Intervención Europea

Causas del Subdesarrollo de América Latina Hegemonia Britanica

Causas del Subdesarrollo de América Latina

Dominación y subdesarrollo: Durante mucho tiempo se pretendió convencer a los pueblos de Iberoamérica de que sus males residían en su incapacidad de absorción de las influencias modernizantes de los países más desarrollados. La recomendación entonces era la total apertura de puertas para la difusión de capitales, tecnología, instituciones y formas culturales provenientes de las mayores potencias capitalistas.

villa miserias en america latina

Nuestro subdesarrollo era atribuible a la perduración de elementos tradicionales, arcaicos, feudales, que tienen origen en la conquista española. El desarrollo capitalista, la estrecha ligazón al sistema capitalista mundial, se planteaba como la solución para nuestros males.

Pero se nos recomendaba paciencia: el subdesarrollo era la antesala del desarrollo, una etapa similar a la que todos los países actualmente avanzados pasaron en su momento. Con paciencia y subordinación a los consejos de aquellos países, algún día veríamos florecer pujantes nuestras economías, instituciones y cultura.

Actualmente, los latinoamericanos hemos comprendido que la raíz del atraso radica justamente en nuestra estrecha vinculación al sistema mundial capitalista. El subdesarrollo no es la antesala del desarrollo, sino la consecuencia del desarrollo de otras potencias. El desarrollo y el subdesarrollo son claramente visualizados como las dos caras de una misma moneda: somos subdesarrollados porque otros son desarrollados.

La dependencia hacia las potencias desarrolladas, la dominación que éstas ejercen sobre nosotros, se torna la clave de nuestros problemas. André Gunder Frank ha estudiado esta relación entre el desarrollo de las potencias capitalistas y el subdesarrollo de los países latinoamericanos, enunciando dos hipótesis básicas. La primera expresa lo que nosotros terminamos de afirmar: que el subdesarrollo de América Latina es el resultado de su participación en el proceso de desarrollo capitalista mundial.

La segunda proposición afirma que los países satélites logran su mayor desarrollo industrial capitalista clásico cuando y allí donde sus lazos con la metrópoli son más débiles. Señala dos tipos de aislamiento, el primero de los cuales reconoce como causa la guerra o depresión en la metrópoli. Cinco crisis aportan pruebas a su hipótesis: la depresión europea del siglo XVII, las guerras napoleónicas, la primera guerra mundial, la depresión de la década del 30 y la segunda guerra mundial.

En el mismo sentido, el historiador argentino José María Rosa atribuye a las dificultades de la metrópoli española para garantizar una frecuente comunicación con sus colonias, el incipiente desarrollo industrial registrado en América española desde el siglo XVII; «América tuvo que bastarse a sí misma. Y ello le significó un enorme bien: se pobló de industrias para abastecer en su casi totalidad el mercado interno.» (Rosa, Defensa y Pérdida de Nuestra Independencia Económica.)

La Independencia y la apertura al libre comercio, permiten la invasión de las potencias europeas, fundamentalmente de Inglaterra, que busca nuevos mercados para su producción manufacturera, desalojando a las rudimentarias industrias locales. Ante la limitación de nuestros mercados, los empréstitos ingleses constituyen el único medio para abrir los circuitos comerciales; la nueva metrópoli nos facilitaba, en préstamos bastantes onerosos, los medios para pagar las mercancías que ella misma nos enviaba.Sin embargo, entre mediados de 1820 y hasta 1850 aproximadamente, se observarán una serie de intentos de desarrollo autónomo.

A pesarque se había producido la apertura de los puertos de América al libre comercio, todavía Gran Bretaña no estaba en condiciones de garantizar la regularidad de sus flotas hasta puntos tan distantes, lo que recién ocurrirá en la segunda mitad del siglo XIX, cuando se generalice la utilización de los barcos a vapor. La endeblez de los vínculos con Gran Bretaña en este período se corresponde con la falta de consolidación de las clases dominantes iocales.

En esta situación se verifican una serie de intentos de desarrollo autónomo que, usualmente, protegen las industrias artesanales a través de aranceles aduaneros. Es el caso de Rosas en Argentina, que en 1835 dicta una Ley de Aduanas que defiende la producción de vastas zonas interiores afectadas por el librecambio.

En Colombia, entre 1826 y 1848 se lleva a cabo una política proteccionista en apoyo de la industria basada en pequeños talleres. El gobierno de Lucas Atamán, en México, llegará más lejos, otorgando préstamos para instalar industrias, especialmente textiles; se forma el Banco de Avíos, cuyo capital se integraba mediante un impuesto a las importaciones de algodón. Pero, en todos los casos, la mitad del siglo XIX marca el límite, pasado el cual los liberales se afianzan e imponen una política complementaria de los intereses de Gran Bretaña, que ya estaba en condiciones de subordinar férreamente a nuestros países.

El segundo tipo de aislamiento contenido en la hipótesis de Frank es el de aquellas regiones que por razones geográficas estuvieron débilmente vinculadas al sistema mercantilista y capitalista. El ejemplo típico es el Paraguay, que, sin posibilidades de utilizar las vías de navegación, promueve un desarrollo que, con el tendido de redes ferroviarias y la introducción de la industria siderúrgica hacia 1865, lo sitúa entre los países más avanzados de América del Sud. Luego de la derrota en la guerra de la Triple Alianza viene la imposición del libre cambio y la penetración inglesa.

Con la afirmación de la «modernidad occidental», terminó en Paraguay el desarrollo autónomo, constituyéndose en uno de los países más pobres del continente. Cuando las metrópolis restablecen los lazos comerciales e inversionistas y recuperan el control de áreas que intentaron afirmar su soberanía, el desarrollo previo es aplastado o canalizado en direcciones que consolidan la dependencia de los centros hegemónicos.

Las formas de dominación abarcan todas las instancias de nuestras sociedades, el control de los gobiernos, las Fuerzas Armadas, la economía, las organizaciones sindicales, instituciones culturales y medios de difusión. En esta ocasión analizaremos fundamentalmente la penetración económica, y la acción de los monopolios, como uno de los puntos de partida fundamentales para las demás acciones del neocolonialismo.

«A mucha gente le llama la atención ese estado permanente dé perturbación del orden y a menudo de la paz en los países iberoamericanos. Este hecho, aparentemente inexplicable para los que no conocen a nuestros países, aparece como hasta natural para los que sabemos cómo se desarrolla la vida real de esos pueblos explotados por el imperialismo, con la complicidad de las oligarquías nativas que medran con ello, amparadas en sus guardias pretorianas, que no titubean en convertir en fuerzas de ocupación cuando peligra «la colonia» o los intereses creados. . . No saldremos nunca de nuestra triste condición de «subdesarrollados» en tanto seamos tributarios de la explotación imperialista.»
Juan D. Perón, La Hora de los Pueblos.

cuadro caracteristicas mundo en desarrollo

Consideraciones históricas sobre la penetración económica en América Latina
De acuerdo con la concepción que hemos esbozado, las fases del subdesarrollo estarán determinadas, en lo fundamental, por los requerimientos económicos de los centros dominantes y por sus proyectos geopolíticos de expansión y seguridad. Desde antes de la Independencia hasta nuestros días, podemos señalar cuatro etapas en la evolución de las economías de los centros hegemónicos.

Las del capitalismo comercial, capitalismo industrial (en su faz libreempresista), imperialismo yneoimperialismo. La primera de ellas caracterizada por la preminencia de Portugal y España —que actúan como intermediarias de otras naciones europeas—, las siguientes por la hegemonía inglesa con la que competirán más tarde Estados Unidos, Francia y Alemania, y la última, en la que existirá influencia de los países del Mercado Común Europeo, pero Estados Unidos será el centro imperialista fundamental.

A cada una de estas corresponderán distintas formas de organización de la economía iberoamericana, que transitará desde lo que denominaremos modo dependiente colonial exportador hasta el capitalismo dependiente agro-exportador y el capitalismo industrializado dependiente. Sólo nos han de interesar en este trabajo las etapas de capitalismo monopólico, especialmente lo que se ha dado en denominar «neo-imperialismo», teniendo en cuenta que las tendencias del desarrollo capitalista llevan inexorablemente al dominio monopolice mundial. Como dijera el economista norteamericano Magdoff, «el imperialismo no es asunto de elección para la sociedad capitalista; es el modo de vida de tal sociedad»,

La hegemonía británica
Baran y Sweeze  describen las notas características de la etapa que se inicia en las potencias capitalistas avanzadas en el último cuarto del siglo XIX:

«La segunda fase, iniciada a partir de 1880 más o menos, se caracteriza por el dominio del capital financiero. La concentración y centralización del capital conduce a la expansión de la forma corporativa, de los mercados de valores, etc. En este escenario los banqueros copan la iniciativa, promueven combinaciones y monopolios sobre los cuales sientan su dominio y devienen así un sector decisivo dentro de la clase capitalista. Como los banqueros negocian con capitales más que con mercaderías, su interés primordial en los países subdesarrollados consiste en exportar capitales hacia ellos a las tasas más altas de ganancia que sean posibles. Los capitalistas financieros de cada país imperialista quieren establecer un dominio exclusivo donde sus rivales no puedan entrar y dentro del cual sus inversiones permanezcan perfectamente protegidas. No quiere decir, desde luego, que la exportación de capital se contraponga a los objetivos del período precedente —materias primas ymercados— pues, por el contrario, una y otras se complementan a las mil maravillas. Se trata sólo de que en !a teoría Hilferding-Lenin es la exportación de capital la que domina la política imperialista.»

Dentro de este panorama general, a partir de la crisis capitalista de 1873, gran cantidad de pequeñas y medianas empresas comienzan a arruinarse y son reemplazadas o absorbidas por grandes corporaciones que centralizan en sus manos la mayor parte de la producción de una rama de la economía (concentración horizontal) o las fases complementarias de un proceso productivo, Asimismo, las grandes empresas, al disponer de mayores capitales, pueden incorporar los nuevos y costosos adelantos tecnológicos, que les proporcionan nuevas ventajas sobre la competencia.

Surgen así los grandes trusts, cartels y otras formas de monopolio. Todas estas son uniones que tienen como propósito unificar o coordinar diversas empresas bajo una sola dirección con el fin de aumentar la tasa de ganancia. Para lograr dicho aumento de beneficio se exportan capitales a países donde haya menor competencia, se pueda pagar salarios más bajos que los exigidos por los sindicatos de los países desarrollados y se pueda producir con los equipos ya superados por el progreso técnico.

¿Cuáles eran los países inversores en el período que se cierra en la Primera Guerra Mundial? En 1914 las exportaciones británicas de capital ascendían a 18.288 millones de dólares, que representaban el 52 % del total invertido; luego venían Francia (23 %), Alemania (15 %) y los Estados Unidos (10 %). En líneas generales, los capitales extranjeros (y los sectores nativos a ellos ligados) inducen a los estados latinoamericanos a promover obras de infraestructura (transportes, comunicaciones, etcétera) destinadas a facilitar la producción de alimentos y materias primas con destino al mercado europeo.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de los Grandes Fenómenos del Siglo XX Tomo 1

El Imperio de Rockefeller en America Latina Empresas de petroleo

El Imperio de Rockefeller en América Latina

«El capital privado que tanto necesita América Latina será atraído a la zona solamente si se le dan garantías contra la expropiación y trato discriminatorio, como también seguridad de que la repatriación de las ganancias será posible.» David Rockefeller (New York Times, 28-10-1967)

En 1970 se cumplió un siglo desde que la familia Rockefeller estableció un virtual monopolio de la industria petrolera en los Estados Unidos. El imperio fue creado por John D. Rockefeller aniquilando a todas las compañías menores que se interpusieron en su camino. Después de la primera guerra mundial el imperio se extendió por el resto del mundo.

El Imperio de Rockefeller en América LatinaEl estrecho entrelazamiento entre los monopolios y el Estado se manifiesta en grado sumo en la organización Rockefeller. Sus integrantes ocupan una posición predominante en varias organizaciones privadas de los grandes negocios, que ejercen notable influencia en el rumbo de la política que luego es ejecutada por el gobierno de turno.

En 1954, la revista «Fortune» señaló 18 instituciones (educacionales, culturales, benéficas y políticas) en las cuales participan los hermanos Rockefeller. Incluyen las tres organizaciones líderes en política exterior (Foreign Policy Association, Carnegie Endowment for International Peace y Council on Foreign Relations). Los intereses de los Rockefeller están representados por cuatro de los seis directores de la National Industrial Conference Board,quizás el más sobresaliente grupo político de los grandes negocios.

El Petróleo en América Latina
El imperio actúa a través de las siguientes compañías: La Standard Oil (Nueva Jersey), bajo el nombre de ESSO, realiza: producción, transporte, refinería y venta en países como la Argentina, Brasil, el Caribe, América Central, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú v Uruguay. En Venezuela, la Creóle Petroleum Company, subsidiaria de la Standard Oil, Agrícola), Colombia (B. del domina a través de la producción petrolera la economía venezolana. Además, opera una refinería en las Antillas Holandesas y dos en Colombia. La Mobil Oil Corp. Bajo las marcas Mobil y Socony realiza actividades dentro del campo petrolífero en Argentina, Barbados, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guatemala, México, Perú, Uruguay y Venezuela. La Standard Oil (California), bajo la marca Chevron actúa en Brasil, Colombia, Venezuela y América Central. La Standard Oil (Indiana), por cuatro de los seis directores dedicada fundamentalmente a la exploración y extracción, actúa bajo el nombre de Pan American en Argentina, Colombia, Trinidad, Venezuela y Puerto Rico.

El Imperio controla el Chase Manhattan Bank que, con un capital de 20.000 millones de dólares, es el segundo banco de los Estados Unidos y el más importante en materia de operaciones internacionales, ya que mantiene relaciones con 5.900 bancos de todo el mundo. Al mismo tiempo es propietario de bancos que actúan en Venezuela (B. Mercantil y Comercio), Brasil (B. Lar Brasileiro), Perú (B. Continental), Honduras (B. Atlántida) y Argentina (B. Argentino de Comercio).

A través de la Internacional Basic Economic Corporation (IBEC) el imperio ha diversificado su actividad fuera del campo petrolero: tiene intereses en 33 países por medio de 142 empresas subsidiarias o afiliadas.

Alimentos. IBEC es el mayor distribuidor de alimentos a través de 52 supermercados, de los cuales 31 están ubicados en Venezuela, 5 en Perú y 16 en Argentina. También produce semilla de maíz híbrido en Brasil, pesca y envasa atunes en Puerto Rico, pasteriza y distribuye leche en Venezuela, produce café en El Salvador, cultiva caña de azúcar y la refina en el Perú.

Avicultura. La IBEC controla «Arbor Acres», una de las principales empresas avícolas del mundo. Suministra aves de raza v huevos en 23 países, incluyendo Argentina, Colombia, Brasil, México y Perú. Industria La IBEC manufactura productos metálicos relacionados con la agricultura en los Estados Unidos, Argentina, Brasil, Colombia, México y Uruguay. Para terminar con esta rama del imperio hay que señalar que también controla fondos de inversión y realiza operaciones en seguros en numerosos países latinoamericanos. Extractado de los documentos publicados por NACLA (North American Congress in Latín America).

Los datos que damos a conocer no agotan, lógicamente, las propiedades, visibles e invisibles, de la familia Rockefeller, Hay traducción española: Tierra Nueva, Montevideo, 1970.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de los Grandes Fenómenos del Siglo XX Tomo 1

Planificación Economica en Latinoamerica Post Primera Guerra Mundial

Planificación Económica en Latinoamerica

La planificación en América Latina: También a nuestros países, sobre todo bajo el influjo de la revolución rusa y sus realizaciones, llegaron las ideas del socialismo y la planificación económica. Durante la Segunda Guerra Mundial y en seguida de finalizada la misma, por la distensión de los lazos de dependencia ocasionada por el enfrentamiento bélico entre las potencias imperialistas y sus dificultades en la posterior reconstrucción, las economías de los países latinoamericanos conocieron un cierto progreso, mas sin mayores modificaciones en la base de sus relaciones de producción.

Para esta época también comenzaron a ser ampliamente conocidos algunos postulados de la planificación económica y se dieron a conocer programas similares a los elaborados en las economías capitalistas avanzadas. Sin embargo, al mantenerse las bases del atraso y la dependencia, estos programas mostraron pronto su poca viabilidad práctica, al menos como instrumentos que permitieran el efectivo «despegue» de nuestras economías.

Recompuesto el sistema mundial capitalista y dada la endeblez del desarrollo de las economías de los países de América Latina, éstos volvieron más o menos rápidamente al radio de influencie del imperialismo, reconstituyéndose la dependencia fundamentalmente en base a una más activa participación del capital monopolista internacional en la industria abastecedora del mercado interno de los distintos países.

Al mismo tiempo, al incidir este proceso sobre la estructura del Estado de nuestros países, los programas de desarrollo y las inversiones e incentivos del Estado, que son lo principal de los mismos, se orientaron cada vez más a favorecer al proceso capitalista dependiente, en función de los intereses de las burguesías monopolistas y terratenientes nativas y de los monopolios internacionales.

