El Mayo Frances

Isla de Hokkaido o Yeso Economía, Recursos, Población, Ubicación

LA ISLA DE HOKKAIDO O YESO (JAPÓN)
Geografía, Economía y Recursos

Japón está formado por un grupo de islas, la más septentrional de las cuales es la de Yeso, también llamada Hokkaido . Las precipitaciones son abundantes, y el clima, de tipo continental con inviernos muy duros. Japón no se dedicó a explotar racionalmente la isla hasta después de la segunda guerra mundial.

Desde el punto de vista económico el equipo es muy moderno. La agricultura está muy mecanizada y comprende los cultivos más diversos. La ganadería y la pesca son también importantes. Esta última constituye una importante fuente de ingresos, principalmente la pesca de cangrejos en las aguas septentrionales

Si examinamos un mapamundi podremos comprobar que Japón está formado por un grupo de islas que se extienden a lo largo de la costa oriental del continente asiático. Este archipiélago, que comprende un total de 1.042 islas, se extiende, en un recorrido de 4.000 kilómetros, entre los grados 46° y 30° de latitud norte. Las islas principales son Kiusiu, Sikok, Hondo y Yeso (Hokkaido).

Yeso es la más septentrional de estas islas; tiene una superficie de 70.000 km2, pero la población no excede de 5.800.000 de habitantes. Es, pues, la región menos poblada de Japón, ya que tiene una densidad de 80 habitantes por kilómetro cuadrado, cuando la media general es de 270 habitantes por kilómetro cuadrado. La isla, por otra parte, no alcanzó estas cifras hasta después de la segunda guerra mundial, cuando las reformas que se efectuaron atrajeron a gran número de inmigrantes.

Yeso está en la misma latitud que el sur de Francia de los Pirineos a Lyon, de modo que debería tener, en principio, un clima mediterráneo ; pero no es así. La ciudad de Hakodate, situada al sur de la isla, disfruta en enero una temperatura media de 3 °C, y en julio, de 21° C.

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Hokkaidō, antigua Eso o Yeso, es la isla más septentrional y la segunda más grande del archipiélago japonés. Está situada entre el mar del Japón (mar Oriental) al oeste, el mar de Ojotsk al norte, y el océano Pacífico al este. El estrecho de La Pérouse (conocido en Japón como estrecho de Soya) separa Hokkaidō de la isla de Sajalín (al norte); el estrecho de Tsugaru (al sur) la separa de Honshū (la isla más grande de Japón); y el estrecho de Nemuro (al noroeste) la separa de las islas Kuriles.

Las precipitaciones son relativamente abundantes: 1.150 milímetros. Yeso goza, pues, de un clima templado marítimo a causa de los monzones. En invierno, la presencia de una corriente marina muy fría, la Oyashio, y los vientos continentales que vienen de Asia, influyen en la temperatura. Afortunadamente, una corriente templada, la Kuroshio, compensa su efecto. Por esta razón, las tempestades de nieve son frecuentes en esta parte del país, especialmente en el noroeste.

La gran diferencia entre las temperaturas estivales y las invernales dan al conjunto del clima de Yeso carácter más o menos continental, a despecho de las fuertes precipitaciones. Los inviernos son largos y fríos, y la temperatura desciende a menudo por debajo de los —20° C.

Gran parte de Yeso está cubierta de árboles de hoja caduca. Al igual que en la mayoría de las islas del archipiélago, el terreno es muy accidentado y montañoso. Podemos distinguir dos zonas: la cordillera propiamente dicha, compuesta de granito y pizarra, y la zona volcánica. Estas dos zonas se cruzan prácticamente en mitad de la isla; en este punto encontramos las cumbres más altas (más de dos mil metros) y los movimientos sísmicos causan estragos con más frecuencia. Al oeste del macizo central se extiende una zona formada por sucesivas abras; esta altiplanicie se llama Ishikari.

La isla fue colonizada por los japoneses a ritmo muy lento, debido a su clima septentrional, aunque el Gobierno, temiendo una invasión rusa, alentara a los inmigrantes. Los japoneses que fueron a establecerse a la isla, generalmente bajo la presión de las autoridades, escogieron como lugar de residencia la meseta de Ishikari. Sólo algunos inmigrantes que llegaron antes —y que eran, además, pescadores— se quedaron a vivir en las regiones costeras.

En 1900 Yeso contaba apenas con un millón de habitantes. Poco antes de la segunda guerra mundial, la población aumentó a 3.000.000. Inmediatamente después, el aumento fue extremadamente rápido, y se estima que en la actualidad la población llega a los 5.800.000.

La meseta y las regiones costeras son los lugares más concurridos. La montaña, en cambio, está sujeta a la erosión, y rápidas corrientes de agua arrastran grandes masas de tierras de aluvión y las depositan en las vaguadas y en los numerosos deltas que hay a lo largo de la cqsta.

El suelo, en los terrenos bajos, se presta mejor a la agricultura. Los flancos de las montañas se utilizan también para el cultivo cuando no son demasiado abruptos. Ésta es la razón de que una población relativamente numerosa viva apelotonada en un terreno bastante exiguo.

Desde el punto de vista económico, Yeso está equipada^con material moderno; y como la explotación del suelo no se llevó a cabo hasta fecha reciente, los japoneses se aprovecharon de la experiencia ajena. Los cultivos, la minería, las fábricas, fueron concebidos de un modo muy racional y escapan a la tradición, que a menudo ejerce acción entorpecedora. Las explotaciones agrícolas de la isla de Yeso son mucho más importantes que las de cualquier otra comarca de Japón, a menudo inferiores a una hectárea.

Es preciso que digamos tambien que las tierras cultivables disponibles son mucho más extensas y que las grandes explotaciones facilitan en gran manera la mecanización.

Un cultivo nuevo, el de la remolacha azucarera, da muy buenos resultados. Los arrozales de la llanura central, que se benefician de veranos muy cálidos y húmedos, dan un rendimiento que puede compararse a los más elevados del mundo. Hemos de mencionar también la ganadería; el ganado es de gran talla y está bien cuidado.

El incremento de la cría de ganado es consecuencia del cambio que ha experimentado el modo de vivir de los japoneses, que consumen en la actualidad mayor cantidad de carne y de productos lácteos, lo que indica una mejora del nivel de vida. Yeso produce la mayor parte de la leche y de la mantequilla que se consume en Japón. Hay allí numerosos vergeles, en los que abundan los manzanos y los cerezos.

Hemos dicho ya que Yeso es un país de bosques. Por ello la madera se emplea en la construcción con preferencia a otros materiales, especialmente en el campo. También sirve de combustible y en la obtención de pulpa o pasta de madera para la fabricación del papel y de la celulosa. Paralelamente a la industria de la madera, otras se han desarrollado también considerablemente, después de la segunda guerra mundial, hasta el punto de que Yeso suministra numerosos productos a las otras islas.

La pesca es una considerable fuente de ingresos; no en vano llaman a los japoneses «los cultivadores del mar», pues compensan la falta de productos agrícolas con el fruto de la pesca. Yeso figura entre los más importantes centros pesqueros del mundo. En las aguas que circundan la isla abundan los peces comestibles especialmente en el lugar de reunión de las dos corrientes, pues el agua contiene un elevado tanto por ciento de plancton, que los atrae. A lo largo de la costa, bacalaos, arenques y cangrejos constituyen los principales productos de esta cosecha que proporciona el mar.

La pesca del cangrejo ha aumentado en gran manera en el curso de los últimos años. A los cangrejos les gustan las aguas frías, especialmente las de la desembocadura del Amur, que pertenecen a la Unión Soviética. De la pesca del cangrejo ha surgido una verdadera industria, y a ella debe Hakodate su rango de segunda ciudad de Yeso. Otaru, en la bahía de Ishikaido, al oeste, es también un gran centro pesquero.

Yeso posee más materias primas y más fuentes de energía que el resto de las islas del archipiélago. En el sur abunda la hulla, y los técnicos estiman que las reservas de la isla representan 50 % de la reserva total de carbón de Japón. También hay petróleo y azufre. Los torrentes que descienden de las montañas son una fuente de energía preciosa y poco costosa. La isla dispone también de yacimientos de hierro, cromo y manganeso.

En fin, Yeso está en trance de convertirse, además, en centro turístico a causa de sus bellezas naturales y de sus montañas, que en invierno permiten la práctica del esquí.

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Historia de Corea Hasta La Guerra Fría Particion en el Paralelo 38

Historia de Corea y la Guerra Fría
Partición en el Paralelo 38

Los orígenes de Corea son legendarios. Al principio de su período histórico sufrió fuerte influencia china. Luego, la dinastía Li presidió los destinos del país hasta su anexión por el Japón en 1910. La segunda guerra mundial señaló el fin de la dominación japonesa, y Corea quedó dividida en dos zonas: al norte, soviética; al sur, norteamericana. La guerra de Corea, que duró de 1950 a 1953, no modificó esta situación.

Según la leyenda, la historia de Corea empezó el año 2333 antes de Jesucristo con el nacimiento de un personaje mítico llamado Tnagún, primer rey de Corea.

Los descubrimientos arqueológicos confirman la antigüedad del pasado prehistórico de Corea, pero los primeros antecedentes precisos datan del 108 antes de nuestra era en que los chinos fundaron cuatro colonias en el noroeste de Corea. Lolang, con su capital Pieng-Yang, era la más importante. Corea, en donde vivían los pueblos de los Han, escapaba al dominio político de China, pero experimentaba su influencia en el plano cultural.

El primer período de la auténtica historia de Corea se inicia en el 57 antes de Jesucristo, y recibe el nombre de período de los tres reinos: Kokuryo, Paikche y Silla. A pesar de reconocer la soberanía china, el reino de Silla extendió su influencia unificando los pueblos de la península coreana. La influencia china se manifestaba principalmente en los criterios religiosos y artísticos.

Más tarde, la dinastía Li ocupó el trono hasta 1910, fecha de la anexión por Japón. Durante esta dinastía, Corea disfrutó de gran prosperidad cultural y artística.

En 1627, China se adueñó del país que, aunque siguió conservando su independencia, fue a partir de entonces un Estado vasallo.

Corea practicó durante largo tiempo una política de aislamiento, manteniéndose voluntariamente apartada. En 1653, al naufragar cerca de la isla de Saishu (Cheju en coreano) una nave holandesa, cuyos 36 supervivientes llevaron a Seúl, se produjo el primer contacto con Occidente. Pero no se establecieron verdaderos contactos hasta 1865, en que naves de distintas nacionalidades fueron a atracar en Corea.

Las flotas francesa, norteamericana y japonesa tuvieron que vérselas con los coreanos en varias ocasiones. En 1876, los japoneses impusieron a los coreanos relaciones diplomáticas con el Micado. Seis años más tarde, Estados Unidos era el primer país occidental que firmaba un acuerdo con Corea.

A partir de este momento, Corea dependió cada vez más de Japón, que se había convertido en Estado moderno. Como ya hemos explicado, esta situación iba a ser la causa de la guerra chino-japonesa de 1894-1895. El Tratado de Shimonoseki impuso a China la condición de otorgar a Corea una completa autonomía. Cuando, en febrero de 1904, estalló la guerra ruso-japonesa, los nipones enviaron tropas a Corea.

Dos semanas más tarde, el emperador de Corea se veía obligado a firmar un tratado de alianza en el que Japón garantizaba la independencia e integridad territorial de Corea, que, en contrapartida, permitía a Japón utilizar el territorio coreano como base en sus operaciones militares contra Rusia.

Japón se reservó también el control de las comunicaciones postales, telefónicas y telegráficas. Por la paz de Portsmouth, firmada en 1905, Rusia reconocía que Corea caía bajo el control de Japón. Estados Unidos y Gran Bretaña se inclinaron igualmente ante esta situación.
En 1910, Japón pasó a la anexión pura y simple de Corea.

El emperador de Corea fue proclamado príncipe del palacio y recibió el título de «alteza imperial». Al frente del nuevo régimen pusieron a un gobernador general que dependía directamente del emperador de Japón. Todos los puestos clave fueron ocupados por japoneses, que impusieron en Corea un régimen de terror policíaco.

Y, sin embargo, el trabajo de las autoridades japonesas no fue nada fácil, pues tenían que hacer frente a un nacionalismo que se hacía cada vez más fuerte. Estallaron varias revueltas, y numerosos cabecillas coreanos hubieron de buscar refugio en Estados Unidos, en China, en Manchuria o en Siberia.

La segunda guerra mundial puso fin a la dominación japonesa. El 8 de agosto de 1945, Corea declaró la guerra a Japón, y el 12 de agosto tropas soviéticas entraban por el norte del país. Semanas más tarde, los soldados norteamericanos desembarcaron en el sur. Corea fue entonces dividida en una zona soviética al norte y una zona norteamericana al sur, separadas por el paralelo 38.

Desde febrero de 1946, los norteamericanos establecieron un consejo consultivo presidido por Syng-man Rhee. En el norte, la persona colocada a la cabeza del Gobierno fue el comunista Kim II Sung. Se hicieron tentativas en varias ocasiones para unir el norte con el sur, pero todas fracasaron.

También, en 1947, Estados Unidos planteó ante la asamblea general de las Naciones Unidas la cuestión de la reunificación de Corea, y aquélla decidió organizar unas elecciones libres en todo el país bajo el control de la ONU.

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Los coreanos se mostraron contrarios a esta iniciativa. En julio de 1948, Syngman Rhee fue nombrado presidente de Corea del Sur, mientras, más allá del paralelo 38, Kim II Sung fundaba una «república popular».

Después de haber violado la frontera en varias ocasiones, los norcoreanos invadieron Corea del Sur el 25 de junio de 1950. Era el principio de la guerra de Corea. Las Naciones Unidas acudieron en ayuda de Corea del Sur, pero no pudieron impedir que la guerra durara más de tres años; es decir, hasta el 27 de julio de 1953.

Esa guerra costó la vida a más de un millón de personas y amenazó la paz internacional.

En 1960, y como consecuencia de la irregularidad de las elecciones, Syngman Rhee se vio obligado a abandonar el país. Después, los presidentes y los Gobiernos, en Corea del Sur, se sucedieron unos a otros. En Corea del Norte las dificultades por las que atravesó el Gobierno fueron debidas a la rivalidad entre comunistas pro chinos y comunistas pro soviéticos.

Ver: La Guerra de Corea

Cincuenta años más tarde, los dos presidentes de las dos Coreas, el norcoreano Kim Yong Il y el surcoreano Kim Dae Jung, celebraron desde el 13 hasta el 15 de junio de 2000 en Pyongyang la primera cumbre entre ambos países desde la separación. En aquella histórica reunión, ambos países adoptaron un principio de acuerdo para establecer relaciones diplomáticas. El proceso hacia una futura reconciliación vivió dos importantes y simbólicos episodios ese mismo año.

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Kim Dae Jung:
Tras convertirse en presidente de Corea del Sur en 1998, Kim Dae Jung comenzó a aplicar una política tendente a conseguir la reconciliación con Corea del Norte. En 2000 fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz en reconocimiento a tales esfuerzos

 

 

Masacre de My Lai Matanzas de Civiles en Vietnam Guerra

MATANZAS EN LA HISTORIA: LA MATANZA DE MY LAI EN VIETNAM

masacres humanas

El 16 de marzo de 1968 un centenar de soldados norteamericanos, fueron los responsables del hecho mas aberrante dentro del conflicto bélico en Vietnam, cuando masacraron a una indefensa aldea de campesinos. Asesinaron a mas 300 civiles vietnamitas, entre ellos gran parte de mujeres , niños y ancianos, que se encontraban en tareas pasivas, pues los jefes de familia trabajaban en sus cultivos para su alimentación.

En 1968, los efectivos norteamericanos en la contienda en Vietnam alcanzaron la cifra de medio millón. Ese año parecía que Estados Unidos comenzaba a dominar la situación en Vietnam, pero la ofensiva del Tet acabó con esta ilusión.

Aprovechando la tregua del Año Nuevo lunar budista (Tet), en enero de 1968, el Vietcong lanzó una gran ofensiva y 600.000 soldados arremetieron contra Vietnam del Sur, Saigón, su capital, fue atacada por 15 lugares distintos y los comunistas ocuparon la Embajada de Estados Unidos durante seis horas. Las represalias no se hicieron esperar.

En la mañana del 16 de marzo de 1968, un pelotón de soldados estadounidenses 1 legó a la aldea de My Lai, en la provincia vietnamita de Da Nang. Pensando que el pueblo albergaba una patrulla del Vietcong que había participado de  la ofensiva del Tet, se había ordenado su destrucción así como la detención de los no combatientes. Amparándose en estas instrucciones, el capitán de la compañía ordenó no sólo la destrucción de las viviendas y los alimentos, sino también de los habitantes, quienes fueron considerados enemigos.

Cuando los soldados llegaron, sólo encontraron mujeres, niños y ancianos desarmados y ni rastro de guerrilleros del Vietcong. Sacaron a todos de sus chozas, los mataron con bayonetas y los tiraron a zanjas.

El hecho trató por todos los medios de ocultarse, pero semejante atrocidad no pudo quedar oculta, y fue difundido por todo el mundo. Hay también información, que ese mismo día por la mañana, otro grupo de soldados americanos a llegar a la aldea de My Khe, y no encontrar resistencia, asesinados unas 150 personas de esa aldea.

No solo fueron asesinados, sino también las mujeres violadas y los hombres torturados. Los soldados potenciados por la agresividad lanzaban granadas adentro de las casas y tiraban ráfagas de balas por todas partes sin importar para nada las consecuencias.

TENIENTE CALLEY
(Georgia, EE. UU. – 1943)
Criminal de guerra sobre el que recayó la responsabilidad
de la masacre de My Lai (Vietnam del Sur) .
¿Asesino sádico, ejecutor de la irracionalidad
de la guerra, o chivo emisario?

teniente calleyTeniente del ejército estadounidense, Calley alcanzó celebridad internacional en 1971, cuando un jurado militar, luego de hacerlo responsable de la masacre ocurrida en My Lai, Vietnam del Sur, lo condenó a prisión perpetua. En dicha matanza, ocurrida en marzo de 1968, fueron bárbaramente asesinados 22 civiles.

Los pormenores del juicio fueron seguidos con gran interés por la opinión pública estadounidense. Perpleja, la multitud se dividió, no sabiendo cómo juzgar al reo: ¿criminal o no?

Hasta entonces, se creía que los soldados estadounidenses no cometían ningún tipo de atrocidad en Vietnam. La investigación de este caso y el largo juicio provocaron una crisis de consciencia en el ámbito nacional.

La mayoría, en descargo del teniente, decía que eran muchos los que sostenían que la culpa debería recaer sobre sus superiores, o por lo menos ser compartida por ellos. Otros decían que incidentes de ese tipo eran
inevitables durante una guerra. Se tachaba de irracional la condena porque el ejército enseñaba a los soldados precisamente a matar.

No todos los que minimizaban la actuación de Calley eran simpatizantes de la administración de Nixon. Algunos pertenecían a grupos pacifistas o de izquierda, y se pronunciaron en contra de la condena utilizando como argumento la teoría del «chivo expiatorio».

Alegaban que el nivel de inmoralidad alcanzado por la guerra era tal, que hombres comunes como Calley eran obligados a matar. Frente a la magnitud alcanzada por el problema, Nixon ordenó que Calley abandonara el Fuerte Benning y que fuera mantenido en prisión domiciliaria. Más tarde, otra comisión militar fue encargada de rever el caso, y en agosto de ese mismo año confirmó la culpabilidad del reo, pero la pena original fue conmutada por veinte años de prisión. Hace poco se habló de su posible liberación.

Principales Batallas de la Primera Guerra Mundial Guerra Trincheras

Principales Batallas de la Primera Guerra Mundial

Introducción: El liderazgo de las potencias europeas en el mundo se basaba en una creciente industrialización y en fructíferos intercambios comerciales con las colonias. Fue precisamente en el marco colonial donde se produjeron las primeras tensiones entre las potencias, entre las que Alemania reclamaba la posición que creía merecer por su creciente poder económico. Pero sería en los Balcanes, en los territorios olvidados por el Imperio otomano, donde prendió la pólvora.

Años de recelos mutuos, de alianzas públicas y secretas, de ejércitos fortalecidos con innovador armamento ante la previsión del conflicto, se desbocaron en la larga tragedia de la Primera Guerra Mundial, con casi Europa entera implicada.

Durante la guerra, las tensiones internas por las pérdidas humanas y por el desgaste económico tuvieron una especial relevancia histórica en Rusia.

Las fuerzas revolucionarias, conducidas por hombres como Lenin, encauzaron el descontento popular primero al derrocamiento del zar y luego al establecimiento de un gobierno comunista, una de cuyas primeras decisiones fue abandonar la guerra antes de su finalización.

Nadie previo una contienda tan larga y tan costosa en todos los sentidos. Se habían movilizado casi 20 millones de hombres de 16 naciones, con un balance de 10 millones de muertos. La victoria fue para los aliados de la Entente, con la ayuda final y decisiva de Estados Unidos. Alemania y Austria-Hungría, derrotadas, tuvieron que aceptar unas duras condiciones económicas y territoriales. Pero perdió toda Europa, que, arrasada, cedió el liderazgo mundial a Estados Unidos.

batallas de la primera guerra mundial

Las batallas de la Primera Guerra Mundial mostraron una capacidad de destrucción nunca vista en la historia, fruto del nuevo armamento industrial. Muchos de sus nombres son recordados todavía por la crudeza de los combates.

