Muerte del Papa Juan Pablo I

Biografia del Papa Pio XI Obra de su Pontificado

Biografía del Papa Pio XI

Concluir estas semejanzas históricas con el nombre de Pío XI es la percepción cabal de que la Humanidad, en su ruta hacia el mañana, teniendo como norma las doctrinas de Cristo, superará la crisis espiritual,política y económica del siglo XX.

Pío XI, en efecto, simboliza claramente que la influencia y la hegemonía mundial no se deben a la fuerza y a la imposición materialista, sino que el triunfo sobre los espíritus sólo se logra por la jerarquía moral en la defensa de la bandera de los más altos ideales.

Pio XI Papa
Pío XI, de nombre secular Achille Damiano Ambrogio Ratti, fue el 259.º papa de la Iglesia católica, y primer soberano de la Ciudad del Vaticano entre 1922 y 1939, con lo que su pontificado abarca casi todo el período de entreguerras.
Fecha de nacimiento: 31 de mayo de 1857, Desio, Italia
Fallecimiento: 10 de febrero de 1939, Palacio Apostólico, Ciudad del Vaticano

Ni revoluciones ni guerras, por sangrientas y destructoras que resulten unas y otras, predominarán sobre las fuerzas del bien, de la paz y de la buena voluntad que con tanta firmeza y autoridad defendió siempre Pío XI.

En un mundo muchas veces hostil a estos grandes preceptos, en medio de las persecuciones religiosas en varios países del globo, luchando contra los poderes que pretendían coaccionar la misión de la Iglesia y combatir sus normas imperecederas, la figura de Pío XI se levantó como una fulgurante antorcha, que indicó a los pueblos la ruta segura de su salvación en los días agitados del presente y del porvenir.

Aquiles Ratti, hijo del director de una de las más importantes fábricas de tejidos de seda de Desio, en los alrededores de Milán, nació en aquella localidad el 31 de mayo de 1857.

Cursó sus primeros estudios en Monza y en Milán. Alimentada su vocación religiosa por su tío Rodolfo, cura párroco de Asso, en las estribaciones de los Alpes, se relacionó con el arzobispo de Milán, monseñor Calebiana, quien muy pronto le distinguió entre sus amistades.

Gracias a sus indicaciones, Aquiles Ratti estudió en el Colegio lombardo y en la universidad gregoriana de Roma. El 20 de diciembre de 1879, después de obtener los grados de doctor en filosofía, teología y derecho canónico, recibió la ordenación sacerdotal.

Distinguido por sus profesores hasta el punto de llegar su fama de buen estudiante al papa León XIII, Aquiles Ratti regresó a su tierra natal en 1882, después de doctorarse en el Colegio Angélico, la fundación tomista de aquel papa.

Sirvió algún tiempo en la parroquia de Barni, pero muy pronto fue adscrito al seminario de Milán como profesor de teología dogmática.

En 1888 ingresó en la biblioteca Ambrosiana, en cuyo centro realizó una ímproba labor de investigación y clasificación de fondos, que le valió las felicitaciones del rey de Italia y las simpatías del mundo científico internacional.

En 1907 era nombrado prefecto de la indicada biblioteca. Mientras tanto, no había olvidado sus deberes sacerdotales, que ejerció con singular competencia tanto como capellán de las monjas del Cenáculo que como propagandista del catecismo entre los chiquillos.

Espíritu abierto y comunicativo, simpático y bondadoso, Ratti distribuía su tiempo entre las prácticas de caridad, las obras de erudición, los viajes al extranjero y las excursiones a sus amados Alpes.

En 1912, Pío X le nombró viceprefecto de la librería del Vaticano y al mismo tiempo le confió una canongía en San Pedro. A la muerte de aquel santo papa, fue íntimo de Benedicto XV, a cuyo lado se inició en los secretos de la diplomacia europea.

Finalizada la guerra en 1918, se le envió a Polonia como visitado apostólico. Nuncio en 1919, fue consagrado arzobispo de Lepanto en Varsovia el 3 de julio.

Durante su misión, sumamente difícil, dadas las agresiones de los bol cheviques y las rencillas entre polacos y alemanes, Aquiles Ratti demostró un tacto excepcional, que dejó sumamente satisfechos al papa y a cuantos intervinieron en los problemas del Oriente europeo en aquellos años.

En junio de 1921 fue designado arzobispo de Milán y revestido con la púrpura cardenalicia.

En su nuevo cargo asistió al desencadenamiento de la ola subversiva. Al año siguiente, a la muerte del papa Benedicto XV, era elegido papa por el conclave el 2 de febrero.

Durante los diecisiete años de su pontificado, incluí dos entre una y otra guerra, Pío XI procuró encaminar el mundo hacia la paz. Su obra en este sentido fue inmensa, aunque las naciones, alocadas por su propio destino, prefirieran correr hacia su perdición.

El papa de las misiones resolvió, por otra parte, la candente cuestión de las relaciones entre el Vaticano y el Quirrinal por el tratado de Letrán (11 de febrero de 1929), documento que, probablemente, hará época en la historia de la Iglesia.

Así, apareció el Estado del Vaticano, símbolo real de la independencia espiritual del Papl do en los tiempos modernos. La obra de Pío XI en defensa de la catolicidad en todas las naciones no fue menos importante, combatiendo los principios que infringían la libertad religiosa.

Murió el 10 de febreode 1939, en momentos sumamente angustioso para Europa. Su doctrina está comprendida en la en encíclica Casti connubii (1930), relativa al matrimonio; en la Qaudragésimo anno (1931), complementaria de las encíclicas de León XIII sobre materia social, y en la
Divini Redemptoris (1937), condenando el comunismo.

Su actuación se reflejó en el desarrollo de las misiones y de la Acción Católica.

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Biografia de Pio X Papa Obra de su Pontificado

Biografia del Papa Pio X

Después de los grandes pontificados de Pío IX y León XIII, cada uno notable en su singular idiosincrasia, ocupa el solio pontificio Pío X, el papa de la devoción, de las excelsas virtudes religiosas y de la Eucaristía.

En la vertiginosa recuperación de la Iglesia católica, un santo varón había de predicar desde el Papado los más elevados valores del hombre entregado al servicio de Dios.

Papa Pio X
Pío X fue el 257.º papa de la Iglesia católica entre agosto de 1903 y agosto de 1914. Pío X es principalmente recordado por su fuerte oposición al modernismo teológico y por dirigir la primera codificación del derecho canónico de la historia de la Iglesia católica, que sería publicada en 1917.
Fecha de nacimiento: 2 de junio de 1835, Riese Pio X, Italia
Fallecimiento: 20 de agosto de 1914, Palacio Apostólico, Ciudad del Vaticano
Nombre completo: Pope Pius

Pío X era el sacerdote más apropiado para ello. Humilde, caritativo, simple, un verdadero pastor de almas, había dedicado toda su vida a procurar el bien de sus semejantes. Y lo mismo continuó haciendo desde el pontificado, legando a las generaciones futuras un ejemplo inmarcesible.

Era de origen humilde. Tose Sarto nació el 2 de junio de 1835 en Riete (Treviso). Educado en la fe de sus mayores, realizó su vocación religiosa estudiando en los seminarios de Treviso y Padua.

En 1858 fue ordenado sacerdote. Como tantos otros clérigos fue destinado a la cura de almas parroquiales. Durante diecisiete años sirvió en varias parroquias de la región de Venecia, hasta que en 1875 fue nombrado canónigo de la catedral de Treviso.

El eco de sus virtudes había llegado a oídos de Roma. El papa León XIII le designó en 1880 para el obispado de Treviso, dignidad que José Sarto rehusó.

Pero en 1884 no tuvo más remedio que acatar la voluntad del papa y aceptar el obispado de Mantua. De aquí fue trasladado al patriarcado jie Venecia el 15 de junio de 1893. Tres días antes le había sido concedida la púrpura cardenalicia.

Su celo, su simpatía personal y su habilidad — habilidad de mansedumbre — en sortear los escollos de las relaciones con el gobierno italiano, le hicieron muy popular.

Por esta causa fue muy bien acogida su elección al trono pontificio el 4 de agosto de 1903, para suceder en él al gran papa de los obreros. El mayor elogio que puede hacerse de Pío X es que la Iglesia no echó de menos a León XIII.

Durante los once años de su pontificado, procuró por todos los medios a su alcance activar la propaganda religiosa, acentuar la devoción del pueblo y obtener una recta gestión eclesiástica.

Entre el sinnúmero de las obras emprendidas por su intervención, figuran, en lugar destacado, la condena del modernismo por la encíclica Pascendí (1907), la prosecución de la unificación de la Iglesia mediante la codificación del derecho canónico (el Codex juris canonici fue publicado en 1917) y los decretos sobre la primera comunión y los Congresos Eucarísticos.

Merecen asimismo nota especial la reforma del breviario romano, la creación del Instituto de investigación bíblica y los trabajos para la edición del texto de la Vulgata.

En materia de disciplina eclesiástica fue sumamente riguroso en beneficio de la Iglesia. Murió el 20 de agosto de 1914, como una de las primeras víctimas provocadas por la guerra que acababa de estallar y que había conmovido hasta lo más hondo su dulce y pacífico corazón.

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Biografia de Julio II Papa -El Terrible-

Biografía de Julio II Papa «El Terrible»

Enérgico, activo, tenaz, infatigable, sinceramente piadoso, muy italiano, Julio II es una de las figuras más sorprendentes del Papado renacentista.

Sus enemigos-—y tuvo muchos a causa de lo tempestuoso de su política — le llamaron «el Terrible» y lanzaron sobre su cabeza numerosas acusaciones, las cuales, en la mayor parte, han resultado infundadas.

Cierto es que Julio II no respondía al tipo de hombre místico y que en realidad hubiera podido ser, en el campo civil, un condottiero afortunado o un creador de estados.

Papa Julio II
Julio II fue el papa Nº 216 de la Iglesia católica, de 1503 a 1513. Se le conoce como el Papa Guerrero por la intensa actividad política y militar de su pontificado.​
Fecha de nacimiento: 5 de diciembre de 1443, Albisola Superiore, Italia
Fallecimiento: 21 de febrero de 1513, Roma, Italia
Nombre completo: Giuliano della Rovere
Entierro: Basílica de San Pedro, Ciudad del Vaticano
Padres: Raffaele della Rovere, Theodora Manerola
Hijos: Felice della Rovere

Pero esta apreciación no es óbice para que la crítica desapasionada ponga de relieve sus méritos como restaurador del Estado Pontificio, gran mecenas de los artistas y defensor inquebrantable de los derechos papales.

Era de humilde familia. Juliano della Róvere nació el 5 de diciembre de 1443 en Albissola, un lugar cercano a Savona. Ingresó bastante joven en la orden franciscana y cursó en 1468 los estudios de derecho en Perugia.

El papa Sixto IV, que era tío suyo, le concedió la púrpura cardenalicia el 16 de diciembre de 1471. Protegido por tan alta dignidad, acumuló bastantes beneficios; en el desempeño de varias comisiones y legaciones en Italia y el extranjero se acreditó como diplomático hábil y gobernante enérgico.

Legado pontificio en Francia en 1476 y 1480, el cardenal della Róvere fué el alma del pontificado de Inocencio VIII, a quien había contribuido a elegir. En esta época díjose que era «más» que el propio papa.

Entonces inicia su política de salvar al Papado de su decadencia material. La entronización de Rodrigo Borja limitó su influencia. Adversario irreductible del nuevo papa, vivió retirado en su sede cardenalicia de Ostia, hasta que en 1494, siendo ya insostenible su posición, huyó a Francia.

En la corte de Carlos VIII- preconizó la expedición que quería emprender este soberano contra Napóles; una vez desencadenado el ataque, acompañó al monarca francés en las vicisitudes de la empresa.

Cuando ésta fracasó, se encerró en Aviñón, de cuya ciudad no salió hasta la muerte de Alejandro VI (1503). Después del breve pontificado de Pío III, fué elegido papa el 1.» de octubre de 1503, apoyado por los españoles.

Los diez años de su pontificado están llenos de sucesos notables. Siguiendo la política de los Borgias, unificó el Estado Pontificio; conquistó «las fortalezas de la Romana fieles al duque Valentino (1504), sometió Perugia (1506) y readquirió Bolonia (1506).

En todas estas acciones tomó parte destacada como político e incluso como guerrero. Al objeto de reconquistar Rímini y Faenza participó en la liga de Cambrai (1508), cuyo resultado, después de la victoria de Agnadelo, fue poner fin a la prepotencia veneciana y dar al Papado las dos ciudades mencionadas.

Sin embargo, Agnadelo podía reputarse como un éxito francés. Julio II se propuso evitar la consolidación de la hegemonía de Francia en el Norte de Italia para lograr un equilibrio duradero en la Península e incluso una posible liberación de Italia de todo influjo extranjero.

Este pensamiento le inspiró, primero, una política de benevolencia respecto a Venecia y, luego, la constitución de la Santa Liga (1511), cuando Luis XII incitó al duque de Ferrara a apoderarse de Bolonia (1510) y amenazó a Julio II con un cisma.

La rota de Rávena fue compensada por la reconquista del Milanesado. A su muerte, ocurrida en Roma el 21 de febrero de 1513, Italia parecía haberse librado del peligro francés.

Además de fomentar los intereses políticos de la Iglesia, Julio II cuidó de los espirituales. Protegió las órdenes religiosas y las misiones, combatió la herejía y convocó al concilio lateranense de 1513, en que reafirmó la anulación de las elecciones simoníacas.

Además, no debemos olvidar que bajo la protección de Julio II trabajaron artistas de tanto renombre como Rafael, el Bramante y Miguel Ángel.

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Biografia Papa Pio X Resumen de su Obra Pontificia Caracteristicas

Biografía Papa Pio X – Resumen de su Pontificado

Papa Pío X ( Riese, 2 de junio de 1835-Roma, 20 de agosto de 19141​), de nombre Giuseppe Melchiorre Sarto  fue el 257.º papa de la Iglesia católica entre 1903 y 1914.

Segundo hijo de los diez que tuvo el matrimonio de Giovanni Battista Sarto (1792-1852), de profesión cartero, y Margarita Sansoni, costurera (1813-1894). Fue bautizado el 3 de junio de 1835.

Sus padres, si bien eran humildes, valoraban la instrucción. Muy estudioso desde niño, desde tan temprana edad sintió la llamada sacerdotal, por lo que a los quince años ingresó en el seminario de Padua y fue ordenado sacerdote en 1858. En su primera labor pastoral se hizo notar por su gran caridad para con los necesitados y por el ardor de sus homilías, que le valieron no pocas conversiones.

Papa Pio X Biografia

Se cuenta que cuando se iba a producir la tercera votación los rostros de la mayoría de los cardenales se volvieron hacia él, en clara muestra de sus intenciones, el cardenal Sarto rompió a llorar en inútil ruego de que olvidasen como posible elegido a «este sencillo cardenal rural», como a sí mismo gustaba definirse. Cuando, tras la votación, se supo elegido aceptó la designación con la misma sencillez y docilidad que presidió toda su vida, y dijo: «Acepto el pontificado como una cruz, y porque los papas que han sufrido por la Iglesia en los últimos tiempos se llamaron Pío, tomo ese nombre». Fue declarado beato el 3 de junio de 195112​ y canonizado el 3 de septiembre de 1954, por Pío XII en ambas ocasiones

BIOGRAFÍA: Giuseppe Melchiorre Sarto nació en Riese (Italia) en el seno de una familia pobre, humilde y numerosa el 2 de junio de 1835. hizo sus estudios en Padua y fue ordenado sacerdote en 1858. Desarrolló siempre su ministerio sacerdotal en medio del pueblo; fue vicario en Tombolo, párroco de Salzano (1867), canónigo y canciller de Treviso (1875); en 1884 fue nombrado obispo de Mantua, hasta que se trasladó como patriarca de Venecia, creado cardenal en 1893.

El futuro papa desarrolló su misión pastoral, como sacerdote y obispo, con unos objetivos muy claros desde el punto de vista de una evangelización más acorde con el estilo apostólico. A pesar de todo tuvo que pagar un caro tributo a su época, tiempo de efervescencias doctrinales y políticas, sobre las cuales una vez papa tendría que tomar posiciones que acentuarían sin duda el verdadero carácter de su personalidad como hombre y como obispo de la Iglesia romana.

En el conclave de 1903 fue elegido sucesor de León XIII, al haber usado Austria el veto contra el cardenal Rampolla, que parecía ser el candidato con más posibilidades. En su primer documento pontificio, la encíclica El Supremo del 4 de octubre de 1903, el papa Sarto expuso la idea que había de guiar su actuación: «Restaurar todas las cosas en Cristo.»

Después, cuando fue coronado, anunció todo su programa pontifical en una frase: «¡Omnia instaurare in Christo!» («Todo lo instauraré en Cristo»),el programa de un buen pastor: alimentar, guiar y custodiar al rebaño que el Señor le había encomendado y buscar amorosamente las ovejas perdidas.

En 1904, apenas elegido, condenó explícitamente toda forma de veto en la elección del papa por parte de las potencias católicas. Era un acto muy importante no sólo por su intención inmediata, sino por su más amplio significado; así prohibía bajo pena de excomunión cualquier intento de impedir el nombramiento de un candidato a la tiara pontificia.

Durante su pontificado introduciría múltiples reformas en la vida interior de la Iglesia. En el clero se experimentaba una neta mejoría. Como consecuencia del cambio de estructuras sociales (abolición del mayorazgo), desaparecen muchas vocaciones interesadas, típicas del antiguo régimen, y poco a poco va disminuyendo el número de los sacerdotes «de misa y olla», ajenos al trabajo pastoral y ocupados como preceptores de familias o sin ocupación alguna.

En el orden legislativo, el papa iniciaría una labor sustancial, aunque la historia le podrá reprochar desaciertos notables de enfoque y de formulaciones; encomendó la refundición del derecho canónico, emprendida bajo la dirección del cardenal Gasparri, y que dio lugar —tras la muerte del pontífice— a la publicación del Código de derecho canónico (1917). En 1908, por medio de una constitución apostólica, promovía una profunda modificación y reforma en los cuadros administrativos eclesiásticos, y particularmente de la Curia romana.

La liturgia de la Iglesia bajo su pontificado conseguiría unas reformas que ahora aparecen como muy moderadas y casi superficiales, pero que en aquel momento supusieron un esfuerzo purificador y un notable estímulo para desarrollar una serie de posibilidades, aunque fuera dentro de un marco muy precisado y concreto.

Los documentos que jalonarían esa reforma litúrgica van desde el motu propio del 22 de noviembre de 1903 —referente al canto en el culto— hasta la constitución Divino afflatu de 1911, en que se reformaba y aligeraba la oración pública de la Iglesia y el calendario de los santos.

La trayectoria pastoral de Giuseppe Sarto, sacerdote y obispo, había sido acentuadamente desarrollada bajo el signo de una renovación espiritual muy sincera, aunque con un acusado y creciente sello reaccionario. Al ser elevado al solio pontificio, estuvo, quizá muy a pesar suyo, estrechamente condicionado por las pasiones políticas y doctrinales de su época. Todas las decisiones que en los años de pontificado tendría que tomar, sin duda estarían marcadas y presionadas por el espíritu polémico e integrista de muchos de sus principales colaboradores.

En 1904 durante su pontificado, Francia denunciaba el concordato y presentaba el proyecto de ley sobre la separación entre la Iglesia y el estado. La ley fue promulgada el 9 de diciembre de 1905. El estado ya no daría a la Iglesia las pensiones pagadas hasta el momento a título de compensación por cuanto se le había confiscado; los bienes eclesiásticos en parte habían sido expropiados, en parte pasaban a ser administrados por «asociaciones culturales» formadas fundamentalmente por laicos y controladas sustancialmente por ellos.

Pio X replica esta actitud con la publicación de la encíclica Vehementer del 11 de febrero de 1906.

Por lo que se refiere a Italia, Pío X heredaba de sus predecesores todo el lastre polémico aún vivo sobre la cuestión romana y la actitud de los cristianos frente al nuevo estado italiano. Seguía, entretanto, en pie la directriz vaticana de abstenerse en las elecciones políticas. La abstención, de cuya validez dudaba hasta el mismo pontífice, como demuestran las reiteradas consultas privadas que hizo a los católicos más caracterizados, laicos y clérigos, provocaba fuertes polémicas entre intransigentes y moderados, acabando por dividir a los católicos en dos bloques enfrentados.

