Independencia Hispanoamericana

Resumen Historia de Bolivia Revolucion 1952 y Reforma Agraria

Resumen de la Historia Independencia de Bolivia Hasta El Siglo XX – Revolución y Reforma Agraria

El territorio de la actual República de Bolivia formaba parte del vasto dominio de los incas en la época precolombina. Después de la conquista, dependió del virreinato del Perú con el nombre de Alto Perú, hasta que en 1776, el Alto Perú fue desmembrado del virreinato de Lima y agregado al de Buenos Aires.

El Alto Perú, antes de constituirse en Estado independiente con el nombre de Bolivia, lo componían las intendencias de la Paz, Potosí, Charcas, Cochabamba y Santa Cruz.

La historia de Bolivia, hasta fines del siglo XVIII es, pues, la misma que la del Perú.

Desde 1800 empezaron las propagandas para la emancipación del país, inspiradas en los principios de la Revolución Francesa y sostenidas por algunos revolucionarios partidarios de la independencia de América, entre los que figuraba el famoso Francisco de Miranda.

El ejemplo de los Estados Unidos robustecería las esperanzas de los patriotas, algunos de los cuales gestionaban en Francia el apoyo a sus pretensiones.

En 1809 adquirió consistencia esta corriente ideológica iniciando su proceso de realización.

Sofocada la primera intentona, empezó una guerra intermitente en la que por uno y otro bando se perpetraban reprobables excesos y que terminó con las batallas de Junín (1824), ganada por el general San Martín a los españoles y la de Ayacucho librada el 9 de diciembre del mismo año, que dio la victoria al general boliviano Sucre.

Primeramente se había declarado el 11 de agosto de 1823 la llamada Republica de Bolívar en honor del libertador sudamericano.

Poco después, dentro del mismo año, la Asamblea de Chuquisaca consagró la independencia de Bolivia, nombre que también recuerda el del Libertador.

El primer presidente de la República fue Simón Bolívar, a quien sucedió Sucre y a éste el general Santa Cruz, que, habiendo pretendido reunir en una confederación a Bolivia y Perú, provocó una guerra con Chile y derrotado cu Yungay (1839), tuvo que huir y abandonar la presidencia.

Desde esta época fueron frecuentes las guerras civiles que ensangrentaron l.is presidencias de Velasco (1839), quien hizo la paz con Chile; Ballivián (1841); Belzú (1848); Córdoba (1855); Linares (1857); Acha (1861); Belzú (1865); Malgarejo (1867); Morales (1871); Frías (1872) y Daza (1876).

A partir de esta última fecha, disfrutó Bolivia de un período de relativa paz interior que comprendió las presidencias de Campero (1880), Pacheco (1884), Arce (1888), Baptista (1892), Fernández Alonso (1896), Pando (1899), Montes (1904), Villazón (1909), Montes (1913), Gutiérrez Guerra (1917), Saavedra (1821) y Siles (1925).

Éste renunció la presidencia en 1930, y durante unos meses gobernó una junta militar presidida por el general Blanco Galindo, hasta 1931, en que fue elegido presidente Daniel Salamanca para el período 1931-1935.

En noviembre de 1934 se celebraron elecciones presidenciales para lustituir al presidente Salamanca, que terminaba su mandato, y fue elegido el candidato republicano Franz Tamayo para el período legal de 1936-1940.

Pero poco después, y a causa de los reveses sufridos por Bolivia en la guerra del Chaco, en que el país venía comprometido desde 1932, se dio un golpe de Estado; las tropas apresaron a Salamanca y al presidente electo; y, mediante la forzada renuncia del primero, asumió el poder el vicepresidente José Luis Tejada Sorzano, bajo cuyo mando terminó la guerra (junio de 1935), y a quien en agosto siguiente le fue prorrogado el mandato presidencial por la Cámara de Diputados hasta agosto de 1936.

En mayo de 1936, un pronunciamiento militar obligó a dimitir al presidente Tejada Sorzano.

Asumió el poder una junta militar, y ésta designó para presidente provisional de la República al teniente coronel, jefe de Estado Mayor, Germán Busch, mientras llegaba del Chaco el coronel José David Toro, verdadero jefe del movimiento, quien a su llegada se hizo cargo del mando y formó un Gobierno constituido por cuatro militares y cuatro hombres civiles.

Depuesto David Toro el 13 de julio de 1937, fue nombrado presidente de la junta militar el coronel Germán Busch, quien pasó a ejercer el Poder ejecutivo, e instauró un régimen totalitario.

Habiéndose suicidado Germán Busch en agosto de 1939, ocupó provisionalmente la presidencia el general Quintanilla e inspiró su administración en las orientaciones políticas, sociales y económicas implantadas por su antecesor.

Declarado electo a la presidencia en marzo de 1940 el general Enrique Peñaranda, para el período 1940-1944, el 15 de abril siguiente fue investido como primer presidente constitucional de Bolivia, desde que el coronel Germán Busch abolió las garantías constitucionales del país el 24 de abril de 1939.

Peñaranda, aunque animado de intenciones patrióticas llevó un mandato agitado. Primeramente declaró la neutralidad de Bolivia en el conflicto mundial. Trató de conseguir las reivindicaciones bolivianas sobre los territorios de Tacna y Arica, estando a punto de provocar un conflicto con Chile, que fue evitado por la intervención de la Argentina y Brasil, cuyo presidente Getulio Vargas ofreció a Bolivia una zona en el puerto brasileño de Santos para la salida al mar de sus productos.

Sofocó varios pronunciamientos pero, al fin, depuesto en diciembre de 1943 por un movimiento dirigido por el doctor Víctor Paz Estensoro, asumiendo la presidencia Gualberto Villarroel, quien fue elegido en agosto de 1944 para el cuatrienio 1944-1948, pero en 1946, en el transcurso de un movimiento sedicioso, murió el presidente, siendo sucedido por una Junta de Gobierno.

En las elecciones verificadas en enero de 1947 resultó elegido el doctor Enrique Hertzog para el período de 1947-1951, pero en marzo de 1949 dejó el mando, por motivos de salud, en manos de Mamerto Urrialagoitia y en octubre renunció a la presidencia, entregándola al Congreso, quien designó presidente a Urrialagoitia, que al cesar fue sustituido por una junta militar presidida por el general Hugo Ballivián.

Derrocada esta junta el 9 de abril de 1952 y después de unos días de interinidad en que ejercieron el poder primeramente Antonio Selene y luego Hernán Siles, se posesionó de la presidencia Víctor Paz Estensoro para el período de 1952-1956.

Al presidente Hernán Siles Zuazo que rigió los destinos del país desde 1956 a 1960, le sucedió Víctor Paz Estensoro, para el período de 1960-1964 y en junio de este año (1964) fue reelegido para un tercer mandato.

Pero en noviembre de este mismo año fue derrocado por un golpe de Estado dirigido por Rene Barrientos.

Víctor Paz Estensoro es nuevamente designado presidente en las elecciones de 1964, con el general Barrientos como presidente de la junta militar de Gobierno.

En 1965 es nombrado co-presidente el general Ovando (Alfredo). Al año siguiente Barrientos obtiene la presidencia por mayoría (ya que los campesinos le apoyaban).

En este mismo año se declaró el estado de sitio, que duró cerca de 3 meses a causa de una constante actividad guerrillera, resultando muerto Ernesto Guevara (Che-Guevara).

En 1969 fue descubierto un «eminente golpe de estado», quedando de nuevo establecido el estado de sitio.

Muere en este año Barrientos en un accidente de aviación y asume el poder Luis Adolfo Siles Salinas siendo destituido posteriormente, asumiendo de nuevo la jefatura el general Ovando al que sucede en octubre de 1970, el general Torres tras la dimisión de Ovando.

En 1971, un golpe de Estado derechista eleva al poder al coronel Hugo Banzer.

Los límites, causa de enfrentamientos. En 1879 se reanuda la lucha entre Bolivia y Chile por una cuestión de límites; intervino en la lucha el Perú a favor de Bolivia, pero vencidas en 1882 por los chilenos las fuerzas bolivianas y peruanas reunidas, Bolivia tuvo que ceder a Chile el litoral marítimo de Antofagasta.

Desde entonces intenta Bolivia obtener de Chile un puerto de acceso al mar, sin que, hasta la fecha, lo haya logrado. Esta cuestión se recrudece recientemente, poniendo en peligro la paz entre ambas naciones.

Hay que reconocer que la privación de sus provincias costeras incomunica a Bolivia con el mundo y es una espina perennemente clavada en Bolivia.

La oferta por el Brasil del puerto de Santos no es más que un paliativo que, tras no resolver definitivamente la cuestión, resulta de utilización onerosa para Bolivia.

La cuestión de los límites de Bolivia, que durante largo tiempo fue de constante litigio, parece que, por fin, ha quedado resuelta. En 1903 y 1904 se

firmaron tratados que fijaron de un modo definitivo las fronteras bolivianas con el Brasil y Chile; en 1911-1912 se estableció también la del Perú; y en cuanto a la del Paraguay, que había sido objeto de largas negociaciones, tan laboriosas como infructuosas, se llegó a un acuerdo tras de la guerra del Chaco.

Bolivia reclamaba todo el territorio del Chaco comprendido entre los ríos Pilcomayo y Paraguay, mientras que el Paraguay exigía parte de ese territorio.

Después de varios incidentes fronterizos ocurridos entre destacamentos de tropas de los dos países, rompiéronse francamente las hostilidades en julio de 1932, y la lucha fue tomando incremento hasta mayo de 1933, en que el Paraguay declaró formalmente la guerra a Bolivia.

aborigen de bolivia
En la zona del lago Titicaca los aborígenes bolivianos tejen con métodos tradicionales telas para su vestimenta, como ponchos, mantas y vestidos.

Mediaron sucesivamente, esforzándose para poner paz entre los beligerantes, la comisión de naciones neutrales en Washington, el llamado A. B. C. (grupo de países formado por la Argentina, Brasil, Chile y Perú), y la Sociedad de Naciones.

Se logró un armisticio a fines de 1933; pero la tregua fue corta y pronto se reanudó la lucha con más ardor.

Así siguieron las cosas hasta junio de 1935, en que, por fin, se firmó en Buenos Aires el primer Convenio preliminar de la paz de las cancillerías de Bolivia y Paraguay y los representantes de los países mediadores.

A este convenio siguieron las consiguientes negociaciones para la desmovilización, canje de prisioneros, etc.; pero no se ultimó aún el tratado definitivo de delimitación de fronteras, porque su discusión, larga y laboriosa, requería sumo tacto para lograr la mutua transigencia de ambos países y alejar la posibilidad de que el conflicto pudiera ya recrudecerse; y sólo cuando se juzgó que esto estaba conseguido, se firmó en Buenos Aires (21 de julio de 1938) el tratado definitivo de paz y amistad entre Bolivia y el Paraguay, dando ya por resuelta, de común acuerdo, la cuestión de límites del Chaco.

Bolívar y sus hazañas. — Ya que tratamos de Bolivia no estará fuera de lugar consignar algunos datos biográficos de su «Libertador».

Simón Bolívar nació en Caracas el 24 de julio de 1783 y murió en la quinta de San Pedro Alejandrino, cerca de la ciudad de Santa Marta (Colombia) el 17 de diciembre de 1830. Completó su instrucción en Europa y casó en Madrid con una española. Vuelto a Venezuela enviudó prontamente, volviendo a Europa, por la que viajó.

A la vista de lo que ocurría en el Viejo Continente se afirmaron sus ideas patrióticas y concibió el propósito de emancipar a su patria de la tutela española.

En 1811 alcanzó la jefatura del partido patriótico de Venezuela, y empezó la lucha contra los españoles; fracasado en sus primeros intentos, abandonó el país por algún tiempo; pero en 1813 invadió Venezuela desde Nueva Granada a la cabeza de una pequeña fuerza y arrolló a cuantos se le opusieron.

Así, de victoria en victoria, y ayudado por las fuerzas que diariamente se le unían, Bolívar entró en Caracas, la capital de su patria, el 4 de agosto de 1813, al frente de sus victoriosos patriotas.

Pero luego la suerte le fue adversa y las tropas realistas se adueñaron nuevamente de Venezuela hasta fines de 1814. Bolívar había ido en ayuda de los de Nueva Granada y tomado para ellos Santa Fe de Bogotá en diciembre de 1814.

En 1817 invadió de nuevo Venezuela, venció al ejército español en varios reñidos encuentros, y se estableció en Angostura (en el Orinoco) al finalizar el año.

Después de una labor de organización política, Bolívar volvió de nuevo a prestar su ayuda a los republicanos de Nueva Granada en 1819; y, ganando algunas grandes victorias, expulsó al virrey español, y entró en Santa Fe de Bogotá como triunfante libertador en agosto. Seguidamente fue nombrado presidente de la República y con un poderoso ejército regresó a Venezuela, consiguiendo expulsar a los españoles de su país.

Al entrar en Angostura, Bolívar fue recibido entre grandes aclamaciones como el libertador y padre de la patria, justificando este título con una serie de brillantes victorias contra las tropas españolas. La independencia de Venezuela quedó asegurada y, en junio de 1820, Bolívar entró en la ciudad de su nacimiento, Caracas, como conquistador.

En 1821 fue elegido presidente de la República de Colombia (Venezuela y Nueva Granada unidas); y luego marchó en ayuda de los sublevados de Quito y Perú.

Tras alternativas de éxito y fracaso, Perú se hizo independiente (como ya se ha dicho) a fines de 182S, y en junio de aquel año el Alto Perú constituyó una República que continúa llamándose de Bolivia en memoria del campeón de la independencia de Sudamérica.

Al establecerse la constitución de los países que había libertado, Bolívar fue acusado de pretender erigirse en perpetuo e irresponsable dictador; y esta creencia condujo a largas discusiones entre sus partidarios y los republicanos que lo consideraban como un aspirante a dictador.

Bolívar resignó la presidencia en mayo de 1830, y cuando, descorazonado, intentaba embarcar para Europa, se sintió enfermo, recibiendo asilo en la finca de un hacendado español, amigo suyo, donde terminó sus días a fines de aquel año.

ULTIMOS AÑOS DEL SIGLO XX

La Revolución Boliviana de 1952: Desde su conformación, en el siglo XIX, el Estado boliviano se hallaba controlado por un pequeño grupo de políticos que defendía les intereses de los sectores propietarios y de los «barones del estaño.

Hacia la década de 1950, tan sólo existían en Bolivia unos 30.000 ciudadanos, en tanto la mayoría, que no sabía leer y escribir en idioma español, se hallaba privada de todo derecho político. De este modo, la participación política estuvo limitada a un 10% de los bolivianos.

En la década de 1930, la coincidencia de las repercusiones de la crisis económica mundial, que afectó profundamente a las exportaciones mineras, con la derrota sufrida en la Guerra del Chaco contra Paraguay, condujo a la crisis del orden oligárquico en Bolivia.

En este contexto, en 1936 un sector del ejército se hizo cargo del gobierno por medio de un golpe de Estado y comenzó a implementar una serie de reformas tendientes a mejorar las condiciones de vida de la población trabajadora, y a retomar el control estatal de los principales recursos económicos del país.

