Biografia de El Greco Grandes Figuras del Arte Español Obras del Greco



Biografía de «El Greco»
Grandes Figuras del Arte Español

El Greco: De religión y pasión

El Greco: De religión y pasiónNacido en 1541 en Grecia y bautizado Doménikos Theotokópoulos, pero conocido como El Greco (el griego), este artista plástico es considerado uno de los pintores más afamados y conocidos de su época, gracias a su enorme talento volcado en sus centenares de pinturas religiosas, esculturas y obras de arquitectura, que con los años se convirtió en la constante influenciada de una gran cantidad de artistas.

Si bien su nacimiento ocurrió en 1541 en la ciudad de Creta, lo cierto es que El Greco pasó la mayor parte de su vida en España, lugar donde desarrolló su vocación y halló su talento, por lo que muchos expertos lo consideran un pintor español.

En sus comienzos, recibió formación en su ciudad natal, sonde el artista se dedicaba exclusivamente a la pintura de íconos religiosos. Posteriormente, El Greco tuvo la posibilidad de realizar diversos viajes, como por ejemplo a Venecia, durante lo cual accedió a un primer acercamiento a la obra de Tiziano, Tintoretto y Miguel Ángel, que en definitiva fueron los que más influyeron en su estilo.

Cuando viajó a Venecia se fue a trabajar al estudio de Tiziano y poco después conoció en Roma al miniaturista Guilio Clovio, quien admiraba tanto su trabajo que le escribió una carta de recomendación a su protector y patrocinador, el Cardenal Alejandro Farnesio.

pintor el greco

«El Greco», fur un pintor español (Creta 1541-Toledo 1614). Doménikos Theotokópoulos nació en la isla griega de Creta, donde se supone que aprendió a pintar siguiendo las tradiciones bizantinas. Hacia los veinticinco años se trasladó a Venecia; allí estudió con Tiziano y recibió la influencia de Tintoretto. De este período veneciano proviene su magistral dominio del color, que es una de las bases de su extraordinaria expresividad. Tras una breve estancia en Parma, donde conoció la obra de Correggio, pasó a Roma. En la Ciudad Eterna asimiló los principios del clasicismo, evidentes en su capacidad para representar la tensión dramática y en su tratamiento grandioso del cuerpo humano.

Esta carta fue favorablemente recibida y El Greco, por intermedio de Farnesio, tuvo la oportunidad de conocer algunos de los más connotados pintores e intelectuales de Roma. Esta experiencia le ayudó a dar expresión a su propia y muy original personalidad.

Las obras de El Greco fueron muy bien recibidas en Roma, y comenzó a mostrarse mas bien presuntuoso, tanto así que contemplando El Juicio Final de Miguel Ángel, en la Capilla Sixtina, exclamó que si fuera destruido podría reemplazarlo por una pintura tan buena como aquella.

Estas observaciones hicieron a El Greco un tanto impopular en Roma. No se sabe exactamente cuánto tiempo permaneció allí. Sin embargo, estamos seguros que para el 2 de Julio de 1577 vivía en Toledo, España, donde pasó el resto de su vida. Toledo fue la capital política de España hasta 1501. Era una ciudad magnífica y un centro artístico de gran actividad.



Después de residir por el lapso de siete años en Roma, El Greco fue invitado por el religioso Diego de Castilla para trasladarse a la ciudad de Toledo, ya que había sido contratado para realizar una pintura para la iglesia de Santo Domingo el Antiguo.

Aquel corto viaje se transformó en una estadía de más de diez años, que culminó cuando Felipe II solicitó los servicios de El Greco, a fin de que elaborara una obra para el monasterio de El Escorial. El artista aceptó la propuesta y fue así que surgió el llamado “El martirio de San Mauricio”, una pintura que disgustó a Felipe II, por lo que no volvió a contratar a El Greco nunca más.

El Greco pintor ,escultor y arquitecto.

El Greco llegó a tener un éxito inmenso, no sólo como pintor sino también como escultor y arquitecto. Se hizo rico y adquirió propiedades en la ciudad. Su propia casa era un palacio que miraba al río Tajo y pasó mucho tiempo haciéndole alteraciones y renovaciones. Fue un hombre muy culto y sensible. Se dice que contrataba músicos para que interpretaran para él mientras cenaba. Le gustaba la compañía de filósofos e intelectuales y fue un brillante conversador.

 A pesar de no lograr convertirse en el pintor de la Corte, puesto al que aspiraba El Greco, lo cierto es que su carrera siguió adelante, y cada vez era más demandado por los aristócratas y los eclesiásticos.

Una vez instalado nuevamente en Toledo, Fue precisamente allí donde el artista desarrolló por completo su estilo personal y único, plagado de simbolismo religioso debido seguramente a la influencia constante que recibía del fervor que los habitantes de la ciudad demostraban hacia sus creencias religiosas.

A lo largo de su carrera, El Greco dio lugar al nacimiento de las más fabulosas creaciones, que siguen siendo consideradas las más destacadas en lo que respecta a temáticas de índole religiosa.

