino para reformar la Constitución.

Luego de tres meses de deliberaciones, el 22 de agosto de 1994, la Asamblea Constituyente sancionó la nueva Constitución y Menem quedó habilitado para presentarse como candidato a la reelección.

El 14 de mayo de 1995, Menem se impuso en los comicios presidenciales y asumió el poder por un período de cuatro años, de acuerdo con el criterio que se había establecido en el Pacto de Olivos de acortar en dos años el mandato del presidente.

Pacto de Olivos Alfonsin Menem Reforma de la Constitución 1994 Santa Fe

• ►EL PACTO DE OLIVOS:

Acuerdo firmado en 1994 por el expresidente Raúl Alfonsín en representación de la Unión Cívica Radical  y el presidente Carlos Menem por el Partido Justicialista en el que  se comprometían a impulsar una reforma constitucional y votar en la asamblea constituyente a favor de un «Núcleo de Coincidencias Básicas» establecidas en el acuerdo.

El Pacto fue el antecedente directo de la reforma de la Constitución Argentina de 1994.

El acuerdo fue cerrado el 14 de diciembre de 1993, después del Pacto de Olivos, el Congreso aprobó rápidamente la ley declarativa de la necesidad de la reforma, con el voto favorable de los legisladores justicialistas y radicales, se convocaron elecciones generales para designar a 305 constituyentes, y comenzó la labor de la Convención reunida inauguralmente en la ciudad de Paraná, que deliberó durante tres meses en la dudad de Santa Fe, sede histórica de las principales convenciones constituyentes argentinas desde 1853.

LA REFORMA DE LA CONSTITUCIÓN:

A fines de 1993, el gobierno y el principal partido de la oposición acordaron la reforma de la Constitución Nacional.

En abril de 1994 se eligieron diputados constituyentes que, entre mayo y agosto, reformaron el texto constitucional.

Pacto de Olivos Alfonsin Menem El principal objetivo perseguido y alcanzado por el gobierno era la habilitación de la posibilidad de la reelección presidencial.

La reforma establece que el Presidente y el Vicepresidente de la Nación duran en el cargo cuatro años y que podrán ser reelegidos por un solo período consecutivo.

El radicalismo, por su parte, buscó y consiguió incorporar a la Constitución un conjunto de disposiciones que habían formado parte del proyecto de reforma constitucional elaborado durante el gobierno de Alfonsín: atenuación del presidencialismo, garantías de independencia del Poder Judicial, incorporación de mecanismos de democracia semidirecta y afirmación de los derechos sociales, agregando cláusulas referidas a la protección del medio ambiente y de los derechos de los consumidores y los usuarios de los servicios públicos.

Se han incorporado a la Constitución los tratados firmados por nuestro país con organismos internacionales o con otros países, entre otros, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Convención sobre los Derechos del Niño, la Convención sobre Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial y la Convención de Eliminación de las Formas de Discriminación contra la Mujer.

La Constitución y el pacto Menem-Alfonsín

«Se suele argüir […] para denostarla, que esta reforma se origina en un pacto –originariamente secreto– de dos caudillos políticos.

Y que el mismo supuso la aceptación de; uno de ellos, Alfonsín, de la pretensión del presidente Menem de posibilitar su reelección a cambio de la introducción de un bloque de reformas que aquél considera convenientes para garantizar la democracia y asegurar los derechos y el bienestar ciudadanos.

Y que la única motivación real de Menem ha sido alcanzar esa perspectiva de continuidad y de ahí su escaso interés acerca de las otras propuestas.

Es verdad. Hubiera sido más elegante posponer la autorización de una reelección inmediata para el futuro.

Pero ese acuerdo de líderes fue ratificado por el Congreso Nacional y por la reelección popular, de tal manera que adquirió absoluta legitimidad.

Se aduce igualmente que el pacto estuvo motivado por el temor de Alfonsín de enfrentar una nueva derrota en el plebiscito convocado para el 21 de noviembre de 1993.

Sin negar esa presunción, que es correcta, Alfonsín sostiene que su gesto tendió a evitar una frustración constitucional que, aunque legítima por la suma de sufragios, podía tener los mismos problemas que la de 1949, al realizarse con la ausencia y la falta de participación de los partidos opositores.

Se estaba-agregaba-en cambio, ante la posibilidad de introducir en la ley fundamental garantías y procedimientos que la modernizaran y que había procurado llevar adelante sin éxito -como antes se ha visto- en el lapso 1983-1989. Y en rigor de verdad, si se comparan esas propuestas, explicadas anteriormente, con la reforma obtenida, se advertirá su notoria continuidad de propósitos. Que esos cambios mejoren o no la gobernabilidad que se pretende es otra cuestión que se verá en su momento.»
EMILIO F. MIGNONE. Constitución de la Nación Argentina, 1994, Manual de la Reforma. Buenos Aires, Ruy Díaz, 1994

LECTURA COMPLEMENTARIA:
La reforma de 1994

Luego del llamado «Pacto de Olivos», suscrito el 13 de diciembre de 1993 por el Presidente de la Nación y del Consejo Nacional Justicialista, doctor Carlos Menem, y el Presidente del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical y ex Presidente de la Nación, doctor Raúl R. Alfonsín, el Congreso aprobó, el 29 de diciembre de 1993, la ley 24.309, que declaró la necesidad de reformar la Constitución.

El contenido de la ley seguía lo acordado por los dos partidos y establecía los puntos de la constitución que deberían reformarse.

El núcleo de coincidencias básicas contenía modificaciones al sistema de organización de los poderes previsto en la Constitución de 1853.

Debía ser aprobado en su totalidad y sin que la Convención Constituyente pudiera modificarlo; caso contrario, se produciría la nulidad de la reforma.

Algunos de los cambios que se propusieron fueron los siguientes: la creación del cargo de jefe de gabinete del Poder Ejecutivo; la reducción del mandato del presidente y del vicepresidente a cuatro años, con la posibilidad de reelección inmediata por un sólo período; la elección directa y a doble vuelta del presidente y del vicepresidente; la elección directa de los senadores, reduciendo su mandato a seis años y aumentando su número a tres por provincia.

Los temas habilitados para su tratamiento en la Convención Constituyente eran, entre otros, el fortalecimiento del régimen federal; el establecimiento del Defensor del Pueblo; normas de preservación del medio ambiente; normas destinadas a garantizar la defensa de la competencia y la protección de los consumidores y usuarios de servicios públicos; la incorporación a la constitución del hábeas corpus y del amparo.

Tanto los temas contenidos en el núcleo de coincidencias básicas como los que fueron habilitados para su tratamiento fueron el resultado de largas negociaciones entre los partidos firmantes del acuerdo, y debatidas, en mayor o menor medida, por los restantes partidos y los distintos sectores de la sociedad.

La ley estableció también las normas que regirían la convocatoria, la reunión y el funcionamiento de la Convención.

El 10 de abril de 1994 se realizaron las elecciones de los convencionales constituyentes. Los partidos firmantes del «pacto de Olivos» obtuvieron el 57,58% de los votos emitidos (37,68% el justicialismo, 19,90% el radicalismo).

Otros partidos, como el Frente Grande (12,50%) y el Movimiento por la Dignidad Nacional -MODÍN- (9,10%), no eran contrarios a la reforma de la constitución, pero estaban en desacuerdo con los límites que radicales y justicialistas habían impuesto a la Convención.

Esto significa que la reforma de la Constitución contó con el respaldo de cerca del 80% de los votos emitidos.

El 25 de mayo de 1994, con 305 convencionales de 17 bloques partidarios, la Convención Constituyente inició sus sesiones en las ciudades de Santa Fe y Paraná.

El 1.° de agosto fue aprobado, por 177 votos a favor, el núcleo de coincidencias básicas.

El 22 de agosto, la Convención aprobó el texto definitivo de la constitución reformada, que entró en vigencia el 24 de agosto de 1994, día siguiente al de su publicación en el Boletín Oficial.

Ese mismo día, la nueva Constitución Nacional fue jurada por los convencionales constituyentes, los presidentes de las cámaras legislativas, el Presidente de la Nación y el presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

La reforma comprendió los temas incluidos en el núcleo de coincidencias básicas y los que se habilitaron para su tratamiento en la Convención Constituyente.

Ver: Garantías Constitucionales

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PARA SABER MAS…:

Como ampliación del tema publicamos una nota en El Bicentenario Fasc. N° 10 período 1990-2010 a cargo de Hugo Quiroga, politógolo y periodista.

El acuerdo político celebrado entre ambos dirigentes no estuvo exento de obstáculos y complicaciones, principalmente para el radicalismo.

Por un lado, el acuerdo original contenía las renuncias de tres miembros de la Corte Suprema reclamadas por la UCR, las que debían producirse antes de la reunión de la convención del partido radical, el 4 de diciembre del pasado año.

Ante el incumplimiento del compromiso adquirido por Menem, el radicalismo amenazó con romper el acuerdo si los magistrados no renunciaban antes del 3 de diciembre.

Finalmente, el anuncio de los alejamientos solicitados le permitió a Raúl Alfonsín obtener el respaldo necesario en la convención de su partido.

Por el otro, el Pacto de Olivos dio lugar a una crisis profunda en el interior del radicalismo que puede llegar hasta la ruptura.

El líder radical y presidente del partido ha actuado con severidad en este proceso para imponer disciplina en sus filas.

Hasta ahora se han intervenido algunos distritos rebeldes cuyas conducciones se negaban a aceptar el pacto sellado por Alfonsín, y algunos dirigentes, como Jesús Rodríguez, centraron sus campañas para constituyentes criticando al socio del acuerdo.

En los comicios de convencionales, el radicalismo quedó como tercera fuerza en Capital Federal y en la provincia de Buenos Aires.

A simple vista, ambos firmantes del acuerdo salieron beneficiados. A Raúl Alfonsín le permitió ocupar el centro de la escena política, que había perdido con la salida anticipada de su Gobierno.

En su discurso de defensa del pacto alegó que con estas reformas se modificará el carácter extremo del sistema presidencialista argentino.

A la vez, la intencion de Alfonsín fue detener la ofensiva del gobierno nacional por imponer de manera unilateral, a través de un plebiscito cuyo triunfo se daba por descontado, los temas de la reforma que no incluían atenuaciones al presidencialismo.

A Carlos Menem, porque se le facilita el camino de la reelección presidencial.

Un pacto de cúpulas sustrajo la posibilidad de extender y profundizar un debate colectivo, imprescindible cuando se trata de reformar el diseño institucional de una nación.

Es difícil sacar conclusiones sobre la puesta en práctica de una reforma que acaba de aprobarse.

Sólo quedan interrogantes.

La renovación de las instituciones siempre genera incertidumbres que solo puden ser resueltas desde la claridad de las prácticas constitucionales, desde la Constitución realmente aplicada.

Fuente:El Bicentenario Fasc. N° 10 período 1990-2010 a cargo de Hugo Quiroga, politógolo y periodista.

Enlace Externo: El Pacto de Olivos

Presidencia de Pellegrini Carlos Obra de su Gobierno

Presidencia de Pellegrini Carlos
Obra de su Gobierno

ANTECEDENTES HISTÓRICOS: La crisis del 90 dejó al país en un lamentable estado; la lucha política había llegado al sangriento enfrentamiento armado.

Esos dos aspectos: crisis económica —con sus graves implicancias sociales— y política, imprimieron su signo al período siguiente.

Ya entrado el nuevo siglo, el grupo gobernante encabezado por Roca procuró permanecer en el poder, al tiempo que las nueras fuerzas trataban de alterar ese estado de cosas.

Dentro del mismo oficialismo surgieron corrientes renovadoras, y ello motivó su división.

En el orden material, el país conservó su estructura económica anterior —producción de materias primas e importación de manufacturas—-. pero se recuperó de la crisis y entró en franco progreso.

De ese bienestar no participaron todos los sectores: el proletariado comenzó a organizarse y a luchar por sus derechos.

PRESIDENCIA DE CARLOS PELLEGRINI  (1890-1892)

Después de la renuncia de Juárez Celman, el vicepresidente Carlos Pellegrini asumió la primera magistratura.

El país atravesaba un período de grandes dificultades, pues había salido de una revolución para enfrentar uiia dramática crisis económica y financiera.

PRESIDENCIA DE CARLOS PELLEGRINI  (1890-1892)

El nuevo mandatario, que era un hombre de temple y muy sagaz —fue calificado como «piloto de tormentas»—, debió poner a prueba su capacidad de gobernante.

Guiado por fines conciliatorios, integró su ministerio con figuras pertenecientes a diversas tendencias políticas, aunque siguió las directivas del Partido Autonomista, cuya jefatura volvió a ocupar su ministro Roca.

La Nación debía responder a las deudas contraídas con el extranjero por sumas muy elevadas, pero las arcas estaban exhaustas y los Bancos oficiales en quiebra.

Pellegrini obtuvo de capitalistas y hombres de negocios la suscripción de un empréstito interno y en diciembre de 1891 inauguró el Banco de la Nación Argentina, con un capital mixto de 50 millones de pesos, organismo que prestó grandes beneficios al movimiento económico. También fue creada la Caja de Conversión, a fin de sanear el valor de la moneda.

Carlos Pellegrini, que asumió el mando, encaró con decisión los difíciles problemas de la crisis.

Los bancos Nacional y de la Provincia entraron en liquidación, lo mismo que los bancos nacionales garantizados.

Muchas esperanzas inspiró Pellegrini al asumir el mandato el 8 de agosto de 1890.

En realidad, la crisis de 1890 necesitó diez años para superarse; sólo en 1899 las cifras del comercio exterior pasaron el nivel alcanzado momentos antes de la revolución.

Durante esos años la inmigración, una de las principales fuentes de progreso, pretirió dirigirse al Brasil.

Para integrar su ministerio Pellegrini convocó a hombres de diversas tendencias: los eligió entre los integrantes del Partido Autonomista Nacional que dirigía Roca, del mitrismo y del sector moderado de la Unión Cívica.

Roca Fue designado ministro del Interior, cargo de gran influencia en esos momentos; Eduardo Costa, ministro de Relaciones Exteriores; Vicente Fidel López, de Hacienda; el teniente general Nicolás Lavalle. de Guerra y Marina, y José María Gutiérrez, de Justicia, Culto e Instrucción Pública.

Hasta este momento existían en el país, por un lado, la clase gobernante, surgida de las capas más altas de la sociedad; y por el otro, la masa del pueblo pujando por obtener participación en el poder.

La clase media (urbana y rural), engrosada con el aporte del aluvión inmigratorio, se volcaba en general hacia la Unión Cívica.

El incipiente proletariado industrial y el campesino se hallaban aún marginados del juego político.

El 1° de diciembre de 1891, Pellegrini inauguró el Banco de la Nación Argentina, con un capital mixto, contribuyendo el Estado con 50.000.000 de pesos; alcanzó rápidamente la confianza general, bajo la hábil dirección del doctor Vicente Casares.

Emitió un empréstito interno y gestionó la suspensión del pago de los servicios de la deuda externa, en Londres.

En 1890 creó una nueva fuente de recursos aplicando los llamados impuestos internos sobre artículos de gran venta.

Suprimió gastos superfluos, y suspendió obras costosas en vías de construcción.

Fundó una Caja de Conversión para garantizar el canje de las monedas y combatir el agio de éstas. Más de 3.000 leguas de tierras públicas, concedidas por favoritismo a los especuladores, fueron rescatadas.

Las obras sanitarias de la capital (aguas corrientes y cloacas), arrendadas anteriormente en condiciones desfavorables a una empresa privada, volvieron a la Nación.

Muchas concesiones ferroviarias fueron anuladas, por no haber cumplido las empresas con las obligaciones contraídas; en 1891 se dictó una nueva ley orgánica de los ferrocarriles.

La provincia de Buenos Aires, por su parte, debió enajenar el ferrocarril Oeste (hoy ferrocarril Sarmiento), de su propiedad, a una empresa extranjera, para ayudar con el importe de la venta al Banco de la Provincia.

Pellegrini procuró restablecer la disciplina en el Ejército, alterada por la revolución de julio, sobre todo en lo que respectaba al Colegio Militar, que fue trasladado a San Martín.

Mejoró el armamento, adoptando el fusil máuser.

El Congreso ratificó el tratado de límites con Bolivia celebrado en 1889, por el cual la República Argentina renunciaba a sus derechos sobre Tarija y recibía en cambio los de Bolivia sobre la puna de Atacama, ocupada por Chile.

En materia educativa, Pellegrini dispuso la creación de la Escuela Superior de Comercio de Buenos Aires, que hoy lleva su nombre y en 1891 inauguró el Museo Histórico Nacional sobre la base del Museo Histórico que ya funcionaba bajo la dirección de Adolfo Carranza.

También se inició el trazado del Jardín Botánico y del Jardín Zoológico.

Con respecto a las fuerzas armadas, el Ejército comenzó a utilizar el fusil máuser y las Instalaciones del Colegio Militar de la Nación fueron trasladas al pueblo de San Martín.

En materia de cultura, corresponde a este breve período la fundación de la Escuela Superior de Comercio de Buenos Aires, que hoy lleva el nombre de Carlos Pellegrini, y como dijimos antes la inauguración del Jardín Botánico, y la del Museo Histórico Nacional.

Acontecimientos políticos

La inquietud política continuó bajo la presidencia de Pellegrini.

Los opositores de la Unión Cívica sostenían los principios de la revolución del 90 y culpaban al  gobierno de proseguir  la línea política de Juárez Celman.

En enero de 1891, la Unión Cívica reunió una Convención Nacional en Rosario y—con espíritu conciliatorio— proclamó la fórmula Bartolomé Mitre-Bernardo de Irigoyen, para el período gubernativo de 1892-98.

Mitre, que se encontraba en Europa, aceptó su candidatura y a su regreso en el mes de marzo fue recibido con una imponente manifestación popular.

El presidente Pellegrini y el general Roca —jefe del autonomismo— llegaron a un acuerdo con Mitre, por el cual el último aceptó reemplazar de la fórmula a Bernardo de Irigoyen por el autonomista José Evaristo Uriburu.

El acuerdo originó una profunda conmoción política.

Casi de inmediato la Unión se dividió: los que aprobaron el acuerdo integraron la Unión Cívica Nacional (roquistas, pellegrinistas y mitristas) y los disidentes, que no lo aceptaron, decidieron agruparse en la Unión Cívica Radical.

Estos últimos propiciaron la fórmula presidencial Bernardo de Irigoyen Juan M. Garro. Sus adversarios insistieron en el binomio Mitre-Evaristo Uriburu, pero el primero renunció a su candidatura.

Desbaratada la fórmula de la Unión Cívica Nacional, se constituyó una fuerza porftica denominada «modernista», sostenida por el presidente Pellegrini y Julio Costa, gobernador de la provincia de Buenos Aires: la nueva agrupación proclamó candidato a la presidencia a Roque Sáenz Peña.

Como el último era adversario de Roca, éste decidió anularlo con habilidad y propuso al padre del candidato, el doctor Luis Sáenz Peña, quien aceptó: su hijo Roque debió naturalmente renunciar.

Paul Groussac (1848-1929)

Paul GroussatEn junio de 1929 Paul Groussac, ciego y enfermo, seguía trabajando en la Biblioteca Nacional con el mismo entusiasmo de su juventud en la tarea de la investigación.

La Biblioteca Nacional (cuya dirección se le confió el 19 de enero de 1885) era para él una especie de gruta de Fahner, un refugio seguro en el que había enclaustrado su espíritu, conmovido por los principios esquivos de su vida.

Allí, entre los libros y los códices que él mismo había frecuentado anteriormente para concederse solaz, podía repasar las vicisitudes de su larga y tenaz lucha, iniciada en la Escuela Naval de Brest, proseguida en París y luego en la Argentina.

Llegó a tiempo para conocer a los protagonistas de los grandes momentos que había vivido y seguía viviendo la nación; pasó a San Antonio de Areco y estudió detenidamente a los gauchos. Muy pronto iba a participar en acontecimientos memorables.

En 1870 se lo nombró profesor de matemáticas en el Colegio Nacional, donde conoció a José Manuel Estrada y a Pedro Goyena, cuya «Revista Argentina» lo aceptó y publicó su primer trabajo: un estudio sobre Espronceda.

Nicolás Avellaneda lo designó profesor en Tucumán, en 1871. Desde allá Groussac enviaba escritos que eran publicados en «La Tribuna».

En 1872 volvió a Buenos Aires para intervenir en un congreso pedagógico y en esos días publicó su «Ensayo histórico sobre el Tucumán».

Desde entonces alternó su tarea con viajes a Europa, continuó enseñando desde la cátedra, publicó artículos sobre Leconte de Lisie, Bacó, Flaubert, Labiche, Pérez Galdós y Daudet.

Ni los cargos públicos, ni los honores, ni las mezquinas pasiones pudieron torcer su modestia.

Llegó a nuestra patria como un inmigrante intelectual y aquí dio su batalla, para ganarla sin más armas que las de su voluntad, su competencia y su espíritu de concordia.

Groussac nació en Toulouse (Francia) el 15 de febrero de 1848 y murió en Buenos Aires el 27 de junio de 1929.

Fuente Consultada: Historia 3 La Nación Argentina e Historia Argentina y El Mundo Hasta Nuestros Días

Gobierno de Ongania: Politica Economica, Obras Civiles y Conflictos

Gobierno de Ongania: Politica Economica, Obras Civiles y Conflictos

REVOLUCIÓN ARGENTINA: LA DICTADURA

Golpe Militar de Juan Carlos Onganía
El Plan de Krieger Vasena
La Caída del Gobierno de Arturo Illia

En 1966 el ejército, al mando del Tte. Gral. Juan Carlos Onganía, estableció una dominación autoritaria «necesaria» para suprimir la inflación y restablecer el crecimiento económico.

La fuerte resistencia que la sociedad opuso a este programa obligó al gobierno militar a suavizar su situación y a acuciar una salida electoral.

Aunque en las elecciones de 1973 el peronismo volvió al poder, la sociedad ya estaba fracturada y una seria inquietud política persistió durante los tres años siguientes, hasta que finalmente la Junta militar presidida por Jorge Rafael Videla tomó el poder mediante otro golpe de estado en junio de 1976.

El derrocamiento de Illia:

Luego de siete meses de preparación casi pública del golpe, los militares deciden actuar.

El lunes 27 de junio el general Pistarini ordena la detención del generar Caro, único jefe legalista.

Fuerzas militares ocupan la Plaza del Congreso y las estaciones de radio y televisión.

En la madrugada siguiente el general Alsogaray y otros jefes reclaman la renuncia a Illia, quien los increpa con dureza: ¡Usted no representa a las Fuerzas Armarías sino a un grupo de insurrectas! ¡Usted y quienes lo acompañan actúan como salteadores nocturnos.., ustedes no tienen nada que ver con el ejército de San Martín y Belgrano.

Poco después, el coronel Perlinger le informa, en nombre de las Fuerzas Armadas, que ha sido destituido, pero Illia permanece en su puesto. Perlinger, con un grupo de policías, desaloje por la fuerza el salón. Illia sale rodeado de sus colaboradores.

En la vereda, lo saluda un grupo de ciudadanos.

Se va a su casa en taxi.

General Juan Carlos Onganía: Oficial poco brillante pero con capacidad da liderazgo y un cierto mesianismo, el general Onganía suscita la esperanza de combinar orden con moderación.

General Juan Carlos Onganía

Mariano Grondona, un joven periodista que contribuyó a definir su imagen, lo presenta como el Franco argentino.

Había nacido en la localidad bonaerense de Marcos Paz, el 17 de marzo de 1914.

Su padre, Carlos Luis Onganía, llevaba un tiempo asentado en la región y era agricultor.

Junto a su esposa, Rosa Carballo, atendía un almacén de ramos generales.

En ese ambiente, que por entonces seguía siendo rural pese a su cercanía a la ciudad de Buenos Aires, se crió Juan Carlos Onganía.

Realizó sus primeros estudios en colegios parroquiales y luego ingresó en el Colegio Nacional Bernardino Rivadavia, de la Capital.

En 1931 se incorporó al Colegio Militar de la Nación y egresó cuatro años después, como subteniente de caballería.

