Los Médicis en Florencia

Historia de Construccion de la Cupula de la Catedral de Florencia

Historia de la Cupula de la Catedral de Florencia – Construccion

En Santa María del Fiore, la catedral de Florencia, se tiene una joya constructiva única del gótico florentino. Sobre la vieja iglesia de Santa Reparata empezó en 1296 la edificación cuyos últimos detalles culminarían en 1883.

Del intervalo histórico 1296-1883 ya puede deducir inmediatamente que muchos fueron los arquitectos y artistas que contribuyeron a este singular monumento que refleja como pocos la diversidad de aportaciones, destacando el campanario de Giotto y el exterior blanco decorado con rectángulos que Emilio de Fabris hizo entre 1871 y 1883, incorporando mármoles blancos, verdes y rojos.

Símbolo de Florencia, y una de las obras maestras del Renacimiento. El campanario de la Catedral de Florencia, la capital de la región de Toscana, fue proyectado y comenzado por Giotto en 1334, y terminado varios años después de su muerte por Andrea Pisano y Francesco Talenti.

Historia de la Cupula de la Catedral de Florencia - Construccion

Con sus 114,5 m de altura exterior y 45,5 m de diámetro externo (41 m de diámetro interno) la mayor construcción nervada jamás erigida,  fruto del genio de un arquitecto autodidacta.

Constituye una elegante estructura gótica, de planta cuadrada, que alcanza los 85 m. de altura, decorada con mármoles de colores y bajorrelieves realizados por grandes artistas italianos, como el propio Giotto, Andrea Pisano, Luca della Robbia o Donatello.

Pero definitivamente un hombre expresado en una obra inmortal que abre una nueva Era en la arquitectura: Brunelleschi y la cúpula de Santa María de las Flores.

Un maestro de ese primer Renacimiento combativo, que intenta nuevas y atrevidas soluciones, inspirándose de un lado en la Antigüedad clásica y de otro buscando en lo sublime de su genio el sello inconfundible de una época de alta vitalidad.

Un miembro de ese cenáculo de innovadores florentinos, en demanda de la perfección de la forma y del dominio de la técnica.

Pintor, escultor, humanista y, sobre todo, plasmador de un ambiente social en la piedra de los edificios de su ciudad natal.

El peso de la cúpula es aproximadamente igual al peso de 7500 elefantes

ANTECEDENTE CULTURAL DE LA EPOCA. El humanismo es una filosofía que se concentra en la relación entre Dios y la humanidad.

Esta filosofía fue de gran importancia en la etapa histórica conocidad como el Renacimiento, porque los escritores cristianos de la época comenzaron a representar al ser humano, no como criatura de Dios sino como su imagen, pequeño destello de su divinidad.

Entre los primeros escritores que reflejan esta visión figuran los poetas italianos Francesco Petrarca (1304-1374), conocido simplemente como Petrarca, y Giovanni Boccaccio (1313-1375).

Florencia en todo su esplendor: Este cambio de mentalidad, que tuvo su origen en Italia, recibió un impulso cuando el canciller florentino Cóluccio Salutati (1331-1406) comenzó a promover a su ciudad-estado como capital intelectual de Europa.

En 1396 invitó a Manuel Crysoloras, erudito de Constantinopla, a enseñar griego en Florencia.

Cuando la ciudad cayó en 1453 en manos de los turcos otomanos, muchos estudiosos orientales viajaron a Occidente, llevando consigo el saber griego y la tradición filosófica.

La condición social relacionada con el conocimiento fue valorada por otro líder florentino, el banquero, filántropo y estadista Cosimo de Medici (1389-1464), quien fue uno de los mecenas de la Academia Platónica de Florencia (fundada por Salutati), en donde eruditos tales como Marsilio Ficino (1433-1499) y el conde Giovanni Pico de la Mirándola (1463-1494), filósofo, trabajaban para reconciliar el cristianismo con las ideas recién descubiertas de la filosofía griega y romana.

En este empeño, Pico de la Mirándola mezcló la escuela estoica griega y romana con material de la Cabala judía (tradición filosófica y literaria enraizada en el empeño de conocer los insondables secretos de la existencia) y fuentes islámicas para construir su humanismo cristiano, según el cual todas las empresas intelectuales y creativas de la humanidad forman parte de Dios.

SOBRE LA CUPULA

En 1418, es decir, despues de mas de 100 años de haberse comenzado, faltaba construir la cúpula del duomo. Era para esa época un verdadero desafío de la ingeniería.

En esa etapa nadie tenía los conocimiento técnicos y teórico de la estática de la construcciones , sin embargo apareció un arquitecto y escultor llamado Fillpio Brunesllechi, que inspirado por lo edificios abobedados como el Panteón Romano y la Catedral de Santa Sofía tenía ideas claras de como podía realizar este ambicioso proyecto constructivo.

catedral de Florencia sin la cupula
1418:Imagen de la catedral sin su cúpula

Si miramos el exterior observamos que es una muestra compleja de elementos geométricos (triángulos, arcos apuntados, triángulos, círculos, rosetones…). Pero lo que realmente hace admirable a esta catedral es la cúpula que entre 1420 y 1436 construyó el gran Filippo Brunelleschi y que influyó sobre muchas otras cúpulas (como la de San Pedro de Roma de Miguel Ángel).

El concurso que ganó Brunelleschi tenía condicionantes que eran todo un reto: la base sobre la cual debía hacer la cúpula era un octógono, las otras cúpulas menores eran ya hechas con base octogonal, usando ladrillos vistos y con unos perfiles del llamado «a quinto acuto» .

De hecho, desde que la base octagonal se acabara en 1394 nadie creía que una gran cúpula (semejante a las otras) pudiese realmente edificarse: ¿cómo se iba a soportar el gran peso de la estructura hasta el cierre culminante de la misma?.

La genialidad del joven Brunelleschi (tenía 24 años) fue hacer una maqueta mostrando cómo, sin complicadas estructuras centrales de madera para hacer la cúpula, era posible edificarla.

Dedicó 16 años intensos a llevar adelante este gran proyecto cuyo secreto fue el siguiente: construir de hecho dos cúpulas (una interior y una exterior) y para ello crear un esqueleto de hierro adecuado entre el octágono base y un octágono de hierro culminante.

Colocó los cuatro «arcos a quinto acuto» en los vértices del octágono y sobre cada lado de éste dos tiras complementarias de gruesos decrecientes hacia arriba (en profundidad pero no en anchura).

Esto unido a una cuidadosa elaboración y cocción de los ladrillos (se reforzó con hierro su composición).

Brunesllechi y sus grua
Para la construcción de la cúpula debió construir ingeniosas y sólidas gruas de madera con poleas y sogas para poder subir materiales y armar andamios.Fueron una novedad en su tiempo y fueron admiradas. Tan sola la cuerda que se usaba para elevar materiales pesaba mas de media tonelada (unos 550 Kg.), tenía un diámetro de 7 cm. y 180 metros de largo.

De esta forma (como puede apreciarse recorriendo las galerías que quedan entre las dos cúpulas) aunque se trata de estructuras octogonales, los «meridianos» y algunos «paralelos» de hierro situados estratégicamente, aseguran que la construcción se comporta a todos los efectos de edificabilidad y solidez como una cúpula esférica.

Por eso Brunelleschi no precisó de apoyos centrales: en cada paso los anillos «paralelos» sirven para que el conjunto ya hecho se aguante… y entre un trozo y el siguiente, Brunelleschi combina ladrillos horizontales y verticales para lograr que la espiral de los verticales soporte la ampliación siguiente.

Esquema aproximado de una de las maquinas de Brunesllechi
Esquema aproximado de una de las maquinas de Brunesllechi

La linterna que culmina la cúpula se apoyó en el anillo octogonal superior de hierro.

Frente a la fachada principal de la catedral se alza (decorada hoy como está) la antigua catedral que es el Baptisterio, un bellísimo prisma octogonal de tres niveles con sus puertas dispuestas según los pimíos cardinales. (imagen abajo).

Baptisterio de Florencia (Italia)
Baptisterio de Florencia (Italia)

Como si Brunelleschi no tuviese seístico… pero que precisamente por ello acaban reclamando la atención del público.

Filippo Brunelleschi (1377-1446)
Arquitecto Fillipo Brunelleschi

Nació en Florencia en 1377, hijo de Brunellesco, un notario muy considerado en la ciudad. Felipe reveló muy pronto hábiles disposiciones para el dibujo, y el padre, no contrariando esta voluntad, le puso de aprendiz en casa de un maestro artífice.

En 1398 el joven Brunelleschi prestó juramento en el arte de la seda, y en 1401, a la edad de 34 años, presentó un relieve en bronce para el concurso de las puertas del Baptisterio de Florencia.

El concurso fue ganado por Ghiberti, cuya obra sabia y amable gustó más que la enérgica y vibrante de Brunelleschi. Pero éste, aun sin resultar triunfante, se distinguió como uno de los mejores escultores florentinos.

Gloria grande en aquella época en que, junto a Ghiberti, crecía también la fama excepcional de Donatello.

Después de varias reuniones y de un concurso municipal , decidióse adoptar el proyecto presentado por Brunelleschi, completado con un diseño de Ghiberti.

Desde 1419, y auxiliado por Bautista de Antonio, Brunelleschi se encargó de la dirección de aquellos trabajos, los cuales no pudo ver terminados, pues cuando murió en 1446 aun no se había concluido la graciosa linterna que remata la construcción.

La fama de Brunelleschi fué enorme. A medida que se levantaba la obra y la cúpula se cerraba sirviéndose ella misma de apoyo, crecía el estupor de los florentinos, que no tenían boca bastante para alabarle. Donatello le consideraba hasta superior en la escultura, Alberti le dedicaba libros de poesía…

La posteridad ha confirmado estas alabanzas, pues la cúpula de Florencia es uno de los pocos monumentos que, desde su construcción, se han considerado como perfectos a pesar de los cambios de gusto y de época.

Allí se revela, por otra parte, como no es incompatible el genio artístico con la constancia en el estudio y una disciplina férrea, pues Brunelleschi tuvo que someterse a un rudo trabajo para ir resolviendo los graves problemas técnicos que se iban planteando sucesivamente.

VIDEO CONTANDO LA HISTORIA DE LA CONSTRUCCION DE LA CUPULA

Fuente Consultada:
Geometría Para Turistas de Claudi Alsina – Editorial Ariel

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Biografia de Cosme de Medicis -El Viejo- Politico

Biografia de Cosme de Medicis «El Viejo»

La evolución del gobierno popular de las ciudades italianas hacia la concentración monárquica del poder, se efectuó de dos formas distintas: o por la acción de las armas o por el poderoso influjo del dinero.

Para elevarse a la dirección política de Florencia, la familia de los Médicis no necesitó esgrimir la espada de la condottieri, sino los inmensos recursos de que disponía como primera casa bancaria de Italia.

Pero a la vez que se hacían cargo del poder, procuraron dar a la ciudad el máximo rango como centro artístico y Italia, subvencionando a los artistas y a los humanistas.

Cosme el viejo
Cosimo di Giovanni de Medici o Cosme el Viejo fue un político y banquero italiano, fundador de la dinastía de los Médici, dirigentes efectivos de Florencia durante una buena parte del Renacimiento italiano.
Fecha de nacimiento: 27 de septiembre de 1389, Florencia, Italia
Fallecimiento: 1 de agosto de 1464, Villa medicea de Careggi, Florencia, Italia
Cónyuge: Contessina Bardi (m. 1415–1464)
Residencia: Palacio Médici
Hijos: Pedro de Cosme de Médici, Carlos de Cosme de Médici, Juan de Cosme de Médici
Hermanos: Lorenzo el Viejo

En definitiva, los Médicis plasmaron el ideal del primer Renacimiento italiano en Florencia. Esta fue la dirección que imprimió a los destinos familiares Juan de Bicci (1360-1429), quien con su actividad bancaria y su profunda perspicacia económica fué el verdadero fundador de la prosperidad material de los Médicis.

De tal padre, Cosme de Médicis, llamado el Viejo (nacido el 27 de septiembre de 1389), heredó la riqueza, la popularidad, el espíritu de empresa, el deseo de proteger a los artistas y la ambición de concentrar en sus manos—-aunque de modo indirecto— el gobierno de la ciudad.

Cosme fué hombre de formación cultural mediocre; pero estuvo dotado de excepcionales condiciones de inteligencia y de habilidad para triunfar en los negocios y en la política.

A la muerte de su padre, en 1429, Cosme era un ciudadano privado, como cualquier otro de Florencia, aunque de preeminencia sin par. Tenía entonces 40 años.

Habíase dedicado al comercio y algún tanto a la política. Acompañó al papa Juan XXIII al Concilio de Constanza (1414), viajó luego por Francia y Alemania, y a su regreso a Florencia se encargó de varias embajadas: a Milán, en 1420; a Lucca, en 1423, y a Bolonia, en 1424.

Destacado por su trato bondadoso y por su liberalidad suma para con los pobres, Cosme se convirtió muy pronto en el jefe del partido que luchaba contra la oligarquía imperante en Florencia.

En 1433, con motivo de una paz vergonzosa concluida con Lucca, redobló sus ataques; pero en aquella ocasión fué víctima de un atentado. El gonfalonero Bernardo Guadagni lo detuvo el 7 de septiembre de 1433, y acusado de perturbar el orden del Estado, fué excluido por diez años de todo cargo público y confinado a Padua.

Su destierro duró poco. En octubre de 1434 regresaba a Florencia como señor de la ciudad. Sus ambiciones políticas concordaban con los deseos de paz y prosperidad de la mayoría de los ciudadanos, en particular los dé condición humilde.

Gobernó con prudencia y moderación, desempeñó varias veces el cargo de gonfalonero (1435, 1439, 1445), y dirigió con suavidad la conquista del poder.

Como otro Augusto, respetó las libertades y las instituciones tradicionales de Florencia, pero hizo que sus amigos ocuparan los principales cargos públicos y compusieran los consejos y las magistraturas.

Su dominio sobre la ciudad fue efectivo, pero muy poco aparente. Sin embargo, en alguna ocasión, como en el golpe de Estado de 1458, tuvo que demostrar que él era el verdadero señor de Florencia. Entonces creó el Consejo de los Ciento.

Su política internacional fue muy activa. Se basó en procurar la independencia de Florencia y de Italia. Por esta causa se alió con Venecia contra Felipe María Visconti cuando éste parecía aspirar a la hegemonía en el Norte de Italia, y con Francisco Sforza contra Venecia cuando esta ciudad se hizo demasiado poderosa.

A él se debe la entronización ducal de los Sforzas en Milán y la intervención de Renato de Anjou en Nápoles (1455). Durante su gobierno, el territorio de Florencia se redondeó con varias adquisiciones estratégicas.

Después de larga enfermedad, Cosme murió en Careggi el 1° de agosto de 1464, casi octogenario.

La ciudad tributó a su cadáver honras fúnebres excepcionales, pues no podía olvidar que el gran Médici le había dado la paz, la potencia política y la supremacía cultural italiana.

Cosme, en efecto, no sólo protegió a los artistas — como Brunnelleschi y Donatello —, sino a los humanistas y a los literatos.

En su época se inauguraron varias bibliotecas dotadas de valiosos manuscritos, las salas de sus palacios se convirtieron en admirables museos de arte y se constituyó el primer núcleo de la Academia dirigido por Marsilio Ficino.

El soplo de la helenidad vivificó las letras con traducciones como las de Aristóteles, confiadas al erudito Argirópulos. En resumen, bajo Cosme de Médicis se preparó la fulgurante época del gran Renacimiento en Italia.

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OTRAS BIOGRAFIAS PARA INFORMARSE:
Biografia Eduardo II
Biografia de Alfonso XI de Castilla
Biografia de Carlos V de Francia
Biografia Juan II de Francia
Biografia de Eduardo El Príncipe Negro
Biografia de Enrique II de Castilla
Biografia de Juan I de Castilla
Biografia de Juan V Paleologo

Biografia de Juliano de Medicis

Biografia de Juliano de Medicis

De los tres descendientes varones de Lorenzo el Magnífico, sólo Juan, el que fué más tarde León X, heredó de su padre cierta habilidad política.

Pedro, el primogénito, actuó de modo tan ligero que comprometió la señoría medicea, derribada en Florencia a causa de la invasión francesa el 9 de noviembre de 1494.

Juliano de Medicis
Juliano de Médici fue un político italiano del Renacimiento. Hermano del estadista Lorenzo de Médici, murió durante la conjura de los Pazzi. Fecha de nacimiento: 25 de marzo de 1453, Florencia, Italia
Fallecimiento: 26 de abril de 1478, Catedral de Santa María del Fiore, Florencia, Italia
Entierro: Capilla de Los Médici, Florencia, Italia
Hijos: Clemente VII
Padres: Pedro de Cosme de Médici, Lucrecia Tornabuoni
Hermanos: Lorenzo de Médici, Blanca de Médici, Nannina de Médici

En esta fecha el benjamín de la rama principal de los Médicis, Juliano, tenía quince años. Nacido en 1479 y educado en el ambiente refinado de la corte de Lorenzo, Juliano fué culto, amigo de artistas y literatos, y él mismo autor de rimas elegantes.

Pero física y moralmente carecía de toda energía; fué disoluto, débil e indeciso.

En la Italia contemporánea gozó de una fama que estuvo muy lejos de corresponder a sus méritos reales.

Parte de su destierro, entre 1494 y 1512, la pasó en la corte de Urbino, donde los Montefeltros habían recogido la herencia cultural de los Médicis.

En aquella corte convivió con Castiglione, Bibbiena, Bembo y otros humanistas célebres. Cuando después de la explosión de los franceses de Milán, el congreso de Mantua restableció a los Médicis en Florencia (151a), Juliáno desempeñó el gobierno de la ciudad, el cual correspondía a su hermano mayor Juan.

Pero éste aspiraba al Papado, y confió a Juliano la responsabilidad de les asuntos del Estado florentino.

Elevado a la dignidad pontificia en 1513, León X designó a su hermano capitán general de la Iglesia, cargo que no respondía a sus cualidades de hombre pacífico. El pontífice pensó también promoverle al señorío de Parma y Placencia (1515), pero este plan fracasó.

Poco después, Juliano buscaba el apoyo de Francisco I, el cual le dio por esposa a su tía, Filiberta de Saboya.

Su carrera política fue interrumpida por la muerte, acaecida en Florencia el 17 de marzo de 1516, a consecuencia de la tuberculosis que había venido a castigar sus muchos excesos.

Dejó un hijo natural de cinco años de edad, Hipólito. Del rey de Francia había recibido el título de duque de Nemours.

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OTRAS BIOGRAFIAS PARA INFORMARSE:
Biografia de Francisco I Sforza
Biografia de Cosme de Medicis
Biografia de Federico de Montefeltro
Biografia de Fra Angelico
Biografia de Ludovico Sforza
Biografia Andrea del Verrocchio
Biografia della Pico de la Mirandola
Biografia de Filipino Lippi

Biografia de Hans Holbein El Joven Artista Alemán

Biografía de Hans Holbein «El Joven» Artista del Renacimiento Nórdico

¡Extraordinario! Esta es la exclamación que se nos escapa de la boca al contemplar uno cualquiera de los maravillosos retratos pintados por Hans Holbein: esos humanistas reunidos en Basilea en torno de Erasmo, esos buenos burgueses de la Reforma alemana o bien esa aristocracia inglesa presidida por Enrique VIII y sus esposas.

Hans Holbein
Hans Holbein

Y aun más extraordinario, si admiramos ese Cristo en el sepulcro de Basilea, con su indefinible expresión de angustia mortal.

Entonces lamentamos que la orientación religiosa de Holbein le haya impedido poner su paleta al servicio de los temas católicos o de las brillanteces renacentistas, en las cuales seguramente hubiera llegado a superaciones inimitables.

Con todo, muchos son los que consideran a Holbein como el mayor pintor que haya producido Alemania y superior, por tanto, al propio Durero.

Su padre, Hans Holbein el Viejo, y su tío, Segismundo, eran buenos pintores. Su hermano Ambrosio también lo fue.

No es, pues, de extrañar que el joven Hans, nacido en Augsburgo en 1497 y crecido en tal ambiente familiar, demostrara su pronta afición al arte del colorido plástico.

Fue en Basilea donde reveló sus excepcionales aptitudes, y Basilea, pese a los viajes emprendidos por Holbein, es y seguirá siendo la ciudad vinculada a la memoria del gran artista.

Establecióse Holbein el Joven en Basilea en 1515, junto con su hermano Ambrosio. Allí colaboró con los editores, como Froeben y Amerbach, que publicaban las obras de Erasmo y otros humanistas.

Para el primero ilustró de modo bellísimo una edición del Elogio de la Locura; a los demás dio iniciales, títulos y cabeceras. Por la misma época empezó a acreditarse con algunos retratos, como los de Jacobo, Meyer y Benito Hertenstein.

Estuviere o no en Italia, lo cierto es que en Basilea recogió los aires del movimiento de la gran pintura italiana renacentista. Entonces combina la perspectiva, el ambiente, la decoración, la riqueza del colorido y el juego de luces italianos con la delicadeza, la minuciosidad y el realismo típico de la pintura nórdica.

En sus retratos de Amerbach (1519) y Erasmo (1523), en su Cristo de 1521, Holbein posee ya todos los elementos de su formación artística. Su culminación vital la alcanza en la Virgen y el Niño de Darmstadt (1526), en cuya ocasión puso su mágico pincel al servicio del Catolicismo.

Las relaciones de Erasmo con los humanistas ingleses llevaron Holbein a Inglaterra en 1528. Desde esta fecha, a pesar de sus breves estancias en Basilea (1529 y 1538), el artista pinta en Inglaterra, con fecundidad y brillantez que pasman.

Ante su caballete desfilan Tomás Moro y sus allegados (1528); luego Cromwell y los miembros de la nueva situación política (1533); finalmente, Enrique VIH y la familia real.

Sin los retratos de Holbein, que detallan la fisonomía y la psicología de los personajes, hubiéramos perdido un documento esencial para comprender la vida de la aristocracia inglesa de la época. Murió en Londres entre el 7 de octubre y el 29 de noviembre de 1543.

Algunas de sus obras pictóricas

obra de hans holbein La Virgen del burgomaestre Meyer

La Virgen del burgomaestre Meyer, una pintura de Hans Holbein el Joven.
obra de hans holbein emjadores
«Los Emjadores» La pintura representa a Jean de Dinteville a la izquierda, embajador de Francia en Inglaterra
en 1533, fecha de la realización del cuadro. A la derecha se encuentra Georges de Selve,
obispo de Lavaur
obra de hans holbein  Retrato de Nicolas Kratzer

El Retrato de Nicolas Kratzer es una pintura de Hans Holbein el Joven, actualmente en el Museo del Louvre de París, Francia.
obra de hans holbein  retrato de erasmo de roterdam

Retrato de Erasmos de Rotterdam ( 1523 ) es obras de arte ( Aceite y temple sobre madera ) por Hans Holbein -el joven- pintor y grabador alemán
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Biografia de Julio Romano Pintor y Arquitecto

Biografia de Julio Romano – Pintor y Arquitecto

JULIO ROMANO (1492-1546): Los grandes artistas del Renacimiento, Vinci, Miguel Ángel y Rafael, no tuvieron discípulos que los reemplazaran en el cetro del genio. Dentro de la distancia que los separa, quien está más próximo al pintor de Urbino es Julio Pippi, denominado Romano por ser oriundo de esta ciudad.

En su obra se observan los males que podía provocar — y provocó — la excesiva maestría de Rafael.

Romano, que es un buen narrador y un técnico no despreciable, se limitó a ejecutar las obras para que produjeran un efecto exterior agradable, sin preocuparse de plasmar en ellas su espíritu o sus inquietudes estéticas.

Julio Romano
Julio Pippi, Mas Conocido Como Julio Romano

Nacido en 1492 — hay, sin embargo, quien afirma que nació en 1499 —, se inició muy joven en el arte, de modo que se convirtió en el auxiliar de confianza de Rafael, pintando de conformidad con los cartones del maestro.

En 1515 ejecutó con caracteres personales la parte izquierda del Incendio del Borgo, y luego completó otras decoraciones de la misma sala.

Hasta la muerte de Rafael, éste le confió otros encargos, en todos los cuales pudo verse, a la vez que su seguridad en el dibujo, la propensión al manerismo.

Es fama que su intervención en las últimas obras de su maestro perjudicó el nombre de éste entre los contemporáneos.

En cambio, como arquitecto destacó de muy otra manera, en particular en la erección de la Villa Madama (antes villa del cardenal Julio de Médicis), en cuyos planos siguió las directrices del Bramante.