Este proceso, iniciado en algunos países durante la crisis de los años treinta, se conoce como de sustitución de importaciones. Ya entonces, el liberalismo de tipo tradicional había sido abandonado por las clases dominantes nativas, recurriéndose a la protección de ciertas industrias por la imposibilidad de efectuar todas las importaciones que hasta entonces se habían realizado. La protección en igualdad de condiciones, dada la ventaja comparativa que tenían las empresas extranjeras en cuanto al conocimiento y disposición de las técnicas modernas, permitió a estas últimas «radicarse» con relativa facilidad, copando los mercados desde adentro y apoderándose de gran parte de los recursos internos.

El período de guerra y el inmediatamente posterior permitieron un cierto afianzamiento de los capitales internos, pero el mantenimiento de las bases de las estructuras de atraso y dependencia (fundamentalmente, el latifundio en el campo y el control monopolista en la industria) fue decisivo para mantener a nuestras economías en los carriles anteriores.

A medida que crecía el endeudamiento externo, que el desarrollo capitalista dependiente estimulaba, comenzó a hacerse cada vez más decisivo el estrangulamiento por falta de divisas y cada vez más los «planes» tuvieron que adaptarse a los requerimientos de los organismos financieros internacionales. Comenzó entonces a ponerse mayor énfasis en la estabilidad que en el desarrollo, tratando de mantener la renta terrateniente y las ganancias monopolistas a través del contenimiento de los salarios y el aumento de la productividad del trabajo.

La «planificación» se orientó en este sentido, asignándosele al estado el papel de determinar la política de ingresos, de apoyar, mediante créditos y exenciones impositivas a ciertas ramas de la industria, y de realizar las necesarias inversiones de infraestructura. Pero las difíciles condiciones económico-sociales que genera este proceso ni siquiera han permitido cumplir este papel a los respectivos estados.

Globalmente, podemos decir que la planificación en los distintos países latinoamericanos no escapa a las generales de la ley del conjunto de los países dependientes, aunque comparando a los de Asia y África, las condiciones de atraso no parezcan tan catastróficas. En general, en los países de Latinoamérica, al igual que en los demás países dependientes, se mantienen las bases de las relaciones de atraso y dependencia que hacen imposible que la programación de tipo capitalista pueda mostrar aún resultados medianamente satisfactorios. Porque ésta tiene lugar sobre esas bases que implican un gran retraso en la agricultura y en la industria y un permanente drenaje de recursos al exterior, que aumenta su endeudamiento y su inestabilidad económico-financiera.

Esto se refleja en la incapacidad del estado burgués-terrateniente de nuestros países para poder llevar adelante las inversiones «programadas» así como en el aumento de su endeudamiento interno y externo. Actualmente, la única excepción a esta regla en Latinoamérica, la constituye Cuba, cuyo pueblo luego de destruir el poder de su estado burgués-terrateniente y reemplazarlo por uno de carácter revolucionario, expropió a los terratenientes y grandes empresas monopolistas y comenzó la construcción del socialismo, utilizando la planificación como instrumento rector de la actividad económica.

La transformación de las relaciones de producción preexistente, semejante a la producida en los demás países que comenzaron la edificación socialista, liberó las fuerzas productivas internas, permitiendo su avance a través de las-iniciativas y la participación de grandes masas, lo que ha asegurado un desarrollo también exitoso de la planificación.

cuadro sintesis planes economicos

Fuente Consultada: Enciclopedia de los Grandes Fenómenos de Nuestro Tiempo tomo N° Las Economías Planificadas

Planificacion Economica Sovietica Planes Quinquenales en Rusia

Planificación Económica Soviética Planes Quinquenales en Rusia

INTRODUCCIÓN: Luego de finalizada la Segunda Guerra Mundial, y con mayor énfasis en los últimos años, la idea e incluso la práctica de la planificación económica se esparció hasta los lugares más remotos del planeta. Si bien no existe uniformidad en cuanto a lo que ella significa y a sus implicancias y alcances, todo el mundo acepta hoy en día la necesidad de algún tipo de planificación en materia económica.

La aceptación de la planificación económica significa un cambio fundamentad respecto a la idea que se tiene acerca del funcionamiento de las leyes económicas. Recurrir a ella implica dudar del buen funcionamiento de dichas leyes y de que se puedan obtener a través de ellas ciertos objetivos humanos trascendentes. Es, también, reconocer que se trata de leyes sociales, no naturales, y por tanto modificables por la acción social concertada.

Es decir, aceptar que la actividad económica, como actividad humano-social orientada hacia determinados fines, pueda perder su carácter azaroso o aleatorio y permitir una adecuación conciente de los medios o recursos físicos y humanos, de sus relaciones internas y de sus interrelaciones, en función de determinados fines sociales.

Lo que implica una transformación radical de las relaciones entre tos hombres con el objeto de la producción, así como también de las relaciones jurídico-políticas en que se sustentan, para adecuar los medios a los fines sociales, o sea, para hacer efectiva la acción conciente de los hombres sobre el funcionamiento de la economía.

PLANES QUINQUENALES RUSOS ANTES DE LA GUERRA MUNDIAL

cuadro de planes quinquenales rusos

LA PLANIFICACIÓN: La posibilidad de la planificación económica, como producto de una acción social concertada que regule de manera conciente el funcionamiento de la economía en una sociedad determinada, se basa en el extraordinario desarrollo del conocimiento humano en su actividad productiva, es decir, en las grandes conquistas científico-técnicas de nuestra época. Su necesidad surge del hecho de que el aprovechamiento de semejante potencial técnico y humano sólo es posible a escalas gigantescas y en función de las necesidades de grandes conjuntos sociales. Lo que implica, para su utilización racional, la necesidad de que las decisiones económicas sean tomadas por el conjunto ‘de la sociedad organizada, con objetivos también definidos a dicho nivel.

Entonces, el importante grado de desarrollo de las fuerzas sociales productivas, o sea, la capacidad social para manejar la naturaleza y extraer de ella todos los frutos posibles (capacidad que es producto del conocimiento social acumulado por la humanidad en su desarrollo y que encuentra su mejor expresión en el extraordinario avance de los instrumentos de trabajo) requiere el ordenamiento de las relaciones sociales de producción, de la cooperación y división del trabajo, permitiendo así su utilización plena y, en consecuencia, su avance.

Este ordenamiento solo puede darse a nivel de la sociedad en su conjunto, con la participación consciente y concertada de todos sus miembros. Y aquí es donde la planificación económica, definida como decimos arriba, entra a jugar su papel.

Para que la planificación económica pueda ser tal, o sea, para que lo programado por la sociedad en su conjunto pueda cumplirse en realidad, debe tener ésta capacidad de decisión en lo que respecta a la utilización de la naturaleza y el desarrollo científico-técnico acumulado. Lo que implica que el dominio de lo fundamental de la tierra y de los medios de producción pertenezca al conjunto de la sociedad, y que ésta pueda ejercer efectivamente dicho dominio.

Stalin

Stalin , líder ruso post guerra mundial

Planificación y marxismo
Originariamente, las ideas de la planificación económica se relacionan con el pensamiento marxista. El análisis de Carlos Marx sobre la economía capitalista muestra la contradicción creciente entre el carácter progresivamente social de la producción y el carácter privado de la propiedad de la tierra y de los medios de producción, lo que determina el carácter privado de las decisiones económicas y de la apropiación del producto social.

De la profundización de esta contradicción inherente-al sistema capitalista surge la necesidad y la posibilidad de una nueva sociedad en la que al carácter progresivamente social de la producción se corresponda el carácter social de la propiedad de lo fundamental de la tierra y de los medios de producción. Lo que permite la toma colectiva de las decisiones económicas y la apropiación
colectiva del producto social.

Esta sería la característica fundamental de la llamada sociedad comunista, la que, según Marx y sus continuadores, reconoce un primer estadio donde los sectores explotados y oprimidos por el capitalismo ejercen su dictadura, utilizando una forma particular de Estado (el llamado estado de la dictadura del proletariado, que tiene su primer antecedente en la Comuna de París, en 1871). A través del manejo de dicho estado, el proletariado orientaría el desarrollo de la sociedad hacia el comunismo, que implica la supresión de todas las clases y por consiguiente del propio estado como órgano de poder y coacción. A ese primer estadio o sociedad de transición, se lo llama socialismo.

La organización económica de la nueva sociedad en cuyo período de transición irán desapareciendo las leyes que rigen el funcionamiento de la economía capitalista (las llamadas leyes de mercado que reconocen como motor fundamental la búsqueda de máximo beneficio por cada una de las empresas capitalistas), encuentra en la planificación el instrumento principal que determina su funcionamiento, en cuanto lo fundamental de la tierra y de los medios de producción pasan a ser propiedad del conjunto de la sociedad y las decisiones económicas deben ser tomadas por la misma.

La expropiación de los terratenientes y de los grandes capitalistas es el primer acto de la revolución social que postula el marxismo, así como la creación de un fuerte sector estatal en las industrias claves para el progreso económico, que sean base para el desarrollo de la planificación. El ejercicio del poder estatal por las clases explotadas y oprimidas por el capitalismo es requisito para que dicho sector estatal y la propia planificación económica se orienten hacia el objetivo fundamental de la humanidad: el reino de la libertad. Derrotada la Comuna de París, como forma particular de estado de la dictadura del proletariado y sus aliados, que hubiera permitido concretar el tránsito de la sociedad francesa hacia formas superiores de organización social, las formulaciones del marxismo respecto a las mismas siguieron circunscriptas al campo teórico.

Recién en 1917, con el triunfo de la revolución bolchevique en Rusia, se instaura el primer estado de la dictadura de las clases oprimidas por el capitalismo, dirigido por el proletariado. El nuevo poder, basado en consejos (soviets) de obreros, campesinos y soldados, constituye un gobierno integrado mayoritariamente por miembros de la que hasta hacía poco se conocía como fracción bolchevique de la social-democracia rusa, y que se conformaría como Partido Comunista Ruso, bajo la dirección de Lenin.

Los bolcheviques, que asumieron poco después íntegramente el gobierno, concertaron una paz precaria con Alemania; procuraron entonces orientar el proceso interno hacia la construcción de la sociedad sin clases de acuerdo a la concepción marxista, afrontando la guerra civil y la agresión de las potencias imperialistas, que centraron todos sus esfuerzos en tratar de restaurar un gobierno burgués en Rusia.

La planificación en Rusia: los planes quinquenales
Recién 10 años después del triunfo de la revolución bolchevique, la sociedad rusa pone en marcha un sistema de planificación que abarca al conjunto de la economía nacional. Anteriormente, y a partir de la nacionalización de los resortes fundamentales de la economía, el Estado se encargó solamente del desarrollo de algunas industrias modernas y de la expansión de ciertos sectores (como electricidad y comunicaciones) imprescindibles incluso para la reconstitución de la economía a los niveles de preguerra. Pero es recién en 1928 cuando se pone en marcha el Primer Plan Quinquenal, con metas sumamente ambiciosas en cuanto al desarrollo industrial y al avance de la producción agraria.

En 1926-27 culminó el período de reconstrucción, restaurándose la producción a los niveles de preguerra. Se puso entonces en el orden del día de la política económica soviética el problema de la ampliación del equipo de capital de la industria por nueva construcción. En diciembre de 1925, el XIV Congreso del Partido había resuelto la industrialización del país, incluyendo el desarrollo independiente de la industria pesada como base de dicha futura construcción.

A fines del año siguiente, la XV Conferencia del Partido amplió esa resolución, estableciendo que el mayor esfuerzo inmediato se dirigiría hacia la ampliación de los medios de producción y «la reconstrucción de toda la economía sobre las bases técnicas más elevadas». A principios de 1926, año de las primeras «cifras de control» en la economía soviética, el Gosplan (la Comisión Estatal de Planificación) había sido encargado de preparar el Primer Plan Quinquenal. Se eligió el período de 5 años para la duración del Plan, teniendo en cuenta que ese era el tiempo necesario, en las condiciones de la Rusia de entonces, para sentar las bases de la construcción de la industria moderna, lo que permitiría realizar más adelante los proyectos más ambiciosos.

Algún intento se hizo por proyectar por un período más largo, pero esto quedó descartado dada su carencia de valor práctico en las condiciones en que trabajaban los planificadores soviéticos. El primer borrador, cubriendo el período 1926-30, fue sometido a discusión en los congresos de trabajadores de planificación realizados en distintas partes del país en marzo de 1926. En marzo del año siguiente un nuevo borrador, producto de la revisión del anterior, fue sometido a discusión en un segundo congreso de dichos trabajadores. Durante ese año y el siguiente, el proyecto fue materia de animadas discusiones por todo el país y, después de sucesivas modificaciones y reelaboraciones, emergió finalmente el Primer Plan Quinquenal en su forma definitiva, cubriendo el período 1928-32.

Las dificultades en la aplicación del Primer Plan fueron muy grandes y nevaría páginas el relatarlas. Este plan, concebido como un esqueleto a ser rellenado con tos programas sectoriales, no contó con una acción ajustada de los diferentes cuerpos económicos, lo que hubiera sido necesario para una mayor precisión cuantitativa y un mayor equilibrio entre las necesidades de las distintas ramas de la economía.

Asimismo, y aunque la alta tasa de inversión prevista no implicaba una reducción del consumo (al contrario, se preveía un crecimiento del mismo en un 75 % en términos reales), la caída en los precios agrícolas en el mercado internacional ocasionada por la crisis de 1929 (lo que implicó la necesidad de exportar mayores volúmenes para poder importar lo planeado ya que la única forma de adquisición de equipos modernos que tenía entonces Rusia era a través de la venta de cereales) y la matanza de ganado vacuno ocasionada al forzarse la colectivización del agro (concebida como forma de aumentar rápidamente la oferta de cereales e impedir el boicot de los campesinos ricos —kulaks—), trajo serios problemas de abastecimiento, sobre todo en carne y productos lácteos.

La invasión del Japón a Manchuria y el conocimiento de sus planes de expansión por el Este, hicieron necesario el mantenimiento de los planes de industrialización acelerada a pesar de las dificultades en el consumo de la población e incluso forzaron el cumplimiento de los objetivos de la industria pesada antes del tiempo previsto: «el plan quinquenal en cuatro años» fue el slogan del momento, superándose ampliamente los objetivos en este campo en desmedro de los objetivos de las industrias de bienes de consumo.

En la elaboración del Segundo Plan Quinquenal, que cubre el período 1932-37, pudieron ser aprovechadas las experiencias concretas del Primer Plan, corrigiendo sus errores y mejorando sus previsiones. Se puso mayor atención en el mejoramiento cualitativo del trabajo de las granjas colectivas y de las nuevas plantas e industrias puestas recientemente en funcionamiento, estableciéndose objetivos más modestos que en el Primer Plan en lo que se refiere al aumento de la productividad del trabajo y a la reducción de los costos.

Se mantuvieron como prioritarios la alta tasa de inversión y el énfasis en la industria pesada, aunque se previo la disminución de la participación de las inversiones en el total del producto (de 24 % en el último año del Primer Plan, a 19,5 % al final del Segundo). También el monto de inversiones dedicado a la industria de bienes de consumo fue incrementando, proporcionalmente, mucho más que el dedicado a las industrias de bienes de producción. El éxito previo en la construcción de la industria de máquinas-herramientas, permitía ahora abastecer de equipos a la industria liviana. Una vez superadas las dificultades del año 1932, el avance del Segundo Plan fue mucho más apacible que el del Primero.

Las dificultades especiales y los errores que habían caracterizado al anterior, y que habían hecho de los tres primeros años de la década un período de constreñimiento y sacrificio, quedaban ahora atrás. En particular, el abastecimiento de alimentos a las ciudades, que había sido el principal cuello de botella y puesto en peligro el cumplimiento de todo el plan, dejó de ser causa de ansiedad. La batalla de la colectivización agraria había sido ganada, y el énfasis se dirigía ahora a la consolidación y mejoramiento del sistema. Para 1935, el abastecimiento de alimentos a las ciudades había mejorado de tal forma que el racionamiento pudo ser levantado.

Sin embargo, los nubarrones de guerra volvieron a oscurecer el horizonte. El entronizamiento de Hitler en Alemania después de 1933 significó una amenaza muy inmediata. Nuevamente, algunos objetivos de las industrias de bienes de consumo, al igual que algunos proyectos de desarrollo ferroviario, especialmente los de electrificación de las líneas suburbanas, tuvieron que ser sacrificados para trasladar recursos a las industrias de armamentos. Asimismo, se tuvo que dar a la industria pesada un énfasis mayor que el previsto.

En la preparación, y más aún en la ejecución, del Tercer Plan Quinquenal lo dominante fue el peligro de guerra. Se inició en 1938, el «año de Munich», y dos años antes de su finalización se produjo la invasión sin aviso de Hitler. El mayor énfasis del Plan fue puesto en la defensa: mejoramiento de los transportes, metales no ferrosos y aceros especiales e industria química.

Performance de la URSS
No obstante las dificultades propias de un proceso del industrialización acelerada en un país sumamente atrasado y prácticamente cercado por un sistema enemigo, el mismo dio muestras de una gran vitalidad. La clase obrera y el pueblo ruso hicieron verdaderos milagros: primero, la reconstrucción de una economía devastada por la Primera Guerra Mundial, la guerra civil posterior y la agresión externa; y luego, a partir de 1926-27, una vez que la economía fue reconstituida y estuvo ya en pleno funcionamiento, la construcción a pasos gigantescos de una economía industrial moderna.