En 1937 ascendió a teniente y en 1941 alcanzó el grado de teniente primero. Prestó servicios en diversas unidades de caballería, entre ellas los regimientos 8, 11 y 12.

Hacia 1945, Onganía ingresa en la Escuela Superior de Guerra.

A la par, profundiza su relación con María Emilia Green Unen, un año menor que él y descendiente de una familia de tradicional arraigo y buena posición económica.

Del matrimonio Onganía-Green nacerán cinco hijos: Sara Elsa, María Emilia, Lucrecia Elena, Jorge Enrique y Juan Carlos.

Los mandos militares preparan el golpe; consultan con políticos, empresarios y sindicalistas.

En el Día del Ejército, el general Pistarini lo anticipa.

El 28 de junio es derrocado el presidente Illia.

La Junta de Comandantes designa presidente al general Onganía, sin indicación de plazos.

El 30 de junio del 1966 asumió el cargo de Presidente designado por ese mecanismo.

Es apoyado por las distintas corporaciones empresarias y la Iglesia.

El dirigente trotskistas Jorge Abelardo Ramos vislumbra un movimiento nasserista.

Perón no se manifiesta en contra y Vandor asiste a la jura, con corbata.

En Tucumán, al celebrarse los 150 años de la Independencia, Onganía es recibido por una multitud.

Designa ministros provenientes del tradicionalismo católico: el canciller Costa Méndez, el ministro del Interior Enrique Martínez Paz, y el de Economía, Jorge Salimei, Álvaro Alzogaray es embajador en los Estados Unidos.

Las claves de su acción fueron la despolitización, la verticalización y la tecnificación.

Al convertirse en presidente aplicó al Estado el mismo esquema que le había permitido una vez tener éxito en un movimiento de profesionalización de las Fuerzas Armadas , dotando al Poder Ejecutivo Nacional de una estructura piramidal: los ocho ministerios tradicionales fueron reducidos a cinco, y cada uno de ellos englobaba varias secretarías, como regimientos dentro de una división.

También se crea un Sistema de Planeamiento, y se dicta una Ley de Defensa Nacional.

La nueva dictadura no encontró un clima de deterioro social o de violencia que justificara acciones represivas.

Por tal razón sus acciones apuntaron a «moralizar»: la policía iluminó mejor los locales nocturnos porteños y vigiló a las parejas de enamorados demasiado cariñosas; la revista Tía Vicenta, del humorista Landrú, fue clausurada por hacerle una caricatura al presidente; la ópera 30 marzo, compuesta por el maestro Alberto Ginastera sobre libreto de Manuel Mujica Lainez, que se había estrenado en Washington, mereció la censura por sus escenas de «violencia y alucinación».

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En ese clima de ideas autoritario, se decidió el «Operativo Tucumán«, destinado a solucionar globalmente el problema de la industria azucarera de esa provincia pobre y densamente poblada, donde la agitación gremial y la toma de ingenios eran ya una constante.

Tucumán resultaba el escenario humano y geográfico más apto para la instalación de «focos» guerrilleros.

Con el propósito de terminar con el problema estructural de la superproducción de caña, se cerraron catorce ingenios cuya maquinaria, por otra parte, era obsoleta.

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Entre las medidas del gobierno figuran la creación del peso ley, la colocación de la piedra fundamental de El Chocón-Cerros Colorados y la inauguración del túnel subfluvial Remandarías, que une las ciudades de Santa Fe y Paraná.

A este acto son invitados los ex gobernadores Carlos Sylvestre Begnis y Raúl Uranga que habían iniciado las obras diez años antes.

El gobierno enfrenta las críticas del periodismo con la clausura de la revista Primera Plana, que es reemplazada por Ojo, también clausurada, y Periscopio.

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El espíritu de su política social era la luchar contra cual valor o moral que pudiera acrecentar la ideología marxista.

Siempre en nombre de supuesta tutela de la moral pública, se prohibieron películas como Up, de Antonioni, realizada sobre un cuento de Julio Cortázar (imagen abajo); se quemaron libros como resultado de la aplicación de una vieja disposición que prohibía la circulación de impresos inmorales, a la que se negó la de aquellos que tendieran a divulgar el comunismo.

Biografía de Julio Cortazar Escritor Resumen Obra Literaria y Vida –  BIOGRAFÍAS e HISTORIA UNIVERSAL,ARGENTINA y de la CIENCIA

Así fueron destruidas obras de Marx y Engels, y también de Lukács, Sánchez Vazquez y hasta libros de ciencia-ficción.

No menos grotesca fue la clausura de las revistas Primera Plana y Tia Vicenta, la cual había osado caricaturizar a Onganía como una morsa, acentuando sus característicos bigotes.

Se prohíbe la circulación del semanario uruguayo Marcha.

Juan García Elorrio funda Cristianismo y Revolución.

Se producen disturbios por la supresión de la autonomía universitaria: en Córdoba muere el estudiante Santiago Pampillón; en Buenos Aires hay renuncias masivas de profesores.

Cierre de ingenios en Tucumán; racionalización en los ferrocarriles y en los puertos.

Huelga de los trabajadores portuarios e intervención de los sindicatos portuario FOTIA.

Una ley de arbitraje obligatorio restringe el derecho de huelga.

Es relevado el comandante en jefe del Ejército, remplazado por el general Alzogaray.

En lo económico, el Plan Krieger Vasena, comenzó con una dura recesión, que contuvo la inflación y, tras una fuerte devaluación inicial, mantuvo estable la paridad cambiaria.

Desnacionalizacion de Empresas con Krieger Vasena Plan Económico –  BIOGRAFÍAS e HISTORIA UNIVERSAL,ARGENTINA y de la CIENCIA

Su rasgo principal fue una alta concentración económica en los grupos empresarios mas poderosos.

Aplicado desde 1967, disminuyó los aranceles aduaneros a la importación para evitar el desabastecimiento de insumos industriales, aplicó fuertes retenciones a las exportaciones tradicionales y congeló los salarios.

Renuncia del gabinete: Guillermo Borda, ministro del Interior, y Adalbert Krieger Vasena, de Economía y Trabajo.

Onganía declara que «el gobierno no tiene plazos sino objetivos.»

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La noche de los bastones largos

La Noche de los Bastones Largo-Consecuencias de la Persecucion Politica –  BIOGRAFÍAS e HISTORIA UNIVERSAL,ARGENTINA y de la CIENCIA

El 29 de julio, un mes después del golpe, el Gobierno decide suprimir la autonomía de las universidades.

Estudiantes y profesores ocupan las facultades para resistir la medida, y son desalojados por la fuerza.

En Buenos Aires, en la Facultad de Ciencias Exactas, ejemplo de alta calidad académica, pero también sindicada como centro de agitación izquierdista, la Policía actúa con violencia: insulta a los comunistas de mierda y judíos hijos de puta y apalea metódicamente a estudiantes y profesores, entre ellos algunas importantes investigadores extranjeros.

La noticia, transmitida a todo el mundo, se convierte en el emblema de la nueva política cultural.

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En 1969 aparecen una serie de focos de incidentes estudiantiles y obreros.

En Rosario, Corrientes y Resistencia por el cierre del comedor escolar: mueren 105 alumnos Juan José Cabral y Adolfo Bello.

Agitación sindical en Córdoba, por las quitas zonales y la supresión del sábado inglés movilización de conductores de ómnibus y de trabajadores mecánicos de IKA-Renault y huelga general, seguida de agitación estudiantil.

El gobierno nacional subestima la magnitud del conflicto y desecha alistar tropas.

Los dirigentes sindicales cordobeses, con el apoyo de la CGTA, organizan el 29 de mayo una marcha sobre Córdoba.

Al sumarse los estudiantes y buena parte de la población, se genera un motín que desborda a la Policía.

Interviene el Ejército, que debe enfrentar barricadas y francotiradores.

Hay catorce muertos, según las cifras oficiales. aunque otros calculan que fueron setenta; numerosos heridos y detenidos, entre ellos los dirigentes sindicales Agustín Tosco y Elpidio Torres, condenados por un tribunal militar a ocho y cuatro años de cárcel.

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El Cordobazo

29 de mayo. Una columna de obreros parte de la planta de IKA Renault en Santa Isabel hacia el centro de Córdoba; desde otros puntos confluyen distintas columnas obreras.

El Cordobazo de 1969:Manifestación Estudiantil en Córdoba – BIOGRAFÍAS e  HISTORIA UNIVERSAL,ARGENTINA y de la CIENCIA

La marcha ha sido organizada por Agustín Tosco, de Luz y Fuerza; Elpidio Torres, de SMATA, y el metalúrgico Alejo Simó. En la ciudad aguardan los estudiantes del Barrio Clínicas y muchos otros, disconformes con el gobierno.

En un primer enfrentamiento muere un obrero, Máximo Mena. Todo sigue de manera imprevisible: tumulto, barricadas, incendios de locales de empresas extranjeras.

Con el apoyo de la gente, los manifestantes enfrentan con habilidad a la policía, que se repliega, y hasta la tarde dominan la ciudad.

Por entonces interviene el Ejército; la masa de manifestantes se retira peco quedan los estudiantes y los francotiradores.

A la noche, un apagón complica la acción de los represores. Sólo al fin del 1º de agosto se ha restablecido el orden.

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En un discurso, el general Onganía admite errores en su gobierno.

Renueva todo el gabinete: José M. Dagnino Pastore remplaza a Krieger Vasena, y el general Francisco Imaz, que comparte sus ideas políticas, al doctor Borda.

Tensión entre Onganía y Lanusse; Onganía intenta relevarlo y desiste.

Lanusse ordena el retiro del general Labanca y de otros oficiales nacionalistas.

Clausura de Primera Plana por anunciar la ofensiva de Lanusse.

En una reunión de altos mandos, Onganía anuncia la salida política, pero sin especificar plazos.

Obras de este gobierno: se inician el túnel subfluvial Santa Fe-Paraná. la represa del Chocón y la Estación de Comunicación Satelital. Renault se hace cargo de la fábrica de automóviles IKA en Córdoba; Ford adquiere la planta de Transax.

Durante su gestión surgen los primeros grupos subversivos, los que unidos a la agitación política y socia crean un clima confuso.

Se produce el asesinato del ex presidente Pedro Eugenio Aramburu y la aparición de los grupos montoneros.

El presidente Onganía es silbado en un estadio de futbol.

El ex presidente Illia inicia contactos con los dirigentes peronistas.

Gobierno de Illia Resumen La Economia Revolucion Argentina – BIOGRAFÍAS e  HISTORIA UNIVERSAL,ARGENTINA y de la CIENCIA

Cosme Beccar Varela, de Tradición, Familia y Propiedad ataca a los católicos posconciliares comunistas.

En un tedéum, Juan García Elorrio, que dirige Cristianismo y Revolución acusa al cardenal Caggiano de apoyar al Gobierno.

Militantes católicos forman el Comando Camilo Torres.

Se forma el Ejército de Liberación Nacional (ELN) para apoyar al Che Guevara.

Los grupos juveniles se separan del Partido Comunista y forman el Partido Comunista Revolucionario, de orientación maoísta.

Disidencias internas en el ejército fuerzan la renuncia del genera Onganía, sucediéndolo el general Roberto Levingston.

La caída de Onganía y su reemplazo por el general Roberto M. Levingston no logró descomprimir la situación: los políticos se unieron en la Hora del Pueblo, el sector “liberal” del Ejército se inclinó por la salida electoral y en marzo de 1971 obligó a renunciar a Levingston, y es reemplazado por el general Alejandro Lanusse. .

La insostenible situación que padecía el país llevó a este general a prometer la pronta normalización de la vida institucional, iniciando a respecto una apertura política.

Ello permitió la revitalización de la figura del general Perón, que desde el exilio en Madrid regresó al país al amparo de las promesas y garantías que ofrecía el llamado a la pacificación.

Durante la estadía del general Perón, apenas un mes, se formó el Frente Justicialista de Liberación Nacional (FREJULI)

EL PLAN ECONÓMICO DE KRIEGER VASENA:

Según los golpistas que desplazaron del poder al presidente Illia, se había perdido la legitimidad al carecer de eficiencia, tanto en la promoción del desarrollo como en la contención de los conflictos sociales.

Los nuevos gobernantes se proponen lograr esa eficiencia tanto en el Estado como en la economía.

Pero las luchas internas entre los nacionalistas y los liberales demoraron la adopción de un rumbo definido hasta que el ministro de Economía, Adalbert Krieger Vasena, lanzó su plan económico en enero de este año.

El Plan Krieger Vasena no es el ajuste clásico que muchos esperaban.

Se propone estabilizar los precios y generar el desarrollo, al tiempo que busca que las empresas sean más competitivas.

Las medidas confluyen a los objetivos del «tiempo económico».

El dólar se valoriza en un 40 por ciento, sería la «última devaluación».

Se evita una transferencia de ingresos hacia el agro aplicando impuestos a la exportación primaria que limita la suba de precios internos y trae recursos a un fisco siempre necesitado.

Los aranceles que protegen a la producción nacional fueron reducidos y se fomenta la exportación de manufacturas.

Acompañando el esfuerzo productivo del sector privado, el Estado encarará una agresiva política de obras públicas (la represa de El Chocón, el Túnel Subfluvial, el puente Zarate-Brazo Largo y la Central de Atucha).

Central Nuclear Atucha I Historia De La Energia Nuclear en Argentina –  BIOGRAFÍAS e HISTORIA UNIVERSAL,ARGENTINA y de la CIENCIA

El crecimiento económico va de la mano de un aumento del circulante monetario que no es obstáculo para contener la inflación.

La estabilización de los precios cuenta con el auxilio de los acuerdos del Gobierno con las grandes empresas que, en contrapartida, reciben beneficios impositivos.

El ministro pudo mostrar buenos y rápidos resultados. La paridad cambiaría se mantuvo con la mejora de las exportaciones y la llegada de divisas.

Se espera que para 1969, el déficit fiscal sea de 1,6 por ciento, la inflación del 5,3 y el crecimiento del PBI, 8,5 por ciento.

Pero la participación asalariada en el ingreso bajó, mientras que la deuda externa, la concentración económica y la extranjerización crecen.

Peor aún, los logros podrían resultar efímeros. (Fuente: El Bicentenario Fasc. N° 8 Período 1950-1969 – Nota de Aníbal Jáuregui – Fernando del Corro)

GABINETE PRESIDENCIAL

Juan Carlos Onganía

MINISTROS

Bienestar Social: Roberto Juan Petracca, Julio Emilio Álvarez, Conrado Ernesto Bauer y Carlos Alberto Consigli.
Cultura y Educación: Carlos María Gelly y Obes, José María Astigueta y Dardo Pérez Guilhou.
Defensa: Antonio Roberto Lanusse, Emilio Federico van Peborgh y José Rafael Cáceres Monié.
Economía y Trabajo: Jorge Néstor Salimei, Adalbert Krieger Vasena y José María Dagnino Pastore.
Interior: Enrique Martínez Paz, Guillermo Antonio Borda y Francisco A. Imaz.
Justicia: Conrado José Echebarne.
Obras y Servicios Públicos: Luis María Gotelli.
Relaciones Exteriores y Culto: Nicanor Costa Méndez y Juan Benedicto Martín.

Fuentes Consultadas:
Argentina Siglo XX Luis Alberto Romero
La Argentina Historia del País y de su Gente María Saenz Quesada
El Libro de los Presidentes Argentinos del Siglo XX Deleis-Tito-Arguindeguy

Gobierno de Levingston :Gobiernos Militares en Argentina o De Facto

Gobierno de Levingston :Gobiernos Militares en Argentina o De Facto

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA:

Año 1971: los hechos de violencia suman 473.

El más resonante, sin duda, es el secuestro y asesinato del general Pedro Eugenio Aramburu, a quien un grupo de Montoneros saca de su hogar el 29 de mayo.

Los guerrilleros usan uniformes militares y llevan a Aramburu hasta una casa de la localidad bonaerense de Timote, donde es asesinado.

Su cadáver fue encontrado un mes más tarde.

El episodio desgasta totalmente a Onganía, que el 8 de julio es destituido por las propias Fuerzas Armadas y reemplazado por una figura militar casi desconocida: el general Roberto M. Levingston.

El peronismo, el radicalismo y otros partidos se reúnen para integrar «La hora del pueblo», que reclama al gobierno de Levingston el pronto retorno a la normalidad constitucional sin proscripciones.

Por su parte, en Santa Fe, se reúnen los llamados «sacerdotes del Tercer Mundo», que se constituyen como una organización militante dentro de la Iglesia.

Una halagadora noticia es para los argentinos el otorgamiento del Premio Nobel de química al doctor Luis Federico Leloir, cuyos trabajos recién serán conocidos por el gran público con motivo de esta distinción.

La academia sueca rechaza el premio Nobel en literatura para Jorge Borges.

Roberto Marcelo LevingstonDespués de algunas discusiones, las Fuerzas Armadas eligieron al general Roberto Marcelo Levingston como sucesor de Onganía.

Sin embargo, no estaba claro qué tipo de gobierno llevaría adelante.

Los altos oficiales estaban ante una disyuntiva: algunos consideraban que definitivamente los objetivos de 1966 no se podrían cumplir, y que debían optar inmediatamente por una salida legal.

Los nacionalistas (entre ellos Levingston) creían que era necesario profundizar la revolución e insistir en la transformación económica para entregar el poder en forma ordenada y honrosa.

Lanusse se inclinaba por la primera opción y Levingston por la segunda, pero la situación internacional favoreció a los nacionalistas.

Su intención era mejorar la situación general del país y organizar un partido político que sostuviera las banderas de la Revolución y las defendiera en un gobierno legalmente constituido. Pero para eso necesitaba tiempo y un profundo cambio en la política económica.

Levingston intentó despojarse de ataduras, pero se profundizaron las desavenencias con los partidos políticos y la diferenciación con la Junta.

El 29 de septiembre el Presidente dio a conocer una enmienda constitucional, que reduciría el mandato presidencial a cuatro años, con reelección por un período, la unificación de mandatos y elballotage.

El proyecto había sido consensuado con los militares y se aprobará durante el gobierno de Lanusse.

El 11 de noviembre quedó constituida La Hora del Pueblo, un acuerdo de peronistas, radicales y otros partidos menores, que reclamó el inmediato llamado a elecciones.

El 16, el Presidente habló en el Colegio Militar ante dos mil oficiales para reiterar sus conceptos políticos: los viejos partidos políticos y su tradicional organización habían fracasado.

Pocos días después anunció un plan de desarrollo para la «argentinización de la economía».

Durante la gestión de Levingston, numerosas obras públicas de envergadura iniciaron o continuaron su construcción: el complejo hidroeléctrico de El Chocón, la usina nuclear de Atucha, la ampliación de SOMISA -se incorporó el segundo Alto Horno-, el oleoducto Villa Mercedes (San Luis)-La Matanza, el gasoducto austral El Cóndor-Pico Truncado y el complejo ferrovial Zárate-Brazo Largo, son los más destacados.

También comenzaron las negociaciones para la construcción de la represa de Yaciretá.

Pero los temas centrales que planteaba el país eran la salida electoral y la situación social.

El Plan de Desarrollo se proyectaba a cuatro años (1971-1975) y fijaba tres prioridades: la industria frigorífica, la política petrolera y la crediticia molinera.

Cerrado el año, fue anunciado un aumento salarial del 6 por ciento y la convocatoria a las comisiones paritarias, que dio curso a un postergado reclamo gremial.

Roberto Marcelo Levingston

El 8 de junio de 1970, los mandos militares reclamaron la renuncia de Onganía y lo reemplazaron por un general casi desconocido que se hallaba en Washington: Roberto Marcelo Levingston.

Su gestión duró nueve meses. En su transcurso ocurrieron decenas de actos terroristas, desde estallidos de bombas hasta los copamientos guerrilleros de Garín, en la provincia de Buenos Aires, y La Calera, en la provincia de Córdoba.

También recrudeció la resistencia sindical, y el plan económico del ministro Aldo Ferrer -de corte populista-nacionalista- naufragó en una inflación galopante. Levingston ambicionaba realizar un «modelo nacional» sin la participación de los políticos tradicionales.

A ese proyecto marginal se opuso La Hora del Pueblo, un documento firmado, en noviembre, por el justicialismo (o peronismo), el radicalismo y muchos otros partidos. (foto arriba: Ricardo Balbín y Jorge Paladino -delegado personal de Perón-)

Levingston designó como ministro de Economía a Aldo Ferrer, quien aplicó un conjunto de medidas keynesianas y nacionalistas que contradecían la línea de sus antecesores liberales, Krieger Vassena y Dagnino Pastore.

Propuso aumentar un 25 por ciento el nivel de inversión del Estado en la economía para 1971 e implemento el llamado «compre nacional», que obligaba al Estado a consumir insumos de empresas argentinas.

Las dimensiones del estado argentino en 1971 (dueño de empresas de gas, electricidad, teléfono, obras sanitarias, servicios educativos, etc.) lo convertían en un consumidor de importancia que podría reactivar la producción industrial interna.

A pesar del pronunciamiento de los políticos, Levingston reafirmó su postura de normalizar la economía antes de entregar el poder. Si bien inició conversaciones con dirigentes de los principales partidos -excepto Perón— reafirmó que todavía no era tiempo del regreso de la actividad política.

El gobierno militar afirmó que La Hora del Pueblo era el regreso de «la antigua retórica y la demagogia».

A fines de ese año, en un discurso ofrecido en Neuquén, Levingston sostuvo que la salida electoral llevaría »años».

Esas declaraciones lo distanciaron definitivamente del jefe del Ejército, general Lanusse, que era partidario de una salida electoral rápida.

El presidente Levingston sigue adelante con una política personal que implica el progresivo alejamiento de la cúpula militar, lo que le resta apoyo en las Fuerzas Armadas.

La designación de un interventor en la siempre inquieta Córdoba es una de sus decisiones menos felices, pues su delegado afirma que cortará la subversión de un solo tajo, como se hace con las víboras.

Estas jactanciosas declaraciones provocan una conmoción conocida como «el viborazo», no tan grave como el Cordobazo del año anterior pero no menos inquietante.

El interventor tiene que renunciar y Levingston, a su vez, destituye al ministro de Bienestar Social, Francisco Manrique.

Por otra parte las acciones cada vez más frecuentes de las organizaciones armadas —que contaban con el apoyo de Perón- y la incontrolable situación económica convencieron al Ejército de que ya era imposible seguir con la Revolución.

La «rebelión de las bases», como se conoció el desarrollo del sindicalismo clasista, cada vez más combativo, era muy importante en el interior del país.

Esta situación de incapacidad de controlar la violencia mas otras decisiones terminan con la paciencia de la Junta de Comandantes, que decide destituir a Levingston y designar como presidente de facto al comandante en jefe del Ejército, general Alejandro Lanusse, el 26 de marzo.

Roberto Marcelo Levingston

MINISTROS
Bienestar Social: Francisco Guillermo Manrique y Amadeo Ricardo Frúgoli.
Cultura y Educación: José Luis Cantini.
Defensa: José R. Cáceres Monié.
Interior: Eduardo  Mac Loughlin y Arturo Armando Cordón Aguirre.
Ministerio de Economía y Trabajo: Carlos Moyano Llerena y Aldo Ferrer.
Ministerio de Justicia: Jaime Luis E. Perriaux.
Obras y Servicios Públicos: Aldo Ferrer y Osear Juan H. Colombo.
Relaciones Exteriores y Culto: Luis María de Pablo Pardo.

Carecía de condiciones de liderazgo :

Debe reconocerse que el general Roberto Marcelo Levingston debió iniciar su gestión con vulnerabilidades de origen que eran casi insalvables y que estaban destinadas a convertir en francamente azarosa la perspectiva de éxito.

Una parte muy importante de la culpa de su fracaso fue nuestra. Cometimos un grave error tanto en la elección del hombre apropiado a las circunstancias, como en la elaboración de una nueva metodología que permitiera revivir a un proceso dolorosamente en crisis. […]

Levingston no representaba una legitimidad mayoritaria ni una legalidad constitucional pero no era, tampoco, el verdadero caudillo de la Fuerza.

