El Hombre de Neanderthal

Historia de la Propiedad de La Tierra Concepto, Origen y Evolución

Historia de la Propiedad de La Tierra
Concepto, Origen y Evolución

Uno de los más complejos problemas de la evolución social es el concerniente al origen de la propiedad privada de la tierra. La materia tiene alguna significación para la política moderna y por esta razón hay pocos escritores que se aproximen a ella sin algún prejuicio. Desde que G. L. von Maurier publicó su obra sobre las comunidades aldeanas en 1854, se presumió generalmente que en el primitivo estado agrícola toda la propiedad territorial era tenida por una comunidad de agricultores libres.

Según esta concepción, el señor del feudo, con su séquito mezclado de siervos y terratenientes libres, es producto de una época posterior. Se supone que impusieron su dominación, por la fuerza de las armas, a la comunidad y redujeron a los hombres libres a una posición de esclavitud o dependencia.

En otras palabras, la apropiación individual de la tierra se dice que ha sido traída por un sistema de feudalismo basado en la guerra y la conquista, mucho tiempo después de desenvolver las comunidades de cultivadores el Estado agrícola. En particular las naciones del norte de Europa se supone que estuvieron principalmente compuestas de comunidades rurales, poseyendo la tierra en común, de tal modo que el movimiento moderno hacia la libertad es, en cierto modo, solamente un retorno al estado más antiguo de libertad.

La existencia de comunidades aldeanas primitivas ha sido trazada, desde Irlanda hasta la India, por una escuela de escritores, y éstos sugieren que deben haber triunfado por todo el mundo en las primeras edades agrícolas.

señor feudal dueño de la tierra en la edad media

La institución de la tierra comunal es un hecho histórico. En muchas partes de Europa, en la Edad Media, hubo aldeanos que formaron, por decirlo así, una orgánica y perpetua compañía comunal respecto al suelo en que vivían. El individuo no tenía propiedad en la tierra, sino solamente el derecho a cultivar un campo, a apacentar sus rebaños en un prado y a coger la madera de una parte del bosque.

En algunos casos ni siquiera este derecho de uso fue permanente y cada año los ancianos de la villa se reunían y dividían la tierra de nuevo, proporcionando a cada miembro de la sociedad su participación de tierra arable, pastos y bosque. Fue una especie de comunismo. Pero la cuestión es averiguar si este fue un desenvolvimiento ulterior de la vida aldeana, como el republicanismo de algunas ciudades medievales, o si puede ser descrito como un comunismo tribal primitivo.

Es claro que en la etapa cazadora de la sociedad no hay propiedad de la tierra. Cuando una tribu vive del alimento selvático, el señalamiento de pequeñas porciones sería inútil, aunque se les ocurriera a los cazadores el pensamiento de dividir el territorio. Si una gran cantidad de caza entra en una parte del territorio tribal, todos los hombres de la tribu se consagran a batirla para su alimentación y, generalmente, el primero que hiere a un animal o se apodera de él adquiere derechos sobre la pieza. Otras veces, cuando el alimento es abundante, la tribu no se opondrá a que cacen en su territorio los hombres de las tribus vecinas.

Por otra parte, cuando la caza escasea y la presión de la pobladon se hace sentir fuertemente, estallará la guerra entre las tribus y habrá una nueva división del territorio. Así los bantues, del África oriental, desposeyeron a los bosquímanos del sur de muchos de sus terrenos de caza, y en la parte septentrional del Norte de América, los indios algóquinos, que se habían extendido sobre todas las regiones forestales del Canadá, fueron privados de algunos de sus territorios por otras tribus más fuertes del sur.

En las tribus pastoriles y cazadoras no se dividía la tierra: Pero aun cuando es frecuente la lucha intertribal de esta clase, no lleva, en la edad cazadora, a ninguna apropiación privada de la tierra. La cosa es una imposibilidad económica.

También era difícil que en la edad pastoril se pusiese en práctica la idea de una división permanente del suelo. Los ganados tenían que ser trasladados con frecuencia a pastizales nuevos, sobre todo cuando aun no era conocido el arte de cultivar los pastos, y ni el ganado ni sus propietarios hubieran sobrevivido si cada familia hubiese sido reducida a un terreno.

La posesión unida de un amplio espacio le es igualmente necesaria a los pastores que a los cazadores. La tierra que habitan los bechuanas, por ejemplo, es la propiedad común de toda la tribu, y se usa como pastos para sus ganados. Otro pueblo pastoril del sur de África, los damaras, no tiene noción de las residencias estables. El país entero es considerado como propiedad pública, y un hombre que lleva su rebaño a un sitio es considerado como dueño del sitio mientras quiera permanecer en él. Claro está que cuando abandona la tierra los rebaños la han agotado y durante algún tiempo tendrá poco o ningún valor.

En la sociedad primitiva la tierra por si misma no tiene un gran valor: El hecho es que en la sociedad primitiva la tierra por sí misma no tiene gran valor. Nunca fue bastante valiosa para que un hombre se adscribiera a ella. Lo mismo ocurre en los comienzos de la edad agrícola. La propiedad permanente de la tierra es lo último que una familia necesita. Significaría la extenuación y el hambre.

El primitivo agricultor es errante. Como no acostumbra a abonar agota el suelo rápidamente, y en la estación siguiente se traslada y rotura otro campo de tierra virgen. Además, esta parte del trabajo es generalmente realizada por sus mujeres, y él, que busca pastos frescos para sus ganados, necesita tanto como ellos trasladarse a nuevos lugares. Así vemos que el hombre ha sido emigrante en mayor o menor grado durante centenares de millares de años. Por tanto, la idea de la propiedad privada del suelo con sus ventajas para él y su familia no se le ocurrió.

El hombre hace de los animales sus aliados antes de sojuzgar la tierra: Todo lo que necesitan los primeros cultivadores es un derecho temporal a la tierra que están cultivando y esquilmando. La agricultura no se generaliza prácticamente con amplitud hasta que el arado, tirado por las bestias, no reemplaza al azadón, que es un instrumento demasiado débil para la conquista del suelo; y aunque en ciertas partes de la antigua América, en que el guano era utilízame, pudo haberse empleado con resultados sorprendentes, la civilización del mundo moderno—la civilización que ha dado y desenvuelto en el hombre su maravilloso dominio sobre los recursos naturales— fue establecida originariamente por el buey y el arado.

La residencia permanente sobre el suelo fue así un desenvolvimiento de la etapa pastoril. Los hombres tenían que domesticar primero los rebaños salvajes, antes de obtener la fuente extrahumana de poder necesario para someter la tierra a sus propósitos.

Así, cuando el hombre se consagró a la tarea de cosechar su alimento directamente de la tierra, las desigualdades sociales de la época pastoril ejercieron un profundo efecto para modelar las condiciones de la sociedad agrícola. La riqueza en aquellos días era poder actual, porque consistía en rebaños y esclavos y sirvientes.

Entre las cosas que nosotros, en los tiempos modernos, hemos casi olvidado, está la importancia del ganado de cuernos, no simplemente» en la etapa de la infancia de la sociedad, sino en un período en que ésta había hecho ya un avance considerable hacia la civilización.

El «capital», en su sentido originario, significaba posesión del ganado: Actualmente, cuando usamos la palabra «capital» indicamos el dinero; pero «capital», originariamente, significó rebaños, contados por cabezas. La palabra inglesa chattels (biem-s) se deriva de cattle (ganado), y «pecunia», la palabra empleada durante más tiempo por la humanidad para designar el dinero, viene de pecus, que también significa ganado, en latín. Desde Irlanda hasta la India, el buey ha sido la medida originaria de valor y del número de ganados que el hombre poseía, se derivaba y mantenía su rango y su poder.

El secuestro de rebaños domesticados puso la riqueza en manos de los jefes: Los ganados de cuernos fueron desde lueso de gran importancia para el hombre en la época pastoril de la sociedad; le proporcionaban carne y leche. En aquellos días, los medios usuales de obtener una gran masa de este capital primitivo consistían en una expedición en su busca, tal como las que constituyen el tema de las piezas más celebradas de la antigua literatura irlandesa. Allí se lee cómo el rey de Connaught reunió un ejército para robar al rey de Ulster un toro maravilloso.

Naturalmente, en estas guerras de expoliación la mayor parte del botín despojado se la apropiaban las clases nobles, cuya ocupación era la guerra y que tenían un monopolio de los beneficios de la profesión. Así se producía ya una profunda diferencia entre los ricos y los pobres antes de que las tribus se fijasen sobre el suelo. Los medios de cultivar la tierra estaban en manos de los jefes y de los nobles, y los hombres pobres de la tribu tenían con frecuencia que solicitar de su señor el ganado que necesitaba para arar su tierra.

Cómo la riqueza pastoril se convirtió en territorial cuando el buey reemplazó al azadón: La tierra misma era prácticamente inútil. La población era pequeña, y, resi diendo en un lugar de la tierra, sólo se hubieran obtenido grandes extensiones de brezos y matorrales. La tierra era una cosa superflua, pero el capital era extremadamente perecedero y aumentaba con gran dificultad y se concentraba en muy pocas manos. La propiedad privada de los instrumentos de cultivo dio, valor y especial importancia a la posesión del suelo.

El resultado fue que el hombre rico, en la edad pastoril, se hizo todavía más rico y poderoso el día en que el buey arrastró el arado y substituyó al azadón, que había ideado y usado originariamente la mujer de la tribu.

¿Qué utilidad tendría el derecho de pesca sobre cierta porción del mar a un hombre que no tuviera barca? .No mucho más útil fue el derecho a cultivar cierta porción del suelo para los que no tenían ni bueyes ni arado. Desde el comienzo de la época agrícola, el jefe y los nobles se convirtieron en los mayores terratenientes por el hecho de que tenían los más numerosos rebaños. Ningún hombre de la tribu les disputaba sus vastas propiedades. Había una superfluidad de mera tierra y, al mismo tiempo, una falta lamentable de los medios de cultivarla.

Por otra parte, era urgente para la tribu obtener una provisión abundante de alimento. Esto la permitía multiplicarse más de prisa que sus enemigos y aumentaba de otro modo la fuerza guerrera del grupo.

Cómo el ganadero rico cambió existencias por servicios: Debe notarse que las primeras razas de la época agrícola tuvieron que luchar y abrirse paso en una Europa ocupada por dos razas de hábiles e intrépidos cazadores. Aquella lucha comienza en la Nueva Edad de Piedra, y aunque los invasores agrícolas no serían probablemente mejores guerreros que los cazaclores indígenas, pudieron vencer por la fuerza del número. Podían sostenerse un millar de agricultores donde sólo un cazador puede lograr alimento. Así las razas agrícolas obtuvieron nuevos terrenos, que parcelaron, roturaron y vinieron a aumentar sus recursos.

Fue así mala política para los jefes y los nobles ricos conservar más ganado que el necesario para trabajar sus propios terrenos. Aquí parece arraigar la costumbre que dio origen al sistema señorial de tener la tierra. Estaba en el interés de los jefes y nobles adscribir a su persona tantos guerreros como le fuera posible. Con este fin «prestaba capital», es decir, daba a sus hombres el ganado por medio del cual podían cultivar su porción de la tierra tribal, y en cambio les exigía la prestación de varias clases de servicio.

La nueva posición que asumió el hombre de la tribu al aceptar capital del jefe variaba según la cantidad de ganado recibido. El terrateniente libre tomaba solamente una pequeña cantidad y permanecía siendo libre y conservando sus derechos tribales. En Irlanda—el único país del cual tenemos completos detalles de esta práctica—su posesión duraba siete años; al cabo de este tiempo tenía que devolver el ganado que había recibido.

Durante los siete años el jefe tenía derecho a la leche, al estiércol y a las crías, y el otro usaba el ganado para los fines agrícolas exclusivamente. También tenía que ayudar a recoger las cosechas del jefe y a la construcción del fuerte. Desde luego que estaba obligado a seguir al jefe en la guerra.

Si un hombre de la tribu aceptaba una gran cantidad de ganado de un jefe, descendía a una posición semejante a la de un pequeño arrendatario respecto del señor. Perdía en parte su libertad y sus deberes se hacían muy onerosos. Tenía que pagar una fuerte renta en víveres, la cual se convirtió, con el tiempo, en una renta pagada por la tierra, y en ciertos períodos, que duraban un número fijo de días, él, su casa y sus bienes tenían que estar a disposición de sus jefes. Se convertía en un doméstico.

La multitud de personal dependiente alrededor del hombre rico: Hasta aquí el sistema del préstamo de ganado no alteró grandemente la condición ordinaria del nombre de la tribu. Introdujo un primer lazo de unión política entre el jefe y sus hombres, y quizá capacitó a los jefes para un fuerte ejercicio de la autoridad sin jugar sobre las supersticiones d*d pueblo, como habían hecho los viejos jefes hechiceros.

Los asuntos políticos fueron separados de la práctica de la magia, y la organización de la tribu o de la nación fue más lucidamente cometida y más perfectamente realizada. Pero este empleo de los primeros puebios agrícolas no favoreció en nada la libertad del sujeto.

El poder del jefe rico y victorioso aumentó a expensas de los hombres de la tribu. Prestando ganados a extraños de otras tribus y cediéndoles algunas de las tierras desocupadas, vemos a su alrededor un ejército de dependientes personales que eran distintos de los hombres de la tribu.

Los dependientes debían al jefe una renta por la tierra y otra por el préstamo, y así ellos le hacían aumentar su fuerza y su poder a costa de la tribu. Probablemente la tribu se hizo más fuerte para defender o atacar por esta adición a la población del territorio; pero cada dependiente extraño reducía la extensa tierra del pasto común.

Cómo el buey de arar hizo provechosa la labor del esclavo: Pero el rasgo peor de la primitiva sociedad agrícola fue el hecho de que el arado tirado por los bueyes hiciese provechosa la labor del esclavo.

Los jefes y los nobles ricos en ganados tenían ahora un nuevo interés por emprender la guerra. Cada prisionero que cogían era una nueva fuente de riqueza, porque aquel trabajador esclavizado le permitía aumentar los dominios que cultivaban. En muchas partes de Europa los siervos parecen haber tenido un origen distinto que el de las razas dominantes.

Procedían probablemente de los antiguos habitantes aborígenes del país. Familias o subtribus formadas de ellos sirvieron de leñadores o de portadores de agua a los hombres libres de la tribu. Otros permanecieron en una condición de especial servidumbre para el jefe o se hicieron dependientes de él, o fueron dedicados a cultivar sus propios dominios y a guardar sus rebaños, o fueron colocados por él en lugares separados en la parte ociosa de la tierra de la tribu. La renta o servicio que tenían que pagarle por el uso de esta tierra parece que era determinada solamente por el capricho del jefe.

La utilidad del buey expresada en una dignidad religiosa por los hindúes: Así vemos que la historia de un rebaño con cuernos está desdichadamente mezclada con la de una gran parte de la humanidad. Las mismas causas que alteraron la posición del buey y le convirtieron en un instrumento de la agricultura produjeron también una gran difusión de la esclavitud. La santificación del buey entre los hindúes, haciendo de su carne un alimento ilícito, parece haber estado conexionada con el deseo de conservarle para el cultivo, y la dignidad legal de la propiedad de los bueyes entre los romanos parece responder a su dignidad religiosa entre los hindúes.

En aquel tiempo, cuando el ganado tuvo la mayor utilidad para el hombre, comienza la lucha entre el capital y el trabajo. Hasta cuándo duró en la Nueva Edad de Piedra apenas tenemos medios de averiguarlo, aunque podemos discernirlo en algunas rápidas ojeadas sobre los acontecimientos más salientes de aquellos días lejanos.

Por qué los celtas, conquistadores, perdonaron a los iberos:, pequeños y morenos: Las primeras de las razas cultivadoras de Europa fueron los iberos, que todavía forman una parte considerable de la población, aun en las Islas Británicas. Con frecuencia se les llama raza mediterránea, ya que se encuentran en gran número en las costas meridionales de Europa. Ellos fueron quienes primero poblaron el Egipto y echaron los cimientos del admirable estado agrícola regado por el Nilo.

Se extendieron a través de las Islas Británicas, y probablemente erigieron el dolmen de Stonehenge y los demás extraños círculos de piedra que allí se encuentran, y construyeron la maravillosa villa lacustre de Glastonbury, aunque es muy dudoso que conservaran su posesión. Porque aun cuando fueron un pueblo muy ingenioso, pequeño de estatura, con cabellos y ojos negros, no podían competir en fuerza corporal con el celta, alto, melenudo y de ojos azules, el irlandés y el gales, que invadieron sus territorios.

Quizás en circunstancias ordinarias los íberos hubieran sido extinguidos o arrojados de tpda la tierra fértil. Ellos habían exterminado a los cazadores de la Antigua Edad de la Piedra, y fueron a su vez conquistados en el curso del tiempo. Cuando los celtas descubrieron la manera de hacer las armas de bronce para atacar lo barrieron todo ante sí e invadieron toda la Europa meridional y occidental, desde Grecia hasta Irlanda.

Los agricultores iberos, sin embargo, eran demasiado útiles para ser destruidos o expulsados como lo habían sido los antiguos cazadores. Así fueron reducidos a la esclavitud y adscritos a la tierra, y de ellos descienden muchos de los siervos de la Europa meridional y de las Islas Británicas. En otros casos, una población esclava nació de la guerra. Al mismo tiempo, muchos de los hombres libres de la tribu perdieron algo de su independencia por haber contraído deudas de ganado con los jefes y los nobles.

Así, en los comienzos de la historia, encontramos algunas de las razas principales de Europa divididas en dos o tres clases. Casi todo el poder y la riqueza son poseídos por la clase noble y un gran número de campesinos han tomado ganado a préstamo y se han convertido en deudores de las clases superiores. El caso de los patricios y los plebeyos de la Roma primitiva es el mejor conocido. En los comienzos de la historia de Roma nos encontramos a los romanos de la plebe en servidumbre económica de la nobleza.

