Los Incas

Guerras Civiles Entre Los Conquistadores del Peru

Reparto de Perú y Las Guerras Civiles Entre Los Españoles Conquistadores

La división del continente sudamericano en concesiones de conquista:

Después de repartido el rescate de Atahualpa, Hernando Pizarro recibió de su hermano Francisco la misión de trasladarse a la Metrópoli para comunicar al monarca el resultado de la empresa y entregarle el quinto que le correspondía.

Conquista peru atahualpa
Atahualpa

Al conocer los triunfos obtenidos por sus capitanes, Carlos V dividió los territorios sudamericanos, situados debajo de la línea ecuatorial, en cuatro distritos paralelos.

Las tierras adjudicadas a Francisco Pizarro en la capitulación de 1529, fueron ampliadas en setenta leguas de costa hacia el Sur, de modo que la gobernación de Nueva Castilla, que formaba el primer distrito, tenía 270 leguas de costa sobre el Océano Pacífico (mayo 4 de 1534).

Pizarro Francisco
Pizarro Francisco

El segundo fué concedido a Diego de Almagro con el nombre de Nueva Toledo. Tenía 200 leguas de costa sobre este océano y quedaba comprendido entre los paralelos 14 y 25 (mayo 21 del año 1534).

diego de almagro
Diego de Almagro

En esta misma fecha se concedieron los restantes distritos: Don Pedro de Mendoza recibió el territorio del Río de la Plata y doscientas leguas de costa sobre el Mar del Sur contadas desde el límite de la gobernación de Almagro; alcanzaba por el Sur hasta el paralelo 36º.

Simón de Alcazaba recibió el resto de la América hasta el estrecho de Magallanes, con el nombre de Nuevo León.

Se ha discutido si los dos primeros distritos llegaban hasta el Océano Atlántico. Debe entenderse que no, por cuanto las capitulaciones no lo dicen expresamente y se habrían lesionado los derechos de Portugal amparados por el tratado de Tordesillas.

En cambio, los dos restantes tenían costas sobre ambos océanos según resulta del texto de las respectivas concesiones.

Este reparto de la América del Sur, inspirado en sanos propósitos de expansión colonial, tuvo consecuencias insospechadas y fué la causa de la primera guerra civil del Perú (*).

Primera guerra civil. — La noticia del reparto llegó al territorio del Perú antes que los interesados recibiesen las cédulas reales correspondientes. Con tal motivo se suscitó la duda sobre la posesión del Cuzco, capital tradicional del Tahuantinsuyu y la ciudad más poblada de las regiones del Sur. Por sugestión de sus amigos, Almagro creyó que correspondía a su gobernación y el conflicto con Pizarro estuvo a punto de producirse.

Predominó, por fortuna, el buen sentido: toda discusión era prematura, pues, de acuerdo con la capitulación de 1529 y mientras no llegaran los despachos reales, Francisco Pizarro era el legítimo gobernador de todo el territorio’ conquistado.

(*) Las guerras civiles del Perú, que perturbaron la vida de esta colonia cuando aun no estaba asentada la dominación española (1537-48), no fueron los únicos episodios de esta índole que ocurrieron durante la conquista. En efecto, el carácter aventurero y bravio de los conquistadores, excitado por la codicia y la facilidad de sus triunfos, provocó sangrientos conflictos.

Los indios no fueron, pues, las únicas víctimas de la conquista; los conquistadores sufrieron también las consecuencias de su propia rudeza y la sangre castellana se derramó con igual prodigalidad en expediciones provechosas y estériles querellas intestinas.

Los conflictos producidos fueron numerosos, pero variaron de gravedad e importancia. Conocemos ya algunos de ellos, como la sublevación de los colonos de La Española contra Bartolomé Colón (1496-98) ; la conjuración de San Julián contra Hernando de Magallanes (1520) ; la desobediencia de Cortés, que Velázquez quiso castigar con la fracasada expedición de Narváez (1520). Hubo otros más, a los cuales nos referiremos en su oportunidad. Pero ninguno de ellos tuvo la importancia de las tres guerras civiles del Perú, como que en el transcurso de la última se sugirió la posibilidad de independizar a esta colonia.

Almagro comprendió la situación, desistió de sus propósitos y resolvió intentar la conquista de Chile, región sobre cuyas riquezas referían los indios noticias muy halagadoras (1535).

Hallábase empeñado en esta empresa, desalentado por las penurias de la marcha a través de la meseta boliviana, el N. O. argentino y la cordillera andina, fatigado por la resistencia de los naturales y disgustado por la pobreza mineral del territorio, cuando recibió cartas del Perú con interesantes noticias.

Hernando Pizarro había traído las cédulas correspondientes a los territorios peruanos. Fijaban la superficie de ambas gobernaciones en 270 y 200 leguas de costa, respectivamente.

Pero esta forma de adjudicación no permitía su inmediato deslinde. Nadie en el Perú poseía conocimientos de cosmografía ni de geodesia, y aunque el Cuzco quedaba dentro de la jurisdicción de Pizarro, los amigos de Almagro sostenían de buena fe que correspondía a la gobernación de su jefe.

Un error, nacido de la ignorancia y explotado por la antipatía que los. soldados de Almagro sentían hacia el afortunado Pizarro y especialmente contra su hermano Hernando, provocó la primera guerra civil (1537-38).

Almagro regresó con el propósito de reivindicar el gobierno del Cuzco. Su llegada coincidió con la más grave situación creada al Perú desde el comienzo de la conquista.

Los indígenas de las parcialidades vecinas al Cuzco se habían sublevado e iniciado el sitio de la ciudad, bajo las órdenes del Inca Manco, puesto en libertad por el codicioso Hernando Pizarro bajo la promesa de un fabuloso rescate, gemelo del de Cajamarca (febrero de 1536).

A la llegada de Almagro (marzo de 1537) los indios habían levantado el sitio para atender sus sembrados, pero se mantenían dispuestos a reanudarlo. Parte de la ciudad había sido incendiada; entre los españoles muertos durante el asedio, figuraba Juan Pizarro, hermano del gobernador.

La situación no era propicia para reivindicar derechos. Almagro lo entendió así y convino con Hernando Pizarro en diferir la solución del conflicto hasta que se fijaran los límites de ambas gobernaciones.

Pero los aprestos militares de aquel jefe, cuyas antipatías hacia él eran notorias, lo indujeron a posesionarse de la ciudad por sorpresa. Hernando y Gonzalo Pizarro quedaron, pues, prisioneros (abril 8 de 1537).

La toma del Cuzco fue el preludio de la guerra civil; su primer hecho de armas, la victoria de Abancay sobre las huestes de Alonso de Alvarado, teniente de Pizarro. La astucia del gobernador de Nueva Castilla y el carácter tolerante de su rival demoraron el rompimiento armado por espacio de varios meses.

Se iniciaron gestiones de acercamiento; hubo una conferencia entre ambos contendientes; Almagro puso en libertad a Hernando Pizarro (Gonzalo se había fugado) y hasta aceptó el arbitraje del padre Bobadilla, a quien creía un arbitro imparcial cuando era un simple agente de Pizarro.

Bobadilla resolvió el conflicto en forma perjudicial para los intereses de Almagro y le impuso la devolución del Cuzco, hasta que se determinara sobre el terreno la línea divisoria de las dos gobernaciones.

La batalla de las Salinas librada en los alrededores de la ciudad cuestionada, epilogó el conflicto (abril 6 de 1538). Vencedoras las tropas de Hernando Pizarro, los almagristas fueron dispersados y muerto el capitán Rodrigo de Orgóñez que los mandaba.

batalla de las salinas
Batalla de las Salinas

Almagro se rindió y pagó con su vida el error que había cometido. Procesado bajo la inculpación de haberse alzado en armas contra el legítimo gobernador, se le condenó sin apelación a sufrir la pena de garrote por el delito de traición (julio 8 de 1538). Ejecutada la sentencia, su cadáver fue decapitado.

Pizarro entró en el Cuzco después de cumplida la sentencia y afectó un profundo sentimiento. Su hermano Hernando marchó a España en 1539.

Acusado por los amigos de Almagro, el Consejo de Indias inició contra él un proceso y decretó su prisión. Permaneció encarcelado durante 20 años hasta que Felipe II ordenó su libertad (1560).

Tres años de tranquilidad. Después de la ejecución de Almagro, el Perú entró en un período de tranquilidad.

El gobernador intentó atraerse a la gente de Chile, como solía llamarse a los almagristas, pero éstos se mantuvieron alejados de él, si bien se abstuvieron de hacer manifestaciones de protesta; en un principio por razones elementales de prudencia; luego, por la noticia de que el Emperador había designado a Cristóbal Vaca de Castro, miembro de la Audiencia de Valladolid, para investigar los recientes sucesos y fijar responsabilidades.


Pizarro gobernó pacíficamente durante tres años los territorios de Nueva Castilla y Nueva Toledo.

Datan de esta época las expediciones de Pedro de Valdivia y Gonzalo Pizarro, a Chile y regiones orientales de Quito, respectivamente, y la fundación de las ciudades de Charcas o Chuquisaca (hoy Sucre) y Arequipa (1540).

Entretanto, el barco que conducía a Vaca de Castro se había apartado de la ruta habitual y la demora hizo creer a los colonos que el comisionado regio había perecido en un naufragio.

Los almagristas, que cifraban en él todas sus esperanzas, decidieron hacerse justicia por sí mismos. Bajo la dirección de Juan de Rada tramaron un complot para asesinar a Francisco Pizarro en su palacio de Lima.

El 26 de junio de 1541 los conjurados asaltaron la residencia del gobernador. Pizarro y su hermano Francisco Martín de Alcántara fueron muertos por los asaltantes. Un hijo natural de Almagro, de su mismo nombre y a quien los cronistas llaman Diego de Almagro el Joven o el Mozo, quedó al frente del gobierno.

La segunda guerra. — El asesinato de Pizarro provocó nuevos disturbios. Almagro fué reconocido como gobernador en casi todo el territorio, pero los pizarristas preparaban secretamente la venganza. La llegada de Vaca de Castro, favoreció sus planes.

Las instrucciones de la Corona lo autorizaban para asumir el gobierno en caso de que Pizarro hubiese muerto.

Procedió, pues, de acuerdo con ellas e hizo reconocer su autoridad en Quito y demás poblaciones del Norte.

Almagro se había retirado al Cuzco para reorganizar sus tropas. Vaca de Castro penetró en Lima (1542) y organizó un pequeño ejército.

El deseo de impedir la efusión de sangre evitó momentáneamente el desenlace violento que se esperaba. Almagro y Vaca de Castro intentaron inútilmente un avenimiento pacífico.

Fracasadas las negociaciones, sus ejércitos chocaron en la llanura de Chupas, próxima a la ciudad de Guamanga. Quinientos cadáveres quedaron sobre el campo de batalla (septiembre 16 de 1542).

Almagro fué vencido, apresado por las autoridades del Cuzco y decapitado en la plaza principal de la ciudad.

Restablecido el orden, el gobernador pudo dedicarse de lleno a fomentar el bienestar y progreso de la colonia. Desgraciadamente la paz no excedió de dos años.

Las Ordenanzas de 1542. El Virreinato. — La situación interna del Perú vino a complicarse en forma inesperada por la sanción de las ordenanzas de 1542 sobre el régimen de las encomiendas.

Fruto de una de las frecuentes reacciones del espíritupúblico frente a los excesos de la conquista, las Nuevas Leyes, como también se las llama, fueron provocadas por la publicación de un libro del padre Las Casas, titulado Brevísima relación de la destrucción de las Indias.

De acuerdo con la nueva reglamentación, las encomiendas, debían concederse con carácter vitalicio, es decir, por la vida del agraciado; se suprimían las otorgadas a las iglesias o monasterios y a los individuos que ejerciesen altos cargos gubernativos; quedaba prohibido el trabajo forzado en las minas y pesquerías de perlas; se suprimía el servicio personal de los indios y, como castigo por los recientes sucesos, se privaba de ellas a los conquistadores «más culpados» por su activa participación en las dos guerras civiles del Perú.

Para facilitar el cumplimiento de las nuevas leyes se creó una Real Audiencia en’la ciudad de Lima y se modificó el régimen político del Perú. Todo el territorio fué organizado en Virreinato y se designó como primer Virrey a Blasco Núñez de Vela.

La tercera guerra. — Las ordenanzas de 1542 herían los intereses de los conquistadores en general y especialmente de los del Perú. Las guerras civiles habían apasionado los ánimos de todos; no había español que directa o indirectamente no hubiese participado en ellas.

Por esta sola circunstancia, librada a la apreciación del Virrey y de la Audiencia, quedaban privados de las encomiendas, es decir, empobrecidos y sin perspectivas de mejorar su situación.

Serias protestas estallaron al tenerse conocimiento de las nuevas leyes; todos las reputaban desconsideradas e injustas. Blasco Núñez de Vela, hombre de temperamento rígido y violento, se manifestó dispuesto a implantar a toda costa el nuevo régimen. Así lo demostraron sus primeros actos de gobierno:

libertó a los indios que supuso mal encomendados, privó a los conquistadores de sus concubinas indígenas, confiscó caudales, amenazó con la horca a quienes reclamaran de sus resoluciones y asesinó en su palacio al factor Suárez de Carvajal.

La Audiencia y los oficiales reales se indispusieron con él y la protesta pública tomó los caracteres de un alzamiento popular, que acaudilló Gonzalo Pizarro (1544).

Las huestes insurrectas avanzaron hacia Lima; la Audiencia depuso y aprisionó al Virrey, pero no pudo impedir que Pizarro se hiciera reconocer como gobernador del Perú.

El conflicto parecía conjurado. Pero el Virrey recuperó la libertad (1544), levantó un ejército (1545) y chocó en Añaquito con las tropas de Gonzalo Pizarro (enero de 1546).

Núñez de Vela fue vencido y decapitado sobre el mismo campo de batalla. Suárez de Carvajal, quedaba vengado. En efecto, fue su hermano quien exigió su muerte.

La gravedad del suceso no escapó a los amigos del vencedor y uno de sus capitanes llamado Francisco de Carbajál, le insinuó un proyecto temerario que Pizarro no aceptó: la independencia del Perú y el casamiento con una princesa incásica para legitimar su autoridad ante los indios.

He aquí cómo una guerra civil originada por causas económicas, a diferencia de las anteriores que respondieron tan sólo a razones políticas, estuvo a punto de provocar ¡a pérdida de la más rica colonia antes de haber transcurrido tres lustros de su conquista.

Misión de La Gasca. — Al saberse en España los primeros episodios del alzamiento acaudillado por Pizarro, las autoridades se alarmaron, temerosas de sus posibles consecuencias.

El Infante Don Felipe, que por ausencia del Emperador desempeñaba la Regencia, recibió instrucciones para revocar las ordenanzas(1545) y designó pacificador del Perú a una de las figuras más interesantes y curiosas de la Historia Colonial: el licenciado Pedro de La Gasca.

Sacerdote y juez eclesiástico, el emisario real vino con amplios poderes, sin soldados ni cortejo alguno, ni otro título que el de Presidente de la Real Audiencia de Lima.

Traía, en cambio, poderes amplísimos. En menos de dos años consiguió, sin embargo, pacificar el Perú revelando estimables condiciones de diplomático y hombre de gobierno.

Apenas llegado, supo captarse las simpatías generales, aun por parte de los subalternos de Pizarro. En Panamá pudo disponer de su escuadra y la utilizó para reclutar hombres en Nicaragua y colonias vecinas.

Varios barcos fueron empleados más tarde para recorrer las costas peruanas, anunciando su llegada, la revocación de las nuevas leyes y el perdón concedido a cuantos depusieran las armas.

El espíritu público recibió con agrado estas noticias. Los sublevados se habían impuesto por el terror y cometido innumerables abusos: más de trescientos españoles fueron asesinados o ejecutados como enemigos de la revolución.

El anuncio de un período de orden y tranquilidad despertó las simpatías generales. Derogadas las ordenanzas, la insurrección, popular en sus orígenes, dejaba de serlo y resultaba innecesaria.

De todas partes acudieron soldados para engrosar las huestes del Rey: Benalcázar vino desde su gobierno de Popayán; Valdivia desde el lejano Chile.

La derrota de Pizarro era inminente, y aunque su segundo, Francisco de Carbajal, la figura siniestra de la rebelión, apodado por sus crímenes el «demonio de los Andes», venció a Diego Centeno en Huarinas, cerca del lago Titicaca (octubre 20 de 1547), no era difícil comprender que el desenlace de la guerra civil se aproximaba.

La Gasca avanzó hacia el Cuzco y los rebeldes lo esperaron en el valle de Sajsawaman a cinco leguas de la ciudad. La batalla no se produjo y se limitó a una serie de movimientos que decidieron la deserción en masa de las tropas insurrectas, deseosas de acogerse a la amnistía concedida (abril 18 de 1548).

Pizarro rindió su espada; Carbajal fue aprisionado en la fuga; ambos fueron decapitados. Así terminó la tercera guerra civil.

Al cabo de dos años, La Gasca regresó a España; dejaba pacificada la colonia y concluida su misión. Tras un breve interinato de la Real Audiencia, asumió el mando el Virrey Don Antonio de Mendoza (septiembre 23 de 1551), funcionario que había inaugurado el virreinato de Nueva España (1534) y revelado estimables condiciones de estadista y hombre de gobierno.

Fuente Consultada:Curso de Historia Colonial Americana y Argentina de J.N. Saenz Valiente Editorial Estrada


La Cordillera de los Andes Geografía Clima Ubicación Montañas

Montañas de la Cordillera de los Andes
Características Geográficas

La cordillera de los Andes, en América del Sur, es la prolongación de las montañas Rocosas de América del Norte. Es una montaña reciente con picos muy altos y nevados. Debido a la altitud y la sequedad, el país es muy árido. La población, que conoce una vida bastante primitiva, se dedica a la agricultura y la ganadería. En algunos lugares la existencia de minerales ha dado lugar al nacimiento de la industria moderna.

Las cadenas montañosas del occidente de América del Norte se prolongan a través de América central hasta el sur del continente. Estas montañas se denominan cordillera de los Andes o, más simplemente, los Andes. De norte a sur, los Andes bordean la costa occidental de América del Sur, dejando solamente un espacio muy estrecho de zona costera. Existen incluso lugares que carecen de playa y en los que la montaña se yergue sobre el mismo borde del mar en el que se transforma en una serie de archipiélagos.

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La cordillera de los Andes es sensiblemente más estrecha que las montañas Rocosas. Su anchura máxima, más o menos a la altura del trópico de Capricornio, es de 600 km. Sin embargo, los Andes son mucho más altos; varias de sus cimas se elevan a más de seis mil metros.

El Aconcagua, por ejemplo, tiene una altura de 7.039 m, y el Illimani, 6.410. Prácticamente todos los picos elevados son volcanes. Los más altos, incluso los situados en los trópicos, están cubiertos de nieves perpetuas. En las zonas templadas la nieve forma glaciares que en algunos lugares descienden hasta el mar.

Los Andes son muy escarpados y de acceso muy difícil; los puertos están a gran altura; el de Cumbu, por ejemplo, que asegura el paso entre Chile y Argentina, se encuentra a una altura de 3.700 metros.

La aridez del paisaje es una característica de estas montañas; la gran altitud y la sequedad afecta el desarrollo de la vegetación, y además el clima es muy riguroso en los Andes meridionales. Esta sequedad se explica por el hecho de que las más altas cimas interceptan los vientos lluviosos del oeste.

Por otra parte, las inmensas extensiones de nieve alimentan regularmente los cursos de los ríos. Gracias a. las enormes cantidades de agua de fusión, el Amazonas, el Orinoco y otros ríos reciben copiosísimos caudales de agua.

Las pronunciadas pendientes hacen que el agua que discurre excave profundamente el lecho; también los ríos arrastran grandes cantidades de materiales de aluvión que dejarán en sus cursos inferiores, cuando se deslice, por el llano y en sus estuarios. De esta manera se construyen grandes deltas, y las zonas aluviales han dado lugar a algunas regiones muy fértiles de América del Sur.

Los Andes están formados de rocas muy duras, generalmente de granito. Es de gran importancia la riqueza mineral de estas zonas. Los Andes constituyen un macizo terciario y, como las otras cadenas del sistema alpino, no están aún estabilizadas. La prueba de esta inestabilidad viene suministrada por los numerosos seísmos que sacuden frecuentemente a los países andinos, provocando terribles cataclismos y causando cada vez numerosas víctimas.