Carecía de condiciones para el liderazgo popular, su mandato se evaluaba como transicional, tenía un poder real limitado y se encontraba frente a un pueblo desesperanzado.

Su papel, para muchos, era similar al cumplido por el general Badoglio en la Italia de 1943: preparar la retirada.

Levingston era inocente de esas situaciones.

Cometió, en cambio, errores posteriores que complicaron aún más las cosas al desconocer las limitaciones que implicaba su circunstancia concreta.

Las Fuerzas Armadas se habían decidido a restaurar, honrosamente, la democracia, sin buscar ya más vueltas a las cosas.

Levingston trató de alentar una combinación ideológica que hubiera podido ser efectiva dos años atrás, pero que era ya imposible de implementar: la renovación de los jefes políticos nacionales y la defensa de cierto nacionalismo económico debían ser, en su concepto, los presupuestos básicos para retornar a la normalidad.

Alejandro A. Lanusse, Mi testimonio.

Fuente Consultada:
Cuatro Décadas de Historia Argentina – P. Dobaño – M. Lewkowicz
El Libro de los Presidentes Argentinos del Siglo XX Deleis-Tito-Arguindeguy
Historia 3 – El Mundo Contemporáneo – Santillana

Enlace Externo: Tiempos Violentos en Argentina

Biografia y Obra de Gobierno de Juan Lavalle Como Gobernador

Biografia y Obra Politica de Gobierno de Juan Lavalle

Nació en Buenos Aires el 20 de octubre de 1797, en el seno de una aristrocrática familia porteña.

Como granadero a caballo, en 1814 interviene en el sitio a Montevideo y luego en la campaña contra José Artigas.

Cruza la cordillera con el cuerpo del Ejército de los Andes a las órdenes de Soler. En Chacabuco y Maipú se distingue por su bravura.

Costumbres y Hobbys de Personajes Famosos Argentinos – BIOGRAFÍAS e  HISTORIA UNIVERSAL,ARGENTINA y de la CIENCIA

En la campaña del Perú, combate en Nazca y en la Sierra.

En febrero de 1822, junto con las fuerzas de Sucre, vence a los realistas en Río Bamba. Después de la campaña de los Puertos Intermedios regresa a Mendoza.

El 20 de abril de 1824 se casa con Dolores Correas.

Participa de una asonada, y asume como gobernador interino de la provincia, hasta que entrega el mando a su suegro.

En Buenos Aires, es jefe del Regimiento de Coraceros, en la frontera sur.

En febrero de 1827 se destaca en la batalla de Ituzaingó, contra el Brasil; también triunfa en Camacuá y Yerbal.

El acuerdo de paz con el Brasil en agosto de 1828, entre otros factores, provoca la caída de Dorrego. Lavalle da un golpe y el Io de diciembre es designado gobernador provisional de Buenos Aires.

Derrota a Rosas y Dorrego (imagen) en Navarro y, mal aconsejado, ordena la ejecución de Dorrego, sin someterlo a juicio previo.

Gobierno de Dorrego y La Guerra Brasil – BIOGRAFÍAS e HISTORIA  UNIVERSAL,ARGENTINA y de la CIENCIA

Gobierno de Lavalle:

Obra desarrollada por Lavalle durante su gobierno (diciembre 1828 – junio 1829).

LavalleAl tomar el mando, consideró que las circunstancias tornaban innecesario el nombramiento de ministros para las distintas ramas de la administración, por lo que designó al Dr. José Miguel Díaz Vélez para el despacho de todos los asuntos.

Meses después el ministerio único fue suprimido, restableciéndose los ministerios y creándose el Consejo de Gobierno.

El 6 de febrero de 1829 llegó a Buenos Aires el barco inglés “Chichester”, en el que viajaba desde Inglaterra José de San Martín, que, enterado de la revolución del 1º de diciembre y de la muerte de Dorrego, decidió no desembarcar para no verse forzado a intervenir en guerras civiles.

Lavalle, que atravesaba una difícil situación gubernativa por la oposición en la ciudad de los legisladores separados por la revolución del 1º de diciembre y de los amigos de Dorrego, y por la hostilidad de la campaña adicta a Rosas, decidió enviar dos comisionados a Montevideo (Juan Andrés Gelly y Eduardo Trolé), donde se encontraba San Martín, de regreso hacia Europa, para proponerle que asumiera el gobierno “como única solución patriótica que aseguraría la paz”.

El héroe rechazó el ofrecimiento, pues consideraba, y así se lo expresó a O’higgins, que para lograr la pacificación era necesario hacer desaparecer a uno de los dos partidos: el unitario o federal, con lo que cubriría de proscripciones a su patria.

Además de la difícil situación interna, Lavalle debió enfrentar graves problemas de orden externo.

Así, en circunstancias en que el gobierno había dado un decreto (19 de abril), basado en la ley respectiva de 1821, llamando a prestar servicio militar a los extranjeros, necesarios a los unitarios en su lucha contra los federales, el representante francés reclamó, y como su demanda no fuese atendida, pidió su pasaporte.

Este hecho se agravó cuando el jefe de la flota francesa, vizconde de Venancourt, apresó los barcos argentinos que se hallaban en la rada, porque allí estaban alojados dos detenidos franceses acusados de delitos leves y puso en libertad a los efectivos de la escuadra aprisionados por los participantes de la revolución del 1º de diciembre, interviniendo así en una cuestión de orden interno.

Pocos días después se celebró un tratado por el que los franceses se comprometían a devolver los barcos capturados.

El gobierno no obligaría a los franceses por la fuerza a cumplir el servicio militar.

El cónsul argentino en Francia, Juan Larrea, protestó ante el gabinete francés por el acto cometido por Venancourt, pidiendo su castigo.

Se inició así un largo reclamo, que fue dejado sin efecto durante el gobierno de Rosas.

Para afirmar nuestra soberanía sobre las Islas Malvinas y tierras adyacentes y con el propósito de vigilar esas costas visitadas frecuentemente por barcos extranjeros, que no respetaban disposiciones argentinas sobre caza y pesca, el gobierno dictó un decreto, con fecha 10 de junio de 1829, creando la Comandancia Política y Militar de las Malvinas.

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• ►Ampliación Sobre el Gobierno de Lavalle

La agitación política
Durante el gobierno de Dorrego trató de gobernar un país anarquizado, sin una Constitución que lo rigiera, en medio de profundas disensiones políticas, crisis económicas y problemas exteriores.

Perturbado por la tenaz oposición de los unitarios, Dorrego pretendió sofocar las críticas exaltadas y promulgó una ley que limitó la libertad de imprenta,’ medida que sólo sirvió para atizar el descontento.

Cuando se efectuaron las elecciones para renovar la Junta de Representantes, la agitación política transcendió al comicio y se produjeron graves incidentes; el triunfo correspondió a los federales, pero los unitarios los acusaron de fraude.

Mientras los adversarios fustigaban a Dorregoseguros de una próxima restauración en el mando— sus propios partidarios, movidos por pasiones e intereses personales, lo abandonaban.

La Convención de Santa Fe había fracasado, debido en gran parte a las maniobras del caudillo Bustos, interesado en dirigir los destinos de la República y en trasladar la citada asamblea a la provincia de Córdoba.

Cuando trascendió que la paz con el Brasil importaba la pérdida de la Banda Oriental, el pueblo y los periódicos censuraron a los hombres de gobierno, particularmente a Dorrego.

El jefe del partido unitario en esa época, Dr. Julián Segundo Agüero, dijo al respecto: «Nuesto hombre está perdido, él mismo se ha labrado su ruina».

Dorrego solicitó al comandante de campaña Juan Manuel de Rosasen esas circunstancias también distanciado del gobernador— una opinión con respecto al tratado, y el último le respondió: «Será tan ventajoso como usted dice, pero no es menos cierto que usted ha contribuido a formar un i grande estancia con el nombre de Estado del Uruguay. Y esto no se lo perdón irán a usted. Quiera Dios no sea el pato de la boda en estas cosas».

REVOLUCIÓN DEL 1º DE DICIEMBRE DE 1828

Lavalle gobernador: Desde tiempo atrás, los unitarios dirigidos por Agüero —ex ministro de Rivadavia— tramaban una revolución para restaurarse en el gobierno.

A tal fin decidieron apoyarse en las tropas que regresarían de la campaña contra el Brasil y comprometieron al general Juen Lavalle, para que aceptara la dirección militar del movimiento.

La oficialidad del ejército republicano había abrazado la causa de los conspiradores  se mostraba partidaria de adherir a la revolución.

Aunque eran públicas las ¡ntencíores de los unitarios, Dorrego no creyó en un golpe armado y ordenó brindar una calurosa recepción a las tropas que habían vencido a los imperiales.

A fines de noviembre de 1828, esos efectivos comenzaron a llegar a Buenos Aires.

Al amanecer del 1? de diciembre, el general Lavalle y el coronel José Olavarría, al frente de la Primera División del ejército, ocuparon la plaza de la Victoria, en medio de las aclamaciones de los unitarios.

Sin fuerzas con que oponerse, el gobernador Dorrego abandonó la Fortaleza por una puerta trasera y luego de ocultarse algunas horas marchó a la campaña.

Dueño de la ciudad, Lavalle se dirigió por la tarde a la Capilla de San Roque —próxima a la iglesia dé San Francisco— donde había convocado a una centena de ciudadanos, acaudillados por el Dr. Agüero, para un simulacro de elección popular.

Al solo nombre del candidato y únicamente en caso de aprobación, los presentes debían alzar su sombrero. Cuando se propuso a Juan Lavalle, todos lo aclamaron y en consecuencia —debido a tan singular procedimiento— el citado militar fue electo gobernador provisorio de la provincia de Buenos Aires.

En la reunión también se resolvió el cese de la Junta de Representantes, cuyos nuevos miembros serían elegidos posteriormente.

Muerte de Dorrego

Mientras tanto, Dorrego se dirigió a Cañuelas donde se reunió con Rosas, quien —enterado de los sucesos— había comenzado a reclutar paisanos e indios. Por su parte, Lavalle delegó el mando en el almirante Brown, y al frente de un regimiento de caballería salió en persecución del gobernador derrocado.

Rosas aconsejó a Dorrego no librar combate hasta reforzar los efectivos, pero el segundo decidió marchar hacia Navarro, donde el 9 de diciembre fue vencido por Lavalle.

Las tropas federales se dispersaron y entonces Rosas se dirigió hacia el norte, rumbo a Santa Fe, en busca de Estanislao López; Dorrego no quiso seguirlo y prefirió marchar hacia San Antonio de Areco, a fin de lograr la incorporación del coronel Ángel Pacheco y su regimiento.

Pero estas tropas se sublevaron y a las órdenes del coronel Escribano apresaron a Dorrego y lo pusieron a disposición del general Lavalle, quien se encontraba en su campamento de Navarro.

Cuando el prisionero llegó a dicho lugar, ese mismo día —13 de diciembre de 1828— enteróse que sería fusilado en el término de una hora.

En ese lapso, Dorrego escribió varias cartas de despedida y algunas esquelas sobre asuntos particulares.

Por orden del general Lavalle y sin ajustarse a las más elementales normas de legalidad, una descarga puso término a la vida del gobernador de la provincia de Buenos Aires.

La muerte de Dorrego privó al partido federal y al país entero de una de sur, figuras más destacadas.

Todas las provincias —exceptuando Tucumán y Salta con gobiernos unitarios— protestaron ante el doloroso episodio, cuya consecuencia más importante fue el surgimiento de Juan Manuel de Rosas al  convención reunida en Santa Fe condenó el fusilamiento del legítimo gobernador y designó a Estanislao López jefe de las fuerzas que debían oponerse al  pronunciamiento de Lavalle.

Lavalle y Paz

Lavalle decidió derrotar a ios caudillos para luego sentar en la República las bases de un gobierno unitario.

Para sus propósitos contó con el apoyo del general José María Paz, quien se había destacado en la guerra contra los brasileños.

Después de algunos intentos infructuosos en territorio santafecino, Lavalle inició una campaña en la provincia de Buenos Aires, pero Estanislao López—jefe de las fuerzas federales— y Juan Manuel de Rosas lo vencieron en el Puente de Márquez (26 de abril de 1829).

Mientras tanto, el general Paz —con mejor fortuna— obtuvo el gobierno de la provincia de Córdoba y derrotó a Facundo Quiroga en La Tablada, y más tarde en Oncativo. De tal manera el movimiento unitario logró consolidarse —momentáneamente— en el interior del país.

Después de la derrota sufrida en Puente de Márquez, Lavalle debió afrontar en Buenos Aires una difícil situación. No conforme con la dirección política del jefe unitario, las figuras más destacadas del partido comenzaron a- emigrar. La ciudad estaba sitiada por Rosas y para reprimir cualquier revuelta, Lavalle ordenó apresar a los dirigentes federales acusados de conspiración.

El 6 de febrero de 1829 había arribado a Buenos Aires procedente de Inglaterra el general San Martín, con el propósito de retirarse a su chacra de Mendoza.

Enterado del trágico fin de Dorrego y de las luchas políticas que agitaban al país, se negó a desembarcar y regresó a Europa en la misma nave.

En Montevideo fue entrevistado por dos delegados de Lavalle, quienes le ofrecieron el gobierno de la provincia y el mando de las tropas, pero el ilustre militar rechazó la propuesta, decidido a no participar en las luchas internas.

Fuente Consultada:
Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –
Los Hechos Que Cambiaron La Historia Argentina en el Siglo XIX – Ricardo J. de Titto Editorial El Ateneo
Historia 5 de José Cosmelli Ibañez – Editorial Troquel

Gobierno de Lanusse:Antecedentes y El Acuerdo Nacional

Gobierno de Lanusse:Antecedentes y El Acuerdo Nacional

Como consecuencia del Viborazo (*), el 22 de marzo de 1971, la Junta destituyó a Levingston.

El presidente había intentado pasar a retiro a Lanusse, quien integraba la Junta, pero gracias al respaldo político y militar que éste poseía logró imponerse frente a la decisión presidencial.

Ante el complejo escenario nacional, el 26 de marzo de 1971, la Junta decidió investir como primer mandatario a Lanusse, quien conservó la jefatura del Ejército.

Alejandro A. Lanusse asumió la presidencia de la República, con retención del cargo de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.

Con el nuevo mandatario comenzó la «tercera etapa» de la Revolución Argentina y el gobierno manifestó su voluntad de llevar a término el proceso destinado a normalizar la vida institucional del país.

Se estableció un calendario electoral y el partido Justicialista obtuvo su personería política.

Desde el inicio de su gobierno, Lanusse buscó una salida para la Revolución Argentina.

En 1971, el Ejército tenía los mismos problemas que en 1966, agravados por la crisis económica y política que había llevado al país a la violencia generalizada.

Las Fuerzas Armadas no estaban dispuestas a proscribir nuevamente al peronismo en una elección, dado que, frente el accionar de las organizaciones armadas y las bases obreras peronistas, las consecuencias de tal medida eran imprevisibles.

(*)Viborazo: Ante la violencia política y la convulsión social, í.evíngston promovió políticas de seguridad destinadas a contener el accionar guerrillero. Sin embargo, los movimientos de insatisfacción volverían a recrudecer mediante un segundo CORDOBAZO que recibiría el nombre de VlBORAZO.

gobierno de alejandro lanusse

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA:

Año 1971: los hechos de violencia suman 473.

El más resonante, sin duda, es el secuestro y asesinato del general Pedro Eugenio Aramburu, a quien un grupo de Montoneros saca de su hogar el 29 de mayo.

Los guerrilleros usan uniformes militares y llevan a Aramburu hasta una casa de la localidad bonaerense de Timote, donde es asesinado.

Su cadáver fue encontrado un mes más tarde.

El episodio desgasta totalmente a Onganía, que el 8 de julio es destituido por las propias Fuerzas Armadas y reemplazado por una figura militar casi desconocida: el general Roberto M. Levingston.

El peronismo, el radicalismo y otros partidos se reúnen para integrar «La hora del pueblo», que reclama al gobierno de Levingston el pronto retorno a la normalidad constitucional sin proscripciones.

Por su parte, en Santa Fe, se reúnen los llamados «sacerdotes del Tercer Mundo», que se constituyen como una organización militante dentro de la Iglesia.

Una halagadora noticia es para los argentinos el otorgamiento del Premio Nobel de química al doctor  Luis Federico Leloir, cuyos trabajos recién serán conocidos por el gran público con motivo de esta distinción.

La academia sueca rechaza el premio Nobel en literatura para Jorge Borges.

Lanusse asumió la la presidencia en una situación muy diferente a la que había soñado al promover a Levingston como una especie de puente entre la fallida gestión de Onganía y su propio gobierno, que debía encargarse de restaurar la paz social e impulsar en forma sostenida el crecimiento económico.

Hombre de carácter, querido u odiado entre sus camaradas, revolucionario antiperonista en su juventud y negociador realista en la madurez, Lanusse quiso reconstruir el tejido social mediante acuerdos con políticos y gremialistas a través de un ministro del Interior inteligente y honesto, el radical Arturo Mor Roig.

Consecuente con sus ideas liberales, el presidente no vaciló en admitir una libertad de expresión amplia.

Pero todos los factores le jugaban en contra y la violencia siguió cobrándose víctimas.

Terminaría desafiando a Perón a volver a la Argentina «si le daba el cuero», y esto ocurriría poco después.

El general que se había sentido capaz de garantizar la concordia debió cerrar apresuradamente el ciclo de la Revolución Argentina.

El 2 de marzo de 1971, Lanusse asume la presidencia de la Junta de Comandantes en Jefe y da a conocer los trazos generales de un plan político, conocido después como el Gran Acuerdo Nacional (GAN).

Mientras Levingston promueve a una nueva camada de políticos —llamada la «Generación Intermedia«-, que descartaba a los dirigentes históricos como Perón y Balbín, Lanusse intenta acordar con todo el arco ideológico —incluidos sectores de la izquierda—, la Iglesia, la poderosa CGT y los grupos empresarios.

Finalmente, Levingston entrega su renuncia el 23 de marzo y Lanusse lo reemplaza en la Presidencia de la Nación el 26.

Al asumir, enfatizó que el diálogo sería, en adelante, «sin exclusiones».

Sus veintiséis meses en el gobierno, llenos de tensiones e intrigas, tendrán un tópico dominante: la posibilidad de que Perón regrese y se postule para un tercer mandato en la Casa de Gobierno.

La Ilusión de un Gran Acuerdo Nacional

Concretar «un acuerdo amplio y generoso que supere las antinomias del pasado e inicie una nueva etapa promisoria en la historia de la República» fue el deseo expresado en el primer mensaje al país del nuevo presidente.

En esos días, Lanusse recibió la visita de José Ignacio Rucci, Adelino Romero y Rogelio Coria, dirigentes de la CGT, y se comprometió a restituir los restos de Evita a su esposo.

Además, coloco un busto de Perón —sin uniforme militar— en el salón respectivo de la Casa Rosada, agilizó los trámites para terminar todas las causas judiciales que Perón tenía pendientes y facilitó así su retorno.

Se iniciaron conversaciones con las principales figuras políticas: Ricardo Balbín, el delegado de Perón, Jorge Daniel Paladino, y el almirante Isaac Rojas, entre otros.

En total secreto, el 21 de abril de 1971 el coronel Francisco Cornicelli viajó a Madrid y entrevistó al líder justicialista en Puerta de Hierro, su residencia.

El coronel Héctor Cabanillas, entretanto, fue el encargado de recuperar el cuerpo de Eva Perón, enterrado con el nombre María Maggi en un cementerio de Milán, y hacer los arreglos oficiales para trasladar sus restos hasta Madrid, donde le fueron entregados al líder exiliado.

El 23 y 24 de julio —en otro gesto aperturista— Lanusse recibió en la provincia de Salta al presidente socialista de Chile, Salvador Allende.

Reafirmando que su gobierno había roto con el concepto de «fronteras ideológicas».

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Desde 1960 y hasta los años ochenta, los gobiernos militares de toda América latina fueron influidos por la Doctrina de la Seguridad Nacional.

Esta doctrina era difundida en los institutos castrenses coordinados por Estados Unidos durante la Guerra Fría.

En ella se sostenía que las fuerzas armadas debían hacerse cargo del poder como forma de defensa frente a lo que llamaban «la amenaza marxista».

También prescribía que, en esta lucha, las fuerzas armadas podían utilizar todo tipo de recursos, incluyendo la tortura y e asesinato.

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Lanusse persiguió dos objetivos:

1) una salida institucional honrosa y negociada que descomprimiera el conflicto social y político argentino, enmarcado en la violencia revolucionaria armada;

2) negociar con los sectores moderados de la política (Sindicatos tradicionales, partidos, etc.) para lograr aislar a los grupos más extremistas, las organizaciones armadas y el sindicalismo clasista.

Políticamente Lanusse inició negociaciones secretas para lograr que Perón se declarara en contra de la violencia política y resignara su participación electoral para contribuir a un proceso de pacificación (y a la candidatura de Lanusse).

Sin embargo, Perón rechazó ambas propuestas.

Frente a la negativa del viejo líder, Lanusse organizó el sistema electoral de manera que, aunque el peronismo participara, Perón no fuera el candidato.

Para eso incorporó una cláusula de residencia que restringía la participación como candidatos a los ciudadanos ausentes del país antes del 25 de agosto de 1972, por lo que el líder tuvo que regresar luego de 17 años de exilio, en 1972.

Juan Peron

Juan Perón, en su corta visita, delegó su candidatura a presidente en Héctor J. Cámpora.

Su designación fue apoyada por la Juventud Peronista (JP) y Montoneros, que ubicaron a sus integrantes en los primeros lugares de las listas de autoridades nacionales y provinciales.

En la campaña electoral quedó demostrada la división que laceraba al peronismo.

Las elecciones se celebraron el 11 de marzo de 1973. Héctor Cámpora obtuvo casi el 50 por ciento de los votos y su contrincante radical, Ricardo Balbín, renunció a la segunda vuelta.

Después de once años de semidemocracia y siete de dictadura, el peronismo volvía a gobernar.

Los militares pagaron un alto costo político; su desprestigio fue tan grande como su temor a un desborde revolucionario.

Después de entregar la banda presidencial a Héctor J. Campora en 1973, Lanusse se retiró de la vida pública y se dedicó a la administración de las propiedades de la familia.

Para entonces su hija menor Ileancita —bendecida por el Papa en el vientre de su madre— había fallecido aún niña, en 1967, y otro hijo, Marcos, padecía limitaciones físicas por un accidente automovilístico.

Nuevos golpes significaron las muertes de sus hijos Eduardo, en 1987, y el primogénito Alejandro, en 1990, y produjeron en Lanusse un creciente retraimiento.

Murió el 26 de agosto de 1996.

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«Revolución socialista»:

Desde España, Perón pronunciaba discursos que buscaban integrar a las diferentes posiciones políticas a su movimiento.

Fueron especiales aquellas destinadas a la juventud alineada en la izquierda nacional.

A raíz de la muerte de Ernesto Che Guevara, expresó en un documento el 24 de octubre de 1967: «Las revoluciones socialistas se tienen que realizar; que cada uno haga la suya, no importa el sello que tenga.

Por eso y para eso, deben conectarse entre sí todos los movimientos nacionales, en la misma forma en que son solidarios entre sí los usufructuarios del privilegio.

La mayoría de los gobiernos de América Latina no van a resolver los problemas nacionales sencillamente porque no responden a los intereses nacionales. Ante esto no creo que las expresiones revolucionarias verbales basten.

Es necesario entrar en la acción revolucionaria, con base organizativa, con un programa estratégico y tácticas que hagan viable la concreción de la revolución. (…)

El peronismo consecuente con su tradición y con su lucha, como Movimiento Nacional, Popular y Revolucionario, rinde su homenaje emocionado al idealista, al revolucionario, al Comandante Ernesto Che Guevara, guerrillero argentino muerto en acción empuñando las armas en pos del triunfo de las revoluciones nacionales en Latinoamérica».

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LA REFORMA DE LA CONSTITUCIÓN DE LANUSSE:

Alejandro Agustín Lanusse decretó una reforma temporaria de la Constitución que implementael sistema de ballottage: los candidatos que no alcancen el 50 por ciento de los votos tendrán que ir a una segunda vuelta electoral.