Lo mejor de su pintura en ésta época es El martirio de San Esteban, para la iglesia de este santo en Genova, ejecutada a base de la Transfiguración, de Rafael.

El Martirio de San Esteban
«El Martirio de San Esteban»

A consecuencia del saqueo de Roma, Julio Romano partió para Mantua, donde se hizo amigo del duque Federico por la intervención de Baltasar Castiglione (1527).

Desde esta fecha a su muerte, o sea durante un período de veinte años, se encargó del embellecimiento de la ciudad y su distrito. Muchas fueron las obras que llevó a cabo, entre las cuales el famoso palacio del Te, cuyos salones sorprendieron por la profusión de sus pinturas y estucados y por sus atrevimientos arquitectónicos.

En esta decoración Julio Romano impuso el gusto de los grandes frescos patéticos, cuyo desarrollo es típico del siglo XVI.

La muerte le sorprendió en Mantua el 1° de noviembre de 1546, cuando se disponía a partir para Roma, donde le había reclamado el papa Paulo III a fin de darle la dirección de la fábrica de San Pedro.

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Biografia de Jacopo Tatti, Sansovino

Biografia de Jacopo Tatti, Sansovino

JACOPO TATTI, EL SANSOVINO (1486-1570): La tradición florentina de la escultura elegante, rítmica, dulce y serena, de la que Miguel Ángel se había apartado para poder plasmar toda la fuerza de su incomparable genio, se perpetuó, a través de Andrea Contucci, denominado el Sansovino por proceder de esta localidad del Arezzo, en la obra de su discípulo, el florentino Jacopo Tatti, que de su maestro recibió también el apodo de Sansovino.

Jacobo Tatti
Jacopo Tatti, el Sansovino

Pero en las esculturas de Tatti esta elegancia toscana se mezcla con los motivos pictóricos y con el especial matiz ticianesco que bebió en su patria de adopción.

El Sansovino II dio a la arquitectura color y a los relieves ese juego especial de luces y sombras propiamente pictórico.

No se libró por completo de la influencia de Miguel Ángel, el genio del siglo, y así en algunas de sus obras se acusan la ola de pasión y el rasgo enérgico de su gran compatriota. Pero incluso en estos momentos, el Sansovino interpreta Miguel Ángel en un sentido véneto, amable, desbordante y fluido.

Nacido en Florencia el 2 de julio de 1486, Jacopo Tatti ingresó todavía muy joven en el taller de Andrea Contucci, a quien probablemente siguió cuando se trasladó a Roma para cumplimentar diversos encargos (1503-1504).

Establecido en la gran ciudad pontificia, el Tatti experimentó allí la influencia miguelangeles-ca, como se demuestra en la mayor envergadura y en las formas cada vez más atléticas de sus composiciones y figuras.

De regreso a Florencia, a causa de una enfermedad contraída en Roma, fue distanciándose cada vez más de Andrea Contucci y de sus interpretaciones rafaelescas.

De 1511 a 1517, época de su nueva residencia en la ciudad del Arno, le domina la obsesión de Miguel Ángel y de la escultura helenística del tipo del Laocoonte que había contribuido a restaurar.

A este período pertenecen sus dos Santiagos y la Madona del Parto (1518), efectuada en Roma, grande, colosal e imponente. En Roma estuvo por segunda vez hasta 1527, cuando la ciudad fue saqueada por los imperiales. Como tantos otros artistas y personajes se refugió en Venecia. Pero para el Sansovino este cambio fue radical.

Establecióse definitivamente en la República de San Marcos, y allí, en la amistad con el Ticiano y el Aretino, transformó su estilo y le dotó de plena personalidad. Sus características de ritmo, elegancia y ondulación pictórica aparecen por vez primera en la Virgen con el Niño, relieve efectuado en 1534.

Desde entonces su arte se depura, alcanzando en cada obra un nuevo efecto de calma y de belleza, de esa serenidad clásica que fue su objetivo estético.

Su actividad abarcó todo el Véneto. Pero ya no sólo como escultor, sino principalmente como arquitecto.

Sus primeras tentativas, como la pequeña logia del campanile de Venecia, causaron admiración por la belleza de la línea arquitectónica y la maravillosa confección de las esculturas, relieves y motivos ornamentales (1537).

Desde este momento el Sansovino fue el arquitecto de moda, y él renovó el aspecto de la Venecia del siglo XVI. Construyó el proto de la basílica de San Marcos, reedificó varios templos, construyó la fachada del palacio de la Ceca, proyectó los planos del palacio Cornero y restauró numerosos edificios.

La fama de estas obras le mereció varios encargos de las cortes de Padua y Florencia. Trabajó también en Vicenza, en Pola, en Brescia… A Venecia acudían artistas y embajadores en solicitud de su consejo.

Murió el 27 de septiembre de 1570, en la misma Venecia a la que con sus esculturas y sus edificios había dado el aire triunfal, espléndido y arrogante que aun hoy posee.

Biografia de Baccio Bandinelli Artista Florentino

Biografia de Baccio Bandinelli Escultor y Pintor

BACCIO BANDINELLI (1488-1560)
Históricamente, Bandinelli es la antítesis del genio proceloso y creador de Miguel Ángel. Como tantos otros escultores de la mitad del siglo XVI, vivió ofuscado por la gloria y la potencia del arte de su incomparable rival.

Le odió desde lo más profundo de su corazón, dfevorado por los celos y la envidia. Pero no tuvo más remedio que plegarse y copiar las fórmulas miguelangelescas.

Obra de Baccio Bandinelli Ecole e Caco

Aquí radica la tragedia de Bandinelli: aceptar el arte de su rival triunfante y, para colmo de desdichas, no hallar en la mano o en el espíritu la fuerza para proporcionar a los gigantes escultóricos algo más que formas monstruosas y sobrehumanas, aquel impulso íntimo y vital capaz de transformarlos en seres dotados de expresión.

Por esta causa Bandinelli, ya satirizado por sus mismos contemporáneos, se limitó a ser un técnico diestro.

Artísticamente, fue mediocre, manerista y abstracto. Algunas de sus esculturas son, incluso, de una debilidad inconcebible, a pesar de la contextura hercúlea de sus formas.

Si la posteridad ha criticado de modo tan acerbo la obra de Bandinelli, éste en su existencia gozó del aprecio y los favores de los príncipes italianos y extranjeros. ¡Singular contraste con la vida de otras artistas, despreciados en vida y colmados de ditirambos después de su muerte!.

Nacido en Florencia, probablemente el 7 de octubre de 1488, de Miguel Ángel de Viviano, reputado orfebre de la ciudad, se educó en la técnica artística en el taller de su padre y luego en el de Juan Francisco Rustid.

Su carrera de escultor se inició en 1522, cuando los Médicis se reinstalaron en la ciudad. Bandinelli supo granjearse su simpatía, y nunca le faltó su protección y mecenazgo. Sin embargo, no se limitó1 a trabajar en Florencia, sino que cumplió varios encargos de

León X y del cardenal julio de Médicis en Roma y las villas de los alrededores. Entre 1527 y 1530, expulsado de Florencia con los Médicis, trabajó en Genova y en Bolonia, donde el emperador Carlos V le otorgó la dignidad de caballero de Santiago.

Desde 1531 hasta su muerte, acaecida en 1560, residió en Florencia, de cuya catedral fué nombrado maestro de obras.

En este templo, precisamente, esculpió desde 1547 su obra más perfecta: la serie de relieves que adornan el coro, tratados con simplicidad y fino sentido del espacio.

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Ricas y Poderosas Familias Italianas del Renacimiento Los Papas

RICAS Y PODEROSAS FAMILIAS ITALIANAS DEL RENACIMIENTO

A partir del siglo XV, la estructura de la sociedad feudal (los que oran los que trabajan y los que guerrean) se va transformando gradualmente. Entre los dos estamentos medievales mas importantes comenzó a surgir un tipo de individuos que, por vivir en los burgos (ciudades), fueron llamados burgueses. La producción artesanal y el comercio les proporcionó un cierto enriquecimiento, que a partir del siglo XII tendrá dos consecuencias bien visibles. La primera es el surgimiento de «ciudades-estado» o «comunas» que llegan a ser dominadas por comerciantes, como ocurrió en la Antigüedad.

Son las ciudades del Norte de Alemania y de los Países Bajos (las ciudades de la Hansa, Amberes, Brujas,, etc.) y, después, las del Norte y Centro de la actual Italia: Florencia, Siena, Milán, etcétera. La segunda es el préstamo de parte de la riqueza acumulada por muchos de ellos a los soberanos de algunos viejos reinos feudales, como el de Francia. Estos monarcas habrán de utilizar las fortunas burguesas para fortalecer la corona y el Estado.

Negocios con el Dinero: la Banca. Las rápidas y crecientes operaciones comerciales llevaron a las ciudades italianas del Norte (Florencia especialmente) a saldar sus operaciones mediante letras de cambio, y la aparición de banqueros que recibían depósitos y efectuaban préstamos sobre prendas e hipotecas, o aseguraban navíos, se hizo expediente común en las operaciones comerciales. La banca florentina extendió sus operaciones a todo el Occidente cristiano, y la Santa Sede no permaneció ajena en modo alguno a esta política bancada, que tendría una influencia recíproca sobre la actividad industrial.

Si se considera el robustecimiento de los Estados nacionales, el papel reservado al capital resulta más revelador. Los Estados, cada vez más necesitados de numerario para hacer frente a sus empresas militares o financieras, recurrieron a la banca internacional: banqueros italianos, en Inglaterra, Países Bajos o Francia; judíos portugueses convertidos, en Alemania; los Fugger para los Habsburgos, etcétera.

La mayor contribución de las postrimerías medievales al nacimiento del capitalismo moderno estuvo constituida, sin duda, por el desarrollo en la organización de las transacciones de moneda extranjera y por los progresos de la técnica bancaria, evidenciados por las casas de Genova y Florencia, que extendieron sus agencias por todos los confines. Por otra parte, no existía una moneda definida, sino monedas metálicas con su dominio de acción fijado. El oro correspondía al nivel superior; el cobre, a la vida cotidiana de los humildes, y la plata era de amplia circulación en la vida normal. Se trataba de un trimetalismo sin relaciones fijas de los valores respectivos, verdadera herramienta y «motor» del capitalismo de tipo comercial.

En el siglo siguiente se crearon los grandes bancos públicos, que permitieron la utilización generalizada del papel moneda, dotando así a la economía de intercambio de un instrumento flexible v adecuado.

PRÍNCIPES, MERCADERES, BANQUEROS Y PARLAMENTOS
En los despachos de los mercaderes se acumulan monedas de oro y de plata. Dinero que en toda Europa es aceptado a cambio de bienes y servicios. Al comienzo, los comerciantes italianos de la Baja Edad Media son tímidos y respetan a los señores feudales. Pagan derechos de peaje para cruzar sus feudos e impuestos para comerciar en sus tierras. Mas, a medida que hacen fortuna, contratan guardaespaldas para que los acompañen en sus viajes, dando con ello origen a pequeñas milicias particulares.

Van percibiendo su fuerza, dejan de pagar derechos a los señores más débiles, los expulsan de la ciudad, eligen para gobernarla a gente de su confianza y crean concejos ciudadanos. Los burgos bien fortificados, defendidos por milicias permanentes y bien pagas (al contrario de las feudales),con dinero para comprar informaciones y conciencias, se convierten en verdaderas potencias que escapan del control de los nobles y con las cuales el rey, a veces, se alía.

Ese capitalismo inicial, que se puede llamar protocapitalismo (otros lo denominan «capitalismo aventurero») nacido del comercio, las industrias incipientes, los préstamos de dinero y la navegación ultramarina, es el principal responsable del gran florecimiento del arte y la cultura conocido como Renacimiento italiano.

En las ciudades, los ricos banqueros que constituyen la cúspide de este grupo circulan entre el pueblo, rodeados por sus guardias personales, y con frecuencia sus espadachines se trenzan en luchas sangrientas por el dominio del pequeño «Estado». Cuando alguno de ellos, o sus familias, llegan a controlar una «Ciudad-Estado», se transforman en señores, duques y príncipes que imitan a la nobleza hereditaria, pero su origen es otro, como es otra la fuente de su
poderío: el dinero y no las batallas.

Estamos en la época de las señorías, «principados» independientes donde adquieren fama duques como Lorenzo, el Magnífico, de la familia Medicis, primero comerciantes, después industriales, más tarde banqueros, incluso de la Santa Sede; Ludovico, el Moro, de la familia Sforza; y condottieri (jefes guerreros mercenarios) como Gattamelata, Giovanni dalle Bande Nere, Ferruccio Castracani. Hombres que se hacen por el dinero, por la intriga y por la fuerza; semejantes a cometas resplandecientes surgidos de la nada que cruzan rápidos el firmamento político y cultural y caen asesinados, envenenados o depuestos por aventureros igualmente audaces. Con ellos, concluye la inmovilidad medieval y ansias de cambio transforman la sociedad.

El dinero no debe ser atesorado. Debe ser invertido para producir más dinero y más poder. Hasta entonces, esos banqueros comerciaban y se inmiscuían solamente en la política «casera». Pero ocurrió que sus fortunas crecieron tanto que comenzaron a ser empleadas en la política exterior.

PODER CENTRALIZADO, ORIGEN DE LOS ESTADOS NACIONALES
Francia es un buen ejemplo de un reino feudal que se transforma gradualmente en monarquía centralizada.
Filiales de bancos italianos en París financiaron al Rey Felipe el Hermoso. Con esas sumas, Su Majestad pudo sostener grandes ejércitos semipermanentes, tornarse menos dependiente de los grandes nobles y destruir el poder de sus rivales. La Orden de los Templarios, instituto religioso-militar con casas en muchos de los países católicos de entonces, y de gran riqueza, había sido aniquilada. Sus bienes fueron absorbidos en parte por el Tesoro real, y en parte por las cajas fuertes de los banqueros lombardos.

Después Felipe se volvió contra sus pares y les impuso la voluntad de la corona. Pero no empleaba sólo dinero de afuera; el comercio se estaba expandiendo en la propia Francia. El rey había impulsado su desarrollo, protegiendo a los burgueses franceses y extranjeros que negociaban en sus dominios.

Al beneficiarlos, dispone de una fuente permanente de recursos para acrecentar su poder: los burgueses son gente que le presta dinero, que paga impuestos y lucha por él. Dos de sus principales ministros son burgueses ennoblecidos. Y más aún: fortalece una institución reciente, el parlamento (en Francia, tribunal judicial) de los burgueses, favorece el ascenso de legistas y otros burgueses y robustece la representación de las ciudades —el «Estado llano»— en los Estados Generales. Así, además de los dos «Estados» existentes —de los nobles y de los eclesiásticos, que se reúnen en asambleas propias— se fortalece el «Tercer Estado», que tendrá enorme importancia en la historia de Francia y del mundo.

Mas, para beneficiar a los burgueses, el rey tiene que perjudicar a los nobles. Los burgueses voluntariamente pagan impuestos, a cambio de que él los proteja del arbitrio local de los señores feudales. Por eso el rey anula las leyes basadas en costumbres locales y crea una legislación única que sirva para todo el país. Todo cuanto perjudica al comercio, fuente de rentas para la corona —peaje sobre .ciertos territorios, asaltos que los nobles cometen contra los comerciantes—, debe ser juzgado por tribunales de la corona y no por tribunales locales, donde los propios nobles son jueces.

Al ejército semipermanente del rey se añade una hacienda centralizada y una máquina judicial uniforme en escala nacional: es el embrión de un Estado en el cual la corona será el arbitro absoluto.

Una reforma tan amplia no podría realizarse sin la lucha de varias generaciones. Los señores feudales se sienten dejados de lado y heridos en sus intereses. Al morir Felipe el Hermoso, la liga de los grandes nobles asume el poder lanzando como lema el «regreso a los usos de San Luis», esto es, la vuelta a las costumbres feudales. Pero poco duró esa «contrarrevolución».

Los nuevos soberanos no podían gobernar a Francia sin tener en cuenta la enorme riqueza que el comercio iba creando. Cualquier noble que asuma el papel de rey, incluso con la finalidad de «dar una lección a esos labriegos», precisará luego de su dinero no sólo para hacerse independiente de sus rivales sino también para expandir el poderío del Estado. Francia será el primer poder centralizado que la Iglesia enfrentará en Europa. A ella seguirán Bohemia, España, Inglaterra y Holanda. En lugar de integrar un gran «imperio» paneuropeo, realización abortada de Carlos V, preparada por su abuelo’ Maximiliano, se convierten en Estados nacionales con intereses particulares.

Los emperadores de viejo estilo, tan característicos del Sacro Imperio, no habían encontrado una sólida base en que apoyarse; los nuevos soberanos nacionales disponen de una clase social interesada en ayudarlos. Y, cuando la Iglesia, como los grandes nobles, resiste al poder real, se expropian los bienes de la Santa Sede y se interviene en la organización de la jerarquía eclesiástica para someterla a la monarquía absoluta. Es el fin de los sueños de soberanía mundial, no sólo de los emperadores, sino también de los papas, y el principio del Estado nacional moderno.

El proceso que se inicia con la muerte de los Templarios y que obligó a los papas a vivir casi un siglo en Aviñón, bajo la tutela del rey de Francia, se concretará en los grandes cismas, que terminarán por dar origen a las Iglesias nacionales del tipo de la anglicana (de Enrique VIII), a los movimientos de protesta social y autonomía religiosa, como la rebelión hussita o la anabaptista, al luteranismo y al calvinismo de Francia, Suiza, Holanda, Escocia, etc.

ALGO MAS…
LOS BANQUEROS MÁS GRANDES DEL MUNDO

En el lenguaje bancario es muy común utilizar vocablos italianos como: banco, débito, caja, cuenta, cuenta corriente, descuento neto, etcétera. Estos términos fueron creados y difundidos por los grandes financieros italianos que en los siglos XIII, XIV y XV ejercieron actividades bancarias con una riqueza de medios y una técnica tan avanzada, que hasta ese momento no se habían visto.

El centro de la finanza era la ciudad de Florencia. En el siglo XIV había en esta ciudad no menos de cien compañías financieras, con decenas de filiales y centenares de agentes esparcidos por toda Europa occidental. Los Bardi, los Peruzzi, los Strozzi, los Pitti, los Médicis, los Alberti, los Acciaiuoli, eran banqueros florentinos. Pero también debemos Recordar a los Bonsignori y los Frescobaldi, de Siena; los Pisani y ios Tiépolo, de Venecia.

Como se ve por los nombres, se trataba, en su mayoría, de sociedades familiares, es decir, poseídas y dirigidas por los miembros de familias enriquecidas con el comercio. ¿Qué actividad desarrollaban estas bancas?

mercader aleman del renacimientoEn primer lugar facilitaban los pagos y todos los cambios de dinero, instituyendo cuentas corrientes, realizando operaciones de giro, y permitiendo los pagos a distancia por medio de cheques y letras. De este modo, los mercaderes-viajantes dejaban de viajar llevando consigo grandes cantidades de dinero, y evitaban así el peligro de ser robados. Exhibiendo una simple hoja de papel, retiraban en la filial de la banca el dinero necesario, que era luego descontado de sus depósitos existentes en la casa matriz.

Mercader alemán que operó en Milán en el siglo XVI.

En la práctica, casi todas las operaciones financieras desarrolladas por un banco moderno eran realizadas también por estas bancas de hace cinco siglos, que no disponían de calculadoras electrónicas, pero que, no obstante, conocían perfectamente el sistema de «partida doble», y otros métodos avanzados de teneduría de libros contables.

Además de esto, esas bancas acaparaban por intermedio de sus agentes, en la mayoría de los mercados internacionales de Europa, todos los negocios en los cuales hubiera posibilidades de grandes ganancias, como ser: importaciones en Italia de lanas y tejidos, exportación de trigo de Apulia y Sicilia y de productos orientales, seguros, cambio de valores, armamento y flete de barcos. Pero el aspecto más espectacular de las actividades de estas bancas fueron los préstamos.

Que una banca prestara sumas de dinero a la administración del Estado era una cosa normal, y constituía para el rico banquero una forma de prepararse el camino al señorío sobre la ciudad. Pero pronto recurrieron a las bancas, para obtener financiaciones, los príncipes de otros Estados, y hasta los reyes de Francia e Inglaterra, que se hallaban en permanente necesidad de dinero para mantener sus ejércitos. Y así, los ciudadanos de Florencia comenzaron a prestar dinero a los reyes.

En 1435 prestaron a Eduardo III de Inglaterra un millón trescientos setenta y cinco mil florines… que el rey nunca pudo devolver. Sin embargo, cuando Eduardo IV pidió un nuevo empréstito a Cosme de Médicis, éste se lo concedió, y le fue devuelto el dinero junto con apoyo político.

Fuente Consultada:
Enciclopedias Consultora Tomo 7
Enciclopedia del Estudiante Tomo 2 Historia Universal
Enciclopedia Encarta
La Aventura del Hombre en la Historia Tomo I «El Ateneo»
Historia Universal Gomez Navarro y Otros 5° Edición
Atlas de la Historia del Mundo Parragon

Biografia de Verdi Giuseppe Resumen Vida del Compositor Italiano

Biografía de Verdi Giuseppe – Resumen

Gran compositor italiano. Nació en Roncóle el 10 de octubre de 1835 y murió en Milán el 27 de enero de 1901. Desde muy pequeño fue aficionado a la música, sin que pudiese alimentar sus inclinaciones con otro pasto mejor que el proporcionado por las melodías que escuchaba a desafinados organillos ambulantes. Aunque nació en una familia humilde, pudo estudiar y cultivar su vocación gracias a la figura de un mecenas de provincias, un droguero que amaba el «bel canto».

El estudio, el trabajo y el éxito, cuando llegó, no lograron cambiar la forma de vida del músico, firmemente vinculada a sus orígenes, en su casa de Busseto. A los 30 años, el destino le deparó una tremenda tragedia familiar: la muerte de sus dos hijos y, poco más tarde, de su esposa. Pero él se rehizo y volvió a casarse con una de las mejores intérpretes de sus óperas, Guiseppina Strepponi.

Su presentación en el teatro de la Scala de Milán, en 1840, fue un auténtico fracaso y coincidió con los años de la tragedia familiar. Le pareció que todo había acabado para él, pero un sagaz empresario de la Scala, que intuyó su valía, le convenció para que empezara a trabajar de nuevo.


RlGOLETTO: Ópera melodramática en tres actos de Giuseppe Verdi (1813-1901).
Fue estrenada el 11 de marzo de 1851 en el teatro La Fenice de Venecia.

La Historia: El duque de Mantua y su bufón, Rigoletto, que era jorobado, son insultados por Monterone, a cuya hija ha seducido el duque. El insaciable duque también desea a Gilda, sin saber que es hija de Rigoletto. Los cortesanos que sentían celos de Rigoletto por su proximidad al duque lo engañan de forma tal que el duque pueda raptar a Gilda. Ella se entrega al noble pero Rigoletto trama su venganza y contrata los servicios de un asesino profesional, Sparafucile, cuya hermana Maddalena lo convence de que perdone la vida del duque si antes de medianoche entra en su posada alguien a quien pudiese matar en su lugar. Gilda oye la conversación y sacrifica su propia vida para salvar la de su amante. Rigoletto va en busca del cadáver del duque, pero lo oye en el piso de arriba cantando la famosa aria La Donna é Mobile. Extrañado abre el saco y para su terror, encuentra a su hija.

BIOGRAFÍA DE GIUSEPPE VERDI: (La Roncole, Buseto, 1813 – Milán, Italia, 1901) Compositor italiano. Coetáneo de Wagner, y como él un compositor eminentemente dramático, Verdi fue el gran dominador de la escena lírica europea durante la segunda mitad del siglo XIX.

Verdi Giuseppe

En el mismo año que Wagner, nace también Verdi: 1813. Los verdes campos de la Lombardía fueron su tierra natal, y la ópera italiana con su tradición de siglos su herencia. No fue aceptado en el Conservatorio de Milán, pero subió y subió, con el denodado trabajo disciplinado que siempre lo distinguía, hasta constituirse en la cumbre del arte lírico italiano, digno rival de Wagner.

En aquel tiempo el mundo tuvo que tomar partido: por Verdi o por Wagner, porque sus ideas parecían opuestas, su música no tener nada en común. Hoy este conflicto ya no nos preocupa: podemos admirar por igual las obras maestras de ambos genios.

La vida de Verdi transcurre mucho más tranquila que la de Wagner. Su primer gran éxito es «Nabucco», ópera histórica que contiene el bellísimo Coro de los Esclavos Hebreos, tan melodioso y tan cargado de ansiedad y nostalgia por la patria perdida que pronto todo el pueblo italiano lo sabe de memoria. Verdi sigue escribiendo ópera tras ópera, algunas con mayor éxito, otras con menos.