Del mismo modo, en el comienzo de la historia de Atenas nos encontramos con que la plebe la forman los esclavos, en servidumbre, por deuda, de la aristocracia.Cómo la servidumbre por deuda divide las primeras sociedades Estos dos hechos son muy curiosos y se han hecho muchas tentativas para explicarlos. La más plausible de todas es la sugestión de que la repetición de malas cosechas puso a los pequeños agricultores de Atenas y de Roma a merced de las nobles ricos.

Pero cuando Julio César invadió las Galias encontró que aun los bárbaros de aquel país estaban divididos en una clase noble y otra plebeya, y una de las causas principales de esta división dice que era el gran número de deudores. «El pueblo era considerado en gran parte, como esclavos, sin ninguna voz ni iniciativa en los negocios públicos, y muchos de ellos son forzados por las deudas o por la presión de los impuestos, y aun por la violencia, a convertirse en los esclavos de los más poderosos.»

Una gran cantidad de luz ha sido arrojada sobre esta observación de Julio César por el estudio de las leyes Brehon de la antigua Irlanda. De este estudio se deduce que fue el «préstamo de capital» para los fines de cultivo lo que capacitó a los jefes y a los nobles a extender su dominio sobre los villanos. Con mucha frecuencia, no se admitía voluntariamente el donativo de ganado, porque significaba sometimiento, y los hombres de tribu sólo lo recibían bajo la amenaza, de la violencia.

Hay, sin embargo, otro pasaje en la » obra de Julio César que algunos autores han supuesto que muestra, entre las tribus germanas al menos, que la aldea comunal libre era una institución originaria y general. César condujo una expedición sobre la orilla izquierda del Rhin que duró diez y ocho días, y notó el hecho de que entre los teutones «no había propiedades separadas ni límites privados». César, sin embargo, no nos muestra nada semejante a una tenencia comunal de la tierra, con una asociación de hombres libres que cultivasen en común el suelo y del cual fueran ellos los propietarios comunales.

Lo que describe—y es cosa muy distinta—es a los jefes disponiendo del suelo, del cual parecen ser losúnicos propietarios y poseedores, y cada año renovándose de un lugar a otro un grupo de hombres y un cierto número de familias.

El pueblo parece haber tenido pocos derechos y poco poder. Porque los jefes se apoderaron de tanta tierra como creyeron necesitar y en el sitio que quisieron y forzaron a los villanos a trasladarse de un sitio para otro. Tácito dice también que los teutones estaban divididos en una clase noble, otra clase de hombres libres y otra clase de esclavos. Los hombres libres ocupaban una posición sólo un poco superior a la de los esclavos.

Cómo el hombre de la tribu perdió al fin su derecho nativo a participar de la tierra común: Así aparece como los nobles teutones surgen a la luz de la historia con tanto poder sobre los villanos como el que poseyeron las clases superiores en Grecia, Roma e Irlanda. Es cierto que cuando la razas teutónicas descendieron de sus bosques septentrionales hasta el Imperio romano y dividieron la tierra que conquistaron, tenían ideas interesantes y claras acerca de la propiedad privada del suelo. No conocían nada acerca de la comunidad de la tierra y nunca la practicaron.

Por ejemplo, en el año 68o, el rey de los sajones del sur concedió a San Wifredo la península de Selsey, con las personas y propiedades de todos sus habitantes y, entre éstos, doscientos cincuenta esclavos. Casi todas las primitivas concesiones de tierra, comenzando ya en el 674, transfieren expresamente con el suelo sus cultivadores, que son llamados siervos. El país estaba dividido, de hecho, en dominios pertenecientes a uno o más propietarios y culi irados por colonos más o menos serviles. Este sistema de propiedad de la tierra no es-tuvo confinado en Inglaterra, sino que triunfó también en la Europa occidental.

Lo que los terratenientes libres, descendientes de los hombres libres de la tribu, retenían fue un derecho sobre las tierras desocupadas. Hasta el siglo XIV, en Gales, todo hombre libre de la tribu tenía un derecho innato a una cierta cantidad de tierra para cultivarla.

Este derecho de nacimiento, sin embargo, no pudo sustentarse; cuando la población hubo aumentado de tal modo que no había ya más tierras sobrantes que dividir. En tanto que la tierra era una superfluidad y que podía ser obtenida por cualquier hombre con medios para cultivarla habría pocas o ninguna restricciones al derecho innato de los galeses.

Este hecho conduce a nuestro punto de vista de que no había en los primeros tiempos una propiedad común de la tierra cultivable, sino solamente una oportunidad para obtener la.posesión individual o familiar de una parte del suelo. La cantidad de tierra que obtenía un hombre dependía de la cantidad de bueyes o de caballos y el número de esclavos o dependientes que tenía.

Por otra parte, no hay razones para suponer que el primitivo señor tuviese ningún derecho de propietario en las tierras desocupadas. Indudablemente, podía dejar a un hombre que se estableciese en una parte de ellas; pero esto fue originariamente, en atención al beneficio general de los hombres de la tribu, porque aumentaba su número y sus recurso alimenticios. Pero cuando la tribu fue ya muy numerosa y las tierras sobrantes se habían convertido en pastizales comunales muy estimables, la llegada de un extranjero bajo la protección del señor no fue mirada con gusto.

El prado, y el campo y los parques de recreo que se encuentran todavía en muchas aldeas de Inglaterra representan una especie de tradición comunal. Proceden de los tiempos en que los villanos libres tenían un derecho innato a apropiarse y cultivar una parte de la vasta tierra sobrante, cuyas extensas tierras a su vez eran un remanente de los días libres, migratorios, de pastoreo y de caza.

En Inglaterra, sin embargo, la conquista normanda privó a los pecheros de este vestigio de las edades pastoriles. Porque los legisladores normandos crearon ziadualmente la idea de que lo comunal era lo sobrante del señor y éste podía hacer de ello lo que quisiera. Los normandos hicieron con los ingleses lo que los ingleses habían hecho con los galeses y los galeses, a su vez, con los iberos.

Hasta donde alcanzaba la fuerza llegaba, entonces, el derecho. Pero aun los mismos iberos no podían quejarse, porque sus antepasados habían sido todavía más duros con la raza que conquistaron.

Lo que hizo la conquista normanda fue solamente desenvolver de un modo firme y lógico el principio del feudalismo, que había estado siempre implícito en las tribus agrícolas de Europa desde que el buey fue uncido al arado. El inteligente y práctico normando derivó de él todos los beneficios posibles mediante su riguroso sistema feudal, porque fue un organizador admirable. Desterró de la raza inglesa los restos de prácticas sentimentales y supersticiosas y colocó todos los asuntos políticos en un terreno de buen sentido práctico.

En los antiguos días, un villano estaba unido a su jefe tanto por el sentimiento como por la ley, porque en muchos casos el jefe fue considerado como el descendiente de un dios, por quien un hombre cualquiera daría gustosamente su vida. Aun cuando con la difusión del Cristianismo se desvanecieron las antiguas supersticiones, subsistió una lealtad apasionada hacia el jefe, en la cual influía mucho una emoción no razonada y heredada de los antiguos días paganos.

Ahora bien, una ciega y vehemente adhesión a la persona del jefe es siempre una cosa bella y romántica. En algunas circunstancias, es eficaz en la guerra. Pero cuando un país es fragmentado bajo un número de jefes, la mayor parte de los cuales son fieramente ambiciosos, la lealtad apasionada de sus secuaces no conduce a la unidad nacional ni al desenvolvimiento político.

El normando, con su mano fuerte y su esforzado ánimo, forzó a los villanos y siervos ingleses a mirar las cosas como realmente eran y a luchar por su propia tierra. Durante centenares de años se habían entregado al feudalismo sin mirar dónde iban. Los normandos apresuraron sencillamente el progreso: suprimieron a una población de usufructuarios, dependientes y esclavos, sus últimas ilusiones, y la llevaron a luchar para abrirse el camino de la libertad.

En el «Doomsday Book»—el gran catastro hecho por Guillermo el conquistador—hay algunas ligeras indicaciones de que había comenzado la batalla por la libertad, porque parece haber existido aldeas en las cuales se había expulsado al señor.

Pero, por regla general, la lucha por la libertad y la independencia comienza en las ciudades grandes y prósperas, donde la clase media, por su riqueza y su organización, pudo resistir las fuerzas del feudalismo.

El comienzo de la lucha por la libertad entre el señor y el campesino: En el campo, en tanto, los asistentes y ayudantes del señor se combinaron para suprimir el «préstamo de capital». Los campesinos adoptaron un sistema de cooperación y comenzaron a proporcionarse sus propios arados y arreos y a criar sus propios caballos y ganado en general. De este modo pudieron escapar de las más degradantes formas de servidumbre. En vez de trabajar juntos para el señor comenzaron a trabajar jumos para ellos mismos.

Conforme aumentó su ritpieza fueron capaces de obtener, primero, «Cartas», y luego escrituras de arrendamiento, y los más distinguidos entre ellos gradualmente se convirtieron en el arrendatario o colono moderno, y al cabo en la honorable posición del moderno hacendado agricultor, poseedor de tierra libre, al valor anual de 40 chelines, y con derecho a actuar como jurado y a votar por el caballero del condado.

La libertad es una cosa noble y preciosa. Da a la raza que verdaderamente ha sabido ganarla una capacidad, variedad y atento poder de iniciativa personal que con frecuencia influye más en el avivamiento del progreso que todas las demás fuerzas humanas. Pero hasta que la sociedad no fue organizada de un modo firme y permanente para los fines corporativos no se hizo posible la libertad individual.

No debemos, por consiguiente, pensar que siempre ha habido precedentes en la historia pasada de nuestra raza para todos los avances hacia una libertad más amplia, por la cual ahora laboramos. Las aldeas comunales de la Edad Media, por ejemplo, estuvieron muy lejos de ser un modelo para la imitación moderna.

Derivadas de la rígida organización del trabajo en el señorío, no lograron ningún progreso para la agricultura ni para la libertad personal de los campesinos. Tenemos ahora que ver cómo el primitivo sistema de la posesión común, que tanto se generalizó en Inglaterra, cuando fue colonizada América fué suplantado por un sistema más eficaz de granjas separadas y de cultive científico.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Moderna de Conocimientos Universales Tomo VI – Editores W.M. Jackson , Inc. Capítulo 24 – La Propiedad de La Tierra –

La Edad del Bronce Consecuencias en el Arte y la Guerra

LA EDAD DEL BRONCE: NUEVAS TÉCNICAS , ARMAS Y ARTE

Esta metalurgia nace cerca de la actual meseta de Armenia, para extenderse rápidamente hacia Oriente y Occidente. Las gran riqueza minera del oeste se hace velozmente conocida. Desde las «cunas de la cultura» -Mesopotamia y Egipto– no tardan en llegar contingentes de colonizadores prehistóricos.

La isla de Chipre, las llanuras de Alemania y los territorios británicos (estos últimos colmados del preciado estaño) se hicieron muy pronto tan importantes que sus tribus primitivas fueron reemplazadas por pueblos mucho más avanzados. .. .Nueve partes de cobre .. .una de estaño.

He aquí la fórmula más acabada que se empleo en los antiguos talleres de fundición, no sin antes haber pasado por una etapa de interminables pruebas, seguidas de otros tantos fracasos. Con esta aleación «mágica» que da por resultado el bronce, vinieron muchos adelantos, pero también se hizo más terrible aún uno de los peores flagelos de la humanidad: la guerra.

Las hachas se perfeccionaron haciéndose armas mortíferas en manos de sus poseedores. Ya no se trataba de emprenderla a los golpes con el enemigo. Ahora una sola estocada de espada o hacha terminaba la pelea en cinco segundos. Quedaban menos prisioneros y más cuerpos sin vida tendidos en el campo de batalla.

En los túmulos, cajones de piedra enterrados en una loma –las tumbas de la época-, se lian descubierto las armas, los cascos y otros utensilios de aquellos guerreros incansables. En ese tiempo también se generalizó el uso de los caballos y los carros, lo que trajo como consecuencia el desarrollo de los caminos -algunos de ellos, base de rutas trazadas en la actualidad- y, en definitiva, del comercio en general. Este último permitió la comunicación entre las ciudades y la expansión de la cultura.

Los objetos comerciales fueron las alhajas –jade y pedrería– y las armas. Al hablar de Edad del Bronce usamos un concepto cronológico que sólo tiene valor local.   Mientras que el uso de éste aleación por las culturas que poblaron la Mesopotamia asiática en la Antigüedad data de varios milenios, en Japón recién se introdujo el bronce unos cuatro siglos antes de nuestra era y hay tribus australianas, amazónicas y africanas que tomaron contacto con los aviones de los occidentales antes que con el bronce.

De ellos se puede decir que saltaron del Megalítico a la Era Espacial. Por tanto, cuando se hable de la Edad del Bronce de un pueblo determinado, es aconsejable precisar algo más la cronología, tomando como referencia hechos culturales coetáneos de otras civilizaciones.

Pero no fue solamente en el campo bélico donde la aparición del bronce transformó la ida de aquellos pueblos que, trabajosamente, habían descubierto los secretos de la preparación, del moldeo y del cincelado a esta aleación. En  efecto, el nuevo material permitió al hombre de aquellos tiempos producir objetos artísticos menos frágiles y más elaborados.

arte en la edad e bronce

El descubrimiento de los metales sumó nuevos y variados útiles y objetos artísticos a ios ya realizados con las antiguas técnicas y materiales.

La variedad de dichas creaciones plásticas es sorprendente y prueba de la nobleza del material es que lo adoptaron las más diversas culturas. Su uso en el campo artístico se conservó hasta épocas muy posteriores a la aparición del hierro, metal que por su mayor dureza poco tardó en reemplazar al bronce en la fabricación de armas.

Entre las piezas ornamentales de bronce mejor logradas se cuentan algunas estatuillas provenientes de las estepas euroasiáticas que representan combates de animales, unas pocas de las cuales han llegado hasta nuestras manos y se conservan en los grandes museos del mundo.

Otro campo en el que el bronce aun no ha sido desplazado por otros metales es la ya milenaria técnica de la fabricación de campanas. Todavía quedan artesanos en el Viejo Mundo que, aprovechando la experiencia acumulada por varias generaciones de antepasados -en la mayoría de los casos los secretos de estas artesanías se fueron transmitiendo de padres a hijos dentro de una misma familia-, siguen fabricando gigantescas campanas de
bronce, algunas de las cuales llegan a pesar varias toneladas.

También los grandes escultores siguen mostrando una marcada preferencia por el bronce, material que resiste muy bien los efectos de la intemperie y que tiene consistencia suficiente como para permitir hacer gitantescas estatuas huecas.

El punto de funsión relativamente bajo de esta aleación permite trabajarla con sencillos métodos artesanales, aun tratándose de piezas de grandes dimensiones. Si a lo antedicho se suman las nuevas aplicaciones que día tras día se dan al bronce, cuyas propiedades se fueron modificando mediante al agregado de otros metales a la aleación (el llamado bronce Admiralty, por ejemplo, que se usa en las construcciones navales porque el agua de mar no lo corroe, está compuesto por un 70% de cobre, un 29% de cinc y apenas un 1% de estaño), es fácil comprender que a los arqueólogos e historiadores del futuro les resultará tan difícil precisar la fecha del comienzo de la Era del Bronce como la de su fin.

LA Edad del bronce

Las nuevas técnicas no se emplearon solamente con fines pacíficos. El perfeccionamiento de las armas hizo que, a partir de entonces, las guerras fueran cada vez más cruentas y dirigidas a la total exterminación del enemigo.

EL SECRETO DE LOS CHINOS

Cuando empezaron a llegar a manos de los historiadores y arqueólogos occidentales antiquísimas estatuillas y objetos ornamentales de bronce hechos por los chinos se planteó un interrogante al que por muchas décadas no se pudo dar una respuesta satisfactoria: ¿como habían logrado aquellos artesanos fundir piezas tan complicadas? A través del análisis de las tradiciones orales y escritas de aquellos pueblos, se descubrió finalmente el secreto.

El artista hacía primero un modelo en cera de la pieza a fundir, con todos los detalles tanto estructurales como decorativos. Luego la recubría con un barro arcilloso que, al secarse, formaba un molde herméticamente cerrado, con excepción de unos pocos conductos que se hacían introduciendo, antes que el barro fraguara, delgadas varillas que atravesaban la pared del molde.

Calentando fuertemente éste, la cera que estaba en el interior se fundía y escapaba por los conductos, de los que previamentese habían retirado las varillas. Por esos mismos conductos se vertía finalmente el bronce fundido y, una vez que se enfriaba la pieza, se rompía el molde para sacarla.

Esta ingeniosa técnica concebida en plena Edad del Bronce fue readaptada en los últimos años por la industria metalúrgica para producir directamente por fundición piezas que, cuando se las fundía por los métodos convencionales, requerían un largo y costoso proceso de maquinado para darles sus formas definitivas.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Ciencia Joven Fasc. N°8 Edit. Cuántica

Uso de las Fuerzas Naturales Aplicaciones Viento, Calor y Agua

APLICACIONES DE LA ENERGÍA NATURAL: CAÍDA DE AGUA, VIENTOS Y CALOR

Cómo el Hombre Utiliza las Fuerzas de la Naturaleza: A lo largo de una gran parte de ‘la historia, la única fuerza que estaba al servicio del hombre fue la de sus propios músculos. Durante el período neolítico comenzó a usar la fuerza muscular de varios animales, asnos, bueyes, caballos y camellos.

Luego, en los primeros estadios de la civilización, fabricó el hombre las primeras máquinas simples para ayudar a sus músculos a sobrellevar las tareas más dificultosas. Entre las más importantes, figura la palanca. Fue con simples artefactos y con el trabajo de los esclavos como levantó varias de las colosales obras de la antigüedad.