También se dispone un plazo para quienes quieran ser candidatos, quienes deben renunciar a la función pública en caso de que ocupen algún cargo.

Y una última condición: deben encontrarse en el país. Como no piensa renunciar, Lanusse abandona su propia candidatura y abre una incógnita con respecto a Perón, quien también quedará afuera si no regresa en el plazo correspondiente. Las elecciones han sido convocadas para el 11 de marzo de 1973.

Como se recordará, los partidos políticos, tras consensuar el documentotltulado La hora del pueblo, ya habían exigido el llamado a elecciones sin ninguna proscripción durante la gestión del general Roberto Marcelo Levingston.

Ante las tensiones emergidas en los últimos años, Lanusse no tuvo más remedio que elegir la vía electoral y desafió a Perón a que regresara al país.

Gabinete de Gobierno de Agustín Lanusse.

Bienestar Social: Francisco Guillermo Manrique y Osear Ricardo Puiggrós.
Comercio: Alfredo José Girelli y Daniel García.
Cultura y Educación: José Luis Cantini y Gustavo Malek.
Defensa: José Rafael Cáceres Monié y Eduardo Enrique Aguirre Obarrio.
Hacienda y Finanzas: Juan A. Quillici, Cayetano Licciardo y Jorge Wehbe.
Industria y Minería: Carlos Cásale y Ernesto Parellada.
Industria, Comercio y Minería: Osear Chescotta.
Interior: Arturo Mor Roig.
Justicia: Jaime Luis Enrique Perriaux, Ismael Bruno Quijano y Gervasio R. C. Colombres.
Obras y Servicios Públicos: Oscar Juan Colombo y Pedro A. Coidlllo.
Relaciones Exteriores y Culto: Luis María de Pablo Pardo y Eduardo Mac Louglilin.
Trabajo: Rubens San Sebastián.

Fuente Consultada:
Cuatro Décadas de Historia Argentina – P. Dobaño – M. Lewkowicz
El Libro de los Presidentes Argentinos del Siglo XX Deleis-Tito-Arguindeguy
Historia 3 – El Mundo Contemporáneo –

Gobierno de Illia:Economia,Politica y Desarrollo – Resumen

Gobierno de Illia:Economia,Politica y Desarrollo

ARTURO ILLIA PRESIDENTE:

En un contexto de aguda crisis económica y confusión política, agravada por el enfrentamiento entre dos sectores de militares —los llamados «azules» y los «colorados»—, el gobierno convocó a elecciones generales en las que el peronismo continuó proscripto.

Éstas se realizaron el 7 de julio de 1963 y la Unión Cívica Radical del Pueblo obtuvo la mayor cantidad de votos: el 25% del electorado eligió la fórmula Illia-Perette.

 Arturo Illia

La UCRI obtuvo el segundo lugar, con el 16%, y el porcentaje de votos en blanco alcanzó más del 19% —constituyéndose, en realidad, en la segunda fuerza.

Aun cuando una gran parte de la sociedad argentina vivió la asunción de Arturo U. Illia como la vuelta a la legalidad institucional, casi el 20% de votos en blanco significaba que el gobierno iniciaba su gestión con una grave falta de representatividad de los intereses de importantes sectores de la población.

Esta debilidad inicial atentó contra la estabilidad del gobierno radical.

En su mensaje de asunción, Illia manifestó su propósito de impulsar el crecimiento económico y establecer una más justa distribución de la riqueza.

También expresó su decisión de eliminar la desocupación, defender la moneda nacional y los salarios de los trabajadores, y sancionar un Código de Trabajo y Seguridad Social.

Orden Constitucional y Respeto a las Instituciones Democráticas:

El doctor Arturo Umberto Illia (1900-1983), de 63 años, rostro apacible enmarcado por una blanca cabellera y carácter firme, nacido en Pergamino y radicado en la localidad cordobesa de Cruz del Eje, donde ejercía la medicina, tenía una larga trayectoria política en las filas del radicalismo sabattinista

Fue vicegobernador de Córdoba (1940-1943) y ganó los comicios en esa provincia en 1962, pero no pudo asumir el cargo debido al golpe militar.

Balbín atribuyó la postulación presidencial de Illia en 1963 a su condición de ganador en un distrito importante.

Pero otra versión supone con más fundamento que el veterano dirigente platense no quiso afrontar un tercer fracaso electoral puesto que nadie apostaba entonces al triunfo de la UCR.

Una política moderada y gradualista:

El triunfo fue parcial. La UCRP logró la mayoría del Colegio Electoral gracias al voto de los partidos democristiano, socialista, bloquista y a la Confederación de partidosneoperonistas del interior.

La representación proporcional que se aplicaba por primera vez en el Congreso colocaba al radicalismo como primera minoría y obligaba al gobierno a negociar permanentemente.

Los consensos difícilmente alcanzados, además del estilo presidencial parsimonioso y del gradualismo de la política económica, sirvieron a la oposición para desacreditar a Illia, la “Tortuga” de paso lento y a la “partidocracia” como sistema eficaz y anticuado. (Fuente Consultada: Historia del país y su gente María Saenz Quesada)

Illia Arturo presidente de argentina

Los partidos neoperonistas ,principales beneficiarios de los vaivenes electorales resultan estas fuerzas provinciales, dirigidas por antiguos y prestigiosos dirigentes peronistas, pero dedicadas principalmente a los problemas locales.

Esto los hace más tolerables para los antiperonistas. Tienen su propia estrategia y prefieren un peronismo sin Perón. Tres de ellos alcanzan La gobernación: en Neuquén, Felipe Sapag, con el Movimiento Popular Neuquino; en Salta, Ricardo Durand, con el Movimiento Federal Democrático, y en Chaco, Deolindo Felipe Bittel, con la Unión Popular. También obtienen 17 diputados nacionales y nueve senadores, y en ocasiones se convierten en árbitros.

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Recuperación Democrática:

El 12 de octubre asumió el gobierno, dando una buena impresión a un pueblo cansado de antiguos boatos: fue el primer presidente que juró su cargo en traje de calle, en lugar de frac.

Además, residirá en la Casa de Gobierno de lunes a sábado, y en la residencia de Olivos sólo los fines de semana.

La opinión pública se sorprendió al conocer que el doctor Illia —un político y con treinta y cinco años de ejercicio profesional— recién el año anterior había comprado su primer automóvil, un modesto Bergantín.

Designó ministros de neto corte radical: Eugenio Blanco en Economía, Juan Palmero en Interior, Carlos Alconada Aramburu en Educación y Leopoldo Suárez en Defensa, y mantuvo a los comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas, el general Onganía, el almirante Benigno Varela y el brigadier Conrado Armanini.

Blanco —reemplazado por Juan Carlos Pugliese tras su fallecimiento en agosto de 1964— fue acompañado por un grupo de jóvenes economistas del partido, entre los que estaban Alfredo Concepción, Bernardo Grinspun, Roque Carranza y Carlos García Tudero.

No había transcurrido un mes de gobierno, cuando Illia y sus asesores consideraron conveniente tomar una medida trascendente: la anulación de los contratos petroleros firmados por Frondizi y Guido.

En el pensamiento de Illia, “la riqueza del petróleo no puede ser propiedad de nadie sino del pueblo.

Es obra deja naturaleza y hay que salvaguardarla”.

La medida le valió un violento incidente con el embajador de los Estados Unidos, que, airado, irrumpió en el despacho presidencial para “alertar” que tal decisión sería mal vista por el Departamento de Estado.

“El problema ahora —declaró Illia a The New York Times el 11 de agosto de 1964— es lograr un acuerdo justo y equitativo con las empresas.

Posteriormente, ciertas vacilaciones generaron criterios enfrentados entre los miembros del partido que restaron fuerza a las nuevas negociaciones.

Un sector buscó líneas de acuerdo con las empresas y la Comisión Pro Defensa del Petróleo acusó al gobierno de “continuar la entrega de nuestra independencia nacional”, ya que las compañías continuaban en posesión de las áreas concedidas.

Gracias a una coyuntura internacional favorable a los productos argentinos en el mercado mundial, la Argentina entró en un ciclo largo de recuperación, que eliminaría por una década el déficit en la balanza comercial.

Si bien el gobierno de Illia no frenó estas tendencias, tampoco las impulsó.

Esto es lo que los sectores más desarrollistas le achacaron desde el principio al gobierno radical.

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Apoco de asumir, el gobierno declaró nulos los contratos petroleros con empresas extranjeras firmados por Frondizi.

Esta medida provocó malestar entre los sectores capitalistas de mayor poder económico y, desde entonces, fueron cada vez más frecuentes los enfrentamientos entre el gobierno y los organismos financieros internacionales —el FMI y el Banco Mundial.

Por otra parte, la fuerte alza de los precios, la existencia de 750.000 desocupados y la liquidación de industrias, llevó a la CGT a adoptar medidas de lucha.

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El nuevo Establishment necesitaba la apertura económica, la acumulación de capitales y la racionalización del Estado por encima de toda legalidad republicana.

► Los Militares

A los ojos militares y desarrollistas, el viejo sistema de partidos era incapaz de asumir estas tareas, por lo que prepararon el golpe mejor planeado y menos violento de la historia argentina.

Moldearon a la opinión pública desde años antes del levantamiento por medio de una intensa actividad propagandista, hasta identificar al presidente radical con la modorra pueblerina y la siesta provinciana, al mismo tiempo que enaltecían a los militares como héroes de la epopeya tecnológica y de la grandeza nacional.

Los militares que encabezaron la Revolución Argentina que derrocó al Presidente Arturo Illia establecieron un sistema de gobierno basado en una Junta formada por los tres comandantes en Jefe de las tres Fuerzas y se dispuso que la Presidencia fuera ejercida por un Presidente designado por la Junta, y con ejercicio de todas las facultades legislativas que la Constitución otorga a Congreso.

El 30 de junio del 1966 asumió el cargo de Presidente designado por ese mecanismo el General Juan Carlos Onganía .

Durante su gestión surgen los primeros grupos subversivos, los que unidos a la agitación política y social crean un clima confuso.

Se produce el asesinato del ex presidente Pedro Eugenio Aramburu y la aparición de los grupos montoneros.

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chiste sobre el presidente illia

Durante el gobierno de Illia, algunos diarios y revistas participaron en una campaña de «acción psicológica» contra el gobierno.

Ésta tenía como objetivos desgastar la figura del presidente y sus funcionarios, crear en la sociedad una imagen favorable de Juan Carlos Onganía y generar consenso sobre la necesidad de un nuevo golpe por parte de las Fuerzas Armadas.

Reclamaban que una «mano dura» impusiera «autoridad» para garantizar el «orden social y económico». En la imagen, caricatura de Flax incluida en el N° 170 de la revista Primera Plana (29 de marzo de 1966). En ella se lee:
«Balbín: —No te pongas así, Arturo. Las huelgas se van a solucionar y la crecida del Paraná no fue culpa tuya… Illia: —No, no. No aguanto más. ¿Qué hace Onganía? ¿Dónde está Onganía?».

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LA ECONOMIA EN EL GOBIERNO DE ILLIA

Dentro de una tendencia moderada, el gobierno del Dr. Iliia se inclinó por la aplicación de un «modelo nacional distribucionista» según lo denomina R. Ferrucci.

El énfasis de «esta política estuvo dirigida a concretar la expansión del mercado interno, la redistribución progresiva del ingreso y el desarrollo del sector industrial.

Pero, tanto en lo referido al segundo como al tercero de estos factores, trató de operar con instrumentos no tan incisivos como los correspondientes al período 1946-52.

No debía afectarse el proceso de acumulación, generarse desequilibrios básicos, principalmente en el sector externo y en el presupuesto estatal.

Con referencia a las inversiones, se planteó una entrada mesurada del capital externo, orientándolo hacia los sectores de mayor utilidad y tratando de asociarlo con el capital nacional para que ayudara en la formación de capital productivo interno y en la transferencia de tecnología. Se tendió a la integración de los aspectos económicos con los políticos y sociales, y así se buscó aumentar la producción dentro de un ámbito democrático y de participación popular.

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A pesar de que el gobierno de Illia no contaba con un plan económico claramente definido, el Estado profundizó su intervención en la regulación de la economía.

Esta orientación fue duramente criticada por los sectores de empresarios más poderosos, quienes reclamaban la absoluta libertad de los mercados. Los grandes empresarios consideraban la intervención del Estado como una amenaza para sus intereses y, por este motivo, comenzaron a disminuir sus inversiones productivas.

Esta decisión provocó un aumento de la desocupación en el sector industrial y agudizó aun más las tensiones sociales. En enero de 1964, la CGT aprobó un «Plan de Lucha» que alcanzó su punto más alto en el mes de mayo, cuando se registraron más de 11.000 establecimientos fabriles tomados pacíficamente por los trabajadores para defender sus derechos.

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La intervención estatal se manifestó en sectores claves de la economía a través de medidas fiscales, salariales y crediticias.

Paralelamente, se anularon los contratos con empresas petroleras y se dejó sin efecto el proceso de racionalización administrativa iniciado en 1960, con lo cual se descongelaron vacantes en la administración pública y en las empresas del Estado.

Además, se rehabilitaron ramales y se reabrieron talleres ferroviarios cerrados por obsolecencia de equipos.

La reanudación de los mecanismos constitucionales, por otra parte, predispuso favorablemente a los acreedores externos y a los organismos de crédito.

La próspera coyuntura económica, caracterizada por buenas cosechas en los años 1963 y 1964, y el aumento de las exportaciones del agro, el autoabastecimiento petrolero y una importante producción siderúrgica, petroquímica y automotriz en marcha tornaron posible la recuperación de la depresión 1962-1963.

En orden a la industria se revisaron, como en el caso petrolero, las medidas de gestiones anteriores, pero se procuró ampliar las posibilidades crediticias para aquellos casos que redujeran la utilización de insumos importados y se restringió el uso de componentes extranjeros en la industria automotriz.

El PBI global registró un significativo incremento: 10,4 por ciento para 1964 y 9,1 para 1965; en tanto la producción industrial creció: 18,7 en 1964 y 13,8 por ciento en 1965.

Otros datos corroboraron esa situación de bonanza económica: la balanza comercial arrojó un saldo positivo que saneó las finanzas generales; se redujo la deuda extema; mejoró la posición de todas las instituciones bancarias del país y, en principio, la evasión fiscal disminuyó, aunque respecto de esto último, el comportamiento ulterior del sector empresario se encargaría de modificar la situación.

Por otra parte, hubo un aumento importante de la participación de los asalariados en el Ingreso -del 41 por ciento al 46,5 por ciento- y una disminución de la tasa de desocupación -del 8,8 por ciento al 5,5 por ciento-; el consumo creció un 10 por ciento y la inversión, un 26 por ciento durante1964, guarismos que se repitieron en1965, mientras, por el contrario, se redujo la tasa de inversión.

Preanuncio del estancamiento económico de 1966, esta tendencia se manifestó con la disminución del PBI en ese año.

Entonces, el superávit de la balanza comercial fue de 468,9 millones de dólares, originado en el aumento del 6,7 por ciento de las exportaciones y la disminución del 6,2 por ciento de las Importaciones con respecto de 1965.

Pero este descenso de importaciones fue de signo negativo para la Industria manufacturera; disminuyeron las importaciones destinadas a la producción de bienes durables; cayó la producción y bajaron las ventas.

Paralelamente, aumentaron las importaciones requeridas por la industria liviana y semipesada, señal, para algunos, de que no se había implementado una adecuada política de prioridades.

La reducción del PBI se produjo, básicamente, en el renglón de la Industria pesada, dentro de la cual los rubros más afectados fueron la maquinaria Industrial, los equipos agrícolas y los automotores.

Respecto del petróleo, la producción aumentó un 8 por ciento, pero la importación lo hizo en más del 300 por ciento.

Esa baja generalen el sector productivo, agregada a la emisión de medios de pago, incidió en el alza del costo de vida -un 32 por ciento en 1966-.

La concurrencia de estos factores derivó en nueve devaluaciones del signo monetario en el período 1964-1966, efectuadas para lograr precios adecuados a la producción agropecuaria, y aumentar el poder de compra mediante el mayor producido de las exportaciones.

Sin embargo, cundía la percepción, alentada por una severa crítica, de que la política económica estaba errada.

A principios de 1966 se ponían de resalto el encarecimiento de costos, el alza de precios y la aceleración del proceso inflacionario.

Simultáneamente, se señalaba que el pequeño aumento del valor de las exportaciones era anulado por el deterioro de los términos del intercambio y que el desajuste a que se sometió la política monetaria y fiscal no había tenido compensación alguna. (Fuente: Nota de Margarita Gimenez Para «Primera Plana» Fasc. Nº36 de Pagina 12)

GABINETE PRESIDENCIAL:

Arturo Umberto Illia
Vicepresidente: Carlos Humberto Perette

MINISTROS
Asistencia Social y Salud Pública: Arturo Oñativia.
Defensa Nacional: Leopoldo Suárez.
Economía: Eugenio A. Blanco y Juan Carlos Pugliese.
Educación y Justicia: Carlos R. S. Aleonada Aramburú.
Interior: Juan S. Palmero.
Relaciones Exteriores y Culto: Miguel Ángel Zavala Ortiz.
Trabajo y Seguridad Social: Fernando Sola.
Secretario de Marina: Manuel A. Pita.
Secretarios de Aeronáutica: Martín Rafael Cairo y Mario Romanelli.
Secretarios de Guerra: Ignacio Ávalos y Eduardo R. Castro Sánchez.

Ver Un Cuadro de Sintesis de su Gobierno:

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PARA SABER MAS…:

Como ampliación del tema publicamos una nota en El Bicentenario Fasc. N° 8 período 1950-1969 a cargo de César Tcach, Historiador

Hace más de tres décadas que el radicalismo no gobierna el país. El reciente triunfo de la fórmula presidencial radical Arturo Illia-Carlos Perette amerita algunas reflexiones.

«Don Arturo» fue el único candidato radical que logró vencer al peronismo en las malogradas elecciones de marzo del año pasado.

No pudo asumir como gobernador de Córdoba porque r rondizi anuio las elecciones, pero su éxito electoral le proporcionó un capital político que le permitió imponerse en la lucha interna de la Ucrp.

Perteneciente al sector sabattinista del radicalismo, su acceso a la presidencia marca un alto grado de influencia de los radicales de Córdoba en el gobierno nacional.

Los mediterráneos tienen en sus manos el Ministerio de Relaciones Exteriores (Miguel Ángel Zavala Ortiz), el Ministerio de Obras Públicas (Miguel Ferrando), la presidencia de la Cámara de Senadores de la Nación (Eduardo Gamond) y la presidencia del bloque de diputados radicales (Raúl Fernández). Asimismo, Fernando de la Rúa ocupa el cargo de jefe de asesores del Ministerio del Interior y Conrado Storani la Secretaría de Energía.

El sector balbinista. empero, retuvo tres ministerios clave: Economía, Educación y Justicia, y Trabajo.

Cuando Illia cerró su campaña en el estadio Luna Park de Buenos Aires, señaló dos cuestiones centrales: la necesidad de una libre competencia electoral para que el peronismo pueda presentarse a elecciones y el imperativo deje subordinar los factores del poder al gobierno civil. Ambas cuestiones son de capital importancia.

La primera remite a la legitimidad de origen de su gobierno. Porque si bien obtuvo el 25,15 por ciento de los votos frente al 19,72 porciento de votos en blanco que obedecían al mandato de Perón, lo cierto es que la proscripción de éste echa un cono de sombras sobre la legitimidad de su presidencia.

La segunda cuestión es también clave: ¿podrá el flamante presidente hacer frente a la nutrida gama de presiones corporativas y, especialmente, militares?

El presidente electo ha resuelto otorgar una amplia amnistía para los apresos políticos y sociales detenidos a raíz del Plan Conintes y otorgar el indulto para los ya condenados.

En consonancia con esta postura, se ha puesto fin al estado de sitio. Illia ha decidido, asimismo, dejar en su puesto de jefe del Ejército al general Onganía y no modificar la composición de la Corte Suprema de Justicia.

Empero, su decisión más impactante ha sido la de anular los contratos petroleros acordados por el ex presidente Frondizi con capitales norteamericanos.

El 11 de julio, Illia sostuvo en una conferencia de prensa: los contratos petroleros que «fueron otorgados por decreto, serán anulados por decreto».

La defensa de la soberanía nacional -en la vieja línea del programa radical de Avellaneda- se combina con motivos de orden pragmático: el posible relanzamiento de YPF en colaboración con el italiano ENI (Ente Nazionale Idrocarburi).

El embajador norteamericano Mc Clintock sostuvo en declaraciones al diario El Territorio de Posadas que el clima para las inversiones norteamericanas en la Argentina había sido gravemente afectado. Se sabe, además, que visitó personalmente al Presidente con la intención de hacerlo desistir de su actitud.

Otro tema rispido de las relaciones entre el gobierno nacional y empresas extranjeras remite al proyecto de ley de medicamentos. Se han formado dos comisiones.

Una, integrada por médicos, bioquímicos y especialistas en farmacología de la Universidad de Buenos Aires, está estudiando la calidad de los medicamentos. Para ello, contrastan sus contenidos con los indicados en los prospectos.

La otra comisión es integrada por contadores y economistas de la UBA, y tiene por objeto comparar costos y precios y controlar la existencia o no de una doble contabilidad por parte de los grandes laboratorios.

El concepto básico de la iniciativa gubernamental es que los remedios no son meras mercancías sino bienes sociales.

El anuncio del ministro de Salud, Arturo Oñativia, sobre el posible congelamiento del precio de los medicamentos ha generado descontento en los laboratorios europeos, sobre todo, suizos.

El proyecto de ley ingresará al Parlamento en los primeros días de enero de 1964, pero ya la Unión Industrial Argentina ha hecho conocer su crítica al «excesivo intervencionismo estatal».

La Ley de Abastecimientos es también concebida por este sector empresarial como una amenaza al libre mercado.

La política anunciada por el gobierno nacional -nacionalizaciones, aumentos salariales y control de precios de productos de primera necesidad- dista de ser una música grata a muchos oídos empresariales.

La situación se complejiza aún más si se tiene en cuenta que los sindicatos desconfían de la voluntad del Gobierno para hacer realidad la ley del salario mínimo, vital y móvil.

Sus dirigentes temen, además, que la reglamentación de la ley de asociaciones profesionales aprobada en la época de Frondizi limite sus atribuciones, sobre todo en lo relativo al manejo de las obras sociales.

(El Bicentenario Fasc. N° 8 período 1950-1969 a cargo de César Tcach, Historiador )

Fuentes Consultadas:
Argentina Siglo XX Luis Alberto Romero
La Argentina Historia del País y de su Gente María Saenz Quesada
El Libro de los Presidentes Argentinos del Siglo XX Deleis-Tito-Arguindeguy

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Gobierno de Duhalde Eduardo:Resumen Economía y Política

GOBIERNO DE EDUARDO DUHALDE: Economía y Política

• ►2001, Año del Estallido

A comienzos de diciembre la mayoría de los argentinos estaba de acuerdo en que el 2001 había sido un año para olvidar.

La recesión económica se profundizó y la pobreza ensanchó sus márgenes.

Todo indicaba que la Navidad no iba ser muy feliz, y sin embargo era difícil que alguien imaginara que ese mes sería lo que finalmente fue: una interminable temporada en el infierno.

Decenas de supermercados saqueados, más de veinte muertos por la represión policial, la renuncia de un ministro que había llegado como un salvador y se iba entre amenazas de linchamiento, y de un presidente, elegido y luego repudiado por el pueblo.

La sucesión presidencial grotesca, con cuatro mandatarios en diez días, fue el corolario de un drama que no encontraba su culminación.

No obstante, entre el ruido de las cacerolas y una inquietud desesperada que se respiraba en toda la República, quedaban dos certezas contundentes: el país se encontraba finalmente de cara al abismo y los argentinos se habían cansado de su destino.

• ►ANTECEDENTES:

Frente a los hechos que escapaban de su control, De la Rúa intentó formar un gobierno de «concertación nacional», pero los justicialistas y buena parte de los radicales y frepasistas le negaron apoyo.