Hasta que en el año 1851 se abren para Verdi las puertas de la inmortalidad; «Rigoletto» triunfa completamente, y dos años después «La traviata» y «EL trovador». A partir de entonces, cada nueva obra verdiana es esperada con enorme interés: «Las vísperas sicilianas», Simón Boccanegra», «Un baile de máscaras», «Don Carlos» y finalmente, en 1871, «Aída», punto culminante de la vida y la carrera artística de Verdi.

El encargo para esta ópera le había llegado desde Egipto, donde estaba construyéndose el canal de Suez; es natural que Verdi escoja un argumento egipcio, el trágico amor entre un héroe de esa nación y una esclava etíope que vive en la corte del faraón. Aunque la partitura llegó tarde para la inauguración del canal, su estreno en El Cairo y ante un público internacional constituyó un triunfo ampliamente visible. Verdi no se halló presente: demasiado grande es su aversión a los viajes y muy especialmente los de mar.

Idolo de su pueblo ahora, reside tranquilo en su hermosa posesión de Sant’ Agatá. Es anciano y nadie piensa en una continuación de los éxitos. Entonces Verdi sorprende al mundo, en 1887, con una nueva obra, el magistral «Otello».

El homenaje que recibe en el famoso Teatro de la Scala, en Milán, en la noche del estreno, es emocionante. Es en verdad, el «cantor de su pueblo». ¡Cuántas melodías le ha brindado! Melodías que se cantan por las calles, que tocan los organillos, que resuenan noche tras noche en todos los teatros despertando el entusiasmo sin límite de los aficionados.

Seis años después sorprende Verdi otra vez a su pueblo: ha compuesto una ópera cómica. El, que tantas escenas trágicas y sangrientas compuso a lo largo de su vida, ¡crea una ópera cómica! Una ópera encantadora, llena de gracia, de buen humor, de melodías livianas: «Falstaff«.

Verdi cierra sus ojos en el año 1901 dejando su fortuna para el hogar de músicos ancianos y enfermos que había fundado en Milán. La enorme muchedumbre que acompaña sus restos entona espontáneamente aquella melodía creada seis decenios atrás, el canto de los esclavos hebreos, de «Nabucco»: «Vuela, pensamiento sobre alas doradas. ..»

ASI ERA VERDI…

Los comentarios críticos después del estreno del Réquiem por Manzoni -observaciones en el sentido de que la música era ostentosa, sensacional, barata, antirreligiosa, irreligiosa, melodramática- venían a representar la actitud crítica que Verdi tuvo que afrontar la mayor parte de su vida. Sus óperas soportaron críticas sin precedentes, especialmente en Inglaterra y Estados Unidos. Muchos críticos sencillamente no podían tomar en serio a Verdi como compositor. Cuanto más admiraba el público la música de Verdi, más los críticos protestaban y sermoneaban acerca del carácter «obvio» de su composición, su carácter «antivocal», su orquestación «primitiva». Se decían unos a otros, y decían al público, que esa música ejercía a lo sumo una atracción provisional y no podía perdurar.

El crítico del Telegraph de Londres debió tener en cuenta la tremenda recepción que el Réquiem tuvo cuando se lo estrenó en Milán. La ovación llegó porque Verdi era amado como hombre, y también por Manzoni, y porque los italianos se sentían orgullosos de la fama de Verdi. «Ahora que la Península es un Estado, todos los habitantes, incluso los que pertenecen a los distritos más remotos, asumen orgullosos su parte del honor dispensado a todas las celebridades italianas.» Por la cabeza del crítico del Telegraph no pasaba la idea de que la música del Réquiem tuviese nada que ver en el asunto.

Verdi no se inquietaba ante la reacción negativa de algunos críticos. Aparentemente, fue un compositor que no se preocupaba mucho por lo que decía la crítica. Afrontaba con ecuanimidad el éxito y el fracaso. «Se equivoca», escribió a un amigo, «si intenta defender Un Bailo in Maschera de los ataques de la prensa. Debería hacer como yo siempre hago: abstenerse de leerlos y dejar que bailen al son que más les plazca…

Por lo demás, la cuestión es ésta: ¿La ópera es buena o mala? Si es buena, y ellos no lo creen así a causa de sus prejuicios, etc., uno debe dejar que hablen como les parezca, y no tomarlo demasiado a pecho.» Y en otro pasaje: «Con respecto a los periódicos, ¿alguien le obliga a leerlos?… Llegará el día de la justicia, y para el artista es un gran placer, un placer supremo, poder decirles: «¡Imbéciles, estaban equivocados!»

Biografia de Diego Velazquez Grandes Artistas de la Historia Pintura

Biografia de Diego Velázquez
Grandes Artistas de la Pintura

La obra del pintor español Diego Rodríguez de Silva y Velázquez, nacido en Sevilla en 1599, es un ejemplo de continua superación creadora y acredita a su autor como uno de los pintores más importantes de todos los tiempos.

La vida del artista, por otra parte, consiste fundamentalmente en la historia de la realización de esa obra, pues al margen de ella apenas hay hechos destacables en su biografía.

Tras un periodo de aprendizaje y una primera etapa transcurrida en su ciudad natal, en la que realiza obras de clara influencia tenebrista y especialmente algunos bodegones con figuras, Velázquez se traslada a Madrid en 1623, al ser nombrado pintor de cámara de Felipe IV.

A su estancia en la capital corresponden algunos retratos y una de sus obras maestras, Los borrachos.

En 1629 viaja por primera vez a Italia, donde adquiere experiencia en la composición y disposición de figuras, al tiempo que asimila el cromatismo de la escuela veneciana.

Obras como La túnica de José y La fragua de Vulcano pertenecen a este periodo.

De vuelta en Madrid, desarrolla una gran actividad como pintor de la corte y realiza numerosos retratos y grandes composiciones, entre ellas La rendición de Breda.

Su estancia en la corte ya sólo sería interrumpida por algunos viajes breves con el séquito del rey y por una segunda estancia en Italia, en 1649.

En la última década de su vida, Velázquez alcanza el culmen de su arte con obras como Las Meninas y Las hilanderas, en las que acentúa su barroquismo y muestra un dominio absoluto de las más complicadas técnicas pictóricas.

El pintor murió en Madrid, en 1660.

autoretrato de Velazquez

Este genial pintor, uno de los más grandes del mundo, «el pintor de los pintores» como le llamó Manet, es el fundador de la escuela española de pintura.

Nació en Sevilla el 6 de junio de 1599; en 1623, el rey Felipe IV le nombró pintor de la Corte y durante treinta y siete años le sirvió fidelísimamente hasta su muerte, acaecida en Madrid el 7 de agosto de 1660.

En Sevilla había sido discípulo de Herrera y Pacheco. Ya en Madrid, entra en la Corte por mediación del conde-duque de Olivares.

Su pintura se caracteriza por la desenvoltura y facilidad en el dibujo y la belleza del colorido.

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BREVE FICHA BIOGRAFICA DE DIEGO VELAZQUEZ:

• Nació el 6 de junio de 1599, en Sevilla (España).

• A los diez años empezó a estudiar pintura.

• En 1610 continuó su aprendizaje con el pintor Francisco Pacheco.

• A los diecinueve años se casó con la hija de su maestro, Juana Pacheco, con quien tuvo dos hijas.

• En 1617 obtuvo el título de pintor, lo que le permitió ejercer su profesión y abrir su propio taller de pintura.

• En 1623 se trasladó a Madrid (España) y realizó un retrato de rey Felipe IV, con tanto éxito que fue nombrado pintor real de la Corte y único retratista del Rey.

• Cuatro años más tarde obtuvo el título de Ujier de Cámara.

• Al año siguiente entabló una buena amistad con el pintor Rubens, quien visitaba España.

• En 1630 viajó por toda Italia, donde permaneció durante casi un año.

• En 1646 fue nombrado Ayudante de Cámara.

Últimos trabajos

• En 1648 regresó a Italia para comprar obras de arte para la colección del Rey. Durante el viaje realizó el retrato del papa Inocencio X.

• En 1651 retornó a Madrid al año siguiente fue nombrado Aposentador Mayor de Palacio.

• Cinco años después pintó «Las Meninas», uno de sus cuadros más famosos.

• En 1659 fue nombrado Caballero de la Orden de Santiago.

• Murió el 6 de agosto de 1660, en Madrid.

En 1656, Velázquez pintó «Las Meninas», una de las obras más comentadas y discutidas en la historia del arte y que le permitió ser reconocido como uno de los más grandes.

El cuadro, que muestra a los reyes españoles, se distingue de otros retratos tradicionales ya que, entre otras particularidades, el pintor aparece autorretratado en el lienzo (como un cuadro dentro del cuadro) y los Reyes, personajes principales, no están en un primer plano sino que aparecen en un espejo situado en el fondo de la sala.

Si recorremos la historia de la pintura universal, concluiremos con la certeza de que Diego Velázquez ha sido probablemente uno de los más importantes artistas plásticos del barroco español, e incluso podríamos asegurar que ha sido el más prolífico y destacado de todos los que transitaron por dicha corriente pictórica, sin desmerecer al resto.

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Diego Velázquez: Un pintor en el espejo

 Dotado de una nobleza de carácter y un señorío adquiridos en el trato continuo con las clases selectas, estaba muy lejos de incurrir en cualquier vulgaridad; tal vez sea éste el motivo por el que sus figuras, aun aquellas escogidas entre la gente humilde, gente de la calle y de las tabernas, tengan un sello de altivez, de dignidad y de orgullo jamás superado por los pinceles de ningún otro artista.

Sus portentosas dotes naturales le llevaron a perfeccionar su trabajo cada vez más hasta lograr un máximo de efecto con un mínimo de elementos, cualidad en la que nadie le ha superado todavía.

Su mayor momento de fama se produjo luego del retrato que Velázquez pintó del Papa Inocencio X, durante uno de sus frecuentes visitas a Roma, pintura que logró ganar la fama inmediata y duradera en Italia, al tiempo que fomentó su reputación como uno de los más grandes exponentes del arte occidental de la época.

Si bien Diego Velázquez se caracterizó por ser un pintor cuya primera etapa de obras se basaban en motivos religiosos, lo cierto es que el retrato del Papa Inocencio X fue una especie de anunció de la culminación de dicha etapa, dando lugar al desarrollo de otro tipo de creaciones.

Velázquez nació el 6 de junio 1599 en Sevilla, España, y desde muy joven demostró tener un gran talento para la pintura, por lo que fue aceptado como aprendiz por Francisco Herrera, y posteriormente por el prestigioso y reconocido Francisco Pacheco.

Con aquella enseñanza, Velázquez se volcó en principio a realizar obras pictóricas relacionadas a temáticas religiosas, corriente que fue reemplazando a partir de un viaje que realizó a Madrid en 1623, cuando decidió pintar por encargo un retrato de Felipe IV, el cual le permitió acceder al éxito inmediato, y por supuesto convertirse en el pintor oficial de la Corte.

Al ingresar en el mundo de la realeza, Velázquez pudo contemplar en persona las colecciones reales, donde se encontró por ejemplo con algunas obras de Tiziano, recibiendo una notable influencia que repercutió en su estilo.

Es por ello que, según los expertos, en los retrato realizados por Velázquez durante este período, se puede observar la acentuación de los rostros y las manos de los modelos que sirven de tema a sus obras, y comienzan a aparecer oscuras figuras que se recortan sobre fondos claros.

Entre 1629 y hasta 1631, Velázquez realizó una intensa estadía en Italia, lo que le permitió desarrollar, profundizar y evolucionar su estilo, por lo que de regreso a Madrid inició su período más productivo.

Fue durante su segunda visita a Roma, la cual se produjo entre 1649 a 1651, que el artista pintó un retrato del Papa Inocencio X, que impactó inmediatamente a todos, gracias al estilo único de Velázquez que creó un cuadro donde el rostro del religioso tenía la mayor preponderancia de la composición, y donde llevó a cabo una excelente combinación entre la figura del Papa y el brillante color carmesí de la cortina que se observa detrás de él. Una obra en la que utilizó la técnica de pinceladas fluidas casi imperceptibles, que le permitieron a Velázquez ir mucho más allá de la técnica de Tiziano, y que sin lugar a dudas anunció la última etapa en el desarrollo de su estilo.

En los últimos años de creación, Velázquez creó la que aún es considerada su obra maestra, bajo el título de “Las Meninas”. El cuadro data del año 1656, y en él se retrata una escena casual en la que el centro indiscutible es la infanta Margarita, y en el que se puede hallar el autorretrato del pintor. Para la obra, el artista utilizó una técnica especial para delimitar la estructura espacial, valiéndose de la incorporación de un espejo, a través del cual se incluyen en la obra al Rey Felipe IV y la Reina Mariana, que parecen observar desde lejos la escena captada por Velázquez.

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Las Meninas

Entre sus cuadros, todos admirablemente ejecutados, figuran Las Hilanderas, Las Meninas, La fragua de Vulcano, La rendición de Breda, Cristo Crucifícado, La Venus del espejo, y muchos retratos de personajes de la familia real, de cortesanos, bufones, etc. Muchos de sus cuadros figuran en el Museo del Prado, que cuenta con salas dedicadas expresamente a este pintor y una especial para el cuadro de Las Meninas. También en los Museos extranjeros y en colecciones particulares hay repartidos lienzos debidos al pincel  de este excelso pintor.

Con “Las Meninas” Velázquez se consagró como uno de los artistas plásticos más importantes del arte occidental, reconocido universalmente, ya que lo cierto es que jamás una creación basada en una ilusión extraordinaria de la realidad como la creada por Velázquez en dicha obra, ha podido ser superada.

La muerte puso fin a su talento el 6 de agosto 1660, cuando se encontraba en Madrid.

CRONOLOGÍA DE SU VIDA:

Diego Velázquez: Un pintor en el espejo

1599 Nace en Sevilla Diego de Silva Rodríguez Velázquez, hijo de Juan y de Jerónima, casados en 1597. El seis de junio es bautizado en la iglesia de San Pedro de la misma ciudad.

1609 Entra probablemente en el obrador del pintor Francisco de Herrera el Viejo.

1611 Firma de un contrato entre el padre de Velázquez y el pintor Francisco Pacheco para que éste le enseñe a su hijo el arte de pintura durante seis años.

1617       Velázquez obtiene la aprobación como maestro pintor tras realizar el examén ante su maestro y Juan’ de Uceda, veedores de la cofradía de San Lucas, corporación de los pintores sevillanos.

1618       El pintor contrae matrimonio con Juana Pacheco, hija de su maestro, nacida en 1602. Primera obra datada que se conserva.

1619       Nace su hija Francisca que moriría pronto.

1620       Recibe como aprendiz a Diego de Melgar. Retrata por dos veces a la monja franciscana Jerónima de la Fuente, que se embarcaba para Manila.

1621       Nace su hija Ignacia. Felipe IV, rey; Olivares, valido.

1622       Viaja en primavera a Madrid. Retrata al poeta Góngora. No consigue pintar a los reyes y regresa a Sevilla.

1623       Nuevo viaje en verano a la corte con su suegro. Retrata al canónigo Fon-seca, al rey y hace un bosquejo del príncipe de Gales, que entonces se encontraba en Madrid. Es nombrado pintor del rey, con doscientos veinte reales de salario mensual.

1624       Recibe ochocientos reales de doña Antonia de Ipeñarrieta, viuda de Pérez de Araciel por sendos retratos de su esposo, del rey y de Olivares.

1625       Un retrato de Felipe IV ecuestre se expone en la calle Mayor frente a San Felipe.

1628       Acompaña a Rubens, llegado a Madrid en misión diplomática, al monasterio de El Escorial. El rey le asigna una ración diaria de doce reales, la misma que tenían los barberos de cámara.

1629        Embarca en Barcelona en agosto rumbo a Genova; en la nave viaja Spf ñola, triunfador de Breda. Pasa a Milán, Venecia, Ferrara y Cento, don de probablemente conoció al Guercino. Por Loreto llegó a Roma; allí el cardenal Barberini le alojó en el Vaticano, pero pronto solicitó y obtuvo vivir en Villa Médicis.

1630        A fin de año Velázquez se traslada a Ñapóles donde visita a Ribera.

1631       En enero está de nuevo en Madrid. Retrata al príncipe heredero Balta sar Carlos. Tiene como oficial al italiano Hércules Bartolussi.

1632        Se le pagan mil reales por dos retratos de los reyes destinados a Alemania. Su hija Francisca se casa con el pintor Juan Bautista Martínez del Mazo. El rey le concede cobrar un pago de vara de alguacil de la casa y corte, aprobado por las Cortes el año siguiente. A fines de año y comienzos de 1634 vende dieciocho pinturas de distintos artistas para decorar el Buen Retiro, entre ellas La fragua de Vulcano y La túnica de José, pintadas en Italia.

1634        Velázquez traspasa a su yerno el cargo de ujier de cámara. Se le paga por unas pinturas encargadas para el Buen Retiro, seguramente retra tos de seis bufones, de los que se conocen los de Ochoa y Cárdenas.

1635        Termina La rendición de Breda y los retratos ecuestres para el salón de Reinos del Buen Retiro. Nace Inés, su primera nieta, que muere pronto.

1636        Es nombrado ayuda de guardarropa. Solicita el pago atrasado de 15.803 reales

1638      Se le reparten cuatrocientos reales por la alcabala correspondiente a los años 1636 y 1637. Retrata a la duquesa de Chevreuse y comienza el retrato de Francesco d’Este, que concluye al año siguiente. Nace su segunda nieta, llamada también Inés.

1639        El rey le hace merced de un oficio de escribano del repeso mayor de la corte. Retrata al almirante Adrián Pulido Pareja.

1640        El rey concede a Velázquez un anticipo de 5.500 reales a cuenta de las obras que ha de ejecutar. Vende al alguacil de casa y corte Luis de Pañalora el oficio de escribano citado en 30.800 reales. Después del parcial incendio del Buen Retiro viaja con Alonso Cano por Castilla la Vieja para recoger pinturas que reemplacen a las destruidas.

1642 Viaja a Zaragoza, por Cuenca y Molina de Aragón, en el séquito del rey. Conoce al pintor Jusepe Martínez.

1643 Caída del conde-duque de Olivares. Es nombrado ayuda de Cámara sin ejercicio y superintendente de obras particulares, con sueldo de 660 reales al mes.

1644 Acompaña al rey a Fraga y pinta allí su retrato, que se expone en la iglesia de San Juan en agosto. Retrata también al bufón llamado «el Primo».

1645 Interviene en labores decorativas en la alcoba de mediodía del Alcázar. Seguramente en este año retrata a Don Gaspar de Borja, cardenal arzobispo de Toledo.

1646        Es nombrado ayuda de cámara con oficio. Otorga poder a un procurador para el pleito que sigue con el entallador Francisco de Belvilar.

1647        Se le nombra veedor y contador de obras de la Pieza Ochavada del Alcázar.

1648        Nace María Teresa del Rosario, su tercera nieta. El rey eleva a 7.700 reales la cantidad anual asignada por las obras a realizar. En las fiestas de San Isidro ocupa el balcón 24 del cuarto piso de la Casa de la Panadería, según el protocolo cortesano. A fin de noviembre otorga poder general a su esposa, pues va a ausentarse de España.

1649        Velázquez embarca en enero en Málaga rumbo a Italia con la embajada que recibirá en Trento a la futura reina Mariana de Habsburgo. Llega en febrero a Genova, pasa a Milán, Padua y Venecia, donde compra pinturas de Tiziano, Tintoretto y Veronés por cuenta del rey. En Bolonia entra en contacto con los fresquistas Colonna y Mitelli, que luego viajaron a Madrid. Estancias breves en Módena, Parma, otra vez Bolonia y, por Florencia, llega a Roma. De inmediato marcha a Napóles donde visita de nuevo a Ribera, y en julio está de regreso en Roma.

1650        El rey reclama la vuelta del pintor a España. Ingresa en la Academia de San Lucas y en la Cofradía «dei Virtuosi» del Panteón. Conoce a Bernini. Formula una petición al rey para ingresar en una orden militar. Retrata a su criado y pintor Juan de Pareja, al papa Inocencio X, al cardenal Astallo y a monseñor Seguí, mayordono papal, entre otros personajes. Sale de Roma en diciembre y pasa a Módena.

1651        Embarca en mayo a Genova y llega a Alicante —o quizá a Barcelona—, regresando luego a Madrid. El rey le concede cien escudos de oro anuales por la vía de «gastos secretos».

1652        El rey le nombra aposentador de palacio en contra del parecer de la comisión. Una carta del rey al conde de Oñate hace referencia a cuatro dibujos para grandes vasos de pórfido realizados por Velázquez y enviados a Roma.

1653        Se envía a la corte de Viena un retrato de la infanta María Teresa.

1654        Asigna a su nieta Inés 132.000 reales de dote con motivo de las capitulaciones matrimoniales.

1655        Dirige la renovación de la galería del mediodía, del patio de la Tapicería y del jardín de los Emperadores del Alcázar. Recibe 22.765 reales libramiento de la Junta de Millones del Reino.

1656       Pinta La familia o Las meninas.

1657       Solicita volver a Italia, pero el rey niega el permiso.

1658       Se inicia el expediente para la concesión del hábito de la Orden de Santiago al pintor.

1659       Despacho real de concesión del hábito, tras dos dispensas papales ante la oposición razonada del Consejo de las Ordenes, y de cédula de hidalguía. Retratos del príncipe Felipe Próspero y la infanta Margan.

1660       Viaja a Fuenterrabía cumpliendo dos funciones de aposentador y asiste a la entrega de la infanta María Teresa a su futuro esposo Luis XIV de Francia en la isla de los Faisanes. Regresa a Madrid y escribe en julio al pintor vallisoletano Valentín Díaz. Enferma a fines de ese mes y muere el 6 de agosto, siendo enterrado al día siguiente en la iglesia de San Juan Bautista. Ocho días más tarde muere su esposa Juana.

Fuente Consultada: VELAZQUEZ Colección Grandes Biografías de SALVAT

La Literatura Renacentista Caracteristicas

La Literatura Renacentista

En los orígenes de la Italia del Renacimiento (prerrenacimiento) se deseaba fervientemente vivir, estudiar, pensar y escribir como los antiguos griegos y romanos.

Por ello, los profesores, monjes, príncipes y mercaderes se disputaban los manuscritos antiguos y rivalizaban también en el afán de coleccionar sus comentarios.

El hombre volvió a renacer. La larga y oscura noche de la Edad Media dio paso a una de las épocas más luminosas de la historia: el Renacimiento.

El destino del hombre medieval, condenado a vivir en un «valle de lágrimas», conoció a mediados del siglo XV un nuevo camino de esperanza.

Se desató una verdadera fiebre por los «studia humanitatis» o humanismo; es decir, el estudio de todos los conocimientos que interesan al hombre.

En la Edad Media también existió este entusiasmo pero no se permitió que la filosofía y forma de vida de los antiguos influyeran en las generaciones medievales.

Se buscaban textos antiguos en su integridad» y se les agregaban comentarios eruditos.

El humanista además de interesarse por las obras de los escritores antiguos atesoraba objetos de arte antiguo, sacaba planos de las ruinas romanas, buscaba esculturas.

Para el estudio de la Biblia se recurrió a los textos hebreo y griego y a los comentarios de los Padres de la Iglesia.

La vida florecía, dejaba atrás los temores atávicos, se liberaba de los miedos que esclavizaron los cuerpos y las mentes. Fue un periodo irrepetible. Se asistió a una eclosión del arte y la cultura. Las ciudades embellecieron.

El mundo se convirtió, por fin, en un lugar habitable. Dios ya no era el centro del mundo. El hombre se había hecho con las riendas de su propio destino.

Se conoce con el nombre de Prerrenacimiento al movimiento cultural que tuvo lugar en Europa en el siglo XIV, como consecuencia del cambio de cosmovisión del hombre y como anticipo de la profunda transformación que se produjo en el siglo siguiente, debido al despertar de las artes, de las letras y de las ciencias, inspirado en los testimonios de la antigüedad clásica.

En síntesis, el Prerrenacimiento constituye una transición entre las manifestaciones culturales de la Edad Media, sustentadas en una concepción teocéntrica, y las nuevas expresiones surgidas en la Edad Moderna, basadas en la cosmovisión antropocéntrica.

En el campo de la literatura, Petrarca fue en gran parte responsable del surgimiento del humanismo, una escuela de pensamiento que aseguraba que el ser humano era intrínsecamente bueno, en oposición a la Iglesia, que lo concebía como un pecador que debe ser redimido.

Otras plumas ilustres fueron Dante, autor de La divina comedia, y Boccaccio, cuyo Decamerón inspiró muchos relatos de Shakespeare.

