Grandes Escritores de la Historia

Biografia de Perrault Charles Resumen de su Vida y Obra Literaria

Biografía de Perrault Charles

Entre 1691 y 1697 un escritor francés, muy famoso por sus escritos
que elogian al rey Luis XIV, publica unos maravillosos cuentos infantiles. Desde entonces hasta nuestros días, todos los niños han disfrutado con estas historias sencillas y sus enseñanzas.

Perrault, Charles fue un escritor francés, (París, 1628 – id., 1703). Fue secretario particular del ministro Colbert.

Autor de obras históricas, poemas, y unas Memorias aparecidas en 1769, debe su celebridad a una serie de narraciones tradicionales que reunió bajo el título Cuentos de la madre Oca (1697).

Muchos de ellos se han convertido en clásicos de la literatura infantil, como Barba azul, Caperucita roja y La Cenicienta.

Biografia de Perrault Charles
Perrault es conocido ante todo por sus cuentos, entre los que figuran los famosos Cenicienta o La bella durmiente, que él recuperó de la tradición oral en Historias o cuentos del pasado (1697) y conocidos también como Cuentos de mamá Oca, por la ilustración que figuraba en la cubierta de la edición original.

Nacido en 1628 en el seno de una familia muy rica, Charles Perrault pasó a la historia de la literatura por haber escrito «Caperucita Roja», «Pulgarcito», «El gato con botas» y otros muchos cuentos reunidos en Cuentos de mi madre la Oca.

Después de haber estudiado leyes, se dio a conocer por sus poemas galantes y obras en verso que celebraban los grandes acontecimientos del reino.

En 1671 fue elegido miembro de la Academia Francesa.

Cuentos de mi madre la Oca: Más que por sus obras anteriores, Charles Perrault pasó a la posteridad por los cuentos infantiles, que empezó a publicar cuando ya era anciano.

Recopilo y adapto historias muy antiguas que se transmitían de generación en generación durante las veladas familiares, y las revistió de una forma literaria.

Estas narraciones le dieron celebridad, y se convirtieron en clásicos de la literatura infantil.

Debido a que su origen está en tradiciones antiguas, la historia básica de algunas de ellas se repite, aunque con variaciones, y por eso reaparecen en la obra de otros escritores que también recopilaron historias tradicionales, como los hermanos Grimm, por ejemplo.

Charles Perrault murió en París en 1703.

Una disputa literaria: Perrault participó en la gran disputa literaria de la época en Francia, que opuso los «modernos» como él, partidarios de renovar la lengua, a los «antiguos», acusados de defender una lengua pedante y arcaica. Boileau y Ráeme eran dos de los representantes de los antiguos.

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BREVE FICHA BIOGRAFICA DE PERRAULT

• Nació el 12 enero de 1628, en París (Francia).

• A los nueve años comenzó a estudiar en el colegio de Beauvais, París.

• En 1643 ingresó a la carrera de Derecho.

• Ocho años después obtuvo el título de abogado.

• En 1663 se convirtió en empleado de Colbert, famoso consejero del rey Luis XIV.

• Dos años más tarde fue nombrado inspector de obras del Rey.

• Durante un largo tiempo escribió poesía.

• Desde 1671, gracias a Colbert, fue miembro de la Academia Francesa, cuyo reglamento contribuyó a redactar.

• En 1673 fue elegido bibliotecario de la Academia.

• A partir de 1683 se dedicó sólo a escribir.

• Cuatro años más tarde leyó en la Academia un poema titulado «El siglo de Luis el Grande», que afirmaba que las artes y las ciencias habían sobresalido durante el siglo XVII en Francia.

Esta opinión originó una gran discusión entre los literatos de la época ya que contradecía a quienes defendían la superioridad de la cultura griega y romana.

Los cuentos de hadas llegaron hasta nosotros gracias a Charles Perrault. Él los rescató de la tradición oral (transmisión de boca en boca) y los escribió con algunos cambios. A la mayoría les agregó una moraleja (o lección) y un final feliz. Así, cuentos como «La Bella Durmiente», «Caperucita Roja», «El Gato con Botas», «Cenicienta», «Piel de Asno» y «Pulgarcito» se hicieron tan famosos que incluso fueron llevados al cine, al teatro y a la música.


• En 1697 publicó «Historias o Cuentos del tiempo pasado» (también llamados «Cuentos de mi madre la Oca«), recopilación de cuentos populares que abordó por primera vez el tema de los cuentos de hadas.

• Al año siguiente se publicaron en un volumen sus trabajos completos.

• Murió en París, el 16 de mayo de 1703.

Fuente Consultada:
Encilopedia Electrónica ENCARTA Microsoft
Gran Enciclopedia Universal Tomo 30 Espasa Calpe Entrada: Perrault Charles
¿Quien Fue…? Editorial OCEANO
Ficha Biografica de la Revista GENIOS – Charles Perrault

Biografia de los Hermanos Grimm – Vida y Obra Literaria

Biografia de los Hermanos Grimm – Vida y Obra Literaria

En 1812 aparece en Alemania un libro de cuentos que se convierte con el paso del tiempo en un clásico de la literatura infantil. Sus autores son dos hermanos cuyos estudios sobre antiguos textos gemídmeos sientan las bases definitivas de la lengua alemana.

Hermanos Grimm, Jacob Ludwig Karl Grimm (1785-1863) y Wilhelm Karl Grimm (1786-1859), hermanos e investigadores alemanes, fueron pioneros en el estudio de la filología y el folclore.

Biografia de los Hermanos Grimm - Vida y Obra Literaria
Los relatos de su obra fueron recopilados a partir de las tradiciones populares de los distintos territorios alemanes. Según declararon sus autores, se trata de una transcripción rigurosa que no trataron de embellecer, como sí lo hizo Perrault en su momento.
El libro restituyó así un rico folclore desconocido para las capas cultas de la sociedad.

BREVE FICHA BIOGRAFICA

Los dos hermanos nacieron en Hanau, región de Hesse (actual Alemania); Jacob, el 4 de enero de 1785 y Wilhelm, el 24 de febrero de 1786.
Entre 1802 y 1806, mientras estudiaban en la universidad alemana de Marburgo, comenzaron a interesarse en la poesía popular.
Entre 1812 y 1822 publicaron una recopilación de cuentos tradicionales de distinto origen, conocida como «Cuentos de hadas de los hermanos Grimm».
En 1816 iniciaron la edición de una serie de leyendas alemanas.
Tres años después apareció el trabajo científico más importante de Jacob: «Gramática alemana», considerada como el origen de la filología germánica, es decir, del estudio de textos escritos en ese idioma.
En 1830 se trasladaron a la Universidad de Gotinga (Alemania), donde Jacob se desempeñó como profesor y Wilhelm fue bibliotecario.
En 1840 el rey Federico Guillermo IV de Prusia los invitó a la Universidad de Berlín, como miembros de la Real Academia de las Ciencias.

Un gran diccionario: Desde 1852 trabajaron en Berlín en el ambicioso proyecto de un diccionario que analizaría todas las palabras alemanas, cuyo primer volumen terminaron dos años más tarde. Luego de la muerte de Wilhelm, su hermano publicó el segundo tomo en 1860 y el tercero en 1862. Distintos autores terminaron los restantes veintinueve tomos a lo largo de casi un siglo.

Ambos murieron en Berlín: Jacob el 20 de setiembre de 1863 y Wilhelm el 16 de diciembre de 1859.

Los hermanos Grimm investigaban sobre el folclore y las tradiciones alemanas, cuando se encontraron con la posadera Dorothea Viehmann, quien les contó una enorme cantidad de historias tradicionales.

Después, pasaron seis años entrevistando a decenas de personas para escuchar y recopilar las leyendas que se transmitían de generación en generación.

Una vez publicados, los relatos se hicieron famosos; en el siglo XX llegaron al cine y aún hoy se los lee.

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VIDA Y OBRA: Jacob de un simpática personalidad , quien, junto con su hermano Wilhelm Karl , recogieron con exquisito su gusto por las tradiciones populares que los tiempos amenazaban destruir.

Los dos hermanos nacieron en Hanau —Jacob el 4 de enero de 1785 y Wilhelm el 24 de febrero de 1786—, y estudiaron en la Universidad de Marburgo.

Los dos hermanos trabajarían juntos prácticamente toda su vida, y pasarían a la historia literaria de su país no sólo por la recopilación de cuentos sino tam bien por sus estudios de gramática alemana y por el monumental Diccionario alemán en 16 volúmenes, la mayoría de los cuales sólo se publicaron después de la muerte de sus autores.

Jacob apasionado del pasado de su pueblo, Grimm lo hizo revivir en sus libres y en sus obras.

Pero, al mismo tiempo, fue un erudito formidable, y uno de los sabios que más contribuyeron al progreso de la filología y la mitología nórdicas y germánicas.

La filología es la disciplina científica que estudia una lengua basándose en el análisis comparativo de los documentos escritos en esa lengua. Se observan asi las reglas de la euolución de un idioma. También permite profundizar en el conocimiento de las civilizaciones antiguas, como la de la Grecia o la Roma clásicas mediante el estudio de los textos de la época.

Jacob Grimm nació en Hanau, localidad del ducado de Hesse-Cassel, el 4 de enero de 1785. Su padre, abogado de bastante fama, murió prematuramente, sin dejar bienes de fortuna.

Gracias al afecto de su tía, camarera de la esposa del landgrave de Hesse, Jacobo y su hermano pudieron ingresar en la escuela pública de Cassel (1798) y cursar la carrera de leyes en la universidad de Marburgo.

Por esta época, explicaba en este centro el famoso Savigny, creador de la ciencia de la historia del derecho.

Fue bajo su dirección que Grimm se dedicó al estudio del pasado y de sus antigüedades.

En 1805 se trasladó a París para ayudar a Savigny en sus tareas literarias. De regreso a Cassel obtuvo un empleo en la Secretaría de guerra.

Al constituirse el reino de Westfalia, Gerónimo Bonaparte le designó superintendente de su biblioteca y auditor del consejo de Estado (1808).

Poco después, en 1811, publicaba su primera obra sobre los poetas medievales alemanes, completada en 1812 por la edición de los fragmentos de dos poemas antiguo. En este mismo año empezó a publicar los Cuentos de niños y del hogar.

El volumen Cuentos Infantiles y del hogar, que incluye unos doscientos relatos, algunos tan famosos como «Blancanieves» o «Hansel y Gretel», obtuvo de inmediato un éxito que perdura hasta nuestros días. Varios de ellos son muy similares a los que el francés Perrault había recogido en Francia a finales del siglo XVII, pero difieren en su propósito (el de Perrault era más literario) y en su origen, ya que trabajaron sobre tradiciones distintas.

El fracaso de los ejércitos napoleónicos y la caída del reino de Westfalia, abrieron en su vida de erudito un período de inusitada actividad.

Nombrado en 1813 secretario de legación por el elector de Hesse, entró en París con los aliados (1814) y asistió a las tareas del Congreso de Viena (1815).

En 1817 fue nombrado profesor de la universidad de Gottinga, desde una de cuyas cátedras explicó gramática histórica, diplomática y literatura medieval.

Fruto de sus lecciones fue su Gramática alemana (1819-1822), obra que hizo época en los estudios filológicos. En 1835 publicaba un no menos substancial tratado sobre Mitología alemana.

Opuestos al gobierno propiamente tiránico del rey de Hannóver, Jacobo y su hermano fueron desterrados del reino. Residieron tres años en Cassel, hasta que en 1840 pasaron a Berlín, a fin de ocupar sendas cátedras en esta universidad.

Nombrado miembro de la Academia de Ciencias berlinesa, trabajó en la confección de un gran Diccionario.

La muerte le sorprendió en plena labor el 20 de septiembre de 1863, después de veinte años de fecundo profesorado e inimitable propaganda en favor de las antigüedades germánicas.

Los dos murieron en Berlín, Wilhelm en 1859, y Jacob cuatro años después del fallecimiento de su hermano.

LOS CUENTOS DE LA TRADICIÓN ORAL GERMÁNICA QUE LOS HERMANOS GRIMM RECUPERARON Y PUSIERON POR ESCRITO HAN ACOMPAÑADO LOS SUEÑOS DE GENERACIONES DE NIÑOS Y NIÑAS HASTA EL PRESENTE

Fundadores de la filología alemana: Después de la aparición del libro de cuentos, que también habían escrito para restituir la belleza de la lengua alemana, los dos hermanos se dedicaron a establecer las reglas de la gramática, por lo que se les considera precursores de la filología germánica.

Jacob fue bibliotecario en Kassei y catedrático en la Universidad de Gotinga.

En 1848 publicó con su hermano, especialista en literatura medieval, una Historia de la lengua alemana, y unos años después empezaron a trabajar en el Diccionario alemán, un monumental esfuerzo para recoger y definir el inmenso léxico de una de las principales lenguas europeas.

fuente

Biografia de Rodo José Enrique Escritor Modernista

Biografia de Rodo José Enrique Escritor Modernista Uruguayo

Es el más conocido ensayista del movimiento modernista y una de las mayores figuras de la literatura uruguaya. Fue uno de los miembros más destacados de la llamada «generación de 1900».

Diputado por el Partido Colorado en varias ocasiones. Cofundador de la Revista Nacional de Literatura y Ciencias Sociales (1895-1897), desde entonces ejerció la crítica literaria con tolerancia y flexibilidad.

Biografía: Nació en Montevideo (1872) y asistió a una escuela ajena a todo credo religioso. De esta época datan sus primeros trabajos literarios, aparecidos en revistas escolares.

Desconocido aún por el público, fundó con otros escritores la Revista Nacional de Literatura y Ciencias Sociales (1895), y comenzó a publicar ensayos y críticas literarias que le granjearon la popularidad.

Biografia de Rodo José Enrique Escritor Modernista
José Enrique Rodó (1871-1917), escritor uruguayo que se dedicó al periodismo, al ensayo y a la enseñanza, y desarrolló una notable actividad política en una etapa crucial para la América española, al iniciarse el siglo XX.

Años después, fue designado profesor de literatura en la Facultad de Letras de la Universidad de Montevideo (1896), hasta que dio a conocer su libro Ariel (1900), que lo convirtió de inmediato en una de las figuras intelectuales más prestigiosas de América.

El libro causó un gran movimiento de ideas en el continente y fue sumamente leído por los jóvenes de su generación. Fue designado entonces director de la Biblioteca Nacional.

Abandonó luego la cátedra para dedicarse activamente a la política (1901), y ocupó una banca en la legislatura uruguaya, por dos períodos (1902 y 1908).

Publicó en ese lapso los Motivos de Proteo (1909), que logró inmediato éxito y difusión.

Con motivo de su actividad parlamentaria y política cultivó la oratoria ccn singular éxito, así como el periodismo.

Prosiguió también con su iabor de ensayista y edito El mirador de Próspero (1914), recolección de escritos anteriores sobre motivos diversos, no incluidos anteriormente en libros.

Partió luego para Europa como corresponsal de la revista argentina Caras y Caretas (1916), pero lo sorprendió la muerte mientras se encontraba en Palermo, Italia (1917). Postumamente aparecieron otros libros suyos.

El ensayista. Rodó fue esencialmente un ensayista, y como tal, está considerado uno de los más brillantes que ha producido la literatura de Hispanoamérica.

Fue ciertamente un pensador, pero al mismo tiempo fue un artista, un estilista, amante de la forma escrita perfecta.

Sus escritos revelan una sintaxis elaborada y cuidada, una prosa fría pero agradable.

Su estilo está lejos del apasionamiento y el personalismo. Al contrario, se señala su obra por la impersonalidad y el equilibrio entre las posiciones o ideas encontradas, sin escatimar méritos ni ocultar verdades.

Es un razonador discursivo, sin premura ni pre-conceptos, que busca llegar por su propia lógica a las verdades.

Por eso su posición ideológica es libre, al margen de todo doctrina rismo excluyeme. Es un eclecticismo personal que resuelve por propia cuenta y riesgo las antinomias y los conflictos especulativos.

Se ha considerado a Rodó como el autor de «la más perfecta» de las prosas americanas (Luis Alberto Sánchez), y se ha constatado la influencia que sobre ella han tenido los maestros franceses Renán y Guyau, que Rodó siguió en muchas de sus ideas.

Sin embargo, este afrancesamiento mental o estético, no provocó, como en el caso de otros espíritus galicados de la época, una desespañolización de su prosa.

«Ariel». Este libro es la obra cumbre de Rodó, y uno de los breviarios ideológicos de la juventud hispanoamericana de principios del siglo XX.

Aunque sus ideas puedan no ser compartidas unicamente, en su momento trajo un mensaje que cautivó y se difundió con extraordinaria rapidez y aceptación. Los críticos como valioso en esos años y celebraron el talento del autor.

El libro adopta la forma de consejos o clases que el profesor Próspero da a sus alumnos, al despedirse de ellos, después de un año de actividad escolar.

En nombre de Próspero le ha sido adjudicado al viejo y venerado maestro, en recuerdo al sabio de la obra de Shakespeare, La tempestad.

El maestro habla a sus jóvenes discípulos cerca de una estatua de Ariel que domina la sala, y que representa al genio del bien, a la parte noble y espiritual del ser humano, en contraposición con Calibán, el dios de la materia del mal, que aparece también en la citada obra de Shakespeare.

Allí, en ese ambiente, el maestro inculca a sus alumnos el repertorio de ideas que componen el libro.

La obra puede dividirse en tres partes: primero, la exaltación de la personalidad integral del hombre contra la especialización profesional que lo empequeñece, y defensa del ocio noble que permite la realización de las obras del espíritu; segundo, defensa de las minorías selectas y de la jerarquía intelectual contra las tendencias mediocrizadoras de la democracia moderna; tercero, crítica contra los Estados Unidos, su tipo de civilización y su escala de valores.

El «arielismo». Entre las ideas descollantes que se desarrollan en este esquema, puede señalarse su tesis de la conjunción del antiguo ideal griego, de belleza con la doctrina del cristianismo, en una especie de ideal religioso y vital apto para la nueva juventud.

Asimismo, postula un equilibrio entre las tendencias naturales de la personalidad humana y las normas educativas, como medio de lograr una armónica persona.

También busca la conciliación entre los mejores valores de la civilización española y lo más puro de la energía anglosajona.

Al referirse a los Estados Unidos, considera que su cultura no es refinada ni espiritual; que ha hecho una ciencia de la utilidad; que no hay dimensión poética en el espíritu anglosajón; pero en cambio, aplaude su filosofía de la acción, el culto de la salud y la fuerza, y el bienestar material que ha logrado con el trabajo del pueblo, pues considera que el bienestar es necesario para el reino del espíritu.

También pregona Rodó una organización social justa y noble, que supere los instintos brutales y la ignorancia, pero para ello sostiene que el sistema ideal de gobierno es una democracia dirigida por una aristocracia de la inteligencia, que despliegue un ideal de desinterés e idealismo opuesto al utilitarismo.

En síntesis, el «arielismo» propuesto por José Enrique Rodó consiste en una combinación armónica de los ideales griegos, cristianos, hispánico y anglosajón, que permita el desarrollo integral de la personalidad humana, en una sociedad democrática, justa y selectiva.

Rodó ha condenado por igual el ascetismo cristiano y el puritano por considerarlos estrechos, ha puesto su fe en la ciencia y en las democracias como semillas de los futuros estados, y ha reclamado para la América latina una urgente vida interior y una capacidad de ejecución.

Se le ha criticado a Rodó el haber simplemente planteado una teoría sin considerar la realidad social, política y cultural de Hispanoamérica, y sin tener tampoco una palabra de recordación para el indio, que es el ser más sufriente del continente.

O sea, que su americanismo es simplemente cultural, unilateral, y que no aporta ideas propias sino que glosa los conceptos tradicionales del humanismo (Zum Felde).

Otras obras. Las otras obras de Rodó se caracterizan en general por su carácter misceláneo, que se explica por la compaginación en libros de ensayos variados, publicados con anterioridad en forma aislada.

Los Motivos de Proteo son, para algunos críticos, el mejor libro de Rodó.El autor se repite allí un poco, hace una apología de la voluntad, de la cultura grecolatina, de la renovación del individuo como mejor modo de realizar una vida, y otros temas similares o conexos.

Lo mejor de este volumen son las parábolas, género en el que sobresalió el autor uruguayo, y que consisten en ejemplos o narraciones que permiten ejemplificar simbólicamente un pensamiento profundo.

El «proteísmo» de Rodó es un culto al idealismo intelectual y estético.

El mirador de Próspero es también una recopilación de trabajos diversos sobre legislación, crítica literaria, biografías, etc., algunos de ellos de notable valor, sobre todo los referentes a crítica literaria, género para el cual el ensayista uruguayo estaba magníficamente dotado, y preparado por sus lectores de los modelos y técnicas franceses.

Ver: Modernismo en Hispanoamerica

OBRAS Y EDICIONES: Obras completa. Madrid, Aguilar. 1957. Con introducción, prólogo y notas de Emir Rodríguez Monegal.
LECTURAS COMPLEMENTARIAS Y EDICIONES. Víctor Pérez Petit. Rodó, Su vida, su obra. Montevideo, Claudio García, 193 7 Gonzalo Zaldumbide, Montalvo y Roció. Nueva York, Instituto de las Españas, 1938.

Fuente Consultada: Literatura Española, Hispanoamericana y Argentina de Carlos Alberto Loprete Editorial Plus Ultra – El Modernismo-José Enrique Rodó

Caracteristicas de la Literatura Modernista en Hispanoamerica Representantes

LA LITERATURA MODERNISTA EN HISPANOAMÉRICA – Representantes


El modernismo es el primer movimiento literario originario de Hispanoamérica que se proyecta al exterior.

Coincide con los años de fin del siglo XIX, y puede enmarcárselo cronológicamente entre los años 1880 y 1910, en que se produce su agotamiento y liquidación.

Época histórica. Hasta 1880-1890, aproximadamente, el mundo asistió a una transformación importante en política, religión, costumbres, artes plásticas, ciencias, filosofía y literatura, que de un modo genérico comenzó a denominarse más tarde modernismo, vocablo que en su origen se había aplicado a una forma heterodoxa del catolicismo, condenado luego por el papa Pío X en su encíclica Pascendi domini gregis (1907).

Se trataba, en religión, de uri agnosticismo que negaba la posibilidad de conocer las cosas en sí y limitaba el conocimiento humano al mundo de los fenómenos o apariencias de los seres.

Por extensión, las cosas y las ideas que rompían con la tradición anterior y que por lo tanto eran nuevas, cayeron bajo la denominación de modernismo, y dentro de este rótulo, cayó también la literatura hispanoamericana y española de la época.

Cuando Rubén Darío, a quien se considera el creador del movimiento, publicó su libro Azul (1888), todavía no estaba divulgado el nuevo nombre.
La humanidad entra por esos años en aceleradas transformaciones.

ruben dario escritor nicaraguense

La filosofía transita del positivismo al hegelianismo, al pragmatismo, el neokantismo, el realismo, la filosofía de la ciencia, Nietzsche y Bergson.

La economía comienza a ser trastornada en sus cimientos clásicos, y Marx se convierte en la piedra de toque de las nuevas concepciones económicas y políticas.

Las ciencias están en posibilidad de anunciar la inminente eclosión de la edad de los inventos y la revolución tecnológica, y en todos los ambientes la aparición bullente de lo moderno se siente y presiente.

Era algo que superaba a los viejos esquemas de vida, y estaba más allá de las querellas entre católicos y liberales, entre europeizantes y nacionalistas.

En Hispanoamérica, se produce la guerra de Estados Unidos y España (1898), que termina con la inmediata derrota española y su renuncia a la soberanía sobre Cuba, Puerto Rico y las Filipinas, con lo que se produce la disolución definitiva del antiguo y poderoso imperio español.

Por esos mismos años, las relaciones entre el coloso del Norte y la América latina se tornan difíciles y tirantes, sobre todo durante el gobierno de Theodore Roosevelt, quien sostiene el derecho de los Estados Unidos a ejercer un poder policial sobre los demás países americanos, actitud que es conocida con varios nombres —Manifest Destiny, Big Stick Policy o Bollar Policy—, y que provoca la airada reacción de las grandes figuras literarias de ese momento, los modernistas, entre ellos Rubén Darío, Rufino Blanco Fombona, José Enrique Rodó y Manuel Ugarte.

El sistema panamericano se organiza —1889-1890—, con la creación de la Unión Internacional de Repúblicas Americanas, luego llamada Unión Panamericana, con sede en Washington.

El movimiento literario. En las letras, se crea y se otorga el premio Nobel por primera vez (1896) al parnasiano francés Sully Prudhomme, y las obras de autores con tendencias sociológicas y críticas se leen con asiduidad: Guyau, Nordau, Le Bon, Mantegazza, Darwin y otros.

Una universalidad de influencias confluye en Hispanoamérica, y las capitales culturales de Europa son visitadas por los nuevos artistas.

España, entre todas las naciones, es la que ha perdido, con su decaído prestigio político, la hegemonía intelectual y artística.

Las artes, saturadas de realismo, de ideología o de romanticismo, buscan nuevas fuentes de inspiración y nuevas formas de expresión.

El Parnaso francés (Gautier, Leconte de Lisie, Sully Prudhomme), los simbolistas (Verlaine, Mallarmé, Maeterlinck) se convierten en modelos de la nueva generación, junto con los norteamericanos Poe y Whitman.

Pero esta transición no se produce violentamente ni en un año. Ya desde 1860-1870, más o menos, un grupo de escritores de inspiración romántica ha ido dando cabida en sus temas, en su vocabulario y en su estilo, a la nueva sensibilidad.

Son los pre-modernistas o modernistas de la primera época o precursores: Gutiérrez Nájera (México), Julián del Casal (Cuba), José Asunción Silva (Colombia) y José Martí (Cuba).

El momento del triunfo definitivo lo han fijado los críticos en el año 1888, en que Rubén Darío, el poeta nicaragüense, edita en Valparaíso (Chile), su libro Azul, extraña y novedosa conjunción de prosas y versos, con reminiscencias e influencias románticas, parnasianas, simbolistas, pero sobre todo, exóticas y principalmente francesas.

La revolución literaria ha triunfado, y a partir de ese año, ya saben los escritores de lo moderno, a qué atenerse.

Un crítico español, sutil perspicaz y bien informado, descubre en seguida las bases profundas de este nuevo arte, y lo da a conocer y lo aplaude en el prólogo que escribe para esa obra de Rubén.

En pocos años, los escritores modernistas son legión en la América latina, y sobre todo, constituyen históricamente el grupo más valioso de escritores que se haya dado en un momento histórico en Hispanoamérica: Leopoldo Lugones y Enrique Larreta (Argentina), Amado Nervo (México), José Enrique Rodó y Julio Herrera y Reissig (Uruguay), José Santos Chocano (Perú), Manuel Díaz Rodríguez y Rufino Blanco Fombona (Venezuela), Ricardo Jaimes Freyre (Bolivia), aparte de los ya citados precursores y otras figuras de menor relevancia.

Proliferan las revistas literarias de jerarquía y difusión continental, bellamente editadas y con colaboraciones de gran valor: la Revista Azul (1894-1896, México), de Gutiérrez Nájera; la Revista Moderna (1898-1911, México), de Amado Nervo y un colaborador; El Cojo Ilustrado (1892-1915, Caracas), y Cosmópolis (1894-1895, Caracas); Pluma y Lápiz (Santiago de Chile); La Neblina (1896-1897, Lima); la Revista de América (1894-Buenos Aires), de Paul Groussac, entre otras.

Asimismo, es valiosa la acogida que en sus secciones literarias dispensan a los nuevos escritores los grandes diarios y periódicos de toda América.

Por supuesto, no faltaron tampoco las polémicas y debates entre los partidarios de las antiguas formas y estos revolucionarios sin pudor, que se atrevían a romper los moldes aceptados hasta entonces.

En España, donde también se contagió este movimiento, el estremecimiento literario que produjo el modernismo fue igualmente singular.

Caracteristicas de la Literatura Modernista en Hipanoamerica Representantes

La estética modernista. Dentro de la estética modernista, el crítico Torres-Rioseco ha diferenciado dos tendencias, la americanista y la sincretista, o como él las denomina, el mundonovismo y la torre de marfil.

Efectivamente, para algunos modernistas fue primordial americanizar la materia literaria, mientras que para otros, el arte no debía tener compromisos con la regional o vernáculo, y por tanto, debía trabajar el artista con su sola inspiración y voluntad, como encerrado en su torre ebúrnea, sin importarle de dónde procedía esta inspiración ni si era nacional o extraña.

