El Movimiento Obrero en el Mayo Frances Acción y Lucha de los Obreros






Acción del Movimiento Obrero en el Mayo Francés

Serie de sucesos que tuvieron lugar en Francia durante el mes de mayo de 1968 y que han sido definidos de forma variada: crisis, revuelta, huelga y revolución. Este último término, no obstante, no se aplica en sentido estricto puesto que la situación política quedó simplemente modificada y no transformada por completo.

El movimiento obrero
La ruptura entre régimen y clase obrera y sindicatos se continúa en la inadecuación de los últimos con respecto al potencial de lucha de los trabajadores. La movilización masiva de los trabajadores en Mayo, que desencadenó la lucha obrera más grande de la posguerra en Europa, es el último acto espectacular de una serie de enfrentamientos anteriores. Sin embargo, los sindicatos —y las organizaciones políticas de izquierda— fueron incapaces de guiar el movimiento hacia objetivos que su combatividad y amplitud hacían aparecer como posibles: la caída del régimen gaullista, la creación de centros de poder obrero y popular que instauraran relaciones de fuerzas nuevas, en las empresas y en la sociedad, favorables a la clase trabajadora.

Esta incapacidad de las organizaciones que debieron dirigir las luchas obreras no es el resultado de una “traición”, sino la consecuencia de que aplicaran una táctica y una estrategia elaborada en los años anteriores y que no se adecuaba, ni a las potencialidades del movimiento obrero, ni a los problemas suscitados por el nuevo desarrollo del capitalismo. La clase obrera producida por el capitalismo avanzado, dada su creciente capacitación tecnológica, tiende espontáneamente a aumentar su poder de decisión y de control en las empresas. Los sindicatos, acostumbrados a encarar las movilizaciones de los trabajadores hacia la prosecución de reivindicaciones más o menos tradicionales —salarios, protestas contra los decretos de la Seguridad Social, desempleo, etc.—, no atendían los temas relacionados con el poder obrero. Su política puramente reinvidicativa y defensiva los colocó a la retaguardia del movimiento obrero e impidió el desarrollo de sus potencialidades revolucionarias.

En Mayo culmina una lucha que se venía gestando desde hacía varios años, en la que se manifiesta la inadecuación de los aparatos sindicales. El primer acto de esta lucha es la huelga de mineros de marzo de 1963 que coincide, como vimos, con el comienzo de la segunda etapa del gaullismo. Ante la combatividad demostrada por los obreros, el régimen aplica la línea dura movilizando a los mineros. Los sindicatos, quienes habían hecho lo posible para evitar la huelga, estaban divididos en tres centrales.

La CGT, la más importante y estrechamente vinculada al Partido Comunista, buscaba la unidad de acción con Forcé Ouvriére, socialdemócrata, que desde hacía años rechazaba esta unidad. La CFTC, el sindicato cristiano que en 1964, desconfesionalizado, se convertirá en la CFDT (Confederación Francesa de Trabajadores), tampoco tenía intenciones unitarias.

Los mineros, pese a la movilización, continúan la huelga durante 35 días y obtienen las reivindicaciones salariales exigidas. Si bien el gobierno queda sorprendido ante esta combatividad, los sindicatos demostraron su incapacidad para dirigir el movimiento e impedir que quedara como una lucha aislada. El régimen puede proseguir con la estructuración de su política autoritaria y poco después de terminar la lucha de los mineros promulga nuevas leyes limitatorias del derecho de huelga. Del mismo modo, pese a que las tres confederaciones rechazaron la política de ingresos y el V Plan, se demostraron incapaces de oponer a la estrategia exitosa del gobierno —quien hacia 1966 alcanza y supera sus objetivos con respecto a la política salarial— una estrategia adecuada para defender los intereses de la clase obrera.