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Marne. Participaron dos millones de hombres durante septiembre de 1914. El general francés Joffre consiguió frenar y romper las líneas alemanas, que retrocedieron 80 kilómetros.

Gallipoli. Británicos y franceses intentaron en 1915 controlar los Dardanelos y asegurar la ruta por mar hacia Rusia. Fueron vencidos por los turcos, que les causaron 145.000 muertos.

Tannenberg. Se decidió en agosto de 1914 a favor de los alemanes frente al ejército zarista. Fue la primera de una serie de victorias que comportaron el retroceso ruso en el frente oriental.

Jutlandia. Aunque la flota británica suírió más pérdidas que la alemana, salió ganadora en el mar del Norte en 1916 y confirmó su supremacía marítima.

Verdún. Librada entre febrero y diciembre de 1916, es recordada por la defensa francesa, que resistió hasta recibir refuerzos. Murieron 530.000 soldados.

Somme. De junio a noviembre de 1916, hubo más de un millón de bajas y ningún avance. Por primera vez combatieron tanques, bajo bandera británica.

Passchendaele. La tercera batalla librada en la zona de Ypres, en julio de 1917. A pesar de perder unos 400.000 hombres, los británicos derruyeron las defensas alemanas.

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PRINCIPALES ALIANZAS EN LA GRAN GUERRA

Julio-agosto de 1914 »  Declaraciones de guerra entre las potencias centrales (Austria-Hungría y Alemania) y los aliados de la Entente (Rusia, Francia y Gran Bretaña).

Octubre de 1914 » Turquía se alía con las potencias centrales.

Marzo de 1915 » Portugal se suma a las fuerzas aliadas.

Abril de 1915 » Italia entra en la guerra junto a los aliados.

Agosto de 1915 » Japón declara la guerra a Alemania para apoderarse de sus colonias en China.

Septiembre de 1915 » Bulgaria se suma a las potencias centrales.

Agosto de 1918 » Rumania se integra en las fuerzas aliadas,

Abril de 1917 » EE.UU. declara la guerra a las potencias centrales.

Junio de 1917 » Grecia se suma a las fuerzas aliadas.

Marzo de de 1918 » Tratado de Brest-Litovsk: Rusia se retira.

Noviembre de 1918 » Una Alemania derrotada firma el armisticio con los países aliados.

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GUERRA DE TRINCHERAS

Lluvia y Barro: Europa fue una ciénaga en guerra: trincheras desmoronadas, tropas, caballos, armas y vehículos hundidos en el barro.

Enfermedades y Ratas: las condiciones de vida en las trincheras era durísima. La falta de higiene propició enfermedades en toda clase de plagas y roedores.

Auxilio Humanitario: La crudeza bélica impulsó la presencia de ambulancias  y hospitales de campaña (cirugías, vacunas, medicinas, alimentos, etc.)

Tierra de Nadie: Así se denominaban los campos de batallas entre trincheras enemigas, cubiertas de lodazales y cadáveres y cráteres de bombas.

La Locura: las bombas, los gases tóxicos, los tanques, los lanzallamas, desencadenaban entre las tropas un alud de trastornos psicológicos y físicos.

Alta Traición: las deserciones y motines fueron tan habituales que abundaron los consejos de guerra y los fusilamientos por fugas o desobediencias.

La muerte: Diez millones de personas fallecieron en el conflicto. La mortandad mas elevada se dio entre los combatientes entre trincheras.

Fuente Consultadas:
El Mundo Moderno y Contemporáneo de Gloria Delgado
Historia Universal Tomo 16 Primera y Segunda Guerra Mundial
Civilizaciones de Occidente Tomo B Jackson Spielvogel

Protesta Estudiantil en Latinoamerica Historia del Movimiento

HISTORIA DEL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL
EN AMÉRICA LATINA

En 1918 se produce en la ciudad de Córdoba un movimiento social y político que tiene como principal protagonista al estudiantado. Originada en reclamos académicos y culturales , exigiendo una renovación pedagógica , en poco tiempo la protesta estudiantil alcanzará la envergadura nacional y latinoamericana.

La rebelión de los años 20 surge en un contexto económico-social de movilización de sectores medios urbanos, producto de la violenta inserción de América Latina en el mercado mundial.

Juan Carlos Portantiero caracteriza así este período:

«La apertura hacia Europa y los Estados Unidos a través de la intensificación de las relaciones comerciales y del asentamiento de inversiones extranjeras, estaba marcada por la rémora del monocultivo y suponía una deformación del crecimiento a partir de su misma raíz.

«Se trataba de la repercusión, sobre las áreas periféricas, del imponente proceso de desarrollo industrial que tenía lugar en Europa Occidental, principalmente en Gran Bretaña y en los Estados Unidos. Materias primas y alimentos eran ávidamente requeridos por la vertiginosa expansión de las economías capitalistas.  Al crecimiento del comercio mundial, basado cada vez más en una rígida especialización que condenaba a las áreas atrasadas a un crecimiento Unilateral, se sumaba la inmigración de pobladores europeos a América Latina y la inversión de capitales, especialmente destinados a consolidar la dependencia.

«De este proceso, cuyo resultado social, fue en general, el reforzamiento de estructuras internas duales, caracterizadas por la superposición de zonas de atraso precapitalista y áreas urbanas cosmopolitas y con pautas de consumo y hábitos de vida europeas, se favorecieron especialmente los países de la zona del Río de la Plata, Argentina y Uruguay, dado que la existencia en ellos de clima templado y de praderas fértiles los transformaba en ideales abastecedores de alimentos para cubrir los crecientes consumos de los países industrializados».

Si bien es cierto que todo este proceso implicó la creación de fuertes lazos de dependencia con los países capitalistas ya desarrollados, también es cierto que, aunque deformado, promovió cierto grado de desarrollo. América Latina comenzó a modernizarse y su característica más notable fue el crecimiento urbano. Durante el período comprendido entre 1890 y 1920 las principales ciudades y capitales de América Latina duplicaron y hasta triplicaron su población. La urbanización trajo aparejado un crecimiento en la educación.

De acuerdo con los datos suministrados por el autor anteriormente citado el número de estudiantes se cuadruplicó entre 1890 y 1915, la población de la Universidad de Buenos Aires creció en el mismo lapso de 900 a 4.600, los alumnos primarios de 300.000 a 760.000.

Al abrirse nuevas posibilidades económicas, se resquebrajó el viejo esquema de clases emergiendo importantes sectores localizados en las ciudades, y cuyo peso social los lleva a adoptar casi inmediatamente activas conductas políticas. En el .plano internacional muchas cosas habían cambiado también. Ha finalizado la Primera Guerra Mundial. En 1917, Rusia, el país de los zares, se ha convertido en el primer estado socialista.

En América Latina el triunfo de la revolución mexicana ha convulsionado el continente. En la Argentina, claro exponente de la situación analizada, el reclamo de participación de estos sectores medios urbanos se canalizó fundamentalmente en la Unión Cívica Radical.

El triunfo del radicalismo en 1916 es vivido como un triunfo por una amplia mayoría de estos estratos urbanos. Sin embargo, sería excesivamente esquemático explicar la revuelta estudiantil solamente como un reflejo del ascenso y la movilización de ciertos sectores sociales.

poster propagandaEl movimiento estudiantil tiene —tal como lo analizamos al comienzo— características y determinaciones específicas. Su sensibilidad, su capacidad de organización y movilización supera ampliamente los límites impuestos por su clase de origen.

(imagen: cartel de propaganda política)

Córdoba es el punto neurálgico de la movilización estudiantil. Es ahí donde más agudamente se dan las contradicciones de una sociedad en transición.

La Universidad cordobesa se mantenía casi como en 1613, año de su fundación. Reducto del patriciado tradicional, sn sus claustros reinaba el oscurantismo y un estricto criterio de autoridad. Se renegaba del método científico y experimental y como alternativa se enseñaba teología y derecho público eclesiástico. Las autoridades religiosas controlaban rigurosamente el nombramiento y la conducta de los profesores.

Este clima no era característico de todas las universidades del país. Buenos Aires y La Plata trataban de ajustar su organización a los nuevos tiempos que corrían. Todo comenzó con el reclamo de los alumnos cordobeses de sustituir el sistema vigente para la provisión de cátedras. Ante la negativa de las autoridades, los alumnos deciden ir a la huelga, que se cumple de manera exitosa y se extiende solidariamente al conjunto de la población universitaria argentina. Se suceden manifestaciones multitudinarias que son reprimidas con violencia por la policía y se establecen contactos solidarios con sindicatos y partidos de izquierda.

El 21 de junio de 1918 los estudiantes dan a publicidad un documento de fundamental importancia para la historia de! movimiento estudiantil: el Manifiesto Liminar de la Reforma Universitaria. En él se señala, y por primera vez se hace en forma tan explícita, el interés de participar en la toma de decisión de la universidad. «La Federación Universitaria de Córdoba  –dice el Manifiesto– reclama un gobierno estrictamente democrático y sostiene que el «demos» universitario, la soberanía, el derecho á darse el gobierno propio radica principalmente en los estudiantes.

El concepto de autoridad que corresponde y acompaña a un director o a un maestro en un hogar de estudiantes universitarios no puede apoyarse en la fuerza de disciplinas extrañas a la substancia de los estudios. La autoridad de un hogar de estudiantes no se ejercita mandando, sino sugiriendo y amando: enseñando».

El Manifiesto está dirigido a todos «los hombres libres de Sudamérica». En él hay un llamado a la solidaridad americana que pronto tendrá un eco favorable en toda América Latina. «Creemos no equivocarnos, las resonancias del corazón nos lo advierten: estamos pisando una revolución, estamos viviendo una hora americana». El espíritu liberal, anticlerical que animó a la Reforma también está presente en el Manifiesto. En él se afirma: «No podemos dejar librada nuestra suerte a la tiranía de una secta religiosa».

irigoyenEn septiembre el conflicto todavía no se ha resuelto. Los estudiantes deciden dar un paso más decisivo: la toma de la universidad, asumiendo el gobierno de la misma, nombrando profesores e incluso decanos. Se dispone entonces el levantamiento de la huelga y la iniciación de las clases; se invita al pueblo a este acto, pero lo impide el ejército y la policía.

Finalmente el gobierno irigoyenista implanta un nuevo estatuto recogiendo los principios básicos por los que habían luchado los estudiantes: la docencia libre y la participación de los alumnos en el gobierno de la universidad.

La reforma se extiende a América Latina Los estudiantes limeños son los primeros en América Latina en recoger las banderas de la reforma cordobesa. Lima, en la década del 20, tenía características semejantes a Córdoba y su universidad constituía también un feudo de los sectores más reaccionarios de la sociedad. Sin embargo, ya desde 1916 existía una Federación de estudiantes con una tradición de lucha importante, incluso en conflictos extrauniversitarios.

En 1919, al acceder Leguía al poder, líder del sector liberal, los estudiantes se sienten fortalecidos políticamente para hacer oír sus reclamos. En junio de ese año un conflicto sin importancia de los estudiantes de Historia con un profesor actuó como detonante. Lanzado el conflicto, las demandas estudiantiles encontraron rápida satisfacción: el 20 de septiembre de 1919 se incorporan a los

estatutos de la universidad dos de las más importantes reivindicaciones reformistas: la existencia de cátedras libres rentadas por el Estado y la participación estudiantil en el gobierno de la Universidad. Este triunfo es efímero; la oligarquía retoma la hegemonía política aun cuando Leguía se mantiene en el poder.

En la Universidad se viven intensos conflictos y recién en 1922 se reanudan las clases, pero ya los estudiantes haban perdido sus conquistas más importantes. Era una derrota significativa que podía conducir a una política de retracción y defensiva. Fue un conflicto exterior a la universidad lo que impulsó nuevamente a los estudiantes peruanos a la lucha. Leguía, cada vez más ligado a los sectores ultraconservadores y religiosos, había colocado a Perú bajo la protección de Jesús».

Inmediatamente los estudiantes se lanzaron a la calle protestando por lo que consideraban una afrenta política. Pero el estudiantado peruano ya es consciente de que para lograr sus objetivos debe fortalecer su alianza con otros sectores sociales, dirigido por el entonces líder estudiantil Haya de la Torre, consigue organizar la solidaridad de los obreros en las universidades populares creadas por la Federación Estudiantil.

Las manifestaciones populares contra la sacramentalización de Perú fueron totalmente reprimidas por la policía, dejando un saldo de dos muertos; Haya de la Torre fue expulsado a México. En ese país, funda en el año 24 la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), invitando a todos los latinoamericanos a unirse a la nueva organización.

La idea de Haya era concentrar en el APRA —concebido como un amplio frente antiimperialista al estilo del Kuomingtan chino— a todas las fuerzas que habían luchado por los postulados reformistas y por la extensión de éstos a otras capas populares. De hecho, recogía la propuesta del movimiento reformista cordobés, dándole un contenido más amplio y una significación «indoamericana».

La ideología de la Reforma trasciende con el aprismo —más allá de sus transformaciones e. inconsecuencias futuras— los marcos meramente universitarios, para convertirse en toda América en una propuesta política de un tinte nacionalista, popular y antiimperialista. Si bien la idea de construir este frente no fructificó, su influencia política se extendió a varios partidos latinoamericanos: Acción Democrática (Venezuela), Movimiento Nacionalista Revolucionario (Solivia) y Partido de Acción Revolucionaria (Cuba). El espíritu renovador de la Reforma Universitaria llega también a Cuba. En 1923 los estudiantes crean la Federación Universitaria y consiguen las mejoras académicas solicitadas, amparados bajo el gobierno liberal de Zayas.

Al poco tiempo, en 1925, Zayas es sucedido por Gerardo Machado y una época de dictadura y represión se abre en Cuba. A pesar de este clima opresivo, los estudiantes crean en 1926 el primer Directorio Estudiantil Universitario, inaugurando una forma de expresión política autónoma de los estudiantes. Este Directorio consigue años más tarde, derrocado Machado, imponer su propio candidato: Ramón Grau San Martín; esta victoria es efímera. Poco tiempo después Batista asume el poder.

Al comenzar la resistencia antibatistiana encabezada por Fidel Castro, los jóvenes universitarios tienen una participación activa dentro del mismo movimiento 26 de Julio o a través de la propia actividad de la Federación Estudiantil Cubana, recogiendo y sintetizando en una perspectiva más amplia y liberadora los postulados martianos y reformistas. Chile, Uruguay, Venezuela y México recogen también los postulados de la Reforma.

No analizaremos sin embargo en este trabajo las características específicas que ella asumió en estos países. Lo hemos hecho en el caso de la Argentina, por ser este país la cuna del Movimiento Reformista y en el caso de Perú y Cuba por la directa influencia que tiene la ideología de la Reforma en proyectos políticos que se postulan para la modificación de la sociedad en su importante conjunto.

Es importante dejar señalados los principales objetivos del Movimiento Reformista de 1918 y su consecuencia en la historia de la lucha del movimiento estudiantil latinoamericano:

1—Democratización de la vida universitaria levantando como bandera de lucha la constitución de un gobierno autónomo de la universidad formado por profesores, estudiantes y graduados: los estudiantes reformistas eran conscientes del papel protagonice que jugaban en los marcos universitarios y reclamaban ejercer este derecho.

2 — Imposición de una enseñanza científica para romper el oscurantismo. Exigían para ello profesores idóneos elegidos por concursos donde se pusiera en juego no el buen nombre de la profesión, ni su adhesión a determinada ideología, sino un conocimiento profundo de la materia que debían impartir. Para ello era necesario profesores no vitalicios sino renovables periódicamente.

3 — Vinculación con los problemas políticos y sociales de su tiempo y proyección latinoamericana. Los estudiantes reformistas tuvieron temprana conciencia de los problemas económicos y sociales que aquejaban a sus países buscando la alianza con sectores populares y solidarizándose en una misma lucha antiimperialista con los países hermanos de América Latina. Nos parece correcta la observación de ciertos sectores estudiantiles que sin desconocer la importancia de la Reforma critican algunas actitudes políticas de este movimiento. Dice Rodolfo Sáenz «los participantes en las lomadas del 18 concebían la misión de los universitarios como algo realmente «especial y mesiánico», encarando su unidad con el proceso popular pero reservando para sí la conducción teórica y política».

Esta omnipotencia se extendía a admitir la posibilidad de generar un cambio en las relaciones sociales existentes a través de la universidad. Sin embargo, estas objeciones no disminuyen el valor histórico de los planteos estudiantiles. Gracias al movimiento reformista los universitarios latinoamericanos logran estructurar una fuerte organización estudiantil, Iniciando una tradición de lucha que se mantiene en forma ininterrumpida hasta nuestros días. Muchas de las banderas reformistas —si bien en otro contexto político y social— son recogidas por el movimiento estudiantil europeo 50 años más tarde.

Fuente Consultada:
Transformaciones, Enciclopedia de los Grandes Fenómenos del Siglo XX – Tomo N° 4 –  Los Estudiantes
Centro Editor de América Latina

La Universidad y la Sociedad Objetivos de la CIA en la Guerra Fría

La Universidad y la Sociedad Objetivos de la CIA

Las universidades y la sociedad: Todas las sociedades industriales adelantadas necesitan, imperativamente, contar con grandes cantidades de cuadros profesionales y técnicos muy preparados. La industria, el gobierno, las comunicaciones y la educación reclaman, cada vez más, una experta mano de obra intelectual. Por lo tanto, las relaciones entre estos sectores y la universidad se tornan siempre más estrechas.

«La Universidad y la industria se asemejan cada vez más… La Universidad está obligada a centrar sus actividades en la industria», declaró Clark Kerr, presidente de la Universidad de California. El fenómeno tiene características brutales en los Estados Unidos, donde la adecuación es completa. Basta con identificar los orígenes y relaciones de quienes conforman las juntas de gobierno de los principales centros académicos, para comprobar esta simbiosis entre sistema y universidad.

En el consejo de administración de la Universidad de Columbia, por ejemplo, se encuentran representantes de grandes corporaciones monopólicas: CBS (radio y televisión), Metal Climax (emporio minero con inversiones en África), Lockheed Aircraft, General Dynamics (industria aeronáutica y bélica), Chemical Bank, Kuhn Loeb, Manufacturer’s Hanover Trust, Temple, First National City Bank, Chase Manhattan Bank, Metropolitan life insurance (bancos, financieras y aseguradoras).

Esta es una lista incompleta, ya que las citadas sociedades están ligadas a otras, pero constituye un grupo representativo de los grandes monopolios. También en Columbia hay institutos que trabajan bajo contratos del departamento de defensa; el IDA (Institute for Defense Analyses) en el que participa la misma Universidad de Columbia, se dedica a la investigación en armamentos avanzados y en técnicas antiinsurreccionales: es la «fábrica de ideas» del departamento de defensa norteamericano.

La relación entre Universidad y fundaciones presuntamente filantrópicas, como la Rockefeller, Ford, Carnegie, etc., son determinantes en la marcha de las investigaciones, contrataciones y política científica, porque hay dinero para los temas cuyo desarrollo interesa mientras que, si no hay interés, tampoco hay dinero ni investigación.

La misma franqueza de las corporaciones no deja margen para la idealización de la actividad científica; un director de Xerox explica su presencia en la Universidad de Rochester: «Para decirlo de la manera más clara posible, se trata de una cuestión de mero interés propio, de dólares, de centavos. Xerox vivirá o morirá con la tecnología».

John Hannah, presidente de la Michigan State University, es sincero al explicar las funciones de la Universidad: «Nuestras escuelas superiores y universidades han de considerarse bastiones de nuestra defensa, tan esenciales para conservar nuestro país y nuestra forma de vida, como los bombarderos supersónicos, los submarinos nucleares y los misiles balísticos intercontinentales».

El hecho de que ninguno de los tres sistemas de armas que menciona Hannah podría haberse diseñado, construido y manejado sin universitarios, prueba que no se trata de retórica de fiesta patria. Las mismas corporaciones que proveen fondos para la enseñanza, el desarrollo y la investigación, recogen el beneficio de graduados bien preparados: todos los años, representantes de los monopolios compiten en la contratación de los jóvenes más brillantes de la promoción, con lo cual cierran el círculo y consolidan el sistema.

LA CONSPIRACIÓN MUNDIAL:
Las Sociedad Secretas, a través de la CIA monitorean las Universidades

Asi lo explica Walter Graziano en «Hitler Ganó La Guerra«, libro en donde explica los planes para un Nuevo Orden Mundial, a través de las decisiones de las sociedades secretas, que tienen un poder sin igual mediante el manejo de los medios de comunicación , universidades y dueños del poder económico mundial.

