Isla de Hokkaido o Yeso Economía, Recursos, Población, Ubicación



LA ISLA DE HOKKAIDO O YESO (JAPÓN)
Geografía, Economía y Recursos

Japón está formado por un grupo de islas, la más septentrional de las cuales es la de Yeso, también llamada Hokkaido . Las precipitaciones son abundantes, y el clima, de tipo continental con inviernos muy duros. Japón no se dedicó a explotar racionalmente la isla hasta después de la segunda guerra mundial.

Desde el punto de vista económico el equipo es muy moderno. La agricultura está muy mecanizada y comprende los cultivos más diversos. La ganadería y la pesca son también importantes. Esta última constituye una importante fuente de ingresos, principalmente la pesca de cangrejos en las aguas septentrionales

Si examinamos un mapamundi podremos comprobar que Japón está formado por un grupo de islas que se extienden a lo largo de la costa oriental del continente asiático. Este archipiélago, que comprende un total de 1.042 islas, se extiende, en un recorrido de 4.000 kilómetros, entre los grados 46° y 30° de latitud norte. Las islas principales son Kiusiu, Sikok, Hondo y Yeso (Hokkaido).

Yeso es la más septentrional de estas islas; tiene una superficie de 70.000 km2, pero la población no excede de 5.800.000 de habitantes. Es, pues, la región menos poblada de Japón, ya que tiene una densidad de 80 habitantes por kilómetro cuadrado, cuando la media general es de 270 habitantes por kilómetro cuadrado. La isla, por otra parte, no alcanzó estas cifras hasta después de la segunda guerra mundial, cuando las reformas que se efectuaron atrajeron a gran número de inmigrantes.

Yeso está en la misma latitud que el sur de Francia de los Pirineos a Lyon, de modo que debería tener, en principio, un clima mediterráneo ; pero no es así. La ciudad de Hakodate, situada al sur de la isla, disfruta en enero una temperatura media de 3 °C, y en julio, de 21° C.

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Hokkaidō, antigua Eso o Yeso, es la isla más septentrional y la segunda más grande del archipiélago japonés. Está situada entre el mar del Japón (mar Oriental) al oeste, el mar de Ojotsk al norte, y el océano Pacífico al este. El estrecho de La Pérouse (conocido en Japón como estrecho de Soya) separa Hokkaidō de la isla de Sajalín (al norte); el estrecho de Tsugaru (al sur) la separa de Honshū (la isla más grande de Japón); y el estrecho de Nemuro (al noroeste) la separa de las islas Kuriles.

Las precipitaciones son relativamente abundantes: 1.150 milímetros. Yeso goza, pues, de un clima templado marítimo a causa de los monzones. En invierno, la presencia de una corriente marina muy fría, la Oyashio, y los vientos continentales que vienen de Asia, influyen en la temperatura. Afortunadamente, una corriente templada, la Kuroshio, compensa su efecto. Por esta razón, las tempestades de nieve son frecuentes en esta parte del país, especialmente en el noroeste.

La gran diferencia entre las temperaturas estivales y las invernales dan al conjunto del clima de Yeso carácter más o menos continental, a despecho de las fuertes precipitaciones. Los inviernos son largos y fríos, y la temperatura desciende a menudo por debajo de los —20° C.

Gran parte de Yeso está cubierta de árboles de hoja caduca. Al igual que en la mayoría de las islas del archipiélago, el terreno es muy accidentado y montañoso. Podemos distinguir dos zonas: la cordillera propiamente dicha, compuesta de granito y pizarra, y la zona volcánica. Estas dos zonas se cruzan prácticamente en mitad de la isla; en este punto encontramos las cumbres más altas (más de dos mil metros) y los movimientos sísmicos causan estragos con más frecuencia. Al oeste del macizo central se extiende una zona formada por sucesivas abras; esta altiplanicie se llama Ishikari.



La isla fue colonizada por los japoneses a ritmo muy lento, debido a su clima septentrional, aunque el Gobierno, temiendo una invasión rusa, alentara a los inmigrantes. Los japoneses que fueron a establecerse a la isla, generalmente bajo la presión de las autoridades, escogieron como lugar de residencia la meseta de Ishikari. Sólo algunos inmigrantes que llegaron antes —y que eran, además, pescadores— se quedaron a vivir en las regiones costeras.