Posiblemente, la primera de las fuerzas naturales que usó para relevar el esfuerzo muscular, fue el poderío del viento. Rápidamente, debe el hombre haber notado cómo los árboles se inclinan y las ramas se rompen si los azota el vendaval y cómo las hojas son arrastradas aun cuando sople la brisa más suave. Así aprendió a aprovechar el poder del viento para hinchar las velas de los barcos. Con el tiempo, inventó aparejos y velas más perfeccionados, de manera que pudo primero navegar haciendo ángulo con el viento y eventualmente, después de muchos siglos, virar casi directamente contra él.

maquinas simples usadas por el hombre

En algunos de los antiguos centros de civilización, usaban molinos de viento muy simples; pero fue más tarde, en el siglo XIII, cuando entraron en uso en Europa. Tiempo después, se construyeron molinos más perfeccionados cuya parte superior podía ser movida para captar el viento en cualquier dirección que éste soplara.

energia eolica

Las corrientes y caídas de agua también se utilizaron desde tiempos remotos. En muchas partes del mundo, pueblos que viven aún en forma primitiva, usan balsas que son impulsadas por la fuerza de la corriente; muy posiblemente nuestros antecesores usaron medios similares.

Muchos navegantes primitivos, especialmente aquellos que vivían en las orillas del Pacífico, aprovechaban las corrientes oceánicas que les eran conocidas cuando tales corrientes seguían la misma ruta que ellos deseaban tomar.

La tremenda fuerza de las caídas de agua debe haber sido también evidente para los hombres de la antigüedad, pero no hay datos seguros de su uso hasta después de la invención de la rueda en la Mesopotamia. Luego, con el correr del tiempo, los artesanos construyeron ruedas con paletas para impulsar el agua, las que se utilizaron en un principio para irrigar los terrenos. Estas ruedas hidráulicas fueron lo suficientemente poderosas para arrastrar las pesadas y toscas maquinarias de los molinos y se pusieron en uso en muchas partes de Europa, muy a principios de la Edad Media.

energia hidraulica

La caída del agua hace girar una turbina que a su vez su movimiento genera energía eléctrica

Hoy, los ingenieros han hallado métodos completamente nuevos para utilizar el poder del agua. Haciendo represas en los grandes ríos y embalsando sus aguas, han creado enormes desniveles que se emplean para mover turbinas y generar electricidad. En zonas montañosas que se hallan alejadas de campos carboníferos, tales como en las Hébridas y en partes de Noruega y Suecia, trabajos de este tipo producen energía hidroeléctrica a bajo costo, y atraen a las industrias pequeñas.

Ver: Energía Mareomotriz

Aún el hombre moderno ha hecho uso de la fuerza colosal que la naturaleza provee mediante los saltos de agua; pero, en el norte de Francia, se están realizando planes muy avanzados para producir electricidad en gran escala, utilizando esta fuente de recursos.

Desde fines de la Edad Media, cuando las lentes comenzaron a fabricarse en una escala considerable, los niños pequeños gustaban dirigir la luz del sol sobre un papel o madera seca para producir una débil llama. Hoy, en el sur de la Rusia, en Francia y en otras partes, enormes espejos cóncavos concentran los rayos solares sobre enormes fuentes de agua hirviendo para obtener vapor y con ello poner en movimiento turbinas para la producción de electricidad.

USO DE LA ENERGÍA CALÓRICA: No hay duda de que los inventores desconocidos que se ingeniaron para aprovechar la fuerza del viento y la del agua, fueron grandes benefactores para sus semejantes. Pero, en cierto sentido, su tarea fue más fácil que la de inventores posteriores que usaron por primera vez otras formas de energía.
El viento mueve naturalmente las cosas y utilizar su fuerza era, simplemente, hacer mover las cosas que el hombre quería que se moviesen; la corriente oceánica fluye en una dirección fija y usarla significaba, sencillamente, hacer conducir a los hombres y a los objetos fabricados por ellos, en la misma dirección.

Los hombres que primero se ocuparon de hacer trabajar el calor, se enfrentaron con un problema mucho más difícil. Tenían que convertir una forma, de energía, el calor, en otra totalmente diferente, es decir, en energía mecánica capaz de realizar una tarea.

A fines del siglo XVII ya se habían cavado minas muy profundas, y extraer el agua de ellas era una necesidad imprescindible. Una bomba común no puede elevar el agua más que a unos 10 metros, y el único método posible para drenarla era usar varias bombas sucesivamente, cada una de las cuales elevara el agua 10 metros más alto que la anterior. Este método requería un arduo trabajo y los inventores de este período se pusieron a pensar en una posibilidad mejor.

A principios del siglo XVIII un francés, Papin, y dos ingleses, Savery y Newcomen, fabricaron bombas en las que el vapor hacía presión en un gran gabinete y expulsaba el aire hacia afuera; cuando se derramaba agua fría sobre el gabinete, el vapor se condensaba y se hacía un vacío. La presión de la atmósfera impulsaba entonces el agua de la mina dentro del gabinete vacío.

corte de una olla a presión

Ejemplo: presión del agua en estado de ebullición

Cierta vez, justamente a mediados de siglo, mientras James Watt, un fabricante de instrumentos de Glasgow, estaba reparando un modelo de bomba de vapor de Newcomen, tuvo una idea que significó un notable adelanto. En lugar de enfriar el gran recipiente de vapor y volver a calentarlo cada pocos minutos, agregó otro recipiente pequeño donde el vapor estaría constantemente condensado; así se ahorraría tiempo y combustible. .

Pasaron unos cuantos años hasta que Watt comenzó a fabricar máquinas que utilizaban el vapor para impulsar un pistón y mover una rueda. A partir de ese momento, los motores de vapor se usaron en escala creciente para impulsar las máquinas de las nuevas industrias.

Luego, durante el primer tercio del siglo XIX, George Stephenson y algunos otros ingenieros lograron construir locomotoras de vapor capaces de transportar pesadas cargas a lo largo de vías, a velocidades que excedían en mucho a las que el hombre había alcanzado antes.

Nuestros abuelos gustaban contar cómo James Watt, mientras era aún un niño, se inspiró para utilizar la energía del vapor de agua al ver cómo éste levantaba la tapa de una marmita, al hervir el líquido. No hay ningún documento que nos permita tomar por cierta esta historia, pero podemos imaginárnoslo a Watt como un hombre de mediana edad observando la marmita, reflexionando sobre los grandes cambios que el vapor de agua había traído e imaginando los que traería en el futuro.

La utilización de la electricidad fue una hazaña aún más difícil y que no podemos considerar ligada a un solo hombre. Desde la época de los griegos, se sabía que algunas sustancias, cuando se frotaban con otras, atraían o repelían pedazos pequeños de materia.

En el siglo XVIII, el inventor italiano Galvani produjo electricidad mediante pequeñas baterías eléctricas. Pero no fue sino hasta bien entrado el siglo XIX que un inglés, Michael Faraday, demostró que una corriente puede producirse por la rotación de un imán; y así, en 1881, una poderosa dínamo fue puesta en acción en la primera usina.

Fuentes Consultadas:
El Mundo en su Tiempo – Uso de las Fuerza Naturales – Tomo III Globerama  – Edit. CODEX –

Ver: Alimentos Naturales Explotados Por El Hombre

Ver: Combustibles Naturales Que se Extraen de la Tierra

El Mesolítico Características, Alimentos, Utensillos, Armas

CARACTERÍSTICAS DE LA VIDA EN EL MESOLÍTICO

Muchas dificultades ofrece reconstruir los comienzos de la evolución cultural del hombre a partir de la época en que empezó a poblar la superficie terrestre. En una primera y larguísima etapa desconocía la vida común organizada, no cuidaba rebaños ni sembraba pero, debido a su inteligencia superior y a su aptitud para emplear un lenguaje hablado, pudo adaptarse a la naturaleza e iniciar una lenta y difícil marcha hacia una vida mejor.

Por el conocimiento transmitido a través de sucesivas generaciones y la habilidad de sus manos flexibles, el hombre alcanzó un nivel de progreso que comprende su cultura primitiva, así denominada porque debe ubicarse al comienzo de la historia de la humanidad.

Por ejemplo según el material que el hombre de aquella lejana época empleaba en sus armas y utensilios, la ciencia prehistórica distingue la Edad de Piedra y la Edad de los Metales.

Cuando estudiamos la Edad Media, que comprende el período histórico posterior al auge dé la cultura greco-latina, se nos suele indicar que se trata de una época de oscuridad y retroceso. En realidad, se trata de una etapa de lenta transformación del proceso cultural, en la que se produce una concentración de valores, que se ha visto como una detención. Algo así como cuando retrocedemos para tomar impulso y dar un gran salto.

caracteristicas del mesolitico

En la prehistoria también se produjo una Edad Media con estas características. Se la conoce con el nombre de Edad de Piedra Intermedia o Mesolítico y tuvo lugar después del décimo milenio a. de C, entre los períodos Paleolítico (de la piedra tallada) y Neolítico (de la piedra pulida). Ya aparecido el Cro Magnon, un tipo humano muy similar al actual, mucho más evolucionado que el de Neanderthal, los métodos de tallado de las piedras ya no constituían ningún secreto.

Desde el hacha hasta la lezna, pasando por las puntas de flecha, los buriles y otras herramientas, todos los elementos eran fabricados por manos bastante diestras que sacaban el máximo provecho del sílex, el pedernal, la obsidiana y otras rocas.

También la madera y el hueso formaban parte de los materiales usados por este hombre primitivo. La regularidad del clima le dio confianza en el suelo que habitaba y así comenzó a hacerse sedentario. De esta época data una práctica que le abrió nuevos horizontes: el pastoreo.

Es en esta Edad Media cuando el hombre descubre que más fácil que cazar resulta criar los animales para usarlos cuando los necesite.

Casi al mismo tiempo se produjo la observación atenta de la vida vegetal, que llevó al hombre al cultivo. También se valió de las ramas y hojas fibrosas para efectuar trenzados y con ellos construyó viviendas y vestidos. En ambas empresas el cuero fue un valioso auxiliar.

El fuego, cuyo origen cierto es motivo de serias controversias, ya alumbraba los campamentos de esta época y constituía un nuevo factor de dominio sobre el resto de las criaturas vivientes. Con trigo, cebada, cabras, vacas, ovejas y cerdos, esta civilización se extendió por África, Asia, Europa (hasta Noruega) y América, aunque en este último continente la evolución se produjo con más lentitud.

mesolitico

Sus yacimientos se reconocen por estar semi-cultos en montañas de valvas de moluscos, usados como alimento por la familia mesolítica. El perro, descendiente del lobo, comienza a ser, en estos tiempos remotos, el mejor amigo del hombre y lo ayuda en la caza o tirando de sus trineos.

Un miedo ancestral a la muerte y a todo lo sobrenatural ya se ha apoderado de nuestro antecesor, el cual respeta ciegamente los ritos funerarios de su tribu y entrega ofrendas a los dioses invocando sus poderes mágicos. Todo esto se revela en los monumentos conservados en muchos sitios, ante todo en Europa y Asia, lo que atestigua la existencia de una intensa vida espiritual.

Quizá la fijación de este concepto de la inmortalidad del alma haya sido el paso más importante dado en esta etapa, que ayudó al hombre a concretar los grandes progresos del Neolítico.

La posibilidad de vivir bien alimentado, gracias a la agricultura y el pastoreo, dejó tiempo libre para pensar. Esta fue la gran conquista del Mesolítico.

Historia de los Materiales Naturales Usados Por El Hombre

HISTORIA DE LOS MATERIALES NATURALES MAS USADOS POR EL HOMBRE

La naturaleza siempre ha suministrado al hombre abundancia de materiales, pero rara vez en forma inmediatamente adecuada a sus necesidades.

A los materiales de la naturaleza, el hombre ha tenido que agregar su propio trabajo y su propia inventiva para obtener precisamente lo que necesitaba. Desde tiempos muy remotos, el hombre ha hecho uso no sólo de las plantas y los animales, sino también de elementos no vivientes del mundo que lo rodea: piedras, arcilla y arena de la superficie terrestre; pedernal, carbón y metales de la profundidad de la tierra.

La arcilla es de poca utilidad, a menos que el hombre pueda modelarla y cocerla y transformarla en vasijas duraderas o en ladrillos.

No es mucho lo que el hombre pudo hacer con una piedra, excepto arrojarla para cazar algún pequeño animal, hasta que aprendió a romperla, para hacerle un borde filoso, como el de un cuchillo.

vida del hombre en el neolitico la ceramica

Ni siquiera los miles de plantas y animales diferentes pudieron proveer al hombre cumplidamente de comida hasta que aprendió bastante acerca de ellos: cómo seleccionar las plantas que necesita y cómo cultivarlas precisamente donde las necesita; cómo procurarse y cómo alimentar a los animales que pueden ayudarle, y cómo sacar de ellos un mayor provecho.

tejedor en el neolitico

El hombre utiliza una de los cientos de plantas que cultiva —lino— y uno de las docenas
de animales que ha domesticado —la vaca—.

El hombre ha cultivado el lino y cuidado vacas desde el período neolítico. De lino el hombre saca tres cosas: alimento para el ganado, aceite, que puede mezclar con varios pigmentos para hacer pinturas, e hilo.

Puede no haber sido necesario ingenio alguno para usar la paja del lino como forraje, porque debe suponerse que el ganado hambriento lo consumía espontáneamente.

Pero debe haber demandado gran ingenio descubrir cómo transformar los productos de desecho del lino en duras tortas, que pueden ser conservadas hasta el invierno, cuando los pastos son pobres. Obtener aceite del lino demandó la creación de cierto tipo de prensa, y transformar el lino en una tela, destreza en varias artesanías, incluyendo el hilado y el tejido.

Cuando el hombre por primera vez cuidó vacas es dudoso que haya obtenido leche de ellas, porque el ganado que vive en estado salvaje generalmente produce sólo lo suficiente para alimentar a sus terneros.

De manera que debieron pasar muchos siglos de cuidados hasta que los primitivos granjeros comenzaran a obtener leche en abundancia. Muchos más debieron pasar hasta que aprendieran a hacer y conservar manteca y queso.

Y la leche se ha usado para hacer helados sólo durante los últimos dos o tres siglos, lo que constituyó un lujo, hasta que, en los últimos 50 años años, se divulgaron las heladeras y aquéllos pasaron a ser un alimento habitual.

vaca en antiguo egipto

Ciertamente el hombre usó pieles de animales para hacer su vestimenta y para cubrir sus refugios ya en el Paleolítico, pero el arte de hacer cuero suave, limpio y flexible se ha perfeccionado solamente en tiempos civilizados.

Tal vez el ejemplo más notable de la habilidad del hombre para transformar materias primas es la manera de utilizar las selvas que le ofrece la naturaleza. Los grandes bosques nórdicos, que se extienden a través del Canadá, la Unión Soviética y grandes áreas de Finlandia y Escandinavia cubren casi diez millones de kilometros cuadrados de tierra. Los bosques tropicales cubren enormes áreas del Brasil, África Central e Indonesia.

Durante muchos miles de años el hombre usó la vasta provisión de madera del mundo para combustible, muebles y construcciones. Actualmente, con el carbón, el gas, el petróleo, la electricidad y la energía atómica a su disposición, el hombre quema relativamente poca madera.

Con el transcurso de los siglos, a medida que se ampliaba el número de nuevos materiales, la madera jugaba cada vez un papel menor en la construcción. Aun en la fabricación de muebles la madera, en cierto modo, ha dejado su lugar a los metales y a los materiales plásticos.

uso madera en la antiguedad

Sin embargo, aunque algunos de los antiguos usos de la madera están declinando, el hombre, en realidad, utiliza los bosques actualmente más que lo hizo nunca en el pasado.

Cada año muchos millones de toneladas de pulpa de madera se usan en la industria química, en la producción de varios productos celulósicos, incluyendo celuloide, rayón, plásticos, explosivos, adhesivos y barnices.

Además la madera nos provee de considerables cantidades de azúcar, glicerina, ácidos grasos y alcohol.

Los corchos hechos de corteza de alcornoque; trementina, que es, la resina oleosa de los pinos; madera terciada, chapas y fósforos provenientes de árboles de distintas clases. Todas las otras figuras están dedicadas a la fabricación del papel. El volumen de esta industria se ha multiplicado cientos de veces en el siglo pasado.

El arte de hacer papel comenzó hace casi 2.000 años en la China y el material principal usado entonces eran los trapos, que se empapaban en agua durante un largo período, y luego se convertían en pulpa.

El secreto de la fabricación del papel se extendió a Bagdad, durante el tiempo del gran imperio árabe, y de aquí a España y el resto del mundo occidental.

uso del papel en china antigua

Durante varios siglos los trapos fueron la principal materia prima para su fabricación, pero hoy en su mayor parte nuestro papel, y prácticamente todo el usado en la producción de periódicos y revistas, se hace de pulpa de madera, a menudo mezclada con cantidades relativamente pequeñas de caolín y otras substancias.

Los molinos papeleros generalmente se construyen cerca de corrientes de agua, de modo que la madera de allende los mares pueda traerse por barco directamente hasta sus puertas.

Los países productores de papel más importantes son Canadá y los Estados Unidos, que, juntos, producen las dos terceras partes de la provisión mundial. Luego siguen Finlandia,  y Japón.

Otro material muy utilizado para telas, fue la seda natural, de origen oriental. Según la tradición china, la seda se descubrió en el año 2640 a C., en el jardín del emperador Huang Ti.

De acuerdo con la leyenda. Huang Ti pidió a su esposa Xi L.ingshi que averiguara qué estaba acabando con sus plantas de morera. La mujer descubrió que eran unos gusanos blancos que producían capullos brillantes.

Al dejar caer accidentalmente un capullo en agua tibia, Xi Lingshi advirtió que podía descomponerlo en un Fino filamento y enrollar éste en un carrete.

Había descubierto cómo hacer la seda, secreto que mantuvieron bien guardado los chinos durante los siguientes 2000 años. La ley imperial decretó que todo aquel que lo revelara sería torturado hasta morir.

