Biografía Francisco Pizarro:La Conquista del Perú, Sometimiento Inca

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Biografía Francisco Pizarro:Historia de la Conquista del Perú

En 1527, la segunda expedición de tres conquistadores hacia el «Birú o Pirú» parece tener mejor fortuna que la primera, malograda tres años antes.

A medida que bordean la costa y hacen algunas incursiones en tierra, empiezan a oír historias sobre un fabuloso y rico imperio.

El conquistador del imperio de los incas, el mayor imperio precolombino, fue Francisco Pizarro, extremeño nacido en Trujillo, en 1476.

Tras una fallida expedición con Diego de Almagro y Hernando de Luque en 1524, Pizarro y sus socios volvieron a intentarlo tres años después.

Biografia Francisco Pizarro La Conquista del Peru Sometimiento Inca

Un ataque indígena en territorio ecuatoriano les obligó a refugiarse en la isla del Gallo.

Pizarro envió a Almagro en busca de refuerzos, mientras él continuó explorando, junto a trece soldados que decidieron continuar con él, y que por eso serían conocidos como los «trece de la fama».

Posteriormente, Pizarro viajó a España, donde obtuvo la autorización real para la conquista del Perú.

En 1531, la nueva expedición de Pizarro partió de Panamá, y en abril del año siguiente llegó a Tumbes.

El 15 de julio de 1532 Pizarro fundó San Miguel de Piura, la primera ciudad española en el Perú.

Enterado de la guerra que enfrentaba a los herederos del trono incaico, Pizarro se dirigió a Cajamarca, donde apresó al Inca Atahualpa y pidió un fabuloso rescate.

A pesar de haberlo pagado, Atahualpa fue condenado y ejecutado sumariamente.

Una vez descabezado el imperio, los españoles entraron en Cusco, la capital, en agosto de 1533.

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BIOGRAFÍA E HISTORIA DE LA CONQUISTA

(Trujillo, 1478 - Lima, 26 de junio de 1541)

Conquistador del Perú. Pizarro es el apellido de una familia de conquistadores en la cual Francisco es el más representativo.

Hijo ilegítimo del hidalgo Gonzalo Pizarro el Largo y Francisca González.

Se dice que en su infancia se dedicaba a guardar cerdos.

Marchó a Sevilla y luego a Italia, donde fue soldado del Gran Capitán de 1498 a 1501.

En 1502, hizo su primer viaje a las Indias, con Nicolás de Ovando; después, estuvo con Alonso de Ojeda en la expedición a Urabá, en tierra firme, donde Ojeda le dejó al mando de los que quedaban.

Intervino con Núñez de Balboa en la llegada al océano Pacífico (1513) y también estuvo en el descubrimiento de las islas Perlas y en la fundación de Panamá, donde se instaló.

Se asoció con Diego de Almagro y con el clérigo Hernando de Luque, con la pretensión de llegar a las tierras del Perú, de las que habían oído hablar.

En el primer intento (1524) se tuvieron que volver por falta de medios, tras un encuentro con los indios del que Pizarro salió con siete heridas.

También se frustró la segunda expedición; quedó Pizarro, sin embargo, algún tiempo más con otros 13 hombres.

Cuando volvieron a Panamá con muestras de riqueza, el Gobernador no les prestó mucha atención y Pizarro regresó a España.

El 26 de julio de 1529 negoció, en Toledo, con la Corona, el título de Gobernador y adelantado de las nuevas tierras; estos privilegios fueron, a su vuelta a América, motivo de las primeras rencillas con Almagro.

Se volvió a embarcar hacia Panamá en 1530, con sus hermanos Hernando (el único legítimo), Gonzalo y Juan, y con su tío Francisco Martínez Alcántara.

De allí salió a finales del mismo año hacia Perú con 3 navíos, 180 hombres y 37 caballos.

Tras muchas penalidades logró llegar a Cajamarca, capital del Imperio Inca, donde vivía el Hijo del Sol, Atahualpa.

Entró en la ciudad el 15 de noviembre de 1532 y, en una breve entrevista con Atahualpa, éste les instó a que le devolvieran las tierras tomadas y aplazaran la entrevista para el día siguiente.

Aquella noche los españoles se escondieron alrededor de la plaza.