¿Dónde queda, entonces, el supuesto prestigio que en el mundo ganaron desde los años 70 las universidades norteamericanas? Durante muchos años, para numerosas familias de todo el mundo resultaba altamente deseable que sus hijos efectuaran cursos de grado o posgrado en Estados Unidos. Supuestamente, la formación científica era muy superior a la de otras universidades. Lo que no sabíamos era que, además de la manipulación del conocimiento científico que antes señalamos como una constante deseada por la élite financiero-petrolera, generalmente dueña, financiadora o directora de las universidades, los estudiantes extranjeros iban a estar bajo un constante monitoreo de la CIA con el fin de ganar agentes en el exterior y, por si fuera poco, que más de la mitad de los profesores recibían y reciben pagos de la CIA para «facilitar» el acceso a los alumnos.

Pero las sorpresas no terminan allí. En el informe oficial conocido popularmente como el «Church Committee Report» del Congreso norteamericano, en la página 189, se señala:

(…) La CÍA está usando ahora a unos cientos de académicos norteamericanos, quienes adicionalmente a proporcionar pistas y presentaciones por cuestiones de inteligencia, ocasionalmente escriben libros y otro material para ser usado con fines de propaganda en el exterior. (…) Estos académicos están localizados en más de cien universidades e institutos norteamericanos.

Quizás ahora también podamos entender con más precisión lo que ocurrió con John Nash y con el discreto encubrimiento que han sufrido sus descubrimientos acerca de la falsedad de las teorías de Adam Smith, frente a la sobreexposición de teorías económicas sin real basamento científico (como la llamada «escuela de expectativas racionales» de Lucas).

El «Church Committee Report» fue escrito en 1976. ¿Cuánto más habrá avanzado la infiltración de la CIA en directores, profesores y alumnos de universidades norteamericanas, desde aquella época? En el mismo trabajo,Volksman señala:

Yale ha sido terreno fértil en el reclutamiento de agentes de la CIA desde que la Agencia comenzó en 1946. En realidad, muchos de los primeros ejecutivos de la CIA proceden de Yale y de otras escuelas de la IVY, por la cual la CIA fue acusada durante muchos años de corresponder a los intereses del establishment anglo-norteamericano. La acusación era verdad: 25% de los ejecutivos top de la CIA habían sido alumnos de Yale.

En el mismo trabajo se señala que la universidad norteamericana que es la principal base de reclutamiento de alumnos extranjeros, para que al retorno a sus países se desempeñen como agentes de la CIA, es nada menos que… la Universidad de Harvard (*). Ahora puede que algunas cosas acerca del grado de penetración que la política y la propaganda del CFR (Comite Federal de Relaciones) han realizado en el mundo queden más claras. ¿Cuántos funcionarios europeos, latinoamericanos, asiáticos y africanos han estudiado en Harvard?

Cabe mencionar que las tres universidades norteamericanas que más fondos manejan son, no por casualidad: primero, la Universidad de Harvard, principal socia universitaria de la CIA, y segundo, la Universidad de Yale, casa de estudios de los Bush, Harriman, Rockefeller y la aristocracia norteamericana que maneja la CIA.

Pero las actividades de la CIA en el mundo universitario y en la cultura no se ha reducido a infiltrar universidades en todos sus niveles. Francés Stonor Saunders, en La CIA y la guerra fría cultural, nos muestra cómo, tras la Segunda Guerra Mundial, la CIA se logró infiltrar en prácticamente todos los espacios de la cultura.

Muchas veces lo hacía mediante fundaciones «filantrópicas» y congresos culturales, así como también exposiciones, conciertos y hasta giras de orquestas sinfónicas. También describe cómo la CIA subvencionaba ambiciosos programas editoriales, y hasta se ocupaba de realizar traducciones a todos los idiomas.

Stonor Saunders asimismo narra cómo las revistas de toda Europa y otros lugares del mundo compensaban la caída en ingresos por publicidad mediante supuestos mecenas tras los cuales se escondía la CIA. Quizá lo peor de todo, siempre según Stonor Saunders, es cómo muchos de los más elocuentes exponentes de la libertad intelectual de Occidente se convirtieron en instrumento de los servicios secretos estadounidenses. En buena cantidad de ocasiones, la manipulación de intelectuales por parte de la CIA se daba incluso sin que éstos lo supieran, y generalmente aun cuando no les gustara.

El FBI (Federal Bureau of Investigations) no es otra cosa que una «policía paralela» interna en Estados Unidos. La visión un tanto romántica de las series y películas norteamericanas acerca de los laboriosos e incorruptibles agentes, que muchas veces se quedan a trabajar a deshoras para resolver tétricos crímenes comiendo fría comida china llevada a domicilio, no es otra cosa que propaganda de cuarta calidad. Muchas veces hemos oído hablar acerca de los crueles crímenes de la Gestapo de Hitler.

La Gestapo no era otra cosa que una policía paralela. De la misma manera que el FBI, desde su instauración en 1935 por el ex presidente Franklin Delano Roosevelt (reconocido miembro de una sociedad secreta), opera en el mismo sentido.

El FBI fue dirigido durante más de tres décadas por un siniestro personaje, también miembro de una sociedad secreta: J. Edgar Hoover. Bajo el comando de Hoover, el FBI realizó todo tipo de operaciones internas. Por ejemplo, manipuló al senador Joseph Mc-Carthy durante los años 50 para que llevara a cabo su famosa «cruzada anticomunista» y llevó a la práctica, durante décadas, el racista y temible Counter Intelligence Program(COINTEL-PRO), mediante el cual los agentes del FBI espiaban las actividades de los miembros más importantes de todas las minorías raciales en Estados Unidos (incluidos los indígenas en las reservas).

El FBI no se limitó a espiar, sino que en muchas ocasiones actuó de manera violenta contra quienes creyó que podían poner en relativo jaque la supremacía blanca y anglosajona en todas las estructuras de poder norteamericanas. Mientras todo esto ocurría silenciosamente, sin que los medios de comunicación divulgaran la menor noticia al respecto, J. Edgar Hoover era mostrado profusamente en los medios como un paladín de la lucha contra el crimen, como el «tío bueno» que todo americano deseaba tener.

Hoover era temido aun por personajes muy poderosos debido a que poseía archivos personales de empresarios, políticos e intelectuales. No los coleccionaba, sino que los usaba con fines extorsivos. El inescrupuloso mandamás del FBI fue puesto y mantenido en su cargo directamente por la élite. Existen muchas especulaciones de que J. Edgar Hoover era en realidad hijo bastardo de uno de los miembros de la élite y hasta se dice que habría sido concebido en uno de los rituales de una sociedad secreta.

(*):El director del fondo de inversiones, Robert Stone, está casado con una Rockefeller e invirtió, para desgracia de los profesores de esa universidad, fuertes sumas en acciones de la Enron antes de la caída. Se ve que no aprende de la experiencia, dado que hace muchos años, cuando «Dubya» Bush era accionista de Harken, decidió invertir en esa firma. Claro que Bush vendió las acciones a precios cercanos al máximo de la época, mientras que el fondo de inversión de la Universidad de Harvard tuvo que soportar, estoico, la baja de las acciones de la Harken de US$ 4 a cerca de US$ 1 por unidad.

Fuente Consultada:
Transformaciones, Enciclopedia de los Grandes Fenómenos del Siglo XX – Tomo N° 4 –  Los Estudiantes
Centro Editor de América Latina

Historia del Movimiento Estudiantil Origenes y Objetivos

Historia del Movimiento Estudiantil

EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL:
Primeras Manifestaciones:
La revuelta estudiantil europea y particularmente la francesa —que hizo eclosión en 1968— implicó la movilización anticapitalista más importante del continente desde los años posteriores a la segunda guerra mundial. En los Estados Unidos, los estudiantes y los movimientos revolucionarios de la minoría negra conforman un polo de denuncia y de lucha con el sistema de dominación que su país extiende en el mundo.

Esta situación, en momentos en que los ejércitos norteamericanos son derrotados en Vietnam, ha quebrado, con su crítica y con su acción, el sólido frente interno de que dispuso durante tantas décadas el imperio para realizarse como tal.

Tanto en América Latina como en África y Asia, el movimiento estudiantil no es nuevo: muchas veces participó en las luchas anticolonialistas, antiimperialistas y antioligárquicas. La insurgencia estudiantil, entonces, no sólo sale al paso a la organización de la Universidad y a la función que ésta cumple en el sistema.

Al contrario, en su veloz expansión —muchas veces efímera— y dotada de una gran audacia y frescura intelectual —muchas veces exagerada—, también cuestionó las concepciones ya tradicionales respecto de las posibilidades de radicalización de las clases medias (de donde provienen la mayoría de los estudiantes), de la conformación de la vida interna de los partidos políticos de izquierda (sacudidos por los coletazos laterales de esta oleada antiautoritaria), sobre las posibilidades de la revolución social en los países capitalistas centrales e, inclusive, sobre los países del este europeo, incluida la URSS.

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La tarea de cuestionamiento tiene, sin duda, en Europa y los Estados Unidos, mayor originalidad frente a las soluciones propuestas por la llamada sociedad de consumo, sociedad opulenta pero a la vez origen de profundos rechazos dentro de los grupos juveniles e intelectuales.

En Europa, junto con audaces teorizaciones acerca de! estudiantado como un nuevo proletariado, se entremezclan reclamaciones sobre la liberación sexual. Esta misma consigna hace furor en los Estados Unidos: mientras se justifica el consumo de drogas por sus posibilidades liberadoras, se atribuye a la «juventud» facultades todopoderosas para provocar cambios. Sin embargo, negar la importancia del fenómeno global por lo que tenga de exagerado o inconsistente resulta, más que una actitud lúcida una actitud pueril. En efecto, el mosaico es demasiado complicado y las transformaciones son demasiado recientes para poder hacer una descripción detallada o para intentar un balance completo.

La radicalización de los estudiantes: La insurgencia estudiantil que recorre el mundo en los últimos años tiene características comunes aunque transcurra en países distintos y en estructuras universitarias de muy diversa índole. Esto último explica que los efectos de las movilizaciones, sus acuerdos y desacuerdos con otros sectores sociales y las probabilidades de Nevar a cabo con éxito las diversas propuestas, tengan también diversos sentidos y exijan, por lo tanto, análisis especiales. Eso en cuanto a su inscripción en medios diferentes.

En cuanto a las características comunes, lo primero que se nota es la aparición de estudiantes que comienzan por criticar la estructura de la universidad y, más tarde, las funciones que ella cumple en la sociedad; de ahí pasan a rechazar la posición que la sociedad les reserva para cuando se hayan graduado (incluida la no-ocupación) y, por lo general, terminan por cuestionar la sociedad en su conjunto al tiempo que proponen una sociedad y una universidad distintas.

Si esta superficial descripción del fenómeno —que en la realidad siempre se da de manera mucho más compleja— es correcta en lo esencial, de inmediato se plantea una cuestión básica:

¿Qué son los estudiantes? La mayor parte de los observadores e, inclusive, de los mismos teóricos del movimiento estudiantil, sostienen que no se trata de una clase social. En efecto, una clase social se define, comúnmente, por la posición que ocupa respecto de la propiedad de los medios de producción, la apropiación de plusvalía o la venta de la fuerza de trabajo; un estudiante, en cambio, no se define como tal por ser o no ser propietario o asalariado. Lo que sí se señala con frecuencia es el origen social de los estudiantes; en el capitalismo provienen, en su mayor parte, de los sectores más privilegiados de la sociedad: la burguesía o la pequeña burguesía.

A partir de este dato se busca relacionar los conflictos de la clase de origen con los conflictos de los estudiantes. Si, en general, todo intento de correlacionar de manera demasiado estrecha la pertenencia a una clase social determinada con los comportamientos políticos es riesgoso, mucho más lo es cuando los actores a quienes se examina son los estudiantes, integrantes de una categoría social que, a sus determinaciones de clase agregan otras, derivadas del hecho de pertenecer a la juventud y de ejercer la función de intelectuales.

Si como clase social no es comprensible, el estudiantado es definido, en cambio, con bastante unanimidad, como capa o grupo social con intereses y reivindicaciones que le son comunes y propias.

Las reivindicaciones tienen que ver, en principio, con el desarrollo de las actividades cotidianas (cursos, horarios, becas, bibliotecas, exámenes, etcétera), pero también con los contenidos de la enseñanza, la calidad de los profesores, el gobierno de la universidad, la independencia respecto de quien proporciona los fondos.

El logro de muchos de estos objetivos no supone, necesariamente, la modificación de las relaciones sociales en su totalidad y, tal vez, esto mismo explique que las luchas estudiantiles no signifiquen un peligro para el statu quo; de este modo, las movilizaciones pasan a ser fenómenos que, aunque estridentes y molestos para las autoridades, no suelen escaparse del control de las clases dominantes. Sin embargo, y con gran frecuencia, estos objetivos son la base de movimientos que llegan a cuestionar la legitimidad de la estructura social en su conjunto.

La falta de fondos y el carácter limitacionista de la universidad se conecta con las desigualdades sociales; los contenidos de la enseñanza se explican por la necesidad de legitimar el sistema a través de la educación; la falta de democracia o pluralismo político dentro de la universidad se asocia con el contenido de clase del estado, y la prohibición del ejercicio de normales actividades sexuales se asimila a la dominación de una clase sobre otra. Sin duda, esta posibilidad de radicalización está relacionada con las características de la comunidad universitaria, pero también con la situación del joven durante su período estudiantil.

Para cumplir sus funciones la universidad necesita poseer un mínimo de libertad. Incluso en regímenes altamente dictatoriales, la universidad suele gozar de un mayor margen de libertad que el resto del sistema: es suficiente que se puedan confrontar varias líneas de pensamiento para que surja la posibilidad de polémica y de crítica.

No es indispensable que alguna de esas líneas de pensamiento enfrente al sistema; todavía hoy, en América Latina y en Europa, es frecuente el enfrentarniento entre sobrevivientes de desactualizadas camarillas académicas con pujantes grupos de «modernizadores» del sistema. Los estudiantes han apoyado casi siempre a los sectores modernizantes pero, también casi siempre, terminaron por comprobar que el nuevo proyecto no significaba sino una reformulación del proyecto tradicional.

De todos modos, lo que interesa destacar en el ejemplo es la posibilidad de discusión que ofrece la universidad en la confrontación de diferentes concepciones. Por otra parte, si bien se manifiestan en otras áreas de la realidad fenómenos equivalentes, en ningún otro campo se dan espectadores de las características de los estudiantes, armados —mal o bien— con alguna capacidad  de crítica dada por su condición de cuasi intelectuales.

Los estudiantes como capa social parece desarrollar una sensibilidad especial para percibir situaciones generales de conflicto, injusticias o desigualdades, frente a las que toma partido y sobre las que llega a realizar importantes movilizaciones.

Los niveles de definición de los estudiantes 10 siempre son un reflejo de tendencias políticas actuantes fuera de la universidad, ni tampoco es necesario que sus inquietudes eolíticas sean paralelas a las de las clases de donde provienen, Así, es frecuente que la clase obrera observe impávida y ajena os esfuerzos que realizan muchos grupos estudiantiles para colocarla como eje de lucha; que aquella todavía no se plantea, o para convencerla de la necesidad de seguir determinada senda hacia un destino que le resulta incierto… ¿Por qué?.

Porque en la universidad —que es a menudo un ámbito aislado—, se puede crear un clima oolítico determinado que llega a adquirir cierta autonomía, condicionando los comportamientos y actitudes de quienes participan de esa comunidad.

En estos casos, la ideología llega a ser determinante de conductas, radicalizando e integrando a la vez, a quienes comparten ese clima, en valores y comportamientos que exceden los de la clase de origen. Probablemente, dicha posibilidad de radicalización se ve acentuada porque el estudiante se encuentra transitoriamente desgajado de la estructura productiva, desgajamiento que impide al estudiante cumplir las prácticas productivas propias de su clase. Finalmente, corresponde anotar que la radicalización del estudiante suele ser un fenómeno transitorio.

En efecto, el movimiento estudiantil latinoamericano tiene antigüedad suficiente como para haber comprobado, con el paso del tiempo, que muchos líderes y militantes van defeccionando de sus postulaciones para transformarse en eficaces agentes de situaciones que habían denunciado y contra las que lucharon con empecinamiento. Por supuesto, queda por ver qué sucederá con los militantes de los nuevos movimientos estudiantiles europeos, pero no es arriesgado suponer que la aludida defección sólo se impedirá con la construcción de opciones políticas que permitan la acción de esos militantes fuera de la universidad.


Entre la derecha y la Izquierda
Los estudiantes no siempre se radicalizan ni desarrollan, necesariamente, políticas contradictorias con el sistema. Siempre hay grupos que representan las políticas de las clases dominantes, ya que tanto la universidad como el movimiento estudiantil reflejan en su seno los intereses y concepciones del conjunto de la sociedad
en la que están insertos.

En los países latinoamericanos donde existen organizaciones estudiantiles, siempre se desarrollan tendencias que representan, abierta o encubiertamente, las líneas políticas de los partidos tradicionales sostenedores
del sistema. La democracia cristiana en Chile y en Venezuela, los partidos liberales o desarrollistas en Argentina, el PRI en México, son algunos de los muchos ejemplos que pueden mencionarse. En algunos casos, el movimiento estudiantil llega a ser extremadamente reaccionario, como lo fueron los universitarios ingleses que, en la década del 20, actuaban de rompehuelgas.

Idéntica función cumplieron grupos estudiantiles de Buenos Aires —durante el período inmediatamente posterior al golpe reaccionario que derribó a Perón en 1955—, en ocasión de una huelga realizada por los trabajadores del transporte automotor.

El caso argentino puede ejemplificar, asimismo, la desconexión existente entre la «vanguardia» estudiantil y los sectores populares, ya que la mayor parte del estudiantado mantuvo una frontal oposición al gobierno de Perón integrándose, en la práctica, con el frente oligárquico y proimperialísta ante el cual, en la misma teoría reformista, solo cabía la oposición.

El caso más espectacular de un movimiento estudiantil masivamente reaccionario es el de Indonesia. Allí, y en alianza  con el ejército —estrechamente influenciado por los intereses norteamericanos—. la organización estudiantil desarrolló una intensa agitación callejera contra el régimen populista de Sukarno, quien contaba con el apoyo del poderoso Partido Comunista Indonesio.

Al triunfo del golpe militar, en 1965, siguió una orgía de violencia antipopular y anticomunista, durante la cual fueron asesinados entre 200.000 y 700.000 indonesios. La misión de los estudiantes en esa oportunidad, consistió en señalar a las personas que debían ser eliminadas por los piquetes militares… Es imposible dejar de señalar
que las prolongaciones universitarias de los partidos políticos tradicionales están colocadas, por lo general, en el ala izquierda de los partidos matrices; de este modo se convierten en ejes de frecuentes cismas.

Así ha ocurrido con el Movimiento de Izquierda Revolucionaria Venezolano, desprendimiento de la Acción Democrática de Rómulo Betancourt; con el MIR peruano, dirigido por el que luego fuera jefe guerrillero, De la Puente Uceda, que es un desgajamiento  del agónico APRA; y con el MAPU y el MIR chilenos, desprendimientos de la democracia cristiana que se integran al bloque de la Unidad Popular. Todos estos son ejemplos en los cuales la participación de los sectores de formación y militancia estudiantil fueron, en su origen, dominantes.

Los estudiantes contra la universidad
El punto de partida del movimiento estudiantil se encuentra en la insatisfacción de los estudiantes frente a la realidad universitaria que viven. Los motivos que lo provocan son numerosos y van desde la masificación de la tarea universitaria, incapaz de absorber con eficacia el creciente número de aspirantes, hasta los problemas derivados de una estructuración feudal del cuerpo docente. Un documento elaborado en 1968 por los estudiantes de la Facultad de Letras, Leyes y Magisterio de Turín, titulado «Didáctica y represión», describe la situación italiana:

«La mayoría de los catedráticos se burla de la Universidad y considera las cátedras como un cargo seguro, con su correspondiente retribución, que no les impide atender sus asuntos privados: unos son alcaldes, otros diputados, otros industriales, otros grandes abogados y otros, en fin, no hacen absolutamente nada.

Para los profesionales, el título profesoral implica simplemente que pueden cobrar unos honorarios más  elevados. Por lo que se refiere a la investigación, en nuestra Universidad investigar quiere decir publicar artículos o libros. Y como el prestigio de los profesores se mide por el volumen de las publicaciones que realiza el Instituto en el que se encuentran enfeudados, impulsan a asistentes y becarios a trabajar en investigaciones completamente inútiles, pero susceptibles de ser publicadas y que valen para triunfar en los concursos.

En definitiva, si la Universidad es una estructura feudal en poder de los catedráticos, la investigación es su blasón. Por lo que se refiere a la didáctica, en la lección magistral el catedrático recita de memoria sus libros y, en el seminario, bajo su dirección sólo se llega a descubrir lo que ya sabía y quería que fuese descubierto. En cuanto al estudiante, tiene un simple papel receptivo y pasivo. El estudiante tiene que perder el día y aceptar un conjunto de vacíos ritos académicos, como son las lecciones, seminarios y laboratorios, pretendiendo hacérsele creer que éste es el único medio de apropiarse de la ciencia y de la cultura. Las consecuencias extracientíficas de todo este sistema son evidentes.

