Biografia del escritor Walter Scott

Biografia de Perrault Charles Resumen de su Vida y Obra Literaria

Biografía de Perrault Charles

Entre 1691 y 1697 un escritor francés, muy famoso por sus escritos
que elogian al rey Luis XIV, publica unos maravillosos cuentos infantiles. Desde entonces hasta nuestros días, todos los niños han disfrutado con estas historias sencillas y sus enseñanzas.

Perrault, Charles fue un escritor francés, (París, 1628 – id., 1703). Fue secretario particular del ministro Colbert.

Autor de obras históricas, poemas, y unas Memorias aparecidas en 1769, debe su celebridad a una serie de narraciones tradicionales que reunió bajo el título Cuentos de la madre Oca (1697).

Muchos de ellos se han convertido en clásicos de la literatura infantil, como Barba azul, Caperucita roja y La Cenicienta.

Biografia de Perrault Charles
Perrault es conocido ante todo por sus cuentos, entre los que figuran los famosos Cenicienta o La bella durmiente, que él recuperó de la tradición oral en Historias o cuentos del pasado (1697) y conocidos también como Cuentos de mamá Oca, por la ilustración que figuraba en la cubierta de la edición original.

Nacido en 1628 en el seno de una familia muy rica, Charles Perrault pasó a la historia de la literatura por haber escrito «Caperucita Roja», «Pulgarcito», «El gato con botas» y otros muchos cuentos reunidos en Cuentos de mi madre la Oca.

Después de haber estudiado leyes, se dio a conocer por sus poemas galantes y obras en verso que celebraban los grandes acontecimientos del reino.

En 1671 fue elegido miembro de la Academia Francesa.

Cuentos de mi madre la Oca: Más que por sus obras anteriores, Charles Perrault pasó a la posteridad por los cuentos infantiles, que empezó a publicar cuando ya era anciano.

Recopilo y adapto historias muy antiguas que se transmitían de generación en generación durante las veladas familiares, y las revistió de una forma literaria.

Estas narraciones le dieron celebridad, y se convirtieron en clásicos de la literatura infantil.

Debido a que su origen está en tradiciones antiguas, la historia básica de algunas de ellas se repite, aunque con variaciones, y por eso reaparecen en la obra de otros escritores que también recopilaron historias tradicionales, como los hermanos Grimm, por ejemplo.

Charles Perrault murió en París en 1703.

Una disputa literaria: Perrault participó en la gran disputa literaria de la época en Francia, que opuso los «modernos» como él, partidarios de renovar la lengua, a los «antiguos», acusados de defender una lengua pedante y arcaica. Boileau y Ráeme eran dos de los representantes de los antiguos.

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BREVE FICHA BIOGRAFICA DE PERRAULT

• Nació el 12 enero de 1628, en París (Francia).

• A los nueve años comenzó a estudiar en el colegio de Beauvais, París.

• En 1643 ingresó a la carrera de Derecho.

• Ocho años después obtuvo el título de abogado.

• En 1663 se convirtió en empleado de Colbert, famoso consejero del rey Luis XIV.

• Dos años más tarde fue nombrado inspector de obras del Rey.

• Durante un largo tiempo escribió poesía.

• Desde 1671, gracias a Colbert, fue miembro de la Academia Francesa, cuyo reglamento contribuyó a redactar.

• En 1673 fue elegido bibliotecario de la Academia.

• A partir de 1683 se dedicó sólo a escribir.

• Cuatro años más tarde leyó en la Academia un poema titulado «El siglo de Luis el Grande», que afirmaba que las artes y las ciencias habían sobresalido durante el siglo XVII en Francia.

Esta opinión originó una gran discusión entre los literatos de la época ya que contradecía a quienes defendían la superioridad de la cultura griega y romana.

Los cuentos de hadas llegaron hasta nosotros gracias a Charles Perrault. Él los rescató de la tradición oral (transmisión de boca en boca) y los escribió con algunos cambios. A la mayoría les agregó una moraleja (o lección) y un final feliz. Así, cuentos como «La Bella Durmiente», «Caperucita Roja», «El Gato con Botas», «Cenicienta», «Piel de Asno» y «Pulgarcito» se hicieron tan famosos que incluso fueron llevados al cine, al teatro y a la música.


• En 1697 publicó «Historias o Cuentos del tiempo pasado» (también llamados «Cuentos de mi madre la Oca«), recopilación de cuentos populares que abordó por primera vez el tema de los cuentos de hadas.

• Al año siguiente se publicaron en un volumen sus trabajos completos.

• Murió en París, el 16 de mayo de 1703.

Fuente Consultada:
Encilopedia Electrónica ENCARTA Microsoft
Gran Enciclopedia Universal Tomo 30 Espasa Calpe Entrada: Perrault Charles
¿Quien Fue…? Editorial OCEANO
Ficha Biografica de la Revista GENIOS – Charles Perrault

Biografia de Luis Vaz de Camoens Vida y Obra Literaria

Biografia del Poeta Luis Vaz de Camoens

La historia de la circunavegación de Africa y del descubrimiento de la ruta de la India por los portugueses había sido rica en acontecimientos, en aventuras, en situaciones heroicas y en rasgos geniales.

Una pequeña nación de Europa había roto los misterios del Océano, inaugurando una nueva Edad: la de los grandes descubrimientos geográficos y de las relaciones universales entre las más distintas sociedades humanas.

Este hecho, de fulgurante trascendencia, había de merecer no sólo historiadores que consignaran su memoria, sino el privilegiado talento de un gran poeta que cincelara para siempre, en inmortales poemas, el triunfo de los navegantes portugueses sobre el Destino y la Tierra, sobre el tiempo y el espacio, en un alud de fe, de valor y de tenacidad.

Biografia de Luis Vaz de Camoens
Este retrato de Luís Vaz de Camões (c. 1524 -1580) coronado con laureles de gloria esconde la realidad de una vida dura, oscura y pobre. Ni siquiera en sus últimos años gozó de reconocimiento público, como le sucedió al escritor español Miguel de Cervantes.
Eso sí, la fama le llegó inmediatamente después de su muerte y desde entonces nadie le ha discutido el ser el poeta más insigne de las letras portuguesas.

Y Portugal tuvo ese vate en la persona del más infortunado de sus hijos, quien sólo por las generaciones que le sucedieron fue reconocido como el mayor poeta épico luso y una de las grandes glorias de la literatura universal: Luis Vaz de Camoens.

Cuando las auras del Renacimiento italiano batían de lleno las aulas de la Universidad de Coimbra, despertando en sus estudiantes las ternezas del «dolce stil nuovo)), tan de acuerdo con el lirismo y la melancolía nativos, frecuentaba los claustros del Colegio de Artes un joven muy aprovechado en los conocimientos humanistas.

Era Camoens, cuya estirpe procedía de la verde Galicia, abandonada por su antecesor Vasco Pérez de Camoens, poeta-soldado y partidario de don Pedro el Cruel.

