Historia de Construccion de la Cupula de la Catedral de Florencia



Historia de la Cupula de la Catedral de Florencia – Construccion

En Santa María del Fiore, la catedral de Florencia, se tiene una joya constructiva única del gótico florentino. Sobre la vieja iglesia de Santa Reparata empezó en 1296 la edificación cuyos últimos detalles culminarían en 1883.

Del intervalo histórico 1296-1883 ya puede deducir inmediatamente que muchos fueron los arquitectos y artistas que contribuyeron a este singular monumento que refleja como pocos la diversidad de aportaciones, destacando el campanario de Giotto y el exterior blanco decorado con rectángulos que Emilio de Fabris hizo entre 1871 y 1883, incorporando mármoles blancos, verdes y rojos.

Símbolo de Florencia, y una de las obras maestras del Renacimiento. El campanario de la Catedral de Florencia, la capital de la región de Toscana, fue proyectado y comenzado por Giotto en 1334, y terminado varios años después de su muerte por Andrea Pisano y Francesco Talenti.

Historia de la Cupula de la Catedral de Florencia - Construccion

Con sus 114,5 m de altura exterior y 45,5 m de diámetro externo (41 m de diámetro interno) la mayor construcción nervada jamás erigida,  fruto del genio de un arquitecto autodidacta.

Constituye una elegante estructura gótica, de planta cuadrada, que alcanza los 85 m. de altura, decorada con mármoles de colores y bajorrelieves realizados por grandes artistas italianos, como el propio Giotto, Andrea Pisano, Luca della Robbia o Donatello.

Pero definitivamente un hombre expresado en una obra inmortal que abre una nueva Era en la arquitectura: Brunelleschi y la cúpula de Santa María de las Flores.

Un maestro de ese primer Renacimiento combativo, que intenta nuevas y atrevidas soluciones, inspirándose de un lado en la Antigüedad clásica y de otro buscando en lo sublime de su genio el sello inconfundible de una época de alta vitalidad.

Un miembro de ese cenáculo de innovadores florentinos, en demanda de la perfección de la forma y del dominio de la técnica.

Pintor, escultor, humanista y, sobre todo, plasmador de un ambiente social en la piedra de los edificios de su ciudad natal.

El peso de la cúpula es aproximadamente igual al peso de 7500 elefantes

ANTECEDENTE CULTURAL DE LA EPOCA. El humanismo es una filosofía que se concentra en la relación entre Dios y la humanidad.



Esta filosofía fue de gran importancia en la etapa histórica conocidad como el Renacimiento, porque los escritores cristianos de la época comenzaron a representar al ser humano, no como criatura de Dios sino como su imagen, pequeño destello de su divinidad.

Entre los primeros escritores que reflejan esta visión figuran los poetas italianos Francesco Petrarca (1304-1374), conocido simplemente como Petrarca, y Giovanni Boccaccio (1313-1375).

Florencia en todo su esplendor: Este cambio de mentalidad, que tuvo su origen en Italia, recibió un impulso cuando el canciller florentino Cóluccio Salutati (1331-1406) comenzó a promover a su ciudad-estado como capital intelectual de Europa.

En 1396 invitó a Manuel Crysoloras, erudito de Constantinopla, a enseñar griego en Florencia.

Cuando la ciudad cayó en 1453 en manos de los turcos otomanos, muchos estudiosos orientales viajaron a Occidente, llevando consigo el saber griego y la tradición filosófica.

La condición social relacionada con el conocimiento fue valorada por otro líder florentino, el banquero, filántropo y estadista Cosimo de Medici (1389-1464), quien fue uno de los mecenas de la Academia Platónica de Florencia (fundada por Salutati), en donde eruditos tales como Marsilio Ficino (1433-1499) y el conde Giovanni Pico de la Mirándola (1463-1494), filósofo, trabajaban para reconciliar el cristianismo con las ideas recién descubiertas de la filosofía griega y romana.

En este empeño, Pico de la Mirándola mezcló la escuela estoica griega y romana con material de la Cabala judía (tradición filosófica y literaria enraizada en el empeño de conocer los insondables secretos de la existencia) y fuentes islámicas para construir su humanismo cristiano, según el cual todas las empresas intelectuales y creativas de la humanidad forman parte de Dios.

SOBRE LA CUPULA

En 1418, es decir, despues de mas de 100 años de haberse comenzado, faltaba construir la cúpula del duomo. Era para esa época un verdadero desafío de la ingeniería.

En esa etapa nadie tenía los conocimiento técnicos y teórico de la estática de la construcciones , sin embargo apareció un arquitecto y escultor llamado Fillpio Brunesllechi, que inspirado por lo edificios abobedados como el Panteón Romano y la Catedral de Santa Sofía tenía ideas claras de como podía realizar este ambicioso proyecto constructivo.

catedral de Florencia sin la cupula
1418:Imagen de la catedral sin su cúpula

Si miramos el exterior observamos que es una muestra compleja de elementos geométricos (triángulos, arcos apuntados, triángulos, círculos, rosetones…). Pero lo que realmente hace admirable a esta catedral es la cúpula que entre 1420 y 1436 construyó el gran Filippo Brunelleschi y que influyó sobre muchas otras cúpulas (como la de San Pedro de Roma de Miguel Ángel).