Cuando al otro día llego el Inca con su escolta y se empezó a impacientar, cayeron sobre ellos sin previo aviso, ahuyentándoles y apresando a Atahualpa; al amanecer siguiente saquearon el campamento de la ciudad.

Atahualpa ofreció a Pizarro una habitación llena de oro y dos de plata a cambio de su libertad y éste aceptó.

Pero el Inca siguió prisionero.

Los ejércitos incas, desanimados, regresaron a Quito; se tomó esto por un movimiento de tropas hacia Cajamarca; los soldados españoles estaban nerviosos y la mayoría de ellos querían ver muerto a Atahualpa.

Se le acusó de traición al pacto y, condenado a muerte, murió sin comprender los motivos, el 23 de julio de 1533.

Después, marcharon sobre Jauja y luego tomaron Cuzco, ciudad sagrada, donde Pizarro nombró soberano a Manco Cápac, pensando utilizarle como títere.

El 18 de enero de 1535, fundó su capital, la Ciudad de los Reyes, en el Valle de Rimac, que es hoy la actual Lima.

Su hermano Hernando fue, este mismo año, a España a entregar el quinto real y regresó con el título de marqués para su hermano y con el de adelantado para Almagro, que debía situarse doscientas leguas al sur de los territorios de Pizarro.

Quedó así la región del Cuzco, donde debía estar Hernando de gobernador, como zona conflictiva, pues Pizarro fue quien se la quedó.

Al producirse el alzamiento de Manco Cápac, los incas sitian Cuzco.

Será Almagro con sus tropas el que logrará liberarlo (1537), pero se quedará con la región, apresando a Hernando.

Francisco acude desde Lima lográndose el acuerdo de paz en Mala, por el que Almagro puso en libertad a Hernando.

Este atacaría cogiendo desprevenido a don Diego y derrotando a sus tropas. Almagro fue juzgado y condenado a muerte en 1538.

Pizarro estuvo entonces dedicado al gobierno tranquilo de la Ciudad de los Reyes, fundó Arequipa y Chuquisaía y mandó a su hermano Gonzalo a inspeccionar Quito, Valdivia y Chile.

Fue asaltado en su palacio por una docena de almagristas dirigidos por el hijo de Diego que lo mataron.

En 1542 se creo el Virreinato del Perú y la ciudad de Lima -que Pizarro había fundado en 1535 - fue designada capital.

En un principio el virreinato del Perú abarco todos los dominios españoles en América del Sur, excepto Venezuela.

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AMPLIACIÓN PARA SABER MAS SOBRE LA CONQUISTA INCA...

Primeras noticias: Las primeras informaciones recogidas, por los españoles sobre la existencia del Perú, datan de las. expediciones acaudilladas por Balboa como gobernador del Darién (1511-12).

A raíz de una disputa entre los conquistadores, el hijo del cacique Comagre les reveló la existencia de un gran mar, el Océano Pacífico, cuyas aguas bañaban las costas de una nación rica y poderosa, el Imperio de los Incas.

En 1522, Pascual de Andagoya, caballero residente en Panamá, inició una expedición al Sur del golfo de San Miguel y llegó hasta la desembocadura del río Birú. Este nombre, dado también a una pequeña región situada al Oeste de Colombia, se extendió luego a los territorios del Sur y originó las denominaciones Birú y Perú aplicadas por los españoles al Imperio de los Incas.

La expedición de Andagoya provocó los preliminares de otra, organizada por Juan de Bazurto, pero la muerte de éste abrió un nuevo paréntesis en los viajes al Birú.

Nadie se animaba, en efecto, a tentar la empresa, a pesar de las riquezas que se anunciaban.

Las dificultades desalentaban a todos: la navegación del Pacífico se tornaba peligrosa en ciertas épocas del año; el territorio inmediato a Panamá era bajo y pantanoso; las tribus hostiles.

A pesar de todos estos ostáculos fue a tres colonos a quienes correspondió la gloria de emprender en nuestro continente una empresa gemela de la realizada recientemente por Hernán Cortés en la América del Norte (1519-22).

Se llamaban Francisco Pizarro, Diego de Almagro y Hernando de Luque.

El primero era hijo natural del coronel español Gonzalo Pizarro.

Nacido en la ciudad de Trujillo, cuna del conquistador de Méjico, y abandonado o desatendido por sus padres, debió cuidar cerdos durante la niñez.