Hay un producto sumamente importante en las selvas tropicales del cual nada sabían los europeos hasta que Cristóbal Colón regresó de su segundo viaje al Nuevo Mundo: el caucho. Ciertas tribus indígenas de la América ecuatorial hacía mucho que sabían extraer el líquido pegajoso que nosotros llamamos látex de la cauchera o hevea.

Se dice que algunos indios extendían el látex sobre la planta de sus pies y lo dejaban endurecer, fabricando de este modo las» primeras suelas de goma.

Durante casi dos siglos y medio los europeos poco se interesaron por el nuevo material. Luego dos franceses publicaron un tratado acerca del caucho, en el cual le daban el nombre de caoche, de dos palabras peruanas que significan «madera que fluye».

Desde 1750 hasta hace unos 50 años el caucho se recolectaba exclusivamente en Brasil. Los «seringueros» o caucheros penetraban en las selvas en compañía de nativos, hacían incisiones en las plantas de hevea, calentaban el látex sobre el fuego, formaban grandes bolas y las embarcaban en el puerto de Manaos, a orillas del Amazonas.

Durante el siglo XVIII dos franceses, Hérissant y Maquer, hallaron la manera de disolver el caucho en trementina y éter, y un inglés, Samuel Peel, descubrió cómo usar esa solución para impermeabilizar.

En 1823, un escocés, Carlos Mackintosh, fabricó una substancia impermeable mejor con caucho tratado con benzol y empezó a producir abrigos impermeables en gran escala.

Aún más importante es que ideó un proceso por el cual el látex puede ser mantenido en estado líquido durante largos períodos. Así el caucho puede ser convenientemente exportado en tanques adonde se necesite.

Un norteamericano, llamado Carlos Goodyear  descubrió cómo dar más dureza y resistencia a la goma, calentándola con azufre y varios productos químicos, proceso al que llamamos vulcanización.

En esta etapa, se había aprendido muchísimo acerca de la manera de preparar el caucho, pero aún no se había hallado su aplicación en gran escala.

Mas el ciclismo y el automovilismo iban a surgir y los caminos aún eran deficientes. En 1888, un escocés, Juan Boyd Dunlop, patentó la primera cubierta neumática de goma de resultado satisfactorio, y desde entonces la demanda del caucho aumenta sin cesar.

Uso del algodon en la antiguedadLos hombres civilizados usaron el algodón mucho antes de enterarse de la existencia del caucho.

Efectivamente, telas hechas con aquél existieron en la India antes de Cristo. Sin embargo, hasta hace dos siglos estas telas eran un lujo que relativamente poca gente podia permitirse.

Tres cosas fueron necesarias para abaratar el algodón: áreas más extensas de cultivo, métodos más rápidos de separación de las semillas de la borra o pelusa que las rodea y mejores métodos de hilado y tejido.

Hasta florecer, la planta del algodón necesita un clima cálido y gran cantidad de lluvia. Una vez que las flores han caido y sus vainas fibrosas se han formado, necesita calor y tiempo seco.

De modo que las zonas donde se desarrolla bien son limitadas. Pero durante los siglos XVII y XVIII una extensa región ideal para su cultivo se halló en el sudeste de los Estados Unidos.

La inmensa cantidad de mano de obra requerida para separar las semillas de la borra fue suministrada por los esclavos negros traídos a América, desde la costa occidental de África.

Mientras tanto, los refugiados protestantes de Flandes, muchos de los cuales eran hábiles obreros del algodón, se habían establecido en las regiones donde, desde antiguo, se tejía la lana de Inglaterra. Pronto Lancashire se convirtió en el centro manufacturero de algodón más importante del mundo, y allí constantemente se inventaban nuevas técnicas.

Otro material que ha jugado un rol importante en la vida del hombre fue en carbón, un combustible sólido de origen vegetal.

En eras geológicas remotas, y sobre todo en el periodo carbonífero (que comenzó hace 362,5 millones de años), grandes extensiones del planeta estaban cubiertas por una vegetación abundantísima que crecía en pantanos, que mediante un proceso natural de movimientos y presiones durante millones de años se transformó en un combustible vital para la sociedad.

Existen diferentes tipos de carbón que se clasifican según su contenido de carbono fijo: turba, lignito, antracita, grafito, etc. y todos han tenido utilidad. (Ampliar: carbón)

A mediados del siglo XVIII, sir Ricardo Arkwright (imagen abajo) inventó un nuevo aparato de hilar que se podía accionar hidráulicamente, y poco después, Jacobo Hargreaves y Samuel Crompton produjeron aún mejores máquinas de múltiples husos. A los pocos años, Edmundo Cartwright inventó un nuevo telar movido por energía hidráulica.

Richard Arkwright (1732-1792), inventor

De modo que hacia los comienzos del siglo XIX Lancashire estaba en condiciones de elaborar más algodón del que América podía cultivar.

Lo único que detenía la producción era el hecho de que las semillas todavía debían separarse a mano de la borra, y por más intensamente que un esclavo trabajase no podía preparar más que unos pocos kilogramos de algodón en una semana entera.

Más aún, los días de la esclavitud ya estaban contados. En 1833 terminó en todas las partes del Imperio británico y en 1865 cesó en toda América.

Por este tiempo Eli Whitney había inventado su famosa desmotadora. Trabajando con ella un hombre podía preparar más algodón en una hora que antes en varios días.

Desde entonces las plantaciones de algodón crecieron rápidamente en América. Sin embargo, la demanda fue tal, que se convirtieron en regiones algodoneras muchas tierras de la India, Egipto, Nigeria, Sudán y el Congo.

Al tejer, miles de hilos se colocan paralelamente entre sí en un gran marco, para formar la urdimbre de la tela. Un eje, colocado detrás del telar, gira lentamente, dividiendo estos hilos en dos o más capas, que suben y bajan alternadamente.

Una lanzadera que arrastra un hilo pasa entre las capas a cada movimiento y así los nuevos hilos, que constituyen la trama, se entrelazan con los de la urdimbre y queda formada la tela.

Gran Bretaña ya no ocupa el supremo lugar en la manufactura del algodón. Otros países europeos producen, en conjunto, tres veces más tejidos de algodón que Gran Bretaña, mientras que los Estados Unidos y el Japón son también grandes productores de los mismos.

Respecto a los metales, muy pocos metales se encuentran en la naturaleza en estado puro o casi puro. Fue sólo cuando el hombre aprendió a hacer fuego y construir fraguas cuando pudo extraer cobre, estaño y hierro de sus minerales.

De manera que en los primeros tiempos todos los metales eran escasos, y, en sentido muy real, todos los metales eran preciosos.

Pero durante varios miles de años la gente civilizada en todas partes ha considerado dos metales —el oro y la plata— como especialmente preciosos, en parte por su escasez y en parte porque pueden ser labrados y transformados en adornos hermosos. Y precisamente porque se los ha considerado así, el oro y la plata han jugado un papel importante en la historia del hombre.

La forma más primitiva del comercio era por trueque o directo intercambio de mercaderías. Pero el intercambio puede ser muy difícil y hacer perder mucho tiempo.

Si un agricultor primitivo tenía más ganado del que necesitaba y no suficiente trigo para hacer pan, solamente podía resolver su dificultad cuando encontraba a otro hombre con demasiado trigo y muy poco ganado. Aun entonces, probablemente, habría una larga discusión acerca de cuántas vacas eran equivalentes a determinadas bolsas de trigo, puesto que el valor del trigo variaría de año en año y de lugar en lugar, según que la cosecha hubiese sido buena, mala o regular.

Hace tres o cuatro mil años, mercaderes de la Mesopotamia hallaron un método para superar tales dificultades.

Advirtieron que en todas partes la gente quería plata, de manera que antes de emprender sus viajes comerciales cambiaron sus propias mercancías por pequeñas barras de plata, que se transportaban con facilidad. Casi todos los pueblos con los que se encontraban estaban dispuestos a aceptar la plata a cambio de toda clase de mercancías y servicios.

Más tarde, para evitar la molestia de pesar la plata cada vez que compraban cosas, estos mercaderes estamparon el peso y una garantía de pureza en cada barra de plata.

Fueron estas barras estampadas las que sugirieron la idea de las monedas de oro y plata, hace unos dos mil años tales monedas ya se usaban en muchas partes de Europa y Asia, y hasta la fecha el oro, especialmente, continúa siendo uno de los más importantes medios de intercambio.

El oro se encuentra principalmente en las arenas aluviales -—arenas que las aguas de los ríos han desprendido de las rocas en tiempos pretéritos— y en ciertas capas profundas de cuarzo.

Los países más productores de oro en la actualidad son Sudáfrica, Canadá, los EE. UU. y Australia, y muy probablemente la Unión Soviética, que tiene vastas zonas auríferas en los montes Urales y hacia el este del lago Baikal. Los mayores poseedores de oro son Suiza (cuya reserva de oro es igual a la de todos los países de Asia juntos), los EE. UU. y Bélgica.

El oro y la plata siempre han sido considerados como símbolos de riqueza. Pero si por riqueza queremos decir capacidad de vivir una vida más satisfactoria, entonces los metales más comunes, como el plomo, el cobre y el hierro, han hecho más por el bienestar general de la humanidad que lo que jamás hayan hecho el oro o la plata.

Con plomo se hicieron los primeros aljibes higiénicos y sistemas de cañerías de agua; con el cobre y el estaño el hombre avanzó de la Edad de Piedra a la de Bronce; con el hierro se hicieron las máquinas y motores que dan, en nuestro tiempo, preponderancia a las industrias dentro de la civilización. Estos metales llamados comunes, junto al aluminio —el nuevo metal— constituyen todavía el grueso de la riqueza en metales que el hombre extrae de la tierra.

Además de usar metales extraídos de los minerales que se encuentran bajo tierra, el hombre ha explotado los mismos materiales que forman la corteza terrestre.

Durante muchos cientos de años, ha usado granito y piedra arenisca para las construcciones y los caminos; piedra caliza y mármol para la estatuaria; calizas para la producción de cal; arena y cuarzo para la fabricación del vidrio; arcilla para hacer vasijas y ladrillos.

Son los materiales comunes de la naturaleza los que más han contribuido al bienestar y progreso del hombre; pero las piedras raras de la tierra son las que él valora más: los rubíes y diamantes, zafiros y esmeraldas, amatistas y berilos.

Sin embargo, como al oro y la plata, a las piedras preciosas les ha tocado un papel especial en la historia del hombre y un índice de esto se puede ver hoy en los letreros de los comercios: «Joyero y relojero».

La artesanía del joyero ha florecido durante 4.000 años y los joyeros de la antigua Grecia, Egipto y Mesopotamia se contaban entre los más hábiles artesanos de su tiempo.

Realmente debían serlo, porque las diminutas piedras preciosas que manejaban tenían que estar elegante y firmemente engarzadas en oro y plata, de modo tal, que sólo un mínimo de su brillante superficie quedara oculta.

Así, cuando se necesitaron algunas pequeñas herramientas de precisión, los joyeros fueron los hombres más aptos para hacerlas.

Así también, en los siglos XVI y XVII, en Europa, cuando se empezaron a usar los relojes de bolsillo, fue el joyero quien naturalmente debía dedicarse al nuevo oficio de relojero, la primera industria de instrumentos de precisión y la predecesora de toda la ingeniería de precisión del mundo moderno.

Las piedras preciosas deben su valor a su belleza y escasez; y casi todas ellas son formas raras de substancias comunes. La amatista —que en griego significa preventivo de la intoxicación— es una forma cristalina del cuarzo, que contiene ciertas impurezas; el rubí y el zafiro, también formas cristalinas, son óxido de aluminio, el cual forma parte de todas las arcillas; y el diamante, la más cara de todas las piedras preciosas, es un cristal de carbono puro, químicamente casi idéntico al carbón.

El diamante ocupa un lugar muy especial entre las piedras preciosas, porque es el más duro de todos los materiales conocidos y se puede usar para cortar substancias que no cederían a la hoja del mejor acero.

Más de dos tercios de los diamantes que se sacan de las minas de todo el mundo vienen del Congo, donde son extraídos de sedimentos aluviales.

La mayor parte de la producción consiste en diamantes industriales. Sudáfrica, con sus famosas minas de Kimberley, produce principalmente diamantes no industriales de gran calidad, a menudo extraídos de cráteres y galerías de volcanes extinguidos. Brasil, que fue en un tiempo la fuente más importante de tales diamantes, ocupa ahora el segundo lugar, después de Sudáfrica.

Fuente Consultada:
La Técnica en el Mundo Tomo I CODEX – Globerama – Editorial Cuántica

Origen de la Sociedad Humana y Caracteristicas de Vida

PRIMEROS GRUPOS HUMANOS Y SUS PROGRESOS TÉCNICOS PARA LA VIDA

Antes que el hombre pensase en vivir en comunidad y dar forma jurídica a sus relaciones sociales, debió esforzarse para sobrevivir. Sin que podamos asegurar qué antigüedad tiene la Tierra ni cuánto hace que existe vida humana en ella, esqueletos encontrados en Java, Palestina o Pekín, atestiguan que ciertos seres aproximadamente humanos iniciaron su lucha por la existencia hace alrededor de medio millón de años.

Los hielos que descendían del Norte y la lucha contra un medio hostil obligaban a concentrar todas las energías en la obtención de calor, ropa, alimentos y techo, sin tener aún tiempo para hacer pinturas rupestres, pensar en la existencia de Dios o imaginar reglas de convivencia cuyas formas jurídicas llegarían a ser, con el correr de los siglos, «Instituciones».

En las llamadas «Cinco Tierras» -Egipto, Siria, Costa de Arabia, Mesopotamia y el Punjab- se progresó durante la época paleolítica, pero ignoramos dónde tuvo lugar el primer cultivo del grano, la domesticación de animales salvajes, el comienzo de la alfarería, o el paso de los útiles de piedra a los de metal. Y si la atribución es difícil cuando se trata de elementos materiales, más oscura resulta aún en el plano del pensamiento o las iniciativas sociales.

Resultan difusos, pues, los contornos de las primeras formas institucionales y la arqueología y la leyenda son los apoyos principales para abordar las primeras organizaciones humanas, ya que la vida política y su consecuencia institucional aparecen muy tarde como manifestaciones de una disciplina autónoma.

En la horda encontramos la primera expresión de sociabilidad; eran grupos reducidos, compuestos por seres primarios que estaban unidos por el instin’to de conservación.

Dentro de la horda, las costumbres empezaron a evolucionar hasta gestar el clan, mejor organizado y más numeroso, a cuya cabeza aparece ya la idea del conductor, que es al mismo tiempo jefe, juez y sacerdote.

En el clan, el centró y símbolo es a menudo el tótem, generalmente un animal de la región al que se representa por medio de esculturas y que tiene un sentido religioso.

Cuando los grupos nómades y pastoriles se hacen agricultores y adoptan la vida sedentaria, el clan se divide en familias patriarcales. El Estado empieza ya a perfilarse. A través de las etapas de tribus, ciudades o naciones, el jefe del clan pasa a ser rey.

Al monarca, la autoridad le vendrá directamente de la divinidad, que le dicta las reglas que se imponen con forma de tabú; es decir, consideradas como prohibiciones; es también la aurora del Derecho, concebido en preceptos rudimentarios, sin una sanción concreta pero con amenazadores presagios en caso de transgresión.

Los tabúes resultaban así normas de convivencia que se imponían a través del sentimiento religioso y se convertirían luego en normas jurídicas («No robar», «No matar»), aunque la ley escrita apareció mucho más tarde.

EJEMPLOS GRÁFICOS

origen de la sociedad humana horda

clan sociedad humana

sociedad humana tribu

EVOLUCIÓN Y PROGRESO DE LA SOCIEDAD

A través del Paleolítico, el progreso del hombre como artesano fue penosamente lento. Mal equipado como estaba para la caza y la pesca, necesitaba casi todo su tiempo para procurarse el sustento.

Sin embargo, el hombre del Paleolítico logró varios inventos que, al menos, echaron los cimientos del progreso. Él fue quien descubrió cómo hacer un borde cortante filoso, rompiendo una piedra con otra; él fue quien halló la manera de hacer fuego y utilizarlo.

En la naturaleza el fuego es cosa rara, porque ella pocas veces lo produce, si se exceptúan los rayos y las erupciones volcánicas. Sin embargo, de alguna manera el hombre primitivo descubrió cómo hacer un fuego menps terrible, una pequeña hoguera, que podía controlar. Lo más probable es que hiciese el descubrimiento por casualidad, al ver cómo las chispas de piedras que se golpeaban entre sí hacían arder la hierba seca cuando caían en ella. Pero sea como fuere que el descubrimiento se produjera, éste fue, sin duda alguna, de inmensa importancia.

Capacitó al hombre para asar carne cruda y dura y hacerla sabrosa y tierna; le dió calor y luz por la noche y mantuvo alejados de su caverna a los animales salvajes mientras dormía. El hombre del Neolítico, el primer agricultor y pastor, no sólo mejoró los escasos inventos de su antepasado, sino que también realizó otros muchos, y así el ritmo del progreso se aceleró. Su antecesor había estado obligado a usar sus propios músculos para todo trabajo pesado, pero él descubrió cómo uncir al arado bueyes, asnos y caballos y cómo hacerles arrastrar grandes pesos.

Dicho antecesor había aprendido a usar troncos como rodillos, y ahora él aprendió a cortar una sección del tronco y hacer así la primera rudimentaria rueda. Tal vez antes de que se usaran ruedas en los carros ya se emplearon para ayudar a dar forma a los objetos de alfarería. Y cuando el alfarero neolítico hubo dado forma a sus vasijas usó la antigua invención del fuego para cocerlas y darles dureza.

Para la poca vestimenta que poseía el hombre del Paleolítico dependía de las pieles de los animales que cazaba. Pero el hombre —o probablemente la mujer— del Neolítico inventó dos nuevas artesanías: el hilado y el tejido.