Una idea de Ja magnitud de los logres obtenidos, nos la da el hecho de que, en diez años (1928-39), la renta nacional fue cuadriplicada, poniéndose a la altura, en relación a su desarrollo industrial, con la de los gigantes de Europa. Mientras la economía capitalista se hallaba envuelta en la crisis de los años treinta, crisis no resuelta y cuyas contradicciones llevarían a una segunda conflagración mundial, la acción colectiva de la población soviética, con metas y actividades planificadas en función de las mismas, permitía el avance sostenido de la economía socialista en una sexta parte del planeta. La Segunda Guerra Mundial, desde la invasión alemana a partir de 1941, convirtió gran parte de su territorio en escenario de la lucha; destruiría así muchas de las conquistas logradas en el período precedente.

A pesar de esto, cinco años después de finalizada la guerra, en 1950, la economía soviética no sólo se había reconstruido sino que además, su producción industrial prácticamente se había duplicado en relación a 1940, sobrepasando a todos los
gigantes industriales de Europa y quedando segunda, después de Estados Unidos.

Resulta interesante comparar los logros de la Unión Soviética en relación con Estados Unidos, ya que éste es el país capitalista más avanzado. Después de la crisis de comienzo de los años treinta, y a pesar de las aspirinas keynesianas (la política del New Deal), la economía norteamericana apenas había recuperado el nivel de 1929; conoce una gran expansión en el quinquenio siguiente (1939-44), como consecuencia de la organización de la economía con métodos de economía de guerra, sin sufrir directamente las devastaciones del conflicto bélico.

Es así que mientras la tasa de crecimiento del producto industrial en el período 1929-39 había sido del 0,0 % anual (es decir, que el nivel de producción industrial en 1939, apenas llegó a ser igual al alcanzado en 1929), en el período 1939-44 alcanzó un 16,6 % anual. Con posterioridad, liberalizada en gran medida la economía, aunque con una importante industria de guerra fomentada desde el Estado y un gran mercado en el exterior, sobre todo por las necesidades de la reconstrucción europea, la industria norteamericana siguió creciendo en el período 1946-57 a una tasa promedio del 4,3 % anual.

Comparativamente, la Unión Soviética había aumentado su producción industrial eh la década de los años treinta más de 6 veces (con índice 100 en 1928, había pasado a 646 en 1940). Después de la caída sufrida durante (a guerra, por la devastación a que fue sometida al ser escenario del conflicto, duplica prácticamente el nivel de 1940 en 1950, volviendo a duplicar este último para 1955.

En total, en todo el período que va desde 1928 a 1955, incluyendo las variaciones de Ja guerra, la tasa de crecimiento anual promedio de la producción industrial fue de 9,8 %. Para el mismo período, la tasa de crecimiento promedio anual de la industria en los Estados Unidos fue del 2,9 %.

PARA SABER MAS….
LOS PLANES QUINQUENALES Y LA CRUELDAD DEL RÉGIMEN DE STALIN:
LOS PROCESOS Y LA LIQUIDACIÓN DE LOS «VIEJOS BOLCHEVIQUES»
El caso figura entre los más misteriosos, y Krutchev, en su célebre informe, hace alusión a él. Todos los jefes de la policía que intervinieron en la instrucción y en las investigaciones, no tardaron en desaparecer.

¿Estaba Stalin al corriente del plan? ¿Permitió que se llevara a cabo, con el fin de tener un pretexto para una represión en masa? Sin embargo, la situación general iba mejorando, pero, de todos modos, se desencadenó el terror: en Leningrado, millares de «asesinos de Kirov» fueron deportados, por trenes enteros.

Zinoviev y Kamenev, acusados de complicidad, fueron condenados a trabajos forzados, después de haber sido obligados a admitir una «responsabilidad moral». Zdanov fue encargado de tener a raya a Leningrado, la ciudad anticonformista que siempre había estado más abierta a Occidente. Por otra parte, el Congreso de los Soviets decidía, en 1935, preparar la «Constitución más democrática del mundo». Antiguos oposicionistas, como Bujarin y Radek, tomaron parte en él. Después de la alarma, el régimen parecía suavizarse de nuevo. Ante el peligro hitleriano, Stalin se había acercado a Occidente con el pacto franco-soviético.

El Ejército Rojo se reorganizó con los antiguos cuadros y la vieja disciplina. El segundo plan quinquenal prestaba especial atención a la elevación del nivel de vida, «a una vida mejor y más alegre». El movimiento de los trabajadores selectos, los stajanovistas, desarrollaba la mística de la producción. En 1936, se desencadenó una nueva oleada de terror, a continuación de los célebres procesos de Moscú, dirigidos por el fiscal Vichinsky.

En agosto de 1936, los «dieciséis», entre ellos Zinoviev, Kamenev y Smirnov. En enero de 1937, los «diecisiete»: Piatakov, Radek, etcétera. En junio de 1937, el mariscal Tujachevski y los grandes generales soviéticos. En 1938, los «veintiuno», entre ellos Rykov, Bujarin, Rakovsky y Yagoda, antiguo jefe de la G. P. U.

Las acusaciones eran fantásticas: traición, espionaje, sabotaje, asesinato de dirigentes, complicidad con Hitler, colaboración con los servicios secretos ingleses y japoneses. Todos los acusados confesaban —a veces, no sin ciertas tímidas reticencias—, y Vichinsky terminaba sus requesitorias, jalonadas de las más siniestras injurias, con esta frase: «Matad a esos perros rabiosos».

Hoy se sabe por qué procedimientos fueron arrancadas aquellas confesiones, pero muchos detalles siguen ignorados. El terror culminó en 1938, con Ye-jov, que fue suprimido, poco después, y reemplazado por Beria.

El terror no se detuvo en los jefes —casi todos fusilados—, sino que se propagó, en cadena, a todos los escalones del ejército, del partido y de la administración. Por millones se cuentan las ejecuciones y las deportaciones, y no fueron respetados ni los comunistas extranjeros. Hoy, sólo los dirigentes del ejército han sido oficialmente rehabilitados, con un cierto número de responsables políticos. Pero la historia carece aún de muchos documentos esenciales, para que el problema quede verdaderamente aclarado.

LA URSS EN VÍSPERAS DE LA GUERRA
Mientras la Yejovchina acababa de liquidar a la vieja guardia bolchevique y aterrorizaba a una buena parte de los rusos (raraseran las familias que no habían sido alcanzadas, de cerca o de lejos), el segundo plan quinquenal consolidaba el poder económico del país, a pesar de un enorme desconcierto (ingenieros y técnicos detenidos o deportados, funcionarios amedrentados que trataban de respetar las «normas» del plan a toda costa, más preocupados por la cantidad que por la calidad).

En diez años, la URSS había cubierto la primera etapa de su revolución industrial. Hablando de la revolución industrial inglesa, Marx dijo que se había hecho «en la sangre y en el barro», a causa de la explotación obrera, de la miseria, del alcoholismo, etc. Stalin aceleró aquella revolución «en la sangre y en el barro», y la industria pesada, realizada apresuradamente, permitió a la URSS salvarse del desastre en 1941-1942 y recobrarse, de una manera muy espectacular, en los años que siguierona la guerra. No podemos discutir aquí si no se habrían conseguido mejores resultados con métodos menos crueles, o si, de acuerdo con todo su pasado, la URSS estaba condenada a formas de tiranía asiática.

El escritor soviético Ilya Ehrenburg cuenta que Stalin, discutiendo con el director Eisens-tein, que preparaba su filme «Iván el Terrible», le dijo, a propósito de Pedro el Grande, el modernizador de Rusia: «Pedrito (Petruchka) no hizo caer bastantes cabezas». No es éste, ciertamente, un reproche que se le pueda hacer a Stalin.

Lo más extraño es que el ejército soportara aquellas «purgas», en las que perecieron las tres cuartas partes de sus Estados Mayores (en 1941, en el momento del fulgurante avance alemán, se sacó de los campos de concentración a generales como Rokossovsky), y que los cuadros dirigentes las soportasen, física y moralmente, cuando, según la propia confesión de Krutchev, el 70 por 100 de los delegados al «Congreso de los Vencedores» (como se había llamado al Congreso del Partido Comunista de 1934) había sido víctima de una insensata y ciega represión.

Por otra parte, ocultando los asesinatos y los sufrimientos, una fachada, a veces real (las fábricas, las presas, las ciudades nuevas, la mecanización de la agricultura, etc., y a veces falsa (las «libertades democráticas totales» de la Constitución de 1936), ofrecía al mundo una brillante imagen de la URSS, y convencía a millones de hombres, sometidos a una intensa propaganda, de que el comunismo soviético había logrado construir una sociedad admirable, en la que el individuo («El hombre es nuestro capital más precioso», había dicho Stalin) crecía en la libertad y en la abundancia.

Bibliografía Consultada: Enciclopedia de los Grandes Fenómenos de Nuestro Tiempo tomo N° Las Economías Planificadas

Los Recursos Naturales La Transformación Para el Desarrollo Economico

LOS RECURSOS NATURALES Y SU TRANSFORMACIÓN PARA EL DESARROLLO ECONÓMICO DE UN PAÍS

Qué son los recursos naturales: La naturaleza proporciona a los seres humanos los recursos principales: agua, oxígeno y alimentos para poder realiza sus funciones biológicas.

El agua es necesaria para cualquier actividad de los seres vivos y el oxígeno también, aunque por su abundancia en el medio no se valora como un recurso fundamental para el desarrollo de la vida. Además los alimentos suponen a la vez la fuente de materia y energía.

De la flora y la fauna se obtiene gran parte de los alimentos y medicamentos y la materia prima para la industria textil, maderera y otras. El suelo es otro de los recursos que no ofrece la naturaleza, sobre el que se desarrollan muchos seres vivos. Numerosas rocas y minerales se usan en la construcción de edificios y la elaboración de nuestros utensilios. Y con fines energéticos se aprovechan el carbón petróleo, gas natural y minerales radiactivos, así como el se y el viento.

En los últimos años en las grandes ciudades se están produciendo problemas por las aglomeraciones de la población. Por ello, el espacio se considera también un recurso necesario. Por otra parte, el océano mundial adquiere cada vez más importancia como fuente de recursos alimentarios (peces, algas y sal) y energéticos (petróleo y gas).

Tradicionalmente, se considera que recursos naturales son aquellos que los hombres encuentran en su medio natural y pueden aprovechar de alguna manera; según esta concepción, son recursos naturales las rocas, las fuentes de energía, los minerales, los suelos, las aguas, las plantas y los bosques. Sin embargo, para hablar de recursos deben tenerse en cuenta otros aspectos. Aproximadamente hacia el año 3.000 a.C, el petróleo comenzó a usarse como betún. Así dejó de ser un simple elemento de la naturaleza para convertirse en recurso, esto es, un elemento que puede ser apropiado y utilizado en alguna actividad humana mediante el trabajo. Solo a mediados del siglo XIX surgió la necesidad social de su utilización en gran escala como » el principal combustible, así ,como la tecnología necesaria para extraerlo y procesarlo.

La percepción de un elemento de la naturaleza (el petróleo) como recurso por parte de la sociedad no depende de las características propias del elemento natural, sino del valor que los grupos sociales le asignan, según su mayor o menor potencialidad para satisfacer necesidades. Debido a que las necesidades sociales van cambiando a lo largo del tiempo, el concepto de recurso adquiere una dimensión histórica.

Finalmente, si bien los procesos de la naturaleza responden a leyes propias, no son intencionales: no se los puede considerar en sí mismos buenos ni malos, ni poseedores de utilidad. Cuando la sociedad transforma la naturaleza, aparece la intención de dar satisfacción a sus necesidades. Así, los objetos naturales comienzan a formar parte de la intencionalidad de la acción humana. En cuanto al petróleo, su existencia es el resultado de un largo período de formación, cuya duración escapa a la dimensión temporal humana. Por supuesto, esos procesos carecieron de intencionalidad.

En cambio, cuando los grupos sociales comenzaron la explotación guiados por la intención de dar satisfacción a una necesidad concreta, el petróleo empezó a constituirse en objeto de la intencionalidad humana.

Ahora estamos en condiciones de definir a los recursos de una forma tal que supere la visión tradicional —es decir, meros objetos del medio natural—.Si solo se considerara a los recursos como «naturales»(elementos de la naturaleza) significaría que son no valorados, no apropiados, no históricos. El concepto de «recursos naturales» debe incluir los aspectos de necesidad social, tecnología, apropiación, trabajo, dimensión histórica e intencionalidad.

En el momento en que la sociedad valora, hace suyos y modifica —mediante la tecnología y el trabajo— los objetos naturales, estos se convierten en recursos.

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PRINCIPALES CADENAS PRODUCTIVAS DE ARGENTINA:

NOA Azúcar; tabaco; cítricos; oleaginosas: soja y olivo; vino; bovinos para carne; legumbres y hortalizas; forestal (bosque nativo) -maderas; boratos; cobre y oro; plata; litio; petróleo, gas y destilados; electricidad; miel; camélidos algodón – textil; metalmecánico, construcción y acero; plomo; transportes; cemento; turismo.
NEA Forestal (bosque implantado) – papel -madera; forestal (bosque nativo) – madera – tanino; yerba mate y té; cítricos; oleaginosas – soja; tabaco; algodón – textil; bovinos para carne; arroz; hortalizas; petróleo y gas; eléctrico; turismo.
NUEVO CUYO Frutas de perita y carozo; vino; oleaginosas: olivo; petróleo y destilados; metalmecánico y construcción; maquinaria e insumos de construcción; legumbres y hortalizas; algodón – textil; bovinos para carne; turismo.
PAMPEANA Bovinos para carne y cuero; bovinos para lácteos; oleaginosas: soja, girasol, maní; trigo y maíz; legumbres y hortalizas; porcinos; frutas; arroz; pollos y huevos; metalmecánico y construcción; petróleo y destilados – petroquímica; algodón – textil; forestal (bosque implantado); madera; turismo; transporte; finanzas y seguros; comunicaciones; informática; supermercados; centros comerciales.
PATAGONIA Petróleo y gas; bovinos para carne; oleaginosas, soja y girasol; trigo y maíz; miel; manzana y pera; fruta fina y dulces; pesquero: calamar, langostino, merluza y trucha; ovinos para carne; lana y textiles; vino; forestal (bosque nativo) – madera; eléctrico – metalmecánico y construcción; aluminio; oro; turismo.

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LOS PROCESOS DE TRASFORMACIÓN

Todos sabemos que  hombre tiene necesidades de diversa índole y que para satisfacerlas necesita bienes.

Algunos de los bienes se los ofrece directamente la naturaleza, tales como el aire, el agua, las frutas. Otros, necesitan elaboración antes de ser consumidos, lo cual supone un proceso de transformación, la aplicación de una técnica creada por la inteligencia del hombre.

En todo proceso de transformación se necesitan productos naturales básicos a los que se denomina materia prima.

La existencia abundante de un recurso o  determinado producto en una región es la causa de la radicación de una industria que se alimentará con aquél. Por ejemplo, los metales en barras o chapas que se utilizan en  numerosos establecimientos para la industrialización, envasamiento y conservación del pescado; en la región cuyana, apta para el cultivo de ia vid, ha crecido la industria vitivinícola.

 bosque

Bosque como recurso para la madera de multiples aplicaciones

Las materias primas naturales proceden de la tierra, de lo que ella produce, del mar, y se sacan también de los subproductos; provienen de la agricultura, la explotación de bosques, la ganadería y la minería. Todos los productos industriales tienen como base de su elaboración algunas de las fuentes mencionadas.

También existen materias primas semielaboradas; productos que ya han tenido un tratamiento industria sirven de base a muchas industrias. Por ejemplo, los metales en barras o chapas que se utilizan en la indus1 tria metalúrgica; la celulosa empleada en las fábricas de papel, etc.

Además, la industria aprovecha como materia prima los restos y desechos industriales, recuperándose así productos que antes se desperdiciaban. Casos de ello lo constituyen ios restos de madera, astillas, virutas, etc., con los cuales se fabrica madera aglomerada; la preparación de alimentos para animales, con residuos de la industria frigorífica, oleaginosa, etc.

Uno de los problemas económicos mundiales de la actualidad, radica en la escasez de ciertas materias primas fundamentales, porque han sido explotadas irracionalmente (por ejemplo, la caza intensiva de ballenas), por su agotamiento, o por tratarse de recursos no renovables, como sucede con el petróleo.

Esta situación de carencia, el temor de la necesidad en un futuro cercano, las exigencias de la guerra, etc., han impulsado a los científicos y técnicos a buscar una nueva aplicación de las materias primas conocidas y a la búsqueda de numerosos sustitutos. Pensemos en las inumerables aplicaciones de los materiales plásticos en la construcción, industria textil, fabricación de mobiliario y menaje, etc.

La existencia de materia prima es condición para la radicación y desarrollo de las industrias; sin embargo, puede darse el caso de plantas productoras que reciban la materia prima de otras regiones y países.

lapón, por ejemplo, es un país muy industrializado que importa la mayor parle de las materias primas. Esta forma indirecta de aumentar la industria no es tan segura, sobre todo cuando existen conflictos armados.

Otro ejemplo de las dificultades que acarrea la carencia de materia prima, lo presentan los países que no producen petróleo; debieron vencer innumerables problemas en los últimos años para proveerse de tan imprescindible producto.