Si para el catedrático la Universidad es un feudo, para el estudiante es un aparato represivo donde diariamente se ejercita una forma de violencia que resulta tanto más inicua cuanto que opera enmascarada bajo el pretexto de la exigencia del aprendizaje de una formación profesional. Los exámenes, las lecciones, la pérdida de tiempo, el adoctrinamiento, los procedimientos disciplinarios, la imposición desde arriba de la ciencia y de la cultura, son formas de control y de violencia que se ejercen sobre los estudiantes.»

Testimonio de una realidad que desactualiza la gráfica expresión italiana que definía a la universidad como «un ghetto d’oro di un mondo di merda». Las críticas a la universidad no se limitan a las imperfecciones y degeneraciones del sistema. Estas críticas cuentan muchas veces con el apoyo de sectores del profesorado, interesados en modernizar la universidad adecuándola con las necesidades del presente. Pero es en el éxito del proceso modernizador, es decir, cuando la universidad se adecúa cabalmente a las necesidades del sistema, cuando comienza a surgir una conciencia cada vez más lúcida y compartida acerca de la función de la universidad, en el sentido de que ésta está más emparentada con las necesidades de mantenimiento y expansión del sistema capitalista, rué con la construcción del conocimiento, a expansión de las actividades de investigación y la creación de un saber puro y neutro, presuntamente disfrutado por e! conjunto de la sociedad.

Cabe aquí reproducir un fragmento del documento elaborado por los alumnos del instituto de la Universidad de Ciencias Sociales de Trento en el año 1968.

«La universidad es una de las instituciones productivas del sistema social actual como sistema mercantil (sistema de mercancías). produce un tipo particular de mercancía: f» hombre, considerado como mercancía, como fuerza de trabajo calificada o en camino de calificación, como diplomado o candidato al diploma.

La finalidad de esta institución productiva (la universidad) es ubicar esta mercancía (los estudiantes diplomados) en el mercado de trabajo a fin de venderla y de insertarla en el ciclo complejo de reproducción social para que ella sea consumida. Una particularidad de este producto (estudiante-mercancía) es la de poder ser puesta en venta en el mercado de trabajo, ya sea durante el proceso de producción (estudios) como trabajador de! tiempo parcial (estudiante-trabajador), ya sea finalmente como producto terminado (diplomado).

No es esencia!, por consiguiente, para este tipo de institución productiva (la universidad)
terminar el proceso de producción de la mercancía. Así la parte más grande de la mercadería estará ubicada en el mercado, en el lugar de trabajo de tiempo parcial, es decir: el estudiante que llega a ser estudiante-trabajador, luego simplemente «trabajador», sin haber terminado el ciclo de sus estudios, es un caso que se reproduce sistemáticamente en el período actual.

La institución productiva funciona por otra parte de manera tal que transfiere  una gran parte de la mercancía en camino (estudiantes) durante la fase intermediaria del ciclo de fabricación.»

Fuente Consultada:
Transformaciones, Enciclopedia de los Grandes Fenómenos del Siglo XX – Tomo N° 4 –  Los Estudiantes
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Japon Nueva Potencia Economica La economia mundial Historia Economia

Japón Nueva Potencia Económica

Los años de la recuperación

La guerra dejó a Japón en un estado de devastación total: millones de desocupados, viviendas e industrias destruidas y una inflación galopante. Las pérdidas materiales rondaron la cuarta parte de su riqueza nacional. Sin embargo, Japón contaba también con algunas condiciones favorables para su reconstrucción.

La enorme desocupación indicaba la disponibilidad de una gran cantidad de mano de obra, y la industria bélica había elevado el nivel tecnológico y la capacidad productiva de la nación. Finalmente, el Japón de la posguerra contó con la ayuda norteamericana. Como consecuencia de la Guerra Fría y de la Guerra de Corea, los Estados Unidos decidieron favorecer el crecimiento de Japón con el fin de contar con un aliado fuerte en Asia.

Potencia Mundial Economica Japon

En este contexto, los japoneses otorgaron prioridad a la reconstrucción de la industria. En 1946 se crearon el Consejo de Estabilización Económica, con el fin de coordinar la producción, y el Banco de Reconstrucción, que debía canalizar las inversiones hacia determinados sectores industriales (alimentos, fertilizantes, carbón, hierro y acero).

A partir de 1951, el Banco de Desarrollo otorgó créditos a bajas tasas de interés. El Ministerio de Industria y Comercio Exterior, creado en 1949, impulsó la formación de grupos empresariales en torno de los bancos: los keiretsu. La mayor parte del capital necesario para la inversión industrial provino del sector privado.

El aporte del gobierno consistió en la concesión de préstamos a los bancos privados y en la provisión de infraestructura (construcción de carreteras y ferrocarriles). De este modo, hacia mediados de la década del ‘50 ya estaban echadas las bases para el crecimiento industrial japonés.

Sobre la base de estos estímulos, la industria japonesa comenzó su expansión. En 1948, el índice de producción industrial (tomando como base el de los años 1934-1936) estaba sólo en 55. En 1955 había trepado a 181; y en 1960 se disparó a 410.

Los años del crecimiento

En 1961, el primer ministro japonés, Ikeda Hayato, presentó un programa que se fijaba el objetivo de duplicar la renta nacional en un plazo de diez años. El plan se basaba en una expansión de las exportaciones a un ritmo cercano al 10% anual. Los principales rubros exportados eran maquinaria y químicos; los principales compradores, los Estados Unidos, Europa occidental y los países del Sudeste Asiático. Los índices del comercio exterior japonés (1965= 100) revelan que de 1960 a 1970 hubo un crecimiento de 43,9 a 200,8.

En la década del ‘60, la economía japonesa se caracterizaba por el predominio de un número relativamente pequeño de fabricantes a gran escala, algunos de los cuales se hallaban dentro de keiretsu como Mitsubishi, Mitsui y Fuji. Estos fabricantes se destacaban en sectores básicos como el siderúrgico, el naviero y el minero, aunque también eran fuertes en las finanzas y el comercio.

En forma paralela fueron surgiendo empresas con líneas de producción relativamente nuevas, como artículos eléctricos, electrónicos y automóviles: entre ellas figuraban, por ejemplo, Hitachi, Toyota y Nissan.

Durante esta fase también recibieron un gran impulso los productos que requerían una tecnología avanzada y fuertes inversiones de capital: acero, petroquímica, artículos de consumo como cámaras fotográficas, televisores, motocicletas y automóviles.

Entre 1973 y 1975, la crisis del petróleo —Japón importaba casi todo el petróleo que consumía— produjo un período de recesión de la economía japonesa. Sin embargo, Japón siguió siendo el país con el mayor crecimiento económico del mundo.

Japón, potencia económica mundial: En la actualidad, el poder económico de Japón se basa en tres pilares: su capacidad industrial, su importancia comercial y el dominio sobre los mercados financieros.

Japón es la tercera potencia industrial del mundo. Junto a los Estados Unidos, es el líder de la producción de alta tecnología —electrónica e informática, industria aeroespacial, biotecnología, óptica, mecánica de precisión—. A la vez, mantiene el primer lugar en la producción automovilística y naviera.

En el aspecto comercial, Japón exporta manufacturas e importa energía, materias primas y alimentos. Su éxito comercial se basa fundamentalmente en el bajo precio, la alta calidad de sus productos y en la protección del mercado japonés. Además, Japón es la primera potencia financiera: es el segundo inversor en el mundo y las empresas japonesas se extienden por todo el planeta. La bolsa de Tokio es la primera por el volumen negociado y los bancos japoneses ocupan los primeros puestos mundiales.

PARA SABER MAS…
Japón, el iniciador
Japón es actualmente uno de los tres polos del poder económico mundial.
Luego de un primer proceso de industrialización en la segunda mitad del siglo XIX, experimentó un aumento de su poderío económico y político que le permitió expandir su poder imperial sobre los países vecinos. Empobrecido por la destrucción causada por la Segunda Guerra Mundial, logró en pocos años ponerse a la cabeza del desarro-
llo económico y tecnológico mundial.
El progreso alcanzado por el Japón es totalmente extraordinario, ha cambiado el mundo y nuestra percepción del mismo. Ha sido capaz de combinar crecimiento económico y redistribución de la riqueza, así como reducir la desigualdad del ingreso. A pesar de la gran transformación de su territorio y de su sociedad, la identidad cultural fue cuidadosamente preservada, demostrando que es factible la modernización sin occidentalización.

Estos logros requirieron un extenuante esfuerzo de la sociedad japonesa, con trabajadores cumpliendo horarios de trabajo más extensos, consumiendo mucho menos y ahorrando e invirtiendo mucho más que los trabajadores de los Estados Unidos y Europa.

Paradójicamente, el Japón fue ayudado por las reformas impuestas por la ocupación norteamericana al fin de la Segunda Guerra. La prohibición de toda actividad bélica lo liberó del peso que significan los gastos mil/tares y le permitió centrar su atención en el desarrollo económico.

Este desarrollo solo puede ser explicado por la dinámica interna de la sociedad japonesa, en cuya base estaba el proyecto de afirmación de la identidad nacional.

Un país empobrecido por la guerra, dependiente de la importación de materias primas y energía, se movilizó colectivamente, primero para sobrevivir, luego para competir y finalmente para afirmarse a sí mismo por medio de la producción industrial y la innovación tecnológica. Después de 1945 el nacionalismo japonés reemergió en la forma de un proyecto de desarrollo económico guiado por el Estado y orientado a competir pacíficamente en la economía internarnacional.

La Crisis del Petroleo:Caida Mundial del Crecimiento Economico

La Crisis del Petróleo
La Caída del Crecimiento Económico

RESUMEN HISTÓRICO:
El impacto y la salida de la crisis:

Una combinación de factores marcó el final de un período de notable crecimiento. La declaración de inconvertibilidad del dólar en 1971 y las devaluaciones del dólar entre 1971 y 1973 pusieron fin al sistema monetario de Bretton Woods. La decisión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de aumentar el precio del crudo en 1973 —y nuevamente en 1979— terminó con el petróleo barato que había lubricado el crecimiento de posguerra.

Como consecuencia de estos cambios se frenó el ritmo del crecimiento económico. Creció la inflación, se redujeron las tasas de crecimiento y aumentó el desempleo. Importantes industrias —incluso sectores industriales enteros— se vieron obligados a reconvetirse: debieron introducir innovaciones tecnológicas, ahorrar energía, reducir sus plantas de personal, etc. Muchas de estas reconversiones contaron con el apoyo de los estados nacionales, que tendieron a privilegiar la mejora de las estructuras productivas por sobre los gastos sociales.

En términos sociales y políticos, la salida de la crisis de la década del ‘70 no fue neutral. En el terreno político, su rasgo principal fue el cuestionamiento teórico y práctico del estado de bienestar. Para sus críticos, enrolados en posiciones que suelen denominarse genéricamente neoliberales o neoconservadoras, el propio funcionamiento del estado de bienestar creaba las condiciones para el estancamiento económico, al limitar los beneficios empresariales y reducir en consecuencia las posibilidades de inversión.

A partir de ese momento, la intervención del estado se caracterizó por una menor preocupación por las reivindicaciones sociales. La ofensiva conservadora tuvo dos líderes principales:

Ronald Reagan, presidente de los Estados Unidos entre 1980 y 1988, y Margaret Thatcher, primera ministra británica entre 1979 y 1990. En el terreno social, el precio pagado por la contención de la inflación y por la reconversión de las industrias obsoletas fue un importante aumento en la tasa de desempleo, particularmente notable en Europa occidental.

Los límites del crecimiento y la cuestión ambiental

En 1972 el Club de Roma publicó un informe titulado “Los límites al crecimiento”. En dicho informe, un conjunto de expertos realizó una evaluación acerca de las posibilidades de continuidad del crecimiento económico en el planeta.

El problema central que planteaba el estudio era, como señala Víctor Urquidi, “el de la capacidad del planeta en que convivimos para hacer frente, más allá del año 2000 y bien entrado el siglo XXI, a las necesidades y modos de vida de una población siempre creciente, que utiliza a tasa acelerada los recursos naturales disponibles, causa daños con frecuencia irreparables al medio ambiente y pone en peligro el equilibrio ecológico global —todo ello en aras de la meta del crecimiento económico, que suele identificarse con bienestar”—.

Las conclusiones del informe eran pesimistas. Más allá de la certeza en sus previsiones, el informe ejemplifica bien una preocupación y un abordaje global que tuvieron creciente difusión desde la década del ‘70 en adelante.

La preocupación por armonizar el crecimiento económico, el mantenimiento de condiciones ambientales adecuadas y la vigencia de una mayor equidad social tuvo un hito en la realización de la Conferencia de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Desarrollo, realizada en Río de Janeiro en 1992. La necesidad de la cooperación mundial para conseguir un desarrollo sustentable —o sostenible— fue el eje de las discusiones de la conferencia.

Arabia Saudí, que no creía que su economía pudiese desarrollarse exclusivamente sobre la base de las exportaciones de petróleo, se embarcó en un programa de desarrollo masivo que pretendía no sólo construir refinerías de petróleo, sino también otras «industrias más alejadas de la fuente»: las que se basaban en el petróleo o la energía barata. La zona industrial de Al Juba! constituye un ejemplo de esta estrategia. Petromin, un organismo gubernamental Saudí. y Shell trabajaron conjuntamente en la operación.

PARA SABER MAS….
La respuesta a la OPEP

Sin embargo, incluso esa solidaridad no fue suficiente para mantener los altos precios del petróleo. La recesión en Occidente redujo la demanda de petróleo; entonces empezaron a realizarse esfuerzos por ahorrar el consumo de petróleo, ya fuera substituyéndolo por otros combustibles o utilizando técnicas más eficientes en el consumo de energía.

El carbón y la energía nuclear proporcionaban una fuente alternativa de energía que generó una creciente proporción de electricidad durante la década de los 70. Se exigían y producían coches con motores más pequeños y más económicos, lo que favoreció las importaciones japonesas a Estados Unidos.

Se introdujeron límites de velocidad para ahorrar petróleo, e incidentalmente, salvar vidas. Las fuentes de petróleo que no pertenecían a la OPEP empezaron a ampliarse. El desarrollo más espectacular se produjo en el mar del Norte, donde los altos precios del petróleo y la nueva tecnología hicieron posible la extracción de tal cantidad de petróleo que, a principios de la década de los 80, Gran Bretaña era autosu-ficiente en cuanto al petróleo.

En un intento de evitar la repetición de los sucesos de 1973-1974, 16 Estados formaron el Organismo Internacional de Energía (IEA) a finales de 1974. La organización tenía como objetivo supervisar un sistema para compartir petróleo en futuras emergencias y reducir la posibilidad de tales emergencias estimulando una mayor autosuficiencia en la producción de petróleo. A cambio de compartir el petróleo de los países miembros productores de petróleo —Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido— durante las emergencias, los países no productores de petróleo aceptaron en 1976 un precio mínimo de venta de 7 dólares por barril a fin de proteger su inversión en las fuentes petrolíferas. Ninguna de estas respuestas convenció al mundo de que se había solucionado el problema del petróleo.

En 1978, Paul Erdman publicó su novela The Crash of ’79 en la que predecía una gran guerra originada en Oriente Medio, precipitada por el sha de Persia y la lucha por el petróleo. La ficción demostró ser más exacta que muchas previsiones menos entretenidas, dado que 1979 señaló el comienzo de la segunda crisis del petróleo, iniciada por el derrocamiento del sha de Persia y la interrupción de los suministros de petróleo de Irán.

El precio del petróleo se dobló, pese a que la escasez de petróleo mundial nunca excedió el 4 por ciento y la producción de la OPEP para aquel año llegó de nuevo a un punto cumbre. Durante la primera crisis, las compañías petroleras habían racionado los suministros de petróleo y limitado así las consecuencias que la carrera por el petróleo podía tener. En la segunda crisis controlaban sólo la mitad del petróleo en el comercio internacional y no podían ser tan eficaces. Estados Unidos tan sólo cesó de acumular petróleo en marzo de 1979 y a continuación no pudo tener acceso a las reservas puesto que no se habían instalado las bombas.

El sistema de reparto de emergencia del IEA no fue activado, pese a la solicitud de Suecia, por la dudosa razón de que la activación podría aumentar el pánico. Una segunda oportunidad para que el IEA demostrara su valía surgió en septiembre de 1980, cuando se declaró la guerra entre Irán e Irak. Hacia principios de noviembre, cesaron las exportaciones de petróleo de ambos países, reduciendo las reservas mundiales algo más que en la crisis de 1979. Sin embargo, el precio del petróleo aumentó de 31 a 40 dólares, volviendo a descender a 35,5 dólares a final de año. Los mercados estaban más calmados porque Arabia Saudí aumentó la producción y el IEA alentó a sus miembros a disminuir sus reservas.

La utilización de los ingresos procedentes del petróleo: Los ingresos de la OPEP aumentaron hasta un máximo de 287.000 millones de dólares en 1980, pero la nueva ronda de aumentos de precios estimuló nuevas reducciones en la demanda. Los países de la OCDE redujeron su demanda de petróleo de la OPEP en un 20 por ciento entre 1979 y 1985. En esta última fecha, la OPEP suministraba sólo e! 40 por ciento de la demanda de petróleo en el mundo no comunista, lo cual suponía ganancias de 132.000 millones de dólares. Al año siguiente, el precio del petróleo descendió en casi un 70 por ciento en seis meses. Hacia 1988, los ingresos eran de cerca de 90.000 millones de dólares.

Deseosa de reducir la dependencia de su economía del petróleo, Arabia Saudí se embarcó en una inversión masiva en nuevas industrias, como las industrias químicas, mientras en algunas de ellas ya existía un exceso de capacidad mundial. Al ser un país geográficamente grande con una pequeña población y un monarca tradicional, que limitaba con Estados muy poblados con gobiernos radicales, Arabia Saudí también se sintió obligada a adquirir el equipo de defensa más moderno posible. Mientras el precio del petróleo seguía aumentando, los ingresos procedentes del petróleo permitían al gobiernos saudí financiar estos planes. Cuando el precio del petróleo volvió a caer en 1986, la estrategia económica nacional saudí se hizo insostenible.

El deseo de Arabia Saudí de ajustar su suministro de petróleo a fin de mantener los precios acordados, se evaporó gradualmente cuando aumentaron las dificultades presupuestarias. Con el hundimiento de este pilar de la OPEP, la perspectiva del cártel con un poder de mercado casi desapareció.

La Unión Soviética se podría haber beneficiado de este aumento en los precios, pero la delicada relación con sus mercados petroleros en Europa del Este lo hacía problemático. La Unión Soviética subsidiaba a sus Estados tapón suministrando petróleo por debajo de los precios mundiales. Pero los malos resultados de la economía soviética y de las economías satélite convirtieron este subsidio en una carga cada vez mayor.

Los efectos de la crisis
Las naciones industrializadas de Occidente reaccionaron al boicot y al alza de precios (de 2,59 a 11,65 dólares por barril) con consternación, pero inmediatamente adoptaron sus medidas. Holanda fue la primera en promover el ahorro de energía mediante la prohibición de la circulación automovilística en domingo. Bélgica y Alemania Federal siguieron su ejemplo poco después e impusieron también —como otros países— limitaciones de velocidad. Estas y otras medidas de ahorro demostraron su eficacia.

Aunque al boicot petrolífero había seguido una conmoción en cierto modo beneficiosa, los altos precios de los crudos podían conllevar peligros más graves. Se iba a acelerar la inflación, y en consecuencia el paro y las tensiones sociales. El sistema monetario se vería afectado a nivel internacional cuando los países productores de petróleo invirtieran en el mercado internacional las elevadísimas ganancias obtenidas de la noche a la mañana con igual celeridad.

Finalmente, se desequilibraron las balanzas de pagos de muchos países, puesto que tuvieron que emplear volúmenes de divisas mucho más elevados para hacer frente a las importaciones de petróleo. En 1973 los países del Mercado Común destinaron 16.000 millones de dólares para hacer frente a dichas importaciones, y un año después se elevaban ya a 40.000 millones de dólares.

Especialmente afectados resultaron los países en vías de desarrollo que no poseían petróleo. En conjunto se aceleró la recesión de la economía mundial, independientemente de las demás causas que la habían determinado. Los países industriales no iban a poder seguir aumentando su prosperidad tan rápidamente y a tan bajo precio, a expensas de otras naciones.

Las compañías petrolíferas multinacionales obtuvieron buenos beneficios del embargo y del alza de precios impuestos por los árabes. Habían demostrado ser imprescindibles a la hora de abastecer a los países industriales, y habían invertido ingentes sumas de dinero en nuevas prospecciones, pero el explosivo incremento de sus ganancias suscitó la indignación general.

La tierra oculta todavía más de 90.000 millones de toneladas de petróleo (y los expertos calculan otros 200.000 millones más), pero un consumo anual medio de 3.000 millones de toneladas permite calcular fácilmente que estas reservas se agotarán a principios del siglo XXI, aunque sin duda antes se producirán situaciones de difícil superación.

