Escritores Rusos

Biografia de Perrault Charles Resumen de su Vida y Obra Literaria

Biografía de Perrault Charles

Entre 1691 y 1697 un escritor francés, muy famoso por sus escritos
que elogian al rey Luis XIV, publica unos maravillosos cuentos infantiles. Desde entonces hasta nuestros días, todos los niños han disfrutado con estas historias sencillas y sus enseñanzas.

Perrault, Charles fue un escritor francés, (París, 1628 – id., 1703). Fue secretario particular del ministro Colbert.

Autor de obras históricas, poemas, y unas Memorias aparecidas en 1769, debe su celebridad a una serie de narraciones tradicionales que reunió bajo el título Cuentos de la madre Oca (1697).

Muchos de ellos se han convertido en clásicos de la literatura infantil, como Barba azul, Caperucita roja y La Cenicienta.

Biografia de Perrault Charles
Perrault es conocido ante todo por sus cuentos, entre los que figuran los famosos Cenicienta o La bella durmiente, que él recuperó de la tradición oral en Historias o cuentos del pasado (1697) y conocidos también como Cuentos de mamá Oca, por la ilustración que figuraba en la cubierta de la edición original.

Nacido en 1628 en el seno de una familia muy rica, Charles Perrault pasó a la historia de la literatura por haber escrito «Caperucita Roja», «Pulgarcito», «El gato con botas» y otros muchos cuentos reunidos en Cuentos de mi madre la Oca.

Después de haber estudiado leyes, se dio a conocer por sus poemas galantes y obras en verso que celebraban los grandes acontecimientos del reino.

En 1671 fue elegido miembro de la Academia Francesa.

Cuentos de mi madre la Oca: Más que por sus obras anteriores, Charles Perrault pasó a la posteridad por los cuentos infantiles, que empezó a publicar cuando ya era anciano.

Recopilo y adapto historias muy antiguas que se transmitían de generación en generación durante las veladas familiares, y las revistió de una forma literaria.

Estas narraciones le dieron celebridad, y se convirtieron en clásicos de la literatura infantil.

Debido a que su origen está en tradiciones antiguas, la historia básica de algunas de ellas se repite, aunque con variaciones, y por eso reaparecen en la obra de otros escritores que también recopilaron historias tradicionales, como los hermanos Grimm, por ejemplo.

Charles Perrault murió en París en 1703.

Una disputa literaria: Perrault participó en la gran disputa literaria de la época en Francia, que opuso los «modernos» como él, partidarios de renovar la lengua, a los «antiguos», acusados de defender una lengua pedante y arcaica. Boileau y Ráeme eran dos de los representantes de los antiguos.

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BREVE FICHA BIOGRAFICA DE PERRAULT

• Nació el 12 enero de 1628, en París (Francia).

• A los nueve años comenzó a estudiar en el colegio de Beauvais, París.

• En 1643 ingresó a la carrera de Derecho.

• Ocho años después obtuvo el título de abogado.

• En 1663 se convirtió en empleado de Colbert, famoso consejero del rey Luis XIV.

• Dos años más tarde fue nombrado inspector de obras del Rey.

• Durante un largo tiempo escribió poesía.

• Desde 1671, gracias a Colbert, fue miembro de la Academia Francesa, cuyo reglamento contribuyó a redactar.

• En 1673 fue elegido bibliotecario de la Academia.

• A partir de 1683 se dedicó sólo a escribir.

• Cuatro años más tarde leyó en la Academia un poema titulado «El siglo de Luis el Grande», que afirmaba que las artes y las ciencias habían sobresalido durante el siglo XVII en Francia.

Esta opinión originó una gran discusión entre los literatos de la época ya que contradecía a quienes defendían la superioridad de la cultura griega y romana.

Los cuentos de hadas llegaron hasta nosotros gracias a Charles Perrault. Él los rescató de la tradición oral (transmisión de boca en boca) y los escribió con algunos cambios. A la mayoría les agregó una moraleja (o lección) y un final feliz. Así, cuentos como «La Bella Durmiente», «Caperucita Roja», «El Gato con Botas», «Cenicienta», «Piel de Asno» y «Pulgarcito» se hicieron tan famosos que incluso fueron llevados al cine, al teatro y a la música.


• En 1697 publicó «Historias o Cuentos del tiempo pasado» (también llamados «Cuentos de mi madre la Oca«), recopilación de cuentos populares que abordó por primera vez el tema de los cuentos de hadas.

• Al año siguiente se publicaron en un volumen sus trabajos completos.

• Murió en París, el 16 de mayo de 1703.

Fuente Consultada:
Encilopedia Electrónica ENCARTA Microsoft
Gran Enciclopedia Universal Tomo 30 Espasa Calpe Entrada: Perrault Charles
¿Quien Fue…? Editorial OCEANO
Ficha Biografica de la Revista GENIOS – Charles Perrault

Biografia de Luis Vaz de Camoens Vida y Obra Literaria

Biografia del Poeta Luis Vaz de Camoens

La historia de la circunavegación de Africa y del descubrimiento de la ruta de la India por los portugueses había sido rica en acontecimientos, en aventuras, en situaciones heroicas y en rasgos geniales.

Una pequeña nación de Europa había roto los misterios del Océano, inaugurando una nueva Edad: la de los grandes descubrimientos geográficos y de las relaciones universales entre las más distintas sociedades humanas.

Este hecho, de fulgurante trascendencia, había de merecer no sólo historiadores que consignaran su memoria, sino el privilegiado talento de un gran poeta que cincelara para siempre, en inmortales poemas, el triunfo de los navegantes portugueses sobre el Destino y la Tierra, sobre el tiempo y el espacio, en un alud de fe, de valor y de tenacidad.

Biografia de Luis Vaz de Camoens
Este retrato de Luís Vaz de Camões (c. 1524 -1580) coronado con laureles de gloria esconde la realidad de una vida dura, oscura y pobre. Ni siquiera en sus últimos años gozó de reconocimiento público, como le sucedió al escritor español Miguel de Cervantes.
Eso sí, la fama le llegó inmediatamente después de su muerte y desde entonces nadie le ha discutido el ser el poeta más insigne de las letras portuguesas.

Y Portugal tuvo ese vate en la persona del más infortunado de sus hijos, quien sólo por las generaciones que le sucedieron fue reconocido como el mayor poeta épico luso y una de las grandes glorias de la literatura universal: Luis Vaz de Camoens.

Cuando las auras del Renacimiento italiano batían de lleno las aulas de la Universidad de Coimbra, despertando en sus estudiantes las ternezas del «dolce stil nuovo)), tan de acuerdo con el lirismo y la melancolía nativos, frecuentaba los claustros del Colegio de Artes un joven muy aprovechado en los conocimientos humanistas.

Era Camoens, cuya estirpe procedía de la verde Galicia, abandonada por su antecesor Vasco Pérez de Camoens, poeta-soldado y partidario de don Pedro el Cruel.

Los Camoens habían entroncado con la buena nobleza portuguesa; pero al cabo de algunas generaciones, si habían conservado la hidalguía no habían conservado las doblas que la doraran.

El padre de Luis, Simao, había embarcado para la India al objeto de poner remedio a la situación harto onerosa de la familia.

Y en Portugal habían quedado su esposa — para unos autores, muy pronto viuda —, doña Ana de Sa de Macedo, y su hijo, quizá único, nacido en Lisboa o en Coimbra hacia 1524.

La carrera escolar de Camoens habría sido, sin duda, sumamente brillante, como lo demuestran sus profundos conocimientos clásicos, su pasión por el arte, su aplicación al estudio.

Pero lo cierto es que, después de obtener el bachillerato, no ingresó en la universidad. ¿Ambiciones?. ¿Amoríos?. No se sabe.

A través de su producción lírica inmediata, tan espontánea como delicada, los críticos sacarán del pasado la sombra de un primer amor; pero, como sombra, irreconoscible, a pesar de las tentativas que se han hecho para trasladar a la realidad los personajes de sus odas, églogas, sonetos y redondillas.

En todo caso, Camoens se halla en Lisboa en 1542, después de cinco años de estudios en Coimbra (a partir de 1537, primera fecha segura en su biografía).

Cuatro años de radiante juventud en Lisboa, prendido del corazón de Natercia, Catalina, quizá Catalina de Ataide, que moriría en 1561.

Luego, el destierro en Ribatejo, a causa, según se dice, del disgusto con que la corte leyó el manuscrito del Auto del rey Seleuco, escrito a imitación de Gil Vicente.

Para salir de esta situación, Camoens se alista en el ejército que guarnece Ceuta (1547-1549), en una de cuyas acciones pierde un ojo. La vida empieza a mostrarse severa para aquel que, en último término, forzará sus mayores bellezas.

Emprendió la carrera militar en 1547 y perdió un ojo en Marruecos. En 1550, regresó a Lisboa, donde fue encarcelado por una reyerta callejera, y, una vez perdonado en 1553, embarcó para la India.

De regreso en Lisboa, Camoens prepara su marcha a la India, pues su gran pasión es el mar. Figura en la dotación de una nave en 1550.

Por causas que desconocemos, no sale con esta flota.

En cambio, acelera sus preparativos después de la riña sostenida el día de Corpus de 1552 con Gaspar Borges, protegido de la corte, quien logra meterle en un calabozo.

Su prisión acaba el 7 de marzo de 1553 y el 26 del mismo mes zarpa para la India, donde permanecerá durante diecisiete años, en una vida dura e incierta, mezcla de soldado, de nauta, de agente del gobierno virreinal y de factor de comercio.

Camoens lucha en la costa de Malabar (1553) y en Maskat (1554), da a conocer sus dotes poéticas en Goa con la representación del auto Filodemo (1555), vuelve a alistarse como soldado en 1556 y, por fin, obtiene el cargo de ((proveedor» en Macao, la factoría lusa perdida en el Extremo Oriente.

En Macao reside dos años (1557-1559), y luego, al regresar a la India—hay quien se le imagina cargado de cadenas—, naufraga en la costa de Cambodje.

No obstante, le hallamos en Goa en 1559, donde muy pronto cae en manos de prestamistas y usureros.

Algunos virreyes le dispensan su protección, como el conde de Redondo.

Pero, en definitiva, su carrera está acabada. Arruinado física y moralmente, agotado por las privaciones, ya no es el hombre de antes. Incluso su inspiración poética ha dejado de ser.

Sólo le queda como el mayor bien, el manuscrito de Os Lusíadas, la epopeya del descubrimiento de la India por Portugal, que espera editar a su regreso a la patria.

Lo emprende en 1567, a bordo de una nave de su amigo Pedro Barreto, que le ofrece pasaje gratuito hasta Mozambique. Aquí, en el más bajo peldaño de su negro infortunio, permanece tres años.

En abril de 1570 llega, por fin, a Lisboa, a bordo del Santa Clara. Al año siguiente obtiene licencia para imprimir su poema, que aparece en 1572.

Una pensión de la corte (15.000 reis anuales), aunque no satisfecha con regularidad, mitiga sus más apremiantes necesidades.

La desgracia ha roto su genio, y su mente ya no rinde nuevas creaciones. La muerte le sorprende después del desastre de Alcazarquivir, cuando parece hundirse la corona que él,cantó en su poema.

La tradición ha fijado la fecha de su tránsito en el 10 de junio de 1580; pero ciertos críticos creen preferible suponer que correspondió al verano de 1579.

A pesar de una pequeña pensión real y los comienzos de su fama mundial, los últimos años de Camões transcurrieron en la oscuridad, y murió en la pobreza en Lisboa, el 10 de junio de 1580.

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Biografia de los Hermanos Grimm – Vida y Obra Literaria

Biografia de los Hermanos Grimm – Vida y Obra Literaria

En 1812 aparece en Alemania un libro de cuentos que se convierte con el paso del tiempo en un clásico de la literatura infantil. Sus autores son dos hermanos cuyos estudios sobre antiguos textos gemídmeos sientan las bases definitivas de la lengua alemana.

Hermanos Grimm, Jacob Ludwig Karl Grimm (1785-1863) y Wilhelm Karl Grimm (1786-1859), hermanos e investigadores alemanes, fueron pioneros en el estudio de la filología y el folclore.

Biografia de los Hermanos Grimm - Vida y Obra Literaria
Los relatos de su obra fueron recopilados a partir de las tradiciones populares de los distintos territorios alemanes. Según declararon sus autores, se trata de una transcripción rigurosa que no trataron de embellecer, como sí lo hizo Perrault en su momento.
El libro restituyó así un rico folclore desconocido para las capas cultas de la sociedad.