No obstante, existe una obra que suele cosechar la admiración de todos de manera peculiar. Se trata del cuadro titulado “El entierro del Conde de Orgaz”, donde el artista no sólo intentó retratar una escena física, sino que además quiso que sirviera de constancia de aquel momento que le había tocado experimentar. Es por ello, que la técnica empleada por El Greco en esta obra sorprende, ya que allí decidió dividir el cuadro en dos planos diferentes que se invaden, hallándose en la parte superior el plano celestial y en la inferior lo que representa a lo terrenal.

Entre las particularidades de la obra, cabe destacar que lo que más destaca de la pintura es el plano terrenal, espacio en el que aparecen los principales personajes de Toledo de aquella época con una fidelidad asombrosa. Allí también están presentes el pintor y su hijo.

En lo que respecta a la escultura, una de las más conocidas figuras creadas por el artista es, sin lugar a dudas, la llamada “Laocoonte”, en la que el personaje que da nombre a dicha creación, junto a sus hijos, luchan contra las serpientes, lo que hace posible la aparición de contorsiones físicas que permiten observar el enorme talento de El Greco

Después de varios siglos, y a pesar de que El Greco murió en 1614 en Toledo, el artista continúa siendo uno de los más importantes artistas de España, y uno de los máximos referentes de la historia del arte universal.



Durante sus últimos años sufrió de una enfermedad que le redujo enormemente su capacidad de trabajo y el 31 de Marzo de 1614 hizo su testamento. Murió el 7 de Abril y fue velado pomposamente por sus innumerables amigos que le rindieron grandes tributos.

Existe una anécdota de El Greco que, se dice, fue escrita por su amigo Guilio Clovio, y que dice así: «Fui a visitara El Greco para pedirle que saliéramos a dar un paseo por la ciudad. Era un hermoso día de primavera que hacía todo bello; la ciudad parecía de un humor festivo. Imagínense mí sorpresa cuando entré al estudio de El Greco y vi los postigos y las ventanas aún cerradas, por lo que difícilmente podía verse algo en esa sala. El Greco estaba sentado sobre un taburete, ni trabajando ni durmiendo. Dijo que no quería salir afuera porque la luz del día perturbaba su luz interior». Aunque ahora se cree que puede haber sido falsa, la historia es simbólica, porque fue esa «luz interior» la que hizo su trabajo tan único, la que iluminó sus brillantes colores.

AMPLIACIÓN DEL TEMA…

Dómemeos Theotocopoulos.—.Probablemente nació en 1541. La isla de Creta le vio nacer, pero su vida se arraiga en Toledo y es precisamente esta ciudad quien le contará entre sus hijos para ir en lo sucesivo irremisiblemente unidos por los caminos de la fama y de la gloria. «Creta le dio la vida, y los pinceles Toledo.» Por ellos le conoce el mundo.

Su nombre, igual que su espíritu, se transformó y cobró carta de naturaleza en Toledo; de entonces para siempre será sencillamente El Greco. El Domenicos Theotocopoulos quedaba tan lejos como la ciudad de Candía donde nació.
Llegó a España en el momento más glorioso de su historia. Se acababa de ganar la batalla de Lepanto. Por Toledo andaba Santa Teresa impaciente por fundar; Cervantes, sin duda, buscando ambiente para La Ilustre fregona o para La Galatea; San Juan de la Cruz gustando, tras de las rejas de su prisión, de la hermosura de los sotos que le recordaban al Amado. Por Zocodover andaría Lope de Vega, e intrigante y misterioso don Luis de Góngora.

Llegó a España cuando Toledo era capital del catolicismo ibero, por eso su obra es tan exclusivamente religiosa, tan austera y, desde luego tan poco mediterránea, vivaz y alegre. La austeridad de los cigarrales, y la monotonía del cielo y de las nubes que él divisaba tras la cuadrícula de las rejas de su ventana envolvían en tela no sólo el paisaje sino los rostros alargados de santos sacerdotes y altivos caballeros.

Pintó con mano maestra: La Anunciación, S. Juan Bautista, San Benito, San Bernardo, La Trinidad, La Santa Faz, La Resurrección y la Adoración de los Magos, todas ellas en 1577. El Expolio, El Caballero de la mano al pecho, El entierro del Conde de Orgaz, el Cardenal Tavera, la Vista de Toledo, el Laoconte y El Cardenal Niño de Guevara, son cuadros de una maestría insuperable por el logro del efecto, el colorido, la composición y el tema mismo siempre tan noble y elevado.

Vivió con la magnificencia de un magnate, acumuló grandes riquezas y se granjeó la amistad de los grandes hombres de su tiempo. Murió en 1616.

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Laocoonte (1614)- El Greco

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El Expolio (1579) El Greco

elogios importantes para la mujer

Vista de Toledo (1600) – El Greco

Arte del Greco

El Greco – (1585)-Las Lagrimas de San Pedro

La Resurrección de Cristo (1600) – El Greco

Fuente Consultada:
Pintores Célebres Biblioteca Fundamental Ariel
Historia Visual del Arte Tomo I

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