Los Camoens habían entroncado con la buena nobleza portuguesa; pero al cabo de algunas generaciones, si habían conservado la hidalguía no habían conservado las doblas que la doraran.

El padre de Luis, Simao, había embarcado para la India al objeto de poner remedio a la situación harto onerosa de la familia.

Y en Portugal habían quedado su esposa — para unos autores, muy pronto viuda —, doña Ana de Sa de Macedo, y su hijo, quizá único, nacido en Lisboa o en Coimbra hacia 1524.

La carrera escolar de Camoens habría sido, sin duda, sumamente brillante, como lo demuestran sus profundos conocimientos clásicos, su pasión por el arte, su aplicación al estudio.

Pero lo cierto es que, después de obtener el bachillerato, no ingresó en la universidad. ¿Ambiciones?. ¿Amoríos?. No se sabe.

A través de su producción lírica inmediata, tan espontánea como delicada, los críticos sacarán del pasado la sombra de un primer amor; pero, como sombra, irreconoscible, a pesar de las tentativas que se han hecho para trasladar a la realidad los personajes de sus odas, églogas, sonetos y redondillas.

En todo caso, Camoens se halla en Lisboa en 1542, después de cinco años de estudios en Coimbra (a partir de 1537, primera fecha segura en su biografía).

Cuatro años de radiante juventud en Lisboa, prendido del corazón de Natercia, Catalina, quizá Catalina de Ataide, que moriría en 1561.

Luego, el destierro en Ribatejo, a causa, según se dice, del disgusto con que la corte leyó el manuscrito del Auto del rey Seleuco, escrito a imitación de Gil Vicente.

Para salir de esta situación, Camoens se alista en el ejército que guarnece Ceuta (1547-1549), en una de cuyas acciones pierde un ojo. La vida empieza a mostrarse severa para aquel que, en último término, forzará sus mayores bellezas.

Emprendió la carrera militar en 1547 y perdió un ojo en Marruecos. En 1550, regresó a Lisboa, donde fue encarcelado por una reyerta callejera, y, una vez perdonado en 1553, embarcó para la India.

De regreso en Lisboa, Camoens prepara su marcha a la India, pues su gran pasión es el mar. Figura en la dotación de una nave en 1550.

Por causas que desconocemos, no sale con esta flota.

En cambio, acelera sus preparativos después de la riña sostenida el día de Corpus de 1552 con Gaspar Borges, protegido de la corte, quien logra meterle en un calabozo.

Su prisión acaba el 7 de marzo de 1553 y el 26 del mismo mes zarpa para la India, donde permanecerá durante diecisiete años, en una vida dura e incierta, mezcla de soldado, de nauta, de agente del gobierno virreinal y de factor de comercio.

Camoens lucha en la costa de Malabar (1553) y en Maskat (1554), da a conocer sus dotes poéticas en Goa con la representación del auto Filodemo (1555), vuelve a alistarse como soldado en 1556 y, por fin, obtiene el cargo de ((proveedor» en Macao, la factoría lusa perdida en el Extremo Oriente.

En Macao reside dos años (1557-1559), y luego, al regresar a la India—hay quien se le imagina cargado de cadenas—, naufraga en la costa de Cambodje.

No obstante, le hallamos en Goa en 1559, donde muy pronto cae en manos de prestamistas y usureros.

Algunos virreyes le dispensan su protección, como el conde de Redondo.

Pero, en definitiva, su carrera está acabada. Arruinado física y moralmente, agotado por las privaciones, ya no es el hombre de antes. Incluso su inspiración poética ha dejado de ser.

Sólo le queda como el mayor bien, el manuscrito de Os Lusíadas, la epopeya del descubrimiento de la India por Portugal, que espera editar a su regreso a la patria.

Lo emprende en 1567, a bordo de una nave de su amigo Pedro Barreto, que le ofrece pasaje gratuito hasta Mozambique. Aquí, en el más bajo peldaño de su negro infortunio, permanece tres años.

En abril de 1570 llega, por fin, a Lisboa, a bordo del Santa Clara. Al año siguiente obtiene licencia para imprimir su poema, que aparece en 1572.

Una pensión de la corte (15.000 reis anuales), aunque no satisfecha con regularidad, mitiga sus más apremiantes necesidades.

La desgracia ha roto su genio, y su mente ya no rinde nuevas creaciones. La muerte le sorprende después del desastre de Alcazarquivir, cuando parece hundirse la corona que él,cantó en su poema.

La tradición ha fijado la fecha de su tránsito en el 10 de junio de 1580; pero ciertos críticos creen preferible suponer que correspondió al verano de 1579.

A pesar de una pequeña pensión real y los comienzos de su fama mundial, los últimos años de Camões transcurrieron en la oscuridad, y murió en la pobreza en Lisboa, el 10 de junio de 1580.

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Biografia de los Hermanos Grimm – Vida y Obra Literaria

Biografia de los Hermanos Grimm – Vida y Obra Literaria

En 1812 aparece en Alemania un libro de cuentos que se convierte con el paso del tiempo en un clásico de la literatura infantil. Sus autores son dos hermanos cuyos estudios sobre antiguos textos gemídmeos sientan las bases definitivas de la lengua alemana.

Hermanos Grimm, Jacob Ludwig Karl Grimm (1785-1863) y Wilhelm Karl Grimm (1786-1859), hermanos e investigadores alemanes, fueron pioneros en el estudio de la filología y el folclore.

Biografia de los Hermanos Grimm - Vida y Obra Literaria
Los relatos de su obra fueron recopilados a partir de las tradiciones populares de los distintos territorios alemanes. Según declararon sus autores, se trata de una transcripción rigurosa que no trataron de embellecer, como sí lo hizo Perrault en su momento.
El libro restituyó así un rico folclore desconocido para las capas cultas de la sociedad.

BREVE FICHA BIOGRAFICA

Los dos hermanos nacieron en Hanau, región de Hesse (actual Alemania); Jacob, el 4 de enero de 1785 y Wilhelm, el 24 de febrero de 1786.
Entre 1802 y 1806, mientras estudiaban en la universidad alemana de Marburgo, comenzaron a interesarse en la poesía popular.
Entre 1812 y 1822 publicaron una recopilación de cuentos tradicionales de distinto origen, conocida como «Cuentos de hadas de los hermanos Grimm».
En 1816 iniciaron la edición de una serie de leyendas alemanas.
Tres años después apareció el trabajo científico más importante de Jacob: «Gramática alemana», considerada como el origen de la filología germánica, es decir, del estudio de textos escritos en ese idioma.
En 1830 se trasladaron a la Universidad de Gotinga (Alemania), donde Jacob se desempeñó como profesor y Wilhelm fue bibliotecario.
En 1840 el rey Federico Guillermo IV de Prusia los invitó a la Universidad de Berlín, como miembros de la Real Academia de las Ciencias.

Un gran diccionario: Desde 1852 trabajaron en Berlín en el ambicioso proyecto de un diccionario que analizaría todas las palabras alemanas, cuyo primer volumen terminaron dos años más tarde. Luego de la muerte de Wilhelm, su hermano publicó el segundo tomo en 1860 y el tercero en 1862. Distintos autores terminaron los restantes veintinueve tomos a lo largo de casi un siglo.