LA GUERRA DEL CHACO La caída de los precios del estaño provocó una fuerte reducción de los salarios de los trabajadores y el aumento de la desocupación. Esto llevó a que se produjeran intensas protestas y movilizaciones sociales. Para intentar poner fin a los reclamos, en 1932, el gobierno boliviano declaró la guerra a la república vecina de Paraguay, argumentando conflictos en la frontera por cuestiones de límites. La guerra terminó en un verdadero desastre para Bolivia: murieron 100 mil bolivianos y el país perdió una quinta parte de su territorio.

Los cambios emprendidos por el gobierno militar fueron, en grar medida, revertidos durante el gobierno civil que asumió en 1946.

Éste implantó un régimen represivo que declaró ilegales a las organizaciones obreras y campesinas, provocando constantes insurrecciones que fueron brutalmente reprimidas por la policía y el ejército.

guerra chaco-paraguay
Una imagen de soldados en la Guerra de Chaco-Paraguay

La estructura social boliviana: A mediados del siglo XX, la sociedad boliviana presentaba las siguientes características:

• La principal fuente de recursos económicos del país provenía de la exportación de minerales -fundamentalmente, plata y estaño-; sin embargo, estas actividades sólo empleaban al 28% de los trabajadores. La gran mayoría realizaba tareas agrícolas en tierras que les pertenecían a unos pocos latifundistas.

Por su parte, los campesinos que vivían en las comunidades indígenas soportaban, desde mediados del siglo XIX, la expropiación de sus tierras por la continua expansión de las haciendas.

En este contexto, las protestas y los movimientos campesinos fueron una constante, aun cuando sólo algunas alcanzaron cierta magnitud, dada la condición de dispersión y aislamiento de las haciendas, y excedieron el ámbito de aquella en la que se producían.

Los obreros mineros también poseían una clara identidad étnica y, aunque no muy numerosos, muchos habían sido campesinos, por lo que para ellos no eran nuevas las luchas por sus derechos.

Además, el aislamiento de las minas respecto de las grandes ciudades contribuyó a aumentar los lazos de solidaridad entre esos trabajadores.

Si bien las huelgas y movilizaciones de los mineros habían comenzado a principios del siglo XX, por fin en 1944 lograron constituir una organización que los representara: la Federación Sindical de Trabajadores Mineros.

Por entonces, los obreros de otras industrias habían comenzado a organizarse.

La ampliación de la burocracia estatal incrementó el número de los sectores medios.

Los empleados del Estado eran un grupo de trabajadores mal pagos, que también luchaba por obtener mayor participación política.

historia de bolivia mineros armados
Marcha de Mineros Armados

Movilización social y cambios revolucionarios: En las elecciones de 1951 obtuvo una amplia victoria el Movimiento Nacional Revolucionario (MNR), fundado por un grupo perteneciente a ios sectores medios, en su mayoría abogados.

El ejército los acusó de conspirar contra el país en alianza con los comunistas, dio un golpe de Estado y anuló las elecciones, hecho que desencadenó el proceso revolucionario.

En repudio al golpe de Estado, miles de trabajadores mineros se trasladaron a las ciudades portando los cartuchos de dinamita que se utilizaban en las minas.

Al mismo tiempo, el MNR consiguió apoderarse de los arsenales del ejército y entregó armas a los obreros.

Numerosos campesinos se sublevaron en las haciendas. Luego de tres días de intensos combates, el ejército fue derrotado y se formó un gobierno de coalición: el candidato del MNR que había ganado las elecciones anuladas por el golpe de Estado asumió la presidencia y designó a varios dirigentes sindicales como ministros del gobierno.

Los sindicatos se organizaron en la Confederación Obrera Boliviana (COB), y su máximo dirigente, un minero de apellido Lechin, fue nombrado ministro de Minas y Petróleo.

Se fundó la Corporación Minera de Bolivia y se nacionalizaron las principales empresas mineras (las de los barones del estaño).

Barones del estaño: Sólo tres grupos económicos controlaban la producción del estaño: el boliviano Simón patino, que además era el banquero más importante del país, manejaba casi el 50%. de la producción, con un personal de más de 100 mil hombres; la familia Aramayo y el europeo Mauricio hochschild controlaban ia otra mitad

En las áreas rurales se procedió a reemplazar a las autoridades locales existentes por funcionarios del MNR. Se organizó un Ministerio de Asuntos Campesinos y se ratificaron los decretos que abolían la servidumbre y los servicios gratuitos de los campesinos en las haciendas.

El gobierno revolucionario estableció el sufragio universal, lo cual otorgó a los campesinos (la mayoría de la población) la posibilidad de participar por primera vez en elecciones.

Inmediatamente, cien mil campesinos se movilizaron hacia la ciudad de La Paz exigiendo la repartición de tierras mediante el dictado de una ley de reforma agraria.

La reforma agraria: Por medio de una ley aprobada en 1953, el gobierno revolucionario otorgó a los campesinos aquellas tierras que se hallaban cultivando.

Al mismo tiempo, se procedió a la expropiación de las haciendas y a la distribución de los títulos de propiedad entre los que trabajaban en su interior.

No obstante, como el gobierno revolucionario tenía la intención de favorecer la modernización agraria, se respetaron los escasos latifundios que empleaban alta tecnología y utilizaban formas capitalistas de producción. Si bien con la reforma agraria terminó el sistema de hacienda en Bolivia, persistió la desigual distribución de las tierras.

Además, su fragmentación en parcelas, unida a la escasez de recursos de los campesinos y de créditos para incorporar tecnología, las hacía escasamente productivas, lo que mantuvo la pobreza campesina y motivó el éxodo de los jóvenes.

El fin de la revolución: Durante el gobierno revolucionario se obtuvo un préstamo de 100 millones de dólares de EE.UU. y las empresas norteamericanas aumentaron su presencia en la economía boliviana, llegando a controlar la producción de petróleo.

A partir de las presiones que ejercía el gobierno de Estados Unidos, la alianza entre el MNR y los sindicatos comenzó a debilitarse.

El gobierno convocó a elecciones para 1956. Tras el triunfo del candidato más moderado del MNR, Hernán Siles Zuazo, se adoptaron un conjunto de medidas económicas propuestas por EE.UU., entre ellas, la rebaja de los salarios, como un modo de frenar el proceso de alza generalizada de los precios.

Comenzaron, entonces, las huelgas que culminaron tiempo después con la ruptura total de las relaciones entre las organizaciones sindicales y el gobierno del MNR.

Fuentes Consultadas:
¿Sabes Quien …? Editorial Oceano
Enciclopedia Electrónica ENCARTA Microsoft
Pensar La Historia Argentina desde Historia de America Latina – Moglia-Sislián-Alabart- Editorial Plus Ultra

Biografia de Elio Javier Francisco Militar y Virrey

Biografia de Elio Javier Francisco Militar y Virrey

Nació en Navarra, el 4 de marzo de 1 766, siendo su padre también militar; fue coronel y gobernador de Pamplona: de familia noble.

Hizo sus estudios en la Academia Militar del Puerto de Santa María, donde ingresó a la edad de 16 años, y al terminarlos, ingresó al regimiento de cadetes, y más tarde al de Sevilla.

Destinado a África, se distinguió en la defensa de Orán y en la de Ceuta. Más tarde sirvió en el ejército del Rosellón,como ayudante de campo del general de caballería Diego Godoy; herido de bala dos veces en ambos ejércitos (1793 y 1795), como en la corta guerra de Portugal en 1801, estuvo siempre bajo banderas.

En octubre de 1806, siendo ya coronel, fue invitado para venir como comandante general de la campaña de Montevideo.

Ya se encontraba en Lisboa con su familia, cuando en los instantes en que se iba a dar a la vela el buque que debía conducirlo, le llegó la noticia de la toma de Buenos Aires por los ingleses.

Superando Elío dificultades, llegó a Montevideo, que se hallaba también en manos de los británicos, pero disfrazado y merced a manos amigas, logró internarse rápidamente; sin más compañía que la de un natural del país y sin otro elemento de transporte, que una canoa, salvó ríos caudalosos y tomando tierra en la costa occidental del Río de la Plata, se incorporó a los defensores del Virreinato.

Biografia de Elio Javier Francisco Militar y Virrey

Se le confiaron fuerzas, a cuyo frente, volviendo a la Banda Oriental, en el invierno de 1807 tuvo dos encuentros con las tropas invasoras mandadas por el coronel Pack, el primero en la sorpresa intentada sobre la Colonia, y el segundo en la jornada de San Pedro, en el mismo Departamento, encuentro en el cual se dejó sorprender entre 4 y 5 de la tarde, perdió estandarte, cañones, fusiles y hasta su propio sable.

En la memorable defensa de Buenos Aires, en las jornadas gloriosas de 5 y ó de julio de 1807, Elío tuvo a su cargo uno de los destacamentos de las tropas porteñas, y después del triunfo, fue nombrado gobernador interino de la plaza de Montevideo.

Elío era enemigo declarado de Liniers, y cuando éste fue reemplazado en el Virreinato poí Balthasar Hidalgo de Cisneros, aquel fue su 2º Cabo.

Las rivalidades entre Elío y Liniers fueron la causa de la destitución del segundo y el llamado del primero por la Regencia, ordenándole su inmediato regreso a la Península.

Su llegada a Cádiz, a mediados del año 1810, fue casi contemporánea con las noticias acerca del movimiento emancipador producido en Buenos Aires el 25 de mayo, así como de la expulsión de Cisneros y de la Audiencia, sucesos ya previstos y anunciados por Elío en sus largas conferencias con la Regencia, según la exaltación en que dejara a estos países cuando partió para España.

Por esta causa, antes de que transcurrieran cuatro meses de su llegada a España, Elío, que había sido encargado de una parte del ejército del Centro que se hallaba en Murcia con el general Blake, debió ponerse nuevamente en viaje para el Río de la Plata, acompañado solo de un ayudante, para cumplimentar las órdenes de la Regencia que disponían su traslado a estas costas, con el elevado rango de Virrey.

Zarpó de Alicante el 11 de noviembre de 1810, en la fragata «EFIGENIA», con la cual llegaba a Montevideo el 12 de enero de 1811, siendo recibido jubilosamente por el vecindario de aquella ciudad, si bien encontró en ella al mariscal Vigodet que había llegado allí el 27 de octubre de 1810, con el nombramiento de gobernador de la misma.

La llegada del nuevo Virrey, avivó el recelo entre los patriotas, de que pudiesen seguirle refuerzos procedentes de la Península, lo que aceleró la insurrección en la campaña de la Banda Oriental.

Las tentativas del general Elío para dominar la situación, fracasaron en San José, en Las Piedras, el 18 de mayo de 1811; en bombardeo de Buenos Aires, en los meses de junio y julio por la escuadrilla de Michelena; la evacuación de la Colonia; la pérdida de la isla de Ratas, el 15 de julio del mismo año; la del Arroyo de la China; invasión portuguesa, etc., fracasos todos que dan una idea poco destacada de su capacidad militar.

Todos estos fracasos determinaron al Virrey Elío a ajustar el Tratado del 7 de octubre de 1811 con la Junta de Buenos Aires, por el cual quedaban en paz ambas plazas del Río de la Plata.

El 24 de aquel mes se retiraban las fuerzas que sitiaban la ciudad de Montevideo.

En estas circunstancias llególe a Elío la orden de la Regencia de regresar a España, debiendo entregar el mando al mariscal de campo Gaspar Vigodet, al cual se nombraba al mismo tiempo, Capitán General de las Provincias del Río de la Plata.

Llegado a Cádiz durante la invasión francesa, se le exoneró del juicio de residencia por su conducta en Sud América.

Al llegar a la Península, Elío fue nombrado comandante de la isla de León y general en jefe de los ejército de Cataluña y Valencia, y se distinguió en varios combates, derrotando en uno de ellos al mariscal Suchet, que se vio obligado a internarse en Francia.

El nombramiento de Elío de general en jefe del 2º y 3º ejército, fue expedido en agosto de 1812, en reemplazo del general O’Donell, después de la desgraciada batalla de Castalia.

Reunido a tropas inglesas aliadas, operó con ellas contra el mariscal Suchet.

Al evacuar los franceses a comienzo de 1814, toda la Península, el general Elío quedó como gobernador y capitán general de Valencia y de Murcia, siendo confirmado en el primer cargo por Fernando VII, al recuperar su trono.

Fue entonces que ocurrió un hecho muy anómalo y que aún la historia no ha logrado ponerlo en claro: el general conde de Cervelló, el más antiguo de los de Valencia, recibió una orden del Rey para que detuviese al general Elío y lo pasase por las armas antes de 24 horas.

El conde de Cervelló, extrañado de tan inesperada orden, aplazó el cumplimiento de la misma y se dirigió en consulta a su gobierno, recibiendo poco después una carta autógrafa de Fernando VII, lo que demostraba la falsedad de la precitada orden.

El capitán general de Valencia sospechó que tal orden apócrifa procediese de los liberales y por esta causa encarceló a muchos, sin ningún motivo.

Evidentemente, el general Elío durante su permanencia en Valencia, extremó las medidas de crueldad.

Libró a aquella región del bandolerismo que la infestaba, haciendo ahorcar a un centenar de bandidos, embelleció la ciudad y propagó la vacuna, pero su odio a los liberales, le hizo tomar disposiciones injustas, disponiendo prisiones y fusilamientos en cantidad, y restableciendo tormentos prohibidos por la ley.

Este estado anómalo produjo numerosas conspiraciones, a las que se sucedían terribles represalias, que mantenían a los valencianos aterrorizados. De estas conspiraciones, una de las que tuvo peores consecuencias fue la descubierta por el propio Elío en una casa de juego, y de los comprometidos en ellas, 12 fueron a la horca.

Cuando el 1 0 de marzo de 1820, se supo en Valencia que Fernando VII había jurado la Constitución, estalló una efervescencia popular que obligó al gobernador Elío a renunciar y esa misma noche era encerrado en la ciu-dadela de la plaza.

Después de larguísimos trámites, fue sometido a una Corte Marcial, acusado como reo de alta traición y lesa nación, por haber sido el que abusando de su autoridad militar había hecho promulgar el Real Decreto de 4 de mayo de 1814, por lo que fue condenado por unanimidad a la pena de muerte en garrote, previa degradación de acuerdo con las formalidades de ordenanza; y en conformidad con lo establecido en el artículo 1 9 de la ley de 17 de abril de 1821 , se dio cumplimiento a dicho fallo en el campo de la libertad, sitio donde tres anos antes, el propio Elío mandó decapitar al coronel Joaquín Vidal, Beltrán de Lis y varios otros liberales.

A las 10 de la mañana del miércoles 4 de septiembre de 1822, se le apretó el tornillo.

Dos horas antes de ser ejecutado, al intimársele la sentencia capital, que escuchó con tranquilidad, de hinojos y las manos sobre el pecho, exclamó resignado: «Cincuenta y seis años tengo de edad; 40 he servido a la patria; he procurado desempeñar bien los cargos que me ha conferido; diez «años estoy en esta ciudad, haciendo oficios de padre; he deseado el bien «de todos; y pediré siempre a Dios y a María Santísima de los Desampara-«dos, por Valencia y por todos los valencianos.»

El teniente general D. Francisco Javier Elío de Jaureguizar y Olondriz era casado con doña Lorenza Leizaur, a quien el Rey acordó en 1823, pensión y a su hijo Bernardo el título de marqués de la Fidelidad.