Su amor a la Eucaristía le llevó a autorizar la comunión diaria a todos los fieles y a permitir que los niños pudiesen recibir el santísimo sacramento a partir de los siete años de edad. La razón para ello la dejó explícita en estas palabras:

«La finalidad primera de la santa Eucaristía no es garantizar el honor y la reverencia debidos al Señor, ni premiar a la virtud, sino que los fieles, unidos a Dios por la comunión, puedan encontrar en ella fuerza para vencer las pasiones carnales, purificarse de los pecados cotidianos y evitar las caídas a que está sujeta la fragilidad humana».

Para mejor difundir el Evangelio dio un gran impulso a la actividad misionera, incentivó la creación de seminarios regionales, encomendó la revisión de la Vulgata a los benedictinos, fundó el Pontificio Instituto Bíblico en Roma y comenzó la publicación de la Acta Apostolicae Sedis, que, desde 1909, es la publicación oficial en que se recogen los documentos pontificios.

Como preparación para la celebración del cincuenta aniversario de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción de María, San Pío X publicó la encíclica Ad díem illum, todo un canto de amor a la Virgen.

Murió el 20 de agosto de 1914. Bromeando, cuando oía decir de él que era un Papa santo, solía comentar: «No santo, Sarto, Sarto», pero ya en vida se le atribuyeron muchos milagros, y el 14 de febrero de 1923 Pío XI introdujo su causa de beatificación, que culminó Pío XII el 12 de febrero de 1951, para proclamarle santo el 29 de mayo de 1954. Había que remontarse hasta 1572 para encontrar el último pontífice proclamado santo: San PíoV

Ver: Biografia de PIO XII

Ver: Biografia de Giovanni Battista

Fuente Consultada:
Historia de los Papas Desde San Pedro a Francisco I – Entrada: Papa Pio X – Editorial LIBSA
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo I- Entrada: Papa Pio X “El Papa Antimodernista” – Editorial Planeta
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.

Historia del Museo de Louvre Principales Obras de Arte Exhibidas

BREVE HISTORIA DEL MUSEO DEL LOUVRE EN PARÍS

PRINCIPALES OBRAS DE ARTES EXHIBIDAS

Obra: La Gioconda: Obra de Leonardo da Vinci – 1503 -1519
Obra: Victoria alada de Samotracia – Escultura – 190 a.C.
Obra: Venus de Milo Escultura de Alexandros of Antioch – 120 a.C.
Obra: La Virgen de las Rocas – Trabajo de arte – 1483
Obra: Esclavo moribundo Escultura de Miguel Ángel – 1513
Obra: San Juan Bautista Cuadro de Leonardo da Vinci – 1508-1513
Obra:La muerte de Sardanápalo Cuadro de Eugène Delacroix – 1827
Obra:La Libertad guiando al pueblo Cuadro de Eugène Delacroix -1830
Obra: Muerte de la Virgen – Obra de Caravaggio – 1606
Obra: La Virgen, el Niño Jesús y Santa Ana – Leonardo Da Vinci – 1510-1513
Obra: La balsa de la Medusa Pintura de Théodore Géricault – 1819
Obra: Baco Cuadro de Leonardo da Vinci – 1510-1515
Obra: Psique reanimada por el beso del amor – Escultura de Antonio Canova – Fines Siglo XVIII
Obra: La coronación de Napoleón – Pintura de Jacques-Louis David – 1805-1807
Obra: Las bodas de Caná – Pintura de Paolo Veronese – 1563
Obra: La buenaventura -Cuadro de Caravaggio – 1594
Obra: El escriba sentado- Estatua – Antiguo Egipcio
Obra:El rapto de las sabinas – Pintura de Jacques-Louis David- 1796-1799

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EL PALACIO: La Historia del Museo del Louvre se remonta al siglo XI, cuando para su defensa Felipe Augusto hizo edificar junto al río una fortaleza cuya superficie ocupaba aproximadamente un cuarto de la actual Cour Carree.

Sin ser todavía la residencia real (el rey prefería vivir en la lie de la Cité), la fortaleza acogía, además de otras cosas, el tesoro real y los archivos.

historia del museo de louvre

Historia del Museo de Louvre

En el siglo XIV Carlos V el Sabio la hizo más acogedora y la destinó para su habitación particular, haciendo construir en ella la famosa Librairie.

Al final de su reinado el Louvre no alojó más reyes hasta el año 1546, cuando Francisco I tomó a su servicio al arquitecto Pierre Lescot para que le rindiera la vivienda más habitable y más conforme al gusto renacentista.

Con este objeto mandó derribar la vieja fortaleza y sobre sus cimientos hizo erigir el ala sur-oeste de la actual Cour Carree. Los trabajos continuaron bajo Enrique II.

A su muerte, Catalina de Médicis confió a Philibert Delorme el encargo de edificar el palacio de las Tuileries calculando unirlo al Louvre mediante una gran galería que se extendía a lo largo del Sena.

Los trabajos, interrumpidos a la muerte de Delorme, fueron reanudados y terminaron con Enrique IV, quien mandó construir la Gran Galería y el Pavillón de Flora.

También bajo Luis XIII y Luis XIV se continuó la ampliación del edificio: los arquitectos Lemercier y Le Vau dieron a la Cour Carree su aspecto actual; Claude Perraultfue encargado en 1667 construir la fachada oriental con su columnario.

historia del museo de louvre en francia

Historia del Museo de Louvre

Al trasladarse la Corte a Versalles en 1682, los trabajos quedaron casi abandonados y el palacio fue desmoronándose a tal punto que en 1750 hasta se pensó demolerlo.

Fueron tal vez las mujeres de los mercados parisienses las que lo salvaron cuando el 6 de Octubre de 1789 marcharon a Versalles, llevándose de vuelta a la familia real.

Tras la tormenta revolucionaria, los trabajos fueron al fin reanudados por Napoleón I cuyos arquitectos Perder y Fontaine empezaron la edificación del ala norte en la Rué de Rivoli, acabada en 1852 por Napoleón III, el que por último se decidió terminar la construcción.

Con el incendio y la destrucción de las Tuileries, ocurridos durante el sitio de la Comuna en Mayo de 1871, el Louvre tomó su aspecto actual.

EL GRAN LOUVRE: A partir de su instalación en el palacio del Louvre en 1793, el museo ha tenido que sufrir todas las limitaciones de un edificio que non ha sido concebido para él.

Las colecciones, que son entre las más ricas en el mundo, necesitaban, un amplio espacio para ser exhibidas y presentadas de manera coherente a un público muy vasto.

El Louvre era entonces un museo exageratamente lleno, con salas saturas y desprovistas de estructuras satisfactorias aptas a acoger a los visitantes.

Con la decisión, tomada en 1981, de destinar el entero palacio a la sistemación de las colecciones trasladando el Ministerio de las Financias a Bercy Francois Mitterand promovía un programa vasto y ambicioso para la reestructuración del Museo.

La realización del Gran Louvre empezó inmediatamente con los estudios de museografia y urbanística y con la elección del arquitecto americano de origen china Ieoh Ming Pei, a quien fue confiada la sistemación de la Cour Napoleón, destinada a convertirse en el centro de acogida del museo, y con un programa de redistribución de las colecciones dentro de los nuevos ambientes.

arquitecto del gran louvre

Arquitecto americano de origen china Ieoh Ming Pei

COUR NAPOLEÓN: La doble estructura longitudinal exigía la concentración de las funciones vitales del Museo, hecho posible gracias a la utilización del subsuelo de la Cour Napoleón.

Para ello, en 1983, I.M.Pei concebió una vasta sala de entrada subterránea colocada en el centro de la corte bajo una pirámide de cristal transparente sujetada por una fina red de cables metálicos. Alta 21 m. esta pirámide está rodeada por 7 peceras y fuentes, galerías de acceso a ¡as ¿res alas del Museo (Richelieu, Sully, Denon) en donde se redistribuirán las colecciones.

historia construccion del louvre en paris

Historia del Museo de Louvre

La pirámide fue por largo tiempo el objeto de muchos debates. La operación fue, en efecto, extremadamente complicada: se trataba de construir en el corazón de este lugar histórico, considerado «saturo de arquitectura y de historia», una estructura moderna para la acogida del público, dotada de todos los requisitos técnicos indispensables a la vida de un museo moderno.

Sin modificar el aspecto exterior del edificio, la solución adoptada permite focalizar el ingreso principal sin enmascarar el Palacio e iluminar suficientemente el enorme espacio subterráneo.

Gracias a su transparencia, esta pirámide con sus formas puras y geométricas, reminiscencia de la arquitectura antigua, permite al visitante estar continuamente en contacto visivo con el Palacio.

Bajo la pirámide, además de la sala de entrada, enriquecen el Louvre un auditorium, un espacio destinado a las exposiciones temporales y una nueva sección dedicada a la historia del Palacio.

Alrededor de un hemiciclo en donde se exhiben los vestigios de la decoración concebida por Jean Gujon (1510-1566) para la parte alta de los edificios de Pierre Lescot, dos salas exponen en un orden cronológico los documentos, proyectos, estampas, dibujos, maquetas y obras originales que atestiguan las sucesivas etapas de la historia del Louvre.

LAS COLECCIONES DE OBRAS DE ARTE
El conjunto de obras allí reunidas es tan variado y extenso que bien puede este museo definirse como «el más importante del mundo». Constituido al comienzo como colección de los reyes de Francia alrededor de un núcleo inicial, pudo continuamente ampliarse gracias a una política de sabias adquisiciones y generosas donaciones.

El mérito de haber sido el fundador de esta importante colección es unánimemente atribuido a Francisco I. Ya sus predecesores habían comisionado y adquirido obras de arte – pinturas principalmente – pero se trataba de episodios aislados.

Con este monarca (1515-1547) se inicia una verdadera colección de obras de toda clase, destinadas a enriquecer la residencia real de Fontainebleau.

Es él que logra asegurarse los servicios del artista más ilustre de aquel tiempo, Leonardo da Vinci, y luego la propriedad de algunas de sus obras más importunes, como La Gioconda y la Virgen de las Rocas.

En el mismo período entran a formar parte de la colección obras de otros autores italianos, como Andrea del Sarto, Ticiano, Sebastián del Piombo y Rafael.

Los sucesores de Francisco I no manifiestan mucho interés en la colección de obras de arte. Se limitan a hacer ejecutar algunos retratos a artistas franceses contemporáneos, como por ejemplo Clouet y Corneille. Nuevo vigor se le infunde sin embargo a la colección durante el reinado de Luis XIII.

Aunque era el rey más bien indiferente a las obras de arte, su célebre ministro, el cardenal de Richelieu, fue un verdadero coleccionista.

A su muerte dejó sus colecciones a la corona, que de tal forma se enriqueció en obras maestras tales como los Peregrinos de Emaús de Veronés y la Santa Ana de Leonardo.

María de Médicis, madre del Rey, también contribuyó a la ampliación de la colección, comisionándole a Rubens un cierto número de lienzos para su nueva residencia del Luxembourg. No obstante, el tamaño de la colección quedaba todavía modesto. Un avalúo de aquel tiempo hace ascender el número de obras a cerca de 200.

Es con el sucesor, Luis XIV, que se realiza un paso adelante considerable. Basta sólo con decir que a su muerte el «Gabinete Real» ya cuenta con más de 2.000 pinturas. En primer lugar, adquirió el rey, por consejo de su ministro Colbert, parte de la colección del cardenal Mazarino.

Luego le ayudó la suerte, pues pudo apoderarse de la colección que había pertenecido al rey Carlos I de Inglaterra, la que Cromwell había puesto en venta.

Era aquella colección importantísima, por haberse anteriormente acrecentado con la del príncipe Gonzaga de Mantua. Además, el Rey Sol reúne numerosas obras de autores franceses, como Poussin, Lorrain, Le Brun y Mignard.

No es tan hábil su sucesor, Luis XV, y pocas son entonces las obras de autores anteriores que van a enriquecer el Gabinete. Así y todo, se adquieren muchas obras de artistas contemporáneos, como Chardin, Desportes, Vernet, Vanloo y Lancret.

Bajo Luis XVI se adquieren numerosas obras de autores italianos del siglo XV, procedentes de la colección de Amedeo de Saboya, dispersada por la sucesión.

Con Luis XVI la revindicación del derecho al disfrute público de las colecciones reales se hace más y más empujante. De varias partes se abogaba por el goce público de las colecciones reales. Ya en 1749 se había exhibido en el Raíais du Luxembourg una pequeña selección de obras.

En 1765 Diderot había explícitamente solicitado en la Enciclopedia que fuera utilizado el Louvre para exponer las obras del Gabinete Real.

Por fin, todas las instancias fueron atendidas por el «director de las construcciones», conde de Angiviller, quien elaboró el proyecto de la «Grande Galerie», expresamente destinada para ese fin, y además subsanó algunas carencias de la colección, incrementando la presencia de autores franceses y adquirendo numerosas obras de la Escuela flamenca.

A su muerte el proyecto quedó sin embargo inacabado y fue la Revolución que lo realizó. En efecto, en 1792 el gobierno revolucionario decide trasladar al Louvre las colecciones reales, ahora en poder de la Nación.

El 10 de Agosto de 1793 se inaugura el «Museo Central de las Artes», presentando al público una selección de 587 obras. Al mismo tiempo, se realizan nuevas obras para acoger las piezas requisitas a iglesias, familias nobles y administraciones suprimidas. El advenimiento de Napoleón trae consigo la ampliación y transformación del Museo.

Se funda el departamento de antigüedades griegas y romanas, y se incrementan las colecciones arqueológicas.

El interés por los objetos antiguos había crecido enormemente durante el siglo XVIII y la expedición de Napoleón a Egipto ofreció una magnífica oportunidad para cultivarlo. No obstante, el Departamento de Antigüedades Egipcias no fue instituido hasta 1826.

También fijó el emperador una pauta de adquisiciones que, si hoy parece muy censurable, fue en aquel tiempo reputada por lícita y aun gloriosa. Requisaba obras de arte en los países vencidos y las enviaba al Louvre (entonces Museo Napoleón).

Así desde Bélgica, Holanda, Alemania, Austria e Italia un sinnúmero de obras fueron encaminadas a Francia.

Fue sin embargo un aumento efímero, pues ya afines de 1815 cerca de 5000 de estas obras habían vuelto a sus legítimos propietarios. Así y todo, debido a unos acuerdos o canjes particulares, amén de varios subterfugios, un centenar de piezas quedaron en París.

En los cincuenta años que siguen se amplían especialmente las colecciones orientales, como la asiría, gracias a las expediciones de Botta, o la egipcia por mérito de Champollion, el ilustrado descifrador de los jeroglíficos.

Con Napoleón III se logran nuevos importantes incrementos, adquiriéndose la colección Campana y el legado La Caze, cuya colección comprendía obras de enorme importancia, firmadas por Watteau, Fragonard, Chardin y Hals.

Desde entonces se desarrolla más y más la política de adquisición, lográndose en tal forma un incremento paulatino de las colecciones. Ni hay que pasar por alto el mérito que les incumbe a los particulares, que numerosos traspasan al Museo sus colecciones.

PRINCIPALES OBRAS DE ARTES

obras de arte del museo de louvre

J. B. Camille Corot (París, 1796-187 5):
El Puente de Narni (Museo del Louvre, París).
Corot no halló facilidades en su padre, próspero comerciante petit-bourgeois, para dedicarse a un arte en el tpe mostró, más adelante, tan aguzada sensibilidad. De hecho no quedó libre para tomar lecciones de pintura hasta que tuvo 26 años, y en los viajes que hizo a Italia se formó, más que a través de la experiencia adquirida con sus mediocres maestros. Esta vista de un bello paisaje italiano data de 1834. Es una pintura directa, sin dejos literarios, muy anterior a sus poéticos paisajes plateados, que enriquecen luminosas esfumaduras.

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Honoré  Daumier   (Marsella,   1808-Valmondois,   cerca   de   París, 1873):
Crispiny Scapin (Museo del Louvre, París).
Para Daumier la pintura fue una especie de descanso de su constante ocupación en el estudio de las expresiones humanas, ejercido a través de su labor de caricaturista. El espectáculo teatral siempre había sido para él fuente de útiles observaciones, ya en lo que concierne a las reacciones emotivas del público, ya a través de la actuación de los actores, como puede apreciarse en la reproducción de esta escena de Les fourberies de Scapin, de Moliere.

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Eugéne   Delacroix   (Charenton-Saint-Maurice,   París,   1798-París,  I 1863):
La Libertad guiando al pueblo (Museo del Louvre, París).
Hijo de una señorita que era nieta, a la vez, de Oeben y de Riesener (dos célebres ebanistas de Luis XV y Luis XVI), y de «un diplomático cpe fue, según parece, nada menos que Talleyrand, Delacroix recibió una educación esmerada, antes de entrar en el estudio del pintor Guérin, en donde, estimulado por el ejemplo de su compañero Géricault, sentó las bases de la pintura romántica francesa, partiendo del hecho anecdótico o del histórico. Fruto de esta actividad había sido ya su célebre Matanza de Chíos, obra pintada bajo el apasionamiento producido por las luchas de la independencia griega. En el Salón de 1831 expuso este cuadro que aquí se reproduce, y que es como un símbolo de las jornadas de la Revolución de Julio que el año anterior había derribado a los Borbones.

Aunque su autor jamás se mezcló directamente en las luchas políticas, con esta pintura de alborotado asunto (que preside la figura de la Libertad tremolando la bandera tricolor) se congraciaba el favor del nuevo rey de Francia, el rey-burgués Luis Felipe de Orleans, que adquirió el lienzo. Un año después partiría con la embajada enviada al sultán de Marruecos, lo que enlazó el arte de Delacroix con otro aspecto esencial de la pintura romántica, el del exotismo. ¿Pudo tener presente, el autor, al componer este cuadro, el precedente de Goya?.

No es posible que conociera Los fusilamientos del 3 de Mayo, aunque ya admiraba profundamente al maestro español a través de pinturas de retrato y de sus grabados, en especial la serie de los Caprichos. En el curso de su viaje a Marruecos, se desvió de su ruta para conocer directamente la pintura española, pero se dirigió a Sevilla, no a Madrid.

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La Gioconda – Leonardo Da Vinci

La historia de esta obra está envuelta en una nebulosa. Según Vasari, se trata de una joven florentina, Mona Lisa, que en 1495 se casó con el notable Francesco del Giocondo, de ahí que fue llamada «La Gioconda». En el segundo periodo florentino de Leonardo y, más precisamente, entre los años 1503 y 1505 se ubicaría la ejecución de la obra. Leonardo amó mucho este retrato a tal punto que lo llevaba constantemente consigo, hasta a Francia en donde fue vendido a Francisco I por él mismo o por Nolzi. Siempre admirado y copiado, considerado como el prototipo de la retratística del renacimiento, alcanzó aún mayor fama cuando en 1911 fue robado del Salón Carro y encontrado en un alojamiento de Florencia dos años más tarde.

Es difícil hablar en forma resumida de tal obra por la complejidad de los motivos estilísticos que concurren en ella. En el ensayo «De la perfecta belleza de una mujer» de Firenzuola, se lee que el ligero entreabrirse de los labios en los ángulos de la boca era un signo de elegancia en aquel tiempo. Así, Mona Lisa tiene esa leve sonrisa que se diluye en la delicadeza y en la dulzura difundidas en todo el cuadro. Para ello Leonardo recurre al sfumato, al lento e progresivo desvanecimiento de las formas, al incierto trascurso de la hora y a la continua fusión de las luces y las sombras.

Giovanni Antonio Canal, llamado Canaletto (Venecia, 1697-1768):
El Gran Canal (Museo del Louvre, París).
Canaletto, hijo de un importante escenógrafo, empezó su carrera ayudando (con su hermano) a su padre. En 1720 comenzó a dedicarse a la pintura de vedute, siguiendo a Luca Carlevaris, y sus vistas del Canal Grande y de otros aspectos venecianos sólo serían superadas por algunas de su cuñado F. Guardi. Llamado por sus clientes ingleses, marchó en 1745 a Inglaterra, donde permaneció diez años pintando paisajes del país y vistas de Londres. A pesar de sus méritos, no consiguió hasta 1763 ser nombrado miembro de la Academia veneciana de pintores. Fue tío de otro gran pintor de vistas de ciudades, Bernardo Bellotto, apodado, como él, Canaletto.