FUENTES DE ENERGÍA

a) Ideas preliminares
La actividad supone movimiento, la existencia de una fuerza que da impulso.

Energía es —precisamente- la fuerza activa que se manifiesta tanto en el brazo del hombre que maneja un hacha, como en el agua desbordada del cauce que arrastra todo a su paso o en el huracán desatado que arranca de cuajo a empinados árboles.

Todo trabajo presupone la condición de la energía; hasta la hormiga que lleva una brizna de hierba seca desarrolla energía. Una simple observación de la naturaleza a nuestro alrededor nos permitirá apreciar cómo la energía se refleja en todo lo que es fuerza y movimiento.

Muchas energías del universo fueron durante siglos, secretos para el hombre; por ejemplo, la energía química, eléctrica y atómica.

También existen fuentes de energía  que son conocidas pero cuya explotación no está generalizada; tal sucede con la energía eólica, la solar, la fuerza de las mareas, etc.

 petroleo

El petroleo ha sido en el siglo XX la principal fuente de energía

b) La energía y la industria
La actividad industrial exige el empleo de maquinarias de todo tipo, las que necesitan para su funcionamiento de la energía que proporciona el combustible.

Los combustibles fundamentales usados en la actualidad son el carbón en todas sus variedades, el petróleo y sus derivados, el gas natural y la electricidad. Esta última puede originarse en usinas alimentadas con otros combustibles o en la fuerza de la caída de las aguas en los cursos que lo permiten.

Una cuenca en la que exista abundancia de carbón o de pozos petrolíferos significa una gran posibilidad de radicación de industrias como se puede apreciar en algunos países europeos (Inglaterra, Alemania, Rusia) y en los Estados Unidos.

Otros países han visto crecer su potencial industrial por el aprovechamiento de la energía hidráulica en los saltos de agua naturales o artificiales («hulla blanca») para la producción de electricidad (Suiza, Suecia, etc.).

c) La energía atómica
La energía derivada de los materiales atómicos no puede emplearse directamente en el funcionamiento de la maquinaria industrial por el peligro de las radiaciones. Por eso, en las centrales termonucleares se la transforma primero en electricidad.

Partiendo del uranio se consigue una producción más económica del fluido eléctrico; un solo gramo de uranio encierra tantas calorías convertibles en energía como cerca de tres toneladas de carbón.

Los ingleses han alcanzado notables progresos en las investigaciones para la utilización de las materias primas atómicas en la supergeneración de combustibles.

TRANSPORTES

a) Ventajas del transporte
Conocemos las ventajas de las comunicaciones marítimas, el mar y de los ríos como vínculos de unión entre los pueblos, ventajas que podemos aplicar a las comunicaciones y transportes en general. Dichas ventajas, en relación con la industria y el comercio, las sintentizamos de esta forma:

– El transporte contribuye al engrandecimiento de los estados porque permite compartir la abundancia debida al trabajo de todos.
– Crea todo tipo de relaciones al poner en comunicación a los pueblos entre sí.
– Es un medio de difusión de la cultura, de la ciencia y del arte y por ello, favorece la comprensión internacional.

b) El transporte y la economía
Los transportes son fundamentales para la vida comercial e industrial. Su importancia económica también está relacionada con el nivel de vida y el confort (turismo).

Para el desarrollo del transporte el hombre ha debido vencer muchos obstáculos de la naturaleza; otros, han surgido de los mismos bienes que se debían transportar (peso, volumen, mercaderías perecederas, etc.).

Actualmente, la técnica ha conseguido salvar la mayor parte de dichos obstáculos para trasladar ¡os productos a los puntos deseados, tanto para su industrialización como para el consumo de los artículos ya elaborados.

Los problemas que se pueden presentar en el transporte se refieren al volumen de las cargas, rapidez, seguridad y costo.

Para el transporte de los recursos naturales así como de los productos ya elaborados el hombre dispone en la actualidad de los medios que detallamos por separado. Existen, además, otros medios secundarios (tracción animal, tuberías, jangadas, etc.).

c) Transporte automotor:

El transporte efectuado por carreteras y caminos posibilita el traslado rápido de las mercaderías no muy pesadas; liega incluso a poblaciones ipequeñas alejadas de las rutas ferroviarias.

El automotor no necesita lugares especiales de estacionamiento ni horarios; las paradas pueden acomodarse a las necesidades de los beneficiarios. Mediante su uso se posibilitan las operaciones de carga y descarga de puerta a puerta. Las condiciones naturales del suelo influyen en el trazado de las rutas y los fenómenos climáticos afectan la utilización de las mismas.

d) Transporte marítimo:

Entre sus ventajas sobresale la de la baratura de los fletes; posibilita el traslado a grandes distancias de enormes volúmenes de mercaderías, sin importar su peso o tamaño.

El Atlántico Norte es escenario del  tráfico marítimo de gran intensidad; no existe región, del planeta a través de la cual se transporte tan gran cantidad de mercaderías, pasaje y correspondencia. Los puertos que están en sus orillas son los más importantes del mundo. Lo expresado se aplica también al tráfico fluvial muy intenso en algunos países y regiones, y facilitado por canales artificiales.

e) Transporte ferroviario:

La circulación del ferrocarril está sujeto a las condiciones del relieve; por ello se explica el extraordinario desarrollo de vías en nuestra pampa húmeda.

Ha facilitado el comercio más que cualquier otro medio al estimular la obtención de productos y el transporte de los mismos a los puntos más lejanos. Muchas veces, a la vera del riel han nacido grandes centros productivos.

 tren de carga

Desde su invención la utilizacion del tren de cargas es el medio mas eficiente para el tranporte de materia prima

La aparición de los automotores, y con posterioridad la aviación, produjo la crisis del ferrocarril dado que comenzaron a disputarle las cargas. Se paralizó el trazado de nuevas líneas pero, en cambio, las empresas buscaron la modernización de los servicios agregándoles características de puntualidad, velocidad y comodidad.

En este aspecto tienen justa fama los ferrocarriles franceses, con una velocidad media de 200 km por hora; son, además, los más regulares del mundo dado que casi el 98 % de los rápidos y expresos llegan a la hora prevista. Y algo para deslumhrarnos todavía más: el rápido París-Lila posee el record mundial de puntualidad; el retraso medio, calculado por año, es de 3 centésimas de segundo.

f) Transporte aéreo

La aviación es principalmente para las grandes distancias. Sus fletes son caros y reducido el volumen de mercaderías transportables. De allí, que se utilice con preferencia para el transporte de pasajeros, el cual crece en forma constante. Sus altos costos se explican porque la vida útil de un avión es mucho más corta que la de un barco o de un ferrocarril; sus gastos de explotación, además, contribuyen a la elevación de costos mencionada.

El crecimiento constante al que nos hemos referido se refleja en la frecuencia de los vuelos, el perfeccionamiento de los aparatos y el incremento de personas y cargas transportadas.

RELACIONES ENTRE CENTROS INDUSTRIALES Y FUENTES DE ENERGÍA

Hay una íntima relación entre el proceso de desarrollo industrial y la existencia de fuentes de energía y combustible. Ningún factor ha influido tanto en la concentración industrial que se observa en las dos orillas del Atlántico Norte como la existencia en esas regiones de yacimientos de carbón y petróleo, así como de fuerza hidráulica.

La explotación de la hujla y de minerales metálicos ha sido un factor poderoso para el establecimiento, sobre todo, de las industrias pesadas; en ellas se concentran el carbón y los metales proporcionados por las minas de la misma región geográfica.

Si en una zona carbonífera se levanta un complejo industrial, de ello se originarán otras actividades productivas; por ejemplo: sistemas de transporte, edificación urbana, creación y mantenimiento de servicios públicos, almacenes y mercados, etc.

El establecimiento de bancos y de otras entidades de crédito, y la importancia del movimiento de dinero facilitará las operaciones de inversión.

Al llegar a una determinada etapa de desarrollo, las mismas industrias de la zona harán nuevas inversiones en otras afines de su ramo o diferentes, multiplicando así los beneficios de la actividad económica.

La energía es el elemento indispensable para el desarrollo industrial moderno; el mejor indicador de este nivel alcanzado por un país es el consumo de energía por habitante.

Si bien ella es importante para la localización industrial, en lo referente a la energía eléctrica se debe observar que si existen saltos de agua explotables, los progresos en materia de transporte de electricidad hacen posible su aprovechamiento a grandes distancias. Lo mismo cabe apuntar en relación con los gasoductos, dado que es posible alimentar industrias cercanas al trayecto que sigue el trazado.

RELACIONES ENTRE CENTROS INDUSTRIALES Y MEDIOS DE COMUNICACIONES

La industria y el comercio actuales ponen en movimiento toda clase de productos y de materias primas, para satisfacer necesidades tanto reales como superfluas.

Las exgiencias en continuo aumento de las empresas obliga a la movilización de mayores cantidades de materias primas tradicionales o de otras nuevas, no sólo en el ámbito regional sino también en el internacional.

Los grandes productos del comercio internacional (petróleo, minerales, productos químicos, maderas, trigo, lana, carne, caucho, azúcar, algodón, etc.) movilizan el transporte a grandes distancias, hacia los centros de industrialización y consumo.

Dicho movimiento comercial se diversifica para atender estas finalidades:

– Transporte de la materia prima.
– Acceso a la red de comunicaciones y de transporte por parte de las instalaciones industriales.
– Transporte disponible para llegar a los mercados consumidores.

Los puertos son ¡os lugares donde se entrecruzan estos movimientos comerciales. Se trata, sobre todo, de las instalaciones portuarias de ultramar. Existen en el mundo importantes puertos pesqueros, petroleros, trigueros, carboneros, etc.

Puede tener idea de lo que es uno de los más importantes puertos del mundo -Hamburgo, Alemania- con estos datos: posee 320 fondeaderos para barcos de altura, 74 galpones con 750.000 metros cuadrados de superficie de almacenamiento, 900 grúas, 1.200 rodados para transporte, etc.

RECURSOS Y NIVELES DE DESARROLLO ECONÓMICO DE LOS PAÍSES

a) ¿Qué es el desarrollo económico?

Después de la Primera Guerra Mundial cobró particular interés el estudio del desarrollo económico de los países.

¿Cómo lo podemos definir?
Es la tendencia de la economía de un país a aumentar sus recursos, su potencialidad, en forma superior al crecimiento de la población. En los países llamados subdesarollados el proceso es inverso: el crecimiento de la población es superior al aumento de los recursos económicos. En la práctica, el desarrollo económico sirve para reforzar y regular la actividad económica para que la misma continúe con su ritmo de crecimiento y de estabilidad, con la finalidad de evitar el estancamiento y la depresión.

Este problema interesa a todos los países. A los subdesarollados, para que den los pasos necesarios para activar su economía; a los indus-trializados para que eviten el aflojamiento de la actividad económica porque ello sería signo de decadencia.

b) Las etapas del desarrollo económico:

Para que de una economía tradicional se pueda pasar a la etapa del crecimiento económico se deben seguir estos pasos:

– Creación de las condiciones necesarias para el impulso. Es el intervalo de transición entre una economía tradicional y la de desarrollo.
– Despegue. Es el paso más importante. Se debe impulsar el ahorro y la formación de capitales para su aplicación a la industria como medio de superar los obstáculos que impiden el desarrollo.
– Eficacia tecnológica. Aplicación de la ciencia y de la tecnología al proceso de producción.
– Consumo. Es la obtención del resultado previsto y el aspecto social del desarrollo: más y mejores productos para todos.

c) Medidas para impulsar el crecimiento económico

– Planificación
Es necesario preparar un programa o plan que armonice las diferentes ramas de la producción, como condición imprescindible para conseguir un desarrollo equilibrado. En dicho programa se deben fijar metas posibles de alcanzar, las que se tendrán permanentemente en cuenta durante la marcha del proceso. En este punto es fundamental el entendimiento en+re el gobierno y los empresarios particulares.

– Incremento de la producción
Supone el aumento del rendimiento, de la productividad, mediante el mejor aprovechamiento de todos los recursos existentes, empleo de tecnología, inversión de capitales, métodos racionales de trabajo, etc. Productividad no significa necesariamente trabajar más, sino hacerlo en mejores condiciones, con herramientas y técnicas más modernas, con procesos aplicados a la agricultura, a la ganadería, a la siderurgia, etc., que den mejores resultados económicos. Un ejemplo de tecnología aplicada a la producción ganadera: en algunos países las cabras producen más leche que las vacas de otros.

– Cooperación económica internacional
La mayoría de los países no son capaces por sí mismos de efectuar el «arranque» hacia el desarrollo. Es imprescindible, por lo tanto, la cooperación económica y técnica de otros países o de organismos internacionales, como por ejemplo, de las Naciones Unidas. La mano tendida de los países industrializados hacia los que todavía están en proceso de crecimiento, es la mejor garantía de la paz internacional.

d) Características de los países subdesarrollados

 hambre en el mundo

En los países subdesarrollados una importante parte de la población sufre la calamidad del hambre

Vamos a repetir conceptos expuestos en el curso anterior, al explicar los bienes económicos.

Enunciamos, resumiéndolos, algunos de los caracteres generales de los países en desarrollo:

– Producción primaria
La mayor parte de la actividad se concentra en la agricultura, con rendimiento bajo. Como consecuencia del rápido ritmo del crecimiento de la población la necesidad de alimentos es superior a los recursos existentes. La industrialización es reducida; la producción de energía, escasa.La lógica consecuencia de todo  ello es el menor consumo. En Europa occidental solo el 20% de la población activa se dedicaa la agricultura; en América de  Sur está dedicado a esa actividad más del 50% de los habitantes.

– Crecimiento rápido de la población
La natalidad va en aumento por la reducción de los índices de enfermedad y muerte. Como no se explotan todos los recursos naturales existentes y faltan oportunidades de trabajo, el desempleo es un mal crónico; también existe el subempleo.

– Sectores comerciales subordinados a intereses extranjeros
Los pocos artículos que se elaboran y muchas de las materias primas son para la exportación, y a esta actividad se destinan las inversiones del extranjero. Esta forma de actuar del comercio sobre la actividad económica es parasitaria porque absorbe gran porcentaje de las ganancias del país.

– Estructuras sociales anticuadas
Predominan las minorías sociales económicamente poderosas que son dueñas de una parte importante de la riqueza del país. La injusta distribución de la renta nacional impide la formación de una clase media numerosa e influyente; por ello hay escasez de técnicos y profesionales. No hay un progreso que esté de acuerdo a las necesidades del país.

– Bajo nivel de renta por habitante
Hay países -en Asia y África, por ejemplo- donde existen deficientes condiciones de vida (hambre, analfabetismo, etc.) y cuya renta por habitante es considerablemente más baja que la de los países desarrollados.

Ver: Características de los Países Desarrollados y Subdesarrollados

e) Palabras rectoras
Las aspiraciones del hombre contemporáneo en lo referente al desarrollo están admirablemente sintetizadas en este fragmento de la encíclica «Populorum Progressio» (o «Sobre el desarrollo de los pueblos»): «Verse libre de la miseria, hallar con más seguridad la propia subsistencia, la salud, una ocupación estable; participar todavía más en las responsabilidades, fuera de toda opresión y al abrigo de situaciones que ofendan su dignidad de hombres; ser más instruidos; en una palabra, hacer, conocer, y tener más para ser más; tal es la aspiración de los hombres de hoy, mientras que un gran número de ellos se ven condenados a vivir en condiciones que hacen ilusorio este legítimo deseo.

Por su parte los pueblos llegados recientemente a la independencia nacional sienten necesidad de añadir a esta libertad política un crecimiento autónomo y digno, social no menos que económico, a fin de asegurar a sus ciudadanos su pleno desarrollo humano y ocupar el puesto que les corresponde en el concierto de las naciones» (Pablo VI).

Fuente Consultada:
Formación Cívica 2º Año Escuelas de Comercio Editorial Stella Roberto Kechichian

La Division del Trabajo en America Latina Historia Paises Perfericos

La División del Trabajo en América Latina

El ordenamiento económico de América Latina

Las inversiones extranjeras cristalizan en las últimas décadas de! siglo XIX la especialización de los países latinoamericanos en torno de un producto principal de exportación. En este sentido, Furtado realiza una tipología de los países latinoamericanos según el tipo de inserción en el sistema capitalista mundial como exportadores de productos primarios.

Frase del Pensador Uruguayo Eduardo Galeano

Frase del Pensador Uruguayo Eduardo Galeano

a) Países exportadores de productos agrícolas de clima templado:

Esencialmente constituidos por Argentina y Uruguay, con una producción fundamentada en la utilización extensiva de la tierra, para lo cual las inversiones extranjeras estructuraron una infraestructura agro-industrial (vías férreas, frigoríficos, elevadores de granos, grandes puertos, etc.). Europa, pero sobre todo Inglaterra, tiene aquí la influencia fundamental.

b) Países exportadores de productos agrícolas tropicales:

Dadas sus características especiales, la extracción de los productos tropicales, en especial el café y el cacao, no exigen la implantación de una infraestructura importante, prefiriendo los inversores extranjeros la compra de las tierras cultivables y su explotación. En este caso, aunque fueran abundantes las inversiones inglesas, a Estados Unidos también le cabe un papel importante en aquella etapa.