Desde muy joven se dedicó a las armas y se cree que actuó en las guerras de Italia.

Su actuación en América fue lucida.

Era analfabeto, pero tenía condiciones de caudillo, en tan alto grado que la conquista del Perú fue su obra personal.

La Historia lo presenta como un temperamento frío, astuto, calculador e incapaz de grandes y nobles emociones.

Tenía 54 años al emprender la primera expedición.

Almagro, de más edad que Pizarro y ligado a él por una vieja y estrecha amistad, era un soldado modesto e ignorante, hijo de labradores, de carácter franco y enemigo de la intriga. Luque, un simple sacerdote de la iglesia parroquial de Panamá.

Alentados por las noticias difundidas, decidieron asociarse para acometer la empresa.

Luque debía facilitar los fondos que manejaba como agente de Gaspar de Espinosa; Pizarro y Almagro serían los jefes de la expedición.

Pizarro, sin embargo, asumió desde el primer momento- la dirección suprema de la empresa.

La Expedición.

Cien hombres y un bergantín fueron el efectivo de la primera expedición.

Pizarro iba a su frente y salió de Panamá en noviembre de 1524.

Almagro logró equipar algo después otra embarcación para llevarle refuerzos.

La empresa se realizó en medio de grandes dificultades y la exploración alcanzó hasta el río San Juan (Colombia).

Los expedicionarios experimentaron grandes penurias pero encontraron objetos de oro en poder de los naturales y éstos les ratificaron la existencia de un rico imperio.

Volvieron, pues, a Panamá (1526) con la esperanza de alcanzar en una nueva expedición la realización de sus ensueños.

Descubrimiento del Perú. 

Pedrarias recibió fríamente las noticias de los expedicionarios

Preocupado por la colonización de Nicaragua lamentaba las vidas perdidas en la expedición y dificultó las pretensiones de los asociados, pero Luque consiguió vencer con dinero la obstinación del gobernador.

Un nuevo contrato social fue convenido, sobre la base de que cada uno de los componentes tendría una participación igual en las ganancias: ahora Pizarro y Almagro tomaban a su cargo la parte material; Luque suministraba los fondos (1526).

Dos embarcaciones y 160 hombres formaron la segunda expedición.

En ella participaron Pizarro y Almagro, llevando consigo a Bartolomé Ruiz, piloto muy experto en la navegación del Pacífico.

Al llegar al río San Juan, límite de la última exploración, los conquistadores se apoderaron de un poblado indígena donde hallaron abundantes adornos de oro.

Almagro los llevó a Panamá, como incentivo para obtener refuerzos, mientras Ruiz exploraba la costa Sur y Pizarro aguardaba el retorno de sus compañeros. Éstos regresaron casi al mismo tiempo: Almagro al frente de ochenta hombres; Ruiz con la certeza de que sobre las tierras del Sur vivía un pueblo rico, culto y poderoso.

Reanudada la expedición, los españoles llegaron a la ciudad de Tacamez, sobre la costa de Quito (Ecuador), y ante la actitud amenazadora de los indios se retiraron porque comprendieron que sus recursos eran insuficientes.

En busca de refuerzos partió Almagro para Panamá.

Sin saberlo, llevaba dentro de un ovillo de algodón un mensaje dirigido al gobernador, en el cual los descontentos de la expedición le referían las penurias de la empresa.

Estas noticias disgustaron a Pedro de los Ríos, sucesor de Pedrarias, y lo decidieron a negar los auxilios solicitados. Mandó, además, un agente para intimar a Pizarro el retorno a Panamá.

Un gesto de viril energía que nos revela el extraordinario temple de espíritu del jefe de la expedición, decidió el éxito de la empresa iniciada.

Con el puñal en la mano, Pizarro trazó una línea sobre la playa y dijo a sus soldados señalando al Norte: "Por aquí se va a Panamá a ser pobres; por allá — agregó señalando, el Sur — al Perú a ser ricos. Escoja el que fuere buen castellano lo que más bien le estuviere".

Trece compañeros suyos, cuyos nombres conserva la Historia, cruzaron con él la línea. Fueron los verdaderos conquistadores del Perú, porque su resolución decidió la prosecución de la empresa.

Uno de ellos, el piloto Ruiz, retornó a Panamá para buscar auxilios y con la esperanza de vencer la obstinación del gobernador.