Fuente Consultada:
Biografias Argentinas y Sudamericanas de Jacinto R. Yaben Editorial Metropolis Tomo II
Curso de Historia Colonial Americana Editorial Estrada – J.M. Saenz Valiente
Enciclopedia ENCARTA – Microsoft

Batalla de Ayacucho Fin del Imperio Colonial Español en America

Batalla de Ayacucho Fin del Imperio Colonial Español en América

ANTECEDENTES HISTÓRICOS: En enero de 1820 se produjo en Cádiz la sublevación de las tropas destinadas a América para vencer a los revolucionarios. Bajo la dirección del coronel Rafael del Riego, las tropas marcharon sobre Madrid e impusieron a Fernando Vil el restablecimiento de la Constitución de 1812, de carácter liberal.

Esta situación favoreció el desarrollo de las guerras por la independencia de América. Así, luego de varias derrotas, los realistas fueron vencidos definitivamente por el general Antonio J. de Sucre en la Batalla de Ayacucho, en diciembre de 1824.

batalla de ayacucho

Ver: El Héroe de Ayacucho: José maría Córdova

La independencia de las Provincias Unidas fue reconocida, sucesivamente, por Portugal (1821), Estados Unidos (1822)-que, simultáneamente, reconoció la independencia de otros países americanos- y Gran Bretaña (1824).

El glorioso proceso de independencia fue coronado por dos grandes batallas que libraron los ejércitos patriotas contra las fuerzas realistas que, tras la proclamación del 28 de julio de 1821, aún se mantenían en nuestro territorio y pugnaban por reconquistar a nuestro pueblo.

Una de estas batallas libradas fue la de Ayacucho, donde el valor y coraje de las tropas lograron la victoria.

El día 9 de diciembre de 1824, a las 9:00, se inició la Batalla de Ayacucho. A las 13:00, Canterac, informado de que el virrey La Serna había sido hecho prisionero por la valerosa acción del sargento Barahona, y herido de arma blanca, tomó el mando del ejército realista y convocó a Consejo de Guerra para evaluar la situación militar de la batalla.

Las conclusiones de ese Consejo fueron que:

1.La batalla estaba siendo ganada por los patriotas.
2.Existía desbande en sus tropas.

A pesar de los informes, el Consejo de Guerra decidió el repliegue del ejército realista al Alto Perú para apoyar al general Olañeta, pero las tropas realistas ya no tenían fuerzas ni ganas de obedecer a sus jefes.

La tropa realista, al recibir esa orden, se amotinó y se produjeron rendiciones y huidas.

El Mariscal del Perú, don José de La Mar, con un ayudante, instó a la rendición a los jefes realistas, “asegurando que el general Sucre estaba dispuesto a conceder a los vencidos una capitulación tan amplia como sus altas facultades permitiesen, a fin de que cesaran del todo las desgracias en el Perú”.

Ante su situación militar calamitosa y ya sin tropas por el amotinamiento, el general Canterac aceptó la rendición.

Después de Ayacucho, Bolívar y Sucre descendieron al Alto Perú, donde se encontró en Potosí con los enviados argentinos, general Alvear y doctor José Miguel Díaz Vélez, repitiéndose allí las escenas de la entrevista de Guayaquil: ofreció a los emisarios argentinos el concurso de 22.000 hombres para rechazar el poder imperial del Brasil, como ya se lo había manifestado el Libertador al general Alvarado en Arequipa, poco antes, diciéndolé: «Tengo 22.000 hombres que no sé en qué emplearlos, y cuando la «República Argentina está amenazada por el Brasil, que es un poder irresistible para ella, se me brinda la oportunidad de ser el regulador de la «América del Sur. Le ofrezco a Vd. un cuerpo de 6000 hombres para que «ocupe a Salta».

El general Alvarado había rehusado el ofrecimiento con paliativos propios de su carácter.

La primera conferencia con Alvear y Díaz Vélez tuvo lugar el 18 de octubre, y, la segunda, el 19, tratándose en ambas la cooperación del Libertador para solucionar el viejo pleito de la Banda Oriental; pero las pretensiones de Bolívar, netamente imperialistas, disuadieron al Gobiereno Argentino del empleo de un auxilio que podría transformarse en un peligro mayor.

Sin embargo, las negociaciones se habían continuado en Chuquisaca, interviniendo en ellas el mariscal Sucre y terciando el coronel Dorrego que se hallaba accidenttalmente en aquellos lugares.

Quedaron finalmente en la nada.

Convocada y reunida en Chuquisaca una Convención de las provincias interiores y septentrionales del Perú, se decretó su separación del Gobierno de Buenos Aires, con el nombre de República de Bolivia, en honor del Libertador nombrado protector perpetuo de la misma.

Se le invitó, así mismo a dictar una constitución la que fué presentada al Congreso boliviano el 25 de mayo de 1826, por la que se confería el P. E. a un presidente vitalicio, irresponsable ante el Congreso y con derecho a nombrar sucesor.

Estos hechos alarmaron profundamente a los republicanos de Bolivia, Perú, Venezuela, Nueva Granada y aún a los de Chile y Buenos Aires, acusando a Bolívar de querer asumir la distadura perpetua de la América Meridional.

Aprovechando esta situación, el general Páez, vice-presidente de la República de Venezuela, y en funciones de Presidente durante la ausencia de Bolívar, declaróse independiente, secundado por un gran número de partidarios; el Libertador confiando entonces el gobierno del Perú a un consejo formado por sus más incondicionales partidarios presididos por Santa Cruz, marchó a Venezuela, ocupando todo su territorio sin resistencia, entrando también en Puerto Cabello, donde se había retirado Páez, a quien después de someter, repuso en su mando, y al día siguiente decretó una amnistía general para todos los que habían participado en la última sublevación.

Queriendo anular las acusaciones que se le habían formulado de pretender apoderarse de la dictadura, a comienzos de 1827 renunció a la Presidencia de Colombia, que retiró ante la insistencia de las cámaras.

Por aquella época, en el Perú, tropas mandadas por Lara y Sandú, depusieron al Consejo nombrado por Bolívar y pronunciándose contra la Constitución, proclamaron un gobierno provisional presidido por el general Lámar; un movimiento semejante tuvo lugar en Bolivia, iniciándose otro igual en Colombia, pero este pudo ser dominado por el general Ovando, amigo del Libertador.

Este último, que había pretendido que se reforzara la autoridad del P. E., proyecto rechazado por las Cámaras, fue el blanco de la calumnia apasionada y los descontentos y envidiosos tramaron un complot: en la noche del 25 de septiembre de 1828 los sediciosos penetraron en el Palacio de Gobierno, dando muerte a las guardias, pero al llegar a las habitaciones de Bolívar, éste no se hallaba allí, porque advertido, había logrado saltar por una ventana .

Esta conspiración había sido organizada por los generales Santander y Padilla. Al día siguiente, el Libertador Bolivar fue aclamado por el pueblo, que había creído la noticia de su falsa muerte, y fué llevado triunfalmente al Palacio de Gobierno.

Asumió facultades extraordinarias y las ejecuciones fueron numerosas, palideciendo desde entonces la estrella del Libertador.

Los peruanos declararon la guerra a Bolívar, y mientras este marchó a combatirlos, Venezuela se declaró independiente nuevamente, con Páez de Presidente.

De regreso, en enero de 1830 Bolívar renunció por quinta vez al poder y mientras marchaba para someter a Páez y los venezolanos, el Congreso le aceptó la renuncia, señalándole una pensión de 3000 pesos anuales y expulsándolo del territorio venezolano.

Este fue el golpe de muerte para Bolívar, como lo expresó a don Joaquín Mosquera portador de la decisión del Congreso.

Creyendo que el clima de Cartagena le asentaba mal a su quebrantada salud, el Libertador se trasladó a Santa Marta, alojándose en casa de don Joaquín de Mier, un español amigo suyo, donde el día 17 de diciembre expiró a la una de la tarde, a los 47 años, 4 meses y 23 días de su existeencia. Por disposición testamentaria sus restos fueron trasladados solemnemente a Caracas en 1842, donde se levantó el monumento a su memoria.

Fuente Consultada:
Biografías Argentinas y Sudamericanas  – Jacinto Yaben – Editorial «Metropolis»

Nobel y la Nitroglicerina

Nobel y la Nitroglicerina

Desde la fundación de la primera fábrica de nitroglicerina, Nobel comienza a realizar sus estudios sobre la nitroglicerina, con el objetivo de disminuir su sensibilidad, característica que hacía imposible su uso en forma pura.

La nitroglicerina fue descubierta por el químico italiano Ascanio Sobrero, el año 1846, y ocho años más tarde Crawford Williamson establece su composición química, , lo que facilitó que años más tarde, con un completo dominio de su estructura, Nobel pudiera ensayar con diversas sustancias para conocer, cuales podían atenuar su gran sensibilidad.

Después de un arduo proceso de experimentación, en el que estuvo a punto de no continuar los estudios emprendidos debido a una violenta explosión en 1864 que destruyó sus laboratorios, mató a cinco personas, entre los que figuraba su hermano menor Emil, y corrió gran peligro su vida.

Pero un día, por casualidad, notó que la tierra de infusorios o trípoli (tipo de piedra caliza porosa) ofrecía la propiedad de ser muy absorbente respecto de la nitroglicerina, pues retenía en sus poros un gran porcentaje de dicha sustancia lo que daba paso a una nueva mezcla, que continuaba siendo un gran explosivo, pero que hacía menos peligroso su manejo.

Corría el año 1867 y Nobel acababa de descubrir la dinamita, con lo que hacía posible el uso industrial de la nitroglicerina y se convertía en el creador de la pirotecnia moderna.

Consciente de que la dinamita no había aportado a la humanidad ni la felicidad ni la paz que él preveía, Alfred Nobel decidió en 1893 que su fortuna podría quizá contribuir a ello. En su primer testamento instituyó un premio destinado a recompensar algún descubrimiento científico que fuera en esa dirección, decisión que no contó a los herederos, que se inquietaron al verse desposeídos.

Aun así, Nobel se obstinó, y sería en París, el 27 de noviembre de 1895, que redactaría un segundo testamento.

Una vez que los herederos fueron favorecidos según lo que él consintió en legar, Alfred Nobel dispuso que el resto de su fortuna fuera invertida en instrumentos seguros, y que los intereses generados fueran distribuidos «a las personas que hayan aportado el mayor beneficio a la humanidad».

PREMIOS NOBEL: Cuando el testamento de Alfred Nobel fue revelado, en enero de 1897, no dejó de provocar revuelo, partiendo por el enojo de sus hermanos, que se consideraron expoliados. Nobel menospreciaba las fortunas por herencia, que según escribió, «no aportan más que calamidades, por la tendencia a la ociosidad que engendran en los herederos». Y sobre todo, al confiar la entrega de los premios a Suecia y a Noruega, Nobel provocó una crisis diplomática entre los dos países.

Fue sólo el 29 de junio de 1900 que los estatutos de la fundación Nobel serían promulgados, y los primeros Nobel, dotados de 150.800 coronas suecas, fueron concedidos al año siguiente, el día del aniversario de la muerte del inventor.

El físico alemán Roentgen, descubridor de los rayos X, el químico neerlandés Van’t Hoff, el médico alemán Von Behring y el poeta francés Sully Prudhomme fueron los primeros en recibir los premios Nobel. En cuanto al premio de la paz, fue compartido entre el suizo Henri Dunant, creador de la Cruz Roja, y el economista francés Frédéric Passy, fundador de la Liga internacional de la paz. Un sexto premio Nobel, en economía, fue instituido en 1968.

La Modernizacion de Japon Apertura Economica con Occidente

La Modernización de Japón Apertura Económica

APERTURA ECONÓMICA DE JAPÓN CON OCCIDENTE: La revolución Meiji fue una “revolución desde arriba”, dirigida por los altos estamentos contra el secular feudalismo japonés, que paralizaba el desarrollo económico de las islas, en favor de las todopoderosas familias del shogunado. Había que entrar en la órbita del mundo moderno y “contestar” al “desafío” de Occidente.

Japón Meiji: Al igual que China, a comienzos del siglo XIX el Japón vivía aislado del resto del mundo. A mediados de siglo, los Estados .nidos enviaron al Japón una flota al mando del almirante Perry ; :n el fin de lograr un acuerdo comercial entre ambas naciones. Luego de una intensa polémica desatada dentro del gobierno japonés, en 1854 se firmó el Tratado de Kanagawa, por el que sus puertos japoneses fueron abiertos a los barcos americanos.

1853: El comodoro Matthew Calbraith Perry se presentó con una escuadra de barcos de vapor armados hasta los dientes en la bahía de Edo, eso sí, de una forma pacífica. Era el encargado de obligar, poniendo de relieve la debilidad del shogun frente a las potencias extranjeras, a Tokugawa  a firmar el primero de una serie de tratados que obligarían al gobierno nipón a abrir sus puertos estratégicos al comercio con el resto de los países del mundo.

En los años siguientes, otras potencias occidentales lograron vengas semejantes. Esta apertura a Occidente desató en el Japón una serie de luchas internas entre los que defendían esa apertura los que se oponían a ella.

En 1868, los primeros lograron imponerse: el emperador, que tomó el nombre de Meiji, recuperó el poder que desde hacía siglos estaba en manos de grandes grupos feudales y el cargo de shogun (jefe de gobierno) fue abolido.

Se enviaron varios especialistas japoneses para analizar los gobiernos extranjeros y para seleccionar sus mejores características que se aplicarían en Japón; se redactó un nuevo código penal a imagen del francés, se estableció un Ministerio de Educación en 1871 para desarrollar un sistema educativo basado en el de Estados Unidos, que fomentaría una ideología nacionalista y la exaltación del emperador a partir del desarrollo del sintoísmo. El país experimentó un rápido crecimiento industrial bajo la supervisión del gobierno.

MISIÓN A OCCIDENTE:

En diciembre de 1871, los integrantes de la misión zarparon de Yokohama en vapor. En Estados Unidos pasaron siete meses, seguidos de cuatro en Gran Bretaña, después visitaron más brevemente Francia, Bélgica y Holanda, antes de llegar a Alemania en marzo de 1873 […] Por donde pasaban […] eran recibidos por jefes de Estado sosteniendo conversaciones con los principales ministros […]. Inspeccionaron departamentos gubernamentales, instituciones militares, parlamentos, juzgados, iglesias, museos, escuelas, bancos y fábricas de todo tipo. Se tomaron copiosos apuntes. Como resultado […] se llevaron a Japón un cuerpo de hechos y opiniones que fue publicado en cinco volúmenes en 1878, constituyendo una guía para la modernización en todos sus aspectos. Lo que es más, la actitud de los hombres de la misión quedó profundamente influida por las experiencias de este viaje.»
W. G. BEASUY. Historia contemporánea de Japón. Madrid, Alianza, 1995.

A partir de la restauración imperial de 1868, el Japón emprendió la tarea de construir un estado moderno. Se decidió, entonces, importar de Occidente las técnicas necesarias para superar el atraso japonés. Cientos de jóvenes fueron enviados a estudiar a Occidente y se contrataron asesores y expertos extranjeros para trabajar en áreas predeterminadas: construcción de ferrocarriles, instalación de máquinas en fábricas o enseñanza en las escuelas.

En 1872, se decretó el servicio militar universal y, unos años después, en 1877, un decreto abolió la clase de los samuráis, no sin un trágico enfrentamiento entre los soldados y los samuráis en Satsuma.

En 1889 se sancionó una constitución que establecía el carácter absoluto y sagrado del emperador, un mecanismo de gobierno altamente centralizado y burocratizado, la creación de dos cámaras legislativas, y que otorgaba el derecho al voto sólo a una minoría (poco más del 1% de la población total).