Ambos murieron en Berlín: Jacob el 20 de setiembre de 1863 y Wilhelm el 16 de diciembre de 1859.

Los hermanos Grimm investigaban sobre el folclore y las tradiciones alemanas, cuando se encontraron con la posadera Dorothea Viehmann, quien les contó una enorme cantidad de historias tradicionales.

Después, pasaron seis años entrevistando a decenas de personas para escuchar y recopilar las leyendas que se transmitían de generación en generación.

Una vez publicados, los relatos se hicieron famosos; en el siglo XX llegaron al cine y aún hoy se los lee.

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VIDA Y OBRA: Jacob de un simpática personalidad , quien, junto con su hermano Wilhelm Karl , recogieron con exquisito su gusto por las tradiciones populares que los tiempos amenazaban destruir.

Los dos hermanos nacieron en Hanau —Jacob el 4 de enero de 1785 y Wilhelm el 24 de febrero de 1786—, y estudiaron en la Universidad de Marburgo.

Los dos hermanos trabajarían juntos prácticamente toda su vida, y pasarían a la historia literaria de su país no sólo por la recopilación de cuentos sino tam bien por sus estudios de gramática alemana y por el monumental Diccionario alemán en 16 volúmenes, la mayoría de los cuales sólo se publicaron después de la muerte de sus autores.

Jacob apasionado del pasado de su pueblo, Grimm lo hizo revivir en sus libres y en sus obras.

Pero, al mismo tiempo, fue un erudito formidable, y uno de los sabios que más contribuyeron al progreso de la filología y la mitología nórdicas y germánicas.

La filología es la disciplina científica que estudia una lengua basándose en el análisis comparativo de los documentos escritos en esa lengua. Se observan asi las reglas de la euolución de un idioma. También permite profundizar en el conocimiento de las civilizaciones antiguas, como la de la Grecia o la Roma clásicas mediante el estudio de los textos de la época.

Jacob Grimm nació en Hanau, localidad del ducado de Hesse-Cassel, el 4 de enero de 1785. Su padre, abogado de bastante fama, murió prematuramente, sin dejar bienes de fortuna.

Gracias al afecto de su tía, camarera de la esposa del landgrave de Hesse, Jacobo y su hermano pudieron ingresar en la escuela pública de Cassel (1798) y cursar la carrera de leyes en la universidad de Marburgo.

Por esta época, explicaba en este centro el famoso Savigny, creador de la ciencia de la historia del derecho.

Fue bajo su dirección que Grimm se dedicó al estudio del pasado y de sus antigüedades.

En 1805 se trasladó a París para ayudar a Savigny en sus tareas literarias. De regreso a Cassel obtuvo un empleo en la Secretaría de guerra.

Al constituirse el reino de Westfalia, Gerónimo Bonaparte le designó superintendente de su biblioteca y auditor del consejo de Estado (1808).

Poco después, en 1811, publicaba su primera obra sobre los poetas medievales alemanes, completada en 1812 por la edición de los fragmentos de dos poemas antiguo. En este mismo año empezó a publicar los Cuentos de niños y del hogar.

El volumen Cuentos Infantiles y del hogar, que incluye unos doscientos relatos, algunos tan famosos como «Blancanieves» o «Hansel y Gretel», obtuvo de inmediato un éxito que perdura hasta nuestros días. Varios de ellos son muy similares a los que el francés Perrault había recogido en Francia a finales del siglo XVII, pero difieren en su propósito (el de Perrault era más literario) y en su origen, ya que trabajaron sobre tradiciones distintas.

El fracaso de los ejércitos napoleónicos y la caída del reino de Westfalia, abrieron en su vida de erudito un período de inusitada actividad.

Nombrado en 1813 secretario de legación por el elector de Hesse, entró en París con los aliados (1814) y asistió a las tareas del Congreso de Viena (1815).

En 1817 fue nombrado profesor de la universidad de Gottinga, desde una de cuyas cátedras explicó gramática histórica, diplomática y literatura medieval.

Fruto de sus lecciones fue su Gramática alemana (1819-1822), obra que hizo época en los estudios filológicos. En 1835 publicaba un no menos substancial tratado sobre Mitología alemana.

Opuestos al gobierno propiamente tiránico del rey de Hannóver, Jacobo y su hermano fueron desterrados del reino. Residieron tres años en Cassel, hasta que en 1840 pasaron a Berlín, a fin de ocupar sendas cátedras en esta universidad.

Nombrado miembro de la Academia de Ciencias berlinesa, trabajó en la confección de un gran Diccionario.

La muerte le sorprendió en plena labor el 20 de septiembre de 1863, después de veinte años de fecundo profesorado e inimitable propaganda en favor de las antigüedades germánicas.

Los dos murieron en Berlín, Wilhelm en 1859, y Jacob cuatro años después del fallecimiento de su hermano.

LOS CUENTOS DE LA TRADICIÓN ORAL GERMÁNICA QUE LOS HERMANOS GRIMM RECUPERARON Y PUSIERON POR ESCRITO HAN ACOMPAÑADO LOS SUEÑOS DE GENERACIONES DE NIÑOS Y NIÑAS HASTA EL PRESENTE

Fundadores de la filología alemana: Después de la aparición del libro de cuentos, que también habían escrito para restituir la belleza de la lengua alemana, los dos hermanos se dedicaron a establecer las reglas de la gramática, por lo que se les considera precursores de la filología germánica.

Jacob fue bibliotecario en Kassei y catedrático en la Universidad de Gotinga.

En 1848 publicó con su hermano, especialista en literatura medieval, una Historia de la lengua alemana, y unos años después empezaron a trabajar en el Diccionario alemán, un monumental esfuerzo para recoger y definir el inmenso léxico de una de las principales lenguas europeas.

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Biografia de Rodo José Enrique Escritor Modernista

Biografia de Rodo José Enrique Escritor Modernista Uruguayo

Es el más conocido ensayista del movimiento modernista y una de las mayores figuras de la literatura uruguaya. Fue uno de los miembros más destacados de la llamada «generación de 1900».

Diputado por el Partido Colorado en varias ocasiones. Cofundador de la Revista Nacional de Literatura y Ciencias Sociales (1895-1897), desde entonces ejerció la crítica literaria con tolerancia y flexibilidad.

Biografía: Nació en Montevideo (1872) y asistió a una escuela ajena a todo credo religioso. De esta época datan sus primeros trabajos literarios, aparecidos en revistas escolares.

Desconocido aún por el público, fundó con otros escritores la Revista Nacional de Literatura y Ciencias Sociales (1895), y comenzó a publicar ensayos y críticas literarias que le granjearon la popularidad.

Biografia de Rodo José Enrique Escritor Modernista
José Enrique Rodó (1871-1917), escritor uruguayo que se dedicó al periodismo, al ensayo y a la enseñanza, y desarrolló una notable actividad política en una etapa crucial para la América española, al iniciarse el siglo XX.