Otra prueba de esta situación es la existencia de las fosas abisales que se extienden a lo largo de la costa occidental de América del Sur. Delante de la costa de Perú y de Chile el fondo del océano se hunde bruscamente en una fuerte pendiente. Entre distancias muy cortas se registran diferencias de nivel asombrosas. Desde una gran altura el terreno desciende de repente profundamente bajo el mar. La diferencia de nivel puede llegar incluso hasta los 14.000 metros.

Los lugares donde los Andes alcanzan su máxima anchura están fundamentalmente constituidos por dos cadenas de montañas paralelas, exactamente como ocurre en las montañas Rocosas de América del Norte. Entre estas dos cadenas montañosas se encuentran mesetas de 3.000 a 4.000 m, por ejemplo en Bolivia y Perú. A lo largo de la costa occidental, igual que en las montañas Rocosas, se alza una cadena costera de menor altura. Entre ésta y los Andes se extiende el valle longitudinal de  Chile.

cuadro altura de las montañas de los alpes

En realidad, la cordillera de los Andes no es más que un sector de un sistema que rodea al océano Pacífico. Sabemos ya que los Andes se prolongan hacia el norte a través de América central hasta las montañas Rocosas. Por Alaska alcanzan finalmente Japón, para terminar en una serie de islas ecuatoriales del Pacífico occidental. En dirección sur, los Andes terminan en la Antártida en una serie de islas. Entonces el sistema se eleva nuevamente en dirección a Nueva Zelanda e Indonesia.

La cadena de los Andes atraviesa diversos Estados de América del Sur: Colombia, Ecuador, Perú y Chile. Venezuela, Brasil y Argentina alcanzan este macizo por sus fronteras occidentales. El Estado andino situado más al norte es Colombia; aquí el macizo se abre en forma de abanico de tres ramas. Una de éstas penetra hasta Venezuela, dominando con sus elevaciones escarpadas y sus numerosos cabos y bahías el mar del Caribe. Desde el océano Atlántico se pueden apreciar los picos nevados de este contrafuerte, que pasan de 5.000 metros.

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Desde allí el macizo prosigue, cruza el Ecuador, Perú y Chile en un largo reguero de varios millares de kilómetros con abundantes volcanes, algunos de los cuales están todavía en actividad. Las ciudades de Valparaíso y de Concepción de Chile tienen aún las cicatrices de las destrucciones provocadas por los movimientos tectónicos, es decir, los movimientos de la corteza terrestre.

Para prevenir al menos estos movimientos, cada Estado sudamericano tiene establecido su Instituto de Sismología, donde las sacudidas terrestres son registradas y estudiadas. Argentina posee un centro de este tipo en San Juan; Perú lo tiene en Cuzco; el del Ecuador está en Ambato, y el de Venezuela, en Caracas.

Nos resta dar algunos datos sobre la población andina. Son probablemente de origen asiático, pero en este terreno debemos limitarnos a la mera conjetura. En otros capítulos trataremos más detenidamente la historia y las culturas que se han desarrollado en estas salvajes regiones montañosas. Digamos, sin embargo, que los pueblos más civilizados de América del Sur han habitado en las altas tierras de los Andes. Al hacer esta aseveración pensamos en los chibchas de Colombia, en los incas de Perú y en los araucanos de Chile.

Sin embargo, actualmente apenas subsisten más que las ruinas de estas civilizaciones de las regiones altas. En la actualidad los pueblos andinos viven de nuevo en condiciones más bien primitivas y precarias.

En Bolivia, calificada a veces de «techo del mundo», la mayor parte de los habitantes viven a más de tres mil metros de altura. La mayoría de la población es de raza india. Sus instituciones son aún muy primitivas y tienen costumbres muy curiosas. Las poblaciones autóctonas, especialmente las que viven en los parajes del lago Titicaca, llevan vestidos de vivos colores.

Se cubren con el poncho, y tanto las mujeres como los hombres llevan un sombrero de cuero o de fieltro. Se dedican a la agricultura y a la cría de animales domésticos de modo muy primitivo. Construyen con paja trenzada sus pequeñas embarcaciones, a bordo de las cuales navegan por el lago Titicaca para ir a vender sus productos en las poblaciones vecinas.

Sobre este lago —el lago navegable más alto del mundo— se narran muchas leyendas. Así, la primera pareja incaica habría sido creada en la península de Copacabana por el dios Sol, para que mostrase el camino de la civilización a la población inculta que habitaba esta región.

Pero el mundo ha penetrado hasta los Andes. Los minerales encontrados en estas montañas han dado lugar al nacimiento de una potente industria minera. Esto ha obligado a establecer buenas vías de comunicación.

Los deportes de invierno han conquistado también los Andes, aunque la mayor parte de estos centros son tan elevados que muchos extranjeros los evitan por razones de salud. El aire en estos lugares está tan rarificado que a veces provoca el «mal de las montañas».

Aparte de la explotación minera, estos macizos montañosos poco más ofrecen como fuente de riqueza. Una agricultura muy rudimentaria y una escasa ganadería procuran el abastecimiento, que es, para gran parte de la población, extremadamente reducido. En las pendientes de los profundos valles, sobre todo en Perú, pastan las llamas y las alpacas.

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La Cultura en Holanda La Pintura en los Paises Bajos

RESUMEN DE LA CULTURA EN LOS PAÍSES BAJOS EN SIGLO XVII

A finales del s.XVI, después de su ruptura con España, las siete provincias reformadas del norte de los Países Bajos siguieron una línea política propia. Formaron una unión republicana de cuyo gobierno se encargaban Estados generales que reunían a las figuras dominantes de cada provincia.

Holanda, a causa de su riqueza, ocupaba el lugar preponderante. Y dio su nombre al conjunto del país. Varios factores contribuyeron al auge económico de las provincias: su situación geográfica constituye la plataforma giratoria del comercio marítimo; heredan la actividad de las ciudades flamencas arruinadas por la guerra; atraen a numerosos exiliados reformistas que representan a menudo una mano de obra muy bien cualificada; y finalmente, el espíritu calvinista ve en la consagración del trabajo mediante el enriquecimiento la manifestación propia de la gracia divina.

Holanda una tierra de refugio: La tolerancia religiosa y política de que dan muestras las Provincias Unidas convertirán a este país, desde el s. XVI hasta el XIX, en un lugar de refugio privilegiado. Allí encontrarán amparo, primero los protestantes perseguidos de Alemania y Francia, y después los puritanos ingleses, los anabaptistas. En algunas provincias, estos refugiados constituyen la mitad de la población. También los filósofos, perseguidos tanto por las Iglesias como por el poder, encontrarán allí una inapreciable acogida, y la libertad que impera en la prensa y la edición hará de este país un hogar ardiente de la cultura europea.

El siglo XVII fue para las Provincias Unidas, además de un período de prosperidad económica, un siglo de esplendor intelectual y artístico. El espíritu de libertad y de tolerancia que reinó hasta la muerte de los hermanos de Witt, atrajo a todos los grandes pensadores europeos que no disfrutaban de tal régimen en su país, favoreció la investigación científica, la discusión ideológica, el nacimiento de corrientes literarias y la aparición de una intensa vida artística.

La Cultura y el Arte: La atmósfera de libertad que reina en Holanda, las necesidades tecnológicas del desarrollo y la afluencia al país de extranjeros emprendedores provocan el florecimiento de una cultura que es, a la vez, muy peculiar y muy cosmopolita. Allí es donde Descartes y Spinoza renuevan la filosofía. Pero el mismo pueblo, a través del teatro, las kermesses y las fiestas religiosas ofrece una representación de la vida hecha a su imagen. De esta cultura popular se alimenta la gran escuela de pintura de la que Rembrandt o Vermeer son las figuras más destacadas.

Las universidades constituyeron el cuadro de esta vida intelectual, y su desarrollo fue prodigioso: la de Leyden, creada en 1575, tuvo un gran esplendor, tanto por la expansión que tomó en ella la enseñanza de la filosofía por especialistas tan notables como José Scaligero, como por la presencia de Descartes, que residió allí de 1628 a 1649.

A partir de 1630, Utrecht, Breda y Ámsterdam, fueron dotadas a su vez de universidades. Sabios, escritores, filósofos, publicaban sus escritos y sus descubrimientos con toda libertad. Numerosos israelitas, huyendo de la política intolerante de Felipe II de España, fueron a instalarse en Ámsterdam, donde abrieron casas editoras y librerías, editando cientos de obras baratas que circularon por toda Europa.

La ilustre familia Elzevir imprimió en francés «La Gaceta de Holanda», primer periódico libre que debatió todos los grandes problemas y que tuvo una audiencia internacional. Cuatro hombres han influido profundamente en este período y dado un vivo desarrollo a sus respectivas ciencias:  el jurista Hugo Groció, republicano indómito, pensionario de la ciudad de Delft, que emigró a Francia después de la muerte de Olden Barneveldt; su tratado «De jure Belli et Pacis», en el que defiende el principio de la libertad de tráfico por el mar, constituiría, durante un largo período, la base del derecho internacional.

Pero, sin duda alguna, fue Descartes, cuya obra fue completamente escrita y publicada en Holanda, quien tuvo la mayor influencia sobre sus contemporáneos; el cartesianismo se discutió en todas las universidades y dio un vivo impulso a los estudios científicos. Cristian Huyghens, físico, geómetra, astrónomo, fue amigo de Descartes.

Este influyó también en el más grande filósofo que conoció Holanda: Espinoza. Originario de una familia israelita española, fue educado en una escuela judía, donde recibió una considerable instrucción religiosa. Convertido al cartesianismo, rompió con el judaismo y publicó en 1665 y 1670 sus dos grandes obras: la «Etica» y el «Tratado de Teología Política», en el cual fundaba la existencia del Estado en la libertad y en la razón, en el contrato consentido por todos los individuos que se reconocen bajo una autoridad, a condición de que ella garantice sus libertades.

Alrededor de Espinoza se reagrupó toda la aristocracia intelectual holandesa de la que formaban parte los hermanos de Witt. Con la muerte de éstos, el gran esplendor del pensamiento holandés conoció una rápida decadencia.

En el apogeo de su prosperidad económica, la burguesía había alcanzado su más alto grado de cultura intelectual. Con la monarquía autoritaria de Guillermo de Orange y la preponderancia tomada por Inglaterra, se produjo un cambio y la cultura entró en un período de profunda decadencia.

Guillermo de Orange-Nassau el Taciturno (1533-1584), príncipe de Orange, encabezó la lucha por la libertad holandesa. Hijo del conde de Nassau,Felipe II le nombró estatúder (gobernador) de las provincias holandesas de Holanda, Zelanda y Utrecht.

Conoció un cierto renacimiento con la llegada de protestantes franceses expulsados por el Edicto de Nantes, pero que no fue comparable en nada a la que habían conocido las Provincias Unidas; este renacimiento se tradujo en la multiplicación de revistas periódicas dirigidas a una élite europea, tales como las «Noticias de la República de las letras», publicadas por Pedro Bayle, a «La Biblioteca Universal», dirigida por Juan Leclerc, y por una renovación de los estudios teológicos con Jurie y Juan Saurín.

LA PINTURA HOLANDESA. REMBRANDT
El arte, y particularmente la pintura, conoció   una   evolución   parecida;   sin   duda, nunca el arte pictórico reprodujo tan fielmente el alma de una civilización. Este arte holandés, puramente nacional, nació en las primeras décadas del siglo XVII, como reacción contra todo lo que triunfaba en los países donde reinaba la Contrarreforma:  a las recargadas iglesias católicas, el holandés  opuso templos desprovistos de toda ornamentación; a los interiores fastuosos países latinos, reflejos de una vida de corte  y de ostentación, los burgueses holandeses opusieron interiores simples y confortables.

A la escuela ele pintura italiana, preponderante a finales del siglo XVI. que permanecía fiel a los temas religiosos y mitológicos, la escuela nacional holandesa opuso su gusto por la realidad concreta, por las escenas de la vida cotidiana pública y privada, los paisajes, el trabajo enraizado en la composición y en el dibujo, la búsqueda de la exactitud en el detalle, la fidelidad en el color. Por los múltiples encargos que hacía a los artistas, la burguesía fue el origen de este notable desarrollo que conoció la pintura.

Franz Hals y Rembrandt son, indiscutiblemente, los dos pintores que mejor han sabido hacer revivir esta burguesía laboriosa. F. Hals se dedicó a los cuadros de grupo, representando escenas de banquetes o de reuniones oficiales.

Ronda de Noche de Rembrandt

Ronda de Noche de Rembrandt

En cada una de sus obras el dibujo es preciso, estando frecuentemente dominado el conjunto por la belleza de los uniformes y de los estandartes. F. Hals fue también un excelente retratista, que nos ha dejado doscientos retratos que representan a las personalidades de Haarlem.

Obra de Hals

Rembrandt ha llevado a todos los motivos, inspirados en su ambiente, su gusto por el misterio, fin los grandes cuadros como «El síndico de ios pañeros», «Ronda de noche», o «Los peregrinos de Emaús», da a la pintura una calidad humana raramente lograda.

Al contrario que F. Hals, Rembrandt no se encastilla en el retrato. Atraído por la antigüedad, por la mitología, da libre curso a su talento en «Homero», «Saúl y David», «La gran novia judía». Los paisajistas holandeses, en fin, tales como Van Goyen, Guyp, y, sobre todo, Hobbema y Ruysdael, han dado a la naturaleza un nuevo lugar en el arte, gracias a su sabia observación y a su gusto por los efectos de luz.

obras de rembrandtbholanda siglo xvii

El siglo XVII  había comenzado para las Provincias Unidas con un notable desarrollo general, que culminó hacia los años 1650 – 1.660, bajo la república de Juan de Win pero con el fin de siglo se apagó esta era de grandeza, y este pequeño país que había do minado la escena europea fue relegado a un segundo plano.

Si el desarrollo se explica por el adelanto económico que habían toma do los Países Bajos desde finales del siglo XVI , por las riquezas inmensas obtenidas por su comercio, por el desarrollo di las técnicas capitalistas desconocidas enton ees en Europa, la decadencia se justifica por la pérdida de estas ventajas, por la concurrencia con naciones cuya superioridad militar iba a dar buena cuenta de la pequeña república.

Francia intentó abatir a su rival por las armas, pero fracasó; Inglaterra la anexionó, haciendo de ella una potencia dependiente y adquiriendo, por más de dos siglos, el primer  lugar  en  el   mercado   mundial.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo VI La Gran Aventura del Hombre

Creación de las Provincias Unidas de los Países Bajos Causas

HISTORIA DE LA FORMACIÓN DE LAS PROVINCIAS UNIDAS

ANTECEDENTES HISTÓRICOS Al abdicar en 1556, Carlos V dejó las tierras del Imperio a su hermano Fernando, y las tierras dependientes del reino de España a su hijo, que reinó con el nombre de Felipe II.

Vasto conjunto este último del que forman parte Italia del sur, el ducado de Milán, los Países Bajos, el Franco-Condado y el inmenso imperio colonial español, al que se añadirá en 1580 el reino de Portugal y sus posesiones americanas y africanas.

Así pues, Felipe II posee el dominio c¿isi absoluto de los mares, y los puertos o bases comerciales que dependen de su administración son los más ricos y activos de Europa.

La actividad económica se centra esencialmente en los intercambios con América: España exporta a las colonias bienes de equipo, esenciamente textiles, y, por otra parte, importa metales preciosos, sobre todo oro, que será sustituido progresivamente por la plata.

Felipe II de España

Felipe II de España

Al comienzo de su reinado, Felipe II, que lleva ya Sargo tiempo al corriente de los asuntos de Estado, promete ser un gran soberano. Los embajadores extranjeros encuentran en él un gran parecido físico con Carlos V; tiene la misma encarnadura, los mismos labios colgantes, aunque es más bajo de estatura. Al igual que su predecesor, incluso fuera de las horas de audiencia, se muestra afable y paciente con sus visitantes que se acercan a él libremente. Sólo había español, su lengua materna, pero entiende italiano y francés. Felipe II fue un hombre muy piadoso, alentado por su esposa María Tudor, quien reconcilió de 1553 a 1558 a Roma con ¡a Iglesia de Inglaterra.

La hispanización: Felipe II emprende la tarea de marcar con la huella española todo lo que cae dentro de su soberanía. Puesto que España es ante todo católica, lleva a cabo una lucha sin piedad contra los herejes.

La Inquisición persigue a los moriscos o a los judíos conversos, entre los cuales se contaban la mayoría de los artesanos y comerciantes.

En los Países Bajos, donde la Reforma había hecho grandes progresos, la represión, dirigida por el Duque de Alba, es despiadada. Acabará por conducir a las provincias protestantes a una abierta rebelión que recibe el apoyo de Inglaterra.

Y a petición del papa Pío V, Felipe II se lanzará a una cruzada contra el Imperio turco cuya expansión por el Mediterráneo amenaza a la cristiandad.

La crisis económica: La desmesurada ambición de Felipe II va a acabar por llevar a España a la ruina.

A pesar de la constante llegada de metales preciosos procedentes de América, las finanzas públicas caminan hacia la bancarrota, ya que tales riquezas americanas no son más que instrumentos de intercambio.

España produce poco; el trabajo manual se ha desvalorizado y es menospreciado; los elementos más productivos de la artesanía han sido expulsados; en el campo, los grandes propietarios se preocupan poco de la explotación de la tierra. Esta decadencia se acentuará aún más a lo largo del s.XVII, cuando los metales preciosos se hacen más raros, y poco a poco las ciudades prósperas entran en una especie de letargo.

Provincias Unidas, Estado formado por las siete provincias del norte de losPaíses Bajos (Frisia, Groninga, Güeldres, Holanda, Overijssel, Utrecht y Zelanda), cuyos destinos quedarían unidos a partir de laUnión de Utrecht, acordada el 23 de enero de 1579, y se prolongarían como Estado independiente hasta la ocupación francesa en 1795.

¿Por qué se rebelan los Países Bajos?
Cuando Felipe II decide restablecer el catolicismo en todas las provincias flamencas, los protestantes se unen en torno a Guillermo de Nassau, príncipe de Orange, gobernador de Zelanday Holanda, val conde de Egmont. Felipe II responde a esta rebelión enviando a los Países Bajos a los ejércitos del Duque de Alba, que reprimen cruelmente todos los levantamientos. De este modo comienza en 1568 una verdadera guerra, la llamada guerra de los Ochenta Años.

¿Cómo nacen las Provincias Unidas?
En 1576, un compromiso que recibe el nombre de la pacificación de Gante parece que va a poder asegurar la paz entre los Países Bajos y España, al ser reconocida por el rey la tolerancia religiosa.

Pero el rey obtiene por parte de las provincias católicas (las que más tarde constituirían Bélgica) la sumisión total al soberano español.

Las provincias protestantes responden firmando entre ellas el tratado de Unión de Utrecht 11579), que marca el nacimiento de la independencia de las Provincias Unidas, independencia que no será reconocida hasta el tratado de Münster en 1648.

DESARROLLO HISTÓRICO DE LA FORMACIÓN

Pero Felipe II, rey absolutista y católico intransigente, se había puesto en contra de la opinión pública por las torpezas de la burocracia española y la persecución del calvinismo dominante en las provincias del norte.

El terror del duque de Alba no había triunfado del levantamiento de los «mendigos», y, en 1579, dos tratados consagraron la división religiosa del país: el 6 de enero de 1579, por el Tratado de Arras, las diez provincias del sur de los Países Bajos se unieron para mantener la religión católica y no reconocieron más autoridad que ía del rey de España.

El 24 de enero del mismo año, las siete provincias calvinistas del norte decidieron, en Utrecht, unirse contra la dominación de cualquier monarca extranjero; dos años después, en La Haya, proclamaron su independencia y la deposición de Felipe II.

La guerra continuó; mandados por Alejandro Farnesio, los españoles devastaron Amberes (1585), pero Guillermo de Orange, el Taciturno, resistió con encarnizamiento hasta que fue asesinado.

En 1609, España firmaría una tregua de doce años.   Sin  embargo,   habrá  que  esperar  a 1648 para que España reconozca oficialmente, con los Tratados de Westfalia, el estado de hecho existente desde comienzos de siglo.

La emancipación de la tutela española habría de ser el motor, si no la causa, de la gran prosperidad de este pequeño país que, dentro de algunos años, desempeñará un papel principal en la escena europea.

Todas las clases sociales habían dado prueba de una total solidaridad en la lucha contra el español; pero, una vez lograda la independencia de hecho, reaccionaron de manera diferente, y el siglo xvn iba a ser testigo de sus disputas.

LAS SIETE PROVINCIAS Y SU ORGANIZACIÓN

El Estado comprendía siete provincias muy heterogéneas en cuanto a sus recursos, actividades y composición social.