El 21 de diciembre, luego de leer en cadena nacional su renuncia, De la Rúa dejó la Casa Rosada en un helicóptero que lo llevó a la residencia de Olivos.

PuertaEn la ciudad de San Luis, los gobernadores del Partido Justicialista, el nuevo foco de poder en el país, acordaron las condiciones de la sucesión: Ramón Puerta (imagen) , presidente del Senado, asumió la presidencia provisional y convocó el 22 de diciembre a una Asamblea Legislativa que eligió por 169 contra 138 votos a Adolfo Rodríguez Saá como presidente.

• No Pagaremos Mas!…

Durante los pocos días de su gobierno, Rodríguez Saá declaró al país en cesación de pagos, ante el aplauso de los diputados y senadores.

Las desacertadas decisiones del Presidente, que convocó para su gabinete a figuras repudiadas por la opinión pública, y la falta de apoyo de otros sectores justicialistas terminaron con una nueva manifestación y la renuncia de Rodríguez Saá, el 30 de diciembre.

El cargo quedó momentáneamente en manos del presidente de la cámara de diputados, Eduardo Camaño (imagen abajo derecha),

UnaEduardo Camaño segunda Asamblea legislativa eligió el 1° de enero de 2002 al senador Eduardo Duhalde para completar el mandato de De la Rúa.

Ramón Puerta quedó a cargo del Poder Ejecutivo y, el 23 de diciembre, una Asamblea Legislativa designó a Adolfo Rodríguez Saá (gobernador justicialista de San Luis desde 1983) como presidente interino de la Nación.

Rodríguez Saá declaró al país en default o cesación de pagos,rodriguez saa estableció la continuidad de la convertibilidad entre el peso y el dólar, y la creación de una tercera moneda «a fin de inyectar liquidez al consumo popular».

A los pocos días el peronismo le quitó su apoyo y el mandatario puntano se vio obligado a renunciar.

El 1 de enero de 2002, Eduardo Duhalde (imagen derecha abajo) fue elegido por el Congreso como presidente provisional.

Aunque Duhalde anunció la futura devolución de los depósitos en dólares, no cumplió su promesa.

Una de sus primeras medidas consistió en decretar la salida de la Ley de Convertibilidad y la devaluación del peso en un 50 por ciento.

Mediante la Ley de Emergencia Económica se «pesificaron» los contratos privados y públicos, los ahorros bancarios y los fondos previsionales.duhalde

Por ese entonces en el país proliferaban las ferias de trueque y circulaba un caos de monedas alternativas, respaldadas por bonos provinciales, como el Patacón bonaerense.

El PBI cayó un 10,7 por ciento, el desempleo subió al 21,5 por ciento en mayo y las reservas del Banco Central se redujeron a menos de diez mil millones en julio.

Ese año la Argentina atravesó la mayor recesión económica de su historia.

Continuó la fuga de divisas al exterior y el dólar trepó a los cuatro pesos. Más de la mitad de la población argentina se halló debajo del límite de la pobreza y, dentro de ese porcentaje, el 27 por ciento podían considerarse indigentes.

A los pocos meses, el ministro de Economía Jorge Remes Lenicov fue reemplazado por Roberto Lavagna (imagen abajo) y la situación comenzó a estabilizarse.

El dólar se estacionó en poco más de tres pesos.

Se organizó una gran distribución de planes sociales para atemperar los efectos de la crisis, y poco a poco la economía volvió a crecer.

En junio de 2002 se produjo un enfrentamiento entre la policía bonaerense y un grupo de desocupados que protestaba en el Puente Pueyrredón, que une la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con el partido de Avellaneda.lavagna

La represión causó la muerte de dos manifestantes «piqueteros».

Ante el riesgo de que otros desbordes sociales culminaran con mayor violencia, el presidente decidió adelantar los comicios presidenciales para abril de 2003.

Como Duhalde –dueño de los decisivos votos de la provincia de Buenos Aires– no contaba con un candidato adecuado, en enero de 2003 optó por apoyar a Néstor Kirchner, gobernador de Santa Cruz.

• ►Kichner Al Poder!

Kirchner detentaba ese cargo desde 1991, gracias a las reformas de la Constitución provincial que le habían otorgado la reelección indefinida.

Se trataba de un político casi desconocido a nivel nacional.

En su campaña adoptó un discurso socialdemócrata con el propósito de distanciarse de las dos gestiones neoliberales anteriores, que habían conducido al país al derrumbe económico

Para aumentar sus posibilidades anunció que conservaría a Lavagna como ministro de Economía y aceptó como vicepresidente a Daniel Scioli, un ex deportista y ex funcionario menemista.menem

La hegemónica estructura duhaldista no bastó para darle el triunfo a Kirchner en los comicios del 27 de abril.

El santacruceño, representante del Frente para la Victoria, obtuvo apenas el 22,24 por ciento de los votos.

Menem, que había resuelto volver al ruedo como candidato de la Alianza-Frente por la Lealtad-Ucedé, consiguió el 24,45 por ciento de los sufragios. Atrás quedaron Rodríguez Saá (14,11 %) y dos ex radicales de centroderecha y centroizquierda respectivamente: López Murphy (16,37 %) y Elisa «Lilita» Garrió (14,05 %).

Como ningún candidato había obtenido el 45 por ciento de los sufragios en la primera vuelta, los dos más votados debían ir a una segunda ronda o ballotage, que se celebraría el 18 de mayo.

En las siguientes semanas, distintas encuestas señalaron que la intención de voto favorecía a Kirchner en casi un 70 por ciento.

La tendencia no respondía a los méritos ni al carisma del gobernador de Santa Cruz, sino que indicaba un profundo rechazo de la ciudadanía a tolerar una tercera administración menemista.

Ante este panorama adverso, Menem quiso evitarse una humillante derrota y el 14 de mayo declaró que renunciaba a su candidatura. De esta manera, Néstor Kirchner se convirtió en presidente electo y asumió el Poder Ejecutivo el 25 de mayo.

• ►La Economía en Tiempos de Duahlde

Respecto a la economía durante el gobierno de Duhalde , el investigador del CONICET Eduardo Novaro explica en su libro «Historia de Argentina 1955-2010»:

«Apenas asumió, Duhalde derogó la Convertibilidad.

Y, simultáneamente, amplió el alcance del «corralito» bancario: los plazos fijos fueron congelados, en lo que se conocería como «el corralón», y se extendió el plazo de vigencia de los topes a los retiros de capital de las cuentas bancarias.

Duhalde lo hizo para ganar tiempo mientras buscaba una solución simultánea para quienes habían depositado dólares y quienes habían tomado créditos en esa moneda, sin llevar a los bancos a la quiebra ni cargarle todos los costos al estado.

Con ello quedaba en evidencia que el final del «uno a uno» no sólo hacía que los compromisos externos fueran imposibles de cumplir: otro tanto ocurría con los contratos entre ahorristas y bancos, entre aportantes y AFJP, entre estado y proveedores de servicios privatizados, entre bancos y acreedores, etc.

Durante sus primeras semanas en funciones, tanto Duhalde como su ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov, dejaron ver que no tenían ningún plan para encarar estos asuntos.

Y ello los volvía propensos a ceder a las múltiples presiones que recibían.

En principio quisieron acotar la devaluación al 40% y desdoblar el mercado cambiado.

Pero ante el disgusto que esa decisión, despertó en los exportadores, el rechazo del FMI y el serio riesgo de que las reservas restantes se evaporaran tratando de mantener un dólar a $1,40, optaron por liberarlo del todo.

En poco tiempo el dólar pasó a cotizar a $2, y en marzo ya superaba los $3.

El Ejecutivo optó entonces, a regañadientes, por una receta ortodoxa similar a la usada en 1990: la contención del gasto, los salarios y las jubilaciones, y la negativa a emitir moneda para financiarse, aun al costo de agravar la recesión (la economía caería durante 2002 más del 10%), de manera que los particulares y las empresas no tuvieran dinero para comprar más dólares, e incluso se vieran obligados a vender los que atesoraban para poder honrar sus compromisos.

La estrategia dio sus frutos y la divisa, luego de rozar los $4 en abril, empezó a bajar hasta al canzar una «banda de flotación», recomendada por el FMI para asegurar la competitividad de las exportaciones, en torno a $3.

Considerando que la inflación sumó en esos meses poco más del 40%, la ganancia en términos cambiarios fue enorme.

Además, dado que el alza de los precios internos había sido relativamente baja y sobre todo breve (en abril volvía a estar dentro de los parámetros «aceptables»: alrededor del 5% anual), podía considerarse que el nuevo equilibrio alcanzado entre los precios internos y los externos sería sustentable en el tiempo.

Hubo más dificultades, en cambio, en el otro gran dilema a resolver: el de los depósitos y los créditos bancarios.

La salida que se eligiera, fuera cual fuese, distribuiría perjuicios y beneficios millonarios entre los particulares, los bancos y el estado.

No llama la atención que la cuestión, por tanto, generara muchas tensiones.

El gobierno anunció, ante todo, que compensaría a los bancos, a los ahorristas y a los endeudados en dólares, aunque debía de saber que no le sería posible satisfacer a todos y que, de intentarlo, el fisco cargaría un peso insoportable, que probablemente conduciría a una hiperinflación y a una nueva crisis política.

Tampoco, en las precarias condiciones en que se hallaba, le era fácil fijar límites o atender ciertos reclamos y desoír otros.

La «pesificación asimétrica» intentó afrontar esos dilemas.

Consistía, en un principio, en pasar de dólares a pesos los créditos por montos bajos, y en aplicar a los más elevados y a los depósitos una tasa de conversión de 1,4, proveyendo bonos públicos a los bancos para cubrir la diferencia.

Se estableció además un cronograma de devolución de los depósitos atrapados en el corralón (que iba de dos meses a cuatro años según los montos), durante el cual regirían muy bajas tasas de interés.

Sin embargo, una vez que se liberó el dólar, fue imposible presentar estas medidas como una «solución equitativa».

La presión de los deudores y ahorristas sobre el Congreso, los tribunales y los propios bancos fue masiva y violenta: las protestas desembocaban diariamente en el ataque o la destrucción de sucursales y en agresiones a políticos, funcionarios o empleados bancarios, mientras que en la Justicia se acumulaban miles de amparos de ahorristas y pedidos de quiebra de empresas y particulares.

El Ejecutivo decidió entonces elevar el techo por debajo del cual se pesificarían las deudas «1 a 1″ e incorporar un mecanismo de actualización de depósitos según el índice de inflación.»

Este gobierno de emergencia, integrado por un sector del peronismo, liderado por Duhalde,y también respaldado por parte de la UCR y el Frepaso, condujo la transición hasta que en 2003 fue electo un nuevo presidente.

Néstor Kirchner, pese a que llegó al poder con un porcentaje de votos aún menor que el de lllia, se beneficiaría tanto de esa política económica en marcha -que permitió un rápido crecimiento y una concentración inédita de los recursos fiscales en el gobierno nacional- como de la fragmentación de los partidos, que le facilitaría sumar aliados de distintas fuerzas y reorientar al grueso del peronismo en rechazo a las políticas de mercado, a tono con el auge de gobiernos de izquierda y populistas radicales en la región.

El desconocido «del sur» tenía su personalidad. Se le escapaba de la custodia y muchas vece se abalanzaba sobre la gente que lo aclamaba.

Abrazaba a todo quien lo abrazara.

No temía al contacto con las personas, y una vez, en el alboroto, un fotógrafo de Clarín le produjo un corte en la frente con su cámara.

Llegó al Congreso luciendo un apósito en la frente.

Juró, le entregan el bastón de mando, hizo piruetas con él, como si jugara al billar. Su mujer, Cristina, sonreía alegre, a su lado.

El Congreso desbordaba de entusiasmo.

Hizo su primer discurso, y en un momento dijo: … pertenezco a esa generación barbáricamente diezmada.

Y digo en alta voz: todos los que fueron diezmados fueron inocentes porque no gozaron de la más elemental justicia por parte del Estado.

El Estado, al serlo, tiene obligaciones que no tienen los grupos civiles….pero esto pertence a otra historia, que ocupará doce años del siglo XXI.

Fuente Consultada:
Compendio de Historia Argentina de Mariana Vicat
Historia de la Argentina 1955-2010 Marcos Novaro Edit. Siglo XXI

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Economia en el Gobierno de Carlos Menem

Informe económico: Primera etapa del Gobierno de C. Menem

Indice:

  1. Introducción
  2. Desarrollo
  3. Primera Etapa
  4. Segunda Etapa
  5. Tercera Etapa
  6. ¿Cuál fue el resultado de todo esto?
  7. Los Resultados
  8. Balanza Comercial.
  9. Inversión.
  10. Distribución del Ingreso, Empleo y Desempleo.

Presidente de Argentina: Carlos Saul Menem

  1. Introducción

Tomaremos en cuenta en este informe el período correspondiente a la primer presidencia del Dr. Carlos S. Menem, quien llevó adelante una reestructuración muy grande del país que comprendió a casi todos los ordenes de la sociedad.

Con su plan logró bajar el pico máximo de inflación en la historia argentina (4.923,6 % anual) a cero, al tiempo que creció el PBI.

Pero a pesar de los beneficios de la estabilidad lograda, de la integración en el MERCOSUR, de la eliminación de la fiebre aftosa en la ganadería argentina, de la apertura de nuevos mercados para las exportaciones, y en general los lineamientos principales de la política económica encarada, el modelo fue criticado por el desigual reparto de los beneficios, el alto grado de desocupación, los niveles de corrupción en el gobierno y en grupos allegados al mismo, la excesiva concentración que se manifiesta en amplios sectores de la economía y el descrédito en que ha caído la Justicia.

  1. Desarrollo 

En 1989, la Argentina sufría una situación económica marcada por la hiperinflación que había provocado una suba en los precios al consumidor en un 4.923,6%.

Además de una disminución del stock de divisas, atrasos en los pagos externos, el incremento en el desequilibrio fiscal, la recesión y el desempleo, el aumento de la deuda interna y la fuga de capitales hacia el exterior.

Y los desórdenes sociales y económicos de las provincias, producto de la devastadora situación que atravesaba nuestro país.

En este contexto, se llevaron a cabo, por segunda vez consecutiva luego de la dictadura militar de 1976, las elecciones presidenciales.

En esta oportunidad, el candidato peronista Carlos Saúl Menem se adjudicó la victoria luego de vencer a sus oponentes con el 47.12% de los votos.

Una vez electo presidente, el Dr. Menem mantuvo conversaciones y obtuvo el apoyo de los grupos empresariales y de diversas corporaciones.

Las etapas en las que podemos dividir el período de gobierno del presidente Menem son tres:

Las dos primeras coinciden con recambios ministeriales y de política económica:

La primera: Roig-Rapanelli

La segunda: González

La tercera: Cavallo (quien en luego sería reemplazado por Fernández)

  1. Primera Etapa

Las medidas anunciadas después de la asunción del Primer Mandatario fueron popularmente llamadas B.B. por la intervención que el grupo empresario Bunge y Born tuvo en la elaboración de las mismas.

El director de dicho grupo, doctor Roig, fue el designado como Ministro de Economía como una señal de que la gestión que daba comienzo era libre-empresista y que introduciría grandes cambios en la economía.

La muerte sorpresiva del ministro Roig se produjo en forma casi inmediata siendo reemplazado por otro funcionario del grupo Bunge y Born, el doctor Néstor Rapanelli.

Con el fin de nivelar el sistema de precios y equilibrar las variables económicas, se decreto una pronunciada devaluación monetaria, importantes incrementos en combustibles, tarifas y transportes.

En materia monetaria se anuncio la intención de dar mayor autonomía al Banco Central, modificando su carta orgánica, y reduciendo gradualmente los encajes remunerados vigentes en el sistema financiero.

En el orden externo había atrasos en el pago de los intereses de la deuda externa desde abril de 1988 y las negociaciones, en la etapa final del gobierno de Alfonsín, estaban casi interrumpidas.

El ministro Rapanelli no logro contener la suba de precios, el apoyo empresario esperado y pactado no se concreto, los pequeños márgenes y del aumento salarial no contuvieron los reclamos sindicales.

Pese a que la tasa de inflación había descendido al 5,6%, el Gobierno implemento algunas propuestas sin éxito para afrontar la crisis:

Trato de contener la suba del dólar, aumentando la tasa de interés en australes, pero no logro detener al dólar

El Gobierno intervino largando al mercado letras del Banco Central mediante licitaciones en dólares, que no resultaron.

El Banco Central comenzó a vender reservas para contener la demanda de divisas, pero no logro parar la suba del dólar.

Ante tal situación, el ministro Rapanelli presento su renuncia y, el 18 de diciembre de 1989 asumió el Dr. Erman González como ministro de Economía. Poco más de 5 meses después, el Plan B.B. había resultado ineficaz para detener la inflación y poner en marcha la economía

  1. Segunda Etapa

La situación económica con la que se encontró el doctor E. González era la de una persistente acumulación de deuda interna, con la colocación indiscriminada por parte del Gobierno de títulos públicos con intereses gravosos.

Además el Estado tenia una creciente acumulación de atrasos en pagos a proveedores, contratistas de obras y deudas con los beneficiarios del sistema provisional.

Puso de inmediato en marcha el Plan Bonex, que causo un profundo impacto en la población y significo una gran perdida para los tenedores de plazos fijos.

Consistía en la incautación, por parte del Estado, de los depósitos a plazo fijo que se hallaban en el sistema financiero, siendo restituidos a sus propietarios en títulos de la deuda externa a diez años de plazo.

Se emitieron a tal efecto los Bonos de Consolidación (BOCON) en moneda nacional o en dólares para cancelar las obligaciones consolidadas.

Adopto además algunas medidas anexas, como prohibir por cuatro meses las licitaciones para compra de bienes e inversiones del Estado y estableció la obligatoriedad de la autorización previa del Ministerio de Economía, para cualquier compra o contratación de organismos del Estado.

El Plan Bonex provocó una importante caída de la liquidez.

Finalmente, en marzo de 1990, el ministro lanzó una serie de medidas aun más restrictivas denominadas: Plan Erman III:

Suspensión de todo tramite de contrataciones y licitaciones.

Eliminación de los reembolsos a las exportaciones

Se prorrogo la suspensión de beneficios a los regímenes de promoción industrial.

Se achico el aparato administrativo del Estado, suprimiéndose secretarias, subsecretarias y direcciones.

La Balanza Comercial en 1990 obtuvo un superávit extraordinario.

Las exportaciones superaron en un 34 % a las del año anterior, mientras que las importaciones sólo fueron un tercio de aquellas.

  1. Tercera Etapa

Los rumores de corrupción y denuncias contra algunos sectores del gobierno, provocaron una aceleración de la inflación y la posterior renuncia del doctor Erman González y su equipo en enero de 1991, asumiendo así el doctor Domingo Felipe Caballo.

Finalmente, dos meses después de su llegada al ministerio, el 1° de abril de 1991 puso en marcha el Plan de Convertibilidad, (Ley NC 23.928), actualmente en vigencia.

Entre sus aspectos más importantes, la ley establecía:

Convertibilidad del austral en dólar (paridad cambiaria fija y sin límite de tiempo en 10.000 australes por dólar)

Modificación del Código Civil, autorizándose contratos en moneda extranjera.

Eliminación de la actualización monetaria o desindexación, para evitar que se trasladara hacia adelante la inflación pasada

Se rebajaron los encajes bancarios de los depósitos en australes y se aumentaron los correspondientes a depósitos en moneda extranjera.

A su vez, se autorizó al Banco Central a sacar ceros al austral y a cambiar la denominación del signo monetario.

Es por eso que a partir del 1° de enero de 1992 la moneda pasó a ser el peso, igualada en paridad con el dólar.

El Plan de Convertibilidad basó su logro en la eliminación de las condiciones autónomas de emisión monetaria.

Ya que esto significaba atar la expansión de la moneda al crecimiento de las reservas.

Además, este plan al estar avalado por una ley, conseguía contener las expectativas de devaluación.

También se produjeron aumentos sobre determinados servicios públicos (como en los ferrocarriles, obras sanitarias, teléfono, gas, electricidad). Y paradójicamente se rebajaron otros, como el gas de uso industrial, electricidad para el uso fabril y la nafta.

De esta manera se disminuían los costos industriales.

Sin embargo, el estado estaba obligado a obtener una mayor cantidad de ingresos que gastos.

Es por eso que se llevaron cabo: reformas tributarias, luchas contra las evasiones, disminución de los empleados públicos, aceleración en las privatizaciones, el control absoluto de las remesas a las provincias, las cuales debían ajustar sus gastos a sus recursos propios y coparticipables. (ver lista de empresas privalizadas)

Se pusieron en marcha reformas destinadas a disminuir los niveles de evasión impositiva y de simplificación del sistema para concentrar la recaudación en los impuestos: al valor agregado (IVA), aportes y contribuciones sociales, ganancias de las empresas y rentas y activos personales.

La ley de Convertibilidad fue sancionada y promulgada el 27 de marzo, y publicada en un número extraordinario del Boletín Oficial al día siguiente, entrando en vigencia el 1 de abril de 1991. Es una ley breve, nítidamente redactada.

Se establece un tipo de cambio fijo en un mercado de cambios liberalizado. La ley especifica que en todo momento la base monetaria, dividida por 10.000 no puede ser superior a las reservas externas del Banco Central.

Los contratos indexados pactados en moneda local, y su indexación queda prohibida en adelante. Los préstamos denominados en dólares se consideran realizados en moneda, no en cosas físicas. Esta última fue una excelente medida, porque terminó con situaciones ficticias y explica el desarrollo del mercado de prestamos en dólares.

El Plan de Convertibilidad modificó algunas tarifas públicas y encajes bancarios.

Los diputados y los senadores son los custodios del tipo de cambio nominal.

En marzo de 1991, el último mes anterior al plan de Convertibilidad, el total de los ingresos públicos alcanzó a $1.418 millones.

En abril subió a 2.017, en enero de 1992 había trepado a 2.967, en enero de 1993 a 3.624 y en enero de 1994 a 4.212. De manera que se duplicó en un periodo en que los precios mayoristas aumentaron el 5%

A partir de 1990 también hubo ingresos por venta de activos públicos, con buena parte de los cuales se financiaron egresos de naturaleza única, como los retiros voluntarios o la deuda con los jubilados.

Este aumento de la recaudación se logro mejorando notablemente la calidad de los ingresos, disminuyendo la regresividad de la carga tributaria y la distorsión del sistema económico.

Además, se elimino el impuesto inflacionario y desaparecieron otros como los que gravaban las exportaciones, los débitos bancarios y los sellos. En 1993 el 80% de la recaudación total provino del IVA.

Se introdujo un nuevo sistema de facturación en enero de 1992, se establecieron blanqueos laboral e impositivo en abril de 1992.

En su gestión, y a pesar de la redefinición del rol del Estado y la desaparición del llamado «Estado Empresario», Cavallo no solo no redujo el gasto publico total, sino que lo aumento.

El gasto publico ha sido para Cavallo y su equipo una de las principales fuentes de «pulseadas», particularmente intensas y prolongadas con los gobernadores provinciales y los jubilados.

El Pacto Fiscal fue firmado por la mayoría de las provincias en agosto de 1993 y con vigencia desde comienzos de 1994, para posibilitar que el «costo argentino», si existe, sea el de vivir y no el de reproducir en la Argentina.

En 1993 las dos terceras partes del gasto publico total se destinaron al denominado «gasto publico social», y el 30% del gasto publico total se destinó a seguridad social.

Un ítem de gasto que se negocio sin tanta turbulencia fue el de la deuda externa publica.

En abril de 1992 se acordó con la banca acreedora y se oficializó el respectivo acuerdo Brady en diciembre del mismo año.

Oficialmente se informó que el Brady representaba un alivio en los pagos del orden del 35%

Desde 1991 se avanzo muchísimo en la calidad de los ingresos públicos, y también en la presentación y ejecución del presupuesto. Se avanzo muchos menos en la calidad de los gastos públicos.