Estos países exportaban buena parte de sus productos tropicales a los Estados Unidos, pero adquirían sus productos elaborados a Inglaterra y Francia. Este grupo nuclea a Brasil, Colombia, Ecuador, América Central, el Caribe y ciertas regiones de México y Venezuela.

c) Países exportadores de productos mineros:

Constituidos principalmente por México, Chile, Perú, Solivia y Venezuela, que se integrará más tarde, en el siglo actual, como exportadora de petróleo. Ya no es el mineral precioso el buscado, sino los materiales no ferrosos, por ejemplo, cobre, estaño, etc.; las grandes cantidades demandada; provocaron una radical transformación de los métodos de producción, pues pierde significación la explotación artesanal, que pasa a ser sustituida por la producción en grandes unidades controladas por capitales extranjeros y administradas desde el exterior.

De tal manera, el desarrollo de la industria minera se combinó con una rápida desnacionalización, y las regiones productoras se convirtieron en enclaves más ligadas al exterior (donde se procesaba el mineral) que con el país donde se encontraban ubicadas. La riqueza generada en dicha actividad benefició fundamentalmente a la potencia que ejercía el control. También señala Furtado que, al abastecerse de productos especializados obtenidos fuera del país y al pagar salarios muy reducidos, este tipo de actividad no contribuyó a la creación de un mercado interno.

Con respecto a la lucratividad que obtenían las inversiones extranjeras, Cairncross calcula las exportaciones de capital inglés en 2.400 millones de libras esterlinas y el ingreso proveniente de esa inversión en 4.100 millones entre 1870 y 1913. También eran cuantiosos los beneficios británicos a través de los empréstitos. Deducidos los honorarios y descuentos y retenidos los intereses correspondientes a los primeros vencimientos, los países latinoamericanos sólo recibían aproximadamente un 60 % del monto de la deuda contraída.

Las mayores ganancias se repartían entre los banqueros, corredores y exportadores ingleses y los funcionarios y agentes de los países deudores de América Latina. Pero, tal como señala José María Rosa, los empréstitos eran también un importante instrumento de control político sobre los países latinoamericanos.

Amenazados por la posibilidad de la intervención extranjera para exigir el pago de la deuda y necesitados permanentemente de obtener nuevos créditos para responder al pago de los anteriores, los países deudores son inevitablemente sensibles a los requerimientos «voluntarios» de la metrópoli financiera.

Los beneficios de los monopolios en América Latina

América Latina no está al margen de esta oleada de inversiones protagonizada por las corporaciones conglomeradas multinacionales. No sólo no está al margen, sino que es uno de los campos más propicios, porque con un flujo no muy grande de capitales aportados externamente, se obtienen los mayores beneficios.

La relación entre inversiones norteamericanas e ingresos derivados de las mismas transferidos al país de origen revelan que, en el período 1950 – 1965, inversiones directas de 3.800 millones de dólares permitieron la remisión de utilidades por valor de 11.300 millones, con un balance negativo de 7.500 millones, cifra con la que América Latina financia parte de la sociedad de la abundancia en los Estados Unidos.

En el mismo lapso, Europa tiene un balance positivo de las inversiones sobre las utilidades remitidas de 2.600 millones y el Canadá de 900 millones

Estos datos son confirmados para 1960 – 1966 en una fuente francesa:

«Pero mientras las inversiones en América Latina muestran una tasa de beneficios de casi el 12 %, y las de Asia y África son aún mayores —gracias al petróleo, que contribuye en las dos terceras partes a las ganancias obtenidas en estas zonas—, opuestamente, en Europa Occidental y en Canadá, las tasas son de cerca del 8 % en los dos casos. «Las utilidades repatriadas representan casi constantemente desde hace cinco años un poco más del 70 % de los beneficios obtenidos . . . Esta tasa es mayor en ciertas zonas, sobre todo en América Latina, donde cerca del 90 % de los beneficios obtenidos son repatriados».

Historia Desarrollo Industrial en America Latina

Historia Desarrollo Industrial en América Latina

La industrialización de América Latina
La crisis del 30, al provocar la contracción de la economía en los países industrializados, redujo el volumen de sus importaciones. Así los países no industrializados, imposibilitados por carencia de recursos de seguir comprando en el exterior los bienes manufacturados, trataron de sustituir con producción interna sus necesidades más urgentes: es el denominado proceso de «sustitución de importaciones», que en algunos casos se prolonga hasta nuestros días.

Este desarrollo industrial es una maniobra defensiva de los sectores oligárquicos para poder conservar algunas reservas provenientes de un sector exportador con dificultades en su desarrollo: comprar menos para que quede algo de las pocas divisas que entran.

Esta sustitución coincide con la merma objetiva en la afluencia de productos manufacturados del centro a la periferia, y por lo tanto, en esta etapa, no afecta los intereses vitales de la potencia hegemónica. Es esta situación la que para Mauro Marini explica que en esa etapa se verifique, más allá de desajustes parciales, un pacto en provecho mutuo de la tradicional burguesía agrario -mercantil y la burguesía industrial ascendente, que tiene como consigna la diversificación productiva.

En esta etapa los Estados Unidos se transforman en el centro del mundo de la postguerra y participan en la sustitución de importaciones al realizar inversiones directas en el sector industrial, ver el cuadro de abajo.

Se marcha entonces hacia una nueva forma de división internacional del trabajo, en donde los centros hegemónicos se reservan, porque les es más rentable, la producción de mercancías que requieren una mayor densidad de capital y una tecnología más refinada y adjudican a los países latinoamericanos la producción en industrias manufactureras livianas, el procesamiento de los materiales alimenticios nativos y, por supuesto, la continuidad de las industrias extractivas.

Todo esto realizado con el control directo o indirecto de las corporaciones multinacionales. Entre 1951 y 1962, las inversiones en manufacturas crecen un 31 %, en tanto las petroleras lo hacen en un 33 %. Estos datos demuestran que «las inversiones americanas (y el capital extranjero en general), no sólo han tendido a penetrar más profundamente en América Latina, sino que se han integrado cada vez más en el sector industrial.

La distribución de estos datos por países mostraría sin lugar a dudas que las aún importantes inversiones en el sector primario (agricultura, ganadería, minería), y de comercio, que representan el 36 % del total en 1951 – 62, se encuentran en países menos desarrollados. Por otra parte, las inversiones de petróleo se encuentran principalmente en Venezuela. En los países en desarrollo las inversiones se alojan especialmente en la manufactura».

Desnacionalización de las industrias latinoamericanas
Esta tendencia inversionista en manufacturas no implica en absoluto una reducción de la dependencia con respecto a las potencias hegemónicas del sistema internacional capitalista. En primer lugar, téngase en cuenta que la industria sustitutiva, si bien limita la necesidad de ciertas importaciones, conduce a la necesidad de importar materias primas sintéticas y otros insumos de los países desarrollados, que conservan el monopolio tecnológico. Por otra parte, pese a las inversiones en manufacturas, se crea otra forma de división internacional del trabajo. Ahora los centros imperiales se reservan el monopolio de aquellas formas de producción que exigen tecnologías de avanzada.

Esto es, manteniendo el monopolio técnico en la electrónica, los sintéticos, la cibernética y la automatización en general, etc., la metrópolis puede abandonar (en algunos casos) el monopolio de industrias tradicionales sin perder el papel central en la economía.

Hay que señalar, además, que en el caso de los Estados Unidos, como consecuencia del acelerado e incesante ritmo de las innovaciones tecnológicas, se crea el grave problema de los cuantiosos equipos obsoletos al poco tiempo de su puesta en marcha. Un proceso de industrialización sustitutiva en América Latina crea entonces la posibilidad de exportar tales equipos bajo la forma de inversión directa.

Lo, más importante, en cuanto a la nueva estructura inversionista de los Estados Unidos y otras potencias del sistema capitalista internacional, es la tendencia de la desnacionalización de las industrias y las economías locales. Las grandes corporaciones multinacionales, que internacionalizan su producción, gracias al apoyo de sus poderosas matrices, fácil acceso a los mercados financieros, moderna y costosa tecnología, dominio de los canales de comercialización y medios de transporte, tienden a absorber las industrias locales —o a desplazarlas hasta aniquilarlas— y a establecer monopolios virtuales en sus ramos.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de los Grandes Fenómenos del Siglo XX Tomo 1

Desnacionalizacion de Empresas con Krieger Vasena Plan Económico

Desnacionalización de Empresas con Krieger Vasena

El caso argentino: La desnacionalización industrial en Argentina ha sido denunciada con claridad tanto por Rogelio García Lupo, en su trabajo «Contra la ocupación extranjera», como por Julián Delgado en el Informe Especial publicado por el semanario «Primera Plana» (N° 297-3/9/68). Este último manifiesta que a partir de 1962 se aceleró el proceso de transferencias.

«Algunas empresas comenzaron a pasar a manos extranjeras a través de un mecanismo sencillo y dramático a la vez: los proveedores de máquinas y equipos que quedaban impagos a los acreedores por royalties empezaron a tomar participación en el capital accionario de esas empresas, y luego, generalmente en un segundo paso, compraron el paquete mayoritario».

También señala que la administración frondicista abrió las compuertas para que entraran las grandes fábricas de automotores, que se colocarían rápidamente a la cabeza del grupo de empresas con mayor capital accionario y facturación de ventas.

Mientras para 1956, unas 75 de las 100 grandes empresas censadas por la revista «Panorama de la Industria Argentina» eran argentinas, para 1966 la participación había descendido a solo 50 empresas, y en 1970, el predominio de las empresas extranjeras ya era decisiva. (imagen: Ministro de Economía de  Onganía Krieger Vasena)

Para Julián Delgado, la reforma cambiaría que subvalúa el peso el 13 de marzo de 1967 es otro paso importante en la cadena de desnacionalizaciones: » . . . lo que no se había previsto era lo que los capitalistas extranjeros podían hacer con su dólar sobrevaluado en función de los pesos nacionales argentinos: utilizarlo como si disfrutaran de un subsidio para la compra de empresas locales ya instaladas y en funcionamiento».

Las dificultades financieras por las cuales atravesaban estas empresas convertían a sus titulares en vendedores deseosos de liquidar su paquete accionario a cualquier precio.

Es difícil compartir la afirmación de Delgado cuando señala que el resultado de la devaluación «no se había previsto». Veremos más adelante el impacto de las corporaciones multinacionales en la estructura de clases local, que incluye la asociación de una burguesía gerencial, cuyos miembros desempeñan con frecuencia funciones gubernamentales.

Analizando las 50 compañías con mayor facturación de ventas (más de 7.000 millones anuales), correspondiente a ejercicios cerrados el 31 de diciembre de 1961, pueden discriminarse cuatro grupos: en primer lugar, las cinco grandes empresas estatales (Yacimientos Petrolíferos Fiscales, Ferrocarriles Argentinos, Servicios Eléctricos del Gran Buenos Aires, Gas del Estado y Sociedad Mixta Siderúrgica Argentina), que facturaron, relativamente, el 34 % de la facturación total de las empresas en consideración; en segundo lugar, el grupo de empresas de origen europeo, que ocupan el 29 %; le siguen las firmas norteamericanas con el 22%, y, por último, las empresas argentinas de capital privado con un 15 %.

En cuanto a la discriminación del capital extranjero inversor por países de origen, el 22 %, como indicamos, corresponde a Estados Unidos, cuya tendencia a ser el mayor comprador de activos de empresas se acentúa; a empresas inglesas, el 10 %; italianas, el 9 %; alemanas, suizas y holandesas, otro 10 %.

Estos cálculos dejan de lado las adquisiciones en el campo bancario, protagonizadas por capitales norteamericanos (City Bank of N. Y., Morgan Guaranty Trust), españoles y franceses. También se omite la mención a la importancia de la actividad que algunas de las empresas transferidas cumplían para la economía nacional. El ramo de la fabricación de piezas de automotores, de la química, de los textiles sintéticos, por ejemplo, han sido un punto predilecto de los «invasores».

Es importante tener en cuenta que este proceso no se debe meramente a los avatares de un mercado con anomalías. Existe una política gubernamental, representante de los intereses de los sectores monopolistas nacionales y extranjeros, que crea las condiciones para que el mercado actúe en la forma en que lo hace. Refiriéndose a la política económica aplicada entre 1967 y 1969 por el ministro de Economía Krieger Vasena, una publicación señala que el nervio de su política económica fue la importante corriente inversionista extranjera:

«Claro está que, por vía de esa política de Krieger Vasena, la banca nacional había pasado a estar controlada por los centros bancarios extranjeros y numerosas empresas habían pasado a ser subsidiarias de firmas cuya nacionalidad estaba afincada en los Estados Unidos de Norteamérica o en Europa. La gestión de Krieger Vasena había producido, por vía accionaria, una evidente desnacionalización empresaria y bancaria que en ningún momento fue desmentida por los órganos de gobierno».

En esta etapa la política económica tiene como objetivo básico el detener la inflación, dado que pasa a ser un freno para la expansión del sistema ya que:

1) estimula movimientos de los asalariados para elevar los salarios, disminuyendo así los beneficios;
2) desorganiza la producción, pues no se pueden prever ni los costos ni el capital necesario para las inversiones, y3) se favorece la especulación a través de la retención de stocks que se valorizan automáticamente con las sucesivas alzas de precios.

La detención de la inflación se convierte entonces en un objetivo de los monopolios. Se implementan las medidas de una política estabilizadora que permitan planificar las inversiones. En la Argentina, la política de Krieger Vasena es en este sentido típica:

1) concreta una fuerte devaluación de cerca del 40 %, complementada con el desarme aduanero;

2) contención de los costos a través del congelamiento de los salarios;

3) restricción del crédito, que perjudica a las medianas y pequeñas empresas, en tanto las grandes empresas, en especial las extranjeras, tienen apoyo financiero de sus matrices o de los organismos financieros internacionales;
4) política tributaria exigente.

Esta política económica, que ha recibido el nombre de «eficientismo», tiende a desplazar del mercado a toda empresa que no produzca con altos niveles de eficiencia, es decir, con tecnología muy moderna y producción en amplia escala, y cuyos costos le permitan competir en el mercado mundial y latinoamericano. Esta concepción critica la política de autonomía, que pretende realizar una sustitución industrial integral, y enfatiza la necesidad de sustituir solo en aquellos casos en que a través de tecnología compleja se logre la eficiencia.

Evidentemente, esta política económica se inserta en el esquema de integración latinoamericana «funcional», planteada por los Estados Unidos como una nueva forma de división internacional del trabajo. Los conglomerados multinacionales norteamericanos son apasionados defensores de una política eficientista en la medida en que ella conduce a la concentración del mercado en pocas manos (oligopolio).

El presidente de Ducilo, filial argentina de la Dupont de Nemours, rechazaba recientemente las acusaciones sobre el presunto desarrollo de actividades monopolísticas señalando que el hecho de que una empresa sea la única productora de un artículo no es un hecho criticable, sino una consecuencia obligada de la economía de escala.

En la misma oportunidad señalaba, respecto de la adquisición de Hisisa (una empresa cuyo capital mayoritario era argentino): «La operación de venta de una empresa en sí no es ni mala ni buena para el país. Lo que importa es lo que hace el vendedor con el dinero y el comprador con la empresa que recibe».

Efectivamente, el problema es lo que hace el comprador con la empresa, y en tal sentido es rica la experiencia latinoamericana en estos casos: monopoliza el mercado y determina su política de acuerdo con las necesidades de su casa matriz y sin considerar las necesidades de la Nación.

Las ganancias de estas corporaciones demuestran la utilidad de la política económica que les permite desenvolverse: mientras que las ventas de las corporaciones norteamericanas en la Argentina pasaron de 385 millones de dólares en 1957 a 1.667 en 1968, las ganancias se elevaron de 9 millones de dólares en 1957 a 88 en 1968 —es decir, una variación del 877 %—, según datos de «El Economista» del 12/6/70.

Entre 1956 y 1965 las filiales de compañías de los Estados Unidos ganaron en la Argentina 571 millones de dólares, de los cuales giraron de vuelta a las corporaciones madres 303 millones de dólares.

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BIOGRAFIA DE KRIEGER VASENA ADALBERT (1920-1999): Se doctoró en Ciencias Económicas en la Universidad de Buenos Aires (1944) y, dedicado a la investigación sobre el rumbo económico del país, actuó en diversos cargos gubernamentales.

En 1957 fue nombrado director del Banco Central de la República Argentina y en 1963 miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, desde donde comenzó a publicitar sus puntos de vista de orientación liberal. Durante la dictadura de Juan Carlos Onganía, después de la breve e infructuosa gestión al frente de la cartera económica de Jorge Salimei, hombre estrechamente ligado al empresariado local, fue convocado Krieger Va-sena, quien se convirtió en el responsable del Plan Económico de esa gestión.

Al amparo de una férrea dictadura encargada de silenciar el disenso, implemento la reestructuración del Estado con el objetivo de detener la inflación y transmitir confianza a la inversión extranjera.

En marzo de 1967 dio a conocer el Plan de Estabilización y Desarrollo que contaba con pleno aval del Fondo Monetario Internacional. Implemento una devaluación del 40%, liberó el mercado de cambio y creó condiciones para que los capitales entraran y salieran libremente. Congeló los salarios por dos años, efectuó una reducción de personal en la administración y en las empresas del Estado y aumentó las tarifas de los servicios públicos.