Las dos más ricas, Holanda y Zelanda, situadas en la parte occidental del país, comprendían la mitad de la población de los Estados (alrededor de dos millones de habitantes).

Las islas de Zelanda, habitadas por marinos, vivían de sus muy provechosas actividades pesqueras en el Mar del Norte.

Holanda, por el contrario, estaba exclusivamente vuelta hacia las actividades comerciales; en más de veinte ciudades dominaba una oligarquía mercantil calvinista que pesaría fuertemente en la historia política de las Provincias Unidas.

Amsterdam,  reina  indiscutida del comercio marítimo desde la ruina de Amberes por el asedio de Farnesio, extendió sus actividades por toda Europa. Casi exclusivamente urbana, Holanda no comprendía más que una minoría de campesinos instalados sobre las tierras recientemente conquistadas al mar.

En 1579, un acta de los Estados Generales había instituido un organismo, el Waterstaat, encargado de ganar tierras al mar y a los lagos. Los primeros «polders» aparecieron en el siglo XVII. En 1640 se realizó el primer plan de desecación del mar de Haarlem.

Junto a la activa Zelanda y a la rica Holanda, resultan muy pobres las provincias orientales de Utrecht, Güeldres y Overyssel, dominadas por una nobleza rezagada, retirada en sus propiedades rurales, que mantenía con el campesinado las relaciones señoriales propias de la Edad Media.

Sólo las ciudades de Arnhem y Nimega eran como islotes activos en medio de estas miserables provincias. Por el contrario, en las dos provincias marítimas del nordeste, en Frisia y en Groninga, la pesca y la agricultura constituían dos grandes recursos lucrativos.

Al lado de estas siete provincias, los países de la Generalidad, conquistados a los españoles, habían sido anexionados a las Provincias Unidas: el condado de Drenthe, país de pantanos y de tierras incultas, Flandes, Limburgo y Brabante, con su fortaleza de Breda, eran administrados de hecho como marcas militares, conservando por otra parte cada una de las siete provincias su organización autónoma.

En el primer grado, las ciudades eran administradas por sus colegios de concejales, elegidos entre la rica burguesía y la nobleza, y sus burgomaestres. Un pensionario cuidaba del mantenimiento del orden.

En cada provincia, las ciudades y los pueblos delegaban sus representantes a los «Estados», que disponían del poder legislativo y de una parte del poder ejecutivo.

La dirección de estas asambleas era confiada a un pensionario, mientras que un estatúder mandaba las tropas y la policía local.

Idéntica organización se encontraba a escala federal: de 25 a 40 representantes de las provincias formaban en La Haya los Estados Generales, con un Gran Pensionario y un Estatúder General.

Holanda era la más poderosa de las provincias, proporcionando a la unión el Gran  Pensionario  y  el  Estatúder General, siempre elegido en la familia Orange. Nassau heredera del héroe de la independencia , Guillermo El Taciturno.

Guillermo de Orange-Nassau está considerado uno de los grandes patriotas de la nación neerlandesa, al ser el principal líder de la lucha contra la Monarquía Hispánica de Felipe II. Su actividad resultó fundamental para que, por medio de la Unión de Utrecht (1579), nacieran la Provincias Unidas, núcleo del actual Estado de los Países Bajos.

Ver: La Prosperidad de Amsterdan en el Siglo XVII

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo VII La Gran Aventura del Hombre
Gran Atlas de Historia Universal -Dichas y Desdichas de la españa Católica –

Pieles Rojas Historia Costumbres Vida y Religión

Pieles Rojas, Su Historia
Costumbres Vida y Religión

Antes de la llegada de los europeos habitaban América unas cuatrocientas grandes tribus de indios. Vivían principalmente de la caza, aunque también cultivaban algunos productos. Después del descubrimiento de América, los colonos impusieron a los indios pesados trabajos. Cuando se constituyó en país independiente, Estados Unidos tendió a la coexistencia pacífica con los indios; pero, en el siglo XIX, la afluencia de adelantados al oeste trajo consigo incontables conflictos y se establecieron las primeras «reservas». En la actualidad, los indios buscan cada vez más integrarse en la sociedad moderna.

Cuando los primeros europeos abordaron el continente americano vivían dispersas en él unas cuatrocientas tribus. El norte extremo lo habitaban los esquimales, que llevaban allí una existencia nómada y bastante primitiva y carecían de otra organización social distinta de la familia.

Los pieles rojas, por el contrario, conocieron una organización neolítica que heredaron de sus antecesores. Encendían fuego golpeando uno contra otro dos pedazos de sílex, empleaban utensilios de piedra, confeccionaban cestos y adiestraban a los perros convirtiéndolos en animales domésticos. No eran muy numerosos; se estima que hacia el año 1600 había en América unos ochocientos mil pieles rojas, doscientos cincuenta mil de los cuales, aproximadamente, residían en la región situada entre la costa del Atlántico y el Mississipí.

Eran tribus reducidas, todavía más debilitadas por sus luchas intestinas. Los de las «cinco naciones», los iroqueses, eran de entre todos los más poderosos. Al norte y al oeste de su territorio residían sus mayores enemigos: los hurones y los álgonquinos. Estas dos tribus habitaban los bosques que pueblan la región de los grandes lagos. Su civilización se caracteriza por el hecho de que conocían los metales y practicaban la alfarería. Además de ellos, las tribus más conocidas del sureste de Estados Unidos eran los creek, los cherokees y los seminóla, en tanto que el oeste lo poblaban los piute, los siux y los cheyenne.

En todas esas tribus encontramos una especie de literatura primitiva constituida por relatos relacionados con los dioses y los antepasados y que se transmitían de padre a hijo. Poseían cierta organización política, principalmente confederaciones de tribus.

De todas maneras poca es la historia que nos ha llegado de los pueblos pieles rojas de Estados Unidos llamados así, no por el color de la tez, sino porque era de un subido color rojo la pintura con la que se maquillaban para entrar en combate. Pero los restos de alfarería primitiva encontrados en Norteamérica, conforme a los estudiados con las modernas técnicas del carbono 14, nos hablan de asentamientos nativos anteriores a los pieles rojas, hacia el 30.000 a.C, mas poco se sabe sobre el origen de estos antiguos habitantes de América del Norte.

En cuanto a los actuales pieles rojas, se sustenta la teoría de que provenían de Asia, de la que emigraron a través del estrecho de Behring. Los rasgos mongólicos más pronunciados entre los esquimales, están menos acentuados entre estos pueblos pieles rojas, tal vez por la mezcla con los primigenios nativos a los que aludíamos antes.

Cuando se habla de la cultura azteca, maya, inca o aymará, se piensa de inmediato en colosales pirámides, en imponentes templos astrológicos, en culturas cosmogónicas y sociales de tal envergadura que asombraron -y alarmaron- a los europeos conquistadores recién llegados. Frente a tanta imponencia y avance cultural, la civilización de los pieles rojas de Norteamérica aparece deslucida o de menor envergadura.

Cuando llegaron los primeros colonos, las tribus que vivían hacia el este ide Norteamérica, como los algonquinos, iroqueses y hurones, habían formado un consejo de cinco naciones coaligadas, una especie de unión panamericana de piele rojas de la zona oriental, con un gran jefe, el cacique Hiawatha, a la cabeza.

Aldea de pieles rojos constituida por tiendas típicas. En círculo, alrededor del fuego, se encuentran reunidos en Consejo los ancianos de la tribu.

Se ha comprobado que existían 12ramas lingüísticas, cada una tan diferente de las demas como pueden serlo hoy el alemán y el persa, el ruso y el castellano, o el inglés y el italiano. Además de esas 12 ramas se hablaban dialectos varios, de tal suerte que al llegar el hombre blanco, había alrededor de 2.000 lenguas habladas por los primitivos americanos pieles rojas.

Vivían en las tiendas llamadas tipi, hechas con cueros de bisonte, sosten idas poi 3 o 4 palos. Otras tribus fabricaban casas rectangulares, hechas de ramas, hojas y paja, llamadas wigwan o también hagan entre los navajos.

Pieles Rojas Sitting Bull

Sitting Bull, célebre jefe siux

ORGANIZACIÓN SOCIAL
Los pieles rojas estaban divididos en diversas tribus, cada una de las cuales tenía su propia tradición y sus leyes, f hablaba un dialecto a menudo incomprensible para las otras. En casos de especial necesidad, algunas tribus se reunían en confederaciones.

La tribu era gobernada por un jefe, que, no obstante, no tenía autoridad absoluta. Él era, más que otra cosa, un jefe guerrero y el ejecutor de la voluntad del pueblo. Los ancianos de la tribu, reunidos en torno al fuego del Consejo, expresaban su voluntad.

La contemplacíón de la naturaleza invitaba a los indios a recogerse en meditación y plegaria: ello los movía e elevar su corazón a Dios.

En algunas tribus, y en casos excepcionales, también participaban de estas reuniones las mujeres y los jóvenes. Pero prevalecía siempre el parecer de los ancianos, más ricos en experiencia y, por ende, más sabios. Una vez tomada una decisión, todos la acataban.

El jefe de la tribu mantenía su cargo mientras la edad se lo permitía. Luego, él mismo designaba su sucesor, que podía ser su hijo o su hija. Este nombramiento debía ser aceptado por todos los notables de la tribu, es decir, por los guerreros que habían realizado el mayor número de hazañas gloriosas. Si éstos indicaban como jefe sucesor a otro guerrero que había demostrado ser más valeroso que el heredero legítimo, este último debía, sin más, cederle el título.

Tabajaban la tierra y cultivaban maíz, tabaco, zapallo, yucas, porotos, pero también sacaron de ella plata y turquesas. Durante los siglos que duró la i«(Ionización española, los navajos atacaron los centros poblados en busca de caballos, bebidas y mujeres, pero en el año 1860, EE.UU. ocupó la región de Arizona y Nuevo México.

En 1864, Kit Carson con sus tropas derrotó a los navajos en la célebre batalla de Bosque Redondo en Nueva México. En 1868 establecían una reserva para ellos en Arizona, donde tuvieron una suerte muy dura por la escasez y pobreza de las tierras. La población navaja asciende hoy a 100.000 personas, y viven en una comarca que apenas aporta alimentación para 35.000.

Hasta hoy la mayoría de los nombres de estados y ciudades en EE.UU. conservan o derivan de nombres del idioma indio: Dakota, significa «aliados»; Oklahoma, «el pueblo rojo»; Iowa, «los dormidos»; Kansas, «una brisa cerca del suelo; Kentucky, «el suelo oscuro y sangriento; Illinois, «la tribu de los hombres perfectos»; Texas, «amigos»; Idaho, «buenos días»; y Mississippi, «padre de las aguas».

En la frontera con California hay varias reservas de tribus indias: arapahos hacia el oeste, apaches y navajos hacia el noreste en los límites del territorio de Nueva México. Hasta el día de hoy hay localidades, dentro del mismo estado de Arizona, que llevan nombres de distintas tribus que fueron los primitivos y auténticos habitantes de esta región: Coconinos al norte; en el centro Yavapai (Aguas claras). Incluso el nombre de Cochise que fue el caudillo que educó al famoso indio Jerónimo, figura al sur del estado de Arizona, en el 1 imite con México.

Una forma habitual para comunicarse entre las tribus eran las señales de humo que se lograban colocando una manta en forma intermitente sobre una fogata encendidacon madera verde para que les asegurara un buen fuego con humo.

Una tribu de cualquier clase estaba constituida por varios clanes y en cada uno de ellos regía un anciano magistrado elegido por el clan en cuestión, llamado Sachem. Pero a su vez, los jefes guerreros de cada clan eran los Natani, elegidos en ceremonias sagradas. Varios Sachem formaban un Consejo de Ancianos o Jefes Mayores, los que eran comandados por un gran cacique. La categoría de estos últimos se destacaba por el revestimiento de ornamentos de plata y cuentas de arcilla y piedras coloreadas alrededor del cuello, pero sobre todo por el típico tocado confeccionado con plumas de águila.

Cada guerrero de cualquier tribu podía ataviarse con plumas de águila de acuerdo a los coups o encuentros con enemigos armados como él, en las frecuentes guerras entre tribus rivales. Así como un piloto de la RAF, durante la última guerra mundial, solía pegar una cruzde hierro en la carlinga de su avión por cada aeronave nazi derribada por él, también en la misma forma los guerreros pieles rojas, contabilizaban por cada coups una pluma timonera de águila.

Las plumas recortadas de cuervo indicaban que había sido herido en acción. También se diferenciaban los guerreros pieles rojas con los de otra tribu por la colocación de las plumas, como los clanes escoceses en la elección de los colores y el dibujo de las telas. Pero siempre las plumas del cóndor y el águila eran las favoritas, pues eran aves que estaban más cerca del cielo y de los dioses y simbolizaban el acuerdo del hombre con Manitú.

Los hombres que oficiaban de curanderos-chamanes de la tribu, denominados Wakan, llevaban el cabello recogido con un moño y sus revelaciones y consejos eran escuchados y seguidos respetuosamente por el resto de la tribu. También oficiaban de sacerdotes para casar a las parejas.

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Muerte del  general  Custer  (1876);
episodio de la  lucha entre blancos y pieles rojas

RELIGIÓN
«Padre mío, que estás en todas partes, y por quien estoy vivo: tal vez ha; sido Tú quien, por obra de los hombres, me has colocado en esta situación pues eres Tú quien lo dispone todo. Y como nada es imposible para Ti, líbrame de mis enemigos, si lo consideras justo. Y ahora, a vosotros todos, peces de los ríos, pájaros del cielo y animales que corréis sobre la Tierra, y a ti, oh Sol, os ofrezco este mi caballo. Vosotros, pájaros del aire, y vosotros, habitantes de la pradera, sois mis hermanos, porque un solo Padre nos ha creado, y veis cómo soy infeliz. Entonces, si tenéis algún poder ante el Padre, interceded por mí.»

Esta hermosa plegaria fue pronunciada por un indio de la tribu de los pawnees, cuando se hallaba en una situación desesperada. En ella encontramos no sólo la expresión de fe en un Dios, padre justo y amoroso de todas las criaturas, sino también el sentido de una profunda resignación a la voluntad divina y el concepto de la omnipresencia de Dios.

Las diferentes tribus pieles rojas llamaban al Gran Espíritu Creador con distintos nombres: «Manitú» (Gran Manito), los algonquines; «Wakonda los síux; «Yastasinane» (que significa «capitán del cielo»), los apaches. Además, veneraban todas las manifestaciones de la naturaleza: el Sol, la Luna, el Aire, el Agua, el Fuego. A estas fuerzas misteriosas dedicaban largas oraciones silenciosas, o ritos complicados y enigmáticos, como la Danza del Sol. que bajo la guía de los hechiceros, a veces se prolongaban durante días.

GUERRAS
» Apesar de tantas luchas, he tenido la suerte de no derramar nunca la sangre de una mujer o de un niño, ni siquiera involuntariamente». Así se expresaba Gerónimo, un gran jefe apache, dando fin a la narración de sus aventuras guerreras.

Las tribus pieles rojas guerreaban frecuentemente entre sí por los motivos más fútiles. Bastaba que dos tribus se encentraran simultáneamente en un mismo territorio de caza para que la guerra fuera inevitable. Sin embargo, fueron combatientes leales: ni las mujeres ni los niños de los vencidos eran nuertos; los prisioneros eran respetados, y los tratados, aunque  solo  fueran  verbales,  se observaban escrupulosamente.

Para algunas tribus, como los apaches, los comanches y los siux. la guerra no era más que un tipo particular de caza que concluía con la captura de los caballos de la aldea atacada. Prestamente, la ilustración representa un método empleado por los comanches para atacar de sorpresa a una aldea. Los jinetes se mantenían agarrados al cuello de los caballos, escondiéndose tras uno de sus flancos, y se acercaban al poblado simulando ser ana manada en pastoreo. Luego, de improviso, los guerreros se erguían decididos y se lanzaban denodadamente al ataque.

LA    CAZA
El otoño era la estación de las grandes cacerías. La tribu se trasladaba continuamente en busca de manadas de búfalos, que galopaban hacia el sur. Había manadas tan numerosas que a veces se extendían hasta sesenta kilómetros, y ccntinuaban pasando durante cinco días seguidos. Los jinetes se situaban en los flancos de la manada, y sus flechas, casi siempre certeras, se clavaban en la juntura del lomo de los bisontes. Un procedimiento más audaz para abatir a la presa era saltar de la grupa del caballo sobre la del risonte y clavarle un cuchillo en la garganta.

Los pieles rojas sabían utilizar la carne y otras partes de este animal. Con la piel aún cubierta de pelos, hacían camas, mantas y capas. Después de haberla raspado la usaban para fabricar tiendas, piraguas, escudos, ropa y calzado. Los huesos servían para preparar utensilios (palas, arpones, puntas de flechas, agujas, ornamentos); los tendones y los intestinos eran transformados en cuerdas para arcos, lazos y ataduras; los cuernos hacían las veces de recipientes; los cascos daban una gelatina que se empleaba como cola; el cerebro servía para el curtido de las pieles.

LAS    DANZAS
Los pieles rojas fueron famosos, además, por las fantásticas danzas que ejecutaban en distintas ocasiones. Había danzas de carácter religioso que servían para solicitar al Gran Espíritu una lluvia, una caza abundante, o la victoria en la guerra. Otras danzas, que se ejecutaban inmediatamente antes de una batalla, tenían por objete exciear a los guerreros para la pelea. A menudo, en la excitación los guerreros se excedían; el resultado era, así, opuesto al deseado, pues llegaban a la batalla físicamente extenuados. Otro tipo de danza, que tenía carácter de espectáculo, consistía, generalmente, en la narración mímica de una  hazaña guerrera.

PARA SABER MAS…
Las religiones: Como todos los pueblos antiguos, no sólo de América del Norte, Centro y Sur, sino de Europa, Asia u Oceanía, la figura del sol era tan importante como la de la Luna. Se le adjudicaba al primero la jerarquía, la cacería, la acción de la naturaleza, el cacique, la paternidad, mientras que la segunda estaba parangonada con la noche, el reposo, las aguas, los misterios, la maternidad, el medicine-man (wakan). También adoraban al viento y al rayo al que temían y representaban como una culebra en movimiento, por ello muchas tribus se abstenían de matarlas. Más bien las veneraban y danzaban como los Hopi en ceremonias mágicas y secretas.

Creían que existíaun Gran Espíritu y también otros menores que vivían en cada hombre, en cada animal, lago, árbol, pasto y hasta en las piedras.

Así, para los espirituales indios Hopi, el monte era sagrado y el mundo material y su relación con los espíritus no tenían fronteras limitantes. Cualquier terrón de la tierra era sagrado y como tal habitado por seres sutiles, Además del Sol y la Luna existían las Personas de los Hombres, las Personas de la Tierra, las Personas del Agua, y las Personas del Viento. Esto último coincide con las leyendas de las culturas europeas y orientales sobre los genios que habitan los distintos elementos (hadas, salamandras, sílfides, elfos, etc.)

Entre los zuñies y pawnees, existía la creencia de que las sombras que dejaban en el suelo al caminar, eran sus almas y que cuando fallecían se reunían en un lugar desolado al que ningún miembro vivo de la tribu podía acceder.

Todos los muertos hacían un  largo viaje hacia los cielos y formaban juntos la Vía Láctea, cualquiera hubiera sido su rol en la vida. Las estrellas brillantes, sin embargo, eran los espíritus de los bravos guerreros que cabalgaban, por siempre, los campos celestes del Gran Manitú.

El hombre blanco al llegar a América descubrió muchas cosas importantes y cubrió otras de miseria y olvido. Pero entre las primeras, encontró un verdadero tesoro de leyendas: mellizos que viajaban al sol, aves que raptaban a hermosas doncellas, mujeres arañas librando gente de un diluvio. Al igual que otros escritores o narradores de mitos del resto del planeta, estos pieles rojas contaban la creación del mundo: como se descubrió el fuego, como brotaron las plantas y fueron creados los hombres.

Pero los mitos que los conquistadores escucharon y perpetuaron no eran simples fábulas. Eran herencia sagrada que explicaban las fuerzas de la naturaleza y daban un contenido vital a los cantos y danzas primigenias del ceremonial religioso piel roja. (Fuente: Huellas del Cielo Norma Palma de Sindona)

Ver: Los Bisontes de la Pradera Norteamericana

Fuente Consultada:
Enciclopedia Estudiantil Ilustrada Tomo III Los Pieles Rojas
Huellas del Cielo Norma Palma de Sindona

Asesinato de Atahualpa Emperador Inca Muerto Por Pizarro

Asesinato de Atahualpa el Emperador de los Inca

Asesinato de Atahualpa:

Antes de la llegada de los conquistadores españoles a Perú, así como a toda América central y del Sur, los incas constituían un potente imperio que puede colocarse entre los grandes edificadores de la historia universal.