Georges La Tour (Vic, Mosela, 1593 -Lunéville, 1652):
San José, carpintero (Museo del Louvre, París).
La pintura de G. La Tour, importante maestro lorenés, fue redescubierta durante los primeros decenios de nuestro siglo. Es probable que estuviera en Italia entre 1614 y 1616,ya esta permanencia allí se refiere una anotación antigua que le da como eleve de Guide, es decir, como formado con Guido Reni. Pero de sus obras se deduce que fue un casi constante cultivador de la manera de pintar típica de los tenebrosi caravaggiescos, sea que en Roma se inspirase en la contemplación directa de las obras del Caravaggio (que es lo más probable) o que se adhiriera a aquella tendencia a través del ejemplo de Terbrugghen, durante un viaje que hizo a Flandes.

Lo mejor de su producción se sitúa alrededor de 1640, en un grupo de lienzos dispersos por Francia, todos ellos de asuntos nocturnos con iluminación artificial, como el titulado Recién nacido o «La Nativité«, del Museo de Rennes, concebido como un cuadro de asunto íntimo, pero que es pintura de asunto devoto: la Adoración del Niño Jesús.
A este grupo pertenecen el lienzo aquí reproducido y el de la Magdalena en meditación, que, como el antes citado, son visiones de robusto dibujo con sutiles efectos luminosos.

Hyacinthe Rigaud (Perpiñán, 1659-París, 1743):
Luis XIV (Museo del Louvre, París).
El perpiñanés Jacinto Rigaud y Ros quedó transformado, después de sus estudios de pintura en Montpellier y de los cuatro años durante los cuales los prosiguió en Lyon, en Hyacinthe Rigaud, quien llegó a París en 1681 y entró de alumno en la Académie Royale, para obtener al cabo de un año el Premio de Roma; pero renunciando a la brillante perspectiva que le ofrecía Lebrun (de transformarse, en Roma, en pintor de historia), prefirió permanecer en París y dedicarse al retrato. Desde que en 1688 pintó el de Monsieur (el hermano del rey) fue pintor de la corte, y retrató al Rey Sol en majestuosa apostura, tal como aparece en esta obra.

Aunque pintó buenos retratos «burgueses» y de miembros de la nobleza, con excelente visión, incurrió con frecuencia en el énfasis apoteósico. Hombre práctico y ahorrador (catalán, al fin y al cabo), anotó con escrupulosidad los encargos que cumplía y sus propios ingresos; entre 1694 y 1726, pintó, por término medio, de 30 a 40 retratos por año. Casó con una dama de la nobleza francesa y en 1727 fue ennoblecido. Fue un importante coleccionista de pinturas; poseyó no menos de 8 lienzos de Van Dyck, 4 de Rubens y 7 de Rembrandt.

Willem Claeszoon Heda (Haarlem,  1594 – entre 1680 y 1685)
Naturalza Muerta (Museo del Louvre, París).
En Willem Heda resalta la delicadeza. Este lienzo pintado en 1637 es un buen ejemplo del sutil estilo de este pintor, el mejor realizador de naturalezas muertas con que contó la escuela de Haarlem artista de exquisita sensibilidad en la captación de reflejos difíciles, dentro de un ambiente general límpido y tendente a la monocromia.

Jan Vermeer (Delft, 1632-1675):
La encajera (Museo del Louvre, París).

Vermeer, católico, hijo de un negociante en obras de arte, casó en 1653 con la hija de un rico matrimonio holandés que profesaba aquella misma religión. Aprendió a pintar con Carel Fabritius, uno de los mejores discípulos de Rembrandt, y en 1655 (dos años despues de su admisión en la corporación de pintores de su ciudad) heredó el negocio de su padre.

La invasión francesa, en 1672, y en tales circunstancias (difíciles para el arte) la manutención de una familia con once hijos, contribuyeron a la mala situación económica que soportó en sus últimos años.
Quizá todas estas circunstancias (así como el corto número de sus obras) hayan contribuido al silencio que los antiguos tratadistas holandeses guardaron respecto  a  este excepcional pintor.

De él se conocen 35 lienzos seguros, cuyo estudio ha permitido distinguir en la carrera de Vermeer dos etapas; a la primera corresponden La alcahueta, de Dresde, lienzo con densas sombras y que indica interés por el «tenebrismo», Jesús en casa de Marta y María (Edimburgo) y la obra mitológica Diana y las ninfas (La Haya).

Después inició Vermeer una etapa en que su estilo se matiza sutilisimamente en tonalidades cálidas o frías (sobre todo azules claros y matices pajizos) y en el que la iluminación que recibe el cuadro por la izquierda contribuye a la descripción minuciosa de los volúmenes, mediante una calculadisima técnica de diminutas pinceladas.

En esta etapa pintó sus magníficos interiores caseros con una sola figura (como La cocinera de Amsterdam, su obra más honda) o lienzos con escenas de «conversación», y también realizó en ella sus dos únicos paisajes urbanos: Vista de Delfi (La Haya) y La callejuela (Amsterdam), así como el lienzo de reducidas dimensiones Muchacha de la perla (La Haya).

Este del Louvre es también pequeño, pintado con suaves modulaciones de luz y color, y muestra bien un procedimiento de que Vermeer se valió a menudo: el de exagerar lateralmente el primer término a fin de dar mayor efecto de profundidad a la perspectiva. Esta obra data de 1644.

Jusepe de Ribera, Lo Spagnoletto (Játiva, 1591 -Posillipo, Nápoles, 1652):
El pie varo (imagen arriba, Museo del Louvre, París).
Se ha especulado acerca de un posible aprendizaje de Ribera, en Valencia, con Francisco Ribalta. Lo cierto es que en 1616 se hallaba ya en Nápoles, donde casó con la hija de un oscuro pintor napolitano.

Después estuvo algún tiempo en Roma, aunque domiciliado en Nápoles. Decir de Ribera que fue un seguidor del Caravaggio no es decir mucho, y no obstante es cierto: su interés (muy español) por el realismo dramático, le inclinó al «tenebrismo»; pero aceptó también suavidades propias del Guercino y de Guido Reni. Hábil grabador, trabajó sus pinturas con precisión delicada y con conceptos siempre realistas, aun en sus bellas composiciones apoteósicas. Mas también mostró en sus pinturas un realismo muy estricto, como en ésta del Louvre, de un patizambo, alegre en su vida de mendicante.

Protegido siempre por los virreyes españoles de Nápoles, las preferencias del conde de Monterrey le inclinaron hacia un estilo afín a la pomposidad veneciana, y en esta fase de su carrera (1635-39) pintó obras como la Inmaculada que está en Salamanca.

Su costumbre de firmar así sus producciones – Jusepe de Ribera, español– y su baja estatura fueron causa de su apodo, lo Spagnoletto. Parece que la pena que le produjo la fuga de su hija (seducida, según se ha  dicho,  por Don Juan José de Austria) precipitó su muerte.

Platón Obra de Arte en el Louvre

Pedro Berruguete  (Paredes  de Nava,  Palencia,  h,   14 50-1504): Platón (Museo del Louvre).
Acerca de la importancia de Pedro Berruguete como pintor directamente influido por las corrientes pictóricas italianas del Quattrocmto mucha luz se ha vertido durante estos últimos lustros, pero quedan aún muchos puntos oscuros respecto a ello, y bastante por investigar en cuanto al desarrollo exacto de las etapas de la carrera del artista.

De formación estricta hispano-ñamenca, su marcha a Italia antes del año 1477 y su estancia (probablemente hasta 1482) en la corte ducal de Urbino (en donde se le llamó Pietro Spagnolo) enriquecieron su anterior estilo con el aporte de un nuevo concepto de la iluminación realista en el tratamiento del ambiente y las figuras. En la corte de Federico de Montefeltro sucedió a Justo de Gante, y allí debió recibir influencias de Melozzo da Forh.

Gran parte de este enriquecimiento, que se comprueba claramente en las obras que pintó para el studiolo del duque, en aquel palacio ducal (decorado con pinturas que representan, de medio cuerpo, a filósofos antiguos y figuras de estudiosos italianos), se desvaneció en lo que llevó a cabo desde su regreso a España, durante su última etapa de actividad (desde 1483) en Toledo y Avila.

De su periodo italiano, las obras más importantes que hoy con certeza casi indiscutida se le atribuyen, son: el retrato del duque Federico y de su hijo orando (Palacio de Urbino) y la escena en que ambos aparecen escuchando una disertación humanística (Palacio Real de Windsor). La pintura que aquí se reproduce forma parte de la serie pintada para aquel studiolo.

buey desollado obra de arte del museo de louvre

Rembrandt Harmenszoon van  Rijn   (Leiden,   1606-Amsterdam, 1669):
El buey desollado (Museo del Louvre, París).
Rembrandt es, sin duda alguna, la figura capital de la pintura y el arte del grabado en la escuela holandesa, una figura cuya magnitud radica en la comprensión profunda que demostró, no sólo del ser humano y de su naturaleza, sino del complejo de aspectos y circunstancias que le rodean, de los que él supo extraer emociones profundas.

Quinto o sexto hijo de un molinero regularmente acomodado, entró a los trece años en la universidad de Leiden, en donde comenzó estudios teológicos y humanísticos, que interrumpió para dedicarse al arte. Fue primero discípulo de Jacob Swanenburgh, después, en Amsterdam, quizá del pintor Jan Pynas, y finalmente de Pieter Lastman, en cuyo estudio trabajó desde 1624 durante algunos años.

La influencia de este último maestro fue duradera, aunque no era de los artistas que sintieran (como otros ya entonces en Holanda) la llamada del naturalismo.

Desde 1625 Rembrandt trabajó en Leiden por su cuenta, influyendo en otros jóvenes artistas, quienes, como Jan Lievens o Gerard Dou, fueron entonces verdaderos discípulos suyos. Su estilo se desarrolló después a través de sucesivas etapas, cada vez con más riqueza, tanto en las obras pintadas como en los grabados. Desde 1631, en que pasó a residir en Amsterdam, en casa de H. Uylenburgh, rico tratante en arte y editor, su vida tomó otro rumbo; casó con la hija de aquél, Saskia, y pintó ya algunas de sus más conocidas obras.

A lo largo de las vicisitudes de su vida (su viudez, su unión con Hendrikje Stofels, su final ruina y desprestigio social), el arte de Rembrandt se enriqueció con variedad de aspectos, incluso en el cultivo del paisaje y de la naturaleza muerta.

No es seguro que la obra que aquí se reproduce sea de aquella última clase; quizá se trate de una pintura de género, según permite sospecharlo la figura femenina que atisba este interior.

Historia del Museo de Louvre

Fuente Consultada:
El Gran Louvre y el Museo de Orsay Editorial Bonechi
Cien Obras Maestras de la Pintura M. Olivar Edit. Biblioteca Básica de Salvat

Orden de los Rosacruces y la Masonería Origen y Fundador

MASONES  Y ROSACRUCES – FUNDADOR DE LA ORDEN

La masonería es una organización secreta conocida también como llamada francmasonería (masones libres) que se presenta como una organización iniciática, y como institución eminentemente filantrópica, filosófica y progresista. Los grados masónicos son tres: aprendiz, compañero y maestro. Sus emblemas son el mandil (delantal) , el compás y la escuadra. El luga: de reunión de los masones recibe el nombre de logia, que constituye la célula que agrupa a sus miembros.

logo de la masoneria compas y rgla

El surgir de las logias ocultas, como la masonería y los rosacruces, no respondió a simples razones de subsistencia por parte de grupos herméticos. Su aparición en el mundo fue la respuesta al mecanismo de aprendizaje de prácticas secretas sobre cosmogonía y a la espiritualidad. El término masón comnezó a utilizarse alrededor del siglo XI en Francia medieval, a partir de los gremios de constructores y artesanos.

Estos grupos eran los herederos de la tradición pitagórica y hermética, la cual combinaron con las concepciones y conocimientos secretos sobre la construcción de esos gigantes edificios religiosos de la época. Estos antiguos constructores medievales, artífices de las catedrales y lugares sacrosantos, son quienes han legado la piedra fundamental de la masonería moderna.

Éste es el origen factible de la masonería, el momento histórico en que se produjo la conjunción de personas que comenzaron a compartir la sabiduría celeste. El origen de esta sabiduría es mucho más antiguo y no responde a espacios temporales ni históricos.

Mientras en el resto de Europa el gremio de albañiles y canteros iba desapareciendo como una entidad consolidada, en Inglaterra y Escocia continuó muy activo. Pronto se creó en estos países el término freemasonry (francmasonería) derivado de los freemasons (francmasones o «masones libres») que utilizaban la free stone o «piedra libre», que era un tipo de piedra con un alto componente de arena calcífera.

Con el transcurrir del tiempo se admitió en estos gremios a personas que no pertenecían al oficio, pero que se sentían atraídas por el espíritu de las reglas que regían la vida de los francmasones. De este modo la original francmasonería operativa se fue convirtiendo en una francmasonería simbólica, que inició su verdadera andadura en 1717, al reunirse todas las logias inglesas en una sola.

A lo largo del tiempo la francmasonería se ha ido desarrollando y extendiendo por todo el mundo, convertida en uno de los movimientos u organizaciones secretas más famosas y representativas de Occidente.

francmasoneria

Francmasonería. Los orígenes de la francmasonería hay que buscarlos en los maestros canteros del Medievo.
En la ilustración: canteros trabajando. Panel de la iglesia de San Miguel, Florencia.

Los Rosacruces y el Priorato de Sion
Quien públicamente aparece como fundador de la Orden de los Rosacruces es Christian Rosencreutz. Nacido en 1378 en el seno de una noble pero empobrecida familia alemana, Chistian estuvo tempranamente influenciado por unos parientes cercanos que, sorprendidos por la inteligencia y sensibilidad del niño, decidieron ingresarlo a una abadía a la edad de cuatro años. Es aquí, en los claustros de este monasterio, donde Christian aprende de forma temprana el latín, el hebreo, el griego, matemáticas, álgebra y, aunque sea sorprendente, magia.

christian rosencrautz o rosacruces

Christian Rosencreutz

No es raro que Christian aprendiera las ciencias ocultas ya que en muchos asentamientos religiosos de Europa y el Norte de África, las tradiciones mágicas y esotéricas seguían siendo objeto de enseñanza. Estas enseñanzas se impartían de un modo secreto y fuera de la vista de los profanos, pero con el mismo rigor que en los principios griegos, egipcios y babilonios. Entre las disciplinas que aprendió Christian Rosencreutz se encontraban astrología, la adivinación pendular, las invocaciones de espíritus y seres sobrenaturales y también el arte de curar, celosamente trasmitido de una generación a la otra.

Peregrinación a Tierra Santa
Durante la edad media todo individuo que se iniciara en una ciencia esotérica, debía realizar una suerte de viaje iniciático en compañía de su magíster, es decir, su maestro y protector. A los dieciséis años Christian inicia un viaje a Tierra Santa junto a un hermano de la abadía quien muere en el trayecto. Al poco tiempo él también cae enfermo en el pueblo de Damcar, un lugar en Arabia en donde había existido un antiguo asentamiento templario de cierta magnitud.

En aquel perdido lugar del desierto, Christian es ayudado por tres misteriosos sabios quienes lo salvan de una enfermedad que, de no ser por ellos, lo hubiera llevado a la muerte. También estos tres magos comienzan a instruirlo en conocimiento; ocultos y, una vez restablecido Christian, lo conducen a un sitio conocido como La Ciudad Filosófica, que funcionaba como un centro de iniciación. Allí el joven Rosencreutz permaneció tres año; y perfeccionó sus ya amplios conocimientos arcanos.

La cosmogonía Rosacruz
Con los conocimientos secretos a cuestas, Christian Rosencreutz continúa su viaje por el Líbano, Siria y Marrueco; acercándose a todos lo sitios en donar habían existido centros de iniciación ce la Orden Templaria. De esta manera deseaba alcanzar un mayor conocimiento y una revelación suprema que aclararían su visión para poder desterrar los engaños de las apariencias exteriores con la realidad. Los templarios, debido a sn larga permanencia en el cercano oriente, habían aprendido a manejar ciertos secretos que solamente podían ser revelados a personas iniciadas y con un espíritu superior.

Para obtener los conocimientos templarios sobre este arcano, el iniciado debía ser debidamente instruido y esperar un largo periodo de gestación mientras se le realizaban diversas pruebas de índole espiritual. El joven Rosencreutz llega a su revelación máxima en la ciudad de Fez, en donde obtiene su iniciación definitiva. Es en la misma ciudad de Fez donde Christian, ya convertido en un maestro iniciado, recibe la misión de difundir entre la cristiandad los conocimientos ocultos debiendo formar para ello una orden secreta.

La sagrada misión
Sus viajes lo llevan a España en donde se retira a un sitio apartado, meditando casi como un asceta sobre cómo llevar a cabo su sagrada misión. Instruye a tres discípulos para dar inicio a su divina tarea, y como primera medida les hace jurar fidelidad y a guardar el más discreto silencio. Bajo las órdenes de Rosencreutz los tres compañeros comienzan a escribir los libros fundamentales para el entendimiento de la nueva logia.

Tras largos años de incesante actividad, se suman nuevos discípulos que tienen como principal tarea la de curar a los enfermos y a reconfrontar a los afligidos de cualquier especie, tanto en causas físicas como anímicas. Queda así conformada la Fraternidad Rosacruz, la cual observaba severas normas de conducta entre las cuales se les prohibía ejercer otra actividad que la de curar y la de buscar personas de grandes cualidades espirituales y morales, dignas para ingresar a la Orden. Christian Rosencreutz había dejado estipulado de forma solemne que la fraternidad debía permanecer de forma oculta durante un lapso de cien años.

La expansión de los Rosacruces
Sin embargo con el paso de los siglos la fama de la Fraternidad Rosacruz se elevó de forma acelerada. A Principios del siglo XVII se hablaba en casi todas las capitales de Europa sobre la presencia de estos misteriosos hermanos sanadores, ya que eran noticia pues sus milagros se habían difundido a través de publicaciones, desde libros hasta panfletos, que se referían a su forma de vida, obra y organización.

Los manifiestos sobre la vida de Christian Rosencreutz que editaba la Fraternidad sirvieron no sólo para realizar una amplia biografía de su fundador, sino para dar a conocer los alcances de la obra de su orden.

La vida de Christian Rosencreutz quien, como dijimos había nacido en 1378 a orillas del río Rhin, se extendió hasta 1486, alcanzando la edad de 106 años. La fraternidad ha permanecido en vigencia hasta nuestros días gracias, en parte, al apoyo y difusión que le dio el Priorato de Sion, desde sus comienzos. Los tres sabios templarios que condujeron a Rosencreutz a la ciudad de Fez para que terminara su iniciación, respondían, según la tradición, a las órdenes del priorato.

Los orígenes de los rosacruces parece iniciarse en el s. XVII, cuando empezó a circular por Alemania un folleto de contenido hermético y de difícil comprensión que llevaba por título Fama Fraternitatis. Este opúsculo gozó de una inmediata aceptación por numerosos grupos de índole ocultista, hasta el punto que se reimprimió varias veces, haciéndose traducciones del mismo al holandés y al inglés. Un año después de que apareciera el mencionado folleto, en 1615, vió la luz otro nuevo que llevaba por título Confessio Fratrum Rosae-Crucis, en el que se especificaban los votos de la orden. En él, además de abogar por el fin de los sectarismos y de las contiendas políticas —Europa estaba a punto de ser devastada por la guerra de los Treinta Años—, se expresaba claramente la oposición de la Fraternidad al Papado, al Islam y a los falsos alquimistas. Todavía en 1616 se publicó la tercera y definitiva obra sobre la fraternidad rosacruz; se trataba en esta ocasión de Las bodas químicas de Christian de Rosenkreutz.

El Priorato de Sion
Según se cuenta, el priorato de Sion guarda los secretos de una organización muy antigua fundada por Godofredo de Bouillon en Jerusalén en el año 1099. Según antiguos manuscritos encontrados en la iglesia de Rennes-Le-Chateau, el fin último de esta orden es la restauración de la dinastía merovingia en el trono de Francia, ya que los descendientes de esta antigua familia serían los portadores de la sangre de Cristo.

En la actualidad el Priorato es el depositante de los antiguos conocimientos gnósticos precristianos, que creyeron en el cristianismo como el nuevo camino espiritual del mundo. Pero al adherir al plano esotérico del naciente credo se ganaron el rechazo de los apostólicos por lo que debieron esconderse durante siglos.