El Movimiento Obrero en el Mayo Frances

Obreros de la Renault

Sin embargo, aunque las posiciones adoptadas con respecto a la política económica fueran más o menos justas, no eran el resultado de una elaboración que partiera de la base como consecuencia de una sólida implantación de los sindicatos entre los obreros. Por el contrario, el movimiento sindical francés era débil, por el número de sus inscriptos y por la carencia de una política concreta que superara las instancias reinvidicativas.

Las propuestas enunciadas sobre los grandes temas económicos se elaboraban fuera de la acción sindical concreta. Sin el apoyo real de la masa de trabajadores que diera peso a sus posiciones, las organizaciones sindicales carecían de fuerza. Lettieri y Santi señalan como uno de los orígenes de esta actitud “la poca atención al problema de las condiciones de trabajo en la fábrica”.

La intensificación de los ritmos de trabajo, la carencia de un sistema justo de calificaciones mientras cada vez más jóvenes obreros reciben una capacitación profesional superior y deben desempeñar tareas de obreros comunes, la contratación de las condiciones de trabajo, son —según los autores mencionados— los problemas concretos a partir de los cuales el sindicalismo francés tendría que haber elaborado una política adecuada a un país de capitalismo avanzado.

El autoritarismo creciente del régimen cercena las funciones básicas de los sindicatos y fundamentalmente la de negociación. El ritmo de incremento de los salarios es bajo y resulta de acuerdos entre la patronal y el gobierno. La dirección de las empresas es quien establece las condiciones de trabajo. Los sindicatos, a partir de 1964, oponen a esta situación la táctica de huelgas nacionales de 24 horas. A pesar del éxito de estas huelgas, reveladoras del descontento obrero, y también de algunas grandes manifestaciones, su carácter de respuesta general y carente de continuidad hace que permanezcan como fenómenos aislados incapaces de estructurar un movimiento de protesta concreto. El descontento obrero no tiene canales eficaces para expresarse.

A partir de 1965 las luchas obreras evidencian de modo creciente el enfrentamiento de los trabajadores con el régimen: huelgas que se prolongan durante semanas y a veces meses, agitaciones que engloban a ciudades enteras, batallas con la policía, ocupaciones de fábricas, asaltos a las prefecturas, símbolo del poder. Las acciones que alcanzaron su magnitud en los días de Mayo se van preparando y ensayando en estos años. La patronal, apoyada y estimulada por el gobierno, adopta siempre una actitud intransigente; los obreros demuestran un elevado nivel combativo.

Sin embargo, estas luchas desencadenadas por reinvicaciones de carácter ofensivo y tradicional —aumentos salariales, reducción de la jornada de trabajo, oposición a despidos— desembocan en resultados insatisfactorios y desproporcionados con la amplitud y la aspereza de las luchas . Después de conseguir algunas concesiones y de retomar el trabajo, los obreros relanzan espontáneamente la acción.

La falta de una estrategia sindical apropiada impide que el descontento de la clase obrera encuentre su expresión adecuada. Aunque las reivindicaciones son justas, y plantean exigencias consideradas como importantes por el gobierno y la patronal, no corresponden a la voluntad de rechazo más profunda existente entre los trabajadores. Por otra parte, los acuerdos entre la CGT y la CFDT de enero de 1966 acentúan las acciones generales que permanecen aisladas de las luchas en las empresas.

Las jornadas de lucha de 24 horas y las grandes manifestaciones, al no articularse con la agitación concreta a nivel de empresas, despiertan más una unidad política que sindical. Sin embargo, los sindicatos no aparecen interesados en la elaboración de una estrategia eficaz. Sus preocupaciones se dirigen a construir una “alternativa democrática” al régimen, a la búsqueda de una salida política. La CGT y la CFDT polemizan sobre el problema de las relaciones con los partidos. Para la CGT la preocupación central es salir del aislamiento y quiere romperlo mediante el dialogo con los partidos de la CFDT y la FO.


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Fuente Consultada:
Enciclopedia de los Grandes Fenómenos de Nuestro Tiempo Tomo 5
Tema: El Mayo Francés por Diana Guerreo

El Movimiento 22 de Marzo





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