La figura de abajo representa a un hilandero y a un tejedor trabajando. El hilandero emplea un huso y una rueca para convertir finas fibras de lino o lana en una larga y fuerte hebra ininterrumpida. El tejedor ha extendido muchas hebras como ésta, de arriba abajo, en un marco de madera y está ocupado en entretejer otras hebras por encima y por debajo alternadamente.

tejedor en el neolitico

Con afiladas herramientas, aptas para derribar troncos, y con telas tejidas o pieles cosidas, para las velas, el hombre neolítico logró hacer la primera embarcación propiamente dicha, una gran balsa impulsada por el viento y capaz de contener tal vez más de una docena de personas. No sabemos exactamente qué métodos de navegación usaron los primeros marinos, pero debieron tener un conocimiento considerable de los movimientos del Sol y de las estrellas para poder orientarse.

vida en el neolitico

El hombre del Neolítico usó la fuerza animal para arar y arrastrar carros y el poder del viento para impulsar barcazas. También desarrolló el hilado, el tejido y la alfarería. Hacia el fin de este período ya era diestro en irrigar y en medir el tiempo.

vida del hombre en el neolitico la ceramica

LOS PROGRESOS TÉCNICOS: Para el fin del Neolítico y el comienzo de la Edad de Bronce, los habitantes de Egipto, que necesitaban un calendario exacto para regular las épocas de siembra y de recolección en sus bien irrigados campos, habían aprendido lo suficiente de astronomía para saber que un año dura 365 días y %, y no exactamente 365. También sabían lo suficiente para diseñar relojes de sol muy exactos, que utilizaban durante el día, y relojes de agua, que les daban cuenta del paso de las horas, aunque el sol no alumbrara.

Si inquirimos por qué el progreso fue mucho más rápido en el período Neolítico que en el Paleolítico, las respuestas surgirán sin dificultad. Primero, el hombre del Neolítico tenía objetos nuevos que había ideado, como, por ejemplo, el torno del alfarero. Luego fabricó materiales, nuevos, tales como telas tejidas. Finalmente, dominó nuevas formas de energía: la propia de los animales para el arado y el acarreo, la fuerza del viento para mover las embarcaciones y el poder del agua para irrigar las tierras.

carros antiguos en el neolitico

Ver: Primeros Carros

la agricultura: irrigacion de campos

Ver: Consecuencias Sociales de la Primitiva Agricultura

El progreso casi siempre depende de las nuevas ideas, los nuevos materiales y las nuevas fuentes de energía, pero las tres cosas no van siempre juntas. En su mayor parte, el progreso de la Edad de Bronce dependió del nuevo material, el bronce. Pero fueron necesarias nuevas ideas antes de que los hombres pudieran hacer hornos para fundir el cobre y el estaño de los minerales, y se necesitaron nuevas ideas para modelar y forjar el metal y convertirlo en herramientas y utensilios útiles.

Mas no fue necesaria ninguna nueva fuente de energía y ninguna se encontró. Para fundir y trabajar el metal el hombre se supeditaba aún a la antigua energía del fuego. Lo mismo puede decirse de toda la Edad de Hierro. El hombre tuvo que producir hornos de temperaturas mucho más altas para fundir el hierro, y tuvo que encontrar nuevos modos de dar forma y de afilar sus herramientas. Pero una vez más no hubo necesidad de nueva fuente de energía, y ninguna se halló.

En efecto, todo el progreso logrado en las grandes civilizaciones de Egipto, Mesopotamia, India, China, Grecia y Roma dependió enteramente de muchas ideas nuevas y muy pocos materiales nuevos. Por supuesto, el hombre altamente civilizado también logró usar la energía con más eficacia que su antecesor de la Edad de Piedra.

Por ingeniosos sistemas de poleas, cremalleras y palancas, pudo usar la energía muscular de los animales no solamente para arrastrar pesos en el llano, sino también para elevar el agua de los pozos y el mineral de las minas, y a su tiempo, con la ayuda de turbinas y de aspas de molino, el hombre empleó la energía del agua en movimiento y la fuerza del viento para impulsar muchas clases de máquinas. Pero subsiste el hecho de que desde los tiempos neolíticos hasta después de Shakespeare, el hombre no descubrió ninguna fuente de energía nueva.

No es extraño que hacia el fin de la Edad Media, muchos pensadores se entregaran a estudiar más y más acerca de toda clase de materiales y a buscar nuevas formas de energía. Los árabes, que eran entonces el pueblo más ilustrado del mundo, tomaron la iniciativa en esta búsqueda. Luego, desde los centros de cultura de los musulmanes de España, se extendió a todas las partes de la Europa occidental la idea de buscar deliberadamente nuevos conocimientos.

Allí eran conocidos como alquimistas los hombres que establecieron los primeros laboratorios para realizar una forma primitiva de lo que ahora se llamaría investigación científica. Hoy es fácil reírse de ellos, porque a menudo se lanzaban a descubrir ciertas cosas muy extrañas, tales como la panacea que curaría todas las enfermedades, la piedra filosofal, que convertiría los metales en oro, y el elixir de la vida, que la conservaría eternamente. A veces, también la astrología y la magia negra tomaban parte en sus extraños experimentos.

Entre los alquimistas se cuentan algunos grandes hombres, como, por ejemplo, Alberto Magno y Rogelio Bacon. De entre la confusión y magia que los rodeaba, hombres como éstos hicieron surgir los comienzos de la química y física modernas. Y pocos siglos después —un lapso muy breve en la historia del hombre— estas ciencias nos han dado varias y maravillosas fuentes de energía y una multitud de nuevos materiales para nuestro uso.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Ciencia Joven N°1 Primeros Grupos Humanos Edit. Cuántica
La Técnica y el Mundo Tomo I Edit. CODEX Globerama

El Arte Rupestre Primeros Dibujos del Paleolítico Finalidad

EL ARTE RUPESTRE – LAS PINTURAS PALEOLÍTICAS

INTRODUCCION: Las pinturas y los grabados del arte rupestre (también llanado parietal paleolítico), constituyen un testimonio único de la historia y la cultura de sociedades de miles de años de antigüedad. Entre las más extraordinarias que se descubrieron recientemente, cabe mencionar las de las cuevas de Namibia, de entre hace 19.000 y 26.000 años (algunas datan de unos 10.000 años).

En ellas están representados antílopes, ciervos, cerdos hormigueros, jirafas, elefantes, cebras y avestruces, además de algunos cazadores con sus flechas y lanzas y ceremonias de danzas rituales alrededor del fuego.

Los autores de estas pinturas eran también los primeros habitantes de África meridional, antepasados de los pueblos san y khoi contemporáneos. El contacto entre estos pueblos quedó registrado en escenas con ganados, así como lanzas y escudos que formaban parte de la cultura agropecuaria de la Edad del Hierro.

Una pintura rupestre es todo dibujo o boceto que existe en algunas rocas o cavernas, especialmente los prehistóricos. El término «rupestre» deriva del latín rupestris, y este de rupes (roca). De modo que, en un sentido estricto, rupestre haría referencia a actividad humana sobre las paredes de cavernas, covachas, abrigos rocosos e, incluso farallones o barrancos, entre otros.

arte rupestre en las cuevas de namibia

arte rupestre en las cuevas de namibia

Las pinturas de las cuevas de Tassili-n-Ajjer, en el Sahara africano, datan de hace unos 7.000 años, y en ellas se representan escenas de caza que muestran una región en la que existían bosques y sabanas y muchos animales, como elefantes, jirafas y hasta cocodrilos e hipopótamos.

En particular, los descubrimientos recientes en la cueva de Chauvet (Francia) muestran una gran originalidad en la variedad y la naturaleza de los animales allí representados, muchos de ellos carnívoros, como los leones, y hasta rinocerontes, comadrejas, leopardos, hienas y buhos. En esto contrastan con las de Lascaux y Al-tamira, en las que eran más frecuentes los herbívoros, como antílopes, bisontes, búfalos y ciervos.

Otras cuevas, como las de Cosquer, también en Francia, que datan de hace unos 20.000 años, muestran animales marinos: ocho focas grabadas y tres pingüinos pintados en negro (algo extraordinario para esta latitud; piénsese que fueron pintadas durante las épocas glaciales).

Hay representaciones del arte rupestre en todo el globo, incluso en el sur de nuestro país.

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El arte del hombre del paleolítico, fue  desarrollado entre los años 32.000 y 11.000 a.C., durante el último periodo glacial.

Basicamente existen dos tipos, uno conocido como arte mueble que consiste en objetos tallados en hueso, cuernos de animal, piedra o bien moldeados en tierra arcillosa.

El otro tipo conciste en pinturas, grabados y dibujos pintandos sobre la superficie de cuevas en las montañas, lugares que el hombre usaba como refugio y protección de los ataques de animales.

A estas creaciones del hombre del etapa paleolítica se las llama: arte rupestre, arte que se encuentra en casi todo el mundo, pero que es muy abundante en Europa occidental.

Respecto a su origen hay dos líneas de debate, una que supone (al no aparecer figuras humanas), que es como un rito propiciatorio a la caza, actividad sumamente importante porque permitía la supervivencias de su especie y la otra  también un rito, pero  mágico-religioso, donde se celebraba por ejemplo el paso de la adolescencia a la adultez.

En 1860 se  descubrieron  las primeras piezas del arte paleolítico, como ser probablemente herramientas y útiles paleolíticos así como huesos de animales del periodo glacial, y estos descubrimientos activaron el interés por la excavación en cuevas y abrigos rocosos en busca de arte prehistórico.

Hablar de dibujos y pinturas rupestres predispone a pensar en la decoración de las cavernas donde habitaron, hace miles de años, los hombres de las cavernas.

Y, también, en los bisontes, renos y jabalíes, realizados en tamaño natural sobre las paredes de la cueva de Altamira, en las montañas cántabras o en el valle de Dordoña, al sudoeste de Francia; en los rinocerontes de la gruta de Rouffignac; en los caballos al galope y en los bueyes salvajes, de Lascaux, o en los elefantes, grabados sobre roca, en pleno Sahara.

arte rupestre

También en las estilizadas figuras humanas descubiertas en España, Italia o en África; primero rústicos cazadores y luego agricultores y pastores, a veces en extrañas posiciones, como participando en algún rito de iniciación mágica.

Resulta difícil penetrar en el misterio de esta pintura si, antes, no se trata de evocar a los hombres que fueron sus autores. Durante el paleolítico, la supervivencia del grupo humano dependió de la caza.

El reno, el bisonte, el búfalo, constituyen las presas codiciadas. Los hombres jóvenes del clan son cazadores. Esto implica un desafío a la naturaleza, un apoyarse en la sagacidad, en la vista, en el olfato, en el valor y en el denuedo.

La familia tribal depende de ese hombre libre que sale con las primeras luces a cazar o a morir. Y entonces, es lógico que el artista primitivo, se sintiera tocado y magnetizado por esa gesta silenciosa que no tenía por fin el prestigio o la gloria, sino sencilla y hondamente, la perduración del núcleo humano que esperaba el alimento frente al más viejo enemigo de la humanidad: el hambre.

Sólo entendiendo a este cazador denodado se entenderá la advocación que significan esas imágenes zoomórficas (de animales) representadas en la piedra.

Usaban las zonas mas saliente de la roca para darle un vista mas tridimensional. Es la reconstrucción de un mundo cerrado, de un ámbito real, duro, difícil y admonitorio.

Luego, cuando llega el neolítico, esta actitud cambia radicalmente. Aparece el hombre que ha aprendido a sembrar y a cosechar. Con la agricultura surge la especulación, la espera mientras fructifica el grano; y, si la cosecha es abundante, el acopio, el granero, el tiempo que se vuelve seguridad.

Entonces, no casualmente, surgen elementos geometrizantes entre los motivos rupestres. Es que ha nacido la medida y la dirección. El grupo humano se hace sedentario.

Los motivos figurativos continúan la tradición de la sociedad de cazadores. Sin embargo, la realidad ha cambiado. Al disminuir el peligro y la incertidumbre, aumentan la prosperidad y la seguridad del grupo.

Pero queda del extinto resplandor nómade una fuerza que, de tanto en tanto, reaparece en sucesivas etapas de la creación artística.

Muchas veces, estos dibujos y pinturas se encuentran en los lugares más insólitos: al fondo de la caverna o contra un techo, tan bajo, que no permite estar de pie. Según Gombrich, es improbable que estas pinturas rupestres hayan sido realizadas con fines decorativos. «Resulta más verosímil -afirma- que sean residuos de aquella creencia universal que atribuye poderes a la creación de imágenes; en otras palabras, que esos cazadores primitivos esperaban que, con sólo pintar a sus presas,los animales verdaderos sucumbirían también a su poder».

Esta simple conjetura se torna verosímil comparándola con un hecho de carácter etnográfico: la comprobación de que, en la actualidad, existen pueblos que siguen pintando y grabando representaciones parecidas, en cavernas, con idéntico fin.

También suelen hacerse en reductos hasta donde nunca llega el sol y, para realizar el trabajo, se utiliza la luz de alguna antorcha.

Pasado y presente, Arqueología y Etnografía, unidos por el vínculo común de las costumbres del hombre. Antaño como hogaño: las mismas técnicas, parecidos brazos y motivos, iguales tinturas.

Los óxidos y carbonates de hierro, los derivados del manganeso y algunos huesos calcinados produjeron infinitas variedades de ocres, amarillos, anaranjados, azules y negros.

Según Van Loon, se emplearon como envases para esta pintura algunas cañas huecas y, a modo de paletas, trozos planos de piedras. «Son los útiles y elementos -dice- que hubiese utilizado un pintor moderno».

arte rupestre en altamira (España)

Esta imagen es solo una parte de un conjunto de pinturas en las cuevas de altamira. Representa a un grupo de bisontes, seguramente como ellos lo veían cuando iban a su caza. Datadas en más de 15.000 años de antigüedad, estas representaciones fueron ejecutadas con gran habilidad y con la utilización de los colores, obtenidos de minerales ferrosos y cuprosos de la zona.

Vamos a agregar que en el arte rupestre franco-cantábrico (sur de Francia y Cornisa Cantábrica española) las pinturas son polícromas, no forman escenas sino que son animales independientes y a veces superpuestos. Casi no aparece la figura humana.

No se representa movimiento, las figuras son muy realistas y cada cueva muestra cierta especialización en una determinada especie (Altamira bisontes). Las figuras están en lugares apartados y recónditos.

Todo indica que las cuevas eran como santuarios dedicados a ritos mágicos para propiciar la caza. Probablemente el brujo era el propio pintor. Ante estos prodigiosos bisontes, llenos de elegancia y de tuerza, fruto de una enorme maestría e imaginación, cabe preguntarse si los hombres del paleolítico eran, como algunos piensan, brutos, toscos y salvajes.

Fuente Consultada:
Enciclopedia Ciencia Joven Fasc. n°35 Arte Rupestre Edit. Cuántica

Período Cuaternario Características, Vida y Fauna

Período Cuaternario Características, Vida y Fauna

A pesar de su relativa brevedad (mas o menos 1 millón de años), la era cuaternaria tiene una importancia excepcional en la historia de nuestro planeta, porque en ella tuvo lugar la aparición y el desarrollo del género Homo. Las grandes masas continentales apenas modificaron su posición con respecto a la era terciaria, pero se vieron invadidas por grandes masas de hielo, que avanzaron en cuatro períodos llamados glaciares y retrocedieron en otros tres denominados interglaciares. Estas masas de hielo modelaron los paisajes de buena parte de la Tierra, dejándolos tal como hoy los conocemos. A ellas se debe la aparición de formas tan características como los lagos glaciares, las rías y los fiordos, los valles glaciares, las terrazas fluviales, etc.

Por lo reciente de este período y por la importancia de los primeros momentos del hombre sobre la Tierra, se han dedicado a investigarlo no solos los geólogos, sino también los antropólogos, historiadores, biólogos, geógrafos, arqueólogos, etc.

El primer problema que se les plantea es el de establecer la cronología, es decir, la situación, en el tiempo, de los distintos acontecimientos del cuaternario, para datar con alguna exactitud los estratos y los restos de cualquier región geográfica.

Las especies han tenido relativamente poco tiempo para evolucionar, durante el cuaternario, hacia formas muy distintas de las que existían al final del terciario. Muchas de ellas son prácticamente idénticas a las actuales. Por ello, los científicos han tenido que utilizar métodos especiales para el estudio del cuaternario.

En la región alpina del sur de Europa se han reconocido cuatro claros avances del hielo durante el período. Estos avances de los hielos hacia el sur estuvieron separados por épocas de clima más benigno, o períodos interglaciales. Estas cuatro ondas de frío se han comprobado en otras regiones de Europa y en Norteamérica, aunque hay dudas acerca de su simultaneidad o correspondencia, en algunos casos.

El perídodo cuaternario o actual está considerado como uno de los períodos de la era cenozoica, su duración se está prolongando por algo más de un millón de años. Se divide en dos subperíodos: el pleistoceno (del griego: pleitos: muchísimo, y kainós: nuevo) y el glacial.

En los comienzos del pleistoceno el hombre estaba atravesando por la etapa de la Piedra Antigua (más conocida como paleolítico), por lo cual de esta época datan los primeros y numerosos restos culturales de la humanidad. Aparecieron y se extinguieron grandes mamíferos.

La Tierra adquiere su configuración definitiva: aparecen los estrechos de los Dardanelos y del Bósforo, Gran Bretaña se separa del continente europeo y parte del continente atlántico queda sumido en el mar. Salvo algunas zonas ecuatoriales, todas las demás experimentan las consecuencias de un notable descenso de la superficie terrestre.

Los mamutes, que se nutrían de coniferas, y los rinocerontes se cubrieron de pelos para soportar las bajas temperaturas reinantes. Se formaron las primeras estepas y desde entonces datan las acumulaciones de marfil fósil de los ríos rusos Obi, Yenisei y Lena.