Dante AlighieriPetrarcaBoccacio

LOS HUMANISTAS DEL RENACIMIENTO

El movimiento humanista, iniciado en el siglo XV en Italia, se continuó en Europa durante el siglo XVI.

En Italia se empezaron a publicar colecciones impresas de obras literarias en latín. En las ceremonias solemnes, fue costumbre pronunciar un discurso en latín. Los poetas escribían poemas épicos, elegías, epigramas en latín.

Pero en el siglo XVI, los principales humanistas fueron los de Alemania y Francia.

El más célebre de todos, un holandés, Didier, que según costumbre de la época, había traducido su nombre al griego y se llamaba Erasmo, publicó una edición del nuevo Testamento en griego, que lo hizo admirar en toda Europa.

Fue llamado a Inglaterra por el arzobispo de Cantérbury, jefe de la Iglesia de Inglaterra.

Publicó en latín el Elogio de la estulticia, sátira contra la ignorancia y la superstición de los monjes y la pedantería de los doctores de las Universidades.

En Alemania, los humanistas fueron sobre todo profesores de Universidad.

Admiraban a los antiguos y menospreciaban su lengua materna. Traducían sus nombres alemanes al latín o al griego: Schwarzerde se hacía llamar «Melanchton»; Hausscheln. «OEcolampadio».

Se burlaban de los escoláticos y de sus discusiones en mal latín, se llamaban ellos mismos poetas y manifestaban no querer seguir más que a los antiguos.

El más conocido de los humanistas alemanes, Reu-chlin, había estudiado la Biblia en hebreo, lo que le valió una acusación de herejía, pero el Papa se puso de su parte.

Fue sostenido también por los «poetas» que escribían versos latinos. Orientó el estudio del griego en las Universidades alemanas. Hizo un diccionario griego y tradujo algunos autores griegos al latín.

En Francia, los humanistas fueron eruditos. Trabajaron menos en imitar a los autores antiguos que en comprenderlos.

Francisco I se dejó convencer para la creación en París de una escuela dedicada al estudio de los antiguos, de un modo distinto al que lo hacían los escolásticos de las Universidades.

La llamó «Colegio real», más tarde Colegio de Francia. Los profesores tenían el título de «lector real». Pero como no supo encontrar dinero, no creó más que algunas cátedras.

Los eruditos franceses trabajaron para hacer ediciones de los autores latinos y griegos, y diccionarios de las escuelas antiguas.

Se empezaron a imprimir libros en tamaños pequeños y comenzaron a ser leídos en otros lugares además de las Universidades.

Las obras de los clásicos fueron leídas desde ese momento, no sólo por los profesores, sino por los nobles, los burgueses instruidos y aun por señoras. Se leía, sobre todo, la traducción hecha por Amyot de Las vidas paralelas, de Plutarco.

LOS ESCRITORES EN ITALIA

Hubo a fines del siglo XV un nuevo Renacimiento de la literatura en Italia.

En Florencia apareció el prosista italiano más grande, Maquiavelo (1469-1527).

Estuvo primeramente empleado al servicio del Gobierno de Florencia, que le envió como legado cerca de los príncipes italianos.

Después de haberse retirado del servicio, estudio la Historia romana y publicó el libro que le hizo célebre en toda Europa, El Príncipe, Escribió en el idioma que se hablaba entonces en Florencia, y su libro ha sido modelo de la prosa italiana.

Ariosto (1474-1533), que había entrado al servicio del duque de Ferrara, escribió un gran poema épico en cuatro cantos, el Orlando furioso, cuyo protagonista es el progenitor de la familia de Este, a la que pertenecía el duque.

Más tarde. El Taso (1544-1595), que fue también a la Corte de Ferraría, escribió el último gran poema épico, la Jerusalén libertada. El héroe es Godofredo de Bouillon, que capitaneó la primera Cruzada.

El Tasso escribió también una novela pastoril, Aminta, cuyos personajes son pastores que hablan como señores y damas de la Corte.

Tuvo escrúpulos religiosos y envió su obra a Roma, a que la examinaran los cardenales. Se le reprochó haber empleado expresiones paganas, se volvió loco y permaneció recluido siete años.

Desde fines del siglo XVI, los italianos no produjeron más que parodias y églogas. Estas obras, que hoy ya no se leen tuvieron mucha fama en toda Europa y fueron imitadas en Inglaterra y en Francia.

LOS ESCRITORES EN FRANCIA

Durante toda la Edad Media, no se había dejado de escribir obras en francés.

Los dos escritores más grandes de la primera mitad del siglo XVI trabajaron en géneros enteramente franceses.

Marot (1495-1544), ayuda de cámara del rey, protegido de Francisco I, escribió gran número de pequeñas composiciones ligeras en que aparecía la gente de su tiempo y describía el campo con amor.

Convertido al protestantismo, publicó una traducción en verso de los Salmos que fue adoptada por los calvinistas franceses.

Rabealis (1495-1553), hijo de un burgués acomodado de Chinon, se hizo sacerdote, luego doctor en Medicina. Vivió en Montpelller y en Lyon, fue protegido por Francisco I y nombrado cura de Meudon.

Su gran obra, Gargantúa y Pantagruel, es una novela satírica en que, bajo la denominación de los gigantes, representó a la gente de su tiempo, colocando las escenas en su país natal.

Pero conocía bien los autores de la antigüedad y los admiraba mucho. Los cita con frecuencia y menosprecia el sistema de instrucción de la Edad Media, que llama «la niebla gótica».

A partir de Enrique II, los escritores franceses tuvieron tanto entusiasmo por la antigüedad que aspiraron a imitarla. Varios jóvenes residentes en París formaron un grupo que denominaron la Pléyade.

Eran nobles, magistrados, funcionarios, burgueses ricos. No se vendían aún bastantes libros para que el oficio de escritor pudiera subvenir a las necesidades de nadie.

Uno de ellos, Du Bellay, publicó en 1549 la Defensa e ilustración de la lengua francesa. Recomendaba que se escribiera en francés, pero quería que el francés tomase del latín y del griego las expresiones que le faltaban.

Era lo que llamaba «saquear a los autores antiguos para enriquecer la literatura francesa», con lo que resultaba incomprensible para el pueblo. Quería escribir, no para el público en general, sino para alguna gente culta.

Du Bellay rechazaba los géneros poéticos de la Edad Media y aconsejaba imitar las formas de las obras antiguas. Proponía hacet como los antiguos poemas épicos, u odas. Quería que, en lugar de tomar los asuntos de la vida corriente, aparecieran personajes históricos.

El más célebre escritor de la Pléyade, Ronsara (1524-1585), noble de la comarca de Vendóme, no permaneció más que seis meses en el colegio y pasó í ser paje en la Corte del rey.

Reanudó más tarde sus estudios y publicó primeramente Odas, luego Sonetos. Intentó escribir un poema épico, la Franciada, que nc terminó. Inventó nuevas rimas poéticas.

Sus poesías llenas de palabras desconocidas, no resultaban siempre claras para el público, pero contienen muchos pasaje; escritos en un francés sencillo y poético.

Durante las guerras de religión, el prosista más cé­lebre fue un católico, Miguel de Montaigne. Su padre era un comerciante rico de Burdeos, Eyquem, que ha­bía comprado el castillo de Montaigne, y del castillo había tomado el nombre; su madre era de familia ju­día.

Fue magistrado y alcalde de Burdeos, pero se re­tiró a su castillo para vivir tranquilo en su biblioteca. Escribió pequeños tratados de un género original que llamó los Ensayos (1580- 1588) .

En ellos expresa su opinión acerca de toda clase de cosas en un lenguaje familiar, lleno de citas de los autores griegos y la­tinos. Expresó sus ideas sin orden, como se le ocu­rrían, en forma muy original. Detestaba las discu­siones teológicas que dividían a los hombres de su época, y resumió su pensamiento en la siguiente pre­gunta: «¿Qué sé yo?».

LOS ESCRITORES EN INGLATERRA

Inglaterra había tenido algunos humanistas, pero escribían en latín. El más célebre fue el canciller Moro, conocido con el nombre latino de Morus, autor de la Utopía.

Los grandes escritores en inglés no aparecieron has­ta fines del siglo XVI, en el reinado de Isabel. Los poetas Sydney y Spenser, que tuvieron gran fama en su tiempo, no son leídos hoy. El teatro es lo que ha hecho grande a la literatura inglesa.

Los ingleses eran entonces muy aficionados a las representaciones teatrales. Se hacían con frecuencia, en las ciudades de Inglaterra, fiestas, con ocasión de las cuales cortejos con trajes brillantes atravesaban la ciudad formando cabalgata. Se habían formado varias compañías de comediantes.

La burguesía los tenía en mal concepto; el Municipio de Londres no permitió establecer un teatro en la ciudad. Pero se les dejaba dar representaciones en los arrabales.

Hacían sus comedias en una posada o en algún viejo convento abandonado, pero en ocasiones la reina los mandaba llamar para que actuaran ante ella.

Los jóvenes señores, que eran aficionados al teatro, los protegían e impedían que se prohibieran sus representaciones.

La masa del público ocupaba el patio y las galerías. Eran obreros, marinos, lacayos, aventureros que comían y bebían en la sala.

Se divertían, sobre todo, con las bufonadas de los payasos que aparecían en los entreactos. Los jóvenes nobles se sentaban en el escenario, y eran aficionados a los versos en rebuscado estilo, a la manera italiana.

Aquellas compañías de comediantes no tenían dinero para montar decoraciones. Por lo común se limitaban a poner un cartel para decir a los espectadores: «La escena tiene lugar en un jardín», o «La escena representa un palacio».

El público quería comedias nuevas. El director de la compañía las encargaba a los autores que las escribían con apresuramiento, copiándose muchas veces los unos a los otros. Las comedias quedaban manuscritas.

La mayor parte han desaparecido y no se sabe quiénes fueron sus autores.

Uno de ellos, Marlowe, que murió antes de los treinta años, dejó tragedias, una de las cuales, Fausto, ha conservado celebridad.

El más célebre de todos, Shakespeare (1574-1637) se considera como uno de los más grandes poetas del mundo.

Nació en familia de la clase media, vivió pobremente, se alistó como soldado, se hizo actor, luego autor. Escribió gran número de obras dramáticas que no se imprimieron hasta después de su muerte.

Eran comedias o historias, es decir, dramas trágicos cuyo asunto estaba tomado de la historia de Inglaterra, de las leyendas de la Edad Media, de la misma antigüedad.

Shakespeare había estudiado mucho a Plutarco en la traducción francesa, y a Montaigne, pero no había hecho estudios regulares. Situaba la acción de sus obras en todos los países, sin preocuparse por las épocas.

Ponía Bohemia a orillas del mar, cerca de la selva de las Ardeneas.

Representaba la ciudad griega de Efeso gobernada por un duque y en ella hacía aparecer un convento. Lo que le preocupaba, sobre todo, era crear personajes animados de grandes pasiones.

Como trabajaba a la vez para el público del patio y para los jóvenes señores, mezclaba bufonadas con escenas trágicas.

ALGO MAS…

Estaba de moda organizar bibliotecas; se trataba de reunir tesoros artísticos y literarios efectuando la búsqueda en todos los lugares donde pudieran ser hallados.

Se procuró hacer como los antiguos en todo; de imitar a la naturaleza, de cubrir a las ideas con el ropaje de una forma bella. Tales eran las exigencias del humanismo.

Mientras españoles y portugueses descubrían nuevos continentes y tierras, los galianos se preocupaban de redescubrir el mundo antiguo. Y a e£te apasionamiento se agregó, además, un fuerte sentimiento nacional.

La atención puesto en la naturaleza y en el hombre –como ya había ocurrido a fines de la Edad Media– estimuló los estudios científicos en forma experimental; se rechazó, cuando ello correspondía, la opinión de antiguos sabios.

La primera biblioteca pública de Europa

Creemos que merece un párrafo especial como prueba de la preocupación cultural de parte de los príncipes, un hecho de la historia de Fiorencia.

Nicolás Nicolini, uno de los más entusiastas bibliófilos de Florencia, murió lleno de deudas a causa de su afán de adquirir manuscritos antiguos.

Su casa siempre había estado abierta a los que querían consultar sus colecciones que, a su muerte, comprendían ochocientos volúmenes.

Siguiendo su deseo de que su biblioteca permaneciera accesible a todos, Cosme de Mediéis pagó las deudas y donó la misma al convento de San Marcos, para su uso público. Fue la primera biblioteca pública europea.

El humanismo y la religión

Sobre el contenido espiritual del movimiento humanista escribe el historiador holandés J. Huizinga (1872-1945):

«Los humanistas que eran verdaderos ateos o se hacían pasar por tales, no representan la esencia del Renacimiento.

Un examen profundo muestra claramente que el contenido espiritual del Renacimiento, pese a los elementos clásicos y paganos, era y permaneció cristiano, lo mismo que antes el arte medieval y más tarde la Contrarreforma.

Tanto si escogemos a pintores flamencos o italianos. . . observaremos que, incluso en el período barroco, las principales fuentes de inspiración del arte figurativo fueron escenas bíblicas».

Los Primeros Mecenas en la Edad Media

Fuente Consultada:
Enciclopedias Consultora Tomo 7
Enciclopedia del Estudiante Tomo 2 Historia Universal
Enciclopedia Encarta
La Aventura del Hombre en la Historia Tomo I «El Ateneo»
Historia Universal Gomez Navarro y Otros 5° Edición
Atlas de la Historia del Mundo Parragon

El Renacimiento Italiano Características y Representantes

El Renacimiento Italiano Características y Representantes

El Renacimiento europeo fue un movimiento muy amplio, que se originó en Italia, en la primera mitad del s. XV y que se  inspiraba en un interés renovado por el mundo clásico. Dio lugar a extraordinarios avances en el arte, la arquitectura y la literatura.

La prospera clase burguesa se convirtió en mecenas de las mismas artes, lo que dio mayor libertad a los artistas, al tiempo que la aparición la imprenta permitió la rápida difusión de las ideas.

Durante la Edad Media el saber estaba estrechamente vinculado con la religión. Muy pocos, aparte de los eclesiásticos, sabían leer y escribir. En su mayor parte el saber estuvo influido por las enseñanzas de la Iglesia, las cuales raras veces eran cuestionadas.

El Renacimiento fue la época en que los hombres buscaron nuevas ideas. Muchos retornaron a las ideas de los griegos y romanos. Los grandes artistas del Renacimiento, como Leonardo de Vinci y Miguel Ángel, siguieron los ejemplos grecorromanos en sus magníficas pinturas y estatuas.

Arquitectos como Bramante diseñaron edificios con columnas y arcos tomados de Grecia y Roma, respectivamente.

También floreció el comercio en el Renacimiento. Una nueva clase de riqueza —la de los ricos mercaderes— apareció y estos hombres se sintieron orgullosos de sus logros.

Pidieron a muchos artistas que pintaran sus retratos y los de los miembros de su familia. Con este nuevo interés por los retratos la pintura se hizo cada vez más realista.

El gran erudito Desiderio Erasmo empezó a estudiar la Biblia bajo un nuevo aspecto, renovando de ese modo los estudios religiosos. Erasmo creía que los hombres tenían una enorme fuerza y capacidad para mejorar la vida en la Tierra.

LOS ARTISTAS DEL RENACIMIENTO

Los pintores, los escultores y escritores, habían perfeccionado desde el siglo XIV su arte tratando de imitar a los antiguos.

A principios del siglo XVI, llegaron a reproducir obras perfectas que jamás han sido superadas. Este momento de perfección del siglo XIV, que se ha llamado Renacimiento, no tuvo lugar a un mismo tiempo en todos los países.

Se produjo primero en Italia a fines del siglo XV, luego en Alemania y en Francia en la primera mitad del XV, en Inglaterra a fines de la misma centuria. Italia y Francia solamente tuvieron a la vez pintores, escultores, arquitectos y escritores.

Los pintores y los escultores habían sido hasta entonces obreros reunidos en gremios y sometidos a reglamentos, como los sastres y los zapateros. Como las restantes profesiones, tenían maestros, compañeros y «aprendices. Los aprendices machacaban los colores, los compañeros ayudaban a los maestros a pintar.

Los artistas trabajaban para satisfacer encargos. Un obispo, un abad, un cura les encargaba un cuadro, una estatuía, o esculturas para el altar de una iglesia.

Los señores y los burgueses ricos les encargaban cuadros de devoción, en los que el donante se hacía representar con su familia arrodillados delante del santo, su patrono. No se trabajaba más que para las iglesias, para unos cuantos grandes señores o para los burgueses ricos de algunas ciudades, únicos que en aquella época tenían dinero para poder gastar en objetos de arte.

a fines del siglo XV se verificó un cambio en Italia. Algunos príncipes tuvieron afición a las artes y empezaron a interesarse personalmente por los artistas. Hiciéronlos venir a su Corte, hablaron familiarmente con ellos y los trataron, no como a artesanos, sino como a escritores.

Lorenzo de Médicis (apodado el Magnífico), que gobernaba Florencia, estableció en sus jardines una escuela de jóvenes escultores, que comían en su mesa y vivían familiarmente con su hijo. El Papa León X, de la familia de los Médicis, hizo ¡r a su Corte a pintores y escultores.

Para retener a su lado a los artistas, los príncipes les daban pensiones. Pero como los habían tomado a su servicio, los obligaban a desempeñar toda clase de oficios. El pintor había de preparar decoraciones para las fiestas, pintar escudos, divisas, en ocasiones hasta arneses.

Los artistas no llegaron nunca a igualarse a los nobles, pero se elevó su posición social. En Italia, los más célebres fueron objeto, por parte de los príncipes, de distinciones que dieron a entender a las ge.n-tes que se les trataba con consideración.

Lo mismo ocurrió en Francia. Desde el Renacimiento se aplicó a los pintores y a los escultores el nombre italiano de artista, que en dicho idioma significaba «artesano», y que en francés tuvo nuevo significado.

La Ciencia y el Saber Popular

De esta manera la gente empezó a estudiar cada vez más el mundo que la rodeaba y a explicarse, asimismo, lo que veía en el cielo.

En 1543 un astrónomo polaco, Nicolás Copérnico, sugirió que la Tierra era redonda y giraba sobre su eje y que también giraba en torno del Sol. Hasta ese momento la gente creía que nuestro planeta no se movía, que era el centro del Universo y que el Sol, La Luna , los planetas y las estrellas se movían a su alrededor.

El cielo, morada de Dios, era perfecto e inmodificable.

A algunos hombres de la Iglesia no les agradaron las nuevas ideas de los astrónomos porque parecían contradecir la Biblia. En realidad no sucedía tal cosa, ya que la ciencia y la religión no se oponen.

En 1572 un astrónomo danés, Tycho Brahe vio que el cielo «inmodificable» cambiaba ante sus ojos cuando observó estallar una estrella. Y cuando el astrónomo italiano Galileo Galilei contempló el cielo nocturno con su nuevo telescopio se convenció de que Copérnico tenía razón.

Entre los años 1300 y 1600 la vida en Europa sufrió grandes cambios. Fue una nueva etapa del pensamiento y déla cultura y se la denomina Renacimiento. Fue un período de sorprendentes inventos en el mundo de la ciencia.

Se desarrolló la imprenta, se hicieron descubrimientos astronómicos, hombres osados se dedicaron a explorar mares desconocidos y la pintura, la escultura, la arquitectura y la literatura también se transformaron de manera asombrosa. Pero fue también una era de violencia, pobreza, hambre y enfermedades.

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Hendrick Willem Van Look en su libro «La Historia de la Humanidad», explica de la siguiente manera el fenómeno del Renacimiento Italiano: «.…fue [el renacimiento] algo parecido a «la fiebre de la bicicleta» o «la fiebre del automóvil».

Un día alguien inventó la bicicleta. La gente que durante cientos de miles de años se había tenido que desplazar lentamente, de repente se volvió loca con la idea de rodar rápidamente de un sitio a otro.

Más tarde, un mecánico inteligente construyó el primer automóvil. Ya no era necesario pedalear y pedalear con gran fatiga. Sólo había que sentarse en el coche y dejar que las gotitas de gasolina hicieran su trabajo.

Todo el mundo quería un automóvil y hablaba de marcas de coches, de motores, de carburadores, de kilometraje y de aceite. El mundo entero sufre la fiebre del automóvil, y los niños aprenden a decir «coche» antes que «mamá» o «papá».

En el siglo XIV, los italianos se volvieron locos con los maravillosos objetos que desenterraban del mundo romano. Este entusiasmo pronto se extendió por Europa occidental.

El día en que se encontraba un nuevo manuscrito se convertía en fiesta nacional. Si alguien escribía una gramática se hacía tan famoso como hoy un presentador de televisión.

A los humanistas, los estudiosos que dedicaban su tiempo y energía al estudio de la humanidad —en vez de mal invertir sus horas en indagaciones teológicas infructuosas—, se les tenía un mayor respeto y se les hacía mayores honores que a un héroe que acababa de conquistar las islas Caníbales.»…

A mediados del s. XV, Europa, devastada por la peste y por las guerras, había quedado cultural y políticamente rezagada respecto a otras partes del mundo.

Sin embargo, en Italia por  entonces comenzó una extraordinaria revolución artística y literaria que resonaría durante siglos, mientras que las monarquías cada vez más centralizadas de España, Francia e Inglaterra se disponían a construir imperios globales.

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 EL RENACIMIENTO ITALIANO:

«Renacimiento» es el término que resume los logros culturales que los italianos realizaron en los siglos XIV y XV. En realidad hubo varios «renaceres» de la enseñanza, la cultura y el arte clásicos. En el siglo XII, por ejemplo, se renovó el interés por las escrituras de Aristóteles.

Sin embargo, el Renacimiento italiano tal vez sea más conocido por la cantidad de hitos artísticos, arquitectónicos y culturales que registró. Las acaudaladas ciudades-estado ocupaban una posición geográfica y financiera excelente para acunar el «Renacimiento».

Por las ciudades del norte no solo circulaban los artículos comerciales que se importaban de África del Norte y Asia, sino también bienes culturales y conocimiento. Desde Constantinopla,

España y el mundo árabe llegaban textos clásicos y saberes matemáticos y científicos. Además, la proximidad de las ciudades-estado a los restos de la Antigua Roma les permitía analizar in situ los estilos artísticos y arquitectónicos.

Uno de los núcleos del Renacimiento italiano fue Florencia, gobernada por la poderosa familia Medici, mecenas, entre otros, del artista y escultor Miguel Ángel. Otros artistas renacentistas destacados fueron Donatello, Botticelli, Rafael y Leonardo da Vinci.

En el campo de la literatura, Petrarca fue en gran parte responsable del surgimiento del humanismo, una escuela de pensamiento que aseguraba que el ser humano era intrínsecamente bueno, en oposición a la Iglesia, que lo concebía como un pecador que debe ser redimido.

Otras plumas ilustres fueron Dante, autor de La divina comedia, y Boccaccio, cuyo Decamerón inspiró muchos relatos de Shakespeare.

La arquitectura renacentista también estuvo influida por el clasicismo; se construyeron espléndidos edificios en Florencia, Venecia, Milán y Roma. Las columnas como motivos decorativos de fachadas y las cúpulas proliferaron.

Entre los edificios renacentistas clave destacan el Duomo de Florencia y la basílica de San Pedro en Roma.

Esta actitud se puso de manifiesto en los siglos XV y XVI, en el Renacimiento, con el auge de las letras, las artes y el pensamiento. Quienes empezaron a utilizar este término perseguían el objetivo de recuperar el pasado clásico, griego y romano.

RENACIMIENTO EN ITALIA: Este cambio de mentalidad, que tuvo su origen en Italia, recibió un impulso cuando el canciller florentino Coluccio Salutati (1331-1406) comenzó a promover a su ciudad-estado como capital intelectual de Europa.

En 1396 invitó a Manuel Crysoloras, erudito de Constantinopla, a enseñar griego en Florencia. Cuando la ciudad cayó en 1453 en manos de los turcos otomanos, muchos estudiosos orientales viajaron a Occidente, llevando consigo el saber griego y la tradición filosófica.

La condición social relacionada con el conocimiento fue valorada por otro líder florentino, el banquero, filántropo y estadista Cosimo de Medici (1389-1464), quien fue uno de los mecenas de la Academia platónica de Florencia (fundada por Salutati), en donde eruditos tales como Marsilio Ficino (1433-1499) y el conde Giovanni Pico de la Mirándola (1463-1494), filósofo, trabajaban para reconciliar el cristianismo con las ideas recién descubiertas de la filosofía griega y romana.