Años después, fue designado profesor de literatura en la Facultad de Letras de la Universidad de Montevideo (1896), hasta que dio a conocer su libro Ariel (1900), que lo convirtió de inmediato en una de las figuras intelectuales más prestigiosas de América.

El libro causó un gran movimiento de ideas en el continente y fue sumamente leído por los jóvenes de su generación. Fue designado entonces director de la Biblioteca Nacional.

Abandonó luego la cátedra para dedicarse activamente a la política (1901), y ocupó una banca en la legislatura uruguaya, por dos períodos (1902 y 1908).

Publicó en ese lapso los Motivos de Proteo (1909), que logró inmediato éxito y difusión.

Con motivo de su actividad parlamentaria y política cultivó la oratoria ccn singular éxito, así como el periodismo.

Prosiguió también con su iabor de ensayista y edito El mirador de Próspero (1914), recolección de escritos anteriores sobre motivos diversos, no incluidos anteriormente en libros.

Partió luego para Europa como corresponsal de la revista argentina Caras y Caretas (1916), pero lo sorprendió la muerte mientras se encontraba en Palermo, Italia (1917). Postumamente aparecieron otros libros suyos.

El ensayista. Rodó fue esencialmente un ensayista, y como tal, está considerado uno de los más brillantes que ha producido la literatura de Hispanoamérica.

Fue ciertamente un pensador, pero al mismo tiempo fue un artista, un estilista, amante de la forma escrita perfecta.

Sus escritos revelan una sintaxis elaborada y cuidada, una prosa fría pero agradable.

Su estilo está lejos del apasionamiento y el personalismo. Al contrario, se señala su obra por la impersonalidad y el equilibrio entre las posiciones o ideas encontradas, sin escatimar méritos ni ocultar verdades.

Es un razonador discursivo, sin premura ni pre-conceptos, que busca llegar por su propia lógica a las verdades.

Por eso su posición ideológica es libre, al margen de todo doctrina rismo excluyeme. Es un eclecticismo personal que resuelve por propia cuenta y riesgo las antinomias y los conflictos especulativos.

Se ha considerado a Rodó como el autor de «la más perfecta» de las prosas americanas (Luis Alberto Sánchez), y se ha constatado la influencia que sobre ella han tenido los maestros franceses Renán y Guyau, que Rodó siguió en muchas de sus ideas.

Sin embargo, este afrancesamiento mental o estético, no provocó, como en el caso de otros espíritus galicados de la época, una desespañolización de su prosa.

«Ariel». Este libro es la obra cumbre de Rodó, y uno de los breviarios ideológicos de la juventud hispanoamericana de principios del siglo XX.

Aunque sus ideas puedan no ser compartidas unicamente, en su momento trajo un mensaje que cautivó y se difundió con extraordinaria rapidez y aceptación. Los críticos como valioso en esos años y celebraron el talento del autor.

El libro adopta la forma de consejos o clases que el profesor Próspero da a sus alumnos, al despedirse de ellos, después de un año de actividad escolar.

En nombre de Próspero le ha sido adjudicado al viejo y venerado maestro, en recuerdo al sabio de la obra de Shakespeare, La tempestad.

El maestro habla a sus jóvenes discípulos cerca de una estatua de Ariel que domina la sala, y que representa al genio del bien, a la parte noble y espiritual del ser humano, en contraposición con Calibán, el dios de la materia del mal, que aparece también en la citada obra de Shakespeare.

Allí, en ese ambiente, el maestro inculca a sus alumnos el repertorio de ideas que componen el libro.

La obra puede dividirse en tres partes: primero, la exaltación de la personalidad integral del hombre contra la especialización profesional que lo empequeñece, y defensa del ocio noble que permite la realización de las obras del espíritu; segundo, defensa de las minorías selectas y de la jerarquía intelectual contra las tendencias mediocrizadoras de la democracia moderna; tercero, crítica contra los Estados Unidos, su tipo de civilización y su escala de valores.

El «arielismo». Entre las ideas descollantes que se desarrollan en este esquema, puede señalarse su tesis de la conjunción del antiguo ideal griego, de belleza con la doctrina del cristianismo, en una especie de ideal religioso y vital apto para la nueva juventud.

Asimismo, postula un equilibrio entre las tendencias naturales de la personalidad humana y las normas educativas, como medio de lograr una armónica persona.

También busca la conciliación entre los mejores valores de la civilización española y lo más puro de la energía anglosajona.

Al referirse a los Estados Unidos, considera que su cultura no es refinada ni espiritual; que ha hecho una ciencia de la utilidad; que no hay dimensión poética en el espíritu anglosajón; pero en cambio, aplaude su filosofía de la acción, el culto de la salud y la fuerza, y el bienestar material que ha logrado con el trabajo del pueblo, pues considera que el bienestar es necesario para el reino del espíritu.

También pregona Rodó una organización social justa y noble, que supere los instintos brutales y la ignorancia, pero para ello sostiene que el sistema ideal de gobierno es una democracia dirigida por una aristocracia de la inteligencia, que despliegue un ideal de desinterés e idealismo opuesto al utilitarismo.

En síntesis, el «arielismo» propuesto por José Enrique Rodó consiste en una combinación armónica de los ideales griegos, cristianos, hispánico y anglosajón, que permita el desarrollo integral de la personalidad humana, en una sociedad democrática, justa y selectiva.

Rodó ha condenado por igual el ascetismo cristiano y el puritano por considerarlos estrechos, ha puesto su fe en la ciencia y en las democracias como semillas de los futuros estados, y ha reclamado para la América latina una urgente vida interior y una capacidad de ejecución.

Se le ha criticado a Rodó el haber simplemente planteado una teoría sin considerar la realidad social, política y cultural de Hispanoamérica, y sin tener tampoco una palabra de recordación para el indio, que es el ser más sufriente del continente.

O sea, que su americanismo es simplemente cultural, unilateral, y que no aporta ideas propias sino que glosa los conceptos tradicionales del humanismo (Zum Felde).

Otras obras. Las otras obras de Rodó se caracterizan en general por su carácter misceláneo, que se explica por la compaginación en libros de ensayos variados, publicados con anterioridad en forma aislada.

Los Motivos de Proteo son, para algunos críticos, el mejor libro de Rodó.El autor se repite allí un poco, hace una apología de la voluntad, de la cultura grecolatina, de la renovación del individuo como mejor modo de realizar una vida, y otros temas similares o conexos.

Lo mejor de este volumen son las parábolas, género en el que sobresalió el autor uruguayo, y que consisten en ejemplos o narraciones que permiten ejemplificar simbólicamente un pensamiento profundo.

El «proteísmo» de Rodó es un culto al idealismo intelectual y estético.

El mirador de Próspero es también una recopilación de trabajos diversos sobre legislación, crítica literaria, biografías, etc., algunos de ellos de notable valor, sobre todo los referentes a crítica literaria, género para el cual el ensayista uruguayo estaba magníficamente dotado, y preparado por sus lectores de los modelos y técnicas franceses.