El Priorato de Sion fue el cerebro creador de muchas órdenes y cofradías secretas que se manifestaron desde el comienzo de nuestra era. Fue la semilla germinadora de Templarios, Cataros, Masones y Rosacruces, además de un sinnúmero de organizaciones secretas que se mueven en nuestra sociedad sin que podamos saberlo.

Ver: El Priorato de Sión

Fuente Consultada:
Enciclopedia del Esoterismo Mariano José Vázquez Alonso
Revista Vivir en Armonía N°34 Masones y Rosacruces

Biografia de Juan Pablo II Características de su Pontificado

Biografia de Juan Pablo II Características de su Pontificado

Juan Pablo II (1920-2005), papa (1978-2005), el primero no italiano desde 1523. El pontificado de Juan Pablo II confirmó la evolución de la Iglesia desde el concilio Vaticano II. La orientación enérgica y eficaz de su pontificado, sus declaraciones doctrinales y sus viajes por todo el mundo (sin precedentes) realzaron la importancia del Papado tanto dentro como fuera de la Iglesia católica.

El papa ratificó su vocación de ser un actor del siglo, principalmente a través de su compromiso contra el comunismo, e internacionalizó su acción por medio de frecuentes viajes apostólicos. Por primera vez desde 1552, un cardenal no italiano accedió al pontificado. Adoptó el nombre de Juan Pablo II.

Papa Juan Pablo II

Papa Juan Pablo II

Juan Pablo II sucedió a Juan Pablo I cuyo  pontificado sólo había durado treinta y tres días, quioen había sucediendo  a los quince años del de Paulo VI. El impacto fue profundo en la cristiandad. La Iglesia atravesaba por un período de incertidumbres ligado en especial a los efectos de la conmoción causada por el concilio Vaticano II. Su pontificado se inscribe en la continuidad de la onda de choque  propagada por el concilio Vaticano II. La adaptación de la Iglesia católica al siglo XX, iniciada de manera voluntarista por Paulo VI, planteó importantes debate; además de la oposición tradicional entre los «conservadores» y «progresistas».

De nombre Karol Wojtyla nació en Wadowice, Galitzia , cerca de Cracovia en Polonia, el 18 de mayo 1920, el segundo hijo de un padre militar y una madre maestra. Wojtyla fue marcado en su juventud por la desaparición de todos sus parientes. A los 9 años su madre muere y unos años más tarde, su hermano mayor muere prematuramente. Su padre murió en 1941.

Estos eventos familiares tuvieron lugar en un contexto histórico difícil. Karol Wojtyla ha compartido el destino de Polonia particularmente afectados por las tragedias del siglo XX. En 1939, Polonia volvió a perder su autonomía con su partición entre la Alemania nazi y la Unión Soviética.

Después de la guerra, Polonia experimentará el totalitarismo comunista hasta 1989. Wojtyla visitará Polonia comunista en el inicio de su pontificado en 1979 y de nuevo en 1983 y 1987. Las manifestaciones desencadenadas por sus visitas, su apoyo explícito al Solidarnosc sindicato, han jugado un papel decisivo en la caída del poder comunista en Polonia (1989), el primer acto de la debacle del bloque oriental.

La acción polaca de Juan Pablo II ha sido una de las ilustraciones de un pontificado marcado por los derechos humanos y la propagación de los conflictos armados. En 1979, en su primera encíclica, Juan Pablo II declaró: «La paz se reduce al respeto de los derechos humanos inviolables […], Cuando se acepta sin reaccionar la violación de uno cualquiera de los derechos humanos fundamentales, todos los demás están en peligro.».

Una de las últimas batallas de Juan Pablo II ha sido su oposición al estallido de la guerra en Irak por parte de Estados Unidos. El 13 de enero de 2003, al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede, dijo: «No a la guerra Nunca inevitable Siempre es una derrota para la humanidad ..!»

Antes de entrar en el seminario, Karol Wojtyla siguió la literatura estudiada en la Universidad Jagellónica de Cracovia. El trabajo forzoso impuesto por los ocupantes nazis hicieron interrumpir sus estudios. Desde el otoño de 1940 y durante casi 4 años, Karol Wojtyla trabajó como obrero en una cantera de piedra primero (para una industria química Solvay) , y luego en una fábrica química. Juan Pablo II mantendrá esta experiencia con una gran preocupación por los problemas sociales.

En 1979, durante su viaje a México, dijo a los trabajadores de Monterrey: «No me he olvidado de los difíciles años de la Primera Guerra Mundial , yo mismo tengo experiencia directa de trabajo físico como el suyo […]. Sé perfectamente lo necesario que es que el trabajo abusivo,  responde a la dignidad superior del hombre «.

En Centesimus annus (1991) Juan Pablo II también advierte contra una forma radical del capitalismo: «La solución marxista ha fracasado, pero persisten en el mundo fenómenos de marginación y explotación especialmente en el Tercer Mundo , así como fenómenos de alienación humana, especialmente en los países más avanzados […]. Hay incluso un riesgo de propagación de una ideología radical de negarse capitalista para su consideración, admitiendo A priori que cualquier intento de tratar directamente está condenado al fracaso, y que, en principio, espera que la solución para el libre desarrollo de las fuerzas del mercado «.

Juan Pablo II refiriéndose a los países más pobres del mundo, dice que muchos hombres viven en ambientes donde la lucha por lo necesario es absolutamente prioritaria, donde están vigentes todavía las reglas del capitalismo primitivo junto con una despiadada situación que no tiene nada que envidiar a la de los momentos más oscuros de la primera fase de industrialización.

Se unió a un grupo de teatro de vanguardia que extenderá sus actividades bajo tierra. Karol Wojtyla escribió varias composiciones poéticas y teatrales, algunas de las cuales, al igual que la obra de teatro La tienda del orfebre, había hecho eco posteriormente fuera de las fronteras de Polonia. La creación literaria no ha sido abandonado por Juan Pablo II será el primer papa a publicar una colección de poemas (Tríptico Romano, 2003).

La ocupación nazi y más tarde las autoridades comunistas tratan de romper las raíces culturales de la identidad polaca. Las actividades de los estudiantes y teatrales de Karol Wojtyla será una forma de resistencia a la opresión ideológica y política.

Cuando se  convirtió en el Papa Juan Pablo II, declaró el 02 de junio 1980, en la UNESCO en París: «Soy hijo de una nación que ha vivido las mayores experiencias de la historia, que ha sido condenada a muerte por sus vecinos en varias ocasiones, pero que ha sobrevivido y que ha seguido siendo ella misma. Ha conservado su identidad y, a pesar de haber sido dividida y ocupada por extranjeros, ha conservado su soberanía nacional, no porque se apoyara en los recursos de la fuerza física, sino apoyándose exclusivamente en su cultura. Esta cultura resultó tener un poder mayor que todas las otras fuerzas.»

En 1982, se creó el Consejo Pontificio de la Cultura, y en 1993 se unió a ella el Pontificio Consejo para el Diálogo con los no creyentes (creados por Pablo VI en 1965). La creación de este nuevo dicasterio (tribunal compartido), presidido desde el inicio por el cardenal francés Paul Poupard, recibió la misión de promover el encuentro entre las culturas y el Evangelio.

En diciembre de 2000, Juan Pablo II dijo: «Una cultura que rechaza referirse a Dios, pierde la propia alma y se desorienta transformándose en una cultura de muerte, como atestiguan los trágicos acontecimientos del siglo XX y como demuestran los efectos nihilistas actualmente presentes en importantes ámbitos del mundo occidental»..» (Mensaje para la 34ª Jornada Mundial de la Paz).

Karol Wojtyla en 1942 entró al seminario de Cracovia, que debido a la ocupación nazi el seminario se redujo a la clandestinidad.

El 1° de noviembre de 1946, el arzobispo de Cracovia, el arzobispo Sapieha (que Pío XII lo había declarado cardenal) dirige al sacerdote Karol Wojtyla, y lo envía a continuar sus estudios en Roma, en la Pontificia Universidad de la Angelicum.

Defiende  su tesis en junio de 1948, en 1953, apoyará una tesis sobre el filósofo alemán Max Scheler, en la Universidad Jagellónica de Polonia, que cerró el año siguiente por el poder comunista. Siendo profesor asistente en la Universidad de Lublin en 1954, se convierte en el titular de la Cátedra de Ética en 1957. En 1958 fue nombrado arzobispo de Cracovia y el 26 de junio de 1967 cardenal.

Las actividades intelectuales de Padre Wojtyla no impidieron desarrollar una actividad pastoral. Se orienta a los jóvenes. Juan Pablo II se mantendrá durante toda su vida, una proximidad real con los jóvenes  que hablará de manera particularmente fuerte en  la Jornada Mundial de la Juventud o «Día Mundial de la Juventud» (en París en 1997, Roma en 2000 y Toronto en 2002 ). Este contacto privilegiado con la juventud presentará una doble nota de confianza y exigencia.

En el «Día de la Juventud» en Roma, Juan Pablo II declaró: «En el año 2000, ¿es difícil creer?». Esta es la pregunta que planteó Juan Pablo II a los dos millones de jóvenes reunidos en la vigilia de las Jornadas Mundiales de la Juventud. «Esta tarde os entregaré el Evangelio –dijo en respuesta al interrogante–. Es el regalo que el Papa os deja en esta vigilia inolvidable. La palabra que contiene es la palabra de Jesús. Si la escucháis en silencio, en oración, dejándoos ayudar por el sabio consejo de vuestros sacerdotes y educadores con el fin de comprenderla para vuestra vida, entonces encontraréis a Cristo y lo seguiréis, entregando día a día la vida por Él».

El Padre Wojtyla fue ordenado obispo auxiliar de Cracovia 28 de septiembre de 1958. Al igual que cualquier obispo católico, fue convocado al Vaticano II, inaugurado por el Papa Juan XXIII el 11 de octubre 1962 y clausurado por el Papa Pablo VI el 07 de diciembre 1965. El Obispo Wojtyla fue invitado a hacer una contribución personal al Consejo, por estar involucrado en el trabajo de redacción de la Constitución pastoral Gaudium et Spes.

El 13 de enero de 1964, Pablo VI nombró al obispo Wojtyla arzobispo de Cracovia. El nuevo arzobispo tomó posesión del cargo el 8 de marzo de 1964. Pablo VI murió el 6 de agosto de 1978, 20 días después Wojtyla es elegido Papa el 26 de agosto de 1978.

Mensaje Inicial de Juan  Pablo II: Ante los fieles sorprendidos por la juventud de este papa polaco, desconocido para todos, y cuyo nombre era difícil de pronunciar.Juan Pablo II lanzó un mensaje de esperanza y confianza hasta hoy famoso: «¡No tengáis miedo! ¡Abrid las puertas a Cristo de par en par! A su poder salvador abran las fronteras de los Estados, de los sistemas económicos y políticos, los vastos dominios de la cultura». A través de esta primera homilía, Juan Pablo II anunció la fuerza de los valores apostólicos que pronto estremecerían Europa del Este, y reafirmó el espíritu de cruzada que caracterizó de muchas maneras su pontificado.

El Papa Juan Pablo II tuvo como objetivo la puesta en práctica del Concilio Vaticano II. El día después de su elección, dijo: «Queremos en primer lugar destacar la importancia permanente del Concilio Ecuménico Vaticano II, y esto significa para nosotros un compromiso formal para implementarlo a fondo.»

Es en esta perspectiva que Juan Pablo II va a reformar el derecho de la Iglesia Católica a través de la promulgación del nuevo Código de Derecho Canónico en 1983. Él quizo ofrecer una presentación de los fundamentos de la fe católica, con la publicación de Catecismo de la Iglesia Católica en 1992. En la encíclica Ut unum sint 1995, proclama la  apertura a las comunidades cristianas no católicas y a la discusión sobre los procedimientos para el ejercicio del ministerio papal.

ECUMENISMO: Uno de los objetivos principales del concilio Vaticano II fue «promover la restauración de la unidad entre todos los cristianos». El Vaticano reconoció como primer interlocutor al Consejo ecuménico de las Iglesias, pero autorizó a sus representantes para que participaran en ciertas conferencias ecuménicas. Iniciada durante el pontificado de Paulo VI, esta tendencia se aceleró tras la iniciativa de Juan Pablo II, que estableció explícitamente la plena comunión «como objetivo para el diálogo entre las distintas religiones cristianas». Durante los últimos veinte años, este movimiento ha pasado por etapas importantes: en 1986, los cristianos separados participaron junto al papa en el primer encuentro entre religiones, organizado en Asís (Italia). En 1987, el patriarca de Moscú fue recibido en el Vaticano, reanudó las relaciones con la Santa Sede y recitó junto con Juan Pablo II el Credo de Nicea. Sin embargo, el ecumenismo se ha enfrentado desde hace algunos años al deterioro de las relaciones entre el papa y la Iglesia anglicana (debido al problema de la ordenación de mujeres) y a las tensiones a raíz del magisterio político ejercido en ciertos países por la Iglesia ortodoxa.

Los esfuerzos de reconciliación con el judaísmo y el diálogo interreligioso también aspectos del pontificado de estar en el punto de vista del Consejo. Respecto del judaísmo, Juan Pablo II planteará gestos altamente simbólicos, cuyo objetivo será promover la reconciliación con la Iglesia Católica. Para ello, Juan Pablo II dirigió un «examen de conciencia» sobre los pecados cometidos contra Judíos en la historia de la Iglesia.

Por otra parte, Juan Pablo II ha dado visibilidad al diálogo interreligioso, por ejemplo a través de su encuentro con los jóvenes musulmanes en el estadio de Casablanca en 1985, visitó la Mezquita de los Omeyas en Damasco, 6 de mayo de 2001 y de nuevo ambas reuniones de oración interreligiosa en Asís en 1986 y 2002. Todos estos actos procedieron de la convicción del Papa Juan Pablo II que el despliegue de la herencia del Concilio era la manera correcta de llevar a la Iglesia Católica en el tercero milenio.

Juan Pablo II canonizó por Francisco 27 ​​de abril 2014, junto con Juan XXIII.

JUAN PABLO II: EL PAPA VIAJERO:

A partir de 1979, luego de su viaje a Polonia durante 9 dias, los viajes del papa fueron incesantes. Cubrieron los cinco continentes y permitieron al pontífice conocer personalmente la situación de regiones y países tan distantes de Roma como Nueva Guinea o Alaska.

En todos los viajes del papa, incluido el que realizó a España en 1982 y una breve escala en Zaragoza en 1984, poco antes de iniciar un nuevo viaje a Latinoamérica, el contacto directo con los católicos del país ocupó un lugar fundamental de su programa. Las misas multitudinarias, como la celebrada en Irlanda ante más de un millón de fieles, y las oraciones públicas, ocuparon la mayor parte de su tiempo.

Pero Juan Pablo II a menudo también aprovechó sus viajes para establecer contacto con dirigentes religiosos de otras confesiones. Durante su viaje a Estados Unidos se reunió con diversos grupos judíos; en Turquía se entrevistó con el patriarca de Constantinopla, Dimitrios I, y en Gran Bretaña conversó con el primado anglicano, R. Runcie.

Preocupado sobre todo por el mensaje espiritual de la Iglesia, Juan Pablo II no quiso, sin embargo, que el Vaticano abandonase su papel en la escena política internacional. Actuó como mediador en el conflicto surgido entre Argentina y Chile por el canal de Beagle; intervino en la asamblea general de la O.N.U. en 1979; negoció nuevos concordatos con Italia y España y participó en numerosas iniciativas para lograr una paz estable en Oriente medio. Uno de los aspectos más polémicos de esta nueva presencia del Vaticano en la escena política fue el apoyo directo que el sumo pontífice otorgó al sindicato polaco Solidaridad y a su líder, Lech Wafesa.

Juan Pablo II intentó reforzar la disciplina interna de la Iglesia, y en 1984, tras el estallido del escándalo del Banco ambrosiano, en el que se vio involucrado el instituto para obras de la religión, dirigido por el arzobispo Marcinkus, delegó todos los poderes temporales del Vaticano en el secretario de Estado, el cardenal Agostino Casaroli.

El estilo del nuevo papa, su decisión de mezclarse físicamente con los fieles en las manifestaciones religiosas, posibilitó un hecho trágico, que estuvo muy cerca de costarle la vida. El 13 de mayo de 1981, cuando la plaza de San Pedro estaba abarrotada de gente que quería ver de cerca al papa, Mohamed Alí Agca, un turco al que algunos juzgan un enajenado y otros un sicario de los servicios especiales del área soviética, disparó sobre Juan Pablo II. Éste recibió tres balazos, uno en la mano, uno en el brazo y uno en el vientre.

Mientras invocaba a la Virgen y se preguntaba el porqué del ataque, el papa fue trasladado al hospital entre la vida y la muerte. Antes de ser anestesiado rezó el Padrenuestro, se confesó, recibió la extremaunción y se durmió rezando el Ave María.

El mundo entero estuvo pendiente de la recuperación del papa, cuya naturaleza fuerte le permitió superar el peligro. Las primeras palabras públicas del papa tras el atentado fueron: «Alabado sea Jesucristo. Queridos hermanos y hermanas: sé que en estos días estáis unidos a mí. Os lo agradezco conmovido por vuestras oraciones, y os bendigo a todos… Me siento especialmente cerca de las personas heridas junto a mí. Ruego por el hermano que me ha herido y al que sinceramente he perdonado.»

Un ateo convencido, el presidente italiano, Sandro Pertini, visitó a Juan Pablo II poco después de haber finalizado la intervención. El papa apretó su mano durante mucho rato. El presidente, emocionado, dijo al abandonar el hospital: «Yo no sé orar y sin embargo he pedido al Dios de Juan Pablo que lo ayude, porque el mundo lo necesita.»

Según el teólogo jesuíta Avery Dulles, Juan Pablo II «siente que una era está tocando a su fin y quiere que todos nosotros entremos en una nueva fase donde todos estemos unidos. Está tratando de movilizar la Iglesia mundial.»

Atacado por los progresistas como Hans Kung y al mismo tiempo por el viejo integrismo, capaz de despertar el entusiasmo de las multitudes y la desconfianza de los más variados gobiernos, duro con los religiosos nicaragüenses que participan en el gobierno revolucionario y sostenedor del sindicato Solidaridad (donde no faltan los marxistas), Juan Pablo II concita tantas adhesiones como críticas.

CRONOLOGÍA DE JUAN PABLO II

1920 Nacimiento de Karol Wojtyla, el 18 de mayo. Las tropas alemanas invaden Polonia.

1946  Karol Wojtyla es ordenado sacerdote.

1958 Es nombrado obispo de Ombi.

1962-1965 Concilio Vaticano II.

1963 Wojtyla, arzobispo de Cracovia.

1967 Es nombrado cardenal por Paulo VI.

1978 Muerte de Paulo VI y luego de Juan Pablo I.   Karol Wojtyla, elegido papa.

1979 Viaje apostólico a Polonia.

1980 Grandes huelgas en Gdañs

1981 Atentado contra Juan Pablo II en la plaza de San Pedro. Encíclica Laborem Exercens legítima la reivindicación de la libertad sindical.

1986 Jornada ecuménica de oración por  la paz, en Asís.

1988 Monseñor Lefebvre es declarado cismático.

1989 Victoria de Solidarnosc en las elecciones legislativas en Polonia. Caída del muro de Berlín. Encuentro histórico entre el papa y Mijaíl Gorbachov.

1991 Publicación de la encíclica Centisimus Annus que constata el fracaso del socialismo, pero critica el capitalismo.

1997 Jornadas mundiales de la juventud en París.

1998 Viaje de Juan Pablo II a Cuba.

2000 Año del Jubileo declarado por Juan Pablo II.

Viajes apostólicos a Egipto y Tierra Santa.

2002 -2003 Viajes apostólicos a Canadá, Guatemala, México y España.

2005 Muerte de Juan Pablo II.

Fuente Consultada:
Hicieron Historia Larousse Tomo II Entrada: Biografía Juan Pablo II

El Papa Ermitaño Celestino V Papa Del Gran Rechazo

El Papa Ermitaño Celestino V
El Papa Del Gran Rechazo

En 1292 murió el Papa Nicolás. El cónclave de los cardenales se reunió, mientras todas las cancillerías de Europa se esforzaban en presionar a los cardenales. Ninguna mayoría pudo imponer su candidato. Un año pasó, en vano. La cristiandad se impacienta. Para el prestigio de la Santa Sede, tal   aplazamiento   tampoco   es   beneficioso.