En este empeño, Pico de la Mirándola mezcló la escuela estoica griega y romana con material de la Cabala judía (tradición filosófica y literaria enraizada en el empeño de conocer los insondables secretos de la existencia) y fuentes islámicas para construir su humanismo cristiano, según el cual todas las empresas intelectuales y creativas de la humanidad forman parte de Dios.

HUMANISMO ITALIANO: El humanismo renacentista fue un movimiento intelectual relacionado con el estudio de las obras literarias de la Grecia y Roma clásicas.

Los humanistas estudiaron las artes liberales —gramática, retórica, poesía, filosofía moral o ética e historia basados en los escritos de la Grecia y la Roma antiguas. Éstos son los temas que llamamos Humanidades.

La importancia central de las preocupaciones literarias del humanismo renacentista se manifiesta en la condición profesional o en las ocupaciones de los humanistas.

Algunos eran maestros de humanidades en las escuelas secundarias o en las universidades, donde daban conferencias ocasionalmente, o tenían cargos permanentes, a menudo, como profesores de retórica.

Otros servían de secretarios en las cancillerías de las ciudades-estado italianos, o en las cortes de los príncipes o papas. Todas estas ocupaciones eran en gran medida seculares, y la mayoría de los humanistas eran seglares, más que miembros del clero.

Petrarca (1304-1374) el padre del humanismo renacentista italiano, hizo más que cualquier otra persona del siglo XIV para alentar el desarrollo del humanismo renacentista.

Fue el primer intelectual en caracterizar la Edad Media como un periodo de oscuridad, promoviendo la errada creencia de que la cultura medieval ignoró la antigüedad clásica.

El interés de Petrarca en los clásicos lo condujo a una búsqueda de manuscritos latinos olvidados y puso en movimiento una exploración de las bibliotecas monásticas por toda Europa.

En su preocupación por los clásicos y su contenido secular, Petrarca se preocupó a veces de si daba la suficiente atención a el príncipe del lenguaje».

En Florencia, el movimiento humanista renacentista tomó un nuevo rumbo, se volvió estrechamente vinculado al espíritu y orgullo florentino y dio lugar a lo que un moderno erudito califico de «humanismo cívico». 

En Florencia, los intelectuales, en cambio, empezaban a adquirir un nuevo punto de vista sobre su papel. El hombre de estado e intelectual  romano, Cicerón, se convirtió en su modelo. 

El humanismo cívico reflejaba los valores de la sociedad urbana del Renacimiento italiano. Los humanistas llegaron a creer que el estudio de humanidades se podría poner al servicio del estado. No es accidental que los humanistas sirvieran al estado como cancilleres, consejeros o asesores.

Durante la Edad Media, el arte tenía una función religiosa. Las iglesias eran las principales compradoras de las creaciones de los artistas y las obras servían para difundir o reforzar sus enseñanzas.

Con el crecimiento de la autoridad de los príncipes y con el mayor poder adquisitivo de los burgueses, se Integraron al mundo del arte otros temas y objetivos.

Dado que los humanistas resaltaban al hombre y la naturaleza, esos fueron los principales temas también en las obras de arte, Nuevas temáticas, entre ellas el interés por reproducir el cuerpo humano con todas sus características, tuvieron como consecuencia obras de arte que parecían verdaderos tratados sobre anatomía humana.

Si bien durante la primera etapa, el siglo XV, se mantuvieron las temáticas religiosas, paulatinamente fueron resaltándose los elementos de la naturaleza y las temáticas relacionadas con la vida cotidiana de los hombres y mujeres comunes.

Las nuevas actividades artísticas requerían de nuevas fuentes de financiación (ya no era la Iglesia la única que encargaba las obras). Así, surgió la figura de los mecenas, ricos burgueses, príncipes o nobles, que tomaban bajo su protección a algún artista talentoso y financiaban su obra.

El mecenazgo era, al mismo tiempo, una forma de aumentar el propio prestigio de los protectores. Los Médicis, fueron unos de los mecenas más importantes y pertenecían a la familia gobernante de la ciudad italiana de Florencia.

RASGOS DEL ARTE EN EL RENACIMIENTO ITALIANO:

Las artes plásticas renacentistas resaltaban la belleza y la armonía de la naturaleza y del hombre.

De la observación y el estudio de éstas, y con el espíritu del hombre que puede, por sí mismo, comprender cada vez más al mundo, los artistas comenzaron a realizar estudios sistemáticos que les permitieran perfeccionar sus obras, e incluso escribir tratados sobre cómo debían ser éstas.

En la escultura, se comenzaron a cuidar las proporciones armoniosas del cuerpo humano.

En la arquitectura, se introdujeron elementos grecorromanos: arcos de medio punto, columnas, cúpulas, entre otros.

En la pintura, comenzaron a cobrar importancia la proporción, las relaciones con el mundo de la geometría, nociones de simetría y perspectiva.

Así, por ejemplo, además del alto y el ancho, empezaron a verse en las obras imágenes que sugerían la «profundidad», en diversos planos.


La Creación de Miguel Ángel

   
La Ultima Cena de Leonardo Da Vinci


El sacrificio de Isaac (1401-1402) es el bajorrelieve de bronce de Brunelleschi


La Virgen y el Niño con san Antonio, de Donatello


Moisés de Miguel Angel

EL RENACIMIENTO EN EL RESTO DE EUROPA: LETRAS, ESCULTURA, ARQUITECTURA Y PENSAMIENTO

ERASMO Y RABELAIS. Erasmo de Rotterdam (1466-1536) fue considerado el hombre más culto de su siglo. De un espíritu agudísimo que lo llevó a utilizar la sátira y la ironía en sus burlas contra los defectos del clero y de la nobleza, fue uno de los causantes indirectos de la Reforma por la protesta constante contra la sociedad de su tiempo.

Sin embargo, fue enemigo de Lutero, a quien criticaba por su intolerancia. Escribió Elogio de la locura o Encomio de la sandez, que es una despiadada sátira contra la sociedad de su tiempo. Su influencia llegó a todos los rincones de Europa.

En Francia el renacimiento literario tuvo en Francisco Rabelais (1483-1553) uno de sus mejores protagonistas.

Era contemporáneo de Erasmo y recibió protección del rey Francisco I, gran enamorado de las artes y las letras, que había creado el Colegio de Francia.

Rabelais era hombre muy agudo y culto, pero satírico implacable y persona de diversas ocupaciones, pues fue poeta, médico, monje y jurisconsulto.

Murió siendo párroco de Meudon. Su obra más conocida es la titulada El Gigante Gargantúa y su hijo Pantagruel, ambos grandes comilones y amantes de la buena vida.

En esta novela se burla de los defectos corrientes de su época, sin respetar siquiera los temas religiosos. Contemporáneos de Rabelais fueron los hombres de «La Pléyade», entre los cuales estaba el poeta Pedro Ronsard (1525-1585), gran entusiasta de los clásicos. Montaigne (1533-1592) alcanzó celebridad al escribir Los Ensayos, una obra de crítica que contiene altos conceptos filosóficos.

En Alemania, el Renacimiento fue más tardío y coincidió con las convulsiones de la Reforma.

Un poeta, Hans Sachs, inmortalizado más tarde por Wagner, fue el autor de Los Maestros cantores, obra que se inspiró en los «minnensingers» medievales. Portugal, que se había lanzado a la gran aventura del descubrimiento del camino de las Indias por las rutas del Sur, tuvo también su gran poeta íntimamente ligado a las aventuras que vivió su país.

La vida de Luis de Camoens (1524-1580) fue apasionante.

Perdió el ojo derecho peleando en África, fue a las Indias y naufragó, estuvo preso y, como todos los grandes genios, sufrió calamidades sin cuento hasta su muerte, que le encontró pobre y completamente ignorado.

Cuando su buque se hundió, Camoens, a costa de grandes apuros consiguió salvar su gran poema Os Lusiadas, es decir las hazañas de los portugueses en la conquista de la India. Sus principales protagonistas son Vasco de Gama y su protectora, la diosa Venus.

SHAKESPEARE. Las Islas Británicas vivieron bastante alejadas de la Italia renacentista y su evolución política e histórica fue poco influida por el movimiento italiano.

Sin embargo, en el siglo XIV Godofredo Chaucer, que había viajado por Italia como paje de Eduardo III, escribió una obra que imitaba al Decamerón de Bocaccio, Los cuentos de Canterbury.

A fines del siglo XVI apareció la figura extraordinaria de Guillermo Shakespeare. Había nacido en Straford en 1564 y murió en la misma ciudad en 1616, el mismo día, según se cree, que falleció Cervantes.

El teatro, que en la Edad Media se limitó a representar autos sacramentales, es decir, escenificaciones de vidas o milagros de santos, en la puerta de las catedrales, tuvo en Inglaterra una aparición espléndida y pronta en la obra de Shakespeare.

Muy joven entró como apuntador en una compañía de cómicos que recorrían los pueblos.

Fue autor y actor al mismo tiempo y fundó más tarde un teatro llamado «El Globo». Su vida fue triunfal a partir de los primeros éxitos y consiguió fama, honores y riquezas. Sus obras conocidas son treinta y cinco.

Algunas son tragedias, como Hamlet, la historia del desgraciado príncipe de Dinamarca, los amores infelices de Romeo y Julieta, los celos de Otelo, la ambición de Macbeth, etc. Enrique IV y Ricardo III son dramas nacionales, históricos.

Y, finalmente, son comedias Las alegres comadres de Windsor, El sueño de una noche de verano, La Tempestad, El mercader de Venecia, etc.

En algunos casos la ópera y en otros el cine han popularizado hasta nuestros días la obra del gran poeta inglés. El Siglo de Oro español Durante el siglo XVI y parte del XVII España conoció su máximo esplendor y el comienzo de su ruina.

Los imperios de Carlos I y Felipe II se habían extendido por todas las partes del orbe.

Sus nombres eran respetados y temidos. Carlos II el Hechizado, el último de los Austrias, era ya un deshecho humano. El siglo XVIII amaneció con sombrías perspectivas.

España dejó de ser temida y respetada, y a consecuencia de este hecho los seculares enemigos, los que habían de tejer la «leyenda negra» e impedir todo resurgimiento posterior, levantaron la cabeza, especialmente a partir de la batalla de Rocroy al advertir que los tercios españoles podían ser vencidos.

Y en los mares, los buques ingleses, franceses y holandeses, por primera vez en muchos años pusieron en fuga a los de España.

Este esplendor y exuberancia de poder al cual siguió la decadencia, coincidió con una altísima expresión cultural como no se ha vuelto a dar en España. Todas las ciencias y las artes cobraron un impulso extraordinario. Nombres ilustres en las letras, en el arte y en el pensamiento se reunieron para aportar conceptos y formas originales.

La reunión de estos hombres y su obra ha dado origen a la expresión «Siglo de Oro», aunque el lapso de tiempo que duró este auténtico renacimiento español casi alcanzara los doscientos años. Cuando la decadencia política era manifiesta y las dificultades sociales y económicas graves, aún continuaba en el campo del pensamiento y del arte el movimiento ascensional que no cesó, prácticamente, hasta el siglo XVIII. La influencia que este movimiento tuvo en el resto de Europa fue considerable.

ARQUITECTURA Y ESCULTURA. La catedral de Segovia y la Nueva de Salamanca fueron construidas durante el siglo XV, y a pesar de ello se levantaron según las normas del estilo gótico. Éste fue evolucionando y dio lugar al llamado estilo plateresco, que se caracteriza porque sus formas generales y trazado de arcos y puertas es netamente gótico, pero al que se le han añadido un exceso de adornos y elementos accesorios. Por su semejanza a la labor de los plateros recibió el nombre de plateresco.

Las universidades de Salamanca y Alcalá, así como el Ayuntamiento de Sevilla pertenecen a este estilo que es de pura transición.

Durante el reinado de Carlos I penetró en España el estilo renacentista. Por esta razón, el césar Carlos mandó construir, según líneas clásicas, el Alcázar de Toledo y el palacio anexo al de la Alhambra de Granada.

La lonja de Zaragoza y la catedral de Málaga, debida ésta a Diego de Siloé, pertenecen al mismo gusto.

En cambio, Felipe II, uno de los monarcas más severos y sencillos que ha tenido España, se sintió íntimamente compenetrado con las ideas de Juan de Herrera (1530-1597) y aprobó con ilusión los planos del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Es sabido que el rey Prudente gustaba de contemplar cómo se iba levantando la enorme mole de piedra sentado en un lugar que hoy es conocido con el nombre de «silla de Felipe II».

La Plaza Mayor de Madrid, cerrada por grandes soportales y flanqueada por torres que semejan las de El Escorial, fue construida según el más puro estilo herreriano. Cuando el gusto barroco se introdujo en España, pareció que se remozaba el estilo isabelino y plateresco, si bien con mayor profusión de formas curvas y opulentas.

Su manifestación más típica fue el estilo «churrigueresco», llamado así por ser debido al arquitecto salmantino José de Churriguera (1650- 1723). Las torres de la catedral de Salamanca son obra suya, y al mismo estilo pertenecen la fachada de la catedral de Santiago, el Pilar de Zaragoza y, ya en el siglo XVIII, la fachada del palacio del marqués de Dos Aguas, y otras.

La escultura de esta época o tiene un carácter exclusivamente religioso o está al servicio de la nobleza, y se manifiesta por medio de sepulcros o en la ornamentación de palacios.

Los desnudos y la belleza desenfadada, naturalista y libre de los renacentistas italianos no encontró eco en España. Alonso Berruguete había sido discípulo de Miguel Ángel, a pesar de lo cual sus figuras muestran la severidad típica de la época de los Austrias.

La imaginería religiosa tuvo sus mejores representantes en Gregorio Hernández, Juan Martínez Montañés y Alonso Cano. Algunas de sus numerosas esculturas policromadas aún se muestran al fervor de los creyentes durante las procesiones de la Semana Santa española.

El arte de la orfebrería fue cultivado por Juan de Arfe (1535- 1602), a quien se debe la maravillosa custodia de la catedral de Toledo, conceptuada como la más rica de cuantas existen en el mundo. Otras manifestaciones de tipo artístico entroncadas con la artesanía, como la fabricación de tapices, las cerámicas, etc., tuvieron en esta época protección real y gran fama, incluso fuera de España.

EL PENSAMIENTO. El Siglo de Oro en el campo intelectual fue eminentemente católico. El protestantismo sólo se dio en España en brotes aislados que la Inquisición y el poder real sofocaron con mano dura y gran rapidez.

Si Felipe II hubiese tenido un hijo protestante, no hubiese dudado en llevarlo a la hoguera y prender fuego a la pira.

 Esta intransigencia llevada a veces hasta la saña, evitó a España las cruentas guerras de religión que ensangrentaron otros países, pero contribuyó a aumentar la posición de intolerancia que, a la larga, la mantuvo alejada de Europa. Por esta razón la filosofía española no fue casi nunca heterodoxa, y aunque se apartó algo del puro escolasticismo fue tomista en esencia. La Filosofía íntimamente unida a la Religión dio, en el Concilio de Trento, nombres famosos como Melchor Cano y Francisco de Soto, domínicos, y Diego Laínez, jesuita.

Más avanzado en sus concepciones y más influido por corrientes renacentistas fue Francisco de Vitoria, también domínico. Comparable a él fue el jesuita Francisco Suárez, llamado en su época «Doctor Eximius».

Anterior a todos ellos, y claramente influido por el pensamiento de Erasmo de Rotterdam, vivió el valenciano Luis Vives (1492-1540) que viajó mucho por Europa y fue profesor en las universidades de Lovaina y Oxford, residió largo tiempo en Brujas e intervino en el pleito de separación entre Catalina de Aragón y Enrique VIII de Inglaterra. Vives fue un gran pedagogo que sentó las bases de la moderna Psicología con sus estudios sobre la atención.

Fue contemporáneo de los Reyes Católicos. Un desarrollo político tan considerable como tuvo el Imperio Español debía plantear problemas jurídicos de importancia.

De ahí que surgieran figuran notables en el campo del Derecho, como fueron el P. Vitoria, ya citado, que es el auténtico creador del Derecho Internacional.

Los malos tratos que recibieron los indígenas de América preocuparon a fray Bartolomé de las Casas, que protestó ante la Corona, mas a pesar de sus quejas y las disposiciones reales, los malos tratos continuaron en tal forma que motivaron la petición de importar negros del África a fin de librar a los indios de la dureza de los colonizadores.

Este sacerdote domínico cruzó catorce veces el Atlántico llevado por el celo de que los indios viviesen y fuesen tratados como seres humanos.

Se ha dicho si las denuncias de fray Bartolomé fueron exageradas, pero es lo cierto que entre las cédulas y disposiciones reales respecto al trato de los indios y la conducta de algunos gobernadores existía un abismo.

El llamado hoy «problema social» preocupó en aquel tiempo a hombres como Ginés de Sepúlveda, Salgado Somoza y Saavedra Fajardo, éste, notable literato.

El historiador más conocido y famoso del Siglo de Oro fue el P. Juan de Mariana (1537-1624), pero su Historia de España no es una obra de investigación erudita, cosa que el autor tampoco se propuso, sino un relato en el cual incluso inventa discursos o frases que imagina pudieron pronunciar los personajes famosos.

En otra de sus obras, De rege et regis institutione, se pregunta si es lícito matar al tirano, y contesta afirmativamente coincidiendo con la atrevida tesis que también sustentaba el P. Vitoria.

Los historiadores fueron numerosos y entre ellos se debe mencionar a Florián de Ocampo y Jerónimo de Zurita, autor éste de los Anales de Aragón, que escribió en forma mucho más objetiva e imparcial que el P. Mariana.

Francisco de Moncada narró las hazañas de los aragoneses y catalanes en Oriente basándose en testimonios y crónicas de la época. Diego Hurtado de Mendoza hizo lo mismo con la guerra de los moriscos de Granada, y Francisco Manuel de Melo historió la guerra de Cataluña.

Saavedra Fajardo (1584-1648) fue un pensador más que un historiador. Vivió en tiempo de Felipe IV, y en sus Empresas políticas realiza un verdadero ensayo sobre las cualidades que ha de reunir un buen gobernante.

Los que vivieron las grandes hazañas de la conquista de América dejaron buen número de tratados, como las Cartas de Relaciones, de Hernán Cortés, aunque son más interesantes las narraciones del soldado Bernal Díaz del Castillo, que acompañó al conquistador de México.

El inca Garcilaso escribió la Historia de la Florida; Antonio de Solís, La conquista de México; López de Gomara, Historia general de las Indias, etcétera. Tantos viajes y descubrimientos dieron un impulso extraordinario a la Geografía.

El procedimiento o sistema de proyección llamado de Mercator fue ideado primeramente por un español: García Torreno.

El primer mapamundi fue dibujado por el navegante y piloto Juan de la Cosa, el primer atlas por García Céspedes, los primeros intentos de medir longitudes se deben a Alonso de Santa Cruz, y fueron los españoles quienes intentaron abrir el canal de Panamá ya a raíz del descubrimiento del Pacífico.

Durante estos dos siglos, XVI y XVII, el Atlántico fue surcado preferentemente por naves españolas, que fueron también las primeras en iniciar la ruta del Asia a partir de las costas americanas del Pacífico. Este auge cultural en todos sentidos fue preparado por las Universidades españolas, que en el siglo XVI tuvieron fama internacional.

Salamanca llegó a contar con unos 8.000 alumnos. No siempre la grey estudiantil estuvo a la altura de sus maestros, ni esta proliferación de hijos de señores o de nobles que se entregaron a los estudios lo hicieron con verdaderos deseos de contribuir a la cultura patria. A

l lado de ellos surgió la figura del estudiante humilde, tenaz e inteligente, que lograba alcanzar un puesto notable, pero también el que dio origen a una parte muy considerable de la «picaresca» y que en El Buscón, de Quevedo, se retrata con una crudeza impresionante.

El número de centros culturales que se fundaron en este período fue considerable. La Escuela de Náutica y de Cartografía dependiente de la Casa de Contratación de Sevilla, que a su vez entendía todo lo que se relacionaba con América, las Academias de Ciencias y Matemáticas, el Museo de Ciencias Naturales, el Jardín Botánico de Aranjuez, la Biblioteca de El Escorial, la Biblioteca Colombina de Sevilla, fundada por Fernando Colón, hijo del descubridor, el Archivo de Simancas, que actualmente conserva inapreciables documentos sobre la conquista y la colonización, etcétera.

Ver: Historia de Florencia del Renacimiento

Ver: Hombres del Renacimiento

Fuente Consultada:
Enciclopedias Consultora Tomo 7
Enciclopedia del Estudiante Tomo 2 Historia Universal
Enciclopedia Encarta
La Aventura del Hombre en la Historia Tomo I «El Ateneo»
Historia Universal Gomez Navarro y Otros 5° Edición
Atlas de la Historia del Mundo Parragon

Reglas del Razonamiento de Newton Filosofia Natural Principias Isaac

Reglas del Razonamiento de Isaac Newton

En 1687 Isaac Newton publicó su obra maestra, los Principios matemáticos de la filosofía natural. En ella – demostró las pruebas matemáticas de su ley universal de la gravitación y redondeó la nueva cosmología iniciada por Copérnico, Kepler y Galileo. La obra de Newton demostraba que e universo era una enorme, regulada y uniforme máquina que operaba conforme con las leyes naturales; describía asimismo las reglas del razonamiento por las cuales llegó a su ley universal.

Isaac Newton, Reglas del razonamiento en filosofía

# Regla 1: No admitiremos más cansas de las cosas naturales que las que sean a la par verdaderas Y suficientes para explicar sus apariencias. A este propósito, los filósofos dicen que la naturaleza no hace nada en vano, y más es en vano cuanto menos sirve; porque la naturaleza se complace con la sencillez, y no es afecta a la pompa de las causas superfluas.

# Regla 2: Por ende, a los mismos efectos naturales, hasta donde sea posible, hemos de atribuir las mismas causas. Como a la respiración en un hombre y en una bestia, al descenso de las piedras en Europa y en América, a la luz de nuestro fuego culinario y al del Sol, a la reflexión de la luz en la Tierra y de los planetas.

# Regla 3: Aquellas cualidades de los cuerpos que no admiten intensificado remisión de grados, y de los que se descubre que pertenecen a todos los cuerpos al alcance de nuestros experimentos, han de considerar cualidades universales de todos los cuerpos, cualesquiera sean éste:

Puesto que las cualidades de los cuerpos sólo son dadas a conocer por los experimentos, hemos de admitir que son universales todas las que universalmente confirmemos mediante experimentos; y las que no sean susceptibles de disminución nunca podrán ser del todo desechadas.

# Regla 4: En la filosofía experimental hemos de ver las proposiciones inferí, por inducción general, a partir de los fenómenos como precísame o casi realmente verdaderas, sin importar cualesquiera hipótesis contrarías que se puedan imaginar, hasta el tiempo en que otros fenómenos ocurran, mediante los cuales puedan hacerse más exactas, o bien, considerarse sujetas a excepciones. Esta regla debemos seguir, de forma que no se pueda evadir el  argumento de la inducción mediante hipótesis.

Biografia de El Greco Grandes Figuras del Arte Español Obras del Greco

Biografía de «El Greco»
Grandes Figuras del Arte Español

El Greco: De religión y pasión

El Greco: De religión y pasiónNacido en 1541 en Grecia y bautizado Doménikos Theotokópoulos, pero conocido como El Greco (el griego), este artista plástico es considerado uno de los pintores más afamados y conocidos de su época, gracias a su enorme talento volcado en sus centenares de pinturas religiosas, esculturas y obras de arquitectura, que con los años se convirtió en la constante influenciada de una gran cantidad de artistas.

Si bien su nacimiento ocurrió en 1541 en la ciudad de Creta, lo cierto es que El Greco pasó la mayor parte de su vida en España, lugar donde desarrolló su vocación y halló su talento, por lo que muchos expertos lo consideran un pintor español.

En sus comienzos, recibió formación en su ciudad natal, sonde el artista se dedicaba exclusivamente a la pintura de íconos religiosos. Posteriormente, El Greco tuvo la posibilidad de realizar diversos viajes, como por ejemplo a Venecia, durante lo cual accedió a un primer acercamiento a la obra de Tiziano, Tintoretto y Miguel Ángel, que en definitiva fueron los que más influyeron en su estilo.

Cuando viajó a Venecia se fue a trabajar al estudio de Tiziano y poco después conoció en Roma al miniaturista Guilio Clovio, quien admiraba tanto su trabajo que le escribió una carta de recomendación a su protector y patrocinador, el Cardenal Alejandro Farnesio.

pintor el greco

«El Greco», fur un pintor español (Creta 1541-Toledo 1614). Doménikos Theotokópoulos nació en la isla griega de Creta, donde se supone que aprendió a pintar siguiendo las tradiciones bizantinas. Hacia los veinticinco años se trasladó a Venecia; allí estudió con Tiziano y recibió la influencia de Tintoretto. De este período veneciano proviene su magistral dominio del color, que es una de las bases de su extraordinaria expresividad. Tras una breve estancia en Parma, donde conoció la obra de Correggio, pasó a Roma. En la Ciudad Eterna asimiló los principios del clasicismo, evidentes en su capacidad para representar la tensión dramática y en su tratamiento grandioso del cuerpo humano.