La restauración Meiji transformó rápidamente todos los sectores públicos de la vida japonesa: la educación, el ejército, la marina y, sobre todo, la economía. Se tendieron líneas férreas, se construyeron astilleros navales y se expandió la industria militar.

A partir de 1880, muchas empresas estatales fueron vendidas al sector privado en condiciones muy ventajosas, lo que constituyó el punto de partida para la formación de grupos familiares con actividades múltiples, los zaibatsu, como fue el caso de Mitsubishi.

La Union Aduanera de Alemania Zollverein Unificacion Alemana

La Unión Aduanera de Alemania, El Zollverein

En Alemania, como en Italia, las fuerzas económicas e intelectuales se unieron para favorecer el despertar de un sentimiento nacionalista alemán. Fichte y Herder fueron los teóricos más relevantes de este movimiento que inspiró la visión conservadora del nacionalismo, mientras historiadores, poetas y músicos se esforzaron por encontrar el alma alemana en el pasado heroico y en las leyendas tradicionales. Fichte, quien manifestó claramente la necesidad de crear un Estado alemán unificado y un Imperio único, está considerado como un claro antecedente del pangermanismo, cuyos principios se fundamentan en la herencia histórica como definidora de la nación, en la predestinación metafísica y biológica de Alemania en el mundo y en la exaltación de la guerra como un hecho inevitable.

Antes de la formación de un Estado nacional unificado, el actual territorio de Alemania se encontraba dividido en un mosaico político de más de 30 Estados. Entre ellos se destacaron, por su importancia económica y política, Austria y Prusia.

Desde principios del siglo XIX se inició un proceso de organización de un Estado nacional en Alemania. Un paso importante en este proceso fue la formación de un mercado único en la región, impulsado por la aristocracia terrateniente —los junkers— de Prusia y la burguesía industrial de la cuenca del Rhur.

Un hecho trascendente se produjo en 1835 con el establecimiento de la unificación aduanera —Zoelverein

El nacionalismo económico: el Zolloerein

El primer paso hacia la unificación del país tuvo un carácter económico y fue impulsado por Prusia, que alentó la formación de un mercado único y la supresión de la multitud de fronteras que separaban a los diversos Estados alemanes.

En 1834 se creó el Zolloerein (unión Aduanera) entre todos los Estados de la Confederación Germánica con la exclusión de Hannover, las ciudades hanseáticas y Austria. Esta unión aduanera fue una primera victoria prusiana, ya que había conseguido implicar a todos los Estados alemanes en un proyecto común, y además. Austria, el gran lastre para la unificación, había quedado excluida.

El gran teórico de la unificación económica fue el economista List, quien defendió la necesidad de suprimir las fronteras interiores y la imposición de tarifas protectoras, como el medio más eficaz para fomentar el desarrollo industrial y poder hacer frente a la competencia británica. En efecto, la creación de un mercado único de carácter nacional fomentó la industrialización y el desarrollo de la red ferroviaria.

El crecimiento económico potenció la consolidación de una nueva burguesía industrial y de los negocios que manifestó su voluntad de colaborar en la construcción de la unidad nacional alemana que integró el territorio prusiano con otras regiones alemanas. Sin embargo, debido a las diferencias políticas entre Austria y Prusia, entre otras causas, el proceso de unificación no pudo llevarse a cabo en la primera mitad del siglo XIX.

Desde 1848 fue cada vez más intensa la actividad política de grupos nacionalistas que alentaban la formación de un solo Estado para todos los alemanes.

Plan de Operaciones de Moreno Para la Revolucion

Plan de Operaciones de Moreno Para la Revolución

Con esta revolución se formó el primer Gobierno independiente de la metrópoli española, Gobierno que luego le heredaría el nombre de Argentina; los sucesos que se desarrollaron aquí se agrupan en la ya conocida Semana de Mayo, los mismos empezaron el 18 de Mayo de 1810 y terminaron el 25 de Mayo del mismo año con la proclamación de la Revolución.

Con la llegada de la fragata Inglesa a Montevideo, se confirmaban los rumores de que España estaba en apuros; Napoleón Bonaparte la había invadido apresando a su rey Fernando VII quien sería reemplazado por el mismísimo hermano de Napoleón, José Bonaparte.

Estos acontecimientos le daban a saber a Buenos Aires que el poder de la corona se había trasladado a Cádiz, más precisamente al Consejo de la Regencia en donde ya se encontraban las tropas francesas. Este evento fue el primero y el que se encargó de desencadenar los siguientes sucesos que formarían la ya conocida Semana de Mayo y su posterior Revolución.

La estrategia y el Plan de Operaciones

Ver: Ideas Revolucionarias de Moreno y Monteagudo

La nueva Junta de Gobierno tiene que cumplir sin demora dos mandatos: llamar a los pueblos del virreinato para que envíen diputados a un congreso general que establezca el gobierno definitivo, y enviar una expedición al interior para ayudar a los pueblos a librarse de la previsible reacción de los grupos que se oponían al alejamiento de Cisneros.

Por supuesto, los nuevos gobernantes sabían que quienes todavía aspiraban a retener el poder serían sus más fervientes detractores.

Las duras acciones que tiempo después habrían de tomar los miembros de la Junta se vieron en parte justificadas en la necesidad de imponerse a los ataques de que eran objeto.

En julio de 1810, la Junta designará a Mariano Moreno para que redacte un Plan de Operaciones, el proyecto de estrategia política de la revolución.

Otras regiones americanas que ya se habían levantado contra el opresor español también habían contado con documentos que apoyaban sus gestiones, como había sido el caso del movimiento de los comuneros en el virreinato de la Nueva Granada, Colombia, en 1781.

El plan de la Junta de Buenos Aires estaba destinado a uniformar los propósitos y estrategias del nuevo gobierno, y estaba dirigido fundamentalmente al núcleo de patriotas revolucionarios. Por eso podía permitirse algunas metáforas y exageraciones: …y así, no debe escandalizar el sentido de mis voces, de cortar cabezas, verter sangre y sacrificar a toda costa, aun cuando tengan semejanza con las costumbres de antropófagos y caribes… Para conseguir el ideal revolucionario hace falta recurrir a medios muy radicales, aconsejará Moreno al presentar el documento en agosto de 1810.

Hay debates planteados sobre la autenticidad de este Plan de Operaciones. Un documento manuscrito que parecía ser la copia de un plan presentado a la Junta el 30 de agosto de 1810 fue hallado en el Archivo General de Indias en 1896. Las investigaciones posteriores demostrarían que dicho documento habría sido fraguado y escrito por un español intrigante que estaba al servicio de la corte de Portugal con el objetivo de desprestigiar al gobierno patrio. Este descubrimiento desató una polémica para la cual los historiadores todavía no han encontrado una respuesta definitiva. De todas maneras, la política de las autoridades revolucionarias fue muy parecida a lo aconsejado en el plan atribuido a Mariano Moreno.

La Junta necesitaba legitimar su poder y recibir el apoyo de todas las jurisdicciones. El 27 de mayo envió una circular a los gobiernos del interior para comunicarles su existencia y convocar al congreso de diputados.

A pesar del carácter de transitoriedad que en el cabildo abierto del 22 de mayo se había decidido que ten-dría el nuevo gobierno patrio, el día 28 la Junta tomó dos resoluciones que revelaban la preparación para el establecimiento de un régimen nada transitorio. Ya se sugería la necesidad de confeccionar el Plan de Operaciones.

En el orden externo, el nuevo gobierno envía como represente a España a Matías Irigoyen, aunque su verdadera misión consistía en ponerse en contacto con los británicos, asegurarles la adhesión de la Junta en su lucha contra Napoleón y pedirles ayuda contra las posibles hostilidades de Portugal. Al mismo tiempo, Irigoyen debía conseguir el permiso de Inglaterra para adquirir armas para la defensa del territorio.
En cuanto al orden interno, la Junta reorganizó la tropa y convocó al servicio a aquellos que no ejercieran tareas útiles.

Para obtener apoyo popular, el gobierno revolucionario decidió la creación de un órgano de prensa donde plasmar sus decisiones. Mariano Moreno será el director del nuevo periódico, La Gaceta de Buenos Aires. En sus páginas, el director escribirá cuarenta y seis artículos a lo largo de seis meses, en los que se encontrará la síntesis programática del proceso revolucionario.

En el plan se identifican tres clases de individuos:
– los adictos al sistema que se defiende. El plan establecía que en tiempos de revolución estos gozarían de ciertos privilegios e inmunidades. Ningún delito se les castigaría, salvo la infidencia y la rebelión. Se los promocionaría en las milicias y en la magistratura. Sus acciones serían generosamente recompensadas.

– los enemigos declarados y conocidos. Para éstos se recomendaba seguir «la conducta más cruel y sanguinaria’. Castigar con la pena capital ante la menor semiprueba de hechos y palabras sobre todo cuando la o las personas implicadas fueran de renombre, y moderar el castigo cuando las personas no fueran de talento, riqueza u opinión. Proponía decapitar a gobernadores, capitanes generales, mariscales de campo, coroneles, etc.

– los silenciosos espectadores o neutrales (en términos del plan, los verdaderos egoístas). Éstos debían ser vigilados por el gobierno. Se recomendaba cooptar, a través de dádivas, cargos o empleos a los hombres de riqueza, talento o ascendente sobre las poblaciones.

Entre los puntos más importantes del plan figuran indicaciones y sugerencias acerca de la conducta que el gobierno patrio debía asumir frente a las nuevas circunstancias; cómo ganarse la opinión pública y cómo combatir los focos reaccionarios. También se dan instrucciones para promover una sublevación de la Banda Oriental y rendir Montevideo, sin enviar un ejército desde Buenos Aires, para consolidar la revolución.

Por otra parte, se hace referencia a la forma que habían de tomar las relaciones de las Provincias Unidas con España: cómo contrarrestar los informes del enemigo; fingir lealtad a Fernando VII para ganar tiempo. La conducta a seguir con Portugal e Inglaterra es otro de los puntos importantes: había que garantizar la neutralidad o el apoyo de la potencia británica y generar la sublevación del sur del Brasil para unirlo a las provincias del Plata. También se considera la forma de favorecer el aumento de los fondos públicos para los gastos de la guerra y para crear fábricas, ingenios y fortalecer la navegación y la industria en general. El fin último: conseguir la independencia absoluta.

MIGUEL MAZZEO

Guerra Franco Prusia Causas y Consecuencias

Guerra Franco Prusia Causas y Consecuencias

Cuando el emperador francés Napoleón III dió cuenta de que la unificación alemana era un hecho, vislumbró que esta alianza era muy peligrosa para la integridad francesa. El poder militar de los prusianos y sus aliados germánicos se había hecho patente en la guerra de 1866 contra Austria, cuyo resultado produjo el traspaso de la hegemonía alemana desde este imperio a Prusia.

Bismarck, al mismo tiempo, animaba deliberadamente la diferencia creciente entre Prusia y Francia para atraer los estados católicos del sur de Alemania a una unión nacional. Asegurándose de la neutralidad rusa, italiana y británica, empujó las preparaciones de guerra en ambos lados, con la notable ineficacia en Francia y con la minuciosidad asombrosa en Prusia.

El pretexto inmediato para la guerra se presentó cuando el trono de España se ofreció al príncipe de la casa de Hohenzollern-Sigmaringen, una rama de la casa gobernante de Prusia. La oferta, al principio aceptada en el consejo de Bismarck, fue rechazada el 12 de julio, después de una fuerte protesta francesa.

Pero un anarquista francés, el duque de Gramont, insistió en convencer al rey de Prusia Guillermo I de Prusia (más tarde Guillermo I de Alemania), quién se negó, entregándole a Bismarck un telegrama para el gobierno francés apoyando su posición. Pero Bismarck lo modificó agresivamente, de manera que Francia se sintiera ofendida, y lo publicó. Los franceses, indignados, cayeron en la trampa y declararon la guerra.

AMPLIACIÓN DEL TEMA, PARA SABER MAS…

LA GUERRA DEL 1870. Napoleón III quedó consternado, pues la victoria de Prusia constituía un rudo golpe para la hegemonía francesa. En París se había creído que la lucha entre Prusia y Austria sería larga y dura, y que al fin Francia podría arbitrar una paz de la que pensaba sacar gran provecho.

Se veía claramente que Bismarck, una vez liquidada Austria, se dirigía contra Francia. Las exigencias del canciller aumentaban cada vez más y las relaciones franco-alemanas fueron empeorando de tal modo que no quedó más alternativa que la guerra. El motivo lo ocasionó el destronamiento de la reina Isabel II de España por la revolución de 1868.

El trono vacante fue ofrecido al príncipe Leopoldo de Hohenzollern, primo del rey de Prusia, lo que ocasionó la protesta de Francia, por entender que tal nombramiento rompía el equilibrio europeo y significaba un peligro para la paz. El embajador francés exigió a Guillermo I, que como cabeza de la familia Hohenzollern, prohibiera al príncipe Leopoldo aceptar el trono de España.

Bismarck comunicó telegráficamente a los Gobiernos europeos las exigencias francesas, tergiversando las manifestaciones del rey y dando motivo a que el Parlamento francés votara créditos extraordinarios y declarara la guerra a Alemania. El pueblo alemán recibió la noticia jubilosamente y recorrió las calles enarbolando banderas y entonando el himno patriótico «La Guardia del Rin».

Mientras el ejército francés se hallaba en un lamentable estado de desorganización, la máquina alemana maniobraba con arreglo a un plan premeditado y con su acostumbrada precisión, bajo la admirable dirección del anciano mariscal Moltke, quien unos días antes había exclamado: «¡Si puedo llevar a cabo esta guerra, llévese el diablo este esqueleto!»

En páginas anteriores, al hablar del reinado de Napoleón III se ha relatado el desastre de Sedán y la derrota francesa de 1870. El ejército alemán había conseguido triunfos que asombraron al mundo.

A consecuencia de estas victorias los príncipes alemanes sometidos a Bismarck constituyeron el Imperio Alemán, el llamado Segundo Reich, continuador del Sacro Imperio Germánico, bajo la presidencia hereditaria del rey de Prusia, y cuya proclamación tuvo lugar solemnemente el 18 de enero de 1871 en la galería de los espejos del Palacio de Versalles.

Paralelamente a estos sucesos, Alemania inició su expansión colonial en África y Oceanía (Togo, Camerún, África occidental y oriental alemanas, islas Marshall, etc.). En 1890 se concertó un pacto con Inglaterra sobre el África oriental; posteriormente se afincaron en Kiao-Tcheu (China) y adquirieron, por compra, la Micronesia española (Oceanía).

En 1888 murió Guillermo I y poco después su hijo Federico, sucediéndole Guillermo II (1888-1918), quien por su carácter enérgico no se avino desde el principio a servir de pelele a Bismarck. Entre ambos surgieron desavenencias que ocasionaron la dimisión del anciano «canciller de hierro» Guillermo II fomentó las construcciones navales para proteger su naciente imperio colonial y disputar a Inglaterra el dominio de los mares, a la par que desarrollaba extraordinariamente las fuentes de su riqueza y colocaba a Alemania entre las primeras potencias del mundo, pero la mejor época de su reinado pertenece, propiamente, al siglo XX.