Ver: Modernismo en Hispanoamerica

OBRAS Y EDICIONES: Obras completa. Madrid, Aguilar. 1957. Con introducción, prólogo y notas de Emir Rodríguez Monegal.
LECTURAS COMPLEMENTARIAS Y EDICIONES. Víctor Pérez Petit. Rodó, Su vida, su obra. Montevideo, Claudio García, 193 7 Gonzalo Zaldumbide, Montalvo y Roció. Nueva York, Instituto de las Españas, 1938.

Fuente Consultada: Literatura Española, Hispanoamericana y Argentina de Carlos Alberto Loprete Editorial Plus Ultra – El Modernismo-José Enrique Rodó

Biografia de Burns Robert Vida y Obra del Poeta Escoses

Biografia de Burns Robert – Vida y Obra del Poeta Escoses

Robert Burns (1759-1796), poeta escocés y autor de canciones populares tradicionales escocesas, cuyas obras han hecho que se le acepte como el poeta nacional escocés y se celebre la “Noche de Burns” (25 de enero).

Nació en una fría noche de invierno, cuando un viento huracanado barrió el techo de la choza de barro, construida por su padre.

biografia de robert burns
Robert Burns es el poeta en lengua escocesa más conocido. Su poema Auld Lang Syne se canta tradicionalmente en los países angloparlantes como himno de despedida

El padre trabajaba de sol a sol siete acres de tierra pedregosa, y aunque apenas podía alimentar a su familia, tenía un corazón «profundamente devoto»; la madre había sido la moza más agraciada de todo Ayrshire, con unos ojazos para ver la belleza y el corazón grande para sentir la poesía.

Hambre, fatiga y miseria eran las tres hadas malas que hilaban la trama de la vida de los labradores escoceses del siglo XVIII. Apenas contaba quince años y ya acusaba síntomas de reumatismo al corazón.

Pero entretanto, era joven, la vida le bullía por dentro y tenía los sentidos alerta. Trabajaba sosteniendo la herramienta con una mano y, con la otra, un libro.

La familia se mudó a otra granja en la ribera norte del río Ayr. Robbie tomó lecciones de baile en el poblado vecino para «pulir» un poco sus rústicos modales. Tenía ahora dieciocho años, curtidos por otros tantos de sol y viento.

Ya con veinte años, cuando estaba entre «lindas mozas» se despojaba de toda su reserva romántica. Vivía y amaba desenfrenadamente. Se asocia a unos aventureros que se dedicaban al contrabando de vino en la costa y hace amistad con un marinero disoluto donde comparten locas aventuras, decuidando el negocios del vino.

Vuelve al hogar con las manos vacías y halló a su padre en el lecho de muerte. Vivió en su casa paterna junto a su madre y hemano, y por un tiempo intentó cumplir con sus obligaciones. Junto con su hermano arrendó una granja de varios acres de extensión, cerca de la parroquia de Lochlea.

Cierto día, paseándose por el pueblo seguido de su perro, se encontró con una jovencita regordeta llamada Jean que tendía su ropa a solear sobre el prado. La había visto una sola vez antes en un baile del pueblo. Desde ese momento estrecharon una gran amistad que al año se materializó en mellizos. Burns quiso casarse con la joven pero el padre de Jean se opuso tenazmente.

Un atardecer apacible, Robert Burns y ora señorita llamada Mary Campbell, uno a cada lado de un claro arroyuelo sosteniendo entre ambos una Biblia, se juraron amor eterno, Luego se separaron para no volverse a encontrar jamás.

Mary Campbell volvió a su pueblo natal, enfermó y murió víctima de una fiebre. Y Burns retornó a la villa para afrontar el castigo que la iglesia le tenía preparado por su «pasatiempo» con Jean.

El padre de ésta había resuelto mandarle a la cárcel. Burns estaba desesperado. El único recurso era huir del lugar…

En ese momento, y el menos pensado Burs fue sorprendido por su fama literaria. El lirismo de sus «escándalos y melancolías , escritos por primera vez sobre trozos de papel usado, se difundieron por el país como reguero de pólvora. «Princesas y campesinos, viejos y jóvenes, altos y bajos, graves y alegres, , . todos por igual se deleitaron, se emocionaron, se exaltaron.

Robbie Burns, en tanto, estaba tan asombrado que no atinaba a otra cosa que a rascarse la cabeza.

Por más que se esforzara, no lograba interpretar esas rarezas de los hombres. La sociedad más distinguida de Edimburgo le invitó a visitar la capital.

Estaban ansiosos por conocer al «labriego de Ayrshire que había compuesto tan emotivos versos». Para ellos, él constituía un motivo de curiosidad, una maravilla que habría de desvanecerse a los siete días.

Si bien deleitaba a muchos poderosos, ninguno le respetaba. Se sorprendían de que un vulgar campesino estuviera dotado de tan rara virtud. Le consideraban algo así corno un capricho de la naturaleza.

En Burns fue gestándose un rencor irrefrenable contra todos ellos. Buscó refugio en las tabernas de Edimburgo, saturadas de ginebra, y allí volvió a hallarse entre los «suyos». Y así, al fin, quedó solo, con su librito de versos y sus sueños amargos.

Cuando partió de Edimburgo era un hombre más triste, y más sabio. Volvió a su pueblo natal decidido a reparar el daño cometido contra Jean Arrnour.

Ahora que su nombre había conquistado fama, el padre de Jean no se oponía al casamiento. Ella se convirtió en una «mujer honesta» y el poeta trató una vez más de volver a la labranza, «la ocupación más apropiada para un hombre honesto».

Se dedicó a cultivar una pequeña granja que llamó Ellisland, era más notable por su belleza natural que por su fertilidad. Cuando el lugar se hizo habitable. Burns mandó buscar a su familia para que trabajasen la tierra y se dedicó enteramente a su empleo de aduanero.

Para cumplir sus obligaciones, debía pasarse el día a lomos de su caballo, cuidando de que no se realizara contrabando a lo largo de la costa del condado. Recorría cientos de millas por día e inspeccionaba los sótanos de los campesinos en busca de toneles de vino introducidos ilegalmente.

Se sentía responsable del mantenimiento de su familia y sobre el futuro de la misma, se preguntaba… ¿Y si alguna vez le desalojaban de esa finca, como lo habían hecho de otras?

El sólo pensarlo le estremecía. Volvería a hallarse sin techo, pero esta vez una esposa y dos tiernos párvulos pagarían con él su culpa. Sus hijos no tendrían tierra para cultivar cuando fueran mayores y no habría avena para su vejez.

Lamentablemente ese día llegó, y Ellisland administrada por el poeta, estaba a punto de sucumbir… Burns no pudo ya pagar el arrendamiento.

Su mujer e hijos se fueron a Dumfriesshire para ahorrarse el dolor de ver el derrumbe del hogar, y él permanece allí para ver cómo se ofrece en subasta hasta la última pieza del moblaje.