Esta carta fue favorablemente recibida y El Greco, por intermedio de Farnesio, tuvo la oportunidad de conocer algunos de los más connotados pintores e intelectuales de Roma. Esta experiencia le ayudó a dar expresión a su propia y muy original personalidad.

Las obras de El Greco fueron muy bien recibidas en Roma, y comenzó a mostrarse mas bien presuntuoso, tanto así que contemplando El Juicio Final de Miguel Ángel, en la Capilla Sixtina, exclamó que si fuera destruido podría reemplazarlo por una pintura tan buena como aquella.

Estas observaciones hicieron a El Greco un tanto impopular en Roma. No se sabe exactamente cuánto tiempo permaneció allí. Sin embargo, estamos seguros que para el 2 de Julio de 1577 vivía en Toledo, España, donde pasó el resto de su vida. Toledo fue la capital política de España hasta 1501. Era una ciudad magnífica y un centro artístico de gran actividad.

Después de residir por el lapso de siete años en Roma, El Greco fue invitado por el religioso Diego de Castilla para trasladarse a la ciudad de Toledo, ya que había sido contratado para realizar una pintura para la iglesia de Santo Domingo el Antiguo.

Aquel corto viaje se transformó en una estadía de más de diez años, que culminó cuando Felipe II solicitó los servicios de El Greco, a fin de que elaborara una obra para el monasterio de El Escorial. El artista aceptó la propuesta y fue así que surgió el llamado “El martirio de San Mauricio”, una pintura que disgustó a Felipe II, por lo que no volvió a contratar a El Greco nunca más.

El Greco pintor ,escultor y arquitecto.

El Greco llegó a tener un éxito inmenso, no sólo como pintor sino también como escultor y arquitecto. Se hizo rico y adquirió propiedades en la ciudad. Su propia casa era un palacio que miraba al río Tajo y pasó mucho tiempo haciéndole alteraciones y renovaciones. Fue un hombre muy culto y sensible. Se dice que contrataba músicos para que interpretaran para él mientras cenaba. Le gustaba la compañía de filósofos e intelectuales y fue un brillante conversador.

 A pesar de no lograr convertirse en el pintor de la Corte, puesto al que aspiraba El Greco, lo cierto es que su carrera siguió adelante, y cada vez era más demandado por los aristócratas y los eclesiásticos.

Una vez instalado nuevamente en Toledo, Fue precisamente allí donde el artista desarrolló por completo su estilo personal y único, plagado de simbolismo religioso debido seguramente a la influencia constante que recibía del fervor que los habitantes de la ciudad demostraban hacia sus creencias religiosas.

A lo largo de su carrera, El Greco dio lugar al nacimiento de las más fabulosas creaciones, que siguen siendo consideradas las más destacadas en lo que respecta a temáticas de índole religiosa.

No obstante, existe una obra que suele cosechar la admiración de todos de manera peculiar. Se trata del cuadro titulado “El entierro del Conde de Orgaz”, donde el artista no sólo intentó retratar una escena física, sino que además quiso que sirviera de constancia de aquel momento que le había tocado experimentar. Es por ello, que la técnica empleada por El Greco en esta obra sorprende, ya que allí decidió dividir el cuadro en dos planos diferentes que se invaden, hallándose en la parte superior el plano celestial y en la inferior lo que representa a lo terrenal.

Entre las particularidades de la obra, cabe destacar que lo que más destaca de la pintura es el plano terrenal, espacio en el que aparecen los principales personajes de Toledo de aquella época con una fidelidad asombrosa. Allí también están presentes el pintor y su hijo.

En lo que respecta a la escultura, una de las más conocidas figuras creadas por el artista es, sin lugar a dudas, la llamada “Laocoonte”, en la que el personaje que da nombre a dicha creación, junto a sus hijos, luchan contra las serpientes, lo que hace posible la aparición de contorsiones físicas que permiten observar el enorme talento de El Greco

Después de varios siglos, y a pesar de que El Greco murió en 1614 en Toledo, el artista continúa siendo uno de los más importantes artistas de España, y uno de los máximos referentes de la historia del arte universal.

Durante sus últimos años sufrió de una enfermedad que le redujo enormemente su capacidad de trabajo y el 31 de Marzo de 1614 hizo su testamento. Murió el 7 de Abril y fue velado pomposamente por sus innumerables amigos que le rindieron grandes tributos.

Existe una anécdota de El Greco que, se dice, fue escrita por su amigo Guilio Clovio, y que dice así: «Fui a visitara El Greco para pedirle que saliéramos a dar un paseo por la ciudad. Era un hermoso día de primavera que hacía todo bello; la ciudad parecía de un humor festivo. Imagínense mí sorpresa cuando entré al estudio de El Greco y vi los postigos y las ventanas aún cerradas, por lo que difícilmente podía verse algo en esa sala. El Greco estaba sentado sobre un taburete, ni trabajando ni durmiendo. Dijo que no quería salir afuera porque la luz del día perturbaba su luz interior». Aunque ahora se cree que puede haber sido falsa, la historia es simbólica, porque fue esa «luz interior» la que hizo su trabajo tan único, la que iluminó sus brillantes colores.

AMPLIACIÓN DEL TEMA…

Dómemeos Theotocopoulos.—.Probablemente nació en 1541. La isla de Creta le vio nacer, pero su vida se arraiga en Toledo y es precisamente esta ciudad quien le contará entre sus hijos para ir en lo sucesivo irremisiblemente unidos por los caminos de la fama y de la gloria. «Creta le dio la vida, y los pinceles Toledo.» Por ellos le conoce el mundo.

Su nombre, igual que su espíritu, se transformó y cobró carta de naturaleza en Toledo; de entonces para siempre será sencillamente El Greco. El Domenicos Theotocopoulos quedaba tan lejos como la ciudad de Candía donde nació.
Llegó a España en el momento más glorioso de su historia. Se acababa de ganar la batalla de Lepanto. Por Toledo andaba Santa Teresa impaciente por fundar; Cervantes, sin duda, buscando ambiente para La Ilustre fregona o para La Galatea; San Juan de la Cruz gustando, tras de las rejas de su prisión, de la hermosura de los sotos que le recordaban al Amado. Por Zocodover andaría Lope de Vega, e intrigante y misterioso don Luis de Góngora.

Llegó a España cuando Toledo era capital del catolicismo ibero, por eso su obra es tan exclusivamente religiosa, tan austera y, desde luego tan poco mediterránea, vivaz y alegre. La austeridad de los cigarrales, y la monotonía del cielo y de las nubes que él divisaba tras la cuadrícula de las rejas de su ventana envolvían en tela no sólo el paisaje sino los rostros alargados de santos sacerdotes y altivos caballeros.

Pintó con mano maestra: La Anunciación, S. Juan Bautista, San Benito, San Bernardo, La Trinidad, La Santa Faz, La Resurrección y la Adoración de los Magos, todas ellas en 1577. El Expolio, El Caballero de la mano al pecho, El entierro del Conde de Orgaz, el Cardenal Tavera, la Vista de Toledo, el Laoconte y El Cardenal Niño de Guevara, son cuadros de una maestría insuperable por el logro del efecto, el colorido, la composición y el tema mismo siempre tan noble y elevado.

Vivió con la magnificencia de un magnate, acumuló grandes riquezas y se granjeó la amistad de los grandes hombres de su tiempo. Murió en 1616.

obra de arte del Greco en España

El Greco – Arte Español – E

Laocoonte (1614)- El Greco

arte español el Greco

El Expolio (1579) El Greco

Vista de Toledo (1600) – El Greco

Arte del Greco

El Greco – (1585)-Las Lagrimas de San Pedro

La Resurrección de Cristo (1600) – El Greco

Fuente Consultada:
Pintores Célebres Biblioteca Fundamental Ariel
Historia Visual del Arte Tomo I

Grandes Compositores de Musica Clasica Mas Importantes

Grandes Compositores de Música Clásica

La ópera, uno de los géneros más importantes de la música del siglo XVII, participa del drama, de la escena y de la música instrumental y vocal. Con el tiempo, se ha convertido en una de nuestras señas fundamentales de identidad cultural.

La Contrarreforma tuvo necesidad de movilizar todos los medios hu

Pronto comprendieron los Papas y la Iglesia el papel que podía jugar la música en este intento de captar las almas que se habían extraviado y conservar unidas las que aún mantenían el tesoro de la fe. Palestrina había demostrado cuánta belleza se puede expresar en un motete o en un canto polifónico.

Con el Barroco aparecieron el violín y la pequeña orquesta. Claudio Monteverdi (1567-1643), que se había formado en Venecia, escribió un Magníficat que le convirtió en la primera figura musical de Italia.

Pero Monteverdi hizo algo más que escribir motetes como hiciera Palestrina, y fue el primer impulsor de un género que había de dar a Italia días de gloria extraordinarios en el campo de la Música: creó la Ópera.

La esplendorosa vida italiana, los salones, el refinamiento de las relaciones sociales, la elevación intelectual, crearon el clima propicio para la aparición del «drama in música», es decir, la «ópera», que en italiano también significa obra.

Claudio Monteverdi (1567-1643) estrenó Orfeo el año 1607 gracias al mecenazgo del duque de Mantua. Para ello utilizó una orquesta de 34 instrumentos que en el momento oportuno acompañaban el canto de Orfeo, de Eurídice, de Plutón, de los coros, etc.

El nuevo género entusiasmó a los aficionados a la buena música porque en él se combinaba la poesía del libreto, la fastuosidad de la representación, el canto, la buena orquesta, es decir, lo que hoy, perfeccionado, admiramos en el teatro de la ópera.

Hay dos clases de compositores No todos los compositores crean música con igual facilidad: algunos conciben una idea de golpe y casi pueden escribirla directamente en papel sin modificaciones, mientras que otros, a partir de la primera idea, pueden estar años madurándola hasta darse por satisfechos. Al primer grupo pertenece Mozart, que afirmaba «no sé de dónde ni cómo me llegan las ideas; en ocasiones fluyen abundantemente y mejor cuando viajo en coche, paseando, o cuando no puedo dormir».
Al segundo grupo pertenece Beethoven, que anotaba sus ideas en una libren que llevaba constantemente consigo. La evolución de muchas de sus obras puede seguirse en las correcciones de sus libretas, en las que a veces aparecen hasta diez tiras de papel pegadas sobre un pasaje.

Alejandro Scarlatti (1659-1725) fue un autorextremadamente prolífico pues llegó a escribir 125 óperas. Cuando en 1637 se inauguró el Teatro de la Ópera de Florencia, la vida musical italiana entraba en su periodo de máximo esplendor, aparecieron las «soprani», los «tenori», y una gran afición al «bel canto» se extendió por los diversos reinos que formaban lo que hoy es Italia. Pergolesi escribió Iba serva padrona, y Domenico Cimarosa Ii matrimonio secreto.

Jean Baptiste Lully (1632-1687) era un joven francés que conoció el auge de la ópera italiana durante su residencia en Florencia, y al volver a su patria colaboró con Moliére ilustrando con música algunas de sus comedias. Uno de sus sucesores fue Rameau, autor de varias obras inspiradas en temas mitológicos.

En Alemania el género operístico tuvo un representante importante en la figura de Christoph Gluck (1714-1787), autor de Orfeo y Eurídice, Alceste, Armida y otras. Henry Purcell (1658-1695) fue el mejor representante de este momento musical en Inglaterra; escribió Dido y Eneas. 

BEETHOVEN: el genio de la música
Beethoven compositor musica clasicaDurante los siglos XVII y XVIII cualquier ciudad alemana que se preciara de ser culta tenía una capilla musical, dirigida por un músico pagado por los nobles y los reyes que encargaban las obras. Los músicos eran asalariados de los grandes señores; de esta manera sobrevivían, pero quedaban encadenados a la voluntad de quien los mantenía.

En 1770, la capilla musical de Bonn tenía, además de excelentes músicos, a cantantes como Ludwig y Johann, abuelo y padre, respectivamente, de uno de los mayores genios musicales de todos los tiempos; Ludwig van Beethoven.

¿Cuándo empezó su carrera?: El padre, intuyendo la capacidad musical de su hijo, siendo todavía muy pequeño, lo puso a estudiar piano, violín y órgano, aunque más con la intención de hacer de él un niño prodigio, como Mozart, que por auténtico amor a la música. A los ocho años, Ludwig dio su primer concierto y en 1782 se imprimió su primera composición. El público alemán lo saludó como a un segundo Mozart, pero al joven le quedaba todavía un largo y revolucionario camino por andar.

¿Qué instrumentos musicales prefirió?: Desde Bonn, su ciudad natal, se trasladó pronto a Viena, donde, en 1792, estudió con Haydn, aunque este famoso músico no comprendió la personalidad del joven. La capital era un centro cultural y mundano.

Allí adoptó el instrumento musical que lo acompañaría durante toda su vida: el piano, del que el propio Mozart no había sabido aprovechar todas sus capacidades expresivas, ya que siempre había preferido el monótono clavicémbalo. Pero en el año 1795, en la misma ciudad de Viena, un «demonio envidioso» se abatió sobre el genial músico: imperceptible en un principio, la sordera se apoderó de él.

¿Qué consecuencias tuvo esta enfermedad?
La enfermedad consiguió en pocos años aislar completamente al músico de la sociedad y acentuó su soledad, privándolo de la alegría del sonido; pero no pudo plegar o mermar su capacidad compositiva, porque a principios de siglo toda Viena aplaudiría su primera sinfonía.
Obligado a vivir solo, muchas veces estuvo al borde de la desesperación, llegando a pensar en el suicidio: «Sólo mi arte me ha salvado», afirmó.

¿Para quién escribía su música Beethoven?: Nunca dependió de una capilla. Desde luego, fue apoyado por algunos nobles a los que vendía sus composiciones, pero no escribía por encargo o con temas impuestos, sino según su voluntad. … Las ansias de un mundo nuevo se transformaban en movimientos musicales: piano, pianissimo, forte, tenuto, fortissimo, que sólo el teclado del piano podía expresar, bajo el imperio creativo de Beethoven. En los años de Viena, escribió sus sinfonías, por ejemplo, la Tercera, creada en honor del nuevo emperador de Francia, o la Cuarta, confesión apasionada de su amor a la vida.

¿En qué sinfonía reveló su espíritu de una forma más expresiva?: Es difícil decirlo, pero con la Sexta sinfonía (Pastoral) nos ha dado una visión irrepetible de la naturaleza: el sonido de los árboles, la lluvia, el mundo pastoril, las tormentas repentinas o el brillo del sol a través de los árboles. Beethoven tenía una sensibilidad extraordinaria para la Naturaleza.

¿Con qué sinfonía nos ha ofrecido su visión del mundo?: Con la Novena, un auténtico himno a la vida, que se expresa en el coro final, a través de las palabras del dramaturgo alemán Schiller.

JUAN SEBASTIÁN BACH (1685-1750). La palabra Bach, que en alemán significa «arroyo», vino a ser un sinónimo de «spielmann», es decir músico. Seria difícil encontrar en la historia de la Música una familia más entregada a este arte que los Bach.

Juan Ambrosio, el padre de Juan Sebastián, era hermano gemelo de Juan Cristóbal, y de ellos se dice que no sólo eran grandes músicos, sino que era muy difícil distinguir lo que había sido escrito por uno o por otro.

Junto a tan buenos maestros no tiene nada de extraño que Juan Sebastián sintieraBach Sebastian compositor musica clasica despertar muy pronto su predisposición a la música. Muy joven fue considerado como un virtuoso del órgano y en 1717 fue nombrado maestro de capilla de Kóbnen.

Durante esta época compuso sus célebres sonatas para violín y violoncello. En 1723 fue nombrado director de la Escuela de Santo Tomás, de Leipzig.

La vida íntima del gran maestro fue sencilla y muy humilde. Se casó dos veces y tuvo veinte hijos, de los cuales sobrevivieron muy pocos.

Sus hermanos Juan Cristóbal y Juan Jacobo eran músicos, así como sus hijos, de los cuales Juan Cristián se enriqueció en Inglaterra gracias a sus óperas, y Felipe Manuel llegó a ser músico de Corte del rey de Prusia.

Para comprender a Bach es preciso imaginarle como un hombre que se adelantó a su tiempo. La moda de la época era la música frívola y alegre de procedencia italiana.

Bach escribía música seria, que no siempre era comprendida y apreciada. Durante toda su vida, como la mayor parte de los artistas de su época, dependió del capricho y la voluntad del príncipe o señor que le protegía.

Entre su obra extensa y de gran calidad destacan La Pasión según San Juan y La Pasión según San Mateo, dos oratorios dedicados a la pasión del Señor.

En ellos alcanzó una gran elevación espiritual. Los recitativos poseen una fuerza emotiva extraordinaria y alternan con las arias y las corales de gran emoción, especialmente las que cierran estas obras, cuya duración abarcaba una tarde cuando se interpretaban en Leipzig.

Estas dos obras, así como la no menos famosa Misa en si menor, no alcanzaron gran éxito y a su muerte fueron olvidadas hasta que Mendelssohn las resucitó al fundar la Bach Gesellschaft, sociedad creada para revalorizar a Bach.

Toda la obra de este maestro está impregnada de un gran sentido religioso. La piedad, el amor al trabajo y la humildad fueron las características humanas del gran maestro.

HAYDN, FRANZ JOSEPH Compositor austríaco (Rohrau, 1732 – Viena, 1809). Durante treinta años (1761-90) estuvo al servicio del príncipe Esterházy. Después viajó en varias ocasiones a Londres, donde quedó impresionado por los oratorios de Haendel.

Fue amigo de Mozart y maestro de Beethoven. Poseedor de un gran dominio de la técnica instrumental, fue uno de los principales representantes de la escuela vienesa.

Entre sus obras destacan los oratorios La Creación (1798) y Las Estaciones (1801); las sinfonías La imperial (1775),Seis Sinfonías de París (1785-86), la Sinfonía militar (1794) y Doce sinfonías de Londres (1791-95); cuartetos de cuerda, Quintem-Quartett (1797); La Misa Lord Nelson (1798) obras para piano, Concierto para piano en do mayor (1784), sonatas, etc.

Conformaba una familia de varios hijos, eran once hermanos y tres se destacaron como músicos de nivel en la época. Compuso mas de 100 obras de diversas índole.

Es considerado como el creador de la sinfonía y la sonata moderna.Sus dos obras principales son La Creación y Las estaciones.

Dio gran importancia a la música de cámara, pues sentía más predilección por los instrumentos de cuerda que por los de viento o percusión.

Con Haydn nos situamos en el periodo rococó, una música más alegre, más desenvuelta y quizás más frívola que la de Haendel y Bach. (ampliar)

MOZART AMADEUS W. Wolfgang Amadeo Mozart (1756-91), nació en Salzburgo y fue el primer niño precoz que llegó a alcanzar celebridad mundial en el campo de la música.

El número de anécdotas acerca de su infancia son innumerables. Lo cierto es que apenas contaba cinco años fue presentado en la corte de Viena, donde interpretó diversas composiciones al piano en presencia de María Antonieta, la que había de ser desgraciada esposa de Luis XVI de Francia.

mozart amadeus compositor musica clasicaAcompañado de su padre viajó muchísimo, estuvo en París, en distintas ciudades de Europa y finalmente regresó a Viena, donde murió a la edad de 35 años.

Mozart trabajó muchísimo y quizás este exceso de trabajo le llevó a la muerte.

Tuvo la protección de reyes y príncipes, fue admirado en las principales capitales del continente, sufrió los efectos de la envidia y tuvo incontables enemigos que no podían admitir que un joven llegara a la celebridad sin haber encanecido.

El día de su muerte llovió copiosamente en Viena, por cuya razón nadie le acompañó hasta el cementerio y recibió sepultura en la fosa comiin. Sus cenizas no han podido conservarse.

La obra de Mozart es variada e intensa. A los 12 años había escrito su primera ópera La finta semplice, y a los 26dio a conocer El rapto del serrallo. astas y Las bodas de Figaro, La flauta mágica y Don Juan son sus mejores producciones en el campo de la ópera, donde logró fundir el gusto italiano con la sensibilidad alemana.

Escribió también sonatas, sinfonías, conciertos, misas, etc. Se cuenta que el día antes de su muerte terminó un Requiem que le había encargado un misterioso cliente que no dio su nombre.

Fue el mejor compositor, concertista y músico de su tiempo. Fue agasajado y reverenciado, pero vivió siempre sin dinero, pobre y afligido. Su vida y su obra cierran la música del Rococó alegre, divertida y buena. En la historia de la Música ha de aparecer, a continuación, la inconmensurable figura de Beethoven.

TSCHAIKOWSKY: Nació Tschaikowsky en 1840. Su padre era inspector de Tschaikowsky compositor ruso de musica clasicaminas, y la familia bien acomodada.

Ni sus padres ni sus profesores sospechaban el don que llevaba en sí el pequeño Tschaikowsky, que a la edad de diez años fue enviado a la Escuela de Jurisprudencia, de la cual salió nueve años más tarde, para entrar en el Ministerio de Justicia de San Petersburgo.

Cursó estudios musicales en el Conservatorio, pero sin dar ninguna señal de que pudiera un día ser un músico extraordinario; tocaba el piano regularmente y compuso valses y polkas insignificantes.

El año 1863 marca el cambio decisivo en su vida: decidió entonces dedicarse exclusivamente a la música, dejó su puesto en el Ministerio y durante los tres años siguientes se enfrentó con muchas privaciones, dando clases de piano y trabajando en sus composiciones musicales.

El gran compositor y pianista Nicolás Rubinstein, ya famoso, fundó en 1866 el Conservatorio de Moscú y ofreció a Tschaikowsky la Cátedra de Armonía.

El sueldo era modesto, pero el cargo tenía cierto prestigio, y esto, unido al ambiente artístico de Moscú, más moderno que el de San Petersburgo, fue beneficioso al desenvolvimiento del joven músico.

Rubinstein presentó varias obras de Tschaikowsky en los conciertos que dirigió en Moscú; todas alcanzaron un éxito discreto y pronto fueron olvidadas.

El primer contacto de Tschaikowsky con el grupo de «Los cinco» tuvo lugar en San Petersburgo en la primavera de 1868. No tardó en dejarse influir por las fuertes personalidades de Rimsky-Korsakov y Balakirev, y su segunda sinfonía.

La Pequeña Rusia, refleja su intento de seguir el camino nacionalista, utilizando casi exclusivamente temas populares rusos. Mas ello iba contra su personalidad artística: sin duda era el menos ruso, el más europeo de los músicos rusos de su tiempo.

La música que amaba desde su infancia, pese a haber vivido hasta los diez años en el campo (donde había tenido ocasiones de escuchar la música popular), era la italiana, sobre todo la ópera.

Esta fusión, en su propia música, del sentimiento, calor y suntuosidad latina, con el vigor rudo y el lánguido pesimismo eslavo, es lo que le da su individualidad, su encanto, su emoción arrebatadora.

De 1868 a 1875 permaneció en Moscú ejerciendo su cargo en el Conservatorio y componiendo algunas óperas, suTercera Sinfonía y el Concierto N°. 1 para piano y orquesta. Su mal estado de salud le obligó, sin embargo, a buscar mejor tranquilidad por lo que pasó en Vichy el verano de 1876. Al regresar a Rusia encontró lo que él llamó «un brillante fracaso», en el estreno de su ópera El capricho de Oxana.

El caso de la popularidad, o la falta de ella, en la carrera de Tschaikowsky es muy curioso. Sus óperas se representaban en Moscú y San Petersburgo, sus oberturas y sinfonías se tocaban en Viena y París, pero nunca con éxito definitivo.

El primer gran éxito lo obtuvo con el Concierto para piano en si bemol menor en América y en Inglaterra, en 1880, cuando el autor cumplía cuarenta años. Desde esta fecha Tschaikowsky, que nunca había querido actuar en público como director, ni como «personalidad» (más bien cultivaba la soledad o la compañía de sus hermanos y uno o dos amigos íntimos), haciendo un gran esfuerzo, emprendió varias giras por el extranjero dirigiendo orquestas en Viena, París, Berlín, Londres y Nueva York.

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Biografia de Francisco Goya Pintor Español Obra de Goya Pintura Arte

Biografía de Francisco Goya Pintor Español

Francisco de Goya: La honestidad y la tristeza (España, 1746-1828)

Francisco de GoyaPintor español (Fuendetodos 1746-Burdeos 1828).