Fuente Consultada:
Atlas de Historia del Mundo Edición de Kate Santon
Enciclopedia de Historia Universal Espasa Siglo XXI
Civilizaciones de Occidente Tomo B. J. Spielvogel

La Era Victoriana

Historia de la Venta de Alaska a Estados Unidos Por Rusia Resumen

Resumen Historia de la Venta de Alaska a Estados Unidos Por Rusia

Las primeras fuentes documentadas relatan que los primeros europeos en llegar a la región de Alaska provenían de Rusia. Sin embargo no hay hechos perfectamente contrastados sobre la fundación del primer establecimiento ruso en la misma.

Lo que si hay es una leyenda que habla de este primer establecimiento, fundado cuando los barcos de una expedición capitaneada por Semyon Dezhnev en 1648, fueron desviados de su ruta y desviados hacia lo que hoy es Alaska.

Venta de Alaska a Estados Unidos Por Rusia

Rusia estaba en una posición financiera difícil y temido perder el territorio de Alaska sin la remuneración en un cierto conflicto futuro, especialmente a sus rivales Británico, que podría capturar fácilmente la región del duro-a-defender. Por lo tanto el emperador Alexander II decidía vender el territorio a los EE.UU. y mandó al ministro ruso a los Estados Unidos, Eduard de Stoeckl, para entrar en negociaciones con Seward en el principio del marzo de 1867.

Las negociaciones concluyeron después de una sesión de la toda la noche con la firma del tratado a las 4 de la mañana de 30 de marzo, con el precio de compra fijado en $7.200.000 (alrededor 1.9¢ por acre).

Americano opinión pública estaba generalmente positivos, pero algunos periódico escritores y redactores tenía sensaciones negativas sobre compra de la tierra. Notablemente, uno de esos hombres era Horace Greeley de Nueva York Tribune.

AMPLIACIÓN DEL TEMA:

En 1867 la Rusia zarista tenía dificultades financieras y diplomáticas. El país tenía enormes deudas a raíz de su humillante derrota en la guerra de Crimea y los ministros del zar Alejandro II apenas podían administrar las vastas y dispersas tierras, propiedad del imperio. Alaska,. que era territorio ruso desde que el explorador Vitus Bering la reclamara en 1741, era una de esas propiedades enfadosas.

Aunque proveía de abundantes pieles de nutria y de foca, la Russian-American Company que operaba en el territorio requería de subsidios estatales para funcionar. Debido a su severo clima y limitado potencial agrícola, Alaska no era un lugar que atrajera a los colonos. Separadas del continente asiático por el mar de Bering, las inhóspitas costas de Alaska sólo tenían unas cuantas bases de comercio de pieles, un puñado de tramperos y algunos cientos de agentes y soldados rusos para mantener la autoridad del zar.

En caso de que Inglaterra o EUA codiciaran Alaska, el zar y sus generales no podrían defenderla de modo oportuno o efectivo. Los rumores de que en Alaska había oro y otros minerales valiosos sólo hacía más precaria la situación de sus dueños. El zar estaba seguro de que, en cuanto los estadounidenses supieran algo acerca de lo que yacía bajo la árida superficie de Alaska, surgiría una estampida similar a la que arrancó a California de México en 1849. Era mejor vender en ese momento el territorio por una suma modesta que permitir su pérdida a cambio de nada pocos años más tarde.
Alza de precio
A principios de marzo de 1867 el zar instruyó a su embajador, barón Eduard de Stoeckel, para que ofreciera por cinco millones de dólares el vasto territorio al secretario de Estado de EUA, William H. Seward. Se iniciaron de inmediato cordiales conversaciones en Washington.

Pronto quedó claro que Seward no sólo se interesaba en esta transacción: le urgía concluir las negociaciones. Expansionista declarado y creyente en el «destino manifiesto» de EUA para extender su dominio en Norteamérica, Seward estaba convencido de que Alaska, a pesar de su lejanía, cobraría con el tiempo un gran valor para su país. Tomó toda una generación comprender su verdadera valía. Pero Seward tenía que procurarse el apoyo del Congreso antes de que los enemigos del presidente Andrew Johnson tuvieran tiempo para reunir fuerzas y montar una contraofensiva.

Stoeckel, intuyendo la urgencia de Seward, adoptó una actitud despreocupada hacia la venta. Supuso que, conforme se elevara la ansiedad de Seward, ocurriría otro tanto con el precio potencial de Alaska. El ardid funcionó. En las siguientes dos semanas Seward elevó su oferta al indiferente Stoeckel. Finalmente, la noche del 29 de marzo, el representante ruso recibió una promesa de 7.2 millones de dólares y ambos estrecharon las manos. Seward insistió en firmar el tratado esa misma noche: ambos sacaron de sus camas a sus respectivos asistentes y se reunieron en el Departamento de Estado, donde rubricaron el tratado de 27 páginas a las 4:00.

Fuente Consultada: Secretos y Misterios de la Historia Reader´s Digest

Historia Conflicto de la Triple Alianza – Antecedentes

Historia Conflicto de la Triple Alianza

El conflicto que terminó enfrentando al Paraguay contra la Triple Alianza conformada por Brasil, la Argentina y el Uruguay comenzó en abril de 1863, como consecuencia inmediata de la invasión del Uruguay por parte de un grupo de disidentes liberales uruguayos («colorados»), comandados por el general Venancio Flores, para derrocar a gobierno, de tendencia federal («blanco») y aliado del Paraguay.

La invasión, preparada en Buenos Aires, contó con el apoyo naval del Brasil. Paraguay intervino en defensa del gobierno depuesto y declaró la guerra al Brasil.

Entretanto, el gobierno de Mitre se mantuvo neutral. La negativa del gobierno nacional a permitir el paso del ejército paraguayo por el territorio correntino llevó a Francisco Solano López, dictador del Paraguay, a declarar también la guerra a la Argentina.

Brasil, la Argentina y el Uruguay firmaron en mayo de 1865 un tratado de alianza secreto (la Triple Alianza), en el que se fijaban los objetivos de la guerra y las exigencias que se impondrían al futuro gobierno.

En la guerra confluyeron numerosos intereses, algunos de antigua data, como las políticas brasileñas de expansión territorial y de control de la cuenca del Plata, y la voluntad de abrir el mercado paraguayo al libre cambio con el exterior, de la que participaba también la Argentina.

ANTECEDENTES  Desde 1810 Paraguay sometido a una dictadura paternalista vivió aislado de la política rioplatense. Gaspar Rodríguez de Francia dirigió los destinos de aquel estado mediterráneo al que la fuerte rivalidad comercial con Buenos Aires instó a emanciparse de los gobiernos porteños. En 1840 falleció Francia y tras un breve intermedio, el poder quedó en manos de Carlos Antonio López quien de hecho se convirtió en gobernante absoluto. En 1862 falleció y su hijo Francisco Solano mediante una ficción constitucional heredó el poder.

La situación geográfica de Paraguay condenó este país a un callejón sin salida. Su puerta al mar, es decir. el libre acceso a las rulas comerciales de ultramar dependía de los ríos argentinos. La actitud prudente de Gaspar Francia que evitó mezclarse en los problemas de las regiones vecinas, fue alterada por los López sobre todo por el segundo de ellos.

El problema de los ríos se sumo a cuestiones de límites entre Argentina y Paraguay (Misiones y Chaco) y entre este país y el Brasil (en el Mato Grosso) heredadas de las imprecisas demarcaciones virreinales.

La navegación del Vio Paraguay (comunicación natural con la última región citada) era, al mismo tiempo. una cuestión de vital importancia para Brasil, y ello ocasioné diversos conflictos.

Causas de la Guerra de Secesion en Estados Unidos

Causas de la Guerra de Secesión en Estados Unidos

Los Estados Unidos de América apenas llevaban “unidos” poco más de ochenta años cuando la nación fue sacudida por la Guerra Civil. Una nación donde se fraguaban dos sociedades, cada una con modelos sociales, políticos y económicos distintos.

Una nación que en 4 décadas había visto multiplicarse varias veces su territorio, la compra de Luisiana a Francia, Florida a España, la anexión de Texas y la posterior guerra con México (1846-1848) De este modo en el espacio de una generación, había nacido un enorme pero aún vació imperio, y conforme se expansionaba también fue adquiriendo mayores proporciones el problema de impedir que las fricciones y conflictos internos la deshicieran.

El ambiente político de los Estados del Norte y del Sur había quedado moldeado por el interés del Segundo en sus plantaciones  y en la conservación de la esclavitud, mientras el primero se inclinaba hacia el comercio, la navegación y los intereses financieros; de un lado se encontraban los agricultores deudores, y por otro los capitalistas acreedores.

Después de la Independencia, los primeros fueron representados por el partido demócrata de Thomas Jefferson y los últimos por los federalistas (más tarde republicanos) bajo Alexander Hamilton.

Abolicion de la Servidumbre en Rusia Pogrom Judios Siervos Campesinos

Abolición de la Servidumbre en Rusia

Aunque de principio a fin sus historias han sido muy diferentes, Rusia y Estados Unidos compartían una característica común en la década de 1860. Eran los únicos estados del mundo occidental que tenían aún grandes sectores de pobladores esclavizados (los siervos rusos eran virtualmente esclavos). Los líderes de ambos países emitieron sendas proclamas de emancipación a dos años de diferencia uno del otro.

La servidumbre era el problema más abrumador de la Rusia a. La subyugación continua de millones de campesinos a la tierra y a sus señores era un sistema obviamente corrupto y fallido, feriados a los antiguos métodos de producción basados en el trabajo de los siervos, los terratenientes rusos se sentían presionados económicamente y no podían competir con la agricultura extrajera.

Los  siervos, que formaban la columna vertebral de la infantería rusa, carecían de educación y, consecuentemente, cada vez eran incapaces de manejar las más complejas máquinas y armas de guerra. La insatisfacción de los campesinos dio lugar también entonces rebeliones de esos mismos campesinos que fragmentaron el  campo.

El resumen siguiente está tomado del Decreto Imperial del 3 de marzo de 1861 que liberó a siete siervos rusos.

Decreto Imperial, 3 de marzo de 1861
Por la gracia de Dios, nosotros, Alejandro II, emperador y autócrata de todas las Rusias, rey de Polonia, gran duque de Finlandia, redera, a todos nuestros fieles súbditos, hacemos saber:

Llamado por la Divina Providencia y por el sagrado derecho de la herencia al trono de nuestros antepasados, hicimos el voto en tinas íntimo de nuestro corazón de responder a la misión que se nos ha confiado, de rodear de nuestro afecto y nuestra imperial solicitud a todos nuestros fieles súbditos de toda clase y condición, desde el guerrero que noblemente empuña las armas para la defensa del país hasta el humilde artesano dedicado a los trabajos industria; desde el funcionario en los altos puestos del Estado, al labriego cuyo arado abre el surco en la tierra… llegamos así a la conclusión de que la obra de una seria mejoría de la condición de los campesinos era una sagrada herencia ligada a nosotros por nuestros ancestros, misión que, en el curso de los acontecimientos, la Divina Providencia nos llamaba a realizar.

En virtud de las nuevas disposiciones antes mencionadas, a los campesinos ligados a la tierra se les concederá, dentro de un término fijado por la ley, todos los derechos de los cultivadores libres…

Al mismo tiempo, se les otorga el derecho de comprar su parcela y, con el consentimiento de los propietarios, de poder adquirir en completa propiedad las tierras arables y otras cosas accesorias que les sean asignadas para retención permanente. Mediante la adquisición en cabal propiedad de la cantidad de tierra determinada, los campesinos quedan libres de sus obligaciones hacia los propietarios por la tierra así adquirida, y entran definitivamente en la condición de campesinos libres: dueños de tierra.

Mientras muchas naciones europeas abolían el sistema feudal de la servidumbre, Rusia convertía aun mas personas en siervos. Los siervos eran gente sin derechos, relegada al último estrato de la sociedad. Lo único que los diferenciaba de los esclavos era la protección que sus amos estaban obligados a brindarles, de acuerdo con las normas feudales.

Los siervos desaparecieron en Inglaterra durante el Medievo, pero continuaron existiendo en muchos países del continente europeo. Francia abolió la servidumbre con la revolución de 1789; en Austria y Hungría duró hasta 1848; Rusia llegó en último lugar, y liberó por fin a sus siervos en 1861.

La emancipación de los siervos de 1861 fue el acontecimiento más importante de la historia rusa del siglo XIX. Fue el comienzo del fin del monopolio del poder ostentado por la aristocracia terrateniente. La emancipación supuso una aportación de nueva mano de obra a las ciudades; estimuló la industria y las clases medias crecieron en número e influencia; sin embargo, en lugar de cederles gratuitamente las tierras que habían trabajando, los campesinos liberados tuvieron que pagar un impuesto especial de por vida al gobierno, que a cambio pagó un generoso precio a los antiguos señores por la tierra que habían perdido.

En numerosas ocasiones los campesinos acabaron con las peores tierras. Todo el territorio cedido a los campesinos era propiedad colectiva de la mir, la comunidad aldeana, que dividía la tierra entre los campesinos y realizaba tareas de supervisión.

De todas maneras tras la abolición de la servidumbre se podría pensar que los campesinos estaban felices, pero una injusta distribución de tierras dejó a muchos antiguos siervos y a sus descendientes sin suficiente suelo para cultivar el adecuado alimento. Por irónico que parezca, la mejora en la atención médica empeoró la situación. Hacia finales del siglo diecinueve, un menor número de campesinos moría de enfermedades, lo que producía un mayor número de bocas que alimentar.

Los elevados impuestos alimentaron también el descontento. Nobles y profesionales citadinos no deseaban pagarlos para que su gobierno construyera una costosa flota de barcos de guerra, sólo para ver cómo los japoneses los echaban a pique durante la guerra ruso-japonesa, que duró de 1904 a 1905.

Los disturbios paralizaron el país. En 1905, los rebeldes eligieron sus representantes al Soviet de Diputados Obreros de San Petersburgo, asamblea para coordinar huelgas y manifestaciones. Pronto se formaron otros soviets por toda Rusia. En octubre de aquel año el zar Nicolás II aceptó realizar reformas, incluida la creación de un parlamento ruso: la Duma.

Al conceder a los infelices rusos un cuerpo legislativo, el zar esperaba suministrar una válvula de escape que diera rienda suelta a la insatisfacción política; un lugar para que la sociedad ventilara sus quejas, aunque en la práctica las soluciones no se dieran. Empero, la Duma estaba desde un principio destinada al fracaso. (ver: )

Fuente Consultada:
Historia Universal Ilustrada Volumen 2 John Roberts
Historia Universal Navarro – Gárgari -González – López – Pastoriza – Portuondo
Hábitos y Costumbres del Pasado Reader´s Digest

Dickens Edad de Oro de las Novelas Pasaje de Vida y Obra

Dickens Edad de Oro de las Novelas

El siete de febrero de 1812, Charles John Huffam Dickens nacía en Portsmouth, donde su padre trabajaba en una dependencia naval, el menor de una familia de ocho. Dos de sus hermanos morirán de niños. En 1817, la familia se trasladará a Chatham; en 1822, a Londres, la ciudad atrapada en su propio laberinto de humo y niebla que –salvo excepciones– tejerá el entramado indiscernible de un himno de exaltación.

«David Copperfield es la novela de las novelas; no la mejor, ni la más compleja, ni la más ambiciosa, ni la más trascendente…, no. Es la novela más novela de todas las novelas de la edad de oro de la novela.»