Aunque los países más dependientes del petróleo tratan de aprovechar otras fuentes de energía, no resulta fácil sustituirlo a medio plazo. En tal caso, es muy probable que la crisis de 1973 no haya sido más que el preludio de otra crisis energética futura, mucho más grave y de alcance mundial.

SÍNTESIS DE LA ÉPOCA

ORIENTE MEDIO se convirtió en un área crucial de la política mundial a partir de la década de 1950. Ello se debió a que los países de Europa occidental, Japón y Estados Unidos se hicieron cada vez nías dependientes de los grandes yacimientos petrolíferos de Oriente Medio. Los mayores depósitos se hallan en las inmediaciones del golfo Pérsico —Arabia Saudí, Kuwait, Irak e Irán— y en Libia (norte de África).

PETRÓLEO Y OPEP
En un principio, estos depósitos de petróleo eran explotados por compañías occidentales. Más tarde, los gobiernos de Oriente Medio se hicieron con el control de sus propias riquezas, ya que estaban en condiciones económicas para hacerlo. En 1960 muchos países productores de petróleo se unieron para fundar la OPEP (Organización de países exportadores de petróleo). Los precios empezaron a ser más altos.

LA CRISIS DEL PETRÓLEO En 1973, los países occidentales apoyaron a Israel en la guerra del Yom Kippur contra Egipto y Siria. Los productores árabes de petróleo, unidos en la OPEP, intentaron terminar con ese apoyo cortando los suministros de petróleo. Los precios del crudo se dispararon. Ello causó una grave crisis energética y una inflación (alza general de los precios) que dañó seriamente las economías occidentales, aunque multiplicó la riqueza de muchos productores de petróleo.

NACIONES RICAS Y NACIONES POBRES
Los países árabes productores de petróleo han tenido gobiernos muy diferentes. Algunos, como Kuwait, Arabia Saudí o Libia, tienen poblaciones pequeñas, de modo que la riqueza proveniente del petróleo puede emplearse en educación, sanidad y bienestar social. Otros, como Irak e Irán, están superpoblados. Muchos de sus habitantes son pobres, entre otras cosas porque gran parte de las riquezas generadas por el petróleo se invierten en gastos de guerra.

GOBERNANTES ÁRABES
Algunos de los mayores productores de petróleo, como Arabia Saudí y Kuwait, cuyos gobiernos son conservadores, están dirigidos por jeques (los jefes hereditarios de los árabes) prooccidentales. Otros, como Libia, Irak e Irán, están regidos por gobiernos que se autoproclaman revolucionarios. Como rasgo común, atacan el imperialismo estadounidense y la ingerencia de Estados Unidos en los asuntos extranjeros.

RELIGIÓN ISLÁMICA
En el mundo islámico se ha extendido un malestar general por la consideración que el Islam ha tenido en Occidente. Muchos pueblos de Oriente Medio exigen una modernización a la occidental, con el Islam en un segundo término. Éste fue el camino de Turquía y de su líder Kemal Atatürk (1881-1938) y la de Irán antes de 1979. Otros quieren preservar la religión y las costumbres islámicas, como Arabia Saudí, donde, por ejemplo, el alcohol está prohibido.

FUNDAMENTALÍSIMO ISLÁMICO
Una tercera opción es dinamizar el Islam haciendo de él una religión revolucionaria y opuesta a cualquier influencia extranjera. En 1979 el sha de Persia (1919-80) fue derrocado por los fundamentalistas shiís en Irán, quienes tomaron rellenes estadounidenses, desafiaron a Occidente y establecieron la estricta observancia islámica. En 1981, los fundamentalistas asesinaron al presidente egipcio Anwar el-Sadat (1918-81).

Fuente Consultada: Los Cambios Económicos del Siglo XX Sidney Pollard

Historia y Justificación del Estado de Bienestar en Occidente

Historia y Justificación del Estado de Bienestar

EL ESTADO DE BIENESTAR: Analizaremos primero, en este punto, cómo se constituye el llamado “estado de bienestar” desde lo global. El mismo, surge como respuesta del propio sistema capitalista mundial a la crisis del ´29 cuyo máximo teórico es John M. Keynes .

 “El ´29 barre también con la nostalgia residual de aquellos valores que el ´17 había destruido. En el jueves negro de Wall Street, con la catastrófica caída del índice de la Bolsa, son arrasadas las mitologías estatales y políticas de un siglo de renovado dominio burgués sobre la clase obrera…(…) es el entierro final del mito liberal clásico de la separación del Estado y el mercado. Es el fin del “laissez faire”.

Pero aquí no se trata simplemente de la modificación de la relación clásica entre el estado y la sociedad civil y del arribo de un Estado “intervencionista” (…) eso ya había sido presenciado en los años posteriores a 1870.

Aquí el inicio de una nueva época en la historia del Estado contemporáneo es señalado por el hecho de que en ese mundo debe reconocerse la emergencia de la clase obrera y la imposibilidad de eliminar el antagonismo que ella representa como un elemento necesario del sistema…(…) la característica central que distingue a la nueva forma histórica del Estado capitalista es: la reconstrucción capitalista del Estado sobre la base del descubrimiento del antagonismo obrero radical.(…) La revolución obrera política puede ser evitada sólo reconociendo las nuevas relaciones de fuerza y haciendo funcionar a la clase obrera dentro de un mecanismo que sublime la continua lucha por el poder en un elemento dinámico del sistema, controlándola, funcionalizándola en una serie de equilibrios…(…)

El Estado está ahora preparado para penetrar en la sociedad, para recrear continuamente la fuente de su legitimidad en un proceso de permanente reajuste de las condiciones de equilibrio. La nueva “base material de la constitución” devino en el “Estado planificador” o, mejor aún, el Estado como “plan”.(…)” (Negri, Toni, “La crisis de la política. Escritos sobre Marx, Keynes, las crisis capitalistas y las nuevas subjetividades”, Ediciones El cielo por asalto, Argentina, 2002, pág. 15 y 16.)

Negri, se pregunta más adelante por las implicancias de la crisis del ´29 y sobre los nexos entre 1917 y 1929 y dice: “… el ´17 se presenta al mismo tiempo bajo dos aspectos: como problema internacional y como problema interno de los diversos países capitalistas, como el problema de la contrarrevolución, así como el aislamiento de la Unión Soviética, y como el problema de la represión del potente movimiento de la clase obrera –sindical y obrero- que extiende la experiencia revolucionaria a todo el mundo capitalista”.

Y Negri, contesta diciendo lo que proponía Keynes en 1919, como la única vía a seguir por el capitalismo: “…consolidar la economía de Europa central como una barrera contra los soviets rusos y como una forma de control de los movimientos revolucionarios internos, reunificar, en suma, los dos frentes de defensa del sistema capitalista”. (Negri, Ob. Cit, pág. 18).

Además, marca como característica específica de la nueva forma del Estado que emergió de 1929 que: “era más bien el tipo de dinámica de clase que entrará en acción en el marco del intervencionismo estatal, sobre la cual se fundaba la intervención. Únicamente la experiencia de la gran crisis del 1929 podía permitir a la ciencia capitalista dar este ulterior paso adelante hacia una nueva redefinición del Estado.(..) Asumir que el ´17 no tiene incidencia inmediata sobre el ´29 parece cosa obvia. Sin embargo, detrás de la obviedad de esta afirmación se encuentra una red de relaciones históricas cuya identificación, si no explicará, ciertamente dará un sentido político complejo de interpretación de la gran crisis.

Porque, si bien es cierto que la crisis del ´29 surge directamente de la estructura económica norteamericana, también es al mismo tiempo fruto de la acumulación de las contradicciones del sistema…(…) La excepcionalidad de la crisis del ´29 no se entiende sino teniendo presentes las condiciones del desarrollo económico de los años veinte, cuando el alargamiento de la base de la oferta (…) no se acompañó de un cambio en la relación en la que se encontraba con la demanda (…) y cuando se dice “demanda” se dice “clase obrera”, se dice posibilidad de insurrección y de subversión del sistema” (…) tenemos finalmente a este Estado capitalista que audazmente supera y recupera (Aufhebung) la noción de “revolución permanente” a su interior para su propia conservación” ( Negri, Ob. Cit., págs. 25, 26 y 34 ).

“John Maynard Keynes fue quizás el teórico más perpicaz de la reconstrucción capitalista, de aquella nueva forma de Estado capitalista que emergió como reacción al impacto revolucionario de 1917.(…) y el rol jugado por Keynes fue hacerla funcionar (a la revolución del 17) dentro del análisis de la crisis, convertirla en elemento científico (…) el punto decisivo en la “Teoría General” es: El redescubrimiento de la ley de la caída tendencial de la tasa de la ganancia” (…) y la necesidad del sistema de una previsión. Y la previsión, consecuentemente es el predominio de la demanda sobre la oferta.” (Negri, Ob. Cit., págs. 17 y 35.)

 Estado de Bienestar

Fue Keynes, quien aportó líneas de acción superadoras de la crisis e hizo alusión al rol del estado en esta coyuntura. Ya la Primera Guerra había provocado, en mucho países, situaciones de riesgo a las economías nacionales, lo que había obligado a abandonar la idea de un Estado abstencionista en materia económica.

La crisis del ´29, que es vista como una crisis de todo el sistema en su conjunto, pero del sistema capitalista. Dice el historiador Hobsbawm: “(…) Ahora bien, una vez que el capitalismo liberal había conseguido sobrevivir –a duras penas- el triple reto de la Depresión, el fascismo y la guerra, parecía tener que hacer frente todavía al avance global de la revolución, cuyas fuerzas podían agruparse en torno a la URSS, que había emergido de la segunda guerra mundial como una superpotencia. (…) El principal interrogante al que deben dar respuesta los historiadores del siglo XX es cómo y por qué tras la segunda guerra mundial el capitalismo inició – para sorpresa de todos- la edad de oro, sin precedentes, y tal vez anómala, de 1947-1973. No existe todavía una respuesta que tenga el consenso general…(…)” (Hobsbawn, Eric, “Historia del siglo XX”, Ed. Crítica, 1997, pág. 18).

La crisis del sistema capitalista, que no afectó a la ex Unión Soviética, obliga a el Estado, a realizar medidas dirigistas, corporativistas, intervencionistas (aunque volvamos a aclarar: ¡el Estado siempre interviene!). ¿Cuál va a ser el rol que se le va asignar al Estado en este periodo? El Estado va a ser pensado como activo agente de la economía, desde la regulación e incentivación de la producción; desde el control de los mercados, del consumo, de la producción, del comercio exterior; desde la elaboración de nuevas leyes que reglamenten el funcionamiento económico; desde la planificación de las medidas a adoptar; desde la nacionalización de empresas, etc.

Es que, siguiendo a Keynes, la idea era, incentivar el consumo, la demanda de bienes en oposición a la teoría del pensamiento clásico en la que el mercado es una espontánea fuerza reguladora de la economía, donde la oferta y la demanda (tanto de bienes y de mano de obra) se crean mutuamente, se generan mutuamente. A partir de las teorías keynesianas, surge también la idea de la plena ocupación y del pleno empleo como generador de más demanda de productos y más consumo.

El Estado pasa así, a intervenir para garantizar cierto nivel de ocupación y de consumo, incentivando la economía por medio de políticas que aseguren su funcionamiento. El Estado, asume el rol de protector tanto de los consumidores como de empresarios a fin de impedir los abusos de los sectores monopolistas.

En resumen, el “Estado de Bienestar” (“Welfare state”) pretende, frente a los avances de la economía, regular el funcionamiento de la sociedad. Surgió desde lo global (desde los países centrales e industrializados) como necesidad del subsistencia del propio sistema, pero también fue modelo en los países periféricos. Si bien, este tipo de Estado, no trata de transformar la estructura del sistema económico, intenta remediar las deficiencias adoptando medidas que mejoren los servicios de salud, educación, cultura, seguridad y defensa del ambiente.

El “Estado de Bienestar” interviene subsidiando actividades correctivas de las desigualdades sociales, trata de resolver los problemas graves dentro de la estructura del Estado Liberal. La idea para el “Estado de Bienestar” es que es necesario intervenir, porque si se deja a la sociedad librada a su suerte, se cae en una irracionalidad donde los que más tienen tienden a incentivar aún más las diferencias sociales y económicas. El Estado, entonces, no debe limitarse a garantizar el funcionamiento del sistema sino que debe ser regulador de las relaciones sociales y fundamentalmente debe hacerse cargo de la “justicia distributiva” de los recursos, o sea ser un Estado “incluyente”.

Pasando a las implicancias de todo lo dicho anteriormente, al nivel de lo Local, a lo que pasaba en esta etapa en Argentina y en América Latina en general, el rol del Estado en el periodo de Industrialización tiene un cambio cualitativo con respecto al que había tenido en el periodo anterior (“modelo agroexportador” en el que representaba exclusivamente los intereses de las clases dominantes).

En la etapa de la economía primaria exportadora, sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XIX, el Estado toma una posición decidida en el proceso, a través de la organización y la promoción de la inversiones en ferrocarriles e infraestructura y en el poblamiento de la zona pampeana. En ese periodo (1860-1930) el Estado integró al país en el sistema de división internacional del trabajo, organizó el sistema monetario en torno al patrón oro y una política arancelaria abierta a la importación de manufacturas. Se organizó el Estado de derecho liberal liderado por los sectores vinculados a la producción agropecuaria y a los intereses internacionales asociados a los grupos locales dominantes en ese sector dinámico.

Como dijimos, la complejidad creciente del proceso económico, plantearon al Estado un conjunto de problemas, a partir de 1930.

Uno de esos problemas, se refiere a la política de desarrollo industrial. En la etapa Agroexportadora (política librecambista), las responsabilidades del Estado se limitaban al manejo de la política arancelaria. En la nueva etapa, al asumir la Industria, el papel protagónico del proceso de desarrollo, y la protección arancelaria y otras medidas de fomento, un rol central en la evolución de la economía, el Estado asumió responsabilidades mucho más complejas: “Entre ellas se incluye no sólo el nivel y la estructura de la protección arancelaria sino, también, la política de financiamiento de promoción del cambio tecnológico, de precios relativos agro-industriales y otras cuestiones importantes.” (Peralta Ramos, Mónica, “Etapas de acumulación y alianzas de clases en la Argentina (1930-1970)” ).

En el nivel global, los países capitalistas obtuvieron durante este periodo inmejorables ganancias y una notable mejoría económica. Por primera vez apareció un sistema de consumo masivo basado en el pleno empleo y en el aumento constante del poder adquisitivo con la cobertura social financiada por el incremento de los ingresos del Estado.

Finalmente, el “estado de bienestar” entró en crisis a fines de los ´60 y comienzo de los ´70. El equilibro vital de su funcionamiento se vio alterado por el aumento de la producción y la capacidad del mercado de absorberlo. Es decir, mucha oferta y poca demanda. A todo esto se le sumó la denominada “crisis del petróleo” de 1973, que generó una importante disminución de las ganancias de las empresas y paralelamente una disminución en el poder adquisitivo de los trabajadores. Las empresas privadas culparon al “estado de bienestar” por esto y comenzaron una nueva etapa, una nueva fase capitalista: “Tecnológica Financiera” con el neoliberalismo comandando política e ideológicamente el proceso.

Ver: Crisis del Estado de Bienestar

Profesor: Pablo Salvador Fontana

BIBLIOGRAFÍA UTILIZADA EN: “EL ESTADO DE BIENESTAR”:
– Hobsbawn, Eric, “Historia del siglo XX”, Ed. Crítica, 1997.
– Negri, Toni, “La crisis de la política. Escritos sobre Marx, Keynes, las crisis capitalistas y las nuevas subjetividades”, Ediciones El cielo por asalto, Argentina, 2002.
– Peralta Ramos, Mónica, “Etapas de acumulación y alianzas de clases en la Argentina (1930-1970)”.

El Movimiento Hippie La contracultura en la década de los 60 Cambios

El Movimiento Hippie: Contracultura de los 60

INTRODUCCIÓN: LOS HIPPIES Fue un movimiento juvenil que tuvo lugar en los últimos años de la década de 1960 y que se caracterizó por la anarquía no violenta, la preocupación por el medio ambiente y el rechazo al materialismo occidental.  Los hippies formaron una contracultura políticamente atrevida y antibelicista, y artísticamente prolífica en Estados Unidos y en Europa. Su estilo psicodélico y lleno de colorido estaba inspirado por drogas alucinógenas como el ácido lisérgico (LSD) y se plasmaba en la moda, en las artes gráficas y en la música de cantantes como Janis Joplin o de bandas como Love, Grateful Dead, Jefferson Airplane y Pink Floyd.

El Movimiento Hippie La contracultura

EL MOVIMIENTO HIPPIE:  En los últimos años de la década del ´60, comenzó un movimiento muy particular que fue conocido como “movimiento hippie”. Este movimiento, como decíamos anteriormente, se caracterizó por la anarquía no violenta, por la preocupación por el medio ambiente y por un rechazo general al materialismo occidental. Los hippies formaron una cultura contestataria y antibelicista.

Artísticamente fue un movimiento muy prolífero en todo el mundo. Su estilo fue la psicodelica y la multiplicidad de colores inspirados en la drogas alucinógenas de la época (LSD) y que se plasmaba en: moda, artes gráficas y sobre todo en la música, en cantantes como Janis Joplin y en bandas como Love, Grateful Dead, Jefferson Airplane y Pink Floyd por nombrar solo algunas; y en general en todos los ámbitos de la cultura.

En un principio el movimiento se generó en Estado Unidos para luego extenderse a Europa y a todo el mundo. El origen, fue una reacción a las profundas alteraciones que había producido la segunda guerra mundial, en la sociedad y en la cultura.

Luego de la segunda guerra mundial (1945), se habían generalizado las políticas económicas de orientación “keynesianas”, que se basaban en el impulso que el Estado (ver Estado de Bienestar) le daba a la demanda y a la organización del proceso productivo a través del “taylorismo” (organización racional y científica del trabajo) y el “fordismo” (organización del trabajo en cadena). Estas circunstancias, hicieron aumentar la productividad y a su vez abaratar costos, lo que permitió a los trabajadores, acceder al mercado de bienes de consumo durables (automóviles, electrodomésticos, etc.), como nunca antes en la historia.

Las clases medias y populares mejoraron notablemente en las condiciones de vida ayudadas por la intervención del llamado “estado de bienestar” que tenía en esta etapa una importancia preponderante. Además, el pleno empleo, el sistema de seguridad social asegurado por ese “estado de bienestar” y la transformación de algunos servicios que antes eran privados (sanidad, educación, transporte, etc) en públicos, permitió también una notable mejora en la mayoría de los trabajadores.

Estas mejoras económicas, provocó en la sociedad en general una aletargamiento y un adormecimiento en cuanto a los reclamos y las luchas obreras. Los jóvenes, a partir de la década del ´50, comenzaron a rechazar estas posiciones cómodas y burguesas. Además, se le sumó a estos conflictos, la intolerancia “macartista” en el plano interno y la guerra de Corea en el internacional.

Todas estas transformaciones en la sociedad, fueron incubando la protesta juvenil que vendría.

La década del ´60, en los Estados Unidos y en los países centrales, traería todavía aun más mejoras en lo económico. La producción industrial se incrementó durante este periodo, principalmente la industria alimenticia, junto con la producción de carbón, la metalurgia básica, los productos agrícolas y la gasolina. Comenzó así, una etapa de consumo de masas. Los electrodomésticos, el auto y el teléfono, pasaron a ser símbolos de status personal. En general, artículos que eran privativos de minorías, pasaron a ser consumidos por una gran cantidad de personas al abaratarse notablemente sus costos.

Otro síntoma de los cambios de la época, fue la significativa explosión demográfica y la fuerte crisis que sufrió la institución “familia”. La misma, dejó de ser el núcleo de contención afectiva que siempre fue, debido a un cambio de valores en la sociedad.

Dos grandes movimientos también cobraron fuerte impulso en la década del ´60: uno era el “liberación femenina” y el otro el de la lucha contra la discriminación étnica.

En ese marco, en esta década, muchos jóvenes comenzaron a ensayar experiencias no convencionales. Consideraban mediocre y aburrido el mundo “burgués” e iniciaron una búsqueda hacia una vida espiritual y en contacto con la naturaleza. A toda esta búsqueda e iniciativas de los jóvenes, se la comenzó a conocer como “movimiento hippie”.

Al “movimiento hippie” no le interesaba cambiar la sociedad, sino que lo que pretendían era cambiar la sociedad en forma íntegra. Además de los cambios en la familia y la rebelión juvenil, se sumaba la denominada “revolución sexual”. Ésta última, ocurría acompañada de las grandes transformaciones en las conductas sociales, que se trasladaron también al ámbito privado. La aparición de las píldoras anticonceptivas y su difusión masiva, también influyeron en los cambios producidos en el nivel social.