Goya es un pintor que llena toda una época de la pintura española: desde el neoclasicismo de finales del siglo XVIII hasta el romanticismo.

Su producción es de una abundancia extraordinaria. La originalidad y la variedad de su obra compensan con creces el desaliño de muchos de sus cuadros. Su arte evolucionó a lo largo de su vida.

Esquemáticamente puede decirse que Goya parte del rococó, se entrega al color con furia y libertad y va descubriendo sucesivamente la hermosura de los grises y de los negros, sin renunciar por ello a los colores intensos. Pintor de ejecución rápida, soluciona las composiciones de modo conciso.

Considerado el Padre del Arte Moderno, Francisco de Goya inició su carrera como artista inmediatamente después del período que abarcó el barroco.

Fue debido a que expresó sus pensamientos y sentimientos con total franqueza en el lienzo, lo que seguramente lo convirtió en el pionero de las nuevas tendencias artísticas, que llegarían a su máximo esplendor en el siglo XIX.

Existen en realidad dos tendencias contradictorias que dominaron su arte, y que a través de su fusión logró alcanzar la representación de la reacción contra todas las concepciones previas del arte, y bregar por el camino que lo condujera a una nueva forma de expresión.

Por ello, si deseamos comprender el alcance del arte de Goya, y apreciar los principios que rigen su desarrollo y su gran versatilidad, es esencial tener en cuenta que su labor se extendió a través de un período de más de 60 años, ya que el artista continuó dibujando y pintando hasta cumplir los 82 años.

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BREVE FICHA BIOGRAFICA DE GOYA

• Nació el 30 de marzo de 1746 en Fuendetodos (cerca de Zaragoza), España.

•  A los catorce años ingresó en un taller de pintura y grabado.

•  En 1763 viajó a Madrid y allí conoció al pintor Francisco Bayeu, que influyó en su carrera.

• En 1771 pintó su primer fresco religioso.

• Durante 1783 y 1784 empezó a pintar retratos por encargo y recibió la protección de importantes familias de la aristocracia madrileña.

• En 1788 el rey Carlos IV lo nombró pintor de la Corte.

• Cuatro años más tarde, una grave enfermedad lo dejó sordo y su pintura sufrió un gran cambio.

•  En 1796 inició su relación con los duques de Alba y pintó una serie de grabados muy originales, llamados «Caprichos».

Trabajo en soledad

• En 1815 comenzó una serie de  grabados, dibujos y cuadros dedicados a la historia del toreo.

• Cuatro años después se recluyó en la Quinta del Sordo, una finca en las afueras de Madrid donde realizó su obra más importante: las «Pinturas Negras».

• En 1824, cansado del absolutismo de Fernando VII en el país, partió hacia Francia.

• Murió en ese país, en la ciudad de Burdeos, el 16 de abril de 1828.

Entre 1808 y 1814 se llevó a cabo en España la Guerra de la Independencia contra la invasión francesa. Durante ese período, Goya reflejó en su obra el horror de las atrocidades que cometía el ejército invasor.

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BIOGRAFIA Y OBRA ARTÍSTICA:
Francisco de Goya nació en 1746
en un pequeño pueblo cercano a Zaragoza.

Cinco años: a esa edad comenzó a dibujar Francisco de Goya, dando así inicio a una carrera que no se detendría hasta su muerte, a los 82.

Goya recibió sus primeras lecciones de dibujo y de técnica pictórica de la mano del pintor barroco José Luzán, y, a los 16 años, continuó sus estudios con Franciscco Bayeu, pintor de la corte de Carlos III.

De esa época datan sus primeras obras: Tobías y el ángel, hoy desaparecida, y la decoración del relicario de la iglesia de su ciudad natal.

Cuando tenía la edad de 14 años comenzó su aprendizaje en el arte a través de las clases que le brindaba un maestro local llamado José Luzán.

A los 18 años Goya se trasladó a Madrid con la intención de ganar un premio de la Academia de San Fernando, y aunque no pudo ganarlo, aquella aventura le sirvió para reunirse con el pintor de la Corte de la época, Francisco Bayeu, quien no sólo le enseñó algunas técnicas, sino que además fue una gran influencia temprana en la vida de Goya.

Ya en Madrid, Goya conoció al pintor neoclásico Antonio Rafael Mengs, el elegido del rey Carlos III, y, junto a éste y a Bayeu, perfeccionó sus estudios sobre el color, el dibujo y la luz. Aunque lo intentó, nunca obtuvo la beca de la Academia de San Fernando para visitar Italia, por lo que decidió hacer el viaje por cuenta propia: viaje de estudios, viaje de iniciación, pero también viaje de confirmación del deseo de dedicar su vida al arte.

A través de la influencia de Bayeu, Goya pudo acceder a su primer contrato oficial, cuando le fue encomendada la realización de un fresco para decorar la Iglesia de la Virgen del Pilar en Zaragoza.

Desde 1773 y después de pasar un año en Italia, Goya se mantuvo realizando varios proyectos de frescos.

Se podría decir que la oportunidad que el joven pintor había buscado inútilmente en Italia, se le presenta inesperadamente a su regreso a Zaragoza.

Parece ser que el espíritu de economía del Cabildo, fue lo que indujo a elegir a un pintor desconocido para realizar un fresco en una iglesia. 

Goya aceptó todas las condiciones de los eclesiásticos: someterse a un examen, ejecutar un fresco sobre el cual habría de pronunciarse la Academia de San Fernando, y, en caso de encargársele los trabajos, llevarlos a cabo con la mayor celeridad.

Esto último no podía significar inconveniente alguno para Goya, que siempre se destacó por una facilidad de creación y de ejecución asombrosas.

La fecha de iniciación de los trabajos, 21 de octubre de 1772, fue decisiva para su carrera artística.

Se trataba de un éxito modesto pero de considerables alcances para el porvenir.

El boceto recibió la aprobación del Cabildo: la fortuna de Goya estaba, por lo visto, en Zaragoza.

Bayeu, ahora cuñado de Goya, tiene los ojos puestos en el joven pintor y no le escatima su apoyo.

Cuando Mengs le solicita nombres de pintores capaces de presentar bocetos para tapices, Bayeu se apresura a citar a Goya.

El príncipe de Asturias, hermano del rey, se casa, y es preciso prepararle una digna residencia.

Goya comprende que ahí está la oportunidad de su vida. Pintor de rápida ejecución, cuatro meses le bastan para preparar el primer boceto que no es, en verdad, un simple dibujo, sino un cuadró completo, de admirable minuciosidad. Muy pronto los pedidos acrecen.

El hogar de Goya comienza a conocer la prosperidad. Llega el día en que no puede satisfacer todos los encargos, y en que se ve perseguido por sus admiradores.. .

Agradan sus cuadros en los que el horizonte parece tan lejano, y donde, sobre el azul de un cielo suave, se perfila la silueta de un árbol, ora frondoso, ora esbelto y afinado.

Goya agrupa a sus personajes en el centro, y hace vivir en sus telas a los niños mofletudos que juegan o trepan a los árboles para arrancar sus frutos. De toda su pintura se desprende una indefinible impresión de alegría.

A los treinta años de edad, Goya escribe a su fiel amigo Zapater: «Gano de 12.000 a 13.000 florines por año, lo cual me permite vivir como un hombre acomodado.»‘ Mas, ¿cuántas fueron las privaciones que debió sufrir anteriormente para poder considerarse casi rico con recursos aún tan modestos?.

También hubo momentos en que llegó a abandonar el trabajo por completo, pero después de esos períodos de desánimo, la fiebre de crear volvía a apoderarse de él.

De temperamento exaltado, el desaliento lo sume en un abismo, y de pronto resurgen la esperanza y la certeza del triunfo.

En el término de noventa días concluye un fresco y escribe al amigo: «Me siento sin fuerzas y pinto muy poco. Ruego a la Virgen que me conceda el amor al trabajo.»

Su observación atenta de la gente del pueblo lo salva de la desesperación: mujeres del mercado, pobres diablos apretujándose en torno a objetos y ropas usadas, holgazanes escuchando a un ciego, que tañe la guitarra: cada imagen será un cuadro, un boceto, un tapiz, que aún hoy día son patético recuerdo de una España desaparecida.

Fue en 1798 cuando se concretó uno de sus trabajos más famosos, el fresco para la Iglesia de San Antonio de la Florida, en Madrid. Para aquella época, Goya había comenzado a trabajar con la influencia de sus dos grandes fuentes de inspiración, por un lado Velázquez y por el otro Rembrandt.

En 1786 Goya comenzó a trabajar en la elaboración de retratos oficiales, que eran encargados por el rey Carlos III.

Al mismo tiempo, se dedicó a la creación de tapices en lo que representaba escenas de la vida cotidiana española, un hecho que revolucionó la industria del tapiz en España.

A pesar de que el artista cobraba cada vez mayor repercusión, en el invierno de 1792 la vida de Goya dio un giro dramático, cuando a raíz de una enfermedad quedó totalmente sordo.

A partir de aquel episodio, gran parte de su trabajo posterior comenzó a expresar un fuerte pesimismo.

Por otra parte, Goya había sido testigo de los más espantosos horrores de la guerra, durante la ocupación francesa de España, y en ello se basó para la creación de dos de sus pinturas más famosas, las cuales logró culminar en 1814.

Allí se retratan las masacres ocurridas en las batallas del 2 de mayo de 1808 y del 3 de mayo de 1808.

Casi al final de su vida, otra característica personal invadió las pinturas de Goya, cuando comenzó a evidenciarse una franqueza y una honestidad absolutas, sobre todo en sus retratos.

De allí que el retrato que realizó de la familia de Carlos IV, representa a las figuras reales de una manera realista y no idealizada.

En sus últimos años, se dedicó a realizar una serie de frescos en las paredes de su casa de campo, en los que se observa aún más la profunda tristeza de su ser y la depresión que le causaba la situación política en España de aquella época.

En 1824 se vio obligado a abandonar España, debido a la opresión y pasó su exilio en Francia, donde cultivó el arte de la litografía, retratando escenas de corridas de toros. Finalmente, Francisco de Goya murió lejos de su patria en 1828.

ULTIMOS AÑOS DE GOYA: El ambiente político de la época oscilaba desde la otorgación de la constitución (1820) por parte de Fernando VII y de la pujanza de los liberales, hasta la reacción de agosto-septiembre de 1823 que implicó la depuración de todo aquello que tuviese que ver con lo liberal.

Goya, para evitar algún posible problema, se refugió primero en casa de Duaso y Latre y el 2 de mayo de 1824 pidió licencia para desplazarse a Polombiéres con el pretexto de realizar una cura de aguas.

Una vez cruzada la frontera, Goya se olvida del balneario francés y se dirige a Burdeos, en donde encuentra al también refugiado Leandro Fernández de Moratín; pasa luego a París para instalarse definitivamente en Burdeos en compañía de Leocadia Weiss.

En este año pinta algunos retratos (el de Joaquín María Ferrer y el de su esposa Manuela Álvarez) e inicia una serie de pinturas y litografías sobre corridas que finalizará al año siguiente.

En la primavera de 1825 sufre una grave enfermedad, parálisis de la vejiga y tumor en el peritoneo, que superará a principios del verano.

Terminada la licencia de estancia en Francia, en 1826 se traslada a Madrid para obtener la jubilación como pintor de cámara, cargo que seguía ostentando, aunque más de manera honorífica que real.

Después de obtenerla, su sucesor como pintor de la corte, Vicente López, le retrata en el conocido cuadro conservado en el Museo del Prado.

Se dirige de nuevo a Burdeos y pinta, ya quiza en 1827, la famosa Lechera, emotiva por la moderna yuxtaposición de colores claros y luminosos mediante toques breves y quebrados.

El 17 de enero de 1828 escribe una carta a su hijo en la que se reconoce enfermo; dice que apenas puede trabajar en el retrato de José Pío de Molina, que será considerado como su última obra.

El estado de salud del maestro empeora a medida que transcurren los días y el día 2 de abril, después de escribir una carta a su hijo, queda paralizado.

Muere en la noche entre el 15 y el 16 del mismo mes acompañado de Leocadia y sus hijos, de su nuera y de su nieto Mariano.

Es enterrado en Burdeos, y allí permanecen sus restos hasta que el 29 de noviembre de 1919, excepto la cabeza, desaparecida misteriosamente, son trasladados a la ermita de San Antonio de la Florida de Madrid.

El arte de Goya, uno de los grandes genios de la pintura española y universal y, como Velázquez, apenas sin discípulos, no puede comprenderse o, al menos, apreciarse en todo su valor, si no se sitúa en las coordenadas artísticas del momento que cristalizaban en el frío racionalismo del francés Jacques Louis David, apenas nacido dos años antes que el maestro aragonés.

Goya, cuya producción alcanza las setecientas pinturas y casi los trescientos grabados, se reveló contra el arte academicista del momento, luchó contra corriente, para dar expresión a su realidad interna que, en definitiva, sólo reflejaba las vivencias de la España de finales del siglo XVIII y principios del XIX.

PINTURAS NEGRAS: Bajo el nombre de «Pinturas negras» se conoce la serie que Goya realizo al óleo directamente sobre los muros de su Quinta del Sordo entre 1820 y 1823.

Son en total catorce cuadros que el artista confeccionó no por encargo, sino para decorar la casa que compartía con Leocadia Zorrilla, y que había adquirido en 1819 alejada del centro de Madrid.

Toda la senrie se nos presenta como una reflexión sobre los hombres y el mundo, con una marcada presencia de los tonos oscuros y una temática que ha dado lugar a interpretaciones diversas: se ha dicho que se trata de una crítica a las instituciones como la Inquisición o bien de impresiones propias del estado de ánimo del artista, quien padecía depresión y se había recluido en su casona.

Goya realizó las pinturas sobre las paredes de dos salas, aprovechando sus dimensiones para realizar algunas en forma horizontal y otras en forma vertical.

El último propietario de la finca, el barón F. E. d’Erlanger, luego de la muerte del artista y de sus herederos, decidió el traslado de las pinturas al Museo del Prado.

Para ello, las obras fueron copiadas en lienzo y, aunque sufrieron algunas alteraciones, conservaron su fuerza estética.

Para su exposición, se dispusieron dos salas que se encuentran actualmente abiertas al público, ya que es primordial para su correcta apreciación el poder verlas ubicadas en el mismo espacio.

Las «Pinturas Negras», y en particular la visión del mundo del artista español, influenciaron por igual a los pintores expresionistas y surrealistas del siglo XX.

Obra de Goya Francisco

Judith y Holofernes
La obra representa el episodio bíblico en el que Jucllth corta la cabeza de Holofernes.

Goya destaca el dramatismo de la escena y se detiene en la violencia de la acción y en el movimiento, mientras que el lugar er el que se desarrolla el hecho permanece impreciso, ya que el artista optó por sumergimos en la atmósfera opresiva del cuadro a través de un fondo negro.

Saturno obra de Goya Pinturas Negras

Saturno
También conocido como Saturno devorando a su hijo, este cuadro representa a Saturno, ei dios del tiempo, en la imagen alegórica de comerse a su descendencia.

El pintor Rubens ya se había ocupado de la misma escena, y probablemente Goya conociera el cuadro.

La versión del artista español es mucho más oscura y prescinde de los atributos mitológicos para remarcar la crueldad y el horror de la expresión física del dios, deformando sus gestos y movimientos.

TÉCNICA UTILIZADA:

Fue un artista de formación rigurosa que dominaba a la perfección técnicas como el óleo sobre muro o lienzo, el aguafuerte, el grabado y el cartón.

•  En su proceso creativo era muy perfeccionista y por ese motivo trabajaba con bocetos y dibujos que luego coloreaba.

•  Atendía en particular a los detalles de cada composición, con precisión casi fotográfica.

•  Utilizaba colores con destreza, convirtiéndolos en elementos expresivos fundamentales de tos cuadros. Sus pinceladas eran libres y géstales.

• Goya fue abandonando poco a poco las convenciones estilísticas y temáticas de su época, y esa ruptura con la tradición le permitió crear un lenguaje personal y visionario.

EL PINTOR Y LA GUERRA: Con gran fuerza expresiva y crudeza, y sin tomar partido por los «buenos» o por los «malos»,Goya retrata la violencia de la guerra para criticar sus brutalidades.

Francisco de Goya, artista que integró la corte española y que se formó a la luz de los ideales de la razón y del progreso, asistió en su larga vida al espectáculo de la violencia y la locura.

La guerra se desató ante sus ojos y provocó su visión crítica del mundo, que fue plasmada en obras como la serie «Los desastres de la guerra» y en algunos cuadros de gran tamaño como El 2 de mayo de 1808 en Madrid y Los fusilamientos del 3 de mayo, entre muchos otros.

goya 2 de mayo

La invasión napoleónica en el territorio español en 1808 trajo aparejados muchos cambios políticos y sociales que convulsionaron la vida cotidiana de los habitantes de Madrid. Goya, afectado profundamente por los enfrentamientos, se inspiró en la Guerra de la Independencia para la confección de las estampas de «Los desastres de la guerra».

Realizados entre 1810 y 1815, los ochenta grabados al aguafuerte de la serie con títulos sugerentes como, por ejemplo, Fatales consecuencias de la sangrienta guerra en España con Bonaparte y otros caprichos enfáticos son los más terribles y dramáticos de los que compuso el artista.

Goya temió ser perseguido por su contenido político y por ese motivo las planchas estuvieron en poder de su hijo Francisco Javier Pedro hasta su muerte en 1854.

Ocho años después fueron adquiridas por la Academia de San Fernando y publicadas por primera vez.

 ALGO MAS SOBRE LA VIDA DE GOYA…

En 1771 estaba en Italia donde, el 29 de Junio, la Academia de Parma le concedió a uno de sus cuadros una mención positiva por su cálida expresión. Goya tenía entonces 28 años de edad.

Regresó a Zaragoza y en el otoño del mismo año recibió un afortunado encargo de pintar una serie de frescos en la Capilla de Nuestra Señora del Pilar. Entre 1773 y 1774 regresó a Madrid, donde se casó con Josefa Bayeu, hermana de su maestro y protector.

En 1776, el Príncipe de Asturias le encomendó diseñar una serie de tapices y produjo treinta magníficos diseños entre los años 1776 y 1780.

En 1780 fue aceptado como miembro de la Real Academia de San Fernando, en Madrid. Esto marcó el comienzo de los años de éxito de Goya.

En 1785, hizo su debut en la alta sociedad pintando un retrato de la Duquesa de Osuna, una de las damas españolas más poderosas.

Los años que siguieron fueron jalonados por grandes éxitos sociales y financieros. Goya se movía en los círculos de la Corte Española y cuando Carlos III murió, fue nombrado pintor oficial de Carlos IV.

La monarquía Española era excepcional mente débil y vana y estaba fuera de contacto con la realidad. Goya parecía estar destinado a ser engullido por la vida superficial de la corte, pero en 1792 sucedió algo que le condujo a otra realidad.

En el otoño de ese año estaba en Cádiz cuando fue aquejado por una enfermedad y se esperaba que muriera. Sin embargo, se recuperó lentamente y prácticamente abandonó su identidad como Pintor de la Corte.

Fue en esa época que pintó sus «divagaciones populares», con sus temas sobre los sufrimientos y absurdos humanos.

El Goya profundo comenzaba a surgir.

La serie de aguafuertes de Goya, Los Caprichos, fue publicada en 1799.

Estos aguafuertes con sus temas de una sociedad corrupta y descarriada, muestran la sutileza y sentido de ironía de Goya en todo su esplendor.

Toda su obra está señalada por el fuerte impacto emocional de los temas elegidos. Es «expresionista» y tuvo una gran influencia posterior en los pintores románticos y expresionistas.

En 1808, la debilitada monarquía española fue derribada y los ejércitos de Napoleón ocuparon España bajo el general en jefe Murat. En Mayo de aquel año, el pueblo de Madrid se alzó y atacó las tropas de Murat.

El 3 de Mayo, cientos de patriotas españoles fueron ejecutados en una montaña en las afueras de Madrid. En 1814, Goya llevó a la tela estos sucesos que habían causado una profunda impresión en él. En la misma época trabajó en sus «Desastres de la Guerra», una serie de aguafuertes.

DESASTRES DE LA GUERRA

Los últimos años de vida, Goya los pasó en reclusión en una casa que se había comprado en las afueras de Madrid y en el exilio en Burdeos.

Quedó sordo debido a su renuente enfermedad y esto aumentó su estado de aislamiento.

En su casa cubrió las paredes con oscuros y poderosos murales que mostraban su profunda percepción del carácter humano y la condición del mundo que lo rodeaba.

Goya fue atacado por la parálisis el 2 de Abril de 1828 y murió en Burdeos el 16 de Abril.

Fuente Consultadas:
Ficha Biografia de Revista GENIOS Nº36 Francisco de Goya
Grandes Pinturas de la Historia – Goya – Clarín
Enciclopedia del Arte Larousse
Wikipedia Entrada: Francisco Goya
Enciclopedia Electrónica Microsoft Corporation – ENCARTA  –

Vida y Obra de Ghiberti Lorenzo Historia Puerta del Paraiso Florencia

Vida y Obra de Ghiberti Lorenzo Historia Puerta del Paraiso

Entre los años 1300 y 1600 la vida en Europa sufrió grandes cambios. Fue una nueva etapa del pensamiento y déla cultura y se la denomina Renacimiento. Fue un período de sorprendentes inventos en el mundo de la ciencia.

Se desarrolló la imprenta, se hicieron descubrimientos astronómicos, hombres osados se dedicaron a explorar mares desconocidos y la pintura, la escultura, la arquitectura y la literatura también se transformaron de manera asombrosa.

Pero fue también una era de violencia, pobreza, hambre y enfermedades.

Lorenzo GhibertiLorenzo Ghiberti (1378-1455) es el primero de los escultores florentinos del siglo XV; hasta los más eminentes artistas de esa época se formaron en su taller.

El estilo aún gótico de sus primeras obras se hace cada vez más complejo a través del estudio de la perspectiva y de la incansable búsqueda de la «luz», elementos ambos que tanto apasionaron a los artistas florentinos del siglo XV.

«Son tan bellas que podrían colocarse a la entrada del Paraíso».
Así se expresó un día el gran Miguel Ángel, que no prodigaba los elogios, al detenerse a admirar la nueva puerta del Baptisterio florentino, última obra maestra de Lorenzo Ghiberti.

Que aquella «puerta del Paraíso» era hermosa, lo sabían todos en Florencia… hasta los profanos en la materia. Pero el florentino más convencido de ello era el propio Lorenzo Ghiberti, que —con una franqueza rayana en la inmodestia— había firmado su trabajo con estas palabras: «Obra de Lorenzo Ghiberti, ejecutada con maravilloso arte». Nadie, sin embargo, se asombró de tal inscripción, ya que era rigurosamente cierta. Por lo demás, si alguien se hubiera atrevido a pensar que el autor de semejante rúbrica debía ser un auténtico «cara dura»… no se habría alejado mucho de la verdad.

La «cara dura» de Ghiberti, puesto que era de bronce, estaba allí mismo, sobre uno de los batientes de la puerta: un rostro abierto, bondadoso, con las cejas un poco enarcadas, confiriéndole una expresión perspicaz y vagamente irónica.

Pero junto a su propia imagen, como si hubiera querido dividir el mérito de aquella obra maestra en partes iguales, Ghiberti había colocado la efigie de su padrastro, Bartolo de Michele, llamado Bartoluccio por los florentinos, que había sido su maestro; y este acto de modestia y generosidad basta para absolverlo de toda sospecha de presunción.

Puerta Harte del Baptisterio de Florencia (1403-1424)

Lorenzo Ghiberti: Puerta Harte del Baptisterio de Florencia (1403-1424) – Por voluntad de los autores del encargo, Ghiberti, al esculpir la primera puerta del Baptisterio de Florencia, se atuvo fielmente al modelo que había ejecutado Andrés Pisano, en la primera mitad del siglo XIV, para el mismo Baptisterio.

La puerta está subdividida en 28 paneles de bronce, 14 por batiente, en cada uno de los cuales se incluye un marco cuadrilobulado que encierra a las figuras.

En las dos filas inferiores, el escultor representó a los cuatro evangelistas y a los cuatro «padres» de la Iglesia, seguidos, en orden ascendente, por los episodios más significativos de la vida de Jesús.

La regularidad geométrica de los recuadros se enriquece con los elegantísimos frisos que los enmarcan y con la vivacidad de las cabezas de profetas que surgen en los ángulos. Las figuras doradas resaltan sobre el fondo oscuro del bronce. La fundición de la puerta fue muy difícil, y se realizó en dos tiempos: primero, el marco con los 28 compartimientos; luego, las placas esculpidas.