Así, Darío fue cosmopolita, Lugones argentinista en su última manera, Chocano peruanista y americanista casi siempre, Evaristo Carriego porteñista.

El cosmopolitismo suponía adquirir los préstamos de inspiración en cualquier fuente, antigua o moderna, nacional o extranjera.

Hubo, además, una reacción contra el españolismo dogmático y clasicista en literatura, una postergación voluntaria del romanticismo, y con menos fobia, del clasicismo y del naturalismo.

En los demás, los caracteres generales del modernismo pueden sintetizarse así:

a) arte de minorías: , la literatura es una actividad artística de elevados espíritus y no una mercancía de consumo popular; la literatura no es social sino personal;

b) refinamiento y exquisitez; las obras deben reflejar una exquisitez y refinamiento de gusto, no sólo en los temas sino en la expresión;

c) la razón no es un elemento de la creación literaria: las fuentes de conocimiento y creación poética son la intuición ,y las facultades subconscientes del artista, y por ello, las obras revelan un mundo fantástico, quimérico, sutil, caprichoso, melancólico; el mundo meta-científico es interesante (magia, ocultismo, teosofía, magnetismo, parapsicología, escatologia, satanismo, etc.): los «raros» son objeto de especial interés y al mismo tiempo aptos para el arte.

d) las sensaciones se corresponden entre sí: cada objeto del mundo exterior produce en el individuo y en el artista un conjunto de sensaciones correlativas; los perfumes, los sonidos y los colores se equivalen, y por eso puede hablarse de audición coloreada (la a es negra; blanco horror) y otras correlaciones; el la poesía debe expresar las impresiones que nos producen las cosas y no las cosas mismas (procedimiento impresionista de describir la naturaleza): una nube empequeñecía el firmamento, por una nube me dejaba ver sólo una parte pequeña del universo;

f) sentimentalidad: los artistas de la nueva estétics no pueden dejarla de lado:

g) el matiz: el arte debe expresar el matiz difuso de la realidad, los estados de ánimo indefinibles, lo que no es lógica ni psicológicamente claro y distinto.

h) musicalidad: los versos, además de tener un contenido significativo, deben ser musicalmente atractivos por su mismo sonido, aun cuando esta selección de sonidos no encierre un significado comprensible o preciso (De la musique avant toute chose, ha dicho el maestro Verlaine);

i) transposiciones de arte: , este recurso tomado del paniasiaiiismo, consiste en tomar técnicas de una arte y proyectarla a otra: pintura-literatura (descripciones de obras plásticas y cuadros); teatro-literatura (descripción de gestos, actitudes y ademanes como si los personajes actuaran en un escenario), etc.;

j) preferencia por los temas exquisitos, decorativos, pintorescos y exóticos (Escandinavia, Oriente, Edad Media, Grecia antigua, Francia versallesca, mitología, colonia virreinal, etc.; flora y fauna llamativa y exótica, etc.)

k) renovación del vocabulario y de la sintaxis, neologismos (liróforo, faunalias, crisoelefantismo, etc.); arcaísmos, (ansina, rempujar, etc.).; barbarismos (sportwoman, gin, baccarat, etc.); latinismos (Pro nobis ora, gran señor, etc.);

l) renovación de la versificación: actualización de antiguos versos olvidados, como los eneasílabos, los tercetos monorrimos y los cuartetos monorrimos, y combinaciones estróficas nuevas.

Fuente Consultada:Literatura Española, Hispanoamericana y Argentina de Carlos Alberto Loprete Editorial Plus Ultra – Capítulo XVIII El Modernismo

Biografia Ibsen Johan Henrik-Obra Literaria – Caracteristicas

Biografia Ibsen Johan Henrik-Obra Literaria – Caracteristicas

Johan H. Ibsen fue un dramaturgo noruego reconocido como creador del drama moderno por sus obras realistas que abordan problemas psicológicos y sociales.

Ibsen nació el 20 de marzo de 1828 en Skien.

Durante un tiempo trabajó como ayudante de un farmacéutico y comenzó estudios de medicina antes de dedicarse por completo al teatro.

Aunque Ibsen estaba alejado de la sensibilidad contemporánea, justo es reconocer que su obra, tanto por su fondo como por su difusión, tiene una categoría universal.

Hubo un período, a fines del siglo XIX, en que Ibsen era apreciado como uno de los mayores valores de todas las épocas.

Pero el gran dramaturgo noruego vivió rodeado de preocupaciones tan extraordinarias, que a fuerza de agudizar los problemas, acabó por desplazarlos de toda vinculación inmediata al hombre.

Biografia Ibsen Johan
Considerado uno de los renovadores del teatro universal. Sus obras permanecen aún vigentes a lo largo de los años porque abordó temas universales y exploró la condición humana de una manera única.

Espectros se llama una de sus obras, y espectros fueron la mayoría de los temas que planteó Ibsen.

Sin embargo, buceando en la complejidad de su producción literaria, se llega a poseer el hilo del valor permanente de la misma: el deseo de la plena realización del individuo humano, sin trabas ni coacciones sociales, en el ímpetu de la mavor sinceridad para consigo mismo.

En estas condiciones, la obra ibseniana tiene categoría de introspección, de afanosa busca de la realidad personal tras los parapetos sucesivos de la educación, de las costumbres y de los hábitos sociales.

Por esta causa, su nombre se vincula a las primeras manifestaciones de la crisis espiritual de Occidente.

Su vida fue dura, y esta dureza agrió su carácter y su producción literaria. Nacido en Skien el 20 de marzo de 1828, sus primeros años transcurrieron en el ambiente apacible de la casa de su padre, el comerciante Knud Henriksen Ibsen; pero en 1836 éste se arrumó, y entonces principiaron las angustias y los sufrimientos.

A los quince años, en 1843, Johan se empleó como dependiente en una farmacia de Grimstad.

Detestaba esta colocación; pero compensaba sus amarguras devorando los libros que hallaba al alcance de su mano, en particular los de poesía y teología.

En 1850 se trasladó a Oslo para estudiar; en realidad, dio a luz su primer drama, Catalina, y colaboró en un periódico satírico.

Esta actividad le mereció la atención del violinista Ole Bull, quien le empleó como poeta en el teatro que acababa de fundar en Bergen (1851).

Residió en esta localidad hasta 1857, en cuya fecha regresó a Oslo.

Dueño ya de su propia personalidad, provocó un ruidoso incidente al estrenar el drama Comedia de Amor, por su violenta sátira contra el romanticismo predominante (1862).

A pesar de las vivas críticas de que fué objeto, su visor literario le valió el éxito con Los Pretendientes (1864) y en particular con sus dos grandes obras: Brand (1866), el Fausto nórdico, y Peer Gynt (1867), en que Ibsen parece desprenderse de toda teoría artística y estética para dar curso libre a las sublimidades fantásticas del espíritu del Norte.

En 1864, disgustado porque el «Storthing» le había negado una pensión, partió para Italia.

Después de la publicación de Brand, obtuvo lo que apetecía; pero, de momento, se estableció en Alemania, donde residió, ya en Dresden, ya en Munich, de 1868 a 1891.

En esta época publicó uno de sus dramas más ambiciosos, Emperador y Galileo (18755), en el que planteaba el problema de la caída de la cultura antigua.

Aislado, poco amigo de la sociedad, Ibsen trabajaba en busca de nuevos caracteres humanos.

Sus dramas se representaban en todos los teatros de Europa.

Después de los Espectros (1881) fue criticado con violencia, pero él reaccionó con la fina sátira del Pato salvaje (1884).

En 1891 se estableció de nuevo en Oslo, donde vivió hasta el 28 de mayo de 1906.

Sus últimas obras de consideración fueron Juan Gabriel Borkmann y Cuando despertemos de entre los muertos (1900), compendio este último drama de las características sociales y literarias de la producción de Ibsen.

Algunas de sus Obras

  • Catilina (1848-1850
  • La señora Inger de Ostraat (1855)
  • Los guerreros de Helgeland (1858)
  • La comedia del amor (1862)
  • Los pretendientes de la corona (1863)
  • Brand (1865)
  • Peer Gynt (1867, como poema dramático)
  • Emperador y Galileo (1873)
  • Brand (1879)
  • Casa de muñecas (1879)
  • Espectros (1881)
  • La casa de Rosmer (1886)
  • El maestro constructor (1892)
  • Al despertar de nuestra muerte (1899)

Algunas de sus Citas:

¿Cuál es el primer deber del hombre? La respuesta es muy breve: ser uno mismo

El hombre más fuerte del mundo es el que está más solo.

No se graban tanto mil palabras como un solo hecho.

Las verdaderas columnas de la sociedad son la verdad y la libertad.

Si dudas de ti mismo, estás vencido de antemano.

fuente

Biografia de Becquer Gustavo Adolfo Poeta Romantico

Biografia de Bécquer Gustavo Adolfo Poeta Español

GUSTAVO ADOLFO BECQUER fue el hombre que escribió los poemas de amor más populares y románticos.

Si bien vivió apenas treinta años, este genial poeta tuvo tiempo de escribir dos de las mayores obras de su tiempo: Leyendas, un conjunto de relatos en prosa repletos de misterio y de fantasía, y un libro de poemas titulado Rimas, que es un apasionado canto al amor y que, publicado un año después de su muerte, le convirtió en el más genuino representante del romanticismo hispano.

Aun perteneciendo a una generación posterior a la del pleno romanticismo español, Gustavo Adolfo Bécquer encarna una de los cumbres de la poesía romántica en España.

Y esto es debido a que, incluso en medio de la vulgaridad de su vida, Bécquer fue un temperamento apasionado, melancólico y sentimental.

Verdadero artista, fue creador de formas inolvidables de belleza, cuyo delicado sabor se aprecia más y más con el transcurso de los años, sin perder trascendencia a pesar de su popularización.

No tuvo una fuerza lírica considerable, quizás a causa de que su carrera se malogró por su prematura muerte.

Pero, en cambio, sus Rimas poseen una exquisitez sentimental, un divagar alado y un encanto brumoso muy de acuerdo con su espíritu y con el modelo que debió tomar para sus composiciones: Heine.

Las Leyendas de Bécquer superaron a todos los intentos anteriores en este género, y su prosa es considerada como el ejemplo más acabado de la prosa poética en la época del romanticismo.

Biografia de Becquer Gustavo Adolfo
Gustavo Adolfo Becquer: Nació en Sevilla (1836) y quedó huérfano desde muy niño. Creció entonces al cuidado de su madrina, quien lo hizo educar en el Colegio de San Telmo. Muy contraído a la lectura y a la música, pasó su adolescencia retraído en la biblioteca de su tutora y consagrado a componer sus primeros ensayos poéticos.

Un canto al amor: El centenar de composiciones que integran la obra poética Rimas pueden agruparse bajo cuatro categorías generales: la primera, habla de a creación poética; la segunda se centra exclusivamente en el tema amoroso, ya sea como exaltación arrebatada, ya como triste desengaño; la tercera da cuenta del sufrimiento generado por el desencuentro y la ruptura, mientras que la última gira alrededor del sinsentido de la vicia cotidiana y la melancolía ante el vacío que deja la falta de amor, y se centra en el olvido y la muerte. Por la sencillez de su estilo y su gran musicalidad, sumado a la universalidad de los temas que abordan, las Rimas de Bécquer son uno de los libros de poesía más populares de entre los escritos en lengua española.

Hijo de un pintor sevillano, Gustavo Adolfo nació en la antigua Hispalis el 17 de febrero de 1836. A muy tierna edad, quedó huérfano de padre y madre, por lo que fue recogido, junto con su hermano Valeriano, por una tía.

En busca de gloria literaria, marchó después con su hermano Valeriano, pintor, a Madrid (1854). Allí pasó estrecheces económicas y practicó varios oficios, como periodista de notas literarias, autor teatral y escribiente en una oficina del gobierno.

Realizó por ese entonces con su hermano varios viajes artísticos por el interior del país. Se casó luego con Casta Esteban Navarro (1861), con la que tuvo dos hijos.

En 1854 se trasladó a Madrid para ocupar una plaza en la Dirección de Bienes Nacionales; pero perdió su empleo a causa de su inclinación a la poesía.

Desde 1860 figuró en la redacción de El Contemporáneo, en cuyas columnas aparecieron sus Cartas desde mi celda, escritas en 1864 en el monasterio de Veruela, cerca de Tarazona, mientras se recobraba de una enfermedad.

Realizó algunos viajes a distintas ciudades españolas en compañía de su hermano, cuyas impresiones publicó más tarde en la notable Historia de los
templos de España.

Publicó sueltas algunas de sus Rimas y de sus Leyendas. Como su salud se quebrantara, Bécquer salió de Madrid (1863) y fue a descansar al monasterio de Veruela (1864) por varios meses.

Su celebridad la debió a las Rimas, que fueron apareciendo en los últimos años de su vida, junto con una serie de leyendas mórbidas y fantásticas (El rayo de luna, La ajorca de oro, Maese Pedro el Organista, El Miserere, etc.).

Ocupó luego el cargo de fiscal de novelas y continuó publicando artículos, poesías y leyendas. Falleció su hermano Valeriano (1870), y apenas tres meses después, el propio Gustavo (1870).

Al año siguiente sus amigos hicieron una edición de dos tomos de sus Obras.

En 1870 fue nombrado director de La Ilustración de Madrid; pero ocupó muy poco este cargo, ya que moría el 22 de diciembre del mismo año.

El hombre. Un amigo íntimo (Julio Nombela) ha referido en una obra detalles de la vida personal de Bécquer, y lo ha retratado así: «Siempre fue serio. No rechazaba la broma, pero la esquivaba. Nunca lo vi reír; sonreír siempre, hasta cuando sufría. Tampoco le vi llorar; lloraba hacia adentro. Era paciente, sufrido, resignado; amante, bondadoso, Sabía compadecer, perdonar, admirar lo bueno y ocultar asimismo lo mísero y lo malo».

Las «Rimas». La obra poética de Bécquer es muy corta y se reduce a poco más de setenta composiciones (rimas), que el autor no reunió en volumen y sólo aparecieron en periódicos de la época.

Bécquer ha dejado escrito en varias partes su concepción personal de la poesía (Cartas literarias a una amiga).

Para el autor sevillano hay dos clases de poesía: una magnífica y sonora, hija de la meditación y del arte, y otra «natural, breve y seca que brota del alma como una chispa eléctrica, que hiere el sentimiento con una palabra y huye, y desnuda de artificio, desembarazada dentro de una forma libre, despierta, con una que las toca, las mil ideas que duermen en el océano sin fondo de la fantasía…»

A esta segunda clase de poesía pertenece la obra de Bécquer.

Sus poesías son por lo general breves y se distinguen por su gran musicalidad, fluidez de expresión y libertad de formas.

El tono es intimista y melancólico, sobrio y delicado, y da una impresión de ensueño, inmaterialidad y embelesamiento estético.

La poesía becqueriana recoge en esto el eco de algunos poetas nórdicos, en especial del alemán Heine. con qusen se lo ha comparado, y simultáneamente de la más pura tradición poética española, San Juan de la Cruz. Lope y otros.

En su conjunto, las Rimas son «la historia de una gran pasión ideal que tiene mucho de melancólica y alguna vez de sombría» (Hurtado y Palencia).

El tema fundamental es el amor, pero lo combina con el destino humano, la muerte, la soledad, la poesía, la mujer, la gloria y los sueños, es decir, el repertorio típico del lirismo romántico.

En lo formal, usó gran variedad de metros y estrofas, y principalmente, combinó medidas en cada composición (polimetría).

Entre las más recordadas merecen citarse Yo sé un himno gigante y extraño; Del salón en el ángulo oscuro, ¿Qué es poesía?; Cerraron sus ojos; No digáis que agotado su tesoro; Volverán las oscuras golondrinas, etc.

El becquerianismo. Las composiciones de Bécquer se han hecho famosas a través del tiempo »y han sido objeto de muchísimas imitaciones en España y en América.

Bécquer hizo escuela, y de su arte nació el becquerianismo en poesía, aunque ningún artista ha podido igualar al maestro.

La crítica erudita ha rastreado influencias y antecedentes, a su vez, de la poesía de Bécquer, y los ha encontrado y probado en varios casos.

Sin embargo «este poeta lo es por entero, es un gran poeta original, es el más fino lírico español del siglo último» (Dámaso Alonso).

Su innovación literaria y la repercusión de su obra en la historia de la literatura española, ha sido comparada a la de Garcilaso de la Vega.

Las «Leyendas». En prosa escribió varias obras, pero la más importante son las Leyendas, que también fueron apareciendo en publicaciones periódicas sin constituir un volumen único hasta después de su muerte.

Son historias fantásticas escritas en una prosa exquisita y galana, que el poeta sitúa en su mayor parte en la Edad Media española, y excepcionalmente, en otros lugares.

El amor, la muerte, la religión y los ensueños son los motivos principales. Algunas de las leyendas repiten motivos de sus poesías, y el mundo que revelan es un orbe de vaguedad, misterio e indefinición.

Pasajes de sus obras:

Maese Pérez, el organista: Maese Pérez, hombro santo, es el organista del convento de Santa Inés, en Sevilla. Ha consagrado toda su vida a su gran pasión, la música, que ejecuta en un órgano.

Durante una misa de gallo, en Nochebuena, muere frente a su instrumento después de una ejecución admirable.

En la misma fecha del año siguiente, se encarga de la ejecución a un organista rival suyo y fracasado, quien iguala al músico muerto.

Pero al año siguiente, consagrado el sucesor, se lo encarga de la misma tarea en el órgano de la catedral, mientras a la hija de Maese Pérez se le encomienda reemplazar a su padre.

El organista envidioso fracasa en la catedral, mientras la hija, al sentarse en el lugar de su padre, comprueba que el órgano suena solo. El alma de Maese Pérez había bajado del cielo en las dos últimas ocasiones a tocar.

El rayo de luna: Un noble rico, de espíritu romántico y soñador, cree ver una noche mientras vagaba por los claustros de un convento abandonado de los Templarios, a una mujer misteriosa.

Corre tras ella para alcanzarla, presa de un súbito enamoramiento, pero no lo consigue. La busca luego en vano por el Duero y la ciudad de Soria.

Sólo dos meses después, en el mismo convento, vuelve a verla, pero una gran desilusión lo enloquece: su adorada mujer era solo un rayo de luna. La vida es asi, sólo un rayo de luna.

El miserere: Un romero músico se entera de una legendaria tradición y marcha un jueves santo por la noche, a escuchar un misterioso miserere en un convento sacrilegamente incendiado siglos atrás.

Allí, a la medianoche, ve un espectáculo maravilloso: todo se renueva, y ios monjes esqueléticos entonan un magnifico miserere.

El romero se desmaya y quiere luego escribir esta música, pero enloquece en su vano intento. El manuscrito queda así inconcluso.

Fuentes Consultadas: Literatura Española, Hispanoamericana y Argentina de Carlos Alberto Loprete Editorial Plus Ultra

fuentes

Biografia de Benito Perez Galdos Escritor y Politico Español

BENITO PEREZ GALDOS Fue el más importante y más fecundo novelista del realismo español, y una de las figuras más representativas de la literatura española.

Biografia de Benito Perez Galdos Escritor Novelista Español

Vida. Perez Galdos nació en Las Palmas, islas Canarias (1843) y se distinguió desde niño por su tálenlo excepcional: a los cuatro años sabía leer, a los seis hacia prosa, a los siete escribía en verso, y a los diez, entendía ya a Calderón.

Realizó sus estudios de bachillerato en un colegio inglés de la isla y aprendió el latín, el francés y el inglés, así como también dibujo y pintura, música y ciencia, y frecuentó la lectura de los autores clásicos de la antigüedad, los españoles y los extranjeros.

Benito Perez Galdos Biografia

Benito Pérez Galdós ​ fue un novelista, dramaturgo, cronista y político español.​ Se le considera uno de los mejores representantes de la novela realista del sigloXIX no solo en España .

Viajó luego a Madrid (1863) para estudiar derecho en la universidad. Concluyó sin vocación estos estudios (1869). se mezcló en la vida espiritual de la ciudad y se consagró totalmente a leer y escribir ensayos dramáticos, poéticos y obras en prosa.

Comenzó más adelante la publicación de una extensa serie de novelas históricas, los Episodios nacionales (1873) y colaboró en diversas publicaciones entre ellas el diario La Prensa de Buenos Aires.

Fue elegido diputado por Puerto Rico (1886), visitó toda. España y viajó por Europa. Mientras tanto, seguía dando a las prensas sus obras casi sin interrupción, año a año.

Ingresó en la Academia Española (1897) y el maestro Marcelino Menóndez y Pelayo contestó su discurso de ingreso.

Dedicó gran parte de su tiempo a escribir y representar obras teatrales, fue dos veces elegido diputado por el partido republicano (1907 y 1910), y luego se postuló su candidatura para el Premio Nobel de Literatura (1912), pero no lo obtuvo, pues sus contrarios políticos le hicieron una campaña desfavorable.

Falleció en Madrid (1920), a la setenta y siete años de edad.

La obra de Galdós: Benito Pérez Galdós escribió novelas, «episodios nacionales», dramas y comedias. Fue un escritor de excepcional fecundidad, que recuerda en esto al maestro Lope de Vega.

Los «‘Episodios nacionales». Constituyen una serie de novelas cortas en las cuales la historia se combina con la ficción.

Desarrollan temas de la historia española, ligados entre sí por medio de algunos personajes fijos que aparecen a través de un cierto número de volúmenes.

Los asuntos son tratados con criterio objetivo y realista, sin los prejuicios estéticos del romanticismo y sin intenciones políticas.

En algunas obras sobresalen personajes de gran factura literaria o escenas de una gran brillantez narrativa o descriptiva.

El talento de Galdós es particularmente notable en la presentación de batallas y luchas callejeras, huelgas y confusión de multitudes.

Más de 500 personajes aparecen en total dentro de esta serie, conformando «un pueblo entero». Amplió, además, los procedimientos analíticos y minuciosos de la antigua novela de costumbres.

Galdós fue entregando a las prensas estas obritas con regularidad, a razón de unas cuatro por año (1873-1879).

Puso en ellas su frío racionalismo narrativo y descriptivo, aunque acompañado de un gran entusiasmo nacional.

No se dejó llevar por la pasión ni por ol nacionalismo y se mantuvo dentro de una concepción artística serena.

No usó sus novelas para expresar odio contra el invasor francés.

Los Episodios nacionales han sido considerados como «una de las más afortunadas creaciones de la literatura española» en su siglo (Menéndez y Pelayo).

Dos de estas novelas, Cádiz y Zaragoza y se cuentan entre las más celebradas por el público lector.

Las novelas de costumbres. La otra parte de la obra la constituyen las novelas de costumbres contemporáneas, que van desde un profundo realismo, casi naturalista, hasta el esplritualismo posterior.

Constituyen un conjunto imponente, donde prácticamente está representada toda la sociedad española de la época, en sus diferentes clases, mentalidad y costumbres.

Lo fundamental en ellas es la presentación y el análisis del ser humano actuando dentro de un contorno social. La naturaleza y el paisaje sirven sólo como marco, pero no ocupan el interés del escritor ni aparecen solo.

Son más vale novelas de ciudad y de la vida urbana, antes que de la vida campesina.

Extrañamente, el autor no ha situado ninguna de sus obras en su tierra insular.

Al analizar sus personajes y tramarlos en una acción novelesca, Galdós revola una capacidad especial para situarse dentro de la vida psíquica de ellos, interpretarlos y mostrarlos en sus motivaciones, ideas, pasiones y actitudes propias.

No les adjudica contenidos espirituales ajenos, sino que los hace actuar con total independencia.

A esta característica del arte galdosiano se la ha denominado «altruismo», o sea ponerse, en el otro.

Son, por otra parte, novelas antilíricas, es decir, sustancialmente realistas, naturales y productos de la observación. No trasparentan en ningún momento al autor, quien se maneja en este aspecto con una objetividad imparcial.

Pese a este realismo, altruismo y objetivismo, muchas de las novelas envuelven una tesis, o al menos, pretenden dejar un saldo social, religioso o político como conclusión implícita.

Cuando se da esta circunstancia, Galdós se revela como anticlerical, liberal y progresista, independiente y autónomo en sus ideas, sin llegar a la prédica, la denuncia o la propaganda.

Es ante todo un artista que no compromete su arte con otras solicitaciones o intereses.

Galdós opinó siempre que el arte debía ser dejado a los artistas.
A pesar de su anticlericalismo, se mostró un hombre religioso, preocupado por el tema.

Aprovechó en su momento muchos de los recursos del naturalismo y del positivismo, sin caer por eso en la filosofía positivista o en el materialismo.

Atacó más bien al idealismo ingenuo o exagerado y reclamó la integración de la vida espiritual con ciertos datos de la realidad y de la experiencia. Fue, en esto, un espiritualista no dogmático.

Ennobleció los temas humanos que desarrolló y purificó el realismo microscópico de algunas escenas o personajes con una intención honradamente artística.

Acreditó, formalmente, un sentimiento de piedad y de conmiseración por los afligidos y menesterosos, una especie de «simpatía universal» por los seres menos privilegiados de la vida.

Técnicamente, sus novelas revelan un cuidadoso trabajo de composición, fruto de su acendrada y escrupulosa conciencia profesional.

Su arte es una mezcla de observación menuda y reflexión, de imaginación y contención, con cierta preferencia por los detalles menudos, los personajes individualistas y rebeldes, los cuadros de valor sociológico, y la reproducción del lenguaje vulgar.

Su obra constituye una «comedia humana», comparable en muchos sentidos a la del francés Honore de Balzac (Comedie humaine). Siguió en algunos aspectos las preferencias del público, por lo que se ha dicho que «colaboró con él».

Entre las mejores novelas de Galdós, la crítica ha señalado a Fortunata y Jacinta (1887), El amigo Manso (1881), Ángel Guerra (1891), Marianela (1878), Doña Perfecta (1876) y Gloria (1877). La primera de ellas está considerada como su obra maestra.

«Marianela». No es la mejor novela de Galdós, pero ha alcanzado una gran difusión y popularidad, quizás por su dejo de romanticismo y su carácter poético y delicado.

Marianela o Nela es una joven de cuerpo deforme, huérfana y analfabeta, que sirve en una casa. Hace de guía o lazarillo de un ciego de nacimiento, Pablo Penégüilas, joven de gran cultura que habita con su padre en una casa próxima a unas minas.

Entre ambos personajes nace una extraña simpatía espiritual, en base a la nobleza de alma y generosidad de la muchacha.Un día, llega al lugar un célebre oculista, quien revisa al ciego y al poco tiempo le devuelve la vista. Marianela, temerosa de que Pablo se desilusione al verla fea y deforme, huye y cae enferma.

La recoge Florentina, una prima del ciego, que está destinada a ser su esposa. En el momento en que el joven ciego se quita las vendas de los ojos, se encuentra con Marianela ya moribunda y sufre un desengaño. Marianela muere apretando sobre su pecho las manos de Pablo y de Florentina, y dando así su aprobación a la boda de ambos.

Crítica. Se ha adjudicado a la novela un contenido simbólico. Su lema profundo sería así la lucha entre la imaginación y la realidad.

Los personajes aparecen bastante esquematizados, sobre todo los tres protagonistas, cuya psicología da la impresión de responder a una elaboración conceptual previa, para servir de apoyo a la tesis.

La novela es un idilio, o sea una obra de amor. El desarrollo de la acción es lento al comienzo, pero se acelera demasiado hacia el final, con una precipitación contrastante.

Joaquín Casalduero ha intentado probar que Galdós quiso dar a Marianela el carácter de una alegoría de la teoría positivista de la sociedad humana.

Según el filósofo francés Comte, la sociedad transita por tres estadios: el teológico (imaginación), el metafísico (razón) y el positivo (observación), que son también los estadios de la vida de los individuos, y están representados en la novela por los personajes.

Nela representa a la imaginación, Pablo a la razón, y Teodoro a la realidad. De esta forma, la novela simbolizaría la lucha entre la imaginación y la realidad, con el triunfo final y la exaltación del hombre positivo.

Fuente Consultada: LITERATURA ESPAÑOLA, HISPANOAMERICANA Y ARGENTINA de Carlos Alberto Loprete Editorial Plus Ultra 9º Edición

OBRAS Y EDICIONES: Marianela, Buenos Airea-México, Espasa Calpe Argentina, 1937. Obra» completa». Introducción y edición de Federico C. Sáinz de Roble». Madrid. Aguilar, 1942, 6 v.

LECTURAS COMPLEMENTARIAS Y ESTUDIOS. Joaquín Caaalduero, Vida y obra de Galdós (1843-1920). Madrid, Gredors 1961. Ricardo Guitón, Caldea, novelista moderno. Madrid, Taurus. 1960.