El concurso que ganó Brunelleschi tenía condicionantes que eran todo un reto: la base sobre la cual debía hacer la cúpula era un octógono, las otras cúpulas menores eran ya hechas con base octogonal, usando ladrillos vistos y con unos perfiles del llamado «a quinto acuto» .

De hecho, desde que la base octagonal se acabara en 1394 nadie creía que una gran cúpula (semejante a las otras) pudiese realmente edificarse: ¿cómo se iba a soportar el gran peso de la estructura hasta el cierre culminante de la misma?.

La genialidad del joven Brunelleschi (tenía 24 años) fue hacer una maqueta mostrando cómo, sin complicadas estructuras centrales de madera para hacer la cúpula, era posible edificarla.

Dedicó 16 años intensos a llevar adelante este gran proyecto cuyo secreto fue el siguiente: construir de hecho dos cúpulas (una interior y una exterior) y para ello crear un esqueleto de hierro adecuado entre el octágono base y un octágono de hierro culminante.

Colocó los cuatro «arcos a quinto acuto» en los vértices del octágono y sobre cada lado de éste dos tiras complementarias de gruesos decrecientes hacia arriba (en profundidad pero no en anchura).

Esto unido a una cuidadosa elaboración y cocción de los ladrillos (se reforzó con hierro su composición).

Brunesllechi y sus grua
Para la construcción de la cúpula debió construir ingeniosas y sólidas gruas de madera con poleas y sogas para poder subir materiales y armar andamios.Fueron una novedad en su tiempo y fueron admiradas. Tan sola la cuerda que se usaba para elevar materiales pesaba mas de media tonelada (unos 550 Kg.), tenía un diámetro de 7 cm. y 180 metros de largo.

De esta forma (como puede apreciarse recorriendo las galerías que quedan entre las dos cúpulas) aunque se trata de estructuras octogonales, los «meridianos» y algunos «paralelos» de hierro situados estratégicamente, aseguran que la construcción se comporta a todos los efectos de edificabilidad y solidez como una cúpula esférica.

Por eso Brunelleschi no precisó de apoyos centrales: en cada paso los anillos «paralelos» sirven para que el conjunto ya hecho se aguante… y entre un trozo y el siguiente, Brunelleschi combina ladrillos horizontales y verticales para lograr que la espiral de los verticales soporte la ampliación siguiente.

Esquema aproximado de una de las maquinas de Brunesllechi
Esquema aproximado de una de las maquinas de Brunesllechi

La linterna que culmina la cúpula se apoyó en el anillo octogonal superior de hierro.

Frente a la fachada principal de la catedral se alza (decorada hoy como está) la antigua catedral que es el Baptisterio, un bellísimo prisma octogonal de tres niveles con sus puertas dispuestas según los pimíos cardinales. (imagen abajo).



Baptisterio de Florencia (Italia)
Baptisterio de Florencia (Italia)

Como si Brunelleschi no tuviese seístico… pero que precisamente por ello acaban reclamando la atención del público.

Filippo Brunelleschi (1377-1446)
Arquitecto Fillipo Brunelleschi

Nació en Florencia en 1377, hijo de Brunellesco, un notario muy considerado en la ciudad. Felipe reveló muy pronto hábiles disposiciones para el dibujo, y el padre, no contrariando esta voluntad, le puso de aprendiz en casa de un maestro artífice.

En 1398 el joven Brunelleschi prestó juramento en el arte de la seda, y en 1401, a la edad de 34 años, presentó un relieve en bronce para el concurso de las puertas del Baptisterio de Florencia.

El concurso fue ganado por Ghiberti, cuya obra sabia y amable gustó más que la enérgica y vibrante de Brunelleschi. Pero éste, aun sin resultar triunfante, se distinguió como uno de los mejores escultores florentinos.

Gloria grande en aquella época en que, junto a Ghiberti, crecía también la fama excepcional de Donatello.

Después de varias reuniones y de un concurso municipal , decidióse adoptar el proyecto presentado por Brunelleschi, completado con un diseño de Ghiberti.

Desde 1419, y auxiliado por Bautista de Antonio, Brunelleschi se encargó de la dirección de aquellos trabajos, los cuales no pudo ver terminados, pues cuando murió en 1446 aun no se había concluido la graciosa linterna que remata la construcción.

La fama de Brunelleschi fué enorme. A medida que se levantaba la obra y la cúpula se cerraba sirviéndose ella misma de apoyo, crecía el estupor de los florentinos, que no tenían boca bastante para alabarle. Donatello le consideraba hasta superior en la escultura, Alberti le dedicaba libros de poesía…

La posteridad ha confirmado estas alabanzas, pues la cúpula de Florencia es uno de los pocos monumentos que, desde su construcción, se han considerado como perfectos a pesar de los cambios de gusto y de época.

Allí se revela, por otra parte, como no es incompatible el genio artístico con la constancia en el estudio y una disciplina férrea, pues Brunelleschi tuvo que someterse a un rudo trabajo para ir resolviendo los graves problemas técnicos que se iban planteando sucesivamente.

VIDEO CONTANDO LA HISTORIA DE LA CONSTRUCCION DE LA CUPULA

Fuente Consultada:
Geometría Para Turistas de Claudi Alsina – Editorial Ariel

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