En la época en que llegaron los conquistadores españoles, en la primera mitad del siglo XVI, los incas se encontraban divididos; el trono y el poder estaban siendo disputados por dos pretendientes: Huáscar y Atahualpa, que contaban con el apoyo de parte de la aristocracia. Es en este momento cuando los españoles, conducidos por Francisco Pizarro, irrumpen en escena y comienzan sus campañas de conquistas en el año 1532.

Tal fue el imperio que los españoles descubrieron. Ellos, los fieros individualistas, violentos y ambiciosos, se encontraron ante un pueblo pasivo y resignado. No lo comprendieron ni podían comprenderlo. Por eso la historia de la conquista abunda en hechos difíciles de explicar para nosotros que disfrutamos de la perspectiva del tiempo, pero que nos obstinamos en juzgar a los hombres de otras épocas con nuestras ideas de hoy.

atahualpa

En principio se enfrentaron a las fuerzas de Atahualpa, mucho más numerosas que las españolas, pero muy impresionadas por el armamento y en especial por los caballos y trabucos de éstas.

Los españoles lograron ganar la confianza de Atahualpa y atraerle a su campamento de Cajamarca, donde mataron a sus acompañantes y le hicieron pasionero. Exigieron al pueblo privado de su jefe, un fuerte rescate en plata y oro, y aunque este rescate se pagó, los españoles mataron a Atahualpa. Ya que en el intervalo Huáscar había sido igualmente hecho prisionero y ejecutado con el asentimiento de su rival, los españoles tenían el campo libre.

Este acontecimiento histórico, el asesinato de Atahualpa, produjo la más viva indignación en Europa:  Tratemos de explicar la actitud de Francisco Pizarro, colocándonos en aquel medio, al día siguiente de realizarse, a traición, la prisión del Inca.

Los españoles de Cajamarca vivían en constante zozobra  temían una insurrección general de los indios. Tenían la prueba de que Atahualpa continuaba desde la prisión, dando órdenes en la provincia y, particularmente, que había hecho ahogar a su hermano y rival Huáscar, que ambicionaba probar ante los españoles sus derechos a la corona.

¿Qué hubiera podido hacer aquel puñado de europeos si el imperio proclamaba una especie de guerra santa contra ellos?

Por otra parte, los soldados de Almagro, llegados después de la captura del Inca, habían recibido apenas una porción mínima del rescate de dicho soberano y exigían la marcha sobre el Cuzco, cuyas riquezas se ponderaban. Atahualpa resultaba molesto y sin tardanza había que deshacerse de él.

Por último, un indio de la costa, llamado Felipillo, parece haber desempeñado un gran papel en este drama. Había tenido, en efecto, relaciones culpables con una mujer de Atahualpa, y temía ser castigado si éste recuperaba el poder, por lo cual esparcía rumores de rebelión de indios e incitaba a los soldados a pedir la cabeza del soberano.

Siguiendo con la historia, en 1533, Cuzco, la capital del imperio incaico, que contaba en esta época con unas doscientas mil almas, fue tomada, saqueada y devastada. Dos años más tarde, Pizarro fundó Lima, la actual capital del país. A pesar de que los indios se sublevaron en diversas ocasiones contra los conquistadores, los españoles no tardaron en consolidar su dominación.

Los papeles principales los desempeñaron Pizarro y Almagro, ambos ayudados por los miembros de su familia. A causa de las discordias entre ambos, Almagro fue decapitado, pero poco después, Pizarro, que era gobernador de Lima, fue asesinado.

La conquista de Perú por los españoles entraña la ruina de la civilización de los incas. Los españoles impusieron sus costumbres a los vencidos.

Su régimen tuvo algunas ventajas. Desde el principio marcharon a Perú religiosos que se convirtieron en defensores de los indios; son numerosos los que desempeñaron de modo ejemplar esta noble tarea; contribuyeron eficazmente a la unión de dos civilizaciones:  la india y la española.

Algunos años después de que Pizarro conquistara Perú, los españoles descubrieron importantes yacimientos de plata en Potosí; a pesar de que estaban situados a una altitud de 4.800 m, llegaron a ser uno de los principales yacimientos argentíferos del imperio incaico. Los indios fueron a trabajar en estas minas.

La plata era enviada a Europa en lingotes; el reino incaico, en otro tiempo tan pujante, se iba empobreciendo progresivamente… y aqui mismo comienza la época dorada de España, que paradojicamente la llevaría en el siguiente siglo a la quiebra del estado.

El Tesoro de los Incas

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Consumo y Reparto de Alimentos y Bienes de los Incas

Consumo y Reparto de Bienes de los Incas

Veremos ahora cómo funcionaba sucesivamente la demanda, la oferta, y el equilibrio entre la oferta y la demanda.

La demanda (necesidades de una familia).—No nos detendremos mucho en el examen de la demanda porque las necesidades se reducían en el Perú a su más simple expresión, merced a una reglamentación estrecha.

La alimentación era en extremo sencilla: maíz tostado o hervido, manzanas en jalea o secadas al sol (chuño), legumbres sazonadas con sal y pimienta (quinua, oca, hierbas diversas), a veces, muy raramente, carne salada y seca (charqui); en suma, víveres que podían conservarse generalmente por mucho tiempo, lo que permitía hacer frente a la instabilidad de las estaciones y regularizar la demanda. La cocción se efectuaba en un horno pequeño de arcilla y los utensilios de menaje se reducían a cántaros, ollas, jarros y morteros. La bebida se preparaba con maíz, como se hace todavía hoy (chicha).

los incas

La vivienda era tan sencilla corno la alimentación: una simple casucha de piedra, ladrillo o adobe, techada de paja, sin chimenea, ni ventana, bastaba para una familia entera; el mobiliario se componía de mantas de lana o pieles que servían de camas, y como objetos «toilette», alfileres de metal y cuchillos de sílex para el cabello. Figulinas religiosas adornaban los nichos practicados en las paredes a guisa de armarios. No disponían de asientos, porque el indio tenía por costumbre acurrucarse en el suelo.

La vestimenta no era muy variada; disponían generalmente de dos vestidos, uno para los días de trabajo, otro para los de fiesta, y además una manta de trabajo destinada al transporte de materiales. Todos los vestidos eran idénticos, de un extremo al otro del imperio. Únicamente los tocados Y sombreros se diferenciaban, y cáela uno de ellos constituía la característica de una provincia: la del Callao era el gorro o la corona de madera.

La masa de la población no tenía otras necesidades ni aspiraciones que las enumeradas y le estaba prohibido tener otras. El indio no tenía derecho a variar su alimentación ni su indumentaria, a llevar sandalias u otras prendas, a tener asientos en su habitación, porque estas cosas se consideraban favores reservados a quienes el Inca, excepcionalmente, consideraba dignos de tenerlos. Un control riguroso aseguraba la observancia estricta de esas disposiciones. Las puertas debían permanecer siempre abiertas durante las comidas a fin de permitir la entrada de los inspectores en cualquier momento. La menor infracción se castigaba con severidad.

Puede decirse que los soberanos, al limitar los deseos de sus vasallos descubrieron uno de los secretos del difícil problema que se, proponían resolver. Hubiera resultado vano, en efecto, tratar de ajustar la producción a un consumo creciente y desordenado; el libre juego de la oferta y de la demanda puede realizar ese milagro por la acción del interés personal y la concurrencia, pero una administración por perfecta que fuera, no hubiera podido lograrlo.

La oferta: (producción) — Después de la demanda, la oferta. El estudio de la oferta es el estudio de la producción, pero ésta se limitaba igualmente al Perú, ya no por la voluntad de los hombres sino por razones de la misma naturaleza, dado que el suelo no era abundante ni mucho menos y sólo por un trabajo activo y metódico han podido constituirse, vivir y multiplicarse tales aglomeraciones humanas.

Es singular que la división del trabajo se encontrara todavía en estado embrionario. La regla era que cada uno debía producir lo que le era necesario: alimentación, vestidos, casa, armas. Los candidatos al examen de que hemos hablado, debían dar prueba de su capacidad tejiendo sandalias y fabricando arcos y hondas. Sólo un corto número de artesanos eran especialistas; orfebres, pintores, alfareros, tejedores de telas finas, y sus oficios se transmitían de padres a hijos, trabajando exclusivamente para el soberano.

Eran, por otra parte, agricultores y cultivaban su lote de tierra, pero, a diferencia de los otros miembros de la comunidad no tenían que trabajar las tierras del Sol y del Inca. Pagaban tributo ejerciendo su arte en provecho del monarca.

El equilibrio de la oferta y la demanda. — Gracias a la estadística, conocían por una parte las necesidades y por otra las posibilidades de cada circunscripción administrativa, y así los funcionarios no tenían más que a justar las segundas a las primeras, haciendo circular las mercancías entre las provincias.

Pero esto no era todo: se hacía necesario prever el caso en que, por un motivo cualquiera, epidemia, invasión, sequía, temblor de tierra, los productos pudieran faltar al conjunto del territorio, y había que constituir durante los años de abundancia una reserva destinada a atender esa demanda sin contrapartida. Para asegurar ese doble equilibrio, en el espacio y en el tiempo, los Incas fundaron graneros, series de pequeños edificios que contenían los productos más diversos: comestibles, vestidos, materias primas, cuerdas, armas y otros objetos fabricados.

Allí testaban almacenadas las cosechas del Sol y del Inca y todos los tributos exigidos a los indios. Si por acaso se observaba que en una provincia faltarían las materias primas para la fabricación de tejidos, la autoridad central daba órdenes para que las cantidades de lana necesarias fueran extraídas de los graneros de aquellas regiones donde abundaban las llamas, y depositados en la región desprovista.

Si las estadísticas indicaban que la cosecha general de maíz no permitiría alimentar la población durante el año entero, la autoridad central permitía a las autoridades locales que tomaran de los graneros las cantidades suficientes de ese cereal acumulados en los años precedentes. La previsión era tal que los almacenes tenían a veces víveres para diez años.

De esta manera, los artículos de consumo y otros objetos tributados por los habitantes, al Sol y al Inca, no servían únicamente al culto y a la «élite»; una gran parte estaba formada por las reservas y volvían en tiempo de crisis a manos de quienes los habían producido.

Es evidente que, el menor traslado de los grupos de población hubiera originado errores en las estadísticas y alterado la aplicación del sistema; no hubieran logrado nunca los funcionarios adaptar la producción a un consumo irregular; por eso ningún indio podía circular sin especial autorización.

En contraposición, el Inca trasladaba de oficio tribus enteras, cuando lo juzgaba oportuno y las estadísticas registraban esos traslados.

Esto hace relación a una de las instituciones capitales de los Incas, la de los «mitmac», en español «mitimaes». El soberano instalaba tribus de su confianza en las provincias recién conquistadas, en lugar de las tribus turbulentas que enviaba a las regiones centrales del imperio. Aseguraba de esa manera la paz, por un procedimiento que se ha considerado siempre como uno de los más crueles inventados por los conquistadores: el transporte en masa de grupos humanos. Nada podría demostrar mejor hasta qué punto el interés del individuo se sacrificaba al del Estado.

He ahí pues, el edificio terminado: producción, consumo, equilibrio final. No podríamos dejar de admirar su acabada estructura y disposición si no se echaran de ver al mismo tiempo algunas hendeduras en sus paredes. El sistema es hermoso, pero en cierta manera teórico y para adaptarlo a la realidad fue necesario corregirlo. Estos correctivos o enmiendas son los que nos quedan por examinar.

Las enmiendas. — La primera enmienda concierne a la organización administrativa. Hemos visto que la población estaba dividida en decenas, centenas, etc. ¿Era posible tal división? ¿Los matrimonios y los decesos no debían deformarla continuamente? Y no es que pretendamos que se diera en el Perú el caso de la antigua Germania, donde la centuria no contó con cien jefes de familia sino en el instante en que se estableció por primera vez. Los Incas se ingeniaron para mantener dentro de lo posible la división numérica en la realidad, considerando las exigencias del reparto administrativo de productos, de materias primas, de tributos, que se efectuaba en forma muy simple y tenemos, entre otros, dos testimonios formales a ese respecto, los de dos eminentes jurisconsultos del siglo XVI: F. de Santillán y C. de Castro.

Empero, como los monarcas, por regla general, dejaban subsistir las organizaciones locales y en particular las
comunidades agrarias y como, por otra parte, el número de familias de que se componían esas comunidades locales no correspondía siempre — y esto hubiera resultado milagroso — a múltiplos de 10, se conformaban con algo más o menos aproximado.

La segunda enmienda es más importante porque concierne al derecho de propiedad. Los Incas, para recompensar los servicios prestados, hacían a sus súbitos donaciones considerables de tierras, llamas, vestidos y objetos preciosos. Los bienes recibidos en donación no eran enajenables, pero podían transmitirse por herencia, quedando los descendientes, colectivamente propietarios. De esta manera, se constituyó en el Perú una propiedad individual, que no era idéntica a la propiedad quiritaria del derecho romano, porque el detentor no tenía poderes absolutos, pero tampoco era la propiedad colectiva de la comunidad. Notemos, de paso, que ese derecho de propiedad individual, entró en la historia, no a consecuencia de la conquista o el despojo, sino bajo forma de recompensa conferida al mérito.

Finalmente, la tercera enmienda que deseo señalar, se refiere al equilibrio de la oferta y la demanda. En un régimen socialista y bajo el plan indicado, ese equilibrio se obtiene por la única acción de la autoridad central. Los particulares no tienen intervención y el comercio privado es una expresión vacía de sentido. Ahora bien, la lectura de los cronistas nos revela la existencia de un cierto comercio, tanto exterior como interior. ¿Cuál es el «porqué» de esa anomalía?

Remontémonos a la época anterior a la conquista Inca. Sabemos hoy, merced a los descubrimientos de los arqueólogos, que existía un comercio asaz importante entre las tribus de la América del Sur, desde luego entre las que habitaban las diferentes regiones de la meseta interandina: algunas cultivaban la tierra, otras criaban ganado, lo que determinaba el cambio de llamas por maíz. También entre los pobladores de la meseta y de la costa, a través de los pasos de la cordillera: trueque de maíz, lana y patatas por algodón, pescado y frutos; por fin, entre los habitantes de la costa y la meseta con los de la selva oriental que proveían de madera, plumas y coca. Además, los objetos de lujo, de mucho valor y poco volumen, pasaban de mano en mano y llegaban hasta las regiones más alejadas.

Era el comercio mayor y se hacía con piedras preciosas, tejidos finos, oro, plata y obsidiana. Todos estos cambios habían alcanzado tal amplitud, que algunos productos muy solicitados, como el maíz, servían de moneda-mercancía internacional y hasta un verdadero signo monetario tenía curso en los estados del Pacífico, moneda constituida por conchillas originarias de los mares tropicales de Méjico y por pequeñas hachas menudas en forma de T.

Ahora bien, los Incas se esforzaban por no introducir cambios en las costumbres de los pueblos que sometían; subsistían pues las corrientes comerciales, pero en consideración al establecimiento del plan socialista, debieron fatalmente disminuir de intensidad.

Un régimen de circulación de riquezas, por una autoridad central, sólo permite una circulación muy restringida mediante los cambios privados. Esta última circulación comprendía únicamente los excedentes de las cosechas obtenidas por el indio sobre su «kipu», las crías que aumentaban los rebaños de llamas, los productos de bienes recibidos en donación.

Y he ahí por qué los comerciantes extranjeros frecuentaban la meseta andina. Esos comerciantes fueron quienes revelaron la presencia del imperio a Pascual de Andagoya en el Darién; esa fue la razón de que el piloto Ruíz, que descendía por la costa del Pacífico, encontrara una balsa cargada de mercancías, procedente de Túmbez, como también de que Pacbakutec designara días de feria en las grandes ciudades del imperio.

Excusa decir que ese comercio florecía en razón de la lenidad con que se aplicaba el sistema centralizador de los Incas, de ahí que subsistiera principalmente en las provincias conquistadas por los soberanos del Cuzco, poco antes de la llegada de los españoles.

Esto no obstante, en último término y aun en las susodichas provincias, tratándose de un país donde cada uno poseía su lote de tierra y recibía su parte de materias primas, el tal comercio apenas si podía compararse con el que existe en países de propiedad privada y de división del trabajo. La aplicación estricta del sistema Inca, importó para ese comercio un verdadero retroceso.

Organizacion de la Agricultura Inca y las Tierras de Cultivo

Organización de la Agricultura Inca y Tierras
Ayllu:Unidad Social

Las comunidades agrarias o «ayllu», constituyen el fundamento de todas las civilizaciones del altiplano andino. Forman el vínculo entre el hombre y la tierra. Es muy verosímil que esos grupos de origen totémico, hayan sido en un principio puramente consanguíneos y luego, gradualmente y en considerable proporción, se hayan convertido
en territoriales.

Es importante establecer es que el «ayllu» fue la célula social del Perú precolombiano porque colectivamente fue propietario de la tierra. No hay en ello nada de original: en un gran número de pueblos mediterráneos la propiedad territorial colectiva del grupo, ha existido y existe todavía hoy.

Tanto aquí como del otro lado del Atlántico, los bienes de las comunidades agrarias se dividían en tres categorías: los poseídos y explotados en común (tierras de travesía y bosques), los poseídos en común y repartidos periódicamente (tierras de cultivo), y los que eran objeto de una propiedad individual (casa, cercado y muebles).

¿Qué hicieron los Incas en presencia de esa institución? Como hábiles políticos que eran, cuidaron de no destruirla y se impusieron simplemente como copartícipes. Para darnos cuenta de su acción, tornemos algunos de los últimos conquistadores incas: Pachakutek, Tupak Yupanki o Huayna Kapak, y sigámosles por las provincias que acaban de someter a su dominio.

Como el suelo era generalmente poco fértil, el primer cuidado del monarca, después de dar libertad a los prisioneros y celebrar grandes fiestas fraternizando con los vencidos, consistía en reunir las poblaciones; luego se ocupaba de acrecentar la producción, tanto por la extensión como por la intensificación de los cultivos.

terraza cultivo

De la agronomía de los Andes, tanto en sus vertientes occidentales como en las orientales, destaca la construcción de varios cientos de miles de hectáreas de andenes o terrazas de cultivo de dos tipos. El primero está constituido por rocas terraplenadas pero sin terraza de contorno, con un terreno inclinado dispuesto a lo largo de una ladera sin agua de riego. El segundo consiste en muros de represamiento de contorno y con riego, como las terrazas de Pisac (arriba)

La extensión se lograba mediante la construcción de esos «andenes» o «sukre», terrazas en gradería que los Incas no inventaron pero que multiplicaron sobre los contrafuertes de la cordillera. Sus vestigios pueden verse todavía en diversas regiones de los Andes.

Esas terrazas se regaban por medio de canales cavados en la roca, que pasaban por túneles o cruzaban los valles sobre acueductos: trabajo gigantesco si se piensa que para efectuarlo, no disponían los indios ni de carros, ni de animales domésticos, salvo la llama, de poca utilidad, y que no conocían en materia de herramientas, sino el martillo de piedra, el hacha de cobre y el cincel de bronce.

El agua, traída de esta manera, se distribuía conforme a reglas muy precisas que recuerdan las de las comunidades de agua de la huerta de Valencia y Murcia. En cuanto a la intensificación del cultivo, puede decirse que era una consecuencia de la política de los abonos.

Las islas Chinchas, donde se encuentran los famosos «guanos», eran compartidas por diferentes provincias del imperio, de manera que cada una de ellas se aseguraba el derecho de disponer de una importante cantidad de ese famoso estiércol de ave. Estaba prohibido, bajo pena de muerte, matar los volátiles y aun molestarlos en tiempo de postura.

Tenemos pues el territorio cultivable aumentado y acrecido su rendimiento. Entonces los prácticos venidos de Cuzco, reemplazaban a los ingenieros, procediendo al deslinde de los territorios afectados a las diferentes comunidades, daban nombres a los relieves del suelo o confirmaban los nombres existentes y por fin efectuaban la repartición de las tierras, operación que los autores modernos no han comprendido muy bien al parecer, por lo que hemos de insistir sobre ella.

Cuadro sintesis

A nuestro juicio, la partición se efectuaba de la manera siguiente: Calculaban los peritos en cada región la superficie necesaria para un hombre casado y sin hijos, que le permitiera vivir; la unidad así determinada se llamaba «tapa»; era variable según los lugares y es improcedente definirla por una cifra, como algunos autores han tratado de hacerlo.