Una Pagina Sobre Perez Galdos

Biografia de Fernandez de Moratin Leandro Vida y Obra Literaria

Biografía de Fernández de Moratin Leandro Obra Literaria

LEANDRO FERNANDEZ DE MORATlN: Fue el más importante dramaturgo del siglo XVIII español y probablemente el más completo literato de su tiempo.De la común producción dramática del siglo XVIII español, aferrada a las clásicas normas francesas de la literatura del Siglo de Oro, emerge la figura de Leandro Fernández de Moratín.

Hombre de su tiempo que en sus entrañas sintió el grito del romanticismo que se avecinaba, y supo avizorar en la lejanía de los tiempos la gloria permanente de Shakespeare y los valores psicológicos de los personajes de un Moliere.

Leandro Fernández de Moratín fue un literato creador, como se manifiesta en dos de sus obras cumbres: La comedia nueva y El si de las niñas. Frente a la vida fue un hombre esencialmente tímido, y este hecho explica sus vacilaciones políticas en el momento de honda subversión europea provocado por las guerras revolucionarias.

Vida. Su padre, don Nicolás, fue un conocido hombre de letras que tuvo ostensible participación en el proceso de afrancesamiento del teatro español. Nacido en Madrid (1760), el niño Leandro creció en un ambiente de tertulias y conversaciones literarias.

Fernandez Moratin Leandro
Fernandez de Moratin Leandro:Nació en Madrid el 10 de marzo de 1760, hijo de Nicolás Fernández de Moratín y de Isidora Cabo Conde. En su niñez (1764) sufrió las viruelas, que le desfiguraron el rostro y le tornaron el espíritu huraño, tímido y desconfiado. Recibió su primera educación de un preceptor particular; pero luego ingresó en una escuela pública dirigida por un tal Santiago López.

Desde los doce años fue por algún tiempo aprendiz de joyero en la platería de un tío suyo, aunque siempre se distinguió por su afición a la literatura, Obtuvo dos premios en sendos concursos de la Real Academia Española (1779 y 1782). Fue un lector asiduo y un sistemático autodidacta, latinista y profundo conocedor del inglés y el francés.

Se entregó a escribir para el teatro y estuvo en Francia como secretario de la embajada española en Paris (1787). Allí frecuentó teatros v salones, y Trabó amistad con escritores de la éooca.

De regreso a su país (1788), fue protegido por el ministro Godoy. Terminó su primera comedia (El viejo y la niña) y un folleto titulado La derrota de los pedantes (1789), sátira contra los malos escritores. Por las alusiones que contenía ese opúsculo, se granjeó la enemistad y el rencor de algunos artistas.

Se distinguió de sus compañeros de colegio porque no sabía jugar ni compartir sus diversiones. Todo el día se entregaba al estudio o bien asistía a la tertulia literaria de su padre, donde disertaban sesudos varones. De precocísimo ingenio, de espíritu ávido, irónico, vivo y superficialmente agradable, a muy temprana edad empezó a componer versos. Pero su padre, quien deseaba darle una ocupación más provechosa, le puso a trabajar como aprendiz de joyería, en cuyo oficio sobresalió con rapidez. Sin embargo, Leandro persistía en sus aficiones literarias.

Viajó nuevamente por el extranjero (1792-1796), apoyado también por Godoy, y estuvo en París, Londres e Italia, donde tomó conocimiento más directo de las obras y el teatro de esos países, visitó museos e hizo importantes traducciones.

Volvió a España y fue nombrado secretario de Interpretación de Lenguas (1796) y miembro de la Junta de Dirección y Reforma de los Teatros (1799).
Se enamoró de Paquita Muñoz (1798), pero como Moratín no se resolvía por el matrimonio, ella se casó con un militar.

Esta Paquita vendría luego a ser la protagonista de la comedia El sí de las niñas (1806), su obra maestra. Por este tiempo estrenó también otras comedias.

En 1803 se estrenó de El barón. La primera representación de La Mogigata se hizo sin inconvenientes. En enero de 1806 se estrenó El sí de las niñas, producción que fué aplaudida a rabiar.

Cuando la vida de Moratín parecía más segura, el motín de Aranjuez (1808) echó abajo sus más caras ilusiones. Perseguido como favorito de Godoy, se vio obligado a huir a Francia.

Regresó a Madrid con las tropas napoleónicas, y ya jamás dejó de ser el «afrancesado» por excelencia.

Cuando se produjo la invasión de Napoleón Bonaparte a España (1808), se alistó entre los partidarios y colaboradores del rey José, hermano del emperador francés, quien lo nombró director de la Biblioteca Nacional.

Al terminar el periodo de ocupación francesa, tuvo serios contratiempos por su afiliación política, debió retirarse a Montpollier (Francia), luego a Barcelona y nuevamente a Francia (1821). Se instaló definitivamente en París, donde murió al poro tiempo (1828).

Durante la guerra de la Independencia sirvió la causa de José Bonaparte, quien en 1811 le nombró bibliotecario mayor de la Biblioteca real. Introdujo en ella acertadas reformas. Al mismo tiempo, se dedicó a traducir a Moliere. La derrota de los franceses le arrastró en una amarga y triste retirada hasta el castillo de Peñíscola (1813). Aquí sufrió los rigores de un prolongado asedio. Pudo huir de la fortaleza y refugiarse en Valencia.

La comedia moratiniana. («uno hombre de letras. Moratín escribió cinco comedias originales y tres traducciones, aparte de otros escritos. Fue el mejor autor teatral de su siglo, aunque no tan popular como Ramón de la Cruz, un famoso sainetista de entonces.

Sus obras ofrecen el mejor ejemplo del arte dramático neoclásico de España. Expuso por escrito sus ideas dramáticas y censuró a quienes sólo aportaban al teatro malas imitaciones y penurias de talento (La comedia nueva o El café).

Moratin creó la comedia de costumbres del siglo XIII. En la llamada «comedia moratiniana», el autor ha centrado el interés fundamental en el contenido más que en la forma, pese a que la forma ha sido objeto de su preocupación en dos aspectos principales, la lengua y la construcción dramática.

Las obras teatrales de Moratín son razonadas, equilibradas y serenas. Todo es claro en ellas. No hay explosiones de pasión ni de inspiración caprichosa y descontrolada. Obedecen a una lógica estructural interna muy cuidada y medida, sin sobresaltos en el desarrollo ni desenlaces imprevistos.

El diálogo es sobrio, natural y atildado, y es un magnífico exponente del buen español, coloquios, puro y castizo, del siglo.

No es un teatro cautivante ni imponente, pero es ameno y plácido. Los personajes no son caracteres ni tipos humanos, sino simplemente casos de la vida. No hay fuertes personalidades ni tampoco riqueza y variedad. Los protagonistas sobresalen apenas de los personajes secundarios.

Los temas son poco variados, y por lo general, se reducen al conflicto entre los jóvenes y sus mayores.

Como buen representante de su tiempo, Moratín es un racionalista que incorpora la crítica a sus obras: los jóvenes están inhibidos en la expresión de sus sentimientos y pensamientos por el aparato formal de la sociedad y la tradición educativa. Puede inferirse de la lectura de sus obras una intención reformista en Moratín, presentada sin pasión pero en un tono de rápida ironía.

Ofrece este conflicto generacional como una exploración, con cierto sentido satírico, aunque no feroz, aprendido de su modelo francés Moliere.

La lengua se caracteriza por la claridad, la corrección gramatical, la elegancia y la riqueza de vocabularios. Fue «uno de los escritores más correctos y cercanos a la perfección que hay en nuestra lengua» (Menéndez y Pelayo). Pero esta perfección lingüística, más que una perfección creativa y fuerte, es una carencia de defectos, poco profunda y caudalosa.

El vocabulario se enriqueció en su pluma: rescató del olvido frases y voces castizas, lo privilegió por sobre la expresión conversacional del uso común y lo instaló de alguna manera en la línea de los grandes hablistas españoles.

El drama neoclásico adquirió una forma triunfal en manos del Moratín.

Según propia expresión del autor, el teatro consistía en esto: «Imitación en diálogo (en prosa o en verso) de un suceso ocurrido en un lugar y en pocas horas entre personas particulares, por medio de la cual y de la oportuna expresión de afectos o caracteres resultan puestos en ridiculo los vicios y errores comunes en la sociedad y recomendadas por consiguiente la verdad y la virtud» (Prólogo a sus obras).

«El sí de las niñas». Es la obra maestra de Moratín, la mejor comedia de su siglo, y más aún, la mejor producción dramática española después de la muerte de Calderón (1681), según algunos críticos.

Paquita es una hermosa joven de dieciséis años que se ha educado en un convento. Sale de él para desposarse con don Diego, hombre de edad madura. Pero Paquita ama en silencio a don Carlos, un militar, joven como ella y sobrino de don Diego.

Entera entonces ella a su novio del próximo casamiento impuesto por su familia, lo cual perturba al joven pues no se atreve a enfrentar como rival a su tío y protector.

Sin embargo, don Diego alcanza a comprender los verdaderos sentimientos de Paquita y renuncia a sus pretensiones en una actitud generosa de sensatez y respeto por el amor auténtico.

Crítica. Es probable que esta obra encierre un fondo autobiográfico y recoja las experiencias amorosas de Moratín con Francisca (Paquita) Gertrudis, su antigua novia.

La obra responde a la estética neoclásica. La acción se centra únicamente en un asunto, el problema del casamiento (unidad de acción); tiene lugar en un solo lugar, una posada de Alcalá (unidad de Lugar), y se desarrolla desde las siete de la tarde de un día hasta las cinco de la mañana del siguiente (unidad de tiempo).

Envuelve además un propósito educativo y moralizador, que se resume en el epígrafe puesto por el autor al título de la comedia, y tomado de un parlamento de la pieza: «Estas son las seguridades que dan los padres y los tutores, y esto es lo que se debe fiar en el sí de las niñas» (III, 13).

Se hace también una imitación de la realidad y una pintura de caracteres, sobre todo el tío y la niña, que pueden tomarse como ejemplos intemporales e inespaciales del viejo enamorado y la niña que repudia el amor impuesto por las convenciones.

Pese a las limitaciones de la dramaturgia neoclásica, la obra revela el talento teatral, el ingenio y la gracia de Moratín, aunque le falte vitalidad, fuerza, fantasía y riqueza de situaciones.

La sátira es suave y atenuada; no llega a la mordacidad, ni ahonda en la psicología de los personajes. La mesura y la dignidad son en Moratín una consecuencia del control de la inspiración y de la pasión por medio de la reflexión. Ostenta más arte y técnica que imaginación.

En resumen, las características de esta pieza son «regularidad en la acción, absoluta propiedad en los caracteres, intención crítica, fina ironía, brillantez en el diálogo, pureza y elegancia en la lengua» (Miguel Romera Navarro).

Otras obras. Moratín fue un literato de profesión, educado y consagrado a la cultura escrita. Aparte de sus comedias originales y traducidas, escribió una obra de investigación y erudición sobre la dramática española (Orígenes del teatro español), un opúsculo ingenioso contra los malos y pretensiosos escritores (La derrota de los pedantes), poesías y traducciones de Shakespeare y Moliere.

Fuente Consultada: LITERATURA ESPAÑOLA, HISPANOAMERICANA Y ARGENTINA de Carlos Alberto Loprete Editorial Plus Ultra

OBRAS Y EDICIONES: El sí de las nñas. La comedia nueva El Café. Edición, estudio y notas de Francis Donahue. Buenos Aires. Plus Ultra. 1967. Poesías sueltas y obras en prosa. París, Garnier, s. f.

LECTURAS COMPLEMENTARIAS Y ESTUDIOS: Ángel Valbuena Prat, Historia del teatro español. Barcelona, Noguer, 1 956. Ángel Valbuena Prat, Literatura dramática española. Barcelona, Labor, 1930. César Barja, Libros y autores modemos. Nueva York, G. E. Stechert. 1924.

Escritores de la Generacion del 80 Caracteristicas de Obras Literarias

Escritores de la Generacion del 80 Caracteristicas De Sus Obras Literarias

  • 1-Lucio V. Mansilla (1831-1913)
  • 2-Eduardo Wilde (1844-1913)
  • 3-Miguel Cané (1851-1905)
  • 4-Fray Mocho

El cuento y el ensayo.
Los brillantes escritores de la generación del 80 constituyeron un grupo de hombres que se formaron «en los libros y en los viajes, frecuentaron las imprentas y la política, alternaron las tareas del gabinete con la charla del club, gozaron de la vida, revelaron en sus obras un temperamento y dejaron en pos de sus artículos, ensayos, anécdotas, impresiones, memorias, narraciones breves, impregnadas de experiencias autobiográficas o de observaciones sobre el ambiente que vivieron».

El escritor más representativo de este grupo fue, indudablemente, Lucio V. Mansilla (1831-1913), que sobresalió por sus condiciones de sagaz observador y ameno charlista.

Lucio V. Mancilla
Lucio V. Mancilla

Sus obras literarias son valiosas, más que por el relato por el contenido humano que encierran. Retratos y recuerdos nos los revela como un profundo conocedor del alma humana, pues le bastaba un detalle, a veces insignificante, para sorprender lo fundamental de un personaje.

Pero sus siluetas de los «hombres de Paraná» se resienten como consecuencia de su afán de improvisar, de su falta de meditación y de concisión. Pero, aunque algunas dejan por ello algo que desear, otras constituyen retratos bien perfilados.

Entre nos, título bajo el cual reunió sus «causerie del jueves», nos presenta un conjunto de anécdotas, críticas, opiniones y narraciones que revelan su talento de escritor y sus dotes de conversador ameno y original.

Una excursión a los indios ranqueles —publicada primero como folletín de «La Tribuna»— constituye un testimonio valioso sobre la última etapa de la vida aborigen en nuestro territorio.

Fruto de la expedición que, al frente de diecinueve hombres, emprendió al dominio de los indígenas desde el fortín de Río Cuarto —logrando dominarlos con su habilidad y astucia—, es un relato ameno, matizado con evocaciones de cuadros de la naturaleza, presentación de caracteres, reflexiones, comentarios y ocurrencias.

A través de sus obras, Mansilla se singulariza por la espontaneidad de su relato, el lenguaje familiar que utilizó y lo deshilbanado de su composición.

A Mansilla le faltó, como observa Ricardo Rojas, madurez cultural, concentración y disciplina, para ser el gran escritor que habría podido ser.

«La vida fue para él un deporte; la literatura, una conversación brillante. Movimiento caleidoscopio) anima sus escritos; de pronto parece que el movimiento se detiene; creemos descubrir la línea firme de la belleza o de la verdad, pero la ilusión dura un instante, y la arquitectura suprema vuelve a borrarse en el desorden trivial.

No ha tenidoen la composición de sus libros el sentimiento del poema, ni ha tenido en la composición de sus prosas el sentimiento de la antología. Sus fragmentos mejores pierden la mitad de su encanto si se los saca del vasto caos autobiográfico a que pertenecen.

Reunir un tomo de selecciones de entre sus arbitrarios libros sería tarea difícil para un crítico escrupuloso.

El arte fue en Mansilla parte integrante de su vida, y sólo puede salvarlo el considerar que practicó la vida como un arte. Creó un poema real: su propia biografía; creó un personaje novelesco: su propia personalidad».

Eduardo Wilde (1844-1913) a través de su actuación como médico, parlamentario, diplomático, periodista, escritor y profesor tuvo una virtud: «enojar a algunos, hacer reír a muchos y pensar a todos».

Eduardo Wilde
Eduardo Wilde

La rica experiencia que recogió en sus diversas tareas las volcó en sus libros, en los cuales mostró su ingenio, su agudeza y su ironía. Prometeo y Cía. contiene una serie de relatos que se consideran como sus mejores producciones; «Tiri», por ejemplo, que es la historia de un niño que muere de crup, le da oportunidad de contar sus primeros años, su enfermedad, la desesperación de sus familiares, las horas de agonía, la muerte y las escenas del entierro.

Wilde siempre consideró a éste uno de sus cuentos decisivos, por lo enternecedor del relato, y manifestó que lo había escrito para que los mentecatos, que no lo conocían, supieran que él también era capaz de sentir.

Tiempo perdido, además de relatos, artículos y trabajos más o menos breves, contiene su famosa polémica con Pedro Goyena sobre poesía, originada en la crítica que formulara sobre las composiciones poéticas de Estanislao del Campo.

Aguas abajo, su único libro que tiene un solo argumento, es la historia de la infancia de Boris, personaje en quien objetiva sus propios recuerdos. Viajes y observaciones y Por mares y tierras son crónicas llenas de felices observaciones sobre música, pintura y escultura.

En pasajes de sus diversos escritos, Wilde nos ha hecho conocer sus ideas sobre la composición literaria. Para él, lo original constituía lo único valioso de la producción literaria.

«El arte de hablar o de escribir consiste en la naturalidad; el que dice exactamente lo que piensa es un literato». Por eso, consideraba que el mayor enemigo del buen gusto era la corrección gramatical. «Lo exquisito de un libro —decía— está en la claridad de su forma, en la elegancia de las palabras, en la consonancia de los sonidos y, naturalmente, en la novedad del concepto que expresa».

Pero este ideal de lo exquisito en literatura la concebía como algo inalcanzable, ya que, afirmaba, «desgraciadamente se llega a la tumba sin haber alcanzado de un modo absoluto esta forma».

Miguel Cané (1851-1905) fue el escritor de su generación que ejerció mayor influencia en el ambiente porteño y se singularizó porque en sus páginas elegantes, que se destacan por la gracia de su estilo, se ocupó de la realidad inmediata.

Miguel Cané
Miguel Cané

Ensayos; En viaje; Charlas literarias; Notas e impresiones; Prosa ligera, libros que evidencian la vastedad de su cultura, su espíritu crítico y su realismo, están formados por ensayos, notas, crónicas e impresiones fragmentarias «nacidas las más —se ha dicho— en el ocio de las legaciones», que luego reunió en pequeños volúmenes.

Su calidad de narrador pintoresco la reveló Cané en Juvenilia, su libro más personal, constituido por un conjunto de recuerdos estudiantiles del viejo Colegio Nacional de Buenos Aires.

Esta obra prueba, a juicio de Rojas, la gran aptitud que su autor poseía para la novela, género al que no se dedicó porque las preocupaciones ambientes desvirtuaron su talento.

En Juvenilia «la unidad de ambiente, de argumento y de estilo; la animación de las narraciones, la viveza de los diálogos y de los tipos, el color de los paisajes, la amenidad de su prosa, el dejo profundamente humano y genuinamente porteño del contenido psicológico, la emoción melancólica apenas velada por el sutil humorismo, todo concurre a clasificar esta obra en el género novelesco.

Es una memoria de cosas reales, absolutamente histórica en sus personajes y en su ambiente, pero es una memoria de la vida privada. Allí está el cuadro de nuestra Buenos Aires y de nuestra vida estudiantil tal como fueron de 1863 a 1870″.

A los escritores de esta generación del 80 pertenecieron, también, Agustín S. Alvarez (Fray Mocho), cuyos Cuentos, publicados en la revista «Caras y Caretas» constituyen la parte más valiosa y amena de su obra literaria; y Bartolomé Mitre y Vedia (Bartolito), de cuyo chispeante estilo dejó pruebas en artículos y crónicas que vieron luz en el diario «La Nación».

Fuente Consultada: Historia de la Cultura Argentina de Manuel Horacio Loprete – Editorial Plus Ultra

Biografía de Zola Emile Resumen De Su Vida y Obra Literaria

Biografía de Zola Emile
Resumen De Su Vida y Obra Literaria

En el útimo cuarto del siglo XIX las obras de Emile Zola tuvieron una escepcoional: el público quería efectismo y sensaciones fuertes; el romanticismo acababa de desangrarse en la estética enfermiza del decadentismo, y el realismo era en buena parte incomprendido por la mayoría, que necesitaba una literatura más asequible, periodística por así decirlo, sin sutilezas ni refinamientos, impresionantes frescos, pero pintados con brocha gorda. Zola le entendió y orientó su vocación literaria en función de las tiradas, con una inteligencia del mercado que a nadie se le ocurriría reprochar a un buen comerciante.

Zola nació en París, el 12 de abril de 1840, de padre italiano, ingeniero de caminos, y madre francesa. Cuando el niño tenía siete años se quedó huérfano de padre y la familia vivió años de auténtica miseria en Aix-en-Provence; allí cursó sus estudios, en compañía del pintor Cézanne —cuyo talento no llegó nunca a apreciar—; con él recorría el campo, se bañaba y disfrutaba de los pocos placeres que su precaria situación le permitía. Siempre recordará aquellos años de libertad con emoción.

La necesidad explica el traslado de la familia a París cuando Zola tenía once años; allí estudia en el instituto Saint-Louis, aunque sin brillar: suspende por dos veces los exámenes de bachillerato… a causa de la prueba de lengua francesa. Tendrá que ponerse a trabajar; encontrar un empleo, en la Francia de 1859, no es tarea fácil y tardará más de un año antes de conseguir un puesto de meritorio en la administración de Aduanas.

emile zola

Descubre el mundo de la estupidez y de la mezquindad, del papeleo: se siente Sísifo abocado a una labor estéril y dimite al cabo de dos meses.

En febrero de 1862 entra en la casa Hachette para hacer paquetes; pronto abandona el almacén y se convierte en jefe de publicidad, encargado de la promoción de ventas de los libros de la casa; allí aprenderá su oficio de escritor y el arte de agradar al público o de vender libros.

Teniendo a la vista las estadísticas de venta de los libros de poemas, se decide definitivamente por la prosa; cuando acaba sus Cuentos a Ninon, que luego de visitar varios editores logra publicarlo.

En aquella época, Zola realiza ya una labor considerable: diez horas en Hachette, un artículo semanal para Le Petit Journal, otro quincenal para Le Salut Public de Lyon, por fin una novela (La confesión de Claudio) en la que trabaja cuando puede.

Al precio de esta dedicación de forzado, ha conseguido alejar el fantasma de la miseria; sus dos primeros libros han sido bastante bien acogidos por la crítica. A principios de 1866, decide abandonar su trabajo en Hachette para dedicarse exclusivamente a la literatura.

Piensa especialmente en el teatro, «porque es donde se puede fabricar más dinero». Este comprensible interés pragmático le lleva a aceptar el encargo de Los misterios de Marsella, obra que novela para el gran público los casos más tenebrosos de la capital meridional.

Tarea alimenticia que no le aparta de Teresa Raquin, que llama su «gran estudio psicológico y fisiológico» y que constituye, sin duda alguna, el prolegómeno de los Rougon-Macquart. Ya ha entendido que lo suyo no son las filigranas estilísticas ni los refinamientos arguméntales.

Poco a poco va formándose en su mente una síntesis entre literatura y ciencia, construcción que haría de la obra literaria una obra científica y se beneficiaría así de las garantías de seriedad y autenticidad inherentes a las ciencias.

A la pantalla realista, cuyos productos sólo vienen garantizados por la buena fe o el talento del autor, añadirá un punto de vista desapasionado, externo a la literatura y al propio autor: la objetividad. Sólo faltaba encontrar la teoría científica capaz de generar y respaldar una creación literaria.

Zola tiene treinta años cuando concibe el esquema de los Rougon-Macquart, cuyo subtítulo (Historia natural y social de una familia bajo el segundo imperio) anuncia un programa dilatado y un propósito exhaustivo.

Corren los años 1870: la fiebre por la ciencia afecta a toda la sociedad con carácter epidémico; el progreso, la felicidad, los negocios y el desarrollo serán los primeros frutos de la ciencia. La medicina experimental, la teoría del medio ambiente, la de la evolución de las especies, la herencia, el materialismo histórico; sólo falta la «novela experimental»: tal es la ambición de Zola. De la misma manera que el médico diagnostica primero para poder luego aplicar el remedio adecuado, el novelista será el benefactor de la sociedad si descubre las taras que la corroen; luego, bastará con que los políticos determinen las medidas pertinentes para corregirlas.

caricatura de emile zola

Una caricatura de la época, sobre la novela Nana representada como el nacimiento de Venus.

Durante más de un año, Zola se documenta y prepara el guión de su obra, el árbol genealógico de la familia Rougon-Macquart. Prevé de antemano los rasgos psicológicos de cada personaje aplicando las teorías del doctor Lucas y de Claude Bernard. Los dos primeros volúmenes, La fortuna de los Rougon y La Encarna salen en 1871.

Entre 1871 y 1876, la serie se completa con El vientre de París, La conquista de Plassans, La caída del abate Mouret y Su Excelencia Eugenio Rougon. La crítica se ocupa de estos libros, los discute, los valora; pero el éxito de masas no ha llegado aún.

La gloria, o, al menos, la resonancia multitudinaria, la conseguirá poco después con La taberna, que publicó por entregas en 1876 y en volumen el año siguiente.Esta vez Zola bucea en las zonas más oscuras y repugnantes de la sociedad; es también el primer autor que se atreve a coger a sus personajes en la clase obrera cuando la burguesía preferiría ignorarla.

Con Una página de amor (1878), Zola cambió de registro y decepcionó a sus lectores acostumbrados a platos más fuertes. El círculo familiar que limita el horizonte de esta novela, los buenos sentimientos, con los cuales no se hace buena literatura, componen unas páginas generalmente sosas que no satisfacen ni siquiera a su autor.

 Zola sufre algunas acusaciones de obsenidad por sus publicaciones , pero las aguantó en pie y firme, cargado de razones, esgrimiendo sus buenas intenciones de moralista (como Baudelaire y Flaubert pocos decenios antes); con una mano se defendía y con la otra ya estaba reuniendo materiales para el libro siguiente, Pot-Bouille, quizá el más naturalista de todos porque recurre a todos y cada uno de los tópicos de la escuela; la obra, dilatada, se complace en una galería de retratos cuyo denominador común es la mediocridad y el motor la pasión sufrida con abnegada resignación más que aceptada.

La creciente atención que el tema tratado lleva a Zola a dedicar a los problemas sociales se revela con más claridad en El paraíso de las damas (1883)es evidente que se ha documentado y ha leído a Fourier, a Proudhon, probablemente también a Marx. También se encuentra el mismoafán por el protagonista plural en Germinal. La obra está centrada en torno al mundo de las minas y de los mineros con las primeras huelgas, el hambre, los accidentes, la represión, recibió la misma acogida que La taberna y que Nana.

La saga de los Rougon-Macquart tenía que acabarse. Zola sentía que la vena se iba agotando, y en 1893 publica su última obra.También cabe pensar que, sin confesarlo, empezaba a vislumbrar sus defectos. Las últimas novelas, La obra (1886), La bestia humana (1890), El dinero (1891), La debacle (1892) y El doctor Pascal (1893) añaden escenas sacadas del mismo tintero a la ya larga retahila de aventuras de la familia Rougon-Macquart. La más fuerte de todas, La bestia humana, ofrece un cuadro de la pura animalidad complacida en el asesinato. Dista mucho de ser un drama moral, sino que resulta de la descomposición de los valores humanos.

En medio de esta serie negra, cabe señalar El sueño (1888), que recurre al registro de la delicadeza con la misma torpeza patentizada en La caída del abate Mouret y en Una página de amor. Aquel mismo año, Zola conoció a Jeanne Rozerot; aunque se llevan veintiocho años, le dará los dos hijos que su mujer reconocerá después de su muerte. Aventura discreta y única del casto y ordenado escritor.

Por otra parte, no cabe duda de que el gran asunto de los últimos años de su vida fue el proceso Dreyfus. Sabido es que, en 1894, fue detenido, por supuesto espionaje a favor de Alemania, el capitán Dreyfus, de raza judía, y posteriormente degradado y condenado a perpetuo destierro a finales del mismo año.

La ola de nacionalismo antes aludida, el espíritu revanchista, y, pronto, la postura de los diversos partidos políticos, explican este asunto poco claro, que bien pudo ser una prenda sacrificada al país por el gobierno para galvanizar a exaltados y distraerlos así de otros temas de preocupación; también pudo ser un mero fruto de la «espionitis» que diezmaba entonces las filas del ejército. En cualquier caso, pronto se hizo patente que el capitán Dreyfus había sido condenado sin verdaderas pruebas de su culpabilidad y la opinión pública se emocionó.

El golpe contra esta injusticia lo asestará con un largo artículo, presentado como carta abierta dirigida al presidente de la república, Félix Faure, y para el cual Clémenceau le ha dado un título que causará impacto: Yo acuso (13 de enero de 1898).