BREVE FICHA BIOGRAFICA

Los dos hermanos nacieron en Hanau, región de Hesse (actual Alemania); Jacob, el 4 de enero de 1785 y Wilhelm, el 24 de febrero de 1786.
Entre 1802 y 1806, mientras estudiaban en la universidad alemana de Marburgo, comenzaron a interesarse en la poesía popular.
Entre 1812 y 1822 publicaron una recopilación de cuentos tradicionales de distinto origen, conocida como «Cuentos de hadas de los hermanos Grimm».
En 1816 iniciaron la edición de una serie de leyendas alemanas.
Tres años después apareció el trabajo científico más importante de Jacob: «Gramática alemana», considerada como el origen de la filología germánica, es decir, del estudio de textos escritos en ese idioma.
En 1830 se trasladaron a la Universidad de Gotinga (Alemania), donde Jacob se desempeñó como profesor y Wilhelm fue bibliotecario.
En 1840 el rey Federico Guillermo IV de Prusia los invitó a la Universidad de Berlín, como miembros de la Real Academia de las Ciencias.

Un gran diccionario: Desde 1852 trabajaron en Berlín en el ambicioso proyecto de un diccionario que analizaría todas las palabras alemanas, cuyo primer volumen terminaron dos años más tarde. Luego de la muerte de Wilhelm, su hermano publicó el segundo tomo en 1860 y el tercero en 1862. Distintos autores terminaron los restantes veintinueve tomos a lo largo de casi un siglo.

Ambos murieron en Berlín: Jacob el 20 de setiembre de 1863 y Wilhelm el 16 de diciembre de 1859.

Los hermanos Grimm investigaban sobre el folclore y las tradiciones alemanas, cuando se encontraron con la posadera Dorothea Viehmann, quien les contó una enorme cantidad de historias tradicionales.

Después, pasaron seis años entrevistando a decenas de personas para escuchar y recopilar las leyendas que se transmitían de generación en generación.

Una vez publicados, los relatos se hicieron famosos; en el siglo XX llegaron al cine y aún hoy se los lee.

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VIDA Y OBRA: Jacob de un simpática personalidad , quien, junto con su hermano Wilhelm Karl , recogieron con exquisito su gusto por las tradiciones populares que los tiempos amenazaban destruir.

Los dos hermanos nacieron en Hanau —Jacob el 4 de enero de 1785 y Wilhelm el 24 de febrero de 1786—, y estudiaron en la Universidad de Marburgo.

Los dos hermanos trabajarían juntos prácticamente toda su vida, y pasarían a la historia literaria de su país no sólo por la recopilación de cuentos sino tam bien por sus estudios de gramática alemana y por el monumental Diccionario alemán en 16 volúmenes, la mayoría de los cuales sólo se publicaron después de la muerte de sus autores.

Jacob apasionado del pasado de su pueblo, Grimm lo hizo revivir en sus libres y en sus obras.

Pero, al mismo tiempo, fue un erudito formidable, y uno de los sabios que más contribuyeron al progreso de la filología y la mitología nórdicas y germánicas.

La filología es la disciplina científica que estudia una lengua basándose en el análisis comparativo de los documentos escritos en esa lengua. Se observan asi las reglas de la euolución de un idioma. También permite profundizar en el conocimiento de las civilizaciones antiguas, como la de la Grecia o la Roma clásicas mediante el estudio de los textos de la época.

Jacob Grimm nació en Hanau, localidad del ducado de Hesse-Cassel, el 4 de enero de 1785. Su padre, abogado de bastante fama, murió prematuramente, sin dejar bienes de fortuna.

Gracias al afecto de su tía, camarera de la esposa del landgrave de Hesse, Jacobo y su hermano pudieron ingresar en la escuela pública de Cassel (1798) y cursar la carrera de leyes en la universidad de Marburgo.

Por esta época, explicaba en este centro el famoso Savigny, creador de la ciencia de la historia del derecho.

Fue bajo su dirección que Grimm se dedicó al estudio del pasado y de sus antigüedades.

En 1805 se trasladó a París para ayudar a Savigny en sus tareas literarias. De regreso a Cassel obtuvo un empleo en la Secretaría de guerra.

Al constituirse el reino de Westfalia, Gerónimo Bonaparte le designó superintendente de su biblioteca y auditor del consejo de Estado (1808).

Poco después, en 1811, publicaba su primera obra sobre los poetas medievales alemanes, completada en 1812 por la edición de los fragmentos de dos poemas antiguo. En este mismo año empezó a publicar los Cuentos de niños y del hogar.

El volumen Cuentos Infantiles y del hogar, que incluye unos doscientos relatos, algunos tan famosos como «Blancanieves» o «Hansel y Gretel», obtuvo de inmediato un éxito que perdura hasta nuestros días. Varios de ellos son muy similares a los que el francés Perrault había recogido en Francia a finales del siglo XVII, pero difieren en su propósito (el de Perrault era más literario) y en su origen, ya que trabajaron sobre tradiciones distintas.

El fracaso de los ejércitos napoleónicos y la caída del reino de Westfalia, abrieron en su vida de erudito un período de inusitada actividad.

Nombrado en 1813 secretario de legación por el elector de Hesse, entró en París con los aliados (1814) y asistió a las tareas del Congreso de Viena (1815).

En 1817 fue nombrado profesor de la universidad de Gottinga, desde una de cuyas cátedras explicó gramática histórica, diplomática y literatura medieval.

Fruto de sus lecciones fue su Gramática alemana (1819-1822), obra que hizo época en los estudios filológicos. En 1835 publicaba un no menos substancial tratado sobre Mitología alemana.

Opuestos al gobierno propiamente tiránico del rey de Hannóver, Jacobo y su hermano fueron desterrados del reino. Residieron tres años en Cassel, hasta que en 1840 pasaron a Berlín, a fin de ocupar sendas cátedras en esta universidad.

Nombrado miembro de la Academia de Ciencias berlinesa, trabajó en la confección de un gran Diccionario.

La muerte le sorprendió en plena labor el 20 de septiembre de 1863, después de veinte años de fecundo profesorado e inimitable propaganda en favor de las antigüedades germánicas.

Los dos murieron en Berlín, Wilhelm en 1859, y Jacob cuatro años después del fallecimiento de su hermano.

LOS CUENTOS DE LA TRADICIÓN ORAL GERMÁNICA QUE LOS HERMANOS GRIMM RECUPERARON Y PUSIERON POR ESCRITO HAN ACOMPAÑADO LOS SUEÑOS DE GENERACIONES DE NIÑOS Y NIÑAS HASTA EL PRESENTE

Fundadores de la filología alemana: Después de la aparición del libro de cuentos, que también habían escrito para restituir la belleza de la lengua alemana, los dos hermanos se dedicaron a establecer las reglas de la gramática, por lo que se les considera precursores de la filología germánica.

Jacob fue bibliotecario en Kassei y catedrático en la Universidad de Gotinga.

En 1848 publicó con su hermano, especialista en literatura medieval, una Historia de la lengua alemana, y unos años después empezaron a trabajar en el Diccionario alemán, un monumental esfuerzo para recoger y definir el inmenso léxico de una de las principales lenguas europeas.

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Biografia de Roberto Payro Vida y Obra del Escritor

Biografia de Roberto Payro-Escritor Argentino

Es el más importante de los escritores realistas de fines del siglo XIX y principios del XX en la Argentina.

Vida. Nació en Mercedes, provincia de Buenos Aires (1867) y a los siete años vino a residir en Lomas de Zamora, en las afueras de la capital federal. Se inició, joven aún, en las letras, con algunas poesías, ensayos y una primera novela.

Se trasladó más tarde a Bahía Blanca y con una herencia recibida, fundó el diario La Tribuna, de tendencia progresista y liberal (1888), a instancia de un escritor amigo suyo.

Regresó a Buenos Aires (1890) y se inició como redactor en el diario La Nación, lo que le permitió realizar algunos viajes por el interior del país y el extranjero en misiones periodísticas.

Biografia de Roberto Payro
Fue el más importante narrador realista de novelas costumbristas criollas, como lo demuestra en El casamiento de Laucha (1906), Pago Chico (1908) y Las divertidas aventuras del nieto de Juan Moreira (1910).

Como consecuencia de estos viajes, publicó La Australia argentina y En tierras de Inti.

Pero la verdadera iniciación de su talento narrativo se revela en El falso inca (1905), novelita corta de estilo picaresco al modo tradicional español, en que narra las amenas peripecias de Pedro Chamijo, aventurero de la época colonial que se hace pasar por descendiente de los incas peruanos con la complicidad de una mestiza que habla quichua, simula ser el inventor de un original cañón de madera y promueve una rebelión entre los diaguitas. En esta última empresa, encuentra el fin de su vida.

Por esos años da a conocer lo mejor de sus obras realistas. El casamiento de Laucha (1906), también dentro del género picaresco, Pago Chico (1908), sátira de las costumbres criollas y las Divertidas aventuras del nieto de Juan Moreira (1910).

Se embarcó luego con su familia rumbo a Europa (1907) como corresponsal del mencionado diario, y una vez allí fue a residir en Bélgica (1909), donde lo sorprendió la primera guerra mundial (1914-1918).

Se dedicó en su retiro al estudio de la historia colonial americana, con el propósito de escribir novelas sobre dicha época, y tuvo dificultades con las tropas alemanas.

Regresó más tarde a Buenos Aires (1922), publicó El capitán Vergara (1925), crónica romancesca de la conquista del Río de la Plata, y luego El Mar Dulce (1927), crónica novelada sobre el descubrimiento del Río de la Plata por Juan Díaz de Solís.

Murió a los 61 años de edad (1928).

Las novelas históricas. Aunque fue la obra de sus últimos años, y la que más esfuerzo de documentación le requirió, no fue lo mejor de su producción.

Durante su residencia en Bélgica, surgió en su espíritu la idea de romancear gran parte de la historia argentina, y se dedicó entonces con intensidad a la lectura de los libros documentales de la época, cronistas, viajeros e historiadores: Ulrico Schmidl, Alvar Núñez Cabeza de Vaca, Ruy Díaz de Guzmán, Cieza de León, y otros.

Ya había tenido un éxito inicial con EL falso inca que aunque de tema histórico, era en realidad una sobrosa novelita picaresca.

La otra novela histórica de éxito fue El Mar Dulce (1927), en la cual narra la organización de la expedición de Juan Díaz de Solís por encargo del rey Fernando el Católico de España, el secreto de los preparativos, la envidia y oposición de los oficiales reales, la partida y llegada al Río de la Plata, y el desembarco en que es asesinado por los indios.

Si bien se trata de un asunto muy conocido por la historia, y por consiguiente sin posibilidades de despertar suspenso, se salva de las dificultades de este género por el elegante estilo con que está escrita, la valiosa reconstrucción de la época, y la amenidad del relato.

En El capitán Vergara (1925) narra las rivalidades y luchas entre Irala —llamado el capitán Vergara— que ha venido en conquista a la región del Plata y Paraguay, y Alvar Núñez Cabeza de Vaca, adelantado nombrado por el rey.

La obra es muy extensa, morosa en su desarrollo y detallada en sus peripecias. Sin embargo, leída con gusto por lo histórico, revela el interesante mundo de intrigas, riesgos, sufrimientos, negociaciones con los indígenas, combates, enfermedades, lujuria y religiosidad, en que actuaron algunos de los héroes de la Conquista.

Escribió otras obras más, e incluso prometió una —Paquillo— que no alcanzó a escribir.

Las novelas realistas criollas. El verdadero talento de Payró sobresale en las novelas costumbristas criollas, donde desenvuelve con hábil y comunicativa burla, la vida del país hacia fines de siglo.

Dentro de este género, tres son sus obras mejores: El casamiento de Laucha (1906), Pago Chico (1908) y Divertidas aventuras del nieto de Juan Moreira (1910).

En la primera de ellas refiere las aventuras de Laucha un muchacho campesino poco ganoso de trabajar, que se casa con una viuda italiana, doña Carolina, para vivir de sus ahorros y las ganancias de su almacén.

Al cabo de un tiempo, agotado el patrimonio de la viuda, Laucha la abandona, pues en realidad no se ha casado con ella, sino que la ha estafado con un simulado casamiento, de acuerdo con un sacerdote prevaricador.

Ésta es una obrita ligera, amena y picaresca, que algunos consideran como la verdadera obra maestra de Payró (John A. Crow).

La segunda, Pago Chico, es una novela de más aliento, más cómica y profunda.

Narra por extenso la vida minúscula de un pueblecito de campo, Pago Chico, que reproduce simbólicamente el estado de la sociedad semicivilizada de aquellos años. La moraleja de la obra es un símbolo del pasado: «Pago Chico, infierno grande».

En efecto, todas las peripecias de la obra muestran lo difícil que es vivir y progresar en un ambiente donde las pasiones, la mala política, las envidias y la escasa cultura, son el ambiente normal y cotidiano.