Esta unidad se multiplicaba por el número de los miembros de la comunidad, a razón de un «tupu» por cada jefe de familia, de un «tupu» igualmente por cada hijo, y de un medio «tupu» por hija; los funcionarios dividían en seguida el total obtenido, entre el Sol, es decir la Religión, y el Inca, es decir el Estado.

Esta segunda partición se llevaba a cabo, según parece, teniendo en cuenta ciertas circunstancias: en las proximidades de un templo o de un lugar de peregrinación la Religión obtenía una parte superior a la del Inca, y éste, por el contrario, salía favorecido en los alrededores de las grandes ciudades.

Quedaba por hacer una última partición, pero solamente de usufructo, la de las tierras de la comunidad, por «tupu», entre los jefes de familia. La administración imperial no tenía nada que ver en esa partición, que era obra de la comunidad misma y que se renovaba cada año. Decimos cada año, porque los cronistas son muy claros sobre ese punto, y es un error imaginar, como lo hace el historiador Prescott, que el adquirente de la tierra al cabo de un año venía a ser propietario vitalicio.

En el orden cronológico, las primeras tierras cultivadas eran sin duda alguna las del Sol, y las cosechas obtenidas se reservaban para el culto, es decir para los sacrificios y para la alimentación de los sacerdotes, pero únicamente durante el tiempo en que éstos oficiaban en los templos, servicio que se regulaba con alternación.

El orden de cultivo de las otras tierras no lo conocemos con certeza, porque consideramos dudoso el que indica Garcilaso, objetado formalmente por Ondegardo. Digamos solamente que además de las tierras del Sol, y las suyas propias, los indios cultivaban las tierras del Inca, de los jefes militares, de los altos funcionarios y la de los incapaces, es decir de las viudas, huérfanos, enfermos, ciegos, inválidos, soldados en servicio. Estas tierras estaban a cargo de ciertos indios, designados al efecto en cada ciudad.

Esa labor, por otra parte, se asemejaba con frecuencia a un juego de regocijo, especialmente cuando se trataba de las tierras del soberano, porque entonces se realizaba con trajes de fiesta, entre danzas y cantos. Empero, el carácter primitivo de los instrumentos agrícolas la hacía muy penosa; el labrador sólo disponía de una «taklla», especie de pala de madera que hundía en el suelo apoyando el pie sobre unos palos en cruz, fijados al mango en su parte inferior. Las mujeres y las mozas rompían los terrones con las manos o con un martillo de piedra.

Tratado de Permuta Guerras Guaraníticas España Colonia Sacramento

En 1750 los monarcas de España firmaron el Convenio o Tratado de Permuta por el que España renunciaba al territorio ocupado por siete pueblos guaraníes y recibía a cambio la Colonia del Sacramento, eterna manzana de la discordia en la orilla del Plata. El Convenio entregaba a Portugal parte de la región colonizada por los jesuitas en el Paraná y el Uruguay con sus estancias y vaquerías. La Compañía aceptó la decisión real y dispuso que los guaraníes abandonaran la región.

los jesuitas en america

La cruel orden no pudo cumplirse porque los caciques indígenas se negaron a aceptar el traslado forzoso al sur. Indignados porque los misioneros se sometían al Convenio, se rebelaron contra los paí quizás por primera vez, tomaron a varios de ellos como rehenes y los arrastraron a la lucha armada. Al menos esto fue lo que explicaron los padres.

Antecedentes: En 1716 se firmó un tratado adicional entre España y Portugal enUtrecht, por el cual Portugal recobraba la Colonia del Sacramento  sin especificar la extensión de la zona concedida. En este período se va a fundar Montevideo.

Fundación de Montevideo: Para dominar la entrada del estuario Portugal decidió fundar un establecimiento en la bahía de Montevideo (1723).
Cuando el gobernador del Río de la Plata Bruno Mauricio de Zabala tuvo conocimiento de este hecho, desalojó a los lusitanos y fundó por orden de la corona una ciudad, para afianzar allí el dominio español. La fecha de fundación no se conoce exactamente, aunque se sitúa entre 1725 y 1730; el primer Cabildo se reunió el 1º de enero de 1730.

El tratado de Permuta: La Colonia del Sacramento fue objeto de nuevos conflictos hasta que se firmó el tratado de 1750 durante el gobierno de Femando VI (de España) que estaba casado con Doña Bárbara de Braganza, hija del rey de Portugal. Ambos países decidieron resolver amigablemente sus conflictos coloniales, firmando entonces el tratado del 13 de enero de 1750 para fijar el limite de sus posesiones.

España recuperaba la Colonia y cedía tierras sobre la margen oriental del río Uruguay, en las que había siete pueblos de las misiones jesuíticas. Esto desencadenó la Guerra Guaranítica, pues los indígenas se negaban tanto a depender de Portugal como a trasladarse a la margen occidental del río, de acuerdo a lo que estipulaba el tratado.

Aunque la insurrección fue sofocada, las cláusulas del tratado no fueron cumplidas por ninguno de los dos países. Carlos III, sucesor de Femando VI anuló el tratado de Permuta que tantos territorios otorgaba a Portugal.

Tercera ocupación española — España y Portugal se vieron envueltas en la guerra de los Siete Años. Inmediatamente la primera ordenó al gobernador del Río de la Plata don Pedro de Cevallos que ocupara la Colonia. El 2 de nov3embre de 1762 entró en ella después de una breve campaña.

Devolución de la Colonia — Al terminar la guerra de Siete Años se firmó el tratado de París (1763). Inglaterra aijada de Portugal, ensanchó sus dominios coloniales a expensas de Francia, que quedó anulada como potencia colonial en América; España devolvía la Colonia a Portugal, pero conservaba la provincia brasileña de Río Grande, que había ocupado  durante la guerra.

Esla provincia fue reclamada por los lusitanos y más tarde atacada; fue entonces cuando se mandó la poderosa expedición de Don Pedro de Cevallos que tomó la plaza en junio de 1777.

Cuando Cevallos se disponía a dirigirse contra Río Grande tuvo noticia de que se había firmado el tratado deSan Ildelfonso del 1º de octubre de 1777 por el cual se disponía la demarcación definitiva de la línea divisoria entre los dominios españoles y portugueses. La comisión demarcadora no consiguió plenamente su objeto, pero realizó un importante trabajo topográfico.

España recibió la Colonia, la isla de San Gabriel y algunos territorio3 en la Banda Oriental; Portugal la Guayra, Matto Grosso, Río Grande y Santa Catalina, excepto las misiones orientales. El límite de ambas posesiones estaba marcado por el arroyo Chui.

.Fuente Consultada:
Historia Argentina de Etchart – Douzon – Wikipedia –
 La Argentina, Historia del País y Su Gente de María Sánchez Quesada

Ciudades Sagradas de los Mayas Historia de Copan Quirigua Tikal

Ciudades Sagradas de los Mayas – Ruinas de Copán- Quirigua – Palenque – Tikal – El Mirador – Chichén Itzá –

Ciudades Sagradas de los Mayas Culturas de Mesoamérica

LOS MAYAS: La cultura que se asocia con el punto culminante de la Edad Clásica de Mesoamérica es la maya. Este pueblo estuvo enormemente influido por las demás culturas mesoamericanas, junto a las cuales evolucionó poco a poco.

La cultura de los mayas se extendió por la península de Yucatán hasta llegar a la actual Guatemala, el norte de Belice y Honduras. Los mayas crearon un imperio integrado por ciudades-estado centradas en una agricultura intensiva y el comercio; algunas de las ciudades mayas más conocidas son Chichén Itzá, Uxmal, Palenque y Calakmul.

Entre los años 300 y 900 d. C., los mayas comenzaron a producir arte de un nivel tal que esta época ha sido denominada el Periodo Clásico. Crearon estatuas sofisticadas y relieves tallados en piedra, muchos de los cuales aparecían firmados por el artista.

Desarrollaron los jeroglíficos olmecas y emplearon la escritura para dejar constancia de acontecimientos y victorias en batallas en grandes bloques de piedra decorativos. También la arquitectura maya era sofisticada.

Los mayas extraían caliza de las canteras y cocían ladrillos. Además, los edificios civiles importantes estaban revestidos de yeso para contar con una superficie lisa ideal para decorar. Como sus antepasados, los mayas erigieron sus templos en la cima de inmensas pirámides escalonadas para aproximarse a los dioses.

Eran además sabios astrónomos, por lo que tal vez usaran estas estructuras como observatorios. Aunque la civilización maya entró en decadencia en el siglo IX, pervivieron culturas pos mayas, cuyo estatus únicamente se vio socavado por la llegada de los españoles en el siglo XV.

Al visitar los emplezamientos arqueológicos mayas, llaman la atención los edificios y los complejos arquitectónicos, que avivan la curiosidad e imaginacion de expertos y visitantes.

Para los habituados al hecho urbano los edificios que construyeron los mayas plantean una serie de preguntas y estimulan el interés por aquella cultura precolombina.

Las construcciones mayas parecen compartir a primera vista una serie de similitudes, aunque consideradas las distintas áreas en las que se sitúan y pertenecen, las diferencias se multiplican. Asi, la distribución de los edificios de las plazas, de los patios y una construcción a diferentes niveles

 

arco kabah maya

Del Gran Arco de Kabah, situado al final de la ciudad y como puerta de un sacbe que unía este centro con Uxmal, destaca la bóveda de aproximación de hiladas propia de muchos edificios ceremoniales y usada en el tejado a dos aguas muy inclinado de las viviendas mayas.

dando lugar a complejos similares a acrópolis difieren notablemente en función de las áreas, si bien existen una serie de elementos que permiten una identificación de similitudes como, por ejemplo, el uso de techados con bóveda de aproximación de hiladas, la utilización de techos de vigas cubiertas de hormigón con cal, el uso o no de cresterías caladas, el tipo de inclinación que se da al edificio, la presencia de estructuras piramidales, la presencia de estucos…

Los principales estilos -correspondientes a El Peten, Usumacinta, Motagua, Río Bec, Chenes, Puuc y el de la Costa Oriental- permiten agrupar regionalmente no sólo en el espacio sino también en el tiempo las construcciones mayas.

mentos públicos. La arquitectura pública surgió en la medida en que la progresiva complejidad cultural condujo a la necesidad de disponer de unos lugares específicos en torno a los cuales la sociedad pudiera realizar actividades comunes relacionadas con lo divino y lo humano.

Al igual que en el caso de las estructuras domésticas, la arquitectura monumental tuvo una serie de condicionamientos que dependían de la materia prima más abundante en el lugar, pero las técnicas de construcción básicas no variaron en gran medida: pisos, rellenos, muros y coberturas.

Así, la caliza, para el estuco de enlucir el relleno o los sillares, fue el material más usado en todas las tierras bajas y ofrecía la mejor preservación, mientras que en el altiplano y la periferia existió mayor diversidad de materiales en función de una mayor variedad geológica.

Un rasgo característico del área a partir del período Formativo Tardío fue el uso de la bóveda de aproximación o de hiladas, que sustituyó de forma progresiva a las originarias cubiertas de materiales perecederos (entre ellos la palma), que iban a continuar siendo usados en la arquitectura doméstica hasta la actualidad.

La arquitectura maya tuvo rasgos y elementos afines a otras culturas mesoamericanas, y variaciones puramente regionales.

Entre los rasgos comunes cabría destacar la disposición de los edificios alrededor de una plaza, la mayor elevación de los templos-pirámide, que sobresalían del entorno doméstico, los palacios, las acrópolis o los conjuntos de templos y palacios, los juegos de pelota y las calzadas o sacbeob; mientras que otras edificaciones como los complejos de conmemoración astronómica, las escalinatas jeroglíficas, las cresterías, los arcos, las torres o los cuadrángulos, se dieron de forma más limitada según las zonas.

Lo mismo que en las estructuras arquitectónicas, las decoraciones externas presentaron unos patrones básicos a partir de los cuales  surgieron  multitud  de  variaciones sobre un mismo tema y así, desde el Formativo, las fachadas de templos y palacios se adornaron con grandes mascarones de estuco o de piedra tallada, en los que se representaban las figuras de dioses y anímales que con el tiempo evolucionaron hacia formas muy estilizadas.

En el momento de mayor auge cultural se distinguieron varias regiones con rasgos estiilísticos propios: la de El Peten, con la ciudad de Tikal como centro, destacó del resto por la grandiosidad formal de sus basamentos, con una construcción muy vertical y sólida, y con templos rematados con inmensas cresterías macizas. Fue muy común el uso del estuco y la pintura para embellecer las paredes en edificios y tumbas.

Las ruinas deTikal cubren cerca de 60 km2, en las que se han descubierto literalmente miles de construcciones.

Al cabo de décadas de trabajo, se ha excavado apenas una fracción de la ciudad, y los cálculos sobre su población oscilan entre los 100.000 y los 200.000 habitantes en su época de apogeo, que tuvo lugar en el siglo VII

Templo maya en tikal

Tikal es la más grande de las antiguas ciudades de los mayas.
Está situada en la región de El Petén, en Guatemala.
Templo de la Serpiente Bicéfala

En la región del río Usumacinta, cuyo centro fue Palenque -hasta tal punto que cabría hablar de un estilo propio en este centro-, las edificaciones son de menor tamaño que las de El Peten, los basamentos son bajos y, en general, tienen un aspecto más ligero, a lo que contribuyeron las cresterías caladas, que coronaban las edificaciones, y las diversas tipologías de arcos.

El uso del estuco en Palenque, la piedra labrada en Yaxchilán y la pintura mural policroma en rrnampak, centros menores pero adscritos también al área de este estilo arquitectónico, ¿¿quirieron características magistrales al ornamentar las cresterías, las portadas y los interiores.

El área del sudeste, que incluye centros como Copan y Quiriguá, por su natural situación periférica presentó peculariedades rropias, con una decoración escultórica en tiedra -prácticamente exenta- que se aplicó en construcciones como templos, palacios y escalinatas.

El Arte Maya

Fuentes Consultadas:
El Mundo Precolombino (Ed. Oceano)
Lugares Sagrados de América Juan Tafur (Ed. Oceano-Ambar)
Maravillas de América Central
Lugares Misteriosos de Paula Ruggeri
Atlas de la Historia del Mundo

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RUINAS DE PALENQUE

Ruinas de Palenque Restos de la Civilizacion Maya Observatorio

Templo de las Inscripciones, el mas importante de los monumentos de Palenque, se encuentra sobre una pirámide escalonada. Desde el interior del templo se puede descender a una cripta  funeraria de Pakal

Ver: Ruinas de Palenque – Restos Civilizacion Maya

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Las Ruinas de Copan en Honduras
Arquitectura Maya en Mesoamérica
Las Ruinas de Copan en Honduras Arquitectura Maya en Mesoamerica

COPAN:  Los mayas realizaron en esta ciudad más estelas escritas que en ningún otro sitio, en su afán por perpetuar el conocimiento de su éxito. La Atenas del mundo maya fue descubierta en 1750 por don Diego García de Palacio.

Se supone que tomó ese nombre tomó su nombre de la antigua capital del Reino Hueytiato, o Payaquí. Copantl, término Quanhpantli: «Puente de Madera, lo que llamamos Copante».

Tras ser abandonada en el siglo X, Copan permaneció en el olvido durante 500 años, reclamada sólo por la selva. Esta magnífica ciudad es reconocida como la mayor creación maya y posee algunas de las muestras más notables de la arquitectura y escultura de esta civilización.

En el lluvioso verano de 1839, el explorador estadounidense John Lloyd Stephens y el artista inglésFrederick Catherwood llegaron a un claro en el denso bosque tropical y contemplaron la antigua ciudad maya de Copan.

La selva ocultaba muchos de los edificios y velaba el perfil de los que aún se hallaban en pie.

El lugar entero se había deteriorado a causa del clima riguroso, los sismos y el lento crecimiento de enredaderas y raíces. También había tenido que soportar 1.000 años de erosión del río Copan.

Las ruinas de esta ciudad real descansan en el centro del valle del río Copan, en Honduras, a pocos kilómetros de la frontera con Guatemala.

Stephens y Catherwood no fueron los primeros visitantes de Copan. En el siglo XVI, s de cinco siglos después del abandono de la ciudad, los españoles (Diego García de Palacio) la mencionaron en sus textos, y en 1834 el gobierno de Guatemala financió un estudio de las ruinas.

Pero fue el trabajo de ellos dos el que atrajo la atención del mundo occidental sobre Copan.

Hasta la fecha se carece de una información fidedigna acerca de los primeros habitantes del Valle de Copán.

Sin embargo, con base en diversos rastros encontrados en el área, puede conjeturarse que dicho valle fue objeto de ocupación humana en una época que se remonta a los mil años antes de Cristo, es decir, 1500 años atrás.

En la frontera entre Honduras y Guatemala, las ruinas de Copán albergan uno de los mayores tesoros del arte precolombino americano.

Sus orígenes se remontan al siglo IX a. C., cuando se levantaron en la zona las primeras construcciones en piedra, y hacia el año 150 se estableció allí una colonia maya cuyo nombre original era Xucpi, que quiere decir «atado de maíz».

Tres siglos más tarde, las estatuas y monumentos de Xucpi eran famosos en todo el universo maya, y sus reyes parecían haber conquistado el favor de los dioses para siempre.

La modesta colonia se había convertido en una de las ciudades—estado más poderosas de Mesoamerica.

Han habido pobladores en el Valle de Copán desde aproximadamente el año 1200 y muy probablemente desde antes de dicha fecha. Gobernados por reyes, los escultores reales demostraban sus talentos innovadores en muchas formas.

La Escalinata de los Jeroglíficos incluye el más largo que se haya descubierto en los sitios Mayas. Este texto conmemora eventos importantes durante el reinado de los 12 primeros reyes de Copan.

Fuentes Consultadas:
Lugares Sagrados de America
Maravillas de América Central

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Patrimonio Histórico de Guatemala
Ciudad de Tikal
Patrimonio Histórico de Guatemala Ciudad de Tikal

Ruinas mayas de Tikal. La ciudad, unida por cuatro grandes calzadas, llegó a contar con 50.000 habitantes.

TIKAL: Los secretos de los mayas: Es la ciudad antigua más grande descubierta hasta ahora en el Hemisferio Occidental. Predominan sus muchos templos y santuarios, donde se realizaban los cultos de la religión que dominaba la vida maya hasta un extremo difícil de imaginar.

El pueblo vivía en casas de madera, con techo de paja y barro, estrechamente agrupadas en torno de templos y palacios de piedra, donde residían los sacerdotes y nobles.

Un corazón de este importante centro arqueológico, descubierto de manera fortuita por el misionero español Andrés de Avendaño, se extiende sobre 16 kilómetros cuadrados y se encuentra inmerso en una importante selva tropical umbrófila en cuyo interior se han censado más de dos mil especies diferentes de plantas y más de trescientas especies distintas de aves.

En él se han encontrado más de tres mil edificaciones prehistóricas: palacios, plataformas ceremoniales, plazas y juegos de pelota. Entre las construcciones más complejas y singulares destacan los seis principales templos.

El templo IV, con 70 metros de altura es el edificio más alto de toda la América prehispánica. El centro de Tikal, que ocupó un lugar principal en la cultura y el comercio de toda la región centroamericana, poseía una población que superaba los 50.000 habitantes, y que la convertían en uno de los lugares más poblados de América en su época.

Cuatro calzadas excepcionales comunicaban entre sí los principales conjuntos arquitectónicos de esta ciudad maya. Entre sus vestigios, que se remontan a un pasado misterioso, se encuentra la inscripción jeroglífica más antigua del mundo maya que se conoce y que corresponde a la Estela 29 datada en el año 292 de la era cristiana

Parque Nacional Tikal de Guatemala, que ocupa 576 kilómetros cuadrados de superficie, fue Incluido por le UNESCO en la Lista del Patrimonio Mundial en el año 1979. En el corazón de la selva, rodeado por una lujuriante vegetación, Tikal es uno de los sitios principales de la civilización maya, habitado desde el siglo VI antes de Cristo hasta el siglo I de la era cristiana. Su centro ceremonial posee soberbios templos y palacios, plazas públicas, a las que se accede por rampas, y numerosos otros edificios.

Fuentes Consultadas:
Lugares Sagrados de America
Maravillas de América Central
Lugares Misteriosos de Paula Ruggeri

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Decadencia de los Mayas
Quirigua Ciudad de las Estelas
Decadencia de los Mayas Quirigua Ciudad de las Estelas

QUIRIGUA: Quiriguá es un sitio arqueológico situado en medio de las inmensas plantaciones de banano de lo que un día fuese la United Fruit Company de los Estados Unidos, hoy solamente quedan unas cuantas hectáreas de lo que fuese un día una gran ciudad maya, conservando una serie de montículos y las estelas mas grandes de una pieza encontradas en el Mundo Maya.