De esta manera  «la verdad está en marcha; nada la podrá detener». En efecto, se suicidan los principales testigos de la acusación y Dreyfus es puesto en libertad.

Es un día de victoria para el escritor que fue uno de los principales artífices de la campaña en favor del militar judío; y, como todo es aprovechable, el tercero de Los cuatro Evangelios, Verdad, traspone el asunto en una complejísima novela de laboriosa elaboración. Pero la justicia no está satisfecha: aunque en libertad, Dreyfus no ha sido rehabilitado todavía.

El cuarto evangelio, Justicia, quedará inacabado.

El 29 de septiembre de 1902, Zola se instala con su mujer en un piso de París para pasar el invierno. Durante la noche, el óxido de carbono de la calefacción le asfixiará, quedando su esposa en grave estado. Él ha muerto; no verá la rehabilitación de Dreyfus en 1906, ni oirá las controvertidas opiniones que el traslado de sus restos al Panthéon suscitaría, en 1908, en la opinión pública.

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo I- Entrada: Emile Zola “El Maestro del Naturalismo Francés” – Editorial Planeta
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.

Biografia de Tolstoi Leon Resumen Obra Literaria del Escritor Ruso

Biografía de Tolstoi León – Su Obra Literaria

Novelista ruso (Yásnaia Poliana, Tula 1828 -Astápovo, Riazán 1910). De familia de hacendados, siguió la carrera de las armas y todavía joven public

Luego abandonó la milicia y se entregó a diversas tareas sociales, elaborando un nuevo programa educativo. Se casó y formó una familia de trece hijos. En un momento dado se refugió en la fe, y el resto de su vida se caracterizó por una religiosidad personal que le atrajo numerosos discípulos.

Guerra y paz, novela centrada en episodios recientes de la historia rusa, es una larga mirada a vuelo de pájaro sobre el conjunto de la vida humana a lo largo de veinticinco años y sobre el hormigueo de innumerables personajes.

En Guerra y paz, Tolstói evoca maravillosamente las vidas tanto de las personas como de las colectividades.

Es un fresco grandioso en que los personajes aman, odian, pelean, intrigan, se enriquecen, se casan, se divorcian, tienen hijos y buscan a tientas el sentido de la vida.

Ana Karénina es una obra muy compleja. Su tema central es el suicidio de una mujer joven que. a través del problema del adulterio, plantea el problema del mal.

En conjunto, por su modo de construir y tratar la novela, Tolstói es el más occidental de los grandes novelistas rusos y refleja con maestría sin par los ambientes campesinos o ciudadanos de Rusia.

leon tolstoi escritor ruso

BIOGRAFÍA: León (Liev) Nikoláievich Tolstói nació en la propiedad familiar de Yásnaia Poliana (en el gobierno de Tula, en la Rusia central, al sur de Moscú) el 9 de septiembre de 1828.

Era hijo de unos ricos terratenientes de condición aristocrática, el conde Nikolai Ilich y María Nikolaievna, princesa Volkonskaia.

Huérfano de padre en 1830. En 1844 ingresó en la facultad de Letras de la universidad de Kazan para estudiar lenguas orientales, y se inició en el árabe y el turco, al año siguiente pasó a la facultad de Derecho y por fin en 1847 dejó la universidad sin terminar ninguna carrera; regresó entonces a Yásnaia Poliana, que había formado parte de la dote de su madre fallecida en 1837, y que tras el reparto de la herencia fue a parar a sus manos.

Pero ese joven propietario que aún no ha cumplido los veinte años tiene ideas muy peculiares y completamente distintas de las de los demás terratenientes; muy influido por sus lecturas favoritas de esta época (la Biblia y, sobre todo, Jean-Jacques Rousseau), se lanza a una serie de intentos de reforma social con el fin de mejorar las condiciones de vida de sus campesinos.

No obstante, Yásnaia Poliana, donde vivían unos trescientos cincuenta siervos varones, con sus familias, era un mundo demasiado complicado para su inexperiencia, que sólo se nutría de teorías, y sus generosas tentativas de altruismo fracasaron.

Sigue luego un período de desánimo y excitación que suele llamarse mundano.

En 1848 viaja a San Petersburgo y en 1851 se enrola en el ejército. Su primera experiencia militar es en el Cáucaso, donde comparte la existencia de los oficiales de artillería y empieza a redactar un escrito autobiográfico titulado Infancia.

Este librito, que apareció en 1852 en la revista El contemporáneo, es mucho más que un tanteo primerizo; se trata de una verdadera obra maestra, de evocación finísima y emocionada, que evidencia un arte muy seguro.

También en El contemporáneo iba a aparecer, de una parte Adolescencia (1854), que prolongaba los recuerdos de Infancia, y Los relatos de Sebastopol (1855-1856), donde la guerra aparece sin ningún relumbrón heroico, en toda su cruda realidad, registrada por un gran talento de observador.

Estamos ya ante el esbozo de las dos grandes vertientes que se fundirán en su obra maestra, Guerra y paz.

La guerra, descrita y analizada con un arte extraordinario que se funda en lo vivido y en una gran documentación, y la paz por antonomasia que Tolstói identifica con el ambiente idílico de su niñez.

La alta sociedad de San Petersburgo le adula, pero estos ambientes no le hacen feliz; sin embargo, sus tentativas de hacer la felicidad de los humildes que dependen de él tampoco tienen éxito: ofrece la libertad a sus siervos y éstos la rechazan recelando maniobras ocultas. Emprende luego su primer viaje al extranjero (1856-1857): visita Alemania, Francia, Suiza y el norte de Italia, y vuelve a su patria con mal sabor de boca, reprochando a Occidente su materialismo y su crueldad. Publica ahora en 1857 Juventud y Lucerna, y en 1858 Tres muertes.

Al año siguiente se lanza a una gran actividad pedagógica y funda una escuela en Yásnaia Poliana, en la que él mismo enseña a los hijos de sus campesinos. Le obsesiona la búsqueda de una especie de «cristianismo práctico», sin dogmas ni institución, que pueda proporcionar la felicidad en la tierra y contribuir a la hermandad y al progreso de los hombres. Publica Felicidad conyugal (1859), que tiene su origen en sus relaciones amorosas con Valeria Arsenieva, y en 1860 emprende su segundo viaje al extranjero.

El año 1862 es también el año de su boda; en el mes de septiembre, en una de las iglesias del Kremlin, contrae matrimonio con Sofía Andréievna Behrs —a la que él llamará siempre Sonia—, de dieciocho años, hija de un médico de Moscú. En junio del año siguiente nace su primer hijo, Sergei. Su unión matrimonial será borrascosa, pero a pesar de las diferencias que separan a los esposos, por estos años se inicia una época de relativo equilibrio que será de gran fecundidad literaria.

familia de tolstoi

Tolstói, mientras ve crecer su familia, se ocupa activamente de la agricultura y de la ganadería, mejora sus tierras, aumenta su propiedad con nuevas adquisiciones. Parece llevar una vida más estable y serena, y ello repercute en la calidad y la ambición de su obra narrativa.

Guerra y paz, escrito entre 1863 y 1868, publicada en la revista El mensajero ruso —de carácter conservador, porque Tolstói se había separado de los liberales de El contemporáneo— entre 1865 y 1868, y posteriormente en volumen en 1869, suele considerarse por los críticos más exigentes como una de las mejores novelas del siglo xix y una de las más importantes de toda la historia de la literatura.

En ella se describe un período crucial de la Rusia moderna, el que corresponde a las guerras napoleónicas (aproximadamente entre 1805 y 1812), con un nutridísimo repertorio de personajes cuyas vidas se entrecruzan produciendo una admirable sensación de realidad vivida y analizada hasta en sus últimos secretos.

Después de la cumbre de Guerra y paz, era casi inevitable que la obra de Tolstói, en cierto sentido, decayera. Aún va a escribir otra mole novelesca muy ambiciosa, Ana Karénina, en la que empezó a trabajar en 1873 y que publicó en El mensajero ruso entre 1875 y 1877. La obra acusa una manifiesta falta de unidad, ya que se compone de dos historias soldadas artificialmente, la de un matrimonio feliz (Levin y Kitty) y la de un hogar destruido por el adulterio de Ana, quien abandona a su marido y a su hijo para seguir a su amante, el conde Vronski.

Ana Karénina, a pesar de los reparos que se le puedan formular, es una gran novela que representa otros aspectos capitales de la gran personalidad tolstoyana. En Guerra y paz se debatían los problemas del destino del individuo dentro del torbellino de la historia, con una proyección hacia el pasado; Ana Karénina insiste sobre todo en los aspectos morales, sociales y sicológicos, dentro de un ámbito novelesco mucho más limitado, pero enfrentándose directamente con los conflictos de la vida contemporánea. En la primera novela resuena el fragor de las batallas napoleónicas; en la segunda, la imagen que conservará el lector en su memoria es la de ese tren, símbolo del progreso y de la nueva Rusia.

En 1882 la familia se traslada a Moscú por necesidades de la educación de los hijos, y Tolstói descubre entonces la miseria del proletariado urbano y la sordidez de las grandes aglomeraciones ciudadanas, reafirmándose en sus ideas del retorno a la vida natural.

Mas tarde  publica obras verdaderamente interesantes como La muerte de Iván llich (1886) y el poderoso drama El poder de las tinieblas (1886). No obstante, sus ideas obsesivas deforman su gran capacidad artística y una novela como La sonata a Kreutzer (1889), terrible alegato contra el matrimonio, cuenta mucho más como reflejo de sus tensiones interiores que como literatura.

En los últimos años del siglo XIX su fama y su influencia son inmensas, pero el gran artista de antaño ha sido sustituido por el teórico y el hombre de acción. Cuando a partir de 1891 se suceden en la Rusia central las malas cosechas y aparece el azote del hambre, participa directamente en la ayuda a los campesinos, publica artículos sobre este tema y escribe al zar. El reino de los Cielos está en nosotros (1891-1893) es un tratado moral y religioso de acuerdo con su peculiar doctrina, ¿Qué es el arte? (1897) combate todo género de artificios de carácter artístico y literario.

La fallida revolución rusa en 1905 significó para él una gran convulsión; Tolstói se había declarado repetidamente enemigo de la autocracia, el despotismo y las instituciones que consideraba de carácter represivo, pero está en total desacuerdo con la revolución y con la violencia de sus medios.

Estos acontecimientos y la represión que les siguió aislaron aún más al viejo profeta y a sus ideas de anarquismo social. En Yásnaia Poliana, rodeado de su numerosa familia y atormentado por incontables escrúpulos de conciencia, Tolstói se afanaba por ser literalmente fiel a sus convicciones: renunciaba a todos sus bienes, él mismo se hacía los zapatos y araba sus campos, adoptaba el régimen vegetariano, y ofrecía a sus frecuentes visitantes el extraño aspecto de un mujik descalzo y barbudo que clamaba contra el horror y el desvarío del mundo circundante.

La tragedia de su país, en sus dos vertientes que abominaba por igual, la represión policíaca y los asesinatos terroristas, le desazonaba, y sus desavenencias conyugales contribuían también a su desequilibrio.

El 10 de noviembre de 1910 huyó de Yásnaia Poliana rumbo a lo desconocido, como un nuevo Pierre en busca de un ideal inalcanzable. Tenía entonces ochenta y dos años. Como un viejo peregrino alucinado recorrió a pie una considerable distancia, hasta caer enfermo en una pequeña estación ferroviaria de Astapovo, en el gobierno de Riazán. Y allí murió de una neumonía.

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo I- Entrada: Liev Tolstoi “El Titánde las Letras Rusas” – Editorial Planeta
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.

Biografia de Dostoievski Fiodor Escritor Ruso Obra Literaria Resumen

Biografía de Dostoievski Escritor Ruso Obra Literaria

Fiódor Dostoievski, nació en Moscú en 1821 (Calendario gregoriano) y fallece en San Patersburgo en 188, es uno de los principales escritores de la Rusia zarista, cuya literatura explora la psicología humana en el complejo contexto político, social y espiritual de la sociedad rusa del siglo XIX.

También se los considera casi sin duda como uno de los mayores novelistas de todos los tiempos, donde echa mano de las abundantes herramientas estilísticas de su época, pero abandona pronto el exitoso realismo de su primera publicación de 1846, llamado «Pobres gentes» y se adentra por caminos singulares y tortuosos como en «El doble», «Noches blancas» que le restan popularidad. También dedicó una etapa de su vda al periodismo.

Biografia Mijáilovich Dostoievski escritor ruso

Se graduó como ingeniero en 1843, carrera que abandonó para dedicarse a la literatura y frecuentar los medios liberales. En 1846 escribió Pobres Gentes.

Posteriormente, publicó una serie de relatos (El doble, 1846; La patrono Joziaika, 1847; Corazón débil y Noches blancas, 1848).

Después ingresó en un círculo de jóvenes socialistas, quienes fueron acusados de un complot contra el Estado y condenados a muerte.

Pero la pena les fue conmutada por el zar Nicolás I, por cuatro años de trabajos forzados en Siberia y su cumplimiento acentuó su epilepsia.

Regresó a San Petersburgo en 1859 y su producción desde entonces fue muy abundante, a pesar de sufrir penurias económicas hasta su muerte, causadas por su afición al juego.

Sus principales obras son: la casa de los muertos (1861), Humillados y ofendidos (1861), Memorias del subsuelo (1864), Crimen y castigo (1866), El idiota (1868), Los endemoniados (1870) y Los hermanos Karamazov (1880), considerada su obra maestra.

Los ejes de sus relatos son: la psicología profunda de sus personajes y la relación de esos personajes con los ideales de la Rusia.

Fiódor Mijáilovich Dostoievski nació el 30 de octubre de 1821 en el Hospital de los pobres de Moscú, donde su padre era médico.

Éste, Mijaíl Dostoievski, era un extraño y sombrío personaje, hijo de un pope, que había iniciado la carrera eclesiástica en un seminario del que terminó por huir en 1809 para estudiar medicina y verse convertido al cabo de muy poco tiempo, a causa de las necesidades de la guerra, en cirujano militar durante las campañas napoleónicas.

Poco después de concluir la contienda se casó, tuvo un primer hijo, Mijaíl (nacido en 1820) y se retiró del servicio incorporándose al Hospital de los pobres moscovita. Suele describírsele como un hombre de mal carácter, atrabiliario, violento y despótico, avaro y excesivamente aficionado al alcohol.

La madre del escritor, María Fiódorovna Necháieva, nacida en 1800 y once años más joven que su marido, sensible, afectuosa e inteligente, tuvo una existencia triste y a menudo humillante que su hijo iba a recordar siempre con emoción.

Fiódor y su hermano mayor empiezan sus estudios en escuelas privadas y en 1834 ingresan en el internado de Chermak, donde ambos se apasionan por los autores rusos y extranjeros que entonces estaban más de moda: entre los rusos, Pushkin, Lérmontov, Gógol; entre los extranjeros, Walter Scott, Schiller, Goethe, Balzac, Víctor Hugo

Años más tarde, uno de sus antiguos condiscípulos describiría al Dostoievski de esta época como «un muchacho serio, pensativo, rubio, de rostro pálido. Los juegos apenas le atraían.

Y durante los recreos casi nunca dejaba los libros». Su gran ilusión es ya escribir y empieza efectivamente una novela tomando como modelo a la novelista inglesa Ann Radcliffe, entonces muy en boga.

En  1838, siguiendo las indicaciones de su padre, pasa a la Escuela de Ingenieros, y allí recibe la trágica noticia de la muerte de su padre, asesinado por sus siervos en junio de 1839; las circunstancias de este crimen nunca llegaron a aclararse, pero sin lugar a dudas el hecho impresionó muchísimo a Dostoievski, quien se sentía moralmente culpable por haber deseado de un modo más o menos inconsciente la desaparición de este padre vicioso y tiránico.

Dos meses después de morir éste, Fiódor tuvo otra grave crisis de epilepsia que se produjo al presenciar un cortejo fúnebre por las calles, y el tema del parricidio será el núcleo de su última e impresionante novela, Los hermanos Karamázov.

En agosto de 1843 termina la carrera y se le destina a un modesto cargo del departamento de ingenieros de San Petersburgo, con un sueldo de tres mil rublos anuales. Pero se siente, como él dice, «poeta y no ingeniero» y sólo sueña con escribir, ir al teatro, a la ópera y también comienza sus primeros pasos como autor literario.

Su primera novela, Pobres gentes, entusiasmará también a todos cuando el manuscrito empieza a circular en 1845; sus amigos se declaran maravillados, pero para Dostoievski vale más la opinión del famoso crítico Bielinski, quien afirma que es una obra maestra.

Súbitamente es la fama, las obras que publica a continuación encuentran una mala acogida. El doble, El señor Projarchin y La patrona, las tres de 1846, no gustan y llega la depresión y el desaliento.

En diciembre de 1846 empieza a publicar otra novela, Niétochka Nezvánova

En otoño de 1847 y Dostoievski publica una serie de relatos y novelas cortas: Polzúnov, Un corazón débil, El ladrón honrado, Un árbol de Navidad y una boda, La mujer de otro y Noches blancas, todas en 1848.

En enero del año siguiente el proyecto de la imprenta clandestina ya está en marcha, y el 23 de abril de 1849, a las cuatro de la madrugada, Dostoievski es detenido por la policía y encerrado, junto con los demás conspiradores en la fortaleza de Pedro y Pablo.

A fines de septiembre se inició el proceso que terminó con un veredicto de culpabilidad, lo cual significaba la muerte, pena que será modificada a pocos minutos de su fusilamiento cuando llega un correo del Zar, con un indulto, donde lo envían a realizar trabajos forzados a la Siberia por cuatro años.

Esta experiencia le permite una observación minuciosa de la gente del pueblo y le conduce a descubrir los Evangelios, lo que influye poderosamente en su carácter. Recuerdos de la casa de los muertos es una terrible descripción de estos años de presidio.

Dostoievski, como otros novelistas de su siglo (Dickens, Balzac), publica sus novelas por entregas en diversos periódicos. Así aparece Humillados y ofendidos. El escritor viaja, batalla con la censura y lleva una vida muy activa.

En 1866 enviuda y escribe El jugador, estremecedora confesión, basada en su propia experiencia, de un hombre poseído por la pasión del juego. En este mismo año escribe Crimen y castigo. El idiota le otorga nueva celebridad. Su última gran novela es Los hermanos Karamazov.

Su estilo, inconfundible, se distingue por una tensión nerviosa exacerbada, por una especie de vibración interior. Los protagonistas son generalmente criminales, enfermos o locos, siempre fuera de la normalidad.

Son personajes que viven en una crisis continua; en su interior se produce una dramática lucha entre las fuerzas del bien y del mal.

Con frecuencia el protagonista, humillado bajo el peso de las injusticias sociales, se muestra a sí mismo como un bufón y parece experimentar un placer morboso en su decadencia.

En esta situación es objeto de visiones y alucinaciones que dan al relato un tono estremecido. El envilecimiento de la persona, el pecado y la redención son otros tantos aspectos siempre presentes en la obra de Dostoievski.

A partir de 1876 se publica el Diario de un escritor en forma de revista, y en la misma van apareciendo también diversos relatos como El mujik Marev (1876), La sumisa (1876) y El sueño de un hombre ridiculo (1877).

Su fama ha llegado a un punto culminante, todo el mundo quiere conocerle y sin darse cuenta le roban un tiempo precioso, es elegido miembro de la Academia de Ciencias, sección de lengua y literatura rusa (1877), el propio zar le ruega que hable con sus hijos, «sobre quienes podría usted tener una benéfica influencia».

En 1878, cuando muere su hijo Alexéi, ya está trabajando en la que será la última de sus novelas, Los hermanos Karamázov, de la que lee diversos fragmentos en actos públicos en el curso de 1879.

Los hermanos Karamázov, que terminó en noviembre de 1880, es considerada unánimemente como la síntesis genial de toda la obra dostoievskiana.

Los grandes temas del escritor —la fe, el sufrimiento de los niños, la voluntad de parricidio, la desazón de la culpa, la soberbia de la inteligencia, etc.— forman aquí una vertiginosa sinfonía que representa en los diversos personajes de los cuatro hermanos —todos en el fondo asesinos de su padre— otras tantas facetas de la propia personalidad de Dostoievski.

Libro insondable y arrebatador, es el gran testamento de un hombre enfermo y agotado, que se sabe a las puertas de la muerte, y que revive en su imaginación el drama de su niñez, actualizado por la reciente muerte de su hijo y madurado a lo largo de toda una torturada existencia.

Todavía en los meses que le quedan de vida va a conocer el fervor popular con motivo de la inauguración del monumento a Pushkin en Moscú (junio de 1880).

Dostoievski pronuncia entonces un famoso discurso que resume su pensamiento y que es acogido con un gran entusiasmo.

Vuelve a su refugio de Stáraia Rusa y en octubre regresa a San Petersburgo ya a punto de terminar Los hermanos Karamázov.

Además de la epilepsia, cuyos ataques se habían hecho menos frecuentes aunque más intensos, sufría una enfermedad pulmonar que se iba agravando y que el 26 de enero de 1881 le produjo dos hemorragias. El día 27 de 1881 se reprodujeron las hemorragias y a las ocho y media de la tarde murió.

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo I- Entrada: Dostoievski Fiódor, “El Analista de las Profundiades del Alma” – Editorial Planeta
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.

Biografia de Botero Fernando Artista Colombiano Obra

Biografia de Botero Fernando Artista Colombiano
Obra Artística

Artista colombiano (Medellín 1932). Maestro del dibujo y del color, se recrea en conferir un volumen caricatural y exageradamente obeso a sus personajes.

Se dio a conocer en 1957 con su primera serie titulada El festín de Baltasar.

En 1983 ilustró la novela de García Márquez Crónica de una muerte anunciada.

Inicia su actividad artística en 1948 como ilustrador del periódico El Colombiano, al tiempo que participa en su primera exposición conjunta —Exposición de Pintores Antioqueños— Medellín 1948.

Tres años más tarde se traslada a Bogotá y celebra su primera exposición individual (Mujer llorando, 1949).

Es celebre por sus personajes obesos con los que hace una crítica irónica a la sociedad actual.

En 1951 realiza su primera exposición individual en la Galería Leo Matiz y al año siguiente recibe el segundo premio en el IX Salón Anual de Artistas Colombianos.

Con el dinero del premio viaja a Europa, allí estudia a los grandes maestros, sobre todo, del Renacimiento italiano. En 1957 expone por primera vez en Nueva York.

Botero Fernando Artista Colombiano

Fernando Botero (1932- ), pintor, dibujante y escultor colombiano, en el que la monumentalidad, el humor, la ironía y la ingenuidad se combinan con un admirable dominio del oficio y gran talento.

Para Botero no existen fechas de descanso, ni días feriados ni fines de semana. En Navidad está pintando. En su cumpleaños está pintando. En Año Nuevo está pintando.

A su regreso a Colombia gana nuevamente el segundo premio del X Salón Anual de Artistas Colombianos y al año siguiente consigue el primer premio con su obra Cámara nupcial.

Ese mismo año es nombrado profesor de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Colombia.

En 1961 vende su obrA LaMonaLisa a losdoceaños al Museo de Arte Moderno de Nueva York. Realiza sus primeras esculturas en 1973 y llega a exponer en lugares céntricos de varias ciudades, como los Campos Elíseos de París y la Park Avenue de Nueva York.

En 1983 ilustra la novela Crónica de una muerte anunciada de García Márquez. Sus obras más destacadas son: La familia Pinzón, Niños ricos, Amantes, Tres músicos y la familia presidencial, entre otras. Botero ha donado muchas de sus obras a museos de todo el mundo.

Botero ha centrado gran parte de su trayectoria pictórica en escenificar de manera monumental La corrida -serie compuesta por más de 200 cuadros-, de la que es un gran entusiasta: «Desde niño estoy loco por los toros.

Yo quería ser matador… pero, cuando un banderillero me puso delante de un toro de 300 kilos, me dio tal susto que a los dos pases decidí dejarlo».

En el campo de la escultura, sus características mujeres gordas han sido expuestas, en formato monumental, en lugares céntricos de varias ciudades: en Park Avenue de Nueva York, los Campos Elíseos de París o en el Paseo de Recoletos de Madrid.

Fernando Botero es una de las personas más disciplinadas que se puedan conocer. Sus amigos y familiares afirman que él trabaja todos los días de todos los años.

Para Botero no existen fechas de descanso, ni días feriados ni fines de semana. En Navidad está pintando.

En su cumpleaños está pintando. En Año Nuevo está pintando.

El concepto de unas vacaciones, en el sentido de hacer un alto en el trabajo y no hacer nada para reposar durante unos días o unas semanas, para él es inconcebible.

Sin excepción alguna, salvo cuando está de viaje organizando una muestra o exposición, este artista se despierta temprano cada mañana y se dirige a su estudio, en cualquier lugar del mundo, y labora sin pausa hasta las ocho de la noche.

Su vocación es desaforada, y la pasión que siente por su oficio es tan honda que para él no existe mayor felicidad ni mejor forma de pasar el tiempo que trabajando.

Esta escultura figurativa de Fernando Botero se incluye dentro del movimiento posmodernista de finales del siglo XX.

En su etapa de madurez, la pintura y la escultura del artista colombiano se caracterizan por sus formas redondas y amplios volúmenes, como los que se aprecian en esta escultura en bronce.

Importancia de Fernando Botero Como Artista:

El éxito de este colombiano es, en verdad, inmenso. Sus exposiciones más importantes carecen de precedentes en la historia del arte.

En 1992, Fernando Botero exhibió sus esculturas monumentales en los Campos Elíseos de París, con una de las figuras, Torso masculino, ubicada en el centro de la célebre avenida, entre la Plaza de la Concordia y el Arco del Triunfo.

Antes ya lo había hecho en Florencia, en el Forte Belvedere, y también en los bellos jardines de la ciudad de Montecarlo.

Luego vino la exposición en Park Avenue de Nueva York.

En seguida, en el Paseo de la Castellana de Madrid. Después en Chicago, Tokio, Washington, Jerusalén, Sao Paulo y Santiago de Chile.

Más adelante, en la Piazza della Signoria de Florencia (una hazaña sin antecedentes, dicho sea de paso, pues era la primera vez que la ciudad invitaba a un artista a presentar sus obras en ese espacio histórico, al lado de las esculturas inmortales de Cellini, Giambologna y Miguel Ángel).

También  sus piezas gigantescas se exhibieron a lo largo del Gran Canal de Venecia, así como en las plazas y avenidas más concurridas de la capital de Singapur.

En total, Fernando Botero ha expuesto sus famosas esculturas en tres continentes distintos y en más de 20 ciudades principales.

Y en cada ocasión la reacción del público, de los medios y de la crítica ha sido fenomenal.

Cada una de estas muestras ha generado la asistencia de multitudes, y se puede decir que pocos escultores han logrado en vida una difusión de este alcance o una notoriedad comparable.

Así mismo, varios de los museos más Importantes del mundo han expuesto su obra pictórica.

El Grand Palals, de París. El Hermitage, de San Petersburgo.

El Reina Sofía, de Madrid. El Pushkin, de Moscú. El Hirshhorn, de Washington. El Arken, de Dinamarca. El Tamayo, de México.

El Palacio de los Papas, en Aviñón. Al menos seis museos en Japón. Ocho en Alemania.

En años recientes este maestro inauguró exposiciones en Tokio, Singapur, París y Atenas, y también en Roma, Alemania, Zuhch y Corea del Sur.

Fernando Botero ha presentado su trabajo pictórico en todas las capitales de Europa Occidental.

El Museo de Arte Moderno, de Nueva York, compró uno de sus cuadros más famosos.

El Metropolitan Museum tambiér Igual el Vaticano.

Su retrospectiva en el Antiguo Colegio de Sar Ildefonso, en la Ciudad de México, registró más de 218.001 visitantes.

Su exposición en el Musée Maillol, de París, recib’: más de 115.000 espectadores.

A su muestra en Estocolmo con una población de poco más de un millón de habitantes asistieron 110.000 personas: el 10 por ciento de la cliudad.

Es probable que de todos los artistas del momento, Fernando Botero sea el que más exposiciones ha realizado en museos, y de cuya obra se han escrito más libros (aparte de catálogos).

En octubre de 2006 la editorial Taschen, de Alemania, publicó un libro sobre su trabajo en cinco idiomas con un tiraje inicial de 50.000 ejemplares (algo excepcional para ur libro de arte).

Y en noviembre de 2003 la prestigiosa editoria Rizzoli presentó uno de los libros más costosos de producir en su historia, La mujer en el arte de Botero.

En resumen, ningún otro artista vivo cuenta con un curriculum o una trayectoria semejantes.