Burns se reune con su familia en Dumfriesshire, alquiló una humilde vivienda y continuó con su empleo de aduanero…. tenía mala reputación y la gente no quería saber nada con él,…sentía caer vertiginosamente al abismo.

El contrabando en la costa escocesa estaba tomando mayor incremento. Cierto día, un extraño bergantín hizo su aparición en el Solway. Burns recibió órdenes de observar atentamente sus movimientos.

Pero tan pronto el barco ancló en las escasas aguas, el poeta desenvaino su espada y a la cabeza de una partida de dragones se apoderó de la embarcación y les ordenó la rendición.

Burns compró cuatro cañones y los despachó al gobierno revolucionario francés con un mensaje que expresaba su simpatía por la causa revolucionaria, esa actitud nunca fue bien vista por el gobierno inglés, que no tenía ningun aprecio por la sangrienta democracia del populacho frances.

Está medio loco —declaraban los ciudadanos de Dumfriesshire—, charla sin cesar con esa lengua suelta y grita su admiración por los rebeldes en cada taberna del condado.

Se hallaba más solitario que nunca. Hasta las mujeres de Dumfries le dejaban solo. Hasta la última de las perdidas, una a una, había abandonado al más inútil de los hombres.

Comenzaba a sentir la proximidad de la muerte. Aunque sólo contaba treinta y siete años, se sentía muy viejo. Su corazón ya casi no le respondía. Empezó a prepararse para cuando el momento llegara.

Una noche de invierno, sentado, como de costumbre, con sus amigos en la taberna, díjoles: «Amigos, me voy a morir». Cayó al suelo envuelto en el manto de sus sueños. . . Cuando despertó, seguía haciendo frío, pero ya amanecía.

Arrastrando los pies, se incorporó y echó a andar. Pero le faltaban pocos pasos para llegar a la meta. Había aceptado la invitación de la muerte.

Era un 21 de julio de 1796.

LAS OBRAS MAS DESTACADAS DE BURNS ROBERT

Los dos perros.
La procesión.
La víspera de Todos los Santos.
Al guía desconocido.
La noche del sábado en ta humilde choza.
La boina.
A un ratón.
A un piojo.
A una margarita de la montaña.
Los mendigos alegres.
La bienvenida del poeta a su hija del amor.
La plegaria de Willie.
A María que está en los cielos.
Verdes crecen los brezos.
El adiós de M’Pherson.
Largo tiempo olvidadas.
Atravesando los pastizales, Duncan Cray.
El joven ladrón de las montañas.
Mi corazón está en las montañas.
Una rosa roja, roja.
La moza más bella de las riberas del Devon.
Un beso de amor.

Fuente Consultada: Grandes Novelistas – Burns Robert – por H. Thomas y Lee Thomas – Editorial Juventud Argentina

Biografia de Pope Alexander Vida y Obra del Poeta Ingles

Biografia de Pope Alexander- Vida y Obra del Poeta Ingles

ALEJANDRO POPE (1688 – 1744): fue un poeta inglés que se inspiró en los grandes poetas clásicos de la antigüedad para escribir una poesía intensamente elaborada, con frecuencia en estilo didáctico o satírico.

Sus traducciones de poesía, ensayos de crítica o moral, y sus sátiras le convierten en el poeta más importante de su época, que elevó el dístico heroico, que había sido refinado por John Dryden, a su máxima perfección.

Biografia de Pope Alexander

LOS MEJORES POEMAS DE ALEXANDER POPE

Un ensayo sobre la crítica.
Ensayo sobre él hombre.
El rapto del rizo.
La Dunciada.
Traducción de La Ilíada.
Traducción de (partes) de La Odisea.
Traducción de las Odas de Horacio.
Oda a la soledad.
El bosque de Windsor.
El Cristiano Agonizante a su Alma.
Oda para música en el día de Santa Cecilia.
Eloísa y Abelardo.
Epístola al doctor Arbuthnot.
Epigramas. Epitafios.
Pastorales. Sátiras.
El equilibrio de Europa.
Mesías.
El desafío.
El espejo.

Era un hombre diminuto, «un esqueleto en miniatura». Brazos y piernas raquíticos, como los de una araña. Abultado el cuerpo por delante y por detrás. . . Pero la cabeza llena de profunda filosofía. Tuvo ingenio pero le faltó humor; era satírico que ridiculizaba, pero que casi nunca reía.

Desde niño, su mayor ambición fue la de deslumbrar como el más elegante miembro de la buena sociedad inglesa. Por hijo de plebeyo, le negaron los privilegios y galas de los que heredan títulos nobiliarios.

Y por católico, vióse impedido de ingresar en la universidad o de seguir una carrera pública. Pero entre la aciaga lluvia de piedras, la naturaleza le deparó una pepita de oro. Le dotó de talento para escribir poesía.

A los doce años, ya se había trazado el plan de estudios que había de seguir a lo largo de toda su vida. Se abalanzó sobre los libros, en especial sobre los de poesía, con la rapacidad del tigre.

A los catorce perfeccionó su estilo con la pulida composición de los versos pareados que ya hiciera famosos la elegante pluma de Dryden.

A los dieciocho consideróse poeta acabado y se dio a frecuentar el café de Will, el punto de reunión de los «talentos» literarios de la época.

A los veintitrés publicó un poema hábilmente concebido, y muy artificiosamente escrito, acerca de los cánones de la crítica literaria. La mayoría de los críticos lo calificó de obra maestra.

Ese cuerpecito patético y deforme sufría de una extraña enfermedad, la de una sed insaciable de poder, del poder que da la inteligencia.

Por cierto que su genio iguala al de Virgilio por la sublime grandeza de su sensibilidad poética. Y así, este poderoso poeta que apenas levantaba del suelo, sentado en su estudio sobre una pila de almohadones para poder apoyar los codos sobre el escritorio, elaboraba las fulminantes centellas de sus versos. Aliviaba su tenaz jaqueca sorbiendo una taza tras otra de humeante café.

Vivía para escribir. Se pasaba las noches y los días concibiendo las ideas luminosas que luego ponía en versos deslumbrantes, que serían la admiración y el terror del mundo.

El cerebro habíasele convertido en espejo travieso del mundo. Ridiculizaba las manías del momento, con disfraces grotescos.

En el club tenía prolongadas charlas sobre literatura con el famoso escritor de la prosa, Swift por quien se sentía atraído hacia este hombre de inteligencia tan viva como la suya.

Swift, por su parte, no sabía si reírse o admirar al pequeño poeta, majestuoso y conmovedor, que ceñido por apretado corsé para mantenerse erguido, se contoneaba por calles y salones, y que, para que sus piernas esqueléticas tuvieran un tamaño cercano al normal, llevaba hasta tres pares de medias.

Quizá, sentado en compañía de este pomposo y patético liliputiense , el colosal y sombrío Guíliver concibió su sátira inmortal de una isla habitada por pomposos y patéticos hombrecillos.

Con el andar de los años, la conversación entre ambos se fué haciendo imposible. Porque la sordera de Jonathan Swift fuese acentuando y a Pope le iban faltando las fuerzas para desgañitarse gritándole.