La desaparición de la «hiper» y de la turbulencia macroeconómica, y la mayor conciencia del ciudadano, quien ahora sí está financiando explícitamente al sector público, van a presionar para que los fondos movilizados «rindan más» y se modifique el panorama en materia de justicia, seguridad, salud y educación.

  1. ¿Cuál fue el resultado de todo esto?

El Plan de Convertibilidad había buscado terminar con la inflación. Pues bien, la tasa de inflación, que en febrero de 1991 había sido del 27% a nivel consumidor y se redujo al 2,1% y 0,3% equivalente mensual respectivamente durante el resto del año, y al 0,6% y 0% equivalente mensual respectivamente durante 1993.

De manera que, en términos de lo que se propuso, el plan de Convertibilidad fue exitoso.

En cuanto a los efectos no deseados, el panorama es alentador: como cualquiera de los planes estabilizadores desde el Austral inclusive, el programa reactivó la economía (el PBI aumentó 9% anual durante 1991 y 1992, y 6% durante 1993).

Los aumentos de la tasa de desempleo y del número de empleados, verificados a partir de 1993, son fenómenos que estrictamente están poco relacionados con el plan de Convertibilidad.

También profundizó la apertura de la economía, continuó con las privatizaciones e inició un proceso de desregulación de la actividad económica.

Apertura de la economía. En el plano comercial hay una política general.

En marzo de 1991, Cavallo eliminó los derechos de exportación y los derechos de importación específicos, y estableció tres niveles arancelarios.

¿Cuál fue el resultado de lo que venimos exponiendo?.

Un inmenso ingreso de capitales, del orden de los u$s 9 mil millones anuales y, entre otras consecuencias, déficit comercial.

Privatizaciones.

Cuando Cavallo llegó al Ministerio de economía, una porción de Telefónica, Telecom y Aerolíneas Argentinas había sido vendida.

El ministro continuó con las privatizaciones, vendiendo otras porciones de las telefónicas y otras empresas. A comienzos de 1994, eran pocas las porciones del Estado-empresario que todavía quedaban en manos públicas.

Pasado el tiempo, conviene recordar como había caído la prestación de servicios en algunas de las empresas que luego se privatizaron.

Cuando, a fines de 1992, la Subsecretaría de Privatizaciones hizo un balance, mostró que las cargas transportadas por ferrocarril habían disminuido un 44% entre 1970 y 1990, que los servicios interurbanos de ferrocarriles habían transportado en 1991 un 80% menos de pasajeros que en 1975, y que los envíos postales a través de Encotel ya habían disminuido 50% entre noviembre de 1987 e igual mes de 1991.

El único indicador que había aumentado era el de la sustracción de energía de Segba, que se elevo un 133% entre 1982 y 1987.

Cuando Somisa se puso en venta hubo un único interesado, el grupo Techint, lo cual obligó a enfrentar la siguiente disyuntiva: concentración del sector siderurgico en manos privadas, o continuacion de Somisa en manos publicas. Se optó por lo primero.

Como Entel, también Segba fue dividida en dos: Edenor y Edesur, ambas compradas por grupos empresarios chilenos en agosto de 1992.

Por razones extraeconómicas al sector pierde plata.

En efecto, en marzo de 1993 Edesur denuncio actos de sabotaje en sus instalaciones, que provocaron cortes de energía.

En ferrocarriles se pudo avanzar más rápidamente en la privatización de los servicios de carga que en los de pasajeros.

En este ultimo caso, los servicios de larga distancia fueron discontinuados.

Producto de treinta y tres empresas vendidas, diecinueve concesionadas y ochenta y seis concesiones petroleras, habían ingresado al sector público u$s 5.432 millones en efectivo. El 40% de los activos privatizados había quedado en manos argentinas y el 34% en manos europeas. Entre los tres que más compraron figuran Pérez Companc, Techint y Astra.

Le hicieron ver grandes mejoras, entre ellas la mejora fiscal por eliminación de déficit operativos, pago de obligaciones impositivas y previsionales, cancelación de deudas con provincias y jubilados, etc., y también la mejora en la calidad de los servicios.

Esta fue nítida en el caso de los teléfonos, variable en el del peaje y más discutible en el de la aeronavegación.

Desregulación.

Las privatizaciones fueron iniciadas antes de que Cavallo llegara al Ministerio de economía. La desregulación, en cambio, es un producto de su gestión.

En noviembre de 1991, se dispone la eliminación de regulaciones en materia de salarios, servicios profesionales, puertos y transportes, comercio interior y exterior, comercio mayorista de productos perecederos, farmacias, regulaciones especificas (como la que se refiere a la vitivinicultura, la yerba o el azúcar, etc.) y la eliminación de oficinas regulatorias.

Una de las condiciones que fijó Cavallo para que las provincias ingresaran al Pacto Fiscal fue que hicieran suya, en la legislación nacional en materia de desregulación.

La desregulación del transporte de pasajeros en ómnibus de larga distancia, es uno de los ejemplos más claros de los resultados que genera esta legislación.

Las rutas, como las terminales, se han poblado de una gran cantidad de flamantes ómnibus, que ofrecen servicios de transporte mejores y más baratos, como ocurre también con los remises en relación con los taxis. En 1993 se dispuso la desregulación postal.

  1. Los Resultados

Que la economía sea social de mercado, que las empresas publicas se privaticen y que se equilibre el presupuesto fiscal, son cuestiones que excitan a una minúscula de la población de cualquier país.

Estos resultados son espectaculares: la tasa de inflación paso del 5.000% anual a cero, al tiempo que el PBI no solo dejó de caer sino que creció el 9% anual durante 2 años consecutivos, y el 6% al año siguiente.

Al respecto, los especialistas opinan que la estabilidad la visualizan todos, el aumento del nivel de actividad económica fue muy desparejo.

Es cierto que la Argentina aprovecho la fuerte caída de las tasas de interés internacionales.

La estabilidad de precios y el crecimiento de la economía tienen tres variables: la balanza comercial, la tasa de inversión y el desempleo de mano de obra.

  1. Balanza Comercial.

Con el aumento de las exportaciones de mercaderías y cuadruplicación del valor en dólares de las importaciones, el balance comercial paso de un superávit de 8.276 millones a un déficit de 2637 millones

La preocupación por el déficit comercial tiene que ser, en rigor, la preocupación por el ingreso de capitales y por los determinantes de dicho ingreso.

Si países como Estados Unidos aumentan su tasa de interés, una porción de los capitales que hoy fluyen hacia la Argentina buscara otros destinos.

La verdadera crisis la produciría un cambio producto en la dirección de los movimientos internacionales de capital debido a una crisis política interna.

  1. Inversión.

Como consecuencia de cambio tecnológico, la reducción de tamaños, la apertura de la economía y la recesión del Primer Mundo, en la actualidad el precio relativo de las maquinas se redujo, en comparación con años anteriores, con respecto al precio del resto de los productos (por ejemplo, el de las computadoras)

  1. Distribución del Ingreso, Empleo y Desempleo.

A pesar de continuar la reactivación iniciada en 1991, entre mayo de 1992 e igual mes de 1993 , en el país en su conjunto, la tasa de desempleo aumento 3 puntos porcentuales, al pasar del 6,9% al 9,9%.

El aumento simultaneo del empleo y el desempleo involuntario sugiere que lo que se produjo fue un fuerte aumento de la oferta de mano de obra. La pretensión de reducir el desempleo no puede pasar por volver a reducir la oferta de trabajo, sino por aumentar la demanda de trabajo.

La demanda de trabajo depende del estado de la economía por un lado, y del costo laboral por el otro.

Así como el esfuerzo laboral del asalariado depende del salario que ingresa en su bolsillo, la disposición de los empleadores a contratar asalariados depende de lo que ello le cueste cualquiera sea el motivo: salario de bolsillo o impuestos al trabajo.

En Argentina el nivel de empleo y remuneraciones esta siendo afectado por realidades internacionales, como el referido bajo costo de las maquinas y la competencia de productos fabricados en el sudeste asiático, particularmente en China.

Hay un «costo argentino» que, frente al costo extranjero, justifica la producción de un bien en el país o en el resto del mundo y un costo laboral que, frente al costo de las maquinarias, justifica la producción de un bien en el país con mayor o menor empleo de mano de obra y capital.

Una transformación genera redistribuciones de ingreso y empleo de naturaleza mucho más compleja

Argentina fue país de inmigración durante él ultimo tercio del siglo XIX y el primero de XX.

Luego fue país de emigración.

Desde comienzos de la década de 1990 estamos volviendo a ser país de inmigración por parte de argentinos que retornan a su tierra y de extranjeros que ven en nuestro país mejores chances de supervivencia y éxito que en el propio.

En la Argentina los problemas económicos no desaparecieron sino que cambiaron.

Hoy no discutimos la «hiper» o la turbulencia macroeconómica, discutimos sectores y regiones específicos.

Categoría: historia – economía Comentario:

Fuentes Consultadas:

Informe sobre la economía durante la primer presidencia de Carlos Menem – La situación en 1989 – Hiperinflación – Proceso de reestructuración económica – Convertibilidad – Crecimiento del PBI – MERCOSUR – Eliminación de la Aftosa – Nuevos mercados para la exportación – Críticas al modelo – Efectos: Desocupación, corrupción y descrédito de la Justicia.

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Gobiernos Democraticos en Argentina: Alfonsín,Menem,De La Rua-Resumen

Descripción De Las Tres Primeras Presidencias Democráticas en Argentina Desde 1983-2001

Desde 1983, el país vive en democracia restableciéndose las libertades públicas, los derechos humanos y la cultura argentina volvieron a destacarse en el mundo.

La herencia dejada por la dictadura militar fue muy pesada y los sucesivos gobiernos (Raúl Alfonsín 1983-89, Carlos Menem 1989-99) vieron condicionados sus planes sociales y políticos por las presiones económicas.

Menem entendió que la solución pasaba por una política de privatizaciones que generó una breve etapa de bienestar (1991-95) pero que concluyó con una profunda crisis que generó desocupación y aumentó notablemente la deuda externa.

El 9 de diciembre de 1996 fue elegido Fernando de la Rúa.

Su mandato se caracterizó por falta de decisión y concluyó con su renuncia el 20 de diciembre de 2001 en el marco de fuertes protestas populares y una de las más grandes crisis económicas que viviera Argentina.

Por un breve período se sucedieron Ramón Puerta, Adolfo Rodríguez Sao y Eduardo Camaño hasta que el 1 de enero de 2002 asume Eduardo Duhalde, ex intendente de Lomas de Zamora, gobernador de Buenos Aires, diputado nacional y Vicepresidente de Carlos Menem hasta el 25 de mayo de 2003.

Entonces asume la presidencia del país Néstor Kirchner ex Intendente y dos veces Gobernador de Santa Cruz.

Con un perfil político peronista de centro-izquierda sacó al país de la cesación de pagos más grande de su historia: se canjeó la deuda soberana, de valor nulo tras la crisis del 2001, por nuevos bonos indexados por la inflación y el índice de crecimiento económico.

Los índices de pobreza y de desempleo disminuyeron notoriamente.

Llevó adelante una activa política para promover los Derechos Humanos.

Con Cristina Fernández por primera vez una mujer asumió la presidencia de la Nación.

Esto ocurrió el 10 de diciembre de 2007 luego de recibir los atributos de mando por parte de su marido y mandatario saliente Néstor Kirchner, ante una Asamblea Legislativa en la que marcó con énfasis los principales lineamientos de su gestión y convocó al diálogo a todos los poderes y sectores sociales.

A parti de diciembre de 2015, el ingeniero Mauricio Macri, conduce el destino de Argentina, con una serie de medidas económicas liberales y activando la justicia para investigar diversos casos de corrupción del gobierno anterior.

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Raúl Alfonsín -Carlos Menem – Fernando De La Rua primeros presidentes de argentina democracia 1983

Gobierno de Alfonsín Gobierno de Menem Gobierno de De La Rua

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1983:LOS PRIMEROS AÑOS DE LA DEMOCRACIA EN ARGENTINA:

La derrota de Malvinas el 14 de junio de 1982 fue el fracaso definitivo del »Proceso de Reorganización Nacional».

El nuevo presidente, general Reinaldo Bignone, entabló negociaciones rápidamente con los principales partidos políticos para organizar una salida electoral.

Otra cuestión clave para el gobierno era la de los delitos cometidos por los militares durante la represión ilegal.

La Junta Militar sancionó la «Ley de Pacificación Nacional«, que justificaba y exoneraba a los militares por los crímenes cometidos.

A lo largo del año 1982 la vida cotidiana se hizo cada vez más difícil debido al deterioro de la economía real, la inflación, el desempleo y los altos impuestos.

La sociedad argentina reaccionó con manifestaciones y huelgas en reclamo de mejoras salariales.

Por otro lado, las denuncias de las organizaciones defensoras de los Derechos Humanos eran cada vez más frecuentes y movilizaban cada vez a mayor cantidad de gente.

La permanencia de los militares en el poder era insostenible, el Gral. Bignone convocó a elecciones para el mes de octubre de 1983.

Para la sociedad argentina, elegir democráticamente a sus representantes parecía un sueño.

Después de siete años de dictadura, la perspectiva de las elecciones generaba grandes esperanzas.

La campaña electoral tuvo rasgos muy específicos; la amplia participación de la ciudadanía que se afilió masivamente a distintos partidos políticos y asistió a actos multitudinarios, los aspectos éticos, el pluralismo ideológico y el diálogo entre diferentes grupos políticos.

Los partidos con más adhesión fueron el PJ y la UCR.

El Dr. Raúl Alfonsín, candidato de la UCR, cerró su campaña con un acto en el obelisco.

Ante una concurrencia masiva, apeló al respeto por la Constitución Nacional.

Un día después, en el mismo escenario, ítalo Luder, candidato presidencial por el PJ y Herminio Iglesias, candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires, cometieron un error fatal.

Herminio Iglesias quemó un ataúd que representaba a la UCR, Este hecho le quitó gran cantidad de votos al PJ, puesto que para muchos, si triunfaba el PJ era posible que se impusiera nuevamente la violencia política de la década del setenta.

Hiperinflacion Alfonsin Plan Austral y Primavera Crisis Economica ...

En las elecciones del 30 de octubre de 1983, Raúl Alfonsín obtuvo el 51,8 % de los votos.

La fecha marcó un hito en la historia argentina, era el fin del régimen militar y, al mismo tiempo, el peronismo fue derrotado en elecciones abiertas por primera vez en la historia.

Desde su inicio, el gobierno radical luchó infructuosamente contra la inflación.

Los sindicatos formulaban reclamos salariales cor. huelgas permanentes.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) exigía el cumplimiento de los pagos de la deuda externa, que seguían aumentando.

En estas circunstancias, en 1985 se implemento el Plan Austral, un programa de ajuste que consistió en el congelamiento de precios, tarifas y salarios (previo aumento de estos), al tiempo que se regulaba el precio del dinero (las tasas de interés) y el tipo de cambio.

El Estado se comprometió a no emitir moneda sin respaldo.

El tema más espinoso fue el juzgamiento de los crímenes cometidos por la dictadura.

Alfonsín intentó solucionarlo sin afectar a las Fuerzas Armadas como institución.

Esta política produjo fuertes críticas de los organismos de derechos humanos -especialmente de las Madres de Plaza de Mayo-, y no alcanzó a descomprimir la fuerte oposición de los militares.

En abril de 1987, encabezados por el entonces teniente coronel Aldo Rico, un grupo de oficiales se alzó en Campo de Mayo, en la primera de las rebeliones «carapintadas».

Una multitud se movilizó a Plaza de Mayo, durante Semana Santa para defender la democracia.

La crisis de Semana Santa y el fracaso del Plan Austral trajeron la primera derrota política del gobierno, en las elecciones parlamentarias y provinciales de 1987.

El justicialismo, derrotado y dividido desde 1983, halló nuevos liderazgos en las figuras de Antonio Cafiero y Carlos Saúl Menem, que aunque habían mantenido buenas relaciones con el gobierno, fueron fortaleciendo su papel de oposición.

Entre 1988 y 1989 los intentos para detener la crisis económica fracasaron , consecuentemente la imagen de Alfonsín comenzó a deteriorarse aceleradamente.

En 1989 una fuerte devaluación abrió las puertas a un proceso hiperinflacionario imposible de controlar, iniciándose también una ola de saqueos a decenas de supermercados y negocios, que hizo perder las elecciones frente a Menem y negociar una salida anticipada del gobierno.

Ver Gobierno de Raúl Alfonsín (1983-1989)

Carlos Saúl Menem provenía del justicialismo, al que él mismo definió alguna vez como una corriente política nacionalista, populista y cristiana.

Durante la década en que fue presidente, entre 1989 y 1999, reconvirtió al movimiento nacional y popular peronista en una fuerza política neoliberal en lo económico y conservadora en lo político.

Carlos Menem Democracia argentina

Este alejamiento ideológico de las bases doctrinarias peronistas le permitió forjar una alianza electoral que lo llevó dos veces a la presidencia.

Esa coalición estuvo formada por las clases sociales populares (en particular, los trabajadores) que tradicionalmente apoyaron al justicialismo, y también por sus tradicionales enemigos: los productores rurales, los financistas internacionales, los grandes industriales y las clases sociales altas, en general.

El neoliberalismo

Durante la campaña presidencial, Menem había prometido una revolución productiva que comenzaría con un salariazo, al parecer, en la línea del viejo populismo.

La política económica que implemento contradijo esos postulados.

Por el contrario, adhirió a los principios de la economía de libre mercado; es decir, un modelo que considera que todas las actividades económicas dependen únicamente de la libre iniciativa de las personas, salvo aquellas que son inevitablemente inherentes al Estado, como la defensa nacional y el mantenimiento del orden público.

Ministro de Economía: Domingo Cavallo

Ley de Convertibilidad de Domingo Cavallo en el Gobierno de Menem ...

En los hechos, la adopción de esta ideología implicó el abandono de la concepción del Estado de Bienestar, propia del peronismo tradicional.

La economía de libre mercado tomó fuerza particularmente desde principios de 1991 cuando, después de un nuevo estallido hiperinflacionario, se puso en marcha el llamado Plan de Convertibilidad.

EN 1994, con la reforma de la Constitución, Menem quedó habilitado para presentarse en los comicios presidenciales de 1995.

Después de una fuerte campaña, el Justicilismo, con fórmula Carlos Menem-Carlos Ruckauf, logró el 49,9% de los votos; seguido por el Frente por un País Solidario (FREPASO), con la fórmula José Bordón-Carlos «Chacho» Álvarez, que obtuvo un 29,3%; la Unión Cívica Radical quedó en tercer lugar, con el 17% de los votos.

Pese a la amplia victoria, la situación no era alentadora para eL gobierno ese año.

Gracias al plan de Convertibilidad, la inflación, que a fines de 1989 era del 5.000%, se redujo en 1992 a menos del 20%, en 1994 era sólo del 3,9% y seguía en baja.

Pero crecen los despidos en la administración pública y en las empresas privadas, los salarios bajaban, aumentaban el desempleo y el subempleo.

Menem, cuya administración dependía de los capitales foráneos, debió aceptar imposiciones de organizaciones financieras internacionales como el Banco Interamerica» de Desarrollo, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

Ver Gobierno de Carlos Menem (1989-1999)

En 1997, la Alianza, una coalición electoral conformada por la Unión Cívica Radical (UCR) y el Frente País Solidario (Frepaso), triunfó en las elecciones presidenciales del 24 de octubre de 1999 con la fórmula Fernando de la Rúa (UCR)-Carlos «Chacho» Álvarez (Frepaso).

Desde sus inicios, la gestión aliancista estuvo fuertemente condicionada por la herencia recibida del menemismo.

El principal condicionamiento económico fue el monto de la deuda externa, que equivalía al 43% del producto bruto interno (PBI).

Los préstamos externos (así como el dinero obtenido con las privatizaciones) no sirvieron para invertir en el país sino para pagar la deuda.

De hecho, a fines del año 2000, la economía atravesaba una coyuntura de más de dos años de caída del PBI.

El país no parecía estar en condiciones de pagar siquiera los intereses de la deuda, que equivalían a alrededor de 20 mil millones de dólares anuales.

«La Argentina dilapida anualmente el 4% de su PBI para pagar los intereses de su endeudamiento-decía por entonces el periodista económico Julio Nudler.

Mientras las exportaciones del país no llegan a representar ni el uno por ciento del total mundial, en la primera mitad del 2000 los bonos de deuda pública colocados por la Argentina fueron el once por ciento de todo lo emitido por los países emergentes. [El país es] insignificante como exportador pero líder como deudor…»

Además de la deuda económica, el Plan de Convertibilidad generó una fuerte deuda social.

En el año 2000, trece millones de personas vivían en la pobreza.

La desocupación había avanzado ininterrumpidamente desde 1991, afectando a sectores de la población cada vez más amplios.

Entre los que trabajaban, dos de cada cinco lo hacían en negro, sin protección social alguna.

El Estado, en el mejor de los casos, se limitó a asistir a los más necesitados.

La Alianza se enfrentó con la necesidad de formular políticas sociales sin contar con los recursos de un Estado virtualmente quebrado.

A pocos meses de asumir, el vicepresidente Álvarez renunció a su ;argo por disidencias con la gestión gubernamental.

En el año 2000, era generalizado el descreimiento de los ciudadanos respecto de las normas de hacer política, a las que juzgaban corruptas e inoperantes.

Durante las dos últimas décadas del siglo XX, cambiaron las formas de la protesta social.

En los años 80, los conflictos eran salariales y le expresaban mediante paros, huelgas y medidas de fuerza ordenadas 3or los sindicatos.

En los años 90, el descontento social se manifestó por medio de los cortes de rutas, protagonizados predominantemente por desocupados que, como tales no pertenecían a gremio alguno.

Un desconcierto creciente

En noviembre de 2001, los medios informaban que cada día 2.000 argentinos caían bajo la línea de la pobreza.

En los primeros días de diciembre, la situación se hizo gravemente conflictiva.

El Presidente había perdido su capital político y el ministro de Economía, Domingo Cavallo, no encontraba recursos para tranquilizar a la población. Varios gremios estatales estaban en huelga, mientras que en algunos barrios de la Capital la gente hacía escuchar su descontento golpeando cacerolas y cortando calles, protesta que se conoció con el nombre de «cacerolazos».

En todo el país, las protestas cortaban las rutas y las calles: de este modo, el piquete irrumpía en la vida política argentina.

El «Corralito»

Para evitar la fuga de depósitos barcarios, el 1° de diciembre, Cavallo decretó el «esta; de excepción monetaria».

Este «golpe» económico, conocido como «el corralito», significaba que todos los depósitos bancarios quedaban inmovilizados durante 90 días -además, que las extracciones de efectivo tenían un tope de hasta 250 pesos o dólares por semana.

Así, el dinero desapareció de la calle, el consumo se retrajo y la actividad productiva y comercial se paralizó.

Masivamente, agrupaciones sociales, partidos políticos: y centrales sindicales se opusieron a las medidas y promovieron movilizaciones y pares de protesta.

Saqueos y cacerolazos

Entre el 13 y el 18 de diciembre se iniciaron los saqueos contra los supermercados. Primero en Rosario y luego en la Capital, San Isidro, Munro, El Palomar, Ciudadela, Ramo,; Mejía, Morón, Moreno, Lanús y La Tablada.

Entre el 18 y el 20, los saqueos se generalizaron en Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos, San Juan, Santiago del Estero y Mendoza.

Frente a la escalada de violencia, el 19 de diciembre el Presidente decretó el estado de sitio.

El 20 De la Rúa transmitió un discurso por la cadena nacional.

El discurso no ha: terminado cuando en todos los barrios de la ciudad de Buenos Aires comenzaron a escucharse cacerolazos.

Una multitud salió a las calles y marchó hacia la Plaza de Mayo el Congreso, la quinta de Olivos y la casa de Cavallo.

A la medianoche, se dio a conocer la renuncia de Cavallo.

Sin embargo, esto no tranquiza los manifestantes, que pedían «que se vayan todos».

De la Rúa ordenó la represión que dejó como resultado 32 muertos y cientos de detenidos en todo el país.

Pero nada detener la movilización.