MUESTRA DE ALGUNAS OBRAS DE BOTERO:

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Fuente Consultada:
Revista de Arte Mundo Botero Un Territorio Vasto y Original
ARISTO Diccionario de Biografías Universales Editorial Visor
Enciclopedia Temática Ilustrada – Biografías – Editorla GL

Corrientes Artisticas del Siglo XX Sus Caracteristicas y Representantes

Descripción de las Corrientes Artísticas del Siglo XX
Sus Características y Representantes

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA: En Europa a partir de los inicios del siglo XX una crisis generalizada de valores definió los primeros años. El cambio de centuria debía significar la definitiva ruptura con los moldes del pasado y la construcción de un mundo mejor; sin embargo, Europa vivía tiempos difíciles, que culminarían con la primera guerra mundial, y ya había perdido parte de su papel rector del mundo.

La política colonialista emprendida por algunas potencias a lo largo del XIX comenzaba a volverse contra las propias potencias y las antiguas civilizaciones despertaban a la historia contemporánea exigiendo un creciente protagonismo.

Europa ya no era el centro del mundo y en pocos años quedaría desplazada por el engrandecimiento de los dos colosos que han protagonizado los principales acontecimientos del siglo, los Estados Unidos y la Unión Soviética.

El creciente espíritu científico, los adelantos técnicos y el desarrollo industrial a la vez que habían permitido progresar al hombre le habían creado una profunda insatisfacción en la propia condición humana.

La heterogeneidad que se atisbaba en la segunda mitad del XIX acabó por adueñarse del nuevo siglo y la falta de unidad acabó por ser el rasgo primordial de cuantas manifestaciones culturales llegaban a producirse. Tal heterogeneidad y multiplicidad de propuestas terminó por instalarse también en las artes plásticas.

Se sucedían con una rapidez vertiginosa los estilos artísticos y las manifestaciones individuales, pretendiendo todos ellos romper con los esquemas del pasado y edificar las bases del nuevo arte.

El inicio de una revolución estética hay que atribuirlo al éxito de las primeras vanguardias históricas, las cuales tuvieron el valor de conmocionar el mundo artístico con sus innovadoras propuestas que iban desde la total ruptura con la perspectiva renacentista al empleo más libre y subjetivo del color, pasando por la destrucción de las formas y el culto a la vida contemporánea.

Superando la etapa del impresionismo pictórico las obras de tres pintores geniales, Paul Cézanne, Paul Gauguin y Vincent van Gogh, constituyeron un cambio importante que la decadente sociedad de fin de siglo XIX se negó a aceptar de inmediato.

Cézanne declaraba que había que reducir la naturaleza en lo posible a la geometría, «todo puede concebirse como una esfera o un cubo». Gauguin insinuaba que los fenómenos actuales debían ser sólo un estímulo para visiones más fuertes: «Si veis algo verde, pintadlo lo más verde posible». Van Gogh, por su parte, temía que acabara «por pintar sin mirar la naturaleza».

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Vincent van Gogh

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Pintura Impresionista de Van Gogh (1889) – La Noche Estrellada: Pintó esta obra cuando estaba internado en un manicomio. Vendió escasas obras en vida, sin embargo esta obra se ha convertido en una de sus más celebres obras de la pintura moderna.

Así, la pintura se separó del mundo visible y, tomando a la letra la recomendación de Cézanne, ya al finalizar el siglo XIX se rebeló contra toda tradición y empezó la experiencia del cubismo.

Pero el cubismo era aún «el mundo como voluntad», un intento de demoler la estructura natural sin percibir todavía la que tiempo después lograrían los expresionistas y postexpresionistas bajo la influencia del psicoanálisis.

Sobre el impresionismo del siglo XIX: la reacción contra las exposiciones oficiales, la investigación sobre la naturaleza física de la percepción del color y la luz ciertas innovaciones técnicas y un concepto moderno del sentido de la vida fueron algunas de las circunstancias del nacimiento del impresionismo.El impresionismo es una escuela pictórica desarrollada en Francia, en la segunda mitad del siglo XIX, que trata de captar la impresión inmediata que produce la visión del natural generalmente al aire libre, por medio de una técnica rápida y directa de pinceladas sueltas y colores puros. El impresionismo hace uso de las nuevas teorías de la época sobre las modificaciones de los colores y su incidencia en la óptica, y el círculo cromático aportado por el científico francés Chevreul. Los impresionistas utilizaron solamente los colores primarios, yuxtaponiéndolos con los complementarios para pintar sombras, y descartando el negro de su paleta.

El historiador del arte Arnold Hauser hace coincidir el impresionismo con el positivismo contemporáneo, fruto de la Revolución Industrial, con su fe en el progreso y en la ciencia. Según este autor, es la culminación de cuatrocientos años de arte occidental, y una afirmación del «arte por el arte».

Sin embargo, a partir del impresionismo, y basándose en sus aportes, surgen las diferentes corrientes artísticas del siglo XX que acompañarán las tensiones y las guerras de ese siglo.

Los diversos movimientos que se suceden, desde entonces hasta 1940, se agrupan bajo el nombre de «vanguardias históricas».

Se usa el término «vanguardias» para aludir a la manera brusca en que estos movimientos se abrieron paso en un contexto artístico que todavía dependía estéticamente de modelos tradicionales, con los que chocaron a causa del radicalismo de sus propuesta.

Algunos de los mas destacados representantes fueron Picasso, Kandinsky, Mondrian, Duchamp, Dalí o Miró .

La causa última de la aparición de las vanguardias hay que buscarla en la multiplicación de las formas de percibir el mundo y su organización.

El arte deja de ser la expresión de un ideal colectivo unitario porque la sociedad no es uniforme. El artista ya no «reproducen» que otros consideraron bello, sino que investiga y encuentra.

Principales Corrientes Artísticas del Siglo XX:

1- Neoimpresionismo

2- Expresionismo

3- Simbolismo

4- Los «Nabis» y el arte oriental

5- Art Nouveau y Modernismo

6- Sintestismo

7- Fauvismo

8- Cubismo

9- Futurismo

10- Dadaísmo

11- Arte Abstracto

12- Pintura Naif

13- Surrealismo

14- Pop-Art

15- Otras Corrientes

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1- Neoimpresionismo

Antes del neo, tenemos una etapa de postimpresionismo, y se reserva a aquellos pintores vinculados al grupo impresionista que, en un momento dado de su evolución, hacia los años ochenta del siglo XIX, emprender un camino de radicalización formal, que lleva la pintura hacia metas completamente distintas.

Este movimiento fue consecuencia del desarrollo del arte francés desde 1885 hasta los albores del siglo XX. Sus representantes fueron pintores como Paul Cézanne, quienes querían desarrollar, pero también desafiar, los ideales del impresionismo. Cézanne tenía la esperanza de dotar de un sentido del orden a su obra.

Cezanne Paul

Autoretrato de Paul Cezanne

La obra de Paul Cézanne (1839-1906) marca el comienzo de una nueva era en la pintura, la de la modernidad. En los albores del siglo XX, todos los creadores hicieron una referencia explícita a su obra, especialmente Klee, Malevich, Matisse, Mondrian y Picasso.

El término  neoimpresionismo se usó para describir las producciones de Georges Seurat y de Paul Signac. Ambos usaron la técnica del puntillismo, pintando pequeños puntos para formar la escena de la obra. Seurat terminé) su pintura más famosa, Tarde de domingo en la isla de La Grande Jatte en 1886.

La obra pictórica y teórica de Georges Seurat (1859-1 891) constituye el punto de partida de una corriente pictórica denominada divisionismo o puntillismo, que pretendió hacer del impresionismo un procedimiento de representación científica, basado en el análisis de cómo son percibidos los colores por el ojo humano.

Tarde de domingo en la isla de la Grande Jatte” es el cuadro más ambicioso de Georges Seurat y también la obra cumbre del puntillismo. El puntillismo o divisionismo es una técnica pictórica basada en estudios científicos que se habían hecho sobre el color.

Los neoimpresionistas (tambien llamados puntillistas) que siguieron a los impresionistas, profundizaron aún más en las teorías del color, al que aplicaron con el pincel en forma de puntos sobre la tela. Se diferenciaron de los primeros en que mientras éstos pintaban el paisaje que veían, los puntillistas dieron importancia nuevamente a la estructura del cuadro, comenzando entonces el despegue entre la reproducción de lo observado y el cuadro como una creación del artista. Un neoimpresionista no comenzará un cuadro sin haber decidido su composición.

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2- Expresionismo

Pintores que se formaron dentro del impresionismo, como Cézanne, Van Gogh y Gauguin, luego crearon nuevas corrientes que cambiarían el lenguaje pictórico del siglo XX. El expresionismo se desarrolló principalmente en Alemania, entre los años 1900 y 1925, a través de dos corrientes: Die Brüeke (El Puente) y Der Blaue Reiter (El jinete azul). Para ellas la renovación no debía ser «solamente formal», sino que debía «dar origen a un pensamiento nuevo».

Die Brüeke: El grupo Die Brüeke, fundado en Dresde en 1905, reunió a Ernst Ludwig Kirchner, Emil Nolde, Otto Müller, Max Pechstein y Karl Schmidt-Rottluff. El movimiento fue disuelto en 1913. Sin embargo, a partir de 1910, el término «expresionismo» comenzó a ser utilizado frecuentemente.

Der Blaüe Reiter: Este movimiento fue fundado en 1911 en Munich por Wassily Kandinsky y Franz Marc, después de que éstos se retiraron de la Nueva Asociación de Artistas, creada por Alexis von Jawlensky.  Con la Primera Guerra Mundial, el movimiento se disolvió y los artistas tomaron caminos divergentes en su búsqueda por crear el arte moderno. En la década de 1930, los nazis condenaron el expresionismo alemán por considerarlo «degenerado» y numerosos pintores emigraron a Estados Unidos.

El expresionismo se inspiraba fundamentalmente en Vincent van Gogh y Edvard Munch, que veían en el color algo más que una posibilidad ofrecida a la pintura para abandonar la convención que aún la unía a la realidad óptica. Ellos consideraban el color y la forma como un todo que se prestaba para expresar las emociones y las pasiones humanas, sobre todo el dolor, y en primer lugar el propio.

El grito, pintado por Munch en 1893, contenía el germen del manifiesto plástico de esta corriente. De hecho, cuando en 1905 fue invitado a la inauguración de la primera exposición del grupo Die Brüeke, Munch se persignó y abandonó el lugar sin decir una palabra.

Aunque el expresionismo tiene antecedentes anteriores a Van Gogh, en la pintura y también en la literatura, éste se convierte en el paradigma de esa escuela de Van Gogh se interesa más por lo que tiene que transmitir que por el orden y la construcción del cuadro. Si deforma la realidad y utiliza colores violentos es para sacudir al espectador y hacerle llegar su mensaje. Dijo Van Gogh que había querido pintar con el rojo y con el verde las terribles pasiones humanas. Esta corriente arraigó más en los países nórdicos. E expresionismo se conmoverá con los acontecimientos sociales y las injusticias, y su producción estará al servicio de la denuncia. Como reacción contra el impresionismo y el realismo del siglo XIX, intentó penetrar hasta la esencia de las cosas; no le alcanza con reflejar la apariencia real.

En una época amenazada por la Primera Guerra Mundial, el hombre, angustiado, busca el sentido de su existencia. Su sentimiento ante la realidad es el sufrimiento y su búsqueda es la redención del hom bre. Desconfía de los adelantos científicos que prometen resolver los problemas de la sociedad.

Por otra parte, Georges Rouault, representante de expresionismo francés, crea un nuevo arte religioso que desnuda la íntima experiencia del individuo. Lo hace deformando la realidad y utilizando el color como recurso expresivo.

Podrían situarse tres períodos en la historia del expresionismo.

La primera, a fines del siglo XIX, con los precursores directos Van Gogh (del que ya hablamos), James Ensor (pintor belga que pintó cuadros de máscaras grotescas) y Edward Munch (noruego, que participó también del simbolismo y el modernismo; de sus cuadros, El grito es quizá el más conocido). Al mismo tiempo, en literatura se destacan Enrik Ibsen (noruego) y Johan August Strindberg (sueco) que escriben obras de teatro donde con ironía y amargura combaten la imagen aerifica -que consideraban falsa- que pretendía dar el arte oficial.

La segunda etapa puede situarse desde 1905 con la creación del grupo del Brüeke («puente») que agrupa a artistas alemanes eximios grabadores en madera. A partir de allí, el expresionismo agregará al uso del color violento, la utilización dramática del blanco y negro, como se verá en el cine expresionista alemán como El gabinete del Dr. Caligari de 1920.

La tercera etapa del expresionismo puede situarse a partir de la primera guerra mundial, donde los pintores, que eran pacifistas, representaron la locura en que se veía envuelta la sociedad.

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3- Simbolismo

Frente al carácter sensorial del impresionismo, las tendencias simbolistas aspiran a sugerir ideas a través de formas y colores. Fue una verdadera reacción contra el Realismo y el Impresionismo, el Simbolismo surgió alrededor de 1890. Sus representantes exploraron el mundo de la fantasía. Mediante metáforas, intentaron transmitir sus propias ideas acerca de los misterios de la vida. Algunos, por ejemplo, se inspiraron en la Biblia, mientras que otros se basaron en los fantasmas y los espíritus. Paul Gauguin pasó parte de su vida en Tahití, lugar de inspiración de la pintura Upa upa (danza del fuego de Tahití).

El fin del siglo XIX es la época de la burguesía triunfante. La sociedad parisiense vive tranquila y gozosa, como si ningún peligro la amenazara. Es un tiempo en que la alta sociedad está «en el mejor de los mundos». Al mismo tiempo, el malestar que afligía a los intelectuales y que se llamó «fin de siglo», fue el de una generación apática, que no encontraba salida a su esterilidad espiritual.

Dice el teórico del arte Maurice Denis con respecto a esta época:

«Nuestro arte era un arte de salvajes, de primitivos. El movimiento de 1890 provenía a la vez de un estado de extrema decadencia y de un fermento de renovación. Es el momento en que el nadador que se sumerge da con un fondo sólido y vuelve a subir» (Théories, 1890-1910).

Contra el materialismo reinante surgieron escritores y pintores que plasmaron su producción en una línea mística, a veces con influencia de religiones orientales. Se llamaron simbolistas porque reflejaban en sus obras una idea, un símbolo.

Se origina así el simbolismo, que podríamos llamar a una corriente artística internacional que trata de evocar ideas inmateriales o suscitar emociones espirituales, a través de imágenes, colores y formas alejadas de toda descripción física o real. Sus temas, inspirados en la religión, la mitología o en ritos o actitudes misteriosas, adquieren valores simbólicos. Los simbolistas recuperan el interés hacia lo místico frente a lo natural, de lo enigmático frente a lo comprensible, y, sobre todo, de lo intelectual frente a lo sensorial.

A esta corriente pertenecen tanto artistas formados en la tradición romántica, como Gustave Moreau (1 826-1 898), Pierre Puvis de Chavannes (1824-1898) u Odilon Redon (1840-1916), como otros que asimilan procedimientos derivados del impresionismo, case de Gauguin, cuya obra tiene un claro componente simbolista. Por consiguiente, puede decirse que el simbolismo es más un talante que un estilo unitario, receptivo a muchas de las conquistas formales modernas.

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4- Los «Nabis» y el arte oriental

Mientras toda Europa interpretaba el impresionismo, en París se hacían propuestas artísticas cada vez más radicales, basadas en el aprovechamiento de los rudimentos esenciales en la tarea de pintar, como son los colores. La autonomía de este elemento es capital para comprender la revolución que anuncian los nabis y llevan a cabo los fauves.

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Paul Gauguin – Visión del sermón (1888)

Hacia 1900, un grupo de pintores seguían, al pie de la letra, los consejos de Gauguin respecto a extremar el tono de los colores de las cosas, es decir, pintar el azul de las sombras con azul ultramar puro, las hojas rojizas de los árboles de bermellón, etc. Así, el color se convirtió para ellos en una especie de revelación mística esencial. Se dieron a sí mismos el nombre de nabis, que, en hebreo, significa «profetas»

Los Nabis («profetas» en hebreo) tenían una tendencia más decorativa que los simbolistas. Provenientes algunos de este último movimiento, estuvieron influidos por el arte del Extremo Oriente. Desde mediados del siglo XIX comenzaron a llegar estampas japonesas a Europa que entusiasmaron a los pintores por el uso extremadamente libre que nacían del color y por el encuadre original. Además, en 1890 se inauguró en la Escuela de Bellas Artes de París una exposición de arte japonés que fue muy visitada por los pintores del momento. Su influencia se hizo notar en pintores como Van Gogh, Gauguin, Toulouse Lautrec y los Nabis.

Maurice Denis, teórico de los Nabis, conoció a Gauguin, quien le enseñó a intensificar los colores y a rechazar el arte de las academias. Denis pronunció la sentencia que definió su concepto de pintura y que guió a muchos artistas: «Se ha de recordar que un cuadro, antes de ser un caballo de batalla, una mujer desnuda o una anécdota cualquiera, es esencialmente una superficie plana recubierta de colores unidos en determinado orden».

También formuló una «teoría de las equivalencias», que afirma que las emociones o estados de ánimo se traducen, en la imaginación de un artista, en signos que son equivalentes plásticos capaces de traducir esas emociones.

Paul Gauguin, uno de los iniciadores del grupo Nabí, se diferenciará de Van Gogh en que centrará más su interés en lo decorativo. De este modo, simplifica el dibujo y cubre grandes superficies con colores planos y brillantes.

El grupo Nabí estaba unido por una búsqueda espiritual. Se interesaron por la filosofía, la teología y la teosofía y estudiaron religiones orientales. Uno de los propósitos de los Nabis fue el de embellecer el ámbito de la vida cotidiana. Varios de ellos decoraron estudios, capillas, vidrieras y carteles publicitarios. También diseñaron mobiliario e incluso azulejos. Quisieron liberar el arte promoviendo originalidad y fantasía.

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5- Art Nouveau y Modernismo

El art nouveau tuvo su apogeo en 1900, con la Exposición Universal de París, pero fue rápidamente abandonado, y desapareció durante la Primera Guerra Mundial. Resurgió en la década de 1960, y despertó un gran entusiasmo, estimulado por una especulación desenfrenada por las piezas que habían sobrevivido a la destrucción masiva. De hecho, esta corriente artística frecuentemente desprestigiada representaba el primer intento por llevar a nivel internacional el modernismo. En ese sentido, este arte del cambio de siglo tradujo las aspiraciones y contradicciones de una época en crisis.

El arte de 1900 y sus corrientes
Los orígenes del art nouveau son múltiples y difusos, pero se estima que el anhelo de belleza de los Nabis se encadenó con movimientos similares en otros países, que buscaron una salida al creciente avance de la industria. Fue una corriente esteticista que se llamó Art Nouveau en Francia, Modern Style en Inglaterra, Jugendstil en Alemania, Sezession en Austria, Liberty en Italia y Modernismo en España.

Aunque tuvo características diferentes en cada país, algo común a todas fue el acercamiento a la morfología de la naturaleza. El rasgo dominante fue la línea curva expresada a través de ondulantes tallos, copas de follaje y flores. Entre ellas asomaban soñadoras doncellas de largas cabelleras y vaporosos vestidos. Predominaba el arabesco tomado del arte japonés, las tintas planas y el efecto decorativo. Este estilo se impuso en todo tipo de producción artesanal, lámparas, vitrales, muebles y diseños.

En Barcelona, España, es notable la obra del arquitecto (calificado como modernista, pero con un estilo muy personal) Antoni Gaudí, con sus edificios residenciales de ondulantes frentes, algunos recubiertos de azulejos y con la herrería de balcones diseñada por él. También trabajó en el parque Güell, un paseo desde donde se puede contemplar la ciudad. La Iglesia de la Sagrada Familia, su obra más importante, hecha en estilo modernista pero imitando el gótico, se interrumpió al morir Gaudí en 1926.

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Catedral de la Sagrada Familia en Barcelona – Arquitecto Gaudí –

Un estilo inédito: A pesar de su diversidad, las prácticas del art nouveau convergían en su rechazo generalizado a la tradición académica, a su enseñanza y a sus modelos históricos y sus instituciones. Así, durante la década de 1890, las secesiones florecieron por toda Europa. Esta doctrina rechazaba la arbitrariedad del adorno enchapado. La arquitectura exhibía sus materiales con franqueza, especialmente el hierro. Siguiendo el mismo concepto se prefería el tallo a la flor. Asi se inició un verdadero culto a la línea. La omnipresente y serpentina, solía terminar en «latigazo», verdadera firma de un arte que incluye entre sus heredederos directos a Matisse y Klee.

La obra de Matisse posterior a la formulación del fauvismo se nutre de los principios originales, dominados por lo decorativo, donde los colores parecen el resultado de teñir la tela. Tiende a desvincular completamente el dibujo, que forma un arabesco rítmico, a través del cual trata de aludir vagamente al perfil de las cosas, y el color luminoso que llega a dominar todo el cuadro, como si fuera fruto de una disociación entre sensación y realidad o de un acorde musical. En la última etapa de su vida, Matisse emplea papeles pintados y luego recortados, que forman figuras femeninas o motivos vegetales de extraordinario efecto al ser reproducidas

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Matisse se recuperaba de una enfermedad cuando su madre le regaló una caja de pinturas. En ese momento, el artista, que entonces tenía veinte años, inició su cañera. A Matisse le fascinaba el color. A través de la paleta, intentaba transmitir estados de ánimo, ideas y formas. Durante toda su vida, experimentó con los colores. Sus obras reflejan energía, plenitud y sentido del juego. No en vano, Matisse decía que el placer que en todas las épocas la obra de arte proporciona al hombre proviene de la comunión entre la obra y quien la contempla.

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El collage es una técnica que consiste en cortar trozos ele papel, disponerlos para componer una imagen y pegarlos sobre una superficie plana. Enamorado del color, cuando Matisse no pudo abandonar la cama por su enfermedad, sustituyó las sutiles pinceladas por esta técnica. Pintaba las hojas de papel con gouache-. luego, las recortaba y las pegaba formando bellísimas composiciones. Hizo esto con alegría hasta sus últimos años.

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6- Sintestismo

A principios de siglo la renovación de los medios expresivos es el problema que debaten todos los artistas creadores. La formación en las academias es rechazada por estéril y vacía, por considerarla alejada de lo esencial, lo imaginativo y poético.

Se recibe con entusiasmo la frase de Gauguin: «Para nosotros, lo bárbaro es una forma de rejuvenecernos». Paul Gauguin creó, junto con otros pintores, el movimiento llamado sintetismo, que realizó la simplificación deliberada de las formas, las líneas y los colores. Se resume el credo de este movimiento en un artículo dedicado a Gauguin: la obra de arte debe ser idealista, expresar una idea; simbolista porque lo hace por medio de formas; sintética porque le da comprensión general; subjetiva porque la idea es percibida por un sujeto, y finalmente, decorativa.

Según Gauguin, el querer reproducir todo lo que se ve conduce al aburrimiento. En cambio, la distribución de colores, luces y sombras es la música del cuadro. También recomienda no trabajar tanto copiando la naturaleza, a diferencia de los impresionistas. El arte es abstracción y se debe tomar de la naturaleza lo que se ve en sueños.

Gauguin huyó de la civilización y pintó sus más hermosos cuadros en Tahití y en las islas Marquesas (donde murió en 1903). Junto a la arena y al mar pintó a las nativas de las islas en una sinfonía de colores.

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7- Fauvismo

El Fauvismo (nombre que deriva de fauves, que significa fieras) fue una corriente efímera pero decisiva. Cronológicamente el fauvismo fue el primer movimiento de vanguardia del siglo XX. Henri Matisse (1869-1954), «el rey de los fauves», fue el líder del grupo y su representante más influyente. A su vez, recibió la influencia de Gauguin y fue alumno, al igual que Georges Rouault, del pintor simbolista Gustave Moreau. Su búsqueda consistía, según los términos de su maestro, en «simplificar la pintura».

La perspectiva, el modelado y el conjunto de las técnicas de imitación de la naturaleza heredadas del siglo XIX fueron sustituidos por el uso de colores puros, dispuestos de manera plana, y de líneas curvas para delimitar las formas. El primer cuadro fauvista de Henri Matisse, La alegría de vivir, respondía a estos postulados de la pintura moderna: afirmación de la superficie y saturación de los colores.

El más destacado del grupo es Henri Matisse. Rouault, que también era francés, se centró más en la emoción que en la composición del cuadro, por lo que se lo ubica mejor entre los expresionistas.

Para Matisse la expresión no reside en la pasión de un rostro ni en movimientos violentos, sino que se encuentra en el ordenamiento total del cuadro: el espacio que ocupan los cuerpos, los vacíos que lo rodean, las proporciones. Los colores deben actuar como un acorde luminoso, adaptarse a la forma que, a su vez, puede modificarse según las vecindades cromáticas. Si variaba el color de un objeto en el cuadro, debía cambiar también los otros colores para que el acorde de colores fuera perfecto.

Matisse buscaba un arte de equilibrio, sin temas inquietantes. Sus preocupaciones no fueron sociales sino estéticas. Investigó aisladamente cada elemento constructivo del cuadro: el dibujo, el color, los valores y la composición, y se preocupó por unificar los elementos para que el conjunto cobrara plena expresión.

Otro pintor posimpresionista que fue inspirador de vanguardias fue Paul Cézanne. Como la mayor parte de los pintores de su tiempo, su paleta se aclaró con el impresionismo, pero luego se desligó del grupo. El pintor impresionista pretendía «no ser más que un ojo», mientras que la mirada de Cézanne reconstruye con la imaginación lo que observa. Se toma libertades con la perspectiva y suprime la profundidad.

Cuando en Cézanne la apariencia natural aparece «deformada», ello se debe a razones objetivas y constructivas de la imagen. Cézanne comprendió que el modo más alto de imitar el universo no consiste en copiar detalles sino en repetir el mecanismo de la creación (a manera de símbolo).

Para Cézanne el arte debe mostrar orden. La estructura del cuadro obedece a la ley constructiva de la naturaleza. Aspira a componer la superficie como si se tratara de una arquitectura. Decía que en la naturaleza todo se modela según la esfera, el cono y el cilindro, y había que aprender a pintar sobre la base de estas formas simples. Si bien continúa partiendo de lo figurativo, el cuadro se construye mentalmente.

Según Cézanne, en la naturaleza no existen líneas ni modelado, sino contrastes, y si estar, correctamente yuxtapuestos el cuadro se modela solo; es decir, en la medida en que se pinta también se dibuja.

Al fragmentar los objetos por planos de color y de ese modo dar volumen al modelo, se le conoce como inspirador de los cubistas. Será el comienzo de la «deconstrucción» del objeto.

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El puente de Chatou- Maurice de Vlaminck 1906

Un fauvista «tranquillo». La escuela de Chatou (Yvelines), célebre en la época del impresionismo, fue también la sede del desarrollo de la corriente fauvista. Vlaminck, por su forma de tratar la pincelada, fue el heraldo del primer estilo fauvista. La pincelada sucedió al divisionismo de Seurat y Signac. La exhibición de los medios con los que se pinta y la transposición del modelado en colores degradados confunden las materias en una sola masa productora de luz.

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8- Cubismo

Pablo Picasso (Málaga, 1881-Mougins, 1973) y Georges Braque (Argenteuil-sur-Seine, 1882-París, 1963), un español y un francés, retomaron a comienzos del siglo XX la lección plástica de Cézanne y pusieron en marcha la revolución bautizada con el nombre de «cubismo» (según Louis Vauxcelles, al declarar en 1908, en casa de Daniel-Henry Kahnweiler, que Braque reducía todo a «esquemas geométricos, a cubos»).

Después de la época azul (1901-1904), llena de amargura, o de la ternura de la época rosa (1905-1906), Picasso buscó un estilo despojado de lo sentimental. Se sintió atraído por el «arte negro» de las esculturas que habían llegado a Europa de África y Oceanía, y por la obra de Gauguin, cuyos relieves y tallados en madera muestran la simplificación de las figuras y los rostros de rasgos exagerados y esquemáticos. El primer cuadro que inauguró este cambio fue Les demoiselles d’Avignon (Las señoritas de Aviñón), pintado en 1907, por lo que se toma esa fecha como comienzo del cubismo.

El nombre al movimiento se le dio un poco después, cuando expusieron algunos paisajes en el Salón de Otoño de 1908, que parecían tener forma de cubos, se usó el término «cubismo» para identificar una forma de pintar basada en planos luminosos y trasparentes que definían las cosas.