Mediante un profundo endeudamiento interno (emisión de bonos) y externo (créditos del FMI, bancos europeos y norteamericanos), impulsó a su vez importantes obras públicas entre las que se cuentan las obras de la Central Nucleat de Atucha, la represa hidroeléctrica Chocón Cerros Colorados y la ampliación de la red caminera.

A comienzos de 1969 se observaba una paulatina recuperación económica, pero este «saneamiento» implicaba un alto costo social (se aumentó la edad para jubilarse, se redujeron las indemnizaciones, etc.).

Ese país «moderno, abierto y competitivo» que el ministro estaba gestando abría las puertas a los monopolios internacionales y cerraba las de muchas empresas nativas.

El nacionalismo herido de muchos integrantes de las mismas Fuerzas Armadas y la preocupación del interior, que veía cómo se hundían las economías regionales, fueron algunos de los principales enemigos del plan.

La reacción social estalló en Córdoba a fines de 1969 (el Cordobazo) y se propagó por el resto del país, derribando al ministro, que fue sucedido por José María Dagnino Pastore, quien no cambió sustancialmente el rumbo, hasta que finalmente Onganía también debió alejarse del poder.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de los Grandes Fenómenos del Siglo XX Tomo 1

Historia Economica De América Latina Antecedentes y Consecuencias

Historia Económica De América Latina

Los países de América latina iniciaron su camino a la industrialización mucho antes que los NPI (nuevos países industrializados), entre las décadas de 1930 y 1950.También tienen una historia más larga como países independientes. Sin embargo, sus economías conservan, con algunos matices, el mismo papel que tenían en el comercio internacional en el siglo XIX: sus exportaciones están basadas todavía en bienes de origen primario (cereales, carnes, frutos tropicales, petróleo y minerales).

El insuficiente dinamismo de las exportaciones ha influido en el crecimiento económico general. Esto significa que el volumen y el precio de las exportaciones han sido y son muy dependientes de los cambios en la demanda internacional y en los precios. Las economías latinoamericanas se caracterizan por la gran dependencia externa, así como por condiciones internos relacionados con las políticas de los sucesivos gobiernos militares y democráticos.

INTRODUCCIÓN: Hacia el año 1900, los Estados nacionales formados en América latina durante el siglo XIX habían consolidado sus instituciones y se habían integrado, política y económicamente, en la comunidad internacional. Sin embargo, los sueños de aquellos que habían aspirado a una sociedad de ciudadanos libres y de iguales derechos y posibilidades no se habían hecho realidad.

Por el contrario, el liberalismo original fue suplantado por un liberalismo conservador, que postergó los ideales originales en beneficio de una élite que detentaba el poder político, excluyendo las mayorías y beneficiando económicamente a un reducido sector social.

Las primeras décadas de nuestro siglo mostraron que ya no era posible gobernar ni mantener una organización de la vida social y económica sin tener en cuenta al conjunto de la sociedad.

Los sectores excluidos del poder clases medias, obreros, campesinos- hicieron notar su descontento de diversas maneras. A veces, como en la revolución que asoló a México entre 1910 y 1917, desatando una ola de violencia que costó muchas vidas.

Había llegado el momento de realizar transformaciones que permitieran una mayor participación en la vida social y política, así como una distribución más justa de la riqueza.

Durante la primera mitad del siglo XX, las naciones de América latina emprendieron modificaciones que tuvieron importantes consecuencias en la organización de la sociedad y en la política.

Estas modificaciones tuvieron como escenario principal al Estado, que fue reorganizado. En los años ’20, ’30 y ’40, el Estado comenzó a jugar un nuevo rol, a ampliar su esfera de acción, a intervenir en todos los aspectos de la vida social y económica, y a llevar adelante una política que fortaleciera la idea de nación.

En la primera mitad del siglo XX, los estados latinoamericanos jugaron un rol intervencionista que se manifiesto, principalmente, en cuatro áreas:

■ en la economía, regulando las importaciones y las exportaciones, el valor de la moneda, controlando el sistema financiero, estimulando la industria nacional y las empresas estatales;

■ en la política, modificando el sistema vigente y formando nuevos partidos que incorporaron sectores populares que hasta ese momento no participaban;

■ en la organización de la sociedad, regulando las relaciones entre patronos y obreros, organizando servicios sociales (jubilación, salud, vacaciones), estimulando la formación de sindicatos y otras organizaciones corporativas;

■ en la cultura, reivindicando la cultura nacional, en especial la de origen popular; controlando los medios de comunicación desde organismos estatales, utilizándolos para difundir el mensaje oficial; ampliando el sistema educativo público en el que se estimulaban los valores de defensa de la nación y del Estado; defendiendo con particular fuerza las prácticas deportivas.

La consecuencia fue un Estado más grande, con mayor ingerencia en la vida de los individuos y en las organizaciones de la sociedad (lo que favoreció, a menudo, diversas formas de autoritarismo) y de un marcado nacionalismo.

Amplios sectores de la sociedad, especialmente sectores populares, encontraron que este nuevo Estado (llamado, a veces, nacional y popular) les proporcionaba un lugar en la vida política, económica y cultural y un reconocimiento social del que hasta ese momento habían carecido. Como resultado, la sociedad nacional apareció fortalecida y la nación misma, más consolidada.

De esta manera, los dirigentes que se pusieron al frente de estas transformaciones en la sociedad latinoamericana del siglo XX lograron popularidad y la formación de partidos y movimientos políticos de gran significación: por ejemplo, Lázaro Cárdenas en México, Getulio Vargas en Brasil, Juan Perón en la Argentina, Haya de la Torre en Perú o Rómulo Betancourt en Venezuela.

En Latinoamérica, en general, el mayor desarrollo industrial se inició con motivo de la crisis financiera internacional de 1930, que impulsó una política sustitutiva de importaciones, es decir, el reemplazo de los productos manufacturados de consumo final que tradicionalmente se importaban. Así, la producción industrial respondía a una circunstancia internacional desfavorable. Superados aquellos años de crisis, se creyó que la industrialización debía continuar, privilegiando la industria del hierro y el acero, la metalmecánica, la eléctrica y la química, junto con la infraestructura de energía, transporte y telecomunicaciones.

Este desarrollo, no obstante, se dio a costa de importar maquinarias, tecnología y capital para infraestructura. Como resultado, las exportaciones se han diversificado muy poco mientras que las importaciones de un conjunto mucho más amplio de productos han aumentado. Basta con mirar a nuestro alrededor la procedencia de ropa, calzado, galletas, lácteos, golosinas, alimentos envasados, bebidas, autos, heladeras, televisores, computadoras, artículos de plástico, de librería , y demás artículos.

Fuente:
Educación Cívica 2 – Edit. Santillana – Casullo-Bordone-Hirschmann-Masquelet-Podetti-Rasnosky-Rubinich-Pujato-Tadei

ETAPAS DE LA EVOLUCIÓN ECONÓMICA DE LOS PAÍSES DE AMERICA LATINA

1850: REVOLUCIÓN INDUSTRIAL: La revolución industrial, fue una serie acumulativa de cambios tecnológicos, productivos y sociales, que convirtió una sociedad    artesanal  y agrícola   en otra organizada industrialmente. 

  • En 1712 aparece en Inglaterra la energía mecánica generada por el vapor de agua a presión, que se comenzó a utilizar en las minas de carbón reemplazando la fuerza humana o animal.
  • Unos pocos años después se inventan los telares e hiladoras automáticas, movidas por la energía de la presión del vapor de agua.
  • Se transforma la organización industrial, de talleres se pasa las fabricas.
  • Comienza la producción en serie.
  • Aparece un nuevo estrato social: la burguesía, dueña de los medios de producción y de la materia prima.
  • Hay una evolución importante en las innovaciones tecnológicas e inventos aplicados a la industria creando aumentos de producción sobre todo en el campo de la siderurgia, química, electricidad.
  • Los países que gozaron de estos adelantos se modernizaron, y crecieron económicamente. Construyeron rutas, puentes, puertos, transportes, telefonía, etc.
  • A partir de esta situación el mundo se organiza según la División Internacional del Trabajo.
  • Surgen cinco potencias en el mundo, que se destacan por su desarrollo industrial: Inglaterra, Francia, Alemania, EE.UU. y Japón
  • Se las llamó: potencias centrales o países industriales, y tenían la tecnología para producir bienes industriales
  • A su vez los demás países fueron los proveedores de la materia prima y se los llamo: países periférico o primarios. Con el tiempo estos países fueron sometidos al dominio de los países desarrollados.
  • Nace el Capitalismo 

El Capitalismo: Este sistema económico-social se baja en la propiedad privada de los medios de producción, es decir, que el capitalista es el dueño de las herramientas y materia prima necesaria para elaborar un producto, y por otro lado está el obrero que aporta su mano de obra durante una jornada diaria de trabajo cambio de un salario periódico

El motor de este sistema es la ganancia obtenida, una parte de esta ganancia se destina a mantener la estructura de producción y poder así seguir generando ganancias.  La parte de las ganancias que no se invierte en la producción puede acumularse para generar luego más ganancias. 

El capitalismo originó el enfrentamiento entre las dos clase sociales:

–        La burguesía dueña de los medios de producción. Eran los industriales, grandes comerciantes, terratenientes.

–            Los obreros, sin tierras, ni dinero o herramientas necesaria para elaborar un producto.  Sólo les quedaba por vender s fuerza de trabajo. 

–        Del capitalismo, sumado a las ideas de la ilustración francesa (aquella que cuestionó las ideas  teológicas dominadora de la edad media, solo con razón puedo conocer la verdad) , surge la doctrina liberal: 

Triunfo del Liberalismo: Todos los hombres nacen libres y son iguales ante la ley. Es la doctrina que supone igualdad de derechos y libertades de todos los ciudadanos de una  nación. El ciudadano es libre de comerciar, estudiar, asociarse, de elegir una religión, de pasear, de construir. Acepta la diferencia de clases y  las diferencias económicas. El estado debe garantizar esas libertades a todos los individuos que habiten su suelo, mediante la sanción de una constitución. En el liberalismo económico el estado no debe participar ni intervenir en la economía nacional, ya que la oferta y la demanda regulara automáticamente la economía. (Adam Schmit, fue el padre de esta escuela)

Esta doctrina se difundió por todo el mundo, pero cada país la adoptó según su conveniencia. En la mayoría de los países evolucionados no se garantizó la libertad política y solo votaban los ricos o sectores tradicionales de la sociedad. Esto generó protestas exigiendo reformas políticas que con el tiempo le fueron otorgados. 

  • La burguesía se enriqueció notablemente mediante este sistema socio-económico, lo que dió lugar al nacimiento de diversos movimientos que se oponían a esta nueva organización. Surgió así el socialismo de Carlos Marx y de Engel, que afirmaban que la historia de la humanidad no era otra cosa que una permanente lucha de clases, entre explotados y explotadores, y que este sistema capitalista no hacia mas seguir acentuando esta triste realidad. Ellos luchaban por una sociedad más justa y sin diferencias de clases. Proponían la revolución del proletariado, para que conquistara el poder y construyera una sociedad mas justa. Los obreros se fueron organizando en sindicatos y partidos políticos. Reclamaban mejoras laborales, calidad de vida  y participación política. 

Otra doctrina que nace en esta época es el Positivismo, y acepta que el crecimiento y desarrollo económico de una país se debe a la evolución de la ciencia a través de la investigación científica. El resultado de toda esta evolución se ve reflejado en todos los nuevos inventos que día a día aparecen en la sociedad de principio de siglo: tales como ferrocarriles, teléfono, cine, radio, telégrafo, energía, barcos, fonógrafo, etc.

Gracias a todo este avance tecnológico un país podía crecer y lograr su hegemonía económica en el mundo.

También debido a los avances en medicina, se logra una mejor calidad de vida y se produce un importante crecimiento demográfico en los países centrales. Esto llevó a un mayor consumo de alimentos y de bienes industriales.

De todas maneras la producción  supera a la demanda y las potencias deciden expandirse al resto del mundo en busca de:(Imperialismo)

–         Más o nuevas materias primas

–         Nuevos mercados

–        Comienza la expansión colonial

–        Asia y Africa son colonizadas por el hombre blanco que se cree superior a la raza negra y amarilla, que vivía en condiciones muy humildes de pobreza y alimentación. 

Hay tres razones que explican el colonialismo:

–     Política: da prestigio y poder sobre el resto de los países.

Económica: nuevas oportunidades de colocación de los productos manufacturados. También se encuentran nuevas materias primas, como minerales, maderas.

–  Ideológicas: el hombre blanco debe culturizar y evangelizar a esa sociedad pagana y sin formación. 

Inglaterra, dueña de los mares, con la flota naval mas grande del mundo se apodera de gran parte de los territorios africanos y asiáticos, le sigue Francia, Bélgica,  mas tarde Alemania, por que estaba ocupada en su unificación con Prusia. Nunca tuvo un imperio colonial grande, pero su férrea política de estado hizo que sus industrias dedicadas a la química, siderurgia y eléctricas  superen en producción a Inglaterra, generando una gran competencia entre ambas potencias.

EE.UU. luego de la Guerra de Secesión (1861-1865), le lanza a la conquista del oeste americano, y se expande notablemente mediante la guerra contra los indios y el avance del ferrocarril y flota naval. EE.UU. incorporaron mediante tratados Alaska, Texas, Puerto Rico, Las Filipinas, y Hawai.  

Lo mismo para Japón que vivía aislado a partir de 1868, intenta a través de MEIJI, una apertura al occidente a través de una política de introducción de técnicas, métodos, tecnología, profesionales capacitados que le permite crecer y llegar a una de las potencias mas importantes del mundo. Se destacó en siderurgia, química, textiles.

Políticamente mantuvo sus tradiciones y gobernó un emperador con poder autoritario. Se estableció la igualdad de japoneses ante la ley. Formó un importante ejército nacional y de marina de guerra. Busca una expansión sobre China y luego en 1905 sobre Rusia. 

  • La expansión colonial originó permanentes disputas por los territorios conquistados, es decir, comenzó una rivalidad colonial entre las potencias centrales.
  • Para prepararse a posibles enfrentamiento bélicos se adoptó una política de investigación de nuevas armas de guerra, de esta manera se inicia una etapa conocida como la «paz armada», en donde a pesar de su pacifica relación internacional se aportaba mucho dinero para el mejoramiento de armamento bélico.
  • La evolución de la ciencia, de nuevos materiales y tecnología, dió lugar a la invasión de renovadas armas.
  • Los gobiernos recurren a los medios de información, como los periódicos y radios para campañas nacionalistas, es decir, se trataba de inculcar a la población profundo sentimientos nacionales que pudieran justificar en algún momento la defensa o el ataque  a otra nación.
  • También se crearon alianzas entre países para defenderse en conjunto en caso del ataque de una potencia a otra.
  • Todo acabó en la Primera Guerra Mundial

EN AMERICA LATINA:

En 1850 cuando los países centrales se consolidan económicamente, salen  al mundo en busca de materia primas y ventas de productos manufacturados. Estos países comienzan una política imperialista en Asia y Africa, y Latinoamérica logra ciertos acuerdos con los gobiernos reinantes. Grandes capitales de empresas y banqueros son depositados en los países del cono sur. 

  • Europa necesitaba carne, cereales, lanas, cueros, salitre, minerales, cacao, azúcar, café, etc., productos que América podría exportar.
  • Por lo tanto los países tuvieron que realizar diversos ajustes para formar un estado moderno y lograr prosperidad. Tales ajustes fueron:

–         Acabar con las guerras civiles, lograr paz interna

–         Redactar leyes o constituciones

–         Crear las instituciones para hacer cumplir la leyes.

–         Enseñar el respeto por las autoridades.

–         Infraestructura civil, como caminos, puentes y puertos.

–         Medio de transporte como el ferrocarril

–         Comunicaciones instantáneas tipo telégrafo

–         Medio de almacenamientos adecuados como silos

–         Preparar ejércitos 

  • Los hombres de mayor poder político y económico de encargaron de organizar el país, ellos fueron terratenientes, hacendados, agricultores, ganaderos, grandes comerciantes exportadores, banqueros, etc.
  • Lucharon contra el indio y ganaron tierras
  • Confiscaron tierras a la Iglesia
  • Promovieron la inmigración europea
  • Prepararon especialistas para diversas labores
  • Abolieron la esclavitud
  • Concedieron créditos
  • Nacieron los gobiernos oligárquicos (de unos pocos) 

Modelo primario exportador: explotación de materias primas

Desde mediados del siglo XIX y hasta 1930 aproximadamente, Latinoamérica adoptó el modelo primario exportador. Las actividades productivas se orientaban hacia la producción primaria exportable (agricultura, ganadería, minería, explotación forestal, particularmente), a la vez que importaban las manufacturas que no se producían en esta parte de América desde los países centrales.

La vinculación con el mercado internacional se advierte en el crecimiento de las ciudades portuarias litorales. Fue necesario construir infraestructura de transporte (como puertos y vías férreas) y de servicios inexistentes hasta el momento. Por su parte, en las áreas urbanas las inversiones extranjeras se destinaron al suministro de cloacas, gas y electricidad, teléfonos y telégrafo. Toda esta incipiente concentración de la actividad económica en determinados puntos trajo aparejada una concentración demográfica y constituyó el germen de las desigualdades regionales, tan propias de América latina.