Los restantes quedaron en una isla  situada veinticinco leguas al Norte, y al cabo de varios meses de privaciones y ansiedades fueron recogidos por Ruiz, quien traía orden terminante de regresar a Panamá dentro del plazo de seis meses.

Los expedicionarios avanzaron a lo largo de la costa ecuatoriana y llegaron hasta la ciudad peruana de Tumbez, donde pudieron admirar los edificios de piedra, el esmerado cultivo de los campos y otros detalles reveladores de la cultura alcanzada por los habitantes (1527).

Allí fueron recibidos como seres extraordinarios y agasajados por los indígenas, maravillados de la extraña apariencia de los visitantes.

Por ellos supieron la grandeza del imperio incásico, su riqueza y capacidad militar.

Habían llegado, en efecto, a la tierra de los Incas, al poderoso Tahuantinsuyu, vasto imperio sudamericano que  comprendía territorios pertenecientes a las actuales repúblicas de Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y región N. O. de la República Argentina.

• EL ENFRENTAMIENTO CON ALMAGRO:

Cuando los descubridores y conquistadores del Perú, Francisco Pizarro y Diego de Almagro, ya enemistados por la codicia, resolvieron separarse, no pudieron entenderse en el reparto de las conquistas comunes.

Llevado el pleito al Consejo de Indias, el emperador Carlos V, en 1534, dividió la comarca en litigio en dos zonas: la parte norte, con 270 leguas de costa del Mar del Sur, era otorgada a Pizarro, con el nombre de "Nueva Castilla", y la parte sur, que comprendía el territorio situado entre los 14 y 25 grados de latitud Sur, correspondía a Almagro, con el nombre de "Nueva Toledo".

Pero Carlos V no determinó con exactitud a cuál de los dos pertenecería la ciudad de Cuzco; y esto fue, posteriormente, la causa principal de la implacable guerra civil que se desató entre ambos conquistadores y que terminó con el exterminio de los Almagros y Pizarros en el Perú.

 • EL CONFLICTO

Enterado Diego de Almagro de la concesión que Carlos V le otorgaba, juzgó que Cuzco entraba en los límites de su jurisdicción y determinó posesionarse de la ciudad, donde se encontraban Juan y Gonzalo Pizarro, a los que estuvo a punto de atacar para hacer valer sus derechos.

Pero la oportuna llegada de Francisco Pizarro, que estaba ausente, pacificó los ánimos y acordaron una tregua, mientras peritos autorizados fijaban las latitudes de las dos provincias.

Mientras tanto, Diego de Almagro, audaz y activo, emprendió un viaje de exploración y conquista a la región que los indígenas llamaban Chili y de cuyas riquezas hacían grandes exageraciones.

Con una lucida comitiva y muchos indios auxiliares, Almagro siguió el camino incaico que costeaba por el este la Cordillera de los Andes, internándose en la actual provincia de Salta por la Quebrada de Humahuaca; pero encontró una inesperada resistencia por parte de los indígenas, que se hacía más enconada a medida que avanzaba.

Desde Chicoana (Salta) cruzó la Cordillera, con grandes pérdidas de vidas, y llegó al valle de Copiapó.

Después de reconocer el territorio, hostilizado por los indígenas, emprendió el regreso, recorriendo el norte de la actual República de Chile y atravesando la Puna de Atarama.

• SITIO DE CUZCO

Mientras tanto, los indios peruanos se habían sublevado, acaudillados por el inca Manco y pusieron sitio a Cuzco, defendido por Juan, Hernando y Gonzalo Pizarro.

Francisco se hallaba en Lima, incomunicado con el resto de sus compañeros y sin posibilidad, por la escasez de sus fuerzas, de presentar batalla en campo abierto a los sublevados, o de llevar socorros a Cuzco.

El sitio duró siete meses y en su transcurso murió Juan Pizarro en una escaramuza.

En esa crítica circunstancia volvió Almagro y avanzó sobre la ciudad, después de infructuosas tentativas de pacificación y de una tregua, rota antes de tiempo.

Aprisionó a Hernando y a Gonzalo Pizarro y se hizo nombrar gobernador por el Cabildo.