En 1908 Picasso y Braque pintan paisajes y casas simplificando y geometrizando lo que ven. Nuevamente será un crítico el que bautizará este movimiento, al expresar que estos pintores reducen todo a «cubos». Paulatinamente se fueron quebrando cada vez más los elementos de los volúmenes, la paleta se redujo al negro, al blanco, a los tonos grisados y al ocre.

Las líneas se quiebran y aparece articulada la forma de la naturaleza. Los cuadros están hechos por planos facetados -como los cristales-, cuyos extremos o bases están unidos por «pasajes» que suavizan los contornos. Un mismo objeto está representado desde distintos ángulos: se ve una parte desde abajo, otra de perfil, una tercera desde otro punto de vista, todas unidas en la forma por superficies que se incrustan, se colocan una junto a otra, se interpenetran. Desaparecen así figura y fondo, y el mismo objeto representado a veces es identificado por algún elemento: las cuerdas del violín o las letras del periódico.

Esta etapa del cubismo, que se llama analítica, evolucionó con un hallazgo que tuvo enorme importancia en la historia del arte. Para hacer al cuadro más legible, y al mismo tiempo introducir motivos de color, Braque comenzó a pintar zonas planas sin fracturar dentro del cuadro, imitando por ejemplo la textura de la madera cuando quería que se reconociera una guitarrra. Esto acentuó el carácter bidimensional del cuadro y ayudó a identificar el objeto retratado. Al mismo tiempo no tiene efecto ilusionista, ya que más bien acentúa cuánto se separa un objeto de su representación pictórica.

El cubismo analítico, que queda formulado entre 1909 , 1911, consiste en abordar la representación de los objetos a base de una multitud de planos pictóricos, definidos a partir de una maraña de líneas geométricas entrecruzada que aluden a la multiplicidad de percepciones físicas y mentales que se pueden tener de un objeto, cuando es considerado en sí mismo. Los cuadros de esta época sor más bien, medianos o pequeños, y están ejecutados con una gama cromática reducida y apagada donde abunda» ocres y verdes.

El siguiente paso fue pegar al cuadro papeles que imitaban madera. Picasso, a su vez, en su cuadro Naturaleza muerta con silla de esterilla, pegó un pedazo de hule acanalado que imitaba el asiento de una silla. Este detalle se destacó más del resto del cuadro por estar rodeado por una cuerda. Esta innovación de introducir otros materiales en el cuadro tendría en el futuro gran repercusión entre artistas y escultores. Con su cuadro entra Picasso en el juego intercambiable de lo «auténtico», la «reproducción» y lo «artificial».

Desde 1912 comienza la fase sintética del cubismo. Los planos se agrandaron y una estructura más clara englobó extensiones monocromas cada vez más numerosas. Se introdujo nuevamente el color y se acentuó la bidimensionalidad del cuadro. En esta fase, el cubismo pintaba simples bodegones y durante un tiempo Braque y Picasso dejaron de firmar sus cuadros en un intento de desmitificar la obra y el artista.

El cuadro se acerca al objeto manufacturado, actitud que culminará poco después con los ready-mades de Marcel Duchamp y el Dada. Durante la guerra civil española, para recordar el bombardeo salvaje que destruyó completamente la ciudad de Guernica, Picasso pintó su famoso cuadre homónimo. Éste, de gran tamaño, a expreso pedide del pintor, sólo pudo exhibirse en España después de la muerte del dictador Franco.

Características:

1. La valoración de la obra de Cézanne, muerto ese año, que pretendió hacer del impresionismo algo sólido y duradero, donde las cosas tenían una entidad al margen de su contemplación.

2. Los relieves ibéricos de Osuna, expuestos en el Louvre, de formas simples y estilizadas, con gran fuerza expresiva.

3. El arte africano, cuyas máscaras, de rasgos angulosos y rotundos, poseían una corporeidad imponente y abstracta.

Resultado de todo ello es una obra capital, Los señoritas de Aviñón, donde representa a las mujeres de un prostíbulo de la calle Aviñon de Barcelona que se exhiben desnudas ; pero lo verdaderamente novedoso es su «construcción» a base de planos quebrados, como si fuera un relieve, que niega la ilusión de profundidad y, sin embargo, produce una rotunda sensación de volumen.

las señoritas de avigñon

A partir del Salón de Otoño de 1905, Picasso trabajó en una fructífera emulación junto a André Derain y Henri Matisse, asimilando la herencia de Cézanne y el arte africano. Braque, después de haber pasado el verano de 1906 en L’Estaque, desvió su fauvismo hacia una liberación del motivo. Sus trayectorias, hasta entonces paralelas, se cruzaron en 1907, en el taller de Picasso en Bateau-Lavoir, ante el cuadro Las Señotitas de Aviñón, que vemos arriba.

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9- Futurismo

Esta corriente surgió en Italia a inicios del siglo XX. Se inspiró en el triunfo de la tecnología y los inventos modernos sobre la naturaleza. El ideal de un futuro prometedor que dejaría atrás el pasado motivó a sus representantes. Las formas geométricas y las líneas quebradas de las obras de Umberto Boccioni muestran su amor por la velocidad y por la tecnología.

En Italia, en 1909, Marinetti publicó su Manifiesto futurista:

Este manifiesto reunía los postulados del futurismo: la violencia de los argumentos, la voluntad de provocación y el deseo de romper con el pasado y con los intelectuales. En las veladas futuristas organizadas por Marinetti abundaban los insultos, que solían llegar a la violencia física contra el público.

«Declaramos que el esplendor del mundo se ha enriquecido con una belleza nueva: la belleza de la velocidad… Un automóvil rugidor, que parece correr sobre la metralla, es más bello que la Victoria de Samotracia»

Agrega, con una ideología que nos repugna:

«Queremos glorificar la guerra -única higiene del mundo- el militarismo, el patrioterismo, el ademár destructor de los anarquistas, las bellas ideas que matan y el desprecio por la mujer».

Con esta declaración contraponía los valores viriles al culto de la mujer que se había extendido en el simbolismo y el Art Nouveau.

Un compromiso sin matices
Los futuristas declararon en este manifiesto teórico que convenía desprenderse de la «gangrena de profesores, arqueólogos y anticuarios». Proclamaron su voluntad de terminar con todo el arte antiguo y también con la tradición: el manifiesto llamaba al «desprecio por la mujer», percibida como la guardiana de los valores del pasado.

La nueva cultura debía exaltar el movimiento, única realidad del mundo moderno. La inmovilidad era sólo una apariencia; todo era dinámico, vibraciones y desplazamientos.

El entusiasmo provocado por el movimiento llegó hasta la apología de la destrucción: los artistas se comprometieron con fervor en la guerra, que consideraban como la «única higiene del mundo». Las simpatías anarquistas iniciales no impidieron que en 1919, en momentos en que se hablaba de un «segundo futurismo», Marinetti declarase haber encontrado en Benito Mussolini al «futurista ideal», que ese mismo año había fundado los «fascismos de combate».

Más tarde, los pintores futuristas, aglutinados, publicaron un manifiesto técnico donde declaraban tres posiciones: una teórica, que afirma que «el dinamismo universal debe ser plasmado como sensación dinámica»; una científica, «el movimiento y la luz destruyen la materialidad de los cuerpos»; y una técnica, que toma como modelo la pintura neoimpresionista con sus colores complementarios como forma de expresar el dinamismo. Al tomar contacto con la pintura analítica de los cubistas, los futuristas sintieron esa influencia, y al mismo tiempo las ideas futuristas repercutieron en otros artistas.

Balla, que intentaba expresar por medio de líneas directrices la esencia dinámica de los objetos, hizo cuadros en apariencia no figurativos. En escultura, la obra más conocida es la de Humberto Boccioni, Formas únicas de la continuidad en el espacio. Robert Delaunay, pintor francés, da también un paso hacia la pintura no figurativa. Dice este artista sobre su pintura: «Me atreví a estructurar una arquitectura con colores, en la esperanza de crear los elementos de una poesía dinámica que se mantuviera plenamente en el ámbito de los recursos plásticos, sin ninguna literatura ni anécdotas descriptivas».

Futurismo Boccioni

Partiendo del cubismo, y haciendo que los colores jueguen entre sí al desarrollar sus contrastes, pinta en 1912 una serie de cuadros Las Ventanas, donde facetando áreas de colores primarios y complementarios, realiza cuadros abstractos. Sin embargo, hasta 1930 persisten elementos figurativos.

Manifiestos futuristas contienen ideas revolucionarias que lo conectan con el Dadá que hará su aparición pocos años después, y muestran su desprecio por el arte clásico: «Admirar un cuadro antiguo es derramar nuestra sensibilidad en una urna funeraria». El poeta Gillaume Apollinaire (1880-1918) adivinó la sensibilidad de su tiempo y fue también difusor de movimientos como el cubismo y el futurismo. Fue amigo de Duchamp y puede ser considerado precursor del Dadá.

Dadá o Dadaísmo, movimiento que abarca todos los géneros artísticos y es la expresión de una protesta nihilista contra la totalidad de los aspectos de la cultura occidental, en especial contra el militarismo existente durante la I Guerra Mundial e inmediatamente después. Se dice que el término dada (palabra francesa que significa caballito de juguete) fue elegido por el editor, ensayista y poeta rumano Tristan Tzara, al abrir al azar un diccionario en una de las reuniones que el grupo celebraba en el cabaret Voltaire de Zurich. (Fuente ENCARTA)

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10- Dadaísmo

El dadaísmo fue una actitud subversiva que negaba todos los valores culturales establecidos por una sociedad «de orden», que, paradójicamente, había incubado la locura destructiva de la Primera Guerra Mundial. Es una protesta contra la sociedad que había desembocado en tan grande conflicto bélico. Suponía al lenguaje convencional del arte como algo ya gastado, y con su actitud cuestionaba no sólo el valor del arte sino también la situación entera del hombre.

El dadaísmo, desengañado de las formas culturales estaba pidiendo la destrucción del arte y el retorno al caos. En su manifiesto aseguraba que toda acción humana era fútil. Detrás de estas agresiones había una angustia latente y una rebeldía contra la sociedad. Se caracterizó por su antibelicismo, que demostró por diversos medios haciendo uso de la ironía, el sarcasmo y el doble sentido. Congregó a literatos como Bretón y a artistas como Picabia.

Con el fin de expresar el rechazo de todos los valores sociales y estéticos del momento, y todo tipo de codificación, los dadaístas recurrían con frecuencia a la utilización de métodos artísticos y literarios deliberadamente incomprensibles, que se apoyaban en lo absurdo e irracional. Sus representaciones teatrales y sus manifiestos buscaban impactar o dejar perplejo al público con el objetivo de que éste reconsiderara los valores estéticos establecidos. Para ello utilizaban nuevos materiales, como los de desecho encontrados en la calle, y nuevos métodos, como la inclusión del azar para determinar los elementos de las obras.

Marcel Duchamp fue el artista que revolucionó por completo la concepción y el destino de la obra artística. Después de iniciarse en la pintura con obras de apariencia futurista, puso en circulación desde 1913 los ready-made (objetos ya hechos), definidos de este modo por su autor: «Objeto usual elevado a la dignidad de objeto artístico por la simple elección del artista».

Presentó en primer lugar la Rueda de bicicleta que fue seguida por otras como el Portabotellas y Farmacia. El intento más escandaloso fue su intención de exhibir un urinario en una muestra de Nueva York. Junto con otros exiliados de guerra, en 1915 fundó el grupo «Los Independientes», en el que integraba el jurado. Sin embargo, al presentar el urinario puesto al revés con el nombre de Fontaine, fue rechazado por sus compañeros.

marcel duchamp artista

Rueda de Bicicleta de Marcel Duchamp, No cumple con su función pero Duchamp ha valorado el aspecto formal del objeto, su geometría.

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El Cuadro Antiguo (1946) de Kurt Schwitters – Fuente (1917) de Marcel Duchamp

Otros artistas como Picabia y Man Ray trabajaron en París en la línea de los ready-mades. Picabia multiplicó las provocaciones públicas, Man Ray trabajó principalmente con collages, fotografías, fotomontajes y rayogramas, mientras que Duchamp afirmó su singularidad con El gran vidrio. En cuanto a Tzara, su retorno en 1920, preparado por las revistas Sic, de Pierre-Albert Birot, y Nord-Sud, de Pierre Reverdy, se realizó en el seno del grupo Littérature de André Bretón, Philippe Soupault, Paul Eluard y Louis Aragón. Después de la desavenencia entre Tzara y Bretón, este último lanzó en 1924 su «secesión», en un comienzo esencialmente literaria, en la vía del surrealismo.

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11- Arte Abstracto

El arte abstracto, que abarca varios estilos bien definidos, empezó a desarrollarse en Alemania, Estados Unidos, Rusia y los Países Bajos durante la segunda década del siglo XX. El cubismo fue crucial para su evolución, sobre todo en Rusia, donde los artistas, que conocían las tendencias francesas, bien a través de sus viajes a París, o contemplando el arte de vanguardia en las colecciones moscovitas, empezaron a crear cuadros de composición geométrica.

Se toma como inicio del arte abstracto el año 1913, cuando el ruso Casimir Malevitch pintó su Cuadrado negro sobre fondo blanco. Esta obra es el origen del suprematismo, arte abstracto dominado por el lenguaje estrictamente geométrico, destinado a hacer visible la liberación de las artes del apego a los objetos. Malevitch pintará formas coloreadas en tonos vivos sobre el fondo blanco, y se verá ahí no sólo un «mundo sin objetos» sino también una liberación de las fuerzas de la gravedad y de la condición terrestre. Su obra está impregnada del espíritu de trascendencia al que aspiraba este pintor en su misticismo.

En 1915, Malevitch redactó un manifiesto en el cual limita los elementos de su pintura al rectángulo, el círculo, el triángulo y la cruz. Recién en 1917 la escuela alemana de diseño Bauhaus publicó su obra teórica El mundo sin objeto.

Mondrian, pintor holandés que recibió la influencia del cubismo y se dedicó a la abstracción. Partiendo de dibujos de iglesias y árboles, fue reduciendo la representación a esquemas geométricos, suprimiendo todo lo que le parecía superfluo y ornamental, hasta limitarse sólo a las verticales y las horizontales, y a los tres colores primarios (rojo, azul y amarillo), el blanco, el gris y el negro (estos tres últimos no se consideran colores al no estar en el círculo cromático).

El grupo de pintores que, junto con Mondrian, adscribían a la abstracción geométrica, buscaba a través de su arte alcanzar la expresión más pura. Para expresar directamente al universo debían ser universales, es decir, abstractos. Esta búsqueda de la armonía y la pureza tenía afinidades con fuentes matemáticas y musicales.

Al finalizar la primera guerra mundial publicaron un manifiesto que pregona la unión de las conciencias en un combate contra eljmdividualismo y la arbitrariedad. En Rusia, con el antecedente de Malevitch y con efentusiasmo de la revolución que derrocó al zarismo en 1917, surgieron escultores abstractos que se basaron en la estructura de la forma, en la ciencia y en la ingeniería: las leyes de la construcción geométrica -pensaban- revelan las leyes que originan las formas de la naturaleza.

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Cruz negra
Kasimir Malevich Comienzos de los años 1920
Oleo sobre tela, 106 x 106 cm Museo Nacional Ruso, San Petersburgo
Un límite del suprematismo. La cruz, segundo suprema después del «cuadrángulo», era para Malevitch el elemento geométrico obtenido por la rotación de una mitad del cuadrado negro. Aunque el pintor se oponía a la imagen tradicional y rechazaba por ello la figuración, la cruz tenía una fuerte connotación y fue rápidamente percibida como una imagen de la Pasión. Sin duda, esta identificación marcó el límite de la capacidad suprematista de concebir una forma totalmente nueva para acceder al mundo trascendente.

En un manifiesto de 1920, Antoine Pevsner, junto con su hermano Gabo, que integraban el grupo constructivista de índole abstracta, proponían un arte que se fundara en la vida real. Para lograrlo debían responder a dos elementos fundamentales: el espacio y el tiempo. De este modo, crearon obras que demostraron que el volumen no es la única expresión del espacio.

El pintor ruso Kandinsky, residente primero en París y luego en Alemania, pasó de la etapa fauve a la abstracción. En 1911 participa del grupo Der Blaue Reiter (el jinete azul), que en un lenguaje cercano al expresionismo causó un revuelo entre los artistas alemanes.

Kandinsky inició  su recorrido hacia la pintura «abstracta» (al propio artista no le gustaba esta palabra), el que estuvo marcado por una actividad teórica: en 1912 publicó De lo espiritual en el arte. A partir de la defensa de la función espiritual del arte como lo esencial, construyó una teoría de la pintura abstracta, concebida como indicio del progreso social. De allí en adelante, el color y la forma liberados estallaron en composiciones dinámicas cuyo equivalente sólo es posible encontrarlo en la música. Impresiones, Composiciones y Fugas fueron los títulos de varias de sus obras, reflejos del «goce puro» y del «entusiasmo» que le producía el color: «A menudo, una mancha de un azul límpido, percibida en la sombra de una espesura, me subyugaba tan intensamente que pintaba un paisaje entero» (Mirada al pasado y otros textos, 1912-1922).

De regreso en Moscú, se desempeñó como profesor en la Academia. Ante la exigencia del Partido Comunista Ruso de que el arte debía ser realista y publicitar el trabajo del pueblo, regresó nuevamente a Alemania, en donde fue convocado para ser profesor en la Bauhaus. Desde 1919 su arte abstracto es lírico, y va geometrizándose. La superficie pictórica es el soporte donde las formas se convierten en símbolos. Para Kandinsky, los colores son equivalentes a los sonidos para los músicos.

En 1933 Hitler reúne sus cuadros, junto con los de Klee y otros pintores expresionistas, en una exhibición que llamó «arte degenerado», para luego quemarlos públicamente.

En su libro Lo espiritual en el arte, Kandinsky habla sobre tres series que pintó hacia 1910. La primera reúne impresiones directas de la naturaleza exterior; la segunda, expresiones inconscientes de vivencias de naturaleza interior, a las que llama Improvisaciones, y la tercera la constituyen obras elaboradas lentamente, examinadas, a las que llama Composiciones. No es sólo el cálculo lo que prima en estas obras sino, sobre todo, la intuición.

Estas tres tendencias son fundamentales y definitorias de toda la abstracción. Paul Klee, por su parte, pintó cuadros abstractos perc participó también del surrealismo y del expresionismo. El artista, decía, no debe copiar la naturaleza sinc hacer visible el impulso que la crea. Para él, «la naturaleza es el arte de otro». En pequeños cuadros, Klee experimentó mezclando técnicas y materiales. El arte abstracto tomó distintos nombres en Europa según los estilos particulares.

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Este retrato abstracto —«Senecio» significa ‘hombre viejo’— revela la gran influencia del Cubismo en la pintura de Paul Klee. La obra está compuesta de formas geométricas, y los colores son suaves y cálidos. Con un simple triángulo, el ingenioso artista sugiere una ceja levantada en un gesto de desaprobación.

Paul Klee fue un artista sumamente original y apreciado por el público. Trabajó intensamente y dejó un gran legado artístico. Produjo más de nueve mil obras de arte. Es difícil definir el estilo de Klee: algunas de sus imágenes son directas y figurativas, pero otras son totalmente abstractas.

Una línea que sale de paseo: Así es como Klee pensaba el dibujo. Comenzaba a trazar líneas sueltas con el lápiz para ver qué formas surgían. Como un niño, jugaba con las figuras y con los colores, y dejaba que su imaginación hiciera el resto, confiando en su casi infinita inspiración.

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12- Pintura Naif

Arte Naif, es una expresión usada  para calificar la producción pictórica, escultórica o arquitectónica elaborada por una persona que, por lo general, no posee formación artística previa. En la mayoría de los casos los artistas naif han sido autodidactos. Se han utilizado numerosas expresiones para calificar a este arte (arte innato, arte instintivo, neoprimitivismo) y a sus autores (pintores ocasionales, maestros populares de la realidad, primitivos modernos), pero ninguna de ellas parece totalmente satisfactoria.

 Pintores del Arte - Alfred Wallis

Alfred Wallis
Dos barcos con velas amarillas y un faro (siglo XX) Wallis era un pescador que empezó a pintar cuando tenía alrededor de sesenta años. Los temas de sus cuadros son la pesca, los barcos y las aldeas costeras

Si el arte naïf está, por lo general, al margen de la historia de los estilos, escuelas o vanguardias, sin embargo, sus autores, aunque no hayan recibido formación académica alguna, no viven fuera del mundo y son sensibles a sus orígenes, a las artes y tradiciones populares (forja, cerámica, madera, tejidos, bordados, encajes) o a modelos académicos ampliamente difundidos, desde los calendarios de correos de antaño a los catálogos y la publicidad del mundo moderno. (Fuente ENCARTA)

Ver Obras y Características del Arte Naif

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13- Surrealismo

La Corriente Surrealista  lanzó su primer manifiesto en 1924, firmado por André Breton, Louis Aragon, Paul Eluard, Benjamin Péret, entre otros. Allí es definido como «automatismo psíquico puro» que intenta expresar «el funcionamiento real del pensamiento». La importancia del mundo del inconsciente y el poder revelador y transformador de los sueños conectan al surrealismo con los principios del psicoanálisis.

Algo surrealista es «más que real». Los pintores surrealistas pensaban que los sentimientos más intensos podían expresarse mediante pinturas similares a los sueños, que mostraran objetos comunes en situaciones imposibles. Este cuestionamiento de la realidad fue una reacción frente a los horrores de la Primera Guerra Mundial.

Otra vez París va a ser el centro de origen de una nueva corriente del arte. André Bretón será el iniciador, y su objetivo la búsqueda de la expresión de la verdadera función del pensamiento.

artista breton estilo surrealista

En 1924 el escritor francés André Bretón (1896-1966) lanza en París el primer manifiesto del surrealismo, donde este se define como «puro automatismo psíquico por el cual se intenta expresar, bien verbalmente o por escrito, la verdadera función del pensamiento Dictado verdadero en ausencia de todo control ejercido por la razón, y fuera de toda preocupación estética o moral». Se trata, pues, esencialmente de una actitud mental abierta hacia lo desconocido, que tiene consecuencias en ei campo de las artes plásticas y de la literatura.

Los Orígenes: A fines del siglo XVIII , surgió un renovado interés por la obra de algunos artistas del siglo XVI, como Hieronymus Bosch y Guiseppe Arcimboldo, quienes habían pintado sobre temas fantásticos e ideas singulares.Por ejemplo las pinturas al óleo de Hieronymus Bosch son visiones repletas de criaturas increíble! y de figuras distorsionadas. A su vez  Guiseppe Arcimboldo, como fiel exponente del Renacimiento,  estuvo adelantado a su época. Sus obras se destacan por los detalles de las flores, las frutas y las verduras con las que compuso retratos de fantasía.

A fines del siglo XIX, el artista belga Ensor se hizo famoso por sus obras fantásticas, en las que aparecían personajes disfrazados y enmascarados, títeres y esqueletos, y desde 1906, el desarrollo de las técnicas fotográficas permitió tomar fotografías en colores. Los artistas se inspiraron en estas técnicas para imitar la fotografía. Es así como crearon  imágenes en series.

Inpirado en este viejo proceso, André Bretón (1896-1966) fue la figura principal del surrealismo. Fue un esmerado difusor de este movimiento, y siempre cuidó que éste se mantuviera dentro de la intención que se había propuesto. En 1924, después de experimentar durante cinco años en el terreno de la «escritura automática» y del sueño hipnótico, publicó el famoso Primer Manifiesto Surrealista, en donde aparece la primera definición del movimiento:

«Automatismo psíquico mediante el cual se pretende expresar, verbalmente, por escrito o de cualquier otro modo, el funcionamiento real del pensamiento. Dictado del pensamiento, sin intervención alguna de la razón y situado al margen de toda preocupación estética o moral».

Los surrealistas pusieron el acento en los sueños, en el sondeo del inconsciente y en el azar como llave de acceso a una realidad poética en donde tiene lugar la «verdadera vida». También se apoyaron en otros ejemplos de inspiración: el arte de Oceanía, el de los enfermos mentales, los médiums y los naifs.

El arte, cuyo valor se había cuestionado ante la angustia provocada por el estallido de la Primera Guerra Mundial, quiso en la posguerra encontrar una salida al Dadá y a sus postulados negativos. La encontró en los aspectos más irracionales de la mente.

André Bretón se quejaba de que se vivía en el reinado de la lógica y que, pretextando progreso y civilización, se negaban y excluían otras posibilidades de experimentar y de percibir.

Es que, a partir de los descubrimientos de Freud se había ampliado el conocimiento sobre el funcionamiento de la psiquis humana. Entre otras cuestiones, Freud le otorgó una nueva significación a los sueños, que tienen una importancia vital en el arte surrealista.

Entre sus más destacados pintores han estado en parte o en la totalidad de su trayectoria Marcel Duchamp, Salvador Dalí, Pablo Picasso, Wassili Kandinsky, Paul Klee, Joan Miró, Rene Magritte y muchos otros.

El español Salvador Dalí quizás sea el pintor surrealista más conocido, ya que fue un gran publicista de sus obras. En sus cuadros representa situaciones absurdas. Sin embargo, sus pinturas son de hechura académica, no cambian el lenguaje pictórico sino el contenido de lo que expresan.

surrealismo

Max Ernst
La masacre de los inocentes (1921): Ernst creó collages surrealistas con imágenes que encontraba en catálogos, libros escolares y avisos publicitarios. A esle proceso espontáneo se lo llamo «automatismo visual».

André Masson
Dibujo automático (c. 1924) Masson fue gravemente herido durante la Primera Guerra Mundial. Desde entonces, tuvo pesadillas y ataques de ira. Cuando se sentía agobiado, dejaba de comer y beber durante largos períodos. Entonces, dibujaba espontáneamente iodo tipo de trazos.

Surrealismo Dali, Guerra Civil

Salvador Dalí
Premonición de la Guerra Civil: Construcción blanda con porotos cocidos (1936) El artista español Dalí pintó extrañas imágenes que evocaban sus sueños. Para componer sus obras, obseivaba intensamente un conjunto de objetos hasta encontrar otros, como si se tratara de una alucinación.

pintura surrealista - man ray

Man Ray
Rayógrafo: Man Ray colocaba objetos de uso cotidiano sobre papel fotográfico —fotosensible—, y, al exponerlos a la luz, estos reflejaban formas y sombras que aparecían en el papel. A este efecto, lo llamó rayógrafo.

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14- Pop-Art

A fines de los años cincuenta apareció, simultáneamente en Inglaterra y en los Estados Unidos, el pop-art (arte popular). En este último país se identificó con una experiencia auténticamente norteamericana, ya que se inspiraba en imágenes de la publicidad.

La finalidad del pop-art parecía consistir en presentar como arte todo lo que había sido considerado indigno de llamarse así: ilustraciones de revistas, latas de conserva, salchichas de Viena, historietas y fotos. Este movimiento artístico ejerció una enorme fascinación sobre los norteamericanos porque incorporaba imágenes que les resultaban muy familiares.

En cierto sentido, la intención de los artistas partía de una posición muy cercana al dadaísmo y al surrealismo, por la búsqueda en común de desacreditar la obra de arte tradicional. Dos artistas norteamericanos se destacaron en este movimiento: Andy Warhol, quien en un cuadro repite hasta el cansancio la lata de sopa «Campbell», y Roy Lichtenstein, con sus pinturas semejantes a las viñetas de las historietas, que incluyen «globos» cor. las palabras que pronuncia el personaje retratado.

15- Otras corrientes menorea post Segunda Guerra Mundial fueron: hiperrealismo, los happenings, el arte conceptual, el land-art, Eclecticismo  y el  Sincretismo

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Fuentes Consultadas:
Enciclopedia del Estudiante – Historia del Arte – Volumen 9 Editorial Santillana
Culturas y Estéticas Contemporáneas Editorial Maipue – 3º Año Polimodal – Dilon-Brasss-Eggers Lan
Enciclopedia: Historia Visual del Arte – Editorial Larousse
Arte Para Niños – El Ateneo –

Breve Biografía de Martha Argerich Resumen de su Vida y Premios

Breve Biografía de Martha Argerich

Martha Argerich nació el 5  de Junio de 1941 en Buenos Aires, es una destacada pianista argentina de fama internacional. Inició sus estudios de piano con su madre y dio su primer concierto formal a los 8 años de edad, en el que interpretó el Concierto para piano, opus 15 de Beethoven. A partir de ese momento empezó a estudiar con Vicente Scaramuzza, Friedrich Gulda, Madeleine Lipatti y Nikita Magaloff.