Papa Celestino V, quien ha pasado a la historia como el pontífice del «gran rechazo», pues su pontificado duró del 29 de agosto al 13 de diciembre de 1294 y después se retiró a una vida de eremita. Tras su renuncia fue elegido Bonifacio VIII.

Cansados de esperar, cansados de las presiones, los cardenales eligieron entonces lo que llamaríamos un Papa de transición. Un viejo ermitaño de 12 años, Pedro de Morrone, fue elegido con el nombre de Celestino V.

El bueno del ermitaño no sospechaba nada. Vivía entre peñas, austeramente, cuando un día el Colegio Cardenalicio, portando mitra y báculo de oro, fue a arrodillarse ante él, pobre anciano. Asustado por tanto honor y lujo, los rechazó. Pero los príncipes de la Iglesia le hicieron ver que el interés de la Santa Sede y de la Cristiandad exigía su aceptación.

Se resignó, por lo tanto, y partió para Roma. No la encontró a su gusto y pidió, incluso, que se le construyera una celdilla de monje donde pudiera vivir. Menos aún podía comprender y amar el mundo de intriga y lujo que le rodearía en lo sucesivo. No podía considerar la Iglesia y la función sacerdotal de otro modo que en la pobreza.

Incluso puso de nuevo en vigor una antigua bula; durante la elección de los Papas, los cardenales deberían estar encerrados y cada día se disminuiría un plato del menú ordinario, hasta que no hubiera en él más que pan y agua.

Pero Celestino V tuvo una idea que le era muy entrañable: la renuncia. Se creyó no haber visto nunca tal cosa. ¿Cómo podría desatarse lo que Dios había atado? Celestino interrogó a los grandes juristas que le rodeaban y, entre ellos, a Benito Caetani, el futuro Bonifacio VIII.

Este Caetani era un hombre enérgico, el más instruido y el más inteligente, sin duda, de todos los cardenales. Estudió el problema y dio un parecer favorable.

Los restantes cardenales, comprendiendo que un Papa reticente e ingenuo no puede gobernar, sin peligro, a una cristiandad muy compleja, aceptaron. Entonces, sin presión, Celestino V pudo abdicar. El cónclave, reunido de nuevo, eligió en su lugar al cardenal Caetani: Bonifacio VIII.

BONIFACIO VIII
Bonifacio VIII era, sin duda, el hombre más digno de aquel honor supremo. Pero Celestino, convertido de nuevo en Pedro de Morrone, quiso regresar a su gruta. El nuevo Papa comprendió inmediatamente el peligro; el ingenuo ermitaño puede ser el juguete de influencias nefastas, que podrían empujarle a negar su abdicación.

Papa Bonifacio VIII

Es un riesgo, por mínimo que sea, que un Papa, en nombre de la Iglesia, no quisiera correr, porque conduciría a la Iglesia a la situación de los años precedentes, cuando había dos Papas, permitiendo a los diversos príncipes escoger el Papa más conveniente para su interés.

En consecuencia, el ermitaño fue encerrado en un castillo de Campania. Poco tiempo después, murió. El impedirle volver a su vida de eremita había sido una medida útil, pero impopular. Su muerte, tan repentina, podía sugerir la idea de asesinato, y se podía pensar, incluso, que Bonifacio VIII había forzado a Celestino a abdicar. Estos eran los puntos débiles de la posición de Bonifacio VIII. Hombres hábiles y sin escrúpulos, como los   legistas,   no   podían   desaprovecharlos.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de Historia Universal HISTORAMA Tomo IV La Gran Aventura del Hombre

Formar los Números con Cuatro Cuatros Ingenio Matemático

Problema Ingenio: Formar los Números con Cuatro Cuatros

LOS 4 CUATROS MÁGICOS
Este problema expuesto por primera vez en el siglo pasado, ha gozado siempre de muchas simpatías entre los aficionados a la solución de paradojas y problemas matemáticos. Expongámoslo brevemente: Se trata de obtener, para toda la serie de números naturales, expresiones en las que aparezca 4 veces el número 4, junto con símbolos matemáticos simples.

Para expresar los diez primeros números sólo son necesarios los signos de las cuatro operaciones fundamentales: sumar, restar, multiplicar y dividir.

Aquí está la prueba:

Para el cero es: 44-44=0

Se Propone al lector que encuentre expresiones semejantes para los números comprendidos entre 10 y 20, permitiéndole el uso adicional del signo de la raíz cuadrada (√). Si no encuentra ninguna para el número 19, no se desespere y siga  adelante.

ALGO MAS…

Este famoso desafío fue presentado en el libro «El Hombre Que Calculaba» de Malba Tahan, donde se relata el andar de dos personajes por la ciudad de Bagdad, quienes se enfrentan con diversas cuestiones matemáticas, y deben resolverlas empleando el conocimiento cientifico de uno de ellos llamado Beremiz Samir.

el hombre que calculaba

En uno de los capítulos  dice asi:

Los comerciantes, a la entrada de sus tiendas, pregonaban las mercancías exaltándolas con elogios exagerados y fantásticos, con la fértil imaginación de los árabes.

—Este tejido, miren, ¡digno del Emir..!
—¡Amigos: ahí tienen un delicioso perfume que les recordará el cariño de la esposa…!
—Observa, ¡Oh jeque!, estas chinelas y este lindo caftán que los djins recomiendan a los ángeles.

Beremiz se sintió atraído por un elegante y delicado turbante azul claro que ofrecía un sirio medio corcovado por 4 dinares. La tienda de este mercader era además muy original, pues todo allí —turbantes, cajas, puñales, pulseras, etc.— era vendido a 4 dinares. Había un letrero que decía con vistosas letras.

Al ver que Beremiz estaba interesado en comprar el turbante, le dije:
—Creo que ese lujo es una locura. Tenemos poco dinero, y aún no pagamos la hostería.

—No me interesa el turbante —respondió Beremiz—. Fíjate en que esta tienda se llama «Los cuatro cuatros». Es una coincidencia digna de la mayor atención.

—¿Coincidencia? ¿Por qué?

—La escritura de ese cartel recuerda una de las maravillas del Cálculo: empleando cuatro cuatros podemos formar un número cualquiera…

Antes de que le preguntara sobre el enigma, Beremiz explicó mientras escribía en la arena fina que cubría el suelo:

—¿Quieres formar el cero? Pues nada más sencillo. Basta escribir: 44-44. Ahí tienes los cuatro cuatros formando una expresión que dá igual a cero.

Pasemos al número 1. Esta es la forma más cómoda: 44/44….

Ver Libro: El Hombre Que Calculaba

Para los próximos numeros despúes de 10, recurrimos a dos operaciones comunes, pero que es bueno recordar, sobre todo para aquellos que no est´na tan familiarizados con la aritmética.
1) La raíz cuadrada, por ejemplo (raíz cuadrada de 4)=2 porque 2×2=4
2) Factorial de 4!= 4.3.2.1=24 (!=factorial)
Entonces aplicando ( a veces) algunos de estos nuevos conceptos podemos escribir, en este caso el numero 12.
4 ! / (raiz cuadrada de 4)  – 4/4 = 11
 
Solución:
 4 ! = Cuatro factorial = 4 * 3 * 2 * 1 = 24
  La raiz cuadrada de 4 es igual a 2
  Al dividir :  4!/2 = 24 /2 = 12
 Si le restamos 4/4 que es 1 nos da : 12 -1 = 11 
 
Avancemos: 4 ! / 4  +  4 ! / 4  = 12
 
Solución:
4 ! / 4 = 24 / 4 = 6    Luego: 6 + 6 = 12.
Avancemos:
4 ! / (raiz cuadrada de 4)  +  4  / 4  = 13

Solución:
4 ! / raiz cuadrada de 4 = 24 / 2 = 12

Como 4/4 =1  entonces  sumando nos da: 12 +1 = 13
Avancemos con el 14:
4 ! / 4  +  4 + 4 = 14

Solución:
4 ! /  4 = 24 / 4 = 6  Luego: 6 + 4 + 4 = 14

Avancemos ahora con el 15:
((4 ! – raiz  cuadrada de  4) /raiz  cuadrada de  4) + 4 = 15 

Solución:
4 !  – raiz cuadrada de 4 = 24 -2 = 22
Luego: 22/2 =11  Sumando 4 tendremos: 11 + 4 = 15.

Avancemos con el 16:
4 * 4  +  4  – 4 = 16

Solución:
Muy fácil: 4 * 4 = 16   Le sumamos y restamos 4 para que nos de 16

Avancemos con el 17:
4 * 4  +  4 / 4 = 17 (simple)

Sigamos:
4! – raiz  cuadrada de  4 – raiz  cuadrada de  4  – raiz  cuadrada de  4  = 18

Solución:
4 !  –  2 – 2 – 2 = 24 – 6 = 18 

Avancemos con el 19:
4! –  4 –   4/4 = 19

Solución:
4 !  –  4  –  4/4  = 24 – 4 -1 = 19

Avancemos con el 20:
LLegamos al 20:
4! –  4 + 4 – 4   =  20 (simple)

Bueno, por favor , trate ahora de seguir Ud…

Fundacion de la Compañia de Jesus Fundacion y Objetivos de la Orden

Historia Fundación de la Compañia de Jesus Objetivos de la Orden de San Ignacio de Loyola

En 1539 Ignacio de Loyola fue a Roma. Agradó al Papa y obtuvo de él permiso para fundar una Orden religiosa.

Le dio un nombre militar, Compañía de Jesús. «No creo, decía, haber dejado el servicio militar, lo he transferido a Dios». La Compañía había de ser «una cohorte» para combatir «a los enemigos espirituales» (los herejes).

Los miembros juraban, a más de los tres votos ordinarios de los monjes (pobreza, celibato, obediencia), consagrar su vida al servicio del Papa. La Compañía era dirigida por un general, que elegían de por vida sus compañeros.

Los miembros fueron llamados jesuítas.

fundacion compania de jesus

La Compañía de Jesús nació formalmente en 1540, por la bula Regiminis militantis ecclesiae, del papa Pablo III.

No hay duda de que surgía en el momento oportuno, como contundente instrumento para impedir que la Iglesia perdiera el poder que ostentaba hasta entonces.

La laxitud en las costumbres cristianas había producido un gran descontento y escepticismo entre los creyentes.

Calvino y Lutero captaron ese sentimiento en la declaración de la Reforma, y distintos cultos «protestantes» se extendían por los esta dos del norte de Europa y comenzaban a infiltrarse en los reinos latinos, tradicionalmente fieles al Vaticano.

Éste reaccionó con el lanzamiento de la Contrarreforma, movimiento de exaltación de la liturgia y los símbolos católicos que sirvió a la vez para solventar varios problemas dentro de la propia Iglesia.

Pero la contraofensiva debía producirse en todos los frentes, y para eso era necesario crear una Orden que actuara con una nueva estrategia y tácticas más flexibles: la Compañía de Jesús.

Su fundador fue, como es sabido, san Ignacio de Loyola, una personalidad bélica y mística a la vez que imprimió ese carácter a su congregación también conocida popularmente como los «Soldados de Dios».

En su concepción inicial la Compañía de Jesús era una organización paramilitar centralizada, que no obstante acabó convirtiéndose en el brazo intelectual de la Contrarreforma.

El primer general fue Ignacio de Loyola.

Sus tres objetivos principales eran: actualizar el credo católico desde dentro y sin fisuras, emplear la educación para asentar el poder de la Iglesia y convertir a los pueblos de ultramar mediante las misiones.

Se estableció en Roma y dio reglas a sus compañeros. Impuso a todos los ejercicios espirituales que él mismo había practicado.

El que pide entrar en la Compañía debe permanecer dos años como novicio. Hace entonces los ejercicios durante un mes al menos.

Ignacio de Loyola acogía con preferencia jóvenes para poder formarlos. Los envió primeramente a estudiar a las universidades, sobre todo a la de París. Luego fundó el Colegio romano, en el que se enseñaba a hablar y escribir en latín, y que servía para instruir a los jóvenes jesuítas. Pero fueron admitidos también, gratuitamente, alumnos seglares.

Ignacio comprendió entonces el poder que los colegios podían dar a su Compañía, y los creó para los seglares.

Tuvieron al principio externos gratuitos, más tarde fueron internados de pago. Se enseñaba a los alumnos a hablar en latín, a hacer discursos y versos latinos, que entonces estaban de moda. Sobre todo, se les habituaba á la práctica de la religión católica, se les obligaba a confesar una vez por semana y a comulgar frecuentemente.

La disciplina era menos severa que en los colegios de la época. Ignacio había dictado la regla de que el jesuíta no debía pegar al alumno. Se encargaba a los discípulos buenos de vigilar a los otros.

Pronto la Compañía no dispuso de miembros suficientes para tener profesores en sus colegios.

Creáronse auxiliares (coadjutores) que no hacían más que los tres votos ordinarios.

No eran miembros de la «Congregación» que elegía al general. La gente llamaba a todos jesuítas, pero los únicos miembros verdaderos de la Compañía eran todos los profesos que habían hecho los cuatro votos.

Los jesuítas vestían traje sacerdotal, y tenían facultad para predicar y confesar. Ignacio había prohibido a sus compañeros que aceptasen ningún cargo, y la Compañía de Jesús no ha permitido nunca que un jesuíta sea obispo. Pero cuando hubo príncipes que pidieron un jesuíta para confesarse, no les fue negado. Más tarde, los jesuítas vinieron a ser confesores de los príncipes para inducirles a adoptar medidas contra los herejes.

El número de jesuítas aumentó rápidamente. A la muerte de San Ignacio (1556), había ya cerca de 1.000 establecidos en cien casas repartidas en doce provincias. La Compañía siguió creciendo muy rápidamente, sobre todo en Italia, en España y en Portugal.

Fundó casas en Alemania, y en Roma un Colegio germánico para preparar a los alemanes. En Francia, el clero y el Parlamento desconfiaron durante mucho tiempo de los jesuítas, que no consiguieron establecerse hasta el siglo XVII.

Sobre  la Vida de Ignacio de Loyola: el místico iluminado Este sacerdote español que como se sabe fue fundador de la Compañía de Jesús, nació en 1491 en el solar Guipuzcoano de Loyola perteneciente a su familia,

En su juventud se enroló para combatir bajo las órdenes del Duque de Nájera y durante la Revuelta de las Comunidades en 1152 fue herido en una pierna. Aprovechó su convalecencia para leer numeroso5 libros religiosos, que le acercaron a la vida espiritual.

Tras permanecer un tiempo recluido en el monasterio benedictino de Montserrat, en 1522 optó por retirarse a una cueva en la que vivió rezando durante diez meses, para después peregrinar a Jerusalén Merece la pena resaltar que hasta hace algunos años era accesible a la vista, eh la iglesia de la Capilla de Palau, en el barrio antiguo de Barcelona una urna que contenía el colchón sobre el que meditaba y supuestamente levitaba San Ignacio de Loyola.

La austeridad, el hambre y la profunda entrega espiritual, llevaron a San Ignacio a padecer frecuentes alteraciones de la conciencia como delirios de carácter místico y visiones celestiales

Posteriormente, la divulgación de estos episodíos hizo que algunos autores lo vincularan con los Alumbrados, en tanto que éstos afirmaban haber sido iluminados por apariciones divinas.

Pese a su juramento de sumisión al Papa, la Compañía fue adquiriendo una particular autonomía a medida que se expandía y fortalecía.

Su devoción por la ciencia y la cultura la llevó a sostener posiciones que a menudo iban por delante de la doctrina oficial de la Iglesia, al punto que su superior llegó a ser conocido como «el papa Negro».

Esto evitando con verdadera astucia jesuítica el enfrentamiento abierto con el Vaticano, y manteniendo formalmente la mayor fidelidad a su Pontífice.

Hubo quien los calificó de secta satánica dentro de la Iglesia, y la Compañía acabó siendo expulsada de numerosos países europeos incluyendo a España, donde debió retirarse en 1767, durante el reinado de Carlos III.

Sin embargo, la Compañía de Jesús ha conseguido resistir los caprichos del tiempo y de las jerarquías eclesiásticas.

Posiblemente, sigue siendo la corriente que aporta más ideas a la teología cristiana.

Algunos creen que es la más progresista, y otros que ese progresismo es un disfraz para mejor defender y difundir los dogmas canónicos más tradicionales. Durante mucho tiempo ha sido también la Orden más cercana al poder papal. aunque parece que en los últimos años ha sido desplazada en ese puesto por el Opus Dei.

Francisco Javier

Francisco Javier el jesuíta mas iluminado intelectualemente y preferido de Ignacio de Loyola

LA ORDEN EN SUS INICIOS: Reunidos los primeros siete jesuitas que dieron origen a la orden, se preguntaron cual debería ser el nombre de dicha asociación e Ignacio de Loyola les dijo:

—Hace tiempo que vengo pensando en esto y pidiendo a Dios que nos ilumine —explicó el de Loyola—. Se me ha ocurrido una idea que no sé si será acertada y que someto a vuestra consideración. Puesto que nuestro único jefe es Dios, ya que hemos prometido servirle sólo a Él y para siempre, podríamos llamarnos la Compañía de Jesús.

La idea fue aceptada por unanimidad y con gran entusiasmo. A todos agradó aquel nombre que tan bien reflejaba la verdadera tarea que se habían impuesto. Así, pues, acababa de ser decidido uno de los nombres que más gloria había de dar a la Iglesia.

Los componentes de la naciente Compañía de Jesús se esparcieron por parejas por el suelo de Italia, tras recibir la bendición y los consejos de Ignacio. Éste, en compañía de Fabro y Laínez, marchó a Roma.

Siempre a pie, Francisco y Bobadilla llegaron a Bolonia, ciudad universitaria, en el otoño de 1537. La excitación dominaba a ambos. Era aquél su primer destino y disfrutaban de libertad para obrar como mejor les acomodase, de acuerdo con sus ideas y su temperamento. Ignacio les había dado dos únicas directrices concretas: atraer hacia la Compañía a los jóvenes más inteligentes de la universidad boloñesa y tantear una posible maniobra en la ciudad contra las peligrosas ideas de la Reforma que bullían por todas partes.

Los dos sacerdotes se separaron, para ejercer su tarea cada cual a su manera, bien distinta en ambos, aunque en ambos era eficaz y directa.

Francisco Javier visitó la tumba de Santo Domingo de Guzmán, y en su altar celebró su primera misa en Bolonia, con una honda emoción, La presencia del sepulcro del santo, en donde se guardaban sus restos, impresionó vivamente al joven clérigo, y aumentó en su corazón aquellas ansias que desde hacía tiempo le llevaban a tierras lejanas. La India y los infieles eran su constante obsesión.

La labor de captación de estudiantes la dejó Francisco para su buen amigo y hermano Nicolás de Bobadilla, cuya voz resonaba sonora, rotunda y elegante en la aulas de la universidad con muy buen éxito. Él. Francisco Javier, se dedicó a otros menesteres menos intelectuales que le convirtieron en el amigo de todos, ricos y pobres, pecadores y creyentes, porque a todos alcanzaba su caridad.

Desde los primeros días su labor fue intensísima, fecunda y variada. Al amanecer decía la misa, y luego pasaba el resto del día escuchando confesiones ; visitando hospitales, asilos y prisiones para llevar el consuelo de su caridad a los acogidos en dichos centros, sin distinción ninguna; instruyendo a los chiquillos y a cuantos desconocían la doctrina de Cristo, y predicando en las plazas públicas, en donde, para atraerse la atención de las gentes, se subía a un banco, agitaba en el aire su sombrero clerical y llamaba a gritos a cuantos pasaban cerca, para ofrecerles la palabra de Dios en su boca, que hablaba con su mal chapurreado italiano.

Esta deficiencia en el idioma no impedía que al cabo de unos minutos de escucharle, las gentes se sintieran cautivadas por su palabra. «Era lento en el hablar, pero sus palabras, cuando hablaba, iban derechas al corazón de las gentes», escribió alguien que le conoció en su etapa de Bolonia.

Y era cierto, porque Francisco, en sus predicaciones en plena calle, conseguía ejercer sobre los oyentes de cualquier clase social el poder de su atractivo y su persuasión irresistible, hasta el punto que su fama se extendió por toda Bolonia con la mayor rapidez. Y no tardaron las gentes en irse tras él en cuanto le veían, con la ansiedad de escucharle. Francisco no les defraudó nunca. Apenas encontraba un banco público, unas escalinatas o cualquier otro lugar que pudiera servirle de improvisado pulpito, se encaramaba a él y comenzaba a hablar. (Fuente: CELEBRIDADES – Francisco Javier – Biblioteca Hispania Ilustrada – Ramón Sopena S.a.)

