Orden de los Rosacruces y la Masonería Origen y Fundador



MASONES  Y ROSACRUCES – FUNDADOR DE LA ORDEN

La masonería es una organización secreta conocida también como llamada francmasonería (masones libres) que se presenta como una organización iniciática, y como institución eminentemente filantrópica, filosófica y progresista. Los grados masónicos son tres: aprendiz, compañero y maestro. Sus emblemas son el mandil (delantal) , el compás y la escuadra. El luga: de reunión de los masones recibe el nombre de logia, que constituye la célula que agrupa a sus miembros.

logo de la masoneria compas y rgla

El surgir de las logias ocultas, como la masonería y los rosacruces, no respondió a simples razones de subsistencia por parte de grupos herméticos. Su aparición en el mundo fue la respuesta al mecanismo de aprendizaje de prácticas secretas sobre cosmogonía y a la espiritualidad. El término masón comnezó a utilizarse alrededor del siglo XI en Francia medieval, a partir de los gremios de constructores y artesanos.

Estos grupos eran los herederos de la tradición pitagórica y hermética, la cual combinaron con las concepciones y conocimientos secretos sobre la construcción de esos gigantes edificios religiosos de la época. Estos antiguos constructores medievales, artífices de las catedrales y lugares sacrosantos, son quienes han legado la piedra fundamental de la masonería moderna.

Éste es el origen factible de la masonería, el momento histórico en que se produjo la conjunción de personas que comenzaron a compartir la sabiduría celeste. El origen de esta sabiduría es mucho más antiguo y no responde a espacios temporales ni históricos.

Mientras en el resto de Europa el gremio de albañiles y canteros iba desapareciendo como una entidad consolidada, en Inglaterra y Escocia continuó muy activo. Pronto se creó en estos países el término freemasonry (francmasonería) derivado de los freemasons (francmasones o «masones libres») que utilizaban la free stone o «piedra libre», que era un tipo de piedra con un alto componente de arena calcífera.

Con el transcurrir del tiempo se admitió en estos gremios a personas que no pertenecían al oficio, pero que se sentían atraídas por el espíritu de las reglas que regían la vida de los francmasones. De este modo la original francmasonería operativa se fue convirtiendo en una francmasonería simbólica, que inició su verdadera andadura en 1717, al reunirse todas las logias inglesas en una sola.

A lo largo del tiempo la francmasonería se ha ido desarrollando y extendiendo por todo el mundo, convertida en uno de los movimientos u organizaciones secretas más famosas y representativas de Occidente.

francmasoneria

Francmasonería. Los orígenes de la francmasonería hay que buscarlos en los maestros canteros del Medievo.
En la ilustración: canteros trabajando. Panel de la iglesia de San Miguel, Florencia.



Los Rosacruces y el Priorato de Sion
Quien públicamente aparece como fundador de la Orden de los Rosacruces es Christian Rosencreutz. Nacido en 1378 en el seno de una noble pero empobrecida familia alemana, Chistian estuvo tempranamente influenciado por unos parientes cercanos que, sorprendidos por la inteligencia y sensibilidad del niño, decidieron ingresarlo a una abadía a la edad de cuatro años. Es aquí, en los claustros de este monasterio, donde Christian aprende de forma temprana el latín, el hebreo, el griego, matemáticas, álgebra y, aunque sea sorprendente, magia.

christian rosencrautz o rosacruces

Christian Rosencreutz

No es raro que Christian aprendiera las ciencias ocultas ya que en muchos asentamientos religiosos de Europa y el Norte de África, las tradiciones mágicas y esotéricas seguían siendo objeto de enseñanza. Estas enseñanzas se impartían de un modo secreto y fuera de la vista de los profanos, pero con el mismo rigor que en los principios griegos, egipcios y babilonios. Entre las disciplinas que aprendió Christian Rosencreutz se encontraban astrología, la adivinación pendular, las invocaciones de espíritus y seres sobrenaturales y también el arte de curar, celosamente trasmitido de una generación a la otra.

Peregrinación a Tierra Santa
Durante la edad media todo individuo que se iniciara en una ciencia esotérica, debía realizar una suerte de viaje iniciático en compañía de su magíster, es decir, su maestro y protector. A los dieciséis años Christian inicia un viaje a Tierra Santa junto a un hermano de la abadía quien muere en el trayecto. Al poco tiempo él también cae enfermo en el pueblo de Damcar, un lugar en Arabia en donde había existido un antiguo asentamiento templario de cierta magnitud.

En aquel perdido lugar del desierto, Christian es ayudado por tres misteriosos sabios quienes lo salvan de una enfermedad que, de no ser por ellos, lo hubiera llevado a la muerte. También estos tres magos comienzan a instruirlo en conocimiento; ocultos y, una vez restablecido Christian, lo conducen a un sitio conocido como La Ciudad Filosófica, que funcionaba como un centro de iniciación. Allí el joven Rosencreutz permaneció tres año; y perfeccionó sus ya amplios conocimientos arcanos.