David Copperfield inaugura la gran etapa de Dickens que culminará en obras que, personalmente, considero de superior densidad, como Casa desolada o Nuestro común amigo. Pero lo que la hace única es su capacidad de absorber, conmover y deleitar a cualquier lector mínima o máximamente interesado por la lectura. Este inmenso relato se desenvuelve en un entramado claramente sentimental, ingenuo en ocasiones y caricaturesco en otras, pero la suma de sus elementos va atinando una vez tras otra en alcanzar todos los símbolos experienciales del desarrollo de un héroe de la vida moderna.

Armada con un dominio extraordinario de la trama, sostenida por un elenco de personajes inolvidables gracias al poder hipnótico de su caracterización tan elemental como escencialista, utilizando toda clase de recursos del melodrama, el humor, la intriga, la aventura y la melancolía, Charles Dickens se eleva sobre la sociedad inglesa sometida al brutal impacto de la revolución industrial para observarla y convertirla, cual un maestro de experiencia, en un campo de expresión literaria del nuevo mundo urbano.

EL TIEMPO DE LAS DESILUSIONES: Nacido en Portsmounth en 1812, era el menor de una familia de ocho hijos. En 1823 se mudó a Londres, y trabajó en una fábrica de betún para calzados, donde inicia su carrera laboral. Se compromete en secreto con Mary Beadnell, al año siguiente. Trabajó de reportero en la Corte de Justicia y cuando pidió casamiento a su amada esta los rechazó.

A pesar de sus múltiples ocupaciones, sus numerosos viajes y sus compromisos, Dickens tuvo dificultades para encontrarla felicidad. A su amigo y biógrafo John Forster le confió, en 1855, que sus esperanzas de mejoría eran nulas. Su matrimonio no iba bien y Charles reprochaba a Catherine su falta de cuidados por los hijos.

Agobiada de ello, Catherine lo dejó en 1858, abandonando al marido y a los hijos, confiándolos a su hermana Georgina que vivía con ellos desde el comienzo de su unión. A partir de 1855, Dickens se reencontró con su primer amor, Mary Beadnell, pero la joven grácil se había convertido en una mujer voluminosa. Nueva desilusión. Junto a la actriz Ellen Teman, Dickens trató de encontrar un poco de sosiego, pero sufría porque su amor no era correspondido.

Ellen le inspiró, no obstante, varios personajes femeninos positivos de sus últimas novelas, Grandes esperanzas (1861) y Nuestro mutuo amigo (1865). Ambas obras ofrecieron la parte bella a la atmósfera grisácea y parecían ser el reflejo de las decepciones amargas de su autor.

Para huir de sus deberes conyugales y de sus penas amorosas, Dickens emprendió largas giras, a partir de 1858, en las que presentaba lecturas de sus obras, reanudando así su pasión por el teatro. Hasta su muerte concedió más de 450 presentaciones. Estas giras extenuantes afectaron su salud; murió el 9 de junio de 1870, agotado por una vida casi sin descanso, dedicada a incesantes luchas. Inglaterra, que perdía a uno de sus más prestigiosos escritores, le dispensó exequias oficiales en la catedral de Westminster.

DAVID COPPERFIELD
Junto con Las aventuras de Oliver Twíst, David Copperfield es una de las novelas más célebres de Dickens, siendo su preferida y la más autobiográfica. Pero en ella el realismo está transfigurado por una poesía que borra las asperezas de la existencia. David, el pequeño huérfano, es la victima sufriente de un tutor violento y de un maestro de escuela tiránico. Al abandonar Londres para dirigirse a Dover, donde llega a ser pasante en un estudio de abogado, David se casa con Dora y aprenderá a olvidar sin rencor su infancia desdichada.

Descargar David Copperfield (picar en el botón)

Primeros Pozos de Petroleo en Estados Unidos Aceite Seneca

Primeros Pozos de Petróleo en Estados Unidos

El petróleo ya era conocido desde tiempos antiguos, pero su primera extracción se realizó en Estados unidos hacia 1859. Al principio se utilizó para el alumbrado público o el doméstico, pero fue el descubrimiento del motor de explosión lo que le dio su orientación definitiva. A partir de 1886, gracias a la patente de Daimler y Benz, los motores de explosión utilizaban como combustible un derivado del petróleo, la gasolina. Se abrió así una nueva expectativa que culminó con el nacimiento de la industria automovilística, mientras el petróleo y sus derivados se convertían en el producto energético fundamental con el que se sustituyó el carbón en los medios de transporte.

Para muchos, el petróleo era sólo una misteriosa grasa que salía del suelo y a la que sólo se le había encontrado utilidad en el campo de la medicina y la charlatanería. Se atribuye a Samuel Martin Kier la creación de la primera refinería en Estados Unidos y es por ello considerado uno de los “abuelos” de la industria del petróleo norteamericana.  Para Kier, como para muchos otros de los dedicados a la extracción de sal en Pensilvania, el petróleo era, en un principio, una molestia que contaminaba los pozos de su familia. Sin embargo, con el tiempo, pensó en sacarle algún tipo de provecho económico.

Aunque no tenía formación química ni científica, comenzó a experimentar con los diferentes productos que obtenía de su destilación. En 1848, lanzó varias medicinas “milagro” que curaban el cólera, el asma, las úlceras,… pero no tuvo demasiado éxito, demasiada competencia.

Los historiadores petroleros en los Estados Unidos dan el crédito a el coronel Edwin L. Drake por elprimer pozo petrolero comercial moderno. Su pozo alcanzo 22 metros de profundidad (72 pies). Siendo perforado en “Oil Creek” cerca de el pueblo de Titusville al este de Pittsburg , Pensilvania y comenzando su producción el 28 de Agosto de 1859. En aquellos días no habían automóviles siendo el campo medicinal el mercado principal para el petróleo. Era llamado aceite piedra o séneca y se vendía por 40 $ el barril aproximadamente, el cual el valor del dinero en 1859, era mucho mas alto.

Pero, en aquel momento, los métodos para obtener petróleo en los Estados Unidos eran más que primitivos. En general se embebían trapos en lugares donde el mismo rezumaba y luego se los retorcía colocando el producto en barriles y para 1853, casi todo el que se obtenía se utilizaba como una medicina milagrosa llamada Aceite Séneca.

Un grupo de emprendedores encabezados por el abogado George Bisell y el banquero James Towsend, dieron a un químico, Benjamin Silliman Jr., un poco del líquido para su análisis. Cuando Bisell tuvo los resultados del análisis percibió que, además de medicina, el líquido negro, es decir, el petróleo, serviría para iluminación. Adelantándose preventivamente a los acontecimientos, Bisell y Silliman Jr. fundaron laPennsylvania Rock Oil Company.

Se perforó en las cercanías de Titusville y en 1859 el petróleo brotó artificialmente por primera vez en los Estados Unidos. La era del petróleo comenzaba sin más trámite.

Por la facilidad de su destilado, aparecieron en los alrededores de Titusville cientos de fraccionadores que se dedicaban a la venta de combustible para lámparas sin tener en cuenta la calidad. Si el producto contenía más nafta que kerosene, la lámpara vienesa podía estallar y provocar un incendio.

El Origen de las Especies Publicacion de Darwin

Publicación de Darwin: El Origen de las Especies 

Charles Darwin nació en Shrewsbury (Inglaterra) en una familia de clase media. Estudió medicina en Edimburgo e interrumpió su carrera de pastor protestante en Cambridge. Entre 1831 y 1836 realizó un viaje como naturalista a bordo del barco científico Beagle. En esa larga expedición recorrió las islas del Pacífico y varios países sudamericanos: Brasil, Uruguay, la Argentina y Chile.

En 1859 publicó su teoría de la evolución por selección natural. Lo que más molestó de su teoría a muchos profesionales no fue la noción del cambio de las especies, ni la posible descendencia del hombre a partir del mono. Antes de Darwin la idea de la evolución y los indicios que incluían en ella al hombre ya eran compartidas por filósofos y naturalistas de la época. Pero todos ellos habían considerado la evolución como ..n proceso dirigido hacia un fin. Se creía que la «idea» del hombre y de la flora y de la fauna contemporáneas había estado presente, desde la primera creación de la vida, quizá en la mente de Dios. Así, cada nueva etapa del desarrollo evolutivo era una realización más perfecta de un plan que había existido desde el principio.

En el Origen de las especies, Darwin no reconoció ninguna meta establecida por Dios o por la naturaleza. En lugar de ello, sostuvo que la selección natural -operando en un medio ambiente dado y con los organismos que tenía a su disposición-, era responsable del surgimiento gradual pero continuo de organismos más complejos y articulados y mucho más especializados.

La creencia en la selección natural, resultado de la competencia entre organismos por la supervivencia (sólo sobreviven «los más aptos»), como productora exclusiva de las plantas, los animales y el hombre, era el aspecto más difícil y molesto de la teoría de Darwin. Ponía ¿r, discusión las convicciones acerca de la Creación y del Plan Divino, y abría un gran interrogante sobre el futuro de la Humanidad.

EL ORIGEN DE LAS ESPECIES: La teoría de la evolución por selección natural de Charles Darwin, presentada en su libro de 1859 titulado El origen de las especies, sustenta el modo como los científicos enfocan, a partir de Darwin, el estudio de los seres vivos. La biología moderna, la antropología y la paleontología se basan todas en la idea de la evolución.

La mayoría de los naturalistas del siglo diecinueve creían que animales y plantas eran inmodificables desde que Dios creó el mundo. Otros observaban cambios, pero pensaban que un rasgo adquirido en vida podía trasmitirse a la descendencia, como si una yegua con un casco malo diera origen a un potrillo cojo. A los 20 años, Darwin (1809-1892) emprendió un viaje alrededor del mundo como naturalista a bordo de un barco de reconocimiento inglés. Sus observaciones lo hicieron dudar de ambas teorías.

La idea de que las especies evolucionan por selección natural se llama darwinismo, aunque el propio Darwin reconoció que por los menos otros 20 científicos habían propuesto ideas similares. Al contrario de los otros, Darwin sustentó su teoría con una enorme cantidad de observaciones y datos recopilados en todo el mundo.

Además, el naturalista escribió en un lenguaje sencillo, para que toda la gente pudiera leer El origen de las especies. El libro le trajo fama pero también oposición. Mucha gente religiosa condenaba cualquier teoría de la vida que no estuviera basada en la intervención divina. Algunos conservadores religiosos se escandalizaron con la noción, sugerida por el darwinismo, de que el hombre evolucionaba como los otros animales.

ALGO MAS…La idea básica de este libro era que todas las plantas y los animales evolucionaron durante un largo período, a partir de formas anteriores y mas sencillas de vida, principio conocido como la evolución orgánica.Darwin fue decisivo para explicar cómo funcionaba este proceso natural. Dio el primer paso partiendo de la teoría de la población de Malthus: en todas las especies, «nacen mucho más individuos de cada especie de los que es posible que sobrevivan», lo cual da como resultado una «lucha por la existencia». Darwin creía que «puesto que se generan más individuos de los que pueden sobrevivir, tiene que haber en todos los casos una lucha por la existencia, ya sea de un individuo con otro de la misma especie, o con individuos de distinta especie, o con las condiciones físicas de la vida». Los que triunfaron en esta lucha por la existencia se habían adaptado mejor a su ambiente, proceso hecho posible por la aparición de «variantes». Las variaciones aleatorias que ocurrían en el proceso de la herencia les permitían a algunos organismos ser más adaptables al ambiente que otros, proceso que Darwin llamó selección natural: «Debido a esta lucha [por la existencia], las variaciones, no importa cuan ligeras…, si son en medida alguna provechosas para los individuos de una especie, en sus relaciones infinitamente complejas con otros seres orgánicos y con sus condiciones físicas de vida, tenderán a la preservación de tales individuos y, en general, serán heredadas por la descendencia de éstos.». Los seleccionados naturalmente para la supervivencia («supervivencia del más apto») sobrevivían; no así los inadaptados, que se extinguían. Los aptos que sobrevivían, a su vez, propagaban y transmitían en herencia las variaciones que les permitía sobrevivir, hasta que, desde el punto de vista de Darwin, surgía una nueva especie distinta. Este libro solo trató de especies vegetales y animales. No se aplicó a los seres humanos, hasta un tiempo después cuando habló sobre la teoría de selección natural.

Biografia de Lesseps Comienzo de las Obras del Canal de Suez

Biografía de Lesseps Ferninand
Comienzo de las Obras del Canal de Suez

El Canal del Suez, es la vía fluvial que hace posible pasar directamente del Mar Mediterráneo al Mar Rojo atravesando el Golfo de Suez, sin necesidad de bordear el continente Africano como lo hacían los barcos dos siglos atrás cuando deseaban ir de Europa a Asia. El canal del Suez está localizado en una zona estratégica y es el canal más largo, hasta el momento, que puede ser ampliado y su profundidad aumentada en el momento que sea necesario. Debido a la estrechez del mismo, gran parte de sus 163 kilómetros tienen una sola dirección. Este canal desempeña un papel esencial en el comercio mundial.

LESSEPS FERDINAND MARIE

Lesseps Ferdinand

Empresario y diplomático francés (Versalles 1805-castillo de La Chenaie, cerca de Guilly, Indre 1894). Inició la carrera diplomática en Lisboa, de donde pasó a Túnez, El Cairo (donde trabó amistad en 1834-35 con el heredero del trono), Rotterdam, Málaga, Barcelona (1842-48; en 1842 abogó ante el general Espartero para que cesase el bombardeo de la ciudad), Madrid (ya como embajador, en 1848) e Italia.
Tras abandonar la diplomacia en 1848, en 1854, en Egipto, decidió con su amigo el virrey Moham-med-Said-pachá llevar a cabo la creación del canal de Suez, que suponía abrir un paso entre dos mares, el Mediterráneo y el Rojo. En 1855 empezaron los trabajos preparatorios, que tropezaron con obstáculos de todo tipo. Finalmente, tras numerosos viajes y conferencias públicas, obtuvo, a base de suscripciones, un capital de 200 millones de francos franceses. Logró, al mismo tiempo, vencer las resistencias diplomáticas, especialmente las británicas.

Biografía de Lesseps Ferninand

Ferdinand Marie de Lesseps nació en Versalles el 19 de noviembre de 1805, en el seno de una familia de diplomáticos y administradores que había sido ennoblecida en el siglo xvm por Luis XV. Desde su más temprana juventud, Ferdinand había de sentirse vivamente atraído por los viajes y aventuras de sus antecesores. La elección, algunos años después, de la carrera diplomática tendría mucho que ver con esta fascinación ejercida por las profesiones de su padre y de su tío Barthélemy. En el otoño de 1806, la familia Lesseps se trasladó a Toscana. Al cabo de muy poco, Mathieu fue destinado a Corfú, pero por la inseguridad de la isla Ferdinand quedó en Pisa, Italia.

En 1814 los Lesseps regresaron a París. Ferdinand gustaba en aquel entonces de practicar la esgrima y la equitación; solía además hacer largas carreras por los bosques de Saint-Germain y Marly. Su educación se realizó a expensas del estado, gracias a una bolsa de estudios que le fue concedida a su padre en reconocimiento de sus servicios en el cuerpo diplomático. Por ello pudo acudir al más prestigioso de los liceos de la época de la Restauración, el Henri IV, en donde tuvo por compañeros a los hijos del futuro rey Luis-Felipe.