•  ABANCAY

Por su parte, Francisco Pizarro logró reclutar una columna de auxilio que envió a Cuzco, al mando de Alonso de Alvarado, pero ésta fue deshecha por Almagro en la batalla de Abancay, en julio de 1537.

Francisco Pizarro, procediendo con prudencia, negoció y obtuvo de Almagro la libertad de su hermano Hernando, con juramento de éste de no volver a tomar las armas y regresar a España, mientras el pleito fuera resuelto por el rey.

Su otro hermano, Gonzalo, había logrado fugarse de la prisión.

Pero Hernando Pizarro, faltando a su juramento, levantó un fuerte conjunto de tropas y marchó sobre Cuzco, logrando derrotar a las tropas de Almagro en el combate de Salinas, en abril de 1538.

• JUICIO Y MUERTE DE ALMAGRO

En seguida, Hernando Pizarro entró en la ciudad, aprisionó a Almagro, que estaba anciano y enfermo, le formó juicio y, en consecuencia, le hizo aplicar la pena del garrote (la horca).

Para mayor escarnio, después su cadáver fue decapitado en la plaza pública.

Al año siguiente tuvo que ir Hernando Pizarro a España, a explicar al rey su conducta.

Allí, acusado por un albacea de Almagro, fue apresado y confinado durante veinte años en un castillo de Medina del Campo. Al cabo de ese tiempo recobró la libertad, pero murió, pobre y olvidado, a edad casi centenaria.

Mientras tanto, un hijo del conquistador, llamado también Diego de Almagro, resolvió encabezar una conspiración de los antiguos partidarios de su padre, que se sentían vejados y despreciados por los partidarios de Francisco Pizarro.

• ASESINATO DE PIZARRO

Los conjurados, que eran dieciocho, irrumpieron en la casa del gobernador, en Lima, y a pesar de la bravura con que Francisco Pizarro se defendió lograron inferirle numerosas heridas que le quitaron la vida, en junio de 1541.

Almagro, el joven, se apoderó del gobierno vacante, pero, entretanto, llegó al Perú un comisionado real, el licenciado Vaca de Castro, con instrucciones para tomar el mando en caso de acefalía.

Enterado de la muerte de Francisco Pizarro, decidió ocupar el gobierno y castigar a Almagro, el joven. Éste se resistió con las armas, pero fue derrotado y capturado en la llanura de Chupas, y poco después decapitado en la misma plaza en que lo fuera el cadáver de su padre.

• EL VIRREY NÚÑEZ DE VELA

Carlos V, creyendo terminada la pacificación del Perú, decidió crear el virreinato y nombró virrey a Blasco Núñez de Vela, con la misión especial de poner en vigencia nuevas disposiciones acerca del trabajo de los indios.

Estas leyes nuevas quitaban a los encomenderos multitud de privilegios y garantizaban a los indígenas la vida y la retribución de salarios.

Como lesionaba sus intereses, los colonos demostraron franca hostilidad hacia la nueva reglamentación y terminaron por sublevarse, eligiendo como jefe a Gonzalo Pizarro.

Los ejércitos chocaron en Añaquito, donde Blasco Núñez de Vela fue derrotado, hecho prisionero y mandado decapitar por Pizarro. Su cabeza sangrante se exhibió en la plaza de Quito.

 PEDRO DE LA GASCA

A raíz de estos hechos, las disposiciones sobre encomiendas fueron derogadas por Carlos V, que nombró, con poderes extraordinarios, al sacerdote Pedro de La Gasea, para que pacificase el país.

Al llegar a Panamá, La Gasea, valido de las reales órdenes que traía, consiguió el apoyo de la flota de Pizarro, cuyo comandante, Pedro de Hinojosa, se puso a sus órdenes.

Sobre esta base, y ofreciendo indulto a los rebeldes, logró provocar gran deserción en el campo enemigo, de tal manera que, a pesar de haber sufrido su ejército un contraste en Huarinas, en octubre de 1547, más tarde, a medida que avanzaba hacia el sur, la región se iba sublevando contra Pizarro, hasta que, en otro encuentro que tuvo lugar en el valle de Sacsahuana, logró que las tropas de su oponente desertaran en masa. Gonzalo Pizarro y su lugarteniente Carvajal sufrieron la última pena y así terminó su vida el último Pizarro del Perú.

Fuente Consultada: Enciclopedia del Estudiante Tomo VI Editorial CODEX

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