Biografia de Elio Javier Francisco Militar y Virrey



Biografia de Elio Javier Francisco Militar y Virrey

Nació en Navarra, el 4 de marzo de 1 766, siendo su padre también militar; fue coronel y gobernador de Pamplona: de familia noble.

Hizo sus estudios en la Academia Militar del Puerto de Santa María, donde ingresó a la edad de 16 años, y al terminarlos, ingresó al regimiento de cadetes, y más tarde al de Sevilla.

Destinado a África, se distinguió en la defensa de Orán y en la de Ceuta. Más tarde sirvió en el ejército del Rosellón,como ayudante de campo del general de caballería Diego Godoy; herido de bala dos veces en ambos ejércitos (1793 y 1795), como en la corta guerra de Portugal en 1801, estuvo siempre bajo banderas.

En octubre de 1806, siendo ya coronel, fue invitado para venir como comandante general de la campaña de Montevideo.

Ya se encontraba en Lisboa con su familia, cuando en los instantes en que se iba a dar a la vela el buque que debía conducirlo, le llegó la noticia de la toma de Buenos Aires por los ingleses.

Superando Elío dificultades, llegó a Montevideo, que se hallaba también en manos de los británicos, pero disfrazado y merced a manos amigas, logró internarse rápidamente; sin más compañía que la de un natural del país y sin otro elemento de transporte, que una canoa, salvó ríos caudalosos y tomando tierra en la costa occidental del Río de la Plata, se incorporó a los defensores del Virreinato.

Biografia de Elio Javier Francisco Militar y Virrey

Se le confiaron fuerzas, a cuyo frente, volviendo a la Banda Oriental, en el invierno de 1807 tuvo dos encuentros con las tropas invasoras mandadas por el coronel Pack, el primero en la sorpresa intentada sobre la Colonia, y el segundo en la jornada de San Pedro, en el mismo Departamento, encuentro en el cual se dejó sorprender entre 4 y 5 de la tarde, perdió estandarte, cañones, fusiles y hasta su propio sable.

En la memorable defensa de Buenos Aires, en las jornadas gloriosas de 5 y ó de julio de 1807, Elío tuvo a su cargo uno de los destacamentos de las tropas porteñas, y después del triunfo, fue nombrado gobernador interino de la plaza de Montevideo.

Elío era enemigo declarado de Liniers, y cuando éste fue reemplazado en el Virreinato poí Balthasar Hidalgo de Cisneros, aquel fue su 2º Cabo.

Las rivalidades entre Elío y Liniers fueron la causa de la destitución del segundo y el llamado del primero por la Regencia, ordenándole su inmediato regreso a la Península.



Su llegada a Cádiz, a mediados del año 1810, fue casi contemporánea con las noticias acerca del movimiento emancipador producido en Buenos Aires el 25 de mayo, así como de la expulsión de Cisneros y de la Audiencia, sucesos ya previstos y anunciados por Elío en sus largas conferencias con la Regencia, según la exaltación en que dejara a estos países cuando partió para España.

Por esta causa, antes de que transcurrieran cuatro meses de su llegada a España, Elío, que había sido encargado de una parte del ejército del Centro que se hallaba en Murcia con el general Blake, debió ponerse nuevamente en viaje para el Río de la Plata, acompañado solo de un ayudante, para cumplimentar las órdenes de la Regencia que disponían su traslado a estas costas, con el elevado rango de Virrey.

Zarpó de Alicante el 11 de noviembre de 1810, en la fragata «EFIGENIA», con la cual llegaba a Montevideo el 12 de enero de 1811, siendo recibido jubilosamente por el vecindario de aquella ciudad, si bien encontró en ella al mariscal Vigodet que había llegado allí el 27 de octubre de 1810, con el nombramiento de gobernador de la misma.

La llegada del nuevo Virrey, avivó el recelo entre los patriotas, de que pudiesen seguirle refuerzos procedentes de la Península, lo que aceleró la insurrección en la campaña de la Banda Oriental.

Las tentativas del general Elío para dominar la situación, fracasaron en San José, en Las Piedras, el 18 de mayo de 1811; en bombardeo de Buenos Aires, en los meses de junio y julio por la escuadrilla de Michelena; la evacuación de la Colonia; la pérdida de la isla de Ratas, el 15 de julio del mismo año; la del Arroyo de la China; invasión portuguesa, etc., fracasos todos que dan una idea poco destacada de su capacidad militar.

Todos estos fracasos determinaron al Virrey Elío a ajustar el Tratado del 7 de octubre de 1811 con la Junta de Buenos Aires, por el cual quedaban en paz ambas plazas del Río de la Plata.