Fuente Consultada: Ángeles y Demonios de René Chandelle

¿Que es la sociología?

Ordenes Religiosas Los Templarios Origen, Historia y Características

Órdenes Religiosas:Los Templarios
Origen, Historia y Características

LOS TEMPLARIOS: GUARDIANES DE LA HERENCIA DE CRISTO

Los orígenes de la Orden del Temple o de los caballeros templarios, se pierden en la noche de los tiempos. Son muchas las teorías que les atribuyen una misión milenaria, enraizada en los legados que habrían heredado antes de constituirse en el seno de la Iglesia Católica. En este sentido, encontramos hipótesis que creen que eran los supervivientes de la Atlántida, o que proceden de los antiguos druidas celtas. También se les supone un origen ligado a cultos esotéricos cristianos, o mejor cristológicos, o a algunas sociedades secretas islámicas, con las que tuvieron contacto durante las Cruzadas.

Es muy probable que el Temple se creara bajo la influencia de san Roberto de Molesmes un monje benedictino que en 1098 había fundado la orden monástica del Cister.

Esta congregación seguía un estricto voto de pobreza, incluso en los implementos del culto y prohibía absolutamente cualquier estudio o lectura profanos. Sus estrictas reglas fueron asentadas por san Esteban Harding, en su «Carta de Caridad» y también por el tratadoDe laude novoe militae de san Bernardo de Claraval Este monje del Cister, noble de nacimiento, explicaba en su obra el ideal de las órdenes de caballería cristiana, a las que llamaba la Milicia de Dios.

El concepto era típico de la época y unía el papel de monje con el de caballero, creando un personaje dual que se dedicaba a la oración en tiempos de paz y a la guerra cuando era necesario defender (o imponer) su fe.

El Temple y otras órdenes de caballería llegaron a alcanzar un gran poder, ya que se movían tanto en el terreno religioso como en el político y militar, los tres campos estratégicos que dominaban el mundo medieval. La creación oficial de la Orden del Temple tuvo lugar en 1119 en Tierra Santa, tras la primera Cruzada.

Las fuerzas cristianas habían recuperado Jerusalén y su templo, pero su posición era precaria y los alrededores estaban prácticamente en manos musulmanas.

Esto, aparte de ser una amenaza latente para la ciudad conquistada, era un peligro real en los caminos que llevaban ella. Por ello, Hugo de Payens, original de Champugne, y otros ocho caballeros franceses, decidieron formar un grupo para proteger a los peregrinos y custodiar los santos lugares. El papa Balduino II de Jerusalén les asignó como cuartelillo un edificio contiguo al templo. Como vivían de forma austera y gracias a las limosnas, eran conocidos como los «pauvres chevaliers du temple», de donde derivaría el nombre de la Orden del Temple.

Hugo de Payens (o Payns) había tomado una iniciativa, pero sabía que si el Papa no daba el visto bueno, podían acabar formando parte de una secta minoritaria. También tenía claro que aquel movimiento no podía quedar en los nueve voluntarios, y por tanto aspiraba a convertirlo en una orden de caballería. Para ello era imprescindible que fuera a Roma y solicitara la aprobación del Papa. Así lo hizo dentro del marco del Concilio de Troyes (1128). Se acordé que los templarios adoptarían la norma de la orden benedictina, además de tres votos perpetuos y de unas reglas de vida especialmente austeras.

Pese a la severidad de esas reglas fueron muelle?; los voluntarios que acudieron. Existen varias teorías sobre ese punto. Algunos piensan que se debió al extendido rumor que los templarios Poseían el secreto de ciertos poderes mágicos Otros creen que simplemente era el mejor camino para un caballero en tiempos de paz: estar cerca de la acción. El alud de nuevos integrantes obligó a la Orden a establecer una jerarquía, que curiosamente era muy semejante a la secta islámica de los.

La hermandad tenía cuatro rangos: caballero (que eran los guerreros), escuderos (caballería ligera) granjeros y capellanes Estos dos últimos grupos no tenían que combatir Para identificar su pertenencia a la Orden vestían el hábito blanco de los cistercienses, al que agregaron una cruz roja en el pecho.

La Orden del Temple creció durante casi dos siglos, ya que eran muy bien considerada tanto por los monarcas europeos como por la Iglesia. Ambas instituciones la premiaban Con tierras, castillos y excepciones en el pago de impuestos, lo que provocaba la envidia del resto de los acólitos del poder. Al estar en tierras remotas, los templarios adquirieron gran independencia y poco a poco se fueron separando cada vez más de los dictados del Vaticano.

UN TEMPLE EJEMPLAR

Los templarios eran un ejemplo de bravura en el campo de batalla y de piedad en los monasterios. De hecho, no era tan importante su número como el ejemplo que daban al resto de los caballeros cristianos. Se cree que en sus mejores tiempos la orden llegó reunir 400 caballeros, monto discreto, pero con gran poder, tanto para influir en el ámbito caballeresco como para conseguir recursos para la guerra. Además, cuando eran capturados nunca abdicaban de su fe que era  la única posibilidad que les ofrecían los mahometanos para poder conservar la vida. Se cree que en dos siglos murieron casi 20.000 templarios, entre caballeros y escuderos.

Ese desgaste afectó a su rectitud, pues para engrosar sus filas dejaron de ser estrictos en la selección de los aspirantes. Bastaba con que pasaran una prueba secreta, que hasta el momento sigue siendo un misterio y que ha dado pábulo a todo tipo de especulaciones. La gran riqueza acumulada (se cree que poseían más de 900 propiedades) también sirvió para pervertir sus no-bies principios.

El resto de las órdenes no veían con buenos ojos su enriquecimiento, su orgullo y su pasión por el poder. Entre sus más tenaces enemigos destacaba la Orden de los Hospitalarios, que se había constituido a imagen y semejanza del Temple y que acabó siendo su mayor contrincante. Se cree que es más que probable que estas tensiones internas favorecieran a los musulmanes, y finalmente las huestes de Saladino los expulsaron de Jerusalén en 1187. A finales del siglo XII las intrigas y acusaciones entre templarios y hospitalarios se hacían ya insostenibles para la lglesia, y sucesivos Pontífices abogaron por la fusión de ambas órdenes.

San Luis lo propuso oficialmente en el Concilio de Lyon (1274) y el papa Nicolás IV reiteró la propuesta en 1293. Pero ambas órdenes desoyeron las recomendaciones papales. El clima ya estaba caldeado cuando la codicia de Felipe el II Hermoso acabó por condenar a los templarios. El monarca quería apropiarse de la riqueza de la Orden para financiar una nueva Cruzada, pero no podía enfrentarse con una institución protegida por la Iglesia. No obstante convenció al Papa Clemente y, conocido por su debilidad de carácter, de que condenara a la Orden.

El proceso inquisitorial se inició en 1307, y se basó en las murmuraciones sobre el «demonismo» del Temple: su ceremonia de iniciación era un misterioso rito pagano, negaban a Cristo y escupían sobre la cruz, practicaban la idolatría, toleraban la sodomía, y otro sinfín de acusaciones tan escandalosas como improbables.

Los jefes templarios fueron arrestados el 13 de octubre de 1307, y reconocieron bajo tortura todos los crímenes que se les imputaban. El Gran Maestre Jacques de Molay y los máximos mandatarios fueron quemados -en la hoguera y la Orden se desarticuló. Ninguno de los siguientes Pontífices rehabilité al Temple, que según algunos estudiosos sigue vigente en la actualidad como una sociedad secreta.

los templarios

Acusados y condenados por herejía, a los últimos templarios los quemaron en la hoguera en 1314. Su condición de principales prestamistas de Oriente tos hizo muy ricos pero también les granjeó la enemistad de muchos europeos.

De acuerdo a esas versiones los templarios continúan con sus negocios tradicionales, pero actualizados a la banca y a las empresas aseguradoras. Muchas de estas compañías tienen que guardar secreto sobre la composición de su junta de accionistas. Los negocios escogidos tienen que ser siempre legales y con fines lícitos. Se cree que la Orden actualmente cuenta con 15.000 afiliados, que incluye un 30% de mujeres. Tienen influencia en una veintena de países, sobre todo en Estados Unidos, América Latina, Medio Oriente y el sur de Europa. Los miembros tienen que vivir con austeridad y sus beneficios se emplean para obras de caridad. Desde hace un tiempo se rumorea que los templarios están intentando un acercamiento al Vaticano para obtener por fin la rehabilitación de la Orden. (Ampliar este tema)

Fuente Consultada: Ángeles y Demonios de René Chandelle

Ordenes Religiosas de la Iglesia Catolica Jucio a los Templarios

Órdenes Religiosas de la Iglesia

EL JUICIO A LOS TEMPLARIOS: Las dos grandes órdenes de caballeros que operaban en Tierra Santa eran las de los Caballeros Hospitalarios y los Caballeros Templarios. El nombre de aquéllos derivaba del Hospital de San Juan de Jerusalén, donde, en un principio, tenían encomendada la misión de cuidar de los peregrinos cristianos, aunque hacia 1130 ya habían asumido funciones militares. Una orden similar, la de los Templarios, que tomaba su nombre del lugar en el que se ubicaba su cuartel, el barrio del Templo de Jerusalén, se había fundado hacia 1119, y su misión original había sido la de proteger las rutas de los peregrinos.

 

Orden Religiosa:Caballeros Templarios

Caballeros Templarios

En Europa, ambas instituciones militares recibían donativos en forma de propiedades, por lo que no tardaron en enriquecerse. Por su parte, muchos jóvenes pertenecientes a familias nobles, que buscaban cumplir con las obligaciones morales y religiosas de la caballería, se alistaban a ellas sin vacilar.

Pronto, los estados cruzados, con una escasez crónica de hombres y recursos, empezaron a vender o a entregar sus enclaves fronterizos a las órdenes; los hospitalarios defendían la estrecha franja costera de Baniyas, desde los altos de Margat, así como los castillos del valle de Bekaa y del desfiladero de Homs, entre ellos el de Krak de los Caballeros; los templarios, por su parte, se encargaban de la defensa de los pasos de los montes de Amanus, al norte de Antioquía, y de la costa de la actual Tartus siria, que en la época de las cruzadas se conocía como Tortosa.

Tortosa, ciudad amurallada de los templarios, con su magnífica catedral de Nuestra Señora, de estilo gótico temprano, era el último enclave cruzado en tierra oriental si se exceptúa el Castillo de los Peregrinos, erigido en la actual Israel. Los caballeros abandonaron Tortosa el 3 de agosto de 1291, y el Castillo de los Peregrinos unos días después, aunque los templarios retuvieron otros doce años el islote de Arwad.

Mientras se dirigían a él, al volver la vista atrás, constataron que la devastación en tierra firme ya había comenzado. Meses después de la caída de Tortosa, las tropas mamelucas arrasaron la llanura costera. Se talaron los árboles frutales y se destruyeron los sistemas de regadío, mientras los nativos cristianos huían a las montañas cercanas. Se acabó con todo lo que pudiera resultar de utilidad a los cruzados en caso de un nuevo desembarco de éstos.

Al ensañamiento musulmán hacia los cruzados se sumaron las recriminaciones europeas. Con la toma de Arwad por parte de los mamelucos en 1302, los templarios se convirtieron en poco más que en refugiados en Chipre, Francia y otros países. No tardarían en ser perseguidos. Su misión había sido la defensa de Tierra Santa, pero en 1291, además de Tortosa, habían perdido Acre, en la actual Israel, última plaza fuerte de la cristiandad en Oriente.

Con todo, habían adquirido riquezas y poder, mucho más que los hospitalarios, pues desde hacía tiempo eran los principales prestamistas de Oriente, papel que les granjeó la enemistad de numerosos cristianos y les llevó a hacer tratos incluso con musulmanes.

El interés que muchos templarios mostraban hacia las enseñan zas y la religión musulmanas, y tal vez algún culto heterodoxo de entonces, como hoy, tenía a Siria como escenario, contribuyó a propagar los rumores de que la Orden practicaba ritos de iniciación secretos, obscenos v blasfemos por los que a los aspirantes se los obligaba a renegar de Cristo y su crucifixión, de la Virgen y en ocasiones incluso de Dios, a escupir sobre la cruz, a adorar a gatos y a ídolos y besarse en las nalgas y el pene.

En octubre de 1307, el rey Felipe IV de Francia ordenó la detención de los templarios, a los que acusaron de herejía, y un año después la misma medida se adoptó en Chipre. Sometidos a tortura, la mayoría de los caballeros confesaron, ainque muchos se retractaron luego, y ni uno solo se mostró dispuesto a morir martirizado en defensa de sus supuestas creencias, a diferencia de los primeros cristianos o de otros contemporáneos suyos, los cataros.

En 1312 el Papa abolió la Orden y donó sus propiedades a los hospitalarios. Al cabo de dos años, en París, a Jacques tic Molay, Gran Maestre de la Orden, lo quemaron en la hoguera. El asunto escandalizó a Europa: muchos gobernantes, así como gentes formadas e instruidas, dudaban de la culpa de los templarios  veían que el caso tenía más que ver con las ambiciones del rey Felipe. Dos tercios de las propiedades de los templarios estaban en territorios controlados por la monarquía francesa, situadas en en ricas zonas agrícolas o en prósperas rutas comerciales que llevaban Mediterráneo.

En conjunto, representaban un inmenso tesoro. Es poco probable que el juicio a los templarios tuviera como objeto algo que no fuera desposeerlos de ellas, siempre y cuando el problema no tuviera que ver de verdad con los gatos y los penes, claro está.

PARA SABER MAS…
Durante la segunda mitad del siglo XX, las tensiones entre conservadores y progresistas en el seno de la Iglesia católica propiciaron que muchos investigadores aseguraran que la masonería se había hecho con el poder en El Vaticano.

Las relaciones entre la masonería y la Iglesia católica fueron difíciles casi desde la fundación de las primeras sociedades. En 1738, el papa Clemente XII publicó el primer documento vaticano contra los masones, al considerar que las logias suponían un peligro para la pureza de la religión, dado que admitían a católicos, protestantes y hasta a creyentes no cristianos. Esas primeras sociedades masónicas se habían convertido en un oasis de libertad para los católicos británicos, muy hostigados por el poder oficial anglicano.

RELACIONES PELIGROSAS
Otras razones más contundentes envenenaron en el siglo XIX las relaciones entre la jerarquía católica y los masones: la participación de las logias en la lucha por la laicidad en la enseñanza en varios países católicos y la unificación de Italia, por caso. Los Estados Pontificios, gobernados por el Papa, entorpecían un proceso unificador que era bien visto por los masones, que tenían a un hermano, Giuseppe Garibaldi, a la cabeza de la lucha, mientras que otro líder unificador, Giuseppe Mazzini, pertenecía a otra sociedad secreta, los carbonarios. Enfrentado al nuevo Estado italiano y a los masones como poder fáctico, el papa León XIII impulsó una gran campaña contra las logias, subvencionando publicaciones y congresos antimasónicos.

El clima alcanzado en esa época fue tan hostil que influyó durante décadas en la alta política eclesiástica, hasta el punto de que, ya en 1959, cuando el progresista Juan XXIII convocó el Concilio Vaticano II para renovar la Iglesia, el sector más conservador de la curia no dudó en relacionar al Papa y a su sucesor, Pablo VI, con la masonería.

En 1982, la quiebra del Banco Ambrosiano, propiedad de El Vaticano, fue un regalo para los defensores de la teoría de la conspiración masónica, ya que entre los implicados había miembros de una logia llamada P2. Los estudiosos de esa tesis relacionan esos turbios asuntos económicos con la extraña muerte de Juan Pablo I, el papa más fugaz de los últimos cuatro siglos.

Fuente Consultada:
Más Allá de Ángeles y Demonios de René Chandelle
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FRANKENSTEIN: Una de las tardes más aburridas de la historia dio origen a un personaje imaginario que ha aterrado y fascinado al mundo entero. En una noche de tormenta de 1816, un notable grupo reunido en la Villa Diodati de lord Byron, junto al lago Ginebra, leía en voz alta historias de fantasmas junto a la chimenea mientras el viento aullaba y la lluvia golpeaba insistente contra las ventanas.

Frankestein

Los huéspedes de Byron eran el poeta Percy Bysshe Shelley, su futura esposa Mary Godwin, la hermanastra de Mary, Claire Clairmont, y su médico John Polidori.

Fastidiado por el mal clima y aburrido por este entretenimiento, Byron sugirió una competencia para escribir la mejor historia de horror. Poco después, el grupo consideraba la posibilidad de comprender el secreto de la vida y discutió si la electricidad no «podría restaurar la vida y crear un ente vivo a partir de la suma de diferentes partes muertas».

Mucho después de medianoche, tal como acostumbraban, los residentes de la villa se retiraron. Mary, en un estado de excitación, durmió mal. En la duermevela tuvo una horrible visión: «Vi a un pálido adepto de las artes malditas arrodillándose junto al ser que ensambló.

Vi al abominable fantasma de un hombre yaciendo cuan largo era y, de pronto, con ayuda de una enorme máquina, dio señales de vida y se movió de modo torpe.» Sobresaltada, Mary halló su historia de horror. Publicada dos años más tarde, el Frankenstein de Mary Shelley ha perdurado a través de más de un siglo y originó innumerables secuelas e imitaciones tanto en literatura
como en cine.

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Boris Karloff encamó al primer Frankenstein, creando un aterrador
pero patético monstruo.

NOSTRADAMUS:
Nacido el 14 de diciembre de 1503 como Michel de Notredame en Saint-Rémy, Provenza, fue uno de los personajes mas polémicos de la historia. Amante de la naturaleza y del cuerpo humano, decidió estudiar medicina, que debió abandonar en 1525 debido a una plaga de peste bubónica que azotó a Francia.

Debido a su pasión y amor por la ciencia médica, Michel siempre trató de ayudar a los enfermos sin preocuparse por el contagio, cosa que muchos médicos olvidaron su profesión. La gente siempre estuvo muy agradecida por su apoyo y supo ganarse la simpatía y respeto de la comunidad, muy importante mas tarde cuando se le negó la licencia al graduarse y pudo contar con el apoyo de todos los agradecidos de aquella dura época.

A pesar de los mitos que rodearon la vida de Nostradamus, el éxito de este astrólogo estuvo estrechamente relacionado con el contexto que conmocionó a la segunda mitad del siglo XVI, marcado por las guerras de Religión y el prestigio de la astrología que tocaba a su fin. Fue astrólogo de Catalina de Médicis y médico de Carlos IX. Nostradamus se hizo célebre por sus Centurias, una selección de profecías que fueron profusamente interpretadas en el  curso de los siglos..

A comienzos de la década de 1530 se encontraba en Agen donde se casó con una joven mujer descrita como «pudiente, muy hermosa y admirable». Tuvieron un hijo y una hija, pero la Inquisición, oficina de la Iglesia dedicada a suprimir la herejía, intervino en sus vidas. Conoció al humanista Julio César Escaliger: En el período siguiente recorrió la mayor parte del reino de Francia e incluso partió a Egipto en busca de su iniciación. La tarea de los historiadores fue complicada, ya que muy pronto los biógrafos de Nostradamus lo presentaron can una personalidad mística cuya palabra estaba inspirada por Dios. Jean-Aymé de Chavigny proporcionó el modelo en 1594 en su «breve discurso sobre la vida de M. Michel de Nostre-Dame».

Hacia 1545, Michel de Nostre-Dame trasladó a Salon-de-Provence, donde nuevamente contrajo matrimonio y continuó ejerciendo la medicina. Realizó intervenciones en Aix en 1546, en Lyon en 1547 siempre vendía remedios (su «farmacia»).

En la década de 1560 se dedicó a escribir almanaques, libros de gran difusión que contenían un calenadrio y predicciones astrológicas, acompañados de consejos de todo tipo.

Mas tarde volvió a ejercer la mediina médico como un galeno itinerante, adquiriendo la reputación de obrar milagros. Luego de recompensársele con una muy justa y oportuna pensión vitalicia, se estableció en Salón, entre Marsella y Aviñón, inició un negocio de cosméticos y se casó con una rica viuda que le dio seis hijos.