Los “hippies”, tomaron como actitud contestataria, retirarse de la sociedad a la que condenaban por actitud cómoda y conservadora. Comenzaron, entonces, a reunirse en comunas, constituidas como organizaciones libres y sin jerarquías, en total contraposición de lo que pasaba en la sociedad burguesa. Las reuniones de los hippies se volvieron cada vez más conocidas, pero la que quedó instalada en la memoria, fue el festival de “Woodstock” en 1969, en el cual se reunieron durante tres días, medio millón de jóvenes. Además, el movimiento hippie encontró en el rock, un modo de expresión inigualable, sus valores básicos fueron la tolerancia y el amor. La guerra de Vietnam, fue también un hecho clave, que mostró al movimiento en total oposición al conflicto bélico, su gran inconformismo se manifestó en diversas movilizaciones en contra de la guerra y de todo tipo de violencia.

Estilo y comportamiento: El icono hippie suele caracterizarse con un hombre de pelo largo y barba mucho más larga que lo considerado “normal” para la época. Ambos sexos tendían a dejarse el pelo largo y de imitar el estilo afroamericano.

La mayoría de la sociedad de la época, consideraba estos “pelos largos” como una ofensa, o como sinónimo de suciedad, o cosa de mujeres.

El hecho de usar el cabello largo, para ambos sexos y su forma particular de vestir, actuaba como una señal de pertenencia y una muestra de su actitud contestataria y contracultural.

Otras características asociadas a ellos fueron:

– Ropas de colores brillantes.

– Ropas desteñidas.

– Camisas largas, polleras largas, pantalones con botamanga tipo “pata de elefante”.

– Ropas indias o africanas.

– Símbolos como la flor o dibujos de los aborígenes americanos..

– Muchos se confeccionaban su propia ropa como protesta ante la cultura consumista.

– Uso de incienso y recuperación de los valores naturales de las plantas.

– Se reunían a tocar o componer música en fiestas al aire libreo en casas de amigos.

– Vida en comunas.

– San Francisco, California era la principal ciudad de encuentro para los hippies.

– Tolerancia hacia la homosexualidad y la bisexualidad.

– Amor libre: traducido en un rechazo a la institución del matrimonio y una conducta sexual contraria a las imposiciones de las Iglesias o el Estado, que eran vistas como intromisiones a la vida personal.

– Uso de drogas: marihuana, hachís, alucinógenos como el LSD, etc.

El entonces presidente Ronald Reagan definió al hippie como «un tío con el pelo como Tarzán, que camina como Jane y que huele como Chita».

Festival de Woodstock:

Fue el acontecimiento emblemático del movimiento juvenil y si queremos representar cómo fue la década del ´60, seguro que recurriremos a ese festival. Desafiante, inocente, optimista y tolerante, todo eso a la vez y muchas cosas más se pueden decir del mismo. Celebrado en una granja del estado de Nueva York del 15 al 17 de agosto de 1969. Durante tres días, a pesar de las lluvias, el barro y las instalaciones insuficientes, más de 400.000 jóvenes se abarrotaron en un encuentro que pasaría a la historia.

Joan Baez; Crosby, Stills, Nash y Young; The Who; Janis Joplin; Jimi Hendrix; Sly and the Family Stone; Jefferson Airplane y Santana, son solo algunos de los músicos que actuaron en el festival que había sido anunciado como “tres días de paz y amor”.

Estudiantes, fumadores de marihuana, residentes en comunas, profesores y hippies, en general, acudieron a la cita que fue catalogada como “una reunión de todas las tribus”, creando una de las leyendas que quedaría viva por siempre en la cultura musical y roquera.

Liberación homosexual:

Un acontecimiento, cambió algo que ya se venía dando desde la década de ´50. El movimiento homosexual era hasta entonces reducido y discreto, todavía sufría los prejuicios de la época. El aconteciendo del que hablamos, tuvo lugar en un bar (el “Stonewll Inn.”) para homosexuales del Greenwish Village, un barrio bohemio de Nueva York.

Una noche de junio de 1969, en una operación que parecía rutinaria, la policía realizó una redada en el Stonewall, debido a que el mismo no tenía licencia para vender alcohol y por esos tiempos atraía una nutrida clientela de jóvenes, ruidosos y travestis. Lo que hubiera pasado inadvertido, esa noche se tradujo en una violenta reacción sin precedentes. En lugar de dispersarse, los habitúes respondieron con ira. El disturbio duró varios días y el acontecimiento provocó que saliera a la luz, la causa por la “liberación homosexual”.

 Los activitas de esta causa, influenciados a su vez por los movimientos del poder negro y la liberación de la mujer, tomaron mayor fuerza y lograron ubicarse en la opinión pública de la época.

Esta rebelión, también fue significativa para aquellos que esperaban un control menos rígido de la sociedad hacia los comportamientos sexuales y para los que esperaban que se termine con la discriminación hacia los homosexuales.

Los movimientos a favor de la liberación homosexual comenzaron a expandirse hacia las potencias occidentales. Ya Inglaterra, había despenalizado la homosexualidad y se le sumaban en 1969, Canadá, Alemania, Australia y algunos estados de Norteamérica.

Finalmente, en 1973, la Asociación Norteamericana de Psiquiatría borró de su manual de diagnóstico, a la homosexualidad como enfermedad. De todas formas, la persecución y la discriminación no finalizó allí.

Ampliación: Paz, música y contestación: En 1966, «el verano del amor» marcó el apogeo del movimiento hippie. Sus miembros estaban a favor del pacifismo, las religiones místicas y la libertad sexual. Algunos, incluso, defendían el uso de drogas como la marihuana y el LSD (dietilamida del ácido lisérgico), que, se decía, abría la mente a áreas inexploradas.

En junio de 1967 se celebró en Monterey (EE. UU.) el primer gran festival de música pop al aire libre, al que asistieron unas 200.000 personas. Su poderosa combinación de música pop y cultura juvenil marcó uno de los puntos culminantes de lo que significaron los 60. No obstante, este optimismo empezó a desvanecerse con los asesinatos de Roben Kennedy y Martin Luther King. En casi todo el mundo hubo manifestaciones estudiantiles contra la intervención militar en Vietnam.

En algunas ciudades de EE. UU. se produjeron disturbios y el movimiento en favor de los derechos civiles abandonó su postura no violenta cuando actuaron grupos extremistas. En Francia, la revuelta estudiantil de mayo de 1968 coincidió con la huelga general de 10 millones de trabajadores, que pedían la dimisión de Charles de Gaulle.

El final de la década estuvo marcado por dos importantes festivales de rock, ambos celebrados en 1969: el de Woodstock en Nueva York y el concierto gratuito de Altamont, en California. En Woodstock, 450.000 personas asistieron a los tres días del festival unidas por un espíritu de amor y confratemización, pero en Altamont, un afroamericano fue apuñalado durante un altercado con otros asistentes.

PARA SABER MAS…

Hubo gran diversidad de estilos e ideologías entre los movimientos rebeldes. Muchos de ellos tuvieron su origen en Gran Bretaña, pero luego fueron adoptados en otras latitudes. Los hippies fueron una de las primeras tribus urbanas en las que se articularon la sensibilidad musical y estética, con la adhesión a la protesta pacífica en contra de la sociedad de consumo.

Como el camino elegido para la protesta era pacífico, el movimiento hippie tendió a utilizar los símbolos y el arte, además de adoptar un cierto estilo de vida para ejercer su rebelión. Por ejemplo, alentaron la vida comunitaria como manera de protesta contra la vida burguesa y el consumo indiscriminado. La vida comunitaria disolvía la familia nuclear en la comunidad: todos se preocupaban de la crianza de los más chicos, nadie acumulaba más riqueza que otro, todo se compartía y a nadie le importaba acaparar más y más bienes. La naturaleza se oponía al consumo de electrodomésticos y el poder de las flores al poder de las armas, que en esos años Los Estados Unidos desplegaban en Vietnam.

Además de este estilo de vida, la estética del pelo largo, el pantalón vaquero gastado, y en los varones la barba crecida, eran también formas de protestar. Se contraponía la figura del aplicado oficinista a la del despreocupado habitante de una comunidad que disfrutaba de la naturaleza antes que del éxito profesional.

Este estilo de vida se plasmó en varias comunidades famosas, por ejemplo en San Francisco, en los Estados Unidos, y en la localidad de El Bolsón, en la Argentina, que se hizo conocida justamente por la comunidad hippie que se radicó allí. Esta ética y estética de la ideología hippie se manifestó en las letras de canciones de varios grupos y autores paradigmáticos de la época.

LA MARIHUANA Y EL GRUPO HIPPIE (Comentarios de la época)
La cannabis (de donde se extrae la marihuana) tiene algunas características distintas de las drogas mencionadas. Es utilizada por dos grupos sociales extremos, claramente marginados: prostitutas, delincuentes, etc., y más recientemente vastos sectores de las clases medias y altas, estos últimos atraídos por algunas de las postulaciones de la cultura hippie. Aun a riesgo de plantear esquemáticamente el problema se puede decir que las graves contradicciones de la sociedad consumista de los países altamente desarrollados engendra grupos que se rebelan contra ella. Algunos detentan altos niveles de conciencia, otros limitan los alcances de su oscura protesta social a las reformas internas dentro del sistema existente. Los hippies, seguramente, pertenecen a este segundo grupo.

Por ejemplo en los Estados Unidos, acelerado el deterioro social por la guerra en Vietnam y la creciente violencia interna, se recorta un núcleo de las jóvenes generaciones que se burlan del establishment, es decir del sistema. Esta oposición que centra su lucha en el pacifismo, en el retorno a valores humanísticos que desalienten la alienada búsqueda de éxitos materiales, contradictoriamente, hace uso masivo de «cosas».

Estas «cosas» ya no son heladeras, automóviles o éxito social, sino que cristalizan en el uso de drogas: la marihuana y algo menos el LSD. Así, el uso de las drogas de la cultura hippie desorganiza y deteriora a un rico potencial humano, lo desvía del enfrentamiento orgánico y distrae los objetivos originales de la protesta.

Los hippies norteamericanos constituyen un buen ejemplo del rol que cumplen las drogas en un contexto social dado. Curiosamente buscan la misma sensación estimulante y anestésica de los sentimientos a los cuales están sometidos sus compatriotas en el sudeste asiático (la cantidad de jóvenes soldados en Vietnam que consumen drogas es altísima).

Los grupos que siguen el modelo cultural hippie en América Latina son evidentemente menos numerosos y prácticamente están concentrados en las grandes ciudades, pero responden en su dinámica de constitución a elementos análogos a los norteamericanos. Pertenecientes a !as clases medias siguen la tradición de adoptar modelos culturales y de conducta de origen metropolitano. Se reconoce en ellos un interés semejante por la marihuana y el ácido lisérgico.

El estilo de vida americano Causas Historia Caracteristicas

El estilo de Vida Americano: Características

Durante la era de posguerra, la sociedad occidental presenció un cambio notoriamente veloz. Productos de nuevas tecnologías —como las computadoras, los televisores, los jets, los dispositivos anticonceptivos y las nuevas técnica quirúrgicas— alteraron de manera drástica y rápida el ritmo y la naturaleza de la vida humana. Los apresurados cambios de la sociedad de la posguerra, fomentados por los avances científicos y el raudo crecimiento económico, hicieron que varias personas pensaran que era una nueva sociedad. Llamada por algunos sociedad tecnocrática y por otros sociedad de consumo, la sociedad occidental de posguerra se caracterizó por una cambiante estructura social y nuevos movimientos hacia el cambio.

EL ESTILO DE VIDA NORTEAMERICANO:

Como consecuencia de la implantación del llamado Estado de bienestar, a partir de fines de la Segunda Guerra Mundial, importantes sectores sociales de los países industrializados aumentaron, considerablemente, el poder adquisitivo.

estatua de la libertad en ee.uu.

Para mantener esa situación de mejoramiento salarial y de cobertura social, era necesario acrecentar la producción y, en forma paralela, el consumo para que se pudiera absorber todo lo fabricado. Así aumentarían las ganancias de los industriales que, a su vez, dispondrían de más capitales para seguir mejorando la capacidad adquisitiva de las clases medias y bajas, formando un círculo en el cual todos los elementos debían conservar el equilibrio.

Todo esto se hizo posible gracias a los adelantos tecnológicos. El mejoramiento salarial se dio a partir de las negociaciones entre los sindicatos y las organizaciones patronales, y asegurando las mayores ganancias a los empresarios. Para sostener este nivel de vida, era necesario aumentar el consumo, aun de productos superfluos que comenzaron a ser publicitados como imprescindibles.

A fin de lograr ese objetivo, fue creado en los Estados Unidos un nuevo estilo de vida, que comenzó a difundirse como el american way of life (estilo de vida americano). Para ello, se utilizaron dos elementos: la publicidad y la disminución de la calidad de los productos, con el fin de que tuvieran menor vida útil y por lo tanto, fuera necesario reponerlos más rápidamente.

Esta nueva forma de vida se basaba en el consumo de todo tipo de artículos, como uno de los principales caminos para la realización individual de los seres humanos. Se dejaban en segundo plano muchos de los valores culturales sostenidos hasta entonces, como el crecimiento intelectual y espiritual.

Las características de ese estilo fueron —además del consumismo— la exageración, la ostentación de la riqueza y la grandiosidad, reflejadas en todos los órdenes. La industria automotriz norteamericana, por ejemplo, se diferenció de las demás por el enorme tamaño de sus vehículos y por su mayor potencia.

Los automóviles Impala, inmensos en tamaño, se convirtieron en el símbolo de la riqueza de los años 60. Se creó, de este modo, una notoria influencia y hasta dependencia cultural, pues el resto de los países estuvieron influidos por la moda y las preferencias norteamericanas, más allá de sus propias tradiciones o idiomas.

El Turismo:

La gente comenzó a vivir mejor y contaba con dinero para gastarlo, por lo que solicitaba mas tiempo libre, por lo que se dedujeron la cantidad de horas de trabajo diarias en una novena parte. Los americanos ahora buscaban nuevas actividades deportivas, culturales y mucha recreación, cuyo objetivo mas destacado fue el turismo.

El turismo era una de las industrias de más rápido crecimiento en todo el mundo. En los diez años entre 1962 y 1972, el gasto en turismo se triplicó. En algunos casos, el muy alto incremento anual en los ingresos por turismo reflejaba un punto de partida bajo, en otros continuaba aumentando desde un nivel que había sido alto. España, por ejemplo, que había acogido a 200.000 turistas en 1930 y 6 millones en 1960, recibió a 33 millones en 1973.

Los otros países «baratos» del Mediterráneo, entre los que se encontraban Grecia, Turquía, Malta, Israel, Chipre y Portugal, así como el Norte de África, también registraron incrementos. México y las Bahamas tuvieron la misma experiencia que el hemisferio occidental. Las tasas de crecimiento eran menores en algunas zonas de las tradicionales de vacaciones, como Austria, Suiza, Francia e Italia.

En estos países, el turismo de invierno experimentó una rápida expansión. En Alemania Occidental, por ejemplo, donde en 1960-1961, 565.000 personas pasaron sus vacaciones de invierno, la cifra alcanzó los 3.157.000 en 1975-1976. Sin embargo, incluso en 1976, los países desarrollados seguían recogiendo el 83 por ciento de los ingresos del turismo, frente al 17 por ciento de los países en vías de desarrollo. Se trataba de una forma de gasto que quedaba limitada a los países más ricos; para algunos de los países más pobres se estaba convirtiendo en una fuente vital de ingresos.

En Europa, el esquí, que una vez fue un deporte exclusivo de los muy ricos y muy privilegiados y de un pequeño número de deportistas fanáticos, se convirtió en un deporte de masas, y más y más personas podían permitirse unas segundas vacaciones durante el invierno y viajar al extranjero para disfrutarlas. Pero las condiciones bajo las cuales tenía lugar el esquí cambiaron a medida que atraía un número cada vez mayor de personas. El viaje hasta el lugar empezó a estar congestionado y era cada vez más incómodo, y los pueblos alpinos que en un tiempo fueron tranquilos se convirtieron en municipios concurridos a medida que se construían hoteles de hormigón para alojar a los turistas.

La explosión de la educación

Es posible considerar la creciente provisión de educación como otra manera en que las personas utilizaron la creciente cantidad de bienes y servicios que ahora estaban a su disposición. La educación puede considerarse como algo valioso por sí mismo, así como un medio para aumentar la productividad de la mano de obra a largo plazo. En el boom de la posguerra, se produjo una verdadera explosión en el número de personas que acudían a las universidades u otros institutos de educación superior.

Estados Unidos llevaba la delantera en este aspecto, gastando una proporción de la renta nacional per ca-pita superior a la de otros países para la educación, y conservando esta delantera incluso cuando el resto del mundo occidental avanzó. Este énfasis en la educación se ha considerado como una alternativa a la provisión de otros servicios sociales, para los cuales Estados Unidos estaba rezagado, quizás como reflejo de la preferencia estadounidense por la autoayuda individual frente a la asistencia social.

En el año 1960, Estados Unidos gastó un 5,3 por ciento de su renta nacional en educación, comparado con el 5 por ciento en Suecia y el 4,7 por ciento en Holanda; la mayor parte del resto de Europa, así como Japón, gastaba entre el 4,5 y el 3,5 por ciento. En los siguientes años, la proporción de alumnos de escuelas secundarias entre los jóvenes con edades comprendidas entre los 10 y los 19 años en 13 países desarrollados del Oeste y Norte de Europa aumentó enormemente, la proporción de los estudiantes a nivel universitario con edades comprendidas entre los 20 y los 24 años casi se duplicó.

LA SOCIEDAD DE CONSUMO:

Después de la Segunda Guerra, el avance tecnológico (en electrónica, física y química), la mayor disponibilidad de mano de obra —producto de la paz y del aumento demográfico— ocasionaron un gran incremento de la producción industrial. Para mantener y aumentar el nivel de ganancias de los empresarios, fue necesario elevar el consumo, para lo cual se incorporó a los sectores medios y bajos en el mercado consumidor de productos antes reservados a las clases privilegiadas, tales como, electrodomésticos, automóviles, etc.

 Además de aumentar el consumo, las mejoras en el nivel de vida de los obreros hacían disminuir los reclamos y los alejaban de los posibles conflictos sociales. A este modelo basado en el consumo masivo se lo denominó sociedad de consumo. Dos elementos fundamentales ayudaron a instalar el consumismo la publicidad y las ventas a crédito.

Se estimulaba a través del cine, la radio, la  televisión, de los diarios y de las revistas, el deseo por acceder a un mundo ideal y fantástico, al cual sólo se ingresaba comprando determina das marcas de productos. Para triunfar en la vida, había que manejar tal automóvil, beber determinada gaseosa o vestir la ropa de los famosos.

Incluso, las manifestaciones artísticas  como la música, el cine, el teatro o la literatura,  eran impuestas por la propaganda de las empresas discográficas, las distribuidoras cinematográficas y por las empresas teatrales o editoriales. Había nacido la cultura de masas, en la que era más importante la difusión que la creación artística en sí misma. Tenía más valor lo más conocido que lo más creativo o mejor producido. Prevalecía la comercial sobre lo artístico.

Orígenes de las Grandes Marcas y La Sociedad de Consumo

Principales Sucesos en la Décadas del 50 y 60

Principales Sucesos en la Décadas del 50 y 60

CRÓNICA DE LA ÉPOCA:
La Persecución al Comunismo:

Cuando en 1945 Truman ordenó la destrucción de Hiroshima y Nagasaki con las dos únicas bombas atómicas entonces disponibles, muchos vieron en aquellos holocaustos de dos ciudades con todos sus habitantes una brutalidad innecesaria —Tokio estaba ya gestionando desesperadamente su rendición—, sólo explicable como una severa advertencia a Moscú. ¿Fue, en realidad, como se ha sostenido desde entonces muchas veces, el primer acto de la «guerra fría»?. Como Moscú no pareció impresionarse mucho ni cedió un ápice en sus rígidas actitudes, la excitación en Estados Unidos aumentó rápidamente.

La Unión Soviética dejó de ser el «valiente aliado» para convertirse en el «enemigo potencial» frente al que todas las precauciones eran pocas. Empezaron las diatribas antisoviéticas y las recién nacidas Naciones Unidas se convirtieron en el escenario de virulentas grescas oratorias. Aparecieron una serie de «ideólogos» que justificaban cualquier medida que se tomara en defensa de la «amenazada democracia» contra la «infiltración comunista». El mundo seguía agitadísimo. En Washington se votaban uno tras otro crédito para la defensa y se aprobaba el Plan Marshall de ayuda económica para evitar que la postrada Europa occidental, en la que había fuertes partidos obreros, cayera en poder del comunismo. En China se ayudaba a Chiang Kai-shek, cada vez más enzarzado en su lucha contra Mao Tse-tung y su gente.

Seguía confiándose, sin embargo, en el «monopolio de la bomba atómica» que Estados Unidos ejercía. Algunos hablaban inclusive de una «guerra preventiva», que, al amparo de este monopolio, metiera en cintura a Moscú antes de que fuera tarde. Entretanto se multiplicaban las precauciones para que ningún «secreto atómico» llegara a los soviéticos, a los que se describía con frecuencia como incapaces de dominar la alta tecnología atómica.

De poco servía entonces que se dijera, inclusive por el mismo Einstein, que la desintegración del átomo no era ningún secreto desde comienzos del siglo y que cualquiera a quien se procuraran los costosos medios necesarios podía fabricar bombas como las de Hiroshima y Nagasaki. Ser científico en Estados Unidos comenzó a ser casi tan duro y arriesgado como ser comunista.