Mientras traducía la Iliada, visitó en una ocasión a lord Halifax, uno de los pilares de la aristocracia inglesa, quien hacíase pasar por entendido hombre de letras. Éste solicitóle a Pope le recitara algunos de sus versos.

El noble «letrado» pareció escuchar la lectura con meditativa concentración, y al fin dijo: «Disculpe, Mr. Pope, pero hay algo que no me gusta en ese pasaje. Márquelo y estudíelo luego con más detenimiento».

Al cabo de tres meses el poeta le llevó el manuscrito intacto y releyó el mismo pasaje con voz alterada. «¡ Ah, ahora sí que están perfectos los versos! — exclamó el lord lleno de gozo—. Ya no podrían mejorarse.»

Con el dinero que recibiera de su traducción, Pope pudo comprarse una regia mansión y vivir con el esplendor y el lujo que siempre ambicionara.La aristocracia reconoció su talento literario he hizo llover sobre él un diluvio de invitaciones.

Era bienquisto tanto por lo desagradable de su cuerpo como por lo privilegiado de su espíritu. Comía a la mesa de los miembros del gabinete y dé las princesas de sangre real.

Le encantaba la sociedad de las mujeres. Cortejó con ardor y petulancia a Martha Blount, una amiga de la infancia y devota de su misma religión. Le declaró su amor en esa extraña manera egocéntrica que adoptaba cada vez que se sentía incómodo.

Pope quedó subyugado por el encanto de una señorita llamada Mary Montagu. Tenía ésta una inteligencia masculina. Deleitábanla sus poesías y confeba complacida por las atenciones burlonas que Pope le prodigaba.

La pareja era conocidísima en todos los salones hasta que un día, enardecido por el alcohol, Pope trató de salirse del papel de cortejante burlón y asumir el de enamorado de verdad, lady Mary se puso de pie, le dio un empujón para alejarlo de sí, volvió a sentarse estalló en una estruendosa carcajada.

El poeta palideció y huyó del aposento. Jamás perdonó a lady Mary semejante insulto.

Una bandada de pseudos literatos revoloteó por muchos años alrededor de la llama de su genio. Estos fracasados cortejantes de la musa, decidieron atiborrar a Pope con un torrente de dramas heroicos y poemas épicos, rogándole los revisara, reeditara y vendiera a nombre de ellos.

Uno de estos poetas, le enviaba una tragedia por semana.Finalmente, Pope proyectó escribir una epopeya burlesca sobre las espantosas concepciones de estos escritores de ínfima estofa.

Su ataque iba solamente centra estos «locos inofensivos», sino también contra aquellos que se salían de las filas para ofenderlo.

En su «epopeya de los tontos» reserva lugar especial a todos los críticos, poetas, autores teatrales o libreros de quienes sufrió alguna vez la más mínima descortesía. Les somete a estudio uno por uno, les despoja de cuanta pretensión tengan y les coloca a tiro para poderlos asar en el asador emponzoñado de su invectiva.

En un periquete ya estaban todos reunidos para organizar el frente de lucha contra «el aluvión de veneno». Si bien el libro se publicó anónimamente, a nadie se le escapaba que había un solo hombre en Inglaterra capaz de escribir tan agraviantes rimas.

Estaban decididos, pues, a vengarse de Alejandro Pope. Escribieron cartas al primer ministro alegando que Pope era un enemigo del gobierno. Le quemaron simbólicamente y llegaron a amenazar su vida. De noche, el enanito mordaz no se atrevía a andar por las calles sin llevar un par de pistolas en el bolsillo y un fiero perrazo a su lado.

Desde su comienzo, el mundo de los hombres había buscado el momento propicio para pisotearlo. Y él se había defendido con la coraza de su mordacidad.

Demostraría a Inglaterra, por si quedaba alguna duda, que él era el más puro, candido y benevolente de todos los poetas. Volvería a escribir su correspondencia privada, reveladora de su bondadosa personalidad intrínseca. Embellecería sus cartas con «perlas de justicia y sermones de buen sentido».

Escribiría otro poema, Ensayo sobre el hombre. Sería la obra cumbre de su poesía moralista, como The Dunciad lo había sido de la satírica.

Cumplía cincuenta y siete años cuando la muerte llamó a su lado a este giboso galanteador de la musa. Muy poco tiempo antes de morir Pope, John Gay —su mejor amigo, un autor teatral del género satírico— había abandonado las tablas con una insolente reverencia y un epitafio mordaz: «La vida es una broma y todo lo corrobora: así pensaba antes y ahora lo sé positivamente». Otro amigo íntímo, el deán Swift, había perdido la razón.

Y ahora, Alejandro Pope, el último y más presumido de este terceto de cínicos, se maravillaba en su lecho de muerte de la existencia de cosa tan fútil como la vanidad humana.

Falleció un 18 de agosto de 1503, en Roma, Italia.

Fuente Consultada: Grandes Novelistas – Alexander Pope – por H. Thomas y Lee Thomas – Editorial Juventud Argentina

Biografia de Walter Scott Escritor Vida y Obra Literaria

Biografia de Walter Scott EScritor-Vida y Obra Literaria

Walter Scott (1771-1832), fue un escritor de estilo novelista, poeta, historiador y biógrafo escocés, cuyo trabajo como traductor, editor y crítico, junto con sus novelas y poemas, hicieron de él una de las más prominentes figuras del romanticismo inglés.

Nació el 15 de agosto de 1771 en Edimburgo. Un pequeño «virtuoso» de seis años que tenía una mente prodigiosa, un cuerpo vigoroso y una pierna coja.

A los ocho meses de edad había sufrido un ataque de parálisis infantil, y una de sus piernas había quedado lisiada para toda la vida; pero el resto de él, repitiendo sus propias palabras, era «sano, animoso y recio».

Biografia de Walter Soctt
Nació el 15 de agosto de 1771 en Edimburgo. Trabajó como abogado y, más adelante, como secretario judicial, actividad que le dejaba mucho tiempo libre para escribir.

Aprendió a caminar, a cabalgar, y hasta a correr a la par del más pintado. Descendía por línea paterna y materna de sangre «noble». Esa nobleza era para él motivo de orgullo, pero no de arrogancia. Fue a lo largo de toda su vida un caballero entre caballeros.

Fue, desde la infancia, «incansable como el remolino». Siempre estaba haciendo o diciendo alguna cosa. Tenía una memoria que semejaba un papel secante: absorbía todo lo que oía o leía. Se paseaba por la casa recitando poesías.

Un «diablillo porfiado», con un voraz apetito de saber. Cuando comenzó a ir a la escuela —a los ocho años— se sabía casi de memoria a Shakespeare y Homero, pero no sabía nada de aritmética. El maestro le hizo sentar al final de la clase, entre los alumnos más torpes.

Al principio los condiscípulos le hicieron a un lado a causa de su cojera. «No vale la pena perder el tiempo con un lisiado.» Los desafió a uno tras otro, y más de una vez salió con las narices sangrando, pero al fin logró que lo respetasen. Y le admirasen. Pues se enteraron de que sabía relatar cuentos.