Se produjeron cuatro grandes glaciaciones que reciben el nombre de los ríos alpinos donde se las estudió. Por orden cronológico y de importancia son las de Gunz, Mindel, Riss y Wurm. Estaban separadas por períodos de deshielo en los que abundaban las precipitaciones (fenómeno identificado con el Diluvio Universal, presente en casi todos los mitos antiguos).

Con las glaciaciones muchas especies desaparecieron, pero otras se adaptaron, como el mamut, el rinoceronte, el reno, el magaterio, el bisonte y el oso de las cavernas. Numerosas teorías tratan de explicar las glaciaciones; una de las más acertadas las atribuyen a las diferencias de temperatura del calor solar llegado a la Tierra.

El período cuaternario se divide en un intervalo, «pleistoeeno», muy largo, y otro intervalo, el «holoceno», de duración muy breve. Durante los tiempos pleistocénicos, tuvieron lugar los fenómenos glaciales que ocupan la mayor parte del cuaternario. El holoceno está formado por los últimos miles de años, después de retirarse los hielos.

El subperíodo holoceno (en el que aún estamos), llamado también aluvial, comienza ni bien terminan las glaciaciones y hasta ahora tiene unos 25.000 años de duración. La fauna, la flora y el clima son prácticamente los mismos de hoy. En este período alcanza un elevado grado de evolución la rama de los homínidos.

La caza de un mamut

Desde el terciario esta rama, gracias a mutaciones bruscas y casi imperceptibles, llegó hasta el Homo Sapiens, al cual pertenecen todas las razas actuales.

 

EL CUATERNARIO
Períodos DataciónPrincipales acontecimientos
Pleistoceno1.100.000Primeros ejemplares del género Homo Comienzan las grandes glaciaciones
Holoceno10.000Se extinguen algunos grandes mamíferos, como el mamut

 

Su duración se cifra escasamente en un millón de años, un lapso insignificante si se compara con los 1.600 millones atribuidos por algunos autores a la Era Arcaica. En ella se producen dos hechos cumbres: la invasicc de los fríos y la aparición del Hombre. El glaciarismo cuaternario fue un fenómeno aúr. no explicado en forma satisfactoria. Las montaña; formadas gracias a los plegamientos alpinos del Terciario se cubrieron de nieves y al mismo tiempo los hielos del casquete polar avanzaron hacia el ecuador. Fue una auténtica, aunque lenta, invasión. Un frío intenso reinó en gran parte de la Tierra y los animales se replegaron hacia zonas más benignas.

Con excepción del hombre, en el Cuaternario no aparecen ya nuevas formas de vida. Sí surgen, sobre todo en sus comienzos, algunas especies nuevas, en particular de gran tamaño: mamuts y rinocerontes lanudos. Lo más característico de la fauna de este período es su migración hacia el ecuador, a raíz del avance de los hielos, y la aparición de especies bien adaptadas al frío, como el reno.

Pero lo realmente decisivo es la evolución biológica, intelectual y social del hombre, que pasa de Homo habilis, capaz de producir herramientas rudimentarias, a Homo erectus, con una capacidad craneal relativamente importante, y finalmente a Homo sapiens, que es la especie a la que pertenece todo el genere humano. Con respecto al estadio anterior de la evolución, lo más característico del género Homo es la expansión del cerebro y la adquisición del bipedismo. (ver: evolución del hombre)

DEPÓSITO  DE   LOS  GLACIARES
La presencia de materiales arrastrados por los glaciares en sitios donde actualmente no existen hielos es la mejor prueba de que, en algún momento, el clima no fue como el actual. Las morrenas terminales son depósitos de materiales trasportados por el hielo de los glaciares, que se han acumulado en la línea terminal.

Están lavados, en parte, por las aguas de fusión del hielo, y comprimidos y deformados por los avances oscilatorios de la lengua del glaciar. Existen también morrenas laterales, acumulaciones que se han producido en los bordes de un glaciar que llena un valle. Pero las más importantes son las morrenas de fondo, que cubren el lecho del glaciar y que, en su parte inferior, están constituidas por los productos de fricción del hielo sobre el terreno en que descansa; suelen ser muy extensas.

En  nuestros días, sólo hay glaciares en las altas montañas y en las proximidades de las zonas polares; en conjunto, tienen poca importancia. No ocurrió así en los momentos de las glaciaciones cuaternarias, porque gran parte de los territorios de las zonas templadas estuvo cubierta por las enormes masas de hielo, que, en Europa, tenían sus centros de origen en Escandinavia, en los Alpes y en las tierras escocesas. Con todo, era el centro de Escandinavia el más importante. En algunas ocasiones, llegaban a fusionarse todas estas  zonas.

La presencia de una capa de arcilla con bloques o materiales de glaciares comprimidos evidencia, sin ninguna duda, que los hielos invadieron alguna vez la región. Si existen dos lechos de morrenas de fondo, se examina cuidadosamente la capa intermedia. A veces, resulta posible demostrar que, durante la formación de esa capa intermedia, el clima fue suave, lo que se deduce por el tipo de animales o plantas fosilizados. De esta manera, puede reconstruirse, en parte, el pasado climático de esa región.

En conexión con la Edad del Hielo, hoy varias características que muestran cómo los niveles de mar y tierra están cambiando constantemente. Tenemos ejemplos en las playas levantadas y en los bosques hundidos, originados por un cambio del nivel del mar respecto a la tierra. Sin embargo, no hay tina sola explicación, sino que es ,más probable que se trate de la combinación de dos factores. Primero, durante el período interglacial se producía gran ‘cantidad! ‘de agua por la fusión del hielo, que aumentaba el nivel del mar. Después, el peso de los glaciares que avanzaban empujó las tierras hacia abajo, de tai modo que, aparentemente, el nivel del mar subió. El examen cuidadoso de las características geológicas de este tipo ha ayudado a los geólogos a trazar  la   historia   de   la   Edad   del   Hielo.

EXAMEN DE LA FAUNA Y LA FLORA FÓSILES
Más que por la determinación de los ejemplares, cuyo valor es limitado como base para una cronología, teniendo en cuenta las condiciones especiales del cuaternario y su corta duración, los restos animales encontrados sirven para conocer cuáles eran las condiciones climáticas, basándose en sus preferencias.

Muchas de las especies modernas existían ya al comienzo del cuaternario; por la interpretación se sabe, por ejemplo, que el rinoceronte lanudo (Tichorhinus antiquitatis) se adaptó a la vida de la estepa y de la tundra, mientras que otros dos rinocerontes (Dicerorhinus etruscus y D. merckii) se adaptaron a los bosques abiertos.

Rinoceronte Lanudo

La estructura de los dientes y del cuerpo del mamut nos indica, que fue un animal de la estepa y de la tundra. De este elefante lanudo se han encontrado restos en perfecto estado de conservación, entre sedimentos helados, que conservaban su pele y cuya carne era aún comestible.

En cuanto a la flora, los datos más interesantes son los que han proporcionado los restos de polen conservados en turberas. En algunos sedimentos se pueden hacer sondeos a gran profundidad, tratar la materia orgánica con ácidos, para destruirla, y dejar al descubierto los diminutos granos de polen, cuya gran resistencia los ha preservado durante miles de años.

El examen al microscopio de las delicadas esculturas y relieves del polen permite distinguir las especies o los géneros (muchos de ellos viven hoy) e, incluso, determinar la composición y las proporciones cuantitativas de la vegetación que los produjo. Se puede saber, por ejemplo, que los sedimentos situados en una profundidad determinada se formaron cuando existía un bosque de pinos, de robles o un matorral de plantas esteparias.

TERRAZAS  FLUVIALES
Una gran parte de la estratigrafía del cuaternario se basa en la terrazas climáticas de los ríos, o en los diferentes niveles del depósito de sedimentos en sus proximidades, producidos por las oscilaciones climáticas propias de este período. Las épocas de grandes fríos (glaciaciones) tuvieron por consecuencia la reducción del caudal de algunos ríos; pero, en otras épocas húmedas y cálidas, el caudal aumentó.

Al extenderse el hielo escandinavo, se desarrolló sobre él un anticiclón barométrico, y el clima se hizo frío y seco. Los bosques desaparecieron, incluso de las tierras bajas. Los desiertos y las estepas cubiertas de bajos matorrales

alcanzaron mayor  extensión. como el caudad de lod ríos era insuficiente, los materiales arrastrados se acumularon en  los cursos medios. Al volver el clima húmede y cálido, aumentó el caudal de los ríos la vegetación contribuyó a que la erosión fuese menor y, por tanto, disminuyeron los materiales de arrastre. Entonces, los ríos profundizaron su  cauce.

El resultado de estas alternancias climáticas fue la formación de los distintos niveles o terrazas, que so fundamentales para el estudio del cuaternario. La sucesión de estas terrazas permite determinar el número de períodos fríos. Su desarrollo más claro está en la zona sur de Alemania, región cuyo estudio proporcionó la clave para la comprensión de los fenómenos climáticos periódicos  del cuaternario.

CAMBIOS   CLIMÁTICOS   DURANTE   EL CUATERNARIO
Por el estudio de las terrazas fluviales, en la región alpina (donde se presentan con gran claridad), se llegó a la conclusión de que hubo cuatro grandes glaciaciones o avances del hielo.   Estas glaciaciones estuvieron separadas por períodos cálidos, denominados interglaciales.

Han surgido grandes dificultades al pretender relacionar las cuatro grandes glaciaciones , cuyos vestigios aparecen netamente en la zona alpina de Europa, con los estratos, restos y señales climáticas de las restantes zonas del mundo que se han estudiado hasta la fecha.

Esta relación se ha establecido en parte. Actualmente, el período cuaternario se divide en un largo sub-período, el pleistoceno (que comprende la llamada Edad del Hielo) y el holoceno, breve lapso de unos pocos miles de años, que comprende desde la. última retirada de los hielos hasta nuestros días.

A su vez, el pleistoceno se ha dividido, atendiendo a la presencia de fósiles y a razones climáticas, en tres etapas que tienen casi la misma duración. El pleistoceno superior, que es el más reciente, comprende la última glaciación. De él son característicos el mamut, el gamo (casi idéntico al actual), varios rinocerontes lanudos, el hombre de Neanderthal y, con él, el Homo sapiens u hombre actual.

Gamo

El pleistoceno medio comprende la penúltima glaciación y el penúltimo período interglacial. Durante él vivieron algunos tipos de elefantes distintos del mamut, una clase de gamo diferente del de nuestros días, y también hombres del tipo del actual o, al menos, muy parecidos.

En el pleistoceno inferior tuvieron lugar la antepenúltima glaciación y el antepenúltimo período interglacial, así como la llamada glaciación temprana. Su fauna estaba compuesta por elefantes ligeramente distintos, un nuevo gamo, el tigre de enormes colmillos, y los discutidos Pithecanthropus erectus (hombre de Java) y P. Pekinensis (hombre de Pekín),   antecesores  del  hombre  actual.

Fuente Consultada:
Revista TECNIRAMA N°22 Enciclopedia de la Ciencia y La Tecnología -La Vida en el Cuaternario-
Enciclopedia MUNDORAMA Geografía General – La Eras Geológicas –
Enciclopedia Temática Color MARRED  El Universo y la Tierra

Primeras Organizaciones Sociales Estado, Tribus, Bandas

LAS ORGANIZACIONES SOCIALES DE LAS PRIMEAS CIVILIZACIONES

La repercusión de la agricultura fue vital para el establecimiento de poblaciones de mayor densidad y extensión. En las zonas más fértiles, donde la agricultura podía abastecer al un mayor número de personas, florecieron   extensos   asen mientos. Esas zonas se hallaban en Oriente Próximo y en el nordeste de China, donde el clima templado y los cauces fluviales proporcionaban unas  condiciones  ideales.

Las orillas de los ríos y los lagos eran zonas especialmente populares para establecer asentamientos, ya que, además de ofrecer una provisión regular de agua, el suelo era de mejor calidad. A medida que los asentamientos crecieron en las llanuras aluviales, los alrededores de los grandes ríos, el Eufrates, el Tigris, el Nilo y el río Amarillo, devinieron centros de población.

El surgimiento de la civilización
El término «civilización» hace referencia a sociedades más complejas. En estas, los individuos empezaron a pertenecer a culturas organizadas con organismos públicos como ejércitos y administraciones gubernamentales, así como lugares de culto. Se instauró un sistema de clases según el cual algunos miembros de la sociedad tenían más riqueza, poder y estatus que otros. Otro avance que aceleró la llegada de la civilización fue el comercio. Las dos técnicas claves para su desarrollo en esta época fueron la metalurgia y la cerámica.

Los artesanos con medios para producir objetos deseables o necesarios destacaron en estas economías  del trueque tempranas. Por otro lado, las comunidades en las que la a productividad agrícola era particularmente elevada tendieron a aprovecharse de otras menos privilegiadas. En algunas regiones, el desarrollo del regadío fue una herramienta esencial para garantizar una cosecha regular y abundante.

Toda civilización se caracteriza por el desarrollo de la tecnología y un medio de registrar los cambios, las reglas y los ritos: la escritura. Las primeras civilizaciones auténticas del mundo antiguo dan fe sin excepción del inicio del desarrollo de sistemas de escritura.

LOS ORÍGENES: La agricultura y la ganadería significaron el nacimiento de toda una serie de trabajos y profesiones no asociadas ya a la producción de alimentos, ya que, por primera vez en la historia, había suficiente comida para toda la población, incluida aquella que no se dedicaba de forma directa a su suministro. Con el transcurso del tiempo, aquel modo de vida resultó ser hasta diez veces más productivo que el cazador-recolector previo.

El cultivo y la cría de animales permitieron a las familias aumentar el número de hijos, porque ya no era necesario cargar con ellos de un lado a otro; ahora podían almacenar los alimentos en graneros y así añadir un nuevo miembro más cada dos años o incluso antes. A todo ello se sumaban las ventajas de vivir en una aldea o un pueblo en los que siempre había vecinos alrededor para ayudar en el cuidado de los niños.

A medida que la población aumentaba, aquellos que no se dedicaban a las labores del campo o la ganadería tenían la posibilidad de convertirse en artesanos, fabricantes de cerámica, joyas, ropa, etc., para los demás miembros de la comunidad, así como de explorar ciertos desarrollos tecnológicos, como ruedas, carros y armas, fabricados a partir de materiales que aprendieron a extraer de la tierra, tales como cobre, bronce y hierro.

A ellos se sumaron los comerciantes, que comenzaron a distribuir los productos realizados por los artesanos junto a cualquier excedente de productos alimentarios. El comercio se tradujo en viajes, en barcos, en el desarrollo de la escritura, la matemática y el dinero. Otra clase de trabajo era el orientado a la esfera divina, de manera que se procuraba que la aldea o el pueblo mantuviera unas buenas relaciones con las divinidades para incrementar las posibilidades de gozar de una abundante cosecha y minimizar las eventuales catástrofes. Aquellos sacerdotes primitivos contribuyeron a dar origen a la mayoría de las principales religiones del mundo.

El incremento demográfico hacía imprescindibles nuevas formas de organización y control. Emergieron los primeros reyes y emperadores, con sus correspondientes aristócratas y burócratas encargados de recaudar impuestos, dictar leyes y administrar justicia.

ORGANIZACIÓN EN AMÉRICA: Los diversos grupos humanos que habitaban América antes de la llegada de los europeos, presentaban profundas diferencias. Éstas tenían que ver con:

•  La forma en que obtenían sus alimentos: cazadores, recolectores, horticultores, pastores y agricultores.

•  La forma en que se organizaban para la toma de decisiones: bandas, tribus, jefaturas, Estados.

De este modo, en un mismo momento coexistían en América bandas de cazadores-recolectores, como los querandíes en la región pampeana; o jefaturas de agricultores, como ios diaguitas en el noroeste del actual territorio argentino, y agricultores intensivos con una organización social muy compleja, como los aztecas y los incas.

Cultivo del Maíz

LA OBTENCIÓN DE LOS ALIMENTOS
A través de la historia, los hombres desarrollaron diferentes formas de proveerse los alimentos necesarios para la subsistencia. A partir de ellas, los antropólogos realizan la siguiente clasificación de los grupos humanos:

• Cazadores y recolectores: Aplican diferentes técnicas para recolectar vegetales, cazar o pescar. Para ello utilizan sólo la energía muscular, auxiliada de instrumentos muy rudimentarios: algunos pocos utensilios y armas, como, por ejemplo, arcos y flechas, hachas de piedra, bastones para cavar, etc.

• Agricultores: Emplean una tecnología que permite roturar el suelo y explotar grandes extensiones de tierras de diversas características. La aplicación de esta nueva tecnología requiere un nivel importante de organización del trabajo. En los pueblos agricultores existen siempre grupos de trabajadores especializados, encargados de la construcción de canales para la llegada de agua, de terrazas en las laderas de montañas y cerros, etc. Pero la característica más importante de estos pueblos es que poseen una organización social muy diferente y más compleja que la de los anteriores, que se basa en la producción de excedentes.

• Horticultores: Cultivan semillas, raíces o tubérculos con el bastón de cavar o la azada. Sólo aplican la fuerza muscular y carecen de medios para roturar el suelo, remover la tierra y abrir surcos, lo que explica su escasa producción. Para limpiar el terreno cortan y queman la maleza, técnica que empobrece el suelo y hace imposible su cultivo durante períodos superiores a tres años. Este hecho lleva a que la población deba trasladarse permanentemente en busca de nuevas tierras productivas. Generalmente, estos pueblos recurren también a la caza y a la recolección para la obtención de alimentos.

• Pastores: Basan su subsistencia en la cría de animales domesticados en grandes rebaños, de los que extraen leche, sangre, pieles y carne. Para los pueblos pastores resulta fundamental que el ganado esté bien cuidado y protegido y disponga de pastos. Por otra parte, es muy importante la existencia de abundante agua en la zona en que se realiza este tipo de actividad.