El año 1949 fue en más de un aspecto un año decisivo. Porque, entre otros importantes acontecimientos, presenció la derrota final de Chiang Kai-shek y el nacimiento de la República Popular China. Y presenció también, mientras se organizaba rápidamente la alianza militar de la NATO y se creaba la República Federal Alemana, el estallido de la primer abomba atómica soviética. ¡Había desaparecido el monopolio atómico de Estados Unidos! Comenzó una frenética carrera nuclear. No había tiempo que perder.

Porque al año siguiente comenzó la guerra de Corea. Washington, entonces dominante en la organización mundial, consiguió, al amparo de un error táctico de Moscú —se había retirado del Consejo de Seguridad como protesta contra los obstáculos que se ponían al reconocimiento del Pekín comunista como representación de China—, llevar la bandera de las Naciones Unidas a la península asiática.

Pekín era un «agresor». La guerra de Corea —1950-1953—, muy cruenta, de muchos vaivenes y terminada en una especie de empate, supuso para Estados Unidos, lanzado a un nuevo esfuerzo bélico, un período de prosperidad económica, pero también puso de manifiesto que el «peligro comunista» se acentuaba. Perdido el monopolio atómico, había que ganar a los soviéticos en la carrera nuclear. Tenía que producirse la bomba H, infinitamente más poderosa que la bomba A. A la bomba atómica, producto de la «fisión» del átomo, sucedería la bomba de hidrógeno, producto de su «fusión», con una bomba atómica como detonante.

A los kilotones sucederían los megatones. Y, al mismo tiempo, se desarrollarían, utilizando los servicios del ex nazi Wernher von Braun, el creador de la V-2, los proyectiles balísticos intercontinentales, capaces de arrojar las bombas en cualquier lugar del planeta. Pero ¿quiénes habían facilitado a los soviéticos, considerados tan primitivos, los secretos de la bomba atómica?. Y ¿no resultaba sospechoso todo aquel que, amparándose en un falaz pacifismo, se opusiera a la carrera nuclear y propugnara un entendimiento con Moscú que la evitara? .Hubo dos casos dramáticos Principales Sucesos en la Décadas del 50 y 60 que contestaron a estas preguntas y pusieron al mismo tiempo de relieve el ambiente de histeria en el que ya la voz irónica de Joseph R. McCarthy parecía dominarlo todo.

Uno de estos casos fue el matrimonio formado por Ethel y Julius Rosenberg. Eran judíos, y no faltaban quienes recordaran las prevenciones de Hitler sobre la «conspiración judeo-marxista». Estos Rosenberg tenían algunos amigos entre el personal de la embajada soviética en Washington y de la delegación soviética ante las Naciones Unidas en Nueva York. El FBI investigó sigilosamente.

Finalmente se detuvo al matrimonio. Se le acusó de espionaje, de haber entregado a sus amigos soviéticos documentos relacionados con la bomba atómica. Poco importaba que los documentos base del proceso fueran de escasa importancia y estuvieran a fácil alcance de muchos. Aunque siempre protestaron de su inocencia, Ethel y Julius fueron condenados a muerte.

Ocurrió luego algo que sacudió a todas las conciencias. Se comunicó a los condenados, ya entre rejas inmediatas a la cámara de ejecución, que, si admitían su culpabilidad, el presidente Eisenhower estaría dispuesto a hacer uso de sus facultades de clemencia. Transcurrieron varios días muy tensos. Con temple impresionante, los Rosenberg resistieron todas las presiones e insistieron en su inocencia. Fueron electrocutados el 20 de junio de 1953. A su entierro apenas se atrevieron a asistir una docena de personas.

Sucesos del siglo xxEl segundo de estos casos fue el de J. Robert Oppenheimer, uno de los físicos más destacados de Estados Unidos y uno de «los padres de la bomba A». Había sido profesor de la Universidad de California y director del laboratorio de Los Álamos, donde se habían perfeccionado los artefactos que habían destruido a Hiroshima y Nagasaki. Estaba al frente del grupo de científicos que asesoraban a la Comisión de Energía Atómica de Estados Unidos.

Se declaró contrario a la fabricación de la bomba H. insistió en que debía negociarse con Moscú para poner término a una carrera que, a su juicio, llevaba a la humanidad a su perdición. Discutió ásperamente con su colega Edward Teller, para quien la bomba H debía constituir la prioridad máxima.

En el ambiente imperante, el pacifista Oppenheimer se hizo más que sospechoso. El 13 de abril de 1952, fue separado de todos sus cargos. Al margen de todos los equipos científicos dedicados a las aplicaciones prácticas de la física nuclear, quedó condenado a vegetar hasta su muerte. El maccarthysmo estaba triunfando en toda la línea.

En 1952, como una nueva advertencia a Moscú, Truman, ya en las postrimerías de su mandato, anunció que Estados Unidos estaba en posesión de la bomba H. El correspondiente estallido de produjo, después de una serie de preparativos espectaculares, en el atolón de Eniwetok, en el Pacífico, el 19 de noviembre. Fue imponente. Pero ¿quién pudo imaginarse que los soviéticos harían estallar su primera bomba H, sin espectacularidad alguna, apenas transcurridos ocho meses desde Eniwetok, exactamente el 12 de agosto de 1953? McCarthy tronitó como nunca.

La witchhunt, la «caza de brujas», se hizo furiosa. Pasó el tiempo. Terminó la guerra de Corea. Eisenhower proporcionó la paz, no totalmente satisfactoria, que había prometido para alcanzar la Casa Blanca. No era la victoria a la que, según el general Mac Arthur, nada podía reemplazar. Y en seguida sobrevinieron la derrota de los colonialistas franceses en Dien Bien Phu y los acuerdos de Ginebra de 1954. Washington se sintió obligado a llenar el hueco que Francia dejaba en el Sudeste de Asia.

Iba a comenzar otra «guerra local», tan desastrosa en tantos aspectos, tan larga que todavía dura: la de Vietnam. McCarthy seguía lanzando acusaciones a diestro y siniestro. Estaba ya en vísperas de su caída. Llegó el año 1957 y el mundo se vio sacudido por el primer Sputnik. Había comenzado la era espacial. ¡Y eran los soviéticos quienes la habían inaugurado! Se había pasado de los proyectiles balísticos intercontinentales a los satélites artificiales de la Tierra.

Había que comenzar otra carrera. Y que acostumbrarse a vivir en en incómodo «equilibrio del terror». Para entonces, sin embargo, Joseph R. McCarthy ya había desaparecido del escenario político norteamericano y el marccarthysmo, con su frenesí persecutorio, había caído en el descrédito.

Historia Creación de la Republica Popular China Resumen

Historia Creación de la Republica Popular China

Durante el siglo XIX, China había sido obligada por las potencias occidentales, mediante el uso de la fuerza, a otorgarle todo tipo de concesiones.

Entre 1839 y 1842, fue vencida por Gran Bretaña, en la llamada guerra del opio. Debido a esa derrota, debió entregar Hong-Kong a su vencedora y abrir sus puertos al comercio inglés.

En otras guerras libradas contra las grandes naciones occidentales y contra el Japón, China perdió Vietnam, Corea y Formosa.

Republica Popular China: Gran Salto AdelanteEsta constante serie de concesiones llevó al partido nacionalista chino, el Kuomitang (fundado por el dirigente Sun-Yat-Sen – imagen ), a derribar, en 1911, al milenario gobierno imperial residente en Pekín, para reemplazarlo por una República.

El programa republicano proponía, básicamente, recuperar el país para los chinos, combatir la corrupta dirigencia que acordaba con los europeos y evitar que China continuara entregando sus riquezas a los extranjeros.

Sin embargo, la situación en el interior del país siguió siendo caótica. Cada región era dirigida por caudillos locales, llamados los Señores de la Guerra, que combatían unos contra otros imponiendo sus ideas.

Si bien durante el siglo XIX China fue permanentemente agredida por el imperialismo europeo, durante la primera mitad del siglo XX, lo fue por el imperialismo japonés.

Los japoneses lograron ubicar a sus efectivos muy cerca del territorio chino en 1917, cuando numerosas tropas japonesas desembarcaron en Siberia Oriental, apenas comenzada la Revolución Rusa, para ayudar a los ejércitos zaristas rusos a derrotar a los bolcheviques.

La presencia militar japonesa en el Asia fue, a partir de ese momento, cada vez mayor. Su objetivo era ocupar el territorio chino.

Sin embargo, muy pronto los Estados Unidos y Gran Bretaña, que tenían importantes posesiones e intereses en el Extremo Oriente, cambiaron su política respecto a China.

Preocupados por el avance japonés en Asia, en la Conferencia de Washington (1922) formaron un frente destinado a contener al Japón. Así, obligaron a éste a limitar el crecimiento de su armada y a restituirle a China una base naval.

En 1921, en Shanghai, fue fundado el Partido Comunista Chino. Entre los doce miembros fundadores se encontraba el joven Mao-Tse-Tung, futuro conductor del comunismo chino.

En ese mismo año, se constituyó un nuevo gobierno en Cantón, que se opuso al existente en Pekín. Se buscó, de este modo, poner fin al desorden interior y al poder de los Señores de La guerra.

Hacia 1923, Sun Yat-Sen instaló un nuevo gobierno en Cantón, en el que participó el joven partido comunista chino.

En 1925, a la muerte de Sun Yat-sen, Chiang Kai-shek asumió el mando supremo del ejército nacionalista y, en poco tiempo, adoptó políticas anticomunistas.

En 1926, Chiang Kai-shek, ordenó el arresto de dirigentes comunistas y eliminó del ejército a los militares que simpatizaban con éstos.

En 1927, organizando unidades de combate obrero-campesinas, los comunistas crearon el germen de lo que, con el tiempo, fue el “ejército rojo”. En el Kuomintang, mientras tanto, la división entre nacionalistas y comunistas, inexistente en 1911, era cada vez más clara y profunda.

Comenzó entonces una verdadera caza de comunistas, cuyo centro fue la ciudad de Shanghai.

Pese a las persecuciones, los comunistas lograron colocar bajo su control distintas zonas del extenso territorio chino. Pronto, Mao se convirtió en el teórico político máximo del partido y en su conductor indiscutido.

En 1931, la situación política en China sufrió un violento cambio. Los japoneses iniciaron una invasión, sin previa declaración de guerra, que sólo concluyó con el fin de la Segunda Guerra Mundial.

El ataque japonés alivió la situación de los comunistas de Mao, aunque éste en nombre del partido, en 1932, declaró la guerra a los japoneses.

Durante ese año el siguiente, Chiang comenzó un ataque que pretendió aniquilar a los comunistas Descuidó así la lucha contra los japoneses, lo que permitió que éstos ocuparan toda la Manchuria (región del Asia, perteneciente a China).

Mientras tanto, al borde del aniquilamiento, los comunistas iniciaron la retirada. De este modo, el partido comunista evitó su extinción.

LA REPÚBLICA POPULAR CHINA
China dio un vuelco fundamental en su Historia en 1949 cuando, después de una guerra civil, adoptó el comunismo. Su líder, Mao Tse-tung, gobernó hasta 1976. En un principio, dio un carácter stalinista a su gobierno, pero cuando el XX Congreso Comunista de la URSS criticó el stalinismo, Mao declaró rota su alianza con Moscú y comenzó la Revolución Cultura!, como una forma de dar a China una identidad socialista propia. Izquierda y derecha: carteles alusivos a la revolución.

Revolución China Biografía de Mao Tse Tung

El Movimiento Obrero en el Mayo Frances Acción y Lucha de los Obreros

Acción del Movimiento Obrero en el Mayo Francés

Serie de sucesos que tuvieron lugar en Francia durante el mes de mayo de 1968 y que han sido definidos de forma variada: crisis, revuelta, huelga y revolución. Este último término, no obstante, no se aplica en sentido estricto puesto que la situación política quedó simplemente modificada y no transformada por completo.

El movimiento obrero
La ruptura entre régimen y clase obrera y sindicatos se continúa en la inadecuación de los últimos con respecto al potencial de lucha de los trabajadores. La movilización masiva de los trabajadores en Mayo, que desencadenó la lucha obrera más grande de la posguerra en Europa, es el último acto espectacular de una serie de enfrentamientos anteriores.

Sin embargo, los sindicatos —y las organizaciones políticas de izquierda— fueron incapaces de guiar el movimiento hacia objetivos que su combatividad y amplitud hacían aparecer como posibles: la caída del régimen gaullista, la creación de centros de poder obrero y popular que instauraran relaciones de fuerzas nuevas, en las empresas y en la sociedad, favorables a la clase trabajadora.

Esta incapacidad de las organizaciones que debieron dirigir las luchas obreras no es el resultado de una «traición», sino la consecuencia de que aplicaran una táctica y una estrategia elaborada en los años anteriores y que no se adecuaba, ni a las potencialidades del movimiento obrero, ni a los problemas suscitados por el nuevo desarrollo del capitalismo.

La clase obrera producida por el capitalismo avanzado, dada su creciente capacitación tecnológica, tiende espontáneamente a aumentar su poder de decisión y de control en las empresas.

Los sindicatos, acostumbrados a encarar las movilizaciones de los trabajadores hacia la prosecución de reivindicaciones más o menos tradicionales —salarios, protestas contra los decretos de la Seguridad Social, desempleo, etc.—, no atendían los temas relacionados con el poder obrero. Su política puramente reinvidicativa y defensiva los colocó a la retaguardia del movimiento obrero e impidió el desarrollo de sus potencialidades revolucionarias.

En Mayo culmina una lucha que se venía gestando desde hacía varios años, en la que se manifiesta la inadecuación de los aparatos sindicales. El primer acto de esta lucha es la huelga de mineros de marzo de 1963 que coincide, como vimos, con el comienzo de la segunda etapa del gaullismo. Ante la combatividad demostrada por los obreros, el régimen aplica la línea dura movilizando a los mineros. Los sindicatos, quienes habían hecho lo posible para evitar la huelga, estaban divididos en tres centrales.

La CGT, la más importante y estrechamente vinculada al Partido Comunista, buscaba la unidad de acción con Forcé Ouvriére, socialdemócrata, que desde hacía años rechazaba esta unidad. La CFTC, el sindicato cristiano que en 1964, desconfesionalizado, se convertirá en la CFDT (Confederación Francesa de Trabajadores), tampoco tenía intenciones unitarias.

Los mineros, pese a la movilización, continúan la huelga durante 35 días y obtienen las reivindicaciones salariales exigidas. Si bien el gobierno queda sorprendido ante esta combatividad, los sindicatos demostraron su incapacidad para dirigir el movimiento e impedir que quedara como una lucha aislada. El régimen puede proseguir con la estructuración de su política autoritaria y poco después de terminar la lucha de los mineros promulga nuevas leyes limitatorias del derecho de huelga.

Del mismo modo, pese a que las tres confederaciones rechazaron la política de ingresos y el V Plan, se demostraron incapaces de oponer a la estrategia exitosa del gobierno —quien hacia 1966 alcanza y supera sus objetivos con respecto a la política salarial— una estrategia adecuada para defender los intereses de la clase obrera.

El Movimiento Obrero en el Mayo Frances

Obreros de la Renault

Sin embargo, aunque las posiciones adoptadas con respecto a la política económica fueran más o menos justas, no eran el resultado de una elaboración que partiera de la base como consecuencia de una sólida implantación de los sindicatos entre los obreros. Por el contrario, el movimiento sindical francés era débil, por el número de sus inscriptos y por la carencia de una política concreta que superara las instancias reinvidicativas.

Las propuestas enunciadas sobre los grandes temas económicos se elaboraban fuera de la acción sindical concreta. Sin el apoyo real de la masa de trabajadores que diera peso a sus posiciones, las organizaciones sindicales carecían de fuerza. Lettieri y Santi señalan como uno de los orígenes de esta actitud «la poca atención al problema de las condiciones de trabajo en la fábrica».

La intensificación de los ritmos de trabajo, la carencia de un sistema justo de calificaciones mientras cada vez más jóvenes obreros reciben una capacitación profesional superior y deben desempeñar tareas de obreros comunes, la contratación de las condiciones de trabajo, son —según los autores mencionados— los problemas concretos a partir de los cuales el sindicalismo francés tendría que haber elaborado una política adecuada a un país de capitalismo avanzado.

El autoritarismo creciente del régimen cercena las funciones básicas de los sindicatos y fundamentalmente la de negociación. El ritmo de incremento de los salarios es bajo y resulta de acuerdos entre la patronal y el gobierno. La dirección de las empresas es quien establece las condiciones de trabajo. Los sindicatos, a partir de 1964, oponen a esta situación la táctica de huelgas nacionales de 24 horas.

A pesar del éxito de estas huelgas, reveladoras del descontento obrero, y también de algunas grandes manifestaciones, su carácter de respuesta general y carente de continuidad hace que permanezcan como fenómenos aislados incapaces de estructurar un movimiento de protesta concreto.

El descontento obrero no tiene canales eficaces para expresarse.

A partir de 1965 las luchas obreras evidencian de modo creciente el enfrentamiento de los trabajadores con el régimen: huelgas que se prolongan durante semanas y a veces meses, agitaciones que engloban a ciudades enteras, batallas con la policía, ocupaciones de fábricas, asaltos a las prefecturas, símbolo del poder. Las acciones que alcanzaron su magnitud en los días de Mayo se van preparando y ensayando en estos años. La patronal, apoyada y estimulada por el gobierno, adopta siempre una actitud intransigente; los obreros demuestran un elevado nivel combativo.

Sin embargo, estas luchas desencadenadas por reinvicaciones de carácter ofensivo y tradicional —aumentos salariales, reducción de la jornada de trabajo, oposición a despidos— desembocan en resultados insatisfactorios y desproporcionados con la amplitud y la aspereza de las luchas . Después de conseguir algunas concesiones y de retomar el trabajo, los obreros relanzan espontáneamente la acción.

La falta de una estrategia sindical apropiada impide que el descontento de la clase obrera encuentre su expresión adecuada. Aunque las reivindicaciones son justas, y plantean exigencias consideradas como importantes por el gobierno y la patronal, no corresponden a la voluntad de rechazo más profunda existente entre los trabajadores. Por otra parte, los acuerdos entre la CGT y la CFDT de enero de 1966 acentúan las acciones generales que permanecen aisladas de las luchas en las empresas.

Las jornadas de lucha de 24 horas y las grandes manifestaciones, al no articularse con la agitación concreta a nivel de empresas, despiertan más una unidad política que sindical. Sin embargo, los sindicatos no aparecen interesados en la elaboración de una estrategia eficaz. Sus preocupaciones se dirigen a construir una «alternativa democrática» al régimen, a la búsqueda de una salida política. La CGT y la CFDT polemizan sobre el problema de las relaciones con los partidos. Para la CGT la preocupación central es salir del aislamiento y quiere romperlo mediante el dialogo con los partidos de la CFDT y la FO.

Fuente Consultada:
Enciclopedia de los Grandes Fenómenos de Nuestro Tiempo Tomo 5
Tema: El Mayo Francés por Diana Guerreo

Ver: El Movimiento 22 de Marzo

Ver: Historia del Movimiento Estudiantil

Antecedentes y Origen del Mayo Frances Movimiento 22 de Marzo

Antecedentes y Origen del Mayo Francés

Concepto del Mayo Francés: El estilo de movilización social respondía al clima internacional. La aceptación e integración intelectual de elementos marxistas se expandía principalmente entre las juventudes occidentales que reaccionaban contra la lógica capitalista de consumo.

Ello sustentó el intento de quiebre institucional representado por varios sectores que esperaban cambios profundos en las estructuras sociales. En ese ambiente se ocurrieron significativas manifestaciones sociales como el denominado «Mayo Francés», ocurrido en 1968, que unió a obreros y estudiantes contra el gobierno de Charles de Gaulle bajo el lema de «prohibido prohibir».

El Mayo Francés también tuvo eco en países pertenecientes a la órbita soviética, como Checoslovaquia, donde las insurrecciones producidas recibieron el nombre de «Primavera de Praga«y se concentraron en la liberalización del sistema comunista. La URSS decidió su intervención militar para contener las manifestaciones cuyo lema eran «socialismo con rostro humano».

También se produjeron durante ese mismo año movimientos estudiantiles en México y levantamientos sociales contra el régimen franquista en España. Las muestras públicas de insatisfacción en la Argentina se manifestaban en el marco de dicha coyuntura exterior, que recibió la denominación de «Primavera de los pueblos» por parte de pensadores próximos al socialismo.

el mayo frances manifestantes en las calles

El Mayo Francés, manifestantes en las calles

NANTERRE, Y EL 22 DE MARZO: Los acontecimientos de Mayo se gestan en Nanterre. El personaje principal de esta primera etapa es un grupo de estudiantes, liderados por Cohn-Bendit, que luego se convertirá en el «Movimiento 22 de marzo». Aplicando las nuevas tácticas de lucha, demuestra una enorme capacidad de agitación que logrará desencadenar el descontento estudiantil.