A los dos años era el mejor de la clase y sabía aritmética. Dos años más y estaba en condiciones de matricularse para la escuela secundaria.

Mas he aquí que una seria enfermedad interrumpió sus estudios y casi acabó con su vida; la rotura de un vaso sanguíneo de los intestinos. Siguieron semanas de agonía, meses de convalecencia… y al fin pudo reanudar su educación.

Comenzó los estudios secundarios con la intención de prepararse para seguir la carrera del padre: Derecho.

Walter Scott hubiera preferido mil veces el cuartel al bufete, pero la carrera militar no es para lisiados. Se graduó, pues, en Derecho, y resignóse a copiar documentos legales en la oficina de su padre.

Se enamoró de una joven que no quiso casarse con él, y se casó con una que no quiso amarle. Pero ésta admiraba en él la fortaleza de carácter, la alegría de espíritu y el superior talento.

Borroneó unos poemas en dialecto escocés e hizo varias traducciones del alemán. Aunque había cumplido veintiocho años no alentaba la menor ambición de una carrera literaria.

Con el cargo de Sheriff (oficial de justicia) de Selkirkshire, pudo disponer de un buen estipendio y de mucho tiempo libre, tiempo que le permitía atender a su práctica profesional en la curia.

Durante años enteros había estado coleccionando antiguas baladas de la frontera escocesa. Reunió la colección y preparó su publicación; no, empero, para la fama de su nombre, sino con el fin de socorrer a su antiguo compañero de escuela, el impresor Jaime Ballantyne.

A éste le escaseaba el trabajo en su taller de imprenta, y Scott ofreció las Border Ballads a un editor con la sola condición de que la impresión se hiciera en el taller gráfico de Ballantyne.

The Minstrelsy of the Scottish Border (Canciones de la frontera escocesa) —que así se titulaba la colección— no fué un éxito económico, ni Scott esperaba que lo fuese. «Mis aspiraciones literarias —escribía— son para mí asunto de esparcimiento más que de ganancias.»

Ni esperaba que su primer poema original, El canto del último bardo, resultara un éxito financiero. Mas lo fue, con gran sorpresa suya. La estrella de su destino no apuntaba hacia la carrera de las leyes, sino hacia la literaria. Y sin embargo, aún ahora —cumplidos los treinta y cuatro años— estaba lejos de sospechar su verdadera vocación.

Scott era generoso, pero no por ello menos precavido. Ansioso de asegurar el bienestar de su familia, que contaba ya con cuatro vastagos, invirtió sus ahorros en la imprenta de Ballantyne. Se convirtió así en socio en un negocio que hubiese podido tener éxito de no ser por dos factores: la incapacidad de Ballantyne para apreciar toda una situación comercial y la de Scott por «calar» a Ballantyne.

Por esa ápoca Escribió Marmion, La dama del lago (Lady of the Lake) y otros poemas breves. Encogíase de hombros ante sus triunfos literarios y acogía los fracasos con una sonrisa. El éxito del poema fue mayor por lo inesperado y enriqueció al autor.

La venta del poema aumentaba con cada edición. Los derechos de autor permitiéronle a Scott realizar el sueño de toda su vida: construirse una casa de campo.

Después de haber compuesto poesías hasta sus años maduros, no había logrado más que calificarse como bardo de mediana jerarquía. Ahora se dedicaría a la prosa, para convertirse en poeta de primer orden.

Años antes había tratado por un par de veces de escribir prosa novelada, pero la había abandonado por considerarla superior a sus aptitudes. En 1805, había remitido siete capítulos de su Waverley a un crítico amigo, William Erskine. «Tíralos —habíale aconsejado éste, lisa y llanamente—.

El dinero que le producían sus libros, entraba a torrentes en su caja, pero Scott desviaba esos torrentes hacia el pozo sin fondo de la imprenta de Ballantyne, sin reparar ni una vez en el hecho de que el negocio iba de mal en peor.

Compró más tierras, se metió en una maraña de hipotecas, agasajaba a gran número de visitantes en los prados de su residencia, daba comidas y bailes a los lugareños, vagaba (a pesar de su cojera) a través de calles y colinas, participaba en las partidas de caza, creaba , se regodeaba con sus títulos nobiliarios (inclusive una baronía), casó a sus hijos, escribió más novelas, ganó más dinero, interesóse más aún en los desastrosos negocios de Ballantyne y, al fin, el desastre. ¡Ballantyne se declaró en quiebra, y todos los bienes de Scott se esfumaron de la noche a la mañana!

El golpe fue tan repentino como trágico, pero transformó a Scott, de un buen hombre, en un gran hombre. Sus deudas, como resultado de la quiebra de Ballantyne, ascendían a 117.000 libras.

Sus amigos le aconsejaron que se declarase a su vez en quiebra, pero no aceptó ese recurso y se puso a trabajar para saldar su deuda.

El exceso de trabajo lo postró, pero supo hacer frente al mal como un estoico. «Es de valientes el sufrir y seguir trabajando.» Cuando no podía levantarse de la cama, dictaba acostado, y había momentos en que rechinaba los dientes de dolor; pero desaparecido el acceso proseguía el dictado.

Murió su mujer. «La soledad es terrible. . .», pero no cejaba en su trabajo.

Escribía novelas, poemas, biografías. Liquidó una cuarta parte de la deuda… la mitad. . . tres cuartas partes. Bajo la tensión del esfuerzo su mente sucumbió como lo había hecho el cuerpo. Cayó en el error de creer que había saldado la deuda. . . ¡piadosa ilusión!.

Sus amigos le enviaron a realizar un crucero por el Mediterráneo, en una fragata gentilmente cedida por el Almirantazgo. Entre quienes fueron a despedirle había lores , nobles damas y otras personalidades importantes.

Arribó el 11 de julio de 1832. Impedido casi de andar, pidió que le sentaran al escritorio. «Ahora dame la pluma. Quiero estar solo un momento.»

Mas cuando su hija le puso la pluma en la mano, él no atinó a cerrar los dedos.

Le metieron en cama. Fue apagándose lentamente, y a los dos meses cerró los ojos, con sublime expresión de serenidad. Scott había saldado su deuda con el Acreedor del Cielo.

Murió un 21 de septiembre de 1832.

OBRAS IMPORTANTES DE SCOTT

El canto del último bardo (poesía).
Marmión (poesía).
La dama del lago (poesía)
Waverley.
Cuy Mannering.
El corazón de Midtothian.
La novia de Lammermoor,
Ivanhoe.
El monasterio.
El abad. Kenilworth. El pirata.
Las aventuras de Niget.
Peveril del Pico.
Quintín Durward.
Las aguas de San Román.
Redgauntlet (Guantelete rojo).
El conde Roberto de París.
Vida de Napoleón (en 9 vols.).

Fuente Consultada: Grandes Novelistas – Walter Scott – por H. Thomas y Lee Thomas – Editorial Juventud Argentina