Desfilan por las páginas del libro toda la galería de personajes del pasado: el comisario Barraba, el periodista Viera, el intendente Domingo Luna, el caudillo opositor don Ignacio, el escribano Ferreiro, el farmacéutico Silvestre, el concejal Bermúdez, el diputado Cisneros y otros más, con sus esposas, que giran en torno a la política y sus réditos. También son notables las descripciones de las costumbres y los lugares típicos.

«Divertidas aventuras del nieto de Juan Moreira». Es una obra
de intención más profunda. No se trata sólo aquí de describir las costumbres poli ticas, sino de mostrar con ironía y repudio las maniobras cíe un inescrupuloso político de la época.

Mauricio Gómez Herrera es el personaje central del libro. Nacido en el pueblos de Los Sunchos, desde pequeño muestra su carácter fuerte y ambicioso. Holgazán, poco estudioso, no demuestra ningún interés en aprender, pero su ma’ire le enseña a leer y escribir.

Es llevado luego a la Capital Federal para iniciar sus estudios secundarios, pero escapa de allí y retorna n su pueblo natal.

Comienza entonces un romance con una vecina suya, amor que favorece el padre de la niña, creyendo ver en el futuro casamiento una oiBHión para mejorar su situación económica y social.

El joven ingresa luego en un periódico lugareño, La época, al lado del periodista Miguel de la Espada.

Se inicia con algunos sueltos, y a poco se convierte en un escritor político cotizado en el pueblo, por sus ataques hirientes al partido opositor.

Comienza así su carrera de vertiginoso ascenso político, que no cede ante ningún obstáculo ni escrúpulo moral: engaña a su novia, ron quien tiene un hijo ilegitimo; frecuenta amistades importantes; enamora a una joven de posición adinerada; se convierte en diputado y luego en jete de policía, contrae matrimonio con la heredera de un millonario v realiza con su apoyo pingües negocios.

En medio de los triunfos políticos, es criticado en sueltos periodísticos por un joven, que resulta ser su hijo ilegítimo. Cuando recibe una carta de xa madre del periodista, su antigua novia provinciana, la destruye con desprecio, para no dejarse llevar por sentimentalismos.

Las obras de Payró fueron muy populares en su tiempo y aun hoy en día gozan del favor del público.

Fue un crítico burlón de la Argentina en transición, pero tolerante, comprensivo y honrado.

Dominó muy bien el habla popular, lo cual se refleja en los parlamentos de sus personajes.

Su visión de la Argentina no fue, sin embargo, pesimista, pues deja detrás de su sonrisa, un hálito de esperanza.

«Fue el más dotado narrador de todos ellos, y tenía mucho que decir», ha apuntado la crítica extranjera (Jeferson R. Spell).

Escribió también teatro y relatos cortos de gran valor.

OBRAS Y EDICIONES: Pago Chico. Buenos Aires, Losada. 1939. Divertidas aventuras del nieto de Juan Morelra. Buenos Aires, Losada, 1939. El Mar Dulce. Buenos Aires, Losada. 1939. El casamiento de Laucha. Chamijo. El falso inca. Buenos Aires, Losada, 1939.

LECTURAS COMPLEMENTARIAS Y ESTUDIOS: Raúl Larra. Payrfi. el nove-lista de la democracia’. Buenos Aires, Quetzal, 195-2. Enrique Anderaon Imbert, Tras novelas da Payró con picaros en tres miras. Tucumán, Facultad de Filosofía y Letras, 194-2.

Fuente Consultada: Literatura Española, Hispanoamericana y Argentina de Carlos Alberto Loprete Editorial Plus Ultra – El Modernismo-Roberto J. Payró

Biografia de Rodo José Enrique Escritor Modernista

Biografia de Rodo José Enrique Escritor Modernista Uruguayo

Es el más conocido ensayista del movimiento modernista y una de las mayores figuras de la literatura uruguaya. Fue uno de los miembros más destacados de la llamada «generación de 1900».

Diputado por el Partido Colorado en varias ocasiones. Cofundador de la Revista Nacional de Literatura y Ciencias Sociales (1895-1897), desde entonces ejerció la crítica literaria con tolerancia y flexibilidad.

Biografía: Nació en Montevideo (1872) y asistió a una escuela ajena a todo credo religioso. De esta época datan sus primeros trabajos literarios, aparecidos en revistas escolares.

Desconocido aún por el público, fundó con otros escritores la Revista Nacional de Literatura y Ciencias Sociales (1895), y comenzó a publicar ensayos y críticas literarias que le granjearon la popularidad.

Biografia de Rodo José Enrique Escritor Modernista
José Enrique Rodó (1871-1917), escritor uruguayo que se dedicó al periodismo, al ensayo y a la enseñanza, y desarrolló una notable actividad política en una etapa crucial para la América española, al iniciarse el siglo XX.

Años después, fue designado profesor de literatura en la Facultad de Letras de la Universidad de Montevideo (1896), hasta que dio a conocer su libro Ariel (1900), que lo convirtió de inmediato en una de las figuras intelectuales más prestigiosas de América.

El libro causó un gran movimiento de ideas en el continente y fue sumamente leído por los jóvenes de su generación. Fue designado entonces director de la Biblioteca Nacional.

Abandonó luego la cátedra para dedicarse activamente a la política (1901), y ocupó una banca en la legislatura uruguaya, por dos períodos (1902 y 1908).

Publicó en ese lapso los Motivos de Proteo (1909), que logró inmediato éxito y difusión.

Con motivo de su actividad parlamentaria y política cultivó la oratoria ccn singular éxito, así como el periodismo.

Prosiguió también con su iabor de ensayista y edito El mirador de Próspero (1914), recolección de escritos anteriores sobre motivos diversos, no incluidos anteriormente en libros.

Partió luego para Europa como corresponsal de la revista argentina Caras y Caretas (1916), pero lo sorprendió la muerte mientras se encontraba en Palermo, Italia (1917). Postumamente aparecieron otros libros suyos.

El ensayista. Rodó fue esencialmente un ensayista, y como tal, está considerado uno de los más brillantes que ha producido la literatura de Hispanoamérica.

Fue ciertamente un pensador, pero al mismo tiempo fue un artista, un estilista, amante de la forma escrita perfecta.

Sus escritos revelan una sintaxis elaborada y cuidada, una prosa fría pero agradable.

Su estilo está lejos del apasionamiento y el personalismo. Al contrario, se señala su obra por la impersonalidad y el equilibrio entre las posiciones o ideas encontradas, sin escatimar méritos ni ocultar verdades.

Es un razonador discursivo, sin premura ni pre-conceptos, que busca llegar por su propia lógica a las verdades.

Por eso su posición ideológica es libre, al margen de todo doctrina rismo excluyeme. Es un eclecticismo personal que resuelve por propia cuenta y riesgo las antinomias y los conflictos especulativos.

Se ha considerado a Rodó como el autor de «la más perfecta» de las prosas americanas (Luis Alberto Sánchez), y se ha constatado la influencia que sobre ella han tenido los maestros franceses Renán y Guyau, que Rodó siguió en muchas de sus ideas.

Sin embargo, este afrancesamiento mental o estético, no provocó, como en el caso de otros espíritus galicados de la época, una desespañolización de su prosa.

«Ariel». Este libro es la obra cumbre de Rodó, y uno de los breviarios ideológicos de la juventud hispanoamericana de principios del siglo XX.

Aunque sus ideas puedan no ser compartidas unicamente, en su momento trajo un mensaje que cautivó y se difundió con extraordinaria rapidez y aceptación. Los críticos como valioso en esos años y celebraron el talento del autor.

El libro adopta la forma de consejos o clases que el profesor Próspero da a sus alumnos, al despedirse de ellos, después de un año de actividad escolar.

En nombre de Próspero le ha sido adjudicado al viejo y venerado maestro, en recuerdo al sabio de la obra de Shakespeare, La tempestad.

El maestro habla a sus jóvenes discípulos cerca de una estatua de Ariel que domina la sala, y que representa al genio del bien, a la parte noble y espiritual del ser humano, en contraposición con Calibán, el dios de la materia del mal, que aparece también en la citada obra de Shakespeare.

Allí, en ese ambiente, el maestro inculca a sus alumnos el repertorio de ideas que componen el libro.

La obra puede dividirse en tres partes: primero, la exaltación de la personalidad integral del hombre contra la especialización profesional que lo empequeñece, y defensa del ocio noble que permite la realización de las obras del espíritu; segundo, defensa de las minorías selectas y de la jerarquía intelectual contra las tendencias mediocrizadoras de la democracia moderna; tercero, crítica contra los Estados Unidos, su tipo de civilización y su escala de valores.

El «arielismo». Entre las ideas descollantes que se desarrollan en este esquema, puede señalarse su tesis de la conjunción del antiguo ideal griego, de belleza con la doctrina del cristianismo, en una especie de ideal religioso y vital apto para la nueva juventud.

Asimismo, postula un equilibrio entre las tendencias naturales de la personalidad humana y las normas educativas, como medio de lograr una armónica persona.

También busca la conciliación entre los mejores valores de la civilización española y lo más puro de la energía anglosajona.

Al referirse a los Estados Unidos, considera que su cultura no es refinada ni espiritual; que ha hecho una ciencia de la utilidad; que no hay dimensión poética en el espíritu anglosajón; pero en cambio, aplaude su filosofía de la acción, el culto de la salud y la fuerza, y el bienestar material que ha logrado con el trabajo del pueblo, pues considera que el bienestar es necesario para el reino del espíritu.

También pregona Rodó una organización social justa y noble, que supere los instintos brutales y la ignorancia, pero para ello sostiene que el sistema ideal de gobierno es una democracia dirigida por una aristocracia de la inteligencia, que despliegue un ideal de desinterés e idealismo opuesto al utilitarismo.

En síntesis, el «arielismo» propuesto por José Enrique Rodó consiste en una combinación armónica de los ideales griegos, cristianos, hispánico y anglosajón, que permita el desarrollo integral de la personalidad humana, en una sociedad democrática, justa y selectiva.

Rodó ha condenado por igual el ascetismo cristiano y el puritano por considerarlos estrechos, ha puesto su fe en la ciencia y en las democracias como semillas de los futuros estados, y ha reclamado para la América latina una urgente vida interior y una capacidad de ejecución.

Se le ha criticado a Rodó el haber simplemente planteado una teoría sin considerar la realidad social, política y cultural de Hispanoamérica, y sin tener tampoco una palabra de recordación para el indio, que es el ser más sufriente del continente.

O sea, que su americanismo es simplemente cultural, unilateral, y que no aporta ideas propias sino que glosa los conceptos tradicionales del humanismo (Zum Felde).

Otras obras. Las otras obras de Rodó se caracterizan en general por su carácter misceláneo, que se explica por la compaginación en libros de ensayos variados, publicados con anterioridad en forma aislada.

Los Motivos de Proteo son, para algunos críticos, el mejor libro de Rodó.El autor se repite allí un poco, hace una apología de la voluntad, de la cultura grecolatina, de la renovación del individuo como mejor modo de realizar una vida, y otros temas similares o conexos.

Lo mejor de este volumen son las parábolas, género en el que sobresalió el autor uruguayo, y que consisten en ejemplos o narraciones que permiten ejemplificar simbólicamente un pensamiento profundo.

El «proteísmo» de Rodó es un culto al idealismo intelectual y estético.

El mirador de Próspero es también una recopilación de trabajos diversos sobre legislación, crítica literaria, biografías, etc., algunos de ellos de notable valor, sobre todo los referentes a crítica literaria, género para el cual el ensayista uruguayo estaba magníficamente dotado, y preparado por sus lectores de los modelos y técnicas franceses.

Ver: Modernismo en Hispanoamerica

OBRAS Y EDICIONES: Obras completa. Madrid, Aguilar. 1957. Con introducción, prólogo y notas de Emir Rodríguez Monegal.
LECTURAS COMPLEMENTARIAS Y EDICIONES. Víctor Pérez Petit. Rodó, Su vida, su obra. Montevideo, Claudio García, 193 7 Gonzalo Zaldumbide, Montalvo y Roció. Nueva York, Instituto de las Españas, 1938.

Fuente Consultada: Literatura Española, Hispanoamericana y Argentina de Carlos Alberto Loprete Editorial Plus Ultra – El Modernismo-José Enrique Rodó

Caracteristicas de la Literatura Modernista en Hispanoamerica Representantes

LA LITERATURA MODERNISTA EN HISPANOAMÉRICA – Representantes


El modernismo es el primer movimiento literario originario de Hispanoamérica que se proyecta al exterior.

Coincide con los años de fin del siglo XIX, y puede enmarcárselo cronológicamente entre los años 1880 y 1910, en que se produce su agotamiento y liquidación.