Las ciudades América latina se modernizaron y crecieron demográficamente. Aparecieron nuevos sectores sociales populares como los obreros.

Siempre las leyes beneficiaron  sus propios intereses, olvidándose de la gran masa de hombres que trabajaban la tierra. Hicieron alianzas con las potencias centrales y concedieron grandes privilegios a estas, a medida que acrecentaban su propia fortuna. Para mantenerse en el poder recurrían al fraude electoral y a veces hasta la violencia.

Los sectores medios de la sociedad se fueron agrupando para defender sus derechos frente a las injusticias de los gobernantes. Así nacieron grupos socialistas, anarquistas, etc. Que luchaban  por justicia social y laboral. Pedían por una sociedad mas justa.

América creció y progresó pero esta evolución siempre estuvo atada a la necesidad de compra de los países desarrollados. Inglaterra siempre tuvo una gran injerencia y dominio sobre la evolución de la economía latinoamericana. Ellos controlaban el comercio internacional, Londres era el centro financiero del mundo, y tenían inversiones en frigoríficos, minería, centros azucareros y producción agrícola. 

En 1914 se inicia la Primera Guerra Mundial, y Europa termina destruida en 1918. Comienza una tarea de reconstrucción europea. EE.UU. sale incólume de la guerra  ahora es un país acreedor. EE.UU. no sólo era una gran potencia industrial sino también un gran productora de productos primarios. EE.UU. adquirió a bajo precios varias compañías inglesas y  francesas. Sus inversiones en poco tiempo superaron ampliamente a los capitales ingleses. En América central tuvo influencia directa sobre la economía y la política.

A partir del final de la guerra los productos primarios tuvieron una caída importante de precios y también bajaron las exportaciones, porque Europa compra a EE.UU.  lo que las economías latinas tuvieron un retroceso en su crecimiento. Consecuentemente cayeron las importaciones. 

Jueves Negro: En 1929 se caen los precios de las acciones de la bolsa de Nueva York, esta crisis afectó al poco tiempo a los bancos, empresarios y obreros de todo el planeta. La desocupación cayó a valores inimaginables. En EE.UU había 13.000.000 de desocupados y la producción industrial cayó un 50%. Los agricultores perdían sus tierras y los empresarios sus empresas. La gente perdía sus viviendas y bienes. El capitalismo estaba en crisis. Hoover era el presidente pero no le encontró una salida eficaz, hasta que Roosevelt con ideas de Keynes decide tomar medidas alejándose del liberalismo económico, ahora el estado interviene en la economía, se lo conoce como estado benefactor.

Entonces esta «crisis del capitalismo” produce:

  1. a) caída de precios internacionales
  2. b) caída de las exportaciones
  3. c) caída de la producción
  4. d) caída de los salarios
  5. e) aumento de la desocupación
  6. f) caída de los créditos internacionales

Nace el New Deal (barajar de nuevo o nuevo pacto) de Roosevelt, con medidas tendientes a aumentar la demanda de empleos realizando enormes obras civiles en todo el país.

Estado Benefactor:

  1. a) asegura empleos a costa de endeudar al estado
  2. b) asegura la salud y educación
  3. c) exenciones impositivas
  4. d) donaciones
  5. e) promociones industriales
  6. f) proteccionismo 

En América latina se detiene el crecimiento, caen los precios de los productos primarios (café, azúcar, cereales, carnes) y las exportaciones en un 50%. La importaciones se detienen. Los créditos exteriores se terminan.

América latina decide tomar un camino conocido como de “crecimiento hacia adentro” tratando ahora de producir lo que antes se importaba. También se conoce como:”industrialización por sustitución de importaciones”. Argentina también fortaleció los lazos con sus tradicional inversor inglés asegurándole grandes ganancias a sus inversiones si se le seguía comprando carnes y cereales. (pacto Roca-Runciman)

Modelo fordista o de la sustitución de importaciones

A partir de 1930, la demanda externa de productos primarios descendió; los países latinoamericanos tenían menor posibilidad de compra y no podían importar. Esta situación hizo que se optara por desarrollar la industria nacional. Primero se instalaron industrias livianas o vegetativas, hasta 1950 aproximadamente. Más tarde se incorporaron las industrias básicas o dinámicas, con inversiones directas del capital norteamericano a través de las empresas multinacionales. La industria se concentró en los puntos privilegiados por el modelo exportador. Podría decirse que la localización industrial adquirió un carácter selectivo. En la Argentina, por ejemplo, el Gran Buenos Aires concentraba en 1985 el 40% de la industria manufacturera nacional y el 48% de los empleados del sector. Estos centros dinamizados por la presencia de industrias se convierten en importantes polos de atracción para migrantes del interior de los países en busca de empleo. La urbanización empieza a tomar cada vez más vigor. Este proceso se combina con la expulsión de población del medio rural, debido a las crisis agrarias o la tecnificación de las tareas. El proceso de urbanización adquiere características impresionantes en América latina. Las ciudades latinoamericanas se van transformando en importantes focos de atracción, no sólo por la concentración

Latinoamérica buscó modernizarse en tecnología, pues debía producir nuevos productos. También el campo tuvo que conseguir mejores equipamientos. Es estado tuvo que mejorar su infraestructura civil, nuevos caminos, puentes y puertos. Debía otorgan créditos blandos a los futuros industriales y debió transformarse en empresario para los grandes proyectos de siderurgia, química y energía, ya que no había importantes aporte privados estos planes. El estado debió endeudarse, EE.UU. era su principal prestamista, Roosevelt le llamó la “política del buen vecino” y colaboró para que ese dinero llegue a los gobiernos latinoamericanos. (trataba de evitar cualquier tendencia hacia el comunismo, nacido en 1917)

Las industrias creadas fueron muy limitadas, centradas en perfumes, alimentos, electrodomésticos, bebidas, ropa, medicamentos. De EE.UU. se seguía importando: acero, máquinas y equipos  y combustibles. 

A nivel político era fundamental que haya gobiernos fuertes. Se pone en duda el liberalismo y el capitalismo, aparecen regímenes  militares o autoritarios que desean tomar el poder. Hubo 10 golpes militares de estado, donde 6 fueron exitosos. Más tarde continúan gobiernos populistas, como el de Perón en Argentina, Getulio Vargas en Brasil y Estensoro en Bolivia. Aparecen grupos socialistas que se infiltraron en el seno de los más necesitados y  provocaron estallidos sociales. 

Las economía de Centroamérica fueron muy sufridas y el pueblo reaccionó con estallidos sociales, los cuales fueron sofocados con la intervención de EE.UU. que fue digitando gobiernos que cuidaban sus intereses. Por ejemplo en Panamá estuvo Noriega, en Nicaragua Somoza, Trujillo en República Dominicana y Batista en Cuba. En Cuba los grupos revolucionarios fueron apoyados por Rusia. 

El gran endeudamiento de América latina hizo que se resquebrajara su solidez financiera y se devalúe la moneda local, creando inflación. Para salir de esta situación se fue pidiendo más créditos al exterior y “emparchando la economía”, pero a su vez la deuda se hacía cada vez mas grande. Se suponía que con buenas exportaciones se podía saldar este endeudamiento. Con la Segunda Guerra Mundial estos países logran una importante recuperación, ya que se demandaba alimentos y algo de bienes industriales (EE.UU. sólo fabricaba armas). De todas maneras había poco acero y combustibles, casi todo lo existente era para la guerra. Los países americanos se dieron cuenta de lo importante de ser productor de esta importante materia prima. (México, Brasil, Chile y Argentina siempre tuvieron una deuda controlada)

En 1959 termina la guerra con Corea, y EE.UU. nuevamente toma las riendas de economía mundial, retomando el comercio internacional con países tradicionales europeos que siempre le compraban. La tecnología estadoudinense fue en poco tiempo muy superior a la latina y logró mejores resultados en sus productos a mejor precio. Europa intensificó sus relaciones comerciales dejando de lado los productos latinos. La dependencia económica con EE.UU. estaba muy fuerte y ahora le exige que lo apoye en la guerra fría, contra el socialismo.

La exportaciones latinoamericanas caen y entra en crisis el proyecto de crecimiento hacia adentro. Se continúa buscando plata al exterior para pagar la deuda y continuar con su desarrollo industrial que ya nunca va alcanzar en calidad a EE.UU. Apenas se puede pagar los intereses de la deuda y la misma empieza a crecer.

Venezuela gran productor de petróleo queda afuera de este fenómeno americano y logró cierta autarquía.(Con Honduras pasó algo parecido)

1973: Conflicto en Medio Oriente (Guerra de Youn Kipur), EE.UU. apoya a Israel con armas y equipos bélicos en el medio oriente, la OPEP decide limitar la exportación de petróleo hasta tanto no se desarme la zona de guerra. El precio del barril de petróleo se multiplica por 3. Todos los subproductos aumentan notablemente. Los países de la OPEP multiplican sus ganancias.

Aparecen los “petrodólares” árabes en los bancos americanos. Ese dinero es destinado a América Latina en préstamos sin muchas exigencias y controles. Comienza la patria financiera. La plata dulce, aparecen cientos de bancos y financieras. La clase media estaba contenta, se viajaba por todo el mundo y había productos importados de lo que se busque. Estaba de moda el “deme dos”.  (gracias a ese dinero el Muro de Berlín se mantuvo hasta 1991, Rusia estaba destrozada económicamente)

Entre 1972 y 1976 comienza una nueva oleada de gobierno de facto, en Bolivia, Chile, Uruguay, Perú y Argentina, los militares tomaron en gobierno y establecieron rígidas dictaduras. Había que luchar contra el comunismo de Cuba, comienza el adoctrinamiento: La Doctrina de Seguridad Nacional, el enemigo no está sólo afuera, está adentro, puede ser tu amigo, alguien de tu familia, cualquier ser es cuestionado, …ante la duda: hay que borrarlo.

Estos gobiernos tenían el apoyo total de los EE.UU. que los consideraba un aliado en la guerra contra los revolucionarios de izquierda.

Tres características tuvieron todos estos gobiernos:

1-Autoritarismo excesivo.

2-Presencia militar en todos los rincones del país

3-Endeudamiento económico, que gran parte se usó para armas de guerra. Había plata de sobra, se sigan los lineamientos de la gran potencia del norte.

Escapan a esta constante: Brasil y México.

Llega la década del 80, casi todos los países latinoamericanos no pueden pagar los intereses, menos el capital.

En 1982 se cae México, que decide suspender el pago de los intereses.

Efecto Tequila: Se desata una crisis generalizada en todo Latinoamérica. Se cortaron los créditos, se aumentaron los intereses sobre el dinero prestado, y la deuda subió espectacularmente, y ya no hay más créditos para pagar los intereses.

Aparece “el Gran Brady”,  secretario del Tesoro de EE.UU., una especie de ministro de economía de los países latinos, lanza un plan para toda Latinoamérica, el Plan Brady. Se pensó que era la solución final al tema de la deuda Sudamérica: el canje de deuda (con estos bonos recotizados, más tarde compran todas las empresas nacionales)

Frente a este caos, no sólo económico, sino también social, los militares debieron retirarse del gobierno y comenzó una apertura democrática. En Argentina se retiraron luego de la Guerra de Malvinas.

Estos nuevos gobiernos debieron enfrentar “la herencia” y aplicaron severos ajustes, que sólo sirvió para pagar la deuda. Estos ajuste se aplicaron desigualmente, y como siempre, los más perjudicados fueron los de las clases medias y bajas.  Los países debieron luchar contra brotes inflacionarios que como en el caso de Bolivia llegó al 11750% en 1985. Argentina 672% (1988), Perú 667%, Brasil 586% son sólo algunos ejemplos.

Consecuencias: Aumentó de la pobreza,  deserción escolar,  problemas de  salud, educación y un crecimiento importante de la violencia callejera.

Latinoamérica Hoy: Como resultado del gran endeudamiento en la década de los 70, el crecimiento de toda Latinoamérica es muy dependiente de la existencia de créditos baratos. Para conseguirlos deben cumplir con las orientaciones económicas neoliberales que elaboran los organismo financieros internacionales como el F.M.I. que sólo favorece a grandes grupos económicos nacionales y extranjeros. La deuda por otra parte no deja de crecer, en 1985 era de 350 millones de dólares hoy es estimada en 700 millones.

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LECTURA COMPLEMENTARIA:

La Economía en América Latina

La Globalización Económica se vio fortalecida después de la desaparición de la URSS y la caída del socialismo, cuando se desarmó la división bipolar del mundo formado por un bloque de países capitalistas, dirigidos por EE.UU. y por otro de países comunistas, liderados por la URSS. Como resultado el capitalismo se presenta como el sistema dominante en el ámbito mundial.

Los países con antiguas economías socialistas, como los que hoy forman la Comunidad de Estados Independientes (CEI), todavía están resolviendo las dificultades surgidas de su traspaso a una economía de mercado. Entre uno y otro polo, se encuentran aquellos países que se rigen por una economía capitalista pero que le dan un papel importante al Estado en el área del desarrollo social; se trata del caso de algunos países de Europa nórdica, como Suecia, Noruega o Dinamarca, donde prevalecen las llamadas “socialdemocracias”.

Latinoamérica: algunas comparaciones

El camino seguido por América latina ha sido muy distinto de los países asiáticos que analizamos anteriormente. Esta región dispuso de una economía agro exportadora tradicional de donde obtener dinero para invertir en la industria. Los nuevos países industrializados, en cambio, no contaron con estoy por ello ahorraron lo máximo posible, siguiendo el modelo japonés.

Al no contar con excedentes de dinero por no desarrollar una actividad exportadora de materias primas9 necesariamente llevaron a cabo una política económica austera y más prudente que la de América latina. Cuando los préstamos extranjeros aumentaron, se utilizaron para incrementar la inversión y las exportaciones de manufacturas y. lentamente, fueron reemplazados por el ahorro nacional.

En América latina, por el contrario, se solicitan préstamos para pagar préstamos, con lo que se constituye un círculo vicioso. n el marco de la globalización, el sistema socioeconómico de América latina tiene numerosas dificultades que se vinculan principalmente al peso de la deuda contraída, a la expansión de las empresas transnacionales sin ningún tipo de control y al aumento del desempleo.

Otro elemento importante se relaciona con la aplicación de políticas de ajuste del Estado. Como vimos, dichas políticas neoliberales consisten en la disminución del papel el Estado en el desarrollo social yen la privatización de empresas y servicios públicos. La falta de trabajo provoca una disminución en el consumo: las familias que ven bajar sus ingresos intentan ahorrar gastar menos. Esto, finalmente, hace que pequeñas empresas terminen cerrando.

De este modo, a partir de la segunda mitad de la década del setenta, se acentuaron los obstáculos al crecimiento. Sólo el Brasil promovió exportaciones no tradicionales para proteger el desarrollo industrial yen menor medida, México. En el Brasil, en 1998, el 55% del total de las exportaciones de mercancías correspondía a manufacturas; en México, esta cifra se elevaba a 8%; en la Argentina, en cambio, era de un 35%. La composición de las exportaciones constituye un indicador de los rasgos productivos de un país. Sin embargo, puede resultar engañoso en aquellos casos donde esta producción se reduce a ensamblar piezas producidas en otras partes del mundo.

El Brasil se animó a desafiar la crisis de mediados de los setenta de otra manera. Hacia fines de la década, exportaba menos de lo que gastaba en importar petróleo yen pagar la deuda; por eso, utilizaba financiamiento externo para pagar el resto dE sus importaciones. Ante esto, realizó enormes esfuerzos para restringir el consumo de petróleo, desarrollar fuentes alternativas de energía, sustituir importaciones, y diversificar y aumentar sus exportaciones, sobre todo de manufacturas. Esta política contrastaba con la del resto de los países, que desmantelaron su sector industrial y abrieron su economía a las importaciones, al tiempo que aumentaban su deuda externa.

En general, la reestructuración económica impactó de manera negativa en América latina. La creciente participación extranjera en las actividades productivas, financieras y bancarias fue desplazando a los grupos económicos locales. Hoy en día es muy habitual la venta de empresas nacionales. El dinero obtenido por los empresarios extranjeros no siempre se reinvierte en el lugar: a veces, se fuga a un banco del exterior.

La falta de diversificación del sector industrial también se manifiesta en el comportamiento de algunas empresas latinoamericanas que buscan insertarse en el mercado mundial, en el marco de la globalización. En efecto, estas empresas transnacionales de origen latinoamericano se vinculan a las actividades primarias o a los productos industrializados asociados al sector.

Inversión Extranjera Por País en A.L.

Un caso argentino

Las empresas argentinas de la alimentación pasaron en poco tiempo al control de las empresas transnacionales. La empresa francesa Danone adquirió el 51% de Bagley, compró la mitad de Villa del Sural grupo Pulenta y se asoció para la elaboración de leches saborizadas, quesos y postres con La Serenísima. Stani se vendió a la inglesa Cadbury; La Montevideana pasó a manos de Philip Morris; Nestlé absorbió a Noel; Bonafide quedó bajo la órbita de Carrozi (“holding” chileno); la inglesa Grand Metropoli tan compró La Salteña y luego fue adquiriendo Cinzano, bodegas Navarro Correa y vinos Rodas; también adquirió la cadena Delicity y además es propietaria de la cadena Burger King, que posee decenas de locales en la Argentina.