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LAURENCE DE ARABIA
UN HÉROE MISTERIOSO

La fascinación ejercida por Oriente sobre los occidentales jamás fue mejor personificada que por Thomas Edward Lawrence, historiador, arqueólogo y hombre de guerra. Figura mítica, «Lawrence de Arabia» encarnó a uno de los últimos héroes románticos del siglo XX.

Que buscaba Thomas Edward Lawrence en el desierto de Arabia, en donde se lo encuentra en numerosas fotografías, oculto bajo largos velos a la manera de los beduinos? Sin duda, una redención imposible. «Dios detesta el pecado, pero ama al pecador». Esta observación de la madre de Lawrence se solía considerar a menudo como una de las claves de la personalidad del héroe, profundamente marcado por el sentido del secreto y de una fuerte culpabilidad. Esta mujer fue la ama de llaves de Thomas Chapman, aristócrata irlandés del que iba a tener cinco hijos.

En la Inglaterra victoriana, la bastardía era una tara que más valía ocultar. Lawrence viviría toda su vida con este halo de misterio. Convencido desde joven que estaba llamado a un gran destino, Thomas Edward desarrolló una verdadera pasión por la Edad Media y se identificaba con sus héroes y caballeros. Luego, sus lecturas lo llevaron al Oriente. Partió en 1909 a descubrir las fortalezas de los cruzados de Siria.

Admitido en el Jesús College de Oxford, se especializó en arquitectura militar, para luego participar en las campañas de excavaciones en el emplazamiento hitita de Karkemish, en Siria (hoy en Turquía). Al estallar la Primera Guerra Mundial,  Lawrence quiso alistarse en el ejercito de Kitchener, pero se juzgó que era más útil en la sección geográfica del Estado Mayor General.

Su trabajo consistía en actualizar los mapas del Sinaí. Sin embargo, ingresó  a partir de 1915 en el Servicio de Inteligencia británico para los asuntos árabes en El Cairo. Con un fin secreto: «fabricar una nueva nación» e influir en la política ce corona británica en Oriente.

lawrence de arabia

Lawrence de Arabia

Personaje místico consciente de edificar su leyenda, Lawrence de Arabia fue un ser atormentado, guiado por un ideal expuesto a las contingencias políticas de las que preferirá más bien huir que renegar de sus compromisos.

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Los Constructores de Catedrales en la Edad Media Masoneria

Los Constructores de Catedrales en la Edad Media

Ochenta catedrales, varios centenares de iglesias imponentes y millares de pequeños santuarios locales: tal es el balance de lo realizado por los constructores que trabajaron en las canterías de la Edad Media entre los s.XI y XIV.   El templo cristiano era el núcleo espiritual y social de la ciudad. En él se rezaba, se enseñaba y se santificaban las fiestas. La edificación de una catedral tradujo la voluntad de reunir a los cristianos, al mismo tiempo que la devoción, y también cierta ansia de prestigio.

Catedral Gotica, Construccion

Así, la construcción estaba reservada a especialistas altamente cualificados, reunidos en cofradías cuyas tradiciones iniciáticas y técnicas se remontaban el Antiguo Oriente. La existencia de las canterías y el nacimiento del «blanco manto de las catedrales», que se extendió sobre todo el Occidente, fueron el fruto de una estrecha asociación entre los obispos, los canónigos y los maestros de obra.

En los tajos reinaba una rigurosa jerarquía, que iba desde el arquitecto al peón.

Este último no formaba parte de la comunidad de los constructores propiamente dicha, que no comprendía más que oficios enseñados por maestros: talladores de piedra, escultores, diseñadores, carpinteros y vidrieros. En las logias construidas a pie de obra aprendían el arte y compartían la comida.

¿Por qué sabemos cómo eran los talleres? Multitud de miniaturas, grabados y esculturas representan a los artesanos entregados al trabajo. Algunos documentos les fueron, además, consagrados especialmente, como el admirable cuaderno de croquis del maestro de obra Villard de Honnecourt, en el que se revelan los principios del arte del trazado, así como los medios técnicos utilizados, tales como los aparatos de elevación y las máquinas hidráulicas.

Finalmente, algunas cofradías, como la de los compañeros del Tour de France, continuarán construyendo posteriormente según las reglas de armonía que se practicaban en la Edad Media.

Única industria medieval , la construcción constituyó un factor el desarrollo económico En efecto, estimuló la extracción de materias primas, corno la piedra, y favoreció las invenciones técnicas, como la carretilla, imaginada por los obreros de las catedrales para transportar los materiales Los trabajos duraban varias decenas de años y a veces se veían interrumpidos por la muerte del obispo o por la del arquitecto, lo que explica las visibles disparidades de concepción. También por la falta de crédito. En este ultimo caso, resultaba preciso limosnear, inventar milagros presuntamente ocurridos el] el lugar elegido, o exponer las reliquias de un santo, a fin de conseguir las sontas necesarias para terminar el edilicio.  Las cargas pesadas eran izadas a la parte alta del edificio con ayuda de una cuerda que se enrollaba alrededor de una rueda. Dos hombres caminaban en el interior de esta última para accionarla

¿Quién podía participar en la obra? Los constructores eran hombres libres, y acogían en sus cofradías a individuos procedentes de todas las clases sociales. Los miembros del clero y de la nobleza desempeñaron un importante papel en la financiación, e incluso en la dirección, de los trabajos.

También un individuo de condición modesta podía, después de haber pasado por los estadios de peón y de aprendiz, acceder a las más altas responsabilidades. Hay que desechar la leyenda de un trabajo benéfico realizado con entusiasmo por los creyentes. En sus talleres cerrados con empalizadas y de acceso prohibido a los profanos, los maestros sólo admitían a profesionales.

¿Qué era una logia? Cada oficio tenía su logia, que reagrupaba a todos los artesanos, y cada logia tenía su reglamento, que todos debían respetar. Los miembros de la logia quedaban bajo la responsabilidad del maestro de obras, del arquitecto y de un capítulo que controlaba y dirigía en ausencia del maestro.

Estaban obligados a cumplir toda una serie de normas de conducta: asistir a misa, confesar, pagar una cantidad fija para la ayuda mutua, no dedicarse al juego, no vivir en concubinato, etc… En el seno de la logia se comunicaban entre sí los renombrados secretos.

Tenían los constructores algún secreto? Más bien habría que hablar de secretos, tanto técnicos como iniciáticos. El plano de una catedral era una combinación de figuras sencillas (círculos, cuadrados, triángulos) anotadas con indicaciones codificadas. El conjunto constituía un lenguaje geométrico legible solamente para los iniciados, quienes podían levantar el edificio a partir de una representación plana. Un reglamento de los talladores de piedra del s. XV prohíbe comunicar a cualquiera que no forme parte del oficio «cómo deducir el alzado del plano».

El conocimiento de los materiales, la ciencia de las proporciones armónicas y las leyes de cada oficio, se conservaron también celosamente en secreto. Con tal finalidad, se limitaba estrictamente el ingreso de aprendices en las logias. Además, ritos iniciáticos, también mantenidos en secreto, debían permitir transformarse al individuo para que fuese capaz de construir su propio templo interior, al tiempo que participaba en la edificación de la catedral. (ver abajo el video)

¿Cuáles eran sus relaciones con la Iglesia? Los constructores formaban parte de una comunidad cristiana influida por corrientes religiosas muy diversas. De hecho, se consideraban a sí mismos como herederos de tradiciones llamadas «paganas», a través de las cuales recibían la influencia de mitos antiguos y de procedimientos de construcción transmitidos por sus colegas del Antiguo Oriente.

Sin embargo, frente a la jerarquía eclesiástica, los constructores no se presentaban en modo alguno como librepensadores, aunque tampoco renegaban de su independencia de espíritu. Trabajando para mayor gloria de Dios, edificaron las catedrales con el apoyo espiritual y material del clero, alguno de cuyos miembros formaba parte también de sus cofradías.

Pero los escultores, por ejemplo, conservaron siempre una libertad real en la elección de los temas, sacando su inspiración tanto de la Biblia como de escritos considerados apócrifos, o del rico repertorio simbólico de la Antigüedad.

La fabricación de las campanas, por vaciado de bronce entre los moldes hechos de una mezcla de yeso y arcilla, se realizaba en último lugar.
Los carillones se izaban hasta la torre, y se instalaban sobre un armazón de madera. Cuando la catedral estaba terminada, y acompañado por los canónigos, el obispo encabezaba una procesión a través de la ciudad y celebraba una misa solemne ante toda la población de la diócesis.

¿Qué perseguían? En los talleres no se practicaba el arte por el arte, y tampoco se buscaban solamente satisfacciones estéticas. Conforme a las directrices aplicadas por las escuelas ‘monásticas, como la de Císter, los arquitectos intentaban manifestar los principios de la armonía universal a través de una geometría rigurosa. Los escultores, por su parte, pretendían difundir la historia del mundo y la del hombre, a quien además enseñaban a venerar el trabajo cotidiano y a orientar su destino hacia Dios.

¿Eran sindicatos las cofradías? En modo alguno. Es preciso distinguir muy bien, en la Edad Media, las cofradías, que se encargaban de la iniciación simbólica y de la iniciación profesional a la vez, de las corporaciones o asociaciones obreras.

Los constructores tenían su propia jerarquía, sus propias normas, y permanecían muy alejados del poder político. Su vocación no era militante. El objetivo de cada uno de los miembros de la cofradía era realizar una obra maestra, en la que se manifestara tanto su capacidad técnica como su realización humana.

LA MASONERÍA

Fuente Consultada: Gran Atlas de Historia Universal

Explicacion de La Última Cena de Leonardo Descripcion de la Obra

Explicación de «La Última Cena» de Leonardo Da Vinci
Descripción de la Obra

«La Última de Cena», en resumen podemos decir: precisión en las expresiones, tensión en los movimientos. Este fresco, pintado para el refectorio del antiguo convento dominico en Milán, representa el momento en que Jesús, rodeado de los doce Apóstoles, revela que será traicionado por uno de ellos. La imagen muestra el drama que se desata: estupor, cólera e incomprensión pueden leerse en sus rostros, tan humanamente representados. En contraste, Cristo, centro de atención de sus compañeros y también foco central de las líneas de fuga del fresco, aparece resignado a su divino sacrificio. Los experimentos técnicos llevados a cabo por Leonardo fueron aquí nefastos. Ya en vida del artista la obra comenzó a deteriorarse rápidamente debido a una deficiente preparación del muro. Su restauración reciente ha permitido recuperar colores inéditos y expresiones hasta entonces ocultas en la sombra.

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Hombre de VitrubioLos CátarosLos GnósticosLa Última Cena

LA ULTIMA CENA: Para muchos estudiosos e historiadores de arte, La última cena de Leonardo está considerada la mejor obra pictórica del mundo. En El Código Da Vinci, Brown destaca algunas posibles características simbólicas del cuadro cuando, en la casa de Leigh Teabing, le dan a conocer a Sophie la idea de que Leonardo cifró un gran secreto en su obra maestra. La última cena es un fresco pintado en una pared del refectorio de Santa Maria delle Grazie, en Milán, Italia.

Incluso en la época de Leonardo, esta fue considerada su obra mejor y más famosa. El mural fue realizado entre 1495 y 1497, pero en tan solo veinte años comenzó a deteriorarse, según cuentan documentos de entonces. Mide unos cuatro por ocho metros y está pintado sobre una gruesa capa de temple al huevo sobre yeso seco.

Debajo de la capa principal de pintura subyace un esquemático bosquejo compositivo, esbozado en un color rojizo, de una manera que anticipa su habitual uso de cartones como herramienta preparatoria.

Se cree que la obra fue probablemente un encargo de Ludovico Sforza, duque de Milán —en cuya corte encontraría la fama Leonardo—, y no de los monjes de Santa Maria delle Grazie. El motivo del cuadro es el momento en el que Jesús acaba de anunciar que uno de sus discípulos lo traicionará. Sabemos esto por el trabajo de Pacioli, que afirma tal cosa en el tercer capítulo de su libro De divina proportione.

ultima cena de leonardo Da Vinci

Este mismo anuncio y las diferentes reacciones de los apóstoles en tomo a la mesa es el instante que Leonardo elige congelar en el tiempo. Para captar las expresiones más verosímiles, Leonardo estudió las poses, las expresiones faciales y las fisionomías de muchos de sus contemporáneos, que después incorporó al cuadro.

Las identidades de cada uno de los apóstoles es un tema muy discutido, pero, según las inscripciones que hay en una reproducción de la obra que se guarda en Lugano, son, de izquierda a derecha: Bartolomé, Santiago el Menor, Andrés, Judas, Pedro, Juan, Tomás, Santiago el Mayor, Felipe, Mateo, Judas Tadeo y Simón el Cananeo. Muchos historiadores del arte creen que la composición puede considerarse una interpretación iconográfica de la Eucaristía, dado que Jesús está señalando con las dos manos al pan y al vino que hay sobre la mesa.

Otros dicen que solo está reflejado el anuncio de la traición. Sin embargo, en lo que sí coinciden la mayoría de los historiadores del arte es en que la mejor posición para ver la obra es a unos cuatro metros sobre el nivel del suelo y entre unos siete y nueve metros de distancia. Algunos afirman que la composición y su sistema de perspectiva están basados en un canon musical de la proporción, aunque es algo que se ha rebatido recientemente.

La última cena es única entre todas las obras que reflejan esta escena: en ella los apóstoles muestran un sorprendente despliegue de emociones y reacciones ante la noticia de que uno de ellos traicionará a Jesús. Ninguna otra representación pictórica de La última cena se acerca ni de lejos a este tipo de detalle y composición. ¿Y qué hay de los misterios supuestamente cifrados en esta obra maestra?

En su libro La revelación templaria, Clive Prince y Lynn Picknett afirman que hay varios elementos en la estructura de la obra que requieren más estudio y que revelan un simbolismo codificado.

Por ejemplo, creen que la figura a la derecha de Jesús (izquierda según se mira), no es en realidad Juan, sino una figura femenina. En contraste con Jesús, viste un ropaje colorido y se inclina en la dirección opuesta a la figura central de aquel, con lo que el espacio entre ellos forma una «V» y sus cuerpos, una «M». En segundo lugar, cercana a la figura de Pedro, parece haber una mano que sujeta un cuchillo y que no pertenece a cuerpo alguno. Prince y Picknett afirman que esta mano no puede corresponderle a ninguna otra figura del cuadro.

En tercer lugar, justo a la izquierda de Jesús (a la derecha según miramos nosotros), Tomás se enfrenta a él con el gesto de un dedo alzado o, como lo llaman los autores, con el «gesto de Juan». Y, finalmente, se dice que Judas Tadeo que da la espalda a Jesús es, en realidad, un autorretrato de Leonardo. Veamos punto por punto.

Si nos fijamos detenidamente en la obra, podemos ver que el personaje a la derecha de Jesús (izquierda según se mira) tiene efectivamente rasgos femeninos o afeminados. Prince y Picknett incluso dicen que los pliegues de la túnica de la figura revelan el contorno de pechos femeninos.

Sin duda, Leonardo no era reacio a otorgarle atributos y rasgos femeninos a varias de las figuras masculinas que pintó. Por ejemplo, al estudiar de cerca su famoso cuadro de Juan el Bautista vemos que el personaje tiene un conjunto de rasgos casi hermafroditas y una piel pálida sin vello.

¿Y qué hay del hecho de que en La última cena Jesús y la figura de Juan o la figura femenina parezcan reclinarse en direcciones opuestas y, por tanto, formar una «V» en el espacio entre ellos y una «M» con la línea de sus cuerpos? Prince y Picknett alegan que esta inusual alineación de las figuras, unida a los rasgos femeninos de «Juan», muestra que esta figura representa, en realidad, a la misma María Magdalena, dado que la «V» es el símbolo de la Divinidad Femenina y la «M» corresponde a Marta y a Magdalena.

Lo que está claro es que, esté uno de acuerdo o no con esta hipótesis, se trata de una interpretación original y apasionante, y que hace falta trabajar más en esta parcela. Y ahora llegamos a la famosa mano sin cuerpo. ¿De quién es la mano que puede verse en el lado izquierdo de la mesa, cerca de la figura de Pedro? ¿Por qué está sujetando un puñal o un cuchillo de una forma tan amenazadora? Otra característica extraña es que la mano izquierda de Pedro parece estar cortando el cuello de la figura femenina con gesto conminatorio.

¿Qué estaba intentando decirnos aquí Leonardo sobre Pedro? Si miramos más de cerca, y vemos el cuadro parcelado en detalles, parece obvio que la mano y el cuchillo en cuestión pertenecen a Pedro, que tiene la mano derecha girada y apoyada sobre el costado, si bien de una forma un tanto extraña y antinatural.

En cuanto a su mano izquierda, que parece estar cortando el cuello de la figura de Juan (o de María Magdalena), otra interpretación posible es que Pedro sencillamente apoya la mano sobre su hombro. Parece que el debate continuará todavía algún tiempo.

Respecto a Tomás, situado justo a la izquierda de Jesús (a la derecha, según se mira), es cierto que tiene alzado el dedo índice de su mano izquierda de una forma aparentemente amenazadora. Este «gesto de Juan», tal como lo llaman Prince y Picknett, puede apreciarse en gran cantidad de obras de Leonardo y también de otros pintores de la época.

Está más allá del cometido de este libro entrar en la polémica de qué significa este gesto, pero, en resumen, se dice que representa una corriente subterránea de conocimiento y sabiduría, que tiene su sistema de creencia basado en la idea de que Juan el Bautista jugó un papel mucho más importante de lo que, por regla general, establecen las Escrituras. Para aquellos que estén interesados en una explicación completa recomiendo la lectura de La revelación templaria.

La figura de Judas Tadeo sí que parece guardar cierto parecido con Leonardo, como puede verse por el famoso autorretrato de este. En muchas de las obras de Da Vinci que implican a Jesús o a la Sagrada Familia, se da el tema recurrente de que al menos una figura da la espalda al motivo central, véase, por ejemplo, La adoración de los Magos. La recientemente terminada y muy controvertida restauración de La última cena ha revelado muchos rasgos nuevos y emocionantes de este increíble cuadro.

Realmente sí que parece haber mensajes escondidos y un olvidado simbolismo en esta y en muchas otras de las composiciones de Leonardo, aunque a qué se refieren es algo que no está claro y que ha dado lugar a mucha especulación y a muchas teorías. Sin embargo, hay que hacer mucho más en este campo en el futuro si queremos desentrañar siquiera remotamente la mente del maestro.

Leonardo Da Vinci

Basado en el libro: Diccionario del Código Da Vinci de Iker Jimenez

Los Gnosticos Los Rollos del Mar Muerto

Los Gnosticos-Los Rollos del Mar Muerto

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LOS GNÓSTICOS. La palabra «gnosticismo» se suele usar para referirse a la serie de creencias que prevalecieron durante el siglo u y a las cuales atacó la Iglesia cristiana primitiva.

El término deriva de la palabra griega gnosis, que significa «conocimiento», y la idea de que ellos poseyeron un conocimiento secreto sobrevuela varias sectas gnósticas. Hasta el siglo XX, la mayor parte de la información concerniente a las sectas gnósticas o sus líderes provino de los escritores cristianos que las denunciaban, lo que arroja muchas dudas sobre la validez de estas fuentes.

Cuando en 1945 fueron descubiertos algunos antiguos textos gnósticos en Egipto, fue la primera vez que se pudieron ver documentos importantes de primera mano de estas antiguas creencias.

Estos documentos fueron conocidos como los textos de Nag Hammadi, llamados así por el pueblo cerca del cual fueron encontrados.El más famoso es el Evangelio de Tomás. Los textos de Nag Hammadi fueron escritos originalmente en griego en el siglo I o en el u, y posteriormente se tradujeron al copto entre los siglos III y IV.

rollos del mar muerto y los gnosticos

En El Código Da Vinci, los Evangelios Gnósticos son mencionados en el contexto de las acciones del emperador romano Constantino el Grande, quien supuestamente seleccionó las versiones «aprobadas» de los Evangelios que finalmente se convirtieron en la Biblia tal y como hoy la conocemos.

Este proceso fue producto del Concilio de Nicea, reunido en el año 325, durante el cual se fijaron las doctrinas de la Iglesia católica. Una vez que se establecieron los principios fundamentales de la Iglesia, aquellos que sostenían creencias alternativas fueron condenados como herejes.

Los orígenes del gnosticismo son debatidos por los eruditos, cuyas opiniones varían según sean sus raíces paganas con elementos de platonismo o, por el contrario, se deriven del judaísmo.