En 1900 Yeso contaba apenas con un millón de habitantes. Poco antes de la segunda guerra mundial, la población aumentó a 3.000.000. Inmediatamente después, el aumento fue extremadamente rápido, y se estima que en la actualidad la población llega a los 5.800.000.

La meseta y las regiones costeras son los lugares más concurridos. La montaña, en cambio, está sujeta a la erosión, y rápidas corrientes de agua arrastran grandes masas de tierras de aluvión y las depositan en las vaguadas y en los numerosos deltas que hay a lo largo de la cqsta.

El suelo, en los terrenos bajos, se presta mejor a la agricultura. Los flancos de las montañas se utilizan también para el cultivo cuando no son demasiado abruptos. Ésta es la razón de que una población relativamente numerosa viva apelotonada en un terreno bastante exiguo.

Desde el punto de vista económico, Yeso está equipada^con material moderno; y como la explotación del suelo no se llevó a cabo hasta fecha reciente, los japoneses se aprovecharon de la experiencia ajena. Los cultivos, la minería, las fábricas, fueron concebidos de un modo muy racional y escapan a la tradición, que a menudo ejerce acción entorpecedora. Las explotaciones agrícolas de la isla de Yeso son mucho más importantes que las de cualquier otra comarca de Japón, a menudo inferiores a una hectárea.

Es preciso que digamos tambien que las tierras cultivables disponibles son mucho más extensas y que las grandes explotaciones facilitan en gran manera la mecanización.

Un cultivo nuevo, el de la remolacha azucarera, da muy buenos resultados. Los arrozales de la llanura central, que se benefician de veranos muy cálidos y húmedos, dan un rendimiento que puede compararse a los más elevados del mundo. Hemos de mencionar también la ganadería; el ganado es de gran talla y está bien cuidado.

El incremento de la cría de ganado es consecuencia del cambio que ha experimentado el modo de vivir de los japoneses, que consumen en la actualidad mayor cantidad de carne y de productos lácteos, lo que indica una mejora del nivel de vida. Yeso produce la mayor parte de la leche y de la mantequilla que se consume en Japón. Hay allí numerosos vergeles, en los que abundan los manzanos y los cerezos.

Hemos dicho ya que Yeso es un país de bosques. Por ello la madera se emplea en la construcción con preferencia a otros materiales, especialmente en el campo. También sirve de combustible y en la obtención de pulpa o pasta de madera para la fabricación del papel y de la celulosa. Paralelamente a la industria de la madera, otras se han desarrollado también considerablemente, después de la segunda guerra mundial, hasta el punto de que Yeso suministra numerosos productos a las otras islas.

La pesca es una considerable fuente de ingresos; no en vano llaman a los japoneses «los cultivadores del mar», pues compensan la falta de productos agrícolas con el fruto de la pesca. Yeso figura entre los más importantes centros pesqueros del mundo. En las aguas que circundan la isla abundan los peces comestibles especialmente en el lugar de reunión de las dos corrientes, pues el agua contiene un elevado tanto por ciento de plancton, que los atrae. A lo largo de la costa, bacalaos, arenques y cangrejos constituyen los principales productos de esta cosecha que proporciona el mar.



La pesca del cangrejo ha aumentado en gran manera en el curso de los últimos años. A los cangrejos les gustan las aguas frías, especialmente las de la desembocadura del Amur, que pertenecen a la Unión Soviética. De la pesca del cangrejo ha surgido una verdadera industria, y a ella debe Hakodate su rango de segunda ciudad de Yeso. Otaru, en la bahía de Ishikaido, al oeste, es también un gran centro pesquero.

Yeso posee más materias primas y más fuentes de energía que el resto de las islas del archipiélago. En el sur abunda la hulla, y los técnicos estiman que las reservas de la isla representan 50 % de la reserva total de carbón de Japón. También hay petróleo y azufre. Los torrentes que descienden de las montañas son una fuente de energía preciosa y poco costosa. La isla dispone también de yacimientos de hierro, cromo y manganeso.

En fin, Yeso está en trance de convertirse, además, en centro turístico a causa de sus bellezas naturales y de sus montañas, que en invierno permiten la práctica del esquí.

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