Las empresas de la alimentación buscan su integración al mercado brasileño (como el grupo nacional Bungey Born,dueño de Molinos). Fuera de este proceso vertiginoso de venta sólo quedan Arcor, Molinos y Sancor.

Antes de 1990, las multinacionales tenían plantas con la producción completa del mismo bien en distintos países. Hoy se produce coordinadamente entre las filiales y las matrices, con un nivel homogéneo de calidad, lo que permite el desarrollo de marcas globales. Danoney Nabisco retiraron a Bagley y Terrabusi de la Bolsa local, inauguraron depósitos robotizados que funcionan online tercíarizaron el resto de la distribución y negocian desde otro país con los dueños de los grandes supermercados.

HOLDING
Agrupamiento de empresas pertenecientes a capitales individuales para asegurarla valoración de éstos. Los agrupamientos de empresas conducen a la formación de grupos económicos con distintas situaciones de integración. El “holding’ es la empresa madre” que rige el funcionamiento del conjunto de empresas que constituyen exclusivamente un grupo económico.

TERCIARIZAR
Estrategia comercial por la cual una gran empresa se desliga de la comercialización con sectores minoristas subcontratando a otras. Dichas empresas se convierten en intermediarios en la cadena de distribución y en responsables de la venta a los pequeños y medianos clientes.

DISTRIBUCION DE LA POBLACION QUE VIVE CON MENOS DE 1U$S POR DIA

Historia Económica Mundial del Siglo XX El Jueves Negro Caida Bolsa

Historia Económica Mundial del Siglo XX

Resumen de lo acontecido económicamente en los países occidentales a partir de la Gran Crisis de 1929  

El fin de la prosperidad:
La quiebra de la Bolsa de Nueva York
  

A medida que la prosperidad aumentaba, los empresarios buscaron nuevas negocios para invertir sus ganancias.  Prestaban dinero a Alemania y a otros países e instalaban sus industrias en el extranjero (la Argentina y Brasil, entre otros).  También invertían en maquinarias que permitían aumentar la producción. 

Desde que advirtieron que tendrían dificultades para vender tanta mercadería, comenzaron a invertir en bienes de lujo, como joyas o yates, y en negocios especulativos. 

La compra de acciones en la bolsa se fue transformando en uno los más rentables.  Muchas veces, para comprar acciones, los empresarios pedían créditos a los bancos.  Debido a que la ganancia de las acciones podía llegar a un 50% anual y el interés que debían pagar por los créditos bancarios era del 12%, los beneficios que obtenían eran enormes.

A fines de la década, la prosperidad, que antes estaba basada en el desarrollo industrial, pasó a depender de la especulación. En 1928, algunos síntomas hacían prever que la economía estaba en peligro.  Los ingresos de la población no habían subido tanto como para que el consumo siguiera creciendo. 

Los almacenes estaban llenos de mercaderías que no podían ser vendidas y muchas fábricas comenzaron a despedir a sus trabajadores.  Sin embargo, en la bolsa seguía la fiesta especulativa.  Los precios a que se vendían las acciones no reflejaban la situación económica real de las empresas. 

Aunque el crecimiento de muchas de ellas se había detenido, sus acciones seguían subiendo porque había una gran demanda de los especuladores.  Nadie pudo o quiso darse cuenta de la gravedad de la situación.  Cuando en octubre de 1929 la Bolsa de Nueva York quebró, la crisis fue inevitable y se extendió al sistema bancario, a la industria, el comercio y al agro estadounidenses.  Sus consecuencias se sintieron también en todo el mundo y perduraron hasta la Segunda Guerra Mundial.

EL NEW DEAL : Como se decía antes, en octubre de 1929 se produjo la quiebra de la Bolsa de Nueva York.  El precio de las acciones que allí se negociaban bajó espectacularmente y muchos particulares y empresarios perdieron grandes fortunas.  En los meses siguientes, la crisis en la bolsa afectó las actividades bancarias, industriales, comerciales y agrarias.  La desocupación creció hasta niveles inimaginados.

Ante esta difícil situación, los inversores estadounidenses retiraron sus capitales de Europa y de otras partes del mundo.  El comercio de Estados Unidos con el exterior también disminuyó.  De esta manera, la crisis se extendió a otros países.  Sus efectos comenzaron a sentirse fuertemente en aquellos que, como Alemania, tenían una mayor relación con Estados Unidos, pero afectaron también al resto de Europa, a América latina y, en mayor o menor medida, al mundo entero.

En los países industriales la producción descendió.  Muchas fábricas cerraron y una gran cantidad de trabajadores se quedó sin empleo.  En el campo, los precios agrícolas bajaron y muchos agricultores perdieron sus tierras.  Los Estados tuvieron que intervenir para, sostener una economía que se tambaleaba.  La primera reacción consistió en disminuir las importaciones para proteger la producción nacional.  El objetivo era lograr la autarquía, es decir, el autoabastecimiento, y a la vez estimular las exportaciones.

Para combatir la desocupación, los Estados emprendieron la construcción de obras públicas y limitaron el ingreso de inmigrantes. En todos los países, la crisis económica fue acompañada por una crisis política y social.  Las huelgas aumentaron y los enfrentamientos políticos se agudizaron.  La fe y la confianza en el liberalismo para dar respuesta a las necesidades de la población comenzó a debilitarse.  En algunos países se ensayaron nuevas alternativas políticas.  En Alemania y Japón los sistemas parlamentarios fueron reemplazados por Estados fascistas.  En Inglaterra y Francia, los parlamentos sobrevivieron, aunque debilitados. 

Conservadores y socialistas se alternaban en el gobierno sin encontrar respuestas a la crisis.  Además, debían enfrentar el ataque de los grupos fascistas, admiradores de Mussolini y Hitler, quienes para terminar con los conflictos sociales reclamaban el establecimiento de gobiernos fuertes.  Los partidos comunistas también atacaban el sistema político.  Sostenían que la depresión económica era la consecuencia inevitable del sistema capitalista y que sólo la revolución social pondría fin a los sufrimientos de la población.

Al cabo de unos años, aunque con dificultades, Gran Bretaña, Francia, Japón y Alemania, lograron recuperarse.  En Estados Unidos, la crisis fue más profunda y la recuperación más lenta. (ampliar tema: La Planificación Económica Latinoamericana)

 Las respuestas a la crisis en Estados Unidos: el New Deal

 La crisis económica en Estados Unidos alcanzó niveles de catástrofe.  La producción industrial se redujo en un 50%, las ventas de automóviles cayeron un 65% y la desocupación aumentó de 1,5 millones a 13 millones.  La agricultura fue uno de los sectores más afectados.  Entre 1929 y 1932, los beneficios de los agricultores disminuyeron en un 70%.  Muchos perdieron sus tierras y emigraron por ejemplo, a California a cosechar frutas.

 En las ciudades, la situación no era mejor.  Millares de familias fueron desalojadas de sus viviendas por no poder pagar los alquileres.  Algunas terminaron viviendo en casas de cartón y lata.  Otras dormían directamente en las veredas o sobre catres proporcionados por las autoridades municipales.

Gobernaba el país el presidente Hoover, del Partido Republicano.  Hoover consideraba que la crisis era pasajera y que no era necesaria la intervención del Estado para recuperar el equilibrio económico.  Su pasividad fue pronto castigada.  En las elecciones de 1932, los ciudadanos expresaron su indignación votando en favor del Partido Demócrata.  Su candidato, Franklin Delano Roosevelt, había prometido profundos cambios para superar la crisis.

Una vez en el gobierno, Roosevelt aplicó un programa de gobierno conocido como New Deal («barajar de nuevo»).  Consistía en una serie de enérgicas medidas, cuyo objetivo era poner nuevamente en marcha la economía y socorrer a los más necesitados.  Para aliviar la situación de los agricultores, se redujo la producción agrícola lo que permitió elevar los precios de las cosechas. 

Para atacar la desocupación se pusieron en marcha obras públicas, como escuelas, calles y parques de recreación, que dieron empleo a muchos trabajadores.  Además, se construyeron diques, centrales hidroeléctricas y complejos industriales para reactivar las economías regionales.  El Estado firmó acuerdos con empresarios y trabajadores para establecer precios máximos a los productos industriales y fijar salarios mínimos; además, creó el seguro de desempleo, vejez y enfermedad, y suprimió el trabajo infantil.  En materia laboral, legalizó los sindicatos y garantizó el derecho de huelga.

Las medidas adoptadas por Roosevelt aliviaron en parte la situación de los sectores más necesitados.  Sin embargo, los graves problemas económicos originados por la crisis no pudieron solucionarse.  Recién en 1940 la producción alcanzó los niveles anteriores a la crisis y esta recuperación estuvo vinculada con el crecimiento de la industria armamentista.  Por entonces, la Segunda Guerra Mundial estaba en su apogeo.

EL «ESTADO DE BIENESTAR»‘ Y LA  EXPANSIÓN ECONOMICA

La distensión de la guerra fría fue posible, además, por el gran desarrollo económico que se produjo en todos los países industriales a partir de mediados de la década de 1950.  Los de mayor crecimiento fueron los que más habían sido perjudicados por la guerra: los países europeos y Japón.  En todos, la utilización de nuevas tecnologías y la disminución del precio de la energía carbón, petróleo, gas natural y electricidad posibilitaron un aumento espectacular de la producción agrícola e industrial.  El modelo de producción fordista se difundió en todo el mundo.

En los Estados Unidos se aplicó en todas las industrias, desde la construcción de edificios hasta la fabricación de comida rápida.  McDonald’s fue un éxito de esta época.  Los artículos que en otro tiempo habían sido un lujo, como las heladeras, lavarropas y teléfonos, ahora estaban al alcance de la mayoría de la población.  Además, gracias a las innovaciones tecnológicas, nuevos productos invadieron el mercado: televisores, discos de vinilo, casetes, relojes digitales, calculadoras de bolsillo y muchísimos más.  Una de las grandes novedades fue la miniaturización y la portabilidad de los productos como la radio a pilas.  La población fue bombardeada por masivas campañas publicitarias que incitaban a consumirlos.

La nuevas políticas económicas implementadas por los gobiernos favorecieron el gran crecimiento económico de la posguerra.  Quedaron atrás las ideas del liberalismo que sostenían que el Estado no debía intervenir en la economía.  Las experiencias del New Deal y la planificación económica, iniciadas en la década de 1930, mostraron que el Estado debía jugar un importante papel para asegurar empleos a todos los habitantes, garantizar el bienestar de la población, impulsar el desarrollo económico y evitar crisis como la que se había producido en 1929. 

El Estado que cumplía estas funciones fue denominado «estado de bienestar» y se difundió en muchos de los países del bloque occidental.  En ellos, se modernizaron los transportes y las comunicaciones, se construyeron carreteras y vías férreas, se estimuló el desarrollo la producción de energía y, por medio de créditos y ventajas impositivas, se orientaron las inversiones de las empresas privadas. 

Fue muy importante, también, la política social.  Gracias a ella, la población pudo gozar de atención médica y educación  gratuitas, pensiones a la vejez, subsidios de desempleo y muchos otros beneficios y servicios.  Estas medidas junto con la disminución de las horas de trabajo y la desaparición del desempleo, permitieron un importante aumento del nivel de vida de la población. 

La crisis del “Estado de Bienestar»: el neoliberalismo

 La crisis económica que afectaba el mundo occidental alentó la acción de muchos grupos opositores.  Los ecologistas criticaban el uso indiscriminado de los recursos naturales, la contaminación ambiental producida por el desarrollo de las industrias y el peligro que representaban las armas atómicas.  Otro grupo, en su mayoría economistas, proclamaba que los altos gastos del estado de bienestar» en política social afectaban las ganancias de las empresas, limitaban la competencia y desencadenaban procesos inflacionarios. 

Proponían volver a un Estado «mínimo», pero a la vez lo suficientemente fuerte para imponerse contra cualquiera que afectara la libertad de mercado, como los sindicatos.  Reclamaban, además, un control de los gastos del Estado para equilibrar el presupuesto estatal y la reducción de los impuestos de los sectores de ingresos más altos.  Estas propuestas económicas, denominadas neoliberales, fueron adoptadas por casi todos los Estados occidentales, excepto Suecia y Austria.  El gobierno de la primera ministra inglesa, Margaret Thatcher (1 979-1990), es considerado el modelo más puro de neoliberalismo.

Thatcher controló la emisión monetaria, disminuyó drásticamente los impuestos sobre las ganancias y sobre los sectores de más altos ingresos, aplastó importantes huelgas e impuso una nueva legislación antisindical.  Además, recortó los gastos sociales y emprendió amplios programas de privatizaciones de las empresas estatales de acero, petróleo, gas, electricidad y agua.  Como consecuencia de esta política neoliberal, millones de personas perdieron sus empleos. En el resto de los países europeos, si bien se impusieron modificaciones en la política impositiva, no hubo grandes recortes en los gastos sociales y se evitaron enfrentamientos con los sindicatos.

En Estados Unidos, el neoliberalismo tuvo características distintas.  Reagan también redujo los impuestos en favor de los ricos y aplastó las huelgas, pero los gastos estatales destinados a la «carrera armamentista» aumentaron mucho más que en cualquier otro período de la historia.  La prioridad era la competencia militar con la Unión Soviética. En todos los casos, los gobiernos neoliberales se caracterizaron por un fuerte anticomunismo que contribuyó a desatar la segunda guerra fría.

MEDIDAS NEOLIBERALES

En esta reforma se buscaba devolver al Estado la difícil tarea de establecer normas precisas y aceptables para el gran capital nacional, el capital extranjero y la banca acreedora.  Desde el gobierno se implementaron las medidas tendientes a satisfacer las demandas de todos esos sectores, que casi nunca se llevaban bien entre sí.  De esa forma, se aseguró la estabilidad económica y la paridad cambiaría.  Las principales políticas económicas que se implementaron desde el gobierno en relación con la reforma del Estado fueron las siguientes:

a. Privatizaciones

Apuntaban a «achicar al Estado».  Para eso se vendieron al capital privado, nacional y extranjero, las empresas que manejaba el Estado.  Canales de televisión, radios, ferrocarriles, transporte marítimo, transporte aéreo de pasajeros, teléfonos, gas, electricidad, servicio de agua potable y la empresa nacional de explotación de petróleo, entre otras, fueron vendidas en pocos años.  El Estado se comprometió a controlar las nuevas empresas privatizadas con los llamados ,lentes reguladores», que no en todos los casos fueron exitosos y muchas veces intervinieron en favor de los nuevos propietarios y no de los usuarios-clientes.

b. Descentralización

Esta reforma apuntó a transferir actividades o funciones del Estado Nacional, como la salud y la educación, a las provincias.  En algunas, a su vez, se descentralizaron y delegaron funciones a los municipios.  En muchos casos, provincias con una base económica débil no pudieron hacerse cargo en forma eficiente de las nuevas tareas.

c. Reforma administrativa

En algunas áreas, como el Ministerio de Economía, se buscó la profesionalización de sus trabajadores y el reemplazo de algunos de baja calificación por otros de un mejor nivel técnico.  En general, esta reforma estuvo supeditada a ahorrar gastos, de forma tal que se implementaron los llamados «retiros voluntarios».  El Estado pagaba una cifra de dinero para que el trabajador renunciara y se comprometiera a no volver a trabajar en la administración pública.

d. Reforma tributaria

Decidió atacar la evasión impositivo, pero no hubo muy buenos resultados porque se persiguió a los pequeños contribuyentes (comerciantes y profesionales independientes).  Por otra parte, los grandes empresarios que pagaban eran siempre los mismos y a ellos les creaban nuevos impuestos en vez de evitar la evasión de los demás.  Además, la Dirección General Impositiva (DGI) no se modernizó lo suficiente, lo que tornaba muy complicados los trámites vinculados al pago de impuestos.

La desregulación económica:

Con este término se alude al cambio en la forma de control que realiza el Estado a las empresas.  El Estado pasa a controlar o regular «menos» y de una manera más «libre», es decir, dejando que los empresarios se guíen de acuerdo con los beneficios económicos que recibirán al producir bienes y servicios.  Algunos de los elementos que se aplicaron para posibilitar la desregulación son los siguientes:

– Eliminación de algunos subsidios o beneficios económicos a algunas empresas.  Las que se vieron más afectadas fueron las chicas y medianas.

– Eliminación de antiguos «entes reguladores», como la Junta Nacional de Granos que imponía algunas restricciones a los empresarios.

– Menor atención a los problemas ambientales y a la calidad de los productos que se consumen.

La flexibilización laboral

Si bien no se pudo establecer una ley que flexibilice el trabajo, dicha flexibilización ya funciona en muchos lugares.  Disminución de salarios, desaparición del aguinaldo, imposibilidad del trabajador de elegir la fecha de sus vacaciones, duración de la jornada de trabajo de más de diez horas y ser despedido sin cobrar indemnización fueron algunos de los cambios que se produjeron en la forma de contratación de los trabajadores.  El gobierno sostiene que la flexibilización es necesaria para que aumenten los puestos de trabajo, ya que contratar trabajadores en estas condiciones es más «fácil».  No obstante, la desocupación aumentó mucho.  Lo que casi nadie pone en duda es que la flexibilización laboral beneficia económicamente a los empresarios porque reduce los costos.

Bibliografía Consultada: Sociedad Espacio y Cultura – Omar Tobío-Diana Pipkin-Mabel Scaltritti.