Época histórica. Hasta 1880-1890, aproximadamente, el mundo asistió a una transformación importante en política, religión, costumbres, artes plásticas, ciencias, filosofía y literatura, que de un modo genérico comenzó a denominarse más tarde modernismo, vocablo que en su origen se había aplicado a una forma heterodoxa del catolicismo, condenado luego por el papa Pío X en su encíclica Pascendi domini gregis (1907).

Se trataba, en religión, de uri agnosticismo que negaba la posibilidad de conocer las cosas en sí y limitaba el conocimiento humano al mundo de los fenómenos o apariencias de los seres.

Por extensión, las cosas y las ideas que rompían con la tradición anterior y que por lo tanto eran nuevas, cayeron bajo la denominación de modernismo, y dentro de este rótulo, cayó también la literatura hispanoamericana y española de la época.

Cuando Rubén Darío, a quien se considera el creador del movimiento, publicó su libro Azul (1888), todavía no estaba divulgado el nuevo nombre.
La humanidad entra por esos años en aceleradas transformaciones.

ruben dario escritor nicaraguense

La filosofía transita del positivismo al hegelianismo, al pragmatismo, el neokantismo, el realismo, la filosofía de la ciencia, Nietzsche y Bergson.

La economía comienza a ser trastornada en sus cimientos clásicos, y Marx se convierte en la piedra de toque de las nuevas concepciones económicas y políticas.

Las ciencias están en posibilidad de anunciar la inminente eclosión de la edad de los inventos y la revolución tecnológica, y en todos los ambientes la aparición bullente de lo moderno se siente y presiente.

Era algo que superaba a los viejos esquemas de vida, y estaba más allá de las querellas entre católicos y liberales, entre europeizantes y nacionalistas.

En Hispanoamérica, se produce la guerra de Estados Unidos y España (1898), que termina con la inmediata derrota española y su renuncia a la soberanía sobre Cuba, Puerto Rico y las Filipinas, con lo que se produce la disolución definitiva del antiguo y poderoso imperio español.

Por esos mismos años, las relaciones entre el coloso del Norte y la América latina se tornan difíciles y tirantes, sobre todo durante el gobierno de Theodore Roosevelt, quien sostiene el derecho de los Estados Unidos a ejercer un poder policial sobre los demás países americanos, actitud que es conocida con varios nombres —Manifest Destiny, Big Stick Policy o Bollar Policy—, y que provoca la airada reacción de las grandes figuras literarias de ese momento, los modernistas, entre ellos Rubén Darío, Rufino Blanco Fombona, José Enrique Rodó y Manuel Ugarte.

El sistema panamericano se organiza —1889-1890—, con la creación de la Unión Internacional de Repúblicas Americanas, luego llamada Unión Panamericana, con sede en Washington.

El movimiento literario. En las letras, se crea y se otorga el premio Nobel por primera vez (1896) al parnasiano francés Sully Prudhomme, y las obras de autores con tendencias sociológicas y críticas se leen con asiduidad: Guyau, Nordau, Le Bon, Mantegazza, Darwin y otros.

Una universalidad de influencias confluye en Hispanoamérica, y las capitales culturales de Europa son visitadas por los nuevos artistas.

España, entre todas las naciones, es la que ha perdido, con su decaído prestigio político, la hegemonía intelectual y artística.

Las artes, saturadas de realismo, de ideología o de romanticismo, buscan nuevas fuentes de inspiración y nuevas formas de expresión.

El Parnaso francés (Gautier, Leconte de Lisie, Sully Prudhomme), los simbolistas (Verlaine, Mallarmé, Maeterlinck) se convierten en modelos de la nueva generación, junto con los norteamericanos Poe y Whitman.

Pero esta transición no se produce violentamente ni en un año. Ya desde 1860-1870, más o menos, un grupo de escritores de inspiración romántica ha ido dando cabida en sus temas, en su vocabulario y en su estilo, a la nueva sensibilidad.

Son los pre-modernistas o modernistas de la primera época o precursores: Gutiérrez Nájera (México), Julián del Casal (Cuba), José Asunción Silva (Colombia) y José Martí (Cuba).

El momento del triunfo definitivo lo han fijado los críticos en el año 1888, en que Rubén Darío, el poeta nicaragüense, edita en Valparaíso (Chile), su libro Azul, extraña y novedosa conjunción de prosas y versos, con reminiscencias e influencias románticas, parnasianas, simbolistas, pero sobre todo, exóticas y principalmente francesas.

La revolución literaria ha triunfado, y a partir de ese año, ya saben los escritores de lo moderno, a qué atenerse.

Un crítico español, sutil perspicaz y bien informado, descubre en seguida las bases profundas de este nuevo arte, y lo da a conocer y lo aplaude en el prólogo que escribe para esa obra de Rubén.

En pocos años, los escritores modernistas son legión en la América latina, y sobre todo, constituyen históricamente el grupo más valioso de escritores que se haya dado en un momento histórico en Hispanoamérica: Leopoldo Lugones y Enrique Larreta (Argentina), Amado Nervo (México), José Enrique Rodó y Julio Herrera y Reissig (Uruguay), José Santos Chocano (Perú), Manuel Díaz Rodríguez y Rufino Blanco Fombona (Venezuela), Ricardo Jaimes Freyre (Bolivia), aparte de los ya citados precursores y otras figuras de menor relevancia.

Proliferan las revistas literarias de jerarquía y difusión continental, bellamente editadas y con colaboraciones de gran valor: la Revista Azul (1894-1896, México), de Gutiérrez Nájera; la Revista Moderna (1898-1911, México), de Amado Nervo y un colaborador; El Cojo Ilustrado (1892-1915, Caracas), y Cosmópolis (1894-1895, Caracas); Pluma y Lápiz (Santiago de Chile); La Neblina (1896-1897, Lima); la Revista de América (1894-Buenos Aires), de Paul Groussac, entre otras.

Asimismo, es valiosa la acogida que en sus secciones literarias dispensan a los nuevos escritores los grandes diarios y periódicos de toda América.

Por supuesto, no faltaron tampoco las polémicas y debates entre los partidarios de las antiguas formas y estos revolucionarios sin pudor, que se atrevían a romper los moldes aceptados hasta entonces.

En España, donde también se contagió este movimiento, el estremecimiento literario que produjo el modernismo fue igualmente singular.

Caracteristicas de la Literatura Modernista en Hipanoamerica Representantes

La estética modernista. Dentro de la estética modernista, el crítico Torres-Rioseco ha diferenciado dos tendencias, la americanista y la sincretista, o como él las denomina, el mundonovismo y la torre de marfil.

Efectivamente, para algunos modernistas fue primordial americanizar la materia literaria, mientras que para otros, el arte no debía tener compromisos con la regional o vernáculo, y por tanto, debía trabajar el artista con su sola inspiración y voluntad, como encerrado en su torre ebúrnea, sin importarle de dónde procedía esta inspiración ni si era nacional o extraña.

Así, Darío fue cosmopolita, Lugones argentinista en su última manera, Chocano peruanista y americanista casi siempre, Evaristo Carriego porteñista.

El cosmopolitismo suponía adquirir los préstamos de inspiración en cualquier fuente, antigua o moderna, nacional o extranjera.

Hubo, además, una reacción contra el españolismo dogmático y clasicista en literatura, una postergación voluntaria del romanticismo, y con menos fobia, del clasicismo y del naturalismo.

En los demás, los caracteres generales del modernismo pueden sintetizarse así:

a) arte de minorías: , la literatura es una actividad artística de elevados espíritus y no una mercancía de consumo popular; la literatura no es social sino personal;

b) refinamiento y exquisitez; las obras deben reflejar una exquisitez y refinamiento de gusto, no sólo en los temas sino en la expresión;

c) la razón no es un elemento de la creación literaria: las fuentes de conocimiento y creación poética son la intuición ,y las facultades subconscientes del artista, y por ello, las obras revelan un mundo fantástico, quimérico, sutil, caprichoso, melancólico; el mundo meta-científico es interesante (magia, ocultismo, teosofía, magnetismo, parapsicología, escatologia, satanismo, etc.): los «raros» son objeto de especial interés y al mismo tiempo aptos para el arte.

d) las sensaciones se corresponden entre sí: cada objeto del mundo exterior produce en el individuo y en el artista un conjunto de sensaciones correlativas; los perfumes, los sonidos y los colores se equivalen, y por eso puede hablarse de audición coloreada (la a es negra; blanco horror) y otras correlaciones; el la poesía debe expresar las impresiones que nos producen las cosas y no las cosas mismas (procedimiento impresionista de describir la naturaleza): una nube empequeñecía el firmamento, por una nube me dejaba ver sólo una parte pequeña del universo;

f) sentimentalidad: los artistas de la nueva estétics no pueden dejarla de lado:

g) el matiz: el arte debe expresar el matiz difuso de la realidad, los estados de ánimo indefinibles, lo que no es lógica ni psicológicamente claro y distinto.

h) musicalidad: los versos, además de tener un contenido significativo, deben ser musicalmente atractivos por su mismo sonido, aun cuando esta selección de sonidos no encierre un significado comprensible o preciso (De la musique avant toute chose, ha dicho el maestro Verlaine);

i) transposiciones de arte: , este recurso tomado del paniasiaiiismo, consiste en tomar técnicas de una arte y proyectarla a otra: pintura-literatura (descripciones de obras plásticas y cuadros); teatro-literatura (descripción de gestos, actitudes y ademanes como si los personajes actuaran en un escenario), etc.;

j) preferencia por los temas exquisitos, decorativos, pintorescos y exóticos (Escandinavia, Oriente, Edad Media, Grecia antigua, Francia versallesca, mitología, colonia virreinal, etc.; flora y fauna llamativa y exótica, etc.)

k) renovación del vocabulario y de la sintaxis, neologismos (liróforo, faunalias, crisoelefantismo, etc.); arcaísmos, (ansina, rempujar, etc.).; barbarismos (sportwoman, gin, baccarat, etc.); latinismos (Pro nobis ora, gran señor, etc.);

l) renovación de la versificación: actualización de antiguos versos olvidados, como los eneasílabos, los tercetos monorrimos y los cuartetos monorrimos, y combinaciones estróficas nuevas.

Fuente Consultada:Literatura Española, Hispanoamericana y Argentina de Carlos Alberto Loprete Editorial Plus Ultra – Capítulo XVIII El Modernismo

Biografia de Becquer Gustavo Adolfo Poeta Romantico

Biografia de Bécquer Gustavo Adolfo Poeta Español

GUSTAVO ADOLFO BECQUER fue el hombre que escribió los poemas de amor más populares y románticos.

Si bien vivió apenas treinta años, este genial poeta tuvo tiempo de escribir dos de las mayores obras de su tiempo: Leyendas, un conjunto de relatos en prosa repletos de misterio y de fantasía, y un libro de poemas titulado Rimas, que es un apasionado canto al amor y que, publicado un año después de su muerte, le convirtió en el más genuino representante del romanticismo hispano.

Aun perteneciendo a una generación posterior a la del pleno romanticismo español, Gustavo Adolfo Bécquer encarna una de los cumbres de la poesía romántica en España.

Y esto es debido a que, incluso en medio de la vulgaridad de su vida, Bécquer fue un temperamento apasionado, melancólico y sentimental.

Verdadero artista, fue creador de formas inolvidables de belleza, cuyo delicado sabor se aprecia más y más con el transcurso de los años, sin perder trascendencia a pesar de su popularización.

No tuvo una fuerza lírica considerable, quizás a causa de que su carrera se malogró por su prematura muerte.

Pero, en cambio, sus Rimas poseen una exquisitez sentimental, un divagar alado y un encanto brumoso muy de acuerdo con su espíritu y con el modelo que debió tomar para sus composiciones: Heine.

Las Leyendas de Bécquer superaron a todos los intentos anteriores en este género, y su prosa es considerada como el ejemplo más acabado de la prosa poética en la época del romanticismo.

Biografia de Becquer Gustavo Adolfo
Gustavo Adolfo Becquer: Nació en Sevilla (1836) y quedó huérfano desde muy niño. Creció entonces al cuidado de su madrina, quien lo hizo educar en el Colegio de San Telmo. Muy contraído a la lectura y a la música, pasó su adolescencia retraído en la biblioteca de su tutora y consagrado a componer sus primeros ensayos poéticos.

Un canto al amor: El centenar de composiciones que integran la obra poética Rimas pueden agruparse bajo cuatro categorías generales: la primera, habla de a creación poética; la segunda se centra exclusivamente en el tema amoroso, ya sea como exaltación arrebatada, ya como triste desengaño; la tercera da cuenta del sufrimiento generado por el desencuentro y la ruptura, mientras que la última gira alrededor del sinsentido de la vicia cotidiana y la melancolía ante el vacío que deja la falta de amor, y se centra en el olvido y la muerte. Por la sencillez de su estilo y su gran musicalidad, sumado a la universalidad de los temas que abordan, las Rimas de Bécquer son uno de los libros de poesía más populares de entre los escritos en lengua española.