El 21 de diciembre de 2001, luego de leer su renuncia en cadena nacional , deja la Casa Rosada en el helicóptero presidencial que lo lleva a Olivos.

Ver Gobierno de Fernando De La Rua (1999-2001)

presidente de la democracia argentina fernando de la rua

• AMPLIACIÓN DEL TEMA:

Las de la obtienen en las Por un lado, los argentinos valoran casi del mismo modo los derechos civiles, sociales y políticos como sus principios constitutivos.

Pero, por otro lado, en el momento de jerarquizarlos, el acento se coloca sobre los derechos sociales: salud, educación, vivienda y trabajo.

De este modo, 6 de cada 10 consideran que hay democracia cuando se garantiza el bienestar de la gente, mientras que el derecho al voto y a la libertad de expresión tienen un lugar secundario.

De estas indagaciones se concluye que el perfil de ciudadano más extendido en la Argentina es el que otorga primacía a los derechos sociales y, además, considera que los derechos deben venir del Estado.

Esa percepción se acentúa cuanto más descendemos en el nivel económico-social.

El predominio otorgado a la resolución de los problemas socioeconómicos lleva a que el 49% de los encuestados afirme que «no le importaría que llegara al poder un gobierno autoritario si pudiera resolver los problemas económicos del país».

Cuanto menor es el nivel socioeconómico, mayor es la probabilidad de apoyo a una alternativa autoritaria.

Por otra parte, la población muestra un bajo nivel de conocimiento o conciencia de los derechos y los deberes que le caben en democracia.

Aquí también se privilegian los derechos sociales como derechos de la persona en democracia, en detrimento de los civiles y políticos.

Respecto de los deberes, el 28% menciona en primer lugar «trabajar y cuidar de uno mismo», y sólo un 2%, «informarse de asuntos públicos».

Esta idea de la ciudadanía, que implica una escasa valoración de los derechos políticos y civiles, se refuerza con la mirada puesta en el Estado: cinco de cada diez consideran que es el gobierno nacional quien más responsabilidad tiene de fortalecer la democracia.

LA DEMOCRACIA REPUBLICANA Y LA NACIONAL-POPULAR:

El sociólogo Gino Germani distinguía dos formas de acceso a la democracia con participación total.

La clásica,llamada republicana, suponía reconocer primero los derechos civiles, luego los políticos y, finalmente, los sociales.

En la segunda, propia de sociedades como la argentina, la participación total llegaba de la mano de regímenes de tipo «nacional-popular», en los que los trabajadores negociaban directamente con el gobierno y no a través de la mediación de los partidos políticos.

En estos regímenes, el Estado anticipa los derechos de ciudadanía social en desmedro de sus aspectos civiles y políticos.

OTROS CANALES DE PARTICIPACIÓN:

La crisis de representación de los partidos políticos, estalló en las elecciones de octubre de 2001, y el agravamiento de la crisis económica e institucional a fines de año produjeron un alto grado de movilización, principalmente espontánea, que se canalizó a través de protestas «piquetes», «cacerolazos» y «asambleas populares».

Frente al desprestigio de la participación política a través de los partidos, estas formas de manifestación colectiva se percibieron como la posibilidad más importante de acceder a una voz eficaz y como el síntoma más elocuente de la ruptura de la relación entre la sociedad civil y el sistema político que se estableció a partir de 1983.

Dentro de estos fenómenos, conviene distinguir las protestas de los incluidos y las de los excluidos.

El primer grupo (que se concentra, sobre todo, en los «cacerolazos» y las «asambleas populares») proviene de los sectores medios urbanos que cuestionan la legitimidad y la competencia de los dirigentes políticos, en el contexto de reclamos por algunos aspectos de la crisis económica (la indisponibilidad de fondos o la salida de la convertibilidad) y por el mal desempeño y la corrupción de los tres poderes del Estado.

El segundo grupo, el de los excluidos, proviene de los sectores populares, que plantean reivindicaciones relativas a la desocupación y a la pobreza. Su forma principal de expresión son los «piquetes».

Estos sectores no reclaman la destrucción del sistema social, sino su inclusión dentro de él, a través de la obtención de bienes concretos.

Por otra parte, organizaciones como la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) y la Corriente Clasista y Combativa (CCC) intentaron canalizar las demandas sociales en el contexto de una estrategia general contra la pobreza.

La política, reformada después de este derrumbe institucional, no podría prescindir de una relación madura con estas nuevas formas de expresión y sus actores, aunque no resulte una tarea fácil.

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DEMOCRACIA EN AMÉRICA LATINA:

El retorno a la democracia fue la buena noticia de los años 80 para casi toda la región.

La ciudadanía de América Latina, desde el sur de México hasta Tierra del Fuego, volvía a las urnas para elegir a sus gobernantes.

Recuperaba sus derechos después de una o varias décadas de proscripción política.

Los políticos, en tanto, volvían a tener protagonismo y, en muchos casos, debieron negociar con los militares la manera de regresar a la senda institucional.

Sin embargo, no se trataba solamente de elecciones libres.

La tarea de los nuevos gobiernos no sería fácil ya que la democracia iluminaba todos los rincones de las oscuras dictaduras y las violaciones de los derechos humanos pasaron a ocupar un primer plano.

Todavía en el poder, los militares habían puesto algunas condiciones al traspaso.

En efecto, querían permanecer al margen de las investigaciones y sufrir el menor descrédito posible, pero el desgaste sufrido a lo largo de una o varias décadas de autoritarismo trastocó la tradicional tutela a la que tenían acostumbrados a los políticos.

Los condicionamientos de la economía, por su parte, representaban un desafío similar, o mayor, en plena recuperación democrática.

América Latina acumulaba una enorme deuda externa que, en pocos años, sería el detonante de varias crisis.

De todas formas, el contexto global era bastante favorable.

El fin de la Guerra Fría había modificado por completo las circunstancias internacionales: Estados Unidos y la URSS ya no competían por influir en uno u otro lado.

Entonces, la amenaza del comunismo ya no podía esgrimirse como pretexto para justificar nuevas dictaduras.

De esta manera, a pesar de los contratiempos, todo parecía encaminarse por la senda del respeto a las instituciones.

Hubo nuevos coletazos autoritarios, incluso desde el mismo poder constitucional, pero la democracia había llegado para quedarse.

Ver: Organización Política de Argentina

Fuente Consultadas:
Cuatro Décadas de Historia Argentina Dobaño-Lewkowicz
Sociedad en Red EGB 3° Ciclo 9 Año
La Enciclopedia del Estudiante Tomo 20 Historia de la Argentina
El Desarrollo Humano en la Argentina del Siglo XXI UNICEF – UNDP – Ministerio de Educación , Ciencia y tecnologíA
Revista TIME Historia del Siglo XX – América Latina de la dictadura a la democracia

Las Etapas de Historia Argentina

Etapa 1-Primeros Aborigenes que Habitaron Territorio Argentino
Etapa 2-Conquista y Colonizacion Española en America
Etapa 3-Periodo Colonial en America Costumbres y Vida
Etapa 4-Revolucion de Mayo de 1810
Etapa 5-Inestabilidad: Guerras de la Independencia
Etapa 6-Etapa Anarquía Los Caudillos Provinciales
Etapa 7-Etapa del Gobierno Rosista con la Confederación Argentina
Etapa 8-La Secesion de Buenos Aires Urquiza presidente
Etapa 9-La Organizacion del Estado Argentino
Etapa 10-Primeros Gobiernos Conservadores
Etapa 11-Reforma Política de Saez Peña Ley Electoral
Etapa 12-Primeros Gobiernos Radicales
Etapa 13-Primer Golpe de Estado en Argentina Gobierno
Etapa 14-Golpe Militar del GOU Grupo Oficiales Unidos
Etapa 15-Los Golpes Militares
Etapa 16-Tercer Gobierno Peronista
Etapa 17-Proceso de Reorganizacion Nacional en 1976
Etapa 18-1983:Los Gobiernos Democraticos en Argentina

El Fraude Electoral En Las Elecciones Nacionales:Los Caudillos

El Fraude Electoral En Las Elecciones Nacionales:Los Caudillos

ELECCIONES Y FRAUDES
LOS PARTIDOS POLÍTICOS Y EL PODER

Entendemos por partido político aquella agrupación de personas constituida en torno a un plan o programa común destinado a aplicarse en la vida política, social y económica de un país a través del ejercicio del poder o desde la oposición.

Hacia 1890 la vida de las agrupaciones políticas era mucho menos orgánica que en la época actual.

Un partido era una simple reunión, no siempre coherente ni duradera, de gente simpatizante con una ideología, con un caudillo o con un, grupo de dirigentes.

LA VIDA POLÍTICA ARGENTINA DURANTE El, SIGLO XIX.

De hecho, la vida política estaba regida por minorías que pugnaban por el poder o lo poseían.

Como se señaló más de una vez en muchos casos el objetivo supremo de esa lucha fue el poder y en su beneficio, los principios e ideas fueron dejados de lado.

Esta afirmación explica las frecuentes alianzas entre grupos al parecer irreconciliables, los acuerdos, las uniones electorales, etc.

La mayoría de los partidos carecía de principios ideológicos claramente definidos.

En general, eran tendencias que variaban con el tiempo, aunque coincidían en ciertos asuntos fundamentales.

ELECCIONES Y FRAUDE:

Sólo grupos minoritarios tomaron parte real en la vida pública.

En las elecciones legislativas celebradas en la ciudad de Buenos Aires en 1864 —que entonces contaba con 160.000 habitantes— hubo 3.074 votantes inscriptos; de ellos, concurrieron a las urnas 2.882.

La violencia y el fraudegeneralmente ejercido con el concurso de la autoridad local— eran una constante de la vida política.

Este vicio, arma favorita de los clubes políticos (luego llamados comités) se acentuó en las últimas décadas del siglo XIX, contribuyendo a crear los factores que llevaron al estallido de 1890.

El control de los cargos de gobierno

Uno de los recursos en los que se basó el funcionamiento del sistema de gobierno oligárquico fue el control del acceso a los cargos de gobierno y a la administración.

Eran los miembros de la clase gobernante quienes —a través del Partido Autonomista Nacional elegían a las personas destinadas a ocupar los cargos y a cumplir una especie de carrera: diputado nacional, senador nacional, ministro del poder ejecutivo nacional, gobernador, y presidente o vicepresidente.

El grupo de la clase gobernante que había ocupado todos o el mayor número de estos cargos controlaba la sucesión presidencial.

En la práctica, la elección de cada nuevo presidente la realizaba el presidente saliente con el consejo de aquellos que ocupaban los cargos de gobierno más importantes.

Elección de Diputados Nacionales en Capital Federal
Elección de Diputados Nacionales en Capital Federal

Insulsas, desanimadas, soñolientas y aburridas resultaron las elecciones del domingo. Parecía como si la gente, preocupada por las triquiñuelas entre el doctor Yofre y el Intendente, no pensase en otra cosa.

Los atrios no olían á pólvora, sino a fastidio.

De ellos, como Bullrich cuando ahora se refiere al municipio, podía decirse: »No hay ni una rata».

El fenómeno es digno de tenerse en cuenta: los desocupados que suelen asistir á los remates campestres cuando se les ofrece un almuerzo a la criolla, no quisieron asistirá las elecciones de Flore» donde estaba preparado un respetable y suculento asado con cuero.

En Balvanera. la parroquia batalla dora y bochinchera en otros tiempos, no ocurrió cosa digna de recordarse; por no haber nada no hubo ni votantes siquiera.

En San Cristóbal votaron 1617 ciudadanos, batiendo el record de las elecciones, en todos sentidos.

Como en los teatros donde hay poca comparsería, entraban por un lado y salían por otro los votantes, siempre los misinos, formando algo así como una serpiente que se muerde la cola.

Tal lo aseguran testigos respetables, á quienes hay que creer porque no eran ni volantes ni candidatos.

En San Bernardo, en San Carlos, en la Piedad, en San Juan Evangelista, en San Telmo, en el Socorro, en San Nicolás, en Monserrat, en toda partes ocurrió lo mismo.

Todas y cada una de las parroquias parecían remedo de las sesiones que celebra la comisión encargada del recibimiento de Campos Salles: todo el mundo , bostezaba; la soledad de dos ó más escrutadores en compañía era capaz de aburrir á un cartujo.

A pesar de ello, el fraude fue superior a de años anteriores.

Es un progreso que debe tenerse en cuenta: 16618 votantes figuraron é hicieron triunfar á los candidatos del acuerdo.

La gente echaba de menos melancólicamente tos buenos tiempos en que se andaba á balazos, y el que más y el que menos sentíase con vocación de sangrador en los atrios.

Antes había partidos—decían algunos:—partidos políticos antes de las elecciones y partidos por el eje después de ellas. Hoy no queda nada de eso.

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El Fraude Electoral:

El otro recurso en el que se basaba el funcionamiento de este sistema de gobierno fue el fraude electoral.

A partir de 1880, la clase gobernante mantuvo las reglas de la democracia política: convocó a elecciones en el orden nacional, provincial y municipal; y, como desde 1863, las sucesivas leyes electorales nunca restringieron el derecho de sufragio de los ciudadanos sobre la base de una determinada capacidad económica o cultural.

Sin embargo, el gobierno controlaba los comicios interviniendo de diferentes formas en el momento de la emisión del voto por parte de los ciudadanos.

Intervenía en las comisiones empadronadoras que conformaban el registro electoral y —con las ventajas que le daba el hecho de que el voto era voluntario y no era secreto— organizaba el voto colectivo, el voto doble, la repetición del voto y la compra de sufragios.

Por estos medios, aseguraba que los representantes elegidos para integrar las asambleas legislativas fueran personas que estaban, de acuerdo con el gobierno.

Los caudillos electorales actuaban en todos los distritos, en la campaña y en las ciudades.

Eran instrumentos necesarios. Algunos testimonios evocan al caudillo como un arquetipo de lealtad hacia su protector; otros como un hombre de lealtades difusas y cambiantes que combinaba, según la circunstancia, el apoyo con la amenaza.

El caudillo electoral desplegaba su acción ofreciendo servicios, pactando acuerdos cambiantes, haciendo presente su disconformidad mediante la sustracción de sufragios de una lista cuando sobrevenían arreglos previos no del todo satisfactorios.

Según testigos de la época, uno de estos caudillos —Cayetano Ganghi, un italiano y comerciante de libretas cívicas que sirvió a los grandes de Buenos Aires— le dijo a Roque Sáenz Peña: «Roca es un poroto a mi lado. Tengo 2.500 libretas.»

Según estos testigos, él inventaba la nacionalización de ciertos extranjeros —entre quienes tenía un gran prestigio—, y recogía sus libretas y las catalogaba y acumulaba pacientemente.

Fragmento Tomado de Natalio Botana, historiador argentino contemporáneo, El orden conservador

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CRÓNICA DE LA ÉPOCA
EL FRAUDE ELECTORAL DOMINA LA ESCENA POLÍTICA DE LA DÉCADA

Las elecciones complementarias de diputados nacionales se han efectuado ayer en la provincia de Buenos Aires sin que el más fuerte partido opositor se hiciera presente.

Comprobada en las del 6 la inutilidad del esfuerzo contra la coacción oficial, el radicalismo desistió de someterse a esta nueva prueba, y dejó que el partido gobernante se adjudicara sin dificultad votos que, de cualquier manera, no alterarán el resultado inevitable de comicios sin garantías.

Ante situaciones exactamente iguales, la oposición de otras provincias –como los mismos radicales en Santa Fe y los liberales en Corrientes– declararon que concurrirían a las elecciones de ayer con el único objeto de documentar el fraude y obligar al oficialismo a poner en juego sus recursos ilegítimos.

Esta es la conducta que, en nuestro concepto, se debe seguir, por las razones permanentes que más de una vez hemos expuesto y en las que ha de confiarse para un futuro restablecimiento del orden institucional.

Tal discrepancia, entretanto, no podría significar, en el caso de Buenos Aires, ninguna atenuación del juicio severo que merecen las demasías gubernativas que han puesto a la oposición de esa provincia en la imposibilidad de aproximarse a las urnas.

Los métodos de intimidación allí empleados de algunos años a esta parte fueron perfeccionados por la reforma de la ley electoral que suprimió prácticamente el voto secreto –establecido, en principio, por su artículo 1°– al eliminar la cláusula que prohibía a los electores presentarse en el local donde funciona una mesa receptora de votos, exhibiendo su boleta de sufragio.

En las elecciones nacionales no se les puede exigir que las exhiban; pero esa restricción legal no tiene ninguna importancia para lo hombres de acción a quienes se confía la tarea de impedir que la voluntad popular se manifieste libremente.

Tanto en el orden local como en el nacional, las elecciones bonaerenses se efectúan bajo el mismo régimen de arbitrariedad implacable.

El grado de crudeza a que llegan esos procedimientos; la falta de disimulo con que, en las puertas mismas de la Capital Federal, se producen actos que hasta hace poco tiempo habrían parecido inauditos, son de una evidencia pública tan definitiva que resultaría ocioso detenerse una vez mas a caracterizarlos.

Se fueron agravando a medida que se comprobaba su impunidad, certificada por el sugerente silencio de las autoridades federales.

Hoy ya constituyen un sistema riguroso, cuyos usufructuarios se sienten cada día más satisfechos de sus resultados y más dispuestos a extender su aplicación.

Buenos Aires retorna, decididamente, hacia la edad de oro de las unanimidades legislativas y las elecciones canónicas.

La oposición abandona los comicios y al Gobierno le falta poco para disponer de la totalidad de las bancas en la Legislatura.

Por mucho que se haya retrogradado durante los últimos seis años en materia de cultura política, parece llegado el momento de preguntar si es admisible que semejante anormalidad se prolongue, convirtiéndose en régimen ordinario lo que al comienzo se pretendió disculpar como transitorio expediente rusticado por las exigencias de una hora de transición.

La responsabilidad de esta crisis, que afecta el decoro de nuestro pueblo y nos disminuye moralmente, en una hora tan difícil de la historia del mundo, no podría ser limitada a los ejecutores inmediatos de las irregularidades electorales.

Sería imposible rehuirla, sobre todo cuando no se trata sólo de elecciones provinciales, sino de las correspondientes al Congreso de la Nación.

El gobierno federal no puede desentenderse de la forma en que ellas se efectúen, convirtiendo en sus árbitros inapelables a los gobernadores de provincia.

Tanto menos cuanto que esa tolerancia sólo se extiende a los gobernadores bienquistos en la Casa Rosada, como bastaría a demostrarlo el ejemplo contrario de San Juan.

La tenaz esperanza popular en el restablecimiento más o menos próximo de la normalidad supuso que el cambio de gobierno determinaría un progreso hacia ese rumbo.

Nadie creyó discreto esperar una rectificación brusca que restableciera de la noche a la mañana el imperio de la legalidad.

Pero se confiaba en una reacción moderadora, que empezara por corregir, cuando menos, los alardes de desprecio por las formas.

Buenos Aires, Santa Fe, Corrientes y otras provincias acaban de probar que nada ha cambiado.

Hay interés por saber si quienes pueden impedirlo admiten que tal sea la suerte definitiva de nuestras instituciones.

Fuente Consultada:
Historia 3 La Nación Argentina e Historia Argentina y Contemporánea Alonso-Elizalde-Vázquez
La Nación 135 Años Testimonios de Tres Siglos

Enlace Externo: Fraude Electoral

Festejos Centenario de la Independencia Argentina 1816-1916

Festejos Centenario de la Independencia Argentina 1816-1916

Centenario de la Independencia:

La guerra europea, que entraba ya en su tercer año, y la agitada situación política del país, enfrentado con el problema de la renovación de los poderes nacionales, influyeron en el ánimo público para que la celebración del Centenario de la Independencia no alcanzara la magnitud que tuviera, en el año 10, la recordación a un siglo de la Revolución de Mayo.

El primero de estos factores determinó, asimismo, que no concurrieran las brillantes embajadas de seis años antes, si bien América se asoció al acontecimiento y saludó la mayoría de edad de la República nacida en San Miguel del Tucumán.

De ahí que naves del Brasil y del Uruguay no hicieran presentes en la imponente revista realizada en la tarde del 8 de julio, en la rada del puerto de la Capital, donde se concentró el mayor poderío naval que bajo una sola bandera se había reunido hasta entonces en Sudamérica.

Las 20 unidades, que en conjunto sumaban 119.500 toneladas, con 346 cañones, tripuladas por 278 ríes y oficiales y 5.740 marineros, formó en dos filas encabezadas, respectivamente, por los acorazados Rivadavia y Moreno.

El crucero presidencial Buenos Aires, en el que embarcaron el primer mandatario, los embajadores y lo más granado de la sociedad de entonces, pasó entre las dos columnas.

Al tiempo que se escuchaba una salva de 21 cañonazos, las tripulaciones coreaban un vigoroso «Viva la República».

Ese mismo día se inauguró una exposición de Artes Gráficas y hubo una recepción en la Casa de Gobierno.

El 9, la ciudad despertó bajo un canto de campanas, pues los bronces e todas las iglesias fueron echados a vuelo con el amanecer.

La Plaza de Mayo fue el punto de reunión del pueblo, que luego del solemne tedeum, oficiado a las 13, presenció la revista militar que duró exactamente una hora.

A las 15.30, cuando ya había pasado la última compañía de tropas de línea y lo hacían los «boy scouts«, millares de ciudadanos se sumaron a la columna juvenil.

En esas circunstancias se destacó de la multitud un hombre joven, gatillando un revolver con el que apuntaba al balcón donde se hallaba el presidente, doctor Victorino de la Plaza.

Falló el primer tiro, pero el segundo hizo que una bala se incrustara cerca del lugar que ocupaba el mandatario.

Tras la primera reacción de pánico, el público intentó linchar al autor, Juan Mandrini, de 25 años, impidiéndolo la policía, que lo arrestó de inmediato.

Al ser apresado, el homicida gritó: «¡Viva la anarquía!».

El presidente no advirtió que había sido objeto de un atentado, hasta que fue informado, «Es necesario perdonarlo», exclamó, ordenando la libertad del detenido.

Este episodio no empañó el brillo de la fiesta, aunque pudo imprimirle un sello trágico.

Y tanto es así, que pronto fue olvidado.

Mandrini, en libertad, siguió escribiendo versos en el humilde hogar de sus padres, inmigrantes, mientras la Nación, de un siglo de edad, continuaba su marcha de progreso.

festejos 1916

SE VA A SOLEMNIZAR LA IMPONENTE CELEBRACIÓN
El presidente Victorino de la Plaza y autoridades dirigiéndose a la Catedral

Fuente Consultada: LA RAZÓN 75 AÑOS – 1905-1980 Historia Viva – Año 1916

Temas Relacionados:

Desarrollo Económico de Argentina en el Siglo XX
Crecimiento Economico de Argentina en el Siglo XIX
Costumbres y Forma de Vida de la Sociedad Argentina

Enlace Externo:• Cómo fueron los festejos en 1916

Federalizacion de Buenos Aires y la Ley de Compromiso

Federalización de Buenos Aires – Ley de Compromiso

ANTECEDENTES:

Problema aún pendiente era cuál sería la capital de la República.

Durante el período en que Buenos Aires y la Confederación se encontraban separadas, la capital se había instalado en Paraná.

Cuando Mitre asumió provisionalmente el Poder Ejecutivo, luego del triunfo de Buenos Aires sobre la Confederación en Pavón en 1861, la capital fue trasladada Buenos Aires, desde donde se llevó a cabo su política de organización nacional.

En mayo de 1862 se reunió el Congreso Nacional de Buenos Aires para encontrar una solución al problema de la Capital Federal.

El proyecto de la federalización de Buenos Aires  fue enviado a la Legislatura bonaerense en agosto de 1862, pero la provincia se negó entregar su ciudad capital.

Tras varios debates, no se llegó a un acuerdo, por lo cual se apeló a una solución temporaria.

El gobierno nacional se Instaló en la ciudad de Buenos Aires en calidad de «huésped», coexistiendo en la misma ciudad con el gobierno provincial bonaerense.

Como este acuerdo sólo duraba cinco años, tuvo que ser renovado periódicamente hasta 1880, cuando se llegó a una solución definitiva.