La facultad de Nanterre, inaugurada en 1963, esta formada por un conjunto de construcciones modernas en un suburbio de París. modernas en un suburbio al oeste de Paris. Para llegar no se atraviesa el barrio de Nanterre, sino un paisaje desolado de monobloques, viejas tabicas y sobre todo una da las villas miseria más grande de la región parisina.

El campus universitario, en 1968, era un gran terreno barroso donde se elevaban las construcciones de cemento armado. Nanterre ofrecía la imagen de una gran fábrica que producía en serie a los nuevos hombres-mercancias para el sistema. Pese a que muchos profesores jóvenes pudieron expresar en ella su voluntad de renovación, Nanterre aislaba a los estudiantes de todo centro cultural y estaba sometida al mismo sistema vetusto de enseñanza. La contradicción entre la nueva y la vieja Universidad tenía en ella su expresión más clara. El «Movimiento 22 de marzo» nace del fracaso de la huelga reinvindicativa de noviembre de 1967.

Los estudiantes de Nanterre protestan contra algunas de las consecuencias prácticas derivadas de la Reforma Fouchet; durante ocho días 10.000 huelguistas se organizan en sus lugares de trabajo, pero no obtienen prácticamente nada de lo que reclaman. El desarrollo de la huelga muestra dos hechos significativos: el alto grado de movilización de los estudiantes y el fracaso de este tipo de acciones. Diferentes grupos, más o menos organizados, continúan la lucha y producen continuamente pequeñas escaramuzas. El clima de agitación desemboca en un raid el 20 de marzo en el que se rompen las vidrieras de la «American Express» y varios militantes son arrestados.

Antecedentes y Origen del Mayo Frances

El 22 de marzo los estudiantes, exigiendo su liberación, irrumpen en las oficinas de la administración de la facultad de Nanterre organizan diversos mítines, escriben las paredes del edificio y finalmente, por la noche, ocupan la gran sala del Consejo de la facultad. Esa noche nace el «22 de marzo».

Mientras sus participantes toman cerveza y comen sandwiches sobre la imponente mesa ovalada de la gran sala del Consejo, discuten de política y preparan, según el modelo de la SDS berlinesa, una jornada de acción para el viernes 29 de marzo que reemplazará los cursos con debates políticos.

El 28 el decano de Nanterre anuncia la suspensión de los cursos por dos días. Sin embargo, el día fijado, quinientos estudiantes se reúnen y discuten sobre el césped que rodea los edificios. Los «iracundos de Nanterre», como se los comenzará a llamar, no son un puñado de estudiantes aislados. La figura que los agrupa y anima es Daniel Cohn-Bendit, estudiante de sociología de 23 años, hijo de refugiados alemanes. Gran orador y organizador de asambleas, pero capaz, al mismo tiempo, de reflexionar con calma sobre una situación, fue ante todo un agitador que personificó cabalmente el significado del primer momento del Mayo francés.

Ante la actitud de los estudiantes, el Consejo de la facultad, después de largas deliberaciones decide adoptar una postura liberal y pone un anfiteatro a su disposición. Bautizado con el nombre de Che Guevara, los estudiantes organizan en  una jornada de universidad crítica el 2 de abril. A partir de esta fecha la audiencia de los «iracundos» crece constantemente, su acción desborda todas las organizaciones tradicionales, ninguna estructura existente hasta ese momento había permitido expresar el alto grado de politización de buena parte del estudiantado. Su ejemplo se extiende a las provincias: en Toulouse, Marsella, Estrasburgo, Caen, comienzan a gestarse movimientos del mismo tipo.

También en la Sorbona se implantan poco a poco las nuevas formas de organización. El 19 de abril una manifestación de solidaridad con los estudiantes alemanes, después del atentado contra Rudi Dutschke, agrupa a 2.000 participantes en el Barrio Latino, mientas en la mayor parte de las grandes ciudades universitarias de provincia se desarrollan manifestaciones similares.

Hacia fines de abril las autoridades universitarias, ante el temor de que no se puedan desarrollar libremente los exámenes de fin de año —el año escolar termina en junio— deciden cambiar su prudencia inicial eliminando a los «agitadores»: el 28 de abril Cohn Bendit es arrestado y después de varías horas de interrogatorio y de ailanar su domicilio se lo deja en libertad pero con un proceso pendiente.

El motivo para justificarlo es una publicación del «22 de marzo» en la que se da la receta del coctel Molotov. Los dirigentes de los grupúsculos se reúnen en la Sorbona —Cohn Bendit asiste después de su liberación— y deciden publicar un afiche manuscrito que denuncia el carácter sumario de la técnica de preparación del coctel Molotov propuesta por el «22 de marzo» difundiendo un procedimiento más eficaz.

Esta propuesta, aceptada después de muchas discusiones con los grupos más tradicionales, fue lanzada por el Movimiento de Acción Universitaria creado en la Sorbona a imagen del «22 de marzo» de Nanterre. La JCR, el MAU y el «22 de marzo» estructuran así una campaña ofensiva contra la represión.

El domingo 29 de abril, miembros del servicio de orden de la UJCML (Unión de la Juventud Comunista Marxista-Leninista, pro-chinos) y de los Comités Vietnam de Base desmantelan una exposición de fotos organizada en apoyo al gobierno de Vietnam del Sud.

Esa misma noche la extrema derecha, liderada por el grupo de choque «Occidente», anuncia una semana de represalias: «la policía tendrá un gran trabajo para recoger los cadáveres marxistas». Los militantes del «22 de marzo» preparan una jornada antiimperialista el 2 de mayo en Nanterre, pero el decano decide cerrar la facultad en razón de los incidentes que imposibilitan su funcionamiento: la facultad deberá ser reabierta solo en el momento de los exámenes de los que, como siempre, se espera la panacea que tranquilice a los estudiantes.

Estos deciden inmediatamente un mitin para el día siguiente a las 12 horas en el patio de la Sorbona. Obligados a abandonar el lugar en el que gestaron su acción, los militantes del «22 de marzo» se lanzan a la conquista de París. El régimen deberá lamentar dentro de muy poco esta decisión.

EL INICIO DEL CONFLICTO: Nada indica, el viernes 3 de mayo, que este día vaya a pasar a ia historia. Desde la mañana los estudiantes se reúnen en el patio de la solidaridad con Nanterre y de protesta por cierre Sorbona, los grupúsculos llaman a un acto de de la facultad. El gobierno está decidido a evitar todo desorden mientras se inician en París las negociaciones sobre Vietnam, París debe ser la «capital de la paz».

La mañana transcurre en calma. Al comenzar la tarde, el grupo «Occidente» —unos cien manifestantes armados con cachiporras y cascos— irrumpen en el Barrio Latino y se dirigen hacia la Sorbona. Los servicios de orden de los grupos de izquierda toman posición en las distintas entradas del edificio y, armados con cachiporras y objetos diversos, esperan el ataque. Pero la policía desvía la columna de los «nacionalistas» sin practicar detenciones.

La tensión se relaja en la Sorbona y se organiza un sitio en el patio ante la negativa de las autoridades a facilitar un anfiteatro. Esta negativa va acompañada de una amenaza: si los servicios de orden de los grupúsculos no abandonan el lugar, la Sorbona también será cerrada.

La indignación crece, el «22 de marzo» inicia a los estudiantes en las técnicas de los grupos de discusión que había aplicado en Nanterre. Los dirigentes fijan las 17 y 30 como hora para dispersarse. Pero, a las 16.30 la policía bloquea las salidas, a las 17 el Rector les solicita que entre a evacuar el edificio armadas con bastones, las fuerzas policiales irrumpen en el patio de la facultad.

Para evitar incidentes, los estudiantes envían una delegación a parlamentar con los oficiales quienes prometen dejar salir a todos si lo hacen en orden. La promesa no se cumple: mientras los estudiantes salen, pese a la perfecta calma, son embarcados por grupos de 25 y enviados a las distintas comisarías de París. Excedida por el número, la policía sólo arresta a los varones, las militantes se dispersan por el Barrio y dan la alerta. En el exterior, los estudiantes que no habían participado en la reunión de la Sorbona, indignados ante el arresto de sus camaradas, atacan a las fuerzas represivas intentando liberarlos.

A las 17.30 se desencadena la lucha; por primera vez en el Barrio Latino se escucha el estampido de las granadas lacrimógenas. ¿Quién desencadenó esta respuesta audaz e inmediata a las fuerzas policiales? Los dirigentes de los grupúsculos estaban encerrados en el patio de la Sorbona: la reacción del 3 de mayo es espontánea. Pero los estudiantes ejecutan los gestos que habían aprendido de sus compañeros alemanes e italianos: mediante aproximaciones sucesivas, estructuran una táctica de hostigamiento incesante fundada en breves ataques y rápidas retiradas.

Las fuerzas represivas, sorprendidas y poco móviles, no tienen tiempo de reaccionar. Años de propaganda revolucionaria, de movilización y de luchas  dirigidas por los grupúsculos, llevaron a que el movimiento estudiantil se comportara «espontáneamente» con un elevadísimo grado de? madurez táctica y política. La reacción de los estudiantes el 3 de mayo y las semanas siguientes, demuestra la falsedad de la oposición mecánica entre espontaneidad y organización. Para ministros del gobierno solo eran un mínimo grupo de agitadores, pero cierran de todos modos la Sorbona. La UNEF lanza un comunicado de huelga,…el conflicto se extiende por un mes.

Enciclopedia de los Grandes Fenómenos de Nuestro Tiempo Tomo 5
Tema: El Mayo Francés por Diana Guerreo

El Mayo Francés

Biografia de Hervert Marcuse Resumen Filosofo Socialista Historia

BiografÍa de Hervert Marcuse
Resumen FilÓsofo Socialista

Biografia de Hervert Marcuse Resumen Filosofo Socialista Historia«Para qué queremos una revolución si no conseguimos un hombre nuevo? Jamás lo he entendido. ¿Para qué? Naturalmente para lograr un hombre nuevo. Éste es el sentido de la revolución, tal como lo veía Marx, no la revolución burguesa» 

Herbert Marcuse nació en Berlín en 1898. Después de estudiar literatura, se interesó por la filosofía, trasladándose a Friburgo para asistir a las clases que impartía Heidegger.

Pero fue la lectura de Marx, en especial de sus Manuscritos económico-filosóficos, lo que produjo un giro radical en su pensamiento, acuciado más por una necesidad derivada de la situación política en Alemania (el fracaso de la revolución, encarnado en el asesinato de Karl Liebknecht y Rosa Luxemburg y el afianzamiento del nacionalsocialismo, que auguraba la victoria del nazismo y el fracaso de una

 política socialista), que por una elección personal. Efectivamente, la clase obrera alemana fue incapaz de detener a Hitler, por lo que su ascenso no se entendió como un hecho aislado o accidental, sino que fue interpretado por los intelectuales, especialmente por los integrantes de la Escuela de Frankfurt, como un estadio derivado del desarrollo del capitalismo tardío. A esta escuela accedió Marcuse en 1932, a través de Kurt Ríezler, amigo de Heidegger y de Horkheimer.

Fundada por un científico judío vinculado al radicalismo marxista, la Escuela de Frankfurt comenzó su andadura como parte del lnstitut fürSozialforschung, el Instituto de Investigación Social, dedicado a estudiar los movimientos obreros, revisar las teorías de Marx y analizar desde una perspectiva interdisciplinar (filosofía, ciencias sociales, epistemología, psicoanálisis, economía, etc.) distintos problemas sociales, sobre todo los concernientes a la situación de Occidente y a su contrapartida comunista.

El lnstítuto se enfrentó tanto al capitalismo burgués como al socialismo bolchevique, criticando las filosofías que los justificaban: el positivismo y el marxismo ortodoxo.

Como miembro de la Escuela de Frankfurt, también denominada Teoría Crítica, Marcuse colaboró en todos los proyectos interdisciplinares que tendían a configurar un nuevo modelo de teoría social. Trasladada a la Columbia University (New York) en 1934, la escuela, dirigida por Horkheimer, mantuvo viva la tradición de los intelectuales de izquierda y sirvió de referencia a todos los movimientos emancipatorios. Su análisis crítico estaba claramente orientado a la transformación del mundo, a una praxis social que desocultara el tipo de racionalidad sobre el que se asientan las sociedades modernas industrializadas, sean liberales o socialistas, racionalidad que permitía mantener y confinar al mundo en su estado existente.

La Teoría Crítica asume que el teórico, el investigador, es un elemento endógeno a la realidad que interpreta y que pretende transformar. Su relación con ella es dialéctica, porque es parte constitutiva de la sociedad que pretende conocer y en la cual se origina su análisis: toda cultura pertenece a una estructura ideológica que tiende a perpetuar el sistema que la genera, desviando las acciones individuales de la emancipación así como de la propia comprensión de la realidad en la que se encuentra sumergida. La Teoría Crítica pretende liberar a los individuos de estas formas ideológicas de dominio.

Marcuse encontró en Freud la posibilidad de una praxis subversiva que desenmascarase cómo son los propios individuos los que inconscientemente reproducen e internalizan la represión de las sociedades capitalistas y comunistas, echando a perder toda revolución. Después de trabajar en la OSS (Oficina de Servicios Secretos) de Estados Unidos para luchar contra el fascismo, Marcuse publicó Eros y civilización (1955), en la que sintetizó el pensamiento de Marx y Freud, eli­minando el pesimismo de este último, que, en su obra El malestar de la cultura, afirmaba que inevitablemente toda civilización estaba estructurada sobre la re­presión y el sufrimiento. Para -Marcuse, los dos instintos fundamentales de la teoría freudiana, Eros y Thánatos, no desembocan inevitablemente en sistemas opresivos. En el propio inconsciente del hombre se encuentra la posibilidad de instaurar una sociedad no represiva, que se fundamente en la liberación de los instintos, mediante una autosublimación de la sexualidad del Eros. Todo producto y actividad cultural (arte, filosofía, etc.) evidencia un impulso inconsciente en el hombre hacia la libertad y la felicidad, capaz de instaurar una nueva sociedad libre y permisiva, en la que no se produzca un superávit de trabajo, ni restricciones innecesarias en la sexualidad, ni enajenación alguna, mediante la liberación de aquellos condicionantes históricos y sociales que reprimen el principio del placer.

La lucha por la existencia necesita la modificación represiva de los instintos principalmente por falta de medios y recursos suficientes para una gratificación integral, sin dolor y sin esfuerzo, de las necesidades instintivas. Si esto es verdad, la organización represiva de los instintos se debe a factores exógenos —exógenos en el sentido de que no son inherentes a la «naturaleza» de los instintos, sino que son producto de las especificas condiciones históricas bajo las que se desarrollan los instintos. (Eros y civilización).

Queda abierta la posibilidad de que, mediante una praxis adecuada que cambie esos condicionantes, la sociedad pueda llegar a ser libre y no represiva. Estos valores se desarrollaron en la cultura de los años sesenta; Marcuse se convirtió en su abanderado teórico y político.En 1964 escribió una obra extremadamente crítica con las sociedades capitalistas y comunistas avanzadas: El hombre unidimensional. En ella denunciaba que k aparente libertad de los sistemas democráticos escondía subrepticiamente muy sutiles y organizadas formas de represión y control social, que impedían el desarrollo dé potencial revolucionario y transformador.

Las sociedades industriales avanzadas se sirven de la cultura, los medios de in formación, la publicidad, el arte, e incluso la filosofía para reproducir y perpetuar e sistema existente, impidiendo que surja dentro de él la oposición, la crítica y la negatividad. Anticipándose a la doctrina del «pensamiento único» y de la «globalizacíón», Marcuse denuncia la unidimensionalidad, la homogeneidad aplastante del pensamiento y la acción, esferas castradas de todo impulso transformador, crítico revolucionario. Falta una verdadera conducta opositora, una cultura disidente orientada a la transformación y emancipación dé las estructuras represivas y «unidimensionales».

En contra de los postulados marxistas ortodoxos, que veían en el propio desarrollo del capitalismo la consecución de su crisis, y en la clase obrera, el proletariado, un potencial revolucionario que traería necesariamente una sociedad sin clases Marcuse cree que el capitalismo ha fagocitado la posibilidad emancipatoria de la clase trabajadora a través de una venenosa «tolerancia represiva», una política estable basada en el «bienestar» y en el control social absoluto cada vez menos identificable.

Por este motivo, la esperanza de una liberación y de la consecución de una sociedad abierta y libre, deja de estar en manos del proletariado: son las minorías no integradas, los grupos marginales y radicales, los únicos que pueden llevar a cabo una oposición total y una verdadera emancipación. A estos grupos prestó su ayuda Marcuse, alimentando una nueva izquierda contraria al marxismo ortodoxo y radicalmente crítica y opositora contra el establishment.

En sus escritos posteriores, Tolerancia represiva (1965), Ensayo sobre la libe-radón (1969) y Contrarrevo­lución y revuelta (1972), Marcuse se dedicó a vertebrar un pensamiento abiertamente crítico con el liberalismo y alentador de todo movimiento social revolucionario, lo que le granjeó la enemistad del ámbito académico más oficialista. Denunció asimismo que el movimiento de los sesenta había generado una reacción conservadora y contrarrevolucionaria, enmascarada bajo una apariencia liberal y permisiva. Esta postura enormemente crítica de sus escritos provocó que no pudiera seguir trabajando como profesor en la Universidad de Brandeist, por lo que tuvo que, marcharse a California (La Jolla), donde vivió retirado, consagrado a dar conferencias, articular grupos radicales, publicar artículos, etc., bajo una perspectiva marxista y libertaria.

Hacia el final de su vida, Marcuse dio un giro hacia la estética con su obra La dimensión estética (1979). En el arte se esconde un potencial enormemente revo­lucionario y emancipatorio que se proyecta hacia la meta de una sociedad más libre y menos represiva.

Hasta el final de sus días (muere en 1979), Marcuse fue uno ‘de los intelectuales de mayor influencia en Estados Unidos. Su importancia se fue eclipsando a medida que se desvanecían aquellos movimientos y grupos radicales de izquierda a los que él prestó su apoyo, y en razón de la clara postura neoconservadora de las so­ciedades contemporáneas. No obstante, sus escritos —algunos, inéditos, se hallan en la Stads Bibliotek de Frankfurt— suponen una de las más críticas y positivas aportaciones de la Escuela de Frankfurt. En palabras de Lubasz, que celebró una con­versación con Marcuse emitida por la BBC de Londres, la Teoría Crítica a la que pertenecía Marcuse se opuso «al primado de la producción de mercancías, a la dominación carente de sentido, a la irracionalidad, a la manipulación, a la opresión. Al margen de todo lo que, por lo demás, pueda decirse de la Escuela de Frankfurt, una cosa parece cierta: ha sido fuente de inspiración del pensamiento político crítico de nuestro tiempo. Es un ejemplo de filosofía radical».

Marcuse defendió cualquier movimiento de carácter social y revolucionario, pero, en el caso de los movimientos estudiantiles de finales de la década de los sesenta, afirmó que, bajo la apariencia de una revolución de carácter liberal y permisivo, se enmascaraba una reacción conservadora y claramente contrarrevolucionaria. Barricadas en las calles de París en 1968.

La Revolución de los Claveles Fin de la dictadura en Portugal

La Revolución de los Claveles

La revolución de los claveles (portugués: Revolução dos Cravos) es el nombre dado al levantamiento militar del 25 de abril de 1974 que provocó la caída de la dictadura salazarista que dominaba Portugal desde 1933, la más longeva de Europa.

El fin de este régimen, conocido como Estado Novo, permitió que las últimas colonias portuguesas lograran su independencia tras una larga guerra colonial contra la metrópoli y que Portugal mismo se convirtiera en un estado de derecho democrático.

revolucion de los claveles

La Revolución de los Claveles puso fin a la dictadura más larga de Europa occidental. El primer ministro portugués, Marcello Caetano, que mantuvo el régimen estricto erigido por Antonio Salazar en 1933, se marchó. La temida policía secreta se disolvió.

Se acabó con la censura y el servicio militar obligatorio. En su lugar, se encontraron el general Antonio Spínola y la promesa de la democracia. Miles de portugueses llenaron las calles de Lisboa la mañana después del golpe para celebrar con claveles blancos y rojos.

Spínola era un liberador poco común. Había luchado al lado de Franco en los años treinta, se había entrenado con las Fuerzas Armadas de Hitler en los cuarenta y se hizo famoso por reprimir alzamientos en las colonias africanas de Portugal en los años sesenta.

Como gobernador de Guinea-Bissau (entonces la Guinea portuguesa) desde 1968, Spínola se dio cuenta de que Portugal no podía ganar sus guerras coloniales. En 1974, Spínola era partidario de la independencia de las colonias. Su postura tocó la fibra popular y los conspiradores del golpe lo obligaron a ser su lider.

Resultó que Spínola no estuvo a la altura de su revolución: Portugal quería librarse de décadas de represión de la noche a la mañana, y el general era «demasiado pesimista, demasiado rígido y demasiado triste», según un colega más joven. Dimitió seis meses después de tomar posesión del cargo. La Junta se inclinó hacia la izquierda

Fuente Consultada: El Mundo Moderno y Contemporáneo de Gloria Delgado

VIDEO SOBRE LA REVOLUCIÓN DE LOS CLAVELES