En 1955 el presidente Juan D. Perón envió a su padre como agregado económico de la Embajada argentina en Viena para permitir a Martha recibir la mejor educación musical posible. Allí recibió las enseñanzas de Friedrich Gulda y más tarde se trasladó a Ginebra donde estudió con Madeleine Lipatti y Nikita Magaloff.

Biografía de Marta Argerich

Martha Argerich, es una excelsa intérprete, con una técnica musical en el piano única y excepcional.Colabora habitualmente con grandes figuras de otros instrumentos, al igual que con otro pianista en obras para dos instrumentos.

Realizó muy pocos conciertos de piano como solista, pues enfocó su carrera en conciertos para piano y orquesta, música de cámara y acompañamiento instrumental de sonatas. Siendo muy joven y con una fascinante personalidad artística, ya era una pianista consagrada y reconocida por toda la comunidad internacional de la música clásica.

Se consagró ganadora en 1957 en Europa de algunos de los concursos internacionales de piano más importantes como el Premio Busoni (Bolzano, 1957), el primer Premio Ginebra (Ginebra, 1957) y el primer Premio Chopin (Varsovia, 1965).

En su repertorio se encuentran obras de autores del siglo XIX (Liszt, Brahms y Chopin) y autores del siglo XX (Ravel, Bartok y Messiaen). Obtuvo numerosos premios y reconocimientos internacionales entre los que se destacan los tres Premios Grammy recibidos en los años 2000, 2005 y 2006.

En 2012, ha presentado en Argentina un programa de estímulo para pianistas jóvenes con su nombre: MAPp.

Martha Argerich – Chopin: Piano Concerto No. 1 in E minor, Op. 11 (2010)

Martha Argerich no acostumbra a actuar en Argentina, pero en 1986 cuando lo hizo, ejecutó en solo una noche lo que los pianistas normalmente hacen en tres: el Concierto Nº 1 de Liszt, el Nº 2 de Beethoven y el Nº3 de Prokofiev

Su última visita conmocionó la escena musical. No sólo por sus formidables conciertos con el pianista Nelson Freire, con el chelista Mischa Maiksy, con la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, un cuarto con la Sinfónica Nacional en el Luna Park, sino también por la inauguración del Concurso Internacional de Piano que lleva su nombre.

Recibió en el año 2000Premio Grammy al mejor solista instrumental con acompañamiento de Orquesta, en 2005 Premio Grammy a la mejor interpretación de música de cámara: Martha Argerich y Mijaíl Pletniov por Cenicienta, 2006 Premio Grammy al mejor solista instrumental con acompañamiento de orquesta, y en 2016 Premio Kennedy, otorgado por el presidente de Estados Unidos Barack Obama

 

Biografia de Sigrid Undset Escritora Noruega Premio Nobel Literatura

Biografía de Sigrida Undset

Sigrid Undset (1882-1949), autora noruega de ficción histórica, premio Nobel de Literatura. Nacida en Kalundborg, Dinamarca, asistió a la escuela en Christiania (hoy Oslo) donde trabajó en una oficina municipal desde 1898 hasta 1908. Sus primeras novelas, La señorita Marta Oulie (1907) y Jenny (1911), son narraciones fieles y rutinarias de las clases medias bajas. Undset es más conocida por su novela histórica del destino de una mujer, Kristin Lavransdatter (3 volúmenes, 1920-1922), por la que recibió el premio Nobel de Literatura en 1928.

A influencia naturalista de Emilio Zola fue vasta y penetrante en las primeras décadas del siglo. De ella no escapó la novelista noruega Sigrida Undset, cuyas primeras obras, «Marta Ulie» y «La edad feliz», aparecidas en el año 1907, denotaron, en su clima y su temática, el ascendiente del maestro francés. No obstante consiguió evadirse del fantasma que la asediaba, gracias a su fino temperamento y al conocimiento de Ja psicología femenina. Escribió sobre la mujer y para la mujer, con sagacidad, desenvuelta y cómoda en las pinceladas de los caracteres.

Tenía condiciones personales irreductibles, una visión de cosas sentidas a través de una concepción individual de principios nuevos e inconfundibles. Con estas cualidades construyó su obra maestra, aquella por la cual le sería concedido el Premio Nobel: «Kristin Lavransdatter», trilogía (1923-25-27) a la que se calificó como glorificación de la Iglesia de la Edad Media.

«Kristin Lavransdatter» es un libro rico en incidentes vitales. El argumento se desarrolla a lo largo de la Escandinavia del siglo XIV, en cuyos paisajes ásperos la heroína juega su vida, no como una autómata, sino con lógica y pasión admirables,  sin  mengua del colorido,  del  movimiento, de los incidentes que enriquecen la trama cuyo transcurso lejos está de ser una tediosa reconstrucción histórica.

Sigrida Undset deja en libertad a sus personajes, no los tiene maniatados, ni los inhibe: ellos actúan como hombres y mujeres vistos a la luz de una comprensión perfecta, que hablan y piensan con una ternura capaz de dar a este largo libro el carácter de una crónica sobre los esfuerzos de la humanidad, sus errores, su marcha a tientas hacia la luz apenas entrevista, de la cual se aparta continuamente para volver otra vez hacia ella, con renovados deseos de perfeccionamiento y de perdón. Es, simplemente, una tierna historia: la de Kristin y, de los que la amaron y sufrieron, con y por ella.

La novelista noruega ha demostrado en su libro que aquella época no fue monótona y que, en su trascurso, la Iglesia y el pueblo estaban ligados íntimamente; ha revelado la profunda religiosidad de las mujeres del Medioevo. En todas sus obras domina el pesimismo, pero éste es más fortificador que desesperante.

Hacia 1925 se convirtió al catolicismo, y desde entonces se dedicó, con mayor ardor que antes, al estudio del alma femenina. Su mensaje personal, cálido, armonioso, no aceptó el fanatismo, porque se nutrió de la verdad, en el estudio sereno e imparcial de la historia y de la psicología humanas.

escritora noruega premio nobel sigrida undset

SIGRIDA UNDSET (1882 – 1949) – Premio Nobel: 1928

SU VIDA Y OBRA: Fue una escritora noruega contemporánea, nació el 20 de mayo de 1882. Su pasión por la historia la heredó de su padre. Admiró siempre el libre albedrío, en un clima de paz y de justicia. Convencida de su fe, se opuso a las fuerzas del mal, defendió con pasión a los débiles, los perseguidos, los tránsfugas. Durante la última contienda tomó partido por los aliados, ya que sus ideales le hacían repudiar todo vasallaje.

En sus memorias recuerda que en su infancia visitaba con frecuencia a los parientes daneses de su madre; durante esos viajes conoció a los pequeños escolares de la Jutlandia del sur: ellos le relataron cómo sus maestros les obligaban a recitar loas a los prusianos y la aversión a su propia raza. En sus gestos, Sigrida adivinó el odio y la aversión; dedujo que resulta imposible para otros educar a los alemanes: son ellos mismos los que deben hacerlo, y comprender que la guerra es un mal negocio.

Siendo empleada en un negocio de ia ciudad de Oslo, publicó sus primeros trabajos literarios en 1907. Entró en el mundo de las letras con ei afamado romance autobiográfico «Marta Ulie». Unos meses después le sucedió «La edad feliz». Estaba en la senda de la interpretación del alma femenina, la veta más pura y fecunda de su producción.

«Jenny» (1911); «Pobres seres» (1912); «La primavera» (1912); «El resplandor del espejo encantado» (1917); «Las vírgenes prudentes» (1918); «Nubes de primavera» (1921) jalonaron sus primeras experiencias de novelista.

Después sobrevino la segunda época, aquella en que su intelecto la llevó a campear como escritora pundonorosa y fructífera: además del mencionado Premio Nobel «Kristin Lavransdatter«, magistral aderezo de su espíritu selecto y equilibrado, había publicado ya algunos trabajos muy celebrados, como «La leyenda del rey Arturo y Los Caballeros de la Tabla Redonda» (1915), y «La leyenda de San Halvart» (1920).

FRAGMENTO DE «LA EDAD FELIZ»
La señora Iversen traspuso la verja del jardín, recogiéndose el vestido, pues la hierba estaba húmeda todavía.

—¡Venid, pequeñas, venid, veréis qué bonito está el jardín!… ¿Verdad que está bonito?… Verdaderamente está en ruinas: el jardín es una verdadera selva virgen, pero, en cambio, el cenador está muy bien.

Birgit tomó el brazo de su madre, y ambas se quedaron contemplando la casa. Uni permaneció arriba, en la carretera.

El viejo caserón de madera aparecía apaciblemente medio oculto en el jardín inmenso. En el dintel de la puerta aparecía escrita la palabra «Soledad», en letras borrosas. Cuatro nuevas avenidas conducían a la* casa, pero no había en ellas ninguna edificación. Los caminos grisáceos describían largos surcos sobre  las  tierras verdosas. En medio de la pradera erguíase altiva una quinta nueva, con balcones de hierro forjado y techumbres de cinc. Algunos haces de paja brillaban como el oro, a la luz del sol. La quinta sobresalía extraordinariamente, mostrando sus edificaciones adornabas de balaustradas y sus fechas presuntuosas.

Uni experimentó una viva emoción ante este espectáculo. ¿Era producida esta emoción por aquellas nubes violadas que avanzaban sobre los tejados, con dirección a las colinas de Baerum?…

¡Cuan diferente era todo aquello del pueblecillo donde Uni había vivido por espacio de un año!…

Una emoción semejante habíala sobrecogido a su llegada a Cris-tianía. . . Al llegar el vapor a la rada, acortando la marcha y navegando sobre el agua verdosa y grisácea, Uni fue reconociendo las colinas que formaban una especie de hemiciclo: abajo la ciudad, sumida en una ligera bruma de polvo, que danzaba ante la luz del sol, y en las alturas, Baekkelag, Bygdoe, Oscarshal y la vieja pardusca Akershus.

Hasta Uni, que se hallaba bañada en la dulce y cálida atmósfera del estío, llega el ruido metálico de los martillos, el rodar sonoro de los carruajes sobre el puente pavimentado… Hasta su garganta ascienden angustiosos sollozos… ¡Oh, qué agradable era este ambiente henchido de calor, de polvareda y de olores fuertes!. ..

 

Biografía de De Amicis Edmondo Sus Libros: CORAZÓN

Biografía de De Amicis Edmondo
Descripción de su Gran Libro: Corazón

Edmondo De Amicis (1846-1908), narrador y periodista italiano nacido en Oneglia y muerto en Bordighera. Apasionado patriota, después de estudiar en un liceo de Turín se matriculó en la escuela militar de Módena.

«Piensa en la enorme cantidad de niños que van a la escuela en todos los países; imagina este vastísimo hormiguero del cual formas parte. Si este movimiento cesara, la humanidad volvería a caer en la barbarie: ese movimiento es el progreso, la esperanza, la gloria del mundo» Edmondo De Amicis exhortó de este modo a los escolares y para ellos escribió un libro interesante, conmovedor y, al mismo tiempo, de gran valor educativo: Corazón.

DE amicis Edmondo

Para escribir un libro que agrade a los niños es necesario conocerlos y amarlos. Edmondo De Amicis es, sin duda, uno de los escritores que más los quiso y los comprendió, quizá porque fue un padre atento y bondadoso, quizá porque experimentó el inmenso dolor de ver morir a uno de sus hijos.

Nació en Oneglia (Italia) en el año 1846 y murió en ese mismo país, en Bordíghera, durante el año 1908. Realizó sus primeros estudios en Cuneo y luego resolvió seguir la carrera de las armas, para lo cual ingresó en la Escuela Militar de Módena. Egresó en 1865 con el grado de alférez, y al año siguiente recibió su bautismo de fuego en la batalla de Custoza.

En 1867 se encargó de la dirección del periódico «Italia Militar», de Florencia. Pero poco después abandonó la vida de cuartel y se dedicó por entero a la literatura. Sus viajes por España, Holanda, Marruecos, París, Londres y Constantinopla le inspiraron libros en los cuales se advierte su agudo poder   de   observación.

Fue un autor fecundo y muy amado del público; su primera obra, Bocetos de la vida militar —colección de artículos escritos cuando todavía vestía uniforme—, le conquistó pronta popularidad. También es autor de Novelas, Retratos literarios, Socialismo y patria, El socialismo en familia, Los amigos, etc.

De regreso de sus viajes, fijó su residencia en Turín; allí llevó una vida retirada y modesta, rodeado por el afecto de sus familiares, sin diferenciarse exteriormente del resto de los habitantes de la ciudad. Y, sin embargo, él sabía observar a los hombres mejor que nadie; tenía ojos y corazón para comprender sus penas e interpretaba sus caracteres en un agudo examen psicológico.

En 1866 se editó su libro La carroza de todos, diario de un año de observaciones realizadas durante sus viajes en una línea de tranvías turinesa, que nos revela claramente estas dotes innegables. Mas su prosa se reveló, más viva y completa que nunca, en los escritos educativos, donde se pone de manifiesto la bondad y el optimismo tan profundamente arraigados en su alma. Novela de un maestro y Recuerdos de infancia constituyen un ejemplo de ello.

Tal vez su amor paternal lo indujo a dedicar su atención al mundo de los niños, y como padre ansioso de ver crecer a sus hijos sanos de cuerpo y de espíritu, antes que distraerlos con novelas vanas que excitasen inútilmente su imaginación, quiso escribir un libro que al mismo tiempo los divirtiera y los educara.

Ese libro, que muy pronto contó con la aceptación del público, se llamó Corazón, y el título es digno del amor y la nobleza de alma que inspiraron la obra. Editado por primera vez en 1886, Corazón fue reimpreso numerosas veces y puede decirse que es el libro más querido y leído de toda la producción literaria de Edmondo De Amicis.

No es una novela en el verdadero sentido de la palabra, sino un diario que parece realmente escrito por un niño de doce años y corregido luego por su padres, tal como lo imaginó el autor. Por consiguiente, la narración es episódica; relata sucesos de todos los días, ocurridos entre las cuatro paredes de un hogar, en clase o durante el trayecto de la casa a la escuela. En estas páginas reviven los bellos «cuentos mensnales»; cuyos pequeños protagonistas, por la sencillez y humildad con que cumplen sus buenas acciones, asumen el carácter y las dimensiones de grandes héroes.

Evoquemos a algunos amigos de Enrique, el imaginario niño que según De Amicis habría escrito este diario; el autor ha sabido pintarnos un retrato tan claro y simple de ellos; los ha descripto con tanto cariño y tantos detalles, que hasta podríamos reconocerlos si un día los encontráramos al salir de la escuela.

Carroñe, bueno y fuerte, parece un fabuloso gigante protector de los oprimidos. Los chiquillos, intimidados por sus manazas, que sabían dar, algunas veces, lecciones más elocuentes que los sermones del maestro, guardaban silencio y se tranquilizaban cuando él intervenía. Nelli, el jorobadito, macilento y medroso como todo ser indefenso, se aferraba a su brazo como una criatura a su madre y habría querido estar siempre cerca de él para que lo protegiera de las bromas de los malvados.

Derossi, el primero de la clase, no tenía los defectos habituales de los muchachos que están en su privilegiada posición; era bueno, sincero, vivaz, generoso con sus compañeros, a quienes se mostraba siempre dispuesto a ayudar en los exámenes, cuando encontraban alguna dificultad, tanto que Votini, el vanidoso, siempre preocupado por exhibir sus ropas elegantes, experimentó a fin de año la necesidad de pedirle perdón por haberlo envidiado tanto.

Coretti, el hijo del vendedor de leña, a veces se adormecía en clase porque tenía que levantarse muy temprano para descargar la madera en el negocio de su padre; pero no le pesaba el trabajo, por el contrario, y se sintió orgulloso el día que pudo revelar su vida de pequeño obrero a Enrique, quien, hijo de un acomodado profesional, sentía especial cariño por él, por el «pequeño albañil» y por Precossi, hijo de un herrero, pues admiraba la madurez que la miseria y el trabajo habían dado a sus pequeños amigos.

Garoffi, alto y delgado, «de nariz como pico de lechuza y ojos pequeños y astutos», era un comerciante en potencia; si sobre un banco quedaba olvidado un sello de correos, un papel secante o una pluma, el pequeño negociante se apresuraba en hacerlo desaparecer dentro de sus bolsillos para venderlos a los compañeros más pródigos. Stardi, el voluntarioso «de cabeza cuadrada y sin cuello», era el más estudioso. Se deleitaba mirando las vidrieras de las librerías, pero no robaba un solo minuto a los estudios. Sacudía el polvo de los libros de su biblioteca con el mismo cuidado con que Enrique guardaba sus juguetes, y con la cabeza entre las manos, inclinado sobre los deberes, no se distraía hasta haberlos terminado.

Nobis y Franti eran los malvados del grupo; el primero era la verdadera personificación de la soberbia; el segundo, del cinismo. Nobis se sacudía ostentosamente la manga cuando se le acercaba Precossi con sus ropas de herrero, y Franti tuvo el coraje de sonreír cuando vio pasar a un obrero accidentado en el trabajo. Pero se diría que De Amicis detesta a tal punto la malefed, que no quiere ni siquiera hablar de ella. Franti saldrá muy pronto de la.escuela y de las páginas del libro, expulsado de aquélla por sus fechorías, y Nobis, cuando aparece, es objeto de burlas por parte de sus compañeros.

En este libro también hay páginas dedicadas a la abnegación de los maestros, que sienten su trabajo como una misión y se consideran recompensados con un ramito de flores o un gesto afectuoso de sus alumnos.

Una vez por mes, el maestro narraba un cuento. Todos son muy bellos y están bien escritos. Entre ellos, El pequeño patriota paduano, El pequeño vigía lombardo y El tamborcillo sardo son muy significativos, no sólo por el interés de la narración, sino también por el sentimiento patriótico que los inspira. No debemos olvidar, al leerlos, que Edmondo De Amicis los escribió pocos años después de las gloriosas guerras de la independencia italiana, y que la nación, recientemente unida, vivía un clima de fervor y entusiasmo patrióticos.

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«Naufragio» es el último cuento mensual, el más trágico y tal vez el más bello. Mario, un pobre huérfano, deja a una compañera de viaje el único lugar disponible en un bote, y, satisfecho de su acción, desaparece con la nave entre las olas.

En el pequeño emigrante paduano, que mientras regresa a su patria en una nave extranjera tiene el coraje de rehusar el dinero ofrecido por los que hablan mal de Italia; en en el pequeño campesino lombardo, que hallándose en la zona de la guerra entre piamonteses y austríacos no vacila en dar su vida para prestar un servicio a sus compatriotas; en el tamborcillo sardo, que por socorrer a un pelotón de infantería sitiado por los austríacos pierde una pierna, existe el mismo sentimiento y, sobre todo, la humildad y la sencillez de las almas verdaderamente grandes, que nunca se enorgullecen de una buena acción.

También el amor a la familia inspira algunos de sus cuentos: El pequeño escribiente florentino, Sangre romanóla, De los Apeninos a los Andes. El pequeño florentino, robando tiempo a sus estudios y poniendo en peligro su salud, se levanta todas las noches para proseguir el trabajo que su fatigado padre no ha podido terminar. Sus padres no advierten su sacrificio y siempre lo reprenden por sus calificaciones, que cada mes son más bajas, pero el muchacho calla su secreto. Mas una noche, habiéndose despertado de improviso, el padre lo sorprende inclinado sobre el trabajo y comprende la filial abnegación del niño.

Sangre romanóla se inspira en los famosos episodios del pillaje que afligieron a la región de Romana en el siglo pasado. Es la historia de un niño que, para salvar a la abuela de la puñalada de un malhechor, la escuda con su cuerpo y muere quietamente a su lado, con un gesto en el que parece pedirle perdón por todas sus travesuras.

De los Apeninos a los Andes es el cuento más conmovedor. Un pequeño genovés emprende viaje a través del océano para buscar a su madre, obligada por la miseria a trabajar en América. Cuando llega a Buenos Aires, Marcos, el hijo abnegado y valiente, descubre que su madre no trabaja ya en esa ciudad; se dirige entonces al interior del país y recorre varias provincias hasta que, después de tan largo peregrinaje,, la encuentra en Tucumán. Llega extenuado y con las ropas desgarradas, pero su presencia reanima a la pobre mujer, que se halla gravemente enferma, y la decide a someterse a la intervención quirúrgica que habrá de salvarla.

No olvidemos El enfermero del Chacho, Valor cívico y Naufragio.

En estos últimos cuentos, los protagonistas se sacrifican por el prójimo, hacia el cual experimentan un amor semejante al que sienten por su propia familia. En el primero, un muchacho vela a la cabecera de un moribundo desconocido; en el segundo, un niño salva a su compañero de los remolinos del río; en el tercero, un huerfanito, aunque sabe que no tiene otras posibilidades de salvación, cede su puesto en el bote salvavidas a una jovencita conocida durante la travesía.

Corazón es un libro que no se olvida, ni siquiera con el correr de los años, porque en él está expresada toda la poesía de la infancia, esa edad maravillosa que el hombre maduro recuerda siempre con un poco de nostalgia.

Fuente Consultada:
LO SE TODO Tomo VI Editorial Larousse – Biografia de Edmondo De Amicis, CORAZÓN –

Biografía de Monteverdi Claudio Obra Artistica Compositor Italiano

Biografía de Monteverdi Claudio
Vida y Obra Artística del Compositor Italiano

Claudio Monteverdi (Cremona 1567-Venecia 1643), compositor italiano: fue el creador de la música dramática. Aportó una audaz innovación al arte de los sonidos, lo que le valió el título de padre de la moderna armonía. Aún hoy sus «personajes» tienen acentos de profunda verdad, y sus obras, trozos de insuperable belleza. Fue la figura más destacada en la transición desde la música renacentista a la barroca. Sus Vísperas (1610) combinan movimientos solistas en un estilo ornamentado y virtuosístico, con otros en un estilo polifónico tradicional.

Monteverdi Claudio

Monteverdi, que desde niño manifestó grandes aptitudes para el arte de los sonidos, tuvo un insigne guía en el maestro Ingenieri, quien supo comprender la volcánica imaginación musical del joven alumno. Monteverdi cuando integraba el séquito del duque Vicente I Qonzaga. Estos viajes contribuyeron a inspirar el genio creador de Monteverdi, ya afirmado por la composición de Madrigales.

La primavera del año 1567 registró entre los acontecimientos cotidianos de la ciudad de Cremona (Italia), el nacimiento de un niño, primogénito de una familia de la burguesía local. Los documentos relativos a la llegada del nuevo ciudadano no contienen los datos escrupulosamente pedidos por los reglamentos burocráticos de hoy en día. Solamente el libro bautismal de la parroquia de los Santos Xazario y Celso certifica, en una forma más bien lacónica, el acto cristiano cumplido en la persona del futuro genio.

Gracias a esas pocas líneas se sabe que el día 15 de mayo de 1567 «Claudio Juan Antonio, hijo de Baltasar» entraba oficialmente en el mundo terrenal. Nada más, ni el día exacto del nacimiento, ni el nombre de la madre, ni tampoco una mención de la familia.

Desde un principio faltaron los datos auténticos acerca de Claudio Monteverdi, y hasta el apellido es objeto de controversias: ¿Monteverde o Monteverdi? Las publicaciones de la época concuerdan en afirmar Monteverde, pero todas sus cartas autógrafas —121 en total llevan al pie una firma clara y legible: Claudio Monteverdi. El dilema se acentúa todavía más, si se piensa que el mismo padre habla en un documento de «Claudio Monteverde, mi hijo», pero se firma «Baltasar Monteverdi».

Prestando fe a los autógrafos y basándose en el hecho de que en Cremona está todavía bastante difundido el nombre de Monteverdi, se puede considerar que el apellido conocido es el originario. Tal escasez de datos, en verdad asombrosa, desilusiona el vivo sentido de curiosidad de sus biógrafos y de los musicógrafos, pero, lamentablemente, las tinieblas de los archivos cremoneses no se han aclarado hasta ahora, y todo lo que nos es dado conocer esta resumido, en pocas páginas, en el opúsculo en el cual Jorge Sommi-Picenardi presento al público los documentos concernientes al insigne compositor y a su familia.

De la madre nada se sabe con exactitud. El padre ejercía la medicina. Todo esto resulta de varias cartas del hijo, quien a su vez tenía conocimientos bastante profundos de la ciencia médica de su tiempo.

En su búsqueda, Sommi-Picenardi encontró huellas de dos Baltasar Monteverdi, ambos médicos cirujanos que habían vivido en el siglo xvi. El primero, además de desarrollar las normales funciones de su profesión, enseñó medicina en una importante Universidad y murió en el año 1512. El segundo fue un eminente cirujano, gracias al cual fue fundado el Colegio de los Cirujanos Cremoneses. Es a este último a quien Sommi-Picenardi atribuye la paternidad del eminente compositor.

Nada se sabe de positivo acerca de la edad en que el pequeño Claudio demostró las primeras disposiciones musicales; si se considera que solamente tenía 15 años cuando publicó su trabajo Sacrae Cantiunculae, podemos deducir que inició en la infancia sus estudios artísticos, guiado por el veronés Marco Antonio Ingenieri, maestro de capilla de la Catedral de Cremona.

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Claudio Monteverdi fue nombrado «Maestro de música», asumió la responsabilidad de la organización y dirección de todas las manifestaciones musicales de la Corte de Gonzaga.En el año 1613, Monteverdi fue llamado a cubrir el cargo de Maestro de Capilla de la Serenísima República de San Marcos. Durante su larga permanencia en Venecia, el compositor, cuya fama había llegado a los confines de Italia, creó nuevas y maravillosas óperas.

El período de la educación artística de Monteverdi es recordado como uno de los más tristes y tumultuosos desde el punto de vista histórico. Cremona, con todo el ducado de Milán, formaba parte entonces del imperio de Carlos V, quien, después de haber conquistado la ciudad en el año 1525, la había cedido al último duque de la Casa Sforza, Francisco II, para retomarla a la muerte de este último, 10 años más tarde.

Durante el período de la dominación española —que duró 170 años la historia de Cremona se confunde con la del Ducado de Milán, y sobre los acontecimientos de la época se escribieron páginas que, a la distancia del tiempo, reflejan el destino infeliz de esta ciudad.

Un gobierno rígido y militarizado; una justicia ejercida por magistrados casi siempre corrompidos y venales; leyes arbitrarias que eran interpretadas según las conveniencias de los que las dictaban; tasas e impuestos desproporcionados a los réditos; actitudes ultrajantes y licenciosas por parte de los nobles; ignorancia y brutalidad difundidas entre el pueblo oprimido.

Y sin embargo, por un contraste inconcebible, pero no nuevo en la historia, fue precisamente durante ese siglo de acontecimientos turbulentos que las Bellas Artes florecieron, manifestándose en pleno fulgor. Sobre todo la música fue cultivada con dedicación apasionada, y Cremona se vanagloriaba de albergar la Academia de los Animosos, que era la cuna de la música profana, mientras que el centro verdadero de la vida musical era la capilla del Duomo. También el ambiente contribuyó sensiblemente a desarrollar y afinar las virtudes innatas del niño tan admirablemente dotado para el arte de los sonidos. Y es un deber reconocer que él no podía encontrar mejor maestro que Ingenieri, quien tuvo sobre su discípulo una influencia mucho mas benéfica y considerable de la que se le suele adjudicar.

Le enseñó a su alumno el contrapunto, el estudio de la viola, del canto y, probablemente, del órgano. La enseñanza fue tal como se acostumbraba en aquellos tiempos: práctica, severa, tendiente a formar en el joven alumno una técnica sólida y clara que le permitiera la rapidez de la concepción mental y la facultad de adaptación a los medios de que disponía para realizar su propia obra.

En el año 1582 se publicó en Venecia la primera colección de composiciones de Monteverdi. Sería exagerado afirmar que en sus Sacrae Cantiuncidae asoma ya la revelación del genio; sin embargo, este primer ensayo —cuyo único ejemplar es conservado en la iglesia del Castillo Arquato (Piacenza)— es suficiente para revelar una naturaleza musical y versásil.

La estructura de estas breves composiciones es silábica y la armonía no sale de los tonos tradicionales. Y es en eso justamente que consiste el mérito de Ingenieri, que supo mantener a su alumno lejos de las riquezas de expresión conocidas como «cromatismo», del cual él era ferviente admirador.

Al año siguiente, el compositor «debutante» publica su segunda selección: los madrigales espirituales a cuatro voces. La obra, dedicada a un noble de Cremona que protegió los primeros pasos del joven músico, se perdió, y solamente se conserva de ella una parte, en el Liceo Musical de Bolonia.