Es unos de los lugares mas bellos de Guatemala. Allí existió una civilización maravillosa, con una ciudad con plazas y palacios y estelas de una belleza sobrehumana.

En 1981, fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad. Quiriguá destaca, sobre todo, por sus estelas, imponentes estructuras verticales de piedra talladas que los reyes mayas erigieron para conmemorar acontecimientos importantes en la historia de sus pueblos.

Su periodo de ocupación corresponde al periodo clásico de esta cultura, empezando la construcción de su acrópolis en el año 550 d.C. y deteniéndose cerca del 850.

Esta ciudad Maya es de mediano tamaño en comparación con otras de la misma cultura, y se destaca por sus Estelas y Altares esculpidos, que son más de 30, teniendo las de mayor tamaño dentro de esta civilización. Igualmente, allí hay varias esculturas en formas de animales mitológicos y otras que fueron usadas como decoración en fachadas de varias edificaciones.

La escultura representó un papel central en el arte de Quiriguá. El pueblo pobló el nuevo centro de relieves, altares, figuras y, sobre todo, magníficas estelas talladas en grandes bloques de arenisca roja, la mayoría en la Gran Plaza.

Las propiedades de la piedra permitieron a los artistas crear figuras tridimensionales, una innovación en la escultura de la región.

Las principales estelas son retratos o representaciones del propio Cauac Cielo, e incluyen el glifo que adoptó como su enseña real.

La llamada estela F, una de las más notables, mide más de 7 metros y fue consagrada por Cauac en 761. El rey quiriguiense aparece retratado en los flancos norte y sur de la piedra, y los laterales están cubiertos de jeroglíficos, en los que los signos esquemáticos habituales fueron sustituidos por exquisitas representaciones de los dioses.

El enorme monumento fue superado una década más tarde por la estela E, de más de 10 metros por  65 metros.

El colapso de los mayas: En el curso del siglo IX, las florecientes ciudades-estado del llamado período moya clásico cayeron en el caos y el abandono. la sobrepoblación y el agotamiento de los recursos naturales suelen citarse entre las explicaciones de este colapso general, que constituye uno de los mayores enigmas de la arqueología americana.

En algunas ciudades existen indicios de revueltas y luchas sociales, que algunos relacionan con el afán desmesurado de los gobernantes por construir monumentos cada vez más grandiosos a costa de la fuerza física de sus súbditos.

La caída del comercio entre los reinos mayas fue determinante para ciudades como Quiriguá, cuya prosperidad dependía de las rutas entre el Caribe y la península del Yucatán. La invasión de los toltecas a la península debió afectar también el equilibrio global del mundo mayo.

Entre las numerosas teorías, figura también la de una sequía devastadora que habría asolado toda la región entre el año 800 y el año 1000.

Fuentes Consultadas:
Lugares Sagrados de América
Maravillas de América Central

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El Mirador en Guatemala
La Mayor Ciudad de los Maya
El Mirador en Guatemala La Mayor Ciudad de los Maya

La Danta, imaginada aflorando de la selva. Es la construcción mas voluminosa
del planeta y contiene 2.800.000 m3 de piedra

EL MIRADOR: Las más recientes investigaciones arqueológicas consideran que esta monumental ciudad del mundo maya fue la cuna de la Civilización Maya. Se encontró en 1926 en plena selva de Petén, se fotografió en 1930 y no se hizo el primer mapa hasta 1962. Es la capital mas grande de los mayas, una auténtica ciudad perdida llena de secretos por descubrir que requieren un largo viaje.

En El Mirador resalta la pirámide El Tigre, que con sus 18 plantas alcanza más de 60 metros de altura y sobrepasa con un gran margen al templo más grande de Tikal (Templo IV).

A su lado se encuentra una estructura también impresionante, llamada La Danta, montada sobre una base estructural que como montículo le brinda mayor altura y realce, alcanzando más de 70 m. desde su base, misma que alcanza los 300 metros de un lado por 600 m. del  otro lado (es mas grande que la pirámide de Keops, en Egipto).

Este templo, casi mil años más antiguo que el Gran Jaguar de Tikal y se estima que estuvieron trabajando durante 40 años. Todo esta construcción sigue aun enterrada en la selva y estudios avanzados de escaneo del suelo revelan las estructuras más grandes conocidas de la región maya.

El Tigre, otro de los complejos arquitectónicos de El Mirador, está orientado hacia el este y sus dimensiones son casi tan inmensas como las de La Danta.

Se eleva 55 metros del suelo y en las escalinatas se pueden apreciar obras de arte monumentales que representan a una divinidad llamada Pájaro Principal o Itzamná, una de las deidades más importantes en el panteón maya.

Fuentes Consultadas:
Lugares Sagrados de America
Maravillas de América Central

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Ciudad Maya: Chichén Itza

Ciudades Mayas Origen e Historia del Chiche Itza

CHICHÉN ITZÁ: La ciudad prehispánica de Chichén Itzá fue incluida por la UNESCO en la Lista del Patrimonio Mundial en el año 1988. Este lugar arqueológico constituye uno de los mas importantes testimonios de la civilización maya-tolteca de la península del Yucatán. Sus monumentos, considerados de los más importantes de  la arquitectura mesoamericana, muestran le fusión de dos corrientes, maya por las técnicas de construcción y tolteca por una riqueza de su decoración esculpida. 

Ir a la Historia de Chichen Itza

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Construcciones de Piedra de los Incas Ajuste Perfecto de las Piedras

Cuando un terremoto sacudió el sur de Perú el 21 de mayo de 1950, la antigua población de Cuzco quedó devastad, pero los cimientos de piedra sin aglutinante sobre los cuales fue erigida la ciudad permanecieron en su sitio: eran las minas de murallas de templos y palacios construidos por los incas antes de la Conquista española.

Los alarifes incas construyeron sus muros con tanta perfección, que resistieron las sacudidas y quedaron indemnes; tan sólo unas cuantas juntas se apartaron ligeramente.

Los bloques de piedra, algunos de 100 toneladas de peso, fueron labrados sin herramientas de hierro, pero con un ajuste tan exacto que no es posible meter la hoja de un cuchillo entre las juntas.

Trabajo de precisión: El historiador Garcilaso de la Vega el Inca, nacido en Perú es hijo de un español y una princesa inca, escribió en 1609 que los incas daban forma a los bloques de construcción golpeándolos con unas piedras negras”, sin cortarlos.

Esta aseveración fue corroborada por el arquitecto estadounidense Jean-Pierre Protzen, que comenzó a estudiar la mampostería inca en 1982. Mientras trabajaba en una antigua cantera situada cerca de Cuzco, logró labrar ciertas piedras abandonadas allí con unos rudimentarios martillos de piedra; algunas de esas piedras eran de cuarcita y no provenían de la cantera sino de las riberas de un río cercano.

Descubrió que los incas usaban tres tipos de martillos para labrar y ajustar las piedras: primero las desbastaban con los grandes, que pesaban 8 o 9 Kg.; luego alisaban las caras con los de tamaño mediano, de 2 a 5 Kg. de peso, y con los pequeños, que pesaban 1 Kg. escuadraban los bordes.

Protzen tardó casi 90 minutos en labrar tres caras y cinco bordes
de un bloque de 25 x 25 x 30 cm.

El martillo mediano se usaba con ambas manos en un ángulo de 15 a 20 grados para sacar lajas chicas; al girar los puños justo antes del impacto, el ángulo se duplicaba y producía un mejor corte. Como el martillo rebotaba de 15 a 25 cm. después de cada golpe, la labor no exigía mucho esfuerzo.

Como el martillo más liviano no podía rebotar, tenía que ser sostenido firmemente y golpeado con fuerza para escuadrar cada borde del bloque antes de alisar la cara adyacente con el martillo grande; de esta manera se evitaban las resquebrajaduras.

El apretado ajuste de las juntas se lo graba mediante un paciente trabajo de embone gradual. Casi todas las piedras tenían labrada una superficie convexa en una cara, así que una vez que se tendía una hilera de bloques, a la cara superior de cada piedra se le daba forma cóncava para que embonara con la piedra de la hilera siguiente.

El bloque superior se colocaba en su lugar varias veces hasta que ajustaba a la perfección. El polvo acumulado en la piedra inferior tal vez servía de guía de corte: la marca dejada en él por la superficie de la piedra superior mostraba en dónde se requería un corte más hondo. Los lados de cada bloque se labraban de la misma manera, mediante comparación y corte aproximativos.

Lo que las piedras no revelan: No se sabe cómo los incas lograron trasladar los grandes bloques de piedra hasta los sitios de construcción, a menudo situados a muchos Kilómetros de distancia. En algunos bloques hay señales de haber sido arrastrados, pero se habría necesitado un número muy grande de personas para subirlos de ese modo por las estrechas rampas de acceso que aún se conservan en varios lugares.

Embone perfecto Aunque muy pocos de los bloques de piedra usados por los incas eran de forma o tamaño uniforme, cada uno se ajustaba a la perfección a la piedra adyacente. Los rebordes quizá servían para izar las piedras durante la obra; eran de dos formas, una para atar cuerdas y la otra para apoyar una palanca.

Jean-Pierre Protzen calculó que se necesitarían 2.400 hombres para arrastrar el bloque más grande de las ruinas de Ollantaitambo por una de dichas rampas de acceso: el bloque pesa unas 138 toneladas.

En una fosa de la antigua cantera del Rumicolca situada al suroeste de Cuzco hay algunas piedras labradas, pero no hay pruebas de que materiales de dicha cantera fueran arrastrados hasta sitios de construcción. Si se usaron troncos y trineos de madera, quedan pocas huellas de ellos. Tal vez se dejó que los bloques se deslizaran por las laderas por su propio peso.

LOS CAMINOS DE LOS INCAS:
Milagros de ingeniería
El Camino Real no sólo era largo, sino que se construyó en uno de los terrenos más difíciles del mundo, ya que cruzaba el corazón de la cordillera de los Andes. Los problemas que planteó su construcción intimidarían a un ingeniero moderno. Los incas abrieron túneles en la roca a hachazos. En vez de rodear las pendientes más empinadas, tallaron escalinatas en las escarpadas laderas, por las que subían cómodamente sus bestias de carga, las llamas. Y crearon extraordinarios puentes colgantes sobre barrancas profundas y torrentes montañosos. El más espectacular es el puente de San Luis Rey, que no habría desentonado en un cuento de hadas. Hecho de cuerdas de fibra y tablas de madera de 45 m de largo, se balanceaba peligrosamente a unos 90 m arriba del río Apurimac.

Muchos usuarios de los caminos eran soldados y chasquis, mensajeros del gobierno. Éstos, corredores muy bien entrenados, estaban apostados a intervalos de 3 km a lo largo de los caminos principales, y llevaban mensajes en relevo; desde la corte de Cuzco y hacia ésta. Los incas no tenían escritura, de modo que los mensajes se transmitían en quipes. sartas de hilos anudados con claves de colores. Los equipos de relevos podían cubrir hasta 320 km diarios. A esta velocidad, era posible que llevaran pescado en menos de dos días desde la costa hasta la corte incaica, situada 400 km tierra adentro en lo alto de las montañas -para servirlo fresco en la mesa real.

Sin embargo, no fue sólo para transportar alimentos que crearon buenas carreteras, sino también para los soldados que mantenían a los pueblos del imperio bajo control. Era como una inmensa telaraña de poder esparcida sobre Sudamérica, que con el tiempo ayudó a los conquistadores españoles cuando se apoderaron del Imperio inca.

Los Burgueses en la Edad Media Origen Caracteristicas y Oficios

Origen de los Burgueses en la Edad Media Caracteristicas y Oficios

Los burgueses: A finales de la Baja Edad Media el burgués era el hombre que vivía en una villa o “burgo” y era libre. Se diferenciaba así de los siervos de la gleba y de los nobles.

Con el desarrollo y crecimiento de las ciudades, la burguesía se fue estratificando internamente dando lugar a grupos diferenciados en cuanto a riqueza, poder y prestigio.

En el estrato más bajo de la burguesía se encontraban los pequeños comerciantes, los artesanos por cuenta propia y los funcionarios menores.

En sus capas más prósperas se contaban los funcionarios estatales, los abogados, los grandes maestros artesanos, y los acaudalados comerciantes y financistas.

La principal característica de la burguesía era que trabajaba para vivir, situación que la emparentaba con los sectores mas bajos de la sociedad.

Sin embargo, los burgueses de los estratos superiores habían logrado vivir de sus rentas, a semejanza de la nobleza.

A estos sectores se los llamó clases medias.

Políticamente, ya desde la Edad Media, la burguesía acomodada había obtenido el derecho a gobernar las ciudades, luego de rebelarse contra los señores. Su representación política se canalizó a través de lo que, en Francia, se llamó el “tercer estado”.

Cuando obtenían suficientes riquezas, muchos burgueses compraban tierras, títulos nobiliarios y cargos en el estado.

Esto puede ser considerado una traición a su grupo social, pero, en realidad, no existían muchas opciones para invertir el dinero durante el siglo XVII. La alta burguesía, de este modo, tendió a ennoblecerse.

Los Burgueses Origen de la burguesia

CARACTERISTICAS DE LOS BURGUESES

La ciudad fortificada se llamaba burgo y los habitantes se llamaron burgueses. La palabra tenía un sentido muy amplio.

En las ciudades pequeñas la mayor parte de los burgueses eran labradores, hortelanos, viñadores. Aun en las ciudades importantes, los cerdos corrían por las calles, y cuando un príncipe había de visitar una ciudad el Consejo ordenaba a los visitantes quitar los montones de estiércol de delante de las casas.

Algunas ciudades solamente, las más ricas, tenían como habitantes, artesanos que ejercían un oficio, y sus principales burgueses eran comerciantes y propietarios.

Los comerciantes, para poner a cubierto sus mercaderías de los ataques de ios caballeros bandidos, se reunían en caravanas armadas ya caballo.

Para apoyarse mutuamente formaban sociedades llamadas guildas, hansas o cofradías. Se reunían en una sala para beber y discutir sus negocios y pagaban una cuota para sostener una caja.

Algunas de estas sociedades llegaron a ser muy poderosas, por ejemplo, la hansa de los mercaderes extranjeros establecidos en Londres.

En París, la asociación de los dueños de barcas, que comerciaban por el Sena, acabó por regir los asuntos de la ciudad.

Era llamada la hansa de los mercaderes del agua.

Sus jefes, el preboste y los regidores de los mercaderes, llegaron a constituir el Consejo de la villa de París, su casa de reunión fue el Palacio municipal, sus armas han seguido sjendo las armas de París, un barco acompanado de las palabras Fluctuat nec mergitur (Flota y no se hunde).

Los comerciantes eran más considerados que los artesanos, trabajaban menos y ganaban más. Pero por lo común estaban organizados como ellos en profesiones.

Las principales eran de pañeros, fabricantes de paños; los comerciantes, que servían de banqueros; los merceros, que vendían todos los artículos venidos de lejos (más tarde se formó un gremio de especieros).

Los burgueses más respetados eran los comerciantes enriquecidos y los propietarios establecidos en la ciudad.

En regiones de Francia, en Italia y en algunas ciudades de Alemania vivían como nobles, se armaban como caballeros y habitaban una casa fortificada. En Alemania se hacían llamar señores o patricios.

Entre aquellos burgueses enriquecidos empezó el rey de Francia, a partir del siglo XIV, a elegir sus consejeros y sus funcionarios.

Un burgués de París, Barbette, aconsejó a Felipe el Hermoso que restableciera la buena moneda Tenía una casa de lujo, el hotel Barbette, que el pueblo saqueó.

En Francia estos ricos habitantes, que no trabajaban manualmente, fueron los únicos que se siguieron llamando burgueses.

LOS OFICIOS

En casi todos los países cualquier artesano que quería fabricar y vender, podía abrir libremente una tienda.

Así ha ocurrido en todo tiempo en todas las poblaciones del Mediodía de Francia, y hasta fines de la Edad Media en las del oeste.

Pero en Alemania, en Inglaterra, en el norte de Francia y en algunas grandes ciudades de Italia se constituyó poco a poco otro régimen. Todos los obreros de un mismo oficio establecidos en una misma ciudad formaban una asociación.

En Italia era llamada arte (profesión), en Francia oficio, porque los obreros eran primeramente los criados del señor, y éste había reunido a todos los de una misma profesión bajo la vigilancia de uno de sus servidores en un servicio (ministerium, métier).

Las gentes del mismo oficio tenían reuniones en que se discutían los asuntos bebiendo, pagaban una cuota para el sostenimiento de su caja y tenían un sello que representaba, por lo común, las herramientas de su profesión.

Casi siempre formaban una cofradía religiosa. Iban juntos a las fiestas y a las procesiones, llevando el estandarte del gremio; celebraban la fiesta del santo que habían elegido por su patrón, porque había trabajado en su mismo oficio.

De los carpinteros era patrón San José; de los zapateros, San Crispín; de los plateros, San Eloy. Por lo común, las gentes de un mismo oficio tenían sus casas en una misma calle, y muchas de ellas han conservado el nombre del oficio (Platerías, Ribera de Curtidores, calle de Tintoreros, por ejemplo, en Madrid).

El número de gremios o corporaciones de oficio difería según las ciudades.

En París, en el siglo XIII, se contaban más de ciento.

Pero muchas ciudades tenían menos de veinte, porque un mismo gremio reunía con frecuencia a gentes de profesiones distintas, por ejemplo, panaderos, pasteleros y harineros; armeros, caldereros, cerrajeros, cuchilleros y hojalateros; o carpinteros, ebanistas y carreteros.

En las grandes ciudades, por el contrario, una sola profesión estaba dividida en varios gremios.

En París, el año 1160, los obreros del cuero formaban cinco oficios: sueurs (zapateros), remendones, talabarteros (los que hacían tahalíes), bolseros (los, que hacían bolsillos), peleteros.

En Chartres, las vidrieras de .la catedral fueron donadas en el siglo XIII por los gremios siguientes: carreteros, carpinteros, carpinteros, toneleros, vinateros, peleteros, pañeros, cambiantes, especieros, boticarios, albañiles, picapedreros, tejedores, zapateros, cesteros, carniceros, jardineros, boneteros, fusteros, aguadores, armeros, guarnicioneros , cordeleros.

Para ejercer un oficio, era necesaria la previa admisión y había de pasarse por tres grados.

El muchacho era primero aprendiz. Su padre le había puesto a servir en casa de un maestro que, mediante cierta suma se comprometía a darle habitación, comida y a enseñarle el oficio.

El maestro conservaba durante varios años a su lado al aprendiz y le hacía trabajar en provecho suyo y sin pagarle. Tenía derecho a corregirle, es decir, a pegarle, y si el aprendiz huía, a hacer que la justicia le obligase a volver. Pero había de pegarle él mismo y no confiar este cuidado a su mujer.

Acabado el aprendizaje, el joven venía a ser compañero {o criado). Vivía donde quería, y se colocaba al servicio de un maestro que le pagaba salario.
Por último, cuando el compañero tenía suficiente dinero para establecerse, podía ser admitido entre los maestros.

A partir del siglo XIV se les hacía sufrir un examen. El aspirante era encerrado en una habitación y se le daba un trabajo para hacer, llamado la obra maestra, por ejemplo, componer zapatos, hacer una silla de montar. Para ser admitido, el nuevo maestro tenía aún que convidar a beber y a comer a los colegas de su oficio.

Solamente los maestros tenían derecho a fabricar y vender por su cuenta; sólo ellos tomaban parte en las asambleas del oficio donde se resolvían los asuntos; sólo ellos tenían casa y familia.

Los compañeros se alojaban en casa del maestro o en casa de huéspedes, y no tenían derecho más que a su salario. Habían de acudir ai taller del maestro y trabajar en él desde que el sol salía hasta la noche. Cuando no había trabajo iban todas las mañanas a un lugar determinado, donde esperaban que llegase un maestro a contratarles.

En el siglo XV los compañeros adoptaron la costumbre de ir de ciudad en ciudad, pasando algún tiempo al servicio de un maestro, a quien luego abandonaban. A esto se decía dar la vuelta a Francia.

Estaba prohibido a los compañeros entenderse entre ellos para fijar las condiciones de su trabajo, y debían aceptar el salario que sus maestros les ofrecían. La huelga era considerada como un acto de rebeldía y castigada con la cárcel.

Pero los maestros trabajaban en unión de los compañeros, hacían su misma vida, tenían las mismas distracciones y no formaban una clase diferente, y en la mayor parte de los oficios los compañeros acababan casi todos por hacerse maestros.