LA ORGANIZACIÓN SOCIAL PARA LA TOMA DE DECISIONES:
En todo grupo humano existe la necesidad de tomar decisiones que ordenen las relaciones de las personas entre sí y distribuyan las tareas.

No siempre existieron personas encargadas especialmente de tomar las decisiones de una comunidad tal como en la actualidad lo hacen los funcionarios que ocupan cargos en el gobierno de un Estado. A través de la historia se fueron dando diferentes formas de organización que algunos investigadores sociales clasifican en:

Bandas: Son grupos de familias que se asocian transitoriamente y que, según las circunstancias, se separan, uniéndose con otras familias en bandas diferentes. Constituyen bandas las comunidades cazadoras y recolectoras.
El tamaño de las bandas varía de acuerdo con la abundancia de recursos y oscila entre las 30 y las 150 personas. En las bandas no hay personas especializadas para tomar las decisiones, sino que éstas se toman en reuniones de familias. Muchas veces, los desacuerdos en estas decisiones son los que ocasionan la división de la banda.

Las bandas suelen tener un líder, pero esto no significa ningún privilegio para la persona que ocupa esa posición, ya que tiene que trabajar y compartir los alimentos como todos los demás. Generalmente, el líder es una persona experimentada, cuya autoridad se limita a calcular cuál es la mejor época para trasladarse de un lugar a otro o a elegir el tipo de alimentos a consumir gfc  primero y cómo se distribuirán.

• Tribus: Cuando en las comunidades aumenta la cantidad de alimentos que se producen, por la domesticación de animales y el cultivo de vegetales, se incrementa el número de sus integrantes. Al constituirse grupos más numerosos se hacen necesarios algunos cambios en la organización para la toma de decisiones. Se constituyen, de este modo, las denominadas «aldeas», que confían las decisiones a un líder o a un consejo, formado por varias personas, por ejemplo, ancianos.

• Jefaturas: Cuando la capacidad para producir bienes aumenta, se requiere una mayor organización para intercambiar y distribuir los productos. Se hace necesario, también, que determinadas personas ejerzan la autoridad. Se desarrollan, así, las denominadas «jefaturas». Éstas se diferencian de las tribus porque el jefe tiene un conjunto de privilegios que lo separa de los demás y porque quien lo sucede es un miembro de su familia, generalmente, su hijo. La jefatura se caracteriza por la desigualdad social y económica, ya que los emparentados con el jefe supremo tienen mayores beneficios y bienes que el resto de la población.

• Estados: La toma de decisiones que afecta a toda la población de un territorio es realizada por personas dedicadas exclusivamente a esta tarea, con poder para exigir y obtener obediencia y, en caso necesario, para usar la fuerza, lo que se considera legítimo por las funciones que ejercen.

Fuente Consultada:
Atlas de Historia del Mundo – Editorial Parragon
Todo Sobre Nuestro Mundo de Crhistopher LLoyd
Pensar La Historia Argentina desde una Historia de América Latina Moglia-Sislián-Alabart

Determinar la antiguedad de un fósil Edad Arqueológica

Determinar la Antiguedad de un Fósil
La Edad Arqueológica

El arqueólogo reconstruye las características y las actividades de los pueblos de la antigüedad, indicándonos cómo vivían, qué herramientas utilizaban, las habilidades que habían adquirido, incluso las enfermedades que padecían y las creencias que profesaban. Los antecedentes para conseguir estos conocimientos son los restos que dejaron aquellos pueblos: huesos, herramientas, ornamentos, vasijas, construcciones. En su trabajo, el arqueólogo necesita la ayuda de toda una serie de científicos, tales como geólogos, zoólogos, botánicos, químicos, físicos. El conocimiento científico especializado proporciona datos a partir de las fuentes más insospechadas.

RESTOS  HUMANOS Y DE ANIMALES
Los huesos rotos de los guerreros vencidos pueden revelar exactamente los tipos de armas que se utilizaban e, incluso, las tácticas de combate. Las enfermedades también dejan su huella en los esqueletos, como en el caso de la lepra y la tuberculosis.

El raquitismo, que es una malformación de los huesos, se puede diagnosticar fácilmente. Esta enfermedad es producida por una carencia de vitamina D; la existencia de raquitismo en una comunidad antigua indica un bajo nivel de alimentación. Los dientes de los hombres antiguos pueden orientarnos acerca de su dieta. Los que comían principalmente carne tenían buenas dentaduras, pero a medida que aumentó la dieta de cereales, fue alterándose la dentadura.

Los huesos de los animales se suelen encontrar asociados a las comunidades del hombre, y de su identificación se deduce el componente principal de la dieta de éste. Los restos pueden ser de animales trashumantes que emigraban en busca de pastos, como, por ejemplo, los bisontes y los renos. Es probable que la comunidad humana también hiciera una vida nómada en busca de la caza.

A veces, los huesos son de animales domésticos, que no sufrían la vida azarosa y de lucha por la existencia como sus parientes salvajes; consecuentemente, pueden observarse modificaciones en sus esqueletos. Por ejemplo, las áreas para la inserción de los músculos son más reducidas. Los huesos proporcionan otros datos, que hacen pensar que la comunidad había domesticado animales.

No es probable que se encuentre una gran cantidad de huesos de animales jóvenes en lugares donde vivió un pueblo cazador, que posiblemente buscaría y capturaría los animales más grandes, adultos, para comerlos. Una gran proporción de huesos de ovejas sugiere que las hembras eran reservadas para ordeñarlas.

edad arqueologica

CÓMO SE  HACE UN  CALENDARIO ARQUEOLÓGICO
Hay dos procedimientos para determinar la cronología de un hallazgo arqueológico. Uno fija la edad exacta de un objeto, es decir, su antigüedad en años (cronología absoluta). El otro establece la antigüedad de un objeto en relación con otros (cronología relativa).

El físico nuclear ha suministrado al arqueólogo el mejor procedimiento para determinar la edad absoluta de los objetos: el del carbono-14. La mayor parte de los átomos de carbono tiene una masa atómica de 12, pero la radiación cósmica, al chocar con la atmósfera, produce una variedad de carbono radiactivo, que tiene una masa atómica de 14. Parte de este isótopo radiactivo es absorbido por las plantas, en forma de gas carbónico.

Los animales absorben carbono-14 al comer las plantas. Cuando los organismos mueren, ya no absorben más carbono radiactivo. El carbono absorbido se desintegra con el tiempo, produciendo nitrógeno.

La   velocidad  de  desintegración  es  constante  y,  trascurridos 5.568 años, la mitad del carbono radiactivo se ha desintegrado; al cabo de otros 5,568 años, la mitad del restante. Midiendo la cantidad de carbono radiactivo en maderas viejas, huesos, turba, astas, grano y carbón, puede deducirse aproximadamente la cantidad que se ha desintegrado y el tiempo trascurrido.

En América, los botánicos han establecido una escala absoluta de tiempos, hasta el año 1000 a. de J.C. Los anillos anuales de los árboles varían en espesor según los climas de las estaciones del pasado. Existen distintas conformaciones en la madera, debidas a cambios del clima. Con frecuencia, en los climas secos se ha conservado la madera que utilizaron los hombres de antiguas comunidades para construir sus edificios. Comparando la madera con los cortes de los troncos de árboles se puede averiguar   su   antigüedad   (dendroaronología) .

Para determinar la cronología relativa, el arqueólogo desarrolló sus propios métodos; por ejemplo, puede calcular la edad de las herramientas ateniéndose a su estilo y eficacia. Del mismo modo que se evidencia el desarrollo posterior de un avión reactor respecto a un biplano, puede comprobarse si una herramienta, en una región determinada, es posterior a otra. Los botánicos y los químicos practican otros métodos.

Aquéllos estudian los granos de polen. Cuando el hombre no interviene, los cambios del polen que se acumula en una región dependen de las alteraciones del clima. Desde fines de la Edad Glacial, el clima se ha hecho más cálido. En muchos sitios, a las plantas árticas siguieron plantas subárticas y luego plantas de clima templado.

Paulatinamente, los bosques evolucionaron, hasta tras-formarse en los que conocemos hoy. Los restos arqueológicos pueden encontrarse en lugares donde aparece polen en cantidad. La edad de los restos se relaciona entonces con la escala climática. A veces, la cronología del polen (e incluso la de los residuos) puede  determinarse  por radiactividad.

Los químicos han contribuido con métodos que incluyen la determinación de pequeñas cantidades de uranio, flúor o nitrógeno en los huesos. Durante largos períodos, los huesos y los dientes enterrados absorben lentamente vestigios de flúor y uranio. La cantidad depende de la abundancia de estos elementos en una zona dada y del tipo de circulación de agua en la misma. La antigüedad relativa de fragmentos tomados de las mismas regiones se puede determinar teniendo en cuenta las cantidades absorbidas.

El nitrógeno está presente en los huesos, en forma de proteínas. Los huesos recientes tienen un contenido en nitrógeno de alrededor de 4-5%. Esta proporción disminuye a medida que las proteínas se descomponen. La velocidad de descomposición depende de las condiciones físicas, químicas y bacteriológicas que caracterizan el medio   ambiente».
Fuente Consultada
Revista TECNIRAMA (CODEX) Enciclopedia de la Ciencia y Tecnologia N°

El eslabon perdido Teoria del Equilibrio Interrumpido

El Eslabón Perdido – La Teoría del Equilibrio Interrumpido

La teoría de Darwin ve la evolución como un proceso lineal y continuo. En este proceso casa especie seria el eslabón de una larga cadena  evolutiva. Durante años los investigadores buscaron una especie mitad hombre, mitad mono, situada en el punto medio de la evolución entre primates y los humanos. Como esa especie nunca fue hallada, se le llamó Eslabón Perdido.

Evolución Humana

Evolución Humana

Una revisión actual de la teoría de Darwin Stephen Gould es un científico norteamericano contemporáneo que enseña e investiga en la Universidad de Harvard, Estados Unidos. Sus explicaciones sobre la evolución de la vida en la Tierra lo han convertido en un célebre y polémico científico. Si bien en líneas generales sus interpretaciones sobre el origen y la evolución del hombre son similares a las de Darwin, Gould intenta reactualizar y revisar las afirmaciones del investigador inglés con su teoría del equilibrio interrumpido. Los siguientes fragmentos corresponden a un reportaje que se le hizo en marzo de 1991.

Periodista: ¿Podría explicarnos en qué consiste lo teoría del equilibrio interrumpido?

Stephen Gould: En primer lugar quisiera señalar que Darwin sigue siendo uno de los hombres más incisivos y brillantes que ha dado la humanidad. Es el único de los grandes sabios que no fue arrasado por os progresos científicos del siglo XX. Creo que las explicaciones de Darwin sobre el origen del hombre aún son válidas y siguen señalando el camino. Darwin nos dijo que la evolución de todas las especies y del hombre dentro de ellas era una evolución gradual, lenta, progresiva y acumulativa. Pero nos dejó a los científicos frente a un enigma que nunca pudimos resolver.

A la hora de buscar los restos de las distintas especies que llevaron al hombre, el legendario eslabón perdido no aparecía por ninguna parte. Por lo tanto, jamás pudimos recrear la cadena evolutiva de población alguna. No fue un problema de búsqueda o de técnicas paleontológicas imperfectas. Lo que ocurre es que el eslabón, es decir el tipo de especie mitad hombre y mitad mono, nunca existió.

Periodista: ¿Sugiere que, después de todo lo evolución no es un ascenso gradual hacia la cumbre de lo perfección” como sugirió Darwin?

Stephen Gould: Si, pero hay que andar con cuidado. La ausencia de eslabones entre una etapa y otra no invalida a Darwin por completo. Los fósiles nos muestran especies que fueron cambiando progresivamente. Hay restos de diversas especies conectados entre sí Pero no hemos podido establecer un imaje completo; ni uno solo. Por eso digo que lo que está en discusión no es la teoría evolucionista en que es algo tan evidente como que la Tierra gira alrededor del Sol. Lo que rechazamos es que haya que pensar la evolución de la especie humana como algo lineal y gradual.

Por ello, la teoría del equilibrio interrumpido dice que las especies evolucionan en forma abrupta entre fracturas y no en forma lineal y gradual como se pensaba. El equilibrio interrumpido es un reflejo fiel de lo que nos dicen los fósiles. Lo que llamamos eslabones perdidos no son más que cortes, interrupciones, etapas en que un linaje se extendió y dio un salto para evolucionar bajo otras formas. (Esto significa que en un mismo tiempo existieron sobre la faz de la Tierra especies en distintas etapas de evolución. Es decir que pudieron haber convivido, por ejemplo, custrolopíthecus con hamo habilis u hamo erectos).

Periodista: ¿Usted afirma que la evolución es básicamente tiempo y azar?

Stephen Gould: Digamos que es un mecanismo que no se puede predecir La imagen de un dios —no importa qué dios— sentado allá arriba, entre las nubes, diseñando las especies unas tras otras, ya no es una alternativa posible a la evolución. ¿Qué sentido tendría que dios, a la hora de crear aL hombre, hiciera por lo menos cinco ensayos seguidos: australopithecus ofarensis, australopithecus africanus, homo habilis, homo erectus y hamo sapiens?

Periodista: ¿Qué piensa sobre las opiniones que afirman que el hombre sigue cambiando hacía formas más perfectas a evolucionadas2

Stephen Gould: No tenemos ninguna razón para cambiar Los argumentos de que los dedos de nuestros pies van a ser más pequeños y nuestras cabezas más grandes, son sólo proyecciones de nuestras fantasías. Los hombres de las cavernas, por ejemplo, los de Cro-Magnon, que hace 30.000 años dejaron magníficas pinturas en Francia y España, eran como nosotros: sus cuerpos eran idénticos al suyo y al mío, aunque la fantasía popular los imagine tan distintos y distantes.

Periodista: ¿Qué podría decirnos sobre la polémica ideo de la “selección natural de las especies” que plantea Darwin? Muchas interpretaciones sobre la cuestión llevaron a plantear que las especies que sobreviven son los mejores; incluso algunos relacionan esta con la noción de razas “superiores e inferiores”. ¿Qué piensa sobre esto?

Stephen Gould: Las especies no son seleccionadas porque son “buenas” o “malas” o superiores unas a otras. Su supervivencia depende únicamente de su capacidad de adaptación al medio en que viven. La idea de evolución que planteé Darwin no afirma que existan seres superiores e inferiores. Las diferencias entre unas razas y otras son superficiales, tan sólo “de piel”. Las especies evolucionan a un ritmo propio que es el de la historia y no el de la biología. Pero como lo muestra la historia, a veces, un pueblo o raza puede caer en la tentación de considerarse superior al resto. Lo cierto es que en los últimos 40.000 años prácticamente no hemo5 evolucionado. No somos más inteligentes que los hombres de las cavernas, suponiendo que alguna vez nos pongamos de acuerdo para definir qué es eso de “inteligencia”. Nuestra cultura es superior a la de nuestros antepasados porque tenemos la virtud de acumular conocimientos, no porque nuestros cerebros sean más grandes o mejores.

Periodista: Para terminar ¿diría que el hombre es la especie más exitosa del planeta?

Stephen Gould: Hmmmm… veamos. Es la más inteligente y la más fuerte, sin duda. Sin embargo, la historia de este siglo nos advierte que tal vez somos tan irracionales y desapasionados como pan causar nuestra propia extinción. Esto es algo que no se puede decir de muchas otras especies. Nos ha ido muy bien hasta ahora, pero debemos cuidarnos. En lo que respecta al éxito, se me ocurren varios nombres: las termitas, algunas bacterias, las hormigas comunes. Nos superan numérica mente y se las arreglan muy bien en el planeta.

Historia Antigua y Sociedad Feudal – Revista ‘La Nación”, enero 1991

El Neolitico La Revolucion Neolitica Edad de la Piedra Pulida Resumen

Resumen del Período  Neolítico – La Revolución Neolítica

¿Qué es el Neolítico?: Es un período bastante corto en relación a la Prehistoria, de 10.000 a 2.000 años a. C. Neolítico significa «edad de la piedra nueva», es decir, la piedra pulimentada, frente a la piedra tallada del Paleolítico. Durante estos miles de años surgen la agricultura y la ganadería, y también las artesanías, como las del tejido y el barro cocido.

REVOLUCIÓN NEOLÍTICA: Tras la última glaciación (alrededor del año 10.000 a. de C.) tuvo lugar lo que se ha dado en llamar la Revolución Neolítica, esto es, la revolución ocurrida en la Nueva Edad de Piedra (neolítica es una palabra griega que quiere decir «piedra nueva»).

Aunque la gente del neolítico confeccionó un nuevo tipo de hachas de piedra pulida, éste no fue el cambio más importante experimentado, pues lo mas destacado es que los grupos humanos comenzaron a dedicarse a la agricultura y la ganadería y a vivir en poblados. Se inició entonces la segunda etapa de la Prehistoria: el Neolítico.

En Oriente Medio, los seres humanos aprendieron a cultivar plantas y a domesticar animales. Posteriormente, en China y en América otros pueblos también aprendieron por sí mismos estas habilidades. En el resto del mundo, las técnicas agrícolas y ganaderas fueron introducidas a través del contacto con otros pueblos.

PULIDO DE
PIEDRA
CERÁMICA Y
TEJIDO
VIVIENDAS Y
MONUMENTOS
AGRICULTURA Y
GANADERÍA

POR AQUELLA ETAPA el hombre realizó dos descubrimientos sensacionales que le permitieron asentarse en un medio geográfico determinado y comenzar a dominarlo: la agricultura y la domesticación de los animales.

En primer lugar, debió abandonar la azarosa vida nómada del cazador puro, cambiando siempre de lugar en pos de las piezas apetecidas, desarraigado de la tierra, sin otro bagaje que sus armas, para trocarse en agricultor. En consecuencia, aparecen los primeros poblados, las viviendas fijas, el primer bosquejo de aldea y de pueblo.