Hijo de un pintor sevillano, Gustavo Adolfo nació en la antigua Hispalis el 17 de febrero de 1836. A muy tierna edad, quedó huérfano de padre y madre, por lo que fue recogido, junto con su hermano Valeriano, por una tía.

En busca de gloria literaria, marchó después con su hermano Valeriano, pintor, a Madrid (1854). Allí pasó estrecheces económicas y practicó varios oficios, como periodista de notas literarias, autor teatral y escribiente en una oficina del gobierno.

Realizó por ese entonces con su hermano varios viajes artísticos por el interior del país. Se casó luego con Casta Esteban Navarro (1861), con la que tuvo dos hijos.

En 1854 se trasladó a Madrid para ocupar una plaza en la Dirección de Bienes Nacionales; pero perdió su empleo a causa de su inclinación a la poesía.

Desde 1860 figuró en la redacción de El Contemporáneo, en cuyas columnas aparecieron sus Cartas desde mi celda, escritas en 1864 en el monasterio de Veruela, cerca de Tarazona, mientras se recobraba de una enfermedad.

Realizó algunos viajes a distintas ciudades españolas en compañía de su hermano, cuyas impresiones publicó más tarde en la notable Historia de los
templos de España.

Publicó sueltas algunas de sus Rimas y de sus Leyendas. Como su salud se quebrantara, Bécquer salió de Madrid (1863) y fue a descansar al monasterio de Veruela (1864) por varios meses.

Su celebridad la debió a las Rimas, que fueron apareciendo en los últimos años de su vida, junto con una serie de leyendas mórbidas y fantásticas (El rayo de luna, La ajorca de oro, Maese Pedro el Organista, El Miserere, etc.).

Ocupó luego el cargo de fiscal de novelas y continuó publicando artículos, poesías y leyendas. Falleció su hermano Valeriano (1870), y apenas tres meses después, el propio Gustavo (1870).

Al año siguiente sus amigos hicieron una edición de dos tomos de sus Obras.

En 1870 fue nombrado director de La Ilustración de Madrid; pero ocupó muy poco este cargo, ya que moría el 22 de diciembre del mismo año.

El hombre. Un amigo íntimo (Julio Nombela) ha referido en una obra detalles de la vida personal de Bécquer, y lo ha retratado así: «Siempre fue serio. No rechazaba la broma, pero la esquivaba. Nunca lo vi reír; sonreír siempre, hasta cuando sufría. Tampoco le vi llorar; lloraba hacia adentro. Era paciente, sufrido, resignado; amante, bondadoso, Sabía compadecer, perdonar, admirar lo bueno y ocultar asimismo lo mísero y lo malo».

Las «Rimas». La obra poética de Bécquer es muy corta y se reduce a poco más de setenta composiciones (rimas), que el autor no reunió en volumen y sólo aparecieron en periódicos de la época.

Bécquer ha dejado escrito en varias partes su concepción personal de la poesía (Cartas literarias a una amiga).

Para el autor sevillano hay dos clases de poesía: una magnífica y sonora, hija de la meditación y del arte, y otra «natural, breve y seca que brota del alma como una chispa eléctrica, que hiere el sentimiento con una palabra y huye, y desnuda de artificio, desembarazada dentro de una forma libre, despierta, con una que las toca, las mil ideas que duermen en el océano sin fondo de la fantasía…»

A esta segunda clase de poesía pertenece la obra de Bécquer.

Sus poesías son por lo general breves y se distinguen por su gran musicalidad, fluidez de expresión y libertad de formas.

El tono es intimista y melancólico, sobrio y delicado, y da una impresión de ensueño, inmaterialidad y embelesamiento estético.

La poesía becqueriana recoge en esto el eco de algunos poetas nórdicos, en especial del alemán Heine. con qusen se lo ha comparado, y simultáneamente de la más pura tradición poética española, San Juan de la Cruz. Lope y otros.

En su conjunto, las Rimas son «la historia de una gran pasión ideal que tiene mucho de melancólica y alguna vez de sombría» (Hurtado y Palencia).

El tema fundamental es el amor, pero lo combina con el destino humano, la muerte, la soledad, la poesía, la mujer, la gloria y los sueños, es decir, el repertorio típico del lirismo romántico.

En lo formal, usó gran variedad de metros y estrofas, y principalmente, combinó medidas en cada composición (polimetría).

Entre las más recordadas merecen citarse Yo sé un himno gigante y extraño; Del salón en el ángulo oscuro, ¿Qué es poesía?; Cerraron sus ojos; No digáis que agotado su tesoro; Volverán las oscuras golondrinas, etc.

El becquerianismo. Las composiciones de Bécquer se han hecho famosas a través del tiempo »y han sido objeto de muchísimas imitaciones en España y en América.

Bécquer hizo escuela, y de su arte nació el becquerianismo en poesía, aunque ningún artista ha podido igualar al maestro.

La crítica erudita ha rastreado influencias y antecedentes, a su vez, de la poesía de Bécquer, y los ha encontrado y probado en varios casos.

Sin embargo «este poeta lo es por entero, es un gran poeta original, es el más fino lírico español del siglo último» (Dámaso Alonso).

Su innovación literaria y la repercusión de su obra en la historia de la literatura española, ha sido comparada a la de Garcilaso de la Vega.

Las «Leyendas». En prosa escribió varias obras, pero la más importante son las Leyendas, que también fueron apareciendo en publicaciones periódicas sin constituir un volumen único hasta después de su muerte.

Son historias fantásticas escritas en una prosa exquisita y galana, que el poeta sitúa en su mayor parte en la Edad Media española, y excepcionalmente, en otros lugares.

El amor, la muerte, la religión y los ensueños son los motivos principales. Algunas de las leyendas repiten motivos de sus poesías, y el mundo que revelan es un orbe de vaguedad, misterio e indefinición.

Pasajes de sus obras:

Maese Pérez, el organista: Maese Pérez, hombro santo, es el organista del convento de Santa Inés, en Sevilla. Ha consagrado toda su vida a su gran pasión, la música, que ejecuta en un órgano.

Durante una misa de gallo, en Nochebuena, muere frente a su instrumento después de una ejecución admirable.

En la misma fecha del año siguiente, se encarga de la ejecución a un organista rival suyo y fracasado, quien iguala al músico muerto.

Pero al año siguiente, consagrado el sucesor, se lo encarga de la misma tarea en el órgano de la catedral, mientras a la hija de Maese Pérez se le encomienda reemplazar a su padre.

El organista envidioso fracasa en la catedral, mientras la hija, al sentarse en el lugar de su padre, comprueba que el órgano suena solo. El alma de Maese Pérez había bajado del cielo en las dos últimas ocasiones a tocar.

El rayo de luna: Un noble rico, de espíritu romántico y soñador, cree ver una noche mientras vagaba por los claustros de un convento abandonado de los Templarios, a una mujer misteriosa.

Corre tras ella para alcanzarla, presa de un súbito enamoramiento, pero no lo consigue. La busca luego en vano por el Duero y la ciudad de Soria.

Sólo dos meses después, en el mismo convento, vuelve a verla, pero una gran desilusión lo enloquece: su adorada mujer era solo un rayo de luna. La vida es asi, sólo un rayo de luna.

El miserere: Un romero músico se entera de una legendaria tradición y marcha un jueves santo por la noche, a escuchar un misterioso miserere en un convento sacrilegamente incendiado siglos atrás.

Allí, a la medianoche, ve un espectáculo maravilloso: todo se renueva, y ios monjes esqueléticos entonan un magnifico miserere.

El romero se desmaya y quiere luego escribir esta música, pero enloquece en su vano intento. El manuscrito queda así inconcluso.

Fuentes Consultadas: Literatura Española, Hispanoamericana y Argentina de Carlos Alberto Loprete Editorial Plus Ultra

fuentes

Biografia de Jovellanos Gaspar Melchor Escritor y Politico Español

Biografia de Jovellanos Gaspar Melchor

Biografia de Gaspar Melchor de Jovellanos llenaría por sí solo, con su figura de una elevación poco común, la última parte del siglo xvm en España.

Realmente, fue un nombre independiente, dotado de ideas propias, en cuya aplicación sincera y honrada hallaba el mejor camino para la recuperación de España.

Jovellanos Gaspar Melchor
Biografia de Gaspar Melchor de Jovellanos (Gijón, 5 de enero de 1744-Puerto de Vega, Navia, 27 de noviembre de 1811) fue un escritor, jurista y político ilustrado español.

Su españolismo fue, en efecto, intachable en todo momento. Estudioso, con una gran cultura y un espíritu abierto a las vibraciones de la época, fue un gran magistrado, un político y economista clarividente, un crítico de arte justo y un poeta no despreciable.

Entre la tradición y el liberalismo que se anunciaba, entre el credo de sus mayores y los atrevimientos de la Enciclopedia, Jovellanos fue, pese a sus inclinaciones de un romanticismo precursor, el hombre que buscó empalmar el pasado con el presente y forjar la fórmula de concordia que desterrara cualquier extremismo.

Su vida y su muerte respondieron de sus ideales, de una honradez acrisolada.

El autor del Informe en el expediente de Ley Agraria nació en Gijón el 5 de febrero de 1744.

Preparándose para abrazar la carrera eclesiástica, estudió en Avila y en Alcalá de Henares, hasta que habiendo sido nombrado en 1767 alcalde del crimen de Sevilla, halló en la nueva ocupación el sendero más importante de su vida.

Sin embargo, dadas sus aficiones al cultivo de las buenas letras, empezó a figurar como literato afiliado a las corrientes renovadoras que proce dían, singularmente, de Francia.

En 1759 compuso una tragedia, Pelayo, que representó en 1772, inferior a la del mismo título de Quintana.

En 1773 dio un nuevo paso en el teatro con El delincuente honrado, drama influido por Diderot, el cual, pese a su convencionalismo y a su sentimentalidad retórica, representa algo nuevo en la escena española, afectada por la tragedia neoclásica.

Al mismo tiempo, se pone en contacto con la escuela salmantina de fines del siglo XVIII, y sus poesías se caracterizan por su sobriedad, sentido horaciano de la vida y gran elevación moral.

En 1778 fue llamado a Madrid para ocupar el cargo de alcalde de casa y corte, sus conocimientos jurídicos y económicos hicieron recaer en él la atención de Campomanes.

En 1782 emitió un dictamen favorable a la creación del banco de San Carlos y en 1785 proclamó sus ideas de equilibrado liberalismo en el informe sobre el libre ejercicio de las artes, fundamental para conocer los problemas de la España de su época.

Estas obras, de gran envergadura política, no desterraban de él al buen catador de las bellas artes, como lo demuestra el Elogio, de 1782, en el que, por vez primera, se halla una revaloración del gótico y de la pintura velazqueña.

En 1790, a poco de reinar Carlos IV, Jovellanos fue desterrado de Madrid a causa de su amistad con Francisco Cabarrús, organizador del banco de San Carlos.

Se reiró a Gijón, donde halló un vasto campo para sus actividades en la fundación del Real Instituto Asturiano, dedicado a enseñanzas politécnicas.

El mismo Jovellanos profesó en el citado centro docente un curso de humanidades, aparte de varios cursos sintéticos de lenguas castellana, francesa e inglesa.

Sus ratos de ocio los llenó con la preparación del Informe de la ley agraria, que en 1795 fue presentado al Consejo Supremo de Castilla en la Sociedad Económica de Amigos del País de Madrid.

En este informe, quizá excesivamente fisiocrático, Jovellanos trazó con mano maestra los diversos aspectos planteados por la reorganización del agro español, en un tono de elevada dignidad y con estilo sobrio, elegante y correcto.

Ocupó luego el Ministerio de Gracia y Justicia por Godoy, quien no se atrevía a enfrentarse con el clamor público, lo ocupó durante los escasos meses que transcurren de noviembre de 1797 a agosto de 1798.

El príncipe de la Paz, sirviéndose de un informe emitido por Jovellanos sobre el tribunal del Santo Oficio, le desterró por segunda vez a Gijón. Pero ni aun aquí pudo ahora permanecer tranquilo.

En 1801 fue detenido y trasladado a Mallorca y encerrado en la cartuja de Valldemosa y en el castillo de Bellver.

En este período de su vida compuso varios trabajos históricos sobre la Lonja de Mallorca y la fortaleza que le servía de cárcel. Recobró la libertad en 1808, al caer Godoy.

Entonces, José Bonaparte le ofreció una cartera ministerial, que Jovellanos rechazó con gesto altivo.

Dedicó sus últimos años a la defensa de la causa de la independencia y de la Junta Central, ya en Cádiz, ya en Asturias. Murió en Vega de Navia, al huir de los invasores, el 27 de noviembre de 1811.