Cuando una profesión estaba organizada en oficio,nadie más que los maestros tenían derecho de poner a la venta en la ciudad la clase de objetos fabricados por aquel oficio. Estaba prohibido venderlos a las gentes mismas de los otros oficios.

En París, los que hacían palafrenes para caballos pusieron pleito a los guarnicioneros y a los talabarteros para prohibirles hacer bridas (1299). Los sastres impedían a los prenderos vender trajes nuevos, y sólo se los dejaba venderlos usados.

La misma pieza servía por lo común de taller (obrador) para el trabajo y de tienda para la venta.

Era una habitación en el piso bajo, con malas luces porque la calle era estrecha y porque los pisos superiores sobresalían de las fachadas.

Tenía una ventana y en ella se ponía un mostrador, de suerte que saliera a la calle. De esta manera podía el comprador, sin entrar en la tienda, hacer la compra por la ventana.

La manera de trabajar estaba fijada en reglamentos. Se prohibía trabajar en domingo y los días festivos.

Se prohibía dar a los compañeros salario superior a la tarifa establecida, trabajar en otro sitio que en la tienda, para que el público pudiera ver lo que se hacía, trabajar con luz, para que la obra estuviera bien hecha, llamar al comprador parado delante de la tienda de un vecino, porque ios de un mismo oficio no debían hacerse la competencia.

No se debía emplear más que determinados materiales, trabajar más que según ciertos procedimientos. No había derecho a inventar nada.

Los jurados, encargados de obligar al cumplimiento de las reglas, iban a todos los talleres incluso de noche.

Fijaban su sello en las mercaderías, y si alguna les parecía contraria al reglamento, la confiscaban y hacían que el artesano fuera multado o recluido en prisión.

Fuente Consultada:
Historia 2 El Mundo Moderno (Santillana – Secundaria)
Historia Universal Ilustrada Tomo II Editorial Publinter Bs.As. Autor: Charles Seignobos – La Edad Media –

Organización Social, Económica de los Incas Administración

Organización Social y Económica de los Incas

Una férrea disciplina y una poderosa organización militar y administrativa permitieron a los soberanos de Cuzco mantener en sus manos la vasta extensión de los cuatro cantones o regiones. Este reino fue el único, entre los estados precolombinos, que podría designarse con el nombre de imperio.

En nuestros días, entre los indígenas del Perú, los términos sinchi e inca designan dos funciones especíales, de carácter electivo, que no pueden ser desempeñadas por la misma persona; la primera corresponde a la autoridad militar, la segunda al poder civil. Mas al fundar Cuzco, los soberanos incas asumieron los dos poderes, y aunque para las cuestiones militares estaban asistidos por generales muy capaces, terminaron, en la práctica, siendo los únicos dueños absolutos.

En lo administrativo, recibían la opinión de un Consejo de ancianos, y de los Orejones, designados con este nombre a causa de la deformación del lóbulo de la oreja, causada por los pesados zarcillos que de ella colgaban. Sin embargo, una dictadura o un gobierno absoluto son sólo posibles si quien detenta el mando está dotado de cualidades excepcionales para gobernar; esto hace comprender por qué, en determinadas épocas de la historia del Imperio —por ejemplo durante la lucha entre Huáscar y Atahualpa para obtener la supremacía—, los cortesanos y los generales llegaron a veces a imponer su voluntad.

La población peruana mantuvo siempre la división originaría en ayllus (subdivisión existente, aún hoy, en las poblaciones del interior), que puede compararse con el clan de familias de casi todas las civilizaciones antiguas, y comprendía un grupo de familias dirigido por un cierto número de jefes, elegidos entre los hombres de más edad.

Ál extenderse el Imperio, y recibir en su seno a las poblaciones, a menudo menos adelantadas, de Bolivia, Ecuador, Chile y noroeste de la Argentina, los soberanos incas se limitaron a ejercer sobre ellos una atenta vigilancia, mostrándose toierantes para con sus costumbres ancestrales; a este respecto, la comparación que puede hacerse con la política del Imperio romano parece justificada.

Si nos remitimos a un pian económico establecido por los primeros soberanos (tal vez por el mismo Manco Cápac), y que ha sido transcripto por un historiador del siglo XVI, el Estado intervenía en los asuntos internos de las comunidades agrícolas con un interés que no encontramos en las otras organizaciones precolombinas.

Este plan prescribía que en enero se debía hilar la lana; en febrero, roturar las tierras; en marzo, proteger las tierras de los pájaros y los ladrones; en abril, llevar los rebaños a los campos de pastoreo; en mayo, cosechar el maíz; en junio, la patata; en julio, limpiar y reparar los pozos; en agosto, labrar la tierra; en septiembre, sembrar el maíz; en octubre, reacondicionar los techos y las impostas; en noviembre, plantar las hortalizas, y, por fin, en diciembre, la patata y la quinoa (cereal muy nutritivo).

La extensión de las tierras y la conformación del suelo no permiten suponer que ese plan económico fuera de aplicación general; no obstante, estas indicaciones tienen gran valor para nosotros, pues son las pruebas de que el soberano, aun abrumado por urgentes asuntos militares, no descuidaba por ello las exigencias de la población civil.

Cuando el Imperio, ampliando aún más sus dominios, rebasó las fronteras de las cuatro regiones, administrada cada una por un gobernador, los incas organizaron una vigilancia directa de las comunidades periféricas; enviaron con este fin inspectores encargados de tomar en cuenta las exigencias de las poblaciones, al tiempo que percibían los impuestos fijados; éstos se recaudaban en beneficio de los soberanos y de los pobladores del territorio de Cuzco.

La población no fue propietaria de las tierras de labrantío. El Imperio de los incas descansaba sobre una organización de tipo comunitario, y tenía las características de lo que, en nuestros días, llamamos un estado totalitario, gobernado por un soberano cuyos poderes no tenían límite. Se lo consideraba hijo del Sol y le era tributado un culto especial.

Agreguemos que este comunismo agrícola existía en los pueblos andinos mucho antes del advenimiento de los incas; pero éstos racionalizaron el sistema, pues no solamente determinaron la superficie exacta de la tierra que debía ser asignada al ayllu, sino que redactaron un código muy completo relativo a la distribución de las tierras y a las obligaciones laborales, y se preocuparon también de distribuir los súbditos del Estado, hombres o mujeres,, según la edad y sus aptitudes para senvir a la comunidad.

Excepto los yanacunas que, por ser culpables de crímenes contra el Estado, sin ser verdaderamente esclavos debían cumplir trabajos forzados, todos los miembros no nobles de la sociedad incaica pertenecían al pueblo o a la clase media (hatun runacuna o puriccuna) y, como tales, tenían derechos y deberes frente al Estado.

La gran máquina estatal se encargó de dar a cada uno un lugar determinado. Por ejemplo, se estableció hasta qué edad un recién nacido podía ser considerado un bebé, y a quién incumbía la obligación de educarlo; se prescribió que los niños, entre los 5 y los 9 años, debían aprender de sus padres los trabajos más simples; que los varones, de 10 a 18 años, debían guardar los rebaños y hacer de estafeta, mientras las jóvenes de esa misma edad recogían las plantas textiles y las flores, necesarias para la labor de los artesanos.

Se entregaban los huérfanos al cuidado de mujeres cuidadosamente elegidas. Los enfermos sólo podían unirse entre ellos, y los jóvenes, llegados a los 25 años, debían casarse lo más pronto posible. Se consideraba que una mujer era casadera hasta los 30 años; las solteras y las viudas debían ocuparse de tejer, o entrar al servicio de familias nobles; los enanos y los deformes divertían a los señores; los hombres de 25 a 30 años se encargaban de los trabajos más útiles para la prosperidad del Estado.

Ellos solos eran considerados ciudadanos. Pagaban impuestos, cultivaban las tierras, integraban las filas de un ejército permanente y colaboraban en la erección de los edificios de interés público y en la extracción de minerales en los yacimientos de plata y de oro.

Tanto en sus propios campos como en los de la colectividad, los adultos (puris) eran vigilados por funcionarios especiales, y este control se prolongaba hasta que alcanzaban los 50 años. Aunque se los trataba con respeto, los ancianos, mientras gozaban de buena salud, debían ayudar a los jóvenes en los trabajos del campo y los quehaceres domésticos, en las casas de los nobles donde estaban empleados. Cumplidos los 80 años, la asistencia pública se hacía cargo de ellos.

El pueblo, privado de libertad de la manera más absoluta, y gobernado por los nobles hasta en los mínimos detalles del vestir, tenía la seguridad de ser amparado y ayudado en los años de su vejez o en caso de incapacidad para el trabajo.

El código moral de los incas no es comparable al nuestro, pero se puede afirmar que estos pueblos tenían un alto nivel moral: el ocio y la negligencia de los deberes que a cada uno incumbían eran castigados como un crimen. Sus leyes, aun no siendo tan crueles como las de los aztecas de México, eran aplicadas con una severidad y un rigor salvajes. Muchos crímenes eran castigados con la pena de muerte, que se infligía de distintos modos.

A este respecto recordemos que entre las numerosas cárceles del Imperio de los incas, existía una, en los alrededores de Cuzco, dispuesta en el interior de una caverna y recubierta interiormente de piedras puntiagudas; allí, los criminales eran arrojados junto a bestias feroces. Se ofrecía a los acusados la oportunidad de probar su inocencia. Si no tenían testigos que pudieran establecerla, ni se hallaban pruebas suficientes para condenarlos, se aplicaba un recurso análogo al «juicio de Dios» de la Edad Media. El acusado debía pasar una serie de pruebas, al cabo de las cuales, si los dioses estaban de su parte, se proclamaba su inocencia.

El nervio del Estado era el pueblo, pero el cerebro lo constituían el soberano, su familia y los nobles. Estos últimos estaban eximidos de los impuestos (que los demás pagaban siempre, en frutos o en horas de trabajo). Gozaban además de numerosos privilegios y llevaban una vida fastuosa. Ellos ocupaban todos los puestos de mando y de responsabilidad, pues podían ser llamados, según su capacidad, a las más altas funciones del ejército (los suboficiales provenían del pueblo), de la administración y del culto.

El sumo sacerdote (Nilahoma), designado siempre entre los familiares del soberano, ejercía este cargo durante toda su vida. Debido a su parentesco con el inca y la altísima magistratura de que estaba investido, su influencia en el gobierno era muy grande; pero su tarea principal era la de dictar normas de culto y dirigir al clero, muy numeroso.

Además de los amuntas, encargados del aspecto cultural, existían sacerdotes para realizar los sacrificios (vallavitza), adivinos, confesores (los incas practicaban la confesión pública), y curanderos, cuyas funciones, en las comunidades aldeanas, eran muy semejantes a las del brujo en las sociedades más primitivas.

patcha kutek, inca

Lo mismo que en la cultura maya, existían monasterios femeninos y mujeres dedicadas al culto de divinidades particulares.

Fue grande la contribución que, para el desarrollo de la religión incaica, ofrecieron las religiones practicadas en el Perú, antes de la llegada del invasor; entre ellas, merece mencionarse la de los aimaraes, como lo prueban las ruinas monumentales de las orillas del lago Titicaca y la cercana Tiahuanaco.

Esas ciudades eran ya conocidas como centros religiosos ele los aimaraes, y fueron luego enriquecidas con los templos que construyeron los incas. El Sol (Inti) y su esposa, la Luna, llegaron a ocupar el primer lugar en el olimpo incaico, desplazando al antiguo dios Viracocha, considerado como el creador de todos los seres vivientes.

El dios Pachacamac, venerado en un principio por los quichuas, sufrió tal vez idéntica transformación, a medida que él culto del emperador fue adquiriendo importancia.

Las poblaciones sometidas a los incas, sobre todo aquellas cuyos territorios estaban alejados del centro del Imperio, o que se habían establecido en lugares aislados, recibieron de estos cultos una influencia mucho menor, y conservaron sus ritos primitivos y su tradicional fetichismo: veneraban a los animales, a las plantas y a los fenómenos  naturales.

Al instalarse en una tierra de civilización adelantada, los incas asimilaron muchos elementos de la cultura y el arte de estos pueblos sometidos, a quienes dieron entera libertad en lo que a estas actividades se refería. En realidad, con el nombre de arte incaico, se designan a menudo objetos cuya elaboración tuvo lugar bajo la dominación de los incas; pero el estilo artístico propiamente dicho no sufrió la influencia de los dominadores.

Tal vez se haya producido el fenómeno contrario. Los habitantes de Cuzco y de sus alrededores aprendieron también de los aimaraes, los chimús, los nascas y otros pueblos, el arte del tejido, la preparación de la arcilla, la fundición del bronce, del oro y de la plata, y las principales leyes arquitectónicas.

Una vez más, la comparación con la civilización romana parece legítima aquí; los incas supieron, ante todo, constituir una organización social, pero se preocuparon poco de realizar una civilización original. Dieron mucha importancia a los trabajos de utilidad pública: graneros colectivos, una densa red de caminos (necesaria para el intercambio dentro de un Imperio tan vasto), numerosos puentes, centros de aprovisionamiento, murallas v fortalezas.

Fuente Consulatad:
Historia Universal de la Civilización  Editorial Ramón Sopena Tomo II del Renacimiento a la Era Atómica
LO SE TODO Tomo I Editorial CODEX  – Civilización Inca

 

 

 

Grandes Conquistadores de la Historia Logros y Nombres

Grandes Conquistadores de la Historia Alejandro Magno,Pizarro, Hernán Cortes, Napoleón Bonaparte

1-Alejandro Magno

ALEJANDRO MAGNO(Macedonia, 356 – 323 a. C.) Hijo de Filipo II, rey de Macedonia, desde temprana edad fue destinado por sus padres a la misión de unificar los Estados griegos bajo la jefatura de Macedonia y a conquistar después los territorios adyacentes. Con veinte años de edad accede al trono.

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2-Julio César

JULIO CESAR
Integrante del primer triunvirato para el gobierno romano, junto a Cayo Craso y Pompeyo. Dictador perpetuo , en el 48 a de C. al vencer a su compatriota Pompeyo en la batalla de Farsalia. Ultimo conductor político y militar de Roma, durante la república. Murió asesinado por una conspiración en el 44 a. de C.

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3-Hernán Cortes

HERNAN CORTES
Conquistador español. Nació en Medellín en 1485 y murió en Castilla en 1547.Estudió leyes en Salamanca pero no logró graduarse. En 1504 se embarcó hacia la isla La Española, y allí logró forjarse un sólido prestigio. Por esto Diego Velázquez, en carácter de gobernador de Cuba, pensó en él para dirigir una expedición a México.

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4-Napoleón Bonaparte

NAPOLEON
Nació el 15 de agosto de 1769, en Ajaccio, Córcega, en el seno de una familia de escaso patrimonio que pretendía descender de la nobleza italiana. En 1784 ingresó en la escuela militar de París. Un año después, a los dieciséis años, ya era teniente de artillería. Ese año murió su padre y tuvo que ocuparse del mantenimiento de su numerosa familia.

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5-Francisco Pizarro

FRANCISCO PIZARRO
Conquistador del Perú. Pizarro es el apellido de una familia de conquistadores en la cual Francisco es el más representativo. Hijo ilegítimo del hidalgo Gonzalo Pizarro el Largo y Francisca González. Se dice que en su infancia se dedicaba a guardar cerdos. Marchó a Italia, donde fue soldado del Gran Capitán de 1498 a 1501.

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6-Gengis Kan

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Los mongoles irrumpieron en la historia, saliendo de su oscuridad, a principios del siglo XIII, cuando Temujin (Herrero), un jefe tribal, unió a un cierto número de tribus negligentemente organizadas en una fuerza única y disciplinada. Con ella sometió a las tribus restantes y convirtió a los mongoles en una eficiente fuerza de choque.En 1206 Temujin asumió el título de Genghis Khan (Rey de la Tierra).El primer objetivo de Genghis Khan estaba al alcance de la mano: las ricas y civilizadas tierras de la China septentrional, en que la una vez poderosa dinastía Sung había dejado de tener influencia.

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Después del descubrimiento de América por Colón, Portugal y España se disputan la posesión del Nuevo Mundo. Con la mediación del papa Alejandro VI, y mediante el Tratado de Tordesillas (1494), se establece una línea demarcatoria que divide entre las dos coronas las tierras recién descubiertas. Los españoles se apresuran por establecer dominio efectivo sobre el área que les corresponde, por medio de expediciones que tienen como punto de partida la isla Española, primer centro administrativo del continente.

Entre esas misiones de conquista y cristianización está la comandada por Hernán Cortés, que se extiende de 1519 a 1521 y acaba destruyendo el reino azteca. Entre 1531 y 1534, Francisco Pizarra consigue dominar el imperio inca y funda Lima en 1535 (en 1541, manda asesinar a Diego de Almagro, su rival, quien descubriera las tierras de la actual Solivia en 1538).

Cabe a Jiménez de Quesada conquistar lo que en la actualidad abarca Colombia (1535/1538), mientras corresponde a Pedro de Valdivia la dominación de lo que sería Chile (1540/1554). En 1544, Francisco Orellana recorre los ríos Marañón y Amazonas, en la primera travesía completa de dicho río. Ante la rebeldía de los nativos y los sucesivos conflictos armados con los españoles en toda la región, la corona envía misiones religiosas, con la finalidad de promover la catequización.

Se instalan así las «reducciones», donde los religiosos reúnen a los indígenas en comunidades; alcanzan mayor importancia las del Paraguay, las de Chiquitos y Moxos, y las de California.

LA LLEGADA DE HERNÁN CORTÉS A AMÉRICA
AVENTURAS Y RIQUEZA: EL SUEÑO DE ESTOS JÓVENES DEL VIEJO MUNDO

A partir de 1516, la península ibérica, excepto Portugal, es gobernada por Carlos I, que tres años más tárele, con el nombre de Carlos V, llegó a ser soberano absoluto de un enorme imperio que tenía como centro a Austria y comprendía a casi toda Europa, desde Roma a los Países Bajos y desde Alemania a España. Ya se había hecho evidente que América no era una simple isla que debía ser contorneada en la ruta a Oriente. Era preciso decidir entre dos tácticas: abandonar o explorar el nuevo continente.

El oro no estaba desparramado por el suelo como se imaginaba, mas las islas antillanas eran fértiles y ricas. Los españoles resuelven cultivarlas comenzando por las primeras islas descubiertas: Cuba y Haití, a la que llamaron Española. De allí se podría partir para nuevas conquistas en tierra firme, en busca de metales preciosos.

La generación de jóvenes que madura en estos primeros años del siglo XVI vive en un verdadero ambiente de sueños. Todos los días se oía hablar de nuevas tierras descubiertas, de formidables riquezas que se encontraban esperando a los audaces. El oro y las especias comenzaban a afluir al Viejo Continente, enriqueciendo a la nueva clase de burgueses y mercaderes, estimulando los descubrimientos científicos y dando impulso a las artes.

Era el Renacimiento económico, científico y cultural de Occidente. Y no había muchacho de quince años que no soñase con partir en busca de aventuras y riqueza a los nuevos mundos.

El joven Hernán era uno de ellos. Hijo de Martín Cortés y Catalina Pizarro, nació en 1485 en Medellín, Extremadura, España. La familia, de origen noble, había empobrecido, porque la suerte últimamente sonreía a los mercaderes y no a los aristócratas. Los padres deseaban un futuro mejor para su hijo único, Hernán. Enviaron al jovencito a Salamanca, donde esperaban que cursase estudios de Derecho en la universidad. Allí haría amigos entre las familias influyentes, condición necesaria para triunfar en la vida. Mas la experiencia escolar no dura más de dos años.

«‘¿Cómo puedo perder tiempo con libros, cuando existe un nuevo mundo y yo nunca puse los pies fuera de España?», dice Hernán a sus compañeros. Había riquezas que esperaban ser descubiertas y aventuras extraordinarias por vivir. Y Hernán, de apenas diecisiete años, se contrata como marinero en una expedición a las Indias, comandada por el fraile Ovando.

En la víspera de su embarque, el futuro navegante sale de casa orgulloso, para ir a despedirse de su amada. Pero sucedía que su elegida era una mujer casada. El joven Cortés escalaba habitualmente un viejo muro en ruinas para verla. Esa noche el muro no soportó su peso: las piedras cayeron, y con ellas el conquistador de corazones. El episodio le costó varios meses de cama. Y podría haberle costado la vida, pues el marido engañado presenció la escena; no intervino porque juzgó que el destino había actuado sabiamente en su lugar.