La creencia fundamental del gnosticismo es que hay un buen Dios verdadero, pero que este mundo y sus asuntos fueron creados por un Dios maléfico menor, llamado el Demiurgo. Se alude al Dios verdadero como el primer Eón, y de 61 derivan DICCIONARIO DEL. CÓDIGO DA VINCI 79 treinta pares de otros distintos Eones, en una secuencia de importancia cada vez menor.

Todos los Eones combinados componen el concepto del Dios completo, conocido como Pleroma. Curiosamente, el último par de Eones son Cristo y Sofía. Sophie Neveu es el personaje de El Código Da Vinci que va descubriendo la información según va investigando el asesinato de su abuelo; en otras palabras, ella va adquiriendo gnosis.

Cuando Cristo es enviado a la Tierra como el humano Jesús, su propósito es dar a la humanidad la gnosis para que puedan escapar del imperfecto mundo material y retornar al Pleroma. En consecuencia, hay tres tipos de seres humanos: los hílicos, que están sujetos a los dictados de la materia maligna y no pueden ser salvados; los psíquicos, que pueden ser parcialmente salvados ya que tienen alma, y los pneumáticos, que pueden volver al Pleroma si adquieren gnosis.

Dos de los más notables gnósticos son Basílides y Valentin, quienes atrajeron muchos seguidores en el siglo V. Basílides, oriundo de Alejandría, Egipto, activo entre los años 120 y 145, escribió Exegética y afirmó poseer una secreta tradición heredada de San Pedro y San Matías. Valentin se educó en Alejandría y luego enseñó en Roma desde el año 135.

Se cree que fue el autor del Evangelio de la Verdad gnóstico, uno de los textos del Nag Hammadi. Además de los discípulos de Basílides y Valentin, ha habido muchas otras sectas gnósticas. En la tradición persa, estaba el maniqueísmo, ahora extinto, y el mazdeísmo, que sobrevive en zonas aisladas de Irán e Irak.

En Europa, los bogomilos se extendieron por el área que hoy es Bulgaria entre los siglos x y XIII, pero probablemente la secta gnóstica más famosa fue la de los cátaros, también conocidos como albigenses.

Basado en el libro: Diccionario del Código Da Vinci de Iker Jimenez

Los Cataros y los Gnosticos Rollos del Mar Muerto

Los Cataros y los Gnosticos

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LOS CATAROS: En El Código Da Vinci se menciona repetidamente el hecho de que, en el pasado, la Iglesia cristiana sofocó y aplastó violentamente las llamadas sectas y movimientos heréticos. Una de esas sectas, la de los cátaros, jugó un papel fundamental y crucial en las teorías contenidas en El enigma sagrado, el libro que se utilizó como base para la historia contenida en El Código Da Vinci.

Los cátaros formaban una secta cristiana, también conocida como albigenses, que gozó de popularidad durante los siglos XII y XIII en la región francesa del Languedoc y en el norte de Italia. Eran una ramificación de otra secta herética anterior, llamados bogomilos o bogomiles de los Balcanes, existente desde mediados del siglo x. En 1179, en el Tercer Concilio Laterano, el Papa denunció públicamente a la iglesia cátara. El nombre «cátaro» se cree que proviene de la palabra griega katharó, que significa «puro» o «purificado», o de la voz alemana ketter, que significa «herético».

cataros y templarios
Aunque la Iglesia católica juzgaba herejes a los cátaros, estos se consideraban cristianos verdaderos y se referían a sí mismos como «cristianos» u «hombres buenos». El bastión principal de los cátaros estaba en el Languedoc, hoy una parte de Francia, pero, en aquel entonces, un rico Estado independiente.

La mayor parte de la nobleza del Languedoc era o bien cátara o simpatizante de la fe cátara. Como pacifistas que eran, no suponían una amenaza para los señores feudales, y su propósito de llevar una vida sencilla, pura y pacífica atrajo a muchos hacia su fe.

Desgraciadamente, los cátaros tuvieron problemas con la Iglesia católica porque se negaron a aceptar la autoridad del Papa; creían que la cruz era un símbolo maligno de la tortura y la muerte y no les gustaba el comercio de reliquias religiosas, negocio muy lucrativo para la Iglesia en aquellos tiempos. Esta incluso envió al Languedoc misioneros —incluido San Bernardo de Claraval (ver entrada sobre 43 tantos miles de personas estuvieron dispuestas a sacrificar sus vidas por sus creencias. En lugar del Juicio Final de las almas —un concepto que los cátaros no aceptaban – , creían que el mundo físico dejaría de existir cuando todas las almas fueran liberadas de él.

Además de en el dualismo, los cátaros creían en la salvación personal e, incluso, se animaba a la gente común a leer la Biblia, especialmente el Evangelio de San Juan del Nuevo Testamento, ya que las ideas expresadas en él influyeron en la formación de las creencias de los cátaros. El único texto cátaro sagrado que conocemos es el Libro de Juan, que es lo mismo que el Evangelio de San Juan, pero con el añadido de las revelaciones dualistas. La Iglesia cátara estaba organizada en diócesis con obispos, diáconos y perfecti. Los oficios religiosos eran informales y se hacían al aire libre, en cuevas o en casas.

En 1209 el papa Inocencio III convocó una cruzada contra los cátaros, que, conocida como la Cruzada Albigense en alusión a la ciudad cátara de Albi, fue especialmente sangrienta y cruel, y acabó con miles de vidas, tanto de cátaros como de cristianos. En ese momento, los cátaros empezaron a fortificar muchos castillos-fortaleza, tales como el de Montségur, en el sur de Francia, que había sido utilizado originalmente como un lugar de meditación.

Sin embargo, tras la cruzada, Montségur se convirtió en un refugio. En 1243 Montségur fue sitiado, aunque lo áspero y montañoso del terreno se lo puso difícil a los cruzados. Los cátaros, finalmente, se rindieron el 2 de marzo de 1244, tras un asedio de diez meses, durante el cual, se cuenta, muchos soldados se convirtieron y se unieron a las filas de los cátaros.

Entre las condiciones de la rendición, se les dio quince días para prepararse para su destino. La noche anterior a la que debían entregarse, cuatro cátaros escaparon por la ladera más escarpada de la montaña y se llevaron consigo el tesoro cátaro.

Nunca se ha sabido en qué consistía este tesoro, y ello ha sido objeto de debate en innumerables libros. Se ha especulado que el tesoro era el Santo Grial, la legendaria «cabeza hablante» de los Templarios, también conocida como Baphomet, importantes objetos rituales cátaros, escrituras sagradas, o bien, tal como sugieren Picknett y Prince en La revelación templaria, el tesoro podría haber consistido en los cuatro cátaros en sí mismos. El día de la rendición, los 205 cátaros que resistían dentro de Montségur fueron conducidos cantando colina abajo, donde fueron quemados en la hoguera en los campos del llano inferior.

La Cruzada Albigense continuó durante once años más, hasta 1255. Desde entonces en adelante, se dejó en manos de la Inquisición erradicar de la zona el catarismo, que todavía existía en pequeños focos en los Pirineos. La información de esta época proviene sobre todo del pequeño pueblo de Montaillou, de las declaraciones de los aldeanos interrogados por la Inquisición. Hacia 1320, la mayoría de los líderes cátaros habían sido quemados por herejes, y el catarismo jamás fue capaz de recuperarse.

Basado en el libro: Diccionario del Código Da Vinci de Iker Jimenez

El Enigma Sagrado y La Descendencia de Cristo Santo Grial

El Enigma Sagrado y La Descendencia de Cristo

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El PentragamaSanto GrialEl Opus DeiEnigma Sagrado
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EL ENIGMA SAGRADO: El best seller internacional en el que está basado gran  parte del trasfondo de El Código Da Vinci. Escrito por Michael Baigent, Richard Leigh y Henry Licoln, y publicado por primera vez en 1982. El enigma sagrado está generalmente considerado la «biblia» del Priorato de Sión.

Aunque los investigadores actuales del Priorato de Sión siguen discutiendo acerca de la veracidad de la información histórica contenida en el libro, hay un acuerdo genérico de conjunto acerca de que ha sido particularmente responsable, Para bien o para mal, de darle rienda suelta a conceptos históricos y religiosos revolucionarios que nunca antes habían sido estudiados públicamente.

Es más, El enigma sagrado es el único libro en lengua inglesa dentro de la auténtica industria de libros sobre el Priorato de Sión que fue escrito por autores que han tenido de hecho acceso directo a un supuesto Gran Maestre de la propia sociedad secreta.

A pesar de la controversia, aporta una valiosísima introducción para los profanos en la materia al convulso desarrollo histórico en que se apoya la forma de pensar esotérica, gnóstica y caballeresca. Tras despertar nuestro interés con la historia de un misterioso tesoro hallado en Rennes-le-Cháteau, en el sur de Francia, Baigent, Leigh y Lincoln desarrollan su búsqueda a lo largo del libro para incluir un estudio romántico del catarismo, una primitiva versión herética del cristianismo, antes de pasar a ofrecernos la historia de los Caballeros Templarios.

Debido a que los archivos secretos del Priorato de Sión, los Dossiers Secrets, afirman que este era la fuerza oculta que alentó la formación de los Caballeros Templarios, una gran parte de El enigma sagrado hace hincapié en la versión del Gran Maestre Pierre Plantard sobre el desarrollo de la orden después de su escisión de los Templarios, con lo que compone un colorido relato de cómo reyes, científicos, intelectuales y artistas renombrados internacionalmente, incluidos Leonardo da Vinci, Isaac Newton, Victor Hugo, Claude Debussy y Jean Cocteau, guiaron discretamente el curso de la humanidad durante los pasados mil años.

Sin embargo, el aspecto más intrigante en el desentrañamiento de la historia del Priorato de Sión es la interacción personal de los autores con el enigmático Gran Maestre, Pierre Plantard, que los conduce a través de una búsqueda por toda Francia a través de oscuros documentos y localidades para verificar detalles mínimos, y a veces totalmente sin sentido, en un intento de confirmar si el Priorato de Sión es realmente verdadero o simplemente fruto de un ingenioso e intrincado engaño.

A medida que Baigent, Leigh y Lincoln van aprendiendo una infinidad de códigos históricos y esotéricos, la búsqueda se transforma en una multidimensional partida psicológica de ajedrez, que es exactamente el aspecto de la búsqueda que sigue enganchando con éxito hasta el día de hoy a cualquier investigador sobre el Priorato de Sión.

Finalmente, en un intento de sintetizar la sobrecarga de datos críptícos e históricos, Baigent, Leigh y Lincoln se embarcan en el alucinante salto cuántico que se encuentra en la raíz de la reputación de El enigma sagrado como un explosivo best seller polémico: la descendencia de Jesús y María Magdalena.

La semilla la hizo germinar Pierre Plantard durante su primera reunión con los autores. Durante ella, Plantard afirmó concluyentemente que el Priorato de Sión poseía el tesoro perdido del Templo de Jerusalén y que este sería devuelto a Israel cuando fuera el momento adecuado.

Sin embargo, hizo hincapié también en que el valor histórico, financiero e incluso político del tesoro era secundario, para recalcar que su verdadera trascendencia era «espiritual», y que parte de esta faceta espiritual del tesoro consistía en un secreto, cuya revelación podría causar un cambio social muy importante en el mundo occidental.

Solo con esta pequeña y tentadora pista en mano, unida a la propia obsesión personal de Plantard por las genealogías intrincadas y a su presunta descendencia personal de los reyes merovingios, Baigent, Leigh y Lincoln dedican la tercera sección final de El enigma sagrado a exponer su teoría de que el verdadero propósito secreto del Priorato de Sión era salvaguardar el sagrado linaje descendiente de los hijos de Jesús y María Magdalena.

Su proceso lógico es tan minucioso y convincente que la mayoría de los lectores asumen automáticamente que las cosas son realmente así, pero lo cierto es que Pierre Plantard nunca confirmó esta hipótesis, que fue enteramente desarrollada por los propios autores de El enigma sagrado como resultado de su intenso trabajo detectivesco.

La ironía de este acertijo se desvela en la secuela de su libro, El legado mesiánico, de Baigent, Leigh y Lincoln, en el cual el trío continúa el relato de la saga en curso de sus experiencias personales con el Priorato de Sión. El dilema de los autores se pone de relieve cuando esperan, con ansiedad, ver la reacción de Plantard a la versión francesa del original de El enigma sagrado, que le habían remitido como cortesía por sus comentarios.

La respuesta de Plantard a su teoría de la descendencia consanguínea fue decepcionantemente ambivalente: por un lado, afirmó sin comprometerse que no había pruebas fidedignas que probaran que el linaje merovingio descendía de Jesús, y, por otro, admitió que los merovingios sí que procedían de la estime real de David. Es más, los comentarios de Plantard sobre el papel de María Magdalena en la dinastía cosanguínea brillaban por su ausencia.

No obstante, a pesar de la reticencia de Plantard a refrendar positivamente la participación del Priorato de Sión en la teoría de la descendencia directa de Jesús y María Magdalena, la investigación de Baigent, Leigh y Lincoln resulta tan seductora que, en el curso de los pasados veinte años, El enigma sagrado ha inspirado un catálogo entero de libros, entre los que se incluye El Código Da Vinci mismo, que se han realizado para estudiar las historias alternativas de un interminable reguero de misterios esotéricos, sociedades secretas y órdenes caballerescas que indefectiblemente reclaman su propia descendencia del linaje cosanguíneo de Jesús y María Magdalena.

El propio Dan Brown le rinde un homenaje concreto a El enigma sagrado cuando el personaje de su novela Leigh Teabing, una amalgama de los nombres de Richard Leigh y Michael Baigent, cita específicamente el libro durante su explicación a Sophie, en el Cháteau Villette, sobre el Priorato de Sión:

«La verdad es que en la década de 1980 causó [el libro] cierto revuelo. Para mi gusto, sus autores incurrieron en sus análisis en algunas interpretaciones criticables de la fe, pero la premisa fundamental es sólida, y a su favor debo decir que lograron acercar al gran público la idea de la descendencia de Cristo».

Sin embargo, los investigadores experimentados sobre el Priorato de Sión saben que El enigma sagrado no es, en realidad, el primer libro que fusiona la historia de Plantard sobre el Priorato de Sión con la Divinidad Femenina y la línea de sangre de Jesús y María Magdalena. Ya dos años antes de que se publicara El enigma sagrado, la conocida astróloga Liz Greene sacó una novela sobre Nostradamus, titulada The Dreamer of the Vine, que entrelazaba los ahora conocidos elementos de la historia del Priorato de Sión con la biografía de Nostradamus. En retrospectiva, The Dreamer of the Vine párece ser una premonición sorprendentemente clarividente de los mismos elementos que causaron tanta controversia cuando El enigma sagrado salió a escena en 1982.

Pero cuando uno empieza a escarbar un poquito más hondo y descubre que Liz Green es en realidad la hermana de Richard Leigh y que era en aquel momento la novia de Michael Baigent, empieza a surgir un ingenioso patrón…

De modo que. ¿desarrollaron los autores de El enigma sagrado el concepto de la línea de sangre de Jesús y María Magdalena «por casualidad» durante el curso de sus conversaciones con Pierre Plantard, o fue este el propósito del libro desde el principio? Si es este último el caso, ¿tenían Baigent y Leigh conocimiento de alguna información confidencial callada durante mucho tiempo antes de que se pusieran las primeras palabras de El enigma sagrado sobre el papel? Y, si es así, ¿quién estaba realmente dirigiendo a quién… y estamos todavía bien encaminados?

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Basado en el libro: Diccionario del Código Da Vinci de Iker Jimenez

Clases de Miembros del Opus Dei Origen y Fundación Escriva Balaguer

Clases de Miembros del Opus Dei – Fundador Escrivá Balaguer –

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EL OPUS DEI: Fundada en España por Josemaría Escrivá de Balaguer el 2 de octubre de 1928, el propósito declarado de esta organización católica es «propagar por toda la sociedad una conciencia profunda de la llamada universal a la santidad y al apostolado a través de la carrera profesional de cada uno, ejercida con libertad y responsabilidad personal» (tomado de Encyclopedia of Associations).

Escriva Balaguer, OPus DeiFormado por miembros laicos y sacerdotes, el Opus Dei, desde que existe, ha estado muchas veces en pleno centro de la polémica. Sus miembros laicos trabajan en el mundo seglar, pero siempre bajo estricta dirección espiritual, siguiendo lo que es conocido como el «plan de vida»: ejercicios espirituales diarios, lecturas y rezos íntimos, así como ciertas costumbres específicas del Opus Dei y, en algunos casos, lo que se suele llamar «mortificación corporal».

La expresión «Opus Dei» significa en latín «Obra de Dios». La organización se vanagloria de contar con más de 80.000 miembros en unos sesenta países de todo el mundo.

La sede central está en Roma y, en 1982, el papa Juan Pablo 11 eligió a la organización como prelatura personal, confiriéndole gran estatus y dando a entender su respaldo. Su fundador, Josemaría Escrivá, fue canonizado por este mismo Papa el 6 de octubre de 2002.

Escrivá publicó un libro, titulado Camino, en el que afirma: «Bendito sea el dolor. Amado sea el dolor. Santificado sea el dolor… Glorificado sea el dolor». Afirmaciones como esta refuerzan la idea de que la organización practica la mortificación corporal severa. Se ha dicho que el mismo Escrivá solía azotarse la espalda con tanto rigor que las paredes de su habitación estaban salpicadas de sangre.

El catolicismo tal y como lo practican los miembros del Opus Dei, aunque no diverge doctrinalmente de lo que podría ser calificado como catolicismo «estándar», supone sin duda una interpretación mucho más estricta de las Escrituras y los Evangelios en cuanto a la forma en que algunos de sus miembros llevan sus vidas.

Las diferentes clases de miembros del Opus Dei son muy particulares en su composición:

Numerarios: Son miembros que generalmente viven en casas del Opus Dei y llevan una vida de celibato. Ambos sexos están estrictamente segregados y los miembros dedican buena parte de sus salarios, si no la totalidad, al Opus Dei. Se exige a todos ellos la mortificación del. En el libro, se sobrentiende que Silas ha sido Numerario del Opus Dei.

Supernumerarios: Estos Numerarios menores generalmente viven mucho tiempo dentro de la comunidad: algunos se casan y tienen hijos, pero todos cumplen el mismo «plan de vida» impuesto a los Numerarios. Buena parte de los ingresos de los Supernumerarios es también dedicada al Opus Dei.

Sacerdotes Numerarios: Por lo general, se trata de miembros laicos de la Orden que han sido escogidos escrupulosamente por la jerarquía del Opus Dei para convertirse en sacerdotes. Muchos Sacerdotes Numerarios acaban ocupando altos puestos dentro del Opus Dei, y algunos incluso dentro del propio Vaticano.

Miembros Agregados: Muchos Miembros Agregados también se comprometen a llevar una vida de celibato, pero no viven dentro de las casas del Opus Dei.

Auxiliares Numerarios:Por lo común. se trata de mujeres que se responsabilizan del mantenimiento, cuidado y limpieza de las casas del Opus Dei. La mayoría llevan una vida de celibato.

Cooperantes: Aunque no se les considera miembros, los Cooperantes son seguidores del Opus Dei que aportan a la causa dinero o cualquier otro tipo de ayuda que les sea posible. Es la única clase que no tiene que ser obligatoriamente de fe católica.

Como se menciona en El Código Da Vinci, el Opus Dei tiene en efecto una reluciente nueva sede central en Nueva York, en el número 243 de Lexington Avenue, un edificio de diecisiete plantas que no tiene signo externo alguno de sus ocupantes. Dentro de él hay dos capillas, una biblioteca, salas de conferencias, viviendas y comedores.

El Annuario Pontificio señala unos tres mil miembros en Estados Unidos, con alrededor de sesenta residencias del Opus Dei repartidas por todo el territorio norteamericano. Como organización, el Opus Dei ha atraído mucha atención a causa de su evidente riqueza.

Muchas personas y familias acaudaladas son Cooperantes del Opus Dei, lo que significa que donan grandes sumas a la organización. Buena parte de ellos no son de confesión católica, pero ven en el Opus Dei una organización dispuesta a defender a la Iglesia y a hacer más fuerte al cristianismo frente a todos aquellos que se pudieran oponer a él.

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Basado en el libro: Diccionario del Código Da Vinci de Iker Jimenez