Su muerte coronó su vida, en un ejemplo de tesón inquebrantable a la española.

Ver: Otra Biografia de Jovellanos

fuente

Biografia de Benito Perez Galdos Escritor y Politico Español

BENITO PEREZ GALDOS Fue el más importante y más fecundo novelista del realismo español, y una de las figuras más representativas de la literatura española.

Biografia de Benito Perez Galdos Escritor Novelista Español

Vida. Perez Galdos nació en Las Palmas, islas Canarias (1843) y se distinguió desde niño por su tálenlo excepcional: a los cuatro años sabía leer, a los seis hacia prosa, a los siete escribía en verso, y a los diez, entendía ya a Calderón.

Realizó sus estudios de bachillerato en un colegio inglés de la isla y aprendió el latín, el francés y el inglés, así como también dibujo y pintura, música y ciencia, y frecuentó la lectura de los autores clásicos de la antigüedad, los españoles y los extranjeros.

Benito Perez Galdos Biografia

Benito Pérez Galdós ​ fue un novelista, dramaturgo, cronista y político español.​ Se le considera uno de los mejores representantes de la novela realista del sigloXIX no solo en España .

Viajó luego a Madrid (1863) para estudiar derecho en la universidad. Concluyó sin vocación estos estudios (1869). se mezcló en la vida espiritual de la ciudad y se consagró totalmente a leer y escribir ensayos dramáticos, poéticos y obras en prosa.

Comenzó más adelante la publicación de una extensa serie de novelas históricas, los Episodios nacionales (1873) y colaboró en diversas publicaciones entre ellas el diario La Prensa de Buenos Aires.

Fue elegido diputado por Puerto Rico (1886), visitó toda. España y viajó por Europa. Mientras tanto, seguía dando a las prensas sus obras casi sin interrupción, año a año.

Ingresó en la Academia Española (1897) y el maestro Marcelino Menóndez y Pelayo contestó su discurso de ingreso.

Dedicó gran parte de su tiempo a escribir y representar obras teatrales, fue dos veces elegido diputado por el partido republicano (1907 y 1910), y luego se postuló su candidatura para el Premio Nobel de Literatura (1912), pero no lo obtuvo, pues sus contrarios políticos le hicieron una campaña desfavorable.

Falleció en Madrid (1920), a la setenta y siete años de edad.

La obra de Galdós: Benito Pérez Galdós escribió novelas, «episodios nacionales», dramas y comedias. Fue un escritor de excepcional fecundidad, que recuerda en esto al maestro Lope de Vega.

Los «‘Episodios nacionales». Constituyen una serie de novelas cortas en las cuales la historia se combina con la ficción.

Desarrollan temas de la historia española, ligados entre sí por medio de algunos personajes fijos que aparecen a través de un cierto número de volúmenes.

Los asuntos son tratados con criterio objetivo y realista, sin los prejuicios estéticos del romanticismo y sin intenciones políticas.

En algunas obras sobresalen personajes de gran factura literaria o escenas de una gran brillantez narrativa o descriptiva.

El talento de Galdós es particularmente notable en la presentación de batallas y luchas callejeras, huelgas y confusión de multitudes.

Más de 500 personajes aparecen en total dentro de esta serie, conformando «un pueblo entero». Amplió, además, los procedimientos analíticos y minuciosos de la antigua novela de costumbres.

Galdós fue entregando a las prensas estas obritas con regularidad, a razón de unas cuatro por año (1873-1879).

Puso en ellas su frío racionalismo narrativo y descriptivo, aunque acompañado de un gran entusiasmo nacional.

No se dejó llevar por la pasión ni por ol nacionalismo y se mantuvo dentro de una concepción artística serena.

No usó sus novelas para expresar odio contra el invasor francés.

Los Episodios nacionales han sido considerados como «una de las más afortunadas creaciones de la literatura española» en su siglo (Menéndez y Pelayo).

Dos de estas novelas, Cádiz y Zaragoza y se cuentan entre las más celebradas por el público lector.

Las novelas de costumbres. La otra parte de la obra la constituyen las novelas de costumbres contemporáneas, que van desde un profundo realismo, casi naturalista, hasta el esplritualismo posterior.

Constituyen un conjunto imponente, donde prácticamente está representada toda la sociedad española de la época, en sus diferentes clases, mentalidad y costumbres.

Lo fundamental en ellas es la presentación y el análisis del ser humano actuando dentro de un contorno social. La naturaleza y el paisaje sirven sólo como marco, pero no ocupan el interés del escritor ni aparecen solo.

Son más vale novelas de ciudad y de la vida urbana, antes que de la vida campesina.

Extrañamente, el autor no ha situado ninguna de sus obras en su tierra insular.

Al analizar sus personajes y tramarlos en una acción novelesca, Galdós revola una capacidad especial para situarse dentro de la vida psíquica de ellos, interpretarlos y mostrarlos en sus motivaciones, ideas, pasiones y actitudes propias.

No les adjudica contenidos espirituales ajenos, sino que los hace actuar con total independencia.

A esta característica del arte galdosiano se la ha denominado «altruismo», o sea ponerse, en el otro.

Son, por otra parte, novelas antilíricas, es decir, sustancialmente realistas, naturales y productos de la observación. No trasparentan en ningún momento al autor, quien se maneja en este aspecto con una objetividad imparcial.

Pese a este realismo, altruismo y objetivismo, muchas de las novelas envuelven una tesis, o al menos, pretenden dejar un saldo social, religioso o político como conclusión implícita.

Cuando se da esta circunstancia, Galdós se revela como anticlerical, liberal y progresista, independiente y autónomo en sus ideas, sin llegar a la prédica, la denuncia o la propaganda.

Es ante todo un artista que no compromete su arte con otras solicitaciones o intereses.

Galdós opinó siempre que el arte debía ser dejado a los artistas.
A pesar de su anticlericalismo, se mostró un hombre religioso, preocupado por el tema.

Aprovechó en su momento muchos de los recursos del naturalismo y del positivismo, sin caer por eso en la filosofía positivista o en el materialismo.

Atacó más bien al idealismo ingenuo o exagerado y reclamó la integración de la vida espiritual con ciertos datos de la realidad y de la experiencia. Fue, en esto, un espiritualista no dogmático.

Ennobleció los temas humanos que desarrolló y purificó el realismo microscópico de algunas escenas o personajes con una intención honradamente artística.

Acreditó, formalmente, un sentimiento de piedad y de conmiseración por los afligidos y menesterosos, una especie de «simpatía universal» por los seres menos privilegiados de la vida.

Técnicamente, sus novelas revelan un cuidadoso trabajo de composición, fruto de su acendrada y escrupulosa conciencia profesional.

Su arte es una mezcla de observación menuda y reflexión, de imaginación y contención, con cierta preferencia por los detalles menudos, los personajes individualistas y rebeldes, los cuadros de valor sociológico, y la reproducción del lenguaje vulgar.

Su obra constituye una «comedia humana», comparable en muchos sentidos a la del francés Honore de Balzac (Comedie humaine). Siguió en algunos aspectos las preferencias del público, por lo que se ha dicho que «colaboró con él».

Entre las mejores novelas de Galdós, la crítica ha señalado a Fortunata y Jacinta (1887), El amigo Manso (1881), Ángel Guerra (1891), Marianela (1878), Doña Perfecta (1876) y Gloria (1877). La primera de ellas está considerada como su obra maestra.

«Marianela». No es la mejor novela de Galdós, pero ha alcanzado una gran difusión y popularidad, quizás por su dejo de romanticismo y su carácter poético y delicado.

Marianela o Nela es una joven de cuerpo deforme, huérfana y analfabeta, que sirve en una casa. Hace de guía o lazarillo de un ciego de nacimiento, Pablo Penégüilas, joven de gran cultura que habita con su padre en una casa próxima a unas minas.

Entre ambos personajes nace una extraña simpatía espiritual, en base a la nobleza de alma y generosidad de la muchacha.Un día, llega al lugar un célebre oculista, quien revisa al ciego y al poco tiempo le devuelve la vista. Marianela, temerosa de que Pablo se desilusione al verla fea y deforme, huye y cae enferma.

La recoge Florentina, una prima del ciego, que está destinada a ser su esposa. En el momento en que el joven ciego se quita las vendas de los ojos, se encuentra con Marianela ya moribunda y sufre un desengaño. Marianela muere apretando sobre su pecho las manos de Pablo y de Florentina, y dando así su aprobación a la boda de ambos.

Crítica. Se ha adjudicado a la novela un contenido simbólico. Su lema profundo sería así la lucha entre la imaginación y la realidad.

Los personajes aparecen bastante esquematizados, sobre todo los tres protagonistas, cuya psicología da la impresión de responder a una elaboración conceptual previa, para servir de apoyo a la tesis.

La novela es un idilio, o sea una obra de amor. El desarrollo de la acción es lento al comienzo, pero se acelera demasiado hacia el final, con una precipitación contrastante.

Joaquín Casalduero ha intentado probar que Galdós quiso dar a Marianela el carácter de una alegoría de la teoría positivista de la sociedad humana.

Según el filósofo francés Comte, la sociedad transita por tres estadios: el teológico (imaginación), el metafísico (razón) y el positivo (observación), que son también los estadios de la vida de los individuos, y están representados en la novela por los personajes.

Nela representa a la imaginación, Pablo a la razón, y Teodoro a la realidad. De esta forma, la novela simbolizaría la lucha entre la imaginación y la realidad, con el triunfo final y la exaltación del hombre positivo.

Fuente Consultada: LITERATURA ESPAÑOLA, HISPANOAMERICANA Y ARGENTINA de Carlos Alberto Loprete Editorial Plus Ultra 9º Edición

OBRAS Y EDICIONES: Marianela, Buenos Airea-México, Espasa Calpe Argentina, 1937. Obra» completa». Introducción y edición de Federico C. Sáinz de Roble». Madrid. Aguilar, 1942, 6 v.

LECTURAS COMPLEMENTARIAS Y ESTUDIOS. Joaquín Caaalduero, Vida y obra de Galdós (1843-1920). Madrid, Gredors 1961. Ricardo Guitón, Caldea, novelista moderno. Madrid, Taurus. 1960.

Una Pagina Sobre Perez Galdos

Escritores de la Generacion del 80 Caracteristicas de Obras Literarias

Escritores de la Generacion del 80 Caracteristicas De Sus Obras Literarias

  • 1-Lucio V. Mansilla (1831-1913)
  • 2-Eduardo Wilde (1844-1913)
  • 3-Miguel Cané (1851-1905)
  • 4-Fray Mocho

El cuento y el ensayo.
Los brillantes escritores de la generación del 80 constituyeron un grupo de hombres que se formaron «en los libros y en los viajes, frecuentaron las imprentas y la política, alternaron las tareas del gabinete con la charla del club, gozaron de la vida, revelaron en sus obras un temperamento y dejaron en pos de sus artículos, ensayos, anécdotas, impresiones, memorias, narraciones breves, impregnadas de experiencias autobiográficas o de observaciones sobre el ambiente que vivieron».

El escritor más representativo de este grupo fue, indudablemente, Lucio V. Mansilla (1831-1913), que sobresalió por sus condiciones de sagaz observador y ameno charlista.

Lucio V. Mancilla
Lucio V. Mancilla

Sus obras literarias son valiosas, más que por el relato por el contenido humano que encierran. Retratos y recuerdos nos los revela como un profundo conocedor del alma humana, pues le bastaba un detalle, a veces insignificante, para sorprender lo fundamental de un personaje.

Pero sus siluetas de los «hombres de Paraná» se resienten como consecuencia de su afán de improvisar, de su falta de meditación y de concisión. Pero, aunque algunas dejan por ello algo que desear, otras constituyen retratos bien perfilados.

Entre nos, título bajo el cual reunió sus «causerie del jueves», nos presenta un conjunto de anécdotas, críticas, opiniones y narraciones que revelan su talento de escritor y sus dotes de conversador ameno y original.

Una excursión a los indios ranqueles —publicada primero como folletín de «La Tribuna»— constituye un testimonio valioso sobre la última etapa de la vida aborigen en nuestro territorio.

Fruto de la expedición que, al frente de diecinueve hombres, emprendió al dominio de los indígenas desde el fortín de Río Cuarto —logrando dominarlos con su habilidad y astucia—, es un relato ameno, matizado con evocaciones de cuadros de la naturaleza, presentación de caracteres, reflexiones, comentarios y ocurrencias.

A través de sus obras, Mansilla se singulariza por la espontaneidad de su relato, el lenguaje familiar que utilizó y lo deshilbanado de su composición.

A Mansilla le faltó, como observa Ricardo Rojas, madurez cultural, concentración y disciplina, para ser el gran escritor que habría podido ser.