EL FAMOSO CONCURSO

Lorenzo se reveló como un artista precoz: cuando, en 1401, participó en el famoso concurso para la puerta del Baptisterio de Florencia, sólo tenía 23 años.

El tema del concurso era la ejecución de una placa de bronce que reprodujera el «Sacrificio de Isaac». Tras una primera «eliminatoria», pasaron a la final siete artistas de «campanillas», entre ellos Jacobo della Quercia y Filippo Brunelleschi.

No es difícil imaginar el clima de competición que se creó en la ciudad cuando los seleccionados se pusieron al trabajo, ni las discusiones de los «partidarios» sosteniendo a sus favoritos, ni la curiosa expectación.

Los siete artistas trabajaron en el más completo secreto, para no correr el riesgo dé copiarse recíprocamente.

Es decir, los siete, no, porque Lorenzo Ghiberti, el más joven de ellos, invitó a todos los ciudadanos que lo desearan a examinar sus modelos y a declarar abiertamente su parecer. Los maldicientes, por supuesto, dijeron que con ello sólo intentaba predisponer a favor suyo al j rado…
Pero se engañaban: la obra de Ghiberti resultó perfecta, digna, sin duda, de la victoria.

Para los treinta y cuatro componentes de la comisión, sin embargo, no fue fácil decidir entre las placas presentadas por Ghiberti y Brunelleschi, ya que ambas eran muy bellas, aunque completamente distintas en la ejecución y en el estilo.

Finalmente se optó por una decisión salomónica: los dos artistas trabajarían juntos en la puerta del Baptisterio. Brunelleschi se negó.

MEDIA VIDA

Inició la tarea cuando era todavía un joven, y la terminó a los cuarenta y seis años de edad. Acaso al participar en la ceremonia de consagración de la puerta, en la mañana de Pascua de 1424. se dio cuenta de que la mitad de su vida se le había ido en aquel trabajo. Pero merecía la pena.

La puerta, elegantísima, perfecta, era el resultado de un feliz equilibrio de arte y sabiduría técnica. Y sólo Florencia podía jactarse de poseer semejante maravilla.

UN TALLER CONCURRIDO

Entretanto, el taller de Lorenzo Ghiberti se había llenado de ayudantes, aprendices y alumnos. entre los cuales se contaban algunos, como Donatello y Paolo Uccello, que no tardarían mucho en hacerse famosos.

La vida del escultor transcurría en medio de un tranquilo bienestar: tenía mujer, dos hijos que pronto incrementarían el número de sus colaboradores, una bonita casa en Borgo Allegri y algunas fincas fuera de la dudad. Y era. además, famosísimo.

En su taller se hacía de todo: finísimos trabajos de orfebrería, estatuas de bronce de más de dos metros de altura, destinadas a la iglesia de Orsanmichele, bosquejos para las vidrieras sacras, vírgenes de terracota, pinturas sobre madera y. vidrio… Y, cuando se habló de encargar la tercera y última puerta del Baptisterio (la primera había sido esculpida por Andrés Pisano, un siglo antes), a nadie, y tampoco a Ghiberti, se le pasó por la cabeza que pudiera ser confiada a otras manos.

Como siempre, el resultado satisfizo a todos: se trataba, efectivamente, de la «puerta del Paraíso». Si bien aquella vez, en el entusiasmo febril del trabajo» transcurrió casi un decenio: en 1452, cuando dio  últimos toques a su obra, Ghiberti tenía más de 70 años.

Por aquella época, el artista llevaba ya bastante adelantada la redacción de sus «Comentarios», que continuó escribiendo, sereno y en paz, hasta el día de su muerte acaecida el 1° de diciembre de 1455.

En los «Comentario se refería también a su propia persona, objetivamente concluyendo la parte autobiográfica con otra de sus tajantes afirmaciones: «Pocas cosas importantes se han hecho en nuestra tierra (la Toscana) que no hayan sido dibujadas u ordenadas por mi mano». Pero tampoco esta vez los lectores encontraron presuntuosa la frase.

Es cierto: Lorenzo Ghiberti había educado y enseñado arte a toda una generación de escultores.

 Detalle de la Puerta Norte del Baptisterio Florencia

Lorenzo Ghiberti – Detalle de la Puerta Norte del Baptisterio  Florencia: Anunciación – Esta placa de la primera puerta ejecutada por Lorenzo Ghiberti con destino al Baptisterio de Florencia, constituye un ejemplo de la sobria elegancia características del estilo de este escultor.

Observemos la armonía y el equilibrio con que la escena ha sido colocada en el marco de cuatro lóbulo El templete que acoge la figura de la Virgen ocupa la mitad exacta de la superficie disponible; las figuras del ángel y del Padre Eterno,oportunamente curvadas para adaptarse mejor al  contorno redondeado del marco, «equilibran» la otra mitad. Notemos también cómo las alas del ángel se introducen en el  ángulo del marco, favoreciendo el ritmo.

puerta del infierno ghiberti lorenzo

Lorenzo Ghiberti: Puerta del Paraíso (1425-52) – Florencia, Baptisterio – En la «puerta del Paraíso» Ghiberti utilizó una subdivisión distinta de la empleada en las otros dos puertas del Baptisterio. Eligió como tema los hechos del viejo’ Testamento, narrados en diez amplias escenas, contenidas en marcos rectangulares. Los frisos verticales reproducen elegantes figuras de cuerpo entero y cabezas rodeadas por marcos circulares. La tercera pareja de cabezas del friso central de la puerta, empezando a contar desde abajo, está formada por los retratos del escultor (a la derecha) y de su padrastro y maestro, Bartolo di Michele, llamado Bartoluccio (a la izquierda). El estilo del artista ha cambiado mucho. Las escenas son más ricas en detalles y están animadas por un claroscuro que les confiere un vivaz efecto «pictórico». El paisaje y los edificios del fondo fueron ejecutados según las reglas de la perspectiva, es decir, disminuyendo la altura del relieve, a medida que las figuras se alejan del primer plano.

Ver:Historia Construcción Cupula de la Catedral de Florencia

Legado del Humanismo

Legado del Humanismo

El humanismo: El humanismo surgió en parte en respuesta a la desilusión creciente con respecto a la Iglesia. Era una corriente de pensamiento literaria y erudita, interesada en la gramática, la retórica, la historia, la filosofía y la poesía, doctrinas todas producto del pensamiento humano.

En su corazón latía el interés por reavivar la cultura clásica, en particular mediante el estudio del griego y el latín. El humanismo postulaba que el ser humano podía aplicar las habilidades que le eran propias, el razonamiento y la lógica, para mejorar y ganar en dignidad.

En su difusión hacia el norte alcanzó otros países europeos y, con la aparición de las técnicas de impresión, llegó a un público cada vez mayor. Cuando sus tesis se aplicaron al estudio de la Biblia, se exigió una revisión humanista de la Iglesia, la cual derivó en la llamada Reforma.

El nuevo ideal de vida de los humanistas básicamente implicaba:

Una afirmación de la presencia del hombre en el mundo: los humanistas consideraban al hombre como centro y medida de todas las cosas. Expresaban su orgullo y simpatía por las realizaciones humanas y tenían gran confianza en el destino de la humanidad. Consideraban al hombre como un ser libre y superior a otras criaturas.

Una revalorización de la vida en la tierra: apreciación que señalaba una diferencia con el pensamiento medieval, que consideraba más importante la vida ultraterrena.

El ejercicio de la crítica socio-cultural: atacaron a las autoridades tradicionales, como la Iglesia en sus poderes terrenales, y a le: rígidos métodos de enseñanza e investigación que no permitían e adelanto de los conocimiento; Proponían la discusión de las teorías, la observación de los hechos los procedimientos inductivos (de lo particular a lo general).

Los humanistas lograron un rango social importante, pero su vida no era fácil. Alcanzaban el nivel profesional después de años de estudio y muchos esfuerzos. Estudiaban desde niños o muy jóvenes gran cantidad de horas diarias muchas de ellas a la luz de las velas. Algunos solían describir su existencia de este modo: «durante el día trabajo para vivir y durante la noche me visto con mis mejores galas, voy a la biblioteca y me une con los pensadores antiguos».

Los burgueses se transformaron en mecenas y protegieron a intelectuales y artistas. Eran poderoso; económicamente y querían aparecer también como «piadosos». Los Medicis de Florencia fueron un ejemplo del mecenazgo ejercido por la alta burguesía.

EL LEGADO DEL HUMANISMO

El movimiento humanista, como ya se expuso, había nacido en la vanguardia de un conjunto de manifestaciones de la vida europea vinculadas al desarrollo y a las exigencias de las comunidades urbanas. Nutrido en su origen en aspiraciones de universalidad, no había podido eludir la presión del tiempo, tornándose paulatinamente en factor de estímulo de las mismas tendencias a que parecía oponerse.

Su noción del carácter autónomo de las creaciones humanas, con la consiguiente objetivización del mundo de la cultura, había tenido como consecuencia inmediata el desarrollo de las ciencias histórico-políticas, dotadas del instrumento eficaz proporcionado por la filología.

Firme luego en su concepción de la dignidad del hombre, concebido como señor de la Tierra, había desarrollado la indagación de la circundante esfera natural, estimulando las búsquedas científicas destinadas a dominar el universo y someterlo a sus exigencias.

Nació de este modo, un mejor conocimiento del pasado y del presente. La selva de mitos y alegorías se desbrozó con el rechazo del criterio de autoridad científica y con la creación de una nueva metodología del saber. que pronto daría frutos gigantescos.

Por otra parte, si en cierto modo el humanismo rompió con el pasado inmediato, tachándolo en sus limitaciones fundamentales, no dejó de advertir, en toda su fecundidad, el lazo que indisolublemente debía tenderse, enhebrando el conjunto de las creaciones humanas, para advertir el sentido de la presencia del hombre en la Tierra.

Origen e Historia del Mecenazgo Primeros Mecenas en la Edad Media

Origen e Historia del Mecenazgo

La producción artística de fines de la Edad Media está marcada por el desarrollo de la obra por encargo. Ello se debió a la multiplicación de las cortes principescas y al surgimiento de una poderosa y rica burguesía que comenzó a imitar el estilo de vida de la alta aristocracia.

Surgió un verdadero mercado del arte y de los objetos de lujo, como la orfebrería y la tapicería. Las cortes de los príncipes rivalizaban en esplendor, y en las cuentas e inventarios es posible constatar la cantidad de joyas, vajilla preciosa, manuscritos y tapicerías acumuladas por coleccionistas tan ávidos como el duque de Berry o su hermano el rey Carlos V. Igualmente, durante este período, los artistas, que por largo tiempo fueron sólo artesanos más dotados y mejor remunerados, adquirieron al servicio de los príncipes una conciencia más valorada de sus personas.

Como consecuencia de lo antedicho un hecho capital en el desarrollo del humanismo fue la alianza existente entre los poderosos y los intelectuales y artistas. Bajo la protección de los tiranos la carrera de humanista se tornó lucrativa y honorable. De la misma forma que se compraban los servicios de un «condottiere» de espada (jefe de soldados pagos, mercenarios) , se pagaba una fortuna al «condottiere» de la pluma.

Origen e Historia del Mecenazgo Los humanistas gozaban de renombre y gloria. Fueron los historiadores y periodistas de su época, dominaron la opinión pública. Un latinista hábil tenía, prácticamente, abiertas todas las puertas; podía llegar a ser el «factótum» del príncipe, su secretario, su preceptor y consejero, su orador y embajador.

Esta avidez de gloria y de dinero hizo que muchas veces desapareciera en ellos el sentimiento cristiano y se insinuara el espíritu del paganismo, ya sea por los autores que frecuentaban como por la vida voluptuosa a la que la riqueza los llevaba.

En todas las cortes principescas y universidades surgían humanistas. En Milán, Francisco Sforza retenía a Francisco Filelfo, erudito belicoso y de una codicia sin límites; era quizá el mejor helenista de su época. Ahí maba que para él el honor sin dinero era tan despreciable como el dinero sin honor.

En una celebré disputa literaria con Poggio Bracciolini, éste, además de ladrón y adúltero, lo llamó «bestia repugnante», «monstruo cornudo», «despreciable murmurador» y otras lindezas de parecido calibre. Sin embargo, al poco tiempo Filelfo’ y Bracciolini hicieron las paces por motivos de interés …

LOS PRIMEROS MECENAS EN LA EDAD MEDIA

El comercio de lujo: Como se dijo mas arriba, cuando la burguesía comenzó a vivir copiando a la aristocracia, necesitó conseguir obras de arte para decorar sus mansiones y demostrar a la vez su poder económico.

Para complacer la demanda de una clientela deseosa de poseer objetos de lujo, los orfebres realizaban las obras más fantasiosas. Los inventarios revelan la existencia de piezas cada vez más sorprendentes, en forma de flores (aguileña, violeta) o de toda clase de animales (mariposas, papagayos, murciélagos o elefantes). Por ejemplo, en el inventario del duque de Anjou figura un gran aguamanil esmaltado en forma de pato, que sujeta en su pico un pez por donde sale el agua, y colocado en medio de una fuente «ondulada de verde y oro con diversos herbajes y bestias salvajes».

Una ficción literaria: la caballería. Este tratado sobre la realización de un torneo está ilustrado por Bartolomeo d’Eyck, pintor titular de Rene de Anjou, que es el autor del texto, preparado como obsequio para su hermano menor, Carlos de Anjou, conde del Maine. En los últimos siglos de la Edad Media, el torneo era la diversión por excelencia de la nobleza, en donde primaba la hazaña individual, bajo la mirada de las damas. Encarnaba el ideal de los caballeros de los tiempos antiguos y de los héroes de las novelas artúricas, con una cierta nostalgia de parte de la antigua nobleza de armas frente a la burguesía en ascenso, a veces ennoblecida por sus servicios al Estado.

El príncipe y el artista
Los príncipes poderosos como Carlos V y sus hermanos se rodearon de renombrados artistas, a los que protegían y beneficiaban y con los cuales, en ocasiones, mantenían incluso relaciones de amistad. Les otorgaban títulos oficiales en su residencia, como «valet de cámara» o «sargento de armas». Entre los íntimos de Carlos V se contaba su arquitecto, Raymond du Temple, cuyo hijo era ahijado del rey.

El duque de Berry, un esteta sagaz, envió a su arquitecto a España con el encargo de buscar un artesano sarraceno capaz de realizar el suelo de sus residencias en estilo morisco. Cuidadoso hasta el extremo por mantener a sus artistas en torno de él, el duque hizo raptar a una jovencita para ofrecerla en matrimonio a Paul de Limbourg, el más importante de tres célebres hermanos iluminadores que trabajaban entonces para él. Ellos fueron quienes ejecutaron durante los años siguientes las Muy ricas horas.

Asimismo, Jacquemart de Hesdin, su predecesor, quien gozó hasta su muerte, en 1409, del favor del duque, se benefició de su protección cuando cometió un crimen contra otro pintor. En 1378, Felipe el Atrevido, duque de Borgoña, fundó la Cartuja de Champmol, cerca de Dijon, que acababa de designar como capital de sus estados. Imitando lo que era Saint-Denis para los reyes de Francia, la iglesia debía albergar la necrópolis de los duques, en torno de la cual se cristalizaban las reivindicaciones de independencia de Borgoña.

A fin de conferir a ese lugar un especial prestigio, el duque convocó a los artistas más célebres del momento, como el arquitecto Drouet de Dammartin, los pintores Jean de Beaumetz y Jean Malouel y el escultor Jean de Marville, al que sucedió Claus Sluter en 1389.

El virtuosismo al servicio del lujo. Las piezas de orfebrería, calificadas a fines de la Edad Media como «joyas», reflejaban perfectamente el gusto de los acaudalados mandatarios por los objetos preciosos y ostentosos. Mezclaban con entusiasmo diversas técnicas de orfebrería y esmaltado en obras de una sorprendente inventiva formal. El corcel dorado, obsequio de Isabel de Baviera a su esposo Carlos VI, combina oro, esmaltes, perlas y gemas para representar un oratorio delante del cual el rey reza a la Virgen. Frente a él, un caballero sostiene su yelmo y abajo, un mozo de caballerizas guarda su montura.

ORIGEN DEL TÉRMINO MECENAS: Según el diccionario, persona poderosa que protege a los hombres de letras. Debería también incluirse a aquellos que patrocinan a cualquier persona o empresa cultural, aunque sea de carácter artesano, técnico, científico, etc.

Cayo Cilnio Mecenas nació el año 67 a.C. y murió el 8 d.C. Amigo de Octavio Augusto, fue su confidente y consejero. Era hombre de vasta cultura y erudición, que supo ser guerrero cuando se presentó la ocasión, acompañando al futuro emperador en varios combates. Al regresar a Roma, Mecenas ayudó al César a administrar justicia y dirigir el Imperio. Hombre rico, no quiso nunca figurar en política, de la que se mantenía cuidadosamente apartado. Era el amigo de su amigo, no el cortesano del emperador.

Un día, Augusto presidía el tribunal y daba signos evidentes de irritación y de ganas de condenar al reo. Mecenas, que estaba entre el público, le hizo enviar una tablilla en la que había escrito: Surge, carniféx (Levántate, verdugo).
Estas pocas palabras bastaron para avergonzar al emperador, que suspendió la sesión hasta el día siguiente en que, calmado, pronunció la sentencia absolutoria que procedía.

La esposa de Mecenas, Terencia, era hermosa y buena, pero él, gran mujeriego, se peleaba continuamente con ella. Se divorció y volvió a casarse con Terencia una veintena de veces, lo que hacía decir a Horacio:
—No se puede vivir con ella ni sin ella.
Mecenas era un gran vividor, amante de los placeres y la tranquilidad. Decía:
—Me da igual quedarme impotente, ser lisiado, gotoso, cojo o manco; lo que me importa es vivir.

Y a Augusto le aconsejó:
—No abuses de tu poder. Cuanto mayor es el poder más límites debe imponérsele.
Amante de las cosas bellas, protegió a Virgilio, que le dedicó sus Geórgicas, y a Horacio, que hizo otro tanto con varias de sus obras. Por esa protección a los dos grandes poetas latinos, su nombre propio mereció ser elevado a común. En realidad, fue el francés Clément Marot quien lo hizo en 1526.

Origen de la Opera Religiosa

Fuente Consultada: Historia Visual del Arte Larousse

Hombres Pensadores del Humanismo Filosofos Humanistas Caracteristicas

LOS FILÓSOFOS DEL HUMANISMO Y SUS CARACTERÍSTICAS

En filosofía, a ctitud que hace hincapié en la dignidad y el valor de la persona. Uno de sus principios básicos es que las personas son seres racionales que poseen en sí mismas capacidad para hallar la verdad y practicar el bien. El término humanismo se usa con gran frecuencia para describir el movimiento literario y cultural que se extendió por Europa durante los siglos XIV y XV. Este renacimiento de los estudios griegos y romanos subrayaba el valor que tiene lo clásico por sí mismo, más que por su importancia en el marco del cristianismo.

LISTA DE PENSADORES:

1-Los Presocráticos
2-Los Clásicos
3-San Agustín
4-Santo Tomas
5-Renacentista
6-La Ilustración
7-Los Cientificos Modernos
8-Siglos XIX al XX

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Ver También: La Educación en el Humanismo

Entre 1440 y 1530 aproximadamente, en algunas de las ricas ciudades del norte de Italia comenzó a desarrollarse un movimiento cultural relacionad o con la imagen del mundo que tenían los burgueses: el humanismo.

Los humanistas fueron hombres de las ciudades que se ocuparon de la enseñanza, de la investigación y que fueron muchas veces secretarios de personas importantes. Ocuparon esos cargos no por su riqueza o nacimiento, sino por su cultura. Con sus obras, buscaban sentar las bases de una nueva cultura independiente de la tradición cristiana escolástica. En contraposición al sistema jerárquico de la sociedad feudal, afirmaron la dignidad y el valor de cada individuo.

La imagen humanista del mundo se expresó en la literatura, la filosofía y el arte. En el arte fue donde alcanzó sus realizaciones más coherentes, continuas y originales. Sin embargo, estas manifestaciones culturales eran conocidas sólo entre los grupos privilegiados, y tuvieron escasa difusión entre el conjunto de la sociedad europea.

Desde mediados del siglo XVI, la nueva imagen del mundo construida por los humanistas del siglo XV comenzó a difundirse progresivamente por Europa. Pero como el grado de desarrollo de las nuevas actividades económicas burguesas era desigual en los diferentes países, la aceptación de los cambios varió de una sociedad a otra. En el siglo XVII, algunos miembros —burgueses y nobles— de los grupos privilegiados advirtieron que los principios del humanismo amenazaban sus posiciones de poder. Por eso, mantuvieron y reforzaron su adhesión a los valores tradicionales del orden cristiano feudal.

El movimiento humanista comenzó en Italia, donde los escritores de finales de la edad media Dante, Giovanni Boccaccio y Francesco de Petrarca contribuyeron en gran medida al descubrimiento y a la conservación de las obras clásicas. Los ideales humanistas fueron expresados con fuerza por otro estudioso italiano, Giovanni Pico de la Mirandola, en su Oración, obra que trata sobre la dignidad del ser humano.

El movimiento avanzó aún más por la influencia de los estudiosos bizantinos llegados a Roma después de la caída de Constantinopla a manos de los turcos en 1453, y por la creación de la Academia platónica en Florencia.

La Academia, cuyo principal pensador fue Marsilio Ficino, fue fundada por el hombre de Estado y mecenas florentino Cosme I de Medici. Deseaba revivir el platonismo y tuvo gran influencia en la literatura, la pintura y la arquitectura de la época.

La recopilación y traducción de manuscritos clásicos se generalizó, de modo muy significativo entre el alto clero y la nobleza. La invención de la imprenta de tipos móviles, a mediados del siglo XV, otorgó un nuevo impulso al humanismo mediante la difusión de ediciones de los clásicos. Aunque en Italia el humanismo se desarrolló sobre todo en campos como la literatura y el arte, en Europa central, donde fue introducido por los estudiosos alemanes Johannes Reuchlin y Philip Melanchthon, el movimiento penetró en ámbitos como la teología y la educación, con lo que se convirtió en una de las principales causas subyacentes de la Reforma.

Uno de los estudiosos más importantes en la introducción del humanismo en Francia fue Erasmo de Rotterdam, que también desempeñó un papel principal en su difusión por Inglaterra. Allí, el humanismo fue divulgado en la Universidad de Oxford por los estudiosos William Grocyn y Thomas Linacre, y en la Universidad de Cambridge por Erasmo y san Juan Fisher. Desde las universidades se extendió por toda la sociedad inglesa y allanó el camino para la edad de oro de la literatura y la cultura que llegaría con el periodo isabelino.

El apogeo del humanismo

La creciente producción de libros impresos, la creación de bibliotecas y la multiplicación de las academias contribuyeron a la propagación de las ideas de los eruditos sobre la «república de las letras». Esta élite cosmopolita que se comunicaba en latín no dudaba, sin embargo, en promover las lenguas nacionales. Los príncipes, convencidos de que la aristocracia del conocimiento reforzaba la del poder, los protegían y les pedían consejo.

Erasmo, en 1516, en su obra La institución del príncipe cristiano se dirigió a Carlos V. Tomás Moro, que publicó ese mismo año su Utopía, era apreciado por Enrique VIH. Guillaume Budé aconsejaba a Francisco I, quien creó el Colegio de Lectores Reales, futuro Colegio de Francia. A comienzos de siglo se había difundido ampliamente el ideal optimista del hombre culto, abierto y guiado por la razón, así como la esperanza de transformar el mundo en un lugar más armonioso y pacífico.

Sin embargo, Maquiavelo, en la Florencia convulsionada de principios de siglo, elaboró en El Príncipe una reflexión política realista sobre el poder. Esta idea premonitoria del escepticismo desengañado que prevalecerá a la hora de los enfrentamientos religiosos, será retomada por Montaigne. En Inglaterra, Tomás Moro, por oponerse a la autoridad real, fue decapitado. El fin del siglo se caracterizó por el aislamiento, el aumento del sectarismo y la intolerancia.

La revolución del conocimiento del estudio de los textos antiguos, los sabios pasaron a interesarse en la observación metódica de la naturaleza. La astronomía, la geografía, la cartografía, la botánica, la anatomía y la medicina se beneficiaron con el desarrollo del espíritu científico.

Pero el conservadurismo religioso frenaba la investigación o prohibía la publicación de los descubrimientos. Si bien las afirmaciones de Copérnico iniciaron la cosmología moderna, en 1600 Giordano Bruno, que defendía el heliocentrismo y la concepción de un universo infinito, fue condenado a muerte en la hoguera por hereje.