Hernán perdió esa oportunidad de partir, pero luego vendrían otras. Mientras espera, intenta inútilmente conseguir fortuna en Italia y vive de expedientes, ya como escribiente, ya como auxiliar de un escribano. El poco latín que había aprendido le sirve al menos para manejar el lenguaje jurídico de la burocracia. Su padre no quería

sostenerlo, decepcionado con el joven que había abandonado los estudios. En 1504, por fin, Cortés oye hablar de una flota que partiría para la isla Española, recién descubierta por los españoles. Cinco barcos saldrían vacíos de España, con la esperanza de volver con las bodegas abarrotadas de riquezas. El joven se contrata nuevamente como marinero y, desde entonces, sus aventuras serían realmente marítimas.

EN LA ESPAÑOLA, SOLO RELACIONES

Para atravesar el océano, no basta la sed de aventuras. Las dificultades y privaciones son de tal orden que, sin coraje y resistencia física, ninguno puede estar seguro de llegar vivó a destino.

Durante semanas de viaje, la embarcación de Cortés navega con rumbo errado, pues faltan instrumentos seguros de orientación. Durante una tempestad, el mástil se parte. Después vienen las calmas, que parecen hacer interminable el viaje.
Finalmente, al llegar a Santo Domingo, en la isla Española, Hernán encuentra lo opuesto a lo que esperaba. No hay oro o riquezas disponibles, apenas algunas tierras cultivables, algunos indios y aldeas miserables. En los dos o tres caserones principales se instalan los funcionarios de la corona.

Para sobrevivir, Cortés se ve forzado a trabajar en la administración colonial. Son cantidades de relaciones y papeles para copiar, para sellar. No entiende cómo es posible escribir tanto sobre nada, pues nada sucede en la Española.

Pasa algunos años en esa monótona vida de funcionario. En 1511, Diego Velázquez, colono español de gran prestigio, recibe la misión de colonizar otra isla: Cuba. Llevará trescientos hombres destinados a asentarse en la nueva tierra y cultivarla. Velázquez busca un consejero, alguien que pueda secundarlo en caso de necesidad. Había oído hablar de Cortés que, además de tener fama de valiente, era conocido como hábil e inteligente.

Cortés no lo piensa dos veces al recibir la invitación: era el momento que tanto esperaba para abandonar Santo Domingo. Pero no tenía ninguna intención de establecerse en Cuba o en cualquier isla de las cercanías, ya que su objetivo era otro: el continente.

«Allí estarán seguramente las riquezas que todos buscan», piensa. Y no esconde el deseo cíe continuar navegando en dirección a Occidente. Mas Velázquez se opone, argumentando: «Es en la isla de Cuba donde necesito de vos, de vuestras cualidades notables como administrador y diplomático. Recibiréis un repartimento y seréis el señor de él».

Cortés obedece porque, desde luego, no quiere que un conflicto lo malquiste con su superior.

UN DESAFÍO AL JEFE: IGUAL NOS VAMOS
En 1517, Velázquez envía una expedición hacia el oeste, bajo el mando de Francisco Hernández de Córdoba. Amargado, Cortés ve partir aquellos barcos, a bordo de los cuales tanto le habría gustado estar. Hernández regresa en poco tiempo y relata su aventura: «Llevados por fuertes vientos, fuimos a dar a una costa desconocida. Al preguntar a los indios el nombre de esa tierra, ellos respondieron Yucatán [en lengua indígena: no entiendo].

Dimos entonces este nombre a la tierra»… Y continúa la relación:
«Hay en esa costa riquezas increíbles en oro y piedras preciosas. Mas la población nativa se protege con corazas y nos recibió con flechas envenenadas».

Cortés escucha en silencio. Sus conjeturas eran correctas. ¡Era preciso ir, a cualquier precio, a la nueva tierra! Pero será una vez más contrariado. La segunda expedición a Yucatán es con Eiada por Velázquez a su sobrino Grijalva. «Esto ya colma la medida», dice Cortés a sus amigos. Sentía que era excluido deliberadamente del viaje. Cortés ya era un personaje importante en la isla, conocido por su audacia y capacidad de mando. Velázquez dudaba en confiar tarea de tal responsabilidad a hombre tan ambicioso; temía que el nombre de Cortés rivalizase con el suyo, pareciendo más importante a los ojos del soberano español.

Poco después de iniciada, la expedición resulta un fracaso. Cortés aparece entonces como el único indicado para llevar a cabo la misión. Sólo Velázquez no está convencido; mas ahora nada impedirá a Hernán que ejecute su proyecto. Usando su influencia como señor de tierras y secretario del gobernador de Cuba, Cortés reúne una tripulación de cien marineros y quinientos soldados armados de fusiles, arcabuces y hasta arcos y flechas, y carga los barcos con provisiones y pólvora en cantidad. Lleva además dieciséis caballos. Es un desafío a Velázquez, mas éste nada puede hacer, pues no dispone de fuerzas para enfrentar a su subordinado.

En febrero de 1519, la flota abandona Cuba y poco después ya se encuentra bordeando la costa mexicana. Con gran espanto de los marineros, la primera persona que encuentran había correctamente el español: es un castellano de nombre Jerónimo de Aguilar Vivía entre los indígenas mexicano desde hacía mucho tiempo y en si largo cautiverio había aprendido lengua de los indios. No podía haber mejor intérprete que él. (ver la historia de la conquista)

CONQUISTA DE H.CORTÉS

Para aterrorizar a los rebeldes de su expedición y forzarlos a la sumisión total, Cortés ordena que sean amputadas las manos de los mejores guerreros (Museo de América, Madrid). También descargó todas las armas y alimentos de los barcos y tomó la decisión de quemar los barcos para que nadie pueda regresar.

CONQUISTA DE H.CORTÉS

Después de atravesar los canales Protectores, Cortés llega a la fabulosa metrópoli azteca.
Moctezuma no opone resistencia: ve en el español la imagen del dios Quetzlcoatl. (Museo de América, Madrid.)

Fuente Consultada: Grandes Personajes de la Historia Universal Tomo III Vida de Hernán Cortés

Historia de la conquista de Perú Genocidio Indígena en América

Historia de la Conquista de Perú – Genocidio Indígena en América

ANTECEDENTES:

Primeras noticias: Las primeras informaciones recogidas, por los españoles sobre la existencia del Perú, datan de las. expediciones acaudilladas por Balboa como gobernador del Darién (1511-12).

A raíz de una disputa entre los conquistadores, el hijo del cacique Comagre les reveló la existencia de un gran mar, el Océano Pacífico, cuyas aguas bañaban las costas de una nación rica y poderosa, el Imperio de los Incas.

En 1522, Pascual de Andagoya, caballero residente en Panamá, inició una expedición al Sur del golfo de San Miguel y llegó hasta la desembocadura del río Birú. Este nombre, dado también a una pequeña región situada al Oeste de Colombia, se extendió luego a los territorios del Sur y originó las denominaciones Birú y Perú aplicadas por los españoles al Imperio de los Incas.

La expedición de Andagoya provocó los preliminares de otra, organizada por Juan de Bazurto, pero la muerte de éste abrió un nuevo paréntesis en los viajes al Birú.

Nadie se animaba, en efecto, a tentar la empresa, a pesar de las riquezas que se anunciaban. Las dificultades desalentaban a todos: la navegación del Pacífico se tornaba peligrosa en ciertas épocas del año; el territorio inmediato a Panamá era bajo y pantanoso; las tribus hostiles.

A pesar de todos estos ostáculos fue a tres colonos a quienes correspondió la gloria de emprender en nuestro continente una empresa gemela de la realizada recientemente por Cortés en la América del Norte (1519-22). Se llamaban Francisco Pizarro, Diego de Almagro y Hernando de Luque.

El primero era hijo natural del coronel español Gonzalo Pizarro. Nacido en la ciudad de Trujillo, cuna del conquistador de Méjico, y abandonado o desatendido por sus padres, debió cuidar cerdos durante la niñez. Desde muy joven se dedicó a las armas y se cree que actuó en las guerras de Italia. Su actuación en América fue lucida.

Era analfabeto, pero tenía condiciones de caudillo, en tan alto grado que la conquista del Perú fué su obra personal.

La Historia lo presenta como un temperamento frío, astuto, calculador e incapaz de grandes y nobles emociones. Tenía 54 años al emprender la primera expedición. Almagro, de más edad que Pizarro y ligado a él por una vieja y estrecha amistad, era un soldado modesto e ignorante, hijo de labradores, de carácter franco y enemigo de la intriga. Luque, un simple sacerdote de la iglesia parroquial de Panamá.

Alentados por las noticias difundidas, decidieron asociarse para acometer la empresa. Luque debía facilitar los fondos que manejaba como agente de Gaspar de Espinosa; Pizarro y Almagro serían los jefes de la expedición.

Pizarro, sin embargo, asumió desde el primer momento- la dirección suprema de la empresa.

La expedición. Cien hombres y un bergantín fueron el efectivo de la primera expedición. Pizarro iba a su frente y salió de Panamá en noviembre de 1524. Almagro logró equipar algo después otra embarcación para llevarle refuerzos.

La empresa se realizó en medio de grandes dificultades y la exploración alcanzó hasta el río San Juan (Colombia). Los expedicionarios experimentaron grandes penurias pero encontraron objetos de oro en poder de los naturales y éstos les ratificaron la existencia de un rico imperio.

Volvieron, pues, a Panamá (1526) con la esperanza de alcanzar en una nueva expedición la realización de sus ensueños.

Descubrimiento del Perú. — Pedrarias recibió fríamente las noticias de los expedicionarios. Preocupado por la colonización de Nicaragua lamentaba las vidas perdidas en la expedición y dificultó las pretensiones de los asociados, pero Luque consiguió vencer con dinero la obstinación del gobernador.

Un nuevo contrato social fue convenido, sobre la base de que cada uno de los componentes tendría una participación igual en las ganancias: ahora Pizarro y Almagro tomaban a su cargo la parte material; Luque suministraba los fondos (1526).

Dos embarcaciones y 160 hombres formaron la segunda expedición. En ella participaron Pizarro y Almagro, llevando consigo a Bartolomé Ruiz, piloto muy experto en la navegación del Pacífico.

Al llegar al río San Juan, límite de la última exploración, los conquistadores se apoderaron de un poblado indígena donde hallaron abundantes adornos de oro.

Almagro los llevó a Panamá, como incentivo para obtener refuerzos, mientras Ruiz exploraba la costa Sur y Pizarro aguardaba el retorno de sus compañeros. Éstos regresaron casi al mismo tiempo: Almagro al frente de ochenta hombres; Ruiz con la certeza de que sobre las tierras del Sur vivía un pueblo rico, culto y poderoso.

Reanudada la expedición, los españoles llegaron a la ciudad de Tacamez, sobre la costa de Quito (Ecuador), y ante la actitud amenazadora de los indios se retiraron porque comprendieron que sus recursos eran insuficientes.

En busca de refuerzos partió Almagro para Panamá. Sin saberlo, llevaba dentro de un ovillo de algodón un mensaje dirigido al gobernador, en el cual los descontentos de la expedición le referían las penurias de la empresa. Estas noticias disgustaron a Pedro de los Ríos, sucesor de Pedrarias, y lo decidieron a negar los auxilios solicitados. Mandó, además, un agente para intimar a Pizarro el retorno a Panamá.

Un gesto de viril energía que nos revela el extraordinario temple de espíritu del jefe de la expedición, decidió el éxito de la empresa iniciada.

Con el puñal en la mano, Pizarro trazó una línea sobre la playa y dijo a sus soldados señalando al Norte: «Por aquí se va a Panamá a ser pobres; por allá — agregó señalando, el Sur — al Perú a ser ricos. Escoja el que fuere buen castellano lo que más bien le estuviere».

Trece compañeros suyos, cuyos nombres conserva la Historia, cruzaron con él la línea. Fueron los verdaderos conquistadores del Perú, porque su resolución decidió la prosecución de la empresa.

Uno de ellos, el piloto Ruiz, retornó a Panamá para buscar auxilios y con la esperanza de vencer la obstinación del gobernador. Los restantes quedaron en una isla  situada veinticinco leguas al Norte, y al cabo de varios meses de privaciones y ansiedades fueron recogidos por Ruiz, quien traía orden terminante de regresar a Panamá dentro del plazo de seis meses.

Los expedicionarios avanzaron a lo largo de la costa ecuatoriana y llegaron hasta la ciudad peruana de Tumbez, donde pudieron admirar los edificios de piedra, el esmerado cultivo de los campos y otros detalles reveladores de la cultura alcanzada por los habitantes (1527).

Allí fueron recibidos como seres extraordinarios y agasajados por los indígenas, maravillados de la extraña apariencia de los visitantes. Por ellos supieron la grandeza del imperio incásico, su riqueza y capacidad militar.

Habían llegado, en efecto, a la tierra de los Incas, al poderoso Tahuantinsuyu, vasto imperio sudamericano que  comprendía territorios pertenecientes a las actuales repúblicas de Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y región N. O. de la República Argentina.

Capitulación de la conquista. El descubrimiento de Tahuantinsuyu produjo sensación en Panamá, pero el gobernador negó su apoyo a la expedición conquistadora, tal vez por incredulidad, acaso por la magnitud de la empresa.

Como Panamá no ofrecía los elementos necesarios, Pizarro fue comisionado por sus compañeros para buscarlos en España. Partió en la primavera de 1528, llevando consigo dos o tres llamas, varios indígenas y diversas muestras de las riquezas e industrias peruanas.

En España se entrevistó con el Emperador y expuso sus pretensiones al Consejo de Indias, de reciente creación. Después de varios meses de negociaciones obtuvo una capitulación.

Por ella se le encomendaba el descubrimiento y conquista de Nueva Castilla, nombre oficialmente adjudicado al Tahuantinsuyu, con los títulos y dignidades de gobernador y capitán general, adelantado y alguacil mayor; Almagro era nombrado comandante de la fortaleza de Tumbez y beneficiado con el rango de hidalgo y una renta anual; Luque recibía el obispado de Tumbez y el protectorado de los indios peruanos; Ruiz, el título de gran piloto del Océano del Sur y los demás compañeros de la Isla del Gallo, las dignidades de hidalgos y caballeros (26 de julio de 1529).

En cambio de estos beneficios y de algunos pequeños recursos ofrecidos por la Corona para la compra de artillería y pertrechos militares, Pizarro se comprometió a equipar dentro de seis meses una expedición de 250 hombres, cien de los cuales podría reclutar en las colonias, y a emprender la campaña dentro de igual término del regreso a Panamá.

La capitulación del 26 de julio revela la habilidad con que la Metrópoli movía y encauzaba la iniciativa particular, sin comprometer capitales en la realización de la empresa.

Para iniciar su cumplimiento, Pizarro se dirigió a Trujillo, su pueblo natal, donde se le reunieron cuatro hermanos suyos: Francisco Martín de Alcántara, que lo era por parte de madre, Gonzalo, Juan y Hernando Pizarro, por línea paterna.

Los tres primeros eran bastardos; en cambio, Hernando Pizarro era hijo legítimo.

INCIO DE CONQUISTA DEL PERÚ: Como dijimos antes, para Pizarro aAquella estancia en España constituyó un gran triunfo, pudo lograr una capitulación donde obtuvo plenos poderes para llevar a buen término la conquista del Perú; Almagro gobernaría en Tumbes, y Luque sería obispo de esta ciudad, y de esta manera Pizarro podría alejar de la empresa a sus dos amigos.

pizzarroEn 1530, Pizarro abandonaba la madre patria y llegaba a Panamá acompañado por cuatro de sus hermanos, uno de los cuales, Hernando, desempeñaría importante papel en lo sucesivo.

Almagro se enfureció al enterarse del modo cómo se había beneficiado Pizarro en detrimento de sus dos amigos.

Pizarro abandonó Panamá a principios de 1531, con 180 hombres y 37 caballos, reducida hueste con la que se proponía conquistar un imperio de varios miles de habitantes: de sistema político sólidamente organizado y cultura floreciente.

Transcurridos algunos meses muy penosos llegó a Tumbes, la ciudad inca que tan intensa impresión le causara con ocasión de su primera visita, y allí recibió una noticia favorable.

El imperio inca se hallaba desgarrado por la guerra civil y los dos hermanos,, Atahualpa y Huáscar, que se repartieron el imperio a la muerte de su padre, se habían enfrentado el uno contra el otro; Huáscar resultó vencido y hecho prisionero, y Atahualpa había tomado su capital, Cuzco.

Inmediatamente Pizarro vislumbró el modo de aprovecharse de aquella ocasión. Indiferente a los riesgos de la empresa, decidió penetrar en el imperio inca y entrevistarse con Atahualpa, que se hallaba entonces (1532) en Cajamarca.

Atahualpa en Cajamarca

A un sacerdote de la expedición, Vicente de Valverde, le ordenó Pizarro que explicase a Atahualpa lo que había ido a buscar a su imperio. Atahualpa escuchaba con creciente impaciencia aquel discurso que no acababa de comprender. Sólo entendió que los españoles tenían la insolencia de pedirle que se sometiera a un soberano extranjero.

¿Con qué derecho venían con tales exigencias aquellos intrusos? El sacerdote le mostró la Biblia que tenía en la mano, Atahualpa tomó el libro, lo hojeó un instante y luego lo rechazó con desprecio.

No toleró más el padre Vicente; se precipitó hacia Pizarro, le refirió la escena e inmediatamente el conquistador desenvainó su  espada, señal de iniciar el ataque; un instante después, los españoles disparaban un cañonazo y la caballería cargaba impetuosa produciendo espantosa matanza. Locos de pánico, los indios huyeron a la desbandada y su soberano fue apresado y conducido al campamento español.

En su prisión Atahualpa urdió nuevos planes; habiendo observado la avidez de oro de los españoles, decidió beneficiarse de aquella debilidad y a cambio de su libertad les prometió colmar de oro puro el aposento en que estaba encerrado hasta donde alcanzara su mano —la sala medía siete metros de largo por cinco de ancho— y Pizarro aceptó la proposición. Atahualpa envió inmediatamente correos a todos rincones del inmenso país con orden de traerle todo el oro que pudieran.

Cuando el oro se hubo reunido, Atahualpa requirió al español a que cumpliera su palabra devolviéndole la libertad, pero Pizarro no tenía la menor intención de hacerlo.

El inca fue llevado ante un tribunal acusado de haber depuesto y asesinado a su hermano, de conspirar contra los españoles y de haber adorado dioses falsos, y por tales delitos era condenado a morir en La hoguera. Sin embargo, si aceptaba la fe cristiana, el veredicto sería atenuado: en vez de quemarle, le estrangularían.

El inca protestó de la sentencia y de la conducta de sus enemigos y se negó a abrazar el cristianismo, pero una vez en la hoguera le faltó valor y pidió el bautismo.

Así se hizo; luego, le pasaron un hilo metálico en torno al cuello mientras los clérigos cristianos rezaban. Poco después, el inca dejaba de existir; se había perpetrado uno de los crímenes más odiosos que figuran en los anales de la cristiandad.

Asesinato de Pizarro

En 1535, Almagro partió para Chile, descontento de su situación, cansado de verse relegado siempre a segundo término y tratando de encontrar su “El dorado” particular. En cuanto a Pizarro, se dirigió al litoral y fundó allí la ciudad de Lima, luego capital del Perú. Pero en 1537 reapareció Almagro y se apoderaba de Cuzco. En lo sucesivo, serían las armas las que decidirían quién gobernaría el país, él o Pizarro.

Siguió una situación confusa, en que los conquistadores se destrozaron entre si. Almagro fue hecho prisionero en 1538 y Hernando Pizarro le hizo dar garrote. Entonces, sus familiares y partidarios continuaron la lucha y, en 1541, le llegó el turno a Francisco Pizarro, que residía a la sazón en Lima.

Consiguieron introducirse en su casa algunos conspiradores y, aunque el conquistador se defendió con denuedo y bravura, sucumbió ante el número y cayó con el cuello atravesado; aún pudo trazar con el dedo una cruz en el pavimento, con su propia sangre, y entregó su alma.

Las aventuras de Pizarro y de sus compañeros culminan la época de las conquistas en la historia de la colonización española en América.

Luego, fueron pacificados los territorios recientemente descubiertos y se organizó el gobierno y la administración.

Se excavaron minas y afluyeron a Europa metales preciosos en cantidad cada vez mayor; se establecieron plantaciones y se introdujeron en el Viejo Mundo nuevos productos agrícolas, como el maíz, la patata, el cacao y el tabaco. Los conquistadores habían proporcionado a España tan inmensos recursos que durante algún tiempo mantuvo su hegemonía como potencia europea; pero los tesoros de América no proporcionaron la felicidad a los españoles como ellos tanto creían.

Fuente Consultada: Historia Universal de Carl Grimberg