«La vida fue para él un deporte; la literatura, una conversación brillante. Movimiento caleidoscopio) anima sus escritos; de pronto parece que el movimiento se detiene; creemos descubrir la línea firme de la belleza o de la verdad, pero la ilusión dura un instante, y la arquitectura suprema vuelve a borrarse en el desorden trivial.

No ha tenidoen la composición de sus libros el sentimiento del poema, ni ha tenido en la composición de sus prosas el sentimiento de la antología. Sus fragmentos mejores pierden la mitad de su encanto si se los saca del vasto caos autobiográfico a que pertenecen.

Reunir un tomo de selecciones de entre sus arbitrarios libros sería tarea difícil para un crítico escrupuloso.

El arte fue en Mansilla parte integrante de su vida, y sólo puede salvarlo el considerar que practicó la vida como un arte. Creó un poema real: su propia biografía; creó un personaje novelesco: su propia personalidad».

Eduardo Wilde (1844-1913) a través de su actuación como médico, parlamentario, diplomático, periodista, escritor y profesor tuvo una virtud: «enojar a algunos, hacer reír a muchos y pensar a todos».

Eduardo Wilde
Eduardo Wilde

La rica experiencia que recogió en sus diversas tareas las volcó en sus libros, en los cuales mostró su ingenio, su agudeza y su ironía. Prometeo y Cía. contiene una serie de relatos que se consideran como sus mejores producciones; «Tiri», por ejemplo, que es la historia de un niño que muere de crup, le da oportunidad de contar sus primeros años, su enfermedad, la desesperación de sus familiares, las horas de agonía, la muerte y las escenas del entierro.

Wilde siempre consideró a éste uno de sus cuentos decisivos, por lo enternecedor del relato, y manifestó que lo había escrito para que los mentecatos, que no lo conocían, supieran que él también era capaz de sentir.

Tiempo perdido, además de relatos, artículos y trabajos más o menos breves, contiene su famosa polémica con Pedro Goyena sobre poesía, originada en la crítica que formulara sobre las composiciones poéticas de Estanislao del Campo.

Aguas abajo, su único libro que tiene un solo argumento, es la historia de la infancia de Boris, personaje en quien objetiva sus propios recuerdos. Viajes y observaciones y Por mares y tierras son crónicas llenas de felices observaciones sobre música, pintura y escultura.

En pasajes de sus diversos escritos, Wilde nos ha hecho conocer sus ideas sobre la composición literaria. Para él, lo original constituía lo único valioso de la producción literaria.

«El arte de hablar o de escribir consiste en la naturalidad; el que dice exactamente lo que piensa es un literato». Por eso, consideraba que el mayor enemigo del buen gusto era la corrección gramatical. «Lo exquisito de un libro —decía— está en la claridad de su forma, en la elegancia de las palabras, en la consonancia de los sonidos y, naturalmente, en la novedad del concepto que expresa».

Pero este ideal de lo exquisito en literatura la concebía como algo inalcanzable, ya que, afirmaba, «desgraciadamente se llega a la tumba sin haber alcanzado de un modo absoluto esta forma».

Miguel Cané (1851-1905) fue el escritor de su generación que ejerció mayor influencia en el ambiente porteño y se singularizó porque en sus páginas elegantes, que se destacan por la gracia de su estilo, se ocupó de la realidad inmediata.

Miguel Cané
Miguel Cané

Ensayos; En viaje; Charlas literarias; Notas e impresiones; Prosa ligera, libros que evidencian la vastedad de su cultura, su espíritu crítico y su realismo, están formados por ensayos, notas, crónicas e impresiones fragmentarias «nacidas las más —se ha dicho— en el ocio de las legaciones», que luego reunió en pequeños volúmenes.

Su calidad de narrador pintoresco la reveló Cané en Juvenilia, su libro más personal, constituido por un conjunto de recuerdos estudiantiles del viejo Colegio Nacional de Buenos Aires.

Esta obra prueba, a juicio de Rojas, la gran aptitud que su autor poseía para la novela, género al que no se dedicó porque las preocupaciones ambientes desvirtuaron su talento.

En Juvenilia «la unidad de ambiente, de argumento y de estilo; la animación de las narraciones, la viveza de los diálogos y de los tipos, el color de los paisajes, la amenidad de su prosa, el dejo profundamente humano y genuinamente porteño del contenido psicológico, la emoción melancólica apenas velada por el sutil humorismo, todo concurre a clasificar esta obra en el género novelesco.

Es una memoria de cosas reales, absolutamente histórica en sus personajes y en su ambiente, pero es una memoria de la vida privada. Allí está el cuadro de nuestra Buenos Aires y de nuestra vida estudiantil tal como fueron de 1863 a 1870″.

A los escritores de esta generación del 80 pertenecieron, también, Agustín S. Alvarez (Fray Mocho), cuyos Cuentos, publicados en la revista «Caras y Caretas» constituyen la parte más valiosa y amena de su obra literaria; y Bartolomé Mitre y Vedia (Bartolito), de cuyo chispeante estilo dejó pruebas en artículos y crónicas que vieron luz en el diario «La Nación».

Fuente Consultada: Historia de la Cultura Argentina de Manuel Horacio Loprete – Editorial Plus Ultra

Biografía de Zola Emile Resumen De Su Vida y Obra Literaria

Biografía de Zola Emile
Resumen De Su Vida y Obra Literaria

En el útimo cuarto del siglo XIX las obras de Emile Zola tuvieron una escepcoional: el público quería efectismo y sensaciones fuertes; el romanticismo acababa de desangrarse en la estética enfermiza del decadentismo, y el realismo era en buena parte incomprendido por la mayoría, que necesitaba una literatura más asequible, periodística por así decirlo, sin sutilezas ni refinamientos, impresionantes frescos, pero pintados con brocha gorda. Zola le entendió y orientó su vocación literaria en función de las tiradas, con una inteligencia del mercado que a nadie se le ocurriría reprochar a un buen comerciante.

Zola nació en París, el 12 de abril de 1840, de padre italiano, ingeniero de caminos, y madre francesa. Cuando el niño tenía siete años se quedó huérfano de padre y la familia vivió años de auténtica miseria en Aix-en-Provence; allí cursó sus estudios, en compañía del pintor Cézanne —cuyo talento no llegó nunca a apreciar—; con él recorría el campo, se bañaba y disfrutaba de los pocos placeres que su precaria situación le permitía. Siempre recordará aquellos años de libertad con emoción.

La necesidad explica el traslado de la familia a París cuando Zola tenía once años; allí estudia en el instituto Saint-Louis, aunque sin brillar: suspende por dos veces los exámenes de bachillerato… a causa de la prueba de lengua francesa. Tendrá que ponerse a trabajar; encontrar un empleo, en la Francia de 1859, no es tarea fácil y tardará más de un año antes de conseguir un puesto de meritorio en la administración de Aduanas.

emile zola

Descubre el mundo de la estupidez y de la mezquindad, del papeleo: se siente Sísifo abocado a una labor estéril y dimite al cabo de dos meses.

En febrero de 1862 entra en la casa Hachette para hacer paquetes; pronto abandona el almacén y se convierte en jefe de publicidad, encargado de la promoción de ventas de los libros de la casa; allí aprenderá su oficio de escritor y el arte de agradar al público o de vender libros.

Teniendo a la vista las estadísticas de venta de los libros de poemas, se decide definitivamente por la prosa; cuando acaba sus Cuentos a Ninon, que luego de visitar varios editores logra publicarlo.

En aquella época, Zola realiza ya una labor considerable: diez horas en Hachette, un artículo semanal para Le Petit Journal, otro quincenal para Le Salut Public de Lyon, por fin una novela (La confesión de Claudio) en la que trabaja cuando puede.

Al precio de esta dedicación de forzado, ha conseguido alejar el fantasma de la miseria; sus dos primeros libros han sido bastante bien acogidos por la crítica. A principios de 1866, decide abandonar su trabajo en Hachette para dedicarse exclusivamente a la literatura.

Piensa especialmente en el teatro, «porque es donde se puede fabricar más dinero». Este comprensible interés pragmático le lleva a aceptar el encargo de Los misterios de Marsella, obra que novela para el gran público los casos más tenebrosos de la capital meridional.

Tarea alimenticia que no le aparta de Teresa Raquin, que llama su «gran estudio psicológico y fisiológico» y que constituye, sin duda alguna, el prolegómeno de los Rougon-Macquart. Ya ha entendido que lo suyo no son las filigranas estilísticas ni los refinamientos arguméntales.

Poco a poco va formándose en su mente una síntesis entre literatura y ciencia, construcción que haría de la obra literaria una obra científica y se beneficiaría así de las garantías de seriedad y autenticidad inherentes a las ciencias.

A la pantalla realista, cuyos productos sólo vienen garantizados por la buena fe o el talento del autor, añadirá un punto de vista desapasionado, externo a la literatura y al propio autor: la objetividad. Sólo faltaba encontrar la teoría científica capaz de generar y respaldar una creación literaria.

Zola tiene treinta años cuando concibe el esquema de los Rougon-Macquart, cuyo subtítulo (Historia natural y social de una familia bajo el segundo imperio) anuncia un programa dilatado y un propósito exhaustivo.

Corren los años 1870: la fiebre por la ciencia afecta a toda la sociedad con carácter epidémico; el progreso, la felicidad, los negocios y el desarrollo serán los primeros frutos de la ciencia. La medicina experimental, la teoría del medio ambiente, la de la evolución de las especies, la herencia, el materialismo histórico; sólo falta la «novela experimental»: tal es la ambición de Zola. De la misma manera que el médico diagnostica primero para poder luego aplicar el remedio adecuado, el novelista será el benefactor de la sociedad si descubre las taras que la corroen; luego, bastará con que los políticos determinen las medidas pertinentes para corregirlas.

caricatura de emile zola

Una caricatura de la época, sobre la novela Nana representada como el nacimiento de Venus.

Durante más de un año, Zola se documenta y prepara el guión de su obra, el árbol genealógico de la familia Rougon-Macquart. Prevé de antemano los rasgos psicológicos de cada personaje aplicando las teorías del doctor Lucas y de Claude Bernard. Los dos primeros volúmenes, La fortuna de los Rougon y La Encarna salen en 1871.

Entre 1871 y 1876, la serie se completa con El vientre de París, La conquista de Plassans, La caída del abate Mouret y Su Excelencia Eugenio Rougon. La crítica se ocupa de estos libros, los discute, los valora; pero el éxito de masas no ha llegado aún.

La gloria, o, al menos, la resonancia multitudinaria, la conseguirá poco después con La taberna, que publicó por entregas en 1876 y en volumen el año siguiente.Esta vez Zola bucea en las zonas más oscuras y repugnantes de la sociedad; es también el primer autor que se atreve a coger a sus personajes en la clase obrera cuando la burguesía preferiría ignorarla.

Con Una página de amor (1878), Zola cambió de registro y decepcionó a sus lectores acostumbrados a platos más fuertes. El círculo familiar que limita el horizonte de esta novela, los buenos sentimientos, con los cuales no se hace buena literatura, componen unas páginas generalmente sosas que no satisfacen ni siquiera a su autor.

 Zola sufre algunas acusaciones de obsenidad por sus publicaciones , pero las aguantó en pie y firme, cargado de razones, esgrimiendo sus buenas intenciones de moralista (como Baudelaire y Flaubert pocos decenios antes); con una mano se defendía y con la otra ya estaba reuniendo materiales para el libro siguiente, Pot-Bouille, quizá el más naturalista de todos porque recurre a todos y cada uno de los tópicos de la escuela; la obra, dilatada, se complace en una galería de retratos cuyo denominador común es la mediocridad y el motor la pasión sufrida con abnegada resignación más que aceptada.

La creciente atención que el tema tratado lleva a Zola a dedicar a los problemas sociales se revela con más claridad en El paraíso de las damas (1883)es evidente que se ha documentado y ha leído a Fourier, a Proudhon, probablemente también a Marx. También se encuentra el mismoafán por el protagonista plural en Germinal. La obra está centrada en torno al mundo de las minas y de los mineros con las primeras huelgas, el hambre, los accidentes, la represión, recibió la misma acogida que La taberna y que Nana.

La saga de los Rougon-Macquart tenía que acabarse. Zola sentía que la vena se iba agotando, y en 1893 publica su última obra.También cabe pensar que, sin confesarlo, empezaba a vislumbrar sus defectos. Las últimas novelas, La obra (1886), La bestia humana (1890), El dinero (1891), La debacle (1892) y El doctor Pascal (1893) añaden escenas sacadas del mismo tintero a la ya larga retahila de aventuras de la familia Rougon-Macquart. La más fuerte de todas, La bestia humana, ofrece un cuadro de la pura animalidad complacida en el asesinato. Dista mucho de ser un drama moral, sino que resulta de la descomposición de los valores humanos.