Después de las publicaciones de las Canzonetas, tercera composición en orden cronológico, siguen tres años de silencio, durante los cuales, según se presume, Monteverdi preparaba la partitura del Madrigal, expresión característica de la tierra italiana.

Sólo en la segunda mitad del siglo XVI se nota su influencia en otras naciones como España, Francia y hasta en la lejana Inglaterra. En Italia dos fueron los períodos de florecimiento: el primero en el siglo XIV, en el tiempo del «Ars Nova» florentino; el segundo, el del siglo XVI, que constituyó una de las fases más espléndidas de la música italiana.

La estructura musical del madrigal está determinada por la forma del texto poético, que tiene casi siempre una estrofa de 7 a 11 versos —dispuestos y rimados en forma variada—; si el texto tiene más estrofas, cada una de ellas da lugar a una composición autónoma, y así se obtienen las colecciones de madrigales. Los textos preferidos son los líricos de expresión amorosa, más formalista y literaria ésta, que verdaderamente humana y sentida.

El primer libro de Madrigales es la cuarta publicación de las obras de Monteverdi —que en aquella época tenía 20 años—, y allí se afirma la personalidad musical del autor, ferviente e intensa, de una frescura juvenil irresistible. La licencia de impresión del volumen II de Madrigales señala una etapa significativa en la vida del músico.

Justamente entonces, el joven Claudio fue llamado en calidad de violoncelista ante la corte de Mantua, al servicio del duque Vicente I Gonzaga. Corría el año 1590. Como músico de la corte, Monteverdi se vio en la obligación de dedicar su tercer libro de Madrigales al duque Vicente, su señor. La obra tuvo un éxito extraordinario, y la razón estriba en que de todo el libro emana una singular expresión de modernismo que sorprende como un nuevo aspecto en la sensibilidad musical del autor.

Algunos años más tarde se celebró, con el beneplácito del Duque, el matrimonio del ya célebre compositor con Claudia Cattáneo, joven y acreditada cantante de la Corte. De ese matrimonio nacieron dos hijos. Inmediatamente después de la boda, Claudio se vio obligado a seguir a Hungría a Vicente I, que había organizado una expedición contra los turcos.

Como durante este viaje el músico ejerciera provisionalmente las funciones y ostentara el título de «Maestro de Capilla», esperaba, a su regreso a Mantua, hacer valeralgún derecho a la sucesión oficial de su anciano predecesor, muerto en 1956. Las intrigas de la Corte desbarataron sus aspiraciones y Claudio se resignó amargamente a continuar su habitual trabajo. Desde ese momento, la vida del músico estuvo subordinada a los caprichos del Duque y a la volubilidad de su temperamento. Viajes largos y breves en el séquito del amable pero despótico señor, contribuyeron a inspirar el genio creador de Monteverdi, quien compuso el IV y V libro de Madrigales. Después de esto, fue nombrado «Maestro de música» y asumió la responsabilidad de la organización y la dirección de todas las manifestaciones musicales de la Corte.

Es muy importante señalar cómo la forma del madrigal comienza a cambiar en sus últimas obras. Los tonos armónicos adquieren supremacía sobre todo en el V libro, donde domina la expresión verdadera y fuerte. No es de extrañar si el músico interrumpe durante diez años la producción madrigalista para dedicarse a una experiencia dramática, que abrirá a la música las puertas del porvenir. Su inspiración fecunda desarrollará dignamente la concepción del melodrama, que vio su primera realización hacia fines del siglo XVI, debido a la obra de la «Camerata Fiorentina», una asociación artística que tenía su sede en la casa del conde Juan Bardi, en Florencia.

Los componentes de tal movimiento de vanguardia se reunían con la intención de hacer revivir la música dramática de la antigua Grecia. El melodrama es precisamente una representación teatral en la que la música vocal y la instrumental concuerdan en la emoción dramática. Florencia, Mantua, Boma y Venecia fueron los mayores centros de expansión de esta manifestación artística. La primera ópera del género escrita por Monteverdi fue Orfeo, representada por primera vez en Mantua en la Academia de los Apasionados, en el año 1607. El libreto de la obra se inspira en el mito griego de Orfeo y Eurídice, y obtuvo un gran éxito.

El nombre y la fama de Monteverdi ya eran conocidos también en el extranjero. Todos habían comprendido el elevado alcance de su intención, consistente en fundir genialmente la melodía con la expresión de la palabra. Poco después fue estrenada otra gran obra de arte: Arianna. De esta ópera desgraciadamente no ha quedado más que la música del famoso Lamento de Arianna, que es probablemente la más bella página dramática del artista.

Se trata de una melodía de una potencia trágica y de una verdad humana que tienen algo de milagroso. También ofreció a sus protectores, durante su permanencia en la corte de Mantua, la gracia de un ballet de estilo francés: es el Baile de las ingratas, muy del gusto musical de los aristócratas de entonces.

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Orfeo es la primera ópera de Monteverdi; está, compuesta por un prólogo y cinco actos. Como se proponían los literatos y los músicos de la «Camerata florentina», Monteverdi realizaba en esta ópera el concepto del melodrama, reviviendo la música dramática de la antigua Grecia. He aquí Orfeo rodeado de las Ninfas, que se alegran de su casamiento con la bella Eurídice.

En el 2ºacto, Orfeo, de regreso a los amados lugares de su niñez, es festejado por los pastores. De pronto aparece Silvia para anunciarle la muerte de Eurídice.En el tercer acto, Orfeo quiere arrancar de la muerte a su esposa. Con un canto melodioso adormece al feroz guía que lo transporta a los infiernos. Vencida la Muerte, Orfeo vuelve hacia la luz, conduciendo de la mano a Eurídice (4º acto). Orfeo, olvidando el pacto que le impedía hacerlo, se vuelve para mirar a Eurídice, quien, transformándose en sombra (acto 5°), desaparece. Orfeo se lamenta amargamente, mientras las Bacantes se alegran de su dolor.

A esta altura de su carrera, Monteverdi, preocupado por su propia salud e irritado por la ingratitud que notaba a su alrededor, decidió alejarse de la corte de Mantua, pero después de algunas gestiones en su favor dejó de lado su propio resentimiento y continuó prestando su cooperación con el mismo fervor de siempre. Nuevas composiciones religiosas se suman entonces al número de sus obras, acrecentando su gloria, mas su recuperada tranquilidad no debía durar mucho tiempo.

El 18 de febrero de 1612, el duque Vicente dejó de existir, y su hijo Francisco alejaba de la Corte a Claudio Monteverdi, quien se retiraba con un simple agradecimiento y 25 escudos de economías. En 1613, por un inesperado golpe de fortuna, el compositor fue llamado a cubrir el cargo de «Maestro de Capilla» de la Serenísima República de San Marcos.

Los primeros tiempos pasados en Venecia fueron ocupados intensamente por el trabajo de reorganización de la capilla y la preparación de los nuevos cantores e instrumentistas por él tomados en servicio. No se tiene ningún documento acerca de su vida en aquel período. La única prueba de que su actividad creadora no decaía lo demuestra la publicación del VI libro de Madrigales y la ejecución del ballet Tirsi e Clori, que aparecerá en el VII libro de Madrigales.

Por esa época, la Serenísima República le tributa un generoso reconocimiento por el antiguo esplendor reconquistado en la capilla de Venecia, gracias a su obra infatigable. El entusiasmo de Monteverdi no decae, mientras tanto, y su producción artística se acrecienta.

En el año 1627, inspirándose en un episodio de Jerusalén Liberada compone el Combate de Tancredo y Clorinda, con el que el músico inaugura el «estilo conciso». Desde este momento su ascenso fue, más que nunca, rápido y completo.

Cuando se dispone a escribir la música de la ópera La fingida loca Licori, un mal ataca sus ojos y no lo deja trabajar con la rapidez deseada. De todos modos, la composición fue llevada a término, pero se ignora si fue representada y, en caso afirmativo, cuál fue el éxito obtenido.

Una de sus más grandes satisfacciones la obtuvo con la ejecución, en la corte de los Farnesio en Parma, de la ópera Mercurio y Marte y de los Intermedios. Pero la inagotable vena musical del anciano compositor dio a la luz, en 1630, nuevas creaciones importantes: se trata de El rapto de Proserpina y de otras dos presuntas óperas: Delia y Ulises.

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La coronación de Popea es la última ópera de Claudio Monteverdi, la más completa, aquélla que más se acerca a nosotros por su música amplia y armoniosa.

En 1631, cumpliendo una antigua aspiración, Monteverdi tomó los hábitos, y su espíritu tan profundamente religioso se tranquihzó con el ejercicio de sus nuevas funciones. Su vejez fue laboriosa, dividida entre el trabajo de la capilla y la creación de nuevas músicas. Con más de setenta años de edad, y después de haber compuesto los Madrigales guerreros y amorosos, la Selva moral y espiritual, que es una colección de música religiosa, y el Retorno de Ulises a su patria, regala al mundo su última maravilla: La coronación de Topea, especie de epopeya histórica sin precedentes en el teatro, donde todos los personajes son verdaderos y los acontecimientos dramáticos se encadenan alternando hábilmente lo trágico, lo patético y lo cómico.

Con semejante broche de perfección artística, se cierra la vida laboriosa del músico. En noviembre de 1643, en el convento de San Marcos, donde vivía desde hacía casi treinta y dos años, Monteverdi se apaga serenamente. Su muerte fue un duelo nacional. Sus restos reposan en la capilla de San Ambrosio de la iglesia de «Santa Maria dei Frari» en Venecia, y la mística penumbra silenciosa de las bóvedas representa el fiel centinela de una gloria perenne.

Fuente Consultada:
LO SE TODO Tomo V Editorial Larousse – Biografia de Maonteverdi Claudio –

Biografía de Canova Antonio y Su Obra Escultor Italiano

Biografía de Canova Antonio y Su Obra Artística
Escultor Italiano

Antonio Canova ocupó el primer lugar entre los escultores de su época. Trabajó durante veinte años en un estado total de pobreza, al margen de cualquier rivalidad y poniendo siempre su arte por encima de todo. El estilo neoclásico, basado en el arte antiguo de Grecia y Roma, alcanzó su apogeo máximo a finales del siglo XVIII. Antonio Canova, de la Venus, está considerado como el mejor escultor de este estilo artístico.

Canova Antonia escultor italiano

Antonio Canova nació en Pessagno, cerca de Bassano (Italia) en el año 1757. Su arte alcanzó la plenitud siendo él muy joven. Niño aún, trabajaba en una cantera en compañía de su abuelo. Complacíase en manipular la piedra y trataba de darle diferentes formas, revelando ya su inclinación. El abuelo trabajaba también como jardinero en la mansión del senador Faliero. Fue allí donde el joven Antonio esculpió sus primeras estatuillas en mármol.

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La Venus, una de sus grandes obras artísticas, Canova está considerado como el mejor escultor de este estilo neoclásico.

El duro y frío mármol puede reflejar vida, acción y sentimiento sólo cuando un gran artista consigue modelar en él las formas perfectas de un ser viviente y dotarlas de expresión. Pero pocos son los que logran ese milagro, ya que las obras de los grandes escultores representan un gigantesco esfuerzo creador.

Antonio Canova fue uno de esos grandes artistas incomparables, capaces de animar la materia inerte. Nada, en sus años mozos, pudo hacer presentir que llegaría hasta la cúspide del arte. Sin embargo, sabemos que le gustaba trabajar la piedra, y a ella —como a una amiga— confiaba sus sueños infantiles.

Antonio Canova nació en Pessagno, cerca de Bassano (Italia), el 10 de noviembre de 1757. A los tres años de edad perdió a su padre. Al poco tiempo la madre contrajo nuevas nupcias y fue a vivir a otra ciudad, dejando al pequeño Antonio al cuidado del abuelo. La familia Canova, otrora rica, estaba ahora arruinada a causa de ciertas especulaciones infortunadas. Por lo tanto, el abuelo viose en la necesidad de hacerle aprender un oficio al niño y eligió el de cantero (el que labra las piedras).

A pesar del trabajo penoso, el joven aprendiz nunca se quejó. Por el contrario, gustábale manejar el mármol y sus pequeñas manos, aún inexpertas, lo acariciaban y hasta se esforzaban en darle forma. El oficio de cantero, en el siglo XVIII, era duro y difícil; el trabajo se hacía con cincel y martillo.
Pero Antonio no se desanimó, trabajó con tesón y, a ios pocos años, llegó a esculpir estatuillas llenas de expresiva gracia.

Mientras tanto el abuelo, en la mansión del senador Faliero, en Pedfazzi d’Asolo, desempeñábase como albañil y jardinero. Allí vivía un nieto del senador, mancebo de familia noble y acaudalada, quien demostró su simpatía y afecto por el adolescente modelador que ofrecía a su nuevo amigo todas las estatuillas que esculpía con tanto entusiasmo.

Y un día llegó la oportunidad decisiva para la vida de Canova. Se daba una gran fiesta en el palacio senatorial. El cocinero quería destacarse en la presentación de los manjares y buscaba ideas originales. Encontró al nieta del jardinero, lo llevó a las cocinas y, mostrándole un enorme trozo de manteca, le dijo: «¿Ves esa manteca? Debí ir a la mesa del senador, y yo quisiera darle un aspect: artístico. .. Me agradaría que representara algo…»

Antonio tenía tan sólo diez años de edad, pero puso manos a la obra y lo que realizó con la manteca colmó al máximo los deseos del maestro de cocina.

En la mesa, magníficamente preparada, apareció el león alado de San Marcos. ¡Era el trozo de manteza que, en las manos del joven Antonio, había adquirido esa forma original!. Es fácil imaginar la sorpresa, el asombro y la admiración de los convidados. Pidieron conocer al autor de esa maravilla y lo felicitaron efusivamente.

Al final de la cena, el dueño de casa, presintiendo el futuro del niño, decidió enviarlo a Venecia y hacerlo ingresar en los talleres del escultor José Torretti.

En Venecia los temas de estudio no le faltaron: allí todo embelesaba su alma de artista, todo le brindaba belleza en sus aspectos más delicados. Trabajó mucho hasta llegar a sus dieciséis años de edad. Entonces se produjo el fallecimiento de su maestro Torretti. Pero el joven escultor ya no necesitaba enseñanzas.

Su protector lo comprendió tan bien, que no titubeó en confiarle la ejecución de dos grandes estatuas en tamaño natural. Se trataba de Orfeo y Eurídice. La tarea podía parecer demasiado ardua para un escultor tan joven, mas Canova no se desanimó y esas estatuas, por el candor y la espontaneidad de su expresión y la armonía de su línea, figuran entre sus grandes obras.

En los años que siguieron esculpió numerosos trabajos: estelas funerarias, una estatua de Esculapio y un grupo de Dédalo e Icaro. Los expuso en Venecia, en el año 1779, el día de la Ascensión. El triunfo fue tal que hubiera despertado el orgullo del más grande artista. Canova experimentó, es cierto, una gran alegría, pero, en lugar de envanecerse, decidió esforzarse y perfeccionar aún más su producción. Venecia ya no le ofrecía un campo de acción suficientemente amplio. Decidió instalarse en Roma donde el papa había inaugurado un Museo de Antigüedades.

Después de Roma volvió a Venecia y luego visitó Ñapóles. Nada disminuía su fiebre de trabajo y de saber. En la Ciudad Eterna esculpió el mausoleo de Clemente XIV y Teseo vencedor del Minotauro.

Los encargos afluían. El príncipe Rezzónico y sus dos hermanos, ambos cardenales, le encargaron un monumento funerario destinado a la basílica de San Pedro, para el papa Clemente XIII.

Durante cuatro años Canova se consagró, sin descanso, a ese trabajo, haciendo caso omiso de las dificultades propias de la tarea, de la lucha de los envidiosos y del estado deplorable de sus finanzas. Al terminar el mausoleo, todo su cuerpo llevaba las huellas del esfuerzo cumplido y de los sufrimientos soportados. La presión del trépano sobre el esternón, durante largos días, le había provocado una deformación del hueso que, al apoyarse sobre el estómago, le ocasionaba grandes molestias y dolores.

Observando la finura de los detalles, el maravilloso relieve de los encajes que adornan las vestimentas de la estatua de Clemente XIII, admiramos en Canova, además de su arte, la «artesanía» que lo obligaba a extremar la minuciosidad y la precisión hasta lograr un trabajo perfecto. En ciertas obras suyas, la piedra resucita la mirada de los que ya no existen, y hasta su alma parece aflorar en la expresión humana y vivida.

El viernes santo del año 1792, día de la inauguración del monumento, fue, para Canova, un día de triunfo. Pero las fuerzas del artista estaban muy resentidas por el exceso de trabajo. Tomó un corto descanso en Venecia y luego volvió a Roma donde ejecutó un monumento para el almirante Ángel Emo, destinado al palacio ducal de Venecia. La pasión que experimentaba hacia los temas mitológicos le permitió ejecutar dos grupos: Venus y Adonis y El Amor y Psique.

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Canova fue llamado varias veces por Bonaparte. Entre sus obras se destaca una admirable Venus victoriosa que tenía los rasgos de Paulina Borghese (Paulina Bonaparte), y una Polimnia representando a Elisa Bonaparte. Canova fue elegido miembro extranjero del Instituto de Francia.

Su fama iba creciendo. El duque Caetani le encargó un grupo representando a Hércules y Licas. Canova ejecutó un monumento colosal que,a causa de la poderosa musculatura de Hércules, produce una imprecisión de fuerza que no era generalmente buscada por el artista.

Ya en la cumbre de la celebridad y de la fortuna, fue llamado por Bonaparte, a París, para ejecutar el busto del Gran Corso. Poco después le fue encargado el Mausoleo de Victorio Alfieri. Luego afluyeron pedidos de soberanos y viajó a Napóles. Roma. Viena y París.

escultura de Canova cabeza de Perseo

Cabeza de Perseo, escultura de Canova Antonio

Escultura de Napoleón de Canova

Busto de Napoleón Bonaparte, escultura de Canova Antonio

Los amplísimos talleres donde trabajaba ya no podían contener sus obras. Entre éstas se encontraba una estatua colosal de Napoleón, que actualmente se exhibe en el palacio Brera de Milán.

Canova: fue encargado de reproducir otros miembros de la familia Bonaparte, y es así como le fue dado representar a la hermosa princesa Paulina Borghese bajo el aspecto de Venus victoriosa.

Luego del destierro de Napoleón en Santa Elena, Canova fue enviado especialmente a París por el papa para pedir la devolución de los monumentos quitados a Italia. De regreso a su patria, esculpió otras obras notables: Las tres Gracias, el monumento de La Guerra y la Paz, y la estatua de Washington que le había sido encomendada por el Senado de Carolina (Estados Unidos).

El 21 de setiembre de 1821 regresó a Pessagno, su ciudad natal, con el propósito de reponer su quebrantada salud. Pero no pudo resignarse a la inactividad.

Quiso volver a Roma, pero durante el viaje se detuvo en Venecia donde expiró el 13 de octubre de 1821. Canova no fue solamente un artista de primer orden, sjno también un hombre amado por su desinterés, su bondad y su afabilidad. Siempre se mostró generoso y nadie pidió en vano su ayuda.

El arte fue su única razón de vivir. En su juventud habíase enamorado de una hija del grabador veneciano Volpato, la que durante un corto tiempo fue su novia. Luego, no se sabe por qué causa, rompió el compromiso, y la delicada sensibilidad del artista no se curó jamás de esa herida.

Cultivó también la pintura, aunque sin alcanzar en ella la misma perfección que en la escultura. Sin embargo, su genio maravilloso realizó también el milagro de su autorretrato.

Leyenda de Gargantua y Pantagruel Resumen del Argumento de la Obra

Leyenda de Gargantua y Pantagruel
Obra de Rabelais Francisco

Francisco de Rabelais nació en Chinón (Francia) en 1494. Fue monje en Maillezais y se graduó de doctor en medicina en Montpellier. En 1532 estuvo en Lyon; allí se publicaron por primera vez Las aventuras de Gargantúa y Pantagruel. Después de la muerte de Francisco I, ejerció la medicina en el hospital de Metz y luego en Roma. Durante mucho tiempo acompañó al cardenal Du Bellay. A su regreso obtuvo una prebenda en la abadía de San Mauro,y en 1551 lo nombraron cura párroco de Meudon. Murió en 1553.

Las nuevas ideas del renacimiento y en especial el nuevo concepto del humanismo hicieron su primera aparición en los escritos de François Rabelais. De sus cinco libros, los más famosos son Pantagruel (1532) y Gargantúa (1534), cómicas historias épicas de gigantes. Rabelais utilizó estos personajes para personificar la libertad y potencialidad del humanismo, que quería lograr el desarrollo completo del cuerpo y de la mente.

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GARGANTÚA
Gargantúa fue hijo de Gargamella, hija del rey de las Mariposas, y de Grandgousier. Nació después de comer su madre una gran cantidad de tripas grasientas y tan exquisitas que todos se chupaban los dedos. Al nacer, Gargantúa, digno hijo de su padre, gritó con voz estentórea: «¡Quiero beber!».

A pesar de su prematura afición y de la herencia paterna, fue alimentado a leche y se necesitaron diecisiete mil novecientas trece vacas para lograr su ración diaria. Al cumplir su primer año de vida, para vestirlo se precisaron centenares de varas de satén, de etamina y de otras telas blancas; para sus zapatos, cuatrocientas seis varas de terciopelo azul. Sus colores eran el blanco y el azul. El blanco indicaba alegría, delicias, regocijos; el azul, cosas celestiales. Tuvo su buena espada de madera y su buen puñal de cuero, ambos pintados y dorados.

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Gargantúa quiere decir: «¡Qué grande es tu garganta!»
Para alimentarlo, se necesitó la leche de más de diecisiete mil vacas.

Llevaba varios anillos, uno para  conservar  su   antiguos signo de nobleza: era un rubí grueso como un huevo de avestruz. De los tres a los cinco años, lo pasó como todos los niños del lugar: bebiendo, comiendo y durmiendo. Continuamente se revolcaba en los charcos, se tiznaba la nariz, se afilaba los dientes con gruesas herramientas, se lavaba las manos en el caldo, se guarecía de la lluvia en el agua y, para que se distrajera como los demás niños de su comarca,le ofrecieron como juguete uno de los molinos de viento de la aldea.

Algún tiempo después se le construyó un gran caballo de madera, pero cuando fue capaz de viajar recibió del rey de Numidia una yegua del tamaño de seis elefantes juntos.

Al llegar a París se fijó en las enormes campanas de Notre Dame y se le ocurrió que estarían muy bien de cencerro en el pescuezo de su yegua. Pero la elocuencia de Maese Janotus lo decidió a ponerlas en su lugar, pues era evidente que una ciudad sin campanas sería igual que un ciego sin bastón.

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Robó Gargantúa las enormes campanas de Notre-Dame. Se le había ocurrido que quedarían muy bien de cencerro en el pescuezo de su yegua.La yegua de Gargantúa, para ahuyentar moscas y moscardones, enarboló su cola y tan bien la esgrimió, que abatió todos los árboles de la Beauce.

Luego, Gargantúa quiso estudiar y Panócrates fue su primer preceptor junto a otros ilustres sabios. Aprovechó Gargantúa todas las horas del día y se instruyó en todas las materias de su época, sin olvidar la música. Panócrates lo guió con tanta táctica y sabiduría, que el estudio, penoso al principio para Gargantúa, fue después el mayor de los placeres. Mas he aquí que estalló la guerra entre Grandgousier y su vecino Picrochóle, rey de Lerné, por una querella entre pasteleros y pastores, a pesar de todas las artimañas de Grandgousier, deseoso de conservar la paz.

Gargantúa dejó entonces París para socorrer a los suyos.

Llegado al castillo de Grandgousier y arreglándose la cabeza con su peine, hecho de colmillos enteros de elefantes, hizo caer, a cada peinada, más de siete balas de cañón que durante la lucha se le habían enredado en los cabellos.

Sabiendo que allí había hermosas lechugas tan grandes como ciruelos y nogales, fue él mismo a buscarlas porque tenía deseos de comer una ensalada. No cayó en la cuenta de que entre las hortalizas estaban escondidos seis temerosos peregrinos y los engulló lindamente. Después bebió un larguísimo trago de vino seco y sus ocasionales víctimas, para salvarse del torrente que las arrastraba casi hasta la boca de! estómago, se metieron entre los dientes del gigante. Tuvieron la suerte de que, al escarbarse con un mondadientes, los sacara de la bocaza.

Gargantúa sitió a Pícrochole, lo asaltó en La Roche-Clermand y se apoderó del castillo. Pícrochole quiso huir en un asno, pero los pastores lo molieron a golpes. Una anciana hechicera le predijo que su reino le sería devuelto a la llegada de los gallicisnegrullas. Picrochole espera aún, pues ese pájaro imaginario, mezcla de gallo, cisne y grulla, no existe Gargantúa distribuyó recompensas entre todos aquéllos que habían contribuido a la victoria.

Para honrar en particular a Juan de los Embrolladores, que había salvado heroicamente los viñedos de su convento, le hizo edificar la Abadía de Thelma, cuya regla era: «Haz lo que quieras.» Porque las gentes bien nacidas, libres, instruidas y rodeadas de buena compañía, tienen siempre un instinto y acicate que los impulsa a seguir la virtud y apartarse del vicio.

PANTAGRUEL
Gargantúa era ya un hombre hecho, cuando pensó en elegir esposa. Casó entonces con la hija de un rey de Utopía, la noble Badebec, quien al poco tiempo le dio un hijo que llamaron Pantagruel.

Nacido el niño en época de gran crisis, Badebec pensó que era necesario proveer de alimentos al hijo; fue así como, junto con Pantagruel, nacieron sesenta y ocho esclavos, cada uno de los cuales llevaba un mulo del cabestro; nacieron también nueve dromedarios cargados de jamones y lenguas ahumadas de vaca, siete camellos con enormes alforjas de anguilitas y de legumbres de todas clases.

Pantagruel llegó al mundo cubierto de pelo como un oso, lo que hizo decir a una de las comadres: «Ha nacido con todo el pelo, lo que significa que hará cosas maravillosas y, si vive, será hombre de leyenda.»

Así llegó Pantagruel, entre risas y lágrimas, pues su madre murió al nacer él. Su padre, entre la muerte de Badebec y el nacimiento de su hijo, no sabía qué hacer. Lloraba y reía al mismo tiempo.

Un día que Gargantúa estaba de gran banquete, temeroso de que le pasara algo al niño, lo hizo sujetar a la cuna con pesadas cadenas de hierro. Una de éstas, más adelante, se usó para cerrar de noche el puerto de La Rochela. El pobre Pantagruel no pudo romperlas, pero se levantó con gran vigor y, llevando la cuna a cuestas de modo que parecía una tortuga, llegó a la sala del banquete.

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Después de cantar y bailar tres danzas del tiempo de vendimia, Panurgo oyó la respuesta del Oráculo de la Botella: «¡Trink!» El vino tiene el poder de llenar el alma con toda la verdad, todo el saber y toda la filosofía.

Cuando estuvo en edad de estudiar, fue primero a Orleáns y después a París. Allí conoció a Panurgo que volvía de Turquía, donde había estado prisionero; el pobre llegaba tan seco como un arenque ahumado.

Panurgo fue el amigo más querido de Pantagruel y guerrearon juntos contra los dípsodas o «bebedores». Después de la conquista, Pantagruel llevó una colonia de utopianos a Dipsodia para poblarla y embellecerla.

Panurgo fue nombrado señor de Salmigondis y pronto sintió deseos de casarse. Pero antes pidió consejo a Pantagruel, interrogó a la suerte, se esforzó en interpretar sueños, consultó a toda clase de gentes, sabios y locos, y por fin decidió visitar el Oráculo de la Botella.

Comenzaron entonces una serie de aventuras que llevaron a Panurgo, Pantagruel y al Hermano Juan a los países más fantásticos y exóticos.

En los mares helados vieron palabras que se habían congelado durante una guerra estallada a principios del invierno. Allí habían quedado gritos de hombres y de mujeres, ruidos de armas, relinchos de caballos y malas palabras, pero ahora se deshelaban con la llegada de la primavera y Pantagruel podía oirías. Llegaron por fin al Oráculo de la Botella, donde fueron admitidos por la sacerdotisa Bachuc que los recibió en el templo.

De la Botella Sagrada surgió la palabra «Trink», que quiere decir «¡Bebed!»

Y bebieron vino de Falerno, brindaron e hicieron versos.

Fuente Consultada:
Las Aventuras de Garngantua y Pantagruel LO SE TODO Tomo V Editorial CODEX