A los veinte años, fiel a las tradiciones familiares, abandonó París y partió para Lisboa como alumno vicecónsul. Iniciaba así su carrera diplomática, que, salvo algunas excepciones, se desarrollaría en los países mediterráneos y que no abandonaría hasta 1849.En 1828 fue trasladado a Túnez, en donde también se encontraba su padre, a la sazón encargado de negocios y tras una breve estancia en Argel, pasó en 1832 a Egipto. Durante siete años permanecería entre los consulados de Alejandría y El Cairo. Lesseps se enamoró muy pronto de este país; estudió sus tradiciones y su gente, su diplomacia, su historia. Y se adaptó a las formas de vida orientales, hasta el punto de que influyeron enormemente en su carácter.

Las relaciones que mantuvo con la corte egipcia fueron excelentes; el bajá Mehemet Alí, que a la sazón gobernaba el país, guardaba un vivo recuerdo de la amistad que le había unido a Mathieu de Lesseps, y no había olvidado en absoluto la ayuda que el padre de Ferdinand le había prestado años antes para obtener el bajalato.

Cuando llegó a Egipto por primera vez (1832), uno de los pasajeros del barco en que efectuó la travesía desde Francia murió a causa del cólera; al llegar a Alejandría todos los integrantes del pasaje, Lesseps incluido, tuvieron que ser sometidos a cuarentena. Para Lesseps la inactividad forzosa a que se vio sometido fue un calvario.

Pero ocurrió que el cónsul de Alejandría le mandó al lazareto un paquete de libros para que pudiera ocupar su ocio. En el paquete se encontraban las memorias que Lepére —ingeniero que había acompañado a Napoleón I en su expedición a Egipto (1798)— había escrito; en ellas se describía el proyecto de construcción del «canal de los mares» y los trabajos de nivelación que el mismo Lepére había efectuado en el istmo de Suez.

Durante los siete años que Lesseps permaneció en Egipto tuvo muy pocos días de descanso. Sus estancias en París fueron fugaces, pero en una de ellas conoció a una joven de dieciocho años, Agathe Delamalle, hija de un célebre abogado parisiense. Lesseps se enamoró en seguida de ella y la boda se decidició (aunque hubo un aplazamiento de dos años por exigencias de su cargo diplomático y no se celebró hasta 1837). Después de permanecer un año en el consulado de Rotterdam, el joven matrimonio fue destinado en 1839 a Málaga.

En la primavera de 1849 el gobierno de Napoleón III envió a Lesseps a Roma como ministro plenipotenciario para cumplir una delicada misión diplomática, que fracasaría por diversos juegos políticos, y en donde Lesseps comprendió que había sido sacrificado políticamente y aceptó ponerse en situación de «disponibilidad». Lo que realmente había decidido era abandonar la diplomacia. A los cuarenta y cuatro años, Lesseps había terminado definitivamente su brillante carrera con un estrepitoso fracaso.

caricatura de lesseps construyendo el canal de suez

Caticatura de la época, donde Lesseps abre con sus brazos el futuro canal de Suez.

Lesseps se encerró durante cinco años en su propiedad rural de La Chés-naie, en el Berry. Perdió entonces al tercero de sus hijos (había tenido cinco) y a su mujer. Su vida, en poco tiempo, había cambiado bruscamente y era poco menos que un hombre acabado. No obstante, estos años fueron decisivos para el resto de su vida.

La libertad de movimientos que obtuvo de su fracaso diplomático le sirvió para reflexionar sobre la posibilidad de llevar a cabo la construcción del canal de Suez, el legendario proyecto de unión de los dos mares. Lesseps no era ingeniero ni tenía conocimientos de ingeniería; por otra parte, él no ideó el proyecto. Pero su mérito estriba en la elección que hizo de las dos alternativas que se presentaban.

Rechazó el proyecto de los sansimonianos, que se inclinaban por la construcción de un canal indirecto (esto es, de Suez a El Cairo para una vez allí aprovechar el cauce del Nilo hasta Alejandría), y eligió, superando los prejuicios que existían acerca del desnivel insalvable entre los dos mares, la vía marítima directa; en otras palabras, cortar el istmo de un mar a otro.

Esta solución para Lesseps era la única que podía conjugarse con las necesidades de la navegación marítima moderna. Lo que de todo punto ha sido cierto.

A finales de 1856 una Comisión internacional redactó sus conclusiones en las que el anteproyecto de Lesseps fue confirmado en su casi totalidad. Una primera batalla había sido ganada: dotar de prestigio y de reconocimiento al proyecto. Lesseps estaba ansioso por empezar.

A fines de 1858 recorrió de nuevo Europa, dando conferencias, publicando artículos en la prensa con vistas a organizar ya la compañía, y montó en París una pequeña oficina para centralizar todas las operaciones financieras. La operación fue un éxito total. Más de veinticinco mil suscripciones se habían conseguido en toda Europa, y más de la mitad del capital había sido cubierto por accionistas franceses.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS: En 1798, Napoleón Bonaparte, quién estaba a cargo de la expedición Francesa a Egipto, pensó en unir los dos mares por medio de un canal navegable, los trabajos se iniciaron en 1799 al mando de Charles Le Pere; pero a causa de un error en los cálculos, se estimó que había una gran diferencia (de aproximadamente 9 metros) entre el nivel del Mar Mediterráneo y el del Mar Rojo, por lo que rápidamente se suspendieron los trabajos.

En 1833, un grupo de intelectuales franceses conocidos como los Saint–Simoniens llegaron al Cairo bastante interesados en el proyecto del Canal del Suez, a pesar de problemas tales como la diferencia en los niveles del mar. Fernando de Lesseps logró convencer al virrey de Egipto de la necesidad de construir un canal, aduciendo ventajas geopolíticas, comerciales y económicas.

El 30 de noviembre de 1854 se firma el Acta de Consesión para el comienzo de los trabajos que llevaría a reabrir la vía de navegación que uniría el Mar Mediterráneo y el Mar Rojo. Superadas las gestiones administrativas y económicas de tan importante empresa, el 25 de abril de 1859 se inicia oficialmente los trabajos en el Canal de Suez.

El 25 de Abril de 1859 se iniciaron las excavaciones, las cuales duraron 10 años. Para la construcción del Canal primitivo, se requirió un movimiento de 74 millones de metros cúbicos y al iniciar los trabajos fue necesario excavar más de 160 Km. en el desierto sobre 22 metros de ancho y 8 metros de profundidad.

Lesseps eligió el trazado directo puesto a punto por Linant Bey y Mougel Bey. Trazado rectilíneo entre el Mediterráneo y el Mar Rojo, pero más difícil ya que se sitúa en pleno desierto.

El istmo era completamente desértico, sin un pozo ni una vía de comunicación. Al sur, un poblado de pescadores, al norte una costa pantanosa sin puerto, ni abrigo.

Fue necesario -condición primera de por vida– abastecer las obras con agua dulce: se llevó el agua del Nilo al istmo.

A continuación, era indispensable un puerto al norte, en primer lugar, para recibir el material procedente de Europa, más tarde, para recibir a los buques que transitaran por el canal. Sin embargo, la costa septentrional es pantanosa y no ofrece ningún abrigo.

Se creó entonces Port-Said: ciudad, muelles, canal, rada, todo surgió de las ciénagas del Golfo de Pelusa. Enfrente, se creó Port Fouad para albergar los talleres y almacenes generales y numerosas viviendas.

En noviembre de 1869 se procedió a la inauguración del canal de Suez; el «canal de los dos mares» se había convertido ya en una realidad, y el hombre que lo había hecho posible, Ferdinand de Lesseps, fue aclamado por toda Europa, cubierto de condecoraciones, exaltado. En Francia, la Sociedad de Geografía y la Sociedad de Ciencias le abrieron sus puertas. Se pensó en concederle el título de duque de Suez, aunque no le fue ofrecido sabiéndose que Lesseps —que por su familia era vizconde— lo rechazaría. Y hasta en la mismísima Inglaterra se le tributaría un homenaje al cabo de unos meses. De este modo se convirtió en el hombre más célebre del continente.

Pocos días después de la inauguración del canal, Ferdinand de Lesseps se casó por segunda vez con una joven criolla de veintiún años, Louise-Heléne Autard de Bragard, hija de un antiguo magistrado de la isla Mauricio. De este matrimonio nacieron doce hijos, el último de ellos cuando Lesseps cumplió los ochenta años. Su fortaleza y su vigor físico fueron poco menos que excepcionales.

En 1876, Lesseps, estimulado por el éxito de Suez, fundó una compañía para abrir un canal en Panamá. Inició vigorosamente una campaña cuyo objetivo era abrir un canal en Centroamérica que permitiese la comunicación entre el Atlántico y el Pacífico sin tener que descender hacia el sur hasta Tierra de Fuego ni hacia el norte por los fríos y complicados pasos del círculo polar.

Tras viajar a América para conocer de cerca la envergadura de la empresa, multiplicó las conferencias y operaciones propagandísticas. Iniciados los trabajos de movimientos de tierras, en 1889 la empresa fracasó por motivos tanto técnicos como financieros. La quiebra de la empresa dio origen a un proceso largo y escandaloso que amargó los últimos años de Lesseps.

Lesseps creyó que con su inmenso prestigio podría vencer todas las dificultades. Y nunca quiso reconocer su propia incompetencia técnica. En 1893 fue condenado a cinco años de cárcel por estafa y abuso de confianza, al igual que su hijo Charles. Una irregularidad del procedimiento judicial le evitó el cumplimiento de la condena. En La Chésnaie, su mujer y sus allegados le ocultaron en parte la verdad del proceso, y de modo muy especial los sufrimientos a que se vio sometido su hijo Charles.

Abatido, después de una lenta agonía moral de cinco años, Ferdinand de Lesseps murió el 7 de diciembre de 1894.

Fuente Consultada:
Forjadores del Mundo Contemporáneo – Tomo I- Ferdinand Marie Lesseps, “El Constructor del Canal de Suez” – Editorial Planeta
Enciclopedia Temática Ilustrada – Tomo de Biografías – Editorial GR.U.P.O. S.A.

El Nacionalismo Italiano Objetivos

El Nacionalismo Italiano

Los territorios que más adelante configuraron Italia y Alemania constituían un ejemplo de lo que llamamos naciones multiestatales. Es decir, un territorio poblado por un conjunto de individuos que comparten el sentimiento de pertenecer a una misma unidad cultural y lingüística y con un pasado, unas tradiciones y unas costumbres que los particularizan, pero cuyo territorio se halla fragmentado en diferentes Estados.

En 1815 Italia quedó dividida en ocho Estados diferentes. El norte comprendía el reino Lombardo-Véneto, anexionado al Imperio Austríaco, y el de Piamonte-Cerdeña. El segundo, que fue ocupado por los franceses durante la revolución, contaba con una importante industria, una burguesía abierta a las ideas liberales y una monarquía, la Casa de Saboya, que había iniciado el desmantelamiento del absolutismo.

En el centro se hallaban cuatro pequeños ducados independientes (Parma, Módena, Lúea y Toscana), que eran satélites de la política austríaca. También se encontraban los Estados Pontificios, gobernados por el Papa y opuestos a la difusión de los principios liberales. El sur se hallaba ocupado por el Reino de Nápoles, en manos de los Borbones, que mantenían en pie una monarquía absoluta.

En la segunda mitad del siglo XIX. Entre las principales regiones de Italia en esta época, se destacaban: el reino de Piamonte y Cerdeña, en el norte; las tierras del Papado, en el centro, y los dominios borbones, de origen español, en Nápoles y Sicilia, además de múltiples territorios pertenecientes a la aristocracia terrateniente, en el sur de la península. Una parte importante de los territorios del noreste (Venecia, Trento, por ejemplo) se encontraban bajo el dominio de los austríacos.

El Reino de Piamonte y Cerdeña se convirtió en el principal impulsor de la creación de un Estado nacional unificado. La burguesía piamontesa, representada por industriales, políticos e intelectuales, fue la principal gestora de los movimientos nacionalistas que surgieron en este período.

En esta región se concentraba la mayor parte del potencial económico de la península y era la única zona industrialmente integrada al resto de Europa. Políticamente era gobernada por el rey Víctor Manuel y su ministro liberal, Camilo Cavour.

Este proceso tuvo la oposición de las fuerzas conserva doras principalmente, la aristocracia terrateniente del sur y el Papado, en el centro de Italia. El Papado fue uno de los sectores que mayor resistencia impusieron a los intentos de unidad, ya que temía la pérdida de sus territorios y aumento de la influencia del liberalismo en la región.

Batalla de Trafalgar Francia Invade al Imperio Británico

Batalla de Trafalgar – Napoleón Invade al Imperio Británico

La rivalidad franco-británica se intensificó más todavía al tomar el poder Napoleón Bonaparte y convertir la mayor parte de Europa en su propio imperio. Al conquistar España, Italia y los Países Bajos, Napoleón intentaba, a comienzos del siglo diecinueve, apoderarse de todo el continente.

Napoleón tuvo tanto éxito en sus conquistas militares y era tan poderoso que sus más enconados opositores — incluyendo Austria e Inglaterra — aceptaron firmar tratados de paz cuyos términos eran favorables a Francia; pero Napoleón era demasiado agresivo como para confiar en él, y la paz dio paso a nuevas guerras.

batalla de trafalgar

Además de su valía profesional como militar, Napoleón fue un político magistral y un genio de las relaciones públicas. Asimiló cualquier símbolo o idea que pudiera reforzar su posición a base de asociaciones, desde las abejas doradas del escudo de los antiguos reyes merovingios de Francia hasta la bandera tricolor de la Revolución de 1789, pasando por las águilas que enarbolaban sus regimientos, copiadas de las legiones de la Roma imperial. (Ver: Biografia de Horatio Nelson)

Aunque tuvo que abandonar la estrategia, Napoleón planeó una invasión de Inglaterra en 1805, el mismo año en que la flota británica, al mando del almirante Lord Nelson, derrotó a la marina combinada de Francia y España en Trafalgar. El emperador continuó combatiendo a Austria, Baviera y otros vecinos, ganando más batallas y forzando más tratados de paz efímeros que concedían ventajas económicas y territoriales a Francia.

Finalmente, en 1812, Napoleón cometió el grave error de invadir a Rusia, marchando con sus 500.000 hombres directo hacia Moscú.

Los rusos, conociendo tal vez lo que esperaba a los franceses, se retiraron progresivamente mientras quemaban las cosechas y suministros que no podían transportar, sin dejar provisiones para los hambrientos invasores.

Batalla de Trafalgar (1805)
Mientras ordenaba al almirante Fierre de Villeneuve dejar Cádiz, (España) y llevar las tropas a Nápoles (Italia) para atacar a Austria, Napoleón Bonaparte agregó un segundo pedido: atacar la flota británica si era divisada.

La orden anonadó a Villeneuve, quien se dalia cuenta que probablemente perdería en ese encuentro.

Tardó en acceder hasta que más tarde se enteró que el almirante Francois Rosily había sido enviado en su reemplazo. Para borrar la mancha de la degradación sobre su honor, el francés navegó hacia el Mediterráneo.

Su renuente partida, anterior al arribo de su reemplazante, resolvió a Nelson el problema de cómo tentar a la flota de Napoleón para luchar.

El 21 de octubre de 1805, Nelson, moviéndose indolentemente gracias a una ligera brisa, se topó con los 33 barcos de Villeneuve Dividió entonces sus fuerzas en dos columnas paralelas: un escuadrón de 15 barcos al mando del almirante Collingwood en el Royal Foreign y otro más pequeño y lento, de sólo 12, comandado por Nelson que viajaba en el Victoria.