El 24 de aquel mes se retiraban las fuerzas que sitiaban la ciudad de Montevideo.

En estas circunstancias llególe a Elío la orden de la Regencia de regresar a España, debiendo entregar el mando al mariscal de campo Gaspar Vigodet, al cual se nombraba al mismo tiempo, Capitán General de las Provincias del Río de la Plata.

Llegado a Cádiz durante la invasión francesa, se le exoneró del juicio de residencia por su conducta en Sud América.

Al llegar a la Península, Elío fue nombrado comandante de la isla de León y general en jefe de los ejército de Cataluña y Valencia, y se distinguió en varios combates, derrotando en uno de ellos al mariscal Suchet, que se vio obligado a internarse en Francia.



El nombramiento de Elío de general en jefe del 2º y 3º ejército, fue expedido en agosto de 1812, en reemplazo del general O’Donell, después de la desgraciada batalla de Castalia.

Reunido a tropas inglesas aliadas, operó con ellas contra el mariscal Suchet.

Al evacuar los franceses a comienzo de 1814, toda la Península, el general Elío quedó como gobernador y capitán general de Valencia y de Murcia, siendo confirmado en el primer cargo por Fernando VII, al recuperar su trono.

Fue entonces que ocurrió un hecho muy anómalo y que aún la historia no ha logrado ponerlo en claro: el general conde de Cervelló, el más antiguo de los de Valencia, recibió una orden del Rey para que detuviese al general Elío y lo pasase por las armas antes de 24 horas.

El conde de Cervelló, extrañado de tan inesperada orden, aplazó el cumplimiento de la misma y se dirigió en consulta a su gobierno, recibiendo poco después una carta autógrafa de Fernando VII, lo que demostraba la falsedad de la precitada orden.

El capitán general de Valencia sospechó que tal orden apócrifa procediese de los liberales y por esta causa encarceló a muchos, sin ningún motivo.

Evidentemente, el general Elío durante su permanencia en Valencia, extremó las medidas de crueldad.

Libró a aquella región del bandolerismo que la infestaba, haciendo ahorcar a un centenar de bandidos, embelleció la ciudad y propagó la vacuna, pero su odio a los liberales, le hizo tomar disposiciones injustas, disponiendo prisiones y fusilamientos en cantidad, y restableciendo tormentos prohibidos por la ley.

Este estado anómalo produjo numerosas conspiraciones, a las que se sucedían terribles represalias, que mantenían a los valencianos aterrorizados. De estas conspiraciones, una de las que tuvo peores consecuencias fue la descubierta por el propio Elío en una casa de juego, y de los comprometidos en ellas, 12 fueron a la horca.

Cuando el 1 0 de marzo de 1820, se supo en Valencia que Fernando VII había jurado la Constitución, estalló una efervescencia popular que obligó al gobernador Elío a renunciar y esa misma noche era encerrado en la ciu-dadela de la plaza.



Después de larguísimos trámites, fue sometido a una Corte Marcial, acusado como reo de alta traición y lesa nación, por haber sido el que abusando de su autoridad militar había hecho promulgar el Real Decreto de 4 de mayo de 1814, por lo que fue condenado por unanimidad a la pena de muerte en garrote, previa degradación de acuerdo con las formalidades de ordenanza; y en conformidad con lo establecido en el artículo 1 9 de la ley de 17 de abril de 1821 , se dio cumplimiento a dicho fallo en el campo de la libertad, sitio donde tres anos antes, el propio Elío mandó decapitar al coronel Joaquín Vidal, Beltrán de Lis y varios otros liberales.

A las 10 de la mañana del miércoles 4 de septiembre de 1822, se le apretó el tornillo.

Dos horas antes de ser ejecutado, al intimársele la sentencia capital, que escuchó con tranquilidad, de hinojos y las manos sobre el pecho, exclamó resignado: «Cincuenta y seis años tengo de edad; 40 he servido a la patria; he procurado desempeñar bien los cargos que me ha conferido; diez «años estoy en esta ciudad, haciendo oficios de padre; he deseado el bien «de todos; y pediré siempre a Dios y a María Santísima de los Desampara-«dos, por Valencia y por todos los valencianos.»

El teniente general D. Francisco Javier Elío de Jaureguizar y Olondriz era casado con doña Lorenza Leizaur, a quien el Rey acordó en 1823, pensión y a su hijo Bernardo el título de marqués de la Fidelidad.

Fuente Consultada:
Biografias Argentinas y Sudamericanas de Jacinto R. Yaben Editorial Metropolis Tomo II
Curso de Historia Colonial Americana Editorial Estrada – J.M. Saenz Valiente
Enciclopedia ENCARTA – Microsoft

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