La cosmogonía Rosacruz
Con los conocimientos secretos a cuestas, Christian Rosencreutz continúa su viaje por el Líbano, Siria y Marrueco; acercándose a todos lo sitios en donar habían existido centros de iniciación ce la Orden Templaria. De esta manera deseaba alcanzar un mayor conocimiento y una revelación suprema que aclararían su visión para poder desterrar los engaños de las apariencias exteriores con la realidad. Los templarios, debido a sn larga permanencia en el cercano oriente, habían aprendido a manejar ciertos secretos que solamente podían ser revelados a personas iniciadas y con un espíritu superior.

Para obtener los conocimientos templarios sobre este arcano, el iniciado debía ser debidamente instruido y esperar un largo periodo de gestación mientras se le realizaban diversas pruebas de índole espiritual. El joven Rosencreutz llega a su revelación máxima en la ciudad de Fez, en donde obtiene su iniciación definitiva. Es en la misma ciudad de Fez donde Christian, ya convertido en un maestro iniciado, recibe la misión de difundir entre la cristiandad los conocimientos ocultos debiendo formar para ello una orden secreta.

La sagrada misión
Sus viajes lo llevan a España en donde se retira a un sitio apartado, meditando casi como un asceta sobre cómo llevar a cabo su sagrada misión. Instruye a tres discípulos para dar inicio a su divina tarea, y como primera medida les hace jurar fidelidad y a guardar el más discreto silencio. Bajo las órdenes de Rosencreutz los tres compañeros comienzan a escribir los libros fundamentales para el entendimiento de la nueva logia.

Tras largos años de incesante actividad, se suman nuevos discípulos que tienen como principal tarea la de curar a los enfermos y a reconfrontar a los afligidos de cualquier especie, tanto en causas físicas como anímicas. Queda así conformada la Fraternidad Rosacruz, la cual observaba severas normas de conducta entre las cuales se les prohibía ejercer otra actividad que la de curar y la de buscar personas de grandes cualidades espirituales y morales, dignas para ingresar a la Orden. Christian Rosencreutz había dejado estipulado de forma solemne que la fraternidad debía permanecer de forma oculta durante un lapso de cien años.



La expansión de los Rosacruces
Sin embargo con el paso de los siglos la fama de la Fraternidad Rosacruz se elevó de forma acelerada. A Principios del siglo XVII se hablaba en casi todas las capitales de Europa sobre la presencia de estos misteriosos hermanos sanadores, ya que eran noticia pues sus milagros se habían difundido a través de publicaciones, desde libros hasta panfletos, que se referían a su forma de vida, obra y organización.

Los manifiestos sobre la vida de Christian Rosencreutz que editaba la Fraternidad sirvieron no sólo para realizar una amplia biografía de su fundador, sino para dar a conocer los alcances de la obra de su orden.

La vida de Christian Rosencreutz quien, como dijimos había nacido en 1378 a orillas del río Rhin, se extendió hasta 1486, alcanzando la edad de 106 años. La fraternidad ha permanecido en vigencia hasta nuestros días gracias, en parte, al apoyo y difusión que le dio el Priorato de Sion, desde sus comienzos. Los tres sabios templarios que condujeron a Rosencreutz a la ciudad de Fez para que terminara su iniciación, respondían, según la tradición, a las órdenes del priorato.

Los orígenes de los rosacruces parece iniciarse en el s. XVII, cuando empezó a circular por Alemania un folleto de contenido hermético y de difícil comprensión que llevaba por título Fama Fraternitatis. Este opúsculo gozó de una inmediata aceptación por numerosos grupos de índole ocultista, hasta el punto que se reimprimió varias veces, haciéndose traducciones del mismo al holandés y al inglés. Un año después de que apareciera el mencionado folleto, en 1615, vió la luz otro nuevo que llevaba por título Confessio Fratrum Rosae-Crucis, en el que se especificaban los votos de la orden. En él, además de abogar por el fin de los sectarismos y de las contiendas políticas —Europa estaba a punto de ser devastada por la guerra de los Treinta Años—, se expresaba claramente la oposición de la Fraternidad al Papado, al Islam y a los falsos alquimistas. Todavía en 1616 se publicó la tercera y definitiva obra sobre la fraternidad rosacruz; se trataba en esta ocasión de Las bodas químicas de Christian de Rosenkreutz.

El Priorato de Sion
Según se cuenta, el priorato de Sion guarda los secretos de una organización muy antigua fundada por Godofredo de Bouillon en Jerusalén en el año 1099. Según antiguos manuscritos encontrados en la iglesia de Rennes-Le-Chateau, el fin último de esta orden es la restauración de la dinastía merovingia en el trono de Francia, ya que los descendientes de esta antigua familia serían los portadores de la sangre de Cristo.

En la actualidad el Priorato es el depositante de los antiguos conocimientos gnósticos precristianos, que creyeron en el cristianismo como el nuevo camino espiritual del mundo. Pero al adherir al plano esotérico del naciente credo se ganaron el rechazo de los apostólicos por lo que debieron esconderse durante siglos.

El Priorato de Sion fue el cerebro creador de muchas órdenes y cofradías secretas que se manifestaron desde el comienzo de nuestra era. Fue la semilla germinadora de Templarios, Cataros, Masones y Rosacruces, además de un sinnúmero de organizaciones secretas que se mueven en nuestra sociedad sin que podamos saberlo.

Ver: El Priorato de Sión

Fuente Consultada:
Enciclopedia del Esoterismo Mariano José Vázquez Alonso
Revista Vivir en Armonía N°34 Masones y Rosacruces



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