En Suiza ha sido posible reconstruir la situación y emplazamiento de numerosos «palafitos», viviendas de troncos levantadas sobre el agua, a las cuales se llegaba por medio de una canoa o de una pasarela que al retirarla dejaba aisladas las viviendas de cualquier ataque enemigo, ya fuera de hombre o de animales. En estas chozas construidas con materiales vegetales, sobre una plataforma también vegetal, el hombre debió experimentar la primera sensación de hogar, creado por sus propias manos.

El clima se había estabilizado. Cesaron las bruscas y violentas glaciaciones seguidas de periodos atemperados, y este hecho climatológico contribuyó a convertir al hombre en sedentario.

Los descubrimientos que hoy pueden parecernos pueriles tuvieron en el periodo prehistórico una gran importancia. Entre ellos se encuentra la invención de la cerámica, en su forma más primitiva: la alfarería y de la rueda, mucho más posterior, pero realizada ya en el Neolítico, de la artesanía del calzado y el vestido, siquiera fuese el curtido de las pieles, etc.

El hombre, y de un modo especial la mujer, aprendió a trabajar la tierra. Descubrió el trigo, la planta que ha alimentado a la humanidad durante millares de años, y aprendió a guardarlo, sembrarlo, recogerlo y, gracias al fuego, pudo cocer el pan.

Posiblemente, el descubrimiento de la agricultura se debió a la observación de la naturaleza, cuando alguna persona se dio cuenta de que, tras enterrar una semilla, nacía al poco tiempo una planta. Las primeras especies agrícolas fueron el trigo en Oriente Medio y Europa; el arroz y el mijo en Asia; y el maíz, la mandioca, las judías y las papas en América.

REVOLUCIÓN AGRÍCOLA:
El verdadero cambio en este período fue que la caza de animales y la recolección de plantas —actividades que se realizaban para ganarse el sustento— dieron paso a la producción de alimentos mediante la práctica sistemática de la agricultura. La siembra de granos y vegetales proporcionó una oferta regular de comida, y la domesticación de animales (como cabras, ganado, puercos y ovejas) añadió una fuente continua de carne, leche y fibras para vestir (como la lana).

CABRA El primer animal domesticado por su carne. Hacia el 8000 a, C. Proviene de la especie salvaje Capra aegragus.
OVEJA Deriva de los carneros salvajes de los montes de Irán. Apreciada por su carne, leche y lana. VIII milenio a. C.
VACA Además de proporcionar carne, leche y cuero, fue utilizada como animal de tiro. VI milenio a. C. Anatolia.
CABALLO Proviene de los caballos salvajes de Kazajstán y no fue utilizado como montura hasta el IV milenio a. C.
ASNO Sus ancestros fueron el onagro de Asia occidental y el Man del Tibet. Domesticado desde el V milenio a. C.
CERDO Proviene del jabalí. Fue criado en cautividad en el sudeste de Turquía desde el VIII milenio a. C.

También se pudieron emplear grandes animales como bestias de carga. El aumento de cosechas y la domesticación de animales productores de alimentos establecieron una nueva relación entre los hombres y la naturaleza.

La capacidad de adquirir con regularidad alimentos dio a los seres humanos un mayor control sobre su ambiente. También les permitió abandonar sus hábitos de vida nómada, y comenzar a vivir en comunidades asentadas.

La agricultura sistemática quizá se desarrolló de manera independiente en cuatro distintas áreas del mundo entre los años 8000 y 7000 a. de C. En cada una de estas zonas se cultivaron plantas diferentes: trigo, cebada y lentejas en el Cercano Oriente; arroz y mijo en el sur de Asia; mijo y camote en África occidental; y frijoles, papas y maíz en Mesoamérica. En el Cercano Oriente, como en cualquier otra parte, la revolución agrícola del Neolítico requirió la presencia de un ambiente favorable.

Al principio, las áreas elevadas que se ubican arriba del Fértil Creciente (que en la actualidad corresponden al norte de Iraq y al sur de Turquía) fueron más propicias para un cultivo sistemático que las zonas de los valles ribereños. Aquella región recibía la precipitación pluvial necesaria y era el lugar de origen de dos plantas silvestres (el trigo y la cebada) y de cuatro especies de animales salvajes (el puerco, las vacas, las cabras y las ovejas), que habrían de ser domesticadas para beneficio del ser humano.

El asentamiento en poblados trajo consigo la domesticación de diversos animales salvajes, los cuales dieron origen a nuestros perros, caballos, bueyes, ovejas, etc.

La domesticación de animales debió producirse cuando algunas tribus descubrieron que era más cómodo y eficaz mantener dentro del grupo a los animales que buscarlos y cazarlos. Las principales especies animales domesticadas fueron la oveja, la cabra, la vaca, el cerdo, el perro, el reno y el asno, dependiendo de las zonas.

Siguiendo una tradición iniciada en el Mesolítico, durante el Neolítico, los cuchillos, raspadores y puntas de flecha, entre otros utensilios, se fabricaron casi siempre con sílex. La adopción del modo de vida agrario, sin embargo, exigió al Homo sapiens ingeniar nuevas herramientas. Incrustando dientes de sílex en piezas de madera o cuernos, por ejemplo, se elaboraron las primeras hoces destinadas a la cosecha, y uniendo hachas de piedra a un palo resistente, se crearon las más primitivas azadas. El aprovechamiento de los huesos y las cornamentas de los animales, por otra parte, también se mantuvo respecto a épocas anteriores y, gracias a estos materiales, se fabricaron arpones para la pesca y azagayas para la caza -dos actividades que, pese al desarrollo de la agricultura y la ganadería, siguieron practicándose con frecuencia-, así como espátulas y palas para cavar, punzones para perforar y agujas para coser.

Una dieta a base de cereales Los morteros del Neolítico no eran muy distintos de los que se utilizan en nuestros días. El grano se echaba en un recipiente cóncavo y se machacaba con otra piedra hasta obtener su harina. El consumo de cereales, ricos en carbohidratos y proteínas, mejoró notablemente la dieta del Homo sapiens y contribuyó a alargar su esperanza de vida. Mortero hallado en Palestina.

OTROS CAMBIOS: Restos de vasijas y vasos de todas formas y tamaños se encuentran junto a los enterramientos de esta época. Pero aquellos hombres no solamente fabricaban vasijas sino que comenzaban ya a adornarlas con bellos motivos geométricos. En algunos casos el adorno en forma de greca lo conseguían arrollando una cuerda alrededor del recipiente cuando el barro estaba húmedo.

Surgió un tipo de vaso denominado «campaniforme» por adoptar la forma, más o menos vaga, de una campana invertida. Este vaso, que en su origen se cree fue mediterráneo y español, se extendió hasta Bretaña (Francia), Sicilia, Polonia y Hungría, lo cual demuestra la existencia de corrientes de emigración y, por tanto, de expansión cultural. Las incisiones practicadas en estos vasos se rellenaban de una pasta blanca, lo que denota la posesión
Prehistoria de un sentido artístico por parte de aquellos alfareros.

El sílex (SiO2), también llamado pedernal, mineral de color negro, del grupo sílice, de gran dureza (7° Mohs),se usó en la Edad de Piedra para la elaboración de herramientas cortantes por su capacidad de romperse en lascas (láminas rectas con ligeras curvas). Se rompía en puntas cortantes.

Las primeras manifestaciones religiosas indudables las encontramos en el culto a los muertos. Los deudos y amigos eran enterrados en vasijas de barro, en posición fetal, en cuclillas, rodeados de todos los utensilios que habían empleado en vida.

Pero las manifestaciones más impresionantes de esta edad verdaderamente progresiva, las encontramos en los monumentos megalíticos por lo que tienen de espectacularidad, más que por su significación como progreso real y práctico.

En las cercanías de Stonehenge, en el oeste de Inglaterra, en el centro de una llanura azotada por los vientos, se levanta una de las construcciones más impresionantes que ha concebido el hombre. Gran número de piedras enormes, unas enhiestas como obeliscos, otras colocadas a modo de losas o cubiertas sobre las verticales y formando el conjunto una serie de círculos amplísimos, de una belleza y majestad sobrecogedoras, integran la obra. Estas construcciones megalíticas («grandes piedras») datan de unos 1.900 años antes de J. C., cuando las Islas Británicas se encontraban en plena Prehistoria. Sorprende considerar que en los alrededores del lugar donde está emplazado el monumento de Stonehenge no hay canteras, y que las más próximas se encuentran situadas a unos 250 km. ¿Cómo pudieron trasladar bloques tan enormes, y qué significado dieron a esta construcción original?

Los monumentos megalíticos se encuentran diseminados por toda la faz de Europa. Son tan variados como numerosos. Entre ellos hay: los menhires, o piedras verticales, que abundan sobre todo en España y Francia, los dólmenes, que eran construcciones con un vago aspecto de puerta, formadas por dos piedras verticales y una losa horizontal. Se ha comprobado que se trataba de tumbas de personajes que debieron alcanzar alguna celebridad o poder.

En algunos casos estos dólmenes se complican con el aditamiento de corredores de piedra, a modo de cuevas artificiales como la de La Menga, en España, formada por numerosos dólmenes unidos que constituyen un corredor, culminando en una pieza más ensanchada.

Una revolución «espiritual» La construcción de sepulturas colectivas y edificios ceremoniales, que aparece documentada desde finales del Neolítico tanto en Asia y Europa como en América -los primeros templos americanos datan del Periodo Inicial-, está muy relacionada con el desarrollo de sociedades cada vez más organizadas y complejas. De ellas surgirían las primeras civilizaciones. Dolmen de Chianca, en Italia.

El hombre del Neolítico llegó a dominar la técnica de la piedra, como si apurara todas las posibilidades de este material antes de descubrir otro mejor. Enormes monumentos formados por bloques colosales y, al mismo tiempo, perfectísimas armas, puntas de lanza, hojas de hacha, de piedra pulida, finísima, afilada incluso, caracterizan este momento de la Prehistoria.

LA REVOLUCIÓN AGRÍCOLA Y TÉCNICA DEL NEOLÍTICO: La revolución agrícola del Neolítico tuvo consecuencias de largo alcance. Una vez que la gente se hubo asentado en villas o ciudades, construyeron casas para protegerse, así como otro tipo de estructuras dedicadas al almacenamiento de bienes.

Como comunidades organizadas, almacenaron alimentos, acumularon bienes materiales y comenzaron a practicar el comercio. La gente comenzó también a especializarse en ciertos oficios, por lo que se desarrolló la división del trabajo. La alfarería se fabricó con arcilla y se endureció al fuego.

Las vasijas se utilizaron para cocinar y para almacenar granos. Las cestas tejidas también se usaron para almacenamiento. Las herramientas de piedra se refinaron, conforme se utilizaban cuchillos de pedernal en la fabricación de hoces y azadones para su uso en la labranza. En el transcurso de la Era Neolítica, gran parte de las plantas alimenticias que están todavía hoy en uso se comenzaron a cultivar.

Más aún, fibras vegetales provenientes de plantas como el lino y el algodón se usaron para producir los hilos con que se tejía la ropa. El cambio hacia una agricultura sistemática experimentado en la Era Neolítica también tuvo consecuencias en la relación entre el hombre y la mujer. Los varones asumieron la responsabilidad principal de trabajar en los campos y de domesticar los animales, actividades que los mantenían alejados de la casa.

La mujer permanecía a la zaga, cuidando a los niños y tejiendo ropa, elaborando queso a partir de la leche y llevando a cabo otras tareas que requerían hacer mucho trabajo en un solo lugar. Con el tiempo, conforme el trabajo realizado fuera de la casa se percibió cada vez más como de mayor trascendencia que el hecho en casa, los varones comenzaron a asumir el papel dominante en la sociedad, patrón básico que continuaría hasta nuestros días. Otros patrones establecidos en la Era Neolítica llegarían también a convertirse en elementos perdurables de la historia humana. Los asentamientos fijos, la domesticación de animales, las actividades agrícolas regulares, la división del trabajo, el ejercicio del poder por parte del hombre forman parte de la historia del ser humano.

La Vida en el Neolitico Catal Huyuk Primeras Viviendas en el Neolitico

A pesar de todos nuestros avances científicos y tecnológicos, la sobrevivencia de nuestra especie todavía depende del cultivo y del almacenamiento de comida, logros atribuibles a los pueblos de la Era Neolítica. La Revolución Neolítica significó en verdad un punto crítico en la historia de la humanidad. Entre el 4000 y el 3000 a. de C., importantes desarrollos técnicos comenzaron a transformar las ciudades neolíticas. La invención de la escritura permitió llevar registros; en tanto que la utilización de metales representó un nuevo nivel del control del ser humano sobre el ambiente y sus recursos.

Representaciones humanas A diferencia del Paleolítico, la figura humana adquirió especial importancia durante el Neolítico. La estatua que aparece en la imagen es una de las más antiguas que se conservan. Data del VIH o Vil milenio a. C. y fue encontrada en 1984 entre las ruinas de una aldea neolítica en Ain-Ghazal, en el valle del Jordán. Fue modelada con yeso sobre una estructura de juncos y ramitas, y decorada con betún.

Antes del año 4000 a. de C., los artesanos ya habían descubierto que las rocas portadoras de metales podían calentarse con el fin de derretir dichos metales, y de esa forma se hacía posible vaciarlos en moldes para fabricar herramientas y armas, de mayor utilidad que los instrumentos de piedra. A pesar de que el cobre fue el primer metal utilizado en la fabricación de herramientas —después del 4000 a. de C.—, los artesanos de Asia occidental descubrieron que la combinación de cobre y estaño originaba el bronce, metal mucho más duro y resistente que el cobre. Su extendido uso ha provocado que los historiadores se refieran como Edad de Bronce al periodo que abarca los años 3000 al 1200 a. de C.

En esta última fecha el hierro comenzó a reemplazar cada vez más al bronce. Al principio, los asentamientos neolíticos eran apenas algo más que villas. Pero, conforme sus habitantes dominaban el arte del cultivo, poco a poco comenzaron a dar origen a sociedades humanas más complejas.

En la medida en que la riqueza aumentaba, esas sociedades principiaban a desarrollar ejércitos y a construir ciudades amuralladas. Al inicio de la Edad de Bronce, las concentraciones de cada vez más personas alrededor de los valles ribereños de Mesopotamia y Egipto estaban dando origen a un nuevo modelo de vida humana.

Diferencias entre Paleolítico y Neolítico

Fuentes Consultadas:
Civilizaciones de Occidente Volumen A J. Spielvogel
Historia Universal Los Orígenes Tomo I Salvat
Historia de los Inventos HFullmann
Todo Sobre Nuestro Mundo Chistopher LLoyd

EL HOMBRE DE CRO-MAGNON Origen de los Primeros Europeos Caracteristicas

EL HOMBRE DE CRO-MAGNON
Origen de los Primeros Europeos Características

Los primeros europeos: Alrededor del 43.000 a. C., el Homo sapiens emigró de África a Europa a través de Oriente Próximo. Se han hallado restos de los primeros europeos en asentamientos de la actual Europa del Este, lo cual sugiere la ruta que pudieron tomar estos humanos.

Hombre de cromagnon

Los hallazgos arqueológicos en la región francesa de Dordoña han llevado a bautizar a los primeros europeos como hombres de Cro-Magnon, en honor a los lugares en los que se han hallado sus asentamientos. Los hombres de Cro-Magnon eran diestros en la fabricación de útiles; usaban huesos y astas para elaborar arpones y lanzas cuyas sofisticadas puntas se desprendían tras alcanzar su objetivo para causar más daño.

Habitaban en tiendas y refugios y eran un pueblo nómada de cazadores-recolectores que se extendió por el norte de Europa. Sus principales fuentes alimenticias fueron el reno, el mamut y el buey salvaje. A medida que la temperatura del planeta aumentaba, el paisaje y los recursos empezaron a cambiar.

Este nuevo tipo humano presenta no sólo nuevas características físicas, sino, además y fundamentalmente, un gran desarrollo y sofisticación cultural, desde la perfección alcanzada en las herramientas, armas y utensilios de uso diario, hasta la impactante belleza de las pinturas realizadas en numerosas cavernas.

El medio físico y climático en el que se desenvolvió nuestro antepasado directo fue el de los diferentes interestadios de la última gran glaciación, por lo que seguramente siguió habitando cavernas y todo tipo de abrigos naturales para protegerse no sólo de las inclemencias y variancias del tiempo sino también del probable ataque de otros animales. Estos aún pertenecían al tipo de fauna fría, integrada por osos de las cavernas, mamuts lanudos, caballos, rinocerontes de tres cuernos, zorros, renos y bisontes. Así, el hombre y los animales debieron adaptarse a una superficie en la que los líquenes, musgos y montes bajos.

El hombre de CROMAGNON fue un gran cazador, los grabados de animales que pintó y grabó en las paredes de las profundas y oscuras cavernas no servían de ornato, sino que representan probablemente el deseo de influir mágicamente en el éxito de la caza, por esta razón se cubrían una y otra vez sin prestarles la menor atención preciosas y artísticas representaciones de animales, cuando existía la necesidad de capturar alguna nueva especie cinegética, se confería especial sentido a los nuevos grabados.

El norte de Europa se convirtió paulatinamente en una zona boscosa poblada por cerdos, osos y ciervos, hecho que obligó a desarrollar nuevos métodos de caza. Los habitantes de estos parajes utilizaron los ríos para viajar desde las zonas litorales hacia el interior a través de densas selvas y, poco a poco, fueron asentándose en diversas regiones.

Estos asentamientos y el ascenso de las temperaturas tuvieron una repercusión fundamental en la evolución del ser humano. Cuando los animales de gran tamaño que habían sobrevivido en la tundra se extinguieron y los recursos alimenticios empezaron a escasear, el hombre aprendió a domesticar animales y a sembrar cosechas. Alrededor del año 10000 a. C. dio comienzo el Neolítico o la edad de la agricultura.

El Hombre de Neanderthal

Fuente Consultada: Atlas de Historia del Mundo