La Federalización de Buenos Aires:

Próxima a su fin la presidencia de Avellaneda, surgieron para reemplazarlo las candidaturas del general Roca y la del doctor Tejedor gobernador de Buenos Aires y paladín de su autonomía.

La lucha electoral caldeó los ánimos; los porteños comenzaron a organizarse militarmente y a efectuar desfiles, so pretexto de ejercicios de tiro; Avellaneda, por su parte, trajo a la capital algunas fuerzas de línea.

El problema de la capital había resurgido en 1867, al vencer el plazo estipulado por la »ley de compromiso» (1862), que autorizaba por cinco años la residencia de las autoridades nacionales en la ciudad de Buenos Aires, con jurisdicción sobre el municipio. El gobierno nacional era considerado un »huésped» en la provincia de Buenos Aires, sin soberanía en la ciudad, lo que revelaba su debilidad frente al poder provincial

Presidencia Julio Roca Segundo Gobierno Ley Ricchieri

La candidatura de Roca obtuvo un amplio triunfo en las elecciones primarias, lo que enardeció aún más las pasiones políticas.

El 1° de junio llegó al Riachuelo, un buque con materiales bélicos destinados al gobierno de la provincia.

Avellaneda dio orden de impedir el desembarco; pero el coronel Arias lo hizo efectivo con las tropas a sus órdenes.

En la noche del día siguiente, el presidente abandonó la ciudad; el 3 expidió una proclama manifestando que el gobernador de Buenos Aires se había alzado abiertamente en armas y le había puesto en el caso de retirarse con las fuerzas nacionales, para evitar conflictos sangrientos.

El Poder Ejecutivo y una parte del Congreso se instalaron en Belgrano y la capital fue rodeada.

Del 20 al 23 de junio, sitiadores y sitiados empeñaron violentos combates en Barracas, los Corrales (hoy Parque Patricios) y Puente Alsina en general favorables a los primeros, hasta que por iniciativa del cuerpo diplomático extranjero, se pactó un armisticio.

Ni la campaña bonaerense ni el resto del país, salvo Corrientes, prontamente dominada, habían respondido a la revolución; Tejedor renunció, y el vicegobernador, José María Moreno, reconoció a las autoridades nacionales.

El momento era propicio para la federalización de Buenos Aires: el Congreso la consagró por ley del 21 de septiembre de 1880.

La legislatura de la provincia fue disuelta; la nueva, elegida bajo la presión de los acontecimientos, votó la cesión, a pesar de la elocuente protesta del diputado Leandro N. Alem.

El gobierno provincial fue autorizado para seguir residiendo en la ciudad, mientras estableciera su nueva capital; de dueño de casa pasaba a ser huésped.

El territorio cedido por la legislatura fue ampliado en 1877 con la incorporación de Flores y Belgrano, hasta entonces poblaciones separadas.

Con esto la Capital Federal alcanzó sus límites actuales.

Algunas ideas para discutir…

Tradicionalmente se ha convertido casi en dogma de la opinión pública la dura crítica contra el «centralismo porteño» y a menudo se ha señalado, en ese marco, como un hecho indudablemente negativo la vigencia de Buenos Aires como capital de la República.

Lo cierto es que durante casi toda nuestra historia Buenos Aires lo fue de un modo u otro por gravitación de su propia entidad, por su situación estratégica ya elegida en tiempos de su fundación.

Y no se ha demostrado convincentemente -pareciera- que otra variante hubiera mejorado las condiciones generales del país y de su pueblo.

Tampoco se ha demostrado, dicho sea de paso, que un sistema unitario –elegido y controlado democráticamente y administrado con equidad, se entiende– hubiera sido necesariamente menos beneficioso o hubiera hecho más desgraciados a sus habitantes.

La vigencia del federalismo –ratificado con ardoroso énfasis en discursos, proclamas, declaraciones y mensajes de todo tipo, aun por aquellos déspotas que impusieron dictaduras obviamente centralizadas- no ha impedido, por otra parte, el abuso de poder a nivel nacional o provincial ni garantizado la defensa de los justos intereses y el bienestar de todos los pueblos de la República).

En relación con el tema central de estas páginas el plan de federalización de Buenos Aires de 1826 no era en sí mismo necesariamente opuesto a los intereses del interior: años más tarde y después de duras luchas sería retomado por los federales de las provincias y, nuevamente, resistido por intereses localistas de los bonaerenses.

A lo largo de la accidentada historia institucional del país surgieron muchas propuestas para reubicar la capital. Se propusieron como alternativas viables Córdoba, Fraile Muerto y Villa María (en la misma provincia), Villa Constitución (Santa Fe), Paraná, Rosario, San Fernando y San Nicolás (Buenos Aires), la isla de Martín García o, más recientemente, la ciudad de Viedma.

¿Hubieran garantizado, de concretarse, un mejor manejo de los intereses nacionales?.

No parece estar ahí -en la ubicación de la capital- el verdadero centro de la cuestión.

La experiencia parecería indicar que es mejor dejar las cosas como están y resolver las cuestiones verdaderamente de fondo…

Seguramente vale la pena considerarlo.

Fuente Consultada: Grandes Debates Nacionales Pagina 12

Temas Relacionados:

Enlace Externo:El 20 de Septiembre de 1880 se federaliza Buenos Aires

Historia de la Buenos Aires Poblacion Geografia Origen de la Ciudad

Historia de Buenos Aires – Origen de la Ciudad

Buenos Aires (Argentina): La ciudad de Buenos Aires, Ciudad Autónoma de Buenos Aires o Capital Federal; es la capital de la República Argentina.

Se encuentra localizada en la región centro- este de este país.

Más precisamente sobre las orillas del Río de la Plata, en lo que se conoce como llanura pampeana (una de las regiones más productivas e importantes de Argentina).

Esta ciudad posee aproximadamente 3 millones de habitantes, pero además la misma integra un aglomerado urbano mucho mayor denominado Gran Buenos Aires.

Este último tiene un total de 13 millones de personas, y es relevante ya que es un centro artístico e intelectual. Este gran aglomerado limita al sur, oeste y norte con la provincia de Buenos Aires.

La ciudad oficialmente esta dividida en 48 barrios, los cuales están íntimamente relacionadas con las antiguas parroquias establecidas en el siglo XIX.

Por su parte, esta Ciudad Autónoma es uno de los 24 distritos en los que se divide el país. A tal efecto posee sus propias poderes (ya sea legislativo, ejecutivo y judicial), y además su propia policía.

Historia:

Esta ciudad, fue fundada por Pedro de Mendoza e 1536 y refundada por Juan de Garay en 1580. Esta fue emplazada aquí porque el área presentaba ciertas condiciones muy favorables, tales como la disponibilidad de agua potable y la combinación de un puerto natural con una barranca elevada, libre de inundaciones.

En 1776, con la creación del Virreinato de la Plata, la Ciudad de Buenos Aires fue convertida en capital. Esta elección tuvo dos motivos: el primero es responder al avance portugués hacia el Río de La Pata a través del sur de Brasil y de Uruguay; y por otro, la mayor importancia de la ruta del cabo de Hornos, por el crecimiento de los espacios americanos sobre el Pacífico.

A fines del Siglo XVIII, con la autorización por el Reglamento de Comercio Libre, se inaugura el puerto de Buenos Aires, convirtiéndose además de la capital política, ahora en el puerto principal de toda esta extensión territorial, la cual llegaba hasta el Alto Perú. Todo esto determinó un

rápido crecimiento de la población y la valoración de la ganadería para la exportación de cueros.

En 1880, la ciudad de Buenos Aires es federalizada (es decir, mediante una ley es declarada capital de la Nación, lo que lleva a abandonar su pertenencia a la provincia del mismo nombre). Esto la afianzó como centro económico, político y social del país. A partir de allí alcanzó un gran desarrollo, lo que lo llevó a sobrepasar sus límites políticos, prolongándose hacia los espacios adyacentes. Constitución que se conoce como el Gran Buenos Aires.

Actualmente, la Ciudad de Buenos Aires es un centro multifuncional, porque desarrolla funciones muy diversificadas y también muy complejas (como las financieras, comercial, educativa, cultural, administrativa, política, entre otras.

Geografía: Buenos Aires, es una ciudad costera, localizada al margen del Río de la Plata y el Riachuelo. Se encuentra en América del Sur, a 34º 36’ latitud sur y 58º 26’ longitud oeste.

Casi la totalidad de esta ciudad, se encuentra sobre la zona geológica pampeana. A excepción de sus áreas orientales, que son terrenos emergidos artificialmente y rellenados por las costas del río de La Plata.

Esta ciudad, se ubica en una zona a-sísmica dentro del territorio de Argentina. Sólo pueden percibirse ligeros movimientos en los edificios más altos de la ciudad, cuyo epicentro se desarrollaría en la zona oeste del país.

Además del río de La Plata y del Riachuelo, el suelo de la ciudad se encuentra naturalmente surcado por una serie de arroyos, lagunas y cañadas.

Clima: Esta ciudad presenta un clima muy benigno durante todo el año. Su temperatura media anual es de 18ºC.

Julio es el mes más frío del año, aunque no se presentan heladas. Es un frío moderado durante el día, pero por la noche baja la temperatura considerablemente.

En cambio, el verano es muy húmedo. Las mañanas y los mediodías son muy calurosos, pero por la noche la temperatura desciende levemente.

En cuanto a las precipitaciones, las más copiosos se desarrollan en otoño (de marzo a junio) y en primavera (de septiembre a diciembre). Por lo general, son en forma de lluvias y lloviznas, lo que no dificulta el accionar cotidiano de su población.

Población: Según el último censo realizado en el país (2001), esta ciudad contaba con casi 3 millones de habitantes. De los cuales el 54% corresponden al sexo femenino. La densidad de población aquí es de 13.679, 6 habitantes por kilómetro cuadrado.

A principios de este siglo, estamos ante la presencia de un proceso demográfico denominado “envejecimiento de la población”. Ello corresponde por la escasa fecundidad de la clase media, la emigración al extranjero, y por la sustitución demográfica (es decir, que el 40% de la población residente no es nativa porteña, ni del Gran Buenos Aires). Sino que la población proviene en su mayoría de las provincias del norte argentino o de otros países.

Economía: Esta ciudad es sede central de muchas empresas importantes del país. Su principal sector económico es el terciario, es decir los servicios. Uno de los sectores más dinámicos es el de la construcción y el financiero.

Y además, es considerada como principal centro educativo de Argentina. Algunas de las instituciones más importantes son Colegio Nacional de Buenos Aires y la Universidad de Buenos Aires, más conocida como UBA.

Fuente Consultada:
Geografía, La Argentina y el Mercosur. A.Z editora
http://es.wikipedia.org/wiki/Buenos_Aires
http://es.wikipedia.org/wiki/Geograf%C3%ADa_de_la_Ciudad_de_Buenos_Aires

Crecimiento y Desarrollo de Buenos Aires Desde el Siglo XVIII

Crecimiento y Desarrollo de Buenos Aires Desde el Siglo XVIII

A principio del siglo XVII los 300 habitantes del núcleo primitivo habían aumentado a 500 y para mediados de siglo los documentos permiten calcular una población de 4000 almas.

Este crecimiento obedeció al hecho de que Buenos Aires se fue integrando en la región.

De hecho –aunque no de derecho-, fue la puerta de entrada del comercio ilegal que burlaba la ruta monopólica impuesta por la Corona y conectaba a los comerciantes portugueses con los españoles, súbditos ambos de un mismo monarca, por razones circunstanciales de la política europea.

misiones jesuiticas

Estos condicionantes geográficos y económicos modelaron la población porteña dándole un carácter cosmopolita y abierto.

Una sociedad con predominio del grupo blanco criollo por su origen y un porcentaje importante de portugueses dentro del grupo extranjero la caracterizó hasta bien entrado el siglo XVII.

Mercaderes y transportistas se afincaron en ella y buscaron lazos de pertenencia a través del matrimonio o adquiriendo la condición de vecinos, a la vez que negociaron, no siempre con éxito, el libre ejercicio de su profesión con autoridades más o menos venales en el desempeño de sus funciones administrativas.

Desde temprano, para los porteños el prestigio social y el poder estuvieron unidos a la rápida obtención de ganancias por el ejercicio del comercio.

El desarrollo de Potosí como centro minero dinamizó la economía de la región austral y su influencia se irradió en estas playas.

Buenos Aires resultó un atractivo puerto de salida para la plata potosina a cambio de mercaderías europeas adquiridas a precios mucho más bajos que las que proveía Lima con el arancelamiento que pautaba la Corona.

Esta situación se vio favorecida más aún por la cercanía de los dominios portugueses que le permitió acceder al comercio esclavista sin que España pudiera impedirlo.

La tolerancia de este comercio ilegal era una forma de incorporar el nuevo puerto a la economía colonial y asegurar de este modo su supervivencia, a la vez que se evitaba dejarla abandonada a su suerte o presa de invasiones de otras potencias.

Durante la primera década del siglo y por impulso del gobernador Hernandarias se instalaron en Buenos Aires los primeros hornos para la fabricación de ladrillos y tejas, aunque los cambios en las técnicas de edificación fueron muy lentos.

Hernandarias Saavedra Gobernador de Santa Fe Primer Criollo ...

La Plaza Mayor ganó la manzana comprendida entre las actuales Balcarce, Rivadavia, Defensa e Yrigoyen, hasta entonces propiedad de los padres jesuitas, quienes habían construido su primera capilla y algunos ranchos. En razón de que los edificios obstruían el campo de tiro de la fortaleza, el gobernador resolvió demoler las construcciones.

En estas circunstancias la orden fue recompensada con un solar en la actual Manzana de las Luces donde finalmente se estableció.

El Cabildo y la Cárcel pasaron al otro lado de la Plaza y comenzó a construirse la iglesia que se consagraría Catedral.

La aduana ocupó un espacio cercano a la actual Vuelta de Rocha. Del barro y el adobe se pasó al ladrillo cocido ligado con barro y luego con argamasa.

Las maderas de urunday y pinotea fueron reemplazando a las primitivas estructuras de cañas.

Los viajeros que visitaron Buenos Aires coincidieron en sus comentarios  acerca de la sencillez de la edificación.

También destacaron la amplitud de las viviendas particulares en torno de amplios patios y a medida que se afirmaba el uso del ladrillo de numerosas habitaciones y dependencias de servicio.

La extensión del terreno daba además para tener huertos con árboles frutales y verduras.

No era por cierto el aspecto externo lo que indicaba la posición social de la familia porteña; sí, en cambio, la cercanía al casco urbano, el mobiliario, la calidad de la vajilla y la cantidad de sirvientes.

Además de la Plaza Mayor donde se concentraban las actividades comerciales, políticas, sociales y religiosas de los porteños, la zona del Riachuelo convertido en puerto natural generó a su alrededor uno de los primeros arrabales.

Este pequeño río desaguaba en el Río de la Plata más al norte, a la altura de las actuales Humberto I y Cochabamba.

Las embarcaciones debían buscar el canal de entrada a la altura de plaza Retiro y bordear la ciudad hacia el sur para descargar las mercaderías y luego fondear en este tramo.

Los barcos de gran calado no tenían acceso a este embarcadero natural y debían permanecer alejados hasta casi una legua de la costa.

Durante el siglo XVIII este curso se fue cegando mientras se abría la salida actual.

La calle Defensa comunicaba la zona portuaria con la ciudad y su recorrido dio origen a los Altos de San Pedro, hoy San Telmo, donde la población creció al amparo de las actividades comerciales y de abasto que generaba el puerto.

En este arrabal también se habían concentrado varios hornos de ladrillo y tejas junto a modestas viviendas y galpones para almacenamiento de productos de importación y exportación.

Desde 1653 se habilitó un servicio de balsas y canoas para el cruce del Riachuelo. Buenos Aires crecía al amparo de las posibilidades que generaba el puerto y definía su función en la cuenca del Plata.

Fuente Consultada:
Historia Argentina Tomo I Desde La Prehistoria Hasta 1829  Nota de María Cristina San Román

Enlace Externo: Historia Misionera en Salta

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Organizaciones Sociales Frente a la Crisis de 2001 en Argentina

Organizaciones Sociales Frente a la crisis de 2001 en Argentina

RECUERDOS DE UNA ÉPOCA:

A comienzos de diciembre la mayoría de los argentinos estaba de acuerdo en que el 2001 había sido un año para olvidar.

La recesión económica se profundizó y la pobreza ensanchó sus márgenes.

Todo indicaba que la Navidad no iba ser muy feliz, y sin embargo era difícil que alguien imaginara que ese mes sería lo que finalmente fue: una interminable temporada en el infierno.

Decenas de supermercados saqueados, más de veinte muertos por la represión policial, la renuncia del  ministro estrella Cavallo que había llegado como un salvador y se iba entre amenazas de linchamiento, y de un presidente, elegido y luego repudiado por el pueblo.

La sucesión presidencial grotesca, con cuatro mandatarios en diez días, fue el corolario de un drama que no encontraba su culminación.

No obstante, entre el ruido de las cacerolas y una inquietud desesperada que se respiraba en toda la República, quedaban dos certezas contundentes: el país se encontraba finalmente de cara al abismo y los argentinos se habían cansado de su destino.

Durante 2002, muchos argentinos vieron a sus compatriotas poblar las calles de noche como ejércitos de la crisis lanzados sobre la basura: mujeres, niños, hombres, rascando el fondo de la condición humana.

Se llamaron «los cartoneros» y conseguían sobrevivir juntando cartón y papel en la basura para venderlo a las papeleras.

Este nuevo «mercado» de la basura fue una de las consecuencias inesperadas de la devaluación que demostró sin anestesia que en la Argentina ya no se fabricaba casi nada.

Además de reciclar el papel y los envases de vidrio, pasaron cosas insólitas como descubrir que en los hospitales no había manera de reponer, por el cierre de la importación y la falta de divisas, los guantes y jeringas descartables.

Ni pilas había y ni qué hablar de los insumos de computación o medicamentos,  ingenio, de origen inmigrante, igual hizo el milagro de que la Argentina siguiera funcionando de algún modo.

Lentamente, se fue reconstruyendo un mercado interno precario, donde se hizo famoso «el trueque» de bienes por otros bienes, mientras comenzaban a funcionar otra vez algunas pequeñas empresas industriales arrasadas por la importación indiscriminada del modelo neoliberal.

En esos meses de profunda crisis, los argentinos vieron también cómo el hambre arrasaba niños en el granero del mundo y cómo partían hacia otras tierras cientos de jóvenes, recorriendo el camino inverso al que habían hecho sus abuelos un siglo antes.

Era un panorama que hubiera sido esperable si la Argentina hubiera perdido una guerra o hubiera sufrido un cataclismo natural.

Pero no era el caso.

Sus tierras estaban intactas, su infraestructura no había sufrido daños y sus recursos humanos seguían existiendo.

Se trataba sólo de un país saqueado por incapaces, inescrupulosos, codiciosos e irresponsables.

Los argentinos entraban al Tercer Milenio siendo más de 36 millones, con una deuda pública y privada cercana a los 260.000 millones de dólares.

A fines de 2002, cada argentino debía cerca de 7.200 dólares, esto significaba, considerando el salario promedio mensual en 200 dólares, que para pagarla debía trabajar por lo menos tres años sin gastar un solo centavo.

(Fuente Consultada: Argentina El Siglo del progreso y la Oscuridad de María Seoane)

caida de de la rua fin del gobierno argentino

Las redes de trueque:

El origen de éstas se remonta a 1995.

Tuvieron una importante expansión desde su inicio ya que pasaron de aproximadamente 1.000 socios en 1996, a 2.300 en el año siguiente, y en 1999 llegaron a 180.000.

En el 2000 alcanzaron a 320.000 miembros, organizados en torno de unos 400 nodos ubicados en 15 provincias y la ciudad de Buenos Aires.

Luego de la implantación del «corralito» financiero en diciembre de 2001, las estimaciones del número de personas que participaron en estas organizaciones osciló entre 3 y 6 millones.

En este sistema, los que participan son productores y consumidores al mismo tiempo.

Por eso se los llaman «presumidores». Esto significa que nadie puede consumir en la red de trueque si no obtiene ‘créditos’ a través de su trabajo o de la venta de algún producto dentro del mismo sistema.

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En los últimos tiempos estas redes han entrado en crisis, y cerraron un 40 % de los nodos o clubes en los que se realizaban los intercambios.

Esta crisis obedece a varias causas: una de ellas, tal vez la más importante, fue la desvalorización de los «créditos» por la emisión y falsificación de esta «moneda» que alcanzó en algunos nodos al 90 % del circulante.

De manera similar a las redes de trueque, el movimiento de las empresas recuperadas, alcanzó notoriedad recientemente, pero sus modalidades de organización y sus orígenes se remontan hasta fines de los años 70 y principios de los 80, momentos en que se generaron como respuesta a la primera «oleada» del proceso de desindustrialización.

Las empresas recuperadas tienen varios rasgos en común.

En primer lugar, se orientan hacia el mercado interno en ramas afectadas por la importación y/o afectadas negativamente por sus dificultades de exportación (empresas frigoríficas, textiles, de tractores, acoplados, metalúrgicas, plásticos, etc.).

En segundo término, se encontraban en proceso de quiebra, convocatoria de acreedores o directamente abandonadas por los empresarios.

Por último, los trabajadores aparecen como acreedores o damnificados.

En la transición hacia el nuevo régimen jurídico, los trabajadores toman a su cargo la producción, estableciendo acuerdos con proveedores y/o clientes que les aseguran un cierto capital de trabajo para el funcionamiento, y acuerdan una retribución mínima de ingresos, generalmente combinada con pagos en especie o mercaderías.

En la mayoría de las empresas recuperadas se constata, en el principio, una deserción empresaria, que puede ser parcial o total.

Si es parcial, es posible que los anteriores propietarios se mantengan como asociados en la nueva forma jurídica que adopta la empresa.

En otras, recuperadas recientemente, ha surgido la demanda de una nueva figura, la de «estatización con control obrero» o con «administración obrera».

Los piqueteros:

En el extremo inferior del espectro social, las nuevas experiencias de organización cristalizaron en los movimientos piqueteros, que se afincan territorialmente organizando a los desocupados de los barrios carenciados y villas miserias de las grandes ciudades pero también tienen una activa participación en pueblos y ciudades del interior afectados por el cierre de empresas en los 90.

Las modalidades de sus acciones, como cortes de rutas por parte de «piquetes» de pobladores —símil de los de huelguistas en las fábricas—, otorgaron su nombre al movimiento.

piquete

Existen tres tipos diferentes de organizaciones piqueteras:

1) las que tienden a limitarse a la obtención de subsidios, en nombre de la emergencia social;

2) las que buscan resolver necesidades colectivas en las comunidades y barrios donde están implantadas, desde comedores y guarderías escolares hasta la autoconstrucción de viviendas;

3) las que promueven, a partir de nuevas redes surgidas en estos movimientos, emprendimientos orientados hacia su autosustentación.

Los cartoneros:

La historia de los cartoneros de hoy es inseparable de la existencia histórica de los «cirujas» y «botelleros» cuya presencia fue familiar a los vecinos de Buenos Aires a lo largo de buena parte del siglo XX.

Estas actividades perdieron relevancia en la década del 70, al organizarse lo que se dio en llamar «relleno sanitario» (que implicó enterrar la basura en zonas relativamente alejadas).

cartonero

En ese momento, según algunas estimaciones, eran 3.500 las personas dedicadas al cirujeo en la Ciudad de Buenos Aires.

Al promediar el 2002 se presumía la existencia de entre 70.000 y 100.000 recolectores informales en todo el área metropolitana (AMBA).

En buena medida, esto se debió a que, en los primeros meses de aquel año se sumaron varios elementos que incrementaron el valor de la basura: la devaluación de la moneda (dado que, por ejemplo, los insumos para fabricar papel tienen precio internacional), la depreciación de los salarios, el crecímiento sostenido de la desocupación y de los hogares en situaciones de pobreza e indigencia, sumados a la recesión prolongada.

Fuente Consultada:
El Desarrollo Humano en la Argentina del Siglo XXI UNICEF – UNDP – Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología
Enciclopedia del Estudiante Tomo 8 Geografía General

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