En medio de esta serie negra, cabe señalar El sueño (1888), que recurre al registro de la delicadeza con la misma torpeza patentizada en La caída del abate Mouret y en Una página de amor. Aquel mismo año, Zola conoció a Jeanne Rozerot; aunque se llevan veintiocho años, le dará los dos hijos que su mujer reconocerá después de su muerte. Aventura discreta y única del casto y ordenado escritor.

Por otra parte, no cabe duda de que el gran asunto de los últimos años de su vida fue el proceso Dreyfus. Sabido es que, en 1894, fue detenido, por supuesto espionaje a favor de Alemania, el capitán Dreyfus, de raza judía, y posteriormente degradado y condenado a perpetuo destierro a finales del mismo año.

La ola de nacionalismo antes aludida, el espíritu revanchista, y, pronto, la postura de los diversos partidos políticos, explican este asunto poco claro, que bien pudo ser una prenda sacrificada al país por el gobierno para galvanizar a exaltados y distraerlos así de otros temas de preocupación; también pudo ser un mero fruto de la «espionitis» que diezmaba entonces las filas del ejército. En cualquier caso, pronto se hizo patente que el capitán Dreyfus había sido condenado sin verdaderas pruebas de su culpabilidad y la opinión pública se emocionó.

El golpe contra esta injusticia lo asestará con un largo artículo, presentado como carta abierta dirigida al presidente de la república, Félix Faure, y para el cual Clémenceau le ha dado un título que causará impacto: Yo acuso (13 de enero de 1898).

De esta manera  «la verdad está en marcha; nada la podrá detener». En efecto, se suicidan los principales testigos de la acusación y Dreyfus es puesto en libertad.

Es un día de victoria para el escritor que fue uno de los principales artífices de la campaña en favor del militar judío; y, como todo es aprovechable, el tercero de Los cuatro Evangelios, Verdad, traspone el asunto en una complejísima novela de laboriosa elaboración. Pero la justicia no está satisfecha: aunque en libertad, Dreyfus no ha sido rehabilitado todavía.

El cuarto evangelio, Justicia, quedará inacabado.

El 29 de septiembre de 1902, Zola se instala con su mujer en un piso de París para pasar el invierno. Durante la noche, el óxido de carbono de la calefacción le asfixiará, quedando su esposa en grave estado. Él ha muerto; no verá la rehabilitación de Dreyfus en 1906, ni oirá las controvertidas opiniones que el traslado de sus restos al Panthéon suscitaría, en 1908, en la opinión pública.

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo I- Entrada: Emile Zola “El Maestro del Naturalismo Francés” – Editorial Planeta
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.

Biografia de Flaubert Gustave Escritor Resumen de su Obra Literaria

Biografía de Flaubert Gustave Escritor
Resumen de su Obra Literaria

Gustavo Flaubert fue un escritor francés (Ruán 1821-Croisset, cerca de Ruán 1880). La vida de Gustave Flaubert es la de un artista dedicado de lleno a perfeccionar su arte. Hijo de un cirujano, siendo niño, en 1836, conoció a Elise Foucault, objeto de la gran e insatisfecha pasión de su vida, que le inspiró La educación sentimental.

En 1840 se trasladó a París a estudiar derecho, pero descuidó los estudios para vivir en el mundo de las letras.Es considerado uno de los mejores novelistas occidentales y es conocido principalmente por su novela «Madame Bovary», y por su escrupulosa devoción a su arte y su estilo, cuyo mejor ejemplo fue su interminable búsqueda de le mot juste (la palabra exacta).

biografia de gustavo flaubert

Su padre, Achille Cléophas, era cirujano jefe en el hospital de Ruán cuando, el 12 de diciembre de 1821, nació Gustave, su quinto hijo. Después nacerá Caroline, la hermana menor tan querida; exceptuando a Achille, el mayor, los demás hermanos del escritor morirán muy pronto.

La infancia de Flaubert transcurre en Normandía, en el pueblo de Dévilleles-Ruen, donde su padre ha comprado una casita y donde pasó años felice, hasta que las reglas del colegio real le complicó su tranquilidad infantil. Niño nervioso y enfermizo, pronto sufrirá los primeros ataques de epilepsia; sin embargo, sus estudios se desarrollan normalmente.

 En 1836 —tiene, pues, quince años— conoce en la playa a Elisa Foucauld, la esposa del editor Schlesinger, que tiene once años más que él y por quien siente una pasión arrolladura que los años no calmarán. La señora Schlesinger será el modelo de la señora Arnoux de La educación sentimental, escrita veintiocho años más tarde.

Ya tiene en cartera varias obras; un drama, Luis XI y muchas narraciones cortas, de valor desigual, aunque interesan porque muchas de ellas anuncian las obras futuras: son Sueño de infierno, Pasión y virtud, Las memorias de un loco, Smahr. Todas rezuman tristeza y pesimismo, sentimientos normales en un joven de nervios frágiles, de gustos fácilmente morbosos (gustaba de presenciar la disección de cadáveres en Ruán); una síntesis angustiosa de Fausto y Don Quijote, las dos obras que más le habían impresionado y que mejor le retratan.

A partir de julio de 1846, Flaubert inicia relaciones amorosas con Louise Colet, con quien intercambiará, a lo largo de los años, de las riñas y de las reconciliaciones, una copiosa correspondencia particularmente reveladora. En vísperas de la revolución de 1848, que presenciará, la actividad de Flaubert se reparte entre varias estancias en París, un viaje por la Turena y Bretaña, relatado en Por los campos y las playas, obra redactada en colaboración con Máxime Du Camp, pero que no se publicaría, y los primeros esbozos para la primera versión de La tentación de san Antonio.

El 4 de noviembre embarcan en Marsella y llegan a El Cairo a finales del mes. La Correspondencia recoge un gran número de cartas dirigidas a la madre del autor y a Bouilhet principalmente, que relatan este largo viaje. Las cartas escritas durante aquel período feliz revelan un Flaubert insospechado, campechano y burlón, rabelesiano en lo sensual y pagano en lo espiritual que en las obras posteriores perdería voz y voto.

Si se acepta que La educación sentimental es una obra de profundas raíces autobiográficas, cabe pensar que el viaje debía servir para distraer al autor de su pasión por la señora Schlesinger, aunque también se ha de decir que no sirvió.

Vuelve a Francia y presencia el golpe de Estado de Napoleón III, el 2 de diciembre de 1851. En septiembre, en Croisset, había empezado Madame Bovary, que acabará en 1856; en el ínterin, riñó un par de veces con Louise Colet, «la Musa», se escribe con Víctor Hugo y con la familia Schlesinger que, arruinada, vive ahora en Badén, y se enamora, por poco tiempo, de la actriz Beatrix Person. Entre enero de este año y el momento de la publicacación había tenido lugar el caso Bovary. Convocado por el juez instructor, Flaubert había tenido que prestar declaración sobre los supuestos pasajes obscenos de su obra. Pero se le absolverá de toda acusación y se beneficiará de esta campaña gratuita.

madame bobary de flaubert libro

«Madame Bobary es considerada una de las mejores novelas de todos los tiempos,  narra la oscura tragedia de Emma Bovary, mujer infelizmente casada, cuyos sueños choca cruelmente con la realidad. La publicación de esta obra en 1857 fue recibida con gran polémica y se procesó a Flaubert por atentar contra la moral. A través del personaje de Madame Bovary, el autor rompe con todas las convenciones morales y literarias de la Burguesía del siglo XIX, tal vez porque nadie antes se había atrevido a presentar un prototipo de heroína de ficción rebelde y tan poco resignada al destino. Hoy existe el término «bovarismo» para aludir aquel cambio del prototipo de la mujer idealizada que difundió el romanticismo, negándole sus derechos a la pasión. Ella actúa de acuerdo a la pasión y necesidad que siente su corazón de avanzar en la búsqueda de su felicidad, pasando por los ideales establecidos para la mujer en esa época. Rompe con el denominado encasillamiento en que la mayoría de las mujeres estaban sometidas.»

Una lectura algo más mal intencionada permite interpretar el personaje de Emma Bovary no como culpable de los desmanes pasionales relatados, sino como víctima de una sutil y poderosa maquinación, de una irresistible conspiración tramada por el poder y destinada a intoxicar las mentes vírgenes o débiles con los fantasmas que llevan a Emma al tedio, a la desesperación y por fin a la muerte.

Después de la publicación de Madame Bovary, Flaubert se conformó con la sociedad en la que le había tocado vivir entregándose, valga la expresión, a la vida de salón. Frecuenta a los literatos, a las cortesanas de moda (entre ellas a la «presidenta» Sabatier, la egeria de Baudelaire) y empieza a escribir Salambó, obra que se elabora en París y Croisset, en medio de achaques de salud y después de un viaje de documentación por Túnez; la obra se publica en noviembre de 1862.

En 1863 empieza el período que se ha dado en llamar «mundano». Flaubert cena en casa de la princesa Matilde, se cartea con George Sand, asiste a las fiestas de la corte imperial. Al tiempo que empieza la redacción de La educación sentimental, se le hace Caballero de la Legión de Honor (1866). Encuentra a Elisa Schlesinger en 1867 y acaba el libro en 1869. Si se compara con la capacidad de un Hugo, la producción de Flaubert se elabora muy lentamente.

Ello tiene varias explicaciones, entre las cuales se ha de descartar la vida disipada del mundano arribista. La mayoría de las obras de Flaubert se escriben a paso de buey de labranza; en primer lugar porque la meticulosa reunión de los materiales que precede cualquier esbozo lleva su tiempo.

En segundo lugar porque entre el momento en que empieza a escribir y el momento en que entrega el manuscrito al editor redacta varias versiones de cada página, de cada frase (no olvidemos que dos de sus libros, La tentación de san Antonio y La educación sentimental los ha repetido íntegramente); corrige incansablemente, y vocifera las frases en una habitación reservada para tal fin que llama su «desgañitadero», hasta darse por satisfecho con el estilo. También se ha de tener en cuenta su estado de salud y las preocupaciones familiares.

Durante los años 1870-1871, sufre varios ataques, trabaja en colaboración con Bouilhet y corrige La tentación de san Antonio, que acaba en 1872. Esta vez, la empresa es más ambiciosa, si cabe, que las anteriores. El tema, sacado al parecer de una obra de Edgar Quinet, y por el que emerge, una vez más, el mito de Fausto, persigue a Flaubert desde su juventud. Flaubert decía que aquél era «el libro de mi vida»; de hecho podría ser también el libro de la vida, el que contesta a la pregunta ¿qué se opone a la libertad del hombre?.

La publicación de este último libro, en 1874, coincide con las graves preocupaciones económicas que aquejan al sobrino del autor, Commanville, y que aquél intenta aliviar con su trabajo, y la venta de sus bienes. En septiembre de 1875, empieza Tres cuentos (La leyenda de San Julián el hospitalario, Un corazón sencillo y Herodías), obra que se publicará en abril de 1877. A pesar de la disparidad de los temas, y de las exigencias peculiares de la narración corta, el estilo soberbio y sencillo a la vez de Flaubert se manifiesta aquí como en las obras anteriores.

La época de los Tres cuentos es, para Flaubert, gris y triste. Su salud deja cada vez más que desear y está arruinado. Louise Colet ha muerto, George Sand también. Es un hombre sólo y aislado que trabaja, en Croisset, en la última de sus obras, Bouvard y Pécuchet, que había empezado en 1874 y que no se publicará hasta después de su muerte. Para ninguna de sus obras anteriores Flaubert llegó a devorar la cantidad de libros que consultó para la documentación del último: ¡Se habla de más de dos mil!.

Flaubert tenía mucho que decir y escribió pocas novelas. En la última quería por fin «descargar todo su odio, sus rencores, dar rienda suelta a su ira…» No lo hizo. Y murió, apoplético, el 8 de mayo de 1880.

Flaubert lleva a la perfección la novela realista y logra la más completa armonía entre el arte y la realidad. Para él, la verdad y la belleza van unidas; por ello pone tanto cuidado en la sintaxis y en la elección del vocabulario y concede tanta importancia a la estructura.

En su obra literaria, no muy extensa, Flaubert aspira a la creación de un conjunto armónico, a la elaboración de todo un entramado simbólico que une a los distintos personajes.

La sensibilidad de Flaubert llega a caer en el sentimentalismo, y en esos momentos se entrega al deísmo y a vagos sentimientos rousseaunianos envueltos en oratoria; pero cuando se recupera de estos desvíos la obra de Flaubert, laborada con un ansia de perfección y un esfuerzo casi dolorosos, es una maravilla de armonía y de realidad.

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo I- Entrada: Gustave Flaubert “El Modelo de la Novela Contemporánea” – Editorial Planeta
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.