El plan de batalla exigía que Collingwood navegara a la cabecera de la columna y atacara primero.

Poniéndose a tiro, el almirante inglés ejecutó una brillante maniobra en redondo y los barcos  iban detrás suyo siguieron su ejemplo y cargaron una andanada. Se introdujo entre el Fouqueux y el Santa Ana, que tenía cuatro cubiertas, separando los últimos 16 barcos en la larga línea de batalla.

batalla de trafalgar

Los navíos de guerra británicos vencieron a las flotas francesa y española en el cabo de Trafalgar en 1805. Esta victoria, reflejada en la imagen por una obra de Jack Wilson, otorgó a Gran Bretaña la supremacía marítima que, excepto algunos choques con la armada francesa durante las Guerras Napoleónicas, no fue cuestionada durante más de un siglo.

Nelson, con todos sus barcos siguiéndolo en una sola línea, continuaba haciendo fuego sin interrupción. Especulaba que, al conducir el barco guía con un rumbo en línea recta, los capitanes enemigos, desconcertados y confusos en cuanto al punto de contacto propuesto, aumentarían la velocidad para avanzar al mismo paso.

La maniobra de Nelson alcanzó su objetivo: se agrandó el espacio entre la mitad delantera de la flota francesa y los barcos de retaguardia separados ya por Collingwood, y eliminó la posibilidad que otros pudieran venir a socorrerlos.

Una vez que lo logró, dio vuelta velozmente hacia estribor y se trabó en batalla con el Kedoutable, que navegaba justo atrás de la nave capitana de Villeneuve, la Bucentaure, en el centro de la línea de batalla francesa.

El capitán Harvey, que lo seguía de cerca en el Temeraire, trataba de vencer al Redoutable por el otro lado. Un cuarto barco francés se unió al trío y se cerraron los cuatro en combate mortal.

Los artilleros de Nelson se vieron forzados a reducir las cargas de sus cañones de estribor para evitar que las balas pasaran de lado a lado del Redoutable y cayeran en el Temeraire.

Dos veces durante las cuatro horas de fuego, el almirante inglés ordenó el cese del fuego creyendo que la nave enemiga, que estaba con sus cañones momentáneamente en silencio, arriaría la bandera. Estaba equivocado y la última orden le costó a él la vida.

El momentáneo silencio le dio a los navegantes enemigos tiempo para renovar la batalla y dio, a un tirador escondido en la arboladura del Redoutable, una oportunidad para disparar la fatal bala de mosquete que hirió mortalmente al almirante Nelson, llamativo con su levita de almirante con 4 estrellas de caballería dispersas en su pecho izquierdo, era un blanco fácil para el asesino que estaba a sólo 15 yardas de distancia.

Más de 4.000 cañones tomaron parte en la histórica batalla. La victoria fue desproporcionada: Villeneuve perdió 18 barcos, Nelson ninguno.

Esta grandiosa batalla concedió a Inglaterra el control de los mares por 100 años, a pesar que costó la vida de su almirante más importante y de casi 1.600 hombres.

Capturaron como botín a las naves enemigas pero cuatro se fueron a pique durante el temporal que debieron soportar más tarde.

La famosa señal de Nelson, que ordenaba que enviaran su flota a «entretener» antes que los barcos se acercaran a luchar, fue dada verbalmente al oficial señalero diciendo «confía», verbo que debía seguir a la palabra «Inglaterra».

El oficial pidió después permiso para sustituir en su libro diséñales la señal 2-6-9 («espera») por «confía». Le fue concedido.

El mensaje decía: 253 269 863 261 471 958 Inglaterra espera que cada hombre cumplirá 220 370 4-27-19-24 con su deber. La señal también impresionó a Napoleón, quien más tarde la mandó pintar en sus barcos de guerra: «La France Compte que chacini fera son devoir».

Estandarte de un regimiento francés del suroeste

En 1804, Napoleón se convirtió en «emperador de Francia». En su ceremonia de coronación (pintada por David), Napoleón se coronó a sí mismo, aunque el papa Pío Vil había acudido a París para la ocasión.

Napoleón encargó a Jacques David que plasmara en el lienzo la espectacularidad y el boato de su régimen. Uno de los encargos consistió en pintar al emperador «tranquilo sobre un caballo encabritado» mientras dirigía a sus tropas a través de los Alpes italianos. 


Su interés por la arqueología quedó inmortalizado en este plato perteneciente al «servicio egipcio-», donde aparecen científicos franceses midiendo la esfinge (aunque también los soldados la utilizaron para prácticas de artillería).
 

En 1796, a la edad de veintisiete años, Napoleón Bonaparte quedaba al mando del ejército francés en Italia, donde obtuvo una serie de victorias que admiraron a sus contemporáneos. El uso que hacía de la rapidez, el engaño y la sorpresa para aplastar al adversario, es bien conocido. En este extracto de una arenga dirigida a sus tropas en Italia, Napoleón se revela también  como un maestro de la guerra psicológica. 

ARENGA DE NAPOLEÓN: «En dos semanas habéis obtenido seis victorias, tomado veintiún andartes, cincuenta y cinco piezas de artillería, diversas posiciones claves y conquistado la parte más rica del Piamonte [en norte de Italia]; habéis capturado 15.000 prisioneros y dado muerte o herido a más de 10 000 hombres… Habéis ganado batallas sin cañón, atravesado ríos sin puentes, avanzado a marchas forzadas sin calzado, acampado sin aguardiente y, a menudo, sin roldados de la libertad, sólo tropas republicanas podrían haber soportado lo que vosotros habéis soportado. Soldados, ¡tenéis nuestra gratitud! La Patria agradecida os deberá su prosperidad…

Los dos ejércitos que tan recientemente os han atacado con audacia corren delante de vosotros aterrorizados; los inicuos hombres que se reían de vuestras desgracias y se regocijaban ante la idea del triunfo de vuestros enemigos están confundidos y tiemblan.

Pero, soldados, no habéis hecho nada, comparado con lo que queda por hacer… Sin duda alguna los mayores obstáculos ya están superados; pero todavía os quedan batallas en las que luchar, ciudades que tomar, ríos que cruzar. ¿Hay alguno de vosotros cuyo valor se esté abatiendo? No… Todos vosotros os consumís en el deseo de extender la gloria del pueblo francés; todos vosotros anheláis humillar a esos reyes arrogantes que osan acariciar la idea de colocarnos grilletes; todos vosotros deseáis la firma de una paz gloriosa, una paz que indemnice a la Patria de los inmensos sacrificios que ha tenido que hacer; todos vosotros deseáis poder decir con orgullo, cuando lleguéis a vuestros pueblos: «¡Yo estuve con el ejército victorioso de Italia!».

Batalla Trafalgar

Batalla Waterloo

Guerra de Crimea Conflicto Rusia Turquia Bloqueo Naval a Rusia Resumen

Guerra de Crimea Conflicto Rusia Turquia

En 1853 la tensión entre Rusia y Turquía era grande a consecuencia de pequeñas diferencias que ambos regímenes acrecentaban. Rusia deseaba absorber Constantinopla y asomarse al Mediterráneo, Napoleón III, con el pretexto de ayudar a los monjes católicos de Jerusalén amenazados por los cismáticos rusos, apoyó a Inglaterra, y cuando Nicolás I dirigió un ultimátum al sultán, éste lo rechazó sabiendo que Francia y la Gran Bretaña le apoyaban.

En 1854 se inició la guerra y el campo de batalla fue la península de Crimea, concretamente las fortificaciones de Sebastopol. Cuando esta base naval fue conquistada, el zar Alejandro II, hijo de Nicolás I, que había muerto durante la guerra, firmó la Paz de París de 1856. Por ella Turquía reconoció la autonomía de los rumanos, pero recuperó la Besarabia, se desmilitarizó el Mar Negro y el Danubio se abrió a la navegación libre.

LA GUERRA DE CRIMEA: ¿Cuáles fueron las razones por las cuales Francia e Inglaterra declararon la guerra a Rusia, iniciando así la guerra de Crimea? En primer lugar, Rusia mordisqueaba al tambaleante Imperio Otomano, lo que atemorizaba a otros países que no deseaban un vecino demasiado grande o poderoso.

El Imperio Otomano, que databa de 1453, año en que los turcos otomanos habían tomado Constantinopla , era una ruina mediado el siglo diecinueve. Como aliados de los otomanos, Francia e Inglaterra montaron en cólera cuando tropas rusas cruzaron el río Danubio e invadieron territorio turco en Rumania.

Las potencias occidentales se oponían al control ruso de la región del mar Negro y de las rutas comerciales terrestres hacia la India, y mucho más al establecimiento de un puerto ruso sobre el Mediterráneo. Pero Francia e Inglaterra no deseaban en realidad la guerra.

En la conferencia realizada en 1853 en Viena, trataron de llevar a los otomanos a un compromiso con los rusos, pero, en lugar de intentarlo, los turcos declararon la guerra. Por ironías de la vida, la guerra prosiguió aun después de que Rusia cediera ante las exigencias de Austria (y ante la amenaza del ejército austriaco) y se retirara de Moldavia y Valaquia, zonas rumanas en disputa. Austria movilizó sus tropas para obligar a Rusia a ceder pero no entró en la guerra de Crimea. 

A la declaración de guerra turca los rusos replicaron con el hundimiento de la flota otomana en Sínope; entonces Francia e Inglaterra no vieron alternativa distinta de atacar y dar una lección al zar, de suerte que movilizaron sus tropas y, en unión del principado del Piamonte (que significa literalmente pie de monte), enviaron fuerzas a combatir a los rusos en la península de Crimea, situada en el sur de Ucrania, entre el mar Negro y el mar de Azov.

Lo que estaba en juego no era absolutamente esencial para ninguno de los contrincantes, así que ésta fue en cierto modo una guerra como muchas del siglo anterior, el tan conflictivo siglo dieciocho. Sin embargo, la tecnología la transformó en una guerra de nuevo cuño.

PARA SABER MAS…
La Guerra de Crimea

Las raíces de la Guerra de Crimea se hunden, sobre todo, en una disputa por el dominio de los territorios en posesión de los otomanos tras el derrumbe aparentemente inevitable del imperio. Rusia, que anhelaba anexionarse las tierras de la Europa del Este que hasta entonces habían sido estados vasallos del Imperio Otomano, había ocupado Moldavia y Valaquia (la posterior Rumania) en 1853.

Los rusos y los turcos llevaban largo tiempo enzarzados en conflictos, pero las tensiones habían aumentado en torno al tema del control de los lugares sagrados de Jerusalén, y esas tensiones habían acabado salpicando a Francia. Los británicos observaban con recelo los motivos rusos, temerosos de que estos aprovecharan la oportunidad para dominar el mar Negro y, con ello, las rutas comerciales por tierra con Asia. Cuando los turcos declararon la guerra en septiembre de 1853, los combates se concentraron en Moldavia y Valaquia.

Los rusos acabaron siendo expulsados y los austríacos se introdujeron en la región para frenar futuros avances rusos. Los franceses y británicos se habían sumado a la guerra del lado de los turcos en marzo de 1854, año en el que se libraron batallas clave en la península de Crimea, las más importantes de las cuales fueron la de Balaklava e Inkerman. El puerto ruso de Sebastopol, asediado por las tropas aliadas desde principios de 1854, cayó en septiembre de 1855 y el nuevo zar, deseoso de poner fin a la guerra, firmó el Tratado de París en 1856, por el cual Rusia se comprometía a devolver Bessarabia a Moldavia y aceptaba la neutralización del mar Negro.

El caos y la incompetencia reinaron en ambos flancos del conflicto y la tristemente celebra carga de la Brigada de la Caballería Ligera durante la batalla de Balaklava no fue más que un ejemplo de los problemas militares y logísticos registrados. Los brotes de cólera se sumaron a los demás males de los soldados en la primera guerra en la que los corresponsales de los periódicos pudieron informar del triste tratamiento que recibían los heridos. La llegada de aquellas noticias conmovedoras a Gran Bretaña impulsó a Florence Nightingale a instalar su primer hospital de enfermeras en Scutari y a Mary Seacole a fundar el primer hotel británico cerca de Balaklava.

Fuente Consultada:
Atlas de Historia del Mundo Edición de Kate Santon
Enciclopedia de Historia Universal Espasa Siglo XXI
Civilizaciones de Occidente Tomo B. J. Spielvogel

Ultima Batalla en el Virreinato y Fin del Imperio Español

Ayacucho: Ultima Batalla en el Virreinato del Río de la Plata

Tras casi quince años de guerras, en diciembre 1824, luego de tres horas de una sangrienta batalla, el último virrey de América del Sur, La Serna, se rindió incondicional-mente, junto con 14 generales españoles, a las fuerzas revolucionarias conducidas por el general Sucre. Terminaba así la guerra de independencia en la mayor parte de Hispanoamérica.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS: En enero de 1820 se produjo en Cádiz la sublevación de las tropas destinadas a América para vencer a los revolucionarios. Bajo la dirección del coronel Rafael del Riego, las tropas marcharon sobre Madrid e impusieron a Fernando Vil el restablecimiento de la Constitución de 1812, de carácter liberal. Esta situación favoreció el desarrollo de las guerras por la independencia de América. Así, luego de varias derrotas, los realistas fueron vencidos definitivamente por el general Antonio J. de Sucre en la Batalla de Ayacucho, en diciembre de 1824.

La independencia de las Provincias Unidas fue reconocida, sucesivamente, por Portugal (1821), Estados Unidos (1822)-que, simultáneamente, reconoció la independencia de otros países americanos- y Gran Bretaña (1824).

El glorioso proceso de independencia fue coronado por dos grandes batallas que libraron los ejércitos patriotas contra las fuerzas realistas que, tras la proclamación del 28 de julio de 1821, aún se mantenían en nuestro territorio y pugnaban por reconquistar a nuestro pueblo. Una de estas batallas libradas fue la de Ayacucho, donde el valor y coraje de las tropas lograron la victoria.

El día 9 de diciembre de 1824, a las 9:00, se inició la Batalla de Ayacucho. A las 13:00, Canterac, informado de que el virrey La Serna había sido hecho prisionero por la valerosa acción del sargento Barahona, y herido de arma blanca, tomó el mando del ejército realista y convocó a Consejo de Guerra para evaluar la situación militar de la batalla.

Las conclusiones de ese Consejo fueron que:
1.La batalla estaba siendo ganada por los patriotas.
2.Existía desbande en sus tropas.

A pesar de los informes, el Consejo de Guerra decidió el repliegue del ejército realista al Alto Perú para apoyar al general Olañeta, pero las tropas realistas ya no tenían fuerzas ni ganas de obedecer a sus jefes. La tropa realista, al recibir esa orden, se amotinó y se produjeron rendiciones y huidas.

El Mariscal del Perú, don José de La Mar, con un ayudante, instó a la rendición a los jefes realistas, “asegurando que el general Sucre estaba dispuesto a conceder a los vencidos una capitulación tan amplia como sus altas facultades permitiesen, a fin de que cesaran del todo las desgracias en el Perú”.

Ante su situación militar calamitosa y ya sin tropas por el amotinamiento, el general Canterac aceptó la rendición.

Numerosas fueron las bajas que debieron soportar los ejércitos de independencia hasta lograr el triunfo definitivo sobre las tropas realistas. E1 general Sucre saluda a sus generales después de la batalla de Ayacucho.